1

1 Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel:

2 Para entender sabiduría e instrucción, para conocer las razones prudentes,

3 para adquirir disciplina y prudencia, justicia, juicio y equidad.

4 Para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura.

5 Oirá el sabio y aumentará su saber, y el entendido adquirirá destreza,

6 para entender proverbios y refranes, máximas y enigmas sabios.

7 El principio de la sabiduría es el respeto al Eterno. Sólo los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

8 Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre,

9 porque guirnalda de gracia serán a tu cabeza, y collares a tu cuello.

10 Hijo mío, si los pecadores intentan engañarte, no consientas.

11 Si te dicen: "Ven con nosotros, tendamos trampas para derramar sangre, asechemos sin motivo al inocente.

12 "Devorémoslo vivo como el sepulcro, y entero como los que caen en la fosa;

13 "hallaremos toda clase de riquezas, llenaremos nuestras casas de despojos.

14 "Echa tu suerte con nosotros, tengamos todos una bolsa".

15 ¡Hijo mío, no vallas con ellos! Aparta tu pie de sus veredas.

16 Porque sus pies correrán al mal, irán presurosos a derramar sangre.

17 Es inútil tender la red a la vista de las aves.

18 Pero ellos a su propia sangre ponen en peligro, tienden lazo a sí mismos.

19 Tal es el fin de todo el que es dado a la codicia, que quita la vida de sus poseedores.

20 La sabiduría clama en las calles, da su voz en las plazas,

21 clama en los principales lugares de reunión, en las puertas de la ciudad da sus razones.

22 "¿Hasta cuándo los simples amarán la simpleza, los insolentes se complacerán en la insolencia, y los insensatos aborrecerán la ciencia?

23 "Si respondéis a mi reprensión, derramaré mi Espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras.

24 "Por cuanto llamé, y no quisistes oír, extendí mi mano, y no hubo quien atendiera.

25 "Antes desechasteis todo consejo mío, y no aceptasteis mi reprensión.

26 "También yo me reiré en vuestra calamidad, me burlaré cuando os venga lo que teméis.

27 "Cuando venga de repente la destrucción que teméis, y vuestra calamidad llegue como un torbellino, cuando sobre vosotros venga tribulación y angustia,

28 "entonces me llamarán y no responderé, me buscarán de mañana y no me hallarán.

29 "Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no eligieron respetar al Eterno,

30 "ni quisieron mi consejo, y menospreciaron mi reprensión;

31 "comerán del fruto de su camino, y se hartarán de sus propios consejos.

32 "Porque el desvío de los ignorantes los matará, la prosperidad de los necios los echará a perder.

33 "Pero el que me obedece, habitará confiadamente, vivirá reposado, sin temor de mal".

2

1 Hijo mío, si recibes mis palabras, y guardas mis Mandamientos dentro de ti,

2 si prestas oído a la sabiduría, si inclinas tu corazón a la prudencia,

3 si clamas a la inteligencia, y a la prudencia das tu voz,

4 si la buscas como a la plata, y la procuras como a tesoros escondidos,

5 entonces entenderás el respeto al Eterno, y hallarás el conocimiento de Dios.

6 Porque el Señor da la sabiduría, de su boca nace el conocimiento y la inteligencia.

7 Provee de sana sabiduría a los rectos es escudo a los que andan rectamente,

8 guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos.

9 Entonces entenderás justicia, juicio, equidad y todo buen camino.

10 Cuando la sabiduría entre en tu corazón, y la ciencia te sea grata,

11 la discreción te guardará, te preservará la inteligencia,

12 para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades,

13 que dejan el sendero recto, para andar por sendas tenebrosas.

14 Que se alegran haciendo mal, que se huelgan en las perversidades del vicio,

15 cuyas veredas son torcidas, y torcidos sus caminos.

16 Te librará de la mujer extraña, de la ajena que halaga con sus palabras,

17 que abandona al compañero de su juventud, y olvida el pacto de su Dios.

18 Por eso su casa está inclinada a la muerte, sus sendas hacia los muertos.

19 Los que se llegan a ella, no vuelven, ni alcanzan otra vez la senda de la vida.

20 Así andarás por el camino de los buenos, seguirás la senda de los justos;

21 porque los rectos habitarán la tierra, y los íntegros permanecerán en ella.

22 Pero los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán desarraigados de ella.

3

1 Hijo mío, no olvides mi Ley, tu corazón guarde mis Mandamientos,

2 porque alargarán tu vida en muchos años, y te traerán prosperidad.

3 El amor y la fidelidad nunca se aparten de ti, átalos a tu cuello, escríbelos en la tabla de tu corazón;

4 y hallarás gracia y buena opinión en los ojos de Dios y de los hombres.

5 Fíate del Eterno de todo tu corazón, y no te apoyes en tu prudencia.

6 Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.

7 No seas sabio en tu opinión, venera al Señor y apártate del mal;

8 y eso traerá salud a tu cuerpo, y fortaleza a tus huesos.

9 Honra al Eterno con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos;

10 y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto.

11 Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Eterno, ni te fatigues de su corrección;

12 porque el Señor reprende al que ama, como el padre al hijo a quien quiere.

13 ¡Dichoso el hombre que halla la sabiduría, y obtiene la inteligencia!

14 Porque es más provechosa que la plata, rinde más ganancia que el oro fino.

15 Es más preciosa que las piedras preciosas; y todo lo que puedas desear, no se puede comparar a ella.

16 Largura de días está en su mano derecha, en su izquierda riquezas y honra.

17 Sus caminos son deliciosos y todas sus veredas paz.

18 Es árbol de vida al que la alcanza. ¡Dichosos los que la retienen!

19 Con sabiduría el Eterno fundó la tierra, afirmó los cielos con inteligencia;

20 con su ciencia dividió los océanos, y las nubes destilan el rocío.

21 Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos, guarda la Ley y el consejo;

22 y serán vida para ti, adorno de tu cuello.

23 Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará.

24 Cuando te acuestes, no tendrás temor, te acostarás y tu sueño será agradable.

25 No temerás el pavor repentino, ni la ruina de los impíos cuando venga.

26 Porque el Eterno será tu confianza, y él preservará tu pie de caer preso.

27 No niegues un favor a quien lo necesita, cuando tengas poder de hacerlo.

28 Si tienes, no digas a tu prójimo "vuelve, y mañana te daré".

29 No intentes mal contra tu prójimo, que habita confiado de ti.

30 No pleitees con nadie sin razón, si no te ha hecho ningún mal.

31 No envidies al hombre injusto, ni sigas sus caminos,

32 porque el Señor detesta al perverso, pero confía en los rectos.

33 La maldición del Eterno, está en la casa del impío, pero bendice la morada de los justos.

34 Se burla de los burladores, y da gracia a los humildes.

35 Los sabios heredan honra, pero los necios cargan la ignominia.

4

1 Escuchad, hijos, la doctrina de un padre, y estad atentos para conocer cordura.

2 Porque os doy buena enseñanza, no desamparéis mi Ley.

3 Cuando yo era niño en casa de mi padre, delicado y querido por mi madre;

4 él me enseñaba, y me decía: "Retén mis palabras en tu corazón, guarda mis Mandamientos y vivirás.

5 "Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia. No te olvides, ni te apartes de las razones de mi boca.

6 "No la dejes, y ella te guardará, ámala, y te protegerá.

7 "Lo primero es la sabiduría. Adquiere sabiduría. Aunque te cueste todos tus bienes, adquiere inteligencia;

8 "Engrandécela, y ella te engrandecerá; te honrará, cuando la hayas abrazado.

9 "Adorno de gracia dará a tu cabeza, corona de hermosura te entregará".

10 Hijo mío, oye y recibe mis razones, y se multiplicarán los años de tu vida.

11 Por el camino de la sabiduría te he encaminado, por veredas rectas de hice andar.

12 Cuando camines no se enredarán tus pasos, si corres, no tropezarás.

13 Retén el consejo, no lo dejes; guárdalo, porque es tu vida.

14 No entres por la senda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos.

15 Evítalo, no pases por él; apártate de él, pasa de largo;

16 porque ellos no duermen, si no hacen mal, y pierden su sueño, si no han hecho caer;

17 comen pan de maldad y beben vino de robo.

18 La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta llegar al pleno día.

19 El camino de los impíos es como la oscuridad, no saben en qué tropiezan.

20 Hijo mío, está atento a mis Palabras, inclina tu oído a mis razones.

21 No se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón;

22 porque son vida a los que las hallan, y medicina a toda su carne.

23 Por encima de todo, guarda tu corazón, porque es la fuente de la vida.

24 Aparta de ti la perversidad de la boca, aleja de ti la iniquidad de labios.

25 Tus ojos miren lo recto, y tus párpados directamente delante de ti.

26 Examina la senda de tus pies, y todos los caminos sean rectos.

27 No te desvíes ni a derecha ni a izquierda, aparta tu pie del mal.

5

1 Hijo mío, está atento a mi sabiduría, a mi inteligencia inclina tu oído,

2 para que guardes el consejo, y tus labios conserven la ciencia.

3 Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, su paladar es más blando que el aceite;

4 pero su fin es amargo como el ajenjo, agudo como una espada de dos filos.

5 Sus pies descienden a la muerte, sus pasos conducen al sepulcro.

6 Sus caminos son torcidos, y no lo sabe. no considera el camino de la vida.

7 Ahora, pues, hijo, óyeme, no te apartes de las razones de mi boca.

8 Aleja de ella tu camino, no te acerques a la puerta de su casa;

9 para que no des a los extraños tu honor, y tus años al cruel;

10 para que no se sacien los extraños de tu fuerza, y tus trabajos estén en casa del extraño;

11 y gimas al final cuando se consuma tu carne y tu cuerpo,

12 y digas: "¡Cómo aborrecí el consejo, y mi corazón menospreció la reprensión!

13 "¡No oí la voz de los que me instruían, a los que me enseñaban no incliné mi oído!

14 "Por poco llego al colmo de la desgracia, en medio de la sociedad y de la congregación".

15 Bebe el agua de tu propia cisterna, el raudal de tu propio pozo.

16 No derrames el agua de tu manantial, no la desperdicies por la calle,

17 Sea para ti solo, y no para los extraños contigo.

18 Sea bendito tu manantial, y alégrate con la esposa de tu juventud.

19 Como cierva amada y graciosa gacela, sus pechos te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre.

20 Hijo mío, ¿por qué apasionarte con la ajena, y abrazar el seno de la extraña?

21 Porque los caminos del hombre están ante los ojos del Eterno, él considera todas sus veredas.

22 Sus propias iniquidades atrapan al impío, y su propio pecado lo sujeta como un lazo.

23 Morirá por falta de disciplina, y errará por su gran locura.

6

1 Hijo mío, si sales fiador de tu prójimo; si te responsabilizas por un extraño,

2 quedas enlazado con las palabras de tu boca, preso con tus dichos.

3 Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate. Ya que has caído en la mano de tu prójimo, ve, humíllate, y asegúrate de él.

4 No des sueño a tus ojos, ni a tus párpados adormecimiento.

5 Escapa como la gacela de la mano del cazador, como el ave de la trampa.

6 Observa a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio.

7 Aunque no tiene capitán, ni gobernador, ni señor,

8 prepara en el verano su comida, y allega en el tiempo de la siega su mantenimiento.

9 Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?

10 Un poco de sueño, un poco de dormitar, y un poco de cruzar las manos para reposar,

11 así vendrá tu necesidad como a un vagabundo, y tu pobreza como hombre de armas.

12 El hombre malo, el hombre depravado, anda con la perversidad en su boca.

13 Guiña con sus ojos, habla con sus pies, hace señas con sus dedos.

14 Perversidades hay en su corazón, piensa el mal, en todo tiempo siembra discordias.

15 Por tanto, su calamidad vendrá de repente, súbitamente será quebrantado, sin remedio.

16 Sies cosas aborrece el Eterno, y una séptima abomina de corazón:

17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente,

18 el corazón que elabora pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal,

19 el testigo falso que habla mentiras, y el que enciende rencillas entre hermanos.

20 Guarda, hijo mío, el mandato de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre.

21 Átalos siempre a tu corazón, enlázalos a tu cuello.

22 Te guiarán cuando andes, cuando duermas te guardarán y te hablarán cuando despiertes.

23 Porque el Mandamiento es antorcha, la enseñanza luz, y camino de vida las reprensiones de la disciplina.

24 Para que te guarden de la mala mujer, de la blanda lengua de la extraña.

25 No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos.

26 Porque la mujer ramera va tras un bocado de pan, pero la mujer adúltera va a la caza de una vida preciosa.

27 ¿Tomará el hombre fuego en su seno, sin que sus vestidos se quemen?

28 ¿Andará el hombre sobre las brasas, sin que sus pies se abrasen?

29 Así es el que llega a la mujer de su prójimo. Ninguno que la toque quedará sin culpa.

30 No se desprecia al ladrón si roba para saciarse cuando tiene hambre.

31 Sin embargo, si lo encuentran robando, paga siete veces lo que robó, aunque tenga que dar todo el haber de su casa.

32 Pero el que comete adulterio es falto de juicio; el tal se destruye a sí mismo.

33 Plaga y vergüenza hallará, y su afrenta nunca se borrará.

34 Porque los celos enfurecen al esposo, y no perdonará en el día de la venganza.

35 No aceptará ningún desagravio, ni se apaciguará, aunque multipliques los dones.

7

1 Hijo mío, guarda mis razones, y atesora mis Mandamientos en tu mente.

2 Guarda mis Mandamientos y vivirás, sea mi Ley como la niña de tus ojos.

3 Lígalos a tus dedos, escríbelos en las tablas de tu corazón.

4 Di a la sabiduría: "Tu eres mi hermana", y a la inteligencia llámala parienta,

5 para que te guarden de la mujer ajena, de la extraña que ablanda sus palabras.

6 Un día miraba yo através de la celosía de mi ventana,

7 y vi entre los simples, entre los jóvenes, un muchacho sin entendimiento,

8 que iba por la calle, junto a la esquina donde vivía esa mujer, iba a la casa de ella.

9 Era el atardecer, cuando oscurecía.

10 De pronto la mujer le salió al encuentro con atavío de ramera, astuta de corazón,

11 alborotadora y rencillosa, sus pies no pueden quedar en casa.

12 Unas veces anda por la calle, otras por las plazas, acechando por todas las esquinas.

13 Trabó de él, lo besó, y con descaro le dijo:

14 "Sacrificio de paz había prometido, hoy pagué mi voto.

15 "Por eso salí a encontrarte, y buscando diligentemente, te hallé.

16 "Adorné mi cama con cobertores recamados con cordoncillo de Egipto;

17 "perfumé mi cámara con mirra, áloes y canela.

18 "Ven, embriaguémonos de caricias hasta la mañana, alegrémonos en amor.

19 "Porque mi esposo no está en casa, se ha ido en un largo viaje;

20 "llevó en su mano la bolsa del dinero, y hasta la luna llena no volverá".

21 Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, lo obligó con la blandura de sus labios.

22 En el acto marchó en pos de ella; como va el buey al degolladero, como el necio a la prisión para ser castigado,

23 como el ave que se apresura al lazo, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón.

24 Ahora, hijo mío, escúchame, atiende a las razones de mi boca.

25 No permitas que tu corazón se vuelva hacia sus caminos. No te desvíes por sus sendas.

26 Porque a muchos hirió de muerte. Hasta los más fuertes han sido muertos por ella.

27 Su casa es el camino al sepulcro, que desciende a las cámaras de la muerte.

8

1 ¿No clama la sabiduría y da su voz la inteligencia?

2 En las cumbres de las colinas, junto al camino, en el cruce de las sendas se detiene.

3 Junto a las puertas de la entrada de la cuidad da voces:

4 "Oh hombres, a vosotros clamo, para los humanos es mi voz.

5 "Entended, inexpertos, discreción, y vosotros, necios, entrad en cordura.

6 "Oíd, porque hablaré cosas excelentes, abriré mis labios para decir cosas rectas.

7 "Mi boca hablará verdad, mis labios abominan la impiedad.

8 "Justas son las razones de mi boca, no hay en ellas cosa perversa ni torcida.

9 "Todas son rectas al que entiende, razonables a los que hallan la sabiduría.

10 "Recibid mi enseñanza y no plata, ciencia antes que oro selecto.

11 "Mejor es la sabiduría que las piedras preciosas, todo lo que se puede desear, no se compara con ella.

12 "Yo, la sabiduría, habito con la cordura, y busco el conocimiento y la discreción.

13 "La veneración del Eterno es aborrecer el mal. La soberbia, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa.

14 "Conmigo está el consejo y el buen juicio. Yo soy la inteligencia, mío es el poder.

15 "Por mí reinan los reyes, y los príncipes determinan justicia.

16 "Por mí dominan los príncipes, y todos los gobernadores juzgan la tierra.

17 "Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan.

18 "Las riquezas y la honra están conmigo, riquezas duraderas y justicia.

19 "Mejor es mi fruto que el oro refinado, que la plata fina.

20 "Ando por veredas de justicia, por sendas rectas,

21 para que los que me aman tengan herencia, y yo llene sus tesoros.

22 "El eterno me poseía en el principio de su obra, antes de sus obras más antiguas.

23 "Desde la eternidad fui establecida, desde el principio, antes de la tierra.

24 "Antes de los océanos fui engendrada, antes que los manantiales de agua,

25 "antes que los montes fueran fundados, antes de los collados fui engendrada.

26 "No había aún hecho la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo.

27 "Cuando él formaba los cielos, allí estaba yo, cuando señalaba el horizonte sobre la faz del gran mar,

28 "cuando condensaba las nubes en la altura, y las fuentes del profundo mar,

29 "cuando fijaba al mar su estatuto, para que el agua no pase de su límite, cuando establecía los cimientos de la tierra.

30 "Con él estaba ordenándolo todo, fui su delicia todos los días, ante él solazándome en todo tiempo.

31 "Me regocijo en su mundo habitable, y me deleito con los hombres.

32 "Por eso, hijos, escuchadme: ¡Feliz el que guarda mis caminos!

33 "Atended el consejo, sed sabios, y no lo menospreciéis.

34 "¡Feliz el hombre que me oye, que vela a mis puertas cada día, y espera en el umbral de mi entrada!

35 "El que me halla, halla la vida, y alcanza el favor de Eterno.

36 "Pero el que peca contra mí, se daña a sí mismo. Los que me aborrecen, aman la muerte".

9

1 La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas,

2 mató sus víctimas, mezcló su vino, y puso su mesa.

3 Envió sus criadas, y desde lo más alto de la ciudad clamó:

4 "Jóvenes, inexpertos venid". A los faltos de cordura dijo:

5 "Venid, comed mi pan, y bebed el vino que he mezclado.

6 "Dejad las simplezas y viviréis, y andad por el camino de la inteligencia.

7 "El que rectifica al escarnecedor, afrenta se acarrea; el que reprende al impío, se atrae mancha.

8 "No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca. Enmienda al sabio, y te amará.

9 "Da al sabio, y serás más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber.

10 "Venerar al Eterno es el principio de la sabiduría, y la inteligencia está en conocer al Santísimo.

11 "Porque por mí se aumentarán tus días, y años de vida se te añadirán.

12 "Si eres sabio, para tu provecho lo serás. Si eres escarnecedor, pagarás tú solo".

13 La mujer insensata es alborotadora, simple e ignorante.

14 Se sienta en una silla a la puerta de su casa, en lo alto de la ciudad,

15 para llamar a los que transitan, que van derecho por su camino.

16 Al simple le dice: "Ven acá". Y al falto de cordura:

17 "Las aguas robadas son dulces, y el pan comido en oculto es suave".

18 Y no saben que allí están los muertos, que sus convidados van hacia la profunda sepultura.

10

1 Proverbios de Salomón: El hijo sabio alegra al padre, el hijo necio es tristeza de su madre.

2 Los tesoros de maldad no serán de provecho, pero la justicia libra de la muerte.

3 El Eterno no deja que el justo pase hambre, pero desvía la codicia de los malos.

4 La mano negligente empobrece, pero la mano diligente enriquece.

5 El que allega en el estío es entendido, el que duerme en el tiempo de la siega es indigno.

6 Bendiciones sobre la cabeza del justo, pero violencia cubrirá la boca de los impíos.

7 La memoria del justo será bendita, pero el nombre de los impíos se pudrirá.

8 El sabio de corazón acepta los Mandamientos, el necio de labios caerá.

9 El que camina en integridad anda confiado, el que pervierte sus caminos será descubierto.

10 El que guiña el ojo causa disgustos, y el necio de labios será castigado.

11 Manantial de vida es la boca del justo, pero en la boca de los impíos mora la violencia.

12 El odio despierta rencillas, pero el amor cubre todas las faltas.

13 En los labios del prudente hay sabiduría, pero la vara es para la espalda del insensato.

14 Los sabios guardan la sabiduría, pero la boca del necio es calamidad cercana.

15 Las riquezas del rico son su ciudad fuerte, la pobreza es la ruina de los pobres.

16 La obra del justo es para vida, pero el fruto del impío es para pecado.

17 El que atiende la disciplina está en el camino de la vida, el que la desatiende se extravía.

18 El que encubre el odio es de labios mentirosos, y el que difama es un insensato.

19 En las muchas palabras no falta pecado, pero el que refrena sus labios es prudente.

20 Plata selecta es la lengua del justo, pero el entendimiento de los impíos es como nada.

21 Los labios del justo apacientan a muchos, pero los necios mueren por falta de juicio.

22 La bendición del Eterno es la que enriquece, sin añadir tristeza.

23 El insensato halla placer en practicar el mal. Pero el entendido se deleita en la sabiduría.

24 Lo que el impío teme, eso le vendrá; pero al justo le será concedido su deseo.

25 Como pasa el torbellino, así el malo desaparece. Pero el justo permanece para siempre.

26 Como el vinagre a los dientes y el humo a los ojos, así es el perezoso para quien lo envía.

27 La veneración al Eterno prolonga la vida, pero los años de los impíos serán cortados.

28 La esperanza de los justos es alegría, la esperanza de los impíos perecerá.

29 El camino del Eterno es refugio para el íntegro, y terror para el malhechor.

30 El justo jamás será removido, pero los impíos no habitarán la tierra.

31 La boca del justo producirá sabiduría, pero la lengua perversa será cortada.

32 Los labios del justo saben hablar lo que agrada, la boca de los impíos habla perversidades.

11

1 El Eterno, abomina la pesa falsa, el peso cabal le agrada.

2 La soberbia trae deshonra, pero con los humildes está la sabiduría.

3 La integridad encamina a los rectos, pero la perversidad destruye a los pecadores.

4 De nada aprovecharán las riquezas en el día de la ira, pero la justicia librará de la muerte.

5 La justicia del íntegro endereza su camino, pero el impío cae en su malicia.

6 La justicia de los rectos los librará, en cambio los pecadores serán atrapados por su maldad.

7 Cuando muere el impío, se acaba su esperanza, y la expectativa de la riqueza perece.

8 El justo es librado de la angustia, pero el impío entra en lugar suyo.

9 El hipócrita con la boca daña a su prójimo, los justos son librados con la sabiduría.

10 Con el bien de los justos la ciudad se alegra, en cambio cuando los impíos perecen, hay fiesta.

11 Por la bendición de los rectos la ciudad se engrandece, por la boca de los impíos se destruye.

12 El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo, pero el hombre prudente calla.

13 El chismoso descubre el secreto, el de espíritu fiel lo guarda.

14 Sin buen gobierno, la nación fracasa, pero en la multitud de consejeros hay seguridad.

15 Con ansiedad será afligido el que sale fiador del extraño, pero el que aborrece las fianzas vive confiado.

16 La mujer graciosa recibe honra, y los audaces consiguen riquezas.

17 El bondadoso se hace bien a sí mismo, pero el cruel a sí mismo se hiere.

18 El impío consigue salario engañoso, el que siembra justicia cosecha galardón seguro.

19 Como la justicia conduce a la vida, así el que sigue el mal es para su muerte.

20 El Eterno aborrece la mente perversa, pero los de camino intachable le son agradables.

21 El malo no quedará sin castigo, pero los justos escaparán.

22 Anillo de oro en nariz de puerco es la mujer hermosa sin discreción.

23 El deseo de los justos tiende sólo al bien, la esperanza de los impíos redunda en enojo.

24 Hay quienes reparten, y reciben más de lo que dan. Y hay quienes retienen más de lo que es justo, y van a pobreza.

25 El generoso será prosperado, y el que sacia a otros, él también será saciado.

26 Al que acapara el grano, la gente lo maldice, pero al que lo vende, lo cubren de bendición.

27 El que procura el bien, será bien visto, al que busca el mal, mal le irá.

28 El que confía en sus riquezas, caerá; pero los justos prosperarán como hojas verdes.

29 El que turba su casa, hereda viento, y el necio será siervo del sabio.

30 El fruto del justo es árbol de vida, y el que gana almas es sabio.

31 Si el justo es recompensado en la tierra, ¡cuánto más el impío y el pecador!

12

1 El que ama la disciplina, ama la sabiduría, el que aborrece la reprensión, es ignorante.

2 El bueno alcanza el favor del Eterno, pero el intrigante será condenado.

3 El hombre no se afirma por medio de la impiedad, pero la raíz de los justos no será movida.

4 La mujer virtuosa es corona de su esposo, pero la desvergonzada, carcoma en sus huesos.

5 Los pensamientos de los justos son rectos, pero los consejos de los impíos, engaño.

6 Las palabras de los impíos son para acechar la sangre, pero la boca de los rectos los librará.

7 Los malos son derribados, y dejarán de ser; pero la casa de los justos permanecerá.

8 Según su sabiduría es alabado el hombre, pero el perverso de corazón será menospreciado.

9 Más vale el menospreciado que tiene servidores, que el que se precia y carece de pan.

10 El justo cuida la vida de su bestia, pero las entrañas del impío son crueles.

11 El que labra su tierra, se sacia de pan. El que busca tonterías es falto de juicio.

12 El deseo de los malos, es maligno, pero la raíz de los justos dará fruto.

13 El impío es enredado en la prevaricación de sus labios, el justo escapa del apuro.

14 Mediante el fruto de su boca, el hombre se llena de bien, y cada uno recibe el salario de sus obras.

15 El camino del necio es derecho en su opinión, pero el sabio presta atención.

16 El necio al punto da a conocer su ira, pero el cuerdo disimula la injuria.

17 El que habla verdad, declara justicia; el testigo mentiroso, engaño.

18 Las palabras de algunos son como estocadas de espada, pero la lengua de los sabios es medicina.

19 El labio veraz permanece para siempre, la lengua mentirosa, sólo por un momento.

20 Engaño hay en el corazón de los que traman el mal, pero los que aconsejan la paz tienen alegría.

21 Ninguna adversidad acontecerá al justo, pero los impíos serán llenos de mal.

22 El eterno detesta los labios mentirosos, pero se deleitan en los hombres veraces.

23 El hombre cuerdo encubre su saber, el insensato publica su necedad.

24 La mano de los diligentes gobernará, pero la negligencia será tributaria.

25 La congoja en el corazón del hombre lo abate, pero la buena palabra lo alegra.

26 El justo sirve de guía a su prójimo, pero el impío lo hace errar.

27 El cazador perezoso no consigue presa, el diligente alcanza grandes riquezas.

28 La vida se halla en el camino de la justicia, pero la senda del error lleva a la muerte.

13

1 El hijo sabio recibe el consejo del padre, el burlador no escucha la reprensión.

2 Del fruto de su boca el hombre comerá el bien, pero los prevaricadores ansían la violencia.

3 El que guarda su boca, guarda su vida; el que abre mucho sus labios tendrá calamidad.

4 El perezoso desea mucho, y nada alcanza; pero el deseo de los diligentes será satisfecho.

5 El justo aborrece la palabra de mentira, el impío se hace odioso e infame.

6 La justicia guarda al hombre íntegro, la impiedad trastornará al pecador.

7 Hay quien presume de rico, y no tiene nada; otros dicen ser pobres, y tienen mucha riqueza.

8 La riqueza del hombre, puede rescatar su vida; pero el pobre no teme la amenaza.

9 La luz de los justos se alegrará, en cambio, la lámpara de los impíos se apagará.

10 La soberbia engendra contienda, pero con los avisados está la sabiduría.

11 La riqueza mal adquirida se disminuirá, la que se allega con mano laboriosa, aumentará.

12 La esperanza que se demora es tormento del corazón, pero el deseo cumplido es árbol de vida.

13 El que menosprecia el precepto, perecerá; el que respeta el Mandamiento será recompensado.

14 La Ley del sabio es manantial de vida, para apartarse de los lazos de la muerte.

15 El buen entendimiento gana el favor, pero el camino de los infieles es duro.

16 El hombre prudente obra con sabiduría, el necio manifiesta su necedad.

17 El mensajero malvado acarrea problemas, pero el mensajero fiel lleva sanidad.

18 Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo, pero el que lo guarda recibe honra.

19 El deseo cumplido deleita al alma, pero apartarse del mal es abominable para los necios.

20 El que anda con los sabios, sabio será; el que se allega a los necios, se vuelve malo.

21 El mal perseguirá a los pecadores, pero los justos serán bien retribuidos.

22 El bueno deja herencia a los hijos de los hijos, y el haber del pecador, para el justo está guardado.

23 En el barbecho de los pobres hay mucho pan, pero se pierde por falta de juicio.

24 El que retiene la vara, a su hijo aborrece; el que lo ama, desde temprano lo disciplina.

25 El justo come y queda satisfecho, pero el estómago del impío pasa hambre.

14

1 La mujer sabia edifica su casa, la necia con sus manos la derriba.

2 El que camina con rectitud reverencia al Eterno, el de camino pervertido lo menosprecia.

3 De la boca del necio brota la soberbia, pero los labios del prudente lo guardarán.

4 Sin bueyes el granero está vacío, por la fuerza del buey hay abundancia de pan.

5 El testigo verdadero no engaña, el testigo falso habla mentiras.

6 El escarnecedor busca la sabiduría y no la halla, para el entendido la sabiduría es fácil.

7 Huye del necio, porque en él no hallarás saber en sus labios.

8 La sabiduría del prudente está en entender su propio camino, pero la indiscreción de los necios es engaño.

9 Los necios se burlan de enmendar su camino, pero los rectos tienen buena voluntad.

10 Cada corazón conoce su propia amargura, y el extraño no se mezcla en su alegría.

11 La casa de los impíos será asolada, la tienda de los rectos florecerá.

12 Hay camino que parece derecho, pero al fin conduce a la muerte.

13 Aun al reír puede doler el corazón, y la alegría puede terminar en congoja.

14 El infiel se hastía de sus caminos, pero el hombre de bien estará contento del suyo.

15 El simple lo cree todo, el avisado mira bien sus pasos.

16 El sabio teme el mal y se aparta de él, el necio es engreído y confiado.

17 El que pronto se enoja comete locuras, el hombre reflexivo mantiene la calma.

18 El simple hereda necedad, el prudente se corona de sabiduría.

19 Los malos se inclinarán ante los buenos, y los impíos a las puertas del justo.

20 El pobre es odioso aun a su amigo, pero muchos aman al rico.

21 Peca el que menosprecia a su prójimo, pero es feliz el que se compadece del necesitado.

22 ¿No se extravían los que planean el mal? Pero los que piensan lo bueno hallan amor y fidelidad.

23 En toda labor hay fruto, pero las meras palabras sólo empobrecen.

24 La riqueza es la corona de los sabios, pero la insensatez de los necios es infatuación.

25 El testigo verdadero libra las almas, el engañoso habla mentiras.

26 En el respeto al Eterno está la fuerte confianza, y esperanza tendrán sus hijos.

27 El respeto al Señor es manantial de vida, para apartar los lazos de la muerte.

28 En la multitud del pueblo está la gloria del rey, en la falta de súbditos la debilidad del príncipe.

29 El que tarde se aira es de gran entendimiento, el impaciente demuestra desatino.

30 El corazón en paz da vida al cuerpo, la envidia carcome los huesos.

31 El que oprime al pobre, afrenta a su Creador, el que es bondadoso con el pobre lo honra.

32 El malo es derribado por su maldad, pero el justo aun en su muerte tiene esperanza.

33 En el corazón del prudente reposa la sabiduría, y es conocida en medio de los necios.

34 La justicia engrandece a la nación, pero el pecado es su vergüenza.

35 El siervo prudente goza del favor del rey, el siervo indigno gana su enojo.

15

1 La blanda respuesta calma la ira, pero la palabra áspera excita el furor.

2 La lengua de los sabios adorna la sabiduría, la boca de los necios habla sandeces.

3 Los ojos del Eterno están en todo lugar, mirando a malos y buenos.

4 La lengua que sana es árbol de vida, pero la perversa quebranta el espíritu.

5 El necio menosprecia el consejo de su padre, el que atiende la corrección, llega a ser prudente.

6 En la casa del justo hay gran provisión, pero turbación en las ganancias del impío.

7 La boca de los sabios esparce sabiduría, no así el corazón de los necios.

8 El sacrificio de los impíos es abominación al Eterno, la oración de los rectos es su gozo.

9 El Señor detesta el camino del impío, pero ama al que sigue la justicia.

10 La reconvención molesta al que deja el camino, el que aborrece la corrección, morirá.

11 La muerte y la destrucción están ante el Eterno. !Cuánto más el corazón de los hombres!

12 El escarnecedor no ama al que lo reprende, ni se allega a los sabios.

13 El corazón alegre hermosea el rostro, pero el dolor del corazón abate el espíritu.

14 El corazón entendido busca la sabiduría, pero los necios se alimentan de necedades.

15 Todos los días del afligido son fatigosos, pero el de corazón contento tiene banquete continuo.

16 Mejor es lo poco con el respeto al Eterno, que el gran tesoro donde hay turbación.

17 Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que buey engordado donde hay odio.

18 El hombre iracundo promueve contiendas, pero el que tarde se aira, apacigua la rencilla.

19 Para el perezoso el camino está lleno de espinas, para los rectos es una calzada llana.

20 El hijo sabio alegra al padre, el necio menosprecia a su madre.

21 La necedad es alegría al falto de entendimiento, pero el entendido endereza su proceder.

22 Los planes fracasan donde no hay consejo, pero con la multitud de consejeros prosperan.

23 El hombre se alegra al dar la respuesta adecuada, y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!

24 Para el sabio el camino de la vida lleva hacia arriba, para evitar que descienda al sepulcro.

25 El Eterno destruirá la casa de los soberbios, pero afirmará la herencia de la viuda.

26 Abominación para el Señor son los pensamientos del malo, pero le agradan las expresiones de los limpios.

27 El codicioso trastorna su casa, pero el que aborrece el soborno vivirá.

28 El corazón del justo piensa para responder, pero la boca de los impíos derrama malas cosas.

29 El Eterno se aleja de los impíos, pero oye la oración de los justos.

30 La luz de los ojos alegra el corazón, y la buena noticia fortalece hasta los huesos.

31 El que escucha la reprensión que da vida, entre los sabios morará.

32 El que tiene en poco la disciplina, se menosprecia a sí mismo; el que escucha la reprensión, tiene entendimiento.

33 La veneración del Eterno enseña sabiduría al hombre, y la humildad precede a la honra.

16

1 El hombre forja planes en su corazón, pero del Eterno viene la respuesta de la lengua.

2 Todos los caminos del hombre son limpios en su opinión, pero el Eterno pesa los espíritus.

3 Encomienda al Eterno tus obras, y tus planes tendrán éxito.

4 El Eterno planea todo para cumplir sus designios, y aun al impío para el día malo.

5 El Eterno abomina todo altivo de corazón, de cierto no quedará sin castigo.

6 Con amor y lealtad se perdona el pecado, y el que venera al Eterno se aparta del mal.

7 Cuando los caminos del hombre son agradables al Señor, aun a sus enemigos pacifica con él.

8 Mejor es lo poco con justicia, que el mucho fruto sin derecho.

9 El corazón del hombre traza su camino, pero el Eterno guía sus pasos.

10 El rey habla en nombre de Dios, y no debe traicionar la justicia.

11 Pesas y balanzas justas son del Eterno, todas las pesas de la bolsa son obra suya.

12 Abominación es a los reyes hacer impiedad, porque la justicia afirma el trono.

13 Los reyes aprecian los labios justos, y aman al que habla lo recto.

14 La ira del rey es mensajera de muerte, pero el hombre sabio la evita.

15 En el rostro alegre del rey está la vida, su benevolencia es como nube de lluvia tardía.

16 Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado, adquirir inteligencia vale más que la plata.

17 El camino de los rectos evita el mal. El que guarda su camino guarda su vida.

18 La soberbia precede a la ruina, y la altivez de espíritu, a la caída.

19 Mejor es humillar el espíritu con los humildes, que repetir despojos con los soberbios.

20 El que atiende la instrucción halla el bien, y el que confía en el Eterno es feliz.

21 El sabio de corazón es llamado entendido, y la dulzura de labios aumenta el saber.

22 Manantial de vida es el entendimiento para quien lo posee, pero la necedad trae consigo a los necios.

23 El corazón del sabio guía su boca, y sus labios aumentan la doctrina.

24 Las palabras agradables son como panal de miel, endulzan el ánimo, y medicinan el cuerpo.

25 Hay camino que parece derecho, pero su fin es de muerte.

26 El apetito del obrero lo impulsa a trabajar, su boca lo estimula.

27 El hombre perverso cava en busca del mal, aun sus palabras son como llama de fuego.

28 El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso separa los mejores amigos.

29 El malo lisonjea a su prójimo, y lo lleva por mal camino.

30 El que guiña sus ojos piensa perversidades, el que frunce sus labios, ya efectúa el mal.

31 Corona de honra es la vejez, cuando anda en camino de la justicia.

32 Mejor es el que tarde se aira que el fuerte; mejor el que domina su espíritu, que el que toma una ciudad.

33 La suerte se agita en el regazo, pero el resultado viene del Eterno.

17

1 Mejor es un bocado seco, y en paz, que casa de contienda llena de provisiones.

2 El siervo prudente prevalece sobre el hijo que causa deshonra, y con los hermanos compartirá la herencia.

3 El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; pero el Eterno prueba los corazones.

4 El malo está atento al labio inicuo, y el mentiroso escucha a la lengua detractora.

5 El que se burla del pobre, ofende a su Creador; el que se alegra de su calamidad, no quedará sin castigo.

6 Corona de los ancianos son los nietos, y la honra de los hijos son sus padres.

7 No conviene al necio la lengua habladora, ni al noble el labio mentiroso.

8 Piedra preciosa es el soborno para quien lo practica, dondequiera que va tiene éxito.

9 El que pasa por alto la ofensa, crea amistad; el que insiste en ella, aleja al amigo.

10 La reprensión aprovecha al entendido, más que cien azotes al necio.

11 El rebelde busca sólo el mal, mensajero cruel enviarán contra él.

12 Es mejor dar con una osa que perdió sus cachorros, que con un tonto que dice sandeces.

13 El que da mal por bien, no apartará el mal de su casa.

14 El que comienza la pendencia es como quien suelta el agua; deja, pues, la porfía, antes que se enmarañe.

15 Justificar al impío y condenar al justo, las dos cosas son abominables al Eterno.

16 ¿De qué le sirve al necio tener dinero para comprar sabiduría, si no tiene cordura?

17 El amigo ama en todo tiempo, es como un hermano en la angustia.

18 El insensato da la mano, y sale fiador de su vecino.

19 El que ama la contienda, ama el pecado; el que construye alta su portada, evita la destrucción.

20 El perverso de corazón nunca hallará el bien, y el de lengua engañosa, caerá en desgracia.

21 Tener un hijo necio, trae tristeza; el padre del fatuo no se alegrará.

22 El corazón alegre es una buena medicina, pero el espíritu triste seca los huesos.

23 El impío acepta soborno en secreto, para prevenir la senda de la justicia.

24 El entendido mantiene ante sí la sabiduría, pero los ojos del necio vagan hasta el cabo de la tierra.

25 El hijo necio es tristeza para su padre, y amargura para su madre.

26 No es bueno condenar al justo, ni golpear al príncipe que hace lo recto.

27 El que ahorra palabras tiene sabiduría, de prudente espíritu es el hombre entendido.

28 Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio, el que cierra sus labios es prudente.

18

1 El esquivo busca su propio interés, y se irrita contra todo consejo.

2 El necio no se complace en aprender, sino en descubrir su corazón.

3 Cuando viene el impío, viene también el menosprecio; y con la deshonra, la afrenta.

4 Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre, pero la fuente de la sabiduría es arroyo rebosante.

5 No es bueno favorecer al impío, y privar la justicia al inocente.

6 Los labios del necio traen contienda, y su boca clama por azotes.

7 La boca del necio es su propia ruina, sus labios son lazo para sí.

8 Las palabras del chismoso parecen blandas, entran hasta las entrañas.

9 El negligente en su trabajo, es hermano del disipador.

10 Torre fuerte es el Nombre del Eterno, a él corre el justo, y queda seguro.

11 Las riquezas del rico son su ciudad fortificada, como una alta muralla en su imaginación.

12 Antes de la ruina se eleva el corazón del hombre, y antes de la honra está la humildad.

13 Responder antes de escuchar, es fatuidad y oprobio.

14 El ánimo del hombre lo sostiene en su enfermedad, pero, ¿quién soporta al ánimo angustiado?

15 El corazón del entendido adquiere sabiduría, y el oído de los sabios busca la ciencia.

16 El presente que el hombre da le abre el camino, y lo lleva ante los grandes.

17 El que aboga por su propia causa parece justo, pero viene su adversario, y lo descubre.

18 Echar suerte pone fin a los pleitos, y decide entre los oponentes.

19 El hermano ofendido es más tenaz que una fortaleza, sus contiendas son como cerrojos de alcázar.

20 Del fruto de la boca se llena el hombre, y del producto de sus labios se sacia.

21 La muerte y la vida están en poder de la lengua, el que la ama comerá de sus frutos.

22 El que halla esposa halla el bien, y alcanza el favor del Eterno.

23 El pobre habla con ruegos, el rico responde durezas.

24 Hay amigos que sólo llevan a la perdición, pero hay un amigo más allegado que un hermano.

19

1 Mejor es el pobre que anda con integridad, que el fatuo de labios perversos.

2 El celo sin reflexión no es bueno, el presuroso de pies tropieza.

3 La insensatez del hombre tuerce su camino, y contra el Eterno se aira su corazón.

4 Las riquezas atraen amigos; el pobre, hasta pierde sus amigos.

5 El testigo falso no queda sin castigo, y el que habla mentiras no escapará.

6 Muchos buscan el favor del generoso, y todos son amigos del hombre que da.

7 Si los hermanos del pobre lo aborrecen, ¡cuánto más sus amigos se alejarán de él! Los buscará con ruegos y no los hallará.

8 El que posee entendimiento, se estima a sí mismo; el que conserva la inteligencia, hallará el bien.

9 El testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla mentiras, perecerá.

10 No sienta al necio vivir con lujo, cuánto menos al siervo mandar a los príncipes.

11 La cordura del hombre detiene su furor, su honra es pasar por alto la ofensa.

12 Como rugido de león es la ira del rey, su favor como el rocío sobre la hierba.

13 Dolor para su padre es el hijo necio, y gotera continua las contiendas de la esposa.

14 Casa y riquezas se heredan de los padres, pero del Eterno proviene la esposa prudente.

15 La pereza lleva a un sueño profundo, y el negligente padecerá hambre.

16 El que guarda el Mandamiento, se guarda a sí mismo, pero el que menosprecia sus caminos, morirá.

17 El que da al pobre, presta al Eterno, y él le dará su paga.

18 Disciplina a tu hijo mientras hay esperanza, pero no te excedas hasta destruirlo.

19 El iracundo sufrirá su castigo, si se libra del castigo, añadirá nuevos males.

20 Escucha el consejo, y recibe la reprensión, para que seas sabio en tu vejez.

21 Muchos planes hay en el corazón del hombre, pero el propósito del Eterno prevalecerá.

22 Contenta a los hombres hacer misericordia, Y es mejor ser pobre que mentiroso.

23 La veneración del Eterno conduce a la vida, con ella el hombre reposa contento, y ningún mal lo visitará.

24 El perezoso hunde su mano en el plato, y no es capaz de llevarla a su boca.

25 Castiga al escarnecedor, y el simple se hará avisado; enmienda al entendido, y aumentará su ciencia.

26 El que despoja a su padre y ahuyenta a su madre, es hijo que avergüenza y causa deshonra.

27 Hijo mío, si dejas de atender la reprensión, te alejarás de las palabras sabias.

28 El testigo perverso se burla del juicio, la boca de los impíos encubre la iniquidad.

29 Están preparados juicios para los burladores, y azotes para los necios.

20

1 El vino es burlador, y el licor alborotador; el que por ellos se desvía, no es sabio.

2 Como rugido de león es el terror del rey, el que lo enfurece, se daña a sí mismo.

3 Honra al hombre evitar la contienda, pero el insensato se enreda en ella.

4 El perezoso no ara a causa del invierno, en la siega pedirá, y no hallará.

5 Aguas profundas son los propósitos del corazón del hombre, pero el entendido los alcanzará.

6 Muchos proclaman su propia bondad, pero un hombre de verdad, ¿quién lo hallará?

7 El justo camina en su integridad, dichosos serán sus hijos después de él.

8 El rey se sienta en el trono del juicio, con su mirar disipa todo mal.

9 ¿Quién podrá decir: "Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado"?

10 Pesas y medidas falsas son abominación al Eterno.

11 Aun el niño se da a conocer por sus acciones, si lo que hace es limpio y recto.

12 El oído que oye, y el ojo que ve, a ambos los hizo el Eterno.

13 No ames el sueño, para que no te empobrezcas; abre tus ojos, y te saciarás de pan.

14 El que compra dice: "Malo, malo", y al apartarse, se alaba.

15 Hay oro y multitud de piedras preciosas, pero los labios prudentes son joyas preciosa.

16 Quítale su ropa al que salió fiador del extraño, tómale prenda al fiador de la extraña.

17 Sabroso es al hombre el pan de mentira, pero después su boca se llena de cascajo.

18 Los planes se afirman con el consejo, y la guerra se hace con sabia dirección.

19 El chismoso descubre el secreto, evita al que habla demasiado.

20 Al que maldice a su padre o a su madre, se le apagará su lámpara en tenebrosa oscuridad.

21 La herencia que al principio se adquiere con prisa, no será al fin bendita.

22 No digas: "Yo me vengaré"; espera al Eterno, y él te salvará.

23 Abominación para el Eterno son las pesas falsas, la balanza falsa no es buena.

24 Del Eterno dependen los pasos del hombre, ¿cómo puede entender el hombre su camino?

25 Lazo es al hombre pronunciar un voto a la ligera, y reflexionar después de haberlo hecho.

26 El rey sabio esparce a los impíos, y sobre ellos para la rueda.

27 La lámpara del Eterno vigila el espíritu del hombre, y explora hasta el fondo de su ser.

28 La bondad y la lealtad guardan al rey, y con bondad se sostiene su trono.

29 La gloria de los jóvenes es su fortaleza, la hermosura de los ancianos es su vejez.

30 Los golpes y las heridas limpian del mal, y el castigo purifica el corazón.

21

1 Arroyo es el corazón del rey en manos del Eterno, hacia donde quiere lo dirige.

2 Todo camino del hombre es recto en su opinión, pero el Eterno pesa el corazón.

3 Practicar justicia y juicio es más agradable al Eterno que el sacrificio.

4 Ojos altivos, el corazón orgulloso y el pensar de los impíos, son pecado.

5 Los planes del diligente tienden a la abundancia, pero la prisa excesiva, a la pobreza.

6 Allegar tesoros con lenguas mentirosa, es vanidad fugaz y lazo moral.

7 La rapiña de los impíos los destruirá, porque rehúsan practicar la justicia.

8 El camino del hombre perverso es torcido y extraño, pero la obra del limpio es recta.

9 Es mejor vivir en un rincón del terrado, que con esposa pendenciera en espaciosa casa.

10 El impío ansía el mal, ni su vecino halla gracia en sus ojos.

11 Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se vuelve sabio; y cuando se instruye al sabio, aprende ciencia.

12 El justo Dios considera la casa del impío, y lo lleva a la ruina.

13 El que cierra su oído al clamor del pobre, no será escuchado cuando grite.

14 El presente en secreto calma el furor, y el obsequio oculto, la fuerte ira.

15 Para el justo es un placer practicar la justicia, pero quebranto para el malhechor.

16 El hombre que se desvía del camino de la sabiduría, irá a parar con los muertos.

17 El que ama los placeres empobrece. Y el que ama el vino y los perfumes no enriquece.

18 El impío llega a ser rescate del justo, y el infiel rescate del hombre recto.

19 Es mejor morar en el desierto, que con la esposa rencillosa e iracunda.

20 Tesoro codiciable y aceite hay en casa del sabio, pero el insensato lo disipa todo.

21 El que sigue la justicia y la bondad, halla vida, justicia y honra.

22 El sabio toma la cuidad de los fuertes, y derriba la fortaleza en que ella confía.

23 El que guarda su boca y su lengua, se guarda de angustias.

24 Soberbio y presuntuoso escarnecedor se llama al que obra con pedantería.

25 El deseo del perezoso lo mata, porque sus manos no quieren trabajar.

26 Hay quien todo el día codicia, pero el justo da y no retiene su mano.

27 El sacrificio de los impíos es abominación, ¡cuánto más si lo ofrecen con maldad!

28 El testigo mentiroso perecerá, en cambio el hombre que oye permanece en su dicho.

29 El impío endurece su rostro, pero el recto ordena sus caminos.

30 Sabiduría, inteligencia y consejo, nada son contra el Eterno.

31 El caballo se alista para el día de la batalla, pero el Eterno da la victoria.

22

1 Vale más el buen nombre que muchas riquezas, y ser estimado es mejor que la plata y el oro.

2 El rico y pobre tienen esto en común, a los dos los hizo el Eterno.

3 El avisado ve el mal y lo evita, el simple pasa y recibe el daño.

4 Riquezas, honra y vida, son del remuneración de la humildad y del respeto al Eterno.

5 Espinos y lazos hay en el camino del perverso, el que cuida su vida se aleja de ellos.

6 Adiestra al niño en el camino que debe seguir, aunque sea anciano, no se apartará de él.

7 El rico domina al pobre, el que toma prestado es siervo del que presta.

8 El que siembra iniquidad, siega males; y la vara de su insolencia se consumirá.

9 El ojo generoso será bendito, porque da de su pan al indigente.

10 Echa fuera al escarnecedor, y con él saldrá la contienda, y cesarán el pleito y la afrenta.

11 El que ama la limpieza de corazón, por la gracia de sus labios tendrá la amistad del rey.

12 Los ojos del Eterno velan por la ciencia, y él confunde las palabras del prevaricador.

13 Dice el perezoso: "Hay un león afuera, en mitad de la calle seré muerto".

14 Fosa profunda es la boca de la mujer ajena, el que está bajo la ira del Eterno cae en ella.

15 La necedad está ligada al corazón del muchacho, pero la vara de la corrección la alejará de él.

16 El que oprime al pobre para aumentar su riqueza, y el que da al rico, los dos empobrecerán.

17 Inclina tu oído y oye los dichos de los sabios, aplica tu corazón a mi sabiduría.

18 Porque te será grato guardarlos en tu memoria, y tenerlos a punto en tus labios.

19 Para que confíes en el Eterno, te los hago saber hoy a ti también.

20 ¿No te escribí treinta dichos de consejos y ciencia,

21 para que sepas la certidumbre de las palabras de verdad, para que puedas responder con verdad al que te pregunte?

22 1 No despojes al pobre, porque es pobre, ni aplastes en la puerta al afligido.

23 Porque el Eterno juzgará sus causas, y despojará la vida de sus despojadores.

24 2 No entres en amistad con el iracundo, ni andes con el hombre de enojos,

25 para que no aprendas sus maneras, y te veas enlazado.

26 3 No seas de los que se comprometen, y salen fiadores de deudas.

27 Si no tienes con que pagar, ¿por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?

28 4 No remuevas los linderos antiguos que pusieron tus padres.

29 5 ¿Has visto hombre solícito en su trabajo? No estará con los de baja condición, sino entre los reyes.

23

1 6 Cuando te sientes a comer con algún señor, considera bien lo que esté ante ti,

2 y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito.

3 No codicies sus manjares delicados, porque es pan engañoso.

4 7 No te fatigues por enriquecerte. Sé prudente y desiste.

5 ¿Hasta de poner tus ojos en las riquezas, que no son nada? Porque criarán alas de águila, y volarán al cielo.

6 8 No comas con el avaro, ni codicies sus manjares;

7 porque tal como piensa en su corazón, así es él. Te dirá: "Come y bebe", pero su corazón no estará contigo;

8 vomitarás lo que comiste, y perderás tus suaves palabras.

9 9 No hables al oído del necio, porque menospreciarán la prudencia de tus razones.

10 10 No remuevas el lindero antiguo, ni entres en la heredad de los huérfanos.

11 Porque su defensor es el Fuerte, que juzgará la causa de ellos contra ti.

12 11 Aplica tu corazón a la enseñanza, y tus oídos a las palabras de sabiduría.

13 12 No rehúses disciplinar al muchacho, si lo castigas con vara, no morirá.

14 Antes, al castigarlo con vara, lo librarás de la muerte.

15 13 Hijo mío, si tu corazón es sabio, también se alegrará mi corazón;

16 mis entrañas también se alegrarán, cuando tus labios hablen cosas correctas.

17 14 No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes preserva en respetar al Eterno en todo tiempo.

18 Porque de cierto hay un buen futuro, y tu esperanza no será cortada.

19 15 Escucha, hijo mío, sé sabio, y endereza tu corazón al camino.

20 No estés con los bebedores de vino, ni con los comilones de carne.

21 Porque el bebedor y el glotón empobrecerán, y el sopor los vestirá de harapos.

22 16 Oye a tu padre, al que te engendró; y cuando tu madre envejezca, no la menosprecies.

23 Compra la verdad y no la vendas, adquiere sabiduría, disciplina e inteligencia.

24 Mucho se alegrará el padre del justo, el que engendra sabio se gozará con él.

25 Alégrense tu padre y tu madre, y gócese la que te dio a luz.

26 17 Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.

27 Porque abismo profundo es la ramera, y pozo angosto la extraña.

28 También ella acecha como el ladrón, y multiplica entre los hombre los prevaricadores.

29 18 ¿Para quién es el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas de balde? ¿Para quién los ojos amoratados?

30 Para los que se detienen en el vino, para los que buscan la mistura.

31 No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en el vaso. Entra suavemente,

32 pero al fin morderá como serpiente, y como víbora dará dolor.

33 Tus ojos verán cosas extrañas, y tu corazón hablará perversidades.

34 Serás como el que yace en medio del mar, o como el que está en la punta de un mástil.

35 Dirás: "Me hirieron, y no me dolió; me azotaron, pero no lo sentí. En cuanto despierte, volveré a pedir más."

24

1 19 No envidies a los malos, ni desees estar con ellos;

2 porque su corazón piensa en robar, e iniquidad hablan sus labios.

3 20 Con sabiduría se edifica la casa, y con prudencia se afirma;

4 con ciencia se llenan las cámaras, de todo bien preciado y agradable.

5 21 El hombre sabio es fuerte, y de pujante vigor el hombre docto.

6 Con estrategia se hace la guerra, y en la multitud de consejeros está la victoria.

7 22 Para el insensato la sabiduría está demasiado alta, no abrirá su boca en público

8 23 Al que piensa hacer mal, lo llamarán hombre de malos pensamientos.

9 El necio sólo piensa en el pecado, y los arrogantes son abominables.

10 24 Si desfalleces en la hora de la prueba, poca será tu fuerza.

11 25 Libra a los que son llevados a la muerte, retén a los que van tambaleando al degolladero.

12 Si falsamente dice: "No lo supe", ¿no lo entenderá el que pesa los corazones? El que guarda tu vida, lo sabrá, y dará al hombre según sus obras.

13 26 Hijo mío, come miel, porque es buena, el panal es dulce al paladar.

14 Así, te será dulce la sabiduría. Si la hallas tendrás recompensa, y tu esperanza no será cortada.

15 27 No aceches la tienda del justo, no saquees su cámara.

16 Porque siete veces cae el justo, y se vuelve a levantar; pero los impíos se hunden en la desgracia.

17 28 Si cae tu enemigo, no te alegres; si tropieza, no se alegre tu corazón.

18 No sea que el Eterno lo vea, y le desagrade, y aparte de él su enojo.

19 29 No te entrometas con los malignos, ni envidies a los impíos.

20 Porque el malo no tendrá buen fin, la lámpara de los impíos será apagada.

21 30 Hijo mío, respeta al Eterno y al rey, no te juntes con los rebeldes,

22 porque su destrucción vendrá de repente, y, ¿quién sabe qué castigo darán Dios y el rey? Otros dichos sabios

23 No es bueno hacer acepción de personas en el juicio.

24 Al que diga al malo: "Eres justo", los pueblos lo maldecirán, y lo detestarán las naciones;

25 pero quien lo reprenderá, será agradable, y sobre él vendrá bendición.

26 Besados serán los labios del que responde palabras rectas.

27 Termina tu obra de fuera, apronta tus trabajos del campo, y después edifica tu casa.

28 No seas sin causa testigo contra tu prójimo, ni lisonjees con tus labios.

29 No digas: "Como me hizo, así le haré. Le pagaré según su obra". El campo del perezoso

30 Pasé junto al campo del perezoso, junto a la viña del hombre sin juicio,

31 y por toda ella habían crecido espinos, los cardos cubrían el suelo, y su cerca de piedra estaba destruida.

32 Miré, y grabé en mi corazón; lo vi y lo tomé consejo.

33 Un poco de sueño, un poco de cabeceo, otro poco de cruzar las manos y descansar;

34 así vendrá tu necesidad como vagabundo, y tu pobreza como hombre de armas.

25

1 También éstos son proverbios de Salomón, que copiaron los varones de Ezequías, rey de Judá.

2 Es gloria de Dios tener secretos, y honra del rey es escudriñarlos.

3 Para la altura del cielo, la profundidad de la tierra, y el corazón de los reyes, no hay investigación.

4 Quita la escoria de la plata, y saldrá material para el fundidor.

5 Aparta al impío de la presencia del rey, y su trono se afirmará en justicia.

6 No te alabes ante el rey, ni te coloques con los grandes.

7 Porque mejor es que te digan: "Sube acá", y no que seas humillado ante el príncipe que miraron tus ojos.

8 No entres en pleito pronto, no sea que no sepas qué hacer, después que tu prójimo te haya dejado confuso.

9 Defiende tu causa ante tu prójimo, y no descubras el secreto de otro,

10 no sea que te deshonre el que lo oiga, y tu infamia no se pueda reparar.

11 Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha a tiempo.

12 Como zarcillo de oro y joyel de oro fino, es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.

13 Como frescura de nieve en el calor de la siega, es el mensajero fiel para quien lo envía, pues refrigera el espíritu de su señor.

14 Como nubes y viento sin lluvia, es el hombre que se jacta de falsa liberalidad.

15 Con larga paciencia se aplaca el príncipe, la lengua blanda quebranta los huesos.

16 ¿Hallaste miel? Come lo que te baste, no sea que te hartes de ella, y la vomites.

17 Detén tu pie de la casa de tu vecino, para que no se hastíe de ti y te aborrezca.

18 Martillo, espada y aguda saeta, es el hombre que habla contra su prójimo falso testimonio.

19 Como diente quebrado y pie descoyuntado, es la confianza en el hombre desleal en tiempo de angustia.

20 El que canta canciones al corazón afligido, es como el que quita la ropa en tiempo frío, o el que sobre el jabón echa vinagre.

21 Si el que te aborrece tuviera hambre, dale de comer; si tuviera sed, dale de beber;

22 porque ascuas allegas sobre su cabeza, y el Eterno te lo pagará.

23 El viento norte trae lluvia, y la lengua detractora provoca un rostro airado.

24 Mejor es estar en un rincón del terrado, que con esposa pendenciera en espaciosa casa.

25 Como agua fresca para el sediento, son las buenas noticias de lejanas tierras.

26 Como fuente turbia y manantial corrompido, es el justo que titubea ante el impío.

27 No es bueno comer mucha miel, ni buscar la propia gloria.

28 Como ciudad derribada y sin muralla, es el hombre sin dominio propio.

26

1 No conviene la nieve en el verano, ni la lluvia en la siega, ni al necio la honra.

2 Como el gorrión perdido, y la golondrina sin nido, así la maldición sin motivo nunca llega a su destino.

3 El látigo para el caballo, el cabestro para el asno, la vara para la espalda del necio.

4 Nunca respondas al necio conforme a su necedad, para que no te iguales a él.

5 Responde al necio como merece su necedad, para que no se estime sabio en su opinión.

6 Se corta los pies y sufre su daño, el que envía recado por mano de un necio.

7 Como las piernas inútiles del lisiado, es el proverbio en boca del necio.

8 Como ligar la piedra a la honda, es honrar a un necio.

9 Espina hincada en mano del embriagado, es el proverbio en boca del necio.

10 Como el arquero que a todos hiere, es el que emplea al insensato o al vagabundo.

11 Como perro que vuelve a su vómito, es el necio que repite su necedad.

12 ¿Has visto hombre sabio en su opinión? Más esperanza hay del necio que de él. El perezoso y el discutidor

13 Dice el perezoso: "El león está en el camino, el león está en la calle".

14 Como la puerta gira sobre sus quicios, así el perezoso se revuelve en su cama.

15 El perezoso hunde su mano en el plato, pero le cansa llevarla a la boca.

16 En su opinión, el perezoso es más sabio que siete personas que responden con tacto.

17 El que se entromete en pleito ajeno, es como el que toma a un perro por las orejas.

18 Como el que enloquece y echa llamas, saetas y muerte;

19 tal es el hombre que daña a su prójimo, y le dice: "Lo hice en broma".

20 Sin leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, cesa la contienda.

21 Carbón para las brasas y leña para el fuego, es el hombre rencilloso para encender contienda.

22 Las palabras del chismoso son como golosinas, penetran hasta lo más profundo.

23 Como escoria de plata echada sobre el tiesto, son los labios lisonjeros y el corazón malo.

24 El que aborrece disimula con sus labios, pero en su interior abriga engaño.

25 Aunque hable amigablemente, no lo creas; porque siete abominaciones hay en su corazón,

26 y aunque encubra el odio con disimulo, su malicia será descubierta en la congregación.

27 El que cava foso, cae en él; el que rueda una piedra, se le vuelve encima.

28 La falsa lengua aborrece al que lastima, y la boca lisonjera hace resbalar.

27

1 No te jactes del día de mañana, porque no sabes qué traerá el mañana.

2 Alábete el extraño, y no tu boca; el ajeno, y no tus labios.

3 Pesadas son la piedra y la arena, pero la ira del necio pesa más.

4 Cruel es la ira e impetuoso el furor, pero, ¿quién parará ante la envidia?

5 Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto.

6 Fieles son las heridas del que ama, importunos los besos del que aborrece.

7 El hombre saciado desprecia la miel, pero al hambriento hasta lo amargo es dulce.

8 Como ave que se va de su nido, es el hombre que se va de su lugar.

9 El perfume y el incienso alegran el corazón, y el hombre encuentra dulzura en el cordial consejo del amigo.

10 No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre, ni vayas a la casa de tu hermano el día de tu aflicción. Más vale vecino cercano que hermano lejano.

11 Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, y tendré qué responder al que me agravie.

12 El avisado ve el mal, y lo evita; los simples pasan, y llevan el daño.

13 Quítale su ropa al que salió fiador del extraño, y tómale prenda al que fía a una extranjera.

14 El que de madrugada bendice a su vecino en alta voz, se le contará por maldición.

15 Gotera continua en tiempo de lluvia y mujer rencillosa, son semejantes;

16 pretender contenerla es como querer refrenar el viento, o sujetar el aceite en la mano.

17 Hierro con hierro se afila, y el hombre aguza el carácter de su amigo.

18 El que cuida la higuera, comerá su fruto; el que cuida a su señor, será honrado.

19 Como el agua refleja el rostro, así el corazón (la mente) del hombre refleja al hombre.

20 El sepulcro y la perdición nunca se hartan, ni la codicia del hombre se satisface jamás.

21 El crisol prueba la plata y el oro, y al hombre lo prueban las alabanzas.

22 Aunque majes al necio como se maja el trigo en un mortero, no le quitarás su necedad.

23 Considera atentamente el estado de tus ovejas, cuida tus rebaños;

24 Porque la riqueza no dura para siempre, ni la corona por todas las generaciones.

25 Cuando salga la grama aparezca la hierba y se sieguen las hierbas de los montes,

26 entonces los corderos te darán para tus vestidos, los cabritos para el precio del campo,

27 y la abundancia de leche de las cabras para tu sustento, el sustento de tu casa y de tus criadas.

28

1 Huye el impío sin que nadie lo persiga, pero el justo está confiado como un león.

2 Por los crímenes de un país se multiplican sus jefes, pero el hombre entendido y sabio mantiene el orden.

3 El pobre que explota a los pobres es lluvia torrencial que deja sin pan.

4 Los que dejan la Ley alaban a los impíos los que la guardan, contienden contra ellos.

5 Los malos no entienden el juicio, el que busca al Eterno lo entiende todo.

6 Mejor es el pobre que camina en su integridad, que el de perverso camino, aunque sea rico.

7 El que guarda la Ley es prudente, pero el compañero de glotones, avergüenza a su padre.

8 El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, junta para otro que será benigno con los pobres.

9 El que aparta su oído para no oír la Ley, hasta su oración es abominable.

10 El que extravía a los rectos por el mal camino, caerá en su misma fosa; pero los íntegros heredarán el bien.

11 El hombre rico es sabio en su opinión, el pobre que es entendido lo sabe sondear.

12 Cuando triunfan los justos hay gran alegría, pero cuando triunfan los impíos, la gente se esconde.

13 El que encubre sus pecados, no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.

14 ¡Dichoso el hombre que siempre venera al Eterno! Pero el que endurece su corazón, caerá en el mal.

15 León rugiente y oso hambriento, es el príncipe impío sobre el pueblo pobre.

16 El príncipe falto de entendimiento multiplica la opresión, el que aborrece la avaricia, prolonga sus días.

17 El culpable de alguna muerte andará fugitivo hasta el sepulcro, y nadie lo detendrá.

18 El que en integridad camina, será salvo; el de perversos caminos caerá en alguno.

19 El que labra su tierra se saciará de pan, el que sigue a los ociosos, se hartará de pobreza.

20 El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones, el que se apresura a enriquecerse, no será sin culpa.

21 Hacer acepción de personas, no es bueno; hasta por un bocado de pan prevarica el hombre.

22 El avaro se apresura a ser rico, y no sabe que le espera la pobreza.

23 El que reprende al hombre, al fin halla mayor gracia que quien lo lisonjea con la lengua.

24 El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad, es compañero del destructor.

25 El codicioso provoca contiendas, el que confía en el Eterno, prospera.

26 El que confía en su propio corazón es necio, pero el que anda sabiamente, será salvo.

27 El que da al pobre, no tendrá pobreza; pero el que aparta sus ojos, tendrá muchas maldiciones.

28 Cuando los impíos son levantados, los hombres se esconden; cuando perecen, los justos se multiplican.

29

1 El hombre que después de muchas reprensiones endurece la cerviz, será quebrantado de repente, y no habrá para él medicina.

2 Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; pero cuando domina el impío, el pueblo gime.

3 El hombre que ama la sabiduría, alegra a su padre; el que mantiene rameras, perderá la hacienda.

4 Por medio de la justicia el rey afirma el país, pero el que lo carga de impuestos lo destruye.

5 El que lisonjea a su prójimo, tiende red ante sus propios pasos.

6 En la transgresión del hombre malo hay lazo, pero el justo cantará y se alegrará.

7 El justo atiende la causa de los pobres, el impío se desentiende.

8 Los escarnecedores alborotan la ciudad, los sabios apartan la ira.

9 Si el sabio pleitea con el necio, el necio se enoja, se burla, y nada se arregla.

10 Los hombres sanguinarios aborrecen al íntegro, y procuran matar al recto.

11 El necio da rienda suelta a toda su ira, el sabio al fin la sosiega.

12 Si un gobernante atiende a mentiras, todos sus servidores llegan a ser impíos.

13 El oprimido y el opresor tienen algo en común, el Eterno alumbra los ojos de los dos.

14 El rey que juzga con verdad a los pobres, afirma su trono para siempre.

15 La vara y la enmienda dan sabiduría, pero el muchacho consentido avergüenza a su madre.

16 Cuando los impíos son muchos, mucha es la transgresión; pero los justos verán la ruina de ellos.

17 Enmienda a tu hijo, y te dará descanso y alegría.

18 Sin profecía el pueblo se desenfrena, pero el que guarda la Ley es feliz.

19 El siervo no se enmienda con palabras, porque entiende, pero no corresponde.

20 ¿Has visto hombre ligero en sus palabras? Más esperanza hay del necio que de él.

21 El que mima a su siervo desde su niñez, al fin será su heredero.

22 El hombre iracundo levanta contiendas, y el furioso muchas veces peca.

23 La soberbia del hombre lo humillará, pero el humilde de espíritu alcanza la honra.

24 El cómplice del ladrón aborrece su propia vida, porque oye las maldiciones, y no las denuncia.

25 Temer a los hombres es un lazo, pero el que confía en el Eterno está seguro.

26 Muchos buscan el favor del príncipe, pero del Eterno el hombre recibe justicia.

27 Abominación es a los justos el hombre inicuo, y el impío abomina al de recto camino.

30

1 Dichos de Agur, hijo de Jaqué, el masaita. La profecía de este hombre a Itiel, a Itiel y a Ucal.

2 Más rudo soy que ninguno, ni tengo entendimiento de hombre.

3 No aprendí sabiduría, ni conozco la ciencia del Santo.

4 ¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un manto? ¿Quién afirmó los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre y el nombre de su hijo, si lo sabes?

5 Toda Palabra de Dios es limpia, el Señor es escudo a los que esperan en él.

6 No añadas a sus Palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso.

7 Dos cosas he demandado, no me las niegues antes que muera.

8 Aparta de mí falsedad y mentira, no me des pobreza ni riqueza, manténme de pan diario.

9 No sea que me sacie, y te niegue diciendo: "¿Quién es el Eterno?" O siendo pobre, hurte, y blasfeme el Nombre de mi Dios.

10 No acuses al siervo ante su señor, para que no te maldiga, y lleves el castigo.

11 Hay quien maldice a su padre, y no bendice a su madre.

12 Hay quien se considera limpio, y no lava su inmundicia.

13 Hay quien tiene ojos altivos, y párpados levantados en alto.

14 Hay quien tiene dientes como espadas y muelas como puñales, para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos entre los hombres.

15 La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: "Dame, dame". Hay tres cosas, y hasta cuatro, que nunca se sacian:

16 El sepulcro, el seno estéril, la tierra falta de agua, el fuego que jamás dice: "Basta".

17 El ojo que escarnece a su padre, y menosprecia la enseñanza de su madre, los cuervos de la cañada lo saquen, y los hijos del águila lo devoren.

18 Tres cosas me son ocultas, y tampoco sé la cuarta:

19 La senda del águila en el aire, el rastro de la culebra sobre la peña, el rastro de la nave en el mar, y el rastro del hombre en la doncella.

20 Así procede la mujer adúltera: come, limpia su boca, y dice: "No cometí maldad".

21 Por tres cosas se alborota la tierra, y la cuarta es insoportable:

22 Por el siervo cuando reina, por el necio cuando se sacia de pan,

23 por la aborrecida cuando se casa, y por la sierva cuando hereda a su señora.

24 Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y más sabias que los sabios:

25 Las hormigas, multitud sin fuerza, que preparan su comida en el verano;

26 los damanes, criaturas sin vigor, que ponen su casa en las peñas;

27 las langostas, sin rey y salen todas en cuadrillas;

28 la lagartija, que se apresa con la mano, y está en el palacio real.

29 Tres cosas hay de hermoso andar, y la cuarta se pasea muy bien;

30 El león, fuerte entre todos los animales, que ante nada retrocede;

31 el gallo que anda erecto, el macho cabrío y un rey al frente de su ejército.

32 Si tontamente te has dado importancia, y si pensaste hacer mal, pon tu mano sobre la boca.

33 El que exprime la leche saca mantequilla, el que recio se suena la nariz saca sangre, y el que provoca la ira causará contienda.

31

1 Palabras de Lemuel, rey de Massá, que le enseñó su madre.

2 "Hijo mío, hijo de mis entrañas, hijo de mis votos,

3 "No gastes tu fuerza con mujeres, ni tus caminos con la que destruyen a los reyes.

4 "No es de reyes, oh Lemuel, no es de reyes beber vino, ni de los príncipes las bebidas fuertes;

5 "no sea que bebiendo olviden la Ley, y desatiendan el derecho de los afligidos.

6 "Dad la bebida fuerte al desfallecido, y el vino al amargado.

7 "Beban, y olviden su necesidad, y no se acuerden más de su miseria.

8 "Abre tu boca en favor del mudo, en el juicio de todos los desvalidos.

9 "Abre tu boca, juzga con justicia, defiende el derecho del pobre y del menesteroso".

10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Su valor excede mucho a las piedras preciosas.

11 El corazón de su esposo está en ella confiado, y nada valioso le falta.

12 Ella le da bien y no mal, todos los días de su vida.

13 Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos.

14 Es como nave de mercader, trae su pan de lejos.

15 Se levanta aun de noche, y provee comida a su familia, y labor a sus criadas.

16 Inspecciona un campo y lo compra. Y con el fruto de sus manos planta una viña.

17 Ciñe sus lomos de fuerza, y sus brazos de vigor.

18 Percibe que su trabajo va bien, y su lámpara no se apaga de noche.

19 Aplica sus manos al huso, y sus palmas sostienen la rueca.

20 Alarga su mano al pobre y al menesteroso.

21 No teme a la nieve por su familia, porque todos están vestidos de ropas dobles.

22 Ella misma teje cubrecamas, y se viste de lino fino y púrpura.

23 Su esposo es respetado en las puertas, cuando se sienta con los ancianos del lugar.

24 Hace telas y cinturones, y los vende al mercader.

25 Se viste de fuerza y dignidad, y sonríe ante el día de mañana.

26 Abre su boca con sabiduría, y su lengua enseña con bondad.

27 Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.

28 Se levantan sus hijos y la llaman dichosa; y su esposo la alaba, diciendo:

29 "Hay muchas mujeres virtuosas, pero tú las superas a todas".

30 Engañosa es la gracia, y fugaz la hermosura; la mujer que teme al Eterno, ésa es alabada.

31 Dadle el fruto de sus manos, alábenla sus obras ante el pueblo.