1 Palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes de Anatot, en tierra de Benjamín.
2 Palabra del Eterno que recibió en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año trece de su reinado.
3 La recibió también en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, hasta el cautiverio de Jerusalén en el mes quinto.
4 Entonces el Eterno me dijo:
5 "Antes de formarte en el seno te conocí, y antes que nacieras te aparté, y te designé por profeta a las naciones".
6 Yo respondí: "¡Ay, Señor Eterno, que no sé hablar, porque soy un muchacho!"
7 Pero el Eterno me dijo: "No digas, soy un muchacho. Porque tú irás adonde yo te envíe, y dirás lo que yo te mande.
8 "No temas ante ellos, porque yo estoy contigo para librarte" —dice el Eterno.
9 Y el Eterno extendió su mano, tocó mi boca, y me dijo: "Ahora he puesto mis Palabras en tu boca.
10 "Mira que en este día te pongo sobre naciones y reinos, para arrancar y destruir, para arruinar y derribar, para edificar y plantar".
11 Y la Palabra del Eterno vino a mí, diciendo: "¿Qué ves, Jeremías?" Respondí: "Veo una rama de almendro".
12 Me dijo el Eterno: "Bien has visto. Porque yo apresuro mi Palabra para cumplirla".
13 Vino a mí Palabra del Eterno por segunda vez, y me dijo: "¿Qué ves?" Respondí: "Veo una olla que hierve, y se asoma desde el norte".
14 Entonces el Eterno me dijo: "Del norte se soltará el mal sobre todos los habitantes de este país.
15 "Porque voy a convocar a todos los pueblos de los reinos del norte —dice el Eterno—. Vendrán, y cada uno pondrá su trono frente a las puertas de Jerusalén, frente a sus murallas, y ante todas las ciudades de Judá.
16 "Y a causa de toda su malicia proferiré mis juicios contra los que me dejaron, incensaron a dioses extraños, y adoraron la obra de sus manos.
17 "Tú, pues, cíñete, levántate y diles lo que te mandaré. No temas ante ellos, para que no te quebrante yo ante ellos.
18 "En este día te he puesto como ciudad fortificada, como columna de hierro, como muralla de bronce contra toda la tierra de Judá, contra sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y su pueblo.
19 "Pelearán contra ti, pero no te vencerán, porque yo estoy contigo para librarte" —dice el Eterno.
1 Vino a mí Palabra del Eterno, que dijo:
2 "Anda, clama a oídos de Jerusalén: Así dice el Eterno. Me acuerdo de ti, de la devoción de tu juventud, del amor de tu noviazgo, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra sin sembrar.
3 "Santo era Israel para el Eterno, el primer fruto de su cosecha. Todos los que lo devoraban eran culpados, y les iba mal" —dice el Señor.
4 Oíd la Palabra del Eterno, casa de Jacob y todas las familias de Israel.
5 Así dice el Eterno: "¿Qué mal hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, siguieron la nulidad de los ídolos, y se volvieron nulos ellos mismos?
6 "Y no dijeron: ¿Dónde está el Eterno, que nos sacó de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, tierra seca y tenebrosa, donde nadie transita ni vive?
7 "Os llevé a tierra fértil, para que comiéseis su fruto y sus bienes. Pero entrasteis, contaminasteis mi tierra, e hicisteis abominable mi heredad.
8 "Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está el Eterno? Los que tenían la Ley no me conocieron, los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas hablaron por Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.
9 "Por tanto, entraré aun en juicio con vosotros —dijo el Eterno—, y pleitearé con vuestros nietos.
10 "Pasad a la isla de Chipre, y mirad; enviad a Cedar, y considerad con cuidado, y ved si se ha hecho cosa semejante a ésta.
11 "¿Ha cambiado alguna nación sus dioses, aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha.
12 "Espantaos, cielos, sobre esto; horrorizaos, angustiaos en gran manera —dice el Eterno—.
13 "Dos males ha hecho mi pueblo: Me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.
14 "¿Es Israel siervo? ¿Es esclavo? ¿Por qué ha venido a ser presa?
15 "Los leones rugieron contra él, alzaron su voz, y asolaron su tierra. Quemadas están sus ciudades, sin morador.
16 "Aun los de Menfis y Tafnes te raparon la coronilla.
17 "¿No te sucedió esto por haber dejado al Eterno tu Dios, cuando te conducía por el camino?
18 "Ahora, ¿qué ganas con ir a Egipto a beber el agua del Nilo? ¿O con ir a Asiria, a beber agua del Éufrates?
19 "Tu maldad te castigará, y tu infidelidad te condenará. Sabe, pues, y mira cuán malo y amargo es haber dejado tú al Eterno tu Dios, y perder mi reverencia —dice el Señor, el Eterno Todopoderoso.
20 "Porque desde hace mucho quebraste tu yugo y tus ataduras, y dijiste: 'No te serviré'. Y sobre todo collado alto y debajo de todo árbol umbroso, corrías tú, oh ramera.
21 "Yo te planté de vid selecta, de semilla legítima. ¿Cómo te degeneraste en vid extraña?
22 "Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado sigue ante mí —dice el Señor, el Eterno.
23 "¿Cómo puedes decir: 'No soy impura, nunca anduve tras los Baales'? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que tuerce su camino.
24 "Asna montés acostumbrada al desierto, que olfatea el viento. De su lujuria, ¿quién la detendrá? Los que la buscan no tienen que cansarse, la hallan en su mes.
25 "Guarda tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Pero dijiste: 'No hay esperanza, amo los dioses extraños, y tras ellos tengo que ir'.
26 "Como se avergüenza el ladrón cuando lo descubren, así se avergonzarán la casa de Israel, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas.
27 "Dicen al leño: 'Eres mi padre', y a la piedra: 'Tú me has engendrado'. Me volvieron la cerviz, y no el rostro, y en el tiempo de su calamidad dicen: 'Levántate, y líbranos'.
28 "¿Dónde están los dioses que te hiciste? Levántense, a ver si te podrán librar en el tiempo de tu aflicción. Porque tus dioses, oh Judá, son tan numerosos como tus ciudades.
29 "¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí —dice el Eterno—.
30 "En vano he azotado a vuestros hijos; no han recibido ser enmendados. Vuestra espada devoró a vuestros profetas como león destrozador.
31 "Vosotros, los de esta generación, considerad la Palabra del Eterno. ¿He sido yo un desierto para Israel, o tierra tenebrosa? ¿Por qué ha dicho mi pueblo: 'Somos libres. Nunca más vendremos a ti'?
32 "¿Acaso olvida la doncella su atavío, o la novia sus adornos? Sin embargo, mi pueblo se ha olvidado de mí por mucho tiempo.
33 "¡Qué bien te las arreglas para buscar amor! Hasta las peores mujeres pueden aprender de tus caminos.
34 "Aun en tus faldas se hallaron manchas de los pobres inocentes; aunque no los hallaste robándote.
35 "Con todo, tú dices: 'Soy inocente, de cierto su ira se apartó de mí'. Pero yo entraré en juicio contigo, porque dijiste: 'No he pecado'.
36 "¿Para qué cambias tanto tus caminos? También serás avergonzada por Egipto, como fuiste avergonzada por Asiria.
37 "También de ahí saldrás con tus manos sobre tu cabeza; porque el Eterno desechó a los que eran tu confianza. Con ellos no prosperarás".
1 "Si alguno deja a su esposa, y ella se casa con otro hombre, ¿volverá el primer esposo a ella? Con eso, ¿no quedaría ese país del todo mancillado? Tú has fornicado con muchos amigos. Sin embargo, ¿te volverás ahora a mí? —dice el Eterno—.
2 "Alza tus ojos a los altos, y ve en qué lugar no te has prostituido. Junto a los caminos te sentabas, como árabe en el desierto. Y con tus fornicaciones y tu malicia contaminaste el país.
3 "Por eso las lluvias han sido retenidas, y faltó la lluvia tardía. Has tenido frente de mala mujer, y no quisiste avergonzarte.
4 "¿No me llamaste hace poco: 'Padre mío, amigo de mi juventud?".
5 "'¿Estarás siempre enojado? ¿Seguirá tu enojo para siempre?' Así hablas, pero haces todo el mal que puedes".
6 En los días del rey Josías, el Eterno me dijo: "¿Has visto lo que hizo la rebelde Israel? Se va sobre todo monte alto y debajo de todo árbol umbroso, y allí fornica.
7 "Y pensé que después de haber hecho todo eso, se volvería a mí, pero no se volvió. Y su infiel hermana Judá lo vio.
8 "Vio que por el adulterio de la infiel Israel, le di carta de divorcio y la despedí. Con todo, la rebelde Judá también fue, y fornicó.
9 "Y como la inmoralidad de Israel le pareció liviana a ella, contaminó el país, y adulteró con la piedra y con el leño.
10 "Con todo, su rebelde hermana Judá no se volvió a mí de todo corazón, sino fingidamente" —dice el Eterno.
11 Y el Eterno me dijo: "En comparación, la rebelde Israel se mostró más justa que la desleal Judá.
12 "Ve, y clama estas palabras hacia el norte, y di: 'Vuélvete, oh rebelde Israel —dice el Eterno—. No haré caer mi ira sobre ti, porque soy compasivo —dice el Eterno—, no guardaré para siempre el enojo'.
13 "Reconoce tu culpa. Te has rebelado contra el Eterno tu Dios. Has esparcido tus favores a dioses extraños debajo de todo árbol umbroso, y no me has obedecido —dice el Eterno—.
14 "Convertíos, hijos rebeldes, —dice el Eterno—, porque Yo Soy vuestro esposo. Y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sión.
15 "Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con conocimiento e inteligencia.
16 "Y cuando os multipliquéis y crezcáis en el país, en esos días —dice el Eterno—, no se dirá más: 'Arca del Pacto del Eterno'. Ni vendrá al pensamiento, ni la recordarán, ni sentirán falta de ella, ni se hará otra.
17 "En aquel tiempo llamarán a Jerusalén, Trono del Eterno, y todas las naciones vendrán a Jerusalén a honrar el Nombre del Eterno. Nunca más andarán según la dureza de su malvado corazón.
18 "En aquel tiempo irán de la casa de Judá a la casa de Israel, y vendrán juntos del norte a la tierra que hice heredar a vuestros padres.
19 "Yo mismo dije: "¡Con qué alegría os pondré por hijos, y os daré la tierra deseable, la más hermosa herencia entre todas las naciones!' Y pensé que vosotros me llamaríais: 'Padre mío', y no os apartaríais de mí.
20 "Pero como la esposa infiel abandona a su compañero, así prevaricasteis contra mí, oh casa de Israel" —dice el Eterno.
21 "Una voz se oye en las lomas desiertas, llanto del ruego de los israelitas, porque han torcido su camino, del Eterno su Dios se han olvidado.
22 "Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones". Decid: "Aquí estamos, venimos a ti, porque tú eres el Eterno nuestro Dios.
23 "Ciertamente vanidad son los collados, la multitud de los montes. Ciertamente en el Señor nuestro Dios, está la salvación de Israel.
24 "Confusión consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud; sus ovejas, sus vacas, sus hijos e hijas.
25 "Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre; porque pecamos contra el Eterno, nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta hoy; y no hemos escuchado la voz del Señor nuestro Dios".
1 Dice el Eterno: "Si te has de volver, oh Israel, vuélvete a mí. Si quitas de delante de mí tus abominables ídolos, y no andas de acá para allá,
2 "y con verdad, juicio y justicia juras, diciendo: 'Vive el Eterno', entonces las naciones serán benditas en el Señor, y en él se gloriarán".
3 Así dice el Eterno a los hombres de Judá y Jerusalén: "Labraos campo nuevo, y no sembréis sobre espinos.
4 "Circuncidaos para el Eterno, circuncidad vuestro corazón, varones de Judá y Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la malicia de vuestras obras.
5 "Anunciad en Judá y en Jerusalén: Tocad trompeta en la tierra. Juntaos, y entrad en las ciudades fortificadas.
6 "Alzad bandera en Sión. Huid, no os detengáis; porque yo traigo del norte desastre y terrible destrucción.
7 "El león sube de su guarida, el destructor de naciones ha salido de su lugar para asolar tu tierra. Tus ciudades quedarán en ruinas y sin habitantes.
8 "Por eso vestíos de cilicio, llorad y gemid, porque la ira del Señor no se apartó de nosotros.
9 "En aquel día —dice el Eterno—, desfallecerá el corazón del rey y de los príncipes. Los sacerdotes estarán atónitos y se maravillarán los profetas".
10 Entonces dije yo: "¡Ay, ay, oh Señor, oh Dios! ¡Cómo has engañado a este pueblo y a Jerusalén! Dijiste: 'Tendréis paz'. Y ahora la espada está a nuestro cuello".
11 En aquel tiempo se dirá de este pueblo y de Jerusalén: "Viento abrasador de las alturas del desierto vino a la hija de mi pueblo, no para aventar ni para limpiar.
12 "Viento más vehemente que éste viene de mi parte. Ahora pronunciaré juicio contra ellos".
13 ¡Mirad! El enemigo avanza como nube, y sus carros como torbellino. Más ligeros son sus caballos que las águilas. ¡Ay de nosotros, porque somos dados a saco!
14 Lava de la malicia tu corazón, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo abrigarás malos pensamientos?
15 Porque una voz trae nuevas desde Dan, y se oye la calamidad desde el monte de Efraín.
16 "Decid a las naciones, anunciad a Jerusalén: Sitiadores vienen de tierra lejana, lanzando gritos de guerra contra las ciudades de Judá.
17 "Como guardas de campo cercarán a Jerusalén, porque se rebeló contra mí —dice el Eterno—.
18 "Tu propia conducta y tus obras te hicieron esto. Este es tu castigo. Cual amarga calamidad penetrará hasta tu corazón".
19 ¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las fibras de mi corazón. Mi corazón se agita dentro de mí. No callaré, porque voz de trompeta he oído, pregón de guerra.
20 Quebranto sobre quebranto es llamado, porque toda la tierra es destruida. De repente son destruidas mis tiendas, en un momento mis cortinas.
21 ¿Hasta cuándo he de ver bandera, he de oír voz de trompeta?
22 "Mi pueblo es necio, no me conocen. Son hijos necios, sin entendimiento. Sabios para mal hacer, y no supieron hacer el bien".
23 Miré la tierra, y estaba sin forma y vacía, y el cielo estaba sin luz.
24 Miré los montes, y estaban temblando, y todos los collados se estremecían.
25 Miré, y no había ni un solo hombre, y todas las aves del cielo se habían ido.
26 Miré, y la tierra fértil era un desierto, y todas sus ciudades estaban en ruinas ante la presencia del Eterno, ante el furor de su ira.
27 Así dice el Eterno: "Todo el país será desolado, aunque no lo destruiré del todo.
28 "Por eso se enlutará la tierra, y el cielo arriba se oscurecerá. Porque hablé, pensé, y no me arrepentiré ni desistiré".
29 Ante el estruendo de la gente de a caballo y de los flecheros huyó toda la ciudad; entraron en la espesura de los bosques, y se subieron a los peñascos. Todas las ciudades fueron abandonadas, no quedó en ellas habitante alguno.
30 Y tú, destruida, ¿qué harás? Aunque te vistas de grana, aunque te adornes con atavíos de oro, aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas. Tus amantes te despreciarán, buscarán quitarte la vida.
31 Porque oí voz como de mujer que está de parto, angustia como de primeriza; voz de la hija de Sión que se lamenta, y extiende sus manos, diciendo: "¡Ay de mí! Mi vida desmaya a causa de los asesinos".
1 "Recorred las calles de Jerusalén, mirad ahora, y ved si halláis algún hombre en sus plazas que haga juicio, que busque la verdad, y yo la perdonaré.
2 "Aunque digan: 'Vive el Eterno', juran falsamente".
3 Oh Eterno, ¿no buscan tus ojos la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron enmendarse. Endurecieron sus rostros más que la piedra. No quisieron convertirse.
4 Pero yo pensé: "Sólo los pobres, los insensatos, no conocen el camino del Eterno, el derecho de su Dios.
5 "Iré a los grandes, y les hablaré; porque ellos conocen el camino del Eterno, el derecho de su Dios". Pero ellos también quebraron el yugo, rompieron las coyundas.
6 Por tanto, el león del monte los matará, los destruirá el lobo del desierto, el leopardo acechará sus ciudades. El que de ellas salga, será arrebatado; porque sus rebeliones se han multiplicado, han aumentado sus deslealtades.
7 "¿Cómo te he de perdonar? Tus hijos me dejaron y juraron por lo que no es Dios. Los sacié, y adulteraron, y en casa de ramera se juntaron.
8 "Como caballos bien hartos, cada cual relinchaba a la mujer de su prójimo.
9 "¿No había de castigar eso? —dice el Eterno—. De una nación como ésta, ¿no había de vengarme?
10 "Escalad sus viñedos y destruid, pero no del todo. Quitad sus ramas, porque no son del Eterno.
11 "Porque resueltamente se rebelaron contra mí la casa de Israel y la casa de Judá", dice el Eterno.
12 Negaron al Eterno, y dijeron: "El no es, ni vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre.
13 "Los profetas son como viento, pues carecen de palabra. Así les sucederá a ellos".
14 Por eso, dice el Eterno, el Dios Todopoderoso: "Porque hablaron esa palabra, yo pongo en tu boca mis Palabras por fuego, y a este pueblo por leña, y los consumirá.
15 "Yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel —dice el Eterno—, gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignoráis, y no entenderéis lo que hablan.
16 "Sus flechas son como sepulcro abierto, todos valientes.
17 "Y comerán tu mies y tu pan, el pan que habían de comer tus hijos e hijas; comerán tus ovejas y tus vacas, comerán tus viñas y tus higueras. Y tus ciudades fuertes en que tú confías, las volverán en nada con su espada.
18 "Pero en aquellos días —dice el Eterno—, no os acabaré del todo.
19 "Y cuando pregunten: '¿Por qué el Eterno nuestro Dios hizo todas estas cosas con nosotros?' Entonces les dirás: 'De la manera que me dejasteis a mí, y servisteis a dioses ajenos en vuestra tierra, así serviréis a extraños en tierra ajena'.
20 "Anunciad esto en la casa de Jacob, y que se oiga en Judá:
21 "Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tienen ojos y no ven, que tienen oídos y no oyen:
22 "¿No me respetaréis a mí? —dice el Eterno—. ¿No os amedrentaréis ante mí, que puse la arena por límite perpetuo del mar, límite que no pasará? Se levantarán tempestades, pero no prevalecerán; bramarán sus ondas, pero no lo pasarán.
23 "Sin embargo, este pueblo tiene corazón falso y rebelde. Se rebelaron y se fueron.
24 "Y no dijeron en su corazón: 'Reverenciemos al Eterno, nuestro Dios, que da la lluvia temprana y tardía a su tiempo; y nos conserva los tiempos establecidos de la siega'.
25 "Vuestras iniquidades desviaron estas cosas, y vuestros pecados apartaron de vosotros el bien.
26 "Porque en mi pueblo hay impíos que acechan como quien pone lazos, ponen trampa para cazar hombres.
27 "Como jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño. Así se hicieron grandes y ricos.
28 "Engordaron y se pusieron lustrosos. Sus malos hechos no tienen límite.
29 "¿No tengo que castigar estos males? —dice el Eterno—. ¿No me vengaré de tal gente?
30 "Cosa espantosa y fea se comete en este país.
31 "Los profetas profetizan mentira, los sacerdotes rigen por su propia autoridad, y mi pueblo lo quiso así. ¿Qué haréis al fin?"
1 "Hijos de Benjamín, huid de Jerusalén. Tocad bocina en Tecoa, y alzad por señal humo sobre Bet Aquerem. Porque del norte viene el desastre, una terrible destrucción.
2 "Destruiré a la hija de Sión, tan hermosa y delicada.
3 "Contra ella vendrán pastores y sus rebaños, junto a ella en derredor pondrán sus tiendas. Cada uno apacentará en su lugar.
4 "¡Preparad la batalla contra ella! ¡Levantaos, asaltémosla al mediodía! ¡Ay de nosotros! Que va cayendo el día, y las sombras de la tarde se han extendido.
5 "Levantaos, asaltemos de noche, y destruyamos sus palacios".
6 Así dice el Eterno Todopoderoso: "Cortad árboles y levantad un baluarte contra Jerusalén. Esta es la ciudad que ha de ser castigada. Está llena de violencia.
7 "Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, así ella nunca cesa de manar su malicia. Injusticia y robo se oye en ella, su enfermedad y su herida están siempre ante mí.
8 "Enmiéndate, Jerusalén, para que no me aparte de ti, para que no te convierta en desierto, en tierra deshabitada".
9 Así dice el Eterno Todopoderoso; "Rebuscarán a fondo, como en una viña, el resto de Israel. Vuelve a pasar tu mano por las ramas como vendimiador".
10 ¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? Sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar. La Palabra del Eterno es para ellos cosa vergonzosa, no la aman.
11 Por eso, estoy lleno de la ira del Eterno, estoy cansado de contenerme. "Derrámala sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes; sobre el hombre y la esposa, y el anciano lleno de días.
12 "Sus casas, sus heredades y también sus mujeres, serán traspasadas a otros, porque extenderé mi mano sobre los habitantes de la tierra —dice el Eterno.
13 "Porque desde el menor hasta el mayor, cada uno sigue su avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.
14 "Curan la herida de mi pueblo con liviandad. Dicen: 'Paz, paz', cuando no hay paz.
15 "¿Se avergonzaron de haber hecho abominación? No, no se avergonzaron, ni saben tener vergüenza. Por tanto, caerán entre los que van a caer, caerán cuando los castigue" —dice el Eterno.
16 Así dice el Eterno: "Paraos en los caminos, y mirad. Preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso". Pero dijisteis: 'No andaremos'.
17 "También puse centinelas sobre vosotros, que dijesen: 'Escuchad la voz de la trompeta'. Y dijisteis: 'No escucharemos'.
18 "Por tanto, oíd, naciones; y observad, testigos, lo que les pasará.
19 "Oye, tierra. Yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis Palabras, y rechazaron mi Ley.
20 "¿Para qué me traen este incienso de Sabá, y la buena caña olorosa de lejana tierra? Vuestros holocaustos no son aceptables, ni vuestros sacrificios me agradan".
21 Por tanto, el Eterno dice: "Yo pongo a este pueblo tropiezos, y caerán en ellos padres e hijos por igual, el vecino y su cercano perecerán".
22 Así dice el Eterno: "Viene un pueblo del norte, una gran nación se levanta de los extremos de la tierra.
23 "Traen arco y jabalina. Son crueles, y no tendrán misericordia. Su estruendo brama como el mar. Montan a caballo como hombres dispuestos para la guerra contra ti, hija de Sión".
24 Hemos oído su fama, y nuestras manos se descoyuntaron. Se apoderó de nosotros la angustia, dolores como de mujer que da a luz.
25 No salgas al campo, ni andes por el camino; porque espada enemiga y temor hay por todas partes.
26 Hija de mi pueblo, cíñete de cilicio, y revuélcate en ceniza; ponte luto como por hijo único, llanto de amargura; porque pronto vendrá sobre nosotros el destructor.
27 "Por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por torre. Conocerás y examinarás el camino de ellos.
28 "Todos rebeldes, andan difamando. Son cobre y hierro, todos corruptores.
29 "Se quemó el fuelle, por el fuego se consumió el plomo. En vano trabajó el fundidor, pues los malos no son separados.
30 "Plata desechada los llamarán, porque el Eterno los desechó".
1 Palabra del Eterno a Jeremías:
2 "Ponte a la puerta de la casa del Eterno, y predica este mensaje: Oíd Palabra del Señor, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar al Eterno.
3 "Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os dejaré habitar en este lugar.
4 "No confiéis en palabras de mentira, que digan: 'Templo del Eterno, templo del Eterno, templo del Eterno es éste.
5 "Pero si realmente mejoráis vuestros caminos y vuestras obras; si hacéis justicia entre el hombre y su prójimo,
6 "si no oprimís al peregrino, al huérfano y a la viuda; ni derramáis sangre inocente en este lugar, ni andáis en pos de dioses ajenos para mal vuestro;
7 "os dejaré vivir en este país que di a vuestros padres, para siempre.
8 "Vosotros confiáis en palabras engañosas, que no aprovechan.
9 "Hurtáis, matáis y adulteráis; juráis en falso, incensáis a Baal y andáis tras dioses extraños que no conocisteis.
10 "Después venís a mí en esta casa que lleva mi Nombre, y decís: 'Estamos seguros'. ¿Seguros para seguir en todas esas abominaciones?
11 "¿Es cueva de ladrones a vuestros ojos esta casa que lleva mi Nombre? Yo he visto todo esto —dice el Eterno.
12 "Id ahora a mi Santuario en Silo, donde hice morar mi Nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.
13 "Mientras vosotros hacíais todas estas obras —dice el Eterno—, os hablé una y otra vez, y no oísteis; os llamé, y no respondisteis.
14 "Por tanto, como hice a Silo, haré a esta casa que lleva mi Nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que os di a vosotros y a vuestros padres.
15 "Os echaré de mi presencia como eché a todos vuestros hermanos, a todos los descendientes de Efraín.
16 "Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré.
17 "¿No ves lo que hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?
18 "Los hijos traen leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan pan para la reina del cielo, y ofrecen vino a dioses ajenos, para provocar mi enojo.
19 "Pero, ¿me están provocando a mí? —dice el Eterno—. ¿No están más bien obrando su propia confusión?"
20 Por tanto, así dice el Señor, el Eterno: "Mi furor y mi ira se derramarán sobre este lugar, sobre los hombres, los animales, los árboles del campo, y los frutos de la tierra. Se encenderán y no se apagarán".
21 Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: "Añadid vuestros holocaustos a vuestros sacrificios, y comed carne.
22 "Porque cuando saqué a vuestros padres de Egipto, les di orden no sólo acerca de los holocaustos y las víctimas.
23 "También les mandé: 'Escuchad mi voz, y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. Andad por todo camino que os mande, para que os vaya bien'.
24 "Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes siguieron sus consejos, en la dureza de su malvado corazón, y fueron hacia atrás y no hacia adelante.
25 "Desde el día en que vuestros padres salieron de Egipto hasta hoy, día tras día, vez tras vez, les envié a mis siervos los profetas.
26 "Pero no me oyeron ni prestaron oído, antes endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres.
27 "Cuando tú les digas todas estas palabras, no te oirán; cuando los llames, no te responderán.
28 "Por tanto, les dirás: Esta es la nación que no escucha la voz del Eterno su Dios, ni admite disciplina. La verdad pereció, se desvaneció de sus labios.
29 "Corta tu cabello, arrójalo, y levanta llanto sobre los altos desiertos; porque el Eterno aborreció y abandonó a esta generación que está bajo su ira.
30 "Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos —dice el Eterno—; pusieron sus abominaciones en la casa que lleva mi Nombre, y la mancillaron.
31 "Edificaron los altos de Tofet, en el valle del hijo de Hinom, para quemar en el fuego a sus hijos e hijas, cosa que no les mandé, ni pasó por mi mente.
32 "Por tanto, vendrán días —dice el Señor—, que no se llamará más Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza; porque enterrarán a sus muertos en Tofet, por falta de lugar.
33 "Y los cadáveres de este pueblo serán comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra, y no habrá quien las espante.
34 "Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz del gozo y de la alegría, la voz de esposo y la esposa; porque la tierra quedará desolada".
1 "En aquel tiempo —dice el Eterno—, sacarán los huesos de los reyes y de los príncipes de Judá, los huesos de los sacerdotes, de los profetas y de los habitantes de Jerusalén, fuera de sus sepulcros;
2 "y los esparcirán al sol, a la luna y a todo el ejército del cielo, a quienes amaron, sirvieron, siguieron, preguntaron, y a quienes se encorvaron. No serán juntados, ni enterrados. Quedarán como estiércol sobre la tierra.
3 "Y el resto que quede de esta mala generación, preferirán la muerte a la vida, en todos los lugares adonde los arrojaré" —dice el Eterno Todopoderoso.
4 Les dirás también: "Así dice el Eterno: El que cae, ¿no se levanta? El que se desvía, ¿no vuelve al camino?
5 "¿Por qué este pueblo de Jerusalén es rebelde con rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, no han querido volverse.
6 "Escuché y oí, pero no hablan rectamente. No hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: ¿Qué hice? Cada cual corre su carrera, como caballo que arremete con ímpetu a la batalla.
7 "Hasta la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola, la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el derecho del Eterno.
8 "¿Cómo decís: 'Nosotros somos sabios, y la Ley del Eterno está con nosotros? La falsa pluma de los escribas la convirtió en mentira.
9 "Los sabios serán avergonzados, espantados y presos. Rechazaron la Palabra del eterno, y, ¿qué sabiduría tienen?
10 "Por tanto, daré a otros sus esposas, y sus heredades a quien las conquiste. Porque desde el menor hasta el mayor cada uno sigue la avaricia, desde el profeta hasta el sacerdote todos practican el engaño.
11 "Y curan la herida de mi pueblo a la ligera, diciendo: 'Paz, paz'; cuando no hay paz.
12 "¿Se avergonzaron de haber hecho abominación? No se avergonzaron, ni supieron avergonzarse. Por eso caerán, entre los que van a caer. Cuando los castigue, caerán —dice el Eterno—.
13 "Los cortaré del todo —dice el Eterno—. No quedarán uvas en la vid, ni higos en la higuera. Caerá la hoja, y lo que les he dado, les será quitado".
14 "¿Por qué estamos sentados aquí? Juntaos, y entremos en las ciudades, a morir allí. Porque el Eterno nuestro Dios, ha decretado que muramos allí. Nos ha dado a beber hiel, porque pecamos contra él.
15 "Esperamos paz, y no hubo bien; día de cura, y vendrá turbación.
16 "Desde Dan se oye el bufido de sus caballos. Al relincho de sus corceles tiembla toda la tierra. Vienen a devorar el país y su abundancia, la ciudad y sus habitantes.
17 "Yo envío sobre vosotros serpientes, áspides, contra los cuales no hay encantamiento, y os morderán" —dice el Eterno.
18 A causa de mi fuerte dolor, mi corazón desfallece en mí.
19 Oíd el clamor de mi pueblo, que viene desde tierra lejana. "¿No está el Eterno en Sión? ¿No está en ella su Rey? ¿Por qué me enojaron con sus imágenes de talla, con sus ídolos inútiles y extraños?"
20 "Pasó la siega, se acabó el verano, y nosotros no hemos sido salvados".
21 Me duele el quebranto de mi pueblo. Estoy abrumado, el espanto se apodera de mí.
22 ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para mi pueblo?
1 ¡Oh si mi cabeza se volviera agua y mis ojos fuente de lágrimas! ¡Lloraría día y noche a los muertos de mi pueblo!
2 ¡Quién me diera un albergue de caminantes en el desierto para dejar a mi pueblo, y apartarme de ellos! Porque todos son adúlteros, congregación de prevaricadores.
3 "Aprestan su lengua como un arco, para lanzar mentira. En el país se ha fortalecido la mentira, no la verdad. Van de un mal a otro, y me han desconocido" —dice el Eterno—.
4 "Guárdese cada uno de su amigo, en ningún hermano tenga confianza. Porque cada hermano es un engañador. Y todo amigo anda con falsedades.
5 "Cada uno engaña a su compañero, ninguno habla verdad. Enseñaron su lengua a hablar mentira, y actúan perversamente.
6 "Viven en medio del engaño, y por su falsedad rehúsan conocerme" —dice el Eterno.
7 Por tanto, así dice el Eterno Todopoderoso: "Yo los refinaré y los probaré; porque, ¿qué más puedo hacer por mi pueblo?
8 "Saeta mortífera es su lengua, y hablan con engaño. Con su boca hablan paz a su amigo, y dentro de sí le arman una trampa.
9 "¿No los he de castigar por estas cosas? ¿De tal gente no me vengaré? —dice el Eterno.
10 "Por los montes levantaré llanto, y lamento sobre los pastizales del desierto; porque están desolados hasta no quedar quien pase, ni quien oiga bramido de ganado. Las aves del cielo y las bestias de la tierra huyeron, han desaparecido.
11 "Convertiré a Jerusalén en un montón de ruinas, en morada de chacales. Y dejaré desoladas las ciudades de Judá para que no quede habitante".
12 ¿Quién es bastante sabio para entender esto? ¿A quién habló la boca del Eterno, para que pueda declararlo? ¿Por qué el país ha perecido, ha sido asolado como desierto, hasta no quedar quien pase?
13 El Señor respondió: "Porque dejaron mi Ley, que puse ante ellos, y no obedecieron mi voz, ni caminaron conforme a ella.
14 "Antes siguieron la imaginación de su corazón y los baales, que les enseñaron sus padres".
15 Por tanto, así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: "A este pueblo le daré a comer ajenjo, y a beber agua envenenada.
16 "Los esparciré entre las naciones que ni ellos ni sus padres conocieron. Y enviaré espada en pos de ellos, hasta que los acabe".
17 Así dice el Eterno Todopoderoso: "Considerad, y llamad plañideras que vengan, a las hábiles en su oficio.
18 "Apresúrense a levantar llanto sobre nosotros, y desháganse nuestros ojos en lágrimas, y nuestros párpados destilen agua.
19 "Porque voz de endecha fue oída de Sión. '¡Cómo hemos sido destruidos! En gran manera hemos sido avergonzados, porque abandonamos el país, porque nos han echado de nuestros hogares'".
20 Oíd mujeres, Palabra del Eterno, y vuestro oído reciba la Palabra de su boca: "Enseñad endechas a vuestras hijas, y lamento cada una a su amiga.
21 "Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios; para exterminar a los niños de las calles, y a los jóvenes de las plazas.
22 "Habla: Así dice el Eterno: 'Los cadáveres humanos caerán como estiércol sobre la faz del campo, como gavillas tras el segador, y no habrá quien los junte'".
23 Así dice el Eterno: "No se alabe el sabio de su sabiduría, ni de su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe de su riqueza.
24 "Sino alábese en esto el que se haya de alabar: En entenderme y conocerme, que Yo Soy el Eterno, que actúo con bondad, justicia y rectitud, porque en esto me complazco", —dice el Señor.
25 "Vienen días —dice el Eterno—, en que castigaré a todo circuncidado y a todo incircunciso:
26 "A Egipto, a Judá, a Edom, a Amón, a Moab y a todos los que viven en el desierto, en lugares distantes. Porque todas las naciones son incircuncisas, hasta la casa de Israel es incircuncisa de corazón".
1 Oíd la Palabra del Eterno acerca de vosotros, casa de Israel.
2 Así dice el Señor: "No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman.
3 "Porque las costumbres de los pueblos son inútiles. Cortan un árbol del monte, y un artífice lo labra con cincel.
4 "Con plata y oro lo engalanan, con clavos y martillo lo sujetan, para que no se caiga.
5 "Los ídolos son como espantajos. No pueden hablar, y hay que llevarlos, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque no pueden hacer mal ni bien".
6 Nada hay semejante a ti, oh Eterno; grande tú, y grande tu Nombre en fortaleza.
7 ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Tú eres digno de ser temido. Entre todos los sabios de las naciones y los reinos, no hay semejante a ti.
8 Todos son necios y tontos. Nada pueden aprender de un pedazo inútil de madera.
9 Traerán plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra de artífice y fundidor. Los vestirán de azul y púrpura. Todo es obra de peritos.
10 Pero el Eterno es el verdadero Dios, Dios vivo y Rey eterno. A su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su saña.
11 "Les dirás así: 'Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, perecerán de la tierra y de debajo del cielo'".
12 Pero Dios hizo la tierra con su poder, puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su entendimiento.
13 A la voz de sus truenos, hay tumulto de agua en el cielo. Hace subir las nubes desde el extremo de la tierra, envía relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos.
14 Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia. Se avergüenza de sus ídolos todo fundidor, porque mentira es su obra, y no hay vida en ellos.
15 Son inútiles, objeto de burla; en el tiempo del castigo perecerán.
16 El Dios de Jacob no es así. El es el Creador de todo, Israel es la vara de su herencia, el Eterno Todopoderoso es su Nombre.
17 Junta tus pertenencias para dejar el país, la que vives en lugar fortificado.
18 Porque así dice el Eterno: "Esta vez arrojaré con honda a los habitantes de este país, y los afligiré, para que sean capturados".
19 ¡Ay de mí, por mi herida! Mi llaga es incurable. Pero dije: "Enfermedad mía es ésta, y debo sufrirla".
20 Mi tienda está destruida, todas sus cuerdas están rotas. Mis hijos se fueron, y ya no existen. No hay ya quien levante mi tienda, ni quien cuelgue mis cortinas.
21 Los pastores se infatuaron, y no buscaron al Eterno. Por eso no prosperaron, y todo su ganado se esparció.
22 Rumor y gran alboroto viene del norte para desolar a todas las ciudades de Judá, y convertirlas en morada de chacales.
23 Reconozco, oh Eterno, que no es del hombre determinar su camino, ni del que camina dirigir sus pasos.
24 Enmiéndame, oh Eterno, pero sólo con tu justicia, no con tu enojo, para que no me aniquiles.
25 Derrama tu enojo sobre las naciones que no te conocen, sobre las naciones que no invocan tu Nombre; porque comieron a Jacob y lo devoraron, lo consumieron y asolaron su habitación.
1 Palabra del Eterno a Jeremías:
2 "Oye las palabras de este pacto, y habla a todo hombre de Judá, y a todo habitante de Jerusalén.
3 "Les dirás: Así dice el Eterno, Dios de Israel: Maldito el hombre que no obedezca las palabras de este pacto,
4 "que mandé a vuestros padres cuando los saqué de Egipto, del horno de hierro, y les dije: 'Oíd mi voz y cumplid mis Palabras, conforme a todo lo que os mando, y seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios;
5 "'para que confirme el juramento que hice a vuestros padres, que les daría la tierra que mana leche y miel', la tierra que poseéis ahora". Y respondí: "¡Amén, Señor!"
6 Y el Eterno me dijo: "Pregona todas estas palabras en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, diciendo: 'Oíd las cláusulas de este pacto, y cumplidlas.
7 "'Desde que saqué a vuestros padres de Egipto hasta hoy, una y otra vez les advertí: Escuchad mi voz.
8 "'Pero no oyeron, ni inclinaron su oído, antes siguieron la terquedad de su malvado corazón. Por eso traje sobre ellos todas las maldiciones de este pacto que yo les había mandado, y que no cumplieron'".
9 Entonces, el Eterno me dijo: "Hay una conspiración entre los hombres de Judá y entre los habitantes de Jerusalén.
10 "Se han vuelto a las maldades de sus primeros padres, que no quisieron escuchar mis Palabras, antes se fueron tras otros dioses para servirles. Las casas de Israel y de Judá invalidaron mi pacto, que yo había concertado con sus padres.
11 "Por tanto, así dice el Eterno: Yo traigo sobre ellos un mal del que no podrán salir. Clamarán a mí, y no los oiré.
12 "Las ciudades de Judá y los habitantes de Jerusalén irán, y clamarán a los dioses a quienes queman incienso. Pero no los podrán salvar en el tiempo de su calamidad.
13 "Porque cuantas son tus ciudades tantos fueron tus dioses, oh Judá; y según el número de tus calles, oh Jerusalén, levantaste altares de ignominia, altares para ofrecer incienso a Baal.
14 "Tú, pues, no ores por este pueblo, ni eleves por ellos clamor ni oración; porque no los oiré el día que en su aflicción clamen a mí.
15 "¿Qué tiene que hacer mi amada en mi casa, habiendo cometido tantas abominaciones? ¿Crees que los sacrificios y las carnes santificadas podrán evitar el castigo? ¿Puedes gloriarte de eso?"
16 En otro tiempo el Eterno te llamó olivo verde, de hermoso fruto y parecer. Pero ahora con voz de gran estrépito encenderá fuego sobre él, y quebrarán sus ramas.
17 Porque el Eterno Todopoderoso, que te plantó, ha pronunciado mal contra ti, a causa de la maldad de las casas de Israel y de Judá, que provocaron su enojo al incensar a Baal.
18 Conocí la conspiración de ellos contra mí, porque el Señor me la reveló, me mostró lo que estaban tramando.
19 Como cordero inocente que llevan a degollar, yo no entendía que maquinaban contra mí, diciendo: "Destruyamos al árbol con su fruto, cortémoslo de la tierra de los vivientes, y no haya más memoria de su nombre".
20 Pero, oh Eterno Todopoderoso, que juzgas con justicia, que conoces la mente y el corazón, vea yo tu venganza de ellos, porque a ti he descubierto mi causa.
21 "Por tanto, así dice el Eterno acerca de los hombres de Anatot, que buscan tu vida diciendo: 'No profetices en nombre del Eterno, y no morirás a nuestra mano'.
22 "Así dice el Eterno Todopoderoso: 'Yo los castigaré. Los jóvenes morirán a espada, y sus hijos e hijas morirán de hambre.
23 "'Y no quedará remanente de ellos, porque yo traeré mal sobre los hombres de Anatot, en el año de su castigo'".
1 Tú eres siempre justo, oh Eterno, para que yo contienda contigo. Sin embargo, hablaré contigo acerca de tu justicia. ¿Por qué prosperan los impíos, y tienen bien los desleales?
2 Los plantaste, y echaron raíces. Crecieron y dieron fruto. Cerca estás tú en sus bocas, pero su corazón está lejos de ti.
3 Sin embargo, oh Eterno, tú me conoces. Me viste, y probaste mi inclinación hacia ti. Arráncalos como a ovejas para el degolladero, y señálalos para el día de la matanza.
4 ¿Hasta cuándo estará desierto el país, y marchita la hierba de todo el campo? Por la maldad de sus habitantes, el ganado y las aves han muerto. Además, la gente dice: "El no verá nuestros caminos".
5 "Si corriste con los de a pie, y te cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y si tropiezas en tierra segura, ¿cómo harás en la inundación del Jordán?
6 "Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, te han traicionado, aun ellos gritan contra ti. No los creas, cuando te hablen bien.
7 "He dejado mi casa, desamparé mi heredad, entregué lo que yo amaba en mano de sus enemigos.
8 "Mi heredad fue para mí como león en la selva, que ruge contra mí. Por eso la aborrecí.
9 "¿Es mi heredad para mí, ave de muchos colores? ¿No están contra ella aves de rapiña en derredor? Venid, reuníos, bestias del campo, venid a devorarla.
10 "Muchos pastores han destruido mi viña, pisotearon mi heredad, convirtieron en desierto mi preciosa heredad.
11 "Fue desolada, y en su abandono clama a mí. Fue asolado todo el país, porque no hubo hombre que reflexionase.
12 "Sobre todo lugar alto del desierto vinieron destructores. Porque la espada del Eterno devorará desde un extremo de la tierra hasta el otro. No habrá paz para ninguna carne.
13 "Sembraron trigo, y segaron espinos; tuvieron la heredad, pero no aprovecharon nada. Se avergonzarán de sus frutos, a causa del ardiente enojo del Señor".
14 Así dice el Eterno contra todos mis malos vecinos, que tocan la herencia que di en posesión a mi pueblo Israel: "Yo los arrancaré de su tierra, y arrancaré de en medio de ellos la casa de Judá.
15 "Y después que los haya arrancado, volveré a tenerles compasión, y los devolveré cada uno a su heredad, y cada cual a su tierra.
16 "Y si aprenden bien los caminos de mi pueblo, para jurar en mi Nombre, diciendo, 'Vive el Eterno', así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, serán prosperados en medio de mi pueblo.
17 "Pero si no obedecen, arrancaré a esa gente de raíz, y la destruiré" —dice el Eterno.
1 Así me dijo el Eterno: "Ve, cómprate un cinto de lino, cíñelo sobre tu cintura, y no lo mojes en agua".
2 Conforme a la Palabra del Eterno, compré el cinto y lo puse sobre mi cintura.
3 Entonces el Eterno me habló por segunda vez:
4 "Toma el cinto que compraste, que está sobre tu cintura, levántate, ve al Éufrates, y escóndelo allí en la hendidura de una peña".
5 Fui, pues, y lo escondí junto al Éufrates, como el Eterno me mandó.
6 Después de muchos días me dijo el Señor: "Levántate, ve al Éufrates y toma el cinto que te mandé esconder allá".
7 Entonces fui al Éufrates, cavé, y saqué el cinto de donde lo había escondido. Y el cinto estaba podrido, y para nada servía.
8 Entonces me vino la Palabra del Eterno:
9 "Así haré que se pudra la soberbia de Judá, y la mucha soberbia de Jerusalén.
10 "Este pueblo malo, que no quiere oír mis Palabras, que anda en la terquedad de su corazón, en pos de dioses ajenos para servirlos, y se postra a ellos, vendrá a ser como este cinto, que para nada sirve.
11 "Porque como el cinto se junta a la cintura del hombre, así hice juntar a mí toda la casa de Israel y de Judá —dice el Eterno—, para que fuesen mi pueblo, mi fama, mi alabanza y mi honra. Pero no escucharon".
12 Diles: "Así dice el Eterno, Dios de Israel: 'Todo odre se ha de llenar de vino'. Y ellos te dirán: 'Acaso, ¿no sabemos que todo odre se llena de vino?'
13 "Entonces les dirás: Así dice el Eterno: Yo lleno de embriaguez a todos los habitantes de este país, a los reyes de la estirpe de David que se sientan sobre su trono, a los sacerdotes y profetas, y a todos los habitantes de Jerusalén.
14 "Y los quebraré uno contra otro, padres e hijos por igual —dice el Eterno—. No perdonaré, y los destruiré sin piedad ni misericordia".
15 Escuchad y oíd: No seáis arrogantes, porque habló el Eterno.
16 Dad gloria al Señor vuestro Dios, antes que haga venir tinieblas, antes que vuestros pies tropiecen en montes oscuros. Y esperéis luz, y os la vuelva en negrura, en densas tinieblas.
17 Si no oís esto, en secreto lloraré a causa de vuestra soberbia. Amargamente llorarán mis ojos deshechos en lágrimas, porque el rebaño del Eterno irá cautivo.
18 Di al rey y a la reina: "Humillaos, sentaos en tierra, porque la corona de vuestra gloria ha caído de vuestra cabeza".
19 Las ciudades del sur fueron cerradas, y no hay quien las abra. Toda Judá fue deportada, todos fueron llevados cautivos.
20 Alzad vuestros ojos, y ved los que vienen del norte. ¿Dónde está el rebaño que te fue confiado, la grey de tu gloria?
21 ¿Qué dirás cuando el Señor ponga por cabeza sobre ti a los que tú enseñaste? ¿No te vendrán dolores como a mujer que da a luz?
22 Cuando digas: "¿Por qué me ha venido esto?" Es por la enormidad de tu maldad. Por eso descubrieron tus faldas, y tu cuerpo fue maltratado.
23 "¿Puede el etíope cambiar el color de su piel, o el leopardo sus manchas? Así, tampoco podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer el mal.
24 "Por tanto, los esparciré como paja que se lleva el viento del desierto.
25 "Esta es tu suerte, la porción que medí para ti —dice el Eterno—, porque te olvidaste de mí, y confiaste en la mentira.
26 "Yo descubriré también tus faldas ante tu cara, y se verá tu vergüenza,
27 "tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicación sobre los collados. En el mismo campo vi tus abominaciones. ¡Ay de ti, Jerusalén! ¿No serás al fin limpia? ¿Cuánto tardarás en purificarte?"
1 Palabra del Eterno a Jeremías, con motivo de la sequía.
2 "Se enlutó Judá, y sus puertas se despoblaron. Se sentaron tristes en tierra, y subió el clamor de Jerusalén.
3 "Los nobles enviaron sus criados a traer agua. Fueron a las lagunas, y no hallaron agua. Volvieron con sus cántaros vacíos. Avergonzados y confundidos cubrieron sus cabezas.
4 "Porque se agrietó la tierra por falta de lluvia en el país. Confusos los labradores, cubrieron sus cabezas.
5 "Hasta las ciervas en los campos parían, y dejaban la cría, porque no había hierba.
6 "Y los asnos monteses se ponían en los altos, aspiraban el viento como los chacales. Sus ojos se ofuscaron, por falta de hierba".
7 Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Eterno, obra por amor de tu Nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, contra ti pecamos.
8 Oh esperanza de Israel, Salvador suyo en el tiempo de la aflicción, ¿por qué has de ser cual peregrino en la tierra, y cual caminante que se aparta para pasar la noche?
9 ¿Por qué has de ser como hombre atónito, como valiente que no puede librar? Sin embargo, tú estás entre nosotros, oh Señor, y sobre nosotros es invocado tu Nombre. No nos desampares.
10 Así dice el Eterno a este pueblo: "Se deleitan en vagar, y no detienen sus pies. Por tanto, el Eterno no se agrada de ellos. Se acordará de su maldad, y castigará sus pecados".
11 Además el Eterno me dijo: "No ruegues por este pueblo para bien.
12 "Cuando ayunen, no oiré su clamor; y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda, no los aceptaré. Antes los consumiré a espada, con hambre y peste".
13 Yo dije: "¡Ah! ¡Señor, Eterno! Los profetas les dicen: 'No veréis espada, ni hambre, sino que en este lugar os daré paz duradera"'.
14 Entonces el Señor me dijo: "Los profetas profetizan mentiras en mi Nombre. No los envié, ni los mandé, ni les hablé. De su corazón os profetizan visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño.
15 "Por eso, así dice el Eterno de los profetas que hablan en mi Nombre, sin que yo los enviara, que dicen: 'Ni espada ni hambre habrá en esta tierra': Con espada y hambre serán consumidos esos profetas.
16 "Y el pueblo a quien profetizan caerá en las calles de Jerusalén a hambre y espada. Y no habrá quien los entierre, ni a ellos, ni a sus esposas, ni a sus hijos e hijas. Sobre ellos derramaré su maldad".
17 Diles esta palabra: "Viertan mis ojos lágrimas noche y día, y no cesen. Porque de gran quebranto es quebrantada la virgen hija de mi pueblo, de plaga muy recia.
18 "Si salgo al campo, veo los muertos a espada; si entro en la ciudad, veo los enfermos de hambre. Porque tanto el profeta como el sacerdote anduvieron vagando por la tierra, y no entendieron".
19 ¿Has desechado, oh Dios, del todo a Judá? ¿Has aborrecido a Sión? ¿Por qué nos hiciste herir sin que haya remedio? Esperábamos paz, y no hubo bien; esperábamos sanidad, y vino turbación.
20 Reconocemos, oh Eterno, nuestra impiedad y la iniquidad de nuestros padres. Hemos pecado contra ti.
21 Por amor de tu Nombre no nos deseches, ni deshonres la gloria de tu trono. Acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros.
22 ¿Hay entre los ídolos de las naciones quien haga llover? ¿Dará el cielo lluvia? Oh Señor, ¿no eres tú nuestro Dios? En ti esperamos, porque tú eres el que hace todo esto.
1 Entonces el Eterno me dijo: "Aunque Moisés y Samuel se pusieran ante mí, mi corazón no estará con este pueblo. ¡Échalos de mi presencia! ¡Váyanse!
2 "Y si te preguntan: ¿A dónde iremos? Les dirás: Así dice el Eterno: El que a muerte, a muerte; el que a espada, a espada; el que a hambre, a hambre; y el que a cautiverio, a cautiverio.
3 "Enviaré sobre ellos cuatro géneros de castigo —dice el Eterno—: espada para matar, perros para despedazar, y aves del cielo y bestias de la tierra para devorar y destruir.
4 "Y los entregaré para horror entre todos los reinos de la tierra, a causa de Manasés hijo de Ezequías rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalén".
5 Oh Jerusalén, ¿quién tendrá compasión de ti? ¿Quién se entristecerá por tu causa? ¿Quién vendrá a preguntar cómo estás?
6 "Tú me dejaste —dice el Eterno—, te volviste atrás. Por eso, yo extenderé sobre ti mi mano, y te destruiré. Estoy cansado de arrepentirme.
7 "Los aventaré con aventador a las puertas de las ciudades del país. Traeré luto y destrucción a mi pueblo, porque no se volverán de sus caminos.
8 "Sus viudas se multiplicarán más que la arena del mar. Al mediodía traeré destructor contra la madre y los hijos, traeré terror repentino sobre ellos.
9 "La madre de siete hijos se desmayará y exhalará su último aliento. Su sol se pondrá siendo aún de día. Quedará avergonzada y llena de confusión. Y a sus sobrevivientes los entregaré a la espada de sus enemigos" —dice el Eterno.
10 ¡Ay de mí, madre mía, que me has engendrado hombre de contienda, de discordia para todo el país! Nunca les di a interés, ni tomé de ellos prestado. Y todos me maldicen.
11 Así dice el Eterno: "De cierto te libraré para tu bien, y te asistiré contra el enemigo en el tiempo del mal y de la angustia.
12 "¿Puede alguien quebrar el hierro del norte o el bronce?
13 "Tus riquezas y tus tesoros los daré a saco sin ningún precio, por todos tus pecados, en todo tu territorio.
14 "Y te haré pasar a tus enemigos a tierra que no conoces; porque fuego se ha encendido en mi enojo, que arderá sobre vosotros".
15 Tú lo sabes, oh Eterno. ¡Acuérdate de mí, y cuídame! ¡Toma venganza de mis enemigos! No me dejes perecer en la prolongación de tu enojo. Sabes que por amor de ti sufro afrenta.
16 Cuando recibía tus palabras, yo las devoraba, y tu Palabra fue el gozo y la alegría de mi corazón; porque tu Nombre se invocó sobre mí, oh Eterno Todopoderoso.
17 No me senté en compañía de burladores, ni me engreí a causa de tu profecía. Me senté solo, porque me llenaste de indignación.
18 ¿Por qué ha de ser perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada y sin cura? ¿Serás para mí como algo ilusorio, como agua inestable?
19 Por eso, así dice el Eterno: "Si te conviertes, te restauraré, y estarás delante de mí. Y si entresacas lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y no tú a ellos.
20 "Y te pondré para este pueblo por fuerte muralla de bronce. Pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y defenderte —dice el Eterno—.
21 "Y te libraré de mano de los malos, y te redimiré de mano de los fuertes".
1 Entonces recibí esta Palabra del Eterno:
2 "No tomes para ti esposa, ni tengas hijos ni hijas en este lugar".
3 Porque así dice el Eterno de los hijos e hijas que nazcan en este lugar, de las madres que los den a luz, y de los padres que los engendren en esta tierra:
4 "De dolorosas enfermedades morirán. No serán llorados, ni enterrados. Serán basura sobre la tierra, con espada y hambre serán consumidos, y sus cuerpos serán comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra".
5 Así dice el Eterno: "No entres en casa de luto, ni vayas a lamentar, ni a consolar; porque yo he quitado mi bendición, mi amor y mi compasión de este pueblo.
6 "Morirán en esta tierra grandes y pequeños. No se enterrarán, ni los llorarán, ni se arañarán, ni se mesarán por ellos.
7 "Ni partirán pan para consolarlos por sus muertos, ni les darán a beber vaso de consuelo por su padre o madre.
8 "Tampoco entres en casa de banquete, para sentarte con ellos a comer o beber.
9 "Porque así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Haré cesar en este lugar, ante vuestros ojos y en vuestros días, toda voz de gozo y de alegría, toda voz de esposo y esposa.
10 "Y cuando anuncies a este pueblo todas estas palabras, te dirán: '¿Por qué el Eterno pronunció contra nosotros todo este mal tan grande? ¿Qué maldad es la nuestra, o qué pecado es el nuestro, que cometimos contra el Eterno, nuestro Dios?'
11 "Entonces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron —dice el Eterno—, anduvieron en pos de otros dioses, los sirvieron y a ellos se postraron; y me dejaron a mí y no guardaron mi Ley.
12 "Y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres. Cada uno sigue la terquedad de su malvado corazón, y no me oye a mí.
13 "Por eso, os echaré de esta tierra, a una tierra que ni vosotros ni vuestros padres conocisteis, y allá serviréis a otros dioses, día y noche, porque no os mostraré clemencia".
14 "Sin embargo, vienen días —dice el Eterno—, en que no se dirá más: Vive el Eterno, que hizo subir a los israelitas de Egipto.
15 "Sino: Vive el Eterno, que hizo subir a los israelitas de la tierra del norte, y de todas las tierras a donde los había arrojado. Y los volveré a la tierra que di a sus padres.
16 "Voy a enviar a muchos pescadores —dice el Eterno—, y los pescarán. Después enviaré a muchos cazadores, y los cazarán de todo monte, de todo collado, y de las cavernas de las rocas.
17 "Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, que no se me ocultan, ni su maldad se esconde de mis ojos.
18 "Pero primero pagaré al doble su iniquidad y su pecado, porque contaminaron mi país con sus abominables ídolos sin vida, y con sus abominaciones llenaron mi heredad".
19 Oh Eterno, fortaleza mía, y fuerza mía, refugio mío en el tiempo de la aflicción; a ti vendrán gentes desde los extremos de la tierra, y dirán: "Nuestros padres, tuvieron sólo dioses falsos, ídolos inútiles, sin provecho".
20 ¿Ha de hacer el hombre dioses para sí? Pero esos no son dioses.
21 "Por eso les enseñaré esta vez, les daré a conocer mi mano y mi poder. Y sabrán que mi nombre es el Eterno".
1 "El pecado de Judá está escrito con cincel de hierro y punta de diamante, esculpido está en la tabla de su corazón y en los cuernos de sus altares.
2 "Sus hijos se acuerdan de sus altares y de sus postes idolátricos, junto a los árboles verdes y en los collados altos.
3 "¡Oh mi montaña! Tu hacienda en el campo y todos tus tesoros daré a saco, por el pecado de tus altos en todo tu territorio.
4 "Y perderás la herencia que te di, y te haré servir a tus enemigos en tierra que no conociste; porque fuego habéis encendido en mi enojo, que arderá para siempre".
5 Así dice el Eterno: "Maldito el que confía en el hombre, el que se apoya en la carne, y su corazón se aparta del Eterno.
6 "Será como la zarza del desierto. No verá el bien, sino que morará en el sequedal del desierto, en tierra salada e inhabitable.
7 "Bendito el que confía en el Eterno, y pone su esperanza en él.
8 "Será como árbol plantado a la orilla del agua, que junto a la corriente echa sus raíces, y no teme cuando viene calor, sino que su hoja está verde; y en el año de sequía no se fatiga, ni deja de dar fruto.
9 "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso, ¿quién lo conocerá?
10 "Yo, el Eterno, examino el corazón, y pruebo la mente, para dar a cada uno lo que merece, según sus obras".
11 Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que amontona riquezas injustamente. En medio de sus días las dejará, y al fin será como un insensato.
12 Trono de gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro Santuario.
13 ¡Oh Eterno, esperanza de Israel! Todos los que te dejan, serán avergonzados. Los que se apartan de ti, serán escritos en el polvo; porque dejaron al Eterno, la fuente de agua viva.
14 Sáname, Señor, y seré sano; sálvame y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.
15 Ellos me dicen: "¿Dónde está la Palabra del Eterno? Que se cumpla".
16 Yo no rehusé ser pastor en pos de ti, ni deseé día de calamidad. Tú conoces lo que salió de mi boca.
17 No seas espanto para mí. Tú eres mi refugio en el día malo.
18 Avergüéncense los que me persiguen, y no yo; asómbrense ellos, y no yo. Trae sobre ellos día malo, y quebrántalos con doble quebranto.
19 Así me dijo el Eterno: "Ve, ponte a la Puerta del Pueblo, por donde entran y salen los reyes de Judá, y a todas las puertas de Jerusalén.
20 "Y diles: Oíd la Palabra del Eterno, reyes de Judá, todo Judá, y todos los habitantes de Jerusalén que entráis por estas puertas.
21 "Así dice el Eterno: Guardaos por vuestra vida, y no traigáis carga en el día sábado, ni las entréis por las puertas de Jerusalén.
22 "Ni saquéis carga de vuestras casas en el día sábado, ni hagáis obra alguna. Sino santificad el día sábado, como mandé a vuestros padres.
23 "Pero ellos no escucharon, ni inclinaron su oído, antes endurecieron su cerviz, para no oír, ni recibir la instrucción.
24 "No obstante, si vosotros me obedecéis —dice el Eterno—, y no entráis carga por las puertas de esta ciudad en sábado, sino que santificáis el sábado, no haciendo en él ningún trabajo,
25 "entrarán por las puertas de esta ciudad, en carros y caballos, los reyes que se sientan sobre el trono de David, ellos y sus príncipes, los hombres de Judá, y los habitantes de Jerusalén; y esta ciudad será habitada para siempre.
26 "Y vendrán de las ciudades de Judá, de los alrededores de Jerusalén, de tierra de Benjamín, de los campos, del monte y del sur, y entrarán en la casa del Señor trayendo holocausto y sacrificio, ofrenda e incienso, en acción de gracias.
27 "Pero si no me obedecéis para santificar el sábado, y no traer cargas ni pasarlas por las puertas de Jerusalén en sábado, yo encenderé fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará".
1 Palabra del Eterno a Jeremías:
2 "Levántate y ve a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras".
3 Fui a casa del alfarero, y lo vi trabajando sobre la rueda.
4 Y la vasija que hacía de barro se quebró en su mano. Y él hizo otra vasija, según le pareció mejor.
5 Entonces el Eterno me dijo:
6 "¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? —dice el Eterno—. Como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.
7 "En un instante puedo hablar contra una nación o un reino, para arrancar, derribar y destruir.
8 "Pero si esa nación se vuelve de su maldad, yo también desistiré del mal que había pensado hacerle.
9 "Y en un instante hablaré de esa nación o ese reino, para edificar y plantar.
10 "Pero si hace lo malo ante mis ojos, y desoye mi voz, desistiré del bien que había determinado hacerle.
11 "Ahora, pues, di a todo hombre de Judá, y a los habitantes de Jerusalén: Así dice el Eterno: Yo dispongo mal contra vosotros, y trazo un plan contra vosotros. Vuélvase cada uno de su mal camino, y mejore su camino y sus obras".
12 Pero ellos replicaron: "Es en vano. Seguiremos nuestros planes, la terquedad de nuestro malvado corazón".
13 Por tanto, dice el Eterno: "Preguntad entre las naciones, quién oyó cosa semejante. Gran fealdad ha hecho la virgen de Israel.
14 "¿Faltará alguna vez la nieve de las altas rocas del Líbano? ¿Faltará el agua fría que viene de lejos?
15 "Sin embargo, mi pueblo me ha olvidado, incensando a ídolos inútiles, que lo hicieron tropezar en sus caminos, en las sendas antiguas. Les hicieron andar por sendas y caminos desconocidos.
16 "Para poner su tierra en desolación y en perpetua burla. Todo el que pase por ella se maravillará, y meneará su cabeza.
17 "Como viento del este los esparciré ante sus enemigos. Les mostraré mi espalda, y no mi rostro, en el día de su desastre".
18 Dijeron: "Venid, maquinemos contra Jeremías. Porque la ley no faltará del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni la palabra del profeta. Venid, hirámoslo de lengua, y no atendamos a ninguna de sus palabras".
19 Oh Eterno, mira por mí, y oye la voz de los que contienden conmigo.
20 ¿Se debe pagar mal por bien, para que hayan cavado mi sepultura? Acuérdate que me puse ante ti para hablar bien por ellos, para apartar de ellos tu ira.
21 Por tanto, entrega sus hijos al hambre, y dispérsalos por medio de la espada. Queden sus esposas sin hijos y viudas, sus esposos muertos por la peste, y sus jóvenes heridos a espada en la guerra.
22 Oigase clamor en sus casas, cuando traigas sobre ellos salteadores de repente; porque cavaron hoyo para prenderme, y escondieron lazos a mis pies.
23 Tú, oh Eterno, conoces todo su consejo contra mí para muerte. No perdones su maldad, ni borres su pecado ante tu rostro, y tropiecen ante ti. Haz así con ellos en el tiempo de tu enojo.
1 Así dice el Eterno: "Ve, compra una vasija de barro del alfarero. Lleva contigo algunos ancianos del pueblo y algunos sacerdotes.
2 "Y sal al valle del hijo de Hinom, que está a la entrada de la puerta oriental, y publica allí las palabras que te hablaré.
3 "Dirás: Oíd Palabra del Eterno, reyes de Judá y habitantes de Jerusalén. Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Yo traigo mal sobre este lugar, tal que quien lo oiga, le zumbarán los oídos.
4 "Porque me dejaron, enajenaron este lugar, y ofrecieron en él incienso a otros dioses, que ni ellos, ni sus padres, ni los reyes de Judá habían conocido; y llenaron este lugar de sangre inocente.
5 "Edificaron altos a Baal; para quemar a sus hijos en holocausto al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento.
6 "Por tanto, vienen días —dice el Eterno—, en que este lugar no se llamará más Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino valle de la Matanza.
7 "Desvaneceré el consejo de Judá y Jerusalén en este lugar; y los haré caer a espada ante sus enemigos, y en manos de los que buscan sus vidas. Y daré sus cuerpos por comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra.
8 "Pondré a esta ciudad por espanto y burla. Todo el que pase por ella se maravillará, y silbará por su destrucción.
9 "Les haré comer la carne de sus hijos e hijas. Cada uno comerá la carne de su amigo, en el asedio y el apuro con que los estrecharán sus enemigos y los que buscan sus vidas.
10 "Entonces quebrarás la vasija ante los ojos de los hombres que van contigo.
11 "Y les dirás: Así dice el Eterno Todopoderoso: Así quebraré a este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra una vasija de barro, que no se puede restaurar más. Y en Tofet se enterrarán, porque no habrá otro lugar para enterrar.
12 "Así haré a este lugar —dice el Eterno—, y a sus habitantes, y pondré a esta ciudad como Tofet.
13 "Y las casas de Jerusalén y las casas de los reyes de Judá, serán contaminadas como Tofet, todas las casas sobre cuyos tejados ofrecieron incienso al ejército del cielo, y vertieron libaciones a otros dioses".
14 Y volvió Jeremías de Tofet, a donde el Eterno lo había enviado a profetizar, se paró en el atrio de la casa del Señor, y dijo a todo el pueblo:
15 "Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas, todo el mal que hablé contra ellas, porque han endurecido su cerviz para no escuchar mis palabras".
1 El sacerdote Pasur, hijo de Imer, que era príncipe en la casa del Eterno, oyó a Jeremías que profetizaba estas palabras.
2 Y Pasur azotó al profeta Jeremías, y lo puso en el cepo que estaba a la puerta superior de Benjamín, que conduce a la casa del Señor.
3 Al día siguiente Pasur sacó a Jeremías del cepo. Entonces Jeremías le dijo: "El Eterno no te ha llamado Pasur, sino Magor Misabib (terror por todas partes).
4 "Porque así dice el Señor: Yo te pondré en terror a ti, y a todos los que bien te quieren. Caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo verán. A todo Judá entregaré en mano del rey de Babilonia, y los transportará a Babilonia, y los matará a espada.
5 "Entregaré también toda la riqueza de esta ciudad y todo su trabajo, y todas sus cosas preciosas. Daré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus enemigos. Los saquearán, los tomarán y llevarán a Babilonia.
6 "Y tú, Pasur, y todos los habitantes de tu casa iréis cautivos. Entrarás en Babilonia, y allí morirás, y serás allá enterrado, tú y todos los que bien te quieren, a quienes has profetizado mentiras".
7 Oh Eterno, me sedujiste, y fui seducido. Más fuerte eres que yo, y me venciste. Cada día he sido escarnecido, y todos se burlan de mí.
8 Cada vez que hablo, es para anunciar violencia y destrucción. Así, la Palabra del Eterno me ha traído insultos y burla cada día.
9 Entonces dije: "No lo mencionaré más, ni hablaré más en su Nombre". Pero su Palabra fue en mi corazón como un fuego ardiente, prendido en mis huesos. Traté de sufrirlo, y no pude.
10 Oigo la murmuración de muchos: "Terror por todas partes. Denunciad, denunciémoslo". Todos mis amigos miraban si claudicaría. "Quizá falle —decían—, y prevaleceremos contra él y nos vengaremos de él".
11 Pero el Eterno está conmigo como poderoso guerrero. Por eso, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán. Serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán. Tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.
12 Oh Eterno Todopoderoso, que pruebas al justo, que ves la mente y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti encomiendo mi causa.
13 ¡Cantad al Eterno, load al Señor, porque libra la vida del pobre de mano de los malignos!
14 Maldito el día en que nací, el día en que mi madre me dio a luz no sea bendito.
15 Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre, diciendo: Hijo varón te ha nacido, alegrándolo mucho.
16 Sea ese hombre como las ciudades que asoló el Eterno, y no se arrepintió. Oiga lamentos de mañana, y alarma de guerra al mediodía,
17 porque no me mató en las entrañas. Mi madre hubiera sido mi sepulcro, y nunca habría nacido.
18 ¿Para qué salí del seno? ¿Para ver trabajo y dolor, y pasar mis días en afrenta?
1 Palabra del Eterno a Jeremías, cuando el rey Sedequías envió a él a Pasur hijo de Malquías, y al sacerdote Sofonías hijo de Maasías, que le dijesen:
2 "Consulta por nosotros al Eterno, porque Nabucodonosor rey de Babilonia nos hace guerra. Quizá el Eterno realice alguna de sus maravillas, y Nabucodonosor se retire de nosotros".
3 Entonces Jeremías respondió: "Decid a Sedequías:
4 "Así dice el Eterno, Dios de Israel: Yo vuelvo contra vosotros las armas de guerra que están en vuestras manos, que vosotros usáis contra el rey de Babilonia. Y a los caldeos que os tienen cercados fuera de la muralla, los reuniré en medio de esta ciudad.
5 "Yo mismo pelearé contra vosotros con mano extendida, y brazo fuerte, con furor, enojo, y grande ira.
6 "Heriré a los habitantes de esta ciudad, y los hombres y las bestias morirán de gran peste.
7 "Después —dice el Eterno—, entregaré a Sedequías rey de Judá, a sus criados, al pueblo, y a los que queden en la ciudad de la peste, de la espada y el hambre, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de sus enemigos, que buscan sus vidas. Y él los herirá a filo de espada. No los perdonará, ni les tendrá compasión ni misericordia.
8 "Además, di al pueblo: Así dice el Eterno: Pongo ante vosotros camino de vida y camino de muerte.
9 "El que quede en esta ciudad, morirá a espada, hambre o peste. Pero el que salga y se pase a los caldeos que os tienen cercados, vivirá, y su vida le será por despojo.
10 "Porque he vuelto mi rostro contra esta ciudad para mal, y no para bien —dice el Eterno—. En manos del rey de Babilonia será entregada, y la quemará a fuego".
11 Y a la casa del rey de Judá dirás: "Oíd Palabra del Eterno.
12 "Casa de David —así dice el Señor—: Juzgad de mañana con justicia, y librad al oprimido de mano del opresor; para que mi ira no salga como fuego, y se encienda, y no haya quien apague, por la maldad de vuestras obras.
13 "Yo vengo contra ti, oh Jerusalén, que vives por encima del valle, en la meseta rocosa —dice el Eterno—. Vosotros decís: '¿Quién podrá subir contra nosotros? ¿Y quién entrará en nuestro refugio?'
14 "Yo os castigaré como merecen vuestras obras —dice el Eterno—. Encenderé fuego en tu bosque, y consumirá todo lo que está alrededor tuyo".
1 Así dice el Eterno: "Desciende a la casa del rey de Judá, y habla allí esta palabra:
2 "Oye Palabra del Eterno, oh rey de Judá que estás sentado sobre el trono de David, con tus servidores y tu pueblo que entran por estas puertas.
3 "Así dice el Eterno: Haced juicio y justicia, librar al oprimido de mano del opresor, no engañéis ni robéis al extranjero, ni al huérfano, ni a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar.
4 "Si obedecéis esta palabra, los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono, entrarán en carros y caballos por las puertas de esta casa; ellos, sus servidores y su pueblo.
5 "Pero si no obedecéis estas palabras, por mí mismo he jurado —dice el Eterno—, que esta casa quedará en ruinas.
6 "Porque así dice el Eterno de la casa del rey de Judá: Tú eres para mí como Galaad, y como la cumbre del Líbano. Con todo, te convertiré en desierto y en ciudad deshabitada.
7 "Enviaré contra ti destructores, cada uno con sus armas; y cortarán tus cedros selectos y los echarán al fuego.
8 "Y mucha gente pasará junto a esta ciudad, y dirá cada uno a su compañero: '¿Por qué el Eterno hizo así con esta gran ciudad?'
9 "Y responderán: 'Porque dejaron el pacto del Eterno su Dios, y adoraron a otros dioses, y los sirvieron'.
10 "No lloréis al rey muerto, ni lo lamentéis. Llorad amargamente por el que va; porque no volverá jamás, ni verá más la tierra donde nació".
11 "Así dice el Eterno acerca de Salum (también Joacaz) hijo de Josías, rey de Judá, que reina por Josías su padre, que salió de este lugar. No volverá más aquí.
12 "Antes morirá donde lo lleven cautivo, y no verá más esta tierra".
13 ¡Ay del que edifica su casa con injusticia, y sus salas sin derecho, sirviéndose de su prójimo de balde, sin darle el salario de su trabajo!
14 "Que dice: 'Edificaré para mí casa espaciosa, y airosas salas'. Y le abre ventanas, la cubre de cedro y la pinta de rojo.
15 "¿Reinarás porque te cercas de cedro? ¿No comió y bebió tu padre, e hizo juicio y justicia, y entonces le fue bien?
16 "El juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y le fue bien. ¿No es esto conocerme a mí? —dice el Eterno—.
17 "Pero tus ojos y tu corazón miran sólo a tu avaricia, y derramar sangre inocente, a la opresión y la extorsión".
18 Por eso así dice el Eterno acerca de Joacim hijo de Josías, rey de Judá: "No lo llorarán, diciendo: '¡Ay hermano mío! ¡Ay hermana!' Ni lo lamentarán, diciendo: '¡Ay señor! ¡Ay su grandeza!'.
19 "En sepultura de asno será enterrado, arrastrándolo y echándolo fuera de las puertas de Jerusalén.
20 "Sube al Líbano, y clama; y en Basán da tu voz, y grita hacia todas partes; porque todos tus enamorados han sido quebrantados.
21 "Te hablé en tu prosperidad, pero dijiste: 'No quiero escuchar'. Este fue tu camino desde tu juventud, que nunca obedeciste mi voz.
22 "A todos tus pastores los pastoreará el viento, y tus amantes irán al cautiverio. Entonces te avergonzarás y confundirás a causa de toda tu malicia.
23 "Habitaste en el Líbano, hiciste tu nido en los cedros. ¡Cómo gemirás cuando te vengan dolores como de mujer que está por dar a luz!"
24 "Vivo yo —dice el Eterno—, que si tú, Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, fueses anillo en mi mano derecha, aun de allí te arrancaré;
25 "y te entregaré en mano de los que buscan tu vida, los que temes; en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia y de los caldeos.
26 "Te haré llevar cautivo, a ti y a la madre que te engendró, a tierra ajena en que no nacisteis; y allá moriréis.
27 "Y nunca más volverás a la tierra de tu anhelo.
28 "¿Es este hombre Jeconías una vasija despreciada y quebrada? ¿Es un trasto que nadie estima? ¿Por qué fueron arrojados, él y sus hijos, echados a una tierra que no habían conocido?"
29 ¡Tierra, tierra, tierra! Escucha Palabra del Eterno:
30 "Así dice el Eterno: Escribid que este hombre será sin hijos, hombre que no prosperará en su vida; porque ninguno de sus hijos se sentará sobre el trono de David, ni reinará sobre Judá".
1 "¡Ay de los pastores que desperdician y dispersan las ovejas de mi rebaño!" —dice el Eterno.
2 Por eso, así dice el Eterno, Dios de Israel, a los pastores que apacientan a mi pueblo: "Por cuanto vosotros dispersasteis mis ovejas, las descarriasteis, y no las habéis cuidado, yo castigaré la maldad de vuestras obras —dice el Eterno—.
3 "Y yo mismo juntaré el resto de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché. Las haré volver a sus praderas, y crecerán y se multiplicarán.
4 "Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten. Y no temerán más, ni se asombrarán, ni ninguna faltará" —dice el Eterno.
5 "Vienen días —dice el Eterno—, en que levantaré a David un renuevo justo, un Rey que reinará sabiamente, y ejecutará juicio y justicia en la tierra.
6 "En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado. Y lo llamarán: EL ETERNO, JUSTICIA NUESTRA.
7 "Por eso, vienen días —dice el Eterno—, en que ya no dirán: Vive el Señor que hizo subir a los israelitas de Egipto;
8 "sino: Vive el Señor que hizo subir y trajo a los descendientes de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde yo los había echado; y habitarán en su propia tierra".
9 A causa de los profetas mi corazón está quebrantado, todos mis huesos tiemblan. Estuve como un ebrio, como hombre a quien dominó el vino, por causa del Eterno y de sus santas Palabras.
10 La tierra está llena de adúlteros. A causa de la maldición, la tierra está seca, los pastos del llano se secaron. La carrera de ellos fue mala, y su fortaleza no es recta.
11 "Tanto el profeta como el sacerdote son impíos. Aun en mi casa hallé su maldad —dice el Eterno—.
12 "Por eso, su camino será resbaloso. Serán empujados, y caerán en él. Porque yo traeré mal sobre ellos, año de castigo —dice el Eterno.
13 "En los profetas de Samaria he visto desatinos. Profetizaban en nombre de Baal, y hacían errar a mi pueblo Israel.
14 "Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas. Cometían adulterio, andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiera de su malicia. Fueron todos como Sodoma, y sus habitantes como Gomorra".
15 Por eso, así dice el Eterno Todopoderoso contra esos profetas: "Yo les hago comer ajenjo, y beber agua de hiel; porque de los profetas de Jerusalén se extendió la impiedad por todo el país".
16 Así dice el Eterno Todopoderoso: "No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan. Os alimentan con vanas esperanzas, hablan visión de su propio corazón, no de la boca del Eterno.
17 "Dicen a los que me desprecian: 'El Eterno dijo: Tendréis paz'. Y a los que andan tras la obstinación de su corazón, dijeron: 'No vendrá mal sobre vosotros'.
18 "Porque, ¿quién estuvo en el secreto del Eterno, y vio o escuchó su Palabra? ¿Quién estuvo atento a su Palabra, y la oyó?
19 "La tempestad del Eterno vendrá con furor. La tempestad está preparada y caerá sobre la cabeza de los malos.
20 "El enojo del Eterno no se apartará hasta que haya cumplido el propósito de su corazón. En los últimos días lo entenderéis claramente.
21 "Yo no envié a esos profetas, y ellos corrieron. No les hablé, y ellos profetizaron.
22 "Si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían proclamado mis Palabras a mi pueblo; y lo hubieran hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.
23 "¿Soy yo Dios sólo desde hace poco —dice el Eterno—, y no Dios desde hace mucho?
24 "¿Se ocultará alguno —dice el Eterno—, en escondrijos donde yo no lo vea? ¿No lleno yo cielo y tierra? —dice el Eterno.
25 "He oído lo que esos profetas dijeron. Hablaron mentira en mi Nombre, diciendo: 'Soñé, soñé'.
26 "¿Hasta cuándo seguirá esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, que profetizan el engaño de su corazón?
27 "¿No piensan que hacen a mi pueblo olvidarse de mi Nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, así como sus padres olvidaron mi Nombre por Baal?
28 "El profeta que tenga un sueño, cuente su sueño, y el que reciba mi Palabra, cuente mi Palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? —dice el Eterno—.
29 "¿No es mi Palabra como fuego, y como martillo que quiebra la piedra? —dice el Eterno.
30 "Por eso, estoy contra los profetas —dice el Eterno—, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano".
31 Dice el Eterno: "Estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas, y dicen: 'El ha dicho'.
32 "Estoy contra los que profetizan sueños mentirosos —dice el Eterno—, y los cuentan, y extravían a mi pueblo con sus mentiras y lisonjas. Yo no los envié, ni los mandé; y de ningún provecho son a este pueblo —dice el Eterno—.
33 "Cuando este pueblo, o el profeta, o el sacerdote, te pregunten: '¿Cuál es la profecía del Eterno?' les dirás: 'Esta es la profecía: Os abandonaré' —dice el Eterno—.
34 "Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que diga: 'Profecía del Eterno', yo castigaré a ese hombre y a su casa.
35 "Así diréis cada uno a su compañero, y a su hermano: '¿Qué respondió el Señor? ¿Qué habló el Eterno?'
36 "Y nunca más digáis profecía del Eterno, porque cada uno cargará con su palabra. Vosotros pervertisteis las Palabras del Dios viviente, del Eterno Todopoderoso, nuestro Dios.
37 "Así dirás al Profeta: '¿Qué te respondió el Eterno, y qué te habló?'
38 "Y si seguís diciendo: 'Profecía del Eterno', entonces el Eterno os dice: 'Puesto que seguís usando la frase que os prohibí usar,
39 "'Por eso os echaré al olvido, os arrancaré de mi presencia, a vosotros y a la ciudad que os di a vosotros y a vuestros padres.
40 "'Y pondré sobre vosotros afrenta perpetua, eterna confusión que nunca será borrada'".
1 Después que Nabucodonosor, rey de Babilonia, trasportó a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, a los príncipes de Judá y a los artesanos y herreros de Jerusalén, y los llevó a Babilonia, el Eterno me mostró dos cestas de higos ante el templo del Eterno.
2 Una cesta tenía higos muy buenos, como brevas; la otra cesta tenía higos muy malos, que de malos no se podían comer.
3 Y el Eterno me preguntó: "¿Qué ves, Jeremías?" Respondí: "Higos, higos buenos, muy buenos; y malos, muy malos, que de malos no se pueden comer".
4 Y vino a mí Palabra del Eterno que dijo:
5 "Así dice el Eterno Dios de Israel: Como a estos buenos higos, así miraré a los deportados de Judá, a quienes eché de este lugar a la tierra de los caldeos, para bien.
6 "Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, los volveré a esta tierra; los edificaré, y no los destruiré. Los plantaré, y no los arrancaré.
7 "Y les daré un corazón para que conozcan que Yo Soy el Eterno. Y serán mi pueblo, y yo seré su Dios, porque se volverán a mí de todo su corazón.
8 "Y como los malos higos, que de malos no se pueden comer —dice el Eterno—, así haré a Sedequías rey de Judá, a sus príncipes, y al resto de Jerusalén que quedo en esta tierra, y a los que habitan en Egipto.
9 "Los pondré por escarnio, por mal a todos los reinos de la tierra, por infamia, por ejemplo, por refrán y maldición en todo lugar adonde los arroje.
10 "Y enviaré sobre ellos espada, hambre y peste, hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres".
1 Palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá en el cuarto año de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, que es el primer año de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
2 El profeta Jeremías comunicó el mensaje a todo el pueblo de Judá, y a todos los habitantes de Jerusalén. Les dijo:
3 "Desde el año trece de Josías hijo de Amón, rey de Judá, hasta este día, que son 23 años, recibí Palabra del Eterno, y os hablé una y otra vez, pero no escuchasteis.
4 "Y aunque el Eterno os envió a todos sus siervos los profetas, una y otra vez, no oísteis, ni prestasteis ninguna atención.
5 "Ellos os decían: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y habitaréis en la tierra que os dio el Eterno, a vosotros y a vuestros padres para siempre.
6 "No vayáis en pos de otros dioses, para servirlos y adorarlos, ni provoquéis mi enojo con la obra de vuestras manos: y no os haré mal.
7 "Pero no me habéis escuchado —dice el Eterno—, y me habéis provocado con la obra de vuestras manos para vuestro mal".
8 Por tanto, así dice el Eterno Todopoderoso: "Por cuanto no habéis escuchado mis Palabras,
9 "voy a reunir a todas las tribus del norte —dice el Eterno—, y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo. Los traeré contra este país, contra sus habitantes y contra todas estas naciones en derredor. Los destruiré, y los pondré por escarnio, por burla, y en perpetua desolación.
10 "Haré desaparecer de entre ellos la voz del gozo y la alegría, el canto del novio y de la novia, el ruido del molino y la luz de la lámpara.
11 "Y toda esta tierra quedará desolada, en espanto. Y estas naciones servirán al rey de Babilonia setenta años.
12 "Y cuando se cumplan los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a esa nación por su maldad —dice el Eterno—, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desierto para siempre.
13 "Traeré sobre aquella tierra todas las Palabras que hablé contra ella, con todo lo que está escrito en este libro, profetizado por Jeremías contra todas las naciones.
14 "Ellos también serán esclavos de muchas naciones y de grandes reyes, y les pagaré conforme a sus hechos, según la obra de sus manos".
15 Así me dijo el Eterno, Dios de Israel: "Toma de mi mano el vaso del vino de la ira, y da a beber de él a todas las naciones a las cuales te envío.
16 "Beberán, tambalearán y se enloquecerán ante la espada que envío entre ellos".
17 Tomé la copa de mano del Eterno, y di de beber a todas las naciones a las cuales me envió el Eterno.
18 A Jerusalén, a las ciudades de Judá, a sus reyes y sus príncipes, para ponerlos en soledad, escarnio, burla y maldición, como están hoy;
19 a Faraón rey de Egipto, a sus siervos, a sus príncipes y a todo su pueblo;
20 a toda la mezcla de naciones, a todos los reyes de la tierra de Uz, y a todos los reyes de Palestina, Ascalón, Gaza, Ecrón y al residuo de Asdod:
21 a Edom, Moab, a los hijos de Amón;
22 a todos los reyes de Tiro y Sidón, a los reyes de las tierras que están más allá del mar;
23 a Dedán, Tema, Buz, a todos los que viven en lugares distantes;
24 a los reyes de Arabia, y a todos los reyes de los pueblos mezclados que habitan en el desierto;
25 a todos los reyes de Zimri, de Elam y de Media;
26 a todos los reyes del norte, cercanos y lejanos, unos y otros; y a todos los reinos que están en la superficie de la tierra. Y después de ellos beberá el rey de Babilonia.
27 Les dirás, pues: "Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Bebed, embriagaos, vomitad, caed, y no os levantéis ante la espada que envío contra vosotros.
28 "Si no quisieran recibir la copa de tu mano para beber, les dirás: Así dice el Señor Todopoderoso: Tenéis que beberla.
29 "Porque Yo empiezo a traer el desastre por la ciudad que lleva mi Nombre, ¿y vosotros seréis absueltos? No seréis absueltos, porque espada traigo sobre todos los habitantes de la tierra —dice el Eterno Todopoderoso.
30 "Tú, pues, profetiza contra ellos todas estas palabras, y diles: El Eterno bramará desde lo alto, desde su santa morada dará su voz. Bramará con fuerza contra su tierra, canción de lagareros cantará contra todos los habitantes de la tierra.
31 "El estruendo llegará hasta el fin de la tierra; porque el Eterno tiene juicio contra las naciones. El es el Juez de toda carne, y entregará a los impíos a espada" —dice el Eterno.
32 Así dice el Eterno Todopoderoso: "El mal irá de nación en nación. Gran tempestad se levantará desde los extremos de la tierra".
33 En aquel día serán muertos por el Eterno desde un extremo de la tierra hasta el otro. No serán llorados, ni juntados, ni enterrados; serán como estiércol sobre la tierra.
34 Aullad, pastores y clamad; revolcaos en el polvo, mayorales del rebaño. Porque cumplidos son vuestros días para que seáis degollados y esparcidos, y caigáis como vasos preciosos.
35 Y se acabarán la huida de los pastores, y el escape de los mayorales del rebaño.
36 ¡Gritan los pastores, aúllan los mayorales del rebaño! Porque el Eterno asoló sus pastos.
37 Los pastos delicados serán destruidos por el fuego de la ira del Eterno.
38 Cual león él dejará su guarida, pues asolada fue la tierra de ellos por la ira del opresor y por el furor de su enojo.
1 Al principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino esta Palabra del Eterno:
2 "Así dice el Eterno: Ponte en el atrio de la casa del Señor, y habla a todas las ciudades de Judá, que vienen a adorar en la casa del Eterno, todas las palabras que te mandé que hablases. No retengas ninguna.
3 "Quizá oigan, y se vuelvan cada uno de su mal camino. Entonces yo desistiré del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras.
4 "Diles: Así dice el Eterno: Si no me escucháis para andar en mi Ley, que os presenté a vosotros,
5 "para atender a las palabras de mis siervos los profetas que os envié una y otra vez, a los cuales no habéis oído;
6 "pondré esta casa como Silo, y esta ciudad como maldición ante todas las naciones de la tierra".
7 Y los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, oyeron a Jeremías hablar estas palabras en la casa del Eterno.
8 Y cuando Jeremías terminó de hablar lo que el Señor le había mandado decir a todo el pueblo; los sacerdotes, los profetas y el pueblo le echaron mano, y le dijeron: "De cierto morirás.
9 "¿Por qué has profetizado en Nombre del Eterno, diciendo: Esta casa será como Silo, y esta ciudad será asolada hasta no quedar morador?" Y se juntó todo el pueblo contra Jeremías en la casa del Eterno.
10 Cuando los príncipes de Judá oyeron estas cosas, subieron de la casa del rey, y se sentaron en el tribunal de la puerta nueva.
11 Entonces los sacerdotes y los profetas dijeron a los príncipes y a todo el pueblo: "En pena de muerte ha incurrido este hombre; porque profetizó contra esta ciudad, como vosotros habéis oído con vuestros oídos".
12 Jeremías dijo a los príncipes y a todo el pueblo: "El Eterno me envió a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad, todas las palabras que habéis oído.
13 "Ahora, mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y obedeced la voz del Eterno, vuestro Dios, y él desistirá del mal que habló contra vosotros.
14 "En lo que a mí toca, estoy en vuestras manos. Haced de mí como mejor y más recto os parezca.
15 "Pero sabed de cierto que, si me matáis, sangre inocente echaréis sobre vosotros, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque en verdad el Eterno me envió a vosotros a decir todas estas palabras en vuestros oídos".
16 Entonces los príncipes y el pueblo dijeron a los sacerdotes y profetas: "Este hombre no ha incurrido en pena de muerte, porque en Nombre del Eterno, nuestro Dios nos habló".
17 Entonces unos ancianos del país dijeron a toda la asamblea del pueblo:
18 "Miqueas de Moreset profetizó en tiempo de Ezequías rey de Judá, diciendo: 'Así dice el Señor Todopoderoso: Sión será arada como campo, Jerusalén será un montón de ruinas, y el monte del templo en cerro de maleza'.
19 "¿Acaso lo mataron Ezequías rey de Judá y todo Judá? ¿No temió Ezequías al Eterno, y oró en su presencia, y no desistió el Señor del mal que había hablado contra ellos? ¿Haremos pues, nosotros tan grande mal contra nosotros mismos?
20 "Hubo también otro hombre que profetizó en Nombre del Eterno. Urías, hijo de Semaías de Quíriat Jearim, que habló contra esta ciudad y contra esta tierra, igual que Jeremías.
21 "Y cuando el rey Joacim, todos sus grandes y sus príncipes, oyeron sus palabras, el rey procuró matarlo. Al saberlo, Urías temió, y huyó a Egipto.
22 "Y el rey Joacim envió hombres a Egipto, a Elnatán hijo de Acbor y otros hombres con él;
23 "que sacaron a Urías de Egipto, y lo trajeron al rey Joacim, quien lo mató a espada, y echó su cuerpo en la fosa común".
24 Pero Ahicam hijo de Safán estuvo con Jeremías, para que no lo entregasen al pueblo para matarlo.
1 Al principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino esta Palabra del Señor a Jeremías:
2 El Eterno me dijo: "Hazte una correa y un yugo, y ponlos sobre tu cuello.
3 "Y envía recado a los reyes de Edom, de Moab, de Amón, de Tiro y de Sidón, por mano de los mensajeros que vienen a Jerusalén a Sedequías, rey de Judá.
4 "Y les mandarás que digan a sus señores: Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Decid a vuestros señores:
5 "Yo hice la tierra, al hombre y a las bestias que están sobre la tierra, con mi gran poder y mi brazo extendido, y la di a quien quise.
6 "Ahora entregaré todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan.
7 "Y todas las naciones le servirán a él, a su hijo y a su nieto, hasta que venga también el tiempo de su mismo país, y muchas naciones y reyes lo reduzcan a servidumbre.
8 "A la nación y al reino que no sirva a Nabucodonosor rey de Babilonia, que no ponga su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia, castigaré con espada, hambre y peste —dice el Eterno—, hasta que los acabe yo por su mano.
9 "Vosotros no prestéis oído a vuestros profetas, adivinos, soñadores, agoreros y encantadores, que os hablan diciendo: 'No serviréis al rey de Babilonia'.
10 "Porque os profetizan mentira, para alejaros de vuestra tierra, para que yo os arroje y perezcáis.
11 "Pero a la nación que someta su cuello al yugo del rey de Babilonia, y le sirva, la dejaré en su tierra —dice el Eterno—, y la labrará, y habitará en ella".
12 Hablé también a Sedequías rey de Judá todas estas palabras. Le dije: "Someted vuestro cuello al yugo del rey de Babilonia, y servidle a él y a su pueblo, y viviréis.
13 "¿Por qué moriréis, tú y tu pueblo, a espada, hambre y peste, como dijo el Eterno de las naciones que no sirvan al rey de Babilonia?
14 "No oigáis las palabras de los profetas que os dicen: 'Nunca serviréis al rey de Babilonia', porque os profetizan mentira.
15 "Yo no los envié —dice el Señor—, y ellos profetizan falsamente en mi Nombre, para que yo os arroje y perezcáis, vosotros y los profetas que os profetizan".
16 También hablé a los sacerdotes y a todo este pueblo, y les dije: "No oigáis las palabras de vuestros profetas que os profetizan diciendo: Los utensilios del templo volverán de Babilonia muy pronto. Porque os profetizan mentira.
17 "No los oigáis. Servid al rey de Babilonia, y vivid. ¿Por qué ha de quedar en ruinas esta ciudad?
18 "Y si ellos son profetas, y si está con ellos la Palabra del Señor, pidan ahora al Eterno Todopoderoso, que los utensilios que han quedado en el templo, en la casa del rey de Judá y en Jerusalén, no vayan a Babilonia.
19 "Porque así dice el Eterno Todopoderoso de aquellas columnas, del mar, de las bases y del resto de los utensilios que quedan en esta ciudad,
20 "que no quitó Nabucodonosor rey de Babilonia, cuando transportó de Jerusalén a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, y a los nobles de Judá y Jerusalén,
21 "así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel, acerca de los utensilios que quedaron en el templo, en la casa del rey de Judá y en Jerusalén:
22 "A Babilonia serán transportados, y allí quedarán hasta el día en que yo los visite —dice el Eterno—. Después los haré subir y los restituiré a este lugar".
1 En el quinto mes de ese mismo cuarto año, al principio del reinado de Sedequías rey de Judá, Ananías hijo de Azur, profeta de Gabaón, me habló en la casa del Eterno ante los sacerdotes y el pueblo, Y me dijo:
2 "Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Quebraré el yugo del rey de Babilonia.
3 "Dentro de dos años devolveré a este lugar todos los utensilios del templo que Nabucodonosor, rey de Babilonia, llevó de este lugar a Babilonia.
4 "Y volveré a este lugar a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los deportados de Judá que entraron en Babilonia —dice el Eterno—, porque yo quebraré el yugo del rey de Babilonia".
5 Entonces el profeta Jeremías respondió a Ananías profeta, ante los sacerdotes y ante todo el pueblo que estaba en el templo.
6 Dijo el profeta Jeremías: "Amén! Así lo haga el Eterno. Confirme tus palabras, con las cuales profetizaste que los utensilios del templo y todos los deportados, han de ser devueltos de Babilonia a este lugar.
7 "Con todo, oye ahora esta palabra que hablo en tus oídos y en oídos del pueblo:
8 "Los profetas pasados que fueron antes de mí y de ti, profetizaron guerra, aflicción y peste sobre muchas tierras y grandes reinos.
9 "Cuando un profeta profetiza paz, y su palabra se cumple, se conoce que en verdad el Eterno lo envió".
10 Entonces el profeta Ananías quitó el yugo del cuello del profeta Jeremías, y lo quebró.
11 Y en presencia de todo el pueblo, Ananías dijo: "Así dice el Eterno: De esta manera quebraré el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, del cuello de todas las naciones, dentro de dos años". Y Jeremías se fue por su camino.
12 Después que el profeta Ananías quebró el yugo del cuello del profeta Jeremías, vino Palabra del Eterno a Jeremías, y le dijo:
13 "Ve y di a Ananías: Así dice el Eterno: Yugo de madera quebraste, pero en su lugar harás yugos de hierro.
14 "Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Yugo de hierro he puesto sobre el cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor rey de Babilonia, y han de servirle. Y hasta le di también las bestias del campo".
15 Entonces dijo el profeta Jeremías al profeta Ananías: "Ahora oye, Ananías. El Eterno no te envió, y tú has hecho confiar a este pueblo en mentira.
16 "Por tanto, así dice el Señor: Yo te quito de sobre la tierra. Este mismo año morirás, porque hablaste rebelión contra el Eterno".
17 Y en el séptimo mes del año, Ananías murió.
1 Este es el texto de la carta que el profeta Jeremías envió desde Jerusalén a los ancianos, a los sacerdotes y profetas, y a todo el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo de Jerusalén a Babilonia.
2 Esto fue después que el rey Jeconías y la reina madre, los cortesanos, los príncipes de Judá y de Jerusalén, los artífices y los artesanos salieron de Jerusalén.
3 Por mano de Elasa hijo de Safán y Jemarías hijo de Hilcías, a quienes Sedequías rey de Judá envió a Babilonia, a Nabucodonosor rey de Babilonia. La carta decía:
4 "Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel, a todos los del cautiverio que hice deportar de Jerusalén a Babilonia:
5 "Edificad casas, y morad en ellas; plantad huertos, y comed de su fruto.
6 "Casaos, y engendrad hijos e hijas. Dad esposas a vuestros hijos y esposos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas. Multiplicaos allí, y no disminuyáis.
7 "Procurad la paz de la ciudad a la cual os deporté, y rogad por ella al Eterno, porque en su paz tendréis vosotros paz.
8 "Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: No os dejéis engañar por los profetas y los adivinos que están entre vosotros, ni atendáis a vuestros sueños.
9 "Porque falsamente os profetizan ellos en mi Nombre. No los envié —dice el Eterno.
10 "Así dice el Señor: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra de volveros a este lugar.
11 "Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros —dice el Eterno—, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis.
12 "Entonces me invocaréis, vendréis, oraréis a mí, y yo os escucharé.
13 "Me buscaréis y me hallaréis, cuando me busquéis de todo vuestro corazón.
14 "Y seré hallado de vosotros —dice el Eterno—, os haré volver de vuestro cautiverio, os juntaré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé —dice el Señor—, y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.
15 "Vosotros decís: 'El Eterno nos ha levantado profetas en Babilonia'.
16 "Pero así dice el Eterno del rey que está sentado sobre el trono de David, y de todo el pueblo que mora en esta ciudad, de vuestros hermanos que no salieron con vosotros en cautiverio.
17 "Así dice el Eterno Todopoderoso: Yo envío contra ellos espada, hambre y peste, y los pondré como los malos higos, que de malos no se pueden comer.
18 "Los perseguiré con espada, hambre y peste, y los daré por escarnio a todos los reinos de la tierra, por maldición, espanto, burla y por afrenta a todas las naciones adonde los arrojé,
19 "porque no oyeron mis palabras —dice el Eterno—, que les envié por mis siervos los profetas, una y otra vez. Y que vosotros los exiliados tampoco habéis escuchado dice el Eterno.
20 "Oíd, pues, la Palabra del Señor, vosotros todos los deportados que envié de Jerusalén a Babilonia.
21 "Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel, acerca de Acab hijo de Colaías, y acerca de Sedequías hijo de Maasías, que os profetizan falsamente en mi Nombre. Yo los entrego en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y él los matará ante vuestros ojos.
22 "Y todos los deportados de Judá que están en Babilonia, usarán esta maldición: 'Póngate el Eterno como a Sedequías y Acab, a quienes el rey de Babilonia asó al fuego.
23 "Porque hicieron maldad en Israel, y cometieron adulterio con las esposas de sus prójimos, y falsamente hablaron en mi Nombre palabra que no les mandé. Lo que yo sé y soy testigo" —dice el Eterno.
24 Di a Semaías de Nehelam:
25 "Así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel. Tú enviaste tu propio nombre al pueblo que está en Jerusalén, a Sofonías sacerdote hijo de Maasías, y a todos los sacerdotes. A Sofonías dijiste:
26 "El Eterno te ha puesto por sacerdote en lugar del sacerdote Joiada, para que te encargues del templo, para que a todo loco que profetice, lo pongas en el calabozo y en el cepo.
27 "¿Por qué, pues, no has reprendido a Jeremías de Anatot, que se da de profeta entre vosotros?
28 "Porque él nos envió a decir en Babilonia: Largo será el cautiverio. Edificad casas, y habitad en ellas; plantad huertos, y comed de su fruto".
29 El sacerdote Sofonías leyó esta carta a oídos del profeta Jeremías.
30 Y vino Palabra del Eterno a Jeremías, que le dijo:
31 "Envía a decir a todos los exiliados. Así dice el Eterno acerca de Semaías de Nehelam. Porque os profetizó Semaías, sin que yo lo enviara, y os hizo confiar en mentira;
32 "por tanto —así dice el Señor—: Yo castigaré a Semaías de Nehelam, y a sus descendientes. No tendrá varón que more en medio de este pueblo, ni verá aquel bien que haré a mi pueblo —dice el Eterno—, porque predicó rebelión contra mí".
1 Palabra del Eterno a Jeremías:
2 "Así dice el Eterno, Dios de Israel: Escribe en un libro todas las Palabras que te hablé.
3 "Porque vienen días —dice el Eterno-— en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá —dice el Eterno—; los devolveré a la tierra que di a sus padres, y la poseerán".
4 Estas pues son las palabras que el Señor habló acerca de Israel y de Judá.
5 Así dice el Eterno: "Hemos oído voz de temblor y espanto, y no de paz.
6 "Preguntad ahora, y mirad si el varón da a luz. Porque he visto a todo hombre con las manos sobre sus lomos, como mujer que da a luz. Y han palidecido todos los rostros.
7 "¡Cuán grande es aquel día! Tanto, que no hay otro semejante. Tiempo de angustia para Jacob, pero de ella será librado.
8 "En aquel día —dice el Señor Todopoderoso—, yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé sus correas, y los extranjeros no volverán más a esclavizar a este pueblo.
9 "Sino que servirán al Eterno su Dios, y a David su rey, a quien les levantaré.
10 "Tú, pues, siervo mío Jacob, no temas —dice el Eterno—; ni te atemorices, Israel. Porque Yo Soy el que desde lejos te salvo del cautiverio, a ti y a tus descendientes. Y Jacob volverá, y descansará; vivirá tranquilo, y no habrá quien lo espante.
11 "Porque yo estoy contigo para salvarte —dice el Eterno—. Y destruiré a todas las naciones adonde te esparcí. Pero a ti no te destruiré del todo. Te disciplinaré con medida, ya que no te dejaré sin castigo".
12 Así dice el Eterno: "Incurable es tu herida, tu llaga no tiene sanidad.
13 "No hay quien juzgue tu causa para sanarte, no hay medicinas eficaces para ti.
14 "Todos tus enamorados te olvidaron, no te buscan. Porque como hiere un enemigo te herí, con azote cruel, a causa de la magnitud de tu culpa, y la multitud de tus pecados.
15 "¿Por qué gritas a causa de tu quebranto? Incurable es tu dolor. Por la grandeza de tu iniquidad, y por tus muchos pecados te he tratado así.
16 "Sin embargo, serán consumidos todos los que te consumen, y todos tus adversarios irán en cautiverio. Hollados serán los que te hollaron, y a todos los que hicieron presa de ti, daré en presa.
17 "Pero yo te enviaré sanidad, y sanaré ¿tus heridas —dice el Eterno—, porque te llamaron desechada diciendo: 'Esta es Sión, en la que nadie se interesa'".
18 Así dice el Eterno: "Yo hago volver a los cautivos de Jacob, y de sus tiendas tendré compasión. Y la ciudad será edificada sobre su colina, y el templo será asentado en su justo lugar.
19 "Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está de regocijo. Y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán menoscabados.
20 "Sus hijos serán como antes, y su congregación ante mí será confirmada, y castigaré a todos sus opresores.
21 "Su soberano será uno de ellos, de entre ellos saldrá el que ha de reinar. Y haré que se acerque a mí. Porque, ¿quién es el que de sí mismo osaría llegarse a mí? —dice el Eterno—.
22 "Y seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios".
23 La tempestad del Eterno sale con furor, un viento huracanado que desciende sobre la cabeza de los impíos.
24 La ira encendida del Eterno no se calmará, hasta que haya cumplido del todo los pensamientos de su corazón. En los últimos días entenderéis esto.
1 "En ese tiempo —dice el Eterno—, yo seré el Dios de todas las tribus de Israel, y ellos serán mi pueblo".
2 Así dice el Señor: "El pueblo que escapó de la espada, halló gracia en el desierto, cuando Israel buscaba reposo".
3 Desde lejos se me apareció el Señor, y dijo: "Con amor eterno te he amado, por eso te atraje con bondad.
4 "Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel. Todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas.
5 "Aún plantarás viñas en los montes de Samaria, plantarán los sembradores, y gozarán de sus frutos.
6 "Porque vendrá el día en que clamarán los guardas en el monte de Efraín: 'Levantaos, subamos a Sión, al Eterno nuestro Dios"'.
7 Así dice el Eterno: "Regocijaos en Jacob con alegría, dad voces de júbilo a la cabeza de las naciones. Haced oír vuestra alabanza, y decid: 'Oh Señor, salva a tu pueblo, el remanente de Israel'.
8 "Yo los traeré del norte, y los juntaré de los fines de la tierra. Entre ellos ciegos y tullidos, mujeres encinta y las que dieron a luz. En grande compañía volverán acá.
9 "Vendrán llorando y orando cuando los traiga de vuelta. Los guiaré junto a corrientes de agua, por camino llano, donde no tropezarán. Porque soy para Israel un Padre, y Efraín es mi primogénito".
10 "Oíd Palabra del Eterno, oh naciones, y anunciadla en las lejanas tierras del mar. Decid: 'El que esparció a Israel lo juntará y guardará, como el pastor a su rebaño'.
11 "Porque el Eterno redimirá a Jacob, lo redimirá de mano del más fuerte que él.
12 "Y vendrán y alabarán en lo alto de Sión, y correrán a los bienes del Eterno, al pan, al vino y al aceite, al ganado de las ovejas y las vacas; serán como huerta bien regada, y nunca más tendrán dolor.
13 "Entonces la virgen se alegrará en la danza, junto con los jóvenes y los ancianos. Cambiaré su llanto en gozo, y les daré consuelo y alegría después de su dolor.
14 "Y satisfaré a los sacerdotes con abundancia, y mi pueblo se saciará de mi bien" —dice el Señor.
15 Así dice el Eterno: "Se oye una voz en Ramá, lamento y amargo llanto. Raquel que llora a sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron".
16 Así dice el Señor: "Reprime tu voz del llanto y tus ojos de las lágrimas; porque recompensa hay para tu obra —dice el Señor—, y volverán de la tierra del enemigo.
17 "Esperanza hay también para tu futuro —dice el Eterno—, los hijos volverán a su propia tierra".
18 Oí que Efraín se lamentaba: 'Me azotaste como a un novillo indómito. He sido disciplinado. Restáurame, y hazme volver a ti, porque tú eres el Eterno mi Dios.
19 "Porque después que me convertí, me arrepentí; y después que comprendí, herí mi pecho. Me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud'.
20 "¿No es Efraín mi hijo precioso, en quien me deleito? Aunque con frecuencia lo reprendo, siempre lo recuerdo. Cuantas veces hablo contra él, tantas veces lo recuerdo con ternura. Por eso mi corazón se conmueve, y siento compasión de él —dice el Eterno.
21 "Establécete señales camineras, pon jalones altos, nota atentamente la calzada, el camino por donde te fuiste. Vuélvete, virgen de Israel, vuélvete a estas tus ciudades.
22 "¿Hasta cuándo andarás errante, hija rebelde? Porque el Eterno hará algo nuevo sobre la tierra, la mujer rodeará al varón".
23 Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: "Aún dirán esta palabra en tierra de Judá y en sus ciudades, cuando yo traiga de vuelta a sus cautivos: '¡El Eterno te bendiga, morada de justicia, monte santo!'.
24 "La gente de Judá y de sus ciudades vivirán juntos, los labradores y los pastores del rebaño.
25 "Porque vivificaré al cansado, y satisfaré al languideciente".
26 En esto me desperté, miré alrededor, y mi sueño me fue agradable.
27 "Vienen días —dice el Eterno—, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de descendientes de hombres y de animales.
28 "Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, trastornar, perder y afligir; así tendré cuidado para edificar y plantar —dice el Eterno—.
29 "En aquellos días no dirán más: 'Los padres comieron las uvas agrias, y los hijos tienen la dentera.'
30 "Sino que cada cual morirá por su propia maldad. El hombre que coma uvas agrias, sufrirá la dentera.
31 "Vienen días —dice el Eterno—, en que haré un nuevo pacto con la casa de Jacob y de Judá.
32 "No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de Egipto. Porque ellos invalidaron mi pacto, aunque yo fui un esposo para ellos —dice el Eterno—.
33 "Este es el pacto que haré con Israel después de aquellos días, —dice el Eterno—: Pondré mi Ley en sus mentes, y la escribiré en sus corazones. Y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
34 "Y ninguno enseñará más a su prójimo, ni a su hermano, diciendo: 'Conoce al Señor'. Porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor —dice el Señor—. Y perdonaré su maldad, y no me acordaré más de su pecado".
35 Así dice el Eterno, que da el sol para alumbrar el día, y la luna y las estrellas para alumbrar la noche, que parte el mar y braman sus ondas; el Eterno Todopoderoso es su Nombre:
36 "Si estas leyes pudieran faltar ante mí —dice el Señor—, también los descendientes de Israel faltarán para no ser nación ante mí".
37 Así dice el Eterno: "Si se pudieran medir los altos cielos, y sondear los cimientos de la tierra aquí abajo, yo desecharé a Israel por todo lo que hizo —dice el Señor—.
38 "Vienen días —dice el Eterno—, en que se reedificará la ciudad del Eterno, desde la torre de Hananel hasta la puerta de la esquina.
39 Y el cordel de medir se extenderá desde ahí hasta el collado de Gareb, y rodeará a Goa.
40 "Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, serán santos para el Eterno. Y nunca más será la ciudad arrancada, ni destruida".
1 Palabra del Eterno que vino a Jeremías, en el décimo año de Sedequías rey de Judá, que fue el año decimoctavo de Nabucodonosor.
2 Entonces el ejército del rey de Babilonia tenía cercada a Jerusalén, y el profeta Jeremías estaba preso en el patio de la cárcel de la casa del rey de Judá.
3 Sedequías rey de Judá lo tenía preso, diciendo: "¿Por qué profetizas que el Eterno entregará esta ciudad en mano del rey de Babilonia, y la tomará:
4 "y que Sedequías rey de Judá no escapará de mano de los caldeos, sino que de cierto será entregado en mano del rey de Babilonia, hablará con él boca a boca, y sus ojos verán sus ojos.
5 "Y llevará a Sedequías a Babilonia, y allá estará hasta que yo lo visite. Y que aunque peleéis con los caldeos, no os sucederá bien, dice el Eterno?"
6 Después Jeremías dijo: "Recibí esta Palabra del Eterno:
7 "Hanamel hijo de Salum tu tío, viene a decirte: 'Cómprame mi heredad que está en Anatot, porque tú tienes derecho de comprarla"'.
8 Y conforme a la Palabra del Eterno, vino Hanamel, mi primo, al patio de la cárcel, y me dijo: "Compra mi heredad que está en Anatot, en tierra de Benjamín, porque tuyo es el derecho de la herencia, y a ti te corresponde rescatarla. Cómprala para ti". Entonces conocí que era Palabra del Eterno.
9 Así, compré la heredad de mi primo Hanamel, la cual estaba en Anatot. Y le pesé el dinero, 17 siclos de plata (200 grs).
10 Escribí la carta, la sellé, la certifiqué con testigos, y pesé el dinero en balanza.
11 Tomé luego la carta de venta, sellada según el derecho y la costumbre, y la copia abierta.
12 Y di la carta de venta a Baruc hijo de Nerías, hijo de Maasías, ante Hanamel mi primo, ante los testigos que habían suscrito la carta de venta, y ante los judíos que estaban en el patio de la cárcel.
13 Y ante ellos ordené a Baruc:
14 "Así dice el Eterno Todopoderoso. Dios de Israel: Toma estas cartas de venta, la que está sellada y la abierta, y ponlas en una vasija de barro, para que se conserven por muchos días.
15 "Porque así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Aún se comprarán casas, heredades y viñas en esta tierra".
16 Después que di la carta de venta a Baruc hijo de Nerías, oré al Eterno, diciendo:
17 "¡Oh Señor Eterno! Tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido. Nada hay que sea difícil para ti.
18 "Que muestras tu amor a millares, y retribuyes la maldad de los padres en sus hijos después de ellos. Dios grande, fuerte, Eterno Todopoderoso es tu Nombre.
19 "Grande en consejo y magnífico en hechos. Tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hombres, para dar a cada uno según sus obras.
20 "Que hiciste señales y portentos en Egipto, y aún hoy los sigues ejecutando en Israel y entre los hombres; de modo que tu Nombre se ha hecho famoso.
21 "Sacaste a tu pueblo Israel de Egipto con señales y portentos, con mano fuerte, brazo extendido y gran terror.
22 "Y les diste esta tierra, que habías prometido a sus padres, tierra que mana leche y miel.
23 "Entraron, y la disfrutaron. Pero no te obedecieron, ni anduvieron según tu Ley. Nada hicieron de lo que les mandaste. Por eso enviaste sobre ellos todo este mal.
24 "Ahora, con arietes han acometido la ciudad para tomarla. Y la ciudad va a ser entregada a los caldeos que pelean contra ella, con la espada, el hambre y la peste. Se cumplió, pues, lo que dijiste. Tú lo estás viendo.
25 "¡Oh Señor Eterno! Y aunque la ciudad será entregada a los caldeos, tú me has dicho: Compra la heredad por dinero, y pon testigos".
26 Entonces vino Palabra del Eterno a Jeremías:
27 "Yo Soy el Eterno, Dios de toda carne. ¿Habrá algo demasiado difícil para mí?"
28 Por tanto, así dice el Eterno: "Voy a entregar esta ciudad en mano de los caldeos y de Nabucodonosor rey de Babilonia, y la tomarán.
29 "Y los caldeos que combaten esta ciudad, le pondrán fuego y la quemarán. También quemarán las casas en cuyas azoteas ofrecieron incienso a Baal y libaciones a otros dioses.
30 "Porque el pueblo de Israel y de Judá han hecho sólo lo malo ante mis ojos desde su juventud. No han hecho más que provocarme con la obra de sus manos —dice el Eterno—.
31 "Esta ciudad ha provocado de tal manera mi enojo y mi ira, desde que la edificaron hasta hoy, que debo quitarla de mi presencia.
32 "Por toda la maldad de Israel y de Judá con que me enojaron, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes, sus profetas, los varones de Judá y los habitantes de Jerusalén.
33 "Y me volvieron la espalda, y no el rostro. Y aunque les enseñaba vez tras vez, no escucharon para enmendarse.
34 "Antes pusieron sus abominaciones en la casa que lleva mi Nombre, y la contaminaron.
35 "Edificaron altares a Baal, en el valle del hijo de Hinom, para pasar por el fuego a sus hijos e hijas, a Moloc: lo que nunca les mandé, ni me vino al pensamiento que hiciesen tal abominación, tal pecado en Judá.
36 "Con todo, ahora el Eterno, Dios de Israel, dice así de esta ciudad, de la cual decís vosotros: Entregada será en mano del rey de Babilonia a espada, hambre y peste.
37 "Yo los juntaré de todas las tierras adonde los eché en mi furor, mi enojo y grande saña. Y los devolveré a este lugar, y los haré habitar seguros.
38 "Y serán mi pueblo, y yo seré su Dios.
39 "Les daré un mismo corazón, y un solo camino, para que siempre me reverencien, para bien de ellos y de sus hijos después de ellos.
40 "Sellaré con ellos un pacto eterno, que no dejaré de hacerles bien. Y pondré mi veneración en su corazón, para que no se aparten de mí.
41 "Me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo mi corazón y de toda mi alma".
42 Así dice el Eterno: "Como traje sobre este pueblo todo este mal, así les enviaré todo el bien que les estoy prometiendo.
43 "Y poseerán heredad en esta tierra de la cual vosotros decís: 'Está desierta, sin hombres ni animales, entregada en manos de los caldeos'.
44 "Comprarán heredades por dinero, y con escritura, y la sellarán ante testigos, en tierra de Benjamín, en los alrededores de Jerusalén, en las ciudades de Judá, de las montañas, de las campiñas, y en las ciudades del sur, porque yo restauraré su suerte" —dice el Eterno.
1 Cuando Jeremías estaba aún preso en el patio de la cárcel, por segunda vez, recibió Palabra del Eterno, que le dijo:
2 "Así dice el Eterno que hizo la tierra, el Señor que la formó para afirmarla; el Eterno es su Nombre.
3 "Clama a mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas, que tú no sabes.
4 "Así dice el Eterno, Dios de Israel, de las casas de esta ciudad, y de las casas de los reyes de Judá, derribadas para hacer defensas contra el asedio,
5 "en la pelea con los caldeos serán henchidas de cadáveres, muertos por mi furor y mi ira. Esconderé mi rostro de esta ciudad, a causa de toda su malicia.
6 "Sin embargo, yo les traeré sanidad y medicina. Los curaré, y les revelaré abundancia de paz y seguridad.
7 "Haré volver los cautivos de Judá y de Israel, y los edificaré como al principio.
8 "Los limpiaré de toda la maldad que cometieron contra mí. Y perdonaré todos los pecados que cometieron, con que se rebelaron contra mí.
9 "Y Jerusalén será para mí por nombre de gozo, alabanza y gloria, entre todas las naciones de la tierra, que oirán todo el bien que les hago. Y temerán y se estremecerán por todo el bien y toda la paz que les concederé".
10 Así dice el Eterno: "En este lugar, del cual decís que está desierto, sin hombres y sin animales, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que están asoladas, sin hombres ni ganado,
11 "ha de oírse aún voz de gozo y alegría, canto de novio y de novia, el canto de los que digan: Alabad al Eterno Todopoderoso, porque es bueno, porque su amor es para siempre, voz de los que traigan alabanza al templo. Porque volveré a traer a los cautivos de la tierra como al principio" —dice el Eterno.
12 Así dice el Eterno Todopoderoso: "En este lugar desierto, sin hombre y sin animal, y en todas sus ciudades, aún habrá cabañas de pastores que echen a sestear a su ganado.
13 "En las ciudades de las montañas y de los campos, en las ciudades del sur, en tierra de Benjamín, alrededor de Jerusalén y en las ciudades de Judá, volverán a pasar ovejas ante la mano de quien las cuenta —dice el Eterno.
14 "Vienen días —dice el Señor—, en que yo confirmaré la buena palabra que hablé a la casa de Israel y de Judá.
15 "En esos días y en aquel tiempo haré brotar de David un Renuevo de justicia, que hará juicio y justicia en la tierra.
16 "En esos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y lo llamarán: EL SEÑOR, JUSTICIA NUESTRA.
17 "Porque así dice el Eterno: No faltará a David varón que se siente sobre el trono de la casa de Israel.
18 "Y de los sacerdotes y levitas no faltará varón que ante mí ofrezca holocausto, que encienda ofrenda, y haga sacrificio todos los días".
19 Y esta Palabra del Señor vino a Jeremías:
20 "Así dice el Eterno: Si pudierais invalidar mi alianza con el día y con la noche, de manera que no haya día ni noche a su tiempo,
21 "se podrá también invalidar mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros.
22 "Como no se puede contar el ejército del cielo, ni la arena del mar se puede medir, así multiplicaré los descendientes de David mi siervo, y los levitas que me sirven".
23 Esta Palabra del Eterno vino a Jeremías:
24 "¿Has notado que este pueblo dice que he rechazado a dos familias, que yo mismo había elegido? Y han tenido en poco a mi pueblo, hasta no considerarlos más una nación".
25 Así dice el Eterno: "Si yo no establecí mi pacto con el día y la noche, si no fijé las leyes del cielo y la tierra,
26 "entonces desecharé a los descendientes de Jacob y de David mi siervo, para no tomar de ellos quien sea señor sobre el linaje de Abrahán, Isaac y Jacob. Porque haré volver a sus cautivos, y tendré de ellos compasión".
1 Cuando Nabucodonosor rey de Babilonia, todo su ejército y todos los reinos de la tierra que él regía, peleaban contra Jerusalén y contra todas sus ciudades vecinas, vino esta Palabra del Eterno a Jeremías:
2 "Así dice el Eterno, Dios de Israel: Ve, y habla a Sedequías rey de Judá, y dile: Así dice el Eterno: Yo entregaré esta ciudad en mano del rey de Babilonia, y la quemaré con fuego.
3 "Y no escaparás tú de su mano, sino que de cierto serás apresado y entregado en su mano. Y tus ojos verán los ojos del rey de Babilonia, y te hablará boca a boca, y en Babilonia entrarás.
4 "Con todo, oye Palabra del Eterno, Sedequías rey de Judá. Así dice el Eterno de ti: No morirás a espada.
5 "En paz morirás, y así como quemaron especias por tus padres, los reyes que fueron antes de ti, así las quemarán por ti, y te cantarán lamentos, diciendo: '¡Ay, señor!' Yo mismo hago esta promesa" —dice el Eterno.
6 Y el profeta Jeremías habló a Sedequías, rey de Judá, todas estas palabras en Jerusalén.
7 El ejército del rey de Babilonia peleaba contra Jerusalén y contra todas las ciudades de Judá que habían quedado. Contra Laquis y Azeca, porque de las ciudades fortificadas de Judá, éstas habían quedado.
8 Palabra del Eterno que vino a Jeremías, después que Sedequías hizo concierto con todo el pueblo en Jerusalén, para promulgarles libertad.
9 Que cada uno dejase libres a su siervo hebreo y a su sierva hebrea, que ninguno tratase a sus hermanos judíos de siervos,
10 Todos los príncipes y el pueblo que habían hecho el concierto, obedecieron, y dejaron libres a sus siervos.
11 Pero después se arrepintieron, e hicieron volver a los siervos que habían dejado libres, y los retuvieron como siervos.
12 Y vino esta Palabra del Eterno a Jeremías:
13 "Así dice el Eterno, Dios de Israel: Yo hice pacto con vuestros padres el día que los saqué de Egipto, de casa de siervos, diciendo:
14 "Al cabo de siete años cada uno dejará libre a su hermano hebreo que se le haya vendido. Te servirá seis años, y lo enviarás libre. Pero vuestros padres no me oyeron, ni me obedecieron.
15 "Y vosotros os habíais hoy convertido, y hecho lo recto ante mis ojos, anunciando cada uno libertad a su prójimo; y habíais hecho concierto en mi presencia, en la casa que lleva mi Nombre.
16 "Pero os habéis vuelto y profanado mi Nombre, y habéis tomado de nuevo a vuestros siervos que habíais dejado libres a su voluntad, y los habéis retenido.
17 "Por eso, así dice el Eterno: Vosotros no me habéis obedecido para promulgar libertad a su hermano y a su compañero. Yo, pues, promulgo libertad contra vosotros —dice el Eterno—, a espada, peste y hambre. Y os haré aborrecibles a todos los reinos de la tierra.
18 "Y entregaré a los hombres que traspasaron mi pacto, que no cumplieron las palabras del pacto que celebraron en mi presencia, dividiendo en dos partes el becerro y pasando por medio de ellas.
19 "A los príncipes de Judá y de Jerusalén, a los oficiales, a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierra, que pasaron entre las partes del becerro,
20 "los entregaré en mano de sus enemigos que buscan su vida. Y sus cadáveres serán comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra.
21 "Y a Sedequías rey de Judá y a sus príncipes los entregaré en mano de sus enemigos que buscan su vida, y en mano del ejército del rey de Babilonia, que se ha retirado de vosotros.
22 "Yo mandaré —dice el Eterno—, y los haré volver a esta ciudad, y pelearán contra ella, la tomarán y la quemarán. Y reduciré a soledad las ciudades de Judá, hasta dejarlas sin habitantes".
1 Palabra del Eterno a Jeremías, en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, que le dijo:
2 "Ve a casa de los recabitas, y habla con ellos. Llévalos a una de las cámaras del templo, y dales a beber vino".
3 Tomé entonces a Jazanías hijo de Jeremías, hijo de Abasinías, a sus hermanos, a todos sus hijos y a toda la familia de los recabitas.
4 Los llevé al templo, a la cámara de los hijos de Hanán, hijo de Igdalías, varón de Dios, que estaba junto a la cámara de los príncipes, sobre la cámara de Maasías hijo de Salum, el portero.
5 Puse ante los recabitas tazas y copas llenas de vino, y les dije: "Bebed vino".
6 Pero ellos dijeron: "No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos mandó: 'Jamás bebáis vino, ni vosotros ni vuestros hijos'.
7 "Ni edifiquéis casa, ni sembréis sementera, ni plantéis viña. Sino habitad en tiendas todos vuestros días, para que viváis muchos días sobre la tierra donde peregrináis.
8 "Y nosotros hemos obedecido a la voz de nuestro padre Jonadab hijo de Recab, en todas las cosas que nos mandó, de no beber vino en todos nuestros días, ni nosotros, ni nuestras esposas, ni nuestros hijos e hijas;
9 "de no edificar casa para nuestra habitación, y de no tener viña, ni heredad, ni sementera.
10 "Vivimos en tiendas, y cumplimos todo lo que nos mandó Jonadab nuestro padre.
11 "Pero cuando Nabucodonosor rey de Babilonia subió a la tierra, dijimos: 'Entremos en Jerusalén, lejos de la presencia del ejército caldeo y del ejército sirio'. Por eso estamos en Jerusalén".
12 Vino Palabra del Eterno a Jeremías que le dijo:
13 "Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Ve, y di a los varones de Judá, y a los habitantes de Jerusalén: ¿No recibiréis instrucción para obedecer mis Palabras? —dice el Eterno—.
14 "Los descendientes de Jonadab hijo de Recab, cumplieron la orden de no beber vino, y hasta hoy no lo han bebido, por obedecer la orden de su padre. Yo os he hablado a vosotros una y otra vez, y no me habéis oído.
15 "Continuamente os envié a mis siervos los profetas a decir: Volveos cada uno de su mal camino, enmendad vuestras obras, no sirváis a otros dioses, y viviréis en la tierra que os di a vosotros y a vuestros padres. Pero no inclinasteis vuestro oído, ni me oísteis.
16 "Los hijos de Jonadab hijo de Recab, obedecieron la orden de su padre, pero este pueblo no me ha obedecido.
17 "Por eso, así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Yo traeré sobre Judá y sobre los habitantes de Jerusalén todo el mal que contra ellos hablé. Porque les hablé, y no escucharon; los llamé, y no respondieron".
18 Y dijo Jeremías a la familia de los recabitas: "Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Porque obedecisteis el mandato de Jonadab vuestro padre y sus instrucciones, e hicisteis todo lo que os mandó,
19 "por eso, el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel dice: No faltará varón de Jonadab hijo de Recab, que esté en mi presencia todos los días".
1 En el cuarto año de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino esta Palabra del Eterno a Jeremías:
2 "Toma un rollo de libro, y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy.
3 "Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles, y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado".
4 Así, Jeremías llamó a Baruc hijo de Nerías, y Baruc escribió de boca de Jeremías, en un rollo de libro, todas las Palabras que el Eterno le había hablado.
5 Después Jeremías ordenó a Baruc: "Yo estoy preso, no puedo entrar en el templo.
6 "Entra tú, y lee de este rollo que escribiste de mi boca, las Palabras del Eterno, a oídos del pueblo, en el templo en el día del ayuno. Las leerás también a oídos de todos los que vienen de las ciudades de Judá.
7 "Quizá su oración llegue a la presencia del Eterno, y cada uno se vuelva de su mal camino. Porque grande es el furor y la ira que ha expresado el Eterno contra este pueblo".
8 Y Baruc hijo de Nerías hizo conforme a todo lo que le mandó el profeta Jeremías. Leyó en el libro las Palabras del Eterno.
9 En el quinto año de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, en el noveno mes, promulgaron ayuno en la presencia del Eterno, a todo el pueblo de Jerusalén, y a todo el pueblo que venía de las ciudades de Judá a Jerusalén.
10 Y Baruc leyó en el libro las palabras de Jeremías, en el templo del Eterno, en la cámara de Gemarías hijo de Safán escriba, en el atrio de arriba, a la entrada de la puerta nueva del templo, a oídos del pueblo.
11 Y Micaías hijo de Gemarías, hijo de Safán, después de oír las Palabras del Eterno, que estaban en el libro,
12 descendió a la casa del rey, a la cámara del secretario, cuando los príncipes estaban allí reunidos, a saber: Elisama secretario, Delaía hijo de Semaías, Elnatán hijo de Acbor, Germarías hijo de Safán, Sedequías hijo de Ananías y todos los príncipes.
13 Y Micaías les contó las palabras que había oído a Baruc leer en el libro a oídos del pueblo.
14 Entonces los príncipes enviaron a Jehudí hijo de Netanías, hijo de Selemías, hijo de Cusi, para que dijese a Baruc: "Toma el rollo que leíste a oídos del pueblo, y ven". Y Baruc, hijo de Nerías, tomó el rollo en su mano, y fue a ellos.
15 Y le dijeron: "Siéntate, y léenos el rollo". Y Baruc lo leyó.
16 Cuando oyeron todas aquellas palabras, cada uno se volvió espantado a su compañero, y dijeron a Baruc: "Sin duda contaremos al rey todas estas palabras".
17 Preguntaron a Baruc: "Cuéntanos cómo escribiste de boca de Jeremías todas estas palabras".
18 Baruc les dijo: "El me dictaba todo de su boca, y yo escribía con tinta en el libro".
19 Entonces dijeron los príncipes a Baruc: "Ve, y escóndete tú y Jeremías, y nadie sepa dónde estáis".
20 Y habiendo depositado el rollo en la cámara de Elisama secretario, entraron al atrio, donde estaba el rey, y le contaron todas esas palabras.
21 El rey envió a Jehudí a traer el rollo. Jehudí trajo el libro de la cámara de Elisama secretario, y leyó en él a oídos del rey y los príncipes que estaban junto a él.
22 El rey estaba en la casa de invierno, en el mes noveno, y había un brasero ardiendo ante él.
23 Cuando Jehudí hubo leído tres o cuatro planas, el rey tomó un cuchillo de escribanía, rasgó el libro, y lo echó en el fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió en el fuego.
24 Y el rey y sus siervos que oyeron esas palabras, no tuvieron respeto, ni rasgaron su vestido.
25 Y aunque Elnatán, Delaías y Gemarías rogaron al rey que no quemara aquel rollo, no los quiso escuchar.
26 Antes el rey mandó a Jeramel hijo de Amelec, a Seraías hijo de Azriel y a Selemías hijo de Abdel, a prender a Baruc el escribiente y al profeta Jeremías. Pero el Eterno los escondió.
27 Después que el rey quemó el rollo, con las palabras que Baruc había escrito de boca de Jeremías, dijo el Eterno a Jeremías:
28 "Toma otro rollo, y escribe en él todas las palabras que estaban en el primer rollo que quemó Joacim, rey de Judá.
29 "Y dirás a Joacim rey de Judá: Así dice el Eterno: Tú quemaste este rollo, diciendo: '¿Por qué escribiste en él: El rey de Babilonia de cierto vendrá y destruirá este país, y no dejará en él ni hombres ni animales?'
30 "Por eso, así dice el Eterno, acerca de Joacim rey de Judá: No tendrá quien se siente en el trono de David, y su cuerpo será echado al calor del día y al hielo de la noche.
31 "Lo castigaré a él, a sus hijos y a sus siervos por la maldad de ellos. Y traeré sobre ellos, sobre los habitantes de Jerusalén, y sobre los varones de Judá, todo el mal que les he dicho, y que ellos no escucharon" .
32 Y Jeremías tomó otro rollo, lo dio a Baruc hijo del escriba Nerías, y escribió en él de boca de Jeremías todas las palabras del libro que Joacim rey de Judá quemó. Y aún agregó muchas otras palabras semejantes.
1 En lugar de Conías, hijo de Joacim, Nabucodonosor rey de Babilonia, constituyó por rey de Judá a Sedequías, hijo de Josías.
2 Pero él no obedeció, ni sus siervos, ni el pueblo del país, las palabras que el Eterno dijo por el profeta Jeremías.
3 El rey Sedequías envió a Jucal hijo de Selemías, y a Sefanías hijo del sacerdote Maasías, para que dijeran al profeta Jeremías: "Ruega por nosotros al Eterno, nuestro Dios".
4 En esos días, Jeremías entraba y salía en medio del pueblo, porque aún no lo habían puesto en la cárcel.
5 El ejército de Faraón había salido de Egipto, y cuando los caldeos, que tenían cercada a Jerusalén, oyeron la noticia, se retiraron de Jerusalén.
6 Entonces vino Palabra del Eterno al profeta Jeremías, que le dijo:
7 "Así dice el Eterno, Dios de Israel: Diréis así al rey de Judá, que os envió a mí para que me preguntéis. El ejército de Faraón que había salido en vuestro socorro, se volvió a Egipto.
8 "Los caldeos volverán, atacarán esta ciudad, la tomarán, y le prenderán fuego.
9 "Así dice el Eterno: No os engañéis pensando: 'Sin duda los caldeos nos dejarán'. Porque no se irán.
10 "Aun cuando hirieseis a todo el ejército caldeo que pelea contra vosotros, y quedaran de ellos sólo hombres heridos, cada uno se levantará de su tienda, y prenderán fuego a esta ciudad.
11 Cuando el ejército caldeo se fue de Jerusalén a causa del ejército de Faraón,
12 Jeremías salió de Jerusalén para ir a tierra de Benjamín, y apartarse del pueblo.
13 Cuando salía por la puerta de Benjamín, estaba allí un capitán llamado Irías, hijo de Selemías, hijo de Ananías, quien prendió al profeta Jeremías, diciendo: "Tú te pasas a los caldeos".
14 Jeremías respondió: "Falso. No me paso a los caldeos". Pero Irías no lo escuchó, antes prendió a Jeremías, y lo llevó ante los príncipes.
15 Y los príncipes se airaron contra Jeremías. Lo azotaron, y lo pusieron preso en casa del escriba Jonatán, que habían convertido en cárcel.
16 Y Jeremías fue puesto en la cisterna, donde quedó por muchos días.
17 El rey Sedequías envió a sacarlo. Lo llevó a su casa y en secreto le preguntó: "¿Hay Palabra del Eterno?" Respondió Jeremías: "Sí, hay". "Y dijo más. En mano del rey de Babilonia serás entregado".
18 Dijo también Jeremías al rey Sedequías: "¿En qué pequé contra ti, o contra tus siervos, o contra este pueblo, para que me pusieseis en la cárcel?
19 "¿Dónde están vuestros profetas que os profetizaban: 'No vendrá el rey de Babilonia contra vosotros, ni contra esta tierra?'
20 "Ahora, oye, te ruego, oh rey mi señor. Acepta mi súplica ante ti, y no me vuelvas a casa del escriba Jonatán, para que no me muera allí".
21 Entonces, por orden del rey Sedequías, custodiaron a Jeremias en el patio de la guardia, y le dieron una hogaza de pan al día, de la calle de los Panaderos, hasta que todo el pan de la ciudad se acabó. Y quedó Jeremías en el patio de la guardia.
1 Sefatías hijo de Matán, Gedalías hijo de Pasur, Jucal hijo de Selemías y Pasur hijo de Malquías, oyeron que Jeremías decía al pueblo:
2 "Así dice el Eterno: El que quede en esta ciudad morirá a espada, hambre o peste, pero el que se pase a los caldeos vivirá; su vida le será por botín, y vivirá.
3 "Así dice el Eterno: De cierto esta ciudad será entregada en mano del ejército de Babilonia, que la tomará".
4 Entonces los príncipes dijeron al rey: "Este hombre debe ser muerto, porque desmoraliza a los guerreros que quedan en esta ciudad, y a todo el pueblo, hablándoles tales palabras. Este hombre no busca la paz del pueblo, sino el mal".
5 El rey Sedequías respondió: "Ahí está en vuestras manos, que el rey nada puede contra vosotros".
6 Entonces ellos tomaron a Jeremías, y lo echaron en la cisterna de Malquías hijo de Amélec, que estaba en el patio de la cárcel. En la mazmorra no había agua, sino cieno. Y Jeremías se hundió en el cieno.
7 Pero Ebed Mélec, etíope, oficial de la casa del rey, oyó que habían puesto a Jeremías en la cisterna. Y cuando el rey estaba sentado a la puerta de Benjamín,
8 Ebed Mélec salió de la casa real, y dijo al rey:
9 "Mi señor el rey, esos varones hicieron mal al echar al profeta Jeremías en la cisterna; porque allí se morirá de hambre, pues no hay más pan en la ciudad".
10 Entonces el rey mandó al mismo Ebed Mélec: "Toma contigo a tres hombres de aquí, y saca al profeta Jeremías de la cisterna, antes que muera".
11 Y Ebed Mélec llevó consigo a los hombres, y entró a la casa del rey. De debajo de la tesorería tomó ropas viejas y raídas, y con sogas las bajó a Jeremías en la cisterna.
12 Y Ebed Mélec el etíope dijo a Jeremías: "Pon esa ropa vieja y raída debajo de tus sobacos, debajo de las sogas". Y Jeremías lo hizo así.
13 De este modo sacaron a Jeremías con sogas, lo subieron de la cisterna, y quedó en el patio de la cárcel.
14 Después el rey Sedequías mandó traer al profeta Jeremías a la tercera entrada del templo. Y el rey dijo a Jeremías: "Voy a preguntarte una cosa. No me ocultes nada".
15 Jeremías dijo a Sedequías: "Si te lo declaro, ¿no es verdad que me matarás? Y si te diera consejo, no lo escucharás".
16 Pero el rey Sedequías juró en secreto a Jeremías: "Vive el Eterno, que nos dio el aliento, que no te mataré, ni te entregaré en mano de esos hombres que buscan tu vida".
17 Entonces dijo Jeremías a Sedequías: "Así dice el Eterno, Dios Todopoderoso, Dios de Israel: Si te entregas a los príncipes del rey de Babilonia, salvarás tu vida, esta ciudad no será quemada, y vivirás tú y tu casa.
18 "Pero si no te entregas a los príncipes del rey de Babilonia, esta ciudad será entregada en mano de los caldeos, le prenderán fuego, y tú no escaparás".
19 El rey Sedequías respondió a Jeremías: "Temo a los judíos que se han adherido a los caldeos, que me entreguen en sus manos y me escarnezcan".
20 Y dijo Jeremías: "No te entregarán. Escucha la Palabra que el Eterno te comunicó, y te irá bien y vivirás.
21 "Pero si no quieres salir, ésta es la Palabra que me ha mostrado el Eterno:
22 "Todas las mujeres que han quedado en casa del rey de Judá, serán llevadas a los príncipes del rey de Babilonia. Y ellas mismas dirán: 'Tus amigos te engañaron, y prevalecieron contra ti. Hundieron tus pies en el cieno, y se volvieron atrás'.
23 "Sacarán todas tus esposas y tus hijos a los caldeos, y tú no escaparás de sus manos, sino que por mano del rey de Babilonia serás preso, y quemará esta ciudad".
24 Y dijo Sedequías a Jeremías: "Nadie sepa estas palabras, y no morirás.
25 "Y si los príncipes oyen que yo hablé contigo, y te dicen: 'Decláranos qué hablaste con el rey, no lo encubras, y no te mataremos. Y qué te dijo el rey'.
26 "Les dirás: 'Supliqué al rey que no me hiciera volver a casa de Jonatán, para no morir allí"'.
27 En efecto, los príncipes vinieron a Jeremías, y le preguntaron. Y él respondió como el rey le había mandado. Con eso lo dejaron, porque el caso no se había oído.
28 Y quedó Jeremías en el patio de la cárcel hasta el día en que fue tomada Jerusalén.
1 En el noveno año de Sedequías rey de Judá, en el décimo mes, vino Nabucodonosor rey de Babilonia, con todo su ejército contra Jerusalén, y la sitió.
2 Y en el undécimo año de Sedequías, en el día nueve del cuarto mes, fue rota la ciudad.
3 Y entraron todos los príncipes del rey de Babilonia, y acamparon a la puerta del medio: Nergal Sarezer, Samgar Nebo, Sarsequím, alto oficial de la corte, y otro Nergal Sarezer, también alto oficial, y todos los demás príncipes del rey de Babilonia.
4 Cuando Sedequías y sus soldados los vieron, huyeron de la ciudad. Salieron de noche por el camino del huerto del rey, por la puerta entre los dos muros, por el camino del valle del Jordán.
5 Pero el ejército caldeo los siguió, y alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó. Lo prendieron y lo llevaron a Nabucodonosor rey de Babilonia, a Ribla, en tierra de Hamat, donde lo sentenció.
6 Allí en Ribla, el rey de Babilonia degolló a los hijos de Sedequías en su presencia. Mandó también degollar a todos los nobles de Judá.
7 Sacó los ojos al rey Sedequías, y lo aprisionó con grillos para llevarlo a Babilonia.
8 Y los caldeos prendieron fuego a la casa del rey y a las casas del pueblo, y derribaron las murallas de Jerusalén.
9 Nabuzaradán, capitán de la guardia imperial, deportó a Babilonia al pueblo que había quedado en la ciudad, a los que se habían adherido a él, con el resto del pueblo.
10 Pero Nabuzaradán, capitán de la guardia, dejó en tierra de Judá a los pobres que no tenían nada, y les dio viñas y heredades.
11 Nabucodonosor había ordenado a Nabuzaradán capitán de la guardia, acerca de Jeremías:
12 "Tómalo, vela por él, y no le hagas ningún mal. Antes haz con él como él te diga".
13 Entonces, Nabuzaradán capitán de la guardia Nabusazbán oficial jefe, Nergal Sarezer, un alto oficial, y los príncipes del rey de Babilonia,
14 enviaron a sacar a Jeremías de la cárcel, y lo entregaron a Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán , para que lo llevara a su casa. Y Jeremías quedó a vivir con el pueblo.
15 Cuando Jeremías estaba preso en el patio de la cárcel, había recibido Palabra del Eterno, diciendo:
16 "Ve, y di a Ebed Mélec el etíope: Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Yo traigo mis Palabras sobre esta ciudad para mal, y no para bien. En aquel día se cumplirán en tu presencia.
17 "Pero en ese día yo te libraré —dice el Eterno—, y no serás entregado en mano de los que temes.
18 "Te libraré, y no caerás a espada, sino que tu vida te será por despojo, porque tuviste confianza en mí" —dice el Eterno.
1 Palabra del Eterno a Jeremías, después que Nabuzaradán capitán de la guardia, lo envió desde Ramá, cuando lo encontró preso y en cadenas entre los de Jerusalén y Judá que iban cautivos a Babilonia.
2 El capitán de la guardia dijo a Jeremías: "El Eterno tu Dios, anunció este mal contra este lugar.
3 "Y lo ha traído según había dicho. Esto os sucedió porque pecasteis contra el Eterno y no le obedecisteis.
4 "Ahora te solté de las cadenas que tenías en tus manos. Si te parece bien venir conmigo a Babilonia, ven, y yo velaré por ti. Pero si no te parece bien ir conmigo a Babilonia, déjalo. Todo el país está ante ti. Ve adonde mejor y más cómodo te parezca".
5 Y antes que Jeremías se volviera, Nabuzaradán agregó: "Vuélvete a Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán, a quien el rey de Babilonia puso sobre todas las ciudades de Judá, y vive con él en medio del pueblo; o ve adonde te parezca más cómodo. Y el capitán de la guardia le dio presentes y dones, y lo despidió.
6 Entonces Jeremías se fue a Gedalías hijo de Ahicam, a Mizpa, a vivir con él, entre el pueblo que había quedado en el país.
7 Cuando los jefes y soldados judíos que estaban por el campo, oyeron que el rey de Babilonia había puesto a Gedalías hijo de Ahicam sobre la tierra, y le había encomendado los hombres, las mujeres, los niños y los pobres de la tierra, que no fueron deportados a Babilonia;
8 vinieron a Gedalías en Mizpa, a saber, Ismael hijo de Netanías, Joanán y Jonatán hijos de Carea, Seraías hijo de Tanumet, los hijos de Efai netofatita y Jezanías hijo de Mecati, ellos y sus hombres.
9 Y Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán, les juró a ellos y a sus hombres: "No temáis servir a los caldeos. Habitad en la tierra, y servid al rey de Babilonia, y os irá bien.
10 "Yo habito en Mizpa, para representaros ante los caldeos que vendrán a nosotros. Pero vosotros, almacenad vino, frutos del verano y aceite, y vivid en las ciudades que habéis tomado".
11 También los judíos que estaban en Moab, Amón, Edom y en todas las tierras, cuando oyeron que el rey de Babilonia había dejado algunos en Judá, y había puesto sobre ellos a Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán;
12 todos esos judíos volvieron de todas las partes adonde se habían dispersado. Vinieron a Judá, a Gedalías en Mizpa, y cosecharon vino y muchos frutos.
13 Y Joanán hijo de Carea, y todos los príncipes de la gente de guerra que estaban en el campo, vinieron a Gedalías en Mizpa,
14 y le dijeron: "¿Sabes que Balis, rey de los amonitas, ha enviado a Ismael hijo de Netanías para matarte?" Pero Gedalías hijo de Ahicam no los creyó.
15 Entonces Joanán hijo de Carea habló a Gedalías en secreto, en Mizpa. Le dijo: "Yo iré ahora, y mataré a Ismael hijo de Netanías, y nadie lo sabrá. ¿Por qué te ha de matar, y todos los judíos que se han reunido contigo se tengan que dispersar y perecer el resto de Judá?"
16 Pero Gedalías hijo de Ahicam dijo a Joanán hijo de Carea: "No hagas esto, porque es falso lo que dices de Ismael".
1 En el séptimo mes vino Ismael hijo de Netanías, hijo de Elisama, del linaje real, algunos príncipes del rey y diez hombres con él, a Gedalías hijo de Ahicam en Mizpa. Y comieron juntos allí en Mizpa.
2 De pronto, Ismael hijo de Netanías y los diez hombres que estaban con él, se levantaron e hirieron a espada a Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán. Así mataron al que el rey de Babilonia había puesto para gobernar el país.
3 Ismael mató también a todos los judíos que estaban con Gedalías en Mizpa, y a los soldados caldeos que se hallaron allí.
4 Además, un día después que Ismael mató a Gedalías, cuando aún nadie lo sabía,
5 llegaron unos hombres de Siquem, de Silo y Samaria. Ochenta hombres, raída la barba, rota la ropa y arañados, y traían ofrenda e incienso para ofrecer en el templo.
6 Y de Mizpa Ismael les salió al encuentro llorando. Y cuando los encontró, les dijo: "Venid a Gedalías, hijo de Ahicam".
7 Y cuando llegaron al medio de la ciudad, Ismael hijo de Netanías y sus hombres, los degollaron, y los echaron en una cisterna.
8 Pero entre ellos había diez hombres que dijeron a Ismael: "No nos mates, porque tenemos escondidos en el campo tesoros de trigo y cebada, aceite y miel". Y los dejó, y no los mató como a sus hermanos.
9 La cisterna donde Ismael echó los cadáveres de los hombres que hirió por causa de Gedalías, era la que el rey Asa había hecho para defenderse de Baasa, rey de Israel. Ismael, hijo de Netanías la llenó de los muertos.
10 Después Ismael llevó cautivo a todo el resto del pueblo que estaba en Mizpa, a las hijas del rey, y a todo el pueblo que había quedado en Mizpa, del cual Nabuzaradán capitán de la guardia había encargado a Gedalías hijo Ahicam. Ismael hijo de Netanías los llevo cautivos, y se pasó a los amonitas.
11 Cuando Joanán hijo de Carea, y los príncipes de la gente de guerra que estaban con él, oyeron todo el mal que había hecho Ismael hijo de Netanías,
12 tomaron a todos los hombres y fueron a pelear contra Ismael hijo de Netanías. Y lo hallaron junto al gran estanque de Gabaón.
13 El pueblo que estaba con Ismael, al ver a Joanán hijo de Carea, y a todos los príncipes de la gente de guerra que estaban con él, se alegraron.
14 Y todo el pueblo que Ismael había traído cautivo de Mizpa, se pasaron a Joanán hijo de Carea.
15 Pero Ismael hijo de Netanías escapó ante Joanán con ocho hombres, y se fue a los amonitas.
16 Joanán hijo de Carea, y sus príncipes de guerra, tomaron al resto del pueblo que habían recobrado de Ismael hijo de Netanías, de Mizpa, después que hirió a Gedalías hijo de Ahicam, soldados, mujeres, niños y eunucos que Joanán había traído de Gabaón.
17 Y fueron y habitaron en Gerut Quimán, cerca de Belén, a fin de partir e irse a Egipto,
18 porque temían a los caldeos, por haber herido Ismael hijo de Netanías a Gedalías hijo de Ahicam, a quien el rey de Babilonia había puesto al mando del país.
1 Los oficiales de guerra, Joanán hijo de Carea, Jezanías hijo de Osaías, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayor,
2 dijeron al profeta Jeremías: "Ruega por nosotros al Eterno tu Dios, por este resto. Antes éramos muchos, ahora quedamos pocos, como pueden ver tus ojos;
3 "para que el Eterno, tu Dios nos indique el camino que debemos seguir, y lo que hemos de hacer".
4 El profeta Jeremías les dijo: "Ya oí. Voy a orar al Señor vuestro Dios, como habéis pedido. Y os diré lo que el Eterno responda. No os ocultaré palabra".
5 Y ellos dijeron a Jeremías: "El Eterno sea testigo veraz y fiel contra nosotros si no cumplimos todo lo que el Eterno, tu Dios, te mande decirnos.
6 "Sea bueno o malo, a la voz del Eterno, nuestro Dios, a quien te enviamos, obedeceremos; para que, obedeciendo a la voz del Señor, nuestro Dios, nos vaya bien".
7 Al cabo de diez días vino Palabra del Eterno a Jeremías.
8 Y él llamó a Joanán hijo de Carea, a todos los oficiales de guerra que con él estaban, y a todo el pueblo desde el menor hasta el mayor.
9 Y les dijo: "Así dice el Eterno, Dios de Israel, a quien me enviasteis para presentarle vuestro ruego.
10 "Si os quedáis en esta tierra, os edificaré, y no os destruiré; os plantaré, y no os arrancaré; porque me pesa el mal que os he hecho.
11 "No temáis al rey de Babilonia, a quien teméis. No temáis de su presencia —dice el Eterno—, porque yo estoy con vosotros para salvaros y libraros de su mano.
12 "Os tendré compasión, para que él tenga compasión de vosotros, y os deje volver a vuestra tierra.
13 "Pero si decís: 'No habitaremos en esta tierra', y desobedecéis la voz del Eterno vuestro Dios;
14 "si decís: 'No, antes iremos a Egipto, adonde no veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni tendremos hambre de pan, y allá viviremos;'
15 "entonces oíd la palabra del Eterno, reliquias de Judá: Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Si volvéis vuestro rostro para entrar en Egipto, y entráis para vivir allá,
16 "entonces la espada que teméis, os alcanzará allá en Egipto, y el hambre que teméis, allá en Egipto se os pegará, y allá moriréis.
17 "Todos los hombres que vuelvan su rostro para entrar en Egipto, para vivir allá, morirán a espada, hambre y peste. Y no habrá de ellos quien quede vivo, ni quien escape ante el mal que traeré sobre ellos.
18 "Porque así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Como derramé mi enojo y mi ira sobre los habitantes de Jerusalén, así derramaré mi ira sobre vosotros, cuando entréis en Egipto. Y seréis objeto de maldición y espanto, de desprecio y afrenta. Y no veréis más este lugar.
19 "Oh remanente de Judá, el Eterno os dice: 'No vayáis a Egipto'. Sabedlo bien. Os advierto hoy.
20 "Cometisteis un error fatal cuando me enviasteis al Eterno vuestro Dios, diciendo: 'Ora por nosotros al Eterno nuestro Dios, y dinos todo lo que el Señor nuestro Dios diga, y lo haremos'.
21 "Hoy os lo declaré, pero no queréis obedecer al Eterno, vuestro Dios, en todo lo que me mandó deciros.
22 "Ahora, pues, sabed de cierto que a espada, hambre y peste, moriréis en el lugar donde deseáis ir a vivir".
1 Cuando Jeremías acabó de hablar al pueblo todas las Palabras del Eterno su Dios, todas estas Palabras que el Señor su Dios les había enviado,
2 Azarías hijo de Osaías, Joanán hijo de Carea y todos los varones soberbios dijeron a Jeremías: "Mentira dices. No te envió el Eterno nuestro Dios a decir: 'No entréis en Egipto a vivir allá',
3 "sino que Baruc hijo de Nerías te incita contra nosotros, para entregarnos en mano de los caldeos, para matarnos y deportarnos a Babilonia".
4 Joanán, los oficiales de guerra y todo el pueblo desobedecieron a la voz del Señor para quedarse en la tierra de Judá.
5 Al contrario, Joanán, los oficiales de guerra y todo el remanente de Judá, que de todas las gentes adonde habían sido echados y habían vuelto para habitar en Judá, tomaron
6 a los hombres, mujeres y niños, a las hijas del rey y a todos los que Nabuzaradán había dejado con Gedalías, y a Jeremías y a Baruc,
7 y entraron en Egipto; desobedeciendo la voz del Señor. Y llegaron hasta Tafnes.
8 En Tafnes el Eterno dijo a Jeremías:
9 "Toma unas piedras grandes, y cúbrelas de barro en un horno de ladrillos que está a la puerta de la casa de Faraón en Tafnes, a la vista de hombres judíos.
10 "Y diles: Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Yo enviaré a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y pondré su trono sobre estas piedras que escondí aquí, y tenderá su dosel sobre ellas.
11 "Vendrá y asolará a Egipto; los que a muerte, a muerte; los que a cautiverio, a cautiverio; y los que a espada, a espada.
12 "Y prenderá fuego a los templos de los dioses de Egipto y los quemará, y a ellos los llevará cautivos. Limpiará la tierra de Egipto, como un pastor limpia su capa de los piojos, y saldrá de allá en paz.
13 "Además, quebrará las estatuas de Bet Semes, que están en Egipto, y quemará los templos de los dioses de Egipto".
1 Palabra que vino a Jeremías acerca de los judíos que vivían en Egipto, en Migdol, Tafnes, Nof y Patros:
2 "Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Vosotros habéis visto todo el mal que traje sobre Jerusalén y sobre todas las ciudades de Judá. En el día de hoy están asoladas. No hay quien habite en ellas,
3 "a causa de la maldad que ellos cometieron. Me enojaron ofreciendo incienso y adorando a otros dioses, que ni ellos, ni vosotros, ni vuestros padres, habían conocido.
4 "Y os envié a mis siervos los profetas, una y otra vez, diciendo: No hagáis esta abominación que yo aborrezco.
5 "Pero no oyeron ni inclinaron su oído para convertirse de su maldad, para no ofrecer sahumerios a otros dioses.
6 "Por eso, se derramó mi enojo, y mi furor se encendió en las ciudades de Judá, y en las calles de Jerusalén, que quedaron desoladas, en ruinas, como están hoy.
7 "Ahora, pues, así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: ¿Por qué hacéis tan grande mal contra vosotros mismos, para ser talados hombre y mujer, niño y bebé, de Judá, sin que os quede residuo alguno?
8 "¿Por qué me enojáis con vuestras obras, ofreciendo incienso a otros dioses en Egipto, adonde habéis entrado a vivir para que os acabéis, y seáis por maldición y oprobio ante todas las naciones de la tierra?
9 "¿Os habéis olvidado de las maldades de vuestros padres, de los reyes de Judá, de sus esposas, de vuestras maldades y de las maldades de vuestras esposas, que hicieron en Judá y en las calles de Jerusalén?
10 "Hasta hoy no se han humillado, ni han mostrado reverencia, ni han caminado en mi Ley y en mis normas que puse ante ellos y ante vosotros.
11 "Por tanto, así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: Yo vuelvo mi rostro contra vosotros para mal, para destruir a todo Judá.
12 "Tomaré el resto de Judá que pusieron su rostro para entrar a vivir en Egipto, y serán todos consumidos por la espada y el hambre. A espada y hambre morirán desde el menor hasta el mayor. Y serán maldición y espanto, desprecio y oprobio.
13 "Castigaré a los que moran en Egipto, como castigué a Jerusalén, con espada, hambre y peste.
14 "Y del pequeño resto de Judá que entró a vivir en Egipto, ninguno escapará ni quedará vivo, para volver a Judá por la cual suspiran. Ninguno volverá, excepto unos pocos fugitivos".
15 Entonces los que sabían que sus esposas habían ofrecido incienso a otros dioses, y las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, y todo el pueblo que habitaba en Egipto, en Patros, respondieron a Jeremías:
16 "No escucharemos la palabra que nos hablaste en Nombre del Eterno.
17 "Antes ciertamente haremos conforme a la palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo, y derramarle libaciones, como hemos hecho nosotros, nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalén, y tuvimos abundancia de pan, estuvimos alegres, y no vimos mal alguno.
18 "Pero desde que cesamos de ofrecer incienso a la reina del cielo, y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y hambre somos consumidos"'
19 Las mujeres agregaron: "Cuando ofrecimos incienso a la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿le hicimos pan para tributarle culto, y derramarle libaciones, sin el consentimiento de nuestros esposos?"
20 Entonces Jeremías dijo a los hombres, a las mujeres y a todo el pueblo que le había respondido:
21 "¿No se acordó el Eterno, y no ha venido a su memoria el incienso que ofrecisteis en las ciudades de Judá, y en las calles de Jerusalén, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros príncipes, y el pueblo de la tierra?
22 "Y el Señor no pudo sufrir más, a causa de la maldad de vuestras obras, a causa de las abominaciones que habíais hecho. Por eso vuestra tierra fue asolada, y quedó en espanto y maldición, hasta no quedar habitante, como está hoy.
23 "Porque ofrecisteis incienso, pecasteis contra el Eterno, no obedecisteis su voz, ni anduviste en su Ley ni en sus normas, ni en sus testimonios; por eso os ha venido este mal, como véis hoy".
24 Dijo Jeremías a todo el pueblo y a todas las mujeres: "Oíd palabra del Eterno, todos los de Judá que estáis en Egipto.
25 "El Eterno Todopoderoso, Dios de Israel, dice: Vosotros y vuestras esposas habéis cumplido lo que prometisteis, al decir: 'Cumpliremos efectivamente nuestros votos de ofrecer incienso a la reina del cielo, y derramarle libaciones'. Así, confirmad vuestros votos. Ponedlos por obra".
26 "Por tanto, oíd Palabra del Eterno, todo Judá que habitáis en Egipto: He jurado por mi gran Nombre —dice el Eterno—, que ninguno de los judíos que vive en Egipto invocará más mi Nombre, diciendo: 'Vive el Señor, el Eterno'.
27 "Yo velo sobre ellos para mal, y no para bien. Y todos los judíos que están en Egipto, serán consumidos por la espada y el hambre, hasta que perezcan del todo.
28 "Y los que escapen de la espada y vuelvan de Egipto a Judá, serán muy pocos. Entonces, todo el remanente de Judá que vino a vivir en Egipto, sabrá cuál palabra ha de permanecer, la mía o la de ellos.
29 "Y esto tendréis por señal —dice el Eterno—, que en este lugar os castigo, para que sepáis que de cierto mis Palabras para mal sobre vosotros permanecerán.
30 "Así dice el Eterno: Yo entrego a Faraón Hofra rey de Egipto en mano de sus enemigos, que buscan su vida, como entregué a Sedequías rey de Judá en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, su enemigo, que buscaba su vida".
1 Palabra del profeta Jeremías a Baruc hijo de Nerías, después que Baruc escribió en un libro las palabras de boca de Jeremías, el año cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá.
2 "Así dice el Eterno, Dios de Israel, a ti, oh Baruc:
3 "Tú dijiste: 'Ay de mí ahora! Porque el Eterno añade tristeza sobre mi dolor. Fatigado estoy de gemir, y no hallo descanso'.
4 "Esto le dirás: Así dice el Eterno: Yo destruyo lo que edifiqué, y arranco lo que planté. Esto haré a todo el país.
5 "¿Y tú buscas para ti grandezas? No busques, porque yo traigo mal sobre toda carne —dice el Eterno—, y a ti te daré tu vida por despojo en todo lugar adonde vayas".
1 Palabra del Eterno que vino al profeta Jeremías, contra las naciones.
2 Acerca de Egipto, contra el ejército de Faraón Necao rey de Egipto, que estaba cerca del Éufrates, en Carquemís, a quien destruyó Nabucodonosor rey de Babilonia el año cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá.
3 "Preparad escudo y pavés, e id a la guerra.
4 "Uncid caballos, y subid, vosotros jinetes. Poneos yelmos, limpiad las lanzas, vestíos de corazas.
5 "¿Por qué los vi medrosos, retrocediendo? Sus valientes fueron deshechos, y huyeron sin volver a mirar atrás. Miedo de todas partes" —dice el Eterno.
6 "No podrá huir el ligero, ni escapar el valiente. Al norte junto a la ribera del Éufrates tropezaron y cayeron.
7 "¿Quién es éste que sube como río, cuyas aguas se mueven como ríos?
8 "Egipto crece como el Nilo, como ríos de agitadas aguas. Dijo: 'Subiré, cubriré la tierra, destruiré la ciudad con sus habitantes'.
9 "Atacad, caballos. Corred furiosamente, carreteros. Avancen los valientes, los de Cus y los de Put que manejan escudo, y soldados de Lidia que entesan arco.
10 "Pero ese día será para el Eterno, Dios Todopoderoso, día de venganza, para vengarse de sus enemigos. La espada devorará, se hartará y se embriagará de su sangre. Porque el señor, Dios todo poderoso, ofrece un sacrificio en la tierra del norte, junto al Éufrates.
11 Sube a Galaad en busca de bálsamo, doncella de Egipto. En vano multiplicas medicinas, no hay cura para ti.
12 "Las naciones oirán tu afrenta, y tu clamor llenará la tierra. Valiente tropezará con valiente, y los dos caerán juntos".
13 Palabra del Eterno al profeta Jeremías acerca de la venida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para atacar a Egipto:
14 "Anunciad en Egipto, pregonadlo en Migdol; también en Menfis y en Tafnes. Decid: Prepárate, porque la espada devorará tu comarca.
15 "¿Por qué ha sido derribada tu fortaleza? No se pudo mantener, porque el Eterno la empujó.
16 "Multiplicó los caídos. Cada uno cayó sobre su compañero, y dijeron: 'Levántate y volvamos a nuestro pueblo, a la tierra de nuestro nacimiento, huyamos de la espada vencedora.
17 "Allí gritaron: 'Faraón rey de Egipto, es sólo ruido, dejó pasar el tiempo señalado'.
18 "Vivo yo —dice el Rey, cuyo nombre es el Eterno Todopoderoso—, que como Tabor entre los montes, y como el Carmelo junto al mar, así él vendrá.
19 "Preparad enseres de cautiverio, habitantes de Egipto; porque Menfis quedará desierta, será asolada hasta no quedar habitante.
20 "Becerra hermosa es Egipto, pero viene su destrucción, del norte viene.
21 "Hasta soldados mercenarios, becerros engordados, también ellos volvieron la espalda, huyeron sin parar; porque vino sobre ellos el día de su quebranto, el tiempo de su castigo.
22 "Su voz saldrá como de serpiente; porque vendrán sus enemigos, con hachas vendrán como leñadores.
23 "Cortarán sus bosques —dice el Eterno—, aunque sean impenetrables, por que serán más numerosos que langostas, ni tendrán número.
24 "Se avergonzó Egipto, entregada será en mano del pueblo del norte.
25 "El Eterno Todopoderoso, Dios de Israel, dice: Yo castigo a Amón, dios de Tebas, a Faraón y a Egipto, con sus dioses y sus reyes; así a Faraón como a los que en él confían,
26 "Y los entregaré en mano de los que buscan su vida, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de sus siervos. Pero después Egipto será habitada como en los días pasados" —dice el Eterno.
27 "Y tú no temas, siervo mío, Jacob. ¡No desmayes, Israel! Yo te salvaré, a ti y a tus descendientes, de ese lejano país de tu cautiverio. Y volverá Jacob, descansará y prosperará, y no habrá quien lo atemorice.
28 "Tú, siervo mío, Jacob, no temas —dice el Eterno—, porque yo estoy contigo. Porque destruiré a todas las naciones donde te dispersé. Pero a ti no te destruiré del todo. Te disciplinaré con justicia, aunque no te dejaré sin castigo".
1 Palabra del Eterno al profeta Jeremías acerca de los filisteos, antes que Faraón destruyera a Gaza.
2 "Así dice el Eterno: Suben aguas del norte, en torrente se volverán, e inundarán la tierra y su plenitud, las ciudades y sus habitantes. Los hombres clamarán, y se lamentará todo habitante del país,
3 "por el sonido de los cascos de sus caballos, por el alboroto de sus carros, por el estruendo de sus ruedas. Los padres no atenderán a sus hijos por la debilidad de sus manos.
4 "A causa del día que viene para destruir a todos los filisteos, para talar a Tiro y a Sidón, a todo aliado que les queda todavía. Porque el Eterno destruirá a los filisteos, y al resto de la isla de Creta.
5 "Gaza rapó su cabeza, Ascalón quedó muda con el resto de su valle. ¿Hasta cuándo te arañarás'?
6 "¡Oh espada del Eterno! ¿Hasta cuándo no reposarás? Vuelve a tu vaina, reposa y sosiégate.
7 "¿Cómo reposarás si el Eterno te envió contra Ascalón y la ribera del mar?"
1 Acerca de Moab. Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: "¡Ay de Nebo! Que fue destruida y avergonzada. Quiriataim fue tomada. Fue confundida Misgab, y desmayó.
2 "Moab no se alabará más. En Hesbón maquinaron contra ella, diciendo: 'Venid, quitémosla de entre las naciones. También tú, Madmena serás cortada, la espada irá en pos de ti.
3 "¡Clamor de Horonaim, destrucción y gran quebranto!
4 "Moab fue quebrantada, sus pequeños clamaron.
5 "Por la subida de Luhit, con amargo llanto subirá el que llora; por la bajada de Horonaim los enemigos oyeron clamor de quebranto.
6 "Huid, salvad vuestra vida, aunque lleguéis a ser como arbusto en el desierto.
7 "Por cuanto confiaste en tu hacienda, en tus tesoros, tú también serás tomada. Y Quemos irá al cautiverio, sus sacerdotes y sus príncipes juntos.
8 "Vendrá el destructor a cada ciudad, ninguna escapará. Se arruinará también el valle, y será destruida la llanura, como dijo el Eterno.
9 "Dad alas a Moab, para que volando se vaya, pues serán desiertas sus ciudades hasta no quedar en ellas habitante.
10 "¡Maldito el que hace con indolencia la obra del Señor! ¡Maldito el que retiene de la sangre su espada!
11 "Quieto estuvo Moab desde su juventud, como vino reposado sobre su sedimento, que no fue vaciado de vaso en vaso, ni nunca fue al cautiverio. Por eso quedó su sabor en él, y su olor no cambió.
12 "Por eso vienen días —dice el Eterno—, en que le enviaré trasvasadores que vaciarán sus vasijas, y romperán sus odres.
13 "Y Moab se avergonzará de Quemos, como Israel se avergonzó de Betel, su confianza.
14 "¿Cómo diréis: 'Somos valientes y robustos para la guerra?"
15 "Destruido será Moab, y sus ciudades asoladas. Sus mejores jóvenes descenderán al degolladero —dice el Rey, cuyo nombre es el Eterno Todopoderoso—.
16 "Cerca está el quebranto de Moab, y su mal se apresura mucho a venir.
17 "Compadeceos de él todos los que estáis a su alrededor. Todos los que sabéis su nombre, decid: ¡Cómo se quebró la vara fuerte, su hermoso bastón!
18 "Desciende de la gloria, siéntate en el suelo, ciudad de Dibón; porque el destructor de Moab subió contra ti, disipó tus fortalezas.
19 "Párate en el camino, y mira, moradora de Aroer. Pregunta a la que va huyendo, a la que escapó: '¿Qué sucedió?'"
20 "Se avergonzó Moab, porque fue quebrantado. Lamentad y clamad, anunciad en Amón que Moab fue destruido.
21 "Ha llegado la sentencia sobre la tierra de la llanura, sobre Holón, Jaza y Mefat,
22 "sobre Dibón, Nebo y Bet Diblataim,
23 "sobre Quiriataim, Bet Gamul y Bet Meón,
24 "sobre Ceriot, Bosra y sobre todas las ciudades de Moab, las de lejos y las de cerca.
25 "Cortado es el poder de Moab, y su brazo quebrado —dice el Eterno.
26 "Embriagadlo, porque contra el Eterno se engrandeció. Revuélquese Moab sobre su vómito, y sírvale también de escarnio.
27 "¿No fue Israel escarnio para ti? ¿Acaso fue hallado entre ladrones? Porque desde que de él hablaste, te has burlado.
28 "Abandonad las ciudades y habitad en peñascos, moradores de Moab. Sed como la paloma que hace nido detrás de la boca de la caverna.
29 "Hemos oído de la soberbia de Moab, ¡muy soberbio!; de su arrogante orgullo, su altivo y altanero corazón.
30 "Conozco —dice el Eterno—, su cólera; pero no tendrá efecto, sus jactancias no le aprovecharán.
31 "Por tanto, gemiré por Moab, y por Moab clamaré, suspiraré por los hombres de Kir Eres.
32 "Con llanto de Jazer lloraré por ti, oh vid de Sibma. Tus sarmientos pasaron el mar, llegaron hasta el mar de Jazer. Sobre tu cosecha y sobre tu vendimia vino el destructor.
33 "Será cortada la alegría y el regocijo de las huertas y los campos de Moab. Quitaré el vino de los lagares, no pisarán con canción, la canción no será canción.
34 "El clamor de Hesbón llega hasta Eleale, hasta Jaz dieron su voz. Desde Zoar hasta Horonaim, becerra de tres años; porque también el agua de Nimrim será destruida.
35 "Y exterminaré de Moab —dice el Eterno—, al que sacrifique en los lugares altos, y al que ofrezca incienso a sus dioses.
36 "Por eso mi corazón gime como flauta fúnebre por Moab, por los hombres de Kir Eres; porque perecieron las riquezas que habían reunido.
37 "Toda cabeza será rapada, toda barba raída; sobre toda mano rasguños, y cilicio sobre todo lomo.
38 "Sobre todo techo de Moab y en sus calles, todo será llanto; porque yo quebranté a Moab como a vasija desechada —dice el Eterno.
39 "¡Lamentad! Cómo ha sido quebrantado Moab! ¡Cómo volvió la cerviz, y fue avergonzado! Moab se convirtió en escarnio y espanto para todos su vecinos".
40 Así dice el Eterno: "Un águila se lanza con extendidas alas sobre Moab.
41 "Tomadas son las ciudades, y sus fortalezas. En aquel día, el corazón de los valientes de Moab será como el corazón de mujer en trance de parto."
42 "Moab será destruido hasta dejar de ser nación, porque se engrandeció contra el Eterno.
43 "Miedo, hoyo y lazo contra ti, habitante de Moab -dice el Señor-.
44 "El que huya del miedo, caerá en el hoyo, y el que salga del hoyo, será preso en el lazo, porque yo traeré sobre Moab, año de castigo —dice el Eterno.
45 "A la sombra de Hesbón se pararon sin fuerzas los que huían. Salió fuego de Hesbón y llama de en medio de Sehón, y quemó el rincón de Moab y la coronilla de los hijos revoltosos.
46 "¡Ay de ti, Moab! ¡Pereció el pueblo de Quemos! Tus hijos e hijas fueron al cautiverio.
47 "Sin embargo, haré volver a los cautivos de Moab en los últimos días" —dice el Eterno. Hasta aquí la sentencia sobre Moab.
1 De Amón, así dice el Eterno: "¿No tiene hijos Israel? ¿No tiene heredero? Entonces, ¿por qué Milcom tocó como por heredad a Gad, y su pueblo se estableció en sus ciudades?
2 "Por eso, vienen días —dice el Eterno—, en que haré oír clamor de guerra en Rabá de Amón, y será un montón de ruinas. Sus ciudades serán puestas a fuego, e Israel tomará por heredad a los que los tomaron a ellos —dice el Eterno.
3 "Laméntate, Hesbón, porque destruida es Hai. Clamad, hijas de Rabá, vestíos de cilicio, endechad y vagad en torno a los vallados, porque Milcom fue al cautiverio, con sus sacerdotes y sus príncipes.
4 "¿Por qué te glorias de tus valles? Tu valle se deshizo, pueblo rebelde, que confía en sus tesoros, que dice: '¿Quién vendrá contra mí?'
5 "Yo traigo sobre ti espanto —dice el Señor, el Eterno Todopoderoso—, de todos tus vecinos, y seréis lanzados cada uno por su lado, y no habrá quien reciba al errante.
6 "Después haré volver a los cautivos de Amón" —dice el Eterno.
7 De Edom, así dice el Eterno Todopoderoso: "¿No hay más sabiduría en Temán? ¿Se acabó el consejo de los sabios? ¿Se corrompió su sabiduría?
8 "Huid, volved, escondeos en cavernas, habitantes de Dedán. Porque quebranto traeré sobre Esaú cuando lo castigue.
9 "Si vinieran vendimiadores a ti, no dejarían rebuscos. Si ladrones de noche, saquearían a su gusto.
10 "Pero yo desnudaré a Esaú, descubriré sus escondrijos, y no podrá esconderse. Sus hijos, parientes y vecinos perecerán, y él dejará de ser.
11 "Deja tus huérfanos, yo los criaré, y en mí se confiarán tus viudas".
12 Así dice el Eterno: "Los que no estaban condenados a beber la copa del castigo, la beberán, ¿y serás tú absuelto? No serás absuelto, sino que de cierto la beberás.
13 "Por mí he jurado —dice el Eterno—, que en asolamiento, oprobio, soledad y maldición, será Bosra. Todas sus ciudades quedarán en ruinas para siempre".
14 Del Eterno oí la noticia, que un mensajero ha sido enviado a las naciones, diciendo: "Juntaos, y venid contra ella, levantaos a la batalla.
15 "Porque te haré pequeño entre las naciones, menospreciado entre los hombres.
16 "Tu arrogancia y la soberbia de tu corazón te engañaron, tú que habitas en las grietas de las peñas, en la altura del monte. Aunque alces como águila tu nido, de allí te haré descender —dice el Eterno.
17 "Edom será asolada. Todo el que pase por ella se espantará, y se burlará de todas sus plagas.
18 "Como en la destrucción de Sodoma y Gomorra, y sus ciudades vecinas —dice el Eterno—, nadie vivirá allí, ningún hombre la habitará.
19 "Como sube un león de la espesura del Jordán contra el rebaño en pasto verde, así en un momento arrojaré a Edom, y estableceré a quien yo elija. Porque, ¿quién es semejante a mí? ¿Y quién me desafiará? ¿Qué pastor me podrá resistir?"
20 Por tanto, oíd el consejo del Eterno sobre Edom, y su designio sobre los habitantes de Temán. "Arrastrarán a los más pequeños del rebaño, y destruirán sus habitaciones.
21 "Del estruendo de la caída temblará la tierra, y el grito de su voz se oirá en el Mar Rojo.
22 "Como águila subirá, volará y extenderá sus alas contra Bosra. Y el corazón de los valientes de Edom será en aquel día como el corazón de mujer en trance de parto".
23 Acerca de Damasco. "Se avergonzaron Hamat y Arfad, porque oyeron malas noticias. Se derritieron en aguas de desmayo, sin poder sosegarse.
24 "Desmayó Damasco, se volvió para huir, temblor se apoderó de ella, angustia y dolores, como a mujer que está de parto.
25 "¡Cómo dejaron la ciudad tan alabada, ciudad de mi gozo!
26 "Por eso sus jóvenes caerán en sus plazas, y todos los hombres de guerra morirán en aquel día —dice el Eterno Todopoderoso.
27 "Encenderé fuego en el muro de Damasco, y consumirá las casas de Benn Hadad".
28 Acerca de Cedar y los reinos de Hasor, que hirió Nabucodonosor rey de Babilonia, así dice el Eterno: "Levantaos, subid contra Cedar, y destruid a los hijos del oriente.
29 "Sus tiendas y su ganado tomarán. Sus cortinas, todos sus enseres y sus camellos tomarán para sí. Los hombres les gritarán: 'Terror por todos lados'.
30 "Huid muy lejos, retiraos a las cavernas, habitantes de Hasor —dice el Eterno—. Porque Nabucodonosor rey de Babilonia, tomó consejo y formó designio contra vosotros.
31 "Levantaos, subid contra una nación pacífica que vive confiada —dice el Eterno—, que ni tienen puertas ni cerrojos, y viven solitarios.
32 "Serán sus camellos por presa, y la multitud de su ganado por despojo. Los esparciré a todos los vientos hasta el último rincón. Y de todos lados traeré su ruina —dice el Eterno—.
33 "Hasor será morada de chacales, soledad para siempre. Ninguno morará allí, ningún hombre la habitará".
34 Palabra del Eterno al profeta Jeremías acerca de Elam, al principio del reinado de Sedequías rey de Judá.
35 Así dice el Eterno Todopoderoso: "Yo quiebro el arco de Elam, lo principal de su fortaleza.
36 "Traeré sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo. Los aventaré a todos los vientos, y no habrá nación adonde no vayan fugitivos de Elam.
37 "Haré que Elam se intimide ante sus enemigos, y ante los que buscan su vida. Y traeré sobre ellos mal, el furor de mi enojo —dice el Eterno—, y enviaré en pos de ellos espada hasta que los acabe.
38 "Pondré mi trono en Elam, y destruiré a su rey y a sus príncipes —dice el Señor—.
39 "Pero en los últimos días, haré volver a los cautivos de Elam" —dice el Señor.
1 Palabra del Eterno contra Babilonia, contra la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremías.
2 "Anunciad en las naciones y haced saber, levantad también bandera. Publicadlo, y no encubráis. Decid: Babilonia será tomada, Bel será confundido, deshecho será Merodac; confundidas sus esculturas, quebrados sus ídolos.
3 "Porque subió contra ella una nación del norte, que asolará su tierra, y no habrá quien habite en ella, ni hombre ni animal, todos huirán.
4 "En ese tiempo —dice el Eterno—, los de Israel y de Judá vendrán andando y llorando, a buscar al Señor su Dios.
5 "Preguntarán por el camino de Sión, hacia donde volverán su rostro, diciendo: 'Venid, unámonos al Señor con pacto eterno, que jamás olvidemos.
6 "Ovejas perdidas fueron mi pueblo. Sus pastores las hicieron errar, por los montes las descarriaron, anduvieron de monte en collado, y olvidaron su redil.
7 "Todos los que las hallaban, las devoraban. Y decían sus enemigos: 'No pecaremos, porque ellos pecaron contra el Eterno, morada de justicia, contra el Eterno, esperanza de sus padres'.
8 "Huid de Babilonia, salid de la tierra de los caldeos, y sed como las cabras que van delante del rebaño.
9 "Porque yo levanto contra Babilonia reunión de grandes pueblos de la tierra del norte. Desde allí se prepararán contra ella, y será tomada. Sus flechas serán como de diestro guerrero, que no vuelve vacío.
10 "Y Caldea será presa. Todos los que la saqueen, saldrán saciados —dice el Eterno.
11 "Porque os alegrasteis, os gozasteis destruyendo mi heredad, os llenasteis como novilla, y relinchasteis como caballos.
12 "Vuestra madre se avergonzará mucho, se afrentará la que os engendró. Será la última de las naciones, un desierto seco y desolado.
13 "Por el enojo del Señor no será habitada. Será toda asolada. Todo el que pase por Babilonia se asombrará, y se burlará de sus calamidades.
14 "Poned el cerco contra Babilonia alrededor. Todos los arqueros, tirad contra ella, no escatiméis las saetas; porque pecó contra el Eterno.
15 "Gritad contra ella en derredor. Se rindió, han caído sus fundamentos, derribados son sus muros; porque venganza es del Eterno. Vengaos de ella, hacedle como ella hizo.
16 "Talad de Babilonia al sembrador, y al que maneja la hoz en la siega. Ante la espada cada uno volverá el rostro hacia su pueblo, cada uno huirá a su tierra.
17 "Rebaño descarriado era Israel, leones lo dispersaron. El rey de Asiria lo devoró primero, Nabucodonosor rey de Babilonia lo deshuesó después".
18 Por eso, así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: "Yo castigo al rey de Babilonia y a su tierra, como castigué al rey de Asiria.
19 "Y devolveré a Israel a su pastizal. Pacerá en el Carmelo y en Basán; en los montes de Efraín y Galaad se saciará.
20 "En aquellos días y en aquel tiempo —dice el Eterno—, la maldad de Israel será buscada, y no aparecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a los que yo haya dejado.
21 "Sube contra la tierra de Merataim y contra los habitantes de Pekod. Destruye y mata en pos de ellos —dice el Eterno—, y haz todo lo que te mandé.
22 "Estruendo de guerra en la tierra, y gran quebranto.
23 "¡Cómo fue cortado y quebrado el martillo de toda la tierra! ¡Cómo se convirtió Babilonia en desierto entre las naciones!
24 "Te puse lazos, y caíste presa, oh Babilonia, y tú no lo supiste. Fuiste hallada, y apresada, porque provocaste al Eterno.
25 "El Señor abrió su arsenal, sacó las armas de su furor, ésta es obra del Eterno, Dios Todopoderoso, en tierra de los caldeos.
26 "Venid contra ella desde el extremo de la tierra, abrid sus almacenes, convertidla en ruinas, destruidla; sin que le quede nada.
27 "Matad todos sus novillos, vayan al matadero. ¡Ay de ellos! Que ha venido su día, el tiempo de su castigo.
28 "Voz de los que huyen y escapan de Babilonia, para llevar a Sión la noticia de la venganza del Eterno nuestro Dios, la venganza de su templo.
29 "Juntad flecheros contra Babilonia, a todos los que entesan arco. Acampad contra ella alrededor, no escape de ella ninguno. Pagadle según su obra, conforme a todo lo que ella hizo. Porque contra el Eterno se ensoberbeció, contra el Santo de Israel.
30 "Por tanto, sus jóvenes caerán en sus plazas, y todos sus hombres de guerra serán destruidos en aquel día —dice el Señor.
31 "Aquí estoy contra ti, oh soberbio —dice el Señor, el Eterno Todopoderoso—, porque tu día ha venido, el tiempo en que te castigaré.
32 "El soberbio tropezará y caerá, y no tendrá quien lo levante. Encenderé fuego en sus ciudades, y quemaré todos sus alrededores".
33 Así dice el Eterno Todopoderoso: "Oprimidos fueron los pueblos de Israel y de Judá. Todos sus cautivadores los retuvieron, y no los quisieron soltar.
34 "El Redentor de ellos es el Fuerte, el Eterno Todopoderoso es su Nombre. De cierto defenderá la causa de ellos, para aquietar la tierra, y turbar a los habitantes de Babilonia.
35 "Espada contra los caldeos —dice el Eterno—, contra los habitantes de Babilonia, y contra sus príncipes y sus sabios.
36 "Espada contra los adivinos, y se atontarán; contra sus valientes, y se aterrorizarán.
37 "Espada contra sus caballos, sus carros y contra todo el pueblo que está en ella. Y serán como mujeres. Espada contra sus tesoros, y serán saqueados.
38 "Sequedad sobre sus aguas, y se secarán; porque es tierra de ídolos, y con las imágenes se entontecen.
39 "Por eso, habitarán allí bestias, chacales y avestruces. Y nunca más será poblada, nunca más se habitará de generación en generación.
40 "Como en la destrucción de Sodoma y Gomorra, y sus ciudades vecinas —dice el Eterno—, ningún hombre habitará jamás allí".
41 "Viene un pueblo del norte, una nación grande. Y muchos reyes se levantarán de los extremos de la tierra.
42 "Arco y lanza manejarán, serán crueles, y no tendrán compasión. Su voz rugirá como el mar, y montarán sobre caballos. Se preparan contra ti como hombres a la pelea, oh Babilonia.
43 "El rey de Babilonia oyó la noticia, y sus manos se debilitaron. Angustia lo tomó, dolor como mujer de parto.
44 "Como león subirá de la espesura del Jordán a la morada fuerte. Muy pronto lo haré huir de ella, y al que yo elija la entregaré. Porque, ¿quién es semejante a mí? ¿Quién me desafiará? ¿O qué pastor me podrá resistir?
45 "Por tanto, oíd la decisión del Eterno contra Babilonia, y sus planes para la tierra de los caldeos. De cierto, los más pequeños del hato serán arrastrados, y destruirán sus pastizales con ellos.
46 "Al grito de la toma de Babilonia la tierra tembló, y el clamor se oyó entre las naciones".
1 Así dice el Eterno: "Yo levanto un viento destructor contra Babilonia, contra los caldeos.
2 "Enviaré a Babilonia, extranjeros que la avienten, y vacíen su tierra. Vendrán contra ella de todas partes en el día del mal.
3 "Diré al flechero que entesa su arco, y al que se enorgullece de su coraza: 'No perdonéis a sus jóvenes, destruid a todo su ejército'.
4 "Caerán muertos en la tierra de los caldeos, y alanceados en sus calles.
5 "Porque Israel y Judá no han enviudado de su Dios, el Eterno Todopoderoso, aunque su tierra se llenó de pecado contra el Santo de Israel.
6 Huid de Babilonia, y libre cada uno su vida, para que no perezcáis a causa de su maldad. Porque el tiempo es de venganza del Señor, para darle su pago.
7 "Copa de oro fue Babilonia en la mano del Eterno. Ella embriagó a toda la tierra. De su vino bebieron todos los pueblos, se aturdieron las naciones.
8 "De repente cayó Babilonia, y se despedazó. ¡Gemid sobre ella! Buscad bálsamo para su dolor, quizá sane.
9 "Curamos a Babilonia, y no sanó. Dejadla, y vámonos cada uno a su tierra; porque ha llegado hasta el cielo su juicio, y se alzó hasta las nubes.
10 "El Eterno sacó a luz nuestra justicia. Venid, contemos en Sión la obra del Eterno, nuestro Dios.
11 "Limpiad las saetas, embrazad los escudos. El Señor despertó el espíritu de los reyes de Media, porque su propósito es destruir a Babilonia. Porque ésta es la venganza del Eterno, venganza de su templo.
12 "Levantad bandera contra las murallas de Babilonia. Reforzad la guardia, poned centinelas, disponed celadas. El Eterno cumplirá su designio, su propósito contra la gente de Babilonia.
13 "Tú que moras sobre muchas aguas, rica en tesoros, ha venido tu fin, la medida de tu codicia.
14 "El Eterno Todopoderoso juró por sí mismo: 'Te llenaré de hombres como de langostas, y levantarán contra ti gritería'.
15 "El hizo la tierra con su poder, afirmó el mundo con su sabiduría, y extendió los cielos con inteligencia.
16 "Con su voz hace rugir las aguas del cielo, y trae las nubes del extremo de la tierra. Envía relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos.
17 "Todo hombre se ha infatuado y no tiene ciencia, se avergüenza todo artífice de la escultura, porque su ídolo es mentira, que no tiene vida.
18 "Son inútiles, obra digna de burla, en el tiempo de su castigo perecerán.
19 "No es como ellos el Dios de Jacob, porque él es el Formador de todo. Israel es la tribu de su heredad, el Eterno Todopoderoso es su nombre.
20 "Babilonia, tú eras martillo para mí, y arma de guerra. Por medio de ti quebranté naciones, y deshice reinos.
21 "Por tu medio quebranté caballos y jinetes, carros y carreteros.
22 "También por tu medio quebranté hombres y mujeres, ancianos, jóvenes y doncellas.
23 "También quebranté por medio de ti al pastor y a su manada, labradores y bueyes, jefes y príncipes quebranté por medio de ti.
24 "Pagaré a Babilonia y a los caldeos, todo el mal que hicieron en Sión ante vuestros ojos —dice el Señor.
25 "Aquí estoy contra ti, monte destructor —dice el Eterno—, que destruiste toda la tierra. Extenderé mi mano contra ti, te haré rodar de las peñas, y te reduciré a monte quemado.
26 "Y nadie tomará de ti piedra para esquina, ni para cimiento; porque perpetua desolación serás —dice el Eterno.
27 "Alzad bandera en la tierra, tocad trompeta en las naciones, preparad pueblos contra ella. Juntad contra ella los reinos de Ararat, Mini y Askenaz. Señalad contra ella capitán, haced subir caballos como langostas erizadas.
28 "Preparad naciones contra ella, a los reyes de Media, a sus capitanes, sus príncipes y a todo su territorio.
29 "Temblará la tierra, y se afligirá; porque se ha confirmado contra Babilonia el plan del Eterno, de desolar su tierra, y dejarla sin habitante.
30 "Los valientes de Babilonia dejaron de pelear. Se encerraron en sus fuertes, les faltó la fuerza, se volvieron como mujeres. Se incendiaron sus casas, se quebraron sus cerrojos.
31 "Correo se encontró con correo, mensajero con mensajero, para anunciar al rey de Babilonia que su ciudad es tomada por todas partes.
32 "Los vados fueron tomados, los baluartes fueron quemados, y se consternaron los hombres de guerra".
33 Así dice el Eterno Todopoderoso, Dios de Israel: "La hija de Babilonia es como parva en tiempo de trilla. De aquí a poco le vendrá la siega.
34 "Me devoró, me desmenuzó Nabucodonosor rey de Babilonia; me dejó como vaso vacío. Me tragó como dragón, llenó su vientre de mis delicadezas, y me echó fuera.
35 "'Sobre Babilonia caiga la violencia que hizo contra mí y mi carne' —dirá el morador de Sión. 'Y mi sangre caiga sobre Caldea' —dirá Jerusalén".
36 Por eso, así dice el Eterno: "Yo juzgo tu causa y ejecuto tu venganza. Secaré su mar, y se agotará su corriente.
37 "Y Babilonia será un montón de ruinas, vivienda de chacales, espanto y burla, sin habitante.
38 "A una rugirán como leones, como cachorros de leones gruñirán.
39 "Cuando tengan calor les serviré su bebida, y los embriagaré, para que se alegren, y duerman el sueño eterno, y no despierten jamás —dice el Señor—.
40 "Los traeré como corderos al matadero, como carneros y cabritos.
41 "¡Cómo fue presa Babilonia, y tomada la que era alabada por toda la tierra! ¡Cómo vino a ser espanto entre las naciones!
42 "Subió el mar sobre Babilonia, de la multitud de sus ondas fue cubierta.
43 "Sus ciudades quedaron desoladas, tierra seca y desierta, donde nadie vivirá, ni hombre alguno pasará por ella.
44 "Castigaré a Bel en Babilonia, sacaré de su boca lo que ha tragado. Las naciones no vendrán más a él, hasta las murallas de Babilonia se desplomarán.
45 "Salid de ella, pueblo mío, y salve cada uno su vida de la ira y del enojo del Eterno.
46 "No desmaye vuestro corazón, ni temáis el rumor que se oirá por la tierra. Un rumor vendrá en un año, y otro rumor en otro año. Rumor de violencia en la tierra, un dominador contra otro dominador.
47 "Por eso, vienen días en que destruiré los ídolos de Babilonia, y toda su tierra se avergonzará, y todos sus muertos caerán en ella.
48 "Entonces, cielo y tierra, y todo lo que hay en ellos, se alegrarán sobre Babilonia; porque del norte vendrán sobre ella los destructores —dice el Eterno.
49 "Babilonia ha de caer por los muertos que causó en Israel, y por los muertos que causó en toda la tierra.
50 "Los que escapasteis de la espada, andad, no os detengáis. Aunque estéis lejos, acordaos del Eterno y de Jerusalén.
51 "Estamos avergonzados, porque oímos la afrenta; la confusión cubrió nuestro rostro, porque extranjeros entraron en los lugares santos del templo del Señor.
52 "Por eso, vienen días —dice el Eterno—, en que destruiré sus ídolos, y en toda su tierra gemirán los heridos.
53 "Aunque Babilonia suba hasta el cielo, y se fortifique en lo alto, de mí vendrán a ella los destructores —dice el Eterno.
54 "¡Se oye el clamor de Babilonia y del gran quebranto de la tierra de los caldeos!
55 "Porque el Señor destruye a Babilonia, y apaga su gran bullicio. Bramarán sus olas, como muchas aguas será la voz de ellos.
56 "Porque vino destructor contra ella, contra Babilonia, y sus valientes fueron presos. El arco de ellos fue quebrado, porque el Eterno, Dios retribuidor, dará la paga.
57 "Embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus capitanes, a sus nobles y a sus fuertes. Y dormirán el sueño eterno y no despertarán" —dice el Rey, cuyo nombre es el Eterno Todopoderoso.
58 Así dice el Eterno Todopoderoso: "La ancha muralla de Babilonia será enteramente derribada, y sus altas puertas serán quemadas por el fuego. En vano trabajan los pueblos, sólo para el fuego se cansan las naciones".
59 Palabra que envió el profeta Jeremías a Seraías hijo de Nerías, hijo de Maasías, cuando iba con Sedequías rey de Judá a Babilonia, el cuarto año de su reinado. Era Seraías el principal camarero.
60 Jeremías escribió en un libro todo el mal que había de venir sobre Babilonia, todas las palabras que están escritas contra ella.
61 Y dijo Jeremías a Seraías: "Cuando llegues a Babilonia, y veas, y leas todas estas cosas,
62 "dirás: 'Oh Eterno, tú has dicho que vas a destruir este lugar, hasta no dejar habitante, ni hombre, ni animal, sino que ha de quedar asolado para siempre'.
63 "Y cuando acabes de leer este libro, le atarás una piedra, y lo echarás en medio del Éufrates.
64 "Y dirás: 'Así se hundirá Babilonia, y no se levantará del mal que yo traigo sobre ella"'. Aquí terminan las palabras de Jeremías.
1 Sedequías tenía 21 años de edad cuando empezó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. Su madre se llamaba Hamutal hija de Jeremías, de Libna.
2 Hizo lo malo en los ojos del Eterno, como había hecho Joacim.
3 Y a causa de su enojo contra Jerusalén y Judá, el Eterno llegó a echarlos de su presencia. Y Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.
4 Por eso, a los nueve años de su reinado, en el décimo día del décimo mes, vino Nabucodonosor rey de Babilonia, con todo su ejército, contra Jerusalén. Acamparon a su alrededor, y por todas partes edificaron contra ella baluartes.
5 Y la ciudad estuvo cercada hasta el undécimo año del rey Sedequías.
6 A los nueve días del cuarto mes, prevaleció el hambre en la ciudad, hasta no haber pan para el pueblo.
7 Entonces abrieron la muralla de la ciudad, y todos los hombres de guerra huyeron de noche. Salieron por la puerta situada entre las dos murallas, cerca del jardín del rey, y se fueron por el camino del Jordán.
8 El ejército caldeo siguió a Sedequías, y lo alcanzó en los llanos de Jericó. Y todo su ejército lo abandonó.
9 Entonces prendieron al rey, y lo llevaron ante el rey de Babilonia, a Ribla, en tierra de Hamat, donde fue sentenciado.
10 Allí en Ribla, el rey de Babilonia mandó degollar a los hijos de Sedequías ante sus ojos. También degolló a todos los príncipes de Judá en Ribla.
11 A Sedequías le sacó los ojos, lo aprisionó con grillos, y lo llevó a Babilonia, donde lo encarceló hasta el día en que murió.
12 A los diez días del quinto mes, que era el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, que servía al rey de Babilonia.
13 Y quemó el templo, la casa del rey, todas las casas de Jerusalén, y destruyó con fuego todo edificio grande.
14 El ejército caldeo, que venía con el capitán de la guardia, destruyó todas las murallas que rodeaban a Jerusalén.
15 Y Nabuzaradán, capitán de la guardia, deportó a los pobres del pueblo, que habían quedado en la ciudad, y al resto de los artesanos.
16 Pero de los pobres del país, Nabuzaradán dejó algunos para que fueran viñadores y labradores.
17 Y los caldeos quebraron las columnas de bronce del templo, las bases y el mar de bronce. Y llevaron todo el bronce a Babilonia.
18 Llevaron también los calderos, palas, despabiladeras, tazones, cucharas y todos los utensilios de bronce que se utilizaban para el culto;
19 y los incensarios, copas, ollas, candeleros, escudillas y tazas. Lo que era de oro y de plata, se lo llevó el capitán de la guardia.
20 Las dos columnas, la pila grande y los doce bueyes de bronce que estaban debajo de las bases, que había hecho el rey Salomón para el templo. No se pudo calcular su peso.
21 Las columnas eran de 18 codos (8 mts) de altura cada una, y el cordón que las rodeaba de doce codos (5 mts). Eran huecas por dentro, y el grosor del bronce era de cuatro dedos.
22 El capitel de bronce que había sobre cada columna, era de cinco codos de altura con una red y con granadas alrededor del capitel, todo de bronce.
23 Había 96 granadas en relieve. En total, cien granadas rodeaban la red.
24 El capitán de la guardia llevó también a Seraías principal sacerdote, a Sofonías segundo sacerdote, y a tres guardas del atrio.
25 De la ciudad tomó un oficial, capitán de los hombres de guerra, siete consejeros del rey que se hallaron en la ciudad, al principal secretario de la milicia, que revistaba al pueblo para la guerra; y sesenta hombres del pueblo, que se hallaron en la ciudad.
26 Nabuzaradán, capitán de la guardia, los llevó al rey de Babilonia, a Ribla.
27 Y el rey de Babilonia los ejecutó en Ribla, en tierra de Hamat. Así fue Judá deportada de su tierra.
28 Este es el número de los que deportó Nabucodonosor: En el año séptimo, 3.023 judíos.
29 En el año 18 llevó de Jerusalén 832 personas.
30 El año 23 de Nabucodonosor, Nabuzaradán deportó a 745 judíos. Todas las personas deportadas fueron 4.700.
31 En el año 37 del cautiverio de Joaquín rey de Judá, en el mes duodécimo, a los 25 del mes, en el primer año en que Evil Merodac llegó a ser rey de Babilonia, liberó a Joaquín rey de Judá de la cárcel.
32 Habló con él amigablemente, y colocó su trono sobre el trono de los reyes que estaban con él en Babilonia.
33 Le hizo mudar los vestidos de su prisión, y comía a la mesa del rey siempre, todos los días de su vida.
34 Continuamente le daban ración de parte del rey de Babilonia, cada cosa en su día durante toda su vida, hasta el día de su muerte.