1 En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.
2 Desde el principio estaba con Dios.
3 Todas las cosas fueron hechas por él. Y nada de cuanto existe fue hecho sin él.
4 En él estaba la vida, y esa vida era la luz de los hombres.
5 La Luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.
6 Hubo un hombre enviado por Dios, llamado Juan.
7 Este vino de testigo, para dar testimonio de la Luz, para que todos creyesen por medio de él.
8 El no era la Luz, sino que vino para dar testimonio de la Luz.
9 Aquel Verbo era la Luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo.
10 En el mundo estaba, y aunque el mundo fue hecho por él, el mundo no lo reconoció.
11 Vino a lo que era suyo, y los suyos no lo recibieron.
12 Pero a todos los que lo recibieron, a los que creyeron en su Nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.
13 Estos nacieron, no de sangre, ni por el impulso de la carne, ni por el deseo de un varón, sino de Dios.
14 Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, lleno de gracia y de verdad. Y vimos su gloria, gloria que, como Hijo único, recibió del Padre.
15 Juan testificó de él, y lo proclamó diciendo: "Este es Aquel de quien dije: 'El que viene después de mí, es superior a mí; porque existía antes que yo"'.
16 Porque de su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia.
17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés, y la gracia y la verdad por medio de Jesucristo.
18 A Dios nadie lo vio jamás. El Hijo único, que es Dios, que está en el seno del Padre, él lo dio a conocer.
19 Cuando los judíos de Jerusalén enviaron sacerdotes y levitas, a preguntar a Juan: "¿Quién eres tú?", éste fue el testimonio de Juan:
20 El confesó, y no lo negó. Declaró: "Yo no soy el Cristo".
21 Le preguntaron: "¿Quién, pues? ¿Eres Elías?" Dijo: "No soy". "¿Eres el profeta?" Y respondió: "No".
22 Entonces le dijeron: "¿Quién eres, pues?, para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?"
23 Juan respondió con las palabras del profeta Isaías: "Yo soy la voz que clama en el desierto. Enderezad el camino del Señor".
24 Los que habían sido enviados eran fariseos.
25 Le preguntaron: "Si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta, ¿por qué bautizas?"
26 Juan respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está Aquel a quien vosotros no conocéis.
27 "Este es el que viene después de mí, de quien no soy digno de desatar la correa de su sandalia".
28 Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.
29 Al día siguiente, Juan vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: "¡Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!
30 "De éste dije: 'Después de mí viene un varón que es superior a mí, porque existía antes que yo'.
31 "Yo no lo conocía, pero yo vine a bautizar con agua, para que él fuera manifestado a Israel".
32 Y Juan testimonió diciendo: "Vi al Espíritu que descendió del cielo como paloma, y se posó sobre él.
33 "Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: 'Aquel sobre quien veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ése es el que bautizará con Espíritu Santo'.
34 "Yo lo vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios".
35 Al día siguiente Juan estaba otra vez con dos de sus discípulos.
36 Al ver a Jesús que pasaba, dijo: "¡Este es el Cordero de Dios!"
37 Al oírlo hablar así, los dos discípulos siguieron a Jesús.
38 Jesús miró hacia atrás, y al ver que lo seguían, les preguntó: "¿Qué buscáis?" Ellos respondieron: "Rabí -que significa Maestro-, ¿dónde te hospedas?"
39 Les dijo: "Venid y ved". Fueron, vieron dónde se hospedaba, y se quedaron con él aquel día, porque era como la hora décima (el atardecer).
40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús.
41 Este encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: "Hemos hallado al Mesías", esto es, el Cristo.
42 Y lo llevó a Jesús. Y al mirarlo, Jesús le dijo: "Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú serás llamado Cefas", que significa Pedro.
43 Al día siguiente, Jesús quiso ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: "Sígueme".
44 Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.
45 Felipe encontró a Natanael, y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien escribieron Moisés en la Ley, y también los Profetas, a Jesús, el hijo de José, de Nazaret".
46 Natanael preguntó: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?" Felipe le dijo: "Ven y ve".
47 Cuando Jesús vio que Natanael se le acercaba, dijo de él: "¡Ahí viene un verdadero israelita, en quien no hay engaño!"
48 Natanael le preguntó: "¿De dónde me conoces?" Respondió Jesús: "Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi".
49 Respondió Natanael: "¡Rabí! ¡Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel!"
50 Jesús respondió: "¿Crees porque te dije, te vi debajo de la higuera? ¡Cosas mayores que éstas verás!"
51 Y agregó: "Os aseguro: De aquí en adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre".
1 Al tercer día hubo una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús.
2 Y Jesús y sus discípulos fueron invitados también a la boda.
3 Y como faltó el vino, la madre de Jesús le dijo: "No tienen más vino".
4 Jesús respondió: "Mujer, ¿qué tengo que ver con eso? Aún no ha llegado mi hora".
5 Su madre dijo a los que servían: "Haced todo lo que os diga".
6 Allí había seis tinajas de piedra para agua, de las que usan los judíos para la purificación. En cada una cabían dos o tres cántaros (más de 50 lts).
7 Jesús les dijo: "Llenad estas tinajas de agua". Y las llenaron hasta arriba.
8 Después les dijo: "Sacad ahora, y llevadlo al maestresala". Y se lo llevaron.
9 Cuando el maestresala gustó el agua hecha vino, sin saber de dónde era -aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua-, el maestresala llamó al novio,
10 y le dijo: "Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando han bebido bien, sirve el inferior. Pero tú has guardado el buen vino hasta ahora".
11 Este milagro en Caná de Galilea, fue la primera señal que hizo Jesús. Así reveló su gloria, y sus discípulos creyeron en él.
12 Después de esto descendieron a Capernaum, él, su madre, sus hermanos y sus discípulos. Y estuvieron allí unos días.
13 Estaba cerca la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
14 Halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados.
15 Hizo un azote de cuerdas, y los echó a todos del templo, y a las ovejas y los bueyes. Y esparció el dinero de los cambistas, y volcó sus mesas.
16 Y a los que vendían palomas, dijo: "Quitad esto de aquí, y no hagáis un mercado de la casa de mi Padre".
17 Entonces sus discípulos se acordaron que está escrito: "El celo de tu casa me consumirá".
18 Los judíos le preguntaron: "¿Qué señal nos das de tu autoridad para hacer esto?"
19 Jesús respondió: "Destruid este templo, y en tres días lo levantaré".
20 Replicaron los judíos: "En 46 años fue edificado este templo, ¿y tú lo levantarás en tres días?"
21 Pero él hablaba del templo de su cuerpo.
22 Por eso, cuando Jesús resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto. Y creyeron en la Escritura, y en la palabra de Jesús.
23 Mientras estaba en Jerusalén en la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su Nombre, al ver las señales que hacía.
24 Pero Jesús no confiaba en ellos, porque conocía a todos.
25 No necesitaba que nadie le dijera nada acerca de los hombres, porque él sabía lo que hay en el hombre.
1 Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, príncipe de los judíos.
2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: "Rabí, sabemos que tú eres un maestro venido de Dios, porque nadie puede realizar estas señales que tú haces, si Dios no estuviera con él.
3 Jesús respondió: "Te aseguro: El que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios".
4 Nicodemo le preguntó: "¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede entrar otra vez en el seno de su madre, y nacer?"
5 Respondió Jesús: "Te aseguro: El que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6 "Lo que nace de la carne, es carne; y lo que nace del Espíritu, es espíritu.
7 "No te asombre que te haya dicho: 'Es necesario nacer de nuevo'.
8 "El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido. Pero no sabes de dónde viene, ni adónde va. Así es todo el que nace del Espíritu".
9 Nicodemo preguntó: "¿Cómo puede suceder esto?"
10 Respondió Jesús: "Tú eres maestro en Israel, ¿y no lo sabes?
11 "Te aseguro que hablamos lo que sabemos, y testificamos lo que hemos visto. Y aún así, no recibís nuestro testimonio.
12 "Si os he dicho cosas de la tierra, y no creéis, ¿cómo váis a creer si os dijera las celestiales?
13 "Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre que está en el cielo.
14 "Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
15 "para que todo el que crea en él, tenga vida eterna.
16 "Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él, no perezca, sino tenga vida eterna.
17 "Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
18 "El que cree en él, no es condenado. Pero el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el Nombre del único Hijo de Dios.
19 "Y ésta es la condenación: La Luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la Luz, porque sus obras eran malas.
20 "Todo el que obra el mal, aborrece la Luz y no viene a la Luz, para que no se descubran sus obras.
21 "Pero el que vive de acuerdo a la verdad, viene a la Luz, para que se manifieste que sus obras son hechas en Dios".
22 Después de esto, Jesús fue con sus discípulos a la región de Judea; se quedó allí con ellos, y bautizaba.
23 Juan también bautizaba en Enón, junto a Salim, porque había allí abundancia de agua; y venían y eran bautizados.
24 Porque Juan no había sido encarcelado aún.
25 Entonces hubo una discusión entre los discípulos de Juan y unos judíos acerca de la purificación.
26 Fueron a Juan, y le dijeron: "Rabí, el que estaba contigo del otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, está bautizando, y todos van a él".
27 Juan respondió: "El hombre no puede recibir nada que no le sea dado del cielo.
28 "Vosotros mismos sois testigos que dije: 'Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él'.
29 "El que tiene la novia es el novio. El amigo del novio, que asiste y lo oye, se alegra mucho al oír su voz. Así, mi gozo se ha cumplido.
30 "El tiene que crecer, y yo menguar.
31 "El que viene de arriba, está por encima de todos. El que es de la tierra, es terrenal, y habla cosas terrenales. El que viene del cielo está sobre todos.
32 "Y testifica lo que vio y oyó, y nadie recibe su testimonio.
33 "El que acepta su testimonio, certifica que Dios es veraz.
34 "Porque el enviado de Dios habla las Palabras de Dios. A él Dios le da el Espíritu sin medida.
35 "El Padre ama al Hijo, y entregó todas las cosas en su mano.
36 "El que cree en el Hijo tiene la vida eterna. Pero el que rehúsa obedecer al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él".
1 Cuando Jesús supo que los fariseos habían oído que él ganaba y bautizaba más discípulos que Juan
2 -aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos-,
3 salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.
4 Tenía que pasar por Samaria,
5 y llegó a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob había dado a su hijo José.
6 Allí estaba el pozo de Jacob. Y Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo. Era como la hora sexta (el mediodía).
7 Vino una mujer samaritana a sacar agua, y Jesús le dijo: "Dame de beber".
8 Porque sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimento.
9 Entonces la mujer samaritana le dijo: "¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy samaritana?" Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
10 Jesús respondió: "Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: 'Dame de beber', tú le pedirías a él, y él te daría agua viva".
11 La mujer contestó: "Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde tienes agua viva?
12 "¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y su ganado?"
13 Respondió Jesús: "El que bebe de esta agua, vuelve a tener sed.
14 "Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua, que brota para vida eterna".
15 La mujer le dijo: "Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed, ni venga aquí a sacarla".
16 Jesús le contestó: "Ve, llama a tu esposo, y ven acá".
17 Respondió la mujer: "No tengo esposo". Jesús replicó: "Bien has dicho: 'No tengo esposo'.
18 "Porque cinco maridos tuviste, y el que tienes ahora no es tu esposo. Esto has dicho con verdad".
19 La mujer respondió: "¡Señor! Veo que tú eres profeta.
20 "Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es donde se debe adorar".
21 Jesús declaró: "Mujer, créeme, la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
22 "Vosotros adoráis lo que no sabéis. Nosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvación viene de los judíos.
23 "Sin embargo, la hora viene, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ésos son los adoradores que el Padre busca.
24 "Dios es Espíritu. Y los que lo adoran, deben adorarlo en espíritu y en verdad".
25 La mujer le dijo: "Sé que el Mesías, llamado el Cristo, ha de venir. Cuando él venga nos explicará todas las cosas".
26 Jesús declaró: "Yo Soy, el que habla contigo".
27 En eso llegaron sus discípulos, y se sorprendieron de que hablara con una mujer. Pero ninguno le preguntó: "¿Qué quieres? o ¿Qué hablas con ella?"
28 Entonces la mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad, y dijo a los hombres:
29 "¡Venid a ver a un hombre que me dijo todo cuanto hice! ¿No será el Cristo?"
30 Entonces salieron de la ciudad, y fueron adonde estaba él.
31 Entretanto los discípulos le rogaban: "Rabí, come".
32 Pero él les dijo: "Tengo para comer un manjar que vosotros no conocéis".
33 Entonces los discípulos se decían unos a otros: "¿Le habrá traído alguien de comer?"
34 Jesús les dijo: "Mi comida es hacer la voluntad del que me envió, y acabar su obra.
35 "¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses hasta la siega? Yo os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos. Ya están blancos para la siega.
36 "Aun ahora, el segador recibe su salario, y allega fruto para vida eterna, para que tanto el sembrador como el segador, se alegren.
37 "Porque en esto es verdad el dicho: 'Uno siembra, y otro siega'.
38 "Yo os envié a segar lo que vosotros no labrasteis. Otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores".
39 Y muchos samaritanos de esa ciudad creyeron en él por el testimonio de la mujer, que decía: "Me dijo todo lo que hice".
40 Así, cuando los samaritanos fueron a él, le rogaron que se quedara allí. Y se quedó dos días.
41 Y muchos más creyeron por la palabra de él.
42 Y decían a la mujer: "Ya no creemos sólo por tu palabra, sino porque nosotros mismos le hemos oído, y sabemos que en verdad éste es el Salvador del mundo".
43 Dos días después, Jesús salió de allí, y se fue a Galilea.
44 Porque él mismo había dado testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra.
45 Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron, pues habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén en el día de la fiesta, porque también ellos habían ido a la fiesta.
46 Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
47 Cuando ese oficial oyó que Jesús había vuelto de Judea a Galilea, fue a verlo, y le rogó que fuera a sanar a su hijo, que estaba por morir.
48 Entonces Jesús le dijo: "Si no veis señales y milagros no creéis".
49 El oficial del rey le rogó: "Señor, desciende antes que mi hijo muera".
50 Jesús le dijo: "Ve. Tu hijo vive". Y el hombre creyó a la Palabra de Jesús, y se fue.
51 Cuando regresaba, sus siervos salieron a recibirlo, y le dieron la noticia: "Tu hijo vive".
52 El les preguntó a qué hora había empezado a mejorar. Respondieron: "Ayer a las siete lo dejó la fiebre" (una de la tarde).
53 Entonces el padre entendió que ésa fue la hora exacta en que Jesús le había dicho: "Tu hijo vive". Y creyó él, con toda su casa.
54 Esta fue una segunda señal que hizo Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.
1 Después, en un día de fiesta de los judíos, subió Jesús a Jerusalén.
2 Hay en Jerusalén cerca de la puerta de las Ovejas, un estanque que en hebreo se llama Betesda, que tiene cinco pórticos.
3 En esos pórticos yacía multitud de enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos [que esperaban el movimiento del agua.
4 [Porque un ángel descendía cada cierto tiempo al estanque, y revolvía el agua. Y el que descendía primero al estanque, después del movimiento del agua, quedaba sanado de cualquier enfermedad que tuviese].
5 Se encontraba allí un hombre que hacía 38 años que estaba enfermo.
6 Cuando Jesús lo vio acostado, y sabiendo que hacía mucho tiempo que estaba así, le preguntó: "¿Quieres ser sano?"
7 "Señor -respondió el enfermo-, no tengo quien me introduzca en el estanque cuando se agita el agua, porque entre tanto que voy, otro desciende antes que yo".
8 Jesús le dijo: "¡Levántate! Toma tu camilla, y anda".
9 En el acto ese hombre quedó sano. Tomó su camilla, y se fue. Y aquel día era sábado.
10 Entonces los judíos decían al que había sido sanado: "Es sábado. No te es permitido llevar tu camilla".
11 El respondió: "El que me sanó, él mismo me dijo: 'Toma tu camilla, y vete'".
12 Entonces le preguntaron: "¿,Quién te dijo: 'Toma tu camilla Y vete?'".
13 Y el que había sido sanado, no sabía quién era; porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en ese lugar.
14 Después Jesús lo halló en el templo, y le dijo: "Mira que has sido sanado. No peques más, para que no te venga algo peor".
15 El hombre fue, y avisó a los judíos, que Jesús era el que lo había sanado.
16 Por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarlo, porque hacía estas cosas en sábado.
17 Jesús respondió: "Mi Padre siempre está en su obra, y yo también".
18 Entonces, tanto más procuraban los judíos matarlo, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.
19 Entonces Jesús respondió: "Os aseguro que el Hijo no puede hacer nada de sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, eso también el Hijo.
20 "Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace. Y mayores obras que éstas le mostrará, para que vosotros os admiréis.
21 "Porque como el Padre resucita a los muertos, y les da vida; así también el Hijo da vida a los que quiere.
22 "Además, el Padre a nadie juzga, sino que confió todo el juicio al Hijo;
23 "para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
24 "Os aseguro: El que oye mi Palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, sino que pasó de muerte a vida.
25 "Os aseguro: Viene la hora, y ahora es, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios. Y los que la oigan vivirán.
26 "Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también dio al Hijo que tenga vida en sí mismo.
27 "Además, le dio autoridad de hacer juicio, porque es el Hijo del Hombre.
28 "No os maravilléis de esto, porque vendrá la hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz.
29 "Y los que hicieron bien, resucitarán para vivir, pero los que hicieron el mal, resucitarán para ser condenados.
30 "De mí mismo nada puedo hacer. Como oigo, así juzgo. Y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
31 "Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido.
32 "El que da testimonio de mí es otro. Y sé que el testimonio que da de mí, es válido.
33 "Vosotros enviasteis a preguntar a Juan, y él dio testimonio de la verdad.
34 "Pero, yo no busco el testimonio de un hombre; sino que digo esto, para que vosotros seáis salvos.
35 "El era una lámpara que ardía y alumbraba. Y vosotros quisisteis recrearos por un momento a su luz.
36 "Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan. Las mismas obras que el Padre me encomendó realizar, esas mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me envió.
37 Y también el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su rostro,
38 "ni tenéis su Palabra permanente en vosotros; porque no creéis al que él envió.
39 "Escudriñad las Escrituras, ya que pensáis tener en ellas la vida eterna. Ellas son las que dan testimonio de mí.
40 "Sin embargo, no queréis venir a mí, para que tengáis vida.
41 "Yo no acepto gloria de los hombres.
42 "Pero yo os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros.
43 "Yo vine en nombre de mi Padre, y no me recibís. Si otro viniera en su propio nombre, a ése recibiríais.
44 "¿Cómo podréis creer, si sólo buscáis las alabanzas los unos de los otros, y no buscáis la alabanza que viene sólo de Dios?
45 "No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre. Hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.
46 "Porque si vosotros creyeseis a Moisés, me creeríais a mí; porque él escribió de mí.
47 "Pero si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis Palabras?"
1 Después de esto, Jesús se fue al otro lado del mar de Galilea, a Tiberias.
2 Y lo seguía una gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos.
3 Entonces Jesús subió a un monte, y se sentó allí con sus discípulos.
4 Estaba cerca la fiesta judía de la Pascua.
5 Cuando Jesús alzó los ojos, y vio la gran multitud que había venido a él, preguntó a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para toda esta gente?"
6 Pero decía esto para probarlo, porque él sabía lo que estaba por hacer.
7 Felipe respondió: "Doscientos denarios de pan no bastarán, para dar un poco a cada uno".
8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:
9 "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, ¿pero qué es esto entre tantos?"
10 Jesús contestó: "Haced recostar a la gente". Había mucha hierba en aquel lugar, y se recostaron como cinco mil hombres.
11 Entonces Jesús tomó esos panes, dio gracias, y repartió a los discípulos, y éstos a los que estaban recostados. Lo mismo hizo con los pescados. Y cada uno se sirvió cuanto quiso.
12 Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: "Juntad los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada".
13 Juntaron, y llenaron doce cestas de pedazos sobrantes de los cinco panes de cebada.
14 Entonces, al ver esa milagrosa señal que Jesús había hecho, esos hombres dijeron: "Realmente éste es el profeta que había de venir al mundo".
15 Como Jesús entendió que iban a venir para arrebatarlo a la fuerza y proclamarlo rey, volvió a retirarse al monte él solo.
16 Al atardecer los discípulos descendieron al mar.
17 Entraron en una barca, y fueron cruzando el mar hacia Capernaum. Ya había oscurecido, y Jesús no había ido a ellos.
18 Y el mar se encrespó por el gran viento que soplaba.
19 Cuando habían remado como 25 ó 30 estadios, (5 a 6 kms), vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca. Y tuvieron miedo.
20 Pero él les dijo: "¡Soy yo! ¡No temáis!"
21 Entonces ellos con gusto lo recibieron en la barca. Y en seguida llegaron adonde iban.
22 Al día siguiente, la gente que había quedado del otro lado del mar vio que no había habido allí más que una sola navecilla, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en ella, sino que ellos se habían ido solos.
23 Pero arribaron otras barcas de Tiberias, cerca de donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias.
24 Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, entraron en las barcas y fueron a Capernaum en busca de Jesús.
25 Cuando lo encontraron del otro lado del mar, le dijeron: "Rabí, ¿cuándo llegaste acá?"
26 Jesús respondió: "Os aseguro que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.
27 "Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, que el Hijo del Hombre os dará. Sobre él el Padre Dios colocó su sello de aprobación".
28 Entonces le preguntaron: "¿Qué haremos para realizar las obras de Dios?"
29 Respondió Jesús: "Esta es la obra de Dios, que creáis en Aquel a quien él envió".
30 Le dijeron entonces: "¿Qué señal haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?
31 "Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: 'Pan del cielo les dio a comer'".
32 Jesús les dijo: "Os aseguro: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo, sino que es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo.
33 "Porque el pan de Dios es aquel que desciende del cielo y da vida al mundo".
34 Le dijeron: "Señor, danos siempre ese pan".
35 Entonces Jesús declaró: "Yo Soy el pan de vida. El que viene a mí, nunca tendrá hambre, el que cree en mí, no tendrá sed jamás.
36 "Pero os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.
37 "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí. Y al que viene a mí, nunca lo echo fuera.
38 "Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
39 "Y ésta es la voluntad del que me envió: Que yo no pierda ninguno de los que él me dio, sino que los resucite en el día final.
40 "Porque ésta es la voluntad de mi Padre: Que todo el que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo lo resucite en el último día".
41 Entonces los judíos murmuraron contra él, porque había dicho: "Yo Soy el pan que descendí del cielo".
42 Y decían: "¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir: 'Descendí del cielo?'".
43 Jesús respondió: "No murmuréis entre vosotros.
44 "Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no lo atrajera. Y yo lo resucitaré en el día final.
45 "Escrito está en los profetas: 'Todos serán enseñados por Dios'. Así, todo el que oye, y aprende del Padre, viene a mí.
46 "No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, ése ha visto al Padre.
47 "Os aseguro: El que cree, tiene vida eterna.
48 "Yo Soy el pan de vida.
49 "Vuestros padres comieron el maná en el desierto, sin embargo murieron.
50 "Este es el pan que desciende del cielo, para que quien coma de él, no muera.
51 "Yo Soy el pan vivo que descendió del cielo. El que come de este pan, vivirá para siempre. El pan que daré por la vida del mundo es mi carne".
52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: "¿Cómo puede este hombre darnos a comer su carne?"
53 Jesús les dijo: "Os aseguro: A menos que comáis la carne del Hijo del Hombre, y bebáis su sangre, no tendréis vida en vosotros.
54 "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna. Y yo lo resucitaré en el último día.
55 "Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
56 "El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.
57 "Así como el Padre viviente me envió, y yo vivo por el Padre, así el que me come, también vivirá por mí.
58 "Este es el pan que descendió del cielo. No como el que comieron vuestros padres, y murieron. El que come de este pan, vivirá eternamente".
59 Esto dijo Jesús, enseñando en la sinagoga de Capernaum.
60 Al oírlo, muchos de sus discípulos dijeron: "Este lenguaje es duro. ¿Quién lo puede aceptar?"
61 Sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto os ofende?
62 "¿Qué pasaría si vierais al Hijo del Hombre que sube adonde estaba antes?
63 "El Espíritu es el que da vida, la carne nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.
64 "Pero algunos de vosotros no creen". Porque desde el principio Jesús sabía quiénes no creían, y quién lo iba a entregar.
65 Y agregó: "Por eso os dije que ninguno puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".
66 Desde entonces, muchos de sus discípulos lo dejaron, y ya no andaban con él.
67 Dijo entonces Jesús a los doce: "¿Queréis iros vosotros también?"
68 Simón Pedro respondió: "Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna.
69 "Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Santo de Dios".
70 Jesús le respondió: "¿No os elegí yo a vosotros doce, y sin embargo, uno de vosotros es un diablo?"
71 Se refería a Judas Iscariote, hijo de Simón, que lo iba a entregar, aunque era uno de los doce.
1 Después de esto, Jesús anduvo por Galilea. No quería andar por Judea, porque los judíos procuraban matarlo.
2 Estaba cerca la fiesta judía de las cabañas,
3 y sus hermanos le dijeron: "Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos de allá vean las obras que haces.
4 "Porque el que quiere darse a conocer, no actúa en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo".
5 Porque ni aun sus hermanos creían en él.
6 Entonces Jesús les dijo: "Mi tiempo aún no ha llegado. Vuestro tiempo siempre está presto.
7 "El mundo no puede aborreceros a vosotros. A mí me aborrece, porque yo testifico que sus obras son malas.
8 "Subid vosotros a esta fiesta. Yo no subo todavía, porque mi tiempo no se ha cumplido aún".
9 Dicho esto, se quedó en Galilea.
10 Pero después que sus hermanos subieron, él también subió a la fiesta, no abiertamente, sino en secreto.
11 Los judíos lo buscaban en la fiesta, Y decían: "¿Dónde estará?"
12 La gente hablaba mucho de él entre la multitud. Unos decían: "Es bueno", y otros decían: "No, sino que engaña a la gente".
13 Pero ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo a los judíos.
14 A mediados de la fiesta, Jesús subió al templo, y empezó a enseñar.
15 Y los judíos se maravillaban, y decían: "¿Cómo sabe de letras, sin haber estudiado?"
16 Jesús respondió: "Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.
17 "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.
18 "El que habla por su cuenta busca su propia gloria. Pero el que busca la gloria del que lo envió, ése es veraz, y no hay injusticia en él.
19 "¿No os dio Moisés la Ley? Y ninguno de vosotros la cumple. ¿Por qué me procuráis matar?"
20 Respondió la gente: "¡Demonio tienes! ¿Quién te quiere matar?"
21 Jesús respondió: "Una obra hice, y todos os maravilláis.
22 "Moisés os dio la circuncisión -aunque no es de Moisés, sino de los patriarcas-, y vosotros circuncidáis a un niño en sábado.
23 "Si en sábado se circuncida a un niño para no quebrantar la Ley de Moisés, ¿os enojáis conmigo porque en sábado sané a todo un hombre?
24 "No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio". ¿Será éste el Cristo?
25 Decían entonces algunos de Jerusalén: "¿No es éste el hombre a quien buscan para matarlo?
26 "Aquí habla públicamente, y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido los gobernantes que éste es realmente el Cristo?
27 "Aunque este hombre sabemos de dónde es. Mientras que cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde sea".
28 Entonces Jesús, enseñando en el templo, alzó la voz y dijo: "A mí me conocéis, y sabéis de dónde soy. Sin embargo, no he venido de mí mismo. El que me envió, a quien vosotros no conocéis, es veraz.
29 "Yo lo conozco, porque de él procedo, y él me envió".
30 Entonces procuraron prenderlo. Pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.
31 Con todo, muchos de la multitud creyeron en él, y decían: "Cuando venga el Cristo, ¿acaso hará más señales que este hombre?"
32 Los fariseos oyeron que la gente rumoreaba estas cosas de él. Entonces los principales sacerdotes y los fariseos enviaron servidores que lo prendiesen.
33 Jesús dijo: "Aún estaré con vosotros un poco de tiempo más. Después me iré al que me envió.
34 "Me buscaréis, y no me hallaréis. Adonde yo esté, vosotros no podréis ir".
35 Entonces los judíos dijeron entre sí: "¿A dónde se irá para que no lo hallemos? ¿Se ha de ir a los dispersos entre los griegos, a enseñar a los griegos?
36 "¿Qué significa eso que dijo: 'Me buscaréis, y no me hallaréis. Adonde yo esté, vosotros no podréis ir'?"
37 En el último día grande de la fiesta, Jesús se puso de pie, y proclamó: "¡Si alguno tiene sed, venga a mí y beba!
38 "Como dice la Escritura, el que cree en mí, ríos de agua viva brotarán de su corazón".
39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él. Pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido glorificado aún.
40 Al oír sus palabras, dijeron: "¡Realmente éste es el Profeta!"
41 Otros decían: "Este es el Cristo". Pero otros decían: "¿De Galilea ha de venir el Cristo?
42 "¿No dice la Escritura que el Cristo vendrá del linaje de David, de la aldea de Belén, de donde era David?"
43 Así, había disensión entre la gente acerca de él.
44 Algunos quisieron prenderlo, pero ninguno le echó mano.
45 Los guardas volvieron a los principales sacerdotes y a los fariseos. Y ellos les preguntaron: "¿Por qué no lo trajisteis?"
46 Los guardas respondieron: "Jamás hombre alguno habló como este hombre".
47 Entonces los fariseos replicaron: "¿También vosotros habéis sido engañados?
48 "¿Ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos?
49 "Pero esta gente que no conoce la Ley, son malditos".
50 Entonces, Nicodemo, el que había ido a él de noche, y que era uno de ellos, les dijo:
51 "¿Juzga nuestra Ley a un hombre, sin oírlo primero, y sin entender lo que ha hecho?"
52 Le respondieron: "¿Eres tú también galileo? Indaga y verás que de Galilea nunca se levantó profeta".
53 [Entonces se fue cada uno a su casa.]
1 [Jesús se fue al monte de los Olivos,
2 [y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él. Y él se sentó a enseñar.
3 [Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer tomada en adulterio. Y poniéndola en medio,
4 [le dijeron: "Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo acto del adulterio.
5 [En la Ley, Moisés nos mandó apedrear a estas mujeres. ¿Qué dices tú?"
6 [Decían esto para tenderle un lazo, y poder acusarlo. Pero Jesús se inclinó, y empezó a escribir en el suelo con su dedo.
7 [Y como insistían en preguntarle, se enderezó, y les dijo: "El que de vosotros esté sin pecado, tire la primera piedra".
8 [Y volvió a inclinarse hacia el suelo y a escribir en la tierra.
9 [Al oír esta palabra, acusados por su conciencia, salieron uno a uno, empezando desde los más ancianos. Y quedó solo Jesús, y la mujer ante él.
10 [Entonces Jesús se enderezó, y le dijo: "Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?"
11 [Ella contestó: "Ninguno, Señor". Entonces Jesús le dijo: "Ni yo te condeno. Vete, y desde ahora no peques más"].
12 Otra vez Jesús les dijo: "Yo Soy la luz del mundo. El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida".
13 Entonces los fariseos le dijeron: "Tú das testimonio de ti mismo. Tu testimonio no es válido".
14 Respondió Jesús: "Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y adónde voy. Pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni adónde voy.
15 "Vosotros juzgáis según la carne, pero yo no juzgo a nadie.
16 "Y si yo juzgo, mi juicio es válido, porque no soy solo, sino yo y el Padre que me envió.
17 "En vuestra Ley está escrito que el testimonio de dos hombres es válido.
18 "Yo Soy el que doy testimonio de mí mismo, y el que me envió, el Padre da testimonio de mí".
19 Le dijeron: "¿Dónde está tu Padre?" Respondió Jesús: "No me conocéis a mí, ni a mi Padre. Si me conocieseis a mí, conoceríais también a mi Padre".
20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo. Y nadie lo prendió, porque aún no había llegado su hora.
21 Jesús les dijo: "Yo me voy. Me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis. Adonde yo voy, vosotros no podéis ir".
22 Decían los judíos: "¿Se ha de matar a sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis ir?"
23 Jesús agregó: "Vosotros sois de abajo, Yo Soy de arriba. Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.
24 "Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que YO SOY, en vuestros pecados moriréis".
25 Le dijeron: "¿Tú quién eres?" Entonces Jesús respondió: "Lo que os dije desde el principio.
26 "Muchas cosas tengo que decir enjuicio contra vosotros. Pero el que me envió, es veraz. Y yo, lo que he oído de él, eso hablo en el mundo".
27 Pero no entendieron que él les hablaba del Padre.
28 Jesús agregó: "Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces sabréis que YO SOY, y que nada hago por mí mismo; sino que hablo como el Padre me enseñó.
29 "Porque el que me envió está conmigo. El Padre no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él agrada".
30 Al hablar así, muchos creyeron en él.
31 Decía Jesús a los judíos que habían creído en él: "Si vosotros permanecéis en mi palabra, sois realmente mis discípulos.
32 "Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará".
33 Respondieron: "Descendientes de Abrahán somos, y jamás hemos sido esclavos. ¿Cómo dices: 'Seréis libres'?"
34 Jesús respondió: "Os aseguro que todo el que comete pecado, es esclavo del pecado.
35 "Y el esclavo no queda en casa para siempre, el hijo queda para siempre.
36 "Así, si el Hijo os liberta, seréis realmente libres.
37 "Sé que sois descendientes de Abrahán. Sin embargo, procuráis matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros.
38 "Yo hablo lo que he visto cerca del Padre, y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre".
39 Respondieron: "Nuestro padre es Abrahán". Jesús les dijo: "Si fuerais hijos de Abrahán haríais las obras de Abrahán.
40 "Pero ahora procuráis matarme, a mí que os he hablado la verdad que oí de Dios. Abrahán no hizo eso.
41 "Vosotros hacéis las obras de vuestro padre". Entonces le dijeron: "Nosotros no somos nacidos de fornicación. Tenemos un Padre, que es Dios".
42 Entonces Jesús replicó: "Si vuestro padre fuera Dios, me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido. No he venido de mí mismo, sino que él me envió.
43 "¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? Porque no podéis oír mi palabra.
44 "Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. El ha sido homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de lo que él mismo es; porque es mentiroso y padre de mentira.
45 "Pero como yo digo la verdad, no me creéis.
46 "¿Quién de vosotros me halla culpable de pecado? Y si digo la verdad, ¿por qué no me creéis?
47 "El que es de Dios, oye las Palabras de Dios. Por eso no las oís vosotros, porque no sois de Dios".
48 Respondieron entonces los judíos: "¿No decimos bien que tú eres samaritano, y tienes demonio?"
49 Jesús replicó: "Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre, pero vosotros me deshonráis.
50 "Yo no busco mi gloria. Hay quien la busca, y juzga.
51 "Os aseguro, el que guarda mi Palabra, nunca verá la muerte eterna.
52 Entonces los judíos le dijeron: "Ahora conocemos que tienes demonio. Abrahán y los profetas murieron, y tú dices: 'El que guarda mi Palabra, no gustará la muerte eterna'.
53 "¿Eres tú mayor que nuestro padre Abrahán que murió? Y los profetas murieron. ¿Quién te haces a ti mismo?"
54 Jesús respondió: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.
55 "Aunque vosotros no lo conocéis, yo lo conozco. Si dijera que no lo conozco, sería mentiroso como vosotros. Pero yo lo conozco, y guardo su Palabra.
56 "Abrahán vuestro padre se gozó de ver mi día. Lo vio, y se gozó".
57 Entonces le dijeron: "Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?"
58 Jesús les dijo: "Os aseguro: Antes que Abrahán existiera, Yo Soy".
59 Entonces tomaron piedras para apedrearlo. Pero Jesús se encubrió, y salió del templo.
1 Al pasar Jesús vio a un ciego de nacimiento.
2 Y sus discípulos le preguntaron: "Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?"
3 Jesús respondió: "Ni éste pecó, ni sus padres, sino que sucedió para que las obras de Dios se manifiesten en él.
4 "Tengo que hacer las obras del que me envió, mientras es de día. La noche viene, cuando nadie puede obrar.
5 "Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo".
6 Dicho esto, Jesús escupió en tierra, hizo lodo con la saliva, y con el lodo untó los ojos del ciego.
7 Y le dijo: "Ve, lávate en el estanque de Siloé" -que significa enviado-. Y el ciego fue, se lavó, y regresó viendo.
8 Entonces los vecinos y los que antes lo habían visto que era ciego, decían: "¿No es éste el que se sentaba a mendigar?"
9 Unos decían: "Es él". Y otros: "A él se parece". Y él decía: "Yo soy".
10 Entonces le preguntaron: "¿Cómo te fueron abiertos los ojos?"
11 El respondió: "El hombre que se llama Jesús, hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: 'Ve al Siloé, y lávate'. Fui, me lavé, y recibí la vista".
12 Le preguntaron: "¿Dónde está ese hombre?" El dijo: "No sé".
13 Entonces llevaron al que había sido ciego, ante los fariseos,
14 porque era sábado cuando Jesús había hecho lodo, y le había abierto los ojos.
15 Los fariseos le volvieron a preguntar de qué manera había recibido la vista. Y él respondió: "Me puso lodo sobre los ojos, me lavé, y veo"
16 Entonces algunos fariseos decían: "Este hombre no es de Dios, porque no guarda el sábado". Otros decían: "¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?" Y había disensión entre ellos.
17 Entonces volvieron a preguntar al que había sido ciego: "¿Tú qué dices del que te abrió los ojos?" El respondió: " ¡Que es un profeta!"
18 Pero los judíos no creyeron al que había sido ciego, y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres.
19 Y les preguntaron: "¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo ve ahora?"
20 Sus padres respondieron: "Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego.
21 "Pero cómo ve ahora, no sabemos. Quién le abrió los ojos, tampoco sabemos. El tiene edad, preguntadle a él. El hablará por sí".
22 Sus padres respondieron así por miedo a los judíos, que habían resuelto que si alguno reconocía que Jesús era el Mesías, fuese echado de la sinagoga.
23 Por eso dijeron sus padres: "Edad tiene, preguntadle a él".
24 Volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: "Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador".
25 Entonces él respondió: "Si es pecador, no lo sé. Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo".
26 Volvieron a preguntarle: "¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?"
27 Respondió: "Ya os dije, y no habéis entendido. ¿Por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis vosotros también haceros sus discípulos?"
28 Entonces los fariseos lo insultaron, y le dijeron: "¡Tú eres su discípulo! Pero nosotros somos discípulos de Moisés.
29 "Nosotros sabemos que Dios habló a Moisés. Pero éste, no sabemos de dónde es".
30 Respondió aquel hombre: "Esto es asombroso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos.
31 "Sabemos que Dios no oye a los pecadores. Pero si alguno venera a Dios, y hace su voluntad, a éste oye.
32 "Nunca se ha oído que alguno abriera los ojos de un ciego de nacimiento.
33 "Si éste hombre no fuera de Dios, no podría hacer nada".
34 Ellos replicaron: "En pecado eres nacido todo, ¿y nos quieres enseñar a nosotros?" Y lo expulsaron.
35 Jesús oyó que lo habían expulsado, y hallándolo, le dijo: "¿Crees tú en el Hijo de Dios?"
36 "¿Quién es, Señor, para que crea en él?"
37 Jesús le dijo: "Lo has visto. Es el que habla contigo".
38 Y él respondió: "¡Creo, Señor!" Y lo adoró.
39 Entonces Jesús dijo: "Para juicio he venido a este mundo; para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados".
40 Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto, y le preguntaron: "¿Somos nosotros también ciegos?"
41 Respondió Jesús: "Si fuerais ciegos, no tendríais pecado. Pero ahora que decís: 'Vemos', vuestro pecado permanece".
1 Entonces Jesús dijo: "Os aseguro: El que no entra en el redil de las ovejas por la puerta, sino que sube por otra parte, es ladrón y asaltante.
2 "Pero el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.
3 "A éste el portero le abre, y las ovejas reconocen su voz. Llama a sus ovejas por nombre, y las saca del redil.
4 "Y cuando ha sacado fuera todas las que le pertenecen, va delante de ellas. Y las ovejas lo siguen, porque reconocen su voz.
5 "Pero no siguen al extraño, antes huyen de él, porque no conocen la voz del extraño".
6 Esta comparación hizo Jesús; pero ellos no entendieron lo que les decía.
7 Jesús volvió a decirles: "Os aseguro: Yo Soy la puerta de las ovejas.
8 "Todos los que vinieron antes de mí, son ladrones y asaltantes, y las ovejas no los oyeron.
9 "Yo Soy la puerta. El que entre por medio de mí, será salvo. Entrará, saldrá, y hallará pastos.
10 "El ladrón no viene sino a hurtar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
11 "Yo Soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.
12 "Pero el asalariado, que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y abandona las ovejas y huye. Y el lobo las arrebata y las esparce.
13 "El asalariado huye, porque es mercenario, y no le importan las ovejas.
14 "Yo Soy el buen pastor. Conozco mis ovejas, y las mías me conocen.
15 "Así como el Padre me conoce, yo conozco al Padre. Además, doy mi vida por las ovejas.
16 "También tengo otras ovejas que no son de este redil. A ésas también tengo que traer. Ellas también oirán mi voz. Y habrá un rebaño y un pastor.
17 "Por eso me ama el Padre, porque yo doy mi vida, para volverla a tomar.
18 "Nadie me la quita, sino que yo la doy de mí mismo. Tengo poder para darla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandato recibí de mi Padre".
19 De nuevo hubo disensión entre los judíos por estas palabras.
20 Muchos decían: "Demonio tiene, está fuera de sí, ¿para qué lo escucháis?"
21 Decían otros: "Esas palabras no son de un endemoniado. Acaso, ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos?"
22 Era invierno, y en Jerusalén estaban celebrando la fiesta de la dedicación del templo.
23 Jesús andaba en el templo, por el pórtico de Salomón.
24 Entonces lo rodearon los judíos para preguntarle: "¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente".
25 Respondió Jesús: "Os lo he dicho, y no creéis. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, testifican de mí.
26 "Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas.
27 "Mis ovejas oyen mi voz, yo las conozco, y me siguen.
28 "Yo les doy vida eterna, y jamás perecerán, ni nadie las arrebatará de mi mano.
29 "Mi Padre que me las dio, es mayor que todos. Nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
30 "Yo y el Padre somos uno".
31 Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearlo.
32 Jesús les preguntó: "Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por cuál de ellas me apedreáis?"
33 Respondieron los judíos: "No queremos apedrearte por buena obra, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios".
34 Respondió Jesús: "¿No está escrito en vuestra Ley: 'Yo dije, dioses sois'?
35 "Si llamó 'dioses' a aquellos a quienes dirigió la Palabra de Dios -y la Escritura no se puede anular-,
36 "a quien el Padre santificó y envió al mundo, ¿vosotros decís: 'Tú blasfemas', porque dije: 'Yo Soy el Hijo de Dios'?
37 "Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis.
38 "Pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras; para que conozcáis y entendáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre".
39 Otra vez procuraron prenderlo, pero él escapó de sus manos,
40 y se volvió al otro lado del Jordán, donde al principio Juan había estado bautizando; y se quedó allí.
41 Muchos venían a él, y decían: "Aunque Juan no realizó ninguna señal, todo lo que Juan dijo de este hombre, era verdad".
42 Y allí muchos creyeron en él.
1 Entonces se enfermó un hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta.
2 María, hermana de Lázaro el enfermo, era la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó sus pies con sus cabellos.
3 Enviaron, pues, sus hermanas a decir a Jesús: "Señor, aquel a quien amas está enfermo".
4 Al oírlo, Jesús dijo: "Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella".
5 Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.
6 Sin embargo, cuando oyó que Lázaro estaba enfermo, se quedó dos días más en aquel lugar.
7 Después dijo a sus discípulos: "Volvamos a Judea".
8 Los discípulos le dijeron: "Maestro, hace poco los judíos procuraban apedrearte, ¿y vuelves allá?"
9 Respondió Jesús: "¿No tiene el día doce horas? El que camina de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.
10 "Pero el que camina de noche, tropieza, porque no hay luz en él".
11 Después agregó: "Nuestro amigo Lázaro se ha dormido, pero voy a despertarlo del sueño".
12 Entonces sus discípulos dijeron: "Señor, si se ha dormido, sanará".
13 Pero esto decía Jesús de la muerte de Lázaro, y ellos pensaron que hablaba del reposo del sueño.
14 Entonces Jesús les dijo claramente: "Lázaro ha muerto.
15 "Y me alegro por vosotros, que yo no haya estado allá, para que creáis. Vamos allá".
16 Entonces Tomás, llamado Gemelo, dijo a sus condiscípulos: "Vamos también nosotros a morir con él".
17 Cuando Jesús llegó, halló que hacía cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.
18 Betania estaba cerca de Jerusalén, unos quince estadios (unos 3 kms).
19 Muchos judíos habían venido a consolar a Marta y a María por su hermano.
20 Cuando Marta oyó que Jesús venía, salió a encontrarlo. Pero María se quedó en casa.
21 Y Marta dijo a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
22 "Pero también sé que aún ahora, Dios te dará todo lo que le pidas".
23 Jesús respondió: "Tu hermano resucitará".
24 Marta le dijo: "Yo sé que resucitará en la resurrección, en el último día".
25 Jesús respondió: "Yo Soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá.
26 "Todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?"
27 Ella contestó: "Sí, Señor. Yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que iba a venir al mundo".
28 Dicho esto, Marta fue y llamó a su hermana María, y le dijo en secreto: "El Maestro está aquí, y te llama".
29 Cuando ella lo oyó, se levantó de prisa y fue a él.
30 Porque Jesús no había entrado aún en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado.
31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella consolándola, al ver que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron pensando que iba al sepulcro a llorar allá.
32 Pero María llegó donde estaba Jesús, y al verlo, se postró a sus pies, y le dijo: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto".
33 Jesús entonces, al ver que María y los judíos que venían con ella lloraban, se estremeció en espíritu y se conmovió.
34 Preguntó: "¿Dónde lo pusisteis?" Respondieron: "Señor, ven y ve".
35 Y Jesús lloró.
36 Entonces los judíos dijeron: "Mirad cómo lo amaba".
37 Algunos dijeron: "El que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber evitado que Lázaro muriera?"
38 Y Jesús, muy conmovido otra vez, fue al sepulcro. Era una cueva con una piedra encima.
39 Dijo Jesús: "Quitad la piedra". Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: "Señor, hiede ya, que es de cuatro días".
40 Jesús respondió: "¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?"
41 Entonces quitaron la piedra. Y Jesús alzó los ojos al cielo, y dijo: "Padre, gracias te doy porque me has oído.
42 "Yo sabía que siempre me oyes. Pero lo dije por causa de los que me rodean, para que crean que tú me has enviado".
43 Habiendo dicho esto, llamó a gran voz: " ¡Lázaro! ¡Sal fuera!"
44 Y el muerto, salió con las manos y los pies atados con vendas; y su rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: "Desatadlo, y dejadlo ir".
45 Entonces muchos de los judíos que habían venido a visitar a María, al ver lo que hizo Jesús, creyeron en él.
46 Pero algunos fueron a los fariseos, y les contaron lo que Jesús había hecho.
47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: "¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales.
48 "Si lo dejamos así, todos creerán en él. Y vendrán los romanos, y quitarán nuestro santuario y nuestra nación".
49 Entonces Caifás, que era el sumo sacerdote de aquel año, les dijo: "Vosotros no sabéis nada,
50 "ni os dais cuenta de que conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca".
51 Pero esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo sacerdote de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación.
52 Y no sólo por esa nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.
53 Así, desde aquel día decidieron darle muerte.
54 Por eso Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos; sino que se retiró a la región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y se quedó allí con sus discípulos.
55 La Pascua de los judíos estaba cerca, y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la Pascua, para purificarse.
56 Y buscaban a Jesús, y al andar por el templo, se preguntaban unos a otros: "¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta?"
57 Los principales sacerdotes y los fariseos habían ordenado que si alguno supiera dónde estaba Jesús, lo dijera, para prenderlo.
1 Seis días antes de la Pascua, Jesús llegó a Betania, donde estaba Lázaro, a quien había resucitado de los muertos.
2 Y le ofrecieron allí una cena. Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él.
3 Entonces María trajo una libra de perfume de nardo puro (como 1/3 de litro), de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con su cabello. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
4 Uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que lo iba a entregar, dijo:
5 "¿Por qué no se vendió ese perfume por trescientos denarios, para ayudar a los pobres?"
6 Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón. Como encargado de la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.
7 Entonces Jesús dijo: "Déjala. Para el día de mi sepultura ha guardado esto.
8 "Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mí, no siempre me tendréis".
9 Entre tanto, gran número de judíos entendió que Jesús estaba allí, y acudieron no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos.
10 Los principales sacerdotes acordaron entonces matar también a Lázaro.
11 Porque por causa de él muchos judíos iban a Jesús y creían en él.
12 Al siguiente día, muchos que habían venido a la fiesta, oyeron que Jesús venía a Jerusalén.
13 Tomaron ramas de palmeras, y salieron a recibirlo. Clamaban: " ¡Gloria! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel!"
14 Jesús halló un asnillo, y se sentó sobre él, tal como está escrito:
15 "No temas, hija de Sión. Tu Rey viene, sentado sobre un pollino de asna".
16 Al principio, sus discípulos no entendieron esto. Pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que eso estaba escrito de él, y que precisamente eso le hicieron.
17 Y la gente que estaba con Jesús testificaba de cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y lo resucitó de los muertos.
18 Por eso la gente salió a su encuentro, porque habían oído que él había realizado esa milagrosa señal.
19 Pero los fariseos dijeron entre sí: "¿Veis que nada adelantáis? El mundo se va tras él".
20 Unos griegos que habían subido a adorar en la fiesta,
21 se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron: "Señor, quisiéramos ver a Jesús".
22 Felipe lo dijo a Andrés. Entonces Andrés y Felipe lo dijeron a Jesús.
23 Y Jesús respondió: "Ha llegado la hora en que el Hijo del Hombre ha de ser glorificado.
24 "Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo. Pero al morir, lleva mucho fruto.
25 "El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.
26 "Si alguno me sirve, sígame. Donde yo esté, allí también estará mi servidor. Y al que me sirva, mi Padre lo honrará".
27 "Ahora mi corazón está turbado. ¿Qué diré? '¿Padre, sálvame de esta hora?' No. Por eso mismo he llegado a esta hora.
28 "Padre, glorifica tu Nombre". Entonces vino una voz del cielo que dijo: "Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez".
29 La gente que estaba allí, y oyó, decía que había sido un trueno. Otros decían: "Un ángel le habló".
30 Jesús respondió: "Esta voz no vino para mi beneficio, sino para el vuestro.
31 "Ahora es el juicio de este mundo, ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.
32 "Y cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí".
33 Esto dijo para dar a entender de qué muerte había de morir.
34 La gente respondió: "Nosotros hemos oído de la Ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo dices tú que el Hijo del Hombre tiene que ser levantado? ¿Quién es ese Hijo del Hombre?"
35 Entonces Jesús les dijo: "Aún por un poco la Luz estará entre vosotros. Andad mientras tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe dónde va.
36 "Ahora que tenéis la Luz, creed en la Luz, para que seáis hijos de luz". Cuando Jesús terminó de hablar, se fue, y se escondió de ellos.
37 A pesar de haber realizado tantas señales ante ellos, no creían en él.
38 Así se cumplía el dicho del profeta Isaías: "¿Señor, quién ha creído a nuestro anuncio? ¿A quién se ha revelado el brazo del Señor?"
39 Por eso no podían creer, porque Isaías dijo también:
40 "Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, ni entiendan de corazón, y se conviertan, para que yo los sane".
41 Esto dijo Isaías porque vio la gloria de Jesús, y habló acerca de él.
42 Con todo, aun entre los gobernantes, muchos creyeron en él. Pero por causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.
43 Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
44 Entonces Jesús exclamó: "El que cree en mí, no cree sólo en mí, sino en el que me envió.
45 "El que me ve a mí, ve al que me envió.
46 "Yo, la Luz, vine al mundo, para que todo el que cree en mí, no permanezca en tinieblas.
47 "Si alguien oye mis Palabras, y no las guarda, yo no lo condeno, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
48 "El que me rechaza y no recibe mis Palabras, tiene quien lo condene. La palabra que hablé lo condenará en el último día.
49 "Porque yo no hablé de mí mismo. El Padre que me envió, él me ordenó qué decir, y qué enseñar.
50 "Y sé que su mandato conduce a la vida eterna. Así, lo que hablo, lo hablo como el Padre me lo dijo".
1 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta lo sumo.
2 Cuando cenaban, el diablo ya había incitado a Judas, hijo de Simón Iscariote, a que lo entregase.
3 Jesús sabía que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos, que había salido de Dios, y a Dios volvía.
4 Así, se levantó de la cena, se quitó su manto, y tomando una toalla se ciñó con ella.
5 Luego puso agua en una vasija, y empezó a lavar los pies de los discípulos, y a secarlos con la toalla con que estaba ceñido.
6 Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: "Señor, ¿tú lavarme los pies a mí?"
7 Respondió Jesús: "Lo que hago, no lo entiendes ahora, pero lo entenderás después".
8 Pedro le dijo: "¡No me lavarás los pies jamás!" Respondió Jesús: "Si no te lavo, no tendrás parte conmigo".
9 Simón Pedro respondió: "Señor, no sólo mis pies, sino aún las manos y la cabeza".
10 Replicó Jesús: "El que está bañado, sólo necesita lavar los pies, porque está todo limpio. Vosotros estáis limpios, aunque no todos".
11 Porque sabía quién lo iba a entregar. Por eso dijo: "No todos estáis limpios".
12 Después que les hubo lavado los pies, se puso su manto, volvió a sentarse a la mesa, y les preguntó: "¿Sabéis lo que os he hecho?
13 "Vosotros me llamáis 'Maestro' y 'Señor'. Y decís bien, porque lo soy.
14 "Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies, los unos a los otros.
15 "Ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
16 "Os aseguro: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado mayor que el que lo envió.
17 "Ahora que sabéis esto, seréis dichosos si lo hacéis.
18 "No hablo así de todos vosotros. Conozco a quienes elegí. Pero tiene que cumplirse la Escritura: 'El que come pan conmigo, levantó su talón contra mí'.
19 "Desde ahora os lo digo, antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que YO SOY el que soy.
20 "Os aseguro: El que recibe al que yo envié, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió".
21 Después de decir esto, Jesús se conmovió en espíritu, y declaró: "Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar".
22 Entonces los discípulos se miraban unos a otros, sin saber de quién hablaba.
23 Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús.
24 A éste, Simón Pedro hizo seña, para que preguntase de quién hablaba.
25 Entonces él se reclinó sobre el pecho de Jesús, y le preguntó: "Señor, ¿quién es?"
26 Jesús respondió: "Aquel a quien yo dé el pan mojado". Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón.
27 Tras el bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: "Lo que vas a hacer, hazlo pronto".
28 Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo eso.
29 Como Judas tenía la bolsa, algunos pensaron que Jesús le decía: "Compra lo que necesitamos para la fiesta", o que diese algo a los pobres.
30 En cuanto Judas tomó el bocado, salió. Y ya era de noche.
31 Cuando Judas hubo salido, Jesús dijo: "Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él.
32 "Si Dios es glorificado en él, Dios también lo glorificará en sí mismo, y lo glorificará en seguida.
33 "Hijos míos, aún estaré un poco con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos, os digo a vosotros ahora: 'Donde yo voy, vosotros no podéis ir'.
34 "Un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros, así como yo os he amado. Que os améis unos a otros.
35 "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros".
36 Simón Pedro le preguntó: "Señor, ¿a dónde vas?" Respondió Jesús: "Adonde yo voy, no me puedes seguir ahora; pero me seguirás después".
37 Preguntó Pedro: "Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti".
38 Respondió Jesús: "¿Tu vida pondrás por mí? Te aseguro que antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces".
1 "No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mí.
2 "En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si así no fuera, os lo hubiera dicho. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
3 "Y cuando me vaya y os prepare lugar, vendré otra vez, y os llevaré conmigo, para que donde yo esté, vosotros también estéis.
4 "Ya sabéis adónde voy, y conocéis el camino".
5 Dijo Tomás: "Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?"
6 Jesús respondió: "Yo Soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre, sino por mí.
7 "Si me habéis conocido a mí, conoceréis también a mi Padre. Desde ahora lo conocéis, y lo habéis visto".
8 Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre, y nos basta".
9 Jesús respondió: "¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: 'Muéstranos al Padre'?
10 "¿No crees que Yo Soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que os hablo, no las hablo de mí mismo; sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.
11 "Creedme que Yo Soy en el Padre, y el Padre en mí. Al menos, creedlo por las mismas obras.
12 "Os aseguro: El que cree en mí, las obras que yo hago, él también las hará. Y mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre.
13 "Y todo lo que pidáis al Padre en mi Nombre, eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14 "Si algo pedís en mi Nombre, yo lo haré.
15 "Si me amáis, guardaréis mis Mandamientos;
16 "y yo rogaré al Padre, y os dará otro Ayudador, para que esté con vosotros para siempre,
17 "al Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve, ni lo conoce. Pero vosotros lo conocéis, porque está con vosotros, y estará en vosotros.
18 "No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros.
19 "Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis; porque yo vivo, y vosotros también viviréis.
20 "En aquel día conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
21 "El que tiene mis Mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama. Y el que me ama, será amado por mi Padre; y yo lo amaré, y me manifestaré a él".
22 Judas, no el Iscariote, le preguntó: "Señor, ¿por qué te has de manifestar a nosotros, y no al mundo?"
23 Respondió Jesús: "El que me ama, guardará mi Palabra. Y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y habitaremos en él.
24 "El que no me ama, no guarda mis Palabras. La Palabra que estáis oyendo, no es mía, sino del Padre que me envió.
25 "Estas cosas os he hablado mientras estoy aún con vosotros.
26 "Pero el Ayudador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi Nombre, os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho.
27 "La paz os dejo, mi paz os doy. Os la doy, no como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
28 "Habéis oído que os dije: Me voy, pero volveré a vosotros. Si me amaseis, os alegraríais de que me vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo.
29 "Ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.
30 "Ya no hablaré mucho con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo; pero no tiene nada en mí.
31 "Con todo, para que el mundo sepa que amo al Padre, obro como el Padre me ordenó. Levantaos. Vámonos de aquí".
1 "Yo Soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2 "Toda rama que en mí no lleva fruto, la quitará; y toda rama que lleva fruto, la limpiará, para que lleve más fruto.
3 "Vosotros ya estáis limpios por la Palabra que os he hablado.
4 "Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como la rama no puede llevar fruto por sí misma, si no permanece en la vid; tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5 "Yo Soy la vid, vosotros las ramas. El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto. Porque separados de mí, nada podéis hacer.
6 "El que no permanece en mí, es como la rama que se desecha, y se seca. Las juntan, las echan en el fuego, y las queman.
7 "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis, y os será hecho.
8 "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis mis discípulos.
9 "Como el Padre me amó, también os he amado. Permaneced en mi amor.
10 "Si guardáis mis Mandamientos, permaneceréis en mi amor; como yo también he guardado los Mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
11 "Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo.
12 "Este es mi Mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.
13 "Nadie tiene mayor amor que éste, que uno dé su vida por sus amigos.
14 "Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que os mando.
15 "Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor. Os he llamado amigos, porque os di a conocer todo lo que oí de mi Padre.
16 "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi Nombre, él os lo dé.
17 "Esto os mando: Que os améis unos a otros.
18 "Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me aborreció antes que a vosotros.
19 "Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo. Pero como no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.
20 "Acordaos de lo que os dije: 'El siervo no es mayor que su señor'. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros. Si guardaron mi Palabra, también guardarán la vuestra.
21 "Pero todo esto os harán por causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.
22 "Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado. Pero ahora no tienen excusa por su pecado.
23 "El que me aborrece a mí, también aborrece a mi Padre.
24 "Si no hubiese hecho entre ellos obras que ninguno ha hecho, no tendrían pecado. Pero ahora las han visto, y me han aborrecido a mí y a mi Padre.
25 "Así se cumple la palabra escrita en su Ley: 'Sin causa me aborrecieron'.
26 "Pero cuando venga el Ayudador que os enviaré del Padre, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, él testificará de mí.
27 "Y vosotros también testificaréis, porque habéis estado conmigo desde el principio.
1 "Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo.
2 "Os expulsarán de las sinagogas, y aun viene la hora, cuando el que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.
3 "Os harán esto porque no han conocido al Padre ni me conocen a mí.
4 "Os digo esto, para que cuando llegue esa hora, os acordéis que ya os lo había dicho. No os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.
5 "Ahora vuelvo al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: '¿A dónde vas?'
6 "Antes, porque os dije esto, la tristeza ha llenado vuestro corazón.
7 "Sin embargo, os digo la verdad: Os conviene que me vaya, porque si no me fuera, el Ayudador no vendría a vosotros. Pero al irme, os lo enviaré.
8 "Y cuando él venga convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
9 "De pecado, porque no creen en mí.
10 "De justicia porque voy al Padre, y no me veréis más.
11 "Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ahora ya está condenado.
12 "Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis llevar.
13 "Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que ha de venir.
14 "El me glorificará, porque tomará de lo mío, y os lo comunicará.
15 "Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso dije que tomará de lo mío, y os lo comunicará.
16 "Dentro de poco no me veréis. Y un poco después, me volveréis a ver".
17 Entonces se dijeron sus discípulos unos a otros: "¿Qué es esto que nos dice: 'Dentro de poco no me veréis; y un poco después me volveréis a ver, porque yo voy al Padre'?"
18 Decían también: "¿Qué es ese poco? No entendemos lo que habla".
19 Jesús conoció que le querían preguntar, y les dijo: "¿Preguntáis entre vosotros de esto que dije: 'Dentro de poco no me veréis, y un poco después me veréis'?
20 "Os aseguro que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará. Vosotros os entristeceréis, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo.
21 "La mujer cuando da a luz siente dolor, porque ha llegado su hora. Pero después que ha tenido al niño, ya no se acuerda del dolor, por el gozo de que haya nacido un ser humano en el mundo.
22 "También vosotros ahora tenéis tristeza. Pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie quitará vuestro gozo.
23 "En aquel día no me preguntaréis nada. Os aseguro que todo lo que pidáis al Padre en mi Nombre, os lo dará.
24 "Hasta ahora nada habéis pedido en mi Nombre. Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.
25 "Estas cosas os he hablado en figura. La hora viene cuando ya no os hablaré por medio de comparaciones, sino claramente os anunciaré acerca del Padre.
26 "En aquel día pediréis en mi Nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros,
27 "porque el mismo Padre os ama, ya que vosotros me habéis amado a mí, y habéis creído que yo salí de Dios.
28 "Salí del Padre, y he venido al mundo. Otra vez dejo el mundo, y vuelvo al Padre".
29 Sus discípulos le dijeron: "Ahora hablas claramente, sin figuras.
30 "Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has salido de Dios".
31 Respondió Jesús: "¿Ahora creéis?
32 "La hora viene, y ha llegado ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
33 "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción. Pero tened buen ánimo, yo he vencido al mundo".
1 Después de hablar estas cosas, Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo: "Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu hijo, para que él te glorifique a ti,
2 ya que le has dado el poder sobre todo hombre, para que dé vida eterna a todos los que le diste.
3 "Y ésta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado.
4 "Yo te he glorificado en la tierra. He acabado la obra que me encargaste.
5 "Ahora Padre, glorifícame a tu lado con la gloria que tuve junto la ti antes que el mundo fuera creado.
6 "He manifestado tu Nombre a los hombres que del mundo me diste. Eran tuyos, me los diste, y guardaron tu Palabra.
7 "Ahora han conocido que todas las cosas que me diste provienen de ti.
8 "Porque les he dado las Palabras que me diste, y ellos las recibieron. Han conocido que realmente salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
9 "Ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos.
10 "Todo lo mío es tuyo, y lo tuyo es mío; y en ellos soy glorificado.
11 "Yo no estoy más en el mundo. Yo voy a ti, pero ellos están en el mundo. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu Nombre, en ese Nombre que me has dado, para que sean uno, como lo somos nosotros.
12 "Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu Nombre. A los que me diste yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura.
13 "Ahora voy a ti. Hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo completo en sí mismos.
14 "Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
15 "No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del maligno.
16 "No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
17 "Santificalos en la verdad. Tu Palabra es verdad.
18 "Como tú me enviaste al mundo, yo también los he enviado al mundo.
19 "Por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.
20 "No ruego sólo por ellos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.
21 "Para que todos sean uno, como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti. Que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.
22 "Yo les di la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
23 "Yo en ellos, y tú en mí. Que lleguen a ser perfectamente unidos, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los amaste a ellos, así como me amaste a mí.
24 "Padre, que aquellos que me has dado, estén conmigo donde yo esté, para que vean mi gloria, la que me has dado. Por cuanto me has amado desde antes de la creación del mundo.
25 "Padre justo, aunque el mundo no te ha conocido, yo te he conocido; y ellos han conocido que tú me enviaste.
26 "Yo les di a conocer tu Nombre, y seguiré dándolo a conocer, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo en ellos".
1 Después de esta oración, Jesús pasó con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí.
2 También Judas, el que lo iba a entregar, conocía ese lugar; porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos.
3 Judas, pues, llegó allá con una compañía de soldados y guardas de los principales sacerdotes y los fariseos. Traían linternas, antorchas y armas.
4 Y Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelantó, y les dijo: "¿A quién buscáis?"
5 Respondieron: "A Jesús nazareno". Jesús les dijo: "Yo Soy". Con ellos estaba también Judas, el que lo entregaba.
6 Cuando Jesús dijo: "Yo Soy", retrocedieron, y cayeron en tierra.
7 Volvió a preguntarles: "¿A quién buscáis?" Y ellos dijeron: "A Jesús nazareno".
8 Respondió Jesús: "Os he dicho que Yo Soy. Si me buscáis a mí, dejad ir a éstos".
9 Así se cumplió lo que había dicho: "De los que me diste, ninguno perdí".
10 Simón Pedro, que tenía espada, la sacó, hirió a Malco, siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha.
11 Entonces Jesús dijo a Pedro: "Guarda tu espada en su lugar. La copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?"
12 Entonces los soldados, el tribuno y los guardas de los judíos, prendieron a Jesús y lo ataron.
13 Lo llevaron primero a Anás, suegro de Caifás, sumo sacerdote de ese año.
14 Caifás era el que había aconsejado a los judíos, que convenía que un hombre muriese por el pueblo.
15 Simón Pedro y otro discípulo siguieron a Jesús. Como este discípulo era conocido del sumo sacerdote, entró con Jesús al atrio del sumo sacerdote.
16 Pedro quedó fuera a la puerta. Aquel discípulo conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro.
17 Entonces la portera preguntó a Pedro: "¿No eres tú también de los discípulos de este hombre?" Y él respondió: "No soy".
18 Como hacía frío, los siervos y los guardas habían hecho fuego, y se estaban calentando. Pedro también estaba con ellos de pie calentándose.
19 El sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.
20 Jesús respondió: "Yo he hablado públicamente al mundo. Siempre enseñé en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos. Nada hablé en oculto.
21 "¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído, qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho".
22 Cuando Jesús dijo esto, uno de los criados que estaba allí, le dio a Jesús una bofetada, diciendo: "¿Así respondes al sumo sacerdote?"
23 Jesús le contestó: "Si hablé mal, da testimonio del mal. Y si bien, ¿por qué me pegas?"
24 Entonces Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.
25 Pedro estaba de pie calentándose, y le dijeron: "¿No eres tú de sus discípulos?" El negó, diciendo: "No soy".
26 Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dijo: "¿No te vi yo en el huerto con él?"
27 Pedro negó otra vez. Y en seguida el gallo cantó.
28 Llevaron a Jesús de Caifás al pretorio. Era temprano de mañana. Y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y poder comer la Pascua.
29 Entonces salió Pilato, y les preguntó: "¿Qué acusación traéis contra este hombre?"
30 Respondieron: "Si no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado".
31 Entonces Pilato les dijo: "Tomadlo vosotros, y juzgadlo según vuestra Ley". Los judíos replicaron: "A nosotros no se nos permite matar a nadie".
32 Así se cumplía el dicho de Jesús, que indicó de qué manera iba a morir.
33 Pilato volvió a entrar en el pretorio. Llamó a Jesús, y le dijo: "¿Eres tú el Rey de los judíos?"
34 Respondió Jesús: "¿Dices tú esto de ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?"
35 Pilato respondió: "Acaso, ¿soy yo judío? Tu gente y los principales sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?"
36 Respondió Jesús: "Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi reino no es de aquí".
37 Entonces Pilato le dijo: "¿Luego, tú eres rey?" Respondió Jesús: "Tú lo has dicho. Yo soy rey. Yo, para esto he nacido, para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz".
38 Entonces Pilato le preguntó: "¿Qué cosa es la verdad?" Dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: "Yo no hallo ningún delito en él.
39 "Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte un preso en la Pascua. ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?"
40 Entonces todos volvieron a gritar: "A éste no, sino a Barrabás". Y Barrabás era un asaltante.
1 Entonces Pilato tomó a Jesús, y mandó que lo azotaran.
2 Los soldados trenzaron una corona de espinas, la pusieron sobre su cabeza, y lo vistieron de un manto de púrpura.
3 Y le decían: "¡Salve, Rey de los judíos!" Y le daban bofetadas.
4 Entonces Pilato salió otra vez fuera, y les dijo: "Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él".
5 Y Jesús salió fuera llevando la corona de espinas y la ropa de grana. Pilato les dijo: "¡Aquí está el hombre!"
6 Cuando los principales sacerdotes y los servidores lo vieron, gritaron: "¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!" Pilato respondió: "Tomadlo vosotros, y crucificadlo, porque yo no hallo delito en él.
7 Respondieron los judíos: "Nosotros tenemos Ley. Según nuestra Ley debe morir, porque se hizo Hijo de Dios".
8 Cuando Pilato oyó esto, tuvo más miedo.
9 Entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: "¿De dónde eres tú?" Pero Jesús no respondió.
10 Entonces le dijo Pilato: "¿No me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y autoridad para soltarte?"
11 Respondió Jesús: "Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te hubiera sido dada de arriba. Por eso, el que me entregó a ti, tiene mayor pecado".
12 Desde entonces Pilato procuró soltarlo. Pero los judíos gritaban: "Si sueltas a éste, no eres amigo de César. El que pretende ser rey, a César se opone".
13 Al oír esas palabras, Pilato llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal, en el lugar que se llama Enlosado, y en hebreo Gabatá.
14 Era la preparación de la Pascua, como la hora sexta (el mediodía). Entonces dijo a los judíos: "¡Aquí está vuestro rey!"
15 Pero ellos gritaron: "¡Fuera! ¡Fuera! ¡Crucifícalo!" Pilato les dijo: "¿A vuestro Rey he de crucificar?" Respondieron los principales sacerdotes: "No tenemos más rey que César".
16 Por fin lo entregó a ellos para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jesús.
17 El cargó su cruz, y salió al lugar llamado Calavera, y en hebreo Gólgota.
18 Allí lo crucificaron, y con él a otros dos; uno a cada lado, y Jesús en medio.
19 Pilato escribió una inscripción, que puso sobre la cruz. Decía: Jesús Nazareno, Rey de los judíos.
20 Y muchos judíos leyeron esa inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado era cerca de la ciudad; y estaba escrito en hebreo, griego y latín.
21 Los principales sacerdotes judíos dijeron a Pilato: "No escribas, Rey de los judíos sino, que él dijo: "Soy rey de los judíos".
22 Pilato respondió: "Lo que escribí, queda escrito".
23 Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Pero la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba.
24 Dijeron: "No la partamos, echemos suerte para ver de quién será". Así se cumplió la Escritura: "Repartieron mis vestidos entre sí, y sobre mi túnica echaron suerte". Así lo hicieron los soldados.
25 Estaban junto a la cruz de Jesús, su madre, la hermana de su madre, María esposa de Cleofas, y María Magdalena.
26 Cuando Jesús vio a su madre y junto a ella, al discípulo que él amaba, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo".
27 Después dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre". Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.
28 Después de esto, sabiendo Jesús que todo quedaba terminado, en cumplimiento de la Escritura, dijo: "Tengo sed".
29 Había allí una vasija llena de vinagre. Entonces empaparon una esponja en el vinagre, la pusieron en una caña de hisopo, y se la acercaron a la boca.
30 Cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: "¡Consumado está!" E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
31 Como era el día de la Preparación (viernes), para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado —pues ése era un sábado grande—, los judíos rogaron a Pilato que les quebrasen las piernas, y fueran retirados.
32 Fueron los soldados y quebraron las piernas al primero, y al otro que habían crucificado con él.
33 Pero cuando llegaron a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.
34 En cambio, uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y en el acto salió sangre y agua.
35 Lo atestigua el que lo vio, y su testimonio es verdadero. El sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.
36 Estas cosas sucedieron así para que se cumpliese la Escritura: "No se le quebrará hueso alguno".
37 También otra Escritura dice: "Mirarán al que traspasaron".
38 Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero en secreto por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiera llevar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Entonces fue, y llevó el cuerpo de Jesús.
39 También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, trajo un compuesto de mirra y áloes, como cien libras (unos 30 kilos).
40 Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según la costumbre judía de sepultar.
41 Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno.
42 Allí pusieron a Jesús, porque era el día judío de la Preparación, y porque aquel sepulcro estaba cerca.
1 El primer día de la semana, muy de mañana, siendo aún oscuro, María Magdalena fue al sepulcro; y vio la piedra del sepulcro quitada.
2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo han puesto".
3 Así, Pedro y el otro discípulo fueron al sepulcro.
4 Corrieron los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más ligero que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
5 Bajó a mirar, y vio los lienzos, pero no entró.
6 En seguida llegó Simón Pedro, entró en el sepulcro, y vio los lienzos en el suelo;
7 y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no estaba con los lienzos, sino doblado y aparte.
8 Entonces entró también el otro discípulo, que había llegado primero al sepulcro, y al ver, creyó.
9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que Jesús iba a resucitar de los muertos.
10 Y los discípulos volvieron a su casa.
11 Pero María quedó afuera llorando junto al sepulcro. Y mientras lloraba se inclinó a mirar el sepulcro.
12 Y vio dos ángeles en ropas blancas, sentados uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.
13 Y le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?" Respondió: "Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto".
14 Cuando hubo dicho esto, se volvió hacia atrás, y vio a Jesús de pie. Pero no se dio cuenta que era él.
15 Jesús le preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?" Ella, pensando que era el jardinero, le dijo: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré".
16 Jesús le dijo: "¡María!" Ella se volvió, y exclamó en hebreo: "¡Rabbuni!" que quiere decir, Maestro.
17 Entonces Jesús le dijo: "No me detengas, porque aún no he subido a mi Padre. Pero ve a mis hermanos y diles: 'Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios´".
18 Entonces María Magdalena fue y dio la noticia a los discípulos de que había visto al Señor, y de lo que él le había dicho.
19 Al anochecer de ese día, el primero de la semana, estando los discípulos juntos, con las puertas cerradas por miedo de los judíos, vino Jesús, se puso en medio de ellos, y les dijo: "¡Paz a vosotros!"
20 Y dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se alegraron de ver al Señor.
21 Entonces Jesús les dijo otra vez: "Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío".
22 Con eso, sopló y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo.
23 "A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes los retengáis, les quedan retenidos". ¡Señor mío y Dios mío!
24 Tomás, llamado el Gemelo, uno de los doce, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
25 Cuando los otros discípulos le contaron: "Hemos visto al Señor", él contestó: "Si no veo la señal de los clavos en sus manos, y pongo mi dedo allí, y mi mano en su costado, no creeré".
26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Aunque las puertas estaban cerradas, vino Jesús, se puso en medio, y dijo: "¡Paz a vosotros!
27 Luego dijo a Tomás: "Pon tu dedo aquí, y mira mis manos. Acerca tu mano, y ponla en mi costado. Y no seas incrédulo, sino creyente".
28 Entonces Tomás exclamó: "¡Señor mío, y Dios mío!"
29 Jesús le dijo: "Porque me has visto, Tomás, creíste. ¡Dichosos los que no vieron y creyeron!"
30 También hizo Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro.
31 Pero éstas fueron escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su Nombre.
1 Después, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias. Se apareció de esta manera.
2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás el Gemelo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos discípulos.
3 Simón les dijo: "Voy a pescar". Ellos le dijeron: "Nosotros también iremos contigo". Fueron, y subieron a la barca. Y aquella noche no pescaron nada.
4 Cuando amanecía, Jesús se presentó en la playa, pero los discípulos no lo reconocieron.
5 El les preguntó: "Amigos, ¿tenéis algo de comer?" Respondieron: "No".
6 El les dijo: "Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis". La echaron, y no la podían sacar, por la multitud de peces.
7 Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba, dijo a Pedro: "Es el Señor". Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la ropa exterior, porque se la había quitado, y se echó al mar.
8 Los otros discípulos vinieron con la barca arrastrando la red con los peces —porque no estaban lejos de tierra sino como 200 codos (unos 90 mts).
9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, un pescado encima y pan.
10 Jesús les dijo: "Traed de los peces que acabáis de pescar".
11 Simón Pedro subió, y trajo la red a tierra, llena de 153 peces grandes. Y aunque eran tantos, la red no se rompió.
12 Jesús les dijo: "Venid a comer". Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, sabiendo que era el Señor.
13 Vino entonces Jesús, tomó el pan y les dio; y de igual modo del pescado.
14 Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de haber resucitado.
15 Cuando terminaron de comer, Jesús preguntó a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" El respondió: "Sí, Señor. Tú sabes que te amo". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".
16 Volvió Jesús a preguntarle: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Pedro respondió: "Sí, Señor. Tú sabes que te amo". Le dijo: "Apacienta mis ovejas".
17 Por tercera vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Pedro se entristeció de que le preguntara por tercera vez, "¿Me amas?", y respondió: "Señor, tú sabes todas las cosas. Tú sabes que te amo". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.
18 "Te aseguro: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas donde querías. Pero cuando seas anciano, extenderás tus manos, y otro te ceñirá, y te llevará a donde no quieras".
19 Dijo esto para dar a entender de qué muerte había de glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: "Sígueme".
20 Volviéndose Pedro, vio que los seguía aquel discípulo a quien Jesús amaba, el que se había recostado en su pecho en la cena, y le había preguntado: "Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?"
21 Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: "Señor, ¿y qué de éste?"
22 Jesús le dijo: "Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Tú, sígueme".
23 Entonces se extendió entre los hermanos, el dicho de que ese discípulo no había de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: "Si quiero que quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?"
24 Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y las escribió. Y sabemos que su testimonio es verdadero.
25 Además, hay muchas otras cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que en el mundo no cabrían los libros que se habrían de escribir.