1 En el principio creó Elohim el cielo y la tierra.
2 La tierra estaba sin forma y vacía; la oscuridad cubría la superficie del abismo, y el aliento de Elohim se movía sobre la superficie del agua.
3 Elohim dijo: “Que haya luz”; y hubo luz.
4 Vio Elohim que la luz era buena, y separó la luz de la oscuridad.
5 Elohim llamó a la luz Día, y a la oscuridad la llamó Noche. Y esa tarde y esa mañana formaron el día uno.
6 Elohim dijo: “Que haya un firmamento en medio de las aguas para que separe el agua del agua”.
7 Elohim hizo el firmamento, y éste separó el agua que había bajo el firmamento del agua que había sobre el firmamento. Y así fue.
8 Elohim llamó al firmamento Cielo. Y esa tarde y esa mañana formaron el segundo día.
9 Elohim dijo: “Que el agua que hay debajo del cielo se junte en una sola área, para que aparezca la tierra seca”. Y así fue.
10 Elohim llamó al suelo seco Tierra, y al conglomerado de aguas lo llamó Mar. Y Elohim vio que esto era bueno.
11 Y dijo Elohim: “Que la tierra germine vegetación: plantas que den semillas, árboles frutales de todas clases sobre la tierra, que den fruto con la semilla adentro.
12 La tierra produjo vegetación: plantas que dan semillas de todas clases, y árboles de todas clases que dan fruto con la semilla adentro. Y Elohim vio que esto era bueno.
13 Y esa tarde y esa mañana formaron el tercer día.
14 Elohim dijo: “Que haya lumbreras en el firmamento del cielo para separar el día de la noche; servirán como señales para los tiempos establecidos, los días y los años;
15 y servirán como lumbreras en el firmamento del cielo para alumbrar sobre la tierra”. Y así fue.
16 Elohim hizo las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para regir el día y la lumbrera menor para regir la noche, y las estrellas.
17 Elohim las estableció en el firmamento del cielo para alumbrar sobre la tierra,
18 para regir el día y la noche, y para separar la luz de la oscuridad. Elohim vio que esto era bueno.
19 Y esa tarde y esa mañana formaron el cuarto día.
20 Elohim dijo: “Que produzcan las aguas enjambres de criaturas vivientes, y de aves que vuelen sobre la tierra a través del firmamento del cielo”.
21 Elohim creó los grandes monstruos marinos, y toda criatura viviente de toda especie que se mueve, que las aguas produjeron en enjambres, y todas las aves aladas de toda especie. Y Elohim vio que esto era bueno.
22 Elohim los bendijo, diciendo: “Sean fecundos y multiplíquense, llenen las aguas en los mares, y que las aves se multipliquen en la tierra”.
23 Y esa tarde y esa mañana formaron el quinto día.
24 Elohim dijo: “Que produzca la tierra toda clase de criaturas vivientes: ganado, los que se arrastran, y bestias salvajes de toda especie”. Y así fue
25 Elohim hizo bestias salvajes de toda especie y ganado de toda especie, y toda especie de animales que se arrastran por la tierra. Y Elohim vio que esto era bueno.
26 Entonces dijo Elohim: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza. Ellos gobernarán los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, toda la tierra, y todo lo que se arrastra por el suelo”.
27 Y Elohim creó al hombre a su imagen, a imagen de Elohim lo creó; varón y hembra los creó.
28 Elohim los bendijo y les dijo: “Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y domínenla; y gobiernen a los peces del mar, a las aves del cielo, y a todo viviente que se arrastra por la tierra”.
29 Elohim dijo: “Miren, yo les doy toda planta que da semilla sobre la tierra, y todo árbol que da fruta con semilla; estos les servirán de alimento.
30 Y a todos los animales de la tierra, a todas las aves del cielo, y a todo lo que se arrastra por la tierra, en los que hay aliento de vida, [les doy] todas las plantas verdes por alimento”. Y así fue.
31 Y Elohim vio todo lo que había hecho, y lo encontró muy bueno. Y esa tarde y esa mañana formaron el sexto día.
1 Y quedaron terminados el cielo y la tierra, con todo su ejército.
2 Para el séptimo día había concluido Elohim la obra que estaba haciendo, y cesó en el séptimo día de toda la obra que había hecho.
3 Entonces Elohim bendijo al séptimo día y lo declaró sagrado, porque en él cesó Elohim de toda obra de creación que había hecho.
4 Esta es la historia del cielo y de la tierra cuando fueron creados. Cuando YHWH Elohim hizo el cielo y la tierra,
5 no había aún matorrales sobre la tierra ni había germinado la hierba del campo, porque YHWH Elohim no había enviado lluvia sobre la tierra y no había hombre que cultivara el suelo,
6 aunque brotaba del suelo una neblina que regaba toda la superficie de la tierra.
7 Entonces YHWH Elohim formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló en su nariz el aliento de vida, y el hombre vino a ser un ser viviente.
8 YHWH Elohim plantó un huerto en Eden, en el oriente, y puso allí al hombre que había formado.
9 Y del suelo YHWH Elohim hizo crecer todo árbol agradable a la vista y bueno para alimento, con el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
10 De Eden sale un río para regar el huerto, y después se divide y se hace cuatro brazos.
11 El primero se llama Pishón, el que serpentea por toda la tierra de Hawilah, donde hay oro.
12 (El oro de esa región es bueno; también hay ámbar y ónice).
13 El segundo río se llama Guihón, el que serpentea por toda la tierra de Kush.
14 El tercer río se llama Jidéqel, el que corre al oriente de Ashur. Y el cuarto río es el Perat.
15 YHWH Elohim tomó al hombre y lo colocó en el huerto de Eden para que lo cultivara y lo atendiera.
16 Y YHWH Elohim le ordenó al hombre: “De todo árbol del huerto tienes libertad de comer;
17 pero en cuanto al árbol del conocimiento del bien y del mal, no debes comer de él; porque el día que comas de él, positivamente morirás”.
18 YHWH Elohim dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le voy a hacer una ayudante adecuada”.
19 Y YHWH Elohim formó de la tierra todas las bestias salvajes y todas las aves del cielo, y se las llevó al hombre para ver qué nombre les ponía; y como quiera que el hombre llamara a toda criatura viviente, ese sería su nombre.
20 Y el hombre puso nombre a todo el ganado, y a todas las aves del cielo, y a todas las bestias salvajes; pero para Adam no se halló una ayudante adecuada.
21 Así que YHWH Elohim echó sobre el hombre un sueño profundo; y, mientras éste dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en ese lugar.
22 Y YHWH Elohim, de la costilla que le había sacado al hombre, formó una mujer, y se la presentó al hombre.
23 Entonces el hombre dijo: “Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta se llamará Hembra, porque del Hombre la sacaron”.
24 Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y llegan a ser una sola carne.
25 Los dos estaban desnudos, el hombre y su esposa, pero no sentían vergüenza.
1 Ahora bien, la serpiente era más astuta que todos los animales salvajes que había hecho YHWH Elohim; y le dijo a la mujer: ¿De veras que Elohim les ha dicho que no coman de ningún árbol del huerto?
2 La mujer le contestó a la serpiente: Podemos comer del fruto de los otros árboles del huerto.
3 Es solamente del fruto del árbol que está en medio del huerto que Elohim dijo: No coman de él ni lo toquen, para que no mueran.
4 Y la serpiente le dijo a la mujer: Ustedes no van a morir;
5 lo que pasa es que Elohim sabe que tan pronto ustedes coman de él se les abrirán los ojos y serán como los elohim, que conocen el bien y el mal.
6 Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer y un deleite a los ojos, y que el árbol era deseable como fuente de sabiduría, tomó de su fruto y comió. También le dio a su esposo, y él comió con ella.
7 Entonces se les abrieron los ojos a los dos y percibieron que estaban desnudos; así que cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.
8 Oyeron el sonido de YHWH Elohim, que se paseaba por el huerto a la hora fresca del día; y el hombre y su esposa se escondieron de YHWH Elohim entre los árboles del huerto.
9 YHWH Elohim llamó al hombre y le preguntó: ¿Dónde estás?
10 Él contestó: Oí tu voz en el huerto y me dio miedo, porque estaba desnudo, por eso me escondí.
11 Entonces él preguntó: ¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Comiste del árbol del que te había prohibido comer?
12 El hombre dijo: La mujer que pusiste a mi lado, ella me dio del árbol, y yo comí.
13 Y YHWH Elohim le dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? La mujer respondió: La serpiente me engañó, y yo comí.
14 Entonces YHWH Elohim le dijo a la serpiente: Por haber hecho esto, más degradada serás que todo el ganado y todas las bestias salvajes: Sobre el vientre te arrastrarás y polvo comerás todos los días de tu vida.
15 Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo; éste te golpeará la cabeza, y tú le herirás el talón.
16 Y a la mujer le dijo: Haré más severos tus dolores de parto; con dolor darás a luz tus hijos. Tendrás apego a tu esposo, y él tendrá autoridad sobre ti.
17 A Adam le dijo: Como hiciste lo que te dijo tu esposa y comiste del árbol del que te ordené que no comieras, el suelo queda degradado por tu culpa; con duro trabajo comerás de él todos los días de tu vida:
18 espinos y abrojos te producirá. Pero tu alimento serán las plantas del campo;
19 con el sudor de tu frente te ganarás el pan, hasta que vuelvas al suelo, del que fuiste formado. Pues polvo eres, y al polvo volverás.
20 El hombre llamó a su esposa Jawah Viviente, porque ella fue la madre de todos los que viven.
21 Y YHWH Elohim hizo ropa de pieles para Adam y para su esposa, y los vistió.
22 Luego YHWH Elohim dijo: Ahora que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal, si alarga la mano y toma del árbol de la vida y come, vivirá para siempre.
23 Por eso YHWH Elohim lo expulsó del huerto de Eden, para que labrara el suelo de donde lo había sacado.
24 Echó al hombre, y puso al oriente del huerto de Eden los querubines y la llameante espada giratoria, para cerrar el camino al árbol de la vida.
1 El hombre se unió con su esposa Jawah, y ella concibióy dio a luz a Qayin Creado, diciendo: He creado un varón con la ayuda de YHWH.
2 Después dio a luz a su hermano Hébel vapor. Hébel llegó a ser pastor de ovejas, y Qayin llegó a ser agricultor.
3 Después de algún tiempo, Qayin trajo una ofrenda a YHWH del fruto de la tierra;
4 y Hébel, por su parte, trajo lo más selecto de las primicias de su rebaño. YHWH le prestó atención a Hébel y su ofrenda,
5 pero a Qayin y su ofrenda no le prestó atención. Qayin estaba muy enojado y puso mala cara.
6 Entonces YHWH le dijo a Qayin: ¿Por qué estás enojado y pones tan mala cara?
7 Seguramente, si obraras bien pondrías buena cara. Pero si no obras bien, el pecado te acecha a la puerta para dominarte. Sin embargo tú puedes dominarlo a él.
8 Qayin le dijo a su hermano: Vayamos al campo; y cuando estaban en el campo Qayin atacó a su hermano Hébel y lo mató.
9 YHWH le preguntó a Qayin: ¿Dónde está tu hermano Hébel? Y él dijo: Yo no sé. ¿Acaso soy el guardián de mi hermano?
10 Entonces dijo él: ¿Qué has hecho? ¡Oye, la sangre de tu hermano me grita desde la tierra!
11 Por eso, tú serás degradado como la tierra que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano que derramaste.
12 Si labras el suelo, no te dará más su vigor. Serás un vagabundo sin descanso sobre la tierra.
13 Qayin le dijo a YHWH: ¡Mi castigo es demasiado grande para soportarlo!
14 Siendo que me has desterrado hoy de este suelo, que tengo que evitar tu presencia y convertirme en un vagabundo errante por la tierra, ¡cualquiera que me vea me matará!
15 YHWH le dijo: No será así; si alguien mata a Qayin, lo pagará siete veces. Y YHWH puso una marca en Qayin, para que el que se encontrara con él no lo matara.
16 Qayin salió de la presencia de YHWH y se estableció en la tierra de Nod, al oriente de Eden.
17 Qayin se unió con su esposa, y ella concibió y dio a luz a Janokh. Después fundó una ciudad, y le puso el nombre de su hijo Janokh.
18 A Janokh le nació Irad, e Irad fue el padre de Mejuyael, y Mejuyael fue el padre de Metushael, y Metushael fue el padre de Lémekh.
19 Lémekh tomó dos esposas: Una se llamaba Adah, y la otra se llamaba Tsilah.
20 Adah dio a luz a Yabal Iniciador; este fue el antepasado de los que habitan en carpas y entre rebaños.
21 Y su hermano se llamó Yubal Trompeta; este fue el antepasado de todos los que tocan la lira y la flauta.
22 En cuanto a Tsilah, ella dio a luz a Tubal Qayin, que forjaba toda herramienta de cobre y de hierro. Y la hermana de Tubal Qayin fue Naamah agradable.
23 Un día Lémekh les dijo a sus esposas: Adah y Tsilah, escuchen mi voz; esposas de Lémekh, presten atención a lo que digo. Yo he matado a un hombre por herirme, y a un niño por golpearme.
24 Si a Qayin lo vengan siete veces, a Lémekh setenta y siete.
25 Adam volvió a unirse con su esposa, y ella dio a luz un hijo y lo llamó Shet Dado, queriendo decir: Elohim me ha dado otro descendiente en lugar de Hébel; porque Qayin lo había matado.
26 Y a Shet, a su vez, le nació un hijo, y lo llamó Enosh. Fue entonces que se comenzó a invocar a YHWH por su nombre.
1 Este es el registro de la descendencia de Adam. Cuando Elohim creó al hombre, lo hizo a la semejanza de Elohim,
2 los creó varón y hembra. Y cuando los creó los bendijo y los llamó Hombre.
3 Cuando Adam había vivido 130 años, procreó un hijo que era su imagen y semejanza, y lo llamó Shet.
4 Después del nacimiento de Shet, Adam vivió 800 años y procreó hijos e hijas.
5 Todos los días que vivió Adam sumaron 930 años; entonces murió.
6 Cuando Shet había vivido 105 años, procreó a Enosh.
7 Después del nacimiento de Enosh, Shet vivió 807 años y procreó hijos e hijas.
8 Todos los días de Shet sumaron 912 años; entonces murió.
9 Cuando Enosh había vivido noventa años, procreó a Qenán.
10 Después del nacimiento de Qenán, Enosh vivió 815 años y procreó hijos e hijas.
11 Todos los días de Enosh sumaron 905 años; entonces murió.
12 Cuando Qenán había vivido setenta años, procreó a Mahalalel.
13 Después del nacimiento de Mahalalel, Qenán vivió 840 años y procreó hijos e hijas.
14 Todos los días de Qenán sumaron 910 años; entonces murió.
15 Cuando Mahalalel había vivido sesenta y cinco años, procreó a Yéred.
16 Después del nacimiento de Yéred, Mahalalel vivió 830 años y procreó hijos e hijas.
17 Todos los días de Mahalalel sumaron 895 años; entonces murió.
18 Cuando Yéred había vivido 162 años procreó a Janokh.
19 Después del nacimiento de Janokh, Yéred vivió 800 años y procreó hijos e hijas.
20 Todos los días de Yéred sumaron 962 años; entonces murió.
21 Cuando Janokh había vivido 65 años procreó a Metushélaj.
22 Después del nacimiento de Metushélaj, Janokh caminó con ha'Elohim por 300 años; y procreó hijos e hijas.
23 Todos los días de Janokh sumaron 365 años.
24 Janokh caminó con ha'Elohim; entonces dejó de ser, porque Elohim se lo llevó.
25 Cuando Metushélaj había vivido 187 años, pro creó a Lémekh.
26 Después del nacimiento de Lémekh, Metushélaj vivió 782 años y procreó hijos e hijas.
27 Todos los días de Metushélaj sumaron 969 años; entonces murió.
28 Cuando Lémekh había vivido 182 años, procreó un hijo.
29 Y lo llamó Nóaj Alivio, diciendo: Este nos dará alivio de nuestro trabajo y de la labor de nuestras manos en el mismo suelo que YHWH sometió a degradación.
30 Después del nacimiento de Nóaj, Lémekh vivió 595 años y procreó hijos e hijas.
31 Todos los días de Lémekh sumaron 777 años; entonces murió.
32 Cuando Nóaj había vivido 500 años, procreó a Shem, a Jam, y a Yéfet.
1 Cuando los hombres comenzaron a aumentar en la tierra y les nacieron hijas,
2 los hijos de ha'Elohim vieron cuán hermosas eran las hijas de los hombres y escogieron esposas de entre las que les agradaban.
3 Pero YHWH dijo: Mi aliento no permanecerá en el hombre para siempre, ya que él no es más que carne; que se le concedan sólo ciento veinte años.
4 Fue entonces, y también más tarde, cuando aparecieron los Nefilim en la tierra, cuando los hijos de ha'Elohim cohabitaron con las hijas de los hombres, quienes les dieron descendencia. Ellos fueron los héroes de antaño, los hombres de renombre.
5 YHWH vio cuán grande era la maldad del hombre sobre la tierra, y cómo todo plan ideado por su mente no era sino perverso todo el tiempo.
6 Y YHWH lamentó haber creado al hombre en la tierra, y se le entristeció el corazón.
7 YHWH dijo: Borraré de la tierra a los hombres que he creado, a los hombres juntos con las bestias, los reptiles, y las aves del cielo; porque lamento haberlos hecho.
8 Pero Nóaj alcanzó el favor de YHWH.
9 Esta es la descendencia de Nóaj. Nóaj fue un hombre recto; fue intachable en su época; Nóaj caminó con ha'Elohim.
10 Nóaj procreó tres hijos: Shem, Jam, y Yéfet.
11 La tierra se corrompió delante de ha'Elohim; la tierra estaba llena de injusticia.
12 Cuando Elohim vio cuán corrompida estaba la tierra, porque toda persona se había corrompido en su conducta sobre la tierra,
13 Elohim le dijo a Nóaj: He determinado poner fin a todos los humanos, porque la tierra está llena de injusticia por culpa de ellos: los voy a destruir con la tierra.
14 Constrúyete un arca de madera resinosa; hazla como un arca con compartimientos, y recúbrela por dentro y por fuera con brea.
15 Así es como deberás hacerla: la longitud del arca será de ciento treinta y cinco metros, su anchura de veintidós metros y medio, y su altura de trece metros y medio.
16 Haz una abertura para que entre la luz al arca, y termínala como a medio metro del techo. Pon la entrada del arca a un costado; hazla de tres pisos.
17 Por mi parte, voy a enviar el Diluvio, que inundará la tierra, para destruir a todo ser bajo el cielo en el que haya aliento de vida; todo sobre la tierra perecerá.
18 Pero estableceré mi alianza contigo, y tú entrarás en el arca, con tus hijos, tu esposa, y las esposas de tus hijos.
19 Y de todo lo que vive, de toda carne, introducirás en el arca dos de cada uno para preservarles la vida contigo; serán macho y hembra.
20 De toda especie de aves, toda especie de ganado, toda especie de reptiles en la tierra, dos de cada uno vendrán a ti para preservar sus vidas.
21 Por tu parte, toma de todo lo que se come y almacénalo, para que te sirva de alimento a ti y a ellos.
22 Y así lo hizo Nóaj; tal como Elohim le ordenó, así lo hizo.
1 Entonces YHWH le dijo a Nóaj: Entra en el arca, con toda tu familia, porque sólo a ti he encontrado recto ante mí en esta generación.
2 De todo animal puro tomarás siete pares, un macho y su pareja; y de todo animal que no es puro, dos: un macho y su pareja;
3 de las aves del cielo también, siete pares, macho y hembra, para que se conserve su especie sobre toda la tierra.
4 Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra, por cuarenta días y cuarenta noches, y borraré de la tierra toda vida que he creado.
5 Y Nóaj hizo tal como YHWH le ordenó.
6 Nóaj tenía seiscientos años de edad cuando vino el Diluvio e inundó la tierra.
7 Nóaj con sus hijos, su esposa, y las esposas de sus hijos entraron en el arca para protegerse del Diluvio.
8 De los animales limpios, de los animales que no son limpios, de las aves, y de todo lo que se arrastra por el suelo,
9 dos de cada uno, macho y hembra, vinieron a Nóaj y entraron en el arca, como Elohim le había ordenado a Nóaj.
10 Y en el séptimo día vinieron las aguas del Diluvio sobre la tierra.
11 En el año seiscientos de la vida de Nóaj, en el segundo mes, el día diecisiete del mes, en ese día reventaron todas las fuentes del gran abismo, y se abrieron las compuertas del cielo.
12 La lluvia cayó sobre la tierra por cuarenta días y cuarenta noches.
13 En ese mismo día Nóaj, y los hijos de Nóaj, Shem, Jam y Yéfet, entraron en el arca, con la esposa de Nóaj y las tres esposas de sus hijos;
14 ellos y todas las bestias de cada especie, todo el ganado de cada especie, y toda especie de reptiles, y toda ave, todo lo que tiene alas.
15 Vinieron a Nóaj y entraron en el arca, dos de cada animal en los que había aliento de vida.
16 Así todos los que entraron eran el macho y la hembra de cada especie, como Elohim le había ordenado. Y YHWH cerró la puerta.
17 El diluvio continuó por cuarenta días sobre la tierra, y las aguas aumentaron y levantaron el arca de modo que se elevó sobre la tierra.
18 Las aguas se extendían y crecían grandemente sobre la tierra, y el arca flotaba sobre las aguas.
19 Cuando las aguas hubieron subido mucho más sobre la tierra, todas las montañas más altas en todas partes debajo del cielo quedaron cubiertas.
20 Como siete metros más subieron las aguas, después de cubrir las montañas.
21 Y perecieron todos los seres vivientes que se mueven en la tierra: aves, ganado, bestias, y todo lo que enjambra sobre la tierra, y toda la humanidad.
22 Todo lo que tenía en su nariz el más leve aliento de vida, todo lo que había en tierra seca, murió.
23 Fue eliminada toda existencia sobre la tierra: hombre, ganado, reptiles, y aves del cielo; fueron eliminados de la tierra. Solamente Nóaj quedó vivo, y los que estaban con él en el arca,
24 cuando las aguas se extendieron sobre la tierra por ciento cincuenta días.
1 Elohim se acordó de Nóaj y de todas las bestias y de todo el ganado que estaban con él en el arca, y Elohim hizo que soplara un viento por toda la tierra, de modo que las aguas comenzaron a bajar.
2 Las fuentes del abismo y las compuertas del cielo se cerraron, y la lluvia del cielo se detuvo;
3 entonces las aguas siguieron retrocediendo sobre la tierra. Para el fin de los ciento cincuenta días las aguas disminuyeron,
4 tanto que en el séptimo mes, el día diecisiete del mes, el arca encalló sobre las montañas de Ararat.
5 Las aguas siguieron disminuyendo hasta el décimo mes; en el décimo mes, el primero del mes, se hicieron visibles los picos de las montañas.
6 Después de cuarenta días, Nóaj abrió la ventana del arca que había hecho
7 y envió al cuervo; éste siguió volando de un lado para otro hasta que se secaron las aguas de sobre la tierra.
8 Después envió la paloma para ver si las aguas habían menguado sobre la superficie de la tierra.
9 Pero la paloma no halló un lugar donde posarse, y regresó con Nóaj al arca, porque había agua sobre toda la tierra. Así que él sacó la mano, tomó la paloma, y la introdujo al arca.
10 Esperó otros siete días, y volvió a enviar la paloma desde el arca.
11 La paloma regresó a él por la tarde, y traía en el pico una hoja de olivo arrancada. Entonces supo Nóaj que las aguas habían menguado sobre la tierra.
12 Esperó aún otros siete días y envió la paloma; y no volvió más a él.
13 En el año seiscientos uno, en el primer mes, el primero del mes, las aguas comenzaron a secarse sobre la tierra; y cuando Nóaj quitó la cubierta del arca, vio que la superficie de la tierra se estaba secando.
14 Y para el segundo mes, para el día veintisiete del mes, la tierra estaba seca.
15 Elohim le habló a Nóaj y le dijo:
16 Sal del arca, junto con tu esposa, tus hijos, y las esposas de tus hijos.
17 Saca también a todos los seres vivientes que están contigo: aves, animales, y todo lo que se arrastra por la tierra; para que enjambren sobre la tierra y sean fecundos y se multipliquen en la tierra.
18 Así que Nóaj salió, junto con sus hijos, su esposa, y las esposas de sus hijos.
19 Todos los animales, todos los reptiles, y todas las aves, todo lo que se mueve sobre la tierra, salieron del arca por familias.
20 Entonces Nóaj construyó un altar para YHWH y, tomando de todo animal limpio y de toda ave limpia, presentó ofrendas quemadas sobre el altar.
21 Entonces YHWH olió el agradable aroma, y se dijo YHWH: Nunca más volveré a degradar la tierra por culpa del hombre, porque las tramas de la mente del hombre son malvadas desde su juventud; tampoco volveré a destruir jamás a todo ser viviente, como lo he hecho.
22 Mientras dure la tierra, siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche no han de faltar.
1 Elohim bendijo a Nóaj y a sus hijos diciéndoles: Sean fecundos y multiplíquense, y llenen la tierra.
2 Todas las bestias de la tierra y todas las aves del cielo les temerán y los respetarán a ustedes, todo lo que ocupa la tierra, y todos los peces del mar, quedan bajo su autoridad.
3 Toda criatura que vive les servirá de alimento, al igual que la hierba verde, les daré todo esto.
4 Sin embargo, no deben comer carne con su vida su sangre en ella.
5 De la sangre de vida de ustedes yo pediré cuentas: se las pediré a toda bestia; al hombre también le pediré cuentas por la vida humana; a cada hombre por la de su prójimo.
6 A cualquiera que derrame la sangre de un hombre, otro hombre le derramará la suya; porque Elohim hizo al hombre a su imagen.
7 Sean fecundos, pues, y multiplíquense; abunden en la tierra y multiplíquense en ella.
8 Elohim les dijo a Nóaj y a sus hijos:
9 Yo establezco ahora mi alianza con ustedes y con su linaje por venir,
10 y con todo ser viviente que está con ustedes aves, ganado, y toda bestia salvaje también todo lo que ha salido del arca, todo ser viviente sobre la tierra.
11 Yo mantendré mi alianza con ustedes: nunca más será eliminado todo ser viviente por las aguas de un diluvio, y nunca más habrá un diluvio que destruya la tierra.
12 Y Elohim añadió: Esta es la señal que establezco para la alianza que hago con ustedes, y con toda criatura que vive con ustedes, por todas las edades venideras:
13 He establecido mi arco en las nubes, y servirá como señal de mi alianza con la tierra.
14 Cuando yo traiga nubes sobre la tierra, y aparezca el arco en las nubes,
15 me acordaré de mi alianza con ustedes y con toda criatura viviente de toda especie, de modo que las aguas no vuelvan a formar un diluvio que destruya todo ser.
16 Cuando el arco salga en las nubes, yo lo veré y me acordaré de la alianza eterna entre Elohim y toda criatura viviente, todo ser que hay en la tierra.
17 Elohim le dijo a Nóaj: Esta será la señal de la alianza que he establecido con todo ser que hay sobre la tierra.
18 Los hijos de Nóaj que salieron del arca fueron Shem, Jam, y Yéfet Jam fue el padre de Kenaan.
19 Estos tres fueron los hijos de Nóaj, y ellos se propagaron por todo el mundo.
20 Nóaj, que era agricultor, fue el primero en plantar una viña.
21 Un día bebió vino y se emborrachó, y se quedó desnudo dentro de su carpa.
22 Jam, el padre de Kenaan, vio a su padre desnudo y salió a contárselo a sus dos hermanos.
23 Pero Shem y Yéfet tomaron una capa, se la pusieron en los hombros y, caminando de espaldas, cubrieron la desnudez de su padre; como iban mirando para otro lado, no vieron a su padre desnudo.
24 Cuando Nóaj se despertó de la borra chera y supo lo que le había hecho su hijo menor,
25 dijo: Degradado sea Kenaan; el más bajo de los esclavos será para sus hermanos.
26 Y añadió: Bendito sea YHWH, Elohim de Shem; que Kenaan sea su esclavo.
27 Que Elohim extienda a Yéfet Extensión, y que habite en las carpas de Shem; y que Kenaan sea esclavo de ellos.
28 Nóaj vivió después del Diluvio 350 años.
29 Y todos los días de Nóaj sumaron 950 años; entonces murió.
1 Estos son los descendientes de Shem, Jam, y Yéfet,hijos de Nóaj, los hijos que les nacieron después del Diluvio:
2 Los descendientes de Yéfet: Gómer, Magog, Maday, Yawán, Tubal, Méshekh y Tirás.
3 Los descendientes de Gómer: Ashkenaz, Rifat y Togarmah.
4 Los descendientes de Yawán: Elishah y Tarshish, los Kitim y los Dodanim.
5 De estos surgieron los pueblos marítimos. [Estos son los descendientes de Yéfet] por sus tierras cada cual con su idioma sus clanes y sus naciones.
6 Los descendientes de Jam: Kush, Mitsráyim, Put, y Kenaan.
7 Los descendientes de Kush: Sebá, Hawilah, Sabtah, Raamah y Sabtekhá. Los descendientes de Raamah: Shebá y Dedán.
8 Kush además procreó a Nimrod, quien fue el primer hombre heroico en la tierra.
9 Fue un heroico cazador por la gracia de YHWH; de ahí el dicho: Como Nimrod un heroico cazador por la gracia de YHWH.
10 La base de su reino fue Bavel, Érekh, Akad, y Kalneh en la tierra de Shinar.
11 De esa tierra salió Ashur y edificó a Nineweh, Rehobot Ir, Kélaj,
12 y Resen entre Nineweh y Kélaj, ésta es la ciudad grande.
13 Y Mitsráyim procreó a los ludim, los anamim, los lehabim, los naftujim,
14 los patrusim, los kaslujim, y los kaftorim, de donde vinieron los pelishtim.
15 Kenaan procreó a Tsidón, su primogénito, y a Jet;
16 y al yebusita, al emorita, al guirgashita,
17 al jiwita, al arqita, al sinita,
18 al arwadita, al tsemarita, y al jamatita. Después se esparcieron los clanes del kenaanita.
19 El territorio kenaanita [original] se extendía desde Tsidón hasta Guerar, cerca de Atsá, y hasta Sedom, Amorah, Admah, y Tseboyim, cerca de Leshá.
20 Estos son los descendientes de Jam, según sus clanes e idiomas, por sus tierras y naciones.
21 Le nacieron hijos también a Shem, antepasado de todos los descendientes de Éber y hermano mayor de Yéfet.
22 Los descendientes de Shem: Elam, Ashur, Arpakhshad, Lud, y Aram.
23 Los descendientes de Aram: Uts, Jul, Guéter, y Mash.
24 Arpakhshad procreó a Shélaj, y Shélaj procreó a Éber.
25 Dos hijos le nacieron a Éber: el primero se llamó Péleg División porque en sus días se dividió la tierra; y su hermano se llamó Yoqtán.
26 Yoqtán procreó a Almodad, Shélef, Jatsarmáwet, Yéraj,
27 Hadoram, Uzal, Diqlah,
28 Obal, Abimael, Sheba,
29 Ofir, Jawilah, y Yobab; todos estos fueron los descendientes de Yoqtán.
30 Sus poblaciones se extendían desde Meshá hasta Sefar, la serranía de Oriente.
31 Estos son los descendientes de Shem según sus clanes e idiomas, por sus tierras, según sus naciones.
32 Estos son los grupos de los descendientes de Nóaj, según sus orígenes, por sus naciones; y de estos surgieron las naciones sobre la tierra después del Diluvio.
1 Todos en la tierra tenían el mismo idioma y las mismas palabras.
2 Y mientras emigraban desde oriente, se encontraron un valle en la tierra de Shinar y se establecieron allí.
3 Se dijeron unos a otros: Vengan, hagamos ladrillos y cozámoslos. El ladrillo les servía de piedra, y el asfalto les servía de mezcla.
4 Y dijeron: Vengan, edifiquémonos una ciudad, y una torre cuya cúspide llegue al cielo, para hacernos famosos, y para no dispersarnos por todo el mundo.
5 YHWH bajó a ver la ciudad y la torre que habían edificado los hombres,
6 y dijo YHWH: Si, siendo un pueblo con un sólo idioma para todos, así es como han empezado a actuar, entonces nada de lo que se propongan hacer estará fuera de su alcance.
7 Así que bajemos y confundamos allá su idioma, de modo que ninguno entienda el habla del otro.
8 Así los esparció YHWH de allí sobre la superficie de toda la tierra; y dejaron de edificar la ciudad.
9 Por eso se le llamó Bavel Confusión, porque allí confundió YHWH el idioma de toda la tierra; y de allí los dispersó YHWH sobre la superficie de toda la tierra.
10 Esta es la sucesión de Shem: Shem tenía 100 años de edad cuando procreó a Arpakhshad, dos años después del Diluvio.
11 Después del nacimiento de Arpakhshad, Shem vivió 500 años y procreó hijos e hijas.
12 Cuando Arpakhshad llevaba de vida treinta y cinco años, procreó a Shélaj.
13 Después del nacimiento de Shélaj, Arpakhshad vivió 403 años y procreó hijos e hijas.
14 Cuando Shélaj llevaba de vida treinta años, procreó a Éber.
15 Después del nacimiento de Éber, Shélaj vivió 403 años y procreó hijos e hijas.
16 Cuando Éber llevaba de vida treinta y cuatro años, procreó a Péleg.
17 Después del nacimiento de Péleg, Éber vivió 430 años y procreó hijos e hijas.
18 Cuando Péleg llevaba de vida treinta años, procreó a Reú.
19 Después del nacimiento de Reú, Péleg vivió 209 años y procreó hijos e hijas.
20 Cuando Reú llevaba de vida treinta y dos años, procreó a Serug.
21 Después del nacimiento de Serug, Reú vivió 207 años y procreó hijos e hijas.
22 Cuando Serug llevaba de vida treinta años, procreó a Najor.
23 Después del nacimiento de Najor, Serug vivió 200 años y procreó hijos e hijas.
24 Cuando Najor llevaba de vida veintinueve años, procreó a Téraj.
25 Después del nacimiento de Téraj, Najor vivió 119 años y procreó hijos e hijas.
26 Cuando Téraj llevaba de vida setenta años, procreó a Avram, Najor, y Jarán.
27 Ahora bien, esta es la sucesión de Téraj: Téraj procreó a Avram, a Najor, y a Jarán; y Jarán procreó a Lot.
28 Jarán murió en vida de su padre Téraj, en su tierra natal, Ur de los kasditas.
29 Avram y Najor tomaron esposas, la esposa de Avram se llamaba Saray, y la de Najor era Milkah, la hija de Jarán, el padre de Milkah e Yishkhah.
30 Ahora bien, Saray era estéril, no tenía hijos.
31 Téraj tomó a su hijo Avram, a su nieto Lot hijo de Jarán, y a su nuera Saray, la esposa de su hijo Avram, y salieron juntos de Ur de los kasditas hacia la tierra de Kenaan; pero cuando llegaron a Jarán, se establecieron allí.
32 Los días de Téraj llegaron a 205 años; y Téraj murió en Jarán.
1 YHWH le dijo a Avram: “Sal de tu tierra natal y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré.
2 Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; engrandeceré tu nombre, y serás una bendición.
3 Bendeciré a los que te bendigan y degradaré al que te maldiga; y todas las familias de la tierra se bendecirán por medio de ti”.
4 Avram salió como YHWH le había mandado, y Lot fue con él. Avram tenía setenta y cinco años de edad cuando salió de Jarán.
5 Avram tomó a su esposa Saray y a Lot, el hijo de su hermano, y toda la riqueza que habían acumulado, y las personas que habían adquirido en Jarán; y se dirigieron a la tierra de Kenaan. Cuando llegaron a la tierra de Kenaan,
6 Avram atravesó la tierra hasta el sitio de Shekhem, en la encina de Moreh. Los kenaanitas estaban entonces en la tierra.
7 YHWH se le apareció a Avram y le dijo; “Yo le asignaré esta tierra a tu linaje”. Y él edificó allí un altar a YHWH que se le había aparecido.
8 Desde allí se trasladó a la serranía al este de Betel y montó su carpa, con Betel al oeste y Ai al este; y edificó allí un altar a YHWH e invocó a YHWH por nombre.
9 Luego Avram viajó por etapas hacia el Néguev.
10 Hubo un hambre en la tierra, y Avram bajó a Mitsráyim a residir como extranjero allí, porque el hambre era severa en la tierra.
11 Cuando estaba por entrar a Mitsráyim, le dijo a su esposa Saray: “Yo sé que tú eres una mujer hermosa.
12 Si los mitsritas te ven y piensan que eres mi esposa, me matarán a mí y te dejarán a ti viva.
13 por favor, di que eres mi hermana, para que no me pase nada por causa tuya, y que siga con vida gracias a ti”.
14 Cuando Avram entró a Mitsráyim, los mitsritas vieron que la mujer era hermosísima.
15 Los cortesanos del Paroh la alabaron delante de él, y llevaron a la mujer al palacio del Paroh.
16 Y en atención a ella le fue bien a Avram; adquirió ovejas, bueyes, asnos, esclavos, esclavas, asnas y camellos.
17 Pero YHWH afligió al Paroh y a su familia con fuertes plagas por causa de Saray, la esposa de Avram.
18 El Paroh mandó buscar a Avram y le dijo: “¡Mira lo que me has hecho! ¿Por qué no me dijiste que ella era tu esposa?
19 ¿Por qué dijiste que era tu hermana, dando lugar a que yo la tomara como esposa? Bueno, aquí tienes a tu esposa; tómala y márchate”.
20 Y el Paroh puso unos hombres a cargo de él, y lo despacharon con su esposa y todo lo que poseía.
1 Desde Mitsráyim Avram subió al Néguev, con su esposa y todo lo que poseía, junto con Lot.
2 Ahora bien, Avram era muy rico en ganado, plata y oro.
3 Y se trasladó por etapas desde el Néguev hasta Betel, al lugar donde había estado primeramente su carpa, entre Betel y Ai,
4 el lugar del altar que él había edificado al principio; y allí Avram invocó a YHWH por nombre.
5 Lot, quien fue con Avram, tenía también rebaños y manadas y carpas,
6 de modo que el terreno no podía mantenerlos mientras estuvieran juntos; porque sus posesiones eran tan grandes que no podían continuar juntos.
7 Y hubo disputas entre los pastores de las manadas de Avram y los de las manadas de Lot. –Los kenaanitas y los perezitas habitaban entonces en el país–.
8 Avram le dijo a Lot: “Que no haya contienda entre tú y yo, entre mis pastores y los tuyos, porque somos parientes.
9 ¿No está todo el país delante de ti? Separémonos: si tú vas a la izquierda yo iré a la derecha; y si tú vas a la derecha yo iré a la izquierda”.
10 Lot miró a su alrededor y vio lo bien regada que estaba toda la llanura del Yardén, esto fue antes de que YHWH destruyera a Sedom y a Amorah, toda ella, hasta Zoar, como el huerto de YHWH, como la tierra de Mitsráyim.
11 De modo que Lot escogió para sí toda la llanura del Yardén, y viajó hacia el este. Así se separaron uno del otro;
12 Avram se quedó en la tierra de Kenaan, mientras que Lot se estableció en las ciudades de la llanura, montó sus carpas cerca de Sedom.
13 Ahora bien, los habitantes de Sedom eran pecadores muy malvados contra YHWH.
14 Y YHWH le dijo a Avram, después que Lot se retiró de él: “Levanta la vista y mira desde donde estás, al norte y al sur, al este y al oeste,
15 porque te doy toda la tierra que ves, a ti y a tu linaje para siempre.
16 Haré a tu linaje como el polvo de la tierra, de modo que si alguien puede contar el polvo de la tierra, entonces también tu linaje podrá contarse.
17 Levántate, camina por el país, a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo doy”.
18 Y Avram mudó su carpa, y vino a vivir en la encina de Mamré, que está en Jebrón; y edificó allí un altar a YHWH.
1 Un día, cuando el rey Amrafel de Shinar, el rey Aryokh de Elasar, el rey Kedorlaómer de Elam y el rey Tidal de Goyim
2 le hicieron la guerra al rey Bera de Sedom, al rey Birshá de Amorah, al rey Shinab de Admah, al rey Sheméber de Tseboyim, y al rey de Bela, que es Tsóar,
3 todos los últimos unieron fuerzas en el Valle de Sidim, ahora el Mar Salado.
4 Por doce años habían servido a Kedorlaómer, y en el año decimotercero se rebelaron.
5 En el año decimocuarto vinieron Kedorlaómer y los reyes que estaban con él, y derrotaron a los refaím en Ashterot Qarnáyim, a los zuzim en Jam, a los emim en Saweh Quiryatáyim,
6 y a los joritas en la serranía de Seír hasta El Parán, que queda por el desierto.
7 Cuando regresaban entraron a En Mishpat, que es Qadesh, y subyugaron todo el territorio de los amaleqitas, y también de los emoritas que habitaban en Hatsatsón Tamar.
8 Entonces el rey de Sedom, el rey de Amorah, el rey de Admah, el rey de Tseboyim, y el rey de Bela, que es Tsóar, salieron y se enfrascaron en una batalla en el Valle de Sidim.
9 El rey Kedorlaómer, de Elam, el rey Tidal de Goyim, el rey Amrafel de Shinar, y el rey Aryokh de Elasar – cuatro reyes contra aquéllos cinco.
10 Sucedió que el Valle de Sidim estaba lleno de hoyos de brea; y los reyes de Sedom y Amorah, en su huida, se cayeron en ellos, mientras los restantes escaparon a la serranía.
11 [Los invasores] se apropiaron de toda la riqueza de Sedom y Amorah y de todas sus provisiones, y siguieron su camino.
12 También se llevaron a Lot, el hijo del hermano de Avram, y sus posesiones, y se marcharon; porque este se había radicado en Sedom.
13 Un fugitivo le llevó la noticia a Avram el hebreo, quien vivía en la encina de Mamré el emorita, pariente de Eshkhol y Aner, quienes eran aliados de Avram.
14 Cuando Avram se enteró de que habían tomado cautivo a su pariente, reunió a sus retenes, nacidos en su familia, que eran trescientos diez y ocho, y emprendió una persecución hasta Dan.
15 Por la noche, él y sus servidores se desplegaron contra ellos y los derrotaron; y los persiguió hasta Hobah, que queda al norte de Daméseq.
16 Recuperó todas las posesiones; también recuperó a su pariente Lot y todas sus posesiones, y a las mujeres y al resto de la gente.
17 Cuando regresó de derrotar a Kedorlaómer y a los reyes que lo acompañaban, el rey de Sedom salió a recibirlo en el Valle de Shaweh, que es el Valle del Rey.
18 Y el rey Malki-tsédeq de Salem sacó pan y vino; él era un sacerdote de 'El-Elyón el Poderoso Supremo.
19 Lo bendijo diciendo: “Bendito sea Avram de 'El-Elyón, Creador de cielo y tierra.
20 Y bendito sea 'El-Elyón, quien ha entregado a tus enemigos en tus manos”. Y [Avram] le dio una décima parte de todo.
21 Luego el rey de Sedom le dijo a Avram: “Dame a las personas y toma las posesiones para ti”.
22 Pero Avram le dijo al rey de Sedom: “Le juro a YHWH, 'El-Elyón, Creador de cielo y tierra,
23 que no tomaré siquiera el cordón de una sandalia de lo que te pertenece; no dirás que tú fuiste quien me enriqueció.
24 Para mí, nada más que lo que han usado mis servidores; en cuanto a la parte de los hombres que fueron conmigo –Aner, Eshkhol y Mamré– que tomen su parte”.
1 Algún tiempo después, vino la palabra de YHWH a Avram en una visión. Dijo: “No temas, Avram, yo soy un escudo para ti; tu recompensa será muy grande”.
2 Pero Avram dijo: “Soberano YHWH, ¿qué podrás darme, viendo que voy a morir sin hijos, y el que está a cargo de mi casa es Eliézer de Daméseq”.
3 Avram agregó: “Ya que tú no me has dado linaje, mi mayordomo será mi heredero”.
4 Vino a él la palabra de YHWH en respuesta: “Ese no será tu heredero; nadie más que tu propio hijo será tu heredero”.
5 Lo llevó afuera y le dijo: “Mira al cielo y cuenta las estrellas, si puedes contarlas”. Y añadió: “Así será tu linaje”.
6 Y porque puso su confianza en YHWH, Él se lo contó por justicia.
7 Entonces le dijo: “Yo soy YHWH, que te saqué de Ur de los kasditas para asignarte esta tierra como posesión”.
8 Y él dijo: “Adonay YHWH, ¿cómo sabré que voy a poseerla?”
9 Él le respondió: “Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un cordero de tres años, una tórtola y un ave joven”.
10 Él le trajo todo esto y los cortó en dos, poniendo cada mitad frente a la otra, pero no cortó el ave.
11 Las aves de rapiña venían sobre los cadáveres, y Avram las espantaba.
12 Cuando el sol estaba para ponerse, le vino un profundo sueño a Avram, y un terror grande y oscuro bajó sobre él.
13 Y le dijo a Avram: “Sabe bien que tu linaje será extranjero en una tierra que no es suya, y serán oprimidos y esclavizados por cuatrocientos años;
14 pero yo ejecutaré juicio sobre la nación a la que ellos le sirvan, y al final saldrán libres con una gran riqueza.
15 En cuanto a ti, tú irás con tus padres en paz; serás sepultado a una edad muy avanzada.
16 Y regresarán aquí en la cuarta generación, porque la maldad de los emoritas no se ha completado aún”.
17 Cuando se puso el sol y se hizo muy oscuro, apareció un horno humeante, y una antorcha llameante que pasaba por entre las mitades.
18 En aquel día YHWH hizo una alianza con Avram, diciendo: “A tu linaje le asigno esta tierra, desde el río de Mitsráyim hasta el gran río, el río Perat:
19 los kinitas, los kenizitas, los qadmonitas,
20 los jititas, los perezitas, los refaím,
21 los emoritas, los kenaanitas, los guirgashitas y los yevusitas”.
1 Saray, la esposa de Avram, no le había dado hijos.Ella tenía una criada mitsrita llamada Hagar.
2 Y saray le dijo a Avram: “Mira, YHWH me ha privado de dar a luz. Únete a mi criada; tal vez yo tenga hijos por medio de ella”. Y Avraham le hizo caso al pedido de Saray.
3 Así que Saray, la esposa de Avram, tomó a su criada, Hagar la mitsrita –después de haber vivido Avram diez años en la tierra de Kenaan– y se la dio a su esposo Avram como esposa.
4 Él cohabitó con Hagar y esta concibió; y cuando ella vio que había concebido, su ama quedó rebajada en su estima.
5 Y Saray le dijo a Avram: “¡El mal que se me ha hecho es culpa tuya! Yo misma puse a mi servidora en tus brazos; ahora que ella ve que está encinta, yo he quedado rebajada en su estima. ¡Que YHWH decida entre tú y yo!”
6 Avram le dijo a Saray: “Tu servidora está en tus manos. Trátala como mejor te parezca”. Entonces Saray la trató duramente, y ella se le escapó.
7 Un mensajero de YHWH la encontró junto a un manantial de agua en el desierto, el manantial del camino que va a Shur,
8 y le dijo: “Hagar, esclava de Saray, ¿de dónde has venido, y a dónde vas? Y ella dijo: “Estoy huyendo de mi ama Saray”.
9 Y el mensajero de YHWH le dijo: “Vuelve a tu ama, y sométete bajo su mando”.
10 El mensajero de YHWH le dijo además: “Yo aumentaré grandemente tu linaje, y serán demasiados para contarlos”.
11 El mensajero de YHWH agregó: “Mira, tú estás embarazada y tendrás un hijo; lo llamarás Yishmael Elohim se fija, porque YHWH se ha fijado en tu sufrimiento.
12 Él será un hombre como asno salvaje; su mano contra todos, y la mano de todos contra él; habitará al margen de todos sus parientes”.
13 Y ella llamó a YHWH que le habló: “Tú eres 'El-Roí” el Poderoso ve, con lo cual quiso decir: “¡He seguido viendo después que él me vio!”
14 Por eso el pozo se llamó Beer-lajai-roí Pozo del viviente que me ve –queda entre Qadesh y Béred.
15 Hagar le dio un hijo a Avram, y Avram llamó al hijo que le dio Hagar Yishmael.
16 Avram tenía ochenta y seis años de edad cuando Hagar le dio a Yishmael.
1 Cuando Avram tenía noventa y nueve años, YHWH se le apareció y le dijo: “Yo soy 'El-Shaday el Poderoso Omnipotente. Camina en mis caminos y sé sin tacha.
2 Yo estableceré mi alianza entre tú y yo, y te haré extremadamente numeroso”.
3 Avram se tiró sobre su rostro; y Elohim le dijo además:
4 “En cuanto a mí, este es mi alianza contigo: Tú serás el padre de una multitud de naciones.
5 Y no te llamarás más Avram Padre Exaltado, sino que te llamarás Avraham Padre de Muchos, porque yo te hago el padre de una multitud de naciones.
6 Te haré extremadamente fértil, y haré naciones de ti; y reyes saldrán de ti.
7 Mantendré mi alianza contigo y con tu linaje por venir, como una alianza eterna a través de las edades, de ser un Elohim para ti y para tu linaje venidero.
8 La tierra en la que moras como extranjero te la asigno a ti y a tu linaje por venir, toda la tierra de Kenaan, como propiedad perpetua. Yo seré el Elohim de ellos”.
9 Elohim le dijo además a Avraham: “En cuanto a ti, tú y tu linaje por venir a través de los siglos cumplirán mi alianza.
10 Esta será mi alianza contigo y con tu linaje que vendrá, la cual ustedes cumplirán: todo varón entre ustedes se circuncidará.
11 Ustedes circuncidarán la carne de su prepucio, y esa será la señal de mi alianza entre ustedes y yo.
12 Y a través de las generaciones, a todo varón entre ustedes lo circuncidarán a la edad de ocho días. En cuanto al esclavo nacido en la familia y al comprado de un extraño,
13 deben circuncidarse, el nacido en la familia y el comprado por igual. Así estará mi alianza marcada en su carne como un convenio perpetuo.
14 Y si algún varón que no esté circuncidado se niega a circuncidar la carne de su prepucio, esa persona será cortada de su raza; ha quebrantado mi alianza”.
15 Y Elohim le dijo a Avraham: “En cuanto a tu esposa Saray, no la llamarás Saray, sino que se llamará Sarah.
16 Yo la bendeciré; de hecho, te voy a dar un hijo por medio de ella. La bendeciré de modo que dé origen a naciones; gobernantes de pueblos saldrán de ella”.
17 Avraham se tiró sobre su rostro y se rió mientras se decía: “¿Le podrá nacer un niño a un viejo de cien años, o podrá Sarah tener un hijo a los noventa?”
18 Y Avraham le dijo a ha'Elohim: “¡Oh sí, que Yishmael pueda vivir mediante tu favor!”
19 Elohim dijo: “Sin embargo, Sarah tu esposa te dará un hijo, y lo llamarás Yitsjaq Risa; y yo mantendré mi alianza con él como una alianza perpetua para su linaje por venir.
20 En cuanto a Yishmael, te he escuchado; lo bendeciré; lo haré fértil y extremadamente numeroso. Él será padre de doce caudillos, y haré de él una gran nación.
21 Pero mi alianza la mantendré con Yitsjaq, el que te dará Sarah para este tiempo el año que viene”.
22 Y cuando acabó de hablar con Avraham, Elohim se retiró.
23 Entonces Avraham tomó a su hijo Yishmael, y a todos sus esclavos nacidos en la familia, y a todos los que había comprado, a todo varón en la familia de Avraham, y circuncidó la carne de sus prepucios aquel mismo día, como Elohim le había dicho.
24 Avraham tenía noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio,
25 y su hijo Yishmael tenía trece años cuando le circuncidaron la carne de su prepucio.
26 Así Avraham y su hijo Yishmael se circuncidaron aquel mismo día;
27 y toda su familia, sus esclavos nacidos en casa y los que habían sido comprados de extraños, se circuncidaron con él.
1 YHWH se le apareció [a Avraham] en la encina de Mamré; estaba sentado a la entrada de la carpa cuando el día calentaba.
2 Al levantar la vista vio a tres hombres de pie cerca de él. Tan pronto los vio corrió desde la entrada de la carpa para saludarlos, e inclinándose hasta el suelo
3 dijo: “Mis patrones, si tienen la bondad, no se retiren de su servidor.
4 Permitan que se traiga un poco de agua para que se laven los pies y se recuesten bajo el árbol.
5 Y déjenme prepararles un bocado de comida para que se reconforten; entonces podrán seguir –ya que han pasado por el camino de su servidor”. Ellos respondieron: “Haz como has dicho”.
6 Avraham se apresuró a ir a la carpa de Sarah y dijo: “¡Pronto, unos veinte kilos de la mejor harina! ¡Amásenla y hagan tortas!”
7 Entonces Avraham corrió a la manada, tomó un becerro, tierno y selecto, y se lo entregó a un muchacho sirviente, quien se apresuró a prepararlo.
8 Tomó mantequilla y leche, y el becerro que habían preparado, y los puso delante de ellos; y los esperó debajo del árbol mientras ellos comían.
9 Ellos le preguntaron: “¿Dónde está tu esposa Sarah?” Y él respondió: “Allá, en la carpa”.
10 Entonces uno dijo: “Yo volveré a ti el año que viene, ¡y tu esposa Sarah tendrá un hijo!” Sarah estaba escuchando a la entrada de la carpa, que quedaba detrás de él.
11 Sucedió que Avraham y Sarah estaban viejos, avanzados en edad; Sarah había cesado de tener los períodos de la mujer.
12 Así que Sarah se rió para sus adentros, diciendo: “Ahora que estoy seca, ¿voy a tener disfrute –con mi esposo tan viejo?”.
13 Entonces YHWH le dijo a Avraham: “¿Por qué se rió Sarah, diciendo: ‘¿Tendré de veras un hijo, como soy de vieja?’
14 ¿Hay algo demasiado difícil para YHWH? Yo volveré a ti a su tiempo el año que viene, y Sarah tendrá un hijo”.
15 Sarah mintió diciendo: “Yo no me reí”, porque estaba asustada. Pero él respondió: “Tú te reíste”.
16 Los hombres partieron de allí y miraron hacia Sedom, mientras Avraham caminaba con ellos para despedirlos.
17 Ahora bien, YHWH había dicho: “¿Ocultaré de Avraham lo que voy a hacer,
18 siendo que Avraham se va a convertir en una nación grande y populosa y todas las naciones de la tierra se bendecirán por medio de él?
19 Porque yo lo he escogido, para que instruya a sus hijos y a su posteridad a observar el camino de YHWH haciendo lo que es justo y correcto, para que YHWH le cumpla a Avraham lo que le ha prometido”.
20 Entonces YHWH dijo: “¡La injuria de Sedom y Amorah es tan grande, y tan grave su pecado!
21 Voy a bajar a ver si en verdad han actuado según el clamor que me ha llegado; y si no, tomaré nota”.
22 Los hombres se dirigieron de allí a Sedom, mientras Avraham se quedó de pie ante YHWH.
23 Avraham se adelantó a preguntar: “¿Exterminarás al justo junto con el malvado?
24 ¿Qué tal si hubieran cincuenta justos en la ciudad; arrasarías entonces el lugar y no lo perdonarías por los cincuenta justos que hay en él?
25 ¡Lejos esté de ti el hacer tal cosa, traer la muerte sobre el justo igual que sobre el malvado, de modo que le vaya igual al justo que al malvado! ¡Lejos esté de ti! ¿No actuará con justicia el Juez de toda la tierra?”
26 Y YHWH respondió: “Si encuentro en la ciudad de Sedom cincuenta justos, perdonaré todo el lugar por ellos”.
27 Avraham habló de nuevo: “Ahora me aventuro a hablarle a YHWH, yo que no soy más que polvo y ceniza:
28 ¿Qué tal si de los cincuenta faltaran cinco? ¿Destruirías todo el lugar por falta de cinco?” Y él respondió: “No lo destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco”.
29 Pero él le habló otra vez y dijo: “¿Qué tal si se encuentran allí cuarenta?” Y él respondió: “No lo haría por amor a los cuarenta”.
30 Entonces dijo: “No se enoje YHWH si prosigo; ¿Qué tal si se encuentran allí treinta?” Y él dijo: “No lo haré si encuentro allí treinta”.
31 Y continuó: “Me aventuro de nuevo a hablarle a YHWH: ¿Qué tal si se encuentran allí veinte?” Y él contestó: “No la destruiría, por amor a los veinte”.
32 Y dijo: “No se enoje YHWH si hablo una última vez: ¿Qué tal si se encuentran allí diez?” Y él respondió: “No la destruiría, por amor a los diez”.
33 Cuando YHWH acabó de hablar con Avraham, se retiró; y Avraham regresó a su lugar.
1 Los dos mensajeros llegaron a Sedom al anochecer, cuando Lot se hallaba sentado a la puerta de Sedom. Cuando Lot los vio, se levantó para saludarlos e, inclinándose con el rostro hacia el suelo,
2 dijo: “Por favor, caballeros, vengan a la casa de su servidor para que pasen la noche y se laven los pies; después podrán proseguir su camino temprano”. Pero ellos dijeron: “No, pasaremos la noche en la plaza”.
3 Pero él les insistía fuertemente, de modo que ellos se fueron con él y entraron a su casa. Él les preparó una fiesta y preparó [panes] inleudos, y ellos comieron.
4 Todavía no se habían acostado, cuando los habitantes del pueblo –los hombres de Sedom, jóvenes y viejos, todos hasta el último hombre– se reunieron alrededor de la casa.
5 Y le gritaron a Lot y le dijeron: “¿Dónde están los hombres que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que intimemos con ellos”.
6 Entonces Lot salió a donde ellos a la entrada, cerró la puerta tras él,
7 y dijo: “Les suplico, amigos míos, que no cometan semejante maldad.
8 Miren, yo tengo dos hijas que no se han unido con hombre. Permítanme traérselas, y podrán hacerles lo que les plazca; pero no les hagan nada a estos hombres, ya que ellos están al amparo de mi techo”.
9 Pero ellos dijeron: “¡Quítate!” Y agregaron: “Este vino aquí como extranjero, ¡y ya actúa como juez! Ahora te vamos a hacer peor a ti que a ellos”. Y empezaron a empujar a Lot, y se adelantaron para romper la puerta.
10 Pero los hombres alargaron las manos y halaron a Lot para dentro de la casa con ellos, y cerraron la puerta.
11 Y a la gente que estaba a la entrada de la casa, viejos y jóvenes, los cegaron con una luz enceguecedora, de modo que no podían encontrar la puerta.
12 Entonces los hombres le dijeron a Lot: “¿A quién más tienes aquí? A tus yernos, a tus hijos e hijas, o a cualquiera que tengas en la ciudad, sácalos de este lugar.
13 Porque estamos a punto de destruir este lugar; pues el clamor contra ellos delante de YHWH se ha vuelto tan grande que YHWH nos ha enviado a destruirlo”.
14 Así que Lot salió y les habló a sus yernos, los que se habían casado con sus hijas, y les dijo: “Levántense, vámonos de este lugar, porque YHWH está a punto de destruir la ciudad”. Pero a sus yernos les pareció que bromeaba.
15 Cuando rompía el alba, los mensajeros urgieron a Lot, diciéndole: “Levántate, toma a tu esposa y las dos hijas que te quedan, no vayas a resultar aniquilado por culpa de la maldad de esta ciudad”.
16 Todavía él se retrasaba. Así que los hombres le agarraron la mano, y las manos de su esposa y sus dos hijas –por la misericordia de YHWH para con él– y lo sacaron y lo dejaron en las afueras de la ciudad.
17 Después que lo llevaron afuera, uno dijo: “¡Escapa por tu vida! No mires atrás, ni te detengas en ninguna parte de la llanura; huye a los montes, no sea que resultes aniquilado”.
18 Pero Lot les dijo: “¡Oh no, YHWH,
19 Tú has sido muy bondadoso con tu servidor, y me has demostrado tanta bondad al salvarme la vida; pero no puedo huir a las montañas, no vaya a ser que el desastre me alcance y muera.
20 Mira, aquel pueblo está bastante cerca para huir allá, y es pequeño; déjame huir allá, pues es pequeño, para salvar mi vida”.
21 Él respondió: “Muy bien, te concederé este favor también, y no aniquilaré el pueblo del que has hablado.
22 Apresúrate, huye allá, que no puedo hacer nada hasta que hayas llegado allá”. De ahí que el pueblo se llegó a conocer como Tsóar Pequeño.
23 Cuando el sol iba subiendo sobre la tierra y Lot entraba a Tsóar,
24 YHWH hizo llover sobre Sedom y Amorah un fuego sulfuroso de YHWH desde el cielo.
25 Aniquiló aquellas ciudades y toda la llanura, y a todos los habitantes de las ciudades y la vegetación del suelo.
26 La esposa de Lot miró hacia atrás, y allí mismo se convirtió en un pilar de sal.
27 A la mañana siguiente, Avraham se apresuró a ir al lugar donde había estado delante de YHWH,
28 y, mirando hacia Sedom y Amorah y toda la tierra de la llanura, vio el humo de la tierra que subía como el humo de un horno.
29 Así fue como, cuando Elohim destruyó las ciudades de la llanura y aniquiló las ciudades donde habitaba Lot, Elohim tuvo en mente a Avraham y quitó a Lot del medio del desastre.
30 Lot subió de Tsóar y se estableció en la serranía, con sus dos hijas, porque tenía miedo de habitar en Tsóar; y él y sus dos hijas vivían en una cueva.
31 Un día la mayor le dijo a la menor: “Nuestro padre está viejo, y no hay un hombre en la tierra que haga pareja con nosotras como lo hace todo el mundo.
32 Ven, hagamos que nuestro padre beba vino, y acostémonos con él, para que podamos preservar descendencia mediante nuestro padre”.
33 Esa noche hicieron que su padre bebiera vino, y la mayor entró y se acostó con él; él no supo cuándo ella se acostó ni cuándo se levantó.
34 Al día siguiente, la mayor le dijo a la menor: “Mira, me acosté con Papá anoche; hagámoslo beber vino otra vez esta noche, para que vayas y te acuestes con él, para que preservemos la vida mediante nuestro padre”.
35 Esa noche también hicieron que su padre bebiera vino, y la menor fue y se acostó con él; él no supo cuándo ella se acostó ni cuándo se levantó.
36 Así las dos hijas de Lot quedaron embarazadas de su padre.
37 La mayor tuvo un hijo y lo llamó Moav De mi Padre; él fue el padre de los Moavitas de hoy.
38 La menor también tuvo un hijo, y lo llamó Ben Amí Hijo de mi Pueblo; él fue el padre de los amonitas de hoy.
1 Avraham viajó de allí a la región del Néguev y se estableció entre Qadesh y Shur. Mientras residía como extranjero en Guerar,
2 Avraham decía de Sarah que era su hermana. Así que el rey Avimélekh de Guerar hizo traer a Sarah ante él.
3 Pero Elohim vino a Avimélekh en un sueño de noche y le dijo: “Vas a morir por causa de la mujer que has tomado, porque es una mujer casada”.
4 Ahora bien, Avimélekh no la había tocado. Y dijo: “Oh YHWH, ¿vas a matar gente aunque sea inocente?”
5 Él mismo me dijo que era su hermana. Y ella también dijo que él era su hermano. Cuando hice esto, mi corazón estaba inocente y mis manos limpias”.
6 Y ha'Elohim le dijo en el sueño: “Yo sé que hiciste esto con un corazón inocente, y por eso te evité que pecaras contra mí. Por eso fue que no te permití tocarla.
7 Por lo tanto, devuélvele la esposa al hombre; ya que él es profeta, intercederá por ti para salvar tu vida. Si no se la devuelves, sabe que morirás, tú y todos los tuyos”.
8 Temprano a la mañana siguiente, Avimélekh llamó a sus servidores y les contó todo lo que había sucedido; y los hombres se asustaron muchísimo.
9 Entonces Avimélekh hizo comparecer a Avraham y le dijo: “¿Qué nos has hecho? ¿Qué mal he hecho yo para que traigas tan grande culpa sobre mí y sobre mi reino? Tú me has hecho algo que no debe hacerse”.
10 Y Avimélekh demandó de Avraham: “¿Cuál era entonces tu propósito al hacer esto?”
11 Avraham dijo: “Yo pensé: Seguramente no hay respeto a Elohim en este lugar, y me matarán por interés en mi esposa.
12 Y además, ella en verdad es mi hermana, hija de mi padre aunque no de mi madre; y se hizo esposa mía.
13 Así, cuando Elohim me hizo vagar lejos de la casa de mi padre, yo le dije: ‘Este es el favor que te voy a pedir: en cualquier lugar a donde vayamos, di que soy tu hermano.’”
14 Avimélekh tomó ovejas y bueyes, y esclavos y esclavas, y se los regaló; y le devolvió a su esposa Sarah.
15 Y Avimélekh dijo: “Mira, mi país está delante de ti; establécete donde te plazca”.
16 Y a Sarah le dijo: “Aquí le doy a tu hermano mil piezas de plata; esto te servirá de vindicación delante de todos los que están contigo, y tú quedas limpia delante de todos”.
17 Avraham entonces oró a ha'Elohim, y Elohim sanó a Avimélekh y a su esposa y a sus esclavas, de modo que pudieron tener hijos;
18 porque YHWH había cerrado todo vientre de la familia de Avimélekh por motivo de Sarah, la esposa de Avraham.
1 YHWH tomó nota de Sarah como había prometido, y YHWH hizo por Sarah como había hablado.
2 Sarah concibió y le dio un hijo a Avraham en su ancianidad, en el tiempo del que había hablado Elohim.
3 Avraham llamó al hijo recién nacido que le había dado Sarah, Yitsjaq.
4 Y cuando su hijo Yitsjaq tenía ocho días, Avraham lo circuncidó, como Elohim le había ordenado.
5 Avraham tenía ya cien años cuando le nació su hijo Yitsjaq.
6 Sarah dijo: “Elohim me ha hecho reír; todo el que lo oiga se reirá conmigo”.
7 Y agregó; “¡Quién le hubiera dicho a Avraham que Sarah amamantaría hijos! Sin embargo le he dado un hijo en su vejez”.
8 El niño creció y lo destetaron, y Avraham hizo una gran fiesta el día en que fue destetado.
9 Sarah vio que el hijo que Hagar la mitsrita le había dado a Avraham se burlaba.
10 Y le dijo a Avraham: “Echa fuera a esa esclava y a su hijo, porque el hijo de esa esclava no compartirá la herencia con mi hijo Yitsjaq”.
11 El asunto angustió mucho a Avraham, porque se trataba de un hijo suyo.
12 Pero Elohim le dijo a Avraham: “No te angusties por el muchacho ni por tu esclava; en cuanto a lo que te dice Sarah, haz lo que te diga, porque es mediante Yitsjaq que se perpetuará tu linaje.
13 En cuanto al hijo de la esclava, haré de él una nación también, porque él es tu descendencia”.
14 Temprano a la mañana siguiente Avraham tomo un poco de pan y un odre de agua, y se los dio a Hagar. Se los puso en el hombro, junto con su hijo, y la despidió. Y ella se puso a vagar por el desierto de Beer Sheba.
15 Cuando se le acabó el agua del odre, ella dejó al niño debajo de uno de los arbustos,
16 y fue a sentarse a la distancia, a un tiro de arco, porque pensaba ella: “No quiero ver cuando muera el niño”. Y sentada así a la distancia, alzó la voz a llorar.
17 Elohim oyó la voz del muchacho, y un mensajero de Elohim llamó a Hagar desde el cielo y le dijo: “¿Qué te preocupa, Hagar? No temas, que Elohim ha atendido la voz del muchacho donde está.
18 Ven, levanta al muchacho y tómalo de la mano, que yo haré de él una gran nación”.
19 Entonces Elohim le abrió los ojos y ella vio un pozo de agua. Ella fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.
20 Elohim estaba con el muchacho y este creció; habitó en los desiertos y se hizo arquero.
21 Vivía en el desierto de Parán; y su madre le consiguió una esposa de la tierra de Mitsráyim.
22 En aquel tiempo Avimélekh fue con Pikol, el jefe de sus tropas, y le dijo a Avraham: “Elohim está contigo en todo lo que haces.
23 Así que júrame aquí por Elohim que no tratarás falsamente conmigo ni con mis amigos y parientes, sino que tratarás conmigo y con el país en el que has residido como extranjero tan lealmente como he tratado yo contigo”.
24 Y Avraham dijo: “Lo juro”.
25 Entonces Avraham le reprochó a Avimélekh por el pozo de agua que los servidores de Avimélekh le habían arrebatado.
26 Pero Avimélekh dijo: “Yo no sé quién hizo eso; tú no me lo dijiste, ni había oído de eso hasta el día de hoy”.
27 Avraham tomó ovejas y bueyes y se los dio a Avimélekh, y los dos hicieron un convenio.
28 Avraham entonces apartó siete ovejas del rebaño,
29 y Avimélekh le dijo a Avraham: “¿Qué significan esas siete ovejas que has puesto aparte?”
30 Él respondió: “Vas a aceptarme estas siete ovejas como prueba de que yo cavé este pozo”.
31 Desde entonces se llamó aquel lugar Beer Sheba Pozo del Juramento, porque allí hicieron los dos un juramento.
32 Después que concluyeron el convenio en Beer Sheba, Avimélekh y Pikol, el jefe de sus tropas, se retiraron y volvieron a la tierra de los pelishtinos.
33 [Avraham] plantó un tamarisco en Beer Sheba, e invocó allí el nombre de YHWH, 'El-Olam el Poderoso Eterno.
34 Y Avraham residió durante mucho tiempo en la tierra de los pelishtinos.
1 Algún tiempo después, ha'Elohim puso a prueba a Avraham. Le dijo: “Avraham”, y él contestó: “Aquí estoy”.
2 Y dijo: “Toma a tu hijo único, a Yitsjaq, a quien amas, y ve a la tierra de Moriah, y ofrécelo allí como ofrenda quemada en uno de los montes que te mostraré”.
3 Así que temprano a la mañana siguiente, Avraham aparejó su asno y llevó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Yitsjaq. Partió la leña para la ofrenda quemada, y se dirigió al lugar del que le había hablado ha'Elohim.
4 Al tercer día Avraham miró y alcanzó a ver el lugar en la distancia.
5 Entonces Avraham dijo a sus servidores: “Ustedes quédense aquí con el asno. El muchacho y yo subiremos allá; adoraremos y volveremos a ustedes”.
6 Avraham tomó la leña para la ofrenda quemada y se la puso encima a su hijo Yitsjaq. El mismo tomó el fuego y el cuchillo; y los dos caminaron juntos.
7 Entonces Yitsjaq le dijo a su padre: “¡Padre!” y él respondió: “Sí, hijo mío”. Y él preguntó: “Aquí están el fuego y la leña, pero ¿dónde está la oveja para la ofrenda quemada?”
8 Y Avraham dijo: “Elohim proveerá una oveja para Su ofrenda quemada, hijo mío”. Y los dos siguieron caminando juntos.
9 Llegaron al lugar que ha'Elohim le había indicado. Avraham edificó allí un altar; bajó la leña; ató a su hijo Yitsjaq; lo puso sobre el altar, encima de la leña.
10 Y Avraham tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.
11 Entonces un mensajero de YHWH lo llamó desde el cielo: “¡Avraham! ¡Avraham!” Y él respondió: “Aquí estoy”.
12 Y le dijo: “No levantes la mano contra el muchacho, ni le hagas nada. Porque ya sé que respetas a Elohim, pues no me has negado a tu hijo único”.
13 Cuando Avraham levantó la vista, su mirada se posó en un carnero que estaba atrapado en la espesura por los cuernos. Así que Avraham fue y tomó el carnero y lo presentó como ofrenda quemada en lugar de su hijo.
14 Y Avraham llamó aquel sitio YHWH Yiréh YHWH proveerá, de ahí el presente dicho: “En el monte de YHWH se provee”.
15 El mensajero de YHWH llamó desde el cielo a Avraham por segunda vez,
16 y le dijo: “Juro por mí mismo, declara YHWH: que por cuanto has hecho esto y no has retenido a tu hijo único,
17 yo pondré mi bendición sobre ti y haré a tus descendientes tan numerosos como las estrellas del cielo y las arenas de la playa; y tus descendientes se apoderarán de las puertas de sus enemigos.
18 Todas las naciones de la tierra se bendecirán por medio de tus descendientes, porque tú has obedecido mi mandato”.
19 Avraham entonces regresó a sus servidores, y salieron juntos hacia Beer Sheba; y Avraham se quedó en Beer Sheba.
20 Algún tiempo después, le dijeron a Avraham: “Milkah también le ha dado hijos a tu hermano Najor:
21 Uts el primogénito, y Buz su hermano, y Qemuel el padre de Aram;
22 y Késed, Jazó, Pildash, Yidlaf, y Betuel” –
23 Betuel fue el padre de Rivqah. Estos ocho le dio Milkah a Najor, el hermano de Avraham.
24 Y su concubina, que se llamaba Reumah, también le dio hijos: Tébaj, Gájam, Tájash, y Maakhah.
1 La vida de Sarah –el tiempo que duró– fue de ciento veintisiete años.
2 Sarah murió en Quiryat Arbá –ahora Jebrón– en la tierra de Kenaan; y Avraham procedió a hacer duelo por Sarah y a llorarla.
3 Entonces Avraham se levantó del lado de su difunta, y habló a los jititas, diciendo:
4 “Yo soy un extranjero residente entre ustedes; véndanme un lugar de sepultura, para poder darle sepultura a mi difunta”.
5 Y los jititas le respondieron a Avraham, diciéndole:
6 “Óiganos, patrón, usted es un príncipe de Elohim entre nosotros. Entierre a su difunta en el más selecto de nuestros lugares de sepultura; ninguno de nosotros le negará su lugar de sepultura para que entierre a su difunta”.
7 Entonces Avraham se inclinó ante la gente del país, los jititas,
8 y les dijo: “Si es su deseo que yo le dé sepultura a mi difunta, tienen que interceder por mí ante Efrón el hijo de Tsójar.
9 Que me venda la cueva de Makhpelah que él posee, que queda en la colindancia de su tierra. Que me la venda por el precio completo, para tener un lugar de sepultura entre ustedes”.
10 Efrón estaba presente entre los jititas; así que Efrón el jitita le respondió a Avraham a oídos de los jititas, de todos sus compueblanos, diciendo:
11 “No, patrón, escúcheme: yo le doy el campo y le doy la cueva que hay en él; se la doy en presencia de mi pueblo. Entierre a su difunta”.
12 Entonces Avraham se inclinó ante la gente del país,
13 y le habló a Efrón a oídos de la gente del país, diciendo: “¡Si tan sólo me oyera usted! Déjeme pagar el precio de la tierra; acéptemelo, para que entierre allí a mi difunta”.
14 Y Efrón le respondió a Avraham, diciéndole:
15 “¡Señor mío, escúcheme! Un pedazo de tierra que lo que vale son cuatrocientos ciclos de plata –¿qué es eso entre usted y yo? Vaya y entierre a su difunta”.
16 Avraham aceptó los términos de Efrón; le pagó a Efrón el dinero que había mencionado a oídos de los jititas –cuatrocientos shékels de plata a precio de mercado.
17 Así que la tierra de Efrón en Makhpelah, cerca de Mamré –el campo con su cueva y todos los árboles que hubiera en los confines de ese campo– pasaron
18 a ser propiedad de Avraham, en presencia de los jititas, de todos sus compueblanos.
19 Y entonces Avraham enterró a su esposa Sarah en la cueva del campo de Makhpelah, frente a Mamré ahora Jebrón en la tierra de Kenaan.
20 Así el campo con su cueva pasó de los jititas a Avraham, como lugar de sepultura.
1 Avraham estaba ya viejo, avanzado en edad, y YHWH lo había bendecido en todo.
2 Y Avraham le dijo al servidor mayor de su casa, que estaba a cargo de toda su propiedad: “Pon tu mano bajo mi muslo
3 y te haré jurar por YHWH el Elohim del cielo y el Elohim de la tierra, que no tomarás esposa para mi hijo de entre las hijas de los kenaanitas entre los cuales habito,
4 sino que irás a la tierra donde nací y conseguirás una esposa para mi hijo Yitsjaq”.
5 Y el servidor le dijo: “¿Y si la mujer no consiente en seguirme a esta tierra, deberé entonces llevar a su hijo a la tierra de la que usted viene?”
6 Avraham le contestó: “¡Bajo ningún concepto debes llevar a mi hijo allá!
7 YHWH, el Elohim del cielo, que me sacó de la casa de mi padre y de mi tierra natal, quien me prometió bajo juramento, diciendo: ‘Yo le asignaré esta tierra a tu linaje’ –él enviará a su mensajero delante de ti, y tú conseguirás de allá una esposa para mi hijo.
8 Y si la mujer no consiente en seguirte, entonces quedarás libre de este juramento que me has hecho; pero no lleves a mi hijo allá”.
9 Así que el servidor puso su mano bajo el muslo de su amo Avraham y le juró sobre este asunto.
10 Entonces el servidor tomó diez de los camellos de su amo y emprendió viaje, llevando consigo todos los regalos de su amo; y se dirigió a Aram Naharáyim, la ciudad de Najor.
11 Hizo arrodillar los camellos junto al pozo a las afueras de la ciudad, por la tarde, a la hora en que las mujeres vienen a sacar agua.
12 Y dijo: “Oh YHWH, Elohim de mi amo Avraham, concédeme éxito en este día, y trata con bondad a mi amo Avraham.
13 Aquí estoy junto al pozo mientras las hijas de los paisanos salen a sacar agua,
14 que la muchacha a quien yo le diga: ‘Por favor, baja tu cántaro para que yo beba,’ y que responda: ‘Beba usted, y también abrevaré a sus camellos’ –que sea esa la que tú has decretado para tu servidor Yitsjaq. En eso sabré yo que habrás tratado bondadosamente a mi amo”.
15 Apenas acabó de hablar, cuando Rivqah, que le nació a Betuel, el hijo de Milkah la esposa de Najor el hermano de Avraham, salió con su cántaro al hombro.
16 La muchacha era muy hermosa, una virgen a quien ningún hombre había tocado. Ella bajó al manantial, llenó su cántaro y subió.
17 El servidor corrió hacia ella y dijo: “Por favor, dame un trago de agua de tu cántaro”.
18 “Beba usted, patrón”, dijo ella, y enseguida bajó su cántaro y lo sostuvo para que él bebiera.
19 Cuando hubo bebido hasta saciarse, ella le dijo: “También sacaré para sus camellos, hasta que se sacien”.
20 Después de vaciar su cántaro en el estanque, corrió de vuelta al pozo a sacar más, y sacó para todos sus camellos.
21 El hombre, mientras tanto, se le quedaba mirando, preguntándose en silencio si YHWH le había dado éxito a su encomienda o no.
22 Cuando los camellos acabaron de beber, el hombre tomó un anillo de nariz en oro, que pesaba medio siclo, y dos brazaletes de oro para ella, que pesaban diez siclos.
23 Y le dijo: “Por favor, dime de quién eres hija. ¿Hay sitio en la casa de tu padre para que pasemos la noche?”
24 Ella respondió: “Yo soy hija de Betuel, el hijo que Milkah le dio a Najor”.
25 Y prosiguió: “Hay mucha paja y hierba en casa, y también lugar donde pasar la noche”.
26 El hombre se inclinó en homenaje a YHWH
27 y dijo: “Bendito sea YHWH, el Elohim de mi amo Avraham, que no le ha negado su firme fidelidad a mi amo. Pues YHWH me ha guiado en mi encomienda, a la casa de los parientes de mi amo”.
28 La doncella corrió y le contó todo esto a la familia de su madre.
29 Ahora bien, Rivqah tenía un hermano que se llamaba Laván. Laván corrió hacia el hombre que estaba en el pozo –
30 cuando vio el anillo de nariz y los brazaletes que su hermana tenía en los brazos, y cuando oyó a su hermana Rivqah contar lo que le había dicho el hombre. Llegó donde el hombre, que todavía estaba parado junto a sus camellos en el pozo,
31 y le dijo: “Entra, bendito de YHWH, ¿por qué te quedas afuera, cuando yo he preparado la casa y un sitio para los camellos?”
32 Así que el hombre entró a la casa, y descargaron los camellos. Les dieron paja y alimento a los camellos, y trajeron agua para que se lavaran los pies, él y los hombres que lo acompañaban.
33 Pero cuando le sirvieron la comida, él dijo: “No comeré hasta que haya dicho lo que tengo que decir”. Él le dijo: “Pues habla”.
34 Y él empezó: “Yo soy el servidor de Avraham.
35 YHWH ha bendecido grandemente a mi amo, y se ha hecho muy rico: Le ha dado ovejas y ganado, plata y oro, esclavos y esclavas, camellos y asnos.
36 Y Sarah, la esposa de mi amo, le dio a mi amo un hijo en su avanzada edad, y él lo ha hecho heredero de todas sus propiedades.
37 Ahora mi amo me hizo jurar, diciendo: ‘No consigas esposa para mi hijo de entre las hijas de los kenaanitas en cuya tierra habito;
38 sino que debes ir a la casa de mi padre, a mi parentela, y conseguir una esposa para mi hijo.’
39 Y yo le dije a mi amo: ‘¿Y si la mujer no me sigue?’
40 Él me respondió: ‘YHWH, cuyos caminos he seguido, enviará a su mensajero contigo y dará éxito a tu encomienda; y tú conseguirás una esposa para mi hijo de entre mis parientes, de la casa de mi padre.
41 Solamente así quedarás libre de mi juramentación: si cuando llegues a donde mis parientes, ellos se te niegan – sólo entonces quedarás libre de mi juramentación.’
42 “Hoy llegué al pozo y dije: Oh YHWH, Elohim de mi amo Avraham, ¡si tú de veras dieras éxito a esta encomienda a la que estoy comprometido!
43 Cuando yo estaba parado junto al pozo, dije: ‘Que la joven que salga a sacar agua, y le diga: ‘Por favor, déjame beber un poco de agua de tu cántaro,’
44 y ella responda: ‘Puede usted beber, y también sacaré para sus camellos’ –que sea esa la esposa que YHWH ha decretado para el hijo de mi amo.’
45 Apenas había acabado de orar en mi corazón, cuando salió Rivqah con su cántaro al hombro, y bajó al pozo y sacó agua. Entonces le dije: ‘Por favor, dame un trago.’
46 Ella bajó enseguida su cántaro y dijo: ‘Beba usted, y también abrevaré sus camellos.’ Así que yo bebí, y también abrevó los camellos.
47 Yo le pregunté: ‘¿De quién eres hija?’ Y ella dijo: ‘La hija de Betuel, hijo de Najor, el que le dio Milkah.’ Y le puse el anillo en la nariz y los brazaletes en los brazos.
48 Entonces me incliné en homenaje a YHWH y bendije a YHWH, el Elohim de mi amo Avraham, quien me guió por el camino correcto para conseguir la hija del hermano de mi amo para su hijo.
49 Y ahora, si tienen la intención de tratar a mi amo con verdadera bondad, díganmelo; y si no, díganmelo también, para yo dirigirme a la derecha o a la izquierda”.
50 Entonces Laván y Betuel respondieron: “El asunto fue decretado por YHWH; no te podemos hablar ni bien ni mal.
51 Ahí tienes a Rivqah delante; tómala y te puedes ir, y que sea esposa del hijo de tu amo, como ha dicho YHWH”.
52 Cuando el servidor de Avraham oyó sus palabras, se inclinó hasta el suelo ante YHWH.
53 El servidor sacó objetos de oro y plata, y vestidos, y se los dio a Rivqah; y les dio regalos a su hermano y a su madre.
54 Entonces él y los hombres que lo acompañaban comieron y bebieron, y pasaron la noche. Cuando se levantaron a la mañana siguiente, él dijo: “Con su permiso, regresaré a mi amo”.
55 Pero el hermano y la madre de ella dijeron: “Que la muchacha se quede con nosotros unos diez días; entonces te podrás ir”.
56 Él les dijo: “No me retengan, ahora que YHWH ha dado éxito a mi encomienda. Con su permiso, debo ir donde mi amo”.
57 Y ellos dijeron: “Llamemos a la muchacha y pidámosle una respuesta”.
58 Llamaron a Rivqah y le preguntaron: “¿Irás con este hombre?” Y ella dijo: “Iré”.
59 Así que enviaron a su hermana Rivqah y a su nana con el servidor de Avraham y sus hombres.
60 Y bendijeron a Rivqah y le dijeron: “¡Oh hermana! Que te multipliques por millares de miríadas; que tu linaje se apodere de la puerta de sus enemigos”.
61 Entonces Rivqah y sus criadas se levantaron, se montaron en los camellos, y siguieron al hombre. Así tomó a Rivqah y prosiguió su camino.
62 Yitsjaq acababa de llegar de la vecindad de Beer Lajai Roí, porque estaba establecido en la región del Néguev.
63 Yitsjaq salió a caminar por el campo al anochecer y, al levantar la vista, vio que se acercaban unos camellos.
64 Alzando sus ojos, Rivqah vio a Yitsjaq. Se desmontó del camello
65 y le preguntó al servidor: “¿Quién es ese hombre que camina por el campo hacia nosotros?” Y el servidor dijo: “Ese es mi amo”. Así que ella tomó su velo y se cubrió.
66 El servidor le contó a Yitsjaq todo lo que había hecho.
67 Entonces Yitsjaq la introdujo en la carpa de su madre Sarah, y tomó a Rivqah como esposa. Yitsjaq la amó, y halló así consuelo después de la muerte de su madre.
1 Avraham tomó otra esposa, que se llamaba Qeturah.
2 Ella le dio a Zimram, Yoqshán, Medán, Midyán, Ishbaq y Shúaj.
3 Yoqshán procreó a Sheba y a Dedan. Los descendientes de Dedan fueron los ashurim, los letushim y los leumim.
4 Los descendientes de Midyán fueron Efah, Éfer, Janokh, Abidá y Eldaah. Todos estos fueron descendientes de Qeturah.
5 Avraham le dejó todas sus propiedades en herencia a Yitsjaq;
6 pero a los hijos de Avraham por las concubinas, les dio regalos mientras vivía, y los envió lejos de su hijo Yitsjaq hacia el este, a la tierra del Oriente.
7 Este fue el lapso total de la vida de Avraham: ciento setenta y cinco años.
8 Y Avraham exhaló su último suspiro, muriendo a una edad bien avanzada, viejo y contento; y se unió a sus parientes.
9 Sus hijos Yitsjaq y Yishmael lo sepultaron en la cueva de Makhpelah, en el campo de Efrón el hijo de Tsójar el jitita, al frente de Mamré,
10 el campo que Avraham les había comprado a los jititas; allí sepultaron a Avraham, y a su esposa Sarah.
11 Después de la muerte de Avraham, Elohim bendijo a su hijo Yitsjaq. Y Yitsjaq se estableció cerca de Beer Lajai Roí.
12 Esta es la descendencia de Yishmael, el hijo de Avraham, el que le dio Hagar la mitsrita, la esclava de Sarah.
13 Estos son los nombres de los hijos de Yishmael; sus nombres están en orden de nacimiento: Nebayot, el primogénito de Yishmael, Qedar, Adbeel, Mibsán,
14 Mismá, Dumah, Masah,
15 Jadad, Temá, Yetur, Nafish y Qédmah.
16 Estos son los hijos de Yishmael y estos son sus nombres por sus aldeas y sus campamentos: doce caudillos de otros tantos clanes. –
17 Estos fueron los años de la vida de Yishmael: ciento treinta y siete años; entonces exhaló su último suspiro, y se unió a su pueblo–.
18 Ellos habitaron desde Jawilah, por Shur, que queda cerca de Mitsráyim, hasta Ashur. Se estableció enfrente de todos sus parientes.
19 Esta es la historia de Yitsjaq, el hijo de Avraham. Avraham procreó a Yitsjaq.
20 Yitsjaq tenía cuarenta años cuando tomó como esposa a Rivqah, la hija de Betuel el aramita de Padán Aram, hermana de Laván el aramita.
21 Yitsjaq rogó a YHWH en favor de su esposa, porque era estéril; y YHWH respondió a su ruego, y su esposa Rivqah concibió.
22 Pero los niños combatían en su vientre, y ella dijo: “Si es así, ¿para qué existo?” Ella fue a inquirir de YHWH,
23 y YHWH le contestó: “Dos naciones hay en tu vientre, dos pueblos separados saldrán de tu cuerpo; Un pueblo será más poderoso que el otro, y el mayor servirá al menor”.
24 Cuando se le acercaba el tiempo de dar a luz, había gemelos en su vientre.
25 El primero salió rojo, todo como un manto velloso; así que lo llamaron Esaw Velludo.
26 Luego salió su hermano, agarrado del talón de Esaw; así que lo llamaron Yaaqov Agarratalón. Yitsjaq tenía sesenta años cuando nacieron ellos.
27 Cuando los niños crecieron, Esaw se hizo un diestro cazador, un hombre de monte; pero Yaaqov era un hombre manso que se quedaba en el campamento.
28 Yitsjaq favorecía a Esaw porque le gustaba la cacería; pero Rivqah favorecía a Yaaqov.
29 Una vez, cuando Yaaqov estaba preparando un guiso, Esaw vino del campo, hambriento.
30 Y Esaw le dijo a Yaaqov: “Dame un poco de eso rojo para comer, que estoy hambriento” –por lo cual se le llamó Edom Rojo.
31 Yaaqov dijo: “Primero véndeme tu primogenitura”.
32 Y Esaw dijo: “Estoy a punto de morirme, así que ¿de qué me sirve la primogenitura?”
33 Pero Yaaqov dijo: “Júrame primero”. De manera que él le juró, y le vendió su primogenitura a Yaaqov.
34 Yaaqov entonces le dio a Esaw pan y guiso de lentejas; este comió y bebió; luego se levantó y se fue. Así Esaw menospreció su primogenitura.
1 Hubo un hambre en el país –aparte del hambre anterior que había ocurrido en los días de Avraham– y Yitsjaq acudió a Avimélekh, rey de los pelishtinos, en Guerar.
2 YHWH se le había aparecido y le había dicho: “No bajes a Mitsráyim; quédate en la tierra que yo te señalo.
3 Reside en esta tierra, y yo estaré contigo y te bendeciré; yo te asignaré todas estas tierras a ti y a tu linaje, en cumplimiento del juramento que le hice a tu padre Avraham.
4 Haré a tus descendientes tan numerosos como las estrellas del cielo, y daré a tus descendientes todas estas tierras, de modo que todas las naciones de la tierra se bendecirán por medio de tu linaje –
5 por cuanto Avraham me obedeció y cumplió mi orden: mis mandamientos, mis leyes, y mis enseñanzas”.
6 Así que Yitsjaq se quedó en Guerar.
7 Cuando los hombres del lugar le preguntaron acerca de su esposa, él dijo: “Ella es mi hermana”, porque tenía miedo de decir que era su esposa, pensando, “Los hombres del lugar podrían matarme por causa de Rivqah, porque es hermosa”.
8 Cuando pasó algún tiempo, Avimélekh, rey de los pelishtinos, mirando por la ventana, vio a Yitsjaq acariciando a su esposa Rivqah.
9 Avimélekh mandó buscar a Yitsjaq y le dijo: “¡Así que ella es tu esposa! ¿Por qué entonces dijiste que era tu hermana?” Yitsjaq le dijo: “Porque pensé que podía perder mi vida por causa de ella”.
10 Avimélekh dijo: “¡Lo que nos has hecho! Alguno del pueblo pudo haberse acostado con tu esposa, y tú habrías traído culpa sobre nosotros”
11 Avimélekh entonces le encargó a toda la gente, diciendo: “Cualquiera que moleste a este hombre o a su esposa será ejecutado”.
12 Yitsjaq sembró en aquella tierra y cosechó el ciento por uno el mismo año. YHWH lo bendijo,
13 y el hombre se volvía cada vez más próspero hasta que se hizo completamente rico:
14 adquirió rebaños y manadas, y una familia grande, de modo que los pelishtinos lo envidiaban.
15 Y los pelishtinos cegaron todos los pozos que los servidores de su padre habían cavado en los días de su padre Avraham, llenándolos de tierra.
16 Y Avimélekh le dijo a Yitsjaq: “Sepárate de nosotros, porque te has vuelto demasiado grande para nosotros”.
17 De modo que Yitsjaq salió de allí y acampó en el arroyo de Guerar, donde se estableció.
18 Yitsjaq cavó de nuevo los pozos que se habían cavado en los días de su padre Avraham y que los pelishtinos habían cegado tras la muerte de Avraham; y le dio los mismos nombres que les había dado su padre.
19 Pero cuando los servidores de Yitsjaq, cavando en el arroyo, encontraron allí un manantial de agua,
20 los pastores de Guerar contendieron con los pastores de Yitsjaq, diciendo “Esa agua es nuestra”. Él llamó ese lugar Éseq Contienda, porque contendieron con él.
21 Y cuando cavaron otro pozo, disputaron sobre ese también; así que lo llamó Sitnah Disputa.
22 Se mudó de allí y cavó aún otro pozo, sobre este no hubo contienda, así que lo llamó Rehobot Espaciosos, diciendo: “Ahora por fin YHWH nos ha concedido amplio espacio para crecer en la tierra”.
23 Desde allí subió a Beer Sheba.
24 Esa noche YHWH se le apareció y le dijo: “Yo soy el Elohim de tu padre Avraham. No temas, que yo estoy contigo, y te bendeciré y aumentaré tu linaje por amor a mi servidor Avraham”.
25 Así que edificó allí un altar e invocó a YHWH por nombre. Yitsjaq montó su carpa allí y sus servidores empezaron a cavar un pozo.
26 Avimélekh vino a él desde Guerar, con Ahuzat su consejero y Pikhol el jefe de su tropas.
27 Yitsjaq les dijo: “¿Por qué han venido a mí, viendo que ustedes han sido hostiles conmigo y me han echado de entre ustedes?”
28 Y ellos dijeron: “Ahora vemos claramente que YHWH ha estado contigo, y pensamos que debe haber un tratado juramentado entre las dos partes, entre tú y nosotros. Hagamos un convenio contigo:
29 tú no nos harás daño, tal como nosotros no te hemos molestado sino que siempre te hemos tratado con bondad y te enviamos en paz. De ahora en adelante, que seas bendito de YHWH”.
30 Entonces él les hizo una fiesta, y ellos comieron y bebieron.
31 Temprano en la mañana, intercambiaron juramentos. Yitsjaq entonces los despidió, y se alejaron de él en paz.
32 Ese mismo día vinieron los servidores de Yitsjaq y le dijeron del pozo que habían cavado, y le informaron que habían encontrado agua.
33 Él lo llamó Shibah Juramento; por eso el nombre de la ciudad es Beer Sheba hasta el día de hoy.
34 Cuando Esaw tenía cuarenta años, tomó como esposa a Yudit la hija de Beer el jitita, y a Basemat la hija de Elón el jitita;
35 y ellas fueron un motivo de amargura para Yitsjaq y Rivqah.
1 Cuando Yitsjaq llegó a viejo, y tenía ya los ojos muy débiles para poder ver, llamó a su hijo mayor Esaw y le dijo: “Hijo mío”. El respondió: “Aquí estoy”.
2 Y él dijo: “Ya yo estoy viejo, y no sé cuando pueda morir.
3 Toma tu equipo, tu aljaba y tu arco, sal al campo y cázame alguna presa.
4 Luego prepárame un plato de los que me gustan, y tráemelo para comer, para yo darte mi más ferviente bendición antes de morir”.
5 Rivqah había estado escuchando cuando Yitsjaq le hablaba a su hijo Esaw. Después que Esaw salió al campo a cazar algo para traer a la casa,
6 Rivqah le dijo a su hijo Yaaqov: “Alcancé a oír a tu padre que le hablaba a tu hermano Esaw, y le decía:
7 ‘Tráeme alguna presa de cacería y prepara un plato que yo coma, para bendecirte, con la aprobación de YHWH, antes de morir.’
8 Así que, hijo mío, escucha bien lo que te voy a decir:
9 “Ve al rebaño y escógeme dos cabritos de los mejores, y yo prepararé con ellos un plato para tu padre, de los que le gustan.
10 Después se lo llevas a tu padre, para que te bendiga antes de que muera”.
11 Yaaqov le respondió a su madre Rivqah: “Pero mi hermano Esaw es velludo y yo soy lampiño.
12 Si mi padre me toca quedaré por tramposo delante de él y me conseguiré una maldición en vez de una bendición”.
13 Pero su madre le dijo: “Que tu maldición, hijo mío, caiga sobre mí. Sólo haz lo que te digo y ve y escógemelos”.
14 Él los consiguió y se los trajo a su madre, y su madre preparó un plato de los que le gustaban a su padre.
15 Luego Rivqah buscó las mejores ropas de su hijo mayor Esaw que había en la casa, e hizo que su hijo menor Yaaqov se las pusiera;
16 y le cubrió los brazos y la parte lampiña de su cuello con las pieles de los cabritos.
17 Entonces le puso en las manos a su hijo Yaaqov el plato y el pan que había preparado.
18 Él fue a su padre y le dijo: “Padre”. Y él dijo: “¿Sí, cuál de mis hijos eres tú?”
19 Yaaqov le dijo a su padre: “Soy Esaw, tu primogénito; he hecho lo que me pediste. Ten la bondad de sentarte y comer de lo que he cazado, para que me des tu ferviente bendición”.
20 Yitsjaq le dijo a su hijo: “¿Cómo lo lograste tan pronto, hijo mío?” Y él dijo: “Porque YHWH tu Elohim me concedió éxito”.
21 Yitsjaq le dijo a Yaaqov: “Acércate más para poder sentirte, hijo mío –a ver si en verdad eres o no mi hijo Esaw”.
22 Así que Yaaqov se acercó a su padre Yitsjaq; este lo palpó y dijo: “La voz es la de Yaaqov, pero los brazos son los de Esaw”.
23 No lo reconoció porque tenía los brazos velludos como los de su hermano Esaw; y así lo bendijo.
24 [Yitsjaq] preguntó: “¿En verdad eres mi hijo Esaw?” Y cuando contestó: “Yo soy”,
25 dijo: “Sírveme y déjame comer de lo que cazó mi hijo para darte mi ferviente bendición”. Así que le sirvió y él comió; y le trajo vino y bebió.
26 Entonces su padre Yitsjaq le dijo: “Acércate y bésame, hijo mío”;
27 y él se levantó y lo besó. Y olió sus ropas y lo bendijo, diciendo: “Ah, el olor de mi hijo es como el olor de los campos que ha bendecido YHWH
28 Que ha'Elohim te dé del rocío del cielo y de la abundancia de la tierra, abundancia de grano y vino nuevo.
29 Que los pueblos te sirvan, y las naciones se postren ante ti; sé el amo de tus hermanos, y que los hijos de tu madre se postren ante ti. Malditos sean los que te maldigan, benditos los que te bendigan”.
30 No bien hubo salido Yaaqov de la presencia de su padre Yitsjaq –después que Yitsjaq acabó de bendecir a Yaaqov– cuando regresó su hermano Esaw de la cacería.
31 El también preparó un plato y se lo trajo a su padre. Y le dijo a su padre: “Siéntese mi padre y coma de lo que cazó su hijo, para que me des tu ferviente bendición”.
32 Su padre Yitsjaq le preguntó: “¿Quién eres?” Y él dijo: “¡Yo soy tu hijo, Esaw, tu primogénito!”
33 Yitsjaq cayó presa de un violento temblor, y preguntó: “¿Quién fue entonces el que cazó una presa y me la trajo? Además, comí de ella antes de que tú vinieras, y lo bendije; ¡ahora tiene que quedarse bendito!”
34 Cuando Esaw oyó las palabras de su padre, rompió a llorar violenta y amargamente, y le dijo a su padre: “¡Bendíceme a mí también, padre!”
35 Pero él respondió: “Tu hermano vino con engaño y te arrebató la bendición”.
36 [Esaw] dijo: “¿Para eso lo llamaron Yaaqov Suplantador, para que me suplantara estas dos veces? Primero me quitó mi primogenitura, ¡y ahora me ha quitado mi bendición!” Y agregó: “¿No has reservado una bendición para mí?”
37 Yitsjaq respondió, diciéndole a Esaw: “Pero lo he hecho amo sobre ti: le he dado a todos sus hermanos como servidores, y lo he provisto de grano y vino. ¿Qué puedo hacer entonces por ti, hijo mío?
38 Y Esaw le dijo a su padre: “¿No tienes más que una bendición, padre? ¡Bendíceme a mí también, padre!” Y Esaw lloró en voz alta.
39 Entonces su padre Yitsjaq respondió, diciéndole: “Mira, tu morada disfrutará de la grosura de la tierra y del rocío del cielo arriba.
40 Mas por tu espada vivirás, y le servirás a tu hermano. Pero cuando te pongas terco, romperás su yugo de sobre tu cuello”. Yaaqov huye a Padán Aram
41 Desde entonces Esaw abrigó rencor contra Yaaqov a causa de la bendición que le había dado su padre, y Esaw se dijo: “Nada más deja que llegue el período de duelo por mi padre, y mataré a mi hermano Yaaqov”.
42 Cuando le informaron a Rivqah las palabras de su hijo mayor, mandó buscar a su hijo menor Yaaqov y le dijo: “Tu hermano Esaw se está consolando a sí mismo con la idea de matarte.
43 Ahora, hijo mío, escúchame. Huye enseguida a Jarán, ve con mi hermano Laván.
44 Quédate con él algún tiempo, –
45 hasta que se calme la furia de tu hermano y olvide lo que le has hecho. Después te mandaré a buscar allá. ¡No puedo perderlos a ustedes dos en un sólo día!”
46 Rivqah le dijo a Yitsjaq: “Estoy disgustada con mi vida por causa de las jititas. Si Yaaqov se casa con una jitita como esas, de las mujeres nativas, ¿para qué me servirá la vida?”
1 Así que Yitsjaq mandó buscar a Yaaqov y lo bendijo.Y lo instruyó, diciendo: “No tomes esposa de entre las mujeres kenaanitas.
2 Sal, y vete a Padán Aram, a la casa de Betuel, el padre de tu madre, y toma una esposa allí de entre las hijas de Laván tu tío.
3 Que 'El-Shaday el Poderoso Omnipotente te bendiga, te haga fértil y numeroso, para que te conviertas en una asamblea de pueblos.
4 Que te conceda la bendición de Avraham a ti y a tu linaje, para que poseas la tierra donde resides como extranjero, la que Elohim le asignó a Avraham”.
5 Entonces Yitsjaq envió a Yaaqov, y este se fue a Padán Aram, a Laván el hijo de Betuel el aramita, el hermano de Rivqah, la madre de Yaaqov y Esaw.
6 Cuando Esaw vio que Yitsjaq había bendecido a Yaaqov y lo había enviado a Padán Aram para que tomara una esposa de allá, encargándole, mientras lo bendecía, que no tomara esposa de entre las mujeres kenaanitas,
7 y al ver que Yaaqov había obedecido a su padre y a su madre y se había ido a Padán Aram,
8 Esaw se dio cuenta de que las kenaanitas no le agradaban a su padre Yitsjaq.
9 Así que Esaw fue a Yishmael y tomó por esposa, además de las esposas que tenía, a Mahalat la hija de Yishmael, hermana de Nebayot.
10 Yaaqov salió de Beer Sheba, y se dirigió a Jarán.
11 Llegó a cierto lugar y se detuvo allí a pasar la noche, porque se había puesto el sol. Tomando una de las piedras del lugar, se la puso debajo de la cabeza y se recostó en aquel lugar.
12 Tuvo un sueño: había una escalera sobre el suelo cuya cúspide llegaba hasta el cielo, y los mensajeros de Elohim subían y bajaban por ella.
13 Y YHWH estaba parado por encima de ella y dijo: “Yo soy YHWH, el Elohim de tu padre Avraham y el Elohim de Yitsjaq: el suelo en el que estás recostado te lo asignaré a ti y a tu linaje.
14 Tus descendientes serán como el polvo de la tierra; te esparcirás al oeste y al este, al norte y al sur. Todas las familias de la tierra se bendecirán por medio de ti y de tus descendientes.
15 Recuerda, yo estoy contigo: Yo te protegeré dondequiera que vayas y te traeré de vuelta a esta tierra. No te dejaré hasta que haya cumplido lo que te prometí”.
16 Yaaqov despertó de su sueño y dijo: “Ciertamente YHWH está en este lugar, y yo no lo sabía”.
17 Asustado, dijo: “¡Cuán sublime es este lugar! No es otra cosa que la casa de Elohim, y la puerta del cielo”.
18 Temprano en la mañana, Yaaqov tomó la piedra que había puesto bajo su cabeza y la erigió como pilar y derramó aceite sobre ella.
19 Llamó a aquel lugar Betel Casa del Poderoso; pero anteriormente la ciudad se llamaba Luz.
20 Yaaqov entonces hizo un voto, diciendo: “Si Elohim permanece conmigo, si me protege en este viaje que estoy haciendo, y me da pan para comer y ropa para vestir,
21 y si vuelvo a salvo a la casa de mi padre, YHWH será mi Elohim.
22 Y esta piedra que he erigido como pilar, será la casa de Elohim; y de todo lo que me des, separaré un diezmo para ti”.
1 Yaaqov reanudó su viaje y llegó a la tierra de los orientales.
2 Allí ante sus ojos había un pozo en el campo. Había tres rebaños de ovejas que reposaban junto al pozo, porque en aquel pozo abrevaban las ovejas. La piedra sobre la boca del pozo era grande.
3 Cuando se juntaran allí todos los rebaños, alguien rodaría la piedra de la boca del pozo y abrevarían las ovejas; después pondrían otra vez la piedra en su lugar sobre la boca del pozo.
4 Yaaqov les dijo: “Hermanos míos, ¿de dónde son ustedes?” Y ellos dijeron: “Somos de Jarán”.
5 El les preguntó: “¿Conocen a Laván el hijo de Najor?” Y dijeron: “Sí, lo conocemos”.
6 El continuó: “¿Está bien?” Respondieron: “Sí, está bien; y allí está su hija Rajel, viene con el rebaño”.
7 El dijo: “Todavía estamos en pleno día, demasiado temprano para recoger los animales; abreven el rebaño y llévenlo a pastar”.
8 Pero ellos dijeron: “No podemos, hasta que se recojan todos los rebaños; entonces se rueda la piedra de la boca del pozo y abrevamos las ovejas”.
9 Mientras hablaba todavía con ellos, llegó Rajel con el rebaño de su padre; porque era pastora.
10 Y cuando Yaaqov vio a Rajel, la hija de su tío Laván, y el rebaño de su tío Laván, Yaaqov subió y rodó la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de su tío Laván.
11 Después Yaaqov besó a Rajel y rompió a llorar.
12 Yaaqov le dijo a Rajel que él era pariente del padre de ella, que era hijo de Rivqah; y ella corrió a decírselo a su padre.
13 Al oír la noticia sobre Yaaqov, el hijo de su hermana, Laván corrió a saludarlo; lo abrazó y lo besó, y lo llevó a la casa. El le contó a Laván todo lo que había sucedido,
14 y Laván le dijo: “Tú eres de veras mi carne y hueso”. Después de haber estado con él por un mes,
15 Laván le dijo a Yaaqov: “Sólo porque eres mi pariente vas a trabajar para mí por nada? Dime cuál será tu salario”.
16 Sucede que Laván tenía dos hijas; la mayor se llamaba Leah, y la menor se llamaba Rajel.
17 Leah tenía ojos adormecidos; Rajel tenía bellas formas y era hermosa.
18 Yaaqov se enamoró de Rajel; así que respondió: “Te serviré siete años por tu hija menor Rajel”.
19 Laván dijo: “Para dársela a un extraño, mejor te la doy a ti. Quédate conmigo”.
20 Así que Yaaqov sirvió siete años por Rajel y le parecieron sólo unos pocos días, de tanto que la amaba.
21 Entonces Yaaqov le dijo a Laván: “Dame a mi esposa para que me una a ella, que ya cumplí mi tiempo”.
22 Y Laván congregó a toda la gente del lugar e hizo una fiesta.
23 Cuando llegó la noche, tomó a su hija Leah y se la trajo a Yaaqov; y éste se unió a ella. –
24 Laván le había dado su servidora Zilpah a su hija Leah como su servidora–.
25 Cuando llegó la mañana, allí estaba Leah. Así que le dijo a Laván: “¿Qué es esto que me has hecho? Yo estaba a tu servicio por Rajel, ¿por qué me engañaste?”
26 Laván respondió: “En nuestro lugar no se acostumbra casar a la menor antes que a la mayor.
27 Espera hasta que se cumpla la semana de bodas de esta y te daremos la otra también, con la condición de que me sirvas otros siete años”.
28 Así lo hizo Yaaqov; esperó la semana de bodas de una, y entonces le dio a su hija Rajel por esposa. –
29 Laván le había dado su servidora Bilhah a su hija Rajel como servidora–.
30 Y Yaaqov se unió también a Rajel; de hecho, amó más a Rajel que a Leah. Y le sirvió por otros siete años.
31 YHWH vio que a Leah no la amaban y la hizo fecunda; pero Rajel era estéril.
32 Leah concibió y tuvo un hijo, y lo llamó Reubén Mira, un hijo; porque declaró: “Significa que YHWH ha visto mi aflicción”; también significa que ahora mi esposo me amará”.
33 Concibió otra vez y tuvo un hijo, y declaró: “Esto es que YHWH oyó que no me querían y me ha dado este también”; así que lo llamó Shimón Oyó.
34 De nuevo concibió y tuvo un hijo y declaró: “Esta vez mi esposo se apegará a mí, porque le he dado tres hijos”. Por eso lo llamó Lewí Apegado.
35 Concibió otra vez y tuvo un hijo, y declaró: “Esta vez alabaré a YHWH”. Por eso lo llamó Yahudah Alabanza de Yah. Entonces dejó de dar a luz.
1 Yaaqov reanudó su viaje y llegó a la tierra de los orientales.
2 Allí ante sus ojos había un pozo en el campo. Había tres rebaños de ovejas que reposaban junto al pozo, porque en aquel pozo abrevaban las ovejas. La piedra sobre la boca del pozo era grande.
3 Cuando se juntaran allí todos los rebaños, alguien rodaría la piedra de la boca del pozo y abrevarían las ovejas; después pondrían otra vez la piedra en su lugar sobre la boca del pozo.
4 Yaaqov les dijo: “Hermanos míos, ¿de dónde son ustedes?” Y ellos dijeron: “Somos de Jarán”.
5 El les preguntó: “¿Conocen a Laván el hijo de Najor?” Y dijeron: “Sí, lo conocemos”.
6 El continuó: “¿Está bien?” Respondieron: “Sí, está bien; y allí está su hija Rajel, viene con el rebaño”.
7 El dijo: “Todavía estamos en pleno día, demasiado temprano para recoger los animales; abreven el rebaño y llévenlo a pastar”.
8 Pero ellos dijeron: “No podemos, hasta que se recojan todos los rebaños; entonces se rueda la piedra de la boca del pozo y abrevamos las ovejas”.
9 Mientras hablaba todavía con ellos, llegó Rajel con el rebaño de su padre; porque era pastora.
10 Y cuando Yaaqov vio a Rajel, la hija de su tío Laván, y el rebaño de su tío Laván, Yaaqov subió y rodó la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de su tío Laván.
11 Después Yaaqov besó a Rajel y rompió a llorar.
12 Yaaqov le dijo a Rajel que él era pariente del padre de ella, que era hijo de Rivqah; y ella corrió a decírselo a su padre.
13 Al oír la noticia sobre Yaaqov, el hijo de su hermana, Laván corrió a saludarlo; lo abrazó y lo besó, y lo llevó a la casa. El le contó a Laván todo lo que había sucedido,
14 y Laván le dijo: “Tú eres de veras mi carne y hueso”. Después de haber estado con él por un mes,
15 Laván le dijo a Yaaqov: “Sólo porque eres mi pariente vas a trabajar para mí por nada? Dime cuál será tu salario”.
16 Sucede que Laván tenía dos hijas; la mayor se llamaba Leah, y la menor se llamaba Rajel.
17 Leah tenía ojos adormecidos; Rajel tenía bellas formas y era hermosa.
18 Yaaqov se enamoró de Rajel; así que respondió: “Te serviré siete años por tu hija menor Rajel”.
19 Laván dijo: “Para dársela a un extraño, mejor te la doy a ti. Quédate conmigo”.
20 Así que Yaaqov sirvió siete años por Rajel y le parecieron sólo unos pocos días, de tanto que la amaba.
21 Entonces Yaaqov le dijo a Laván: “Dame a mi esposa para que me una a ella, que ya cumplí mi tiempo”.
22 Y Laván congregó a toda la gente del lugar e hizo una fiesta.
23 Cuando llegó la noche, tomó a su hija Leah y se la trajo a Yaaqov; y éste se unió a ella. –
24 Laván le había dado su servidora Zilpah a su hija Leah como su servidora–.
25 Cuando llegó la mañana, allí estaba Leah. Así que le dijo a Laván: “¿Qué es esto que me has hecho? Yo estaba a tu servicio por Rajel, ¿por qué me engañaste?”
26 Laván respondió: “En nuestro lugar no se acostumbra casar a la menor antes que a la mayor.
27 Espera hasta que se cumpla la semana de bodas de esta y te daremos la otra también, con la condición de que me sirvas otros siete años”.
28 Así lo hizo Yaaqov; esperó la semana de bodas de una, y entonces le dio a su hija Rajel por esposa. –
29 Laván le había dado su servidora Bilhah a su hija Rajel como servidora–.
30 Y Yaaqov se unió también a Rajel; de hecho, amó más a Rajel que a Leah. Y le sirvió por otros siete años.
31 YHWH vio que a Leah no la amaban y la hizo fecunda; pero Rajel era estéril.
32 Leah concibió y tuvo un hijo, y lo llamó Reubén Mira, un hijo; porque declaró: “Significa que YHWH ha visto mi aflicción”; también significa que ahora mi esposo me amará”.
33 Concibió otra vez y tuvo un hijo, y declaró: “Esto es que YHWH oyó que no me querían y me ha dado este también”; así que lo llamó Shimón Oyó.
34 De nuevo concibió y tuvo un hijo y declaró: “Esta vez mi esposo se apegará a mí, porque le he dado tres hijos”. Por eso lo llamó Lewí Apegado.
35 Concibió otra vez y tuvo un hijo, y declaró: “Esta vez alabaré a YHWH”. Por eso lo llamó Yahudah Alabanza de Yah. Entonces dejó de dar a luz. 3030Cuando Rajel vio que no le había dado hijos a Yaaqov, se puso envidiosa de su hermana; y Rajel le dijo a Yaaqov: “Dame hijos, o me muero”. 2 Yaaqov se enojó con Rajel, y dijo: “¿Puedo yo tomar el lugar de Elohim, que te ha negado el fruto del vientre?” 3 Ella dijo: “Aquí está mi criada Bilhah. Júntate con ella, para que dé a luz en mis rodillas, y que por medio de ella pueda yo también tener hijos”. 4 Así que le dio a su criada Bilhah como esposa, y Yaaqov se juntó con ella. 5 Bilhah concibió y le dio un hijo a Yaaqov. 6 Y Rajel dijo: “Elohim me ha vindicado; en verdad ha oído mi ruego y me ha dado un hijo”. Por eso lo llamó Dan Vindicado. 7 La criada de Rajel, Bilhah, concibió de nuevo y le dio a Yaaqov un segundo hijo. 8 Y Rajel dijo: “He sostenido una decisiva competencia con mi hermana; sí, y he ganado”. Así que lo llamó Naftalí Mi lucha. 9 Cuando Leah vio que había dejado de dar a luz, tomó a su criada Zilpah y se la dio a Yaaqov como esposa. 10 Y cuando Zilpah la criada de Leah le dio un hijo a Yaaqov, 11 Leah dijo: “¡Qué suerte!” Así que lo llamó Gad Suerte. 12 Cuando Zilpah la criada de Leah le dio a Yaaqov un segundo hijo, 13 Leah declaró: “¡Qué felicidad!” queriendo decir: “Las mujeres me considerarán feliz”. Así que lo llamó Asher Feliz. 14 Una vez, al tiempo de la cosecha de trigo, Reubén encontró unas mandrágoras en el campo y se las trajo a su madre Leah. Rajel le dijo a Leah: “Por favor, dame algunas de las mandrágoras de tu hijo”. 15 Pero ella le dijo: “¿No te bastó con quitarme el esposo, sino que también quieres quitarme las mandrágoras de mi hijo?” Rajel respondió: “Te prometo que él dormirá contigo esta noche, a cambio de las mandrágoras de tu hijo”. 16 Cuando Yaaqov volvió del campo en la noche, Leah salió a recibirlo y le dijo: “Vas a dormir conmigo, pues te he alquilado con las mandrágoras de mi hijo”. Y él se acostó con ella aquella noche. 17 Elohim oyó a Leah, y esta concibió y le dio el quinto hijo. 18 Y Leah dijo: “Elohim me ha dado mi recompensa por haberle dado mi criada a mi esposo”. Así que lo llamó Yissakhar Recompensa. 19 Cuando Leah concibió otra vez y le dio a Yaaqov un sexto hijo, 20 Leah dijo: “Elohim me ha dado un regalo selecto; esta vez mi esposo me exaltará, porque le he dado seis hijos”. Así que lo llamó Zebulún Regalo. 21 Finalmente le dio una hija y la llamó Dinah Vindicada. 22 Después Elohim se acordó de Rajel; Elohim la oyó y la hizo fecunda. 23 Ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: “Elohim me ha quitado mi desgracia”. 24 Así que lo llamó Yosef Yah añada, lo que quiere decir: “Que YHWH me añada otro hijo”. 25 Después que Rajel dio a luz a Yosef, Yaaqov le dijo a Laván: “Con tu permiso, quiero regresar a mi propio país. 26 Dame a mis esposas y mis hijos, por los cuales te he servido, para irme; porque bien sabes los servicios que te he prestado”. 27 Pero Laván le dijo: “Si me lo permites, he aprendido por adivinación que YHWH me ha bendecido por cuenta tuya”. 28 Y continuó: “Dime los salarios que te debo, y te los pagaré”. 29 pero él dijo: “Tú sabes bien cómo te he servido y cómo tu ganado ha prosperado conmigo. 30 Porque lo poco que tenías antes de que yo viniera ha crecido muchísimo, ya que YHWH te ha bendecido en todo lo que yo he manejado. Y ahora, ¿cuándo podré hacer provisión para mi propia familia? 31 Él dijo: “¿Cuánto quieres que te pague?” Y Yaaqov dijo: “¡No me pagues nada! Volveré a pastorear y a cuidar tus rebaños si haces esto por mí: 32 déjame pasar por entre tus rebaños hoy, para sacar aparte todo animal con manchas o rayas –toda oveja de color oscuro y toda cabra con manchas o rayas. Esa será mi paga. 33 En el futuro, cuando vayas a revisar mi salario, que mi honradez para contigo testifique por mí: si hubiere entre mis cabras alguna que no sea manchada ni rayada, o alguna oveja que no sea de color oscuro, se considerarán robadas”. 34 Y Laván dijo: “Muy bien, que sea como tú dices”. 35 Pero el mismo día apartó los cabros rayados y manchados y todas las cabras rayadas y manchadas – todos los que tenían algo blanco– y todas las ovejas de color oscuro, y las puso a cargo de sus hijos.
36 Y puso una distancia de tres días de camino entre él y Yaaqov, mientras Yaaqov pastoreaba el resto del rebaño de Laván.
37 Entonces Yaaqov consiguió unas varas nuevas de álamo, y de almendro y castaño, y peló en ellas unas listas blancas, dejando al descubierto lo blanco de las varas.
38 Las varas que había pelado las puso frente a las cabras, en los abrevaderos, los receptáculos de agua de donde venían a beber las cabras. Ellas solían aparearse cuando venían a beber,
39 y como las cabras se apareaban junto a las varas, parían cabritos rayados, pintos y manchados.
40 Pero Yaaqov bregaba separadamente con las ovejas; hacía que estos animales se juntaran con los animales rayados o de color oscuro entero en el rebaño de Laván. Y así producía rebaños especiales para él, los cuales no mezclaba con los rebaños de Laván.
41 Además, cuando los animales más robustos se estaban apareando, Yaaqov ponía las varas en los abrevaderos, a plena vista de los animales, de modo que se aparearan por las varas;
42 pero con los animales más débiles no las ponía allí. Así los débiles le tocaban a Laván y los robustos a Yaaqov.
43 Así el hombre se hizo extremadamente próspero, y llegó a ser dueño de grandes rebaños, de servidores, servidoras, camellos y asnos.
1 Un día oyó lo que estaban diciendo los hijos de Laván: “Yaaqov se ha quedado con todo lo que era de nuestro padre, y con todo lo que era de nuestro padre ha acumulado toda esta riqueza”.
2 Yaaqov también notó que Laván ya no se portaba con él como antes.
3 Entonces YHWH le dijo a Yaaqov: “Regresa a la tierra de tus padres donde naciste, y yo estaré contigo”.
4 Yaaqov mandó a llamar a Rajel y a Leah al campo, donde tenía su rebaño,
5 y les dijo: “Ya veo que su padre no se porta conmigo como antes. Pero el Elohim de mis padres ha estado conmigo.
6 Como ustedes saben, yo le he servido a su padre con todas mis fuerzas;
7 pero su padre me ha engañado, cambiando mi paga vez tras vez. Elohim, sin embargo, no le ha permitido hacerme daño.
8 Si él decía: ‘Las pintas serán tu salario,’ entonces todo los rebaños daban crías pintas; y si él decía: ‘Las rayadas serán tu salario,’ entonces todos los rebaños daban crías rayadas.
9 Elohim le ha quitado el ganado a su padre y me lo ha dado a mí.
10 “Una vez, en el tiempo de apareamiento de los rebaños, tuve un sueño en el que vi que los cabros que se apareaban con los rebaños eran rayados, manchados y pintos.
11 Y en el sueño un mensajero de ha'Elohim me dijo: ‘Yaaqov.’ Yo respondí: ‘Aquí estoy.’
12 Y me dijo: ‘Nota bien que todos los cabros que se aparean con el rebaño son rayados, manchados y pintos; porque he notado todo lo que Laván te ha estado haciendo.
13 Yo soy el haÊl de Betel, donde ungiste un pilar y donde me hiciste un voto. Ahora levántate y sal de esta tierra y regresa a tu tierra natal.’”
14 Entonces Rajel y Leah le respondieron, diciendo: “¿Acaso tenemos aún parte en la herencia de la casa de nuestro padre?
15 De seguro que nos considera como extrañas, ya que nos ha vendido y ha usado el precio de nuestra venta.
16 Verdaderamente, toda la riqueza que Elohim le ha quitado a nuestro padre nos pertenece a nosotras y a nuestros hijos. Así que haz ahora como Elohim te ha dicho”.
17 Enseguida Yaaqov puso a sus hijos y a sus esposas sobre camellos;
18 y recogió todo su ganado y toda la riqueza que había acumulado, sus propiedades en ganado que había adquirido en Padán Aram, para irse con su padre Yitsjaq en la tierra de Kenaan.
19 Entretanto, Laván había ido a trasquilar sus ovejas, y Rajel hurtó los ídolos domésticos de su padre.
20 Yaaqov mantuvo a Laván el aramita en ignorancia, sin decirle que se iba a escapar,
21 y huyó con todo lo que tenía. Pronto se encontró cruzando el Perat y dirigiéndose a la serranía de Guilad.
22 Al tercer día le dijeron a Laván que Yaaqov había huido.
23 Así que tomó a sus parientes consigo y lo persiguió por una distancia de siete días, alcanzándolo en la serranía de Guilad.
24 Pero Elohim se le apareció a Laván el aramita en un sueño de noche y le dijo: “Cuidado con intentar nada con Yaaqov, sea bueno o malo”.
25 Laván alcanzó a Yaaqov; Yaaqov había montado su carpa en la Altura, y Laván con sus parientes acamparon en la serranía de Guilad.
26 Y Laván le dijo a Yaaqov: “¿Cuál fue tu intención al mantenerme en ignorancia de esto y llevarte a mis hijas como cautivas de guerra?
27 ¿Por qué huiste en secreto y me engañaste y no me lo dijiste? Yo te habría despedido con música festiva, con panderos y liras.
28 ¡No me dejaste siquiera despedir con un beso a mis hijas e hijos! Fue algo necio lo que hiciste.
29 Está en mi poder el hacerte daño; pero el Elohim de tu padre me dijo anoche: ‘Cuidado con intentar algo con Yaaqov, sea bueno o malo.’
30 Está bien, tú tenías que irte porque añorabas la casa de tu padre; pero ¿por qué robaste mis deidades?”
31 Yaaqov le respondió a Laván, diciendo: “Yo tenía temor porque pensaba que podrías quitarme a tus hijas por la fuerza.
32 Pero cualquiera sobre quien encuentres tus deidades no seguirá con vida. En presencia de nuestros parientes, señala lo que yo tenga tuyo y tómalo”. Pues Yaaqov no sabía que Rajel los había robado.
33 Así que Laván entró a la carpa de Yaaqov, a la carpa de Leah y a las carpas de las dos criadas; pero no los halló. Salió de la carpa de Leah y entró a la carpa de Rajel.
34 Rajel, mientras tanto, había tomado los ídolos y los había puesto sobre la montura de su camello y se les había sentado encima; y Laván rebuscó toda la carpa sin encontrarlos.
35 Porque ella le dijo a su padre: “No tome mi amo a mal que no me levante delante de usted, es que tengo el período de las mujeres”. Así que buscó pero no pudo hallar los ídolos domésticos.
36 Entonces Yaaqov se enfureció y argumentó con Laván. Yaaqov le dijo a Laván: “¿Cuál es mi crimen, de qué soy culpable para que tengas que perseguirme?
37 Has rebuscado todas mis pertenencias; ¿qué has encontrado de tus objetos domésticos? Preséntalos aquí, delante de tus parientes y los míos, y que ellos decidan entre nosotros dos.
38 “Estos veinte años los he pasado a tu servicio; tus ovejas y tus cabras nunca malparieron, y nunca comí corderos de tu rebaño.
39 Lo que despedazaban las fieras nunca lo llevaba delante de ti; yo mismo asumía la pérdida; tú demandabas de mí lo que mataban de día y lo que mataban de noche.
40 A menudo el calor abrasador me agobiaba de día y la helada de noche; y el sueño huía de mis ojos.
41 De los veinte años que pasé en tu casa, te serví catorce años por tus dos hijas, y seis años por tus rebaños; y tú cambiaste mi salario diez veces.
42 Si no hubiera estado conmigo el Elohim de mi Padre, el Elohim de Avraham y el Respetable de Yitsjaq, tú me habrías despachado con las manos vacías. Pero Elohim tomó nota de mi ruego y del trabajo de mis manos, y te reprendió anoche”.
43 Entonces Laván habló, y le dijo a Yaaqov: “Esas muchachas son mis hijas, esos muchachos son mis hijos, y esos rebaños son mis rebaños; todo lo que ves es mío. Sin embargo, ¿qué puedo hacer ahora en cuanto a mis hijas o a los hijos que han tenido?
44 Ven, entonces, y hagamos un convenio tú y yo, para que haya un testimonio entre tú y yo”.
45 Allí mismo Yaaqov tomó una piedra y la erigió como pilar.
46 Y Yaaqov les dijo a sus parientes: “Junten piedras”. Así que recogieron piedras e hicieron un montón; y participaron de una comida allí junto al montón.
47 Laván lo llamó Yegar Sahadutá Montón del testimonio, pero Yaaqov lo llamó Galed;
48 Y Laván declaró: “Este montón es testigo entre tú y yo este día”. Por eso lo llamaron Galed Montón del testimonio;
49 y también Mitspah Vigilancia, porque dijo: “Que YHWH vigile entre tú y yo, cuando nos alejemos el uno del otro.
50 Si tú maltratas a mis hijas o tomas otras esposas además de mis hijas –aunque nadie más esté presente, recuerda que Elohim mismo será testigo entre tú y yo”.
51 Y Laván le dijo a Yaaqov: “Aquí esta este montón y aquí está este pilar que hemos erigido entre tú y yo:
52 este montón será testigo y el pilar será testigo de que yo no voy a cruzar hacia ti más allá de este montón, y que tú no vas a cruzar hacia mí más acá de este montón y este pilar con intenciones hostiles.
53 Que el Elohim de Avraham y el Elohim de Najor –el Elohim de sus padres– juzguen entre nosotros”. Y Yaaqov juró por el Respetable de su padre Yitsjaq.
54 Yaaqov entonces ofreció un sacrificio en el monte, e invitó a sus parientes a participar de la comida. Después de la comida, pasaron la noche en el monte.
55 - - -
1 Temprano en la mañana, Laván besó a sus hijos y a sus hijas y los bendijo; entonces Laván emprendió viaje hacia su casa.
2 Yaaqov siguió su camino, y unos mensajeros de Elohim le salieron al encuentro.
3 Cuando los vio, Yaaqov dijo: “Este es el campamento de Elohim”. Así que llamó el lugar Mahanáyim Dos campamentos.
4 Yaaqov envió mensajeros delante de él a su hermano Esaw en la tierra de Seír, el país de Edom.
5 y les dio las siguientes instrucciones: “Esto es lo que deberán decir a mi amo Esaw: “así dice tu servidor Yaaqov: Yo me quedé con Laván y estuve allá hasta ahora;
6 he adquirido ganado, asnos, ovejas, y esclavos y esclavas; y le envío este mensaje a mi amo con la esperanza de ganar tu favor.’”
7 Los mensajeros regresaron a Yaaqov, diciendo: “Fuimos donde tu hermano Esaw; él mismo viene a recibirte, y hay cuatrocientos hombres con él”.
8 Yaaqov se asustó muchísimo; en su ansiedad, dividió la gente que lo acompañaba, y los rebaños y las manadas y los camellos, en dos campamentos,
9 pensando: “Si Esaw viene contra un campamento y lo ataca, el otro campamento puede aún escapar”.
10 Entonces Yaaqov dijo: “¡Oh Elohim de mi padre Avraham y Elohim de mi padre Yitsjaq, oh YHWH, que me dijiste ‘Regresa a tu tierra natal y yo te trataré bien’!
11 Yo soy indigno de todas las bondades que tan consecuentemente le has mostrado a tu servidor: con solamente mi bastón crucé este Yardén, y ahora me he convertido en dos campamentos.
12 Líbrame, por favor, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaw; de otro modo, me temo que pueda venir y atacarme, a madres y a hijos por igual.
13 Sin embargo tú has dicho: ‘Yo te trataré bien y haré a tu linaje como las arenas del mar, que son demasiado numerosas para contarlas.’”
14 Después de pasar la noche allí, seleccionó de lo que tenía a la mano unos regalos para su hermano Esaw:
15 doscientas cabras y veinte cabros; doscientas ovejas y veinte carneros;
16 veinte camellas lecheras con sus crías; cuarenta vacas y diez toros; veinte asnas y diez asnos.
17 Todo esto lo puso a cargo de sus servidores, por manadas, y les dijo a sus servidores: “Sigan adelante, y mantengan una distancia entre las manadas”.
18 Al que iba al frente le dio las siguientes instrucciones: “Cuando mi hermano Esaw les salga al encuentro y les pregunte de quién son ustedes, a dónde van, y de quién son estos [animales] que van delante de ustedes,
19 deberás responder: “De su servidor Yaaqov; son un regalo que le envía a mi amo Esaw; y [Yaaqov] mismo viene detrás de nosotros.’”
20 Le dio órdenes semejantes al segundo, y al tercero, y a todos los demás que llevaban manadas, es decir: “Ustedes le dirán esto y esto a Esaw cuando se encuentren con él.
21 Y añadirán: ‘Y su servidor Yaaqov mismo viene detrás de nosotros.’” Porque razonaba él: “Si lo agrado con regalos por adelantado, cuando me encuentre con él quizás se me muestre favorable”.
22 Y así el regalo salió al frente, mientras él se quedó en el campamento esa noche.
23 Esa misma noche se levantó, y tomando a sus dos esposas, sus dos criadas y sus once hijos, atravesó el vado del Yaboq.
24 Después de cruzarlos por la corriente, mandó cruzar todas sus posesiones.
25 Yaaqov se quedó solo. Y un hombre estuvo luchando con él hasta que rompió el alba.
26 Cuando vio que no había podido vencerlo, le torció la cadera a Yaaqov por la coyuntura, de modo que se le dislocó la coyuntura de la cadera mientras luchaba con él.
27 Entonces dijo: “Déjame ir, que ya rompe el alba”. Pero él respondió: “No te dejaré ir, a menos que me bendigas”.
28 Dijo el otro: “¿Cómo te llamas?” El contestó: “Yaaqov”.
29 Dijo él: “No te llamarás más Yaaqov, sino Yisrael Lucha con el divino, porque has luchado con seres divinos y humanos, y has vencido”.
30 Yaaqov le dijo: “Te ruego que me digas tu nombre”. Pero él dijo: “¿Por qué me preguntas mi nombre?” Y se apartó de él allí.
31 Así que Yaaqov llamó aquel lugar Penuel Rostro divino, queriendo decir, “He visto a un ser divino cara a cara, y sin embargo se me ha preservado la vida”.
32 El sol salió sobre él cuando pasaba por Penuel, cojeando de su cadera.
1 Al levantar la vista, Yaaqov vio que venía Esaw acompañado de cuatrocientos hombres. Dividió los hijos entre Leah, Rajel, y las dos criadas,
2 poniendo a las criadas con sus hijos al frente, a Leah con sus hijos después, y a Rajel y Yosef al final.
3 El mismo se fue al frente y se postró hasta el suelo siete veces hasta que llegó cerca de su hermano.
4 Esaw corrió a saludarlo. Lo abrazó, y echándosele al cuello, lo besó; y ambos lloraron.
5 Mirando alrededor, vio a las mujeres y a los niños, y pregunto: “¿Quiénes son estos que están contigo?” El contestó: “Los hijos con los que Elohim ha favorecido a tu servidor”.
6 Entonces vinieron las servidoras con sus hijos y se postraron;
7 luego Leah y sus hijos vinieron y se postraron; y por último, Rajel y Yosef vinieron y se postraron;
8 y él preguntó: “¿Qué es lo que te propones con todos estos grupos que me han salido al encuentro?” El respondió: “Ganar el favor de mi amo”.
9 Esaw dijo: “Yo tengo suficiente, hermano mío, quédate con lo tuyo”.
10 Pero Yaaqov dijo: “No, te lo ruego; si me haces el favor, acéptame este regalo; porque ver tu rostro es como ver el rostro de Elohim, y tú me has recibido favorablemente.
11 Por favor, acepta mi obsequio que te han traído, que Elohim me ha favorecido y tengo mucho”. Y cuando insistió, él lo aceptó.
12 Y [Esaw] dijo: “Emprendamos nuestro viaje, que yo iré a tu paso”.
13 Pero él le dijo: “Mi amo sabe que los niños son débiles y que los rebaños y manadas, que tienen crías, son mi preocupación; si los apresuramos mucho por un solo día, todos los rebaños morirán.
14 Adelántese mi amo a su servidor, mientras yo sigo poco a poco, al paso del ganado que llevo delante y al paso de los niños, hasta que alcance a mi amo en Seír”.
15 Entonces Esaw dijo: “Déjame asignarte algunos de los hombres que me acompañan”. Pero él dijo: “¡Oh no, mi amo es demasiado considerado conmigo!”
16 Así que Esaw emprendió aquel día su viaje de regreso a Seír.
17 Pero Yaaqov viajó a Sukot, y se construyó una casa e hizo cabañas para su ganado; por eso fue que llamaron aquel lugar Sukot Cabañas.
18 Yaaqov llegó a salvo a la ciudad de Shekhem que queda en la tierra de Kenaan –viniendo así de Padán Aram– y acampó frente a la ciudad.
19 La parcela de terreno donde montó su carpa se la compró a los hijos de Jamor, el padre de Shekhem, por cien kesitahs.
20 Allí edificó un altar, y lo llamó ‘El Elohé Yisrael ‘El, el Elohim de Yisrael.
1 Un día Dinah, la hija que Leah le había dado a Yaaqov, salió a visitar a las hijas del país.
2 Shekhem el hijo de Jamor el hiwita, jefe del país, la vio, y la cogió y se acostó con ella por la fuerza.
3 Como se sentía fuertemente atraído por Dinah la hija de Yaaqov, y estaba enamorado de la muchacha, le habló con ternura a la muchacha.
4 Así que Shekhem le dijo a su padre Jamor: “Consígueme esta muchacha para esposa”.
5 Yaaqov se enteró de que este había contaminado a su hija Dinah; pero como sus hijos estaban en el campo con el ganado, Yaaqov guardó silencio hasta que llegaran a casa.
6 Luego Jamor el padre de Shekhem vino donde Yaaqov para hablar con él.
7 Entretanto los hijos de Yaaqov, que habían oído ya la noticia, llegaron del campo. Los hombres estaban angustiados y muy furiosos, porque aquel había cometido un ultraje en Yisrael al acostarse con la hija de Yaaqov, algo que no debía hacerse.
8 Y Jamor les habló, diciendo: “Mi hijo Shekhem suspira por la hija de ustedes. Por favor, dénsela en matrimonio.
9 Hagamos lazos matrimoniales: dennos sus hijas, y tomen nuestras hijas para ustedes:
10 ustedes habitarán entre nosotros, y la tierra estará a su disposición; establézcanse, múdense a cualquier parte, y adquieran propiedades en ella”.
11 Entonces Shekhem les dijo al padre y a los hermanos: “Háganme este favor, yo les pagaré todo lo que me pidan.
12 Pídanme una dote bien alta, así como regalos, y pagaré lo que ustedes me digan; sólo denme la muchacha por esposa”.
13 Los hijos de Yaaqov le respondieron a Shekhem y a su padre Jamor –hablando con engaño porque él había contaminado a su hermana Dinah–
14 y les dijeron: “No podemos hacer eso de dar nuestra hermana a un hombre que no está circuncidado, porque eso es una desgracia entre nosotros.
15 Solamente con esta condición llegaremos a un acuerdo contigo; que ustedes se hagan como nosotros en que todo varón entre ustedes se circuncide.
16 Entonces les daremos a nuestras hijas y tomaremos de sus hijas; y habitaremos entre ustedes y llegaremos a ser como una sola familia.
17 Pero si ustedes no nos hacen caso ni se circuncidan, tomaremos a nuestra hermana y nos iremos”.
18 Estas palabras agradaron a Jamor, y a Shekhem el hijo de Jamor.
19 Y el joven no perdió tiempo en hacer aquello, porque quería a la hija de Yaaqov. Sucede que él era el más respetado en la casa de su padre.
20 Así que Jamor y su hijo Shekhem fueron a la plaza pública de su pueblo y les hablaron a sus compueblanos, diciendo:
21 “Estas personas son nuestros amigos; dejemos que se establezcan en nuestra tierra y que se muevan en ella, porque la tierra es bastante grande para ellos; nosotros tomaremos de sus hijas por esposas y les daremos nuestras hijas.
22 Pero solamente con esta condición los hombres llegarán a un acuerdo con nosotros de habitar entre nosotros como una sola familia: que todos nuestros varones se circunciden como ellos están circuncidados.
23 Su ganado y sus propiedades y todas sus bestias serán nuestras, si solamente estamos de acuerdo con sus términos, para que se establezcan entre nosotros”.
24 Todos sus compueblanos le hicieron caso a Jamor y a su hijo Shekhem, y todos los varones, todos sus compueblanos, se circuncidaron.
25 Al tercer día, cuando estaban aún doloridos, Shimón y Lewí, dos de los hijos de Yaaqov, los hermanos de Dinah, tomaron cada uno su espada, vinieron contra la ciudad que estaba tranquila, e inmolaron a todos los varones.
26 Pasaron a espada a Hamor y a su hijo Shekhem, sacaron a Dinah de la casa de Shekhem, y se fueron.
27 Los otros hijos de Yaaqov vinieron sobre los inmolados y saquearon el pueblo, porque habían contaminado a su hermana.
28 Se apropiaron de sus rebaños y manadas y asnos, y de todo que había dentro del pueblo, y en las afueras;
29 todas sus riquezas, todos sus niños, y sus esposas, a todos los que estaban en las casas, se los llevaron como cautivos y como botín.
30 Yaaqov les dijo a Shimón y a Lewí: “Ustedes me han traído problemas, haciéndome odioso entre los habitantes del país, los kenaanitas y peresitas; mis hombres son pocos en número, de modo que si se unen contra mí y me atacan, mi familia y yo seremos destruidos”.
31 Pero ellos respondieron: “¿Debe nuestra hermana ser tratada como una ramera?”
1 Elohim le dijo a Yaaqov: “Levántate, sube a Betel y quédate allí; y edifica allí un altar al haÊl que se te apareció cuando estabas huyendo de tu hermano Esaw”.
2 Así que Yaaqov le dijo a su familia y a todos los que estaban con él: “Desháganse de las deidades extranjeras que hay en su medio, purifíquense, y cámbiense de ropa.
3 Vengan, subamos a Betel, y edificaré allí un altar al haÊl que me respondió cuando yo estaba en angustia y que ha estado conmigo dondequiera que he ido”.
4 Le dieron a Yaaqov todas las deidades extranjeras que tenían, y los aretes que tenían en las orejas, y Yaaqov los enterró bajo la encina que estaba cerca de Shekhem.
5 Mientras ellos pasaban, un terror inmenso se apoderó de las ciudades de alrededor, de modo que no persiguieron a los hijos de Yaaqov.
6 Así llegó Yaaqov a Luz, esto es, Betel, en la tierra de Kenaan, él y todas las personas que estaban con él.
7 Allí edificó un altar y llamó el sitio ‘El Betel el Poderoso de Betel, porque fue allí que ha'Elohim se le reveló cuando iba huyendo de su hermano.
8 Deborah, la nana de Rivqah, murió y la enterraron bajo el roble que hay más abajo de Betel; de modo que lo llamaron Alón Bakhut Roble del llanto.
9 Elohim se le apareció de nuevo a Yaaqov a su llegada de Padán Aram, y lo bendijo.
10 Elohim le dijo: “Tú que te llamas Yaaqov, tu nombre no será más Yaaqov, sino que te llamarás Yisrael”. Y así lo llamó Yisrael.
11 Elohim le dijo: “Yo soy 'El-Shaday el Poderoso Omnipotente. Sé fecundo y multiplícate; una nación, sí, una asamblea de naciones descenderá de ti. Reyes saldrán de tus lomos.
12 La tierra que le asigné a Avraham y a Yitsjaq te la asigno a ti; y a tu linaje venidero le asignaré el país”.
13 Elohim se retiró de él en el lugar donde le había hablado;
14 y Yaaqov erigió un pilar en el sitio donde le había hablado, un pilar de piedra, y ofreció una libación sobre él y le derramó aceite.
15 Yaaqov le dio al sitio, donde Elohim le había hablado, el nombre de Betel Casa del Poderoso.
16 Partieron de Betel; pero cuando estaban todavía a cierta distancia de Efrat, a Rajel le vino el parto, y fue un parto muy difícil.
17 Cuando el parto estaba en lo más difícil, la comadrona le dijo: “No temas, que es otro niño para ti”.
18 Pero mientras ella exhalaba su último suspiro –porque se estaba muriendo– lo llamó Benoní Hijo de mi dificultad; pero su padre lo llamó Binyamín Hijo de mi diestra.
19 Así murió Rajel. La enterraron en el camino a Efrat, ahora Bet Léhem.
20 Sobre su sepulcro Yaaqov erigió un pilar; se conoce como el pilar de la tumba de Rajel hasta el día de hoy.
21 Yisrael prosiguió su viaje, y montó su carpa más allá de Migdal Éder.
22 Mientras Yisrael vivía en aquella tierra, Reubén fue y se acostó con Bilhah, la concubina de su padre; y Yisrael se enteró. Ahora bien, los hijos de Yaaqov fueron doce.
23 Los hijos de Leah: Reubén –el primogénito de Yaaqov–, Shimón, Lewí, Yahudah, Yissakhar, y Zebulún.
24 Los hijos de Rajel: Yosef y Binyamín.
25 Los hijos de Bilhah, la criada de Rajel: Dan y Naftalí.
26 Y los hijos de Zilpah, la criada de Leah: Gad y Asher. Estos fueron los hijos de Yaaqov que le nacieron en Padán Aram.
27 Y Yaaqov fue donde su padre Yitsjaq en Mamré, en Quiryat Haarbá –ahora Jebrón– donde habían residido como extranjeros Avraham y Yitsjaq.
28 Yitsjaq tenía ciento ochenta años
29 cuando exhaló su último aliento y murió. Se unió a los suyos a una edad bien avanzada; y sus hijos Esaw y Yaaqov lo sepultaron.
1 Esta es la descendencia de Esaw –esto es, Edom.
2 Esaw tomó sus esposas de entre las mujeres kenaanitas –a Adah la hija de Elón el jitita, y a Oholibamah la hija de Anah, la hija de Tsibeón el hewita–
3 y también Basemat la hija de Yishmael y hermana de Nebayot.
4 Adah le dio Elifaz a Esaw; Basemat le dio a Reuel;
5 y Oholibamah le dio a Yeúsh, a Yalam, y a Qórah. Esos fueron los hijos de Esaw, que le nacieron en la tierra de Kenaan.
6 Esaw tomó a sus esposas, a sus hijos e hijas, y a todos los miembros de su familia, su ganado y su crianza de animales, y todas las propiedades que había adquirido en la tierra de Kenaan, y se mudó a otra tierra por causa de su hermano Yaaqov.
7 Porque sus posesiones eran demasiadas para que habitaran juntos, y la tierra donde residían como extranjeros no podía mantenerlos por sus crianzas de animales.
8 De modo que Esaw se estableció en la serranía de Seír – Esaw es el mismo Edom.
9 Esta, pues, es la descendencia de Esaw, el antepasado de los edomitas, en la serranía de Seír.
10 Estos son los nombres de los hijos de Esaw: Elifaz, hijo de Adah la esposa de Esaw; Reuel, hijo de Basemat la esposa de Esaw.
11 Los hijos de Elifaz fueron Temán, Omar, Tsefo, Gatam, y Qenaz.
12 Timná fue una concubina de Elifaz el hijo de Esaw; ella le dio Amaleq a Elifaz. Esos fueron los descendientes de Adah la esposa de Esaw.
13 Y estos fueron los hijos de Reuel: Nájat, Zéraj, Shamah, y Mizah. Esos fueron los descendientes de Basemat la esposa de Esaw.
14 Y estos fueron los hijos de Oholibamah la esposa de Esaw, la hija de Anah, hija de Tsibeón: ella le dio a Esaw: Yeush, Yalam, y Qóraj.
15 Estos son los clanes de los hijos de Esaw. Los descendientes de Elifaz el primogénito de Esaw: los clanes de Temán, Omar, Tsefo, Qenaz,
16 Qóraj, Gatam, y Amaleq; estos son los clanes de Elifaz en la tierra de Edom; Esos son los descendientes de Adah.
17 Y estos son los descendientes de Reuel el hijo de Esaw: los clanes de Nahat, Zerah, Shamat, y Mizah; estos son los clanes de Reuel en la tierra de Edom. Esos son los descendiente de Basemat la esposa de Esaw.
18 Y estos son los descendiente de Oholibamah la esposa de Esaw: los clanes de Yeush, Yalam, y Qóraj; estos son los clanes de Oholibamah la esposa de Esaw, la hija de Anah.
19 Esos fueron los hijos de Esaw –esto es, Edom– y esos sus clanes.
20 Estos fueron los hijos de Seír el jorita, que estaban establecidos en la tierra: Lotán, Shobal, Tsibeón, Anah,
21 Dishón, Étser, y Dishán. Esos son los clanes de los joritas, los descendientes de Seír, en la tierra de Edom.
22 Los hijos de Lotán fueron Jorí y Hemam; y la hermana de Lotán fue Timná.
23 Los hijos de Shobal fueron estos: Alwán, Manájat, Ebal, Shefo, y Onam.
24 Estos fueron los hijos de Tsibeón: Ayah y Anah – ese fue el Anah que descubrió los pozos termales en el desierto mientras pastoreaba los asnos de su padre Tsibeón.
25 Los hijos de Anah fueron estos: Disón y Oholibamah la hija de Anah.
26 Estos fueron los hijos de Dishón: Jemdán, Eshbán, Yitrán y Keran.
27 Los hijos de Étser fueron estos: Bilhán, Zaawán, y Aqán.
28 Y los hijos de Dishán fueron estos: Uts y Arán.
29 Estos son los clanes de los joritas: los clanes de Lotán, Shobal, Tsibón, Anah,
30 Dishón, Étser, y Dishán. Esos son los clanes de los joritas, clan por clan, en la tierra de Seír.
31 Estos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom antes de que reinara rey alguno sobre los yisraelitas.
32 Bela el hijo de Beor reinó en Edom y su ciudad se llamó Dinhábah.
33 Cuando murió Bela, le sucedió como rey Yobab, el hijo de Zéraj, de Botsrah.
34 Cuando murió Yobab, le sucedió como rey Jusham de la tierra de los temanitas.
35 Cuando murió Jusham, le sucedió como rey Hadad, el hijo de Bedad, el que derrotó a los midyanitas en el país de Moav; su ciudad se llamó Awit.
36 Cuando murió Hadad, le sucedió como rey Samlah de Masreqah.
37 Cuando murió Samlah, lo sucedió como rey Shaúl de Rejobot Del Río.
38 Cuando murió Shaúl, lo sucedió como rey Báal Janán el hijo de Akhbor.
39 Y cuando murió Báal Hanán el hijo de Akhbor, le sucedió como rey Hadar; su ciudad se llamó Pau, y su esposa se llamó Mehetabel, hija de Matred la hija de Me Zahab.
40 Esos son los nombres de los clanes de Esaw, cada uno con sus familias y sus localidades, nombre por nombre: los clanes de Timná, Alwah, Yetet,
41 Oholibamah, Elah, Pinón,
42 Qenaz, Temán, Mibtsar,
43 Magdiel, e Iram. Esos son los clanes de Edom –esto es, Esaw, el padre de los edomitas– por sus colonias en la tierra que poseyeron.
1 Yaaqov se estableció en la tierra donde su padre había residido como extranjero, la tierra de Kenaan.
2 Esta, pues, es la descendencia de Yaaqov: A los diez y siete años de edad, Yosef atendía los rebaños con sus hermanos, como ayudante de los hijos de Bilhah y Zilpah, esposas de su padre. Y Yosef trajo malos informes de ellos a su padre.
3 Sucede que Yisrael amaba a Yosef más que a todos sus hijos, porque este era el hijo de su vejez; y le había hecho una túnica ornamental.
4 Y cuando sus hermanos notaron que su padre lo amaba más que a los demás hermanos, lo odiaron tanto que no podían dirigirle una palabra amistosa.
5 Una vez Yosef tuvo un sueño que les contó a sus hermanos; y ellos lo odiaron aún más.
6 Les dijo: “Oigan este sueño que tuve:
7 Nosotros estábamos atando manojos en el campo, cuando de pronto mi manojo se levantó y quedó derecho; entonces los manojos de ustedes se reunieron alrededor del mío y se postraron”.
8 Sus hermanos respondieron: “¿Quieres decir que vas a reinar sobre nosotros; que vas a tener dominio sobre nosotros?” Y lo odiaron aún más por lo que decía sobre sus sueños.
9 Tuvo otro sueño y se lo contó a sus hermanos, diciendo: “Miren, he tenido otro sueño: Y esta vez el sol, la luna y once estrellas se postraban delante de mí”.
10 Y cuando se lo contó a su padre y a sus hermanos, su padre lo regañó. Le dijo: “¿Qué clase de sueño es ese que has tenido? ¿Es que vamos a venir, yo, tu madre y tus hermanos a postrarnos hasta el suelo delante de ti?”
11 Así que sus hermanos se enojaron con él, y su padre se quedó pensando en el asunto.
12 En una ocasión, cuando sus hermanos habían ido a pastorear los rebaños de su padre a Shekhem,
13 Yisrael le dijo a Yosef: “Tus hermanos están pastoreando en Shekhem. Ven te voy a mandar a donde ellos”. El respondió: “Estoy listo”.
14 Y él le dijo: “Ve a ver cómo están tus hermanos y cómo les va a los rebaños, y vuelve a informarme”. Así que lo envió desde el valle de Jebrón. Cuando llegó a Shekhem,
15 un hombre lo encontró vagando por los campos. El hombre le preguntó: “¿Qué buscas?”
16 El contestó: “Estoy buscando a mis hermanos. ¿Puede usted decirme dónde están pastoreando?”
17 El hombre dijo: “Ellos se fueron de aquí, porque los oí decir: “Vámonos para Dotán”. Así que Yosef siguió a sus hermanos y los encontró en Dotán.
18 Ellos lo vieron de lejos, y antes de que se acercara a ellos conspiraron para matarlo.
19 Se dijeron unos a otros: “¡Ahí viene ese soñador!
20 Vamos ahora a matarlo y echémoslo en uno de los hoyos; y podemos decir que una bestia salvaje lo devoró. ¡Veremos qué se hacen sus sueños!”
21 Pero cuando Reubén lo oyó, trató de salvarlo de ellos. Les dijo: “No le quitemos la vida”.
22 Y Reubén prosiguió: “¡No derramen sangre! Échenlo en aquel hoyo allá en el desierto, pero ustedes no lo toquen”; él trataba de salvarlo de ellos y devolvérselo a su padre.
23 Cuando Yosef llegó donde sus hermanos, estos le quitaron la túnica, la túnica ornamental que llevaba puesta,
24 y lo tomaron y lo echaron en el hoyo. El hoyo estaba vacío, no tenía agua.
25 Entonces se sentaron a comer. Levantando la vista, vieron una caravana de yishmaelitas que venían de Guilad, con camellos cargados de goma, bálsamo y mirra para llevarlos a Mitsráyim.
26 Entonces Yahudah dijo a sus hermanos: “¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su sangre?
27 Vengan, vendámoslo a los yishmaelitas, pero no lo eliminemos nosotros. Después de todo, es nuestro hermano, nuestra propia carne”. Sus hermanos estuvieron de acuerdo.
28 Cuando los mercaderes midyanitas pasaron por allí, sacaron a Yosef del hoyo. Vendieron a Yosef por veinte piezas de plata a los yishmaelitas, quienes llevaron a Yosef a Mitsráyim.
29 Cuando Reubén regresó al hoyo y vio que Yosef no estaba en el hoyo, se desgarró la ropa.
30 Volviendo a sus hermanos, dijo: “¡El muchacho se fue! ¿Y ahora, qué voy a hacer?”
31 Entonces tomaron la túnica de Yosef, inmolaron un cabrito, y empaparon la túnica con la sangre.
32 Le mandaron la túnica ornamental a su padre, y le dijeron: “Encontramos esto. Por favor, examínalo; ¿es la túnica de tu hijo, o no?”
33 El la reconoció y dijo: “¡La túnica de mi hijo! ¡Alguna bestia salvaje lo devoró! ¡Una bestia devoró a Yosef!”
34 Yaaqov se desgarró la ropa, se puso tela de saco encima, y guardó luto por su hijo durante muchos días.
35 Todos sus hijos e hijas trataban de consolarlo; pero él no se dejaba consolar, diciendo: “No, llorando bajaré a la sepultura con mi hijo”. Así lo lloraba su padre.
36 Los midyanitas, mientras tanto, se lo vendieron en Mitsráyim a Potifar, un cortesano del Paroh y su mayordomo principal.
1 Por aquel tiempo Yahudah se apartó de sus hermanos y acampó cerca de cierto adulamita llamado Jirah.
2 Entonces Yahudah vio a la hija de cierto kenaanita llamado Shúa, y se casó con ella y se unió a ella.
3 Ella concibió y tuvo un hijo, y él lo llamó Er.
4 Concibió ella otra vez y tuvo un hijo, y lo llamó Onán.
5 Una vez más tuvo un hijo y lo llamó Shelá; él estaba en Kezib cuando lo tuvo.
6 Yahudah consiguió una esposa para Er su primogénito, llamada Tamar.
7 Pero Er, el primogénito de Yahudah, desagradó a YHWH, y YHWH le quitó la vida.
8 Entonces Yahudah le dijo a Onán: “Únete a la esposa de tu hermano y cumple tu deber con ella como cuñado, y dale linaje a tu hermano”.
9 Pero Onán, sabiendo que la descendencia no se contaría como suya, derramaba en tierra siempre que se unía a la esposa de su hermano, para no darle linaje a su hermano.
10 Lo que hizo desagradó a YHWH, y le quitó la vida también.
11 Entonces Yahudah le dijo a su nuera Tamar: “Quédate como viuda en la casa de tu padre hasta que mi hijo Shelá crezca”; –porque pensó: “Este también podría morir como sus hermanos”. De modo que Tamar se fue a vivir en la casa de su padre.
12 Mucho tiempo después murió la hija de Shúa, la esposa de Yahudah. Cuando pasó su período de duelo, Yahudah subió a Timnah a ver a sus trasquiladores, junto con su amigo Jirah el adulamita.
13 Y le dijeron a Tamar: “Tu suegro viene a Timnah a trasquilar”.
14 Entonces ella se quitó su ropa de viuda, se cubrió la cara con un velo, y, envolviéndose en tela, se sentó a la entrada de Enáyim, que queda en el camino a Timnah; porque ella veía que Shelá estaba grande, y sin embargo no se la habían dado como esposa.
15 Cuando Yahudah la vio, la confundió con una ramera, porque ella se había tapado la cara.
16 Así que se desvió hacia ella por el camino y le dijo: “Oye, déjame acostarme contigo”; –porque no sabía que era su nuera. Ella le preguntó: “¿Qué vas a pagar por acostarte conmigo?”
17 Él contestó: “Te enviaré un cabrito de mi rebaño”. Pero ella dijo: “Tienes que dejar una prenda hasta que lo envíes”.
18 Y él dijo: “¿Qué prenda te puedo dar?” Ella respondió: “Tu sello con el cordón, y el bastón que llevas”. Así que se los dio y se acostó con ella, y ella quedó encinta de él.
19 Entonces ella prosiguió su camino. Se quitó el velo y se puso de nuevo su ropa de viuda.
20 Yahudah mandó el cabrito con su amigo el adulamita, para rescatar la prenda de la mujer; pero no la pudo encontrar.
21 Le preguntaba a la gente de aquel pueblo: “¿Dónde está la ramera de templo, la que estaba en Enáyim, por el camino?” Pero ellos decían: “No ha habido ninguna ramera aquí”.
22 De modo que regresó donde Yahudah y dijo: “No pude encontrarla; además la gente del pueblo me dijo que no ha habido ninguna ramera allí”.
23 Yahudah dijo: “Deja que se quede con eso, no vayamos a convertirnos en un hazmerreír. Yo le envié el cabrito, pero no la encontraste”.
24 Como tres meses después, le dijeron a Yahudah: “Tu nuera Tamar se ha metido a ramera; de hecho, por su prostitución ha quedado encinta”. Yahudah dijo: “Sáquenla y quémenla”.
25 Cuando la estaban sacando, ella le envió este mensaje a su suegro: “Yo estoy encinta del hombre a quien pertenece esto”. Y agregó: “Examine esto: ¿A quién pertenecen este sello con cordón y este bastón?”
26 Yahudah los reconoció, y dijo: “Ella tiene más razón que yo, siendo que no le di a mi hijo Shelá”. Y no intimó más con ella.
27 Cuando le llegó el tiempo de dar a luz, había gemelos en su vientre.
28 Cuando estaba en el parto, uno de ellos sacó la mano, y la comadrona le ató un cordón rojo en la mano, para indicar que ese había salido primero.
29 Pero entonces él retrajo la mano, y salió su hermano; y ella dijo: “¡Qué brecha te has hecho!” Por eso lo llamaron Perets Brecha.
30 Después salió su hermano, que tenía el cordón rojo en la mano; y lo llamaron Zéraj Iluminado.
1 Cuando llevaron a Yosef a Mitsráyim, cierto mitsrita llamado Potifar, cortesano del Paroh y su mayordomo principal, se lo compró a los yishmaelitas que lo habían llevado allí.
2 YHWH estuvo con Yosef, y éste se hizo un hombre de éxito; y se quedó en la casa del amo mitsrita.
3 Y cuando su amo vio que YHWH estaba con él y que YHWH le daba éxito a todo lo que él emprendía,
4 le tomó cariño a Yosef. Lo hizo su asistente personal y lo puso a cargo de su casa, poniendo en sus manos todo lo que poseía.
5 Y desde el tiempo en que el mitsrita lo puso a cargo de su casa y de todo lo que poseía, YHWH bendijo su casa por amor a Yosef, de modo que la bendición de YHWH estaba sobre todo lo que poseía, en la casa y afuera.
6 Dejó todo lo que tenía en manos de Yosef y, con él allí, no se ocupaba más que de la comida que comía. Sucede que Yosef era gallardo y bien parecido.
7 Después de un tiempo, la esposa de su amo se fijó en Yosef y le dijo: “Acuéstate conmigo”.
8 Pero él se negó. Le dijo a la esposa de su amo: “Mire, conmigo aquí, mi amo no se ocupa de nada en esta casa, y todo lo que posee lo ha puesto en mis manos.
9 Él no ostenta más autoridad que yo en esta casa, y no me ha negado nada excepto a usted misma, porque es su esposa. ¿Cómo entonces podría yo hacer esa maldad tan grande, y pecar delante de Elohim?”
10 Y a pesar de lo mucho que ella presionaba a Yosef día tras día, él no cedió a su pedido de que se acostara con ella, y estuviera con ella.
11 Uno de esos días, él entró en la casa a hacer su trabajo. Como no había nadie de la familia adentro,
12 ella lo agarró por la ropa y dijo: “¡Acuéstate conmigo!” Pero él le dejó el manto en la mano y se alejó y salió huyendo.
13 Cuando ella vio que le había dejado el manto en la mano y había salido huyendo,
14 llamó a sus servidores y les dijo: “¡Miren, tuvo que traer un hebreo para que jugara con nosotros! Éste venía a acostarse conmigo, pero yo grité fuerte.
15 Y cuando me oyó gritar a todo pulmón, me dejó el manto en la mano y se alejó y salió huyendo”.
16 Ella retuvo el manto a su lado hasta que regresó su amo a la casa.
17 Entonces ella le contó la misma historia, diciendo: “El esclavo hebreo que trajiste a nuestra casa vino aquí a jugar conmigo;
18 pero cuando grité a todo pulmón, me dejó el manto en la mano y salió huyendo”.
19 Cuando el amo oyó la historia que le contó su esposa, de lo que supuestamente le hizo el esclavo, se puso furioso.
20 De modo que el amo de Yosef lo mandó a la prisión, donde estaban confinados los prisioneros del rey. Pero aún cuando estuvo allí en la prisión,
21 YHWH estuvo con Yosef: fue bondadoso con él y le dio al jefe carcelero una disposición favorable hacia él.
22 El jefe carcelero puso a cargo de Yosef a todos los prisioneros que había en aquella prisión, y él era el que dirigía todo lo que se hacía allí.
23 El jefe carcelero no supervisaba nada de lo que estaba a cargo de Yosef, porque YHWH estaba con él, y en todo lo que él hacía YHWH le daba éxito.
1 Algún tiempo después el copero y el panadero del rey de Mitsráyim ofendieron a su amo el rey de Mitsráyim.
2 El Paroh se enfureció contra sus cortesanos, el jefe copero y el jefe panadero,
3 y los puso en custodia, en la casa del jefe mayordomo, en la misma prisión donde estaba confinado Yosef.
4 El jefe mayordomo asignó a Yosef a cargo de ellos, y él los atendía. Después de haber estado en custodia por algún tiempo,
5 ambos –el copero y el panadero del rey de Mitsráyim, que estaban confinados en la prisión– tuvieron sueños la misma noche, cada cual su propio sueño y cada sueño con su propio significado.
6 Cuando Yosef vino a ellos por la mañana, vio que estaban perplejos.
7 Les preguntó a los cortesanos del Paroh, que estaban bajo custodia con él en la casa de su amo: “¿Por qué se ven ustedes abatidos hoy?”
8 Y ellos le contestaron: “Tuvimos unos sueños y no hay nadie que los interprete”. Así que Yosef les dijo: “¡Ciertamente Elohim puede interpretarlos! Cuéntenme [sus sueños]”.
9 Entonces el jefe copero le contó su sueño a Yosef. Le dijo: “En mi sueño había una vid frente a mí.
10 En la vid había tres ramas. Apenas había retoñado cuando echó flores y sus racimos echaron uvas maduras.
11 La copa del Paroh estaba en mi mano, y yo tomé las uvas, las exprimí en la copa del Paroh, y le puse la copa en la mano al Paroh”.
12 Yosef le dijo: “Esta es la interpretación: Las tres ramas son tres días.
13 En tres días el Paroh te perdonará y te restaurará a tu puesto; tú le pondrás la copa en la mano al Paroh, como acostumbrabas antes cuando eras su copero.
14 Pero acuérdate de mí cuando todo te vaya bien, y hazme el favor de mencionarme delante del Paroh, para que me libre de este lugar.
15 Porque en verdad a mí me secuestraron de la tierra de los hebreos; y tampoco he hecho aquí nada para que me pusieran en el calabozo”.
16 Cuando el jefe panadero vio cuán favorablemente había interpretado, le dijo a Yosef: “En mi sueño, igualmente, había tres canastas tejidas en mi cabeza.
17 En la canasta de más arriba había toda clase de alimentos que prepara un repostero para el Paroh; y las aves se lo comían de la canasta que estaba sobre mi cabeza”.
18 Yosef respondió: “Esta es la interpretación: Las tres canastas son tres días.
19 En tres días el Paroh levantará tu cabeza y te empalará sobre un poste; y las aves picarán tus carnes”.
20 Al tercer día –el día de su cumpleaños– el Paroh hizo un banquete para todos sus oficiales, y sacó de la prisión, de entre sus oficiales, a su jefe copero y a su jefe panadero.
21 Restauró al jefe co-pero a su puesto, y éste continuó poniéndole la copa en la mano al Paroh;
22 pero al jefe panadero lo empaló –tal como se los había interpretado Yosef.
23 Sin embargo, el jefe copero no pensó en Yosef, se olvidó de él.
1 Pasados dos años, el Paroh soñó que estaba parado junto al [río] Hayor,
2 cuando salieron del Hayor siete vacas, hermosas y robustas, y se pusieron a pastar en las hierbas del Hayor.
3 Pero enseguida, subieron otras siete vacas del Hayor detrás de las primeras, feas y flacas, y se pararon junto a las vacas que estaban a la orilla del río;
4 y las vacas feas y flacas se comieron a las siete vacas hermosas y robustas. Y el Paroh se despertó.
5 Se durmió y tuvo un segundo sueño: Siete espigas de grano, sólidas y saludables, crecieron de una sola mata.
6 Pero detrás de ellas crecieron enseguida siete espigas, flacas y quemadas por el viento oriental,
7 y las espigas flacas se tragaron a las siete espigas sólidas y llenas. Entonces se despertó el Paroh: ¡y era un sueño!
8 A la mañana siguiente, tenía el ánimo inquieto, y mandó buscar a todos los magos de Mitsráyim, y a todos sus sabios; y el Paroh les contó su sueño, pero nadie se lo pudo interpretar al Paroh.
9 Entonces el jefe copero habló y le dijo al Paroh: “Tengo que hacer mención hoy de mis ofensas.
10 Una vez el Paroh se enojó con sus servidores, y me puso en custodia en la casa del jefe mayordomo, junto con el jefe panadero.
11 Nosotros tuvimos unos sueños la misma noche, él y yo, cada uno de nosotros un sueño con su propia interpretación.
12 Había allí con nosotros un joven hebreo, un servidor del jefe mayordomo; y entonces le contamos nuestros sueños, y él nos los interpretó, diciéndole a cada uno el significado de su sueño.
13 Y tal como él nos lo interpretó, así sucedió: A mí me restauraron a mi puesto, y al otro lo colgaron”.
14 Enseguida el Paroh mandó a buscar a Yosef, y lo sacaron rápidamente del calabozo. El se afeitó y se cambió de ropa, y se presentó ante el Paroh.
15 Y el Paroh le dijo a Yosef: “Tuve un sueño, pero nadie puede interpretarlo. Ahora he oído decir de ti que de oír un sueño dices enseguida su significado”.
16 Yosef le contestó al Paroh, diciendo: “No soy yo. Elohim le responderá favorablemente al Paroh”.
17 Entonces el Paroh le dijo a Yosef: “En mi sueño, estaba yo parado a la ribera del Hayor,
18 cuando salieron del Hayor siete vacas robustas y bien formadas y se pusieron a pastar entre las hierbas.
19 Enseguida las siguieron otras siete vacas huesudas, mal formadas, y extenuadas –nunca las había visto igual de feas en toda la tierra de Mitsráyim–
20 y las siete vacas secas y feas se comieron a las primeras siete vacas, las robustas;
21 pero después de haberlas consumido, no se notaba que las habían consumido, porque seguían viéndose tan mal como antes. Y desperté.
22 En mi otro sueño, vi siete espigas de grano, llenas y saludables, que crecían en una sola mata;
23 pero inmediatamente detrás de ellas brotaron siete espigas, marchitas, flacas, y quemadas por el viento oriental.
24 Y las espigas flacas se tragaron a las siete espigas saludables. Se lo he contado a mis magos, pero ninguno tiene una explicación”.
25 Y Yosef le dijo al Paroh: “Los sueños del Paroh son uno y el mismo: ha'Elohim le ha dicho al Paroh lo que está a punto de hacer.
26 Las siete vacas saludables son siete años, y las siete espigas saludables son siete años; es el mismo sueño.
27 Las siete vacas secas y feas que siguieron son siete años, como lo son también las siete espigas vacías y quemadas por el viento oriental; representan siete años de hambre.
28 Es tal como le he dicho al Paroh: Ha'Elohim le ha revelado al Paroh lo que está a punto de hacer.
29 En el futuro inmediato hay siete años de gran abundancia en toda la tierra de Mitsráyim.
30 Después de ellos vendrán siete años de hambre,
31 ningún rastro de la abundancia quedará en la tierra por causa del hambre que vendrá después, porque será muy severa.
32 En cuanto a que el Paroh tuvo el mismo sueño dos veces, significa que el asunto ha sido determinado por ha'Elohim, y que ha'Elohim lo realizará pronto.
33 “De acuerdo con esto, el Paroh debería buscar un hombre de discernimiento y sabiduría, y ponerlo sobre la tierra de Mitsráyim.
34 El Paroh debe tomar medidas para nombrar supervisores en el país, y organizar el país de Mitsráyim en los siete años de abundancia.
35 Todo el alimento de esos años buenos que vienen debe almacenarse, y recogerse el grano bajo la autoridad del Paroh como alimento a ser almacenado en las ciudades.
36 Ese alimento deber ser la reserva para el país para los siete años de hambre que vendrán sobre la tierra de Mitsráyim, para que el país no perezca de hambre”.
37 El plan le agradó al Paroh y a todos sus cortesanos.
38 Y el Paroh les dijo a sus cortesanos: “¿Podremos hallar a otro como él, un hombre en quien está el espíritu de Elohim?”
39 De modo que el Paroh le dijo a Yosef: “Siendo que Elohim te ha dado a conocer todo esto, no hay nadie con tanto discernimiento y sabiduría como tú.
40 Tú estarás a cargo de mi corte, y por tus órdenes se dejará llevar todo mi pueblo; solamente con relación al trono seré superior a ti”.
41 El Paroh le dijo además a Yosef: “Mira, te pongo a cargo de toda la tierra de Mitsráyim”.
42 Y quitándose de la mano el anillo de firmar, el Paroh se lo puso en la mano a Yosef; y lo hizo vestir de ropa de lino fino, y le puso una cadena de oro en el cuello.
43 Lo hizo montar en la carroza de su segundo en mando, y gritaban delante de él: “¡Abran paso!” De esta manera lo puso a cargo de todo el país de Mitsráyim.
44 El Paroh le dijo a Yosef: “Yo soy el Paroh; sin embargo sin ti, nadie levantará una mano ni un pie en toda la tierra de Mitsráyim”.
45 El Paroh entonces le puso a Yosef el nombre de Tsafnat Panéaj; y le dio por esposa a Asnat, la hija de Poti Fera, sacerdote de On. De esta manera Yosef resultó a cargo de toda la tierra de Mitsráyim. –
46 Yosef tenía treinta años de edad cuando entró al servicio del Paroh rey de Mitsráyim–. Saliendo de la presencia del Paroh, Yosef viajó a través de toda la tierra de Mitsráyim.
47 Durante los siete años de abundancia, la tierra produjo en grandes cantidades.
48 Y él recogió todo el grano de los siete años que disfrutó la tierra de Mitsráyim, y almacenó el grano en las ciudades; en cada ciudad puso el grano de los campos de alrededor.
49 Así Yosef recolectó el producto en grandísimas cantidades, como las arenas del mar, hasta que cesó de medirlo, porque no podía medirse.
50 Antes de que llegaran los años de hambre, Yosef llegó a ser padre de dos hijos, que le dio Asnat la hija de Poti Fera, sacerdote de On.
51 Yosef llamó al primogénito Menasheh Olvido, queriendo decir: “Elohim me ha hecho olvidar completamente mi adversidad y mi hogar paterno”.
52 Y al segundo lo llamó Efráyim Fértil, queriendo decir: “Elohim me ha hecho fértil en la tierra de mi aflicción”.
53 Los siete años de abundancia que disfrutó la tierra de Mitsráyim llegaron a su fin,
54 y comenzaron los siete años de hambre, tal como Yosef había predicho. Hubo hambre en todos los países, pero en todo el país de Mitsráyim había pan.
55 Y cuando todo el país de Mitsráyim sintió el hambre, el pueblo clamó al Paroh pidiendo pan; y el Paroh les decía a todos los mitsritas: “Vayan donde Yosef; hagan todo lo que él les diga”. –
56 Por consiguiente, cuando se hizo severa el hambre en la tierra de Mitsráyim, Yosef abría todo lo que tenían almacenado, y les racionaba el grano a los mitsritas. El hambre, sin embargo, se extendió al mundo entero.
57 De modo que todo el mundo venía donde Yosef en Mitsráyim para procurarse raciones, porque el hambre se había vuelto severa en toda la tierra.
1 Cuando Yaaqov vio que se podían conseguir raciones de alimento en Mitsráyim, les dijo a sus hijos: “¿Por qué se quedan ahí mirándose?”
2 Y prosiguió: “Ahora oigo que se pueden conseguir raciones en Mitsráyim. Bajen allá y busquen raciones para nosotros, para que vivamos y no muramos”.
3 Así que diez de los hermanos de Yosef bajaron a buscar raciones de grano en Mitsráyim;
4 porque Yaaqov no envió a Binyamín el hermano de Yosef con sus hermanos, ya que temía que fuera a enfrentar un desastre.
5 Así fue como los hijos de Yisrael estuvieron entre los que vinieron a procurar raciones, porque el hambre se extendió hasta la tierra de Kenaan.
6 Sucede que Yosef era el gobernador del país; era él quien distribuía las raciones a toda la gente del país. Y vinieron los hermanos de Yosef y se postraron, con sus rostros en el suelo.
7 Cuando Yosef vio a sus hermanos, los reconoció; pero actuó como un extraño con ellos y les habló severamente. Les preguntó; “¿De dónde vienen ustedes?” Y ellos respondieron: “De la tierra de Kenaan, a procurar alimento”.
8 Porque aunque Yosef reconoció a sus hermanos, ellos no lo reconocieron a él.
9 Recordando los sueños que había tenido acerca de ellos, Yosef les dijo: “Ustedes son espías, han venido a ver la situación interna del país”.
10 Pero ellos le dijeron: “¡No, mi amo! De verdad que sus servidores han venido a procurar alimento.
11 Todos nosotros somos hijos de un mismo padre; somos hombres honrados; sus servidores nunca han sido espías”.
12 Y él les dijo: “¡No, ustedes han venido a ver la situación interna del país!”
13 Y ellos respondieron: “Nosotros sus servidores éramos doce hermanos, hijos de cierto hombre en la tierra de Kenaan; el menor, sin embargo, está ahora con nuestro padre, y uno ya no existe”.
14 Pero Yosef les dijo: “¡Es tal como les he dicho, ustedes son espías!
15 De esta manera los pondré a prueba: a menos que su hermano menor venga aquí, donde el Paroh, ¡ustedes no saldrán de este lugar!
16 Que uno de ustedes vaya y traiga a su hermano, mientras el resto de ustedes permanecen confinados, para poner a prueba sus palabras a ver si hay verdad en ustedes. ¡De otro modo, para el Paroh, ustedes no son más que espías!”
17 Y los confinó en la casa de detención por tres días.
18 Al tercer día Yosef les dijo: “Hagan esto y vivirán, porque yo soy un hombre respetuoso de ha'Elohim.
19 Si ustedes son hombres honrados, que uno de los hermanos quede retenido en su lugar de detención, mientras el resto de ustedes van y llevan a sus casa raciones para sus familias hambrientas;
20 Pero tienen que traerme a su hermano menor, para poder verificar sus palabras y para que no mueran”. Y ellos lo hicieron así.
21 Se dijeron unos a otros: “¡Ay! Estamos recibiendo este castigo por causa de nuestro hermano, porque vimos su angustia, y no le hicimos caso cuando nos suplicaba. Por eso es que nos ha venido esta angustia”.
22 Entonces Reubén habló, y les dijo: “¿No se los dije, que no le hicieran daño al muchacho? Pero ustedes no hicieron caso. Ahora viene el ajuste de cuentas por su sangre”.
23 Ellos no sabían que Yosef entendía, porque había un intérprete entre él y ellos.
24 El se apartó de ellos y lloró. Pero volvió donde ellos y les habló; y tomó a Shimón de entre ellos y lo hizo amarrar delante de ellos.
25 Entonces Yosef dio órdenes de que llenaran sus bolsas de grano, volvieran a poner el dinero de cada cual en su saco, y les dieran provisiones para el viaje; y así lo hicieron.
26 De modo que cargaron sus asnos con las raciones y partieron de allí.
27 Cuando uno de ellos estaba abriendo su saco para dar de comer a su asno en el campamento nocturno, vio su dinero allí mismo en la boca de su bolsa.
28 Y les dijo a sus hermanos: “¡Me devolvieron el dinero! ¡Está aquí en mi bolsa!” Sus corazones dieron un salto; y, temblando, se volvieron unos a otros, diciendo: “¿Qué es esto que nos ha hecho Elohim?”
29 Cuando llegaron donde su padre Yaaqov en la tierra de Kenaan, le contaron todo lo que les había pasado, diciendo:
30 “El hombre que es amo del país nos habló severamente y nos acusó de espiar en el país.
31 Nosotros le dijimos: ‘¡Nosotros somos hombres honrados, nunca hemos sido espías!
32 Éramos doce hermanos, hijos de un mismo padre; pero uno ya no existe, y el menor está ahora con nuestro padre en la tierra de Kenaan.’
33 Pero el hombre que es amo del país nos dijo: ‘En esto sabré que son hombres honrados: dejen a uno de sus hermanos conmigo, y lleven algo para sus familias hambrientas y salgan.
34 Y tráiganme a su hermano menor, para yo saber que ustedes son hombres honrados y no espías. Después les devolveré a su hermano, y ustedes quedarán libres para moverse en el país.’”
35 Cuando abrieron sus sacos, allí en el saco de cada uno estaba su bolsa de dinero. Cuando ellos y su padre vieron sus bolsas de dinero, se alarmaron.
36 Su padre Yaaqov les dijo: “Siempre es a mí a quien ustedes despojan: Yosef ya no existe y Shimón ya no está, y ahora se quieren llevar a Binyamín. ¡Estas cosas siempre me pasan a mí!”
37 Entonces Reubén le dijo a su padre: “Puedes matar a mis dos hijos si no te lo traigo otra vez. Déjalo a mi cargo, que yo te lo devolveré”.
38 Pero él dijo: “Mi hijo no debe ir contigo, porque su hermano está muerto y sólo me queda él. Si se encuentra con un desastre en el viaje que vas a hacer, harás bajar mi cabeza blanca con dolor a la sepultura”.
1 Pero el hambre era severa en el país.
2 Y después que se comieron las raciones que habían traído de Mitsráyim, su padre les dijo: “Vayan otra vez y procuren algún alimento para nosotros”.
3 Pero Yahudah le dijo. ‘El hombre nos advirtió: “No me presenten la cara a menos que venga su hermano con ustedes.’
4 Si dejas ir a nuestro hermano con nosotros, bajaremos y procuraremos alimento para ti;
5 pero si no lo dejas ir, no bajaremos; porque el hombre nos dijo: ‘No me presenten la cara a menos que su hermano venga con ustedes.’”
6 E Yisrael dijo: “¿Por qué me hicieron esa maldad de decirle al hombre que ustedes tenían otro hermano?”
7 Ellos contestaron: “Pero el hombre seguía preguntándonos sobre nosotros y nuestra familia, diciendo: ‘¿Todavía vive su padre? ¿Tienen algún otro hermano?’ Y teníamos que contestar sus preguntas. ¿Cómo íbamos a saber que nos diría: ‘Traigan aquí a su hermano.’”
8 Entonces Yahudah le dijo a su padre Yisrael: “Envía al muchacho a mi cuidado, y emprendamos el viaje, para que vivamos y no muramos –tú y nosotros y nuestros hijos,
9 Yo mismo seré su fiador; puedes hacerme responsable; si no te lo traigo de regreso y te lo pongo delante, yo llevaré la culpa delante de ti para siempre.
10 Porque ya pudiéramos haber ido y regresado dos veces si no hubiéramos perdido tanto tiempo”.
11 Entonces su padre Yisrael les dijo: “Si tiene que ser así, hagan esto: echen en su equipaje algunos de los mejores productos de la tierra, llévenselos como regalo al hombre –un poco de bálsamo y miel, goma, mirra nueces de pistacho, y almendras.
12 Y lleven el doble del dinero, para que regresen el dinero que les devolvieron en las bocas de sus bolsas; tal vez fue un error.
13 Lleven a su hermano también; y vuelvan enseguida donde el hombre.
14 Y que Elohim Omnipotente predisponga al hombre a tener compasión de ustedes, para que les devuelva a su otro hermano, así como a Binyamín. En cuanto a mí, si tengo que estar de duelo, que esté de duelo”.
15 Así que los hombres tomaron aquel regalo, y llevaron consigo el doble del dinero, así como a Binyamín. Emprendieron su viaje a Mitsráyim, donde se presentaron a Yosef.
16 Cuando Yosef vio a Binyamín con ellos, le dijo al mayordomo de su casa: “Lleva los hombres a la casa; sacrifica y prepara un animal, que estos hombres cenarán conmigo esta tarde”.
17 El hizo lo que le dijo Yosef, y llevó a los hombres a la casa de Yosef.
18 Pero los hombres estaban asustados porque los llevaron a la casa de Yosef. Pensaron: “Debe ser por el dinero que nos devolvieron en las bolsas la primera vez que nos han traído a la casa, como pretexto para atacarnos y tomarnos como esclavos, con nuestros animales de carga”.
19 Así que fueron donde el mayordomo de la casa de Yosef y le hablaron a la entrada de la casa.
20 Dijeron: “Si tiene usted la bondad, mi amo, nosotros bajamos una vez a procurar alimento.
21 Pero cuando llegamos al campamento nocturno y abrimos nuestras bolsas, allí estaba el dinero de cada uno en la boca de su bolsa, todo nuestro dinero. Así que lo hemos traído con nosotros.
22 Y hemos traído con nosotros más dinero para procurar alimento. No sabemos quién puso el dinero en nuestras bolsas”.
23 El respondió: “Todo está bien con ustedes; no tengan temor. Su Elohim, el Elohim de su padre, les debe haber puesto un tesoro en sus bolsas. Yo recibí el pago de ustedes”. Y les trajo a Shimón.
24 Entonces el hombre llevó a los hombres a la casa de Yosef; les dio agua para lavarse los pies, y proveyó alimento para sus asnos.
25 Ellos descargaron sus regalos para esperar la llegada de Yosef por la tarde, porque habían oído que iban a cenar allí.
26 Cuando Yosef llegó a la casa, le entregaron los regalos que habían traído consigo a la casa, postrándose hasta el suelo ante él.
27 El los saludó y les dijo: “¿Cómo está su anciano padre del que me hablaron? ¿Todavía está en buena salud?”
28 Ellos contestaron: “Le va bien a su servidor nuestro padre; todavía está en buena salud”. Y se postraron e hicieron reverencia.
29 Mirando alrededor, vio a su hermano Binyamín, el hijo de su madre, y preguntó: “¿Es este su hermano menor del que me hablaron?” Y prosiguió: “Que Elohim te favorezca, mi muchacho”.
30 Con lo cual Yosef se apresuró a salir, porque estaba vencido de sentimiento por su hermano y estaba a punto de llorar; se fue a otro cuarto y lloró allí.
31 Luego se lavó la cara, reapareció, y –ya en control de sí mismo– ordenó: “Sirvan la comida”.
32 Le sirvieron a él aparte, a ellos aparte, y a los mitsritas que comían con él aparte; porque los mitsritas no podían comer con los hebreos, ya que eso era detestable para los mitsritas.
33 A medida que él los dirigía a sentarse, en orden de edades desde el mayor hasta el menor, los hombres se miraban unos a otros asombrados,
34 Les sirvieron porciones de la comida de él; pero la porción de Binyamín era cinco veces mayor que la de cualquier otro. Y bebieron con él hasta saciarse.
1 Después le dio las siguientes instrucciones al mayordomo de su casa: “Llena las bolsas de los hombres con alimento, todo el que puedan llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su bolsa.
2 Pon mi copa de plata en la boca del saco del más joven, junto con su dinero para las raciones”. Y él hizo lo que le dijo Yosef.
3 Con los primeros resplandores de la mañana, despidieron a los hombres con sus animales de carga.
4 Acababan de salir de la ciudad y no iban muy lejos, cuando Yosef le dijo a su mayordomo: “¡Levántate, ve tras los hombres! Y cuando los alcances, diles: “¿Por qué pagaron mal por bien?
5 Esta es la copa en la que bebe mi amo y la que usa para adivinación. ¡Estuvo muy mal de ustedes el hacer eso!’”
6 El los alcanzó y les dijo esas palabras.
7 Y ellos le dijeron: “¿Por qué dice mi amo tal cosa? ¡Lejos esté de sus servidores el hacer algo como eso!
8 Aquí le trajimos de la tierra de Kenaan el dinero que encontramos en las bocas de nuestras bolsas. ¿Cómo entonces podríamos haber robado algún oro o plata de la casa de su amo?
9 Cualquiera de sus servidores en el que se encuentre morirá; el resto de nosotros, además, nos haremos esclavos de mi amo”.
10 El respondió: “Aunque lo que ustedes proponen está bien, solamente aquel en el que se encuentre será mi esclavo; pero el resto de ustedes se irá libre”.
11 Así que cada uno se apresuró a bajar su bolsa al suelo, y cada uno abrió su bolsa.
12 El rebuscó, comenzando por el mayor y terminando por el menor; y la copa apareció en la bolsa de Binyamín.
13 Entonces se desgarraron las ropas; y cada cual volvió a cargar su bestia de carga y regresaron a la ciudad.
14 Cuando Yahudah y sus hermanos volvieron a entrar a la casa de Yosef, que estaba aún allí, se tiraron al suelo delante de él.
15 Yosef les dijo: “¿Qué es esto que han hecho ustedes?” ¿No saben que un hombre como yo practica adivinación?”
16 Yahudah respondió: “¿Qué puedo decirle a mi amo? ¿Cómo podemos alegar, cómo podemos probar nuestra inocencia? ha'Elohim ha descubierto el crimen de sus servidores. Aquí estamos, pues, los esclavos de mi amo, el resto de nosotros así como aquel en cuya posesión se halló la copa”.
17 Pero él respondió: “¡Lejos esté de mí el actuar así! Sólo aquel en cuya posesión se halló la copa será mi esclavo; el resto de ustedes vuelvan en paz donde su padre”.
18 Entonces Yahudah se levantó y le dijo: “Por favor, mi amo, que su servidor apele a su amo, y no se impaciente con su servidor, usted que es el igual del Paroh.
19 Mi amo les preguntó a sus servidores: ‘¿Tienen ustedes un padre u otro hermano?’
20 Nosotros le dijimos a mi amo: ‘Tenemos un padre anciano, y hay un hijo de su vejez, el menor; su hermano de padre y madre está muerto, así que él es el único que le queda a su madre, y su padre lo adora’.
21 Entonces usted les dijo a sus servidores: ‘Tráiganmelo, para que lo vea’.
22 Nosotros le dijimos a mi amo: ‘El muchacho no puede dejar a su padre; si lo dejara, su padre moriría’.
23 Pero usted les dijo a sus servidores: ‘A menos que su hermano menor venga con ustedes, no me dejen verles las caras’.
24 Cuando regresamos donde su servidor mi padre, le informamos las palabras de mi amo.
25 “Más tarde nuestro padre dijo: “Vuelvan a procurar algún alimento para nosotros’.
26 Nosotros respondimos: ‘No podemos bajar allá otra vez, solamente si nuestro hermano menor va con nosotros podemos bajar, porque no podemos presentarle la cara al hombre a menos que nuestro hermano menor vaya con nosotros’.
27 Su servidor mi padre nos dijo: ‘Como ustedes saben, mi esposa me dio dos hijos.
28 Pero uno se me desapareció, y yo dije: ¡Ay, alguna bestia lo destrozó! Y no lo he visto desde entonces.
29 Si ustedes me quitan a este también, y él confronta algún desastre, harán bajar mi cabeza blanca con dolor a la sepultura’.
30 “Ahora, si yo voy a su servidor mi padre y el muchacho no va con nosotros –siendo que su vida está tan ligada a la de él–
31 cuando vea que el muchacho no está con nosotros, se morirá, y sus servidores harán bajar la cabeza blanca de su servidor nuestro padre con pesar a la sepultura.
32 Ahora bien, su servidor se ofreció a mi padre en garantía por el muchacho, diciendo: ‘Si no te lo traigo de regreso, yo llevaré la culpa delante de mi padre para siempre.’
33 Así que, por favor, permita que su servidor quede como esclavo de mi amo en lugar del muchacho, y deje que el muchacho regrese con sus hermanos.
34 Porque ¿cómo puedo volver a mi padre a menos que vaya el muchacho conmigo? ¡No me obligue a ser testigo de la desgracia que sobrecogería a mi padre!”
1 Yosef ya no se podía controlar delante de todos sus asistentes, y gritó: “¡Que se alejen todos de mí!” Así que nadie más estaba presente cuando Yosef se dio a conocer a sus hermanos.
2 Sus lamentos eran tan fuertes que los mitsritas podían oírlos, y así llegó la noticia al palacio del Paroh.
3 Yosef les dijo a sus hermanos: “Yo soy Yosef, ¿está bien mi padre todavía?” Pero sus hermanos no podían contestarle de tan pasmados que se quedaron a causa de él.
4 Entonces Yosef les dijo a sus hermanos: “Vengan acá”. Y cuando se acercaron, les dijo: “Yo soy su hermano Yosef, el que ustedes vendieron a Mitsráyim.
5 Ahora, no se angustien ni se reprochen por haberme vendido aquí; fue para salvar vidas que Elohim me envió antes de ustedes.
6 Ya hace dos años que hay hambre en la tierra, y todavía vienen cinco años en los que no habrá ningún producto de la siembra.
7 Elohim me ha enviado antes que ustedes para asegurar su supervivencia en la tierra, y para salvar sus vidas en una liberación extraordinaria.
8 Así que no fueron ustedes quienes me enviaron aquí, sino ha'Elohim; y él me ha hecho un padre para el Paroh, amo de toda su casa, y gobernante sobre toda la tierra de Mitsráyim.
9 Ahora, vuelvan pronto donde mi padre y díganle: “Así dice tu hijo Yosef: ‘Elohim me ha hecho amo de todo Mitsráyim; ven a mí sin demora.
10 Habitarás en la región de Goshen, donde estarás cerca de mí –tú y tus hijos y tus nietos, tus rebaños y tus manadas, y todo lo tuyo.
11 Allí yo proveeré para ustedes –porque todavía quedan cinco años de hambre por venir– para que tú y tu familia y todos los tuyos no padezcan necesidad.’
12 Ustedes pueden ver por ustedes mismos, y mi hermano Binyamín por sí mismo, que soy yo mismo el que les está hablando.
13 Y deben decirle a mi padre todo sobre mi alta posición en Mitsráyim y todo lo que han visto; y traigan aquí a mi padre con toda prontitud”.
14 Con eso, abrazó a su hermano Binyamín por el cuello y lloró, y Binyamín lloró en su cuello.
15 Besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos; sólo entonces pudieron sus hermanos hablarle.
16 Al palacio del Paroh llegó la noticia de que habían llegado los hermanos de Yosef. El Paroh y sus cortesanos se alegraron.
17 Y el Paroh le dijo a Yosef: “Diles a tus hermanos: ‘Hagan esto: carguen sus bestias y vayan enseguida a la tierra de Kenaan.
18 Tomen a su padre y a sus familias y vengan a mí; yo les daré a ustedes lo mejor de la tierra de Mitsráyim y vivirán de la abundancia de la tierra.’
19 Y te invito a que añadas: ‘Hagan esto: lleven de la tierra de Mitsráyim unos vagones para sus hijos y sus esposas, y traigan acá a su padre.
20 Y no se preocupen por sus pertenencias, que lo mejor de la tierra de Mitsráyim será de ustedes.’”
21 Los hijos de Yisrael lo hicieron así; Yosef les dio vagones como había mandado el Paroh, y les suplió provisiones para el viaje.
22 A cada uno de ellos, además, le dio una muda de ropa; pero a Binyamín le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas de ropa.
23 Y a su padre le envió lo siguiente: diez asnos cargados con las mejores cosas de Mitsráyim, y diez asnas cargadas con grano, pan y provisiones para su padre en el viaje.
24 Cuando iba a despachar a sus hermanos, les dijo: “No peleen unos con otros por el camino”.
25 Subieron de Mitsráyim y vinieron a su padre Yaaqov en la tierra de Kenaan.
26 Y le dijeron: “Yosef está vivo todavía; sí, él es gobernante sobre toda la tierra de Mitsráyim”. Su corazón se quedó apagado, porque no les creyó.
27 Pero cuando le repitieron todo lo que Yosef les había dicho, y cuando vio los vagones que Yosef había enviado para transportarlo, el espíritu de Yaaqov su padre revivió.
28 “¡Es suficiente!” dijo Yisrael, “¡Mi hijo Yosef está vivo todavía! Tengo que ir a verlo antes de que me muera”.
1 Así emprendió viaje Yisrael con todo lo suyo, y llegó a Beer Sheba, donde ofreció sacrificios al Elohim de su padre Yitsjaq.
2 Elohim llamó a Yisrael en visión de noche: “¡Yaaqov, Yaaqov!” El respondió: “Aquí estoy”.
3 Y dijo: “Yo soy ha'El, el Elohim de tu Padre. No temas bajar a Mitsráyim, porque allí yo te convertiré en una gran nación.
4 Yo mismo bajaré contigo a Mitsráyim, y yo mismo también te traeré de regreso; y la mano de Yosef cerrará tus ojos”.
5 Así que Yaaqov salió de Beer Sheba. Los hijos de Yisrael pusieron a su padre Yaaqov y a sus hijos y a sus esposas en los vagones que el Paroh había enviado para transportarlo;
6 y llevaron consigo su crianza de animales y la riqueza que habían acumulado en la tierra de Kenaan. Así entró Yaaqov a Mitsráyim y todo su linaje con él:
7 se trajo consigo para Mitsráyim a sus hijos y nietos, a sus hijas y nietas –a todo su linaje.
8 Estos son los nombres de los yisraelitas, de Yaaqov y sus descendientes, que vinieron a Mitsráyim. El primogénito de Yaaqov, Reubén;
9 los hijos de Reubén: Janokh, Palú, Jetsrón, y Karmí.
10 Los hijos de Shimón: Yemuel, Yamín, Ohad, Yakhín, Tsojar, y Shaúl el hijo de una kenaanita.
11 Los hijos de Lewí: Guershón, Qehat, y Merarí.
12 Los hijos de Yahudah: Er, Onán, Shelá, Pérets, y Zéraj pero Er y Onán habían muerto en la tierra de Kenaan; y los Hijos de Pérets fueron Jetsrón y Jamul.
13 Los hijos de Yissakhar: Tolá, Puwah, Yob, y Shimrón.
14 Los hijos de Zebulún: Séred, Elón, y Yahleel.
15 Esos fueron los hijos que le dio Leah a Yaaqov en Padán Aram, en adición a su hija Dinah. Personas en total, varones y hembras: treinta y tres.
16 Los hijos de Gad: Tsifyón, Jaguí, Shuni, Etsbón, Eré, Arodí, y Arelí.
17 Los hijos de Asher: Imnah, Yishwah, Yishwí, y Beriah, y su hermana Séraj. Los hijos de Beriah: Jéber y Malkiel.
18 Estos fueron los descendientes de Zilpah, la que le había dado Laván a su hija Leah. Estos le dio a Yaaqov –dieciséis personas.
19 Los hijos de Rajel la esposa de Yaaqov fueron Yosef y Binyamín.
20 a Yosef le nacieron en la tierra Mitsráyim Menasheh y Efráyim, los que le dio Asenat la hija de Poti Fera, sacerdote de On.
21 Los hijos de Binyamín: Bela, Békher, Ashbel, Guerá, Naamán, Ejí, Rosh, Mupim, Jupim y Ard.
22 Estos fueron los descendientes de Rajel que le nacieron a Yaaqov – catorce personas en total.
23 El hijo de Dan: Jushim.
24 Los hijos de Naftalí; Yajtseel, Guní, Yétser, y Shilem.
25 Estos fueron los descendiente de Bilhah, la que le había dado Laván a su hija Rajel. Estos le dio ella a Yaaqov –siete personas en total.
26 Todas las personas pertenecientes a Yaaqov que vinieron a Mitsráyim –que salieron de él, aparte de las esposas de Yaaqov– todas esas personas sumaban sesenta y seis.
27 Y los hijos de Yosef que le nacieron en Mitsráyim eran dos en total. Así que el total de la familia de Yaaqov que vino a Mitsráyim era de setenta personas.
28 El había enviado a Yahudah adelante donde Yosef, para indicarle el camino a Goshen. Así que cuando llegaron a la región de Goshen,
29 Yosef ordenó su carruaje y fue a Goshen para encontrarse con su padre; se presentó a él y, abrazándolo por el cuello, lloró sobre su cuello por un buen rato.
30 Entonces Yisrael le dijo a Yosef: “Ahora me puedo morir, ya que he visto por mí mismo que estás vivo todavía”.
31 Entonces Yosef les dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: “Subiré y le daré la noticia al Paroh, y le diré: ‘Han venido a mí mis hermanos y la familia de mi padre, que estaban en la tierra de Kenaan.
32 Los hombres son pastores; siempre han sido criadores de ganado, y han traído con ellos sus rebaños y manadas y todo lo que es de ellos.’
33 Así que cuando el Paroh los llame y les pregunte cuál es su ocupación,
34 le responderán: ‘Sus servidores han sido criadores de ganado desde el principio hasta ahora, tanto nosotros como nuestro padre’ –para que se puedan quedar en la región de Goshen. Porque los mitsritas aborrecen a todos los pastores”.
1 Entonces Yosef vino a informar al Paroh, y le dijo: “Mi padre y mis hermanos, con sus rebaños y manadas y todas sus pertenencias, han venido de la tierra de Kenaan y están ahora en la región de Goshen”.
2 Y escogiendo algunos de sus hermanos, se los presentó al Paroh.
3 El Paroh les dijo a sus hermanos: “¿Cuál es su ocupación?” Ellos le respondieron al Paroh: “Sus servidores somos pastores, como también lo fueron nuestros padres.
4 Y agregaron: “Hemos venido a residir como extranjeros en esta tierra, porque no hay pasto para los rebaños de sus servidores, y el hambre es severa en la tierra de Kenaan. Tenga la bondad, pues, de permitir que sus servidores se queden en la región de Goshen”.
5 Entonces el Paroh le dijo a Yosef: “En cuanto a tu padre y tus hermanos,
6 la tierra de Mitsráyim está abierta delante de ti: establece a tu padre y tus hermanos en la mejor parte de la tierra; deja que se queden en la región de Goshen. Y si conoces algunos hombres hábiles entre ellos, ponlos a cargo de mis crianzas”.
7 Yosef entonces trajo a su padre Yaaqov y se lo presentó al Paroh; y Yaaqov saludó al Paroh.
8 El Paroh le preguntó a Yaaqov: “¿Cuántos años tienes?”
9 Y Yaaqov le respondió al Paroh: “Los años de mi peregrinación [sobre la tierra] son ciento treinta. Pocos y malos han sido los años de mi vida; ni siquiera se acercan a los lapsos de vida de mis padres durante sus peregrinaciones”.
10 Entonces Yaaqov se despidió del Paroh, y salió de su presencia.
11 De modo que Yosef instaló a su padre y sus hermanos, dándoles propiedades en la parte más selecta de la tierra de Mitsráyim, en la región de Ramesés, como había ordenado el Paroh.
12 Yosef mantenía con pan a su padre, a sus hermanos, y a toda la familia de su padre, hasta los más pequeños.
13 En aquel tiempo no había pan en todo el mundo, pues el hambre era muy severa; tanto la tierra de Mitsráyim como la tierra de Kenaan languidecían por causa del hambre.
14 Yosef adquirió todo el dinero que podía hallarse en la tierra de Mitsráyim y en la tierra de Kenaan, como pago por las raciones que se procuraban, y Yosef trajo el dinero al palacio del Paroh.
15 Y cuando se acabó el dinero en la tierra de Mitsráyim y en la tierra de Kenaan, todos los mitsritas venían donde Yosef y le decían: “¡Denos pan antes de que muramos ante sus propios ojos; porque el dinero se acabó!”
16 Y Yosef decía: “Tráiganme su ganado, y yo les venderé a cambio de su ganado, si el dinero se acabó”.
17 Así que le traían su ganado a Yosef, y Yosef les daba pan a cambio de sus caballos, de sus existencias de ovejas y ganado, y asnos; así les proveyó pan aquel año a cambio de todo su ganado.
18 Y cuando terminó aquel año, acudían a él el siguiente año y le decían: “No podemos ocultarle a nuestro amo que, con todo el dinero y los abastos de animales que le entregamos a nuestro amo, no queda nada a la disposición de nuestro amo excepto nuestras personas y nuestra tierra de cultivo.
19 No nos deje perecer ante su vista, tanto nosotros como nuestra tierra. Tómenos a nosotros y nuestras tierras a cambio de pan, y nosotros con nuestra tierra seremos servidumbre del Paroh; provéanos la semilla, para que vivamos y no muramos, y que la tierra no quede desolada”.
20 Así Yosef tomó posesión de toda la tierra de cultivo de Mitsráyim para el Paroh, todo mitsrita vendió su campo porque el hambre era demasiada para ellos; así la tierra pasó al Paroh.
21 Y él mudaba la población pueblo por pueblo, de un extremo de la frontera de Mitsráyim hasta el otro.
22 Sólo la tierra de los sacerdotes no tomó, porque lo sacerdotes recibían alimento del Paroh, y vivían del alimento que el Paroh les daba; por eso no vendieron sus tierras.
23 Entonces Yosef le dijo al pueblo: “Siendo que hoy yo los he adquirido a ustedes y sus tierras para el Paroh, aquí tienen semilla para que siembren la tierra.
24 Y cuando venga la cosecha, le darán la quinta parte al Paroh, y cuatro quintas partes serán de ustedes como semilla para los campos y como alimento para ustedes y sus familias, y como manutención para sus hijos”.
25 Y ellos dijeron: “¡Usted nos ha salvado la vida! Estamos agradecidos a nuestro amo, y seremos servidumbre para el Paroh”.
26 Y Yosef hizo de aquello una ley civil en Mitsráyim, que aún es válida, que una quinta parte se debe dar al Paroh; solamente la tierra de los sacerdotes no vino a ser del Paroh.
27 Así se estableció Yisrael en el país de Mitsráyim, en la región de Goshen; allí adquirieron propiedades, y se hicieron fértiles y aumentaron grandemente.
28 Yaaqov vivió diez y siete años en la tierra de Mitsráyim, de modo que el lapso de la vida de Yaaqov llegó a los ciento cuarenta y siete años.
29 Y cuando se le acercaba a Yaaqov el tiempo de morir, llamó a su hijo Yosef y le dijo: “Hazme este favor, pon tu mano bajo mi muslo como promesa de tu constante lealtad: por favor, no me sepultes en Mitsráyim.
30 Cuando me acueste con mis padres, sácame de Mitsráyim y sepúltame en el sepulcro de ellos”. El respondió: “Lo haré como lo has dicho”.
31 Y él le dijo: “Júramelo”. Y él se lo juró. Entonces Yisrael se inclinó en la cabecera de la cama.
1 Algún tiempo después le dijeron a Yosef: “Tu padre está enfermo”. Así que tomó consigo a sus dos hijos, Menasheh y Efráyim.
2 Cuando le dijeron a Yaaqov: “Tu hijo Yosef ha venido a verte”, Yisrael hizo acopio de fuerzas y se sentó en la cama.
3 Y Yaaqov le dijo a Yosef: “'El-Shaday el Poderoso Omnipotente se me apareció en Luz en la tierra de Kenaan, y me bendijo,
4 y me dijo: “Te haré fértil y numeroso; te convertiré en una comunidad de pueblos; y le asignaré esta tierra a tu linaje venidero como posesión perpetua.’
5 Ahora, tus dos hijos, que te nacieron en la tierra de Mitsráyim antes de que yo viniera a ti a Mitsráyim, serán míos; Efráyim y Menasheh no serán menos míos que Reubén y Shimón.
6 Pero la progenie que te nazca después de ellos será tuya; ellos quedarán registrados en lugar de sus hermanos en su herencia.
7 [Hago esto porque] cuando yo regresaba de Padán, murió Rajel, para tristeza mía, mientras yo residía como extranjero en la tierra de Kenaan, estando aún a cierta distancia de Efratah; y la sepulté allí en el camino a Efratah” –ahora Bet Léhem.
8 Notando a los hijos de Yosef, Yisrael preguntó: “¿Quiénes son estos?”
9 Y Yosef le dijo a su padre: “Estos son mis hijos, que Elohim me ha dado aquí”. Y él dijo: “Tráemelos, para bendecirlos”.
10 Para entonces los ojos de Yisrael estaban nublados por la edad; no podía ver. Así que [Yosef] se los acercó, y él los besó y los abrazó.
11 E Yisrael le dijo a Yosef: “Nunca esperaba volver a verte, y ahora Elohim me ha permitido ver a tus hijos también”.
12 Yosef entonces se los quitó de las rodillas, y se postró con el rostro en el suelo.
13 Yosef los tomó a los dos, a Efráyim con la mano derecha –a la izquierda de Yisrael– y a Menasheh con la mano izquierda –a la derecha de Yisrael– y se los acercó.
14 Pero Yisrael alargó su mano derecha y la puso sobre la cabeza de Efráyim, aunque era el menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Menasheh cruzando así las manos –aunque Menasheh era el primogénito.
15 Y bendijo a Yosef, diciendo: “ha'Elohim en cuyos caminos anduvieron mis padres Avraham y Yitsjaq, ha'Elohim que ha sido mi pastor desde mi nacimiento hasta este día –
16 el Mensajero que me ha rescatado de todo mal– bendiga a los muchachos. En ellos se recordará mi nombre, y los nombres de mis padres Avraham y Yitsjaq, y que ellos lleguen a ser grandes multitudes sobre la tierra”.
17 Cuando Yosef vio que su padre estaba poniendo su mano derecha sobre la cabeza de Efráyim, pensó que se había equivocado; así que tomó la mano de su padre para moverla de la cabeza de Efráyim a la de Menasheh.
18 “Así no, padre”, le dijo Yosef a su padre, “que el otro es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza”.
19 Pero su padre objetó, diciendo: “Lo sé, hijo mío, lo sé. El también llegará a ser un pueblo, y también será grande. Pero su hermano menor será más grande que él, y su linaje será suficientemente numeroso para formar naciones”.
20 Así los bendijo aquel día, diciendo: “Por medio de ustedes invocará Yisrael las bendiciones, diciendo: Que Elohim te haga como a Efráyim y Menasheh”. Así puso a Efráyim antes de Menasheh.
21 Entonces Yisrael le dijo a Yosef: “Estoy a punto de morir; pero Elohim estará contigo y te volverá a llevar a la tierra de tus padres.
22 Y ahora, yo te asigno una porción más que a tus hermanos, que le arrebaté a los emoritas con mi espada y mi arco”.
1 Entonces Yaaqov llamó a sus hijos y dijo: “Reúnanse para decirles lo que les va a suceder en días venideros.
2 Congréguense y escuchen, oh hijos de Yaaqov, escuchen a Yisrael su padre.
3 Reubén, tú eres mi primogénito, mi fuerza y primicia de mi vigor, superior en rango y superior en honor.
4 Inestable como el agua, no superarás más; porque cuando te subiste a la cama de tu padre, trajiste desgracia. ¡A mi lecho se subió!
5 Shimón y Lewí son una pareja; sus armas son herramientas de maldad.
6 Que mi persona no se incluya en el concilio de ellos, que mi ser no se cuente en su asamblea. Pues cuando se enojan matan hombres, y por capricho mutilan bueyes.
7 Maldita sea su ira tan fiera, y su furor tan implacable. Yo los dividiré en Yaaqov, los dispersaré en Yisrael.
8 Tú,Yahudah, tus hermanos te alabarán; tu mano estará en la nuca de tus enemigos; los hijos de tu padre se postrarán ante ti.
9 Yahudah es un cachorro de león. De la caza, hijo mío, has vivido. El acecha, se agazapa como un león, como el rey de las bestias –¿quién se atreve a despertarlo?
10 El cetro no se apartará de Yahudah, ni la vara de gobernante de entre sus pies; hasta que venga Shiloh, y el homenaje de los pueblos será suyo.
11 El amarra su asno a una viña, el burrito de su asna a un viña selecta; lava sus ropas en vino, su manto en sangre de uvas.
12 Sus ojos son más obscuros que el vino; sus dientes son más blancos que la leche.
13 Zebulún morará por la orilla del mar; será un puerto para los barcos, y su costado reposará en Tsidón.
14 issakhares un asno de huesos fuertes, agachado entre los rebaños de ovejas.
15 Cuando vio lo buena que era la seguridad, y lo bueno que era el país, le metió el hombro a la carga, y se hizo un sirviente hacendoso.
16 Dan juzgará a su pueblo, como una de las tribus de Yisrael.
17 Dan será una serpiente a la vera del camino, una víbora a la orilla del sendero, que le muerde los talones al caballo, para que tumbe a su jinete.
18 ¡Yo espero tu liberación, oh YHWH!
19 Gad será invadido por invasores, pero él les irá pisando los talones.
20 El pan deAsher será rico, y producirá manjares de rey.
21 Naftalí es una cierva suelta; y pronuncia dichos hermosos.
22 Yosef es un asno salvaje, un asno salvaje junto a un pozo, con potritos en una colina.
23 Arqueros lo asaltaron duramente; le dispararon y lo acosaron.
24 Mas su arco se quedó tenso, y sus manos se hicieron firmes por las manos del Fuerte de Yaaqov – por causa del Pastor, la Roca de Israel–
25 el Elohim de tu padre que te ayuda, y el Omnipotente que te bendice con bendiciones del cielo arriba, bendiciones del abismo que yace abajo, bendiciones del pecho y el vientre.
26 Las bendiciones de tu padre sobrepasan las bendiciones de mis antepasados, hasta los más lejanos linderos de las colinas eternas. Que reposen en la cabeza de Yosef, en la frente del escogido entre sus hermanos.
27 Binyamín es un lobo opresor; en la mañana consume al adversario, y en la noche divide el botín”.
28 Todas estas fueron las tribus de Yisrael, doce en número, y esto fue lo que les dijo su padre cuando los bendijo, bendiciendo a cada uno una bendición adecuada a él.
29 Entonces los instruyó, diciéndoles: “Estoy a punto de reunirme con mi pueblo. Entiérrenme con mis padres en la cueva que hay en el campo de Efrón el jitita,
30 la cueva que está en el campo de Makhpelah, frente a Mamré, en la tierra de Kenaan; el campo que Avraham le compró a Efrón el jitita para lugar de sepultura –
31 allí enterraron a Avraham y a su esposa Sarah; allí enterraron a Yitsjaq y a su esposa Rivqah; y allí enterré a Leah–
32 en el campo con la cueva, que se le compró a los hijos de Jet”.
33 Cuando Yaaqov terminó sus instrucciones a sus hijos, metió los pies en la cama y, exhalando su último aliento, se reunió con su pueblo.
1 Yosef se arrojó sobre el rostro de su padre y lloró sobre él y lo besó.
2 Entonces Yosef ordenó a los médicos que tenía a su servicio que embalsamaran a su padre, y los médicos embalsamaron a Yisrael.
3 Se requirieron cuarenta días, porque ese es el período total de embalsamamiento. Los mitsritas lo lloraron por setenta días;
4 y cuando pasó el período de duelo, Yosef le habló a la corte del Paroh, diciendo: “Háganme este favor, y preséntenle esta apelación al Paroh:
5 ‘Mi padre me hizo jurar diciendo: “Estoy a punto de morir. Asegúrate de sepultarme en el sepulcro que preparé para mí mismo en la tierra de Kenaan”. Ahora, por lo tanto, déjenme subir y enterrar a mi padre; luego regresaré.’”
6 Y el Paroh dijo: “Sube y entierra a tu padre, según te hizo prometer bajo juramento”.
7 Así Yosef subió a enterrar a su padre; y con él subieron todos los oficiales del Paroh, los miembros mayores de su corte, y todos los dignatarios de Mitsráyim,
8 juntos con todos los de la familia de Yosef, sus hermanos, y la familia de su padre; solamente sus niños, sus rebaños, y sus manadas se quedaron en la región de Goshen.
9 Carruajes, también, y jinetes subieron con él; era una tropa muy grande.
10 Cuando llegaron a Gorén Haatad, que está al otro lado del Yardén, tuvieron allí una grande y solemne lamentación; y observó un período de duelo de siete días por su padre.
11 Y cuando los habitantes kenaanitas vieron el lamento en Gorén Haatad, dijeron: “Ese es un lamento solemne de parte de los mitsritas”. Por eso fue que lo llamaron Abel Mitsráyim Lamento de Mitsráyim, que está al otro lado del Yardén.
12 De esa manera sus hijos hicieron por él lo que él les había indicado.
13 Sus hijos lo llevaron a la tierra de Kenaan, y lo sepultaron en la cueva del campo de Makhpelah, el campo cerca de Mamré, el cual Avraham le había comprado a Efrón el jitita para lugar de sepultura.
14 Después de sepultar a su padre, Yosef regresó a Mitsráyim, él y sus hermanos y todos los que habían subido con él a enterrar a su padre.
15 Cuando los hermanos de Yosef vieron que su padre había muerto, dijeron: “¿Y si Yosef todavía guarda rencor contra nosotros y nos paga por todo el mal que le hicimos?”
16 Así que enviaron este mensaje a Yosef: “Antes de su muerte tu padre dejó esta instrucción:
17 Así le dirán a Yosef: ‘Te encomiendo que perdones la ofensa y la culpa de tus hermanos que te trataron tan mal.’ Por lo tanto, perdona, por favor, la ofensa de los servidores de Elohim de tu padre”. YYosef lloraba mientras ellos le hablaban.
18 Sus hermanos fueron donde él en persona, se tiraron delante de él, y dijeron, “Estamos preparados para ser tus siervos”.
19 Pero Yosef les dijo: “No tengan miedo. ¿Acaso estoy yo en lugar de Elohim?
20 Además, aunque ustedes se propusieron hacerme mal, Elohim se propuso convertirlo en bien, para producir el resultado presente –la supervivencia de mucha gente.
21 Así que no teman. Yo los mantendré a ustedes y a sus hijos”. Así los alentó, hablándoles bondadosamente.
22 Así Yosef y la familia de su padre se quedaron en Mitsráyim. Yosef vivió ciento diez años.
23 Yosef vivió para ver hijos de la tercera generación de Efráyim; los hijos de Makhir, hijo de Menasheh nacieron igualmente sobre las rodillas de Yosef.
24 Al fin Yosef les dijo a sus hermanos: “Estoy a punto de morir. Elohim ciertamente tomará nota de ustedes y los llevará de esta tierra a la tierra que le prometió bajo juramento a Avraham, a Yitsjaq, y a Yaaqov”.
25 Así Yosef hizo que los hijos de Yisrael juraran, diciendo: “Cuando Elohim tome nota de ustedes, ustedes se llevarán mis huesos de aquí”.
26 Yosef murió a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron y lo pusieron en un féretro en Mitsráyim.