1

1 Después de la muerte de Shaúl, Dawid había regresado ya de derrotar a los amaleqitas, Dawid se quedó dos días en Tsiqlag.

2 Al tercer día, vino un hombre del campamento de Shaúl, con su ropa desgarrada y tierra sobre su cabeza; y al acercarse a Dawid, se tiró al suelo y se postró.

3 Dawid le preguntó: “¿De dónde vienes?” El respondió: “Acabo de escaparme del campamento de Yisrael”.

4 Dawid preguntó: “¿Qué sucedió? ¡Dímelo!” Y él le contó cómo las tropas habían huido del campo de batalla y que, además, muchos de las tropas habían caído y habían muerto; también, que Shaúl y su hijo Yahonatán habían muerto.

5 Dawid le preguntó al joven que le trajo la noticia: “¿Cómo sabes que Shaúl y su hijo Yahonatán han muerto?”

6 El joven que le trajo la noticia respondió: “Me encontraba por casualidad en el monte Guilboa, y vi a Shaúl apoyado sobre su lanza, y los carros y los jinetes lo alcanzaban.

7 El miró alrededor y me vio, y me llamó. Cuando yo respondí: “A sus órdenes”,

8 él me preguntó: “¿Quién eres tú?” Y yo le respondí que era un amaleqita.

9 Entonces me dijo: “Párateme encima y ultímame, que estoy en agonía, y apenas me queda vida”.

10 Así que me paré encima de él y lo ultimé, porque sabía que nunca se levantaría de donde yacía. Luego tomé la diadema de su cabeza y el brazalete de su brazo, y los he traído aquí a mi amo.

11 Dawid agarró sus vestiduras y las desgarró, y lo mismo hicieron todos los hombres que estaban con él.

12 Hicieron duelo y lloraron, y ayunaron hasta el anochecer por Shaúl y por su hijo Yahonatán, y por los soldados de YHWH y por la Casa de Yisrael que habían caído a espada.

13 Dawid le preguntó al joven que le había traído la noticia: “¿De dónde eres tú? El respondió: “Soy hijo de un extranjero residente, un amaleqita”.

14 Dawid le dijo: “¿Cómo te atreviste a levantar tu mano para matar al ungido de YHWH?”

15 Entonces Dawid llamó a uno de los asistentes y le dijo: “¡Acércate y golpéalo!” El lo derribó, y murió.

16 Y Dawid le dijo: “¡Tu sangre caiga sobre tu propia cabeza! Tu propia boca testificó contra ti cuando dijiste: ‘Yo le di muerte al ungido de YHWH’”.

17 Y Dawid entonó este lamento por Shaúl y por su hijo Yahonatán

18 y mandó que enseñasen a los yahuditas el [Canto del] Arco. Está registrado en el libro de Yashar:

19 “¡Tu gloria, oh Yisrael, yace muerta en tus alturas! ¡Cómo han caído los héroes!

20 No lo anuncien en Gat, ni lo proclamen por las calles de Ashqelón. No sea que se alegren las hijas de los pelishtinos; no sea que se regocijen las hijas de los incircuncisos.

21 Oh montes de Guilboa, que no haya rocío ni lluvia sobre ustedes, ni sean campos productivos, porque allí yace desechado el escudo de los guerreros, el escudo de Shaúl, que ya no se unge con aceite.

22 Sin la sangre de los muertos y sin la gordura de los valientes, el arco de Yahonatán jamás volvía; nunca volvía vacía la espada de Shaúl.

23 ¡Shaúl y Yahonatán, amados y queridos, nunca separados ni en la vida ni en la muerte! ¡Eran más veloces que águilas; eran más fuertes que leones!

24 ¡Oh hijas de Yisrael, lloren por Shaúl, quien las vestía de escarlata y prendas finas, quien adornaba sus ropas con joyas de oro.

25 ¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Yahonatán ha perecido sobre tus alturas!

26 Angustia siento por ti, mi hermano Yahonatán, tú me fuiste muy querido. Tu cariño fue maravilloso para mí, más que el amor de las mujeres.

27 ¡Cómo han caído los poderosos, han perecido las armas de guerra!”

2

1 Algún tiempo después de esto, Dawid consultó a YHWH: “¿Debo subir a alguno de los pueblos de Yahudah?” YHWH le respondió: “Sube”. Dawid volvió a preguntar: “¿A cuál subiré?” YHWH le respondió: “A Jevrón.

2 De manera que Dawid subió allá, junto con sus dos mujeres: Ajinoam, de Yezreel, y Avigáyil la esposa [viuda] de Naval, de Karmel.

3 Dawid tomó también a los hombres que estaban con él, cada uno con su familia, y se establecieron en los poblados cerca de Jevrón.

4 Los hombres de Yahudah vinieron y ungieron allí a Dawid como rey sobre la Casa de Yahudah. Le informaron a Dawid acerca de los hombres de Yavesh Guilad que sepultaron a Shaúl.

5 Así que Dawid envió mensajeros a los hombres de Yavesh Guilad y les dijo: “Que sean benditos de YHWH porque ustedes realizaron este acto de fidelidad con su amo Shaúl, y lo sepultaron.

6 Que YHWH en cambio les muestre verdadera fidelidad; y yo también los recompensaré generosamente por este acto que han realizado.

7 Ahora, anímense y sean hombres valientes; porque Shaúl su amo ha muerto y la casa de Yahudah me ha ungido ya rey sobre ellos”.

8 Pero Avner hijo de Ner, comandante de Shaúl, había tomado a Ishbóshet hijo de Shaúl y lo había trasladado a Majanáyim

9 y lo proclamó rey sobre Guilad, sobre los ashuritas, sobre Yezreel, sobre Efráyim, sobre Binyamín –sobre todo Yisrael.

10 Ishbóshet, hijo de Shaúl tenía 40 años cuando llegó a ser rey de Yisrael, y reinó dos años. Pero la Casa de Yahudah apoyaba a Dawid.

11 El tiempo que Dawid reinó en Jevrón sobre la casa de Yahudah fue de siete años y seis meses.

12 Una vez Avner hijo de Ner y los servidores de Ishbóshet hijo de Shaúl marcharon de Majanáyim a Guivón,

13 y también salieron Yoav, hijo de Tseruyah, y los soldados de Dawid; y se enfrentaron junto al estanque de Guivón: un grupo se sentó a un lado del estanque, y el otro grupo al otro lado del estanque.

14 Avner le dijo a Yoav: “¡Que los jóvenes se acerquen y compitan delante de nosotros!” Yoav respondió: “¡Que se acerquen!”

15 Ellos se acercaron y los contaron en números iguales, doce de parte de Binyamín y de Ishbóshet hijo de Shaúl, y doce de los soldados de Dawid.

16 Cada uno agarró a su adversario por la cabeza [y hundió] su espada en el costado de su oponente; y cayeron juntos. Aquel lugar, que queda en Guivón, se llamó Jelqat-hatsurim, campo de las rocas (o dagas).

17 Aquel día la batalla fue muy fiera, y Avner y los hombres de Yisrael fueron derrotados por los soldados de Dawid.

18 Estaban allí los tres hijos de Tseruyah Yoav, Avishay y Asahel. Asahel era ligero de pies como una gacela en el campo.

19 Y Asahel persiguió a Avner, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda en su persecución de Avner.

20 Avner miró hacia atrás y preguntó: “¿Eres tú, Asahel?” El respondió: “Sí, soy yo”.

21 Avner le dijo: “Apártate a la derecha o a la izquierda, y atrapa a alguno de nuestros jóvenes y quítale la túnica”. Pero Asahel no quiso dejar de seguirlo.

22 Avner volvió a pedirle a Asahel: “¡Deja de perseguirme, tendré que derribarte! ¿Cómo podría después verle la cara a tu hermano Yoav?”

23 Como él rehusó desistir, Avner lo hirió en el vientre con una estocada hacia atrás de su lanza y la lanza le salió por detrás. Cayó allí y murió en el mismo sitio. Y todos los que pasaban por el lugar donde Asahel había caído y había muerto, se detenían;

24 pero Yoav y Avishay continuaron persiguiendo a Avner. El sol se estaba poniendo cuando llegaron a la colina de Amah, frente a Guíaj en el camino del desierto de Guivón.

25 Los binyaminitas se agruparon tras Avner, formando un solo escuadrón; y se detuvieron en la cumbre de cierta colina.

26 Entonces Avner le gritó a Yoav: “¿Deberá devorar la espada para siempre? ¡Tú sabes cuán amargo va a ser al final! ¿Cuánto tardarás en ordenarle a tus tropas que dejen de perseguir a sus parientes?”

27 Y Yoav respondió: “¡Por vida de ha' Elohim, si tú no hubieras hablado, las tropas no habrían dejado de perseguir a sus hermanos hasta por la mañana!”

28 Entonces Yoav tocó el shofar, y todas las tropas se detuvieron; cesaron de perseguir a Yisrael y detuvieron la batalla.

29 Avner y sus hombres marcharon por el Aravah toda aquella noche y, después de cruzar el Yardén, marcharon a través de todo el Bitrón hasta que llegaron a Majanáyim.

30 Después que Yoav dejó de perseguir a Avner, reunió a todas las tropas y halló que faltaban diez y nueve de los servidores de Dawid, además de Asahel.

31 Los servidores de Dawid, por otra parte, derrotaron a los binyaminitas y a los hombres bajo Avner y mataron trescientos sesenta hombres.

32 Luego se llevaron a Asahel y lo sepultaron en la tumba de su padre en Bet Léjem. Entonces Yoav y sus hombres marcharon toda aquella noche; y les amaneció en Jevrón.

3

1 La guerra entre la casa de Shaúl y la casa de Dawid fue larga; pero Dawid seguía fortaleciéndose, mientras la casa de Shaúl se iba debilitando.

2 A Dawid le nacieron hijos en Jevrón: Su primogénito fue Amnón, de Ajinóam la Yezreelita;

3 el segundo fue Kilab, de Avigáyil la esposa [viuda] de Naval el karmelita; el tercero fue Avshalom hijo de Maakhah hija de Talmay, rey de Gueshur;

4 el cuarto fue Adoniyah hijo de Jaguit; el quinto fue Shefatyah, hijo de Avital;

5 y el sexto fue Yitream, de Eglah, esposa de Dawid. Estos le nacieron a Dawid en Jevrón.

6 Durante la guerra entre la Casa de Shaúl y la Casa de Dawid, Avner apoyó a la Casa de Shaúl.

7 Shaúl había tenido una concubina que se llamaba Ritspa hija de Ayah; e [Ishbóshet] le preguntó a Avner: “¿Por qué te has acostado con la concubina de mi padre?”

8 Avner se enfureció muchísimo por lo que dijo Ishbóshet, y le dijo: “¿Acaso soy yo un cabeza de perro de Yahudah? Aquí he estado sirviendo lealmente a la Casa de tu padre Shaúl y a sus parientes y amigos, y no te he entregado en mano de Dawid; ¡y hoy me reprochas por una mujer!

9 Que así le haga Elohim a Avner y aún le añada, si yo no hago con Dawid lo que YHWH le ha jurado

10 transferir el reino de la Casa de Shaúl, y establecer el trono de Dawid sobre Yisrael y sobre Yahudah desde Dan hasta Beer Sheva”.

11 [Ishbóshet] no pudo decir nada más en respuesta a Avner, porque le tenía miedo.

12 Avner envió inmediatamente mensajeros a Dawid para preguntarle en su nombre: “¿De quién es la tierra?” Y para decirle además: “Haz alianza conmigo, y yo te ayudaré a traer a todo Yisrael a tu lado”.

13 El respondió: “Bien; haré alianza contigo. Pero te pido una cosa: No te presentes ante mí sin que me traigas a Mikhal hija de Shaúl, cuando te me presentes delante”.

14 Dawid envió también mensajeros a Ishbóshet hijo de Shaúl, para decir: “Devuélveme a mi esposa Mikhal, por la que pagué la dote de cien prepucios de pelishtinos”.

15 Así que Ishbóshet envió a quitársela a [su] esposo, Paltiel hijo de Layish.

16 Su esposo caminó con ella hasta Baljurim, llorando tras ella; entonces Avner le ordenó que regresara, y él regresó.

17 Avner había consultado con los ancianos de Yisrael, diciendo: “Hace tiempo que ustedes querían que Dawid fuese rey sobre ustedes.

18 ¡Actúen ahora! Porque YHWH ha dicho concerniente a Dawid: ‘Yo libraré a mi pueblo Yisrael de manos de los pelishtinos y de todos sus demás enemigos mediante mi servidor Dawid’”.

19 Avner habló también a los binyaminitas; luego Avner mismo fue y le informó a Dawid en Jevrón todo los deseos de Yisrael y de toda la Casa de Benjamín.

20 Cuando Avner fue donde Dawid en Jevrón, acompañado de veinte hombres, Dawid hizo fiesta para Avner y para los hombres que estaban con él.

21 Avner le dijo a Dawid: “Ahora iré a reunir a todo Yisrael junto a Su Majestad. Ellos harán una alianza con usted, y usted podrá reinar sobre todo lo que desee su corazón”. Y Dawid despidió a Avner, y éste se fue en paz.

22 En esos momentos los soldados de Dawid llegaron con Yoav de una incursión, trayendo consigo mucho botín; Avner ya no estaba en Jevrón con Dawid, pues éste lo había despedido, y él se había ido en paz.

23 Cuando llegaron Yoav y todo el ejército que estaba con él, le informaron a Yoav que Avner hijo de Ner había venido donde el rey, este lo había dejado ir, y Avner se había ido a salvo.

24 Yoav fue donde el rey y le dijo: “¿Qué has hecho? Aquí vino Avner donde ti, ¿por qué lo dejaste ir? ¡Ahora se ha ido!

25 ¿No sabías que Avner hijo de Ner vino solamente para engañarte, para conocer tus entradas y tus salidas, y para averiguar todo lo que planeas?”

26 Yoav salió de la presencia de Dawid y envió mensajeros tras Avner, y ellos lo hicieron regresar desde el pozo de Sirah; pero Dawid no supo nada de esto.

27 Cuando Avner volvió a Jevrón, Yoav lo llevó aparte a la entrada de la ciudad para hablar en privado con él; allí lo hirió en el vientre. Así murió [Avner] por derramar la sangre de Asahel, el hermano de Yoav.

28 Más tarde, cuando Dawid se enteró de esto, dijo: “¡Tanto yo como mi reino somos inocentes para siempre ante YHWH de la sangre de Avner hijo de Ner!

29 Que [la culpa] caiga sobre la cabeza de Yoav y sobre toda su casa paterna. Que nunca esté la casa de Yoav sin alguien que padezca de flujo, o de una erupción, o un varón que maneje la rueca, o uno que muera a espada, o uno que carezca de pan”.

30 Yoav y su hermano Avishay habían matado a Avner, porque éste había matado a su hermano Asahel durante la batalla de Guivón.

31 Entonces Dawid le ordenó a Yoav y a todas las tropas que estaban con él que rasgaran sus ropas, se vistieran de luto, e hicieran duelo delante de Avner; y el rey Dawid mismo iba detrás del féretro.

32 Y así sepultaron a Avner en Jevrón; el rey lloró en alta voz junto al sepulcro de Avner, y también lloraron todas las tropas.

33 Y el rey entonó este lamento por Avner: “¿Debía morir Avner como muere un insensato?

34 Tus manos no estaban atadas; tus pies no estaban sujetos con grillos; pero caíste como cae uno ante los malvados”. Y todas las tropas volvieron a llorar por él.

35 Todas las tropas fueron para persuadir a Dawid a que comiera algo mientras aún era de día; pero Dawid juró: “Que así me haga Elohim y aún me añada, si como pan o cualquier cosa antes de que se ponga el sol”.

36 Todas las tropas se dieron cuenta de esto y lo aprobaron, así como aprobaban todas las tropas todo lo que el rey hacía.

37 Aquel día, todas las tropas y todo Yisrael entendieron que no había sido por voluntad del rey que mataron a Avner hijo de Ner.

38 Y el rey dijo a sus servidores: “Ustedes saben bien que hoy ha caído un príncipe, un gran hombre en Yisrael.

39 Y ahora yo soy débil, aunque soy un rey ungido; esos hombres, los hijos de Tseruyah, son muy salvajes para mí. ¡Que YHWH retribuya al malvado por su maldad!

4

1 Cuando [Ishbóshet] hijo de Shaúl oyó que Avner había muerto en Jevrón, perdió el valor; y todo Yisrael se alarmó.

2 El hijo de Shaúl [tenía] dos comandantes de tropa: Uno llamado Baanah, y el otro llamado Rekhav, hijos de Rimón el beerotita, binyaminitas, ya que Beerot se consideraba como de Binyamín.

3 Los beerotitas huyeron a Guitiyim, donde habitan como forasteros hasta el día de hoy.

4 Yahonatán hijo de Shaúl tenía un hijo lisiado de los pies. Tenía cinco años cuando la noticia de la muerte de Shaúl y de Yahonatán llegó de Yezreel, y su nodriza lo tomó y huyó; pero cuando huía apresuradamente, el niño se cayó y quedó cojo. El se llamaba Mefivóshet.

5 Rekhav y Baaná, hijos de Rimón el beerotita, fueron, y llegaron a la casa de Ishbóshet en pleno calor del día, cuando él se hallaba durmiendo la siesta del mediodía.

6 Así que entraron en el interior de la casa como si llevaran trigo, y lo hirieron en el vientre. Rekhav y su hermano Baaná se escaparon,

7 y entraron en la casa mientras él dormía en su cama, en su dormitorio; y lo hirieron y mataron. Le cortaron la cabeza, tomaron la cabeza y anduvieron toda la noche por el Aravah.

8 Le llevaron la cabeza de Ishbóshet a Dawid, en Jevrón, y le dijeron al rey: “Aquí está la cabeza de su enemigo, Ishbóshet hijo de Shaúl, el que buscaba su vida. YHWH ha vengado hoy a Su Majestad el rey, de Shaúl y de su linaje”.

9 Pero Dawid le respondió a Rekhav y a su hermano Baanah, hijos de Rimón el beerotita, y les dijo: “Por vida de YHWH, que me ha rescatado de todo problema:

10 El que me contó en Tsiqlag que Shaúl estaba muerto pensó que me traía una buena noticia. Pero en lugar de recompensarlo por la noticia, lo agarré y lo maté en Tsiqlag.

11 ¡Cuánto más, entonces, cuando unos hombres malvados mataron a un hombre intachable en su casa, en su propia cama! Ciertamente vengaré su sangre en ustedes, y los eliminaré de la tierra”.

12 Dawid dio órdenes a los jóvenes, y ellos los mataron; les cortaron las manos y los pies y los colgaron junto al estanque de Jevrón. Y tomaron la cabeza de Ishbóshet y la enterraron en el sepulcro de Avner en Jevrón.

5

1 Todas las tribus de Yisrael vinieron donde Dawid en Jevrón y le dijeron: “Nosotros somos de tu propio hueso y carne.

2 Mucho antes de ahora, cuando Shaúl era rey sobre nosotros, tú eras quien dirigía a Yisrael en la guerra; y YHWH te dijo: ‘Tú pastorearás a mi pueblo Yisrael, y serás gobernante de Yisrael’”.

3 Todos los ancianos de Yisrael fueron donde el rey en Jevrón, y el rey Dawid hizo una alianza con ellos en Jevrón delante de YHWH. Y ellos ungieron a Dawid como rey sobre Yisrael.

4 Dawid tenía treinta años cuando se hizo rey, y reinó cuarenta años.

5 En Jevrón reinó sobre Yahudah siete años y seis meses, y en Yerushalem reinó sobre todo Yisrael y Yahudah treinta y tres años.

6 El rey, con sus hombres, salió para Yerushalem contra los Yevusitas que habitaban en aquella región. Ellos le hablaron a Dawid diciendo: “¡Tú nunca entrarás acá! Hasta los ciegos y los cojos te harán volver”. –Ellos querían decir: Dawid nunca entrará aquí–.

7 Sin embargo, Dawid capturó la fortaleza de Tsiyón, que es ahora la Ciudad de Dawid.

8 En aquella ocasión Dawid dijo: “Los que ataquen a los Yevusitas, usen el conducto de agua [para alcanzar] a los cojos y a los ciegos, que son detestables para Dawid”. Por eso se dice: “Ni el ciego ni el cojo entrará en la Casa”.

9 Dawid ocupó la fortaleza y la llamó la Ciudad de Dawid; Dawid también fortificó las áreas circundantes, desde Milo hacia adentro.

10 Dawid continuó haciéndose más fuerte, porque YHWH, el Elohim de los Ejércitos estaba con él.

11 El rey Jiram de Tiro, envió mensajeros a Dawid con madera de cedro, carpinteros y canteros; y edificaron un palacio para Dawid.

12 Así comprendió Dawid que YHWH lo había establecido como rey sobre Yisrael y que había enaltecido su reinado por amor a su pueblo Yisrael.

13 Después que salió de Jevrón, Dawid tomó más concubinas y esposas de Yerushalem, y le nacieron a Dawid más hijos e hijas.

14 Estos son los nombres de los que le nacieron en Yerushalem: Shamúa, Shobab, Natán, Shelomoh,

15 Yivjar, Elishúa, Néfeg, Yafía,

16 Elishamá, Elyadá y Elifélet.

17 Cuando los pelishtinos oyeron que habían ungido a Dawid rey sobre Yisrael, marcharon todos los pelishtinos en busca de Dawid; pero Dawid oyó de esto, y bajó a la fortaleza.

18 Los pelishtinos llegaron y se extendieron por el valle de Refaim.

19 Entonces Dawid consultó a YHWH: “¿Subiré contra los pelishtinos? ¿Los entregarás en mi mano?” Y YHWH le respondió a Dawid: “Sube, que voy a entregar a los pelishtinos en tu mano”.

20 Entonces Dawid marchó a Báal Perazim, y allí los derrotó Dawid. Entonces dijo: “¡YHWH ha irrumpido contra mis enemigos delante de mí, como irrumpen las aguas [contra la represa]!” Por eso se llamó aquel lugar Báal Perazim.

21 Los pelishtinos abandonaron allí sus ídolos, y Dawid y sus hombres se los llevaron.

22 Una vez más los pelishtinos subieron y se extendieron por el valle de Refaím.

23 Dawid consultó a YHWH, y él le respondió: “No subas, sino rodéalos por detrás, y confróntalos junto a los árboles de bálsamo.

24 Y cuando escuches el sonido de una marcha en las copas de los árboles, entonces entra en acción, que YHWH irá delante de ti para atacar a los ejércitos de los pelishtinos”.

25 Dawid hizo como le había mandado YHWH; y derrotó a los pelishtinos desde Guevah hasta la entrada de Guézer.

6

1 Dawid volvió a reunir a todos los escogidos de Yisrael, treinta mil hombres fuertes.

2 Entonces Dawid y todas las tropas que estaban con él, partieron de Baalim de Yahudah para subir desde allí el Arca de ha'Elohim, a la cual está ligado el Nombre, el nombre de YHWH de los Ejércitos Entronizado sobre los Querubines.

3 Colocaron el Arca de ha'Elohim sobre una carreta nueva y se la llevaron de la casa de Avinadav, que estaba en la colina; y los hijos de Avinadav, Uza y Ajío, guiaban la carreta nueva.

4 Se la llevaron de la casa de Avinadav en la colina, [Uza caminando] junto al Arca de ha'Elohim y Ajío caminando delante del Arca.

5 Entretanto, Dawid y toda la casa de Yisrael danzaban delante de YHWH al [sonido de] toda clase de [instrumentos de] madera de ciprés, con arpas, liras, panderos, sistros y címbalos.

6 Pero cuando llegaron a la era de Nakhón, Uza extendió su mano al Arca de ha'Elohim y la sujetó, porque los bueyes habían tropezado.

7 YHWH se enfureció contra Uza. Y ha'Elohim lo derribó allí mismo por su indiscreción, y murió allí junto al Arca de ha'Elohim.

8 Dawid se disgustó porque YHWH le había infligido una brecha a Uza; y se llamó aquel lugar Perets Uza, la brecha de Uza, como se llama todavía.

9 Aquel día Dawid tuvo miedo de YHWH y dijo: “¿Cómo puedo dejar que venga a mí el Arca de YHWH?”

10 Así que Dawid no quiso llevar el Arca a su lugar en la Ciudad de Dawid; más bien, la desvió a la casa de Obed-edom el guetita.

11 El Arca de YHWH permaneció en la casa de Obededom el guetita durante tres meses, y YHWH bendijo a Obed Edom y a toda su familia.

12 Se le informó al rey Dawid: “YHWH ha bendecido la casa de Obed Edom y todo lo que le pertenece a causa del Arca de ha'Elohim”. Entonces Dawid fue y subió el Arca del ha'Elohim de la casa de Obed Edom a la Ciudad de Dawid, en medio de regocijo.

13 Cuando los que llevaban el Arca de Elohim habían avanzado seis pasos, sacrificó un toro y un carnero cebado.

14 Dawid danzaba con toda su fuerza delante de YHWH; Dawid estaba vestido con un efod de lino.

15 Así Dawid y toda la Casa de Yisrael subieron el Arca de YHWH, con gritos y sonido de corneta.

16 Cuando el Arca de YHWH entraba en la Ciudad de Dawid, Mikhal hija de Shaúl miró por la ventana y vio al rey Dawid saltando y danzando delante de YHWH; y lo despreció por eso.

17 Trajeron el Arca de YHWH y la colocaron en su lugar dentro de la carpa que Dawid había erigido para ella, y Dawid sacrificó ofrendas quemadas y ofrendas de bienestar delante de YHWH.

18 Cuando Dawid acabó de sacrificar las ofrendas quemadas y las ofrendas de bienestar, bendijo al pueblo en el nombre de YHWH de los Ejércitos.

19 Y distribuyó entre todo el pueblo – entre toda la multitud de Yisrael, hombres y mujeres por igual a cada uno una hogaza de pan, una torta hecha en sartén, y una torta de pasas. Entonces todo el pueblo se fue a sus casas.

20 Dawid regresó para bendecir a su familia. Y Mikhal hija de Shaúl salió a recibir a Dawid y le dijo: “¡Cómo se ha cubierto de honra hoy el rey de Yisrael descubriéndose hoy a la vista de las criadas de sus servidores, como se descubriría un cualquiera!”

21 Dawid le respondió a Mikhal: “Fue delante de YHWH, que me eligió en lugar de tu padre y de toda su casa y me nombró gobernante del pueblo de YHWH, de Yisrael. Yo danzaré delante de YHWH

22 y me deshonraré aún más, y me rebajaré ante mis propios ojos; pero entre las criadas que has mencionado seré honrado”

23 Así que hasta el día de su muerte Mikhal hija de Shaúl no tuvo hijos.

7

1 Cuando el rey estaba establecido en su palacio y YHWH le había concedido seguridad de todos sus enemigos en derredor,

2 el rey le dijo al profeta Natán: “Mira; yo habito en una casa de cedro, mientras que el Arca de ha'Elohim habita en una carpa.

3 Natán le dijo al rey: “Ve y haz todo lo que tengas en mente, que YHWH está contigo”.

4 Pero aquella misma noche vino la palabra de YHWH a Natán:

5 “Ve y dile a mi servidor Dawid que así ha dicho YHWH: ‘¿Tú eres el que me vas a edificar una casa para yo la habite?

6 Desde el día en que saqué a los hijos de Yisrael de Mitsráyim, hasta el día de hoy yo no he habitado en una casa, sino que he estado peregrinando en una carpa y en una morada.

7 Mientras peregrinaba con todos los hijos de Yisrael, ¿alguna vez le reproché a alguno de los dirigentes tribales a los que nombré para cuidar de mi pueblo Yisrael: ‘¿Por qué no me han edificado una casa de cedro?’

8 “Además, dile a mi servidor Dawid que así ha dicho YHWH de los Ejércitos: ‘Yo te tomé del prado, de detrás del rebaño, para que fueras gobernante de mi pueblo Yisrael,

9 y he estado contigo por dondequiera que has andado y he eliminado a todos tus enemigos delante de ti. Además, yo te daré un gran renombre como el de los más grandes hombres de la tierra.

10 Yo estableceré un hogar para mi pueblo Yisrael y lo plantaré firme, para que habite seguro y no tiemble más. Los malvados no volverán a afligirlo como en el pasado,

11 desde el día en que nombré capitanes sobre mi pueblo Yisrael. Yo te daré descanso de todos tus enemigos’. “YHWH te declara que él, YHWH, establecerá una casa para ti.

12 Cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres, yo levantaré después de ti a un descendiente tuyo, uno de tus propias entrañas, y afirmaré su reinado.

13 El edificará una casa para mi nombre, y yo estableceré su trono real para siempre.

14 Yo seré un padre para él, y él será un hijo para mí. Cuando haga mal, yo lo castigaré con vara de hombres y con aflicción de mortales;

15 pero nunca retiraré de él mi favor, como lo retiré de Shaúl, a quien quité para hacerte lugar.

16 Tu casa y tu reinado estarán siempre seguros delante de ti; tu trono se establecerá para siempre’”.

17 Natán le habló a Dawid conforme a todas estas palabras y a toda esta profecía.

18 Entonces el rey Dawid vino y se sentó delante de YHWH y dijo: “Oh Adonay YHWH, ¿qué soy yo, y qué es mi familia para que me hayas traído hasta aquí?

19 Y aún esto, Adonay YHWH, te ha parecido poco, pues también has hablado del futuro de la casa de tu servidor. Que esa sea la ley para el pueblo, oh Adonay YHWH.

20 ¿Qué más te puede decir Dawid? Tú conoces a tu servidor, oh Adonay YHWH.

21 Por causa de tu palabra y por tu propio acuerdo has realizado esta gran obra, y la diste a conocer a tu servidor.

22 ¡Tú eres grande en verdad, oh YHWH Elohim! No hay nadie como tú, ni hay Elohim aparte de ti, según hemos oído siempre.

23 “¿Y quién es como tu pueblo Yisrael, una nación única sobre la tierra, a la que Elohim fue y rescató como su pueblo, ganando renombre para sí mismo y realizando grandes y maravillosas obras para ellos [y] para tu tierra –[expulsando] naciones y sus deidades ante tu pueblo a quien rescataste para ti de Mitsráyim.

24 Has establecido a tu pueblo Yisrael como tu propio pueblo para siempre; y tú, oh YHWH, has venido a ser su Elohim.

25 “Y Ahora, oh YHWH Elohim, cúmplele tu promesa a tu servidor y a su casa para siempre; y haz como has prometido.

26 Y que tu nombre sea glorificado para siempre, al decir la gente: ‘YHWH de los Ejércitos es el Elohim de Yisrael’; y que la casa de tu servidor Dawid sea estable delante de ti.

27 Por cuanto tú, oh YHWH de los Ejércitos, Elohim de Yisrael, le has revelado a tu servidor que tú le edificarás una casa a él, tu servidor se ha atrevido dirigirte esta oración.

28 Y ahora, oh Adonay YHWH, tú eres ha'Elohim y tus palabras seguramente resultarán verdaderas, y tú le has hecho esa generosa promesa a tu servidor.

29 Por lo tanto, ten a bien bendecir la casa de tu servidor, a fin de que permanezca delante de ti para siempre; porque tú has hablado, oh Adonay YHWH. Que la casa de tu servidor sea bendita para siempre por tu bendición”.

8

1 Algún tiempo después, Dawid atacó a los pelishtinos y los sometió; y Dawid tomó Méteg Haamá de los pelishtinos.

2 También derrotó a los Moavitas. Los hizo tenderse en el suelo y los midió con un cordel; midió dos cordeles para los que iban a morir, y un cordel entero para los que iban a vivir. Y los Moavitas vinieron a ser vasallos tributarios de Dawid.

3 Dawid derrotó a Hadadézer hijo de Rejov, rey de Tsovah, cuando éste iba a restaurar su monumento en el río Perat.

4 Dawid capturó de sus ejércitos 1,700 jinetes y 20,000 soldados de a pie; y Dawid descaderó todos los caballos de los carros, excepto cien que retuvo.

5 Y cuando los aramitas de Daméseq fueron en ayuda de Hadadézer, rey de Tsovah, Dawid derribó a 22,000 de los aramitas.

6 Dawid instaló puestos militares en Aram de Daméseq, y los aramitas vinieron a ser vasallos tributarios de Dawid. YHWH le daba la victoria a Dawid por dondequiera que iba.

7 Dawid tomó los escudos de oro que llevaba la comitiva de Hadadézer y los trajo a Yerushalem;

8 y de Bétaj y de Berotay, poblados de Hadadézer, el rey Dawid tomó una vasta cantidad de cobre.

9 Cuando el rey Toy de Jamat oyó que Dawid había derrotado a todo el ejército de Hadadézer,

10 Toy envió a su hijo Yoram al rey Dawid para saludarlo y felicitarlo por su victoria militar contra Hadadézer porque Hadadézer había estado en guerra con Toy. [Yoram] llevó consigo objetos de plata, de oro y de bronce.

11 El rey Dawid los dedicó a YHWH, junto con la plata y el oro que había dedicado, [tomadas] de todas las naciones que había conquistado:

12 de Edom, de Moav, y de Amón; de los pelishtinos y de los amaleqitas, y del botín de Hadadézer hijo de Rejov, rey de Tsovah.

13 Dawid adquirió fama cuando regresó de derrotar a Edom en el Valle de la Sal,18,000 en total.

14 Instaló puestos militares en Edom –por toda Edom instaló puestos militares y todos los edomitas vinieron a ser vasallos de Dawid. YHWH le daba la victoria a Dawid por dondequiera que iba.

15 Dawid reinó sobre todo Yisrael, y practicó Dawid verdadera justicia con todo su pueblo.

16 Yoav hijo de Tseruyah era comandante del ejército; Yahoshafat hijo de Ajilud era el cronista;

17 Tsadoq hijo de Ajituv y Ajimélekh hijo de Evyatar eran sacerdotes; Serayah era escriba;

18 Benayahu hijo de Yahoyadá era comandante de los keretitas y los peletitas; y los hijos de Dawid eran sacerdotes.

9

1 Dawid preguntó: “¿Hay todavía alguno que haya quedado de la casa de Shaúl a quien yo pueda mostrar bondad por amor a Yahonatán?”

2 Había un servidor de la casa de Shaúl que se llamaba Tsivá, y lo llamaron a la presencia de Dawid. El rey le preguntó: “¿Eres tú Tsivá?” El respondió: “Servidor suyo”.

3 El rey le preguntó: “¿Queda alguien de la casa de Shaúl a quien yo pueda mostrar bondad como juré delante de Elohim?” Tsivá respondió al rey: “Sí, aún queda un hijo de Yahonatán, lisiado de ambos pies”.

4 El rey le preguntó: “¿Dónde está?” y Tsivá le respondió al rey: “Está en la casa de Makhir hijo de Amiel, en Lodevar”.

5 El rey Dawid envió a traerlo de la casa de Makhir hijo de Amiel, de Lo-devar;

6 y cuando Mefivóshet hijo de Yahonatán, hijo de Shaúl, llegó donde Dawid, cayó sobre su rostro y se postró. Dawid le dijo: “¿Mefivóshet?” Y él respondió: “Aquí está su servidor”.

7 Dawid le dijo: “No tengas temor, que yo te mostraré bondad por amor a tu padre Yahonatán. Te devolveré todas las tierras de tu abuelo Shaúl; además, tú comerás siempre a mi mesa.

8 [Mefivóshet] se postró otra vez, y preguntó: “¿Quién es su servidor, para que usted le muestre consideración a un perro muerto como yo?”

9 El rey llamó a Tsivá, mayordomo de Shaúl, y le dijo: “Yo le he dado al nieto de tu amo todo lo que pertenecía a Shaúl y a toda su familia.

10 Tú y tus hijos y tus esclavos labrarán la tierra para él y almacenarán [los productos] para proveerle al hijo de tu amo alimento para vivir; pero Mefivóshet, el nieto de tu amo, comerá siempre a mi mesa”. –Tsivá tenía quince hijos y veinte esclavos.–

11 Tsivá le respondió al rey: “Su servidor hará tal como mande mi amo el rey a su servidor. Mefivóshet comerá a mi mesa como uno de los hijos del rey”.

12 Mefivóshet tenía un hijo pequeño que se llamaba Mikhá; y todos los miembros de la familia de Tsivá trabajaban para Mefivóshet.

13 Mefivóshet vivía en Yerushalem, porque comía regularmente a la mesa del rey. El era cojo de ambos pies.

10

1 Algún tiempo después, murió el rey de Amón, y su hijo Janún le sucedió como rey.

2 Dawid pensó: “Mostraré bondad a Janún hijo de Najash, como su padre mostró bondad conmigo”. Envió a sus cortesanos con un mensaje de condolencia para él por la muerte de su padre. Pero cuando los cortesanos de Dawid llegaron a la tierra de Amón,

3 los oficiales amonitas le dijeron a su amo Janún: “¿Te parece que Dawid está en verdad honrando a tu padre, simplemente porque te ha enviado unos hombres con condolencias? Mira, Dawid ha enviado a sus cortesanos a explorar y espiar la ciudad para destruirla”.

4 Entonces Janún agarró a los servidores de Dawid, le recortó un lado de la barba y les cortó la mitad de sus vestidos hasta las nalgas, y los despidió.

5 Cuando le informaron eso a Dawid, mandó que fueran a encontrarlos, porque los hombres estaban sumamente avergonzados. Y el rey mandó que les dijeran: “Quédense en Yerikó hasta que les vuelva a crecer la barba; entonces podrán volver”.

6 Los amonitas se dieron cuenta de que habían incurrido en la ira de Dawid; así que los amonitas enviaron agentes y alquilaron aramitas de Bet Rejov y aramitas de Tsovah 20,000 soldados de a pie el rey de Maakhah [con] 1,000 hombres, y 12,000 hombres de Tob.

7 Al enterarse de esto, Dawid envió a Yoav con todo el ejército [incluyendo a] los combatientes profesionales.

8 Los amonitas salieron y tomaron su posición de batalla a la entrada de la puerta, mientras que los aramitas de Tsovah y de Rejov, y los hombres de Tob y de Maakhah tomaron su posición aparte en el campo.

9 Yoav vio que había un frente de batalla contra él tanto delante como detrás. Así que hizo una selección de todos los hombres escogidos de Yisrael y los alineó contra los aramitas,

10 y al resto de las tropas las puso bajo el comando de su hermano Avishay y los alineó contra los amonitas.

11 [Yoav] dijo: “Si los aramitas resultan demasiado fuertes para mí, tú vienes en mi ayuda; y si los amonitas resultan demasiado fuertes para ti, yo voy en tu ayuda.

12 Seamos fuertes y resueltos por nuestro pueblo y por la tierra de nuestro Elohim; y YHWH hará lo que le parezca bien”.

13 Yoav y las tropas que lo acompañaban marcharon a la batalla contra los aramitas, quienes huyeron ante él.

14 Y cuando los amonitas vieron que los aramitas habían huido, huyeron ante Avishay y entraron en la ciudad. Entonces Yoav detuvo el ataque contra a los amonitas, y volvió a Yerushalem.

15 Cuando los aramitas se vieron derrotados por Yisrael, volvieron a agrupar sus fuerzas.

16 Hadadézer envió a traer a los aramitas del otro lado del Río; estos llegaron a Jelam dirigidos por Shovakh, comandante del ejército de Hadadézer.

17 Cuando se le informó a Dawid, éste reunió a todo Yisrael, cruzó el Yardén, y llegó a Jelam. Los aramitas dispusieron sus fuerzas contra Dawid y lo atacaron;

18 pero los aramitas huyeron ante Yisrael. Dawid mató a 700 cocheros aramitas y a 40,000 jinetes; también derribó a Shovakh, comandante del ejército de Hadadézer, quien murió allí mismo.

19 Y cuando todos los reyes vasallos de Hadadézer vieron que habían sido derrotados por Yisrael, se sometieron a Yisrael y se hicieron sus vasallos. Y los aramitas tuvieron miedo de volver a ayudar a los hijos de Amón.

11

1 A la vuelta de un año, por la época cuando los reyes suelen salir [a la batalla], Dawid envió a Yoav con sus servidores y con todo Yisrael, y devastaron a Amón y sitiaron a Rabah; Dawid se había quedado en Yerushalem.

2 Una vez al atardecer, Dawid se levantó de su cama y se paseaba por la azotea del palacio real; y vio desde la azotea a una mujer que se estaba bañando. La mujer era muy bella,

3 y el rey mandó alguien a preguntar por la mujer. Este informó: “Ella es BatSheva hija de Eliam [y] esposa de Uriyah el jetita”

4 Dawid envió mensajeros para tomarla; ella vino a él, y él se acostó con ella –ella acababa de purificarse después de su período– luego ella regresó a su casa.

5 La mujer concibió, y le mandó a decir a Dawid: “Estoy encinta”.

6 Entonces Dawid le mandó un mensaje a Yoav: “Envíame a Uriyah el jetita”; y Yoav envió a Uriyah donde Dawid.

7 Cuando Uriyah vino donde él, Dawid le preguntó cómo estaban Yoav y las tropas, y cómo iba la guerra.

8 Después Dawid le dijo a Uriyah: “Baja a tu casa y lávate los pies”. Cuando Uriyah salió del palacio real, se envió tras él un obsequio de parte del rey.

9 Pero Uriyah durmió a la entrada del palacio real, junto con los otros oficiales de su amo, y no bajó a su casa.

10 Cuando le informaron a Dawid que Uriyah no había bajado a su casa, Dawid le preguntó a Uriyah: “Acabas de llegar de un viaje, ¿por qué no bajaste a tu casa?

11 Uriyah respondió a Dawid: “El Arca, Yisrael y Yahudah están en Sukot, y mi amo Yoav y los hombres de Su Majestad están acampados al aire libre; ¿cómo podría yo irme a mi casa para comer y beber y dormir con mi esposa? ¡Por vida suya, por su propia vida, que no haré tal cosa!”

12 Dawid le dijo a Uriyah: “Quédate hoy también aquí, y mañana te dejaré ir”. Entonces Uriyah se quedó en Yerushalem aquel día. Al día siguiente,

13 Dawid lo invitó, y Uriyah comió y bebió con él hasta que lo emborrachó; pero al anochecer [Uriyah] salió a dormir en el mismo lugar, con los oficiales de su amo; no bajó a su casa.

14 Por la mañana, Dawid le escribió una carta a Yoav, y la envió por medio de Uriyah.

15 En la carta escribió lo siguiente: “Pongan a Uriyah en el frente donde la lucha sea más fiera; luego retírense, para que lo maten”.

16 Así que cuando Yoav estaba sitiando la ciudad, puso a Uriyah en el lugar donde sabía que estaban los guerreros más capaces.

17 Los hombres de la ciudad salieron y atacaron a Yoav, y cayeron algunos oficiales de Dawid entre las tropas; Uriyah el jetita estaba entre los que murieron.

18 Yoav le mandó a Dawid un informe completo de la batalla.

19 Instruyó al mensajero lo siguiente: “Cuando acabes de informarle al rey todos los detalles de la batalla,

20 puede que el rey se enoje y te diga: “¿Por qué se acercaron tanto a la ciudad para atacarla? ¿No sabían que ellos tirarían desde arriba del muro?

21 ¿Quién derribó a Avimélekh hijo de Yerubéshet? ¿No fue una mujer quien arrojó sobre él una piedra superior de molino desde arriba del muro en Tebets, por lo cual murió? ¿Por qué se acercaron tanto al muro?” Entonces dile: “Su servidor Uriyah el jetita estuvo entre los que murieron’”.

22 El mensajero salió; y al llegar le contó a Dawid todo lo que Yoav le había mandado decir.

23 El mensajero le dijo a Dawid: “Primero los hombres prevalecieron contra nosotros y salieron al campo contra nosotros; luego nosotros los hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta.

24 Pero los arqueros tiraron contra sus servidores desde arriba del muro y murieron algunos de los servidores de Su Majestad; su servidor Uriyah el jetita cayó también”.

25 Entonces Dawid le dijo al mensajero: “Dale este mensaje a Yoav: ‘No te angusties por el asunto. La espada siempre cobra sus bajas. Refuerza tu ataque contra la ciudad y destrúyela’. Y tú anímalo”.

26 Cuando la esposa de Uriyah oyó que su esposo Uriyah había muerto, hizo duelo por su esposo.

27 Después que pasó el período de luto, Dawid mandó a traerla a su palacio; ella vino a ser su esposa y le dio a luz un hijo. Pero YHWH estaba disgustado por lo que había hecho Dawid,

12

1 y YHWH envió a Natán donde Dawid. Este vino a él y le dijo: “Había dos hombres en la misma ciudad, uno rico y el otro pobre.

2 El rico tenía muy grandes rebaños y manadas,

3 pero el pobre no tenía más que una sola corderita que había comprado. El la había criado y ésta había crecido junto con él y sus hijos; ella comía de su bocado de pan, bebía de su vaso, y dormía en su seno; era como una hija para él.

4 Un día, vino un viajero donde el hombre rico, y éste no quiso tomar nada de sus propios rebaños ni de sus manadas para prepararle una cena al huésped que le había llegado; de manera que tomó la corderita de aquel hombre pobre, y la preparó para el hombre que había venido a él”.

5 Dawid se encendió en gran ira contra aquel hombre, y le dijo a Natán: “¡Por vida de YHWH, que el que hizo semejante cosa merece morir!

6 Debe pagar cuatro veces el valor de la corderita, porque hizo semejante cosa y no tuvo compasión”.

7 Entonces Natán le dijo a Dawid: “¡Ese hombre eres tú! Así ha dicho YHWH, el Elohim de Yisrael: Fui yo el te ungió como rey sobre Yisrael y fui yo el que te rescató de la mano de Shaúl.

8 Yo te di la casa de tu amo y te entregué las mujeres de tu amo; y te di la Casa de Yisrael y de Yahudah; y si esto fuera poco, yo te añadiría el doble de eso.

9 ¿Por qué, entonces, menospreciaste el mandato de YHWH e hiciste lo que le desagrada? Has entregado a la espada a Uriyah el jetita; tomaste a su esposa y la hiciste esposa tuya y a él lo mataste con la espada de los amonitas.

10 Por eso la espada nunca se apartará de tu Casa, porque me has menospreciado al tomar la esposa de Uriyah el jetita y hacerla esposa tuya’.

11 Así ha dicho YHWH: Yo haré que se levante contra ti una calamidad en tu propia casa; tomaré tus esposas y se las daré a otro hombre ante tus propios ojos y él se acostará con tus esposas bajo este mismo techo.

12 Tú actuaste en secreto, pero yo haré que esto suceda a la vista de todo Yisrael y en pleno día”.

13 Dawid le dijo a Natán: “¡Soy culpable delante de YHWH!” Y Natán le respondió a Dawid: “YHWH ha perdonado tu pecado; no morirás.

14 Sin embargo, como has blasfemado a YHWH con esa acción, aún el hijo que está por nacerte morirá”.

15 Natán regresó a su casa, y YHWH afligió al niño que la esposa de Uriyah le había dado a Dawid, y se enfermó de gravedad.

16 Dawid le rogó a ha'Elohim por el niño; Dawid ayunó, y entró y pasó la noche acostado en el suelo.

17 Los servidores ancianos de su casa fueron y trataron de inducirlo a que se levantara del suelo; pero él no quiso, ni tampoco quiso tomar alimentos con ellos.

18 Al séptimo día murió el niño. Los servidores de Dawid tenían miedo de informarle a Dawid que el niño había muerto; pues pensaban así: “Nosotros le hablábamos cuando el niño todavía vivía y no nos quería escuchar, ¿cómo vamos a decirle que el niño ha muerto? ¡Podría hacer algo terrible!”

19 Cuando Dawid vio que sus servidores hablaban en susurros, Dawid entendió que el niño había muerto. Entonces Dawid preguntó a sus servidores: “¿Ha muerto el niño?” Ellos respondieron: “Ha muerto”.

20 Entonces Dawid se levantó del suelo; se baño y se ungió, y se cambió de ropa. Entró en la casa de YHWH y se postró. Después fue a su casa y pidió comida; le sirvieron comida, y comió.

21 Sus cortesanos le preguntaron: “¿Por qué ha actuado usted de esa manera? Mientras el niño vivía, usted ayunaba y lloraba; pero ahora que ha muerto, se levanta y come”.

22 El respondió: “Mientras el niño vivía, yo ayunaba y lloraba porque pensaba: ‘Quién sabe si YHWH tendrá compasión de mí, y el niño vivirá’.

23 Pero ahora que está muerto, ¿para qué voy a ayunar? ¿Podré yo hacerlo volver? ¡Yo iré a él, pero él nunca volverá a mí!”

24 Dawid consoló a su esposa BatSheva; fue a ella y se acostó con ella. Ella dio a luz un hijo y lo llamó Shelomoh Pacífico. YHWH favorecía al niño,

25 y envió un mensaje mediante el profeta Natán; y lo llamaron Yedidyah amado de Yah, por instancias de YHWH.

26 Yoav estaba atacando a Rabah de los amonitas y capturó la ciudad real.

27 Yoav envió mensajeros a Dawid diciendo: “He atacado a Rabah y ya he capturado el Barrio de las Aguas.

28 Ahora reúne al resto de las tropas y sitia la ciudad y captúrala tú; si no, capturaré la ciudad yo mismo, y se le dará mi nombre”.

29 Dawid reunió a todas las tropas y marchó contra Rabah, la atacó y la capturó.

30 Tomaron la corona de la cabeza de su rey y la pusieron en la cabeza de Dawid pesaba un talento de oro, y tenía piedras preciosas. También sacó una vasta cantidad de botín de la ciudad.

31 A la gente que estaba en ella la sacó y la puso a trabajar con sierras, trillos de hierro, y hachas de hierro, o los asignó a hacer ladrillos. Dawid hizo lo mismo con todos los pueblos de los amonitas. Luego Dawid regresó con todas las tropas a Yerushalem.

13

1 Esto sucedió algún tiempo después: Avshalom hijo de Dawid tenía una hermana hermosa que se llamaba Tamar, y Amnón hijo de Dawid se enamoró de ella.

2 Amnón estaba tan angustiado por su hermana; porque siendo ella virgen, le parecía a Amnón difícil hacerle algo.

3 Amnón tenía un amigo que se llamaba Yonadav, el hijo de Shimá, hermano de Dawid; Yonadav era un hombre muy astuto.

4 Y le preguntó: “¿Por qué vas enflaqueciendo así, oh príncipe, de día en día? Cuéntamelo a mí”. Amnón le respondió: “¡Estoy enamorado de Tamar, la hermana de mi hermano Avshalom!”

5 Yonadav le dijo: “Acuéstate en tu cama y finge estar enfermo. Cuando tu padre venga a verte, dile: ‘Que venga mi hermana Tamar y me dé algo de comer. Que prepare delante de mí una comida, de modo que yo la vea y ella me la sirva’”.

6 Amnón se acostó y fingió estar enfermo. El rey fue a verlo, y Amnón le dijo al rey: “Que venga mi hermana Tamar y prepare delante de mí un par de tortas, y que me las traiga”.

7 Dawid le envió un mensaje a Tamar en el palacio, diciendo: “Ve, por favor, a la casa de tu hermano Amnón y prepárale una comida”.

8 Tamar fue a la casa de su hermano Amnón, quien se encontraba acostado. Tomó masa, la amasó, hizo tortas delante de él y cocinó las tortas.

9 Luego tomó la sartén y le sirvió. Pero Amnón no quiso comer y ordenó que se retiraran todos de allí. Después que todos se retiraron,

10 Amnón le dijo a Tamar: “Trae la comida al dormitorio y dámela tú misma”. Tamar tomó los pasteles que había hecho y se los llevó a su hermano Amnón al dormitorio.

11 Pero cuando ella se los sirvió, él se aferró a ella y le dijo: “Ven, acuéstate conmigo, hermana mía”.

12 Pero ella le dijo: “No, hermano mío. No me fuerces. ¡Esas cosas no se hacen en Yisrael! ¡No hagas tal vileza!

13 ¿A dónde iría yo con mi deshonra? Y tú mismo serías considerado como uno de los hombres viles en Yisrael. Por favor, háblale al rey; él no rehusará darme a ti”.

14 Pero él no la quiso escuchar; como era más fuerte que ella, se acostó con ella por la fuerza.

15 Luego Amnón sintió un gran odio por ella; de hecho, el odio por ella fue mayor que la pasión con que la había amado. Y Amnón le dijo: “¡Levántate y vete!”

16 Ella le rogó: “Por favor, no cometas ese mal; echarme sería aún peor que el primer mal que cometiste contra mí”. Pero él no la quiso escuchar.

17 Llamó a su criado que le servía y le dijo: “Echa a ésta fuera de aquí, y ponle la tranca a la puerta tras ella”.

18 Ella estaba vestida con una túnica de diversos colores, porque las princesas vírgenes acostumbraban usar ropas así. Su criado la echó fuera y le puso la tranca a la puerta tras ella.

19 Tamar se echó ceniza sobre la cabeza y desgarró su túnica de diversos colores que llevaba; se puso las manos sobre la cabeza, y se fue gritando.

20 Su hermano Avshalom le preguntó: “¿Fue tu hermano Amnón el que te hizo eso? Por el momento, hermana mía, guarda silencio acerca de esto; él es tu hermano. No tomes tan a pecho este asunto”. Y Tamar se quedó desolada en la casa de su hermano Avshalom.

21 Cuando el rey Dawid oyó todo esto, se enojó mucho.

22 Avshalom no le dirigió una palabra a Amnón, ni buena ni mala; pero Avshalom odió a Amnón por haber violado a su hermana Tamar.

23 Dos años después, cuando Avshalom estaba haciendo trasquilar sus rebaños en Báal Hazor, cerca de Efráyim, Avshalom invitó a todos los hijos del rey.

24 Y Avshalom fue donde el rey y le dijo: “Su servidor está haciendo trasquilar sus rebaños. ¿Quieren Su Majestad y su comitiva acompañar a su servidor?

25 Pero el rey le respondió a Avshalom: “No, hijo mío. No debemos ir todos, porque seríamos una carga para ti”. Aunque le insistió, él no quiso ir, pero lo bendijo.

26 Entonces Avshalom dijo: “En ese caso, que venga con nosotros mi hermano Amnón”, a lo que el rey respondió: “El no irá contigo”

27 Pero como Avshalom le insistió, dejó ir con él a Amnón y a todos los otros príncipes.

28 Avshalom había dado estas órdenes a sus criados: “Miren, cuando Amnón esté eufórico por el vino y yo les diga que hieran a Amnón, ¡mátenlo! No tengan miedo, que soy yo quien les da la orden. ¡Actúen con determinación, como hombres valientes!”

29 Los criados de Avshalom le hicieron a Amnón lo que Avshalom les había mandado; entonces todos los otros príncipes se montaron en sus mulos y huyeron.

30 Iban todavía de camino cuando le llegó a Dawid el rumor de que Avshalom había matado a todos los príncipes, y que no había sobrevivido ninguno de ellos.

31 Ante eso, Dawid desgarró sus vestiduras y se echó en el suelo, y todos sus cortesanos permanecieron a su lado con sus ropas desgarradas

32 Pero Yonadav, el hijo de Shimah, hermano de Dawid, dijo: “No crea mi amo que han matado a todos los jóvenes príncipes. Sólo Amnón ha muerto, porque estaba decidido por orden de Avshalom desde el día en que Amnón violó a su hermana Tamar.

33 Así que no le haga caso mi amo el rey al rumor de que todos los hijos del rey han sido asesinados, porque sólo Amnón ha muerto”.

34 Entretanto Avshalom había escapado. El guardia de turno miró y vio que venía una gran multitud por el camino del oeste, por el lado de la colina.

35 Yonadav le dijo al rey: “¡Mire, han llegado los príncipes! Es tal como le había dicho su servidor.

36 Cuando él acabó de hablar, llegaron los príncipes y rompieron a llorar; y el rey y todos sus corte-sanos lloraron amargamente también.

37 Avshalom había huido y se había ido donde Talmay hijo de Amijud, rey de Gueshur. Y [el rey Dawid] lloraba por su hijo todos los días.

38 Avshalom, que había huido a Gueshur, permaneció allí tres años.

39 Y el rey Dawid se consumía por ver a Avshalom, porque ya se había consolado de la muerte de Amnón.

14

1 Yoav, hijo de Tseruyah se dio cuenta de que el rey tenía la mente en Avshalom;

2 así que Yoav mandó a traer de Teqoa a una mujer sabia, y le dijo: “Finge que estás de duelo; ponte un vestido de luto y no te unjas con aceite; y actúa como una mujer que hace tiempo guarda luto por algún muerto.

3 Luego entra a la presencia del rey y habla con él de esta manera”. Y Yoav le indicó lo que debía decir.

4 Aquella mujer de Teqoa vino donde el rey, se tiró con el rostro en el suelo, y se postró. Y gritó: “¡Socórrame, oh rey!”

5 El rey le preguntó: “¿Qué te pasa?” Y ella respondió: “¡Ay de mí! Soy una viuda; mi marido ha muerto.

6 Su sierva tenía dos hijos. Los dos pelearon en el campo donde no había nadie que los separara, y uno de ellos hirió al otro y lo mató.

7 Entonces todo el clan confrontó a su sierva, diciendo: ‘Entrega al que mató a su hermano, para que lo matemos por haber matado a su hermano, aún cuando eliminemos al heredero’. ¡Así extinguirán el último carbón encendido que me queda, y dejarán a mi esposo sin nombre ni descendencia sobre la tierra!”

8 El rey le dijo a la mujer: “Ve a tu casa, que yo expediré una orden en tu favor”.

9 Y la mujer de Teqoa le dijo al rey: “¡Oh mi amo el rey, que la culpa sea sobre mí y sobre mi casa ancestral! Su Majestad y su trono sean sin culpa”.

10 El rey dijo: “Si alguien te dice algo más, tráelo donde mí, y nunca te volverá molestar”.

11 Ella respondió: “Acuérdese Su Majestad de YHWH su Elohim, y restrinja al vengador de sangre que se inclina a destruir, no sea que destruya a mi hijo”. Y él respondió: “¡Por vida de YHWH, que no caerá en tierra ni un cabello de la cabeza de tu hijo!”

12 Entonces la mujer dijo: “Por favor, permita que su sierva diga otra palabra a mi amo el rey”. El dijo: “Habla”.

13 Y la mujer dijo: “¿Por qué, entonces, ha planeado usted algo así contra el pueblo de Elohim? Al hacer este pronunciamiento, Su Majestad se condena a sí mismo porque Su Majestad no ha hecho regresar a su propio desterrado.

14 Todos tenemos que morir; somos como el agua derramada en la tierra, que no se puede recoger. Elohim no le va quitar la vida a uno que hace planes para que nadie permanezca desterrado.

15 Y la razón por la que he venido a decirle esto a mi amo el rey, es que el pueblo me ha atemorizado. Su servidora pensó: Le hablaré al rey; quizás él haga lo que su servidora le pida.

16 Porque Su Majestad estará de acuerdo en librar a su servidora de mano del hombre que busca destruirme tanto a mí como a mi hijo de la heredad de Elohim.

17 Su servidora pensó: ¡Que sea de consuelo la respuesta de mi amo el rey; porque mi amo el rey es como un mensajero de ha'Elohim, que lo entiende todo, bueno y malo. ¡Que YHWH su Elohim esté con usted!”

18 En respuesta, el rey le dijo a la mujer: “¡No me encubras nada de lo que te voy a preguntar!” La mujer respondió: “Hable mi amo el rey”.

19 El rey preguntó: “¿Está Yoav implicado contigo en todo esto?” La mujer respondió: “¡Por vida suya, oh mi amo el rey! Nadie puede negar que es tal como dice mi amo el rey”. Sí, fue Yoav su servidor quien me mandó, y fue él quien le indicó a su servidora todo lo que debía decir.

20 Fue para ocultar el verdadero propósito del asunto que su servidor Yoav hizo esto. Mi amo es tan sabio como un mensajero de ha'Elohim, y conoce todo lo que sucede en el país”.

21 Entonces el rey le dijo a Yoav: “Voy a conceder eso. Ve y haz volver a mi muchacho Avshalom”.

22 Yoav se tiró con el rostro en tierra y se postró. Yoav bendijo al rey y dijo: “Hoy ha entendido su servidor que ha hallado favor ante usted, oh mi amo el rey, pues Su Majestad ha concedido la petición de su servidor”.

23 Y Yoav fue enseguida a Gueshur y trajo a Avshalom a Yerushalem.

24 Pero el rey dijo: “Que se vaya directamente a su casa y no se me presente”. Así que Avshalom se fue directamente a su casa y no se presentó ante el rey.

25 Ningún hombre en todo Yisrael era tan admirado por su belleza como Avshalom; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había defecto en él.

26 Cuando se cortaba el cabello tenía que cortárselo cada año, porque se le volvía muy pesado el cabello de su cabeza pesaba 200 shékels de peso real.

27 Avshalom tuvo tres hijos y una hija, que se llamaba Tamar. Ella era una mujer hermosa.

28 Avshalom vivió dos años en Yerushalem sin presentarse delante del rey.

29 Entonces Avshalom mandó llamar a Yoav para enviarlo donde el rey, pero Yoav no quiso venir a él. Lo mandó llamar por segunda vez, pero él no quiso venir.

30 Entonces [Avshalom] dijo a sus servidores: “Miren, la parcela de Yoav está junto a la mía, y allí él tiene cebada. Vayan y préndanle fuego”. Y los servidores de Avshalom le prendieron fuego a la parcela.

31 Yoav fue enseguida a la casa de Avshalom y le preguntó: “¿Por qué tus servidores le han prendido fuego a mi parcela?”

32 Avshalom le respondió a Yoav: “Yo envié por ti para que vinieras acá; quería enviarte donde el rey para que le dijeras [por mí]: ‘¿Para qué vine de Gueshur? Hubiera sido mejor quedarme allá. Ahora, quiero presentarme delante del rey; y si soy culpable de algo, que me haga morir’.

33 Yoav fue donde el rey y se lo informó; entonces llamó a Avshalom. Éste vino donde el rey y se postró con su rostro en tierra ante él. Y el rey besó a Avshalom.

15

1 Algún tiempo después, Avshalom se consiguió un carro, caballos y cincuenta corredores.

2 Avshalom se levantaba muy de mañana y se ponía de pie a un lado del camino que conduce a la puerta de la ciudad; y siempre que alguien tenía un caso por el que iba a juicio ante el rey, Avshalom lo llamaba y le preguntaba: “¿De qué poblado eres?” Y cuando él respondía: “Tu servidor es de tal o cual tribu de Yisrael”,

3 Avshalom le decía: “Es claro que tu reclamo es bueno y justo, pero no hay nadie asignado para oírte de parte del rey”.

4 Y Avshalom añadía: “¡Si solamente me nombraran juez en el país, para que todo el que tuviese una disputa legal viniera donde mí, yo me encargaría de que se le hiciera justicia!”

5 Y cuando alguno se acercaba para postrarse ante él, [Avshalom] extendía la mano y lo abrazaba y lo besaba.

6 Avshalom hacía esto con todos los israelitas que iban al rey para juicio. Así Avshalom se ganó el corazón de los hombres de Yisrael.

7 Después de pasar un período de cuatro años, Avshalom le dijo al rey: “Permíteme ir a Jevrón a cumplir un voto que le hice a YHWH.

8 Porque tu servidor hizo un voto cuando estaba en Gueshur de Aram, diciendo: “Si YHWH alguna vez me hace volver a Yerushalem, yo le serviré a YHWH”.

9 El rey le dijo: “Vete en paz”; y así salió y se fue a Jevrón.

10 Pero Avshalom envió agentes a todas las tribus de Yisrael para decir: “Cuando escuchen el sonido de el shofar, anuncien que Avshalom se ha hecho rey en Jevrón”.

11 Doscientos hombres de Yerushalem acompañaron a Avshalom; él los invitó y ellos fueron de buena fe, sin sospechar nada.

12 Avshalom también mandó [llamar] a Ajitófel el guilonita, consejero de Dawid, de Guiloh su poblado, cuando se iban a ofrecer los sacrificios. La conspiración cobró fuerza, y el pueblo apoyaba a Avshalom en números crecientes.

13 Alguien vino y le dijo a Dawid: “¡La lealtad de los hombres de Yisrael se ha vuelto hacia Avshalom!

14 Entonces Dawid dijo a todos sus cortesanos que estaban con él en Yerushalem: “Huyamos enseguida, o ninguno de nosotros escapará de Avshalom. Debemos irnos rápidamente, o él nos alcanzará pronto y traerá desastre sobre nosotros y pasará la ciudad a espada”.

15 Los cortesanos del rey le dijeron: “Cualquier cosa que nuestro amo el rey decida, sus servidores estamos listos”.

16 Así que el rey salió, seguido por toda su familia, excepto diez concubinas que el rey dejó para que cuidaran el palacio.

17 El rey salió, seguido por toda la gente, y se detuvieron en la última casa.

18 Todos sus seguidores pasaban a su lado, incluyendo a todos los keretitas y todos los peletitas; y todos los guetitas, seiscientos hombres que lo habían acompañado desde Gat, también pasaron delante del rey.

19 Y el rey le dijo a Itay el guetita: “¿Para qué vienes tú también con nosotros? Vuelve y quédate con el [nuevo] rey, porque que tú eres un extranjero y también un exiliado de tu país.

20 Viniste apenas ayer; ¿he de hacer que andes errante con nosotros hoy, cuando yo mismo tengo que ir sin rumbo fijo? Vuélvete, y lleva a tus parientes, en verdadera fidelidad”.

21 Itay le respondió al rey: “¡Por vida de YHWH y por vida de mi amo el rey, que dondequiera que esté mi amo el rey, allí estará también su servidor, sea para muerte o para vida!”

22 Y Dawid le dijo a Itay: “Entonces pasa adelante. E Itay el guetita y todos sus hombres y todos sus pequeños que estaban con él pasaron adelante.

23 Todo el mundo lloraba en alta voz mientras pasaban las tropas. El rey cruzó el Valle del Qedrón, y todas las tropas cruzaron por el camino al desierto.

24 En eso apareció Tsadoq, con todos los lewitas que llevaban el Arca de la Alianza de ha'Elohim; y asentaron el Arca de ha'Elohim, hasta que todo el pueblo terminó de salir de la ciudad. Ebyiatar también subió.

25 Pero el rey le dijo a Tsadoq: “Lleva el Arca de ha'Elohim de vuelta a la ciudad. Si hallo favor con YHWH, él me hará volver y me permitirá ver el Arca y su morada.

26 Y si dice: ‘No me agradas’, estoy listo; que haga conmigo lo que le plazca”.

27 Y el rey le dijo al sacerdote Tsadoq: “¿Entienden? Ustedes regresen a la seguridad de la ciudad con sus dos hijos: tu propio hijo Ajimaas y Yahonatán hijo de Evyatar.

28 Miren, yo me detendré en las estepas del desierto hasta que venga palabra de parte de ustedes para informarme”.

29 Tsadoq y Evyatar devolvieron el Arca de ha'Elohim a Yerushalem, y se quedaron allí.

30 Dawid entretanto subió la cuesta del [Monte de los] Olivos, llorando mientras subía; tenía la cabeza cubierta y andaba descalzo. Y todo el pueblo que andaba con él se cubrió cada uno su cabeza y lloraban mientras subían.

31 Le informaron a Dawid que Ajitófel estaba entre los que habían conspirado con Avshalom, y oró: “Por favor, oh YHWH, frustra el consejo de Ajitófel”.

32 Cuando Dawid llegó a la cumbre, donde la gente solía postrarse ante Elohim, Jushay el arkita le salió al encuentro, con sus vestiduras desgarradas y con tierra sobre la cabeza.

33 Dawid le dijo: “Si vienes conmigo, me serás una carga.

34 Pero si vuelves a la ciudad y le dices a Avshalom: ‘Yo seré tu servidor, oh rey; yo era servidor de tu padre anteriormente, y ahora seré servidor tuyo’, entonces podrás anular por mí el consejo de Ajitófel.

35 Tú tendrás allí a los sacerdotes Tsadoq y Evyatar, y podrás informar todo lo que oigas en la casa del rey, se lo comunicarás a los sacerdotes Tsadoq y Evyatar.

36 Además, están allí con ellos sus dos hijos, Ajimaats hijo de Tsadoq y Yahonatán hijo de Evyatar; y por medio de ellos me pueden enviar información de todo lo que ustedes oigan”.

37 Así Jushay, el amigo de Dawid, llegó a la ciudad cuando Avshalom estaba entrando en Yerushalem.

16

1 Dawid había pasado un poco más allá de la cumbre del monte cuando Tsivá el criado de Mefivóshet, salió a recibirlo con un par de asnos aparejados que llevaban 200 panes, 100 tortas de pasas, 100 tortas de higos, y una tinaja de vino.

2 El rey le preguntó a Tsivá: “¿Qué vas a hacer con eso? Tsivá respondió: “Los asnos son para que monte la familia de Su Majestad; los panes y los higos son para que coman los jóvenes; y el vino es para que beban los que se cansen en el desierto”.

3 El rey preguntó: “ ¿Y dónde está el hijo de tu amo?” Tsivá le respondió al rey: “El se quedó en Yerushalem, porque piensa que la casa de Yisrael le devolverá ahora el reino de su abuelo”

4 El rey le dijo a Tsivá: “¡Entonces todo lo que pertenece a Mefivóshet es ahora tuyo! Y Tsivá respondió: “Yo me postro. Su Majestad es muy benévolo conmigo”.

5 Cuando se acercaba el rey Dawid a Bajurim, salió de allí un miembro del clan de Shaúl un hombre llamado Shimí hijo de Guerá profiriendo insultos mientras salía.

6 Le arrojó piedras a Dawid y a todos los cortesanos del rey Dawid, mientras todas las tropas y todos los guerreros estaban a su derecha y a su izquierda.

7 Y estos eran los insultos que profería: “¡Fuera, fuera, criminal, perverso!

8 YHWH te está pagando por toda tus crímenes contra la familia de Shaúl, cuyo trono arrebataste. YHWH le está entregando el trono a tu hijo Avshalom; y tú estás en problemas porque eres un criminal”.

9 Avishay, hijo de Tseruyah, preguntó al rey: “¿Por qué hay que permitir que ese perro muerto maldiga a mi amo el rey? ¡Déjeme ir a cortarle la cabeza!”

10 Pero el rey dijo: “¿Qué tiene esto que ver con ustedes, hijos de Tseruyah? El [me] está maldiciendo solamente porque YHWH le ha dicho que maldiga a Dawid; y ¿quién le dirá: ‘¿Por qué haces eso?’”

11 Dawid les dijo además a Avishay y a todos los cortesanos: “Si mi hijo, que ha salido de mí, busca matarme, ¡cuánto más ahora el binyaminita! Déjenlo que maldiga, porque YHWH se lo ha dicho.

12 Quizás YHWH mire mi castigo y me recompense YHWH por las maldiciones que [Shimí] ha proferido hoy”.

13 Dawid y los suyos siguieron su camino, mientras Shimí iba por la ladera del monte y paralelo a él, insultando mientras iba, y arrojando piedras frente a él y esparciendo polvo.

14 El rey y todos los que lo acompañaban llegaron exhaustos, y descansaron allí.

15 Mientras tanto Avshalom y toda la gente, los hombres de Yisrael, llegaron a Yerushalem, juntos con Ajitófel.

16 Cuando Jushay el arkita, amigo de Dawid, llegó ante Avshalom, Jushay le dijo a Avshalom: “¡Viva el rey! ¡Viva el rey!”

17 Pero Avshalom le preguntó a Jushay: “¿De esta manera expresas tu lealtad para con tu amigo? ¿Por qué no te fuiste con tu amigo?”

18 Jushay le respondió a Avshalom: “No; yo seré de quien elija YHWH, este pueblo y todos los hombres de Yisrael; y con él me quedaré.

19 Además, ¿a quién voy yo a servir? ¿No es a su hijo? Como he servido a tu padre, así te serviré a ti”.

20 Entonces Avshalom le dijo a Ajitófel: “Da tu consejo sobre lo que debemos hacer.

21 Y Ajitófel le contestó a Avshalom: “Unete a las concubinas de tu padre, que él dejó para guardar el palacio. Todo el pueblo de Yisrael oirá que te has hecho odioso a tu padre, y se fortalecerán las manos de todos los que están contigo”.

22 Entonces instalaron una carpa para Avshalom sobre la azotea, y él se unió a las concubinas de su padre con el pleno conocimiento de todo Yisrael.

23 En aquéllos días el consejo que daba Ajitófel se aceptaba como un oráculo obtenido de ha'Elohim. Así era como estimaban todo consejo de Ajitófel tanto Dawid como Avshalom.

17

1 Y Ajitófel le dijo a Avshalom: “Permíteme escoger a doce mil hombres y salir esta noche a perseguir a Dawid.

2 Le caeré encima cuando él esté cansado y desanimado, y lo haré caer en pánico; y cuando todas las tropas que están con él huyan, mataré solamente al rey.

3 Y haré volver a ti a todo el pueblo; cuando todos hayan vuelto, [excepto] el hombre que buscas, todo el pueblo estará en paz”.

4 El consejo le agradó a Avshalom y a todos los ancianos de Yisrael.

5 Pero Avshalom dijo: “Llamen también a Jushay el arkita, para que escuchemos lo que él también tenga que decir”.

6 Jushay vino donde Avshalom, y Avshalom le dijo: “Esto fue lo que aconsejó Ajitófel. ¿Debemos seguir su consejo? Si no, ¿qué dices tú?”

7 Jushay le dijo a Avshalom: “Esta vez el consejo que ha dado Ajitófel no es bueno”.

8 Y Jushay añadió: “Tú sabes que tu padre y sus hombres son guerreros valientes, y están tan desesperados como una osa en el campo a la que le han quitado sus crías. Tu padre es un soldado de experiencia, y no pasará la noche con las tropas;

9 ahora mismo debe estar escondido en alguna cueva o en otro lugar. Y si algunos de éstos caen en el primer ataque, cualquiera que lo oiga dirá: “Un desastre ha azotado a las tropas que siguen a Avshalom”;

10 y aunque sea el más valiente con un corazón de león, se desanimará porque todo Yisrael sabe que tu padre y los que están con él son guerreros valientes.

11 Así que yo aconsejo que todo Yisrael desde Dan hasta BeerSheva –tan numeroso como la arena del mar– se reúna contigo, y que tú en persona vayas a la batalla.

12 Cuando nos enfrentemos con él en cualquier lugar donde se encuentre, le caeremos encima como cae el rocío sobre la tierra; y ninguno sobrevivirá, ni él ni ninguno de los hombres que están con él.

13 Y si se retira a alguna ciudad, todos los de Yisrael llevaremos sogas a esa ciudad, y arrastraremos sus piedras hasta el arroyo, hasta que no quede allí ni siquiera una piedrecita”.

14 Avshalom y todos los hombres de Yisrael estuvieron de acuerdo en que el consejo de Jushay el arquita era mejor que el consejo de Ajitófel. YHWH había determinado que el acertado consejo de Ajitófel se anulara, para que YHWH hiciese caer la ruina sobre Avshalom.

15 Entonces Jushay le dijo a los sacerdotes Tsadoq y Evyatar: “Esto fue lo que le aconsejó Ajitófel a Avshalom y a los ancianos de Yisrael, y esto fue lo que les aconsejé yo.

16 Ahora manden inmediatamente a informarle a Dawid: ‘No pases esta noche en las llanuras del desierto, cruza enseguida el Yardén; de otra manera serán aniquilados el rey y todas las tropas que están con él’”.

17 Yahonatán y Ajimáats estaban junto a En-Roguel, y una criada iba a informarles, y ellos a su vez iban a informar al rey Dawid. Porque ellos mismos no se atrevían dejarse ver entrando en la ciudad.

18 Pero un muchacho los vio y se lo informó a Abshalom. Ellos salieron enseguida y llegaron a la casa de un hombre en Bajurim, quien tenía un pozo en su patio, se metieron dentro de él,

19 y la esposa tomó una manta, la extendió sobre la boca del pozo y tendió sobre ella grano trillado, de manera que no se notara nada.

20 Cuando los servidores de Avshalom llegaron a la casa de la mujer, le preguntaron: “¿Dónde están Ajimáats y Yahonatán?” La mujer les respondió: “Ya pasaron del agua”. Ellos los buscaron, pero no los hallaron; y se volvieron a Yerushalem.

21 Después que se fueron, [Ajimáats y Yahonatán] salieron del pozo y fueron e informaron al rey Dawid. Le dijeron a Dawid: “Vayan y crucen las aguas enseguida, porque Ajitófel ha aconsejado así y así contra ustedes”.

22 Dawid y todas las tropas que estaban con él se apresuraron a cruzar el Yardén, y para el amanecer no quedó ni uno solo que no hubiese cruzado el Yardén.

23 Cuando Ajitófel vio que no se había seguido su consejo, aparejó su asno y se fue a su casa, en su pueblo natal. Después de poner en orden sus asuntos, se ahorcó y murió. Lo sepultaron en su tumba ancestral.

24 Dawid había llegado a Majanáyim cuando Avshalom y todos los hombres de Yisrael cruzaron el Yardén.

25 Avshalom había nombrado a Amasa comandante del ejército en lugar de Yoav; Amasa era hijo de un hombre llamado Itrá el yisraelita, que se había casado con Abigal hija de Najash y hermana de Tseruyah la madre de Yoav.

26 Los yisraelitas y Avshalom acamparon en el distrito de Guilad.

27 Cuando Dawid llegó a Majanáyim, Shobí hijo de Najash de Rabat Amón; Makhir hijo de Amiel, de Lo-devar; y Barzilay el guiladita de Roglim,

28 trajeron camas, tazas, y vasijas de barro; también trigo, cebada, harina, maíz tostado, habas, lentejas, grano tostado,

29 miel, mantequilla, un rebaño, y queso de la manada, y los presentaron a Dawid y a las tropas que estaban con él, para que comieran. Porque sabían que las tropas debían estar hambrientas, cansadas y sedientas en el desierto.

18

1 Dawid pasó revista a las tropas que estaban con él, y puso sobre ellos capitanes de millares y capitanes de centenas.

2 Dawid envió a las tropas: una tercera parte al mando de Yoav, otra tercera parte al mando de Avishay, hijo de Tseruyah y hermano de Yoav, y la otra tercera parte al mando de Itay el guitita. Y el rey dijo a las tropas: “Yo mismo marcharé también con ustedes”.

3 Pero las tropas dijeron: “No vayas; porque si algunos de nosotros tenemos que huir, el resto no se preocupará por nosotros; aunque muera la mitad de nosotros, los demás no se preocuparán por nosotros. Pero tú vales por diez mil de nosotros. Así que es mejor que nos apoyes desde la ciudad”.

4 Y el rey les dijo: “Haré lo que les parezca mejor”. Así que el rey se quedó de pie junto a la puerta mientras todas las tropas salían de cien en cien y de mil en mil.

5 El rey dio órdenes a Yoav, a Avishay y a Itay: “Traten bien a mi muchacho Avshalom, por consideración a mí”. Todas las tropas oyeron cuando el rey dio orden a todos los oficiales acerca de Avshalom.

6 Las tropas salieron al campo a enfrentarse a los yisraelitas, y se dio la batalla en el bosque de Efráyim.

7 Allí cayeron las tropas yisraelitas ante los seguidores de Dawid, y aquel día hubo allí una gran matanza –veinte mil hombres.

8 La batalla se extendió por toda la región, y aquel día el bosque devoró más gente que la que había devorado la espada.

9 Avshalom se encontró con unos servidores de Dawid. Avshalom iba montado sobre un mulo, y el mulo se metió por debajo del espeso ramaje de una gran encina, y a Avshalom se le enredó la cabeza en la encina; quedó colgado entre el cielo y la tierra, mientras el mulo que estaba debajo de él siguió adelante.

10 Uno de los hombres lo vio y le avisó a Yoav: “Acabo de ver a Avshalom colgado de una encina”.

11 Yoav le dijo al hombre que le dio la noticia: “¡Tú lo viste! ¿Por qué no lo mataste allí mismo y lo derribaste al suelo? Yo te hubiera dado diez piezas de plata y un cinturón”.

12 Pero el hombre le respondió a Yoav: “Aunque yo recibiera en mi mano mil piezas de plata, no levantaría una mano contra el hijo del rey. Porque nosotros oímos cuando el rey les ordenó a ti, a Avishay y a Itay: “Cuídenme a mi muchacho Avshalom, por consideración a mí”.

13 Si yo me hubiera traicionado a mí mismo –y nada se le esconde al rey– tú mismo habrías estado en contra.

14 Yoav respondió: “Entonces no esperaré por ti”. Tomó tres dardos en su mano y los clavó en el pecho de Avshalom. [Avshalom] aún estaba vivo en medio de la encina,

15 cuando lo rodearon diez jóvenes, escuderos de Yoav, e hirieron a Avshalom y lo remataron.

16 Entonces Yoav tocó el shofar, y las tropas dejaron de perseguir a Yisrael, porque Yoav detuvo a las tropas.

17 Tomaron después a Avshalom, lo echaron en un gran hoyo en el bosque y levantaron sobre él un gran montón de piedras. Entonces todos los yisraelitas huyeron a sus casas.

18 En vida Avshalom había mandado erigir para sí un monumento que está en el Valle del Rey, porque había dicho: “Yo no tengo un hijo que mantenga vivo mi nombre”. Le puso su nombre a aquel monumento, y hasta el día de hoy se llama Monumento de Avshalom.

19 Entonces Ajimáats hijo de Tsadoq dijo: “Déjame correr y darle las buenas noticias al rey, de cómo YHWH lo ha vindicado contra sus enemigos.

20 Pero Yoav le respondió: “No serás tú quien lleve las noticias hoy. Las llevarás otro día, pero no llevarás las noticias hoy; ¡porque ha muerto el hijo del rey!”

21 Y Yoav le dijo a un kushita: “Ve tú e infórmale al rey lo que has visto”. El kushita se postró ante Yoav y salió corriendo.

22 Entonces Ajimáats hijo de Tsadoq volvió a decirle a Yoav: “Sea como sea, déjame correr también tras el kushita”. Yoav le dijo: “Hijo mío, ¿para qué vas a correr, si no te van a dar un premio por las noticias?”

23 Pero él respondió: “De todas maneras voy a correr”. Entonces le dijo: “Pues corre”. Ajimáats corrió por el camino de la llanura y le pasó al kushita.

24 Dawid estaba sentado entre las dos puertas. El centinela de la azotea de la puerta caminó hasta la muralla de la ciudad. Miró y vio a un hombre que corría solo.

25 El centinela llamó y le informó al rey. Y el rey dijo: “Si viene solo, trae buenas noticias. Al ir acercándose,

26 el centinela vio a otro hombre que corría; y el centinela llamó al portero diciendo: “¡Otro hombre viene corriendo solo!” Y el rey dijo: “Ese también trae buenas noticias”.

27 El centinela volvió a decir: “Por la manera de correr del primero se me parece a Ajimáats hijo de Tsadoq; a lo que el rey respondió: “Ese es un hombre de bien y trae buenas noticias”.

28 Ajimáats llamó y le dijo al rey: “¡Todo está bien! Se postró ante el rey con el rostro en tierra y añadió: “¡Bendito sea YHWH tu Elohim, que ha entregado a los hombres que habían levantado su mano contra mi amo el rey!

29 El rey le preguntó: “¿Está bien mi muchacho Avshalom?” Ajimáats respondió: “Cuando Yoav el servidor del rey envió a este servidor, vi una gran multitud, pero no supe de qué se trataba”.

30 El rey dijo: “Ponte a un lado y quédate ahí”; él se hizo a un lado y esperó.

31 En ese momento llegó el kushita; y el kushita dijo: “Reciba mi amo el rey la buena noticia de que YHWH lo ha vindicado contra todos los que se rebelaron contra usted”.

32 El rey le preguntó al kushita: “¿Está bien mi muchacho Avshalom?” El kushita respondió: “¡Que los enemigos de mi amo el rey, y todos los que se levantan contra usted para mal estén como aquel joven!”

33 El rey se estremeció. Subió a la sala que estaba encima de la puerta y lloró, diciendo mientras subía: “¡Hijo mío Avshalom! ¡Hijo mío, hijo mío Avshalom! ¡Si hubiera muerto yo en tu lugar, Avshalom, hijo mío, hijo mío!”

19

1 Se le informó a Yoav que el rey estaba llorando y haciendo duelo por Avshalom.

2 Y aquel día la victoria se convirtió en duelo para todas las tropas, porque aquel día las tropas oyeron decir que el rey estaba dolido por su hijo.

3 Aquel día las tropas entraron en la ciudad a escondidas, como suelen entrar avergonzados los que han huido de la batalla.

4 El rey se cubrió la cara y siguió gritando en alta voz: “¡Hijo mío Avshalom! ¡Avshalom, hijo mío, hijo mío!

5 Yoav entró en la casa del rey y le dijo: “Hoy usted les ha llenado la cara de vergüenza a todos sus servidores que hoy han salvado su vida y la vida de sus hijos y de sus hijas, la vida de sus mujeres y la vida de sus concubinas;

6 pues usted muestra amor a los que lo aborrecen y desprecio a los que lo aman. Porque ha demostrado hoy que sus oficiales y sus hombres no significan nada para usted. Estoy seguro de que si Avshalom estuviera vivo hoy y todos nosotros estuviésemos muertos, entonces usted estaría contento.

7 Ahora, levántese, salga y aplaque a sus seguidores. Porque juro por YHWH que si no usted sale, ni un solo hombre quedará con usted esta noche; y esto será para usted un desastre peor que cualquier desastre que le haya sobrevenido desde su juventud hasta ahora”.

8 Entonces el rey se levantó y se sentó a la puerta; y cuando se les anunció a todas las tropas que el rey estaba sentado a la puerta de la ciudad, todas las tropas se presentaron ante el rey. Mientras tanto, los yisraelitas habían huido a sus casa.

9 Todo el pueblo contendía en todas las tribus de Yisrael; unos decían: “El rey nos salvó de las manos de nuestros enemigos y nos libró de las manos de los pelishtinos, pero ahora ha huido del país por causa de Avshalom.

10 Sin embargo, Avshalom, a quien habíamos ungido rey sobre nosotros, ha muerto en la batalla. Ahora pues, ¿por qué están ahí sin hacer nada en vez de hacer volver al rey?”

11 La palabra de todo Yisrael llegó al rey en su casa. Así que el rey Dawid mandó a decir a los sacerdotes Tsadoq y Evyatar: “Háblenles a los ancianos de Yahudah y díganles: ‘¿Por qué van a ser ustedes los últimos en hacer volver al rey a su palacio?

12 ¡Ustedes son mis parientes, hueso mío y carne mía! ¿Por qué van a ser los últimos en hacer volver al rey?’

13 Y díganle a Amasá: ‘Tú eres hueso mío y carne mía. Que Elohim me haga esto más si tú no llegas a ser mi comandante del ejército permanentemente en lugar de Yoav’”.

14 Así [Amasá] se ganó el corazón de todos los yahuditas como el de un solo hombre; y le enviaron a decir al rey: “¡Vuelve con todos tus seguidores!”

15 El rey emprendió el regreso y llegó hasta el Yardén; y los yahuditas fueron a Guilgal para recibir al rey y hacerlo cruzar el Yardén.

16 Shimí hijo de Guerá, el binyaminita de Bajurim, se apresuró a ir con los yahuditas para recibir al rey Dawid,

17 acompañados de mil binyaminitas. También vino Tsivá, criado de la Casa de Shaúl, junto con sus quince hijos y sus veinte esclavos, los cuales se apresuraron a llegar al Yardén delante del rey

18 mientras cruzaban el vado, para ayudar a pasar a la familia del rey, y para hacer lo que él deseara. Shimí hijo de Guerá se postró ante el rey, cuando éste iba a cruzar el Yardén,

19 y le dijo al rey: “Que mi amo no me tenga por culpable, ni se acuerde del mal que hizo su servidor el día en que mi amo el rey salió de Yerushalem; que Su Majestad no lo guarde en su corazón.

20 Porque su servidor reconoce que ha pecado; por eso he venido hoy, el primero de toda la Casa de Yosef para bajar al encuentro de mi amo el rey”.

21 Entonces intervino Avishay, hijo de Tseruyah, y dijo: “¿No debería morir Shimí por eso –por maldecir al ungido de YHWH?”

22 Pero Dawid dijo: “¿Qué tiene esto que ver con ustedes, hijos de Tseruyah, para que ustedes me crucen hoy? ¿Habrá de morir hoy un solo yisraelita? ¿No sé yo que hoy soy otra vez rey sobre Yisrael?”

23 Entonces el rey le dijo a Shimí: “No morirás”; y el rey le dio su palabra.

24 Mefivóshet, el nieto de Shaúl, bajó también al encuentro del rey. No se había arreglado la uñas de los pies, ni recortado su bigote, ni lavado su ropa desde el día en que el rey se fue hasta el día en que volvió en paz.

25 Cuando él vino [desde] Yerushalem al encuentro del rey, el rey le preguntó: “Mefivóshet, ¿por qué no fuiste conmigo?”

26 El respondió: “Oh mi amo el rey, mi propio servidor me engañó. Su servidor planeaba aparejar el asno y montarlo para ir con Su Majestad porque su servidor es lisiado.

27 [Tsivá] ha calumniado a su servidor ante mi amo el rey. Pero mi amo el rey es como un mensajero de ha'Elohim; haga usted lo que le parezca bien.

28 Porque todos los miembros de la familia de mi padre merecían sólo la muerte delante de mi amo el rey; sin embargo, usted ha puesto a su servidor entre los que comen a su mesa. ¿Qué derecho tengo yo de volver a apelar a Su Majestad?”

29 El rey le dijo: “¿No tienes que hablar más del asunto? Yo decreto que tú y Tsivá se dividan la propiedad”.

30 Y Mefivóshet le dijo al rey: “¡Que él se quede con todo, ya que mi amo el rey ha vuelto a salvo a su casa!”

31 Barzilay el guiladita había bajado de Roglim y cruzó el Yardén con el rey, para despedirse de él en el Yardén.

32 Barzilay era muy anciano, tenía ochenta años; y le había provisto comida al rey durante su estadía en Majanáyim, porque era un hombre muy rico.

33 El rey le dijo a Barzilay: “Cruza conmigo; yo te sustentaré junto a mí en Yerushalem”.

34 Pero Barzilay le dijo al rey: “¿Cuántos años me quedarán de vida, para que yo suba con Su Majestad a Yerushalem?

35 Ya tengo ochenta años; ¿podré distinguir entre lo bueno y lo malo? ¿Podrá saborear su servidor lo que coma o beba? ¿Podré todavía oír la voz de los hombres y de las mujeres que cantan? ¿Para qué ha de ser su servidor una carga más para mi amo el rey?

36 ¡Su servidor apenas puede cruzar el Yardén con Su Majestad! ¿Por qué habría de recompensarme Su Majestad tan generosamente?

37 Por favor, deje que su servidor vuelva y muera en mi ciudad, junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. Pero ahí tiene usted a su servidor Kimham; que pase él con mi amo el rey, y haga usted por él lo que le parezca bien”.

38 Y el rey dijo: “Kimham cruzará conmigo, y yo haré por él lo que te parezca bien; cualquier cosa que tú me pidas, la haré por ti”.

39 Todas las tropas cruzaron el Yardén; y cuando el rey estaba listo para cruzar, el rey besó a Barzilay y lo bendijo; y [Barzilay] regresó a su casa.

40 El rey prosiguió a Guilgal, y Kimhán lo acompañó; y todos los soldados yahuditas y parte del ejército yisraelita escoltaron al rey.

41 Entonces todos los hombres de Yisrael vinieron al rey y le preguntaron: “¿Por qué lo raptaron nuestros hermanos, los hombres de Yahudah, y han hecho cruzar el Yardén al rey y a su familia, junto con todos los hombres de Dawid?”

42 Todos los hombres de Yahudah respondieron a los hombres de Yisrael: “¡Porque el rey es nuestro pariente! ¿Por qué tienen que enojarse ustedes por eso? ¿Acaso hemos comido a costa del rey, o nos ha dado obsequios?”

43 Pero los hombres de Yisrael respondieron a los de Yahudah: “Nosotros tenemos en el rey diez partes, y más derecho sobre Dawid que ustedes. ¿Por qué, entonces, nos han tenido en poco? ¿Acaso no fuimos nosotros los primeros en proponer que se hiciera volver a nuestro rey?” Pero las palabras de los hombres de Yahudah prevalecieron sobre las palabras de los hombres de Yisrael.

20

1 Ocurrió que se hallaba allí un hombre perverso que se llamaba Sheva hijo de Bikhrí, un binyaminita. Este tocó el shofar y proclamó: “¡Nosotros no tenemos parte en Dawid ni heredad en el hijo de Yishay! ¡Cada uno a su morada, oh Yisrael!”

2 Todos los hombres de Yisrael abandonaron a Dawid y siguieron a Sheva hijo de Bikhrí; pero los hombres de Yahudah acompañaron a su rey, desde el Yardén hasta Yerushalem.

3 Dawid llegó a su palacio en Yerushalem, y tomó el rey a las diez mujeres concubinas que había dejado para guardar el palacio, y las recluyó en una casa; él las sustentó, pero nunca más cohabitó con ellas. Quedaron recluidas, viviendo como viudas hasta el día de su muerte.

4 Después el rey le dijo a Amasá: “Convócame a los hombres de Yahudah, y preséntate aquí dentro de tres días”.

5 Amasá fue a convocar a Yahudah, pero se tardó más del tiempo que se le había señalado.

6 Y Dawid le dijo a Avishay: “Ahora Sheva hijo de Bikhrí nos causará más problemas que Avshalom. Así que toma tú a los servidores de tu amo y persíguelo, antes de que halle poblados fortificados y nos evada.

7 Los hombres de Yoav, los keretitas y los peletitas, y todos los guerreros, marcharon detrás de él. Salieron de Yerushalem para perseguir a Sheva hijo de Bikhrí.

8 Estaban cerca de la gran piedra que está en Guivón cuando se les presentó Amasá. Yoav estaba vestido con su uniforme militar, con un cinturón y una espada sujeta en su vaina; y cuando avanzó se le cayó.

9 Yoav le dijo a Amasá: “¿Cómo te va, hermano mío?” Y con la mano derecha Yoav agarró la barba de Amasá para besarlo.

10 Amasá no se cuidó de la espada que Yoav tenía en la mano [izquierda], y [Yoav] se la clavó en el vientre de manera que se le derramaron sus entrañas por tierra y murió; sin necesidad de un segundo golpe. Yoav y su hermano Avishay continuaron entonces persiguiendo a Sheva hijo de Bikhrí,

11 mientras uno de los hombres de Yoav se puso de pie junto al cadáver y dijo: “¡Cualquiera que esté a favor de Yoav y a favor de Dawid, que siga a Yoav!”

12 Mientras tanto, Amasá yacía en medio del camino, bañado en su sangre; y el hombre vio que todo el que pasaba se detenía junto a él. Y cuando vio que todo el pueblo se detenía, arrastró a Amasá fuera del camino al campo, y lo cubrió con una manta.

13 Una vez que lo apartaron del camino, todos siguieron adelante tras Yoav para perseguir a Sheva hijo de Bikhrí.

14 [Sheva] había pasado por todas las tribus de Yisrael hasta Abel de Bet Maakhah; y todos los beritas se congregaron y lo siguieron también.

15 [Los hombres de Yoav] llegaron y lo sitiaron en Abel de Bet Maakhah; construyeron un terraplén contra la ciudad, que se apoyaba sobre el baluarte. Todos los soldados que estaban con Yoav estaban empeñados en derribar el muro,

16 cuando una mujer sabia gritó desde la ciudad: “¡Escuchen! ¡Escuchen! Por favor, díganle a Yoav que se acerque acá para poder hablarle”.

17 Cuando él se acercó a ella, la mujer preguntó: “¿Eres tú Yoav?” El respondió: “Sí, yo soy”; y ella le dijo: “Escucha lo que tiene que decir tu sierva”. El respondió: “Estoy escuchando”.

18 Entonces ella continuó: “Antiguamente se solía decir: ‘El que va a consultar, que consulte en Abel’; y así se concluía todo asunto.

19 Yo soy una de las que buscan el bienestar de los fieles en Yisrael. ¡Pero tú procuras arrasar una ciudad que es madre en Yisrael! ¿Por qué habrás de destruir la heredad de YHWH?”

20 Yoav respondió: “¡Lejos, lejos esté de mí que yo arruine o destruya!

21 No es así el asunto. Pero un hombre de la serranía de Efráyim, que se llama Sheva hijo de Bikhrí, se ha rebelado contra el rey, contra Dawid. Entréguenlo sólo a él, y me retiraré de la ciudad”. La mujer le dijo a Yoav: “Su cabeza se te arrojará de detrás del muro”.

22 La mujer fue a todo el pueblo con su sabio plan; y ellos le cortaron la cabeza a Sheva hijo de Bikhrí y se la arrojaron a Yoav. Éste entonces tocó el shofar; todos los hombres se retiraron de la ciudad, cada uno a su morada, y Yoav regresó al rey en Yerushalem.

23 Yoav era comandante de todo el ejército [de] Yisrael; Benayah hijo de Yoyadá era comandante de los keretitas y de los peletitas;

24 Adoram estaba a cargo del tributo laboral; Yahoshafat hijo de Ajilud era el cronista;

25 Shewa era el escriba; y Tsadoq y Evyatar eran los sacerdotes.

26 Irá el jairita también le servía a Dawid como sacerdote.

21

1 Hubo hambre durante los días de Dawid, año tras año, por tres años. Dawid consultó a YHWH, y YHWH le respondió: “Es por la culpa de sangre de Shaúl y [su] casa, porque él dio muerte a unos guibonitas”.

2 Entonces el rey llamó a los guibonitas y les habló. Los guibonitas no eran de estirpe yisraelita, sino un remanente de los emoritas, a los cuales los yisraelitas habían hecho juramento; y Shaúl había tratado de exterminarlos en su celo por el pueblo de Yisrael y de Yahudah.

3 Dawid preguntó a los guibonitas: “¿Qué puedo hacer por ustedes? ¿Cómo haré expiación, para que ustedes bendigan la heredad de Yahwéh?”

4 Los guibonitas le respondieron: “No tenemos reclamo de plata ni oro contra Shaúl ni contra su casa; tampoco queremos reclamar la vida de nadie en Yisrael”. Y [Dawid] les dijo: “Cualquier cosa que digan la haré por ustedes”.

5 Entonces ellos le respondieron al rey: “De aquel hombre que nos masacró y planeó exterminarnos, para que no sobreviviéramos en todo el territorio de Yisrael,

6 que nos den siete hombres de sus descendientes para que los empalemos delante de YHWH en Guibá de Shaúl, el escogido de YHWH. El rey dijo: “Así lo haré”.

7 El rey le perdonó la vida a Mefivóshet hijo de Yahonatán, hijo de Shaúl, por el juramento ante YHWH que había entre ellos, entre Dawid y Yahonatán hijo de Shaúl.

8 Pero tomó a Armoní y a Mefivóshet, los dos hijos de Ritspá hija de Ayáh, que ella le había dado a Shaúl, y a los cinco hijos que Merab hija de Shaúl le había dado a Adriel hijo de Barzilay el mejolatita,

9 y se los entregó a los guibonitas. Ellos los empalaron en el monte delante de YHWH; los siete de ellos perecieron a la misma vez. Les dieron muerte en los primeros días de la cosecha, al comienzo de la cosecha de la cebada.

10 Entonces Ritspá hija de Ayah tomó una manta de luto y la tendió sobre una roca, y se quedó allí desde el principio de la cosecha hasta que empezó a caer sobre los cuerpos la lluvia del cielo; ella no dejó que ningún ave del cielo se posara sobre ellos de día, ni que los animales del campo [se les acercaran] de noche.

11 Le informaron a Dawid lo que hacía Ritspá hija de Ayah, concubina de Shaúl.

12 Y Dawid fue y tomó los huesos de Shaúl y los huesos de su hijo Yahonatán, de los ciudadanos de Yavesh Guilad, quienes los habían tomado secretamente de la plaza de Bet Shan, donde los pelishtinos los habían colgado el día que éstos derrotaron a Shaúl en Guilboa.

13 Hizo traer de allá los huesos de Shaúl y los huesos de su hijo Yahonatán, y recogieron los huesos de los empalados.

14 Luego sepultaron los huesos de Shaúl y los de su hijo Yahonatán en territorio de Binyamín, en Zela, en el sepulcro de su padre Qish. Y cuando hicieron todo lo que el rey había mandado, Elohim contestó las súplicas con respecto a la tierra de ahí en adelante.

15 De nuevo estalló la guerra entre los pelishtinos e Yisrael, y Dawid bajó con sus servidores y combatieron contra los pelishtinos; Dawid quedó extenuado,

16 e Ishbé Benob trató de matar a Dawid. Éste era uno de los descendientes del Rafah, cuya lanza pesaba trescientos shékels de cobre y llevaba una armadura nueva.

17 Pero Avishay, hijo de Tseruyah, vino en su ayuda; atacó al pelishtino y lo mató. Fue entonces que los hombres de Dawid le hicieron un juramento diciendo: “No saldrás más con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Yisrael”.

18 Después de eso, hubo otra batalla contra los pelishtinos en Gob; eso fue cuando Sivkhay el jushatita mató a Saf, uno de los descendientes del Rafá.

19 Hubo otra batalla contra los pelishtinos en Gob, y Eljanán hijo de Yaaré Orguim el betlejemita mató a Golyat el guetita, el asta de cuya lanza era como un rodillo de telar.

20 Hubo otra batalla en Gat, donde había un hombre gigante, que tenía seis dedos en cada mano y seis dedos en cada pie, veinticuatro en total; él también era un descendiente del Rafá.

21 Cuando desafió a Yisrael, Yahonatán hijo de Shimá, hermano de Dawid, lo mató.

22 Estos cuatro eran descendientes del Rafá en Gat, y cayeron por mano de Dawid y de sus servidores.

22

1 Dawid dirigió a YHWH las palabras de este cántico, después que YHWH lo libró de las manos de todos sus enemigos, y de las manos de Shaúl.

2 Dijo: “¡Oh YHWH, mi peña, mi fortaleza y mi libertador!

3 ¡Oh Elohim, la roca en que me refugio: Mi escudo, mi potente defensor, mi baluarte y mi refugio! ¡Mi salvador, tú que me salvas de la violencia!

4 “¡Toda alabanza! Invoqué a YHWH, y me libró de mis enemigos.

5 Porque me rodearon las olas de la Muerte, y los torrentes de Belial me atemorizaron.

6 Me rodearon las ligaduras de la Fosa; me confrontaron los lazos de la Muerte.

7 En mi angustia invoqué a YHWH; llamé a mi Elohim; él oyó mi voz en su Templo, mi clamor llegó a sus oídos.

8 Entonces la tierra tembló y se estremeció; se conmovieron los cimientos de los cielos se estremecieron por Su indignación.

9 Humo subió de su nariz; de su boca salió fuego consumidor, y carbones encendidos saltaban de él.

10 Inclinó los cielos y descendió; una densa nube debajo de sus pies.

11 Se montó en un querubín y voló; se apareció sobre las alas del viento.

12 Puso pabellones de tinieblas a su alrededor, nubes de agua, inmensos nubarrones.

13 En el resplandor de su presencia ardían tizones encendidos.

14 YHWH tronó desde los cielos; el Altísimo emitió su voz.

15 Envió flechas y los dispersó; arrojó relámpagos y los puso en fuga.

16 El fondo del mar quedó al descubierto, los cimientos del mundo quedaron a la vista por el potente rugido de YHWH, por el soplo del aliento de su nariz.

17 Extendió [su mano] desde lo alto y me tomó; me sacó de las aguas caudalosas.

18 Me rescató de mi enemigo tan poderoso, de adversarios demasiado fuertes para mí.

19 Me atacaron en mi día de calamidad, pero YHWH fue mi apoyo.

20 El me sacó a la libertad; me rescató porque se agradó de mí.

21 YHWH me recompensó conforme a mi mérito; me pagó por la limpieza de mis manos.

22 Porque he guardado los caminos de YHWH, y no he sido culpable delante de mi Elohim;

23 presto atención a todas sus reglas, y no me he apartado de sus leyes.

24 He sido íntegro delante de él, y me guardé de pecar.

25 Y YHWH me ha recompensado conforme a mi mérito, conforme a mi pureza ante sus ojos.

26 Con el leal te muestras leal, e íntegro con el héroe íntegro.

27 Con el puro te muestras puro, y eres sagaz con el perverso.

28 Le das la victoria a la gente humilde; pero miras con burla a los altivos.

29 Tú eres mi lámpara, oh YHWH; YHWH ilumina mis tinieblas.

30 Contigo derribaré las barreras; con mi Elohim escalaré murallas.

31 El camino de haÊl es perfecto; la palabra de YHWH es pura. El es un escudo para todos los que en él se refugian.

32 Porque, ¿quién es Elohim fuera de YHWH? ¿Quién es Roca fuera de nuestro Elohim?

33 ¡Ha'El, mi potente fortaleza, el que hizo seguro mi camino;

34 el que hizo mis piernas como las de un venado, y me mantiene firme en las alturas;

35 el que adiestra mis manos para la batalla; de modo que mis brazos pueden tensar un arco de bronce!

36 Tú me has concedido el escudo de tu protección y tu providencia me ha engrandecido.

37 Tú me has hecho andar libremente, y mi pies no han resbalado.

38 Perseguí a mis enemigos y los acabé; no volví sino hasta destruirlos.

39 Los destruí, los derribé; y no pudieron levantarse; cayeron a mis pies.

40 Tú me ceñiste de poder para la batalla; doblegaste a mis enemigos debajo de mí.

41 Hiciste huir a mis enemigos delante de mí; destruí a mis adversarios.

42 Ellos miraron, pero no hubo quien los librara; [clamaron] a YHWH, pero él no les respondió.

43 Los desmenucé como polvo de la tierra; los pisé, los aplasté como lodo de la calle.

44 Tu me has rescatado de las contiendas de los pueblos, guárdame para ser gobernante de naciones; aún los pueblos que yo no conocía deberán servirme.

45 Los extranjeros me adulaban; apenas oían de mí, me rendían homenaje.

46 Los extranjeros se han acobardado y salen temblando de sus escondrijos.

47 ¡Viva YHWH! ¡Bendita sea mi Roca! Ensalzado sea Elohim, la roca que me da la victoria;

48 HaÊl que me ha vindicado y somete a los pueblos debajo de mí;

49 me ha rescatado de mis enemigos, me ha librado de mis adversarios, me ha librado del hombre violento!

50 Por eso canto tu alabanza entre las naciones, oh YHWH, y entono loas a tu nombre:

51 Torre de victoria para su rey, que trata con bondad a su ungido: a Dawid y a su linaje para siempre”.

23

1 Estas son las últimas palabras de Dawid: “La declaración de Dawid hijo de Yishay, la declaración del hombre puesto en alto, el ungido del Elohim de Yaaqov, el favorito de las canciones de Yisrael:

2 El espíritu de YHWH ha hablado por medio de mí, su mensaje está en mi lengua.

3 El Elohim de Yisrael ha hablado, la Roca de Yisrael ha dicho de mí: ‘El que gobierna a los hombres con justicia, el que gobierna con respeto de Elohim,

4 es como la luz matutina cuando sale el sol, un amanecer sin nubes mediante el resplandor y la lluvia [hace germinar] la hierba de la tierra’.

5 ¿No está firme mi Casa delante de Elohim? Pues él me ha concedido una alianza eterna, ordenada en todas las cosas y segura. ¿No hará él florecer todos mis éxitos y todo anhelo [mío]?

6 Pero todos los perversos serán arrancados como espinas; pues nadie los agarrará con la mano.

7 Cualquiera que los toque tendrá que armarse con un hierro y con un asta de lanza; y tendrán que ser quemados totalmente en su lugar”.

8 Estos son los nombres de los guerreros de Dawid: Yosheb Bashébet el tajkemonita, el oficial principal –él es Adinó el etsnita; [este blandió su lanza] contra ochocientos y los mató en una ocasión.

9 Después de él estaba Elazar hijo de Dodó, hijo de Ajohí. El era uno de los tres valientes que estaban con Dawid cuando desafiaron a los pelishtinos que se reunieron allí para la batalla. Los soldados yisraelitas se retiraron,

10 pero él se mantuvo firme, e hirió a los pelishtinos hasta que se le cansó el brazo y se le quedó la mano pegada a la espada; y aquel día YHWH dio una gran victoria. Luego las tropas volvieron a él, pero sólo para despojar [a los muertos].

11 Después de él estaba Shamah hijo de Agué el hararita. Los pelishtinos se habían reunido en un solo cuerpo donde había una parcela de tierra sembrada de lentejas; y las tropas habían huido ante los pelishtinos.

12 pero [Shamah] se puso firme en medio de la parcela y la defendió, y derrotó a los pelishtinos. Así YHWH les dio una gran victoria.

13 Una vez, durante la cosecha, tres de los treinta jefes bajaron a la cueva de Adulam, donde estaba Dawid, mientras el ejército de los pelishtinos acampaba en el valle de Refaím.

14 Dawid estaba entonces en la fortaleza, y había un destacamento de los pelishtinos en Bet Léjem.

15 A Dawid se le antojó decir: “¡Si tan sólo pudiera beber agua del pozo de Bet Léjem que está junto a la puerta!”

16 Entonces los tres guerreros irrumpieron en el campamento de los pelishtinos y sacaron agua del pozo de Bet Léjem que estaba junto a la puerta, y se la llevaron. Pero cuando se la presentaron a Dawid no la quiso beber, y la derramó como una libación a YHWH.

17 Porque dijo: “¡YHWH me libre de hacer eso! ¿[Es] la sangre de los hombres que fueron con riesgo de sus vidas?” Y no quiso beberla. Esos fueron los hechos de los tres valientes.

18 Avishay, hermano de Yoav, hijo de Tseruyah, era el jefe de otros tres. El blandió una vez su lanza contra trescientos y los mató, y ganó renombre entre los tres;

19 ya que entre los tres él era el más respetado, vino a ser su jefe. Sin embargo, no fue incluido entre los tres.

20 Benayahu hijo de Yahoyadá, de Qabtseel, era un soldado valeroso que realizó grandes hazañas. El mató a los [hijos] de Ariel de Moav. Una vez, en un día nevado, se metió a un foso y mató un león.

21 El también mató a un mitsrita, un hombre enorme. El mitsrita tenía en su mano una lanza, y [Benayahu] bajó contra él con un palo, le arrebató la lanza de la mano al mitsrita, y lo mató con su propia lanza.

22 Estos fueron los hechos de Benayahu hijo de Yahoyadá; y ganó renombre entre los tres valientes.

23 El era respetado entre los treinta, pero no llegó a estar entre los tres. Dawid lo puso a cargo de su guardia personal.

24 Entre los treinta estaban también: Asael, hermano de Yoav; Eljanán hijo de Dodó, de Bet Léjem;

25 Shamah el harodita; Eliqá el harodita;

26 Jélets el peletita; Irá hijo de Iquesh el teqoíta;

27 Abiézer el anatotita; Mebunay el hushatita;

28 Tsalmón el ajojita; Mahray el netofatita;

29 Jéleb hijo de Baaná el netofatita; Itay hijo de Ribay el guibaita de los hijos de Binyamín;

30 Benayahu el piratonita; Hiday, de Najalé Gáash;

31 Abi Albón el arbatita; Azmáwet el barjumita;

32 Elyajbá, el shaalbonita; Yahonatán de los hijos de Yashén;

33 Shamah el hararita; Ajiam hijo de Sharar, el ararita;

34 Elifélet hijo de Ajashbay, hijo del Maakhatita; Eliam hijo de Ajitófel el guilonita;

35 Hetsray el karmelita; Paaray el arbita;

36 Igal hijo de Natán, de Tsovah; Baní el gadita;

37 Tséleq el amonita; Najrai el beerotita, escudero de Yoav, hijo de Tseruyah;

38 Irá el itrita; Gareb el itrita;

39 Uriyah el jetita. Entre todos eran treinta y siete.

24

1 Volvió a encenderse el furor de YHWH contraYisrael, porque [alguien] incitó a Dawid contra ellos, diciendo: “Ve y cuenta a Yisrael y a Yahudah”.

2 El rey le dijo a Yoav, su comandante militar: “Quiero que recorras todas las tribus de Yisrael, desde Dan hasta Beer Sheva, y hagas un censo del pueblo, para que yo sepa el número de la población”.

3 Yoav le respondió al rey: “¡Que YHWH tu Elohim aumente el número de tu pueblo cien veces, ¡y que mi amo el rey lo vea! Pero, ¿para qué quiere esto mi amo el rey?”

4 Sin embargo, el mandato del rey prevaleció contra Yoav y contra los oficiales del ejército; y Yoav y los oficiales del ejército salieron, a instancias del rey, para hacer un censo del pueblo de Yisrael.

5 Cruzaron el Yardén y acamparon en Aroer, al sur de la ciudad que está en medio del valle de Gad; y [siguieron] hasta Yatser.

6 Continuaron a Guilad y a la región de Tajtim Jodshí, y llegaron a Dan Yaán y a los alrededores de Tsidón.

7 Fueron luego a la fortaleza de Tsor y a todas las ciudades de los jiwitas y de los kenaanitas, y terminaron en Beer Sheva en el Néguev de Yahudah.

8 Recorrieron todo el territorio, y volvieron a Yerusha-lem al cabo de nueve meses y veinte días.

9 Yoav le informó al rey el número de personas que se habían registrado: en Yisrael había ochocientos mil soldados preparados para sacar la espada, y los hombres de Yahudah sumaban quinientos mil.

10 Pero después Dawid se reprochó por haber contado al pueblo. Y Dawid le dijo a YHWH: “He pecado gravemente en lo que he hecho. Por favor, YHWH, quita la culpa de tu servidor, porque he actuado neciamente”.

11 Cuando se levantó Dawid por la mañana, le llegó la palabra de YHWH al profeta Gad, vidente de Dawid, diciendo:

12 “Ve y dile a Dawid que así ha dicho YHWH: Tres calamidades propongo para ti, escoge una de ellas, y yo la traeré sobre ti”.

13 Gad fue donde Dawid y se lo hizo saber diciendo: “¿Que te vengan siete años de hambre en tu país? ¿O que huyas durante tres meses de tus adversarios y que ellos te persigan? ¿O que haya una epidemia en tu país por tres días? Ahora, piensa bien qué respuesta debo llevarle al que me envió”.

14 Dawid le dijo a Gad: “Estoy muy angustiado. Que caigamos en manos de YHWH, porque su compasión es grande; y no caiga yo en mano de los hombres”.

15 Así que YHWH envió una epidemia a Yisrael, desde aquella mañana hasta el tiempo señalado; y murieron setenta mil hombres del pueblo, desde Dan hasta Beer Sheva.

16 Pero cuando el mensajero extendía su mano hacia Yerushalem para destruirla, YHWH renunció a mayor castigo, y le dijo al mensajero que destruía al pueblo: “¡Basta ya! ¡Detén tu mano!” El mensajero de YHWH estaba junto a la era de Arawná el yebusita.

17 Cuando Dawid vio al mensajero que hería al pueblo, le dijo a YHWH: “Yo solo he pecado; yo solo he hecho lo malo; pero estas pobres ovejas, ¿qué han hecho? Que tu mano caiga contra mí y contra mi casa paterna”.

18 Gad fue donde Dawid el mismo día y le dijo: “Sube y erige un altar a YHWH en la era de Arawná el yebusita.

19 Dawid subió, siguiendo instrucciones de Gad, como le había mandado YHWH.

20 Arawná miró y vio al rey y a sus cortesanos que venían hacia él. Así que Arawná salió y se postró ante el rey con el rostro en tierra.

21 Y Arawná preguntó: “¿Por qué viene mi amo el rey a su servidor?” Dawid respondió: “Para comprarte la era y edificar un altar a YHWH, para que así cese la epidemia en el pueblo”.

22 Arawná le respondió a Dawid: “Tómela y ofrezca mi amo el rey lo que le parezca bien. Aquí están los bueyes para la ofrenda quemada, y los trillos y los yugos de los bueyes para leña.

23 Todo esto, oh rey, se lo da Arawná a Su Majestad”. Y Arawná añadió: “¡Que YHWH su Elohim le responda favorablemente!”

24 Pero el rey le respondió a Arawná: “No, yo te lo compraré por su precio. No puedo sacrificar a YHWH mi Elohim ofrendas quemadas que no me cuesten nada”. Entonces Dawid compró la era y los bueyes por cincuenta shékels de plata.

25 Y Dawid edificó allí un altar a YHWH, y sacrificó ofrendas quemadas y ofrendas de bienestar. YHWH atendió las súplicas en favor del país, y cesó la epidemia en Yisrael.