1 Shelomoh hijo de Dawid se afianzó en su reino, porque YHWH su Elohim estaba con él y lo engrandeció inmensamente.
2 Shelomoh convocó a todo Yisrael –a los oficiales de millares y de centenas, a los jueces y a todos los dirigentes de todo Yisrael, jefes de los clanes.
3 Entonces Shelomoh, y toda la asamblea con él, fue al altar que había en Guibón; porque allí se encontraba la Carpa de Reunión de ha'Elohim, que Mosheh siervo de YHWH había hecho en el desierto.
4 (Pero el Arca de ha'Elohim, Dawid la había subido desde Qiryat-Yearim al lugar que le había preparado Dawid; porque le había erigido una carpa en Yerushalem.)
5 El altar de bronce que había hecho Betsalel hijo de Urí, hijo de Jur, estaba también allí delante de la Morada de YHWH, y Shelomoh y la asamblea fueron a él.
6 Allí Shelomoh subió al altar de bronce ante YHWH, el cual estaba en la Carpa de Reunión, y presentó sobre él mil ofrendas quemadas.
7 Aquella noche, Elohim se le apareció a Shelomoh y le dijo: “Pide lo que quieras que yo te dé”.
8 Shelomoh le respondió a Elohim: “Tú trataste con mucha bondad a mi padre Dawid, y ahora me has constituido rey en su lugar.
9 Ahora, oh YHWH Elohim, que se cumpla la promesa que le hiciste a mi padre Dawid; porque tú me has hecho rey sobre un pueblo tan numeroso como el polvo de la tierra.
10 Concédeme pues la sabiduría y el conocimiento para dirigir a este pueblo, porque ¿quién podrá gobernar a tu gran pueblo?”
11 Elohim le dijo a Shelomoh: “Por cuanto has pedido eso, y no has pedido riquezas, ni propiedades, ni gloria, ni has pedido la vida de tu enemigo, ni larga vida para ti, sino que has pedido la sabiduría y el conocimiento para gobernar a mi pueblo sobre el cual te he constituido rey,
12 se te concede sabiduría y conocimiento, y también te daré riquezas, propiedades y gloria tales como nunca han tenido los reyes que fueron antes de ti, ni ninguno después de ti”.
13 Desde el altar en Guibón, de la Carpa de Reunión, Shelomoh volvió a Yerushalem y comenzó a reinar sobre Yisrael.
14 Shelomoh acumuló carros y jinetes; tenía 1,400 carros y 12,000 caballos que puso en los pueblos de los carros y en Yerushalem junto al rey.
15 El rey hizo que la plata y el oro fueran tan abundantes en Yerushalem como las piedras, y los cedros tan abundantes como los sicómoros que hay en la Shefelah.
16 Los caballos de Shelomoh eran importados de Mitsráyim y de Qewé; los mercaderes del rey los adquirían en Qewé al precio del mercado.
17 Cada carro importado de Mitsráyim costaba 600 shékels de plata; y cada caballo, 150. Estos a su vez los exportaban ellos a todos los reyes de los jetitas y a los reyes de los aramitas.
1 Entonces Shelomoh resolvió edificar una Casa para el nombre de YHWH, y un palacio real para sí.
2 Así que reclutó a 70,000 cargadores, a 80,000 canteros en las colinas, y a 3,600 supervisores.
3 Shelomoh le envió este mensaje a Juram el rey de Tsor: “En vista de lo que hiciste por mi padre Dawid al enviarle cedro para que se edificara un palacio de residencia
4 –mira, yo me propongo edificar una Casa para el nombre de YHWH mi Elohim; se la dedicaré para hacer ofrendas de incienso de especias dulces en su honor, para las hileras regulares de panes, y para las ofrendas quemadas matutinas y vespertinas de los Sabatot, de los novilunios y de las festividades, como es el deber eterno de Yisrael.
5 La casa que me propongo edificar será grande, porque nuestro Elohim es más grande que todos los ha'elohim.
6 Pero, ¿quién es capaz de edificarle una Casa? ¡Ni siquiera el cielo supremo lo pueden contener! ¿Y quién soy yo para que le edifique una Casa – excepto como lugar para hacerle ofrendas quemadas?
7 Ahora, envíame un artesano para trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en púrpura, en carmesí y en material azul, y que sepa hacer tallados, para trabajar junto con los artesanos que tengo aquí en Yahudah y en Yerushalem, a quienes proveyó mi padre Dawid.
8 Envíame del Levanón madera de cedro, de ciprés y de sándalo; porque yo sé que tus siervos son diestros en cortar los árboles del Levanón. Mis siervos trabajarán con los tuyos,
9 para que me suministren un buen abasto de madera; porque la Casa que voy a edificar va a ser singularmente grande.
10 Para tus siervos, los cortadores que derriban árboles, he dedicado 20,000 kores de trigo molido y 20,000 kores de cebada, 20,000 batos de vino y 20,000 de aceite”.
11 Juram, rey de Tsor, le envió a Shelomoh este mensaje escrito en respuesta: “Porque YHWH ama a su pueblo, te hizo rey sobre ellos”.
12 Y Juram continuó: “¡Bendito sea YHWH, el Elohim de Yisrael, que hizo el cielo y la tierra, que dio al rey Dawid un hijo sabio, dotado de inteligencia y entendimiento para edificar una Casa para YHWH y un palacio real para sí.
13 Ahora le envío a un hombre diestro e inteligente, Juram-Aví,
14 el hijo de una mujer danita, y su padre es un hombre de Tsor. Él es diestro en trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, la piedra, la madera, la púrpura, el material azul, el lino fino y el carmesí; y también en tallar y diseñar cualquier cosa que se requiera, al lado de tus artesanos y de los artesanos de Su Majestad, su padre Dawid.
15 En cuanto al trigo, la cebada, el aceite y el vino que mencionó Su Majestad, envíeselo a sus siervos.
16 Nosotros nos encargaremos de cortar en el Levanón todos los árboles que usted necesite, y de enviarlos en balsas por mar hasta Yafo; usted los transportará hasta Yerushalem”.
17 Shelomoh hizo un censo de todos los extranjeros que había en la tierra de Yisrael, aparte del censo que había hecho su padre Dawid, y se halló que eran 153,600.
18 De ellos designó a 70,000 cargadores, a 80,000 canteros, y a 3,600 supervisores para que velaran que la gente trabajara.
1 Entonces Shelomoh comenzó a edificar la Casa de YHWH en Yerushalem, en el monte Moriyah, donde se le había aparecido a su padre Dawid, en el lugar que Dawid había designado, en la era de Ornán el yebusita.
2 Comenzó a edificar en el segundo día del mes segundo del cuarto año de su reinado.
3 Estas fueron las tres dimensiones que Shelomoh estableció para edificar la Casa de ha'Elohim: su longitud en codos, por la medida antigua, era de sesenta, y su anchura era de veinte.
4 La longitud del pórtico del frente [era igual] a la anchura de la casa – veinte codos, y su altura era de ciento veinte. Por dentro lo revistió de oro puro.
5 La Casa misma la forró con madera de ciprés. La recubrió de oro fino y le grabó encima palmeras y cadenas.
6 Revistió la Casa con piedras preciosas para ornamento; el oro era oro de Parwáyim.
7 Recubrió la Casa de oro –las vigas, los umbrales, sus paredes y sus puertas; y talló querubines sobre las paredes.
8 Hizo también el Lugar Santísimo: su longitud era [igual] a la anchura de la Casa –de veinte codos, su anchura era de veinte codos. La recubrió con seiscientos talentos de oro fino.
9 Los clavos pesaban cincuenta shékels de oro; los aposentos superiores los recubrió de oro.
10 Hizo dos querubines esculpidos en el Lugar Santísimo, recubiertos de oro.
11 Las alas extendidas de los querubines medían veinte codos de largo: un ala de cinco codos que llegaba hasta una pared de la Casa, y la otra ala de cinco codos que tocaba el ala del otro querubín;
12 un ala del otro [querubín], de cinco codos, se extendía hasta la pared de la Casa, y la otra ala, de cinco codos, tocaba el ala del primer querubín.
13 Las alas extendidas de estos querubines medían así veinte codos de largo, y ellos estaban de pie, con sus rostros hacia [el centro de] la Casa.
14 Hizo la cortina de material azul, de púrpura, de carmesí y de lino fino; y en el mismo bordó querubines.
15 Al frente de la Casa hizo dos columnas de treinta y cinco codos de alto; los capiteles de encima de ellas medían cinco codos de alto.
16 Hizo cadenillas en el Santuario interior y las puso en la parte superior de las columnas; hizo cien granadas y las puso en las cadenillas.
17 Erigió las columnas delante del Gran Salón, una a su derecha y otra a su izquierda; a la de la derecha la llamó Yakhín, y a la de la izquierda, Bóaz.
1 Hizo un altar de bronce de veinte codos de largo, veinte codos de ancho y diez codos de alto.
2 Hizo la fuente de metal fundido que tenía diez codos de borde a borde, perfectamente circular; tenía cinco codos de alto, y una circunferencia de treinta codos.
3 Debajo tenía figuras de bueyes todo alrededor, de diez codos, rodeando la fuente; los bueyes estaban en dos hileras, fundidos en una pieza con ella.
4 Estaba asentada sobre doce bueyes: tres miraban al norte, tres al oeste, tres al sur y tres al este, con la fuente colocada sobre ellos; sus ancas daban hacia el lado interior.
5 [La fuente] tenía un palmo de espesor, y su borde se hizo como el de una copa, como los pétalos de un lirio. Podía contener 3,000 batos.
6 Hizo diez piletas para los lavamientos; puso cinco de ellas al sur y cinco al norte; para que lavaran en ellas las presas para la ofrenda quemada; pero la fuente les servía a los sacerdotes para lavarse.
7 Hizo diez candelabros de oro según lo establecido, y los puso en el Gran Salón, cinco a la derecha y cinco a la izquierda.
8 Hizo diez mesas y las puso en el Gran Salón, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. Hizo cien tazones de oro.
9 Hizo el atrio de los sacerdotes y el gran atrio, y puertas para el gran atrio; revistió de bronce sus puertas.
10 Colocó la fuente en el lado derecho, en la esquina sureste.
11 Juram hizo las ollas, las palas y los tazones. Con eso completó Juram la obra que había emprendido para el rey Shelomoh en la Casa de ha'Elohim:
12 las dos columnas, los globos, y los dos capiteles en la parte superior de las columnas; y las dos redes que cubrían los dos globos de los capiteles en la parte superior de las columnas;
13 las cuatrocientas granadas para las dos redes, dos hileras de granadas para cada red, para cubrir los dos tazones de los capiteles en la parte superior de las columnas;
14 hizo las diez bases y las piletas sobre las bases;
15 una fuente con los doce bueyes debajo de ella;
16 las ollas, las palas y los tazones. Y todos los utensilios que le hizo Juram-Abí al rey Shelomoh para la Casa de YHWH eran de bronce pulido.
17 El rey los hizo fundir en moldes hechos de barro, en la llanura del Yardén entre Sukot y Tseredat.
18 Shelomoh hizo una gran cantidad de utensilios; el peso del bronce no se pudo determinar.
19 Y Shelomoh hizo todos los utensilios de la Casa de ha'Elohim: el altar de oro, las mesas para el pan de la presentación;
20 los candelabros con sus lámparas de oro fino, para arder según lo prescrito en frente del Santuario interior;
21 y los pétalos, las lámparas y las tenazas, de oro purísimo;
22 las despabiladeras, los tazones, las cucharas y los incensarios eran de oro sólido; y de la entrada de la Casa: las puertas de la parte interior de la Casa, el Lugar Santísimo, y las puertas del Gran Salón de la Casa, eran de oro.
1 Cuando se completó toda la obra que se propuso Shelomoh para la Casa de YHWH, Shelomoh trajo las cosas que su padre Dawid había consagrado –la plata, el oro y los utensilios– y los depositó en los tesoros de la Casa de ha'Elohim.
2 Entonces Shelomoh convocó en Yerushalem a los ancianos de Yisrael –a todos los jefes de las tribus y a los jefes ancestrales de los yisraelitas– para subir el Arca de la Alianza de YHWH desde la Ciudad de Dawid, que es Tsiyón.
3 Todos los hombres de Yisrael se congregaron ante el rey en la Fiesta, en el séptimo mes.
4 Cuando hubieron llegado todos los ancianos de Yisrael, los lewitas tomaron el Arca.
5 Subieron el Arca y la Carpa de Reunión y todos los utensilios sagrados que estaban en la Carpa –los sacerdotes lewitas los subieron.
6 Entretanto, el rey Shelomoh y toda la comunidad de Yisrael, que se había reunido junto a él delante del Arca, sacrificaban ovejas y vacas en tal abundancia que no se podían contar ni numerar.
7 Los sacerdotes llevaron el Arca de la Alianza de YHWH a su lugar en el Santuario interior de la Casa, en el Lugar Santísimo, debajo de las alas de los querubines;
8 porque los querubines extendían las alas sobre el lugar del Arca de modo que los querubines cubrían el Arca y sus varas por encima.
9 Las varas se proyectaban más allá del Arca y los extremos de las varas se podían ver desde el frente del Santuario interior, pero no se podían ver desde afuera; y allí permanecen hasta el día de hoy.
10 No había nada dentro del Arca, excepto las dos tablas que Mosheh había puesto [allí] en Jorev, cuando YHWH hizo [una alianza] con los yisraelitas después de su salida de Mitsráyim.
11 Cuando los sacerdotes salieron del santuario – todos los sacerdotes presentes se habían santificado sin distinción de sus grupos–
12 todos los cantores lewitas, Asaf, Hemán y Yedutún, con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino y portando címbalos, liras y arpas, estaban de pie al este del altar, y con ellos había ciento veinte sacerdotes que tocaban las trompetas;
13 Los trompetistas y los cantores se unieron en unísono para alabar y loar a YHWH; y cuando se elevó más el sonido de las trompetas, los címbalos y otros instrumentos musicales, y cuando alababan a YHWH diciendo: “Porque él es bueno, porque su amor es eterno”, la Casa, la Casa de YHWH, se llenó con una nube.
14 Los sacerdotes no pudieron quedarse para realizar el servicio por causa de la nube, porque la gloria de YHWH había llenado la casa de ha'Elohim.
1 Entonces Shelomoh declaró: “YHWH ha escogido habiyar en la densa nube.
2 Yo te he edificado una Casa sublime, un lugar donde puedes habitar para siempre”.
3 Entonces, mientras toda la congregación de Yisrael estaba de pie, el rey se volvió y bendijo a toda la congregación de Yisrael.
4 Dijo: “¡Bendito sea YHWH el Elohim de Yisrael, quien ha cumplido palpablemente lo que le prometió a mi padre Dawid. Porque dijo:
5 ‘Desde el momento en que saqué a mi pueblo de la tierra de Mitsráyim, no había escogido ninguna ciudad de todas las tribus de Yisrael para edificar una Casa donde estuviese mi nombre, ni había escogido a nadie que fuese el caudillo sobre mi pueblo Yisrael.
6 Pero elegí a Yerushalem para que allí estuviera mi nombre, y elegí a Dawid para que gobierne a mi pueblo Yisrael.
7 “Estuvo en el corazón de mi padre Dawid el anhelo de edificar una casa al nombre de YHWH, el Elohim de Yisrael.
8 Pero YHWH le dijo a mi padre Dawid: ‘En cuanto a que quieras edificar una Casa para mi nombre, haces bien en querer eso.
9 Sin embargo, tú no edificarás la Casa; tu hijo que te va a nacer será quien edificará la Casa a mi nombre.’
10 Ahora YHWH ha cumplido la promesa que hizo. Yo he sucedido a mi padre Dawid y he ascendido al trono de Yisrael, como prometió YHWH. He edificado la Casa para el nombre de YHWH, el Elohim de Yisrael,
11 y he puesto aquí el Arca que contiene la Alianza que hizo YHWH con los yisraelitas”.
12 Entonces se puso de pie delante del altar de YHWH, frente a toda la congregación de Yisrael, y extendió sus manos.
13 (Shelomoh había hecho una plataforma de bronce y la había puesto en medio del Gran Atrio; era de cinco codos de largo, cinco codos de ancho y tres codos de alto. Se puso de pie sobre ella, y arrodillándose frente a toda la congregación de Yisrael, extendió las manos al cielo,)
14 y dijo: “¡Oh YHWH, Elohim de Yisrael, no hay Elohim como tú, ni en el cielo ni en la tierra! Tú mantienes firme la alianza para con tus servidores que caminan delante de ti con todo su corazón.
15 Tú has cumplido las promesas que le hiciste a tu siervo Dawid, mi padre; hiciste una promesa y la has cumplido –como es ahora el caso.
16 Y ahora, oh YHWH, Elohim de Yisrael, cumple con tu siervo Dawid, mi padre, lo que le prometiste diciendo: ‘Nunca te faltará delante de mí un descendiente que se siente en el trono de Yisrael, con tal que tus hijos guarden su camino para andar en [la senda de] mi Torah como tú has andado delante de mí.’
17 Ahora pues, oh YHWH, Elohim de Yisrael, quede confirmada la promesa que le hiciste a tu siervo Dawid.
18 “¿Es verdad que Elohim habita con los hombres sobre la tierra? ¡Ni siquiera el cielo y el cielo supremo te pueden contener; cuánto menos esta Casa que he edificado!
19 Sin embargo, oh YHWH, Elohim mío, vuélvete hacia la oración y la súplica de tu siervo, y escucha el clamor y la oración que te ofrece tu siervo.
20 Que estén abiertos tus ojos de día y de noche hacia este templo, hacia el lugar donde has resuelto hacer que habite tu nombre; para que escuches la oración que tu siervo ofrezca hacia este lugar.
21 Y cuando escuches las súplicas que tu siervo y tu pueblo Yisrael ofrezcan hacia este lugar, escucha tú desde tu morada celestial –escucha y perdona.
22 “Si alguna persona comete una ofensa contra su prójimo, y se le exige un juramento, haciéndolo jurar contra sí mismo, y él entra con su juramento delante de tu altar en esta Casa,
23 entonces escucha tú desdel cielo y actúa para juzgar a tus siervos, dando la paga al que no tiene la razón, haciendo recaer el castigo sobre su cabeza y vindicando al que tiene la razón, dándole conforme a su justicia.
24 “Si tu pueblo Yisrael queda derrotado delante del enemigo por haber pecado contra ti, y ellos una vez más reconocen tu nombre y ofrecen oración y súplica ante ti en esta casa,
25 entonces escucha tú desdel cielo y perdona el pecado de tu pueblo Yisrael, y restáuralos a la tierra que les diste a ellos y a sus padres.
26 “Cuando el cielo se cierre y no haya lluvia por haber ellos pecado contra ti, si oran hacia este lugar y confiesan tu nombre y se arrepienten de sus pecados, cuando tú los humilles,
27 entonces escucha tú en el cielo y perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Yisrael, ya que le has enseñado el camino apropiado por el que deben andar y le has dado lluvia sobre tu tierra, la cual has dado a tu pueblo por heredad.
28 Así también, cuando haya hambre en el país, cuando haya una plaga, tizón, añublo, langosta u oruga, o cuando sus enemigos lo asedien en cualquiera de las comunidades de su tierra. “En cualquier plaga y en cualquier enfermedad,
29 cualquier oración o súplica que ofrezca alguna persona entre todo tu pueblo Yisrael –cada uno reconociendo su plaga y su dolor– cuando extienda sus manos hacia esta Casa,
30 entonces escucha tú desdel cielo, el lugar de tu morada, y perdona. Trata a cada uno conforme a todos sus caminos, según conozcas que sea su corazón –porque sólo tú conoces el corazón de todos los hombres–
31 para que te respeten y anden en tus caminos todos los días que vivan sobre la tierra que les diste a nuestros padres.
32 “O si un extranjero que no sea de tu pueblo Yisrael viene de una tierra lejana a causa de tu gran nombre, de tu poderosa mano y de tu brazo extendido, y viene a orar hacia este templo,
33 entonces escucha tú desde tu morada celestial y concédele todo aquello por lo cual el extranjero clame a ti. Así todos los pueblos de la tierra conocerán tu nombre y te reverenciarán, como hace tu pueblo Yisrael; y reconocerán que tu nombre está ligado a esta casa que he edificado.
34 “Cuando tu pueblo salga a la batalla contra sus enemigos en una campaña a la que lo envíes, y ellos oren a ti en dirección a esta ciudad que tú has elegido y a la Casa que he edificado a tu nombre,
35 entonces escucha desdel cielo su oración y su súplica y ampara su causa.
36 “Cuando pequen contra ti –pues no hay persona que no peque– y te enojes contra ellos y los entregues al enemigo, y sus captores los lleven a tierra enemiga, lejana o cercana;
37 si ellos recobran el sentido en la tierra a donde hayan sido llevados cautivos, y se arrepienten y te suplican en la tierra de su cautiverio, diciendo: ‘Hemos pecado, hemos actuado perversamente, hemos actuado impía-mente;’
38 y si en la tierra de su cautiverio a donde los hayan llevado, ellos se vuelven a ti con todo su corazón y con todo su ser, y oran en direc-ción a la tierra que diste a sus padres, a la ciudad que has elegido y a la Casa que he edificado para tu nombre
39 –entonces escucha desde tu morada celestial su oración y su súplica, ampara su causa, y perdona a tu pueblo que ha pecado contra ti.
40 “Ahora, Elohim mío, que estén abiertos tus ojos y atentos tus oídos a la oración hecha en este lugar. Y ahora:
41 Avanza, oh YHWH Elohim, al lugar de tu reposo, tú y tu Arca poderosa. Tus sacerdotes, oh YHWH Elohim, están vestidos de triunfo; tus leales se regocijan en [tu] bondad.
42 Oh YHWH Elohim, no rechaces a tu ungido; acuérdate de la lealtad de tu siervo Dawid”.
1 Cuando Shelomoh terminó de orar, descendió fuego del cielo y consumió la ofrenda quemada y los sacrificios, y la gloria de YHWH llenó la Casa.
2 Los sacerdotes no pudieron entrar en la Casa de YHWH, porque la gloria de YHWH había llenado la Casa de YHWH.
3 Todos los hijos de Yisrael vieron descender el fuego y la gloria de YHWH sobre la Casa; se arrodillaron con el rostro sobre el suelo y se postraron, alabando a YHWH: “Porque él es bueno, porque su amor es eterno”.
4 Entonces el rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios delante de YHWH.
5 Shelomoh ofreció en sacrificio 22,000 toros y 120,000 ovejas. Así el rey y todo el pueblo dedicaron la Casa de ha'Elohim.
6 Los sacerdotes estaban de pie en sus puestos; los lewitas tenían los instrumentos de música de YHWH, que el rey Dawid hiciera para alabar a YHWH: “porque su amor es eterno”, por medio de las alabanzas de Dawid que conocían. Los sacerdotes tocaban trompetas frente a ellos, y todo Yisrael estaba de pie.
7 Shelomoh consagró la parte central del atrio frente a la Casa de YHWH, pues allí presentó las ofrendas quemadas y los sebos de los sacrificios de bienestar, porque el altar de bronce que Shelomoh había hecho no podía contener las ofrendas quemadas, las ofrendas de comida, y los sebos.
8 En aquella ocasión Shelomoh observó la Fiesta por siete días –y todo Yisrael con él– una gran congregación desde Lebo-Jamat hasta el arroyo de Mitsráyim.
9 Al octavo día hicieron una asamblea solemne; celebraron la dedicación del altar por siete días, y celebraron la Fiesta durante siete días.
10 El día veintitrés del mes séptimo envió al pueblo a sus moradas, alegres y de buen ánimo por la bondad que YHWH le había mostrado a Dawid, a Shelomoh y a su pueblo Yisrael.
11 Así terminó Shelomoh la Casa de YHWH y el palacio real; Shelomoh tuvo éxito en todo lo que se había propuesto realizar con relación a la Casa de YHWH y a su palacio.
12 YHWH se le apareció a Shelomoh de noche y le dijo: “Yo he escuchado tu oración y he elegido este lugar como mi Casa de sacrificios.
13 Si cierro el cielo de modo que no haya lluvia; si mando la langosta para que devore la tierra; o si envío plaga contra mi pueblo,
14 si mi pueblo que lleva mi nombre se humilla, si oran y buscan mi favor y se apartan de sus malos caminos, entonces yo oiré desde mi morada celestial y perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.
15 Ahora mis ojos estarán abiertos y mis oídos atentos a la oración hecha en este lugar.
16 Y ahora he elegido y he consagrado esta Casa para que en ella esté mi nombre para siempre. Mis ojos y mi corazón estarán en ella todos los días.
17 Y en cuanto a ti, si andas delante de mí como anduvo tu padre Dawid, haciendo todas las cosas que te he mandado y guardando mis leyes y mis reglas,
18 entonces estableceré tu trono real, según la alianza que hice con tu padre Dawid, diciendo: ‘No te faltará un descendiente que gobierne en Yisrael.’
19 Pero si ustedes se apartan de mí y abandonan mis leyes y mis mandamientos que he puesto delante de ustedes, y se van y sirven a otras deidades y las adoran,
20 entonces los arrancaré de mi suelo que les dado, y esta Casa que he consagrado para mi nombre, la arrojaré de mi presencia, y la convertiré en refrán y burla entre todos los pueblos.
21 Y en cuanto a esta casa, una vez tan exaltada, todo el que pase por ella se asombrará y preguntará: ‘¿Por qué ha hecho así YHWH a esta tierra y a esta Casa?’
22 Y la respuesta será: ‘Porque abandonaron a YHWH, el Elohim de sus padres, que los libró de la tierra de Mitsráyim, y adoptaron otras deidades y las adoraron y les sirvieron; por eso él ha traído sobre ellos toda esta calamidad’”.
1 Al cabo de veinte años, durante los cuales Shelomoh había edificado la Casa de YHWH y su propio palacio
2 –Shelomoh también reedificó las ciudades que le había dado Juram a Shelomoh, y estableció yisraelitas en ellas–
3 Shelomoh marchó contra Jamat-Tsovah y se apoderó de ella.
4 Reedificó Tadmor en el desierto, y todos los poblados de guarniciones que había edificado en Jamat.
5 Edificó Bet-Jorón Alta y Bet-Jorón Baja como ciudades fortificadas con murallas, puertas y trancas;
6 así como Baalat y todos los poblados de guarniciones que tenía Shelomoh, todos los poblados para los carros y los poblados para los de la caballería –todo lo que Shelomoh se propuso edificar en Yerushalem, en el Levanón y en toda la tierra que gobernaba.
7 A todo el pueblo que había quedado de los jetitas, emoritas, perezitas, jiwitas y yebusitas, ninguno de los cuales era de descendencia yisraelita
8 –aquéllos de su descendientes que habían quedado después de ellos en la tierra, a quienes los yisraelitas no aniquilaron– a éstos Shelomoh los sometió a trabajo forzado, como es todavía el caso.
9 Pero los yisraelitas, a ninguno de los cuales Shelomoh esclavizó para sus obras, servían como soldados y como sus oficiales principales, y como comandantes de su carrocería y su caballería.
10 Estos eran los prefectos de Shelomoh –250 capataces sobre el pueblo.
11 Shelomoh trasladó a la hija del Paroh de la Ciudad de Dawid al palacio que le había edificado, porque dijo: “Ninguna esposa mía va a vivir en un palacio de Dawid el rey de Yisrael, pues [el área] donde ha entrado el Arca de YHWH es sagrada”.
12 En esa ocasión Shelomoh presentó ofrendas quemadas a YHWH sobre el altar de YHWH que había edificado delante del pórtico.
13 Lo que debía ofrecerse cada día lo sacrificaba conforme al mandamiento de Mosheh para los Shabatot, los novilunios y las tres Festividades anuales –la Fiesta de los Inleudos, la Fiesta de las Semanas, y la Fiesta de las Cabañas.
14 Siguiendo las prescripciones de su padre Dawid, estableció las divisiones de los sacerdotes para sus deberes, y a los lewitas según sus turnos, para alabar y servir frente a los sacerdotes, según los requerimientos de cada día, y a los porteros según sus turnos, en cada puerta, porque así lo había mandado Dawid, hombre de ha'Elohim.
15 No se apartaron del mandato del rey con relación a los sacerdotes y a los lewitas en ningún asunto, incluyendo el de los tesoros.
16 Así se ejecutó toda la obra de Shelomoh desde el día en que se pusieron los cimientos de la Casa de YHWH, hasta que quedó completamente terminada la Casa de YHWH.
17 En aquella ocasión Shelomoh fue a Etsyón-Guéber y a Elot en la costa de la tierra de Edom.
18 Juram le envió, por medio de sus servidores, una flota con una tripulación de peritos marineros; éstos fueron con los siervos de Shelomoh a Ofir, y obtuvieron allí 450 talentos de oro, y los llevaron al rey Shelomoh.
1 La reina de Sheba oyó de la fama de Shelomoh, y vino a Yerushalem para probar a Shelomoh con preguntas difíciles, acompañada de un gran séquito, incluyendo camellos cargados de especias, una gran cantidad de oro, y piedras preciosas. Cuando vino a Shelomoh, habló con él de todo lo que tenía en su mente.
2 Shelomoh tuvo respuestas para todas sus preguntas; no había nada que Shelomoh no conociera, nada sobre lo que no le pudiese responder.
3 Cuando la reina de Sheba vio cuán sabio era Shelomoh y el palacio que había edificado,
4 los manjares de su mesa, las sillas de sus cortesanos, el servicio y las vestiduras de sus siervos, sus coperos y sus vestiduras, y las ofrendas quemadas, y la procesión con la que él subía a la Casa de YHWH, se quedó sin aliento.
5 Le dijo al rey: ¡Lo que había oído en mi tierra acerca de ti y de tu sabiduría era verdad!
6 Yo no creía lo que decían hasta que vine y vi con mis propios ojos que ni siquiera se me había descrito la mitad de tu gran sabiduría; tú superas el informe que yo había oído.
7 ¡Qué afortunados son tus hombres, y qué afortunados son estos cortesanos tuyos que siempre están atendiéndote y pueden escuchar tu sabiduría!
8 ¡Bendito sea YHWH tu Elohim, que te favoreció y te puso en su trono como rey para YHWH tu Elohim! Por el amor de tu Elohim por Yisrael y para establecerlo para siempre es que te ha puesto como rey sobre ellos para que practiques la recta justicia”.
9 Ella le obsequió al rey ciento veinte talentos de oro, y una inmensa cantidad de especias y piedras preciosas. Nunca hubo especias como las que la reina de Sheba le dio al rey Shelomoh
10 –también los siervos de Juram y los de Shelomoh, que traían oro de Ofir, trajeron madera de sándalo y piedras preciosas.
11 El rey hizo con la madera de sándalo escalinatas para la Casa de YHWH y para el palacio real, y arpas y liras para los músicos como las que nunca antes se habían visto en la tierra de Yahudah–.
12 El rey Shelomoh en cambio le dio a la reina de Sheba todo lo que ella quiso pedirle, más de lo que ella le había llevado al rey. Entonces ella se volvió y regresó con sus cortesanos a su tierra.
13 El oro que Shelomoh recibía cada año pesaba 666 talentos de oro,
14 aparte del que traían los mercaderes y los comerciantes importadores, y del oro y la plata que todos los reyes de Arabia y los gobernadores del país le traían a Shelomoh.
15 El rey Shelomoh hizo doscientos escudos grandes de oro batido —seiscientos shékels de oro batido por cada escudo,
16 y trescientos escudos pequeños de oro batido —trescientos [shékels] de oro por cada escudo pequeño. El rey los puso en la Casa del Bosque del Levanón.
17 El rey también hizo un gran trono de marfil, enchapado en oro puro.
18 Seis escalones daban al trono; y el trono tenía un estrado recubierto de oro, y brazos a ambos lados del asiento. Junto a los brazos había dos leones de pie,
19 y había también doce leones de pie sobre los seis escalones, seis a cada lado. Jamás se hizo algo semejante para ningún otro reino.
20 Todos los vasos de beber del rey Shelomoh eran de oro, y toda la vajilla de la Casa del Bosque del Levanón era de oro puro; la plata se contaba como nada en los días de Shelomoh.
21 La flota del rey viajaba a Tarshish con los siervos de Juram. Una vez cada tres años venía la flota de Tarshish, trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales.
22 El rey Shelomoh superaba a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría.
23 Todos los reyes de la tierra venían a rendirle homenaje a Shelomoh y a oír la sabiduría con la que ha'Elohim lo había dotado.
24 Cada uno traía su tributo —objetos de plata y de oro, vestiduras, armas, especias, caballos y mulos.
25 Shelomoh tenía 4,000 establos para los caballos y los carros, y 12,000 jinetes, a los cuales puso en los poblados de los carros, y con el rey en Yerushalem.
26 Él gobernaba sobre todos los reyes desde el Río hasta la tierra de los pelishtitas y hasta la frontera con Mitsráyim.
27 El rey hizo que la plata fuera tan común en Yerushalem como las piedras, y que el cedro fuera tan abundante como los sicómoros en la Shefelah.
28 Se importaban caballos para Shelomoh, de Mitsráyim y de todos los países.
29 Los demás eventos del reinado de Shelomoh, los primeros y los últimos, están registrados en la crónica del profeta Natán y en la profecía de Ajiyah el shilonita, y en las visiones del vidente Yedo acerca de Yarovam hijo de Nabat.
30 Shelomoh reinó cuarenta años sobre todo Yisrael en Yerushalem.
31 Shelomoh se durmió con sus padres, y lo sepultaron en la Ciudad de su padre Dawid; su hijo Rejavam le sucedió como rey.
1 Rejavam fue a Shekhem, porque todo Yisrael había ido a Shekhem para proclamarlo rey.
2 Yarovam hijo de Nevat se enteró de eso cuando estaba en Mitsráyim, a donde había huido a causa del rey Shelomoh, y Yarovam regresó de Mitsráyim.
3 Mandaron a llamarlo, y Yarovam vino con todo Yisrael, y hablaron a Rejavam diciendo:
4 “Tu padre hizo pesado nuestro yugo: Ahora alivia tú el duro trabajo y el pesado yugo que tu padre puso sobre nosotros, y te serviremos”.
5 El les respondió: “Vuelvan a mí dentro de tres días”. Así que el pueblo se fue.
6 El rey Rejavam consultó a los ancianos que habían servido durante la vida de su padre Shelomoh: Les preguntó: “¿Qué respuesta aconsejan ustedes que le dé a este pueblo?”
7 Ellos le respondieron: “Si tratas bien a este pueblo y los aceptas y les hablas palabras bondadosas, ellos serán tus siervos para siempre”.
8 Pero él ignoró el consejo que le habían dado los ancianos, y consultó a los jóvenes que se habían criado con él y que estaban a su servicio.
9 Les preguntó: “¿Qué aconsejan ustedes que respondamos a este pueblo que me ha dicho: ‘Alivia el yugo que tu padre puso sobre nosotros’?
10 Y los jóvenes que se habían criado con él le contestaron: “Respóndele así al pueblo que te ha dicho: ‘Tu padre hizo pesado nuestro yugo; ahora hazlo tú más liviano sobre nosotros.’ Diles: ‘Mi dedo meñique es más grueso que los lomos de mi padre.
11 Mi padre les impuso a ustedes un yugo pesado, pero yo añadiré a su yugo; mi padre los castigó con látigos, pero yo [lo haré] con escorpiones’”.
12 Yarovam vino con todo el pueblo a donde Rejavam al tercer día, siendo que el rey les había dicho: “Vuelvan al tercer día”.
13 El rey les habló con dureza; así el rey Rejavam ignoró el consejo de los ancianos.
14 Les habló de acuerdo con el consejo de los jóvenes, y les dijo: “Yo voy a hacer pesado su yugo, y le voy a añadir; mi padre los castigó con látigos, pero yo [lo haré] con escorpiones”.
15 El rey no hizo caso del pueblo, porque esto estaba dispuesto de parte de ha'Elohim, para que YHWH cumpliera la promesa que le había hecho mediante Ajiyahu el shilonita a Yarovam hijo de Nevat.
16 Cuando todo Yisrael [vio] que el rey no les había hecho caso, el pueblo le respondió al rey: “¡No tenemos parte con Dawid! ¡No tenemos herencia en el hijo de Yishay! ¡A tus moradas, oh Yisrael! ¡Vela ahora por tu propia casa, Dawid!” Entonces todo Yisrael se fue a sus moradas.
17 Pero Rejavam continuó reinando sobre los yisraelitas que habitaban en las ciudades de Yahudah.
18 El rey Rejavam envió a Hadoram, que estaba a cargo del trabajo forzado, pero los yisraelitas lo apedrearon y murió. Entonces el rey Rejavam se apresuró a montarse en su carro y huyó a Yerushalem.
19 Yisrael ha estado en revuelta contra la casa de Dawid hasta el día de hoy.
1 Cuando Rejavam llegó a Yerushalem, reunió a los de la Casa de Yahudah y de Binyamín, 180,000 guerreros escogidos, para combatir contra Yisrael y devolverle el reino a Rejavam.
2 Pero la palabra de YHWH vino a Shemayah, el hombre de ha'Elohim, diciendo:
3 “Háblale a Rejavam hijo de Shelomoh, rey de Yahudah, y a todos los yisraelitas que están en Yahudah y Binyamín, diciendo que
4 así ha dicho YHWH: ‘No salgan a combatir contra sus hermanos. Vuélvase cada uno a su casa, porque esto lo he producido yo’”. Ellos hicieron caso a las palabras de YHWH y desistieron de marchar contra Yarovam.
5 Rejavam habitó en Yerushalem y edificó pueblos fortificados en Yahudah.
6 Edificó Bet Léjem, Etam, Teqoa,
7 Bet-Tsur, Sokhó, Adulam,
8 Gat, Mareshá, Zif,
9 Adoráyim, Lakhish, Azeqá,
10 Tsorá, Ayalón y Jevrón, ciudades fortificadas en Yahudah y en Binyamín.
11 También reforzó los pueblos fortificados y puso en ellos comandantes, provisiones, aceite y vino,
12 y escudos y lanzas en todos los pueblos. Los fortificó en gran manera; así Yahudah y Binyamín eran suyos.
13 Los sacerdotes y los lewitas de todos sus territorios en Yisrael se pasaron a él.
14 Los lewitas abandonaban sus campos y sus posesiones, y se fueron a Yahudah y a Yerushalem, porque Yarovam y sus hijos les habían impedido servirle a YHWH como sacerdotes.
15 El nombró sus propios sacerdotes para los altares, para los demonios cabríos, y para los becerros que había hecho.
16 De todas las tribus de Yisrael, aquéllos que habían decidido buscar a YHWH el Elohim de Yisrael los siguieron hasta Yerushalem, para ofrecer sacrificios a YHWH, el Elohim de sus padres.
17 Estos fortalecieron el reino de Yahudah y apoyaron a Rejavam hijo de Shelomoh durante tres años, porque tres años anduvieron en los caminos de Dawid y de Shelomoh.
18 Rejavam se casó con Majalat hija de Yerimot, hijo de Dawid, y de Avijáyil hija de Eliav, hijo de Yishay.
19 Ella le dio a luz estos hijos: Yeúsh, Semaryah y Záham.
20 Después tomó a Maakhá hija de Avshalom, la cual le dio a luz a Abiyah, a Atay, a Zizá y a Shelomit.
21 Rejavam amaba a Maakhá hija de Avshalom más que a todas sus otras esposas y concubinas –pues él tomó dieciocho esposas y sesenta concubinas, y engendró veintiocho hijos y sesenta hijas.
22 Rejavam designó a Abiyah hijo de Maakhá como jefe y caudillo entre sus hermanos, porque se proponía que él fuera su sucesor.
23 Pero con prudencia distribuyó al resto de sus hijos por todas las regiones de Yahudah y de Binyamín, y por todos los pueblos fortificados; les proveyó abundantes provisiones, y les buscó muchas esposas.
1 Cuando se estableció firmemente el reinado de Rejavam, y éste se fortaleció, abandonó la Torah de YHWH, y todo Yisrael con él.
2 En el quinto año del rey Rejavam, Shishaq el rey de Mitsráyim subió contra Yerushalem –porque se habían rebelado contra YHWH–
3 con mil doscientos carros, sesenta mil jinetes y tropas innumerables que venían con él de Mitsráyim: lubios, sukitas y kushitas.
4 Tomó los pueblos fortificados de Yahudah y llegó hasta Yerushalem.
5 El profeta Shemayah fue a Rejavam y a los gobernadores de Yahudah, que estaban reunidos en Yerushalem por causa de Shishaq, y les dijo: “Así dijo YHWH: “Ustedes me han abandonado; así que yo los estoy abandonando a ustedes en manos de Shishaq”.
6 Entonces los oficiales de Yisrael y el rey se humillaron y declararon: “YHWH tiene la razón”.
7 Cuando YHWH vio que se habían sometido, vino la palabra de YHWH a Shemayah, diciendo: “Como se han humillado, no los destruiré sino que les concederé cierta medida de liberación, y mi ira no se derramará sobre Yerushalem por medio de Shishaq.
8 Pero serán sus siervos, y verán la diferencia entre servirme a mí y servir a los reinos de la tierra”.
9 Él tomó los tesoros de la Casa de YHWH y los tesoros del palacio real, lo tomó todo; tomó los escudos de oro que había hecho Shelomoh.
10 En lugar de ellos, el rey Rejavam hizo escudos de bronce y los entregó a la custodia de los jefes de la escolta que guardaban la entrada del palacio real.
11 Cuantas veces el rey entraba en la Casa de YHWH, los de la escolta los llevaban, y después los volvían a poner en la armería de la escolta.
12 Después que se humilló, la ira de YHWH se apartó de él y no lo destruyó del todo. Además, en Yahudah las cosas marchaban bien.
13 El rey Rejavam se hizo fuerte en Yerushalem y ejerció su reinado. Rejavam tenía cuarenta y un años cuando se hizo rey, y reinó diecisiete años en Yerushalem –la ciudad que YHWH había elegido de entre todas las tribus de Yisrael para establecer allí su nombre. El nombre de su madre era Naamah la amonita.
14 Él hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar a YHWH.
15 Los hechos de Rejavam, los primeros y los últimos, están registrados en las crónicas del profeta Shemayah y del vidente Idó, a manera de genealogía. Hubo guerra continua entre Rejavam y Yarovam.
16 Rejavam se durmió con sus padres y lo sepultaron en la Ciudad de Dawid. Su hijo Abiyah le sucedió como rey.
1 En el año dieciocho del rey Yarovam, comenzó a reinar Abiyah sobre Yahudah.
2 Reinó tres años en Yerushalem; el nombre de su madre era Mikhayahu hija de Uriel, de Guibá. Hubo guerra entre Abiyah y Yarovam.
3 Abiyah entró en batalla con un ejército de 400,000 guerreros selectos. Yarovam se preparó para la batalla contra él con 800,000 hombres selectos, guerreros valientes.
4 Abiyah se paró sobre el monte Tsemaráyim en la serranía de Efráyim, y dijo: “Oiganme, Yarovam y todo Yisrael:
5 Ustedes saben bien que YHWH el Elohim de Yisrael le dio a Dawid el reinado sobre Yisrael para siempre –a él y a sus hijos– mediante una alianza de sal.
6 Yarovam hijo de Nevat había estado al servicio de Shelomoh hijo de Dawid, pero se levantó y se rebeló contra su amo.
7 Unos hombres ociosos y perversos se juntaron con él y presionaron a Rejavam hijo de Shelomoh. Rejavam era joven y tímido, y no pudo hacerles frente.
8 Y ahora ustedes se inclinan a oponerse al reino de YHWH que está en manos de los hijos de Dawid, porque son una gran multitud y poseen los becerros de oro que Yarovam les hizo como deidades.
9 ¿No excluyeron ustedes a los sacerdotes de YHWH, los hijos de Aharón, y a los lewitas, y han nombrado a sus propios sacerdotes, a la manera de los pueblos de otras tierras? Cualquiera que venga a consagrarse con un becerro y siete carneros se convierte en sacerdote de lo que no es Elohim.
10 “En cuanto a nosotros, YHWH es nuestro Elohim, y no lo hemos abandonado. Los sacerdotes que ministran para YHWH son los hijos de Aharón, y los lewitas están en sus tareas.
11 Ellos presentan a YHWH las ofrendas quemadas cada mañana y cada tarde, y el incienso aromático, y las hileras de pan sobre la mesa limpia; y [encienden] el candelabro de oro con sus lámparas, para que ardan cada noche, porque nosotros guardamos la ordenanza de YHWH nuestro Elohim, pero ustedes la han abandonado.
12 Miren, ha'Elohim está con nosotros como nuestro jefe, y sus sacerdotes tienen las trompetas de señal para tocar contra ustedes. ¡Hijos de Yisrael, no luchen contra YHWH el Elohim de sus padres, porque no tendrán éxito!”
13 Yarovam, sin embargo, había dirigido una emboscada para que rodeara y viniera por detrás de ellos, así el cuerpo principal estaba frente a Yahudah, mientras que la emboscada estaba detrás de ellos.
14 Cuando Yahudah se volvió y vio que tenían la batalla por delante y por detrás, clamaron a YHWH, y los sacerdotes tocaron las trompetas.
15 Los hombres de Yahudah elevaron un grito; y cuando los hombres de Yahudah elevaron el grito, ha'Elohim derrotó a Yarovam y a todo Yisrael delante de Abiyah y de Yahudah.
16 Los yisraelitas huyeron delante de Yahudah, y Elohim los entregó en sus manos.
17 Abiyah y su ejército les infligieron una gran derrota; 500,000 hombres de yisrael cayeron.
18 Los yisraelitas fueron aplastados en aquella ocasión, mientras que el pueblo de Yahudah triunfó porque confiaban en YHWH, el Elohim de sus padres.
19 Abiyah persiguió a Yarovam y capturó algunas de sus ciudades —Bet-El con sus dependencias, Yeshaná con sus dependencias, y Efráyim con sus dependencias.
20 Yarovam no pudo volver a recuperar su poderío en los días de Abiyahu. Después YHWH lo hirió, y murió.
21 Pero Abiyahu se hizo fuerte. Se casó con catorce mujeres y engendró veintidós hijos y dieciséis hijas.
22 Los demás eventos del reinado de Abiyah, su conducta y sus hechos están escritos en la historia del profeta Idó.
1 Abiyah se durmió con sus padres y lo sepultaron en la Ciudad de Dawid; su hijo Asá le sucedió como rey. El país estuvo sin disturbios por diez años.
2 Asá hizo lo que era bueno y recto ante los ojos de YHWH su Elohim.
3 Abolió los altares extranjeros y los santuarios; rompió las columnas rituales y quebró los postes sagrados.
4 Mandó a los de Yahudah que volvieran a YHWH, el Elohim de sus padres, y que pusieran por obra la Torah y el Mandamiento.
5 Abolió los santuarios y los estantes de incienso en todas las ciudades de Yahudah, y el reino se mantuvo sin disturbios bajo él.
6 Edificó pueblos fortificados en Yahudah, porque había tranquilidad en la tierra en aquellos años y no estaba envuelto en guerra, porque YHWH le había dado reposo.
7 Le dijo a Yahudah: “Edifiquemos estas ciudades y rodeémoslas de murallas, torres, puertas y trancas, mientras la tierra esté a nuestra disposición, porque hemos buscado a YHWH nuestro Elohim —nos hemos vuelto [a él] y él nos ha dado reposo por todas partes”. Tuvieron éxito en sus edificaciones.
8 Asá tuvo un ejército de 300,000 de Yahudah, que llevaban escudos grandes y lanzas; y 280,000 de Binyamín, que llevaban escudos pequeños y disparaban con el arco; todos eran hombres valientes.
9 Zéraj el kushita marchó contra ellos con un ejército de un millón de hombres y trescientos carros. Cuando llegó hasta Mareshá,
10 Asá se le enfrentó, y se enfrascaron en batalla en el valle de Tsefatá, junto a Mareshá.
11 Asá invocó a YHWH su Elohim, diciendo: “Oh YHWH, es lo mismo para ti ayudar al numeroso como al desvalido. Ayúdanos, oh YHWH, Elohim nuestro, porque en ti confiamos, y en tu nombre hemos venido contra esta gran multitud. Tú eres YHWH nuestro Elohim. ¡Que ningún mortal te estorbe!”
12 Entonces YHWH derrotó a los kushitas delante de Asá y de Yahudah, y los kushitas huyeron.
13 Asá y el ejército que estaba con él los persiguieron hasta Guerar. Muchos de los kushitas cayeron heridos sin remedio, pues quedaron destrozados delante de YHWH y de su campamento. Les tomaron un botín bien grande.
14 Atacaron todas las ciudades en la vecindad de Guerar, porque un terror de YHWH había caído sobre ellas, saquearon todas las ciudades, y obtuvieron mucho botín.
15 También saquearon el campamento de pastores, y capturaron muchas ovejas y camellos. Luego volvieron a Yerushalem.
1 El espíritu de Elohim vino sobre Azaryahu hijo de Oded.
2 Este salió al encuentro de Asá y le dijo: “Oiganme, Asá y todo Yahudah y Binyamín: YHWH está con ustedes mientras ustedes estén con él. Si se vuelven a él, él les responderá; pero si lo abandonan, él los abandonará.
3 Yisrael estuvo por mucho tiempo sin el Elohim verdadero, sin sacerdote que les diera Torah, y sin Torah.
4 Pero cuando en su angustia se volvieron a YHWH el Elohim de Yisrael, y lo buscaron, él les respondió.
5 En aquéllos tiempos ningún transeúnte estaba seguro, porque había mucho tumulto entre todos los habitantes de los países.
6 Una nación destruía a otra nación, y una ciudad a otra ciudad, porque Elohim los hizo caer en pánico con toda clase de calamidades.
7 Pero ustedes, sean fuertes, no se descorazonen, porque hay una recompensa para su obra”.
8 Cuando Asá oyó estas palabras, la profecía del profeta Oded, se animó y eliminó las abominaciones de toda la tierra de Yahudah y de Binyamín, y de las ciudades que él había capturado en la serranía de Efráyim. También restauró el altar de YHWH que estaba delante del pórtico de YHWH.
9 Reunió a todo el pueblo de Yahudah y de Binyamín, y a los que residían con ellos de Efráyim, Menasheh y Shimón; pues muchos de Yisrael se habían pasado a él, al ver que YHWH su Elohim estaba con él.
10 Se reunieron en Yerushalem en el mes tercero del año 15 del reinado de Asá.
11 Aquel día ofrecieron como sacrificio a YHWH: 700 vacas y 7,000 ovejas del botín.
12 Entraron en una alianza para adorar a YHWH, el Elohim de sus padres, con todo su corazón y con todo su ser.
13 A todo el que no adorara a YHWH el Elohim de Yisrael le darían muerte, fuera grande o pequeño, hombre o mujer.
14 Así que le hicieron un juramento a YHWH en voz alta y con júbilo, al son de trompetas y de cornetas.
15 Todo Yahudah se alegró por dicho juramento, porque juraron con todo su corazón y lo buscaron con toda su voluntad. YHWH les respondió y les dio reposo por todas partes.
16 También depuso a Maakhá, madre del rey Asá, del rango de reina madre, porque ella había hecho una abominable [imagen] de Asherah. Asá le destruyó la abominable [imagen], la desmenuzó y la quemó junto al arroyo de Qidrón.
17 Los santuarios en sí no fueron abolidos en Yisrael; sin embargo el corazón de Asá fue íntegro toda su vida.
18 Él introdujo en la Casa de ha'Elohim lo que habían consagrado su padre y él — plata, oro y utensilios.
19 No hubo guerra hasta el año treinta y cinco del reinado de Asá.
1 En el año treinta y seis del reinado de Asá, el rey Bashá de Yisrael marchó contra Yahudah y empezó a edificar a Ramah para impedir todo movimiento de Asá, rey de Yahudah.
2 Asá sacó toda la plata y el oro de los tesoros de la Casa de YHWH y del palacio real, y se los envió a Ben-Jadad, rey de Aram, que habitaba en Darméseq, con este mensaje:
3 “Hay una alianza entre tú y yo, como la había entre mi padre y tu padre. Aquí te envío plata y oro; ve y anula tu alianza con Bashá, rey de Yisrael, para que se retire de mí”.
4 Ben-Jadad accedió al pedido del rey Asá; envió a los comandantes de su ejército contra los pueblos de Yisrael y saquearon a Iyón, a Dan, a Abel-Máyim, y todas los pueblos de guarniciones de Naftalí.
5 Cuando Bashá oyó esto, dejó de reedificar a Ramah, le puso fin a su obra.
6 El rey Asá convocó a todo Yahudah, y se llevaron las piedras y la madera con las que Bashá estaba edificando a Ramah; con ellas reedificó Guebá y Mitspah.
7 En aquel tiempo el vidente Janani fue donde Asá, el rey de Yahudah, y le dijo: “Por haberte apoyado en el rey de Aram y no haberte apoyado en YHWH tu Elohim, por eso el ejército del rey de Aram se te ha escapado de las manos.
8 Los kushitas y los lubios eran un ejército poderoso con carros y jinetes en muy grande número, sin embargo, como te apoyaste en YHWH, él los entregó en tu mano.
9 Porque los ojos de YHWH recorren toda la tierra para darles apoyo a los que están de todo corazón con él. Tú has actuado neciamente en este asunto, y de ahora en adelante habrá guerras contra ti”.
10 Asá se enojó contra el vidente y lo puso en la cárcel, porque estaba furioso con él por esto. Asá infligió crueldades en algunos del pueblo en aquel tiempo.
11 Los hechos de Asá, los primeros y los últimos, están registrados en los anales de los reyes de Yahudah y de Yisrael.
12 En el año treinta y nueve de su reinado Asá contrajo una aguda enfermedad de los pies; pero aún en su enfermedad no se volvió a YHWH, sino a los médicos.
13 Asá se durmió con sus padres. Murió en el año cuarenta y uno de su reinado,
14 y lo sepultaron en el sepulcro que había cavado para sí en la Ciudad de Dawid. Lo acostaron en un féretro, el cual llenaron de especias de todo tipo, mezcladas con pericia; e hicieron una gran hoguera en su honor.
1 Su hijo Yahoshafat le sucedió como rey, y fortificó su posición sobre Yisrael.
2 Puso tropas en todos los pueblos fortificados de Yahudah, y puso destacamentos en la tierra de Yahudah y en las ciudades de Efráyim que su padre Asá había capturado.
3 YHWH estuvo con Yahoshafat porque anduvo en los primeros caminos de su padre Dawid, y no adoró a los Baales,
4 sino que adoró a Elohim de su padre y siguió sus mandamientos —distinto a la conducta de Yisrael.
5 Por eso YHWH afirmó el reino en su mano, y todo Yahudah daba regalos a Yahoshafat. Tuvo riquezas y gloria en abundancia.
6 Elevó su mente hacia los caminos de YHWH, y quitó otra vez de Yahudah los altares y los postes sagrados.
7 En el tercer año de su reinado envió a sus oficiales Ben-Jáyil, Obadyah, Zekharyah, Netanel y Mikayahu por las ciudades de Yahudah para ofrecer Torah.
8 Con ellos estaban los lewitas Shemayahu, Netanyahu, Zevadyahu, Asael, Shemiramot, Yahonatán, Adoniyahu, Toviyahu y Tob Adoniyah; y con los lewitas, a los sacerdotes Elishamá y Yahoram.
9 Ellos ofrecieron Torah en Yahudah, llevando consigo el Libro de la Torah de YHWH. Hicieron una gira por todas las ciudades de Yahudah, instruyendo al pueblo.
10 Un terror de YHWH se apoderó de todos los reinos de las tierras alrededor de Yahudah, y no hicieron guerra contra Yahoshafat.
11 De entre los pelishtinos le trajeron a Yahoshafat un cargamento de plata como tributo. También los árabes le llevaron ganado: 7,700 carneros y 7,700 chivos.
12 Yahoshafat se fue engrandeciendo cada vez más, y edificó fortalezas y pueblos de guarniciones en Yahudah.
13 Desarrolló extensas obras en las ciudades de Yahudah, y tenía guerreros, hombres valientes en Yerushalem.
14 Estaban registrados según sus clanes. De Yahudah: los jefes de millares, el jefe Adnah, con sus 300,000 hombres valientes.
15 Después de él estaba el capitán Yahojanán, con sus 280,000.
16 Después de éste estaba Amasyah hijo de Zikhrí, que había hecho ofrenda voluntaria para YHWH, y sus 200,000 hombres valientes.
17 De Binyamín: Elyadá, un hombre valiente, con sus 200,000 hombres armados de arco y escudo.
18 Después de éste estaba Yahozabad, con sus 180,000 hombres listos para la guerra.
19 Éstos le servían al rey, además de los que el rey había asignado a los pueblos fortificados por todo Yahudah.
1 Así que Yahoshafat tenía riquezas y honores en abundancia, y formó una alianza con Ajab mediante un matrimonio.
2 Después de pasados algunos años bajó a Shomrón [Samaria] para visitar a Ajab. Ajab mató ovejas y vacas en abundancia para él y para la gente que estaba con él, y lo persuadió para que marchara contra Ramot de Guilad.
3 Ajab, rey de Yisrael, le preguntó a Yahoshafat, rey de Yahudah: “¿Me acompañarás a Ramot de Guilad?” Y él le respondió: “Yo haré lo que tú hagas; mis tropas serán tus tropas y te acompañarán en la batalla”.
4 Entonces Yahoshafat le dijo al rey de Yisrael: “Pero primero consulta a YHWH”.
5 Así que el rey de Yisrael reunió a los profetas, 400 hombres, y les preguntó: “¿Debo marchar contra Ramot de Guilad, o no debo?” Ellos respondieron: “Marcha, que ha'Elohim la entregará en manos del rey”.
6 Entonces preguntó Yahoshafat: “¿No hay aquí algún profeta de YHWH mediante el cual podamos consultar?”
7 El rey de Yisrael respondió a Yahoshafat: “Hay un hombre más por medio del cual podríamos consultar a YHWH; pero yo lo aborrezco, porque nunca me profetiza nada bueno sino siempre lo malo. Es Mikhayhu hijo de Yimlá”. Yahoshafat respondió: “No diga el rey una cosa así”.
8 Entonces el rey de Yisrael llamó a un oficial y le dijo: “Trae pronto a Mikhayhu hijo de Yimlá”.
9 El rey de Yisrael y Yahoshafat, rey de Yahudah, vestidos de gala, estaban sentados cada uno en su trono, situados en la era a la entrada de la puerta de Shomrón; y todos los profetas estaban profetizando delante de ellos.
10 Tsidqiyahu hijo de Kenaaná se había hecho unos cuernos de hierro y decía: “Así ha dicho YHWH: ‘¡Con éstos embestirás a los aramitas, hasta acabar con ellos!’
11 Todos los demás profetas profetizaban de igual manera: “Marche contra Ramot de Guilad y salga victorioso, porque YHWH la entregará en manos de Su Majestad”.
12 El mensajero que había ido a llamar a Mikháyhu le dijo: “Mira, las palabras de los profetas son unánimemente favorables para el rey. Que tu palabra sea como la del resto de ellos, di una palabra favorable”.
13 Pero Mikhayhu respondió: “Por vida de YHWH, que hablaré solamente lo que mi Elohim me diga”. Cuando llegó delante del rey,
14 el rey le preguntó: “Mikháyhu, ¿debemos marchar a la guerra contra Ramot de Guilad, o no debemos?” El respondió: “¡Marchen y salgan victoriosos! Serán entregados en sus manos”.
15 El rey le dijo: “¿Cuántas veces tengo que hacerte jurar que no me digas sino la verdad en el nombre de YHWH?”
16 Entonces dijo: “Vi a todo Yisrael dispersado por los montes como ovejas que no tienen pastor; y YHWH dijo: ‘Estos no tienen un amo; que cada uno regrese a su casa en paz’”.
17 El rey de Yisrael le dijo a Yahoshafat: “¿No te dije que no me profetizaría el bien, sino sólo el mal?”
18 Luego dijo [Mikhayhu]: “De hecho, escuchen ahora la palabra de YHWH: Yo vi a YHWH sentado en su trono, con todo el ejército del cielo presente a su derecha y a su izquierda.
19 YHWH preguntó: “¿Quién entrampará a Ajab, rey de Yisrael, para que marche y caiga en Ramot de Guilad?” Y uno decía una cosa y otro decía otra,
20 hasta que cierto espíritu se acercó y se puso delante de YHWH y dijo: “Yo lo entramparé”. YHWH le preguntó: “¿De qué manera?”
21 Y él respondió: “Saldré y me volveré un espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas”. Y él dijo: “Tú lo entramparás con éxito. Sal y hazlo así”.
22 Así que YHWH ha puesto un espíritu de mentira en la boca de estos profetas tuyos; porque YHWH ha decretado la desgracia para a ti”.
23 Entonces se acercó Tsidqiyahu hijo de Kenaaná y le dio en la cara a Mikhayhu, y exclamó: “¿Cómo fue que se apartó de mí el espíritu de YHWH, para hablarte a ti?”
24 Y Mikhayhu respondió: ¡Ah! Ya lo verás el día cuando trates de esconderte en el cuarto más recóndito”.
25 Entonces el rey de Yisrael dijo: “Agarren a Mikhayhu y entréguenselo a Amón, el alcalde de la ciudad, y al Príncipe Yoash,
26 y díganles: “Las órdenes del rey son: ‘Pongan a éste en la cárcel y manténganlo con una escasa ración de pan y de agua, hasta que yo vuelva en paz.’”
27 A lo que Mikhayhu respondió: “Si logras volver en paz, YHWH no ha hablado por medio de mí”. Y añadió: “¡Oiganlo, pueblos todos!”
28 El rey de Yisrael y Yahoshafat el rey de Yahudah marcharon contra Ramot de Guilad.
29 El rey de Yisrael le dijo a Yahoshafat: “Yo me disfrazaré y entraré en la batalla; pero tú, usa tus vestiduras”. Así que el rey de Yisrael se disfrazó, y entraron en la batalla.
30 El rey de Aram les había dado estas órdenes a sus oficiales de carrocería: “No ataquen a nadie, ni pequeño ni grande, excepto al rey de Yisrael”.
31 Cuando los oficiales de carrocería vieron a Yahoshafat, lo tomaron por el rey de Yisrael y se dirigieron hacia él para atacarlo; pero Yahoshafat gritó, y YHWH le ayudó, y Elohim los desvió de él.
32 Y cuando los oficiales de carrocería vieron que no era el rey de Yisrael, cesaron la persecución.
33 Entonces un hombre tiró al azar con su arco e hirió al rey de Yisrael por entre las junturas de la armadura, y éste le dijo a su cochero: “¡Da la vuelta y sácame del campamento; ¡estoy herido!”
34 La batalla arreció todo el día, y al rey de Yisrael lo tuvieron que sostener en pie en el carro, frente a los aramitas, hasta el atardecer; murió al ponerse el sol.
1 Yahoshafat el rey de Yahudah volvió en paz a su palacio en Yerushalem.
2 El vidente Yahú hijo de Janani le salió al encuentro y le dijo al rey Yahoshafat: “¿Se debe ayudar al impío y hacer amistad con los que aborrecen a YHWH? Por eso es que la ira de YHWH está contra ti.
3 Sin embargo, hay algo bueno en ti, porque has eliminado del país los postes sagrados y te has dedicado a adorar a ha'Elohim”.
4 Yahoshafat permaneció en Yerushalem un tiempo y luego salió entre la gente que iba de Beer-Sheba hasta la serranía de Efráyim; y los hizo volver a YHWH el Elohim de sus padres.
5 Nombró jueces en la tierra en todos los pueblos fortificados de Yahudah, en todos y cada uno de los pueblos.
6 Les ordenó a los jueces: “Consideren lo que hacen, porque ustedes no juzgan en lugar del hombre, sino en lugar de YHWH, y él estará con ustedes cuando pasen juicio.
7 Así que haya respeto a YHWH en ustedes; actúen con cuidado, porque con YHWH nuestro Elohim no hay injusticia, favoritismo, ni aceptación de soborno”.
8 Yahoshafat también nombró en Yerushalem a algunos de los lewitas, de los sacerdotes y de los jefes de los clanes yisraelitas para administrar la justicia en asuntos de YHWH, y para los pleitos. Entonces regresaron a Yerushalem.
9 Y les ordenó: “Así es como deben ustedes actuar: con respeto a YHWH, con fidelidad, y con corazón íntegro.
10 Cuando venga ante ustedes un pleito de sus hermanos que viven en sus ciudades, sea en cuanto a homicidio, o a ritual, o a leyes o a reglas, ustedes deben instruirlos para que no incurran en culpa delante de YHWH y que no haya ira contra ustedes y contra sus hermanos. Actúen de este modo y no incurrirán en culpa.
11 Miren, el sumo sacerdote Amariyahu presidirá sobre ustedes en cualquier caso concerniente a YHWH, y Zevadyahu hijo de Yishmael es el comandante de la Casa de Yahudah en cualquier caso concerniente al rey. Los oficiales lewíticos también están a su disposición; sean resueltos y activos, y YHWH esté con el bueno”.
1 Después de eso, unos Moavitas y unos amonitas, junto con algunos de los amonitas, se enfrascaron en guerra contra Yahoshafat.
2 A Yahoshafat le informaron: “Una gran multitud viene contra ti de la otra orilla del mar, de Aram, y se encuentra ahora en Hatsetsón-Tamar –es decir, en En-Guedí”.
3 A Yahoshafat le dio miedo; decidió acudir a YHWH y proclamó un ayuno para todo Yahudah.
4 Yahudah se reunió para rogarle a YHWH. También vinieron de todos los pueblos de Yahudah para buscar a YHWH.
5 Yahoshafat se puso de pie ante la congregación de Yahudah y de Yerushalem, en la Casa de YHWH, al frente del atrio nuevo,
6 y dijo: “Oh YHWH, Elohim de nuestros padres, verdaderamente tú eres Elohim en el cielo y tú gobiernas sobre todos los reinos de las naciones; tú tienes la fuerza y poder, nadie se te puede oponer.
7 Oh Elohim nuestro, tú desposeíste a los habitantes de esta tierra delante de tu pueblo Yisrael, y se la diste a los descendientes de tu amigo Avraham para siempre.
8 Ellos se establecieron en ella y te edificaron aquí una Casa para tu nombre. Dijeron:
9 ‘Si nos sobreviene la desgracia, – espada de castigo, pestilencia o hambre–, nos presentaremos delante de esta Casa y delante de ti –porque tu nombre está en esta Casa– y clamaremos a ti en nuestra angustia, y tú escucharás y nos librarás.’
10 Ahora, el pueblo de Amón, de Moav y de la serranía de Seír, en cuya [tierra] no dejaste entrar a Yisrael cuando venía de la tierra de Mitsráyim, por lo que se apartaron de ellos y no los destruyeron;
11 ahora ellos nos pagan viniendo a expulsarnos de tu propiedad que tú nos diste como heredad.
12 Oh Elohim nuestro, seguramente tú los castigarás, porque nosotros estamos impotentes contra esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos qué hacer, pero nuestros ojos están en ti”.
13 Todo Yahudah estaba de pie delante de YHWH, con sus pequeños, sus mujeres y sus hijos.
14 Entonces en medio de la congregación el espíritu de YHWH vino sobre Yajaziel hijo de Zekharyahu, hijo de Benayah, hijo de Yeiel, hijo de Matanyah el lewita, de los hijos de Asaf,
15 y dijo: “Escuchen, todo Yahudah y habitantes de Yerushalem, y tú, oh rey Yahoshafat, así les ha dicho YHWH: ‘No teman ni desmayen delante de esta gran multitud porque la batalla no es de ustedes sino de Elohim.
16 Bajen contra ellos mañana cuando ellos vengan subiendo por la Cuesta de Tsits; ustedes los encontrarán al final del valle, frente al desierto de Yeruel.
17 No es para que ustedes entren en batalla; quédense quietos, esperen, y presencien la liberación que YHWH logrará para ustedes, oh Yahudah y Yerushalem; no teman ni desmayen; salgan mañana a su encuentro, y YHWH estará con ustedes!’”
18 Yahoshafat se inclinó con su rostro hasta el suelo, y todo Yahudah y los habitantes de Yerushalem se arrojaron delante de YHWH para adorar a YHWH.
19 Luego se levantaron los lewitas de los hijos de Qehat y de los hijos de Qóraj para alabar con fuerte y alta voz a YHWH el Elohim de Yisrael.
20 Temprano a la mañana siguiente se levantaron y salieron hacia el desierto de Teqoa. Mientras ellos salían, Yahoshafat se puso de pie y dijo: “Oiganme, Yahudah y habitantes de Yerushalem: ¡Confíen firmemente en YHWH su Elohim, y estarán seguros! ¡Confíen firmemente en sus profetas y tendrán éxito!”
21 Después de consultar con el pueblo, designó cantantes para YHWH que alabaran a Aquel que es majestuoso en santidad, mientras iban delante de la vanguardia, diciendo: “¡Alaben a YHWH, porque su amor es eterno”.
22 Cuando comenzaron sus gozosos cantos y alabanzas, YHWH puso emboscadas contra los hijos de Amón, los de Moav y los de la serranía de Seír que habían marchado contra Yahudah, y fueron derrotados.
23 Los amonitas y los Moavitas se volvieron contra los de la serranía de Seír, para exterminarlos y aniquilarlos. Cuando acabaron con los de la serranía de Seír, cada cual contribuyó a la destrucción de su compañero.
24 Cuando los de Yahudah llegaron a cierta altura sobre el desierto y miraron hacia la multitud, los vieron tirados en el suelo como cadáveres; ninguno había sobrevivido.
25 Yahoshafat y su ejército fueron para despojarlos, y entre los cadáveres hallaron una abundancia de bienes, y objetos preciosos, los que arrebataron en tal cantidad que no los podían llevar. Por tres días estuvieron cogiendo el botín, de tanto que había.
26 Al cuarto día se congregaron en el Valle de Bendición –porque allí bendijeron a YHWH; por eso es que aquel lugar se llama Valle de Bendición hasta hoy.
27 Todos los hombres de Yahudah y de Yerushalem, con Yahoshafat a la cabeza, regresaron gozosos a Yerushalem; porque YHWH les había dado motivo de gozo sobre sus enemigos.
28 Llegaron a Yerushalem, a la Casa de YHWH, con acompañamiento de arpas, liras, y trompetas.
29 El terror de Elohim se apoderó de todos los reinos de aquellas tierras cuando oyeron que YHWH había combatido contra los enemigos de Yisrael.
30 El reino de Yahoshafat tuvo tranquilidad, y su Elohim le dio reposo por todas partes.
31 Yahoshafat reinó sobre Yahudah; tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Yerushalem. Su madre se llamaba Azubah hija de Shiljí.
32 Siguió el derrotero de su padre Asá sin desviarse de él, haciendo lo que es agradable para YHWH.
33 Sin embargo no quitó los altares; el pueblo aún no había dirigido su corazón hacia el Elohim de sus padres.
34 En cuanto a los demás eventos del reinado de Yahoshafat, los primeros y los últimos, están registrados en los anales de Yahú hijo de Jananí, los cuales fueron incluidos en el libro de los reyes de Yisrael.
35 Más tarde, Yahoshafat, rey de Yahudah, se asoció con Ajazyah, rey de Yisrael, en lo cual actuó impíamente.
36 Lo hizo su socio para hacer barcos que fueran a Tarshish, y construyeron barcos en Etsyón-Guéber.
37 Eliézer hijo de Dodawahu, de Mareshá, profetizó contra Yahoshafat: “Porque te has asociado con Ajazyahu, YHWH destruirá tu obra”. Los barcos se destrozaron y no pudieron ir a Tarshish.
1 Yahoshafat se durmió con sus padres y lo sepultaron con sus padres en la Ciudad de Dawid; su hijo Yahoram le sucedió como rey.
2 Yahoram tenía estos hermanos, hijos de Yahoshafat: Azaryahu, Yejiel, Zekharyahu, Azaryahu, Mikhael y Shefatyahu; todos éstos eran hijos de Yahoshafat, rey de Yisrael.
3 Su padre les había dado muchos regalos de plata, oro y [otros] obsequios, así como pueblos fortificados en Yahudah; pero a Yahoram le había dado el reino, porque él era el primogénito.
4 Yahoram procedió a tomar posesión firme del reino de su padre, y mató a espada a todos sus hermanos, como también a algunos de los oficiales de Yisrael.
5 Yahoram tenía treinta y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Yerushalem.
6 El siguió las prácticas de los reyes de Yisrael haciendo como había hecho la Casa de Ajab, porque se casó con una hija de Ajab; hizo lo malo ante los ojos de YHWH.
7 Sin embargo, YHWH no quiso destruir la Casa de Dawid a causa de la alianza que había hecho con Dawid, y en armonía con la promesa de mantener una lámpara para él y sus descendientes para siempre.
8 Durante su reinado, los edomitas se rebelaron contra el dominio de Yahudah y pusieron un rey por su cuenta.
9 Yahoram avanzó [contra ellos] con sus oficiales y toda su carrocería. Se levantó de noche y atacó a los edomitas que los habían rodeado a él y a los comandantes de los carros.
10 Edom ha estado en rebelión contra el dominio de Yahudah, hasta el día de hoy; Libná también se rebeló contra su dominio en aquel tiempo, porque él había abandonado a YHWH, el Elohim de sus padres.
11 Además, edificó altares en la serranía de Yahudah; hizo que los habitantes de Yerushalem se prostituyeran, y empujó a Yahudah a lo mismo.
12 Entonces le llegó una carta del profeta Eliyahu que decía: “Así ha dicho YHWH, el Elohim de tu padre Dawid: Como no has seguido las prácticas de tu padre Yahoshafat, ni las prácticas de Asá, rey de Yahudah,
13 sino que has seguido las prácticas de los reyes de Yisrael, haciendo que Yahudah y los habitantes de Yerushalem se prostituyan, como se prostituyó la Casa de Ajab, y además has asesinado a tus hermanos, a la familia de tu padre, los cuales eran mejores que tú,
14 por eso YHWH infligirá un gran azote sobre tu pueblo, sobre tus hijos, sobre tus mujeres y sobre todas tus posesiones.
15 A ti te herirá severamente con un desorden de los intestinos año tras año hasta se te salgan los intestinos”.
16 YHWH despertó contra Yahoram el espíritu de los pelishtinos y de los árabes que eran vecinos de los kushitas.
17 Estos subieron contra Yahudah, rompieron sus defensas, y se llevaron todos los bienes que hallaron en el palacio del rey, como también a sus hijos y a sus esposas. El único hijo que le quedó fue Yahoajaz, su hijo menor.
18 Después de esto, YHWH lo afligió con una enfermedad incurable de los intestinos.
19 Algunos años más tarde, al final de dos años, se le salieron los intestinos a causa de su enfermedad, y murió con graves dolores. Su pueblo no hizo una hoguera por él, como la habían hecho por sus padres.
20 Tenía treinta y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Yerushalem. Se fue sin que lo elogiaran, y lo sepultaron en la Ciudad de Dawid, pero no en las tumbas de los reyes.
1 Los habitantes de Yerushalem proclamaron rey en su lugar a Ajazyahu, su hijo menor, a todos los mayores los mataron las tropas que habían penetrado el campamento con los árabes. Ajazyahu el hijo de Yahoram asumió el mando como rey de Yahudah.
2 Ajazyahu tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó un año en Yerushalem. Su madre se llamaba Atalyahu hija de Omrí.
3 El también siguió las prácticas de la Casa de Ajab, porque su madre le aconsejaba a practicar el mal.
4 Hizo lo que desagradaba a YHWH, como la Casa de Ajab, porque después de la muerte de su padre, ellos le aconsejaban para su perdición.
5 Además, siguió sus consejos y con Yahoram hijo de Ajab, rey de Yisrael, marchó a la guerra contra Jazael, rey de Aram, en Ramot de Guilad, donde los aramitas hirieron a Yoram.
6 Éste volvió a Yizreel para recobrarse de las heridas que le habían ocasionado en Ramot cuando combatía contra Jazael, rey de Aram. Azaryahu hijo de Yahoram, rey de Yahudah, bajó a Yizreel para visitar a Yahoram hijo de Ajab, porque éste estaba enfermo.
7 Elohim causó la caída de Ajazyahu porque éste visitó a Yahoram. Durante su visita salió con Yahoram contra Yahú hijo de Nimshí, a quien YHWH había ungido para exterminar a la casa de Ajab.
8 Cuando Yahú ejecutaba juicio contra la casa de Ajab, encontró a los jefes de Yahudah y a los hijos de los hermanos de Ajazyahu, ministros de Ajazyahu, y los mató.
9 Mandó buscar a Ajazyahu, a quien capturaron en Shomrón, donde se había escondido; lo llevaron donde Yahú y lo mataron. Le dieron sepultura, porque dijeron: “Era nieto de Yahoshafat, quien adoró a YHWH con todo su corazón”. Así que la Casa de Ajazyahu no pudo reunir el poder para gobernar.
10 Cuando Atalyahu, la madre de Ajazyahu, vio que su hijo había muerto, exterminó prontamente a toda la descendencia real de la casa de Yahudah.
11 Pero Yahoshabat, hija del rey, hurtó a Yoash hijo de Ajazyahu de entre los príncipes a quienes estaban dando muerte, y lo puso con su nodriza en un dormitorio. Yahoshabat, hija del rey Yahoram y esposa del sacerdote Yahoyadá –era hermana de Ajazyahu– lo escondió de Atalyahu para que no lo matara.
12 Estuvo con ellos seis años, escondido en la Casa de ha'Elohim, mientras Atalyahu reinaba en el país.
1 Al séptimo año, Yahoyadá cobró ánimo y trajo, para hacer un convenio con ellos, a los jefes de centenas: Azaryah hijo de Yerojam, Yishmael hijo de Yahojanán, Azaryahu hijo de Oved, Maaseyahu hijo de Adayahu y Elishafat hijo de Zikhrí.
2 Ellos recorrieron Yahudah y reunieron a los lewitas de todas las ciudades de Yahudah y a los jefes de los clanes de Yisrael. Fueron a Yerushalem
3 y toda la asamblea hizo un convenio con el rey en la Casa de ha'Elohim. Él les dijo: “El hijo del rey será rey según la promesa de YHWH acerca de los hijos de Dawid.
4 Esto es lo que ustedes deben hacer: Una tercera parte de ustedes, los sacerdotes y los lewitas que están de turno por la semana, serán guardias en las puertas;
5 otra tercera parte estará en el palacio real, y la otra tercera parte estará en la Puerta del Cimiento. Todo el pueblo estará en los atrios de la Casa de YHWH.
6 Que nadie entre en la Casa de YHWH, excepto los sacerdotes y los lewitas que ministran. Estos podrán entrar, porque están consagrados; pero todo el pueblo guardará la proscripción de YHWH.
7 Los lewitas rodearán al rey por todos lados, cada uno con sus armas en la mano; y a cualquiera que entre en el templo lo matarán. Quédense cerca del rey cuando entre y cuando salga”.
8 Los lewitas y todo Yahudah hicieron tal como había ordenado el sacerdote Yahoyadá; tomaron cada uno a sus hombres –a los que iban a entrar de turno esa semana y a los que iban a salir de su turno esa semana, porque el sacerdote Yahoyadá no dio licencia a los grupos.
9 El sacerdote Yahoyadá les dio a los jefes de centenas las lanzas y los escudos pequeños y grandes del rey Dawid que estaban guardados en la Casa de ha'Elohim.
10 Puso a toda la gente en su lugar, cada uno con su arma en la mano, desde el lado sur de la Casa hasta el lado norte de la Casa, en el altar y en la Casa, para custodiar al rey por todos lados.
11 Luego sacaron al hijo del rey, y le pusieron la corona y la insignia. Lo proclamaron rey, y Yahoyadá y sus hijos lo ungieron y gritaron: “¡Viva el rey!”
12 Cuando Atalyahu oyó la gritería de la gente y de los guardias que aclamaban al rey, se acercó a la gente en la Casa de YHWH.
13 Cuando miró, vio al rey de pie junto a su columna, a la entrada, a los jefes con sus trompetas junto al rey, y a toda la gente del país que se regocijaba y tocaba trompetas, y a los cantores que dirigían la alabanza con instrumentos musicales. Atalyahu rasgó sus vestidos y gritó: “¡Traición! ¡Traición!”
14 Entonces el sacerdote Yahoyadá les ordenó a los jefes de centenas que estaban al mando del ejército: “¡Sáquenla de entre las filas, y si alguien la sigue, mátenlo a espada!” Porque el sacerdote había dicho que no la mataran en la Casa de YHWH.
15 Ellos le abrieron paso y cuando ella llegó a la entrada de la puerta de los Caballos del palacio real, allí la mataron.
16 Entonces Yahoyadá solemnizó una alianza entre él y el pueblo y el rey, de que serían el pueblo de YHWH.
17 Después, todo el pueblo entró en el templo de Báal; lo derribaron y destrozaron sus altares y sus imágenes, y mataron a Matán, el sacerdote de Báal, en frente de los altares.
18 Yahoyadá puso a los oficiales de la Casa de YHWH a cargo de los sacerdotes lewitas, a quienes Dawid había asignado sobre la Casa de YHWH para presentar las ofrendas quemadas de YHWH, como está prescrito en la Torah de Mosheh, acompañados de canciones alegres según lo ordenó Dawid.
19 Puso a los porteros junto a las puertas de la Casa de YHWH para impedirle la entrada a toda persona impura por cualquier razón.
20 Tomó a los jefes de centenas, a los nobles, a los que gobernaban el pueblo y a toda la gente del país, y escoltaron al rey desde la Casa de YHWH hasta el palacio real por la puerta superior, y sentaron al rey en el trono real.
21 Toda la gente del país se regocijó, y la ciudad estaba en calma. En cuanto a Atalyahu, le habían dado muerte a espada.
1 Yoash tenía siete años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años en Yerushalem. Su madre se llamaba Tsibyah, de Beer-Sheba.
2 Todos los días del sacerdote Yahoyadá, Yoash hizo lo que era agradable para YHWH.
3 Yahoyadá tomó para el rey dos mujeres, y éste engendró hijos e hijas.
4 Después de esto, Yoash decidió renovar la Casa de YHWH.
5 Reunió a los sacerdotes y a los lewitas, y les ordenó: “Recorran las ciudades de Yahudah y colecten dinero de todo Yisrael para la reparación anual de la Casa de su Elohim. Háganlo pronto”. Pero los lewitas no actuaron con prontitud.
6 Entonces el rey llamó a Yahoyadá, el sumo sacerdote, y le dijo: “¿Por qué no has requerido de los lewitas que traigan de Yahudah y de Yerushalem la contribución que Mosheh, siervo de YHWH, y la congregación de Yisrael establecieron para la Carpa de la Alianza?”
7 Porque los hijos de la malvada Atalyahu habían violado la Casa de ha'Elohim, y también habían empleado para los Baales las cosas sagradas de la Casa de YHWH.
8 El rey ordenó que hicieran un cofre y lo pusieron fuera, junto a la puerta de la Casa de YHWH.
9 Hicieron proclamar en Yahudah y en Yerushalem que le trajeran a YHWH la contribución que Mosheh, siervo de ha'Elohim, había establecido para Yisrael en el desierto.
10 Todos los oficiales y todo el pueblo traían alegremente [sus contribuciones] y las echaban en el cofre, hasta que se llenó.
11 Cuando era tiempo de llevar el cofre al oficial del rey por medio de los lewitas y veían que había mucho dinero, el escriba del rey y el oficial del sumo sacerdote iban y vaciaban el cofre, y lo llevaban y lo ponían de nuevo en su lugar. Así lo hacían a diario, y recogían mucho dinero.
12 El rey y Yahoyadá entregaban el dinero a los que supervisaban la obra de reparación de la Casa de YHWH. Contrataban canteros y carpinteros para que renovaran la Casa de YHWH, como también artesanos en hierro y en bronce, para que repararan la Casa de YHWH.
13 Los supervisores hacían su trabajo; la obra progresó en sus manos, y restauraron la Casa de ha'Elohim a su forma original y la repararon.
14 Cuando acabaron, le llevaron al rey y a Yahoyadá lo que quedó del dinero, y con él hicieron utensilios para la Casa de YHWH: utensilios para el servicio y para hacer ofrendas, copas y cucharas, utensilios de oro y de plata. Regularmente presentaban ofrendas quemadas en la Casa de YHWH todos los días de Yahoyadá.
15 Yahoyadá alcanzó una edad bien avanzada, y murió; tenía ciento treinta años cuando murió.
16 Lo sepultaron en la Ciudad de Dawid, junto con los reyes, porque había hecho bien en Yisrael, y en favor de ha'Elohim y su Casa.
17 Pero después de la muerte de Yahoyadá vinieron los jefes de Yahudah y se postraron ante el rey, y el rey los escuchó.
18 Abandonaron la Casa de YHWH, el Elohim de sus padres, para rendir culto a los postes sagrados y a los ídolos. Y la ira vino contra Yahudah y contra Yerushalem, a causa de esta culpa suya.
19 YHWH les envió profetas para que los hicieran volver a él; y éstos los amonestaron, pero ellos no les hicieron caso.
20 Entonces el espíritu de Elohim envolvió a Zekharyah, hijo del sacerdote Yahoyadá, quien se puso de pie más alto que el pueblo y les dijo: “Así ha dicho el ha'Elohim: “¿Por qué transgreden ustedes los mandamientos de YHWH? No van a prosperar; porque por haber abandonado a YHWH, él también los abandonará a ustedes”.
21 Ellos conspiraron contra él, y por mandato del rey lo apedrearon en el atrio de la Casa de YHWH.
22 El rey Yoash no tomó en cuenta la bondad que Yahoyadá, padre de Zekharyah, había mostrado con él y mató a su hijo. Cuando estaba muriendo dijo: “¡Que YHWH lo vea y ajuste cuentas!”
23 A la vuelta del año, marchó contra él el ejército de Aram; invadieron a Yahudah y a Yerushalem, y destruyeron de entre la población a todos los oficiales del pueblo, y le enviaron todo el botín que tomaron al rey en Darméseq.
24 El ejército invasor de Aram había venido con poca gente, pero YHWH entregó en su mano un ejército muy numeroso, porque habían abandonado a YHWH, el Elohim de sus padres. Le infligieron castigos a Yoash.
25 Cuando se alejaron de él, dejándolo con muchas heridas, sus cortesanos conspiraron contra él por el asesinato de los hijos del sacerdote Yahoyadá, y lo mataron en su cama. Murió y lo sepultaron en la Ciudad de Dawid, no lo sepultaron en las tumbas de los reyes.
26 Los que conspiraron contra él fueron: Zabad, hijo de Shimeat la amonita, y Yahozabad, hijo de Shimrit la Moavita.
27 Lo referente a sus hijos, a las muchas profecías acerca de él y a su restauración de la Casa de ha'Elohim, está registrado en la historia del libro de los reyes. Su hijo Amatsyahu le sucedió como rey.
1 Amatsyahu tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en Yerushalem. Su madre se llamaba Yahoadán, de Yerushaláyim.
2 El hizo lo que era agradable para YHWH, pero no con un corazón íntegro.
3 Una vez que tuvo el reino firmemente bajo control, ejecutó a los cortesanos que habían asesinado al rey, su padre.
4 Pero no dio muerte a los hijos de ellos porque [actuó] conforme a lo que está escrito en la Torah, en el Libro de Mosheh, donde YHWH ordenó: “Los padres no morirán por culpa de los hijos, ni los hijos morirán por culpa de los padres; sino que cada cual morirá por su propio crimen”.
5 Amatsyahu reunió a los de Yahudah y los organizó por todo Yahudah y Binyamín, de acuerdo con sus clanes bajo oficiales de millares y de centenas. Reunió a los de veinte años para arriba y halló que eran 300,000 escogidos aptos para el servicio, capacitados para portar lanza y escudo.
6 Además contrató a 100,000 hombres valientes de Yisrael, por cien talentos de plata.
7 Entonces fue donde él un hombre de ha'Elohim y le dijo: “Oh rey, no deje que vaya con usted el ejército de Yisrael, porque YHWH no está con Yisrael ni con ninguno de los efrayimitas.
8 Vaya usted solo y hágalo; tenga valor para la batalla, [si no,] ha'Elohim lo hará caer delante del enemigo. Porque en Elohim hay poder para ayudar o para hacer caer”.
9 Amatsyahu preguntó al hombre de ha'Elohim: “¿Y qué voy a hacer con los cien talentos que le he dado a la tropa yisraelita?” El hombre de ha'Elohim respondió: “YHWH tiene los medios para darle mucho más que eso”.
10 Entonces Amatsyahu apartó las tropas que habían venido a él de Efráyim, [ordenándoles] que se fueran a sus casas. Ellos se enojaron muchísimo contra Yahudah y se volvieron a sus casas enfurecidos.
11 Amatsyahu cobró valor y, dirigiendo a su ejército, marchó al Valle de la Sal. Mató a 10,000 de los hijos de Seír;
12 a otros 10,000, los hijos de Yahudah los capturaron vivos y los llevaron a la cumbre de Sela. Los arrojaron desde la cumbre de Sela y todos se reventaron.
13 Las tropas que Amatsyahu había despedido para que no fuesen con él a la batalla, saquearon las ciudades de Yahudah desde Shomrón hasta Bet-Jorón, mataron a 3,000 de ellos y se llevaron mucho despojo.
14 Después que Amatsyahu regresó de derrotar a los edomitas, hizo que trajeran las deidades de los hijos de Seír, y las instaló como sus deidades; se inclinó ante ellos y les hizo sacrificio.
15 YHWH se enfureció con Amatsyahu, y le envió un profeta que le dijo: “¿Por qué estás adorando las deidades de un pueblo que no pudieron librar a su pueblo de tu mano?”
16 Cuando él le habló estas cosas, [Amatsyahu] le respondió: “¿Te hemos nombrado a ti como consejero del rey? ¡Cállate, o te van a matar!” El profeta concluyó diciendo: “Veo que Elohim ha decidido destruirte, porque actúas de esa manera y desprecias mi consejo”.
17 Amatsyahu, rey de Yahudah, tomó consejo y mandó a decir a Yoash hijo de Yahoajaz, hijo de Yahú, rey de Yisrael: “¡Ven, y enfrentémonos!”
18 Y Yoash, rey de Yisrael, mandó a decir a Amats-yahu, rey de Yahudah: “El cardo que está en el Levanón mandó a decirle al cedro que está en el Levanón: ‘Dale tu hija a mi hijo en matrimonio.’ Pero pasó una fiera salvaje del Levanón y pisoteó el cardo.
19 Tú te jactas de haber derrotado a los edomitas y estás ambicioso por obtener más gloria. Ahora, quédate en tu casa, no sea que provoques un desastre y caigas, arrastrando contigo a Yahudah”.
20 Pero Amatsyahu no hizo caso –era obra de ha'Elohim, para entregarlos porque habían adorado a las deidades de Edom.
21 Yoash, el rey de Yisrael, subió; y se enfrentaron él y Amatsyahu, rey de Yahudah, en Bet-Shémesh de Yahudah.
22 Los de Yahudah fueron derrotados ante Yisrael y huyeron, cada uno a su morada.
23 Yoash, el rey de Yisrael, capturó en Bet-Shémesh a Amatsyahu, rey de Yahudah e hijo de Yoash, hijo de Ajazyahu, Lo llevó a Yerushalem y abrió una brecha de 400 codos en el muro de Yerushalem, desde la puerta de Efráyim hasta la puerta de la Esquina.
24 Luego tomó todo el oro, la plata y todos los utensilios que se hallaban en la Casa de ha'Elohim en la custodia de Oved-Edom, y con los tesoros del palacio real y con los rehenes, y regresó a Shomrón.
25 Amatsyahu hijo de Yoash, rey de Yahudah, vivió quince años después de la muerte de Yoash hijo de Yahoajaz, rey de Yisrael.
26 Los demás eventos del reinado de Amatsyahu, los primeros y los últimos, están registrados en el libro de los reyes de Yahudah y de Yisrael.
27 Desde el tiempo en que Amatsyahu se apartó de YHWH, se formó una conspiración contra él en Yerushalem, y huyó a Lakish; pero enviaron gente tras él a Lakish, y lo mataron allí.
28 Lo llevaron sobre caballos y lo sepultaron con sus padres, en la Ciudad de Yahudah.
1 Entonces todo el pueblo de Yahudah tomó a Uziyahu, que tenía dieciséis años de edad, y lo proclamaron rey en lugar de su padre Amatsyahu.
2 El fue quien reedificó Elot y la restituyó a Yahudah, después que el rey [Amatsyahu] se durmió con sus padres.
3 Uziyahu tenía dieciséis años cuando se hizo rey, y reinó cincuenta y dos años en Yerushalem. Su madre se llamaba Yekholyah, de Yerushalem.
4 El hizo lo que le agradaba a YHWH, tal como había hecho su padre Amatsyahu.
5 Se aplicó a la adoración de Elohim en los días de Zekharyahu, instructor en el respeto a ha'Elohim; durante el tiempo en que adoró a YHWH, ha'Elohim lo prosperó.
6 Salió a combatir contra los pelishtinos y abrió brecha en el muro de Gat, en el muro de Yavné y en el muro de Ashdod; edificó ciudades en [la región] de Ashdod y entre los pelishtinos.
7 Ha'Elohim le ayudó contra los pelishtinos, contra los árabes que habitaban en Gur Báal y contra los meunitas.
8 Los amonitas pagaron tributo a Uziyahu, y su fama se difundió hasta la entrada de Mitsráyim, porque se había hecho poderoso en extremo.
9 Uziyahu también edificó torres en Yerushalem, junto a la Puerta de la Esquina, junto a la Puerta del Valle y junto al Angulo, y las fortificó.
10 Edificó torres en el desierto y cavó muchos pozos, porque tenía mucho ganado, y agricultores en la Sefelah y en la costa, y viñadores en las montañas y en los campos fértiles, porque le encantaba la tierra.
11 Uziyahu mantuvo un ejército de guerreros, una tropa entrenada para la batalla, convocada según su lista por el escriba Yeiel y por el oficial Maaseyahu, bajo la dirección de Jananyahu, uno de los funcionarios del rey.
12 El número total de los jefes de los clanes, valientes, sumaba 2,600;
13 bajo su mando estaba un ejército adiestrado de 307,500 guerreros, que guerreaban con fuerza y poder para ayudar al rey contra los enemigos.
14 Uziyahu les proveyó –a todo el ejército– escudos, lanzas, cascos, cotas de malla, arcos y piedras para las hondas.
15 En Yerushalem hizo máquinas ingeniosas, puestas en las torres y en las esquinas, para lanzar flechas y grandes piedras. Su fama se difundió muy lejos, porque halló ayuda de manera sorprendente, hasta que se hizo fuerte.
16 Cuando se hizo fuerte, se puso tan arrogante que actuó corruptamente. Transgredió contra YHWH su Elohim al entrar en la Casa de YHWH para ofrecer incienso en el altar del incienso.
17 El sacerdote Azaryahu, con otros ochenta sacerdotes valientes de YHWH, lo siguieron
18 y, confrontando al rey Uziyahu, le dijeron: “No te corresponde a ti, Uziyahu, ofrecer incienso a YHWH, sino a los sacerdotes aharonitas, que han sido consagrados para ofrecer el incienso. Sal del santuario, que has transgre-dido. Esto no te servirá de gloria delante de YHWH Elohim”.
19 Uziyahu, que tenía en la mano un incensario para quemar incienso, se llenó de ira; pero al airarse contra los sacerdotes, le brotó lepra en la frente, en presencia de los sacerdotes en la Casa de YHWH, junto al altar del incienso.
20 Cuando el sumo sacerdote Azaryahu y todos los sacerdotes lo miraron, vieron que tenía la frente leprosa, así que se apresuraron a sacarlo de allí; él mismo se apresuró a salir, porque YHWH lo había azotado con una plaga.
21 El rey Uziyahu quedó leproso hasta el día de su muerte. Siendo leproso, vivía en una casa aislada, porque había sido excluido de la Casa de YHWH — mientras que su hijo Yotam tenía a su cargo la casa del rey y gobernaba a la gente del país.
22 Los demás eventos del reinado de Uziyahu, los primeros y los últimos, los ha registrado el profeta Yeshayahu hijo de Amots.
23 Uziyahu se durmió con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en el campo de sepultura de los reyes, porque decían que era un leproso; su hijo Yotam le sucedió como rey.
1 Yotam tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Yerushalem; su madre se llamaba Yerushah hija de Tsadoq.
2 El hizo lo que le agradaba a YHWH, tal como había hecho su padre Uziyahu, pero no entró en el Templo de YHWH; sin embargo, el pueblo continuaba actuando corruptamente.
3 El fue quien edificó la Puerta Superior de la Casa de YHWH, e hizo muchas edificaciones en la muralla del Ofel.
4 Edificó pueblos en la serranía de Yahudah, y fortalezas y torres en los bosques.
5 Además, combatió contra el rey de los amonitas y los venció. Aquel año los amonitas le dieron cien talentos de plata, 10,000 kores de trigo y 10,000 kores de cebada; eso fue lo mismo que le pagaron los amonitas el segundo y el tercer año.
6 Yotam se hizo fuerte, porque mantuvo un derrotero fiel delante de YHWH su Elohim.
7 Los demás eventos del reinado de Yotam, todas sus guerras y sus actividades, están registradas en el libro de los reyes de Yisrael y de Yahudah.
8 Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Yerushalem.
9 Yotam se durmió con sus padres, y lo sepultaron en la Ciudad de Dawid; su hijo Ajaz le sucedió como rey.
1 Ajaz tenía veinte años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Yerushalem. No hizo lo que era agradable para YHWH, a diferencia de su padre Dawid,
2 sino que siguió los caminos de los reyes de Yisrael; y hasta hizo imágenes fundidas de los Baales.
3 Hizo ofrendas en el valle de Ben-Hinom, y echó a sus hijos en el fuego, según la aborrecible costumbre de las naciones que YHWH había desposeído delante de los hijos de Yisrael.
4 Ofreció sacrificios e hizo ofrendas en los altares, sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso.
5 YHWH su Elohim lo entregó en manos del rey de Aram, quien lo derrotó y le tomó muchos cautivos, y los llevó a Darméseq. También lo entregaron en manos del rey de Yisrael, quien le ocasionó una gran derrota.
6 Péqaj hijo de Remalyahu mató en Yahudah a 120,000 en un solo día —todos hombres valientes— porque habían abandonado a YHWH, el Elohim de sus padres.
7 Zikhrí, un campeón de Efráyim, mató a Maaseyahu, hijo del rey, a Azriqam, encargado del palacio, y a Elqaná que era segundo después del rey.
8 Los yisraelitas capturaron a 200,000 de sus paisa-nos, mujeres, niños y niñas; además, tomaron de ellos un gran botín y se lo llevaron a Shomrón.
9 Había allí un profeta de YHWH que se llamaba Oded, el cual salió al encuentro del ejército en su regreso a Shomrón. El les dijo: “Debido a la furia de YHWH el Elohim de sus padres contra Yahudah, él los entregó a ustedes, y ustedes los mataron con una ira tal que llegaba hasta el cielo.
10 ¿Tienen ahora la intención de subyugar a los hombres y mujeres de Yahudah y de Yerushalem como sus siervos y siervas? ¡Como están las cosas, ustedes no tienen nada más que ofensas contra YHWH su Elohim!
11 Ahora, escúchenme y hagan volver a los cautivos que han tomado de sus paisanos, porque la ardiente ira de YHWH está sobre ustedes”.
12 Algunos hombres principales de los efrayimitas –Azaryahu hijo de Yahojanán, Berekyahu hijo de Meshilemot, Yejizqiyahu hijo de Shalum y Amasá hijo de Jadlay– confrontaron a los que volvían de la campaña
13 y les dijeron: “No traigan acá a esos cautivos, porque eso nos hará culpables delante de YHWH, añadiendo a nuestros pecados y nuestras ofensas; porque ya es bastante grande nuestra ofensa, y la ira está ya sobre Yisrael”.
14 Así que el ejército liberó a los cautivos y el botín en presencia de los jefes y de toda la congregación.
15 Entonces los hombres antes mencionados procedieron a tomar a los cautivos, y vistieron del botín a todos los que entre ellos estaban desnudos —los vistieron, los calzaron y les dieron de comer y de beber, y los ungieron, condujeron en asnos a todos los débiles, y los llevaron hasta Yerikhó, la ciudad de las palmeras, junto a sus paisanos. Después regresaron a Shomrón.
16 En aquel tiempo el rey Ajaz envió a pedir ayuda al rey de Ashur.
17 Otra vez habían venido los edomitas y le habían infligido una derrota a Yahudah, llevándose cautivos.
18 Y los pelishtinos habían hecho una incursión en las ciudades de la Shefelah y del Néguev de Yahudah; habían tomado Bet-Shémesh, Ayalón, Guederot, Sokó con sus aldeas, Timnah con sus aldeas y Guimzó con sus aldeas; y se establecieron en ellas.
19 Así humilló YHWH a Yahudah por causa de Ajaz, rey de Yisrael, porque él había permitido la corrupción en Yahudah y había transgredido contra YHWH.
20 Tilgat-Pilnéser, el rey de Ashur, marchó contra él y le causó problemas, en lugar de apoyarlo.
21 Porque Ajaz había despojado la Casa de YHWH, la casa del rey y las casas de los gobernadores, para darle un regalo al rey de Ashur, pero no le sirvió de nada.
22 En su tiempo de angustia, el rey Ajaz transgredió aún más contra YHWH,
23 ofreciendo sacrificios a las deidades de Darméseq que lo habían derrotado, porque dijo: “Como las deidades de los reyes de Aram les ayudan, yo les ofreceré sacrificios, para que me ayuden a mí”; pero ellas fueron su ruina y la de todo Yisrael.
24 Ajaz recogió los utensilios de la Casa de ha'Elohim, destrozó los utensilios de la Casa de ha'Elohim. Cerró las puertas de la Casa de YHWH, y se hizo altares en todos los rincones de Yerushalem.
25 En todas las ciudades de Yahudah hizo altares para presentar ofrendas a otras deidades, provocando el enojo de YHWH, el Elohim de sus padres.
26 Los demás eventos de su reinado y toda su conducta, los primeros y los últimos, están registrados en el libro de los reyes de Yahudah y de Yisrael.
27 Ajaz se durmió con sus padres y lo sepultaron en la ciudad de Yerushalem, pero no lo pusieron en las tumbas de los reyes de Yisrael. Su hijo Yejizqiyahu le sucedió como rey.
1 Yejizqiyahu comenzó a reinar cuando tenía veinticinco años, y reinó veintinueve años en Yerushalem; su madre se llamaba Abiyah hija de Zekharyahu.
2 El hizo lo que era agradable para YHWH, tal como había hecho su padre Dawid.
3 En el mes primero del primer año de su reinado, abrió las puertas de la Casa de YHWH y las reparó.
4 Convocó a los sacerdotes y a los lewitas, los reunió en la plaza oriental.
5 Y les dijo: “Oiganme, lewitas: Santifíquense ahora, y santifiquen la Casa de YHWH, el Elohim de sus padres, y saquen del Lugar Santo la inmundicia.
6 Porque nuestros padres han transgredido y han hecho lo que desagrada a YHWH, nuestro Elohim; lo han abandonado y han apartado sus rostros de la Morada de YHWH, y le han vuelto las espaldas.
7 También han cerrado las puertas del pórtico y han apagado las lámparas; no han ofrecido incienso ni han hecho ofrendas quemadas en el lugar santo al Elohim de Yisrael.
8 La ira de YHWH ha venido sobre Yahudah y Yerushalem; los ha hecho objeto de horror, asombro y burla, como lo ven con sus propios ojos.
9 Nuestros padres han caído a espada, y nuestros hijos, nuestras hijas y nuestras esposas están en cautiverio por causa de esto.
10 Ahora yo deseo hacer una alianza con YHWH el Elohim de Yisrael, para que aparte de nosotros su ardiente ira.
11 Ahora, hijos míos, no sean negligentes, porque YHWH los ha escogido para que lo atiendan y le sirvan, para que sean sus ministros y le hagan ofrendas”.
12 Entonces se levantaron los lewitas –Májat hijo de Amasay y Yoel hijo de Azaryahu, de los hijos de Qehat; y de los hijos de Merarí: Qish hijo de Abdí y Azaryahu hijo de Yahalelel; y de los guershonitas: Yóaj hijo de Zimá y Eden hijo de Yóaj;
13 y de los hijos de Elitsafán: Shimrí y Yeiel; y de los hijos de Asaf: Zekharyahu y Matanyahu;
14 y de los hijos de Hemán: Yejiel y Shimí; y de los hijos de Yedutún: Shemayah y Uziel—
15 y reunieron a sus hermanos, se purificaron, y entraron para purificar la Casa de YHWH, conforme al mandato del rey, basado en las ordenanzas de YHWH.
16 Los sacerdotes entraron en la Casa de YHWH para purificarla, y sacaron al atrio de la Casa de YHWH toda la inmundicia que hallaron en el Templo de YHWH; [allí] los lewitas las recibieron, para sacarlas afuera, al arroyo de Qidrón.
17 Comenzaron la purificación el primer día del mes primero; al octavo día del mes llegaron al pórtico de YHWH. Purificaron la Casa de YHWH en ocho días, y acabaron el día dieciséis del mes primero.
18 Luego entraron en el palacio del rey Yejizqiyahu, y le dijeron: “Ya hemos limpiado toda la Casa de YHWH, el altar de la ofrenda quemada y todos sus utensilios; igualmente, la mesa del pan de la presentación y todos sus utensilios;
19 y hemos preparado y consagrado todos los utensilios que en su transgresión había puesto de lado el rey Ajaz mientras reinaba. Están frente al altar de YHWH”.
20 El rey Yejizqiyahu se levantó temprano, reunió a los oficiales de la ciudad, y subió a la Casa de YHWH.
21 Llevaron siete toros, siete carneros, siete corderos y siete chivos como ofrenda por el pecado a favor del reino, del Santuario y de Yahudah. Y mandó a los sacerdotes aharónicos que los ofrecieran sobre el altar de YHWH.
22 Mataron los toros, y los sacerdotes recibieron la sangre y la esparcieron sobre el altar; mataron los carneros y esparcieron la sangre sobre el altar; mataron los corderos y esparcieron la sangre sobre el altar.
23 Después hicieron acercar ante el rey y la multitud los chivos de la ofrenda por el pecado, y pusieron sus manos sobre ellos.
24 Los sacerdotes los degollaron y con su sangre hicieron el rito de purificación en el altar, para hacer expiación por todo Yisrael, porque el rey había designado que la ofrenda quemada y el sacrificio por el pecado fuera por todo Yisrael.
25 Puso a los lewitas en la Casa de YHWH, con címbalos, arpas y liras, como habían ordenado Dawid y Gad, el vidente del rey, y el profeta Natán; porque esa fue la ordenanza de YHWH mediante sus profetas.
26 Cuando los lewitas estuvieron en su lugar con los instrumentos de Dawid, y los sacerdotes con las trompetas,
27 Yejizqiyahu dio la orden para que se presentara la ofrenda quemada sobre el altar. Cuando comenzó la ofrenda quemada, comenzó el canto a YHWH, y las trompetas comenzaron también, junto con los instrumentos de Dawid, rey de Yisrael.
28 Toda la congregación se postró mientras resonaba el canto y sonaban las trompetas —todo esto hasta acabarse la ofrenda quemada.
29 Cuando terminó la ofrenda, el rey y todos los que estaban con él se arrodillaron y se postraron.
30 El rey Yejizqiyahu y los dirigentes mandaron a los lewitas que alabaran a YHWH con las palabras de Dawid y del vidente Asaf; así ellos alabaron con gran arrobamiento, y se inclinaron y se postraron.
31 Luego Yejizqiyahu tomó la palabra y dijo: “Ahora ustedes se han consagrado a YHWH; acérquense y presenten sacrificios de bienestar y de gratitud en la Casa de YHWH”. La congregación presentó sacrificios de bienestar y de gratitud, y todos los de corazón generoso trajeron ofrendas quemadas.
32 El número de las ofrendas quemadas que trajo la congregación fue de setenta toros, cien carneros y doscientos corderos —todos éstos para ofrendas quemadas a YHWH.
33 Las ofrendas consagradas fueron de 600 toros y 3,000 ovejas.
34 Los sacerdotes eran muy pocos para poder desollar todos las ofrendas quemadas, de modo que sus parientes los lewitas les ayudaron, hasta que acabaron la obra y hasta que [el resto de] los sacerdotes se purificaron. –Los lewitas habían sido más concienzudos que los sacerdotes en cuanto a purificarse–.
35 Porque además del gran número de ofrendas quemadas, hubo los sebos de los sacrificios de bienestar y las libaciones de cada ofrenda quemada; así quedó restablecido el servicio de la Casa de YHWH.
36 Yejizqiyahu y todo el pueblo se alegraron por lo que ha'Elohim había capacitado al pueblo para realizar, porque había sucedido tan de pronto.
1 Yejizqiyahu envió mensajes por todo Yisrael y Yahudah; y también escribió cartas a los de Efráyim y Menasheh para que acudieran a la Casa de YHWH en Yerushalem para celebrar el Pésaj de YHWH el Elohim de Yisrael.
2 El rey y todos su oficiales y la congregación en Yerushalem habían acordado celebrar el Pésaj en el mes segundo,
3 porque en aquel tiempo no la pudieron celebrar, ya que no se habían purificado suficientes sacerdotes, ni el pueblo se había reunido en Yerushalem.
4 Al rey y a toda la congregación le pareció apropiado
5 emitir un decreto y proclamar por todo Yisrael, desde Beer-Sheba hasta Dan para que acudieran a celebrar el Pésaj a YHWH el Elohim de Yisrael, en Yerushalem –no era a menudo que actuaban de acuerdo con lo que estaba escrito.
6 Los corredores salieron con las cartas del rey y de sus oficiales por todo Yisrael y Yahudah, por orden del rey, que decían: “Oh yisraelitas, vuelvan a YHWH el Elohim de sus padres, Avraham, Yitsjaq e Yisrael, y él se volverá al remanente de ustedes que escapó de las manos de los reyes de Ashur.
7 No sean como sus padres y sus hermanos, que transgre-dieron contra YHWH el Elohim de sus padres y él los entregó a un horror, como ustedes ven.
8 Ahora pues, no sean testarudos como sus padres; sométanse a YHWH y vengan a su Santuario, que él ha consagrado para siempre, y sírvanle a YHWH su Elohim para que su ira se aparte de ustedes.
9 Si ustedes se vuelven a YHWH, sus hermanos y sus hijos serán tratados con compasión por sus captores, y volverán a esta tierra; porque YHWH su Elohim es clemente y misericordioso; no apartará su rostro de ustedes si ustedes vuelven a él”.
10 A medida que los corredores pasaban de pueblo en pueblo por la tierra de Efráyim y de Menasheh hasta llegar a Zevulún, se reían de ellos y los ridiculizaban.
11 Algunas personas de Asher y de Menasheh y de Zevulún, sin embargo, se humillaron y fueron a Yerushalem.
12 La mano de ha'Elohim estuvo sobre Yahudah también, haciéndolos de una misma mente para cumplir el mandato del rey y de los oficiales concerniente a la ordenanza de YHWH.
13 En el mes segundo se reunió en Yerushalem una gran multitud, una congregación muy grande, para celebrar la Fiesta de los Inleudos.
14 Se pusieron a quitar los altares que había en Yerusha-lem, y quitaron todos los altares de incienso y los echaron al arroyo de Qidrón.
15 Inmolaron el sacrificio Pésaj l el catorce del mes segundo. Los sacerdotes y los lewitas estaban avergonzados, y se santificaron y llevaron ofrendas quemadas a la Casa de YHWH.
16 Tomaron sus lugares, como era su regla según la Torah de Mosheh, hombre de ha'Elohim. Los sacerdotes esparcían la sangre [que recibían] de los lewitas.
17 Puesto que muchos en la congregación no se habían santificado, los lewitas estuvieron a cargo del inmolar los sacrificios Pésaj les por todos los que no se habían purificado, a fin de consagrarlos a YHWH.
18 Porque la mayoría de la gente —muchos de Efráyim, de Menasheh, de Yissakhar y de Zevulún— no se habían purificado, sin embargo comieron del sacrificio de Pésaj en violación de lo prescrito.
19 Yejizqiyahu oró por ellos diciendo: “El buen YHWH proveerá expiación por todo aquel que ha puesto su mente en adorar a Elohim, a YHWH el ha'Elohim de sus padres, aún cuando no esté purificado para el Santuario”.
20 YHWH escuchó a Yejizqiyahu y sanó al pueblo.
21 Los yisraelitas que se hallaban en Yerushalem celebraron la Fiesta de los Inleudos por siete días, con gran regocijo; los lewitas y los sacerdotes alababan a YHWH diariamente, con instrumentos potentes para YHWH.
22 Yejizqiyahu persuadió a todos los lewitas que se desempeñaban diestramente para YHWH para que estuvieran los siete días haciendo las ofrendas de bienestar, y confesándole a YHWH el Elohim de sus padres.
23 Toda la congregación resolvió celebrar otros siete días, así que celebraron otros siete días con alegría.
24 Yejizqiyahu, el rey de Yahudah, había dado para la congregación 1,000 toros y 7,000 ovejas. Y los oficiales habían dado para la congregación 1,000 toros y 10,000 ovejas: Y los sacerdotes se habían santificado en grandes números.
25 Toda la congregación de Yahudah y todos los sacerdotes y los lewitas y toda la congregación que había venido de Yisrael, y los extranjeros residentes que habían venido de la tierra de Yisrael y que habitaban en Yahudah, se regocijaron.
26 Hubo gran alegría en Yerushalem, porque desde los días de Shelomoh hijo de Dawid, rey de Yisrael, nada semejante había sucedido en Yerushalem.
27 Los sacerdotes lewíticos se levantaron y bendijeron al pueblo, y su voz se hizo oír, y su oración llegó a su santa morada, al cielo.
1 Cuando se acabó todo esto, todos ños de Yisrael que habían estado presentes fueron por las ciudades de Yahudah y rompieron las columnas, cortaron los postes sagrados, demolieron los lugares altos y los altares en todo Yahudah y Binyamín, y por todo Efráyim y Menasheh, hasta acabar con ellos. Después todos los yisraelitas regresaron a sus pueblos, cada cual a su propiedad.
2 Yejizqiyahu reconstituyó las divisiones de los sacerdotes y los lewitas, cada uno de los sacerdotes y lewitas según su oficio, para las ofrendas quemadas, para los sacrificios de bienestar, para ministrar, y para entonar cánticos y alabanzas en las puertas de los atrios de YHWH;
3 también la porción del rey, de su propiedad, para la ofrenda quemada –las ofrendas quemadas de la mañana y de la tarde, y las ofrendas quemadas de los Shabatot, de los novilunios y de las festividades, como está prescrito en la Torah de YHWH.
4 Le ordenó al pueblo que habitaba en Yerushalem que dieran la porción de los sacerdotes y los lewitas, para que éstos se dedicaran a la Torah de YHWH.
5 Cuando se divulgó la orden, los yisraelitas trajeron grandes cantidades de grano, vino, aceite, miel y toda clase de productos agrícolas, y diezmos de todo, en grandes cantidades.
6 Los hombres de Yisrael y de Yahudah que habitaban en los pueblos de Yahudah trajeron también diezmos de vacas y de ovejas y diezmos de cosas consagradas a YHWH su Elohim, y lo acumularon en montones.
7 Comenzaron a acumular aquellos montones en el mes tercero, y acabaron en el mes séptimo.
8 Cuando Yejizqiyahu y los oficiales fueron y vieron los montones, bendijeron a YHWH y a su pueblo Yisrael.
9 Yejizqiyahu preguntó a los sacerdotes y a los lewitas acerca de los montones.
10 Azaryahu, sumo sacerdote de la casa de Tsadoq, le respondió: “Desde que comenzaron a traer las ofrendas a la Casa de YHWH, hemos comido hasta la saciedad y ha sobrado en grandes cantidades, porque YHWH ha bendecido a su pueblo; ¡ha sobrado esta enorme cantidad!”
11 Entonces Yejizqiyahu dio órdenes de preparar unos almacenes en la Casa de YHWH; y los prepararon.
12 Pusieron fielmente en ellos las ofrendas, los diezmos y las cosas consagradas. El supervisor de ello era Kananyahu el lewita, y su hermano Shimí era segundo en rango.
13 Yejiel, Azazyahu, Nájat, Asael, Yerimot, Yozabad, Eliel, Yishmakh-yahu, Májat y Benayahu eran comisionados bajo el mando de Kananyahu y de su hermano Shimí, por disposición del rey Yejizqiyahu; Azaryahu era supervisor de la Casa de ha'Elohim.
14 El lewita Qoré hijo de Yimná, el guardia de la Puerta Oriental, estaba encargado de las ofrendas voluntarias hechas a ha'Elohim, de la distribución de las contribuciones a YHWH y de las cosas más sagradas.
15 Bajo su mando estaban Eden, Minyamín, Yeshúa, Shemayahu, Amariyahu y Shekhanyahu en puestos de confianza en las ciudades de los sacerdotes, para distribuir con fidelidad a sus hermanos conforme a sus divisiones, a grandes y pequeños por igual;
16 además de distribuir sus raciones diarias a los varones registrados por familias de tres años para arriba, todos los que entraban en la Casa de YHWH según su servicio y su turno por división;
17 y encargados de registrar a los sacerdotes por clanes, y a los lewitas de veinte años para arriba, por turnos, en sus divisiones;
18 y de registrar a los dependientes de toda la compañía — mujeres, hijos e hijas— porque con fidelidad se consagraban a las cosas sagradas.
19 Y para los sacerdotes aharónicos, en todos y cada uno de los pueblos con sus campos alrededor, los hombres designados por nombre habían de distribuir porciones a cada varón entre los sacerdotes y a todos los lewitas registrados.
20 Yejizqiyahu hizo esto en todo Yahudah. Actuó de una manera buena, recta y fiel delante de YHWH su Elohim.
21 Toda obra que emprendió en el servicio de la Casa de ha'Elohim o en la Torah y el Mandamiento, para adorar a su Elohim, la hizo de todo corazón; y prosperó.
1 Después de estas obras fieles, Sanjeriv, Sanjeriv, el rey de Ashur; invadió a Yahudah y acampó contra sus ciudades fortificadas, con la intención de conquistarlas.
2 Cuando Yejizqiyahu vio que había venido Sanjeriv, con intenciones de combatir contra Yerushalem,
3 consultó con sus oficiales y sus guerreros para cegar los manantiales de agua que estaban fuera de la ciudad; y ellos lo apoyaron.
4 Se reunió una gran tropa para cegar todos los manantiales y el arroyo que corría a través del territorio, porque de otra manera, pensaron ellos, el rey de Ashur vendría y hallaría agua en abundancia.
5 Él actuó con vigor, reconstruyendo toda la muralla agrietada, levantando torres en ella, y edificando otra muralla por fuera. Fortificó la Ciudadela de la Ciudad de Dawid, e hizo una gran cantidad de lanzas y escudos.
6 Designó oficiales de batalla sobre el pueblo; luego los hizo reunir ante él en la plaza de la puerta de la ciudad, y les habló al corazón diciendo:
7 “Sean fuertes y de buen ánimo; no teman ni desmayen ante el rey de Ashur, ni ante la multitud que viene con él, porque con nosotros hay más que los que están con él.
8 Con él está un brazo de carne, pero con nosotros está YHWH nuestro Elohim, para ayudarnos y para pelear nuestras batallas”. El pueblo se animó por el discurso de Yejizqiyahu, rey de Yahudah.
9 Después de esto Sanjeriv, rey de Ashur –que estaba con todo su personal en Lakish– envió sus oficiales a Yerushalem con este mensaje para Yejizqiyahu, rey de Yahudah, y para todos los de Yahudah que estaban en Yerushalem:
10 “Así ha dicho Sanjeriv, rey de Ashur: ¿En qué confían ustedes que los capacite para aguantar un cerco en Yerushalem?
11 Yejizqiyahu los está seduciendo para una muerte de hambre y de sed, cuando les dice: ‘YHWH nuestro Elohim nos salvará del rey de Ashur’?
12 ¿Pero no fue Yejizqiyahu el que quitó sus lugares altos y sus altares y le ordenó al pueblo de Yahudah y a Yerushalem: ‘Delante de este único altar se postrarán ustedes, y sobre él harán sus ofrendas quemadas’?
13 Seguramente ustedes saben lo que mis padres y yo hemos hecho a todos los pueblos de las tierras? ¿Pudieron las deidades de las naciones de aquellas tierras librar sus tierras de mí?
14 ¿Cuál de todas las deidades de aquellas naciones que mis padres destruyeron pudo salvar a su pueblo de mí, para que la deidad de ustedes pueda librarlos de mí?
15 Ahora pues, no dejen que Yejizqiyahu los engañe; no dejen que los seduzca de esa manera; no le crean. Porque ninguna deidad de ninguna nación ni reino ha podido librar a su pueblo de mí ni de mis padres – ¡cuánto menos podrá su elohim librarlos de mí!”
16 Sus oficiales hablaron aún más cosas contra YHWH ha'Elohim y contra su siervo Yejizqiyahu.
17 Además, escribió cartas en las que insultaba a YHWH el Elohim de Yisrael, y le decía: “Como las deidades de las naciones de la tierra no pudieron librar a sus pueblos de mí, tampoco la deidad de Yejizqiyahu librará a su pueblo de mi mano”.
18 Le gritaron a gran voz en el idioma de Yahudah al pueblo de Yerushalem que estaba sobre la muralla, para asustarlos y hacerlos caer en pánico, para capturar la ciudad.
19 Hablaron del Elohim de Yerushalem como si fuera igual que las deidades de los demás pueblos de la tierra, hechas por manos humanas.
20 El rey Yejizqiyahu y el profeta Yeshayahu hijo de Amots oraron acerca de esto y clamaron al cielo.
21 YHWH envió un mensajero que aniquiló a todos los guerreros diestros, a los comandantes, y a los oficiales en el ejército del rey de Ashur, y éste regresó a su tierra avergonzado. Entró en la casa de su deidad, y allí algunos de su propio linaje lo derribaron a espada.
22 Así libró YHWH a Yejizqiyahu y a los habitantes de Yerushalem de las manos de Sanjeriv, rey de Ashur, y de todos; él proveyó para ellos por todas partes.
23 Muchos traían a Yerushalem tributos para YHWH, y regalos para Yejizqi-yahu, rey de Yahudah; después de esto se engrandeció a los ojos de todas las naciones.
24 En aquel tiempo, Yejizqiyahu cayó enfermo de muerte. Le oró a YHWH, quien le respondió y le dio una señal.
25 Yejizqiyahu no correspondió por lo que se le había otorgado, porque se puso arrogante; de manera que se decretó ira contra él, y contra Yahudah y Yerushalem.
26 Entonces Yejizqiyahu se humilló en lo que se había mostrado arrogante, junto con los habitantes de Yerushalem, y ninguna ira de YHWH vino sobre ellos durante el reinado de Yejizqiyahu.
27 Yejizqiyahu disfrutó de riquezas y gloria en abundancia; llenó sus tesorerías de plata y oro, piedras preciosas, especias, escudos y toda clase de objetos valiosos;
28 y depósitos para los productos del grano, del vino nuevo y del aceite, establos para toda clase de ganado y rediles para los rebaños.
29 Y adquirió pueblos, rebaños de ganado mayor y menor en gran abundancia, porque Elohim le otorgó muchísimas posesiones.
30 Fue Yejizqiyahu quien cegó la salida de las aguas de Guijón Alto, y las condujo hacia abajo, hacia el oeste de la Ciudad de Dawid; Yejizqiyahu prosperó en todo lo que hizo.
31 Así también en el asunto de los embajadores de los príncipes de Bavel, que fueron enviados a él para investigar la señal que había ocurrido en el país, cuando ha'Elohim lo abandonó para probarlo, para conocer todo lo que había en su mente.
32 Los demás eventos del reinado de Yejizqi-yahu, y sus actos fieles, están registrados en la visión del profeta Yeshayahu hijo de Amots y en el libro de los reyes de Yahudah y de Yisrael.
33 Yejizqiyahu se durmió con sus padres, y lo sepultaron en la parte de arriba de las tumbas de los hijos de Dawid. Cuando murió, todo Yahudah y los habitantes de Yerushalem le rindieron muchos honores. Su hijo Menasheh le sucedió en el reino.
1 Menasheh tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y cinco años en Yerushalem.
2 El hizo lo que desagradaba a YHWH, siguiendo las abominables prácticas de las naciones que YHWH había desposeído delante de los yisraelitas.
3 Reedificó los lugares altos que su padre Yejizqiyahu había demolido; erigió altares para los Baales e hizo postes sagrados. Se postró ante todo el ejército del cielo y los adoró,
4 y [les] edificó altares en la Casa de YHWH, de la cual YHWH había dicho: “En Yerushalem estará mi nombre para siempre”.
5 Edificó altares a todo el ejército del cielo en los dos atrios de la Casa de YHWH.
6 Entregó sus hijos al fuego en el valle de Ben-Hinom; y practicó la magia, la adivinación y la hechicería; y consultó a los fantasmas y a los mediums espiritistas; hizo mucho de lo que era desagradable para YHWH, provocándolo a ira.
7 La imagen tallada que había hecho, la puso en la Casa de ha'Elohim, de la cual Elohim le había dicho a Dawid y a su hijo Shelomoh: “En esta casa y en Yerushalem, que elegí de entre todas las tribus de Yisrael, estableceré mi nombre para siempre.
8 Y nunca más volveré a quitar los pies de Yisrael de la tierra que les asigné a sus padres, con tal de que procuren Obedecer fielmente todo lo que les he mandado –toda la Torah y las leyes y las reglas dadas por medio de Mosheh”.
9 Menasheh hizo extraviar a Yahudah y a los habitantes de Yerushalem para hacer un mal mayor que el que hicieron las naciones que YHWH había destruido ante los yisraelitas.
10 YHWH le habló a Menasheh y a su pueblo, pero no hicieron caso,
11 por eso YHWH trajo contra ellos a los oficiales del ejército del rey de Ashur, quienes aprisionaron con ganchos a Menasheh, lo ataron con cadenas, y se lo llevaron a Bavel.
12 En su angustia, le imploró a YHWH su Elohim y se humilló mucho delante del Elohim de sus padres.
13 Oró a él, y él aceptó su oración y escuchó su súplica, y lo hizo volver a Yerushalem y a su reino. Entonces Menasheh reconoció que solamente YHWH es ha'Elohim.
14 Después de esto edificó la muralla exterior de la Ciudad de Dawid, al oeste de Guijón, en el valle por el camino a la puerta del Pescado, y cercó a Ofel; la elevó mucho. También puso oficiales del ejército en todos los pueblos fortificados de Yahudah.
15 Quitó de la Casa de YHWH las deidades extranjeras y la imagen, así como todos los altares que había edificado en el Monte de la Casa de YHWH y en Yerushalem; y los tiró fuera de la ciudad.
16 Restauró el altar de YHWH y ofreció sobre él sacrificios de bienestar y de acción de gracias, y mandó a la gente de Yahudah que adorara a YHWH el Elohim de Yisrael.
17 Sin embargo, el pueblo seguía ofreciendo sacrificios en los lugares altos, aunque sólo a YHWH su Elohim.
18 Los demás eventos del reinado de Menasheh, su oración a su Elohim y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre de YHWH el Elohim de Yisrael, se encuentran en las crónicas de los reyes de Yisrael.
19 Su oración y cómo se le concedió, todo el relato de su pecado y transgresión, y los sitios donde edificó lugares altos y puso postes sagrados e imágenes, antes de que se humillara, están registrados en las crónicas de Jozay.
20 Menasheh se durmió con sus padres y lo sepultaron en terreno de su palacio; y su hijo Amón le sucedió como rey.
21 Amón tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó dos años en Yerushalem.
22 Hizo lo que desagradaba a YHWH, como había hecho su padre Menasheh. Amón ofrecía sacrificios a todos los ídolos que había hecho su padre Menasheh y los adoraba.
23 No se humilló delante de YHWH, como se había humillado su padre; al contrario, Amón incurrió en mayor culpa.
24 Sus cortesanos conspiraron contra él y lo mataron en su palacio.
25 Pero la gente del país derribó a todos los que habían conspirado contra el rey Amón; y la gente del país proclamó rey en su lugar a su hijo Yoshiyahu.
1 Yoshiyahu tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó treinta y un años en Yerushalem.
2 Hizo lo que le agradaba a YHWH, siguiendo los caminos de su padre Dawid sin desviarse a la derecha ni a la izquierda.
3 En el octavo año de su reinado, cuando era todavía joven, comenzó a buscar al Elohim de su padre Dawid, y en el año doce comenzó a limpiar a Yahudah y a Yerushalem de los lugares altos, de los postes sagrados, de los ídolos y de las imágenes de fundición.
4 Por su mandato derribaron los altares de los Baales; hizo destrozar los altares de incienso que estaban puestos encima; quebró los postes sagrados, los ídolos y las imágenes, las molió y esparció el polvo sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificios.
5 Quemó los huesos de los sacerdotes sobre sus altares y limpió a Yahudah y a Yerushalem.
6 Y lo mismo hizo en las ciudades de Menasheh, Efráyim, Shimón y hasta en Naftalí, [dejándolos] en ruinas alrededor:
7 demolió los altares y los postes sagrados y desbarató los ídolos hasta hacerlos polvo, y destrozó los altares de incienso en toda la tierra de Yisrael. Después regresó a Yerushalem.
8 En el año dieciocho de su reinado, después de purificar el país y la Casa, comisionó a Shafán hijo de Atsalyahu, a Maaseyahu el alcalde de la ciudad y al cronista Yoaj hijo de Yoakhaz, para que repararan la Casa de YHWH su Elohim.
9 Éstos fueron donde el sumo sacerdote Jilqiyahu y le entregaron la plata que se había traído a la Casa de Elohim, la que los lewitas que guardaban la puerta habían recogido de los de Menasheh y Efráyim, y de todo el remanente de Yisrael, de todo Yahudah y de Binyamín y de los habitantes de Yerushalem.
10 Ellos la entregaron a la custodia de los supervisores que estaban encargados de la Casa de YHWH; y los supervisores que trabajaban en la Casa de YHWH la gastaron en examinar y reparar la Casa.
11 La entregaron a los artesanos y a los albañiles para comprar piedra labrada y madera para las uniones y para hacer vigas de techo para los edificios que los reyes de Yahudah habían dejado arruinar.
12 Estos hombres realizaron la obra con honradez; los que estaban encargados de dirigirlos eran Yájat y Obadyahu, lewitas de los hijos de Merarí, y Zekharyahu y Meshulam, de los hijos de Qehat; mientras otros lewitas, todos los peritos en música,
13 estaban encargados de los cargadores, supervisando a todos los que se ocupaban en todas y cada una de las tareas; algunos de los lewitas eran escribas, oficiales y porteros.
14 Cuando sacaban la plata que se había traído a la Casa de YHWH, el sacerdote Jilqiyahu halló un rollo de la Torah de YHWH dada por medio de Mosheh.
15 Jilqiyahu tomó la palabra y le dijo al escriba Shafán: “He hallado un rollo de la Torah en la Casa de YHWH”; y Jilqiyahu entregó el libro a Shafán.
16 Shafán le llevó el libro al rey, y además le informó al rey: “Todo lo que se le confió a sus servidores se ha estado realizando;
17 ellos han derretido la plata que se halló en la Casa de YHWH, y se la han entregado a los que están encargados, a los supervisores”.
18 El escriba Shafán le dijo también al rey: “El sacerdote Jilqiyahu me ha dado un rollo”; y Shafán leyó de él delante del rey.
19 Cuando el rey escuchó las palabras de la Torah, se desgarró la ropa.
20 El rey le dio órdenes a Jilqiyahu, a Ajicam hijo de Shafán, a Abdón hijo de Mikháyhu, al escriba Shafán y a Asayah el siervo del rey, diciendo:
21 “Vayan y consulten a YHWH por mí y por los que quedan de Yisrael y de Yahudah, respecto a las palabras del rollo que se ha encontrado, porque grande en verdad debe ser la ira de YHWH que se ha derramado sobre nosotros porque nuestros padres no obedecieron la palabra de YHWH de cumplir todo lo que está escrito en este rollo”.
22 Jilqiyahu y los hombres a quienes [había ordenado] el rey fueron a la profetisa Juldah, esposa de Shalum hijo de Toqjat hijo de Jasrah, guarda de las vestiduras, la cual vivía en Yerushalem en el Segundo Barrio, y hablaron con ella de este asunto.
23 Ella les respondió: “Así ha dicho YHWH el Elohim de Yisrael: Díganle al hombre que los envió a mí, que así ha dicho YHWH:
24 ‘Voy a traer desastre sobre este lugar y sobre sus habitantes –todas las maldiciones que están escritas en el rollo que han leído delante del rey de Yahudah–
25 porque me han abandonado y han hecho ofrendas a otras deidades, enojándome con todas las obras de sus manos; mi ira se derramará sobre este lugar, y no se apagará.’
26 Pero díganle esto al rey de Yahudah que los ha enviado para consultar a YHWH: ‘Así ha dicho YHWH el Elohim de Yisrael: Con respecto a las palabras que has escuchado,
27 por cuanto tu corazón se ha enternecido y te has humillado delante de Elohim, cuando escuchaste sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes, y te humillaste delante de mí y te desgarraste la ropa y lloraste en mi presencia, yo por mi parte te he escuchado, dice YHWH.
28 Ciertamente te reuniré con tus padres, y te pondrán en tu sepulcro en paz; tus ojos no verán nada del desastre que traeré sobre este lugar y sobre sus habitantes’”. Ellos le informaron la respuesta al rey.
29 Entonces el rey mandó reunir a todos los ancianos de Yahudah y de Yerushalem.
30 El rey subió a la Casa de YHWH con todos los hombres de Yahudah, los habitantes de Yerushalem, los sacerdotes, los lewitas —todo el pueblo, desde el más grande hasta el más pequeño— y leyó a oídos de ellos todo el texto del rollo de la Alianza que se había hallado en la Casa de YHWH.
31 El rey se puso de pie en su lugar y solemnizó la Alianza delante de YHWH: de seguir a YHWH y observar sus mandamientos, sus órdenes y sus leyes con todo su corazón y con todo su ser, para cumplir todos los términos de la Alianza escritos en este rollo.
32 Él comprometió a todos los de Yerushalem y de Binyamín que estaban presentes; y los habitantes de Yerushalem actuaron conforme a la Alianza de Elohim, el Elohim de sus padres.
33 Yoshiyahu quitó todas las abominaciones de todo el territorio de los yisraelitas, y obligó a todos los que se hallaban en Yisrael a adorar a YHWH su Elohim. Durante el tiempo de su reinado no se desviaron de seguir a YHWH, el Elohim de sus padres.
1 Yoshiyahu celebró el Pésaj de YHWH en Yerushalem; inmolaron el sacrificio de el Pésaj el catorce del mes primero.
2 Reinstaló a los sacerdotes en sus cargos y los animó en el servicio de la Casa de YHWH.
3 Dijo a los lewitas consagrados a YHWH, que enseñaban a todo Yisrael: “Pongan el Arca Sagrada en la Casa que edificó Shelomoh hijo de Dawid, rey de Yisrael; como ya ustedes no la cargan en los hombros, ocúpense ahora en el servicio a YHWH su Elohim y a su pueblo Yisrael,
4 y dispónganse por clanes según sus divisiones, conforme a lo prescrito en el escrito de Dawid rey de Yisrael y en el documento de su hijo Shelomoh,
5 y sirvan en el santuario, por las divisiones de los clanes, a sus paisanos, el pueblo –por las divisiones de los clanes de los lewitas.
6 Después de santificarse, hagan la inmolación del sacrificio de el Pésaj y prepárenlo para sus paisanos, conforme a la palabra de YHWH dada por medio de Mosheh”.
7 Yoshiyahu le donó al pueblo ganado menor – corderos y cabras, todos para sacrificios de Pésaj para todos los presentes– por un total de 30,000, y ganado mayor, 3,000 –todo de la propiedad del rey.
8 Sus oficiales dieron una ofrenda voluntaria al pueblo, a los sacerdotes y a los lewitas. Jilqiyahu, Zekharyahu y Yejiel, los principales de la Casa de ha'Elohim, donaron a los sacerdotes para sacrificios de Pésaj 2,600 [cabezas de ganado menor] y 300 de ganado mayor.
9 Konanyahu, Shemayahu y Netanel, sus hermanos, y Jashabyahu, Yeiel y Yozabad, jefes de los lewitas, donaron a los lewitas 5,000 [cabezas de ganado menor] y 500 de ganado mayor para sacrificios de Pésaj.
10 El servicio se organizó bien: los sacerdotes se colocaron de pie en sus puestos y los lewitas en sus divisiones, por mandato del rey.
11 Inmolaron el sacrificio de Pésaj y los sacerdotes [recibían su sangre] de ellos y la rociaban, mientras los lewitas desollaban los animales.
12 Quitaban las partes que iban a quemar y las distribuían a las divisiones del pueblo por clanes, para que hicieran los sacrificios a YHWH según se prescribe en el rollo de Mosheh; lo mismo hicieron con el ganado vacuno.
13 Asaron al fuego el sacrificio de Pésaj, según lo prescrito, mientras que las ofrendas sagradas las cocieron en ollas, calderos y sartenes, y lo llevaron rápidamente a todo el pueblo.
14 Después prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes, porque los sacerdotes aharónicos estuvieron ocupados hasta caer la noche en presentar las ofrendas quemadas y los sebos, por eso los lewitas prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes aharónicos.
15 Los cantores asafitas estaban en sus puestos conforme al mandato de Dawid, de Asaf, de Hemán y de Yedutún, vidente del rey; y los porteros estaban en cada puerta. No tenían que abandonar sus tareas, porque sus hermanos lewitas proveían para ellos.
16 Todo el servicio de YHWH se organizó bien aquel día, para observar el Pésaj y para hacer las ofrendas quemadas sobre el altar de YHWH, conforme al mandato del rey Yoshiyahu.
17 En esa ocasión todos los yisraelitas presentes celebraron el Pésaj, y la Fiesta de los Inleudos por siete días.
18 No se había celebrado en Yisrael una Pésaj como ésta desde el tiempo del profeta Shemuel; ninguno de los reyes de Yisrael había celebrado una Pésaj como la que celebró Yoshiyahu, con los sacerdotes, los lewitas y todo Yahudah e Yisrael allí presentes, junto con los habitantes de Yerushalem.
19 Esta Pésaj se celebró en el año dieciocho del reinado de Yoshiyahu.
20 Después de todas estas preparaciones del Templo por parte de Yoshiyahu, Neko, rey de Mitsráyim, subió a combatir en Karkemish, junto al Perat, y Yoshiyahu le salió al encuentro.
21 [Neko] le envió mensajeros diciendo: “¿Qué tenemos que ver tú y yo, rey de Yahudah? Yo no marcho ahora contra ti, sino contra el reino que me hace la guerra, y es la voluntad de Elohim que me apresure. Así que abstente de resistir a Elohim, que está conmigo, para que no te destruya”.
22 Pero Yoshiyahu no lo dejó tranquilo; más bien se puso [su armadura] para combatir contra él, sin hacer caso a las palabras de Nekho que procedían de la boca de Elohim; y fue a combatir en el valle de Meguidó.
23 Los arqueros tiraron contra el rey Yoshiyahu, y el rey les dijo a sus servidores: “¡Retírenme de aquí, que estoy mal herido!”
24 Sus servidores lo retiraron del carro y lo pusieron en el carro de su segundo en mando, y lo llevaron a Yerushalem. Allá murió, y lo sepultaron en el sepulcro de sus padres, y todo Yahudah y Yerushalem hicieron duelo por Yoshiyahu.
25 Yirmeyahu compuso lamentos por Yoshi-yahu, y todos los cantores, hombres y mujeres, mencionaron a Yoshiyahu en sus lamentos, como se hace hasta el día de hoy; estos se hicieron costumbre en Yisrael y se incorporaron en los lamentos.
26 Los demás eventos del reinado de Yoshiyahu y sus obras fieles, conforme a la Torah de YHWH,
27 y sus hechos, los primeros y los últimos, están registrados en el libro de los reyes de Yisrael y de Yahudah.
1 La gente del país tomó a Yahoajaz hijo de Yoshiyahu, y lo proclamó rey en Yerushalem, en lugar de su padre.
2 Yahoajaz tenía veintitrés años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Yerushalem.
3 El rey de Mitsráyim lo depuso en Yerushalem y le impuso al país una multa de cien talentos de plata y un talento de oro.
4 El rey de Mitsráyim proclamó a Elyaqim su hermano rey sobre Yahudah y Yerushalem, y le cambió su nombre por el de Yahoyaqim. A Yahoajaz, su hermano, Neko lo tomó y lo llevó a Mitsráyim.
5 Yahoyaqim tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Yerushalem; hizo lo que desagradaba a YHWH su Elohim.
6 Nevukhadnetsar, rey de Bavel, marchó contra él; lo ató con cadenas para llevarlo a Bavel.
7 Nevukhadnetsar también llevó a Bavel algunos utensilios de la Casa de YHWH, y los puso en su palacio en Bavel.
8 Los demás eventos del reinado de Yahoyaqim, y las abominaciones que hizo, y lo que se halló en su contra, están registrados en el libro de los reyes de Yisrael y de Yahudah. Su hijo Yahoyakhín le sucedió como rey.
9 Yahoyakhín tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses y diez días en Yerushalem; hizo lo que desagradaba a YHWH.
10 A la vuelta del año, el rey Nevukhadnetsar mandó llevarlo a Bavel, junto con los utensilios preciosos de la Casa de YHWH, y proclamó rey sobre Yahudah y Yerushalem a Tsidqiyahu su pariente.
11 Tsidqiyahu tenía veintiún años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Yerushalem.
12 Hizo lo que desagradaba a YHWH su Elohim; no se humilló delante del profeta Yirmeyahu que le hablaba de parte de YHWH.
13 También se rebeló contra el rey Nevukhadnetsar, quien le había hecho jurar por Elohim; obstinó su voluntad y endureció su corazón para no volver a YHWH el Elohim de Yisrael.
14 Todos los oficiales de los sacerdotes y el pueblo cometieron muchas transgresiones, siguiendo todas las prácticas abominables de las naciones. Contaminaron la Casa de YHWH, que él había consagrado en Yerushalem.
15 YHWH el Elohim de sus padres les enviaba mensajes mediante sus mensajeros diariamente sin fallar, porque tenía compasión de su pueblo y de su morada.
16 Pero ellos se burlaban de los mensajeros de ha'Elohim y despreciaban sus mensajes e insultaban a sus profetas, hasta que la ira de YHWH estalló sin remedio contra su pueblo.
17 Así que trajo contra ellos al rey de los kasditas, quien mató a espada a sus jóvenes en su mismo santuario; no perdonó a jóvenes ni a doncellas ni a ancianos ni a decrépitos, a todos los entregó en su mano.
18 Todos los utensilios de la Casa de ha'Elohim, grandes y pequeños, y los tesoros de la Casa de YHWH y los tesoros del rey y de sus magistrados, todo lo llevó a Bavel.
19 Incendiaron la Casa de ha'Elohim y derribaron la muralla de Yerushalem, incendiaron todas sus mansiones y dieron a la destrucción todos sus objetos preciosos.
20 A los sobrevivientes de la espada, los llevó cautivos a Bavel, y vinieron a ser esclavos suyos y de sus hijos hasta el surgimiento del reino de Parás,
21 en cumplimiento de la palabra de YHWH hablada por Yirmeyahu, hasta que la tierra hubiera disfrutado de su reposo; mientras estuvo desolada guardó reposo, hasta que se cumplieron setenta años.
22 Y en el primer año de Kóresh, rey de Parás, cuando se cumplía la palabra de YHWH por boca de Yirmeyahu, YHWH despertó el espíritu de Kóresh, rey de Parás, para que emitiera una proclama por todo sus dominios, oralmente y por escrito, diciendo:
23 “Así ha dicho Kóresh, rey de Parás: YHWH el Elohim del Cielo me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha encargado que le edifique una Casa en Yerushalem, que está en Yahudah. Todo aquel de ustedes que sea de Su pueblo, que YHWH su Elohim sea con él, y que suba”.