1
Yo soy Miqueas de Moréset. Dios me comunicó lo que pensaba hacer contra las ciudades de Samaria y Jerusalén. Esto sucedió cuando Jotán, Ahaz y Ezequías eran reyes de Judá. Esto es lo que Dios me dijo:2
«¡Escúchenme bien,
pueblos todos de la tierra!
¡Préstenme atención,
habitantes de este país!
Yo soy el Dios de Israel
y desde mi santo templo
voy a denunciar sus maldades.
3
»Ya estoy por salir4
»Cuando ponga mis pies5
»Todo esto sucederá6
Por eso convertiré a Samaria
en un montón de ruinas;
esparciré sus piedras por el valle
y la dejaré al descubierto.
¡Sólo servirá para plantar viñedos!
7
»Por eso haré pedazos8
8-9 Entonces yo dije: «Samaria y mi pueblo Judá9
10
»Pero no se pongan a llorar11
»Ustedes, habitantes de Bellavista,12
Los habitantes del pueblo de Amargura
se quedarán esperando ayuda,
pero Dios enviará la desgracia
hasta la entrada misma de Jerusalén.
13
»Ustedes, habitantes de Laquis,14
Por eso tendrán que despedirse
de su amado pueblo de Moréset-gat.
Los reyes de Israel serán engañados
en el pueblo llamado Trampa».
15
Y Dios dijo: «Contra ustedes,16
Habitantes de Jerusalén,
¡lloren y aféitense la barba!,
¡lloren y córtense el cabello
hasta quedar calvos como un buitre!
¡Sus hijos queridos serán llevados
a un país lejos de aquí!»
1
Dios continuó diciendo: «¡Gente malvada,2
Si quieren terrenos, los invaden;
si quieren casas, se adueñan de ellas;
maltratan al dueño y a su familia,
y con engaños los echan fuera.
3
»Por eso yo, el Dios de Israel,4
Cuando llegue ese día,
la gente se burlará de ustedes
y les cantará esta canción:
5
»¡Escúchenme, israelitas!6
6-7 »Ustedes los israelitas7
8
»Si ustedes fueron mi pueblo,9
a las mujeres de mi pueblo
les quitan las casas,
donde antes vivían felices,
y a sus hijos les arrebatan
las riquezas que yo mismo les di.
10
»¡Vamos, largo de aquí!11
Ustedes serían felices
con profetas mentirosos
que sólo hablaran de vino y de licor.
12
»Pero a los descendientes de Jacob
que hayan quedado con vida,
los reuniré como a un rebaño.
Tal vez no sean muchos,
pero harán mucho alboroto.
13
Yo mismo iré delante de ellos
para abrirles paso y darles libertad.
¡Yo soy su Dios y su rey!
1
1-3 »¡Escúchenme ustedes,2
3
4
»Por eso, cuando me llamen,5
A los profetas que engañan a mi pueblo, Dios les ha dicho: «Ustedes sólo hablan de paz6
Por eso no les voy a informar
lo que pienso hacer.
Nunca más les comunicaré mensajes
y ya no podrán anunciar el futuro.
7
Esos profetas y adivinos
quedarán en completo ridículo.
No tendrán nada que decir,
porque yo no les responderé».
8
Pero yo, Miqueas, estoy lleno del poder de Dios. Por eso puedo afirmar que nuestro Dios es un Dios justo. También puedo acusar a los israelitas de ser un pueblo pecador y desobediente.9
Dios dijo: «¡Escúchenme ustedes,10
En Jerusalén y en mi templo
los crímenes y la violencia
son cosa de todos los días.
11
Los sacerdotes, profetas y jueces
enseñan, predican o dictan sentencia
sólo a cambio de dinero.
12
»¡Por culpa de ustedes1
En el futuro,2
y gente de muchas naciones,
y unos a otros se dirán:
3
Dios mismo dictará sentencia
contra naciones y pueblos lejanos,
y ellos convertirán sus espadas
en herramientas de trabajo.
Nunca más nación alguna
volverá a pelear contra otra,
ni se entrenará para la guerra.
4
»Todo el mundo vivirá tranquilo5
¡Qué importa que otras naciones
adoren a sus propios dioses!
¡Nosotros siempre obedeceremos
a nuestro poderoso Dios!»
6
6-7 Así ha dicho nuestro Dios: «Mi pueblo parece un rebaño7
8
»Hermoso monte de Sión,9
9-10 »Tú, Jerusalén,10
11
»Muchas naciones se han reunido,12
»Pero esas naciones no saben13
»¡Vamos, Jerusalén!1
Yo, Miqueas, anuncio: «Jerusalén, Jerusalén,2
»Pero tú, Belén Efrata,3
»Dios nos va a abandonar4
Entonces Dios le dará a ese rey
toda su fuerza y poder
para dirigir a su pueblo
y hacerlo vivir en paz.
Ese rey extenderá su dominio
hasta el último rincón de la tierra.
5
5-6 »Cuando vengan los asirios6
7
7-8 »Los que quedemos con vida
seremos entre las naciones,
como la lluvia que Dios envía:
cae del cielo y riega la hierba
sin la intervención humana.
Seremos también como los leones:
cuando están entre un rebaño,
atrapan a las ovejas y las destrozan,
y no las dejan escapar.
8
9
¡Tú, mi Dios, atacarás a tus enemigos
y los destruirás por completo!»
10
Dios dijo a su pueblo: «Cuando llegue ese día,11
Destruiré también tus ciudades
y derribaré todas tus torres.
12
Pondré fin a tus hechicerías
y acabaré con todos tus adivinos.
13
Destruiré tus ídolos y tus imágenes,
y no volverás a adorar
a dioses que tú mismo hiciste.
14
¡Yo destruiré tus ciudades
y las imágenes de tu diosa Astarté!
15
¡Yo me vengaré con gran furia
de las naciones que no me obedecieron!»
1
1-3 Israelitas, prestemos atención. Nuestro Dios tiene un pleito contra nosotros, y ahora mismo está presentando su acusación. Esto es lo que Dios nos dice: «Pueblo mío,2
3
4
Recuerda que yo te di libertad;
yo fui quien te sacó de Egipto,
país donde eras esclavo;
yo envié a Moisés, a Aarón y a María
para que te sacaran de allí.
5
»Recuerda también, pueblo mío,6
«Altísimo Dios y rey nuestro,
¿cómo podemos presentarnos ante ti?
Podemos ofrecerte terneros de un año,
pero no es eso lo que quieres;
7
podemos ofrecerte mil carneros,
o diez mil litros de aceite,
pero tampoco eso te agrada;
¡ni siquiera esperas como ofrenda
al mayor de nuestros hijos
en pago por nuestros pecados!»
8
Pero ya Dios les ha dicho qué es lo mejor que pueden hacer y lo que espera de ustedes. Es muy sencillo: Dios quiere que ustedes sean justos los unos con los otros, que sean bondadosos con los más débiles, y que lo adoren como su único Dios.9
Habitantes de Jerusalén, escuchen las palabras de nuestro Dios:10
10-11 «Israelitas,
ya no voy a soportar
que sigan siendo tan malvados.
Todo lo que hacen me disgusta.
Se hacen ricos mediante el engaño;
usan pesas y medidas falsas,
y luego amontonan en sus casas
todo lo que se han robado.
11
12
Los ricos se aprovechan de los pobres,
y todos en esta ciudad son unos mentirosos.
13
»Por eso voy a castigarlos;14
Aunque coman, no quedarán satisfechos,
sino que se quedarán con hambre;
lo que cosechen, lo perderán;
y aun si logran rescatar algo,
yo haré que lo pierdan en la guerra.
15
»Sembrarán trigo,16
Ustedes se han portado
tan mal como Omrí, rey de Israel;
¡han seguido el mal ejemplo
de la familia del rey Ahab!
Por eso voy a destruirlos;
¡voy a hacer que la gente
los humille y se burle de ustedes!»
1
Yo, Miqueas, soy un miserable,2
Ya no hay en este mundo3
Los gobernantes y los jueces4
¡El más bueno y honrado de ellos
es peor que una mata de espinos!
Pero ya está cerca el día
en que Dios los castigará,
tal como lo anunciaron los profetas.
¡Ese día no sabrán qué hacer!
5
5-6 Por eso, no confíen en nadie6
7
Yo, por mi parte,8
Los israelitas dijeron: «Babilonia, nación enemiga,9
»Es verdad que pecamos contra Dios;10
»Babilonia, enemiga nuestra,11
»Jerusalén,12
Ya está cerca el día
en que vendrán a visitarte
pueblos de todas partes:
vendrán de Asiria y de Egipto,
del río Nilo y del río Éufrates,
de un mar a otro mar,
de una montaña a otra montaña;
13
porque el territorio de esos países
quedará hecho un desierto
por los pecados de sus habitantes.
14
»Dios nuestro,
cuida de tu pueblo;
cuida de este rebaño tuyo.
Aunque vivimos en tierras fértiles
parecemos ovejas perdidas en el bosque.
Tú eres nuestro pastor,
ven y ayúdanos
como lo hiciste en otros tiempos.
Aliméntanos con lo mejor
que nos ofrecen las regiones
de Basán y de Galaad.
15
»Muéstranos tus grandes acciones,16
¡Haz que las naciones poderosas
las vean y se queden asombradas!
¡Haz que de la sorpresa
no sepan qué hacer ni qué decir!
17
»Dios nuestro,18
»No hay otro Dios como tú.19
»¡Vuelve a compadecerte de nosotros,20
Déjanos disfrutar de tu amor y fidelidad,
porque así lo prometiste
a Abraham, a Jacob,
y a todos nuestros antepasados».