1 Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
2 Abrahán fue padre de Isaac, Isaac fue padre de Jacob, y Jacob de Judá y de sus hermanos.
3 Judá fue padre de Fares y de Zara, cuya madre fue Tamar. Fares fue padre de Esrom, y Esrom de Aram.
4 Aram fue padre de Aminadab, Aminadab de Naasón, y Naasón de Salmón.
5 Salmón fue padre de Booz, cuya madre fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y su madre fue Rut. Y Obed fue padre de Isaí.
6 Isaí fue padre del rey David. Y David fue padre de Salomón, por medio de Betsabé, que había sido esposa de Urías.
7 Salomón fue padre de Roboam, Roboam de Abías (o Abiam), y Abías de Asa.
8 Asa fue padre de Josafat, Josafat de Joram, y Joram de Uzías.
9 Uzías fue padre de Jotam, Jotam de Acaz, y Acaz de Ezequías.
10 Ezequías fue padre de Manasés, Manasés de Amón, y Amón de Josías.
11 Josías fue padre de Jeconías y sus hermanos, durante el cautiverio en Babilonia.
12 Después de la deportación a Babilonia, Jeconías fue padre de Salatiel, y Salatiel de Zorobabel.
13 Zorobabel fue padre de Abiud, Abiud de Eliaquim, y Eliaquim de Azor.
14 Azor fue padre de Sadoc, Sadoc de Aquim, y Aquim de Eliud.
15 Eliud fue padre de Eleazar, Eleazar de Matán, y Matán de Jacob.
16 Y Jacob engendró a José, esposo de María, de quien nació Jesús, llamado el Cristo.
17 Así, desde Abrahán hasta David son catorce generaciones, desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones, y desde la deportación hasta Cristo catorce generaciones.
18 El nacimiento de Jesucristo fue así: María su madre estaba comprometida a casarse con José. Pero antes que se unieran, se halló encinta por obra del Espíritu Santo.
19 Como José, su esposo, era justo, no quería difamarla. Por eso decidió dejarla secretamente.
20 Pensando en esto, un ángel del Señor se le apareció en sueño, y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque lo que ella ha concebido es del Espíritu Santo.
21 "Dará a luz un hijo , y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".
22 Todo esto sucedió en cumplimiento de lo que dijo el Señor, por el profeta:
23 "La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel", que significa: Dios con nosotros.
24 Cuando José despertó del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a María por esposa.
25 Pero no la conoció hasta que dio a luz un hijo, y lo llamó Jesús.
1 Después que Jesús nació en Belén de Judea, en días del rey Herodes, unos magos llegaron del oriente a Jerusalén,
2 y preguntaron: "¿Dónde está el Rey de los judíos, que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el oriente, y hemos venido a adorarlo".
3 Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
4 Y convocó a todos los principales sacerdotes y a los escribas del pueblo, y les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
5 Ellos le dijeron: "En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta:
6 "'Tú, Belén de Judá, de ningún modo eres la menor entre los príncipes de Judá, porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel"'.
7 Entonces Herodes, llamó en secreto a los magos, e indagó de ellos el tiempo exacto en que había aparecido la estrella.
8 Después los mandó a Belén, y les dijo: "Id y averiguad bien por el niño. Cuando lo halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y lo adore".
9 Y ellos, después de oír al rey, se fueron. Y la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo donde estaba el niño.
10 Al ver la estrella, los magos sintieron inmensa alegría.
11 Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose lo adoraron. Entonces abrieron sus tesoros y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.
12 Y avisados en sueño que no volvieran a Herodes, regresaron a su país por otro camino.
13 Después que ellos se retiraron, un ángel del Señor apareció en sueño a José, y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Y quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo".
14 Entonces José se levantó de noche, tomó al niño y a su madre, y se fue a Egipto.
15 Y estuvo allá hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: "De Egipto llamé a mi Hijo".
16 Cuando Herodes se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en sus alrededores, conforme al tiempo que había averiguado de los magos.
17 Entonces se cumplió lo que dijo el profeta Jeremías:
18 "Voz fue oída en Ramá, grande llanto y lamento. Raquel que llora a sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron".
19 Después que murió Herodes, un ángel del Señor apareció en sueño a José en Egipto, y le dijo:
20 "Levántate, toma al niño y a su madre, y vuelve a Israel; porque han muerto los que procuraban quitar la vida del niño".
21 Entonces él se levantó, tomó al niño y a su madre, y volvió a la tierra de Israel.
22 Pero cuando supo que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, temió ir allá. Y avisado por revelación en sueño, se fue a la región de Galilea.
23 Al llegar, habitó en el pueblo de Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que Jesús había de ser llamado nazareno.
1 En esos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea.
2 Decía: "¡Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado!"
3 Este es aquel de quien el profeta Isaías dijo: "Voz que clama en el desierto. Preparad el camino del Señor. Enderezad sus sendas".
4 Juan llevaba un vestido hecho de pelo de camello, y un cinto de cuero en su cintura. Y comía langostas y miel silvestre.
5 Y acudían a él de Jerusalén, de todo Judea y de toda la región del Jordán.
6 Y al confesar sus pecados, eran bautizados por él en el Jordán.
7 Cuando Juan vio que muchos fariseos y saduceos venían a su bautismo, les decía: "¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?
8 "Producid frutos dignos de arrepentimiento,
9 "y no penséis en vuestro interior. 'Tenemos a Abrahán por padre'. Por que os digo que aun de estas piedras Dios puede levantar hijos de Abrahán.
10 "El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles. Todo árbol que no da buen fruto será cortado y echado en el fuego.
11 "A la verdad, yo os bautizo en agua para arrepentimiento. Pero el que viene después de mí, cuyas sandalias no soy digno de llevar, es más poderoso que yo. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
12 "Su aventador está en su mano. Limpiará su era, allegará su trigo en el granero, y quemará la paja en el fuego inapagable".
13 Entonces Jesús vino de Galilea a Juan, al Jordán, para ser bautizado por él.
14 Y Juan se oponía, diciendo: "Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?"
15 Pero Jesús respondió: "Deja por ahora, porque así nos conviene cumplir toda justicia". Entonces Juan consintió.
16 Tan pronto como Jesús fue bautizado, subió del agua. Y en ese momento, el cielo se abrió, y Jesús vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.
17 Y una voz del cielo dijo: "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco".
1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo.
2 Después de ayunar durante cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
3 Entonces se le acercó el tentador, y le dijo: "Si eres el Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan".
4 Pero Jesús respondió: "Escrito está: 'No sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios"'.
5 Entonces el diablo lo llevó a la Ciudad Santa, lo puso sobre el alero del templo,
6 y le dijo: "Si eres el Hijo de Dios, échate abajo, que escrito está: 'A sus ángeles mandará por ti que te sostengan en sus manos, para que tu pie no tropiece en piedra"'.
7 Jesús respondió: "También está escrito: 'No tentarás al Señor tu Dios"'.
8 De nuevo el diablo lo llevó a un monte muy alto. Le mostró todos los reinos del mundo y su gloria,
9 y le dijo: "Todo esto te daré, si te postras y me adoras".
10 Entonces respondió Jesús: "Vete, Satanás, que escrito está: 'Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás"'.
11 Entonces el diablo lo dejó. Y los ángeles se acercaron a servirle.
12 Cuando Jesús oyó que Juan había sido encarcelado, volvió a Galilea.
13 Dejó a Nazaret, y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y Neftalí.
14 Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías:
15 "¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí camino del mar, más allá del Jordán. Galilea de los gentiles!
16 "El pueblo que estaba en tinieblas, vio una gran luz. Y a los postrados en región y sombra de muerte, se les amaneció la luz".
17 Desde entonces empezó Jesús a predicar: "Arrepentíos, que el reino de los cielos está cerca".
18 Mientras iba Jesús por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón llamado Pedro, y su hermano Andrés, que echaban la red en el mar, porque eran pescadores.
19 Y les dijo: "Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres".
20 En el acto, ellos dejaron las redes, y lo siguieron.
21 Un poco más adelante, Jesús vio a otros dos hermanos, Santiago, hijo de Zebedeo y Juan su hermano, en la barca con su padre Zebedeo, que remendaban sus redes. Y los llamó.
22 Y ellos dejaron al instante la barca y a su padre, y lo siguieron.
23 Y Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y dolencia de la gente.
24 Su fama se extendió por toda Siria. Y le trajeron todos los que se sentían mal, los afligidos de diversas enfermedades y tormentos: endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y los sanó.
25 Y le siguió un gran gentío de Galilea y Decápolis, de Jerusalén, Judea y del otro lado del Jordán.
1 Al ver a la multitud, Jesús subió a un monte, se sentó y se le acercaron sus discípulos.
2 Y él empezó a enseñarles. Dijo:
3 "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
4 "Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
5 "Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
6 "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
7 "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
8 "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
9 "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 "Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
11 "Bienaventurados sois cuando os insulten y persigan, y digan de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.
12 "Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en el cielo, que así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
13 "Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
14 "Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede esconder.
15 "Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de una caja, sino sobre el candelero, y así alumbra a todos los que están en casa.
16 "Así alumbre vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo.
17 "No penséis que he venido para abolir la Ley o los Profetas. No he venido a invalidar, sino a cumplir.
18 "Os aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra, ni un punto de la Ley perecerán, sin que todo se cumpla.
19 "Por lo tanto, el que viole uno de esos Mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será en el reino de los cielos. Pero el que los cumpla y los enseñe, ése será grande en el reino de los cielos.
20 "Porque os digo, que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y los fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
21 "Oísteis que fue dicho a los antiguos: 'No matarás. El que mata será culpado del juicio'.
22 "Pero yo os digo, cualquiera que se enoje con su hermano, será culpado del juicio. Cualquiera que diga a su hermano: 'Imbécil', será culpado ante el sanedrín. Y cualquiera que le diga: 'Fatuo', estará en peligro del fuego del infierno.
23 "Por tanto, si al llevar tu ofrenda al altar, te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,
24 "deja allí tu ofrenda ante el altar, y ve a reconciliarte primero con tu hermano. Entonces vuelve, y ofrece tu ofrenda.
25 "Reconcíliate pronto con tu adversario mientras estás con él en el camino; no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al guardia, y seas echado en la cárcel.
26 "Te aseguro que no saldrás de allí, hasta que pagues el último centavo.
27 "Oísteis que fue dicho: 'No cometerás adulterio'.
28 "Pero yo os digo, el que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
29 "Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti. Es mejor que pierdas uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
30 "Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti. Es mejor que pierdas uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
31 "También fue dicho: 'Cualquiera que se divorcia de su esposa, déle carta de divorcio'.
32 "Pero yo os digo, el que se divorcia de su esposa, a no ser por fornicación, la expone a cometer adulterio. Y el que se casa con la divorciada, comete adulterio.
33 "Además, habéis oído que fue dicho a los antiguos: 'No jurarás en falso, sino que cumplirás al Señor tus juramentos'.
34 "Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
35 "ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.
36 "Ni juréis por vuestra cabeza, porque no podéis cambiar ni un solo cabello de blanco a negro.
37 "Sino que vuestro 'si' sea 'si', y vuestro 'no' sea 'no'. Lo que pasa de esto, procede del maligno.
38 "Oísteis que fue dicho a los antiguos: 'Ojo por ojo y diente por diente'.
39 "Pero yo os digo: No resistáis al malo, antes al que te golpee en tu mejilla derecha, vuélvele también la otra.
40 "Al que te quiera poner a pleito y quitarte la ropa, déjale también la capa.
41 "Al que te obligue a llevar una carga por una milla, ve con él dos.
42 "Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.
43 "Oísteis que fue dicho: 'Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo'.
44 "Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que maltratan y persiguen.
45 "Para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que envía su sol sobre malos y buenos, y manda lluvia sobre justos e injustos.
46 "Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
47 "Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen lo mismo los paganos?
48 "Sed, pues, perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto".
1 "Guardaos de ejercer vuestros actos de justicia ante los hombres, para ser vistos por ellos. De esa manera no tendréis merced de vuestro Padre celestial.
2 "Así, cuando des limosna, no toques trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Os aseguro que ya tienen su recompensa.
3 "Pero cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,
4 "para que tu limosna sea en secreto. Y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
5 "Cuando ores, no seas como los hipócritas, que gustan orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. Os aseguro que ya tienen su recompensa.
6 "Cuando tú ores, entra en tu aposento, cierra tu puerta, y ora a tu Padre que está en secreto. Y tu padre que ve en secreto, te recompensará en público.
7 "Y al orar, no uses vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
8 "No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe qué cosas necesitáis, antes que las pidáis.
9 "Vosotros pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre.
10 "Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
11 "Danos hoy el pan nuestro de cada día.
12 "Perdona nuestras deudas, como nosotros también perdonamos a nuestos deudores.
13 "Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del mal. [porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, por todos los siglos. Amén.]
14 "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial os perdonará también a vosotros.
15 "Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.
16 "Cuando ayunéis, no pongáis cara triste como los hipócritas, que desfiguran su rostro para mostrar a los hombres que ayunan. Os aseguro que ya tienen su recompensa.
17 "Pero cuando tú ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,
18 "para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto. Y tu padre que ve en secreto, te recompensará.
19 "No acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corroen, y los ladrones socavan y roban.
20 "Sino acumulad tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corroen, ni ladrones destruyen ni roban.
21 "Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
22 "La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo será luminoso.
23 "Pero si tu ojo es malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así, si la luz que hay en ti es oscura ¿cuán grande será esa oscuridad?
24 "Ninguno puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o será leal a uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero.
25 "Por tanto, os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
26 "Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni juntan en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
27 "¿Quién de vosotros, por más que se afane, podrá añadir un codo a su estatura?
28 "Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen sin fatigarse ni hilar.
29 "Sin embargo, os digo que ni Salomón con toda su gloria, se vistió como uno de ellos.
30 "Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy es y mañana es echa al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?
31 "Así no os afanéis, diciendo: '¿Qué comeremos, qué beberemos, o qué vestiremos?
32 "Porque los paganos buscan todas estas cosas, que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis.
33 "Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 "Así, no os afanéis por el día de mañana, que el día de mañana traerá su cuidado. Basta al día su afán".
1 "No juzguéis, para que no seáis juzgados.
2 "Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida que medís, seréis medidos.
3 "¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y dejas de ver la viga que está en tu ojo?
4 "O, ¿cómo dirás a tu hermano: 'Déjame sacar la paja de tu ojo, cuando tienes una viga en tu ojo?'
5 "¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, entonces podrás ver para sacar la paja del ojo de tu hermano.
6 "No déis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los puercos; no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.
7 "Pedid, y os darán; buscad, y hallaréis; llamad, y os abrirán.
8 "Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abren.
9 "¿Qué hombre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
10 "¿Y si le pide un pescado, le dará una serpiente?
11 "Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestos hijos, ¿cuánto más vuestro padre que está en los cielos, dará buenas cosas a los que piden?
12 "Así, todo lo que queráis que los hombres os hagan, hacedlo también vosotros por ellos. Esta es la Ley y los Profetas.
13 "Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a perdición, y muchos entran por ella.
14 "Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos la hallan.
15 "Guardaos de los falsos profetas, que viene a vosotros vestidos de ovejas, y por dentro son lobos rapaces.
16 "Por sus frutos los conoceréis. ¿Se cosechan uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
17 "Así, todo buen árbol da buen fruto; pero el árbol maleado da malos frutos.
18 "El buen árbol no puede dar malos frutos, ni el árbol maleado dar buenos frutos.
19 "Todo árbol que no lleva buen fruto, se corta, y se echa en el fuego.
20 "Así, por sus frutos los conoceréis.
21 "No todo el que me dice: 'Señor, Señor' entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22 "En aquel día muchos me dirán: 'Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?'
23 "Entonces les diré: '¡Nunca os conocí! ¡Apartaos de mi, obradores de maldad!'
24 "En fin, todo el que oye estas palabras, y las practica, será como el hombre pruedente, que edificó su casa sobre la roca.
25 "Y descendió lluvia, vinieron torrentes, y soplaron vientos, y dieron contra aquella casa. Y no cayó porque estaba fundada sobre la roca.
26 "Pero el que oye estas palabras, y no las practica, es como el hombre insensato que edificó su casa sobre la arena.
27 "Y descendió lluvia, vinieron torrentes, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra esa casa. Y cayó, y fue grande su ruina".
28 Cuando Jesús acabó estas palabras, la gente quedó admirada de su doctrina;
29 porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.
1 Cuando Jesús descendió del monte, le siguió mucha gente.
2 En eso vino un leproso, que se postró ante él, y le dijo: "¡Señor, si tú quieres puedes limpiarme!"
3 Jesús extendió su mano, lo tocó, y le dijo: "¡Así lo quiero! ¡Sé limpio!" Y al instante quedó limpio de su lepra.
4 Entonces Jesús le dijo: "Mira, no lo digas a nadie. Pero ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio".
5 Al entrar Jesús en Capernaum, vino un centurión, y le rogó:
6 "Señor, mi asistente yace en casa paralítico, gravemente atormentado".
7 Jesús respondió: "Bien, iré y lo sanaré".
8 Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Sólo di la palabra, y mi asistente sanará.
9 "Porque yo también, aunque soy un subalterno, tengo soldados bajo mis órdenes. Digo a éste: 'Ve', y va; y al otro: 'Ven', y viene; y a mi siervo: 'Has esto', y lo hace".
10 Cuando Jesús lo oyó, quedó admirado, y dijo a los que lo seguían: "Os aseguro que ni en Israel he hallado tanta fe.
11 "Os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.
12 "Pero los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera. Allí será el llanto y el crujir de dientes".
13 Entonces Jesús dijo al centurión: "Ve, y como creíste te sea hecho". Y su asistente quedó sanado en esa misma hora.
14 Cuando Jesús fue a casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama con fiebre.
15 Le tocó la mano, y la fiebre la dejó. Y ella se levantó, y empezó a servirle.
16 Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. Y con la palabra echó los demonios, y sanó a todos los enfermos.
17 Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: "El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias".
18 Al verse rodeado de tanta gente, Jesús mandó pasar a la otra orilla.
19 Entonces se acercó un escriba, y le dijo: "Maestro, te seguiré adondequiera que vayas".
20 Jesús le contesto: "Las zorras tiene cuevas y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar su cabeza".
21 Otro de sus discípulos le dijo: "Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre".
22 Jesús respondió: "¡Sígueme! Y deja que los muertos entierren a sus muertos".
23 Después Jesús subió a la barca, y sus discípulos lo siguieron.
24 Y de repente se levantó una tempestad tan grande en el mar, que las olas cubrían la barca. Pero él dormía.
25 Entonces se le acercaron sus discípulos, lo despertaron, y le dijeron: "¡Señor, sálvanos, que perecemos!"
26 Y él replicó: "¿Por qué teméis, hombres de poca fe?" Entonces, se levantó, reprendió al viento y al mar; y vino una completa calma.
27 Y los hombres se maravillaron, y decían: ¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?"
28 Cuando Jesús llegó a la otra ribera, a la región de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salieron de entre los sepulcros. Eran tan furiosos, que nadie podía pasar por aquel camino.
29 Y clamaron: "¿Qué tienes que ver con nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a torturarnos antes de tiempo?"
30 Lejos de ellos estaba paciendo un hato muchos cerdos.
31 Y los demonios le rogaron: "Si nos echas, permítenos ir a ese hato de cerdos".
32 Jesús les dijo: "Id". Y ellos salieron y entraron en los cerdos. Entonces todos los cerdos se lanzaron por un despeñadero al mar, y murieron en el agua.
33 Y los porqueros huyeron a la ciudad, y contaron todo, inclusive, lo que había pasado con los endemoniados.
34 Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús. Cuando lo vieron, le rogaron que se fuera de su región.
1 Entonces Jesús entró en la barca, pasó al otro lado y fue a su ciudad.
2 Ahí le trajeron un paralítico tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: "¡Ánimo, hijo! Tus pecados te son perdonados".
3 Entonces algunos escribas pensaron dentro de sí: "Este blasfema".
4 Conociendo Jesús sus pensamientos, dijo: "¿Por qué pensáis mal en vuestro corazón?
5 "Porque, ¿qué es más fácil, decir: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate y anda'?
6 "Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra de perdonar pecados —dijo entonces al paralítico—: '¡Levántate toma tu camilla, y vete a tu casa!'
7 Entonces el hombre se levantó y se fue a su casa.
8 Al verlo, las gentes se llenaron de asombro, y glorificaron a Dios, que había dado tal poder a los hombres.
9 Cuando Jesús salía de allí, vio a un hombre llamado Mateo sentado en la recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Y él se levantó, y lo siguió.
10 Y cuando Jesús estaba sentado a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron junto con Jesús y sus discípulos.
11 Cuando los fariseos lo vieron, preguntaron a sus discípulos: "¿Porqué vuestro Maestro come con publicanos y pecadores?"
12 Al oírlo, Jesús les dijo: "Los sanos no necesitan médico, sino los enfermos.
13 "Id, pues y aprended qué significa: 'Misericordia quiero, y no sacrificio'. Porque no vine a llamar justos, sino a pecadores".
14 Entonces los discípulos de Juan vinieron a Jesús, y le preguntaron: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?"
15 Respondió Jesús: "¿Pueden los que están de bodas tener luto mientras el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo será quitado. Entonces ayunarán.
16 "Nadie remienda un vestido viejo con tela sin encoger, porque ese remiendo tiraría del vestido, y la rotura quedaría peor.
17 "Ni se echa vino nuevo en odres viejos. De esa manera los cueros se romperían, el vino se derramaría, y se perderían los odres; sino que el vino nuevo se echa en odres nuevos, y los dos se conservan".
18 Cuando Jesús hablaba estas cosas, vino el jefe de una sinagoga, se postró ante él, y le dijo: "Mi hija acaba de morir. Pero ven, pon tu mano sobre ella, y vivirá".
19 Jesús se levantó, y lo siguió con sus discípulos.
20 Entonces una mujer, que durante doce años había padecido de hemorragia, se acercó por detrás de Jesús, y tocó el borde de su vestido.
21 Porque pensaba: "Con sólo tocar su vestido, quedaré sana".
22 Y Jesús se volvió, y mirándola, le dijo: "¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado". Y desde ese momento la mujer quedó sana.
23 Cuando Jesús entró en casa del jefe, vio a los flautistas y a los que hacían alboroto,
24 y les dijo: "Retiraos, que la muchacha no está muerta, sino duerme". Y se burlaban de él.
25 Cuando echaron a la gente, él entró, tomó a la niña de la mano, y ella se levantó.
26 Y la noticia de este suceso se difundió por toda esa región.
27 Cuando Jesús salió de allí, lo siguieron dos ciegos, gritando: "¡Hijo de David! ¡Ten misericordia de nosotros!"
28 Al llegar a la casa, vinieron a él los ciegos. Y Jesús les preguntó: "¿Creéis que puedo hacer esto?" Ellos le respondieron: "Si, Señor".
29 Entonces les tocó los ojos, y dijo: "Conforme a vuestra fe os sea hecho".
30 Y sus ojos fueron abiertos. Y Jesús les encargó severamente: "Mirad que nadie lo sepa".
31 Pero en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda esa región.
32 Cuando ellos salían, le trajeron a un hombre mudo y endemoniado.
33 Y una vez echado el demonio, el mudo habló. Y la gente quedó maravillada, y exclamaban: "Nunca se ha visto cosa semejante en Israel".
34 Pero los fariseos decían: "Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios".
35 Y Jesús recorría las ciudades y aldeas, enseñaba en las sinagogas, predicaba el evangelio del reino, y sanaba toda enfermedad y dolencia.
36 Al ver a las multitudes, sintió compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor.
37 Entonces dijo a sus discípulos: "La mies es mucha, pero los obreros pocos.
38 "Rogad al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies".
1 Entonces Jesús llamó a sus doce discípulos, y les dio el poder de echar espíritus impuros, y sanar toda enfermedad y toda dolencia.
2 Los nombres de los doce apóstoles son: primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Santiago hijo de Zebedeo, y su hermano Juan.
3 Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago hijo de Alfeo y Tadeo.
4 Simón el cananita y Judas Iscariote, el que lo traicionó.
5 A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: "No vayáis a los gentiles, ni entréis en ciudad de samaritanos.
6 "Id más bien a las ovejas perdidas de Israel.
7 "Y proclamad que el reino de los cielos está cerca.
8 "Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios. De gracia recibisteis, dad de gracia.
9 "No llevéis oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos.
10 "Ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero es digno de su alimento.
11 "En la ciudad o aldea donde entréis, investigad quién sea en ella digno, y posad allí hasta que salgáis.
12 "Al entrar en la casa, saludadla.
13 "Si la casa lo merece, repose vuestra paz sobre ella. Si no fuere digna, vuestra paz vuelva a vosotros.
14 "Si alguno no os recibe, ni oye vuestras palabras, salid de esa casa o de esa ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.
15 "Os aseguro que en el juicio, el castigo será más tolerable para Sodoma y Gomorra que para esa ciudad.
16 "Os envío como ovejas entre lobos. Sed prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.
17 "Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales, y en sus sinagogas os azotarán.
18 "Aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por mi causa, para que déis testimonio a ellos y a los gentiles.
19 "Y cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablar, porque en aquella hora os será dado lo que hayáis de hablar.
20 "Porque no sois vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre que hablará en vosotros.
21 "El hermano entregará a muerte a su hermano, el padre al hijo, y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir.
22 "Seréis odiados por todos por mi Nombre. Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.
23 "Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Os aseguro que no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel, sin que venga el Hijo del Hombre.
24 "El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.
25 "Al discípulo le basta ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de la familia llamaron Belzebú, ¿cuánto más a los de su casa?
26 "Así, no los temáis; porque nada hay oculto que no se descubra, y nada secreto que no se llegue a saber.
27 "Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a plena luz; y lo que oís al oído, pregonadlo desde los terrados.
28 "No temáis a los que matan el cuerpo, que no pueden matar el alma. Antes temed a Aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
29 "¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el consentimiento de vuestro Padre.
30 "Aun vuestros cabellos están todos contados.
31 "Así, no temáis. Más valéis vosotros que muchos pajarillos.
32 "Por tanto, todo el que me confiese ante los hombres, yo también lo confesaré ante mi Padre que está en los cielos.
33 "Pero al que me niegue ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos.
34 "No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada.
35 "Porque he venido a volver al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra.
36 "Y los enemigos del hombre serán los de su casa.
37 "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí. El que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
38 "El que no toma su cruz, y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
39 "El que halle su vida, la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
40 "El que os recibe a vosotros, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.
41 "El que recibe a un profeta porque es profeta, recompensa de profeta recibirá. Y el que recibe a un justo porque es justo, recompensa de justo recibirá.
42 "Y cualquiera que dé a uno de estos pequeños un vaso de agua fresca porque es mi discípulo, os aseguro que jamás perderá su recompensa".
1 Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.
2 Cuando Juan, que estaba en la cárcel, oyó los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos,
3 a preguntarle: "¿Eres tú el que había de venir, o esperamos a otro?"
4 Jesús les respondió: "Id, y contad a Juan las cosas que oís y veis:
5 "Los ciegos ven, los lisiados andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio.
6 "Y, ¡dichoso el que no se escandalice de mí!"
7 Cuando ellos se fueron, Jesús empezó a decir de Juan a la gente: "¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
8 "¿Qué salisteis a ver? ¿Un hombre cubierto de ropa delicada? Los que llevan vestidos delicados, en casa de los reyes están.
9 "Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Os digo que sí, y más que profeta.
10 "Porque éste es de quien está escrito: 'Yo envío mi mensajero ante tu faz, que preparará tu camino delante de ti'.
11 "Os aseguro que entre los que nacen de mujer, no ha surgido ninguno mayor que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos, es mayor que él.
12 "Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los esforzados se apoderan de él.
13 "Porque todos los profetas y la Ley profetizaron hasta Juan.
14 "Y si queréis recibirlo, él es el Elías que había de venir.
15 "El que tiene oídos, oiga.
16 "¿A qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en la plaza, y gritan a sus compañeros:
17 "Les dicen: 'Os tocamos la flauta y no bailasteis, os endechamos y no lamentasteis,
18 "porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: 'Demonio tiene'.
19 "Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: 'Es un comilón y un bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores'. Sin embargo, la sabiduría queda demostrada por sus obras".
20 Entonces empezó a denunciar a las ciudades donde había hecho muchos de sus milagros, y no se habían arrepentido:
21 "¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que fueron hechos en vosotras, hace tiempo que se hubieran arrepentido en saco y en cilicio.
22 "Por tanto os digo, que en el día del juicio el castigo será más tolerable para Tiro y Sidón, que para vosotras.
23 "Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el sepulcro serás abatida. Porque si en Sodoma se hubieran realizado los milagros que fueron hechos en ti, hubiera quedado hasta hoy.
24 "Por tanto os digo, que el juicio será más tolerable para Sodoma que para ti".
25 En ese tiempo Jesús dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las revelaste a los niños.
26 "Así es, Padre, porque eso te agradó.
27 "Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre. Nadie conoce bien al Hijo, sino el Padre. Y nadie conoce bien al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
28 "Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar.
29 "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso.
30 "Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga".
1 Por ese tiempo, Jesús pasó por los sembrados en sábado. Sus discípulos sintieron hambre, y empezaron a arrancar espigas, y a comer sus granos.
2 Al verlo, los fariseos le dijeron: "Tus discípulos hacen lo que no está permitido hacer en sábado".
3 El respondió: "¿No habéis leído qué hizo David cuando él y los suyos tuvieron hambre?
4 "¿Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la Presencia, que no le era permitido comer a él, ni a los que estaban con él, sino sólo a los sacerdotes?
5 "No habéis leído en la Ley, que los sábados en el templo los sacerdotes quebrantan el reposo del sábado, y son sin culpa?
6 "Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí.
7 "Si supieseis qué significa 'Misericordia quiero y no sacrificio', no condenaríais a los inocentes.
8 "Porque el Hijo del Hombre es Señor del sábado".
9 De allí Jesús fue a la sinagoga de ellos.
10 Estaba allí un hombre que tenía una mano seca. Y para acusar a Jesús le preguntaron: "¿Es permitido sanar en sábado?"
11 El les contestó: "¿Quién de vosotros, si la única oveja que tiene se cayera en una fosa en sábado, no le echa mano, y la saca?
12 "Pues, ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Así, es permisible hacer bien en sábado"
13 Entonces dijo a ese hombre: "Extiende tu mano". El la extendió, y su mano quedó sana como la otra.
14 Pero los fariseos salieron, y conspiraron contra Jesús para matarlo.
15 Al saberlo Jesús se apartó de allí. Y lo siguieron muchos, y sanó a todos.
16 Y él les encargaba enérgicamente que no lo descubriesen.
17 Así se cumplía lo que dijo el profeta Isaías:
18 "Aquí está mi Siervo, a quien elegí; mi Amado, en quien me deleito. Pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio.
19 "No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz.
20 "No quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha que humea, hasta que haga triunfar el juicio,
21 "y en su Nombre las naciones pongan su esperanza".
22 Entonces le trajeron un endemoniado, ciego y mudo. Y Jesús lo sanó, de manera que el ciego y mudo pudo ver y hablar.
23 Y toda la gente quedó atónita, y decían: "¿Será éste el Hijo de David?"
24 Pero al oírlo, los fariseos dijeron: "Este echa los demonios por Belzebú, príncipe de los demonios".
25 Y como Jesús conocía sus pensamientos, les dijo: "Todo reino dividido contra sí mismo, queda desolado. Toda ciudad o casa dividida contra sí misma no puede subsistir.
26 "Si Satanás echara a Satanás, contra sí mismo estaría dividido, ¿cómo subsistiría su reino?
27 "Y si yo echo los demonios por Belzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.
28 "Pero si yo echo los demonios por el Espíritu de Dios, entonces ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.
29 "Porque, ¿cómo puede alguno entrar en casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no ata al fuerte? Entonces saqueará su casa.
30 "El que no es conmigo, está contra mí; y el que conmigo no junta, desparrama.
31 "Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia serán perdonados a los hombres. Pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.
32 "El que hable contra el Hijo del Hombre, será perdonado; pero el que hable contra el Espíritu Santo, no será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.
33 "Cultivad bien un árbol, y su fruto será bueno; cultivadlo mal, y su fruto será dañado, porque por el fruto se conoce el árbol.
34 "Generación de víboras, ¿cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.
35 "El hombre bueno del buen tesoro saca buenas cosas, y el hombre malo del mal tesoro saca malas cosas.
36 "Os digo que en el día del juicio, los hombres darán cuenta de toda palabra ociosa que hablen.
37 "Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado".
38 Entonces le dijeron algunos escribas y fariseos: "Maestro, deseamos verte hacer alguna señal".
39 El respondió: "Esta generación mala y adúltera demanda señal. Pero no le será dada otra señal que la del profeta Jonás.
40 "Porque como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así el Hijo del Hombre estará en el corazón de la tierra tres días y tres noches.
41 "Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás. Y aquí hay uno mayor que Jonás.
42 "La reina del sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón. Y aquí hay uno mayor que Salomón.
43 "Cuando el espíritu impuro sale del hombre, anda por lugares áridos, en busca de reposo, y no lo halla.
44 "Entonces dice: 'Volveré a la casa de donde salí'. Y cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y adornada.
45 "Entonces va, trae consigo otros siete espíritus peores que él, y se instalan allí. Y la última condición de ese hombre llega a ser peor que la primera. Así también acontecerá a esta generación perversa".
46 Mientras Jesús estaba aún hablando a la gente, llegaron su madre y sus hermanos, y querían hablar con él.
47 Alguien le dijo: "Tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar".
48 El respondió al que le hablaba: "¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?"
49 Y señalando a sus discípulos, dijo: "¡Aquí están mi madre y mis hermanos!
50 "Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana, y mi madre".
1 Ese mismo día Jesús salió de casa y se sentó junto al mar.
2 Y acudió tanta gente alrededor de él, que tuvo que subir a una barca. Se sentó allí, y toda la gente quedó a la ribera.
3 Y les habló muchas cosas por parábolas. Les dijo: "Un sembrador salió a sembrar.
4 "Mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino. Y vinieron las aves y la comieron.
5 "Parte cayó entre piedras, donde había poca tierra. Y brotó pronto, porque la tierra no era profunda.
6 "Pero al salir el sol, se quemó y se secó, porque no tenía raíz.
7 "Parte cayó entre espinos, que crecieron y ahogaron la semilla.
8 "Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto. Algunos granos dieron cien granos, otros sesenta y otros treinta.
9 "E] que tenga oídos, oiga".
10 Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, y le preguntaron: "¿Por qué les hablas por medio de parábolas?"
11 El respondió: "A vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no.
12 "Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más. Pero al que no tiene, aun lo que tiene, le será quitado.
13 "Por eso les hablo por parábolas; porque ellos miran y no ven, escuchan y no oyen, ni entienden.
14 "De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías: 'Oiréis y no entenderéis. Miraréis y no veréis.
15 "'Porque la mente de este pueblo está entorpecida. Han endurecido sus oídos, y han cerrado sus ojos para no ver, para no oír con los oídos, ni entender con su corazón; para que no se conviertan, y yo los sane'.
16 "Pero, ¡dichosos vuestros ojos porque ven, y vuestros oídos porque oyen!
17 "Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.
18 "Oíd la parábola del sembrador.
19 "Cuando uno oye la Palabra del reino y no la entiende, viene el maligno, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.
20 "El que fue sembrado en pedregales, es el que oye la Palabra, y en el acto la recibe con gozo.
21 "Pero no tiene raíz en sí, antes es de corta duración. Y cuando viene la aflicción o la persecución por la Palabra, en seguida tropieza.
22 "El que fue sembrado entre espinos, es el que oye la Palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la Palabra, y queda sin fruto.
23 "Pero el que fue sembrado en buena tierra, es el que oye la Palabra y la entiende, y da fruto; cien granos por uno, otro sesenta, y otro treinta".
24 Jesús les contó otra parábola. Les dijo: "El reino de los cielos es semejante al hombre que sembró buena semilla en su campo.
25 "Pero mientras sus hombres dormían, vino su enemigo, sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
26 "Y cuando la hierba brotó y dio fruto, apareció también la cizaña.
27 "Entonces vinieron los siervos del dueño, y le dijeron: 'Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde tiene cizaña?'
28 "Y él respondió: 'Un enemigo hizo esto'. Los siervos le dijeron: '¿Quieres que vayamos y la arranquemos?'
29 "El dijo: 'No, para que al sacar la cizaña, no arranquéis también el trigo.
30 "'Dejad crecer juntos lo uno y lo otro hasta la siega. Y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla, pero juntad el trigo en mi granero'".
31 Otra parábola les contó Jesús: "El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre sembró en su campo.
32 "Y aunque es la más pequeña de las semillas, cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se convierte en árbol, tanto que las aves del cielo anidan en sus ramas".
33 Otra parábola les dijo: "El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y la mezcló con tres medidas de harina, hasta que todo quedó fermentado".
34 Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas nada les hablaba.
35 Así se cumplía lo que dijo el profeta: "Abriré mi boca en parábolas. Diré cosas que han estado ocultas desde la creación del mundo".
36 Entonces Jesús despidió a la gente, y vino a casa. Allí se le acercaron sus discípulos, y le dijeron: "Explícanos la parábola de la cizaña del campo".
37 El respondió: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.
38 "El campo es el mundo, la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno.
39 "El enemigo que la sembró es el diablo, la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
40 "Así como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así sucederá al fin de este mundo.
41 "El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles a juntar de su reino a todos los escandalosos, y a los que cometen iniquidad,
42 "y los echarán en el horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes.
43 "Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, oiga.
44 "Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en un campo, que un hombre encuentra, y lo vuelve a esconder. Y lleno de gozo va, vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
45 "También el reino de los cielos es semejante al mercader, que busca buenas perlas.
46 "Y al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene, y la compra.
47 "También el reino de los cielos es semejante a la red, que se echa en el mar y saca toda clase de peces.
48 "Y cuando la red está llena, la sacan a la orilla. Y sentados, juntan lo bueno en cestas, y tiran lo malo.
49 "Así será al fin del mundo. Saldrán los ángeles, apartarán a los malos de entre los justos,
50 "y los echarán en el horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes".
51 Entonces Jesús les preguntó: "¿Habéis entendido todo esto?" Ellos respondieron: "Sí, Señor".
52 Y él les dijo: "Por eso todo escriba instruido acerca del reino de los cielos, es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas".
53 Cuando Jesús acabó de contar estas parábolas, partió de ese lugar.
54 Se fue a su propia tierra, y enseñaba en la sinagoga, de tal manera que quedaban sorprendidos, y decían: "¿De dónde este hombre recibe esta sabiduría, y este poder milagroso?
55 "¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?
56 "¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene todas estas cosas?"
57 Y se escandalizaban en él. Pero Jesús les dijo: "No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa".
58 Y no hizo allí muchos milagros, debido a la incredulidad de ellos.
1 En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús.
2 Y dijo a sus servidores: "Este es Juan el Bautista, que ha resucitado de los muertos. Por eso fuerzas milagrosas obran en él".
3 Porque Herodes había prendido a Juan, y lo había encadenado en la cárcel, por causa de Herodías, esposa de Felipe su hermano.
4 Porque Juan le decía: "No te es lícito tenerla".
5 Herodes quería matar a Juan, pero temía al pueblo; porque lo consideraban profeta.
6 Cuando se celebró el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó ante todos, y agradó a Herodes.
7 Y él le prometió con juramento darle todo lo que pidiese.
8 Y ella, instigada por su madre, le dijo: "Dame aquí en un plato, la cabeza de Juan el Bautista".
9 Entonces el rey se entristeció. Pero a causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen,
10 y envió a decapitar a Juan en la cárcel.
11 Trajeron su cabeza en un plato, se la dieron a la muchacha, y ella la presentó a su madre.
12 Entonces llegaron sus discípulos, tomaron el cuerpo, y lo enterraron. Después avisaron a Jesús.
13 Al oír eso, Jesús se apartó de allí en una barca a un lugar solitario. Pero cuando la gente se enteró, lo siguieron a pie desde las ciudades.
14 Al salir, Jesús vio una gran multitud. Sintió compasión de ellos, y sanó a los que estaban enfermos.
15 Al atardecer, se acercaron a él sus discípulos, y le dijeron: "El lugar es despoblado, y ya es tarde. Despide a la gente, para que vayan por las aldeas, y compren de comer".
16 Pero Jesús les dijo: "No necesitan irse. Dadles vosotros de comer".
17 Ellos respondieron: "Tenemos aquí sólo cinco panes y dos pescados".
18 Y él les dijo: "Traedlos acá".
19 Entonces mandó a la gente que se recostara sobre la hierba. Y él tomó los cinco panes y los dos pescados, alzó los ojos al cielo, y los bendijo. Después partió y dio el pan a los discípulos, y ellos a la gente.
20 Y comieron todos, y se saciaron. Después juntaron los pedazos sobrantes, y llenaron doce cestas.
21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
22 En seguida Jesús obligó a sus discípulos a entrar en la barca, e ir delante de él a la otra orilla del lago, mientras él despedía a la multitud.
23 Despedida la gente, subió al monte a orar a solas. Al anochecer, estaba allí solo.
24 La barca estaba ya en medio del mar, azotada por las ondas, porque el viento era contrario.
25 A la cuarta vela de la noche (de madrugada), Jesús fue a ellos caminando sobre el mar.
26 Al verlo andar sobre el mar, los discípulos se turbaron, y asustados gritaron: "¡Fantasma!"
27 Pero en seguida, Jesús les dijo: "¡Ánimo! ¡Soy yo! ¡No temáis!"
28 Entonces respondió Pedro: "Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre el agua".
29 Jesús le dijo: "Ven". Y Pedro descendió de la barca, y anduvo sobre el agua en dirección a Jesús.
30 Pero cuando Pedro vio el viento fuerte, tuvo miedo, y empezó a hundirse. Entonces gritó: "¡Señor, sálvame!"
31 Al instante, Jesús, le tendió la mano, trabó de él, y le dijo: "¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?"
32 Y cuando ellos subieron a la barca, el viento se calmó.
33 Entonces los que estaban en la barca, se postraron ante él, y dijeron: "!Realmente eres el Hijo de Dios!"
34 Al llegar a la otra orilla, desembarcaron en Genezaret.
35 Y como los hombres de aquel lugar lo reconocieron, divulgaron la noticia por toda la región. Y le trajeron todos los enfermos,
36 y le rogaban que sólo les dejase tocar el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.
1 Entonces llegaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, y le preguntaron:
2 "¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? ¿Por qué no se lavan las manos antes de comer?"
3 El respondió: "¿Por qué también vosotros quebrantáis el Mandamiento de Dios por vuestra tradición?
4 "Porque Dios mandó: 'Honra a tu padre y a tu madre'. Y 'el que maldiga a su padre o a su madre, debe ser muerto'.
5 "Pero vosotros decís: 'El que diga a su padre o a su madre: Todo aquello con que pueda ayudarte, es ofrenda mía dedicada a Dios,
6 "'no deberá socorrer a su padre o a su madre'. Así habéis invalidado el Mandamiento de Dios por vuestra tradición.
7 "¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros:
8 "'Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí'.
9 "En vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres".
10 Y llamando a la gente hacia sí, les dijo: "Oíd y entended.
11 "Lo que entra en la boca no contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso contamina al hombre."
12 Entonces se acercaron sus discípulos, y le dijeron: "¿Sabes que los fariseos se ofendieron al oír esas palabras?"
13 Pero él respondió: "Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.
14 "Dejadlos. Son ciegos, guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caen en el hoyo".
15 Entonces Pedro le pidió: "Explícanos esta parábola".
16 Jesús respondió: "¿También vosotros estáis aún sin entender?
17 "¿No comprendéis que todo lo que entra en la boca, va al estómago, y después se elimina fuera del cuerpo?
18 "Pero lo que sale de la boca, viene del corazón, y eso contamina al hombre.
19 "Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios y las calumnias.
20 "Esto contamina al hombre, pero comer con las manos sin lavar no contamina al hombre".
21 De allí Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón.
22 Una mujer cananea de ese vecindario, vino a él, y clamaba: "¡Señor! ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija está grave, atormentada por un demonio".
23 Pero Jesús no le respondió nada. Entonces sus discípulos se acercaron a él, y le rogaron: "Despídela, que viene gritando detrás de nosotros".
24 El respondió: "Soy enviado sólo a las ovejas perdidas de la casa de Israel".
25 Entonces ella vino, se postró ante él, y le dijo: "¡Señor, ayúdame!"
26 El le dijo: "No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos".
27 Ella replicó: "Sí, Señor. Pero aun los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos".
28 Entonces Jesús respondió: "Mujer, ¡grande es tu fe! Sea hecho como quieres". Y su hija quedó sana desde esa hora.
29 Jesús partió de allí, y fue junto al mar de Galilea. Subió al monte, y se sentó allí.
30 Entonces se llegó a él mucha gente, que traía consigo lisiados, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos. Los pusieron a los pies de Jesús, y él los sanó.
31 De manera que la gente se maravillaba al ver a los mudos hablar, a los mancos sanos, andar a los lisiados, y ver a los ciegos. Y alababan al Dios de Israel.
32 Entonces Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: "Tengo compasión de la gente, porque hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer. Y no quiero enviarlos ayunos, para que no desmayen por el camino".
33 Entonces sus discípulos le dicen: "¿Dónde conseguiremos suficiente pan en este despoblado para tanta gente?"
34 Jesús les preguntó: "¿Cuántos panes tenéis?" Ellos dijeron: "Siete, y unos pocos pescaditos".
35 Entonces mandó que la gente se recostara en el suelo.
36 Y tomando los siete panes y los pescados, dio gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.
37 Y comieron todos, y se saciaron. Y juntaron siete cestas llenas de pedazos sobrantes.
38 Y los que habían comido, eran cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
39 Después Jesús despidió a la gente, subió a la barca, y se fue a la región de Magdala.
1 Entonces algunos fariseos y saduceos vinieron a tentarlo, y le pidieron que les mostrase una señal del cielo.
2 Pero él respondió: "Al atardecer decís: 'Habrá buen tiempo, porque el cielo está rojo'.
3 "Y al amanecer: 'Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojo y nublado'. Entendéis el aspecto del cielo, y no entendéis las señales de los tiempos.
4 "Esta generación mala y adúltera demanda señal, pero no le será dada señal, sino la del profeta Jonás". Y dejándolos, se fue.
5 Cuando los discípulos pasaron al otro lado del lago, se habían olvidado de tomar pan.
6 Y Jesús les dijo: "Tened cuidado, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos".
7 Ellos pensaron: "Esto dice porque no trajimos pan".
8 Al darse cuenta, Jesús les dijo: "¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tomasteis pan?
9 "¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas juntasteis?
10 "¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas tomasteis?
11 "¿Cómo no entendéis que no os hablé del pan, sino que os guardéis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?"
12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.
13 Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos: "¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?"
14 Ellos respondieron: "Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros Jeremías, o alguno de los profetas".
15 El preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy?"
16 Respondió Simón Pedro: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente".
17 Entonces, Jesús le dijo: "¡Dichoso eres, Simón hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos!
18 "También te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta Roca edificaré mi iglesia, y las puertas de la muerte no prevalecerán contra ella.
19 "A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ates en la tierra, habrá sido atado en los cielos; y todo lo que desates en la tierra, habrá sido desatado en los cielos".
20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era el Cristo.
21 Desde aquel tiempo comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén, padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y los escribas; ser muerto, y resucitar al tercer día.
22 Y Pedro lo llevó aparte, y empezó a reprenderlo. Le dijo: "¡Señor, lejos de ti! ¡De ningún modo te suceda eso!"
23 Pero Jesús, volviéndose, dijo a Pedro: "Quítate de delante de mí, Satanás. Me eres tropiezo, porque no piensas como piensa Dios, sino como piensan los hombres".
24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame.
25 "Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
26 "¿De qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y pierde su vida? ¿Qué puede dar el hombre a cambio de su vida?
27 "Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces dará a cada uno según sus obras.
28 "Os aseguro que algunos de los que están aquí, no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre venir en su reino".
1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto.
2 Y allá se transfiguró ante ellos. Su rostro resplandeció como el sol, y su vestido se volvió blanco como la luz.
3 Y de pronto, aparecieron Moisés y Elías, que conversaban con él.
4 Entonces Pedro dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bueno es estar aquí! Si quieres, hagamos aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".
5 Mientras él aún hablaba, una nube luminosa los cubrió, y una voz desde la nube, dijo: "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco. Escuchadlo a él".
6 Al oír esto, los discípulos se postraron en tierra, y sintieron gran temor.
7 Entonces Jesús se acercó, los tocó, y dijo: "Levantaos. No temáis".
8 Cuando levantaron sus ojos, a nadie vieron, sino a Jesús solo.
9 Al descender del monte, Jesús les mandó: "No digáis esta visión a nadie, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos".
10 Entonces sus discípulos le preguntaron: "¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?"
11 Jesús respondió: "A la verdad, Elías vendrá primero, y restaurará todo.
12 "Sin embargo os digo, que Elías ya vino, y no lo reconocieron. Antes hicieron con él todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos".
13 Entonces los discípulos entendieron que les habló de Juan el Bautista.
14 Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre, que se arrodilló ante él, y le dijo:
15 "Señor, ten compasión de mi hijo, que es lunático, y padece mucho. Con frecuencia cae en el fuego o en el agua.
16 "Lo traje a tus discípulos, y no lo pudieron sanar".
17 Jesús replicó: "¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo tengo que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traedlo acá".
18 Y Jesús reprendió al demonio, y lo expulsó. Y el muchacho quedó sano desde esa hora.
19 Entonces llegaron los discípulos a Jesús aparte, y le preguntaron: "¿Por qué nosotros no lo pudimos echar?"
20 Jesús les dijo: "Por vuestra poca fe. Porque os aseguro que si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a este monte: Pásate de aquí para allá, y se pasaría. Y nada os será imposible.
21 ["Pero esta clase no sale sino con oración y ayuno".]
22 Un día en que iban por Galilea, Jesús les dijo: "El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres.
23 "Lo matarán, pero al tercer día resucitará". Y ellos se entristecieron en gran manera.
24 Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y le preguntaron: "¿Paga vuestro Maestro las dos dracmas?"
25 El dijo: "Sí". Al entrar en casa, Jesús le habló primero, y le dijo: "¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quién cobran los tributos o impuestos? ¿De sus hijos o de los extraños?
26 Pedro respondió: "De los extraños". Jesús le dijo: "Entonces los hijos están exentos.
27 "Sin embargo, para no ofenderlos, ve al mar, y echa el anzuelo. El primer pez que salga, tómalo y al abrir su boca, hallarás una moneda. Tómala, y dásela por mí y por ti".
1 En aquel tiempo se llegaron los discípulos a Jesús, y le preguntaron: "¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?"
2 Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos,
3 y dijo: "Os aseguro, que si no os cambiáis y os volvéis como niños, jamás entraréis en el reino de los cielos.
4 "Así, el que se humilla como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.
5 "Y el que recibe a un niño como éste en mi Nombre, me recibe a mí.
6 "El que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor sería que le colgaran al cuello una piedra de molino, y lo hundieran en lo profundo del mar.
7 "¡Ay del mundo por los tropiezos! Es forzoso que vengan escándalos, pero, ¡ay del hombre que los ocasione!
8 "Así, si tu mano o tu pie te fueran ocasión de caer, córtalos, y échalos de ti. Mejor te es entrar en la vida rengo o manco, que tener dos manos o dos pies, y ser echado en el fuego eterno.
9 "Y si tu ojo te fuera ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti. Mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que tener dos ojos y ser echado en el fuego del infierno.
10 "Mirad, no menospreciéis a ninguno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en el cielo ven siempre el rostro de mi Padre celestial.
11 "[Porque el Hijo del Hombre vino a salvar lo que se había perdido.]
12 "¿Qué os parece? Si un hombre tuviera cien ovejas, y una de ellas se perdiera, ¿no dejaría las noventa y nueve, e iría por los montes a buscar a la perdida?
13 "Y al encontrarla, de seguro, se alegraría más por ella, que por las noventa y nueve que no se perdieron.
14 "Así, no es la voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda ni uno de estos pequeños.
15 "Si tu hermano peca contra ti, ve y muéstrale su falta entre tú y él solo. Si te oye, habrás ganado a tu hermano.
16 "Si no te oye, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
17 "Y si no los oye a ellos, dilo a la iglesia. Y si no oye a la iglesia, tenlo por gentil y publicano.
18 "Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra, habrá sido atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, habrá sido desatado en el cielo.
19 "Además, os digo, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra, todo lo que pidan, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.
20 "Porque donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy yo en medio de ellos".
21 Entonces se le acercó Pedro, y le preguntó: "Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?"
22 Respondió Jesús: "No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete.
23 "Por eso, el reino de los cielos es semejante a un rey, que quiso ajustar cuentas con sus siervos.
24 "Al empezar le presentaron a uno que le debía diez mil talentos.
25 "Como no podía pagar, su señor mandó venderlo, junto con su esposa, sus hijos y todo lo que tenía, y que se le pagase la deuda.
26 "Entonces aquel siervo se postró y le suplicó: 'Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo'.
27 "El señor, movido a compasión, lo soltó, y le perdonó la deuda.
28 "Al salir, aquel siervo halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios. Trabó de él y lo ahogaba, diciendo: 'Págame lo que me debes'.
29 "Entonces su consiervo se postró a sus pies, y le rogó: 'Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo'.
30 "Pero él no quiso, sino que lo echó en la cárcel hasta que pagara la deuda.
31 "Sus consiervos, al ver lo que pasaba, se entristecieron mucho, y declararon a su señor lo que había sucedido.
32 "Entonces su señor lo llamó, y le dijo: 'Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.
33 "'¿No debías tú también compadecerte de tu consiervo, como yo me compadecí de ti?'
34 "Entonces su señor, enojado, lo entregó a los verdugos, hasta que pagara todo lo que le debía.
35 "Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de vuestro corazón cada uno a su hermano"
1 Cuando Jesús terminó de decir esas palabras, se alejó de Galilea, y vino a la región de Judea, del otro lado del Jordán.
2 Le siguió mucha gente, y allí los sanó.
3 Entonces se le acercaron algunos fariseos a tentarlo. Le preguntaron: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su esposa por cualquier causa?"
4 El respondió: "¿No habéis leído que al principio el Creador los hizo hombre y mujer,
5 "por eso, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne?
6 "Así, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unió, no lo separe el hombre".
7 Le dijeron: "Entonces, ¿por qué Moisés mandó dar carta de divorcio, y despedirla?"
8 Dijo: "Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió divorciaros de vuestras esposas. Pero al principio no fue así.
9 "Por eso os digo: El que se divorcia de su esposa, a no ser por fornicación, y se casa con otra, comete adulterio".
10 Le dijeron sus discípulos; "Si así es la condición del hombre con su esposa, no conviene casarse".
11 Entonces él respondió: "No todos reciben esta enseñanza, sino aquellos a quienes es dado.
12 "Porque hay eunucos de nacimiento, hay eunucos hechos así por los hombres, y otros se hicieron a sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos. El que pueda aceptar esto, que lo acepte".
13 Entonces le trajeron unos niños a Jesús, para que les impusiera las manos, y orara por ellos. Y los discípulos los reprendieron.
14 Pero Jesús les dijo: "Dejad a los niños venir a mí. No les impidáis, porque de los que son como ellos es el reino de los cielos".
15 Y él puso sus manos sobre ellos, y partió de allí.
16 Entonces un joven se acercó a Jesús y le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?"
17 Y Jesús respondió: "¿Por qué me preguntas acerca de lo que es bueno? Sólo Uno es bueno. Si quieres entrar en la vida, guarda los Mandamientos".
18 El preguntó: "¿Cuáles?" Jesús respondió: "No matarás, no cometerás adulterio, no hurtarás, no dirás falso testimonio,
19 "honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo".
20 El joven contestó: "Todo esto lo he guardado. ¿Qué más me falta?"
21 Jesús le dijo: "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Y ven, sígueme".
22 Al oír esta palabra, el joven se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "Os aseguro que difícilmente un rico entrará en el reino de los cielos.
24 "Repito: Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico en el reino de Dios".
25 Al oír esto, sus discípulos se espantaron en gran manera, y dijeron: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?"
26 Jesús los miró, y les dijo: "Eso es imposible para los hombres, pero para Dios todo es posible".
27 Entonces Pedro preguntó: "Nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido, ¿qué, pues, tendremos?"
28 Jesús les dijo: "Os aseguro que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido, también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
29 "Y todo el que deja casas, hermanos o hermanas, padre o madre, esposa o hijos, o tierras, por mi Nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.
30 "Pero muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros".
1 "El reino de los cielos es semejante a un propietario, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.
2 "Convino con ellos en pagarles un denario al día, y los envió a su viña.
3 "Volvió a salir cerca de la hora tercia (las nueve), y vio en la plaza a otros desocupados.
4 "Les dijo: 'Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo'. Y ellos fueron.
5 "Salió otra vez cerca de la hora sexta y de la novena (a mediodía y a media tarde) e hizo lo mismo.
6 "Volvió a salir cerca de la hora undécima (una hora antes de ponerse el sol). Halló a otros allí, y les dijo: '¿Por qué estáis aquí todo el día sin trabajar?'
7 "Dijeron: 'Porque nadie nos contrató'. Les dijo: 'Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo'.
8 "Al atardecer, el señor de la viña dijo a su mayordomo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros'.
9 "Vinieron los que habían ido cerca de la hora undécima, y cada uno recibió un denario.
10 "Cuando vinieron los primeros, pensaron que habrían de recibir más; pero ellos también recibieron un denario cada uno.
11 "Y al recibirlo, murmuraron contra el señor.
12 "Dijeron: 'Estos últimos trabajaron una sola hora, y los igualaste a nosotros, que hemos soportado el peso y el calor del día'.
13 "Y él respondió a uno de ellos: 'Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No conviniste conmigo por un denario?
14 "'Toma lo que es tuyo, y vete. Si quiero dar a este último como a ti,
15 "'¿no puedo hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes envidia, porque soy bueno?"'
16 "Así los últimos serán primeros, y los primeros últimos".
17 Cuando Jesús subía a Jerusalén, tomó a sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo:
18 "Como veis, ahora vamos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, que lo condenarán a muerte.
19 "Y lo entregarán a los gentiles para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen. Pero al tercer día resucitará".
20 Entonces la madre de los hijos de Zebedeo vino a Jesús con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.
21 Y él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella le dijo: "Di que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda".
22 Entonces Jesús respondió: "No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo he de beber? Ellos respondieron: "Podemos".
23 Les dijo: "En verdad de mi copa beberéis. Pero sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre".
24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron con los dos hermanos.
25 Entonces Jesús los llamó, y les dijo: "Vosotros sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y los que son grandes ejercen autoridad sobre ellos.
26 "Pero entre vosotros, no será así. Al contrario, el que desee ser grande entre vosotros, debe ser vuestro servidor.
27 "Y el que quiera ser el primero entre vosotros, deberá ser vuestro siervo.
28 "Así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos".
29 Al salir de Jericó, lo siguió una gran multitud.
30 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron: "¡Señor! ¡Hijo de David! ¡Ten misericordia de nosotros!"
31 La gente los reprendía para que callasen. Pero ellos clamaban aún más: "¡Señor! ¡Hijo de David! ¡Ten misericordia de nosotros!"
32 Entonces Jesús se detuvo, los llamó, y les preguntó: "¿Qué queréis que os haga?
33 Ellos dijeron: "Señor, que sean abiertos nuestros ojos".
34 Entonces, Jesús se compadeció de ellos, tocó sus ojos, y al instante recibieron la vista. Y lo siguieron.
1 Cuando se acercaron a Jerusalén, llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos. Entonces Jesús envió a dos discípulos,
2 diciéndoles: "Id a la aldea que está frente a vosotros. En seguida hallaréis una asna atada, y un pollino con ella. Desatadla, y traédmelos.
3 "Si alguien os dice algo, decidle: 'El Señor los necesita, y en seguida los devolverá"'.
4 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que dijo el profeta:
5 "Decid a la hija de Sión: Tu Rey viene a ti, manso y sentado sobre una asna, sobre un pollino, hijo de animal de carga".
6 Los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó.
7 Trajeron el asna y el pollino, pusieron sobre ellos sus mantos, y Jesús se sentó encima.
8 Y la multitud muy numerosa, tendía sus mantos en el camino. Otros cortaban ramas de árboles, y los tendían por el camino.
9 Y la gente que iba delante y los que lo seguían, aclamaban diciendo: "¡Gloria al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el Nombre del Señor! ¡Gloria en las alturas!"
10 Cuando Jesús entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, y decían: "¿Quién es éste?"
11 Y la gente respondía: "Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea".
12 Entonces Jesús entró en el templo de Dios, y echó a todos los que vendían y compraban en el templo. Volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas.
13 Y les dijo: "Escrito está: 'Mi casa, será llamada casa de oración. Pero vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones"'.
14 Entonces vinieron a él al templo, ciegos y tullidos, y él los sanó.
15 Pero los principales sacerdotes y los escribas, se indignaron al ver las maravillas que hacía, y a los muchachos que aclamaban en el templo: "¡Gloria al Hijo de David!"
16 Y le dijeron: "¿Oyes lo que éstos dicen?" Y Jesús contestó: "Sí. ¿Nunca leísteis: 'De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?"'
17 Y dejándolos, se fue a la ciudad de Betania, y posó allí.
18 Por la mañana, cuando Jesús volvía a la ciudad, sintió hambre.
19 Vio una higuera junto al camino, y se acercó. Pero encontró sólo hojas en ella, y le dijo: "Nunca más nazca fruto de ti". Y al instante la higuera se secó.
20 Al verlo, los discípulos quedaron maravillados, y decían: "¡Cómo se secó la higuera en el acto!"
21 Jesús respondió: "Os aseguro, que si tenéis fe, y no dudáis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que si decís a este monte: 'Quítate de ahí y échate en el mar', será hecho.
22 "Y todo lo que pidáis en oración creyendo, lo recibiréis".
23 Cuando Jesús vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo, se acercaron mientras enseñaba, y le preguntaron: "¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te dio esta autoridad?"
24 Jesús respondió: "Yo también os haré una pregunta. Si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto.
25 "El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo o de los hombres?" Ellos pensaron entre sí: "Si decimos del cielo, nos dirá: ¿Por qué no le creísteis?
26 "Y si decimos de los hombres, tememos al pueblo, porque todos tienen a Juan por profeta".
27 Así, respondieron a Jesús: "No sabemos". Y él también les dijo: "Ni yo os digo con qué autoridad hago esto.
28 "Pero, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: 'Hijo, vé hoy a trabajar en mi viña'.
29 "Y él respondió: 'No quiero'. Pero después se arrepintió, y fue.
30 "Se acercó al otro, y le dijo de la misma manera. Y respondió: 'Iré'. Y no fue.
31 "¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?" Respondieron: "El primero". Entonces Jesús les dijo: "Os aseguro que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.
32 "Porque Juan vino a vosotros en camino de justicia, y no creísteis en él, pero los publicanos y las rameras creyeron en él. Y aunque vosotros lo visteis, no os arrepentisteis después para creer en él.
33 "Oíd otra parábola: Un propietario plantó una viña, y la rodeó de una cerca. Cavó en ella un lagar, edificó una torre, la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.
34 "Cuando se acercó el tiempo de la cosecha, envió a sus siervos a los labradores, para recibir su fruto.
35 "Pero los labradores tomaron a los siervos, y a uno lo hirieron, al otro lo mataron, y al otro lo apedrearon.
36 "El dueño envió a otros siervos, en mayor número que los primeros. E hicieron lo mismo con ellos.
37 "Al fin envió a su hijo, pensando: 'Respetarán a mi hijo'.
38 "Pero al ver al hijo, los labradores dijeron entre sí: 'Este es el heredero. Matémoslo, y quedaremos con la herencia'.
39 "Así, lo echaron fuera de la viña, y lo mataron.
40 "Cuando venga el señor de la viña, ¿qué hará a esos labradores?
41 Respondieron: "Matará sin compasión a esos malvados, y rentará su viña a otros labradores que paguen el fruto a su tiempo".
42 Entonces Jesús les dijo: "¿Nunca leísteis en las Escrituras: 'La piedra, que desecharon los edificadores, vino a ser la piedra de esquina. El Señor hizo esto, y es maravillosa ante nuestros ojos?
43 "Por tanto, os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que rinda su fruto.
44 "El que caiga sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella caiga, lo desmenuzará".
45 Al oír sus parábolas, los principales sacerdotes y los fariseos entendieron que hablaba de ellos.
46 Y trataron de prenderlo, pero temieron al pueblo, porque lo tenían por profeta.
1 De nuevo Jesús les habló en parábolas, y les dijo:
2 "El reino de los cielos es semejante a un rey, que preparó el banquete de boda para su hijo.
3 "Y envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda. Pero no quisieron venir.
4 "Volvió a enviar a otros siervos, con el encargo de decir a los invitados: 'La comida está preparada, los toros y los animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto. Venid a la boda'.
5 "Pero ellos no le hicieron caso. Se fueron, uno a su labranza, otro a sus negocios,
6 "y otros, echaron mano de los siervos, los afrentaron y mataron.
7 "Al oír esto, el rey se enojó. Envió su ejército, mató a esos homicidas, y quemó su ciudad.
8 "Entonces dijo a sus siervos: 'A la verdad el banquete está preparado, pero los convidados no eran dignos.
9 "'Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad al banquete a cuantos halléis'.
10 "Salieron los siervos por los caminos, y juntaron a todos los que hallaron, malos y buenos. Y la sala se llenó de convidados.
11 "Cuando el rey entró a ver a los convidados, notó allí un hombre sin vestido de boda.
12 "Y le dijo: 'Amigo, ¿cómo entraste aquí sin vestido de boda?' Pero él cerró la boca.
13 "Entonces el rey dijo a los que servían: 'Atadlo de pies y manos, y echadlo en las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el crujir de dientes'.
14 "Porque muchos son los llamados, y pocos los elegidos".
15 Entonces, los fariseos se fueron y trazaron planes para sorprenderlo en alguna palabra.
16 Le enviaron sus discípulos junto con los herodianos, a decirle: "Maestro, sabemos que eres íntegro, que realmente enseñas el camino de Dios, y no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres.
17 "Dinos, pues: ¿Qué te parece? ¿Es correcto dar tributo a César, o no?"
18 Pero Jesús entendió su malicia, y les dijo: "¿Por qué me tentáis, hipócritas?
19 "Mostradme la moneda del tributo". Y ellos le presentaron un denario.
20 Entonces les preguntó: "¿De quién es esa imagen, y la inscripción?"
21 Dijeron: "De César". Entonces Jesús respondió: "Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios".
22 Al oír esto, quedaron maravillados; y lo dejaron, y se fueron.
23 Ese mismo día vinieron los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron:
24 "Maestro, Moisés dijo: Si alguno muere sin hijos, su hermano se casará con la viuda, para levantar descendientes a su hermano.
25 "Hubo entre nosotros siete hermanos. El primero se casó, y murió sin tener hijos. Y dejó su esposa a su hermano.
26 "Lo mismo pasó con el segundo y el tercero, hasta los siete.
27 "Y después murió también la mujer.
28 "Ya que todos la tuvieron, en la resurrección, ¿de cuál de los siete será ella esposa?"
29 Jesús respondió: "Erráis por no conocer las Escrituras, ni el poder de Dios.
30 "Porque en la resurrección, ni los hombres se casarán, ni las mujeres serán dadas en casamiento. Serán como los ángeles del cielo.
31 "Y de la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que dice Dios:
32 "'Yo Soy el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob'? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos".
33 Al oír esto la gente quedó maravillada de su doctrina.
34 Cuando los fariseos oyeron que había cerrado la boca a los saduceos, se juntaron a una.
35 Y uno de ellos, intérprete de la Ley, por tentarlo, le preguntó:
36 "Maestro, ¿cuál es el mayor Mandamiento de la Ley?"
37 Jesús respondió: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y toda tu mente.
38 "Este es el primero y el mayor Mandamiento.
39 "Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
40 "De estos dos Mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.
41 Y cuando estaban juntos los fariseos, Jesús les preguntó:
42 "¿Qué os parece del Cristo? ¿De quién es Hijo?" Le dijeron: "De David".
43 "El les dijo: "Pues, ¿cómo David movido por el Espíritu lo llama Señor, cuando dice:
44 "'Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies'?
45 "Si David lo llama Señor, ¿cómo es su hijo?"
46 Y nadie le pudo responder. Desde aquel día nadie osó preguntarle más.
1 Entonces Jesús dijo a la gente y a sus discípulos:
2 "En la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y los fariseos.
3 "Así, lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; pero no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.
4 "Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, las ponen sobre los hombros de los demás, y ellos ni aun con un dedo las quieren mover.
5 "Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Porque ensanchan sus filacterias, y alargan los flecos de sus mantos,
6 "aman los primeros asientos en los banquetes, y las primeras sillas en las sinagogas,
7 quieren ser saludados en las plazas, y ser llamados rabí.
8 "Pero vosotros, no queráis que os llamen rabí, porque uno es vuestro Maestro, y todos sois hermanos.
9 "A nadie en la tierra llaméis padre, porque uno es vuestro Padre, el que está en el cielo.
10 "Ni seáis llamados guías, porque uno es vuestro Guía, el Cristo.
11 "El mayor entre vosotros sea vuestro servidor.
12 "Porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.
13 "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos ante los hombres. Ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando.
14 "[¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque devoráis las casas de las viudas, y por pretexto hacéis largas oraciones. Por eso llevaréis mayor condenación.]
15 "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque rodeáis la tierra y el mar por hacer un prosélito; y una vez ganado, lo hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.
16 "¡Ay de vosotros, guías ciegos! Porque decís: 'El que jura por el templo no es nada; pero el que jura por el oro del templo, es deudor'.
17 "¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es mayor, el oro o el templo que santifica al oro?
18 "Y decís: 'El que jura por el altar, no es nada; pero el que jura por el presente que está sobre él, es deudor'.
19 "¡Ciegos! ¿Qué es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica a la ofrenda?
20 "Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él.
21 "El que jura por el templo, jura por él, y por el que habita en él.
22 "Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por el que se sienta sobre él.
23 "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque dais el diezmo de la menta, del eneldo y el comino; y dejáis lo más importante de la Ley, a saber, la justicia, la misericordia y la fidelidad. Esto es necesario hacer, sin dejar lo otro.
24 "¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!
25 "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque limpiáis el exterior del vaso y del plato; y por dentro estáis llenos de robo y de desenfreno.
26 "¡Fariseo ciego! ¡Limpia primero el interior del vaso y del plato, para que el exterior también quede limpio!
27 "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que de fuera se ven hermosos, y por dentro están llenos de huesos de muertos y de inmundicia.
28 "Así también vosotros, por fuera os mostráis justos a los hombres, y por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.
29 "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos.
30 "Y decís: 'Si hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no habríamos sido cómplices de la sangre de los profetas'.
31 "Así, dais testimonio contra vosotros, de que sois hijos de los que mataron a los profetas.
32 "¡Vosotros también colmad la medida de vuestros padres!
33 "¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?
34 "Por tanto, os voy a enviar profetas, sabios y escribas. A unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad,
35 "para que caiga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.
36 "Os aseguro que todo esto recaerá sobre esta generación.
37 "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollos bajo sus alas! Y no quisiste.
38 "Vuestra casa os queda desierta.
39 "Porque os digo que no me veréis más, hasta que digáis: '¡Bendito el que viene en el Nombre del Señor!"'.
1 Cuando Jesús salía del templo, se acercaron sus discípulos y le señalaron los edificios del templo.
2 Y él respondió: "¿Veis todo esto? Os aseguro que no quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada".
3 Cuando Jesús se sentó en el monte de los Olivos, se acercaron a él los discípulos aparte, y le preguntaron: "Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo?"
4 Jesús respondió: "Mirad que nadie os engañe.
5 "Porque vendrán muchos en mi Nombre, diciendo: 'Yo soy el Cristo,' y a muchos engañarán.
6 "Oiréis guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os turbéis, porque es necesario que todo esto suceda, pero aún no es el fin.
7 "Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Y habrá pestes, hambres y terremotos en diversos lugares.
8 "Y todo esto será principio de dolores.
9 "Entonces os entregarán para ser maltratados, y muertos. Y seréis aborrecidos por todas las naciones por causa de mi Nombre.
10 "Entonces muchos tropezarán, y se entregarán, y se odiarán unos a otros.
11 "Se levantarán muchos falsos profetas, y engañarán a muchos.
12 "Y por el aumento de la maldad, el amor de la mayoría se enfriará.
13 "Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.
14 "Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo, por testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.
15 "Cuando veáis en el lugar santo, la abominación desoladora, predicha por el profeta Daniel, —el que lee, entienda—,
16 "entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.
17 "El que esté en la azotea, no descienda a tomar algo de su casa.
18 "Y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa.
19 "¡Ay de las que estén encinta, y de las que críen en esos días!
20 "Orad que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado.
21 "Porque habrá entonces una gran tribulación, como nunca hubo desde el principio del mundo, ni habrá después.
22 "Y si esos días no fuesen acortados, nadie se salvaría. Pero por causa de los elegidos, aquellos días serán acortados".
23 "Entonces, si alguien os dijera: 'Aquí está el Cristo, o allí', no creáis.
24 "Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, para engañar, si fuera posible, aun a los elegidos.
25 "Mirad, os lo he dicho de antemano.
26 "Así, si os dicen: 'Aquí está en el desierto', no salgáis; 'aquí en las cámaras', no creáis.
27 "Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre.
28 "Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres.
29 "En seguida, después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y los poderes de los cielos serán sacudidos.
30 "Y entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre, y todas las naciones de la tierra se lamentarán; y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo, con gran poder y grande majestad.
31 "Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus elegidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
32 "De la higuera aprended esta lección: Cuando su rama se enternece, y brotan sus hojas, sabéis que el verano se acerca.
33 "Así también, cuando veáis todas estas cosas, sabed que está cerca, a las puertas.
34 "Os aseguro que no pasará esta generación, sin que todo esto suceda.
35 "El cielo y la tierra pasarán, pero mis Palabras nunca pasarán.
36 "Sin embargo, nadie sabe la hora, ni aun los ángeles del cielo, sino mi Padre solo.
37 "Como fue en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
38 "Porque en los días anteriores al diluvio, la gente comía y bebía, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca.
39 "Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó a todos. Así también será la venida del Hijo del Hombre.
40 "Entonces estarán dos en el campo, uno será llevado, y el otro dejado.
41 "Dos mujeres estarán moliendo en un molino, una será llevada, y la otra dejada,
42 "Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.
43 "Sin embargo, sabed esto, si el padre de la familia supiera a qué hora el ladrón había de venir, velaría y no dejaría asaltar su casa.
44 "Por tanto, estad preparados también vosotros, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.
45 "¿Quién, pues, es el siervo fiel y prudente, a quien su señor puso sobre su familia, para que le dé el alimento a tiempo?
46 "Dichoso aquel siervo, a quien, cuando su señor vuelva, lo encuentre haciendo así.
47 "Os aseguro que lo pondrá sobre todos sus bienes.
48 "Pero si aquel siervo fuera malo, y dijera en su corazón: 'Mi señor se tarda en venir'.
49 "Y empezara a herir a sus consiervos, y a comer y beber con los borrachos;
50 "vendrá el señor de aquel siervo en el día que no espera, a la hora que no sabe,
51 "lo castigará, y lo pondrá con los hipócritas. Allí será el llanto y el crujir de dientes".
1 "Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes, que tomaron sus lámparas, y salieron a recibir al novio.
2 "Cinco eran prudentes, y cinco insensatas.
3 "Las insensatas tomaron sus lámparas, y no llevaron aceite extra con ellas.
4 "En cambio, las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, junto con el de sus lámparas.
5 "Y como el novio tardaba, todas cabecearon y se durmieron.
6 "A medianoche oyeron el clamor: ¡Ahí viene el novio! ¡Salid a recibirlo!'
7 "Entonces todas las vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.
8 "Y las insensatas dijeron a las prudentes: 'Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan'.
9 "Pero las prudentes respondieron: 'Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que lo venden, y comprad'.
10 "Y mientras fueron a comprar, llegó el novio, y las que estaban preparadas, entraron con él a la boda. Y se cerró la puerta.
11 "Después vinieron también las otras vírgenes, y dijeron: '¡Señor, señor, ábrenos!'
12 "Pero él respondió: 'Os aseguro que no os conozco'.
13 "Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.
14 "El reino de los cielos es también como un hombre, que al salir de viaje, llamó a sus siervos, y les confió sus bienes.
15 "A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y al tercero uno. A cada uno según su capacidad. Y se fue lejos.
16 "El que había recibido cinco talentos, en seguida negoció con ellos, y ganó otros cinco.
17 "Del mismo modo el que había recibido dos, ganó otros dos.
18 "Pero el que había recibido uno, cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
19 "Después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.
20 "Llegó el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, y dijo: 'Señor, cinco talentos me confiaste. Aquí tienes otros cinco talentos que gané con ellos'.
21 "Su señor le dijo: '¡Bien, siervo bueno y fiel! Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor'.
22 "Llegó también el que había recibido dos talentos, y dijo: 'Señor, dos talentos me confiaste. Aquí tienes otros dos talentos que gané con ellos'.
23 "Su señor le dijo: '¡Bien, siervo bueno y fiel! Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor'.
24 "Llegó también el que había recibido un talento, y dijo: 'Señor, sabía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y juntas donde no esparciste.
25 "'Y de miedo, fui y escondí tu talento en la tierra. Aquí tienes lo que es tuyo'.
26 "Su señor respondió: 'Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y junto donde no esparcí.
27 "'Por eso debías haber dado mi dinero a los banqueros, y yo hubiera recibido lo mío con el interés.
28 "'Quitadle el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
29 "'Porque al que tiene, le será dado, y tendrá en abundancia. Y al que no tiene, aun lo que tiene, le será quitado.
30 "'Y al siervo inútil echadlo fuera, en las tinieblas. Allí será el llanto y el crujir de dientes'.
31 "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria.
32 "Y serán reunidas ante él todas las naciones. Y separará los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.
33 "Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda.
34 "Entonces el Rey dirá a los de su derecha: '¡Venid, benditos de mi Padre! Heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
35 "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis;
36 "estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí'.
37 "Entonces los justos responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos; o sediento y te dimos de beber?
38 "'¿Cuándo te vimos forastero, y te recibimos; o desnudo, y te cubrimos?
39 "'¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y vinimos a ti?'
40 "Y el Rey les dirá: 'En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeños, a mí me lo hicisteis'.
41 "Entonces dirá a los de la izquierda: 'Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles.
42 "'Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
43 "'fui forastero, y no me recibisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis'.
44 "Ellos también le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, forastero o desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te servimos?'
45 "El responderá: 'Os aseguro que cuando no lo hicisteis a uno de estos pequeños, lo dejasteis de hacer a mí'.
46 "Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna".
1 Cuando Jesús acabó todas estas palabras, dijo a sus discípulos:
2 "Como sabéis, dentro de dos días es la Pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado".
3 Entonces los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote, llamado Caifás.
4 Y tuvieron consejo para prender por engaño a Jesús, y matarlo.
5 Pero dijeron: "No lo prendamos durante la fiesta, para que no se alborote el pueblo".
6 Cuando Jesús estaba en Betania, en casa de Simón el leproso,
7 vino una mujer con un frasco de alabastro con un perfume de mucho precio, y lo derramó sobre la cabeza de Jesús, cuando él estaba a la mesa.
8 Al ver esto, sus discípulos se enojaron, y dijeron: "¿Para qué este desperdicio?
9 "Esto se podía haber vendido a buen precio para ayudar a los pobres".
10 Jesús se dio cuenta, y les dijo: "¿Por qué molestáis a esta mujer? Pues ha hecho buena obra conmigo.
11 "Porque a los pobres los tendréis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis.
12 "Al derramar este perfume sobre mi cuerpo, ella lo hizo para prepararme para la sepultura.
13 "Os aseguro que dondequiera que se predique este evangelio en todo el mundo, se contará esto para su memoria".
14 Entonces uno de los doce, Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes,
15 y les dijo: "¿Qué me queréis dar, si os lo entrego?" Y ellos le asignaron treinta monedas de plata.
16 Desde entonces buscaba una ocasión para entregarlo.
17 En el primer día de la fiesta del pan sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, y le dijeron: "¿Dónde quieres que preparemos para que comas la Pascua?"
18 El dijo: "Id a la ciudad, a cierto hombre, y decidle: 'El Maestro dice: Mi tiempo está cerca. En tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos"'.
19 Los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la Pascua.
20 Al atardecer, Jesús se sentó a la mesa con los doce.
21 Y mientras comían, les dijo: "Os aseguro que uno de vosotros me ha de entregar".
22 Ellos se entristecieron en gran manera, y uno por uno empezaron a preguntarle: "Soy yo, Señor?"
23 Entonces él respondió: "El que ha mojado el pan conmigo en el plato, ése me va a entregar.
24 "Como está escrito, el Hijo del Hombre se va, pero, ¡ay de aquel que entrega al Hijo del Hombre! A ése mejor le valdría no haber nacido".
25 Entonces Judas, que lo iba a entregar, preguntó: "¿Soy yo, Maestro?" Jesús respondió: "Sí. Eres tú".
26 Y mientras comían, Jesús tomó el pan, lo bendijo, y lo partió. Dio a sus discípulos, y dijo: "Tomad, comed. Esto es mi cuerpo".
27 Luego tomó la copa, dio gracias, y la pasó, diciendo: "Bebed de ella todos.
28 "Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que va a ser vertida en favor de muchos, para el perdón de los pecados.
29 "Y os digo, que no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando he de beber vino nuevo con vosotros, en el reino de mi Padre".
30 Y después de cantar un himno, salieron al monte de los Olivos.
31 Entonces Jesús les dice: "Todos vosotros os escandalizaréis de mí en esta noche. Porque escrito está: 'Heriré al Pastor, y las ovejas del rebaño se dispersarán'.
32 "Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea".
33 Pedro respondió: "Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré".
34 Jesús le dijo: "Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces".
35 Pedro declaró: "Aunque tenga que morir contigo, no te negaré". Y todos los discípulos dijeron lo mismo.
36 Entonces Jesús llegó con ellos al lugar que se llama Getsemaní, y les dijo: "Sentaos aquí, mientras voy allí a orar".
37 Llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y empezó a entristecerse y angustiarse en gran manera.
38 Entonces Jesús les dijo: "Estoy abrumado de tristeza, hasta el punto de morir. Quedaos aquí, y velad conmigo".
39 Se adelantó un poco, cayó con su rostro en tierra, y oró: "Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa. Sin embargo, no sea como yo quiero, sino como quieras tú".
40 Entonces volvió a sus discípulos, y los halló durmiendo. Y dijo a Pedro: "¿No habéis podido velar conmigo ni una hora?
41 "Velad y orad, para que no entréis en tentación. El espíritu a la verdad está pronto, pero la carne es débil".
42 Por segunda vez se apartó, y oró diciendo: "Padre mío, si esta copa no puede pasar de mí sin que yo la beba, hágase tu voluntad".
43 Volvió, y otra vez los halló dormidos, porque sus ojos estaban cargados de sueño.
44 Dejándolos se apartó de nuevo, y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.
45 Entonces vino a sus discípulos, y les dijo: "¿Todavía estáis durmiendo y descansando? Ha llegado la hora. El Hijo del Hombre va a ser entregado en mano de pecadores.
46 "Levantaos, vamos. Aquí llega el que me va a entregar".
47 Cuando Jesús aún hablaba, llegó Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.
48 El traidor les había dado señal, diciendo: "Al que yo bese, ése es. Prendedlo".
49 En seguida, se acercó a Jesús, y le dijo: "¡Salve, Maestro!" Y lo besó.
50 Y Jesús le dijo: "Amigo, ¿a qué vienes?" Entonces se acercaron, echaron mano de Jesús, y lo prendieron.
51 Pero uno de los que estaban con Jesús, extendió su mano y sacó su espada, hirió al siervo del pontífice, y le quitó la oreja.
52 Entonces Jesús le dijo: "Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.
53 "¿Acaso no puedo orar a mi Padre, y en el acto me daría más de doce legiones de ángeles?"
54 "Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, de que así tiene que suceder?"
55 En ese momento Jesús dijo a la gente: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y palos a prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.
56 "Pero todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas". Entonces todos los discípulos lo dejaron y huyeron.
57 Los que prendieron a Jesús, lo llevaron al sumo sacerdote Caifás, donde los escribas y los ancianos estaban reunidos.
58 Y Pedro lo siguió de lejos hasta el patio del sumo sacerdote. Entró allí, y se sentó con los criados para ver el fin.
59 Los principales sacerdotes y todo el consejo, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarlo a la muerte.
60 Y no lo hallaban, aunque se presentaron muchos testigos falsos. Al fin vinieron dos
61 que declararon: "Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarlo en tres días".
62 Se levantó el sumo sacerdote, y le preguntó: "¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?"
63 Pero Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: "¡Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres el Cristo, el Hijo de Dios!"
64 Jesús respondió: "Sí. Tú lo has dicho. Además, os digo que en el futuro veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Todopoderoso, y que viene en las nubes del cielo".
65 Entonces el sumo sacerdote rasgó su vestido, y dijo: "¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? Habéis oído su blasfemia.
66 "¿Qué os parece?" Ellos respondieron: "Es culpable de muerte".
67 Entonces le escupieron en el rostro, lo abofetearon y lo golpearon.
68 Le decían: "Adivina tú, Cristo, ¿quién te golpeó?"
69 Pedro estaba sentado fuera en el patio. Y se le acercó una criada, y le dijo: "Tú también estabas con Jesús el galileo".
70 Pero él negó ante todos, diciendo: "No sé lo que dices".
71 Al salir él a la puerta, otra criada lo vio, y dijo a los que estaban allí: "Este también estaba con Jesús nazareno".
72 De nuevo él negó, esta vez con juramento: "No conozco al hombre".
73 Un poco después llegaron los que estaban por allí, y dijeron a Pedro: "En verdad tú también eres de ellos, porque tu habla te delata".
74 Entonces Pedro empezó a maldecir, y a jurar: "No conozco al hombre". Y en seguida el gallo cantó.
75 Y Pedro se acordó de las palabras de Jesús: "Antes que el gallo cante, me negarás tres veces". Y salió afuera, y lloró amargamente.
1 Llegada la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo, en consejo contra Jesús, acordaron entregarlo a muerte.
2 Después de atarlo, lo llevaron y lo entregaron a Poncio Pilato, el gobernador.
3 Entonces Judas, el que lo había entregado, al ver que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos.
4 Les dijo: "He pecado entregando sangre inocente". Pero ellos dijeron: "¿Qué nos importa a nosotros? Eso es cosa tuya".
5 Entonces arrojó las monedas de plata en el templo, salió, y se ahorcó.
6 Los principales sacerdotes tomaron la plata, y dijeron: "Es contra la Ley echarla en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre".
7 Después de tener consejo, compraron con ellas el campo del Alfarero, para sepultura de los extranjeros.
8 Por eso aquel campo se llama Campo de Sangre, hasta hoy.
9 Entonces se cumplió lo que dijo el profeta Jeremías: "Tomaron las treinta monedas de plata, precio en que lo tasaron los de Israel;
10 "y las dieron para el campo del Alfarero, como me ordenó el Señor".
11 Cuando Jesús estuvo ante el gobernador, éste le preguntó: "¿Eres tú el Rey de los judíos?" Jesús le dijo: "Sí. Es como tú dices".
12 Y cuando Jesús fue acusado por los principales sacerdotes y los ancianos, nada respondió.
13 Pilato entonces le dijo: "¿Oyes cuántas cosas testifican contra ti?"
14 Pero Jesús no respondió ni una palabra, de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho.
15 En el día de la fiesta, el gobernador solía soltar a un preso, el que el pueblo quisiera.
16 Tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás.
17 Cuando se juntó la multitud, Pilato les preguntó: "¿A quién queréis que os suelte? ¿A Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo?"
18 Porque sabía que por envidia lo habían entregado.
19 Cuando Pilato estaba sentado en el tribunal, su esposa le mandó decir: "No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueño por causa de él".
20 Pero los principales sacerdotes y los ancianos, persuadieron al pueblo para que pidiesen a Barrabás, y matasen a Jesús.
21 Cuando el gobernador preguntó: "¿Cuál de los dos queréis que os suelte?" Ellos respondieron: "A Barrabás".
22 Pilato les dijo: "Entonces, ¿qué haré de Jesús, llamado Cristo?" Dijeron todos: "¡Sea crucificado!"
23 Pilato preguntó: "¿Qué mal ha hecho?" Pero ellos gritaban más, diciendo: "¡Sea crucificado!"
24 Viendo Pilato que nada adelantaba, antes se hacía más alboroto, pidió agua y se lavó las manos ante el pueblo, diciendo: "Soy inocente de la sangre de este justo. Allá vosotros".
25 Respondió todo el pueblo: "Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos".
26 Entonces les soltó a Barrabás. Y habiendo azotado a Jesús, lo entregó para que fuera crucificado.
27 Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y juntaron a toda la tropa alrededor de él.
28 Le quitaron la ropa, y le echaron encima un manto escarlata.
29 Después trenzaron una corona de espinas, la pusieron sobre su cabeza, y pusieron una caña en su mano derecha. E hincando la rodilla ante él, se burlaban, diciendo: "¡Salve, Rey de los judíos!"
30 Escupieron en él, y tomando la caña, lo golpeaban en la cabeza.
31 Después que lo hubieron escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron su propia ropa, y lo llevaron a crucificar.
32 Al salir, hallaron a un cireneo llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz.
33 Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa la calavera,
34 le dieron a beber vinagre mezclado con hiel. Después de probarlo, no quiso beberlo.
35 Después de crucificarlo, los soldados se repartieron sus vestidos, echando suertes en cumplimiento de lo que dijo el profeta: "Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes".
36 Y se sentaron a custodiarlo.
37 Sobre su cabeza pusieron su causa escrita: "Este es Jesús, rey de los judíos".
38 Y con él crucificaron a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.
39 Los que pasaban lo insultaban, y meneando sus cabezas,
40 le decían: "Tú que derribas el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo. Si eres el Hijo de Dios, desciende de la cruz".
41 De igual manera los principales sacerdotes con los escribas y los ancianos, se burlaban de él. Decían:
42 "A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. Si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.
43 "Confió en Dios. Líbrelo ahora si lo quiere, ya que dijo: 'Soy Hijo de Dios"'.
44 También los ladrones que estaban crucificados con él lo injuriaban.
45 Desde la hora sexta (el mediodía) hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena (3 de la tarde).
46 Cerca de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz: "Elí, Elí, ¿lama sabactani?" Esto es: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"
47 Algunos de los que estaban allí, al oírlo, dijeron: "A Elías llama".
48 Al instante, uno de ellos corrió, tomó una esponja, la empapó en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber.
49 Pero otros decían: "Deja, veamos si viene Elías a librarlo".
50 Entonces Jesús, habiendo otra vez exclamado a gran voz, exhaló el espíritu.
51 En eso, el velo del templo se rasgó en dos, desde arriba hacia abajo. La tierra tembló, y las rocas se partieron.
52 Se abrieron los sepulcros de muchos santos que habían muerto, y volvieron a la vida
53 después que Jesús resucitó. Y salidos de los sepulcros fueron a la ciudad santa, y aparecieron a muchos.
54 El centurión y los que estaban con él guardando a Jesús, al ver el terremoto, y las cosas que habían sucedido, temieron en gran manera, y dijeron: "¡Realmente éste era el Hijo de Dios!"
55 Estaban también allí mirando de lejos, muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea, para servirle.
56 Entre ellas estaban María Magdalena, María madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
57 Cerca del atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también era discípulo de Jesús.
58 Fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.
59 José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,
60 y lo puso en su sepulcro nuevo, labrado en la peña. Después de rodar una gran piedra a la puerta del sepulcro, se fue.
61 Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas ante el sepulcro.
62 Al día siguiente, que viene después del día de la Preparación, se juntaron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato,
63 y le dijeron: "Señor, nos acordamos que cuando aún vivía, aquel engañador dijo: 'Después de tres días resucitaré'.
64 "Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, para que no vengan sus discípulos de noche, lo hurten, y digan al pueblo: 'Resucitó de los muertos'. Este último error sería peor que el primero".
65 Pilato les dijo: "Ahí tenéis una guardia. Id, y aseguradlo como sabéis".
66 Y ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellaron la piedra, y pusieron la guardia.
1 Pasado el sábado, cuando amanecía el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro.
2 De pronto hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor bajó del cielo, quitó la piedra, y se sentó sobre ella.
3 Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.
4 De miedo de él, los guardas temblaron y quedaron como muertos.
5 Pero el ángel dijo a las mujeres: "No temáis vosotras. Yo sé que buscáis a Jesús, que fue crucificado.
6 "No está aquí, porque tal como lo había dicho, ha resucitado. Venid, ved el lugar donde yacía.
7 "E id de prisa a decir a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y que va delante de vosotros a Galilea. Allá lo veréis. Mirad que os lo he dicho".
8 Entonces ellas, salieron de prisa del sepulcro, con temor y gran gozo, y fueron corriendo a dar la gran noticia a sus discípulos.
9 De pronto, Jesús salió a su encuentro, y las saludó: "¡Salve!" Y ellas se llegaron, abrazaron sus pies, y lo adoraron.
10 Entonces Jesús les dijo: "No temáis. Id, dad la gran noticia a mis hermanos, para que vayan a Galilea. Allá me verán".
11 Mientras ellas iban, algunos soldados de la guardia fueron a la ciudad, y avisaron a los principales sacerdotes de todo lo que había sucedido.
12 Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados.
13 Les dijeron: "Decid que sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, mientras nosotros dormíamos.
14 "Y si el gobernador oye esto, nosotros lo persuadiremos, y os libraremos".
15 Ellos tomaron el dinero, e hicieron como fueron instruidos. Y este dicho se divulgó entre los judíos hasta hoy.
16 Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
17 Cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaron.
18 Entonces Jesús se acercó a ellos, y les dijo: "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.
19 "Por tanto, id y haced discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
20 "enseñándoles que guarden todo lo que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".