1 En el tercer año del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió.
2 Y el Señor entregó en su mano a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios. Los llevó a la tierra de Sinar, a la casa de su dios, y guardó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.
3 Entonces, el rey dijo a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los israelitas, del linaje real, de los príncipes,
4 jóvenes sin defecto, de buen parecer, entendidos en toda sabiduría, cultos e inteligentes, y aptos para servir en el palacio del rey. Y que les enseñara las letras y la lengua de los caldeos.
5 El rey les señaló ración diaria de la comida real y del vino que él bebía. Que los educara durante tres años, para que al fin de ellos se presentaran ante el rey.
6 Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de Judá,
7 a quienes el jefe de los eunucos puso nombres. A Daniel lo llamó Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abednego.
8 Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la comida ni con el vino del rey. Por eso pidió al jefe de los eunucos permiso para no contaminarse.
9 Y Dios concedió a Daniel gracia y buena voluntad ante el jefe de los eunucos.
10 El jefe de los eunucos dijo a Daniel: "Temo a mi señor el rey, que señaló vuestra comida y vuestra bebida. Si llega a ver que vuestro rostro está más pálido que el de los jóvenes de vuestra edad, pondréis en peligro mi cabeza ante el rey".
11 Entonces Daniel dijo al guarda que el jefe había puesto sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías:
12 "Prueba, te ruego, a tus siervos durante diez días. Danos legumbres a comer y agua a beber.
13 "Después compara nuestro rostro, y el de los jóvenes que comen la comida del rey. Y según veas, haz después con tus siervos".
14 Consintió, pues, y los probó durante diez días.
15 Al cabo de los diez días el rostro de ellos se veía mejor y más nutrido que los otros jóvenes que comían de la comida del rey.
16 Desde entonces el guarda tomaba la ración y el vino de ellos, y les daba legumbres.
17 A estos cuatro jóvenes Dios les dio conocimiento e inteligencia en toda letra y sabiduría. Además, Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueño.
18 Al fin del tiempo fijado para llevarlos al rey, el oficial jefe los presentó ante Nabucodonosor.
19 El rey habló con ellos, y entre todos no fue hallado otro como Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Así quedaron al servicio del rey.
20 En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey los consultó, los encontró diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.
21 Y Daniel siguió allí hasta el primer año del rey Ciro.
1 En el segundo año de su reinado, Nabucodonosor tuvo un sueño, que turbó su espíritu, y no pudo seguir durmiendo.
2 Y el rey mandó llamar a magos, astrólogos, encantadores y caldeos, para que le mostrasen su sueño. Vinieron, pues, ante el rey.
3 El rey les dijo: "Tuve un sueño y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño".
4 Entonces los caldeos dijeron al rey en lengua aramea: "¡Rey, para siempre vive! Di el sueño a tus siervos y mostraremos la interpretación".
5 Respondió el rey a los caldeos: "Es asunto decidido. Si no me mostráis el sueño y su interpretación, seréis despedazados, y vuestras casas serán convertidas en ruinas.
6 "Y si me mostráis el sueño y su interpretación, recibiréis de mí dones, favores y grande honra. Por tanto, decidme el sueño y su declaración".
7 Respondieron por segunda vez: "Diga el rey el sueño a sus siervos, y mostraremos su interpretación".
8 El rey respondió: "Estoy cierto que vosotros estáis procurando ganar tiempo, porque veis que mi decisión es firme.
9 "Si no me mostráis el sueño, una sola sentencia hay para vosotros. Habéis acordado darme una respuesta mentirosa y perversa, esperando que la situación cambie. Así, decidme el sueño, para que yo sepa que podéis darme su interpretación".
10 Los caldeos replicaron: "No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar este asunto al rey. Además, ningún rey, príncipe, ni señor, pidió cosa semejante a ningún mago, astrólogo o caldeo.
11 "Lo que el rey demanda, es demasiado difícil. Nadie lo puede declarar al rey, salvo los dioses que no moran con la carne".
12 Por eso, el rey se enfureció y ordenó matar a todos los sabios de Babilonia.
13 Así, se publicó la orden de matar a los sabios. Y buscaron a Daniel y a sus compañeros para matarlos.
14 Entonces Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc, capitán de la guardia del rey, que había salido a matar a los sabios de Babilonia.
15 Dijo a Arioc, capitán del rey: "¿Porqué el rey publica este decreto tan severo?" Y Arioc explicó el caso a Daniel.
16 Entonces Daniel entró y pidió al rey que le diese tiempo, que él le mostraría la interpretación.
17 Daniel volvió a su casa y explicó el caso a sus compañeros Ananías, Misael y Azarías;
18 y los instó a implorar la misericordia del Dios del cielo acerca de este misterio, para que Daniel y sus compañeros no perecieran con los otros sabios de Babilonia.
19 Entonces el misterio fue revelado a Daniel en visión de noche. Y Daniel alabó al Dios del cielo.
20 Dijo Daniel: "Alabado sea el Nombre de Dios por los siglos de los siglos; porque de él son el poder y la sabiduría.
21 "El cambia los tiempos y las épocas, quita reyes y pone reyes, da sabiduría a los sabios e inteligencia a los entendidos.
22 "Revela lo profundo y lo escondido, conoce lo que está en tinieblas, y la luz mora con él.
23 "A ti, oh Dios de mis padres, te agradezco y te alabo, porque me diste sabiduría y fortaleza, y me revelaste lo que te pedimos, y nos diste a conocer el asunto del rey".
24 Después de esto Daniel fue a ver a Arioc, a quien el rey había puesto para matar a los sabios de Babilonia, y le dijo: "No mates a los sabios de Babilonia. Llévame ante el rey, y le mostraré la interpretación".
25 Entonces Arioc llevó rápidamente a Daniel ante el rey, y le dijo: "Encontré a un hombre entre los deportados de Judá, que puede dar al rey la interpretación del sueño".
26 El rey preguntó a Daniel, a quien llamaban Beltsasar: "¿Eres tú capaz de decirme el sueño que vi, y su interpretación?"
27 Daniel respondió: "El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos, ni adivinos lo pueden revelar.
28 "Pero hay un Dios en el cielo, que revela los misterios. El ha mostrado al rey Nabucodonosor lo que ha de suceder en los últimos días. Tu sueño y las visiones de tu cabeza son éstos:
29 "Tú, oh rey, en tu cama te vinieron pensamientos acerca de lo que ha de acontecer en el futuro. Y el que revela los misterios te mostró lo que ha de suceder.
30 "Y a mí me fue revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en otros, sino para que yo notifique al rey la interpretación, y para que entiendas los pensamientos de tu corazón.
31 "Tú, oh rey, viste ante ti una estatua majestuosa. Esa estatua era enorme y muy brillante. Estaba en pie ante ti, y su aspecto era terrible.
32 "La cabeza de esa estatua era de oro fino. Su pecho y sus brazos, de plata. Su vientre y sus muslos, de bronce.
33 "Sus piernas de hierro; y sus pies, en parte de hierro y en parte de arcilla.
34 "Mientras tú mirabas, una piedra fue cortada, sin intervención de ninguna mano, que hirió a la estatua en sus pies de hierro y arcilla, y los desmenuzó.
35 "Entonces se desmenuzaron también el hierro, la arcilla, el bronce, la plata y el oro; y se volvieron como la pelusa de las eras del verano, que el viento llevó sin dejar rastro alguno. Pero la piedra que hirió a la estatua, llegó a ser un gran monte, que llenó toda la tierra".
36 "Este es el sueño. Ahora diremos al rey su interpretación.
37 "Tú, oh rey, eres rey de reyes, porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad.
38 "Y dondequiera que habitan los hombres, las bestias del campo y las aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado dominio sobre todo. Tú eres esa cabeza de oro.
39 "Después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo, y un tercer reino de bronce que dominará toda la tierra.
40 "Y el cuarto reino será fuerte como el hierro. Y así como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará a todos.
41 "Y lo que viste de los pies Y los dedos, en parte de arcilla de alfarero y en parte de hierro, el reino será dividido. Sin embargo, tendrá algo de la fortaleza del hierro, tal como viste el hierro mezclado con la arcilla.
42 "Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de arcilla, el reino será en parte fuerte y en parte frágil.
43 "Y eso que viste, el hierro mezclado con la arcilla, significa que se mezclarán por medio de casamientos, pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con la arcilla.
44 "Y en los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que nunca jamás será destruido, ni será entregado a otro pueblo. Desmenuzará y consumirá a todos aquellos reinos, y él permanecerá para siempre.
45 "Por eso viste que una piedra fue cortada del monte sin mano alguna, y desmenuzó el hierro, el bronce, la arcilla, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de suceder en el futuro. El sueño es verdadero y su interpretación es cierta".
46 Entonces el rey Nabucodonosor se postró sobre su rostro y se humilló ante Daniel. Y mandó que le ofrecieran presentes e incienso.
47 Y el rey dijo a Daniel: "Realmente vuestro Dios es Dios de dioses, Señor de los reyes, que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio".
48 Entonces el rey engrandeció a Daniel y le dio muchos y grandes dones. Y lo nombró gobernador de toda la provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia.
49 Y Daniel solicitó del rey, y puso sobre la administración de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y Abednego. Y Daniel quedó en la corte del rey.
1 Después el rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de sesenta codos de altura (30 mts), y seis codos de ancho. Y la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia.
2 Y el rey llamó a los sátrapas, magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, presidentes y a todos los oficiales de las provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que había levantado.
3 Se reunieron, pues, los sátrapas, magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces y todos los oficiales de las provincias, a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado. Y estaban en pie ante ella.
4 Entonces el pregonero anunció: "Se manda a vosotros, pueblos, naciones y lenguas,
5 "que al oír el son de la bocina, la flauta, el tamboril, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento músico, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor levantó.
6 "El que no se postre y la adore, en el acto será echado dentro de un horno de fuego ardiendo".
7 Por eso, al oír el son de la bocina, la flauta, el tamboril, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento músico, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron, y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado.
8 En ese momento algunos caldeos llegaron y denunciaron a los judíos.
9 Dijeron al rey Nabucodonosor: "Rey, para siempre vive.
10 "Tú, oh rey, ordenaste que todo hombre, al oír el son de la bocina, la flauta, el tamboril, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento músico, se postre y adore la estatua de oro.
11 "Y el que no se postre y adore, sea echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
12 "Hay unos varones judíos, que tú pusiste sobre la provincia de Babilonia; Sadrac, Mesac y Abednego. Esos varones, oh rey, no te han respetado. No adoran tus dioses, ni honran la estatua de oro que tú levantaste".
13 Entonces Nabucodonosor, con ira y enojo, llamó a Sadrac, Mesac y Abednego. Al instante, esos varones fueron traídos ante el rey.
14 Y Nabucodonosor les dijo: "¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abednego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que levanté?
15 "Ahora, al oír el son de la bocina, la flauta, el tamboril, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento músico, ¿estáis prestos a postraros y adorar la estatua que levanté? Porque si no la adoráis, en esa misma hora seréis echados en un horno de fuego ardiendo. ¿Y qué dios os librará de mis manos?"
16 Sadrac, Mesac y Abednego respondieron al rey Nabucodonosor: "Acerca de esto, no necesitamos responderte.
17 "Nuestro Dios a quien honramos, puede librarnos del horno de fuego. Y de tu mano, oh rey, nos librará.
18 "Y aunque no nos librara, sepas, oh rey, que no adoraremos a tu dios, ni la estatua que has levantado".
19 Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se le demudó el rostro contra Sadrac, Mesac y Abednego. Ordenó que el horno se encendiese siete veces más de lo común.
20 Y mandó a hombres muy vigorosos de su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abednego, y los echasen en el horno de fuego encendido.
21 Así, estos varones fueron atados con sus mantos, calzas, turbantes y vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego encendido.
22 Y como la orden del rey apremiaba, y habían calentado mucho el horno, la llama del fuego mató a los que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abednego.
23 Y esos tres varones, Sadrac, Mesac y Abednego, cayeron atados dentro del horno de fuego encendido.
24 Entonces el rey Nabucodonosor se espantó. Se levantó aprisa, y dijo a los de su consejo: "¿No echaron tres varones atados dentro del fuego?" Ellos respondieron al rey: "Es verdad, oh rey".
25 Agregó él: "Yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en el fuego, sin sufrir ningún daño. Y el parecer del cuarto es semejante a un hijo de los dioses".
26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente, y dijo: "¡Sadrac, Mesac y Abednego, siervos del Altísimo Dios, salid, y venid!" Entonces Sadrac, Mesac y Abednego, salieron de en medio del fuego.
27 Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, capitanes y consejeros del rey, y vieron que el fuego no había dañado el cuerpo de esos varones, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado, ni su ropa se mudó, ni siquiera tenían olor a fuego.
28 Entonces, Nabucodonosor exclamó: "¡Alabado sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, que envió su ángel, y libró a sus siervos que confiaron en él; desobedecieron la orden del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios!
29 "Por lo tanto, decreto que toda persona de cualquier pueblo, nación o lengua, que hable contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, sea descuartizado y su casa sea destruida. Por cuanto no hay dios que pueda librar como él".
30 Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abednego en la provincia de Babilonia.
1 El rey Nabucodonosor, a todos los pueblos, naciones y lenguas, que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada.
2 Conviene que yo publique las señales y milagros que el Altísimo Dios ha hecho conmigo.
3 ¡Cuán grandes son sus señales, y cuán potentes sus maravillas! Su reino es reino eterno, y su dominio de generación en generación.
4 Estaba yo tranquilo en mi casa, floreciente en mi palacio,
5 y tuve un sueño que me espantó, y tendido en mi cama, las imaginaciones y visiones de mi cabeza me turbaron.
6 Por eso mandé llamar a todos los sabios de Babilonia, para que me mostrasen la interpretación del sueño.
7 Vinieron los magos, astrólogos, caldeos y adivinos. Les conté el sueño, pero no me pudieron mostrar su interpretación.
8 Hasta que entró ante mí Daniel (llamado Beltsasar, como mi dios), en quien mora el Espíritu del Dios santo. A él le conté el sueño. Le dije:
9 "Beltsasar, príncipe de los magos, he entendido que el Espíritu del Dios santo mora en ti, y que ningún misterio se te esconde. Escucha, pues, el sueño que tuve, y dime qué significa.
10 "Estas son las visiones de mi cabeza cuando estuve en mi cama: Me parecía ver en medio de la tierra un árbol de gran altura.
11 "Ese árbol creció y se hizo fuerte. Su altura llegó hasta el cielo y se lo podía ver desde los extremos de la tierra.
12 "Su copa era hermosa y su fruto abundante, y había en él alimento para todos. A su sombra hallaban abrigo las bestias del campo, y en sus ramas anidaban las aves del cielo, y de él se mantenía toda carne.
13 "Mientras estaba en mi cama, vi en las visiones de mi cabeza, que un vigilante y santo descendió del cielo.
14 "Y clamó con fuerza: 'Cortad el árbol, desmochad sus ramas, derribad su copa, y derramad su fruto. Váyanse las bestias que están debajo de él, y las aves de sus ramas.
15 "'Pero dejad en tierra la cepa y su raíz, con atadura de hierro y bronce entre la hierba del campo. Y sea mojado con el rocío del cielo, y con las bestias sea su parte entre la hierba de la tierra.
16 "'Su mente sea cambiada de mente de hombre en mente de bestia, y pasen sobre él siete tiempos.
17 "'La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por orden de los santos la decisión; para que conozcan los vivientes que el Altísimo manda sobre el reino de los hombres, y a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres"'.
18 "Yo, el rey Nabucodonosor, vi este sueño. Tú, pues, Beltsasar, dime su significado, porque ninguno de los sabios de mi reino pudo darme su interpretación. Pero tú puedes, porque mora en ti el Espíritu del Dios santo".
19 Entonces Daniel, llamado Beltsasar, estuvo callado casi una hora, y sus pensamientos lo turbaban. Pero el rey le dijo: "Beltsasar, ni el sueño ni su interpretación te espanten". Beltsasar respondió: "Señor mío, el sueño sea para tus enemigos, y su interpretación para los que mal te quieren.
20 "El árbol que viste, que crecía y se hacía fuerte, cuya copa llegaba hasta el cielo, y que se podía ver desde los extremos de la tierra,
21 "de hermosa copa y abundante fruto, que daba alimento para todos, y abrigo para las bestias del campo y las aves del cielo,
22 "eres tú mismo, oh rey, que creciste y te hiciste fuerte, pues creció tu grandeza, y ha llegado hasta el cielo, y tu dominio hasta los confines de la tierra.
23 "Y en cuanto al vigilante y santo que viste, que descendía del cielo, y decía: 'Cortad el árbol y destruidlo; pero dejad en la tierra la cepa y su raíz, con atadura de hierro y bronce en la hierba del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y su parte sea con las bestias del campo, hasta que pasen sobre él siete tiempos,
24 "éste es el significado, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que ha venido sobre mi Señor, el rey:
25 "Te echarán de entre los hombres, vivirás con las bestias del campo, con hierba del campo te apacentarán como a los bueyes y con el rocío del cielo serás bañado. Y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que entiendas que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, y a quien él quiere lo da.
26 "Y la orden de dejar en la tierra la cepa y la raíz del árbol, significa que tu reino te será restaurado, cuando reconozcas que el Cielo rige.
27 "Por tanto, oh rey, aprueba mi consejo. Renuncia a tus pecados y haz lo justo, renuncia a tu maldad y sé bondadoso con los oprimidos. Tal vez eso prolongue tu tranquilidad".
28 Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor.
29 Al cabo de doce meses, el rey se paseaba sobre el palacio real de Babilonia,
30 y dijo: "¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué con la fuerza de mi poder, para residencia real y para gloria de mi grandeza?"
31 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo, que dijo: "Rey Nabucodonosor, a ti se te dice: El reino es traspasado de ti.
32 "De entre los hombres te echan, vivirás con las bestias del campo y como a los bueyes te apacentarán. Y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, y a quien él quiere lo da".
33 En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor. Fue echado de entre los hombres. Y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las aves.
34 Al fin del tiempo, yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi sentido me fue devuelto. Entonces alabé al Altísimo. Honré y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es dominio eterno, y su reino por todas las generaciones.
35 Ante él todos los habitantes de la tierra son considerados como nada. En el ejército del cielo y en los habitantes de la tierra, hace según su voluntad. Ni hay quien detenga su mano, y le diga: "¿Qué haces?"
36 En el mismo tiempo mi sentido me fue devuelto, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí. Mis gobernadores y mis consejeros me buscaron. Y fui restituido a mi reino, y mayor grandeza me fue añadida.
37 Ahora, yo Nabucodonosor, alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad, sus caminos justos, y puede humillar a los que andan con soberbia.
1 El rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino.
2 Excitado por el vino, Belsasar mandó traer los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre había traído del templo de Jerusalén; para beber en ellos el rey y sus príncipes, sus esposas y concubinas.
3 Entonces trajeron los vasos de oro que habían sacado del templo de Dios en Jerusalén, y el rey y sus príncipes, sus esposas y sus concubinas bebieron en ellos.
4 Bebieron vino, y alabaron a sus dioses de oro y de plata, de bronce y de hierro, de madera y de piedra.
5 En esa misma hora apareció una mano de hombre, y escribió delante del candelabro sobre la cal de la pared del palacio real. Y el rey veía la mano que escribía.
6 Entonces el rey palideció, sus pensamientos se turbaron, se debilitaron sus lomos y sus rodillas se batían una contra la otra.
7 A gritos el rey mandó traer magos, caldeos y adivinos. Y dijo a los sabios de Babilonia: "El que lea esta escritura, y me muestre su significado, será vestido de púrpura, tendrá collar de oro en su cuello, y será tercero en el reino".
8 Entonces entraron todos los sabios del rey, pero ninguno pudo leer la escritura, ni mostrar al rey su interpretación.
9 Entonces el rey Belsasar quedó muy turbado, palideció, y sus príncipes quedaron perplejos.
10 Debido a las palabras del rey y de sus príncipes, la reina entró a la sala del banquete, y dijo: "Rey, vive para siempre. No te turben tus pensamientos, ni palidezca tu rostro.
11 "Hay en tu reino un hombre en quien mora el Espíritu del Dios santo. En los días de tu padre se halló en él luz, inteligencia y sabiduría, como la sabiduría de los dioses. Y el rey Nabucodonosor, tu padre, lo nombró príncipe sobre todos los magos, astrólogos, caldeos y adivinos;
12 porque en Daniel, a quien el rey llamó Beltsasar, se halló un espíritu superior, y ciencia y entendimiento, para interpretar y descifrar enigmas y dudas. Llámese pues ahora a Daniel, y te dará el significado".
13 Entonces Daniel fue traído ante el rey. Y el rey dijo a Daniel: "¿Eres tú aquel Daniel de los exiliados de Judá, que mi padre trajo de Judea?
14 "He oído que en ti reside el Espíritu del Dios santo, y que hay en ti luz, entendimiento y mayor sabiduría.
15 "Fueron traídos ante mí, sabios y astrólogos, para que leyeran esta escritura, y me dieran su interpretación; pero no han podido mostrar su interpretación.
16 "Yo oí que tú puedes aclarar dudas, y resolver dificultades. Si ahora puedes leer esta escritura y darme su significado, serás vestido de púrpura, collar de oro tendrás en tu cuello, y en el reino serás el tercer señor".
17 Entonces Daniel respondió al rey: "Tus dones sean para ti, y tus presentes dalos a otro. De todos modos, te leeré la escritura, y te daré su interpretación.
18 "El Altísimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino, la grandeza, la gloria y la honra.
19 "Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían ante él. A quien él quería mataba, y a quien quería daba vida. Engrandecía a los que quería, y a los que quería humillaba.
20 "Pero cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció con orgullo, fue depuesto del trono real y despojado de su gloria.
21 "Fue echado de entre los hombres, y le fue dada la mente de una bestia. Con los asnos monteses fue su morada. Le dieron a comer hierba como a un buey, y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo, hasta que reconoció que el Altísimo Dios es soberano sobre el reino de los hombres, y pone sobre él al que quiere.
22 "Y tú, su hijo Belsasar, sabiendo todo esto, no has humillado tu corazón.
23 "Antes contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste traer ante ti los vasos de su casa. Y tú y tus príncipes, tus esposas y tus concubinas, bebisteis vino en ellos. Además, alabaste a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben. Y no honraste al Dios en cuya mano está tu vida, y de quien son todos tus caminos.
24 "Entonces de su presencia fue enviada la mano que trazó esa escritura.
25 "La escritura es: MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN.
26 "La interpretación es: MENE: Contó Dios tu reino, y le dio fin.
27 TEKEL: Has sido pesado en balanza, y fuiste hallado falto.
28 "PERES: Tu reino ha sido roto, y es dado a medos y persas".
29 Entonces, por orden de Belsasar, vistieron a Daniel de púrpura, pusieron en su cuello un collar de oro, y pregonaron que él era el tercer señor en el reino.
30 Esa misma noche fue muerto Belsasar, rey de los caldeos.
31 Y Darío de Media tomó el reino, cuando tenía 62 años.
1 A Darío le pareció bien nombrar a 120 gobernadores que estuviesen en todo el reino.
2 Y sobre ellos tres presidentes, de los cuales Daniel era uno, a quienes esos gobernadores diesen cuenta, para que el rey no recibiese daño.
3 Pero Daniel se distinguió tanto entre esos gobernadores y presidentes por su espíritu superior, que el rey pensaba ponerlo sobre todo el reino.
4 Entonces los presidentes y gobernadores buscaron ocasión contra Daniel en algún asunto del reino. Pero no pudieron hallar ninguna ocasión o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta había en él.
5 Entonces dijeron aquellos hombres: "No hallaremos contra Daniel ocasión alguna, si no la procuramos en la Ley de su Dios".
6 Entonces esos gobernadores y presidentes se juntaron ante el rey, y le dijeron: "Rey Darío, para siempre vive.
7 "Todos los presidentes del reino, magistrados, gobernadores, grandes y capitanes, han acordado que promulgues un edicto real, y lo confirmes, mandando que cualquiera que en el espacio de treinta días, dirija algún pedido a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones.
8 "Ahora, oh rey, confirma el edicto y fírmalo, para que no se pueda cambiar, conforme a la ley de Media y de Persia, que es irrevocable".
9 Así, el rey Darío firmó el decreto escrito.
10 Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, donde tenía las ventanas de su cámara alta abiertas hacia Jerusalén. Y como solía hacerlo antes, tres veces se arrodillaba, y oraba y daba gracias a Dios.
11 Entonces se juntaron aquellos hombres y hallaron a Daniel orando y rogando ante su Dios.
12 En seguida fueron ante el rey, y le hablaron acerca del edicto real: "¿No has confirmado el edicto mandando que cualquiera que, en el espacio de treinta días, pida algo a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones?" Respondió el rey: "Es verdad, conforme a la ley de Media y de Persia, que no se abroga".
13 Entonces dijeron al rey: "Daniel, uno de los judíos cautivos, no te respeta, oh rey, ni acata el edicto que confirmaste; antes tres veces al día hace su petición".
14 Cuando el rey oyó esto, le pesó en gran manera, y procuró librar a Daniel. Hasta la puesta del sol trabajó para librarlo.
15 Pero aquellos hombres se reunieron ante el rey, y le dijeron: "Tú sabes, oh rey, que es ley de Media y de Persia, que ningún decreto u orden que el rey confirma se puede cambiar".
16 Entonces por orden del rey, trajeron a Daniel, y lo echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: "Tu Dios, a quien tú continuamente sirves, te libre".
17 Y fue traída una piedra, y puesta sobre la entrada del foso, y el rey la selló con el anillo de sus príncipes, para que no se cambiase el acuerdo acerca de Daniel.
18 Luego el rey volvió a su palacio, y se acostó ayuno. No trajeron instrumentos de música ante él, y se le fue el sueño.
19 El rey, por tanto, se levantó muy de mañana, y fue aprisa al foso de los leones.
20 Y acercándose al foso llamó a gritos a Daniel con voz triste: "¡Daniel, siervo del Dios viviente! Tu Dios a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?"
21 Entonces Daniel respondió: "Oh rey, para siempre vive.
22 "Mi Dios envió su ángel que cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen ningún daño, porque fui hallado inocente por él. Y aun ante ti, oh rey, nunca hice nada malo".
23 Entonces el rey se alegró en gran manera, y mandó sacar a Daniel del foso. Y cuando lo sacaron, no hallaron ninguna lesión en él, porque había confiado en su Dios.
24 Y por orden del rey fueron traídos los que habían acusado a Daniel, y fueron echados en el foso de los leones, ellos, sus hijos y sus esposas. Y aún antes de llegar al suelo del foso, los leones se apoderaron de ellos, y quebraron sus huesos.
25 Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas, que habitan en toda la tierra: "¡Paz os sea multiplicada!
26 "De mi parte ordeno que en todo mi reino, todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel. Porque él es el Dios viviente y permanente por todos los siglos. Su reino no será destruido, y su dominio nunca tendrá fin.
27 "Que salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra. El libró a Daniel del poder de los leones".
28 Y Daniel prosperó durante el reinado de Darío y de Ciro el persa.
1 En el primer año de Belsasar rey de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones que pasaron por su cabeza mientras estaba en su cama. Y en seguida escribió un resumen del sueño.
2 Daniel dijo: "Vi en mi visión de noche que los cuatro vientos del cielo agitaban el gran mar.
3 "Y cuatro grandes bestias, diferentes una de la otra, subían del mar.
4 "La primera era como un león, y tenía alas de águila. Mientras yo miraba, sus alas fueron arrancadas, fue levantada de la tierra, y se puso sobre los pies a manera de hombre y le fue dado corazón de hombre.
5 "La segunda bestia era semejante a un oso. Se puso más alta de un lado, tenía en su boca tres costillas entre sus dientes, y le fue dicho: 'Levántate, traga mucha carne'.
6 "Seguí mirando, y vi otra bestia semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en su espalda. Tenía cuatro cabezas, y le fue dado poder.
7 "Seguí mirando la visión de la noche, y vi una cuarta bestia, espantosa, terrible y muy fuerte. Tenía grandes dientes de hierro. Devoraba, destrozaba y pisoteaba las sobras con sus pies. Era muy diferente de todas las bestias anteriores, y tenía diez cuernos.
8 "Mientras yo contemplaba los cuernos, vi que otro cuerno pequeño subió entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres de los primeros cuernos. Este cuerno tenía ojos como ojos de hombre, y una boca que hablaba con gran arrogancia".
9 "Mientras yo miraba fueron puestos tronos, y un Anciano de muchos días se sentó. Su vestido era blanco como la nieve, y el cabello de su cabeza como lana pura. Su trono llama de fuego, y sus ruedas fuego ardiente.
10 "Un río de fuego salía delante de él. Millares de millares le servían, y millones de millones asistían ante él. El tribunal se sentó en juicio, y los libros fueron abiertos.
11 "Entonces miré a causa de las palabras tan arrogantes que hablaba el cuerno. Miré hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue deshecho y entregado para ser quemado en el fuego.
12 "A las otras bestias se les había quitado su poder, aunque se les concedió una prolongación de vida hasta cierto tiempo.
13 "Seguí mirando en la visión de la noche, y vi que con las nubes del cielo venía como un Hijo de hombre. Llegó hasta el Anciano de días y fue llevado ante él.
14 "Y le fue dado dominio, y gloria y reino. Y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su dominio es eterno, que nunca pasará, y su reino nunca será destruido".
15 "Yo, Daniel, en mi interior, quedé con mi espíritu turbado, y las visiones de mi cabeza me asustaron.
16 "Me acerqué a uno de los que asistían, y le pregunté la verdad acerca de todo esto". Y él me declaró la interpretación diciendo:
17 "'Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra.
18 "'Después los santos del Altísimo recibirán el reino, y lo poseerán eternamente, por los siglos de los siglos'.
19 "Entonces quise saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro, uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y pisoteaba las sobras con sus pies.
20 "También quise saber más acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que había subido, ante el cual habían caído tres. De ese mismo cuerno que tenía ojos y boca que hablaba con mucha arrogancia, y parecía mayor que sus compañeros.
21 "Vi que este cuerno combatía a los santos y los vencía,
22 "hasta que vino el Anciano de días, y pronunció juicio en favor de los santos del Altísimo. Y vino el tiempo, y los santos poseyeron el reino.
23 "Me dijo así: 'La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, será diferente de los otros reinos, y a toda la tierra devorará, aplastará y despedazará.
24 "'Los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes. Tras ellos se levantará otro, que será diferente de los primeros, y derribará a tres de ellos.
25 "'Hablará palabras contra el Altísimo, a los santos del Altísimo quebrantará, y tratará de cambiar los tiempos y la Ley. Y serán entregados en su mano por un tiempo, dos tiempos y medio tiempo"'.
26 "'Pero se sentará el tribunal en juicio, y le quitarán su dominio, para que sea destruido por completo y para siempre.
27 "'Y el reino, el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, serán dados al pueblo de los santos del Altísimo; cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán"'.
28 Hasta aquí el relato. Yo, Daniel, quedé turbado, y mi rostro palideció. Pero guardé el asunto en mi corazón.
1 En el tercer año del reinado del rey Belsasar, me apareció una visión a mí, Daniel, después de la que había tenido antes.
2 Durante la visión me vi junto al río Ulai, en Susa, capital del reino, en la provincia de Elam.
3 Alcé mis ojos y vi un carnero junto al río. Tenía dos cuernos altos, uno era más alto que el otro; aunque el más alto había sido el último en despuntar.
4 Vi que el carnero hería con los cuernos al oeste, al norte y al sur; y ninguna bestia podía parar ante él, ni había quien escapase de su poder. Actuaba según su voluntad y se engrandecía.
5 Mientras yo pensaba, un macho cabrío vino del oeste, corría tan de prisa que ni tocaba la tierra. Este macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos.
6 Vino hasta el carnero de dos cuernos que yo había visto junto al río, y corrió contra él con todo el ardor de su fuerza.
7 Vi que llegó junto al carnero, lo atacó furiosamente, y quebró sus dos cuernos. Y el carnero no tuvo fuerza para resistirlo. Después el macho cabrío derribó por tierra al carnero y lo pisoteó. Ni hubo quien librase al carnero de su poder.
8 Y el macho cabrío se engrandeció mucho, y cuando estaba en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron cuatro cuernos prominentes, hacia los cuatro vientos del cielo.
9 De uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho hacia el sur, y hacia la tierra hermosa.
10 Se engrandeció hasta el ejército del cielo, y echó por tierra parte del ejército y de las estrellas, y las pisoteó.
11 Aun contra el Príncipe del ejército se engrandeció, y quitó el continuo; y el lugar de su Santuario fue echado por tierra.
12 A causa de la prevaricación, el ejército y el continuo le fueron entregados. Echó por tierra la verdad, y prosperó en todo lo que hizo.
13 Entonces oí a un santo que hablaba, y otro santo le preguntó: "¿Hasta cuándo durará la visión del continuo, de la prevaricación asoladora, y del pisoteo del Santuario y del ejército?"
14 Y él respondió: "Hasta 2.300 días de tardes y mañanas. Entonces el Santuario será purificado".
15 Mientras yo contemplaba la visión, y trataba de comprenderla, vi ante mí una semejanza de hombre.
16 Y oí una voz humana, en el Ulai, que a gritos dijo: "Gabriel, enseña la visión a este hombre".
17 Entonces se acercó a mí, y con su venida me asombré, y caí sobre mi rostro. Pero él me dijo: "Hijo de Adán, entiende que la visión es para el tiempo del fin".
18 Mientras él hablaba conmigo, caí dormido en tierra sobre mi rostro. Pero él me tocó, y me puso en pie.
19 Y dijo: "Voy a explicarte lo que ha de venir al fin de la ira, porque se cumplirá en el tiempo del fin.
20 "Aquel carnero que viste, con dos cuernos, representa los reyes de Media y de Persia.
21 "El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el primer rey.
22 "Los cuatro cuernos que sucedieron al que se quebró, representan cuatro reinos que saldrán de esa nación, pero no tendrán el mismo poder.
23 "Al fin del reinado de ellos, cuando los rebeldes lleguen al colmo de la maldad, se levantará un rey altivo de rostro, maestro en intrigas.
24 "Y su poder se fortalecerá, pero no con su propia fuerza. Causará grandes destrucciones, y prosperará. Y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos.
25 "Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano. Se considerará superior, y por sorpresa destruirá a muchos. Se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero sin mano humana será quebrantado.
26 "La visión de las tardes y mañanas que te fue dada, es verdadera. Y tú sella la visión, porque es para un futuro distante".
27 Y yo, Daniel, quedé quebrantado, y estuve enfermo algunos días. Cuando convalecí, atendí los asuntos del rey. Pero quedé espantado acerca de la visión, y no la entendía.
1 En el primer año de Darío, hijo de Asuero, de la raza de los medos, que fue puesto por rey sobre el reino de los caldeos;
2 en el primer año de su reinado, yo, Daniel, entendí por la Escritura, por la Palabra del Eterno al profeta Jeremías, que la asolación de Jerusalén había de concluir en setenta años.
3 Y volví mi rostro al Señor Dios, y lo busqué en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.
4 Oré al Eterno mi Dios, e hice esta confesión: "Ahora Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto de amor con los que te aman y obedecen tus Mandamientos,
5 "hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos obrado impíamente, hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus Mandamientos y tus juicios.
6 "No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu Nombre hablaron a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo del país.
7 "Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, que hoy lleva todo hombre de Judá, de Jerusalén y de todo Israel, los de cerca y de lejos, en todas las tierras adonde los echaste a causa de su rebelión contra ti.
8 "Oh Señor, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, nuestros príncipes y nuestros padres; porque contra ti hemos pecado.
9 "De ti, oh Eterno nuestro Dios, es tener misericordia y perdonar, aunque contra ti nos hemos rebelado.
10 "No obedecimos a tu voz, oh Eterno nuestro Dios, para andar en tus leyes, que nos diste por medio de tus siervos los profetas.
11 "Todo Israel traspasó tu Ley y se apartó para no oír tu voz. Por eso ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento escrito en la Ley de Moisés, tu siervo; porque contra ti pecamos.
12 "Tú has cumplido lo que hablaste contra nosotros, y contra los jueces que nos gobernaban. Jamás hubo en el mundo un castigo tan grande como el que cayó sobre Jerusalén.
13 "Todo este mal vino sobre nosotros, conforme está escrito en la Ley de Moisés. Y no hemos implorado tu favor, oh Eterno nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad.
14 "Por tanto, Señor, tú no vacilaste en traer el desastre sobre nosotros; porque eres justo, oh Eterno nuestro Dios, en todo lo que hiciste, porque no obedecimos a tu voz.
15 "Ahora, Señor Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de Egipto con mano poderosa, y te hiciste renombre como el que tienes ahora. Hemos pecado, hemos obrado impíamente.
16 "Oh Señor, según todas tus justicias, apártese ahora tu enojo y tu furor de tu ciudad Jerusalén, tu santo monte. Porque a causa de nuestros pecados y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son la burla de los que nos rodean.
17 "Ahora, pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo y sus ruegos, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu Santuario asolado, por amor del Señor.
18 "Inclina, oh Dios mío, tu oído y oye; abre tus ojos, y mira nuestras ruinas y la ciudad que lleva tu Nombre. Porque no derramamos nuestro ruego ante ti confiados en nuestra justicia, sino en tu gran compasión.
19 "¡Oye, Señor! ¡Oh Señor, perdona! ¡Señor, atiende, y obra! ¡No tardes, por amor de ti mismo, Dios mío! Porque tu Nombre es llamado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo".
20 Aún estaba yo hablando, orando, confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego ante el Eterno mi Dios, por su santo monte,
21 aún estaba hablando en oración, cuando aquel varón Gabriel, a quien yo había visto en la visión al principio, vino volando con presteza, y me tocó como a la hora del sacrificio de la tarde.
22 Me instruyó, y me dijo: "Daniel, ahora he venido para darte sabiduría y entendimiento.
23 "Tan pronto como empezaste a orar, fue dada la respuesta, y yo he venido a enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la palabra, y entiende la visión.
24 "Setenta semanas están cortadas para tu pueblo y tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, poner fin al pecado, expiar la iniquidad, traer la justicia de los siglos, sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.
25 "Conoce, pues, y entiende que desde que salga la orden para restaurar y reedificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y 62 semanas. La plaza y la muralla se reedificarán en tiempos angustiosos.
26 "Después de las 62 semanas se quitará la vida del Mesías, y no por él mismo. Y el pueblo de un príncipe que ha de venir, destruirá a la ciudad y el Santuario. Su fin vendrá como una inundación, y hasta el fin de la guerra, será talada con asolamiento.
27 "En otra semana confirmará el pacto a muchos. Y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Y sobre el ala del templo uno ejecutará la abominación asoladora, hasta que la ruina decretada caiga sobre el desolador".
1 En el tercer año de Ciro rey de Persia, fue revelada Palabra a Daniel, cuyo nombre era Beltsasar. La Palabra era verdadera, y el conflicto grande. El prestó atención y entendió la visión.
2 En aquellos días, yo, Daniel, estuve triste durante tres semanas.
3 No comí alimento delicado, ni entró carne ni vino en mi boca, ni me ungí, hasta que se cumplieron tres semanas enteras.
4 El día 24 del primer mes estaba yo a la orilla del gran río Hidekel.
5 Alcé mis ojos y vi a un Varón vestido de lino, y su cintura ceñida de oro de Ufaz.
6 Su cuerpo brillaba como el berilo, y su rostro parecía un relámpago. Sus ojos como antorchas de fuego, sus brazos y sus pies como bronce resplandeciente. Y la voz de sus palabras como estruendo de multitud.
7 Sólo yo, Daniel, vi aquella visión. No la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que cayó sobre ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron.
8 Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión. Quedé sin fuerza y desfallecí, sin retener vigor alguno.
9 Oí el sonido de sus palabras, y al oírlas caí desvanecido, rostro en tierra.
10 En eso, una mano me tocó, me sacudió y me puso sobre mis rodillas y sobre la palma de mis manos.
11 Y Gabriel me dijo: "Daniel, varón muy amado, atiende las palabras que te hablaré. Levántate sobre tus pies, porque he sido enviado a ti". Cuando me dijo esto, me puse en pie temblando.
12 El siguió diciendo: "Daniel, no temas. Desde el primer día que aplicaste tu corazón a entender, y a humillarte ante tu Dios, fueron oídas tus palabras, y a causa de ellas yo he venido.
13 "Pero el príncipe del reino de Persia se puso contra mí 21 días. Entonces, Miguel, uno de los principales príncipes, vino en mi ayuda, y yo quedé allí con los reyes de Persia.
14 "He venido ahora a explicarte lo que ha de venir a tu pueblo en los últimos días, porque la visión es para esos días venideros".
15 Mientras me decía estas palabras, yo estaba enmudecido, con mis ojos en tierra.
16 Pero como una semejanza de hombre tocó mis labios. Entonces abrí mi boca y hablé. Dije al que estaba ante mí: "Señor mío, esta visión me ha llenado de angustia, y me ha dejado sin fuerza.
17 "¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar contigo? Porque al instante me faltó la fuerza, y quedé sin aliento".
18 Aquella semejanza de hombre me tocó otra vez, me fortaleció,
19 y me dijo: "Muy amado, no temas. La paz sea contigo. Ten buen ánimo, y aliéntate". Y cuando me hablaba, cobré vigor, y dije: "Hable mi señor, porque me has fortalecido".
20 Entonces dijo: "¿Sabes por qué he venido a ti? Pronto tengo que volver a combatir al príncipe de los persas. Y cuando yo me vaya, vendrá el príncipe de Grecia.
21 "Primero te diré lo que está escrito en el Libro de la Verdad. Ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel, vuestro Príncipe".
1 "En el primer año de Darío yo estuve con él para animarlo y fortalecerlo.
2 "Ahora te mostraré la verdad. Aún habrá tres reyes en Persia, y el cuarto se enriquecerá más que todos. Cuando se fortalezca con sus riquezas, despertará a todos contra el reino de Grecia.
3 "Se levantará luego un rey valiente, que dominará con gran poder, y hará su voluntad.
4 "Pero cuando se haya levantado, su reino será quebrado y repartido por los cuatro vientos del cielo. Y no a sus descendientes, ni según el dominio con que él dominó, porque su reino será arrancado, y será para otros.
5 "El rey del sur se fortalecerá, pero uno de sus príncipes será más fuerte que él; llegará a ser más poderoso, y su dominio será grande.
6 "Al cabo de algunos años llegarán a ser aliados. La hija del rey del sur vendrá al rey del norte para hacer una alianza. Pero ella no podrá retener la fuerza de su brazo, ni él permanecerá. Ella será entregada junto con los que la habían traído, con su hijo, y los que la apoyaban en aquel tiempo.
7 "Pero de sus raíces se levantará uno. Atacará al rey del norte, y entrará en su fortaleza. Peleará contra ellos, y será victorioso.
8 "Y aun a los dioses de ellos, sus imágenes fundidas y sus objetos preciosos de plata y oro, llevará a Egipto. Y por años se mantendrá contra el rey del norte.
9 "Después, el rey del norte entrará en el reino del rey del sur, y volverá a su país.
10 "Pero los hijos de aquél se airarán, y reunirán un ejército que arrasará como una inundación, pasará y llegará hasta su fortaleza.
11 "Por lo cual, el rey del sur se enfurecerá, saldrá y peleará contra el rey del norte. Pondrá en campaña una gran multitud, pero será derrotado.
12 "Cuando el rey del sur haya llevado a la multitud, se ensoberbecerá, matará a muchos millares, pero no prevalecerá.
13 "El rey del norte volverá a poner en campaña mayor multitud que la primera, y después de varios años vendrá con un gran ejército bien equipado.
14 "En aquel tiempo se levantarán muchos contra el rey del sur. Los hombres violentos de tu pueblo se levantarán en cumplimiento de la profecía, pero caerán.
15 "Vendrá, pues, el rey del norte, levantará baluartes, y tomará la ciudad fuerte. Y las fuerzas del sur no podrán sostenerse, ni sus mejores tropas podrán resistir.
16 "El invasor hará su voluntad, y no habrá quien se le pueda enfrentar. Se establecerá en la tierra hermosa, y tendrá el poder de destruirla.
17 "Entonces resolverá venir con el poder de todo su reino. Hará con aquél cosas rectas. Le dará una hija en casamiento, para destruir su reino. Pero no permanecerá ni tendrá éxito.
18 "Después volverá su rostro a las ciudades marítimas, y tomará muchas. Pero un príncipe detendrá su afrenta, y aun volverá su oprobio sobre él.
19 "Luego volverá su rostro a las fortalezas de su tierra. Pero tropezará, caerá y no será hallado más.
20 "Entonces lo sucederá uno que enviará a un cobrador de tributos para mantener la gloria del reino. Pero en pocos días será destruido, sin enojo y sin batalla.
21 "Y lo sucederá un vil, a quien no le habían dado la honra del reino. Pero vendrá con paz, y tomará el reino con halagos.
22 "Las fuerzas enemigas serán barridas ante él como con inundación, y serán del todo quebrantadas junto con el Príncipe del pacto.
23 "Después de un concierto con él, él obrará con engaño, subirá y saldrá vencedor con poca gente.
24 "Cuando las más ricas provincias estén en paz y en abundancia, él las invadirá, y hará lo que no hicieron sus padres, ni sus abuelos. Repartirá despojos y riquezas. Contra las fortalezas formará sus designios, pero sólo por un tiempo.
25 "Despertará sus fuerzas y su ardor contra el rey del sur con gran ejército. Y el rey del sur se empeñará en la guerra con un ejército grande y muy fuerte. Pero no prevalecerá, porque lo traicionarán.
26 "Aun los que comen su pan, lo quebrantarán; su ejército será destruido, y caerán muchos muertos.
27 "Estos dos reyes con el corazón inclinado al mal, y en una misma mesa, se dirán mentiras. Pero de nada les servirá, porque el fin vendrá en el plazo designado.
28 "Volverá a su tierra con grande riqueza, y su corazón estará contra el pacto santo. Obrará contra él, y volverá a su tierra.
29 "Al tiempo señalado volverá al sur, pero esta venida no será como la primera.
30 "Porque vendrán contra él naves de Quitim, y él se desalentará. Entonces volverá, y se enojará contra el pacto santo. Volverá, pues, y favorecerá a los que abandonen el santo pacto.
31 "Sus fuerzas profanarán el Santuario de la fortaleza, quitarán el continuo, y pondrán la abominación asoladora.
32 "Con lisonjas hará pecar a los violadores del pacto. Pero el pueblo que conoce a su Dios, se mantendrá firme y activo.
33 "Los sabios del pueblo instruirán a muchos, y caerán a espada y a fuego, en cautiverio y despojo por algunos días.
34 "En su caer recibirán una pequeña ayuda, y muchos se juntarán a ellos con lisonjas.
35 "Algunos de los sabios caerán para ser depurados, limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo del fin, porque aún para esto hay plazo.
36 "El rey hará a su voluntad, se ensoberbecerá y se exaltará sobre todo dios. Hablará terribles ofensas contra el Dios de los dioses. Y prosperará hasta que se complete la ira, porque lo que está determinado se cumplirá.
37 "Del Dios de sus padres no se cuidará, ni del deseado de las mujeres, ni respetará dios alguno, sino se exaltará sobre todo.
38 "En su lugar honrará al dios de las fortalezas, dios que sus padres no conocieron. Lo honrará con oro, plata, piedras preciosas y costosos dones.
39 "Con el dios ajeno que conocerá, aumentará la gloria de los baluartes de las fortalezas. Colmará de honores a quienes lo reconozcan, dándoles dominio sobre muchos, y les repartirá la tierra como recompensa.
40 "Pero en el tiempo del fin, el rey del sur contenderá con él. Y el rey del norte se levantará contra él como una tempestad, con carros y gente de a caballo y muchas naves. Entrará en las tierras, inundará y pasará.
41 "Vendrá a la tierra hermosa, y muchos caerán; pero éstas escaparán de su mano: Edom, Moab y los jefes de Amón.
42 "También extenderá su mano a las otras tierras, y no escapará el país de Egipto.
43 "Se apoderará de los tesoros de oro y plata, y de todas las cosas preciosas de Egipto; y los de Libia y Etiopía lo seguirán.
44 "Pero noticias del oriente y del norte lo espantarán, y saldrá con grande ira para destruir y matar a muchos.
45 "Y plantará sus tiendas reales entre los mares, en el monte glorioso y santo. Pero llegará a su fin, y no tendrá quien le ayude".
1 "En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran Príncipe que protege a tu pueblo. Y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces. Pero en ese tiempo será librado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.
2 "Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión eterna.
3 "Entonces los sabios resplandecerán como el fulgor del firmamento: y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.
4 "Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará".
5 Y yo, Daniel, miré, y vi a otros dos que estaban, uno en esta orilla del río, y el otro en la otra orilla.
6 Uno de ellos preguntó al varón vestido de lino que estaba sobre el agua del río: "¿Cuándo se cumplirán estas maravillas?"
7 Y el varón vestido de lino, que estaba sobre el agua del río, levantó ambas manos al cielo, y juró por el que vive por los siglos: "Será por un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe de quebrantar el poder del pueblo santo, todo esto se cumplirá".
8 Yo oí, pero no entendí. Y pregunté: "Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?"
9 El respondió: "Anda, Daniel, estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
10 "Muchos serán limpiados, emblanquecidos y purificados. Los impíos obrarán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá. Pero los sabios entenderán.
11 "Desde el tiempo que sea quitado el continuo hasta la abominación asoladora habrá 1.290 días.
12 "Bienaventurado el que espere y llegue hasta 1.335 días.
13 "Y tú irás hasta el fin, y descansarás. Y en los últimos días te levantarás para recibir tu herencia".