1 Sucedió en los días de Asuero (Jerjes), que reinó desde la India hasta Etiopía sobre 127 provincias.
2 En esos días, Asuero reinaba desde su trono real que estaba en Susa, la capital.
3 En el tercer año de su reinado, el rey Asuero ofreció un banquete a todos sus príncipes y cortesanos. Estuvieron presentes los jefes militares de Persia y de Media, y los príncipes y los nobles de las provincias.
4 Durante muchos días, 180 días, el rey desplegó las riquezas de su reino y la magnificencia de su poder.
5 Y cumplidos esos días, el rey ofreció otro banquete por siete días en el jardín del palacio real a todo el pueblo, desde el mayor hasta el menor, que se halló en Susa, capital del reino.
6 Había cortinas blancas, verdes y azules que pendían de columnas de mármol, sujetas con cordones de lino y púrpura, y anillos de plata. Los divanes eran de oro y plata, sobre un pavimento de pórfido y mármol, alabastro y jacinto.
7 Daban de beber en vasos de oro, diferentes unos de otros, mucho vino real, conforme a la generosidad del rey.
8 Por orden del rey a cada individuo se le permitía beber a su gusto. El rey había mandado a sus servidores que se hiciese la voluntad de cada uno.
9 También la reina Vasti ofreció un banquete a las mujeres, en la casa real del rey Asuero.
10 El séptimo día, alegre el corazón del rey por el vino, mandó a Meumán, Bizta, Arbona, Bigta, Abata, Zetar y Carcas, siete eunucos que le servían,
11 que trajesen a la reina Vasti ante el rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su hermosura, pues era muy bella.
12 Pero la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos. Y el rey se enojó mucho, y se encendió su ira.
13 Entonces el rey consultó a los sabios que conocían los tiempos —porque el rey acostumbraba consultar a los expertos en la ley y el derecho.
14 Los más allegados al rey eran: Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucán, siete príncipes de Persia y de Media que tenían acceso al rey, y eran los primeros del reino.
15 Les preguntó qué se había de hacer según la ley con la reina Vasti, por no haber cumplido la orden del rey Asuero, enviada por medio de los eunucos.
16 Dijo Memucán ante el rey y los príncipes: "No sólo contra el rey ha faltado la reina Vasti, sino contra todos los príncipes y contra los pueblos que hay en todas las provincias del rey Asuero.
17 "Porque este hecho de la reina será conocido por todas las mujeres, que tendrán en poca estima a sus esposos, pues dirán que el rey Asuero mandó traer ante sí a la reina Vasti, y ella no fue.
18 "Y hoy mismo, las princesas de Persia y de Media que hayan oído el hecho de la reina, dirán eso a los príncipes del rey; y habrá mucho menosprecio y enojo.
19 "Si parece bien al rey, promulgue un decreto real, irrevocable, que Vasti no venga más ante el rey Asuero. Y el rey nombre reina a otra que sea mejor que ella.
20 "Ese decreto del rey será conocido en todo su reino, aunque es grande, y todas las mujeres honrarán a sus esposos, desde el mayor hasta el menor".
21 Este consejo agradó al rey y a los príncipes, y el rey hizo conforme al dicho de Memucán.
22 Envió cartas a todas las provincias, a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo según su lengua, para que todo hombre fuese señor de su casa. Y que esto se publicara en la lengua de cada pueblo.
1 Después, cuando se calmó la ira del rey Asuero, se acordó de Vasti, de lo que hizo, y de lo que sentenció contra ella.
2 Y le dijeron sus cortesanos: "Busquen para el rey jóvenes vírgenes de buen parecer.
3 "Ponga el rey personas en todas las provincias de su reino, que junten todas las doncellas vírgenes de buen parecer, en el palacio real de Susa. Que sean puestas al cuidado de Hegai, eunuco del rey, guarda de las mujeres, y que se les dé lo necesario para su adorno.
4 "Y la joven que agrade al rey, reine en lugar de Vasti". Esto plugo al rey, y lo hizo así.
5 Había en Susa, la residencia real, un judío llamado Mardoqueo, hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, del linaje de Benjamín,
6 que había sido transportado de Jerusalén con los cautivos llevados con Jeconías, rey de Judá, por Nabucodonosor, rey de Babilonia.
7 Mardoqueo había criado a Adasa, que es Ester, hija de su tío, porque era huérfana de padre y madre. Y la joven era de hermosa figura y buen parecer. Cuando sus padres murieron, Mardoqueo la adoptó como hija propia.
8 Cuando se divulgó la orden del rey, fueron reunidas muchas jóvenes en la residencia real de Susa, y puestas a cargo de Hegai. También Ester fue llevada a la casa del rey, al cuidado de Hegai, guarda de las mujeres.
9 La joven agradó a Hegai. Halló gracia ante él, y prontamente le dio sus atavíos y raciones. Puso también a su disposición a siete doncellas selectas de la casa del rey, y la pasó con sus doncellas a lo mejor de la casa de las mujeres.
10 Ester no declaró su pueblo ni su nacimiento, porque Mardoqueo le había mandado que no lo declarase.
11 Cada día Mardoqueo se paseaba ante el patio de la casa de las mujeres, por saber cómo le iba a Ester, y qué se hacía de ella.
12 Antes de ir al rey Asuero, cada joven seguía un tratamiento de belleza durante doce meses. Seis meses con óleo de mirra, y seis meses con perfumes y cremas femeninas.
13 Entonces la joven iba al rey. Le daban todo lo que ella pedía, para ir de la casa de las mujeres a la casa del rey.
14 Iba allá por la tarde, y a la mañana volvía a la segunda casa de las mujeres a cargo de Sasgás, eunuco del rey, guarda de las concubinas. No volvía más al rey, salvo que él la quisiera y la llamara por nombre.
15 Cuando llegó el turno de Ester, hija de Abiail, —tío de Mardoqueo, que éste había adoptado—, de ir al rey, nada pidió, sino lo que le dijo Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres. Y Ester hallaba gracia ante todos los que la veían.
16 Así Ester fue llevada al rey Asuero, a su casa real en el mes décimo, el mes de tebet (enero), en el año séptimo de su reinado.
17 Y el rey amó a Ester más que a todas las mujeres, y halló más gracia y más favor ante él que todas las doncellas. Y puso la corona real en su cabeza, y la declaró reina en lugar de Vasti.
18 Después, el rey ofreció un gran banquete a todos sus príncipes y siervos, el banquete en honor de Ester. Alivió a las provincias, y dio mercedes con generosidad real.
19 Cuando se juntaron las doncellas por segunda vez, Mardoqueo estaba sentado a la puerta del rey.
20 Según le había aconsejado Mardoqueo, Ester no había declarado su nación ni su pueblo; porque Ester hacía lo que decía Mardoqueo, como cuando se educaba con él.
21 En los días en que Mardoqueo se sentaba a la puerta del rey, Bigtán y Teres, dos oficiales del rey, de la guardia de la puerta, se enojaron y procuraron matar al rey Asuero.
22 Cuando Mardoqueo lo supo, lo denunció a la reina Ester, y Ester lo dijo al rey en nombre de Mardoqueo.
23 Entonces se indagó el caso y fue hallado cierto. Por tanto, ambos fueron colgados en una horca. Y se escribió el caso en los anales, en presencia del rey.
1 Después, el rey Asuero engrandeció a Amán hijo de Amedata agageo. Lo ensalzó y puso su silla sobre la de todos los príncipes que estaban con él.
2 Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey, se arrodillaban e inclinaban ante Amán, porque así lo había mandado el rey. Pero Mardoqueo, ni se arrodillaba ni se humillaba.
3 Y los siervos del rey que estaban a la puerta, preguntaron a Mardoqueo: "¿Por qué desobedeces la orden del rey?"
4 Y como le hablaban cada día, y no les hacía caso, lo denunciaron a Amán, por ver si Mardoqueo mantendría su palabra; porque él ya les había declarado que era judío.
5 Amán vio que Mardoqueo, ni se arrodillaba ni se humillaba ante él, y se llenó de ira.
6 Pero tuvo en poco poner su mano sólo sobre Mardoqueo, que ya le habían declarado su pueblo. Y Amán decidió destruir al pueblo de Mardoqueo, a todos los judíos que había en el reino de Asuero.
7 En el primer mes que es nisán (abril), en el duodécimo año del rey Asuero, fue echada la suerte llamada "pur", ante Amán, para elegir un día y un mes. Y salió el mes duodécimo, que es adar (marzo).
8 Y Amán dijo al rey Asuero: "Hay un pueblo esparcido y disperso entre los pueblos por todas las provincias de tu reino, que se mantiene separado. Sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no observan las leyes del rey. Y el rey no se beneficia con dejarlos.
9 "Si place al rey, escriba que sean destruidos, y yo pesaré diez mil talentos de plata (345 ton) en manos de los que manejan la hacienda, para que sean traídos a los tesoros del rey".
10 Entonces el rey quitó su anillo de su mano, y lo dio a Amán hijo de Amedata agageo, enemigo de los judíos,
11 y le dijo: "La plata propuesta sea para ti, y también el pueblo, para que hagas de él lo que bien te parezca".
12 Entonces, el trece del primer mes, llamaron a los escribanos del rey, que escribieron lo que mandó Amán a los príncipes del rey, a los capitanes de cada provincia, y a los príncipes de cada pueblo, a cada uno según su escritura y su lengua. Se escribió el nombre del rey Asuero, y fue sellado con el anillo del rey.
13 Y fueron enviadas cartas por medio de los correos, a todas las provincias del rey, para destruir, matar y exterminar a todos los judíos jóvenes y viejos, mujeres y niños, en un mismo día, el trece del duodécimo mes, que es adar, y para apoderarse de sus bienes.
14 El texto del escrito se promulgó como ley para cada provincia, y fue publicado a todos los pueblos, a fin de que estuviesen apercibidos para aquel día.
15 Y los correos salieron de prisa por mandato del rey. Cuando el edicto fue dado en Susa, capital del reino, el rey y Amán se sentaron a beber, pero la ciudad de Susa quedó conmovida.
1 En seguida que Mardoqueo supo lo que se había hecho, rasgó su vestido, se cubrió de saco y ceniza, y fue por la ciudad clamando con grande y amargo clamor.
2 Llegó hasta la puerta del rey, porque no se permitía pasar adentro de la puerta del rey vestido de saco
3 Y en cada provincia y lugar donde llegaba la orden del rey, hubo entre los judíos gran luto y ayuno, lloro y lamento. Saco y ceniza fue la cama de muchos.
4 Y vinieron las doncellas de Ester y sus eunucos, y se lo dijeron. La reina tuvo gran dolor, y envió vestidos para que Mardoqueo se los pusiera, y se quitara el saco. Pero él no los aceptó.
5 Entonces Ester llamó a Atac, uno de los eunucos que el rey había puesto al servicio de ella. Y lo mandó a Mardoqueo para averiguar qué sucedía, y a qué se debía.
6 Salió, pues, Atac a Mardoqueo, a la plaza de la ciudad que estaba ante la puerta del rey.
7 Y Mardoqueo le declaró todo lo que había sucedido. Le dio noticia de la plata que Amán había ofrecido al rey a cambio de la destrucción de los judíos.
8 Le dio también la copia del decreto dado en Susa para exterminarlos, a fin de que lo mostrara y explicara a Ester. Y le encargó que ella fuera al rey a interceder por su pueblo.
9 Atac volvió y contó a Ester las palabras de Mardoqueo.
10 Entonces Ester encargó a Atac que dijera a Mardoqueo:
11 "Todos los siervos del rey y el pueblo de las provincias, saben que cualquier hombre o mujer que entra al patio del rey sin ser llamado, ha de morir, salvo que el rey le extienda el cetro de oro. Y yo no he sido llamada para ver al rey desde hace treinta días".
12 Y comunicaron a Mardoqueo las palabras de Ester.
13 Entonces Mardoqueo dijo que respondiesen a Ester: "No pienses que por estar en la casa del rey serás la única en librarte entre todos los judíos.
14 "Porque si del todo callas ahora, respiro y liberación tendrán los judíos de otra parte. Pero tu y la casa de tu padre pereceréis. Y ¿quién sabe si no fue para esta hora que has llegado al reino?"
15 Ester dijo que respondieran a Mardoqueo:
16 Ve, reúne a los judíos que se hallan en Susa, ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, ni noche ni día. Yo también con mis doncellas ayunaré igualmente. Entonces iré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley. Y si perezco, que perezca".
17 Entonces Mardoqueo fue, e hizo lo que Ester le mandó.
1 Al tercer día Ester se puso su vestido real, y se presentó en el patio interior del palacio del rey, frente al aposento del rey. El rey estaba sentado en su trono real en el aposento regio, frente a la puerta del aposento.
2 cuando él vio a la reina Ester en el patio, ella obtuvo gracia en sus ojos, y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces Ester se acercó y tocó la punta del cetro.
3 El rey le preguntó: "¿Qué sucede reina Ester? ¿Cuál es tu pedido? Hasta la mitad del reino, se te dará".
4 Ester respondió: "Si al rey place, venga hoy el rey con Amán al banquete que he preparado".
5 El rey respondió: "Daos prisa, llamad a Amán, para hacer lo que Ester ha dicho". Fue, pues, el rey Amán al banquete que Ester había dispuesto.
6 Durante el banquete el rey dijo a Ester: "¿Cuál es tu pedido y te será otorgado? ¿Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será concedido".
7 Entonces respondió Ester: "Mi petición y mi demanda es:
8 "Si he hallado gracia en los ojos del rey, y si al rey place otorgar mi pedido y mi demanda, que venga el rey con Amán al banquete que les dispondré mañana. Entonces satisfaré la pregunta del rey".
9 Ese día Amán salió feliz y muy contento. Pero cuando vio a Mardoqueo a la puerta del rey, que no se levantaba ni se movía de su lugar, se llenó de ira contra Mardoqueo.
10 Pero Amán se refrenó, y fue a su casa. Envió a llamar a sus amigos y a Zeres su esposa.
11 Y Amán les contó la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijos, y todo cuanto había hecho el rey para engrandecerlo y ensalzarle sobre los príncipes y siervos del rey.
12 Y añadió Amán: "Además, la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey, al banquete que ella dispuso, sino a mí. Y aun para mañana estoy invitado por ella con el rey.
13 "Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey".
14 Zeres su esposa, y sus amigos, le dijeron: "Hagan una horca alta de cincuenta codos, y mañana di al rey que le cuelguen a Mardoqueo en ella. Y entra alegre con el rey al banquete". Esa idea agradó a Amán, e hizo preparar la horca.
1 Aquella noche se le fue el sueño al rey, y pidió que le trajesen el libro de las memorias de su reinado, y que se las leyeran.
2 Y se halló escrito que Mardoqueo había denunciado a Bigtán y a Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, que habían procurado matar al rey Asuero.
3 Y el rey preguntó: "¿Qué honra o qué distinción se concedió a Mardoqueo por eso?" Respondieron los servidores del rey, sus oficiales: "Nada se hizo por él".
4 Entonces el rey preguntó: "¿Quién está en el patio?" Amán había venido al patio exterior de la casa del rey, para pedir al rey que hiciese colgar a Mardoqueo en la horca que él había preparado.
5 Y los servidores del rey respondieron: "Amán está en el patio". El rey dijo: "Entre".
6 Entró Amán, y el rey le preguntó: "¿Qué se hará al hombre a quien el rey desea honrar?" Amán pensó: "¿A quién deseará el rey honrar más que a mí?"
7 Y respondió Amán al rey: "Al hombre a quien el rey desea honrar,
8 "traigan un vestido real que el rey haya usado, y el caballo en que el rey cabalga, y la corona real que se pone en su cabeza;
9 "pongan el vestido y el caballo en mano de alguno de los príncipes más nobles del rey, vistan al hombre a quien el rey desea honrar, llévenlo en el caballo por la plaza de la ciudad, y pregonen delante de él: Así se hará al hombre a quien el rey desea honrar".
10 Entonces el rey dijo a Amán: "Date prisa, toma el vestido y el caballo, como tú has dicho, y hazlo así con el judío Mardoqueo, que se sienta a la puerta del rey. No omitas nada de todo lo que has dicho".
11 Y Amán tomó el vestido y el caballo, y vistió a Mardoqueo. Lo llevó a caballo por la plaza de la ciudad, e hizo pregonar delante de él: "Así se hará al hombre a quien el rey desea honrar".
12 Después de esto Mardoqueo volvió a la puerta del rey, y Amán se fue corriendo a su casa, apesadumbrado y cubierta su cabeza.
13 Y Amán contó a Zeres y a sus amigos, lo que le había sucedido. Entonces, sus sabios y su esposa le dijeron: "Si del linaje judío es ese Mardoqueo, ante quien has empezado a caer, no lo vencerás, antes sin remedio caerás ante él".
14 Aún estaban ellos hablando con él, cuando los eunucos del rey llegaron apresurados, para llevar a Amán al banquete que Ester había dispuesto.
1 El rey fue con Amán al banquete de la reina Ester.
2 Y también en ese segundo día, el rey dijo a Ester durante el banquete: "¿Cuál es tu pedido, reina Ester, y se te concederá? ¿Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino se te otorgará".
3 Entonces la reina Ester respondió: "Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos, y si place al rey, mi pedido es que me concedas la vida, y mi demanda es que salves a mi pueblo.
4 "Porque yo y mi pueblo hemos sido vendidos, para ser destruidos, muertos y exterminados. Si hubiéramos sido vendidos para ser siervos y siervas, me callaría. Pero ahora el enemigo no podrá compensar al rey por este daño".
5 El rey Asuero respondió a la reina Ester: "¿Quién es y dónde está, el que ha pensado obrar así?"
6 Ester dijo: "El enemigo y adversario es este malvado Amán". Entonces Amán se turbó ante el rey y la reina.
7 El rey se levantó airado y salió al huerto del palacio. Y Amán se quedó para rogar a la reina Ester por su vida, porque vio que su ruina estaba decidida en el ánimo del rey.
8 Cuando el rey volvió del huerto del palacio al aposento del banquete, Amán había caído sobre el diván en que estaba Ester. Entonces dijo el rey: "¿Hasta quieres también violentar a la reina en mi propia casa?" Tan pronto como esta palabra salió de la boca del rey, cubrieron el rostro de Amán.
9 Entonces Harbona, uno de los eunucos, dijo al rey: "En casa de Amán hay una horca de cincuenta codos de altura (23 mts), que Amán ha preparado para Mardoqueo, que había hablado bien por el rey". Entonces el rey ordenó: "Colgadlo en ella".
10 Así colgaron a Amán en la horca que él había preparado para Mardoqueo. Y se calmó la ira del rey.
1 El mismo día, el rey Asuero dio a la reina Ester la casa de Amán, enemigo de los judíos. Y Mardoqueo fue presentado al rey, porque Ester le había dado a conocer quién era él para ella.
2 El rey se quitó su anillo que había retirado de Amán, y lo dio a Mardoqueo. Y Ester puso a Mardoqueo sobre la casa de Amán.
3 Volvió Ester a hablar al rey. Se echó a sus pies llorando y le rogó que anulara los efectos de la maldad de Amán agageo, y lo que había tramado contra los judíos.
4 Entonces el rey extendió a Ester el cetro de oro, y Ester se levantó, y se puso de pie ante el rey.
5 Y dijo: "Si place al rey, si he hallado gracia ante él, si el caso es recto ante el rey, y soy agradable en sus ojos, escríbase para revocar las cartas que Amán hijo de Amedata agageo escribió, para destruir a los judíos que están en todas las provincias del rey.
6 "Porque, ¿cómo podré ver el mal que alcanzará a mi pueblo? ¿Cómo podré ver la destrucción de mi pueblo?"
7 El rey Asuero respondió a la reina Ester y al judío Mardoqueo: "He dado a Ester la casa de Amán, y él ha sido colgado en la horca, por cuanto extendió su mano contra los judíos.
8 "Escribid, pues, vosotros en favor de los judíos como bien os parezca en el nombre del rey, y selladlo con el anillo del rey". Porque la escritura que se escribe en nombre del rey, y se sella con su anillo, no se puede revocar.
9 Entonces llamaron a los escribanos del rey, en el día 23 del tercer mes, que es siván (junio). Y escribieron lo que mandó Mardoqueo, a los judíos y a los sátrapas, a los gobernadores y a los jefes de las 127 provincias que había desde la India hasta Etiopía. A cada provincia según su lengua, y a los judíos también según su escritura y su lengua.
10 Escribió en nombre del rey Asuero, lo selló con el anillo del rey, y envió las cartas por correos montados en caballos veloces, de las caballerizas del rey.
11 El edicto del rey concedía a los judíos que estaban en todas las ciudades, el derecho de juntarse y defender su vida, prontos a destruir, matar y acabar con todo ejército de pueblo o provincia que viniese contra ellos, aun niños y mujeres, y su despojo para presa,
12 en un mismo día en todas las provincias del rey Asuero, en el 13 del duodécimo mes, que es adar (marzo).
13 El texto del documento había de ser promulgado como ley en cada provincia, para que fuese manifiesto a todos los pueblos, a fin de que los judíos estuviesen preparados para vengarse de sus enemigos en aquel día.
14 Los correos cabalgando en caballos veloces, salieron apresurados y constreñidos por orden del rey. La ley fue dada en Susa, capital del reino.
15 Y Mardoqueo salió de la presencia del rey con vestido real, azul y blanco, con una gran corona de oro y un manto de lino y púrpura. Y la ciudad de Susa se alegró y regocijó.
16 Los judíos tuvieron luz y alegría, gozo y honra.
17 En cada provincia y en cada ciudad donde llegó la orden del rey, los judíos tuvieron alegría y gozo, banquete y día de placer. Y muchos de los otros pueblos se hacían judíos, porque el temor a los judíos había caído sobre ellos.
1 El día 13 del duodécimo mes, que es adar (marzo), cuando se debía ejecutar la orden del rey, el mismo día en que los enemigos de los judíos esperaban enseñorearse de ellos, sucedió lo contrario; los judíos se enseñorearon de sus enemigos.
2 Los judíos se juntaron en sus ciudades en todas las provincias del rey Asuero, y descargaron su mano sobre los que habían procurado su mal. Y nadie los pudo resistir, porque el temor de ellos había caído sobre todos los pueblos.
3 Todos los jefes de las provincias, los sátrapas, gobernadores y oficiales del rey, apoyaban a los judíos, porque el temor a Mardoqueo se había apoderado de ellos.
4 Porque Mardoqueo era grande en la casa del rey, su fama iba por todas las provincias, y él se iba engrandeciendo cada día más.
5 Los judíos hirieron a todos sus enemigos a filo de espada, y con mortandad y destrucción. E hicieron con sus enemigos como quisieron.
6 En Susa, capital del reino, los judíos destruyeron a quinientos hombres.
7 Mataron entonces a Forsandata, Dalfón, Asfata,
8 Forata, Adalía, Aridata,
9 Farmasta, Arisai, Aridai y a Vaizata;
10 diez hijos de Amán hijo de Amedata, enemigo de los judíos. Pero no tocaron sus bienes.
11 El mismo día vino ante el rey, la cuenta de los muertos en Susa, residencia regia.
12 Y dijo el rey a la reina Ester: "En Susa, capital del reino, los judíos han dado muerte a quinientos hombres, y a los diez hijos de Amán. ¿Qué habrán hecho en las otras provincias del rey? ¿Cuál es tu pedido, y te será concedido? ¿O qué más demandas, y será hecho?"
13 Ester respondió: "Si place al rey, concédase también mañana a los judíos de Susa, que hagan conforme a la ley de hoy, y que cuelguen en la horca a los diez hijos de Amán".
14 Y el rey mandó que se hiciese así. Se dio la orden en Susa y colgaron a los diez hijos de Amán.
15 Los judíos que estaban en Susa, se juntaron de nuevo el día catorce del mes de adar, y mataron a trescientos hombres. Pero tampoco tocaron sus bienes.
16 Los otros judíos que estaban en las provincias del rey, también se juntaron en defensa de su vida, y descansaron de sus enemigos. Mataron a 75.000 contrarios. Pero no tocaron sus bienes.
17 Esto sucedió el 13 de adar. Y el 14 del mes reposaron, y lo declararon día de banquete y alegría.
18 Pero los judíos de Susa se juntaron el 13 y el 14 del mismo mes, y el 15 reposaron, y lo hicieron día de banquete y regocijo.
19 Por eso los judíos aldeanos que habitan en las villas sin muralla, hacen del 14 de adar, un día de alegría y de regocijo, de banquete, y de enviar presentes unos a otros.
20 Mardoqueo escribió estas cosas, y envió cartas a los judíos que estaban en todas las provincias del rey Asuero, cercanos y distantes.
21 Les ordenó que celebrasen cada año, los días 14 y 15 del mes de adar,
22 como días en que los judíos tuvieron reposo de sus enemigos, en que se les volvió la tristeza en alegría, y el luto en día bueno. Que los hiciesen días de banquete, de gozo y de enviar presentes unos a otros, y dádivas a los pobres.
23 Y los judíos aceptaron lo que ya habían empezado, lo que les prescribió Mardoqueo.
24 Porque Amán hijo de Amedata, agageo, enemigo de todos los judíos, había tramado destruirlos, y echó pur, que quiere decir suerte, para consumirlos y acabar con ellos.
25 Pero cuando Ester se presentó al rey, él ordenó por carta que el perverso designio que aquél trazó contra los judíos, cayera sobre su cabeza, y que lo colgaran a él y a sus hijos en la horca.
26 Por eso llamaron a esos días Purim, del nombre pur. Y debido a las palabras de esta carta, y por el bien que les había sucedido,
27 los judíos establecieron para sí, y para sus descendientes y prosélitos, la costumbre de celebrar estos dos días cada año.
28 Y que estos dos días fuesen celebrados por todas las generaciones, en todas las naciones, familias, provincias y ciudades. Que estos días de Purim no se olvidaran entre los judíos, y su memoria no cesara entre sus descendientes.
29 La reina Ester hija de Abiail, y el judío Mardoqueo, escribieron con toda instancia por segunda vez, para confirmar la carta acerca de Purim.
30 Y Mardoqueo envió la carta a todos los judíos, a las 127 provincias del rey Asuero, con palabras de paz y verdad,
31 para confirmar estos días de purim en su tiempo señalado, como lo habían establecido Mardoqueo y la reina Ester, y conforme ellos mismos lo habían tomado sobre sí y sobre sus descendientes, para conmemorar el fin del ayuno y el clamor.
32 La orden de Ester confirmó esta celebración acerca de Purim, y se escribió en el libro.
1 El rey Asuero impuso tributo sobre la tierra y las islas del mar.
2 Toda la obra de su fortaleza, de su valor, y el relato de cómo engrandeció a Mardoqueo, está escrito en los anales de los reyes de Media y de Persia.
3 Porque Mardoqueo fue segundo después del rey Asuero, y grande entre los judíos, estimado por la multitud de sus hermanos, porque procuró el bien de su pueblo, y la paz de todos sus descendientes.