1 La narración de Nejemyah hijo de Jacalyah: En el mes de kislew del año veinte, cuando estaba yo en la ciudadela de Shushán,
2 Janani, uno de mis hermanos, llegó de Yahudah, con algunos hombres, y les pregunté por los yahuditas del remanente que había sobrevivido al cautiverio, y por Yerushalem.
3 Ellos me contestaron: “El remanente que ha sobrevivido al cautiverio allá en la provincia está en gran dificultad y en vergüenza; la muralla de Yerushalem está llena de brechas, y sus puertas han sido destruidas por el fuego”.
4 Cuando escuché eso, me senté y lloré, y estuve de duelo por varios días, ayunando y orándole al Elohim del Cielo.
5 Dije: “Oh YHWH, Elohim del cielo, haÊl grande y tremendo, que permanece fiel a su Alianza con los que lo aman y guardan sus mandamientos:
6 Que estén atentos tus oídos y abiertos tus ojos para recibir la oración de tu siervo que estoy haciendo ahora delante de ti, de día y de noche, en favor de los yisraelitas, tus siervos, confesando los pecados que los yisraelitas hemos cometido contra ti, pecados que yo y la casa de mi padre hemos cometido.
7 Te hemos ofendido al no guardar los mandamientos, las leyes y los decretos que mandaste a tu siervo Mosheh.
8 Acuérdate de la promesa que le hiciste a tu siervo Mosheh: ‘Si ustedes son infieles, yo los esparciré entre los pueblos;
9 pero si ustedes se vuelven a mí, y guardan fielmente mis mandamientos, aunque sus dispersos estén en el extremo de la tierra, de allí los reuniré y los traeré al lugar que escogí para hacer establecer allí mi nombre.’
10 Porque ellos son tus siervos y tu pueblo, a quienes redimiste con tu gran poder y con tu poderosa mano.
11 Oh YHWH, que esté atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos que desean respetar tu nombre. Concédele éxito a tu siervo hoy, y dispón a ese hombre para que sea compasivo con él”. En ese tiempo yo era el copero del rey.
1 En el mes de nisán, en el año veinte del rey Artajshasta, se puso vino delante de él; yo cogí el vino y se lo di al rey —nunca antes había estado yo triste en su presencia.
2 El rey me preguntó: “¿Por qué tienes la cara triste, si tú no estás enfermo? Deben ser malos pensamientos”. Estaba muy asustado,
3 pero le respondí al rey: “Viva el rey para siempre. ¿Cómo no voy a tener la cara triste cuando la ciudad donde están los sepulcros de mis antepasados yace en ruinas, y sus puertas están consumidas por el fuego?”
4 El rey me preguntó: “¿Cuál es tu petición?” Con una oración al Elohim del Cielo,
5 le respondí al rey: “Si le agrada al rey y si su servidor ha hallado favor con usted, envíeme a Yahudah, a la ciudad de los sepulcros de mis ancestros, para reedificarla”.
6 Con su consorte sentada junto a él, el rey me preguntó: “¿Hasta cuándo durará tu viaje, y cuándo volverás?” así que al rey le plació enviarme, y le señalé un plazo.
7 Entonces le dije al rey: “Si al rey le agrada, que se me den cartas para los gobernadores de la provincia de Allende el Río, indicándoles que me dejen pasar hasta que yo llegue a Yahudah;
8 y otra carta para Asaf, el guarda del Parque del Rey, indicándole que me dé madera para techar las casetas de entrada de la ciudadela del templo, para la muralla de la ciudad y para la casa que yo ocuparé”. El rey me lo concedió, gracias al benévolo cuidado de Elohim por mí.
9 Cuando fui a los gobernadores de la provincia de Allende el Río, les entregué las cartas del rey. El rey envió conmigo oficiales del ejército y caballería.
10 Cuando lo oyeron Sanbalat el joronita y Toviyah el siervo amonita, se disgustaron muchísimo de que alguien viniera con la intención de mejorar las condiciones de los yisraelitas.
11 Llegué a Yerushalem. Después de estar allí tres días,
12 me levanté de noche, yo y unos cuantos hombres conmigo, sin decirle a nadie lo que mi Elohim había puesto en mi mente que hiciera por Yerushalem, y sin llevar ninguna otra bestia, más que la que yo cabalgaba,
13 salí de noche por la Puerta del Valle hacia el Manantial del Chacal; y la Puerta del Estiércol; y examiné los muros de Yerushalem que tenían brechas, y sus puertas, que estaban consumidas por el fuego.
14 Luego pasé hacia la Puerta de la Fuente y el Estanque del Rey, donde no había lugar por donde pudiera pasar el animal en que cabalgaba.
15 Así que subí de noche por el arroyo y examiné la muralla, y, entrando de nuevo por la Puerta del Valle, regresé.
16 Los prefectos no sabían a dónde me había ido, ni qué había hecho, pues hasta entonces yo no lo había divulgado a los yahuditas —ni a los sacerdotes, ni a los nobles, ni a los prefectos, ni al resto de los oficiales.
17 Luego les dije: “Ustedes ven el mal estado en que nos encontramos: Yerushalem está en ruinas y sus puertas están destruidas por el fuego. Vengan, reedifiquemos la muralla de Yerushalem, y no pasemos más vergüenza.
18 Les hablé del benévolo cuidado de mi Elohim para conmigo, y también de las palabras que el rey me había dicho, y ellos dijeron: “¡Empecemos a edificar! Entonces se animaron por [Su] benevolencia.
19 Cuando lo oyeron Sanbalat el joronita, Toviyah el siervo amonita y Guéshem el árabe, se burlaron de nosotros con menosprecio, y pregun-taron: “¿Qué es eso que están haciendo? ¿Se están rebelando contra el rey?”
20 Yo les dije en respuesta: “El Elohim del Cielo nos concederá el éxito, y nosotros sus siervos comenzaremos a edificar. Pero ustedes no tienen ni parte, ni derecho, ni memoria en Yerushalem.
1 Entonces se levantó el sumo sacerdote Elyasiv con sus compañeros sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas; la consagraron y colocaron sus puertas, consagrándola hasta la torre de la Centena y hasta la torre de Jananel.
2 A su lado edificaron los hombres de Yerejó. Al lado de ellos edificó Zakur hijo de Imri.
3 Los hijos de Hasenaá reedificaron la puerta del Pescado; la techaron y colocaron sus puertas, con sus cerraduras y sus trancas.
4 A su lado reparó Meremot hijo de Uriyah, hijo de Haqóts; y a su lado restauró Meshulam hijo de Berekhyah, hijo de Meshezabel. A su lado reparó Tsadoq hijo de Baaná.
5 A su lado repararon los teqoítas, aunque sus nobles no le metieron el hombro a la obra de su amo.
6 La puerta Antigua la repararon Yoyadá hijo de Paséaj y Meshulam hijo de Besodyah; la techaron y colocaron sus puertas, con sus cerraduras y sus trancas.
7 A su lado repararon Melatyah de Guibón y Yadón de Meronot, [con] los hombres de Guibón y de Mitspah, bajo la jurisdicción del gobernador de la provincia de Allende el Río.
8 A su lado reparó Uziel hijo de Jarhayah, [de los] plateros. A su lado reparó Jananyah, uno de los perfumistas. Restauraron a Yerushalem hasta el muro ancho.
9 A su lado reparó Refayah hijo de Jur, jefe de la mitad del distrito de Yerushalem.
10 A su lado reparó Yedayah hijo de Jarumaf frente a su casa. A su lado reparó Jatús hijo de Jashabneyah.
11 Malkiyah hijo de Jarim y Jashub hijo de Pajat-Moav repararon otro tramo, incluyendo la Torre de los Hornos.
12 A su lado restauró Shalum hijo de Halojesh, jefe de la mitad del distrito de Yerushalem, acompañado de sus hijas.
13 La Puerta del Valle la reparó Janún, con los habitantes de Zanóaj; la reedificaron y colocaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos, y sus trancas, 1,000 codos de la muralla, hasta la puerta del Estiércol.
14 La puerta del Estiércol la reparó Malkiyah hijo de Rejab, jefe del distrito de Bet-Hakérem; él reedificó y colocó sus puertas, con sus cerraduras y sus trancas.
15 La puerta del Manantial la reparó Shalún hijo de Kol-Jozé, jefe del distrito de Mitspah: él la reedificó, la techó y colocó sus puertas, con sus cerraduras y sus trancas; también el muro del estanque de riego del jardín del Rey hasta las escaleras que bajan de la Ciudad de Dawid.
16 Después de él reparó Nejemyah hijo de Azbuq, jefe de la mitad del distrito de Bet-Shur, hasta frente a los sepulcros de Dawid, hasta el estanque artificial y hasta la Casa de los Guerreros.
17 Después de él repararon los lewitas: Rejum hijo de Baní. A su lado reparó Jashabyah, jefe de la mitad del distrito de Qeilah, a nombre de su distrito.
18 Después de él repararon sus hermanos: Baway hijo de Jenadad, jefe de la mitad del distrito de Qeilah.
19 A su lado Ézer hijo de Yeshúa, jefe de Mitspá, reparó otro tramo frente a la cuesta de la armería de la esquina.
20 Después de él Barukh hijo de Zakay reparó con gran entusiasmo otro tramo, desde la esquina hasta la puerta de la casa del sumo sacerdote Elyiashib.
21 Después de él Meremot hijo de Uriyah, hijo de Haqóts, reparó otro tramo, desde la entrada de la casa de Elyiashib hasta el extremo de la casa de Elyiashib.
22 Después de él repararon los sacerdotes procedentes de la llanura.
23 Después de ellos repararon Binyamín y Jashub, frente a su casa. Después de ellos reparó Azaryah hijo de Maaseyah, hijo de Ananyah, cerca de su casa.
24 Después de él Binuy hijo de Jenadad reparó otro tramo, desde la casa de Azaryah hasta el ángulo y hasta la esquina.
25 Palal hijo de Uzay: frente a la esquina y la torre que sobresale de la casa del rey, la [torre] alta del guardia de la prisión. Después de él [reparó] Pedayah hijo de Parosh.
26 (Los servidores del templo vivían en el Ofel, hasta el frente de la Puerta de las Aguas, al oriente, y hasta la torre que sobresalía.)
27 Después de él los teqoítas repararon otro tramo, frente a la torre grande que sobresale, hasta el muro del Ofel.
28 Desde la Puerta de los Caballos, repararon los sacerdotes, cada uno frente a su casa.
29 Después de ellos reparó Tsadoq hijo de Imer frente a su casa. Después de él restauró Shemayah hijo de Shekhanyah, guardia de la puerta oriental.
30 Después de él repararon otro tramo Jananyah hijo de Shelemyah y Janún, el sexto hijo de Salaf. Después de ellos Meshulam hijo de Berekhyah restauró frente a su almacén.
31 Después de él Malkiyah, uno de los plateros, reparó hasta la casa de los servidores del templo y de los comerciantes, frente a la Puerta de la Inspección y hasta la sala alta de la esquina.
32 Y los herreros y los comerciantes repararon entre la sala alta de la esquina y la Puerta de las Ovejas.
1 Cuando Sanbalat oyó que estábamos reedificando la muralla, se enfureció y se encolerizó muchísimo. Se burló de los yahuditas,
2 diciendo delante de sus hermanos y del ejército de Shomrón: “¿Qué hacen esos miserables yahuditas? ¿Van a restaurarla, a ofrecer sacrificios, y a terminar en un día? ¿Podrán revivir esas piedras de entre los montones de escombros, quemadas como están?
3 Toviyah el amonita, que estaba a su lado, dijo: “Ese muro de piedra que ellos edifican, ¡si se le sube una zorra lo derrumba!”
4 ¡Escucha, oh Elohim nuestro, cómo somos objeto de burla, y devuelve su insulto sobre sus cabezas! ¡Que sean llevados como despojo a una tierra de cautiverio!
5 No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado de delante de ti, porque provocaron a los que edificaban.
6 Reedificamos la muralla hasta que quedaron unidos todos los tramos de la muralla hasta la mitad de su altura; porque el pueblo puso su corazón en la obra.
7 Cuando Sanbalat, Toviyah, los árabes, los amonitas y los de Ashdod oyeron que proseguía la restauración de los muros de Yerushalem y que se había comenzado a cerrar las brechas, se encolerizaron mucho,
8 y conspiraron todos juntos para venir a combatir contra Yerushalem y dejarla en confusión.
9 Por causa de ellos oramos a nuestro Elohim, y pusimos una guardia contra ellos de día y de noche.
10 Los de Yahudah decían: “La fuerza de los cargadores se ha debilitado, y hay demasiados escombros; nosotros no podremos reedificar la muralla”.
11 Y nuestros enemigos decían: “Antes de que se den cuenta y vean, estaremos entre ellos y los mataremos, y le pondremos fin a la obra”.
12 Cuando vinieron los yahuditas que habitaban cerca de ellos, nos dijeron diez veces: “De todos los lugares a donde ustedes se vuelvan, [vendrán] contra nosotros”.
13 Entonces distribuí al pueblo por familias, detrás de la muralla en sus partes más bajas y en sus partes descubiertas, con sus espadas, sus lanzas y sus arcos.
14 Después decidí exhortar a los nobles, a los prefectos, y al resto del pueblo: “¡No les tengan miedo! Piensen en YHWH el Grande y Temible, y combatan por sus hermanos, por sus hijos, por sus hijas, por sus esposas y por sus casas!”
15 Cuando nuestros enemigos oyeron que nos habíamos enterado y que ha'Elohim había frustrado su plan, pudimos volver todos al muro, cada cual a su trabajo.
16 Desde ese día, la mitad de mis hombres trabajaba en la obra, y la otra mitad empuñaba las lanzas, los escudos, los arcos y las corazas. Y los oficiales estaban detrás de toda la Casa de Yahudah
17 que reedificaba el muro. Los cargadores estaban bien ocupados, con una mano trabajaban en la obra y con la otra empuñaban el arma.
18 Los que edificaban llevaban cada uno su espada ceñida al cinto mientras edificaban. El trompetista estaba junto a mí.
19 Entonces les dije a los nobles, a los prefectos, y al resto del pueblo: “La obra es grande y amplia; nosotros estamos dispersos sobre la muralla, lejos unos de otros.
20 En el lugar donde oigan el sonido de la corneta, reúnanse allí con nosotros; ¡nuestro Elohim combatirá por nosotros!”
21 Y así seguimos trabajando, mientras la mitad de ellos empuñaban las lanzas, desde la aurora hasta la aparición de las estrellas.
22 En aquella ocasión también le dije al pueblo: “Cada uno quédese con su criado a pasar la noche dentro de Yerushalem, de modo que nos sirvan de noche como centinelas, y de día como obreros”.
23 Ni yo, ni mis compañeros, ni mis hombres, ni la guardia que me acompañaba, ninguno de nosotros nos quitamos nuestra ropa; y cada uno [tenía] su arma, aun en el agua.
1 Hubo un gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos yahuditas.
2 Unos decían: “Nuestros hijos y nuestras hijas son muchos; necesitamos conseguir grano para comer y vivir”.
3 Otros decían: “Tenemos que empeñar nuestras tierras, nuestras viñas y nuestras casas para comprar grano y no pasar hambre.
4 Y otros decían: “Hemos tomado prestado dinero contra nuestras tierras y viñas para pagar el tributo del rey”.
5 Ahora, nosotros somos tan buenos como nuestros hermanos y nuestros hijos tan buenos como los de ellos; sin embargo, estamos sometiendo a nuestros hijos y a nuestras hijas a la esclavitud –algunas de nuestras hijas han sido ya sometidas– y no tenemos posibilidades, porque nuestras tierras y viñas están en poder de otros”.
6 Yo me enojé muchísimo cuando escuché su clamor y estas quejas.
7 Después de meditar el asunto cuidadosamente, censuré a los nobles y a los prefectos, diciéndoles: “¿Ustedes están cobrando los préstamos que les hicieron a sus hermanos?” Luego congregué contra ellos una gran asamblea,
8 y les dije: “Nosotros hemos hecho todo lo posible por rescatar a nuestros hermanos yahu-ditas que habían sido vendidos a los gentiles; ¡ahora ustedes van a vender a sus hermanos, para que tengamos que comprarlos otra vez! Ellos se quedaron callados, pues no encontraron qué responder.
9 Y yo continué: “Lo que ustedes están haciendo no está bien. Ustedes deben actuar con respeto a nuestro Elohim, para no darles a nuestros enemigos de las naciones motivos para que nos reprochen.
10 También yo, mis hermanos y mis criados tenemos reclamos de dinero y grano contra ellos. ¡Abandonemos ahora esos reclamos!
11 Devuélvanles enseguida sus tierras, sus viñas, sus olivares y sus casas, y [abandonen] los reclamos que les están haciendo por las cien piezas de plata, por el grano, por el vino y por el aceite.
12 Ellos respondieron: “Se lo devolveremos y nada les exigiremos; haremos como tú dices”. Convoqué a los sacerdotes y les hice jurar que cumplirían esa promesa.
13 Además, sacudí mi ropa y dije: “Así sacuda ha'Elohim de su casa y de su propiedad a todo hombre que no cumpla esta promesa, y que se quede sacudido y vacío”. Y toda la congregación respondió: “¡Amén!” y alabaron a YHWH. El pueblo cumplió su promesa.
14 Además, desde el día en que el rey me comisionó para que fuera gobernador de ellos en la tierra de Yahudah –desde el año veinte del rey Artajshasta hasta el año treinta y dos, doce años en total– ni yo ni mis compañeros comimos del pan del gobernador.
15 Los gobernadores que me precedieron pusieron una pesada carga sobre el pueblo, y tomaron de ellos cuarenta shékels de plata, después del pan y el vino. También sus criados tiranizaban al pueblo. Pero yo no hice así por respeto a Elohim.
16 También apoyé la obra de restauración de esta muralla; no compramos tierras, y todos mis criados estaban juntos allí en la obra.
17 Además, participaban de mi mesa, entre yahuditas y prefectos, ciento cincuenta hombres en total, aparte de los que venían a nosotros de las naciones circun-vecinas;
18 y aunque lo que se preparaba para cada día era un toro y seis ovejas escogidas, y aves, todas preparadas para mí, y cada diez días, toda clase de vinos en abundancia– sin embargo nunca recurrí al pan del gobernador, porque la servidumbre [al rey] era pesada sobre este pueblo.
19 ¡Oh Elohim mío, acuérdate para mi crédito de todo lo que he hecho por este pueblo!
1 Cuando se enteraron Sanbalat, Toviyah Guéshem el árabe y los demás enemigos nuestros, de que yo había reedificado la muralla y que no quedaban más brechas en ella –aunque hasta aquel tiempo no había colocado las hojas de las puertas–
2 Sanbalat y Guéshem me enviaron un mensaje, diciendo: “Ven y reunámonos en Kefirim en el valle de Onó”. Planeaban hacerme daño.
3 Yo les envié mensajeros diciendo: “Estoy reali-zando una gran obra y no puedo ir, porque se detendría la obra si yo la abandonara para ir a ustedes”.
4 Cuatro veces me enviaron el mismo mensaje, y yo les di la misma respuesta.
5 Sanbalat me envió el mismo mensaje por quinta vez con su siervo, que traía en su mano una carta abierta.
6 Su texto decía: “Se ha oído entre los pueblos, y Gashmú también dice que tú y los yahuditas están planeando rebelarse, y que por eso estás edificando la muralla, y que tú vas a ser su rey. Ese es el rumor.
7 Tú has puesto profetas que proclamen acerca de ti en Yerushalem: “¡Hay un rey en Yahudah!” Esos rumores seguramente llegarán a oídos del rey; así que ven, y consultemos juntos”.
8 Yo le envié un mensaje diciendo: “Nada de eso que tú mencionas ha sucedido; esos son inventos de tu imaginación”.
9 Porque todos ellos nos intimidaban, pensando: “Desistirán de la obra, y no la llevarán a cabo”. ¡Fortalece ahora mis manos!
10 Después visité a Shemayah hijo de Delayah, hijo de Mehetabel, porque él estaba encerrado en su casa y me dijo: “Reunámonos en la Casa de ha'Elohim, dentro del santuario, y cerremos las puertas del santuario, porque vienen a matarte, a la noche vendrán a matarte!
11 Entonces respondí: “¿Un hombre como yo va a huir? Además, ¿quién siendo como yo puede entrar en el santuario y vivir? ¡No entraré!
12 Entonces me di cuenta de que no fue Elohim quien lo envió, sino que decía aquella profecía contra mí –Toviyah y Sanbalat lo habían contratado–
13 porque lo contrataron para que me intimidara e hiciera eso y pecara, y así les proveyera un escándalo por el cual reprocharme.
14 ¡Oh Elohim mío, acuérdate contra Toviyah y Sanbalat, de estas obras suyas, y contra la profetisa Noadyah, y contra los otros profetas que trataban de intimidarme!”
15 La muralla quedó terminada el veinticinco del mes de Elul, después de cincuenta y dos días.
16 Cuando todos nuestros enemigos oyeron esto, todos los pueblos a nuestro alrededor se intimi-daron, y cayeron muy bajo ante su propia estima; se dieron cuenta de que esta obra se había realizado por la ayuda de nuestro Elohim.
17 También en aquellos días, los nobles de Yahudah mantenían amplia correspondencia con Toviyah, y Toviyah con ellos.
18 Muchos en Yahudah estaban asociados con él, porque era yerno de Shekanyah hijo de Araj, y su hijo Yahojanán se había casado con la hija de Meshulam, hijo de Berekhyah.
19 Ellos también me hablaban bien de él, y le contaban a él mis asuntos. Toviyah enviaba cartas para intimidarme.
1 después que se reedificó la muralla y coloqué las puertas, se les asignaron tareas a los porteros, a los cantores y a los lewitas.
2 Puse a cargo de Yerushalem a mi hermano Janani y a Jananyah, jefe de la fortaleza, por ser éste un hombre más confiable y respetuoso de ha'Elohim que muchos.
3 Les dije: “No se deben abrir las puertas de Yerushalem sino hasta que caliente el sol; y antes de que ustedes dejen sus puestos, cierren las puertas y tránquenlas. Coloquen guardias de los habitantes de Yerushalem, cada uno en su puesto de guardia, y cada cual frente a su casa”.
4 La ciudad era espaciosa y grande, había poca gente dentro de ella, y las casas no estaban reconstruidas.
5 Mi Elohim puso en mi mente que reuniera a los nobles, a los prefectos, y al pueblo, para registrarlos por familias. Hallé el registro genealógico de los que habían subido la primera vez, y encontré escrito en él lo siguiente:
6 “Estos son los hombres de la provincia que subieron entre los exiliados cautivos a quienes Nevukhadnetsar, rey de Bavel, había deportado, y que volvieron a Yerushalem y a Yahudah, cada uno a su ciudad.
7 Vinieron con ZeruBavel, Yeshúa, Nejemyah, Azaryah, Raamyah, Najamani, Mordekhay, Bilshán, Mispéret, Bigway, Nejum y Baaná. Lista de los hombres del pueblo de Yisrael:
8 Los hijos de Parosh eran 2,172.
9 Los hijos de Shefatyah, 372.
10 Los hijos de Araj, 652.
11 Los hijos de Pajat-Moav, por parte de los hijos de Yeshúa y Yoab, 2,818.
12 Los hijos de Elam, 1,254.
13 Los hijos de Zatú, 845.
14 Los hijos de Zakay, 760.
15 Los hijos de Binuy, 648.
16 Los hijos de Bebay, 628.
17 Los hijos de Azgad, 2,322.
18 Los hijos de Adoniqam, 667.
19 Los hijos de Bigway, 2,067.
20 Los hijos de Adín, 655.
21 Los hijos de Ater, por parte de Jizqiyah, 98.
22 Los hijos de Jashum, 328.
23 Los hijos de Betsay, 324.
24 Los hijos de Jarif, 112.
25 Los hijos de Guibón, 95.
26 Los hombres de Bet Léjem y de Netofah, 188.
27 Los hombres de Anatot, 128.
28 Los hombres de Bet-Azmáwet, 42.
29 Los hombres de Qiryat-Yearim, de Kefirá y de Beerot, 743.
30 Los hombres de Ramah y de Gueba, 621.
31 Los hombres de Mikmás, 122.
32 Los hombres de Betel y de Ay, 123.
33 Los hombres del otro Nebo, 52.
34 Los hijos del otro Elam, 1,254.
35 Los hijos de Jarim, 320.
36 Los hijos de Yerejó, 345.
37 Los hijos de Lod, de Jadid y de Onó, 721.
38 Los hijos de Senaá, 3,930.
39 Los sacerdotes: Los hijos de Yedayah, de la casa de Yeshúa, 973.
40 Los hijos de Imer, 1,052.
41 Los hijos de Pashjur, 1,247.
42 Los hijos de Jarim, 1,017.
43 Los lewitas: Los hijos de Yeshúa, por parte de Qadmiel, de los hijos de Hodewah, 74.
44 Los cantores, hijos de Asaf, 148.
45 Los porteros: Los hijos de Shalum, los hijos de Ater, los hijos de Talmón, los hijos de Aqub, los hijos de Jatitá y los hijos de Shobay, 138.
46 Los servidores del templo: Los hijos de Tsijá, los hijos de Jasufá, los hijos de Tabaot,
47 los hijos de Qerós, los hijos de Siá, los hijos de Padón,
48 los hijos de Lebaná, los hijos de Jagaba, los hijos de Salmay,
49 los hijos de Janán, los hijos de Guidel, los hijos de Gájar,
50 los hijos de Reayah, los hijos de Retsín, los hijos de Neqodá,
51 los hijos de Gazam, los hijos de Uzá, los hijos de Paséaj,
52 los hijos de Besay, los hijos de Meunim, los hijos de Nefishesim,
53 los hijos de Baqbuq, los hijos de Jaqufá, los hijos de Jarjur,
54 los hijos de Batslit, los hijos de Mejidá, los hijos de Jarshá,
55 los hijos de Barqós, los hijos de Siserá, los hijos de Témaj,
56 los hijos de Netsíaj, los hijos de Jatifá.
57 Los hijos de los siervos de Shelo-moh: Los hijos de Sotay, los hijos de Soféret, los hijos de Peridá,
58 los hijos de Yaalá, los hijos de Darqón, los hijos de Guidel,
59 los hijos de Shefatyah, los hijos de Jatil, los hijos de Pokéret-Hatsebaim, los hijos de Amón.
60 Todos los servidores del templo y los hijos de los siervos de Shelomoh eran 392.
61 Estos son los que subieron de Tel-Mélaj, de Tel-Jarshá, de Kerub, de Adón y de Imer, los cuales no pudieron demostrar su casa paterna ni su linaje, si eran de Yisrael:
62 Los hijos de Delayah, los hijos de Toviyah y los hijos de Neqodá, 642.
63 De los sacerdotes: Los hijos de Jabayah, los hijos de Haqots y los hijos de Barzilay, quien se había casado con una de las hijas de Barzilay el guiladita, y le pusieron el nombre de ellas.
64 Estos buscaron sus documentos genealógicos, pero no los hallaron; y fueron excluidos del sacerdocio.
65 El gobernador les dijo que no comieran de las cosas más sagradas hasta que hubiera un sacerdote para usar el Urim y Tumim.
66 Toda la comunidad en conjunto era de 42,360;
67 sin contar sus siervos y sus siervas, que eran 7,337. Ellos tenían 245 cantores, hombres y mujeres.
68 [Sus caballos eran 736, sus mulos 245];
69 sus camellos 435 y sus asnos 6,720.
70 Algunos de los jefes de los clanes hicieron donaciones para la obra. El gobernador dio para el fondo 1,000 dracmas de oro, 50 tazones y 530 vestiduras sacerdotales.
71 Los jefes de las casas paternas dieron para el fondo de la obra 20,000 dracmas de oro y 2,200 minas de plata.
72 Lo que dio el resto del pueblo fue 20,000 dracmas de oro, 2,000 minas de plata y 67 túnicas sacerdotales.
73 Los sacerdotes, los lewitas, los porteros, los cantores, algunos del pueblo, los servidores del templo y todo Yisrael habitaron en sus ciudades”.
1 Cuando llegó el mes séptimo –los hijos de Yisrael ya estaban en sus ciudades– todo el pueblo se reunió como un solo hombre en la plaza que está frente a la Puerta de las Aguas, y le pidieron al escriba Ezrá que trajera el rollo de la Torah de Mosheh, que YHWH le había encargado a Yisrael.
2 El primer día del mes séptimo, el sacerdote Ezrá trajo la Torah ante la congregación de hombres y mujeres, y de todo el que era apto para entender lo que oía.
3 Leyó del rollo desde el amanecer hasta el medio día, frente a la plaza que está ante la Puerta de las Aguas, en presencia de hombres, de mujeres y de cuantos podían entender; los oídos de todo el pueblo estaban atentos al rollo de la Torah.
4 El escriba Ezrá estaba sobre una plataforma de madera que habían hecho con ese propósito, y junto a él, a su derecha, estaban Matityah, Shema, Anayah, Uriyah, Jilqiyah y Maaseyah; y a su izquierda estaban Pedayah, Mishael, Malqiyah, Jashum, Jashbadana, Zekharyah y Meshulam.
5 Ezrá abrió el rollo a la vista de todo el pueblo, porque él estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo se puso de pie.
6 Ezrá bendijo a YHWH, ha'Elohim; y todo el pueblo, alzando las manos, respondió: “¡Amén! ¡Amén!” Luego se inclinaron y se postraron ante YHWH con el rostro en el suelo.
7 Entonces los lewitas Yeshúa, Baní, Sherebyah, Yamín, Aqub, Shabetay, Hodiyah, Maaseyah, Qelitá, Azaryah, Yozabed, Janán y Pelayah le explicaban la Torah al pueblo, mientras el pueblo permanecía de pie en su lugar.
8 Ellos leían en el rollo de la Torah de ha'Elohim, traduciendo y aclarando el sentido; de modo que entendieron la lectura.
9 Nejemyah, que era el gobernador, el sacerdote y escriba Ezrá, y los lewitas que enseñaban al pueblo le decían a todo el pueblo: “¡Este es un día santo para YHWH su Elohim! No se entristezcan ni lloren”; porque todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Torah.
10 Les dijo además: “Vayan, coman ricos manjares y beban bebidas dulces y envíen porciones a los que no tienen nada preparado, porque éste es un día santo para nuestro Adonay. No se entristezcan, porque su gozo en YHWH es la fuente de su fortaleza”.
11 Los lewitas hacían que todo el pueblo guardara silencio, y decían: “Cállense, que este día es santo; no estén tristes”.
12 Entonces todo el pueblo se fue a comer y a beber, a enviar porciones y a festejar con gran alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.
13 El segundo día se reunieron con el escriba Ezrá los jefes de los clanes de todo el pueblo, los sacerdotes y los lewitas, para estudiar las palabras de la Torah.
14 Hallaron escrito en la Torah que YHWH había mandado por medio de Mosheh, que los hijos de Yisrael debían habitar en cabañas en la festividad del mes séptimo,
15 y que debían anunciar y proclamar en todas sus ciudades y en Yerushalem, diciendo: “¡Salgan al monte y traigan ramas de olivo, ramas de olivo silvestre, ramas de mirto, ramas de palmeras y ramas de árboles frondosos, para hacer cabañas, como está escrito!”
16 Entonces el pueblo salió y las trajo; cada uno hizo cabañas para sí sobre su azotea, en sus patios, en los atrios de la Casa de ha'Elohim, en la plaza de la Puerta de las Aguas y en la plaza de la Puerta de Efráyim.
17 Toda la comunidad que había vuelto del cautiverio hizo cabañas y habitó en ellas —desde los días de Yeshúa hijo de Nun hasta aquel día, los yisraelitas no habían hecho tal cosa— y había una alegría muy grande.
18 Él leía cada día del rollo de la Torah de ha'Elohim, desde el primero hasta el último día. Durante siete días celebraron la festividad, y al octavo día hubo una asamblea solemne, según lo establecido.
1 El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los yisraelitas en ayuno, vestidos de luto, y con polvo sobre ellos.
2 Los del linaje de Yisrael ya se habían apartado de todos los extranjeros; y estando de pie, confesaban sus pecados y la iniquidad de sus padres.
3 De pie en su lugar, leyeron en el rollo de la Torah de YHWH su Elohim durante una cuarta parte del día, y durante otra cuarta parte del día confesaron sus pecados y se postraron ante YHWH su Elohim.
4 Sobre la plataforma de los lewitas se pusieron de pie Yeshúa, Baní, Qadmiel, Shebanyah, Buní, Serebyah, Baní y Kenani, e invocaron en voz alta a YHWH su Elohim.
5 Los lewitas Yeshúa, Qadmiel, Baní, Jashavneyah, Sherebyah, Hodiyah, Shebanyah y Petajyah dijeron: “¡Levántense, bendigan a YHWH su Elohim, quien es desde la eternidad hasta la eternidad: Bendito sea tu nombre glorioso, exaltado más que toda bendición y alabanza.
6 Tú solo eres YHWH; tú hiciste el cielo, el cielo supremo y todo su ejército, la tierra y todo lo que hay en ella, los mares y todo lo que en ellos hay. Tú los mantienes a todos con vida; y los ejércitos del cielo se postran ante ti.
7 Tú eres, oh YHWH, el ha'Elohim que escogió a Avram, lo sacaste de Ur de los kasditas y le cambiaste su nombre a Avraham.
8 Hallaste fiel a ti su corazón, e hiciste una alianza con él para darle la tierra de los kenaanitas, de los jetitas, de los emoritas, de los perezitas, de los yebusitas y de los guirgashitas, para dársela a su descendencia. Y cumpliste tu palabra, porque tú eres justo.
9 Tomaste nota de la aflicción de nuestros padres en Mitsráyim, y escuchaste su clamor junto al Mar de los Juncos.
10 “Hiciste señales y prodigios contra el Paroh, contra todos sus servidores y contra todo el pueblo de su tierra; porque sabías que contra ellos habían actuado presuntuosamente. Te hiciste un gran nombre que perdura hasta el día de hoy.
11 Dividiste ante ellos el mar; ellos pasaron en seco por medio de él; pero a sus perseguidores los echaste en las profundidades, como una piedra en las furiosas aguas.
12 “Los guiaste de día con una columna de nube, y de noche con una columna de fuego, para alumbrarles el camino por donde habían de ir.
13 Bajaste sobre el monte Sinay y les hablaste desde el cielo. Les diste reglas rectas e instrucciones fieles, leyes y mandamientos buenos.
14 Les hiciste conocer tu santo Shabat y les prescribiste mandamientos, leyes y la Torah por medio de tu siervo Mosheh.
15 Cuando tuvieron hambre, les diste pan del cielo; y cuando tuvieron sed, les sacaste agua de la peña. Les dijiste que fueran y tomaran posesión de la tierra que juraste darles.
16 Pero ellos, nuestros padres, actuaron presuntuosamente; se hicieron obstinados y no escucharon tus mandamientos.
17 Se negaron a Obedecer, se olvidaron de tus maravillas que habías hecho entre ellos, se hicieron obstinados y en su desafío resolvieron regresar a su esclavitud. Pero tú que eres un Elohim perdonador, clemente y compasivo, tardo para la ira y grande en misericordia, no los abandonaste.
18 Aun cuando se hicieron un becerro fundido y dijeron: ‘Este es tu Elohim que te sacó de Egipto’, y cometieron grandes abominaciones,
19 tú por tu abundante compasión no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino; ni la columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir.
20 Tú los dotaste de tu buen espíritu para instruirlos. No retiraste de su boca tu maná; les diste agua cuando estaban sedientos.
21 Por cuarenta años los sustentaste en el desierto, de modo que nada les faltó; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies.
22 “Les entregaste reinos y pueblos, y les distribuiste un territorio. Tomaron posesión de la tierra de Sijón, la tierra del rey de Jeshbón, y de la tierra de Og, rey de Bashán.
23 Hiciste a sus hijos tan numerosos como las estrellas del cielo, y los llevaste a la tierra que les dijiste a sus padres que entraran a poseerla.
24 Sus hijos entraron y tomaron posesión de la tierra. Delante de ellos sometiste a los habitantes kenaanitas de dicha tierra; los entregaste en su mano, tanto a sus reyes como a los pueblos de la tierra, para que hiciesen con ellos lo que quisieran.
25 Capturaron ciudades fortificadas y tierras fértiles; tomaron posesión de casas llenas de todo bien, cisternas cavadas, viñas, olivares y árboles frutales en abundancia. Comieron, se saciaron, engordaron; se deleitaron en tu gran abundancia.
26 Pero, desafiándote, se rebelaron; le dieron la espalda a tu Torah. Mataron a tus profetas que los amonestaban para hacerlos volver a ti; cometieron grandes abominaciones.
27 “Los entregaste en mano de sus adversarios que los oprimieron. En el tiempo de su tribulación clamaron a ti, y tú los escuchaste desde el cielo, y en tu gran compasión les diste salvadores que los libraran de mano de sus adversarios.
28 Pero apenas tenían alivio, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonabas en mano de sus enemigos que los subyugaban. Volvieron a clamar a ti, y tú los escuchaste desde el cielo y los libraste muchas veces en tu compasión.
29 Los amonestaste para que volvieran a tu Torah, pero ellos actuaron presuntuosamente y desobedecieron tus manda-mientos, y pecaron contra tus reglas, por las cuales, el que las cumpla vivirá. Dieron la espalda en rebeldía, se hicieron obstinados y no obedecieron.
30 Tú los soportaste por muchos años, los amonestaste con tu espíritu por medio de tus profetas, pero no prestaron atención; por eso los entregaste en manos de los pueblos de la tierra.
31 Pero aun así, por tu gran compasión no los consumiste ni los abandonaste, porque tú eres un Elohim clemente y compasivo.
32 “Ahora pues, oh Elohim nuestro, haÊl grande, fuerte y temible, que te mantienes fiel a tu alianza, no consideres poca cosa todo el sufrimiento que nos ha alcanzado –a nuestros reyes, a nuestros oficiales, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo– desde el tiempo de los reyes de Ashur hasta el día de hoy.
33 Ciertamente tú tienes razón en cuanto a todo lo que nos ha sobrevenido, porque has actuado con verdad, pero nosotros hemos hecho lo malo.
34 Nuestros reyes, nuestros oficiales, nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron en práctica tu Torah, y no atendieron a tus mandamientos ni a tus advertencias que les diste.
35 Cuando tenían sus propios reyes y disfrutaban los bienes que les diste en abundancia, y la tierra extensa y fértil que pusiste a su disposición, no te sirvieron ni se volvieron de sus malas obras.
36 Hoy somos esclavos, y la tierra que les diste a nuestros padres para que comieran de su fruto y su abundancia, ¡ahora somos esclavos en ella!
37 Por causa de nuestros pecados ella da sus abundantes cosechas para los reyes que has puesto sobre nosotros. Ellos dominan nuestros cuerpos y los de nuestros ganados como les place, y estamos en gran angustia”.
38 “A causa de todo esto, nosotros hacemos este compromiso, y lo ponemos por escrito; y en la copia sellada [firman] nuestros oficiales, por nuestros lewitas y por nuestros sacerdotes.
1 En la copia sellada [firman]: el gobernador Nejemyah hijo de Jakalyah, Tsidqiyah,
2 Serayah, Azaryah, Yirmeyah,
3 Pashjur, Amaryah, Malkiyah,
4 Jatush, Shebanyah, Malukh,
5 Jarim, Meremot, Obadyah,
6 Daniyel, Guinetón, Baruk,
7 Meshulam, Abiyah, Miyamín,
8 Maazyah, Bilgay y Shemayah. Estos eran los sacerdotes.
9 “Los lewitas: Yeshúa hijo de Azanyah, Binuy de los hijos de Jenadad, Qadmiel
10 y sus hermanos Shebanyah, Hodiyah, Qelitá, Pelayah, Janán,
11 Mikhá, Rejob, Jasabyah,
12 Zakhur, Sherebyah, Shebanyah,
13 Hodiyah, Baní y Beninu.
14 Los jefes del pueblo: Parosh, Pajat-Moav, Elam, Zatú, Baní,
15 Buní, Azgad, Bebay,
16 Adoniyah, Bigway, Adín,
17 Ater, Hizqiyah, Azur,
18 Hodiyah, Jashum, Betsay,
19 Jarif, Anatot, Nebay,
20 Magpiash, Meshulam, Jezir,
21 Meshezabeel, Tsadoq, Yadúa,
22 Pelatyah, Janán, Anayah,
23 Hoshea, Jananyah, Jashub,
24 Halojesh, Piljá, Shobeq,
25 Rejum, Jasabná, Maaseyah;
26 también Ajiyah, Janán, Anán,
27 Malukh, Jarim y Baaná.
28 El resto del pueblo, los sacerdotes, los lewitas, los porteros, los cantores, los servidores del templo y todos los que se habían apartado de los gentiles y se habían adherido a la Torah de ha'Elohim, con sus esposas, sus hijos y sus hijas, todos los que podían comprender y discernir,
29 se adhirieron a sus hermanos nobles, y se comprometieron con sanciones a seguir la Torah de ha'Elohim, dada por medio de Mosheh el siervo de Elohim, a observar cuidadosamente todos los mandamientos de YHWH nuestro Elohim, sus reglas y sus leyes.
30 “Esto es: no daremos nuestras hijas a los gentiles, ni tomaremos sus hijas para nuestros hijos.
31 Si los pueblos de la tierra trajesen a vender mercancías y toda clase de comestibles en día de Shabat, nada les compraremos en Shabat ni en día santo. No cosecharemos [el producto] del séptimo año y perdonaremos toda deuda.
32 “Nos impusimos la obligación de contribuir con la tercera parte de un shékel al año para el servicio de la Casa de nuestro Elohim:
33 para las hileras de pan, para la ofrenda vegetal regular, para la ofrenda quemada regular, [para las de] los Shabatot, novilunios y festividades, para las consagraciones, para las ofrendas por el pecado, a fin de hacer expiación por Yisrael y por toda la obra de la Casa de nuestro Elohim.
34 “Hicimos un sorteo [entre] los sacerdotes, los lewitas y el pueblo, para traer la ofrenda de leña a la Casa de nuestro Elohim, por clanes, en los tiempos determinados cada año, para hacerla arder sobre el altar de YHWH nuestro Elohim, como está escrito en la Torah.
35 Y [nos comprometimos] a traer cada año a la Casa de YHWH las primicias de nuestra tierra y las primicias del fruto de todo árbol,
36 así como los primogénitos de nuestros hijos y de nuestros ganados, como está escrito en la Torah, y a traer a la Casa de nuestro Elohim los primerizos de nuestras vacas y de nuestras ovejas, para los sacerdotes que ministran en la Casa de nuestro Elohim.
37 “Llevaremos a los almacenes de la Casa de nuestro Elohim, las primicias de nuestras masas, de nuestras ofrendas [de grano], y del fruto de todo árbol, del vino y del aceite para los sacerdotes, y el diezmo de nuestra tierra para los lewitas —los lewitas que colectan el diezmo en todas las ciudades sujetas al servicio real.
38 Un sacerdote aharónico debe estar con los lewitas cuando éstos colecten el diezmo, y los lewitas deben llevar la décima parte del diezmo a la Casa de nuestro Elohim, a los almacenes del tesoro.
39 A esos almacenes deben llevar los yisraelitas y los lewitas la ofrenda del grano, del vino nuevo y del aceite. Allí estarán también los utensilios del santuario, los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores. No abandonaremos la Casa de nuestro Elohim”.
1 Los oficiales del pueblo se establecieron en Yerushalem; el resto del pueblo hizo un sorteo para que uno de cada diez habitara en Yerushalem, la ciudad santa, y los nueve restantes en las otras ciudades.
2 El pueblo bendijo a todas las personas que se ofrecieron voluntariamente para habitar en Yerushalem.
3 Estos eran los jefes de la provincia que habitaron en Yerushalem –en los campos de Yahudah habitaban en sus poblados, cada uno en su propiedad, yisraelitas, sacerdotes, lewitas, servidores del templo y los hijos de los siervos de Shelomoh;
4 mientras algunos de los hijos de Yahudah y de los hijos de Binyamín habitaban en Yerushalem: De los Yahuditas: Atayah hijo de Uziyah, hijo de Zekharyah, hijo de Amaryah, hijo de Shefatyah, hijo de Mahalaleel, de los hijos de Pérets;
5 y Maaseyah hijo de Barukh, hijo de Kol-Jozé, hijo de Jazayah, hijo de Adayah, hijo de Yoyarib, hijo de Zekharyah, hijo de Shiloní.
6 Todos los hijos de Pérets que habitaban en Yerushalem eran 468 hombres valerosos.
7 Estos eran los Binyaminitas: Salú hijo de Meshulam, hijo de Yoed, hijo de Pedayah, hijo de Qolayah, hijo de Maaseyah, hijo de Itiel, hijo de Yesha-yah;
8 y después de él, Gabay y Salay: 928.
9 Yoel hijo de Zikhrí era el oficial a cargo de ellos, y Yahudah hijo de Hasenuá era el segundo en el mando en la ciudad.
10 De los sacerdotes: Yedayah hijo de Yoyarib, Yakhín,
11 Serayah hijo de Jilqiyah, hijo de Meshulam, hijo de Tsadoq, hijo de Merayot, hijo de Ajitub, principal de la Casa de ha'Elohim,
12 y sus hermanos que hacían la obra del templo: 822.Adayah hijo de Yerojam, hijo de Pelalyah, hijo de Amsí, hijo de Zekharyah, hijo de Pashjur, hijo de Malkiyah,
13 y sus hermanos, jefes de casas paternas: 242. Amashay hijo de Azarel, hijo de Ajzay, hijo de Meshilemot, hijo de Imer,
14 y sus hermanos, guerreros valientes, eran 128, de los cuales era supervisor Zavdiel hijo de Hagdolim.
15 De los lewitas: Shemayah hijo de Jashub, hijo de Azriqam, hijo de Jashab-yah, hijo de Buní;
16 Shabetay, Yozabad, de los jefes de los lewitas, encargados de la obra exterior de la Casa de ha'Elohim;
17 Matanyah hijo de Mikhá, hijo de Zavdí, hijo de Asaf, el director que empezaba la acción de gracias al tiempo de la oración; Baqbuqyah, el segundo de sus hermanos, y Abdá hijo de Shamúa, hijo de Galal, hijo de Yedutún.
18 Todos los lewitas en la ciudad santa eran 284.
19 Los porteros: Aqub, Talmón y sus hermanos, los que hacían guardia en las puertas: 172.
20 Y el resto de los yisraelitas, de los sacerdotes y de los lewitas en todas las ciudades de Yahudah, [vivían] cada uno en su propiedad.
21 Los servidores del templo habitaban en el Ofel; Tsijá y Guishpá estaban a cargo de los servidores del templo.
22 El supervisor de los lewitas en Yerushalem era Uzí hijo de Baní, hijo de Jashabyah, hijo de Matanyah, hijo de Mikhá, de los hijos de Asaf, cantores que estaban al frente de la obra de la Casa de ha'Elohim.
23 Había una orden real acerca de ellos, un reglamento acerca de deberes diarios de los cantores.
24 Petajyah hijo de Meshezabel, de los hijos de Zéraj hijo de Yahudah, estaba al servicio del rey para todos los asuntos del pueblo.
25 En cuanto a las aldeas con sus campos, algunos de los hijos de Yahudah habitaron en Qiryat-Arbá y sus aldeas, en Dibón y sus aldeas, en Yeqabtseel y sus aldeas,
26 en Yeshúa, en Moladá, en Bet- Pélet,
27 en Jatsar-Shual, en Beer-Sheba y sus aldeas,
28 en Siqlag, en Mekhoná y sus aldeas,
29 en En-Rimón, en Tsorá, en Yarmut,
30 en Zanóaj y en Adulam y sus aldeas, en Lakish y sus campos, en Azeqá y sus aldeas. Ellos se establecieron desde Beer-Sheba hasta el Valle de Hinom.
31 Los binyaminitas: desde Gueba, en Mikmash, Ayah, Betel y sus aldeas,
32 Anatot, Nob, Ananyah,
33 Jatsor, Ramah, Guitáyim,
34 Jadid, Tseboím, Nebalat,
35 Lod y Onó, en Gue-Jarasim.
36 Algunos grupos de los lewitas yahuditas [se mudaron] a Binyamín.
1 Estos son los sacerdotes y los lewitas que subieron con ZeruBavel hijo de Shealtiel y con Yeshúa: Sherayah, Yirmeyah, Ezrá,
2 Amaryah, Malukh, Jatush,
3 Shekhanyah, Rejum, Meremot,
4 Idó, Guinetoy, Abiyah,
5 Miyamín, Maadyah, Bilgá,
6 Shemayah, Yoyarib, Yedayah,
7 Salú, Amoq, Jilquiyah y Yedayah. Estos eran los jefes de los sacerdotes y sus hermanos en los días de Yeshúa.
8 Los lewitas: Yeshúa, Binuy, Qadmiel, Sherebyah, Yahudah y Matanyah, quien juntamente con sus hermanos estaba a cargo de los salmos de acción de gracias.
9 Baqbuqyah y Uní [y] sus hermanos, servían frente a ellos por turnos.
10 Yeshúa procreó a Yoyaqim; Yoyaqim procreó a Elyiashib; Elyiashib procreó a Yoyadá;
11 Yoyadá procreó a Yonatán, y Yonatán procreó a Yadúa.
12 En el tiempo de Yoyaquim, los jefes de los clanes sacerdotales fueron: Merayah, de la casa paterna de Serayah; Jananyah, de la de Yirmeyah;
13 Meshulam, de la de Ezrá; Yahojanán, de la de Amaryah;
14 Yonatán, de la de Melikú; Yosef, de la de Shebanyah;
15 Adná, de la de Jarim; Jelqay, de la de Merayot;
16 Zekaryah, de la de Idó; Meshulam, de la de Guinetón;
17 Zikhrí, de la de Abiyah; de la de Minyamín; Piltay, de la de Moadyah;
18 Shamúa, de la de Bilgá; Yahonatán, de la de Shemayah;
19 Matenay, de la de Yoyarib; Uzí, de la de Yedayah;
20 Qalay, de la de Salay; Éber, de la de Amoq,
21 Jashabyah, de la de Jilqiyah; y Netanel, de la de Yedayah.
22 Los lewitas y los sacerdotes fueron registrados por jefes de clanes en los días de Elyiashib, de Yoyada, de Yahonatán y de Yadúa, hasta el reinado de Daryáwesh de Parás.
23 Pero los jefes de clanes lewitas fueron inscritos en el libro de las crónicas, hasta el tiempo de Yahojanán hijo de Elyiashib.
24 Los jefes de los lewitas eran Jashabyah, Sherebyah y Yeshúa hijo de Qadmiel, y sus hermanos que servían frente a ellos, un grupo frente a otro, para la alabanza y la acción de gracias, conforme al mandato de Dawid, hombre de ha'Elohim.
25 Matanyah, Baqbuqyah, Obadyah, Meshulam, Talmón y Aqub eran los porteros que montaban guardia en los vestíbulos de las puertas.
26 Ellos [sirvieron] en los días de Yoyaqim hijo de Yeshúa, hijo de Yotsadaq, y en los días del gobernador Nejemyah y del sacerdote y escriba Ezrá.
27 Para la dedicación de la muralla de Yerusha-lem buscaron a los lewitas de todos los lugares donde vivían y los trajeron a Yerushalem para celebrar una gozosa dedicación con acción de gracias y cánticos, con címbalos, arpas y liras.
28 Los grupos de cantores se reunieron del valle [del Yardén], de los alrededores de Yerushalem, de las aldeas netofatitas;
29 de Bet-Guilgal y de los campos de Geba y de Azmáwet; porque los cantores se habían edificado aldeas en los alrededores de Yerushalem.
30 Los sacerdotes y los lewitas se purificaron y purificaron al pueblo, las puertas y la muralla.
31 Hice subir a los oficiales de Yahudah sobre la muralla y nombré dos grandes [coros] de acción de gracias y procesiones. [Uno marchaba] sobre la muralla hacia el sur, hacia la Puerta del Estiércol;
32 tras ellos iban Hoshayah y la mitad de los oficiales de Yahudah,
33 con Azaryah, Ezrá, Meshulam,
34 Yahudah, Binyamín, Shemayah y Yirmeyah.
35 Algunos de los sacerdotes jóvenes que llevaban las trompetas; Zekharyah hijo de Yahonatán, hijo de Shemayah, hijo de Matanyah, hijo de Mikayah, hijo de Zakhur, hijo de Asaf,
36 y sus compañeros Shemayah, Azareel, Milalay, Guilalay, Maay, Netanael, Yahudah y Janani iban con los instrumentos musicales de Dawid, hombre de ha'Elohim; y el escriba Ezrá iba delante de ellos.
37 A la Puerta de la Fuente subieron directamente por las escalinatas de la Ciudad de Dawid, por la cuesta de la muralla, pasando la casa de Dawid hasta la Puerta de las Aguas, al oriente.
38 El segundo [coro] de acción de gracias marchaba sobre la muralla en la dirección opuesta; tras él iba yo con la mitad del pueblo, pasando por la Torre de los Hornos hasta el muro ancho,
39 y pasando por la Puerta de Efráyim hasta la Puerta Antigua, la Puerta del Pescado, la Torre de Jananel, la Torre del Centenar y la Puerta de las Ovejas, y se detuvieron en la Puerta de la Guardia.
40 Los dos coros se detuvieron en la Casa de ha'Elohim; y yo, y la mitad de los prefectos conmigo,
41 y los sacerdotes Elyaqim, Maaseyah, Minyamín, Mika-yah, Elyoenay, Zekharyah y Jananyah, con trompetas.
42 Lo mismo Maaseyah, Shemayah, Elazar, Uzí Yahojanán, Malqiyah, Elam y Ézer. Los cantores entonaban su canto, bajo la dirección de Yizrajyah.
43 Aquel día ofrecieron grandes sacrificios y se regocijaron, porque ha'Elohim les había dado gran alegría; las mujeres y los niños también se gozaron, y el regocijo de Yerushalem se oía desde lejos.
44 Aquel día se asignaron hombres a cargo de las cámaras que servían como depósitos de los dones, de las primicias y de los diezmos, para juntar en ellas de los campos de las ciudades las porciones prescritas por la Torah para los sacerdotes y los lewitas; porque la gente de Yahudah estaba agradecida a los sacerdotes y a los lewitas que estaban presentes,
45 los cuales cumplieron la ordenanza de su Elohim y la ordenanza de la purificación, así como a los cantores y los porteros [que servían] conforme al mandato de Dawid y de su hijo Shelomoh;
46 porque los directores de los cantores y las canciones de alabanza y acción de gracias a Elohim ya existían en el tiempo de Dawid y de Asaf.
47 En el tiempo de ZeruBavel y en el tiempo de Nejemyah, todo Yisrael contribuía con las porciones diarias para los cantores y los porteros, y hacían contribuciones sagradas para los lewitas, y los lewitas hacían contribuciones sagradas para los aharonitas.
1 En esa ocasión le leyeron al pueblo del Libro de Mosheh, y se halló escrito que ningún amonita, ni Moavita podría entrar jamás en la congregación de ha'Elohim,
2 porque no salieron a recibir a Yisrael con pan y agua, sino que contrató contra ellos a Bilam, para que los maldijera; pero nuestro Elohim convirtió la maldición en bendición.
3 Cuando escucharon la Torah, excluyeron de Yisrael a todos los extranjeros.
4 Antes de esto, el sacerdote Elyashib, un pariente de Toviyah, que estaba encargado de los cuartos de la Casa de nuestro Elohim,
5 le había asignado un cuarto grande en el que antes guardaban las ofrendas vegetales, el incienso, los utensilios, el diezmo del grano, del vino nuevo y del aceite –que estaban asignados a los lewitas, a los cantores y a los porteros– y la ofrenda para los sacerdotes.
6 Durante todo este tiempo, yo no estaba en Yerushalem, pues en el año treinta y dos de Artajshasta, rey de Bavel, volví al rey; pero después de un tiempo le pedí permiso al rey [para regresar].
7 Cuando llegué a Yerushalem, comprendí el mal que había hecho Elyashib en atención a Toviyah al asignarle un cuarto en los atrios de la Casa de ha'Elohim.
8 Me disgusté muchísimo y arrojé fuera del cuarto todos los enseres de la casa de Toviyah;
9 ordené que purificaran los cuartos e hice volver allí los enseres de la Casa de ha'Elohim, con las ofrendas vegetales y el incienso.
10 Entonces descubrí que no se les habían distribuido sus porciones a los lewitas, por lo que los lewitas y los cantores que hacían el servicio se habían ido, cada uno a su campo.
11 Censuré a los prefectos, diciendo: “¿Por qué está abandonada la Casa de ha'Elohim?” Entonces reuní [a los lewitas] y los instalé otra vez en sus puestos;
12 y todo Yahudah trajo a los almacenes el diezmo del grano, del vino y del aceite.
13 Puse a cargo de los almacenes al sacerdote Shelemyah, al escriba Tsadoq y a Pedayah, uno de los lewitas; y como su asistente estaba Janán hijo de Zakhur, hijo de Matanyah —pues se los consideraba como personas confiables, y su deber era distribuir las porciones a sus hermanos.
14 ¡Oh Elohim mío, acuérdate de mí favorablemente por esto, y no borres la devoción que mostré por la Casa de mi Elohim y por sus servidores!
15 En aquel tiempo vi en Yahudah a algunos que pisaban los lagares en Shabat, y otros traían montones de grano y los cargaban sobre asnos, y también vino, uvas, higos y toda clase de cargas, y los llevaban a Yerushalem en día de Shabat. Los amonesté acerca del día en que vendían las provisiones.
16 Y la gente de Tsur que vivía allí traía pescado y toda clase de mercancías, y las vendía en Shabat a los habitantes de Yahudah en Yerushalem.
17 Censuré a los nobles de Yahudah diciéndoles: “¿Por qué hacen ustedes esta cosa mala, profanando así el Shabat?
18 Eso fue exactamente lo que hicieron sus ancestros, y por eso nuestro Elohim trajo toda esta desgracia sobre nosotros y sobre esta ciudad; ¡y ahora ustedes están dando motivo para más ira contra Yisrael, al profanar el Shabat!”
19 Cuando oscurecía en las puertas de Yerushalem a la llegada del Shabat, di órdenes de que se cerraran las puertas, y ordené que no las abrieran hasta después del Shabat. Puse en las puertas a algunos de mis criados, para que no dejaran meter cargas el día del Shabat.
20 Los comerciantes y los vendedores de toda clase de mercancía permanecieron durante la noche fuera de Yerushalem una o dos veces,
21 pero les advertí diciendo: “¿Por qué pasan la noche frente al muro? ¡Si lo hacen otra vez, les voy a echar mano!” Desde entonces no vinieron en el Shabat.
22 Ordené a los lewitas que se purificaran y fueran a guardar las puertas, para preservar la santidad del Shabat. También de esto, Oh Elohim mío, acuérdate para mi crédito, y perdóname según tu abundante fidelidad.
23 También en aquel tiempo, vi a unos yahuditas que se habían casado con mujeres ashdoditas, amonitas y Moavitas;
24 un buen número de sus hijos hablaban el idioma de Ashdod y el idioma de aquellos diversos pueblos, y no sabían hablar el [idioma] yahudita.
25 Los censuré, los insulté, los golpeé, les arranqué los pelos y les hice jurar por Elohim, diciendo: “¡Ustedes no darán sus hijas en matrimonio a los hijos de ellos, ni tomarán las hijas de ellos para sus hijos ni para ustedes!
26 ¡En cosas como estas fue que pecó Shelomoh, rey de Yisrael! Entre las muchas naciones no hubo rey como él, y era tan amado por su Elohim que Elohim lo hizo rey de todo Yisrael, sin embargo, incluso a él lo hicieron pecar las mujeres extranjeras.
27 ¿Cómo pues podremos aprobarles que cometan toda esta gran maldad de actuar con infidelidad contra nuestro Elohim, tomando mujeres extranjeras?”
28 Uno de los hijos de Yoyadá, hijo del sumo sacerdote Elyashib, era yerno de Sanbalat el joronita; yo lo ahuyenté de mi lado.
29 ¡Acuérdate para descrédito de ellos, oh Elohim mío, de cómo contaminaron el sacerdocio y la alianza de los sacerdotes y de los lewitas!
30 Yo los purifiqué de todo elemento extranjero y asigné deberes a los sacerdotes y a los lewitas, cada uno en su turno,
31 y [que se trajera] la ofrenda de leña en los tiempos señalados y para las primicias. ¡Oh Elohim mío, acuérdate de esto para mi crédito!