1

1 En el tercer año del reinado de Yahoyaqim rey de Yahudah, Nevukhadnetsar rey de Bavel fue a Yerushalem, y la sitió.

2 Ha'Elohim entregó en su mano a Yahoyaqim rey de Yahudah y parte de los utensilios de la casa de Elohim. Los trajo a la tierra de Shinar, a la casa de su elohim, y colocó los utensilios en el tesoro de su elohim.

3 El rey le dijo a Ashpenaz, jefe de sus eunucos que trajera de los hijos de Yisrael, del linaje real y de los nobles,

4 a jóvenes en quienes no hubiese ningún defecto, bien parecidos, instruidos en toda sabiduría, dotados de conocimiento, poseedores del saber y capacitados para servir en el palacio del rey; y que les enseñara la escritura y la lengua de los kasditas.

5 El rey les asignó para cada día una ración de los manjares del rey y del vino que él bebía. Ordenó que se les educara durante tres años, para que al fin de ellos se presentaran al servicio del rey.

6 Entre ellos estaban Daniyel, Hananyah, Mishael y Azaryah, de la tribu de Yahudah.

7 A éstos, el jefe de los eunucos les puso nombres: A Daniyel lo llamó Belteshatsar; a Jananyah, Shadrakh; a Mishael, Meshakh; y a Azaryah, Abed-Nego.

8 Pero Daniyel se propuso en su corazón no contaminarse con la ración de la comida del rey ni con el vino que éste bebía. Por eso le pidió al jefe de los eunucos que no lo obligara a contaminarse.

9 Ha'Elohim le concedió a Daniyel que se ganara el afecto y la buena voluntad del jefe de los eunucos.

10 y el jefe de los eunucos le dijo a Daniyel: “Tengo temor de mi amo el rey, quien les ha asignado a ustedes su comida y su bebida; pues cuando él vea sus caras más demacradas que las de los jóvenes de su edad, expondrán mi cabeza ante el rey”.

11 Entonces Daniyel le dijo al inspector, a quien el jefe de los eunucos había puesto a cargo de Daniyel, Jananyah, Mishael y Azaryah:

12 “Por favor, prueba a tus siervos durante diez días; que nos den de comer sólo legumbres y de beber sólo agua.

13 Luego observa tú mismo nuestro aspecto y el de los jóvenes que comen de la ración de los manjares del rey. Y según lo que veas, así harás con tus siervos”.

14 Él los escuchó en este asunto y los probó durante diez días.

15 Al final de los diez días el aspecto de ellos se veía mejor y más nutrido de carnes que el de los otros jóvenes que comían de la ración de los manjares del rey.

16 De modo que el inspector retiraba la ración de los manjares de ellos y el vino que habían de beber, y les daba legumbres.

17 A estos cuatro jóvenes Ha'Elohim les dio conocimiento y habilidad en toda clase de escritura y sabiduría. Y Daniyel era entendido en toda clase de visiones y sueños.

18 Pasados los días, al fin de los cuales el rey había dicho que los trajeran, el jefe de los eunucos los llevó a la presencia de Nevukhadnetsar.

19 El rey habló con ellos, y no se encontró entre todos ellos ninguno como Daniyel, Jananyah, Mishael y Azaryah. Así se presentaron al servicio del rey.

20 En todo asunto de sabiduría y entendimiento que el rey les consultó, los encontró diez veces mejores que todos los sabios y encantadores que había en todo su reino.

21 Y Daniyel continuó hasta el primer año del rey Kóresh.

2

1 En el segundo año del reinado de Nevukhadnetsar, éste tuvo un sueño; y su espíritu se perturbó, y se le olvidó el sueño.

2 El rey mandó llamar a los sabios, a los encantadores, a los hechiceros y a los kasditas para que le declararan sus sueños. Vinieron y se presentaron delante del rey.

3 Y el rey les dijo: “He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por entender el sueño”.

4 Entonces los kasditas le dijeron al rey en arameo: “¡Oh rey, que vivas para siempre! Di el sueño a tus siervos, y te declararemos la interpretación”.

5 El rey respondió y les dijo a los kasditas: “De mi parte el asunto está decidido: Si ustedes no me dan a conocer el sueño y su interpretación, serán descuartizados, y sus casas serán convertidas en ruinas.

6 Pero si me declaran el sueño y su interpretación, recibirán de mí regalos, favores y grandes honores. Así que declárenme el sueño y su interpretación”.

7 Le respondieron por segunda vez diciendo: “Diga el rey el sueño a sus siervos, y nosotros declararemos su interpretación”.

8 El rey respondió: “Ciertamente me doy cuenta de que ustedes ponen dilaciones, porque ven que de mi parte el asunto está decidido:

9 Si no me dan a conocer el sueño, habrá una sola sentencia para ustedes. Ciertamente se han puesto de acuerdo para dar una respuesta mentirosa y corrupta delante de mí, entre tanto que las circunstancias cambien. Por tanto, díganme el sueño, para que yo sepa que también pueden declarar su interpretación”.

10 Los kasditas respondieron delante del rey: “No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey, porque ningún rey grande y poderoso ha pedido cosa semejante a ningún sabio ni encantador ni casdeo.

11 Además, el asunto que el rey demanda es difícil, y no hay delante del rey quien lo pueda declarar, salvo las deidades, cuya morada no está con los mortales”.

12 Por esto, el rey se enfureció y se airó muchísimo, y mandó que mataran a todos los sabios de Bavel.

13 Se promulgó el decreto, para que llevaran a los sabios a la muerte. Y buscaron a Daniyel y a sus compañeros para matarlos.

14 Entonces Daniyel se dirigió con prudencia y discreción a Aryokh, capitán de la guardia del rey, quien había salido para matar a los sabios de Bavel.

15 Habló y dijo a Aryokh, oficial del rey: “¿Cual es la causa por la que se ha promulgado este decreto tan severo de parte del rey?” Entonces Aryokh le informó el asunto a Daniyel.

16 Daniyel entró y le pidió al rey que le diera tiempo para que le declarara la interpretación.

17 Luego Daniyel fue a su casa y dio a conocer el asunto a Jananyah, Mishael y Azaryah, sus compañeros,

18 a fin de implorar misericordia del Elahá del cielo con respecto a este misterio, para que Daniyel y sus compañeros no perecieran junto con el resto de los sabios de Bavel.

19 Entonces se le reveló el misterio a Daniyel en una visión de noche, por lo cual Daniyel bendijo al Elahá del cielo.

20 Daniyel habló y dijo: “¡Sea bendito el nombre de Elahá desde la eternidad hasta la eternidad! Porque suyos son la sabiduría y el poder.

21 El cambia los tiempos y las ocasiones; quita reyes y pone reyes. Da sabiduría a los sabios y conocimiento a los entendidos.

22 El revela las cosas profundas y escondidas; conoce lo que hay en las tinieblas, y con él mora la luz.

23 A ti, oh Elahá de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y poder. Y ahora me has dado a conocer lo que te hemos pedido, pues nos has dado a conocer el asunto del rey”.

24 Después de esto, Daniyel entró a la presencia de Aryokh, a quien el rey había comisionado para hacer perecer a los sabios de Bavel. Fue y le dijo así: “No hagas perecer a los sabios de Bavel. Llévame a la presencia del rey, y yo le declararé al rey la interpretación”.

25 Entonces Aryokh llevó apresuradamente a Daniyel a la presencia del rey y le dijo así: “He hallado un hombre de los cautivos de Yahudah, quien dará a conocer al rey la interpretación”.

26 El rey habló y le preguntó a Daniyel, cuyo nombre era Belteshatsar: “¿Podrás tú darme a conocer el sueño que tuve y su interpretación?”

27 Daniyel respondió en presencia del rey diciendo: “El misterio sobre el cual el rey pregunta, ni los maestros, ni los encantadores, ni los sabios, ni los adivinos se lo pueden declarar al rey.

28 Pero hay un Elahá en el cielo, quien revela los misterios. El le ha hecho saber al rey Nevukhadnetsar lo que va a suceder en los últios días. Tu sueño y las visiones de tu cabeza en tu cama son éstos:

29 Estando tú, oh rey, en tu cama, tus pensamientos se agitaban por saber lo que había de suceder en el porvenir; y el que revela los misterios te ha hecho saber lo que ha de suceder.

30 En cuanto a mí, se me ha revelado este misterio, no porque la sabiduría que hay en mí sea mayor que la de todos los vivientes, sino para que yo dé a conocer al rey la interpretación y para que entiendas los pensamientos de tu mente.

31 Tú, oh rey, mirabas, y veías una gran estatua. Esta estatua, que era muy grande y cuyo brillo era extraordinario, estaba de pie delante de ti; y su aspecto era temible.

32 La cabeza de esta estatua era de oro fino; su pecho y sus brazos eran de plata; su vientre y sus muslos eran de bronce;

33 sus piernas eran de hierro; y sus pies eran en parte de hierro y en parte de barro cocido.

34 Mientras mirabas, se desprendió una piedra, sin intervención de manos. Ella golpeó la estatua en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

35 Entonces se desmenuzaron también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro; y se volvieron como la paja de las eras en verano. El viento se los llevó, y nunca más se halló su lugar. Y la piedra que golpeó la estatua se convirtió en una gran montaña que llenó toda la tierra.

36 Este es el sueño. Y su interpretación también la diremos en presencia del rey:

37 Tú, oh rey, eres rey supremo porque el Elahá del cielo te ha dado la realeza, el poder, la fuerza y la majestad.

38 Todo lugar donde habitan los humanos, los animales del campo y las aves del cielo, él los ha entregado en tus manos y te ha dado dominio sobre todos ellos. Tú eres aquella cabeza de oro.

39 Después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo, y otro tercer reino de bronce, el cual dominará en toda la tierra.

40 El cuarto reino será fuerte como el hierro; y como el hierro todo lo desmenuza y pulveriza, y como el hierro despedaza, así demenuzará y despedazará a todos éstos.

41 Lo que viste de los pies y de los dedos, que en parte eran de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, significa que ese reino estará dividido; pero en él habrá algo de la firmeza del hierro, tal como viste que el hierro estaba mezclado con el barro cocido.

42 Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, así el reino será en parte fuerte y en parte frágil.

43 En cuanto a lo que viste, que el hierro estaba mezclado con el barro cocido, se mezclarán por medio de alianzas humanas, pero no se pegarán el uno con el otro, así como el hierro no se mezcla con el barro.

44 Y en los días de esos reyes, el Elahá del cielo levantará un reino que jamás será destruido, ni será dejado a otro pueblo. Este desmenuzará y acabará con todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.

45 De la manera que viste que de la montaña se desprendió una piedra sin intervención de manos, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro cocido, la plata y el oro, el gran Elah ha hecho saber al rey lo que va a suceder en el porvenir. El sueño es verdadero, y su interpretación es fiel”.

46 Entonces el rey Nevukhadnetsar se postró sobre su rostro y rindió homenaje a Daniyel. Mandó que le dieran ofrendas e incienso.

47 El rey le habló a Daniyel y le dijo: “Ciertamente su Elahá es el Elah elahín Poderoso de los poderosos y el Maré malkín Soberano de los reyes. El revela los misterios, pues tú pudiste revelar este misterio”.

48 Entonces el rey engrandeció a Daniyel y le dio muchos y grandes regalos. Le dio dominio sobre toda la provincia de Bavel y lo hizo intendente principal de todos los sabios de Bavel.

49 Por solicitud de Daniyel, el rey designó a Shadrakh, a Meshakh y a Abed-Nego sobre la administración de la provincia de Bavel. Y Daniyel permaneció en la corte del rey.

3

1 El rey Nevukhadnetsar hizo una estatua de oro cuya altura era de 60 codos y su anchura de 6 codos, y la levantó en la llanura de Dura, en la provincia de Bavel.

2 Y el rey Nevukhadnetsar mandó reunir a los sátrapas, los intendentes y gobernadores, a los consejeros, los tesoreros, los jueces, los oficiales y a todos los gobernantes de las provincias, para que vinieran a la dedicación de la estatua que el rey Nevukhadnetsar había levantado.

3 Entonces reunieron a los sátrapas, los intendentes y gobernadores, los consejeros, los tesoreros, los jueces, los oficiales y todos los gobernantes de las provincias, para la dedicación de la estatua que el rey Nevukhadnetsar había levantado. Mientras estaban de pie delante de la estatua que había levantado el rey Nevukhadnetsar,

4 el heraldo proclamó con gran voz: “Se les ordena a ustedes, oh pueblos, naciones y lenguas,

5 que al oír el sonido de la corneta, de la flauta, de la cítara, de la lira, del arpa, de la zampoña y de todo instrumento de música, se postren y le rindan homenaje a la estatua de oro que ha levantado el rey Nebukadnetsar.

6 Cualquiera que no se postre y rinda homenaje, en la misma hora será echado dentro de un horno de fuego ardiente”.

7 Por eso, tan pronto como oyeron todos los pueblos el sonido de la corneta, de la flauta, de la cítara, de la lira, del arpa, de la zampoña y de todo instrumento de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y le rindieron homenaje a la estatua de oro que había levantado el rey Nebukad-netsar.

8 Por esto, en ese mismo tiempo algunos de los kasditas se acercaron y denunciaron a los yahuditas.

9 Hablaron y le dijeron al rey Nevukhadnetsar: “¡Oh rey, que vivas para siempre!

10 Tú, oh rey, has dado la orden de que todo hombre que oiga el sonido de la corneta, de la flauta, de la cítara, de la lira, del arpa, de la zampoña y de todo instrumento de música, se postre y le rinda homenaje a la estatua de oro;

11 y que al que no se postre y le rinda homenaje lo echen dentro de un horno de fuego ardiente.

12 Hay, pues, unos yahuditas, a quienes tú has designado sobre la administración de la provincia de Bavel (Shadrakh, Meshakh y Abed-Nego); estos hombres, oh rey, no te han hecho caso. Ellos no rinden culto a tus deidades ni le dan homenaje a la estatua de oro que tú has levantado”.

13 Entonces Nevukhadnetsar ordenó con ira y con enojo que trajeran a Shadrakh, a Meshakh y a Abed-Nego. Enseguida trajeron a estos hombres a la presencia del rey.

14 Y Nevukhadnetsar habló y les dijo: “¿Es verdad, Shadrakh, Meshakh y Abed-Nego, que ustedes no le rinden culto a mi deidad, ni le dan homenaje a la estatua de oro que he levantado?”

15 Ahora pues, ¿están listos para que al oír el sonido de la corneta, de la flauta, de la cítara, de la lira, del arpa, de la zampoña y de todo instrumento de música se postren y le rindan homenaje a la estatua que he hecho? Porque si no le rinden homenaje, en la misma hora los echarán en medio de un horno de fuego ardiente. ¿Y qué deidad será la que los pueda librar de mis manos?”

16 Shadrakh, Meshakh y Abed-Nego respondieron y le dijeron al rey: “Oh Nevukhadnetsar, no necesitamos responderte sobre esto.

17 Si es así, nuestro Elahá, a quien rendimos culto, puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos librará.

18 Y si no, que sea de tu conocimiento, oh rey, que no vamos a rendir culto a tu deidad ni tampoco le vamos a dar homenaje a la estatua que has levantado”.

19 Entonces Nevukhadnetsar se llenó de ira, y se alteró la expresión de su rostro contra Shadrakh, Meshakh y Abed-Nego. Ordenó que calentaran el horno siete veces más de lo acostumbrado,

20 y mandó a hombres muy robustos que tenía en su ejército que ataran a Shadrakh, a Meshakh y a Abed-Nego para echarlos en el horno de fuego ardiente.

21 Entonces ataron a estos hombres, con sus mantos, sus túnicas, sus turbantes y sus otras ropas, y los echaron dentro del horno de fuego ardiente.

22 Como la orden del rey era apremiante y habían calentado el horno excesivamente, una llamarada de fuego mató a aquellos que habían levantado a Shadrakh, a Meshakh y a Abed-Nego.

23 Y estos tres hombres, Shadrakh, Meshakh y Abed-Nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiente.

24 Entonces el rey Nevukhadnetsar se alarmó y se levantó apresuradamente. Y habló a sus altos oficiales y dijo: “¿No echamos a tres hombres atados dentro del fuego?” Ellos le respondieron al rey: “Es cierto, oh rey”.

25 El respondió: “Miren, yo veo a cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego, y no sufren ningún daño. Y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de las deidades”.

26 Entonces Nevukhadnetsar se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente y llamó diciendo: “¡Shadrakh, Meshakh y Abed-Nego, siervos del Elahá Ilayá Poderoso Supremo, salgan y vengan!” Entonces Shadrakh, Meshakh y Abed-Nego salieron de en medio del fuego.

27 Y se reunieron los sátrapas, los intendentes, los gobernadores y los altos oficiales del rey para mirar a estos hombres; cómo el fuego no había tenido dominio sobre sus cuerpos, ni se había quemado el cabello de sus cabezas, ni sus mantos se habían alterado, ni había quedado olor a fuego en ellos.

28 Nevukhadnetsar exclamó diciendo: “Bendito sea el Elahá de Shadrakh, de Meshakh y de Abed-Nego, que envió a su mensajero y libró a sus siervos que confiaron en él y desobedecieron el mandato del rey; pues prefirieron entregar sus cuerpos antes que rendir culto o dar homenaje a cualquier deidad, aparte de su Elahá.

29 Inmediatamente, de mi parte se da la orden de que en todo pueblo, nación o lengua, al que hable mal contra el Elahá de Shadrakh, de Meshakh y de Abed-Nego, lo descuarticen, y conviertan su casa en ruinas. Porque no hay otro Elahá que pueda librar así como él”.

30 Entonces el rey hizo prosperar a Shadrakh, a Meshakh y a Abed-Nego en la provincia de Bavel.

4

1 “El rey Nevukhadnetsar, a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: Que tengan mucha paz.

2 Me ha parecido bien declarar las señales y milagros que el Elahá Ilayá Poderoso Supremoha hecho para conmigo.

3 ¡Cuán grandes son sus señales, y cuán prodigiosos sus milagros! Su reino es un reino eterno, y su dominio de generación en generación.

4 Yo, Nevukhadnetsar, estaba tranquilo en mi casa y próspero en mi palacio.

5 Entonces tuve un sueño que me espantó, y las fantasías sobre mi cama y las visiones de mi cabeza me turbaron.

6 Por esto di un decreto para traer a mi presencia a todos los sabios de Bavel, para que me dieran a conocer la interpretación del sueño.

7 Entonces vinieron los sabios, los encantadores, los kasditas y los adivinos, y yo conté el sueño delante de ellos, pero no me dieron a conocer su interpretación.

8 Al final entró delante de mí Daniyel (cuyo nombre es Belteshatsar, como el nombre de mi Elahá), en quien hay espíritu del Elahín qadishín Poderoso santo. Yo conté el sueño delante de él, diciendo:

9 Belteshatsar, jefe de los sabios, como entiendo que en ti hay espíritu del Elahín qadisín Poderoso santo, y que ningún misterio está escondido de ti, dime las visiones del sueño que he tenido y su interpretación.

10 Estas son las visiones de mi cabeza en mi cama: Yo miraba, y vi un árbol en medio de la tierra, cuya altura era grande.

11 Este árbol crecía y se hacía fuerte; su altura llegaba hasta el cielo, y era visible hasta los confines de toda la tierra.

12 Su follaje era hermoso, y su fruto abundante. En él había sustento para todos. Debajo de él se ponían a la sombra los animales del campo, y en sus ramas habitaban las aves del cielo. Todo mortal se sustentaba de él.

13 Estando en mi cama miraba las visiones de mi cabeza, y vi que un vigilante santo, descendía del cielo.

14 El proclamaba con gran voz y decía así: “¡Derriben el árbol y corten sus ramas; quiten su follaje y desparramen su fruto! ¡Huyan los animales que están debajo de él, y las aves de sus ramas!

15 Pero dejen el tronco de sus raíces en la tierra, con atadura de hierro y de bronce, entre el pasto del campo. Que se moje con el rocío del cielo y que con los animales tenga su parte entre la hierba de la tierra.

16 Que se cambie su mente de hombre; se le dé una mente de animal, y pasen sobre él siete tiempos”.

17 La sentencia fue por decreto de los vigilantes, la decisión por la palabra de los santos, para que los vivientes reconozcan que Ilayá el Supremo es Soberano del reino de los hombres, que lo da a quien quiere y que constituye sobre él al más humilde de los hombres.

18 Yo, el rey Nevukhadnetsar, he tenido este sueño. Tú, pues, Belteshatsar, di la interpretación, puesto que todos los sabios de mi reino no han podido darme a conocer su interpretación. Pero tú sí puedes, porque el espíritu del Elahín santo está en ti”.

19 Entonces Daniyel, cuyo nombre era Belteshatsar, quedó atónito por un momento, y sus pensamientos lo turbaban. El rey habló y dijo: “Belteshatsar, no te turben el sueño ni su interpretación”. Y Belteshatsar respondió y dijo: “¡Oh Su Majestad, que el sueño sea para tus enemigos, y su interpretación para tus adversarios!

20 El árbol que viste (que crecía y se hacía fuerte, y cuya altura llegaba hasta el cielo y que era visible a toda la tierra;

21 cuyo follaje era hermoso y su fruto abundante, de modo que en él había sustento para todos; debajo del cual habitaban los animales del campo y en cuyas ramas tenían su morada las aves del cielo)

22 eres tú mismo, oh rey, que has crecido y te has hecho fuerte. Tu grandeza ha crecido y ha llegado hasta el cielo, y tu dominio hasta los confines de la tierra.

23 En cuanto a lo que vio el rey (un vigilante santo que descendía del cielo y decía: “¡Derriben el árbol y destrúyanlo; pero dejen el tronco de sus raíces en la tierra, con atadura de hierro y de bronce, entre el pasto del campo. Que se moje con el rocío del cielo y que con los animales del campo tenga su parte, hasta que pasen sobre él siete tiempos”),

24 ésta es, oh rey, la interpretación: Es un decreto de Ilayá el Supremo que ha caído sobre mi amo el rey.

25 A ti te echarán de entre los hombres, y junto con los animales del campo estará tu morada. Te darán de comer hierba, como a los bueyes, y te mojarás con el rocío del cielo. Siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que Ilayá el Supremo es Soberano del reino de los hombres y que lo da a quien quiere.

26 Y lo que dijeron, que dejaran en la tierra el tronco de las raíces del árbol, significa que tu reino continuará firme después que tú reconozcas que el dominio es del cielo.

27 Por tanto, oh rey, que te sea grato mi consejo, y rompe con tus pecados mediante la práctica de la justicia, y con tus maldades mediante obras de misericordia para con los pobres. Tal vez esto resulte en la prolongación de tu tranquilidad”.

28 Todo aquello le sobrevino al rey Nevukhadnetsar.

29 Al final de doce meses, mientras se paseaba sobre la terraza del palacio real de Bavel,

30 dijo el rey: “¿No es ésta la gran Bavel que yo edifiqué como residencia real, con la fuerza de mi poder y para la gloria de mi majestad?”

31 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando bajó una voz del cielo: “A ti se te dice, oh rey Nevukhadnetsar, que el reino se te ha quitado.

32 Te echarán de entre los hombres, y junto con los animales del campo será tu morada. Te darán de comer hierba como a los bueyes. Siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Ilayá el Supremo es Soberano del reino de los hombres y que lo da a quien quiere”.

33 En la misma hora se cumplió la palabra acerca de Nevukhadnetsar, y lo echaron de entre los hombres. Comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águilas y sus uñas como las de las aves.

34 “Pero al cabo de los días, yo, Nevukhadnetsar, alcé mis ojos al cielo; y me se me devolvió la razón. Entonces bendije al Ilayá el Supremo; alabé y glorifiqué al que vive para siempre. Porque su dominio es eterno, y su reino de generación en generación.

35 Todos los habitantes de la tierra se consideran como nada. El hace según su voluntad con el ejército del cielo y con los habitantes de la tierra. No hay quien detenga su mano ni quien le diga: ‘¿Qué haces?’

36 En el mismo tiempo se me devolvió la razón, y mi dignidad y mi esplendor volvieron a mí para gloria de mi reino. Mis altos oficiales y mis nobles me buscaron. Yo quedé restituido a mi reino, y se me añadió aun mayor grandeza.

37 Ahora, yo, Nevukhadnetsar, alabo, exalto y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad y sus caminos son justicia. Él puede humillar a los que se portan con arrogancia”.

5

1 El rey Belshatsar hizo un gran banquete en honor de sus mil príncipes, y bebió vino en presencia de los mil.

2 Belshatsar, bajo la infuencia del vino, mandó traer los vasos de oro y plata que Nevukhadnetsar había sacado del templo de Yerushalem, para que bebieran de ellos el rey, sus nobles, sus mujeres y sus concubinas.

3 Entonces trajeron los utensilios de oro que habían tomado del santuario de la Casa de Elahá que estaba en Yerushalem; y bebieron de ellos el rey, sus nobles, sus mujeres y sus concubinas.

4 Bebieron vino y alabaron a las deidades de oro, de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra.

5 En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, y se pusieron a escribir al frente del candelabro, sobre el yeso de la pared del palacio real. Y el rey veía la mano que escribía.

6 Entonces el rey cambió de colores, y sus pensamientos lo turbaron. Se le aflojaron las articulaciones de las caderas, y las rodillas se chocaban una contra otra.

7 El rey gritó con gran voz que trajeran a los encantadores, a los kasditas y a los adivinos. El rey habló a los sabios de Bavel y dijo: “A cualquier hombre que lea esta escritura y me declare su interpretación se le vestirá de púrpura, tendrá un collar de oro en su cuello y gobernará como el tercero en el reino.

8 Acudieron todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la escritura ni darle a conocer al rey su interpretación.

9 Entonces el rey Belshatsar se turbó muchísimo y cambió de colores. Sus nobles estaban desconcertados.

10 Debido a las palabras del rey y de sus nobles, entró la reina a la sala del banquete. Y la reina habló y dijo: “¡Oh rey, que vivas para siempre! No te turben tus pensamientos ni cambies de colores.

11 En tu reino hay un hombre en quien mora el espíritu del Elahín santo. En los días de tu antecesor se halló en él luz, entendimiento y sabiduría, como la sabiduría de las mismas deidades. A él, tu antecesor, el rey Nevukhadnetsar, constituyó como jefe de los sabios, los encantadores, los kasditas y los adivinos;

12 por cuanto se hallaron en él, es decir, en este Daniyel, excelencia de espíritu, conocimiento, entendimiento, interpretación de sueños, revelación de enigmas y solución de problemas. El rey le puso por nombre Belteshatsar. ¡Que llamen a Daniyel y él declarará la interpretación!”

13 Entonces llevaron a Daniyel a la presencia del rey, y el rey le dijo a Daniyel: “¿Eres tú aquel Daniyel, uno de los cautivos de Yahudah, que el rey mi antecesor trajo de Yahudah?

14 He oído de ti, que el espíritu del Elahín santo está en ti, y que en ti se ha hallado luz, entendimiento y mayor sabiduría.

15 Ahora se han traído a mi presencia los sabios y los encantadores, para que leyeran esta escritura y me dieran a conocer su interpretación; pero no han podido declarar la interpretación del asunto.

16 Yo he oído de ti, que puedes interpretar sueños y resolver problemas. Si ahora puedes leer esta escritura y me das a conocer su interpretación, serás vestido de púrpura, tendrás un collar de oro en tu cuello y gobernarás como tercero en el reino.

17 Entonces Daniyel respondió delante del rey y dijo: “Tus regalos sean para ti, y tus presentes dalos a otro. Sin embargo, yo leeré la escritura al rey y daré a conocer su interpretación.

18 El Elahá Ilayá Poderoso Supremo, oh rey, le dio a tu antecesor Nevukhadnetsar la realeza, la grandeza, la majestad y el esplendor.

19 Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían delante de él. Mataba al que quería y le concedía la vida al que quería. Engrandecía al que quería, y al que quería humillaba.

20 Pero cuando su corazón se enalteció y su espíritu se endureció con arrogancia, fue depuesto de su trono real, y su majestad le fue quitada.

21 Lo echaron de entre los hijos del hombre. Su mente se hizo semejante a la de los animales, y con los asnos monteses estaba su morada. Le daban de comer hierba, como a los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que reconoció que el Elahá Ilayá es Soberano del reino de los hombres y que levanta sobre él a quien quiere.

22 Pero tú, su sucesor Belshatsar, a pesar de que sabías todo esto, no has humillado tu corazón.

23 Más bien, te has levantado contra el Soberano del cielo y has hecho traer a tu presencia los utensilios de su templo. En ellos han bebido vino tú, tus nobles, tus mujeres y tus concubinas. Además de esto, has alabado a las deidades de plata, de oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que no ven, ni oyen ni entienden. Pero no has honrado al Elahá en cuya mano está tu vida, y a quien pertenecen todos tus caminos.

24 Entonces de su presencia fue enviada la mano que grabó esta escritura.

25 La escritura que grabó dice: MENE, MENE, TÉQEL, Y PARSÍN.

26 Y ésta es la interpretación del asunto: MENE contado: El Elahá ha contado tu reino y le ha puesto fin.

27 TÉQEL pesado: Pesado has sido en balanza y has sido hallado falto.

28 PARSÍN dividido: Tu reino ha sido dividido, y se le dará a Maday y Parás.

29 Entonces, por mandato de Belshatsar, vistieron a Daniyel de púrpura y pusieron en su cuello un collar de oro. Y lo proclamaron el tercer dignatario en el reino.

30 Aquella misma noche mataron a Belshatsar, rey de los kasditas.

31 Y Daryáwesh el madio tomó el reino siendo de sesenta y dos años.

6

1 Le pareció bien a Daryáwesh nombrar sobre el reino a ciento veinte sátrapas que estuviesen en todo el reino,

2 y sobre ellos a tres ministros (de los cuales Daniyel era uno), a quienes rindiesen cuenta estos sátrapas, para que el rey no fuera perjudicado.

3 Pero Daniyel mismo se distinguía entre los ministros y los sátrapas, porque en él había excelencia de espíritu. Y el rey pensaba nombrarlo sobre todo el reino.

4 Entonces los ministros y los sátrapas trataban de hallar pretexto contra Daniyel en los asuntos del reino, pero no podían hallar ningún pretexto o corrupción, porque él era fiel. Ninguna negligencia ni corrupción se hallaron en él.

5 Entonces estos hombres dijeron: “No hallaremos contra este Daniyel ningún pretexto, si no lo hallamos contra él en relación con la ley de su Elahá”.

6 Entonces estos ministros y sátrapas se reunieron delante del rey y le dijeron así: “¡Oh rey Daryáwesh, que vivas para siempre!

7 Todos los ministros del reino, los intendentes y los sátrapas, los altos oficiales y los gobernadores han acordado por consejo que el rey promulgue un decreto y que ponga en vigencia el edicto de que cualquiera que haga una petición a cualquier deidad u hombre, fuera de ti, durante treinta días, oh rey, que lo arrojen al foso de los leones.

8 Ahora, oh rey, pon en vigencia el edicto y firma el documento, para que no se pueda cambiar, conforme a la ley de Maday y Parás, la cual no se puede abrogar”.

9 Por tanto, el rey Daryáwesh firmó el documento del edicto.

10 Cuando Daniyel supo que el documento estaba firmado, entró en su casa, y con las ventanas de su habitación abiertas hacia Yerushalem se hincaba de rodillas tres veces al día. Y oraba y daba gracias a su Elahá, como lo solía hacer antes.

11 Entonces aquellos hombres se reunieron y hallaron a Daniyel rogando e implorando delante de su Elahá.

12 Luego se acercaron y hablaron delante del rey acerca del edicto real: “¿No firmaste el edicto de que a cualquiera que pida a cualquier deidad u hombre, fuera a ti, durante treinta días, oh rey, lo echen al foso de los leones?” El rey respondió y dijo: “Eso es verdad, conforme a la ley de Maday y Parás, la cual no se puede abrogar”.

13 Entonces respondieron y dijeron delante del rey: “Ese Daniyel, uno de los cautivos de Yahudah, no ha hecho caso de ti, oh rey, ni del edicto que has firmado. Más bien, tres veces al día hace su oración”.

14 Al oír el rey de este asunto, sintió un gran disgusto por ello y se propuso salvar a Daniyel. Hasta la puesta del sol se esforzó por librarlo.

15 Pero aquellos hombres se reunieron cerca del rey y le dijeron: “Ten presente, oh rey, que es ley de Maday y Parás, que ningún edicto o decreto que el rey ponga en vigencia puede cambiarse”.

16 Entonces el rey dio la orden, y trajeron a Daniyel, y lo echaron al foso de los leones. El rey habló y le dijo a Daniyel: “¡Tu Elahá, a quien tú continuamente rindes culto, que él te libre!”

17 Trajeron una piedra y la pusieron sobre la entrada del foso, la cual el rey selló con su anillo y con el anillo de sus nobles, para que no se cambiara el acuerdo acerca de Daniyel.

18 Después el rey fue a su palacio y pasó la noche sin comer. No llevaron diversiones a su presencia, y se le fue el sueño.

19 Entonces el rey se levantó al amanecer, al rayar el alba, y fue apresuradamente al foso de los leones.

20 Cuando se acercó al foso, llamó a voces a Daniyel, con tono entristecido. El rey habló y le dijo a Daniyel: “¡Oh Daniyel, siervo del Elahá viviente! Tu Elahá, a quien tú continuamente rindes culto, ¿te ha podido librar de los leones?”

21 Entonces Daniyel habló con el rey: “¡Oh rey, que vivas para siempre!

22 Mi Elahá envió a su mensajero, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hicieran daño; porque delante de él he sido hallado inocente. Tampoco delante de ti, oh rey, he hecho nada malo”.

23 Entonces el rey se alegró en gran manera a causa de él, y mandó que sacaran a Daniyel del foso. Sacaron a Daniyel del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Elahá.

24 Luego el rey dio la orden, y trajeron a aquellos hombres que habían acusado a Daniyel. Los echaron al foso de los leones, a ellos, a sus hijos y a sus mujeres. Y aún no habían llegado al fondo del foso, cuando los leones se apoderaron de ellos y trituraron todos sus huesos.

25 Entonces el rey Daryáwesh escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitaban en toda la tierra: Que tengan mucha paz.

26 De parte mía se da la orden de que en todo el dominio de mi reino tiemblen y teman delante del Elahá de Daniyel; porque él es el Elahá viviente, que permanece por la eternidad. Su reino es un reino que no será destruido, y su dominio dura hasta el fin.

27 El salva y libra; hace señales y milagros en el cielo y en la tierra. El fue quien libró a Daniyel del poder de los leones.

28 Este Daniyel prosperó durante el reinado de Daryáwesh y durante el reinado de Kóresh el parasita.

7

1 En el primer año de Belshatsar, rey de Bavel, Daniyel tuvo un sueño y visiones de su cabeza en su cama, y en seguida escribió el sueño. Este es el resumen del asunto:

2 Daniyel habló y dijo: “Estaba mirando en mi visión de noche, y vi que los cuatro vientos del cielo agitaban el gran mar.

3 Y cuatro grandes bestias, diferentes una de otra, subían del mar.

4 La primera era como un león y tenía alas de águila. Yo estaba mirando, hasta que le arrancaron las alas, y la levantaron del suelo. Luego se quedó erguida sobre los pies, a manera de hombre, y se le dio una mente de hombre.

5 Y vi que otra bestia, semejante a un oso, se levantó a su lado. Tenía en su boca tres costillas entre sus dientes, y se le dijo así: ‘¡Levántate; devora mucha carne!’

6 Después de esto yo miraba, y vi otra bestia, como un leopardo, que tenía en sus espaldas cuatro alas de ave. Esta bestia también tenía cuatro cabezas, y se le dio dominio.

7 Después de esto miraba en las visiones de la noche, y vi una cuarta bestia terrible y espantosa, fuerte en gran manera. Esta tenía grandes dientes de hierro. Devoraba y desmenuzaba y pisoteaba las sobras con sus pies. Era muy diferente a todas las bestias que habían aparecido antes de ella, y tenía diez cuernos.

8 Mientras yo contemplaba los cuernos, vi que otro cuerno, uno pequeño, crecía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres de los cuernos anteriores. Y vi que en este cuerno había ojos, como ojos de hombre, y una boca que hablaba arrogancias.

9 Estaba mirando hasta que pusieron unos tronos, y se sentó un Anciano de Días. Su vestidura era blanca como la nieve, y el cabello de su cabeza era como la lana limpia. Su trono era como llama de fuego; y sus ruedas, fuego ardiente.

10 Un río de fuego procedía y salía de delante de él. Miles de miles le servían, y millones de millones estaban de pie delante de él. El tribunal se sentó, y se abrieron los libros.

11 Entonces yo miraba, a causa del sonido de las palabras arrogantes que hablaba el cuerno. Miré hasta que mataron a la bestia, y destrozaron su cuerpo y lo entregaron a las llamas del fuego.

12 También a las otras bestias les quitaron su dominio, pero se les prolongó la vida hasta un tiempo definido.

13 Estaba yo mirando en las visiones de la noche, y vi que en las nubes del cielo venía alguien como un hijo del hombre. Llegó hasta el Anciano de Días, y lo presentaron delante de él.

14 Entonces se le dio el dominio, la majestad y la realeza. Todos los pueblos, naciones y lenguas le servían. Su dominio es un dominio eterno, que no se acabará; y su reino no será destruido.

15 En cuanto a mí, Daniyel, mi espíritu se turbó dentro de mí y las visiones de mi mente me alarmaron.

16 Me acerqué a uno de los asistentes y le pregunté la verdad acerca de todo esto. El me habló y me dio esta interpretación del asunto:

17 Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra.

18 Pero los santos del Ilayá el Supremo tomarán el reino y lo poseerán por los siglos y por los siglos de los siglos.’

19 “Entonces quise saber la verdad sobre la cuarta bestia, que era diferente a todas las demás, sumamente espantosa, con dientes de hierro y upas de cobre, que devoraba y desmenuzaba, y pisoteaba lo sobrante con sus patas;

20 y acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que había crecido y delante del cual habían caído tres. Este cuerno tenía ojos y una boca que hablaba arrogancias, y parecía ser más grande que sus compañeros.

21 Yo veía que este cuerno hacía guerra contra los santos y los vencía,

22 hasta que vino el Anciano de Días e hizo justicia a los santos del Ilayá el Supremo. Y llegado el tiempo, los santos tomaron posesión del reino.

23 Dijo así: ‘La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos. A toda la tierra devorará; la trillará y despedazará.

24 En cuanto a los diez cuernos: de aquel reino se levantarán diez reyes. Tras ellos se levantará otro, el cual será mayor que los primeros y derribará a tres reyes.

25 El hablará palabras contra el Ilayá el Supremo y oprimirá a los santos del Ilayá el Supremo. Intentará cambiar las festividades y la ley; en su mano serán entregadas durante un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo.

26 Pero el tribunal se sentará, y se le quitará el dominio para ser exterminado y destruido por completo.

27 Y la realeza, el dominio y la grandeza de los reinos debajo de todo el cielo se les darán al pueblo de los santos del Ilayá el Supremo. Su reino será un reino eterno, y todos los dominios le servirán y le Obedecerán.’

28 Aquí termina el asunto. En cuanto a mí, Daniyel, mis pensamientos me turbaron mucho, y me puse pálido. Pero guardé el asunto en mi corazón”.

8

1 En el tercer año del reinado del rey Belshatsar, yo, Daniyel, tuve una visión después de aquella que había tenido anteriormente.

2 Cuando tuve esta visión, yo estaba en Shushán, que es la capital del reino, en la provincia de Elam. Tuve esta visión, estando junto al río Ulay.

3 Alcé mis ojos y miré, y vi que había delante del río un carnero, que tenía dos cuernos; pero aunque eran altos y uno de ellos más alto que el otro, el más alto se levantó después.

4 Vi que el carnero golpeaba con sus cuernos al oeste, al norte y al sur, y que ninguna bestia podía prevalecer delante de él, ni había quien escapara de su poder. Hacía conforme a su voluntad y se engrandecía.

5 Mientras yo estaba considerando esto, vi que un chivo venía de la parte del oeste sobre la superficie de toda la tierra, pero sin tocar la tierra. Aquel chivo tenía un cuerno muy visible entre sus ojos.

6 Fue hasta el carnero que tenía los dos cuernos, al cual yo había visto, que estaba de pie delante del río, y corrió contra él con la ira de su fuerza.

7 Vi que llegó al carnero y se enfureció contra él; lo golpeó y quebró sus dos cuernos, pues el carnero no tenía fuerzas para quedar en pie delante de él. Por tanto, lo derribó a tierra y lo pisoteó. No hubo quien librara al carnero de su poder.

8 Entonces el chivo se engrandeció sobremanera; y estando en su mayor poderío, aquel gran cuerno se quebró, y en su lugar crecieron otros cuatro cuernos muy visibles, hacia los cuatro vientos del cielo.

9 Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño que creció mucho hacia el sur, hacia el este y hacia la tierra gloriosa.

10 Se engrandeció hasta el ejército del cielo; y echó por tierra parte del ejército y de las estrellas, y las pisoteó.

11 Se engrandeció contra el Jefe del ejército. Quitó el sacrificio regular, y drribó el lugar de su santuario.

12 Por medio de la rebelión le fue entregado el ejército junto con el sacrificio continuo, y echó por tierra la verdad; hizo cuanto quiso y tuvo éxito.

13 Entonces oí a un santo que hablaba, y otro de los santos le preguntó al que hablaba: ‘¿Hasta cuándo [alcanza] la visión del sacrificio regular desolado y reemplazado por un ídolo, y del santuario y el servicio profanados?’

14 Y él me respondió: “Hasta 2,300 [sacrificios] de tarde y mañana. Luego el santuario será restaurado.

15 Sucedió que estando yo, Daniyel, meditando en la visión y procurando entenderla, vi que alguien semejante a un hombre se puso de pie delante de mí.

16 Entonces oí una voz de hombre en medio del río Ulay, que gritó diciendo: ‘¡Gabriel, explícale a ése la visión!’

17 Luego vino cerca de donde yo estaba. Y cuando llegó, me atemoricé y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: ‘Comprende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo final.’

18 Mientras hablaba conmigo, caí adormecido en tierra, sobre mi rostro. Pero él me tocó y me puso en pie,

19 y me dijo: ‘Mira, yo te mostraré lo que ha de venir al final de la indignación, porque el final será en el tiempo señalado.

20 En cuanto al carnero que has visto, que tenía cuernos, éstos son los reyes de Maday [Media] y de Parás [Persia].

21 El chivo es el rey de Yawán [Grecia]. Y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el primer rey.

22 El cuerno que fue quebrado, y en cuyo lugar aparecieron cuatro cuernos, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación; pero no con la fuerza de él.

23 Al final del imperio de ellos, cuando los transgresores hayan llegado a su colmo, se levantará un rey de aspecto fiero y entendido en enigmas.

24 Su poder se incrementará, pero no por su propio poder. El causará gran ruina, y prosperará. Actuará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos.

25 Con su sagacidad hará prosperar en sus manos el engaño, y su corazón se engrandecerá. Por sorpresa destruirá a muchos. Contra el Sar sarím Príncipe supremo se levantará; pero será quebrantado, aunque no por mano humana.

26 La visión de [los sacrificios de] tarde y mañana, que se ha declarado, es verídica. Guarda tú la visión, porque es para muchos días.’

27 Yo, Daniyel, perdí las fuerzas y estuve enfermo algunos días. Cuando me recuperé, atendí los negocios del rey. Yo estaba turbado por la visión, pero nadie se dio cuenta.

9

1 En el primer año de Daryáwesh hijo de Ajashwerosh, del linaje de los madaítas, el cual llegó a ser rey sobre el reino de los kasditas.

2 en el primer año de su reinado, yo, Daniyel, entendí por los libros que, según la palabra de YHWH dada al profeta Yirmeyahu, el número de los años que habría de durar la desolación de Yerushalem sería setenta años.

3 Entonces volví mi rostro a YHWH Ha'Elohim, buscándolo en oración y ruego, con ayuno, luto y ceniza.

4 Oré a YHWH mi Elohim e hice confesión diciendo: “¡Por favor, YHWH, HaÊl grande y temible, que guarda la Alianza y la misericordia para con los que le aman y guardan sus mandamientos:

5 Hemos pecado; hemos hecho iniquidad; hemos actuado impíamente; hemos sido rebeldes y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus decretos.

6 No hemos obedecido a tus siervos los profetas que en tu nombre han hablado a nuestros reyes, a nuestros gobernantes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.

7 Tuya es, oh YHWH, la justicia; y nuestra es la vergüenza del rostro, como en el día de hoy; de los hombres de Yahudah, de los habitantes de Yerushalem, de todo Yisrael, de los de cerca y de los de lejos, en todas las tierras a donde los has echado a causa de su rebelión con que se han rebelado contra ti.

8 Oh YHWH, nuestra es la vergüenza del rostro; de nuestros reyes, de nuestros gobernantes y de nuestros padres; porque hemos pecado contra ti.

9 De YHWH nuestro Elohim son el tener misericordia y el perdonar, aunque nos hemos rebelado contra él,

10 y no hemos obedecido la voz de YHWH nuestro Elohim, para andar en sus leyes, las cuales puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas.

11 Todo Yisrael ha transgredido tu ley, apartándose para no escuchar tu voz. Por ello han sido derramados sobre nosotros la maldición y el juramento que están escritos en la ley de Mosheh, siervo de ha'Elohim, porque hemos pecado contra él.

12 Y él ha confirmado su palabra que habló contra nosotros y contra nuestros magistrados que nos gobernaban, trayendo sobre nosotros tan grande calamidad. Porque nunca se había hecho bajo el cielo un mal como el que se le ha hecho a Yerushalem.

13 Como está escrito en la ley de Mosheh, toda esta calamidad nos ha sobrevenido, y no hemos implorado el favor de YHWH nuestro Elohim, volviéndonos de nuestras maldades y prestando atención a tu verdad.

14 Por tanto, YHWH ha tenido presente el traer esta calamidad y la ha traído sobre nosotros. Porque YHWH nuestro Elohim es justo en todas las obras que ha hecho; sin embargo, no hemos obedecido su voz.

15 Ahora pues, oh YHWH Elohim nuestro –que con mano poderosa sacaste a tu pueblo de la tierra de Mitsráyim y te hiciste de renombre, como en este día–, hemos pecado; hemos actuado impíamente.

16 Oh YHWH, conforme a tu justicia, apártense, por favor, tu ira y tu furor de sobre Yerushalem, tu ciudad, tu santo monte. Porque a causa de nuestros pecados y por la maldad de nuestros padres, Yerushalem y tu pueblo han sido entregados al insulto en medio de todos los que nos rodean.

17 Ahora pues, oh Elohim nuestro, escucha la oración de tu siervo y sus ruegos, y por amor de ti mismo, oh YHWH, haz que resplandezca tu rostro sobre tu santuario desolado.

18 Inclina, oh Elohim mío, tu oído y escucha; abre tus ojos y mira nuestros lugares desolados y la ciudad sobre la cual se invoca tu nombre. Porque no estamos presentando nuestros ruegos delante de ti, confiados en nuestras obras de justicia, sino en tu gran misericordia.

19 Escucha, oh YHWH. Perdona, oh YHWH. Atiende y actúa, oh YHWH. Por amor de ti mismo no pongas dilación, oh Elohim mío; porque a tu ciudad y a tu pueblo se les llama por tu nombre”.

20 Aún estaba yo hablando y orando –confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Yisrael, presentando mi ruego delante de YHWH mi Elohim por el santo monte de mi Elohim–;

21 aún estaba hablando en oración, cuando Gabriel, el hombre al cual yo había visto en visión al principio, voló rápidamente y me tocó, como a la hora del sacrificio del atardecer.

22 Me hizo comprender y habló conmigo diciendo: “Daniyel, ahora he venido para iluminar tu entendimiento.

23 Al principio de tus ruegos salió la palabra, y yo he venido para declarártela, porque tú eres muy amado. Por tanto, busca en la palabra, y considera la visión:

24 Setenta semanas están determinadas en cuanto a tu pueblo y en cuanto a tu santa ciudad, para acabar con la transgresión, para poner fin al pecado, para expiar la iniquidad, para traer la justicia eterna, para sellar la visión y la profecía, y para ungir el lugar santísimo.

25 Conoce, pues, y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar Yerushalem hasta Mashíaj Naguid el Ungido Gobernante, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; y se volverá a edificar con plaza y muro, pero en tiempos angustiosos.

26 Después de las sesenta y dos semanas, será quitado el Mashíaj el Ungido y no quedará nada de él; y el pueblo de un gobernante que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario. Con cataclismo será su fin, y hasta el fin de la guerra está decretada la desolación.

27 Por una semana él confirmará una alianza con muchos, y en la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Sobre alas de abominaciones vendrá el desolador, hasta que el aniquilamiento que está decidido venga sobre el desolador”.

10

1 En el tercer año de Kóresh, rey de Parás, se le reveló la palabra a Daniyel, cuyo nombre era Belteshatsar. La palabra era verídica, y el conflicto grande. Comprendió la palabra y tuvo entendimiento de la visión:

2 En aquellos días yo, Daniyel, estuve de duelo durante tres semanas.

3 No comí manjares delicados, ni carne ni vino entraron en mi boca, ni me ungí con aceite, hasta que se cumplieron tres semanas.

4 En el día veinticuatro del mes primero, estaba yo a la orilla del gran río Jidéqel.

5 Entonces alcé mis ojos y miré, y vi un hombre vestido de lino, cuya cintura estaba ceñida con oro de Ufaz.

6 Su cuerpo era como crisólito, y su rostro como el aspecto del relámpago. Sus ojos eran como antorchas de fuego, y sus brazos y sus piernas como bronce pulido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud.

7 Sólo yo, Daniyel, vi la visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo. Sin embargo, cayó sobre ellos gran temor, y huyeron para esconderse.

8 Así que yo quedé solo y vi esta gran visión. No quedaron fuerzas en mí; más bien, mi vigor se convirtió en debilidad, y no me quedó fuerza.

9 Luego oí el sonido de sus palabras; y al oír el sonido de sus palabras, caí adormecido sobre mi rostro, con mi rostro en tierra.

10 Entonces, una mano me tocó e hizo que temblando me pusiera sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos.

11 Y me dijo: ‘Daniyel, hombre muy amado, presta atención a las palabras que te hablaré. Ponte de pie, porque a ti me han enviado ahora.’ Mientras hablaba conmigo, me puse de pie temblando.

12 Y me dijo: ‘Daniyel, no temas, porque tus palabras han sido oídas desde el primer día que dedicaste tu mente a entender y a humillarte en presencia de tu Elohim. Yo he venido a causa de tus palabras.

13 El príncipe del reino de Parás se me opuso durante veintiún días; pero Mikhael, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme; y me quedé allí con los reyes de Parás.

14 He venido, pues, para hacerte entender lo que ha de acontecer a tu pueblo en los últimos días; porque la visión es aún para días.’

15 Mientras hablaba conmigo tales palabras, puse mi rostro en tierra y enmudecí.

16 Pero vi que alguien semejante a un hijo del hombre tocó mis labios. Entonces abrí mi boca y hablé; le dije a aquel que estaba delante de mí: ‘Mi amo, junto con la visión me han sobrevenido dolores y no me han quedado fuerzas.

17 ¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi amo hablar con mi amo? Porque desde ahora me faltan las fuerzas, y no me ha quedado aliento.’

18 Entonces aquel que era semejante a un hombre me tocó otra vez, y me fortaleció.

19 Y me dijo: ‘Hombre muy amado, no temas; la paz sea contigo. Esfuérzate y sé valiente.’ Y cuando me habló así, yo recobré el vigor, y dije: ‘Hable mi amo, porque me has dado fuerzas.’

20 Y él respondió: ‘¿Sabes por qué he venido a ti? Ahora yo volveré a luchar contra el príncipe de Parás, y cuando salga yo, vendrá el príncipe de Yawán.

21 Pero te voy a declarar lo que está registrado en el libro de la verdad. No hay nadie que me apoye contra éstos, sino sólo Mikhael, el príncipe de ustedes.

11

1 En el primer año de Daryáwesh el madaíta [medo], yo me puse a su lado para apoyarlo y fortalecerlo.

2 Ahora te declararé la verdad: Se levantarán tres reyes más en Parás, y el cuarto se hará de grandes riquezas, más que todos. Y cuando se haya fortalecido con sus riquezas, agitará a todos contra el reino de Yawán.

3 Entonces se levantará un rey valiente, el cual dominará con gran dominio y hará según su propia voluntad.

4 Pero cuando haya prevalecido, su reino será quebrantado y repartido por los cuatro vientos del cielo; pero no a sus descendientes, ni según el dominio con que él había dominado, porque su reino será arrancado y será para otros aparte de éstos.

5 El rey del sur se hará fuerte, pero uno de sus príncipes se hará más fuerte que él y dominará con un dominio mayor que el de aquél.

6 Al cabo de unos años harán alianza, y la hija del rey del sur irá al rey del norte para realizar el convenio. Pero ella no podrá retener la fuerza de su brazo, ni tampoco prevalecerá él ni su descendencia. Pero en aquel tiempo ella será entregada, junto con los que la habían traído, y con su progenitor y sus partidarios.

7 Entonces un renuevo de las raíces de ella se levantará en su lugar. Vendrá con un ejército y entrará en la fortaleza del rey del norte. Hará con ellos según su deseo y predominará.

8 Y aun llevará cautivas a Mitsráyim las deidades de ellos, con sus imágenes y con sus utensilios preciosos de plata y de oro. Durante algunos años él se mantendrá a distancia del rey del norte.

9 Entonces éste invadirá el reino del sur, pero se volverá a su propia tierra.

10 Luego sus hijos se alistarán para la guerra y reunirán un ejército de una multitud de soldados que vendrá con su gran fuerza. Inundará, pasará y volverá; llevará la guerra hasta su fortaleza.

11 Por esto se enfurecerá el rey del sur y saldrá para combatir contra el rey del norte. Este se pondrá en campaña con una gran multitud, pero toda aquella gran multitud será entregada en su mano.

12 Y al llevar en cautiverio a la multitud, su corazón se enaltecerá. Derribará a muchos miles, pero no prevalecerá.

13 El rey del norte volverá a poner en campaña una multitud mayor que la primera vez, y al cabo de unos años vendrá con un gran ejército y con abundantes recursos.

14 En aquellos tiempos se levantarán muchos contra el rey del sur; y hombres violentos de tu pueblo se rebelarán cumpliendo la visión, pero fracasarán.

15 Vendrá, pues, el rey del norte, levantará terraplenes y tomará la ciudad fortificada. Las fuerzas del sur no resistirán; ni siquiera sus tropas escogidas podrán resistir.

16 El que vaya contra él hará según su voluntad; no habrá quien resista ante él. Estará en la tierra gloriosa, la cual será consumida bajo su poder.

17 Luego se dispondrá para venir con el poder de todo su reino y hará convenios con aquél. Le dará una hija de las mujeres para destruirlo, pero no permanecerá ni tendrá resultado.

18 Después volverá su rostro hacia las costas y tomará muchas de ellas, pero un gobernante pondrá freno a su afrenta y volverá su afrenta sobre él.

19 Luego volverá su rostro hacia las fortalezas de su tierra; pero tropezará y caerá, y no será hallado más.

20 Entonces le sucederá en el trono uno que hará pasar un colector de tributos por lo mejor del reino. Pero en pocos días será quebrantado, no con ira ni en batalla.

21 Le sucederá en su lugar un hombre vil, al cual no se ha dado el esplendor del reino. Habiendo tranquilidad, vendrá y tomará el reino con intrigas.

22 Y las fuerzas serán completamente arrasadas y quebrantadas delante de él, inclusive el príncipe de la alianza.

23 Y después que hayan hecho alianza con él, hará engaño: Subirá y saldrá vencedor con poca gente.

24 Y habiendo tranquilidad, entrará en las partes más fértiles de la provincia y hará lo que no hicieron sus padres, ni los padres de sus padres: A sus soldados les repartirá despojo, botín y riquezas; y contra las fortalezas maquinará planes, aunque sólo por un tiempo.

25 Despertará sus fuerzas y su corazón contra el rey del sur, con un gran ejército. El rey del sur se alistará para la guerra con un ejército grande y muy fuerte; pero no prevalecerá, porque le harán traición.

26 Aun los que comen de su pan lo quebrantarán. Su ejército será destruido, y muchos caerán muertos.

27 El corazón de estos dos reyes estará dispuesto para hacer el mal, y en la misma mesa hablarán mentira. Pero no servirá de nada, porque aun no habrá llegado el final del tiempo señalado.

28 El volverá a su tierra con gran riqueza, y su corazón estará contra la alianza santa. Hará su voluntad y se volverá a su tierra.

29 Al tiempo señalado volverá al sur, pero esta vez no le sucederá como en la primera,

30 porque contra él vendrán naves de Qitim, y él se desanimará. Volverá y se enfurecerá contra la alianza santa y hará su voluntad. Volverá, pues, y se las entenderá con los que han abandonado la alianza santa.

31 Entonces se levantarán tropas de su parte y contaminarán el santuario, la fortaleza. Quitarán el sacrificio regular, y pondrán la abominación desoladora.

32 Con lisonjas hará pecar a los que violan la alianza, pero el pueblo que conoce a su Elohim se esforzará y actuará.

33 Los sabios del pueblo darán sabiduría a muchos, pero caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo por algunos días.

34 Y cuando caigan, serán ayudados con poca ayuda; y muchos se juntarán a ellos con lisonjas.

35 Algunos de los sabios caerán para ser purificados, limpiados y emblanquecidos hasta el tiempo señalado; porque aún hay plazo para éstos.

36 El rey hará su voluntad. Se engreirá y se engrandecerá sobre toda deidad. Contra el Elohim supremo hablará cosas sorprendentes. Tendrá éxito hasta que sea consumada la ira, porque lo que está determinado se cumplirá.

37 No hará caso de la deidad de sus padres, ni del más apreciado por las mujeres. No hará caso de deidad alguna, porque se engrandecerá sobre todo.

38 Más bien, honrará a la deidad de las fortalezas, deidad que sus padres no conocieron. Lo honrará con oro, plata, piedras preciosas y con cosas de gran precio.

39 Con una deidad extraña actuará contra las fortalezas más fuertes y hará crecer en gloria a los que lo reconozcan. Les dará dominio sobre muchos, y por precio repartirá la tierra.

40 Pero al cabo del tiempo, el rey del sur lo atacará. Y el rey del norte embestirá contra él como tempestad, con carros, gente de a caballo y muchos navíos. Entrará por las tierras, inundará y pasará.

41 Entonces penetrará en la tierra gloriosa, y muchas provincias caerán. Pero Edom, Moav y la mayoría de los amonitas escaparán de su mano.

42 Asimismo, extenderá su mano a las otras tierras, y la tierra de Mitsráyim no escapará.

43 Se apoderará de los tesoros de oro y de plata, y de todas las cosas preciosas de Mitsráyim; y los Lubios y los kushitas estarán a sus pies.

44 Pero unas noticias del oriente y del norte lo espantarán. Saldrá con gran ira para destruir y aniquilar a muchos.

45 Instalará sus carpas reales entre los mares, y en el glorioso monte santo. Entonces llegará a su fin y no tendrá quien le ayude.

12

1 En aquel tiempo se levantará Mikhael, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo. Habrá un tiempo de angustia, como nunca lo hubo desde que existen las naciones hasta entonces. Pero en aquel tiempo será librado tu pueblo, todos los que se encuentren inscritos en el libro.

2 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna y otros para vergüenza y eterno horror.

3 Los entendidos resplandecerán con el resplandor del firmamento; y los que enseñan justicia a la multitud, como las estrellas, por toda la eternidad.

4 Pero tú, oh Daniyel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de un lado para otro, y se aumentará el conocimiento.

5 Yo, Daniyel, miré, y vi a dos que estaban de pie, uno de este lado en la orilla del río, y el otro al otro lado en la orilla del río.

6 Entonces le dije al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: ‘¿Cuándo será el final de estas cosas sorprendentes?’

7 Escuché al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río, quien alzó su mano derecha y su mano izquierda al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por un tiempo, tiempos y medio tiempo. Todas estas cosas se cumplirán cuando se acabe el quebrantamiento de la fuerza del pueblo santo.

8 Yo escuché, pero no entendí. Y dije: ‘Mi amo, ¿cuál será el final de estas cosas?’

9 Y él dijo: ‘Anda, Daniyel; estas cosas están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.

10 Muchos serán limpiados, emblanquecidos y purificados; pero los impíos obrarán impíamente, y ninguno de ellos entenderá. Pero los sabios, sí entenderán.

11 Desde el tiempo en que sea quitado el sacrificio regular hasta la abominación desoladora, habrá 1,290 días.

12 ¡Feliz el que espere y llegue hasta 1,335 días!

13 Pero, prosigue hasta el fin; descansarás y te levantarás a tu destino al final de los días.’