1

1 En el octavo mes, del segundo año de Darío, vino la Palabra del Eterno al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Ido, y le dijo:

2 "El Señor se enojó en gran manera con vuestros padres.

3 "Diles: Así dice el Señor Todopoderoso: Volveos a mí —dice el Eterno Todopoderoso—, y yo me volveré a vosotros —dice el Señor Todopoderoso.

4 "No seáis como vuestros padres, a quienes los profetas anteriores dijeron: 'Así dice el Eterno Todopoderoso: Volveos de vuestros malos caminos, y de vuestras malas obras', y no me escucharon ni me atendieron —dice el Eterno.

5 "Vuestros padres, ¿dónde están? Y los profetas, ¿han de vivir para siempre?

6 "Pero mis Palabras y mis ordenanzas que mandé a mis siervos los profetas, ¿no alcanzaron a vuestros padres? Por eso se volvieron ellos, y dijeron: 'Como el Eterno Todopoderoso decidió tratarnos conforme a nuestros caminos y a nuestras obras, así lo hizo"'.

7 El 24 del undécimo mes, el mes de sebat (febrero), en el segundo año de Darío, vino la Palabra del Eterno al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Ido, en esta forma:

8 Vi de noche a un varón que cabalgaba un caballo rojo entre los mirtos de la hondonada. Y detrás de él había caballos rojos, overos y blancos.

9 Entonces pregunté: "¿Qué son éstos, señor mío?" El ángel que hablaba conmigo, dijo: "Te mostraré lo que son".

10 Y el varón que estaba entre los mirtos respondió: "Estos son los que el Eterno envió a recorrer la tierra".

11 Ellos dijeron al Ángel del Eterno que estaba entre los mirtos: "Hemos recorrido la tierra, y la vimos toda reposada y quieta".

12 El Ángel del Señor respondió: "Oh Eterno Todopoderoso, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén y de las ciudades de Judá, con las que has estado enojado por espacio de setenta años?"

13 El Eterno respondió buenas y alentadoras palabras al ángel que hablaba conmigo.

14 El ángel que hablaba conmigo me dijo: "Clama diciendo: Así dice el Eterno Todopoderoso: Estoy celoso por Jerusalén y por Sión con gran celo.

15 "Y con gran enojo estoy airado contra las naciones que están despreocupadas. Yo estaba enojado un poco, y ellos agravaron el mal.

16 "Por tanto, así dice el Eterno: He vuelto a Jerusalén con piedad, y en ella será reedificada mi casa —dice el Eterno Todopoderoso—, y el cordel de medir será tendido sobre Jerusalén.

17 "Clama aún y di: Así dice el Señor Todopoderoso: Mis ciudades volverán a rebosar de abundancia del bien, y el Eterno volverá a consolar a Sión, y a elegir a Jerusalén".

18 Después alcé mis ojos, y vi cuatro cuernos.

19 Pregunté al ángel que hablaba conmigo: "¿Qué son éstos?" Me respondió: "Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén".

20 Después el Eterno me mostró cuatro herreros.

21 Yo pregunté: "¿Qué vienen éstos a hacer?" Me respondió: "Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, tanto que nadie levantó su cabeza. Pero éstos han venido a espantar, y a derribar los cuernos de las naciones, que alzaron su cuerno contra Judá para dispersar a su pueblo.

2

1 Después alcé mis ojos, y vi a un varón que tenía en su mano un cordel de medir.

2 Le pregunté: "¿A dónde vas?" Respondió: "A medir a Jerusalén, para saber su anchura y su longitud".

3 Cuando el ángel que hablaba conmigo salía, otro ángel vino a su encuentro,

4 y le dijo: "Corre, di a ese joven: 'Sin muralla será habitada Jerusalén por la multitud de hombres y ganado que habrá en ella.

5 "Yo seré para ella —dice el Eterno—, muralla de fuego en derredor, y su gloria en su interior.

6 "¡Eh, eh! Huid de la tierra del norte —dice el Señor—, pues por los cuatro vientos del cielo os esparcí" —dice el Eterno.

7 "Hijos de Sión, que habitáis en Babilonia, ¡escapad!

8 "Porque así dice el Eterno Todopoderoso: Después de la gloria me envió a las naciones que os despojaron, porque el que os toca, toca a la niña de su ojo.

9 "Yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo de sus siervos. Y sabréis que el Eterno Todopoderoso me envió.

10 "Canta y alégrate, hija de Sión; porque yo vengo a morar en medio de ti —dice el Eterno.

11 "Y se unirán muchas naciones al Eterno en ese día, y serán mi pueblo, y habitaré en medio de ti. Entonces conocerás que el Eterno Todopoderoso me envió a ti.

12 "Y el Eterno poseerá a Judá su heredad en la tierra santa, y elegirá de nuevo a Jerusalén.

13 "Calle toda carne ante el Señor, porque él se ha levantado de su santa morada".

3

1 El Señor me mostró al sumo sacerdote Josué que estaba de pie ante el Ángel del Eterno. Y Satanás estaba a su derecha para acusarlo.

2 Dijo el Eterno a Satanás: "El Señor te reprenda, oh Satanás, el Señor que ha elegido a Jerusalén, te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?"

3 Josué estaba ante el Ángel, vestido de ropa sucia.

4 El Ángel mandó a los que estaban ante él: "Quitadle esa ropa sucia". Entonces dijo a Josué: "Mira que he quitado tu pecado de ti, y te vestí de ropa de gala".

5 Después dijo: "Pongan mitra limpia sobre su cabeza". Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y lo vistieron de ropa limpia, mientras el Ángel del Eterno estaba presente.

6 Y el Ángel del Señor aseguró a Josué:

7 "Así dice el Eterno Todopoderoso: Si andas por mis caminos, y guardas mi ordenanza, también tú juzgarás mi casa, también tú guardarás mis atrios, y te daré lugar entre éstos que están aquí".

8 "Escucha, Josué, sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan ante ti; porque son varones simbólicos: Yo traigo a mi siervo, el Retoño.

9 "Mira esa piedra que puse ante Josué. Hay siete ojos sobre esa piedra. Yo grabaré su escultura —dice el Eterno Todopoderoso—, y quitaré el pecado de este país en un día.

10 "En aquel día —dice el Señor Todopoderoso—, cada uno de vosotros invitará a su vecino a sentarse debajo de su vid y de su higuera".

4

1 El ángel que hablaba conmigo volvió, y me despertó como un hombre que es despertado de su sueño.

2 Me preguntó: "¿Qué ves?" Respondí: "Veo un candelabro todo de oro, con un depósito de aceite, siete lámparas encima y siete tubos para las lámparas que están encima de él.

3 "Y junto a él dos olivos, uno a la derecha del depósito, y otro a la izquierda".

4 Proseguí y pregunté al ángel que hablaba conmigo: "¿Qué es esto, señor mío?"

5 El ángel que hablaba conmigo respondió: "¿No sabes qué es esto?" Dije: "No, señor mío".

6 Entonces respondió: "Esta es la Palabra del Señor a Zorobabel, que dice: 'No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu' —dice el Eterno Todopoderoso.

7 "¿Quién eres tú, oh gran monte? Ante Zorobabel serás reducido a llanura. El pondrá la principal piedra, mientras la gente exclama: '¡Qué hermosa es! ¡Qué hermosa!"'.

8 Además, el Señor me dirigió esta Palabra:

9 "Las manos de Zorobabel echaron el fundamento a esta casa, y sus manos la acabarán. Y conocerás que el Eterno Todopoderoso me envió a vosotros.

10 "Los que menospreciaron el día de los pequeños comienzos se alegrarán, y verán la plomada en mano de Zorobabel. Esas siete lámparas son los ojos del Eterno que recorren toda la tierra".

11 "Hablé más, y le pregunté: "¿Qué significan esos dos olivos a la derecha y a la izquierda del candelabro?"

12 También le pregunté: "¿Qué significan esas dos ramas de olivo junto a los dos tubos de oro que vierten el dorado aceite?"

13 Respondió: "¿No sabes qué es esto?" Y dije: "Señor mío, no".

14 Y él dijo: "Estos son los dos ungidos que están ante el Señor de toda la tierra".

5

1 De nuevo levanté mis ojos, y vi un rollo que volaba.

2 El ángel me preguntó: "¿Qué ves?" Respondí: "Veo un rollo que vuela, de veinte codos de largo y diez de ancho".

3 Entonces me dijo: "Esta es la maldición que sale sobre todo el país. Porque está escrito de un lado del rollo: 'Todo ladrón será destruido'; y está escrito del otro lado: 'Todo el que jura falsamente será destruido'.

4 "Yo la enviaré —dice el Señor Todopoderoso—, y vendrá a la casa del ladrón, y a la casa del que jura falsamente en mi Nombre. Permanecerá en su casa, y la consumirá con sus maderas y sus piedras".

5 El ángel que hablaba conmigo me dijo: "Alza tus ojos, y mira esto que sale".

6 Pregunté: "¿Qué es?" Respondió él: "Es un canasto de medir que sale. Esta es la iniquidad de ellos en todo el país".

7 Levantaron la tapa de plomo del canasto, y dentro había una mujer sentada.

8 Y él dijo: "Esta es la maldad". La echó dentro del canasto, y la cerró con la tapa de plomo.

9 Alcé luego mis ojos, y vi a dos mujeres que salían, y traían viento en sus alas. Tenían alas como de cigüeña, y alzaron el canasto entre la tierra y el cielo.

10 Pregunté al ángel que hablaba conmigo: "¿A dónde llevan el canasto?"

11 Me respondió: "Van a edificarle una casa en Babilonia. Y cuando esté lista, la pondrán allí sobre un pedestal".

6

1 De nuevo alcé mis ojos, y vi cuatro carros que salían de entre dos montes, montes de bronce.

2 En el primer carro había caballos rojos, en el segundo caballos negros,

3 en el tercero caballos blancos, y en el cuarto caballos tordos vigorosos.

4 Entonces pregunté al ángel que hablaba conmigo: "Señor mío, ¿qué es esto?"

5 El ángel respondió: "Estos son los cuatro vientos del cielo, que salen después de presentarse ante el Señor de toda la tierra".

6 El carro de caballos negros, va hacia el país del norte, los blancos van hacia el oeste, los overos hacia el sur.

7 Y los tordos vigorosos salieron con brío a recorrer la tierra. Les dijo: "Id, recorred la tierra". Y recorrieron la tierra.

8 Entonces me llamó, y me dijo: "Mira, los que salieron hacia el norte hicieron reposar mi Espíritu en la tierra del norte".

9 Vino a mí la Palabra del Eterno, que dijo:

10 "Toma una ofrenda de los de Heldai, de Tobías y de Jedaías, que volvieron de Babilonia, y en el mismo día entra en casa de Josías, hijo de Sefanías.

11 "Toma plata y oro, haz una corona y ponla en la cabeza del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac.

12 "Y le dirás: Así dice el Eterno Todopoderoso: El varón llamado Retoño brotará de su raíz, y edificará el templo del Eterno.

13 "Edificará el templo del Eterno, será revestido de majestad real, y se sentará en su trono a gobernar. Será un sacerdote en su consejo de paz entre los dos.

14 "Las coronas servirán de memoria en el templo del Eterno para Helem, Tobías, Jedaías y Hen hijo de Sefanías.

15 "Y los que están lejos vendrán, y edificarán en el templo del Señor. Y conoceréis que el Eterno Todopoderoso me envió a vosotros. Esto sucederá si escucháis obedientes la voz del Eterno, vuestro Dios".

7

1 En el cuarto año del rey Darío, vino Palabra del Eterno a Zacarías, el cuarto día del noveno mes, que es quisleu (noviembre).

2 La gente de Betel había enviado a Sareser y a Regem Mélek con sus hombres, a implorar el favor del Eterno,

3 y a preguntar a los sacerdotes de la casa del Señor Todopoderoso y a los profetas: "¿Lloraremos y ayunaremos en el quinto mes, como lo hemos hecho ya algunos años?"

4 Entonces el Eterno Todopoderoso me dijo:

5 "Di a todo el pueblo del país y a los sacerdotes: Cuando ayunabais y llorabais en el quinto y en el séptimo mes estos setenta años, ¿habéis ayunado para mí?

6 "Y cuando coméis y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros?

7 "Acaso, ¿no son éstas las palabras que proclamó el Eterno por medio de los antiguos profetas, cuando Jerusalén estaba habitada y tranquila, y sus ciudades de alrededor, del sur y de la llanura estaban habitadas?"

8 Esta fue la Palabra del Eterno que recibió Zacarías:

9 "Así dice el Eterno Todopoderoso: Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano.

10 "No oprimáis a la viuda, ni al huérfano, ni al extranjero, ni al pobre, ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano.

11 "Pero no quisieron escuchar, antes con rebelión me dieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír.

12 "Endurecieron su corazón como diamante, para no escuchar la Ley ni las Palabras que el Eterno Todopoderoso enviaba por su Espíritu, por medio de los antiguos profetas. Por eso vino un gran enojo de parte del Eterno Todopoderoso.

13 "Cuando yo clamé, no me escucharon, así cuando ellos clamaron, yo no los escuché —dice el Eterno Todopoderoso—;

14 "sino que los esparcí con torbellino entre las naciones que ellos no conocían. Y el país quedó desolado tras ellos, sin que nadie fuera ni viniera. Así convirtieron en asolamiento el país deseable".

8

1 Volví a recibir Palabra del Señor Todopoderoso:

2 "Así dice el Eterno Todopoderoso: Celé a Sión con gran celo, con grande ira la celé".

3 Así dice el Eterno: "Sin embargo, volveré a Sión, y habitaré en Jerusalén. Y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, monte del Eterno Todopoderoso, Monte Santo".

4 Así dice el Eterno Todopoderoso: "Aún se sentarán ancianos y ancianas en las plazas de Jerusalén, cada cual con su bastón en la mano por la multitud de sus días.

5 "Y las calles de la ciudad se llenarán de muchachos y muchachas, que jugarán en ellas".

6 Así dice el Eterno Todopoderoso: "Si esto parece imposible a los ojos del remanente de este pueblo en aquellos días, ¿será también imposible ante mis ojos?" —dice el Señor Todopoderoso.

7 Así dice el Eterno Todopoderoso: "Yo salvaré a mi pueblo de la tierra del este y del oeste,

8 "los traeré aquí, y habitarán en Jerusalén; y serán mi pueblo, y yo seré su Dios con fidelidad y justicia".

9 Así dice el Eterno Todopoderoso: "Esfuércense vuestras manos, vosotros que oís en estos días estas palabras de boca de los profetas, desde el día en que se echó el cimiento a la casa del Eterno Todopoderoso, para edificar el templo.

10 "Porque antes de estos días no había paga para los hombres ni para las bestias, ni había paz alguna para el que iba o venía, a causa del enemigo. Y yo dejé a todos los hombres cada uno contra su compañero.

11 "Pero ahora no lo haré con el remanente de este pueblo como en aquellos días pasados —dice el Eterno Todopoderoso.

12 "Porque habrá siembra de paz. La vid dará su fruto, la tierra dará su producto, y el cielo su rocío. Y haré que el resto de este pueblo posea todo esto.

13 "Y así como fuisteis maldición entre las naciones, oh Judá e Israel, así os salvaré y seréis bendición. No temáis, sino esfuércense vuestras manos".

14 Así dice el Eterno Todopoderoso: "Como pensé haceros mal cuando vuestros padres me provocaron a ira —dice el Eterno Todopoderoso—,

15 así, ahora decidí hacer bien a Jerusalén y a la casa de Judá en estos días. ¡No temáis!

16 "Esto es lo que habéis de hacer: Hablad la verdad unos a otros, juzgad con justicia, y buscad la paz en vuestras cortes.

17 "Y ninguno piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis falso juramento, porque todo esto aborrezco" —dice el Señor.

18 Recibí esta Palabra del Eterno Todopoderoso:

19 Así dice el Eterno Todopoderoso: "El ayuno del cuarto mes, el del quinto, el del séptimo y el del décimo mes, se convertirán en gozo y alegría, y en fiestas solemnes para Judá. Amad, pues la verdad y la paz".

20 Así dice el Eterno Todopoderoso: "Aún vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades.

21 "Irán los habitantes de una ciudad a la otra, y dirán: 'Vamos a implorar el favor del Eterno, a buscar al Señor Todopoderoso'. 'Yo también iré' —les dirán.

22 "Vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar al Eterno Todopoderoso en Jerusalén, a implorar el favor del Señor".

23 Así dice el Eterno Todopoderoso: "En esos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones, asirán el manto de un judío, y le dirán: 'Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros"'.

9

1 Palabra del Eterno contra la tierra de Hadrac, y reposará sobre Damasco —porque los ojos de los hombres y de todas las tribus de Israel están sobre el Eterno—;

2 y también contra Hamat, que linda con Israel; y contra Tiro y Sidón, aunque son muy sabias.

3 Bien que Tiro se edificó fortaleza, y amontonó plata como polvo y oro como lodo de las calles.

4 El Señor la empobrecerá, lanzará sus riquezas al mar, y ella será consumida a fuego.

5 Ascalón verá, y temerá. Gaza se dolerá en gran manera. Ecrón también, porque su esperanza será confundida. En Gaza perecerá el rey, y Ascalón no será habitada.

6 En Asdod habitarán extranjeros. Y yo talaré la soberbia de los filisteos.

7 Quitaré la sangre de su boca, y sus abominaciones de entre sus dientes. Los que queden pertenecerán a nuestro Dios y serán como jefes en Judá. Y Ecrón será como el jebuseo.

8 Yo defenderé mi casa contra el que va y el que viene. Y no pasará más opresor sobre ellos, porque yo los vigilaré con mis ojos.

9 ¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Da voces de júbilo, hija de Jerusalén! Tu Rey viene a ti, justo y salvador, humilde y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino, hijo de asna.

10 Destruiré los carros de Efraín, los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados. El anunciará paz a las naciones, y gobernará de mar a mar, y desde el Río hasta los fines de la tierra.

11 Y tú, por la sangre de mi pacto contigo, libraré a tus presos de la cisterna sin agua.

12 Volved a la fortaleza, oh presos de esperanza. Hoy os anuncio que os restauraré todo al doble.

13 Porque entesé para mí a Judá como un arco, e hice de Efraín su flecha. Despertaré a tus hijos, oh Sión, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondré como espada de valiente.

14 El Señor será visto sobre ellos, su flecha saldrá como relámpago. El Señor, el Eterno, tocará trompeta, y avanzará entre los torbellinos del sur.

15 El Eterno Todopoderoso los amparará, y pisarán las piedras de los honderos. Beberán sangre, y harán estrépito como tomados del vino; se llenarán como tazón, como cuernos del altar.

16 En ese día el Eterno, su Dios, los salvará como a rebaño de su pueblo, y como piedras de corona brillarán en su tierra.

17 Porque, ¡cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura! ¡El trigo prosperará a los jóvenes, y el vino nuevo a las doncellas!

10

1 Pedid al Señor lluvia en el tiempo de la lluvia tardía. Y él hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba en el campo a cada uno.

2 Porque los ídolos hablan engaño. Los adivinos han visto mentira, cuentan falsos sueños y dan vano consuelo. Por eso el pueblo vaga como ovejas oprimidas por falta de pastor.

3 "Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los guías. El Eterno Todopoderoso cuidará su rebaño, la casa de Judá, y los hará su caballo de honor en la guerra.

4 "De Judá saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de la guerra, de él también todo caudillo.

5 "Y serán como valientes, que en la batalla pisan el lodo de las calles. Y pelearán, porque el Eterno estará con ellos, y los que andan en caballos serán avergonzados.

6 "Yo fortaleceré a la casa de Judá, y guardaré la casa de José. Los haré volver, porque tendré piedad de ellos. Y serán como si no los hubiera desechado; porque Yo Soy el Eterno, su Dios, que los oiré.

7 "Efraín será valiente, y se alegrará su corazón como si hubiera bebido vino. Sus hijos también verán, y se alegrarán; su corazón se gozará en el Eterno.

8 "Yo les silbaré y los reuniré, porque los he redimido; y serán multiplicados como antes.

9 "Bien que los esparcí entre los pueblos, pero aun en los lejanos países se acordarán de mí. Y con sus hijos sobrevivirán, y volverán.

10 "Yo los traeré de Egipto, y los reuniré de Asiria. Los traeré a la tierra de Galaad y al Líbano, y no les bastará.

11 Pasarán por el mar de la tribulación, él herirá sus ondas, y se secarán todas las honduras del Nilo. La soberbia de Asiria será derribada, y se perderá el cetro de Egipto.

12 "Yo los fortaleceré en el Señor, y caminarán en su Nombre" —dice el Eterno.

11

1 ¡Oh Líbano, abre tus puertas, y el fuego consuma tus cedros!

2 Gime, oh ciprés, porque el cedro cayó, porque los árboles majestuosos son talados. Gemid, encinas de Basán, porque el denso bosque fue derribado.

3 Gemido de pastores suena, porque su magnificencia fue asolada. Rugido de leones se oye, porque el orgullo del Jordán fue destruido,

4 Así dice el Eterno mi Dios: "Apacienta las ovejas destinadas a la matanza,

5 "a las que sus compradores matan sin sentirse culpables. El que las vende dice: '¡Bendito sea el Eterno, que me ha enriquecido!' Ni sus pastores tuvieron piedad de ellas.

6 "Por tanto, no tendré más piedad de los habitantes del país —dice el Eterno—, porque yo entregaré a cada cual en mano de su compañero y de su rey. Devastarán el país, y yo no los libraré de sus manos".

7 Entonces apacenté las ovejas destinadas a la matanza, los pobres del rebaño. Y tomé dos cayados, a uno puse por nombre Gracia, y al otro Unión, y apacenté las ovejas.

8 En un mes despedí a tres pastores. Y me impacienté con las ovejas, y ellas se cansaron de mí.

9 Y dije: "No os apacentaré más. La que ha de morir, que muera; y la que ha de perderse, que se pierda. Y las que queden, que cada una coma a su compañera".

10 Tomé luego mi cayado Gracia, y lo quebré, para anular mi pacto que concerté con todos los pueblos.

11 Enesedíaquedóanulado. Entonces los traficantes de ovejas que me observaban supieron que era Palabra del Señor.

12 Y les dije: "Si os parece bien, dadme mi salario. Y si no, dejadlo". Y pesaron mi salario, treinta piezas de plata.

13 Y el Eterno me dijo: "Échalo al tesoro. Hermoso precio con que me han valorado". Tomé las treinta piezas de plata, y las eché en el tesoro de la casa del Eterno.

14 Después quebré el otro cayado Unión, para romper la hermandad entre Judá e Israel.

15 Y el Eterno me dijo: "Toma aún los aperos de un pastor insensato.

16 "Porque yo levanto en el país un pastor que no se preocupará por las perdidas, no buscará la pequeña, no curará la perniquebrada, ni llevará la cansada a cuestas; sino que comerá la carne de la gorda y le arrancará las uñas.

17 "¡Ay del pastor inútil, que abandona el ganado! Espada hiera su brazo y su ojo derecho. Del todo se secará su brazo, y se oscurecerá su ojo derecho".

12

1 Profecía del Eterno acerca de lsrael. El Señor que extendió el cielo, que fundó la tierra, y formó el espíritu del hombre dentro de él, dice:

2 "Yo haré de Jerusalén una copa embriagante para todos los pueblos de alrededor, y también para Judá, cuando sitien a Jerusalén.

3 "En ese día, pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos. Todos los que la carguen, se herirán gravemente, aunque todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella.

4 "En aquel día —dice el Eterno—, heriré con pánico a todo caballo, y con locura al jinete. Pero sobre la casa de Judá abriré mis ojos, y a todo caballo de los pueblos heriré con ceguera.

5 "Los jefes de Judá dirán en su corazón: 'Los habitantes de Jerusalén son fuertes porque el Eterno Todopoderoso es su Dios'.

6 "En aquel día haré a los jefes de Judá como brasero de fuego entre la leña, como antorcha encendida entre las gavillas. Y consumirán a diestra y a siniestra a todos los pueblos de alrededor; pero Jerusalén será otra vez habitada en su lugar.

7 "El Eterno librará primero las tiendas de Judá, para que la gloria de la casa de David y del habitante de Jerusalén no se engrandezca sobre Judá.

8 "En aquel día el Eterno defenderá al habitante de Jerusalén. El más débil entre ellos, en aquel tiempo será como David, y la casa de David como Dios, como el Ángel del Eterno ante ellos.

9 "En aquel día yo me pondré a destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusalén.

10 "Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los habitantes de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración. Me mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán sobre mí, como se llora por unigénito. Se afligirán sobre mí como quien se aflige por primogénito.

11 "En aquel día habrá un gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Adadrimón en el valle de Meguido.

12 "Y la tierra lamentará, cada familia de por sí. La familia de la casa de David aparte, y sus mujeres aparte. La familia de la casa de Natán aparte, y sus mujeres aparte.

13 "La familia de la casa de Leví aparte, y sus mujeres aparte. La familia de Simei aparte, y sus mujeres aparte.

14 "Todas las otras familias aparte, y sus mujeres aparte".

13

1 "En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecado y la inmundicia.

2 "En aquel día —dice el Eterno Todopoderoso—, eliminaré del país el nombre de los ídolos, y nunca más serán recordados. También cortaré de la tierra a los profetas y el espíritu impuro.

3 "Y cuando alguno profetice, su padre y su madre que lo engendraron le dirán: 'No vivirás, porque has hablado mentira en el Nombre del Eterno'. Y su padre y su madre que lo engendraron lo apuñalarán cuando profetice.

4 "En aquel tiempo, todo profeta se avergonzará de su visión cuando profetice, y nunca más se vestirán de manto velloso para mentir.

5 "Dirá: 'No soy profeta. Soy labrador de la tierra desde mi juventud'".

6 "Le preguntarán: '¿Qué heridas son éstas en tus manos?' Y él responderá: 'Con ellas fui herido en casa de mis amigos'.

7 "Levántate, oh espada, contra el Pastor, y contra su compañero —dice el Eterno Todopoderoso—. Hiere al Pastor, y se dispersarán las ovejas, Y yo volveré mi mano contra los pequeños.

8 "En todo el país —dice el Eterno—, dos tercios serán exterminados, y se perderán; pero la tercera parte quedará en ella.

9 "Pasaré por fuego esa tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, los probaré como se prueba el oro. Ellos invocarán mi Nombre, y yo les responderé. Les diré: 'Pueblo mío'; y cada uno de ellos dirá: 'El Eterno es mi Dios"'.

14

1 Viene el día del Eterno, y tus despojos serán repartidos en medio de ti.

2 Porque yo reuniré a todas las naciones en batalla contra Jerusalén. Y la ciudad será tomada, las casas serán saqueadas, y violadas las mujeres. La mitad de la ciudad irá en cautiverio, el resto del pueblo no será cortado de la ciudad.

3 Después el Eterno saldrá y peleará con esas naciones, como peleó el día de la batalla.

4 Y afirmará sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está al oriente de Jerusalén. El monte de los Olivos se partirá por el medio hacia el oriente y el occidente, y hará un valle muy grande. La mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur.

5 Y huiréis al valle de los montes, porque ese valle llegará hasta Azal. Huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías, rey de Judá. Y vendrá el Eterno mi Dios, y con él todos los santos.

6 En ese día no habrá luz clara, ni oscura.

7 Será un día único, conocido sólo por el Eterno. No habrá día y después noche, sino que al anochecer habrá luz.

8 En aquel día saldrá de Jerusalén agua viva; la mitad hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, tanto en verano como en invierno.

9 Y el Eterno será rey sobre toda la tierra. En aquel día el Señor será uno, y uno su Nombre.

10 Toda la tierra se volverá como la llanura desde Geba hasta Rimón al sur de Jerusalén. Y ésta será enaltecido y habitada desde la puerta de Benjamín hasta la primera puerta, la puerta de la Esquina; y desde la torre de Hanamel hasta los lagares del rey.

11 Habitarán en ella, y nunca más habrá maldición; sino que habitarán tranquilos en Jerusalén.

12 Y ésta será la plaga con que el Eterno herirá a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén. La carne de ellos se disolverá estando ellos sobre sus pies, se consumirán sus ojos en sus cuencas, y su lengua se les pudrirá en su boca.

13 En aquel día habrá en ellos un gran pánico enviado por el Eterno. Cada uno trabará de su compañero, y levantará su mano contra su compañero.

14 Judá también peleará en Jerusalén. Y serán reunidas las riquezas de todas las naciones de alrededor: oro, plata, y ropa de vestir, en gran abundancia.

15 Así también será la plaga de los caballos, los mulos, los camellos, los asnos y de todas las bestias que estén en esos campamentos.

16 Y todos los que sobrevivan de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año a adorar al Rey, al Eterno Todopoderoso, y a celebrar la fiesta de las Cabañas.

17 Y las familias de la tierra que no suban a Jerusalén, a adorar al Rey, al Eterno Todopoderoso, no tendrán lluvia.

18 Si la familia de Egipto no sube ni viene, no tendrá lluvia. El Eterno le enviará la plaga con que herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Cabañas.

19 Este será el castigo de Egipto y de las naciones que no suban a celebrar la fiesta de las Cabañas.

20 En aquel día se grabará sobre las campanillas de los caballos: "Consagrado al Eterno". Y las ollas de la casa del Señor serán como las copas del altar.

21 Toda olla en Jerusalén y en Judá será consagrada al Eterno Todopoderoso. Y todos los que sacrifiquen, vendrán, tomarán de ellas, y cocerán en ellas. Y en aquel día, no habrá más ningún mercader en la casa del Eterno Todopoderoso.