1
Dios le habló al profeta Isaías hijo de Amós, y le dio varios mensajes para todos los israelitas que vivían en el reino de Judá. Esto sucedió durante los reinados de Ozías, Jotam, Ahaz y Ezequías.2
2-3 Dios le dijo a Isaías: «Tengo un pleito3
4
»Todos ellos son pecadores5
5-6 »Han sido tan rebeldes,6
7
»Israel está destruido,
sus ciudades arden en llamas;
ante la mirada de sus habitantes
el enemigo se come sus cosechas.
El país ha quedado desierto,
pues un ejército enemigo
lo atacó hasta destruirlo.
8
»Jerusalén se salvó de la destrucción,9
»Si yo, el Dios todopoderoso,10
El profeta Isaías les dijo a los jefes de Israel: «Ustedes, que son tan malos11
»Dios les advierte: “¿Por qué me traen tantos animales12
”Yo nunca les he pedido13
13-14 ”¡Para mí, esas ofrendas14
15
”Ustedes oran mucho,16
¡Dejen ya de pecar!
¡No quiero ver su maldad!
¡Dejen ya de hacer lo malo
17
y aprendan a hacer lo bueno!
Ayuden al maltratado,
traten con justicia al huérfano
y defiendan a la viuda.
18
18-19 ”Vengan ya, vamos a discutir en serio,19
20
pero si siguen siendo rebeldes,
morirán en el campo de batalla.
Les juro que así será”».
21
Isaías dijo: «Los habitantes de Jerusalén22
Eran como la plata,
pero se han vuelto basura;
eran como el buen vino,
pero se han vuelto vinagre.
23
»Los gobernantes son rebeldes24
24-25 »Por eso, el Dios todopoderoso, dice: “¡Basta ya!25
26
”Haré que los jueces y consejeros27
”A los habitantes de Jerusalén28
Pero haré pedazos a los rebeldes
y a los que me abandonen.
29
”Ustedes van a sentir vergüenza30
”A ustedes los dejaré arruinados,31
El más fuerte de ustedes
arderá en llamas como la paja;
¡y de él no quedará
ni el recuerdo de sus obras!”»
1
Éste es el mensaje que Dios le dio a Isaías hijo de Amós, para el reino de Judá y la ciudad de Jerusalén.2
En el futuro,
el monte donde se encuentra
el templo de nuestro Dios
será el monte más importante.
Allí vendrán muchos pueblos
3
y gente de muchas naciones,
y unos a otros se dirán:
4
Dios mismo dictará sentencia
contra naciones y pueblos lejanos,
y ellos convertirán sus espadas
en herramientas de trabajo.
Nunca más nación alguna
volverá a pelear contra otra,
ni se entrenará para la guerra.
5
¡Vamos, pueblo de Israel,6
Isaías dijo: «¡Dios mío,7
Por eso se ha llenado de oro y plata;
son muchos sus tesoros.
8
»¡Israel está lleno de ídolos!9
Esto es una vergüenza
y una terrible desgracia;
¡no los perdones, Dios mío!
10
»Israelitas,
escóndanse entre las rocas,
escóndanse en las cuevas,
para que puedan escapar
del poderoso y temible Dios.
11
Los orgullosos bajarán la vista,
y agacharán la cabeza.
Sólo el Dios todopoderoso será adorado,
12
pues ya está cerca el día
en que humillará a esos orgullosos.
13
Cuando llegue ese día,
Dios actuará contra aquellos
que se creen muy importantes;
se creen más grandes y altos
que los cedros del monte Líbano
y que los robles del valle de Basán.
14
Dios actuará contra aquellos
que se creen muy importantes;
se creen más grandes y altos
que las montañas y los cerros,
15
más altos que las torres
y más fuertes que las murallas.
16
Se creen más ricos que un barco
cargado de muchos tesoros.
17
17-18 »Cuando llegue ese día18
19
19-21 »Cuando Dios decida castigarlos
escóndanse entre las rocas,
escóndanse en las cuevas,
para que puedan escapar
de Dios y de su terrible poder.
Cuando llegue ese día,
la gente tomará sus falsos dioses,
esos ídolos de oro y plata
que fabricaron con sus propias manos,
y los arrojarán a las ratas y a los murciélagos.
20
21
22
»Por eso,1
Isaías advierte a los habitantes de Judá y Jerusalén: «¡Fíjense bien!2
2-3 »Dios hará que desaparezcan3
4
»Dios pondrá a niños y muchachos5
La vida se volverá tan difícil
que hasta entre amigos se atacarán.
Los jóvenes insultarán a los viejos
y los pobres a los ricos.
6
Uno le dirá a su hermano:
7
»Pero el otro le responderá: “En mi casa no tengo comida8
»Jerusalén se derrumba,9
»Todos ellos son culpables;10
10-11 ¡Qué mal le irá al malvado!
¡Dios lo castigará por todo lo que ha hecho!
En cambio, Dios bendecirá al obediente,
y lo recompensará por su buena conducta.
11
12
»Los gobernantes engañan a mi pueblo,
y lo llevan por mal camino;
hasta las mujeres y los niños
gobiernan y abusan de la gente.
13
»Dios está por juzgar a su pueblo.14
Lo llamará a juicio
y les dirá a sus líderes y jefes:
15
¿Con qué derecho abusan de mi pueblo
y maltratan a los pobres?”
16
Dios les dijo a las mujeres de Jerusalén: «Mujeres de Jerusalén,17
Pero yo las dejaré desnudas,
con las cabezas peladas
y llenas de llagas.
18
18-23 »Mujeres de Jerusalén,19
20
21
22
23
24
»Mujeres de Jerusalén,25
Dios también dijo: «Los guerreros de Jerusalén26
La gente llorará y se pondrá de luto,
y la ciudad quedará abandonada.
1
»En aquel día quedarán tan pocos hombres,2
2-3 Dios también dijo: «No castigaré a todos.3
4
»Cuando yo dicte sentencia5
5-6 Entonces protegeré a mi pueblo
con una nube durante el día
y una llama de fuego durante la noche.
Así, durante el día,
los protegeré del calor,
de la lluvia y de la tempestad».
1
Dios dijo: «Esta canción habla de una viña,2
Removió la tierra, le quitó las piedras
y plantó semillas de la mejor calidad.
Puso una torre en medio del terreno
y construyó un lugar para hacer el vino.
Mi amigo esperaba uvas dulces,
pero sólo cosechó uvas agrias.
3
»Ahora, díganme ustedes,4
¿Qué no hice por ustedes?
Lo que tenía que hacer, lo hice.
Yo esperaba que hicieran lo bueno,
pero sólo hicieron lo malo.
5
»Pues bien, ustedes son mi viña,6
Los dejaré abandonados,
y pasarán hambre y sed,
y no los bendeciré.
7
»Mi viña, mi plantación más querida,8
El profeta Isaías anunció seis amenazas contra Judá: «¡Qué mal les va a ir a ustedes!9
El Dios todopoderoso me ha prometido:
10
Tres hectáreas plantadas de uvas
no darán más que un barril de vino;
diez bolsas de semilla
sólo producirán una bolsa de trigo”.
11
»¡Qué mal les va a ir a ustedes!
Muy temprano empiezan a emborracharse,
y todavía de noche siguen tomando.
12
En sus fiestas se oye música
de arpas, tambores y flautas,
y abunda el vino.
Ustedes nunca se fijan
ni toman en cuenta
todo lo que Dios ha hecho.
13
Por eso, el pueblo y sus jefes
serán llevados a un país extraño,
y allí morirán de hambre y de sed.
14
»Les aseguro que las tumbas se abrirán15
El pueblo quedará humillado,
y sus jefes agacharán la cabeza.
16
16-17 Las ciudades serán destruidas,
y ovejas y cabras
comerán pasto entre sus ruinas.
Así el Dios todopoderoso
mostrará su grandeza y santidad
cuando haga justicia.
17
18
»¡Qué mal les va a ir a ustedes!
¡El pecado los tiene atrapados!
19
»Para colmo, ustedes se animan a decir: “Que Dios nos demuestre que cumplirá20
»¡Qué mal les va a ir a ustedes!
Dicen que lo malo es bueno,
y que las tinieblas son luz.
También dicen que lo amargo es dulce.
21
»¡Qué mal les va a ir a ustedes!
¡Se creen muy sabios
y muy inteligentes!
22
»¡Qué mal les va a ir a ustedes!
¡Para beber vino y mezclar licores
son unos campeones!
23
¡Pero en realidad,
son todos unos corruptos!
Por dinero dejan en libertad al culpable,
y no respetan los derechos del inocente.
24
Rechazan la enseñanza
del Dios santo de Israel;
desprecian los mandamientos
del Dios único y perfecto.
Por eso, así como el fuego quema la paja
así también desaparecerán ustedes:
serán como plantas que se pudren de raíz
y sus flores se convierten en polvo.
25
»Por eso Dios se enojó con ustedes,
que son su pueblo,
y levantó su mano poderosa para castigarlos.
Temblaron las montañas,
y los cadáveres quedaron tirados
como basura en las calles.
Pero Dios sigue muy enojado,
su mano está lista para seguir con el castigo.
26
»Dios llama a una nación lejana
para atacar a su pueblo.
Los soldados de esa nación
atienden pronto a su llamado.
27
Son fuertes y no se cansan;
están siempre alertas
y listos para la guerra.
28
»Ya han preparado sus arcos,29
Los soldados lanzan gritos de guerra;
parecen leones feroces
que arrastran la presa y se la llevan;
¡nadie se las puede quitar!
30
En el momento indicado,
esa nación atacará a Israel
con la fuerza de un mar tormentoso.
Entonces la tierra
quedará envuelta en tinieblas,
y la luz del día se perderá
entre oscuros nubarrones.
¡Israel quedará muy angustiada!»
1
Yo, Isaías, vi a Dios sentado en un trono muy alto, y el templo quedó cubierto bajo su capa. Esto me sucedió en el año en que murió el rey Ozías.2 Vi además a unos serafines que volaban por encima de Dios. Cada uno tenía seis alas: con dos alas volaban, con otras dos se cubrían la cara, y con las otras dos se cubrían de la cintura para abajo.
3 Con fuerte voz se decían el uno al otro:
«Santo, santo, santo4
Mientras ellos alababan a Dios, temblaban las puertas del templo, y éste se llenó de humo.5 Entonces exclamé:
«¡Ahora sí voy a morir!6
En ese momento, uno de los serafines voló hacia mí. Traía en su mano unas tenazas, y en ellas llevaba una brasa que había tomado del fuego del altar.7 Con esa brasa me tocó los labios, y me dijo:
«Esta brasa ha tocado tus labios.8
Enseguida oí la voz de Dios que decía: «¿A quién voy a enviar?9
Entonces Dios me dijo: «Ve y dile a este pueblo: “Por más que oigan, no van a entender;10
»Confunde la mente de este pueblo;11
Entonces le pregunté: «Dios mío, ¿por cuánto tiempo tendré que predicar?» Dios me respondió: «Hasta que todas las ciudades sean destruidas12
hasta que yo mande al pueblo fuera de su tierra,
y el país quede abandonado.
13
Y si de cien personas quedan sólo diez,
hasta esas diez serán destruidas.
Quedarán como el tronco de un árbol,
que recién ha sido cortado.
Pero unos pocos israelitas quedarán con vida,
y de ellos saldrá un pueblo obediente y fiel».
1
Resín, rey de Siria, y Pécah, rey de Israel, se unieron para atacar a Ahaz, rey de Judá, que se encontraba en la ciudad de Jerusalén. Trataron de conquistar la ciudad, pero no lo consiguieron.2 En esa ocasión, el rey Ahaz y su familia se enteraron de que los sirios se habían aliado con los israelitas del norte. Al oír esto, el rey y el pueblo se pusieron a temblar de miedo, como tiemblan las hojas de los árboles cuando sopla el viento.
3
Entonces Dios le dijo a Isaías: «Toma a tu hijo Sear-iasub y preséntate ante el rey Ahaz. Lo encontrarás cerca del canal que trae el agua del estanque superior. Ese canal está en el camino que va al Campo del Tintorero.4 Allí le dirás al rey lo siguiente:
“Ten cuidado, pero no te asustes;5
5-6 Ellos piensan hacerte daño;
quieren invadir el territorio de Judá,
conquistarlo y llenar de miedo a su gente.
Piensan poner como rey al hijo de Tabeel.
6
7
Pero Dios ha dicho:
8
8-9 Damasco es tan sólo la capital de Siria
y Resín no es más que su rey;
Samaria es tan sólo la capital de Israel
y Pécah no es más que su rey.
Dentro de sesenta y cinco años
Israel dejará de ser una nación.
Pero si tú y tus oficiales
no confían en mí,
que soy el Dios de Israel,
serán derrotados por completo.’”»
9
10
Dios también le dijo a Ahaz:11
«Pídeme que haga un milagro que te sirva de señal. Puede ser algo que suceda en lo más profundo de la tierra, o en lo más alto de los cielos».12
Pero Ahaz le respondió: «No pretendo poner a prueba a Dios13
Entonces Isaías dijo: «Escuchen ustedes,14
Dios mismo les va a dar una señal:
La joven está embarazada,
y pronto tendrá un hijo,
al que pondrá por nombre Emanuel,
es decir, “Dios con nosotros”.
15
En sus primeros años de vida,
el niño sólo comerá yogur y miel.
16
Pero antes de que el niño
sepa distinguir entre lo bueno y lo malo,
serán destruidos los países
de Resín y Pécah,
a los que tú, Ahaz,
tanto miedo les tienes».
17
Isaías continuó diciendo: «Dios mandará contra Judá al rey de Asiria.18
»Cuando llegue ese día,19
»Todos ellos vendrán a ocupar20
Cuando llegue ese día,
el rey de Asiria castigará a Judá
y la humillará por completo.
21
21-22 »Cuando llegue ese día, quedarán con vida sólo unos pocos. Una vaca y dos ovejas bastarán para alimentarlos. Tendrán suficiente yogur y miel.22
23
»Los viñedos que antes tenían mil plantas y valían mil monedas de plata se convertirán en matorrales llenos de espinos.24 Sólo se podrá entrar allí con arcos y flechas para cazar.
25 Antes, se cultivaba el suelo de las colinas con un azadón. Pero cuando llegue ese día, habrá tantos matorrales y espinos que les dará miedo meterse en ellos. Sólo servirán para que pasten allí los bueyes y las ovejas».
1
1-2 Dios me dijo: «Isaías, quiero que llames al sacerdote Urías y a Zacarías hijo de Jeberequías, para que sean testigos de lo que vas a hacer. Delante de ellos tomarás una tabla de arcilla grande y escribirás, con letras grandes y claras, el nombre Maher-salal-hasbaz, que significa “Ya viene la destrucción, ya están aquí los ladrones”».2
3
Tiempo después mi esposa y yo tuvimos un hijo. Entonces Dios me dijo: «Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz.4 Porque antes que el niño aprenda a decir “mamá” y “papá”, el rey de Asiria destruirá las ciudades de Damasco y Samaria, y se quedará con todas sus riquezas».
5
Luego Dios me volvió a decir:6
«Yo soy tranquilo,
como las aguas del estanque de Siloé.
Pero esta gente de Judá me ha despreciado,
pues tiene miedo de Resín y de Pécah,
los reyes de Siria y de Israel.
7
»Por eso enviaré contra Judá8
Los enemigos asirios llegarán hasta Judá
como cuando llega una gran inundación.
Atacarán como un águila,
que con sus alas extendidas,
se lanza sobre toda la tierra.
¡Pero Dios está con nosotros!
9
»¡Escuchen esto, naciones lejanas,10
De nada servirán sus planes,
pues Dios los hará fracasar.
Aunque llamen a la batalla,
nadie les hará caso,
pues Dios está con nosotros».
11
Dios me tomó fuertemente con su mano y me advirtió que no me comportara como los de Judá. También me dio este mensaje para ellos:12
«No llamen “conspiración” a todo lo que la gente llama “conspiración”. A la gente le da miedo cuando los reyes se juntan para hacer planes de guerra. Pero ustedes no deben asustarse ni tener miedo.13 Yo soy el Dios todopoderoso y es a mí a quien deben adorar y temer.
14 De lo contrario, seré para ustedes como una trampa, en la que caerán todos los habitantes de Jerusalén. Seré como una piedra con la que tropezarán los dos reinos de Israel.
15 Muchos tropezarán, caerán y morirán; muchos caerán en la trampa y quedarán atrapados».
16
Entonces Isaías les dijo a sus discípulos: «Mantengan en secreto mis mensajes17
Dios está enojado con su pueblo,
pero yo confío en su bondad,
y en él he puesto mi esperanza.
18
Dios vive en el monte Sión,
y él me ha dado hijos
para que juntos sirvamos
de advertencia a su pueblo.
19
19-20 »Seguramente la gente les dirá: “Todos los pueblos consultan a sus dioses20
21
»La gente irá de un lado para el otro,22
y sólo verán miseria y angustia.
¡Vivirán en la más terrible oscuridad!
1
1a »Sin embargo,2
«Aunque tu gente viva en la oscuridad,
verá una gran luz.
Una luz alumbrará
a los que vivan
en las tinieblas.
3
¡Dios nuestro,
tú nos has llenado de alegría!
Todos nos alegramos en tu presencia,
como cuando llega la cosecha,
como cuando la gente
se reparte muchas riquezas.
4
Tú nos has liberado
de los que nos esclavizaron.
Tu victoria sobre ellos fue tan grande
como tu victoria sobre el pueblo de Madián.
5
Tú echarás al fuego
las botas de los soldados
y sus ropas manchadas de sangre.
6
»Nos ha nacido un niño,7
Él se sentará en el trono de David,
y reinará sobre todo el mundo
y por siempre habrá paz.
8
8-9 Isaías le dijo al pueblo de Israel: «Dios le ha advertido a Israel9
10
“No importa que hayan tirado11
»Dios ordenó que los atacaran12
Por el este, los atacaron los sirios;
por el oeste, los filisteos.
De un solo bocado
se tragaron a Israel.
A pesar de todo esto,
el enojo de Dios no se ha calmado;
nos sigue amenazando todavía.
13
»El Dios todopoderoso14
14-15 Entonces Dios, en un solo día,
eliminó a los líderes y jefes de Israel,
y a sus profetas mentirosos.
15
16
»Los jefes engañaron a este pueblo,17
Por eso Dios no perdonó a sus jóvenes,
ni se compadeció de sus huérfanos
ni de sus viudas.
Porque todo el pueblo fue muy malo
y sólo decía tonterías.
A pesar de todo esto,
el enojo de Dios no se ha calmado;
nos sigue amenazando todavía.
18
»La maldad es como el fuego,19
»Dios es el rey del universo,20
se destruyen unos a otros,
y aun así no quedan satisfechos.
21
Las tribus de Efraín y Manasés
se pelean entre ellos,
y luego los dos juntos atacan a Judá.
A pesar de todo esto,
el enojo de Dios no se ha calmado;
nos sigue amenazando todavía.
1
»¡Qué mal les va a ir a ustedes2
¡Ustedes no protegen a los débiles
ni respetan los derechos de los pobres;
maltratan a las viudas
y les roban a los huérfanos!
3
»¿Qué harán cuando Dios4
»Porque ustedes serán humillados,5
»Dios dice:
6
Le ordenaré que ataque
a este pueblo malvado;
que le quite sus riquezas
y lo pisotee como al barro de las calles.
7
7-8 ”Pero el rey de Asiria8
9
”A este rey no le importó10
Por eso dice:
‘He vencido a muchas naciones
con más dioses que Jerusalén y Samaria.
11
Por eso destruiré a Jerusalén
así como destruí a Samaria.’”
12
»Dios hará lo que ha planeado hacer13
»El rey de Asiria ha dicho: “Yo soy muy inteligente.14
”He arrasado con toda la tierra.15
»Pero Dios dice: “El rey de Asiria está equivocado,16
»Por eso el Dios todopoderoso17
»El Dios único y perfecto18
18-19 Dios destruirá por completo
la belleza de sus bosques y sus huertos.
Quedarán tan pocos árboles,
que hasta un niño los podrá contar.
19
20
»Cuando llegue ese día,
los pocos israelitas que se hayan salvado
dejarán de confiar en Asiria;
volverán a confiar en Dios,
el Dios santo de Israel.
21
Sólo unos cuantos israelitas
se volverán hacia el Dios de poder.
22
»Aunque ustedes, israelitas,23
Así lo ha resuelto el Dios todopoderoso;
su decisión se cumplirá en el país.
24
»Por eso, el Dios todopoderoso dice:
25
Pero dentro de poco tiempo
dejaré de estar enojado contigo.
Mi enojo será contra los asirios,
a quienes destruiré por completo.
26
Yo, el Dios todopoderoso,
los voy a castigar;
mostraré mi poder contra Asiria,
como lo mostré contra Egipto;
los destruiré como lo hice con Madián
donde está la roca de Oreb.
27
Entonces, yo, el Dios de Israel,
los libraré de los asirios
y de su terrible dominio”.
28
»El ejército asirio avanza29
Las tropas cruzan el desfiladero,
y pasan la noche en Gueba.
Tiembla de miedo la gente de Ramá,
y se escapa la gente de Guibeá de Saúl.
30
Se escuchan gritos de Bat Galim,
de Laisa, y de Anatot.
31
Se desbanda Madmená,
se esconden los habitantes de Guebim.
32
Hoy mismo los invasores asirios
se detienen en Nob;
dan la señal de atacar el monte Sión,
la ciudad de Jerusalén
33
»¡Miren a los asirios!34
¡Dios derriba de un solo golpe
los árboles más bellos del Líbano!
1
»Si de un tronco viejo sale un retoño,2
El espíritu de Dios estará sobre él
y le dará sabiduría,
inteligencia y prudencia.
Será un rey poderoso,
y conocerá y obedecerá a Dios.
3
»No juzgará por las apariencias,4
Defenderá a los pobres
y hará justicia a los indefensos.
Castigará a los violentos,
y hará morir a los malvados.
Su palabra se convertirá en ley.
5
Siempre hará triunfar la justicia y la verdad.
6
»Cuando llegue ese día,7
La vaca y la osa serán amigas,
sus crías descansarán juntas,
y el león y el buey comerán pasto juntos.
8
El niño jugará con la serpiente
y meterá la mano en su nido.
9
En la Jerusalén de aquel día
no habrá nadie que haga daño,
porque todos conocerán a Dios,
y ese conocimiento llenará todo el país,
así como el agua llena el mar.
10
»Cuando llegue ese día,11
»Entonces, Dios hará que vuelva12
»Reunirá a las naciones13
»Ya no habrá celos entre Israel y Judá,14
Juntos atacarán a los filisteos
que viven en la costa del Mediterráneo.
Juntos atacarán a los edomitas,
moabitas y amonitas,
que viven al otro lado del río Jordán.
15
Dios secará el Mar de los Juncos.
Enviará un viento caluroso
sobre el río Éufrates,
y lo dividirá en siete arroyos
para que lo puedan cruzar a pie.
16
Así como hubo un camino para Israel
cuando salió de Egipto,
habrá un camino de regreso
para los que hayan quedado en Asiria.»
1
Isaías continuó diciendo: «Ese día, el pueblo de Israel cantará: “Te damos gracias, Dios nuestro,2
Confiamos en ti, Dios nuestro,
y no tenemos miedo,
porque tú eres nuestro salvador,
nuestro refugio y nuestra fuerza”.
3
»También ustedes se alegrarán4
y entonces dirán:
5
Cantemos a Dios,
porque él ha hecho algo muy grande,
algo que debe darse a conocer
en toda la tierra.
6
Demos gritos de alegría,
habitantes de Jerusalén,
porque en medio de nosotros
está el Dios único y perfecto,
con toda su grandeza”».
1
Dios le mostró a Isaías lo que haría contra Babilonia, y él se lo comunicó al pueblo:2
«¡Den la señal de ataque
sobre un monte desierto!
¡Manden a los soldados al combate!
¡Den la orden de que avancen
por los portones de Babilonia,
y que ataquen a sus jefes!
3
»Dios ha llamado a sus valientes4
4-5 »En los montes se oyen los gritos5
6
»Comiencen a llorar, babilonios,7
Todos ustedes
se quedarán sin fuerzas,
perderán el valor,
8
y se llenarán de miedo.
Se retorcerán de dolor,
como si fueran a tener un hijo.
Se mirarán asombrados
y en la cara se les verá el terror.
9
»¡Ya llega el día de la destrucción!10
Ese día el sol se apagará,
la luna dejará de brillar
y las estrellas no darán su luz.
11
11-13 »El Dios todopoderoso dice: “¡Estoy muy enojado y furioso!12
13
14
”La gente de otros países15
Mi ejército no tomará prisioneros,
y nadie quedará con vida.
Las casas serán robadas,
16
las mujeres serán violadas,
y los niños, ¡estrellados contra el suelo!
17
17-18 ”Yo haré que Persia18
19
”Ahora escúchame bien, Babilonia:20
”Babilonia nunca volverá a ser habitada,21
Allí sólo vivirán
los gatos monteses y los avestruces;
las lechuzas llenarán las casas,
y las cabras brincarán de un lado a otro.
22
Los chacales aullarán en los castillos
y los lobos llenarán los palacios.
1
Dios tendrá compasión de Israel, y de nuevo seremos su pueblo elegido. Dios nos hará volver a nuestra tierra. Gente de muchas naciones vendrá a refugiarse en nuestro país, y se unirá a nuestro pueblo.2 Muchas naciones nos ayudarán a regresar a la patria que Dios nos dio. Pero luego tomaremos prisioneras a esas naciones, y así, los que antes nos dominaron y nos maltrataron acabarán siendo nuestros esclavos.
3
Israelitas, Dios calmará nuestro sufrimiento y nos librará de la terrible esclavitud.4 Entonces nos burlaremos del rey de Babilonia y le cantaremos este poema:
«¡Qué mal que te fue, tirano!5
5-6 »Dios ha destruido por completo6
7
»Ahora, toda la tierra está en paz8
Hasta los pinos y los cedros del Líbano
se alegran de tu ruina y dicen:
9
»En el reino de la muerte10
Todos ellos le dicen:
11
La muerte puso fin a tu orgullo
y a la música de tus arpas.
Ahora duermes envuelto en gusanos”.
12
»Rey de Babilonia,13
Te decías a ti mismo:
14
Subiré más allá de las nubes,
y seré como el Dios altísimo”.
15
»¡Pero ahora te han derribado16
Los que te vuelven a ver
se quedan mirándote
y con asombro dicen:
17
No, éste no puede ser el hombre
que convertía todo en un desierto,
que destruía las ciudades,
y que no liberaba a los prisioneros”.
18
18-20 »Cuando los reyes de la tierra mueren,19
20
21
¡Mataremos a tus hijos
por culpa de tu maldad!
¡Ellos pagarán por los crímenes
que cometieron sus antepasados!
¡Ellos no podrán dominar la tierra,
ni llenar de ciudades el mundo!
22
22-23 »El Dios todopoderoso ha jurado que destruirá a Babilonia. La destruirá por completo; ¡barrerá con todo! En ella no quedará nadie con vida, y nunca más será recordada. Dios la convertirá en un pantano, y en una región llena de lechuzas».23
24
El Dios todopoderoso ha hecho este juramento: «¡Mis planes no fallarán!25
Haré pedazos a los asirios
que ahora ocupan mi tierra;
los aplastaré en mis montañas.
¡Libraré a mi pueblo de su esclavitud!
26
ȃste es el plan que he preparado27
¡y nadie podrá detenerme!
Yo, el Dios todopoderoso,
juro que así será».
28
El año en que murió el rey Ahaz, Dios envió este mensaje:29
«Pueblo filisteo,
ya ha muerto el rey de Asiria
que tanto te maltrató.
Pero no cantes victoria,
pues ese país se convertirá
en tu peor enemigo;
será peor que una serpiente venenosa.
30
»Yo mataré a los pocos31
»¡Filisteos, griten de dolor;32
A los mensajeros de ese país
se les dirá:
“Dios construyó Jerusalén,
y allí se refugiarán
los más pobres de su pueblo”».
1
1-2 Dios dijo: «¡El reino de Moab ha quedado en ruinas!2
3
En las terrazas y en las plazas
todos se lamentan y gritan de dolor;
la gente va por la calle vestida de luto,
y llora a más no poder.
4
»Los que viven en Hesbón y en Elalé5
Isaías dijo: «Siento lástima por el reino de Moab.6
»Se han secado los pozos de Nimrim;7
La gente toma todo lo que tiene
y cruza el arroyo de Los Sauces.
8
»En todo el territorio de Moab9
Si ahora los pozos de Dimón
están llenos de sangre,
Dios les enviará aun peores castigos,
y los moabitas que queden con vida,
serán atacados por leones.
1
»Desde la ciudad de Selá,2
»Los habitantes de Moab3
3-4 Vienen con este mensaje
para los habitantes de Jerusalén:
4
5
un descendiente del rey David
llegará a ser rey de Israel.
Su reinado será justo y honesto;
él guiará a todos con bondad,
y no tardará en hacer justicia.
6
»Los habitantes de Moab
son famosos por su orgullo:
se creen muy importantes,
y miran con desprecio a los demás.
¡Pero están equivocados!
7
7-8 »Todos ellos llorarán por su país;8
9
»Por eso, ahora lloro10
»Ya no habrá en los campos11
»Mi corazón tiembla12
De nada les sirve a sus habitantes
subir a las colinas para adorar a sus dioses;
por más que rueguen
no van a conseguir ayuda».
13
Éste fue el mensaje que hace mucho tiempo Dios dio en contra de Moab.14 Y ahora Dios dice: «El contrato de trabajo de cualquier obrero dura tres años. Por eso les digo que dentro de tres años el poder de Moab será destruido. Su gente morirá; sólo unos cuantos quedarán con vida, pero sin fuerzas».
1
Mensaje de Dios contra Damasco: «La ciudad de Damasco dejará de existir;2
Será abandonada para siempre;
en sus ruinas comerán los animales,
sin que nadie los moleste.
3
Todo el reino de Siria dejará de existir,
al igual que la ciudad de Damasco;
además, las ciudades del norte,
que son el orgullo de Israel,
se quedarán sin murallas.
Yo soy el Dios todopoderoso,
y juro que así será».
4
Dios continuó diciendo: «Cuando Siria sea destruida,5
5-6 »Israel será arrasada;6
7
En ese día, los israelitas se arrepentirán y volverán a confiar en su creador, el Dios santo de Israel.8 No volverán a ofrecer sacrificios al dios Baal, ni a adorar a las estatuas de la diosa Astarté, las cuales hicieron con sus propias manos.
9
En ese día,
las ciudades fortificadas de Israel
quedarán abandonadas y desiertas,
tal como quedaron las ciudades
que Israel conquistó en Canaán.
10
Ustedes, israelitas,11
Se dedican a cuidar las plantas
y al día siguiente brota la semilla.
Pero llegará el día en que sufrirán,
y esa cosecha no les servirá de nada.
12
12-14 Oigan a los muchos ejércitos enemigos;1
¡Qué mal le va a ir a Egipto,2
y que envía a sus mensajeros
por el río Nilo en barcas de junco!
3
¡Habitantes del mundo,4
Dios me dijo: «Isaías, yo estoy en el cielo5
5-6 »La gente de Egipto6
7
Egipto está rodeado de ríos,1
Dios le dio este mensaje a Isaías, y él se lo comunicó al pueblo: «¡Miren! Dios se acerca a Egipto,2
»Dios dice: “Haré que los egipcios3
Haré que se vuelvan locos,
y que fracasen sus planes.
Entonces buscarán a los dioses,
a los brujos y adivinos,
y a los espíritus de los muertos,
y les preguntarán qué hacer.
4
”Yo haré que un rey cruel y malvado5
5-6 »Egipto se quedará sin agua,
y se marchitarán las cañas y los juncos.
El río Nilo se quedará seco,
y sus canales despedirán mal olor.
6
7
Los campos sembrados a orillas del Nilo
se echarán a perder.
8
Todos los pescadores del Nilo
se pondrán tristes y llorarán.
9
9-10 Los que tejen lino,
los que fabrican telas
y todos los artesanos
se asustarán y no sabrán qué hacer.
10
11
»¡Ustedes, jefes de la ciudad de Soan,
que son los consejeros más sabios de Egipto,
en realidad son unos tontos!
¿De qué le sirve al rey de Egipto
que ustedes sean hijos de sabios y de reyes?
12
»Pobre de ti, rey de Egipto;13
Los jefes de Soan son unos tontos,
los jefes de Menfis se dejaron engañar
y los jefes de las provincias
hicieron que Egipto se equivocara.
14
14-15 Dios ha confundido a sus consejeros
porque son unos malvados.
Egipto se tambalea como borracho,
y nadie podrá ayudarlo.
15
16
»Los egipcios se llenarán de miedo cuando vean que el Dios todopoderoso se prepara para castigarlos.17 Los egipcios tendrán miedo de la gente de Judá; con sólo acordarse de ellos se llenarán de espanto, porque los planes que el Dios todopoderoso tiene contra Egipto son terribles.
18
18-22 »Dios castigará a los egipcios, pero después ellos se arrepentirán de su maldad. Entonces Dios les tendrá compasión y los perdonará. »Cuando llegue ese momento, cinco de las ciudades de Egipto hablarán el idioma de los israelitas y jurarán ser fieles al Dios todopoderoso. Una de esas ciudades se llamará “Ciudad del Sol”. También habrá en Egipto un altar dedicado a Dios, y cerca de su frontera se levantará un monumento en su honor. Ese monumento servirá de señal de que en Egipto se adora al Dios todopoderoso. Cuando los egipcios le pidan a Dios que los libere de sus enemigos, él les enviará un libertador para que los defienda y los salve. Así, Dios hará que los egipcios lo reconozcan y obedezcan, y ellos le presentarán ofrendas y regalos; le harán promesas y se las cumplirán.19
20
21
22
23
»En ese tiempo habrá un camino entre Egipto y Asiria. Los egipcios irán a Asiria, y los asirios a Egipto, y ambos pueblos adorarán a Dios.24 Israel, Egipto y Asiria vivirán en paz. Israel será una bendición para todos los pueblos de la tierra.
25 Y el Dios todopoderoso los bendecirá diciendo:
“Bendigo a Egipto,1
En cierta ocasión, el rey Sargón de Asiria envió a la ciudad de Asdod a uno de sus generales con su ejército. Ellos atacaron la ciudad y la conquistaron.2
2-3 Entonces Dios le pidió al profeta Isaías que se quitara las sandalias y la ropa de luto que llevaba puesta. Isaías obedeció, y anduvo descalzo y medio desnudo durante tres años. Después, Dios envió a través de Isaías este mensaje: «Durante tres años mi profeta ha andado descalzo y medio desnudo. Eso es una señal de lo que les pasará a Egipto y a Etiopía.3
4 El rey de Asiria se llevará prisioneros a los egipcios y a los etíopes, desde el más joven hasta el más viejo; se los llevará descalzos y desnudos, para que sientan vergüenza.
5
»Los demás países habían puesto su confianza en Etiopía y se sentían orgullosos de Egipto, pero ese día sentirán vergüenza de haberlo hecho, y tendrán mucho miedo.6
»Ese día los habitantes de la costa dirán: “Miren cómo han terminado Egipto y Etiopía. Teníamos la esperanza de que nos ayudarían a librarnos del rey de Asiria. ¿Ahora quién podrá defendernos?”»1
Dios le mostró a Isaías lo que haría con Babilonia, y éste dijo: «Como las tormentas2
Lo que Dios me mostró
es algo terrible:
el traidor y el destructor
cumplen su tarea.
3
»Cuando veo lo que Dios4
Tengo la mente confundida,
estoy temblando de miedo.
La frescura del atardecer,
que tanto me gustaba,
ahora se me ha vuelto insoportable.
5
»En Babilonia,6
Dios le dijo a Isaías: «Envía un hombre a vigilar el horizonte;7
Si ve hombres montados a caballo,
en burros o en camellos,
y marchando en dos columnas,
que dé la voz de alarma».
8
El vigilante le gritó a Isaías: «Señor, he permanecido en mi puesto;9
¡Veo venir carros de guerra
y hombres montados a caballo!»
10
Isaías dijo: «Pueblo mío,11
Dios le mostró a Isaías lo que iba a hacer contra el país de Edom, y en esa visión él escuchó que alguien le gritaba desde ese país: «Isaías, ¿cuánto tiempo falta12
Y él le respondió: «Pronto llegará alivio,13
Dios le mostró a Isaías lo que iba a hacer contra los árabes, que pasan la noche entre los matorrales del desierto: «¡Árabes de la región de Dedán!,14
salgan al encuentro del que tiene sed
y ofrézcanle agua.
Y ustedes, árabes de la región de Temá,
salgan al encuentro del que huye
y ofrézcanle algo de comer.
15
Porque ellos son sus compatriotas,
que escapan de la terrible batalla;
huyen de la espada y de las flechas».
16
Dios le dijo a Isaías: «Dentro de un año acabaré con la hermosura de la región árabe de Quedar, como quien termina el contrato de un trabajador.17 Sus valientes guerreros no tendrán con qué defenderse. Yo soy el Dios de Israel, y les juro que así será».
1
Dios le mostró a Isaías lo que iba a hacer en el Valle de la Visión: «¿Qué pasa en Jerusalén?2
pero esta ciudad, que antes vivía alegre,
ahora está llena de muertos;
ninguno presentó pelea,
ninguno murió en batalla.
3
Nuestros jefes y soldados huyeron;
salieron corriendo,
pero fueron atrapados.
4
»¡Déjenme solo!,5
»El Dios todopoderoso6
»Los soldados de Elam y de Quir7
Sus carros de guerra llenaron
los hermosos valles de Jerusalén.
Los soldados y sus caballos
rodearon la ciudad.
8
¡Judá quedó indefensa!»
9 9-10 También se dieron cuenta de que los muros de Jerusalén estaban dañados; entonces revisaron las casas de la ciudad y derribaron algunas de ellas. Así tuvieron suficientes piedras para reparar los muros. Luego tomaron el agua del tanque viejo,
10
11 y llenaron un tanque que construyeron entre las dos murallas. Pero no se dieron cuenta de que fue Dios quien había planeado ese ataque desde hacía mucho tiempo.
12
Isaías dijo: «El Dios todopoderoso les aconsejó13
Pero ustedes hicieron fiesta
y se llenaron de alegría;
comieron carne y tomaron vino,
y dijeron:
“Comamos y bebamos
que mañana moriremos”.
14
»Por eso Dios me dijo al oído:15
El Dios todopoderoso le dijo a Isaías: «Busca a Sená, el mayordomo del palacio, y dile:16
“Y tú, ¿quién te crees?
¿Quién te dio permiso
para construirte una tumba
en el cementerio de los reyes?
17
17-19 ”Dios te quitará de tu puesto,18
19
20
”Escucha bien, Sená:21
le dará tu puesto y tu misma autoridad.
Eliaquim será como un padre
para los habitantes de Jerusalén
y para la familia del rey de Judá.
22
Dios le entregará
el poder que tuvo el rey David.
Lo que Eliaquim ordene se cumplirá,
y nadie podrá contradecirlo.
23
Él será un orgullo para su familia,
y Dios lo protegerá de todo enemigo.
24
Toda su familia se sentirá orgullosa
y contará con su apoyo.
25
”Pero llegará un día1
Dios le mostró a Isaías lo que haría contra la ciudad de Tiro: «Los marineros de Tarsis están tristes:2
»Los habitantes de Tiro3
Comerciaban con muchas naciones,
y con el trigo de Egipto
ganaban mucho dinero.
4
»Pero ahora los de Sidón5
»Cuando la noticia llegue a Egipto,6
y dirán a los habitantes de la costa:
“Vayan al lugar más lejano del mundo,
y al llegar pónganse a llorar”.
7
»Tiro era la ciudad más antigua8
Sus comerciantes eran gente importante;
todo el mundo los recibía con honores.
9
¡Lo decidió el Dios todopoderoso,
para humillar a todos los orgullosos
y derribar a los poderosos de la tierra!
10
»¡Habitantes de Tiro,11
»Dios mostró su poder en el mar12
y le dijo a Sidón:
“Tu fiesta se acabó;
tu ciudad capital ha sido destruida.
Aunque huyas a la isla de Chipre,
no encontrarás paz allí”.
13
»Gente de Tiro y de Sidón,14
»¡Los marineros de Tarsis están tristes,15
Todos se olvidarán de la ciudad de Tiro por unos setenta años, que es lo que llega a vivir un rey. Al cabo de ese tiempo, a Tiro le pasará lo que dice la canción de la prostituta:16
«Prostituta olvidada,
toma tu arpa y recorre la ciudad;
toca buena música,
entona muchos cantos,
a ver si se acuerdan de ti».
17
Cuando esos setenta años terminen, Dios dejará que Tiro vuelva a tener su actividad comercial, y volverá a tener relaciones comerciales con todos los países de la tierra.18 Pero Tiro no disfrutará de sus ganancias, sino que se las dará a Dios, y con ellas se comprarán abundantes alimentos y ropas finas para los que adoran a Dios.
1
Isaías dijo: «¡Dios va a convertir la tierra en un desierto!2
A todos les pasará lo mismo:
al sacerdote y al pueblo,
a los amos y a los esclavos,
al que compra y al que vende,
al que presta y al que pide prestado,
al rico y al pobre.
3
¡La tierra quedará totalmente arruinada!
El Dios de Israel ha jurado que así lo hará.
4
»La tierra se ha secado y marchitado;5
La tierra se ha llenado de maldad,
porque sus habitantes
no han cumplido las leyes de Dios.
Se habían comprometido
a obedecerlo por siempre,
pero ninguno cumplió con ese pacto.
6
Todos han pecado;
por eso la tierra está bajo maldición
y muy pocos han quedado con vida.
La ciudad está desierta.
7
»Los viñedos se han secado;8
Ya no suenan los alegres tambores
y el arpa ha quedado en silencio;
¡se acabó la fiesta!
9
»El vino se ha vuelto vinagre10
La ciudad está en ruinas,
todo es un desorden,
y las casas se han cerrado.
11
Por las calles la gente
pide a gritos un poco de vino.
12
La ciudad quedó destruida,
y sus portones, hechos pedazos.
13
Las naciones quedaron vacías,
como un árbol de olivo
después de la cosecha.
14
14-16 »Los pocos que se salven
gritarán y saltarán de alegría.
¡Por todos los rincones del mundo
se oirán cantos de alabanza
para el Dios que ama la justicia!»
15
16
17
Y a ti, habitante de la tierra,
te esperan el terror y las trampas:
18
si te libras del terror,
te hundirás en una trampa,
y si sales de ella con vida,
caerás en otra trampa.
19
Un gran terremoto sacudirá la tierra
hasta dejarla hecha pedazos.
20
La tierra temblará como un borracho,
y se vendrá abajo como frágil choza.
¡Pesa tanto el pecado de la gente
que la tierra caerá
y no volverá a levantarse!
21
»Ese día, Dios castigará22
Los meterá en un calabozo,
los tendrá encarcelados,
y al final los castigará.
23
El sol y la luna se oscurecerán,
porque el Dios todopoderoso
reinará desde Jerusalén,
y los jefes de su pueblo
serán testigos del poder de Dios».
1
Isaías dijo: «Tú eres mi Dios.2
Has destruido las fortalezas
de nuestros enemigos,
has dejado las ciudades
hechas un montón de ruinas.
¡Nunca más serán reconstruidas!
3
Ahora los pueblos fuertes y tiranos
te obedecen y te adoran.
4
»Has sido un refugio para el débil5
es como el calor del desierto.
Tú frenaste el ataque de los enemigos,
y así pusiste fin
al canto de victoria de los tiranos.
6
»El Dios todopoderoso
prepara en Jerusalén
un banquete para todas las naciones.
Allí hay ricos manjares,
comidas deliciosas,
y los mejores vinos.
7
»Dios acabará8
8-9 Dios destruirá para siempre
el poder de la muerte.
Dios secará las lágrimas de todos
y borrará la vergüenza de su pueblo
en toda la tierra.
9
10
Isaías continuó diciendo: «Dios protegerá a Jerusalén,11
Moab intentará surgir de nuevo,
pero por más que se esfuerce,
Dios aplastará su orgullo.
12
Dios hará caer sus altas murallas
y las dejará tendidas por el suelo».
1
Cuando Dios castigue a nuestros enemigos, la gente de Judá entonará esta canción: «Tenemos una ciudad muy fuerte;2
Abran los portones de Jerusalén,
pues por ellos entrará
un pueblo justo y fiel.
3
Dios hará vivir en paz
a quienes le son fieles
y confían en él.
4
»Dios es nuestro refugio eterno;5
Dios castiga a los creídos
y derrota a la ciudad orgullosa,
6
para que la pisoteen
los humildes y los pobres.
7
»Dios nuestro,8
Por tus enseñanzas aprendemos a vivir;
ellas nos hacen sentirnos seguros.
Lo que más deseamos
es obedecerte y adorarte.
9
De día y de noche
mi corazón te busca;
cuando tú das una orden,
todos aprenden a hacer lo bueno.
10
»Dios nuestro,11
Tú les tienes preparado su castigo,
pero ellos ni siquiera se dan cuenta.
¡Demuéstrales cuánto nos amas,
para que sientan vergüenza!
¡Destrúyelos con tu enojo!
12
»Dios nuestro,13
»Dios nuestro,14
Esos dioses no tienen vida;
son dioses muertos y no se pueden mover.
Tú les diste su merecido,
y ahora nadie los recuerda.
15
»Tú has engrandecido nuestra nación.16
Cuando nos castigaste,
nos volvimos a ti
a pesar de nuestro dolor.
17
Tu castigo nos hizo sufrir mucho;
nuestro dolor fue muy grande.
18
Pero ese dolor no produjo nada.
No le dimos a nuestro país
la alegría de la victoria
ni tampoco la alegría
de tener muchos hijos.
19
Pero somos tu pueblo,
y aunque estemos destruidos,
volveremos a vivir.
Tú llenarás de vida y alegría
a esta nación sin vida.
20
»¡Vamos, pueblo mío,21
Dios saldrá de su palacio
y castigará por su maldad
a los que habitan la tierra.
Los crímenes de los violentos
no quedarán sin castigo».
1
Isaías dijo: «Los enemigos de Israel2
Cuando llegue el castigo de nuestros enemigos, Dios dirá: «Canten una canción a Israel.3
Yo la cuido y la protejo;
día y noche le brindo protección
para que nadie le haga daño.
4
Ya no estoy enojado con ella;
todavía hay algunos rebeldes,
pero yo los sacaré de allí.
5
Si Israel quiere que yo la proteja,
deberá reconciliarse conmigo;
¡tendrá que hacer las paces!»
6
Isaías dijo: «En el futuro7
7-8 Dios no ha castigado a Israel
como castigó a sus enemigos;
es verdad que los castigó
expulsándolos de su país
y mandándolos a tierras lejanas,
pero no los destruyó
como destruyó a sus asesinos.
8
9
»Dios perdonará a los israelitas10
10-11 »Pero los habitantes de Samaria11
12
»Cuando Dios perdone a Israel, hará que tiemble la tierra13
Ese día sonará la gran trompeta.
Todos los que estaban prisioneros
en el país de Asiria
y en el país de Egipto,
vendrán para adorar a Dios
en la santa ciudad de Jerusalén».
1
1-3 Isaías anunció: «¡Qué mal le va a ir a Samaria,2
3
4
ese adorno de flores marchitas.
¡La arrancará como a fruta madura!
5
»Ese día, el Dios todopoderoso6
Dios hará que sus jueces sean justos
y dará valor a los soldados
que defiendan la ciudad».
7
Isaías también dijo: «Los profetas y los sacerdotes8
¡Todas sus mesas
están llenas de vómitos!
¡No hay un solo lugar limpio!
9
Además, se burlan de mí y dicen:
“¡Cómo se atreve a darnos lecciones
y a enseñarnos lo que dice Dios!
¡Ni que fuéramos niños chiquitos
10
que estuviéramos aprendiendo a leer!”
11
»Pues bien, si ustedes no hacen caso,12
Ya Dios les había dicho:
“Aquí hay tranquilidad;
¡aquí pueden descansar!”
Pero ustedes no quisieron obedecerlo.
13
Por eso Dios les hablará
como si fueran unos niños chiquitos
que apenas saben leer.
Serán como niños que empiezan a caminar:
se caerán de espaldas, se lastimarán
y no podrán levantarse.
14
»Hombres sinvergüenzas, que gobiernan en Jerusalén:15
»Ustedes se sienten muy seguros16
»Por eso Dios dice:17
porque usaré como guías
la justicia y la rectitud”.
18
Quedará anulado ese trato de muerte
que hicieron con Egipto;
cuando llegue el momento terrible,
una gran desgracia los aplastará.
19
El enemigo los arrastrará
cada vez que los ataque.
Vendrá día tras día;
vendrá de día y de noche.
Cuando oigan que viene el enemigo,
se pondrán a temblar de miedo.
20
Será como si se acostaran
en una cama demasiado chica;
será como si se abrigaran
con una manta demasiado corta.
21
»Dios está decidido a actuar22
Por eso, ¡dejen ya de burlarse,
no sea que les vaya peor!
He sabido que el Dios todopoderoso
ha resuelto destruir todo el país.
23
»¡Presten atención, oigan mis palabras,24
Cuando el campesino va a sembrar,
no se pasa todo el tiempo
arando, abriendo surcos
y rastrillando el terreno.
25
Primero empareja la tierra,
luego arroja las semillas
de eneldo o de comino,
siembra el trigo en hileras,
y planta cebada y centeno
en los bordes de su campo.
26
26-28 Porque el eneldo no se trilla
ni se pasa sobre el comino
la rueda de una carreta;
el eneldo se sacude con un palo,
y el comino, con una vara.
El trigo no se trilla sin parar;
más bien, se le pasa una carreta
y el grano se separa,
pero sin molerlo.
27
28
29
Todo este conocimiento
proviene del Dios todopoderoso.
Dios hace planes admirables
y los realiza con sabiduría».
1
Dios anunció: «Jerusalén, ciudad de David,2
pero yo te pondré en problemas.
3
Yo te rodearé con mi ejército;
pondré alrededor de ti
fortalezas y torres de asalto.
4
Tú serás humillada,
quedarás tirada en el suelo;
apenas se oirán tus palabras,
tu voz parecerá la de un fantasma.
5
5-6 »Yo, el Dios todopoderoso,6
7
»Los ejércitos que atacan a Jerusalén8
Los grandes ejércitos
que atacan a Jerusalén,
morirán de hambre y de sed.
Soñarán que comen y beben,
pero cuando se despierten
tendrán el estómago vacío
y la garganta reseca».
9
Isaías dijo: «¡Ustedes los profetas,10
Dios ha hecho caer sobre ustedes
un sueño muy profundo.
Ustedes los profetas
deberían ser los ojos del pueblo,
pero son incapaces de ver nada.
11
Las visiones que reciben de Dios
no pueden entenderlas;
es como si quisieran leer
el texto de un libro cerrado.
Si se les diera ese libro
para que lo leyeran,
dirían: “No podemos leerlo,
porque el libro está cerrado”.
12
Mientras tanto, otros dicen:
“No podemos leerlo
porque no sabemos leer”».
13
Dios le dijo a Isaías: «Este pueblo dice que me ama,14
Por eso, voy a hacer
cosas tan maravillosas
que este pueblo quedará asombrado.
Entonces destruiré
la sabiduría de sus hombres sabios
y la inteligencia
de sus personas inteligentes».
15
Isaías dijo: «¡Qué mal les va a ir16
¡Pero eso es un disparate!
Es como si el plato de barro
quisiera ser igual a quien lo hizo.
Pero no hay un solo objeto
que pueda decir a quien lo hizo:
“¡Tú no me hiciste!”
Tampoco puede decirle:
“¡No sabes lo que estás haciendo!”
17
»Dentro de muy poco tiempo, el bosque se convertirá18
En ese día los sordos podrán oír
cuando alguien les lea en voz alta,
y los ciegos podrán ver,
porque para ellos
no habrá más oscuridad.
19
Los más pobres y necesitados
se alegrarán en nuestro santo Dios.
20
Ese día desaparecerán
los insolentes, los orgullosos,
y los que sólo piensan
en hacer el mal.
21
»Se acabarán los mentirosos22
Por eso dice el Dios de Israel, el que rescató a Abraham: «De ahora en adelante,23
Cuando sus descendientes vean
todo lo que hice entre ellos,
reconocerán que soy un Dios santo
y me mostrarán su respeto.
24
Los que estaban confundidos
aprenderán a ser sabios;
¡hasta los más testarudos
aceptarán mis enseñanzas!»
1
Dios dijo: «¡Qué mal les va a ir a ustedes,2
Piden ayuda al rey de Egipto,
pero sin consultarme;
buscan refugio bajo su poder,
3
pero ese rey no podrá protegerlos;
Egipto no les dará refugio.
4
»Ustedes, los israelitas,5
pero van a quedar avergonzados,
porque esa gente inútil,
en vez de ayudarlos,
les causará muchas desgracias».
6
Isaías dijo: «Esto dice nuestro Dios acerca de Egipto,7
Pero Egipto no podrá ayudarlos.
Por eso he dicho acerca de él:
‘Perro que ladra, no muerde’.”»
8
Entonces Dios le dijo a Isaías: «Ven ahora y escribe este refrán;9
Isaías dijo: «Los israelitas son un pueblo10
No quieren que los videntes
cuenten sus visiones;
tampoco quieren que los profetas
les digan la verdad.
Prefieren que les hablen
de cosas agradables;
prefieren seguir creyendo
que todo les saldrá bien.
11
A unos y a otros les piden
que dejen de obedecer a Dios;
no quieren que sigan hablando
del Dios santo de Israel.
12
»Por eso, Dios les dijo: “Ustedes rechazan mis advertencias,13
Por lo tanto,
su pecado caerá sobre ustedes
como un muro alto y agrietado,
que se viene abajo
cuando uno menos lo espera.
14
Será como un jarro
que se rompe por completo.
Tan pequeños son los pedazos
que no sirven para nada;
¡ni para remover el fuego
ni para sacar agua de un pozo!”
15
»Por lo tanto,16
prefieren escapar a caballo
o en carros muy veloces.
17
Bastará un solo enemigo
para llenar de miedo a mil;
¡serán suficientes cinco de ellos
para amenazar a todos ustedes!
Y cuando todo haya terminado,
de ustedes quedarán tan pocos
que parecerán un poste solitario
en la parte alta de un monte”».
18
Isaías continuó diciendo: «Nuestro Dios ama la justicia y quiere demostrarles cuánto los ama. En verdad, Dios ama a los que confían en él, y desea mostrarles compasión.19
»Y ustedes, israelitas que viven en la ciudad de Jerusalén, ya no tienen por qué llorar. Dios les tendrá compasión tan pronto como le pidan ayuda. En cuanto oiga sus gritos, les responderá.20 Y si acaso les envía algún sufrimiento, ya no se quedará escondido. Dios es su maestro, y ustedes lo verán con sus propios ojos.
21
»Si acaso dejan de adorarlo, oirán una voz que les dirá: “No hagan eso, porque eso no me agrada. Adórenme sólo a mí”.22 Ustedes llegarán a ver como basura sus ídolos de oro y plata.
23 Entonces, cuando siembren sus campos, Dios les enviará lluvia. Así la tierra producirá trigo en abundancia.
»Ese día, su ganado tendrá mucho lugar donde pastar.24 También los bueyes y los burros que trabajan en sus campos podrán alimentarse de ricos pastos.
25
»Cuando Dios castigue a sus enemigos y destruya sus fortalezas, bajarán de las colinas y de las altas montañas grandes corrientes de agua.26 Ese día Dios les sanará las heridas, porque ustedes son su pueblo. La luz de la luna será tan brillante como la del sol, y el sol brillará siete veces más. ¡Será como si brillaran siete soles juntos!»
27
Isaías continuó diciendo: «¡Miren a lo lejos!28
El aliento de Dios
parece un río desbordado
que todo lo inunda.
Dios viene contra las naciones,
para derrotarlas por completo
y hacerlas perder el rumbo.
29
»Ustedes, en cambio,30
»Dios dejará oír su voz majestuosa31
»Cuando Asiria oiga la voz de Dios,32
Dios la atacará en la guerra,
y cuando la destruya,
sonarán arpas y tambores.
33
Desde hace mucho tiempo
Dios tiene preparado
un lugar de castigo
para Asiria y para su rey.
Es un lugar ancho y profundo,
y tiene mucha leña.
Cuando Dios sople sobre ella,
la leña se encenderá
como una lluvia de azufre».
1
Isaías dijo: «¡Qué mal les va a ir2
Pero a Dios no se le engaña;
él sabe causar desgracias,
y cuando promete algo, lo cumple.
Dios destruirá a los malvados
y a quienes les piden ayuda.
3
»Los egipcios no son dioses,4
Dios le dijo a Isaías: «Yo defenderé a mi pueblo5
Yo protegeré a Jerusalén
como protege el pájaro a su nido:
¡yo la cuidaré y la salvaré!
Yo soy el Dios todopoderoso,
y les juro que así lo haré».
6
Isaías advirtió: «Israelitas,7
Ustedes pecaron contra mí
al fabricar ídolos de oro y plata,
pero viene el día
en que dejarán de adorarlos.
8
Ese día, Asiria será derrotada,
pero no por ningún ser humano.
Por causa de la guerra
su gente querrá escapar,
y sus jóvenes guerreros
serán hechos esclavos.
9
Su rey se llenará de miedo
y saldrá corriendo;
también sus capitanes
dejarán abandonada su bandera.
Dios ya tiene preparado
el castigo para sus enemigos
en la ciudad de Jerusalén».
1
Isaías continuó diciendo: «Llegará el momento en que el rey2
brindarán protección y refugio
contra los ataques enemigos,
contra los tiempos difíciles,
y contra la corrupción.
3
»Estarán siempre vigilantes4
actuarán con prudencia,
y hablarán con la verdad.
5
»Los malvados y tramposos6
porque siempre que hablan, ofenden;
hacen planes perversos,
cometen muchos crímenes,
no dan de comer al hambriento
ni dan de beber al sediento,
¡y hasta mienten contra Dios!
7
»Esos tramposos dicen mentiras8
En cambio, la gente honesta
sólo hace lo bueno,
y por eso es confiable».
9
Isaías les dijo a las mujeres: «Ustedes, mujeres irresponsables,10
Ahora todo parece estar bien,
pero dentro de un año
se pondrán a temblar de miedo,
porque no habrá pan ni vino.
11
»Les repito:12
Recorran con lágrimas en los ojos
los campos llenos de trigo,
los viñedos llenos de uvas,
13
y los hogares de Jerusalén,
que alguna vez fueron felices.
Porque todo mi país
se llenará de espinos y matorrales.
14
»Mi ciudad, antes llena de gente,15
»Pero Dios vendrá a visitarnos,
y con su poder creador
convertirá el desierto en tierra fértil,
y la tierra fértil en un bosque hermoso.
16
Entonces habrá justicia
en todos los rincones del país.
17
La justicia traerá para siempre
paz, tranquilidad y confianza.
18
Mi pueblo vivirá
en un lugar tranquilo y seguro.
19
Aun cuando caiga granizo
y los bosques sean dañados,
aun cuando mi ciudad
vuelva a ser humillada,
20
ustedes vivirán felices.
Sus sembrados tendrán mucha agua,
y los burros y los bueyes
tendrán pastos en abundancia».
1
Isaías anunció: «¡Qué mal te va a ir, Asiria!2
Isaías continuó diciendo: «Sálvanos, Dios nuestro;3
»Los pueblos huyen4
Los enemigos de esos pueblos
parecen saltamontes
que se lanzan sobre ellos
y les quitan sus riquezas.
5
»Dios nuestro,6
nos haces vivir seguros;
tu sabiduría y tus conocimientos
nos han dado la salvación;
¡el obedecerte es nuestro tesoro!
7
»Nuestros valientes
gritan por las calles;
nuestros mensajeros de paz
lloran amargamente.
8
Los caminos están desiertos,
nadie transita por ellos;
se han roto los pactos,
se rechaza a los testigos,
y no hay respeto por nadie.
9
Todos en el país están tristes;
los bosques del Líbano
se han secado
y han perdido su color.
Todo el valle de Sarón
ha quedado hecho un desierto;
la región de Basán
y el monte Carmelo
han perdido su verdor».
10
Dios dice: «Ahora mismo voy a actuar11
Todos los planes de Asiria
son pura paja y basura;
pero mi soplo es un fuego
que los quemará por completo.
12
Sus ejércitos arderán
como espinas en el fuego,
y quedarán reducidos a cenizas.
13
Ustedes, los que están lejos,
miren lo que hice;
y ustedes, los que están cerca,
reconozcan mi poder.
14
»En Jerusalén15
15-16 Isaías dijo: «Sólo vivirá segura16
17
Isaías les dijo a los israelitas: «Ustedes verán a un rey18
Y cuando se pongan a pensar
en el miedo que sentían, dirán:
19
»Ya no volverán a ver20
Fíjense en mi templo
y en la ciudad de Jerusalén:
¡allí celebraremos nuestras fiestas!
Será un lugar tan seguro
como una carpa bien plantada,
con estacas bien clavadas
y cuerdas que no se rompen.
21
¡Allí Dios mostrará su poder!
22
Dios es nuestro juez
y nuestro rey.
¡Nuestro Dios nos salvará!
23
»Las naves de Asiria24
Pero Dios perdonará los pecados
de los habitantes de Jerusalén.
Ninguno de ellos volverá a decir:
“Siento que me muero”».
1
Isaías advirtió: «Pueblos y naciones,2
Dios está enojado con ustedes
y con todos sus ejércitos.
Dios los ha condenado
a una total destrucción.
3
»Por las montañas correrán4
Los planetas dejarán de verse,
el cielo se cerrará,
y las estrellas caerán
como hojas secas en otoño».
5
Isaías continuó diciendo: «Ya se ve en el cielo6
Habrá una matanza en Bosrá,
la ciudad capital de Edom,
y correrá mucha sangre.
La espada de Dios se empapará
de sangre y de grasa,
como cuando en el altar
se ofrecen corderos y cabras.
7
La gente caerá muerta
como los toros en el matadero.
Su país se empapará de sangre;
¡la tierra se llenará de grasa!
8
Ese día Dios se vengará;
será el año de su venganza
en favor de Jerusalén.
9
»Por los arroyos de Edom10
que arde todo el tiempo
y siempre levanta mucho humo.
El país quedará abandonado para siempre,
y nadie volverá a pasar por allí.
11
Dios convertirá ese país
en el más árido desierto.
Allí se refugiarán los búhos;
allí pondrán sus nidos
los cuervos y las lechuzas.
12
»No volverán a tener reyes,13
En sus palacios y fortalezas
crecerán cardos y espinos,
y allí buscarán refugio
los chacales y los avestruces.
14
Allí las cabras
se llamarán unas a otras;
se juntarán los chacales
y los gatos monteses.
15
allí anidará la serpiente,
que pondrá sus huevos
y tendrá sus crías;
¡allí se reunirán los buitres,
cada uno con su pareja!
16
»Estudien el libro de Dios;17
A cada uno de estos animales
le dio su propio territorio,
y allí vivirán para siempre».
1
Isaías anunció: «¡El desierto florecerá2
Todo el mundo se alegrará
porque Dios le dará al desierto
la belleza del monte del Líbano,
la fertilidad del monte Carmelo
y la hermosura del valle de Sarón.
3
»Fortalezcan a los débiles,4
y digan a los tímidos:
5
»Entonces se abrirán6
6-7 los que no pueden andar
saltarán como venados,
y los que no pueden hablar
gritarán de alegría.
7
8
en pleno desierto habrá un sendero
al que llamarán “Camino Sagrado”.
9
no se acercarán a él
ni los leones ni otras fieras.
Ese camino es para los israelitas,
que han estado prisioneros,
10
pero que Dios va a liberar.
Y ellos entrarán en Jerusalén
cantando con mucha alegría,
y para siempre vivirán felices.
Se acabarán el llanto y el dolor,
y sólo habrá alegría y felicidad».
1
Ezequías tenía ya catorce años gobernando, cuando el nuevo rey de Asiria, llamado Senaquerib, atacó todas las ciudades fortificadas de Judá y las conquistó.2 Senaquerib envió desde Laquis a uno de sus oficiales de confianza al frente de un poderoso ejército para que hablara con Ezequías en Jerusalén. Cuando llegaron, acamparon junto al canal del estanque de Siloé, por el camino que va a los talleres de los teñidores de telas.
3 Eliaquim, encargado del palacio del rey Ezequías, y Sebná y Joah, sus dos secretarios, salieron a recibirlo.
4 Entonces el oficial asirio les dio este mensaje para Ezequías:
«El gran rey de Asiria quiere saber por qué te sientes tan seguro de ganarle.5 Para triunfar en la guerra no bastan las palabras; hace falta un buen ejército y un buen plan de ataque. ¿En quién confías, que te atreves a luchar contra el rey de Asiria?
6 ¿Acaso confías en Egipto? Ese país y su rey son como una caña astillada que se romperá si te apoyas en ella, y te herirá.
7 Y si me dices que confías en tu Dios, entonces por qué has quitado todos los altares y ordenaste que tu pueblo lo adore solamente en Jerusalén.
8
»Tú no tienes con qué atacarme. Es más, si ahora mismo me muestras a dos jinetes yo te doy los caballos.9 Y si estás esperando a los egipcios, déjame decirte que los caballos y carros de combate de Egipto no harán temblar ni al más insignificante de mis soldados.
10 Además, hemos venido a destruir este país, porque Dios nos ordenó hacerlo».
11
Eliaquim, Sebná y Joah le dijeron al oficial asirio: —Por favor, no nos hable usted en hebreo. Háblenos en arameo, porque todos los que están en la muralla de la ciudad nos están escuchando.12
El oficial asirio les respondió: —El rey de Asiria me envió a hablarles a ellos y no a ustedes ni a Ezequías, porque ellos, lo mismo que ustedes, se van a quedar sin comida y sin agua. Será tanta el hambre y la sed que tendrán, que hasta se comerán su propio excremento y beberán sus propios orines.13
Después el oficial asirio se puso de pie y gritó muy fuerte en hebreo: «Escuchen lo que dice el gran rey de Asiria:14 “No se dejen engañar por Ezequías, porque él no puede salvarlos de mi poder.
15 Si les dice que confíen en Dios porque él los va a salvar,
16 no le crean. Hagan las paces conmigo y ríndanse. Entonces podrán comer las uvas de su propio viñedo, los higos de sus árboles y beber su propia agua.
17 Después los llevaré a un país parecido al de ustedes, donde hay trigo, viñedos, olivos y miel.
18 18-20 No escuchen a Ezequías, pues él los engaña al decirles que Dios los va a salvar. A otras naciones, sus dioses no pudieron salvarlas de mi poder. Ni los dioses de Hamat, Arpad y Sefarvaim, pudieron salvar a Samaria de mi poder; ¿cómo esperan que el Dios de ustedes pueda salvar a Jerusalén?”»
19
20
21
La gente se quedó callada, porque el rey les había ordenado no contestar.22 Después Eliaquim, Sebná y Joah rompieron su ropa en señal de angustia, y fueron a contarle al rey Ezequías lo que había dicho el oficial asirio.
1
Cuando el rey Ezequías escuchó el mensaje de Senaquerib, se puso muy triste, y para mostrarlo se rompió la ropa, se puso ropa áspera y se fue al templo.2 Luego les pidió a Eliaquim, a Sebná y a los sacerdotes más ancianos que fueran a ver al profeta Isaías hijo de Amós. Como ya se ha dicho, Eliaquim era el encargado del palacio, y Sebná era secretario del rey. Todos ellos fueron vestidos con ropa áspera para mostrar su tristeza,
3 y le dijeron al profeta:
—El rey Ezequías dice que hoy es un día de luto, de castigo y de vergüenza. Ya hemos perdido las fuerzas; estamos completamente desanimados.4 Ojalá que Dios haya escuchado los insultos que el oficial de Senaquerib lanzó en contra del Dios de Israel, y que lo castigue. Pídele a Dios que ayude a los israelitas que aún quedan con vida.
5
5-6 Isaías les respondió: —Denle al rey este mensaje de parte de Dios: “No tengas miedo de los insultos de ese soldado.6
7 Yo haré que el rey Senaquerib reciba una mala noticia que lo obligue a regresar a su país, y allí lo matarán”.
8
El oficial asirio se enteró de que Senaquerib, su rey, se había ido de la ciudad de Laquis. Entonces se fue de Jerusalén y encontró a Senaquerib luchando contra Libná.9 Allí Senaquerib supo que el rey Tirhaca de Etiopía había salido a luchar contra él. Entonces le mandó de nuevo un mensaje a Ezequías:
10
«Ezequías, rey de Judá: Tú confías en tu Dios, pero no te dejes engañar por él cuando te dice que yo no conquistaré Jerusalén.11 Como bien sabes, los reyes de Asiria han destruido por completo a cuanto país quisieron. ¡No creas que tú te vas a salvar!
12 Cuando mis antepasados destruyeron a países como Gozán, Harán, Résef, y a la gente de Bet-edén que vivían en Telasar, ni sus dioses pudieron salvarlos.
13 Ni tampoco pudieron los reyes de Hamat, Arpad, Sefarvaim, Ivá y Hená».
14
Ezequías tomó la carta y la leyó. Luego fue al templo, extendió la carta delante de Dios15 y oró diciendo:
16
«Dios de Israel, tú tienes tu trono sobre los querubines. Tú eres el único Dios de todos los reinos de la tierra; tú eres el creador del cielo y de la tierra.17 ¡Préstanos atención! Mira lo que nos está sucediendo. Escucha lo que dijo Senaquerib para ofenderte a ti, el Dios de la vida.
18 Es verdad que los reyes de Asiria han destruido a los países y sus territorios,
19 y que han echado a sus dioses al fuego. Pero en realidad esos no eran dioses, sino imágenes de madera y de piedra hechas por manos humanas, y por eso fueron destruidas.
20 Dios nuestro, te rogamos que nos salves del poder de los asirios, para que todas las naciones de la tierra sepan que tú eres el único Dios».
21
Después Isaías le mandó este mensaje a Ezequías: «Nuestro Dios, el Dios de Israel, ha escuchado tu oración.22 Esto es lo que Dios dice de Senaquerib:
“A ti, Senaquerib,23
¿A quién insultaste y ofendiste?
¡Me ofendiste a mí, al Dios santo de Israel!
24
Tu mensaje es un grave insulto para mí.
25
Tu orgullo es haber hecho pozos
y haber bebido el agua de otros países.
Presumes de que a tu paso
los ríos de Egipto se quedaron secos.
26
”¿Pero acaso no sabes, Senaquerib,27
Por eso dejas sin fuerza a sus habitantes;
y los confundes y llenas de miedo.
¡Y se han vuelto como la hierba del campo,
como el pasto verde;
como la hierba de los tejados
que se seca antes de crecer!
28
”Senaquerib,29
¡Te enfureciste y te llenaste de orgullo!
Pero voy a ponerte un gancho en la nariz,
como se les pone a los bueyes,
y un freno en la boca,
como se les pone a los caballos;
¡voy a hacerte regresar
por el camino por donde viniste!”»
30
Después Isaías continuó diciéndole a Ezequías: «Voy a darte una señal que te hará saber lo que va a pasar: Este año y el próximo, lo único que el pueblo comerá será el trigo que crece por sí solo. Pero en el tercer año ya podrán sembrar y cosechar, plantar viñedos y comer las uvas.31
»Los habitantes de Judá que aún queden con vida serán como árboles bien firmes que producen mucho fruto.32 Porque no todos en Jerusalén morirán de hambre, sino que un pequeño grupo quedará con vida. Dios hará esto porque los ama mucho.
33
33-34 »Dios quiere que sepas que Senaquerib no entrará a Jerusalén. No disparará ni una sola flecha; no la atacará ni construirá plataformas para subir por sus murallas, tendrá que regresar por donde vino. Dios ha dado su palabra.34
35 Dios protegerá esta ciudad, por amor a sí mismo, y por amor a David, quien le fue fiel en todo».
36
Esa noche, el ángel de Dios fue y mató a ciento ochenta y cinco mil soldados del ejército asirio, y a la mañana siguiente el campo estaba lleno de muertos.37 Entonces Senaquerib regresó a su país y se quedó en la ciudad de Nínive.
38 Pero un día, mientras Senaquerib estaba adorando en el templo de su dios Nisroc, sus hijos Adramélec y Sarézer fueron y lo mataron, y luego escaparon a la región de Ararat. En su lugar reinó su hijo Esarhadón.
1
1-22 En esos días, el rey Ezequías se enfermó gravemente y estaba por morir. El profeta Isaías fue a visitarlo y le dijo: «Dios dice que vas a morir, así que arregla todos tus asuntos familiares más importantes». Entonces Ezequías volvió su cara hacia la pared y oró a Dios así: «Dios mío, no te olvides de que yo siempre he sido sincero contigo, y te he agradado en todo». Luego Ezequías lloró con mucha tristeza. El profeta Isaías salió, y ordenó que le pusieran al rey Ezequías una pasta de higos en la herida para que sanara. Luego el rey preguntó: «¿Cómo puedo estar seguro de que voy a sanar, y que podré ir al templo de mi Dios?» Dios le dijo a Isaías: «Vuelve y dile al rey Ezequías, que yo, el Dios de su antepasado David, he escuchado su oración y he visto sus lágrimas. Dile que lo sanaré, y que voy a darle quince años más de vida. Yo salvaré a Ezequías y a Jerusalén del poder del rey de Asiria. Dile además que, como prueba de que cumpliré mi promesa, le daré esta señal: la sombra del reloj del rey Ahaz va a retroceder diez grados». Todo sucedió como Dios dijo. Luego de recuperarse de su enfermedad, el rey Ezequías escribió lo siguiente: «Yo pensé que iba a morirme1
Merodac-baladán hijo de Baladán, que era rey de Babilonia, se enteró de que Ezequías había estado enfermo, así que le envió mensajeros con cartas y un regalo.2 Ezequías les dio la bienvenida y les mostró todos los tesoros del palacio, el oro y la plata, los perfumes, los aceites finos, y las armas y todo lo que había en las bodegas. Recorrieron todo el palacio y el reino, y no hubo nada que Ezequías no les mostrara.
3
Entonces el profeta Isaías fue a ver al rey y le preguntó: —¿Y esa gente de dónde vino? ¿Qué te dijeron? Ezequías respondió: —Vinieron de Babilonia, que es un país muy lejano.4
Isaías le preguntó: —¿Qué vieron en tu palacio? Ezequías contestó: —¡Todo! Les mostré todo lo que tengo en mi palacio y en mis bodegas.5
Entonces Isaías le dijo: —Escucha este mensaje de parte de Dios:6 “En el futuro, todo lo que hay en tu palacio será llevado a Babilonia. Se llevarán todo lo que juntaron tus antepasados hasta el día de hoy. No va a quedar nada.
7 También a algunos de tus hijos se los llevarán a Babilonia, y allí los harán esclavos y no les permitirán tener descendientes”.
8
Ezequías pensó que por lo menos vivirían seguros y en paz mientras él fuera rey, así que le respondió a Isaías: —Sí así lo quiere Dios, está bien.1
Dios dijo: «¡Consuelen a mi pueblo!2
Hablen con mucho cariño
a los habitantes de Jerusalén,
y anúncienles de mi parte
que ya han dejado de ser esclavos.
Ya les hice pagar por sus pecados,
y el castigo que han recibido
es más que suficiente».
3
Isaías anunció: «Preparen para Dios4
Rellenen todos los valles
y conviertan en llanura
la región montañosa.
5
Entonces Dios mostrará su poder
y lo verá la humanidad entera.
Dios así lo ha dicho.
6
»Alguien me ordenó que gritara,
y yo pregunté: “¿Qué debo gritar?”
Entonces escuché:
7
Grita que la hierba se seca,
y las flores se marchitan,
cuando Dios lanza sobre ellas
el viento del desierto.
8
En cambio, la palabra de Dios
permanece para siempre”».
9
Dios le dijo a Isaías: «Súbete a una montaña10
¡Viene con todo su poder!
Dios es un rey poderoso,
y trae con él a su pueblo,
el pueblo que ha liberado.
11
Viene cuidando a su pueblo,
como cuida un pastor a su rebaño:
lleva en brazos a los corderos
y guía con cuidado a las ovejas
que acaban de tener su cría”».
12
Isaías dijo: «Dios puede medir el océano13
13-14 »A Dios nadie le enseña nada;14
15
»Las naciones son, para él,16
»No hay en los bosques del Líbano,17
Para Dios, nada valen las naciones;
¡son lo mismo que nada!
18
18-20 »A Dios no podemos compararlo
con nada ni con nadie.
No puede ser representado
con ninguna imagen.
Los escultores fabrican estatuas,
los joyeros las recubren de oro
y les ponen cadenitas de plata.
Los que no tienen dinero
buscan un palo que no se pudra
y se lo llevan a un artesano;
pero éste, por más hábil que sea,
hace un ídolo que ni pararse puede.
¡Pero a Dios no podemos compararlo
con ninguna de estas imágenes!
19
20
21
»Ustedes saben muy bien,
y ya lo han oído decir,
22
que Dios tiene su trono
muy por encima del cielo.
Desde allí, Dios nos ve
como si fuéramos insectos.
Dios extiende el cielo como un toldo,
lo levanta como una carpa
para vivir en ella.
23
23-24 Dios hace que los poderosos de este mundo
desaparezcan como plantas
tiernas y sin raíces.
¡Esas plantas se marchitan
y se las lleva el huracán!
24
25
»Nuestro santo Dios afirma:
“Con nadie me pueden comparar.
Nadie puede igualarse a mí”».
26
Isaías dijo: «Levanten los ojos al cielo:27
»Pueblo de Israel,28
Tú debes saber que Dios
no se cansa como nosotros;
debes saber que su inteligencia
es más de lo que imaginamos.
Y debes saber que su poder
ha creado todo lo que existe.
29
Dios les da nuevas fuerzas
a los débiles y cansados.
30
Los jóvenes se cansan
por más fuertes que sean,
31
pero los que confían en Dios
siempre tendrán nuevas fuerzas.
Podrán volar como las águilas,
podrán caminar sin cansarse
y correr sin fatigarse».
1
Dios dijo: «Ustedes, países del mar,2
»Yo soy el Dios de Israel;3
Los persigue con tanta rapidez
que parece no tocar el suelo.
4
»Yo soy el único Dios5
»Los pueblos del mar6
»Los que adoran ídolos7
el artesano anima al escultor,
y el que trabaja con el martillo
dice al que golpea en el yunque:
“Has hecho un buen trabajo”.
Después sujeta al ídolo con clavos
para mantenerlo firme».
8
Dios siguió diciendo: «Escúchenme, israelitas,9
de las regiones más lejanas
yo los llamé a mi servicio;
los elegí, y no los he rechazado.
10
Por tanto, no tengan miedo,
pues yo soy su Dios
y estoy con ustedes.
Mi mano victoriosa
les dará fuerza y ayuda;
mi mano victoriosa
siempre les dará su apoyo.
11
11-12 »Ustedes tienen enemigos12
13
»Israelitas, yo soy su Dios14
»Ustedes, israelitas,15
Yo haré que ustedes
destruyan a sus enemigos.
Los dejarán hechos polvo,
los convertirán en un montón de paja;
16
luego los lanzarán al viento
y la tormenta se los llevará.
Ustedes, por el contrario,
se alegrarán y harán fiesta
porque yo soy su Dios,
el Dios santo de Israel».
17
Dios dijo: «Cuando los pobres tengan sed,18
»Entre los cerros desiertos,19
En los lugares más secos
plantaré toda clase de árboles.
20
Así todo el mundo verá
que con mi poder,
yo he creado todo esto.
Entonces comprenderán
que yo soy el Dios santo de Israel».
21
Dios les dijo a los ídolos: «Yo soy el rey de Israel.22
Vengan a explicarnos el pasado;
vengan a anunciarnos el futuro.
23
Anuncien lo que está por suceder;
¡demuestren que de veras son dioses!
Hagan algo que nos asuste,
hagan algo, bueno o malo.
24
»¡Pero ustedes no son nada,25
Dios continuó diciendo: «De Persia viene un rey26
»Todo esto lo estoy anunciando27
»Pero yo, el Dios de Israel,28
»Miro a mi alrededor,29
»¡Miren a esos falsos dioses!1
Dios dijo: «¡Miren a mi elegido,2
Mi fiel servidor no gritará,
no levantará la voz,
ni se le oirá en las calles.
3
No les causará más daño
a los que estén heridos,
ni acabará de matar
a los que estén agonizando.
Al contrario, fortalecerá a los débiles
y hará que reine la justicia.
4
No tendrá un momento de descanso
hasta que haya establecido
la justicia en esta tierra.
¡Los países de las islas del mar
esperan recibir sus enseñanzas!»
5
Dios le dijo a su fiel servidor: «Yo soy Dios,6
»Yo soy el Dios único;7
»Esto quiero de ti:8
»Yo soy el Dios todopoderoso.9
Lo que antes anuncié
ya se ha cumplido,
y ahora les anuncio cosas nuevas
que aún están por ocurrir».
10
Isaías dijo: «Canten a Dios11
»¡Alégrense ustedes,12
¡Den gloria a Dios
y alábenlo en todas partes!
13
Dios saldrá marchando
con toda la furia de un guerrero:
¡lanzará un grito de guerra
y derrotará a sus enemigos!»
14
Dios dijo: «Yo estuve callado15
Voy a acabar con montañas y cerros;
voy a secar todas sus plantas;
voy a convertir sus ríos
en lugares desiertos,
y a dejar sin agua las lagunas.
16
Llevaré a los ciegos por caminos
que nunca antes conocieron;
los guiaré por senderos
que nunca antes transitaron,
y convertiré en luz sus tinieblas.
Convertiré los caminos rocosos
en sendas totalmente llanas.
Todo esto voy a hacerlo
porque no he abandonado a mi pueblo.
17
»Esos que confían en los ídolos,18
Isaías dijo: «¡Sordos, escuchen!19
Israel está al servicio de Dios;
él lo eligió como su mensajero;
¡pero no hay otro pueblo
más ciego ni más sordo
que el pueblo de Israel!
20
Ha visto muchas cosas,
pero no ha prestado atención;
tiene abiertos los oídos,
pero no ha escuchado nada.
21
»Dios es un Dios que salva,22
Pero Israel es un pueblo
que todo lo ha perdido;
sus enemigos le han quitado
todo lo que tenía;
unos se esconden en cuevas
y otros son hechos prisioneros,
¡y no hay nadie que los libre!
23
A pesar de todo esto,
Israel no quiere obedecer.
24
»Dios permitió que Israel25
Por eso Dios se enojó con ellos,
los hizo entrar en guerra
y con fuego los castigó.
¡Pero ni así lo obedecieron!»
1
Isaías dijo: «Ahora, pueblo de Israel,2
Aunque tengas graves problemas,
yo siempre estaré contigo;
cruzarás ríos y no te ahogarás,
caminarás en el fuego y no te quemarás
3
3-4 porque yo soy tu Dios
y te pondré a salvo.
Yo soy el Dios santo de Israel.
4
5
”No tengas miedo;6
A las naciones del norte
y a las naciones del sur
les diré:
7
Yo los he creado
para que me adoren
y me canten alabanzas.’”»
8
8-9 Dios dijo: «Mi pueblo tiene ojos, pero no ve;9
10
Dios les dijo a los israelitas: «Ustedes son mis testigos11
»Sólo yo soy Dios,12
Yo les anuncié que los salvaría,
y así lo hice.
No los salvó un dios extraño;
de eso, ustedes son mis testigos.
Yo soy el Dios de Israel,
y juro que así es.
13
»Yo soy Dios desde el principio,14
Isaías dijo: «El Dios santo de Israel15
”Yo soy el Dios santo de Israel,16
Isaías dijo: «Dios abrió un camino en el mar,17
Los guerreros de Egipto
persiguieron a los israelitas
con caballos y carros de guerra,
pero se hundieron en el mar
y ya no pudieron levantarse;
la luz de su vida se apagó».
18
Y ahora, Dios le dice a su pueblo: «No recuerden ni piensen más19
Yo voy a hacer algo nuevo,
y ya he empezado a hacerlo.
Estoy abriendo un camino en el desierto
y haré brotar ríos en la tierra seca.
20
Los chacales y los avestruces,
y todos los animales salvajes
entonarán cantos en mi honor.
Haré brotar agua en el desierto
y le daré de beber a mi pueblo elegido.
21
Yo mismo lo he creado
para que me adore.
22
22-23 »Pero tú, pueblo de Israel,23
24
ni en que me dieras riquezas
ni en que me agradaras
con sacrificios de animales.
En cambio tú, me tienes harto
con tus pecados y maldades.
25
»Pero yo, que soy tu Dios,26
Si tienes algo contra mí,
ven a discutir conmigo.
Preséntame tus razones,
a ver si eres inocente.
27
Tu primer antepasado y tus maestros
pecaron contra mí,
28
tus gobernantes no respetaron mi templo;
por eso yo, el único Dios,
permití que fueras humillado y destruido».
1
Dios dijo: «Escúchame ahora, pueblo de Israel,2
Yo soy Dios, tu creador;
yo te formé desde antes que nacieras,
y vengo en tu ayuda.
3
Yo haré que corra agua en el desierto
y que broten arroyos en tierras secas.
A tus descendientes les daré vida nueva
y les enviaré mi bendición.
4
Ellos crecerán como hierba bien regada,
como árboles a la orilla del río.
5
Unos dirán: “Yo pertenezco a Dios”;
otros se darán cuenta
de que son descendientes de Jacob,
y se grabarán en la mano:
“Yo soy propiedad de Dios”».
6
El Dios todopoderoso, rey y salvador de Israel, continuó diciendo: «Yo soy el primero y el último;7
Si acaso lo hay,
que se presente y lo diga;
que anuncie el futuro
y diga lo que va a suceder.
8
»¡Ánimo, no tengan miedo!9
Isaías dijo: «Los fabricantes de ídolos no valen nada, como tampoco valen nada los ídolos que ellos tanto quieren. Los que adoran a los ídolos son unos ciegos y estúpidos.10 El que funde el metal para hacer una estatua y adorarla como un dios, pierde el tiempo.
11 Esos artesanos son simples seres humanos: ¡que se enfrenten conmigo en un juicio, y quedarán llenos de vergüenza!
12
»Miren lo que hace el herrero: calienta el metal en el fuego, lo moldea a golpe de martillo y lo trabaja con su fuerte brazo. Pero si el herrero no se alimenta ni bebe agua, se cansa y pierde todas sus fuerzas.13
»O fíjense en el escultor: toma las medidas con su regla, hace un dibujo con el lápiz y el compás. Luego hace una estatua que se parece a un ser humano, y coloca en un templo esa estatua sin vida.14
»Hay otros que plantan cedros, y la lluvia los hace crecer. Si prefieren cipreses o robles, los cultivan en el bosque hasta que están bien crecidos.15 Luego se llevan unas ramas de los árboles para hacer fuego y calentarse, o para cocer el pan. Pero también usan otros pedazos del árbol para hacer la estatua de un dios, ¡y se arrodillan para adorarla!
16
»También hay quienes encienden fuego con la mitad de la madera, asan la carne, se comen el asado, y se sienten satisfechos. Además, se calientan junto al fuego y dicen: “¡Qué bien se está aquí! ¡Ya estamos entrando en calor!”17 Y con el resto de la madera hacen la estatua de un dios, se arrodillan ante ella para adorarla, y le dirigen esta oración: “¡Sálvanos, pues tú eres nuestro dios!”
18
»Esa gente no entiende nada. Están tan confundidos y cegados que no pueden comprender nada.19 Les falta inteligencia para entender y poder decir: “Si la mitad de la madera la usamos para hacer el fuego, para asar la carne y cocer el pan, ¡lo que estamos adorando no es más que un simple trozo de madera!”
20 Esa gente se deja engañar por ideas falsas, y no es capaz de entender que lo que tiene en sus manos es pura mentira».
21
Dios dijo: «Recuerda, Israel,22
Yo hice desaparecer
tus faltas y pecados
como desaparecen
las nubes en el cielo.
¡Vuelve a obedecerme,
porque yo te di libertad!»
23
El profeta Isaías declaró: «¡Cielos, griten de alegría24
Isaías le dijo al pueblo: «Dios, tu salvador,25
Cuando hablan los falsos profetas,
no dejo que se cumpla
lo que ellos anuncian;
demuestro que los adivinos
no tienen razón,
y convierto en puras tonterías
la sabiduría de los seres humanos.
26
”En cambio,27
Yo puedo hacer
que el océano se quede seco
y que los ríos se queden sin agua.
28
”Yo le digo a Ciro, el rey de Persia:1
Isaías dijo: «Dios hizo que Ciro2
“Yo avanzaré delante de ti3
”Yo te daré tesoros escondidos4
Israel es mi pueblo elegido,
y mi fiel servidor.
Por amor a él,
y aunque tú no me conocías,
yo te llamé por tu nombre
y te di el título de rey.
5
”Yo soy Dios,6
para que todo el mundo supiera
que yo soy el único Dios.
7
Yo he creado la luz y la oscuridad;
yo hago el bien y envío la desgracia.
Yo soy el único Dios,
y sólo yo hago todo esto”».
8
Isaías dijo: «Que Dios mande justicia9
Dios dijo: «El barro no le dice al alfarero:10
Un hijo no le reprocha a sus padres
el haberlo traído a este mundo.
11
»Por eso, yo, el Dios santo,12
Yo hice la tierra y a sus habitantes,
yo extendí el cielo con mis manos
y allí coloqué los astros.
13
Yo hice triunfar a Ciro, el rey de Persia,
y ahora lo ayudaré en todo
para que reconstruya Jerusalén,
que es mi ciudad.
14
Dios también le dijo a Israel: «Los campesinos de Egipto,15
Isaías dijo: «Dios nuestro,16
»Todos los que fabrican ídolos17
Pero al pueblo de Israel
lo salvarás para siempre
y nunca más se llenará de vergüenza
ni volverá a ser humillado».
18
Isaías dijo: «Dios desafía a los ídolos19
ni hablé desde un lugar oscuro y secreto;
tampoco les dije a los israelitas:
‘Búsquenme, pero no me encontrarán’.
20
‘Reúnanse y acérquense.21
Vamos ante el juez,
para ver si pueden responderme:
¿Quién anunció estas cosas
mucho antes de que sucedieran?
Fui yo, el único Dios,
y no hay otro dios fuera de mí.
Sólo yo tengo el poder
para ofrecer justicia y salvación.
22
’Vengan a mí todos los pueblos23
Lo que digo es verdad,
y mi palabra no dejará de cumplirse.
Ante mí, todos doblarán la rodilla
y me adorarán.
Les juro que así será’.
24
”Entonces todos dirán:25
Gracias a mí,
los israelitas triunfarán
y se llenarán de orgullo”».
1
Isaías dijo: «Las estatuas de Bel y Nebo,2
Estas estatuas se caen al suelo
y son llevadas a otros países,
porque son incapaces de salvarse».
3
Dios dijo: «Óiganme ustedes,4
y seguiré haciendo lo mismo
hasta que lleguen a viejos
y peinen canas;
los sostendré y los salvaré
porque yo soy su creador.
5
»¿Con quién pueden compararme?6
Hay gente que gasta mucho oro y plata
para contratar un artesano
que le fabrique un dios.
Luego se arrodilla ante él para adorarlo.
7
Cargan la estatua del dios
sobre sus hombros,
lo ponen en su sitio,
y de allí no se mueve.
Por más que griten
pidiéndole agua,
ese dios no les responde
ni puede librarlos de sus males.
8
»Recuerden esto, pecadores,9
recuerden todo lo que ha pasado
desde tiempos antiguos.
Yo soy Dios, y no hay otro;
soy Dios, y no hay nadie igual a mí.
10
Yo anuncio desde el principio
lo que va a pasar al final,
y doy a conocer el futuro
desde mucho tiempo antes.
Les aseguro que todos mis planes
se cumplirán tal como yo quiero.
11
»Yo he llamado de Persia12
»Escúchenme, gente terca:13
Pero pronto vendré a salvarlos;
ya no demoraré más.
Yo le daré a Jerusalén la salvación,
y mi honor al pueblo de Israel».
1
Dios dijo: «Ciudad de Babilonia,2
»Ya no podrás disfrutar3
3-4 »Yo, el Dios santo de Israel,4
5
»¡Siéntate en silencio,6
»Yo me enojé con mi pueblo;7
»Creíste que nunca dejarías de ser reina8
»Por eso, ciudad de Babilonia,9
»Pero de repente,10
»A pesar de tu maldad,11
Pero cuando menos lo esperes
te caerá una desgracia,
que ni con tu magia podrás evitar.
12
»Babilonia,13
»¡Que se presenten ahora14
Pero esos adivinos son como paja:
el fuego los devorará
y no podrán salvarse de las llamas.
Ese fuego no será
como el fuego de una chimenea
que da calor al hogar.
15
Esos adivinos,
que has consultado toda tu vida,
andan perdidos, cada uno por su lado.
¡Así que nadie podrá salvarte!»
1
Isaías dijo: «Escuchen esto, israelitas,2
Ustedes están muy orgullosos
de vivir en la santa ciudad de Jerusalén,
y de ser protegidos por el Dios de Israel,
cuyo nombre es Dios todopoderoso».
3
Sin embargo, Dios declara: «Yo di a conocer los hechos del pasado4
Como yo sabía que ustedes
tienen la cabeza más dura
que el hierro y el bronce,
5
les anuncié todo esto
desde mucho antes;
así no podrían decir
que eso lo hizo un falso dios.
6
Si ustedes se fijan bien,
reconocerán que todo esto es cierto.
»Ahora les voy a anunciar
cosas nuevas y ocultas,
que ustedes no conocían.
7
Hoy voy a crear algo nuevo,
algo que antes no existía.
Ustedes, hasta hoy,
no habían oído hablar de ellas:
así que no podrán decir
que ya las sabían.
8
Ustedes no habían oído
ni conocido nada de esto,
porque yo bien sabía
que ustedes son infieles
y que siempre han sido rebeldes.
9
»Yo he tenido paciencia con ustedes.10
Yo los limpié de su maldad
por medio del sufrimiento,
y no lo hice por dinero.
11
Lo hice por respeto a mí mismo
y para salvar mi honor.
Porque mi nombre
debe ser siempre respetado.
Yo nunca permitiré
que adoren a otros dioses,
porque sólo a mí deben adorar».
12
Dios dijo: «Pueblo de Israel, yo te he llamado.13
Con mi poder hice el cielo y la tierra:
con sólo pronunciar sus nombres,
comenzaron a existir.
14
Por lo tanto, israelitas,
reúnanse ahora todos ustedes,
y escúchenme:
15
Fui yo quien lo dijo;
fui yo quien hizo venir a Ciro,
y quien siempre le dará la victoria.
16
»Acérquense a mí y escuchen:17
Dios, el Salvador y santo de Israel, continuó diciendo: «Israel, yo soy tu Dios,18
¡Ojalá me hubieras hecho caso!
Entonces habrías sido muy feliz
19
y ahora tus descendientes
serían tan numerosos
como las arenas del mar.
Yo nunca los habría destruido
ni los habría apartado de mi vista».
20
Isaías les dijo a los israelitas: «¡Salgan ya de Babilonia,21
»Dios hizo que ustedes pasaran22
En cambio, a los malvados
nunca les va bien».
1
Israel dijo: «¡Ustedes,2
Dios hizo que mis palabras
fueran poderosas como flechas,
como espadas afiladas.
Dios me protegió, me cuidó,
3
y me dijo:
“Tú eres mi fiel servidor;
gracias a ti daré a conocer mi poder”.
4
»Sin embargo, yo me dije:5
Dios me formó
desde antes que naciera
para que fuera yo su fiel servidor,
y siempre estuviéramos unidos.
Para Dios, yo valgo mucho;
por eso él me fortalece».
6
Dios le dijo a su fiel servidor: «Yo te he enviado7
Dios, el Salvador y santo de Israel, le dijo al pueblo: «Israel,8
Dios les dijo a los israelitas: «Cuando llegó el momento9
Ustedes les dirán a los presos:
“¡Quedan en libertad!”,
y a los que viven en la oscuridad:
“¡Salgan a la luz!”
»Ustedes encontrarán buenos pastos
junto a todos los caminos,
y en cualquier cerro desierto
tendrán alimento para el ganado.
10
No tendrán hambre ni sed,
ni los molestará el sol ni el calor,
porque yo los amo y los guío,
y los llevaré a fuentes de agua.
11
Les abriré un camino
a través de las montañas
y los haré pasar por un terreno llano.
12
Ustedes, los israelitas,
vendrán de muy lejos,
de todos los rincones del mundo.
13
»¡Cielos, griten de alegría!14
El pueblo de Jerusalén decía: «Dios me abandonó,15
Pero Dios respondió: «Jerusalén,16
Yo te llevo grabada
como un tatuaje en mis manos,
siempre tengo presentes tus murallas.
17
»Ya se han ido tus destructores;18
Levanta los ojos
y mira a tu alrededor,
todos los israelitas se reúnen
y vuelven hacia ti.
Yo soy el único Dios,
y juro por mi vida
que todos tus habitantes serán
como los adornos de una novia.
19
»Tú, Jerusalén, estabas en ruinas,20
Los hijos que dabas por perdidos
te dirán al oído:
“Este país es demasiado pequeño
para todos nosotros”.
21
»Tú, Jerusalén,22
»Yo daré una orden a las naciones23
Los reyes serán tus padres adoptivos
y las princesas, tus niñeras.
Se arrodillarán ante ti
y reconocerán
que no quedan avergonzados
los que confían en mí,
y que yo soy el único Dios.
24
»A un guerrero no se le puede quitar25
Pero yo, el único Dios,
declaro que al guerrero y al tirano
les quitarán lo que hayan conquistado.
A ustedes los israelitas les digo
que yo salvaré a sus hijos y a sus hijas
de manos de sus enemigos.
26
Haré que sus opresores
se coman su propia carne
y se emborrachen con su sangre.
Así sabrá toda la humanidad
que yo soy el único Dios,
soy el Dios todopoderoso,
y el salvador de Israel».
1
1-3 Dios dijo: «Israelitas,2
3
4
El fiel servidor dijo: «Dios me enseñó a consolar5
Dios me enseñó a obedecer,
y no he sido rebelde ni desobediente.
6
»No quité mi espalda7
»Por eso, no seré humillado,8
»Conmigo está el que me protege.9
¡El Dios todopoderoso
es quien me ayuda!
Nadie podrá condenarme.
Mis enemigos desaparecerán
como la ropa comida por la polilla.
10
»Ninguno de ustedes teme a Dios11
Al contrario,
encienden fuegos y prenden antorchas;
caminan a la luz de su propio fuego.
Pero el Dios todopoderoso
los castigará y los hará sufrir».
1
Dios dijo: «¡Escúchenme todos ustedes,2
Miren el ejemplo
que ellos les han dejado.
Cuando yo llamé a Abraham,
él era sólo uno,
pero lo bendije
y le di muchos hijos.
3
»Aunque Jerusalén está en ruinas,4
Dios continuó diciendo: «Préstame atención, pueblo mío;5
Ya se acerca mi justicia,
mi salvación está en camino.
¡Con mi poder juzgaré a las naciones!
Los pueblos de las costas lejanas
confían en mí.
Mi poder los llena de esperanza.
6
»¡Levanten los ojos al cielo!7
»Escúchenme,8
porque esa gente desaparecerá
como ropa comida por la polilla,
como lana devorada por los gusanos.
Pero mi salvación y mi justicia
permanecerán para siempre».
9
Los israelitas clamaron: «¡Despierta, Dios, despierta!10
»Tú secaste las aguas del mar11
Lo mismo que en el pasado,
ahora volverán los que tú rescataste
y entrarán en Jerusalén
con gritos de alegría.
Estarán llenos de alegría,
y el llanto y el dolor desaparecerán».
12
Dios dijo: «Soy yo mismo el que los anima.13
No olviden que yo soy su creador,
yo soy el que extendió los cielos
y afirmó la tierra.
No teman al enemigo
que con furia quiere destruirlos.
Frente a mi poder
toda su furia desaparece.
14
»Pronto serán liberados los prisioneros;15
porque yo soy el único Dios,
el Dios todopoderoso.
Yo agito el mar,
y las olas se levantan con estruendo.
16
»Yo les dije lo que deben decir,17
Isaías dijo: «¡Despierta, Jerusalén, despierta!18
De todos los hijos que tuviste,
no hubo ninguno que te guiara;
de todos los hijos que criaste,
ninguno te tomó de la mano.
19
»Estas dos desgracias20
Tus hijos están tirados por las calles,
están como venados atrapados en la red.
Toda la furia y el reproche de Dios
han caído sobre ellos.
21
»Por eso,22
el Dios que defiende a su pueblo:
23
Más bien castigaré a sus enemigos,
esos que les dijeron:
‘¡Tírense al suelo,
para que los aplastemos!’
Ustedes obedecieron,
¡y ellos los aplastaron!”»
1
Dios dijo: «¡Despierta, Jerusalén, despierta!2
»¡Jerusalén, levántate!3
»Ustedes fueron vendidos por nada,4
»Hace mucho tiempo5
»Pero, ¿qué está pasando?6
»Pero vendrá un día7
Isaías dijo: «Qué hermoso es ver8
»¡Escucha!9
»Habitantes de Jerusalén,10
Dios mostrará su poder
a todas las naciones,
y todas las regiones de la tierra
verán la salvación de nuestro Dios.
11
»Ustedes,12
No tendrán que apurarse
ni salir huyendo,
porque nadie los perseguirá.
¡El Dios de Israel
los protegerá de todo peligro!»
13
Dios dijo: «Mi fiel servidor triunfará;14
»Muchos se asombrarán al verlo,15
»Muchas naciones se asombrarán,1
Isaías dijo: «¡Nadie ha creído a nuestro mensaje!2
El fiel servidor creció
como raíz tierna en tierra seca.
No había en él belleza
ni majestad alguna;
su aspecto no era atractivo ni deseable.
3
Todos lo despreciaban y rechazaban.
Fue un hombre que sufrió el dolor
y experimentó mucho sufrimiento.
Todos evitábamos mirarlo;
lo despreciamos y no lo tuvimos en cuenta.
4
»A pesar de todo esto,5
Pero él fue herido
por nuestras rebeliones,
fue golpeado por nuestras maldades;
él sufrió en nuestro lugar,
y gracias a sus heridas
recibimos la paz y fuimos sanados.
6
»Todos andábamos perdidos,7
»Fue maltratado y humillado,8
»Cuando lo arrestaron,9
El fiel servidor de Dios
murió entre criminales
y fue enterrado con los malvados,
aunque nunca cometió ningún crimen
ni jamás engañó a nadie.
10
»Dios quiso humillarlo y hacerlo sufrir,11
11-12 »Después de tanto sufrimiento,1
Isaías dijo: «Jerusalén,2
2-3 »Nación de Israel,3
4
»No tengas miedo,5
porque Dios es tu creador
y te tomará por esposa.
6
»Pueblo de Israel,7
“Sólo por un momento8
”Cuando me enojé contigo,9
Dios le dijo al pueblo de Israel: «Después que cubrí toda la tierra10
Las montañas podrán cambiar de lugar,
los cerros podrán venirse abajo,
pero mi amor por ti no cambiará.
Siempre estaré a tu lado
y juntos viviremos en paz.
Te juro que tendré compasión de ti.
11
11-12 »Ciudad de Jerusalén,
ahora estás oprimida y atormentada,
y no hay nadie que te consuele.
Pero yo construiré con piedras preciosas
tus cimientos y tus muros,
tus torres y tus puertas.
12
13
Yo instruiré a tus habitantes,
y todos vivirán en paz.
14
La justicia te hará fuerte,
y no volverás a sentir miedo.
15
Si una nación te ataca,
tú la vencerás
porque no cuenta con mi apoyo.
16
»Mira, yo he creado al herrero17
Sin embargo,
nadie ha hecho un arma
capaz de destruirte.
1
Dios dijo: «Todos los que tengan sed2
¡Óiganme bien,
y comerán una comida
buena y deliciosa!
No vale la pena ganar dinero
y gastarlo en comidas
que no quitan el hambre.
3
»¡Vengan a mí4
Yo lo puse a él por testigo,
para que guiara y enseñara
a todas las naciones.
5
»Pueblo de Israel,6
Isaías dijo: «Ahora es el momento oportuno:7
Arrepiéntanse,
porque Dios está siempre
dispuesto a perdonar;
él tiene compasión de ustedes.
8
8-9 Dios dijo: «Yo no pienso9
10
Dios dijo: «La lluvia y la nieve bajan del cielo,11
Lo mismo pasa con mi palabra
cuando sale de mis labios:
no vuelve a mí
sin antes cumplir mis órdenes,
sin antes hacer lo que yo quiero.
12
»Ustedes, los israelitas,
saldrán de Babilonia con alegría
y volverán con bien a su propio país.
Cuando los montes y los cerros los vean,
cantarán canciones muy alegres,
y los árboles del campo aplaudirán.
13
Crecerán pinos en lugar de espinos
y arrayanes en lugar de ortigas.
1
Dios dijo: «Hagan lo que es justo y bueno2
Dichoso el que obedece
mis mandamientos
y los cumple con fidelidad.
Dichoso el que respeta
el día de descanso
y nunca hace nada malo.
3
»Si un extranjero me adora,4
Porque si estos hombres
respetan el día de descanso,
si me obedecen y son fieles a mi pacto,
5
yo les daré algo mejor
que tener hijos e hijas:
haré que el nombre de ellos
quede grabado para siempre
en los muros de mi templo.
Les daré un nombre eterno
que nunca será borrado.
6
6-7 »A los extranjeros que me adoran,7
8
»Yo haré que los israelitas9
Dios dijo: «Naciones enemigas,10
»Ustedes, jefes de mi pueblo,11
»Ustedes, jefes de mi pueblo,12
»Ustedes, jefes de mi pueblo,1
Isaías dijo: «Muere la gente honrada2
Ellos me obedecieron en todo
y ahora descansan en paz».
3
Dios dijo: «Y ustedes, gente infiel,4
¿De quién se burlan ustedes?
¿A quién le sacan la lengua?
Ustedes son hijos del pecado;
son gente mentirosa.
5
Debajo de los robles
y de todo árbol verde
tienen relaciones sexuales
para adorar a dioses falsos;
junto a los arroyos
y en las cuevas de las rocas
sacrifican niños en su honor.
6
»Ustedes, los israelitas,7
»Sobre un monte alto y empinado8
Detrás de las puertas de sus casas
colocaron sus dioses falsos,
se olvidaron de mí, y los adoraron;
hicieron pactos con otras naciones
mientras adoraban a esos ídolos.
9
»Van corriendo hacia el dios Mélec,10
Caminan y caminan
para adorar a sus dioses,
y parecen no cansarse.
¿Para qué tantas peregrinaciones,
si todo eso es inútil?
11
¿Quiénes son esos dioses
que tanto los asustan,
para que me sean infieles
y me olviden por completo?
12
Pero ahora voy a denunciar
todo lo que están haciendo.
Todas sus obras
no les servirán de nada.
13
Cuando griten pidiendo auxilio,
esos ídolos no los ayudarán
ni los librarán.
El viento se los llevará;
de un soplo desaparecerán.
En cambio, el que se refugia en mí,
heredará la tierra y vivirá en Jerusalén.
Yo soy el Dios todopoderoso».
14
Entonces Dios dijo: «¡Abran paso, abran paso,15
Porque yo soy el Dios eterno
y mi nombre es santo.
Yo vivo en un lugar alto y sagrado,
pero también estoy con los pobres
y animo a los afligidos.
16
»Pueblo mío,17
»Israel, a causa de tu pecado18
Yo he visto su desobediencia,
pero les quitaré su rebeldía
y les daré descanso.
A todos los que están tristes
19
los haré entonar
este canto de acción de gracias:
20
Pero los malvados
son como un mar agitado
que no se puede calmar;
sus olas arrastran barro y suciedad.
21
¡No pueden vivir en paz!”
1
Dios le dijo a Isaías: «¡Grita bien fuerte,2
»Ellos me consultan todos los días3
Sin embargo, andan diciendo:
“¿Para qué ayunar,
si Dios no nos ve?
¿Para qué sacrificarnos,
si a él no le importa?”
4
Ese día discuten, se pelean,
y se agarran a golpes.
¡Si quieren que escuche sus oraciones
no ayunen de esa manera!
5
Ese tipo de ayuno
no me agrada para nada.
6
¡Pero en realidad no es así!
»El ayuno que a mí me agrada
es que liberen a los presos
encadenados injustamente,
es que liberen a los esclavos,
es que dejen en libertad a los maltratados
y que acaben con toda injusticia;
7
es que compartan el pan
con los que tienen hambre,
es que den refugio a los pobres,
vistan a los que no tienen ropa,
y ayuden a los demás.
8
»Los que ayunan así9
»Si me llaman,10
si ofrecen su pan al hambriento
y ayudan a los que sufren,
brillarán como luz en la oscuridad,
como la luz del mediodía.
11
»Yo los guiaré constantemente,12
Reconstruirán las ruinas antiguas,
reforzarán los cimientos antiguos,
y los llamarán:
“Reparadores de muros caídos”,
“Reconstructores de casas en ruinas”.
13
»Respeten el día de descanso,
y no se ocupen de sus negocios.
Que ese día sea santo para ustedes,
y un motivo de alegría.
Que sea un día dedicado sólo a mí.
14
entonces yo, su Dios,
seré su alegría.
Los haré gobernantes del país
y les entregaré la tierra
que prometí a su antepasado Jacob.
Les juro que así será».
1
Isaías dijo: «Dios tiene poder para salvar2
Pero la maldad de ustedes
los ha separado de Dios.
Sus pecados han hecho
que Dios se tape los oídos
y no quiera escucharlos.
3
»Ustedes tienen las manos4
Nadie se presenta ante el juez
con buenas intenciones,
y en los juicios falta la honradez.
Confían en la mentira
y nadie dice la verdad.
Están llenos de maldad
y no lo disimulan.
5
5-6 »Ustedes sólo planean maldades,6
7
Se apresuran a cometer crímenes
y corren a derramar sangre inocente;
a su paso quedan sólo ruinas.
8
»No son gente de paz9
El pueblo de Israel dijo: «Por causa de nuestra maldad10
Caminamos como ciegos,
tocando la pared;
tropezamos en pleno mediodía
como si fuera de noche;
aunque parezcamos tener vida,
en realidad estamos muertos.
11
Nos pasamos la vida llorando,
y esperando que se nos haga justicia,
pero Dios no viene en nuestra ayuda.
12
»Hemos ofendido a Dios,13
Hemos sido infieles a Dios,
no lo hemos obedecido;
somos violentos y traicioneros,
y engañamos a la gente.
14
14-15 Nos hemos burlado de la justicia
y Dios no viene a salvarnos.
La sinceridad está por los suelos;
ya no hay honradez,
y al que hace el bien
se le quita lo que tiene».
15
16
Vio con sorpresa
que esto a nadie le importaba.
Entonces decidió usar su propio poder
y así nos dio la salvación.
17
Tomó la justicia como escudo
y se puso la salvación como casco;
la venganza lo cubrió como una capa
y el enojo lo envolvió como un manto,
18
para castigar a sus enemigos
y darle a cada cual su merecido.
19
»Al ver el poder de Dios,20
Dios vendrá a salvar
a los que viven en Jerusalén,
y a todos los israelitas
que se arrepientan de sus pecados.
Dios ha jurado que así será».
21
Dios dijo: «Yo hago un pacto con ustedes:1
1-3 Isaías dijo: «Habitantes de Jerusalén,2
3
4
Dios dijo: «Habitantes de Jerusalén,5
Al verlos llegar,
con los tesoros del mar
y las riquezas de las naciones,
se llenarán de gozo y alegría.
6
»A Jerusalén vendrá mucha gente7
Las ovejas del país de Quedar
serán para ustedes;
sobre mi altar me podrán presentar
los carneros de Nebaiot
como ofrendas agradables,
y yo haré que mi templo
se vea aun más hermoso.
8
8-9 »Llegan barcos de alta mar9
10
»Habitantes de Jerusalén,11
»Los portones de Jerusalén12
Todas las naciones
que no estén al servicio de ustedes
serán destruidas por completo».
13
Dios continuó diciendo a los habitantes de Jerusalén: «Todas las riquezas del Líbano14
»Los descendientes15
»Jerusalén se ha quedado16
Las naciones traerán
sus mejores alimentos
y los reyes le entregarán sus regalos.
Así los habitantes de Jerusalén
reconocerán que yo soy
el poderoso Salvador de Israel.
17
»Yo, el Dios de Israel,18
»Nunca más se oirá en Israel19
Ya no será necesario
que el sol alumbre de día
y que la luna brille de noche,
porque para siempre
yo seré su luz y resplandor.
20
»El sol jamás se ocultará21
»En Jerusalén sólo vivirá gente honrada22
Hasta la familia más pequeña
se convertirá en una gran nación.
Yo soy el único Dios,
y cuando llegue el momento,
haré que todo esto suceda pronto».
1
El fiel servidor de Dios dijo: «El espíritu de Dios está sobre mí,2
»Dios también me envió para anunciar:3
para cambiar su derrota en victoria,
y su tristeza en un canto de alabanza.
4
»Ustedes, habitantes de Jerusalén,5
Gente de otras naciones
vendrá a cuidar los rebaños,
los campos y las viñas de ustedes.
6
»Ustedes serán llamados7
Porque ustedes han tenido que sufrir
el doble de lo que se merecían,
y los han llenado de vergüenza y de insultos.
Por eso recibirán doble porción de riquezas
y para siempre vivirán felices».
8
Dios dijo: «Yo, el único Dios, amo la justicia,9
Sus descendientes serán famosos
entre todas las naciones;
cuando la gente los vea, dirá:
“Son un pueblo bendecido por Dios”».
10
Isaías dijo: «¡Mi Dios me llena de alegría;11
»Así como de la tierra1
Isaías dijo: «Por amor a ustedes,2
»Israelitas, las naciones verán3
y serán en la mano de Dios
como la hermosa corona de un rey.
4
»Ya no le dirán a Jerusalén:5
Porque Dios se casará con ella,
como se casa un joven con su novia;
Dios la reconstruirá y vivirá feliz con ella,
como vive feliz el marido con su esposa.
6
»Jerusalén, en tus murallas7
No le den a Dios
ni un minuto de descanso,
hasta que reconstruya Jerusalén
y la haga una ciudad famosa”.
8
»Dios ha jurado por sí mismo: “Nunca más permitiré9
Israel comerá lo que coseche,
recogerá las uvas y beberá el vino nuevo,
cantando alabanzas a mi nombre
en los patios de mi santo templo”».
10
Isaías continuó diciendo: «¡Habitantes de Jerusalén,11
»Dios ha dado este mensaje12
Los israelitas serán llamados:
‘Pueblo santo, salvado por su Dios’,
y a Jerusalén la llamarán:
‘Ciudad deseada’,
‘Ciudad llena de vida’.”»
1
¿Quién es ése2
¿Y por qué están rojas tus ropas,
como si hubieras pisado uvas?
3
Yo he destruido a mis enemigos;
los he aplastado como a la uvas
cuando se hace el vino;
Con furia los he pisoteado,
y su sangre me manchó la ropa.
4
Consideré que ya era tiempo5
Miré, y vi con sorpresa
que nadie estaba dispuesto a ayudarme.
Fue mi poder el que me dio la victoria;
6
lleno de furia aplasté a las naciones,
y su sangre corrió por el suelo.
7
Isaías dijo: «Quiero hablar del amor de Dios,8
»Dios había dicho: “Ellos son mi pueblo,9
No fue un enviado suyo
el que los salvó,
sino Dios en persona.
Él los libró por su amor
y su misericordia;
los levantó en sus brazos,
como siempre lo había hecho.
10
»Pero los israelitas desobedecieron11
»Entonces ellos se acordaron12
12-13 ¿Dónde está ahora
el Dios que con su gran poder
acompañó a Moisés;
el Dios que se hizo famoso
cuando dividió el mar
para que su pueblo cruzara
librándolo de todo peligro?
13
14
¿Dónde está el Dios
que le dio descanso a su pueblo,
como cuando el ganado
baja a pastar a la llanura?”»
15
Israel oró a Dios y le dijo: «Dios nuestro,16
»¡Tú eres nuestro padre!17
»No permitas que nos alejemos de ti18
No permitas que los malvados
sigan pisoteando tu santo templo.
19
Desde hace mucho tiempo
nos hemos alejado de tus mandamientos;
¡vuelve a mostrarnos tu bondad!»
1
1-2 El pueblo de Israel continuó su oración: «¡Dios nuestro,2
3
»Tus terribles hechos4
»Jamás se ha escuchado5
A ti te agradan
los que hacen el bien con alegría
y se acuerdan de obedecerte.
6
Aun nuestras mejores obras
son como un trapo sucio;
hemos caído como hojas secas,
y nuestros pecados
nos arrastran como el viento.
7
No hay nadie que te adore
ni haga nada para apoyarse en ti.
Somos unos malvados;
por eso te has escondido
y nos has abandonado.
8
»Dios, tú eres nuestro padre;9
»Dios, no te enojes demasiado10
Las ciudades de tu pueblo elegido
son ahora un desierto;
Jerusalén está en ruinas,
completamente destruida.
11
»Nuestro grandioso santuario,12
»Y ahora, Dios nuestro,1
Dios dijo: «Yo he salido al encuentro2
Siempre he estado dispuesto
a recibir a ese pueblo rebelde,
que va por malos caminos
y sigue sus propios caprichos.
3
Ese pueblo siempre me ofende:
ofrece sacrificios a los ídolos
y quema incienso sobre unos ladrillos.
4
»Este pueblo se sienta en los sepulcros5
»Este pueblo anda diciendo: “No se metan con nosotros;6
Por eso llevo la cuenta
de todo lo que hace,
y no me quedaré callado,
sino que le daré su merecido.
7
»Castigaré a este pueblo8
Dios también dijo: «Cuando las uvas están jugosas,9
Haré que Israel y Judá
tengan muchos descendientes,
y que habiten esta tierra
llena de colinas y montañas.
Mis elegidos poseerán la tierra,
mis servidores habitarán allí.
10
En la llanura de Sarón
habrá muchas ovejas,
y en el valle de Acor
pastará el ganado
que tendrá mi pueblo fiel.
11
»Pero a ustedes,12
no les espera nada bueno.
Porque yo los llamé
y ustedes no me respondieron,
les hablé y no me obedecieron;
hicieron lo que no me gusta,
y eligieron lo que no me agrada».
13
Dios también dijo: «Mis fieles seguidores tendrán comida,14
Ellos cantarán con el corazón alegre,
mientras que ustedes gritarán y llorarán
con el corazón hecho pedazos.
15
»A mis seguidores les daré16
»Yo soy un Dios fiel,17
17-18 Dios dijo: «Llénense de alegría,18
19
Yo mismo me alegraré con Jerusalén
y haré fiesta con mi pueblo.
En Jerusalén no habrá más llanto
ni se oirán gritos de angustia.
20
»No habrá niños21
21-22 »Mi pueblo construirá casas,22
23
»Mi pueblo no trabajará en vano,24
Antes de que me llamen,
yo les responderé;
antes de que terminen de hablar,
ya los habré escuchado.
25
»El lobo y el cordero comerán juntos,1
Dios dijo: «El cielo es mi trono;2
Yo hice todo lo que existe,
y todo me pertenece».
3
Pero hay gente que me adora
ofreciendo un toro en sacrificio,
y después sale y mata a una persona.
4
pero también yo decidiré
con qué desgracias castigarlos.
5
Isaías dijo: «Ustedes que adoran a Dios,6
”Una voz resuena en la ciudad,7
”Jerusalén ha dado a luz8
¿Quién ha oído algo parecido?
¿Quién ha visto algo semejante?
Una nación no nace en un solo día.
Un pueblo no surge de repente.
En cambio la ciudad de Jerusalén,
sí nació en un día.
9
Yo no iba a impedirlo,
porque soy el Dios de la vida.
Les juro que así es”».
10
Dios dijo: «Ustedes, los que aman a Jerusalén,11
»Así Jerusalén, como una madre,12
Yo soy el único Dios;
yo haré que la paz
y las riquezas de las naciones
lleguen hasta Jerusalén
como un río desbordado.
13
»Yo, por mi parte,14
Isaías dijo: «Cuando vean todo esto,15
Dios llegará en medio del fuego;
sus carros son como un torbellino.
Dios descargará su enojo;
su castigo será como fuego ardiente.
16
Dios juzgará al mundo entero
con el fuego y con la espada,
y serán muchos los muertos».
17
17-19 Dios dijo: «Hay gente que entra en los jardines,18
19
20
»Ellos harán venir de las naciones21
Dios siguió diciendo: «A algunos de ellos los elegiré22
»La descendencia y el nombre de ustedes23
23-24 »El primer día de cada mes,