1

1 Palabras de Nehemías, hijo de Hacalías. En el mes de quisleu (diciembre), en el año veinte, cuando yo estaba en Susa, capital del reino,

2 vino Anani, uno de mis hermanos, con algunos hombres de Judá. Les pregunté por los judíos liberados, que habían quedado del cautiverio, y por Jerusalén.

3 Y me dijeron: "El remanente, los que quedaron del cautiverio allá en la provincia, están en gran mal y afrenta. La muralla de Jerusalén está derribada, y sus puertas quemadas a fuego".

4 Cuando oí esas palabras, me senté y lloré. Por algunos días estuve muy triste, ayunando y orando ante el Dios del cielo.

5 Y dije: "Te ruego, oh Eterno, Dios del cielo, fuerte, grande y terrible, que guardas tu pacto de amor con los que te aman y guardan tus Mandamientos.

6 "Esté atento tu oído, y tus ojos abiertos, para escuchar la oración de tu siervo, que elevo ahora ante ti, día y noche, por el pueblo de Israel, tus siervos. Confieso los pecados que los israelitas, incluyéndome a mí y la casa de mi padre, hemos cometido contra ti.

7 "Hemos obrado muy impíamente contra ti. No hemos guardado los Mandamientos, normas y juicios que diste a Moisés tu siervo.

8 "Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si sois infieles, os esparciré entre las naciones.

9 "Pero si os volvéis a mí, y guardáis mis Mandamientos, y los ponéis por obra, aunque vuestra dispersión llegue hasta el extremo del cielo, de allí os juntaré y os traeré al lugar que elegí para que habite mi Nombre.

10 "Ellos son tus siervos y tu pueblo, que redimiste con tu gran poder y tu mano fuerte.

11 "Te ruego, oh Eterno, que esté atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, que desean reverenciar tu Nombre. Concede ahora éxito a tu siervo, y dale gracia ante aquel varón". Porque yo servía de copero del rey.

2

1 En el mes de nisán (marzo), en el año veinte del rey Artajerjes, cuando el vino estaba ante él, tomé el vino y lo serví al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia,

2 me dijo el rey: "¿Porqué está tus semblante triste, siendo que no estás enfermo? No es esto sino quebranto de corazón". Entonces temí en gran manera.

3 Y dije al rey: "El rey viva para siempre. ¿Cómo no ha de estar triste mi semblante, cuando la ciudad donde están los sepulcros de mis padres, está arruinada, y sus puertas consumidas por el fuego?"

4 El rey me preguntó: "¿Qué cosa deseas?" Entonces oré al Dios del cielo,

5 y dije al rey: "Si al rey le place, y tu siervo te es grato, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, para que la reedifique".

6 Entonces, el rey, con la reina sentada a su lado, me preguntó: "¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás?" Después que le señalé tiempo, al rey le agradó enviarme.

7 Además, dije al rey: "Si al rey le place, denme cartas para los gobernadores del otro lado del río, para que me dejen pasar hasta que llegue a Judá.

8 "Y carta para Asaf, guardad el bosque del rey, a fin de que me dé madera para los portales del palacio que está junto al templo, para la muralla de la ciudad, y para la casa donde he de habitar. Y el rey me lo otorgó, según la benéfica mano del Eterno sobre mí.

9 Entonces fui a los gobernadores del otro lado del río, y les di las cartas del rey. El rey había enviado conmigo capitanes del ejército y gente de a caballo.

10 Al oírlo, Sanbalat horonita y Tobías, el siervo amonita, se disgustaron en extremo que alguien viniese a procurar el bien de los israelitas.

11 Llegué, pues, a Jerusalén, y después de tres días,

12 me levanté de noche, llevé conmigo unos pocos varones, y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén; ni tenía cabalgadura conmigo, excepto la que yo cabalgaba.

13 Salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y a la puerta del Muladar, e inspeccioné las murallas de Jerusalén que estaban derribadas, y sus puertas consumidas por el fuego.

14 Pasé luego a la puerta de la Fuente y al Estanque del Rey. Pero no había paso para mi cabalgadura.

15 Siendo todavía de noche, subí por el torrente y examiné la muralla. Después regresé por la puerta del Valle.

16 Los oficiales no supieron dónde yo había ido, ni qué había hecho. Hasta entonces yo no lo había declarado a los judíos y sacerdotes, ni a los nobles y oficiales, ni a los demás que hacían la obra.

17 Entonces les dije: "Vosotros veis la triste situación en que nos hallamos. Jerusalén está en ruinas, y sus puertas consumidas por el fuego. Venid, y edifiquemos la muralla de Jerusalén, y no estemos más en oprobio".

18 Entonces les conté cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y las palabras que el rey me había dicho. Y respondieron: "Levantémonos y edifiquemos". Así esforzaron sus manos para bien.

19 Pero cuando Sanbalat horonita, Tobías, el siervo amonita y Gesem el árabe lo oyeron, se burlaron de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: "¿Qué estáis haciendo? ¿Os queréis rebelar contra el rey?"

20 Les respondí: "El Dios del cielo nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos. Vosotros no tenéis parte, ni derecho, ni memoria en Jerusalén".

3

1 Entonces se levantó Eliasib, el sumo sacerdote, con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. La arreglaron y levantaron sus hojas, hasta la torre de los Cien, que consagraron hasta la torre de Hananel.

2 Junto a ellas edificaron los varones de Jericó. Después edificó Zacur hijo de Imri.

3 Los hijos de Sena edificaron la puerta del Pescado, la enmaderaron, y colocaron sus hojas con sus cerraduras y cerrojos.

4 Junto a ellos restauró Meremot hijo de Urías, hijo de Cos. A su lado restauró Mesulam hijo de Berequías, hijo de Mesezabel. Junto a él restauró Sadoc hijo de Bana.

5 Inmediato a ellos restauraron los tecoítas, aunque sus grandes no se prestaron para ayudar a la obra de sus señores.

6 Joiada hijo de Pasea y Mesulam hijo de Besodías, restauraron la puerta Vieja. La enmaderaron y colocaron sus hojas, con sus cerraduras y cerrojos.

7 Junto a ellos restauraron Melatías gabaonita y Jadón meronotita, varones de Gabaón y de Mizpa, que pertenecían al dominio del otro lado del río.

8 Junto a ellos restauró Uziel hijo de Haraía, de los plateros. Junto a éste restauró Ananías, hijo de un perfumista. Así dejaron reparada a Jerusalén hasta la muralla ancha.

9 Junto a ellos restauró Repaías hijo de Hur, gobernador de la mitad del distrito de Jerusalén.

10 A su lado restauró Jedaías hijo de Harumaf, frente a su casa. Junto a él restauró Hatus hijo de Hasabnías.

11 Malquías hijo de Harim y Hasub hijo de Pat Moab, restauraron otra porción de la muralla y la torre de los Hornos.

12 Junto a ellos restauró, con sus hijas, Salum hijo de Áloes, gobernador de la otra mitad de Jerusalén.

13 La puerta del Valle la restauró Hanún con los moradores de Zanoa, que reedificaron y colocaron sus hojas, con sus cerraduras y cerrojos; y además, repararon mil codos en la muralla, hasta la puerta del Muladar.

14 Reedificó la puerta del Muladar, Malquías hijo de Recab, gobernador de la provincia de Bet Aquerem. La reedificó, y colocó sus hojas, con sus cerraduras y cerrojos.

15 Salum hijo de Colhoce, gobernador de la región de Mizpa, restauró la puerta de la Fuente. La reedificó, enmaderó y colocó sus hojas, con sus cerraduras y cerrojos, y la muralla del estanque de Sela junto al huerto del rey, y hasta las gradas que descienden de la ciudad de David.

16 Después restauró Nehemías hijo de Azbuc, gobernador de la mitad de la región de Bet Sur, hasta enfrente de los sepulcros de David, hasta el estanque labrado y la casa de los Valientes.

17 Tras él restauraron los levitas, Reum hijo de Bani. Junto a él restauró Asabías, gobernador de la mitad de la región de Queila.

18 Después de él restauraron sus hermanos, Bavai hijo de Henedad, gobernador de la otra mitad de Queila.

19 Junto a él restauró Ezer hijo de Josué, gobernador de Mizpa, otro tramo frente a la subida del arsenal, en la esquina.

20 Después, con todo fervor, restauró Baruc hijo de Zacai, otro tramo desde la esquina hasta la puerta de la casa del sumo sacerdote Eliasib.

21 Tras él restauró Meremot hijo de Urías, hijo de Cos, otro tramo, desde la entrada de la casa de Eliasib, hasta el extremo de la casa de Eliasib.

22 Después restauraron los sacerdotes, los varones de la llanura.

23 Después de ellos restauraron Benjamín y Asub, frente a su casa. Después restauró Azarías, hijo de Maasías, hijo de Ananías, cerca de su casa.

24 Después de él restauró Binúi hijo de Enadad, otro tramo, desde la casa de Azarías hasta el ángulo y la esquina.

25 Palal hijo de Uzai reparó frente a la esquina y la torre alta que sale de la casa del rey, que está en el patio de la cárcel. Después de él, Pedaías, hijo de Faros.

26 Y los servidores del templo que habitaban en Ofel repararon hasta enfrente de la puerta del Agua, al oriente, y la torre que sobresale.

27 Después restauraron los tecoítas otro tramo, frente a la gran torre que sobresale, hasta el muro de Ofel.

28 Desde la puerta de los Caballos restauraron los sacerdotes, cada uno frente a su casa.

29 Después restauró Sadoc hijo de Imer, frente a su casa. Después restauró Semaías hijo de Secanías, guarda de la puerta oriental.

30 Tras él restauró Ananías hijo de Selemías, y Hanún sexto hijo de Salaf. Después restauró Mesulam, hijo de Berequías, frente a su aposento.

31 Después restauró Malaquías, hijo del platero, hasta la casa de los servidores del templo y los comerciantes, frente a la puerta del Juicio, hasta la sala de la esquina.

32 Y entre la sala de la esquina y la puerta de las Ovejas, restauraron los plateros y los comerciantes.

4

1 Cuando Sanbalat oyó que edificábamos, se indignó y se enfureció en gran manera, y se burló de los judíos.

2 Y dijo, ante sus hermanos y ante el ejército de Samaria: "¿Qué hacen esos débiles judíos? ¿Se les ha de permitir? ¿Han de sacrificar? ¿Han de acabar en un día? ¿Han de resucitar de los montones de polvo las piedras que fueron quemadas?"

3 Estaba junto a él Tobías amonita, quien dijo: "Aunque edifiquen, si sube una zorra derribará su muralla de piedra".

4 Entonces yo oré: "Escucha, Dios nuestro, que somos menospreciados. Vuelve su insulto sobre su cabeza, y entrégalos al saqueo en el país de su cautiverio.

5 "No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado de tu presencia; porque se airaron contra los que edificaban".

6 Edificamos, pues, la muralla, que quedó terminada y unida hasta la mitad de su altura. Y el pueblo tuvo ánimo para obrar.

7 Cuando Sanbalat y Tobías, los árabes, los amonitas y los de Asdod, oyeron que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a cerrarse, se encolerizaron mucho.

8 Y conspiraron a una para venir a combatir a Jerusalén, y causarle la ruina.

9 Entonces oramos a nuestro Dios, y pusimos guardas contra ellos de día y de noche.

10 Dijo Judá: "La fuerza de los acarreadores se ha debilitado, el escombro es mucho, y no podemos edificar la muralla".

11 Nuestros enemigos dijeron: "No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y detengamos la obra".

12 Pero los judíos que habitaban entre ellos, nos avisaron diez veces de los lugares por donde venían a nosotros.

13 Entonces puse al pueblo en los lugares bajos, detrás de la muralla, en los lugares descubiertos. Los aposté por familias con sus espadas, lanzas y arcos.

14 Después de hacer una inspección, me levanté, y dije a los nobles, a los oficiales, y al resto del pueblo: "No temáis ante ellos. Acordaos del Señor grande y temible. Y pelead por vuestros hermanos, vuestros hijos e hijas, por vuestras esposas y vuestras casas".

15 Cuando nuestros enemigos oyeron que lo habíamos entendido, Dios disipó el consejo de ellos, y volvimos todos a la muralla, cada uno a su tarea.

16 Pero desde aquel día, la mitad de mis hombres trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas y escudos, arcos y corazas. Y los príncipes estaban detrás de toda la casa de Judá.

17 Los que edificaban la muralla y los cargadores, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.

18 Cada uno de los constructores tenía su espada ceñida a la cintura, y así edificaban. Y el trompeta estaba junto a mí.

19 Dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: "La obra es grande y larga, y nosotros estamos esparcidos en la muralla, lejos unos de otros.

20 "En el lugar donde oigáis el sonido de la trompeta, reuníos allí, y nuestro Dios peleará por nosotros".

21 Trabajábamos, pues, en la obra; y la mitad tenían lanzas desde que despuntaba el alba hasta que salían las estrellas.

22 También dije entonces al pueblo: "Cada uno con su criado se quede dentro de Jerusalén, para servir de centinela de noche y trabajar de día".

23 Y ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni la gente de guardia que me seguía, nos quitábamos la ropa. Cada uno llevaba sus armas, aun cuando iban a lavarse.

5

1 Entonces hubo un gran clamor del pueblo y de sus esposas contra sus hermanos judíos.

2 Algunos decían: "Tenemos que empeñar a nuestros hijos e hijas, para conseguir grano para comer y vivir".

3 Otros decían: "Hemos empeñado nuestros campos, nuestras viñas y nuestras casas, para comprar grano durante el hambre".

4 Y había quien decía: "Hemos tomado dinero prestado sobre nuestras tierras y viñas, para el tributo del rey.

5 "Aunque nuestra carne es como la de nuestros hermanos, y aunque nuestros hijos son tan buenos como sus hijos, tenemos que dar nuestros hijos e hijas en servidumbre. Algunas de nuestras hijas ya están esclavizadas, y no podemos rescatarlas, porque nuestras tierras y viñas son de otros".

6 Cuando oí su clamor y estas palabras, me enojé en gran manera.

7 Entonces, después de una madura reflexión, reprendí a los nobles y a los magistrados, y les dije: "Cada uno está tomando usura de sus hermanos". Y convoqué contra ellos una gran asamblea.

8 Les dije: "Según nuestra posibilidad, nosotros rescatamos a nuestros hermanos judíos vendidos a los gentiles. ¿Y vosotros hasta vendéis a vuestros hermanos, para que tengamos que volver a rescatarlos?" Y callaron, pues no tuvieron que responder.

9 Y agregué: "No es bueno lo que hacéis. ¿No deberíais respetar a nuestro Dios, para evitar el reproche de los enemigos gentiles?

10 "También yo, mis hermanos y mis criados, les hemos prestado dinero y grano. Perdonemos ahora lo que nos deben.

11 "Os ruego que les devolváis hoy sus tierras, sus viñas, sus olivares y sus casas, y la centésima parte del dinero, del grano, del vino y el aceite, que demandáis de ellos".

12 Y respondieron: "Lo devolveremos, y nada les demandaremos. Haremos como tú dices". Entonces convoqué a los sacerdotes, y les tomé juramento de que harían como habían dicho.

13 Además, sacudí mi vestido, y de sus bienes dije: "Así sacuda Dios de su casa y de su propiedad, a todo hombre que no cumpla esto. Así sea sacudido, y despojado". Y toda la congregación respondió: "¡Amén!" Y alabaron al Eterno. Y el pueblo hizo lo que había prometido.

14 También desde el día que me mandó el rey que fuese gobernador en Judá, desde el año 20 del rey Artajerjes hasta el año 32, doce años, ni yo ni mis hermanos comimos el pan del gobernador.

15 En cambio, los gobernadores anteriores abrumaron al pueblo, y tomaron de ellos para el pan y el vino más de cuarenta siclos de plata (medio kg). Además, sus criados se enseñoreaban del pueblo. Pero yo no hice así por respeto a Dios.

16 También en la obra de esta muralla restauré mi parte, y no compramos heredad, y todos mis criados se juntaron allí para la obra.

17 Además, 150 judíos y magistrados, y los que venían a nosotros de las naciones vecinas, comían a mi mesa.

18 Y lo que se aderezaba para mí cada día era un buey, seis ovejas seleccionadas y aves. Y cada diez días vino en abundancia. Con todo, nunca requerí la provisión debida al gobernador, porque la servidumbre de este pueblo era grave.

19 Acuérdate de mí para bien, Dios mío, y de todo lo que hice por este pueblo.

6

1 Cuando Sanbalat, Tobías, Gesem el árabe, y los demás enemigos nuestros oyeron que yo había edificado la muralla, y que no quedaba brecha alguna en ella, aunque hasta aquel tiempo no había puesto las hojas en las puertas,

2 Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: "Ven, reunámonos en alguna de las aldeas del campo de Ono". Pero ellos habían pensado hacerme mal.

3 Y les envié a decir: "Estoy realizando una gran obra, y no puedo ir; porque la obra cesaría si la dejara para ir a vosotros".

4 Enviaron a mí con el mismo asunto por cuatro veces, y les respondí de igual manera.

5 Entonces Sanbalat me envió su criado, a decir lo mismo por quinta vez, con tina carta abierta en su mano,

6 que decía: "Se ha oído entre la gente y Gesem lo dice, que tú y los judíos pensáis rebelaros. Que por eso tú edificas la muralla con la mira, según esas palabras, de ser tú su rey.

7 "Y que has puesto profetas que te proclamen en Jerusalén, diciendo: ¡Rey en Judá! Esas palabras serán oídas por el rey. Ven por tanto, y consultemos juntos".

8 Entonces envié a decirle: "No hay nada de lo que dices, sino que tú lo inventas de tu corazón".

9 Porque todos ellos nos querían atemorizar, pensando: "Así se debilitarán las manos de ellos, y la obra no será hecha". Por eso, oh Dios, fortalece mis manos.

10 Un día fui a casa de Semaías hijo de Delaía, hijo de Metabel, porque él estaba encerrado. Y él me dijo: "Juntémonos en la casa de Dios, dentro del templo, y cerremos las puertas del templo, porque vienen para matarte. Esta noche vendrán a matarte".

11 Entonces respondí: "¿Un hombre como yo ha de huir, o entrar en el templo para salvar la vida? No entraré".

12 Y entendí que Dios no lo había enviado, sino que hablaba aquella profecía contra mí, porque Tobías y Sanbalat lo habían comprado.

13 Fue sobornado para atemorizarme y hacerme pecar, para que eso me diera mal nombre con que fuera yo infamado.

14 Acuérdate, Dios mío, de Tobías y de Sanbalat, por lo que han hecho. También de la profetisa Noadías y de los otros profetas que procuraban infundirme miedo.

15 Así, el 25 de elud (septiembre), la muralla quedó terminada en 52 días.

16 Cuando lo oyeron nuestros enemigos, temieron todas las naciones vecinas, se abatió su ánimo y reconocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra.

17 También, en aquellos días iban muchas cartas de los principales de Judá a Tobías, y de Tobías venían a ellos.

18 Porque muchos en Judá se habían conjurado con él, porque era yerno de Secanías hijo de Ara, y Joanán su hijo se había casado con la hija de Mesulam, hijo de Berequías.

19 También contaban ante mí sus buenas obras, y le referían mis palabras. Y enviaba Tobías cartas para atemorizarme.

7

1 Después que la muralla quedó edificada y colocadas las puertas, y designados porteros, cantores y levitas,

2 mandé a mi hermano Anani, y a Ananías, príncipe del palacio de Jerusalén, que era hombre de verdad y respetuoso de Dios, más que muchos,

3 y les dije: "No se abran las puertas de Jerusalén hasta que caliente el sol. Y aunque haya gente allí, cerrad las puertas y trancadlas. Y señalé guardas de los habitantes de Jerusalén, cada cual en su turno, y cada uno delante de su casa.

4 La ciudad era espaciosa y grande, pero había poca gente dentro de ella, y no había casas reedificadas.

5 Entonces, Dios puso en mi corazón la idea de reunir a los nobles, a los oficiales y al pueblo, para que fuesen empadronados por su linaje. Y hallé el libro de la genealogía de los que habían subido antes, y encontré en él escrito:

6 Estos son los que volvieron del cautiverio, de los que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había deportado, y que volvieron a Jerusalén y Judá, cada uno a su ciudad,

7 que vinieron con Zorobabel, Josué, Nehemías, Azarías, Ramías, Namani, Mardoqueo, Bilsán, Misperet, Bigvai, Neum y Bana. Este es su número:

8 Hijos de Paros 2.172.

9 Hijos de Sefatías 372.

10 Hijos de Ara 652.

11 Hijos de Pat Moab, descendientes de Josué y Joab 2.818.

12 Hijos de Elam 1.254.

13 Hijos de Zatu 845.

14 Hijos de Zacai 770.

15 Hijos de Binúi 648.

16 Hijos de Bebai 628.

17 Hijos de Azgad 2.322.

18 Hijos de Adonicam 667.

19 Hijos de Bigvai 2.067.

20 Hijos de Adín 655.

21 Hijos de Ater, de Ezequías 98.

22 Hijos de Asum 328.

23 Hijos de Besai 324.

24 Hijos de Arif 112.

25 Hijos de Gabaón 95

26 Hombres de Belén y Netofa 188.

27 Hombres de Anatot 128.

28 Hombres de Bet Azmavet 42.

29 De Quíriat Jearim, Cafira y Beerot 743.

30 Hombres de Ramá y de Geba 621.

31 Hombres de Micmas 122.

32 Hombres de Betel y de Hai 123.

33 Hombres del otro Nebo 52.

34 Hijos del otro Elam 1.254.

35 Hijos de Harim 320.

36 Hijos de Jericó 345.

37 Hijos de Lod, de Adid y Ono 721.

38 Hijos de Sena 3.930.

39 Sacerdotes: Hijos de Jedaía, de la casa de Jesuá 973.

40 Hijos de Imer 1.052.

41 Hijos de Pasur 1.247.

42 Hijos de Harim 1.017.

43 Levitas: Hijos de Jesuá, de Cadmiel, e hijos de Odavia 74.

44 Cantores: Hijos de Asaf 148.

45 Porteros: Hijos de Salum, de Ater, de Talmón, de Acub, de Atita, de Sobai 138.

46 Servidores del templo: Hijos de Sia. de Asufa, de Tabaot,

47 de Queros, de Sia, de Padón,

48 hijos de Lebana, de Agaba, de Salmai,

49 hijos de Hanán, de Gidel, de Gar,

50 hijos de Reaía, de Resín, de Necoda,

51 hijos de Gazam, de Uza, de Pasea,

52 hijos de Basaí, de Meunim, de Nefisesim,

53 hijos de Bacbuc, de Acufa, de Arur,

54 hijos de Baslit, de Meida, de Arsa,

55 hijos de Barcos, de Sísara, de Tema,

56 hijos de Nesía, y de Atifa.

57 Hijos de los siervos de Salomón: de Sotai, de Soferet, de Perida,

58 hijos de Jaala, de Darcón, de Gidel,

59 hijos de Safatías, de Hatil, de Proceret Asebaim, hijos de Amón.

60 Todos los servidores del templo y los siervos de Salomón 392.

61 Estos son los que volvieron de Tel Mela, Tel Arsa, Querub, Adón e Imer, y no pudieron mostrar la casa de sus padres, ni su linaje, si eran de Israel:

62 Los hijos de Delaía, de Tobías, de Necoda 642.

63 Y de los sacerdotes: Los hijos de Abaía, de Cos, de Barzilai, el que tomó esposa de las hijas de Barzilai galaadita, y se llamó del nombre de ellas.

64 Estos buscaron su registro genealógico, y no lo hallaron; y fueron excluídos del sacerdocio.

65 El gobernador les dijo que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote con Urim y Tumim.

66 Toda la congregación eran 42.360 personas.

67 Sus siervos y siervas eran 7.337. Entre ellos había 245 cantores y cantoras.

68 Sus caballos 736, sus mulos 245,

69 camellos 435, y 6.720 asnos.

70 Algunos jefes de familia dieron para la obra. El gobernador dio para el tesoro mil dracmas de oro (8.5 kgs), 50 tazas y 530 vestidos sacerdotales.

71 Algunos jefes de familia dieron para el tesoro de la obra, 20.000 dracmas de oro (170 kgs), 2.200 libras de plata (1.330 kgs).

72 El resto del pueblo dio 20.000 dracmas de oro, 2.000 libras de plata (1.250 kgs), y vestidos sacerdotales 67.

73 Y habitaron los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, el pueblo, los servidores del templo, y todo Israel, en sus ciudades. Venido el séptimo mes, los israelitas estaban ya establecidos en sus ciudades.

8

1 Todo el pueblo se reunió como un solo hombre en la plaza que está ante la puerta del Agua, y dijeron a Esdras el escriba, que trajese el Libro de la Ley de Moisés, que el Eterno mandó a Israel.

2 El primer día del séptimo mes, el sacerdote Esdras trajo la Ley ante la congregación de hombres y mujeres, y de todos los que podían entender.

3 Y leyó en el Libro en la plaza de la puerta del Agua, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres, mujeres y de los que podían entender. Y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al Libro de la Ley.

4 El escriba Esdras estaba sobre una plataforma de madera, hecha para esa ocasión. Junto a él estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías, a su derecha; y a su izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadama, Zacarías y Mesulam.

5 Esdras abrió el Libro a la vista de todo el pueblo, pues estaba más alto que ellos. Y cuando lo abrió, todo el pueblo se puso en pie.

6 Entonces Esdras alabó al Eterno, Dios grande. Y todo el pueblo alzó sus manos, y respondió: "¡Amén! ¡Amén!" Y se humillaron y adoraron al Eterno inclinados a tierra.

7 Los levitas Josué, Bani, Serabías, Jamín, Acub, Sabetai, Odias, Maasías, Celita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaía, explicaban la Ley al pueblo, que seguía de pie.

8 Leían en el Libro de la Ley de Dios claramente, dando el sentido, para que entendieran la lectura.

9 El gobernador Nehemías, el sacerdote y escriba Esdras, y los levitas que instruían al pueblo les dijeron: "Este es un día santo, dedicado al Eterno nuestro Dios. No os entristezcáis, ni lloréis". Porque todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Ley.

10 Después Nehemías les dijo: "Id, comed alimentos selectos, bebed bebidas dulces, y enviad porciones a los que no tienen preparado, porque es día santo consagrado a nuestro Señor. Y no os entristezcáis, porque el gozo del Eterno es vuestra fortaleza".

11 Los levitas calmaban al pueblo, diciendo: "Tranquilizaos, que es día santo. No os entristezcáis".

12 Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, a enviar porciones, y a celebrar con gran alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.

13 Al día siguiente se reunieron los jefes de familia de todo el pueblo, sacerdotes y levitas, en torno al escriba Esdras, para entender las palabras de la Ley.

14 Y hallaron escrito en la Ley que el Eterno había mandado por medio de Moisés, que los israelitas debían habitar en cabañas en la fiesta solemne del séptimo mes.

15 Que anunciaran y pregonaran por todas sus ciudades y por Jerusalén: "Salid al monte, y traed ramas de olivo, pino, mirto, palmera y otros árboles frondosos, para hacer cabañas, como está escrito.

16 Salió, pues, el pueblo, y trajeron, e hicieron cabañas, cada uno sobre su terrado, en sus patios, en los atrios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta del Agua, y en la plaza de la puerta de Efraín.

17 Toda la congregación que volvió del cautiverio hicieron cabañas, y en cabañas habitaron. Desde los días de Josué, hijo de Nun, hasta aquel día, los israelitas no habían hecho así. Y hubo alegría muy grande.

18 Y Esdras leyó en el Libro de la Ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el último. Celebraron la fiesta solemne durante siete días, y al octavo día, según el rito, tuvieron una solemne asamblea.

9

1 El 24 del mismo mes se juntaron los israelitas en ayuno, vestidos de sacos y tierra sobre sí.

2 Ya habían apartado de Israel a todos los extranjeros. Poniéndose en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres.

3 Se pusieron en pie en su lugar, leyeron en el Libro de la Ley del Eterno su Dios, la cuarta parte del día, y otra cuarta parte confesaron y adoraron al Eterno su Dios.

4 Después se levantaron sobre la tribuna, los levitas Josué, Bani, Cadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Bani y Quenani, y clamaron en voz alta al Eterno su Dios.

5 Los levitas, Josué, Cadmiel, Bani, Asabnías, Serebías, Odías, Sebanías y Petaías, dijeron: "Levantaos, alabad al Eterno vuestro Dios desde la eternidad y por la eternidad. Alabado sea tu glorioso Nombre, que supera toda bendición y alabanza".

6 Y Esdras dijo: "Oh Eterno, tú eres el único Dios. Tú hiciste el cielo, y el cielo de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que contiene, los mares y todo lo que hay en ellos. Tú das vida a todas las cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.

7 "Tú, oh Eterno, eres el Dios que elegiste a Abram, lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste por nombre Abrahán.

8 "Hallaste fiel su corazón ante ti, e hiciste con él el pacto de dar a sus descendientes la tierra del cananeo, del hitita, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo. Y cumpliste tu promesa, porque eres justo.

9 "Miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto, escuchaste su clamor en el Mar Rojo.

10 "Hiciste señales y maravillas en Faraón, en todos sus siervos, y en todo el pueblo de su tierra. Porque sabías que los habían tratado con soberbia. Y adquiriste un gran renombre que permanece hasta hoy.

11 "Dividiste el mar ante ellos, y pasaron por medio de él en seco. Y a sus perseguidores echaste en el abismo, como una piedra en aguas impetuosas.

12 "Con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde andar.

13 "Sobre el monte Sinaí descendiste. Hablaste con ellos desde el cielo, y les diste preceptos rectos, leyes verdaderas, y normas y Mandamientos buenos.

14 "Les diste a conocer tu santo sábado, y les ordenaste por medio de Moisés tu siervo, Mandamientos, normas y la Ley.

15 "Les diste pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste agua de la piedra. Les dijiste que entrasen a poseer la tierra, que con mano elevada les habías prometido.

16 "Pero ellos y nuestros padres fueron soberbios, endurecieron su cerviz, y desobedecieron tus Mandamientos.

17 "No quisieron oír, ni se acordaron de las maravillas que habías hecho en su favor. Antes endurecieron su cerviz, y en su rebelión pensaron nombrar un jefe para volverse a su servidumbre. Perdonador, grande en amor "Pero tú eres un Dios perdonador, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en amor, que no los abandonaste.

18 "Además, cuando hicieron para sí becerro de fundición, y dijeron: 'Este es tu dios que te hizo subir de Egipto', y cometieron grandes blasfemias;

19 "tú, con todo, por tu gran compasión, no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni la columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir.

20 "Les diste tu buen Espíritu para enseñarlos, no retiraste tu maná de su boca, y les diste agua en su sed.

21 "Durante cuarenta años los sustentaste en el desierto, de ninguna cosa tuvieron necesidad. Sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies.

22 "Les diste reinos y naciones, y los distribuiste por distritos. Y poseyeron la tierra de Sehón, rey de Hesbón, y la tierra de Og, rey de Basán.

23 "Multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los llevaste a la tierra que habías prometido a sus padres que irían a poseer.

24 "Sus hijos vinieron y poseyeron la tierra. Humillaste ante ellos a los habitantes del país, a los cananeos, que entregaste en sus manos, a sus reyes y a los pueblos de la tierra, para que hiciesen de ellos lo que quisieran.

25 "Tomaron ciudades fortalecidas y tierra fértil. Heredaron casas llenas de todo bien, cisternas hechas, viñas y olivares, y abundancia de árboles frutales. Y comieron, se saciaron; se nutrieron, y se deleitaron en tu gran bondad.

26 "Pero fueron desobedientes, se rebelaron contra ti, y echaron tu Ley tras sus espaldas. Mataron a tus profetas que los exhortaban a convertirse a ti, y cometieron grandes blasfemias.

27 "Por eso los entregaste en mano de sus enemigos, que los afligieron. Pero en el tiempo de su tribulación clamaron a ti, y tú desde el cielo los escuchaste. Y según tu gran compasión les enviaste libertadores, que los salvaban de la mano de sus enemigos.

28 "Pero apenas alcanzaban reposo, volvían a obrar lo malo ante ti. Por eso los dejaste en mano de sus enemigos, que los dominaban. Pero volvían a ti, y tú desde el cielo los oías, y según tu compasión muchas veces los libraste.

29 "Los amonestaste a volver a tu Ley, pero ellos procedieron con soberbia. y no oyeron tus Mandamientos, sino que pecaron contra tus juicios, que dan vida al que los obedece. Tercamente te dieron la espalda, endurecieron su cerviz, y no escucharon.

30 "Los soportaste por muchos años, y les testificaste con tu Espíritu por medio de tus profetas, pero no escucharon; por eso los entregaste en mano de los pueblos de la tierra.

31 "Sin embargo, por tu misericordia no los consumiste, ni los dejaste; porque eres Dios clemente y misericordioso.

32 "Ahora, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, temible, que guardas tu pacto de amor, no tengas en poco toda la calamidad que ha venido a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres, y a todo su pueblo, desde los días de los reyes de Asiria hasta hoy.

33 "Sin embargo, tú eres justo en todo lo que nos ha venido, porque rectamente has obrado, pero nosotros hicimos lo malo.

34 "Nuestros reyes, nuestros príncipes, nuestros sacerdotes y nuestros padres, no guardaron tu Ley, ni atendieron a tus Mandamientos y testimonios, con que los amonestabas.

35 "Aun cuando estaban en su reino disfrutando el gran bien que les diste, y la tierra espaciosa y fértil que les entregaste, no te sirvieron, ni se convirtieron de sus malas obras.

36 "Mira que hoy somos esclavos, esclavos en la tierra que diste a nuestros padres, para que comieran de su fruto y su bien.

37 "Su abundante fruto va para los reyes que has puesto sobre nosotros por causa de nuestros pecados. A su antojo ellos dominan nuestro cuerpo, y nuestro ganado. Y estamos en gran angustia.

38 "Por todo eso, nos comprometemos por escrito a serte fieles, y lo firman nuestros príncipes, nuestros levitas y nuestros sacerdotes".

10

1 Los que firmaron fueron: El gobernador Nehemías, hijo de Acalías, y Sedequías,

2 Seraías, Azarías, Jeremías,

3 Pasur, Amarías, Malquías,

4 Atus, Sebanías, Maluc,

5 Harim, Meremot, Obadías,

6 Daniel, Ginetón, Baruc,

7 Mesulam, Abías, Miamín,

8 Maasías, Bilgai y Semaías; que eran sacerdotes.

9 Y los levitas: Josué hijo de Azanías, Binúi de los hijos de Enadad, Cadmiel,

10 y sus hermanos Sebanías, Odias, Quelita, Pelaías, Anán,

11 Micaía, Reob, Hasabías,

12 Zacur, Serebías, Sebanías,

13 Odías, Bani y Beninu.

14 Los jefes del pueblo: Paros, Pat Moab, Elam, Zatu, Bani,

15 Buni, Azgad, Bebai,

16 Adonías, Bigvai, Adín,

17 Ater, Ezequías, Azur,

18 Odías, Hasum, Besai,

19 Arif, Anatot, Nebai,

20 Magpías, Mesulam, Hezir,

21 Mesezabel, Sadoc, Jadua,

22 Pelatías, Anán, Anaías,

23 Oseas, Ananías, Asub,

24 Áloes, Pila, Sobec,

25 Reum, Asabna, Maasías,

26 Aias, Hanán, Anán,

27 Maluc, Arim y Bana.

28 Y el resto del pueblo, los sacerdotes, levitas, porteros, cantores, servidores del templo, y todos los que se habían mantenido separados de los pueblos de la tierra y habían vuelto a la Ley de Dios, sus esposas, sus hijos e hijas, y todo el que tenía comprensión y discernimiento,

29 se unieron con sus hermanos y sus principales, y entraron en una promesa y un juramento de que andarían en la Ley de Dios, dada por medio de Moisés, siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todos los Mandamientos, juicios y normas del Eterno, nuestro Señor;

30 que no daríamos nuestras hijas a los pueblos de la tierra, ni tomaríamos sus hijas para nuestros hijos.

31 Cuando los pueblos vecinos trajeran a vender mercaderías y comestibles en día sábado, nada tomaríamos de ellos en sábado, ni en ningún día santificado. Y en el séptimo año dejaríamos descansar la tierra, y perdonaríamos toda deuda.

32 Además, por ley nos impusimos contribuir cada año con la tercera parte de un siclo (4 grs), para el servicio de la casa de nuestro Dios,

33 para el pan de la Presencia, la ofrenda diaria, el holocausto continuo, el de los sábados, de las nuevas lunas, de las festividades, para las santificaciones y sacrificios de la expiación del pecado de Israel, y para toda la obra de la casa de nuestro Dios.

34 Echamos también suertes los sacerdotes, los levitas y el pueblo, acerca de la ofrenda de la leña que se ha de traer a la casa de nuestro Dios, según las casas de nuestros padres, en tiempos determinados cada año, para quemarla sobre el altar del Eterno, nuestro Dios, como está escrito en la Ley.

35 También prometimos traer a la casa del Eterno, las primicias de nuestra tierra, y las primicias de todo árbol frutal;

36 así como los primogénitos de nuestros hijos y de nuestro ganado, tal como está escrito en la Ley, que traeríamos los primogénitos de nuestros hijos, de nuestras vacas y ovejas a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que ministran en ella.

37 Traeríamos también las primicias de nuestras harinas, de nuestras ofrendas, del fruto de todo árbol, del vino y el aceite, a los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios. Y traeríamos el diezmo de nuestra tierra a los levitas, pues los levitas han de recibir los diezmos de nuestras labores en todas las ciudades.

38 Y que el sacerdote hijo de Aarón estaría con los levitas, cuando los levitas recibieran el diezmo. Y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras del tesoro.

39 Porque los hijos de Israel, incluyendo los levitas, han de llevar sus ofrendas del grano, del vino y del aceite, a las cámaras donde se guardan los utensilios del Santuario, y donde están los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores. Y no abandonaremos la casa de nuestro Dios.

11

1 Los jefes del pueblo habitaron en Jerusalén, y el resto del pueblo echó suertes para que uno de cada diez habitaran en Jerusalén, ciudad santa. Y las otras nueve partes vivieran en las otras ciudades.

2 El pueblo alabó a los que voluntariamente se ofrecieron a vivir en Jerusalén.

3 Estos son los jefes de provincia que se establecieron en Jerusalén. Pero en las ciudades de Judá, cada uno habitó en su propia posesión, en su ciudad; israelitas, sacerdotes, levitas, servidores del templo y descendientes de los siervos de Salomón.

4 En Jerusalén habitaron algunos hijos de Judá y de Benjamín. De los hijos de Judá: Ataías hijo de Uzías, hijo de Zacarías, hijo de Amarías, hijo de Sefatías, hijo de Mahalaleel, de los hijos de Fares;

5 Y Maasías hijo de Baruc, hijo de Colhoze, hijo de Azaías, hijo de Adaías, hijo de Joiarib, hijo de Zacarías, hijo de Siloni.

6 Todos los hijos de Fares que moraron en Jerusalén, fueron 478 hombres vigorosos.

7 Los hijos de Benjamín son éstos: Salú hijo de Mesulam, hijo de Joed, hijo de Pedaías, hijo de Colaías, hijo de Maasías, hijo de Itiel, hijo de Jesaías.

8 Y tras él, Gabai y Selai, 928.

9 Joel hijo de Zicri, era prefecto de ellos, y Judá hijo de Senúa, el segundo en la ciudad.

10 De los sacerdotes: Jedaías hijo de Joiarib, Jaquín,

11 Seraías hijo de Hilcías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Aitob, príncipe de la casa de Dios.

12 Y sus hermanos que hacían la obra de la casa, 822. Y Adaías hijo de Jeroam, hijo de Pelalías, hijo de Amsi, hijo de Zacarías, hijo de Pasur, hijo de Malquías;

13 sus hermanos, jefes de familia, 242. Y Amasai hijo de Azarel, hijo de Azai, hijo de Mesilemot, hijo de Imer.

14 Y sus hermanos, 128 hombres vigorosos. Su jefe era Zabdiel, hijo de Gedolim.

15 De los levitas: Semaías hijo de Asub, hijo de Azricam, hijo de Hasabías, hijo de Buni,

16 Sabetai y Jozabad, de los principales levitas, eran capataces de la obra exterior de la casa de Dios.

17 Y Matanías hijo de Mica, hijo de Zabdi, hijo de Asaf, era el principal, el que empezaba las alabanzas y acción de gracias al tiempo de la oración. Bacbuquías, segundo entre sus hermanos, y Abda hijo de Samúa, hijo de Galal, hijo de Jedutún.

18 Todos los levitas en la santa ciudad fueron 284.

19 Los porteros, Acub, Talmón y sus hermanos, guardas de las puertas, 172.

20 Y el resto de los sacerdotes y levitas de Israel estaban en todas las ciudades de Judá, cada uno en su heredad.

21 Los servidores del templo habitaron en Ofel. Ziha y Gispa eran sus jefes.

22 El jefe de los levitas en Jerusalén era Uzi hijo de Bani, hijo de Hasabías, hijo de Matanías, hijo de Micaía de los hijos de Asaf, cantores en la obra de la casa de Dios.

23 Porque había una orden del rey que fijaba los turnos diarios de los cantores.

24 Y Petaías hijo de Mesezabel, de los hijos de Zera hijo de Judá, estaba al servicio del rey en todo asunto del pueblo.

25 Tocante a las aldeas y sus tierras, algunos hijos de Judá habitaron en Quíriat Arba y sus aldeas, en Dibón y sus aldeas, en Jecabsel y sus aldeas,

26 en Jesuá, Molada y en Bet Pelet,

27 en Asar Sual, en Beerseba y sus aldeas,

28 en Siclag, en Mecona y sus aldeas,

29 en En Rimón, Soren y Jarmut,

30 en Zaoa, Adulam y sus aldeas, en Laquis y sus tierras, Azeca y sus aldeas. Y habitaron desde Beerseba hasta el valle de Hinom.

31 Los hijos de Benjamín habitaron desde Geba en Micmas, Aía, y en Betel y sus aldeas,

32 en Anatot, Nob, Ananía,

33 Asor, Ramá, Gitaim,

34 Adid, Seboim, Nebalat,

35 Lod, Ono, y en el valle de los Artífices.

36 Y de los levitas, había grupos en Judá y en Benjamín.

12

1 Estos son los sacerdotes y levitas que subieron con Zorobabel hijo de Salatiel, y con Josué: Seraías, Jeremías, Esdras,

2 Amarías, Maluc, Artús,

3 Secanías, Reum, Meremot,

4 Ido, Gineto, Abías,

5 Mijamín, Madías, Bilga,

6 Semaías, Joiarib, Jedaías,

7 Salú, Amoc, Hilcías, Jedaías. Estos eran los príncipes sacerdotes y sus hermanos en los días de Josué.

8 Y los levitas: Josué, Binúi, Cadmiel, Serebías, Judá, y Matanías con sus hermanos oficiaba en los himnos de alabanza.

9 Bacbuquías, Uni y sus hermanos, cada cual en su ministerio.

10 Josué fue padre de Joiacim, Joiacim de Eliasib, y Eliasib de Joiada,

11 Joiada fue padre de Jonatán, y Jonatán de Jadúa.

12 En los días de Joiacim los sacerdotes jefes de familia fueron: de Seraías, Meraías; de Jeremías, Ananías;

13 de Esdras, Mesulam; de Amarías, Joanán;

14 de Melicú, Jonatán; de Sebanías, José;

15 de Harim, Adna; de Meraiot, Helcai;

16 de Ido, Zacarías; de Ginetón, Mesulam;

17 de Abías, Zicri; de Miniamín,...; de Moadías, Piltai;

18 de Bilga, Samua; de Semaías, Jonatán;

19 de Joiarib, Matenai; de Jedaías, Uzi;

20 de Salai, Calai; de Amoc, Eber;

21 de Hilcías, Hasabías; de Jedaías, Natanael.

22 En días de Eliasib, Joiada, Joanán y Jadúa, los levitas, jefes de familia, y los sacerdotes, fueron inscritos hasta el reinado de Darío el persa.

23 Los levitas jefes de familia, fueron inscritos en el libro de las Crónicas hasta los días de Joanán, hijo de Eliasib.

24 Los principales levitas, Hasabías, Serebías y Josué hijo de Cadmiel y sus hermanos, se turnaban para alabar y dar gracias conforme al estatuto de David, varón de Dios.

25 Matanías, Bacbuquías, Obadías, Mesulam, Talmón y Acub, eran porteros de las entradas de los depósitos, junto a las puertas.

26 Estos fueron en los días de Joiacim, hijo de Josué, hijo de Josadac, en los días del gobernador Nehemías y, del sacerdote y escriba Esdras.

27 Para la dedicación de la muralla de Jerusalén buscaron a los levitas de todos sus lugares, y los trajeron a Jerusalén, para festejar la dedicación y la fiesta con alabanzas y címbalos, con salterios y cítaras.

28 Y fueron reunidos los hijos de los cantores, los de la campiña que rodea a Jerusalén y los de las aldeas de Netofati.

29 De la casa de Gilgal, de los campos de Geba y de Azmavet; porque los cantores se habían edificado aldeas alrededor de Jerusalén.

30 Se purificaron los sacerdotes y los levitas, y purificaron al pueblo, las puertas y la muralla.

31 Hice luego subir a los príncipes de Judá sobre la muralla, y puse dos coros grandes que fueron en procesión. Uno a la derecha sobre la muralla, hacia la puerta del Muladar.

32 Iba tras ellos Osaías y la mitad de los príncipes de Judá,

33 y Azarías, Esdras, Mesulam,

34 Judá, Benjamín, Semaías y Jeremías.

35 De los hijos de los sacerdotes iban con trompetas, Zacarías hijo de Jonatán, hijo de Semaías, hijo de Matanías, hijo de Micaías, hijo de Zacur, hijo de Asaf.

36 Y sus hermanos Semaías, Azarael, Milalai, Gilali, Mai, Natanael, Judá y Anani, con los instrumentos músicos de David, varón de Dios. Y el escriba Esdras, iba delante de ellos.

37 A la puerta de la Fuente, frente a ellos, subieron por las gradas de la ciudad de David, por la subida de la muralla, desde la casa de David hasta la puerta del Agua, al oriente.

38 El segundo coro iba del lado opuesto. Yo iba en pos de él, con la mitad del pueblo sobre la muralla, desde la torre de los Hornos hasta la muralla ancha.

39 Desde la puerta de Efraín pasaron hasta la puerta Vieja, a la puerta del Pescado, a la torre de Hananel, y a la torre de los Cien, hasta la puerta de las Ovejas. Y pararon en la puerta de la Cárcel.

40 Pararon luego los dos coros y ocuparon su lugar en la casa de Dios. Y yo, y la mitad de los oficiales conmigo.

41 Los sacerdotes Eliacim, Maseías, Miniamín, Micaías, Elioenai, Zacarías y Ananías, con trompetas.

42 Junto con Maseías, Semaías, Eleazar, Uzi, Joanán, Malquías, Elam y Ezer. El coro cantaba bajo la dirección de Israías.

43 Aquel día sacrificaron numerosas víctimas y se alegraron, porque Dios los había recreado con gran contentamiento. Se alegraron también las mujeres Y los niños, y el alborozo de Jerusalén fue oído desde lejos.

44 En aquel día fueron puestos varones sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para juntar en ellas, de los campos y las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas. Porque Judá se complacía con el servicio de los sacerdotes y levitas que asistían.

45 Y cumplieron el servicio de su Dios, y el servicio de la expiación, como también los cantores y los porteros, conforme al estatuto de David y de Salomón su hijo.

46 Porque desde el tiempo de David y de Asaf, ya de antiguo, había directores de canto e himnos de alabanza y acción de gracias a Dios.

47 Y todo Israel en días de Zorobabel y Nehemías, daban a los cantores y a los porteros las raciones diarias. Consagraban también porciones a los levitas, y los levitas entregaban su parte a los hijos de Aarón.

13

1 Aquel día, al leer el Libro de Moisés al pueblo, hallaron escrito, que los amonitas y moabitas no debían entrar jamás en la congregación de Dios;

2 porque no salieron a recibir a los israelitas con pan y agua, antes alquilaron a Balaam para que los maldijera. Pero nuestro Dios volvió la maldición en bendición.

3 Así, cuando oyeron la Ley, separaron de Israel a todos los extranjeros.

4 Antes de eso, el sacerdote Eliasib, siendo jefe de la cámara de la casa de nuestro Dios, había emparentado con Tobías.

5 Y le había dado una gran cámara donde antes guardaban las ofrendas, el incienso, los utensilios, y el diezmo del grano, del vino y del aceite, que se debía dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y también la ofrenda de los sacerdotes.

6 Pero cuando sucedió todo esto, yo no estaba en Jerusalén, porque el año 32 de Artajerjes rey de Babilonia, volví al rey. Y un tiempo después pedí permiso al rey,

7 volví a Jerusalén, y supe el mal que había hecho Eliasib en favor de Tobías, dándole una cámara en el atrio de la casa de Dios.

8 Me dolió en gran manera. Y eché todos los muebles de Tobías fuera de la cámara.

9 Ordené que limpiasen las cámaras, y volví a llevar allí los utensilios, las ofrendas y el incienso de la casa de Dios.

10 Supe también que no habían dado su porción a los levitas; y que ellos y los cantores que prestaban el servicio, se habían ido cada uno a su heredad.

11 Entonces reprendí a los oficiales, y dije: "¿Por qué está la casa de Dios abandonada?" Y reuní a los levitas y los restablecí a sus funciones.

12 Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite a los almacenes.

13 Puse por tesoreros de los almacenes al sacerdote Selemías, y al escriba Sadoc, y de los levitas a Pedaías. Y al servicio de ellos Hanán hijo de Zacur, hijo de Matanías, que eran considerados fieles, y a ellos les encargué hacer el reparto a sus hermanos.

14 Por eso, oh Dios, acuérdate de mí, y no borres los beneficios que hice en la casa de mi Dios, y en su servicio.

15 En aquellos días vi en Judá algunos que pisaban lagares en sábado, y acarreaban haces de trigo, y cargaban asnos con vino, uvas, higos y toda suerte de carga. Y la traían a Jerusalén en sábado. Y los amonesté que no vendieran provisiones en ese día.

16 También en la ciudad había tirios que traían pescado y toda mercadería, y vendían en sábado a los hijos de Judá en Jerusalén.

17 Reprendí a los señores de Judá. Les dije: "¿Qué mal es éste que hacéis, profanando así el día sábado?

18 "¿No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad? ¿Y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el sábado?"

19 Así, cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del sábado, ordené que cerrasen las puertas, y no las abrieran hasta después del sábado. Y puse a las puertas algunos de mis criados, para que no entrasen carga en sábado.

20 Y quedaron fuera de Jerusalén una y dos veces los negociantes que vendían toda especie de mercancía.

21 Los amonesté, y les dije: "¿Por qué pernoctáis ante la muralla? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano". Desde entonces no vinieron en sábado.

22 Y ordené a los levitas que se purificasen, y viniesen a guardar las puertas, para santificar el sábado. También por esto acuérdate de mí, Dios mío, y perdóname según la grandeza de tu amor.

23 En aquellos días vi que algunos judíos se habían casado con mujeres asdoditas, amonitas y moabitas.

24 Y la mitad de sus hijos hablaban asdod, o la lengua de esos pueblos, y no sabían hablar hebreo.

25 Los reprendí, y los maldije. Hice azotar algunos de ellos, les arranqué el cabello, y los juramenté en el Nombre de Dios, diciendo: "No déis vuestras hijas a sus hijos, ni toméis sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros.

26 "¿No pecó en esto Salomón, rey de Israel? Aunque en muchas naciones no hubo rey como él a quien Dios amó, y lo puso por rey de todo Israel. Aun así, las mujeres extranjeras lo hicieron pecar.

27 "¿Hemos de oír que vosotros también cometéis este mal tan grande de prevaricar contra nuestro Dios, y de serle infieles casándoos con mujeres extranjeras?"

28 Uno de los hijos de Joiada hijo del sumo sacerdote Eliasib, era yerno de Sanbalat horonita. Por tanto, lo eché de mi lado.

29 Acuérdate de ellos, Dios mío, porque contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los levitas.

30 Los limpié, pues, de todo extranjero, y puse a los sacerdotes y levitas por sus grupos, a cada uno en su obra,

31 para la ofrenda de la leña en el tiempo señalado, y para las primicias. Acuérdate de mí, Dios mío, para bien.