1 Visión de Isaías hijo de Amós, que vio acerca de Judá y Jerusalén, en los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.
2 Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla el Eterno: "Crié hijos y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.
3 "El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; pero Israel no conoce, mi pueblo no tiene discernimiento".
4 ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, raza de malignos, hijos depravados! Dejaron al Eterno, despreciaron al Santo de Israel, le dieron la espalda.
5 ¿Para qué habéis de ser castigados aún, si seguís siendo rebeldes? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.
6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa, sino herida, hinchazón y podrida llaga. No están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
7 Vuestra tierra está desolada, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra está comida por extranjeros ante vuestra cara, asolada por extraños.
8 Y Sión queda como choza en viña, como cabaña en melonar, como ciudad sitiada.
9 Si el Eterno Todopoderoso no hubiera dejado un pequeño residuo, seríamos como Sodoma y semejantes a Gomorra.
10 Gobernantes de Sodoma, oíd la Palabra del Eterno; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
11 "¿Para qué me sirve —dice el Eterno— la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de grasa de animales gordos. No quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
12 "¿Quién demanda esto de vuestra mano, cuando venís a presentaros ante mí, para hollar mis atrios?
13 "No me traigáis más vana ofrenda. El incienso me es abominación. Luna nueva, sábado, el convocar asamblea, no los puedo sufrir. Vuestras fiestas solemnes son una iniquidad.
14 "Detesto vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes. Me son gravosas, cansado estoy de soportarlas.
15 "Cuando extendáis vuestras manos para orar, esconderé de vosotros mis ojos. Aunque multipliquéis las oraciones, no os escucharé. Llenas están de sangre vuestras manos.
16 "Lavaos, limpiaos. Quitad de mi vista la iniquidad de vuestras obras. Dejad de hacer lo malo.
17 "Aprended a hacer bien. Buscad justicia, restituid al agraviado, defended al huérfano, amparad a la viuda.
18 "Entonces venid y razonemos —dice el Eterno—. Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
19 "Si queréis obedecer, comeréis el bien de la tierra.
20 "Si rehusáis y sois rebeldes, seréis consumidos a espada"; porque la boca del Eterno lo ha dicho.
21 ¡Cómo se ha vuelto en ramera la ciudad fiel! Llena estaba de justicia, en ella habitaba la equidad; pero ahora, los homicidas.
22 Tu plata se ha vuelto escoria, tu vino mezclado está con agua.
23 Tus príncipes, rebeldes y compañeros de ladrones. Todos aman el soborno, y van tras la recompensa. No hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.
24 Por eso, dice el Señor, el Eterno Todopoderoso, el Fuerte de Israel: "Tomaré satisfacción de mis adversarios, me vengaré de mis enemigos".
25 "Volveré mi mano contra ti, limpiaré hasta lo más puro tus escorias y quitaré toda tu impureza".
26 "Restituiré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes. Entonces te llamarán Ciudad de Justicia, Ciudad Fiel".
27 Sión será rescatada con justicia, y sus conversos con rectitud.
28 Pero los rebeldes y pecadores serán destruidos juntos. Y los que dejan al Eterno serán consumidos.
29 Entonces os avergonzarán las encinas que amasteis, y os afrentarán los bosques que elegisteis.
30 Porque seréis como la encina que pierde la hoja, como huerto que le falta el agua.
31 El fuerte será como estopa, y su trabajo como centella. Ambos serán encendidos juntos, y no habrá quien apague.
1 Lo que vio Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén.
2 En el último tiempo será confirmado el monte de la casa del Eterno por cabeza de los montes, será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.
3 Vendrán muchos pueblos, y dirán: "Venid, subamos al monte del Eterno, a la casa del Dios de Jacob. Nos enseñará sus caminos, y andaremos en sus sendas, porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la Palabra del Eterno.
4 Juzgará entre las naciones, reprenderá a muchos pueblos. Y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
5 Venid, casa de Jacob, y andemos a la luz del Eterno.
6 Tú has dejado a tu pueblo, la casa de Jacob, porque se llenaron de superticiones del oriente y de agoreros, como los filisteos; y pactan con extranjeros.
7 Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También está su tierra llena de caballos, y sus carros son innumerables.
8 Además su tierra está llena de ídolos, y adoran la obra de sus manos, lo que fabricaron sus dedos.
9 Se inclina el hombre, y el varón se humilla. Por tanto, no lo perdonarás.
10 Entra en la peña, escóndete en el polvo, de la temible presencia del Eterno y del resplandor de su majestad.
11 La altivez de los ojos del hombre será abatida, la soberbia de los hombres será humillada; y sólo el Eterno será exaltado en aquel día.
12 Porque el día del Eterno Todopoderoso vendrá sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo ensalzado, y serán abatidos;
13 sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos, y sobre todas las encinas de Basán;
14 sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados elevados;
15 sobre toda torre alta, y sobre toda muralla fortificada,
16 sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todo objeto preciado.
17 La altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada. Sólo el Eterno será exaltado en aquel día.
18 Y desaparecerán todos los ídolos.
19 Los hombres se esconderán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible del Eterno, y por el resplandor de su majestad, cuando él se levante para sacudir con fuerza la tierra.
20 Aquel día el hombre arrojará a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y de oro, que hizo para adorarlos.
21 Y entrará en las hendiduras de las rocas, en las cavernas de las peñas, por la presencia temible del Eterno, y por el resplandor de su majestad, cuando él se levante para sacudir con fuerza la tierra.
22 Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz, porque, ¿de qué vale realmente?
1 Mirad, el Señor, el Eterno Todopoderoso, quita de Jerusalén y de Judá el sustentador y el fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua,
2 al valiente y guerrero, al juez y al profeta, al adivino y al anciano;
3 al capitán de cincuenta y al hombre de respeto, al consejero, al artífice excelente y al hábil encantador.
4 Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus gobernantes.
5 Y en el pueblo se oprimirán unos a otros, cada cual contra su vecino. El joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble.
6 Cuando alguno tome la mano de su hermano, de la familia de su padre, y le diga: "Tú tienes vestido. Tú serás nuestro príncipe. Encárgate de esta ruina".
7 El jurará ese día, diciendo: "No podré sanar vuestro mal, porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir. No me hagáis príncipe del pueblo".
8 Arruinada está Jerusalén, y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra el Eterno, para desafiar su gloriosa presencia.
9 La expresión de sus rostros testifica contra ellos. Como Sodoma exhiben su pecado, no lo disimulan. ¡Ay de ellos! Porque allegaron mal para sí.
10 Decid al justo que le irá bien, porque comerá del fruto de sus acciones.
11 ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según sus obras le será pagado.
12 Muchachos oprimen a mi pueblo, y mujeres lo gobiernan. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos.
13 El Eterno está en pie para litigar, para juzgar a los pueblos.
14 El Eterno vendrá a juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus príncipes, "porque vosotros habéis devorado mi viña, y el despojo del pobre está en vuestras casas.
15 "¿Qué pensáis vosotros que oprimís a mi pueblo, y moléis la cara de los pobres?" dice el Señor, el Eterno Todopoderoso.
16 Dice el Eterno: "Las hijas de Sión se han ensoberbecido, y andan con el cuello erguido y los ojos desvergonzados. Caminan con pasos cortos, haciendo sonar los adornos de los pies.
17 "Por tanto, el Señor pelará la cabeza de las hijas de Sión, el Eterno descubrirá sus vergüenzas".
18 Aquel día quitará el Señor el atavío de los calzados, las redecillas y las lunetas,
19 los collares, los pendientes y los brazaletes,
20 las cofias, las cadenillas de los tobillos, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos,
21 los anillos y los joyeles de la nariz,
22 la ropa de gala, los mantoncillos, los velos y las bolsas,
23 los espejos, las pañoletas, los turbantes y las mantillas.
24 Y en lugar del perfume aromática habrá hediondez, cuerda en lugar de cinturón, calvicie en lugar del peinado artificioso; en lugar de gala, cilicio, y quemadura en vez de hermosura.
25 Tus hombres caerán ha espada, y tus guerreros, en la batalla.
26 Sus puertas se entristecerán y enlutarán. Y ella, desamparada, se sentará en tierra.
1 En aquel tiempo, siete mujeres echaran mano de un hombre, y le dirán: "Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestra ropa. Permítenos sólo llevar tu nombre. Quita nuestro oprobio".
2 En aquel tiempo, el Retoño del Eterno será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra será la grandeza y la honra de los librados de Israel.
3 El que quede en Sión, y el que sea dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén inscritos entre los vivientes.
4 El Señor lavará la inmundicia de las hijas de Sión y limpiará la sangre de Jerusalén, con espíritu de juicio y espíritu de fuego.
5 El Eterno creará sobre toda la morada del monte de Sión, y sobre los que se reúnen, una nube de día, y de noche un llameante resplandor de fuego; porque sobre toda gloria habrá un pabellón.
6 Habrá un abrigo para sombra contra el calor del día, para refugio y escondedero contra el turbión y el aguacero.
1 Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado acerca de su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil.
2 La había cavado, despedregado y plantado de vides selectas. Había edificado en ella una torre y un lagar. Y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.
3 "Ahora, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad entre mí y mi viña".
4 "¿Qué más se había de hacer a mi viña, que yo no haya hecho? ¿Cómo, esperando yo que diese buenas uvas, dio uvas silvestres?
5 "Ahora os diré lo que haré a mi viña. Le quitaré su vallado, para que sea consumida; y derribaré su cerca, para que sea hollada.
6 "La abandonaré para que no sea podada ni cavada, y crecerán cardos y espinos. Y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella".
7 La viña del Eterno Todopoderoso es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta suya deliciosa. Esperaba juicio, y hubo asesinatos; justicia, y hubo clamor.
8 ¡Ay de los que juntan casa con casa, y añaden heredad a heredad hasta que no queda lugar! ¿Habitaréis vosotros solos en la tierra?
9 El Eterno Todopoderoso ha declarado que muchas casas han de quedar asoladas, sin morador aun las grandes y hermosas.
10 Y diez yugadas de viña (casi 4 hect) producirán sólo un bato de vino (22 lts), y un homer de semilla (unos 220 lts) no dará más que un efa (22 lts).
11 ¡Ay de los que se levantan muy de mañana para seguir la embriaguez, de los que trasnochan hasta que el vino los enciende!
12 Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino; y no miran la obra del Eterno, ni respetan la obra de sus manos.
13 Por eso, mi pueblo fue llevado cautivo, porque le faltó entendimiento; y sus hombres notables perecieron de hambre, y su multitud se secó de sed.
14 Por eso el sepulcro ensancho su interior, sin medida extendió su boca. Allí descenderá la gloria de ellos; su multitud, su lujo y los que así se holgaban.
15 El hombre será humillado, el varón abatido y bajados los ojos de los altivos.
16 Pero el Eterno Todopoderoso será exaltado en juicio, el Santo Dios será santificado con justicia.
17 Entonces los corderos serán apacentados como en sus propios pastos, y los cabritos devorarán los campos desolados de los ricos.
18 ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con bridas de carreta,
19 y dicen: "Venga ya, apresúrese su obra, y veamos. Acérquese y cúmplase el plan del Santo de Israel, para que lo sepamos!"
20 ¡Ay de los que a lo malo llaman bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
21 ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes ante sí mismos!
22 ¡Ay de los fuertes para beber vino, y para mezclar bebida;
23 los que por cohecho, justifican al impío, y al justo quitan su justicia!
24 Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la Ley del Eterno Todopoderoso, y abominaron la Palabra del Santo de Israel.
25 Por esta causa se encendió el enojo del Eterno contra su pueblo, extendió contra él su mano, y lo hirió; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados como basura en medio de las calles. Con todo, no ha cesado su enojo, antes su mano sigue aún extendida.
26 Alzará pendón a las naciones lejanas, silbará al que está en el extremo de la tierra, y vendrá rápida y velozmente.
27 No habrá entre ellos cansado, ni quien vacile. Ninguno se dormirá, ni le tomará sueño; a ninguno se le desatará el cinto de la cintura, ni se le romperá la correa de sus sandalias.
28 Sus saetas estarán afiladas, y todos sus arcos entesados. Los cascos de sus caballos parecerán de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.
29 Su rugido será como de león, rugirá a manera de leoncillo, crujirá los dientes, y arrebatará la presa; la llevará con seguridad, y nadie se la quitará.
30 Bramará sobre él en aquel día como bramido del mar. Entonces mirará hacia la tierra, y verá tinieblas de tribulación, y en su cielo se oscurecerá la luz.
1 En el año en que murió el rey Uzías, vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y la orla de su manto llenaba el templo.
2 Encima de él había serafines. Cada uno tenía seis alas; con dos cubrían su rostro, con dos cubrían sus pies y con dos volaban.
3 Y uno al otro decían: "Santo, santo, santo es el Eterno Todopoderoso, toda la tierra está llena de su gloria".
4 Y a la voz del que clamaba, los quiciales de las puertas se estremecieron, y la casa se llenó de humo.
5 Entonces exclamé: "¡Ay de mí. que soy muerto! Porque soy hombre de labios impuros, que vivo entre un pueblo de labios impuros, y mis ojos han visto al Rey, al Eterno Todopoderoso".
6 Entonces voló hacia mí uno de los serafines, con una brasa encendida en su mano, tomada del altar con una tenaza.
7 Con la brasa tocó mi boca, y dijo: "Mira, esto tocó tus labios, y ha sido quitada tu culpa, y perdonado tu pecado".
8 Después oí la voz del Señor, que dijo: "¿A quién enviaré? ¿Quién irá de nuestra parte?" Entonces respondí: "Aquí estoy, envíame a mí".
9 Y dijo: "Ve, y di a este pueblo: 'Oíd bien, y no entendáis. Ved bien, y no comprendáis'.
10 "Entorpece el corazón de este pueblo, agrava sus oídos, y ciega sus ojos; para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta y sea sanado".
11 Yo pregunté: "¿Hasta cuándo, Señor?" Y él respondió: "Hasta que las ciudades estén asoladas y sin habitantes, las casas queden desiertas, y los caminos arruinados.
12 "Hasta que el Eterno haya echado lejos a los hombres, y la tierra quede del todo desamparada.
13 "Y si quedara en ella la décima parte del pueblo, volverá a ser destruida. Pero como cuando cortan el roble y la encina, queda el tocón, así quedará el tronco de ella, la semilla santa".
1 En los días de Acaz hijo de Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá, Rezín rey de Siria y Peca hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para combatirla; pero no la pudieron tomar.
2 Vino la noticia a la casa de David, de que Siria se había confederado con Efraín. Entonces se estremeció el corazón de Acaz y de su pueblo, como se estremecen los árboles del monte a causa del viento.
3 Entonces el Eterno dijo a Isaías: "Sal al encuentro de Acaz, junto con tu hijo Sear Jasub (un remanente volverá), donde termina el canal del estanque superior, en el camino de la heredad del Lavador,
4 "y dile: Ten cuidado, pero tranquilízate. No temas, ni se turbe tu corazón a causa de estos dos cabos de tizón que humean, por el ardor de la ira de Rezín y de Siria, y por el hijo de Remalías'.
5 "Por haber acordado maligno consejo contra ti el sirio, con Efraín y con el hijo de Remalías, diciendo:
6 "'Vamos contra Judá, infundámosle terror, repartámosla entre nosotros, y pongamos sobre ella por rey al hijo de Tabeel';
7 "el Señor, el Eterno, dice: No subsistirá, ni será así.
8 "Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezín. Dentro de 65 años Efraín será quebrantado hasta dejar de ser pueblo.
9 "Entretanto la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías. Si no creéis, no permaneceréis".
10 De nuevo el Eterno habló a Acaz, y le dijo:
11 "Pide para ti señal del Eterno tu Dios, demándala de lo más profundo, o de lo más alto".
12 Pero Acaz respondió: "No pediré, no tentaré al Señor".
13 Entonces dijo Isaías: "Oye ahora, casa de David. ¿Es poco molestar a los hombres, que queréis molestar también a mi Dios?
14 "Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: La virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y se llamará Emanuel (Dios con nosotros).
15 "Comerá requesón y miel, cuando sepa desechar lo malo y elegir lo bueno.
16 "Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y elegir lo bueno, será abandonado el país cuyos reyes temes.
17 "El Eterno traerá sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días cuales nunca vinieron desde que Efraín se apartó de Judá, esto es, traerá al rey de Asiria".
18 En aquel día, el Eterno silbará a la mosca que está en el fin de los ríos de Egipto, y a la abeja que está en la tierra de Asiria.
19 Y vendrán, y acamparán en los valles desiertos, en las cavernas de las piedras, en todos los zarzales y en todos los abrevaderos.
20 En aquel día, con navaja alquilada, con los que habitan allende el río, con el rey de Asiria, el Señor rapará la cabeza y el pelo de los pies, y aun la barba.
21 En aquel día un hombre criará una vaca y dos ovejas,
22 y por la abundancia de leche que darán, comerá cuajada. Todos los que queden en la tierra comerán requesón y miel.
23 En aquel día, el lugar donde había mil vides que valían mil monedas de plata (11 kgs), será para espinos y zarzas.
24 Con flechas y arco irán allá, porque toda la tierra será espinos y zarzas.
25 Y en los montes que se cavaban con azada, no se podrá entrar por temor de los espinos y los cardos. Serán sólo para pasto de bueyes y ovejas.
1 El Eterno me dijo: "Toma una tabla grande, y escribe en ella con caracteres legibles, acerca de Maer Salal Hasbaz (el despojo se apresura)".
2 Junté conmigo por testigos fieles al sacerdote Urías y a Zacarías hijo de Jeberequías.
3 Entonces me llegué a la profetisa, que concibió y dio a luz un hijo. Y el Eterno me dijo: "Ponle por nombre Maer Salal Hasbaz.
4 "Porque antes que el niño sepa decir: 'Padre mío' y 'madre mía', la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria serán llevados a la presencia del rey de Asiria".
5 Otra vez el Eterno me dijo:
6 "Por cuanto este pueblo desechó las aguas de Siloé, que corren mansamente, y se regocijó con Rezín y con el hijo de Remalías;
7 "el Señor hace subir contra ellos las impetuosas y muchas aguas del Río, a saber, al rey de Asiria con todo su poder; quien desbordará todos sus ríos, e invadirá todas sus riberas.
8 "Y al pasar por Judá, inundará, llegará hasta la garganta, extenderá sus alas, y llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel".
9 Sabed, pueblos, que seréis destrozados. Oíd todos los que sois de lejanas tierras: Preparaos, y seréis destrozados. Disponeos para la batalla, y seréis destrozados.
10 Tomad consejo, y será deshecho; proferid palabra, y no será firme, porque Dios está con nosotros.
11 Porque el Eterno me dijo de esta manera con mano fuerte, y me enseñó que no siguiera el camino de este pueblo. Me dijo:
12 "No llaméis conspiración a todo lo que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo.
13 "Al Eterno Todopoderoso tendréis por santo. Sea él vuestro temor, él sea vuestro miedo.
14 "Entonces él será un Santuario. Pero a las dos casas de Israel será piedra de tropiezo y caída, y red al habitante de Jerusalén.
15 "Muchos de ellos tropezarán y caerán, y serán quebrantados; se enredarán y serán apresados".
16 Ata el Testimonio, sella la Ley entre mis discípulos.
17 Esperaré al Eterno, que escondió su rostro de la casa de Jacob. A él aguardaré.
18 Aquí estoy con los hijos que el Señor me dio. Somos señales y prodigios en Israel, de parte del Eterno Todopoderoso que mora en el monte Sión.
19 Cuando os digan que consultéis a los médium y espiritistas, que susurran y cuchichean, responded: "¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Por qué consultar a los muertos por los vivos?"
20 ¡A la Ley y al Testimonio! Si no hablan conforme a esto, es porque no les ha amanecido.
21 Andarán por la tierra fatigados y hambrientos. Cuando tengan hambre, se enojarán, levantarán el rostro en alto, y maldecirán a su rey y a su Dios.
22 Mirarán a la tierra, y verán tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en densas tinieblas.
1 No habrá más oscuridad para los que estuvieron en aflicción. En el pasado Dios humilló la tierra de Zabulón y de Neftalí. Pero en el futuro honrará a Galilea de los gentiles, por la vía del mar, junto al Jordán.
2 El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz; que brilló para los que moraban en sombra de muerte.
3 Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán ante ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos.
4 Como en el día de la derrota de Madián, tú quebraste su pesado yugo, la vara de su hombro, y el cetro de su opresor.
5 Porque todo calzado de guerrero usado en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán para quema y pasto de las llamas. Nombres admirables del Mesías
6 Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el gobierno estará sobre su hombro. Será llamado Maravilloso, Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite. Reinará sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Eterno Todopoderoso hará esto.
8 El Señor envió una palabra a Jacob, y cayó en Israel.
9 La sabrá todo el pueblo, Efraín y los habitantes de Samaria, que con soberbia y altivez de corazón dicen:
10 "Los ladrillos cayeron, pero edificaremos de cantería; cortaron los sicómoros, pero en su lugar pondremos cedros.
11 Sin embargo, el Eterno levantará a los enemigos de Rezín contra él, y juntará a sus adversarios.
12 Del oriente los sirios, y los filisteos del poniente; y a boca llena devorarán a Israel. Con todo, no ha cesado su enojo, antes su mano sigue aún extendida.
13 Pero el pueblo no se convirtió al que lo castigaba, ni buscó al Eterno Todopoderoso.
14 EI Señor cortará de Israel cabeza y cola, palmera y junco en un mismo día.
15 El anciano prominente es la cabeza, el profeta que enseña mentira es la cola.
16 Porque los dirigentes de este pueblo son engañadores, y por eso sus dirigidos se pierden.
17 Por tanto, el Señor no se complacerá en sus jóvenes, ni de sus huérfanos y viudas tendrá lástima; porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla insensateces. Con todo, no ha cesado su enojo, antes su mano sigue aún extendida.
18 Porque la maldad se encendió como fuego; zarzas y espinas devorará. Se encenderá en lo espeso del bosque, y subirán en densas espirales de humo.
19 Por la ira del Eterno Todopoderoso será quemada la tierra, y el pueblo será como pasto del fuego; el hombre no tendrá piedad de su hermano.
20 Cada uno arrebatará a la mano derecha, y tendrá hambre; comerá a la izquierda, y no se saciará. Cada cual comerá la carne de su propio brazo.
21 Manasés a Efraín, y Efraín a Manasés, y ambos contra Judá. Con todo, no ha cesado su enojo, antes su mano sigue aún extendida.
1 ¡Ay de los que dictan leyes injustas, e imponen tiranía,
2 para privar de justicia a los pobres, y quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos!
3 ¿Qué haréis el día del castigo? ¿En quién os ampararéis para que os ayude, cuando venga de lejos el asolamiento? ¿Dónde dejaréis vuestra gloria?
4 Sin mí se inclinarán entre los presos, y entre los muertos caerán. Con todo, no ha cesado su enojo, antes su mano sigue aún extendida.
5 ¡Ay de Asiria, vara de mi enojo! En su mano he puesto mi ira.
6 La mandaré contra una nación impía, y contra el pueblo objeto de mi ira, para que tome despojos, arrebate presa, y lo pisotee como lodo de las calles.
7 Aunque ella no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera; sino que su pensamiento será destruir y cortar a muchas naciones.
8 Porque ella dice: "Mis príncipes, ¿no son todos reyes?
9 "¿No es Calno como Carquemis, Hamat como Arfad, y Samaria como Damasco?
10 "Como mi mano apresó a los reinos idólatras, con más imágenes que Jerusalén y Samaria,
11 "como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿no haré también así a Jerusalén y a sus ídolos?"
12 Pero cuando el Señor haya terminado toda su obra en el monte Sión, y en Jerusalén, dirá: "Castigaré la soberbia del rey de Asiria, y la altivez de sus ojos.
13 "Porque dijo: 'Con el poder de mi mano lo hice, y con mi sabiduría. Porque he sido prudente, borré las fronteras de los pueblos, sus tesoros, y derribé como valiente a los que estaban sentados.
14 " 'Y mi mano tomó las riquezas de los pueblos como quien toma un nido, y como se toman los huevos abandonados, así me apoderé yo de toda la tierra. Y no hubo quien moviese ala, ni abriese su boca o graznase' ".
15 ¿Se jacta el hacha ante el que corta con ella? ¿Se ensoberbece la sierra contra el que la mueve? ¡Como si el bastón levantara al que lo levanta; como si la vara alzara a quien no es de madera!
16 Por eso el Señor, el Eterno Todopoderoso, enviará debilidad a sus robustos, y debajo de su opulencia encenderá una hoguera con ardor de fuego.
17 Y la luz de Israel será por fuego, su Santo será llama que abrase y consuma en un día sus zarzas y sus espinos.
18 El esplendor de sus bosques y de sus fértiles campos será consumido del todo, como un enfermo que languidece.
19 Y los árboles que queden en su bosque serán tan pocos que un niño los podrá cortar.
20 En aquel tiempo, los que hayan quedado de Israel y de la casa de Jacob, nunca más se apoyarán en el que los hirió; sino que se apoyarán de verdad en el Eterno, el Santo de Israel.
21 El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte.
22 Porque aunque tu pueblo, oh Israel, sea como la arena del mar, sólo el remanente volverá. La destrucción rebosará justicia.
23 Pues el Señor, el Eterno Todopoderoso, ejecutará el exterminio decretado sobre todo el país.
24 Por tanto, el Señor, el Eterno Todopoderoso, dice: "Pueblo mío, que habita en Sión, no temas a los asirios. Con vara te herirán, y contra ti alzarán su palo, a la manera de Egipto.
25 "Pero de aquí a muy poco tiempo, se acabará mi furor, y mi enojo los destruirá a ellos".
26 Y el Eterno Todopoderoso levantará un azote contra ellos, como en la matanza de Madián en la peña de Oreb; y alzará su vara sobre el mar, como lo hizo en Egipto.
27 En aquel tiempo, su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.
28 Asiria vino hasta Ajad, pasó hasta Migrón; en Micmás almacenó sus provisiones.
29 Pasaron el vado, se alojaron en Geba. Ramá tembló, Gabaa de Saúl huyó.
30 ¡Grita en alta voz, hija de Galim! ¡Escucha Lais! ¡Pobre Anatot!
31 Madmena se alborotó, los habitantes de Gebim huyeron a refugiarse.
32 Aún vendrá día cuando reposará en Nob, alzará su mano al monte de la hija de Sión, el collado de Jerusalén.
33 El Señor, el Eterno Todopoderoso, desgajará el ramaje con violencia, y los árboles de gran altura serán cortados, y los altos derribados.
34 Cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano caerá con estruendo.
1 Del tronco de Isaí saldrá una vara, y un vástago retoñará de sus raíces.
2 Y reposará sobre él el Espíritu del Eterno. Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de poder, Espíritu de conocimiento y de reverencia del Eterno.
3 Se deleitará en reverenciar al Eterno. No juzgará según la apariencia, ni decidirá por lo que oigan sus oídos;
4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y decidirá con equidad en favor de los mansos de la tierra. Herirá la tierra con la vara de su boca, y con el aliento de sus labios matará al impío.
5 La justicia será cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.
6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará. El becerro, el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.
7 La vaca y la osa pacerán en compañía, sus crías se echarán juntas; y el león comerá paja como el buey.
8 El niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre el escondrijo de la víbora.
9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte, porque la tierra estará llena del conocimiento del Eterno, como el agua llena el mar.
10 En ese tiempo la Raíz de Isaí será la bandera de los pueblos. Las naciones se juntarán a ella, y el lugar de su reposo será glorioso.
11 En ese tiempo el Eterno volverá a extender su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún esté en Asiria, en Egipto, Partía, Etiopía, Persia, Caldea, Amat, y en las islas del mar.
12 Levantará bandera a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y a los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.
13 Se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín;
14 sino que se lanzarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, y saquearán también a los de oriente. Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán.
15 El Eterno secará la lengua del mar de Egipto. Con un viento abrasador agitará su mano sobre el río Éufrates, herirá sus siete corrientes, y lo podrán cruzar con sandalias.
16 Y habrá un camino para el remanente de su pueblo, que quedó en Asiria, así como lo hubo para Israel el día que subió de Egipto.
1 En aquel día dirás: "Te alabo, oh Eterno, porque aunque te enojaste contra mí, tu enojo se apartó, y me has consolado.
2 "Dios es mi salvación, confiaré y no temeré. Mi fortaleza y mi canción es el Eterno, el Señor que ha sido mi salvación".
3 Con gozo sacaréis aguas de las fuentes de la salvación.
4 Y diréis en aquel día: "Cantad al Eterno, aclamad su Nombre, divulgad en los pueblos sus obras, recordad que su Nombre es sublime.
5 "Cantad al Eterno, porque ha hecho cosas magníficas. Sea sabido esto por toda la tierra.
6 "Regocijaos y cantad, habitantes de Sión, porque grande es en medio de ti el Santo de Israel".
1 Profecía que vio Isaías, hijo de Amós sobre Babilonia.
2 Levantad bandera sobre un alto monte, gritadles, alzad la mano, para que entren por las puertas de los nobles.
3 Yo mandé a mis santificados, llamé a mis valientes para que ejecuten mi ira, a los que se alegran con mi gloria.
4 Estruendo de multitud en los montes, de mucho pueblo; estruendo de reinos, de naciones reunidas. El Eterno Todopoderoso pasa revista a las tropas para la batalla.
5 Vienen de lejana tierra, de lo más lejano de los cielos, el Eterno y las armas de su ira, para destruir toda la tierra.
6 Aullad, porque cerca está el día del Eterno, vendrá como destrucción del Todopoderoso.
7 Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre.
8 Se llenarán de terror. Angustias y dolores se apoderan de ellos, dolores como mujer de parto. Cada cual se asombrará al mirar a su compañero; sus rostros, rostros encendidos.
9 El día del Eterno viene, terrible, de ira y ardiente furor, para asolar la tierra, y raer a sus pecadores.
10 Por eso las estrellas del cielo y sus luceros no darán su luz. El sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor.
11 Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad. Terminaré con la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.
12 Haré que los hombres sean más escasos que el oro fino, más que el oro de Ofir.
13 Porque estremeceré el cielo, y la tierra se moverá de su lugar, por la indignación del Eterno Todopoderoso, en el día ardiente de su ira.
14 Como gacela perseguida y como oveja sin pastor, cada cual se volverá hacia su pueblo, y cada uno huirá a su tierra.
15 El que sea hallado, será alanceado; y el que sea apresado, caerá a espada.
16 Sus niños serán estrellados ante ellos, sus casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres.
17 Yo despierto contra ellos a los medos, que no buscarán plata, ni codiciarán oro.
18 Con arcos derribarán a los jóvenes, no tendrán misericordia de los recién nacidos, ni se compadecerán de los niños.
19 Babilonia, perla de los reinos, ornamento de la grandeza de los caldeos, será como cuando Dios destruyó a Sodoma y Gomorra.
20 Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación. Ni hincará allí tienda el árabe, ni pastores llevarán allí sus rebaños.
21 Sino que dormirán allí las fieras del desierto, y sus casas se llenarán de hurones. Allí habitarán avestruces y saltarán cabras salvajes.
22 En sus palacios aullarán las hienas, y los chacales en sus casas de deleite. Cerca está su tiempo, y sus días no se prolongarán.
1 El Eterno se apiadará de Jacob, y todavía elegirá a Israel, y los hará reposar en su tierra. Y a ellos se unirán extranjeros, y se allegarán a la familia de Jacob.
2 Naciones los tomarán y los traerán a su lugar. Y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra del Eterno. Cautivarán a los que los habían cautivado, y dominarán a los que los habían oprimido.
3 El día que el Eterno te dé reposo de tu trabajo, de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir,
4 pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia: "¡Cómo llegó a su fin el opresor! ¡Cómo terminó su furia!
5 "El Eterno quebrantó el bastón de los impíos, el cetro de los déspotas;
6 "al que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente, al que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad.
7 "Toda la tierra está descansada y en paz, cantando alabanzas".
8 "Hasta los cipreses y los cedros del Líbano, se regocijan sobre ti y dicen:'Desde que tú pereciste, nadie ha vuelto a cortarnos'.
9 "La tumba abajo está toda agitada para recibirte a tu llegada. Por ti despierta a los muertos, levanta de sus sillas a los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones.
10 "Todos darán voces, y te dirán: '¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?'
11 "Toda tu soberbia, y el sonido de tus arpas descendió al sepulcro, gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.
12 "¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo del alba! Fuiste echado por tierra, tú que abatías a las naciones.
13 "Tú que decías en tu corazón: 'Subiré al cielo, en lo alto, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, en el Monte de la Reunión, al lado norte me sentaré.
14 " 'Sobre las altas nubes subiré, y seré semejante al Altísimo' ".
15 Pero fuiste derribado hasta el sepulcro, al más profundo abismo.
16 "Los que te vean, te contemplarán, diciendo: '¿Es éste el que hacía temblar la tierra, y trastornaba los reinos,
17 " 'que convirtió el mundo en un desierto, que asoló sus ciudades, y a sus presos nunca les abrió la cárcel?'
18 "Todos los reyes de las naciones, yacen con honra cada uno en su tumba.
19 "Pero tú eres echado lejos de tu sepulcro como tronco abominable, como vestido de muertos a espada, que descienden al fondo del sepulcro, como cadáver pisoteado.
20 "No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. Nunca más será nombrada la descendencia de los malignos.
21 "Preparad para sus hijos el matadero por la maldad de sus padres. No se levanten, ni posean la tierra, ni llenen el mundo de ciudades".
22 Dice el Eterno Todopoderoso: "Yo me levantaré contra ellos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto —dice el Eterno—.
23 "La convertiré en posesión de erizos y en pantanos, la barreré con escoba de destrucción" —dice el Eterno Todopoderoso.
24 El Eterno Todopoderoso juró, diciendo: "Ciertamente se hará como he pensado, y será confirmado como determiné.
25 "Quebrantaré al asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; su yugo será apartado de ellos, y su carga será quitada de sus hombros".
26 Este es el designio acordado para todo el mundo; ésta es la mano extendida sobre todas las naciones.
27 Porque el Eterno Todopoderoso lo ha determinado, ¿y quién le impedirá? Su mano se halla extendida, ¿quién la hará volver?
28 En el año en que murió el rey Acaz fue dada esta profecía:
29 No te alegres tú, Filistea toda, por haberse quebrado la vara del que te hería. Porque de la raíz de la culebra saldrá áspid, y su fruto, serpiente voladora.
30 Los primogénitos de los pobres serán apacentados, y los menesterosos se acostarán seguros. Pero haré morir de hambre tu raíz, y mataré tu remanente.
31 Aúlla, oh puerta. Clama, oh ciudad. Disuelta estás toda tú, Filistea, porque humo vendrá del norte, y ninguno desertará de sus tropas.
32 ¿Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones? Que el Eterno fundó a Sión, y en ella se refugiarán los afligidos de su pueblo.
1 Profecía contra Moab. En una noche fue destruida Ar Moab, y relegada al silencio. En una noche fue destruida Kir Moab, y reducida a la ruina.
2 Subió a Bayit y a Dibón, a lugares altos a llorar. Sobre Nebo y sobre Medeba aullará Moab, toda cabeza de ella será rapada, y toda barba rasurada.
3 Se vestirán de sacos en us calles, en sus terrados y en sus plazas aullarán todos, deshaciéndose en llanto.
4 Hesbón y Eleale gritarán. Hasta Jahás se oirá su voz. Aullarán los guerreros de Moab, su corazón desmayará.
5 Mi corazón grita por Moab. Sus fugitivos huirán hasta Zoar, como novilla de tres años. Por la cuesta de Luhit subirán llorando, y lamentarán su destrucción por el camino de Horonaim.
6 Las aguas de Nimrim serán consumidas, se secará la hierba, y se marchitarán los retoños; todo verdor perecerá.
7 Las riquezas que han acumulado y guardado, las llevarán al torrente de los sauces.
8 El llanto rodeó los límites de Moab. Hasta Eglaim llegó su alarido, y hasta Beer Elim su clamor.
9 Las aguas de Dimón se llenarán de sangre, porque yo traeré sobre Dimón mayores males; leones contra los que escapen de Moab, y contra los remanentes de la tierra.
1 Enviad corderos al señor de la tierra, desde Sela, a través del desierto, al monte de la hija de Sión.
2 Cual ave espantada que huye de su nido, así serán las hijas de Moab en los vados de Arnón.
3 Reúne consejo, haz juicio, pon tu sombra como noche en medio del día; esconde los desterrados, no entregues a los que andan errantes.
4 Moren contigo los moabitas fugitivos, sé para ellos escondedero de la presencia del destructor. Cuando termine la opresión y cese la destrucción, cuando el invasor se vaya del país,
5 entonces un trono será establecido en amor, y sobre él se sentará con fidelidad, uno de la casa de David, uno que juzgue con justicia, y apresure la causa de la justicia.
6 Hemos oído la soberbia de Moab; muy grandes son su soberbia, su arrogancia y su petulancia; pero no serán firmes sus mentiras.
7 Por tanto aullará Moab, todo él aullará. Gemiréis profundamente por los pasteles de uva de Kir Hareset.
8 Porque fueron talados los campos de Hesbón y las vides de Sibma. Los jefes de las naciones hollaron sus generosos sarmientos, que se habían extendido hasta Jazer y el desierto. Extendieron sus plantas, pasaron el mar.
9 Por eso lamentaré con llanto de Jazer por la viña de Sibma. Te regaré con mis lágrimas, oh Hesbón y Eleale—, porque sobre tus cosechas y tu siega caerá el grito de guerra.
10 Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil; en las viñas no cantarán, ni se regocijarán; no pisará vino en los lagares el pisador. He puesto fin a la canción.
11 Por tanto, mis entrañas vibran como arpa por Moab y mi corazón por Kir Hareset.
12 Cuando Moab parezca que está cansado sobre los altos, cuando venga a su santuario a orar, no le valdrá.
13 Esta es la Palabra que pronunció el Eterno sobre Moab desde aquel tiempo.
14 Pero ahora dijo el Eterno: "Dentro de tres años, años de jornalero, será abatida la gloria de Moab, con toda su gran multitud. Y los sobrevivientes serán pocos, pequeños y débiles".
1 Profecía acerca de Damasco. "Damasco dejará de ser ciudad, y será un montón de ruinas.
2 "Las ciudades de Aroer están desamparadas, serán para el ganado; dormirán allí, y no habrá quien los espante.
3 "Cesará el socorro de Efraín, el reino de Damasco. Y lo que quede de Siria, será como la gloria de Israel", dice el Eterno Todopoderoso.
4 "En aquel tiempo la gloria de Jacob se debilitará, y enflaquecerá la grosura de su carne.
5 "Será como cuando el segador junta la mies, y con su brazo siega las espigas; será también como el que rebusca espigas en el valle de Refaim.
6 "Quedarán en él rebuscos, como cuando sacuden el olivo, dos o tres aceitunas en la punta de la rama, cuatro o cinco en sus ramas fructíferas" —dice el Eterno, el Dios de Israel.
7 En aquel día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel.
8 No mirará los altares que hicieron sus manos, ni lo que hicieron sus dedos, ni los postes idolátricos, ni las imágenes del sol.
9 En aquel día sus ciudades fortificadas serán como los frutos que quedan en los renuevos y en las ramas, dejadas a causa de los hijos de Israel. Y habrá desolación.
10 Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no te acordaste de la Roca de tu fortaleza; por eso, aunque siembres plantas hermosas, y vides importadas,
11 aunque las hagas brotar en el día en que las plantes, y las hagas florecer en la mañana en que las siembres; aún así, la cosecha se perderá en el día del dolor incurable.
12 ¡Ay! Multitud de muchos pueblos como estruendo del mar. Retumbar de naciones como rugido de muchas aguas.
13 Los pueblos harán estrépito como el bramido de muchas aguas. Pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes ante el viento, como el polvo ante el torbellino.
14 Al atardecer habrá repentina turbación, y antes de la mañana ya no existirán. Esta es la parte de los que nos aplastan, la suerte de los que nos saquean.
1 ¡Ay tierra del susurro de alas, que está allende los ríos de Etiopía,
2 que envía mensajeros por el mar, en navíos de junco sobre las aguas! Id, veloces mensajeros, a la gente alta, de piel suave, a un pueblo temible desde su principio, nación fuerte y dominante, cuya tierra está surcada de ríos.
3 Vosotros todos, moradores del mundo, habitantes de la tierra, cuando se levante bandera en los montes, mirad; cuando se toque trompeta, escuchad.
4 Porque el Eterno me dijo así: "Quedaré quieto y miraré desde mi morada, como sol claro después de la lluvia, como nube de rocío en el calor de la tierra.
5 "Porque antes de la siega, cuando pase la floración, y la flor se convierta en uva madura, entonces cortará las ramas con podadera, cortará y quitará las ramas inútiles.
6 "Y serán dejados todos a las aves de los montes y a las bestias de la tierra. Allí pasarán el verano las aves, e invernarán todas las bestias de la tierra".
7 En aquel tiempo será traída ofrenda al Eterno Todopoderoso, por el pueblo de gente alta y piel suave, el pueblo temible desde su principio, la nación fuerte y dominante, cuya tierra está surcada por ríos, al lugar del Nombre del Eterno Todopoderoso, al monte Sión.
1 Profecía acerca de Egipto. El Eterno cabalga sobre una ligera nube, y entra en Egipto. Los ídolos de Egipto temblarán ante él, y desfallecerá el corazón de los egipcios.
2 "Levantaré a egipcios contra egipcios, y cada uno peleará contra su hermano, cada uno contra su prójimo; ciudad contra ciudad, y reino contra reino.
3 "Los egipcios se desalentarán, y yo destruiré su consejo. Consultarán a sus ídolos, a los espíritus de sus muertos, a los adivinos y a los espiritistas.
4 "Y entregaré a Egipto en manos de un amo duro, y un rey violento se enseñoreará de ellos" —dice el Señor, el Eterno Todopoderoso.
5 Las aguas del mar faltarán, y el río se agotará y se secará.
6 Se alejarán los ríos, se agotarán y secarán las corrientes de los fosos; la caña y el junco serán cortados.
7 Las praderas junto al río, junto a la ribera del río, y toda sementera del río, se secarán, se perderán y desaparecerán.
8 Los pescadores también se entristecerán, harán duelo todos los que echan anzuelo en el río, y desfallecerán los que extienden red sobre las aguas.
9 Los que trabajan el lino fino y los que tejen redes serán confundidos;
10 porque todos sus tejedores estarán abatidos, y se entristecerán todos sus jornaleros.
11 Ciertamente son necios los príncipes de Zoán. Los sabios consejeros de Faraón dan consejos insensatos. ¿Cómo diréis a Faraón: "Somos hijos de los sabios, discípulos de los reyes antiguos?"
12 ¿Dónde están ahora tus sabios? Que te digan ahora, y te hagan saber, qué ha determinado el Eterno Todopoderoso sobre Egipto.
13 Se han entontecido los príncipes de Zoán, se han engañado los príncipes de Menfis. Engañaron a Egipto los que son la piedra angular de sus tribus.
14 El Eterno infundió espíritu de vértigo en medio de ellos, e hicieron errar a Egipto en todas sus empresas, como desatina el borracho en su vómito.
15 Y no le saldrá bien a Egipto ninguna cosa que haga la cabeza o la cola, la rama o el junco.
16 En aquel día los egipcios serán como mujeres. Se asombrarán y temerán, en la presencia de la mano alta del Eterno Todopoderoso, que él ha de levantar contra ellos.
17 Y la tierra de Judá será de espanto a Egipto. Todo hombre que de ella se acuerde, temerá por causa del consejo que el Eterno Todopoderoso acordó contra él.
18 En aquel tiempo habrá cinco ciudades en Egipto que hablen la lengua de Canaán, y juren por el Eterno Todopoderoso. Una se llamará ciudad del Sol.
19 En aquel tiempo habrá un altar para el Eterno en Egipto, y un monumento al Eterno junto a su frontera.
20 Y será por señal, por testimonio al Eterno Todopoderoso en Egipto. Porque al Señor clamarán a causa de sus opresores, y él les enviará un salvador y un poderoso que los libre.
21 El Señor se dará a conocer a Egipto. Y los egipcios conocerán al Eterno en aquel día. Y le ofrecerán sacrificio, ofrenda y votos, y los cumplirán.
22 El Eterno herirá a Egipto, herirá y sanará. Se convertirán al Señor, y él les será clemente y los sanará.
23 En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto a Asiria. Asirios entrarán en Egipto, y egipcios en Asiria. Y los egipcios servirán con los asirios al Señor.
24 En aquel tiempo Israel será uno de los tres, con Egipto y con Asiria; y serán una bendición en la tierra.
25 Porque el Eterno Todopoderoso los bendecirá, diciendo: "Bendito Egipto mi pueblo, el asirio obra de mis manos, e Israel mi heredad".
1 En el año en que vino Tartán a Asdod, cuando lo envió Sargón rey de Asiria, y peleó contra Asdod, y la tomó;
2 en ese tiempo el Eterno dijo a Isaías hijo de Amós: "Quita el silicio de tus lomos y las sandalias de tus pies". E Isaías lo hizo así, y anduvo sin ropa y descalzo.
3 Y dijo el Eterno: "Mi siervo Isaías anduvo tres años sin ropa y descalzo, señal y pronóstico para Egipto y Etiopía.
4 "Así el rey de Asiria llevará a los cautivos de Egipto y a los deportados de Etiopía, jóvenes y ancianos, desnudos y descalzos, y descubiertas las nalgas para vergüenza de Egipto.
5 "Y se turbarán y avergonzarán de Etiopía su esperanza, y de Egipto su gloria.
6 "En aquel día el habitante de esa región dirá: 'Mirad cuál fue nuestra esperanza, adonde acudimos por auxilio para librarnos del rey de Asiria. ¿Y cómo escaparemos?'"
1 Profecía acerca del desierto marítimo. Como el torbellino que arrasa la tierra del desierto, así un invasor viene del sur, de la tierra del terror.
2 Una visión dura me ha sido mostrada. El traidor traiciona y el saqueador saquea. Sube, persa. Sitia, medo. Todo su gemido hice cesar.
3 Por eso, mis lomos se han llenado de dolor. Angustia se apoderó de mí, como angustia de mujer de parto. Al oír, me agobié; y al ver, me espanté.
4 Se pasmó mi corazón, el horror me ha intimidado. La noche que ansiaba se me volvió en espanto.
5 Pon la mesa, extiende el mantel, come y bebe. ¡Levantaos, príncipes, engrasad el escudo!
6 Porque el Señor me dijo así: "Ve, pon un centinela que haga saber lo que vea".
7 Cuando él vea carros tirados por caballos, jinetes en asnos, y jinetes en camellos, preste atención, mucha atención.
8 Y gritó como un león: "Señor, en la torre del vigía estoy siempre, día tras día, y paso las noches enteras en mi guardia.
9 "Mira, ahí viene un hombre en carro tirado por un par de caballos". Después respondió: "Cayó. cayó Babilonia. Y todos los ídolos de sus dioses quedaron quebrados en tierra".
10 Pueblo mío, trillado y aventado, os he dicho lo que oí del Eterno Todopoderoso, el Dios de Israel. ¿Qué hora es de la noche?
11 Profecía sobre Edom. Me dan voces desde Seir: "Guarda, ¿qué hora es de la noche? Guarda, ¿qué hora es de la noche?"
12 El guarda respondió: "La mañana viene, y después la noche. Si queréis preguntar, preguntad. Y volved a venir".
13 Profecía acerca de Arabia. En el bosque pasaréis la noche en Arabia, oh caminantes de Dedán.
14 Salid a encontrar al sediento, llevadle agua. Habitantes de Tema, socorred con alimento al fugitivo.
15 Porque de la espada huye, de la espada desnuda; del arco entesado, del peso de la batalla.
16 Porque así me dijo el Eterno: "De aquí a un año, año de jornalero, toda la gloria de Cedar será desecha.
17 "Y los sobrevivientes de los arqueros, hijos de Cedar, serán reducidos". El Eterno, el Dios de Israel, lo ha dicho.
1 Profecía acerca del valle de la visión. ¿Qué tienes ahora, que todos los tuyos han subido a los terrados?
2 Tú, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre. Tus muertos no son muertos a espada, ni muertos en guerra.
3 Todos tus príncipes huyeron juntos, fueron capturados por los arqueros. Todos los que se hallaron en ti fueron atados juntos, aunque habían huido lejos.
4 Por eso dije: "Dejadme llorar amargamente. No os afanéis por consolarme por la destrucción de la hija de mi pueblo".
5 Porque es día de alboroto, de angustia y confusión, de parte del Señor, el Eterno Todopoderoso, en el valle de la visión, para derribar la muralla y clamar al monte.
6 Elam tomó aljaba con carros y jinetes, y Kir sacó el escudo.
7 Tus hermosos valles se llenaron de carros, y los de a caballo acamparon a la puerta.
8 Entonces cayó la defensa de Judá, y miraste en aquel día hacia el arsenal del bosque.
9 Visteis las brechas de la ciudad de David, que se multiplicaron; y juntasteis el agua del estanque de abajo.
10 Contasteis las casas de Jerusalén, y derribasteis casas para fortalecer la muralla.
11 Hicisteis foso entre los dos muros con las aguas del estanque viejo; y no mirasteis al que lo hizo, ni respetasteis al que lo ideó antiguamente.
12 Por eso, el Señor, el Eterno Todopoderoso, llamó en ese día a llanto y endechas, a raparte el cabello y vestir saco.
13 En cambio lo que hubo fue gozo y alegría, matanza de vacas y ovejas, comer carne y beber vino. Dijisteis: "Comamos y bebamos, que mañana moriremos".
14 Entonces el Eterno Todopoderoso me reveló al oído: "Este pecado no os será perdonado hasta que muráis", dice el Señor, el Señor Todopoderoso.
15 El Eterno Todopoderoso dice: "Ve a ese tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile:
16 "¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña?
17 "El Eterno está por asirte con fuerza y lanzarte muy lejos, oh hombre robusto.
18 "Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por un país extenso. Allá morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu Señor.
19 "Te arrojaré de tu lugar, y te bajaré de tu puesto.
20 "En aquel día, llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de Hilcías.
21 "Lo vestiré de tus vestiduras, lo fortaleceré con tu cinturón, entregaré tu autoridad en sus manos, y será padre al habitante de Jerusalén y a la casa de Judá.
22 "Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro. Abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.
23 "Lo hincaré como clavo en lugar firme, y será asiento de honra a la casa de su padre.
24 "Colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los nietos, todos los vasos menores, desde las tazas de beber, y toda clase de jarros.
25 "En aquel día, dice el Eterno Todopoderoso, el clavo hincado en lugar firme será quitado, será quebrado y caerá. Y la carga que sobre él se puso, se echará a perder". El Eterno habló.
1 Profecía acerca de Tiro. Aullad, naves de Tarsis, porque Tiro es destruida hasta no quedar casa, ni adonde entrar. Desde la tierra de Chipre les ha sido revelado.
2 Callad, habitantes de Tiro; mercaderes de Sidón, a quien los marinos abastecían.
3 Su provisión era de las sementeras que crecen con las muchas aguas del Nilo, de la mies del río. Fue también el emporio de las naciones.
4 Avergüénzate, Sidón, porque el mar, la fortaleza del mar habló, diciendo: "Nunca estuve de parto, ni engendré, ni crié jóvenes, ni eduqué doncellas".
5 Cuando llegue la noticia a Egipto, tendrán dolor por lo que le pasó a Tiro.
6 Pasaos a Tarsis, aullad, habitantes de la isla,
7 ¿No era ésta vuestra ciudad alegre, antigua, de muchos días, cuyos pies la llevaron a peregrinar lejos?
8 ¿Quién decretó esto contra Tiro, la que repartía coronas, cuyos negociantes eran los nobles de la tierra?
9 El Eterno Todopoderoso lo decretó, para humillar la soberbia de toda gloria, y abatir a todos los ilustres de la tierra.
10 Inunda tu tierra como el Nilo, hija de Tarsis; porque no tendrás más puerto.
11 Extendió su mano sobre el mar, hizo temblar los reinos. El Eterno mandó acerca de Canaán, que sus fortalezas sean destruidas.
12 Y dijo: "No te alegrarás más, oh tú, oprimida virgen, hija de Sidón. Levántate y vete a Chipre, y aun allí no tendrás reposo".
13 Mira la tierra de los caldeos. Este pueblo no existía. Asiria lo fundó para las bestias del desierto. Levantaron sus torres de asalto, demolieron sus palacios, y la convirtieron en ruinas.
14 Aullad, naves de Tarsis, porque vuestra fortaleza está destruida.
15 En aquel día, Tiro será olvidada por setenta años, como los días de un rey. Después de los setenta años le sucederá a Tiro como en la canción de la ramera:
16 Toma un arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada. Haz buena melodía, reitera la canción, para que seas recordada.
17 Al fin de los setenta años, el Eterno visitará a Tiro, y volverá a comerciar. Y otra vez fornicará con todos los reinos de la tierra.
18 Pero sus negocios y su ganancia serán consagrados al Eterno. No se guardarán ni se atesorarán, porque sus ganancias serán para los que estén ante el Eterno, para que coman hasta saciarse, y vistan honradamente.
1 Mirad, el Eterno vacía la tierra y la deja desolada. Trastorna su superficie, y esparce sus habitantes.
2 Y sucederá lo mismo al sacerdote y al pueblo, al siervo y a su señor, a la criada y a su señora, al que compra y al que vende, al que presta y al que toma prestado, al que da a logro y al que lo recibe.
3 La tierra será del todo vaciada, y enteramente saqueada. El Eterno ha pronunciado esta palabra.
4 Se enlutó la tierra y se marchitó, enfermó, cayó el mundo; se marchitaron los nobles de los pueblos de la tierra.
5 La tierra se contaminó bajo sus habitantes, porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto eterno.
6 Por eso, la maldición consumió la tierra, y sus habitantes fueron desolados. Por eso fueron consumidos los habitantes de la tierra y disminuyeron los hombres.
7 Se perdió el vino nuevo, se marchitó la vid, gimieron todos los que eran alegres de corazón.
8 Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de los que se divierten, cesó la alegría del arpa.
9 Ya no beberán vino con cantar, la bebida fuerte será amarga para los que la beban.
10 La ciudad arruinada yace desolada; toda casa se ha cerrado, para que nadie entre.
11 Claman en las calles por falta de vino, todo gozo se oscureció, se desterró la alegría de la tierra.
12 La ciudad quedó desolada, y la puerta despedazada.
13 Así será en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como olivo sacudido, como rebuscos acabada la vendimia.
14 Estos alzarán su voz, cantarán gozosos, aclamarán la majestad del Eterno, desde el mar darán voces.
15 Por eso alabad al Señor al amanecer, en las tierras marinas exaltad el Nombre del Eterno, el Dios de Israel.
16 Desde el extremo de la tierra oímos cantar: "Gloria al Justo". Pero yo dije: "¡Estoy perdido! ¡Estoy perdido! ¡Ay de mí! Prevaricadores han prevaricado, con prevaricación de desleales".
17 Terror, sima y lazo sobre ti, oh habitante de la tierra.
18 El que huya del pánico, caerá en el foso; y el que salga del foso será preso en el lazo; porque las ventanas del cielo se abrirán, y temblarán los cimientos de la tierra.
19 La tierra temblará violentamente, será terriblemente sacudida, la tierra será despedazada.
20 Vacilará la tierra como un borracho, será removida como una choza, se agravará sobre ella su pecado. Caerá, y nunca más se levantará.
21 En aquel día, el Eterno castigará en el cielo, al ejército del cielo; y en la tierra, a los reyes de la tierra.
22 Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra. Y en prisión quedarán encerrados, y serán castigados después de muchos días.
23 La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando el Eterno Todopoderoso reine en el monte Sión y en Jerusalén, y ante sus ancianos manifieste su gloria.
1 ¡Oh Señor, tú eres mi Dios! Te exaltaré, alabaré tu nombre; porque has hecho maravillas, cumples tus planes eternos con perfecta fidelidad.
2 Convertiste la ciudad en escombros; la ciudad fortificada, en ruina; el alcázar de los extraños para que no sea ciudad, y nunca más sea reedificada.
3 Por eso te glorificará el pueblo fuerte, te respetará la ciudad de gente robusta.
4 Porque fuiste fortaleza del pobre, fortaleza del menesteroso en su aflicción, refugio contra el turbión, sombra contra el calor. Porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra un muro.
5 Como el calor en lugar seco, así humillarás el orgullo de los extraños; como calor debajo de una nube acallarás la canción de los tiranos.
6 El Eterno Todopoderoso dará a todos los pueblos en este monte, banquete de manjares suculentos, banquete de vinos finos, de gruesos tuétanos, de vinos purificados.
7 En este monte destruirá la máscara con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones.
8 El Eterno destruirá a la muerte para siempre, enjugará toda lágrima de todos los rostros, y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra. El Eterno lo ha dicho.
9 En ese día se dirá: "¡Este es nuestro Dios! Lo hemos esperado, y nos salvará. Este es el Eterno a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación".
10 La mano del Señor reposará en este monte. Pero Moab será pisoteado, como se pisotea la paja en un basural.
11 Extenderá su mano en medio de él, como la extiende el nadador para nadar; y abatirá su soberbia a pesar de la pericia de sus manos.
12 Abatirá la fortaleza de sus altas murallas, la humillará y la echará en tierra, hasta el polvo.
1 En aquel día cantarán este canto en tierra de Judá: "Fuerte ciudad tenemos. Salvación puso Dios por muro y antemuro.
2 "Abrid las puertas, y entrará la gente justa, que guarda la fe.
3 "Tú guardas en completa paz al que persevera pensando en ti, porque en ti confía.
4 "Confiad en el Eterno perpetuamente, porque el Eterno Todopoderoso es la Roca de los siglos.
5 "Porque derribó a los que habitaban en lugar sublime, humilló la ciudad altiva, la humilló hasta la tierra, la derribó hasta el polvo.
6 "La hollará el pie, el pie del afligido, los pasos del menesteroso".
7 El camino del justo es rectitud. Tú, oh Recto, allanas el camino del justo.
8 También en el camino de tus juicios, oh Eterno, te hemos esperado. Tu Nombre y tu memoria son el deseo de nuestro corazón.
9 Con mi corazón te he deseado en la noche, y con todo mi espíritu te busco en la madrugada. Porque cuando hay juicios tuyos en la tierra, los habitantes del mundo aprenden justicia.
10 Aunque se muestre favor al impío, no aprende justicia. Hasta en tierra de rectitud comete iniquidad, y no respeta la majestad del Eterno.
11 Oh Señor, tu mano está levantada, pero ellos no la ven. Al fin verán tu celo por tu pueblo, y se avergonzarán; y el fuego reservado para tus enemigos los consumirá.
12 Oh Eterno, tú nos darás paz, porque también llevas a cabo en nosotros todas nuestras obras.
13 Oh Eterno, Dios nuestro, otros señores fuera de ti, se han enseñoreado de nosotros, pero sólo gracias a ti nos acordamos de tu Nombre.
14 Están muertos, no vivirán; son sombras que no se levantarán; porque los castigaste y destruiste, y borraste todo recuerdo de ellos.
15 Aumentaste el pueblo, oh Señor, aumentaste el pueblo. Te glorificaste, ensanchaste todos los términos del país.
16 Oh Eterno, en la tribulación te buscaron, derramaron una oración cuando los castigaste.
17 Como la que está encinta cuando se acerca el parto gime y da gritos de dolor, así hemos sido ante ti, oh Eterno.
18 Concebimos, sentimos dolores de parto, y engendramos viento. Ninguna liberación trajimos a la tierra, ni va a nacer gente que pueble el mundo.
19 ¡Tus muertos volverán a vivir, tus cadáveres resucitarán! ¡Los que duermen en el polvo, despertarán y cantarán! Porque tu rocío es rocío luminoso, y la tierra devolverá sus muertos.
20 Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas, escóndete por un breve momento, hasta que pase la ira.
21 Porque el Eterno viene de su morada, para castigar por sus pecados a los habitantes de la tierra. Y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá más sus muertos.
1 En aquel día el Eterno castigará con su espada dura, grande y fuerte, al leviatán, serpiente huidiza; al leviatán, serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar.
2 En aquel día cantad a la viña del vino rojo.
3 "Yo, el Eterno, la guardo, la riego de continuo, la guardo día y noche, para que nadie la dañe.
4 "No hay enojo en mí. Los espinos y cardos que salgan en batalla contra mí, los hollaré, y los quemaré a todos juntos,
5 "a no ser que se refugien en mí, y hagan conmigo paz. Sí, hagan paz conmigo".
6 Días vendrán en que Jacob echará raíces, Israel florecerá y echará renuevos, y la faz del mundo se henchirá de fruto.
7 ¿Acaso hirió Dios a Israel como aquellos que lo hirieron? ¿O lo mató como a los que lo mataron?
8 Con guerra y exilio los castigaste. Los expulsaste con recio viento en el día del aire solano.
9 De esta manera será perdonada la iniquidad de Jacob, y éste será todo el fruto para quitar su pecado. Cuando Dios desmenuce todas las piedras del altar como piedras de cal, no quedarán en pie los fetiches. ni las imágenes del sol.
10 Porque la ciudad fortalecida será desolada, la ciudad habitada será abandonada y dejada como un desierto. Allí pastará el becerro, allí tendrá su majada, y consumirá sus ramas.
11 Cuando sus ramas se sequen, serán quebradas. Entonces irán las mujeres a encenderlas. Porque éste es un pueblo sin entendimiento. Por eso, su Hacedor no le tiene compasión, ni le otorga gracia.
12 En aquel día, el Eterno trillará desde el río Éufrates hasta el torrente de Egipto. Y vosotros, israelitas, seréis reunidos uno a uno.
13 En aquel día, se tocará una gran trompeta. Y los que estaban pereciendo en Asiria, y los que habían sido echados a Egipto, vendrán, y adorarán al Eterno en el monte santo de Jerusalén.
1 ¡Ay de la corona soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor marchita de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino!
2 El Eterno tiene a uno que es fuerte y poderoso, como turbión de granizo y como torbellino destructor, como ímpetu de recias aguas inundantes; que con fuerza los derribará a tierra.
3 Con los pies pisoteará la corona de soberbia de los borrachos de Efraín.
4 Y la flor marchita de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil, será como la fruta temprana, la primera del verano; que quien la ve, apenas la tiene en mano, la devora.
5 En aquel día el Eterno Todopoderoso será corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo,
6 por espíritu de justicia al que se sienta en juicio, y por fortaleza a los que rechazan en la puerta a los atacantes.
7 Pero también éstos erraron con el vino, y se entontecieron con la bebida fuerte. El sacerdote y el profeta erraron con la bebida fuerte, fueron trastornados por el vino, se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio.
8 Porque toda mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio.
9 ¿A quién se enseñará conocimiento, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿A los recién retirados de los pechos?
10 Porque ha de ser precepto tras precepto, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá.
11 Porque con labios extranjeros, en extraña lengua, Dios hablará a este pueblo,
12 a quien dijo: "Este es el reposo, dad reposo al cansado; éste es el refrigerio". Pero no quisieron escuchar.
13 Así, la Palabra del Eterno les será precepto tras precepto, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espalda, y sean quebrantados, enlazados y presos.
14 Por tanto, vosotros burladores, que gobernáis al pueblo de Jerusalén, oíd la Palabra del Eterno.
15 Vosotros os jactáis, diciendo: "Concierto hemos hecho con la muerte, y acuerdo con la sepultura. Cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque nos hemos refugiado en la mentira, y en la falsedad nos escondimos".
16 Por eso, así dice el Señor, el Eterno: "Yo fundo en Sión una Piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento seguro; el que confíe en ella nunca desmayará.
17 "Pondré la justicia por cordel, y la rectitud como plomada. Granizo barrerá el refugio de la mentira, y las aguas arrollarán el escondrijo.
18 "Vuestro concierto con la muerte será anulado, y vuestro acuerdo con el sepulcro no será firme. Cuando pase el turbión del azote, os aplastará.
19 "Cada vez que pase, os arrebatará; porque mañana tras mañana pasará, de día y de noche. Entender este mensaje causará terrible espanto".
20 Porque la cama será corta para estirarse, y la manta estrecha para envolverse.
21 Porque el Eterno se levantará como en el monte Perazim, como en el valle Gabaón se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación.
22 Ahora, pues, no os burléis, para que no se aprieten más vuestras ataduras. Porque el Eterno Todo poderoso me habló de la destrucción decretada contra toda la tierra.
23 Estad atentos, y escuchad mi voz; estad atentos, y oíd mi dicho.
24 El que ara para sembrar, ¿arará todo el día? ¿Romperá y quebrará los terrones de la tierra?
25 Después de igualar la superficie, ¿no derrama el eneldo, siembra el comino, pone el trigo en hilera, la cebada en el lugar señalado, y la avena en el borde apropiado?
26 Porque su Dios lo instruye y le enseña lo recto;
27 que el eneldo no se trilla con trillo, ni sobre el comino se pasa rueda de carreta; sino que con un palo se sacude el eneldo, y el comino con una vara.
28 El grano se debe moler para hacer pan, pero no se sigue trillando, ni lo comprimen con la rueda de la carreta, ni se tritura con las patas de los caballos.
29 Esto también procede del Eterno Todopoderoso, un plan maravilloso en consejo y magnífico en sabiduría.
1 ¡Ay de Ariel, ciudad donde acampó David! Añadid un año a otro, y las fiestas sigan su curso.
2 Yo sitiaré a Ariel, y estará desconsolada y triste; será para mí como un altar de polvo.
3 Porque acamparé contra ti en derredor, te sitiaré con torres y levantaré contra ti baluartes.
4 Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo. Tu voz de la tierra será como la de un fantasma, susurrarás desde el polvo.
5 La muchedumbre de tus enemigos será como polvo menudo, y la multitud de las hordas terribles como tamo que pasa. Sucederá repentinamente, en un momento.
6 El Eterno Todopoderoso te visitará con truenos, terremotos y gran ruido, con torbellino, tempestad y fuego consumidor.
7 Y será como sueño de visión nocturna la multitud de todas las naciones que pelearán contra Ariel, todos los que la ataquen a ella y a su baluarte, y los que la pongan en apuro.
8 Será como el que tiene hambre, y sueña que come; pero cuando despierta, sigue con el estómago vacío; o como el que tiene sed y sueña que bebe; pero cuando despierta se halla cansado y sediento. Así será la multitud de todas las naciones que pelearán contra el monte Sión.
9 Deteneos y maravillaos, ofuscaos y cegaos; embriagaos y no de vino; titubead, y no de bebida fuerte.
10 Porque el Eterno derramó sobre vosotros espíritu de sueño, cerró los ojos de vuestros profetas, y cubrió la cabeza de vuestros videntes.
11 Toda visión os será como palabra de libro sellado. Si se lo dan al que sabe leer, y le dicen: "Lee esto", responderá: "No puedo, porque está sellado".
12 Y si le dan el libro al que no sabe leer, y le dicen: "Lee esto", responderá: "No sé leer".
13 Dice, pues, el Señor: "Este pueblo se me acerca con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor hacia mí fue enseñado por mandato de hombres.
14 "Por tanto, nuevamente excitaré la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos".
15 ¡Ay de los que se esconden del Eterno, encubren el consejo, y hacen sus obras en tinieblas, y dicen: "¿Quién nos ve, quién nos conoce?"
16 Dais vuelta las cosas al revés. ¿Será la arcilla estimada igual que el alfarero? ¿Dirá la obra a su hacedor: "No me hizo"? ¿Dirá la vasija al alfarero: "No sabe nada"?
17 De aquí a muy poco tiempo, ¿no se convertirá el Líbano en campo fructífero, y el campo fructífero en bosque?
18 En ese tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ciegos verán en la oscuridad y las tinieblas.
19 Entonces los humildes aumentarán su gozo en el Eterno, y los pobres se gozarán en el Santo de Israel.
20 Porque el violento se acabará, y el escarnecedor será consumido. Serán talados todos los que se desvelan para hacer el mal.
21 Los que hacen pecar al hombre en palabra, los que arman lazo al que reprende en la puerta, y tuercen la causa del justo con vanidad.
22 Por esto, el Eterno que redimió a Abrahán, dice así a la casa de Jacob: "Jacob, no será más avergonzado, ni su rostro se pondrá pálido;
23 "Porque verá a sus hijos, obra de mis manos en medio de ellos, que santificarán mi Nombre, santificarán al Santo de Jacob, y reverenciarán al Dios de Israel.
24 "Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina".
1 "¡Ay de los hijos rebeldes —dice el Eterno—, que trazan planes que no proceden de mí; que traman alianza, y no de mi Espíritu, añadiendo pecado a pecado!
2 "Que se apartan para descender a Egipto, sin consultar mi boca; para fortificarse con la fuerza de Faraón, y confiar en la sombra de Egipto.
3 "Pero la fortaleza de Faraón se os volverá en vergüenza, y la sombra de Egipto, en confusión.
4 "Cuando sus príncipes estén en Zoán, y sus embajadores hayan llegado a Hanes,
5 "todos se avergonzarán del pueblo que no les ayudará, ni los socorrerá, ni les traerá provecho; antes les será vergüenza y desgracia".
6 Profecía acerca de las bestias del sur: Por tierra de tribulación y angustia, de donde salen la leona y el león, la víbora y la serpiente voladora, llevan sobre lomos de asnos sus riquezas, y sus tesoros sobre camellos, a un pueblo que no les será de provecho.
7 La ayuda de Egipto es del todo inútil. Por eso llamo a este pueblo: Monstruo inútil.
8 Ve, ahora, y escríbela en una tabla delante de ellos, asiéntalo en un libro, para que dure hasta el último día, por testimonio para siempre.
9 Que este pueblo es rebelde, hijos mentirosos que no quieren obedecer la Ley del Eterno.
10 Dicen a los videntes: "No veáis", y a los profetas: "No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras.
11 "Dejad el camino, apartaos de la senda, retirad de nuestra presencia al Santo de Israel".
12 Por tanto, el Santo de Israel dice así: "Porque desechasteis esta palabra, y confiasteis en violencia e iniquidad, y en ello os habéis apoyado;
13 "por eso, este pecado os será como grieta ruinosa en una alta muralla, que va a caer súbita y repentinamente.
14 "Se quebrará como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo despedazan; tanto, que entre los pedazos no queda tiesto para traer fuego del hogar, ni para sacar agua del pozo".
15 Así dice el Señor, el Eterno, el Santo de Israel: "En convertiros y en descanso está vuestra salvación, en quietud y en confianza está vuestra fortaleza". Y no quisisteis.
16 Sino que dijisteis: "No, antes iremos en caballos". Por tanto, vosotros huiréis. "Sobre ligeros corceles cabalgaremos". Por tanto, serán ligeros vuestros perseguidores.
17 Un millar huirá a la amenaza de uno, a la amenaza de cinco huiréis todos vosotros; hasta que quedéis como asta en la cumbre de un monte, como bandera sobre una colina.
18 Sin embargo, el Eterno esperará para tener piedad de vosotros, y será exaltado para compadecerse de vosotros; porque el Señor es Dios de justicia. ¡Dichosos los que esperan en él!
19 ¡Pueblo de Sión, que vive en Jerusalén! ¡Nunca más llorarás! El que tiene piedad, se apiadará de ti. Apenas oiga tu clamor, te responderá.
20 Y aunque el Señor os dará pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus maestros nunca más te serán quitados, sino que tus ojos los verán.
21 Si te desvías a la derecha o a la izquierda, oirás una voz detrás de ti que te dirá: "Este es el camino, andad por él".
22 Entonces profanarás tus ídolos de plata y tus imágenes cubiertas de oro. Las apartarás como trapo inmundo. "¡Fuera!", les dirás.
23 Entonces el Señor dará lluvia para tu sementera, y la tierra producirá abundante y copioso trigo. Tu ganado en aquel tiempo será apacentado en amplios prados.
24 Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra, comerán grano limpio, aventado con pala y criba.
25 Sobre todo monte alto, sobre todo cerro elevado, habrá ríos y corrientes de agua el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.
26 La luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que el Eterno sane la herida de su pueblo, y cure la llaga de su herida.
27 Mirad, el Nombre del Eterno viene de lejos, su rostro encendido con llamas devoradoras, sus labios llenos de ira, su lengua como fuego consumidor.
28 Su aliento cual torrente que inunda. Llegará hasta el cuello, para zarandear a las naciones con criba de destrucción. El freno estará en las quijadas de los pueblos, haciéndolos errar.
29 Pero vosotros tendréis canción, como en la noche de Pascua, y alegría de corazón, como el que sale al son de la flauta para ir al monte del Eterno, el Fuerte de Israel.
30 Y el Eterno hará oír su majestuosa voz, mostrará el descenso de su brazo, con ira encendida y llama de fuego consumidor; con torbellino, tempestad y granizo.
31 Porque con la voz del Eterno, Asiria será quebrantada; con su vara la herirá.
32 Y cada golpe de la vara justiciera que asiente el Señor, será con panderos y arpas. En tumultuoso batalla peleará contra ellos.
33 Porque hace tiempo que hay un lugar de incendio, dispuesto y preparado para el rey, profundo y ancho, cuya hoguera es de fuego y mucha leña. El soplo del Eterno, la encenderá como torrente de azufre.
1 ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, que confían en caballos, y ponen su esperanza en carros, porque son muchos; y en jinetes, porque son muy fuertes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan al Eterno!
2 Pero él también es sabio. Traerá el mal, y no retirará sus palabras. Se levantará contra la casa de los malignos, y contra los que ayudan a los malos.
3 Los egipcios son hombres, y no Dios. Sus caballos son carne y no espíritu. De manera que con sólo extender el Eterno su mano, caerá el ayudador y el ayudado, y todos desfallecerán a una.
4 Porque el Señor me dijo: "Como el león y el cachorro del león rugen sobre su presa, y aunque llegue contra ellos cuadrilla de pastores, no los espantarán sus voces, ni se acobardarán con su tropel; así el Eterno Todopoderoso descenderá a pelear por el monte Sión y por su collado.
5 "Como las aves que vuelan, así el Eterno Todopoderoso amparará a Jerusalén; la protegerá y librará, la perdonará y salvará".
6 Volveos a aquel contra quien los israelitas tan gravemente se rebelaron.
7 Porque en aquel día el hombre arrojará sus ídolos de plata y de oro, que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras.
8 "Entonces Asiria caerá a espada no de varón. La consumirá espada no de hombre; y huirá de la presencia de la espada, y sus jóvenes serán tributarios.
9 "Y de miedo pasará su fortaleza, y sus príncipes tendrán pavor de la bandera" —dice el Eterno, cuyo fuego está en Sión, y su horno en Jerusalén.
1 Mirad, un rey reinará con rectitud, y los magistrados gobernarán con justicia.
2 Cada uno de ellos será como abrigo contra el viento, como refugio contra el temporal, como arroyo de agua en tierra seca, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.
3 No se ofuscarán entonces los ojos de los que miran, y los oídos de los oyentes estarán atentos.
4 El corazón de los precipitados se esforzará por aprender, y la lengua de los tartamudos hablará ligera y claramente.
5 El mezquino nunca más será llamado generoso, ni el tramposo será llamado espléndido.
6 Porque el mezquino hablará mezquindades, y su corazón fabricará iniquidad, para cometer impiedad y escarnecer al Eterno. Dejará vacío al hambriento, y quitará la bebida al sediento.
7 Las armas del tramposo son malas. Trama intrigas inicuas, para enredar a los simples con palabras mentirosas, y para hablar en juicio contra el pobre.
8 Pero el generoso piensa generosidades, y por generosidades será exaltado.
9 Mujeres indolentes, levantaos, oíd mi voz; confiadas, escuchad mi razón.
10 Dentro de un año y algunos días, tendréis espanto, oh confiadas; porque no habrá vendimia y la cosecha faltará.
11 Temblad, indolentes; turbaos, confiadas. Quitaos esos vestidos, ceñid los lomos con cilicio.
12 Golpead el pecho por los campos deleitosos, por la vid fértil.
13 Sobre la tierra de mi pueblo, y aun en todas las casas de placer, en la ciudad de la alegría, crecerán espinos y cardos.
14 Los palacios serán abandonados, la multitud de la ciudad cesará. Las torres y fortalezas se volverán cuevas para siempre, donde retocen los asnos monteses, y el ganado haga majada.
15 Hasta que sobre nosotros sea derramado Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque.
16 Y habitará justicia en el desierto, y en el campo labrado morará la rectitud.
17 Y el resultado de la justicia será paz; y el efecto de la rectitud, reposo y seguridad para siempre.
18 Y mi pueblo habitará en albergue de paz, en habitaciones seguras y en residencias tranquilas,
19 aunque caiga granizo en el bosque y la ciudad sea del todo abatida.
20 ¡Dichosos vosotros al sembrar junto a todas las aguas, y al dejar libres al buey y al asno!
1 ¡Ay de ti, destructor, que nunca fuiste destruido! ¡Ay de ti, traidor, que no has sido traicionado! Cuando acabes de destruir, serás tú destruido. Cuando acabes de traicionar, serás traicionado.
2 Oh Señor, ten piedad de nosotros, en ti hemos esperado. Tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación.
3 A la voz del estruendo huirán los pueblos; cuando tú te levantes, las naciones serán esparcidas.
4 Pero vuestro despojo será juntado como se juntan las orugas, correrán sobre él como corren las langostas.
5 Será exaltado el Eterno, que mora en las alturas. Llenó a Sión de justicia y equidad.
6 El será la estabilidad de tus tiempos, un rico caudal de salvación, de sabiduría y conocimiento. Y el respeto al Eterno será la clave de este tesoro.
7 Sus valientes lloran en alta voz en las calles, los mensajeros de paz lloran amargamente.
8 Las calzadas están desiertas, cesaron los caminantes; anuló la alianza, aborreció las ciudades, tuvo en nada a los hombres.
9 Se enlutó, enfermó la tierra; el Líbano se avergonzó, y se marchitó. Sarón se ha vuelto como un desierto, Basán y el Carmelo fueron sacudidos.
10 "Ahora me levantaré —dice el Eterno—, ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido.
11 "Concebisteis hojarascas, rastrojo engendraréis; el soplo de vuestro fuego os consumirá.
12 "Y los pueblos serán como cal quemada, como espinas cortadas serán quemados a fuego".
13 Los que estáis lejos, oíd lo que hice; y vosotros los cercanos, conoced mi poder.
14 Los pecadores en Sión se asombraron, espanto sorprendió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidor? ¿Quién habitará con las llamas eternas?
15 El que anda en justicia y habla lo recto, el que rehúsa la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa su oreja para no oír propuestas sanguinarias, el que cierra sus ojos para no ver cosa mala;
16 éste habitará en las alturas, la fortaleza de las montañas será su refugio; se le dará su pan, y su agua será segura.
17 Tus ojos verán al Rey en su hermosura, verán la tierra dilatada.
18 Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: "¿Qué es del escriba? ¿Qué del recaudador de tributos? ¿Qué del que contaba las torres?"
19 No verás a aquel pueblo orgulloso, pueblo de lengua difícil de entender, lengua incomprensible.
20 Mira a Sión, ciudad de nuestras fiestas solemnes. Tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota.
21 Allí el Eterno será fuerte, nuestro lugar de anchos ríos, anchas corrientes, donde no andarán galeras, ni poderosas naves.
22 Porque el Eterno es nuestro Juez, el Señor es nuestro Legislador, el Eterno es nuestro Rey; él mismo nos salvará.
23 Tus cuerdas se aflojaron, no aseguraron el mástil, ni entesaron la vela. Entonces se repartirá presa de muchos despojos. Hasta los lisiados arrebatarán presa.
24 No dirá el morador: "Estoy enfermo". Al pueblo que habite en ella le será perdonado su pecado.
1 ¡Acercaos, naciones, a escuchar; pueblos, oíd! Oiga la tierra y lo que la llena, el mundo y todo lo que produce.
2 Porque el Eterno está enojado con todas las naciones, indignado con todo el ejército de ellas. Las destruirá y entregará al matadero.
3 Sus muertos serán arrojados, de sus cadáveres se levantará hedor, y los montes se disolverán por la sangre de ellos.
4 Todo el ejército del cielo se corromperá. Se plegará el cielo como un libro, y caerá todo su ejército, como caen las hojas de la parra y de la higuera.
5 En el cielo se embriagará mi espada. Descenderá sobre Edom en juicio, y sobre el pueblo al cual condeno.
6 Llena está de sangre la espada del Eterno, engrasada está de grosura, de sangre de corderos y cabritos, de grosura de riñones de carneros. Porque el Señor tiene sacrificios en Bosra, y grande matanza en Edom.
7 Con ellos caerán búfalos, toros y becerros; y su tierra se embriagará de sangre, y su polvo se engrasará de grosura.
8 Porque es día de venganza del Eterno, año de retribución en el pleito de Sión.
9 Sus arroyos se convertirán en brea, su polvo en azufre, y su tierra en ardiente brea.
10 No será apagada de noche ni de día, su humo subirá para siempre. De generación en generación quedará asolada, nadie más pasará por ella.
11 La poseerán el pelícano y el erizo; la lechuza y el cuervo habitarán en ella. Y se extenderá sobre ella cordel de destrucción, y nivel de asolamiento.
12 Llamarán a sus príncipes, príncipes sin reino; y todos sus grandes serán nada.
13 En sus alcázares y fortalezas crecerán espinas, ortigas y cardos; serán morada de chacales, patio para los pollos de los avestruces.
14 Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas, y la cabra salvaje llamará a su compañero. La lechuza también tendrá allí su habitación, y hallará para sí reposo.
15 Allí anidará el búho, pondrá sus huevos, sacará sus pollos, y los juntará bajo sus alas. También se juntarán allí buitres, cada uno con su compañera.
16 Inquirid en el Libro del Eterno, y leed. Ninguno faltará, ninguno quedará sin su compañera; porque su boca lo mandó, y su mismo Espíritu los reunirá.
17 El les echó suertes, y su mano los repartió con cordel. Para siempre la tendrán por herencia, de generación en generación habitarán allí.
1 Se alegrarán el desierto y el sequedal; el yermo se gozará y florecerá como la rosa.
2 Florecerá profusamente, se alegrará y cantará con júbilo. La gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Todos verán la gloria del Eterno, la hermosura de nuestro Dios.
3 Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas débiles.
4 Decid a los de corazón apocado: "¡Ánimo! ¡No temáis! Vuestro Dios viene con venganza, con recompensa. Dios mismo vendrá, y os salvará".
5 Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y oirán los oídos de los sordos.
6 Entonces el lisiado saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo. Agua brotará en el desierto, y torrentes en el secadal.
7 El lugar seco se convertirá en estanque, y el secadal en manantiales. En la habitación de los chacales se guarecerán los rebaños, será lugar de cañas y juncos.
8 Y habrá allí calzada, que se llamará Camino de Santidad. Ningún impuro andará por él. Será sólo para los que anden por ese Camino. Los impíos no andarán por él.
9 No habrá león feroz allí, ni bestia fiera. Sólo los redimidos caminarán por él.
10 Y los redimidos del Eterno volverán y vendrán a Sión con alegría. Gozo perpetuo será sobre sus cabezas. ¡Tendrán gozo y alegría, y huirá la tristeza y el gemido!
1 En el año catorce del rey Ezequías, Senaquerib rey de Asiria subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.
2 Y el rey de Asiria envió al jefe mayor con un gran ejército desde Laquis a Jerusalén contra el rey Ezequías. Y acampó junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.
3 Entonces salieron a él Eliaquim hijo del mayordomo Hilcías, el escriba Sebna y el canciller Joa hijo de Asaf.
4 Y el jefe asirio les dijo: "Decid a Ezequías: El gran rey, el rey de Asiria, dice así: ¿Qué confianza es ésta en que te apoyas?
5 "El consejo y poderío para la guerra de que tú hablas son sólo palabras vacías. ¿En quién confías que te rebelas contra mí?
6 "Confías en Egipto, ese bastón de caña frágil, que atraviesa la mano del que se apoya en ella. Tal es Faraón rey de Egipto para los que en él confían.
7 "Y si dices: '¡En el Eterno nuestro Dios, confiamos!, ¿No es ése aquel cuyos altos y altares hizo quitar Ezequías, y dijo a Judá y a Jerusalén: Ante este altar adoraréis?
8 "Ahora, haz un trato con mi señor, el rey de Asiria. Yo te daré dos mil caballos, si tú puedes dar jinetes que los cabalguen.
9 "¿Cómo, pues, podrás resistir al menor capitán de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto por sus carros y jinetes?
10 "¿Acaso vine yo ahora a esta tierra para destruirla sin el Eterno? El Eterno me dijo: 'Sube a ese país, y destrúyelo"'.
11 Entonces Eliaquim, Sebna y Joa dijeron al jefe asirio: "Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, que nosotros lo entendemos. No nos hables en hebreo, porque lo oye el pueblo que está sobre la muralla".
12 Respondió el jefe asirio: "¿Me envió mi señor a decir estas palabras sólo a ti y a tu señor, y no a los hombres que están sobre la muralla, que con vosotros tendrán que comer su propio estiércol y beber su propia orina?"
13 Entonces el jefe asirio se puso en pie, y gritó a gran voz en hebreo: "Oíd las palabras del gran rey, el rey de Asiria.
14 "El rey dice así: 'No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar'.
15 "Ni os haga Ezequías confiar en el Eterno, diciendo: 'Seguramente el Señor nos librará. No será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria'.
16 "No escuchéis a Ezequías, porque el rey de Asiria dice así: 'Haced conmigo paz, y salid a mí. Entonces cada uno comerá de su viña y de su higuera, y beberá el agua de su pozo;
17 "'hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, de pan y de viñas'.
18 "Mirad que no os engañe Ezequías diciendo: 'El Eterno nos librará'. ¿Acaso, los dioses de las naciones, libraron cada uno a su tierra, de mano del rey de Asiria?
19 "¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿,Dónde está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi mano?
20 "¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras, que haya librado su tierra de mi mano, para que el Eterno libre de mi mano a Jerusalén?"
21 Pero ellos callaron. No respondieron palabra, porque el rey había mandado decir: "No le respondáis".
22 Entonces Eliaquim hijo del mayordomo Hilcías, el escriba Sebna y Joa hijo del canciller Asaf, vinieron a Ezequías rotos sus vestidos, y le contaron las palabras del jefe asirio.
1 Cuando el rey Ezequías oyó esto, rasgó su vestido, y cubierto de cilicio fue a la casa del Eterno.
2 Y envió al mayordomo Eliaquim, al escriba Sebna, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de sacos, al profeta Isaías, hijo de Amós.
3 Y ellos le dijeron: "Ezequías dice así: Día de angustia, de reprensión y blasfemia es éste. Porque los hijos están en tiempo de nacer, y la que da a luz no tiene fuerza.
4 "Quizá el Señor tu Dios, oiga las palabras del jefe que envió el rey de Asiria su señor, a blasfemar al Dios vivo, y a reprender con las palabras que el Eterno tu Dios oyó. Eleva, pues, oración tú por el remanente que queda".
5 Fueron, pues, los siervos de Ezequías a Isaías.
6 Y les dijo Isaías: "Decid a vuestro señor: Así dice el Eterno: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me ha blasfemado el siervo del rey de Asiria.
7 "Yo voy a poner en él un espíritu, y oirá un rumor, y volverá a su tierra. Y allá haré que perezca a espada".
8 Entonces el general asirio se retiró, porque oyó que el rey de Asiria se había ido de Laquis y estaba atacando a Libna.
9 Senaquerib oyó que Tiraka, rey de Etiopía, había salido para combatirlo. Al oírlo envió mensajeros a Ezequías, que le dijeron:
10 "Decid a Ezequías rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.
11 "Tú oíste lo que hicieron los reyes de Asiria a todas las tierras que destruyeron, ¿y escaparás tú?
12 "¿Libraron los dioses de las naciones a los que destruyeron mis antepasados, a Gozán, Harán, Rezef y a los hijos de Edén que moraban en Telasar?
13 "¿Dónde están el rey de Amat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Hiva?"
14 Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros y la leyó. Subió a la casa del Eterno, y la extendió ante él.
15 Entonces Ezequías oró diciendo:
16 "Oh Eterno Todopoderoso, Dios de Israel, que moras entre querubines. Sólo tú eres Dios sobre todos los reinos de la tierra. Tú hiciste el cielo y la tierra.
17 "Inclina, Señor tu oído, y escucha. Abre, oh Eterno, tus ojos, y mira. Oye las palabras de Senaquerib, con que ha enviado a blasfemar al Dios viviente.
18 "Oh Señor, es cierto que los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas,
19 "y entregaron sus dioses al fuego; porque no eran dioses, sino madera y piedra, obra de manos de hombres.
20 "Ahora, Señor, Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres el Eterno".
21 Entonces Isaías hijo de Amós, envió a decir a Ezequías: "El Eterno, el Dios de Israel dice así: Acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib rey de Asiria,
22 "esto es lo que el Señor habló de él: Senaquerib, la virgen hija de Sión te menosprecia, te escarnece; mueve su cabeza a tus espaldas la hija de Jerusalén.
23 "¿A quién injuriaste, y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel.
24 "Por mano de tus siervos insultaste al Señor, y dijiste: 'Con la multitud de mis carros subiré a los altos montes, a las laderas del Líbano. Cortaré sus altos cedros, sus cipreses selectos, llegaré hasta sus más elevadas cumbres, al bosque de sus feraces campos.
25 "'Yo cavé, bebí el agua y con mis pies secaré todos los ríos de Egipto'.
26 "¿No has oído que hace mucho yo lo dispuse, que desde días remotos lo había ideado? Y ahora lo ejecuto. Tú reducirás las ciudades fortificadas a montones de ruinas.
27 "Sus habitantes eran de corto poder, quedaron acobardados y confusos, fueron como grama del campo y hortaliza verde, como hierba de los tejados, que antes de sazón se seca.
28 "Conozco tu condición, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí.
29 "Porque contra mí te airaste, y tu arrogancia ha subido a mis oídos. Pondré, pues, mi garfio en tu nariz, y mi freno en tu boca, y te haré volver por el camino por donde viniste.
30 "Y esto te será por señal, oh Ezequías: Este año comerás lo que nazca de por sí, y el segundo año lo que nazca de suyo; y en el tercer año sembraréis y segaréis, plantaréis viñas y comeréis su fruto.
31 Y lo que haya quedado de la casa de Judá, lo que haya escapado, volverá a echar raíz abajo, y a dar fruto arriba.
32 "Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte Sión saldrán sobrevivientes. El celo del Eterno Todopoderoso hará esto.
33 "Por tanto, así dice el Señor acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni lanzará saeta en ella. No vendrá ante ella escudo, ni levantará contra ella baluarte.
34 "Por el camino por donde vino se volverá, y no entrará en esta ciudad —dice el Eterno—,
35 "Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí mismo y por amor de mi siervo David".
36 Entonces, en esa noche el Ángel del Eterno salió, y mató a 185.000 hombres en el campo de los asirios. Cuando se levantaron por la mañana, no había más que cadáveres.
37 Así, Senaquerib rey de Asiria, se volvió a Nínive, y allá se quedó.
38 Y un día, cuando oraba en el templo de Nisroc su dios, Adramélec y Sarezer, sus hijos, lo hirieron a espada, y huyeron a la tierra de Ararat. Y en su lugar reinó su hijo Esar Adón.
1 En esos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él Isaías profeta, hijo de Amós, y le dijo: "El Eterno dice así: Ordena tu casa, porque vas a morir, y no vivirás".
2 Entonces Ezequías volvió su rostro a la pared, y oró al Eterno.
3 Dijo: "Oh Señor, te ruego que te acuerdes que anduve fielmente ante ti, con íntegro corazón, y que hice lo que ha sido agradable ante tus ojos". Y lloró Ezequías con gran llanto.
4 Entonces vino palabra del Eterno a Isaías, diciendo:
5 "Ve, y di a Ezequías: El Eterno, Dios de David tu padre, dice así: He oído tu oración, he visto tus lágrimas, y añado a tus días quince años.
6 "Te libraré a ti y a esta ciudad, de mano del rey de Asiria, y a esta ciudad ampararé.
7 "Y ésta será la señal de que el Señor hará lo que ha prometido.
8 "Haré retroceder diez gradas la sombra que ha descendido en el reloj del sol de Acaz". Y el sol retrocedió diez gradas, de las que había ya descendido.
9 Cuando Ezequías rey de Judá, sanó de su enfermedad, escribió este canto:
10 "Yo dije: En medio de mis días iré a la puerta del sepulcro, privado del resto de mis años.
11 "Pensé, ya no veré más al Eterno, al Señor en la tierra de los vivientes. Ya no veré más a los hombres, no estaré más con los habitantes del mundo.
12 "Mi morada ha sido movida y traspasada de mí, como tienda de pastor. Como el tejedor corté mi vida. El Señor me cortará con la enfermedad, me consumirá entre el día y la noche.
13 "Contaba yo hasta la mañana. Como un león molió todos mis huesos. De la mañana a la noche me acabarás.
14 "Como la grulla y como la golondrina me quejaba; gemía como la paloma, alzaba en alto mis ojos. Oh Eterno, violencia padezco, fortaléceme.
15 "¿Qué diré? El mismo me habló, y él mismo lo hizo. Andaré humildemente todos mis años, debido a esta amargura de mi alma.
16 "Oh Señor, por eso los hombres viven. Y por eso mi espíritu también encuentra vida. Tú me restableciste, y me permites vivir.
17 "Sin duda para mi bien sufrí tan grande angustia. En tu amor me libraste del abismo de la destrucción. Echaste detrás de tu espalda todos mis pecados.
18 "Porque el sepulcro no te exaltará, ni te alabará la muerte. Ni los que descienden al hoyo esperarán en tu fidelidad.
19 "El que vive, sólo el que vive, te alabará, como hoy lo hago yo. El padre contará tu fidelidad a sus hijos.
20 "El Eterno me salvará. Por tanto, cantaremos nuestros salmos en la casa del Eterno todos los días de nuestra vida".
21 Isaías había dicho: "Tomen una masa de higos, pónganla en la llaga, y sanará".
22 Ezequías había preguntado: "¿Qué señal tendré de que he de subir a la casa del Eterno?".
1 En ese tiempo Merodac Baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió una carta y un presente a Ezequías; porque supo que había estado enfermo, y había sanado.
2 Y Ezequías se alegró, y les mostró la casa de su tesoro, la plata, el oro, las especias y ungüentos preciosos, todo su arsenal, y todo lo que se hallaba en sus tesoros. No quedó nada en su casa y en su dominio, que Ezequías no les mostrara.
3 Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le preguntó: "¿Qué dicen esos hombres, y de dónde han venido? Ezequías respondió: "De tierra muy lejana. Han venido de Babilonia".
4 Isaías preguntó entonces: "¿Qué han visto en tu casa?" Ezequías contestó: "Han visto todo lo que hay en mi casa. Nada quedó en mis tesoros que no les haya mostrado".
5 Entonces dijo Isaías a Ezequías: "Oye Palabra del Eterno Todopoderoso:
6 "Vienen días en que será llevado a Babilonia todo lo que hay en tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy. Nada quedará —dice el Señor—.
7 "De tus hijos salidos de ti, que engendraste, tomarán y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia".
8 Ezequías respondió a Isaías: "La palabra del Eterno es buena". Pues, él pensó: "Al menos habrá paz y seguridad en mis días".
1 "Consolad, consolad a mi pueblo —dice vuestro Dios—.
2 "Hablad al corazón de Jerusalén, decidle a voces que el tiempo de su milicia ha terminado, que su pecado está perdonado, que ha recibido de la mano del Eterno el doble por todos sus pecados".
3 Voz que clama: "Preparad en el desierto el camino al Eterno, enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.
4 "Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado. Allanad el camino escabroso, y alisad lo áspero.
5 "Y se manifestará la gloria del Eterno, y todos los hombres juntos la verán; porque la boca del Eterno lo dice".
6 Una voz dijo: "Da voces". Yo pregunté: "¿Qué tengo que decir a voces?" "Que toda carne es hierba, y toda su gloria como la flor del campo,
7 "La hierba se seca y la flor se cae, cuando el aliento del Eterno sopla en ella. Ciertamente la gente es como la hierba.
8 "La hierba se seca, la flor se cae; pero la Palabra de nuestro Dios permanece para siempre".
9 Súbete sobre un alto monte, tú que anuncias buenas noticias a Sión. Levanta con fuerza tu voz, tú que anuncias buenas nuevas a Jerusalén. Levántala, no temas. Di a las ciudades de Judá: "¡Aquí está vuestro Dios!".
10 Ahí viene el Señor, el Eterno, con poder, y su brazo gobierna todo. Su recompensa trae con él, y su paga lo precede.
11 Como pastor apacentará su rebaño. Con su brazo levantará los corderos, y en su seno los llevará. Pastoreará suavemente a las que amamantan.
12 ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano, y marcó los cielos con su palma? ¿Quién allegó el polvo de la tierra en una medida, y pesó los montes con balanza, y con pesas los collados?
13 ¿Quién guió al Espíritu del Eterno, o le aconsejó, y enseñó?
14 ¿A quién demandó consejo para ser avisados? ¿Quién le enseñó el camino de la justicia, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?"
15 Para él las naciones son como una gota de agua, como el menudo polvo de una balanza, y las islas son como una mota diminuta.
16 Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.
17 Como nada son todas las naciones ante él, menos que nada y que lo que no es.
18 ¿Entonces a qué asemejaréis a Dios? ¿A qué imagen lo compararéis?
19 El artífice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro, y le funde cadenas de plata.
20 El pobre elige, para ofrecerle, madera que no se apolille. Busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.
21 ¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿No os lo dijeron desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?
22 Dios está sentado sobre la redondez de la tierra, cuyos habitantes son como langostas. Extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar.
23 El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra los vuelve como cosa vana.
24 Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra. Tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca.
25 "¿A qué, pues, me asemejaréis o me compararéis?", pregunta el Santo.
26 Levantad en alto vuestros ojos, y mirad. ¿Quién creó estas cosas? Aquel que saca su ejército de estrellas, llama a cada una por nombre. Tan grande es su poder y su fuerza, que ninguna faltará.
27 ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: "Mi camino está encubierto al Eterno, y mi derecho pasa inadvertido a mi Dios?"
28 ¿No has sabido? ¿No has oído? El Señor es el Dios eterno, el Creador de los fines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su entendimiento es insondable.
29 El da vigor al cansado, y aumenta la fuerza del impotente.
30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen.
31 Pero los que esperan al Eterno tendrán nuevas fuerzas, levantarán el vuelo como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
1 "Callad ante mí, islas, y esfuércense los pueblos. Acérquense, y hablen. Reunámonos juntos a juicio.
2 "¿Quién despertó a uno del oriente, lo llamó para que lo siguiera, entregó naciones ante él, lo hizo enseñorear de reyes, y los entregó a su espada como polvo, y a su arco como hojarascas arrebatadas?
3 "Los siguió, pasó en paz por camino que sus pies nunca habían transitado.
4 "¿Quién obró y ejecutó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo, el Eterno, con el primero de ellos, y yo mismo con el último".
5 Las islas vieron, y temieron; los extremos de la tierra se espantaron, se congregaron, y vinieron.
6 cada cual ayudó a su cercano, y a su hermano dijo: "Esfuérzate".
7 El carpintero animó al platero, y el que alisa con martillo al que batía en el yunque, diciendo, "Buena está la soldadura". Y lo afirmó con clavos, para que no se moviera.
8 "Pero tú, Israel, eres mi siervo. Tú, Jacob, a quien yo elegí, descendiente de Abrahán mi amigo.
9 "Te tomé de los extremos de la tierra, de sus principales te llamé, y te dije: 'Tú eres mi siervo. Te elegí, y no te deseché'.
10 "No temas, que yo estoy contigo. No desmayes, que Yo Soy tu Dios que te fortalezco. Siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
11 "Todos los que se aíran contra ti, serán avergonzados y confundidos. Los que contienden contigo serán reducidos a la nada y perecerán.
12 "Los que contienden contigo serán como nada, los buscarás, y no podrás hallarlos. Los que te hacen guerra dejarán de existir.
13 "Porque yo, el Eterno, soy tu Dios, que te sostiene de tu mano derecha, y te dice: 'No temas. Yo te ayudo'.
14 "No temas, gusano de Jacob, vosotros los pocos de Israel. Yo soy tu socorro —dice el Eterno—. El Santo de Israel es tu Redentor.
15 "Yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes. Trillarás montes y los molerás, y collados reducirás a tamo.
16 "Los aventarás, los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino. Pero tú te regocijarás en el Eterno, te gloriarás en el Santo de Israel".
17 "Los humildes y pobres buscan el agua, y no la encuentran. Su lengua está reseca de sed. Yo, el Eterno, los oiré. Yo, el Dios de Israel, no los desampararé.
18 "En los altos abriré ríos, y fuentes en los valles. Abriré estanques en el desierto, y manaderos de agua en la tierra seca.
19 "Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos. Y pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes.
20 "Para que vean y conozcan, adviertan y entiendan todos, que la mano del Eterno hace esto, que el Santo de Israel lo creó".
21 "Alegad por vuestra causa —dice el Eterno—. Presentad vuestras pruebas —dice el Rey de Jacob—.
22 "Traigan sus ídolos, y que nos anuncien lo que ha de venir. Dígannos lo que ha pasado desde el principio, para que lo consideremos. Sepamos también su fin, y hacednos entender lo que ha de venir.
23 "Decidnos lo que sucederá después, para que sepamos que vosotros sois dioses. A lo menos haced bien o mal, para que tengamos qué contar, y juntos nos maravillemos.
24 "Pues vosotros sois nada, vuestras obras vanidad y abominación el que os eligió'.
25 "Del norte suscité a un hombre, y ya viene del oriente. Invocará mi Nombre, y hollará príncipes como lodo, como el alfarero pisa el barro.
26 "¿Quién lo anunció desde el principio, para que sepamos, o de tiempo atrás, y diremos: 'Es cierto'? Pero no hay quien anuncie, ni quien enseñe, ni siquiera quien oiga vuestras palabras.
27 "Yo Soy el primero en decir estas cosas a Sión, y en dar a Jerusalén un portador de alegres noticias.
28 "Miré, y no hubo ninguno. Pregunté por estas cosas, y ningún consejero hubo. Pregunté, y no respondieron palabra.
29 "Porque todos los ídolos son vanidad, y sus obras son nada. Viento y vanidad son sus imágenes".
1 "Aquí está mi Siervo, a quien sostendré. Mi Elegido, en quien me deleito. He puesto mi Espíritu sobre él, y él traerá justicia a las naciones.
2 "No clamará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
3 "No quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha que humee. Fielmente traerá justicia.
4 "No se cansará, ni desmayará, hasta que establezca la justicia en la tierra, y las islas esperarán su Ley".
5 Así dice Dios, el Eterno, el Creador de los cielos, el que los despliega, el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora en ella, y vida a los que andan por ella:
6 "Yo, el Eterno, te llamé en justicia, y te sostendré por la mano. Te guardaré, y te pondré por pacto del pueblo, por luz de las naciones.
7 "Para que abras los ojos de los ciegos, saques de la cárcel a los presos, y de prisión a los que están en tinieblas.
8 "Yo, el Eterno, éste es mi Nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.
9 "Las primeras predicciones se cumplieron. Yo anuncio las cosas futuras, las anuncio antes que sucedan".
10 ¡Cantad al Eterno una canción nueva! ¡Cantad su alabanza desde el fin de la tierra! ¡Cante el mar y cuanto hay en él, las islas y sus habitantes!
11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar. Canten los habitantes de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.
12 Glorifiquen al Señor, y prediquen su loor en las islas.
13 El Eterno saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo. Gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos.
14 "Desde el siglo he callado, guardé silencio, y me he detenido. Pero ahora daré voces como la que está de parto; asolaré y devoraré.
15 "Asolaré montes y collados, secaré toda su hierba. Los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques.
16 "Guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré pisar sendas que no habían conocido; ante ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Esto haré, y no los desampararé.
17 "Serán vueltos atrás, y en extremo confundidos los que confían en los ídolos, y dicen a las estatuas de fundición: 'Vosotros sois nuestros dioses"'.
18 "¡Sordos, escuchad; y vosotros ciegos, mirad y ved!
19 "¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero? ¿Quién es ciego como mi enviado, el siervo del Eterno,
20 "que ve muchas cosas, y no advierte; que abre los oídos, y no oye?"
21 El Eterno se complació por amor de su justicia en magnificar su Ley y engrandecerla.
22 Pero éste es un pueblo saqueado y hollado, todos atrapados en cavernas y escondidos en cárceles. Son puestos a saco, y no hay quien libre; hollados, y no hay quien diga: "Restituid".
23 ¿Quién de vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará acerca del porvenir?
24 ¿Quién dio a Jacob en presa, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue el Eterno, contra quien pecamos? Y no quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su Ley.
25 Por eso, derramó sobre ellos su encendido enojo, y la fuerza de la guerra. Les puso fuego por todas partes, y no entendieron; los consumió, y no hicieron caso.
1 Pero ahora, así dice el Eterno, tu Creador, oh Jacob, y tu Formador, oh Israel: "No temas, porque yo te redimí. Te puse nombre, eres mío.
2 "Cuando pases por el agua, yo seré contigo; y los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
3 "Porque yo, el Eterno, soy tu Dios; el Santo de Israel, soy tu Salvador. A Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.
4 "Porque en mis ojos eres de gran estima, eres honorable, y yo te amo. Daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.
5 "No temas, porque yo estoy contigo. Del oriente traeré, tu generación, y del occidente te juntaré.
6 "Diré al norte: 'Da acá', y al sur: 'No detengas'. Trae de lejos a mis hijos e hijas, desde los extremos de la tierra,
7 a todos los que llevan mi Nombre, para gloria mía los he creado, los formé y los hice".
8 Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos.
9 Congréguense todas las naciones, júntense todos los pueblos: ¿Quién de ellos hay que nos dé noticia de esto, y nos haga oír las cosas primeras? Presenten sus testigos, y justifíquense. Oigan, y digan: "Es verdad".
10 "Vosotros sois mis testigos —dice el Eterno—, y mis siervos que yo elegí, para que me conozcáis, creáis en mí, y entendáis que Yo Soy. Antes de mí no existió ningún Dios, ni habrá otro después de mí.
11 "Yo, Yo Soy el Eterno, y fuera de mí, no hay quien salve.
12 "Yo anuncié, salvé e hice oír, y no hubo extraño entre vosotros. Vosotros sois mis testigos —dice el Eterno—, que Yo Soy Dios.
13 "Aun antes que hubiera día, yo existía; y no hay quien libre de mi mano. Cuando yo hago algo, ¿quién lo estorbará?"
14 Así dice el Eterno, vuestro Redentor, el Santo de Israel: "Por vosotros enviaré gente a Babilonia, y quebraré todos los cerrojos. Y la alegría de los caldeos se convertirá en dolor.
15 "Yo Soy el Eterno, vuestro Santo, Creador de Israel, vuestro Rey".
16 Así dice el Señor, el que abrió camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas;
17 el que sacó carros y caballos, ejército y fuerza, y cayeron juntos para no levantarse más, y quedaron extinguidos, como mecha que se apaga.
18 "No os acordéis de las cosas pasadas, ni recordéis las cosas antiguas.
19 "Yo hago algo nuevo, pronto aparecerá. ¿No lo sabréis? Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad.
20 "La bestia del campo me honrará, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi elegido.
21 "El pueblo que formé para mí, publicará mis alabanzas.
22 "Y no me invocaste a mi, oh Jacob. Antes, de mí te cansaste, oh Israel.
23 "No me trajiste a mí los animales de tus holocaustos, ni a mí me honraste con tus sacrificios. No te hice servir con ofrenda, ni te hice fatigar con incienso.
24 "No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios. Antes me cargaste con tus pecados, me fatigaste con tus maldades".
25 "Yo, Yo Soy el que borro tus rebeliones por amor de mí, y no me acordaré de tus pecados.
26 "Hazme acordar, entremos en juicio juntos. Presenta tu caso para mostrar tu inocencia.
27 "Tu primer padre pecó, y tus maestros prevaricaron contra mí.
28 "Por tanto, yo profané los príncipes del Santuario, y entregué a Jacob al exterminio, y a Israel a la vergüenza.
1 "Ahora, escucha Jacob, siervo mío; y tú, Israel, a quien yo elegí.
2 —Así dice el Eterno, tu Creador, el que te formó desde el seno, el que te ayudará—: No temas, siervo mío Jacob, tú, Jesurún, a quien yo elegí.
3 "Porque yo derramaré agua sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida. Mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos.
4 "Y brotarán entre la hierba, como sauces junto a la ribera de los ríos.
5 "Este dirá: 'Yo soy del Eterno', el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: 'Al Eterno', y se apellidará con el nombre de Israel".
6 Así dice el Señor, el Rey de Israel, su Redentor, el Eterno Todopoderoso: "Yo Soy el primero y el último, y fuera de mí no hay Dios.
7 "¿Quién es como yo? Proclámelo y diga ante mí lo que sucedió desde que establecí al pueblo antiguo. Anuncie lo que viene, y anuncie lo que vendrá.
8 "No temáis, ni os amedrentéis. ¿No os lo hice oír desde hace mucho, y os lo dije? Luego, vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. ¡No hay otra Roca, no conozco ninguna!
9 Los formadores de imágenes de talla, todos son vanidad. Lo más precioso de ellos de nada sirve. Para su confusión ellos mismos son testigos de que los ídolos ni ven ni entienden.
10 ¿Quién forma un dios o funde una estatua que para nada sirve?
11 Todos sus compañeros serán avergonzados, porque los mismos artífices son hombres. Todos se juntarán, se asombrarán, y quedarán avergonzados.
12 El herrero toma la tenaza, trabaja con una brasa viva, le da forma con los martillos, y trabaja con la fuerza de su brazo. Luego tiene hambre, y le faltan las fuerzas; no bebe agua, y se desmaya.
13 El carpintero mide con la regla, señala un tronco con lápiz, lo labra con cepillos, le da figura con el compás, le da forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para que esté en casa.
14 Corta cedros, y toma un ciprés o una encina de entre los árboles del bosque; o planta un pino, que se críe con la lluvia.
15 De él se servirá después el hombre para quemar, para calentarse, y para encender el horno, y cocer el pan. También hace de él un dios, y lo adora; fabrica un ídolo, y se arrodilla ante él.
16 Parte del leño quema en el fuego, con parte asa la carne, y se sacia. Después se calienta, y dice: "¡Oh!, me he calentado, he visto el fuego".
17 Y del sobrante hace un dios, un ídolo. Se postra ante él, lo adora, y le ruega diciendo: "Líbrame, que mi dios eres tú".
18 No saben ni entienden, porque sus ojos están encostrados para no ver, y su mente cerrada para no entender.
19 No reflexiona, no tiene sentido ni entendimiento para decir: "Parte de esto quemé en el fuego, sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la comí. ¿Haré una abominación del resto? ¿Ante un tronco voy a postrarme?"
20 Se alimenta de ceniza, y su corazón engañado lo desvía, para que no se libre, ni diga: "¿No es pura mentira lo que tengo en mi mano?"
21 "Acuérdate de estas cosas, oh Jacob e Israel, pues tú eres mi siervo. Yo te formé, siervo mío eres tú. Israel, no me olvides.
22 "Yo deshice como a nube tus rebeliones, y como a niebla tus pecados. Vuélvete a mí, porque yo te redimí".
23 Cantad loores, oh cielos, porque el Eterno hizo esto. Gritad con júbilo, lugares bajos de la tierra. Prorrumpid, montes, en alabanza, y el bosque y todo árbol que en él está; porque el Eterno redimió a Jacob, y en Israel será glorificado.
24 Así dice el Señor, tu Redentor y Formador tuyo desde el seno: "Yo, el Eterno que hice todo, que hice solo los cielos, que extendí la tierra por mí mismo.
25 "Que frustro las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que trastorno a los sabios y desvanezco su sabiduría.
26 "Confirmo la palabra de mi siervo, y cumplo el consejo de mis mensajeros. Digo a Jerusalén: 'Serás habitada', y a las ciudades de Judá: 'Serán reconstruidas', y sus ruinas reedificaré.
27 "Que digo al profundo océano: 'Sécate', y sus ríos se secan".
28 "Que digo de Ciro: Es mi pastor, cumplirá todo lo que quiero, al decir a Jerusalén: Serás reedificada; y al templo: Serás fundado".
1 "Así dice el Eterno a su ungido, a Ciro, a quien tomó por su mano derecha, para sujetar naciones ante él, y desatar lomos de reyes; para abrir ante él puertas, puertas que no se cerrarán:
2 "Yo iré delante de ti, nivelaré las montañas, quebraré puertas de bronce, y romperé cerrojos de hierro,
3 "y te daré los tesoros escondidos y las riquezas muy guardadas, para que sepas que Yo Soy el Eterno, el Dios de Israel, que te pongo nombre.
4 "Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi elegido, te llamé por tu nombre; y te di un título de honor, aunque no me conocías.
5 "Yo Soy el Eterno, y no hay otro. No hay dios fuera de mí. Yo te fortaleceré, aunque tú no me conocías.
6 "Para que desde donde nace el sol, hasta donde se pone, se sepa que no hay más Dios que yo. Yo Soy el Eterno, y ninguno más que yo.
7 "Yo creo la luz y las tinieblas, traigo el bienestar y la desgracia. Yo, el Eterno, hago todo esto".
8 "Cielos de arriba y nubes, rociad justicia. Ábrase la tierra, y broten juntas la salvación y la justicia. Yo, el Eterno lo he creado.
9 "¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡El que es sólo un tiesto entre los tiestos! ¿Dirá el barro al que lo labra: '¿Qué haces?' ¿Dirá tu obra: 'No tienes manos'?
10 "¡Ay del que dice a su padre: '¿Por qué engendraste?', y a su madre: '¿Por qué diste a luz?"'
11 Así dice el Eterno, el Santo de Israel, tu Formador: "Pregúntame de las cosas por venir, mándame acerca de mis hijos y de la obra de mis manos.
12 "Yo hice la tierra, y creé al hombre sobre ella. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé.
13 "Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus caminos. El edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por dones", dice el Eterno Todopoderoso.
14 Así dice el Eterno: "El trabajo de Egipto, las mercaderías de Etiopía y los altos sabeos, se pasarán a ti y serán tuyos. Irán en pos de ti, pasarán con grillos, ante ti se postrarán y te suplicarán, diciendo: 'Cierto, en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios'".
15 En verdad, tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas.
16 Confusos y avergonzados serán todos ellos. Irán con afrenta todos los fabricantes de ídolos.
17 Israel es salvado por el Señor con salvación eterna. No os avergonzaréis, ni os afrentaréis jamás.
18 Así dice el Eterno, el que creó los cielos, él es Dios. El que formó la tierra y la fundó, no la creó para que estuviera vacía; para que fuese habitada la creó. El dice: "Yo Soy el Eterno, y no hay ningún otro.
19 "No hablé en secreto, en lugar oscuro de la tierra; no dije a los descendientes de Jacob: 'En vano me buscáis'. Yo Soy el Eterno, que hablo justicia y anuncio rectitud.
20 "Reuníos, y venid. Allegaos, todos los escapados de las naciones. Son ignorantes los que cargan ídolos de madera, y oran a dioses que no salvan.
21 "Publicad, haced llegar, y entren todos en consulta. ¿Quién hizo oír esto desde la antigüedad, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo el Eterno? No hay más Dios que yo, Dios justo y Salvador. Ningún otro fuera de mí.
22 "Miradme a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra; porque Yo Soy Dios, y no existe ningún otro.
23 "Por mí mismo he jurado, de mi boca salió la justa promesa, y no será revocada: 'Que a mí se doblará toda rodilla, jurará toda lengua'.
24 "Y se dirá de mí: 'Sólo en el Eterno está la justicia y la fuerza'. A él vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados.
25 "En el Eterno serán justificados, y se gloriarán todos los descendientes de Israel".
1 Se postró Bel, se abatió Nebo. Sus ídolos puestos sobre bestias. Esas imágenes que vosotros veneráis, son una carga penosa para el cansado.
2 Fueron humillados, fueron abatidos juntos, no pudieron escapar de la carga, sino que ellos mismos tuvieron que ir en cautiverio.
3 "Oídme, casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois traídos por mí desde que nacisteis, los que sois llevados desde que salisteis de las entrañas.
4 "Hasta vuestra vejez yo seré el mismo, hasta las canas os sostendré. Yo os hice, yo os llevaré, yo os sostendré, y os cuidaré.
5 "¿A quién me asemejaréis y me igualaréis? ¿A quién me compararéis, para que sea semejante?
6 "Hay quienes sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanza. Alquilan a un platero para que les haga un dios, y ante él se postran y adoran.
7 "Se lo echan al hombro, lo llevan, y lo asientan en su lugar. Allí queda sin moverse de su sitio. Le dan voces, y no responde, ni libra de la tribulación.
8 "Acordaos de esto, y avergonzaos. Tomadlo a pecho, pecadores".
9 "Acordaos de las cosas pasadas, las cosas antiguas. Yo Soy Dios, y no hay otro Dios. Nada hay semejante a mí.
10 "Que anuncio el fin desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho. Que digo: 'Mis consejos se cumplirán, y hago todo lo que quiero'.
11 "Que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Lo dije, y lo haré. Me propuse, y también lo cumpliré.
12 "Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia.
13 "Acercaré mi liberación, y no se alejará; y mi salvación no se detendrá. Pondré salvación en Sión, y mi gloria en Israel".
1 "Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia. Siéntate en tierra sin trono, hija de los caldeos. Nunca más te llamarán tierna y delicada.
2 "Toma el molino y muele harina. Descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ríos.
3 "Descubierta será tu vergüenza, y tu deshonra será vista. Retribuiré, y ningún hombre se librará".
4 Nuestro Redentor, el Eterno Todopoderoso es su Nombre, el Santo de Israel.
5 "Siéntate, calla, y entra en tinieblas, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán señora de reinos.
6 "Me enojé con mi pueblo, profané mi heredad, y los entregué en tu mano. No les tuviste compasión, y sobre el anciano agravaste mucho tu yugo.
7 "Dijiste: 'Para siempre seré señora'. Y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu fin.
8 "Oye, ahora, mujer voluptuosa, que está sentada confiadamente y dice en su corazón: 'Yo soy, y fuera de mí no hay más. No quedaré viuda, ni conoceré orfandad'.
9 "Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez. En toda su plenitud vendrán sobre ti, a pesar de tus muchos hechizos y encantamientos.
10 "Porque confiaste en tu maldad, diciendo: 'Nadie me ve'. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón: 'Yo, y nadie más'.
11 "Vendrá, pues, sobre ti el mal, y no sabrás conjurarlo. Caerá quebrantamiento sobre ti, que no podrás remediar. La ruina vendrá de repente sobre ti.
12 "Quédate ahora con tus encantamientos, y con la multitud de tus hechizos, en los que te fatigaste desde tu juventud. Quizá puedas mejorarte, quizá te fortalezcas.
13 "Te has fatigado con tus muchos consejos. Comparezcan ahora y defiéndante tus astrólogos, los contempladores de las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti.
14 "Serán como paja, fuego los quemará, no salvarán su vida del poder de la llama. Y no quedará brasa para calentarse, ni lumbre ante la cual se sienten.
15 "Así te serán aquellos con quienes te fatigaste, los que traficaban contigo desde tu juventud. Cada uno se irá por su camino, y no habrá quien te salve".
1 "Oíd esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, los que venís de la línea de Judá, que juráis en el Nombre del Eterno, y os acordáis del Dios de Israel, pero no en verdad ni en justicia.
2 "De la santa ciudad os nombráis, y en el Dios de Israel confiáis, en su Nombre, el Eterno Todopoderoso.
3 "Lo que pasó, ya antes lo declaré, y de mi boca salió. Lo publiqué, lo hice presto, y se cumplió.
4 "Porque conozco que eres duro, barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce.
5 Hace tiempo te lo dije, antes que sucediera te lo anuncié, para que no digas: 'Mi ídolo lo hizo, mis estatuas de escultura y de fundición mandaron estas cosas'.
6 "Lo oíste, lo viste todo, ¿y no lo anunciarás? Te hice oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.
7 "Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni antes las habías oído, para que no digas que lo sabías.
8 "Nunca lo habías oído ni conocido. No se abrió antes tu oído, porque yo sabía que siendo desleal, ibas a desobedecer. Por tanto, desde el seno te llaman rebelde.
9 "Por amor de mi Nombre diferí mi furor, y para alabanza mía lo reprimiré, para no talarte.
10 "Te purifiqué como a plata, te probé en el crisol de la aflicción.
11 "Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea profanado mi Nombre. Mi honra no la daré a otro.
12 "Oyeme, Jacob, y tú, Israel, a quien llamé: Yo Soy, Yo Soy el primero y también el último.
13 "Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha extendió los cielos con el palmo. Cuando los llamo, todos aparecen juntos.
14 "Juntaos todos vosotros, y oíd. ¿Quién hay entre los ídolos que anuncie estas cosas? El hombre a quien elegí ejecutará mi propósito contra Babilonia. Su brazo será contra los caldeos.
15 "Yo, yo hablé. Lo llamé, y lo traje. Por tanto, será prosperado su camino.
16 "Acercaos a mí, oíd esto. Desde el principio no hablé en secreto, desde que esto sucedió, estoy allá". Y ahora el Señor, el Eterno, me ha enviado con su Espíritu.
17 Así dice el Eterno, tu Redentor, el Santo de Israel: "Yo, el Eterno Dios tuyo, te enseña provechosamente, te encamina por el camino que debes seguir.
18 "¡Si hubieras atendido a mis Mandamientos, entonces sería tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar!
19 "Tus descendientes serían como la arena y tus hijos innumerables como sus piedrezuelas. Su nombre nunca sería cortado, ni raído de mi presencia".
20 Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos. Anunciad esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo hasta los extremos de la tierra. Decid: "El Eterno redimió a su siervo Jacob".
21 Y no tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos. De la roca les hizo brotar el agua. Cortó la peña, y corrieron torrentes de agua.
22 En cambio, "No hay paz para los malos", dice el Eterno.
1 Oídme, islas, y escuchad pueblos lejanos: El Eterno me llamó desde antes que yo naciera, desde el seno de mi madre tuvo mi nombre en memoria.
2 Convirtió mi boca en espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano, me cubrió en su aljaba,
3 y me dijo: "Israel, tú eres mi siervo, en quien exhibiré mi esplendor".
4 Pero yo dije: "Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mi fuerza. Sin embargo, mi causa está ante el Eterno, mi recompensa con Dios".
5 Pero el Señor me formó desde el vientre para ser su siervo, para que vuelva a Jacob, y junte a Israel a él. El Eterno, que me ha honrado, y que es mi fuerza, dice:
6 "Poco es que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y restaurar el remanente de Israel. También te dí por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo último de la tierra".
7 Así dice el Eterno, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado, al aborrecido de las naciones, al siervo de los tiranos: "Reyes te verán y se levantarán, príncipes verán y adorarán, por causa del Eterno, que es fiel, el Santo de Israel, que te eligió".
8 Así dice el Señor: "En tiempo aceptable te oí, en el día de salvación te ayudé. Te guardaré, y te daré por alianza al pueblo, para que restaures el país, para que hereden sus asoladas heredades;
9 "para que digas a los presos: 'Salid', y a los que están en tinieblas: 'Manifestaos'. En los caminos serán apacentados, y en todas las cumbres tendrán sus pastos.
10 "No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá. Porque el que tiene compasión de ellos los guiará, y los conducirá a manantiales de agua.
11 "Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas.
12 "Estos vendrán de lejos, aquéllos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim".
13 Cantad alabanzas, oh cielos, alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque el Eterno ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia.
14 Pero Sión dijo: "El Eterno me dejó, el Señor se olvidó de mí".
15 "¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, para no compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ella se olvide, yo nunca te olvidaré.
16 "En la palma de mis manos te llevo esculpida, tus murallas están siempre ante mí.
17 "Tus edificadores vendrán aprisa, tus destructores y asoladores saldrán de ti.
18 "Alza tus ojos alrededor, y mira. Todos éstos se han reunido, han venido a ti. Tan cierto como yo vivo —dice el Eterno—, con vestido de honra serás vestida, y como novia serás ceñida.
19 "Aunque tu tierra está devastada, arruinada y desierta, será estrecha por la multitud de los habitantes. Y tus destructores serán alejados.
20 "Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: 'Este lugar es estrecho para mí. Apártate por amor de mí, para que pueda habitar yo'.
21 "Y dirás en tu corazón: '¿Quién me engendró a estos hijos? Porque yo estaba sin hijos y sola, peregrina y desterrada. ¿Quién, pues, los crió? Yo había quedado sola. ¿Dónde estaban éstos?' "
22 Así dice el Señor, el Eterno: "Yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera. Y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros.
23 "Reyes serán tus ayos y reinas tus niñeras. Con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies. Y conocerás que Yo Soy el Eterno. Y los que esperan en mí, no quedarán defraudados".
24 ¿Será quitada la presa del poder del guerrero, o los cautivos rescatados del poder del feroz?
25 Así dice el Eterno: "Cierto, los cautivos serán librados de manos del guerrero, y la presa será rescatada del poder del feroz. Yo contenderé con los que luchan contra ti, y yo salvaré a tus hijos.
26 "Y a los que te despojaron les haré comer su propia carne, y con su sangre serán embriagados como con vino. Y conocerá toda carne que yo, el Eterno, soy tu Salvador, y tu Redentor, el Fuerte de Jacob".
1 Así dijo el Eterno: "¿Dónde está la carta de divorcio de vuestra madre, con la cual la rechacé? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes os haya yo vendido? Por vuestras maldades sois vendidos, y por vuestras rebeliones fue rechazada vuestra madre.
2 "¿Por qué vine, y nadie apareció; llamé, y nadie respondió? ¿Acaso se acortó mi mano para redimir? ¿No tengo fuerzas para salvar? Con mi reprensión seco el mar; convierto los ríos en desierto, y sus peces se mueren y se pudren por falta de agua.
3 "Visto de oscuridad el cielo, y lo cubro de cilicio".
4 El Señor, el Eterno, me dio lengua de sabios, para saber hablar palabra de aliento al cansado. Mañana tras mañana me despierta el oído, para que oiga como los sabios.
5 El Señor, el Eterno, me abrió el oído, y no fui rebelde, ni me volví atrás.
6 Ofrecí mi espalda a los que me herían, y mis mejillas a los que me arrancaban la barba. No escondí mi rostro de los que me insultaban y escupían.
7 Debido a que el Señor, el Eterno, me ayuda, no seré confundido. Por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado.
8 Cerca de mí está el que me justifica. ¿Quién contenderá contra mí? Juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? Acérquese a mí.
9 El Señor, el Eterno, me ayudará. ¿Quién me condenará? Todos ellos como un vestido se envejecerán, la polilla los comerá.
10 ¿Quién entre vosotros venera al Eterno, y obedece la voz de su Siervo? Aunque ande en tinieblas y carezca de luz, confíe en el Nombre del Eterno, y apóyese en su Dios.
11 Pero todos vosotros encendéis fuego, y os cercáis de antorchas. Andad a la luz de vuestro fuego y de las antorchas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto, en dolor seréis sepultados.
1 "Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis al Eterno. Mirad la piedra de donde fuisteis cortados, y el hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados.
2 "Mirad a Abrahán vuestro padre, y a Sara que os engendró. Porque cuando era solo lo llamé, lo bendije, y lo multipliqué.
3 Ciertamente el Señor consolará a Sión, consolará todas sus soledades, cambiará su desierto en paraíso, y su soledad como el huerto del Eterno. Se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voz de cantar.
4 "Escúchame, pueblo mío, óyeme, nación mía; porque de mí saldrá la Ley, y mi juicio descubriré para luz de pueblos.
5 "Mi justicia se acerca velozmente, mi salvación está en camino, y mis brazos juzgarán a los pueblos. En mí esperarán las islas, y en mi brazo pondrán su esperanza.
6 "Alzad al cielo vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque el cielo se desvanecerá como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir. De la misma manera perecerán sus habitantes. Pero mi salvación será para siempre, y mi justicia no será abolida.
7 "Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi Ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus reproches.
8 "Porque como a vestidura los comerá polilla, como a lana los comerá gusano. Pero mi justicia permanecerá para siempre, y mi salvación de generación en generación.
9 ¡Despierta, despierta! Vístete de fortaleza, oh brazo del Eterno. Despierta como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que abatió a Egipto, el que hirió al dragón?
10 ¿No eres tú el que secó el mar, el agua del gran abismo; el que transformó el profundo mar en camino, para que pasasen los redimidos?
11 Los redimidos del Eterno volverán. Entrarán en Sión cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas. Tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán.
12 "Yo, Yo Soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que temas al hombre, que es mortal, al hombre, que es sólo hierba?
13 "Te olvidas del Eterno, tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día vives en continuo temor del opresor, que se dispone a destruir. Pero, ¿dónde está el furor del opresor?
14 "El preso agobiado pronto será libertado. No morirá en la prisión, ni le faltará su pan.
15 "Porque yo, el Eterno, que agito el mar y suenan sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es el Eterno Todopoderoso.
16 "En tu boca he puesto mis Palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, para que yo extienda nuevo cielo y funde nueva tierra, y diga a Sión: 'Pueblo mío eres tú' ".
17 ¡Despierta, despierta! Levántate, oh Jerusalén, que bebiste de la mano del Eterno la copa de su furor, la copa del aturdimiento hasta vaciarla.
18 De todos los hijos que engendró, no hay quien la guíe, ni quien la tome por su mano, de todos los hijos que crió.
19 Estas dos calamidades te han venido: Asolamiento y quebranto, hambre y espada. ¿Quién se dolerá de ti? ¿Quién te consolará?
20 Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en el cruce de todos los caminos, como antílope en la red, llenos de la indignación del Eterno, de la ira de tu Dios.
21 Por lo tanto, oye esto, afligida, ebria, y no de vino:
22 Así dice tu Señor, el Eterno, tu Dios, que aboga por su pueblo: "He quitado de tu mano la copa del aturdimiento, la copa de mi furor; nunca más la beberás.
23 "La pondré en mano de tus angustiadores, que te dijeron: 'Encórvate, para que pasemos sobre ti'. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, como camino, para que pasaran encima".
1 ¡Despierta, despierta, Sión! Vístete tu fortaleza. Vístete tu hermosa ropa, oh Jerusalén, ciudad santa; porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni impuro.
2 Sacúdete del polvo, levántate y siéntate, Jerusalén. Suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sión.
3 Porque así dice el Eterno: "De balde fuisteis vendidos. Por tanto, sin dinero seréis rescatados".
4 Así dice el Señor, el Eterno: "En el pasado, mi pueblo descendió a Egipto a vivir allá. Más tarde, Asiria los oprimió.
5 "Y ahora, ¿qué pasa aquí —dice el Eterno—, que mi pueblo es llevado por nada? Los que de él se enseñorean, lo hacen aullar —dice el Eterno—, y de continuo mi Nombre es blasfemado todo el día.
6 "Por tanto, mi pueblo conocerá mi Nombre. En aquel día sabrá que yo mismo dije: 'Aquí estoy' ".
7 ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia paz, del que trae las buenas noticias, del que proclama salvación, del que dice a Sión: "Tu Dios reina"!
8 ¡Voz de tus centinelas! Alzan la voz, juntos dan voces de júbilo. Cuando el Eterno vuelva a Sión, lo verán con sus mismos ojos.
9 Cantad alabanzas, alegraos juntas, soledades de Jerusalén; porque el Señor ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido.
10 El Eterno desnudará su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los términos de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.
11 ¡Apartaos, apartaos, salid de ahí! No toquéis cosa impura. Salid de ella, limpiaos los que lleváis los vasos del Eterno.
12 No saldréis apresurados ni iréis huyendo; porque el Eterno irá delante de vosotros, el Dios de Israel será vuestra retaguardia.
13 Mi Siervo se portará sabiamente, será engrandecido, exaltado y muy sublimado.
14 Muchos se asombrarán de él, al ver su semblante desfigurado, hasta perder toda apariencia humana.
15 Pero muchas naciones quedarán admiradas. Los reyes cerrarán ante él la boca; porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.
1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿A quién se ha revelado el brazo del Eterno?
2 Mi Siervo creció como un retoño, como raíz en tierra seca. No tenía belleza ni majestad para atraernos, nada en su apariencia para que lo deseáramos.
3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto. Y como escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
4 Sin embargo, él llevó nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores. Y nosotros lo tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
5 Pero él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos curados.
6 Todos nos descarriamos como ovejas, cada cual se desvió por su camino. Pero el Eterno cargó sobre él el pecado de todos nosotros.
7 Angustiado y afligido, no abrió su boca. Como cordero fue llevado al matadero. Como oveja ante sus trasquiladores, enmudeció y no abrió su boca.
8 Fue arrestado y juzgado injustamente, sin que nadie pensara en su linaje. Fue cortado de la tierra de los vivientes. Por la rebelión de mi pueblo le dieron muerte.
9 Se dispuso con los impíos su sepultura, pero con los ricos fue en su muerte; porque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
10 Con todo, el Eterno quiso quebrantarlo mediante el sufrimiento. Y como puso su vida en sacrificio por el pecado, verá linaje, prolongará sus días, y la voluntad del Eterno será prosperada en su mano.
11 Después de tanta aflicción verá la luz, y quedará satisfecho. Con su conocimiento mi siervo justo justificará a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.
12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los perversos, cuando en realidad, él llevó el pecado de muchos, y oró por los transgresores.
1 "¡Alégrate, estéril, que no daba a luz! Prorrumpe en canciones y en voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque la desamparada tendrá más hijos que la casada —dice el Eterno—.
2 "Ensancha el sitio de tu cabaña, extiende las cortinas de tus tiendas. No seas escasa, alarga tus cuerdas, refuerza tus estacas.
3 "Porque a la derecha y a la izquierda has de crecer. Tus descendientes heredarán naciones, y habitarán las ciudades asoladas.
4 "No temas, que no serás avergonzada; no te avergüences, que no serás afrentada. Antes, te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.
5 "Porque tu esposo es tu Creador, el Eterno Todopoderoso es su nombre. El Santo de Israel es tu Redentor; el Dios de toda la tierra.
6 "Como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó el Eterno, como a esposa de su juventud que había sido rechazada —dice tu Dios—.
7 "Por un breve momento te dejé, pero con gran compasión te volveré a recibir.
8 "Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento, pero con bondad eterna tendré compasión de ti, —dice tu Redentor, el Eterno.
9 "Para mí esto es como las aguas de Noé, que juré que nunca más pasarían sobre la tierra. Así he jurado que no me enojaré contra ti, ni reñiré.
10 "Porque los montes se moverán y los collados temblarán, pero mi constante amor no se apartará de ti, ni mi pacto de paz se mudará" —dice el Eterno, el que tiene compasión de ti.
11 "¡Pobre ciudad, fatigada con tempestad, sin consuelo! Yo cimentaré tus piedras sobre azabache, y sobre zafiros te fundaré.
12 "Tus baluartes haré de rubíes, tus puertas de lucientes piedras, y toda tu muralla de piedras preciosas.
13 "Todos tus hijos serán enseñados por el Eterno, y multiplicaré la paz de ellos.
14 "En justicia serás establecida, lejos de la opresión, y nada temerás; porque el temor no se acercará a ti.
15 "Si alguno te ataca, lo hará sin mí. El que te ataque, ante ti caerá.
16 "Yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y saca la herramienta para su obra; y yo he creado al destructor para destruir.
17 "Ninguna arma forjada contra ti prevalecerá, y tú condenarás toda lengua que se levante contra ti. Esta es la herencia de los siervos del Eterno, y las victorias que proceden de mí", afirma el Señor.
1 "¡Todos los sedientos, venid a las aguas! ¡Y los que no tenéis dinero, venid, comprad y comed! ¡Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche!
2 "¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo en lo que no satisface? Oídme con atención, y comed del bien, y os deleitaréis con algo sustancioso.
3 "Inclinad vuestro oído, y venid a mí. Oídme, y viviréis. Y haré con vosotros un pacto eterno, las amorosas y fieles promesas hechas a David.
4 "Yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones.
5 "Llamarás a naciones que no conociste, y naciones que no te conocieron correrán a ti, por causa del Eterno tu Dios, y del Santo de Israel, que te ha dotado de esplendor".
6 Buscad al Eterno mientras puede ser hallado, llamadlo en tanto que está cerca.
7 Deje el impío su camino, y el hombre malo sus pensamientos; y vuélvase al Señor, quien tendrá de él misericordia, y a nuestro Dios, que es amplio en perdonar.
8 "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos —dice el Eterno—.
9 "Como es más alto el cielo que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos".
10 "Como descienden del cielo la lluvia y la nieve, y no vuelven allá, sino que riegan la tierra, y la hacen germinar y producir, y da semilla para sembrar y pan para comer,
11 "así será mi Palabra que sale de mi boca, no volverá vacía, antes hará lo que yo quiero, y prosperará en lo que le ordené.
12 "Con alegría saldréis, y en paz seréis guiados. Los montes y los collados levantarán canción ante vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.
13 "En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán. Y será de renombre para el Señor, señal eterna que nunca será borrada".
1 Así dice el Eterno: "Guardad el derecho, y practicad la justicia; porque mi salvación está a punto de llegar, y mi justicia a punto de manifestarse.
2 "Dichoso el hombre que hace esto, el hombre que se aferra a ello, que guarda el sábado sin profanarlo, y se guarda de hacer todo mal.
3 "Y el extranjero que se haya unido al Eterno, no diga: 'El Eterno me excluirá de su pueblo'. Ni diga el eunuco: 'Soy árbol seco' ".
4 Porque así dice el Eterno a los eunucos que guarden mis sábados, y elijan lo que yo quiero, y abracen mi pacto:
5 "Yo les daré lugar dentro de mi casa y de mis muros, un memorial y un nombre mejor que el de hijos e hijas. Un nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.
6 "Y a los extranjeros que se unan al Eterno para servirle, para amar el Nombre del Eterno y ser sus siervos, a todos los que guarden el sábado sin profanarlo, y se mantengan firmes en mi pacto,
7 "yo los llevaré a mi santo monte, y los alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos".
8 Dice el Señor, el Eterno, el que reúne a los dispersos de Israel: "Aún juntaré a otros a él, además de sus congregados".
9 Fieras todas del campo, bestias todas del monte, venid a devorar.
10 Sus guardas son ciegos, todos ignorantes, perros mudos, que no pueden ladrar; soñolientos, echados, amigos de dormir.
11 Son perros comilones, insaciables, pastores sin entendimiento. Todos ellos miran a sus propios caminos, cada uno a su propia ganancia.
12 "Venid —dicen—, tomemos vino, embriaguémonos de bebidas fuertes, y el día de mañana será como éste, o mucho más excelente".
1 Perece el justo, y no hay quien se preocupe; mueren los piadosos, y no hay quien entienda que el justo es quitado para librarlo del mal.
2 Los que andan rectamente entran en la paz, descansan en su lecho.
3 "Pero vosotros llegaos acá, hijos de la hechicera, linaje de adúltero y de fornicaria.
4 "¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa?
5 "Os inflamáis con los ídolos debajo de todo árbol umbroso, y sacrificáis a vuestros hijos en los valles, debajo de las peñas.
6 "Los ídolos en las piedras del valle son tu parte, ellos son tu suerte, a ellos derramaste libación y ofreciste presente. ¿Me contentaré con estas cosas?
7 "Sobre un monte alto y empinado pusiste tu cama. Allí también subiste a hacer sacrificio.
8 "Tras la puerta y el umbral pusiste tu ídolo. A otro, y no a mí, te descubriste. Subiste, y ensanchaste tu cama, e hiciste con ellos alianza. Amaste su cama dondequiera que la veías.
9 "Fuiste al rey con ungüento, multiplicaste tus perfumes, enviaste tus embajadores lejos, y te abatiste hasta la profundidad del sepulcro.
10 "De la multitud de tus caminos te cansaste, y no dijiste: 'No hay remedio'. Hallaste nuevo vigor en tu mano, por tanto no te desalentaste.
11 "¿De quién te asustaste y temiste, que mentiste, y no te acordaste de mí, ni te vino al pensamiento? ¿No es porque yo guardé silencio desde tiempos antiguos, por lo que nunca me has temido?
12 "Yo publicaré tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán.
13 "Cuando clames, que te libren tus ídolos. Sin embargo, a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará. Pero el que en mí confía, heredará la tierra, y poseerá mi santo monte". Con quién habita Dios
14 Se dirá: "Reparad, reparad, barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo".
15 Porque así dice el Excelso y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es Santo: "Yo habito en la altura y en la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para dar vida al espíritu de los humildes, y vivificar el corazón de los quebrantados.
16 "Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré, pues decaería ante mí el espíritu, y el aliento del hombre que he creado.
17 "Por la iniquidad de su codicia me enojé, y lo herí. Escondí mi rostro y me indigné. Pero él siguió por su rebelde camino.
18 "Vi sus caminos, y lo sanaré. Lo pastorearé y consolaré, a él y a sus enlutados.
19 "Y produciré fruto de labios: Paz, paz al lejano, y paz al cercano —dice el Eterno—, y lo sanaré.
20 "Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.
21 "No hay paz para los malos", —dice mi Dios.
1 "Clama a voz en cuello, no te detengas. Alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.
2 "Me buscan cada día, se deleitan en saber mis caminos, como gente que hubiese obrado justicia, y que no hubiera dejado la Ley de su Dios. Me piden juicios rectos, y quieren acercarse a Dios.
3 "Dicen: '¿Por qué ayunamos, y no hiciste caso; nos humillamos, y no te diste por entendido?' "Sin embargo, buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a vuestros trabajadores.
4 "Vuestro ayuno termina en contiendas y debates, y en heridas inicuas con el puño. Ayunando así, no será oída vuestra voz en lo alto. El verdadero ayuno
5 "¿Es tal el ayuno que me agrada, un día en que el hombre se aflija, y baje su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y ceniza? ¿A esto llamáis ayuno, y día agradable al Eterno?
6 "Antes, el ayuno que me agrada es éste: Desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas opresivas, dejar libres a los quebrantados, que rompáis todo yugo.
7 "Que partas tu pan con el hambriento, a los pobres errantes albergues en casa, que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano.
8 "Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu sanidad se verá pronto. Entonces tu justicia irá delante de ti, y la gloria del Eterno será tu retaguardia.
9 "Entonces invocarás, y el Señor te oirá. Clamarás, y él te dirá: 'Aquí estoy'. "Si quitas de en medio de ti todo yugo, el dedo acusador, y el hablar malicioso.
10 "Y si te das a ti mismo en servicio del hambriento, y satisfaces la necesidad del afligido, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.
11 "El Eterno te guiará siempre, en las sequías te saciará, y fortalecerá tus huesos. Serás como huerta bien regada, como manantial inagotable.
12 "Reedificarás las ruinas antiguas, levantarás los cimientos puestos hace muchas generaciones, y serás llamado reparador de muros caídos, restaurador de calzadas para andar.
13 "Si retiras tu pie de pisotear el sábado, de hacer tu voluntad en mi día santo, y si al sábado llamas delicia, santo, glorioso del Eterno, y lo veneras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando palabras vanas,
14 "entonces te deleitarás en el Señor, y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te sustentaré con la herencia de Jacob tu padre"; porque la boca del Eterno lo ha dicho.
1 La mano del Eterno no se acortó para salvar, ni se agravó su oído para oír,
2 sino que vuestras iniquidades os han separado de vuestro Dios, y vuestros pecados han ocultado su rostro de vosotros para no escuchar.
3 Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad. Vuestros labios pronuncian mentira, vuestra lengua habla maldad.
4 No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad. Confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldad, y engendran iniquidad.
5 Incuban huevos de áspid, y tejen telas de araña. El que come sus huevos, se muere; y si los aplastan, salen víboras.
6 "Sus telas no sirven para vestir, ni se pueden cubrir con sus tejidos. Sus obras son inicuas, y actos de rapiña están en sus manos.
7 Sus pies corren al mal, se apresuran a derramar sangre inocente. Sus pensamientos son pensamientos de iniquidad, destrucción y quebranto hay en sus caminos.
8 No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos. Sus veredas son torcidas, ninguno que ande por ellas conoce la paz.
9 Por eso se alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud. Esperamos luz, y todo es tinieblas; resplandor, y andamos en oscuridad.
10 Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos. Tropezamos al mediodía como de noche, y estamos en oscuros lugares como muertos.
11 Gruñimos como osos, y gemimos lastimeramente como palomas. Esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de nosotros.
12 Porque nuestras rebeliones se han multiplicado ante ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros. Con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados:
13 Prevaricar y mentir contra el Eterno, apartarnos de nuestro Dios, calumniar y rebelarnos, concebir y proferir de corazón palabras de mentira.
14 Así se retiró el derecho, y se alejó la justicia; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir.
15 La verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue apresado. El Eterno lo vio, y le desagradó, porque pereció el derecho.
16 El Señor vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien intercediese. Y lo salvó su brazo, lo afirmó su propia justicia.
17 Se vistió de justicia como de coraza, y colocó sobre su cabeza el yelmo de la salvación; se vistió de ropa de venganza, y se cubrió de celo como de manto.
18 De acuerdo a lo que hicieron, así retribuirá con ira a sus enemigos, y pagará a sus adversarios. Retribuirá a las islas según lo merecen.
19 Y desde el occidente reverenciarán el Nombre del Eterno, y desde el sol naciente su gloria. El enemigo vendrá como río crecido, pero el Espíritu del Señor levantará bandera contra él.
20 "El Redentor vendrá a Sión, a los que en Jacob se conviertan de la iniquidad —dice el Eterno—.
21 "Y éste será mi pacto con ellos —dice el Señor—: Mi Espíritu que está sobre ti, y mis Palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de sus descendientes —dice el Eterno—, desde ahora y para siempre".
1 ¡Levántate, resplandece, que ha venido tu lumbre, y la gloria del Eterno ha nacido sobre ti!
2 Porque tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones. Pero sobre ti nacerá el Eterno, y sobre ti será vista su gloria.
3 Y vendrán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu amanecer.
4 Alza tus ojos en derredor, y mira. Todos éstos se han juntado, vinieron a ti. Tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán traídas en brazos.
5 Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón de que se haya vuelto a ti la multitud del mar, y la riqueza de las naciones haya venido a ti.
6 Multitud de camellos te cubrirá, dromedarios de Madián y de Efa. Vendrán todos los de Sabá, cargados de oro e incienso, y publicarán las alabanzas del Eterno.
7 Todo el ganado de Cedar será juntado para ti, carneros de Nebaiot te serán servidos. Serán aceptos con agrado sobre mi altar, y hermosearé aún más mi glorioso templo.
8 "¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus nidos?
9 "A mí me esperarán las islas, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer a tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al Nombre del Eterno tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado.
10 "Los extranjeros edificarán tus murallas, y sus reyes te servirán. Aunque en mi enojo te castigué, en mi buena voluntad tendré compasión de ti.
11 "Tus puertas estarán siempre abiertas, no se cerrarán de día ni de noche; para que te traigan la riqueza de las naciones, y sus reyes sean conducidos a ti.
12 "Porque la nación o el reino que no te sirva perecerá, esas naciones serán del todo asoladas.
13 "La gloria del Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos y bojes juntos, para decorar el lugar de mi Santuario. Y yo honraré el lugar de mis pies.
14 Los hijos de los que te afligieron vendrán a ti humillados, y todos los que te menospreciaban se postrarán a tus pies. Te llamarán Ciudad del Eterno, Sión del Santo de Israel.
15 "En lugar de estar desechada y aborrecida, y sin nadie que pase por ti, te pondré en gloria perpetua, gozo de todos los siglos.
16 "Te nutrirás con la leche de las naciones, con la riqueza de los reyes te alimentarás, y conocerás que yo, el Eterno, soy tu Salvador, tu Redentor, el Fuerte de Jacob.
17 "En vez de bronce traeré oro, por hierro plata, por madera bronce, y en lugar de piedras, hierro. Y pondré la Paz por tu gobernante, y la Justicia por tu gobierno.
18 "Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción ni quebranto, sino que a tus murallas llamarás Salud, y a tus puertas Alabanza.
19 "El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará. El Eterno será tu luz perpetua, y tu Dios será tu gloria.
20 "No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque el Eterno será por luz perpetua, y los días de tu luto se habrán acabado.
21 "Y todos los de tu pueblo, serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.
22 "El pequeño vendrá a ser por mil; el menor, una nación poderosa. Yo, el Eterno, a su tiempo me apresuraré a cumplirlo".
1 "El Espíritu del Señor, el Eterno, está sobre mí, porque me ungió para predicar buenas nuevas a los pobres. Me envió a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos abertura de la cárcel.
2 "A proclamar el año de la buena voluntad del Eterno, y el día de venganza de nuestro Dios, a consolar a todos los enlutados;
3 "a ordenar a los afligidos de Sión, gloria en lugar de ceniza, perfume de gozo en lugar del luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado. Y serán llamados árboles de justicia, plantío del Eterno, para gloria suya.
4 Y ellos reedificarán las ruinas antiguas, levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades asoladas desde hace muchas generaciones.
5 Extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y extraños serán vuestros labradores y viñadores.
6 Y vosotros seréis llamados sacerdotes del Eterno, ministros de nuestro Dios. Comeréis la riqueza de las naciones, y con su gloria seréis sublimes.
7 En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades. Por eso, en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo.
8 "Porque yo, el Eterno, amo el derecho, aborrezco el fraude, y odio la ofrenda producto del robo. Por tanto, en mi fidelidad los recompensaré, y haré con ellos un pacto eterno.
9 "Sus descendientes serán conocidos entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos. Todos los que los vean, conocerán que son pueblo bendito del Eterno".
10 En gran manera me gozaré en el Eterno, me alegraré en mi Dios, porque me vistió de vestidos de salvación, me rodeó de un manto de justicia, como a novio me atavió, como a novia adornada de sus joyas.
11 Porque como la tierra produce su renuevo, y en el huerto brota la semilla, así el Señor, el Eterno, hará brotar justicia y alabanza ante todas las naciones.
1 Por amor de Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como una antorcha.
2 Entonces las naciones verán tu justicia, y todos los reyes tu gloria. Y te será puesto un nombre nuevo, que la boca del Eterno designará.
3 Y serás una hermosa corona en la mano del Eterno, diadema del reino en la mano de tu Dios.
4 Nunca más te llamarán Desamparada, ni a tu tierra Desolada; sino que serás llamada Hefzibá (mi delicia), y tu tierra, Beula (casada), porque el Eterno se deleitará en ti, y tu tierra será casada.
5 Como el joven se casa con la doncella, se casarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, se gozará contigo tu Dios.
6 Sobre tus murallas, oh Jerusalén, he puesto guardas. Todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis del Señor, no ceséis,
7 ni les deis tregua, hasta que restaure a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra.
8 El Eterno juró con su mano derecha y con su poderoso brazo: "Jamás daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni los extraños beberán el vino que tú trabajaste.
9 "Sino que los que lo cosechen lo comerán, y alabarán al Eterno; y los que lo sieguen, lo beberán en los atrios de mi Santuario".
10 Pasad, pasad por las puertas. Barred el camino al pueblo. Allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón a los pueblos.
11 El Eterno manda pregonar hasta lo último de la tierra: "Decid a la hija de Sión: '¡Mira que viene tu Salvador! Su recompensa trae con él, y su galardón lo precede'".
12 Serán llamados Pueblo Santo, Redimidos del Eterno. Y a ti te llamarán Ciudad Buscada, no desamparada.
1 ¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra con vestidos rojos? ¿Este hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? "Yo, el que hablo con justicia, grande para salvar".
2 ¿Por qué es rojo tu vestido, y tu ropa como la del que pisa el lagar?
3 "He pisado el lagar solo. De los pueblos nadie estuvo conmigo. Los pisé con mi ira, los hollé con mi furor. Y su sangre salpicó mi vestido y manchó mi ropa.
4 "Porque el día de la venganza está en mi corazón, y ha llegado el año de mis redimidos.
5 "Miré, y no hubo quien ayudara. Y me maravillé que no hubiera quien sostuviera. Y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira.
6 "Y con mi ira hollé a los pueblos, los embriagué de mi furor, y derramé su sangre en tierra".
7 Contaré la amable bondad del Eterno, los hechos por los cuales alabarlo. Todo lo que el Señor nos ha dado y la grandeza de sus beneficios hacia Israel, según su compasión y la abundancia de su constante amor.
8 Porque dijo: "En verdad, son mi pueblo, hijos que no engañarán". Y él fue su Salvador.
9 En toda angustia de ellos, él fue angustiado, y el Ángel de su presencia los salvó. En su amor y en su clemencia los redimió, los levantó, y los llevó todos los días del siglo.
10 Sin embargo, fueron rebeldes, y entristecieron su Espíritu Santo. Por eso se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos.
11 Entonces se acordó de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, y preguntó: "¿Dónde está el que los sacó del mar con el pastor de su rebaño? ¿Dónde el que puso en medio de ellos su Espíritu Santo?
12 "¿El que con su glorioso brazo marchó al lado de Moisés, el que dividió las aguas ante ellos, creándose perpetuo renombre?
13 "¿El que los condujo sin tropiezo por los abismos, como un caballo por el desierto?"
14 El Espíritu del Eterno los pastoreó. Como al ganado que desciende al valle, así pastoreaste a tu pueblo, para dar a conocer tu glorioso Nombre.
15 Mira desde el cielo, y contempla desde tu santa y gloriosa morada. ¿Dónde están tu celo y tu poder, la conmoción de tus entrañas? ¿Se agotó tu compasión hacia nosotros?
16 Sin embargo, tú eres nuestro Padre. Si bien ni Abrahán, ni Israel nos reconocen; tú, oh Eterno, eres nuestro Padre, nuestro Redentor. Perpetuo es tu Nombre.
17 ¿Por qué, oh Señor, nos dejas errar de tus caminos, y endureces nuestro corazón de modo que no te respetemos? Vuélvete por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad.
18 Por poco tiempo tu pueblo santo poseyó el lugar de tu santidad. Pero ahora nuestros enemigos han hollado tu santuario.
19 Hemos venido a ser como los que nunca gobernaste, sobre los cuales nunca fue llamado tu Nombre.
1 ¡Oh si rasgaras los cielos, y descendieras! A tu presencia se derretirían los montes,
2 como fuego que enciende la leña, y hace hervir el agua, para dar a conocer tu Nombre a tus enemigos, y estremecer a las naciones ante ti.
3 Cuando realizando actos pavorosos que nunca esperábamos, descendiste, temblaron los montes ante ti.
4 Nunca se oyó, ni ojo vio a ningún Dios fuera de ti, que hiciera tanto por quien espera en ti.
5 Saliste al encuentro del que con alegría obra justicia, del que se acordaba de tus caminos. Pero cuando seguimos pecando tú te enojaste. Entonces, ¿cómo podemos ser salvos?
6 Todos somos como suciedad, todos nuestros actos de justicia como trapo inmundo. Todos caímos como hojas secas, y nuestras maldades nos arrastraron como el viento.
7 Nadie invoca tu Nombre, nadie se despierta para apoyarse en ti. Por eso escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar bajo el poder de nuestras maldades.
8 Sin embargo, oh Eterno, tú eres nuestro Padre. Nosotros lodo, y tú el que nos formaste. Así, obra de tus manos somos todos.
9 Oh Eterno, no te enojes demasiado. No recuerdes nuestros pecados para siempre. Mira ahora que todos somos tu pueblo.
10 Tus santas ciudades están desiertas, Sión es un desierto, Jerusalén una soledad.
11 La casa de nuestro Santuario y de nuestra gloria, en la cual te alabaron nuestros padres, está consumida por el fuego. Y todo lo que hemos atesorado está en ruinas.
12 Oh Eterno, ante todo esto, ¿te retraerás? ¿Callarás, y nos afligirás sin medida?
1 "Me dí a conocer a los que no preguntaban por mí, fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi Nombre: '¡Aquí estoy, aquí estoy!'
2 "Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde, que anda por camino equivocado, en pos de sus pensamientos.
3 "Pueblo que en mi cara me provoca de continuo, sacrificando en huertos, y quemando incienso sobre ladrillos.
4 "Se quedan en los sepulcros, y en lugares escondidos pasan la noche. Comen carne de puerco, y en sus ollas hay caldo de cosas impuras.
5 "Dicen: 'Retírate. No te acerques, que soy más santo que tú'. Estos son humo en mi nariz, fuego que arde todo el día.
6 "Escrito está ante mí. No callaré, antes retribuiré y daré el pago en su seno,
7 "por vuestros pecados y por los pecados de vuestros padres —dice el Eterno—, que quemaban incienso sobre los montes, y en las colinas me afrentaron; por tanto, les mediré el pago de sus obras pasadas, y lo pondré en su seno".
8 Así dice el Eterno: "Como si alguno hallara mosto en un racimo, y dijera: 'No lo desperdicies, que bendición hay en él'. Así haré por amor a mis siervos, no los destruiré a todos,
9 "sino que sacaré descendientes de Jacob y de Judá, herederos de mis montes. Y mis elegidos heredarán la tierra, y mis siervos habitarán allí.
10 "Y Sarón será habitación de ovejas, y el valle de Acor majada de vacas, para mi pueblo que me buscó.
11 "Pero vosotros que dejáis al Eterno, que olvidáis mi santo monte, que ponéis mesa para la Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino;
12 "os destinaré a la espada, todos vosotros os arrodillaréis al degolladero. Porque llamé, y no respondisteis, hablé, y no oísteis; sino que hicisteis lo malo ante mis ojos, y elegisteis lo que me desagrada".
13 Por eso, el Señor, el Eterno, dice: "Mis siervos comerán, y vosotros tendréis hambre; mis siervos beberán, y vosotros tendréis sed; mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis avergonzados;
14 "mis siervos cantarán por el júbilo de su corazón, y vosotros clamaréis por el dolor del corazón, y por el quebranto de vuestro espíritu aullaréis.
15 "Dejaréis vuestro nombre por maldición a mis elegidos; y el Señor, el Eterno, os matará, y a sus siervos llamará por otro nombre.
16 "El que desee ser bendecido en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá; y el que jure en la tierra, por el Dios de verdad jurará; porque las angustias primeras están olvidadas, y están escondidas de mis ojos".
17 "Porque yo crearé un nuevo cielo y una nueva tierra, y de lo primero no habrá más memoria, ni más vendrá al pensamiento.
18 "Y os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que voy a crear. Porque voy a crear alegría a Jerusalén, y a su pueblo gozo.
19 "Me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo. Y nunca más se oirá en ella voz de llanto, ni voz de lamento.
20 "Allí no habrá más niño que viva pocos días, ni anciano que no cumpla sus días. El que muera de cien años, será considerado joven; el que no llegue a los cien años será considerado maldito.
21 "Edificarán casas, y habitarán en ellas; plantarán viñas, y comerán su fruto.
22 "No edificarán para que otro more, ni plantarán para que otro coma. Porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis elegidos disfrutarán la obra de sus manos.
23 "No trabajarán en vano, ni engendrarán para maldición; porque junto con sus descendientes, son linaje de los benditos del Eterno.
24 "Antes que clamen, responderé yo; mientras estén aún hablando, yo habré oído.
25 "El lobo y el cordero pacerán juntos. El león comerá paja como el buey, y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte" —dice el Eterno.
1 El Eterno dice: "El cielo es mi trono, y la tierra el estrado de mis pies. ¿Dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?
2 "Mi mano hizo todas las cosas, por eso existen —dice el Eterno—. "Yo estimo al humilde y contrito de espíritu, que se estremece ante mi Palabra.
3 "Hay quien sacrifica buey como si matase a un hombre; hay quien sacrifica oveja como si degollase a un perro; hay quien ofrece un presente como si ofreciera sangre de puerco; hay quien quema incienso como si bendijese a un ídolo. Ellos eligieron su propio camino, y amaron sus propias abominaciones.
4 "También yo elegiré sus sufrimientos, y traeré sobre ellos lo que temieron. Porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron; antes hicieron lo malo ante mis ojos, y eligieron lo que me desagrada".
5 Oíd Palabra del Eterno, vosotros que os estremecéis ante su Palabra: "Vuestros hermanos, los que os aborrecen, y os echan por causa de mi Nombre, dijeron: 'Glorifíquese el Eterno, para que veamos vuestra alegría'. Pero ellos serán confundidos.
6 "Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz del Eterno que da el pago a sus enemigos.
7 "Antes de estar de parto, dio a luz, antes de tener dolores, engendró hijo.
8 "¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio cosa tal? ¿Nacerá una nación en un momento? Pues, en cuanto Sión estuvo de parto, dio a luz a sus hijos.
9 "Yo que hago nacer, ¿no daré a luz? —dice el Eterno—. ¿Yo que hago engendrar, seré detenido?" —pregunta tu Dios.
10 "Alegraos con Jerusalén y gozaos con ella, todos los que la amáis. Llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella.
11 "Para que os nutráis y os saciéis del seno de sus consuelos; para que bebáis, y os deleitéis con su abundancia".
12 Porque así dice el Eterno: "Yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como un torrente que desborda. Y beberéis, en brazos seréis traídos, y sobre sus rodillas seréis regalados.
13 "Como aquel a quien su madre consuela, así os consolaré a vosotros, y en Jerusalén hallaréis consuelo".
14 Cuando veáis esto, se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán como la hierba. La mano del Eterno será conocida por sus siervos, y se enojará contra sus enemigos.
15 Ved, el Eterno vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego.
16 Porque el Eterno juzgará con fuego y espada a todo hombre, y muchos serán los muertos por el Eterno.
17 "Los que se santifican y se purifican en los huertos, uno tras otro, los que comen carne de puerco, culebras y ratones; juntos serán talados —dice el Eterno.
18 "Porque yo entiendo sus obras y sus pensamientos. Tiempo vendrá para juntar a todas las naciones y lenguas; y vendrán, y verán mi gloria.
19 "Pondré en ellos una señal, y enviaré de ellos algunos escapados, a las naciones: a Tarsis, a Pul y Lud, que disparan arco, a Tubal, a Grecia y a las lejanas islas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria. Y publicarán mi gloria entre las naciones.
20 "Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda al Eterno, en caballos, carros, literas, mulos y camellos, a mi santo monte, a Jerusalén —dice el Eterno—, al modo que los hijos de Israel traen el presente en recipientes limpios a la casa del Eterno.
21 "Y tomaré también de ellos para que sean sacerdotes y levitas" —dice el Eterno.
22 "Así como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago, permanecen ante mí —dice el Eterno—, así permanecerán vuestros descendientes y vuestro nombre.
23 "Y de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrán todos a adorar ante mí —dice el Eterno.
24 "Y saldrán y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí. Los gusanos que los coman, no morirán; y el fuego que los devora, no se apagará. ¡Serán abominables a toda carne!"