1

1 Cuando el rey David era anciano, de avanzada edad, lo cubrían de ropa, pero no entraba en calor.

2 Por tanto, sus siervos le dijeron: "Busquen para mi señor el rey una doncella, para que atienda al rey, lo cuide, y duerma a su lado y lo abrigue".

3 Buscaron, pues, una joven hermosa por toda la tierra de Israel. Hallaron a Abisag sunamita, y la trajeron al rey.

4 La joven era hermosa, abrigaba al rey y lo servía; pero el rey nunca la conoció.

5 Por ese tiempo, Adonías hijo de Haguit se levantó, diciendo: "Yo reinaré". Se hizo de carros y gente de a caballo, y cincuenta hombres que corrieran delante de él.

6 Y su padre nunca lo reprendió, ni le dijo: "¿Por qué haces así?" Era de hermoso parecer, y había nacido después de Absalón.

7 Se había puesto de acuerdo con Joab hijo de Sarvia, y con el sacerdote Abiatar, que ayudaban a Adonías.

8 Pero el sacerdote Sadoc, Benaía hijo de Joiada, el profeta Natán, Simei, Rei y todos los grandes de David, no seguían a Adonías.

9 Adonías mató ovejas, vacas y animales engordados, junto a la peña de Zoelet, que está cerca de la fuente de Rogel. Y convidó a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los varones de Judá, siervos del rey.

10 Pero no convidó al profeta Natán, ni a Benaía, ni a los grandes, ni a su hermano Salomón.

11 Entonces Natán dijo a Betsabé madre de Salomón: "¿Has oído que reina Adonías hijo de Haguit, sin saberlo David nuestro señor?

12 "Ven, pues, ahora, y toma mi consejo, para que guardes tu vida y la de tu hijo Salomón.

13 "Ve, entra al rey David, y dile: ‘Rey señor mío. ¿No has tú jurado a tu sierva, diciendo: Salomón tu hijo reinará después de mí, y él se sentará en mi trono? ¿Por qué, pues, reina Adonías?’

14 "Y cuando tú estés aún hablando con el rey, yo entraré tras ti, y confirmaré tus razones".

15 Entonces Betsabé entró en la cámara del rey, que era muy anciano, y Abisag sunamita lo atendía.

16 Betsabé se inclinó e hizo reverencia al rey. Y el rey dijo: "¿Qué tienes?"

17 Ella respondió: "Señor mío, tú juraste a tu sierva por el Eterno tu Dios, que tu hijo Salomón reinará después de ti, y él se sentará en tu trono.

18 "Y ahora Adonías se hace pasar por rey, y tú, mi señor rey, no lo sabías.

19 "Ha matado bueyes, animales engordados y muchas ovejas; y ha convidado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y a Joab general del ejército; pero no ha invitado a tu siervo Salomón.

20 "Sin embargo, rey señor mío, los ojos de todo Israel están sobre ti, para que les declares quién se ha de sentar en el trono después de ti.

21 "De otra manera, cuando mi señor el rey duerma con sus padres, yo y mi hijo Salomón seremos tenidos por culpables".

22 Y mientras ella estaba aún hablando con el rey, vino el profeta Natán.

23 Avisaron al rey: "Ha venido el profeta Natán". Cuando él entró, se postró ante el rey inclinando su rostro.

24 Y dijo Natán: "Rey señor mío, ¿has dicho tú:‘'Adonías reinará después de mí y se sentará en mi trono’?

25 "Porque hoy ha descendido, y ha matado bueyes engordados y muchas ovejas. Ha convidado a los hijos del rey, a los capitanes del ejército, y también al sacerdote Abiatar; y están comiendo y bebiendo con él, y han dicho: ‘¡Viva el rey Adonías!’

26 "Pero ni a mí tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaía hijo de Joiada, ni a Salomón tu siervo, ha convidado

27 "¿Ha sido esto ordenado por mi señor el rey, sin haber declarado a tu siervo quién se había de sentar en el trono de mi señor después de ti?"

28 * Entonces el rey David respondió: "Llamad a Betsabé". Y ella entró a la presencia del rey, y se paró ante él.

29 Y el rey le juró: "Vive el Eterno, que me ha redimido de toda angustia,

30 "que como te he jurado por el Eterno, el Dios de Israel, diciendo: ‘Tu hijo Salomón reinará después de mí, y él se sentará en mi trono en lugar mío’, así lo haré hoy".

31 Entonces Betsabé inclinó su rostro ante el rey, y haciendo reverencia, dijo: "Viva mi señor el rey David para siempre".

32 Y el rey David dijo: "Llamad al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benaía hijo de Joiada". Y ellos entraron a la presencia del rey.

33 Y el rey les dijo: "Tomad con vosotros a los siervo de vuestro señor, haced subir a mi hijo Salomón en mi mula, y llevadlo a Gihón.

34 "Y allí el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo ungirán por rey sobre Israel. Y tocaréis trompeta, diciendo: ‘¡Viva el rey Salomón!’

35 "Después vosotros iréis detrás de él, y vendrá y se sentará en mi trono, y él reinará en mi lugar. Porque a él lo he designado para que sea príncipe sobre Israel y Judá".

36 Entonces Benaía hijo de Joiada respondió al rey: "¡Amén! Así lo diga el Eterno, Dios de mi señor el rey.

37 "De la manera que el Eterno ha estado con mi señor el rey, esté con Salomón. Y engrandezca su trono aún más que el trono de mi señor el rey David".

38 Entonces el sacerdote Sadoc, el profeta Natán, Benaía hijo de Joiada, los cereteos y los peleteos, descendieron e hicieron subir a Salomón en la mula del rey David, y lo llevaron a Gihón.

39 Y el sacerdote Sadoc tomó el cuerno del aceite del Santuario, ungió a Salomón, y tocaron trompeta. Y todo el pueblo gritó: "¡Viva el rey Salomón!"

40 Después el pueblo subió en pos de él y la gente cantaba con flautas, y hacían grandes alegrías. Parecía que la tierra se hundía con el clamor de ellos.

41 Y lo oyó Adonías, y todos los convidados que con él estaban, cuando habían acabado de comer. Al oír Joab el sonido de la trompeta, dijo: "¿Por qué se alborota la ciudad con estruendo?"

42 Mientras él aún hablaba, entró Jonatán hijo del sacerdote Abiatar. Y Adonías le dijo: "Entra, porque tú eres hombre de esfuerzo, y traerás buena noticia".

43 Jonatán respondió a Adonías: "Al contrario, nuestro señor el rey David acaba de proclamar rey a Salomón.

44 "El rey envió con él al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, a Benaía hijo de Joiada, y también a los cereteos y peleteos, que lo hicieron subir en la mula del rey.

45 "El sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo ungieron en Gihón por rey. De allá han subido con gran alegría y la ciudad está llena de estruendo. Este es el alboroto que habéis oído.

46 "Además, Salomón se ha sentado en el trono del reino.

47 "Y los siervos del rey han ido a bendecir a nuestro señor el rey David, y le dijeron: ‘Dios engrandezca el nombre de Salomón más que tu nombre, y engrandezca su trono más que el tuyo’. Y el rey adoró en la cama.

48 "Y también el rey dijo: ‘Bendito sea el Eterno, Dios de Israel, que hoy me concede ver a un hijo mío sentarse en mi trono"’.

49 Ellos entonces se estremecieron. Todos los convidados que estaban con Adonías, se levantaron y cada uno se fue por su camino.

50 Pero Adonías, temiendo a Salomón, se levantó, fue, y asió los cuernos del altar.

51 Entonces avisaron a Salomón: "Adonías teme al rey Salomón, pues está asido de los cuernos del altar, y dice: ‘Júreme hoy el rey Salomón que no matará a su siervo’.

52 Salomón dijo: "Si él es hombre de bien, ni uno de sus cabellos caerá en tierra; pero si se halla mal en él, morirá".

53 Y el rey Salomón envió a traerlo del altar. El vino y se inclinó al rey Salomón. Y Salomón le dijo: "Vete a tu casa".

2

1 Cuando se acercaron los días de la muerte de David, dio este encargo a su hijo Salomón:

2 "Yo sigo el camino de toda la tierra. Esfuérzate y sé varonil.

3 "Guarda la orden del Eterno tu Dios, andando en sus caminos, observando sus normas y Mandamientos, sus derechos y testimonios, de la manera que está escrito en la Ley de Moisés, para que seas prosperado en todo lo que hagas y emprendas.

4 "Para que el Eterno confirme la Palabra que me habló, diciendo: ‘Si tus hijos guardan mi camino, y andan ante mi con fidelidad, de todo corazón y con toda su alma, jamás te faltará varón sobre el trono de Israel’.

5 "Tú ya sabes lo que ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales del ejército de Israel, a Abner hijo de Ner y a Amasa hijo de Jeter. El los mató, derramó su sangre en tiempo de paz como si fuera en batalla, y con esa sangre manchó su cinturón y las sandalias de sus pies.

6 "Tú, pues, haz conforme a tu sabiduría. No dejarás descender sus canas al sepulcro en paz.

7 "Pero a los hijos del galaadita Barzilai harás misericordia, que sean convidados a tu mesa; porque ellos vinieron a mí, cuando yo iba huyendo de Absalón tu hermano.

8 "También tienes contigo a Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, de Bahurim que me maldijo con una fuerte maldición el día que yo iba a Mahanaim. Pero descendió a recibirme al Jordán, y yo le juré por el Eterno: "No te mataré".

9 "Pero ahora no lo absolverás, que sabio eres, y sabes qué hacer con él. Harás descender sus canas con sangre a la sepultura".

10 Y David durmió con sus padres, y fue sepultado en su ciudad.

11 Los días que reinó David sobre Israel fueron 40 años, siete años en Hebrón, y 33 años en Jerusalén.

12 Y Salomón se sentó en el trono de David su padre, y su reino fue firme en gran manera.

13 Entonces Adonías hijo de Haguit fue a ver a Betsabé madre de Salomón. Y ella dijo: "¿Es tu venida en son de paz?" El respondió: "Si, en son de paz".

14 En seguida dijo: "Una palabra tengo que decirte". Ella respondió: "Di".

15 El dijo: "Tú sabes que el reino era mío, y todo Israel había puesto en mí su rostro para que yo reinara. Pero el reino fue traspasado, y vino a ser de mi hermano; porque por el Eterno era suyo.

16 "Ahora te hago un pedido, y espero que no me hagas volver mi rostro". Ella le dijo: "Habla".

17 El entonces dijo: "Te ruego que hables al rey Salomón, porque él no te lo negará, para que me dé a Abisag sunamita por esposa" .

18 Betsabé dijo: "Bien, hablaré por ti al rey".

19 Y Betsabé fue al rey Salomón para hablarle por Adonías. El rey se levantó a recibirla, se inclinó ante ella, y volvió a sentarse en su trono. Y mandó poner una silla para su madre, que se sentó a su diestra.

20 Ella le dijo: "Un pequeño pedido pretendo de ti, no me lo niegues". Y el rey le respondió: "Pide, madre mía, que no te lo negaré".

21 Ella dijo: "Dése Abisag sunamita por esposa a tu hermano Adonías".

22 El rey Salomón respondió a su madre: "¿Por qué pides a Abisag sunamita para Adonías? Demanda también para él el reino, porque él es mi hermano mayor; y tiene también al sacerdote Abiatar y a Joab hijo de Sarvia".

23 Y el rey Salomón juró por el Eterno: "Que el Eterno me trate con todo rigor, que contra su vida habló Adonías esta palabra.

24 "Ahora, vive el Eterno, que me ha confirmado, me ha puesto sobre el trono de David mi padre, y me ha hecho casa como había dicho, que Adonías morirá hoy".

25 Entonces el rey Salomón envió por mano de Benaía hijo de Joiada, el cual dio contra él, y murió.

26 Y el rey dijo al sacerdote Abiatar: "Vete a Anatot a tus heredades, que tú eres digno de muerte. Pero no te mataré hoy, por cuanto has llevado el Arca del Señor el Eterno ante David mi padre. Además has sido afligido en todas las cosas en que él fue afligido".

27 Así echó Salomón a Abiatar del sacerdocio del Eterno, y se cumplió la palabra del Eterno sobre la casa de Elí en Silo.

28 La noticia llegó hasta Joab, porque también Joab se había adherido a Adonías, si bien no se había adherido a Absalón. Y Joab huyó al Santuario del Eterno y asió los cuernos del altar.

29 Avisaron a Salomón que Joab había huido al Santuario del Eterno y que estaba junto al altar. Entonces Salomón dijo a Benaía hijo de Joiada: "Ve, y da sobré él".

30 Entró Benaía en el Santuario del Eterno, y le dijo: "El rey ha dicho que salgas". El respondió: "No, sino que aquí moriré". Benaía volvió con esa respuesta de Joab al rey.

31 Y el rey le dijo: "Haz como él dijo. Mátalo y entiérralo, y quita de mí y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado injustamente.

32 "El Eterno volverá su sangre sobre su cabeza, porque él mató a espada a dos varones más justos y mejores que él, sin que mi padre David supiera nada; a Abner hijo de Ner, general del ejército de Israel y a Amasa hijo de Jeter, general del ejército de Judá.

33 "La sangre de ellos recaerá sobre la cabeza de Joab y de sus descendientes para siempre. Pero sobre David, su casa y su trono, haya perpetuamente paz de parte del Eterno".

34 Entonces Benaía hijo de Joiada subió, y dio sobre él, y lo mató. Y fue sepultado en su casa en el desierto.

35 El rey nombró en su lugar a Benaía hijo de Joiada sobre el ejército y puso a Sadoc por sacerdote en lugar de Abiatar.

36 Después el rey llamó a Simei, y le dijo: "Edifícate casa en Jerusalén, mora ahí, y no salgas de allá ni a una parte ni a la otra.

37 "Sabe de cierto que el día que salgas, y pases el torrente Cedrón, morirás y tu sangre será sobre tu cabeza".

38 Simei dijo al rey: "La palabra es buena. Como el rey mi señor ha dicho, así lo hará tu siervo". Y Simei habitó en Jerusalén muchos días.

39 Pero pasados tres años, dos siervos de Simei huyeron a Aquís. Y le avisaron: "Tus siervos están en Gat".

40 Entonces Simei enalbardó su asno y fue a Gat, a Aquís, en busca de sus siervos, y los trajo de Gat.

41 En seguida contaron a Salomón que Simei había ido hasta Gat y había vuelto.

42 Entonces el rey llamó a Simei, y le dijo: "¿No te conjuré por el Eterno: 'El día que salgas y vayas a alguna parte, de cierto has de morir'? Y tú me dijiste: 'La palabra es buena, yo la obedezco'.

43 "¿Porqué no guardaste el juramento del Eterno, y la orden que te impuse?"

44 Dijo además el rey a Simei: "Tú sabes todo el daño que cometiste contra mi padre David. El Eterno lo ha vuelto sobre tu cabeza.

45 "Y el rey Salomón será bendito, y el trono de David será firme perpetuamente ante el Señor".

46 Entonces el rey mandó a Benaía hijo de Joiada, quien lo hirió, y murió. Y el reino fue confirmado en la mano de Salomón.

3

1 Salomón emparentó con Faraón rey de Egipto, porque tomó por esposa a la hija de Faraón. Y la trajo a la ciudad de David, mientras que acababa de edificar su casa, la casa del Eterno y la muralla en torno a Jerusalén.

2 Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los altos, porque aún no había casa edificada al Nombre del Eterno.

3 Salomón amaba al Eterno y andaba en los estatutos de su padre David, aunque sacrificaba y quemaba incienso en los altos.

4 El rey iba a Gabaón, porque aquél era el alto principal, y sacrificaba allí. Mil holocaustos ofrecía Salomón sobre aquel altar.

5 Una noche en Gabaón, el Eterno se apareció a Salomón en sueño, y le dijo: "Pide lo que quieras que te dé".

6 Salomón respondió: "Tú tuviste gran amor a tu siervo David mi padre, porque él fue fiel a ti, de corazón justo y recto. Y tú le has mostrado esta gran bondad al darle un hijo que se siente en su trono, como sucede en este día.

7 "Ahora, oh Eterno Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre. Y yo soy joven, y no sé cómo conducirme.

8 "Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú elegiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.

9 "Así, da a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo. Porque, ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?"

10 Y agradó al Señor que Salomón pidiese sabiduría.

11 Y Dios le dijo: "Porque has demandado esto, y no pediste para ti larga vida, ni riquezas, ni la vida de tus enemigos, sino que pediste inteligencia para saber oír y gobernar,

12 "cumplo tu pedido, y te doy un corazón tan sabio y entendido como no hubo otro antes de ti, ni lo habrá después.

13 "Y también te doy lo que no pediste, riquezas y gloria; tal que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días.

14 "Y si andas en mis caminos, y guardas mis normas y mis Mandamientos, como anduvo David tu padre, prolongaré tu vida".

15 Cuando Salomón despertó, vio que era un sueño. Volvió a Jerusalén se presentó ante el arca del pacto del Eterno, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz, y sirvió un banquete a todos sus siervos.

16 Por ese tiempo se presentaron ante el rey dos mujeres rameras.

17 Una de ellas dijo: "¡Señor mío! Yo y esta mujer habitábamos en una misma casa. Yo tuve un hijo cuando estaba con ella en la casa.

18 "Al tercer día después que yo di a luz, ella también tuvo un hijo. Y vivíamos juntas, ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos.

19 "Una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él.

20 "Ella se levantó a media noche, tomó a mi hijo de junto a mí, mientras yo tu sierva dormía, y lo puso a su lado, y paso a mi lado a su hijo muerto.

21 "Cuando me levanté para dar el pecho a mi hijo, lo encontré muerto. Pero al observarlo por la mañana, vi que no era mi hijo el que yo había dado a luz".

22 Entonces la otra mujer dijo: "¡No! Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto". Pero la primera mujer volvió a decir: "No, tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive". Así hablaban ante el rey.

23 El rey entonces dijo. "Esta dice: 'Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto'. La otra dice: 'No. El tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive' ".

24 Y agregó el rey: "Traedme una espada". Y le trajeron una espada.

25 En seguida el rey ordenó: "Partid por medio al niño vivo, dad la mitad a cada una".

26 Entonces a la mujer de quien era el hijo vivo, se le conmovieron las entrañas, y dijo: "¡Ah, señor mío! Dadle a ella el niño vivo, y no lo matéis". Pero la otra dijo: "Ni a mí, ni a ti. Partidlo".

27 Entonces el rey respondió: "Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis. Ella es su madre".

28 Todo Israel oyó aquel juicio, y respetaron al rey porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar.

4

1 Salomón reinó sobre todo Israel.

2 y éstos fueron los jefes que tuvo: Azarías hijo de Sadoc, era el sacerdote.

3 Elihoref y Ahías, hijos de Sisa, secretarios; Josafat hijo de Ahilud, canciller.

4 Benaía hijo de Joiada, estaba sobre el ejército; Sadoc y Abiatar eran los sacerdotes.

5 Azarías hijo de Natán estaba sobre los gobernadores. Zabud hijo de Natán era el sacerdote y consejero personal del rey.

6 Ahisar era mayordomo; y Adoniram hijo de Abda, estaba sobre el tributo.

7 Salomón tenía doce gobernadores sobre todo Israel, que mantenían al rey y a su casa. Cada uno de ellos abastecía al rey durante un mes al año.

8 Estos son sus nombres: Ben Hur en el monte de Efraín.

9 Ben Decar en Macaz, en Saalbim, en Bet Semes, en Elón y en Bet Hanán.

10 Ben Hesed en Arubot, Soco y la tierra de Hefer.

11 Ben Abinadab en el territorio de Dor; éste tenía por esposa a Tafat hija de Salomón.

12 Baana hijo de Ahilud en Taanac y Meguido, y en toda Bet Sean que está cerca de Zaretán, por bajo de Jezreel, desde Bet Sean hasta Abel Mehola, y hasta el otro lado de Jocmeam.

13 Ben Geber en Ramot de Galaad, en las ciudades de Jair hijo de Manasés, que estaban en Galaad; y la provincia de Argob, que estaba en Basán, sesenta grandes ciudades con muralla y cerraduras de bronce.

14 Ahinadab hijo de Iddo en Mahanaim.

15 Ahimaas en Neftalí, éste tomó por esposa a Basemat hija de Salomón.

16 Baana hijo de Husai en Aser y Alot.

17 Josafat hijo de Parúa en Isacar.

18 Simei hijo de Ela en Benjamín.

19 Geber hijo de Uri en Galaad, la tierra de Sehón rey de los amorreos y de Og rey de Basán; éste era el único gobernador en aquella tierra.

20 Judá e Israel eran numerosos como la arena del mar en multitud. Y comían, bebían y se alegraban.

21 Y Salomón señoreaba sobre todos los reinos desde el Éufrates hasta la tierra de los filisteos y el límite de Egipto. Le traían presentes, y sirvieron a Salomón todos los días que vivió.

22 Los víveres para Salomón eran cada día treinta coros de flor de harina (6.600 lts.), y sesenta coros de harina común,

23 diez bueyes engordados, veinte bueyes de pasto y cien ovejas; sin contar los ciervos, gacelas, corzos y aves engordadas.

24 Porque Salomón señoreaba en toda la región, y sobre todos los reyes del este del Éufrates, desde Tifsa hasta Gaza. Y tuvo paz por todos lados.

25 Judá e Israel vivían seguros, cada uno debajo de su parra y de su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los días de Salomón.

26 Además, Salomón tenía 40.000 caballos en sus caballerizas para sus carros, y doce mil jinetes.

27 Estos gobernadores mantenían al rey Salomón, y a todos los que venían a su mesa. Cada uno un mes, y cuidaban que nada faltase.

28 Proveían también de cebada y paja para los caballos y las bestias de carga, en el lugar donde estaba el rey, cada uno en su turno.

29 Dios dotó a Salomón de extraordinaria sabiduría y prudencia, anchura de corazón como la arena del mar.

30 Fue mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales y los egipcios.

31 Fue más sabio que todos los hombres; más que Etán ezraíta, que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol. Y fue renombrado en todas las naciones de alrededor.

32 Compuso tres mil proverbios y mil cinco cantares.

33 También disertó acerca de los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Disertó acerca de los animales, las aves, los reptiles y los peces.

34 Para oír sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos, y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado su fama.

5

1 Cuando Hiram, rey de Tiro, supo que habían ungido a Salomón en lugar de su padre, le envió sus servidores, porque Hiram siempre había sentido afecto por David.

2 Entonces Salomón envió a decir a Hiram:

3 "Tú sabes que mi padre David no pudo edificar casa al Nombre del Eterno su Dios, por las guerras que lo cercaron, hasta que el Señor puso a sus enemigos bajo la planta de sus pies.

4 "Ahora el Eterno mi Dios me ha dado paz por todas partes, y no hay adversarios, ni mal que temer.

5 "Por tanto, he determinado edificar casa al Nombre del Eterno mi Dios, como él lo dijo a David mi padre: 'Tu hijo, que pondré en lugar tuyo en tu trono, edificará casa a mi Nombre'.

6 "Manda, pues, que me corten cedros del Líbano. Mis siervos estarán con los tuyos, y yo te daré por tus siervos el salario que tú digas. Porque tú sabes bien que ninguno hay entre nosotros que sepa labrar la madera como los sidonios".

7 Cuando Hiram oyó las palabras de Salomón, se alegró en gran manera, y dijo: "Bendito sea hoy el Eterno, que dio hijo sabio a David sobre este pueblo tan grande".

8 Hiram respondió a Salomón: "He oído lo que me mandaste decir. Haré todo lo que te plazca acerca de la madera de cedro y de ciprés.

9 "Mis siervos la llevarán desde el Líbano al mar. La enviaré en balsas hasta el lugar que tú señales. Allí se desatará, y tú la llevarás, y cumplirás mi deseo de proveer el alimento para mi palacio".

10 Hiram, pues, envió a Salomón toda la madera de cedro y ciprés, que él quiso.

11 Y Salomón daba a Hiram 20.000 coros de trigo (4.400.000 lts) para el sustento de su familia, y veinte coros de aceite limpio (4.400 lts). Esto daba Salomón a Hiram cada año.

12 El Eterno dio a Salomón sabiduría como le había dicho. Y hubo paz entre Hiram y Salomón, e hicieron alianza entre ambos.

13 El rey Salomón reclutó 30.000 obreros por todo Israel.

14 Enviaba al Líbano diez mil cada mes por turno. Un mes estaban en el Líbano y dos meses en sus casas. Y Adoniram estaba a cargo de la leva.

15 Salomón también tenía 70.000 cargadores, y 80.000 cortadores en el monte.

16 Sin contar los principales oficiales de Salomón que estaban sobre la obra, 3.300 encargados del pueblo que hacía la obra.

17 Y el rey mandó que trajesen grandes piedras, piedras costosas, para los cimientos de la casa, y piedras labradas.

18 Los albañiles de Salomón, de Hiram y de Gebal cortaron y aparejaron la madera y la cantería para la casa.

6

1 * En el año 480 después que los israelitas salieron de Egipto, en el cuarto año del reinado de Salomón sobre Israel, en el mes de zif (mayo) que es el mes segundo, empezó a edificar la casa del Eterno.

2 La casa que el rey Salomón edificó al Eterno tenía sesenta codos de largo, veinte de ancho y treinta codos de alto (27x9x13mts).

3 El pórtico delante del templo de la casa era de veinte codos de largo a lo ancho de la casa, y su ancho era de diez codos delante de la casa.

4 Hizo a la casa ventanas anchas por dentro, y estrechas por fuera.

5 Edificó también junto al muro de la casa aposentos alrededor, contra las paredes de la casa en derredor del templo y del Lugar Santísimo. E hizo cámaras alrededor.

6 La galería inferior era de cinco codos de ancho (2.25 mts), la del medio de seis codos de ancho, y la tercera de siete codos de ancho. Porque por fuera había hecho disminuciones a la casa en derredor, para no trabar las vigas de las paredes de la casa.

7 Cuando se edificó la casa fue construida con piedras que traían ya acabadas; de manera que cuando la edificaban, ni martillos ni hachas se oyeron en la casa, ni ningún instrumento de hierro.

8 La entrada al piso bajo estaba al lado derecho de la casa. Por una escalera caracol se subía al piso medio, y de ahí al tercero.

9 Labró, pues, el templo y lo cubrió con artesonados de cedro.

10 Edificó también la galería alrededor de toda la casa, de cinco codos de alto (2,25 mts), que se apoyaba en la casa con maderas de cedro,

11 Entonces vino palabra del Eterno a Salomón, que le dijo:

12 Acerca de esta casa que tú edificas, si andas en mis normas, si cumples mi derechos, y guardas todos mis Mandamientos y andas en ellos, yo cumpliré contigo mi palabra que hablé a David tu padre.

13 "Habitaré en ella en medio de los israelitas, y no dejaré a mi pueblo Israel".

14 Así, Salomón labró la casa, y la terminó.

15 Cubrió las paredes del templo por dentro con tablas de cedro, desde el suelo hasta las vigas del techo. Cubrió el piso con madera de ciprés.

16 Al fondo de la casa separó veinte codos con tablas de cedro, desde el piso hasta el techo, para formar el Santuario interior, el Lugar Santísimo.

17 La casa, a saber, el Lugar Santo del templo, tenía cuarenta codos de largo (18 mts).

18 La casa estaba cubierta de cedro por dentro, y tenía entalladuras de calabazas silvestres y de botones de flores. Todo era cedro, ninguna piedra se veía.

19 En lo más interior de la casa estaba el Lugar Santísimo, para poner allí el Arca del Pacto del Eterno.

20 El Lugar Santísimo estaba en el interior que medía veinte codos de largo, veinte de ancho y veinte de alto (9x9x9 mts). Y lo cubrió de oro purísimo. También hizo un altar de cedro.

21 Salomón cubrió de oro puro la casa por dentro y el Lugar Santísimo, y cerró la entrada con cadenas de oro.

22 Cubrió, pues, de oro todo el interior de la casa, y también vistió de oro todo el altar que estaba ante el Lugar Santísimo.

23 Hizo también en el Lugar Santísimo dos querubines de madera de olivo, cada uno de diez codos de alto (4,5 mts).

24 Cada ala del querubín tenía cinco codos (2,25 mts). Así, desde la punta de un ala hasta la punta de la otra había diez codos.

25 El otro querubín tenía también diez codos. Los dos querubines eran de un mismo tamaño y una misma forma.

26 La altura de cada uno era de diez codos.

27 Puso estos querubines en el Lugar Santísimo. Los querubines extendían sus alas, de modo que el ala de uno tocaba la pared, y el ala del otro tocaba la otra pared, y las otras dos alas se tocaban una a la otra en el medio de la casa.

28 Y cubrió de oro los querubines.

29 En todas las paredes de la casa, por dentro y por fuera, esculpió figuras de querubines, palmeras y botones de flores.

30 Y cubrió de oro el piso de la casa, tanto el aposento interior como el exterior.

31 Para la entrada del Santísimo hizo puertas de madera de olivo. El umbral y los postes eran de cinco esquinas.

32 Las dos puertas eran de madera de olivo. Talló en ellas figuras de querubines, palmeras y botones de flores, y las cubrió de oro. Cubrió también de oro los querubines y las palmeras.

33 Igualmente hizo a la puerta del templo postes cuadrados de madera de olivo.

34 Las dos puertas eran de madera de ciprés, y las dos hojas de cada puerta eran giratorias.

35 Talló en ellas querubines, palmeras y botones de flores, y las cubrió de oro ajustado a las entalladuras.

36 Edificó el atrio interior de tres hileras de piedras labradas, y una hilera de vigas de cedro.

37 En el cuarto año, en el mes de zif (mayo), echó los cimientos de la casa del Eterno.

38 Y en el undécimo año, en el mes de bul (noviembre), que es el mes octavo, fue acabada la casa con todos sus detalles, según el proyecto. La edificó, pues, en siete años.

7

1 Después Salomón edificó su propia casa en trece años, y la acabó toda.

2 También edificó la casa del bosque del Líbano, que tenía cien codos de longitud (45 mts), 50 de anchura y 30 de altura (13,5 mts), sobre cuatro hileras de columnas de cedro, con vigas de cedro sobre las columnas.

3 Estaba cubierta de tablas de cedro arriba sobre las vigas, que se apoyaban en 45 columnas. Cada hilera tenía quince columnas.

4 Y había tres filas de ventanas, una ventana opuesta a la otra en tres hileras.

5 Todas las puertas y postes eran cuadrados. Cada ventana estaba frente a la otra, en tres hileras.

6 También hizo un pórtico de columnas, de cincuenta codos de largo y treinta de ancho (22,5xl3,5 mts). Frente a las columnas había un techo sobresaliente.

7 Hizo también el pórtico del trono, el pórtico del juicio, donde iba a juzgar. Y lo cubrió de cedro desde el suelo hasta el techo.

8 En la casa donde él moraba, había otro atrio dentro del pórtico, de hechura semejante a ésta. Edificó también Salomón una casa para la hija de Faraón, que había tomado por esposa. La hechura era semejante a aquel pórtico.

9 Todas esas obras fueron de piedras costosas, cortadas y aserradas con sierras según las medidas, así por dentro como por fuera, desde el cimiento hasta los remates. Lo mismo por fuera hasta el gran atrio.

10 El cimiento era de piedras costosas y grandes, piedras de diez y de ocho codos (4,5 y 3,6 mts).

11 De allí hacia arriba eran también piedras costosas, labradas conforme a sus medidas y con madera de cedro.

12 Al exterior, el gran atrio tenia alrededor tres hileras de piedras labradas, y una hilera de vigas de cedro. Así también era el atrio interior de la casa del Eterno, y su pórtico.

13 El rey Salomón mandó traer de Tiro al broncista Hiram.

14 Hijo de una viuda de la tribu de Neftalí, y su padre, que trabajaba en bronce, era de Tiro. Hiram estaba lleno de sabiduría, pericia y experiencia en toda obra de bronce. Este vino al rey Salomón, e hizo toda su obra.

15 Hiram vació dos columnas de bronce, de dieciocho codos de altura cada una (8 mts). Su circunferencia era de doce codos.

16 Hizo también dos capiteles de fundición de bronce, para que fuesen puestos sobre las cabezas de las columnas. La altura de cada capitel era de cinco codos (2,25 mts).

17 Había trenzas a manera de red, y unos cordones a manera de cadenas, para los capiteles que iban sobre las cabezas de las columnas, siete para cada capitel.

18 Hizo también dos hileras de granadas alrededor de la red, para cubrir los capiteles.

19 Los capiteles que estaban sobre las columnas en el pórtico, tenían forma de lirios, y eran de cuatro codos.

20 En los capiteles de las dos columnas, encima de la parte más abultada, había doscientas granadas en dos hileras, alrededor de cada capitel.

21 Hiram levantó esas columnas en el pórtico del templo. A la columna de la derecha, la llamó Jaquín; y a la columna de la izquierda, la llamó Boaz.

22 La parte superior de las columnas tenía forma de lirio. Así se acabó la obra de las columnas.

23 Hiram hizo también una pila redonda, de fundición, de diez codos de diámetro (4,5 mts). De cinco codos de altura (2,25 mts), y la ceñía alrededor un cordón de treinta codos.

24 Rodeaban la pila por debajo de su borde, unas calabazas, diez en cada codo, que ceñían la pila alrededor en dos hileras, fundidas al mismo tiempo que la pila.

25 La pila descansaba sobre doce bueyes. Tres miraban al norte, tres al oeste, tres al sur, y tres al oriente, con sus ancas hacia adentro. Sobre éstos se apoyaba la pila.

26 El espesor de la pila era de un palmo, y su borde era labrado como el borde del cáliz de una flor de lis. Cabían en ella dos mil batos (44.000 lts).

27 Hizo también diez bases de bronce, cada una de cuatro codos de largo y de ancho (1,80 mt), y de tres cortes de alto.

28 La obra de las bases era ésta: Tenía unos tableros entre las molduras.

29 Sobre esos tableros que estaban entre las molduras, había figuras de leones, bueyes y querubines. Sobre las molduras de la base, encima y debajo de los leones y los bueyes, había unas añadiduras de bajorrelieve.

30 Cada base tenia cuatro ruedas de bronce con ejes de bronce. Y en sus cuatro esquinas había apoyos de fundición, y sobre ellos descansaba la pila.

31 La boca de la pila entraba dentro de una guarnición de un codo de altura (45 cms). La boca era redonda como obra de pedestal y tenía un codo y medio de diámetro (65 cms). Había también sobre la boca entalladuras con tableros cuadrados, no redondos.

32 Las cuatro ruedas estaban debajo de los tableros, y los ejes de las ruedas nacían en la misma base. La altura de cada rueda era de un codo y medio (65 cms).

33 Las ruedas eran como las de un carro. Sus ejes, rayos, cubos y cinchos, todo era de fundición.

34 Las cuatro repisas de las cuatro esquinas de cada base formaban una sola pieza con la base.

35 En lo alto de cada base había un soporte redondo de medio codo de altura, y encima de la base, sus molduras y tableros formaban una sola pieza.

36 En la superficie de las molduras y en los tableros grabó querubines, leones, palmeras y otros adornos en proporción al espacio de cada una.

37 De ese modo hizo diez bases fundidas de una misma forma, medida y entalladura.

38 Hizo también otras diez pilas de bronce. En cada pila cabían cuarenta batos (880 lts). Cada una era de cuatro codos de diámetro. Y asentó una pila sobre cada una de las diez bases.

39 Puso cinco bases a la derecha de la casa, y cinco a la izquierda. Y colocó la pila mayor al lado derecho de la casa, al sureste.

40 Hiram hizo también fuentes, tenazas y cuencos, así acabó toda la obra que Salomón le encargó para la casa del Eterno.

41 A saber , dos columnas, los capiteles que estaban en lo alto las dos columnas, dos redes que cubrían los capiteles.

42 cuatrocientas granadas para las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para cubrir los dos capiteles redondos que estaban sobre las columnas;

43 las diez bases, las diez pilas sobre las bases;

44 la pila mayor, los doce bueyes debajo de la pila mayor,

45 calderos, paletas y cuencos. Todos los utensilios que Hiram hizo al rey Salomón para la casa del Eterno, fueron de bronce bruñido.

46 Todo lo hizo fundir el rey en la llanura del Jordán, en tierra arcillosa, entre Sucot y Saretán.

47 Y Salomón dejó sin inquirir el peso del bronce de todos los utensilios, por su gran cantidad.

48 También hizo Salomón todos los enseres que pertenecían al templo del Eterno: el altar de oro, la mesa de oro para los panes de la Presencia,

49 los candelabros de oro purísimo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda, frente al Lugar Santísimo, con las flores, las lámparas y despabiladeras de oro.

50 También las tazas, despabiladeras, cucharillas e incensarios, de oro purísimo. También de oro los quiciales de las puertas de la casa interior, del Lugar Santísimo, y de las puertas del templo.

51 Cuando se acabó toda la obra que el rey Salomón encargó para la casa del Eterno, guardó Salomón lo que David su padre había dedicado, plata, oro y vasos, y lo puso en la tesorería de la casa del Eterno.

8

1 Entonces Salomón reunió en Jerusalén a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los príncipes de las familias de Israel, para traer el Arca del Pacto del Eterno desde Sión, la ciudad de David.

2 Se reunieron con el rey Salomón todos los hombres de Israel en el mes de etanim (octubre), el séptimo mes, en el día de la fiesta solemne.

3 Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los sacerdotes tomaron el Arca.

4 y la trasladaron junto con la tienda de la Reunión y todos les enseres sagrados que estaban en ella.

5 El rey Salomón y toda la congregaron de Israel que se había reunido, estaban ante el Arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podían contar.

6 Los sacerdotes colocaron el arca del Pacto del Eterno en su lugar, en el Santuario de la casa, en el Lugar Santísimo, debajo de las alas de los querubines.

7 Porque los querubines tenían extendidas las alas sobre el lugar del Arca. Así, los querubines cubrían el Arca y sus varas.

8 Las varas eran tan largas que se podían ver desde el lugar Santo que está delante del Santísimo, pero no se veían desde afuera. Así quedaron hasta hoy.

9 En el arca no había sino las dos tablas de piedra que Moisés había puesto allí en Horeb, donde el Eterno hizo el pacto con los israelitas, cuando salieron de Egipto.

10 Cuando los sacerdotes salieron del Santuario, la nube llenó la casa del Eterno.

11 Y los sacerdotes no pudieron quedar allí para ministrar, por causa de la nube, porque la gloria de Dios había llenado la casa del Eterno.

12 Entonces Salomón exclamó: "El Eterno dijo que él habitaría en la oscuridad.

13 "Yo edifiqué casa para tu morada, sitio donde tú habites para siempre".

14 Y el rey volvió su rostro y, bendijo a toda la congregación de Israel que estaba de pie.

15 Dijo: "Bendito sea el Eterno, Dios de Israel, que con su mano cumplió lo que con su boca había prometido a David mi padre. Porque él dijo:

16 "'Desde el día que saqué de Egipto a mi pueblo Israel, no había elegido yo ninguna ciudad de todo Israel donde edificar casa en la cual estuviera mi Nombre, aunque elegí a David para gobernar a mi pueblo Israel'.

17 "David mi padre, en su corazón pensó en edificar casa en honor del Nombre del Eterno, Dios de Israel.

18 "Pero él dijo a David mi padre: 'Bien hiciste en haber pensado en tu corazón en edificar casa a mi Nombre.

19 "'Pero tú no edificarás la casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos, él edificará casa a mi Nombre'.

20 "Y el Eterno ha cumplido la promesa que había pronunciado; pues yo he sucedido a David mi padre, me he sentado en el trono de Israel, como el Eterno había dicho, y edifiqué el templo en honor del Nombre del Eterno, Dios de Israel.

21 "Y he puesto en él un lugar para el Arca, donde está el pacto que el Eterno hizo con nuestros padres cuando los sacó de Egipto".

22 Entonces Salomón se puso ante el altar del Eterno, en presencia de toda la congregación de Israel, extendió sus manos al cielo, y exclamó:

23 "Oh Eterno, Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra, que guarda el pacto de amor a tus siervos, los que andan ante ti con todo su corazón.

24 "Tú has cumplido a tu siervo David mi padre lo que le prometiste. Lo dijiste con tu boca, y con tu mano lo cumpliste en este día.

25 "Ahora oh Eterno, Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le prometiste, al decirle: 'No faltará varón que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden mi camino, y anden ante mí como tú has andado'.

26 "Ahora, oh Dios de Israel, confirma la promesa que diste a tu siervo David mi padre.

27 "Sin embargo, ¿habitará ciertamente Dios en la tierra? Si los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener, ¡cuánto menos esta casa que yo edifiqué!

28 "Con todo, atiende a la oración de tu siervo, y a su plegaria, oh Eterno Dios mío; oye el clamor y la oración que tu siervo eleva hoy ante ti.

29 "Estén tus ojos abiertos día y noche sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: 'Mi Nombre estará allí'. ¡Oye la oración que tu siervo te dirige ahora en este lugar!

30 "Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando oren en este lugar. Oye desde tu morada, desde los cielos. Escucha y perdona.

31 "Cuando alguno peque contra su prójimo, y le tomen juramento ante tu altar en esta casa,

32 "escucha desde el cielo, obra, y juzga a tus siervos. Condena al impío, volviendo su proceder sobre su cabeza, y justifica al inocente para darle según su Justicia.

33 "Cuando tu pueblo Israel caiga derrotado ante sus enemigos, por haber pecado contra ti, y se vuelvan a ti, confiesen tu Nombre, y oren, y supliquen en esta casa,

34 "Óyelos tú desde el cielo, perdona el pecado de tu pueblo Israel, y vuélvelos a la tierra que diste a sus padres.

35 "Si el cielo se cierra y no llueve, por haber ellos pecado contra ti, y te rueguen en este lugar, y confiesen tu Nombre, y se vuelvan del pecado, cuando los hayas afligido;

36 "oye desde el cielo y perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel; enséñales el buen camino en que anden, y envía lluvia sobre tu tierra que diste a tu pueblo en herencia.

37 "Cuando en la tierra haya hambre, tizoncillo, niebla, langosta, pulgón o enemigos los cerquen en la tierra donde habitan, cualquier plaga o enfermedad que sea,

38 "toda oración y toda súplica que haga cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando alguno sienta la plaga en su corazón, y extienda sus manos a esta casa,

39 "oye desde el cielo, desde tu morada, y perdona; obra, y da a cada uno conforme a su camino, cuyo corazón tú conoces, porque sólo tú conoces el corazón de los hombres,

40 "para que te reverencien todos los días que vivan sobre la tierra que diste a nuestros padres.

41 "También el extranjero que no sea de tu pueblo Israel, cuando venga de un país lejano a causa de tu Nombre

42 "—porque oirán de tu gran Nombre, de tu mano fuerte, tu brazo extendido, y vendrán a orar a esta casa—,

43 "óyelo desde el cielo, desde tu morada, y haz según lo que el extranjero te pida; para que todos los pueblos de la tierra reconozcan tu Nombre y te reverencien, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu Nombre es invocado sobre esta casa que edifiqué.

44 "Si tu pueblo sale en batalla contra sus enemigos por el camino que tú los mandes, y oran a ti, oh Eterno, hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que edifiqué a tu Nombre,

45 "oye desde el cielo su oración y su súplica, y hazles justicia.

46 "Y cuando pequen contra ti —porque no hay hombre que no peque—, y te enojes con ellos, y los entregues ante el enemigo, para que los cautiven y lleven a tierra enemiga, sea lejos o cerca,

47 "si ellos vuelven en sí en la tierra donde hayan ido cautivos, si se convierten y oran a ti en la tierra de su cautiverio, y dicen: 'Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad',

48 "y si se convierten a ti con todo su corazón y con toda su alma, en la tierra de sus cautivadores, y oran a ti hacia la tierra que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste y hacia esta casa que edifiqué en honor de tu Nombre;

49 "oye tú desde el cielo, desde tu morada, su oración y su súplica, hazles justicia,

50 "perdona a tu pueblo sus pecados contra ti, y todas sus infracciones con que se hubieran rebelado contra ti, y haz que sus cautivadores tengan de ellos misericordia.

51 "Porque ellos son tu pueblo, tu heredad, que tú sacaste de Egipto, del horno de hierro.

52 "Que tu ojos estén atentos a la oración de tu siervo y a la plegaria de tu pueblo Israel, para oírlos en todo lo que te invoquen.

53 "Pues tú los apartaste para ti por tu heredad de todos los pueblos de la tierra, como lo dijiste por medio de Moisés tu siervo, cuando sacaste a nuestros padres de Egipto, oh Señor Eterno".

54 Y cuando Salomón acabó esta oración, se levantó de sus rodillas ante el altar del Eterno con sus manos extendidas al cielo.

55 Y puesto en pie, bendijo a la congregación de Israel, diciendo en alta voz:

56 "Bendito sea el Eterno, que ha dado reposo a su pueblo Israel, tal como lo había prometido. Ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo, ha fallado.

57 "Esté el Eterno nuestro Dios con nosotros, como estuvo con nuestros padres, y no nos desampare, ni nos deje.

58 "Incline nuestro corazón hacia sí, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus Mandamientos, sus normas y derechos, que mandó a nuestros padres.

59 "Y que estas palabras con que oré ante el Eterno, estén cerca del Eterno nuestro Dios, día y noche, para que él proteja la causa de su siervo y de su pueblo Israel, según la necesidad de cada día;

60 "para que todos los pueblos de la tierra sepan que el Eterno es Dios, y que no hay otro.

61 Sea, pues, vuestro corazón plenamente leal al Eterno nuestro Dios, para andar en sus estatutos y guardar sus Mandamientos, como en el día de hoy".

62 Entonces el rey todo Israel sacrificaron víctimas ante el Eterno:

63 Salomón ofreció sacrificios de paz al Eterno, 22.000 bueyes y 120.000 ovejas. Así el rey y todos los israelitas dedicaron la casa del Eterno.

64 Aquel mismo día el rey santificó el atrio interior que estaba ante la casa del Eterno, porque ofreció allí los holocaustos, presentes y la grasa de los sacrificios de paz; porque el altar de bronce que estaba ante el Eterno era pequeño, y no cabían en él los holocaustos, presentes y las grasas de las ofrendas de paz.

65 En esa ocasión Salomón celebró fiesta, con todo Israel, una inmensa congregación venida desde Hamat hasta el río de Egipto. Tuvieron fiesta ante el Eterno nuestro Dios, por siete días, y otros siete días; esto es, durante catorce días.

66 Al día siguiente Salomón despidió al pueblo. Y ellos bendiciendo al rey, se fueron a sus estancias alegres y gozosos de corazón, por todos los beneficios que el Eterno había hecho a David su siervo y a su pueblo Israel.

9

1 Cuando Salomón acabó la obra de la casa del Eterno, la casa real y todo lo que pensó construir,

2 el Eterno se le apareció por segunda vez, como le había aparecido en Gabaón.

3 Y el Eterno le dijo: "He oído tu oración y tu ruego, que has hecho en mi presencia. He santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi Nombre en ella para siempre. En ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días.

4 "Ahora, si tú andas ante mí, como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, cumpliendo todo lo que te mandé, guardando mis normas y derechos,

5 "afirmaré tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, al decirle: 'No faltará de ti varón en el trono de Israel'.

6 "Pero si os apartáis de mí, vosotros y vuestros hijos, y no guardáis mis Mandamientos y normas que he puesto ante vosotros, sino que servís y adoráis a otros dioses;

7 "cortaré a Israel de la tierra que les di, y esta casa que santifiqué a mi Nombre, la echaré de delante de mí, e Israel será proverbio y refrán a todos los pueblos.

8 "Y el que pase ante esta casa que estaba en estima, se asombrará y se burlará diciendo: '¿Por qué procedió así el Eterno con esta tierra y esta casa?'

9 "Le responderán: 'Porque dejaron al Eterno su Dios, que había sacado a sus padres de Egipto; echaron mano de otros dioses, y los adoraron y sirvieron. Por eso ha traído el Eterno sobre ellos todo este mal' ".

10 Al cabo de veinte años, en que Salomón había edificado las dos casas, la casa del Eterno y la casa real,

11 para las cuales Hiram rey de Tiro, había enviado a Salomón madera de cedro y ciprés, y cuanto oro él quiso, el rey Salomón dio a Hiram veinte ciudades en tierra de Galilea.

12 Hiram salió de Tiro a ver las ciudades que Salomón le había dado, y no le contentaron.

13 Dijo: "¿Qué ciudades son éstas que me has dado, hermano?" Y les puso por nombre, la tierra de Cabul (sin valor), hasta hoy.

14 Hiram había enviado al rey 120 talentos de oro (3.960 kgs).

15 Esta fue la razón del trabajo obligatorio que el rey Salomón impuso para edificar la casa del Eterno, su casa, a Milo, la muralla de Jerusalén, Hasor, Meguido y Gezer.

16 Faraón, el rey de Egipto, había tomado a Gezer. La quemó, y mató a los cananeos que habitaban la ciudad, y la dio en don a su hija, la esposa de Salomón.

17 Y Salomón restauró a Gezer, a la baja Bet Orón,

18 a Balat y a Tadmor en el desierto.

19 También restauró las ciudades donde tenía municiones, las ciudades de los carros y las ciudades de la gente de caballo. Y todo lo que Salomón deseó, edificó en Jerusalén, en el Líbano y en toda la tierra de su señorío.

20 A los pueblos que quedaron de los amorreos, hititas, ferezeos, heveos, jebuseos, que no eran israelitas;

21 a sus hijos que quedaron en la tierra después de ellos, que los israelitas no pudieron acabar, Salomón los hizo tributarios.

22 Pero a ningún israelita impuso Salomón servicio, sino que eran hombres de guerra, sus criados, sus príncipes, sus capitanes, comandantes de sus carros o su gente de a caballo.

23 Los que Salomón había hecho jefes y encargados de las obras, eran 550, que estaban sobre el pueblo que trabajaba en aquella obra.

24 Cuando la hija de Faraón subió de la ciudad de David a la casa que Salomón le había edificado, entonces él edificó a Milo.

25 Salomón ofrecía tres veces al año holocaustos y pacíficos sobre el altar que él edificó al Eterno, y quemaba incienso sobre el que estaba ante el Eterno, después que la casa fue acabada.

26 Hizo también el rey Salomón naves en Ezión Geber, junto a Elat en la ribera del Mar Rojo, en tierra de Edom.

27 Hiram envió en ellas a su siervos, marineros, diestros en el mar, con los siervos de Salomón,

28 que fueron a Ofir y trajeron de allí, para Salomón, 420 talentos de oro (14. 000 kgs).

10

1 La reina de Sabá oyó la fama de Salomón y su relación con el Nombre del Eterno, y vino a probarlo con preguntas.

2 Vino a Jerusalén con una gran comitiva, con camellos cargados de especias, oro en gran abundancia y piedras preciosas. Cuando llegó, habló con Salomón todo lo que traía en su corazón.

3 Y Salomón respondió a todas sus preguntas. Nada hubo que no le respondiera.

4 Cuando la reina de Sabá vio la sabiduría de Salomón, la casa que había edificado,

5 la comida de su mesa, la habitación de sus oficiales, el estado y vestido de sus servidores, sus maestresalas y los holocaustos que ofrecía en el templo del Eterno, se quedó asombrada.

6 Y dijo al rey: "Es verdad lo que oí en mi tierra de tus cosas y tu sabiduría.

7 "Pero yo no lo creía, hasta que vine, y mis ojos han visto que no me dijeron ni aun la mitad. Es mayor tu sabiduría y tu bien que la fama que yo había oído.

8 "Dichosos tus hombres y tus siervos, que están continuamente ante ti y oyen tu sabiduría.

9 "El Eterno tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque el Eterno amó siempre a Israel, te ha puesto por rey para que administres derecho y justicia".

10 Y ella dio al rey 120 talentos de oro (4.080 kgs), mucha especiería y piedras preciosas. Nunca vino tan grande cantidad de especias, como las que la reina de Sabá dio al rey Salomón.

11 La flota de Hiram que había traído el oro de Ofir, trajo también de Ofir mucha madera de sándalo y piedras preciosas.

12 De la madera de sándalo el rey hizo barandas para la casa del Eterno y las casas reales; también arpas y salterios para los cantores. Nunca vino tanta madera de sándalo, ni se ha visto hasta hoy.

13 Y el rey Salomón le dio a la reina de Sabá todo lo que quiso; todo lo que pidió, además de lo que Salomón le dio. Y ella volvió a su tierra con sus criados.

14 En oro Salomón recibía de renta cada año 666 talentos (23 ton),

15 sin contar lo que recibía de los mercaderes, del comercio de especias con todos los reyes de Arabia y los principales de la tierra.

16 Además, el rey Salomón hizo doscientos escudos grandes de oro batido, de seiscientos siclos cada escudo (6 kgs).

17 Hizo también trescientos escudos de oro batido, de tres libras de oro (1,5 kg). Y los puso en la casa del bosque del Líbano.

18 Además el rey hizo un gran trono de marfil, que cubrió de oro purísimo.

19 Seis gradas tenía el trono. La parte superior del respaldo era redonda. El asiento tenía brazos a los dos lados, junto a ellos colocó dos leones.

20 Hizo también doce leones de pie que colocó sobre las seis gradas, de uno y otro lado. Ningún otro reino había hecho un trono semejante.

21 Todos los vasos de beber del rey Salomón y toda la vajilla de la casa del bosque del Líbano eran de oro fino. Nada era de plata, en el tiempo de Salomón la plata no era apreciada.

22 Porque el rey tenía la flota que salía al mar, a Tarsis, con la flota de Hiram. Una vez cada tres años volvía la flota de Tarsis; y traía oro, plata, marfil, monos y pavos reales.

23 Así excedía el rey Salomón a todos los reyes de la de la tierra en riqueza y sabiduría.

24 Toda la tierra procuraba ver la cara de Salomón, para oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón.

25 Y todos le llevaban cada año sus presentes: Alhajas de oro, de plata, vestidos, armas, aromas, caballos y mulos.

26 Salomón juntó carros y gente de a caballo. Tenía 1.400 carros, y 12.000 jinetes, que puso en las ciudades de los carros y con él en Jerusalén.

27 El rey consiguió que en Jerusalén la plata fuera tan abundante como las piedras, y los cedros como los cabrahigos del campo.

28 Traían a Salomón caballos y lienzos, que los mercaderes del rey compraban de Egipto.

29 Importaban de Egipto, el carro por seiscientas piezas de plata (7 kgs), y el caballo por ciento cincuenta (1.7 kg). Así los adquirían por medio de ellos los reyes hititas y sirios.

11

1 Además de la hija de Faraón, el rey Salomón amó a muchas mujeres extranjeras; moabitas, amonitas, edomitas, sidonias e hititas.

2 Gente de las cuales el Eterno había dicho a los israelitas: "No entraréis a ellas, ni ellas a vosotros; porque de cierto inclinarán vuestro corazón tras sus dioses. A éstas se unió Salomón con amor.

3 Tuvo setecientas esposas reinas y trescientas concubinas. Y sus esposas desviaron su corazón.

4 En la vejez de Salomón, sus esposas desviaron su corazón a otra dioses; y su corazón ya no fue del todo del Eterno su Dios, como el corazón de su padre David.

5 Salomón siguió a Astarot, diosa de los sidonios; y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas.

6 E hizo Salomón lo malo en los ojos del Eterno, y no siguió cumplidamente al Señor como David su padre.

7 Entonces Salomón edificó un alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el Monte que está frente a Jerusalén; y a Moloc, ídolo abominable de Amón.

8 Así hizo para todas sus esposas extranjeras, que quemaban incienso y sacrificaban a sus dioses.

9 Y el Eterno se enojó con Salomón, por cuanto su corazón se desvió del Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces.

10 Aunque Dios le había mandado que no siguiese a otros dioses, él no guardó la orden del Eterno.

11 Entonces el Señor le dijo: "Por cuanto hubo esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis normas que te mandé, romperé el reino de ti, y lo entregaré a tu siervo.

12 "Sin embargo, por consideración a David tu padre, no lo arrancaré de tu mano, sino de la mano de tu hijo.

13 "Tampoco arrancaré todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor de mi siervo David y por amor de Jerusalén que yo elegí".

14 El Eterno suscitó un adversario a Salomón, a Hadad, idumeo de sangre real de Edom.

15 Porque cuando David estuvo en Edom, y Joab general del ejército subió a enterrar los muertos, y mató a todos los varones de Edom,

16 Joab e Israel habitaron seis meses allá hasta acabar con el sexo masculino de Edom.

17 Entonces Hadad y algunos varones edomitas de los siervos de su padre, huyeron a Egipto. Hadad era entonces muchacho pequeño.

18 Se levantaron de Madián y se fueron a Parán. Y tomando consigo hombres de Parán se fueron a Egipto, a Faraón rey de Egipto, que le dio casa, alimento y aun tierra.

19 Hadad halló tanto favor ante Faraón, que éste le dio por esposa a la hermana de su esposa, la reina Tafnes.

20 Y la hermana de Tafnes engendró a su hijo Genubat, al cual destetó Tafnes dentro de la casa de Faraón. Y estaba Genubat en casa de Faraón entre los hijos de Faraón.

21 Cuando Hadad oyó en Egipto que David había dormido con sus padres, y que Joab general del ejército, había muerto, dijo a Faraón: "Déjame ir a mi tierra".

22 Faraón le respondió: "¿Por qué? ¿Qué te falta conmigo que tratas de volver a tu tierra?" El respondió: "Nada. Con todo, te ruego que me dejes ir".

23 También Dios despertó por adversario de Salomón a Rezón hijo de Eliada, que había huido de su amo Hadad Ezer, rey de Soba.

24 Había reunido gente contra él y se había hecho capitán de una compañía, cuando David deshizo a los de Soba. Después se fueron a Damasco, habitaron allí, y reinó en Damasco.

25 Fue adversario de Israel todos los días de Salomón. Y fue otro mal con el de Hadad, porque aborreció a Israel y reinó sobre Siria.

26 También Jeroboam hijo de Nabat, efrateo de Sereda, siervo de Salomón —su madre llamada Serúa, era viuda—, alzó su mano contra el rey.

27 La causa de su rebelión contra el rey, fue que cuando Salomón edificó a Milo, cerró el portillo de la ciudad de David su padre.

28 Jeroboam era valiente y esforzado. Al ver Salomón que el joven era activo, le encomendó el cargo de la casa de José.

29 Por aquel tiempo, un día en que Jeroboam salía de Jerusalén, lo encontró el profeta Ahías silonita, que estaba cubierto con una capa nueva. Estaban los dos solos en el campo.

30 Ahías tomó la ropa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos.

31 Y dijo a Jeroboam: "Toma para ti diez pedazos, porque así dice el Eterno, Dios de Israel: Voy a romper el reino de mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus.

32 "El tendrá una tribu, por amor de David mi siervo, y por amor de Jerusalén, ciudad que yo elegí de todas las tribus de Israel.

33 "Por cuanto me han dejado y han adorado a Astarot diosa de los sidonios, a Quemos dios de Moab y a Moloc dios de Amón. Y no anduvieron en mis caminos, para hacer lo recto ante mis ojos, ni guardaron mis estatutos y derechos, como hizo David su padre.

34 "Pero no quitaré nada del reino de su mano. Lo retendré por caudillo todos los días de su vida, por amor de David mi siervo, a quien elegí, porque guardó mis Mandamientos y mis normas.

35 "Quitaré el reino de mano de su hijo, y te daré a ti diez tribus.

36 "Y a su hijo daré una tribu, para que mi siervo David tenga lámpara todos los días ante mí en Jerusalén, ciudad que yo elegí para poner en ella mi Nombre.

37 "Te tomaré a ti, y tú reinarás como tú desees. Y serás rey sobre Israel.

38 "Y si prestas oído a todas las cosas que te mandaré, y andas en mis caminos, y haces lo recto ante mis ojos, guardando mis normas y mis Mandamientos, como hizo David mi siervo, yo estaré contigo, y te edificaré casa firme, como la edifiqué a David, y te entregaré a Israel.

39 "Y yo afligiré a los descendientes de David a causa de esto, pero no para siempre".

40 Por eso Salomón procuró matar a Jeroboam. Pero Jeroboam se levantó, huyó a Egipto, a Sisac rey de Egipto, y se quedó en Egipto hasta la muerte de Salomón.

41 Los demás hechos de Salomón, lo que ejecutó, y su sabiduría, están escritos en los anales de Salomón.

42 Los días que Salomón reinó en Jerusalén sobre todo Israel, fueron cuarenta años.

43 Y Salomón durmió con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre David. Y reinó en su lugar su hijo Roboam.

12

1 * Fue Roboam a Siquem, porque todo Israel había venido a Siquem para proclamarlo rey.

2 Lo oyó Jeroboam hijo de Nabat, que estaba en Egipto, porque había huido de Salomón y habitaba en Egipto,

3 y enviaron a llamarlo. Vinieron, pues, Jeroboam y toda la congregación de Israel, y dijeron a Roboam:

4 "Tu padre agravó nuestro yugo. Ahora disminuye tú la dura servidumbre de tu padre, y el yugo pesado que puso sobre nosotros, y te serviremos".

5 El les dijo: "Volved al cabo de tres días". Y el pueblo se fue.

6 Entonces el rey Roboam consultó a los ancianos que habían estado con Salomón su padre cuando vivía: "¿Que aconsejáis que responda al pueblo?"

7 Ellos le dijeron: "Si hoy complaces a este pueblo, y le respondes buenas palabras, ellos te servirán para siempre".

8 Pero él, dejó el consejo de los ancianos y consultó a los jóvenes que se habían criado con él, y estaban con él.

9 Les preguntó: "¿Qué aconsejáis vosotros que responda a este pueblo, que me habló diciendo: 'Disminuye el yugo que tu padre puso sobre nosotros?"'

10 Los jóvenes que se habían criado con él respondieron: "Así hablarás a este pueblo que te ha dicho: 'Tu padre agravó nuestro yugo, alívialo tú'. Diles: El menor de mis dedos es más grueso que los lomos de mi padre.

11 "Mi padre os cargó de pesado yugo, yo añadiré a vuestro yugo. Mi padre os hirió con azotes, yo os heriré con escorpiones".

12 Al tercer día vino Jeroboam con el pueblo a Roboam, como el rey les había mandado: "Volved al tercer día".

13 Y el rey respondió al pueblo duramente. Dejó el consejo de los ancianos.

14 y les habló conforme al consejo de los jóvenes: "Mi padre agravó vuestro yugo, yo añadiré a vuestro yugo. Mi padre os hirió con azotes, yo os heriré con escorpiones".

15 Y el rey no oyó al pueblo; porque era designio del Eterno, para cumplir lo que había hablado por medio de Ahías silonita a Jerobom hijo de Nabat.

16 Cuando el pueblo vio que el rey no les había oído, le respondió ¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de Isaí. ¡Israel, a tus tiendas! ¡Provee ahora a tu casa, David!" Entonces Israel se fue a sus tiendas.

17 Pero Roboam reinó sobre los israelitas que moraban en las ciudades de Judá.

18 El rey Roboam envió a Adoram, que estaba sobre los tributos. Pero todo Israel lo apedreo, y murió. Entonces el rey Roboam se apresuró a subir a su carro y huir a Jerusalén.

19 Así se apartó Israel de la casa de David hasta hoy.

20 Cuando todo Israel oyó que Jeroboam había vuelto, lo llamaron a la congregación, y lo nombraron rey sobre todo Israel, sin quedar tribu alguna que siguiese a la casa de David, fuera de Judá.

21 Cuando Roboam volvió a Jerusalén, juntó toda la casa de Judá y la tribu de Benjamín, 180.000 hombres, guerreros seleccionados, para hacer guerra a la casa de Israel, y restituir el reino a Roboam hijo de Salomón.

22 Pero vino Palabra del Eterno a Semeías varón de Dios, que le dijo:

23 "Habla a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá y de Benjamín, y a los demás del pueblo, y diles:

24 "Asi dice el Eterno: No vayáis, ni peleéis contra vuestros hermanos israelitas. Volved cada uno a su casa; porque esto lo hice yo". Y ellos obedecieron a Dios y se volvieron, conforme a la Palabra del Eterno.

25 Entonces Jeroboam reedificó a Siquem en el monte de Efraín, Y habitó en ella. Salid de allí, y reedificó a Penuel.

26 Y pensó Jeroboam en su corazón: "Ahora se volverá el reino a la casa de David.

27 "Si este pueblo sube a sacrificar a la casa del Eterno en Jerusalén, el corazón del pueblo se convertirá a su señor Roboam rey de Judá; me matarán a mí, y se volverán a Roboam rey de Judá".

28 Y habiendo tenido consejo el rey hizo dos becerros de oro, y dijo al Pueblo: "Bastante habéis subido a Jerusalén. Aquí están tus dioses, oh Israel que te hicieron subir de Egipto".

29 Y puso uno en Betel y el otro en Dan.

30 Y esto llegó a ser un pecado, el pueblo iba hasta Dan a adorar a uno de ellos.

31 Hizo también santuarios paganos, y designó sacerdotes del pueblo, que no eran levitas.

32 Entonces Jeroboam instituyó fiesta solemne en el mes octavo, a los quince del mes, igual que la fiesta solemne que se celebraba en Judá, y sacrificó sobre el altar. Así hizo en Betel, y ofreció sacrificios a los becerros que había hecho. Ordenó también en Betel sacerdotes para los altos que él había fabricado.

33 Sacrificó, pues, sobre el altar que él había hecho en Betel a los quince del mas octavo, el mes que el había inventado de su corazón. Así estableció esa fiesta para los israelitas. Y subió al altar para quemar incienso.

13

1 Por orden del Eterno, un hombre de Dios llegó desde Judá a Betel, cuando Jeroboam estaba junto al altar para quemar incienso.

2 El profeta clamó contra el altar por orden del Eterno: "¡ Altar, altar! Así dice el Eterno: A la casa de David nacerá un hijo, que se llamará Josías. El sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los altos que queman incienso sobre ti, y sobre ti quemarán huesos de hombres".

3 En aquel mismo día dio una señal diciendo: "Esta es la señal de que el Eterno habló. El altar se quebrará y la ceniza que está en él se derramará".

4 Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del hombre de Dios, que había clamado contra el altar de Betel, extendió su mano desde el altar, y dijo: "¡Prendedlo! "Pero la mano que extendió se secó y no la pudo volver a sí.

5 Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por Palabra del Eterno.

6 Entonces el rey dijo al varón de Dios: "Ruega al Eterno tu Dios y ora por mí, que mi mano me sea restituida". Y el hombre de Dios oró al Eterno, y la mano del rey se recuperó y volvió como antes.

7 El rey dijo al varón de Dios: "Ven conmigo a casa a comer y te daré un presente".

8 Pero el hombre de Dios respondió al rey: "Aunque me dieras la mitad de tu casa no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar.

9 "Porque así me está ordenado por Palabra del Eterno: 'No comas pan, ni bebas agua, ni vuelvas por el camino por donde vayas"'.

10 Regresó, pues, por otro camino y no volvió por el camino por donde había ido a Betel.

11 Habitaba entonces en Betel un anciano profeta, cuyos hijos le contaron lo que el varón de Dios había hecho y dicho aquel día en Betel.

12 Su padre les preguntó: "¿Porqué camino se fue?" Y sus hijos le mostraron el camino por donde se había vuelto el varón de Dios, que había venido de Judá.

13 El dijo a sus hijos: "Ensilladme el asno". Ellos le ensillaron el asno y subió en él.

14 Fue tras el varón de Dios, y lo halló sentado debajo de una encina. Le preguntó: "Eres tú el varón de Dios que viniste de Judá?" El respondió: 'Yo soy".

15 Entonces le dijo: "Ven conmigo a casa para que comas algún alimento".

16 Pero él respondió: "No podré volver contigo, ni entrar en tu casa, ni comer ni beber contigo en este lugar.

17 "Porque por Palabra de Dios me ha sido dicho: 'No comas pan ni bebas agua allí, ni vuelvas por el camino por donde vayas"'.

18 El anciano profeta respondió: "Yo también soy profeta como tú, y un ángel me habló por Palabra del Eterno, diciendo: 'Vuélvelo contigo a tu casa, para que coma y beba algo"'. Pero le mintió.

19 Entonces volvió con él, y comió y bebió en su casa.

20 Y cuando estaban a la mesa, vino Palabra del Eterno al profeta que lo había hecho volver.

21 Clamó al varón de Dios que había venido de Judá y le dijo así: "Así dice el Eterno: Por cuanto has sido rebelde a la orden del Señor, y no guardaste el mandato que el Eterno tu Dios te había prescrito,

22 "sino que volviste, comiste y bebiste donde el Eterno te había prohibido comer y beber, tu cuerpo no entrará en el sepulcro de tus padres".

23 Y cuando hubo comido y bebido, el profeta que lo había hecho volver le enalbardó un asno.

24 Y yendo por el camino, un león lo topó, y lo mató. Y su cuerpo quedó echado en el camino, y el asno y el león estaban junto al cuerpo.

25 Unos hombres que pasaban vieron el cuerpo echado en el camino y el león junto al cuerpo. Y vinieron y lo dijeron en la ciudad donde el anciano profeta habitaba.

26 Al oírlo el profeta que lo había vuelto del camino, dijo: "Este es el varón de Dios que fue rebelde al mandato del Eterno. Por eso el Señor lo entregó al león, que lo quebrantó y mató, conforme a la Palabra del Eterno".

27 Y habló a sus hijos: "Enalbardadme un asno". Y ellos se lo enalbardaron.

28 El fue y halló su cuerpo tendido en el camino, y el asno y el león junto al cuerpo. El león no había comido el cuerpo ni dañado al asno.

29 Entonces el profeta tomo el cuerpo del varón de Dios, lo puso sobre el asno, y lo llevó. Y el profeta anciano vino a la ciudad a endecharlo y enterrarlo.

30 Puso su cuerpo en su sepulcro; y lo endecharon diciendo: "¡Ay, hermano mío!"

31 Después de enterrado, dijo a sus hijos: "Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro donde está el varón de Dios. Poned mis huesos junto al los suyos.

32 "Porque sin duda vendrá lo que él dijo a voces por Palabra del Eterno contra el altar que está en Betel y contra todas las cosas de los alto que están en las ciudades de Samaria".

33 Con todo, Jeroboam no se aparto de su mal camino. Antes volvió a hacer sacerdotes de los altos de entre el pueblo. A quien quería lo dedicaba para que fuera sacerdote de los altos.

34 Y esto fue causa de pecado para la casa de Jeroboam. Por eso fue cortada y raída de la faz de la tierra.

14

1 En aquel tiempo Abías hijo de Jeroboam cayó enfermo.

2 Y dijo Jeroboam a su esposa: "Levántate, disfrázate, para que no te conozcan que eres la esposa de Jeroboam, y ve a Silo. Allá está el profeta Ahías que me dijo que yo había de ser rey sobre este pueblo.

3 "Toma en tu mano diez panes, algunas roscas, y una vasija de miel, y ve a él, para que te declare qué ha de ser de este joven".

4 La esposa de Jeroboam lo hizo así. Fue a Silo, a casa de Ahías. Ahías ya no podía ver, sus ojos se habían oscurecido a causa de su vejez.

5 Pero el Eterno le habla dicho: "La esposa de Jeroboam vendrá a consultarte por su hijo, que está enfermo. Así responderás, cuando ella venga, pues vendrá disfrazada".

6 Cuando Ahías oyó sus pasos a la puerta, dijo: "Entra, esposa de Jeroboam, ¿Por qué te finges otra? Soy enviado a ti con revelación dura.

7 "Ve y di a Jeroboam: Así dijo el Eterno Dios de Israel: Yo te levanté de en medio del pueblo, y te puse por príncipe sobre mi pueblo Israel.

8 "Rompí el reino de la casa de David, y te lo entregué a ti, y tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis Mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo sólo lo recto ante mis ojos.

9 "Antes hiciste más mal que todos los que han sido antes de ti; pues hiciste otros dioses, imágenes de fundición para enojarme, y a mí me echaste tras tu espalda;

10 "por eso traigo mal sobre la casa de Jeroboam. Talaré de Jeroboam todo varón, siervo y libre, en Israel. Y barreré la posteridad de la casa de Jeroboam, como se barre el estiércol, hasta que se acabe.

11 "El que de Jeroboam muera en la ciudad, lo comerán los perros; y el que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo. El Eterno lo ha dicho.

12 "Y tú levántate y vete a tu casa. Al entrar tú en la ciudad, el joven morirá.

13 "Todo Israel lo endechará y lo enterrarán. Sólo él, de los de Jeroboam entrará en sepultura; por cuanto se halló en él algo bueno ante el Eterno, Dios de Israel, en la casa de Jeroboam.

14 "El Eterno levantará un rey sobre Israel, que talará la casa de Jeroboam. ¡Este es el día! Ahora mismo.

15 "El Eterno sacudirá a Israel, como la caña se agita en el agua. Arrancará a Israel de esta buena tierra que había dado a sus padres, y los esparcirá más allá del Éufrates, por cuanto han hecho sus postes idolátricos, y han enojado al Eterno.

16 "Y entregará a Israel por los pecados que Jeroboam cometió e hizo cometer a Israel".

17 Entonces la esposa de Jeroboam se volvió a Tirsa. Tan pronto como entró por el umbral de la casa, el joven murió.

18 Lo lloró todo Israel, y lo enteraron conforme a la palabra que el Eterno había hablado por medio de su siervo el profeta Ahías.

19 Los demás hechos de Jeroboam, la guerras que libró y cómo reinó, están escritos en los anales de los reyes de Israel.

20 Jeroboam reinó 22 años, y durmió con sus padres. En su lugar reinó Nadab su hijo.

21 * Roboam hijo de Salomón reinó en Judá. De 41 años era Roboam cuando empezó a reinar, y reinó 17 años en Jerusalén, ciudad que el Eterno eligió de todas las tribus de Israel, para poner allí su Nombre. Su madre fue Naama, amonita.

22 Y Judá hizo lo malo ante los ojos del Eterno. Por los pecados que cometieron, irritaron su celo más que sus padres.

23 Porque ellos también edificaron altos, estatuas y postes idolátricos, en todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso.

24 Hubo también sodomitas religiosos en el país, e hicieron conforme a todas las abominaciones de la gente que el Eterno había echado ante los israelitas.

25 Al quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén.

26 Tomó los tesoros de la casa del Eterno, y de la casa real, y lo saqueó todo. Se llevó también los escudos de oro que Salomón había hecho.

27 En lugar de ellos, el rey Roboam hizo escudos de bronce, y los dio a los capitanes de la guardia que custodiaban la puerta de la casa real.

28 Cada vez que el rey iba a la casa del Eterno, los guardas los llevaban. Después los devolvían a la cámara de la guardia.

29 Los demás hechos de Roboam y lo que hizo, están escritos en los anales de los reyes de Judá.

30 Y hubo guerra entre Roboam y Jeroboam todos los días.

31 Y Roboam durmió con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. Su madre fue Naama, amonita. Y reino en su lugar su hijo Abiam.

15

1 * En el año 18 del rey Jeroboam hijo de Nabat, Abiam empezó a reinar sobre Judá.

2 Reinó tres años en Jerusalén. Su madre fue Maaca, hija de Abisalom.

3 Anduvo en todos los pecados que su padre había cometido antes de él. Su corazón no fue dedicado del todo al Eterno su Dios, como el corazón de David su padre.

4 Pero por amor a David, el Señor le dio lámpara en Jerusalén, levantando a su hijo después de él, y sosteniendo a Jerusalén.

5 Por cuanto David había hecho lo recto ante los ojos del Eterno, y de ninguna cosa que le mandó se había apartado en todos los días de su vida, excepto el caso de Urías, hitita.

6 Y hubo guerra entre Abiam y Jeroboam todos los días de su vida.

7 Los demás hechos de Abiam y todo lo que hizo, están escritos en los anales de los reyes de Judá. Y hubo guerra entre Abiam y Jeroboam.

8 Durmió Abiam con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David. Y reinó su hijo Asa en su lugar.

9 En el año veinte de Jeroboam rey de Israel, Asa empezó a reinar sobre Judá.

10 Reinó 41 años en Jerusalén. Su abuela fue Maaca, hija de Abisalom.

11 Asa hizo lo recto ante el Eterno, como David su padre.

12 Desterró del país a los sodomitas religiosos, y quitó todas las suciedades que sus padres habían hecho.

13 Hasta depuso a su abuela Maaca de ser princesa, porque había hecho un repulsivo poste idolátrico en un bosque. Asa destruyó ese ídolo y lo quemó junto al torrente Cedrón.

14 Sin embargo, los altos no se quitaron. Con todo, el corazón de Asa estuvo dedicado por completo al Eterno durante toda su vida.

15 También llevó a la casa del Eterno lo que su padre y él habían dedicado, oro, plata y alhajas.

16 Hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, toda su vida.

17 Subió Baasa rey de Israel contra Judá, y edificó a Ramá, para impedir que fueran al rey de Judá o vinieran de allí.

18 Entonces Asa tomó toda la plata y el oro que había quedado en los tesoros de la casa del Eterno, y en la casa real, los entregó a sus siervos y los envió a Ben Hadad, hijo de Tabrimón, hijo de Hezión, rey de Siria, que residía en Damasco. Le dijo:

19 "Haya alianza entre nosotros como hubo entre mi padre y el tuyo. Aquí te envío un presente de plata y oro. Ve, y rompe tu alianza con Baasa rey de Israel, para que se retire de mí".

20 Y Ben Hadad consintió con el rey Asa. Envió los jefes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel, e hirió a Ahión, Dan, Abel Bet Maaca, toda Cineret y la tierra de Neftalí.

21 Al oír esto Baasa, dejó de edificar a Ramá, y se quedó en Tirsa.

22 Entonces el rey Asa convocó a todo Judá, sin exceptuar a ninguno. Quitaron de Ramá la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y el rey Asa edificó con ello a Geba de Benjamín y a Mizpa.

23 Los demás hechos de Asa, su fortaleza y las ciudades que edificó, están escritos en los anales de los reyes de Judá. En su vejez enfermó de sus pies.

24 Y durmió Asa con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David su padre. En su lugar reinó Josafat su hijo.

25 * Nadab, hijo de Jeroboam, empezó a reinar sobre Israel en el segundo año de Asa rey de Judá, y reinó sobre Israel dos años.

26 Hizo lo malo ante los ojos del Eterno, anduvo en el camino de su padre y en los pecados con que hizo pecar a Israel.

27 Baasa hijo de Ahía, de la casa de Isacar, conspiró contra él. Y Baasa lo hirió en Gibetón, que era de los filisteos, cuando Nadab y todo Israel tenían cercado a Gibetón.

28 Lo mató, pues, Baasa en el tercer año de Asa rey de Judá, y reinó en su lugar.

29 Cuando Baasa ascendió al reino, hirió a toda la casa de Jeroboam, sin dejar a ninguno de ellos con vida, hasta raerlo, conforme a la Palabra que el Eterno habló por su siervo Ahías silonita;

30 por los pecados que había cometido conforme a las cartas que ella había enviado Jeroboam, y por los que hizo cometer a Israel, y por provocar el enojo del Eterno Dios de Israel.

31 Los demás hechos de Nadab y todo lo que hizo, están escritos en los anales de los reyes de Israel.

32 Y hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, en todo su tiempo.

33 * En el tercer año de Asa rey de Judá, empezó a reinar Baasa hijo de Ahía sobre todo Israel en Tirsa, y reinó 24 años.

34 Hizo lo malo ante los ojos del Eterno, y anduvo en el camino de Jeroboam y en su pecado con que hizo pecar a Israel.

16

1 Vino Palabra del Eterno a Jehú hijo de Hanani contra Baasa, que le dijo:

2 "Yo te levanté del polvo y te puse por príncipe sobre mi pueblo Israel, y tú has andado en el camino de Jeroboam, y has hecho pecar a mi pueblo Israel, provocando mi enojo con sus pecados.

3 "Por eso, barreré la posteridad de Baasa y pondré tu casa como la de Jeroboam hijo de Nabat.

4 "El que de Baasa sea muerto en la ciudad, lo comerán los perros; y el que sea muerto en el campo, lo comerán las aves del cielo".

5 Los demás hechos de Baasa y su fortaleza, están escritos en los anales de los reyes de Israel.

6 Y durmió Baasa con sus padres, y fue sepultado en Tirsa. Y en su lugar reinó su hijo Ela.

7 Pero la Palabra del Eterno dicha por el profeta Jehú hijo de Hanani, había sido contra Baasa y su casa, por todo lo malo que hizo a los ojos del Eterno, provocando su enojo con sus obras, y llegando a ser como la casa de Jeroboam, a la cual destruyó.

8 * En el año 26 de Asa rey de Judá, empezó a reinar Ela hijo de Baasa sobre Israel en Tirsa, y reinó dos años.

9 Su siervo Zimri, comandante de la mitad de los carros, conspiró contra él, cuando Ela estaba en Tirsa, bebiendo y embriagado en casa de Arsa su mayordomo.

10 Vino Zimri, y lo mató, en el año 27 de Asa rey de Judá. Y reinó en su lugar.

11 En seguida que empezó a reinar y se sentó en su trono, hirió a toda la casa de Baasa, sin dejar de ella varón, ni parientes, ni amigos.

12 Así Zimri exterminó toda la casa de Baasa, conforme a la Palabra que el Eterno había hablado contra Baasa por medio del profeta Jehú;

13 por todos los pecados de Baasa y de Ela su hijo, con que ellos pecaron e hicieron pecar a Israel, provocando con sus vanidades el enojo del Eterno Dios de Israel.

14 Los demás hechos de Ela y lo que hizo, están escritos en los anales de los reyes de Israel.

15 * En el año 27 de Asa rey de Judá, empezó a reinar Zimri. Cuando había reinado siete días en Tirsa, y el ejército estaba acampado contra Gibetón, ciudad de los filisteos,

16 la tropa que estaba en el campamento oyó decir: "Zimri ha hecho conjuración y ha muerto al rey". Entonces todo Israel, en el campo de batalla, levantó el mismo día por rey sobre Israel a Omri, general del ejército.

17 Omri subió de Gibetón con todo Israel, y cercaron a Tirsa.

18 Cuando Zimri vio tomada la ciudad, entró en el palacio de la casa real, y pegó fuego a la casa, quedando él adentro. Así murió,

19 por los pecados que él había cometido, haciendo lo malo a los ojos del Eterno, andando en los caminos de Jeroboam, y en el pecado con que hizo pecar a Israel.

20 Los demás hechos de Zimri, y su conspiración, está todo escrito en los anales de los reyes de Israel.

21 * Entonces el pueblo de Israel se dividió en dos. La mitad seguía a Tibni hijo de Ginet, para hacerlo rey, y la otra mitad seguía a Omri.

22 Pero el pueblo que seguía a Omri, pudo más que el que seguía a Tibni hijo de Ginet. Y Tibni murió, y Omri fue rey.

23 En el año 31 de Asa rey de Judá, comenzó a reinar Omri sobre Israel, y reinó doce años. En Tirsa reinó seis años.

24 El compró de Semer el monte de Samaria por dos talentos de plata (unos 70 kgs). Edificó en el monte, y llamó la ciudad que edificó, Samaria, del nombre de Semer, que había sido el dueño de aquel monte.

25 Omri hizo lo malo ante los ojos del Eterno, y fue peor que todos los que habían reinado antes de él.

26 Anduvo en todos los caminos de Jeroboam hijo de Nabat, y en el pecado con que hizo pecar a Israel, provocando con sus ídolos, el enojo del Eterno, Dios de Israel.

27 Los demás hechos de Omri y sus hazañas están escritos en los anales de los reyes de Israel.

28 Omri durmió con sus padres, y fue sepultado en Samaria. Y reinó en su lugar su hijo Acab.

29 * Acab hijo de Omri empezó a reinar sobre Israel el año 38 de Asa rey de Judá.

30 Reinó Acab hijo de Omri sobre Israel en Samaria durante 22 años. Y Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos del Eterno, más que todos los que reinaron antes de él.

31 No sólo consideró cosa ligera andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, sino que tomó por esposa a Jezabel, hija de Etbaal, rey de los sidonios, y sirvió a Baal y lo adoró.

32 Construyó en Samaria un altar y un templo a Baal.

33 Hizo también Acab un poste idolátrico, e hizo más para provocar al Eterno Dios de Israel, que todos los reyes de Israel anteriores a él.

34 En su tiempo Hiel de Betel reedificó a Jericó. Al costo de la vida de Abiram su primogénito echó el cimiento, y al costo de la vida de Segub su hijo último puso sus puertas, conforme a la Palabra que el Eterno había hablado por Josué hijo de Nun.

17

1 Entonces Elías tisbita, de Galaad, dijo a Acab: "Vive el Eterno Dios de Israel, a quien sirvo, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra".

2 Y vino a Elías Palabra del Eterno que le dijo:

3 "Vete de aquí al oriente, y escóndete en el arroyo Querit, que está al este del Jordán.

4 "Beberás del arroyo, y yo he mandado a los cuervos que te den de comer".

5 Y él hizo conforme a la Palabra del Eterno. Se fue y asentó junto al arroyo Querit, al este del Jordán.

6 Los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde. Y bebía del arroyo.

7 Pasado cierto tiempo, el arroyo se secó, porque no había llovido sobre la tierra.

8 Entonces vino Palabra del Eterno a Elías:

9 "Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y quédate allí. Yo he mandado allí a una viuda que te sustente".

10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Cuando llegó a la puerta de la ciudad, vio a una mujer juntando leña. La llamó, y le dijo: "Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba".

11 Al ir ella a traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: "Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano".

12 Ella respondió: "Vive el Eterno tu Dios, que no tengo pan cocido. Sólo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en una vasija. Ahora juntaba esta leña, para prepararlo para mí y mi hijo, para comerlo, y después morir".

13 Elías le dijo: "No temas. Ve, haz como has dicho. Pero hazme a mí primero un panecillo cocido bajo la ceniza, y tráemelo. Después harás, para ti y para tu hijo.

14 "Porque el Eterno, Dios de Israel, ha dicho: La harina no escaseará de la tinaja, ni el aceite de la botija, hasta que el Eterno envíe lluvia sobre la tierra".

15 Entonces ella fue, e hizo como le dijo Elías. Y comió él, ella y su casa, durante muchos días.

16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni menguó el aceite de la botija, conforme a la Palabra del Eterno dicha por Elías.

17 Después de esto el hijo de la dueña de la casa enfermó, y la enfermedad fue tan grave que quedó sin aliento.

18 Ella dijo a Elías: "¿Qué tienes contra mí, varón de Dios? ¿Has venido a recordarme mis pecados, y hacer morir a mi hijo?"

19 El le dijo: "Dame acá tu hijo". Entonces él lo tomó de su regazo, lo llevó a la cámara donde él estaba, y lo puso sobre su cama.

20 Y clamó al Eterno: "Oh Señor Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, matando a su hijo?"

21 Se midió sobre el niño tres veces, y clamó al Eterno: "Oh Eterno, Dios mío, te ruego que vuelva la vida a este niño".

22 Y el Eterno oyó la voz de Elías, y la vida del niño volvió a él, y revivió.

23 Tomó luego Elías al niño, lo trajo del aposento a la casa, lo dio a su madre, y le dijo: "Mira, tu hijo vive".

24 Entonces la mujer dijo a Elías: "Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la Palabra del Eterno es verdad en tu boca".

18

1 Después de muchos días, en el tercer año, el Eterno dijo a Elías: "Ve, muéstrate a Acab, y yo daré lluvia sobre la tierra".

2 Y Elías fue a mostrarse a Acab. El hambre ya era grave en Samaria,

3 Acab llamó a Abdías su mayordomo, que era muy respetuoso del Eterno.

4 Cuando Jezabel destruía a los profetas del Eterno, Abdías había tomado a cien profetas, los había escondido de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los había sustentado a pan y agua.

5 Dijo, pues, Acab a Abdías: "Ve por el país a todas las fuentes de agua y a los arroyos, a ver si hallamos grama con que conservar la vida de los caballos y las mulas, para que no quedemos sin bestias.

6 Y dividieron el país entre sí para recorrerlo. Acab fue por un camino y Abdías por otro.

7 Y yendo Abdías por el camino, se encontró con Elías. Al reconocerlo, se postro sobre su rostro y dijo: "¿No eres tú mi señor Elías?"

8 El respondió: "Yo soy. Ve, di a tu amo: Aquí está Elías".

9 Pero él dijo: "¿En qué he pecado, para que tú entregues a tu siervo en mano de Acab para que me mate?

10 "Vive el Eterno tu Dios, que no hubo nación ni reino donde mi señor no haya enviado a buscarte. Y cuando respondían: 'No está aquí', hacía jurar a ese reino y a esa nación que en verdad no te habían hallado.

11 "¿Y ahora tú dices: Ve, di a tu amo: Aquí está Elías?

12 "Acontecerá que cuando yo me haya ido de ti, el Espíritu del Eterno te llevará adonde yo no sepa. Y cuando yo dé la noticia a Acab, y él no te halle, me matará. Tu siervo reverencia al Eterno desde su juventud.

13 "¿No ha sido dicho a mi señor lo que hice? Cuando Jezabel mataba a los profetas del Eterno, escondí cien profetas, de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los mantuve a pan y agua.

14 "¿Y ahora dices tú: Ve, di a tu amo: Aquí está Elías, para que él me mate?"

15 Pero Elías le dijo: "Vive el Eterno Todopoderoso, a quien sirvo, que hoy me mostraré a él".

16 Entonces Abdías fue a encontrarse con Acab, y le dio el aviso. Y Acab vino a encontrarse con Elías.

17 Cuando Acab vio a Elías, le dijo: "¿Eres tú el que perturbas a Israel?"

18 El respondió: "Yo no he perturbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los Mandamientos del Eterno y siguiendo a los baales.

19 "Envía ahora y junta a todo Israel en el monte Carmelo, a los 450 profetas de Baal y a los 400 profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel".

20 Entonces Acab convocó a todos los israelitas y a los profetas en el monte Carmelo.

21 Y Elías se acercó al pueblo, y les dijo: "¿Hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones? Si el Eterno es Dios, seguidlo. Y si Baal, id en pos de él". Y el pueblo no respondió palabra.

22 Elías volvió a decir al pueblo: "Sólo yo he quedado profeta del Eterno. Pero de Baal, hay 450 profetas.

23 "Dadnos dos bueyes. Elijan ellos uno, córtenlo en pedazos y pónganlo sobre leña, sin poner fuego debajo. Y yo prepararé el otro buey, lo pondré sobre la leña, sin ningún fuego debajo.

24 "Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el Nombre del Eterno. Y el Dios que responda con fuego, ése es el verdadero Dios". Y todo el pueblo respondió: "Bien dicho".

25 Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: "Elegid un buey y preparadlo vosotros primero, ya que vosotros sois los más; e invocad el nombre de vuestros dioses, pero no pongáis fuego debajo".

26 Ellos tomaron el buey que les fue dado, lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía. Decían: "¡Baal, respóndenos!" Pero no hubo voz, ni quien respondiera, aunque ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho.

27 Por el mediodía, Elías se burló de ellos, diciendo: "Gritad más fuerte. Como es dios estará meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino. Acaso duerme y hay que despertarlo".

28 Ellos clamaban a grandes voces, y se cortaban con cuchillos y lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear sangre.

29 Pasó el mediodía y siguieron sus frenéticos gritos hasta el tiempo del sacrificio del presente, pero no hubo voz, ni quien respondiera ni escuchara.

30 Entonces Elías dijo al pueblo: "Acercaos a mí". Y todo el pueblo se llegó a él. Y él reparó el altar del Eterno que estaba arruinado.

31 Elías tomó doce piedras, una por cada tribu de Jacob, a quien el Eterno había dicho: "Israel será tu nombre".

32 Con las piedras edificó un altar en el Nombre del Eterno. Después hizo una zanja alrededor del altar, que diera cabida a dos medidas de grano (20 lts).

33 Dispuso luego la leña, cortó el buey en pedazos y lo puso sobre la leña.

34 Entonces dijo: "Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y la leña". Y dijo: "Hacedlo otra vez". Y otra vez lo hicieron. Dijo aún: "Hacedlo por tercera vez". Y así lo hicieron.

35 De manera que el agua corría alrededor del altar y llenó la zanja.

36 A la hora de ofrecer el holocausto, el profeta Elías llegó, y dijo: "Oh Eterno, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo, y que por tu mandato hice todas estas cosas.

37 "Respóndeme, oh Eterno. Respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, Señor, eres el Dios verdadero, y que tú estás volviendo el corazón de ellos".

38 Entonces descendió fuego del Eterno y consumió el holocausto, la leña, las piedras, el polvo y hasta lamió el agua que estaba en la zanja.

39 Al verlo, todos se postraron y exclamaron: "¡El Eterno es Dios! ¡El Eterno es Dios!"

40 Entonces Elías les dijo: "Prended a los profetas de Baal, que no escape ninguno". Y ellos los prendieron. Elías los llevó al arroyo Cisón, y allí los degolló.

41 Entonces Elías dijo a Acab: "Sube, come y bebe; porque una gran lluvia suena".

42 Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, se postró en tierra, con su rostro entre las rodillas.

43 Y dijo a su criado: "Sube, y mira hacia el mar". El subió, miró y dijo: "No hay nada". Elías le dijo: "Vuelve siete veces".

44 A la séptima vez el criado dijo: "Veo una pequeña nube como la palma de una mano, que sube del mar". Elías le mandó: "Ve, y di a Acab: 'Unce y desciende, para que la lluvia no te ataje'".

45 En eso el cielo se oscureció con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y Acab subió y se fue a Jezreel.

46 La mano del Eterno se posó sobre Elías, quien se ciñó y fue corriendo delante de Acab hasta llegar a Jezreel.

19

1 Acab contó a Jezabel todo lo que Elías había hecho, y que había matado a todos los profetas.

2 Entonces Jezabel envió un mensajero a decir a Elías: "Que los dioses me traten con todo rigor, si mañana a esta hora no he puesto tu persona como la de ellos".

3 Viendo eso, Elías se levantó y se fue para salvar su vida. Al llegar a Beerseba en Judá, dejó a su criado allí.

4 Y él se fue por el desierto un día de camino. Al llegar, se sentó debajo de un enebro, y deseando morirse, dijo: "Basta ya, oh Eterno, quita mi vida, que no soy mejor que mis padres".

5 Se echó debajo del enebro y se quedó dormido. Pero un ángel lo tocó, y le dijo: "¡Levántate, come!"

6 Elías miró y vio a su cabecera un pan cocido sobre las ascuas y un vaso de agua. Comió, bebió y se volvió a dormir.

7 Por segunda vez el ángel del Eterno lo tocó, y le dijo: "¡Levántate, come! porque un largo camino te resta".

8 Entonces Elías se levantó, comió y bebió. Y con la fortaleza de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches, hasta Horeb, el monte de Dios.

9 Allí entró en una cueva, donde pasó la noche. Y el Eterno vino a él, y le dijo: "¿Qué haces aquí, Elías?"

10 El respondió: "Sentí un vivo celo por el Eterno, Dios Todopoderoso, porque los israelitas han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a tus profetas. Sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida".

11 El Eterno le dijo: "Sal fuera, y ponte en el monte ante mí". En eso, el Eterno pasaba, y un grande y poderoso viento rompía los montes y quebraba las peñas delante del Eterno. Pero el Señor no estaba en el viento. Tras el viento hubo un terremoto. Pero el Eterno no estaba en el terremoto.

12 Tras el terremoto vino un fuego. Pero el Eterno no estaba en el fuego. Y tras el fuego, un silbo apacible y suave.

13 Cuando Elías lo oyó, cubrió su rostro con su manto. Salió y se paró a la entrada de la cueva. Y llegó a él una voz que dijo: "¿Qué haces aquí, Elías?"

14 El respondió: "Sentí un vivo celo por el Eterno, Dios Todopoderoso. Porque los israelitas han dejado tu alianza, han derribado tus altares y han muerto a cuchillo a tus profetas. Sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida".

15 El Eterno le dijo: "Vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco. Cuando llegues unge a Hazael por rey de Siria.

16 "Unge a Jehú hijo de Nimsi, por rey sobre Israel. Y a Eliseo hijo de Safat, de Abel Meula, ungirás para que sea profeta en tu lugar.

17 "El que escape de la espada de Hazael, Jehú lo matará. Y el que escape de Jehú, Eliseo lo matará.

18 "Y yo conservaré en Israel siete mil hombres, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, ni sus bocas lo besaron".

19 Elías partió de allí, y encontró a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él estaba con la duodécima. Pasó Elías ante él y echó sobre él su manto.

20 Entonces él dejó los bueyes, fue corriendo en pos de Elías, y le dijo: "Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y en seguida te seguiré". Elías replicó: "Ve, vuelve, pero recuerda lo que hice contigo".

21 Eliseo se volvió de en pos de Elías. Tomó un par de bueyes, y los mató. Con el arado de los bueyes coció la carne, y la dio al pueblo que comiese. Después se levantó, fue tras Elías y le servía.

20

1 Entonces Ben Hadad rey de Siria reunió todo su ejército, y con él 32 reyes, con caballos y carros. Y subió, cercó a Samaria y la atacó.

2 Y envió mensajeros a la ciudad, a Acab rey de Israel, a decirle:

3 Así dice Ben Hadad: "Tu plata y tu oro son míos, y tus mejores esposas y tus hijos hermosos son míos".

4 El rey de Israel respondió: "Tal como dices, rey señor mío, soy tuyo con todo lo que tengo".

5 Los mensajeros volvieron y dijeron: "Así dijo Ben Hadad: Yo te envié a decir: Tu plata y tu oro, tus mujeres y tus hijos me darás.

6 "Además, mañana a esta hora enviaré mis siervos a ti, que registrarán tu casa y las casas de tus siervos; y tomarán con sus manos y llevarán todo lo precioso que tengas".

7 Entonces el rey de Israel llamó a todos los ancianos del país, y les dijo: "Ved cómo este hombre no busca sino el mal. Envió a pedir mis esposas y mis hijos, mi plata y mi oro; y yo no se lo negué".

8 Los ancianos y el pueblo respondieron: "No le obedezcas, ni hagas lo que te pide".

9 Entonces él respondió a los embajadores de Ben Hadad: "Decid al rey mi señor: Haré todo lo que mandaste a tu siervo al principio. Pero esto no lo puedo hacer". Y los embajadores fueron, y le dieron la respuesta.

10 Y Ben Hadad volvió a decirle: "Que los dioses me traten con todo rigor, si queda suficiente polvo en Samaria para los puños de todo el pueblo que me sigue".

11 El rey de Israel respondió: "Decidle, que no se alabe tanto el que se ciñe, como el que ya se desciñe".

12 Cuando él oyó esta palabra, estaba bebiendo con los reyes en las tiendas. Dijo entonces a sus siervos: "Preparaos para el ataque". Y ellos se pusieron en posición de ataque contra la ciudad.

13 Entonces un profeta vino a Acab rey de Israel, y le dijo: "Así dice el Eterno: ¿Has visto esta gran multitud? Yo la entregaré hoy en tu mano, para que conozcas que Yo Soy el Eterno".

14 Respondió Acab: "¿Por medio de quién?" El dijo: "Así dice el Eterno: Por medio de los siervos jóvenes de los príncipes de las provincias". Acab preguntó: "¿Quién empezará la batalla?" El respondió: "Tú".

15 Entonces pasó revista a los siervos jóvenes de los príncipes de las provincias, que fueron 232. Luego llamó al resto de los israelitas, que fueron siete mil.

16 Y salieron al mediodía. Ben Hadad estaba bebiendo, borracho en las tiendas, él y los 32 reyes que habían venido en su ayuda.

17 Los siervos jóvenes de los príncipes de las provincias salieron primero. Ben Hadad había enviado observadores que le avisaron: "Unos hombres han salido de Samaria".

18 El entonces dijo: "Si han salido por paz, tomadlos vivos. Y si han salido a pelear, tomadlos vivos".

19 Salieron, pues, de la ciudad los siervos jóvenes de los príncipes de las provincias, y en pos de ellos el ejército.

20 Y cada uno mató al que venía contra él. Así huyeron los sirios, y los de Israel los siguieron. El rey de Siria, Ben Hadad, escapó en un caballo con alguna gente de caballería.

21 El rey de Israel salió, e hirió a la gente de a caballo, y a los carros; y deshizo a los sirios con gran estrago.

22 Vino entonces el profeta al rey de Israel, y le dijo: "Ve, fortalécete y considera lo que has de hacer; porque pasado el año, el rey de Siria vendrá contra ti".

23 Los siervos del rey de Siria le dijeron: "Sus dioses son dioses de los montes, por eso nos han vencido. Pero si peleamos con ellos en la llanura, se verá si no los vencemos.

24 "Haz, pues, así: Saca a los reyes de sus puestos, y pon capitanes en lugar de ellos.

25 "Fórmate otro ejército como el que perdiste, con otros tantos caballos y carros. Después pelearemos con ellos en campo raso, y veremos si no los vencemos". El les dio oído, y lo hizo así.

26 Pasado el año, Ben Hadad pasó revista a los sirios, y vino a Afec a pelear contra Israel.

27 Los israelitas fueron también inspeccionados, llevaron provisiones y fueron a su encuentro. Acamparon delante de ellos, como dos rebañuelos de cabras. En cambio, los sirios llenaban la tierra.

28 Entonces llegó el varón de Dios al rey de Israel, y le dijo: "Así dijo el Eterno: Por cuanto los sirios han dicho, el Eterno es Dios de los montes, y no de los valles, yo entregaré toda esta gran multitud en tu mano, para que conozcáis que Yo Soy el Eterno".

29 Siete días estuvieron acampados los unos frente a los otros. Al séptimo día se libró la batalla, y los israelitas mataron en un día cien mil sirios de a pie.

30 Los demás huyeron a la ciudad de Afec, y la muralla cayó sobre 27.000 hombres que habían quedado. Ben Hadad fue huyendo a la ciudad, y se escondía de aposento en aposento.

31 Entonces sus siervos le dijeron: "Hemos oído que los reyes de Israel son clementes. Pongamos ahora sacos en nuestros lomos y sogas en nuestro cuello, y salgamos al rey de Israel, a ver si por ventura te salvará la vida".

32 Ciñeron, pues, sus lomos de sacos y sogas a sus cuellos, y fueron ante el rey de Israel y le dijeron: "Tu siervo Ben Hadad dice: Te ruego que salves mi vida". El respondió: "Si él vive aún, es mi hermano".

33 Aquellos hombres tomaron esa palabra por buena señal, y aprovechándola dijeron: "¡Tu hermano Ben Hadad vive!" El dijo: "Id y traedlo". Ben Hadad entonces se presentó ante Acab, y él lo hizo subir en un carro.

34 Ben Hadad le dijo: "Te restituiré las ciudades que mi padre tomó al tuyo. Y haz plazas en Damasco para ti, como mi padre las hizo en Samaria". "Te dejaré partir con esta alianza", dijo Acab, e hizo alianza con él, y lo dejó ir.

35 Entonces, por orden de Dios, uno de los profetas dijo a su compañero: "Hiéreme ahora". Pero el otro no quiso herirlo.

36 El le dijo: "Por cuanto no has obedecido la Palabra del Eterno, al apartarte de mí, te herirá un león". Y cuando se apartó de él, un león lo topó, y lo mató.

37 Luego encontró a otro hombre, y le dijo: "Hiéreme ahora". El hombre le dio un golpe y le produjo una herida.

38 El profeta se fue, se disfrazó con un velo sobre los ojos, y se puso ante el rey en el camino.

39 Cuando el rey pasaba, alzó la voz y dijo al rey: "Tu siervo salió a la batalla y un soldado me trajo a un hombre, y me dijo: 'Guarda a este hombre. Si llega a faltar, tu vida será por la suya, o pagarás un talento de plata (34 kgs)'.

40 "Como tu siervo estaba ocupado aquí y allá, el hombre desapareció". Entonces el rey de Israel le dijo: "Esa será tu sentencia. Tú la has pronunciado".

41 Pero él se quitó presto la venda de sus ojos y el rey de Israel conoció que era de los profetas.

42 Y él dijo al rey: "Así dice el Eterno. Tú soltaste al hombre que yo determiné que muriera. Por tanto, tu vida será por la suya, y tu pueblo por el suyo".

43 Y el rey de Israel se fue triste y enojado a su casa de Samaria.

21

1 Después de esto, hubo un incidente acerca de una viña que Nabot tenía en Jezreel, cerca del palacio de Acab rey de Samaria.

2 Acab dijo a Nabot: "Dame tu viña para un huerto de legumbres, porque está junto a mi casa y te daré por ella otra viña mejor. O si prefieres, te pagaré su valor en dinero".

3 Nabot respondió: "Guárdeme el Eterno de que yo te dé la herencia de mis padres".

4 Acab volvió a su casa triste y enojado porque Nabot de Jezreel le había respondido: "No te daré la herencia de mis padres". Se acostó, volvió su rostro y no comió.

5 Vino a verlo su esposa Jezabel, y le preguntó: "¿Por qué estás tan triste y no comes?"

6 El respondió: "Porque hablé con Nabot de Jezreel. Le dije que me vendiera su viña, o si prefería, le daría otra viña por ella. Y él respondió: 'No te daré mi viña'".

7 Su esposa Jezabel le dijo: "¿No eres tú el rey de Israel? Levántate, come y alégrate. Yo te daré la viña de Nabot de Jezreel".

8 Entonces ella escribió cartas en nombre de Acab, las selló con su anillo, y las envió a los ancianos y principales que moraban en la ciudad con Nabot.

9 Las cartas decían: "Proclamad ayuno, y poned a Nabot frente al pueblo.

10 "Poned dos hombres perversos que atestigüen contra él y digan: 'Tú has blasfemado a Dios y al rey'. Y entonces sacadlo y apedreadlo hasta que muera".

11 Los ancianos y los principales de su ciudad, hicieron como Jezabel les mandó, conforme a las cartas que ella había enviado.

12 Promulgaron ayuno, y sentaron a Nabot al frente del pueblo.

13 Vinieron entonces dos hombres perversos y se sentaron ante él. Y esos hombres de Belial atestiguaron contra Nabot ante el pueblo: "Nabot ha blasfemado a Dios y al rey". Y lo sacaron fuera de la ciudad, y lo apedrearon hasta que murió.

14 Después avisaron a Jezabel: "Nabot ha sido apedreado, y ha muerto".

15 Cuando Jezabel oyó que Nabot había sido apedreado y había muerto, dijo a Acab: "Levántate, y posee la viña que Nabot de Jezreel no te quiso vender, porque Nabot no vive, sino que ha muerto".

16 Al oír Acab que Nabot había muerto, se levantó para descender a tomar posesión de la viña de Nabot de Jezreel.

17 Entonces vino palabra del Eterno a Elías tisbita:

18 "Levántate, desciende a encontrarte con Acab rey de Israel, que está en Samaria, en la viña de Nabot, donde fue a tomar posesión de ella.

19 "Y dile: Así dice el Eterno: '¿No mataste y despojaste?' Volverás a decirle: Así dice el Eterno: En el mismo lugar donde los perros lamieron la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu propia sangre".

20 Acab dijo a Elías: "¿Me has hallado, enemigo mío?" Elías respondió: "Te encontré porque te has vendido a obrar el mal ante el Eterno.

21 "Traigo mal sobre ti. Barreré tu posteridad y talaré de Acab todo varón, al siervo y al libre en Israel.

22 "Y pondré tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Ahías, por la provocación con que me irritaste, y porque has hecho pecar a Israel.

23 "De Jezabel también dice el Eterno: Los perros comerán a Jezabel junto al muro de Jezreel.

24 "El que de Acab muera en la ciudad, lo comerán los perros y el que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo".

25 En verdad ninguno fue como Acab, que se vendiera a obrar lo malo a los ojos del Eterno, porque Jezabel su esposa lo incitaba.

26 El fue en gran manera abominable. Anduvo en pos de los ídolos, conforme a todo lo que hicieron los amorreos, que el Eterno echó ante Israel.

27 Cuando Acab oyó esas palabras, rasgó su vestido y puso saco sobre su carne. Ayunó, durmió en saco y anduvo humillado.

28 Entonces vino Palabra del Eterno a Elías tisbita:

29 "¿Has visto como Acab se ha humillado ante mí? Por cuanto se ha humillado, no traeré el mal en sus días; en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa".

22

1 Tres años pasaron sin guerra entre los sirios e Israel.

2 Al tercer año, Josafat rey de Judá descendió a visitar al rey de Israel.

3 Y el rey de Israel dijo a sus siervos: "¿No sabéis que Ramot de Galaad es nuestra? Y nosotros nada hacemos para quitársela al rey de Siria".

4 Entonces preguntó a Josafat: "¿Quieres venir conmigo a pelear contra Ramot de Galaad?" Josafat respondió al rey de Israel: "Yo soy como tú. Mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como tus caballos".

5 Dijo luego Josafat al rey de Israel: "Te ruego que consultes hoy la Palabra del Eterno".

6 Entonces el rey de Israel juntó a los profetas, unos cuatrocientos hombres, y les preguntó: "¿Iré a la guerra contra Ramot de Galaad, o la dejaré?" Ellos respondieron: "Sube, porque el Señor la entregará en mano del rey".

7 Josafat preguntó: "¿Hay aquí algún profeta del Eterno a quien consultar?"

8 El rey de Israel respondió a Josafat: "Aún hay un varón por el cual podríamos consultar al Eterno, Micaías hijo de Imla. Pero lo aborrezco, porque nunca me profetiza el bien, sino sólo el mal". Josafat dijo: "No hable el rey así".

9 Entonces el rey de Israel llamó a un oficial, y le dijo: "Trae presto a Micaías hijo, de Imla".

10 El rey de Israel y Josafat rey de Judá estaban sentados cada uno en su silla, vestidos de sus ropas reales, en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria. Y todos los profetas profetizaban ante ellos.

11 Sedequías hijo de Canana se había hecho unos cuernos de hierro, Y dijo: "Así dice el Eterno: Con éstos acornearás a los sirios hasta acabarlos".

12 Y todos los profetas anunciaban lo mismo: "Sube a Ramot de Galaad y serás prosperado. El Eterno la dará en mano del rey".

13 El mensajero que había ido a llamar a Micaías, le dijo: "Las palabras de los profetas a una anuncian el bien al rey. Sea ahora tu palabra como la de ellos, y anuncia el bien".

14 Micaías respondió: "Vive el Eterno, que lo que él me hable, eso diré".

15 Vino, pues, y el rey le preguntó: "Micaías, ¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o la dejaremos?" El respondió: "Sube, que serás prosperado, el Eterno la entregará en mano del rey".

16 Pero el rey le dijo: "¿Cuántas veces te he de conjurar que me digas sólo la verdad en el Nombre del Eterno?"

17 Entonces él dijo: "Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas sin pastor. El Eterno dijo: No tienen señor. Vuelva cada uno a su casa en paz".

18 El rey de Israel dijo a Josafat: "¿No te dije? Nada bueno me profetiza sino sólo el mal".

19 Entonces Micaías siguió diciendo: "Oye Palabra del Eterno: Yo vi al Eterno sentado en su trono, y todo el ejército del cielo junto a él, a su derecha y a su izquierda.

20 "Y el Eterno preguntó: '¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?' Uno decía una cosa, y otro otra.

21 "Al fin se adelantó un espíritu, se puso ante el Eterno y dijo: 'Yo lo induciré'. El Señor le preguntó: '¿De qué manera?'

22 "El dijo: 'Iré y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas'. El Señor respondió: 'Indúcelo, que lo conseguirás. Ve, y hazlo así'.

23 "Y ahora, el Eterno ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas. El ha decretado el mal acerca de ti".

24 Entonces Sedequías hijo de Quenaana, hirió a Micaías en la mejilla, y le dijo: ¿Por dónde se fue de mí el Espíritu del Eterno para hablarte a ti?"

25 Micaías respondió: "Tú lo verás en aquel día, cuando huyas de aposento en aposento para esconderte".

26 Entonces el rey de Israel dijo: "Toma a Micaías y llévalo a Amón gobernador de la ciudad y a Joás hijo del rey.

27 "Y dirás: 'Así dice el rey: Echad a este hombre en la cárcel, y mantenedlo con pan de angustia y agua de aflicción, hasta que yo vuelva en paz'".

28 Micaías dijo: "Si llegas a volver en paz, el Eterno no habrá hablado por mí". En seguida agregó: "Oídlo, pueblos todos".

29 Subió, pues, el rey de Israel con Josafat rey de Judá a Ramot de Galaad.

30 El rey de Israel dijo a Josafat: "Yo me disfrazaré, y entraré en la batalla. Pero tú ponte tus vestidos". Y el rey de Israel se disfrazó y entró en la batalla.

31 El rey de Siria había ordenado a sus 32 capitanes de los carros: "No peleéis ni con grande ni con chico, sino sólo contra el rey de Israel".

32 Cuando los capitanes vieron a Josafat, pensaron: "Sin duda, éste es el rey de Israel". Y vinieron a pelear con él. Pero el rey Josafat dio voces.

33 Al ver los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, se apartaron de él.

34 Y un hombre disparando su arco a la ventura, hirió al rey de Israel por entre las juntas de la armadura. Y él dijo a su carretero: "Da vuelta y sácame del campo, que estoy herido".

35 Pero la batalla arreció aquel día, y sostuvieron al rey de pie en su carro ante los sirios, y a la tarde murió. Y la sangre de la herida corría por el piso del carro.

36 A la puesta del sol pregonaron por el campamento: "¡Cada uno a su ciudad, y cada cual a su tierra!"

37 Y murió el rey, y fue llevado a Samaria, y lo sepultaron allí.

38 Cuando lavaron el carro en el estanque de Samaria, donde se lavan las rameras, los perros lamieron su sangre, conforme a la Palabra que había dicho el Eterno.

39 Los demás hechos de Acab, lo que ejecutó, la casa de marfil que construyó y las ciudades que edificó, está escrito en los anales de los reyes de Israel.

40 Acab durmió con sus padres. En su lugar reinó su hijo Ocozías.

41 * Josafat hijo de Asa empezó a reinar sobre Judá en el cuarto año de Acab rey de Israel.

42 Josafat tenía 35 años cuando empezó a reinar, y reinó 25 años en Jerusalén. Su madre fue Azuba hija de Silai.

43 Y anduvo en todo el camino de Asa su padre, sin declinar de él, haciendo lo recto ante los ojos del Eterno. (44) Con todo, los altos no fueron quitados, y el pueblo seguía sacrificando y quemando incienso en los altos.

44 (45) Josafat estuvo en paz con el rey de Israel.

45 (46) Los demás hechos de Josafat, sus hazañas y sus guerras, están escritos en los anales de los reyes de Judá.

46 (47) Josafat desterró también el resto de los sodomitas religiosos que habían quedado del tiempo de su padre Asa.

47 (48) En ese entonces no había rey en Edom, sino un gobernador en lugar de rey.

48 (49) Josafat había construido naves comerciales para que fuesen a Ofir por oro. Pero no fueron, porque se rompieron en Ezión Geber.

49 (50) En ese tiempo, Ocozías hijo de Acab había dicho a Josafat: "Vayan mis siervos con los tuyos en los navíos". Pero Josafat no quiso.

50 (51) Y Josafat durmió con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David su padre. En su lugar reinó su hijo Joram.

51 (52) * Ocozías hijo de Acab empezó a reinar sobre Israel en Samaria, el año 17 de Josafat rey de Judá, y reinó dos años sobre Israel.

52 (53) Hizo lo malo ante los ojos del Eterno. Anduvo en el camino de su padre, de su madre y de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel.

53 (54) Porque sirvió a Baal y lo adoró, y provocó el enojo del Eterno, Dios de Israel, conforme a todo lo que su padre había hecho.