1

1 Salomón, hijo de David, se afirmó en su reino. El Eterno su Dios estuvo con él, y lo engrandeció sobremanera.

2 Entonces Salomón convocó a todo Israel, jefes de mil y de cien, jueces, príncipes de Israel, y jefes de familias.

3 Y fue Salomón, con toda esa asamblea, al alto de Gabaón; donde estaba la Tienda de la Reunión de Dios, que Moisés, siervo del Eterno, había hecho en el desierto.

4 David había traído el Arca de Dios de Quíriat Jearim al lugar que él le había preparado, en una tienda en Jerusalén.

5 El altar de bronce que había hecho Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, estaba allá ante la Tienda del Eterno. Y Salomón fue a consultar junto con aquella asamblea.

6 Así Salomón subió allá ante el Eterno, al altar de bronce que estaba en la Tienda de la Reunión, y ofreció sobre él mil holocaustos.

7 Aquella noche Dios se apareció a Salomón, y le dijo: "Pídeme lo que quieras que yo te dé".

8 Salomón respondió a Dios: "Tú has tenido gran amor hacia David mi padre, y me has puesto por rey en su lugar.

9 "Ahora, oh Eterno, oh Dios, confírmese tu promesa dada a David mi padre. Porque tú me has puesto por rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra.

10 "Dame sabiduría y ciencia para saber conducir a este pueblo. Porque, ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?"

11 Dios respondió a Salomón: "Por cuanto esto desea tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de tus enemigos, ni pediste muchos días, sino que pediste sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey;

12 "te daré sabiduría y ciencia, y también riquezas, bienes y gloria, cual nunca hubo en los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después".

13 Y desde el alto de Gabaón, de delante de la Tienda de la Reunión, Salomón volvió, y reinó sobre Israel.

14 Salomón juntó carros de guerra y caballos. Tuvo 1.400 carros y 12.000 jinetes, que guardó en las ciudades de los carros y con él en Jerusalén.

15 Acumuló en abundancia plata y oro en Jerusalén como piedras, y cedro como sicómoros del campo.

16 Los mercaderes del rey compraban caballos y lienzos finos de Egipto y Silicia para Salomón.

17 Compraban cada carro de Egipto por 600 piezas de plata, (7 kgs), y cada caballo por 150 (1,7 kg). Así los compraban para los reyes hititas y sirios,

2

1 Salomón determinó edificar casa al Nombre del Eterno, y otra casa para su reino.

2 Y designó 70.000 hombres para llevar cargas, 80.000 canteros para cortar en el monte, y 3.600 capataces.

3 Salomón envió a decir a Hiram rey de Tiro: "Haz conmigo como hiciste con David mi padre, a quien enviaste cedros para edificar para sí casa en que morar.

4 "Tengo que edificar casa al Nombre del Eterno mi Dios, para consagrársela, para quemar incienso aromático ante él, para colocar continuamente el pan de la Presencia, para ofrecer holocaustos mañana y tarde, los sábados, nuevas lunas y fiestas del Eterno, nuestro Dios; lo que ha de ser perpetuo en Israel.

5 "La casa que tengo que edificar, ha de ser grande, porque el Dios nuestro es mayor que todos los dioses.

6 "Sin embargo, ¿quién será capaz de edificarle casa, siendo que ni el cielo, ni los cielos de los cielos lo pueden contener? ¿Quién soy yo para edificarle casa en que quemar incienso ante él?

7 "Envíame, pues, un hombre hábil en trabajos de oro, plata, bronce, hierro, púrpura, grana y cárdeno, y que sepa esculpir con los maestros que están conmigo en Judá y en Jerusalén, que mi padre contrató.

8 "Envíame también del Líbano madera de cedro, de ciprés y de sándalo, porque sé que tus siervos entienden de cortar madera en el Líbano. Y mis siervos irán con los tuyos,

9 "para que me apresten mucha madera, porque la casa que tengo que edificar ha de ser grande y portentosa.

10 "Y para tus cortadores de madera, daré 20.000 coros de trigo (4.400 kilolitros), 20.000 coros de cebada, 20.000 batos de vino (440 kilolitros) y 20.000 batos de aceite".

11 Entonces Hiram rey de Tiro, respondió por escrito a Salomón: "El Eterno amó a su pueblo, por eso te ha puesto por rey sobre él".

12 Además decía Hiram: "Alabado sea el Eterno, el Dios de Israel que hizo el cielo y la tierra, y dio al rey David hijo sabio y entendido, cuerdo y prudente, para edificar casa al Eterno y casa para su reino.

13 "Así, te envío a Hiram Abí, hombre hábil.

14 "Su madre era de Dan y su padre de Tiro. El sabe trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y madera, en púrpura y azul, en lino fino y en carmesí. También sabe esculpir toda clase de figura. y diseñar lo que se le pida. Podrá trabajar con tus hombres peritos, y con los de mi señor David tu padre.

15 "Ahora, pues, envíe mi señor a sus siervos el trigo, la cebada, el aceite y el vino, que ha ofrecido.

16 "Y nosotros cortaremos en el Líbano la madera que necesites. La llevaremos en balsas por el mar hasta Jope, y tú la harás llevar hasta Jerusalén".

17 Salomón contó a todos los hombres extranjeros que estaban en Israel, después de haberlos ya contado David su padre. Fueron 153,600.

18 De ellos señaló 70,000 para llevar cargas, 80,000 para cortar en el monte, y capataces 3,600 para hacer trabajar al pueblo.

3

1 Salomón empezó a edificar la casa en Jerusalén, en el monte Moria donde el Señor había aparecido a David su padre, en la era de Ornán el Jebuseo, que David había provisto.

2 Empezó a edificar el dos del segundo mes, del cuarto año de su reinado.

3 El cimiento que Salomón echó para el edificio de la casa de Dios, fue 60 codos de largo y 20 de ancho (27 x 9 mts).

4 El pórtico que estaba al frente del edificio era de veinte codos, el ancho de la casa, y su altura de 20 codos (9 mts). Y por dentro lo cubrió de oro puro.

5 Techó la sala mayor con madera de ciprés, que cubrió de buen oro, y grabó en ella palmeras y cadenas.

6 También adornó la casa de piedras preciosas y oro de Parvaim.

7 Así cubrió de oro la casa, sus vigas, sus umbrales, sus paredes y sus puertas. Y esculpió querubines en las paredes.

8 Construyó también la sala del Lugar Santísimo, cuya longitud era de veinte codos (9 mts) como el ancho de la casa, y su anchura de veinte codos. Y lo cubrió de oro fino que pesaba 600 talentos (20 ton).

9 Los clavos de oro pesaban hasta cincuenta siclos cada uno (600 grs). También cubrió de oro las salas altas.

10 Dentro del Lugar Santísimo hizo dos querubines que cubrió de oro.

11 Las alas de los querubines medían 20 codos de largo. Una ala era de cinco codos y llegaba hasta la pared de la casa, la otra ala de cinco codos, y llegaba hasta el ala del otro querubín.

12 El ala del segundo querubín era de cinco codos, y llegaba hasta la pared de la casa, y la otra ala de cinco codos, y tocaba el ala del primer querubín.

13 Así las alas de estos querubines estaban extendidas y medían 20 codos. Estaban de pie con el rostro hacia la casa.

14 Hizo también el velo de azul, púrpura, carmesí y lino, con querubines bordados.

15 Delante de la casa, Salomón hizo dos columnas de 35 codos de altura (16 mts) cada una, con capiteles encima, de cinco codos (2,25 mts).

16 Hizo también cadenas, y las puso sobre los capiteles de las columnas. E hizo cien granadas, que puso en las cadenas.

17 Erigió las columnas delante del templo, una a la derecha y otra a la izquierda. A la columna derecha llamó Jaquín, y a la izquierda, Boaz.

4

1 Hizo además un altar de bronce de 20 codos de largo (9 mts), 20 de ancho y diez de alto.

2 También hizo una pila redonda de metal fundido de diez codos de ancho (4,50 mts). Su altura era de cinco codos, y la ceñía alrededor un cordón de 30 codos (13,50 mts).

3 Debajo de la pila había figuras de bueyes que la circundaban, diez en cada codo. Dos hileras de bueyes fundidos junto con la pila.

4 Estaba asentada sobre doce bueyes, tres miraban al norte, tres al occidente, tres al sur y tres al oriente. Sus patas traseras estaban hacia adentro, y la pila descansaba sobre ellos.

5 Tenía un palmo de grueso, y el borde tenía la forma de un cáliz o flor de lis. Cabían en ella tres mil batos (66,000 lts).

6 Hizo también diez pilas menores, y puso cinco a la derecha Y cinco a la izquierda, para lavar lo que se ofrecía en holocausto. Pero la gran pila era para que se lavaran los sacerdotes.

7 Hizo también diez candelabros de oro según la forma ordenada, que puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda.

8 Además hizo diez mesas y las puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. Igualmente hizo cien tazas de oro.

9 Construyó también el atrio de los sacerdotes, el gran atrio y las portadas del atrio, y cubrió sus puertas de bronce.

10 Colocó la gran pila al lado derecho, hacia el sureste.

11 Hiram hizo también calderos, palas y tazones. Y acabó Hiram la obra que le encargó el rey Salomón para la casa de Dios:

12 Las dos columnas, las molduras de los capiteles que coronaban las dos columnas, dos redes para cubrir la esfera de los capiteles que estaban sobre las columnas,

13 cuatrocientas granadas en las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para cubrir las dos esferas de los capiteles que estaban sobre las columnas;

14 hizo también las bases sobre las cuales asentó las pilas,

15 la pila mayor, los doce bueyes que estaban debajo de ella,

16 calderos, palas, garfios, y todos los enseres que el rey Salomón le encargó para la casa del Eterno. Hiram Abí lo hizo todo de bronce purísimo.

17 El rey los hizo fundir en los llanos del Jordán, en tierra arcillosa, entre Sucot y Seredata.

18 Salomón hizo todos estos enseres en tan grande cantidad, que no se pudo saber el peso del bronce.

19 Salomón hizo también todos los demás utensilios para la casa de Dios: El altar de oro, las mesas para el pan de la Presencia,

20 los candelabros y sus lámparas, de oro puro, para encenderlas ante el Lugar Santísimo, conforme a la orden;

21 las flores, las lamparillas y las tenazas se hicieron de oro fino.

22 También las despabileras, los lebrillos, las cucharas y los incensarios, fueron de oro puro. De oro también fueron la entrada de la casa, las puertas interiores para el Lugar Santísimo, y las puertas del templo mismo.

5

1 Cuando se acabó toda la obra para la casa del Eterno, Salomón trajo lo que David su padre había dedicado; y puso la plata, el oro y todos los utensilios en las tesorerías de la casa de Dios.

2 Entonces Salomón juntó en Jerusalén a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus, y los jefes de las familias de Israel, para traer el Arca del Pacto del Eterno de la ciudad de David, que es Sión.

3 Se congregaron con el rey todos los hombres de Israel, para la fiesta del séptimo mes.

4 Cuando llegaron los ancianos de Israel, los levitas trasladaron el Arca.

5 Y trajeron el Arca, la Tienda de la Reunión y todos los utensilios del Santuario. Los sacerdotes y los levitas los trajeron.

6 El rey Salomón, y toda la congregación de Israel que se había reunido ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes en tan grande cantidad, que no se pudo contar.

7 Y los sacerdotes colocaron el Arca del Pacto del Eterno en su lugar, en el Santuario de la casa, en el Lugar Santísimo, bajo las alas de los querubines.

8 Pues los querubines extendían las alas sobre el lugar del Arca, y cubrían el Arca y sus varas.

9 Las varas sobresalían, de modo que sus puntas se veían desde el Lugar Santo, pero no se veían desde afuera. Y allí están hasta hoy.

10 En el Arca no había sino las dos tablas que Moisés había puesto en Horeb, con las cuales el Eterno había hecho el pacto con los israelitas, después que salieron de Egipto.

11 Cuando los sacerdotes salieron del Santuario —porque todos los sacerdotes presentes se habían santificado, sin guardar su turno,

12 y los levitas cantores, los de Asaf, Hemán y Jedutún, con sus hijos y hermanos, vestidos de lino fino, estaban con címbalos, salterios y arpas al oriente del altar, y con ellos 120 sacerdotes que tocaban trompetas—,

13 cuando al unísono sonaron las trompetas, y cantaron a una, para alabar y confesar al Eterno; cuando alzaron la voz con trompetas, címbalos e instrumentos de música; cuando alabaron al Eterno, y dijeron: "Porque es bueno, porque su amor es para siempre", la casa del Eterno se llenó de una nube.

14 Y por causa de la nube, los sacerdotes no pudieron quedar para ministrar, porque la gloria del Eterno había llenado la casa de Dios.

6

1 Entonces dijo Salomón: "El Eterno dijo que él habitaría en densa nube.

2 "Yo, pues, edifiqué una casa de morada para ti, una habitación en que mores para siempre".

3 Después el rey volvió su rostro, y bendijo a toda la congregación de Israel, que estaba de pie.

4 Dijo él: "Alabado sea el Eterno, Dios de Israel, que con su mano cumplió lo que habló con su boca a David mi padre, al decir:

5 '"Desde el día que saqué a mi pueblo de Egipto, ninguna ciudad elegí de todas las tribus de Israel para edificar casa donde estuviese mi Nombre, ni elegí varón que fuese príncipe sobre mi pueblo Israel.

6 '"Pero elegí a Jerusalén para que en ella esté mi Nombre, y elegí a David para que esté sobre mi pueblo Israel'.

7 "David mi padre tuvo el deseo de edificar casa en honor del Nombre del Eterno Dios de Israel.

8 "Pero el Eterno dijo a David mi padre: 'Bien has hecho en haber tenido en tu corazón el deseo de edificar casa a mi Nombre.

9 "'Pero tú no edificarás la casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos, él edificará casa a mi Nombre'.

10 "El Eterno ha cumplido su promesa. Pues, me levanté yo en lugar de David mi padre, me senté en el trono de Israel, como el Eterno había dicho, y edifiqué casa al Nombre del Eterno Dios de Israel.

11 "Y en ella he puesto el Arca, que contiene el pacto que el Eterno concertó con los israelitas".

12 Entonces Salomón se puso ante el altar del Eterno, en presencia de toda la congregación de Israel, y extendió sus manos.

13 Porque Salomón había hecho una plataforma de bronce, de cinco codos de largo, cinco de ancho (2,30 mts), y tres de alto, y la había puesto en medio del atrio. Se puso sobre ella, y se hincó de rodillas ante toda la congregación de Israel, extendió sus manos al cielo, y exclamó:

14 "Oh Eterno, Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti ni en el cielo ni en la tierra. Tú guardas el pacto y guardas tu invariable amor a tus siervos que andan ante ti de todo su corazón.

15 "Has cumplido a tu siervo David mi padre lo que le prometiste. Tú lo dijiste con tu boca, y con tu mano lo has cumplido en este día.

16 "Ahora, oh Eterno, Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le has prometido, cuando dijiste: No faltará de ti varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos cuiden su camino, y anden en mi Ley, como has andado tú.

17 "Ahora, oh Eterno, Dios de Israel, cúmplase la palabra que prometiste a tu siervo David.

18 "Sin embargo, ¿habitará ciertamente Dios con el hombre en la tierra? Si los cielos, y los cielos de los cielos, no te pueden contener, ¿cuánto menos esta casa que edifiqué?

19 "No obstante, atiende a la oración de tu siervo, a su ruego, oh Eterno, Dios mío. Oye el clamor la oración con que tu siervo ora ante ti.

20 "Que día y noche, tus ojos estén abiertos sobre esta casa, sobre el lugar del cual dijiste: Mi Nombre estará allí. Oye la oración que tu siervo ora en este lugar.

21 "Oye el ruego de tu siervo y de tu pueblo Israel, cuando oren en este lugar. Desde el cielo, desde tu morada, oye y perdona.

22 "Cuando alguno peque contra su prójimo, y se le pida juramento, y él jure ante tu altar en esta casa,

23 "oye desde el cielo, actúa, y juzga a tus siervos; da el pago al impío, haciendo recaer su proceder sobre su cabeza, y justifica al justo para darle conforme a su justicia.

24 "Si tu pueblo Israel, por haber prevaricado contra ti, cae ante el enemigo, se convierte y confiesa tu Nombre, y te ruega en esta casa,

25 "oye desde el cielo, y perdona el pecado de tu pueblo Israel, y vuélvelo a la tierra que les diste a ellos y a sus padres.

26 "Si el cielo se cierra, y no hay lluvia por haber tu pueblo pecado contra ti, si oran a ti hacia este lugar, y confiesan tu Nombre, y se convierten de sus pecados, cuando los hayas afligido,

27 "oye desde el cielo, perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, enséñales el buen camino para que anden en él, y dales lluvia sobre tu tierra, la que diste en herencia a tu pueblo.

28 "Cuando en el país haya hambre o peste, tizón o añublo, langosta o pulgón; cuando el enemigo cerque nuestras ciudades, o venga cualquier azote o enfermedad,

29 "oye toda oración y ruego que haga cualquier hombre o todo Israel, cualquiera que reconozca su llaga y su dolor, y extienda sus manos a esta casa,

30 "oye desde el cielo, desde tu morada, perdona, y da a cada uno conforme a sus caminos, habiendo él reconocido su corazón, porque sólo tú conoces el corazón de los hombres,

31 "para que te reverencien y anden en tus caminos, todos los días de su vida en la tierra que tú diste a nuestros padres.

32 "Y también al extranjero que no sea de tu pueblo Israel, que haya venido de lejana tierra a causa de tu gran Nombre, de tu mano poderosa y tu brazo extendido, si viene y ora en esta casa,

33 "oye desde el cielo, desde tu morada, y haz conforme a todo lo que haya clamado a ti el extranjero; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu Nombre, te reverencien como tu pueblo Israel, y sepan que tu Nombre es invocado sobre esta casa que edifiqué.

34 "Cuando tu pueblo salga a la guerra contra sus enemigos por el camino que tú los envíes, y oren a ti hacia esta ciudad que tú elegiste, hacia la casa que edifiqué a tu Nombre,

35 "oye desde el cielo su oración y su ruego, y ampara su causa.

36 "Cuando pequen contra ti, pues no hay hombre que no peque, y te enojes con ellos, y los entregues ante sus enemigos, para que los lleven cautivos a tierra lejana o cercana,

37 "y ellos vuelvan en sí en la tierra donde estén cautivos, y se conviertan, y oren a ti en la tierra de su cautiverio, y digan: 'Hemos pecado, hemos hecho inicuamente, impíamente hemos obrado',

38 "si se convierten a ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautiverio, y oran hacia la tierra que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que elegiste y hacia la casa que edifiqué a tu Nombre;

39 "oye desde el cielo, desde tu morada, su oración y su ruego; ampara su causa, y perdona a tu pueblo que pecó contra ti.

40 "Ahora, Dios mío, te ruego que estén abiertos tus ojos, Y atentos tus oídos a la oración que se eleve en este lugar.

41 "Oh Eterno, oh Dios, levántate ahora y ven al lugar de tu reposo, tú y el Arca de tu fortaleza. Oh Eterno, oh Dios, que tus sacerdotes sean vestidos de salvación, y tus santos se regocijen en tu bondad.

42 "Oh Eterno, oh Dios, no rechaces a tu ungido. Recuerda la bondad que prometiste a tu siervo David".

7

1 Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego del cielo, y consumió el holocausto y las víctimas. Y la gloria del Eterno llenó la casa.

2 Y los sacerdotes no podían entrar en el templo del Eterno, porque la gloria del Eterno lo había llenado.

3 Cuando los israelitas vieron descender sobre la casa, el fuego y la gloria del Eterno, se arrodillaron sobre el pavimento con su rostro hacia el suelo, y adoraron y agradecieron al Eterno. Dijeron: "Porque es bueno, porque su amor es para siempre".

4 Entonces el rey y todo el pueblo sacrificaron víctimas ante el Eterno.

5 El rey Salomón ofreció 22.000 bueyes en sacrificio, y 120.000 ovejas. Así el rey y el pueblo dedicaron la casa de Dios.

6 Y los sacerdotes asistían en su ministerio, y los levitas con los instrumentos de música que había hecho el rey David para alabar al Eterno, y que se habían usado cuando dio gracias diciendo: "Su amor es para siempre". Los sacerdotes tocaban las trompetas mientras que todo Israel estaba de pie.

7 Salomón también santificó el centro del atrio que estaba delante de la casa del Eterno, por cuanto había ofrecido allí los holocaustos y la grasa de las ofrendas de paz; porque en el altar de bronce que Salomón había hecho, no cabían los holocaustos, los presentes y las grasas.

8 Entonces Salomón celebró fiesta durante siete días. Y con él todo Israel, una gran congregación, venida desde la entrada de Hamat hasta el arroyo de Egipto.

9 Al octavo día tuvieron convocación, porque habían celebrado la dedicación del altar durante siete días, y la fiesta en otros siete días.

10 El 23 del séptimo mes Salomón envió al pueblo a sus hogares, alegres y gozosos de corazón por los beneficios que el Eterno había hecho a David, a Salomón y a su pueblo Israel.

11 Así Salomón terminó la casa del Eterno y la casa del rey. Y en todo lo que se propuso en la casa del Eterno y en su casa, fue prosperado.

12 Entonces el Eterno apareció a Salomón de noche, y le dijo: "He oído tu oración, y elegí para mí este lugar por casa de sacrificio.

13 "Así, si yo cierro el cielo para que no llueva, si mando la langosta que consuma el país, o si envío alguna peste sobre mi pueblo,

14 "y mi pueblo que lleva mi Nombre se humilla y ora, si busca mi rostro, y se convierte de sus malos caminos, entonces oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

15 "Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar.

16 "Porque ahora elegí y santifiqué esta casa, para que mi Nombre, mis ojos y mi corazón estén ahí para siempre.

17 "Y si tú andas ante mí, como anduvo tu padre David, si haces todo lo que te mandé, y guardas mis normas y preceptos,

18 "confirmaré el trono de tu reino, como concerté con David tu padre, diciendo: 'No faltará varón de ti que gobierne en Israel'.

19 "Pero si vosotros os apartáis de mí, y dejáis mis normas y mis Mandamientos que os he propuesto, y váis y servís a otros dioses, y los adoráis,

20 "entonces os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a mi Nombre, la echaré de mi presencia, y la pondré por burla y fábula entre todos los pueblos.

21 "Y aunque esta casa es ahora tan excelsa, será espanto a todo el que pase, y dirá: '¿Por qué el Eterno ha hecho así a esta tierra y a esta casa?'

22 "Y responderán: 'Porque dejaron al Eterno, el Dios de sus padres, que los sacó de Egipto, y se adhirieron a otros dioses, y los adoraron y sirvieron. Por eso él trajo todo este mal sobre ellos'".

8

1 Después de veinte años en que Salomón edificó la casa del Eterno y su casa,

2 Salomón reconstruyó las ciudades que Hiram le había dado, y estableció en ellas a los israelitas.

3 Después vino Salomón a Hamat de Soba, y la tomó.

4 Edificó a Tadmor en el desierto, y todas las ciudades de las provisiones que edificó en Hamat.

5 También reedificó a Bet Orón la de arriba y a Bet Orón la de abajo, ciudades fortificadas, de murallas, puertas y barras.

6 Y a Balat, y a todas las villas de provisiones que Salomón tenía. También las ciudades de los carros y de la gente de a caballo. Y todo lo que Salomón quiso edificar en Jerusalén, en el Líbano y en toda la tierra de su señorío.

7 Y al pueblo que había quedado de los hititas, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos, que no eran de Israel,

8 los hijos de los que habían quedado en la tierra después de ellos, que los israelitas no destruyeron del todo, Salomón los hizo tributarios hasta hoy.

9 Pero Salomón no puso siervos en su obra a ningún israelita, porque eran hombres de guerra, príncipes, capitanes, comandantes de sus carros y su gente de a caballo.

10 Salomón tuvo 250 gobernadores principales, que mandaban en aquella gente.

11 Pasó a la hija de Faraón, de la ciudad de David a la casa que le edificó; porque dijo: "Mi esposa no morará en la casa de David rey de Israel, porque los lugares donde ha entrado el Arca del Eterno son sagrados".

12 Entonces Salomón ofreció holocaustos al Señor sobre el altar del Eterno, que había él edificado delante del pórtico.

13 Para ofrecer cada cosa en su día, conforme mandó Moisés, en los sábados, nuevas lunas y fiestas solemnes, tres veces al año: a saber, la fiesta del pan sin levadura, de las semanas y de las cabañas.

14 Y conforme a la orden de su padre David, estableció los turnos de los sacerdotes en sus oficios, la función de los levitas para alabar y ministrar ante los sacerdotes, cada acto en su día; y los porteros por su turno en cada puerta; porque así lo había mandado David, varón de Dios.

15 Y no se apartaron de la orden del rey, acerca de los sacerdotes y levitas y tesoros, ni en ningún otro asunto.

16 Porque toda la obra de Salomón estaba preparada desde el día en que se pusieron los cimientos de la casa del Eterno hasta que se terminó. Así la casa del Señor quedó acabada.

17 Entonces Salomón fue a Esión Geber y a Elot, a la costa del mar, en la tierra de Edom,

18 Porque Hiram le había enviado naves al mando de sus siervos y marinos diestros en el mar, que fueron con los siervos de Salomón a Ofir, y trajeron de allá 450 talentos de oro (15 ton), que entregaron al rey Salomón.

9

1 Cuando la reina de Sabá oyó la fama de Salomón, vino a Jerusalén para probar a Salomón con preguntas difíciles. Vino con una gran caravana, con camellos cargados de aromas, oro en abundancia, y piedras preciosas. Vino a Salomón y habló con él de todo lo que tenía en su corazón.

2 Y Salomón respondió a todas sus preguntas. Nada le fue difícil de explicar.

3 Al ver la reina de Sabá la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado,

4 las viandas de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado y el traje de sus criados, de sus maestresalas y su vestido, y la escalera por donde subía a la casa del Eterno, quedó asombrada.

5 Y dijo al rey: "Es verdad lo que oí en mi tierra de tus cosas y tu sabiduría.

6 "Pero yo no lo creía, hasta que vine, y vi con mis ojos. Ni la mitad de la grandeza de tu sabiduría me había sido dicha. Tú superas la fama que llegó a mis oídos.

7 "¡Dichosos tus hombres y tus siervos, que están siempre ante ti, y oyen tu sabiduría!

8 "El Eterno, tu Dios, sea alabado, que se agradó de ti para ponerte sobre su trono por rey para gobernar por el Eterno tu Dios. Por cuanto tu Dios amó a Israel para afirmarlo perpetuamente, te ha puesto por rey sobre ellos, para que administres juicio y justicia".

9 Y ella le dio al rey 120 talentos de oro (4 ton), y gran cantidad de aromas y piedras preciosas. Nunca hubo tales especias aromáticas como las que dio la reina de Sabá al rey Salomón.

10 También los siervos de Hiram y los de Salomón, que habían traído el oro de Ofir, trajeron madera de sándalo y piedras preciosas.

11 De la madera de sándalo el rey hizo gradas en la casa del Eterno y en las casas reales, arpas y salterios para los cantores. Nunca en tierra de Judá se había visto madera semejante.

12 Y el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que ella quiso y pidió, más de lo que había traído al rey. Después ella volvió a su tierra con sus siervos.

13 El oro que recibía Salomón cada año eran 666 talentos (casi 25 ton),

14 sin las contribuciones de los mercaderes y negociantes. También los reyes de Arabia y los príncipes de la tierra traían oro y plata Salomón.

15 El rey Salomón hizo doscientos escudos grandes de oro batido, de seiscientos siclos de oro (3,5 kgs) cada uno.

16 Hizo también trescientos escudos menores de oro batido, de trescientos siclos de oro cada uno. Y el rey los puso en la casa del bosque del Líbano.

17 Hizo además el rey un gran trono de marfil, y lo cubrió de oro puro.

18 El trono tenía seis gradas, y un estrado de oro unido a él, y brazos a uno y otro lado del asiento. Y dos leones que estaban junto a los brazos.

19 Tenía también doce leones de pie, uno a cada lado de las seis gradas. Jamás se había hecho otro semejante en reino alguno.

20 Toda la vajilla del rey Salomón era de oro, y toda la vajilla de la casa del bosque del Líbano, de oro puro. En los días de Salomón la plata no era estimada.

21 Porque cada tres años la flota del rey iba a Tarsis con los siervos de Hiram, y volvían con oro, plata, marfil, simios y pavos reales.

22 El rey Salomón superó a todos los reyes de la tierra en riqueza y sabiduría.

23 Todos los reyes de la tierra deseaban ver a Salomón, y oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón.

24 Año tras año, cada uno traía su presente, objetos de plata, de oro, vestidos, armas, aromas, caballos y mulas.

25 Tuvo también Salomón cuatro mil caballerizas para sus caballos y carros, y doce mil jinetes, que puso en las ciudades de los carros, y con él en Jerusalén.

26 Y tuvo señorío sobre todos los reyes, desde el Éufrates hasta la tierra de los filisteos y la frontera de Egipto.

27 El rey acumuló plata en Jerusalén como piedras, y cedro en abundancia como los sicómoros del campo.

28 Traían también caballos para Salomón, de Egipto y de todas las provincias.

29 Los demás hechos de Salomón, primeros y últimos, están escritos en los libros del profeta Natán, en la profecía de Ahías silonita y en las profecías del vidente Ido contra Jeroboam hijo de Nabat.

30 Reinó Salomón en Jerusalén sobre todo Israel 40 años.

31 Y durmió Salomón con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David su padre. Y en su lugar reinó su hijo Roboam.

10

1 Roboam, fue a Siquem, porque en Siquem se había juntado todo Israel para coronarlo rey.

2 Cuando lo oyó Jeroboam hijo de Nabat, que estaba en Egipto, donde había huido a causa del rey Salomón, volvió de Egipto.

3 Enviaron a llamarlo. Y Jeroboam y todo Israel fueron a Roboam, y le dijeron:

4 "Tu padre agravó nuestro yugo. Alivia tú la dura servidumbre y el pesado yugo con que tu padre nos apremió, y te serviremos".

5 El les dijo: "Volved de aquí a tres días". Y el pueblo se fue.

6 Entonces el rey Roboam pidió consejo a los ancianos que habían servido a Salomón su padre cuando vivía, y les preguntó: "¿Qué aconsejáis que responda a este pueblo?"

7 Ellos contestaron: "Si te conduces humanamente con este pueblo, y les agradas, y les hablas buenas palabras, te servirán siempre".

8 Pero él dejó el consejo de los ancianos, y pidió consejo a los jóvenes que se habían criado con él, y le servían.

9 Les preguntó: "¿Qué aconsejáis vosotros que responda a este pueblo, que dice: Alivia el yugo que tu padre puso sobre nosotros?"

10 Entonces los jóvenes que se habían criado con él, respondieron: "Así dirás al pueblo que te habló diciendo, Tu padre agravó nuestro yugo, pero tú alívialo: 'Mi dedo menor es más grueso que los lomos de mi padre.

11 "'Mi padre os cargó de grave yugo, yo añadiré a vuestro yugo. Mi padre os castigó con azotes, yo con escorpiones"'.

12 Vino, pues, Jeroboam con el pueblo a Roboam al tercer día, según el rey les había mandado.

13 Y el rey Roboam respondió ásperamente, porque dejó el consejo de los ancianos,

14 y les habló conforme al consejo de los jóvenes. Les dijo: "Mi padre agravó vuestro yugo, yo lo agravaré aún más. Mi padre os castigó con azotes, y yo con escorpiones".

15 Y el rey no escuchó al pueblo, porque la causa era de Dios, para cumplir la palabra que había hablado por Ahías silonita a Jeroboam hijo de Nabat.

16 Cuando todo Israel vio que el rey no les había escuchado, el pueblo respondió: "¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia en el hijo de Isaí. ¡Israel, cada uno a su estancia! ¡David, mira ahora por tu casa!" Así, Israel se fue a sus estancias.

17 Pero Roboam reinó sobre los israelitas que habitaban en las ciudades de Judá.

18 Después el rey Roboam envió a Adoram, encargado de los tributos. Pero los israelitas lo apedrearon, y murió. Entonces el rey Roboam se apresuró a subir a su carro y huyó a Jerusalén.

19 Así Israel se separó de la casa de David hasta hoy.

11

1 Cuando Roboam llegó a Jerusalén, juntó de Judá y de Benjamín 180.000 hombres selectos de guerra, para pelear contra Israel, y volver el reino a Roboam.

2 Pero vino Palabra del Eterno a Semaías, varón de Dios, que le dijo:

3 "Di a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, y a todos los israelitas de Judá y Benjamín,

4 "Así di ce el Eterno: No subáis ni peleéis con vuestros hermanos. Vuélvase cada uno a su casa, porque yo hice esto". Y ellos oyeron la Palabra del Eterno y se volvieron. No fueron contra Jeroboam.

5 Y Roboam habitó en Jerusalén, y edificó ciudades para fortificar a Judá.

6 Edificó a Belén, Etam, Tecoa,

7 Bet Sur, Soco, Adulam,

8 Gat, Maresa, Zif,

9 Adoraim, Laquis, Aceca,

10 Sora, Ajalón y a Hebrón, que fueron ciudades fortificadas en Judá y Benjamín.

11 Reforzó también las fortalezas, y puso en ellas capitanes y provisiones, vino y aceite.

12 Y en todas las ciudades puso escudos y lanzas, y las fortificó en gran manera. Y Judá y Benjamín le estaban sujetos.

13 Los sacerdotes y levitas de todo Israel se juntaron a él.

14 Los levitas dejaron sus ejidos y posesiones, y se fueron a Judá y a Jerusalén; porque Jeroboam y sus hijos los echaban del ministerio del Eterno.

15 Y Jeroboam designó sacerdotes para los lugares altos, y para el culto a los demonios y los becerros que él había hecho.

16 Pero tras los levitas acudieron también de todas las tribus de Israel, los que habían puesto su corazón en buscar al Eterno, el Dios de Israel. Vinieron a Jerusalén para sacrificar al Eterno, el Dios de sus padres.

17 Así fortalecieron el reino de Judá, y confirmaron a Roboam hijo de Salomón, por tres años; porque durante tres años anduvieron en el camino de David y Salomón.

18 Roboam tomó por esposa a Mahalat, hija de Jerimot, hijo de David, y Abiail hija de Eliab hijo de Isaí.

19 Ella fue madre de Jeús, Semarías y Zaham.

20 Después de ella tomó a Maaca hija de Absalón, que fue madre de Abías, Atai, Ziza y Selomit.

21 Y Roboam amó a Maaca hija de Absalón sobre todas sus esposas y concubinas; porque tomó dieciocho esposas Y sesenta concubinas. y tuvo veintiocho hijos y sesenta hijas.

22 Y puso Roboam a Abías hijo de Maaca por cabeza y príncipe de sus hermanos, porque quería hacerlo rey.

23 Sabiamente esparció todos sus hijos por todas las tierras de Judá y Benjamín, y por todas las ciudades fortificadas. Y les dio provisiones en abundancia y muchas esposas.

12

1 Cuando Roboam hubo consolidado el reino, dejó la Ley del Eterno, y todo Israel con él.

2 Y por cuanto se rebeló contra el Eterno, en el quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén.

3 Vinieron con él 1.200 carros, 60.000 jinetes, y una innumerable tropa de libios, suquienos y etíopes.

4 Tomó las ciudades fortificadas de Judá, y llegó hasta Jerusalén.

5 Entonces el profeta Semaías vino a Roboam y a los príncipes de Judá, que estaban reunidos en Jerusalén por causa de Sisac, y les dijo: "Así dice el Eterno: 'Vosotros me habéis dejado. Yo también os he dejado en manos de Sisac'".

6 Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: "Justo es el Eterno".

7 Cuando el Eterno vio que se habían humillado, dijo el Eterno a Semaías: "Se han humillado. No los destruiré. Los salvaré en breve, y no derramaré mi ira contra Jerusalén por mano de Sisac.

8 "Pero serán sus siervos, para que sepan la diferencia entre servirme a mí, y servir a los reyes de otras naciones".

9 Subió, pues, Sisac rey de Egipto a Jerusalén, y tomó los tesoros de la casa del Eterno y de la casa del rey. Todo lo llevó. Y llevó los escudos de oro que Salomón había hecho.

10 En lugar de ellos el rey Roboam hizo escudos de bronce, y los entregó a los jefes de la guardia de la casa del rey.

11 Cuando el rey iba a la casa del Eterno, los guardas los usaban, y después los volvían a la cámara de la guardia,

12 Como Roboam se humilló, el enojo del Eterno se apartó de él, para no destruirlo del todo, pues aún había cosas buenas en Judá.

13 Roboam, pues, se afirmó en Jerusalén. Tenía 41 años cuando empezó a reinar. Diecisiete años reinó en Jerusalén, ciudad que el Eterno eligió de todas las tribus de Israel, para poner en ella su Nombre, su madre fue Naama amonita.

14 Hizo lo malo, porque no apercibió su corazón para buscar al Eterno.

15 Los hechos de Roboam, primeros y últimos, están escritos en los libros del profeta Semaías y del vidente Ido, en el registro de las familias. Entre Roboam y Jeroboam hubo perpetua guerra.

16 Durmió Roboam con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David. Y reinó en su lugar su hijo Abías.

13

1 * A los 18 años del rey Jeroboam, reinó Abías sobre Judá.

2 Reinó tres años en Jerusalén. Su madre fue Micaías, hija de Uriel de Gabaa. Y hubo guerra entre Abías y Jeroboam.

3 Entonces Abías ordenó batalla con un ejército de 400.000 hombres de guerra, valerosos y elegidos. Y Jeroboam ordenó batalla contra él con 800.000 hombres elegidos, fuertes y valerosos.

4 Y se levantó Abías sobre el monte Semaraim, en los montes de Efraín, y dijo: "Oídme, Jeroboam y todo Israel.

5 "¿No sabéis vosotros, que el Eterno, el Dios de Israel, dio el reino a David sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos en alianza de sal"

6 "Pero Jeroboam hijo de Nabat, siervo de Salomón hijo de David, se levantó y se rebeló contra su señor.

7 "Y se juntaron con él hombres vanos y perversos, y pudieron más que Roboam hijo de Salomón, porque Roboam era joven e indeciso, y no los pudo resistir.

8 "Ahora vosotros tratáis de fortificaras contra el reino del Eterno que está en mano de los hijos de David. Es verdad que sois muchos, y tenéis con vosotros los becerros de oro que Jeroboam os hizo por dioses.

9 "¿No echasteis vosotros a los sacerdotes del Eterno, a los hijos de Aarón, y a los levitas, y os habéis hecho sacerdotes como los pueblos de otras tierras? Cualquiera que llega con un becerro y siete carneros, para que lo consagren, se convierte en sacerdote de los que no son dioses.

10 "Pero en cuanto a nosotros, el Eterno es nuestro Dios, y no lo hemos dejado. Y los sacerdotes que ministran al Eterno son los hijos de Aarón, y los que están en la obra son levitas.

11 "Cada mañana y cada tarde, ellos queman holocaustos en honor del Eterno, ofrecen incienso, y ponen el pan sobre la mesa limpia, y el candelabro de oro con sus lámparas para que ardan cada tarde. Nosotros guardamos la orden del Eterno nuestro Dios; pero vosotros lo habéis dejado.

12 "Dios está con nosotros por jefe, y sus sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra vosotros. Hijos de Israel, no peleéis contra el Eterno, el Dios de vuestros padres, porque no prosperaréis".

13 Pero Jeroboam tendió una emboscada para venir a ellos por la espalda. El quedó frente a Judá, y la emboscada a espaldas de Judá.

14 Cuando Judá vio que tenía batalla delante y a la espalda, clamaron al Eterno, y los sacerdotes tocaron las trompetas.

15 Entonces los de Judá alzaron el grito de guerra. Y cuando gritaron, Dios desbarató a Jeroboam y a todo Israel delante de Abías y de Judá.

16 Y huyeron los de Israel ante Judá, y Dios los entregó en sus manos.

17 Abías y su gente hicieron en ellos gran mortandad. Cayeron heridos 500.000 hombres elegidos de Israel.

18 Así los de Israel fueron humillados en aquel tiempo. Pero los hijos de Judá prevalecieron porque se apoyaron en el Eterno, el Dios de sus padres.

19 Abías siguió a Jeroboam, y le tomó algunas ciudades, a Betel, Jesana y a Efraín, con todas sus aldeas.

20 Y nunca más tuvo Jeroboam poderío en los días de Abías. El Eterno lo hirió, y murió.

21 Pero Abías se fortaleció. Tuvo catorce esposas, y veintidós hijos y dieciséis hijas.

22 Los demás hechos de Abías, sus caminos y negocios, están escritos en la historia del profeta Ido.

14

1 * Durmió Abías con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David. En su lugar reinó su hijo Asa, y en sus días el país tuvo sosiego durante diez años.

2 Asa hizo lo bueno y lo recto ante los ojos del Eterno, su Dios.

3 Porque quitó los altares del culto extraño y los altos, quebró las imágenes y taló los postes idolátricos.

4 Mandó a los de Judá que buscasen al Eterno, el Dios de sus padres, y obedeciesen la Ley y sus Mandamientos.

5 Quitó de todas las ciudades de Judá los altos y las imágenes. Y el reino estuvo en paz bajo su reinado.

6 Edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquel tiempo. Porque el Eterno le había dado reposo.

7 Por eso, dijo a Judá: "Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de murallas y torres, puertas y barras, ya que la tierra es nuestra, porque hemos buscado al Eterno, nuestro Dios. Lo hemos buscado, y él nos ha dado reposo por todas partes". Edificaron, pues, y fueron prosperados.

8 Asa tuvo también ejército que traía escudos y lanzas. De Judá 300.000 y de Benjamín 280.000 que traían escudos y flechaban arcos, todos hombres diestros.

9 Vino contra ellos Zera etíope con un ejército de un millón de hombres y trescientos carros, y llegó hasta Maresa.

10 Entonces salió Asa contra él, y ordenaron la batalla en el valle de Sefata junto a Maresa.

11 Asa clamó al Eterno su Dios, y dijo: "Oh Eterno, sólo tú puedes ayudar al desvalido ante el poderoso. ¡Ayúdanos, oh Señor, Dios nuestro, y en tu Nombre venimos contra este ejército! ¡Oh Eterno, tú eres nuestro Dios! ¡No prevalezca contra ti el hombre!"

12 Y el Eterno deshizo a los etíopes ante Asa y ante Judá. Y los etíopes huyeron.

13 Asa y su ejército los siguieron hasta Gerar. Y cayeron los etíopes hasta no quedar en ellos aliento. Fueron deshechos ante el Eterno y su ejército. Y les tomaron un grandísimo botín.

14 Batieron también a todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror del Eterno fue sobre ellos. Y saquearon todas las ciudades, porque había en ellas gran despojo.

15 Atacaron también las cabañas del ganado, y trajeron muchas ovejas y camellos, y volvieron a Jerusalén.

15

1 El Espíritu de Dios vino sobre Azarías hijo de Obed.

2 Salió al encuentro de Asa, y le dijo: "Oídme, Asa, y todo Judá y Benjamín: El Eterno estará con vosotros, si vosotros estáis con él. Si lo buscáis, lo hallaréis. Si lo dejáis, él también os dejará.

3 "Muchos días ha estado Israel sin el verdadero Dios, sin sacerdote que le enseñe, y sin Ley.

4 "Pero cuando en su tribulación se convirtieron al Eterno, el Dios de Israel, y lo buscaron, lo hallaron.

5 "En aquel tiempo no ha había paz, ni para el que entraba, ni para el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de los diversos países.

6 "Una gente destruía a la otra, y una ciudad a la otra, porque Dios los conturbó con toda clase de calamidades.

7 "Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, porque vuestra obra tendrá su recompensa".

8 Cuando Asa oyó estas palabras y la profecía de Azarías hijo de Obed, cobró ánimo y quitó los abominables ídolos de todo Judá y Benjamín, y de las ciudades que había tomado en el monte de Efraín. Y reparó el altar del Eterno, que estaba ante el pórtico del Eterno.

9 Después reunió a todo Judá y Benjamín, y a los extranjeros de Efraín, Manasés y Simeón; porque muchos de Israel se habían pasado a él, al ver que el Eterno su Dios estaba con él.

10 Se reunieron en Jerusalén en el tercer mes del año quince del reinado de Asa.

11 En aquel mismo día sacrificaron al terno del botín que habían traído, setecientos bueyes y siete mil ovejas.

12 Y pactaron en buscar al Eterno, el Dios de sus padres, con todo su corazón y con toda su alma.

13 Y que el que no buscase al Eterno, el Dios de Israel, fuera muerto, grande o pequeño, hombre o mujer.

14 Y juraron al Eterno con gran voz y júbilo, al son de trompetas y bocinas.

15 Todos los de Judá se alegraron de ese juramento, porque de todo corazón lo juraron, y de toda su voluntad buscaron al Eterno. Por eso lo hallaron. Y les dio paz por todas partes.

16 Aun a Maaca su madre, el rey Asa la depuso de su dignidad, porque había hecho un ídolo en el bosque. Asa destruyó su ídolo, lo desmenuzó, y lo quemó en el torrente Cedrón.

17 Con todo, los altos no fueron quitados de Israel. Aunque el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días.

18 Y trajo a la casa de Dios lo que su padre había dedicado, y lo que él había consagrado, plata, oro y utensilios.

19 Y no hubo guerra hasta el año 35 del reinado de Asa.

16

1 En el año 36 del reinado de Asa, subió Baasa rey de Israel contra Judá, y fortificó a Ramá, para cortarle toda comunicación al rey Asa de Judá.

2 Entonces Asa sacó la plata y el oro de los tesoros de la casa del Eterno y de la casa real, lo envió a Ben Hadad rey de Siria, que estaba en Damasco, y le dijo:

3 "Haya alianza entre mí y ti, como la hubo entre mi padre y tu padre. Te envío esta plata y este oro, para que vengas y deshagas la alianza que tienes con Baasa rey de Israel, a fin de que se retire de mí".

4 Ben Hadad consintió con el rey Asa, y envió los capitanes de sus ejércitos a las ciudades de Israel, y conquistaron a Ion, Dan, Abel Maim y las ciudades de provisiones de Neftalí.

5 Al oír esto, Baasa cesó de edificar a Ramá, y dejó su obra.

6 Entonces el rey Asa fue con todo Judá, y se llevaron de Ramá la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y con ella fortificó a Geba y a Mizpa.

7 En ese tiempo vino Anani vidente a Asa rey de Judá, y le dijo: "Por cuanto te apoyaste en el rey de Siria, y no te apoyaste en el Eterno, tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos.

8 "Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en el Eterno, él los entregó en tu mano.

9 "Porque los ojos del Eterno contemplan toda la tierra, para fortalecer a los que tienen corazón íntegro hacia él. Neciamente has procedido, porque de aquí en adelante habrá guerra contra ti".

10 Y Asa se enojó con el vidente. Tanto se irritó que lo echó en la cárcel. En ese tiempo Asa oprimió a algunos del pueblo.

11 Los hechos de Asa, primeros y últimos, están escritos en el libro de los reyes de Judá e Israel.

12 En el año 39 de su reinado Asa enfermó gravemente de los pies, y no buscó al Eterno, sino a los médicos.

13 Al fin Asa durmió con sus padres, murió en el año 41 de su reinado.

14 Lo sepultaron en una tumba que él había hecho para sí en la ciudad de David. Lo pusieron en un lecho, que llenaron de perfumes y diversas especias aromáticas, preparadas por perfumistas, y le hicieron una gran quema.

17

1 * En su lugar reinó su hijo Josafat, que se fortaleció contra Israel.

2 Puso ejércitos en todas las ciudades fortificadas de Judá, y guarniciones en la tierra de Judá y en las ciudades de Efraín que su padre Asa había tomado.

3 Y el Eterno estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre, y no buscó a los baales,

4 sino que buscó al Dios de su padre, y anduvo en sus Mandamientos, y no según las obras de Israel.

5 Por eso, el Eterno confirmó el reino en su mano, y todo Judá dio a Josafat presentes, y tuvo riquezas y gloria en abundancia.

6 Su corazón se animó para seguir los caminos del Eterno, y quitó los altos y los postes idolátricos de Judá.

7 Al tercer año de su reinado envió sus príncipes, Ben Hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Miqueas, para que enseñasen en las ciudades de Judá;

8 y con ellos a los levitas, Semaías, Netanías, Zebadías, Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías y Tobadonías. Y con ellos los sacerdotes Elisama y Joram.

9 Enseñaron en Judá, llevando consigo el Libro de la Ley del Eterno. Recorrieron todas las ciudades de Judá, e instruyeron al pueblo.

10 Y el pavor del Eterno cayó sobre todos los reinos que rodeaban a Judá, y no osaron hacer guerra contra Josafat.

11 Los filisteos le traían presentes y tributos de plata. Los árabes también le trajeron ganados, 7.700 carneros y 7.700 machos cabríos.

12 Iba, pues, Josafat engrandeciéndose mucho. Y edificó en Judá fortalezas y ciudades de aprovisionamiento.

13 Realizó muchas obras en las ciudades de Judá, y estableció soldados muy valientes en Jerusalén.

14 Este es su número según casas paternas: En Judá, jefes de millares, el general Adnas, con 300.000 hombres muy esforzados.

15 El jefe Joanán, con 280.000 hombres.

16 Tras éste, Amasías hijo de Zicri, que se había ofrecido voluntariamente al Eterno, con 200.000 hombres valientes.

17 De Benjamín, Eliada, hombre muy valeroso, con 200.000 soldados armados de arco y escudo.

18 Tras éste, Jozabad con 180.000 dispuestos para la guerra.

19 Estos eran siervos del rey, sin los que el rey había puesto en las ciudades fortificadas por todo Judá.

18

1 Josafat tuvo grandes riquezas y gloria en abundancia, y se emparentó con Acab.

2 Después de algunos años fue a visitar a Acab en Samaria. Y Acab mató muchas ovejas y bueyes para él, y para la gente que con él venía. Y lo persuadió a que fuese con él contra Ramot de Galaad.

3 Acab rey de Israel dijo a Josafat rey de Judá: "¿Quieres venir conmigo contra Ramot de Galaad?" El respondió: "Yo soy como tú, y mi pueblo como tu pueblo. Iremos contigo a la guerra".

4 Además Josafat dijo al rey de Israel: "Te ruego que consultes hoy la palabra del Eterno".

5 Entonces el rey de Israel reunió a cuatrocientos profetas, y les preguntó: "¿Iremos a la guerra contra Ramot de Galaad, o desistiré?" Ellos dijeron: "Sube, que Dios los entregará en mano del rey".

6 Pero Josafat dijo: "¿Hay aquí algún profeta del Eterno a quien consultar?"

7 El rey de Israel respondió a Josafat: "Aún hay aquí un hombre por el cual podemos preguntar al Eterno, pero yo lo aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre el mal. Es Micaías, hijo de Imla". Respondió Josafat: "No hable así el rey".

8 Entonces el rey de Israel llamó a un oficial, y le dijo: "Haz venir en seguida a Micaías hijo de Imla".

9 El rey de Israel y Josafat rey de Judá estaban sentados cada uno en su trono, vestidos de su ropa real. Estaban a la entrada de la puerta de Samaria, y todos los profetas profetizaban ante ellos.

10 Sedequías hijo de Quenana se había hecho unos cuernos de hierro, y decía: "Así dice el Eterno. Con éstos acornearás a los sirios hasta destruirlos del todo".

11 De esta manera profetizaban también todos los profetas, diciendo: "Sube contra Ramot de Galaad, y serás prosperado; porque el Eterno la entregará en mano del rey".

12 El mensajero que había ido a llamar a Micaías, le dijo: "Los profetas a una voz anuncian cosas buenas al rey. Te ruego que tu palabra sea como la de ellos, que anuncies el bien".

13 Micaías respondió: "Vive el Eterno, que lo que mi Dios me diga, eso hablaré".

14 Cuando llegó, el rey le preguntó: "Micaías, ¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o desistiré?" El respondió: "Subid, que seréis prosperados. Serán entregados en vuestras manos".

15 El rey le dijo: "¿Cuántas veces te conjuraré por el Nombre del Eterno que me hables sólo la verdad?"

16 Entonces Micaías respondió: "He visto a todo Israel esparcido por los montes como ovejas sin pastor. Y el Eterno dijo: 'Estos no tienen señor, vuelva cada uno en paz a su casa"'.

17 El rey de Israel dijo a Josafat: "¿No te dije que no me profetizaría bien, sino mal?"

18 Entonces Micaías dijo: "Oíd, pues, palabra del Eterno. He visto al Eterno sentado en su trono, y todo el ejército del cielo a su mano derecha e izquierda.

19 "Y el Eterno preguntó: '¿Quién inducirá a Acab rey de Israel, a que suba y caiga en Ramot de Galaad?' Uno respondía de una manera, y otro de otra.

20 "Entonces un espíritu se puso ante el Eterno, y dijo: 'Yo lo induciré'. El Eterno le preguntó: '¿De qué modo?'

21 "El respondió: 'Seré espíritu de mentira en boca de sus profetas'. El Eterno dijo: 'Tú lo inducirás. Ve, y hazlo así'.

22 "Así, el Eterno ha puesto espíritu de mentira en boca de tus profetas; pues él ha decretado el mal acerca de ti".

23 Entonces Sedequías hijo de Quenana se acercó, golpeó a Micaías en la mejilla, y le dijo: "¿Por dónde se apartó de mí el Espíritu del Eterno para hablarte a ti?"

24 Micaías respondió: "Tú lo verás aquel día, cuando entres de cámara en cámara para esconderte".

25 Entonces el rey de Israel dijo: "Prended a Micaías y llevadlo a Amón gobernador de la ciudad y a Joás hijo del rey.

26 "Y diréis: El rey ha dicho así. Poned a éste en la cárcel, y sustentadlo con pan de aflicción y agua de angustia, hasta que yo vuelva en paz".

27 Micaías dijo: "Si tú vuelves en paz, el Eterno no habrá hablado por mí". Dijo además: "Oídlo, pueblos todos".

28 Subieron, pues, el rey de Israel, Y Josafat rey de Judá, a Ramot de Galaad.

29 El rey de Israel dijo a Josafat: "Yo me disfrazaré para entrar en la batalla, pero tú vístete tu ropa real". Y el rey de Israel entró en la batalla disfrazado.

30 El rey de Siria había mandado a los capitanes de los carros: "No peleéis con chico ni con grande, sino sólo con el rey de Israel".

31 Cuando los capitanes vieron a Josafat, pensaron: "Este es el rey de Israel". Y lo rodearon para pelear. Pero Josafat clamó, y el Eterno lo ayudó, y lo apartó.

32 Al ver los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, desistieron de acosarlo.

33 Pero un soldado, disparando el arco a la ventura, hirió al rey de Israel entre las juntas de la armadura. Entonces él dijo al carretero: "Sácame del campo, porque estoy mal herido".

34 Aquel día la batalla arreció, y sostuvieron al rey de Israel de pie en el carro, frente a los sirios hasta la tarde. Y al ponerse el sol murió,

19

1 Josafat rey de Judá volvió en paz a su casa en Jerusalén.

2 Y el vidente Jehú, hijo de Anani, le salió al encuentro, y le dijo: "Ayudas al impío y amas a los que aborrecen al Eterno. Por eso el enojo del Eterno cayó sobre ti.

3 "Sin embargo hay algo bueno en ti, porque cortaste de la tierra los postes idolátricos, y dispusiste tu corazón a buscar a Dios".

4 Josafat residía en Jerusalén; pero volvió a visitar al pueblo, desde Beerseba hasta el monte Efraín, y los conducía al Eterno, el Dios de sus padres.

5 Puso en la tierra jueces en todas las ciudades fortificadas de Judá.

6 Y dijo a los jueces: "Mirad lo que hacéis, porque no juzgáis en lugar de hombre, sino del Eterno, que está con vosotros cuando juzgáis.

7 "Sea, pues, con vosotros la reverencia al Eterno. Mirad lo que hacéis, porque en el Eterno nuestro Dios, no hay iniquidad, ni acepción de personas, ni soborno".

8 Puso también Josafat en Jerusalén levitas y sacerdotes, y jefes de familias de Israel, para administrar Injusticia del Eterno y para los litigios. Y éstos vivieron en Jerusalén.

9 Les mandó: "Proceded con respeto hacia el Eterno, con verdad e integridad.

10 "En toda causa que venga a vosotros de vuestros hermanos que habitan en las ciudades entre sangre y sangre, entre ley y precepto, normas y decretos, amonestadlos que no pequen contra el Eterno, para que no venga ira sobre vosotros y sobre vuestros hermanos. Obrando así no pecaréis.

11 "El sacerdote Amarías os presidirá en todo asunto del Eterno, y Zebadías hijo de Ismael, príncipe de la casa de Judá, en todos los negocios del rey. Los levitas serán vuestros ayudantes. Esforzaos, y obrad, que el Eterno estará con el bueno",

20

1 Después de esto, los moabitas y los amonitas, con algunos maonitas, vinieron en guerra contra Josafat.

2 Avisaron a Josafat: "Viene contra ti una gran multitud de la otra parte del mar y de Siria. Ya están en Hasesón Tamar, que es Engadi".

3 Entonces Josafat tuvo temor. Se humilló, consultó al Eterno, e hizo pregonar ayuno por todo Judá.

4 Se reunieron los de Judá para pedir socorro al Eterno. Vinieron de todas las ciudades de Judá.

5 Entonces Josafat se puso en pie en la reunión de Judá y Jerusalén, en la casa del Eterno, ante el atrio nuevo.

6 Y dijo: "Oh Eterno, Dios de nuestros padres, ¿no eres tú el Dios que está en los cielos? Tú riges todos los reinos de las naciones. En tu mano están el poder y la fuerza, y no hay quien te resista.

7 "Dios nuestro, ¿no echaste tú a los habitantes de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste para siempre a los descendientes de Abrahán, tu amigo?

8 "Ellos han habitado en ella, y te han edificado aquí Santuario a tu Nombre, diciendo;

9 "Si nos viene algún mal, o espada, o castigo, o peste, o hambre, nos presentaremos ante esta casa, ante ti —porque tu Nombre está en ella—, y en nuestra tribulación clamaremos a ti, y tú nos oirás, y salvarás.

10 "Ahora, pues, aquí están los amonitas, los moabitas y los del monte Seir, por cuya tierra tú no quisiste que pasase Israel cuando venía de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese.

11 "Mira como nos pagan, viniendo a echarnos de tu heredad, que tú nos diste a poseer.

12 "¡Oh Dios nuestro! ¿No los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros. No sabemos qué hacer, pero a ti volvemos nuestros ojos".

13 Todo Judá estaba de pie ante el Eterno, con sus esposas, sus hijos y sus niños.

14 Estaba allí Jaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf. Sobre él vino el Espíritu del Eterno en medio de la reunión,

15 y dijo: "Oíd, Judá todo, vosotros habitantes de Jerusalén, y tú, rey Josafat. El Eterno os dice así: 'No temáis ni os amedrentéis ante esta gran multitud; porque la guerra no es vuestra, sino de Dios'.

16 "Mañana descenderéis contra ellos. Ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel.

17 "No tendréis que pelear en esta ocasión. Apostaos, quedad quietos, y ved la salvación que el Eterno os dará. Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis. Salid mañana contra ellos, que el Eterno estará con vosotros".

18 Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y todo Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron ante el Eterno y lo adoraron.

19 Y los levitas, hijos de Coat y de Coré, se levantaron para alabar al Eterno, el Dios de Israel con fuerte y alta voz.

20 Cuando se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras salían, Josafat se puso en pie, y dijo: "Oídme, Judá y habitantes de Jerusalén, Creed al Señor vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados".

21 Y después de consultar con el pueblo, puso a algunos a cantar y alabar al Eterno, vestidos de sus ornamentos sagrados. Mientras el ejército salía, decían: "Dad gracias al Eterno, porque su amor es para siempre".

22 Cuando empezaron a entonar cantos de alabanza, el Eterno puso contra los de Amón, de Moab y del monte Seir, las emboscadas de ellos mismos que habían puesto contra Judá, y se mataron unos a otros.

23 Los de Amón y Moab se levantaron contra los del monte Seir, hasta matarlos y destruirlos. Y cuando acabaron con los del monte Seir, cada cual ayudó a destruir a su compañero.

24 Cuando los de Judá llegaron al alto que mira al desierto, vieron que la multitud yacía en tierra, todos muertos. Ninguno había escapado.

25 Josafat y su pueblo fueron a despojarlos, y hallaron mucha riqueza, así vestidos como preciosas alhajas, que tomaron para sí, más de lo que podían llevar. Tanto que tres días duró el despojo.

26 Al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca (bendición), donde alabaron al Eterno. Por esto llamaron a ese lugar, valle de Beraca, hasta hoy.

27 Y todo Judá y Jerusalén, y Josafat al frente, volvieron con gozo a Jerusalén, porque el Eterno los alegró con la victoria sobre sus enemigos.

28 Entraron en Jerusalén, en la casa del Eterno, con salterios, arpas y bocinas.

29 Y el pavor de Dios se apoderó de todos los reinos de aquellos países, cuando oyeron que el Eterno había peleado contra los enemigos de Israel.

30 Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio reposo por todas partes.

31 Así reinó Josafat sobre Judá. De 35 años era cuando empezó a reinar, y reinó 25 años en Jerusalén. Su madre fue Azuba, hija de Sili.

32 Y anduvo en el camino de Asa su padre, sin apartarse de él, haciendo lo recto ante los ojos del Eterno.

33 Con todo, los altos no fueron quitados, y el pueblo aún no había enderezado su corazón al Dios de sus padres.

34 Los demás hechos de Josafat, primeros y últimos, están escritos en las palabras de Jehú hijo de Hanani, que se menciona en el libro de los reyes de Israel.

35 Pasadas estas cosas, Josafat rey de Judá trabó amistad con Ocozías rey de Israel, que era dado a la impiedad.

36 Hizo con él compañía para aparejar navíos que fuesen a Tarsis, y los construyeron en Esión Geber.

37 Entonces Eliezer hijo de Dodava de Maresa, profetizó contra Josafat diciendo: "Por cuanto has hecho compañía con Ocozías, el Eterno destruirá tus obras". Y los navíos se rompieron, y no pudieron ir a Tarsis.

21

1 * Josafat durmió con sus padres, y lo sepultaron con ellos en la ciudad de David. Y reinó en su lugar su hijo Joram.

2 Sus hermanos, hijos de Josafat, eran Azarías, Jeiel, Zacarías, Azarías, Miguel y Sefatías. Todos éstos fueron hijos de Josafat rey de Judá.

3 Su padre les había dado muchos regalos de oro y plata, cosas preciosas y ciudades fuertes en Judá. Pero había dado el reino a Joram, por ser el primogénito.

4 Cuando Joram se afirmó sobre el reino de su padre, mató a espada a todos sus hermanos, y a algunos príncipes de Israel.

5 Cuando empezó a reinar era de 32 años, y reinó ocho años en Jerusalén.

6 Anduvo en el camino de los reyes de Israel, como la casa de Acab; porque tenía por esposa a la hija de Acab, e hizo lo malo ante los ojos del Eterno.

7 Sin embargo, el Eterno no quiso destruir la casa de David, a causa del pacto que había hecho con David. Había prometido mantener lámpara a David y a sus hijos para siempre.

8 En los días de Joram se rebeló Edom, contra el dominio de Judá, y pusieron rey sobre sí.

9 Entonces fue Joram con sus príncipes, y todos sus carros. Se levantó de noche, y derrotó a los edomitas que lo habían cercado a él, y a todos los comandantes de sus carros.

10 Con todo, Edom se liberó de Judá hasta hoy. En el mismo tiempo Libna se libertó, por cuanto él había dejado al Eterno, el Dios de sus padres.

11 Además, Joram hizo altos en los montes de Judá, incitó a los habitantes de Jerusalén a prostituirse, y descarrió a Judá.

12 Entoncés recibió una carta del profeta Elías, que decía: "El Eterno, el Dios de David tu padre, ha dicho así: Por cuanto no has andado en los caminos de Asa, rey de Judá,

13 "antes has andado en el camino de los reyes de Israel, y has incitado a Judá y los habitantes de Jerusalén a la idolatría, como la idolatría de la casa de Acab; además has muerto a tus hermanos, a la familia de tu padre, que eran mejores que tú,

14 "el Eterno herirá a tu pueblo de una gran plaga, a tus hijos, a tus esposas, y a toda tu hacienda.

15 "A ti te heriré con muchas enfermedades, y con una enfermedad persistente en tus entrañas, hasta que se te salgan los intestinos".

16 Entonces el Eterno despertó contra Joram la ira de los filisteos y de los árabes que estaban junto a los etíopes.

17 Y subieron contra Judá, la invadieron y tomaron toda la hacienda que hallaron en la casa del rey, y a sus hijos y a sus esposas. Y no le quedó hijo, sino sólo a Joacaz (Ocozías) el menor.

18 Después, el Eterno lo hirió de una enfermedad incurable de las entrañas.

19 Al cabo de muchos días, al fin de dos años, se le salieron los intestinos, y murió de esa enfermedad muy penosa. Su pueblo no le hizo quema, como la había hecho a sus padres.

20 Cuando empezó a reinar tenía 32 años. Reinó en Jerusalén ocho años, y murió sin que lo desearan más. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no con los reyes.

22

1 * Los habitantes de Jerusalén proclamaron rey en lugar de Joram, a Ocozías su hijo menor; porque la tropa que había venido con los árabes, había muerto a todos los mayores; por lo cual reinó Ocozías, hijo de Joram rey de Judá.

2 Cuando Ocozías empezó a reinar era de 42 años, y reinó un año en Jerusalén. Su madre fue Atalía, hija de Omri.

3 También él anduvo en los caminos de la casa de Acab, porque su madre lo aconsejaba a obrar impíamente.

4 Hizo lo malo ante el Eterno, como la casa de Acab; porque después de la muerte de su padre, ellos le aconsejaban para su perdición.

5 Anduvo en esos consejos, y fue a la guerra con Joram hijo de Acab, rey de Israel, contra Hazael rey de Siria, a Ramot de Galaad, donde los sirios hirieron a Joram.

6 Joram se retiró a Jezreel a curarse de las heridas que le habían hecho en Ramá, cuando peleó con Hazael rey de Siria. Y descendió Ocozías hijo de Joram, rey de Judá, a visitar a Joram hijo de Acab, en Jezreel, porque allí estaba enfermo.

7 Pero esto venía de Dios, para que Ocozías fuese destruido al visitar a Joram. Porque cuando fue, salió con Joram contra Jehú hijo de Nimsi, a quien el Eterno había ungido para acabar con la casa de Acab.

8 Cuando Jehú ejecutaba juicio contra la casa de Acab, halló a los príncipes de Judá, y a los hijos de los hermanos de Ocozías, que servían a Ocozías, y los mató.

9 Entonces buscaron a Ocozías que se había escondido en Samaria. Lo apresaron, lo trajeron a Jehú, y lo mataron. Y lo sepultaron por ser hijo de Josafat, el que buscó al Eterno de todo corazón. Y la casa de Ocozías no tuvo fuerza para retener el reino.

10 * Entonces Atalía madre de Ocozías, al ver que su hijo había muerto, se levantó, y exterminó a toda la familia real de Judá.

11 Pero Josabet, hija del rey, tomó a Joás hijo de Ocozías, lo sacó de entre los hijos del rey que mataban, y lo guardó a él y a su ama en el dormitorio. Josabet, hija del rey Joram, esposa del sacerdote Joiada, y hermana de Ocozías, ocultó a Joás de la vista de Atalía, y no lo mataron.

12 Seis años estuvo con ellos escondido en la casa de Dios. Entre tanto Atalía reinaba en el país.

23

1 * En el séptimo año, Joiada se animó, y tomó consigo en alianza a los centuriones, Azarías hijo de Jeroam, Ismael hijo de Joanán, Azarías hijo de Obed, Maasías hijo de Adaía y a Elisafat hijo de Zicri.

2 Estos recorrieron a Judá, juntaron de todas las ciudades de Judá a los levitas y a los príncipes de las familias de Israel, y vinieron a Jerusalén.

3 Y toda la multitud hizo alianza con el rey en la casa de Dios. Y Joiada les dijo: "Aquí está el hijo del rey, que reinará, como el Eterno habló de los hijos de David.

4 Ahora haced esto: La tercera parte de vosotros, sacerdotes y levitas, los que entran en sábado, estarán de porteros.

5 "Otra tercera parte estará en la casa real; y otra tercera parte, a la puerta del fundamento. Y todo el pueblo estará en los patios de la casa del Eterno.

6 "Y no dejéis que ninguno entre en la casa del Eterno. Sólo los sacerdotes y levitas que ministran entrarán, porque están consagrados. Y todo el pueblo hará la guardia ante el Eterno.

7 "Los levitas rodearán al rey por todas partes. Cada uno tendrá sus armas en la mano, y cualquiera que entre en la casa, sea muerto. Estaréis con el rey cuando entre y cuando salga".

8 Y los levitas y todo Judá hicieron todo como mandó el sacerdote Joiada. Cada jefe tomó a los suyos, los que entraban en sábado, y los que salían en sábado. Porque el sacerdote Joiada no dio licencia a ninguna de las compañías.

9 Dio también el sacerdote Joiada a los centuriones las lanzas, y los escudos grandes y pequeños que habían sido del rey David, que estaban en la casa de Dios.

10 Y puso en orden a todos los hombres, cada uno con su espada en la mano, desde el rincón derecho del templo hasta el izquierdo, hacia el altar y la casa, en derredor del rey por todas partes.

11 Entonces sacaron al hijo del rey, le pusieron la corona y el testimonio, y lo proclamaron rey. Y Joiada y sus hijos lo ungieron, y exclamaron: "Viva el rey!"

12 Cuando Atalía oyó el estruendo de la gente que corría, y de los que aclamaban al rey, vino a la casa del Eterno donde estaba el pueblo.

13 Al mirar, vio al rey junto a su columna a la entrada, a los príncipes y a los trompeteros junto al rey, y que todo el pueblo se alegraba y sonaban bocinas, y los que sabían alabar cantaban con instrumentos músicos. Entonces Atalía rasgó su vestido, y gritó: "Traición! ¡Traición!"

14 Pero el sumo sacerdote Joiada mandó a los centuriones y capitanes del ejército: "Sacadla fuera del recinto, y al que la siga matadlo a espada". Porque el sacerdote había mandado que no la matasen en la casa del Eterno.

15 Ellos, pues, le echaron mano, y después que ella hubo pasado la entrada de los caballos de la casa real, allí la mataron.

16 Entonces Joiada hizo un pacto con todo el pueblo y con el rey, que serían pueblo del Eterno.

17 Después, todo el pueblo entró en el templo de Baal, y lo derribaron. Rompieron sus altares e imágenes, y mataron ante los altares a Matán, sacerdote de Baal.

18 Entonces Joiada ordenó los oficios de la casa del Eterno, bajo la mano de los sacerdotes y levitas, según David los había distribuido en la casa del Señor, para ofrecer los holocaustos al Eterno, como está escrito en la Ley de Moisés, con gozo y cantar, como lo ordenó David.

19 Puso también porteros a las puertas de la casa del Eterno, para que por ninguna vía entrase ningún impuro.

20 Después llamó a los centuriones, a los principales, a los gobernadores y a todo el pueblo, para llevar al rey desde la casa del Eterno. Y cuando llegaron al. medio de la puerta mayor de la casa real, sentaron al rey sobre el trono del reino.

21 Y todo el pueblo del país se alegró. Después que mataron a Atalía, la ciudad quedó tranquila.

24

1 De siete años era Joás cuando empezó a reinar, y reinó cuarenta años en Jerusalén. Su madre fue Sibia, de Beerseba.

2 Joás hizo lo recto ante los ojos del Eterno todos los días del sacerdote Joiada.

3 Joiada tomó para él dos esposas, y tuvo hijos e hijas.

4 Después, Joás tuvo voluntad de reparar la casa del Eterno.

5 Reunió a los sacerdotes y los levitas, y les dijo: "Salid por las ciudades de Judá, y juntad dinero de todo Israel, para que cada año se repare la casa de vuestro Dios. Hacedlo presto". Pero los levitas no se apresuraron.

6 Por eso el rey llamó al sumo sacerdote Joiada. y le dijo: "¿Por qué no has procurado que los levitas traigan de Judá y de Jerusalén la ofrenda que Moisés siervo del Eterno impuso a la congregación de Israel para la Tienda de la reunión?"

7 Porque la impía Atalía y sus hijos habían destruido la casa de Dios. Además habían gastado en los ídolos todas las cosas consagradas a la casa del Eterno.

8 Entonces el rey mandó que hiciesen un cofre, que pusieron afuera, a la puerta de la casa del Eterno.

9 E hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén, que trajesen al Eterno la ofrenda que Moisés siervo de Dios había impuesto a Israel en el desierto.

10 Y todos los jefes y todo el pueblo se alegraron. Y traían ofrendas, y las echaban en el cofre hasta llenarlo.

11 Cuando veían que había mucho dinero, los levitas llevaban el cofre al secretario del rey. Entonces venían el escriba del rey y el oficial del sumo sacerdote, y vaciaban el cofre. Luego lo devolvían a su lugar. Así procedían cada día, y reunían mucho dinero.

12 Y el rey y Joiada lo daban a los que hacían la obra de la casa del Eterno. Emplearon canteros, oficiales y artífices en hierro y bronce para reparar la casa del Eterno.

13 Los encargados de la obra fueron diligentes, adelantaron la reparación, y restituyeron la casa de Dios a su antigua condición, y la consolidaron.

14 Cuando terminaron, trajeron al rey y a Joiada el dinero sobrante, e hicieron de él utensilios para la casa del Eterno, morteros, cucharas, objetos de oro y plata. Y sacrificaban holocaustos continuamente en la casa del Eterno todos los días de Joiada.

15 Pero Joiada envejeció, y murió colmado de días. De 130 años era cuando murió.

16 Y lo sepultaron en la ciudad de David con los reyes, por el bien que había hecho en Israel, para Dios y su casa.

17 Muerto Joiada, vinieron los príncipes de Judá, y ofrecieron obediencia al rey, y el rey los oyó.

18 Y abandonaron la casa del Eterno, el Dios de sus padres, y sirvieron a los postes idolátricos y a las imágenes esculpidas. Entonces, el enojo de Dios vino sobre Judá y Jerusalén por ese pecado.

19 Y aunque el Eterno les mandó profetas, para volverlos a él, y aunque los amonestaron, ellos no los escucharon.

20 Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías, hijo de Joiada el sacerdote, que se levantó ante el pueblo, y les dijo: "Así dice Dios: ¿Por qué quebrantáis los Mandamientos del Eterno? No os vendrá bien por ello. Por haber dejado al Eterno, él también os dejará".

21 Pero ellos conspiraron contra él y por orden del rey, lo apedrearon hasta matarlo, en el patio de la casa del Eterno.

22 Así, el rey Joás, no recordó el bien que Joiada, padre de Zacarías, había hecho con él, antes mató a su hijo, que dijo al morir: "El Eterno lo vea, y lo requiera".

23 A la vuelta del año, el ejército de Siria subió contra Joás. Vinieron a Judá y a Jerusalén, destruyeron a todos los principales, y enviaron sus despojos al rey a Damasco.

24 Aunque el ejército de Siria había venido con poca gente, el Eterno entregó en sus manos a un ejército mucho más numeroso, por cuanto habían dejado al Eterno, el Dios de sus padres. Así ejecutaron juicio contra Joás.

25 Y cuando los sirios se fueron, lo dejaron gravemente enfermo. Y sus siervos conspiraron contra él por haber matado al hijo del sacerdote Joiada. Lo hirieron en su cama, y murió. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en el sepulcro de los reyes.

26 Los que conspiraron contra él fueron Zabad hijo de Simat amonita, y Jozabad hijo de Simrit moabita.

27 De sus hijos, de las muchas profecías acerca de él, y de la restauración de la casa del Eterno, está escrito en el libro de los reyes. Y en su lugar reinó su hijo Amasías.

25

1 * De 25 años era Amasías cuando empezó a reinar, y 29 años reinó en Jerusalén. Su madre fue Joadán, de Jerusalén.

2 Hizo lo recto ante el Eterno, aunque no de perfecto corazón.

3 Después que fue confirmado en el reino, mató a los que habían muerto al rey su padre.

4 Pero no mató a los hijos de ellos, sino que procedió como está escrito en la Ley en el Libro de Moisés, donde el Eterno mandó: "No morirán los padres por los hijos, ni los hijos por los padres. Cada uno morirá por su pecado".

5 Entonces Amasías reunió a Judá, y con arreglo a las familias, les puso jefes de mil y de cien, por todo Judá y Benjamín. Después puso en lista a los de veinte años arriba. Y fueron hallados trescientos mil aptos para la guerra y el manejo de lanza y escudo.

6 Y de Israel tomó a sueldo cien mil hombres valientes, por cien talentos de plata. (que son 3.400 kgs.)

7 Pero un varón de Dios vino a él, y le dijo: "Rey, no vaya contigo el ejército de Israel; porque el Eterno no está con Israel ni con Efraín.

8 "Si tú vas así, aunque te esfuerces a pelear, Dios te hará caer ante los enemigos porque Dios tiene el poder para ayudar, y para derribar".

9 Amasías dijo al varón de Dios: "Entonces, ¿qué se hará de los cien talentos que di al ejército de Israel?" El varón de Dios respondió: "El Eterno puede darte mucho más que eso".

10 Así Amasías apartó al ejército que había venido de Efraín, para que se volvieran a sus casas. Y ellos se enojaron grandemente contra Judá, y volvieron a sus casas encolerizados.

11 Entonces Amasías se esforzó, sacó a su pueblo, y fue al valle de la Sal, y mató a diez mil hijos de Seir.

12 Tomaron vivos otros diez mil, que llevaron a la cumbre de un peñasco, y de allí los despeñaron. Y todos se despedazaron.

13 Entre tanto, la tropa que Amasías había despedido para que no fuesen con él a la guerra, invadió las ciudades de Judá, desde Samaria hasta Bet Orón, hirieron a tres mil personas, y tomaron mucho despojo.

14 Al regresar Amasías de la matanza de los idumeos, trajo consigo los dioses de Seir, y los puso para sí por dioses; se encorvó ante ellos, y les quemó incienso.

15 Por eso, el enojo del Eterno se encendió contra Amasías, y le envió un profeta, que le dijo: "¿Por qué has buscado los dioses de gente que no libraron a su pueblo de tus manos?"

16 Y mientras el profeta le hablaba, Amasías lo interrumpió, diciendo: "¿Acaso te hemos nombrado consejero del rey? Cállate. ¿Por qué quieres que te maten?" Y al cesar, el profeta dijo luego: "Yo sé que Dios acordó destruirte, porque hiciste eso, y no quieres oír mi consejo".

17 Después de consultar a sus consejeros, Amasías rey de Judá, envió a decir a Joás, hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel: "Ven, y veámonos cara a cara".

18 Entonces Joás rey de Israel envió a decir a Amasías rey de Judá: "El cardo mandó a decir al cedro del Líbano: Da tu hija a mi hijo por esposa. Pero las bestias del Líbano pasaron, y aplastaron el cardo.

19 "Tú dices: Herí a Edom, y tu corazón se enalteció para gloriarte. Quédate en tu casa. ¿Para qué provocas un mal en que puedes caer tú y Judá contigo?"

20 Pero Amasías no quiso oír, porque estaba de Dios, que los quería entregar en mano de sus enemigos, porque habían buscado los dioses de Edom.

21 Subió, pues. Joás rey de Israel, y se vieron cara a cara, él y Amasías rey de Judá, en Bet Semes, la de Judá.

22 Pero Judá cayó ante Israel, y huyó cada uno a su estancia.

23 Y Joás rey de Israel prendió en Bet Semes a Amasías rey de Judá, hijo de Joás, hijo de Joacaz, y lo llevó a Jerusalén. Derribó el muro de Jerusalén desde la puerta de Efraín hasta la puerta del ángulo, cuatrocientos codos.(180 mts )

24 Y tomó todo el oro y la plata, y todos los utensilios que se hallaron en la casa de Dios, a cargo de Obed Edom, junto con los tesoros de la casa del rey y rehenes, y volvió a Samaria.

25 Amasías hijo de Joás, rey de Judá, vivió quince años después de la muerte de Joás hijo de Joacaz, rey de Israel.

26 Los demás hechos de Amasías, primeros y últimos, están escritos en el libro de los reyes de Judá e Israel.

27 Desde que Amasías se apartó del Eterno, maquinaron contra él en Jerusalén. Y él huyó a Laquis, pero enviaron tras él, y lo mataron allá.

28 Lo trajeron en caballos, Y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David.

26

1 Entonces el pueblo de Judá tomó a Uzías, de 16 años, y lo proclamaron rey en lugar de Amasías su padre.

2 El edificó a Elot, y la restituyó a Judá después que el rey Amasías durmió con sus padres.

3 De 16 años era Uzías cuando empezó a reinar, y reinó 52 años en Jerusalén. Su madre fue Jecolías, de Jerusalén.

4 Hizo lo recto ante los ojos del Eterno, como Amasías su padre.

5 Persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, que lo instruía en la reverencia hacia Dios. En esos días en que buscó al Eterno, él lo prosperó.

6 Salió y peleó contra los filisteos, y rompió la muralla de Gat, la de Jabnia y la de Asdod. Y edificó ciudades en Asdod, en la tierra de los filisteos.

7 Dios lo ayudó contra los filisteos, contra los árabes que habitaban en Gurbal y contra los amonitas.

8 Los amonitas le dieron tributo a Uzías, y su fama llegó hasta la entrada de Egipto, porque se había hecho altamente poderoso.

9 Además Uzías edificó torres en Jerusalén, junto a la puerta del ángulo, junto a la puerta del valle y junto a las esquinas, y las fortificó.

10 También edificó torres en el desierto, y abrió muchas cisternas, porque tuvo mucho ganado, así en los valles como en las vegas; y viñas y labranzas, en los montes y en los llanos fértiles, porque era amigo de la agricultura.

11 Uzías tuvo también ejército de guerreros, que salían a la guerra en divisiones, conforme a la lista hecha por Jeiel escriba, Masías gobernador y Ananías, uno de los príncipes del rey.

12 El número de los jefes de familia, valientes y esforzados, era 2.600.

13 Bajo su mano estaba el ejército de guerreros poderosos y fuertes, 307.500, para ayudar al rey contra los enemigos.

14 Uzías preparó para todo el ejército, escudos y lanzas, yelmos y corazas, arcos y hondas de lanzar piedras.

15 Hizo en Jerusalén máquinas inventadas por ingenieros, que colocó en las torres y baluartes, para arrojar saetas y grandes piedras. Y su fama se extendió lejos, porque se ayudó maravillosamente, hasta llegar a ser poderoso.

16 Pero después que Uzías se fortaleció, su orgullo lo llevó a la ruina; porque se rebeló contra el Eterno su Dios, y entró en el templo del Señor para quemar incienso en el altar del incienso.

17 Pero tras él entró el sacerdote Azarías, con ochenta sacerdotes del Eterno, de los valientes.

18 Se pusieron contra el rey Uzías, y le dijeron: "No te corresponde a ti, quemar incienso al Eterno, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, consagrados para quemarlo. Sal del Santuario, porque estás prevaricando, y eso no te dará honra ante Dios, el Eterno".

19 Y Uzías, que tenía el incienso en la mano para quemarlo, se airó. Y cuando estaba por expresar su ira contra los sacerdotes, le brotó la lepra en la frente ante los sacerdotes en la casa del Eterno, junto al altar del incienso.

20 Cuando el sumo sacerdote Azarías y todos los sacerdotes, vieron la lepra en su frente, lo hicieron salir aprisa. Y él mismo se apresuró a salir, porque el Eterno lo había herido.

21 Así, el rey Uzías quedó leproso hasta su muerte. Habitó en una casa separada, excluido de la casa del Eterno. Y su hijo Jotam se encargó de la casa real, y de gobernar al pueblo.

22 Los demás hechos de Uzías, primeros y últimos, los escribió el profeta Isaías, hijo de Amós.

23 Y durmió Uzías con sus padres, y lo sepultaron cerca de ellos, en el cementerio real, porque dijeron: "Es leproso". Y en su lugar reinó su hijo Jotam.

27

1 * De 25 años era Jotam cuando empezó a reinar, y reinó 16 años en Jerusalén. Su madre fue Jerusa, hija de Sadoc.

2 Hizo lo recto ante el Eterno, igual que Uzías su padre, salvo que no entró en el Santuario del Eterno. Sin embargo, el pueblo seguía corrompiéndose.

3 Edificó la puerta mayor de la casa del Eterno, y edificó mucho sobre el muro de la fortaleza.

4 Además, edificó ciudades en las montañas de Judá, y construyó fortalezas y torres en los bosques.

5 También tuvo guerra con el rey de Amón, a quien venció. Y los amonitas le dieron ese año cien talentos de plata (3.400 kgs), diez mil coros de trigo y diez mil de cebada(2.200 lts). Lo mismo le dieron en el segundo y tercer año.

6 Así Jotam llegó a ser poderoso, porque se afirmó en el camino del Eterno su Dios.

7 Los demás hechos de Jotam, sus guerras y sus caminos, están escritos en el libro de los reyes de Israel y Judá.

8 Cuando empezó a reinar tenía 25 años, y reinó 16 años en Jerusalén.

9 Jotam durmió con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David. Reinó en su lugar su hijo Acaz.

28

1 * De 2O años era Acaz cuando empezó a reinar, y reinó 16 años en Jerusalén. Pero no hizo lo recto ante el Eterno, como David su padre.

2 Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel. Además hizo imágenes de fundición a los baales.

3 Quemó también incienso en el valle de Hinom. Y quemó a sus hijos por fuego, conforme a la abominación de las naciones que el Eterno había echado ante Israel.

4 Acaz sacrificó y quemó incienso en los altos, en los collados y debajo de todo árbol espeso.

5 Por eso, el Eterno, su Dios, lo entregó en manos de los sirios, que lo derrotaron, y le tomaron gran número de prisioneros, que llevaron a Damasco. Acaz fue también entregado en manos del rey de Israel, que lo batió con gran mortandad.

6 Porque Peca, hijo de Remalías mató en Judá en un día a 120.000 hombres valientes; porque habían dejado al Eterno, el Dios de sus padres.

7 Y Zicri, hombre poderoso de Efraín, mató a Maasías hijo del rey, Azricam su mayordomo y a Elcana, segundo después del rey.

8 Los israelitas se llevaron doscientos mil cautivos de sus hermanos, mujeres, muchachos y muchachas. Además les tomaron un gran despojo, que llevaron a Samaria.

9 Había entonces allí un profeta del Eterno llamado Obed, que salió al encuentro del ejército cuando entraba en Samaria, y les dijo: "El Eterno, Dios de vuestros padres, por el enojo contra Judá, los ha entregado en vuestras manos. Y vosotros los habéis muerto con ira, que llegó hasta el cielo.

10 "Ahora habéis determinado sujetar a vosotros a Judá v a Jerusalén por siervos y siervas. Pero vosotros mismos, ¿no habéis cometido también delitos contra el Eterno, vuestro Dios"

11 "Oídme ahora. Devolved a los cautivos que habéis tomado de vuestros hermanos; porque el enojo del Eterno pesa sobre vosotros".

12 Entonces se levantaron algunos jefes de Efraín, Azarías hijo de Joanán, Berequías hijo de Mesilemot, Ezequías hijo de Salum y Amasa hijo de Adlai, contra los que venían de la guerra.

13 Y les dijeron: "No traigáis aquí a estos prisioneros, porque el pecado contra el Eterno será sobre nosotros. Vosotros tratáis de aumentar nuestro pecado y nuestra culpa. Nuestra culpa ya es grande, y el furor del enojo de Dios está sobre Israel".

14 Entonces el ejército dejó a los cautivos y el botín ante los príncipes y ante toda la multitud.

15 Los varones nombrados tomaron a los cautivos, vistieron del despojo a los que estaban desnudos, los calzaron, y les dieron de comer y beber. Los ungieron, condujeron en asnos a los débiles y los llevaron hasta Jericó, ciudad de las palmeras, cerca de sus hermanos. Y ellos volvieron a Samaria.

16 En aquel tiempo, el rey Acaz pidió a los reyes de Asiria que le ayudasen.

17 Porque los edomitas habían vuelto, y herido a los de Judá, y habían llevado cautivos.

18 También los filisteos se habían derramado por las ciudades de la llanura, por el sur de Judá, y habían tomado a Bet Semes, Ajalón, Gederot y Soco con sus aldeas, Timna con sus aldeas y Gimzo con sus aldeas, y habitaron en ellas.

19 Porque el Eterno había humillado a Judá, porque Acaz rey de Israel promovía la maldad en Judá, y se había rebelado gravemente contra el Eterno.

20 Vino contra él Tiglat Pileser, rey de los asirios, y lo redujo a estrechez, y no lo fortaleció.

21 Y aunque Acaz despojó la casa del Eterno, la casa real y las de los príncipes, para dar al rey de los asirios, de nada le valió.

22 Además, aun en el tiempo de su angustia, el rey Acaz añadió mayor pecado contra el Eterno;

23 porque ofreció sacrificios a los dioses de Damasco que lo habían derrotado. Dijo: "Ya que los dioses de Siria les ayudan, yo también sacrificaré a ellos para que me ayuden". Pero ellos fueron su ruina y la de todo Israel.

24 Además, Acaz quebró los utensilios de la casa de Dios, cerró las puertas del templo, y levantó altares en todos los rincones de Jerusalén.

25 Hizo también altos en todas las ciudades de Judá, para quemar incienso a otros dioses, y provocó el enojo del Eterno, Dios de sus padres.

26 Los demás hechos de Acaz, sus caminos, primeros y últimos, están escritos en el libro de los reyes de Judá e Israel.

27 Durmió Acaz con sus padres, y lo sepultaron en Jerusalén, pero no en el sepulcro de los reyes de Israel. Y en su lugar reinó su hijo Ezequías.

29

1 * Ezequías empezó a reinar a los 25 años, y reinó 29 años en Jerusalén. Su madre fue Abía, hija de Zacarías.

2 Hizo lo recto ante el Eterno, como David su padre.

3 En el primer mes, del primer año de su reinado, abrió las puertas de la casa del Eterno, y las reparó.

4 Hizo venir a los sacerdotes y levitas, los reunió en la plaza oriental,

5 y les dijo: "¡Oídme, levitas! Purificaos y purificad la casa del Eterno, el Dios de vuestros padres, y sacad del Santuario la inmundicia.

6 "Porque nuestros padres se rebelaron e hicieron lo malo ante el Eterno, nuestro Dios. Lo dejaron, apartaron sus ojos de la morada del Eterno, y le volvieron la espalda.

7 "Hasta cerraron las puertas del pórtico, y apagaron las lámparas. No quemaron incienso, ni sacrificaron holocausto en el Santuario al Dios de Israel.

8 "Por eso, el enojo del Eterno vino sobre Judá y Jerusalén, y él los entregó al terror, al espanto y al escarnio, como veis vosotros con vuestros ojos.

9 "Nuestros padres han caído a espada, nuestros hijos e hijas y nuestras esposas están cautivas.

10 "Ahora, pues, he determinado pactar con el Eterno, el Dios de Israel, para que retire de nosotros el ardor de su enojo.

11 "Hijos míos, no os engañéis, porque el Eterno os ha elegido a vosotros para que estéis ante él y lo sirváis, seáis sus ministros y le queméis incienso".

12 Entonces los levitas se levantaron. Mahat hijo de Amasai y Joel hijo de Azarías, de los hijos de Coat; de los hijos de Merari, Cis hijo de Abdi y Azarías hijo de Jealelel; de los hijos de Gersón, Joa hijo de Zima y Edén hijo de Joa;

13 de los hijos de Elisafán, Simri y Jeiel; de los hijos de Asaf, Zacarías y Matanías;

14 de los hijos de Hemán, Jeiel y Simei; y de los hijos de Jedutún, Semaías y Uziel.

15 Estos reunieron a sus hermanos, y se purificaron conforme a la orden del rey y la Palabra del Eterno, y entraron a limpiar la casa del Eterno.

16 Los sacerdotes entraron en el Santuario del Eterno para limpiarlo. Sacaron al atrio de la casa del Eterno toda la inmundicia que hallaron en el templo del Eterno, y los levitas la llevaron al torrente Cedrón.

17 Empezaron la purificación el primer día del primer mes, y a los ocho del mismo mes llegaron al pórtico del Eterno. Purificaron la casa del Eterno en otros ocho días, y el 16 del primer mes acabaron.

18 Después fueron al rey Ezequías, y le dijeron: "Ya hemos limpiado toda la casa del Señor, el altar del holocausto, todos sus instrumentos, y la mesa de la Presencia con todos sus utensilios.

19 "También hemos preparado y purificado todos los utensilios que en su infidelidad había maltratado el rey Acaz, cuando reinaba. Y ahora están ante el altar del Eterno".

20 Temprano la siguiente mañana, el rey Ezequías reunió a los principales de la ciudad, y subió a la casa del Señor.

21 Y presentaron siete novillos, siete carneros, siete corderos y siete machos cabríos, para expiación por el reino, por el Santuario y por Judá. El rey ordenó a los sacerdotes hijos de Aarón, que los ofreciesen sobre el altar del Eterno.

22 Mataron, pues, los novillos, Y los sacerdotes tomaron la sangre, y la esparcieron sobre el altar. Entonces mataron los carneros, y esparcieron la sangre sobre el altar. También mataron los corderos, y esparcieron la sangre sobre el altar.

23 Después acercaron los machos cabríos de la expiación ante el rey y la multitud, y pusieron sobre ellos sus manos.

24 Entonces los sacerdotes los mataron, y esparcieron la sangre sobre el altar por ofrenda por el pecado, para reconciliar a todo Israel; porque por todo Israel mandó el rey hacer el holocausto y la expiación.

25 Ezequías puso también levitas en la casa del Eterno con címbalos, salterios y arpas, conforme al mandato de David, de Gad vidente del rey y del profeta Natán; porque aquel mandato vino del Eterno por medio de sus profetas.

26 Los levitas estaban con los instrumentos de David, y los sacerdotes con trompetas.

27 Entonces Ezequías mandó sacrificar el holocausto en el altar, y cuando empezó el holocausto, empezó también el canto al Eterno, con las trompetas y los instrumentos de David, rey de Israel.

28 Toda la multitud adoraba, los cantores cantaban, y las trompetas sonaban. Todo duró hasta que se consumió el holocausto.

29 Cuando lo acabaron de ofrecer, el rey y sus acompañantes se inclinaron y adoraron.

30 Entonces el rey Ezequías y los príncipes dijeron a los levitas que alabasen al Eterno con las palabras de David y del vidente Asaf. Y ellos alabaron con gran alegría, y se inclinaron y adoraron.

31 Ezequías respondió: "Vosotros os habéis consagrado ahora al Eterno. Acercaos, y presentad sacrificios y alabanzas en la casa del Señor". La multitud presentó sacrificios y alabanzas, y todos los de corazón generoso trajeron holocaustos.

32 El número de los holocaustos que trajo la congregación fue: setenta bueyes, cien carneros y doscientos corderos. Todo para el holocausto del Eterno.

33 Las ofrendas fueron seiscientos bueyes, y tres mil ovejas.

34 Pero los sacerdotes eran pocos, y no bastaban a desollar los holocaustos. Así, sus hermanos levitas les ayudaron hasta que acabaron la obra, y hasta que los demás sacerdotes se santificaron. Porque los levitas tuvieron mayor disposición para santificarse que los sacerdotes.

35 Además, hubo gran multitud de holocaustos, con la grasa de las ofrendas de paz y las libaciones de cada holocausto. Y quedó restablecido el servicio de la casa del Eterno.

36 Ezequías y todo el pueblo se alegraron de que Dios hubiese preparado al pueblo, porque todo fue hecho con rapidez.

30

1 Después Ezequías avisó a todo Israel y Judá, y escribió cartas a Efraín y Manasés, que viniesen a Jerusalén a la casa del Señor, a celebrar la Pascua en honor del Eterno, Dios de Israel.

2 El rey y sus príncipes, y toda la congregación en Jerusalén, habían decidido celebrar la Pascua en el segundo mes.

3 Porque entonces no la podían celebrar, por cuanto no había suficientes sacerdotes santificados, ni el pueblo se había reunido en Jerusalén.

4 Esto agradó al rey y a toda la multitud.

5 Y determinaron pasar pregón por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan, para que viniesen a celebrar la Pascua en honor al Eterno, Dios de Israel, en Jerusalén. Eran muchos los que no la habían celebrado según está escrito.

6 Así, a la orden del rey, los correos fueron por todo Israel y Judá, con cartas que del rey y sus príncipes decían: "Hijos de Israel, volveos al Eterno, el Dios de Abrahán, de Isaac e Israel, y él se volverá al remanente que ha quedado de la mano de los reyes de Asiria.

7 "No seáis como vuestros padres y vuestros hermanos, que se rebelaron contra el Eterno, el Dios de sus padres, y él los entregó a desolación, como vosotros veis.

8 "No endurezcáis vuestro corazón como vuestros padres. Someteos al Eterno, y venid a su Santuario, que él ha santificado para siempre. Servid al Eterno vuestro Dios, y el ardor de su enojo se apartará de vosotros.

9 "Si os volvéis al Eterno, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarán compasión ante sus cautivadores, y volverán a esta tierra. Porque el Eterno vuestro Dios es clemente y compasivo. No apartará de vosotros su rostro, si vosotros os volvéis a él"

10 Pasaron los correos de ciudad en ciudad por la tierra de Efraín y Manasés, hasta Zabulón. Pero se reían y burlaban de ellos.

11 Con todo, algunos hombres de Aser, Manasés y Zabulón se humillaron, y vinieron a Jerusalén.

12 En Judá también la mano de Dios les dio un corazón unánime para aceptar el mensaje del rey y de los príncipes, conforme a la Palabra del Eterno.

13 Y se reunió en Jerusalén mucha gente, una vasta reunión, para celebrar la fiesta solemne del pan sin levadura en el segundo mes.

14 Quitaron los altares que había en Jerusalén, los altares de incienso, y los echaron en el torrente Cedrón.

15 Entonces sacrificaron el cordero de la Pascua, a los catorce del segundo mes. Los sacerdotes y los levitas se santificaron con vergüenza, y trajeron los holocaustos a la casa del Eterno.

16 Y tomaron su lugar en los turnos de costumbre, conforme a la Ley de Moisés, varón de Dios. Los sacerdotes esparcían la sangre que recibían de mano de los levitas.

17 Como en la congregación muchos no estaban santificados, los levitas sacrificaban la Pascua para todos los que no se habían purificado, para santificarlos al Eterno.

18 Porque una gran multitud de Efraín y Manasés, de Isacar y Zabulón, no se habían purificado, y comieron la Pascua en contra de lo que está escrito. Pero Ezequías oró por ellos, diciendo: "El Eterno es bueno, perdone a todo el que preparó su corazón para buscar a Dios,

19 "al Eterno, el Dios de sus padres, aunque no esté purificado según el rito del Santuario".

20 Y el Señor oyó a Ezequías, y sanó al pueblo.

21 Así los israelitas que se hallaron en Jerusalén celebraron con alegría durante siete días, la fiesta solemne del pan sin levadura. Y alabaron al Eterno todos los días, los levitas y los sacerdotes, cantando con instrumentos resonantes.

22 Entonces Ezequías habló al corazón de los levitas por su buena disposición de servir al Eterno. Y durante siete días comieron de lo sacrificado en la fiesta solemne, ofrecieron sacrificios de paz, y dieron gracias al Dios de sus padres.

23 Y toda aquella multitud determinó celebrar la fiesta otros siete días. Y la celebraron otros siete días con alegría.

24 Porque Ezequías rey de Judá había dado a la multitud mil novillos y siete mil ovejas. Y los príncipes dieron al pueblo mil novillos y diez mil ovejas. Y muchos sacerdotes se santificaron.

25 Se alegró, pues, toda la congregación de Judá, los sacerdotes y levitas, y toda la multitud que había venido de Israel, incluso los extranjeros que habían venido de Israel y Judá.

26 Así hubo gran alegría en Jerusalén, porque desde los días de Salomón hijo de David, rey de Israel, no había habido nada semejante en Jerusalén.

27 Después se levantaron los sacerdotes y levitas, y bendijeron al pueblo. Su voz fue oída y su oración llegó a la habitación de su Santuario, al cielo.

31

1 Cuando todo eso terminó, los de Israel que habían estado allí, salieron por las ciudades de Judá, quebraron las estatuas y destruyeron los postes idolátricos, derribaron los altos Y los altares, por todo Judá y Benjamín, en Efraín y Manasés, hasta acabarlo todo. Después los israelitas volvieron cada uno a su propia ciudad y a su posesión.

2 Ezequías estableció los turnos de los sacerdotes y levitas, cada uno según su oficio. Los sacerdotes y los levitas para el holocausto y las ofrendas de paz, para ministrar, confesar y alabar a las puertas de la morada del Eterno.

3 El rey contribuyó de su hacienda para los holocaustos de la mañana y de la tarde, de los sábados, nuevas lunas y fiestas solemnes, como está escrito en la Ley del Eterno.

4 Mandó también al pueblo que vivía en Jerusalén, que diese la porción de los sacerdotes y levitas, para que ellos se dedicasen al ministerio según la Ley del Eterno.

5 Cuando este edicto se divulgó, los israelitas dieron generosamente las primicias del grano, del vino, del aceite, de la miel y de todos los frutos de la tierra. Trajeron igualmente en abundancia el diezmo de todas las cosas.

6 Los de Israel y Judá, que vivían en las ciudades de Judá, trajeron también el diezmo de las vacas y ovejas, y el diezmo de las cosas que habían prometido al Eterno su Dios, y las apilaron en montones.

7 En el tercer mes empezaron a formar aquellos montones, y acabaron en el séptimo mes.

8 Ezequías y los príncipes vinieron a ver los montones, y alabaron al Señor y a su pueblo Israel.

9 Ezequías preguntó a los sacerdotes y levitas acerca de los montones.

10 Y el sumo sacerdote, Azarías, de la casa de Sadoc, respondió: "Desde que empezaron a traer la ofrenda a la casa del Eterno, nos hemos saciado, y ha sobrado mucho; porque el Eterno ha bendecido a su pueblo, y ha quedado esta abundancia.

11 Entonces Ezequías mandó que preparas en depósitos en la casa del Eterno. Y los prepararon.

12 Y allí guardaron fielmente las ofrendas, los diezmos y los dones consagrados. Y encargaron de todo al levita Conanías, el principal, y su hermano Simei fue segundo.

13 Jeiel, Azazías, Nahat, Asael, Jerimot, Josabad, Eliel, Ismaquías, Mahat y Benaía fueron sobrestantes bajo la mano de Conanías y de Simei su hermano, por mandato del rey Ezequías y Azarías, príncipe de la casa de Dios.

14 El levita Coré hijo de Imna, guarda de la puerta oriental, tenía cargo de las ofrendas de Dios, y de distribuir las ofrendas dedicadas al Eterno, y de las cosas santísimas.

15 A su servicio estaban Edén, Benjamín, Jesúa, Semaías, Amarías y Secanías, en las ciudades de los sacerdotes, para distribuir su parte con fidelidad a sus hermanos, conforme a sus grupos, tanto al mayor como al menor.

16 Además, distribuían a los varones anotados en el registro, de tres años arriba, y a todos los que entraban en la casa del Eterno, a cumplir sus deberes diarios según sus oficios y grupos.

17 Distribuían también a los que eran contados entre los sacerdotes por sus casas paternas, y a los levitas de veinte años arriba, conforme a su oficio y grupo.

18 En la genealogía estaban incluidos los niños, sus esposas y sus hijos e hijas, toda la familia, porque con fidelidad se consagraban a las cosas santas.

19 Del mismo modo para los sacerdotes, hijos de Aarón, que estaban en los ejidos de sus ciudades, había en cada ciudad, hombres designados para dar las porciones a todos los varones entre los sacerdotes, y a todo el linaje de los levitas.

20 De esta manera hizo Ezequías en todo Judá. Y ejecutó lo bueno, recto y verdadero ante el Eterno su Dios.

21 En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, en obediencia a la Ley y los buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado.

32

1 Después de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib rey de los asirios, e invadió a Judá. Sitió las ciudades fortificadas, con la intención de conquistarlas.

2 Al ver Ezequías la venida de Senaquerib, y su intención de combatir a Jerusalén,

3 consultó a sus príncipes y a sus valientes acerca de cegar las fuentes de agua que estaban fuera de la ciudad. Y ellos lo apoyaron.

4 Entonces, se juntó mucho pueblo, y cegaron todas las fuentes, y el arroyo que corría a través del territorio, diciendo: "¿Por qué han de hallar los reyes de Asiria mucha agua cuando vengan?"

5 Después, con ánimo, Ezequías edificó todas las murallas, alzó las torres, y otra muralla por fuera. Además fortificó a Milo en la ciudad de David, e hizo muchas espadas y escudos.

6 Puso capitanes de guerra sobre el pueblo, los reunió en la plaza de la puerta de la ciudad, y les habló al corazón diciendo:

7 "¡Esforzaos, y animaos! No temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que viene con él. Porque hay más con nosotros que con él.

8 "Con él está el brazo de carne, pero con nosotros está el Eterno nuestro Dios, para ayudarnos y pelear nuestras batallas". Y el pueblo confió en las palabras de Ezequías rey de Judá.

9 Después, cuando Senaquerib rey de los asirios, sitiaba a Laquis con toda su fortaleza, envió sus siervos a Jerusalén, a decir a Ezequías rey de Judá, y a todos los de Judá que estaban en Jerusalén:

10 "Así dice Senaquerib rey de los asirios: ¿En quién confiáis vosotros para resistir el sitio en Jerusalén?

11 "¿No os engaña Ezequías para entregaros a morir de hambre y sed, al decir: El Eterno nuestro Dios, nos librará del rey de Asiria?

12 "¿No es Ezequías el que quitó los altos y los altares de ese Dios, y dijo a Judá y a Jerusalén: Ante este solo altar adoraréis, y sobre él quemaréis incienso?

13 "¿No habéis sabido lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de la tierra? ¿Pudieron los dioses de las naciones librar su tierra de mi mano?

14 "¿Qué dios de todos los dioses de esas naciones que destruyeron mis padres, pudo salvar a su pueblo de mis manos? ¿Cómo podrá vuestro Dios libraros de mi mano?

15 "Ahora, pues, no os engañe Ezequías, ni os persuada de tal cosa, ni le creáis. Si ningún dios de todas aquellas naciones y reinos pudo librar a su pueblo de mis manos, y de las manos de mis padres, ¿cuánto menos vuestro Dios os podrá librar de mi mano?"

16 Y otras cosas hablaron sus siervos contra Dios el Eterno, y contra su siervo Ezequías.

17 Además, Senaquerib escribió una carta en que blasfemaba al Eterno, el Dios de Israel, y hablaba contra él, diciendo: "Como los dioses de los otros países no pudieron librar a su pueblo de mi mano, tampoco el Dios de Ezequías librará al suyo de mi mano".

18 Y clamaron a gran voz en hebreo al pueblo de Jerusalén que estaba sobre el muro, para espantarlos y atemorizarlos, y tomar la ciudad.

19 Hablaron del Dios de Jerusalén, como de los dioses de los pueblos de la tierra, obra de manos de hombres.

20 Por eso el rey Ezequías y el profeta Isaías hijo de Amós, oraron y clamaron al Cielo.

21 Y el Eterno envió un ángel, que destruyó a todo valiente y esforzado, y a los jefes y capitanes del campamento del rey de Asiria, quien tuvo que volver a su tierra lleno de vergüenza. Y cuando entró en el templo de su dios, sus propios hijos lo mataron a espada.

22 Así el Eterno salvó a Ezequías y a los habitantes de Jerusalén de mano de Senaquerib rey de Asiria, y de mano de todos. Y les dio paz por todas partes.

23 Y muchos trajeron a Jerusalén ofrenda al Eterno, y ricos dones a Ezequías rey de Judá. Después de eso, Ezequías fue muy engrandecido ante todas las naciones.

24 En ese tiempo Ezequías enfermó de muerte, y oró al Eterno, que le respondió y le dio una señal.

25 Pero Ezequías no pagó conforme al bien que había recibido, antes se enalteció su corazón, y vino la ira sobre él y sobre Judá y Jerusalén.

26 Pero después de haberse engreído, Ezequías se humilló, él y los habitantes de Jerusalén. Y la ira del Eterno, no vino sobre ellos en los días de Ezequías.

27 Ezequías tuvo riquezas y gloria en gran abundancia. Adquirió tesoros de plata y oro, piedras preciosas, perfumes, escudos y toda clase de joyas deseables.

28 También edificó depósitos para las rentas del grano, del vino y del aceite; establos para toda clase de ganado y apriscos para los rebaños.

29 Edificó también ciudades, y tuvo hatos de ovejas y vacas en gran abundancia; porque Dios le dio mucha riqueza.

30 Fue Ezequías quien tapó la salida superior del manantial de Gihón, y canalizó el agua al occidente de la ciudad de David. Y Ezequías prosperó en todo lo que hizo.

31 Pero cuando los embajadores de los príncipes de Babilonia, fueron enviados a él para saber del prodigio que había acaecido en aquella tierra, Dios lo dejó, para probarlo, para que se conociera todo lo que había en su corazón.

32 Los demás hechos de Ezequías y sus obras piadosas, están escritos en el libro del profeta Isaías hijo de Amós, y en el libro de los reyes de Judá y Jerusalén. En su lugar reinó su hijo Manasés.

33 Y Ezequías durmió con sus padres, y lo sepultaron en el lugar más prominente de los sepulcros de los hijos de David, y lo honró todo Judá y toda Jerusalén. Y en su lugar reinó su hijo Manases.

33

1 * De doce años era Manasés cuando empezó a reinar, y reinó 55 años en Jerusalén.

2 Hizo lo malo ante el Eterno, conforme a las abominaciones de las naciones que el eterno había echado ante Israel.

3 Reedificó los altos que Ezequías su padre había derribado, levantó altares a los baales, hizo postes idolátricos, y adoró y sirvió a todo el ejército del cielo.

4 Edificó también altares en la casa del Eterno, de la que el Señor había dicho: "En Jerusalén estará para siempre mi Nombre".

5 Edificó altares en todo el ejército del cielo en los dos atrios de la casa del eterno.

6 Pasó a sus hijos por fuego en el valle de Ben Hinom. Practicó la invocación de los espíritus, la adivinación y la magia, y consultó a los médium y espiritistas. Y se excedió en hacer lo malo ante el Eterno, para provocar su enojo.

7 Además, puso una imagen de fundición en la casa de Dios, de la cual había dicho Dios a David y a Salomón su hijo: " En esta casa y en Jerusalén, que yo elegí entre todas las tribus de Israel, pondré mi Nombre para siempre.

8 "Y nunca más quitaré el pie de Israel de la tierra que entregué a sus padres, a condición de que cuiden de cumplir toda la Ley, estatutos y normas que les mandé por mano de Moisés".

9 Manasés desvió a Judá y a los habitantes de Jerusalén, de modo que hicieron más mal que las naciones que el Eterno destruyó ante ellos.

10 El eterno habló a Manasés y a sus pueblo, pero ellos no escucharon.

11 Por eso el Eterno trajo contra ellos a los generales del ejercito asirio, que aprisionaron a Manasés, pusieron un gancho en su nariz, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia.

12 En su angustia, Manasés oró al Eterno su Dios, se humilló grandemente ante el Dios de sus padres.

13 Y cuando él oró, Dios recibió su ruego, oyó su suplica, y lo volvió a Jerusalén y a su reino. Entonces Manasés reconoció que el Eterno es Dios.

14 Después edificó la muralla exterior de la ciudad de David, al occidente de Gihón, en el valle, a la puerta del Pescado. Amuralló a Ofel, y lo alzó muy alto. Y puso capitanes de ejercito en todas las ciudades fortificadas de Judá.

15 Además, quitó los dioses ajenos, el ídolo de la casa del Eterno y todos los altares que había edificado en el monte de la casa del Eterno y en Jerusalén, y los hechó fuera de la ciudad.

16 Y reparó el altar del Eterno, y ofreció sobre él sacrificios de paz y alabanza. Y mandó a Judá que sirviese al Eterno, el Dios de Israel.

17 Pero el pueblo aún sacrificaba en los altos, aunque solo al Eterno, su Dios.

18 Los demás hechos de Manasés, su oración a su Dios, y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre del Eterno, el Dios de Israel, están escritos en los anales de los reyes de Israel.

19 Su oración también y cómo fue oído, sus pecados y su prevaricación, los lugares donde edificó altos y postes idolátricos antes de humillarse, están escritos en las palabras de los videntes.

20 Y durmió Manases con sus padres, y lo sepultaron en su casa. En su lugar reinó su hijo Amón.

21 * De 22 años era Amón cuando empezó a reinar, y dos años reinó en Jerusalén.

22 Hizo lo malo ante el Eterno, como Manasés había hecho.

23 Pero nunca se humilló ante el Eterno, como se humilló Manasés su padre. Antes aumentó su pecado.

24 Y conspiraron contra él sus siervos, Y lo mataron en su casa.

25 Pero la gente del país mató a los que habían conspirado contra el rey Amón. Y en su lugar pusieron a su hijo Josías.

34

1 * De ocho años era Josías cuando empezó a reinar, y reinó 31 años en Jerusalén.

2 Hizo lo recto en ojos del Eterno, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda.

3 A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, empezó a buscar al Dios de David su padre. Y a los doce años empezó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los altos, postes idolátricos, esculturas e imágenes de fundición.

4 Derribaron ante él los altares de los baales, e hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban encima. Despedazó también los postes idolátricos, las esculturas y las estatuas de fundición; las desmenuzó y esparció el polvo sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificios.

5 Además, quemó los huesos de los sacerdotes sobre sus altares, y limpió a Judá y a Jerusalén.

6 Lo mismo hizo en las ciudades de Manasés, Efraín y Simeón, hasta en Neftalí, y en los territorios asolados de alrededor.

7 Y cuando hubo derribado los altares y los postes idolátricos, y quebrado y desmenuzado las esculturas, y destruido todos los ídolos por toda la tierra de Israel, volvió a Jerusalén.

8 A los 18 años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalías, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa del Eterno, su Dios.

9 Fueron al sumo sacerdote Hilcías, y le dieron el dinero que había sido guardado en la casa del Eterno, que los levitas que guardaban la puerta habían reunido de Manasés, de Efraín, y del remanente de Israel, de Judá y Benjamín, y de los habitantes de Jerusalén.

10 Lo entregaron a los que hacían la obra, los capataces de la casa del Eterno. Y ellos lo daban a los obreros para reparar y restaurar el templo.

11 Lo daban también a los carpinteros y canteros, para que comprasen piedras de cantería y madera para las armazones y entabladura de las casas, que habían destruido los reyes de Judá.

12 Estos hombres procedían con fidelidad. Sus mayordomos eran: Jahat y Abdías, levitas hijos de Merari, y Zacarías y Mesulam hijos de Coat, para que activasen la obra; junto con los levitas entendidos en instrumentos de música.

13 Esos hombres dirigían también a los cargadores y trabajadores de las distintas tareas. Además, de los levitas había escribas, gobernadores y porteros.

14 Al sacar el dinero que había sido traído a la casa del Eterno, el sacerdote Hilcías halló el Libro de la Ley del Eterno, dada por Moisés.

15 Entonces Hilcías dijo al escriba Safán: "Encontré el Libro de la Ley en la casa del Eterno". E Hilcías dio el libro a Safán.

16 Safán lo llevó al rey, y le contó: "Tus siervos han cumplido lo que les fue encargado.

17 "Han reunido el dinero que se halló en la casa del Eterno, y lo entregaron a los encargados de la obra.

18 "Además —declaró el escriba Safán— el sacerdote Hilcías me dio un libro". Y Safán leyó en él ante el rey.

19 Cuando el rey oyó las palabras de la Ley, rasgó su vestido.

20 Y mandó a Hilcías, a Ahicam hijo de Safán, a Abdón hijo de Micaía y a Safán escriba, y a Asaías siervo del rey, y les dijo:

21 "Id y consultad al eterno por mí y por el remanente de Israel y Judá, acerca de las palabras del Libro que se ha encontrado. Porque grande es el enojo del Eterno sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la Palabra del Eterno, no obraron conforme está escrito en este Libro".

22 Entonces Hilcías y los del rey fueron a Hulda profetisa, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Haras, guarda de! vestuario. Ella moraba en Jerusalén en la casa de la doctrina. Y le dijeron las palabras del rey.

23 Ella respondió: "El Eterno, el Dios de Israel, dice: "Decid al varón que os envió a mí, que así dice el Eterno:

24 "Yo traigo mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, todas las maldiciones escritas en el libro que leyeron ante el rey de Judá.

25 "Porque me han dejado y han sacrificado a otros dioses, provocando mi enojo en todas las obras de sus manos. Por eso mi enojo se derramará sobre este lugar, y no se apagará.

26 "Pero al rey de Judá que os envió a consultar al Eterno, le diréis: El Eterno, el Dios de Israel, ha dicho: Por cuanto oíste las palabras del Libro,

27 "y tu corazón se conmovió, y te humillaste ante Dios al oír sus Palabras acerca de este lugar y sus habitantes, y te humillaste ante mí, rasgaste tu vestido, y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice el Eterno.

28 Yo te reuniré con tus padres, y descenderás al sepulcro en paz. Tus ojos no verán todo el mal que traigo sobre este lugar y sobre sus, habitantes". Y ellos dieron al rey la respuesta.

29 Entonces el rey mandó reunir a todos los ancianos de Judá y Jerusalén.

30 Y el rey subió a la casa del Eterno, y con él los varones de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo desde el mayor hasta el menor. Y leyó a oídos de ellos todas las palabras del Libro del Pacto hallado en la casa del, Eterno.

31 Y el rey se puso en pie junto a la columna, e hizo alianza ante el Eterno, de caminar en pos del Eterno y guardar sus Mandamientos, sus testimonios y sus normas, de todo corazón y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto escritas en aquel libro.

32 Y pidió que se unieran a ese pacto todos los de Jerusalén y Benjamín. Y los habitantes de Jerusalén hicieron conforme al pacto de Dios, el Dios de sus padres.

33 Y Josías quitó todas las abominaciones de toda la tierra de Israel. y pidió que todos los que se hallaban en Israel sirviesen al Eterno, su Dios. Y todo el tiempo que él vivió, no se apartaron del Eterno, el Dios de sus padres.

35

1 Josías celebró la Pascua en honor del Eterno en Jerusalén. El cordero pascual fue sacrificado el catorce del primer mes.

2 Restableció a los sacerdotes a sus cargos, y los confirmó en el ministerio de la casa del Eterno.

3 Y dijo a los levitas que enseñaban a todo Israel, y estaban dedicados al Eterno: "Poned el Arca sagrada en la casa que edificó Salomón hijo de David, rey de Israel, porque ya no tenéis que cargarla más sobre los hombros. Servid ahora al Eterno, vuestro Dios, y a su pueblo Israel.

4 "Preparaos según las familias de vuestros padres, por vuestros turnos, como ordenó David, rey de Israel, y su hijo Salomón.

5 "Ocupad vuestro puesto en el Santuario según la distribución de las familias de vuestros hermanos los hijos del pueblo, y según la distribución de la familia levita.

6 "Sacrificad luego la Pascua. Y después de santificaras, preparadla para vuestros hermanos, para que hagan conforme a la Palabra del Eterno dada por medio de Moisés".

7 El rey Josías dio al pueblo 30.000 ovejas, corderos y cabritos, y 3.000 bueyes, para la Pascua, para cuantos se hallaron presentes. Todo esto de la hacienda del rey.

8 También sus príncipes ofrecieron con liberalidad al pueblo, a los sacerdotes y levitas. Hilcías, Zacarías y Jehiel, príncipes de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes para celebrar la Pascua, 2.600 ovejas y 300 bueyes.

9 A su vez, Conanías, Semaías y Natanael sus hermanos, y Hasabías, Jeiel y Josabad, jefes de los levitas, dieron a los levitas para el sacrificio de la Pascua 5.000 ovejas y 500 bueyes.

10 Preparado así el servicio, los sacerdotes se colocaron en sus puestos, y los levitas en sus turnos, conforme al mandato del rey.

11 Y sacrificaron la Pascua. Los sacerdotes esparcían la sangre tomada de mano de los levitas, y los levitas desollaban.

12 Tomaron luego del holocausto, para darlo a los diversos grupos de las casas paternas del pueblo, a fin de que ofreciesen al Eterno, según está escrito en el Libro de Moisés. Lo mismo hicieron con los bueyes.

13 Asaron la Pascua al fuego según la orden. Pero lo que había sido santificado lo cocieron en ollas, calderos y sartenes, y lo repartieron prestamente a todo el pueblo.

14 Después prepararon para sí y para los sacerdotes, porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ocupados hasta la noche en el sacrificio de los holocaustos y las grasas. Por tanto, los levitas prepararon para sí, y para los sacerdotes hijos de Aarón.

15 Los cantores hijos de Asaf estaban en su puesto, conforme al mandato de David, Asaf, Hemán y Jedutún, vidente del rey. También los porteros estaban a cada puerta, y no fue necesario que se apartasen de su ministerio, porque sus hermanos los levitas prepararon la Pascua para ellos.

16 Así fue preparado en aquel día todo el servicio del Eterno para festejar la Pascua, y sacrificar los holocaustos sobre el altar del Eterno, conforme a la orden del rey Josías.

17 Y los israelitas que se hallaron allí, celebraron la Pascua en ese tiempo, y la fiesta solemne del pan sin levadura, durante siete días.

18 Desde los días del profeta Samuel, nunca se había celebrado una Pascua como ésta. Ningún rey de Israel había celebrado una Pascua como la que celebró el rey Josías, con los sacerdotes y levitas, y todo Judá e Israel que se hallaron allí con los habitantes de Jerusalén.

19 Esta Pascua fue celebrada en el año 18 del rey Josías.

20 Después de todo esto, luego de haber Josías preparado la casa, Necao rey de Egipto subió a combatir a Carquemis, junto al Éufrates. Y salió Josías contra él.

21 Necao le envió embajadores a decirle: "¿Qué contienda hay entre tú y yo, rey de Judá? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra. Y Dios dijo que me apresure. Deja de oponerte a Dios, que está conmigo, no sea que te destruya".

22 Pero Josías no se retiró, antes se disfrazó para darle batalla. No atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios. Y fue a presentarle batalla en el valle de Meguido.

23 Los arqueros tiraron al rey Josías, y el rey dijo a sus siervos: "Quitadme de aquí, porque estoy gravemente herido".

24 Entonces sus siervos lo pasaron a otro carro, y lo llevaron a Jerusalén. Allí murió, y lo sepultaron en los sepulcros de sus padres. Y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.

25 Jeremías compuso una endecha por Josías, y todos los cantores y cantoras la recitan hasta hoy. Y quedó por norma para endechar en Israel. Está escrita en las Lamentaciones.

26 Los demás hechos de Josías, sus obras piadosas, conforme a lo que está escrito en la Ley del Eterno,

27 y sus hechos, primeros y últimos, están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá.

36

1 * Entonces la gente del país tomó a Joacaz, hijo de Josías, y lo coronaron rey en lugar de su padre en Jerusalén.

2 De 23 años era Joacaz cuando empezó a reinar, y tres meses reinó en Jerusalén.

3 El rey de Egipto lo quitó de Jerusalén, y condenó el país a cien talentos de plata y uno de oro (3.400 y 34 kgs).

4 Y el rey de Egipto estableció a su hermano Eliaquim por rey sobre Judá y Jerusalén, y le cambió el nombre a Joacim. Y a Joacaz su hermano, Necao lo llevó a Egipto.

5 * Cuando empezó a reinar Joacim tenía 25 años. Reinó once años en Jerusalén, e hizo lo malo ante el Eterno su Dios.

6 Subió contra él Nabucodonosor rey de Babilonia, y lo llevó encadenado a Babilonia.

7 Nabucodonosor llevó también a Babilonia los utensilios de la casa del Eterno, y los puso en su templo en Babilonia.

8 Los demás hechos de Joacim, las abominaciones que hizo, y lo que en él se halló, están escritos en el libro de los reyes de Israel y Judá. Y reinó en su lugar Joaquín su hijo.

9 De ocho años era Joaquín cuando empezó a reinar. Reinó tres meses y diez días en Jerusalén, e hizo lo malo ante el Eterno.

10 A la vuelta del año, el rey Nabucodonosor ordenó que lo llevaran a Babilonia junto con los objetos preciosos de la casa del Eterno. Y constituyó a Sedequías su hermano por rey sobre Judá y Jerusalén.

11 * De 21 años era Sedequías cuando empezó a reinar, y once años reinó en Jerusalén.

12 Hizo lo malo ante el Eterno, su Dios, y no se humilló ante el profeta Jeremías, que le hablaba de parte del Eterno.

13 Además, se rebeló contra Nabucodonosor, a quien había jurado por Dios. Endureció su cerviz, y obstinó su corazón, para no volver al Eterno, el Dios de Israel.

14 También todos los príncipes de los sacerdotes y el pueblo, aumentaron la iniquidad, siguiendo todas las abominaciones de las naciones, y contaminando la casa que el Eterno había santificado en Jerusalén,

15 El Eterno, el Dios de sus padres, desde el principio les habló por medio de sus mensajeros, porque se compadecía de su pueblo y de su morada.

16 Pero ellos se reían de los mensajeros de Dios, menospreciaban sus palabras, y se burlaban de sus profetas, hasta que la ira del Eterno subió contra su pueblo, y no hubo más remedio.

17 Por eso el Eterno trajo contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su Santuario, sin perdonar joven, ni doncella, ni anciano, ni decrépito. A todos entregó en su mano.

18 Y todos los utensilios de la casa de Dios, grandes y chicos, los tesoros de la casa del Eterno, los tesoros del rey y de sus príncipes, todo lo llevó a Babilonia.

19 Y quemaron la casa de Dios, rompieron la muralla de Jerusalén, consumieron a fuego todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos deseables.

20 Los que escaparon de la espada, los llevaron cautivos a Babilonia, y fueron esclavos del rey y de sus hijos, hasta que vino el reino de los persas.

21 En cumplimiento de la Palabra del Eterno enviada por Jeremías, la tierra disfrutó sus sábados. Porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que se cumplieron los setenta años.

22 En el primer año de Ciro, rey de los persas, en cumplimiento de la Palabra del Eterno por medio de Jeremías, el Señor movió el espíritu de Ciro, rey de los persas, quien mandó pregonar por todo su reino, de viva voz y por escrito:

23 "Así dice Ciro, rey de los persas: El Eterno, el Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra. Y él me ha encargado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. El que de vosotros pertenezca a su pueblo, que suba, y el Eterno su Dios, sea con él".