1 Después de la muerte de Yahoshúa, consultaron a YHWH, y preguntaron: “¿Quién de nosotros será el primero en subir contra los kenaanitas y atacarlos?”
2 YHWH contestó: “Que suba [la tribu de] Yahudah. Ahora yo entrego la tierra en sus manos”.
3 Yahudah le dijo entonces a su tribu hermana Shimón: “Sube con nosotros al territorio que nos ha tocado y ataquemos a los kenaanitas, y después nosotros iremos con ustedes al territorio que les ha tocado”. De modo que Shimón se les unió.
4 Cuando Yahudah avanzó, YHWH entregó en sus manos a los kenaanitas y a los perezitas, y derrotaron a diez mil de ellos en Bézeq.
5 En Bézeq se encontraron con Adoni Bézeq, se enfrascaron con él en batalla, y derrotaron a los kenaanitas y a los perezitas.
6 Adoni Bézeq huyó, pero ellos lo persiguieron y lo capturaron, y le cortaron los pulgares de las manos y los dedos gordos de los pies.
7 Y Adoni Bézeq dijo: “Setenta reyes, con los pulgares y los dedos gordos cortados, solían recoger la migajas debajo de mi mesa; según he hecho yo, así me ha pagado Elohim”. Lo llevaron a Yerushalem y allí murió.
8 Los yahuditas atacaron a Yerushalem y la capturaron; la pasaron a espada y le prendieron fuego a la ciudad.
9 Después de eso los yahuditas bajaron para atacar a los kenaanitas que habitaban en la Serranía, en el Néguev, y en la Shefelah.
10 Los yahuditas marcharon contra los kenaanitas que habitaban en Jevrón y derrotaron a Sheshay, a Ahimán, y a Talmay. (Jevrón se llamaba antiguamente Qiryat Arbá.)
11 De allí marcharon contra los habitantes de Devir (Devir se llamaba antiguamente Qiryat Séfer).
12 Y Kalev anuncio: “Le daré mi hija Akhsah en matrimonio al hombre que ataque y capture a Qiryat Séfer.
13 El pariente menor de Kalev, Otniel el quenizita, la capturó; y Kalev le dio su hija Akhsah en matrimonio.
14 Cuando ella vino [a él], lo indujo a que le pidiera alguna propiedad a su padre. Luego se desmontó de su asno, y Kalev le preguntó: “¿Qué sucede?”
15 Ella contestó: “Dame un regalo, ya que me has dado como tierra del Néguev; dame pozos de agua”. Y Kalev le dio Pozo Alto y Pozo Bajo.
16 Los descendientes del qenita, el suegro de Mosheh, subieron con los yahuditas de la Ciudad de Palmas al desierto de Yahudah; y fueron y se establecieron entre la gente del Néguev de Arad.
17 Y Yahudah con su tribu hermana de Shimón prosiguió y derrotó a los kenaanitas que habitaban en Tsefat. Los proscribieron, y por eso el poblado se llamó Jormah Proscrito.
18 Y Yahudah capturó a Azah y su territorio, a Ashquelón y su territorio, y a Eqrón y su territorio.
19 YHWH estuvo con Yahudah, de modo que tomaron posesión de la serranía; pero no pudieron desposeer a los habitantes de la llanura, porque tenían carros de hierro.
20 Le dieron Jevrón a Kalev, como había prometido Mosheh; y él expulsó de allí a los tres anaqitas.
21 Los binyaminitas no desposeyeron a los habitantes Yevusitas de Yerushalem; de manera que los Yevusitas han habitado con los binyaminitas en Yerushalem hasta el día de hoy.
22 Los de la Casa de Yosef, por su parte, avanzaron contra Betel, y YHWH estuvo con ellos.
23 Mientras la Casa de Yosef estaba explorando a Betel –el poblado se llamaba antiguamente Luz–,
24 sus patrullas vieron a un hombre que salía del poblado. Le dijeron: “Enséñanos cómo se entra al poblado”.
25 El les enseñó cómo entrar al poblado; ellos pasaron el pueblo a espada; pero dejaron libres al hombre y a toda su familia.
26 El hombre se fue al país jetita. Fundó una ciudad y la llamó Luz, y ese ha sido su nombre hasta el día de hoy.
27 Menasheh no desposeyó a [los habitantes de] Bet Shan y sus dependencias, ni a [los de] Tanakh y sus dependencias, ni a los habitantes de Dor y sus dependencias, ni a los habitantes de Ibleam y sus dependencias, ni a los habitantes de Meguidó y sus dependencias. Los kenaanitas persistieron en vivir en esa región.
28 Y cuando Yisrael se hizo fuerte, redujeron a los kenaanitas a trabajo forzado; pero no los desposeyeron.
29 Tampoco Efráyim desposeyó a los kenaanitas que habitaban en Guézer; de modo que los kenaanitas siguieron habitando en medio de Guézer.
30 Zebulún no desposeyó a los habitantes de Qitrón ni a los habitantes de Nahalol; Así que los kenaanitas siguieron habitando en su medio, pero fueron reducidos a trabajo forzado.
31 Asher no desposeyó a los habitantes de Akó ni a los habitantes de Tsidón, de Ajlab, de Akhzib, de Jelbah, de Afiq, ni de Rejov.
32 Así que los asheritas habitaron en medio de los kenaanitas, los habitantes del país, porque no los desposeyeron.
33 Naftalí no desposeyó a los habitantes de Bet Shémesh ni a los habitantes de Bet Anat. Sino que se establecieron en medio de los habitantes kenaanitas del país, y todos los habitantes de Bet Shémesh y de Bet Anat tenían que realizar trabajo forzado para ellos.
34 Los emoritas presionaban a los danitas hacia la serranía; no los dejaban bajar a la llanura.
35 Los emoritas también persistieron en habitar en Har-Heres, en Ayalón, y en Shaalbim. Pero la mano de la Casa de Yosef era fuerte contra ellos y tenían que realizar trabajos forzosos.
36 El territorio de los emoritas se extendía desde la Cuesta de Aqrabim, desde Sela, para arriba.
1 Un mensajero de YHWH subió de Guilgal a Bokhim y dijo: “Yo los hice subir de Mitsráyim y los traje a la tierra que les había prometido bajo juramento a sus padres. Y dije: “Nunca quebrantaré mi pacto con ustedes.
2 Y ustedes, por su parte, no deben hacer pacto con los habitantes de esta tierra; deben derribar sus altares’. Pero ustedes no me han obedecido -¡miren lo que han hecho!
3 Por eso he resuelto no expulsarlos de delante de ustedes; ellos vendrán a ser los opresores de ustedes, y las deidades de ellos serán un lazo para ustedes”.
4 Cuando el mensajero de YHWH habló estas palabras a todos los yisraelitas, el pueblo rompió en llanto.
5 De modo que llamaron aquel lugar Bokhim Llantos, y ofrecieron allí sacrificios a YHWH.
6 Cuando Yahoshúa despidió al pueblo, los yisraelitas se fueron a sus territorios asignados y tomaron posesión de la tierra.
7 El pueblo le sirvió a YHWH durante la vida de Yahoshúa y durante la vida de las personas mayores que vivieron después de Yahoshúa y que habían sido testigos de todas las obras maravillosas que había realizado YHWH por Yisrael.
8 Yahoshúa hijo de Nun, el servidor de YHWH, murió a la edad de ciento diez años,
9 y lo enterraron en su propiedad, en Timnat Jeres en la serranía de Efráyim, al norte del Monte Gaash.
10 Y toda aquella generación se reunió también con sus padres. Después de ellos se levantó otra generación que no había experimentado [la liberación] de YHWH ni las obras que había realizado por Yisrael.
11 Y los yisraelitas hicieron lo que era ofensivo a YHWH. Adoraron a los Baalim
12 y olvidaron a YHWH, el Elohim de sus padres, quien los había sacado de la tierra de Mitsráyim. Siguieron a otras deidades, de entre las deidades de los pueblos a su alrededor, y se postraron ante ellas; provocaron a YHWH.
13 Olvidaron a YHWH y adoraron a Báal y a las Ashtarot.
14 Entonces YHWH se enojó con Yisrael, y los entregó a saqueadores que los saquearon. Los entregó a sus enemigos por todos lados, y no pudieron mantenerse delante de sus enemigos.
15 En todas sus campañas, la mano de YHWH estaba contra ellos para su fracaso, como les había declarado YHWH y les había jurado YHWH; y estaban en grande aprieto.
16 Entonces YHWH levantaba capitanes que los libraban de aquéllos que los saqueaban.
17 Pero ellos no hacían caso a sus capitanes tampoco; se extraviaron tras otras deidades y se postraron ante ellas. Estuvieron prestos para apartarse del camino que habían seguido sus padres en obediencia a los mandamientos de YHWH; no hicieron lo bueno.
18 Cuando YHWH les levantaba capitanes, YHWH estaba con el capitán y los salvaba de sus enemigos durante la vida del capitán; porque YHWH se movía a compasión por sus gemidos a causa de los que los oprimían y los hostigaban.
19 Pero cuando moría el capitán, volvían a corromperse, aún más que la generación anterior –siguiendo a otras deidades, adorándolas y postrándose ante ellas; no omitían ninguna de sus prácticas ni de sus malos caminos.
20 Entonces YHWH se enojó contra Yisrael, y dijo “Como esta nación ha quebrantado la alianza que les ordené a sus padres y no me ha obedecido,
21 yo por mi parte no volveré a expulsar de delante de ellos a ninguna de las naciones que dejó Yahoshúa cuando murió”.
22 Porque fue para probar a Yisrael por medio de ellas —[para ver] si caminarían fielmente en los caminos de YHWH, como habían hecho sus padres—
23 que YHWH había dejado aquellas naciones, en lugar de expulsarlas de una vez, y no las había entregado en manos de Yahoshúa.
1 Estas son las naciones que dejó YHWH para probar por medio de ellas a todos los yisraelitas que no habían conocido ninguna de las guerras de Kenaan,
2 de modo que las generaciones sucesivas de yisraelitas pudieran experimentar la guerra pero sólo aquéllos que no habían conocido las guerras anteriores:
3 los cinco príncipes de los pelishtinos y todos los kenaanitas, los tsidonios, y los jiwitas que habitaban la serranía del Levanón desde el Monte Báal Jermón hasta Lebo Jamat.
4 Esto servían como medio para probar a Yisrael, para saber si obedecerían los mandamientos que les había ordenado YHWH a sus padres mediante Mosheh.
5 Los yisraelitas se establecieron entre los kenaanitas, los jetitas, los emoritas, los perezitas, los jiwitas y los Yevusitas;
6 tomaron a sus hijas por esposas y dieron a sus hijas a los hijos de ellos, y adoraron a sus deidades.
7 Los yisraelitas hicieron lo que era ofensivo para YHWH; ignoraron a YHWH su Elohim y adoraron a los Baales y a las Ashtarot.
8 YHWH se enojó con Yisrael y los entregó al rey Kushán Rishatáyim de Aram Najaráyim; y los yisraelitas fueron súbditos de Kushán Rishatáyim por ocho años.
9 Los yisraelitas clamaron a YHWH, y YHWH les levantó un campeón a los yisraelitas para librarlos: Otniel el kenizita, un pariente menor de Kalev.
10 El espíritu de YHWH descendió sobre él y este vino a ser el capitán de Yisrael. Salió a la guerra, y YHWH entregó en sus manos al rey Kushán Rishatáyim de Aram. Prevaleció contra Kushán Rishatáyim,
11 y la tierra tuvo paz por cuarenta años. Cuando murió Otniel kenizita,
12 los yisraelitas volvieron a hacer lo que era ofensivo para YHWH. Y por hacer lo que era ofensivo para YHWH, YHWH permitió que el rey Eglón de Moav prevaleciera contra Yisrael.
13 [Eglón] unificó a los amonitas y los amaleqitas bajo su comando, y fue y derrotó a Yisrael y ocupó la Ciudad de Palmas.
14 Los yisraelitas fueron súbditos del rey Eglón de Moav por dieciocho años.
15 Entonces los yisraelitas clamaron a YHWH, y YHWH les levantó un campeón: Ehud hijo de Guerá Ben-hayminí, un hombre zurdo. Sucede que los yisraelitas enviaban tributo al rey Eglón de Moav por medio de él.
16 Así que Ehud se hizo una daga de dos filos, de un codo de largo, y se la ciñó al lado derecho bajo la ropa.
17 Le presentó el tributo al rey Eglón de Moav. Ahora bien, Eglón era un hombre bien grueso.
18 Cuando [Ehud] terminó de presentar el tributo, despidió a la gente que había traído el tributo.
19 Pero él volvió de Pesilim, cerca de Guilgal, y dijo: “Su Majestad, tengo un mensaje secreto para usted”. [Eglón] entonces mandó hacer silencio. Así que todos los presentes salieron de su presencia;
20 y cuando Ehud se le acercó, él estaba sentado solo arriba en su aposento fresco. Ehud dijo: “Tengo un mensaje de Elohim para usted”; con lo cual se levantó de su asiento.
21 Alargando su mano izquierda, Ehud sacó la daga de su lado derecho y se la clavó en el vientre [a Eglón].
22 La grasa se cerró sobre la hoja y el cabo penetró tras la hoja –porque él no le sacó la daga del vientre– y botó la suciedad.
23 Saliendo al vestíbulo, Ehud le cerró las puertas del aposento alto y les puso el seguro.
24 Después que salió regresaron los cortesanos. Cuando vieron que las puertas del aposento alto estaban cerradas, pensaron: “Debe estar haciendo una necesidad en el aposento fresco”.
25 Esperaron largo tiempo; y como él no abría las puertas del aposento, tomaron la llave y las abrieron -¡y allí estaba su amo tirado en el suelo, muerto!
26 Pero Ehud había logrado escapar mientras ellos tardaban; ya había pasado de Pesilim y había escapado a Seirah.
27 Cuando llegó allá hizo sonar el cuerno de carnero por la serranía de Efráyim, y todos los yisraelitas bajaron con él de la serranía; y él tomó el mando.
28 Dijo: “Síganme de cerca, que YHWH les ha entregado en sus manos a sus enemigos los Moavitas”. Ellos lo siguieron y bajaron y tomaron los vados del Yardén contra los Moavitas; no dejaron cruzar a ninguno.
29 En esa ocasión mataron a 10,000 Moavitas; estos eran hombres valientes y robustos, pero ninguno de ellos escapó.
30 Ese día Moav se sometió a Yisrael; y la tierra estuvo tranquila por ochenta años.
31 Después de él vino Shamgar hijo de Anat, que mató a seiscientos pelishtinos con una garrocha de bueyes. Este también fue un campeón de Yisrael.
1 Los yisraelitas volvieron a hacer lo que era ofensivo a YHWH –ya muerto Ehud.
2 Y YHWH los entregó en manos del rey Yavín de Kenaan, que reinaba en Jatsor. Su comandante militar era Siserá, cuya base era Haróshet Goyim.
3 Los yisraelitas clamaron a YHWH; porque tenía novecientos carros de hierro, y había oprimido a Yisrael duramente por veinte años.
4 Deborah, esposa de Lapidot, era un profetisa que dirigía a Yisrael en ese tiempo.
5 Ella solía sentarse bajo la Palmera de Deborah, entre Ramah y Betel en la serranía de Efráyim, y los yisraelitas acudían a ella para sus decisiones.
6 Ella convocó a Baraq hijo de Abinóam, de Qédesh en Naftalí, y le dijo: “YHWH, el Elohim de Yisrael, ha mandado: “Ve, marcha al Monte Tavor, y toma contigo a diez mil hombres de Naftalí y Zebulún.
7 Y yo atraeré hacia ti a Siserá, el comandante militar de Yavín, con sus carros y sus tropas al arroyo de Qishón; y lo entregaré en tus manos”.
8 Pero Baraq le dijo: “Si tú vas conmigo, yo voy; si no, no voy”.
9 Ella respondió: “Muy bien, iré contigo. Pero no habrá gloria para ti en la acción que estás tomando, porque entonces YHWH entregará a Siserá en manos de una mujer”. De manera que Deborah fue con Baraq a Qédesh.
10 Barak entonces reunió a Zebulún y a Naftalí en Qédesh; diez mil hombres marcharon tras él; y Deborah también fue con él.
11 Jéber el qenita se había separado de los otros qenitas, descendientes de Jobab, suegro de Mosheh, y había armado su carpa en Elón Betsaanáyim, que queda cerca de Qedesh.
12 A Siserá le informaron que Baraq hijo de Abinóam había subido al Monte Tavor.
13 Así que Siserá organizó todos sus carros -novecientos carros de hierro- y todas las tropas que tenía para moverse desde Haróshet Goyim hasta el arroyo Qishón.
14 Entonces Deborah le dijo a Baraq: “¡Arriba! Que este es el día en que YHWH entregará a Siserá en tus manos: YHWH va marchando delante de ti”. Baraq bajó del Monte Tavor, seguido de los diez mil hombres,
15 y YHWH hizo caer a Siserá con todos sus carros y ejércitos ante la matanza de Baraq. Siserá se desmontó de su carro y huyó a pie,
16 mientras Baraq perseguía los carros y los soldados hasta Haróshet Goyim. Todos los soldados de Siserá cayeron a espada; ni un solo hombre quedó.
17 Siserá, mientras tanto, había huido a pie a la carpa de Yael, esposa de Jéber el qenita; porque había amistad entre el rey Yavín de Jatsor y la familia de Jéber el kenita.
18 Yael salió a saludar a Siserá y le dijo: “Entre, mi amo, entre acá, no tenga miedo”. De modo que él entro a la carpa de ella y ella lo cubrió con una sábana.
19 El le dijo: “Por favor, dame un poco de agua; tengo sed”. Ella abrió un cuero de leche y le dio a beber un poco; y volvió a cubrirlo.
20 El le dijo: “Párate a la entrada de la carpa. Si viene alguien y te pregunta si hay alguien aquí, dile que no”.
21 Entonces Yael esposa de Jéber cogió un clavo de la carpa y agarró el martillo. Cuando él se quedó profundamente dormido por el cansancio, ella se le acercó sigilosamente y le clavó el clavo por las sienes hasta que se enterró en el suelo. Así murió.
22 En eso llegó Baraq en persecución de Siserá. Yael salió a saludarlo y dijo: “Ven, te voy a mostrar al hombre que estás buscando”. El entró con ella, y allí estaba Siserá tendido muerto, con el clavo en las sienes.
23 En aquel día Elohim humilló al rey Yavín de Jatsor delante de los yisraelitas.
24 La mano de los yisraelitas se puso cada vez más dura contra el rey Yavín de Kenaan.
1 En aquel día Deborah y Baraq hijo de Abinóam cantaron:
2 Cuando hay cabellos sin recortar en Yisrael, cuando el pueblo se dedica –¡bendigan a YHWH!
3 ¡Oigan, reyes! ¡Presten oídos, potentados! Yo cantaré, cantaré a YHWH, entonaré alabanzas a YHWH, el Elohim de Yisrael.
4 Oh YHWH, cuando saliste de Seír cuando avanzaste desde el país de Edom, la tierra tembló; los cielos gotearon, sí, las nubes gotearon agua,
5 las montañas se estremecieron –delante de YHWH, el mismo del Sinay, delante de YHWH, el Elohim de Yisrael.
6 En los días de Shamgar hijo de Anat, en los días de Yael, cesaron las caravanas, y los viajeros pasaban por veredas torcidas.
7 La liberación cesó, cesó en Yisrael, hasta que te levantaste tú, oh Deborah, te levantaste, oh madre, en Yisrael.
8 Cuando escogían nuevas deidades, ¿había entonces un combatiente en las puertas? ¡Ningún escudo ni lanza se veía entre cuarenta mil en Yisrael!
9 Mi corazón está con los caudillos de Yisrael, con los dedicados del pueblo –¡Bendigan a YHWH!
10 Ustedes que cabalgan en asnas blancas, que se sientan en mullidas alfombras, y ustedes caminantes, ¡declárenlo!
11 Mas fuerte que el ruido de los arqueros, allá entre las fuentes de aguas, que canten los actos generosos de YHWH, su generosa liberación de Yisrael. Entonces el pueblo de YHWH marchó hacia las puertas.
12 ¡Despierta, despierta. Deborah! ¡Despierta, despierta, entona el cántico! ¡Levántate, Baraq; toma tus cautivos, hijo de Abinóam!
13 Entonces el remanente se hizo victorioso contra los potentados, el pueblo de YHWH ganó mi victoria contra los guerreros.
14 De Efráyim vinieron los que tienen sus raíces en Amaleq; tras de ti, tu pariente Binyamín; de Makhir bajaron caudillos, de Zebulún los que tienen vara de alguaciles.
15 Y los caudillos de Yissakhar estaban con Deborah; como Baraq, así estaba Yissakhar apresurándose tras él al valle. Entre los clanes de Reubén hubo grandes decisiones de corazón.
16 ¿Por qué entonces te quedaste entre los corrales para escuchar cómo llamaban los rebaños? ¡Entre los clanes de Reubén hubo grandes decisiones de corazón!
17 Guilad permanecía al otro lado del Yardén; y Dan, ¿por qué se demoraba entre los barcos? Asher se quedaba en la costa, y se dilataba en sus puertos.
18 Zebulún es un pueblo que se burlaba de la muerte, y Naftalí –en las alturas del campo.
19 Entonces vinieron los reyes, pelearon, pelearon los reyes de Kenaan en Tanakh, junto a las aguas de Meguidó –no obtuvieron despojos de plata.
20 Las estrellas pelearon desde el cielo, desde sus órbitas pelearon contra Siserá.
21 El torrente Kishón se los llevó, ese fuerte torrente, el torrente Kishón. ¡Marcha adelante, vida mía, con valor!
22 Entonces golpeteaban las pezuñas de los caballos, al galope impetuoso de los corceles
23 “¡Maldigan a Meroz!” decía el mensajero de YHWH. ¡Maldigan amargamente a sus habitantes, porque no vinieron en ayuda de YHWH, en ayuda de YHWH entre los guerreros”.
24 La más bendita de las mujeres sea Yael, esposa de Jéber el kenita, la más bendita de las mujeres en las carpas.
25 El le pidió agua, leche le dio ella; en un plato regio le trajo requesones.
26 Con su mano [izquierda] cogió el clavo de carpa, con su derecha el martillo de obreros. Golpeó a Siserá, le aplastó la cabeza, le majó y atravesó las sienes.
27 A los pies de ella se encorvó, cayó tendido, a sus pies se encorvó, cayó inerme; donde se encorvó, allí se quedó –destruido.
28 Por la ventana asechaba la madre de Siserá, tras las celosías sollozaba: “¿Por qué tarda tanto en venir su carro? ¿Por qué se dilata el ruido de sus ruedas?”
29 Las más sabias de sus damas dan la respuesta; ella también se contesta:
30 “Deben estar repartiéndose el despojo que hallaron: una moza o dos para cada hombre, despojos de telas teñidas para Siserá, despojos de ropas bordadas, un par de prendas bordadas en cada cuello como despojo”.
31 ¡Así perezcan todos tu enemigos, oh YHWH! Pero que sean sus amigos como el sol que sale esplendoroso. Y la tierra estuvo tranquila por cuarenta años.
1 Entonces los yisraelitas hicieron lo que era ofensivo para YHWH, y YHWH los entregó en manos de los midyanitas por siete años.
2 La mano de los midyanitas prevaleció sobre Yisrael; y a causa de los midyanitas, los yisraelitas se proveyeron de refugios en las cuevas y fortalezas de las montañas.
3 Después que los yisraelitas habían hecho su siembra, venían Midyán, Amaleq, y los qedemitas y los invadían;
4 los atacaban, destruían el producto de la tierra hasta llegar a Azah, y no dejaban medio de sustento en Yisrael, ni una oveja, ni un buey, ni un asno.
5 Porque venían con sus ganados y sus carpas, en enjambres tan espesos como los de saltamontes; ellos y sus camellos eran innumerables. Así invadían la tierra y la arruinaban.
6 Yisrael fue reducido a extrema miseria por los midyanitas, y los yisraelitas clamaron a YHWH.
7 Cuando los yisraelitas clamaron a YHWH a causa de Midyán,
8 YHWH les envió un profeta a los yisraelitas que les dijo: “Así dice YHWH, el Elohim de Yisrael: Yo los hice subir de Mitsráyim y los libré de la casa de servidumbre.
9 Los rescaté de los mitsritas y de todos sus opresores; los expulsé de delante de ustedes, y les di la tierra de ellos.
10 Y les dije a ustedes: ‘Yo YHWH soy su Elohim. Ustedes no deben adorar las deidades de los emoritas en cuya tierra habitan’. Pero ustedes no me obedecieron”.
11 Un mensajero de YHWH vino y se sentó bajo el terebinto en Ofrah, que pertenecía a Yoash el abiezrita. Su hijo Guidón estaba entonces desgranando el trigo dentro de un lagar para ocultarlo de los midyanitas.
12 El mensajero de YHWH se le apareció y le dijo: “¡YHWH está contigo, valiente guerrero!”
13 Guidón le dijo: “Por favor, mi amo, si YHWH está conmigo, ¿por qué nos ha sucedido todo esto? ¿Dónde están todas sus obras maravillosas que nos contaron nuestros padres, diciendo: ‘Verdaderamente YHWH nos sacó de Mitsráyim’? ¡Ahora YHWH nos ha abandonado y nos ha entregado en manos de Midyán!”
14 YHWH se volvió a él y le dijo: “Ve con esa fuerza tuya y libra a Yisrael de los midyanitas. Yo te estoy enviando”.
15 El le dijo: “Por favor, mi amo, ¿cómo puedo yo librar a Yisrael? Mira que mi clan es el más humilde en Menasheh, y yo soy el más joven en la familia de mi padre”.
16 YHWH respondió: “Yo estaré contigo, y tú derrotarás a Midyán como a un solo hombre”.
17 Y el le dijo: “Si he ganado tu favor, dame una señal de que eres tú quien me habla:
18 no te vayas de aquí hasta que yo vuelva donde ti y traiga mi ofrenda y la ponga delante de ti”. Y él contestó: “Me quedaré hasta que vuelvas”.
19 Así que Guidón entró y preparó un cabrito, y [coció] pan sin levadura de un efah de harina. Puso la carne en una canasta y echó el caldo en una olla, y se los trajo bajo el terebinto. Cuando se los presentó,
20 el mensajero de ha'Elohim le dijo: “Toma la carne y el pan sin levadura, ponlos encima de esa roca, y derrámales el caldo”. Así lo hizo.
21 El mensajero de YHWH extendió el bastón que llevaba, y tocó la carne y el pan sin levadura con su punta. Salió un fuego de la roca y consumió la carne y el pan sin levadura. Y el mensajero de YHWH desapareció de su vista.
22 Entonces Guidón se dio cuenta de que era un mensajero de YHWH; y dijo Guidón: “¡Ay de mí, Adonay YHWH! Que he visto a un mensajero de YHWH cara a cara”.
23 Pero YHWH le dijo: “Todo está bien; no tengas temor, no morirás”.
24 De manera que Guidón edificó allí un altar a YHWH y lo llamó YHWH Shalom YHWH es Paz. Hasta el día de hoy está en Ofrah de los abiezritas.
25 Esa noche YHWH le dijo: “Toma el novillo que pertenece a tu padre y otro toro de siete años; derriba el altar de Báal que pertenece a tu padre, y corta el poste sagrado que hay junto a él.
26 Luego edifica un altar a YHWH tu Elohim, en el terraplén en la cumbre de esta fortaleza. Toma el otro toro y preséntalo como ofrenda quemada, usando la leña del poste sagrado que vas a cortar”.
27 De modo que Guidón tomó a diez de sus servidores e hizo como le había dicho YHWH; pero como tenía miedo de hacerlo de día, por temor a la familia de su padre y a la gente del poblado, lo hizo de noche.
28 Temprano a la mañana siguiente, la gente del poblado halló que el altar de Báal estaba derribado y el poste sagrado que había junto a él estaba cortado, y que el segundo toro había sido ofrecido en el recién edificado altar.
29 Se dijeron unos a otros: “¿Quién hizo esto? Tras preguntar e investigar, les dijeron: “Guidón el hijo de Yoash hizo eso”.
30 La gente del pueblo le dijo a Yoash: “Saca a tu hijo, que tiene que morir: ha derribado el altar de Báal y ha cortado el poste sagrado junto a él”.
31 Pero Yoash les dijo a todos los que se habían levantado contra él: “¿Tienen ustedes que contender por Báal? ¿Tienen que vindicarlo? ¡Cualquiera que contienda por él estará muerto por la mañana! Si él es poderoso, ¡que pelee sus propias batallas, ya que fue su altar el que derribaron!”
32 En ese día lo llamaron Yerubáal, queriendo decir “Que Báal contienda con él, ya que derribó su altar”.
33 Todo Midyán, Amaleq, y los kedemitas unieron fuerzas; cruzaron y acamparon en el Valle de Yezreel.
34 El espíritu de YHWH envolvió a Guidón; este sonó el cuerno, y los abiezritas se reunieron en su apoyo.
35 Y envió mensajeros por todo Menasheh, y ellos también se reunieron en su apoyo. Entonces envió mensajeros por todo Asher, Zebulún, y Naftalí, y estos vinieron a encontrarse con los menashitas.
36 Y Guidón le dijo a ha'Elohim: “Si en verdad te propones librar a Yisrael por medio de mí como has dicho
37 aquí tengo un mechón de lana en el suelo. Si cae rocío solamente sobre el mechón y todo el suelo se queda seco, sabré que tú librarás a yisrael por medio de mí, como has dicho”.
38 Y eso fue lo que sucedió. Temprano al día siguiente, exprimió el mechón y le extrajo el rocío al mechón, un tazón lleno de agua.
39 Entonces Guidón le dijo a ha'Elohim: “No te enojes conmigo si hablo una vez más. Déjame hacer solamente una prueba más con el mechón: que solamente el mechón quede seco, mientras haya rocío sobre todo el suelo”.
40 Elohim lo hizo así esa noche: solamente el mechón estaba seco, mientras que había rocío sobre toda la tierra.
1 Temprano al día siguiente, Yerubáal –esto es, Guidón– y todas las tropas que estaban con él acamparon más arriba de En Harod, mientras el campamento de Midyán estaba en la llanura al norte de él, en Guibeat Moreh.
2 YHWH le dijo a Guidón: “Llevas demasiadas tropas contigo para que yo entregue a Midyán en sus manos; Yisrael podría reclamar para sí la gloria que se me debe, pensando ‘Nuestra propia mano nos ha dado la victoria’.
3 Así que anuncia a los hombres: ‘Todo el que sea tímido y tenga miedo que se vuelva, como vuela un ave del Monte Guilad’.” Enseguida,22,000 de entre las tropas se volvieron y quedaron 10,000.
4 YHWH le dijo a Guidón: “Todavía quedan demasiadas tropas. Llévalos al agua y allí te los reduciré. Todo el que yo te diga que va contigo, ese irá contigo; y todo el que yo te diga que no va contigo, ese no irá”.
5 Así que llevó las tropas al agua. Entonces YHWH le dijo a Guidón: “Pon aparte a todos los que sorban el agua con la lengua como los perros de todos los que se arrodillan para beber”.
6 Sucedió que los que “sorbieron” el agua en la boca usando las manos sumaron trescientos; todo el resto de las tropas se arrodillaron para beber.
7 Entonces YHWH le dijo a Guidón: “Yo los libraré a ustedes y pondré a Midyán en sus manos mediante los trescientos que sorbieron; que el resto de las tropas se vaya a casa”.
8 De manera que [los que sorbieron] tomaron las provisiones y los cuernos que tenían los demás hombres, y él envió a casa al resto de los hombres de Yisrael, quedándose solamente con los trescientos hombres. El campamento midyanita estaba más abajo de él, en la llanura.
9 Esa noche YHWH le dijo: “Ven, ataca el campamento, que yo lo he entregado en tus manos.
10 Y si tienes miedo de atacar, baja primero al campamento con tu asistente Purah
11 y escucha lo que dicen ellos; después de eso tendrás valor para atacar el campamento. De manera que bajó con su asistente Purah a los puestos de avanzada de los guerreros que había en el campamento.
12 Ahora bien, Midyán, Amaleq, y todos los kedemitas estaban esparcidos por la llanura, tan numerosos como saltamontes; y sus camellos eran incontables, tan numerosos como las arenas de la playa.
13 Guidón llegó allá precisamente cuando un hombre le estaba contando un sueño a otro. Le decía: “Escucha, tuve este sueño: Había una conmoción una hogaza de pan de cebada venía rodando por el campamento midyanita. Llegó a una carpa y la golpeó, y se cayó; la volteó al revés, y la carpa se cayó”.
14 A eso el otro respondió: “Eso solamente puede significar la espada del yisraelita Guidón hijo de Yoash. Ha'Elohim está entregando a Midyán y el campamento completo en sus manos”.
15 Cuando Guidón oyó contar ese sueño con su interpretación, se postró hasta el suelo. Al volver al campamento de Yisrael grito: “¡Vengan! ¡YHWH ha entregado el campamento midyanita en las manos de ustedes!”
16 Dividió a los trescientos hombres en tres columnas y equipó a cada hombre con un cuerno de carnero y un jarro vacío, con una antorcha en cada jarro.
17 Y dijo: “Obsérvenme, y hagan lo mismo. Cuando yo llegue a los puestos de avanzada del campamento, hagan exactamente lo que yo haga
18 Cuando yo y los que estén conmigo toquemos sonemos los cuernos, ustedes también, por todo el campamento, sonarán sus cuernos y gritarán: ‘¡Por YHWH y por Guidón!’”
19 Guidón y los trescientos hombres que lo acompañaban llegaron a los puestos de avanzada del campamento, al comienzo de la media vigilia, poco después de apostarse los centinelas. Sonaron los cuernos y rompieron los jarros que llevaban con ellos,
20 y las tres columnas sonaron sus cuernos y rompieron sus jarros. Sosteniendo sus antorchas con la mano izquierda y los cuernos para sonar en la mano derecha, gritaron: “¡La espada de YHWH y de Guidón!”
21 Se quedaron parados donde estaban, rodeando el campamento; pero el campamento completo echó a correr, gritando, y se dieron a la huida.
22 Porque cuando sonaron los trescientos cuernos, YHWH volvió la espada de cada hombre contra su compañero, por todo el campamento, y todo el ejército huyó hasta Bet Shitah y hasta Zererah -y hasta las afueras de Abel Meholah, cerca de Tabat.
23 Y entonces los hombres de Yisrael de Naftalí y de Asher y de todo Menashé se juntaron para perseguir a los midyanitas.
24 Guidón envió también mensajeros por toda la serranía de Efráyim con esta orden: “Bajen antes que los midyanitas e impídanles el acceso al agua a todo lo largo del Yardén hasta Bet Barah”. Así que todos los hombres de Efráyim se juntaron y se apoderaron de las aguas hasta Bet Barah junto al Yardén.
25 Persiguieron a los midyanitas y capturaron a los dos generales de Midyán, Oreb y Zeeb. Mataron a Oreb en la Roca de Oreb y mataron a Zeeb en el Lagar de Zeeb; y le trajeron a Guidón las cabezas de Oreb y Zeeb del otro lado del Yardén.
1 Y los hombres de Efráyim le dijeron: “¿Por qué nos hiciste eso -de no llamarnos cuando fuiste a combatir a los midyanitas?” Y lo reprendieron severamente.
2 Pero él les contestó: “Después de todo, ¿que he realizado yo en comparación con ustedes? ¡Si los rebuscos de Efráyim son mejores que la vendimia de Abiézer!
3 Elohim ha entregado en las manos de ustedes a los generales Oreb y Zeeb, ¿y qué pude hacer yo en comparación con ustedes?” Y cuando habló de esta manera, se calmó la ira de ellos contra él.
4 Guidón llegó al Yardén y lo cruzó. Los trescientos hombres que iban con él estaban hambrientos, pero aún persiguiendo.
5 Les dijo a los hombres de Sukot: “Por favor, denles algunas hogazas de pan a los hombres que me siguen, que están hambrientos, y estoy persiguiendo a Zébaj y a Zalmuná, los reyes de Midyán”.
6 Pero los oficiales de Sukot respondieron: “¿Acaso Zébaj y Zalmuná están ya en tus manos, para que les demos pan a tus tropas?”
7 Guidón declaró: “¡Juro que, cuando YHWH entregue a Zébaj y a Zalmuná en mis manos, trillaré los cuerpos de ustedes sobre los espinos y abrojos del desierto!”
8 De allí subió a Penuel y les hizo el mismo pedido; pero la gente de Penuel le dio la misma respuesta que la gente de Sukot.
9 Así que también amenazó a la gente de Penuel: “¡Cuando regrese a salvo, derribaré esta torre!”
10 Ahora bien, Zébaj y Zalmuná estaban en Qarqor con su ejército de unos 15,000 hombres; estos eran todos los que quedaban de todo el ejército de los kedemitas, porque los caídos sumaban 120,000 combatientes.
11 Guidón subió por el camino de los moradores en carpas, hasta el este de Nóbaj Yogbejah, y derrotó el campamento, que estaba sin vigilancia.
12 Zébaj y Zalmuná se dieron a la huida, pero Guidón los persiguió, y capturó a Zébaj y Zalmuná, los dos reyes de Midyán, e hizo caer en pánico a todo el campamento.
13 En su viaje de regreso de la batalla en la Cuesta de Jeres, Guidón hijo de Yoash
14 capturó a un muchacho de la población de Sukot y lo interrogó. Este le hizo una lista de los oficiales y ancianos de Sukot, que sumaban setenta y siete.
15 Entonces fue a la gente de Sukot y les dijo: “Aquí están Zébaj y Zalmuná, tocante a los cuales se burlaron ustedes de mí, diciendo: “¿Acaso Zébaj y Zalmuná están ya en tus manos, para que les demos pan a tus hombres hambrientos?”
16 Y tomó a los ancianos de la ciudad, buscó espinos y abrojos del desierto, y castigó con ellos a los hombres de Sukot.
17 En cuanto a Penuel, derribó su torre y mató a los hombres de la ciudad.
18 Entonces les preguntó a Zébaj y Zalmuná: “Aquellos hombres que ustedes mataron en Tavor, ¿cómo eran?” Ellos contestaron: “Eran como tú, parecían hijos de un rey”.
19 El declaró: “Eran mis hermanos, los hijos de mi madre. Por vida de YHWH, si ustedes les hubieran perdonado la vida, yo no los mataría”.
20 Y le ordenó a su hijo mayor Yéter: “Ve y mátalos”. Pero el muchacho no sacó su espada, porque era tímido, pues era todavía un muchacho.
21 Entonces Zébaj y Zalmuná dijeron: “Ven, mátanos tú, que hay que ser hombre para hacer eso”. Así que Guidón fue y mató a Zébaj y a Zalmuná, y cogió las media-lunas que tenían los camellos en el pescuezo.
22 Entonces los hombres de Yisrael le dijeron a Guidón: “Gobierna sobre nosotros -tú, tu hijo, y tu nieto también; porque tú nos has salvado de los midyanitas”.
23 Pero Guidón respondió: “No seré yo quien gobierne sobre ustedes, ni mi hijo gobernará sobre ustedes; solamente YHWH gobernará sobre ustedes”.
24 Y Guidón les dijo: “Tengo una petición que hacerles: Déme cada uno de ustedes un zarcillo del despojo que recibió”. (Ellos tenían zarcillos de oro, porque eran yishmaelitas.)
25 Ellos respondieron: “¡Claro que sí! Y tendieron un manto, y cada uno echó allí el zarcillo que había recibido como botín.
26 El peso de los zarcillos de oro que había pedido llegó a 1,700 siclos de oro; esto fue además de las media-lunas y de los pendientes y de las ropas moradas que llevaban los reyes de Midyán y además de los collares en los pescuezos de sus camellos.
27 Guidón hizo un efod con ese oro y lo erigió en su propio poblado Ofrah. Allí se extravió todo Yisrael tras él, y esto vino a ser un lazo para Guidón y su familia.
28 Así se sometió Midyán a los yisraelitas y volvió a levantar cabeza; y la tierra estuvo tranquila por cuarenta años en el tiempo de Guidón.
29 De manera que Yerubáal hijo de Yoash se retiró a su propia casa.
30 Guidón tenía setenta hijos, salidos de sus lomos, porque tenía muchas esposas.
31 También le nació un hijo de su concubina en Shekhem, y lo llamó Avimélekh.
32 Guidón hijo de Yoash murió a una edad bien avanzada, y lo enterraron en la tumba de su padre Yoash en Ofrah de los abiezritas.
33 Después que murió Guidón, los yisraelitas se extraviaron de nuevo tras los Baalim, y adoptaron a Báal Berit como su deidad.
34 Los yisraelitas no tuvieron en mente a YHWH su Elohim, quien los salvó de todos sus enemigos alrededor.
35 Tampoco mostraron lealtad a la casa de Yerubáal-Guidón en agradecimiento por todo el bien que le había hecho a Yisrael.
1 Avimélekh hijo de Yerubáal fue a los hermanos de su madre en Shekhem y les habló a ellos y a todo el clan de la familia de su madre. Dijo:
2 “Háganles, por favor, la siguiente pregunta a todos los ciudadanos de Shekhem: ¿Qué les conviene más, que los gobiernen setenta hombres -por todos los hijos de Yerubáal- o que los gobierne un solo hombre? Y recuerden que yo soy de su propia carne y hueso”.
3 Los hermanos de su madre dijeron todo esto en su favor a todos los ciudadanos de Shekhem, y se sintieron inclinados a seguir a Avimélekh; porque pensaron: “El es nuestro pariente”.
4 Le dieron setenta siclos del templo de Báal Berit; y con eso Avimélekh contrató a unos hombres ociosos e imprudentes, y estos lo siguieron.
5 Entonces fue a la casa de su padre y mató a sus hermanos, los hijos de Yerubáal, setenta hombres sobre una misma piedra. Solamente sobrevivió Yonatán, el hijo menor de Yerubáal porque se escondió.
6 Todos los ciudadanos de Shekhem y todos los de Bet-miló se reunieron y proclamaron rey a Avimélekh en el terebinto del pilar de Shekhem.
7 Cuando se lo informaron a Yotam, fue y se paró en la cumbre del Monte Guerizim y les gritó con voz fuerte, diciéndoles: “¡Ciudadanos de Shekhem! Oiganme, para que Elohim los oiga a ustedes.
8 “Una vez los árboles iban a ungir un rey sobre ellos. Le dijeron al olivo: ‘Reina sobre nosotros’.
9 Pero el olivo respondió: ‘¿Acaso yo, mediante quien se honran Elohim y los hombres, he dejado de producir mi rico aceite, para que me vaya a ondular sobre los árboles?’
10 Así que los árboles le dijeron a la higuera: ‘Ven tú, y reina sobre nosotros’.
11 Pero la higuera respondió: ‘¿Acaso he dejado de producir mi dulzura, mi deliciosa fruta, para que me vaya a ondular sobre los árboles?’
12 De modo que los árboles le dijeron a la vid: ‘Ven tú, y reina sobre nosotros’.
13 Pero la vid respondió: ‘¿Acaso he dejado de producir mi vino nuevo, que alegra a Elohim y a los hombres, para que me vaya a ondular sobre los árboles?’
14 Entonces todos los árboles le dijeron a la zarza: ‘Ven tú, y reina sobre nosotros’.
15 Y la zarza les dijo a los árboles: ‘Si están actuando de buena fe al ungirme como rey sobre ustedes, vengan y refúgiense en mi sombra; pero si no, ¡que salga mi fuego de la zarza y consuma a los cedros del Levanón!’
16 “Así que ahora, si ustedes actuaron de buena fe y con lealtad al hacer rey a Avimélekh, y si han hecho lo correcto con Yerubáal y su casa y le han pagado como se merecía
17 considerando que mi padre combatió por ustedes y los salvó de los midyanitas a riesgo de su vida,
18 y ahora ustedes se han vuelto contra la casa de mi padre, han matado a sus hijos, setenta hombres sobre una misma roca, y han puesto a Avimélekh, hijo de una sirvienta, como rey sobre los habitantes de Shekhem, sólo porque es su pariente
19 si, como digo, ustedes han actuado hoy de buena fe y con lealtad hacia Yerubáal y su casa, regocíjense en Avimélekh y que él igualmente se regocije en ustedes.
20 Pero si no, que salga fuego de Avimélekh y consuma a los ciudadanos de Shekhem y Bet-miló, y que salga fuego de los ciudadanos de Shekhem y Betmiló y consuma a Avimélekh”.
21 Con eso, Yotan huyó. Corrió a Beer y se quedó allí, a causa de su hermano Avimélekh.
22 Avimélekh gobernó sobre Yisrael por tres años.
23 Entonces Elohim envió un espíritu de discordia entre Avimélekh y los ciudadanos de Shekhem, y los ciudadanos de Shekhem se levantaron contra Avimélekh
24 para que el crimen cometido contra los setenta hijos de Yerubáal quedara vengado, y su sangre recayera sobre su hermano Avimélekh, que los había matado, y sobre los ciudadanos de Shekhem que lo habían apoyado en la matanza de sus hermanos.
25 Los ciudadanos de Shekhem pusieron emboscadas contra él en las cumbres de los montes; y robaban a todos los que pasaban junto a ellos por el camino. A Avimélekh le avisaron de esto.
26 Entonces Gáal hijo de Ébed vino con sus compañeros y se pasó a Shekhem, y los ciudadanos de Shekhem le dieron su confianza.
27 Salieron a sus campos, vendimiaron y pisaron las uvas de sus viñedos, e hicieron una fiesta. Entraron en el templo de su deidad, y cuando comieron y bebieron maldijeron a Avimélekh.
28 Gáal hijo de Ébed dijo: “¿Quién es Avimélekh y quiénes somos los Shekhemitas, para que le sirvamos? Ese mismo hijo de Yerubáal y su lugarteniente Zebul sirvieron una vez a los hombres de Jamor, el padre de Shekhem; así que ¿por qué tenemos que servirle?
29 Ay, si este pueblo estuviera bajo mi mando, ¡yo eliminaría a Avimélekh! Uno desafiaría a Avimélekh: ‘Completa tus ejércitos y sal para acá’”.
30 Cuando Zebul, el gobernador de la ciudad, oyó las palabras de Gáal hijo de Ébed, se puso furioso.
31 Le envió mensajeros a Avimélekh en Tormah para que le dijeran: “Gáal hijo de Ébed y sus compañeros han venido a Shekhem y están incitando a la ciudad contra ti.
32 Así que sal de noche con las fuerzas que tienes contigo y escóndete en los campos.
33 Temprano a la mañana siguiente, a la salida del sol, avanza contra la ciudad. El y sus hombres saldrán entonces contra ti, y tú harás con él lo que te sea posible”.
34 Avimélekh y todos los hombres que lo acompañaban salieron de noche y se emboscaron contra Shekhem en cuatro escondites.
35 Cuando vino Gáal hijo de Ébed y se paró a la entrada de la ciudad, Avimélekh y su ejército salieron de su escondite.
36 Gáal vio el ejército y le dijo a Zebul: “¡Ese es un ejército que baja de las cumbres de los montes!” Pero Zebul le dijo: “Son las sombras de los montes que te parecen gente”.
37 Gáal le dijo de nuevo: “Mira, es un ejército que viene bajando de Tabur-érets, y otra columna viene desde Elón-Meonenim”.
38 Zebul respondió: “¿Dónde está tu jactancia, que decías: ‘¿Quién es Avimélekh para que le sirvamos?’ Ahí está el ejército del que te burlabas; ¡sal ahora y combátelo!”
39 De manera que Gáal salió a la cabeza de los ciudadanos de Shekhem y le dio batalla a Avimélekh.
40 Pero tuvo que huir delante de él, y Avimélekh lo persiguió y cayeron muchos heridos, hasta la entrada de la puerta.
41 Entonces Avimélekh se quedó en Arumah, mientras Zebul expulsaba a Gáal y sus acompañantes y los mantenía fuera de Shekhem.
42 Al día siguiente, cuando la gente salió al campo, se lo informaron a Avimélekh.
43 Juntando su ejército, lo dividió en tres columnas y se emboscó en los campos; y cuando vio a la gente que salía de la ciudad, les cayó encima y los atacó.
44 Cuando Avimélekh y las columnas que lo seguían se abalanzaron y tomaron posición a la entrada de la puerta de la ciudad, las otras dos columnas se abalanzaron contra todos los que estaban en el campo y los derribaron.
45 Avimélekh combatió contra la ciudad todo ese día. Capturó la ciudad y masacró a la gente que había allí; arrasó el poblado y lo sembró de sal.
46 Cuando todos los ciudadanos de la Torre de Shekhem se enteraron de esto, entraron al túnel del templo de El Berit.
47 Cuando le informaron a Avimélekh que todos los ciudadanos de la Torre de Shekhem se habían reunido [allí],
48 Avimélekh y todas las tropas que tenía consigo subieron al Monte Zalmón. Tomando un hacha en la mano, Avimélekh cortó una rama de un árbol y se la echó al hombro. Entonces les dijo a las tropas que lo acompañaban: “Lo que me han visto hacer, apresúrense a hacerlo también”.
49 Así que cada una de las tropas cortó también una rama; entonces marcharon detrás de Avimélekh y las colocaron sobre el túnel, y le prendieron fuego al túnel sobre las cabezas de ellos. Así perecieron también toda la gente de la Torre de Shekhem, como mil hombres y mujeres.
50 Avimélekh prosiguió hasta Tebéts; acampó en Tebéts y la ocupó.
51 Dentro del poblado había una torre fortificada; y todos los ciudadanos del poblado, hombres y mujeres, se refugiaron allí. Se encerraron y se subieron al techo de la torre.
52 Avimélekh se dirigió a la torre y la atacó. Se acercó a la puerta de la torre para prenderle fuego.
53 Pero una mujer dejó caer una piedra superior de molino sobre la cabeza de Avimélekh y le rompió el cráneo.
54 Él inmediatamente llamó a su asistente, su escudero, y le dijo: “Saca tu espada y mátame, para que no digan que una mujer me mató”. Así que su asistente lo atravesó, y murió.
55 Cuando los hombres de Yisrael vieron que Avimélekh había muerto, se fueron cada uno a su casa.
56 Así le pagó Elohim a Avimélekh por el mal que le había hecho a su padre al matar a sus setenta hermanos;
57 y de igual manera les pagó Elohim a los hombres de Shekhem por todas sus maldades. Y así se cumplió sobre ellos la maldición de Yotam hijo de Yerubáal.
1 Después de Avimélekh, Tola hijo de Puah hijo de Dodó, un hombre de Yissakhar, se levantó para librar a Yisrael. Vivía en Shamir, en la serranía de Efráyim.
2 Dirigió a Yisrael por veintitrés años; entonces murió y lo enterraron en Shamir.
3 Después de él se levantó Yaír el guiladita, y dirigió a Yisrael por veintidós años.
4 (Tenía treinta hijos que cabalgaban en treinta burros y tenían treinta barrios en la región de Guilad; estas se llamaban las Villas de Yaír, hasta el día de hoy.)
5 Entonces murió Yaír y lo enterraron en Qamón.
6 Los yisraelitas volvieron a hacer lo que era ofensivo para YHWH. Sirvieron a los Baalim y las Ashtarot, y a las deidades de Aram, las deidades de Tsidón, las deidades de Moav, las deidades de los amonitas, y las deidades de los pelishtinos; abandonaron a YHWH y no le sirvieron.
7 Y YHWH, enojado con Yisrael, los entregó a los pelishtinos y los amonitas.
8 En aquel año oprimieron y tiranizaron a los yisraelitas -y por dieciocho años- a todos los yisraelitas del otro lado del Yardén, en [lo que había sido] la tierra de emoritas en Guilad.
9 Los amonitas también cruzaron el Yardén para hacerle la guerra a Yahudah, a Binyamín, y a la Casa de Efráyim. Yisrael estaba en un gran aprieto.
10 Entonces los yisraelitas clamaron a YHWH: “Somos culpables delante de ti, porque hemos abandonado a nuestro Elohim y hemos servido a los Baalim”.
11 Pero YHWH dijo a los yisraelitas: “Los mitsritas, los emoritas, los amonitas, los pelishtinos,
12 los tsidonios, Amaleq, y Maón los oprimieron a ustedes; y cuando ustedes clamaron a mí, yo los libré de ellos.
13 Sin embargo ustedes me han abandonado y han servido a otras deidades. No, no los voy a librar otra vez.
14 Vayan y clamen a los ha'elohim que ustedes han escogido; que ellos los libren en sus tiempos de aprietos”.
15 Pero los yisraelitas le imploraron a YHWH: “Somos culpables. Haz con nosotros como creas mejor; ¡solamente sálvanos hoy!
16 Eliminaron las deidades extranjeras de entre ellos y le sirvieron a YHWH; y él no pudo soportar las miserias de Yisrael.
17 Los amonitas se concentraron y acamparon en Guilad; y los yisraelitas se reunieron y acamparon en Mitspah.
18 Las tropas -los oficiales de Guiladse dijeron unos a otros: “Que el hombre que inicie la lucha contra los amonitas sea el capitán sobre todos los habitantes de Guilad”.
1 Yiftaj el guiladita era un guerrero valiente, que era hijo de una ramera. El padre de Yiftaj era Guilad,
2 pero Guilad tenía también hijos de su esposa, y cuando los hijos de su esposa crecieron, expulsaron a Yiftaj. Le dijeron: “Tú no vas a tener parte en la propiedad de nuestro padre, porque eres hijo de una extraña”.
3 De manera que Yiftaj huyó de sus hermanos y se estableció en el país de Tob. Unos hombres de mala reputación se juntaron con Yiftaj y lo acompañaban en sus correrías.
4 Algún tiempo después, los amonitas le hicieron la guerra a yisrael.
5 Y cuando los amonitas atacaron a Yisrael, los ancianos de Guilad fueron a buscar a Yiftaj al país de Tob.
6 Y le dijeron a Yiftaj: “Ven, sé nuestro jefe, para que podamos combatir a los amonitas”.
7 Yiftaj les respondió a los ancianos de Guilad: “Ustedes son los mismos que me rechazaron y me echaron de la casa de mi padre. ¿Cómo pueden venir a mí ahora que están en problemas?”
8 Los ancianos de Guilad le dijeron a Yiftaj: “Honradamente, nos hemos vuelto a ti. Si vienes con nosotros y combates a los amonitas, tú serás nuestro comandante sobre todos los habitantes de Guilad”.
9 Yiftaj les dijo a los ancianos de Yisrael: “[Muy bien,] si ustedes me hacen volver para combatir a los amonitas y YHWH me los entrega, yo seré el comandante de ustedes”.
10 Y los ancianos de Guilad le respondieron a Yiftaj: “YHWH mismo será testigo entre nosotros: haremos tal como has dicho”.
11 Yiftaj fue con los ancianos de Guilad, y el pueblo lo hizo su comandante y jefe. Y Yiftaj repitió todos estos términos delante de YHWH en Mitspah.
12 Yiftaj entonces envió mensajeros al rey de los amonitas, diciendo: “¿Qué tienes contra mí que has venido a hacer guerra en mi país?”
13 El rey de los amonitas respondió a los mensajeros de Yiftaj: “Cuando Yisrael venía de Mitsráyim, se apoderó de la tierra que es mía, desde el Arnón hasta el Yaboq y hasta el Yardén. Ahora, pues, devuélvela pacíficamente”.
14 Yiftaj volvió a enviar mensajeros al rey de los amonitas.
15 Le dijo: “Así dijo Yiftaj: Yisrael no se apoderó de la tierra de Moav ni de la tierra de los amonitas.
16 Cuando salieron de Mitsráyim, Yisrael viajó por el desierto hasta el Mar de los Juncos y prosiguió hasta Qadesh.
17 Yisrael envió entonces mensajeros al rey de Edom, diciendo: “Permítenos atravesar tu país’. Pero el rey de Edom no consintió. Enviaron también una misión al rey de Moav, y él se rehusó. De manera que Yisrael, después de quedarse en Qadesh,
18 siguió viajando por el desierto, rodeando la tierra de Edom y la tierra de Moav. Se mantuvieron al este de la tierra de Moav hasta que acamparon al otro lado del Arnón; y, como Moav termina en el Arnón, ellos nunca entraron en territorio Moavita.
19 “Entonces Yisrael envió mensajeros a Sijón rey de los emoritas, el rey de Jeshbón. Yisrael le dijo: “Permítenos atravesar por tu país hacia nuestra tierra’.
20 Pero Sijón no confió en Yisrael para darle paso por su territorio. Sijón convocó a todas sus tropas, y acamparon en Yahtsa; y se enfrascó en batalla con Yisrael.
21 Pero YHWH, el Elohim de Yisrael, entregó a Sijón con todas sus tropas en las manos de Yisrael, y los derrotaron; e Yisrael tomó posesión de toda la tierra de los emoritas, los habitantes de esa tierra.
22 Así poseyeron todo el territorio de los emoritas desde el Arnón hasta el Yaboq y desde el desierto hasta el Yardén.
23 “Ahora, pues, YHWH, el Elohim de Yisrael, desposeyó a los emoritas delante de su pueblo Yisrael; ¿y quieres tú poseer su tierra?
24 ¿No conservas tú lo que Kemosh tu deidad te da en posesión? Así tomaremos nosotros todo lo que YHWH nuestro Elohim nos ha dado en posesión.
25 “Además, ¿eres tú mejor que Baraq hijo de Peor, rey de Moav? ¿Empezó él una disputa con Yisrael o le hizo la guerra?
26 “Mientras Yisrael ha estado habitando Jeshbón y sus dependencias, Aroer y sus dependencias, y todos los poblados a lo largo del Arnón por trescientos años, ¿por qué no has tratado de recobrarlas en todo ese tiempo?
27 Yo no te he hecho ningún mal; sin embargo tú me estás haciendo mal y haciéndome la guerra. ¡Que YHWH, que juzga, decida hoy entre los yisraelitas y los amonitas!”
28 Pero el rey de los amonitas no le hizo caso al mensaje que le envió Yiftaj.
29 Entonces vino el espíritu de YHWH sobre Yiftaj. Marchó a través de Guilad y Menasheh, pasando por Mitspah de Guilad; y de Mitspah de Guilad cruzó [hacia] los amonitas.
30 Entonces Yiftaj le hizo el siguiente voto a YHWH: “Si entregas a los amonitas en mis manos,
31 entonces lo que salga de la puerta de mi casa a recibirme cuando regrese a salvo de los amonitas será de YHWH y lo presentaré como ofrenda quemada”.
32 Yiftaj pasó hacia los amonitas y los atacó, y YHWH los entregó en sus manos.
33 Los derrotó completamente -desde Aroer hasta Minit, veinte poblados-hasta Abel-Keramim. Así se sometieron los amonitas a los yisraelitas.
34 Cuando Yiftaj llegó a su hogar en Mitspah, ¡ahí salió su hija a recibirlo, con pandero y danza! Ella era hija única; él no tenía más hijos ni hijas.
35 Al verla, se desgarró sus ropas y dijo: “¡Ay, hija mía! ¡Me has abatido; tú has venido a ser mi perturbación! Porque he hecho un voto a YHWH y no puedo retractarme”.
36 Ella dijo: “Padre, tú has hecho un voto a YHWH; hazme como has jurado, ya que YHWH te ha vindicado contra tus enemigos, los amonitas”.
37 Le dijo además a su padre: “Concédeme esto: permíteme que por dos meses vaya con mis compañeras y lamente por los montes y llore allá mi virginidad”.
38 El respondió: “Vete”. Y la dejó ir por dos meses, y ella y sus compañeras fueron y lloraron su virginidad por los montes.
39 Después de dos meses, ella volvió a su padre, y él hizo con ella lo que había jurado. Y ella nunca se juntó con un hombre. Así vino a ser costumbre en Yisrael
40 que las jóvenes de Yisrael iban cada año, por cuatro días en el año, y cantaban lamentos para la hija de Yiftaj el guiladita.
1 Los hombres de Efráyim se juntaron y cruzaron [el Yardén] hasta Zafón. Le dijeron a Yiftaj: “¿Por qué marchaste para combatir a los amonitas sin llamarnos para ir contigo? ¡Te vamos a quemar la casa encima!”
2 Yiftaj les contestó: “Mi pueblo y yo estábamos en amargo conflicto con los amonitas; y los llamé a ustedes, pero ustedes no me libraron de ellos.
3 Cuando vi que ustedes no eran salvadores, arriesgué mi vida y avancé contra los amonitas; y YHWH los entregó en mis manos. ¿Por qué han venido aquí a combatirme?”
4 Y Yiftaj juntó a todos los hombres de Guilad y combatió a los efrayimitas. Los hombres de Guilad derrotaron a los efrayimitas; porque habían dicho: “Ustedes, guiladitas no son más que fugitivos de Efráyim estar en Menasheh es como estar en Efráyim”.
5 Los guiladitas ocuparon los vados del Yardén contra los efrayimitas. Y cuando algún fugitivo de Efráyim pedía que lo dejaran cruzar, los hombres de Guilad le preguntaban: “¿Eres efrayimita?” Si él decía que no,
6 le decían: “Entonces di shibólet”; pero él decía sibólet, porque no podía pronunciarlo correctamente. Entonces le echaban mano y lo mataban en los vados del Yardén. Cuarenta y dos mil efrayimitas cayeron en ese tiempo.
7 Yiftaj dirigió a Yisrael seis años. Entonces murió Yiftaj el guiladita y lo enterraron en uno de los poblados de Guilad. Ivtsán, Elón y Abdón dirigen a Yisrael
8 Después de él dirigió a Yisrael Ivtsán de Bet Léjem.
9 Tenía treinta hijos, y casó a treinta hijas fuera del clan y trajo a treinta muchachas de fuera del clan para sus hijos. Dirigió a Yisrael siete años.
10 Entonces murió Ivtsán y lo enterraron en Bet-Léjem.
11 Después de él dirigió a Yisrael Elón el zebulunita; dirigió a yisrael por diez años.
12 Entonces murió Elón el zebulunita y lo enterraron en Ayalón, en territorio de Zebulún.
13 Después de él dirigió a Yisrael Abdón hijo de Hilel el piratonita.
14 Tuvo cuarenta hijos y treinta nietos, que cabalgaban en setenta burros. Dirigió a Yisrael por ocho años.
15 Entonces murió Abdón hijo de Hilel el piratonita. Lo enterraron en Piratón, en territorio de Efráyim, en la colina de los amaleqitas.
1 Los yisraelitas volvieron a hacer lo que era ofensivo para YHWH, y YHWH los entregó en manos de los pelishtinos por cuarenta años.
2 Había cierto hombre de Tsorah, de la familia de Dan, que se llamaba Manóaj. Su esposa era estéril y no había tenido hijos.
3 Un mensajero de YHWH se le apareció a la mujer y le dijo: “Tú eres estéril y no tienes hijos; pero concebirás y tendrás un hijo.
4 Ahora, ten cuidado de no tomar vino ni ningún otro intoxicante, ni comas nada inmundo.
5 Porque vas a concebir y tener un hijo; que no pase navaja por su cabeza, ¡que el muchacho va a ser un nazareo para el Elohim desde el vientre. El será el primero en liberar a Yisrael de los pelishtinos”.
6 La mujer fue y le dijo a su esposo: “Un hombre de ha'Elohim vino a mí; parecía un mensajero de ha'Elohim, muy impresionante. No le pregunté de dónde era ni me dijo su nombre.
7 Me dijo: ‘Vas a concebir y a tener un hijo. No bebas vino ni ningún otro intoxicante, y no comas nada inmundo, ¡que el muchacho va a ser un nazareo para el Elohim desde el vientre hasta el día que muera!’”
8 Manóaj le rogó a YHWH: “Por favor, YHWH, que el hombre de ha'Elohim que enviaste venga a nosotros otra vez, y que nos enseñe cómo actuar con el niño que va a nacer”.
9 Ha'Elohim respondió a la petición de Manóaj, y el mensajero de ha'Elohim vino donde la mujer otra vez. Ella estaba sentada en el campo y su esposo Manóaj no estaba con ella.
10 La mujer corrió de prisa a decírselo a su esposo. Le dijo: “El hombre que vino a mí antes se me acaba de aparecer”.
11 Manóaj siguió prontamente a su esposa. Llegó donde el hombre y le preguntó: “¿Usted es el hombre que le habló a mi esposa?” El contestó: “Sí”.
12 Entonces Manóaj dijo: “¡Que se cumplan pronto sus palabras! ¿Qué reglas debemos observar por el niño?”
13 El mensajero de YHWH le dijo a Manóaj: “La mujer debe abstenerse de todas las cosas contra las que le advertí.
14 No debe comer nada que venga de la vid, ni beber vino ni nada embriagante, ni comer nada inmundo. Debe observar todo lo que le mandé”.
15 Manóaj le dijo al mensajero de YHWH: “Permita que lo retengamos y le preparemos un cabrito”.
16 Pero el mensajero de YHWH le dijo a Manóaj: “Si me detienes, no comeré tu alimento; y si presentas una ofrenda quemada, ofrécesela a YHWH”. –Es que Manóaj no sabía que era un mensajero de YHWH.
17 Así que Manóaj le dijo al mensajero de YHWH: “¿Cómo se llama usted? Quisiéramos honrarlo cuando se cumplan sus palabras”.
18 El mensajero le dijo: “No debes preguntarme mi nombre; ¡es inconocible!”
19 Manóaj tomó el cabrito y la ofrenda de comida y se los presentó sobre la roca a YHWH: y sucedió algo indescriptible mientras Manóaj y su esposa miraban.
20 Mientras las llamas subían del altar hacia el cielo, el mensajero de YHWH subió en las llamas del altar, mientras Manóaj y su esposa miraban; y se arrojaron con el rostro al suelo.
21 El mensajero de YHWH nunca volvió a aparecérseles a Manóaj y su esposa. Manóaj se dio cuenta entonces de que había sido un mensajero de YHWH.
22 Y Manóaj le dijo a su esposa: “Seguramente moriremos, porque hemos visto a un ser divino”.
23 Pero su esposa le dijo: “Si YHWH hubiera querido quitarnos la vida, no nos habría aceptado una ofrenda quemada y una ofrenda de comida, ni nos habría dejado ver todas estas cosas; y no nos habría hecho semejante anuncio”.
24 La mujer tuvo un hijo, y lo llamó Shimshón. El muchacho creció, y YHWH lo bendijo.
25 El espíritu de YHWH lo movió primeramente en el campamento de Dan, entre Tsorah y Eshtaol.
1 Un día Shimshón bajó a Timnah; y estando en Timnah, se fijó en una muchacha entre las mujeres pelishtinas.
2 Cuando regresó le dijo a su padre y a su madre: “Me he fijado en una de las pelishtinas en Timnah; por favor, consíganmela como esposa”.
3 Su padre y su madre le dijeron: “¿No hay ninguna entre las hijas de tus parientes y entre nuestro pueblo, para que tengas que ir y tomar esposa de entre los pelishtinos incircuncisos?” Pero Shimshón le respondió a su padre: “Consígueme esa, que esa es la que me agrada”.
4 Su padre y su madre no se daban cuenta de que esto era obra de YHWH: El estaba buscando un pretexto contra los pelishtinos, porque los pelishtinos gobernaban sobre Yisrael en aquel tiempo.
5 Así que Shimshón y su padre y su madre bajaron a Timnah. Cuando llegó a las viñas de Timnah [la primera vez], un león joven le salió rugiendo.
6 El espíritu de YHWH se apoderó de él, y lo despedazó con sus propias manos como se despedaza a un cabrito; pero no le dijo a su padre y a su madre lo que había hecho.
7 Entonces bajó y le habló a la mujer, y ella agradó a Shimshón.
8 Cuando regresó al año siguiente para casarse con ella, se desvió para ver los restos del león; y en el esqueleto del león encontró un enjambre de abejas, y miel.
9 La raspó con las manos y fue comiéndosela por el camino. Cuando se encontró con su padre y su madre, les dio un poco y ellos se la comieron; pero no les dijo que había raspado la miel del esqueleto de un león.
10 De modo que su padre bajó a donde la mujer, y Shimshón hizo allí una fiesta, como acostumbraban hacer los jóvenes.
11 Cuando lo vieron, designaron a treinta compañeros para que estuvieran con él.
12 Entonces Shimshón les dijo: “Déjenme hacerles una adivinanza. Si me dan la respuesta correcta durante los siete días de la fiesta, les daré siete túnicas de lino y siete mudas de ropa;
13 pero si no pueden adivinármela, ustedes me tienen que dar treinta túnicas de lino y treinta mudas de ropa”. Y ellos le dijeron: “Haz tu adivinanza, que te vamos a escuchar”.
14 Así que les dijo: “Del que come salió comida, del fuerte salió dulzura”. Por tres días no pudieron resolver la adivinanza.
15 Al séptimo día, le dijeron a la esposa de Shimshón: “Coacciona a tu esposo para que nos dé la respuesta de la adivinanza; si no, te prenderemos fuego a ti y a la familia de tu padre; ¿nos invitaste aquí para empobrecernos?”
16 Entonces la esposa de Shimshón empezó a importunarlo con lágrimas, y a decirle: “Tú me desprecias, y no me amas. Les hiciste una adivinanza a mis paisanos, y no me dijiste la respuesta”. El respondió: “Ni siquiera se lo he dicho a mi padre y a mi madre, ¿y te lo voy a decir a ti?
17 Durante el resto de los siete días de la fiesta ella continuó importunándolo con sus lágrimas, y al séptimo día él se lo dijo, de tanto que le insistió. Luego ella le explicó la adivinanza a sus paisanos.
18 En el séptimo día, antes de la puesta del sol, los de la ciudad le dijeron: “¿Qué es más dulce que la miel, y qué más fuerte que el león?” El respondió: “¡Si no hubieran arado con mi novilla, no habrían sabido mi adivinanza!”
19 El espíritu de YHWH se apoderó de él. Bajó a Ashqelón y mató a treinta de sus hombres. Los despojó y les dio las mudas de ropa a los que habían contestado la adivinanza. Y salió furioso hacia la casa de su padre.
20 La esposa de Shimshón se casó entonces con uno de los que habían sido sus compañeros de boda.
1 Algún tiempo después, en la época de la cosecha del trigo, Shimshón fue a visitar a su esposa, llevando un cabrito como regalo. Dijo: “Déjenme entrar al cuarto a ver a mi mujer”. Pero el padre de ella no le permitió entrar.
2 El padre dijo: “Yo estaba seguro de que ya no la querías; así que se la di a tu compañero de boda. Pero su hermana menor es más bonita que ella; que sea ella tu esposa en su lugar”.
3 Pero Shimshón le respondió: “Ahora los pelishtinos no me pueden culpar por el mal que les voy a hacer”.
4 Shimshón fue y atrapó trescientas zorras, cogió unas antorchas y, amarrando [las zorras] rabo con rabo, puso una antorcha entre cada par de rabos.
5 Encendió las antorchas y soltó [las zorras] entre los sembrados de grano de los pelishtinos, prendiéndole fuego al grano amontonado, al que estaba en pie, a los viñedos, [y] a los olivos.
6 Los pelishtinos preguntaron: “¿Quién hizo esto?” Y les dijeron: “Fue Shimshón, el yerno del timnita que cogió la esposa de Shimshón y se la dio a su compañero de boda”. Entonces los pelishtinos vinieron y le prendieron fuego a ella y a su padre.
7 Shimshón les dijo: “Si así es como actúan ustedes, no descansaré hasta que me haya vengado de ustedes”.
8 Y les dio una buena paliza. Luego bajó y se quedó en la cueva de la roca de Etam.
9 Los pelishtinos vinieron, montaron campamento en Yahudah y se esparcieron por Lejí.
10 Los hombres de Yahudah preguntaron: “¿Por qué han subido contra nosotros?” Ellos contestaron: “Hemos venido a tomar prisionero a Shimshón, y hacerle lo que nos hizo a nosotros”.
11 Entonces tres mil hombres de Yahudah bajaron a la cueva de la roca de Etam, y le dijeron a Shimshón: “Tú sabías que los pelishtinos gobiernan sobre nosotros, ¿por qué nos has hecho esto?” El respondió: “Como me hicieron a mí, así les hice a ellos”.
12 Le dijeron: “Hemos bajado a tomarte preso y entregarte a los pelishtinos”. Y Shimshón dijo: “Pero júrenme que ustedes mismos no me atacarán”.
13 Ellos respondieron: “No; solamente te tomaremos preso y te entregaremos a ellos; pero no te mataremos”. Así que lo ataron con dos sogas nuevas y lo sacaron de la roca.
14 Cuando llegó a Lejí, los pelishtinos vinieron gritando a recibirlo. Entonces el espíritu de YHWH se apoderó de él, y las sogas en sus brazos vinieron a ser como lino que coge fuego; las amarras se le deshicieron en las manos.
15 Luego encontró una quijada de asno y la recogió; y con ella mató a mil hombres.
16 Entonces Shimshón dijo: “Con la quijada de un asno, un montón y dos montones; con la quijada de un asno he matado a mil matones”.
17 Cuando terminó de hablar, arrojó la quijada de asno; por eso se llamó aquel lugar Ramat Lejí Colina de la Quijada.
18 Luego le dio mucha sed, y llamó a YHWH: “Tú mismo has concedido esta gran victoria mediante tu servidor; ¿y tendré ahora que morir de sed y caer en manos de los incircuncisos?”
19 De manera que Elohim abrió la cuenca que hay en Lejí, y salió agua de la cuenca; él bebió, recobró sus fuerzas, y se reanimó. Por eso se le llama en Lejí hasta el día de hoy “En ha-Qoré” Manantial del que clama.
20 El dirigió a Yisrael en los días de los pelishtinos por cuarenta años.
1 Una vez Shimshón fue a Azah; allí conoció a una ramera y durmió con ella.
2 Los azitas [se enteraron] de que Shimshón había ido allá, de manera que se reunieron y le tendieron una emboscada a la puerta del poblado toda la noche; y se pasaron toda la noche diciéndose unos a otros: “Cuando se haga de día, lo mataremos”.
3 Pero Shimshón se quedó en la cama solamente hasta la media noche. A media noche se levantó, agarró los portones del poblado con todo y las dos jambas, y los arrancó junto con la tranca. Se los echó al hombro y los cargó hasta la cumbre de la colina que hay cerca de Jevrón.
4 Después de eso, se enamoró de una mujer en el valle de Soreq, llamada Delilah.
5 Los sátrapas de los pelishtinos subieron a donde ella y le dijeron: “Coacciónalo y averigua qué es lo que lo hace tan fuerte, y cómo podemos vencerlo, amarrarlo, tenerlo sujeto; y te daremos once mil siclos de plata”.
6 Así que Delilah le dijo a Shimshón: “Dime, ¿qué es lo que te hace tan fuerte? ¿Y cómo se te puede amarrar y tenerte sujeto”.
7 Shimshón contestó: “Si me ataran con siete tendones frescos que no se hayan secado, yo quedaría tan débil como un hombre ordinario”.
8 De manera que los sátrapas de los pelishtinos le trajeron siete tendones frescos que no se habían secado. Ella lo ató con ellos,
9 mientras una emboscada esperaba en su cuarto. Entonces ella lo llamó: “¡Shimshón, los pelishtinos te atacan!” Ante lo cual él rompió los tendones, como se rompe un hilo de estopa al toque del fuego. Y así siguió desconocido el secreto de su fuerza.
10 Entonces Delilah le dijo a Shimshón: “¡Ay, me engañaste; me mentiste! Dime ahora cómo es que se te puede atar”.
11 El dijo: “Si me amarraran con sogas nuevas que nunca se hayan usado, quedaría tan débil como un hombre ordinario”.
12 Así que Delilah tomó unas sogas nuevas y lo amarró con ellas, mientras una emboscada esperaba en un cuarto. Y ella gritó: “¡Shimshón, los pelishtinos te atacan!” Pero él rompió como un hilo las cuerdas que ataban sus brazos.
13 Entonces le dijo Delilah a Shimshón: “¡Me has estado engañando todo el tiempo; me has estado mintiendo! Dime, ¿Cómo es que se te puede atar?” El le contestó: “Si entretejes siete mechones de mi cabeza en el telar, [y lo clavas con una estaca] en la pared, quedaré tan débil como un hombre ordinario”.
14 Así que Delilah lo puso a dormir y entretejió siete mechones de su cabeza en el telar y los clavó con una estaca [a la pared], y le gritó: “¡Shimshón, los pelishtinos te atacan!” Entonces él despertó de su sueño, arrancó la estaca, el tejedor y el telar.
15 Entonces ella le dijo: “¿Cómo puedes decir que me amas, si no confías en mí? Con esta van tres veces que me engañas y no me dices qué es lo que te hace tan fuerte”.
16 Finalmente, como ella lo importunaba y lo presionaba constantemente, él se sentía tan fastidiado que hasta [deseaba] la muerte,
17 y le confió todo a ella. Le dijo: “Ninguna navaja ha tocado jamás mi cabeza, porque he sido un nazareo para el Elohim desde que estaba en el vientre de mi madre. Si me cortaran el cabello, mi fuerza me abandonaría y yo quedaría tan débil como un hombre ordinario”.
18 Percibiendo que él le había confiado todo, Delilah mando a buscar a los sátrapas de los pelishtinos, con este mensaje: “Vengan enseguida, que él me ha confiado todo”. Y los sátrapas de los pelishtinos vinieron y trajeron el dinero con ellos.
19 Ella lo puso a dormir sobre sus piernas. Entonces mandó entrar a un hombre para que le cortara los siete mechones de su cabeza; así lo debilitó y lo dejó indefenso: sus fuerzas se le fueron.
20 Ella gritó: “¡Shimshón, los pelishtinos te atacan!” Y él se despertó’ del sueño, pensando que se soltaría y se liberaría como había hecho las otras veces. Porque no sabía que YHWH se había apartado de él.
21 Los pelishtinos lo agarraron y le sacaron los ojos. Lo llevaron a Azah y lo sujetaron con cadenas de bronce, y vino a ser un esclavo de molino en la prisión.
22 Después que le cortaron el cabello, comenzó a crecerle otra vez.
23 Los sátrapas de los pelishtinos se reunieron para ofrecer un sacrificio a su deidad Dagón y a celebrar. Cantaban: “Nuestra deidad ha puesto en nuestras manos a Shimshón nuestro enemigo”.
24 Cuando la gente lo vio, entonaron alabanzas a su deidad, cantando: “Nuestra deidad ha puesto en nuestras manos al enemigo que devastó nuestros terrenos, y que mató a tantos de los nuestros”.
25 Tan contentos se sentían, que dijeron: “Llamen acá a Shimshón, y que baile para nosotros”. Sacaron a Shimshón de la prisión, y bailó para ellos. Luego lo pusieron entre las columnas.
26 Y Shimshón le dijo al muchacho que lo llevaba de la mano: “Déjame solo y ponme junto a las columnas sobre las que descansa el templo, para apoyarme en ellas”.
27 Ahora bien, el templo estaba lleno de hombres y mujeres; todos los sátrapas de los pelishtinos estaban presentes, y había como tres mil hombres y mujeres sobre el techo observando a Shimshón danzar.
28 Entonces Shimshón invocó a YHWH: “¡Oh, Adonay YHWH! Por favor, acuérdate de mí, y dame fuerzas aunque sea esta vez, oh ha'Elohim, para vengarme de los pelishtinos, aunque sea por uno de mis dos ojos”.
29 Abrazó las dos columnas centrales sobre las que descansaba el templo, una con su brazo derecho y otra con su brazo izquierdo, y se apoyó en ellas.
30 Shimshón gritó: “¡Mueran conmigo los pelishtinos!” y empujo con todas sus fuerzas. El templo se desplomó sobre los sátrapas y sobre todos los que estaban allí. Fueron más los que mató al morir que los que había matado cuando vivía.
31 Sus hermanos y toda la familia de sus padre bajaron y lo enterraron en la tumba de su padre Manóaj, entre Tsorah y Eshtaol. Había dirigido a Yisrael por veinte años.
1 un hombre en la serranía de Efráyim llamado Mikhayhu.
2 Le dijo a su madre: “Los mil cien ciclos de plata que te robaron, por lo que proferiste una imprecación que repetiste en mi presencia yo tengo esa plata; yo la tomé”. Su madre dijo: “Bendito de YHWH sea mi hijo”.
3 El le devolvió los mil cien ciclos de plata a su madre; pero su madre dijo: “Yo consagro la plata a YHWH, transfiriéndola a mi hijo para hacer una imagen tallada y una imagen fundida. Ahora te la devuelvo”.
4 Pero él le devolvió la plata a su madre, y su madre tomó doscientos siclos de plata y se los dio a un herrero. Este hizo de ella una imagen tallada y una imagen fundida, las cuales se guardaban en la casa de Mikhayhu.
5 Ahora bien, el hombre Mikhah tenía una casa de Elohim; había hecho un efod y un terafim y había inducido a uno de sus hijos a que fuera su sacerdote.
6 En aquéllos días no había rey en Yisrael, cada persona hacía lo que le placía.
7 Hubo también un joven de Bet Léjem de Yahudah, del clan de Yahudah; era lewita y había residido allí como forastero.
8 Este hombre había dejado el poblado de Bet Léjem de Yahudah para fijar su residencia dondequiera que pudiera hallar un lugar. En su viaje, llegó a la casa de Mikhah en la serranía de Efráyim.
9 Mikhah le preguntó: “¿De dónde vienes?” El contestó: “Soy un lewita de Bet Léjem de Yahudah, y estoy viajando para fijar mi residencia dondequiera que halle un lugar”.
10 Mikhah le dijo: “Quédate conmigo, y sé un padre y sacerdote para mí, y te pagaré diez siclos de plata al año, una muda de ropa, y tu alimento”. El lewita entró.
11 Y accedió el lewita a quedarse con el hombre, y el joven vino a ser como uno de sus propios hijos.
12 Mikhah consagró al lewita, y el joven vino a ser su sacerdote y se quedó en el santuario de Mikhah.
13 Mikhah se dijo: “Ahora sé que YHWH me prosperará, ya que el lewita ha venido a ser mi sacerdote”.
1 En aquéllos días no había rey en Yisrael, y en aquéllos días la tribu de Dan estaba buscando un territorio donde establecerse; porque hasta entonces no le había caído en suerte ningún territorio entre las tribus de Yisrael.
2 Los danitas enviaron a cinco de los suyos, de su clan en Tsorah y Eshtaol -hombres valientes- para espiar la tierra y explorarla. Les dijeron: “Vayan y exploren la tierra”.
3 Cuando se habían adentrado en la serranía de Efráyim hasta la casa de Mikhah, reconocieron el acento del joven lewita, así que se le acercaron y le preguntaron: “¿Quién te trajo a esta parte? ¿Qué haces en este lugar? ¿Qué tienes por aquí?”
4 El contestó: “Mikhah ha hecho esto y esto por mí él me contrató y vine a ser su sacerdote”.
5 Le dijeron: “Por favor, consulta a Elohim; quisiéramos saber si tendrá éxito la misión que llevamos”.
6 El sacerdote les dijo: “Vayan en paz, YHWH ve con agrado la misión que llevan”.
7 Los cinco hombres prosiguieron y llegaron a Láyish. Observaron que la gente allí vivía despreocupada, al estilo de los tsidonios, un pueblo tranquilo y confiado, sin nadie en la tierra que los molestara y sin gobernante hereditario. Además quedaban lejos de los tsidonios y no tenían trato con nadie.
8 Cuando [los hombres] regresaron a donde sus parientes en Tsorah y Eshtaol, sus parientes les preguntaron: “¿Cómo les fue?”
9 Ellos respondieron: “¡Vayamos enseguida y ataquémoslos! Porque encontramos que la tierra es muy buena, ¡y ustedes están ahí inactivos! No demoren; vayan e invadan la tierra y tomen posesión de ella,
10 que Elohim la ha entregado en sus manos. Cuando vayan encontrarán un pueblo confiado; y el país es espacioso y allí no hace falta nada en la tierra”.
11 Salieron de allí, del clan de los danitas, de Tsorah y Eshtaol, seiscientos valientes, ceñidos con armas de guerra.
12 Subieron y acamparon en Qiryat Yearim en Yahudah. Por eso es que ese lugar se llama “Campamento de Dan” hasta el día de hoy; queda al oeste de Qiryat Yearim.
13 De allí pasaron a la serranía de Efráyim y llegaron a la casa de Mikhah.
14 Allí los cinco hombres que habían ido a espiar la región dijeron a sus parientes: “¿Ustedes saben que hay un efod en estas casas, y unos terafim, y una imagen tallada y una imagen fundida? Ahora ustedes saben lo que tienen que hacer”.
15 Así que se dirigieron allá y entraron en la morada del joven lewita en casa de Mikhah y lo saludaron.
16 Los seiscientos danitas, ceñidos con armas de guerra, se pararon a la entrada de la puerta,
17 mientras los cinco hombres que habían ido a espiar entraron y tomaron la imagen tallada, el efod, los terafim, y la imagen fundida. El sacerdote estaba parado a la entrada de la puerta, y también los seiscientos hombres ceñidos con sus armas de guerra,
18 mientras aquéllos hombres entraban en la casa de Mikhah y tomaron la imagen tallada, la imagen fundida, el efod, y las deidades caseras. El sacerdote les dijo: “¿Qué están haciendo?”
19 Pero ellos le dijeron: “¡Cállate; ponte la mano en la boca! Ven con nosotros y sé nuestro padre y sacerdote. ¿Prefieres ser sacerdote de la familia de un solo hombre, o ser el sacerdote de una tribu y un clan en Yisrael?”
20 El sacerdote quedó agradado. Tomó el efod, las deidades caseras, y la imagen tallada, y la imagen fundida, y se unió al pueblo.
21 Salieron otra vez, poniendo a los niños, el ganado, y sus bienes familiares al frente.
22 Ya habían viajado cierta distancia de la casa de Mikhah, cuando los hombres en las casas de alrededor de la de Mikhah se reunieron y alcanzaron a los danitas.
23 Llamaron a los danitas, quienes se volvieron y dijeron a Mikhah: “¿Qué sucede? ¿Por que se han reunido?”
24 Él dijo: “Ustedes me han quitado mi sacerdote y las deidades que hice, ¡y se fueron! ¿Qué me ha quedado? ¿Cómo pueden ustedes preguntar: ‘¿Qué sucede?”
25 Pero los danitas respondieron: “No nos grites, que algunos hombres desesperados podrían atacarte, y tú y tu familia podrían perder la vida”.
26 De modo que Mikhah, dándose cuenta de que ellos eran más fuertes que él, dio la vuelta y regresó a su casa; y los danitas siguieron su camino,
27 tomando las cosas que había hecho Mikhah y que había adquirido el sacerdote. Pasaron a Láyish, un pueblo tranquilo y confiado, y los pasaron a espada y quemaron el poblado.
28 No hubo nadie que viniera al rescate, pues estaba lejos de Sedom y ellos no tenían trato con nadie; estaba en el valle de Bet Rejov. Reedificaron el poblado y se establecieron allí,
29 y llamaron al poblado Dan, según su antecesor Dan que fue hijo de Yisrael. Originalmente, sin embargo, el poblado se llamaba Láyish.
30 Los danitas erigieron para ellos la imagen tallada; y Yonatán hijo de Guershom hijo de Menasheh, y sus descendientes, sirvieron como sacerdotes para la tribu danita hasta que el país fue al exilio.
31 Mantuvieron la imagen tallada que había hecho Mikhah todo el tiempo que la Casa de ha'Elohim estuvo en Shiloh
1 En aquéllos días, cuando no había rey en Yisrael, un lewita que residía al otro extremo de la serranía de Efráyim tomó una concubina de Bet Léjem en Yahudah.
2 Una vez su concubina lo abandonó y se fue a la casa de su padre en Bet Léjem en Yahudah; y se quedó allá por cuatro meses completos.
3 Entonces su esposo salió, con un asistente y un par de burros, y se fue tras ella para persuadirla a que volviera con él. Ella lo recibió en la casa de su padre; y cuando el padre de la muchacha lo vio, lo recibió alegremente.
4 Su suegro, el padre de la muchacha, insistió y se quedó con él tres días; comieron y bebieron y se hospedaron allí.
5 Temprano en la mañana del cuarto día, se dispuso a partir; pero el padre de la muchacha le dijo a su yerno: “Come algo que te sostenga, y entonces podrás irte”.
6 Así que se sentaron los dos y festejaron juntos. Entonces el padre de la muchacha le dijo al hombre: “Por favor, pasa aquí la noche y disfruta”.
7 El hombre se dispuso a marcharse, pero su suegro siguió insistiendo hasta que volvió y pasó la noche allá.
8 Temprano en la mañana del quinto día, se preparaba para partir, cuando el padre de la muchacha dijo: “Ven, cómete un bocado”. Los dos comieron, y se entretuvieron hasta que pasó la tarde.
9 Entonces el hombre, su concubina, y su asistente se dispusieron a partir. Su suegro, el padre de la muchacha, le dijo: “Mira, el día ya declina y está oscureciendo; quédate esta noche. Nota que el día está declinando; pasa aquí la noche y disfruta. Puedes emprender el viaje mañana temprano e irte a tu casa”.
10 Pero el hombre no quiso pasar allí la noche. Salió y viajó hasta la vecindad de Yevús -esto es, Yerushalem; tenía consigo un par de burros cargados, y su concubina estaba con él.
11 Como ya estaban cerca de Yevús, y el día había declinado mucho, el asistente le dijo a su amo: “Desviémonos a ese poblado de los Yevusitas y pasemos ahí la noche”.
12 Pero su amo le dijo: “No nos vamos a desviar a un poblado de extranjeros que no son de Yisrael, sino que continuaremos hasta HaGuivah.
13 Y le dijo al asistente: “Ven, vamos a llegar a uno de esos lugares y pasemos la noche o en HaGuivah o en Ramah”.
14 Así que siguieron viajando, y el sol se puso cuando se acercaban a HaGuivah de Binyamín.
15 Se desviaron allí y entraron a pasar la noche en HaGuivah. El fue y se sentó en la plaza del poblado, pero nadie los acogió en su casa para pasar la noche.
16 Por la mañana, un viejo venía de su propiedad en las afueras del poblado. –Este hombre era de la serranía de Efráyim y residía en HaGuivah, donde los pobladores eran binyaminitas.–
17 Alcanzó a ver al caminante en la plaza del poblado, y preguntó el viejo: “¿A dónde vas, y de dónde vienes?”
18 El contestó: “Venimos viajando desde Bet Léjem de Yahudah hacia el otro extremo de la serranía de Efráyim, y ahora voy de camino a la casa de YHWH, y nadie me ha ofrecido su casa.
19 Tenemos paja y forraje para nuestros burros, y pan y vino para mí y tu servidora, y para el asistente que anda con tus servidores. No nos falta nada”.
20 El viejo dijo: “Ten calma, déjame encargarme de todas tus necesidades. De ninguna manera pasen la noche en la plaza”.
21 Y lo llevó a su casa. Mezcló forraje para los burros; entonces les lavó los pies y comieron y bebieron.
22 Mientras ellos disfrutaban, los hombres del poblado, un bando de depravados, se habían reunido alrededor de la casa y estaban golpeando a la puerta. Llamaron al viejo dueño de la casa: “Saca al hombre que ha entrado en tu casa para que podamos intimar con él”.
23 El dueño de la casa salió y les dijo: “Por favor, amigos míos, no cometan semejante maldad. Ya que el hombre ha entrado en mi casa, no cometan esa infamia.
24 Miren, aquí está mi hija virgen, y la concubina de él. Déjenme sacárselas. Complázcanse con ellas, háganles lo que les parezca; pero no le hagan esa infamia a este hombre”.
25 Pero los hombres no le hicieron caso, de manera que el hombre agarró a su concubina y la empujó hacia afuera. Ellos la violaron y estuvieron abusando de ella toda la noche hasta por la mañana; y la soltaron cuando rompió el alba.
26 Al amanecer, la mujer regresó; y cuando se hacía de día, cayó a la entrada de la casa del hombre donde estaba su esposo.
27 Cuando su esposo se levantó por la mañana, abrió la puerta de la casa y salió para continuar su viaje; y allí estaba la mujer, su concubina, tendida a la entrada de la casa, con sus manos en el umbral.
28 Y le dijo: “Levántate, vámonos”. Pero no hubo respuesta. De manera que el hombre la puso sobre el burro y salió para su casa.
29 Cuando llegó a su casa, cogió un cuchillo, agarró a su concubina y la picó miembro por miembro en doce partes. Las envió por todo el territorio de Yisrael.
30 Y todo el que vio eso gritó: “Nunca ha pasado semejante cosa ni se ha visto desde el día en que los yisraelitas salieron de la tierra de Mitsráyim hasta hoy! Pongan su mente en esto, tomen consejo y decidan”.
1 Entonces marcharon todos los yisraelitas – desde Dan hasta BeerSheva [y] de la tierra de Guilad– y la comunidad se congregó como un solo hombre delante de YHWH en Mitspah.
2 Todos los dirigentes del pueblo [y] todas las tribus de Yisrael se presentaron en la asamblea del pueblo de ha'Elohim, 400,000 combatientes de a pie.
3 los binyaminitas oyeron que los yisraelitas habían subido a Mitspah. Los yisraelitas dijeron: “Dinos, ¿cómo ocurrió esta perversidad?”
4 Y el lewita, el esposo de la mujer asesinada, respondió: “Mi concubina y yo vinimos a HaGuivah de Binyamín a pasar la noche.
5 Los habitantes de HaGuivah se propusieron hacerme daño. Se reunieron contra mí alrededor de la casa por la noche; querían matarme, y ultrajaron a mi concubina hasta que murió.
6 Así que yo agarré a mi concubina y la corté en pedazos y los envié por todas partes del territorio de Yisrael. Porque se había cometido un atroz acto de depravación en Yisrael.
7 Ahora, todos ustedes son yisraelitas; ¡produzcan un plan de acción aquí y ahora!”
8 Entonces se levantó todo el pueblo, como un solo hombre, y declararon: “¡No regresaremos a nuestros hogares, no entraremos a nuestras casas!
9 Pero esto es lo que le vamos a hacer a HaGuivah: [combatiremos] contra ella por sorteo.
10 Tomaremos de todas las tribus de Yisrael diez hombres de cada cien, cien de cada mil, y mil de cada diez mil para suplir provisiones para las tropaspara que se preparen para ir a HaGuivah en Binyamín por toda la infamia que ha cometido en Yisrael”.
11 Así que todos los hombres de Yisrael, unidos como un solo hombre, se juntaron contra el poblado.
12 Y las tribus de Yisrael enviaron hombres por toda la tribu de Binyamín, diciendo: “¿Qué maldad es esta que ha ocurrido entre ustedes?
13 Vengan, entreguen a esos canallas en HaGuivah para que les demos muerte y erradiquemos el mal de Yisrael”. Pero los binyaminitas no cedieron a las demandas de sus paisanos yisraelitas.
14 De manera que los binyaminitas se reunieron desde sus poblados en HaGuivah para emprender batalla contra los yisraelitas.
15 En aquel día los binyaminitas contaron de los poblados 26,000 combatientes, contados aparte de los habitantes de HaGuivah; 700 hombres escogidos
16 de toda aquella población -700 hombres escogidos- eran zurdos. Cada uno de ellos podía hondearle una piedra a un cabello sin fallar.
17 Los hombres de Yisrael, fuera de Binyamín, contaron 400,000 combatientes, hombres de guerra todos.
18 Procedieron a Betel y consultaron a Elohim; los yisraelitas preguntaron: “¿Quién de nosotros avanzará primero a combatir a los binyaminitas?” Y YHWH respondió: “Yahudah primero”.
19 Así que los yisraelitas se levantaron por la mañana y acamparon contra HaGuivah.
20 Los hombres de Yisrael la emprendieron contra los binyaminitas; se pusieron en orden de batalla los hombres de Yisrael contra ellos en HaGuivah.
21 Pero los binyaminitas salieron de HaGuivah, y en aquel día derribaron a 22,000 hombres de Yisrael.
22 Entonces el ejército -los hombres de Yisrael- se reunieron y se formaron en batalla otra vez en el mismo lugar donde se habían formado el primer día.
23 Porque los yisraelitas habían subido y llorado delante de YHWH hasta la mañana. Habían consultado a YHWH: “¿Debemos hacerle la guerra otra vez a nuestros paisanos los binyaminitas?” Y YHWH respondió: “Marchen contra ellos”.
24 Los yisraelitas avanzaron contra los binyaminitas el segundo día.
25 Pero los binyaminitas salieron de HaGuivah contra ellos el segundo día y derribaron a 18,000 más de los yisraelitas, todos ellos combatientes.
26 Entonces todos los yisraelitas, todo el ejército, subió y fue a Betel y se sentaron allí, llorando delante de YHWH. Ayunaron aquel día hasta la noche, y presentaron ofrendas quemadas y ofrendas de bienestar a YHWH.
27 Los yisraelitas consultaron a YHWH –porque el Arca de la Alianza de ha'Elohim estaba allá en aquéllos días,
28 y Pinjás hijo de Elazar hijo de Aharón el sacerdote ministraba delante de Él en aquéllos días–, “¿Debemos hacerle la guerra otra vez a nuestros paisanos los binyaminitas, o no?” YHWH respondió: “Suban, que mañana los entregaré en las manos de ustedes”.
29 Yisrael puso hombres en emboscada contra HaGuivah por todo los lados.
30 Y al tercer día, los yisraelitas subieron contra los binyaminitas, como antes, y se enfrascaron en batalla con ellos en HaGuivah.
31 Los binyaminitas le salieron al encuentro al ejército y se alejaron todos del poblado por los caminos, uno de los cuales va hacia Betel y el otro hacia HaGuivah. Como antes, comenzaron a derribar algunos de los hombres en el campo, como a treinta hombres de Yisrael.
32 Los binyaminitas pensaron: “Están huyendo ante nosotros como antes”. Pero los yisraelitas habían planeado huir para alejarlos del poblado hacia los caminos.
33 Y cuando el grueso de los yisraelitas habían salido de sus posiciones y se habían puesto en orden de batalla en Báal Tamar, la emboscada yisraelita salió de su posición en Maareh HaGuivah.
34 Así 10,000 hombres escogidos de todo Yisrael llegaron a un punto al sur de HaGuivah, y la batalla recrudeció. Antes de que se dieran cuenta del desastre que se aproximaba,
35 YHWH hizo huir a los binyaminitas delante de Yisrael. Ese día los yisraelitas mataron a 25,000 hombres de Binyamín, todos ellos combatientes.
36 Entonces los binyaminitas se dieron cuenta de que los estaban derrotando. Ahora, los yisraelitas les habían cedido terreno a los binyaminitas, porque contaban con la emboscada que le habían tendido a HaGuivah.
37 Una emboscada acometió rápidamente a HaGuivah, y la otra emboscada avanzó y pasó a todo el poblado a espada.
38 Los yisraelitas acordaron una señal con los de la emboscada: Cuando se elevara del poblado una gran columna de humo,
39 los hombres yisraelitas debían enfrascarse en batalla. Binyamín había comenzado derribando a treinta hombres yisraelitas, y pensaron: “Están cayendo delante de nosotros como en la batalla anterior”.
40 Pero cuando la columna de humo comenzó a subir de la ciudad, los binyaminitas miraron hacia atrás, ¡y todo el poblado subía en humo hacia el cielo!”
41 Y entonces los yisraelitas se volvieron, y los hombres de Binyamín cayeron en pánico, porque se dieron cuenta de que el desastre los había alcanzado.
42 Huyeron de delante de los hombres de Yisrael por el camino al desierto, donde los alcanzó la batalla; entretanto los de los poblados los estaban masacrando en el [desierto].
43 Rodearon a los binyaminitas, los persiguieron, y los pisotearon [desde] Menujah hasta un punto opuesto a HaGuivah en el este.
44 Ese día cayeron 18,000 hombres de Binyamín, todos ellos hombres valientes.
45 Luego se volvieron y huyeron al desierto, a la Roca de Rimón; pero [los yisraelitas] abatieron a otros 5,000 en los caminos y, siguiendo en fiera persecución de ellos hasta Guidom, mataron 2,000 más.
46 Así el número total de los binyaminitas que cayeron ese día llegó a 25,000 combatientes, todos ellos valientes.
47 Pero 600 hombres se volvieron y huyeron al desierto, a la Roca de Rimón; se quedaron en la Roca de Rimón cuatro meses.
48 Los hombres de Yisrael, mientras tanto, se volvieron al resto de los binyaminitas y los pasaron a espada -poblados, gente, ganado- todo lo que quedaba. Finalmente prendieron fuego a todos los poblados que quedaban.
1 Los hombres de Yisrael habían hecho un juramento en Mitspah: “Ninguno de nosotros dará a su hija en matrimonio a un binyaminita”.
2 El pueblo vino a Betel y se sentó allí delante de ha'Elohim hasta la noche. Gemían y lloraban amargamente,
3 y decían: “Oh YHWH, Elohim de Yisrael, ¿por qué ha sucedido esto en Yisrael, que falte ahora una tribu en Yisrael?
4 Temprano al día siguiente, el pueblo edificó un altar allí, y trajeron ofrendas quemadas y ofrendas de bienestar.
5 Los yisraelitas preguntaron: “¿Hay alguno de entre todas las tribus de Yisrael que no subió a la asamblea delante de YHWH?” Porque se había hecho un juramento solamente concerniente a cualquiera que no subiera a donde YHWH en Mitspah, de que se le daría muerte.
6 Los yisraelitas entonces se aplacaron contra sus paisanos los binyaminitas, y dijeron: “¡Hoy se ha cortado una tribu de Yisrael!
7 ¿Qué podemos hacer para proveerles esposas a los que quedan, siendo que hemos jurado por YHWH no darles a ninguna de nuestras hijas en matrimonio?”
8 Preguntaron: “¿Hay alguno de entre las tribus de Yisrael que no subió a donde YHWH en Mitspah?” Sucedió que ninguno de Yavesh Guilad había venido al campamento, a la asamblea.
9 Porque, cuando se hizo la lista de las tropas, ninguno de los habitantes de Yavesh Guilad estaba presente.
10 Entonces la asamblea despachó a 12,000 de los guerreros, con las siguientes instrucciones: “Vayan y pasen a espada a los habitantes de Guilad, mujeres, y niños incluidos.
11 Esto es lo que van a hacer: Proscriban a cada hombre y a cada mujer que haya conocido hombre carnalmente”.
12 Encontraron entre los habitantes de Yavesh Guilad a 400 muchachas que no habían conocido hombre carnal-mente; y las trajeron al campamento en Shiloh, que queda en la tierra de Kenaan.
13 Entonces toda la comunidad envió mensaje a los binyaminitas que estaba en la Roca de Rimón, y les ofrecieron términos de paz.
14 Entonces los binyaminitas regresaron, y les dieron las muchachas que habían perdonado de entre las mujeres de Yavesh Guilad. Pero no había suficientes de ellas.
15 Ahora el pueblo se había aplacado con Binyamín, porque YHWH había hecho una brecha en las tribus de Yisrael.
16 De manera que los ancianos de la comunidad preguntaron: “¿Qué podemos hacer para obtener esposas para los que quedan, ya que las mujeres de Binyamín han sido eliminadas?”
17 Porque decían: “Tiene que salvarse un remanente para Binyamín, para que no se elimine una tribu de Yisrael;
18 sin embargo no podemos darles a ninguna de nuestras hijas como esposas”. (Porque los yisraelitas habían hecho un juramento: “Maldito sea cualquiera que le dé una esposa a Binyamín”.
19 Dijeron: “La fiesta anual de YHWH se está celebrando en Shiloh”. –Queda al norte de Betel, al este del camino que va de Betel a Shekhem, y al sur de Lebonah.–
20 De manera que les dieron las siguientes instrucciones a los binyaminitas: “Vayan y pónganse al asecho en las viñas.
21 Tan pronto vean a las muchachas de Shiloh salir para unirse a los bailes, salgan de las viñas; que cada uno de ustedes coja una esposa de entre las hijas de Shiloh, y escape a la tierra de Binyamín.
22 Y si sus padres o hermanos vienen donde nosotros a quejarse, les diremos: “Sean generosos con ellos por consideración a nosotros. No pudimos proveerle una esposa a ninguno de ellos por causa de la guerra, y ustedes habrían incurrido en culpa si les hubieran dado [esposas]”.
23 Los binyaminitas lo hicieron así. Tomaron esposas de entre las bailadoras que secuestraron, según el número de ellos. Entonces regresaron a su territorio, y reedificaron sus poblados y se establecieron en ellos.
24 Entonces los yisraelitas se dispersaron, cada cual a su tribu y su clan; cada cual salió hacia su territorio.
25 En aquéllos días no había rey en Yisrael; cada cual hacía lo que le placía.