1 Había un hombre de Ramatáyim de los sufitas, en la serranía de Efráyim, que se llamaba Elqanah hijo de Yerojam hijo de Elihú hijo de Toju hijo de Tsuf, un efratita.
2 Tenía dos esposas, una llamada Janah y la otra Peninah; Peninah tenía hijos, pero Janah no tenía.
3 Este hombre acostumbraba subir de su pueblo cada año a adorar y a ofrecer sacrificio a YHWH de los Ejércitos en Shiloh. –Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí, eran sacerdotes de YHWH allí.
4 Uno de esos días, Elqanah ofreció un sacrificio. El solía darle porciones a su esposa Peninah y a todos los hijos e hijas de ella;
5 pero a Janah le daba una sola porción –aunque Janah era su favorita– porque YHWH había cerrado su vientre.
6 Además su rival, para molestarla, le echaba en cara que YHWH le había cerrado el vientre.
7 Esto sucedía año tras año: Cada vez que ella iba a la Casa de YHWH, la otra se lo echaba en cara, de manera que ella se echaba a llorar y no comía.
8 Su esposo Elqanah le dijo: “Janah, ¿por qué lloras y por qué no comes? ¿Por qué estás triste? ¿No soy más dedicado a ti que diez hijos?”
9 Después que hubieron comido y bebido en Shiloh, Janah se levantó. El sacerdote Elí estaba sentado en el asiento junto a la jamba del templo de YHWH.
10 En su dolor, ella clamaba a YHWH, llorando todo el tiempo.
11 E hizo este voto: “Oh YHWH de los Ejércitos, si miras el sufrimiento de tu servidora y te acuerdas de mí y no te olvidas de tu servidora, y si le concedes a tu servidora un hijo, yo lo dedicaré a YHWH por todos los días de su vida; y ninguna navaja tocará jamás su cabeza”.
12 Mientras ella seguía orando a YHWH, Elí observaba su boca.
13 Janah oraba en su mente; sólo sus labios se movían, pero no se oía su voz. Así que Elí pensó que estaba ebria.
14 Elí le dijo: “¿Hasta cuándo vas a estar haciendo un espectáculo de borracha? ¡Ponte sobria!”
15 Y Janah respondió: “¡Oh no, señor mío! Soy una mujer muy infeliz. No he bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que he estado derramando mi corazón delante de YHWH.
16 No tome a su servidora por una mujer indigna; solamente he estado hablando todo este tiempo en mi gran angustia y sufrimiento”.
17 Elí dijo: “Entonces vete en paz, y que el Elohim de Yisrael te conceda lo que le has pedido”.
18 Ella contestó: “Usted es muy amable con su servidora”. Así que la mujer salió, y comió, y ya no estaba cabizbaja.
19 Temprano a la mañana siguiente, se postraron ante YHWH, y regresaron a su hogar en Ramah. Elqanah cohabitó con Janah y YHWH se acordó de ella.
20 Janah concibió, y al fin del año tuvo un hijo. Lo llamó Shemuel, queriendo decir: “Se lo pedí a YHWH”.
21 Y cuando el hombre Elqanah con toda su familia iba subiendo a ofrecerle a YHWH el sacrificio anual y su ofrenda votiva,
22 Janah no subió. Le dijo a su esposo: “Cuando se destete el niño, lo llevaré. Porque una vez que se presente ante YHWH, deberá quedarse allá para siempre”.
23 Su esposo Elqanah le dijo: “Haz como creas mejor. Quédate en la casa hasta que lo destetes. Que YHWH cumpla su palabra”. Así que la mujer se quedó en su casa y amamantó al niño hasta que lo destetó.
24 Después de destetarlo, lo llevó consigo, junto con tres novillos, un efá de harina, y una jarra de vino. Y aunque el niño era muy joven aún, ella lo llevó a la Casa de YHWH en Shiloh.
25 Después de inmolar el novillo, le llevaron el niño a Elí.
26 Ella dijo: “¡Por favor, señor mío! ¡Por su vida, señor mío, yo soy la mujer que estuvo aquí cerca de usted y oró a YHWH.
27 Era por este niño que oraba; y YHWH me concedió lo que le pedía.
28 Yo, a cambio, se lo presto ahora a YHWH. Porque mientras viva será prestado a YHWH”. Y se postraron allí ante YHWH.
1 Y Janah oró: Mi corazón se alegra en YHWH; he triunfado mediante YHWH. Le abro la boca a mis enemigos; me gozo en tu liberación.
2 No hay santo como YHWH, de veras, no hay nadie fuera de ti; no hay roca como nuestro Elohim.
3 No hablen más con altanero orgullo, que ninguna arrogancia cruce sus labios. Porque YHWH es un Elohim omnisapiente; él mide las acciones.
4 Los arcos de los poderosos se rompen, y los vacilantes se ciñen de fuerza.
5 Los una vez saciados tienen que alquilarse por pan; los una vez hambrientos ya no tienen hambre. Mientras la mujer estéril tiene siete, la madre de muchos está desamparada.
6 YHWH inflige muerte y da vida, arroja a la Fosa y levanta.
7 YHWH empobrece y enriquece; derriba y levanta.
8 El levanta al pobre del polvo, alza al necesitado del estiércol, poniéndolo con los nobles, concediéndoles asientos de honor. Porque las columnas de la tierra son de YHWH; ha establecido el mundo sobre ellas.
9 Él guarda los pasos del fiel, pero el malvado perece en tinieblas pues no es por la fuerza que prevalece el hombre.
10 Los adversarios de YHWH serán quebrantados; tronará contra ellos en los cielos. YHWH juzgará los extremos de la tierra, le dará poder al rey, y triunfo a su ungido.
11 Entonces Elqanah [y Janah] se fueron a casa en Ramah; y el niño entró al servicio de YHWH bajo el sacerdote Elí.
12 Ahora bien, los hijos de Elí eran canallas; no le hicieron caso a YHWH.
13 Así era como trataban los sacerdotes con la gente: Cuando alguien traía un sacrificio, el criado del sacerdote venía con el tridente mientras hervía la carne,
14 y la echaba en el caldero, o en la sartén, o en la olla, o en la cacerola; y cualquier cosa que sacara el tenedor, el sacerdote se lo llevaba. Esta era la práctica en Shiloh con todos los yisraelitas que iban allí.
15 [Pero ahora,] aun antes de que convirtieran en humo la presa cebada, venía el muchacho del sacerdote y le decía al que estaba sacrificando: “Pásame un poco de carne para asársela al sacerdote; porque él no te aceptará carne hervida, solamente cruda”.
16 Y si el hombre le decía: “Que primero conviertan en humo el sebo, y entonces toma toda la que quieras”, él contestaba: “No, pásamela enseguida o te la quito por la fuerza”.
17 El pecado de los jóvenes contra YHWH era muy grande, porque los hombres trataban impíamente las ofrendas de YHWH.
18 Shemuel estaba empleado en el servicio de YHWH como asistente, con un efod de lino.
19 Su madre además acostumbraba hacerle una pequeña túnica y se la traía cada año, cuando hacía el peregrinaje con su esposo para ofrecer el sacrificio anual.
20 Elí bendecía a Elqanah y a su esposa, y decía: “Que YHWH te conceda linaje de esta mujer en lugar del préstamo que le hizo ella a YHWH”. Después volvían a su casa.
21 Porque YHWH tomó nota de Janah; ella concibió y tuvo tres hijos y dos hijas. El joven Shemuel entretanto crecía en el servicio de YHWH.
22 Ahora Elí estaba muy viejo. Cuando oyó todo lo que estaban haciendo sus hijos a todo Yisrael, y cómo se acostaban con las mujeres que realizaban tareas a la entrada de la Carpa de Reunión,
23 les dijo: “¿Por qué hacen esas cosas? La gente me da malos informes de ustedes por todas partes.
24 ¡Dejen eso, mis hijos! No es un informe favorable el que oigo que esparce por ahí el pueblo de YHWH.
25 Si un hombre peca contra un hombre, puede que YHWH lo perdone; pero si un hombre ofende contra Elohim, ¿quién podrá conseguirle el perdón?” Pero ellos ignoraron el ruego de su padre; porque YHWH había resuelto que murieran.
26 El joven Shemuel, entretanto, crecía en estima y favor tanto para con Elohim como para con los hombres.
27 Un hombre de Elohim vino donde Elí y le dijo: “Así dice YHWH: Mira, yo me revelé a la casa de tu padre en Mitsráyim cuando estaban sujetos a la Casa del Paroh,
28 y los escogí de entre todas las tribus de Yisrael para ser mis sacerdotes para subir a mi altar, para quemar incienso [y] para llevar un efod delante de mí, y le asigné a la casa de tu padre todas las ofrendas encendidas de los yisraelitas.
29 ¿Por qué entonces pisotean ustedes maliciosamente los sacrificios y las ofrendas que he mandado? ¡Tú has honrado a tus hijos más que a mí, comiéndose las primeras porciones de toda ofrenda de mi pueblo Yisrael!
30 Ciertamente declara YHWH, el Elohim de Yisrael, yo tenía la intención de que tú y la casa de tu padre permanecieran en mi servicio para siempre. Pero ahora declara YHWH ¡lejos esté de mí! Porque yo honro a los que me honran, pero los que me desprecian serán deshonrados.
31 Vendrá un tiempo cuando yo romperé tu poder y el de la casa de tu padre, y no habrá anciano en tu casa.
32 Tú observarás con envidia toda la abundancia que se le concederá a Yisrael, pero nunca habrá un anciano en tu casa.
33 No cortaré todo tu linaje de mi altar; [pero,] para hacer que desfallezcan tus ojos y languidezca tu espíritu, todo el aumento en tu casa morirá como hombres [ordinarios].
34 Y esta será una señal para ti: El destino de tus hijos Jofní y Pinjás ambos morirán el mismo día.
35 Y levantaré para mí un sacerdote fiel, que actuará de acuerdo con mis deseos y mis propósitos. Yo le edificaré una casa duradera, y él caminará delante de mi ungido siempre.
36 Y todos los sobrevivientes de tu casa vendrán y se postrarán ante él por una paga en dinero y una hogaza de pan, y dirán: ‘Por favor, asígname a uno de los deberes sacerdotales, para tener un bocado de pan que comer’”.
1 El joven Shemuel estaba en el servicio de YHWH bajo Elí. En esos días era rara la palabra de YHWH; la profecía no era común.
2 Un día Elí estaba dormido en su lugar acostumbrado; sus ojos habían empezado a fallar y casi no podía ver.
3 Aún no se había apagado la lámpara de Elohim, y Shemuel estaba durmiendo en el templo de YHWH donde estaba el Arca de Elohim.
4 YHWH llamó a Shemuel, y este respondió: “Voy”.
5 Éste corrió donde Elí y dijo: “Aquí estoy; usted me llamó”. Pero el respondió: “Yo no te llamé; vuélvete a dormir”. Así que él volvió y se acostó.
6 De nuevo YHWH llamó: “¡Shemuel!” Shemuel se levantó y fue donde Elí y dijo: “Aquí estoy; usted me llamó”. Pero él respondió: “Yo no llamé, hijo mío; vuélvete a dormir”.
7 En eso Shemuel no había experimentado a YHWH todavía; la palabra de YHWH no se le había revelado aún.
8 YHWH llamó a Shemuel otra vez, por tercera vez, y éste se levantó y fue donde Elí y dijo: “Aquí estoy; usted me llamó”. Entonces Elí entendió que YHWH estaba llamando al muchacho.
9 Y Elí le dijo a Shemuel: “Ve acuéstate. Si te llaman otra vez, di: ‘Habla, YHWH, que tu servidor escucha’”. Y Shemuel se fue a su lugar y se acostó.
10 YHWH vino, y se paró allí, y llamó como antes: “¡Shemuel! ¡Shemuel!” Y Shemuel contestó: “Habla, que tu servidor escucha”.
11 YHWH le dijo a Shemuel: “Voy a hacer en Yisrael algo que a todo el que oiga acerca de ello le retiñirán los oídos.
12 En ese día cumpliré contra Elí todo lo que hablé concerniente a su casa, de principio a fin.
13 Y yo le declaré que sentencio su casa a castigo interminable por la maldad de la que él sabe –cómo sus hijos cometieron sacrilegio contra Elohim y él no los reprendió.
14 Ciertamente, juro contra la casa de Elí que la maldad de la casa de Elí nunca quedará expiada por sacrificio ni ofrenda”.
15 Shemuel se quedó acostado allí hasta la mañana y después abrió las puertas de la casa de YHWH. Shemuel tenía miedo de informarle la visión a Elí,
16 pero Elí llamó a Shemuel y dijo: “Shemuel, hijo mío”; y él respondió: “Aquí estoy”.
17 Y [Elí] preguntó: “¿Qué te dijo? No me ocultes nada. ¡Que esto y más te haga Elohim si me ocultas una sola palabra de todo lo que te dijo!”
18 Shemuel entonces le dijo todo, sin ocultarle nada. Y [Elí] dijo: “Él es YHWH; él hará lo que estime correcto”.
19 Shemuel crecía y YHWH estaba con él: No dejó sin cumplir ninguna de las predicciones de Shemuel.
20 Todo Yisrael, desde Dan hasta Beer Sheva, sabía que Shemuel era confiable como profeta de YHWH.
21 Y YHWH continuó apareciéndose en Shiloh: YHWH se le reveló a Shemuel en Shiloh con la palabra de YHWH; y la palabra de Shemuel salía a todo Yisrael.
1 Yisrael marchó para enfrascarse en batalla con los pelishtinos; acamparon cerca de Ha’ében Ha’ézer, mientras que los pelishtinos acamparon en Afeq.
2 Los pelishtinos se alistaron contra Yisrael; y cuando se peleó la batalla, los pelishtinos hicieron huir a Yisrael, y mataron como a cuatro mil hombres en el campo de batalla.
3 Cuando las tropas [yisraelitas] volvieron al campamento, los ancianos de Yisrael preguntaron: “¿Por qué YHWH nos hizo huir hoy delante de los pelishtinos? Traigamos el Arca de la Alianza de YHWH desde Shiloh; así él estará presente entre nosotros y nos librará de las manos de nuestros enemigos”.
4 Así que las tropas enviaron hombres a Shiloh; allí los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás, estaban a cargo del Arca de la Alianza de ha'Elohim, y bajaron de allá el Arca de la Alianza de YHWH de los Ejércitos Entronizado entre los Querubines.
5 Cuando entró el Arca de YHWH en el campamento, todo Yisrael irrumpió en una gran gritería, de tal modo que retumbó la tierra.
6 Los pelishtinos oyeron el gran ruido de la gritería y se preguntaron: “¿Por qué hay una gritería tan grande en el campamento de los hebreos?” Y cuando averiguaron que el Arca de YHWH había venido al campamento,
7 los pelishtinos se asustaron; porque dijeron: “Elohim ha venido al campamento”. Y gritaron:
8 “¡Pobres de nosotros!” ¿Quién nos salvará del poder de ese ha'Elohim poderoso? ¡Ese es el mismo ha'Elohim que golpeó a Mitsráyim con toda clase de plagas en el desierto!
9 ¡Anímense y sean hombres, oh pelishtinos! O vendrán a ser esclavos de los hebreos como ellos fueron esclavos de ustedes. ¡Sean hombres y peleen!”
10 Los pelishtinos pelearon; los yisraelitas tuvieron que huir, y escaparon todos a sus casas. La derrota fue muy grande, treinta mil soldados de a pie cayeron allí.
11 Capturaron el Arca de Elohim, y mataron a los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás.
12 Un binyaminita corrió del campo de batalla y llegó a Shiloh el mismo día; tenía la ropa rota y tierra en la cabeza.
13 Cuando llegó encontró a Elí sentado en un asiento, esperando junto al camino con el corazón temblando por el Arca de ha'Elohim. El hombre entró en la ciudad para comunicar la noticia, y toda la ciudad rompió a gritar.
14 Y cuando Elí oyó el sonido del clamor, preguntó: “¿Qué significa ese alboroto?” el hombre se apresuró a contárselo a Elí.
15 Para entonces Elí contaba con noventa y ocho años de edad; tenía los ojos fijos con una mirada ciega.
16 El hombre le dijo a Elí: “Yo soy el que vino del campo de batalla; acabo de escapar del campo de batalla”. [Elí] preguntó: “¿Qué sucedió, hijo mío?”
17 El portador de la noticia respondió: “Yisrael huyó delante de los pelishtinos y las tropas sufrieron una gran matanza. Sus dos hijos, Jofní y Pinjás, están muertos, y capturaron el Arca de Elohim”.
18 Cuando mencionó el Arca de ha'Elohim, [Elí] se cayó hacia atrás del asiento junto a la puerta, se rompió el cuello, y murió; porque era un hombre viejo y pesado. Había sido capitán de Yisrael por cuarenta años.
19 Su nuera, la esposa de Pinjás, estaba encinta, a punto de dar a luz. Cuando oyó el informe de que habían capturado el Arca de ha'Elohim y que su suegro y su esposo estaban muertos, le vinieron los dolores de parto, y se agachó y dio a luz.
20 Como se estaba muriendo, la mujer que la atendía le dijo: “No temas, que has dado a luz un hijo”. Pero ella no respondió ni prestó atención.
21 Le puso al niño el nombre Ikhavod, queriendo decir: “Se ha ido la gloria de Yisrael”, refiriéndose a la captura del Arca de ha'Elohim y a [la muerte de] su suegro y de su esposo.
22 “Dijo: “La gloria se ha ido de Yisrael porque han capturado el Arca de ha'Elohim”.
1 Cuando los pelishtinos capturaron el Arca de ha'Elohim, la llevaron de Eben Ha’ézer a Ashdod.
2 Los pelishtinos tomaron el Arca de ha'Elohim y la introdujeron en el templo de Dagón y la colocaron junto a Dagón.
3 Temprano al día siguiente, los ashdoditas hallaron a Dagón caído en el suelo con la cara en tierra frente al Arca de YHWH. Levantaron a Dagón y lo pusieron otra vez en su lugar;
4 pero temprano al día siguiente, Dagón estaba otra vez caído en el suelo frente al Arca de YHWH. La cabeza y ambas manos de Dagón estaban cortadas, y yacían en el umbral; solamente el tronco de Dagón quedó intacto.
5 Por eso es que, hasta el día de hoy, los sacerdotes de Dagón y todos los que entran en el templo de Dagón no se paran en el umbral del templo de Dagón en Ashdod.
6 La mano de YHWH cayó pesadamente sobre los ashdoditas, y él hizo estragos entre ellos: Golpeó a Ashdod y su territorio con hemorroides.
7 Cuando los hombres de Ashdod vieron cómo estaban las cosas, dijeron: “El Arca del Elohim de Yisrael no debe permanecer con nosotros, porque su mano ha sido dura con nosotros y con nuestro Elohim Dagón”.
8 Enviaron mensajeros y convocaron a todos los príncipes de los pelishtinos y preguntaron: “¿Qué vamos a hacer con el Arca del Elohim de Yisrael?” Ellos contestaron: “Que trasladen el Arca del Elohim de Yisrael a Gad”. De manera que trasladaron el Arca del Elohim de Yisrael [a Gad].
9 Y después que la trasladaron, la mano de YHWH vino contra la ciudad, jóvenes y viejos, de modo que irrumpieron hemorroides entre ellos.
10 Luego enviaron el Arca de ha'Elohim a Eqrón. Pero cuando el Arca de ha'Elohim llegó a Eqrón, los eqronitas clamaron: “Han trasladado el Arca del Elohim de Yisrael aquí para matarnos a nosotros y a nuestro linaje”.
11 Ellos también enviaron mensajeros y convocaron a todos los príncipes de los pelishtinos y dijeron: “Saquen el Arca del ha'Elohim de Yisrael, y que vuelva a su propio lugar, para que no nos mate a nosotros y a nuestro linaje. Porque un pánico de muerte invadió toda la ciudad, de tan pesada que había caído allí la mano de Elohim;
12 y los hombres que no murieron, quedaron afectados de hemorroides. El clamor de la ciudad llegó hasta el cielo.
1 El Arca de YHWH permaneció en territorio de los pelishtinos por siete meses.
2 Entonces los pelishtinos convocaron a los sacerdotes y a los adivinos y preguntaron: “¿Qué vamos a hacer en cuanto al Arca de Adonay? Dígannos con qué debemos enviarla a su propio lugar”.
3 Ellos contestaron: “Si van a enviar el Arca del Elohim de Yisrael, no la envíen sin nada; además deben pagarle una indemnización a él. Entonces quedarán curados, y él se les dará a conocer a ustedes; si no, Su mano no se apartará de ustedes”.
4 Ellos preguntaron: “¿Qué indemnización debemos pagarle?” Ellos respondieron: “Cinco hemorroides de oro y cinco ratones de oro, correspondientes al número de príncipes de los pelishtinos, porque la misma plaga los golpeó a ustedes y a sus señores.
5 Ustedes deben hacer figuras de sus hemorroides y de los ratones que están arrasando su tierra; así honrarán al Elohim de Yisrael, y tal vez él aliviane el peso de Su mano sobre ustedes y sus deidades y su tierra.
6 No endurezcan sus corazones como endurecieron sus corazones los mitsritas y el Paroh. Como ustedes saben, cuando Él se burló de ellos, ellos tuvieron que dejar ir a Yisrael, y éstos salieron.
7 Por lo tanto, consigan una carreta nueva y dos vacas recién paridas que no hayan llevado yugo; pónganle las vacas a la carreta, pero vuelvan a encerrar a los becerros que las siguen.
8 Tomen el Arca de YHWH y colóquenla en la carreta; y pongan junto a ella en un cofre los objetos de oro que le están pagando como indemnización. Envíenla y dejen que siga su propio camino.
9 Entonces vigilen: si sube por el camino a Bet Shémesh, a su propio territorio, fue él quien nos infligió este gran daño. Pero si no, sabremos que no fue su mano la que nos golpeó; simplemente nos sucedió por casualidad”.
10 Los hombres lo hicieron así. Tomaron dos vacas recién paridas y se las pusieron a la carreta, y encerraron a los becerros.
11 Pusieron el Arca de YHWH en la carreta junto con el cofre, los ratones de oro, y las figuras de sus hemorroides.
12 Las vacas viajaron derecho por el camino hacia Bet Shémesh. Siguieron por un solo camino, mugiendo mientras iban, sin volverse ni a la derecha ni a la izquierda; y los príncipes de los pelish-tinos caminaron detrás de ellas hasta la frontera de Bet Shémesh.
13 La gente de Bet Shémesh estaba recogiendo su cosecha de trigo en el valle. Levantaron la vista y vieron el Arca, y se gozaron cuando [la] vieron.
14 La carreta entró al campo de Yahoshúa de Bet Shémesh y se detuvo allí. Ellos le sacaron las tablas a la carreta y presentaron las vacas como ofrenda quemada a YHWH. Allí había una piedra grande;
15 y los lewitas bajaron el Arca y el cofre junto a ella que contenía los objetos de oro y los colocaron sobre la piedra grande. Entonces los hombres de Bet Shémesh presentaron ofrendas quemadas y otros sacrificios a YHWH ese día.
16 Los cinco príncipes de los pelishtinos vieron eso y regresaron el mismo día a Eqrón.
17 Las siguientes fueron las hemorroides de oro que pagaron los pelishtinos como indemnización a YHWH: Por Ashdod, una; por Azah, una; por Ashqelón, una; por Gat, una; por Eqrón, una.
18 En cuanto a los ratones de oro, su número correspondía a todos los pueblos pelishtinos que pertenecían a los cinco señores tanto pueblos amurallados como aldeas sin murallas, hasta la piedra grande donde colocaron el Arca de YHWH, hasta hoy, en el campo de Yahoshúa de Bet Shémesh.
19 [YHWH] azotó a los hombres de Bet Shémesh porque miraron dentro del Arca de YHWH; derribó a setenta hombres entre el pueblo [y] cincuenta mil hombres. La gente lamentaba, porque él había infligido una gran matanza en la población.
20 Y los hombres de Bet Shémesh preguntaron: “¿Quién puede estar al servicio de YHWH, ese ha'Elohim santo? ¿Y a quién levantará él por nosotros?”
21 Enviaron mensajeros a los habitantes de Qiryat Yearim para decirles: “Los pelishtinos han devuelto el Arca de YHWH. Bajen y encárguense de ella”.
1 Los hombres de Qiryat Yearim vinieron y tomaron el Arca de YHWH y la introdujeron en la casa de Avinadav en la colina; y consagraron a su hijo Elazar para hacerse cargo del Arca de YHWH.
2 Pasó un largo tiempo desde el día en que se guardó el Arca de YHWH en Qiryat Yearim, veinte años en total; y toda la Casa de Yisrael anhelaba a YHWH.
3 Y Shemuel le dijo a toda la Casa de Yisrael: “Si tienen la intención de volverse a YHWH con todo su corazón, tienen que eliminar las deidades extranjeras y las Ashtarot de su medio y dirigir sus corazones a YHWH y servirle a él solamente. Entonces él los librará de las manos de los pelishtinos”.
4 Y los yisraelitas eliminaron los Baalim y las Ashtarot y le sirvieron a YHWH solamente.
5 Shemuel dijo: “Congreguen a todo Yisrael en Mitspah, y yo oraré a YHWH por ustedes”.
6 Ellos se congregaron en Mitspah, y sacaron agua y la derramaron delante de YHWH; ayunaron ese día, y allí confesaron que habían pecado contra YHWH. Y Shemuel actuó como capitán de los yisraelitas en Mitspah.
7 Cuando los pelishtinos oyeron que los yisraelitas se habían congregado en Mitspah, los príncipes de los pelishtinos marcharon contra Yisrael. Al oír de esto, los yisraelitas se aterrorizaron de los pelishtinos
8 y le imploraron a Shemuel: “No nos abandones y no te abstengas de clamar a YHWH nuestro Elohim para que nos salve de las manos de los pelishtinos”.
9 Enseguida Shemuel tomó un cordero lactante y lo sacrificó como ofrenda quemada entera a YHWH; Shemuel clamó a YHWH en favor de Yisrael, y YHWH le respondió.
10 Porque mientras Shemuel presentaba la ofrenda quemada y los pelishtinos avanzaban para atacar a Yisrael, YHWH tronó poderosamente contra los pelishtinos ese día. Los puso en confusión, e Yisrael los hizo huir.
11 Los hombres de Yisrael salieron de Mitspah y persiguieron a los pelishtinos, derribándolos en un punto más abajo de Bet Kar.
12 Shemuel tomó una piedra y la erigió entre Mitspah y Shen, y la llamó Ebén Ha-ézer: porque dijo “Hasta ahora YHWH nos ha ayudado”.
13 Los pelishtinos quedaron humillados y no volvieron a invadir el territorio de Yisrael; y la mano de YHWH estuvo contra los pelishtinos mientras vivió Shemuel.
14 Los pueblos que los pelishtinos le habían quitado a Yisrael, desde Eqrón hasta Gat, les fueron devueltos a Yisrael; Yisrael recobró todos sus territorios de parte de los pelishtinos. Hubo también paz entre Yisrael y los emoritas.
15 Shemuel dirigió a Yisrael mientras vivió.
16 Cada año hacía las rondas a Betel, Guilgal, y Mitspah, y actuaba como capitán sobre Yisrael en todos esos lugares.
17 Luego volvía a Ramah, porque allí estaba su casa, y allí también capitaneaba a Yisrael. Allí edificó un altar a YHWH.
1 Cuando Shemuel se puso viejo, nombró a sus hijos como jueces sobre Yisrael.
2 Su hijo primogénito se llamaba Yoel, y su segundo hijo se llamaba Abiyah; ellos se sentaban como jueces en Beer Sheva.
3 Pero sus hijos no siguieron en sus caminos; se inclinaban por las ganancias, aceptaban soborno, y subvirtieron la justicia.
4 Todos los ancianos de Yisrael se congregaron y vinieron a Shemuel en Ramah,
5 y le dijeron: “Usted se ha puesto viejo, y sus hijos no han seguido sus caminos. Por lo tanto, nombre un rey sobre nosotros, para que nos gobierne como todas las demás naciones”.
6 A Shemuel le desagradó que ellos dijeran: “Danos un rey que nos gobierne”. Shemuel le oró a YHWH,
7 y YHWH le respondió a Shemuel: “Hazle caso a las demandas del pueblo en todo lo que te digan. Porque no es a ti a quien han rechazado; es a mí a quien han rechazado como su rey.
8 Como todo lo demás que han hecho desde que los saqué de Mitsráyim hasta hoy olvidándome y adorando a otras deidades, así te están haciendo.
9 Atiende su demanda; pero adviérteles solemne-mente, y háblales sobre las prácticas de cualquier rey que gobierne sobre ellos”.
10 Shemuel le informó todas las palabras de YHWH al pueblo, que le estaba pidiendo un rey.
11 Dijo: “Esta será la práctica del rey que gobernará sobre ustedes: Tomará a sus hijos y los nombrará como sus cocheros y jinetes, y servirán como corredores para sus carros.
12 Los nombrará como sus jefes de millares y de cincuentas; o tendrán que arar los campos de él, recoger sus cosechas, y hacer sus armas y el equipo de sus carros.
13 Tomará a sus hijas como perfumistas, cocineras, y panaderas.
14 Les quitará a ustedes sus mejores campos, viñas y olivares, y se los dará a sus cortesanos.
15 Tomará una décima parte de los granos y las uvas de ustedes y se los dará a sus eunucos y cortesanos.
16 Tomará los esclavos y esclavas de ustedes, sus mejores jóvenes, y sus asnos, y los pondrá a trabajar para él.
17 Tomará una décima parte de los rebaños de ustedes, ustedes vendrán a ser esclavos de él.
18 Vendrá el día en que ustedes clamarán a YHWH por causa del rey que ustedes mismos han escogido; y YHWH no les responderá en ese día”.
19 Pero el pueblo no escuchó la advertencia de Shemuel. Dijeron: “No, tenemos que tener un rey sobre nosotros,
20 para que seamos como todas las demás naciones. Que nuestro rey gobierne sobre nosotros y vaya a nuestra cabeza y pelee nuestras batallas”.
21 Cuando Shemuel oyó todo lo que dijo el pueblo, se lo informó a YHWH.
22 Y YHWH le dijo a Shemuel: “Hazle caso a sus demandas y nómbrales un rey”. Shemuel entonces les dijo a los hombres de Yisrael: “Váyanse todos a sus casas”.
1 Había un hombre de Binyamín llamado Qish hijo de Abiel hijo de Tseror hijo de Bekorat hijo de Afíaj, un binyaminita, un hombre pudiente.
2 Este tenía un hijo llamado Shaúl, un joven excelente; nadie entre los yisraelitas era más gallardo que él; era más alto por una cabeza que cualquiera del pueblo.
3 Una vez se perdieron las burras de Qish el padre de Shaúl, y Qish le dijo a su hijo Shaúl: “Toma a uno de los siervos y sal a buscar las burras”.
4 El pasó a la serranía de Efráyim. Cruzó el distrito de Shalíshah, pero no las encontró. Pasaron por el distrito de Shaalim, pero no estaban allí. Atravesaron [todo] el territorio de Binyamín, y ni así las encontraron.
5 Cuando llegaron al distrito de Tsuf, Shaúl le dijo al siervo que iba con él: “Regresemos, o mi padre va dejar de preocuparse por las burras y a empezar a preocuparse por nosotros”.
6 Pero él respondió: “Hay un hombre de Elohim en ese pueblo, y es un hombre muy estimado; todo lo que dice resulta cierto. Vayamos allá; tal vez nos diga algo del encargo al que salimos”.
7 Shaúl le dijo a su siervo: “Pero si vamos, ¿qué le podemos llevar al hombre? Porque la comida de nuestras bolsas se acabó, y no hay nada que podamos llevarle al hombre de ha'Elohim como regalo. ¿Qué tenemos?”
8 El siervo le contestó otra vez a Shaúl: “Pues yo tengo un cuarto de shékel de plata, puedo dárselo al hombre de ha'Elohim para que nos diga algo de nuestro encargo”.
9 Antiguamente en Yisrael, cuando alguien iba a consultar a Elohim, decía: “Ven, vamos al vidente”, porque al profeta de hoy le llamaban antiguamente vidente.
10 Shaúl le dijo a su siervo: “Buena idea, vamos”. Y fueron al pueblo donde vivía el hombre de ha'Elohim.
11 Cuando iban subiendo la cuesta del pueblo, se encontraron con unas muchachas que iban a sacar agua, y les preguntaron: “¿Hay un vidente en el pueblo?”
12 Ellas respondieron: “Sí, está allá más adelante. Apúrate, que acaba de llegar al pueblo porque hoy el pueblo tiene un sacrificio en el altar.
13 Tan pronto entren en el pueblo, lo encontrarán antes de que vaya al altar a comer; la gente no comerá hasta que él llegue; porque él tiene que bendecir el sacrificio, y sólo entonces comerán los invitados. Suban pronto, que lo encontrarán enseguida”.
14 De modo que subieron al pueblo; y cuando iban entrando en el pueblo, Shemuel venía hacia ellos, de camino al altar.
15 Ahora bien, el día antes de venir Shaúl, YHWH le había revelado lo siguiente a Shemuel:
16 “Mañana a esta hora, te enviaré un hombre del territorio de Binyamín, y tú lo ungirás como el gobernante de mi pueblo Yisrael. El librará a mi pueblo de las manos de los pelishtinos; porque he tomado nota de mi pueblo, su clamor ha llegado a mí”.
17 Tan pronto Shemuel vio a Shaúl, YHWH le declaró: “Este es el hombre que dije que gobernaría a mi pueblo”.
18 Shaúl se acercó a Shemuel dentro de la puerta y le dijo: “Dime, por favor, dónde es la casa del vidente?”
19 Y Shemuel le contestó a Shaúl: “Yo soy el vidente, sube delante de mí al altar, que vas a comer conmigo hoy; y por la mañana te dejaré ir, después de decirte todo lo que haya en tu mente.
20 En cuanto a las burras que se perdieron hace tres días, no te preocupes por ellas, que ya las encontraron. ¿Y por quién suspira todo Yisrael si no es por ti y por toda tu casa ancestral?”
21 Shaúl respondió: “¡Pero sólo soy un binyaminita, de la más pequeña de las tribus de Yisrael, y mi clan es el menor de todos los clanes de la tribu de Binyamín! ¿Por qué me dices esas cosas?”
22 Shemuel tomó a Shaúl y a su siervo y los introdujo al salón, y le dio un lugar a la cabeza de los invitados, quienes sumaban como treinta.
23 Y Shemuel le dijo al cocinero: “Trae la porción que te di y te dije que pusieras aparte”.
24 El cocinero levantó el muslo con todo y lo puso delante de Shaúl. Y [Shemuel] dijo: “Lo que se ha reservado se te ha puesto delante. Come; se te ha guardado para esta ocasión, cuando dije que invitaría al pueblo”. De manera que Shaúl comió con Shemuel ese día.
25 Luego bajaron del altar al pueblo, y Shemuel habló con Shaúl en la azotea.
26 Temprano, al despuntar el día, Shemuel llamó a Shaúl en la azotea. Le dijo: “Levántate, para despedirte”. Shaúl se levantó, y los dos, Shemuel y él, salieron.
27 Mientras caminaban hacia la salida del pueblo, Shemuel le dijo a Shaúl: “Dile al siervo que camine delante de nosotros” –y él caminaba delante de ellos– “pero tú detente aquí un momento y te daré a conocer la palabra de Elohim”.
1 Shemuel tomó un frasco de aceite y derramó un poco sobre la cabeza de Shaúl y lo besó, y le dijo: “YHWH con esto te unge sobre su propio pueblo.
2 Cuando te vayas hoy, te encontrarás con dos hombres cerca de la tumba de Rajel en el territorio de Binyamín, en Tseltsaj, y te dirán que han encontrado las burras que saliste a buscar, y que tu padre ha dejado de preocuparse por las burras y se está preocupando por ustedes, diciendo: “¿Qué haré en cuanto mi hijo?”
3 Pasarás de allí hasta que llegues a la encina del Tavor. Allí se encontrarán contigo tres hombres que van en peregrinación a ha'Elohim en Betel. Uno llevará tres cabritos, otro llevará tres hogazas de pan, y el tercero llevará una jarra de vino.
4 Te saludarán y te ofrecerán dos hogazas de pan, las cuales aceptarás.
5 Después de eso has de proseguir a la Colina de ha'Elohim, donde residen los prefectos de los pelishtinos. Allí, al entrar al pueblo, encontrarás un grupo de profetas que bajan del altar, precedidos por liras, tamboriles, flautas, y arpas, y estarán hablando en éxtasis.
6 El espíritu de YHWH te invadirá, y hablarás en éxtasis junto con ellos; te convertirás en otro hombre.
7 Y una vez te hayan sucedido estas señales, actúa cuando surja la ocasión, que ha'Elohim está contigo.
8 Después de eso vas a bajar a Guilgal delante de mí, y yo bajaré donde ti para presentar ofrendas quemadas y ofrecer sacrificios de bienestar. Espera siete días hasta que yo vaya a ti y te indique lo que vas a hacer después”.
9 Al volverse [Shaúl] para apartarse de Shemuel, Elohim le dio otro corazón; y todas aquellas señales se cumplieron ese mismo día.
10 Y cuando llegaron allá, a la Colina, vio un grupo de profetas que venían hacia él. Enseguida lo invadió el espíritu de Elohim, y habló en éxtasis entre ellos.
11 Cuando todos los que lo conocían previamente lo vieron hablando en éxtasis con los profetas, la gente se decía unos a otros: “¿Qué le ha pasado al hijo de Qish? ¿Está Shaúl también entre los profetas?”
12 Pero otra persona allí habló y dijo: “¿Y quiénes son los padres de estos?” Así surgió el proverbio: “¿Está Shaúl también entre los profetas?”
13 Y cuando cesó de hablar en éxtasis, entró en el altar.
14 El tío de Shaúl les preguntó a él y a su siervo: “¿A dónde fueron?” él respondió: “A buscar las burras. Y cuando vimos que no las íbamos a encontrar, fuimos donde Shemuel”.
15 El tío de Shaúl dijo: “Cuéntame, ¿qué te dijo Shemuel?”
16 Shaúl le respondió a su tío: “Simplemente nos dijo que ya habían encontrado las burras”. Pero no le contó nada de lo que había dicho Shemuel acerca del reinado.
17 Shemuel convocó al pueblo ante YHWH en Mitspah
18 y les dijo: “Así dijo YHWH, el Elohim de Yisrael: ‘Yo saqué a Yisrael de Mitsráyim, y los libré a ustedes de las manos de los mitsritas y de todos los reinos que los oprimían’.
19 Pero hoy ustedes han rechazado a su Elohim que los libró de todos sus problemas y calamidades. Porque ustedes dijeron: ‘¡No, pon un rey sobre nosotros!’ Ahora, pónganse delante de YHWH, por sus tribus y clanes”.
20 Shemuel mandó acercarse a cada una de las tribus de Yisrael, y el sorteo indicó a la tribu de Binyamín.
21 Entonces Shemuel hizo acercarse a la tribu de Binyamín por sus clanes, y se indicó el clan de los matritas; y entonces se indicó a Shaúl hijo de Qish. Pero cuando lo buscaron no lo hallaron.
22 Consultaron a YHWH otra vez: “¿Ha venido alguien más aquí?” Y YHWH respondió: “Sí; se esta escondiendo entre el equipaje”.
23 Así que corrieron y lo trajeron de allá; y cuando él ocupó su lugar entre el pueblo, sobrepasaba a todo el pueblo por la cabeza.
24 Y Shemuel le dijo al pueblo: “¿Ven al que YHWH ha escogido? No hay ninguno como él entre todo el pueblo”. Y todo el pueblo lo aclamó, gritando: “¡Viva el rey!”
25 Shemuel le expuso al pueblo las reglas de la monarquía, y las registró en un documento que depositó delante de YHWH. Entonces Shemuel envió al pueblo de regreso a sus casas.
26 Shaúl también se fue a su casa en HaGuivah, acompañado por hombres honorables cuyos corazones había tocado Elohim.
27 Pero algunos canallas dijeron: “¿Cómo nos va a salvar éste?” Así se burlaron de él y no le llevaron ningún regalo. Pero él hizo como que no le importaba.
1 Najash el amonita marchó y sitió a Yavesh Guilad. Todos los hombres de Yavesh Guilad le dijeron a Najash: “Haz una alianza con nosotros, y te serviremos”.
2 Pero Najash el amonita les respondió: “Haré una alianza con ustedes con esta condición: que se le saque a todos el ojo derecho; haré esto como humillación para todo Yisrael”.
3 Los ancianos de Yavesh le dijeron: “Danos siete días de respiro, para que enviemos mensajeros por el territorio de Yisrael; si nadie viene en nuestra ayuda, nos rendiremos a ti”.
4 Cuando los mensajeros llegaron a HaGuivah de Shaúl y dieron ese informe a oídos del pueblo, todo el pueblo rompió a llorar.
5 En eso iba llegando Shaúl del campo guiando su ganado; y preguntó Shaúl: “¿Por qué llora la gente?” Y le contaron la situación de los hombres de Yavesh.
6 Cuando oyó estas cosas, el espíritu de Elohim se apoderó de Shaúl y se encendió su ira.
7 Tomó una yunta de bueyes y los picó en pedazos, los cuales envió mediante los mensajeros por el territorio de Yisrael, con la advertencia: “¡Así se le hará al ganado de cualquiera que no siga a Shaúl y a Shemuel a la batalla!” Un terror de YHWH cayó sobre la gente, y salieron como un sólo hombre.
8 [Shaúl] les pasó revista en Bézeq, y los yisraelitas sumaron 300,000, los hombres de Yavesh 30,000.
9 Les dijeron a los mensajeros que habían venido: “Así les hablarán a los hombres de Yavesh Guilad: “Mañana, cuando caliente el sol, ustedes estarán salvados”. Cuando los mensajeros fueron y le dijeron esto a los hombres de Yavesh Guilad, ellos se alegraron.
10 Los hombres de Yavesh dijeron entonces [a los amonitas]: “Mañana nos rendiremos a ustedes, y podrán hacernos todo lo que les plazca”.
11 Al día siguiente, Shaúl dividió las tropas en tres columnas; a la vigilia de la mañana entraron en el campamento y derribaron a los amonitas hasta que calentó el sol. Los sobrevivientes se esparcieron; no hubo dos que quedaran juntos.
12 Entonces el pueblo le dijo a Shemuel: “¿Quién era el que decía: ‘¿Shaúl va a reinar sobre nosotros?’ ¡Entréguennos a esos hombres para darles muerte!”
13 Pero Shaúl respondió: “¡A nadie se va a matar hoy! Porque hoy YHWH ha traído victoria a Yisrael”.
14 Shemuel le dijo al pueblo: “Vengan, vayamos a Guilgal e inauguremos allí la monarquía”.
15 Así que todo el pueblo fue a Guilgal, y allí en Guilgal declararon rey a Shaúl delante de YHWH. Ofrecieron sacrificios de bienestar allí delante de YHWH; y Shaúl y todos los hombres de Yisrael tuvieron allí una gran celebración.
1 Entonces Shemuel le dijo a todo Yisrael: “Yo he cedido ante ustedes en todo lo que me han pedido y he puesto un rey sobre ustedes.
2 De ahora en adelante el rey será su dirigente. “En cuanto a mí, me he puesto viejo y canoso pero mis hijos están todavía con ustedes y yo he sido su dirigente desde mi juventud hasta hoy.
3 Aquí estoy. Testifiquen contra mí, en la presencia de YHWH y en la presencia de su ungido: ¿A quién le he quitado un buey, o a quién le he quitado un asno? ¿A quién he defraudado o a quién le he robado? ¿De quién he aceptado soborno para mirar hacia otro lado? Yo se lo devolveré”.
4 Ellos respondieron: “Usted no nos ha defraudado, ni nos ha robado, y no ha recibido nada de nadie”.
5 El les dijo: “YHWH entonces es testigo, y su ungido es testigo, de esa admisión de ustedes en este día de que no han hallado nada en mi posesión”. Ellos respondieron: “¡Es testigo!”
6 Shemuel le dijo al pueblo: “YHWH [es testigo], el que se le apareció a Mosheh y a Aharón y sacó a los padres de ustedes de la tierra de Mitsráyim.
7 Vengan, pónganse delante de YHWH mientras cito contra ustedes todas las bondades que YHWH ha tenido para con ustedes y sus padres.
8 “Cuando Yaaqov llegó a Mitsráyim, los padres de ustedes clamaron a YHWH, y YHWH envió a Mosheh y Aharón, quienes sacaron a sus padres de Mitsráyim y los establecieron en este lugar.
9 Pero ellos olvidaron a YHWH su Elohim; de manera que él los entregó en manos de Siserá el comandante militar de Jatsor, en manos de los pelishtinos, y en manos del rey de Moav; y estos les hicieron la guerra.
10 Ellos clamaron a YHWH: ‘Somos culpables, porque hemos olvidado a YHWH y hemos adorado a los Baalim y las Ashtarot. Oh líbranos de nuestros enemigos y te serviremos’.
11 Y YHWH envió a Yerubáal y a Yiftaj y a Shemuel, y los libró a ustedes de los enemigos a su alrededor; y ustedes habitaron en seguridad.
12 Pero cuando ustedes vieron que Najash el rey de los amonitas avanzaba contra ustedes, me dijeron: ‘No, tenemos que tener un rey que reine sobre nosotros’ aunque YHWH su Elohim es su Rey.
13 Bueno, ¡pues YHWH ha puesto un rey sobre ustedes! Aquí está el rey que ustedes han escogido, que ustedes han pedido.
14 “Si ustedes respetan a YHWH, lo adoran, y lo obedecen, y no se rebelan contra el mandato de YHWH, si tanto ustedes como el rey que reina sobre ustedes siguen a YHWH su Elohim, [bien].
15 Pero si ustedes no obedecen a YHWH y se rebelan contra el mandato de YHWH, la mano de YHWH los derribará como les hizo a sus padres.
16 “Ahora quédense ahí y vean la maravilla que hará YHWH ante sus ojos.
17 Es la época de la cosecha de trigo. Oraré a YHWH y él enviará truenos y lluvia; entonces ustedes cavilarán y se darán cuenta de la gran maldad que han realizado a la vista de YHWH cuando pidieron un rey”.
18 Shemuel oró a YHWH, y YHWH envió truenos y lluvia ese día, y el pueblo sintió un gran respeto por YHWH y por Shemuel.
19 El pueblo todo le dijo a Shemuel: “Interceda por sus servidores con YHWH su Elohim para que no muramos, porque hemos añadido a todos nuestros pecados la maldad de pedir un rey”.
20 Pero Shemuel le dijo al pueblo: “No tengan miedo. Ustedes han hecho, ciertamente, todas esas cosas malas. Sin embargo, no se aparten de YHWH su Elohim, sino sírvanle a YHWH con todo su corazón.
21 No se aparten para seguir cosas vanas, que no pueden beneficiar ni salvar, pues son inútiles.
22 Por causa de Su gran nombre, YHWH nunca abandonará a su pueblo, ya que YHWH se propuso hacerlos su pueblo.
23 “En cuanto a mí, lejos esté de mí pecar contra YHWH y abstenerme de orar por ustedes; y continuaré instruyéndolos en la práctica de lo que es bueno y correcto.
24 Sobre todo, ustedes deben respetar a YHWH y servirle fielmente con todo su corazón; y considerar cuán grandiosamente ha tratado él con ustedes.
25 Porque si ustedes persisten en su maldad, tanto ustedes como su rey serán eliminados”.
1 Shaúl tenía [treinta] años cuando llegó a ser rey, y reinó sobre Yisrael dos años.
2 Shaúl escogió a 3,000 yisraelitas, 2,000 de los cuales estaban con Shaúl en Mikhmás y en la serranía de Betel, y 1,000 con Yonatán en HaGuivah de Binyamín; el resto de las tropas las envió de vuelta a sus casas.
3 Yonatán derribó al prefecto pelishtino en Gueva; y los pelishtinos se enteraron de ello. Shaúl hizo tocar el cuerno de carnero por todo el país diciendo: “Escuchen los hebreos”.
4 Cuando todo Yisrael oyó que Shaúl había derribado al prefecto pelishtino, y que Yisrael había incurrido en la ira de los pelishtinos, todo el pueblo se congregó con Shaúl en Guilgal.
5 Los pelishtinos, a su vez, se juntaron para atacar a Yisrael: 30,000 carros y 6,000 jinetes, y tropas tan numerosas como las arenas de la playa. Subieron y acamparon en Mikhmás, al este de Bet Awén.
6 Cuando los hombres de Yisrael vieron que estaban en dificultades pues las tropas se hallaban acosadas, la gente se escondió en cuevas, entre espinos, entre rocas, en túneles, y en cisternas.
7 Algunos hebreos cruzaron el Yardén [hacia] el territorio de Gad y Guilad. Shaúl estaba todavía en Guilgal, y el resto del pueblo corrió donde él alarmado.
8 El esperó siete días, el tiempo que [había establecido] Shemuel. Pero cuando Shemuel no se presentó en Guilgal, y la gente empezó a dispersarse,
9 Shaúl dijo: “Tráiganme la ofrenda quemada y el sacrificio de bienestar”; y presentó la ofrenda quemada.
10 Apenas acabó de presentar la ofrenda quemada cuando llegó Shemuel; y Shaúl salió a su encuentro para recibirlo.
11 Pero Shemuel dijo: “¿Qué has hecho?” Shaúl respondió: “Vi que la gente me estaba dejando y se estaba dispersando; usted no había llegado al tiempo señalado, y los pelishtinos se habían reunido en Mikhmás.
12 Pensé que los pelishtinos bajarían contra mí en Guilgal antes de que yo le rogara a YHWH, de manera que me sentí obligado a presentar la ofrenda quemada”.
13 Shemuel le respondió a Shaúl: “¡Actuaste neciamente al no obedecer los mandamientos que YHWH tu Elohim puso sobre ti! De otro modo YHWH habría establecido tu dinastía sobre Yisrael para siempre.
14 Pero ahora tu dinastía no durará. YHWH buscará un hombre de acuerdo a Su corazón, y YHWH lo nombrará gobernante sobre su pueblo, porque tú no permaneciste en lo que te ordenó YHWH”.
15 Shemuel se levantó y subió de Guilgal a HaGuivah de Binyamín. Shaúl contó las tropas que quedaban con él como 600 valientes.
16 Shaúl y su hijo Yonatán, y las tropas que quedaron con ellos, se quedaron en Guevah de Binyamín, mientras los pelishtinos acampaban en Mikhmás.
17 Los invasores salieron del campamento pelishtino en tres filas: Una fila se dirigía al camino de Ofrah que lleva al distrito de Shual,
18 otra fila se dirigía al camino de Bet Jorón, y la tercera fila se dirigía al camino fronterizo que mira al valle de Tseboyim hacia el desierto.
19 No se podía hallar un herrero en todo el país de Yisrael, porque los pelishtinos temían que los hebreos hicieran espadas y lanzas.
20 Así que todos los yisraelitas tenían que bajar a los pelishtinos para amolar sus rejas de arado, sus azadones, hachas, y podadoras.
21 El costo por amolar era dos tercios de shékel por rejas de arado, azadones, tridentes, y hachas, y por las garrochas.
22 Así en el día de la batalla, no se podía hallar una espada ni una lanza en posesión de ninguna de las tropas que estaban con Shaúl y Yonatán; solamente Shaúl y Yonatán tenían.
23 Ahora la guarnición de pelishtinos había salido hacia el paso de Mikhmás.
1 Un día Yonatán el hijo de Shaúl le dijo al asistente que le cargaba las armas: “Ven, vamos a pasar a la guarnición pelishtina del otro lado”; pero no se lo dijo a su padre.
2 En eso Shaúl estaba en las afueras de HaGuivah, bajo el granado de Migrón, y las tropas que lo acompañaban sumaban 600.
3 Ajiyah hijo de Ajituv hermano de Ikhavod hijo de Pinjás hijo de Elí, el sacerdote de YHWH en Shiloh estaba allí llevando el efod. Las tropas no sabían que Yonatán se había ido.
4 En el cruce junto al cual Yonatán buscaba alcanzar la guarnición pelishtina, había un farallón rocoso de un lado, y otro farallón rocoso del otro lado, uno llamado Botséts y el otro Séneh.
5 Un farallón estaba localizado en el norte, cerca de Mikhmás, y el otro al sur, cerca de Gueva.
6 Yahonatán le dijo al asistente que le cargaba las armas: “Ven, vamos a cruzar hacia el puesto de esos incircuncisos. Tal vez YHWH actúe en nuestro favor, porque nada le impide a YHWH ganar una victoria por muchos o por pocos”.
7 Su escudero le respondió: “Haga lo que usted quiera. Vaya usted primero, yo estoy con usted, no importa lo que decida”.
8 Yahonatán le dijo: “Cruzaremos hacia esos hombres para que nos vean.
9 Si nos dicen: ‘Esperen hasta que lleguemos donde ustedes’, entonces nos quedaremos donde estamos, y no subiremos a ellos.
10 Pero si dicen: ‘Suban acá’, entonces subiremos, pues YHWH los estará entregando en nuestras manos. Esa será nuestra señal”.
11 Ambos se dejaron ver del puesto pelishtino y los pelishtinos dijeron: “Miren, algunos hebreos están saliendo de los hoyos donde se han estado escondiendo”.
12 Los hombres del puesto les gritaron a Yonatán y a su escudero: “Suban acá, que les vamos a enseñar una lección”. Entonces Yonatán le dijo a su escudero: “Sígueme, que YHWH los ha entregado en las manos de Yisrael”.
13 Y Yonatán gateó sobre sus manos y pies, con su escudero detrás de él; [los pelishtinos] iban cayendo ante Yonatán, y su escudero los iba ultimando detrás de él.
14 El ataque inicial que hicieron Yonatán y su escudero dio cuenta de unos veinte hombres, dentro de un espacio de casi medio surco de largo en una cuerda de terreno.
15 El terror se apoderó de todas las tropas tanto en el campamento [como] en el campo; los puestos y los invasores estaban también aterrorizados. La misma tierra tembló, y sobrevino un terror inmenso.
16 Los exploradores de Shaúl en HaGuivah de Binyamín vieron que las multitudes se estaban dispersando en todas direcciones.
17 Y Shaúl les dijo a las tropas que estaban con él: “Hagan un conteo y vean quién nos ha abandonado”. Ellos hicieron un conteo y hallaron que faltaban Yonatán y su escudero.
18 Entonces Shaúl le dijo a Ajiyah: “Trae acá el Arca de ha'Elohim”; porque el Arca de ha'Elohim estaba en ese tiempo entre los yisraelitas.
19 Pero mientras Shaúl le hablaba al sacerdote, seguía aumentando la confusión en el campamento pelishtino y Shaúl le dijo al sacerdote: “Retira tu mano”.
20 Shaúl y las tropas que lo acompañaban se reunieron y se apresuraron a la batalla; encontraron [a los pelishtinos] en una enorme confusión, la espada de cada hombre se volvió contra su compañero.
21 Y los hebreos que anteriormente se habían aliado con los pelishtinos, que habían subido con ellos en el ejército [de] alrededor ellos también se unieron a los yisraelitas que estaban con Shaúl y Yonatán.
22 Cuando todos los hombres de Yisrael que estaban escondidos en la serranía de Efráyim oyeron que los pelishtinos estaban huyendo, ellos también los persiguieron en batalla.
23 Así YHWH trajo la victoria a Yisrael ese día. El combate se extendió más allá de Bet Awén.
24 Los hombres de Yisrael estaban agobiados aquel día. Porque Shaúl había puesto un juramento sobre las tropas: “Maldito sea el hombre que coma cualquier alimento antes de que caiga la noche y yo me vengue de mis enemigos”. Así que ninguna de las tropas comió nada.
25 Todos llegaron a un montón de panales donde se había derramado un poco de miel por el suelo.
26 Cuando las tropas llegaron a los panales y encontraron el flujo de miel allí, nadie se llevó la mano a la boca, porque las tropas temían al juramento.
27 Yonatán, sin embargo, no había oído a su padre juramentar a las tropas. Así que sacó el palo que tenía consigo, lo metió en el panal de miel, y se llevó la mano a la boca; y se le iluminaron los ojos.
28 En eso uno de los soldados habló: “Tu padre juramentó a las tropas: ‘Maldito sea el hombre que coma algo hoy’. Y por eso las tropas desfallecen”.
29 Yonatán respondió: “Mi padre le ha creado un problema al pueblo. Vean por ustedes cómo se me iluminaron los ojos cuando probé ese poco de miel.
30 Si las tropas hubieran comido hoy del despojo capturado del enemigo, ¡la derrota de los pelishtinos habría sido mayor todavía!”
31 Derribaron a los pelishtinos ese día desde Mikhmás hasta Ayalón, y las tropas estaban hambrientas.
32 Las tropas se abalanzaron sobre el botín; tomaron las ovejas, las vacas y los becerros y los inmolaron en el suelo, y las tropas comieron con la sangre.
33 Cuando se le informó a Shaúl que las tropas estaban pecando contra YHWH, comiendo con la sangre, dijo: “Ustedes han actuado infielmente. Ruédenme acá una piedra grande hoy”.
34 Y Shaúl ordenó: “Dispérsense entre las tropas y díganles que cada uno debe traerme su buey o su oveja e inmolarla aquí, para entonces comer. No deben pecar contra YHWH y comer con la sangre”. Cada uno de las tropas trajo consigo su propio buey esa noche y lo inmoló allí.
35 Así Shaúl levantó un altar a YHWH; ese fue el primer altar que erigió para YHWH.
36 Shaúl dijo: “Vamos a bajar tras los pelishtinos por la noche y a saquearlos hasta la luz del alba; y no dejemos un solo sobreviviente entre ellos”. Ellos respondieron: “Haga lo que le plazca”. Pero el sacerdote dijo: “Vamos a acercarnos a ha'Elohim aquí”.
37 Así que Shaúl consultó a Elohim: “¿Deberé bajar tras los pelishtinos? ¿Los entregarán en las manos de Yisrael?” Pero esta vez él no le respondió.
38 Entonces Shaúl dijo: “Acérquense, todos los principales oficiales de las tropas, y encuentren cómo se incurrió en esta culpa hoy.
39 Porque por vida de YHWH que trae la victoria a Yisrael, aún si fue mediante mi hijo Yonatán, ¡a él se le dará muerte!” Ni uno de los soldados le contestó.
40 Y les dijo a todos los yisraelitas: “Ustedes párense a un lado, y mi hijo Yonatán y yo nos pararemos al otro”. Las tropas le dijeron a Shaúl: “Haga como le plazca”.
41 Shaúl entonces le dijo a YHWH, el Elohim de Yisrael: “Muestra Tumim”. La suerte señaló a Yonatán y Shaúl, y las tropas quedaron libres.
42 Y Shaúl dijo: “Echa las suertes entre mi hijo y yo”; y se indicó a Yonatán.
43 Shaúl le dijo a Yonatán: “Dime, ¿qué has hecho?” Y Yonatán le dijo: “Solamente probé un poco de miel con la punta del palo que tenía en la mano. Estoy listo a morir”.
44 Shaúl dijo: “Esto y más haga Elohim: ¡se te dará muerte, Yonatán!”
45 Pero las tropas le dijeron a Shaúl: “¿Va a morir Yonatán, después de traer esta gran victoria a Yisrael? ¡Nunca! Por vida de YHWH, ¡ni un cabello de su cabeza caerá al suelo! Pues él hizo que pasara este día con la ayuda de Elohim”. Así las tropas salvaron a Yonatán y no murió.
46 Shaúl detuvo su persecución de los pelishtinos, y los pelishtinos regresaron a sus hogares.
47 Después que Shaúl aseguró su reinado sobre Yisrael, emprendió la guerra por todos lados contra todos sus enemigos: contra los Moavitas, los amonitas, los edomitas, los pelishtinos, y los reyes de Tsovah; y a dondequiera que se volvía [los] vencía.
48 Salió triunfante, derrotando a los amaleqitas y salvando a Yisrael de los que lo despojaban.
49 Los hijos de Shaúl fueron: Yonatán, Yishwí, y Malkishúa; y los nombres de sus dos hijas eran Merab, la mayor, y Mikhal, la menor.
50 La esposa de Shaúl se llamaba Ajinóam hija de Ajimaats; y su comandante militar se llamaba Avner hijo de Ner el tío de Shaúl.
51 Qish, el padre de Shaúl, y Ner, el padre de Avner, eran hijos de Abiel.
52 Hubo una sangrienta guerra contra los pelishtinos todos los días de Shaúl; y siempre que Shaúl notaba algún hombre o guerrero leal, lo tomaba a su servicio.
1 Shemuel le dijo a Shaúl: “Yo soy el que envió YHWH para ungirte rey sobre su pueblo Yisrael. Por lo tanto, ¡escucha el mandato de YHWH!
2 Así dice YHWH de los ejércitos: Estoy exigiendo el castigo por lo que le hizo Amaleq a Yisrael, por el asalto que les hizo en el camino, cuando subían de Mitsráyim.
3 Ahora ve, ataca a Amaleq, y proscribe todo lo que le pertenezca. ¡No perdones a ninguno, sino mata por igual a hombres y mujeres, infantes y lactantes, bueyes y ovejas, camellos y asnos!”
4 Shaúl convocó las tropas y les pasó lista en Tela'im: 200,000 hombres de a pie, y 10,000 hombres de Yahudah.
5 Entonces Shaúl avanzó hasta la ciudad de Amaleq y se puso a esperar en el valle.
6 Shaúl les dijo a los qenitas: “Vengan, retírense enseguida de entre los amaleqitas, para que yo no los destruya a ustedes junto con ellos; porque ustedes les mostraron bondad a todos los yisraelitas cuando salían de Mitsráyim”. Así que los qenitas se retiraron de los amaleqitas.
7 Shaúl destruyó a Amaleq desde Jawilah por todo el camino hasta Shur, que queda cerca de Mitsráyim,
8 y capturó vivo a Agag el rey de Amaleq. Proscribió a todo el pueblo, pasándolos a espada;
9 pero Shaúl y las tropas perdonaron a Agag y lo mejor de las ovejas, los bueyes, los cebados, los corderos, y todo lo demás que era de valor. No quisieron proscribirlos, proscribieron solamente lo que era feo y sin valor.
10 Entonces vino la palabra de YHWH a Shemuel:
11 “Lamento haber hecho rey a Shaúl, porque se ha apartado de mí y no ha cumplido mi mandato”. Shemuel se angustió y le rogó a YHWH toda la noche.
12 Temprano por la mañana Shemuel fue a encontrarse con Shaúl. Le dijeron a Shemuel: “Shaúl fue al Karmel, donde se erigió un monumento; luego salió y bajó a Guilgal”.
13 Cuando Shemuel llegó donde Shaúl, Shaúl le dijo: “¡Bendito eres de YHWH! He cumplido el mandato de YHWH”.
14 Shemuel demandó: “Entonces ¿qué es ese balido de ovejas en mis oídos, y el mugido de bueyes que oigo?”
15 Shaúl respondió: “Los trajeron de los amaleqitas, porque las tropas perdonaron lo más selecto de las ovejas y los bueyes para sacrificarle a YHWH tu Elohim. Y proscribimos el resto”.
16 Shemuel le dijo a Shaúl: “¡Un momento! ¡Déjame decirte lo que me dijo YHWH anoche!” El dijo: “Habla”.
17 Y Shemuel dijo: “Puede que tú te encuentres pequeño, pero eres el jefe de las tribus de Yisrael. YHWH te ungió rey sobre Yisrael,
18 y YHWH te envió en una misión, diciendo: ‘Ve y proscribe a los pecaminosos amaleqitas; hazles la guerra hasta que los hayas exterminado’.
19 ¿Por qué desobedeciste a YHWH y te abalanzaste sobre el botín en desafío a la voluntad de YHWH?”
20 Shaúl le dijo a Shemuel, “¡Pero yo obedecí a YHWH! Yo realicé la misión a la que me envió YHWH: Capturé al rey Agag de Amaleq, y proscribí a Amaleq,
21 y las tropas tomaron del despojo algunas ovejas y bueyes lo mejor de lo que se había proscrito para sacrificarle a YHWH tu Elohim en Guilgal”.
22 Pero Shemuel dijo: “¿Se deleita YHWH en ofrendas quemadas y sacrificios tanto como en la obediencia al mandato de YHWH? Ciertamente, la obediencia es mejor que el sacrificio, la docilidad que la grasa de los carneros.
23 Porque la rebelión es como el pecado de adivinación, el desafío, como la maldad de los terafim. Por cuanto tú has rechazado el mandato de YHWH, él te ha rechazado como rey”.
24 Shaúl le dijo a Shemuel: “Hice mal al transgredir el mandato de YHWH y tus instrucciones; pero tenía temor de las tropas y cedí a ellas.
25 Por favor, perdona mi ofensa y vuelve conmigo, y me postraré ante YHWH”.
26 Pero Shemuel le dijo a Shaúl: “No regresaré contigo; porque tú has rechazado el mandato de YHWH, y YHWH te ha rechazado como rey sobre Yisrael”.
27 Cuando Shemuel se volteó para irse, Shaúl le agarró el borde su manto, y este se desgarró.
28 Y Shemuel le dijo: “YHWH ha desgarrado hoy de ti el reinado sobre Yisrael y se lo ha dado a otro que es más digno que tú.
29 Además, la Gloria de Yisrael no engaña ni cambia su parecer, porque él no es humano para cambiar de parecer”.
30 Pero [Shaúl] suplicó: “Hice mal. Por favor, hónrame en presencia de los ancianos de mi pueblo y en presencia de Yisrael, y regresa conmigo hasta que me haya postrado ante YHWH tu Elohim”.
31 Así que Shemuel siguió a Shaúl de regreso, y Shaúl se postró ante YHWH.
32 Shemuel dijo: “Tráiganme a Agag rey de Amalek”. Agag se le acercó con paso tembloroso; y dijo Agag: “¡Ah, una muerte amarga se acerca!”
33 Shemuel dijo: “Como tu espada ha dejado sin hijos a las mujeres, así tu madre quedará sin hijos entre las mujeres”. Y Shemuel taló a Agag delante de YHWH en Guilgal.
34 Shemuel entonces se retiró de Ramah, y Shaúl subió a su casa en Gibah de Shaúl.
35 Shemuel nunca volvió a ver a Shaúl hasta el día de su muerte. Pero Shemuel estaba apenado por Shaúl, porque YHWH lamentó haber puesto a Shaúl como rey sobre Yisrael.
1 Y YHWH le dijo a Shemuel: “¿Hasta cuándo estarás apenado por Shaúl, ya que lo he rechazado como rey sobre Yisrael? Llena tu cuerno de aceite y emprende viaje; te voy a enviar donde Yishay el betlejemita, porque me he decidido por uno de sus hijos para que sea rey”.
2 Shemuel replicó: “¿Cómo puedo ir? Si Shaúl oye de eso, me matará”. YHWH respondió: “Toma contigo una ternera, y di: ‘He venido a sacrificarle a YHWH’.
3 Invita a Yishay a la fiesta sacrificial, y entonces te haré saber lo que vas a hacer; tú me ungirás al que yo te señale”.
4 Shemuel hizo lo que mandó YHWH. Cuando llegó a Bet Léjem, los ancianos de la ciudad salieron alarmados a recibirlo y preguntaron: “Vienes con una encomienda pacífica?”
5 El respondió: “Sí, he venido a sacrificarle a YHWH. Purifíquense y únanse a mí en la fiesta sacrificial”. También instruyó a Yishay y a sus hijos que se purificaran y los invitó a la fiesta sacrificial.
6 Cuando llegaron y vio a Elyab, pensó: “Seguramente el ungido de YHWH está delante de él”.
7 Pero YHWH le dijo a Shemuel: “No prestes atención a su apariencia ni a su estatura, que lo he rechazado. Porque no es como mira el hombre [que mira YHWH]; el hombre mira solamente lo que se ve, pero YHWH mira el corazón”.
8 Luego Yishay llamó a Avinadav y lo hizo pasar delante de Shemuel; pero este dijo: “YHWH no ha escogido a este tampoco”
9 Después Yishay presentó a Shamah; y de nuevo dijo: “YHWH no ha escogido a este tampoco”.
10 Así presentó Yishay a siete de sus hijos delante de Shemuel, y Shemuel le dijo a Yishay: “YHWH no ha escogido a ninguno de estos”.
11 Entonces Shemuel le preguntó a Yishay: “¿Esos son todos los muchachos que tienes?” El respondió: “Queda todavía el menor; está atendiendo el rebaño. Y Shemuel le dijo a Yishay: “Manda a buscarlo, que no nos vamos a sentar a comer hasta que esté aquí”.
12 Así que fueron y lo trajeron. Era de cara roja, ojos brillantes, y bien parecido. Y YHWH dijo: “Levántate y úngelo, que este es”.
13 Shemuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en presencia de sus hermanos; y el espíritu de YHWH se apoderó de Dawid desde ese día. Shemuel entonces salió hacia Ramah.
14 Para entonces el espíritu de YHWH se había apartado de Shaúl, y comenzó a aterrorizarlo un espíritu malo de parte de YHWH.
15 Los cortesanos de Shaúl le dijeron: “Un espíritu malo de Elohim lo está aterrorizando a usted.
16 Que su majestad dé la orden [y] los cortesanos que lo atienden buscarán a alguien que sea diestro en tocar la lira; cuando el espíritu malo venga sobre usted, él la tocará y usted se sentirá mejor”.
17 Así que Shaúl le dijo a sus cortesanos: “Búsquenme a alguien que sepa tocar bien y tráiganmelo”.
18 Uno de los asistentes dijo: “He observado a un hijo de Yishay el betlejemita que es diestro en música; es un muchacho valiente y un guerrero, de habla sensible y apariencia gallarda, y YHWH está con él”.
19 Entonces Shaúl envió mensajeros a Yishay a decirle: “Envíame a tu hijo Dawid, que está con el rebaño”.
20 Yishay tomó un asno [cargado de] pan, un cuero de vino, y un cabrito, y se los envió a Shaúl por su hijo Dawid.
21 Así vino Dawid donde Shaúl y entró en su servicio; [Shaúl] le cogió mucho cariño y lo hizo uno de sus escuderos.
22 Shaúl le mandó a decir a Yishay: “Deja que Dawid se quede a mi servicio, porque me agrada”.
23 Cuando el espíritu [malo] de Elohim venía sobre Shaúl, Dawid tomaba la lira y la tocaba; Shaúl encontraba alivio y se sentía mejor, y el espíritu malo se le iba.
1 Los pelishtinos reunieron sus ejércitos para la batalla; se juntaron en Sokhoh de Yahudah, y acamparon en Éfes Damim, entre Sokhoh y Azeqah.
2 Shaúl y los hombres de Yisrael se reunieron y acamparon en el valle de Elah de la Encina. Formaron su línea de batalla contra los pelishtinos,
3 con los pelishtinos estacionados en una colina e Yisrael estacionado en la colina opuesta; la llanura quedaba entre ellos.
4 Entonces se adelantó un campeón de los ejércitos pelishtinos; se llamaba Golyat de Gat, y tenía seis codos y un palmo de altura.
5 Tenía un casco de bronce en la cabeza, y llevaba un pectoral de armadura en escamas, un pectoral de bronce que pesaba cinco mil shékels.
6 Tenía canilleras de bronce en las piernas, y una jabalina de bronce [le colgaba] de los hombros.
7 El asta de su lanza era como una vara de tejedores, y el hierro de su lanza pesaba seiscientos shékels; y el escudero marcha delante de él.
8 El se detuvo y llamó a las filas de Yisrael y les dijo: “¿Por qué tienen que salir a enfrascarse en batalla? Yo soy el [campeón] pelishtino, y ustedes son servidores de Shaúl. Escojan a uno de sus hombres y que baje contra mí.
9 Si me supera en combate y me mata, nosotros nos haremos esclavos de ustedes; pero si yo lo supero y lo mato, ustedes serán esclavos nuestros y nos servirán”.
10 Y el pelishtino concluyó: “Aquí desafío a las filas de Yisrael. ¡Consíganme un hombre y vamos a pelear!”
11 Cuando Shaúl y todo Yisrael oyeron estas palabras del pelishtino, se desanimaron y se llenaron de terror.
12 Dawid era el hijo de cierto efrayimita de Bet Léjem llamado Yishay. Este tenía ocho hijos, y en tiempos de Shaúl ya estaba viejo, avanzado en años.
13 Los tres hijos mayores de Yishay habían salido para ir con Shaúl a la guerra. Los tres hijos suyos que habían salido a la guerra se llamaban Elyab, el primogénito, el otro Avinadav, y el tercero Shamah;
14 y Dawid era el menor. Los tres mayores habían seguido a Shaúl,
15 y Dawid iba y venía de atender a Shaúl a pastorear el rebaño de su padre en Bet Léjem.
16 El pelishtino se adelantaba mañana y tarde y así estuvo por cuarenta días.
17 Yishay le dijo a su hijo Dawid: “Toma un efá de este grano tostado y estas diez hogazas de pan para tus hermanos, y llévaselas rápidamente a tus hermanos en el campamento.
18 Llévale estos diez quesos al capitán de sus miles. Averigua cómo están tus hermanos y trae alguna prenda de ellos”.
19 Shaúl y los hermanos y todos los hombres de Yisrael estaban en el valle de Elah, en la guerra contra los pelishtinos.
20 Temprano a la mañana siguiente, Dawid dejó a alguien a cargo del rebaño, tomó [las provisiones], y salió, como le había instruido su padre Yishay. Llegó a la barricada cuando el ejército iba saliendo a la línea de batalla dando el grito de guerra.
21 Yisrael y los pelishtinos trazaron sus líneas de batalla opuestos unos a otros.
22 Dawid dejó su equipaje con el encargado de equipaje y corrió hacia la línea de batalla y fue a saludar a sus hermanos.
23 Mientras hablaba con ellos, el campeón, llamado Golyat, el pelishtino de Gat, se adelantó de las filas pelishtinas y dijo las mismas palabras de antes; y Dawid las oyó.
24 Cuando los hombres de Yisrael vieron aquel hombre, huyeron aterrorizados.
25 Y los hombres de Yisrael [se] decían: “¿Ven a ese hombre que viene? ¡Sale a desafiar a Yisrael! Al que lo mate, el rey lo recompensará con grandes riquezas; también le dará su hija en matrimonio y le concederá exención a la casa de su padre en Yisrael”.
26 Dawid preguntó a los hombres que estaban cerca de él: “¿Qué se le hará al que mate a ese pelishtino y elimine el oprobio de Yisrael? ¿Quién es ese pelishtino incircunciso que se atreve desafiar a las filas de Elohim vivo?”
27 Las tropas le dijeron en las mismas palabras lo que se haría por el que lo matara.
28 Cuando Elyab, su hermano mayor, lo oyó hablar con los hombres, Elyab se enojó con Dawid y dijo: “¿Por qué bajaste acá, y con quién dejaste aquellas pocas ovejas en el desierto? Conozco tu imprudencia y tu impertinencia: ¡bajaste a mirar la pelea!”
29 Pero Dawid respondió: “¿Qué he hecho ahora? ¡Sólo estaba preguntando!”
30 Y se apartó de ese y se fue donde otro; le hizo la misma pregunta, y las tropas le dieron la misma respuesta de antes.
31 Alguien oyó lo que decía Dawid y se lo informó al rey, quien hizo que lo trajeran donde él.
32 Dawid le dijo a Shaúl: “Que no le falte valor a nadie. ¡Su servidor irá y peleará con ese pelishtino!”
33 Pero Shaúl le dijo a Dawid: “Tú no puedes ir a pelear con ese pelishtino; ¡tú eres sólo un muchacho, y él ha sido un guerrero desde su juventud!”
34 Dawid le respondió a Shaúl: “Su servidor ha estado atendiendo las ovejas de su padre, y si venía un león o un oso y se llevaba un animal del rebaño,
35 yo lo perseguía, lo golpeaba y se lo quitaba de la boca. Y si me atacaba, yo lo agarraba por la barba, lo tumbaba y lo mataba.
36 Su servidor ha matado a un león y un oso; y ese pelishtino incircunciso vendrá a parar como uno de ellos, porque ha desafiado a las filas de Elohim vivo”.
37 Y continuó: “YHWH, quien me salvó del león y del oso, me salvará también de ese pelishtino”. Shaúl le dijo a Dawid: “Pues ve, y que YHWH esté contigo”.
38 Shaúl vistió a Dawid con sus ropas; le puso un casco de bronce en la cabeza y le amarró un pectoral.
39 Dawid se puso la espada sobre su ropa, entonces trató de caminar; pero no estaba acostumbrado a eso. Y Dawid le dijo a Shaúl: “No puedo caminar con estas cosas, porque no estoy acostumbrado a ellas”. Así que Dawid se las quitó.
40 Tomó su vara, recogió unas pocas piedras suaves del arroyo, las puso en el bolsillo de su zurrón de pastor y, honda en mano, se dirigió hacia el pelishtino.
41 El pelishtino, entretanto, se iba acercando a Dawid, precedido por su escudero.
42 Cuando el pelishtino llegó a ver a Dawid, se burló de él, porque no era más que un muchacho, colorado y bien parecido.
43 Y el pelishtino llamó a Dawid: “¿Acaso soy un perro que vienes contra mí con palos?” el pelishtino maldijo a Dawid en nombre de sus deidades;
44 y le dijo el pelishtino a Dawid: “Ven acá, que les voy a dar tus carnes a las aves del cielo y a las bestias del campo”.
45 Dawid le respondió al pelishtino: “Tú vienes contra mí con espada y jabalina; pero yo vengo contra ti en el nombre de YHWH de los ejércitos, el Elohim de las filas de Yisrael, a quien tú has desafiado.
46 Hoy mismo YHWH te entregará en mis manos. Te mataré y te cortaré la cabeza; y les daré los cadáveres del campamento pelishtino a las aves del cielo y a las bestias de la tierra. Toda la tierra sabrá que hay un Elohim en Yisrael.
47 Y toda esta asamblea sabrá que YHWH puede dar la victoria sin espada ni lanza. Porque la batalla es de YHWH, y él te entregará en nuestras manos”.
48 Cuando el pelishtino comenzó a avanzar hacia él de nuevo, Dawid corrió rápidamente hacia la línea de batalla para enfrentarse con el pelishtino.
49 Dawid metió la mano en la bolsa; sacó una piedra y la hondeó. Esta golpeó al pelishtino en la frente; la piedra se hundió en su frente, y cayó boca abajo en el suelo.
50 Así venció Dawid al pelishtino con honda y piedra; lo derribo y lo mató. Dawid no tenía espada;
51 así que Dawid corrió y se paró encima del pelishtino, agarró su espada y la sacó de su vaina; y con ella lo despachó y le cortó la cabeza. Cuando los pelishtinos vieron que su guerrero estaba muerto, corrieron.
52 Los hombres de Yisrael y Yahudah se levantaron con un grito de guerra y persiguieron a los pelishtinos hasta Gay y hasta las puertas de Eqrón; los pelishtinos cayeron mortalmente heridos a lo largo del camino hacia Shaaráyim hasta Gat y Eqrón.
53 Entonces los yisraelitas volvieron de perseguir a los pelishtinos y saquearon su campamento.
54 Dawid cogió la cabeza del pelishtino y la llevó a Yerushalem; y puso su arma en su propia carpa.
55 Cuando Shaúl vio que Dawid salía a asaltar al pelishtino, le preguntó a su comandante militar Avner: “¿De quién es hijo ese muchacho, Avner?” Y Avner respondió: “Por vida suya, Su Majestad, que no lo sé”.
56 El rey ordenó: “Entonces averigua de quién es hijo ese joven”.
57 Así que cuando Dawid volvió de matar al pelishtino, Avner lo tomó y lo trajo donde Shaúl, con la cabeza del pelishtino todavía en sus manos.
58 Shaúl le preguntó: “¿De quién eres hijo, muchacho?” Y Dawid contestó: “Hijo de su servidor Yishay el betlejemita”.
1 Cuando [Dawid] acabó de hablar con Shaúl, Yahonatán se sintió emocionalmente ligado a Dawid; Yahonatán quiso a Dawid como a sí mismo.
2 Shaúl lo tomó [en su servicio] ese día y no lo dejó volver a la casa de su padre.
3 Yahonatán y Dawid hicieron una alianza, porque [Yahonatán] lo quería como a sí mismo.
4 Yahonatán se quitó el manto y la túnica que llevaba puestos y se los dio a Dawid, junto con su espada, su arco y su cinturón.
5 Dawid salió [con las tropas], y salió exitoso en cada misión a la que lo envió Shaúl, y Shaúl lo puso al mando de todos los soldados; esto agradó a todas las tropas y a los cortesanos de Shaúl también.
6 Cuando [las tropas] llegaron de vuelta [y] Dawid volvió de matar al pelishtino, las mujeres de todos los pueblos de Yisrael salieron cantando y danzando a saludar al rey Shaúl con panderos, clamores, y triángulos.
7 Las mujeres cantaban mientras danzaban, y decían: “¡Shaúl ha matado a sus mil; Dawid a sus diez mil!
8 Shaúl se afligió mucho y se enojó muchísimo sobre ese asunto. Porque dijo: “A Dawid le han asignado diez mil, y a mí me han asignado mil. ¡Lo único que le falta es el reinado!”
9 Desde ese día en adelante Shaúl miró a Dawid con celos.
10 Al día siguiente un espíritu malo de Elohim se apoderó de Shaúl y este comenzó a delirar en la casa, mientras Dawid tocaba [la lira], como hacía diariamente. Shaúl tenía una lanza en la mano,
11 y Shaúl tiró la lanza, pensando clavar a Dawid en la pared. Pero Dawid lo esquivó dos veces.
12 Shaúl tenía miedo de Dawid, porque YHWH estaba con él y se había apartado de Shaúl.
13 De manera que Shaúl lo quitó de su presencia y lo nombró jefe de un millar, para que marchara al frente de las tropas.
14 Dawid tuvo éxito en todas sus empresas, porque YHWH estaba con él;
15 y cuando Shaúl vio que tenía éxito, le cogió miedo.
16 Todo Yisrael y Yahudah amaba a Dawid, porque marchaba a la cabeza de ellos.
17 Shaúl le dijo a Dawid: “Aquí está mi hija mayor, Merav; te la voy a dar en matrimonio; a cambio, sé tú mi guerrero y pelea las batallas de YHWH”. Shaúl pensó: “Que no sea mi mano la que lo derribe; que lo derribe la mano de los pelishtinos”.
18 Dawid le respondió a Shaúl: “¿Quién soy yo y qué es mi vida y la familia de mi padre en Yisrael para que llegue yo a ser el yerno de Su Majestad?”
19 Pero cuando llegó el tiempo en que Merab, hija de Shaúl, debía ser entregada a Dawid, se la dieron en matrimonio a Adriel el mejolatita.
20 Ahora bien, Mikhal la hija de Shaúl se había enamorado de Dawid; y cuando le informaron esto a Shaúl, le agradó.
21 Shaúl pensó: “Se la voy a dar a él, y ella le puede servir de trampa, para que los pelishtinos lo maten”. Así que Shaúl le dijo a Dawid: “Tú puedes hacerte yerno mío ahora mediante la segunda”.
22 Y Shaúl instruyó a sus cortesanos para que le dijeran a Dawid en privado: “El rey te tiene cariño y todos sus cortesanos te quieren. Así que ¿por qué no te haces yerno del rey?”
23 Cuando los cortesanos del rey le repitieron estas palabras a Dawid, Dawid respondió: “¿Ustedes piensan que hacerse yerno del rey es cosa pequeña, cuando yo no soy más que un pobre sin condición?”
24 Los cortesanos de Shaúl le informaron: “Esto es lo que ha respondido Dawid”.
25 Y Shaúl dijo: “Díganle esto a Dawid: ‘El rey no desea otra dote que los prepucios de cien pelishtinos, como venganza contra los enemigos del rey’.” Shaúl se proponía propiciar la muerte de Dawid a mano de los pelishtinos.
26 Cuando sus cortesanos le dijeron eso a Dawid, le agradó a Dawid la idea de hacerse yerno del rey. Antes de que expirara el plazo,
27 Dawid salió con sus hombres y mató a doscientos pelishtinos; Dawid trajo sus prepucios y se los contaron al rey, para que llegara a ser yerno del rey. Entonces Shaúl le dio a su hija Mikhal en matrimonio.
28 Cuando Shaúl se dio cuenta de que YHWH estaba con Dawid y que Mikhal la hija de Shaúl lo amaba,
29 Shaúl le cogió aún más miedo a Dawid; y Shaúl fue siempre enemigo de Dawid.
30 Los jefes pelishtinos marcharon [a la batalla]; y cada vez que marchaban, Dawid tenía más éxito que todos los demás oficiales de Shaúl. Su reputación aumentó mucho.
1 Shaúl urgió a su hijo Yonatán y a todos sus cortesanos para que mataran a Dawid. Pero el hijo de Shaúl Yahonatán le tenía mucho cariño a Dawid,
2 y Yahonatán le dijo a Dawid: “Mi padre Shaúl se propone matarte. Mantente en guardia mañana por la mañana; vete a un lugar secreto y quédate escondido.
3 Yo voy a salir y a pararme al lado de mi padre en el campo donde tú estarás, y le hablaré a mi padre de ti. Si averiguo algo te lo informó”.
4 Así que Yahonatán le habló bien de Dawid a su padre Shaúl. Le dijo: “No perjudique Su Majestad a su servidor Dawid, pues él no lo ha perjudicado a usted; de hecho, todas sus acciones han sido para ventaja de usted.
5 El expuso su vida y mató al pelishtino, y YHWH trajo una gran victoria para todo Yisrael. Usted lo vio y se gozó. ¿Por qué entonces debería usted incurrir en la culpa de derramar la sangre de un inocente, matando a Dawid sin motivo?”
6 Shaúl le hizo caso al ruego de Yahonatán, y juró Shaúl: “¡Por vida de YHWH, que no se le dará muerte!”
7 Yahonatán llamó a Dawid, y le dijo Yahonatán todo esto. Entonces Yahona-tán llevó a Dawid donde Shaúl, y le sirvió como antes.
8 La guerra estalló de nuevo, y Dawid salió a combatir a los pelishtinos. Les infligió una gran derrota y ellos huyeron delante de él.
9 Entonces vino un espíritu malo de YHWH sobre Shaúl mientras estaba sentado en su casa con su lanza en la mano, y Dawid tocaba [la lira].
10 Shaúl trato de clavar a Dawid en la pared con la lanza, pero este esquivó a Shaúl, de manera que clavó la lanza en la pared. Dawid huyó y se alejó.
11 Esa noche Shaúl envió mensajeros a la casa de Dawid para vigilarlo y matarlo por la mañana. Pero la esposa de Dawid, Mikhal, le dijo: “Si no escapas por tu vida esta noche, te van a matar mañana”.
12 Mikhal descolgó a Dawid por la ventana y éste escapó y se fue.
13 Mikhal tomó entonces el ídolo casero, lo acostó en la cama, y lo arropó con una sábana; y a la cabeza le puso una redecilla de pelo de cabra.
14 Shaúl envió mensajeros para apresar a Dawid; pero ella les dijo: “El está enfermo”.
15 Shaúl, sin embargo, volvió a enviar a los mensajeros para que vieran a Dawid por ellos mismos. Les ordenó: “Tráiganmelo en la cama, para darle muerte”.
16 Cuando llegaron los mensajeros, encontraron el ídolo casero en la cama, con la redecilla de pelo de cabra en la cabeza.
17 Shaúl le dijo a Mikhal: “¿Por qué me hiciste ese truco y permitiste que mi enemigo se escapara a salvo?” Mikhal le respondió a Shaúl: “El me dijo: ‘Ayúdame a escapar o te mato’”.
18 Dawid aprovechó su huida y fue a casa de Shemuel en Ramah y le contó todo lo que le había hecho Shaúl. El y Shemuel fueron y se quedaron en Nayot.
19 Le informaron a Shaúl que Dawid estaba en Nayot de Ramah,
20 y Shaúl envió mensajeros para apresar a Dawid. Estos vieron un grupo de profetas que hablaban en éxtasis, acompañados de Shemuel como su director, y el espíritu de Elohim vino sobre los mensajeros de Shaúl y ellos también comenzaron a hablar en éxtasis.
21 Cuando le informaron de esto a Shaúl, envió otros mensajeros; pero estos también hablaron en éxtasis.
22 De manera que él mismo fue a Ramah. Cuando llegó a la gran cisterna de Seku, preguntó: “¿Dónde están Shemuel y Dawid?” y le dijeron que estaban en Nayot de Ramah.
23 Estaba él en camino a Nayot de Ramah, cuando el espíritu de Elohim vino sobre él también; y caminaba, hablando en éxtasis, hasta que llegó a Nayot de Ramah.
24 Entonces él también se quitó la ropa y habló en éxtasis delante de Shemuel; y se quedó desnudo todo aquel día y toda la noche. Por eso es que la gente dice: “¿Shaúl también está entre los profetas?”
1 Dawid huyó de Nayot de Ramah; fue donde Yahonatán y dijo: “¿Qué he hecho yo, cuál es mi crimen y mi culpa contra tu padre, para que busque mi vida?”
2 El respondió: “¡De ninguna manera! No vas a morir. Mi padre no hace nada, grande o pequeño, sin revelármelo a mí; ¿por qué habría de ocultarme mi padre este asunto? ¡No puede ser!”
3 Dawid juró aún más: “Tu padre sabe que tú me estimas y ha decidido: Yahonatán no debe enterarse de esto para que no se ponga triste. Pero por vida de YHWH y por vida tuya, que hay un sólo paso entre mí y la muerte”.
4 Yahonatán le dijo a Dawid: “Lo que tú quieras, lo haré por ti”.
5 Dawid le dijo a Yahonatán: “Mañana es el novilunio, y yo debo sentarme con el rey a cenar. Pero déjame ir para ocultarme en el campo hasta la tercera noche.
6 Si tu padre nota mi ausencia, tú dices: ‘Dawid me pidió permiso para correr a su pueblo natal, Bet Léjem, porque toda la familia celebra allí su sacrificio anual’.
7 Si él dice: ‘Bien’, tu servidor está seguro; pero si se enciende su ira, sabe que está dispuesto a hacer[me] daño.
8 Trata fielmente con tu servidor, ya que has entrado con tu servidor en un pacto de YHWH. Y si soy culpable, mátame tú mismo, pero no me hagas volver a tu padre”.
9 Yahonatán respondió: “¡No hables así! Si me entero de que mi padre ha resuelto matarte, ciertamente te lo informaré”.
10 Dawid le dijo a Yahonatán: “¿Quién me informará si tu padre te contesta duramente?”
11 Yahonatán le dijo a Dawid: “Salgamos al campo”; y ambos salieron al campo.
12 Entonces Yahonatán le dijo a Dawid: “¡Por YHWH, el Elohim de Yisrael! Sondearé a mi padre para esta hora mañana, [o] en el tercer día; y si [su respuesta] es favorable para Dawid, te enviaré un mensaje enseguida y te lo revelaré.
13 Pero si mi padre intenta hacerte daño, que YHWH le haga así a Yahonatán, y más, si [no] te lo revelo y te dejo ir para que escapes sin perjuicio. Que YHWH esté contigo como solía estar con mi padre.
14 Que no dejes de mostrarme la fidelidad de YHWH, mientras yo viva; y cuando yo muera
15 no descontinúes jamás tu fidelidad para con mi casa ni aún cuando YHWH haya exterminado a cada uno de los enemigos de Dawid de la faz de la tierra.
16 Así ha pactado Yahonatán con la casa de Dawid; ¡y que YHWH ajuste cuentas con los enemigos de Dawid!”
17 Yahonatán, por el cariño que le tenía a Dawid, le conjuró otra vez, porque lo quería como a sí mismo.
18 Yahonatán le dijo: “Mañana será el novilunio; y te echarán de menos cuando tu asiento esté vacío.
19 Así que pasado mañana, baja rápido al lugar donde te escondiste la otra vez, y quédate junto a la piedra de Ézel.
20 Yo dispararé tres flechas a un lado de ella, como si estuviera tirando al blanco,
21 y le ordenaré al muchacho que vaya a buscar las flechas. Si yo le digo al muchacho: ‘Mira, las flechas están más acá de ti’, siéntete seguro y ven, que estás a salvo y no hay peligro ¡por vida de YHWH!
22 Pero si, más bien, le digo al muchacho: ‘Mira, las flechas están más allá de ti’, entonces vete, que YHWH te ha enviado.
23 En cuanto a la promesa que nos hicimos uno al otro, que YHWH sea [testigo] entre tú y yo para siempre”.
24 Dawid se ocultó en el campo. Llegó el novilunio, y el rey se sentó a participar de la cena.
25 Cuando el rey tomó su lugar acostumbrado en el asiento junto a la pared, Yahonatán se levantó y Avner se sentó al lado de Shaúl; pero el lugar de Dawid quedó vacío.
26 Ese día, sin embargo, Shaúl no dijo nada. Pensó: “Es accidental. Debe estar impuro y no se habrá purificado aún”.
27 Pero el día después de el novilunio, el segundo día, el lugar de Dawid estaba vacío otra vez. Así que Shaúl le dijo a su hijo Yahonatán: “¿Por qué el hijo de Yishay no vino a la cena ayer ni hoy?”
28 Yahonatán le contestó a Shaúl: “Dawid me pidió permiso para ir a Bet Léjem.
29 Me dijo: “Por favor déjame ir, que vamos a tener una fiesta familiar en nuestro pueblo y mi hermano me ha invitado a ella. Hazme un favor, permíteme una escapadita para ver a mis parientes’. Por eso es que no ha venido a la mesa del rey”.
30 Shaúl se encolerizó contra Yahonatán, y le gritó: “¡Hijo de una mujer perversa y rebelde, yo sé que estás de parte del hijo de Yishay para vergüenza tuya, y para vergüenza de la desnudez de tu madre!
31 Porque mientras el hijo de Yishay esté vivo en la tierra, ni tú ni tu reinado estarán seguros. Así que ahora, haz que lo traigan donde mí, porque está marcado para muerte”.
32 Pero Yahonatán habló y le dijo a su padre: “¿Por qué han de darle muerte? ¿Qué ha hecho él?”
33 En eso, Shaúl le tiró la lanza para derribarlo; y Yahonatán se dio cuenta de que su padre estaba determinado a eliminar a Dawid.
34 Yahonatán se levantó de la mesa encolerizado. No comió alimento el segundo día de el novilunio, porque estaba apenado por Dawid, y porque su padre lo había humillado.
35 Por la mañana, Yahonatán salió al campo a reunirse con Dawid, acompañado por un muchacho.
36 Le dijo al muchacho: “Corre adelante y busca las flechas que voy a tirar”. Y mientras el muchacho corría, tiró las flechas más allá de él.
37 Cuando el muchacho llegó al lugar donde habían caído las flechas que tiró Yahonatán, Yahonatán le dijo al muchacho: “¡Mira, las flechas están más allá de ti!”
38 Y Yahonatán le dijo al muchacho: “¡Rápido, avanza, no te detengas!” Así que el muchacho de Yahonatán recogió las flechas y volvió a su amo.
39 El muchacho no sospechó nada; solamente Dawid y Yahonatán conocían el arreglo.
40 Yahonatán le entregó las armas a su muchacho y le dijo: “Llévalas al pueblo”.
41 Cuando el muchacho llegó allá, Dawid salió de su escondite en el Néguev. Se lanzó rostro en tierra y se inclinó tres veces. Se besaron mutuamente y lloraron juntos; Dawid lloró por más tiempo.
42 Yahonatán le dijo a Dawid: “Vete en paz. Porque nos hemos jurado mutuamente en el nombre de YHWH: ‘Que YHWH sea [testigo] entre tú y yo, y entre tu linaje y el mío para siempre’”. Dawid entonces siguió su camino, y Yahonatán regresó al pueblo.
1 Dawid fue donde el sacerdote Ajimélekh en Nob. Ajimélekh salió alarmado al encuentro de Dawid, y le dijo: “¿Por qué estás solo, y no hay nadie contigo?”
2 Dawid le contestó al sacerdote Ajimélekh: “El rey me ha ordenado ir en una misión, y me dijo: ‘Nadie debe saber nada sobre la misión en la que te envío y para la que te he dado órdenes’. Así que he dirigido mis jóvenes a tal y tal lugar.
3 Ahora pues, ¿qué tienes a la mano? ¿Algunas hogazas de pan? Dámelas, o lo que haya”.
4 El sacerdote le contestó a Dawid: “No tengo pan ordinario a la mano; sólo hay pan consagrado, siempre que los jóvenes se hayan abstenido de mujer”.
5 En respuesta al sacerdote, Dawid dijo: “Te aseguro que las mujeres se han mantenido lejos de nosotros, como siempre. Siempre que yo iba en una misión, aún si el viaje era común, los vasos de los jóvenes estaban consagrados; con cuánta más razón se le puede poner alimento consagrado en sus vasos hoy”.
6 De manera que el sacerdote le dio pan consagrado, porque no había ninguno allí excepto el pan de la presentación, que había sido quitado de la presencia de YHWH, para ser reemplazado por pan caliente tan pronto se quitó.
7 Ahora bien, uno de los oficiales de Shaúl estaba allí ese día, detenido delante de YHWH; se llamaba Doeg el edomita, el ganadero principal de Shaúl.
8 Dawid le dijo a Ajimélekh: “¿No tienen una lanza o una espada a la mano? No traje conmigo una espada ni ninguna de mis armas, porque la misión del rey era urgente”.
9 El sacerdote dijo: “Ahí está la espada de Golyat el pelishtino que mataste en el valle de Elah; está allí, envuelta en un paño, detrás del efod. Si quieres coger esa, cógela, porque aquí no hay ninguna más que esa”. Dawid respondió: “No hay ninguna como esa; dámela”.
10 Ese día Dawid continuó su huida de Shaúl y llegó donde el rey Akhish de Gad.
11 Los cortesanos de Akhish le dijeron: “¡Vaya, ese es Dawid, oh rey del país! De ese es que cantan cuando danzan: “Shaúl mató sus miles; Dawid a sus diez miles”.
12 Estas palabras preocuparon a Dawid y le entró mucho miedo del rey Akhish de Gad.
13 Así que ocultó de ellos su sano juicio; fingió locura para beneficio de ellos. Se puso a escribir marcas en las puertas de la entrada y se dejaba correr la saliva por la barba.
14 Y Akhish les dijo a sus cortesanos: “Ustedes ven que el hombre está loco; ¿por qué me lo trajeron?
15 ¿Acaso me hacen falta locos, que me han traído a éste para que haga locuras delante de mí? ¿Debería éste entrar en mi casa?”
1 Dawid se marchó de allí y escapó a la cueva de Adulam; y cuando lo supieron sus hermanos y la casa de su padre, se unieron a él allá.
2 Todos los que estaban en aprietos y todos los que estaban en deuda y todos los que estaban desesperados se unieron a él, y él vino a ser su dirigente; había como cuatrocientos hombres con él.
3 Dawid se fue de allí a Mitspeh de Moav, y le dijo al rey de Moav: “Deja que mi padre y mi madre vengan [y se queden] contigo, hasta que yo sepa lo que hará Elohim por mí”.
4 Así que los dirigió donde el rey de Moav, y se quedaron con él mientras Dawid permaneció en la fortaleza.
5 Pero el profeta Gad le dijo a Dawid: “No te quedes en la fortaleza; vete enseguida al territorio de Yahudah”. Así que Dawid salió y se fue al bosque de Jéret.
6 Cuando Shaúl oyó que habían localizado a Dawid y a los hombres que lo acompañaban –Shaúl estaba entonces en HaGuivah, sentado bajo el tamarisco en la altura, lanza en mano, con todos sus cortesanos asistiéndolo–
7 Shaúl les dijo a los cortesanos que estaban junto a él: “¡Oigan, binyaminitas! ¿Le dará el hijo de Yishay campos y viñas a cada uno de ustedes? ¿Y los hará a todos capitanes de millares o capitanes de centenares?
8 ¿Por eso es que todos ustedes han conspirado contra mí? Porque nadie me informa cuando mi propio hijo hace una alianza con el hijo de Yishay; nadie se ocupa de mí y nadie me informa cuando mi propio hijo ha puesto a mi servidor en emboscada contra mí, como es ahora el caso”.
9 Doeg el edomita, que estaba entre los cortesanos de Shaúl, habló: “Yo vi al hijo de Yishay venir donde Ajimélekh hijo de Ajituv en Nob.
10 Este consultó a YHWH en su favor y le dio provisiones; también le dio la espada de Golyat el pelishtino”.
11 Entonces el rey mandó a buscar al sacerdote Ajimélekh hijo de Ajituv y a todos los sacerdotes que pertenecían a la casa de su padre en Nob. Vinieron todos donde el rey,
12 y Shaúl dijo: “Escúchame, hijo de Ajituv”. El respondió: “Sí, Su Majestad”.
13 Y Shaúl le dijo: “¿Por qué han conspirado tú y el hijo de Yishay contra mí? Le diste alimento y una espada, y consultaste a Elohim por él para que él se levantara en emboscada contra mí, como es ahora el caso”.
14 Ajimélekh le respondió al rey: “¿Pero quién hay entre todos sus cortesanos tan confiable como Dawid, yerno de Su Majestad y obediente a sus órdenes, y estimado en su casa?
15 Esta es la primera vez que consulto a Elohim por él; no he hecho nada malo. Que no halle Su Majestad falta en su servidor [ni] en ninguno de la casa de mi padre; porque su servidor no sabía nada en absoluto de todo esto”.
16 Pero el rey dijo: “Tú morirás, Ajimélekh, tú y la casa de tu padre”.
17 Y el rey les ordenó a los guardias que estaban allí: “Vuélvanse y maten a los sacerdotes de YHWH, porque están en liga con Dawid; ellos sabían que él andaba huyendo y no me lo informaron”. Pero los servidores del rey no quisieron levantar una mano para derribar a los sacerdotes de YHWH.
18 Entonces el rey le dijo a Doeg: “Tú, Doeg, ve y derriba a los sacerdotes”. Y Doeg el edomita fue y derribó a los sacerdotes él mismo; ese día mató a ochenta y cinco hombres que vestían el efod de lino.
19 Entregó a la espada a Nob, el pueblo de los sacerdotes: a hombres y mujeres, niños e infantes, bueyes, asnos, y ovejas [todos] a la espada.
20 Pero un hijo de Ajimélekh hijo de Ajituv escapó –se llamaba Evyatar– y huyó donde Dawid.
21 Cuando Evyatar le dijo a Dawid que Shaúl había matado a los sacerdotes de YHWH,
22 Dawid le dijo a Evyatar: “Yo sabía ese día, cuando Doeg el edomita estaba allí, que él se lo diría a Shaúl. Yo soy el culpable de todas esas muertes en la casa de tu padre.
23 Quédate conmigo; no tengas miedo; que cualquiera que busque tu vida tiene que buscar mi vida también. Yo me encargaré de protegerte”.
1 Le dijeron a Dawid: “Los pelishtinos están atacando a Qeilah y saqueando las eras”.
2 Dawid consultó a YHWH: “¿Debo ir y atacar a esos pelishtinos?” Y YHWH le dijo a Dawid: “Ve, ataca a los pelishtinos y salvarás a Qeilah”.
3 Pero los hombres de Dawid le dijeron: “Mira, tenemos miedo aquí en Yahudah, ¡cuánto más si vamos a Qeilah contra las fuerzas de los pelishtinos!”
4 Así que Dawid consultó a YHWH otra vez, y YHWH le contestó: “Baja enseguida a Qeilah, que yo voy a entregar a los pelishtinos en tus manos”.
5 Dawid y sus hombres fueron a Qeilah y peleó contra los pelishtinos; se llevó su ganado y les infligió una severa derrota. Así salvó Dawid a los habitantes de Qeilah.
6 Cuando Evyatar el hijo de Ajimélekh huyó donde Dawid en Qeilah, se llevó un efod consigo.
7 Le dijeron a Shaúl que Dawid estaba en Qeilah, y Shaúl pensó: “Elohim lo ha entregado en mis manos, pues se ha encerrado a sí mismo al entrar en un pueblo con portones y trancas”.
8 Shaúl convocó a todas las tropas para la guerra, para bajar a Qeilah y encerrar a Dawid y a sus hombres.
9 Cuando Dawid se enteró de que Shaúl planeaba hacerle daño, le dijo al sacerdote Evyatar que sacara el efod.
10 Y Dawid dijo: “Oh YHWH, Elohim de Yisrael, tu servidor ha oído que Shaúl se propone venir a Qeilah y destruir el pueblo por causa mía.
11 ¿Deberán los habitantes de Qeilah entregarme en sus manos? ¿Bajará Shaúl, como ha oído tu servidor? ¡Oh YHWH, Elohim de Yisrael, díselo a tu servidor!” Y YHWH dijo: “Bajará”.
12 Dawid continuó: “Nos entregarán los habitantes de Qeilah a mí y a mis hombres en las manos de Shaúl?” Y YHWH respondió: “Los entregarán”.
13 De manera que Dawid y sus hombres, como seiscientos en número, salieron de Qeilah enseguida y se movían alrededor por donde podían. Y cuando le dijeron a Shaúl que Dawid había escapado de Qeilah, no salió.
14 Dawid se quedaba en las fortalezas del desierto [de Yahudah]; se quedó en la serranía, en el desierto de Zif. Shaúl lo buscaba constantemente, pero Elohim no lo entregó en sus manos.
15 Dawid estaba una vez en Jóresh en el desierto de Zif, cuando Dawid se enteró de que Shaúl había salido a buscar su vida.
16 Y el hijo de Shaúl, Yahonatán, vino donde Dawid en Jóresh y lo animó en [el nombre de] Elohim.
17 Le dijo: “No tengas miedo: la mano de mi padre Shaúl nunca te tocará. Tú vas a ser rey sobre Yisrael y yo seré tu segundo; y aún mi padre Shaúl sabe que esto es así”.
18 Y ambos entraron en una alianza delante de YHWH. Dawid se quedó en Jóresh, y Yahonatán se fue a su casa.
19 Algunos zifitas subieron hacia Shaúl y dijeron: “Dawid se está escondiendo entre nosotros en las fortalezas de Jóresh, en la colina de Jakhilah al sur de Yeshimón.
20 Así que si Su Majestad tiene el deseo de bajar, baje, y será nuestra tarea entregarlo en las manos de Su Majestad”.
21 Y Shaúl respondió: “¡Benditos sean de YHWH por la compasión que me han mostrado!
22 Vayan ahora y prepárense mejor. Busquen y averigüen en qué lugares se ha estado escondiendo y quién lo ha ocultado allí, porque se me ha dicho que es muy astuto.
23 Busquen y averigüen en cuál de sus escondites se ha estado escondiendo, y vuelvan a mí cuando estén seguros. Entonces yo iré con ustedes, y si está en la región, lo buscaré entre todos los clanes de Yahudah”.
24 Salieron enseguida hacia Zif, delante de Shaúl; Dawid y sus hombres estaban entonces en el desierto de Maón, en el Aravah, al sur de Yeshimón.
25 Cuando Shaúl y sus hombres vinieron a buscar, se lo dijeron a Dawid; y él bajó a la región rocosa y se quedó en el desierto de Maón. Al oír esto, Shaúl persiguió a Dawid en el desierto de Maón.
26 Shaúl iba por un lado de una colina, y Dawid y sus hombres iban por el otro lado de la colina. Dawid estaba tratando de evadir rápidamente a Shaúl, y Shaúl y sus hombres estaban tratando de acorralar a Dawid y a sus hombres para capturarlos.
27 En eso vino un mensajero y le dijo a Shaúl: “Venga pronto, que los pelishtinos han invadido el país”.
28 Shaúl desistió de su persecución de Dawid y fue a enfrentarse a los pelishtinos. Por eso es que ese lugar llegó a llamarse la Roca de la Separación.
29 Dawid se fue de allí y se quedó en el desierto de En-Guedí.
1 Cuando Shaúl volvió de perseguir a los pelishtinos, le dijeron que Dawid estaba en el desierto de En-Guedí.
2 De manera que Shaúl tomó tres mil hombres selectos de todo Yisrael y salió en busca de Dawid y sus hombres en dirección de la roca de las cabras monteses;
3 y por ese camino llegó a unos corrales de ovejas. Había una cueva allí, y Shaúl entró a hacer una necesidad. En eso Dawid y sus hombres estaban sentados en la parte de atrás de la cueva.
4 Los hombres de Dawid le dijeron: “Este es el día del que te dijo YHWH: ‘Entregaré a tu enemigo en tus manos; puedes hacer con él como te plazca’”. Dawid fue sigilosamente y le cortó un borde del manto a Shaúl.
5 Pero después Dawid se reprochó por cortar un borde del manto de Shaúl.
6 Les dijo a sus hombres: “YHWH me libre de hacerle semejante cosa a mi amo el ungido de YHWH, que levante yo mi mano contra él; porque él es el ungido de YHWH”.
7 Dawid reprendió a sus hombres y no les permitió atacar a Shaúl. Shaúl salió de la cueva y emprendió su camino.
8 Entonces Dawid Salió también de la cueva y llamó a Shaúl: “¡Su Majestad el rey!” Shaúl miró alrededor y Dawid se postró en homenaje, con la cara en el suelo.
9 Y Dawid le dijo a Shaúl: “¿Por qué le hace caso usted a la gente que dice: ‘Dawid está determinado a perjudicarte?’
10 “Puede ver por usted mismo ahora que YHWH lo entregó en mis manos en la cueva hoy. Y aunque me urgieron a que lo matara, le mostré piedad; porque dije: ‘No levantaré una mano contra mi amo, ya que es el ungido de YHWH’.
11 Por favor, amo, fíjese bien en el borde de su manto que tengo en la mano; porque cuando corté el borde de su manto, no lo maté. Usted debe ver claramente que no he hecho nada malo ni rebelde, y nunca lo he perjudicado. Sin embargo usted está decidido a quitarme la vida.
12 ¡Que YHWH juzgue entre usted y yo! Y que él tome venganza contra usted por mí, pero mi mano nunca lo tocará a usted.
13 Como dice el proverbio antiguo: ‘La maldad sale de los malos’. Mi mano nunca lo tocará a usted.
14 ¿Contra quién ha salido el rey de Yisrael? ¿A quién está usted persiguiendo? ¿A un perro muerto? ¿A un sola pulga?
15 ¡Que YHWH sea el árbitro y que juzgue entre usted y yo! Que tome nota y sostenga mi causa, y me vindique contra usted”.
16 Cuando Dawid terminó de decir esto, Shaúl dijo: “¿Es esa tu voz, mi hijo Dawid?” Y Shaúl rompió a llorar.
17 Le dijo a Dawid: “Tú tienes razón y yo no; porque me has tratado generosamente, pero yo te he tratado mal.
18 Sí, tú has revelado cuán generosamente me has tratado, porque YHWH me entregó en tus manos y no me mataste.
19 Si un hombre se encuentra con su enemigo, ¿lo deja seguir su camino sin hacerle daño? Ciertamente, YHWH te recompensará generosamente por lo que has hecho por mí hoy.
20 Ahora yo sé que tú llegarás a ser rey, y que el reinado sobre Yisrael permanecerá en tus manos.
21 Así que júrame por YHWH que no destruirás a mis descendientes ni eliminarás mi nombre de la casa de mi padre”.
22 Dawid le juró a Shaúl, Shaúl se fue a su casa, y Dawid y sus hombres subieron a las fortalezas.
1 Shemuel murió, y todo Yisrael se reunió e hizo lamento por él; y lo enterraron en Ramah, su hogar. Dawid bajó al desierto de Parán.
2 Había un hombre en Maón cuyas propiedades estaban en el Karmel. El hombre era muy rico; poseía tres mil ovejas y mil cabras. En ese tiempo, estaba trasquilando sus ovejas en el Karmel.
3 El hombre se llamaba Naval, y su esposa se llamaba Avigáyil. La mujer era inteligente y hermosa, pero el hombre, un Kalevita, era un hombre rudo y malvado.
4 Dawid estaba en el desierto cuando oyó que Naval estaba trasquilando sus ovejas.
5 Dawid despachó diez jóvenes, y Dawid instruyó a los jóvenes: “Suban al Karmel. Cuando lleguen donde Naval, salúdenlo en mi nombre.
6 Digan así: ‘¡Shalom! ¡Saludos a usted y a su familia y a todos los suyos!
7 Oigo que usted está ahora trasquilando. Como usted sabe, sus pastores han estado con nosotros; nosotros no los perjudicamos, y nada de lo de ellos ha faltado en todo el tiempo que estuvieron en el Karmel.
8 Pregúntele a sus jóvenes y ellos le dirán. Así que reciba a estos jóvenes favorablemente, porque hemos venido en una ocasión festiva. Por favor, déle lo que pueda a sus servidores y a su hijo Dawid’”.
9 Los jóvenes de Dawid fueron y le dieron este mensaje a Naval en el nombre de Dawid. Cuando terminaron de hablar,
10 Naval les contestó a los servidores de Dawid: “¿Quién es Dawid? ¿Quién es el hijo de Yishay? Hay muchos esclavos hoy día que se escapan de la casa de sus amos.
11 ¿Deberé entonces tomar mi pan y mi agua, y la carne que sacrifico para mis propios trasquiladores, y dársela a hombres que vienen yo no sé de dónde?”
12 Entonces los jóvenes de Dawid volvieron a trazar sus pasos; y cuando regresaron le contaron todo esto.
13 Y Dawid les dijo a sus hombres: “Cíñanse las espadas”. Cada cual se ciñó su espada; Dawid también se ciñó su espada. Como cuatrocientos hombres siguieron a Dawid, mientras doscientos se quedaron con el equipaje.
14 Uno de los jóvenes [de Naval] le dijo a Avigáyil, la esposa de Naval, que Dawid había enviado mensajeros del desierto para saludar a su amo, y que él los había insultado.
15 “Pero esos hombres han sido muy amigables con nosotros; no nos perjudicaron, ni echamos nada de menos en todo el tiempo que anduvimos con ellos cuando estábamos en el campo.
16 Ellos eran una muralla a nuestro alrededor de noche y de día todo el tiempo que estuvimos con ellos atendiendo los rebaños.
17 Así que considere con cuidado lo que debe usted hacer, porque el mal amenaza a nuestro amo y a toda su familia; él es un hombre malo que nadie puede hablarle”.
18 Avigáyil reunió rápidamente doscientas hogazas de pan, dos jarros de vino, cinco ovejas aderezadas, cinco cestas de grano tostado, cien tortas de pasas, y doscientas tortas de higos secos. Los cargó en asnos,
19 y les dijo a sus jóvenes: “Vayan delante de mí, y yo los seguiré”; pero ella no se lo dijo a su esposo Naval.
20 Iba ella cabalgando en el burro y bajando por una vereda en la colina, cuando aparecieron Dawid y sus hombres, bajando hacia ella; y se encontró con ellos.
21 En eso Dawid había estado diciendo: “Fue para nada que protegí las propiedades de ese hombre en el desierto, y que nada de lo suyo faltara. El me ha pagado mal por bien.
22 Que Elohim le haga así y más a los enemigos de Dawid si, para la luz de la mañana, yo dejo vivo a un solo varón de lo suyos”.
23 Cuando Avigáyil vio a Dawid, se desmontó rápidamente del asno y se tiró rostro en tierra delante de Dawid, inclinándose hasta el suelo.
24 Postrada a sus pies, suplicó: “Que la culpa sea mía, mi amo, pero deje hablar a su criada; escuche el ruego de su criada.
25 Por favor, mi amo, no le haga caso a ese necio de Naval. Porque ese no es más que lo que dice su nombre: Su nombre significa ‘estúpido’ y él es un estúpido. “Su criada no vio a los jóvenes que envió mi amo.
26 Lo juro, mi amo, por vida de YHWH y por vida suya –YHWH que lo ha guardado a usted de derramar sangre con sus propias manos ¡que sus enemigos y todos los que buscan perjudicar a mi amo sean como Naval!
27 Aquí está el regalo que su servidora le ha traído a mi amo; que se le entregue a los jóvenes que son seguidores de mi amo.
28 Por favor, perdone el atrevimiento de su criada. Porque YHWH le concederá a mi amo una casa perdurable, porque mi amo está peleando las batallas de YHWH, y nada malo se hallará jamás en usted.
29 Y si alguien sale a perseguirlo a usted y a buscar su vida, la vida de mi amo estará encerrada en la bolsa de vida al cuidado de YHWH; pero él hondeará las vidas de sus enemigos como con el hueco de una honda.
30 Y cuando YHWH haya realizado para mi amo todo el bien que le ha prometido a usted, y lo haya nombrado gobernante de Yisrael,
31 que esto no sea causa de tropiezo ni de que le falte el valor a mi amo, que haya usted derramado sangre innecesariamente y que mi amo haya buscado desquite con sus propias manos. Y cuando YHWH haya prosperado a mi amo, acuérdese de su servidora”.
32 Dawid le dijo a Avigáyil: “¡Alabado sea YHWH, el Elohim de Yisrael, que te envió hoy a encontrarte conmigo!
33 Y bendita sea tu prudencia, y bendita seas tú misma por impedirme buscar desquite de sangre por mis propias manos.
34 Porque tan cierto como que vive YHWH, el Elohim de Yisrael quien me ha impedido hacerte daño que si no hubieras venido pronto a encontrarte conmigo, ni un solo varón de la línea de Naval habría quedado al clarear el día”.
35 Dawid entonces le aceptó lo que ella le había traído, y le dijo: “Vete a tu casa a salvo. Mira, le he hecho caso a tu pedido y he respetado tu deseo”.
36 Cuando Avigáyil llegó donde Naval, éste estaba celebrando una fiesta en su casa, una fiesta digna de un rey; Naval estaba de un humor alegre y muy borracho, de manera que ella no le dijo nada en absoluto hasta clarear el día.
37 A la mañana siguiente, cuando Naval hubo dormido hasta despejar el vino, su esposa le dijo todo lo que había sucedido; y su valor murió con él, y se puso como una piedra.
38 Como diez días después YHWH golpeó a Naval y murió.
39 Cuando Dawid oyó que Naval había muerto, dijo: “Alabado sea YHWH que defendió mi causa contra los insultos de Naval y evitó que su servidor hiciera algo malo; YHWH ha vuelto la maldad de Naval sobre su propia cabeza”. Dawid envió mensajeros a proponerle matrimonio a Avigáyil, para tomarla como su esposa.
40 Cuando los servidores de Dawid llegaron donde Avigáyil en el Karmel y le dijeron que Dawid los había enviado para hacerla su esposa,
41 ella inmediatamente se postró con su rostro en tierra y dijo: “Su criada está lista para ser su sierva, para lavarles los pies a los siervos de mi amo”.
42 Entonces Avigáyil se levantó rápidamente y se montó en un asno, y con cinco de sus criadas a su servicio siguió a los mensajeros de Dawid; y llegó a ser su esposa.
43 En eso Dawid había tomado a Ajinóam de Yezreel; así que ambas vinieron a ser sus esposas.
44 Shaúl le había dado su hija Mikhal, la esposa de Dawid, a Paltí hijo de Láyish de Galim.
1 Los zifitas vinieron donde Shaúl en HaGuivah y dijeron: “Dawid se esconde en la colina de Jakhilah frente a Yeshimón”.
2 Shaúl bajó enseguida al desierto de Zif, junto con tres mil hombres selectos de Yisrael, para buscar a Dawid en el desierto de Zif,
3 y Shaúl acampó en la colina de Jakhilah que está frente a Yeshimón, por el camino. Cuando Dawid, que vivía entonces en el desierto, se enteró de que Shaúl había venido tras él al desierto,
4 Dawid envió exploradores y se aseguró de que Shaúl había venido.
5 Dawid fue enseguida al lugar donde había acampado Shaúl, y Dawid vio el lugar donde dormían Shaúl y su comandante, Avner hijo de Ner. Shaúl estaba dormido en la barricada y las tropas estaban apostadas a su alrededor.
6 Dawid tomó la palabra y le preguntó a Ajimélekh el jetita y a Avishay hijo de Tseruyah, hermano de Yoav: “¿Quién bajará conmigo al campamento donde Shaúl?” Y Avishay contestó: “Yo bajaré con usted”.
7 Así que Dawid y Avishay se acercaron a las tropas por la noche, y hallaron a Shaúl dormido en la barricada, su lanza clavada en el suelo junto a su cabeza, y Avner y sus tropas dormidos a su alrededor.
8 Y Avishay le dijo a Dawid: “Elohim ha entregado hoy al enemigo de usted en sus manos. Déjeme clavarlo al suelo con un sólo golpe de la lanza. No tendré que golpearlo dos veces”.
9 Pero Dawid le dijo a Avishay: “¡No le hagas violencia! Nadie puede ponerle la mano encima al ungido de YHWH impunemente”.
10 Y Dawid prosiguió: “Por vida de YHWH, que YHWH mismo lo golpeará, o le vendrá la hora en que muera, o bajará a la batalla y perecerá.
11 ¡Pero YHWH me libre de ponerle una mano encima al ungido de YHWH! Solamente coge la lanza y el jarro de agua que está junto a su cabeza y vámonos”.
12 Así que Dawid tomó la lanza y el jarro de agua que estaba a la cabecera de Shaúl, y se fueron. Nadie vio ni supo ni se despertó; todos permanecieron dormidos; un sueño profundo de parte de YHWH había caído sobre ellos.
13 Dawid cruzó al otro lado y se paró lejos en la cumbre de una colina; había una distancia considerable entre ellos.
14 Y Dawid les gritó a las tropas y a Avner hijo de Ner: “Avner, ¿no vas a responder?” Y Avner le gritó en respuesta: “¿Quién eres tú para gritarle al rey?”
15 Y Dawid le respondió a Avner: “Tú eres un hombre, ¿verdad? Y no hay nadie como tú en Yisrael. Así que ¿por qué no montaste guardia sobre tu amo el rey? Porque uno de [nuestras] tropas fue a hacerle violencia a tu amo el rey.
16 ¡Tú no has dado buenas cuentas! Por vida de YHWH, que [todos] ustedes merecen morir, porque no montaron guardia sobre su amo, el ungido de YHWH. Miren alrededor, ¿dónde están la lanza y el jarro de agua del rey que estaban junto a su cabeza?”
17 Shaúl reconoció la voz de Dawid, y preguntó: “¿Es esa tu voz, hijo mío Dawid?” Y Dawid respondió: “Lo es, Su Majestad”.
18 Y prosiguió: “Pero ¿por qué mi amo continúa persiguiendo a su servidor? ¿Qué he hecho yo, y de qué maldad soy culpable?
19 Ahora, dígnese mi amo el rey oír a su servidor. Si YHWH lo ha incitado a usted contra mí, que se aplaque con una ofrenda; pero si son los hombres, que sean malditos por YHWH. Porque me han expulsado hoy, de manera que no puedo tener parte en la propiedad de YHWH, sino que me han dicho: ‘Vete a adorar otros elohim’.
20 ¡Oh, que mi sangre no caiga al suelo, lejos de la presencia de YHWH! Porque el rey de Yisrael ha salido a buscar una sola pulga como si estuviera cazando una perdiz en las colinas”.
21 Y Shaúl respondió: “Yo estoy equivocado. Vuelve, hijo mío Dawid, que nunca más te haré daño, viendo cómo has tenido hoy mi vida como algo precioso. Sí, he sido un necio, y me he equivocado muchísimo”.
22 Dawid respondió: “Aquí está la lanza de Su Majestad. Que uno de los jóvenes venga y la recoja.
23 Y YHWH ajustará cuentas con cada hombre por su recta conducta y lealtad porque hoy YHWH lo entregó a usted en mis manos y yo no levanté una mano contra el ungido de YHWH.
24 Y así como yo valoré en mucho su vida hoy, así valore YHWH mi vida y me rescate de todo problema”.
25 Shaúl le respondió a Dawid: “¡Bendito seas, hijo mío Dawid. Tú lograrás [mucho], y prevalecerás”. Dawid entonces siguió su camino, y Shaúl volvió a su casa.
1 Dawid se dijo: “Algún día voy a perecer ciertamente a manos de Shaúl. Lo mejor para mí es escapar a la tierra de los pelishtinos; Shaúl entonces desistirá de buscarme por el territorio de Yisrael, y escaparé de él”.
2 De manera que Dawid y los seiscientos hombres que lo acompañaban cruzaron a donde el rey Akhish hijo de Maokh, rey de Gat.
3 Dawid y sus hombres se quedaron en Akhish de Gat, cada hombre con su familia, y Dawid con sus dos esposas, Ajinóam la yizreelita y Avigáyil la esposa [viuda] de Naval el karmelita.
4 Y cuando le informaron a Shaúl que Dawid había huido a Gat, dejó de perseguirlo.
5 Dawid le dijo a Akhish: “Si tiene usted la bondad, que se me conceda, por favor, un lugar en uno de los pueblos del país donde pueda vivir; ¿por qué habría su servidor de quedarse con usted en la ciudad real?”
6 Esa vez Akhish le concedió Tsiqlag; así fue como Tsiqlag vino a pertenecer a los reyes de Yahudah, como es todavía el caso.
7 El lapso de tiempo que vivió Dawid en territorio pelishtino fue de un año y cuatro meses.
8 Dawid y sus hombres iban y atacaban a los guerushitas, los guizritas, y los amaleqitas que eran los habitantes de la región de Olam, hasta Shur y hasta la tierra de Mitsráyim.
9 Cuando Dawid atacaba una región no dejaba vivo a ningún hombre o mujer; tomaba rebaños, manadas, asnos, camellos, y ropas. Cuando regresaba y llegaba donde Akhish,
10 Akhish preguntaba: “¿Dónde incursionaste hoy?” Y Dawid contestaba: “En el Néguev de Yahudah”, o “En el Néguev de los yerajmelitas”, o “En el Néguev de los qenitas”.
11 Dawid no dejaba vivo a ningún hombre o mujer para traerlos a Gat; porque pensaba: “Ellos podrían declarar contra nosotros: ‘Esto lo hizo Dawid’”. Esa era su práctica mientras estuvo en el territorio de los pelishtinos.
12 Akhish confiaba en Dawid. El pensaba: “Este ha incitado la ira de su propio pueblo Yisrael, y así será mi vasallo para siempre”.
1 En aquel tiempo los pelishtinos convocaron sus ejércitos para la guerra, para salir al campo contra Yisrael. Akhish le dijo a Dawid: “Tú sabes, por supuesto, que tú y tus hombres tienen que marchar con mis ejércitos”.
2 Dawid le contestó a Akhish: “Usted sabe bien lo que va a hacer su servidor”. Akhish le respondió a Dawid: “En ese caso te nombraré guardián de mi persona para siempre”.
3 Para entonces Shemuel había muerto y todo Yisrael había hecho lamentación por él; y lo habían enterrado en Ramah. Y Shaúl había prohibido [acudir a] fantasmas y espíritus familiares en el país.
4 Los pelishtinos se reunieron y marcharon a Shunem y acamparon; y Shaúl reunió a todo Yisrael, y acamparon en Guilboa.
5 Cuando Shaúl vio las fuerzas pelishtinas, le tembló el corazón de temor.
6 Y Shaúl consultó a YHWH, pero YHWH no le respondió, ni por sueños, ni por urim ni por profetas.
7 Entonces Shaúl les dijo a sus cortesanos: “Búsquenme a una mujer que consulte espíritus, para ir donde ella y consultar mediante ella”. Y sus cortesanos le dijeron que había una mujer en Endor que consultaba espíritus.
8 Shaúl se disfrazó; se puso ropa diferente y salió con dos hombres. Fue donde la mujer de noche, y dijo: “Por favor, adivíname mediante un espíritu. Hazme subir al que yo te diga”.
9 Pero la mujer le respondió: “Usted sabe lo que ha hecho Shaúl, cómo ha prohibido [el uso de] fantasmas, y espíritus familiares en el país. Así que por qué me pone una trampa, para que me maten?”
10 Shaúl le juró por YHWH: “Por vida de YHWH, no te meterás en problemas por esto”.
11 En eso la mujer preguntó: “¿A quién quiere que le haga subir?” El respondió: “Hazme subir a Shemuel”.
12 Entonces la mujer reconoció a Shemuel, y gritó fuertemente, y le dijo a Shaúl: “¿Por qué me ha engañado? ¡Usted es Shaúl!”
13 El rey le contestó: “No temas. ¿Qué vez?” Y la mujer le dijo a Shaúl: “Veo a un elohim que sube de la tierra”.
14 El le preguntó: “¿Qué aspecto tiene?” Ella dijo: “Es un anciano que sube, y está envuelto en un manto”. Entonces Shaúl entendió que era Shemuel; y se postró en homenaje con su rostro en tierra.
15 Shemuel le dijo a Shaúl: “¿Por qué me has perturbado y me has hecho subir?” Y Shaúl respondió: “Estoy en un gran problema. Los pelishtinos me están atacando y Elohim se ha apartado de mí; ya no me responde, ni por profetas ni en sueños. Por eso te he llamado para que me digas qué debo hacer”.
16 Shemuel dijo: “¿Por qué me preguntas, viendo que YHWH se ha apartado de ti y se ha vuelto tu adversario?
17 YHWH ha hecho por sí mismo como predijo por mi medio: YHWH ha arrancado el reinado de tus manos y se lo ha dado a tu compañero, a Dawid,
18 porque tú no obedeciste a YHWH y no ejecutaste su ira contra los amaleqitas. Por eso es que YHWH te ha hecho esto hoy.
19 Además, YHWH entregará a los yisraelitas que están contigo en manos de los pelishtinos. Mañana tus hijos y tú estarán conmigo; y YHWH entregará también las fuerzas yisraelitas en manos de los pelishtinos”.
20 Enseguida Shaúl se lanzó a lo largo al suelo, aterrorizado por las palabras de Shemuel. Además, no quedaron fuerzas en él, porque no había comido nada en todo el día y toda la noche.
21 La mujer se acercó a Shaúl y, viendo cuán profundamente perturbado estaba, le dijo: “Su criada lo ha oído a usted; he tomado mi vida en mis manos y he hecho caso de la petición que usted me hizo.
22 Así que ahora escúcheme usted: Déjeme ponerle delante un poco de comida. Coma, y entonces tendrá fuerza para proseguir su camino”.
23 El rehusó diciendo: “No voy a comer”. Pero cuando sus cortesanos, así como la mujer, le insistieron, les hizo caso; se levantó del suelo y se sentó en la cama.
24 La mujer tenía un becerro cebado en la casa; lo inmoló rápidamente, y tomó harina y la amasó, y horneó unas tortas inleudas.
25 Le puso esto delante a Shaúl y a sus cortesanos, y comieron. Entonces se levantaron y se fueron esa misma noche.
1 Los pelishtinos reunieron todos sus ejércitos en Afeq, mientras Yisrael acampaba junto a la fuente de Yezreel.
2 Los príncipes pelishtinos vinieron marchando, cada cual con sus unidades de centenares y de millares; y Dawid y sus hombres vinieron marchando últimos, con Akhish.
3 Los oficiales pelishtinos preguntaron: “¿Quiénes son esos hebreos?” Akhish le contestó a los oficiales pelishtinos: “Ese es Dawid, el servidor del rey Shaúl de Yisrael. El ha estado conmigo por un año y pico, y no he hallado falta en él desde el día en que desertó hasta hoy”.
4 Pero los oficiales pelishtinos se enojaron con él; y los oficiales pelishtinos le dijeron: “Haz volver a ese hombre; que vuelva al lugar que le asignaste. El no marchará con nosotros a la batalla, no vaya a ser que se vuelva nuestro adversario en batalla. Porque ¿con qué podría ese aplacar a su amo sino con las cabezas de estos hombres?
5 Recuerden que ese es el Dawid de quien cantaban mientras danzaban: “Shaúl mató sus millares; Dawid, sus decenas de millares”.
6 Akhish llamó a Dawid y le dijo: “Por vida de YHWH, tú eres un hombre honrado, y me gustaría que me sirvieras en mi ejército; porque no he hallado falta en ti desde el día en que te me uniste hasta ahora. Pero no eres aceptable para los otros príncipes.
7 Así que regresa en paz, y no hagas nada que desagrade a los príncipes pelishtinos”.
8 Dawid, sin embargo, le dijo a Akhish: “¿Pero qué he hecho yo, qué falta ha hallado usted en su servidor desde el día en que aparecí delante de usted hasta el día de hoy, para que no vaya y pelee contra los enemigos de mi amo el rey?”
9 Akhish le respondió a Dawid: “Yo lo sé; tú eres tan aceptable para mí como un mensajero de Elohim. Pero los oficiales pelishtinos han decidido que tú no debes marchar con nosotros a la batalla.
10 Así que levántate temprano por la mañana, tú y los servidores de tu amo que vinieron contigo levántate temprano por la mañana y vete tan pronto esclarezca”.
11 En efecto, Dawid y sus hombres se levantaron temprano por la mañana para irse, para regresar a la tierra de los pelishtinos, mientras los pelishtinos subían a Yezreel.
1 Para cuando Dawid y sus hombres llegaron a Tsiqlag, al tercer día, los amaleqitas habían incursionado en el Néguev y contra Tsiqlag; habían invadido a Tsiqlag y la habían quemado.
2 Habían tomado cautivas a las mujeres de allí, las humildes y las encumbradas por igual; no mataron a ninguna, pero se las llevaron y prosiguieron su camino.
3 Cuando Dawid y sus hombres llegaron al pueblo y lo encontraron quemado, y sus esposas e hijos e hijas llevados cautivos,
4 Dawid y las tropas que lo acompañaban rompieron a llorar hasta que no les quedó más fuerza para llorar.
5 Habían tomado cautivas a las dos esposas de Dawid, Ajinóam y Avigáyil la esposa [viuda] de Naval de Karmel.
6 Dawid estaba en gran peligro, porque las tropas amenazaban con apedrearlo; pues todas las tropas estaban amargadas por causa de sus hijos e hijas. Pero Dawid buscó fuerzas en YHWH su Elohim.
7 Dawid le dijo al sacerdote Evyatar hijo de Ajimélekh: “Tráeme el efod”. Cuando Evyatar le trajo el efod a Dawid,
8 Dawid consultó a YHWH: “¿Deberé perseguir a esos invasores? ¿Les daré alcance?” Y Él le contestó: “Persíguelos, que les darás alcance y rescatarás [su presa]”.
9 Así que Dawid y los seiscientos hombres que lo acompañaban salieron, y llegaron al torrente de Besor, donde hicieron un alto los que se iban a quedar atrás.
10 Dawid continuó la persecución con cuatrocientos hombres; doscientos hombres habían hecho un alto, demasiado débiles para cruzar el torrente de Besor.
11 Encontraron a un mitsrita a campo raso y lo trajeron donde Dawid. Le dieron alimento para comer y agua para beber;
12 también le dieron un pedazo de torta de higos secos y dos tortas de pasas. El comió y recobró sus fuerzas, porque no había ingerido alimentos ni había bebido agua por tres días y tres noches.
13 Entonces Dawid le preguntó: “¿A quién perteneces y de dónde eres?” El contestó: “Soy un muchacho mitsrita, el esclavo de un amaleqita. Mi amo me abandonó cuando me enfermé hace tres días.
14 Habíamos invadido el Néguev de los keretitas, y el [Néguev] de Yahudah, y el Néguev de Kalev; también quemamos a Tsiqlag”.
15 Y Dawid le dijo: “¿Puedes dirigirme a esa banda?” El contestó: “Júreme por Elohim que usted no me matará ni me entregará en manos de mi amo, y yo lo dirigiré a esa banda”.
16 Así que lo dirigió, y allí estaban, esparcidos por todo el suelo, comiendo y bebiendo y alegrándose por todo el vasto despojo que habían tomado de la tierra de los pelishtinos y de la tierra de Yahudah.
17 Dawid los atacó desde antes del amanecer hasta la tarde del día siguiente; ninguno de ellos escapó, excepto cuatrocientos jóvenes que se montaron en camellos y huyeron.
18 Dawid rescató todo lo que habían capturado los amaleqitas; Dawid rescató también a sus dos esposas.
19 Nada de lo suyo faltaba –jóvenes o viejos, hijos o hijas, despojo o cualquier otra cosa que se habían llevado– Dawid lo recobró todo.
20 Dawid tomó todos los rebaños y manadas, que [las tropas] llevaron delante del otro ganado; y declararon: “Este es el despojo de Dawid”.
21 Cuando Dawid llegó donde los doscientos hombres que estaban muy débiles para seguir a Dawid y que se habían quedado en el torrente de Besor, salieron a recibir a Dawid y a las tropas que lo acompañaban; Dawid se adelantó con las tropas y los saludó.
22 Pero todos los perversos y bribones entre los hombres que habían acompañado a Dawid hablaron: “Como ellos no nos acompañaron, no les vamos a dar nada del despojo que conseguimos excepto que cada cual puede coger a su esposa y sus hijos e irse”.
23 Dawid, sin embargo, dijo: “Ustedes no deben hacer eso, hermanos míos, en vista de lo que YHWH nos ha concedido, guardándonos y entregando en nuestras manos la banda que nos atacó.
24 ¿Cómo puede alguien estar de acuerdo con ustedes en este asunto?” La parte de los que se quedaron con el equipaje deberá ser igual que la parte de los que bajaron a la batalla; recibirán igual parte”.
25 Así que de ese día en adelante eso se convirtió en una regla fija para Yisrael, que continúa hasta el día presente.
26 Cuando Dawid llegó a Tsiqlag, le envió parte del despojo a los ancianos de Yahudah [y] a sus amigos, diciendo: “Este es un obsequio para ustedes del despojo de los enemigos de YHWH”.
27 [Les mandó despojo] a los de Betel, a los de Ramot del Néguev, y a los de Yatir;
28 a los de Aroer, a los de Sifmot, a los de Estemoa,
29 a los de Rakhal, a los de los pueblos de los yerajmeelitas, y a los de los pueblos de los qenitas;
30 a los de Jormah, a los de Kor-ashán, a los de Atakh,
31 a los de Jevrón a todos los lugares que habían recorrido Dawid y sus hombres.
1 Los pelishtinos atacaron a Yisrael, y los hombres de Yisrael huyeron delante de los pelishtinos y [muchos] cayeron en el Monte Guilboa.
2 Los pelishtinos persiguieron a Shaúl y a sus hijos, y los pelishtinos derribaron a Yahonatán, a Avinadav, y a Malkishúa, hijos de Shaúl.
3 La batalla arreciaba alrededor de Shaúl, y algunos de los arqueros le dieron, y quedó malamente herido por los arqueros.
4 Shaúl le dijo a su escudero: “Saca tu espada y atraviésame, para que no me atraviesen los incircuncisos y se burlen de mí”. Pero su escudero, por su gran respeto, se negó; entonces Shaúl agarró la espada y se lanzó sobre ella.
5 Cuando su escudero vio que Shaúl estaba muerto, él también se lanzó sobre su espada y murió con él.
6 Así murieron juntos ese día Shaúl y sus tres hijos y su escudero, así como todos sus hombres.
7 Y cuando los hombres de Yisrael al otro lado del Yardén vieron que los hombres de Yisrael habían huido y que Shaúl y sus hijos estaban muertos, abandonaron los pueblos y huyeron; los pelishtinos entonces vinieron y los ocuparon.
8 Al día siguiente vinieron los pelishtinos a despojar a los caídos, y hallaron a Shaúl y a sus tres hijos que yacían sobre el Monte Guilboa.
9 Le cortaron la cabeza y le quitaron la armadura, y las enviaron por la tierra de los pelishtinos, para difundir la noticia en los templos de sus ídolos y entre el pueblo.
10 Pusieron su armadura en el templo de Ashtarot, y empalaron su cadáver en las murallas de Bet-shán.
11 Cuando los habitantes de Yavesh Guilad se enteraron de esto –de lo que los pelishtinos le habían hecho a Shaúl–
12 todos sus hombres valientes salieron y marcharon toda la noche; quitaron los cuerpos de Shaúl y sus tres hijos de la muralla de Bet-shán y fueron a Yavesh y los quemaron allí.
13 Luego tomaron los huesos y los enterraron bajo el tamarisco de Yavesh, y ayunaron por siete días.