1
Había una vez, en cierto país llamado Uz, un hombre muy bueno y honrado. Siempre obedecía a Dios en todo y evitaba hacer lo malo. Se llamaba Job,2 2-3 y era el hombre más rico en la región del este. Tenía siete hijos y tres hijas, y muchos esclavos a su servicio. Además, era dueño de siete mil ovejas, tres mil camellos, mil bueyes y quinientas burras.
3
4
Los hijos de Job hacían grandes fiestas, y siempre invitaban a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos. Eran tantas las fiestas que hacían, que se iban turnando entre ellos.5 Después de cada fiesta, Job llamaba a sus hijos y celebraba una ceremonia para pedirle a Dios que les perdonara cualquier pecado que pudieran haber cometido. Se levantaba muy temprano y le presentaba a Dios una ofrenda por cada uno de sus hijos. Job hacía esto pensando que tal vez sus hijos podrían haber ofendido a Dios o pecado contra él. Para Job, esto era una costumbre de todos los días.
6
El día en que los ángeles tenían por costumbre presentarse ante Dios, llegó también el ángel acusador.7 Y Dios le dijo:
—¡Hola! ¿De dónde vienes? Y éste le contestó: —Vengo de recorrer toda la tierra. Entonces Dios le preguntó:8
—¿Qué piensas de Job, mi fiel servidor? No hay en toda la tierra nadie tan bueno como él. Siempre me obedece en todo y evita hacer lo malo.9
El ángel acusador respondió: —¡Por supuesto! ¡Pero si Job te obedece, es por puro interés!10 Tú siempre lo proteges a él y a su familia; cuidas todo lo que tiene, y bendices lo que hace. ¡Sus vacas y ovejas llenan la región!
11 Pero yo te aseguro que si lo maltratas y le quitas todo lo que tiene, ¡te maldecirá en tu propia cara!
12
Entonces Dios le dijo al acusador: —Muy bien, haz lo que quieras con todo lo que tiene, pero a él ni lo toques. Dicho esto, el ángel se marchó.13
13-14 Un día, mientras los hijos y las hijas de Job celebraban una fiesta en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a decirle a Job: «¡Unos bandidos de la región de Sabá nos atacaron y se robaron los animales! Nosotros estábamos arando con los bueyes, mientras los burros se alimentaban por allí cerca.14
15 De repente, esos bandidos comenzaron a matar gente, y sólo yo pude escapar para darle la noticia».
16
Todavía estaba hablando ese hombre cuando otro mensajero llegó y le dijo a Job: «¡Un rayo acaba de matar a las ovejas y a los pastores! ¡Sólo yo pude escapar para darle la noticia!»17
No terminaba de hablar ese hombre cuando otro mensajero llegó y le dijo: «¡Tres grupos de bandidos de la región de Caldea nos atacaron, mataron a los esclavos, y se llevaron los camellos! ¡Sólo yo pude escapar para darle la noticia!»18
Todavía estaba hablando ese hombre cuando un cuarto mensajero llegó y le dijo a Job: «Todos sus hijos estaban celebrando una fiesta en casa de su hijo mayor.19 De repente, vino un fuerte viento del desierto y derribó la casa. ¡Todos sus hijos murieron aplastados! ¡Sólo yo pude escapar para darle la noticia!»
20
En cuanto Job oyó esto, se puso de pie y rompió su ropa en señal de dolor; luego se rasuró la cabeza y se inclinó hasta el suelo para adorar a Dios.21 Y dijo:
«Nada he traído a este mundo,22
Y a pesar de todo lo que le había sucedido, Job no ofendió a Dios ni le echó la culpa.1
El día en que los ángeles se reunían con Dios, también el ángel acusador se presentó,2 y Dios le dijo:
—¡Hola! ¿De dónde vienes? Y el acusador contestó: —Vengo de recorrer toda la tierra.3
Entonces Dios le preguntó: —¿Qué piensas de Job, mi fiel servidor? No hay en toda la tierra nadie tan bueno como él. Siempre me obedece en todo y evita hacer lo malo, y me sigue obedeciendo, a pesar de que me convenciste de hacerle mal sin ningún motivo.4
El ángel acusador le contestó: —¡Mientras a uno no lo hieren donde más le duele, todo va bien! Pero si de salvar la vida se trata, el hombre es capaz de todo.5 Te aseguro que si lo maltratas, ¡te maldecirá en tu propia cara!
Dios le dijo:6
—Muy bien, te dejaré que lo maltrates, pero no le quites la vida.7
En cuanto el acusador se marchó, llenó a Job con llagas en todo el cuerpo.8 Por eso, Job fue a sentarse sobre un montón de ceniza, y todo el día se lo pasaba rascándose con una piedra.
9 Su esposa fue a decirle:
—¿Por qué insistes en demostrar que eres bueno? ¡Mejor maldice a Dios, y muérete!10
Pero Job le respondió: —No digas tonterías. Si aceptamos todo lo bueno que Dios nos da, también debemos aceptar lo malo. Y a pesar de todo lo que le había sucedido, Job no pecó contra Dios diciendo algo malo.11
Job tenía tres amigos: Elifaz, que era de la región de Temán; Bildad, de un lugar llamado Súah; y Zofar, de un lugar llamado Naamat. Cuando supieron todo lo malo que le había sucedido a Job, se pusieron de acuerdo para ir a consolarlo y decirle cuán tristes estaban por la muerte de sus hijos.12
Al llegar a donde vivía Job, lo vieron de lejos, y no lo reconocieron; pero cuando ya estuvieron frente a él, comenzaron a llorar y a gritar. Enseguida rompieron su ropa y se echaron ceniza sobre la cabeza para mostrar su tristeza.13 Durante siete días y siete noches estuvieron sentados en el suelo, haciéndole compañía. Era tan grande el sufrimiento de Job que ninguno de ellos se atrevía a decirle nada.
1
Llegó el momento en que Job ya no pudo más y comenzó a maldecir el día en que nació.2 Entonces, dijo:
3
«¡Maldito sea el día en que nací!
Maldita la noche en que anunciaron:
“¡Fue niño!”
4
4-6 ¡Que borren del calendario ese día!
¡Que nadie se acuerde de él,
ni siquiera el Dios del cielo!
¡Que sea arrojado en las tinieblas
y todos se olviden de él!
5
6
7
»¡Que en esa noche8
¡Que maldigan ese día
los que tienen poder
sobre el monstruo del mar!
9
¡Que ese día no salga el sol
ni se vea la estrella de la mañana,
10
porque me dejó nacer
en un mundo de miserias!
11
11-13 »Mejor hubiera nacido muerto.12
13
14
14-15 ¡Estaría en la compañía
de esos reyes, gobernantes y consejeros
que construyeron grandes monumentos
y llenaron de oro y plata sus palacios!
15
16
»Mejor me hubieran enterrado17
17-18 Para los cansados y prisioneros,
la muerte es un descanso,
pues ya no oyen gritar al capataz.
Con la muerte, los malvados
dejan de hacer destrozos.
18
19
En la muerte se encuentran
los débiles y los poderosos,
y los esclavos se libran de sus amos.
20
»¿Por qué nos deja nacer Dios21
Buscan con ansias la muerte,
como si buscaran un tesoro escondido.
Quisieran morirse,
pero la muerte no llega.
22
¡Muy grande sería su alegría
si pudieran bajar a la tumba!
23
»Dios nos cierra el paso24
Lágrimas y quejas
son todo mi alimento.
25
25-26 Ya he perdido la paz.
Mis peores temores
se han hecho realidad».
1
Elifaz le dijo a Job:2
«Puede ser que no te guste
lo que tengo que decirte,
pero no puedo quedarme callado.
3
Si bien recuerdo,
tú fuiste maestro de muchos
y animabas a los desanimados;
4
palabras no te faltaban
para alentar a los tristes
y apoyar a los débiles.
5
Pero ahora que sufres,
no lo soportas
y te das por vencido.
6
Según tú, no haces nada malo,
¿por qué entonces desconfías de Dios?
7
»¡No me vayas a decir8
He podido comprobar
que quien mal anda mal acaba.
9
»Cuando Dios se enoja,10
10-11 y aunque ruja o gruña como león,
Dios le romperá los dientes.
Como no podrá comer,
se morirá de hambre,
y sus hijos tendrán que huir.
11
12
»Alguien me confió un secreto,13
Mientras todo el mundo dormía,
tuve un sueño, y perdí la calma.
14
¡Fue tanto el miedo que sentí,
que todo el cuerpo me temblaba!
15
Sentí en la cara un viento helado,
y se me erizaron los pelos.
16
¡Sabía que alguien estaba allí,
pero no podía verlo!
Todo alrededor era silencio.
De pronto oí que alguien decía:
17
“Nadie es mejor que su creador.18
Dios ni en sus ángeles confía,
pues hasta ellos le fallan;
19
¡mucho menos va a confiar
en nosotros los humanos!
Estamos hechos de barro,
y somos frágiles como polillas.
20
20-21 ”En esta vida estamos de paso;1
»¡Grita, Job!2
Sólo los tontos y necios
se mueren de celos y envidia.
3
Algunos llegan a prosperar,
pero su casa está maldita.
4
A sus hijos,
nadie los ayuda ni los defiende;
¡en los tribunales del pueblo
nadie les hace justicia!
5
Sus riquezas y sus cosechas
terminan en la mesa de los hambrientos.
6
»¡Siempre hay una razón7
Así como el fuego es la causa
de que salten chispas,
nosotros somos responsables
de nuestra propia desgracia.
8
»Si yo estuviera en tu lugar,9
Sus milagros y maravillas
no los podemos entender.
10
Dios hace que la lluvia
caiga sobre los campos;
11
Dios da poder a los humildes
y ayuda a los afligidos;
12
12-13 Dios hace que los astutos
caigan en sus propias trampas;
les desbarata sus planes malvados
y les arruina sus malas acciones.
13
14
Dios hace que se tropiecen de día
como si anduvieran de noche,
15
pero salva a la gente pobre
del poder de sus enemigos;
16
a los pobres les devuelve la esperanza,
pero a los malvados los deja callados.
17
»Cuando el Dios todopoderoso te corrija,18
Dios hiere, pero cura la herida;
Dios golpea, pero alivia el dolor.
19
Una y otra vez vendrá a ayudarte,
y aunque estés en graves peligros
no dejará que nada te dañe.
20
En tiempos de hambre,
no dejará que te mueras;
en tiempos de guerra,
no dejará que te maten.
21
Cuando alguien te maldiga,
no tendrás por qué tener miedo;
esa maldición no se cumplirá.
22
Te reirás del hambre
y de las calamidades,
y no tendrás por qué temer
a los animales salvajes:
23
¡las piedras del campo
y las bestias salvajes
serán tus mejores amigas!
24
En tu casa vivirás tranquilo,
y cuando cuentes tu ganado
no te faltará un solo animal.
25
Tendrás muchos hijos y muchos nietos;
¡nacerán como la hierba del campo!
26
Serás como el trigo
que madura en la espiga:
no morirás antes de tiempo,
sino cuando llegue el momento.
27
Esto es un hecho comprobado.
Si nos prestas atención,
tú mismo podrás comprobarlo».
1
Job le respondió a Elifaz de la siguiente manera:2
«¡Me gustaría que todas mis desgracias
pudieran pesarse en una balanza!
3
¡Son tantas, que pesarían
más que toda la arena del mar!
¡No debiera sorprenderles
oírme hablar así!
4
El Dios todopoderoso me ha herido,
y eso me llena de miedo;
¡ya siento correr por mi cuerpo
el veneno de sus flechas!
5
»Con pasto en el pesebre,6
Con sal, toda comida es buena;
¡hasta la clara de huevo es sabrosa!
7
Pero lo que estoy sufriendo,
¡sabe peor que comida sin sal!
8
»¡Cómo quisiera que Dios9
que de una vez me aplaste,
y me deje hecho polvo!
10
»¡Jamás he desobedecido a Dios!11
11-12 »Yo no estoy hecho de piedra,12
13
No tengo a nadie que me ayude,
ni puedo valerme por mí mismo.
14
Si en verdad fueran mis amigos,
no me abandonarían,
aunque yo no obedeciera a Dios.
15
15-16 Pero ustedes, mis amigos,
cambian tanto como los ríos:
unas veces están secos,
y otras veces se desbordan.
Cuando la nieve se derrite,
corren turbios y revueltos,
16
17
pero en tiempos de calor y sequías
se quedan secos y dejan de correr.
18
18-21 »Ustedes se han portado conmigo19
20
21
22
»Yo no les pedí que vinieran,23
para que me salvaran
de mis malvados enemigos.
24
Demuéstrenme en qué he fallado,
y me callaré la boca.
25
Si tuvieran razón, no me ofendería;
¡pero ustedes me acusan
y no tienen pruebas!
26
No me juzguen por mis palabras,
hablo así pues estoy desesperado,
y las palabras se las lleva el viento.
27
¡Ustedes son capaces de todo,
hasta de vender a un huérfano
y abandonar a un amigo!
28
»Mírenme a los ojos,29
No sean injustos conmigo
y dejen de juzgarme;
reconozcan que soy inocente.
30
No les he mentido.
¿Acaso creen que no sé distinguir
entre la verdad y la mentira?
1
1-3 »He pasado noches miserables,2
3
4
Cuando me acuesto,
la noche me parece interminable;
doy vueltas en la cama
sin poder pegar los ojos,
y me pregunto cuándo amanecerá.
5
Tengo todo el cuerpo
lleno de gusanos y de costras;
¡por todos lados me sale pus!
6
»La vida se me escapa7
Acuérdate, Dios mío,
que mi vida es como un suspiro
y que no volveré a saber
lo que es la felicidad.
8
Hoy me ves, pero mañana ya no;
me buscarás, pero ya no estaré aquí.
9
9-10 Los que bajan a la tumba
ya no vuelven a subir;
nunca más regresan a su casa.
Son como las nubes:
¡desaparecen y se pierden para siempre!
10
11
»En cuanto a mí,12
¿Por qué me vigilas tanto,
si no soy el monstruo del mar?
13
A veces pienso que durmiendo
hallaré consuelo y alivio a mi queja,
14
pero aun estando acostado
me haces tener pesadillas
y me llenas de terror.
15
15-16 Ya no quiero seguir viviendo.
¡Preferiría morir ahorcado
que seguir viviendo en este mundo!
Mi vida ha perdido valor;
¡ya déjame en paz!
16
17
17-18 »Tú nos das mucha importancia;18
19
19-20 Tú, que a todos nos vigilas,
¿por qué sólo a mí me castigas?
¡Ya no me vigiles tanto!
¡Déjame al menos tragar saliva!
¿En qué te afecta que yo peque?
¿Acaso te soy una molestia?
20
21
¿Por qué no me perdonas
y te olvidas de mi maldad?
Me queda muy poco de vida;
cuando me busques,
ya estaré muerto».
1
Entonces Bildad le dijo a Job:2
«¡Hablas con la violencia
de un fuerte huracán!
¿Cuándo te vas a callar?
3
El Dios todopoderoso
nunca hace nada injusto.
4
Si tus hijos pecaron contra Dios,
él les ha dado su merecido.
5
5-6 Pero si tú eres inocente,
habla con él y pídele perdón;
él te protegerá y te recompensará
devolviéndote todo lo que tenías.
6
7
Tus primeras riquezas no serán nada,
comparadas con las que tendrás después.
8
8-10 »Pregúntales a nuestros abuelos,9
10
11
»Los juncos crecen en el agua,12
se secan más pronto
que cualquier otra planta.
13
Lo mismo les pasa a los malvados,
a los que se olvidan de Dios:
al morir nada bueno les espera.
14
Su confianza es tan frágil
como una telaraña:
15
no les brinda ningún apoyo.
16
Los malvados son como esas hierbas
que cuando les pega el sol
se extienden por todo el jardín,
17
y hunden sus raíces en las piedras.
18
Pero si alguien las arranca,
nadie podrá saber dónde estaban.
19
¡Así termina su alegría de vivir,
y en su lugar nacen otras hierbas!
20
»Dios acepta al honrado,21
Dios hará que vuelvas a reír
y a lanzar gritos de alegría.
22
Tus enemigos quedarán avergonzados,
y sus casas serán destruidas».
1
Al oír esto, Job respondió:2
«¡Ese cuento ya lo conozco!
Yo sé bien que ante Dios
nadie puede alegar inocencia,
3
ni puede tampoco discutir con él.
Dios puede hacer mil preguntas,
y nadie puede responderle.
4
¿Quién puede desafiar a Dios
y esperar salir victorioso?
Su sabiduría es muy profunda,
y su poder es muy grande.
5
Cuando Dios se enoja,
cambia de lugar las montañas
sin que nadie se dé cuenta;
6
también cambia de lugar a la tierra,
y la hace temblar hasta sus bases.
7
Reprende al sol, y el sol no sale;
también apaga la luz de las estrellas.
8
Con su poder extiende el cielo
y calma las olas del mar.
9
Dios creó todas las estrellas,
y las agrupó en constelaciones:
la Osa Mayor, la Cruz del Sur,
Orión y las Siete Cabritas.
10
»Dios hace cosas tan maravillosas11
Si Dios pasara junto a mí,
me sería imposible verlo;
si se alejara de mí,
no me daría cuenta.
12
Si quisiera tomar algo,
¿quién podría ordenarle no hacerlo?
13
Cuando Dios se enoja,
hasta el mar y sus olas
se rinden ante él.
14
»Si esto es así,15
A pesar de que soy inocente,
ante Dios no me puedo defender;
sólo puedo suplicarle
que me tenga compasión.
16
Si lo llamara, y él me respondiera,
no creo que me prestaría atención.
17
17-18 ¡Al contrario!
¡Por la cosa más simple
aumentaría mis heridas
y no me dejaría ni respirar!
¡Me llenaría de amargura
y con una tormenta me despedazaría!
18
19
Si de comparar fuerzas se trata,
¡Dios es más poderoso!
Y si le abriera un juicio,
¿quién podría obligarlo a presentarse?
20
¡Aunque no he hecho nada malo,
mi boca me condena y resulto culpable!
21
»No tengo nada de qué arrepentirme,22
En todo caso, da lo mismo.
Por eso puedo afirmar
que Dios destruye por igual
a los buenos y a los malos.
23
Y si alguna enfermedad provoca
que la gente muera de pronto,
Dios se burla de la angustia
de los que nada malo hicieron.
24
Cuando algún malvado
se apodera de un terreno,
es Dios mismo quien les tapa
los ojos a los jueces.
25
25-26 »La vida se me escapa26
27
A veces pienso en olvidarlo todo,
en cambiar de actitud y sonreír;
28
pero me asusto de tanto sufrimiento,
pues sé bien que ante Dios,
no resulto inocente.
29
Y si él me considera culpable,
¿qué caso tiene seguir luchando?
30
Aunque me lave con jabón
las manos y todo el cuerpo,
31
Dios me arrojará al basurero,
¡y no habrá ropa que me cubra!
32
»¿Cómo puedo atreverme33
¿Qué juez en este mundo
podría dictar sentencia entre nosotros?
34
Si alguien pudiera quitarme el miedo
de sufrir el castigo divino,
35
podría hablar sin temor;
pero en verdad, tengo miedo.
1
»Si doy rienda suelta a mi queja2
Por eso le he dicho a Dios:
3
Tú eres mi creador,
y no está bien que me maltrates
ni que permitas que los malvados
hagan planes contra mí.
4
Tú no ves las cosas
como nosotros las vemos,
5
ni vives los pocos años
que nos toca vivir;
6
¿por qué, entonces, quieres saber
qué pecados he cometido?
7
¡Tú sabes que no soy culpable,
y yo bien sé que no es posible
que me libre de tu poder!
8
8-10 ”Tú, con tus propias manos,9
10
11
Tú recubriste mis huesos
con carne y con piel;
12
tú me diste vida
y me trataste con bondad;
¡siempre cuidaste de mí!
13
Pero ahora me doy cuenta
de algo que no me dijiste:
14
¡que me estarías vigilando
para ver si yo pecaba,
pues no perdonarías mi pecado!
15
Pero, inocente o culpable,
estoy en un gran problema
y no puedo mirarte a los ojos.
¡Estoy muy avergonzado
y me muero de tristeza!
16
Siempre me estás vigilando,
como si fueras un león al acecho;
apenas hago el menor movimiento,
me haces sentir tu poder.
17
Tu enojo contra mí va en aumento;
presentas nuevos testigos que me acusan;
tus ejércitos me atacan sin cesar.
18
”¿Por qué me dejaste nacer?19
¡Más me valdría no haber nacido,
y pasar directamente a la tumba!
20
Mis días están contados;
ya están llegando a su fin.
¡Por favor, déjame en paz!
¡Quiero tener un momento de alegría,
21
21-22 antes de emprender el viaje sin regreso
al país de las tinieblas y el desorden!”»
1
Al oír las palabras de Job, su amigo Zofar le dijo:2
«¡Tantas palabras sin sentido
no pueden quedar sin respuesta!
¡Un charlatán como éste
no puede ser inocente!
3
¿Vamos a quedarnos callados
ante tantas tonterías?
¿Y acaso vas a burlarte de nosotros
sin que te respondamos?
4
Tú aseguras estar en lo correcto,
y no haber hecho nada malo.
5
¡Cómo me gustaría ver
que Dios mismo te acusara,
6
y que te hiciera saber
los secretos de la sabiduría!
Así podrías darte cuenta
de que Dios no te ha castigado
como te mereces.
7
»¿Crees que puedes llegar a conocer8
8-9 ¡Nunca podrás llegar a conocerlos!
¡Son más altos que los cielos,
más profundos que el sepulcro,
más extensos que la tierra
y más anchos que la mar!
9
10
10-11 »Dios sabe quién es tonto11
12
»No es nada fácil13
»Pero si tú amas a Dios14
y si tú y tu familia
dejan de hacer el mal,
15
entonces no tendrás que avergonzarte,
y podrás vivir sin ningún temor.
16
Olvidarás tus sufrimientos por completo,
y si acaso los recuerdas,
será como recordar cosas sin importancia.
17
Tendrás una vida muy feliz.
¡Tus pesadillas más horribles,
se convertirán en dulces sueños!
18
18-19 Vivirás en paz y protegido por Dios;
dormirás confiado y lleno de esperanza,
sin miedo a nada ni a nadie,
y muchos querrán ser tus amigos.
19
20
Pero los malvados no podrán escapar:
sus ojos se irán apagando,
hasta que les llegue la muerte».
1
Job le respondió a Zofar:2
«¡Ustedes se creen los maestros del pueblo!
¡Y piensan que al morir,
se acabarán los sabios!
3
Pero no creo que ustedes
sean más inteligentes que yo.
¡Ustedes no han dicho nada nuevo!
4
»Antes, cuando yo llamaba a Dios,5
¡Qué fácil es criticar al que sufre,
cuando no se tienen problemas!
6
Los ladrones creen
que ya dominaron a Dios,
y por eso viven tranquilos.
7
»Pero pregúntales a las aves,8
Habla con la tierra,
y con los peces del mar,
y hasta ellos te lo dirán.
9
Ellos saben muy bien
que Dios lo ha creado todo.
10
¡Dios tiene en sus manos
la vida de todos los seres vivos!
11
Así como el oído capta los sonidos
y la lengua capta los sabores,
12
los que han vivido muchos años
captan la sabiduría y el entendimiento.
13
»Dios tiene sabiduría y poder;14
Si Dios derriba algo,
nadie puede volver a levantarlo.
Si Dios apresa a alguien,
nadie puede ponerlo en libertad.
15
Si él quiere que no llueva,
todo en el campo se seca;
pero si quiere que llueva,
la tierra entera se inunda.
16
En sus manos están
el poder y la sabiduría,
el engañador y el engañado.
17
17-19 Dios hace que pierdan su puesto
los jueces y los consejeros,
los sacerdotes y los poderosos;
a los reyes los quita del trono
y los hace trabajar como esclavos;
18
19
20
a los consejeros les calla la boca,
y hace que los ancianos
pierdan su sabiduría.
21
»Dios pone en vergüenza22
Dios pone al descubierto
las profundidades del sepulcro;
23
a las naciones
las hace prosperar o fracasar,
las engrandece o las destruye.
24
»A los gobernantes25
Así andarán a tientas en la oscuridad,
tropezando como ciegos y borrachos.
1
»Todo lo que han dicho,2
Creo saber tanto como ustedes;
no creo que sean mejores que yo.
3
Pero yo preferiría discutir mi caso
con el Dios todopoderoso,
4
porque ustedes son unos mentirosos;
¡sus consejos no ayudan en nada!
5
¡Si se callaran la boca,
mostrarían algo de sabiduría!
6
»Por favor, escúchenme;7
¿Van a mentir en nombre de Dios,
y a tratar de defenderlo con engaños?
8
¿Acaso creen que le hacen un favor
actuando como sus abogados defensores?
9
Si Dios los examinara a ustedes,
no podrían engañarlo
como engañan a la gente.
10
Más bien, Dios los reprendería
si quisieran defenderlo con mentiras;
11
¡es tan grande su poder
que los haría temblar de miedo!
12
»Las explicaciones de ustedes13
»Mejor cállense, y déjenme hablar,14
14-15 Voy a defenderme ante Dios,
aunque él quiera matarme;
voy a jugarme la vida,
pues no tengo nada que perder.
15
16
Ningún malvado se atrevería
a presentarse ante él,
así que él mismo me salvará.
17
»¡Préstenme atención!18
Ya he preparado mi defensa,
y sé que Dios reconocerá mi inocencia.
19
Si alguien puede acusarme de algo,
yo callaré y jamás volveré a hablar.
20
»Dios mío,21
¡Ya no me castigues,
ni me hagas sentir tanto miedo!
22
Pídeme que presente mi defensa,
y yo te responderé;
si lo prefieres, yo hablaré primero,
y tú me responderás.
23
¡Dime en qué te he faltado!
¡Muéstrame en qué te he ofendido!
24
¿Por qué te escondes?
¿Por qué me tienes por enemigo?
25
¿Por qué me persigues tanto,
si soy como una hoja
que se lleva el viento?
26
Me estás condenando
a un amargo sufrimiento;
¡me estás castigando
por los pecados de mi juventud!
27
A toda hora me vigilas;
me tienes encadenado.
¡Doy un paso y sigues mis huellas!
28
»Todos nosotros,1
»Es muy corta nuestra vida,2
Somos como las flores:
nacemos, y pronto nos marchitamos;
somos como una sombra
que pronto desaparece.
3
3-4 Lo impuro no puede volverse puro;
no hay nadie que pueda hacerlo.
Y aun así te fijas en nosotros,
y discutes con alguien como yo.
4
5
Nuestra vida tiene un límite;
has decidido cuánto tiempo viviremos.
6
¡Deja ya de vigilarnos!
¡Déjanos vivir tranquilos,
y disfrutar de nuestro salario!
7
»Al árbol caído le queda la esperanza8
Tal vez el tronco y las raíces
se pudran en la tierra,
9
pero en cuanto sientan el agua
volverán a florecer, y echarán ramas,
como un árbol recién plantado.
10
En cambio, nosotros,
con el último suspiro
perdemos la fuerza
y dejamos de existir.
11
Somos como los lagos y los ríos:
sin agua, se agotan y se secan.
12
Mientras el cielo exista,
no habrá uno solo de nosotros
que se levante de la tumba;
una vez que caiga muerto,
no volverá a levantarse.
13
13-15 »Si fuera posible volver a la vida14
15
16
Seguirías viendo todo lo que hago,
sin tomar en cuenta mi pecado.
17
Tú me perdonarías;
echarías mi pecado en una bolsa
y lo arrojarías lejos, muy lejos.
18
»Sin embargo,19
¡nos desgastamos como las rocas
ante el constante paso del agua!
Tú acabas con nuestras esperanzas;
nos destrozas por completo,
20
nos haces desaparecer,
nos quitas la vida
y luego nos mandas a la tumba.
21
Si más tarde a nuestros hijos
se les honra o se les humilla,
nosotros ya no lo sabremos.
22
Sólo sentiremos en carne propia
nuestro dolor y sufrimiento».
1
Entonces Elifaz le respondió a Job:2
2-3 «Si en verdad eres inteligente,
no debieras ser tan violento.
Sólo dices tonterías,
y de tu boca no sale nada bueno.
3
4
Tu falta de respeto a Dios
hace que otros no lo obedezcan.
5
5-6 »No necesito ser tu juez,6
7
»Tú no eres el primer hombre8
Tampoco eres el único sabio,
ni Dios te pide consejos.
9
Cualquier cosa que tú sepas,
también nosotros la sabemos.
10
Nuestros años y experiencia
nos hacen aun mejores que tu padre.
11
Dios mismo te consuela
y te habla con cariño,
pero eso no te importa.
12
12-13 »¿Por qué te enojas contra Dios13
14
14-16 Ante Dios
nadie es puro ni inocente;
ni aun los ángeles lo son.
¿Qué oportunidad tenemos los humanos,
si Dios ni en sus ángeles confía?
15
16
17
»Job, préstame atención,18
Es la sabiduría que los sabios
aprendieron hace mucho.
19
¡No la aprendieron de gente extraña!
Por eso, como premio,
Dios les dio la tierra.
20
Pero el miedo y el sufrimiento
son el premio de los malvados.
21
Siempre escuchan ruidos extraños,
y cuando se encuentran en paz
no faltan ladrones que los ataquen.
22
22-23 Los malvados no tienen esperanza;
saben que no escaparán de la muerte,
y que acabarán devorados por los buitres.
23
24
24-26 Por eso sufren y tienen miedo
como si un rey los atacara;
saben que les viene la desgracia,
pues se atrevieron a desafiar
al Dios todopoderoso.
25
26
27
»La gordura se les nota28
28-29 pero acabarán perdiendo
sus terrenos y riquezas,
y al final vivirán en chozas
a punto de derrumbarse.
29
30
No podrán escapar de la muerte,
sino que serán como un árbol
consumido por el fuego;
¡de un soplo, Dios los destruirá!
31
»Los malvados no debieran engañarse32
32-33 Morirán antes de tiempo.
Se quedarán como los viñedos
cuando se les caen las uvas,
y como los árboles de olivo
cuando no llegan a florecer.
33
34
34-35 Los malvados dejarán de existir;
los que se hacen ricos con engaños
verán sus casas destruidas por el fuego».
1
Job le contestó a Elifaz:2
«Todo lo que ustedes han dicho
lo he escuchado muchas veces;
¡y no fue ningún consuelo!
3
¿Qué es lo que tanto les molesta?
¿Por qué no me dejan en paz?
4
4-5 Si estuvieran en mi lugar,
verían que no necesito tanta palabrería.
¡Lo que necesito es que me animen,
que calmen mi sufrimiento!
5
6
»¿Qué se gana con hablar?7
Dios ha acabado conmigo
y con toda mi familia.
8
Me tiene arrinconado,
se levanta y me condena;
lo que ha dejado de mí
es sólo un montón de huesos.
9
»Tan enojado está Dios conmigo10
Mis enemigos
se han puesto en mi contra;
se burlan de mí y me dan bofetadas.
11
Dios me dejó caer
en manos de gente malvada.
12
12-14 Antes, yo vivía tranquilo;
pero Dios me agarró por el cuello
y me hizo objeto de sus ataques.
Se lanzó contra mí como un guerrero
y me abrió una herida tras otra,
destrozándome sin ninguna compasión.
¡Regados por el suelo quedaron
mi hígado y mis riñones!
13
14
15
»Me vestí con ropas ásperas,16
De tanto llorar tengo roja la cara;
mis ojos muestran profundas ojeras.
17
¿Por qué no aceptan
que no soy un malvado,
y que es sincera mi oración?
18
»Si acaso muero,19
Yo sé que en el cielo
tengo un testigo a mi favor.
Allí sin duda, está mi abogado.
20
Ante Dios lloro amargamente,
porque mis amigos se burlan de mí.
21
Dios me defenderá
como quien defiende a un amigo.
22
En unos cuantos años
estaré en la tumba, y ya no volveré.
1
1-2 »Todos los que me rodean2
3
»¡Dios mío, ven a defenderme,4
Confunde a mis enemigos,
y no los dejes que triunfen.
5
Si por ganarse unas monedas
pueden acusar a un amigo,
¡merecen ver morir a sus hijos!
6
»Dios mío,7
Los ojos se me cierran de dolor;
de mí sólo quedan huesos.
8
Cuando me ve la gente buena,
apenas puede creerlo
y se enoja contra los malvados.
9
¡Cuando uno es honrado
y no ha hecho nada malo,
al final se mantendrá firme
y cada vez se hará más fuerte!
10
»Pueden seguir atacándome,11
La muerte anda cerca de mí,
y mis deseos no se cumplen,
12
¡pero esta gente insiste
en darme falsas esperanzas!
¡Dicen que ya está amaneciendo
cuando todavía es de noche!
13
Si lo único que espero
es tener por casa una tumba,
¡puedo acostarme ya
a dormir entre las sombras!
14
No tendré más familia
que la tumba y los gusanos.
15
No tengo nada que esperar;
no tengo ya ningún futuro.
16
La esperanza morirá conmigo;
¡juntos seremos enterrados!»
1
Bildad respondió:2
«¡Hablemos menos y pensemos más;
entonces podremos conversar!
3
Job cree que somos tontos;
nos trata como si fuéramos animales.
4
Tan enojado está
que él mismo se despedaza;
¡pero eso no cambia nada!
5
5-6 »La vida de los malvados6
7
7-10 Sus pasos van perdiendo fuerza;
caen en sus propias trampas,
y allí se quedan atrapados.
8
9
10
11
11-12 El miedo y el desastre
los siguen por todas partes;
¡no los dejan ni un momento!
12
13
La enfermedad y la muerte
les devoran todo el cuerpo.
14
La muerte los arranca
de la tranquilidad del hogar;
15
en su casa hay olor a azufre
porque el fuego la consume.
16
Los malvados son como un árbol,
al que se le secan las raíces
y se le marchitan las ramas.
17
17-18 Nadie se acuerda de ellos;
son lanzados a la oscuridad
y su fama queda en el olvido.
18
19
En el pueblo donde vivían,
no les queda ningún pariente.
20
De un extremo al otro de la tierra,
la gente se asombra y se asusta
al saber cómo acabaron.
21
Así terminan los malvados,
los que no reconocen a Dios».
1
Job respondió:2
«Tanta palabrería de ustedes
me atormenta y me lastima;
¿Cuándo van a dejarme en paz?
3
Una y otra vez
me insultan sin compasión.
¡Debería darles vergüenza!
4
Aun cuando yo haya pecado,
eso no les afecta.
5
Lo que ustedes realmente quieren
es sentirse mejores que yo;
se aprovechan de verme humillado
para lanzarme sus ataques.
6
Pero voy a decirles algo:
es Dios quien me hizo daño,
¡es Dios quien me tendió una trampa!
7
»A gritos pido ayuda,8
Dios no me deja pasar,
me tiene cerrado el camino.
9
Me quitó mis riquezas;
10
me dejó como a un árbol
destrozado y sin raíces.
11
»Tan grande es su enojo contra mí12
me ataca como un ejército,
¡me tiene completamente rodeado!
13
»Dios ha hecho que me abandonen14
también ha hecho que me olviden
mis parientes y conocidos.
15
Los que antes comían en mi mesa,
hoy me ven como a un extraño;
¡aun las jóvenes que me servían
ahora dicen que no me conocen!
16
Pido que mis esclavos me sirvan,
y ni con ruegos me atienden.
17
Tengo tan mal aliento
que nadie en la casa me aguanta.
18
18-19 Todos mis amigos y seres queridos
se han puesto en mi contra;
¡hasta los niños se burlan de mí!
19
20
La piel se me pega a los huesos;
¡estoy a un paso de la muerte!
21
21-22 »Amigos míos,22
23
23-24 »¡Cómo quisiera que mis palabras24
25
Yo sé que mi Dios vive,
sé que triunfará sobre la muerte,
y me declarará inocente.
26
Cuando mi cuerpo haya sido destruido,
veré a Dios con mis propios ojos.
27
Estoy seguro de que lo veré,
¡con ansias espero el momento!
28
»Ustedes sólo piensan en perseguirme,29
pero tengan mucho cuidado.
Dios es el juez de todos nosotros;
cuando él los juzgue,
los castigará con la muerte».
1
Entonces Zofar le respondió a Job:2
2-3 «Lo que acabo de escuchar
me deja muy confundido.
Es un insulto a mi inteligencia,
y me veo obligado a responderte.
3
4
4-5 »Desde que Dios creó al hombre5
6
Son tan orgullosos que piensan
que pueden tocar el alto cielo,
7
7-9 pero no son más que basura,
y como basura desaparecerán;
serán como un sueño que se olvida:
un día se irán para siempre,
y nadie volverá a encontrarlos;
¡sus amigos no volverán a verlos,
ni sabrán qué pasó con ellos!
8
9
10
10-11 La fuerza de su juventud
se irá con ellos al sepulcro,
y sus hijos tendrán que repartir
entre la gente pobre
todas las riquezas que acumularon.
11
12
12-13 »Ellos creen que la maldad13
14
14-15 Pero la maldad que hoy los alimenta,
mañana será su veneno.
¡Dios los obligará a devolver
todas las riquezas que se robaron!
15
16
Su maldad es como veneno de víboras,
que acabará por matarlos.
17
17-19 Se adueñan de casas
que nunca construyeron,
y dejan sin nada a los pobres.
Pero no llegarán a disfrutar
de tanta riqueza y prosperidad,
ni podrán saborear plenamente
lo que sus negocios produzcan.
18
19
20
20-21 »Fueron tan ambiciosos21
22
Aunque tengan abundancia,
siempre vivirán angustiados;
¡sobre ellos caerá
todo el peso de la desgracia!
23
Mientras estén comiendo y bebiendo,
Dios dará rienda suelta a su enojo
y descargará sus golpes sobre ellos.
24
Si tratan de librarse de una espada,
con un cuchillo los matarán;
25
y cuando quieran sacarse el cuchillo,
se les saldrán los intestinos
y eso los llenará de miedo.
26
Les espera la más negra oscuridad;
un fuego que ningún hombre prendió
acabará con ellos y con sus casas.
27
27-28 Cuando Dios castigue a los malvados,
no encontrarán quien los defienda.
Una gran inundación vendrá
y sus casas serán destruidas.
28
29
¡Así ha decidido Dios
que terminen los malvados!»
1
Job le respondió a Zofar:2
«Para mí sería un gran consuelo
que me prestaran atención.
3
Tengan paciencia mientras hablo,
y una vez que haya terminado,
podrán reírse si quieren.
4
»Si he perdido la paciencia5
Pónganme atención,
y quedarán asombrados.
6
6-7 ¡No entiendo por qué los malvados
viven tanto y ganan tanto dinero!
Mientras más pienso en esto,
más me asusto y me da escalofríos.
7
8
8-9 Como Dios nunca los castiga,
no tienen miedo de nada;
viven tranquilos en sus casas,
viendo progresar a sus hijos
y crecer a sus nietos.
9
10
Sus toros y sus vacas
tienen muchos terneros;
¡ninguno muere antes de tiempo!
11
Sus niños corren y juegan
como ovejas en un prado;
12
cantan y bailan alegres
al son de arpas, flautas y tambores.
13
Durante toda su vida,
los malvados gozan de gran bienestar,
y al final tienen una muerte tranquila.
14
Se mantienen alejados de Dios,
porque no quieren obedecerlo.
15
No creen estar obligados
a respetar al Dios todopoderoso,
ni a dirigirle sus oraciones.
16
Se creen dueños de su felicidad,
pero yo no pienso como ellos.
17
»Nunca se ha visto que los malvados18
Nunca se ha visto que el viento
se los lleve como a la paja.
19
¡No me vengan con que el castigo
va a ser sólo para sus hijos!
Mejor que Dios los castigue a ellos,
para que aprendan una lección.
20
¡Que sufran los malvados
su propia destrucción!
¡Que sufran en carne propia
el enojo del Todopoderoso!
21
Les queda ya poco tiempo de vida;
¿qué les pueden importar
las viudas y huérfanos que dejan?
22
»A Dios nadie le enseña nada;23
23-24 Algunos mueren en plena juventud,
gordos y llenos de vida.
24
25
Otros mueren amargados
y sin haber disfrutado de nada,
26
¡pero unos y otros mueren,
y en la tumba se llenan de gusanos!
27
»Me imagino lo que piensan:28
De seguro se preguntan:
“¿Dónde quedaron los palacios
que tenía ese rico malvado?”
29
¡Pregunten a los viajeros!
¡Presten atención a sus relatos!
30
Los malvados siempre se libran
del castigo de Dios.
31
Nunca nadie los reprende,
nunca nadie les da su merecido;
32
32-33 y cuando se mueren,
mucha gente va al entierro.
Luego hacen guardia en su tumba,
¡y la tierra los recibe con cariño!
33
34
»¿Y todavía esperan consolarme1
Entonces respondió Elifaz:2
«Tú podrás ser muy sabio,
pero eso a Dios no le sirve de nada.
3
Nada gana el Dios todopoderoso
con que seas un hombre bueno.
4
Si realmente obedecieras a Dios,
él no te reclamaría nada.
5
¡Pero tu maldad es demasiada,
y tus pecados ni se pueden contar!
6
Y hasta por deudas pequeñas
exigiste ropa en garantía,
¡y dejaste desnudo al pobre!
7
No dabas agua al que tenía sed,
ni comida al que tenía hambre.
8
Fuiste un hombre poderoso
que se adueñó de la tierra;
9
a las viudas no les diste nada,
y a los huérfanos les quitaste todo.
10
Por eso ahora te ves atrapado,
y de pronto te asustas,
11
como si anduvieras en la oscuridad,
o la corriente de un río te arrastrara.
12
»Dios está en los cielos,13
13-14 Vive entre espesas nubes,
pero eso no le impide
ver y saber lo que haces.
Si crees que no puede vernos,
recuerda que él recorre el cielo
de un extremo al otro.
14
15
»Si quieres seguir16
recuerda que ellos murieron
en plena juventud,
cuando un río destruyó sus casas.
17
17-18 Aunque el Dios todopoderoso
les dio todo lo mejor,
ellos le exigieron
que los dejara tranquilos.
No creyeron que él los castigaría.
¡Pero yo no pienso como ellos!
18
19
»La gente buena e inocente20
“¡El fuego ha destruido
las riquezas de nuestros enemigos!”
21
»Job, ponte en paz con Dios;22
22-23 Vuelve la mirada al Todopoderoso;
apréndete de memoria sus enseñanzas,
y él te devolverá la felicidad.
23
24
24-25 Arroja entre las piedras de los ríos
todo el oro y la plata que tienes,
y tu riqueza será Dios mismo.
25
26
Él te hará muy feliz,
y ya no sentirás vergüenza.
27
Si tú le cumples tus promesas,
él escuchará tus oraciones;
28
entonces te irá bien
en todo lo que hagas,
y tu vida estará siempre iluminada.
29
Dios humilla a los orgullosos,
y levanta a los humildes.
30
Dios salva al que es inocente;
si tú lo eres, también te salvará».
1
Job le respondió a Elifaz:2
«A pesar de todo lo dicho,
y de lo amargo de mis quejas,
Dios me sigue castigando.
3
Si yo supiera dónde vive,
iría corriendo a buscarlo;
4
le presentaría mi defensa
en forma detallada.
5
Entonces él me explicaría
por qué me ha tratado así.
6
Trataría de entenderme,
y sin violencia me respondería.
7
En la presencia de Dios,
el inocente puede defenderse.
Yo creo que Dios es mi juez,
y me declarará inocente.
8
8-9 »Busco a Dios por todas partes,9
10
Pero si lo encuentro,
y él me pone a prueba,
yo saldré tan puro como el oro.
11
11-12 Jamás lo he desobedecido;
siempre he seguido sus enseñanzas.
12
13
»Dios hace lo que quiere,14
Así que él hará conmigo
todo lo que quiera hacer.
15
Cuando pienso en todo esto,
me asusta el presentarme ante él.
16
¡El Dios todopoderoso
me hace temblar de miedo!
17
Pero nada hará que me calle;
¡ni aun mi gran sufrimiento!
1
»Nosotros, los amigos de Dios,2
2-3 Ellos les van robando
terreno a sus vecinos,
y allí crían el ganado que les roban
a los huérfanos y a las viudas.
3
4
4-5 Asaltan a la gente pobre,
y la obligan a esconderse.
Esos pobres huyen al desierto,
y luego van por los campos,
como burros salvajes,
buscando comida para sus hijos.
5
6
Van a los campos de esos malvados
y juntan uvas y espigas de trigo;
7
luego pasan la noche desnudos
porque no tienen con qué cubrirse,
8
y en las grietas de las rocas
se protegen de la lluvia.
9
A las viudas y a los pobres
les arrebatan sus hijos
para que paguen sus deudas,
10
y esos niños recorren los campos
cosechando trigo ajeno,
mientras se mueren de hambre.
11
Muelen aceitunas para sacar aceite
y exprimen uvas para hacer vino,
mientras se mueren de sed.
12
Maltratados y a punto de morir,
gritan desde las ciudades
pidiendo la ayuda de Dios,
¡pero él no les hace caso!
13
13-14 »Los malvados y asesinos14
15
Los que traicionan a sus esposas
esperan a que llegue la noche,
pues creen que en la oscuridad
nadie los verá con la otra mujer.
16
16-17 Los ladrones roban de noche;
no salen durante el día.
Aborrecen la luz,
pero aman la oscuridad».
17
18
«Los malvados son tan corruptos
que nadie trabaja en sus viñedos;
sus terrenos están malditos.
19
19-20 Cuando les llega la muerte,
la tierra se los traga
y los gusanos se los comen.
Desaparecen como la nieve
que derrite el calor del verano;
son como árboles caídos,
a los que nadie toma en cuenta;
¡ni sus madres los recuerdan!
20
21
»Los malvados no tratan bien22
Pero cuando Dios se decida,
con su poder los aplastará;
pues cuando Dios entra en acción,
nadie tiene segura la vida.
23
Ahora los deja sentirse seguros,
pero no deja de vigilarlos.
24
Ahora son gente de importancia,
pero un día Dios los humillará,
y dejarán de existir.
Los cortará como al trigo,
los quemará como a la hierba.
25
»Nadie puede demostrar
que sea falso lo que he dicho».
1
Bildad respondió:2
«Es tan grande el poder de Dios
que nos hace temblar de miedo.
Dios es quien pone orden en el cielo.
3
¿Puede alguien contar sus ejércitos?
¿Hay alguien a quien el sol no alumbre?
4
¡Ante Dios no hay nadie
que pueda declararse inocente!
5
Si a los ojos de Dios nada vale
el brillo de la luna
ni tampoco el de las estrellas
6
¡mucho menos valemos nosotros,
que somos simples gusanos!»
1
En tono burlón, Job contestó:2
2-4 «¿Es así como ayudas al necesitado,
al que ya no tiene fuerzas?
¡Vaya, vaya!
¡Qué discurso tan hermoso
has pronunciado!
¡Qué buen amigo resultaste!
¡Qué consejos tan buenos sabes dar
a los ignorantes como yo!
¡Qué inteligencia has demostrado!»
3
4
5
«En lo más profundo de la tierra,
los muertos tiemblan de miedo.
6
De Dios nadie puede esconderse,
ni siquiera la muerte destructora.
7
7-9 Dios extendió cielo y tierra
donde antes no había nada,
y en el cielo puso su trono.
8
9
10
Traza una línea en el horizonte,
y así divide el día y la noche.
11
Reprende a las montañas
que sostienen el cielo,
y las hace temblar de miedo.
12
Usa su poder y sabiduría
y con ellos vence al mar;
13
da muerte con su propia mano
al gran monstruo marino.
Con un soplo de su boca
deja el cielo despejado.
14
»Esto es apenas un murmullo1
Job volvió a tomar la palabra y dijo:2
«Dios me tiene amargado
y no quiere hacerme justicia,
pero juro en su nombre
3
que mientras yo tenga vida
4
jamás diré otra cosa
que no sea la verdad.
5
5-6 Mientras tenga yo vida,
insistiré en mi inocencia
y jamás les daré la razón.
¡No tengo de qué avergonzarme!
6
7
»¡Dios quiera que mis enemigos8
No hay esperanza para el malvado
si Dios le quita la vida.
9
Cuando los domina la angustia,
Dios no escucha sus ruegos,
10
pues el malvado no ama a Dios
y jamás le pide ayuda.
11
»Voy a mostrarles el poder de Dios12
pero si ya los conocen,
¿por qué dicen tantas tonterías?»
13
Zofar respondió:
14
Aunque tengan muchos hijos,
unos morirán de hambre
y otros, en la guerra.
15
Si algunos quedan con vida,
morirán de alguna enfermedad
y sus viudas no llorarán por ellos.
16
Aunque lleguen a amontonar
mucha plata y vestidos,
17
la gente buena e inocente
disfrutará de todo eso.
18
»¡Resiste más una telaraña,19
Por la noche, se acuestan ricos;
por la mañana, amanecen pobres;
20
¡una lluvia de cosas terribles
cae sobre ellos por la noche!
21
21-22 Del oriente sopla un fuerte viento,
y sin compasión los arrebata;
quisieran librarse de su poder,
pero el viento se los lleva
y desaparecen para siempre.
22
23
Así terminan los malvados,
entre burlas y silbidos».
1
«El oro y la plata2
El hierro y el cobre
se sacan de la tierra
y se les quita la impureza.
3
Ya no hay para los mineros
lugar demasiado oscuro;
en los más lejanos rincones
buscan piedras preciosas;
4
con la ayuda de cuerdas,
bajan a profundos barrancos;
cavan largos túneles
donde nadie ha puesto el pie.
5
»En esas profundas minas,6
De las rocas saca zafiros,
y de entre el polvo saca oro.
7
7-8 Ningún león, ninguna fiera,
ha llegado a esos lugares;
¡ni siquiera la mirada del halcón
ha podido descubrirlos!
8
9
Los mineros golpean la dura roca
y dejan al descubierto
el corazón de las montañas;
10
abren túneles en las rocas,
y contemplan grandes tesoros;
11
llegan a donde nacen los ríos,
y entonces sacan a la luz
lo que había permanecido oculto.
12
»¿Dónde está la sabiduría?13
Nadie aprecia su valor
porque no pertenece a este mundo.
14
Tampoco se encuentra
en las profundidades del mar.
15
15-16 Su precio no puede pagarse
con todo el oro del mundo,
ni con plata, ni piedras preciosas.
16
17
Ni el oro ni el cristal,
ni las joyas más caras
se le pueden comparar,
18
18-19 ¡mucho menos el coral,
el jaspe y el topacio!
La sabiduría vale más que las joyas;
¡ni todo el oro del mundo
puede pagar su precio!
19
20
»Vuelvo, pues, a preguntar:21
Ella se esconde del mundo,
y hasta de las aves del cielo.
22
Aunque la muerte destructora
dice conocerla,
23
sólo Dios sabe dónde vive,
y cómo llegar hasta ella.
24
Dios ve los rincones más lejanos
y todo lo que hay debajo del cielo,
25
25-27 y mientras daba su fuerza al viento
y medía el agua de los mares
fijó su mirada en la sabiduría;
mientras establecía la época de lluvias
y la dirección de las tormentas,
decidió ponerla a prueba;
una vez que confirmó su gran valor,
le dio su aprobación.
26
27
28
Luego dijo a todo el mundo:
“Si ustedes me obedecen
y se apartan del mal,
habrán hallado la sabiduría”».
1
Una vez más, Job respondió:2
«¡Extraño aquellos tiempos,
cuando Dios mismo me cuidaba!
3
¡No me daba miedo la oscuridad
porque Dios alumbraba mi camino!
4
¡Estaba yo joven y fuerte,
y Dios me bendecía con su amistad!
5
»En aquellos días,6
no faltaba en mi mesa la leche,
ni en mi cabeza el perfume;
7
en los tribunales del pueblo
se reconocía mi autoridad;
8
al verme llegar,
los jóvenes me daban paso
y los ancianos me recibían de pie;
9
9-10 aun la gente más importante
se callaba en mi presencia,
o hablaba en voz baja.
10
11
Los que me escuchaban
no dejaban de felicitarme.
12
A los pobres y a los huérfanos
que me pedían ayuda
siempre los ayudé;
13
las viudas y los pobres
me bendecían y gritaban de alegría.
14
Siempre traté a los demás
con justicia y rectitud;
para mí, actuar así,
era como ponerme la ropa.
15
Fui guía de los ciegos
y apoyo de los desvalidos;
16
protegí a la gente pobre
y defendí a los extranjeros;
17
puse fin al poder de los malvados,
y no los dejé hacer más daño.
18
»Hasta llegué a pensar:19
Estaré fuerte y lleno de vida,
como árbol bien regado.
20
Nadie me faltará el respeto,
ni jamás perderé mi buena fama”.
21
»Ante mí, todos guardaban silencio22
Mis palabras eran bien recibidas,
y nadie me contradecía.
23
Mis discursos eran esperados
como se espera la lluvia.
24
Si les sonreía, no podían creerlo;
una sonrisa mía les daba ánimo.
25
Si estaban enfermos,
me sentaba a consolarlos,
y les decía lo que debían hacer.
¡Me veían como un rey
al frente de su ejército!
1
»¡Ahora resulta que soy2
¡Con ellos como empleados,
me hubiera quedado pobre!
3
¡Toda la noche la pasan
en los lugares más apartados,
sufriendo de hambre y dolor!
4
¡Andan entre los matorrales,
juntando hierbas amargas
y comiendo sólo raíces!
5
Nadie en el pueblo los quiere,
pues los acusan de ladrones.
6
Por eso tienen que vivir
en el lecho de arroyos secos,
en cuevas y entre las rocas;
7
andan entre los matorrales,
rebuznando como burros.
8
Son gente de mala fama;
¡por eso los echaron del país!
9
»¡Ahora resulta que soy10
¡Me escupen en la cara,
y con asco se apartan de mí!
11
Ahora que Dios me humilló,
y me encuentro indefenso,
descaradamente me ofenden.
12
Estos bandidos me atacan
por el lado derecho;
me rodean como un ejército,
y me hacen retroceder.
13
Sin ayuda de nadie
me cierran el paso,
pues me quieren destruir.
14
Me atacan como un ejército
cuando ha conquistado una ciudad
y avanza entre los escombros.
15
Estoy temblando de miedo,
mi dignidad se va perdiendo;
he perdido la esperanza de triunfar.
16
»Ya la vida se me escapa;17
No tiene fin el dolor
que sufro por las noches;
18
me oprime y me ahoga,
como soga al cuello;
19
me convierte en ceniza
y me deja caer en el fango.
20
»Dios mío, yo te llamo,21
Eres muy cruel conmigo;
me golpeas con tu brazo poderoso,
22
me levantas con el viento,
y me lanzas a la tormenta,
23
y un día me arrojarás a la tumba,
que es nuestro destino final.
24
»Yo nunca le negué ayuda25
Al contrario,
he llorado con los que sufren,
y me he dolido con los pobres.
26
Pero vinieron los días malos
cuando esperaba mejores tiempos;
llegaron los días de sombras
cuando esperaba la luz.
27
Todo el tiempo estoy inquieto;
me enfrento a días de aflicción.
28
Estoy triste, como un día nublado,
pues pido ayuda a mi gente
y los jefes no me la dan.
29
Las lechuzas y los chacales
son mis amigos y mis hermanos.
30
La piel se me pudre
y se me cae a pedazos;
estoy ardiendo en fiebre.
31
De mi arpa y de mi flauta
brotan notas de tristeza.
1
»Yo siempre me propuse2
¿Y qué recibí del Dios del cielo?
3
¡Tan sólo la ruina y el desastre
que merecen los malhechores!
4
¡Tal parece que Dios no me ve
ni se fija en lo que hago!
5
»Yo nunca he hecho nada malo.6
¡Que Dios me ponga a prueba,
y verá que soy inocente!
7
Nunca me aparté del buen camino,
ni me dejé llevar por mis deseos.
Si se encuentra en mis manos
alguna cosa robada,
8
¡que otros disfruten mis cosechas,
y se queden con mis campos!
9
»Si acaso he esperado10
¡que mi esposa se convierta
en esclava y amante de otros!
11
11-12 Eso sería una vergüenza.
Sería un terrible castigo,
¡peor que si un incendio destructor
acabara con mis cosechas!
12
13
»Cuando mis esclavos14
De otra manera,
¿cómo podría responder a Dios
si él me llamara a cuentas?
15
¡Tanto a ellos como a mí
Dios nos hizo iguales!
16
»Jamás he dejado de atender17
jamás he probado un bocado
sin compartirlo con los huérfanos.
18
Desde mi más temprana edad,
siempre he sido el apoyo
de huérfanos y viudas;
19
jamás he dejado que los pobres
mueran por falta de ropa.
20
Muchos me agradecieron
el abrigarlos con ropa de lana.
21
Nunca abusé de mi autoridad
para amenazar a los huérfanos.
22
22-23 ¡No quiero que Dios me castigue!
¡No podría resistir su poder!
Pero si acaso he actuado así,
¡que me quede yo sin brazos!
23
24
»Jamás he puesto mi confianza25
jamás las muchas riquezas
me fueron motivo de orgullo.
26
26-27 El sol y la luna
son dos astros maravillosos,
pero jamás les he rendido culto,
ni en público ni en secreto.
27
28
Si hubiera cometido tal pecado,
Dios tendría que juzgarme
por haberlo traicionado.
29
»Jamás me he alegrado30
jamás he cometido el pecado
de pedir que le vaya mal;
31
jamás nadie visitó mi casa
sin calmar su hambre en mi mesa;
32
jamás un extraño tocó a mi puerta
sin ser invitado a pasar la noche;
33
33-34 a diferencia de otros,
jamás he guardado en secreto
ninguno de mis pecados,
y no por miedo a mis parientes
o por temor al qué dirán.
34
35
»Juro que digo la verdad.36
Llevaré su acusación
en los hombros y en la frente.
37
Me presentaré ante Dios
con la frente en alto,
y le daré cuenta de mis actos.
38
38-39 »Jamás he abusado de mis tierras,39
40
Si lo que digo no es cierto,
¡que en vez de trigo y cebada
produzca mi tierra espinas!»
1
Cuando los tres amigos se dieron cuenta de que Job creía ser inocente, dejaron de responderle.2 Pero un joven llamado Elihú se enojó mucho con Job porque insistía en que era inocente, y que Dios era injusto con él. Elihú era hijo de Baraquel, y nieto de Buz, de la familia de Ram.
3 También se enojó con los tres amigos porque habían condenado a Job sin demostrar que era culpable.
4
Elihú había querido tomar la palabra antes, pero no lo había hecho porque Job y sus amigos eran mayores que él.5 Sin embargo, cuando vio que los tres amigos ya no tenían nada que decir, se enojó mucho
6 y comenzó a hablar.
Elihú dijo: «No me sentía muy seguro7
Me pareció que era mejor
dejar que hablara la experiencia,
y que la gente de más edad
se luciera con su sabiduría.
8
8-9 Sin embargo,
no depende de la edad
entender lo que es justo;
no son los muchos años
los que dan sabiduría.
Lo que nos hace sabios
es el espíritu del Dios todopoderoso,
¡y ese espíritu vive en nosotros!
9
10
»También tengo algo que decir,11
Mientras ustedes hablaban
y buscaban las mejores palabras,
yo me propuse esperar
y escuchar lo que tenían que decir.
12
Les presté toda mi atención.
Pero ninguno de ustedes
ha sabido responder
a las explicaciones de Job.
13
»Si ustedes son los sabios14
Job no se ha dirigido a mí,
así que yo no voy a contestar
como ustedes lo han hecho.
15
»Job, tus amigos se han callado16
¡Pero no porque ellos callen
debo yo guardar silencio!
17
Tengo mucho que decir,
y ya no puedo callarme.
18
A mí no me faltan palabras;
y ya no me puedo aguantar.
19
Parezco botella de sidra;
¡estoy a punto de reventar!
20
Tengo que desahogarme;
¡tengo que responderte!
21
21-22 No voy a tomar partido
ni a favorecer a nadie,
pues no me gustan los halagos;
si así lo hiciera, Dios me castigaría.
1
»Yo te ruego, amigo Job,2
Ya estoy por abrir la boca;
la lengua me hace cosquillas.
3
Cada una de mis palabras
nace de un corazón sincero.
4
El Dios todopoderoso me hizo,
y con su espíritu me dio vida.
5
Si puedes responderme,
estoy listo para discutir.
6
A los ojos de Dios,
tú y yo somos iguales;
estamos hechos de barro.
7
Así que no te alarmes,
pues no soy mejor que tú.
8
»Tú has estado insistiendo,9
“¡Soy inocente, soy inocente!
¡No tengo de qué avergonzarme!
10
Dios me encuentra culpable
y me ve como su enemigo.
11
Me tiene encadenado
y a todas horas me vigila”.
12
12-13 »¿Por qué te quejas13
14
Tal vez no nos damos cuenta,
pero Dios no deja de hablarnos;
15
algunas veces nos habla en sueños,
mientras dormimos profundamente;
16
otras veces nos habla al oído;
claramente nos advierte
17
que ya no hagamos lo malo
ni sigamos siendo orgullosos;
18
así nos libra de la muerte.
19
»A veces Dios nos castiga20
Perdemos el apetito,
y no soportamos ningún alimento;
21
la carne se nos va secando,
y hasta se nos ven los huesos.
22
Así se nos acerca la muerte.
23
23-25 »Si un solo ángel24
25
26
Entonces orarás a Dios,
y lo verás cara a cara;
Dios te brindará su favor
y te hará justicia.
27
Entonces dirás a todo el mundo:
“Aunque he pecado y he sido injusto,
Dios no me castigó como merecía.
28
¡Estoy vivo, y puedo ver la luz
porque Dios me salvó de la muerte!”
29
»Todo esto lo hace Dios30
para salvarnos de la muerte
y dejarnos seguir con vida.
31
»Amigo Job,32
Pero si tienes algo que decir,
no te quedes con las ganas;
me gustaría saber que eres inocente.
33
Si no tienes nada que decir,
escúchame en silencio;
yo te enseñaré a ser sabio».
1
Elihú dijo también:2
«A ustedes, los sabios,
y a ustedes, los inteligentes,
les ruego que me presten atención.
3
Si podemos distinguir los sabores,
podemos distinguir las palabras.
4
Así que examinemos este caso,
y veamos quién tiene la razón.
5
»Job nos ha dicho: “Soy inocente,6
soy un hombre justo,
pero parezco un mentiroso;
no he cometido ningún pecado,
pero Dios me hirió de muerte”.
7
»¿Habrá otro como Job,8
Le encanta andar con malvados
y tenerlos por amigos.
9
¡Y ahora anda diciendo
que no vale la pena
ser amigo de Dios!
10
10-12 »Ustedes son inteligentes,11
12
13
Su poder sobre este mundo
no lo ha recibido de nadie;
14
el día que él decida
quitarnos su espíritu de vida,
15
¡todos nosotros moriremos
y volveremos a ser polvo!
16
»Job,17
Si Dios no amara la justicia,
no podría gobernar el mundo.
Así que no puedes condenar
al Dios justo y poderoso.
18
Dios no considera superiores
ni a reyes ni a gobernantes.
19
Dios nos hizo a todos,
seamos pobres o ricos;
él no tiene favoritos.
20
Unos y otros mueren de repente,
en medio de la noche.
21
»Dios está siempre vigilando22
Ni en la noche más oscura
pueden esconderse los malvados.
23
Dios no tiene que decidir
cuándo llevarlos a juicio,
24
ni necesita permiso
para acabar con los poderosos
y darles su merecido.
25
Él sabe todo lo que hacen;
por la noche les quita su poder
y los destruye por completo;
26
los castiga por su maldad
donde todos puedan verlos,
27
pues dejaron de obedecerlo
y no siguieron sus enseñanzas;
28
tanto maltrataron a los pobres
que sus gritos de auxilio
llegaron hasta Dios.
29
Pero, si Dios decide no actuar,
¿quién puede exigirle que lo haga?
Si él decide que nadie lo vea,
¿quién puede ver su cara?
Sin embargo, Dios vigila
a todos los pueblos del mundo,
30
para que los malvados no dominen
ni engañen a su pueblo.
31
31-32 »Aunque te reconozcas culpable,32
33
Dios no te premiará.
Tú lo has rechazado,
y no voy a responder por ti.
Así que di lo que piensas.
34
»Ustedes que me escuchan35
que Job habla por hablar,
y no sabe lo que dice.
36
Ha respondido como un malvado,
y debe enfrentar el juicio.
37
No sólo ha sido rebelde,
sino que en nuestra propia cara
se ha burlado de nosotros
y ha insultado a Dios».
1
Elihú siguió diciendo:2
«Job, tú crees tener razón,
y ante Dios dices ser inocente;
3
hasta te atreves a reprocharle:
4
»Escucha bien lo que voy a decirte5
Mira las nubes y el cielo;
mira lo alto que están.
6
A Dios no le afecta en nada
que te pases la vida pecando.
7
Y aun suponiendo que no peques,
Dios no se beneficia en nada.
8
¡El daño o el beneficio
de que peques o no peques
es para los que viven contigo!
9
»Hay tanta maldad en el mundo10
¡Pero nadie pregunta por Dios,
que por las noches nos da fuerzas!
¡Nadie pregunta por el Creador,
11
que nos hace más sabios
que las aves y las bestias salvajes!
12
¡Son tan malvados y orgullosos
que por eso Dios no les responde!
13
¡Por eso el Dios todopoderoso
no atiende sus tontos ruegos!
14
¿Cómo, entonces, esperas
que Dios responda a tu insistencia
de ir a juicio con él?
15
Según tú,
Dios no se enoja ni castiga
ni se da cuenta de tanta maldad;
16
pero lo cierto, Job,
es que dices puras tonterías».
1
Todavía siguió diciendo Elihú:2
«Tenme paciencia.
Quiero explicarte algunas cosas
que hablarán bien de Dios.
3
Mi creador actúa con justicia;
toda mi sabiduría viene de él,
y te lo voy a demostrar.
4
Te aseguro que no miento;
¡si buscas un sabio, aquí me tienes!
5
»Dios es poderoso,6
defiende los derechos del pobre,
pero no deja con vida al malvado;
7
tiene cuidado de la gente buena
y le concede un alto puesto:
¡la hace reinar para siempre!
8
A los que están afligidos
o han sido encarcelados,
9
Dios les hace ver
que su pecado es el orgullo;
10
les pide apartarse del mal
y aceptar su corrección.
11
Si ellos aceptan obedecerlo,
pasan el resto de su vida
felices y con gran prosperidad;
12
pero si no lo obedecen,
cuando menos lo piensen,
les llegará la muerte.
13
»Los malvados son rencorosos;14
Por eso mueren antes de tiempo,
como la gente de mala fama.
15
»Dios usa el sufrimiento16
y ahora mismo
te ha librado de la angustia,
te ha servido un banquete,
y te ha dado plena libertad.
17
»Bien mereces que Dios te juzgue18
¡Así que mucho cuidado!
No te dejes engañar por las riquezas,
mucho menos si son mal ganadas,
19
pues ni ellas ni tus esfuerzos
podrán servirte de nada.
20
No esperes que caiga la noche,
pues la oscuridad no te esconderá.
21
¡Mucho cuidado!
¡Apártate de la maldad,
pues por eso estás sufriendo ahora!
22
»Dios es grande y poderoso;23
Nadie puede pedirle cuentas,
ni acusarlo de haberse equivocado.
24
Muchos alaban sus acciones;
tú también debieras hacerlo.
25
Todos podemos ver sus obras,
aunque sólo desde lejos.
26
Tan grande es Dios
que no podemos conocerlo,
ni saber cuántos años tiene.
27
27-28 »Dios nos manda la lluvia,28
29
Pero nadie puede explicar
cómo se mueven las nubes
ni de dónde salen los truenos.
30
Dios está rodeado de luz,
y con ella cubre el fondo del mar.
31
Dios gobierna a las naciones
y les da abundante comida;
32
toma el relámpago en sus manos
y lo lanza a donde él quiere.
33
El trueno anuncia la tormenta,
y el ganado la presiente.
1
»Tiemblo ante la tormenta,2
¡Escuchen la voz de Dios!
¡Escuchen su voz de trueno!
3
¡Dios deja oír su voz
de un lado a otro del cielo,
y hasta el fin del mundo!
4
Mientras se oye su voz poderosa,
¡rayos luminosos cruzan el cielo!
5
Cuando Dios deja oír sus truenos,
suceden cosas maravillosas
que no alcanzamos a comprender.
6
Dios les ordena
a la nieve y a la lluvia
que caigan sobre la tierra
y demuestren su poder.
7
Así todos se quedan en sus casas
y reconocen el poder de Dios.
8
Los animales corren a sus cuevas
para protegerse de la tormenta.
9
Con los vientos del sur
llega la tormenta;
con los vientos del norte
se presenta el frío.
10
Dios sopla sobre el agua,
y ésta se hace hielo.
11
11-12 A una orden de Dios,
las nubes se llenan de lluvia
y se van a recorrer la tierra,
cubriéndola con sus relámpagos.
12
13
Y Dios deja caer la lluvia:
para unos como bendición;
para otros como castigo.
14
»Job, ponte a pensar15
¿Puedes decirme cómo
controla las nubes,
y cómo nos deslumbra
con sus relámpagos?
16
Tú, que dices saberlo todo,
¿puedes decirme cómo hace Dios
para que las nubes floten?
17
17-18 Dios puede cubrir con nubes
el cielo más ardiente,
y así evitar que sufras
el calor que viene del sur.
¡Eso tú no lo puedes hacer!
18
19
»Soy tan ignorante20
Yo ni me atrevo a hablarle,
pues podría perder la vida.
21
Si el cielo está despejado,
nadie puede mirar al sol,
22
¡y ahora viene del norte
un brillante resplandor!
¡Es Dios,
que viene con todo su poder!
23
No podemos ir a su encuentro,
su justicia y rectitud no tienen límite;
su poder es enorme.
24
Él no toma en cuenta
a los que se creen muy sabios,
por eso todos le temen».
1
Dios le respondió a Job desde la tormenta:2
«¿Quién eres tú
para dudar de mi sabiduría,
si sólo tonterías has dicho?
3
¡Vamos a ver qué tan valiente eres!
Ahora yo voy a hablar,
y tú me vas a escuchar.
4
»Si de veras sabes tanto,5
¡Tú no sabes
quién la midió metro a metro,
6
quién puso la primera piedra
y en qué descansan sus cimientos!
7
¡Tú no estabas allí,
mientras cantaban las estrellas
y los ángeles danzaban!
8
8-11 »Dime quién puso límites al mar9
10
11
12
»¿Alguna vez en tu vida13
¿Alguna vez en tu vida
le has dado órdenes a la tierra
para que se quite de encima
a los malvados?
14
Cuando la luz del nuevo día
se asoma tras las montañas,
15
los malvados no soportan su luz,
y allí se acaba su poder.
16
»¿Has bajado al fondo del mar17
¿Has bajado al reino de la muerte
y visitado a los muertos?
18
Si en verdad lo sabes todo,
dime cuánto mide la tierra.
19
»¿Sabes dónde viven20
¿Puedes llevarlas al trabajo,
y regresarlas a su casa?
21
¡Claro que no!
No has vivido tantos años
ni naciste antes que ellas.
22
»¿Has estado en los depósitos23
Yo los tengo guardados
para los tiempos de guerra
y para castigar a los malvados.
24
¿Sabes hacia dónde
se dirigen los relámpagos,
y a qué regiones de la tierra
viajan los vientos del este?
25
¿Sabes quién deja caer
las lluvias torrenciales,
26
y quién riega los desiertos,
donde nadie vive?
27
¿Quién riega los campos secos
y los convierte en verdes prados?
28
¿Quién produce la lluvia y el rocío?
29
29-30 ¡Dime de dónde salen
el hielo y la escarcha,
cuando el agua del mar profundo
se endurece como la roca!
30
31
31-32 »¿Puedes hacer que las estrellas32
33
¡Si no sabes gobernar la tierra,
cómo podrías gobernar el cielo!
34
»¿Puedes ordenar que llueva35
¿Puedes darle órdenes al rayo,
y hacer que te obedezca?
36
Dime quién les dio sabiduría
al gallo y a las otras aves.
37
Dime si eres capaz
de contar las nubes
y hacer que llueva
38
para humedecer la tierra
cuando ésta se reseca.
39
»Tú no consigues comida40
mientras duermen o descansan
en el fondo de sus cuevas.
41
Tú no alimentas a los cuervos,
cuando sus polluelos andan perdidos
y me piden de comer.
1
1-2 »¿Sabes cuándo nacen2
3
3-4 Al llegar el momento,
la madre se encorva en el bosque
y tiene a sus críos;
ellos crecen y se hacen fuertes,
y luego se van para no volver.
4
5
»Yo soy quien hizo libres6
yo soy quien les dio el desierto
para que vivan allí.
7
Son tan libres que no hacen caso
de los ruidos de la ciudad
ni de los gritos de los arrieros.
8
Y así, andan por los cerros
en busca de pastos verdes.
9
»¿Tú crees que un toro salvaje10
¿Tú crees que si lo amarras
podrás hacer que te siga,
y que no se aparte del surco
hasta que cultives tus campos?
11
¿Puedes confiar en su fuerza
y echar sobre sus lomos
todo el peso de tu trabajo?
12
¿Puedes hacer que el toro
junte todo tu grano
y lo lleve hasta el molino?
13
»El avestruz es muy alegre,14
pone sus huevos en la arena,
y allí los deja empollar;
15
¡no parece importarle
que una fiera los aplaste!
16
Maltrata a sus polluelos
como si no fueran suyos,
y no le importa que se pierdan.
17
Cuando yo repartí la sabiduría,
no le di su porción de inteligencia,
18
pero cuando extiende sus alas
es más veloz que cualquier caballo.
19
»¿Eres tú quien le dio al caballo20
¿Eres tú quien lo hace saltar
como si fuera un saltamontes,
y que asuste a la gente
con su orgulloso resoplido?
21
El caballo patea con furia
y se lanza hacia la llanura,
sintiéndose orgulloso de su fuerza.
22
No tiene miedo de nada,
sino que ataca de frente.
23
23-25 El ruido de las armas
resuena en sus oídos;
oye a lo lejos la trompeta,
y al oír las órdenes de ataque,
resopla y corre a todo galope
sin que nadie pueda detenerlo.
24
25
26
»¿Le enseñaste al halcón a volar27
¿Fuiste tú quien ordenó
que el águila remonte el vuelo
y haga su nido en las alturas?
28
El águila vive en las montañas;
pasa la noche entre las grietas.
29
Desde su lejano escondite
se lanza sobre su presa, y la mata.
30
Las águilas se juntan
alrededor de la presa,
y sus polluelos se ponen felices
cuando se beben la sangre.
1
1-2 »Yo soy el Dios todopoderoso;2
3
Y Job le respondió:4
4-5 «¿Qué podría responderte
si soy tan poca cosa?
Ya he hablado más de la cuenta,
y no voy a insistir.
Prefiero quedarme callado».
5
6
Pero Dios le respondió a Job desde la tempestad, y le dijo:7
«¡Vamos a ver qué tan valiente eres!
Ahora yo voy a hablar,
y tú me vas a escuchar.
8
»¿Tienes que acusarme de injusto9
¿Acaso tu voz y tu poder
se comparan a los míos?
10
Si así es, ¡demuéstralo!
11
No controles tu enojo;
¡humilla a los orgullosos!
12
Fíjate en esos malvados,
y aplástalos donde se encuentren;
13
¡envuélvelos y entiérralos
en la tumba más profunda!
14
Entonces tendré que admitir
que eres lo bastante poderoso
para alcanzar la victoria.
15
»Fíjate en el hipopótamo,16
Toda su fuerza se encuentra
en sus poderosos lomos.
17
Su rabo parece un árbol;
sus músculos son muy fuertes.
18
Sus huesos parecen de bronce;
sus piernas parecen de hierro.
19
Entre los animales que he creado,
él ocupa el primer lugar;
pero yo lo he creado y, si quiero,
puedo quitarle la vida.
20
Se alimenta de hierba del campo,
donde juegan los animales salvajes.
21
21-22 Se esconde entre los juncos,
y a la sombra de los árboles
se tiende a descansar.
22
23
Puede beberse un río entero;
¡podría tragarse el río Jordán!
24
¿Quién se le puede enfrentar?
¿Quién se atreve a capturarlo?
¿Quién puede perforarle la nariz?
1
»No puedes pescar un cocodrilo2
No puedes perforarle la quijada
ni atarle el hocico.
3
¡Un cocodrilo no va a rogarte
que le tengas compasión,
4
ni va a servirte como esclavo
por el resto de su vida!
5
Tampoco podrás jugar con él
como juegas con los pájaros,
y atarle una cuerda a una pata
para que jueguen tus hijas.
6
No se despedaza un cocodrilo
para venderlo en el mercado;
7
¡las lanzas no le atraviesan
la piel ni la cabeza!
8
Si quieres sujetarlo,
acabarás peleando con él,
y te arrepentirás de hacerlo.
9
No tiene caso que pienses
en llegar a dominarlo;
¡con sólo verlo, caerás desmayado!
10
Si nadie puede con él,
¿quién va a poder conmigo,
que soy el Dios todopoderoso?
11
¡Mío es todo lo que hay
debajo del cielo!
¿Quién me puede pedir cuentas?
12
12-13 »No olvides que el cocodrilo13
14
No hay quien se atreva
a abrirle el enorme hocico
para ver sus filosos colmillos.
15
15-17 Su cuerpo está cubierto
con hileras de pequeños escudos,
que ni el aire dejan pasar.
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17
18
Cuando el cocodrilo resopla,
sus ojos brillan más que el rayo
y que el sol del nuevo día;
19
de su hocico salen
chispas de lumbre y llamas de fuego;
20
20-21 lanza humo por la nariz
y fuego por la boca;
¡parece una olla puesta al fuego!
¡Un soplo suyo enciende la leña!
21
22
Es tan fuerte su cuello
que sólo de verlo da miedo;
23
la piel más blanda de su cuerpo
es impenetrable;
24
su pecho es firme como roca
y duro como piedra de molino.
25
Cuando el cocodrilo se sacude,
hasta los más poderosos
tiemblan y echan a correr.
26
26-29 No hay arma capaz de herirlo,
pues rompe el hierro como paja,
y el bronce como madera podrida;
las flechas no lo penetran,
y las piedras de las hondas
tan sólo le hacen cosquillas;
golpearlo con un martillo
es como golpearlo con una pluma.
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29
30
Cuando se arrastra por el lodo,
abre surcos como el arado;
31
cuando se lanza al fondo del lago,
el agua parece una olla hirviendo,
32
y a su paso va dejando
una estela blanca y brillante.
33
El cocodrilo a nadie le teme,
y no hay animal que se le parezca.
34
Desprecia a los poderosos,
pues es el rey de los monstruos».
1
Entonces Job le respondió a Dios:2
«Reconozco tu gran poder;
nadie puede impedirte
llevar a cabo tus planes.
3
Tú preguntas quién soy yo,
que siendo un ignorante
he puesto en duda tu sabiduría.
Reconozco que he dicho cosas
que no alcanzo a comprender,
cosas que son maravillosas
y que en realidad no conozco.
4
»Tú dijiste: “Ahora yo voy a hablar,5
»Lo que antes sabía de ti6
Así que retiro lo dicho,
y te ruego me perdones».
7
Después de haber hablado con Job, Dios se dirigió a Elifaz y le dijo: «Estoy muy enojado contigo y con tus dos amigos. Lo que han dicho ustedes de mí no es verdad; en cambio, es verdad lo que ha dicho Job.8 Así que ahora acompañen a Job, y quemen en mi honor siete toros y siete carneros, para que yo los perdone. Job me rogará por ustedes, y en atención a sus ruegos no los haré quedar en vergüenza. Pero reconozcan que, a diferencia de Job, lo que han dicho ustedes de mí no es verdad».
9
Entonces Elifaz, Bildad y Zofar fueron y cumplieron con lo que Dios les mandó hacer, y Dios atendió a los ruegos de Job.10
Después de que Job oró por sus amigos, Dios hizo que Job volviera a prosperar, y le devolvió el doble de lo que antes tenía.11 Todos sus hermanos y hermanas, y todos los que antes lo habían conocido, fueron a visitarlo y celebraron una gran fiesta. Lo animaron y lo consolaron por todas las tragedias que Dios le había enviado, y cada uno de ellos le regaló una moneda de plata y un anillo de oro.
12
En sus últimos años de vida, Job recibió de Dios más bendiciones que en los primeros, pues llegó a tener catorce mil ovejas, seis mil camellos, dos mil bueyes y mil burras;13 además, tuvo catorce hijos y tres hijas.
14 A la primera de ellas la llamó Paloma, a la segunda la llamó Jazmín, y a la tercera la llamó Azucena.
15 Estas tres hijas de Job eran las mujeres más hermosas del país, y tanto a ellas como a sus hermanos, Job les dejó una herencia.
16
Job vivió todavía ciento cuarenta años, y llegó a ver a sus hijos y nietos, hasta la cuarta generación.17 Luego de haber disfrutado de una larga vida, murió siendo ya muy anciano.