1

1 Después de la muerte de Acab, Moab se rebeló contra Israel.

2 Ocozías se cayó desde una ventana de su casa de Samaria. Y envió mensajeros, y les dijo: "Id, y consultad a Baal Zebub, dios de Ecrón, si he de sanar de esta enfermedad".

3 Entonces el Ángel del Eterno dijo a Elías tisbita: "Levántate, y sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y diles: "¿No hay Dios en Israel, que vosotros vais a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón?

4 "Por tanto, así dice el Eterno: Del lecho en que subiste no descenderás. De cierto morirás". Y Elías se fue.

5 Y como los mensajeros se volvieron al rey, él les dijo: "¿Por qué habéis vuelto?"

6 Ellos respondieron: "Encontramos a un varón que nos dijo: 'Volveos al rey que os envió, y decidle: Así dice el Eterno: ¿No hay Dios en Israel, que tú envías a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón? Por tanto, del lecho en que subiste no descenderás. De cierto morirás".

7 Entonces él les preguntó: "¿Qué aspecto tenía el varón que encontrasteis, y os dijo esas palabras?"

8 Respondieron: "Un varón vestido de un manto de pelo y un cinto de cuero". Entonces él dijo: "Es Elías tisbita".

9 Entonces Ocozías envió a él un capitán de cincuenta con sus cincuenta, que subió adonde él estaba sentado en la cumbre del monte, y le dijo: "Varón de Dios, el rey ha dicho que desciendas".

10 Elías respondió: "Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta". Y descendió fuego del cielo, que lo consumió a él y a sus cincuenta.

11 Volvió el rey a enviar a otro capitán de cincuenta con sus cincuenta, que subió, y le dijo: "Varón de Dios, el rey ha dicho: Desciende presto".

12 Elías respondió: "Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta". Y descendió fuego del cielo, que lo consumió a él y a sus cincuenta.

13 El rey envió a un tercer capitán con sus cincuenta. Aquel tercer capitán subió, se hincó de rodillas ante Elías, y le rogó: "Varón de Dios, te ruego que mi vida y la vida de estos tus cincuenta siervos, sea de valor ante tus ojos.

14 "Ya descendió fuego del cielo y consumió a los dos primeros capitanes con sus cincuenta. Sea ahora mi vida de valor ante tus ojos".

15 Entonces el Ángel del Eterno dijo a Elías: "Desciende con él. No le temas". Y él se levantó, y descendió con él al rey.

16 Y Elías le dijo: "Así dice el Eterno: Por cuanto enviaste mensajeros a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón, como si no hubiera Dios en Israel para consultar su Palabra, no descenderás del lecho en que subiste, antes morirás de cierto".

17 Y Ocozías murió conforme a la Palabra del Eterno que habló a Elías. En su lugar reinó Joram, en el segundo año de Joram, hijo de Josafat rey de Judá; porque Ocozías no tenía hijo.

18 Los demás hechos de Ocozías están escritos en los anales de los reyes de Israel.

2

1 Cuando el Eterno quiso llevar a Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal.

2 Dijo Elías a Eliseo: "Quédate aquí, porque el Eterno me envía a Betel". Eliseo respondió: "Vive el Señor y vive tú, que no te dejaré". Descendieron, pues, a Betel.

3 Y salieron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Betel, y le dijeron: "¿Sabes que el Eterno quitará hoy a tu señor de tu lado?" El respondió: "Sí, lo sé. Callad".

4 Elías le volvió a decir: "Eliseo, quédate aquí, porque el Eterno me envía a Jericó". El respondió: "Vive el Señor y vive tú, que no te dejaré". Fueron, pues, a Jericó.

5 Y llegaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó, y le dijeron: "¿Sabes que el Eterno quitará hoy a tu señor de tu lado?" El respondió: "Sí, lo sé. Callad".

6 Elías le dijo: "Te ruego que te quedes aquí, porque el Eterno me envía al Jordán". Y él dijo: "Vive el Señor y vive tú, que no te dejaré". Así, los dos fueron juntos.

7 Los siguieron cincuenta profetas, y se pararon enfrente, a lo lejos. Y Elías y Eliseo se pararon junto al Jordán.

8 Entonces Elías tomó su manto, lo dobló, y golpeó el agua, que se apartó a uno y a otro lado. Y los dos pasaron en seco.

9 Cuando hubieron pasado, Elías dijo a Eliseo: "Pide lo que quieras que haga por ti, antes que sea quitado de tu lado". Eliseo contestó: "Te ruego que una doble porción de tu espíritu venga sobre mí".

10 El le dijo: "Cosa difícil has pedido. Sin embargo, si me ves cuando yo sea quitado de ti, así te será hecho. Si no, no".

11 Mientras ellos seguían andando y conversando, de repente, un carro de fuego con caballos de fuego separó a los dos, y Elías subió al cielo en un torbellino.

12 Al verlo Eliseo exclamó: "¡Padre mío, padre mío! ¡Carro de Israel y gente de a caballo!" Y Eliseo no lo vio más. Y trabando del vestido de Elías, lo rompió en dos.

13 Entonces Eliseo levantó el manto de Elías que había caído. Volvió, y se paró a la orilla del Jordán.

14 Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó el agua, y dijo: "¿Dónde está el Eterno, el Dios de Elías?" Y cuando golpeó el agua, ésta se dividió a uno y a otro lado. Y Eliseo pasó.

15 Al verlo, los hijos de los profetas que estaban en Jericó del otro lado, dijeron: "El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo". Vinieron a recibirlo, se inclinaron ante él,

16 y le dijeron: "Hay con tus siervos cincuenta varones fuertes. Vayan ahora y busquen a tu señor. Quizá lo ha levantado el Espíritu del Eterno, y lo ha echado en algún monte o en algún valle". El les dijo: "No enviéis".

17 Pero ellos lo importunaron, hasta que avergonzado, les dijo: "Enviad". Entonces enviaron a esos cincuenta hombres, que lo buscaron tres días, pero no lo hallaron.

18 Cuando volvieron a él, que había quedado en Jericó, les dijo: "¿No os dije que no fueseis?

19 Los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: "Como mi señor ve, la ubicación de esta ciudad es buena, pero el agua es mala, y la tierra estéril".

20 Entonces él dijo: "Traedme una botija nueva, y poned en ella sal". Y se la trajeron.

21 El salió a la fuente del agua, echó dentro la sal, y dijo: "Así dice el Eterno: Yo sané esta agua, y no habrá más muerte ni enfermedad en ella".

22 Y el agua quedó sana hasta hoy, conforme a la palabra de Eliseo.

23 De allí Eliseo se fue a Betel. Y cuando iba por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él diciendo: "¡Calvo, sube! ¡Calvo, sube!"

24 Mirando hacia atrás, los vio, y los maldijo en el Nombre del Eterno. Entonces salieron dos osos del monte, y despedazaron a 42 de ellos.

25 De allí fue al monte Carmelo, y después volvió a Samaria.

3

1 * Joram hijo de Acab empezó a reinar en Samaria sobre Israel el año 18 de Josafat rey de Judá, y reinó doce años.

2 Hizo lo malo en ojos del Eterno, aunque no como su padre y su madre, porque quitó las estatuas de Baal que su padre había hecho.

3 Pero repitió los pecados que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo cometer a Israel, y no se apartó de ellos.

4 En ese tiempo, Mesa rey de Moab era propietario de ganado, y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones.

5 Pero a la muerte de Acab, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel.

6 Entonces el rey Joram salió de Samaria, pasó revista a todo Israel,

7 y envió a decir a Josafat rey de Judá: "El rey de Moab se ha rebelado contra mí. ¿Irás conmigo a la guerra contra Moab?" El respondió: "Iré, porque yo seré como tú, mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como tus caballos".

8 Y agregó: "¿Por qué camino iremos?" El respondió: "Por el camino del desierto de Idumea".

9 Partieron, pues, el rey de Israel, el rey de Judá y el rey de Edom. Como rodearon el desierto durante siete días, les faltó el agua para el ejército y las bestias.

10 Entonces el rey de Israel dijo: "El Eterno ha llamado a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas".

11 Pero Josafat preguntó: "¿No hay aquí profeta del Eterno, para que consultemos al Señor?" Uno de los siervos del rey de Israel respondió: "Aquí está Eliseo hijo de Safat, que servía a Elías".

12 Josafat dijo: "El tendrá Palabra del Eterno". Y descendieron a él, el rey de Israel, Josafat, y el rey de Idumea.

13 Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: "¿Qué tengo que ver contigo? Ve a los profetas de tu padre y de tu madre". El rey de Israel respondió: "No, porque el Eterno ha juntado a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas".

14 Eliseo dijo: "Vive el Eterno Todopoderoso, a quien sirvo, que si no fuera por respeto a Josafat rey de Judá, no te atendería ni te miraría.

15 "Traedme un tañedor". Y mientras el tañedor tocaba, la mano del Eterno vino sobre Eliseo,

16 y dijo: "Así dice el Eterno. Haced en este valle muchas acequias.

17 "Porque el Eterno dice: No veréis viento ni lluvia. Con todo, este valle se llenará de agua; y beberéis vosotros, vuestras bestias y vuestro ganado.

18 "Y esto es poco en los ojos del Eterno. El os dará también a los moabitas en vuestras manos.

19 "Y vosotros destruiréis toda ciudad fortalecida y toda villa hermosa, talaréis todo buen árbol, cegaréis todas las fuentes de agua, y destruiréis con piedras toda tierra fértil".

20 La siguiente mañana, en el tiempo en que se ofrece el sacrificio, vino el agua por el camino de Edom y la tierra se llenó de agua.

21 Cuando los de Moab oyeron que los reyes subían a pelear contra ellos, se juntaron todos los que podían ceñir las armas, y se pusieron en la frontera.

22 Cuando se levantaron por la mañana, y brilló el sol sobre el agua, los de Moab vieron desde lejos el agua roja como sangre,

23 y dijeron: "¡Esta es sangre de espada! Los reyes se han revuelto, y cada uno ha muerto a su compañero. Ahora, pues, ¡Moab, a la presa!"

24 Pero cuando llegaron al campo de Israel, se levantaron los israelitas e hirieron a los de Moab, que huyeron ante ellos. Los persiguieron, y los derrotaron.

25 Asolaron las ciudades, y en todas las heredades fértiles cada uno echó su piedra, y las llenaron. Cegaron también todas las fuentes de agua, y derribaron todo buen árbol. Sólo Kir Areset quedó en pie, pero los hombres la cercaron, y la destruyeron.

26 Y cuando el rey de Moab vio que la batalla lo vencía, tomó consigo setecientos hombres que sacaban espada, para romper contra el rey de Edom, pero no pudo.

27 Entonces arrebató a su primogénito que había de reinar en su lugar, y lo sacrificó en holocausto sobre la muralla. Y hubo gran enojo contra Israel, que se retiraron y volvieron a su tierra.

4

1 La esposa de uno de los profetas clamó a Eliseo, y le dijo: "Tu siervo mi esposo ha muerto. Tú sabes que tu siervo era temeroso del Eterno. Y ha venido el acreedor para llevarse a dos hijos míos por esclavos".

2 Eliseo le preguntó: "¿Qué te haré? Declárame qué tienes en casa". Ella respondió: "Tu sierva ninguna cosa tiene, sino una vasija de aceite".

3 Y él le dijo: "Ve, y pide vasijas prestadas de todos tus vecinos, todas las que puedas conseguir.

4 "Entra luego, y cierra la puerta tras de ti y de tus hijos. Echa aceite en todas las vasijas, y a medida que se llenen ponlas aparte".

5 La mujer se fue, y cerró la puerta tras de sí y de sus hijos. Ellos le alcanzaban las vasijas, y ella echaba el aceite.

6 Cuando llenó todas las vasijas, dijo a su hijo: "Tráeme otra vasija". El dijo: "No hay más". Entonces cesó el aceite.

7 Entonces ella fue, y se lo contó al varón de Dios, quien le dijo: "Ve, vende el aceite, y paga a tus acreedores. Y tú y tus hijos vivid de lo que quede".

8 Un día Eliseo pasaba por Sunem. Y una señora distinguida, lo invitó con insistencia a comer. Y cada vez que pasaba por allí se quedaba en su casa a comer.

9 Ella dijo a su esposo: "Veo que este hombre que siempre pasa por nuestra casa, es un santo varón de Dios.

10 "Te ruego que hagas una pequeña cámara de paredes. Y pongamos en ella cama y mesa, silla y candelero, para que cuando venga, se hospede en ella".

11 Un día vino Eliseo, se hospedó en aquella cámara y durmió en ella.

12 Entonces dijo a Giezi su criado: "Llama a la sunamita". Cuando la llamó, ella vino.

13 Y él dijo a Giezi: "Pregúntale: Tú has estado solícita por nosotros con todo esmero. ¿Qué quieres que haga por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey o al general del ejército?" Ella respondió: "Yo estoy bien en medio de mi pueblo".

14 El dijo: "¿Qué haremos por ella?" Giezi respondió: "Ella no tiene hijo, y su esposo es anciano".

15 Entonces dijo: "Llámala". La llamó, y ella se paró a la puerta.

16 El le dijo: "El año que viene, por este tiempo abrazarás a un hijo". Ella dijo: "No, señor mío, varón de Dios, no te burles de tu sierva".

17 Pero la mujer concibió, y dio a luz un hijo en el tiempo que Eliseo lo había anunciado.

18 Cuando el niño creció, un día fue con su padre a ver a los segadores.

19 Y dijo a su padre: "¡Ay, mi cabeza, mi cabeza!" El dijo a un criado: "Llévalo a su madre".

20 El criado lo llevó a su madre, donde estuvo sobre sus rodillas hasta el mediodía, y murió.

21 Entonces ella subió, y lo puso sobre la cama del varón de Dios. Cerró la puerta, y salió.

22 Llamó luego a su esposo, y le dijo: "Te ruego que envíes conmigo a uno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al varón de Dios, y vuelva".

23 El contestó: "¿Para qué vas a verlo hoy? No es nueva luna, ni sábado". Ella respondió: "Paz".

24 Después hizo enalbardar una borrica, y dijo al criado: "Guía y anda. No me detengas por el camino, sino cuando te diga".

25 Partió, pues, y fue al varón de Dios al monte Carmelo. Cuando el varón de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Giezi: "Ahí viene la sunamita.

26 "Te ruego que vayas corriendo a recibirla, y dile: "¿Tienes paz? ¿Y tu esposo, y tu hijo?" Ella respondió: "Paz".

27 Cuando llegó ante el varón de Dios en el monte, asió sus pies. Giezi se llegó para quitarla, pero el varón de Dios le dijo: "Déjala, porque está en angustia, y el Eterno no me lo ha revelado".

28 Ella dijo:" ¿Pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo, que no te burlaras de mí?"

29 Entonces dijo él a Giezi: "Cíñete, toma mi bordón en tu mano, y ve. Si alguno te encuentra, no lo saludes; si alguno te saluda, no le respondas. Y pon mi bordón sobre el rostro del niño".

30 Pero la madre del niño dijo: "Vive el Eterno, y vive tú, que no te dejaré".

31 El entonces se levantó, y la siguió. Giezi había ido delante de ellos, y había puesto el bordón sobre el rostro del niño, pero ni tenía voz ni sentido. Así Giezi volvió a Eliseo, y le declaró: "El niño no despierta".

32 Cuando Eliseo llegó a la casa, vio al niño tendido y muerto sobre su cama.

33 Entonces él cerró la puerta, y oró al Eterno.

34 Después subió y se tendió sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas. Así, el cuerpo del niño entró en calor.

35 Después se levantó, se paseó a uno y a otro lado de la casa. De nuevo se tendió sobre él. Y el joven estornudó siete veces, y abrió sus ojos.

36 Entonces Eliseo llamó a Giezi, y le dijo: "Llama a la sunamita". El la llamó, y al entrar ella, él le dijo: "Toma a tu hijo".

37 Al entrar, ella se echó a sus pies y se inclinó a tierra. Después, tomó a su hijo, y salió.

38 Eliseo volvió a Gilgal. Había entonces mucha hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas estaban con él, por lo que dijo a su criado: "Pon una olla grande, y haz potaje para los hijos de los profetas".

39 Uno de ellos salió al campo a juntar hierbas. Halló una parra montés y juntó de ella una faldada de calabazas silvestres. Volvió y las cortó en la olla del potaje, porque no sabía qué era.

40 Después sirvió para que comieran los hombres. Pero al comer aquel guisado, dieron voces: "¡Varón de Dios, la muerte en la olla!" Y no lo pudieron comer.

41 Entonces Eliseo dijo: "Traed harina". La esparció en la olla, y dijo: "Da de comer a la gente". Y no hubo más mal en la olla.

42 Entonces vino un hombre de Baal Salisa, y trajo de primicias al varón de Dios, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: "Da a la gente para que coma".

43 Su sirviente respondió: "¿Cómo he de poner esto delante de cien hombres?" Pero él volvió a decir: "Da a la gente para que coma, porque así dice el Eterno: 'Comerán y sobrará'".

44 Entonces el criado les sirvió. Y conforme a la Palabra del Eterno, comieron y sobró.

5

1 Naamán, general del ejército del rey de Siria, era gran varón ante su señor, en alta estima, porque por medio de él, el Eterno había dado salvamento a Siria. Era valeroso en extremo, pero leproso.

2 De Siria habían salido cuadrillas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, que estaba sirviendo a la esposa de Naamán.

3 Ella dijo a su señora: "Si mi señor rogase al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra".

4 Naamán fue al rey, y le contó lo que había dicho la muchacha de Israel.

5 El rey de Siria dijo a Naamán: "Ve, y yo enviaré una carta al rey de Israel". Y él fue llevando diez talentos de plata (340 kgs), seis mil piezas de oro (70 kgs) y diez mudas de vestidos.

6 Llevó también la carta para el rey de Israel, que decía: "Al recibir esta carta sabe que te envío a mi siervo Naamán, para que lo sanes de su lepra".

7 Cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó su vestido, y dijo: "¿Soy yo Dios, que mata y da vida, para que éste me pida que sane a un hombre de su lepra? Considerad, y veréis que busca ocasión contra mí".

8 Cuando Eliseo, el varón de Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado su vestido, envió a decirle: "¿Por qué has rasgado tu vestido? Venga ahora a mí, y sabrá que hay profeta en Israel".

9 Llegó Naamán con sus caballos y su carro, y se paró a la puerta de la casa de Eliseo.

10 Entonces Eliseo le envió un mensajero a decirle: "Ve, lávate siete veces en el Jordán. Y tu carne se restaurará y quedarás limpio".

11 Pero Naamán se fue enojado, diciendo: "Yo pensaba: Saldrá y estando en pie, invocará el Nombre del Eterno, su Dios. Alzará su mano, tocará el lugar y la lepra sanará.

12 "Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavara en ellos, ¿no quedaría también limpio?" Se volvió, y se iba enojado.

13 Pero sus criados se llegaron a él, y le dijeron: "Padre mío, si el profeta te hubiera mandado alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, si tan sólo te dijo: Lávate, y serás limpio?"

14 El entonces descendió. Se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios, y su carne se volvió como la de un niño, y quedó limpio.

15 Naamán volvió al varón de Dios, con toda su comitiva. Se paró ante él, y dijo: "Ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presente de tu siervo".

16 Pero Eliseo dijo: "Vive el Eterno, a quien sirvo, que no lo tomaré". Y aunque Naamán insistió, no aceptó.

17 Entonces Naamán dijo: "Si no quieres, te ruego que se dé a tu siervo, la carga de un par de mulas de esta tierra. Porque de aquí en adelante tu siervo no sacrificará holocausto ni ofrenda a otro dios, sino al Eterno.

18 "Pero que sólo esto el Eterno me perdone: Que cuando mi señor entre en el templo de Rimón para adorar, y él se apoye sobre mi mano, que me perdone, si yo también me inclino en el templo de Rimón. Si en el templo de Rimón me inclino, que el Eterno perdone a tu siervo".

19 Eliseo le dijo: "Ve en paz". Después que Naamán se había alejado cierta distancia,

20 Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, se dijo: "Mi señor fue indulgente con ese sirio Naamán, al rechazar lo que traía. Vive el Eterno que correré tras él, y tomaré de él alguna cosa".

21 Y Giezi siguió a Naamán. Cuando Naamán vio que venía corriendo tras él, se apeó del carro para recibirlo, y preguntó: "¿Va bien?"

22 El dijo: "Bien. Mi señor me envía a decir: Vinieron en esta hora del monte de Efraín dos mancebos de los hijos de los profetas. Te ruego que les des un talento de plata (34 kgs), y dos mudas de vestidos".

23 Naamán dijo: "Te ruego que tomes dos talentos". Y él insistió. Ató dos talentos de plata en dos sacos y dos mudas de vestidos. Los puso a cuestas de dos de sus criados, que lo llevasen delante de él.

24 Y llegado a un lugar secreto, los tomó y guardó en casa. Luego mandó a los hombres que se fuesen.

25 Y él entró, y se presentó ante su señor. Eliseo le preguntó: "¿De dónde vienes, Giezi?" El dijo: "Tu siervo no fue a ninguna parte".

26 El entonces le dijo: "¿No fue también mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a recibirte? ¿Es tiempo de tomar plata, vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas?

27 "La lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes para siempre". Y salió de delante de él leproso, blanco como la nieve.

6

1 Un día los profetas dijeron a Eliseo: "El lugar en que moramos contigo es estrecho.

2 "Vayamos al Jordán, tomemos de allí cada uno una viga y hagamos lugar en que habitemos". El respondió: "Id".

3 Uno de ellos le dijo: "Te rogamos que vengas con tus siervos". El respondió: "Iré".

4 Fue, pues, con ellos, y cuando llegaron al Jordán, cortaron la madera.

5 Mientras uno derribaba un árbol, el hacha se le cayó al agua. Y dio voces, diciendo: "¡Ah, señor mío, que era prestada!"

6 El varón de Dios le preguntó: "¿Dónde cayó?" El le mostró el lugar. Entonces Eliseo cortó un palo, lo echó allí, y el hierro salió flotando.

7 Y le dijo: "Tómalo". El tendió la mano, y lo tomó.

8 El rey de Siria estaba en guerra con Israel, y en consulta con sus siervos, dijo: "En tal lugar estará mi campamento".

9 Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: "No pases por tal lugar, porque los sirios van allí".

10 Entonces el rey de Israel envió gente a aquel lugar que el varón de Dios le había advertido. Y se guardó una y otra vez.

11 El corazón del rey de Siria se turbó por esto. Llamó a sus siervos, y les dijo: ¿No me declararéis quién de los nuestros es del rey de Israel?"

12 Entonces uno de los siervos dijo: "No, rey señor mío; sino que el profeta Eliseo está en Israel, y él avisa al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu más secreta cámara".

13 Entonces el rey ordenó: "Id a ver dónde está, para que yo envíe a prenderlo". Le dijeron: "Está en Dotán".

14 Entonces el rey envió allá gente de a caballo, carros y un gran ejército, que fueron de noche, y cercaron la ciudad.

15 De mañana se levantó el siervo del varón de Dios para salir, y vio el ejército que cercaba la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado dijo: "¡Señor mío! ¿Qué haremos?"

16 Eliseo respondió: "No temas. Porque más están con nosotros que con ellos".

17 Y Eliseo oró: "Te ruego, oh Eterno, que abras sus ojos para que vea". Entonces el Eterno abrió los ojos del criado, y vio el monte lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo.

18 Cuando los sirios se acercaron, Eliseo oró al Eterno: "Te ruego que hieras a esta gente con ceguera". Y los hirió con ceguera, como pidió Eliseo.

19 Después Eliseo les dijo: "No es éste el camino, ni es ésta la ciudad. Seguidme y os guiaré al hombre que buscáis". Y los guió a Samaria.

20 Cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: "Oh Eterno, abre sus ojos para que vean". Y el Eterno abrió sus ojos, y vieron que estaban en medio de Samaria.

21 Cuando el rey de Israel los vio, preguntó a Eliseo: "¿Los heriré, padre mío?"

22 El le respondió: "No los hieras. ¿Herirías tú a los que hubieras tomado cautivos con tu espada y tu arco? Pon delante de ellos alimento y agua, para que coman y beban, y vuelvan a sus señores".

23 Entonces les fue aparejada una gran comida. Y cuando hubieron comido y bebido, los envió. Y ellos se volvieron a su señor. Y las cuadrillas de Siria no volvieron más a la tierra de Israel.

24 Después de esto Ben Hadad rey de Siria juntó todo su ejército, y subió y sitió a Samaria.

25 Y hubo mucha hambre en Samaria durante el sitio, tanta que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata (como 1 kg), y la cuarta de un intestino de paloma por cinco piezas de plata (55 grs).

26 Al pasar el rey de Israel por el muro, una mujer le gritó: "Salva, rey señor mío".

27 Y él dijo: "Si el Eterno no te salva, ¿de dónde te puedo salvar yo? ¿Del granero o del lagar?"

28 El rey agregó: "¿Qué tienes?" Ella respondió: "Esta mujer me dijo: 'Da acá tu hijo, comámoslo hoy, y mañana comeremos el mío'.

29 "Cocimos a mi hijo y lo comimos. Al día siguiente le dije: 'Da acá tu hijo, y comámoslo. Pero ella lo escondió".

30 Cuando el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó su vestido, y anduvo así por la muralla. Y la gente veía el saco interior que traía sobre su carne.

31 Y él dijo: "Que Dios me trate con todo rigor, si la cabeza de Eliseo hijo de Safat queda sobre él hoy".

32 En ese momento Eliseo estaba en su casa con los ancianos. Y el rey envió a él un hombre. Pero antes que el mensajero llegara, Eliseo dijo a los ancianos: "¿Habéis visto cómo este hijo del homicida me envía a quitar la cabeza? Mirad, cuando llegue el mensajero, cerrad la puerta e impedidle la entrada. ¿No se oyen los pasos de su amo tras él?"

33 Cuando Eliseo estaba aún hablando llegó el mensajero. Y el rey dijo: "Ciertamente este mal viene del Eterno. ¿Para qué tengo que esperar más en el Eterno?"

7

1 Dijo entonces Eliseo: "Oíd Palabra del Eterno: Así dice él: Mañana a esta hora, a la puerta de Samaria, el seah de harina (7 lts) valdrá un siclo (11 grs de plata), y dos seahs de cebada un siclo".

2 Un príncipe, sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios: "Aunque el Eterno abra ventanas en el cielo, ¿sería eso así?" Eliseo respondió: "Tú lo verás con tus ojos, pero no comerás de ello".

3 A la entrada de la puerta había cuatro leprosos que se dijeron uno al otro: ¿Por qué nos quedamos aquí hasta morir?

4 "Si entramos en la ciudad, por el hambre que hay, moriremos en ella. Y si nos quedamos aquí, también moriremos. Pasemos al ejército de los sirios. Si ellos nos dan la vida, viviremos; y si no, moriremos".

5 Se levantaron, pues, al anochecer y fueron al campamento de los sirios. Al llegar al principio del campamento no vieron a nadie.

6 Porque el Señor había hecho que los sirios oyeran estruendo de carros, ruido de caballos y estrépito de gran ejército. Y se dijeron unos a otros: "El rey de Israel ha pagado a los reyes hititas y a los reyes egipcios, para que vengan contra nosotros".

7 Así, se habían levantado y huido al principio de la noche, dejando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba. Habían huido por salvar la vida.

8 Cuando los leprosos llegaron a la primera tienda, comieron y bebieron, y tomaron de allí plata, oro y vestidos, y fueron y lo escondieron. Vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron.

9 Luego dijeron uno al otro: "No hacemos bien. Hoy es día de buena noticia, y nosotros callamos. Si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará la maldad. Vamos ahora, y demos la noticia en casa del rey".

10 Llegaron, y gritaron a los guardas de la puerta de la ciudad, y dijeron: "Fuimos al campamento de los sirios y no había nadie allí. Ni voz de hombre, sino caballos y asnos atados, y el campamento intacto".

11 Los porteros dieron voces, y lo anunciaron en el palacio del rey.

12 El rey se levantó de noche, y dijo a sus siervos: "Os diré lo que han hecho los sirios. Ellos saben que tenemos hambre. Han salido de las tiendas y se han escondido en el campo, diciendo: 'Cuando hayan salido de la ciudad, los tomaremos vivos, y entraremos en la ciudad".

13 Entonces respondió uno de sus siervos: "Tomen ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad, porque ellos también perecerán como toda la multitud de Israel que ha perecido ya, y enviemos a ver qué hay".

14 Tomaron carros y sus dos caballos, y el rey los envió al campamento de los sirios, diciendo: "Id, y ved".

15 Ellos fueron, y los siguieron hasta el Jordán. Y vieron todo el camino lleno de vestidos y enseres que los sirios habían arrojado en su premura. Y volvieron los mensajeros y avisaron al rey.

16 Entonces el pueblo salió y saquearon el campamento de los sirios. Y fue vendido un seah de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conforme a la Palabra del Eterno.

17 El rey puso a la puerta a ese príncipe sobre cuyo brazo él se apoyaba. Y el pueblo lo atropelló, y murió, conforme a lo que había dicho el varón de Dios, cuando el rey fue a verlo.

18 Sucedió, pues, de la manera que el varón de Dios había anunciado al rey: "Dos seahs de cebada por un siclo, y el seah de harina por un siclo, mañana a esta hora, a la puerta de Samaria".

19 A lo cual aquel príncipe había respondido al varón de Dios, diciendo: "Aunque el Eterno abra ventanas en el cielo, ¿podrá suceder eso?" Eliseo le había dicho: "Tú lo verás con tus ojos, pero no comerás de ello".

20 Y así sucedió, porque el pueblo lo atropelló a la entrada, y murió.

8

1 Eliseo había dicho a esa mujer, a cuyo hijo había resucitado: "Levántate y vete con tu familia a vivir donde puedas, porque el Eterno ha llamado el hambre sobre el país durante siete años".

2 Entonces la mujer se levantó, e hizo como el varón de Dios le dijo. Se fue con su familia, y vivió en tierra de los filisteos siete años.

3 Cuando pasaron los siete años, la mujer volvió de la tierra de los filisteos, y fue a ver al rey para reclamar su casa y sus tierras.

4 El rey había dicho a Giezi, criado del varón de Dios: "Te ruego que me cuentes todas las maravillas que ha hecho Eliseo".

5 En el momento en que Giezi contaba al rey cómo Eliseo había restaurado la vida a un muerto, llegó la mujer, a cuyo hijo había resucitado, para reclamar su casa y sus tierras. Entonces Giezi exclamó: "¡Rey, señor mío! Esta es la mujer, y éste es su hijo, que Eliseo resucitó".

6 El rey preguntó a la mujer, y ella se lo contó. Entonces el rey ordenó a un oficial: "Hazle volver todas las cosas que eran suyas, y los frutos de las tierras desde que dejó el país hasta hoy".

7 Eliseo fue a Damasco. Ben Hadad rey de Siria estaba enfermo, y avisaron al rey: "El varón de Dios ha venido aquí".

8 El rey dijo a Hazael: "Toma un presente, y ve a recibir al varón de Dios, y consulta por él al Eterno si sanaré de esta enfermedad".

9 Hazael fue a ver al profeta y llevó en su mano un presente de todos los bienes de Damasco, cargados en cuarenta camellos. Al llegar ante él, le dijo: "Tu hijo, Ben Hadad, rey de Siria, me ha enviado a ti a preguntar si sanará de su enfermedad".

10 Eliseo le dijo: "Dile: De cierto sanarás. Pero el Eterno me ha mostrado que morirá".

11 Entonces el varón de Dios lo miró fijamente, hasta que Hazael se ruborizó. Luego el varón de Dios lloró.

12 Entonces Hazael preguntó: "¿Por qué llora mi señor?" El respondió: "Porque sé el mal que harás a los israelitas. A sus fortalezas pegarás fuego, a sus jóvenes matarás a espada, estrellarás a sus niños y abrirás el vientre a las embarazadas".

13 Hazael dijo: "¿Cómo podrá tu siervo, un mero perro, realizar tan grande hazaña?" Eliseo respondió: "El Eterno me mostró que tú serás el rey de Siria".

14 Hazael volvió a su señor, quien le preguntó: "¿Qué te dijo Eliseo?" Y él respondió: "Me dijo que seguramente sanarás".

15 Al día siguiente Hazael tomó una manta, la empapó en agua, y la tendió sobre el rostro de Ben Hadad hasta que murió. Y Hazael reinó en su lugar.

16 * En el quinto año de Joram hijo de Acab rey de Israel, siendo Josafat rey de Judá, empezó a reinar Joram hijo de Josafat rey de Judá.

17 De 32 años era cuando empezó a reinar, y ocho años reinó en Jerusalén.

18 Anduvo en el camino de los reyes de Israel, como la casa de Acab, porque una hija de Acab fue su esposa. E hizo lo malo ante los ojos del Eterno.

19 Con todo, el Señor no quiso cortar a Judá, por amor a David su siervo, porque había prometido darle lámpara de sus hijos perpetuamente.

20 En su tiempo se rebeló Edom contra Judá, y pusieron rey sobre sí.

21 Joram por tanto, pasó a Zair, con todos sus carros. Los edomitas lo habían sitiado a él y a los capitanes de sus carros. Pero él los atacó de noche. Sin embargo, su ejército huyó a sus tiendas.

22 No obstante, Edom se libertó del dominio de Judá, hasta hoy. Además, Libna se rebeló en el mismo tiempo.

23 Los demás hechos de Joram y lo que hizo, están escritos en los anales de los reyes de Judá.

24 Y durmió Joram con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. Y en su lugar reinó su hijo Ocozías.

25 * En el año doce de Joram, hijo de Acab rey de Israel, empezó a reinar Ocozías hijo de Joram rey de Judá.

26 De 22 años era Ocozías cuando empezó a reinar, y reinó un año en Jerusalén. Su madre fue Atalía hija de Omri rey de Israel.

27 Anduvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo ante los ojos del Eterno, como la casa de Acab, porque era yerno de Acab.

28 Fue a la guerra con Joram hijo de Acab a Ramot de Galaad, contra Hazael rey de Siria. Y los sirios hirieron a Joram.

29 Entonces el rey Joram se volvió a Jezreel, para curarse de las heridas que recibió de los sirios, frente a Ramot, cuando peleó contra Hazael rey de Siria. Y descendió Ocozías hijo de Joram rey de Judá, a visitar a Joram hijo de Acab en Jezreel, porque estaba enfermo.

9

1 * Entonces el profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetas, y le dijo: "Cíñete, toma esta alcuza de aceite en tu mano, y ve a Ramot de Galaad.

2 "Cuando llegues allá, verás a Jehú hijo de Josafat hijo de Nimsi. Entra, haz que se levante de entre sus hermanos, y llévalo a la cámara.

3 "Toma el frasco de aceite, derrámalo sobre su cabeza, y di: Así dijo el Eterno: 'Yo te unjo por rey sobre Israel'. Y abriendo la puerta, huye sin esperar".

4 El joven profeta fue a Ramot de Galaad.

5 Cuando entró, los príncipes del ejército estaban sentados. El dijo: "Príncipe, una palabra tengo que decirte". Jehú preguntó: "¿A cuál de nosotros?" El dijo: "A ti, príncipe".

6 El se levantó, y entró en casa. Entonces, el profeta derramó el aceite sobre su cabeza, y le dijo: "Así dice el Eterno, Dios de Israel: Yo te unjo por rey sobre el pueblo del Eterno, sobre Israel.

7 "Herirás la casa de Acab tu señor, para que yo vengue la sangre de mis siervos los profetas, y la sangre de todos los siervos del Eterno, de mano de Jezabel.

8 "Y perecerá toda la casa de Acab. Destruiré de Acab todo varón, así el siervo como el libre.

9 "Y pondré la casa de Acab como la de Jeroboam hijo de Nabat y como la de Baasa hijo de Ahía.

10 "A Jezabel la comerán los perros en el campo de Jezreel, y no habrá quien la sepulte". Y en seguida abrió la puerta y huyó.

11 Después Jehú volvió a los siervos de su señor, que le preguntaron: "¿Hay paz? ¿Para qué vino a verte ese loco?" El les dijo: "Vosotros conocéis al hombre y sus palabras".

12 Ellos dijeron: "No es verdad, dinos". Entonces Jehú les contó: "Me dijo: Así dice el Eterno: Yo te unjo por rey sobre Israel".

13 Entonces cada uno tomó prestamente su manto, lo extendieron debajo de él en las gradas, tocaron la trompeta y gritaron: ¡Jehú es rey!

14 Así Jehú hijo de Josafat hijo de Nimsi, conjuró contra Joram. Estaba Joram guardando a Ramot de Galaad con todo Israel, por causa de Hazael rey de Siria.

15 Pero el rey Joram había vuelto a Jezreel, a curarse de las heridas que los sirios le habían hecho, cuando peleó contra Hazael rey de Siria. Jehú dijo: "Si es vuestra voluntad, ninguno salga de la ciudad, para ir a dar la noticia en Jezreel".

16 Entonces Jehú cabalgó y fue a Jezreel, porque Joram estaba allí enfermo. También Ocozías rey de Judá estaba allí, pues había ido a visitar a Joram.

17 El vigía que estaba en la torre de Jezreel, vio la cuadrilla de Jehú que venía, y dijo: "Veo una cuadrilla". Joram dijo: "Ordena a un jinete que vaya a reconocerlos y a preguntarles si hay paz".

18 Un jinete fue a reconocerlos, y dijo: "Así dice el rey: ¿Hay paz? Jehú le dijo: '¿Qué tienes tú que ver con la paz? Ponte detrás de mí". El vigía avisó: "El mensajero llegó hasta ellos, y no vuelve".

19 Entonces envió a otro jinete que llegó a ellos, y dijo: "Así pregunta el rey: ¿Hay paz?" Jehú respondió: "¿Qué tienes tú que ver con la paz? Ponte detrás de mí".

20 El vigía volvió a decir: "También éste llegó a ellos, y no vuelve. Y el andar del que viene es como el de Jehú hijo de Nimsi, porque viene impetuosamente".

21 Entonces Joram dijo: "Unce". Y uncido que fue su carro, Joram rey de Israel, y Ocozías rey de Judá, cada uno en su carro, salieron a encontrar a Jehú. Y lo hallaron en la heredad de Nabot de Jezreel.

22 Cuando Joram vio a Jehú, preguntó: "¿Hay paz, Jehú?" El respondió: "¿Qué paz, con las fornicaciones de Jezabel tu madre, y sus muchas hechicerías?"

23 Entonces Joram dijo a Ocozías: " ¡Traición, Ocozías!" Y volvió las riendas y huyó.

24 Pero Jehú flechó su arco, e hirió a Joram en la espalda. La saeta salió por su corazón, y cayó en su carro.

25 Dijo luego Jehú a Bidkar su capitán: "Tómalo, y échalo a un cabo de la heredad de Nabot de Jezreel. Acuérdate que cuando tú y yo íbamos juntos con la gente de Acab su padre, el Eterno pronunció esa sentencia sobre él, diciendo:

26 "He visto ayer la sangre de Nabot, y la sangre de sus hijos, dijo el Eterno, y te daré la paga en esa heredad, dijo el Eterno. Tómalo, pues, y échalo en la heredad, conforme a la palabra del Eterno".

27 Al ver esto, Ocozías rey de Judá, huyó por el camino de la casa del huerto. Jehú lo siguió, diciendo: "¡Matad a éste también!" Y lo hirieron en la subida de Gur, junto a Ibleam. Ocozías huyó a Meguido, y allí murió.

28 Sus siervos lo llevaron en un carro a Jerusalén, y allá lo sepultaron con sus padres, en su sepulcro en la ciudad de David.

29 En el undécimo año de Joram hijo de Acab, había empezado a reinar Ocozías sobre Judá.

30 Después Jehú fue a Jezreel. Y como Jezabel lo supo, adornó sus ojos con alcohol, atavió su cabeza, y se asomó por una ventana.

31 Cuando entraba Jehú por la puerta, ella dijo: "¿Sucedió bien a Zimri, que mató a su señor?"

32 Entonces él alzó su rostro hacia la ventana, y preguntó: "¿Quién está conmigo? ¿Quién?" Y miraron hacia él dos o tres eunucos.

33 El les dijo: "Echadla abajo". Y ellos la echaron. Y parte de su sangre salpicó la pared y los caballos. Y él la atropelló.

34 En seguida entró. Después de comer y beber, dijo: "Id a ver a esa maldita y sepultadla, que es hija de rey".

35 Pero cuando fueron a sepultarla, no hallaron de ella más que la calavera, los pies y las palmas de las manos.

36 Volvieron, y le avisaron. Y él dijo: "Esta es la Palabra que Dios habló por medio de su siervo Elías tisbita, cuando dijo: 'En la heredad de Jezreel los perros comerán la carne de Jezabel'.

37 "'Y el cuerpo de Jezabel será como estiércol sobre la tierra en la heredad de Jezreel, de manera que nadie pueda decir: Esta es Jezabel"'.

10

1 Acab tenía en Samaria setenta hijos. Jehú escribió una carta y la envió a Samaria a los principales de Jezreel, a los ancianos y a los ayos de Acab. Les dijo:

2 "Al llegar esta carta a vosotros los que tenéis los hijos de vuestro señor, y los que tenéis carros y gente de a caballo, la ciudad pertrechada y las armas,

3 "elegid al mejor y más capaz de los hijos de vuestro señor, ponedlo en el trono de su padre, y pelead por la casa de vuestro señor".

4 Pero ellos tuvieron gran temor, y dijeron: "Si dos reyes no pudieron resistirlo, ¿cómo podremos resistirlo nosotros?"

5 Y el mayordomo, gobernador de la ciudad, los ancianos y los ayos, enviaron a decir a Jehú: "Siervos tuyos somos. Haremos lo que nos mandes. No elegiremos por rey a ninguno. Haz lo que bien te parezca".

6 El entonces les escribió por segunda vez y les dijo: "Si sois míos, y queréis obedecerme, tomad las cabezas de los hijos de vuestro señor, y venid mañana a esta hora a mí a Jezreel". Los hijos del rey, setenta varones, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban.

7 Cuando la carta llegó a ellos, tomaron a los hijos del rey, y degollaron a los setenta varones. Pusieron sus cabezas en canastillos, y las enviaron a Jezreel.

8 Un mensajero dio la noticia: "Han traído las cabezas de los hijos del rey". Jehú les ordenó: "Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la mañana".

9 Venida la mañana, salió él, y poniéndose de pie, dijo al pueblo: "Vosotros sois inocentes. Yo conspiré contra mi señor, y lo maté. Pero ¿quién ha muerto a todos éstos?

10 "Sabed ahora que ninguna palabra que habló el Eterno sobre la casa de Acab, caerá en tierra. El Eterno ha hecho lo que dijo por su siervo Elías".

11 Entonces Jehú mató a todos los que habían quedado de la casa de Acab en Jezreel, a todos sus príncipes, sus familiares y sus sacerdotes, hasta que no quedó ninguno.

12 Después se levantó para ir a Samaria, y en el camino llegó a una casa de esquileo de pastores.

13 Allí encontró a los hermanos de Ocozías rey de Judá, y les preguntó: "¿Quiénes sois vosotros?" Ellos dijeron: "Somos hermanos de Ocozías, y hemos venido a saludar a los hijos del rey y de la reina".

14 Entonces él ordenó: "Prendedlos vivos". Después que los tomaron vivos, los degollaron junto al pozo de la casa de esquileo, 42 varones, sin dejar a ninguno de ellos.

15 Partió de allí y encontró a Jonadab hijo de Recab. Después de saludarlo, le dijo: "¿Es recto tu corazón, como el mío es recto con el tuyo?" Jonadab respondió: "Lo es". "Ya que lo es, dame la mano". Y él le dio su mano. Luego lo hizo subir consigo al carro,

16 y le dijo: "Ven conmigo, y verás mi celo por el Eterno". Lo pusieron, pues, en su carro.

17 Al llegar a Samaria, Jehú mató a todos los que habían quedado de Acab en Samaria, hasta exterminarlos, conforme a la Palabra del Eterno, hablada por Elías.

18 Después Jehú reunió a todo el pueblo, y les dijo: "Acab sirvió poco a Baal, pero Jehú lo servirá mucho.

19 "Llamad a todos los profetas de Baal, a todos sus siervos, y a todos sus sacerdotes. Que no falte ninguno, porque tengo un gran sacrificio para Baal. El que falte, no vivirá". Esto hacía Jehú con astucia, para destruir a los que honraban a Baal.

20 Dijo Jehú: "Proclamad una asamblea solemne en honor a Baal". Y ellos la convocaron.

21 Jehú notició por todo Israel, y vinieron todos los siervos de Baal, que no faltó ninguno. Entraron en el templo de Baal, y el templo de Baal se llenó por completo.

22 Entonces dijo al encargado de los vestidos: "Saca vestidos para todos los siervos de Baal". Y él les sacó vestidos.

23 Jehú entró con Jonadab hijo de Recab en el templo de Baal, y dijo a los siervos de Baal: "Mirad que no haya aquí entre vosotros ningún siervo del Eterno, sino sólo los de Baal".

24 Cuando ellos entraron para hacer sacrificios y holocaustos, Jehú puso fuera a ochenta hombres, y les dijo: "El que deje vivo alguno de los hombres que he puesto en vuestras manos, su vida será por la del otro".

25 Después que acabaron de hacer el holocausto, Jehú dijo a los guardas y a los capitanes: "Entrad, y matadlos. Que ninguno escape". Y los hirieron a espada, y llegaron hasta el santuario del templo de Baal.

26 Sacaron las estatuas de la casa de Baal, y las quemaron.

27 Quebraron la estatua de Baal y derribaron la casa de Baal, y la convirtieron en una cloaca hasta hoy.

28 Así extinguió Jehú a Baal de Israel.

29 Con todo, Jehú no se apartó de los pecados que Jeroboam hijo de Nabat hizo cometer a Israel; a saber, los becerros de oro que estaban en Betel y en Dan.

30 El Eterno dijo a Jehú: "Por cuanto has hecho bien ejecutando lo recto ante mis ojos, e hiciste a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en mi corazón, tus hijos se sentarán sobre el trono de Israel hasta la cuarta generación".

31 Pero Jehú no cuidó de andar en la Ley del Eterno, Dios de Israel, con todo su corazón, ni se apartó del pecado que Jeroboam había hecho cometer a Israel.

32 En aquellos días el Eterno empezó a reducir el tamaño de Israel, y Hazael derrotó a Israel en todas sus fronteras,

33 desde el Jordán al nacimiento del sol, toda la tierra de Galaad, de Gad, de Rubén y de Manasés, desde Aroer que está junto al arroyo Arnón, hasta Galaad y Basán.

34 Los demás hechos de Jehú, todo lo que hizo y sus hazañas, están escritos en los anales de los reyes de Israel.

35 Y Jehú durmió con sus padres, y lo sepultaron en Samaria. Reinó en su lugar su hijo Joacaz.

36 El tiempo que Jehú reinó sobre Israel en Samaria, fueron 28 años.

11

1 * Cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que su hijo había sido muerto, se levantó, y destruyó toda la estirpe real.

2 Pero Josaba hija del rey Joram, hermana de Ocozías, tomó a Joás hijo de Ocozías, lo sacó a escondidas de entre los hijos del rey, que se mataban, y lo ocultó en el dormitorio, a él y a su ama. Así no lo mataron.

3 Y estuvo con ella escondido en la casa del Eterno durante seis años, mientras que Atalía reinaba sobre el país.

4 Al séptimo año el sacerdote Joiada llamó a los centuriones, capitanes y gente de la guardia, y los llevó consigo a la casa del Eterno. Hizo con ellos una alianza, y los puso bajo juramento, en la casa del Eterno. Entonces les mostró al hijo del rey.

5 Y les mandó: "Esto es lo que habéis de hacer. La tercera parte de vosotros, los que entran el sábado, guardarán la casa del rey.

6 "Otra tercera parte estará a la puerta de Shur, y la otra tercera parte a la guardia.

7 "Los que están en las otras dos compañías que salen el sábado, quedarán a guardar la casa del Eterno junto al rey.

8 "Estaréis alrededor del rey por todos lados, cada uno con sus armas en la mano, y cualquiera que intente entrar en las filas, sea muerto. Estad con el rey cuando salga y cuando entre".

9 Los centuriones hicieron tal como el sacerdote Joiada les mandó. Tomaron cada uno a los suyos, los que entraban el sábado y los que salían el sábado, y vinieron al sacerdote Joiada.

10 El sacerdote les dio las lanzas y los escudos que habían sido del rey David, que estaban en la casa del Eterno.

11 Y los de la guardia se pusieron en orden, cada uno con sus armas en la mano, desde el lado derecho de la casa hasta el lado izquierdo, junto al altar y el templo, en derredor del rey.

12 * Después Joiada sacó a Joás, el hijo del rey, le puso la corona y el testimonio, y lo ungieron rey. Y batiendo las manos dijeron: "¡Viva el rey!"

13 Al oír el estruendo del pueblo que corría, Atalía entró en el templo del Eterno,

14 y vio al rey junto a la columna, conforme a la costumbre, los príncipes y los trompeteros junto al rey, tocando las trompetas, y todo el pueblo del país regocijándose. Entonces Atalía, rasgó su vestido y gritó: "¡Traición! ¡Traición!"

15 Pero el sacerdote Joiada ordenó a los centuriones que gobernaban el ejército: "Sacadla fuera del templo, y al que la siga, matadlo a espada". Porque el sacerdote había dicho que no la matasen en el templo del Eterno.

16 Así la fueron empujando, y cuando ella llegó a la casa real, por la puerta de los caballos, allí la mataron.

17 Entonces Joiada hizo alianza entre el Eterno, el rey y el pueblo, que serían pueblo del Señor. Y también alianza entre el rey y el pueblo.

18 Y el pueblo de la tierra entró en el templo de Baal, y lo derribaron. También despedazaron enteramente sus altares y sus imágenes, y mataron a Matán sacerdote de Baal ante los altares. Y el sacerdote puso guarnición ante la casa del Eterno.

19 Después tomó los centuriones, los capitanes, la guardia y a todo el pueblo de la tierra, y llevaron al rey desde la casa del Eterno, por el camino de la puerta de la guardia a la casa del rey. Y el rey se sentó en el trono real.

20 Y todo el pueblo de la tierra se alegró. Y la ciudad tuvo reposo porque Atalía había sido muerta.

21 Joás tenía siete años cuando empezó a reinar.

12

1 En el séptimo año de Jehú empezó a reinar Joás, y reinó cuarenta años en Jerusalén. Su madre fue Sibia, de Beerseba.

2 Y Joás hizo lo recto ante los ojos del Eterno todo el tiempo que lo dirigió el sacerdote Joiada.

3 Con todo, los altos no se quitaron. Y el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los altos.

4 Joás dijo a los sacerdotes: "Todo el dinero de las ofrendas sagradas que traen a la casa del Eterno, la tasa personal de cada uno, el dinero del rescate de cada persona, y todo el dinero que cada uno de su propia voluntad trae a la casa del Eterno,

5 "recíbanlo los sacerdotes, cada uno de sus familiares, y reparen los portillos del templo donde haya grietas".

6 Pero en el año 23 del rey Joás, los sacerdotes no habían reparado aún las grietas del templo.

7 Entonces el rey Joás llamó al sumo sacerdote Joiada y a los sacerdotes, y les dijo: "¿Por qué no reparáis las grietas del templo? Ahora pues, no recibáis más el dinero de vuestros conocidos, sino dadlo para reparar las roturas del templo".

8 Y los sacerdotes consintieron en no tomar más dinero del pueblo, ni tener cargo de reparar las aberturas del templo.

9 Entonces el sumo sacerdote Joiada tomó un arca, le hizo un agujero en la tapa, y la puso junto al altar, a la derecha de donde se entra al templo del Eterno. Y los sacerdotes que guardaban la puerta, ponían allí todo el dinero que traían a la casa del Eterno.

10 Cuando veían que había mucho dinero en el arca, venía el notario del rey y el sumo sacerdote, contaban el dinero que hallaban en el templo del Eterno, y lo guardaban.

11 Y daban suficiente dinero a los encargados de la obra del templo. Con eso pagaban a los carpinteros y maestros que reparaban el templo del Señor,

12 a los albañiles y canteros, y compraban madera y piedra de cantería para reparar las grietas de la casa del Eterno, y para todo lo que se gastaba en la reparación de la casa.

13 Y de aquel dinero que se traía a la casa del Eterno, no se hacían tazas, despabiladeras, jofainas, trompetas, ni ningún objeto de oro ni de plata para el templo del Eterno;

14 porque lo daban a los que hacían la obra, y con él reparaban el templo.

15 Y no pedían cuenta a los encargados de la obra, porque lo hacían fielmente.

16 El dinero por el pecado, y el dinero por la culpa, no se guardaba en la casa del Eterno, porque era de los sacerdotes.

17 Entonces Hazael rey de Siria, subió y peleó contra Gat, y la tomó. Y Hazael se dispuso a subir contra Jerusalén.

18 Por eso Joás rey de Judá, tomó todas las ofrendas que habían dedicado Josafat, Joram y Ocozías sus padres, reyes de Judá, y las que él había dedicado, y todo el oro que halló en los tesoros de la casa del Eterno, y en la casa del rey, y lo envió a Hazael rey de Siria. Y él se retiró de Jerusalén.

19 Los demás hechos de Joás, todo lo que hizo, están escritos en los anales de los reyes de Judá.

20 Sus siervos conspiraron contra él, y lo mataron en la casa de Milo, cuando él descendía a Sila.

21 Josacar hijo de Simat y Jozabad hijo de Somer, sus siervos, lo hirieron, y murió. Y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David. En su lugar reinó su hijo Amasías.

13

1 * En el año 23 de Joás hijo de Ocozías, rey de Judá, empezó a reinar Joacaz hijo de Jehú sobre Israel en Samaria, y reinó 17 años.

2 Hizo lo malo ante los ojos del Eterno, siguió con los pecados que Jeroboam hijo de Nabat hizo cometer a Israel, y no se apartó de ellos.

3 Y se encendió el enojo del Eterno contra Israel, y los entregó por largo tiempo, en mano de Hazael rey de Siria, y de Ben Hadad hijo de Hazael.

4 Pero Joacaz oró a la faz del eterno, y él lo oyó, y miró la aflicción de Israel, pues el rey de Asiria los afligía.

5 Y el Eterno levantó a Israel, y quedaron libres del poder de los sirios, y habitaron en sus estancias como antes.

6 Con todo, no se apartaron de los pecados que Jeroboam hizo cometer a Israel. Anduvieron en ellos, y también el poste idolátrico permaneció en Samaria.

7 No le habían quedado a Joacaz, sino cincuenta hombres de a caballo, diez carros y diez mil hombres de a pie. Pues el rey de Siria los había destruido y los había puesto como polvo para hollar.

8 Los demás hechos de Joacaz, todo lo que hizo y sus hazañas están escritos en los anales de los reyes de Israel.

9 Durmió Joacaz con sus padres, y lo sepultaron en Samaria. En su lugar reinó su hijo Joás.

10 * El año 37 de Joás rey de Judá, empezó a reinar Joás hijo de Joacaz sobre Israel en Samaria, y reinó 16 años.

11 Hizo lo malo ante los ojos del Eterno, no se apartó de todos los pecados que Jeroboam hijo de Nabat hizo cometer a Israel. En ellos anduvo.

12 Los demás hechos de Joás, lo que hizo, y su esfuerzo con que guerreó contra Amasías rey de Judá están escritos en los anales de los reyes de Israel.

13 Durmió Joás con sus padres y Jeroboam lo sucedió en su trono. Y Joás fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel.

14 Estaba Eliseo enfermo de esa enfermedad de que murió. Y Joás rey de Israel descendió a él, y llorando le dijo: "¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!"

15 Eliseo le dijo: "Toma un arco y unas saetas". Y él tomó un arco y unas saetas.

16 Y dijo Eliseo al rey de Israel: "Pon tu mano sobre el arco". El puso su mano sobre el arco. Entonces Eliseo puso su mano sobre la mano del rey,

17 y dijo: "Abre la ventana que da al oriente". Cuando él la abrió, dijo Eliseo: "Tira". Y cuando él tiraba Eliseo decía: "Saeta de salvación del Eterno, saeta de salvación contra Siria", porque herirás a los sirios en Afec, hasta consumirlos.

18 Eliseo volvió a decir: "Toma las saetas". Cuando el rey de Israel las hubo tomado, le dijo: "Hiere la tierra". Y él hirió tres veces y cesó.

19 Entonces el varón de Dios, se enojó con él, y le dijo: "Si hubieras herido cinco o seis veces, habrías derrotado a los sirios hasta no quedar ninguno. Pero ahora sólo tres veces herirás a Siria".

20 Murió Eliseo, y lo sepultaron. Entrado el año vinieron unas bandas moabitas al país.

21 Cuando unos israelitas sepultaban a un hombre, vieron una banda, y arrojaron al muerto en el sepulcro de Eliseo. Y cuando el muerto tocó los huesos de Eliseo, revivió y se levantó sobre sus pies.

22 Hazael, rey de Siria, había oprimido a Israel todo el tiempo de Joacaz.

23 Pero el Eterno tuvo misericordia de ellos. Se compadeció de ellos. Los miró por amor a su pacto con Abrahán, Isaac y Jacob, y no quiso destruirlos aún, ni echarlos de delante de sí.

24 Murió Hazael rey de Siria, y reinó en su lugar Ben Hadad su hijo.

25 Entonces Joás hijo de Joacaz recuperó de mano de Ben Hadad hijo de Hazael, las ciudades que él había tomado de mano de Joacaz su padre en guerra. Tres veces lo batió Joás, y restituyó las ciudades a Israel.

14

1 * En el segundo año de Joás hijo de Joacaz rey de Israel, empezó a reinar Amasías hijo de Joás rey de Judá.

2 Cuando comenzó a reinar era de 25 años y reinó 29 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Joadán, de Jerusalén.

3 Hizo lo recto en ojos del Eterno, aunque no como David su padre. Hizo como su padre Joás.

4 Con todo, los altos no fueron quitados, y el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso allí.

5 Cuando el reino fue confirmado en su mano, mató a los siervos, que habían dado muerte al rey su padre.

6 Pero no mató a los hijos de los asesinos, conforme a lo que está escrito en el Libro de la Ley de Moisés, donde el Eterno mandó: "No matarán a los padres por los hijos, ni a los hijos por los padres. Cada uno morirá por su pecado".

7 Amasías mató también a diez mil idumeos en el valle de la Sal, tomó a Sela en batalla, y la llamó Joctel hasta hoy.

8 Entonces Amasías envió embajadores a Joás, hijo de Joacaz hijo de Jehú, rey de Israel, a decirle: "Ven, veámonos el rostro".

9 Joás rey de Israel envió a Amasías rey de Judá esta respuesta: "El cardo envió a decir al cedro del Líbano: Da tu hija por mujer a mi hijo. Y pasó una fiera, y holló al cardo.

10 "Es cierto que has herido a Edom, y tu corazón se ha envanecido. Gloríate, pues, pero quédate en tu casa. ¿Por qué te entremetes en un mal, para caer tú y Judá contigo?"

11 Pero Amasías no dio oídos. Así Joás rey de Israel subió, y se enfrentaron él y Amasías rey de Judá, en Bet Semes de Judá.

12 Y Judá cayó ante Israel, y huyeron cada uno a su estancia.

13 Además, Joás rey de Israel apresó a Amasías rey de Judá, hijo de Joás hijo de Ocozías, en Bet Semes. Y vino a Jerusalén, y rompió el muro de Jerusalén desde la puerta de Efraín hasta la puerta de la esquina, cuatrocientos codos.

14 Y tomó todo el oro, la plata y los utensilios que halló en la casa del Eterno y en los tesoros de la casa del rey. También llevó rehenes, y volvió a Samaria.

15 Los demás hechos de Joás, sus hazañas, y cómo peleó contra Amasías rey de Judá, están escritos en los anales de los reyes de Israel.

16 Y Joás durmió con sus padres, y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel. Reinó en su lugar su hijo Jeroboam.

17 Amasías hijo de Joás rey de Judá, vivió quince años después de la muerte de Joás hijo de Joacaz rey de Israel.

18 Los demás hechos de Amasías están escritos en los anales de los reyes de Judá.

19 Conspiraron contra él en Jerusalén, y él huyó a Laquis. Pero enviaron tras él a Laquis, y allá lo mataron.

20 Entonces lo trajeron a caballo, y lo sepultaron en Jerusalén con sus padres, en la ciudad de David.

21 El pueblo de Judá tomó a Azarías, que tenía 16 años, y lo coronaron rey en lugar de Amasías su padre.

22 El edificó a Elat y la restituyó a Judá, después que el rey durmió con sus padres.

23 * El año quince de Amasías hijo de Joás rey de Judá, empezó a reinar Jeroboam hijo de Joás sobre Israel en Samaria, y reinó 41 años.

24 Hizo lo malo en ojos del Eterno, y no se apartó de los pecados que Jeroboam hijo de Nabat hizo cometer a Israel.

25 Jeroboam restauró los límites de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar de la llanura, conforme a la Palabra del Eterno, Dios de Israel, hablada por su siervo Jonás hijo de Amitai, profeta de Gat Hefer.

26 Por cuanto el Eterno miró la amarga aflicción de Israel; porque no había siervo ni libre, ni quien auxiliara a Israel.

27 Y como el Eterno no había decidido raer el nombre de Israel de debajo del cielo, los salvó por mano de Jeroboam hijo de Joás.

28 Los demás hechos de Jeroboam, todo lo que hizo, su valentía, sus guerras y cómo restituyó para Israel a Damasco y a Hamat, que habían pertenecido a Judá, están escritos en los anales de los reyes de Israel.

29 Y durmió Jeroboam con sus padres, los reyes de Israel. En su lugar reinó su hijo Zacarías.

15

1 * En el año 27 de Jeroboam, rey de Israel, empezó a reinar Azarías hijo de Amasías rey de Judá.

2 Cuando empezó a reinar tenía 16 años, y reinó 52 años en Jerusalén. Su madre fue Jecolías, de Jerusalén.

3 Hizo lo recto ante los ojos del Eterno, conforme a todo lo que su padre Amasías había hecho.

4 Con todo, los altos no se quitaron, y el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso allí.

5 Pero el Eterno hirió al rey con lepra, y quedó leproso hasta el día de su muerte. Habitó en una casa separada, y Jotam hijo del rey, se encargó del palacio y de gobernar al pueblo del país.

6 Los demás hechos de Azarías y todo lo que hizo, están escritos en los anales de los reyes de Judá.

7 Y Azarías durmió con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David. En su lugar reinó su hijo Jotam.

8 * En el año 38 de Azarías rey de Judá, reinó Zacarías hijo de Jeroboam, seis meses sobre Israel.

9 Hizo lo malo ante los ojos del Eterno, como habían hecho sus padres. No se apartó de los pecados que Jeroboam hijo de Nabat hizo cometer a Israel.

10 Contra él conspiró Salum hijo de Jabes. Lo hirió en presencia del pueblo. Lo mató, y reinó en su lugar.

11 Los demás hechos de Zacarías están escritos en los anales de los reyes de Israel.

12 Esta fue la Palabra que el Eterno había hablado a Jehú, diciendo: "Hasta la cuarta generación tus hijos se sentarán en el trono de Israel". Y así fue.

13 * Salum hijo de Jabes empezó a reinar en el año 39 de Uzías rey de Judá, y reinó un mes en Samaria.

14 Pues subió Manaem hijo de Gadi, de Tirsa, llegó a Samaria e hirió a Salum hijo de Jabes. Lo mató, y reinó en su lugar.

15 Los demás hechos de Salum, y su conspiración están escritos en las crónicas de los reyes de Israel.

16 Entonces Manaem hirió a Tifsa y a todos los que estaban en ella, y su territorio desde Tirsa. La saqueó porque no le habían abierto las puertas, y abrió el vientre de sus embarazadas.

17 * En el año 39 de Azarías rey de Judá, reinó Manaem hijo de Gadi sobre Israel diez años, en Samaria.

18 Hizo lo malo ante los ojos del Eterno, y no se apartó en todo su tiempo de los pecados que Jeroboam hijo de Nabat, hizo cometer a Israel.

19 Entonces Pul rey de Asiria, invadió el país. Y Manaem dio a Pul mil talentos de plata (34.000 kgs) para que le ayudara a confirmarse en el reino.

20 Y Manaem impuso este dinero sobre todos los poderosos y opulentos de Israel, de cada uno cincuenta siclos de plata, para dar al rey de Asiria. Y el rey de Asiria se volvió, y no se detuvo allí en el país.

21 Los demás hechos de Manaem, y todo lo que hizo, están escritos en los anales de los reyes de Israel.

22 Y durmió Manaem con sus padres. En su lugar reinó su hijo Pecaía.

23 * En el año cincuenta de Azarías rey de Judá, Pecaía hijo de Manaem reinó sobre Israel en Samaria, dos años.

24 Hizo lo malo ante los ojos del Eterno. No se apartó de los pecados que Jeroboam hijo de Nabat hizo cometer a Israel.

25 Su capitán Peca, hijo de Remalías, junto con cincuenta hombres, mató a Pecaía, a Argob y a Arif en el palacio real de Samaria, y reinó en su lugar.

26 Los demás hechos de Pecaía, y todo lo que hizo, están escritos en las crónicas de los reyes de Israel.

27 * En el año 52 de Azarías rey de Judá, reinó Peca hijo de Remalías sobre Israel en Samaria. Y reinó veinte años.

28 Hizo lo malo ante los ojos del Eterno. No se apartó de los pecados que Jeroboam hijo de Nabat hizo cometer a Israel.

29 En los días de Peca rey de Israel, vino Tiglat Pileser rey de Asiria, y tomó a Aión, Abel Bet Maaca, Janoa, Cedes, Asor, Galaad, Galilea y toda la tierra de Neftalí; y los transportó a Siria.

30 Y Oseas hijo de Ela conspiró contra Peca hijo de Remalías, y lo mató. Y reinó en su lugar, a los veinte años de Jotam hijo de Uzías.

31 Los demás hechos de Peca están escritos en las crónicas de los reyes de Israel.

32 * En el segundo año de Peca hijo de Remalías rey de Israel, empezó a reinar Jotam hijo de Uzías rey de Judá.

33 Cuando empezó a reinar tenía 25 años, y reinó 16 años en Jerusalén. Su madre fue Jerusa hija de Sadoc.

34 Hizo lo recto ante los ojos del Eterno, como su padre Uzías.

35 Con todo, los altos no fueron quitados, y el pueblo seguía sacrificando y quemando incienso en los altos. Edificó la puerta más alta de la casa del Eterno.

36 Los demás hechos de Jotam, todo lo que hizo, están escritos en las crónicas de los reyes de Judá.

37 En aquel tiempo el Eterno empezó a enviar contra Judá a Resín rey de Siria, y a Peca hijo de Remalías.

38 Y Jotam durmió con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. En su lugar reinó su hijo Acaz.

16

1 * En el año 17 de Peca hijo de Remalías, empezó a reinar Acaz hijo de Jotam rey de Judá.

2 Cuando empezó a reinar Acaz, era de veinte años. Reinó en Jerusalén 16 años, y no hizo lo recto ante los ojos del Eterno su Dios, como David su padre.

3 Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun pasó por el fuego a su hijo, según las abominaciones de las gentes que el Eterno había echado ante Israel.

4 También sacrificó y quemó incienso en los altos, en los collados y debajo de todo árbol umbroso.

5 Entonces Resín rey de Siria, y Peca hijo de Remalías rey de Israel, subieron a Jerusalén para combatirla, y cercar a Acaz, pero no pudieron tomarla.

6 En ese tiempo Resín rey de Siria recobró a Elat para Edom, y echó a los judíos de Elat. Los edomitas vinieron a Elat y habitaron allí hasta hoy.

7 Entonces Acaz envió embajadores a Tiglat Pileser rey de, Asiria, diciendo: "Yo soy tu siervo y tu hijo. Sube y defiéndeme del rey de Siria y del rey de Israel, que se han levantado contra mí".

8 Acaz tomó la plata y el oro que halló en la casa del Eterno y en la casa real, y envió al rey de Asiria un presente.

9 El rey de Asiria lo atendió. Subió contra Damasco y la tomó. Transportó a sus moradores a Kir, y mató a Resín.

10 El rey Acaz fue a Damasco a encontrar a Tiglat Pileser rey de Asiria. Vio el altar que estaba en Damasco, y envió al sacerdote Urías el diseño y la descripción del altar, con el plan de construcción.

11 Y el sacerdote Urías edificó un altar conforme a todo lo que el rey Acaz había enviado de Damasco. Y lo terminó antes que el rey Acaz volviera de Damasco.

12 Cuando el rey volvió de Damasco y vio el altar, se acercó y sacrificó en él.

13 Encendió su holocausto y su presente, derramó sus libaciones y esparció la sangre de sus sacrificios de paz junto al altar.

14 Y desplazó el altar de bronce que estaba ante el Eterno, entre el altar y el templo del Eterno; y lo puso al lado norte del nuevo altar.

15 Y el rey Acaz mandó al sacerdote Urías: "En el nuevo gran altar quemarás el holocausto de la mañana y el presente de la tarde, el holocausto del rey y su presente, y el holocausto de todo el pueblo de la tierra, su presente y sus libaciones. Y esparcirás sobre él toda la sangre de holocausto y del sacrificio. Y el altar de bronce será mío para consultar".

16 El sacerdote Urías hizo como el rey Acaz le mandó.

17 Y el rey Acaz cortó paneles de las bases, y quitó las pilas. Quitó la pila mayor de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de él, y lo puso sobre una base de piedra.

18 Quitó el pórtico del sábado que habían edificado en la casa, y la entrada real exterior del templo del Eterno, para agradar al rey de Asiria.

19 Los demás hechos de Acaz están escritos en las crónicas de los reyes de Judá.

20 Y durmió el rey Acaz con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. En su lugar reinó su hijo Ezequías.

17

1 En el año duodécimo de Acaz rey de Judá, empezó a reinar Oseas hijo de Ela en Samaria sobre Israel. Y reinó nueve años.

2 Hizo lo malo en ojos del Eterno, aunque no como los reyes de Israel que lo precedieron.

3 Contra éste subió Salmanasar rey de Asiria, y Oseas fue su siervo y tributario.

4 Pero el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba, porque había enviado embajadores a So, rey de Egipto, y no pagaba tributo al rey de Asiria, como había hecho cada año. Por eso el rey de Asiria lo encarceló.

5 El rey de Asiria invadió todo el país, sitió a Samaria, y estuvo sobre ella tres años.

6 En el noveno año de Oseas el rey de Asiria tomó a Samaria, y trasportó a Israel a Asiria. Los puso en Hala y en Habor, junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos.

7 Esto sucedió porque los israelitas pecaron contra el Eterno su Dios, que los libró de Faraón rey de Egipto, y adoraron a otros dioses.

8 Siguieron las costumbres de las naciones que el Eterno había lanzado ante los israelitas, y las costumbres que establecieron los reyes de Israel.

9 Los israelitas hicieron en secreto lo que no era recto contra el Eterno su Dios. Edificaron altos en todas sus ciudades, desde las torres de guardia hasta las ciudades fuertes.

10 Levantaron estatuas y postes idolátricos en todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso.

11 Quemaron incienso en todos los altos, como las naciones que el Eterno había traspuesto ante ellos, e hicieron maldades que provocaron el enojo del Eterno.

12 Sirvieron a los ídolos de los cuales el Señor les había dicho: "No habéis de hacer eso".

13 El Eterno amonestó a Israel y a Judá, por medio de todos los profetas y los videntes. Les dijo: "Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis Mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que prescribí a vuestros padres, y que os envié por medio de mis siervos los profetas".

14 Pero ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como sus padres, que no creyeron en el Eterno su Dios.

15 Desecharon sus normas, el pacto que él había concertado con sus padres y sus advertencias. Siguieron la vanidad, se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones vecinas, de las cuales el Eterno les había mandado que no hiciesen como ellas.

16 Dejaron todos los Mandamientos del Eterno su Dios, se hicieron dos imágenes fundidas de becerros, y postes idolátricos, adoraron a todo el ejército del cielo y sirvieron a Baal.

17 Hicieron pasar a sus hijos e hijas por el fuego, se dieron a adivinaciones y agüeros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos del Eterno, provocando su enojo.

18 Por eso el Eterno se airó en gran manera contra Israel, y los quitó de su presencia. Y quedó sólo con la tribu de Judá.

19 Pero ni aun Judá guardó los Mandamientos del Eterno su Dios, antes anduvieron en los estatutos que Israel había hecho.

20 Y el Eterno desechó a todo el linaje de Israel, los afligió y entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia.

21 Cuando separó a Israel de la casa de David, ellos hicieron rey a Jeroboam hijo de Nabat. Jeroboam apartó a Israel de en pos del Eterno, y les hizo cometer un grave pecado.

22 Y los israelitas persistieron en todos los pecados de Jeroboam, sin apartarse de ellos.

23 Hasta que el Eterno quitó a Israel de su presencia, como él lo había dicho por medio de sus profetas. E Israel fue transportado de su tierra a Asiria, hasta hoy.

24 El rey de Asiria trajo gente de Babilonia, de Cuta, Ava, Hamat y Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los israelitas. Y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades.

25 Al principio, cuando empezaron a vivir allí, como no reverenciaban al Eterno, él envió contra ellos leones que los mataban.

26 Entonces dijeron al rey de Asiria: "La gente que traspasaste a las ciudades de Samaria, no conocen la Ley del Dios de aquel país. Por eso, él ha enviado leones entre ellos, que los matan".

27 El rey de Asiria ordenó: "Llevad a uno de los sacerdotes que trajisteis de allá, que regrese y habite allí, y les enseñe la Ley del Dios del país.

28 Y vino uno de los sacerdotes que habían trasportado de Samaria. Habitó en Betel, y les enseñó cómo venerar al Eterno.

29 Pero cada nación en la ciudad donde habitaba se hizo sus dioses, y los pusieron en los templos de los altos que habían hecho los de Samaria.

30 Los de Babilonia hicieron a Sucot Benot, los de Cuta a Nergal, y los de Hamat a Asima.

31 Los heveos hicieron a Nibaz y a Tartac, y los de Sefarvaim quemaban sus hijos al fuego a Adramélec y Anamélec, dioses de Sefarvaim.

32 Respetaban al Eterno, pero nombraron sacerdotes del pueblo bajo, que oficiaban en los templos de los altos.

33 Reverenciaban al Eterno y honraban a sus dioses, según la costumbre de la gente de donde habían venido.

34 Hasta hoy hacen como entonces. Ni respetan al Eterno, ni guardan sus estatutos y ordenanzas, ni la Ley y los Mandamientos que el Eterno prescribió a los hijos de Jacob, a quien llamó Israel;

35 con los cuales el Eterno había hecho pacto, y les había mandado: "No veneraréis a otros dioses, ni los adoraréis, ni los serviréis, ni les sacrificaréis.

36 "Sin o que al Eterno, que os sacó de Egipto con gran poder y brazo extendido, a éste veneraréis, a éste adoraréis y a éste ofreceréis sacrificios.

37 "Las normas y preceptos, la Ley y los Mandamientos que os dio por escrito, cuidaréis siempre de poner por obra, y no honraréis a otros dioses.

38 "No olvidaréis el pacto que hice con vosotros, ni veneraréis a otros dioses;

39 sino que reverenciaréis al Eterno, vuestro Dios, y él os librará de todos vuestros enemigos".

40 Pero ellos no escucharon, antes hicieron según su antigua costumbre.

41 Aun mientras adoraban al Eterno, servían a sus ídolos. Hasta hoy, sus hijos y sus nietos, siguen haciendo como hacían sus padres.

18

1 * En el tercer año de Oseas hijo de Ela rey de Israel, empezó a reinar Ezequías hijo de Acaz, rey de Judá.

2 Cuando empezó a reinar tenía 25 años, y reinó en Jerusalén 29 años. Su madre fue Abi hija de Zacarías.

3 Hizo lo recto ante los ojos del Eterno, como David su padre.

4 Quitó los altos, quebró las imágenes, taló los postes idolátricos, y destrozó la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces los israelitas le quemaban incienso. La llamaban Neustán.

5 En el Eterno, Dios de Israel puso su esperanza. Ni antes ni después de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá.

6 Porque se llegó al Eterno y no se apartó de él, sino que guardó los Mandamientos que el Señor prescribió a Moisés.

7 Y el Eterno estuvo con él. Y todo lo que emprendía, prosperaba. Se rebeló contra el rey de Asiria y no le sirvió.

8 Batió también a los filisteos hasta Gaza y sus fronteras, desde las torres de guardia hasta la ciudad fortalecida.

9 En el cuarto año del rey Ezequías, que era el séptimo año de Oseas hijo de Ela rey de Israel, subió Salmanasar rey de los asirios contra Samaria, y la cercó.

10 La tomó al cabo de tres años. En el sexto año de Ezequías, que era el noveno de Oseas rey de Israel, fue tomada Samaria.

11 Y el rey de Asiria traspuso a Israel a Asiria, y los puso en Hala y en Habor, junto al río Gozán y en las ciudades de los medos.

12 Eso sucedió porque habían desobedecido al Eterno su Dios, y habían violado su pacto, y todo lo que Moisés, siervo del Eterno, mandó. Ni los habían escuchado, ni puesto por obra.

13 A los catorce años del rey Ezequías, Senaquerib rey de Asiria subió contra todas las ciudades fuertes de Judá, y las tomo.

14 Entonces Ezequías rey de Judá envió a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis: "He faltado. Vuélvete de mí, y llevaré lo que me impongas". Y el rey de Asiria impuso a Ezequías rey de Judá trescientos talentos de plata (11 ton), y treinta talentos de oro (1.020 kg).

15 Por tanto, Ezequías dio toda la plata que halló en la casa del Eterno y en la casa real.

16 Entonces descompuso Ezequías las puertas del templo del Eterno y los quiciales que el mismo rey Ezequías había cubierto de oro, y los dio al rey de Asiria.

17 Después el rey de Asiria envió al rey Ezequías, desde Laquis contra Jerusalén, a su general en jefe, al gran eunuco y al copero mayor, con un gran ejército. Vinieron a Jerusalén. Y habiendo subido, se pararon junto al conducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Batanero.

18 Llamaron al rey, y salió a ellos el mayordomo Eliacim hijo de Hilcías, el escriba Sebna, y el canciller Joa hijo de Asaf.

19 Y el copero mayor les dijo: "Decid a Ezequías: Así dice el gran rey de Asiria: ¿En qué apoyas tu confianza?

20 "Dices: 'Tengo consejo y fuerza para la guerra'. Pero son palabras vacías. ¿En qué confías que te has rebelado contra mí?

21 "Confías en esa caña rota de Egipto, que traspasa la mano del que se apoya en ella. Tal es Faraón rey de Egipto, para los que en él confían.

22 "Y si decís: 'Confiamos en el Eterno nuestro Dios'. ¿No es aquél cuyos altos y altares quitó Ezequías, y dijo a Judá y a Jerusalén: 'Ante este altar de Jerusalén adoraréis?'

23 "Por tanto, empéñate con mi señor, el rey de Asiria. Yo te daré dos mil caballos, si tú puedes dar jinetes para ellos.

24 "¿Cómo, pues, podrás rechazar a un capitán, el menor de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto por sus carros y su gente de a caballo?

25 "Además, ¿vengo yo a destruir este lugar sin el Eterno? El me ha dicho: 'Sube a esta tierra, y destrúyela'".

26 Entonces dijo Eliacim hijo de Hilcías, y Sebna y Joa, al copero mayor: "Te ruego que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos, y no nos hables en hebreo a oídos del pueblo que está sobre la muralla".

27 El copero replicó: "¿Me ha enviado mi señor a decir estas palabras sólo a ti y a tu señor, y no a los hombres que están sobre la muralla, expuestos a comer con vosotros, su propio estiércol y a beber su propia orina?"

28 Entonces el copero mayor se paró, y clamó a gran voz en hebreo: "Oíd la palabra del gran rey, el rey de Asiria.

29 "Así dice el rey: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar de mi mano.

30 "No os haga Ezequías confiar en el Eterno, en que él os librará, y en que esta ciudad no será entregada en mano del rey de Asiria.

31 "No oigáis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: 'Haced conmigo paz y salid a mí, y cada uno comerá de su vid y de su higuera, y cada uno beberá el agua de su pozo,

32 "hasta que yo venga, y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas, tierra de olivos, aceite y miel. Y viviréis, y no moriréis. No oigáis a Ezequías, porque os engaña cuando dice: 'El Eterno nos librará'.

33 "¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado a su tierra de mano del rey de Asiria?

34 "¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde el dios de Sefarvaim, de Hena y de Hiva? ¿Pudieron librar a Samaria de mi mano?

35 "¿Qué dios de todos ésos libró a su provincia de mi mano, para que el Eterno libre de mi mano a Jerusalén?"

36 Y el pueblo calló. No le respondieron palabra, porque el rey había dicho: "No le respondáis".

37 Entonces Eliacim hijo de Hilcías, que era mayordomo, Sebna el escriba y Joa hijo de Asaf, canciller, fueron a Ezequías, rotos sus vestidos, y le contaron las palabras del copero mayor.

19

1 Cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó su vestido, se cubrió de saco, y entró en la casa del Eterno.

2 Y envió al mayordomo Eliacim, al escriba Sebna y a los ancianos de los sacerdotes, vestidos de saco al profeta Isaías hijo de Amós,

3 para que le dijesen: "Así dice Ezequías: 'Este es día de angustia, reprensión y blasfemia. Los hijos están por nacer, y la que da a luz no tiene fuerza.

4 '"Quizá el Eterno tu Dios oiga las palabras del copero mayor, a quien el rey de Asiria envió a injuriar al Dios vivo y a vituperarlo, con palabras, que el Eterno tu Dios oyó. Por tanto, ora por las reliquias que aún quedan"'.

5 Fueron, pues, los siervos del rey Ezequías a Isaías,

6 y él respondió: "Así diréis a vuestro señor: Así dice el Eterno: 'No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.

7 '"Voy a poner en él un espíritu, oirá un rumor, y volverá a su tierra, y allí lo haré caer a espada"'.

8 Al regresar el copero mayor oyó que el rey de Asiria se había ido de Laquis, y lo encontró combatiendo a Libna.

9 Y oyó decir que Tiraca rey de Etiopía, había salido para hacerle guerra. Entonces volvió él, y envió embajadores a Ezequías, que dijeron:

10 "Así diréis a Ezequías rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú confías, para decir: Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.

11 "Tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, destruyéndolas, ¿y escaparás tú?

12 "¿Libraron sus dioses a esas naciones, que mis padres destruyeron, a Gozán, Harán, Resef y a los hijos de Edén que estaban en Telasar?

13 "¿Dónde están el rey de Hamat, de Arfad, de Sefarvaim, de Hena y de Hiva?"

14 Ezequías tomó la carta de los embajadores, y después de leerla, subió a la casa del Eterno, y la extendió ante él.

15 Y Ezequías oró al Eterno: "Oh Señor, Dios de Israel, que habitas entre querubines, tú solo eres Dios de todos los reinos de la tierra. Tú hiciste el cielo y la tierra.

16 "Atiende, oh Eterno, y oye. Abre, oh Señor, tus ojos y mira. Oye las palabras con que Senaquerib ha enviado a blasfemar al Dios viviente.

17 "Es verdad, oh Eterno, que los reyes de Asiria han destruido a las naciones y sus tierras,

18 y que echaron al fuego a sus dioses, porque ellos no eran dioses, sino obra de hombres, madera o piedra. Por eso los destruyeron.

19 "Ahora, oh Eterno, Dios nuestro, sálvanos, te suplico, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que tú solo, oh Eterno, eres Dios".

20 Entonces Isaías hijo de Amós envió a decir a Ezequías: "Así dice el Eterno, Dios de Israel: He oído lo que me rogaste acerca de Senaquerib rey de Siria.

21 "Esta es la Palabra que el Eterno habló contra él: La virgen hija de Sión te escarnece. La hija de Jerusalén mueve su cabeza detrás de ti.

22 "¿A quién has injuriado y blasfemado? ¿Contra quién has levantado tu voz y tus ojos? Contra el Santo de Israel.

23 "Por medio de tus mensajeros has injuriado al Señor, y has dicho: 'Con la multitud de mis carros he subido a las cumbres de los montes, a las cuestas del Líbano. He cortado sus altos cedros, sus cipreses selectos, me alojé en sus más remotos lugares, en lo mejor de sus bosques.

24 "'Yo cavé y bebí las aguas ajenas, y con las plantas de mis pies sequé todos los ríos de Egipto'.

25 "¿No has oído que desde hace mucho yo lo ordené, y desde antiguo yo lo he planeado? Y ahora lo ejecuto. Tú convertirás las ciudades fuertes en montones de ruinas.

26 "Sus habitantes, de manos débiles, quebrantados y confusos, son como hierba del campo, como hierba verde, y pasto de los tejados, que se marchita antes de madurar.

27 "Yo conozco tu situación, tu salir y tu entrar, y tu furor contra mí.

28 "Por cuanto te has airado contra mí, y tu arrogancia ha subido a mis oídos, yo pondré mi anzuelo en tu nariz, y mi freno en tu boca, y te haré volver por donde viniste.

29 "Esto te daré por señal, oh Ezequías: Este año y el siguiente comerás lo que brote de por sí. Y el tercer año sembraréis y segaréis, plantaréis viñas y comeréis su fruto.

30 "Y el remanente que habrá quedado de la casa de Judá, volverá a echar raíz abajo, y a dar fruto arriba.

31 "Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y sobrevivientes del monte Sión. El celo del Eterno Todopoderoso hará esto.

32 "Por tanto, el Eterno dice así del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella, ni vendrá ante ella escudo, ni levantará contra ella baluarte.

33 "Por el camino en que vino volverá, y no entrará en esta ciudad, dice el Eterno.

34 "Yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí, y por amor a mi siervo David".

35 Aquella misma noche salió el Ángel del Eterno, y mató a 185.000 hombres en el campamento asirio. Cuando se levantaron de mañana, no había más que cadáveres.

36 Entonces Senaquerib, rey de Asiria se volvió a Nínive, donde se quedó.

37 Y un día, cuando estaba adorando en el templo de Nisroc su dios, sus hijos Adramélec y Sareser lo mataron a espada, y huyeron a tierra de Ararat. Y en su lugar reinó Esaradón su hijo.

20

1 En aquellos días Ezequías enfermó de muerte, y vino el profeta Isaías hijo de Amós, y le dijo: "El Eterno dice: Dispón de tu casa, porque has de morir y no vivirás".

2 Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró al Eterno,

3 "Oh Eterno, te ruego que recuerdes que anduve ante ti fielmente, con íntegro corazón, e hice lo que te agrada". Y lloró Ezequías con gran lloro.

4 Y antes que Isaías saliera del patio central, vino Palabra del Eterno a Isaías, que le dijo:

5 "Vuelve y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice el Eterno, el Dios de David tu padre: He oído tu oración y he visto tus lágrimas. Yo te sano, y al tercer día subirás a la casa del Eterno.

6 "Añadiré a tus días quince años, y te libraré a ti y a esta ciudad del rey de Asiria. Ampararé esta ciudad por amor de mí y de mi siervo David".

7 Y agregó Isaías: "Preparad una masa de higos". La prepararon, la pusieron sobre la llaga y sanó.

8 Ezequías había dicho a Isaías: "¿Qué señal tendré de que el Eterno me sanará, y que subiré a la casa del Eterno al tercer día?"

9 Isaías respondió: "Esta señal tendrás de que el Eterno hará lo que ha dicho: ¿Avanzará la sombra diez gradas, o retrocederá diez gradas?"

10 Ezequías respondió: "Es fácil que la sombra avance diez gradas. Más bien que la sombra retroceda diez gradas".

11 Entonces el profeta Isaías clamó al Eterno, quien hizo retroceder la sombra las diez gradas que había descendido en la escalera del reloj solar de Acaz.

12 En ese tiempo Merodac Baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió una carta y presentes a Ezequías, porque había oído que Ezequías había caído enfermo.

13 Y Ezequías se alegró con los enviados, y les mostró toda la casa de sus tesoros, plata, oro, especias y ungüentos preciosos, la casa de sus armas, y todo lo que había en sus tesoros. Nada quedó que Ezequías no les mostrara, así en su casa como en todo su señorío.

14 Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le preguntó: "¿Qué dijeron esos hombres, y de dónde vinieron a ti?" Ezequías respondió: "De lejana tierra han venido, de Babilonia".

15 El le volvió a preguntar: "¿Qué vieron en tu casa?" Ezequías respondió "Vieron todo lo que había en mi casa. Nada quedó en mis tesoros que no les mostrara".

16 Entonces Isaías dijo a Ezequías: "Oye Palabra del Eterno:

17 "Vienen días, en que todo lo que está en tu casa y lo que tus padres han atesorado, será llevado a Babilonia, sin quedar nada, dice el Eterno.

18 "Y de tus hijos que has engendrado, tomarán, para que sean eunucos en el palacio del rey de Babilonia".

19 Entonces Ezequías dijo a Isaías: "La palabra que el Eterno habló es buena". Y él pensó: "¿Habrá paz y seguridad en mis días?"

20 Los demás hechos de Ezequías, todo su vigor, y el estanque y el conducto que construyó para conducir el agua a la ciudad, están escritos en las crónicas de los reyes de Judá.

21 Y Ezequías durmió con sus padres. Y en su lugar reinó su hijo Manasés.

21

1 De doce años era Manasés cuando empezó a reinar, y reinó en Jerusalén 55 años. Su madre fue Hepsiba.

2 Hizo lo malo ante los ojos del Eterno, según la abominación de las naciones que el Eterno había echado ante Israel.

3 Porque reedificó los altos que Ezequías su padre había derribado, levantó altares a Baal y postes idolátricos, como había hecho Acab rey de Israel; adoró a todo el ejército del cielo y le rindió culto.

4 También edificó altares en la casa del Eterno, de la cual el Eterno había dicho: "Yo pondré mi Nombre en Jerusalén".

5 Edificó altares para todo el ejército del cielo en los dos atrios de la casa del Eterno.

6 Pasó a su hijo por el fuego, y se dio a observar los tiempos. Fue agorero e instituyó médium y espiritistas, y multiplicó lo malo ante los ojos del Eterno, para provocar su enojo.

7 Tomó una imagen de escultura del poste idolátrico que él había hecho, y la puso en la casa de la cual el Eterno había dicho a David y a Salomón su hijo: "Pondré mi Nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalén, a la cual elegí de todas las tribus de Israel.

8 "Y no dejaré que el pie de Israel sea movido de la tierra que dí a sus padres, con tal que guarden y obren conforme a todo lo que les mandé, y cumplan toda la Ley que mi siervo Moisés les dio".

9 Pero ellos no escucharon. Y Manasés los indujo a que hiciesen más mal que las naciones que el Eterno destruyó ante los israelitas.

10 Y el Eterno dijo por medio de sus siervos los profetas:

11 "Manasés rey de Judá ha hecho estas abominaciones, ha hecho más mal que todos los amorreos que lo precedieron, y con sus ídolos hizo pecar a Judá.

12 "Por eso, dice el Eterno, el Dios de Israel: Traigo un mal tan grande sobre Jerusalén y Judá, que quien lo oiga, le zumbarán ambos oídos.

13 "Extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y el plomo de la casa de Acab. Limpiaré a Jerusalén como se limpia un plato, que después que lo han limpiado, lo vuelven al revés.

14 "Desampararé las reliquias de mi heredad, las entregaré en manos de sus enemigos, y serán presa y despojo de todos sus adversarios.

15 "Por cuanto hicieron lo malo en mis ojos, y me han provocado a ira, desde el día que sus padres salieron de Egipto hasta hoy".

16 Además, Manasés derramó mucha sangre inocente, hasta llenar a Jerusalén de cabo a cabo; aparte del pecado que hizo cometer a Judá, para que hiciesen lo malo ante los ojos del Eterno.

17 Los demás hechos de Manasés, y el pecado que cometió, están escritos en los anales de los reyes de Judá.

18 Y durmió Manasés con sus padres, y fue sepultado en el huerto de su casa, el huerto de Uza. En su lugar reinó su hijo Amón.

19 * De 22 años era Amón cuando empezó a reinar, y reinó dos años en Jerusalén. Su madre fue Mesalemet hija de Harus, de Jotba.

20 Hizo lo malo en ojos del Eterno, igual que Manasés su padre.

21 Anduvo en todos los caminos de su padre. Sirvió a las inmundicias que había servido su padre y a ellas adoró.

22 Dejó al Eterno, Dios de sus padres, y no anduvo en el camino del Señor.

23 Sus siervos conspiraron contra él, y lo mataron en su casa.

24 Entonces la gente del país mató a todos los que habían conspirado contra el rey Amón. Y pusieron por rey a su hijo Josías.

25 Los demás hechos de Amón están escritos en las crónicas de los reyes de Judá.

26 Fue sepultado en su sepulcro en el huerto de Uza. Y reinó en su lugar su hijo Josías.

22

1 * Cuando Josías empezó a reinar tenía ocho años, y reinó en Jerusalén 31 años. Su madre fue Idida hija de Adaía, de Boscat.

2 Hizo lo recto ante los ojos del Eterno, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin desviarse a la derecha ni a la izquierda.

3 A los 18 años del reinado de Josías, el rey envió a Safán hijo de Azalía, hijo del escriba Mesulam, a la casa del Eterno, y le dijo:

4 "Ve a Hilcías, sumo sacerdote, y dile que reúna el dinero guardado en la casa del Eterno, que los guardianes de la puerta han juntado del pueblo.

5 "Y que lo entregue a los encargados de la obra de la casa del Eterno para que reparen la casa del Eterno;

6 "a los carpinteros, maestros y albañiles, para comprar madera y piedra de cantería para reparar la casa.

7 "Y que no se les cuente el dinero que se les confía, porque ellos proceden con fidelidad".

8 Entonces el sumo sacerdote Hilcías dijo al escriba Safán: "He hallado el Libro de la Ley en la casa del Eterno". E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó.

9 Después el escriba Safán dio al rey la respuesta. Le dijo: "Tus siervos han juntado el dinero que se halló en el templo, y lo han entregado a los encargados de la obra de la casa del Eterno".

10 Además, el escriba Safán declaró al rey: "Hilcías el sacerdote me dio un libro". Y Safán lo leyó ante el rey.

11 Cuando el rey oyó las palabras del Libro de la Ley, rasgó su vestido.

12 Luego el rey mandó al sacerdote Hilcías, y a Ahicam hijo de Safán, a Acbor hijo de Micaía, al escriba Safán y a Asaía siervo del rey, diciendo:

13 "Id y preguntad al Eterno por mí, por el pueblo y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha encontrado. Porque grande es el enojo del Eterno encendido hacia nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer lo que nos fue escrito".

14 Entonces el sacerdote Hilcías, Ahicam, Acbor, Safán y Asaías, fueron a ver a la profetisa Hulda, esposa de Salum hijo de Ticva hijo de Aras, guarda de las vestiduras. Ella residía en Jerusalén en la segunda parte de la ciudad, y hablaron con ella.

15 Ella les dijo: "Así dice el Eterno, el Dios de Israel: Decid al varón que os envió:

16 "Así dice el Eterno: Yo traigo sobre este lugar y sobre sus habitantes todo el mal escrito en el libro que ha leído el rey de Judá.

17 "Por cuanto me dejaron a mí, y quemaron incienso a otros dioses, provocando mi enojo con toda obra de sus manos. Mi enojo se ha encendido contra este lugar, y no se apagará.

18 "Pero al rey de Judá, que os envió para que preguntaseis al Eterno, diréis: Así dice el Señor, el Dios de Israel: Porque oíste las palabras del libro,

19 "y tu corazón se enterneció y te humillaste ante el Eterno, al oír lo que he pronunciado contra este lugar y contra sus habitantes, que vendrían a ser asolados y malditos; y rasgaste tu vestido, y lloraste en mi presencia, yo te he oído, dice el Eterno.

20 "Por tanto, te reuniré con tus padres, y serás sepultado en paz. Tus ojos no verán todo el mal que traigo sobre este lugar". Y ellos dieron al rey la respuesta.

23

1 Entonces el rey mandó reunir a todos los ancianos de Judá y Jerusalén.

2 El rey subió a la casa del Eterno con todos los varones de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes y profetas y todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor. Y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del Libro del Pacto, que habían hallado en la casa del Eterno.

3 Y el rey se puso en pie junto a la columna, e hizo alianza ante el Eterno, de que irían en pos del Eterno, y guardarían sus Mandamientos, sus testimonios y sus normas, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.

4 Entonces el rey mandó al sumo sacerdote Hilcías, a los sacerdotes del segundo orden y a los guardas de la puerta, que sacasen del templo del Eterno todos los utensilios que habían sido hechos para Baal, para el bosque y para la milicia del cielo. Los quemó fuera de Jerusalén, en el campo del Cedrón, y mandó que llevaran sus cenizas a Betel.

5 Quitó los sacerdotes idólatras que los reyes de Judá habían puesto para quemar incienso en los altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén, a Baal, al sol y a la luna, a los signos y a todo el ejército del cielo.

6 Sacó también la imagen de Asera fuera de la casa del Eterno, fuera de Jerusalén; la quemó en el torrente Cedrón, hasta convertirla en ceniza, que echó sobre los sepulcros del pueblo.

7 Además, derribó las casas de los sodomitas religiosos que estaban en la casa del Eterno, donde las mujeres tejían pabellones para el poste idolátrico.

8 Hizo venir a todos los sacerdotes de las ciudades de Judá, y profanó los altos donde los sacerdotes quemaban perfumes. Derribó los altares de las puertas, que estaban a la entrada de la puerta de Josué, gobernador de la ciudad, a la izquierda de la puerta de la ciudad.

9 Aunque los sacerdotes de los altos no subían al altar del Eterno en Jerusalén, comían pan sin levadura entre sus hermanos.

10 También profanó a Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pase a su hijo o su hija por el fuego a Moloc.

11 Quitó también los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol a la entrada del templo del Eterno, junto a la cámara del camarero Natán Mélec, encargado de los ejidos. Y quemó los carros del sol.

12 Además, el rey derribó los altares que estaban en el techo de la sala de Acaz, que los reyes de Judá habían hecho, y los altares que había hecho Manasés en los dos atrios de la casa del Eterno. Y arrojó el polvo en el torrente Cedrón.

13 El rey profanó también los altos que estaban delante de Jerusalén, a la derecha del monte de la destrucción, que Salomón rey de Israel había edificado a Astarot, abominación de los sidonios, a Quemos abominación de Moab, y a Milcom abominación de Amón.

14 Quebró las estatuas, taló los postes idolátricos, y llenó el lugar con huesos de hombres.

15 Destruyó el altar de Betel, el alto que había hecho Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel. Quemó el alto, y lo convirtió en polvo, y puso fuego al poste idolátrico.

16 Cuando Josías regresaba, vio los sepulcros que estaban allí en el monte; mandó sacar los huesos de los sepulcros, y los quemó sobre el altar para contaminarlo, conforme a la Palabra del Eterno que había profetizado el varón de Dios.

17 Después preguntó: "¿Qué es ese monumento que veo?" Los de la ciudad respondieron: "Es el sepulcro del varón de Dios que vino de Judá, y profetizó estas cosas que tú has hecho sobre el altar de Betel".

18 El dijo: "Dejadlo. Ninguno mueva sus huesos". Así fueron preservados sus huesos, y los huesos del profeta que había venido de Samaria.

19 Josías quitó también todas las casas de los altos que estaban en las ciudades de Samaria, que los reyes de Israel habían hecho para provocar el enojo, e hizo de ellas como había hecho en Betel.

20 Además, mató sobre los altares a todos los sacerdotes de los altos que allí estaban, y quemó sobre ellos huesos humanos. Y volvió a Jerusalén.

21 Entonces el rey ordenó a todo el pueblo: "Celebrad la Pascua en honor del Eterno vuestro Dios, conforme está escrito en este Libro del Pacto".

22 No se había celebrado una Pascua tal desde el tiempo de los jueces que gobernaron a Israel, ni en todo el tiempo de los reyes de Israel y de Judá.

23 A los 18 años del rey Josías se celebró esa Pascua en honor del Eterno en Jerusalén.

24 Además, Josías barrió a los médium, los espiritistas, los ídolos domésticos y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, para cumplir las palabras de la Ley escritas en el libro que el sacerdote Hilcías había hallado en la casa del Eterno.

25 No hubo ningún rey, ni antes ni después de Josías, que se convirtiera al Eterno con todo el corazón, con toda su alma, y con todas sus fuerzas, conforme a toda la Ley de Moisés.

26 Con todo, el Eterno no desistió del ardor de su gran enojo, encendido contra Judá, por todas las provocaciones con que Manasés lo había irritado.

27 Y dijo el Eterno: "También he de quitar de mi presencia a Judá, como quité a Israel. Y desecharé a esta ciudad que había elegido, a Jerusalén, y a la casa de la cual yo había dicho: 'Mi Nombre estará allí'".

28 Los demás hechos de Josías, todo lo que hizo, está escrito en las crónicas de los reyes de Judá.

29 En esos días Faraón Necao rey de Egipto subió contra el rey de Asiria al río Éufrates. Y salió contra él el rey Josías, pero aquél, así que lo vio, lo mató en Meguido.

30 Sus siervos lo pusieron en un carro, lo llevaron muerto de Meguido a Jerusalén, y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el pueblo del país tomó a Joacaz hijo de Josías, y lo ungieron por rey en lugar de su padre.

31 * De 23 años era Joacaz cuando empezó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre fue Amutal, hija de Jeremías, de Libna.

32 Hizo lo malo ante los ojos del Eterno, como habían hecho sus padres.

33 Faraón Necao lo encadenó en Ribla, en la provincia de Hamat, para que no reinara en Jerusalén, e impuso sobre el país una multa de cien talentos de plata (3,4 ton) y uno de oro (34 kgs).

34 Entonces Faraón Necao puso por rey a Eliaquim hijo de Josías, en lugar de su padre, y le cambió el nombre por Joacim. Tomó a Joacaz, lo llevó a Egipto, y murió allá.

35 Joacim pagó a Faraón la plata y el oro. Para dar el dinero conforme al mandato de Faraón, evaluó la tierra, y sacó la plata y el oro del pueblo, según la estimación.

36 De 25 años era Joacim cuando empezó a reinar, y once años reinó en Jerusalén. Su madre fue Zebuda hija de Pedaía, de Ruma.

37 Hizo lo malo ante los ojos del Eterno, igual que sus antepasados.

24

1 En los días de Joacim, Nabucodonosor rey de Babilonia, subió contra el país, y Joacim le sirvió durante tres años. Entonces se rebeló contra él.

2 Pero el Eterno envió tropas caldeas, sirias, moabitas y amonitas, contra Judá para que la destruyesen, conforme a la Palabra que el Eterno había hablado por sus siervos los profetas.

3 Ciertamente vino eso contra Judá por dicho del Eterno, para quitarla de su presencia, por los pecados que Manasés había cometido,

4 por la sangre inocente que derramó, pues llenó a Jerusalén de sangre inocente. Por eso, el Eterno no quiso perdonar.

5 Los demás hechos de Joacim, todo lo que hizo, está escrito en las crónicas de los reyes de Judá.

6 Durmió Joacim con sus padres y reinó en su lugar su hijo Joaquín.

7 Y nunca más el rey de Egipto salió de su tierra, porque el rey de Babilonia tomó todo su territorio, desde el río de Egipto hasta el río Éufrates.

8 De 18 años era Joaquín cuando empezó a reinar, y reinó en Jerusalén tres meses. Su madre fue Neusta hija de Elnatán, de Jerusalén.

9 Hizo lo malo ante los ojos del Eterno, igual que su padre.

10 * En ese tiempo subieron los siervos de Nabucodonosor rey de Babilonia contra Jerusalén, y la sitiaron.

11 Nabucodonosor mismo vino contra la ciudad, cuando sus siervos la tenían cercada.

12 Entonces salió Joaquín rey de Judá al rey de Babilonia, con su madre, sus siervos, sus príncipes y sus oficiales. El rey de Babilonia lo prendió en el octavo año de su reinado.

13 Sacó todos los tesoros de la casa del Eterno y de la casa real. Y como el Señor había anunciado, quebró en piezas todos los utensilios de oro que había hecho Salomón rey de Israel para la casa del Eterno.

14 Deportó a toda Jerusalén, a todos los príncipes, los hombres de guerra, los artesanos y herreros; diez mil cautivos. Sólo dejó a los más pobres del país.

15 Llevó a Babilonia a Joaquín, a su madre, sus esposas, sus eunucos y a los poderosos de la tierra; los llevó cautivos de Jerusalén a Babilonia.

16 El rey de Babilonia llevó cautivos a siete mil hombres de guerra fuertes y valientes, y a mil artesanos y herreros.

17 Y el rey de Babilonia puso por rey en lugar de Joaquín a Matanías su tío, y le cambió el nombre por el de Sedequías.

18 De 21 años era Sedequías cuando empezó a reinar y reinó en Jerusalén once años. Su madre fue Amutal hija de Jeremías, de Libna.

19 Hizo lo malo en ojos del Eterno, igual que Joaquín.

20 Vino, pues, la ira del Eterno contra Jerusalén y Judá, hasta que los echó de su presencia. Y Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.

25

1 A los nueve años del reinado de Sedequías, el diez del décimo mes, Nabucodonosor rey de Babilonia vino con todo su ejército contra Jerusalén. La sitió y levantaron contra ella ingenios alrededor.

2 Y estuvo la ciudad cercada hasta el undécimo año del rey Sedequías.

3 A los nueve días del cuarto mes prevaleció el hambre en la ciudad, y no hubo pan para el pueblo.

4 Fue abierta la ciudad y todo el ejército huyó de noche, por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del rey, aunque los caldeos rodeaban la ciudad. Y el rey se fue camino de la llanura.

5 Pero el ejército caldeo siguió al rey, y lo apresó en el llano de Jericó. Y todo su ejército se dispersó.

6 Tomaron al rey, lo trajeron al rey de Babilonia en Ribla, y pronunciaron contra él sentencia.

7 Degollaron a los hijos de Sedequías en su presencia, y a Sedequías le sacaron los ojos, y lo llevaron en cadenas a Babilonia.

8 * A los siete días del quinto mes, en el año 19 de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia.

9 Quemó la casa del Eterno, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén.

10 El ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia, derribó las murallas de Jerusalén.

11 Al pueblo que había quedado en la ciudad, a los que se habían juntado al rey de Babilonia y a los que habían quedado del vulgo, los transportó Nabuzaradán, capitán de la guardia.

12 Sólo dejó a los pobres para que labrasen las viñas y la tierra.

13 Los caldeos quebraron las columnas de bronce, las bases y la pila grande de bronce que estaban en la casa del Eterno, y llevaron el bronce a Babilonia.

14 Llevaron también los calderos, paletas, tenazas, cucharones y todos los objetos de bronce con que ministraban,

15 incensarios, cuencos, cuanto había de oro y de plata, lo llevó el capitán de la guardia.

16 Las dos columnas, el mar y las bases que Salomón había hecho para la casa del Eterno, era más de lo que podían pesar.

17 La altura de cada columna era 18 codos (unos 8 mts) y tenía encima un capitel de bronce de tres codos (1,50 mt). Sobre el capitel había un enredado y granadas alrededor, todo de bronce.

18 Entonces el capitán de la guardia llevó presos a Saraías primer sacerdote, a Sofonías segundo sacerdote y a tres guardas de la vajilla.

19 De la ciudad llevó un oficial encargado de la tropa, cinco consejeros del rey, al principal escriba del ejército, que llevaba el registro de la gente del país, y a sesenta varones que se hallaron en la ciudad.

20 Nabuzaradán, capitán de la guardia, los llevó a Ribla, al rey de Babilonia.

21 El rey de Babilonia mandó que los mataran en Hamat. Así Judá fue llevado cautivo lejos de su tierra.

22 Y Nabucodonosor rey de Babilonia dejó de gobernador en Judá, a Gedalías, hijo de Ahicam hijo de Safán.

23 Cuando los príncipes del ejército y su gente, oyeron que el rey de Babilonia había puesto por gobernador a Gedalías, vinieron a él en Mizpa. A saber, Ismael hijo de Netanías, Johanán hijo de Carea, Saraía hijo de Tanumet netofatita y Jazanías hijo de Macati.

24 Entonces Gedalías les hizo juramento, a ellos y a los suyos, y les dijo: "No temáis ser siervos de los caldeos. Habitad en la tierra, servid al rey de Babilonia, y os irá bien".

25 Pero en el séptimo mes vino Ismael hijo de Netanías, hijo de Elisama, de la estirpe real, y con él diez varones, y mataron a Gedalías, y a los judíos y a los caldeos que estaban con él en Mizpa.

26 Entonces el pueblo, desde el menor hasta el mayor, con los capitanes del ejército, se fueron a Egipto por temor a los caldeos.

27 A los 37 años de la deportación de Joaquín rey de Judá, a los 27 días del duodécimo mes, Evil Merodac rey de Babilonia, en el primer año de su reinado, levantó la cabeza de Joaquín rey de Judá, y lo sacó de la cárcel.

28 Le habló bien, y le dio un asiento superior a los otros reyes que estaban con él en Babilonia,

29 Joaquín se quitó los vestidos de su prisión, y comió siempre ante él todos los días de su vida.

30 Y diariamente le fue dado el sustento de parte del rey, todos los días de su vida.