1

1 Después de la muerte de Saúl, David volvió a Siclag tras la derrota de los amalecitas, y estuvo dos días allí.

2 Al tercer día vino un joven del campamento de Saúl, rotos sus vestidos y tierra sobre su cabeza. Al llegar ante David, se postró en tierra e hizo reverencia.

3 David le preguntó: "¿De dónde vienes?" El respondió: "Escapé del campamento de Israel".

4 Y David le dijo: "Cuéntame qué sucedió". Respondió él: "El pueblo huyó de la batalla, y muchos del pueblo cayeron muertos. También Saúl y su hijo Jonatán murieron".

5 David siguió preguntando al joven: "¿Cómo sabes que Saúl y Jonatán murieron?"

6 El joven replicó: "Por casualidad llegué al monte Gilboa, y hallé a Saúl recostado sobre su lanza, y venían hacia él carros y gente de a caballo.

7 "El miró hacia atrás y al verme me llamó: Yo respondí: 'Aquí estoy'.

8 "'¿Quién eres?' me preguntó. Le respondí: 'Soy amalecita'.

9 "Y siguió diciendo: 'Te ruego que me mates, porque me toman angustias, y toda mi vida está aún en mí'.

10 "Entonces me acerqué y lo maté, porque sabía que no podría sobrevivir después de su caída. Y tomé la corona que tenía sobre su cabeza y la argolla de su brazo, y las traje aquí para mi señor".

11 Entonces David trabó de su vestido y lo rompió. Lo mismo hicieron los hombres que estaban con él.

12 Y lloraron, lamentaron y ayunaron hasta la tarde por Saúl, por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor y por la causa de Israel; porque habían caído a espada.

13 David preguntó al joven que le trajo la noticia: "¿De dónde eres?" Respondió: "Soy hijo de un extranjero amalecita".

14 Y agregó David: "¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido del Eterno?"

15 Entonces David llamó a uno de sus hombres, y le dijo: "Llégate y mátalo". Y él lo hirió de muerte, y el amalecita murió.

16 David le dijo: "Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu boca atestiguó contra ti de que has matado al ungido del Señor".

17 Y David endechó a Saúl y a su hijo Jonatán con esta endecha,

18 y ordenó que la enseñaran a los hombres de Judá. Está escrita también en el libro de Jaser:

19 "¡Ha perecido la gloria de Israel sobre tus montañas! ¡Cómo han caído los valientes!

20 "No lo anunciéis en Gat, no déis las nuevas en las plazas de Ascalón, para que no se alegren las hijas de los filisteos, para que no salten de gozo las hijas de los incircuncisos.

21 "Montes de Gilboa, ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierra de ofrendas. Porque allí fue desechado el escudo de los valientes, el escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite.

22 "Sin sangre de heridos, sin grasa de valientes, nunca volvió el arco de Jonatán.

23 "Saúl y Jonatán, amados y queridos, inseparables en su vida, inseparados en su muerte. Más ligeros que águilas, más fuertes que leones.

24 "Hijas de Israel, llorad a Saúl, que os vestía de rica escarlata, que adornaba vuestra ropa con ornamentos de oro.

25 "¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! Jonatán, muerto en tus alturas!

26 "Angustia tengo por ti, hermano mío, Jonatán. Fuiste muy agradable. Maravilloso, fue tu amor, más que el amor de las mujeres.

27 "¡Cómo han caído los valientes, y perecieron las armas de guerra!"

2

1 * Después de esto, David consultó al Eterno: "¿Subiré a algunas de las ciudades de Judá?" Y el Señor respondió: "Sube". David volvió a preguntar: "¿A dónde subiré?" El le dijo: "A Hebrón".

2 David subió allá con sus dos esposas, Ahinoam jezreelita y Abigail que fue esposa de Nabal del Carmel.

3 David llevó también consigo a los hombres que habían estado con él, cada uno con su familia. Y habitaron en las ciudades de Hebrón.

4 Entonces vinieron los varones de Judá, y ungieron a David por rey sobre la casa de Judá. Y le avisaron que los de Jabes de Galaad habían sepultado a Saúl.

5 Y David envió mensajeros a los de Jabes de Galaad, y les dijo: "Benditos seáis vosotros del Eterno, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor Saúl dándole sepultura.

6 "Que el Eterno sea bondadoso y fiel con vosotros. Yo también os haré bien por esta buena acción.

7 "Esfuércense vuestras manos y sed valientes. Pues, muerto Saúl vuestro señor, los de Judá me han ungido rey sobre ellos".

8 Pero Abner hijo de Ner, general del ejército de Saúl, tomó a Is Boset hijo de Saúl, y lo llevó a Mahanaim.

9 Y lo proclamó rey sobre Galaad, Gesuri, Jezreel, Efraín, Benjamín y sobre todo Israel.

10 De 40 años era Is boset hijo de Saúl, cuando empezó a reinar sobre Israel. Y reinó dos años. Sólo la casa de Judá seguía a David.

11 Y David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá, siete años y seis meses.

12 Abner hijo de Ner salió de Mahanaim a Gabaón con los servidores de Is Boset hijo de Saúl.

13 Y Joab hijo de Sarvia y los servidores de David, salieron y se encontraron junto al estanque de Gabaón. Y se apostaron junto al estanque, unos de un lado y los otros del otro lado.

14 Y dijo Abner a Joab: "Levántense los jóvenes y maniobren ante nosotros". Y Joab respondió: "Levántense".

15 Entonces se levantaron doce jóvenes de Benjamín, de parte de Is Boset hijo de Saúl, y doce siervos de David.

16 Y cada uno echó mano de la cabeza de su adversario, y lo atravesó con su espada. Y todos cayeron muertos al mismo tiempo. Por eso aquel lugar fue llamado Helcat Asurim, que está en Gabaón.

17 Y aquel día la batalla fue muy reñida. Y Abner y los de Israel fueron vencidos por los siervos de David.

18 Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Asael era ligero de pies, como una gacela del campo.

19 Y Asael siguió a Abner, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda.

20 Abner miró atrás y dijo: "¿No eres tú Asael?" El respondió: "Sí".

21 Entonces Abner le dijo: "Apártate a la derecha o a la izquierda. Y echa mano de algunos de los jóvenes, y toma sus despojos". Pero Asael no quiso apartarse de él.

22 Abner volvió a decir a Asael: "Deja de seguirme. ¿Por qué me obligas a derribarte? Y después, ¿cómo levantaré mi rostro ante tu hermano Joab".

23 Como Asael no quiso retirarse, Abner lo hirió con el regatón de la lanza por la quinta costilla. La lanza le salió por la espalda, y cayó, y murió ahí mismo. Y todos los que pasaban por ese lugar donde Asael había caído y muerto, se detenían.

24 Pero Joab y Abisai siguieron a Abner. Y se les puso el sol cuando llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón.

25 Y se juntaron los hijos de Benjamín en un escuadrón con Abner, y se pararon en la cumbre del collado.

26 Y Abner dio voces a Joab: "¿Consumirá la espada perpetuamente? ¿No sabes que al final sigue la amargura? ¿Hasta cuándo no dirás al pueblo que deje de seguir a sus hermanos?"

27 Joab respondió: "Vive Dios que si no hubieras hablado, el pueblo hubiera seguido persiguiendo a sus hermanos hasta la mañana".

28 Entonces Joab tocó el cuerno, y el pueblo se detuvo de seguir a los de Israel, y no peleó más.

29 Y Abner y los suyos caminaron por la llanura toda aquella noche. Pasaron el Jordán por Bitrón y llegaron a Mahanaim.

30 Joab también volvió de seguir a Abner, y juntando todo el pueblo, faltaron de los siervos de David 19 hombres y Asael.

31 Pero los siervos de David hirieron 360 hombres de los de Benjamín.

32 Tomaron luego a Asael, y lo sepultaron en el sepulcro de su padre en Belén. Y Joab y los suyos caminaron toda esa noche, y amanecieron en Hebrón.

3

1 Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la de David. Pero David se iba fortaleciendo y la casa de Saúl debilitando.

2 A David le nacieron hijos en Hebrón: Su primogénito fue Amón, de Ahinoam jezreelita.

3 Segundo, Cileab, de Abigail ex esposa de Nabal del Carmel; tercero, Absalón, hijo de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur.

4 Cuarto, Adonías hijo de Hagit; quinto, Safatías hijo de Abital.

5 Sexto, Jetream, de Egla esposa de David. Estos nacieron a David en Hebrón.

6 Mientras duró la guerra entre la casa de Saúl y la de David, Abner se esforzaba por la casa de Saúl.

7 Saúl había tenido una concubina llamada Rispa, hija de Aja. Y dijo Is Boset a Abner: "¿Por qué has llegado a la concubina de mi padre?"

8 Y Abner se enojó en gran manera por las palabras de Is Boset, y dijo: "¿Soy yo una cabeza de perro de Judá? Yo hice misericordia con la casa de Saúl tu padre, con sus hermanos y sus amigos, y no te entregué en manos de David, ¿y tú me echas en cara una falta con esa mujer?

9 Que Dios me trate con todo rigor, si como ha jurado el Eterno a David, no hago así con él,

10 "y traslado el reino de la casa de Saúl, y confirmo el trono de David sobre Israel y Judá, desde Dan hasta Beerseba".

11 Y él no respondió palabra a Abner, porque le temía.

12 Entonces Abner envió mensajeros a David, que le dijeron: "¿De quién es el país? Haz alianza conmigo, y mi mano será contigo para volver a todo Israel a ti".

13 Y David respondió: "Bien, haré alianza contigo. Pero una cosa te pido, no te presentes ante mí sin traer a Mical, hija de Saúl, cuando vengas a verme".

14 Después de esto, David envió mensajeros a Is Boset, y le dijo: "Restitúyeme a mi esposa Mical, que yo desposé por cien prepucios de Filisteos".

15 Entonces Is Boset envió y la quitó a su esposo Paltiel hijo de Lais.

16 Y su esposo fue con ella, siguiéndola y llorando hasta Bahurim. Y Abner le dijo: "Anda, vuélvete". Entonces se volvió.

17 Y Abner dijo a los ancianos de Israel: "En otro tiempo procurabais que David fuera vuestro rey.

18 "Ahora, pues, cumplidlo. Porque el Eterno ha dicho a David: ‘Por medio de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos y de todos sus enemigos".

19 Abner habló también a los de Benjamín. Y fue a Hebrón a decir a David, el parecer de Israel y de Benjamín.

20 Así, Abner, junto con veinte hombres, fue a Hebrón a ver a David. Y David le sirvió un banquete a él y a sus compañeros.

21 Abner dijo a David: "Me levantaré, iré y juntaré a mi señor el rey a todo Israel, para que hagan alianza contigo, y tú reines como desees". Luego, David despidió a Abner, y él se fue en paz.

22 En eso los siervos de David y Joab volvieron del campo, trayendo una gran presa. Pero Abner ya no estaba con David en Hebrón, ya se había despedido y había vuelto en paz.

23 Cuando llegó Joab y su ejército, le avisaron que Abner hijo de Ner había visitado al rey, y él lo había despedido en paz.

24 Entonces Joab fue al rey, y le dijo: "¿Qué has hecho? Abner vino a ti. ¿Por qué dejaste que se fuera?

25 "¿Sabes que Abner hijo de Ner ha venido a engañarte, y saber tu salida y entrada, y entender lo que tú haces?"

26 Y salió Joab de hablar con David, y envió mensajeros tras Abner, que lo hicieron volver desde el pozo de Siria, sin que David lo supiera.

27 Y cuando Abner volvió a Hebrón, Joab lo llevó aparte, al medio de la puerta, para hablarle en secreto. Y allí lo hirió en la quinta costilla, para vengar la muerte de Asael su hermano.

28 Cuando David lo supo, dijo: "Inocente soy yo y mi reino ante el Eterno, para siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner.

29 "Caiga sobre la cabeza de Joab, y sobre la casa de su padre. Que nunca falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien ande con báculo, ni quien muera a espada, ni quien carezca de pan".

30 Joab y Abisai su hermano mataron a Abner, porque él había dado muerte a Asael, hermano de ellos, en la batalla de Gabaón.

31 Entonces dijo David a Joab y a todo el pueblo que estaba con él: "Rasgad vuestro vestido, ceñíos de saco y haced duelo por Abner". Y el rey iba detrás del féretro.

32 Sepultaron a Abner en Hebrón, y el rey alzó su voz y lloró junto al sepulcro de Abner. Y el pueblo también lloró.

33 Entonces el rey entonó esta elegía por Abner: "¿Había de morir Abner como muere un villano?

34 "Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos. Caíste como los que caen ante los malos hombres". Y todo el pueblo volvió a llorar por él.

35 Entonces el pueblo vino a persuadir a David a que comiera antes que acabara el día. Pero David juró diciendo: "Que Dios me trate con todo rigor, si pruebo pan u otra cosa antes que se ponga el sol".

36 El pueblo lo supo y le agradó, porque todo lo que el rey hacía, agradaba al pueblo.

37 Y todo el pueblo y todo Israel entendieron aquel día, que no había procedido del rey que Abner hijo de Ner muriera.

38 El rey dijo a sus siervos: "¿No sabéis que ha caído hoy en Israel un príncipe, y grande?

39 "Yo soy débil aún, aunque rey ungido; y estos hombres, los hijos de Sarvia, me son muy duros. El Eterno dé el pago al malhechor por su malicia".

4

1 Cuando el hijo de Saúl oyó que Abner había sido muerto en Hebrón, desfallecieron sus manos, y todo Israel se atemorizó.

2 El hijo de Saúl tenía dos capitanes de compañía, uno era Baana y el otro Recab, hijos de Rimón beerotita, de los hijos de Benjamín, porque Beerot era contada con Benjamín.

3 Esos beerotitas habían huido a Gitaim, y quedaron como forasteros hasta hoy.

4 Jonatán tenía un hijo lisiado de los pies de cinco años de edad. Cuando llegó a Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y Jonatán, su nodriza lo tomó y huyó con él. Y mientras huía con celeridad, el niño cayó y quedó lisiado. Se llamaba Mefi Boset.

5 Los hijos, pues, de Rimón beerotita, Recab y Baana, entraron en el mayor calor del día en casa de Is Boset, que estaba sesteando en su cámara.

6 La portera de la casa había estado limpiando el trigo, pero se durmió. Y ellos pudieron entrar libremente.

7 Cuando llegaron al interior, Is Boset dormía en su cámara. Lo mataron, le cortaron la cabeza, y caminaron toda la noche por el camino de la llanura.

8 Llevaron la cabeza de Is Boset a David en Hebrón, y dijeron al rey: "Aquí está la cabeza de Is Boset hijo de Saúl tu enemigo, que procuraba matarte. El Eterno ha vengado hoy a mi señor el rey, de Saúl y de su linaje".

9 David respondió a Recab y a Baana, hijos de Rimón beerotita: "Vive el Eterno que me ha redimido de toda angustia,

10 "que cuando uno me anunció que Saúl había muerto, imaginándose que traía una buena noticia, lo prendí y maté en Siclag en pago de su noticia.

11 "¿Cuánto más a los malos hombres que mataron a un hombre justo en su casa y sobre su cama? Ahora, pues, ¿no tengo que demandar su sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra?"

12 Entonces David mandó a sus siervos que los mataran. Después les cortaron las manos y los pies, y los colgaron sobre el estanque de Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is Boset, y la enterraron en el sepulcro de Abner en Hebrón.

5

1 Entonces vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón, y le dijeron: "Nosotros somos tus huesos y tu carne.

2 "Aún antes, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, tú sacabas y volvías a Israel. Además, el Eterno te ha dicho: ‘Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel’".

3 Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo con ellos alianza ante el Eterno, y ungieron a David por rey sobre Israel.

4 David tenía 30 años cuando empezó a reinar sobre Israel, y reinó 40 años.

5 En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó 33 años sobre todo Israel y Judá.

6 Entonces el rey y los suyos fueron a Jerusalén contra los jebuseos, que habitaban en esa tierra, y ellos dijeron a David: "No entrarás aquí. Hasta los ciegos y los tullidos bastarán para echarte, con sólo decir: ‘David no entrará aquí’".

7 Pero David tomó la fortaleza de Sión, que llegó a ser la ciudad de David.

8 Aquel día dijo David: "El que conquiste a los jebuseos, tendrá que subir por el canal para alcanzar a los tullidos y a los ciegos, que David aborrece". Por eso se dijo: "Ni ciego ni tullido entrará en el palacio".

9 Y David habitó en la fortaleza, y la llamó la ciudad de David. Y edificó alrededor, desde Milo hacia el interior.

10 Y David iba adelantando y engrandeciéndose, y el Eterno Todopoderoso estaba con él.

11 Hiram rey de Tiro envió embajadores a David y madera de cedro, carpinteros y canteros, que edificaron la casa de David.

12 Y David entendió que el Eterno lo había confirmado por rey sobre Israel, y que había exaltado su reino por amor a su pueblo Israel.

13 Después que David se trasladó de Hebrón a Jerusalén, tomó más concubinas y esposas, y le nacieron más hijos e hijas.

14 El nombre de los que le nacieron en Jerusalén fue Samúa, Sobab, Natán, Salomón,

15 Ibar, Elisúa, Nefeg, Jafía,

16 Elisama, Eliada y Elifelet.

17 Cuando los filisteos oyeron que habían ungido a David por rey de Israel, subieron a buscar a David. Al saberlo, David fue a la fortaleza.

18 Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim.

19 Entonces David consultó al Eterno: "¿Iré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y el Eterno respondió: "Ve, porque de cierto entregaré a los filisteos en tu mano".

20 Y David fue a Baal Perasim, y allí los venció. Y dijo: "El Eterno rompió a mis enemigos ante mí, como la brecha que abren las aguas". Por eso llamó a ese lugar Baal Perasim (el Señor quebranta).

21 Los filisteos dejaron sus ídolos allí, que David y los suyos quemaron.

22 Pero los filisteos volvieron y se extendieron en el valle de Refaim.

23 Y David consultó al Eterno, que le respondió: "No subas, sino rodéalos por detrás de ellos, y atácalos por delante de las balsameras.

24 "Cuando oigas un estruendo de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás, porque el Eterno saldrá delante de ti para herir el campamento de los filisteos".

25 Y David hizo como el Eterno mandó, y derrotó a los filisteos desde Gabaa hasta Gaza.

6

1 David volvió a reunir a lo más selecto de Israel, unos 30.000 hombres.

2 Y se levantó David, con todos sus hombres, y se puso en marcha desde Baal de Judá, para traer el Arca de Dios, que lleva el Nombre del Eterno Todopoderoso, que mora entre querubines.

3 Pusieron el Arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de casa de Abinadab, que estaba en el collado. Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo.

4 Al transportarla, Uza iba junto al Arca de Dios, y Ahío iba delante.

5 Y David y toda la casa de Israel danzaban ante el Eterno, con toda clase de instrumentos de madera de haya; arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos.

6 Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió la mano al Arca de Dios, y la sostuvo, porque los bueyes tropezaban.

7 Y el enojo del Eterno se encendió contra Uza, y Dios lo hirió por esa irreverencia, y cayó muerto junto al Arca de Dios.

8 Entonces David se entristeció porque el Eterno había herido a Uza. Y ese lugar fue llamado Pérez Uza hasta hoy.

9 Aquel día David temió al Eterno, y dijo: "¿Cómo voy a traer el Arca del Eterno a mi casa?"

10 Y no quiso David llevar el Arca del Eterno a la ciudad de David. Y la hizo llevar a casa de Obed Edom, de Gat.

11 Y el Arca del Eterno estuvo en casa de Obed Edom de Gat durante tres meses. Y el Señor bendijo a Obed Edom y a toda su casa.

12 Avisaron a David que el Eterno había bendecido la casa de Obed Edom y todo lo que él tenía a causa del Arca de Dios. Entonces David fue, y trajo con alegría el Arca de casa de Obed Edom a la ciudad de David.

13 Cada seis pasos que avanzaban los portadores del Arca de Dios, sacrificaban un buey y un carnero grueso.

14 Y David, vestido de un efod de lino, saltaba con toda su fuerza ante el Eterno.

15 Así David y toda la casa de Israel llevaron el Arca del Eterno, con júbilo y sonido de trompeta.

16 Cuando el Arca del Eterno llegó a la ciudad de David, Mical hija de Saúl, mirando desde una ventana, vio al rey David que saltaba con toda su fuerza ante el Eterno, y lo menospreció en su corazón.

17 Entraron el Arca del Eterno y la pusieron en una tienda que David había preparado. Y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz ante el Eterno.

18 Cuando David acabó de ofrecer los holocaustos y las ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre del Eterno Todopoderoso.

19 Y repartió a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno un bollo de pan, un pastel de dátiles y un pastel de pasas. Y todo el pueblo se fue cada uno a su casa.

20 Cuando David volvía para bendecir su casa, Mical salió a recibir a David, y le dijo: " ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose ante las criadas de sus servidores, como si fuera un cualquiera!"

21 Entonces David respondió a Mical: "Fue ante el Eterno, que me eligió en preferencia a tu padre y a su casa, para que fuese príncipe sobre el pueblo del Señor, sobre Israel. Por eso danzaré ante el Eterno.

22 "Y aún me humillaré más y seré bajo a tus ojos, pero honrado ante las criadas de que hablaste".

23 Y Mical hija de Saúl nunca más tuvo hijos hasta el día de su muerte.

7

1 Cuando el rey habitaba ya en su casa, y el Eterno le había dado reposo de todos sus enemigos,

2 dijo al profeta Natán: "Mira, yo habito en edificios de cedro, y el Arca de Dios se halla entre cortinas".

3 Y Natán respondió: "Anda y haz todo lo que está en tu corazón. El Señor está contigo".

4 Pero esa noche Natán recibió esta palabra del Eterno:

5 "Ve y di a mi siervo David: ¿Tú me edificarás casa en que yo habite?

6 "Yo no habité en ninguna casa desde que saqué a Israel de Egipto, sino que anduve de lugar en lugar, en una tienda por morada.

7 "Y todo cuanto anduve con los israelitas, ¿dije a alguna de las tribus de Israel, o a quien he mandado que apaciente a mi pueblo, ¿por qué no me habéis edificado casa de cedro?

8 "Ahora di así a mi siervo David: Así dice el Señor Todopoderoso: Yo te tomé de la majada, de detrás de las ovejas, para que seas príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel.

9 "Y he estado contigo en todo cuanto has andado. Ante ti destruí a todos tus enemigos. Ahora engrandeceré tu nombre, como el nombre de los grandes de la tierra.

10 "Además, fijaré lugar a mi pueblo, lo plantaré para que habite en su lugar, y nunca más sea removido, ni los inicuos lo aflijan más, como antes,

11 "cuando puse jueces sobre mi pueblo. Y te daré descanso de todos tus enemigos. Además, el Eterno te comunica que él te edificará casa.

12 "Y cuando tus días se cumplan y duermas con tus padres, yo levantaré de tu linaje, a uno que procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.

13 "El edificará casa a mi Nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.

14 "Yo seré su Padre, y él será mi hijo. Y si él hiciera mal, lo castigaré con vara y azotes de hombres.

15 "Pero no apartaré mi amor de él, como lo aparté de Saúl, a quien quité de delante de ti.

16 "Y afirmaré tu casa y tu reino para siempre. Y tu trono será estable para siempre".

17 Y conforme a estas palabras y a esta visión, así habló Natán a David.

18 Y el rey David se presentó ante el Eterno y dijo: "¡Oh Señor, oh Eterno! ¿Quién soy yo y qué es mi casa, para que me hayas traído hasta aquí?

19 "Y te ha parecido poco esto, oh Señor, oh Eterno, que aun has hablado del futuro acerca de la casa de tu siervo. ¿Es así como tratas al hombre, oh Señor, oh Eterno?

20 "¿Qué más puede añadir David al hablar contigo? Tú, pues, conoces a tu siervo, oh Señor, oh Eterno.

21 "Tú has obrado todas estas grandezas, conforme a tu palabra y a tu corazón, y las notificaste a tu siervo.

22 "Por eso, ¡qué grande eres, oh Eterno, oh Dios! No hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído.

23 "¿Y quién como tu pueblo Israel en la tierra? Nación única, que por amor fuiste a redimir para ti, para darle renombre, y realizar grandes y pavorosas maravillas, echando naciones y dioses, por amor a tu pueblo, que tú redimiste de Egipto.

24 "Porque tú estableciste a Israel por pueblo tuyo para siempre. Y tú, oh Eterno, llegaste a ser su Dios.

25 "Ahora, pues, oh Eterno, oh Dios, confirma la palabra que has hablado acerca de tu siervo y de su casa, y haz conforme a lo que has hablado.

26 "¡Que tu Nombre sea engrandecido para siempre, y se diga que el Eterno Todopoderoso es el Dios de Israel, y que la casa de tu siervo David sea firme ante ti!

27 "Porque tú, oh Eterno Todopoderoso, Dios de Israel, has hecho esta revelación a tu siervo, al decir: ‘Yo te edificaré casa’. Por eso tu siervo halló valor en su corazón para dirigirte esta súplica.

28 "Ahora, oh Señor, oh Dios, tú eres Dios y tus palabras son verdad, tú has prometido este bien a tu siervo.

29 "Sea, pues, ahora de tu agrado bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca para siempre ante ti. Pues tú, oh Eterno, oh Dios, lo has dicho, y con tu bendición la casa de tu siervo será bendita para siempre".

8

1 Después de esto, David hirió a los filisteos, los sometió, y les tomó a Mete Gama.

2 Derrotó también a los de Moab, y los midió con cordel. Haciéndolos tender en el suelo, midió dos cordeles para muerte, y uno entero para vida. Y los moabitas fueron siervos bajo tributo.

3 David venció también a Hadad Ezer hijo de Rehob, rey de Soba, cuando él había ido a recuperar su territorio en la región del Éufrates.

4 De ellos David tomó 1.700 jinetes y 20.000 hombres de a pie. Además rompió las patas de los caballos de todos los carros, pero dejó los de cien carros.

5 Cuando los sirios de Damasco acudieron en auxilio de Hadad Ezer rey de Soba, David hirió a 22.000 sirios.

6 Después puso guarnición en Siria de Damasco, y los sirios fueron siervos tributarios de David. El Eterno daba la victoria a David dondequiera que iba.

7 David tomó los escudos de oro que traían los siervos de Hadad Ezer, y los llevó a Jerusalén.

8 También de Beta y de Berotai, ciudades de Hadad Ezer, el rey David tomó gran cantidad de bronce.

9 Entonces, cuando Toi rey de Amat, supo que David había vencido todo el ejército de Hadad Ezer,

10 Toi envió a su hijo Joram al rey David, a saludarlo pacíficamente y a bendecirlo, por haber peleado con Hadad Ezer y haberlo vencido; porque Toi era enemigo de Hadad Ezer. Y Joram trajo de obsequio objetos de plata, de oro y de bronce.

11 Y el rey David los dedicó al Eterno, junto con la plata y el oro de todas las naciones que había sometido:

12 de los sirios, los moabitas, los amonitas, los filisteos, los amalecitas y del despojo de Hadad Ezer hijo de Reob, rey de Soba.

13 Y David ganó gran renombre cuando volvió a herir a 18.000 edomitas en el valle de la Sal.

14 Y puso gobernadores en Edom, y todos los edomitas fueron siervos de David. El Eterno daba la victoria a David dondequiera que iba.

15 David reinó sobre todo Israel, y gobernó con justicia y equidad a todo el pueblo.

16 Joab hijo de Sarvia era general de su ejército; Josafat hijo de Ahilud, cronista.

17 Sadoc hijo de Ahitud, y Ahimélec hijo de Abiatar eran sacerdotes. Seraía era escriba.

18 Benaía hijo de Joiada estaba sobre los cereteos y peleteos. Y los hijos de David eran los príncipes.

9

1 David preguntó: "¿Queda alguno de la casa de Saúl a quien yo pueda favorecer por amor a Jonatán?"

2 Había un siervo de Saúl llamado Siba, a quien llamaron ante David. El rey le dijo: "¿Eres tú Siba?" Y él respondió: "Tu siervo".

3 Y el rey le preguntó: "¿Queda alguien de la casa de Saúl, a quien pueda yo favorecer por amor a Dios?" Siba respondió: "Aún queda un hijo de Jonatán, lisiado de los pies".

4 Entonces el rey preguntó: "¿Dónde está?" Siba respondió: "En Lodebar, en casa de Maquir hijo de Amiel".

5 David envió a traerlo de Lodebar, de casa de Maquir hijo de Amiel.

6 Y Mefi Boset, hijo de Jonatán, hijo de Saúl, vino ante David, se postró e hizo reverencia. Y David le dijo: "Mefi Boset". El respondió: "Aquí tienes a tu siervo".

7 Y David agregó: "No temas, porque deseo favorecerte por amor a Jonatán tu padre. Te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre, y tú comerás siempre a mi mesa".

8 Y él se inclinó y dijo: "¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?"

9 Entonces el rey llamó a Siba, siervo de Saúl, Y le dijo: "Todo lo que fue de Saúl y de su casa, lo he dado al hijo de tu señor.

10 "Tú, con tus hijos y tus siervos le labrarás las tierras, almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga con qué mantenerse. Y Mefi Boset, el hijo de tu señor, comerá siempre a mi mesa. Siba tenía 15 hijos y 20 siervos.

11 Respondió Siba al rey: "Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey, así hará tu siervo". Así, Mefi Boset comía a la mesa de David, como uno de los hijos del rey.

12 Tenía Mefi Boset un hijo pequeño llamado Micá. Y toda la familia de Siba fueron siervos de Mefi Boset.

13 Y Mefi Boset vivía en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey. Y era lisiado de ambos pies.

10

1 Después murió el rey de Amón, y en su lugar reinó su hijo Hanún.

2 Y dijo David: "Voy a ser bondadoso con Hanún hijo de Naas, como fue su padre conmigo". Y David le envió sus servidores a consolarlo. Pero cuando los siervos de David llegaron a la tierra de los amonitas,

3 los principales de Amón dijeron a su señor Hanún: "¿Te parece que por honrar a tu padre, David te ha enviado consoladores? ¿No ha enviado sus siervos para reconocer e inspeccionar la ciudad, y destruirla?"

4 Entonces Hanún tomó los siervos de David, les rapó la mitad de la barba, les cortó los vestidos por la mitad hasta las nalgas, y los despachó.

5 Cuando David lo supo, envió a encontrarlos, porque ellos estaban en extremo avergonzados. Y el rey mandó que les dijeran: "Quedaos en Jericó hasta que os vuelva a nacer la barba, y entonces volved".

6 Al ver los amonitas que se habían hecho odiosos a David, enviaron mensajeros y tomaron a sueldo a los sirios de Rehob y a los sirios de Soba, veinte mil hombres de a pie; y del rey de Maca mil hombres y de Istob doce mil hombres.

7 Cuando David lo supo, envió a Joab con todo el ejército de los valientes.

8 Salieron los amonitas y se pusieron en orden de batalla a la puerta. Pero los sirios de Soba y de Rehob, de Istob y de Maca, estaban aparte en el campo.

9 Cuando Joab vio que había escuadrones delante y detrás de él, entresacó de todos los selectos de Israel, y se puso en orden contra los sirios.

10 Entregó el resto del ejército en manos de su hermano Abisai, y lo puso en orden contra los amonitas.

11 Y le dijo: "Si los sirios pueden más que yo, tú me ayudarás. Y si los amonitas pudieran más que tú, yo te ayudaré.

12 "Esfuérzate y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios, y haga el Eterno, lo que bien le parezca".

13 Joab y los suyos se acercaron a pelear con los sirios, pero ellos huyeron ante él.

14 Entonces los amonitas, al ver que los sirios habían huido huyeron ellos también ante Abisai, y entraron en la ciudad. Y Joab dejó de luchar contra los amonitas, y se volvió a Jerusalén.

15 Pero al ver que los sirios habían caído ante Israel, volvieron a juntarse.

16 Hadad Ezer llamó a los sirios que estaban del otro lado del Éufrates. Y vinieron a Helam, llevando por jefe a Sobac, general del ejército de Hadad Ezer.

17 Cuando avisaron a David, juntó a todo Israel, pasó el Jordán y fue a Helam. Y los sirios se pusieron en orden contra David, y pelearon con él.

18 Pero los sirios huyeron ante Israel. Y David mató de los sirios a la gente de setecientos carros, y cuarenta mil hombres de a caballo. Hirió también a Sobac, general del ejército, quien murió allí.

19 Cuando los reyes que asistían a Hadad Ezer vieron que ellos habían sido derrotados por Israel, hicieron paz con Israel, y le sirvieron. De allí en adelante los sirios temieron socorrer a los amonitas.

11

1 Al año siguiente, al tiempo en que salen los reyes a la guerra, David envió a Joab, a sus siervos y a todo el ejército. Y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén,

2 Una tarde se levantó David de su cama, y se paseaba por el terrado de la casa real. Y vio desde allí a una mujer muy hermosa, que se estaba bañando.

3 David envió a preguntar por esa mujer, y le dijeron que era Betsabé, hija de Eliam, esposa de Urías hitita.

4 Y David envió mensajeros que la trajeron. Al llegar, David se acostó con ella, cuando ella acababa de purificarse de su menstruo. Y ella se volvió a su casa.

5 Y ella concibió, y mandó avisar a David: "Estoy encinta".

6 Entonces David mandó decir a Joab: "Envíame a Urías, el hitita". Y Joab se lo envió.

7 Cuando llegó Urías, David le preguntó por la salud de Joab, por el ejército y por la guerra.

8 Después dijo David a Urías: "Desciende a tu casa, y lava tus pies". Y al salir Urías de casa del rey, fue tras él comida real.

9 Pero Urías durmió a la puerta de la casa del rey con los demás siervos de su señor, y no descendió a su casa.

10 Avisaron a David que Urías no había descendido a su casa. Y le dijo David: "¿No has venido de camino? ¿Por qué no descendiste a tu casa?"

11 Urías respondió: "El Arca e Israel y Judá están bajo tiendas; y mi señor Joab y sus oficiales, en el campo, ¿y había yo de entrar en mi casa, y dormir con mi esposa? Por tu vida que yo no haré tal cosa".

12 David dijo a Urías: "Quédate aún hoy, y mañana te despacharé". Y Urías se quedó en Jerusalén ese día y el siguiente.

13 Y David lo convidó y le hizo comer y beber ante sí, hasta embriagarlo. Y él salió a dormir en su cama con los siervos de su señor, pero no descendió a su casa.

14 Venida la mañana, David envió una carta por mano de Urías.

15 En ella había escrito: "Poned a Urías al frente de la batalla, y desamparadlo; para que sea herido, y muera".

16 Así, cuando Joab cercó la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los guerreros más valientes.

17 Y cuando salieron los de la ciudad, pelearon con Joab, y cayeron algunos siervos de David, y murió también Urías el hitita.

18 Entonces Joab comunicó a David los asuntos de la guerra.

19 Mandó al mensajero: "Cuando acabes de dar al rey todas las noticias de la guerra,

20 "si el rey empieza a enojarse, y te dice: ‘¿Por qué os acercasteis a la ciudad? ¿No sabéis lo que suelen arrojar desde la muralla?

21 "‘¿Quién hirió a Abimélec hijo de Jerobaal? ¿No echó una mujer desde la muralla un pedazo de rueda de molino, y murió en Tebes? ¿Por qué os llegasteis a la muralla?’ Entonces le dirás: También tu siervo Urías hitita ha muerto".

22 Llegó el mensajero y le contó a David lo que Joab le había mandado.

23 Dijo el mensajero: "Prevalecieron los hombres que salieron contra nosotros al campo, bien que les hicimos retroceder hasta la entrada de la ciudad.

24 "Pero los arqueros tiraron a tus siervos desde la muralla, y murieron algunos de los siervos del rey, y entre ellos Urías hitita".

25 David dijo al mensajero: "Di a Joab: No tengas pesar por eso, porque la espada consume tanto a uno como a otro. Refuerza el ataque contra la ciudad hasta que la rindas. Y tú aliéntalo".

26 Al oír la esposa de Urías que su esposo había muerto, hizo duelo por él.

27 Y pasado el luto, David envió y la trajo a su casa. Ella fue su esposa, y dio a luz un hijo. Pero esta acción de David desagradó al Eterno.

12

1 Entonces el Eterno envió a Natán ante David, y al llegar le dijo: "Había dos hombres en una ciudad, uno rico y el otro pobre.

2 "El rico tenía numerosas ovejas y vacas,

3 "pero el pobre tenía una sola cordera, que había comprado y criado. Había crecido con él y con sus hijos. Comía de su bocado, bebía de su vaso y dormía en su seno. Y la tenía como a una hija.

4 "Un viajero llegó a casa del hombre rico, y él no quiso tomar de sus ovejas ni de sus vacas, para dar de comer al viajero que lo visitaba, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la aderezó para su huésped".

5 Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: "Vive el Eterno que el que tal hizo es digno de muerte.

6 "Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa y no tuvo compasión".

7 Entonces replicó Natán a David: "Tú eres ese hombre. Así dice el Eterno, Dios de Israel: ‘Yo te ungí por rey de Israel, y te libré de manos de Saúl.

8 "‘Te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno. Además, te di la casa de Israel y de Judá. Y si esto fuera poco, te añadiría mucho más.

9 "‘¿Por qué, pues, tuviste en poco la Palabra del Eterno, y cometiste lo malo en sus ojos? A Urías hitita heriste a espada, y tomaste su esposa para que fuera tuya, y a él lo mataste con la espada de los amonitas.

10 "‘Por eso, la espada no se apartará jamás de tu casa, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la esposa de Urías hitita para ti’.

11 "Así dice el Eterno: ‘Yo levantaré el mal en tu misma casa. Tomaré tus mujeres ante tus ojos, y las daré a tu prójimo, que yacerá con ellas a la vista de este sol.

12 "‘Tú lo hiciste en secreto, pero yo haré esto ante todo Israel, y ante el sol"’.

13 Entonces dijo David a Natán: "Pequé contra el Eterno". Y Natán respondió a David: "También el Eterno ha perdonado tu pecado. No morirás.

14 "Pero por cuanto con esta acción hiciste blasfemar a los enemigos del Eterno, el hijo que te ha nacido morirá".

15 Cuando Natán volvió a su casa, el Señor hirió al niño que la esposa de Urías había engendrado a David, y enfermó gravemente.

16 Entonces David rogó a Dios por el niño. Ayunó, se retiró y pasó la noche acostado en tierra.

17 Los ancianos de su casa lo instaron a que se levantara de la tierra, pero él no quiso, ni comió con ellos.

18 Al séptimo día el niño murió. Y los siervos de David, no osaban decirle que el niño había muerto. Decían: "Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz. ¡Cuánto más mal le hará, si le decimos que el niño ha muerto!"

19 Pero David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto. Por lo que les preguntó: "¿Ha muerto el niño?" Y ellos respondieron: "Ha muerto".

20 Entonces David se levantó del suelo, se lavó, se perfumó y cambió su ropa. Entró en la casa del Eterno y adoró. Después vino a su casa, pidió comida, y comió.

21 Y sus siervos le preguntaron: "¿Qué es esto que has hecho? Cuando el niño aún vivía, ayunabas y llorabas. Ahora que murió, te levantaste y comiste".

22 El respondió: "Cuando el niño aún vivía, yo ayunaba y lloraba, pensando: ‘Tal vez Dios tendrá compasión de mí, de manera que el niño viva’.

23 "Pero ahora que ha muerto, ¿para qué tengo que ayunar? ¿Podré volverlo a la vida? Yo voy a él, pero él no volverá a mí".

24 Y David consoló a Betsabé. Fue a visitarla y se unió con ella. Y ella dio a luz un hijo, que llamó Salomón, a quien Dios amó.

25 Y el Señor envió un mensaje con el profeta Natán, y lo llamó Jedidía, por orden del Eterno (amado por el Señor).

26 Joab peleaba contra Rabá de los amonitas, y tomó la ciudad real.

27 Entonces Joab envió mensajeros a David, para decirle: "He sitiado a Rabá y he tomado la ciudad de las aguas.

28 "Reúne al pueblo que queda y acampa contra la ciudad, y tómala; para que no sea yo quien la conquiste, y se le dé mi nombre".

29 David juntó todo el pueblo, fue contra Rabá, la combatió y la tomó.

30 Y quitó la corona de su rey, que pesaba un talento de oro (33 kgs), y tenía piedras preciosas, y fue puesta sobre la cabeza de David. Y trajo un gran botín de la ciudad.

31 Además, sacó al pueblo que estaba en ella, y lo puso a trabajar con sierras, trillos, hachas y en hornos de ladrillo. Lo mismo hizo a todas las ciudades amonitas. Después David volvió con todo el pueblo a Jerusalén.

13

1 Absalón hijo de David tenía una hermana hermosa llamada Tamar. Y Amnón hijo de David se enamoró de ella.

2 Y Amnón estaba angustiado hasta enfermarse por Tamar su hermana. Por ser ella virgen Amnón pensaba que sería difícil conseguir algo de ella.

3 Amnón tenía un amigo astuto llamado Jonadab hijo de Simea, hermano de David.

4 Y éste le preguntó: "Hijo del rey, ¿por qué de día en día vas enflaqueciendo? ¿No me lo descubrirás a mí?" Y Amnón le respondió: "Amo a Tamar la hermana de Absalón mi hermano".

5 Jonadab le dijo: "Acuéstate en tu cama, y finge que estás enfermo, y cuando tu padre te visite, dile: Te ruego que venga mi hermana Tamar, para que me conforte con alguna comida, y aderece alguna vianda ante mí, para que al verla yo, la coma de su mano".

6 Y Amnón se acostó, se fingió enfermo, y vino el rey a visitarlo. Y dijo Amnón al rey: "Te ruego que venga mi hermana Tamar, y prepare delante de mí dos hojuelas, que coma yo de su mano".

7 Y David envió a Tamar a su casa. Le dijo: "Ve a la casa de tu hermano Amnón, y hazle de comer".

8 Y Tamar fue a casa de su hermano Amnón, que estaba acostado. Tomó harina, amasó unas hojuelas ante él, y se las coció.

9 Tomó luego la sartén, y las vació ante él, pero él no quiso comer. Y dijo entonces: "Salgan todos de aquí". Y salieron todos.

10 Luego dijo Amnón a Tamar: "Trae la comida a la alcoba, para que yo coma de tu mano". Y tomando Tamar las hojuelas que había preparado, las llevó a su hermano a la alcoba.

11 Cuando ella se las puso delante para que comiera, él trabó de ella, y le dijo: "Ven, hermana mía, acuéstate conmigo".

12 Ella replicó: "No, hermano mío, no me fuerces. No se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza.

13 "Porque, ¿dónde iría yo con mi deshonra? Y tú serías estimado como uno de los perversos de Israel. Te ruego que hables al rey, que no me negará a ti".

14 Pero él no quiso escucharla. Antes pudiendo más que ella la forzó, y se echó con ella.

15 En seguida Amnón sintió por ella tan grande aborrecimiento, que éste fue mayor que el amor con que la había amado; tanto que le dijo: "Levántate, y vete".

16 Ella replicó: "No, echarme sería mayor mal que el que me hiciste". Pero él no la quiso escuchar.

17 Antes llamó al criado que le servía, y le dijo: "Echa a esta mujer de aquí, y cierra la puerta tras ella".

18 Ella llevaba un vestido de colores, como vestían las hijas vírgenes de los reyes. El criado, pues, la echó y cerró la puerta.

19 Entonces Tamar tomó ceniza, y la esparció sobre su cabeza. Rasgó la ropa de colores que vestía, y con sus manos sobre su cabeza, se fue gritando.

20 Su hermano Absalón le preguntó: "¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Calla ahora, hermana mía, que es tu hermano. No se angustie tu corazón". Y Tamar quedó desconsolada en casa de Absalón su hermano.

21 Cuando David lo supo, se enojó mucho.

22 Pero Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno. Sin embargo, Absalón aborreció a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana.

23 Pasados dos años, Absalón tuvo esquiladores en Baal Hazor, que está junto a Efraín, y convidó a todos los hijos del rey.

24 Se presentó ante el rey y le dijo: "Tu siervo tiene ahora esquiladores. Ruego que venga el rey y sus siervos con tu siervo".

25 Pero el rey le respondió: "No, hijo mío, no vamos todos, para no serte gravosos". Y aunque Absalón porfió, el rey no aceptó ir, pero lo bendijo.

26 Entonces dijo Absalón: "Si no, te ruego que venga con nosotros Amnón mi hermano". El rey respondió: "¿Para qué ha de ir contigo?"

27 Y como Absalón lo importunó, dejó ir con él a Amnón y a todos los hijos del rey.

28 Absalón había ordenado a sus criados: "Estad atentos, y cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino, y yo os diga, herid a Amnón y matadlo. No temáis, que yo os lo mando. Esforzaos y sed valientes".

29 Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les mandó. Entonces, se levantaron todos los hijos del rey, montaron cada uno su mula, y huyeron.

30 Cuando ellos estaban aún en el camino, llegó a David el rumor de que Absalón había dado muerte a todos los hijos del rey, que ninguno de ellos había quedado.

31 Entonces David se levantó, rasgó su vestido, y se echó en tierra. Y todos sus criados presentes rasgaron sus vestidos.

32 Pero Jonadab, hijo de Simea hermano de David, dijo: "No diga mi señor que han dado muerte a todos los jóvenes hijos del rey. Sólo Amnón ha sido muerto. Porque Absalón lo tenía determinado desde que Amnón forzó a su hermana Tamar.

33 "Por tanto, no ponga mi señor el rey en su corazón ese rumor de que todos los hijos del rey han sido muertos. Sólo Amnón ha sido muerto".

34 Entonces Absalón huyó. Entre tanto, el vigía vio que venía mucha gente del oeste, por el camino del monte.

35 Y dijo Jonadab al rey: "Ahí vienen los hijos del rey. Es así como tu siervo ha dicho".

36 Cuando acabó de hablar, llegaron los hijos del rey, y alzando su voz lloraron. Y el mismo rey y sus siervos lloraron amargamente.

37 Pero Absalón huyó y se fue a Talmai hijo de Amiud, rey de Gesur. Y David lloraba por su hijo todos los días.

38 Después que Absalón huyó a Gesur, estuvo allá tres años.

39 Y el rey David deseaba ver a Absalón, porque ya estaba consolado acerca de Amnón que había muerto.

14

1 Joab hijo de Sarvia se dio cuenta de que el corazón del rey estaba por Absalón.

2 Así Joab envió a Tecoa, y trajo de allá una mujer astuta, y le dijo: "Te ruego que te finjas estar de duelo, y te vistas de luto, y no te perfumes con óleo. Antes preséntate como mujer que hace mucho que lleva luto por algún muerto.

3 "Después preséntate al rey y habla con él de esta manera". Y Joab puso las palabras en su boca.

4 Se presentó, pues, aquella mujer de Tecoa ante el rey, se postró en tierra, hizo reverencia, y le dijo: "Oh rey, salva".

5 El rey le preguntó: "¿Qué te pasa?" Ella respondió: "Soy una mujer viuda, mi esposo ha muerto.

6 "Y tu sierva tenía dos hijos. Los dos riñeron en el campo, y no habiendo quien los separase, uno hirió al otro, y lo mató.

7 "Y toda la familia se ha levantado contra tu sierva, diciendo: ‘Entrega al homicida para matarlo por la vida de su hermano a quien mató, y quitemos también al heredero’. Así apagarán la brasa que me ha quedado, y no dejarán a mi esposo nombre ni reliquia sobre la tierra".

8 Entonces el rey le dijo: "Vete a tu casa, yo daré órdenes acerca de ti".

9 La mujer de Tecoa agregó: "Rey señor mío, la maldad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre, y el rey y su trono sean sin culpa".

10 Y el rey agregó: "Al que hable contra ti, tráelo a mí, que no te tocará más".

11 Entonces dijo ella: "Te ruego, oh rey, que te acuerdes del Eterno tu Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el daño destruyendo a mi hijo". Y él respondió: "Vive el Eterno, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra".

12 Entonces la mujer agregó: "Te ruego que tu criada hable una palabra a mi señor el rey". El dijo: "Habla".

13 Y la mujer respondió: "¿Por qué tú has pensado algo semejante contra el pueblo de Dios? Porque al dar el rey este juicio, se hace culpable, por cuanto el rey no permite volver a su hijo fugitivo.

14 "Porque todos hemos de morir. Somos como agua derramada en tierra, que no se puede volver a juntar. Ni Dios quita la vida, sino que provee medios para que el fugitivo no sea desterrado.

15 "Yo vine a decir esto al rey mi señor, porque el pueblo me atemorizó. Pero tu sierva dijo: ‘Hablaré al rey, quizás él acepte lo que su sierva dice’.

16 "Pues el rey oirá, para librar a su sierva del hombre que me quiere exterminar, junto con mi hijo, de la heredad de Dios.

17 "Tu sierva, pues, dice: Sea ahora de consuelo la respuesta de mi señor el rey. Pues mi señor el rey es como un ángel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Así, el Eterno tu Dios sea contigo".

18 Entonces David respondió a la mujer: "No me encubras nada de lo que voy a preguntarte". Y ella dijo: "Hable mi señor el rey".

19 Dijo el rey: "En todo este caso, ¿no está contigo la mano de Joab?" La mujer respondió: "Por tu vida, oh rey señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey habló; pues tu siervo Joab me mandó, y él puso en mi boca todas estas palabras.

20 "Tu siervo Joab ha obrado así para disimular el aspecto de la situación. Pero mi señor tiene la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra".

21 Entonces el rey dijo a Joab: "Voy a atenderte. Ve, y haz volver a Absalón".

22 Joab se postró en tierra, y después de bendecir al rey, exclamó: "Hoy tu siervo sabe que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío, pues el rey ha concedido lo que tu siervo ha dicho".

23 Entonces Joab fue a Gesur, y trajo a Absalón de vuelta a Jerusalén.

24 Pero el rey dijo: "Váyase a su casa, y no vea mi rostro". Y Absalón se fue a su casa sin ver al rey.

25 En todo Israel no había hombre tan hermoso como Absalón. Desde la planta de su pie hasta la coronilla, no había en él defecto.

26 Cuando se cortaba el cabello —lo que hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia—, el cabello pesaba doscientos siclos de peso real (2 kgs).

27 Le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que llamó Tamar, y que era muy hermosa.

28 Absalón estuvo por espacio de dos años en Jerusalén, sin ver la cara del rey.

29 Por eso, Absalón mandó llamar a Joab, para enviarlo al rey; pero Joab no quiso acudir. Y aunque lo llamó por segunda vez, no acudió.

30 Entonces dijo a sus siervos: "Bien sabéis que la tierra de Joab, donde tiene su cebada, está junto a mi lugar. Id, y prendedle fuego". Y los siervos de Absalón prendieron fuego al campo.

31 Entonces Joab fue a casa de Absalón y le dijo: "¿Por qué tus siervos han quemado mi campo?"

32 Absalón respondió a Joab: "Envié a llamarte, a fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey, y si hay pecado en mí, máteme".

33 Fue, pues, Joab al rey, y se lo comunicó. Entonces llamó a Absalón, quien fue al rey, e inclinó su rostro a tierra ante el rey. Y el rey lo besó.

15

1 Después de esto, Absalón se hizo de un carro, caballos y cincuenta hombres que corrían delante de él.

2 Y Absalón se levantaba de mañana, y se ponía a un lado del camino, a la puerta, y al que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón lo llamaba, y le decía: "¿De qué ciudad eres ?" Y él respondía: "Tu siervo es de tal tribu de Israel".

3 Entonces Absalón le decía: "Mira, tus palabras son buenas y justas, pero no tienes quien te oiga de parte del rey".

4 Y agregaba: "¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!"

5 Y cuando alguno se llegaba para inclinarse a él, él extendía la mano, lo tomaba y lo besaba.

6 De esta manera hacía con todo israelita que venía al rey a juicio. Así Absalón robaba el corazón de los israelitas.

7 Al cabo de cuatro años Absalón dijo al rey: "Te ruego que me permitas ir a Hebrón a pagar un voto que prometí al Eterno.

8 "Porque tu siervo, cuando estaba en Gesur, en Siria, hizo voto, diciendo: Si el Eterno me vuelve a Jerusalén, serviré al Eterno".

9 Y el rey le dijo: "Ve en paz". Y él se levantó y se fue a Hebrón.

10 Entonces Absalón envió mensajeros por todas las tribus de Israel, que dijeran: "Cuando oigáis el sonido de la trompeta, diréis: ‘Absalón reina en Hebrón"’.

11 Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén, convidados por él, que iban en su sencillez, sin saber nada.

12 Mientras Absalón ofrecía sus sacrificios, llamó a Ahitofel gilonita, consejero de David, de Gilo su ciudad. Y la conspiración vino a ser grande, pues iba aumentando el pueblo con Absalón.

13 Un mensajero avisó a David: "El corazón de todo Israel se va tras Absalón".

14 Entonces David dijo a todos sus servidores que estaban con él en Jerusalén: "Huyamos ahora mismo, o no podremos escapar ante Absalón. Daos prisa a partir, no sea que se apresure y nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad a filo de espada".

15 Los servidores del rey dijeron: "Tus siervos están prestos a todo lo que nuestro señor el rey decida".

16 El rey entonces salió, con toda su familia en pos de él. Y el rey dejó diez esposas concubinas, para que guardasen la casa.

17 Salió, pues, el rey con todo el pueblo que lo seguía, y se detuvieron en un lugar distante.

18 Y todos sus siervos iban a su lado, con todos los cereteos y peleteos. Y todos los geteos, seiscientos hombres que habían venido con él desde Gat, iban delante del rey.

19 El rey dijo a Itai geteo: "¿Para qué vienes tú también con nosotros? Vuelve y quédate con el rey, porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar.

20 "Ayer viniste, ¿y he de obligarte hoy a mudar de lugar para que vengas con nosotros? Yo iré como pueda, pero tú vuelve y haz volver a tus hermanos, y que el amor y la fidelidad de Dios sean contigo".

21 Respondió Itai al rey: "Vive Dios y vive mi señor el rey, que, para muerte o para vida, donde mi señor el rey esté, allí estará también tu siervo".

22 Entonces dijo a Itai: "Ven, pues, y pasa". Y pasó Itai geteo, con todos sus hombres y su familia.

23 Y todos los del lugar lloraron en alta voz, mientras la gente pasaba. El rey también pasó el torrente Cedrón. Y todo el pueblo pasó al camino que va al desierto.

24 También iba Sadoc y los levitas que llevaban el Arca del Pacto de Dios, y asentaron el Arca del Pacto de Dios. Después que el pueblo acabó de salir de la ciudad, subió Abiatar.

25 Pero el rey dijo a Sadoc: "Vuelve el Arca de Dios a la ciudad. Si yo hallo gracia en los ojos del Eterno, él me traerá de vuelta, y me permitirá ver otra vez el Arca y el Santuario.

26 "Pero si él dijera: ‘No me agradas’, aquí estoy, haga de mí lo que bien le parezca".

27 Además, el rey dijo al sacerdote Sadoc: "¿No eres tú el vidente? Tú y Abiatar, volved a la ciudad, con vuestros dos hijos. Ahimaas tu hijo, y Jonatán hijo de Abiatar.

28 "Yo me detendré en los campos del desierto, hasta que venga noticia de vosotros que me dé aviso".

29 Entonces Sadoc y Abiatar volvieron el Arca de Dios a Jerusalén, y se quedaron allí.

30 David subió llorando la cuesta de los Olivos, con la cabeza cubierta y descalzo. Y todo el pueblo que tenía consigo, cada uno cubrió su cabeza, y subió llorando.

31 Avisaron a David que Ahitofel estaba entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David: "Entontece, oh Eterno, el consejo de Ahitofel".

32 Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar a Dios, Husai arquita le salió al encuentro, rota su ropa y tierra sobre su cabeza.

33 David le dijo: "Si pasas conmigo, me serás una carga;

34 "pero si vuelves a la ciudad, y dices a Absalón: ‘Rey, seré tu siervo; como serví a tu padre, te serviré ahora’, entonces tú disiparás el consejo de Ahitofel.

35 "¿No están allí contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Por tanto, todo lo que oigas en la casa del rey, se lo comunicarás a ellos.

36 "Y con ellos están sus dos hijos, Ahimaas el de Sadoc, y Jonatán el de Abiatar. Por medio de ellos me avisaréis todo lo que oigáis".

37 Así, Husai amigo de David volvió a la ciudad. Y Absalón entró en Jerusalén.

16

1 Cuando David pasó un poco la cumbre del monte, Siba, el criado de Mefi Boset, salió a recibirlo con un par de asnos enalbardados, y sobre ellos doscientos panes, cien hilos de pasas, cien panes de higos secos y un cuero de vino.

2 El rey preguntó a Siba: "¿Qué es esto?" Y Siba respondió: "Los asnos para que suban en ellos la familia del rey; el pan y la pasa para que coman los criados; y el vino para que beban los que se cansen en el desierto".

3 El rey preguntó: "¿Dónde está el hijo de tu señor?" Siba respondió: "El se quedó en Jerusalén, porque piensa: ‘Hoy la casa de Israel me devolverá el reino de mi padre"’.

4 Entonces el rey dijo a Siba: "Sea tuyo todo lo que tiene Mefi Boset". Siba se inclinó y respondió: "Rey señor mío, halle yo gracia ante ti".

5 Cuando David llegó a Bahurim, un hombre de la familia de Saúl, llamado Simei, hijo de Gera; salió maldiciendo,

6 y echando piedras contra David y contra sus siervos, aunque toda la tropa y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda.

7 Decía Simei maldiciendo: "¡Fuera, fuera, hombre sanguinario, hombre de Belial!

8 "El Eterno te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado. El Eterno ha entregado el reino a tu hijo Absalón, y te sorprendió en tu maldad, porque eres hombre sanguinario".

9 Entonces Abisai hijo de Sarvia, dijo al rey: "¿Por qué ese perro muerto maldice a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza".

10 Pero el rey respondió: "¿Qué tengo con vosotros, hijos de Sarvia? ¡Déjalo que maldiga! Si el Eterno le ha dicho que maldiga a David, ¿quién le podrá decir: Por qué lo maldices?"

11 Y dijo David a Abisai y a todos sus siervos: "Mi hijo, salido de mis entrañas, busca mi vida. ¿Cuánto más ahora un hijo de Benjamín? Dejadlo que maldiga, que el Eterno se lo ha dicho.

12 "Quizá el Señor mire mi aflicción, y me dé bien por sus maldiciones de hoy".

13 Y mientras David y los suyos iban por el camino, Simei iba por el lado del monte delante de él, maldiciendo y arrojando piedras delante de él y esparciendo polvo.

14 Y el rey y todo el pueblo que con él estaba llegaron fatigados, y descansaron allí.

15 Absalón y toda su gente, los varones de Israel, entraron en Jerusalén, y con él Ahitofel.

16 Cuando llegó Absalón, Husai, amigo de David, le dijo: "¡Viva el rey, viva el rey!"

17 Absalón dijo a Husai: "¿Es ése tu agradecimiento hacia tu amigo?"

18 Husai respondió a Absalón: "No, antes al que elija el Eterno y este pueblo y todos los varones de Israel, de ése seré yo, y con él quedaré.

19 "Y ¿a quién había yo de servir? ¿No es a su hijo? Como serví a tu padre, así seré ante ti".

20 Entonces dijo Absalón a Ahitofel: "Consultad, ¿qué haremos?"

21 Ahitofel dijo a Absalón: "Entra a las concubinas de tu padre, que él dejó para guardar la casa. Y el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre, y así fortalecerás a los que están contigo".

22 Entonces pusieron una tienda a Absalón en el terrado, y Absalón entró a las concubinas de su padre, a la vista de todo Israel.

23 El consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si consultaran la Palabra de Dios. Así era el consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absalón.

17

1 Entonces Ahitofel dijo a Absalón: "Voy a elegir 12.000 hombres, y me levantaré y seguiré a David esta noche.

2 "Y caeré sobre él cuando esté cansado y débil. Lo atemorizaré, todo el pueblo que está con él huirá, y heriré sólo al rey.

3 "Así volveré a todo el pueblo a ti. Y cuando ellos hayan vuelto, pues aquel hombre es el que tú quieres, todo el pueblo quedará en paz".

4 Este consejo pareció bien a Absalón y a los ancianos de Israel.

5 Dijo Absalón: "Llamad también a Husai arquita, para que oigamos también lo que él dirá".

6 Cuando vino Husai, Absalón le dijo: "Así dice Ahitofel. ¿Seguiremos su consejo o no? Di tú".

7 Entonces Husai dijo a Absalón: "El consejo de Ahitofel esta vez, no es bueno".

8 Y añadió Husai: "Tú sabes que tu padre y los suyos son hombres valientes, y están con amargura de ánimo, como la osa en el campo cuando le han quitado los hijos. Además, tu padre es hombre de guerra, y no pasará noche con la tropa.

9 "Estará escondido en alguna cueva, o en otro lugar. Y si al principio caen algunos de los tuyos, el que lo oiga dirá: ‘Los que siguen a Absalón han sido derrotados’.

10 "Así, aun el hombre más valiente, cuyo corazón sea como corazón de león, sin duda desmayará. Porque todo Israel sabe que tu padre es hombre valiente, y los que están con él son esforzados.

11 "Aconsejo que se junte a todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, en multitud como la arena del mar, y que tú en persona vayas a la batalla.

12 "Entonces lo acometeremos dondequiera que esté. Daremos sobre él como el rocío cae sobre la tierra, y ni uno dejaremos de él y de sus acompañantes.

13 "Y si se refugia en alguna ciudad, todos los israelitas traerán sogas a esa ciudad, y la arrastraremos hasta el arroyo, para que no quede ninguna de sus piedras".

14 Entonces Absalón y todos los de Israel dijeron: "El consejo de Husai arquita es mejor que el de Ahitofel". Porque el Eterno había determinado frustrar el acertado consejo de Ahitofel, para traer el mal sobre Absalón.

15 En seguida dijo Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: "Así aconsejó Ahitofel a Absalón y a los ancianos de Israel, y de esta manera aconsejé yo.

16 "Avisad inmediatamente a David, y decidle que no quede esta noche en los vados del desierto, sino que pase en seguida el Jordán, para que el rey no sea destruido con su gente".

17 Jonatán y Ahimaas estaban junto a la fuente de Rogel, porque no podían mostrarse en la ciudad. Fue por tanto una criada, y les avisó. Y ellos fueron a comunicárselo a David.

18 Pero un joven los vio, y lo denunció a Absalón. Sin embargo, los dos se dieron prisa a caminar, y llegaron a casa de un hombre en Bahurim que tenía un pozo en su patio, dentro del cual se escondieron.

19 Y la mujer de la casa tomó una manta, la extendió sobre la boca del pozo, y tendió sobre ella el grano trillado. Y nada se supo de ellos.

20 Llegaron los enviados de Absalón a casa de esa mujer, y le preguntaron: "¿Dónde están Ahimaas y Jonatán?" Ella respondió: "Ya pasaron el vado de las aguas". Y como ellos los buscaron y no los hallaron, se volvieron a Jerusalén.

21 Después que ellos se hubieron ido, aquéllos salieron del pozo, se fueron y avisaron al rey David. Les dijeron: "Levantaos y daos prisa a pasar el río, porque Ahitofel ha dado tal consejo contra vosotros".

22 Entonces David y todo el pueblo que estaba con él, se levantaron y pasaron el Jordán. Al amanecer no quedó ni uno sin pasar el Jordán.

23 Cuando Ahitofel vio que no se había seguido su consejo, aparejó su asno, y se fue a su ciudad. Después de ordenar su casa, se ahorcó, y murió. Y fue sepultado en sepulcro de su padre.

24 David llegó a Mahanaim. Y Absalón pasó el Jordán con toda la gente de Israel.

25 Absalón nombró a Amasa sobre el ejército en lugar de Joab. Amasa era hijo de un varón de Israel llamado Itra, que se había unido a Abigail hija de Naas, hermana de Sarvia, madre de Joab.

26 Israel con Absalón acamparon en tierra de Galaad.

27 Después que David llegó a Mahanaim, Sobi hijo de Naas, de Rabá de los amonitas, Maquir hijo de Amiel de Lodebar y Barzilai galaadita de Rogelim,

28 trajeron a David y al pueblo que estaba con él, camas, tazas y vasijas de barro; así como trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas y garbanzos tostados,

29 miel, cuajada, ovejas y quesos de vaca, para que comieran, porque pensaron: "El pueblo estará con hambre, cansado y tendrá sed en el desierto".

18

1 David pasó revista a su tropa, y puso sobre ellos jefes de mil y de cien.

2 Puso una tercera parte del ejército al mando de Joab, otra tercera parte al mando de Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab, y la otra tercera parte al mando de Itai geteo. Y dijo a la tropa: "Yo también iré con vosotros".

3 Pero el pueblo dijo: "No saldrás, porque si nosotros tuviéramos que huir, no harían caso de nosotros; aunque la mitad de nosotros muriera, no tendría importancia. Tú vales tanto como diez mil de nosotros. Será, pues, mejor que nos des ayuda desde la ciudad".

4 Entonces el rey les dijo: "Bien, haré lo que os parezca". Y se quedó a la puerta, mientras el ejército salía de cien en cien y de mil en mil.

5 Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai: "Tratad benignamente por amor de mí, al joven Absalón". Y la tropa oyó cuando el rey dio a todos los capitanes, esa orden acerca de Absalón.

6 Salió, pues, el ejército al campo contra Israel, y la batalla se libró en el bosque de Efraín.

7 Y el ejército de Israel fue vencido por los siervos de David, y aquel día hubo una gran matanza de veinte mil hombres.

8 La batalla se extendió por todo el contorno, y aquel día fueron más los que destruyó el bosque que los que destruyó la espada.

9 Absalón se encontró con los siervos de David. Iba sobre un mulo, y el mulo entró debajo de una encina grande y espesa. Se le enredó la cabeza en la encina, y Absalón quedó colgado entre el cielo y la tierra, porque el mulo en que iba siguió adelante.

10 Un hombre lo vio y avisó a Joab. Le dijo: "Vi a Absalón colgado de una encina".

11 Joab respondió al que le daba la noticia: "Ya que lo viste, ¿por qué no lo mataste allí mismo? Yo te hubiera dado diez siclos de plata (110 grs) y un cinturón".

12 El hombre dijo a Joab: "Aunque me pesaran mil siclos de plata, no extendería mi mano contra el hijo del rey; porque nosotros oímos cuando él te mandó a ti, a Abisai y a Itai: ‘Mirad que ninguno toque al joven Absalón’.

13 "Por otra parte, yo traicionaría mi vida, pues al rey nada se le esconde, y tú mismo estarías en contra".

14 Joab respondió: "No perderé tiempo contigo". Tomó tres dardos en su mano, y los hincó en el corazón de Absalón, que aún estaba vivo en la encina.

15 Luego, diez escuderos de Joab cercaron a Absalón y acabaron de matarlo.

16 Entonces Joab tocó la trompeta, y el ejército cesó de perseguir a Israel, porque Joab los detuvo.

17 Tomaron después a Absalón y lo echaron en un gran hoyo en el bosque, y levantaron sobre él un gran montón de piedras. Y todo Israel huyó, cada uno a su estancia.

18 En su vida Absalón había levantado una columna en el Valle del Rey, porque había dicho: "No tengo hijo que conserve la memoria de mi nombre". Y llamó a ese monumento con su propio nombre. Así se llama hasta hoy, la columna de Absalón.

19 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc dijo: "Correré ahora y daré la noticia al rey de que el Eterno defendió su causa de mano de sus enemigos".

20 Pero Joab le dijo: "Hoy no llevarás la noticia, otro día; porque el hijo del rey ha muerto".

21 Joab dijo a Cusi: "Ve tú, y di al rey lo que has visto". Después de postrarse, Cusi corrió.

22 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: "Sea como sea, déjame correr tras Cusi". Joab le dijo: "Hijo mío, ¿para qué has de correr tú, si no recibirás premio por la noticia?"

23 Pero insistió: "Sea como sea, yo correré". Entonces le dijo: "Pues, corre". Y Ahimaas corrió por el camino de la llanura, y pasó adelante de Cusi.

24 Estaba David sentado entre las dos puertas. El centinela había ido al terrado que está sobre la puerta de la muralla, y al levantar los ojos, vio a uno que corría solo.

25 El centinela dio voces y avisó al rey. El rey dijo: "Si es solo, buena noticia traerá". Mientras que él venía acercándose,

26 el centinela vio a otro que corría, y avisó al portero: "Otro hombre viene corriendo solo". Y el rey dijo: "Este también es mensajero".

27 El centinela volvió a hablar: "El correr del primero parece el correr de Ahimaas hijo de Sadoc". El rey respondió: "Ese es hombre de bien, y traerá buena noticia".

28 Entonces Ahimaas dijo en alta voz al rey: "Paz". Se inclinó ante el rey, y agregó: "Bendito sea el Eterno tu Dios, que entregó a los que se habían levantado contra mi señor el rey".

29 El rey preguntó: "El joven Absalón, ¿está bien?" Y Ahimaas respondió: "Vi un gran alboroto cuando Joab envió a tu siervo, pero no supe lo que era".

30 El rey le dijo: "Pasa, y ponte allí". El pasó y se quedó de pie.

31 Luego llegó Cusi, y dijo: "Reciba la nueva mi señor el rey, que hoy el Eterno ha defendido tu causa de la mano de todos los que se habían levantado contra ti".

32 El rey preguntó a Cusi: "El joven Absalón. ¿está bien?" Cusi respondió: "Como él sean los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levantan contra ti para mal".

33 Entonces el rey se turbó, subió al mirador que estaba sobre la puerta, y lloró. Y mientras iba, decía: "¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón! ¡Quién diera que yo hubiera muerto en tu lugar, Absalón, hijo mío!"

19

1 Avisaron a Joab: "El rey llora, y hace duelo por Absalón".

2 Y aquel día la victoria se volvió en luto para todo el pueblo, que supo que el rey sentía dolor por su hijo.

3 Aquel día el ejército entró en la ciudad a escondidas, como suele entrar un ejército que huye de la batalla avergonzado.

4 Y el rey cubierto el rostro, clamaba en alta voz: "¡Hijo mío Absalón! ¡Absalón, hijo mío!"

5 Entonces Joab entró en la casa del rey y le dijo: "Hoy has avergonzado a todos tus siervos que han librado tu vida, la vida de tus hijos e hijas, la vida de tus esposas y concubinas;

6 "porque amas a los que te aborrecen, y aborreces a los que te aman. Hoy has dado a entender que nada te importan tus príncipes y tus siervos. Hoy veo que si Absalón viviera, te contentarías, aunque todos nosotros hubiéramos muerto.

7 "Ahora, pues, levántate y sal fuera, y halaga a tus siervos. Porque juro por el Eterno, que si no sales, ni aun uno quede contigo esta noche. Y esto te pesará más que todos los males que te han venido desde tu juventud".

8 Entonces el rey se levantó y se sentó a la puerta. Y avisaron a todo el ejército: "E! rey está sentado a la puerta". Y vino todo el ejército ante el rey. Pero Israel había huido, cada uno a su estancia.

9 Todo el pueblo discutía en todas las tribus de Israel, y decían: "El rey nos ha librado de nuestros enemigos, nos ha salvado de los filisteos, y ahora había huido por causa de Absalón.

10 "Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis sin hacer nada para volver al rey a Jerusalén?"

11 El rey David envió a decir a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: "Preguntad a los ancianos de Judá: ¿Por qué seréis vosotros los últimos en volver al rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para llevarlo a su casa?

12 "Vosotros sois mis hermanos, mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué seréis los últimos en volver al rey?

13 "Decid también a Amasa: ¿No eres tú hueso mío y carne mía? Que Dios me trate con todo rigor, si no te nombro general del ejército ante mí para siempre, en lugar de Joab".

14 Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre, para que enviasen a decir al rey: "Vuelve tú y todos tus siervos".

15 Volvió, pues, el rey y vino hasta el Jordán. Y Judá fue hasta Gilgal, a recibir al rey y ayudarlo a pasar el Jordán.

16 Y Simei hijo de Gera, de Benjamín, que era de Bahurim, se apresuró a venir con los de Judá a recibir al rey David.

17 Con él venían mil hombres de Benjamín. También vino Siba, criado de Saúl, con sus quince hijos y sus veinte siervos, y pasaron el Jordán delante del rey.

18 Cruzaron el vado, para pasar a la familia del rey, y para hacer lo que él dijera. Entonces Simei hijo de Gera se postró ante el rey cuando él hubo pasado el Jordán.

19 Y dijo al rey: "No me culpe mi señor de iniquidad, ni recuerde los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén. No los guarde el rey en su corazón.

20 "Porque yo, tu siervo, reconozco que he pecado, y he venido hoy el primero de la casa de José, para recibir a mi señor el rey".

21 Abisai hijo de Sarvia dijo: "¿No ha de morir por esto Simei, que maldijo al ungido del Eterno?"

22 David entonces dijo: "¿Qué tengo que ver con vosotros, hijos de Sarvia, para que hoy me seáis como adversarios? ¿Ha de morir hoy alguno en Israel? ¿No sé hoy que soy rey sobre Israel?"

23 Y el rey dijo a Simei: "No morirás". Y el rey se lo juró.

24 También Mefi Boset hijo de Saúl descendió a recibir al rey. No había cuidado sus pies, ni había arreglado su barba, ni lavado sus vestidos, desde el día que el rey salió hasta que volvió en paz.

25 Cuando vino a Jerusalén a recibir al rey, el rey le preguntó: "Mefi Boset, ¿por qué no fuiste conmigo?"

26 El respondió: "Señor mío, mi siervo me engañó. Tu siervo había dicho: ‘Aparejaré un asno, e iré con el rey; porque tu siervo es tullido. Pero Siba me traicionó.

27 "Además, él calumnió a tu siervo ante mi señor el rey. Pero mi señor el rey es como un ángel de Dios. Haz lo que bien te parezca.

28 "Porque toda la casa de mi padre era digna de muerte ante mi señor el rey, y tú pusiste a tu siervo entre los convidados de tu mesa. ¿Qué derecho tengo yo de pedir cosa alguna al rey'?"

29 El rey le dijo: "¿Para qué hablar más? He determinado que tú y Siba dividáis las tierras".

30 Y Mefi Boset dijo al rey: "Aun tómelas todas, ya que mi señor el rey ha vuelto en paz a su casa".

31 También Barzilai galaadita descendió de Rogelim, y pasó el Jordán con el rey para acompañarlo al otro lado del Jordán.

32 Barzilai era muy anciano, de 80 años. Había llevado provisión al rey hasta Mahanaim, porque era muy rico.

33 Y el rey dijo a Barzilai: "Pasa conmigo, y te sustentaré en Jerusalén".

34 Pero Barzilai dijo al rey: "¿Cuántos años más he de vivir para que yo suba con el rey a Jerusalén?

35 "Tengo ahora 80 años. ¿Podré distinguir entre lo bueno y lo malo? ¿Podrá saborear tu siervo lo que coma y beba? ¿Oiré más la voz de los cantores y cantoras? ¿Para qué, pues, ha de ser tu siervo una carga a mi señor el rey?

36 "Tu siervo pasará un poco más allá del Jordán con el rey. ¿Para qué me ha de dar el rey tan grande recompensa?

37 "Te ruego que me dejes volver a morir en mi ciudad. junto al sepulcro de mis padres. Aquí está tu siervo Quimam. Que pase él con mi señor el rey, y hazle lo que bien te parezca.

38 Y el rey dijo: "Pues pase conmigo Quimam, y yo haré por él lo que tú pidas".

39 Y todo el pueblo pasó el Jordán. Después que hubo pasado también el rey, besó a Barzilai y lo bendijo. Y él volvió a su casa.

40 Entonces el rey pasó a Gilgal, y con él pasó Quimam y todo el pueblo de Judá, con la mitad del pueblo de Israel.

41 En eso, los varones de Israel vinieron al rey, y le dijeron: "¿Por qué, nuestros hermanos, los hombres de Judá, te han llevado y han ayudado a pasar el Jordán al rey y a su familia, y a todos los de David?"

42 Los de Judá respondieron a los de Israel: "Porque el rey es nuestro pariente. Pero, ¿por qué os enojáis por eso? ¿Hemos recibido algún regalo?

43 Entonces respondieron los de Israel a los de Judá: "Nosotros tenemos en el rey diez partes. Por eso nos pertenece más que a vosotros. ¿Por qué nos habéis tenido en poco? ¿No hablamos nosotros primero acerca de volver a nuestro rey?" Y los de Judá respondieron más ásperamente que los de Israel.

20

1 Había allí un hombre perverso llamado Seba hijo de Bicri, de Benjamín, que tocó la trompeta y dijo: "Nosotros no tenemos parte en David, ni heredad en el hijo de Isaí. Israel, ¡cada uno a sus estancias!"

2 Así todos los hombres de Israel abandonaron a David y siguieron a Seba hijo de Bicri. Pero los de Judá siguieron a su rey, desde el Jordán hasta Jerusalén.

3 Cuando David volvió a su casa en Jerusalén, tomó a sus diez esposas concubinas que había dejado para guardar la casa, y las puso en una casa bajo custodia. Les dio su alimento, pero nunca más se llegó a ellas. Quedaron guardadas viviendo como viudas.

4 Después dijo el rey a Amasa: "Convoca a los hombres de Judá para dentro de tres días, y está tú presente".

5 Fue, pues, Amasa a convocar a Judá, pero se detuvo más del tiempo señalado.

6 Y dijo David a Abisai: "Sabes que Bicri nos hará ahora más mal que Absalón. Toma, pues, los siervos de tu señor, y ve tras él, no sea que halle ciudades fortificadas y se nos escape".

7 Entonces salieron en pos de él los hombres de Joab, los cereteos y peleteos, y todos los valientes; salieron de Jerusalén para ir tras Seba hijo de Bicri.

8 Cuando estaban junto a la piedra grande de Gabaón, vino Amasa a su encuentro. Joab vestía una túnica militar, y sobre ella el cinto ceñido a su cintura con una daga en su vaina. Al adelantarse se le cayó la daga.

9 Entonces Joab dijo a Amasa: "¿Tienes paz, hermano mío?" Y Joab tomó con la diestra la barba de Amasa para besarlo.

10 Como Amasa no se cuidó de la daga que Joab tenía en la mano, este lo hirió en la quinta costilla, y derramó sus entrañas por tierra. Cayó muerto sin segundo golpe. Después Joab y Abisai fueron en persecución de Seba hijo de Bicri.

11 Uno de los hombres de Joab se paró junto a Amasa, y decía: "El que ame a Joab y a David, siga en pos de Joab".

12 Amasa se había revolcado en su sangre en el medio del camino. Y todo el que pasaba, al verlo se detenía. Entonces lo apartaron del camino, y echaron un vestido sobre él.

13 Luego que fue apartado del camino, pasaron todos los que seguían a Joab, para ir en busca de Seba hijo de Bicri.

14 Joab pasó por todas las tribus de Israel hasta Abel Bet Maacá y todo Barim. Y todos los bicritas se juntaron, y lo siguieron también.

15 Llegaron y lo cercaron en Abel Bet Maacá, y levantaron un terraplén contra la ciudad. Y todo el pueblo que estaba con Joab trabajaba por derribar la muralla.

16 Entonces una mujer sabia dio voces desde la ciudad, y les dijo; "¡Oíd! ¡Escuchad! Os ruego que digáis a Joab que se llegue para que yo hable con él".

17 Cuando él se acercó, ella le preguntó: ¿Eres tú Joab?" El respondió: "Yo soy". Ella agregó: "Oye las palabras de tu sierva". El respondió: "Oigo".

18 Entonces ella siguió diciendo: "Antiguamente solían decir: ‘El que quiera saber algo, pregunte en Abel’, y así quedaba el asunto concluido.

19 "Yo soy de las pacíficas y fieles de Israel. Pero tú procuras destruir una ciudad que es madre en Israel. ¿Por qué destruyes la heredad del Eterno?

20 Joab respondió: "¡Nunca tal acontezca que yo destruya ni deshaga!

21 "El caso no es así, sino que un hombre de Efraín, llamado Seba hijo de Bicri, ha levantado su mano contra el rey David. Entregad a ese hombre, y me iré de la ciudad". La mujer dijo a Joab: "Su cabeza te será echada desde la muralla".

22 La mujer fue luego a todo el pueblo con su sabiduría, y ellos cortaron la cabeza de Seba hijo de Bicri, y la echaron a Joab. Y él tocó la trompeta, y se retiraron de la ciudad, cada uno a su tienda. Y Joab volvió al rey a Jerusalén.

23 Así Joab quedó sobre todo el ejército de Israel, Benaía hijo de Joiada sobre los cereteos y peleteos,

24 Adoram sobre los tributos, Josafat hijo de Ahilud, el canciller,

25 Seba, escriba, Sadoc y Abiatar, sacerdotes;

26 e Ira jaireo fue también sacerdote de David.

21

1 En los días de David hubo hambre durante tres años seguidos. David consultó al Señor y él le respondió: "Es por causa de Saúl, por su casa que derramó sangre, cuando mató a los gabaonitas".

2 Entonces el rey llamó a los gabaonitas, y les habló. Ellos no eran de Israel, sino el residuo de los amorreos a quienes los israelitas habían jurado alianza, y Saúl había procurado matarlos en su celo por Israel y Judá.

3 David dijo a los gabaonitas: "¿Qué os haré, qué satisfacción os daré para que bendigáis la heredad del Eterno?"

4 Los gabaonitas respondieron: "No tenemos querella acerca de plata ni oro con Saúl y su casa, ni queremos que muera hombre en Israel". Y él les dijo: "Lo que vosotros digáis os haré".

5 Ellos respondieron al rey: "De aquel hombre que nos destruyó, y maquinó exterminarnos, sin dejar nada de nosotros en Israel,

6 "danos siete varones de sus hijos para que los ahorquemos ante el Eterno". Y el rey dijo: "Yo los daré".

7 El rey perdonó a Mefi Boset, hijo de Jonatán, hijo de Saúl, por el juramento que hubo entre David y Jonatán hijo de Saúl.

8 Pero el rey tomó dos hijos de Rispa hija de Aja, que ella había engendrado a Saúl, a saber, Armoni y Mefi Boset; y cinco hijos de Mical (o Merab) hija de Saúl, que ella había engendrado a Adriel, hijo de Barzilai meholatita.

9 Los entregó a los gabaonitas, y ellos los ahorcaron en el monte ante el Eterno. Así murieron aquellos siete, al principio de la siega de la cebada.

10 Entonces Rispa hija de Aja tomó un saco, lo tendió sobre un peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos. Y no dejó que las aves del cielo se acercaran a ellos de día, ni bestias del campo de noche.

11 Contaron a David lo que hacía Rispa hija de Aja, concubina de Saúl.

12 Entonces David tomó los huesos de Saúl y de Jonatán, que estaban en poder de los de Jabes de Galaad, que los habían hurtado de la plaza de Bet San, donde los habían colgado los filisteos, cuando deshicieron a Saúl en Gilboa.

13 Mandó que llevaran de allí los huesos de Saúl, los de Jonatán su hijo, y también los de los ahorcados.

14 Y sepultaron los huesos de Saúl y los de su hijo Jonatán en tierra de Benjamín, en Sela, en el sepulcro de Cis su padre. Y cumplieron todo lo que el rey había mandado. Y después Dios atendió las súplicas del país.

15 Como los filisteos volvieron a hacer guerra a Israel, David y sus siervos descendieron y pelearon con los filisteos. Y David se cansó.

16 En eso Isbi Benob, uno de los hijos del gigante, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce (3,5 kgs), y tenía ceñida una espada nueva, trató de herir a David.

17 Pero Abisai hijo de Sarvia lo socorrió. Hirió al filisteo, y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron: "Nunca más saldrás con nosotros a la batalla, para que no se apague la lámpara de Israel".

18 Después hubo otra batalla en Gob contra los filisteos. Entonces Sibecai husatita mató a Saf, hijo del gigante.

19 En otra batalla contra los filisteos en Gob, Elhanán hijo de Jare Oregim de Belén, mató a Goliat geteo, el asta de su lanza era como un rodillo de telar.

20 Después hubo aún otra batalla en Gat, donde había un hombre de gran estatura, que tenía doce dedos en las manos y doce en los pies, veinticuatro en total, y también era hijo del gigante.

21 Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán hijo de Sima, hermano de David.

22 Esos cuatro eran hijos del gigante de Gat. Y cayeron por mano de David y de sus siervos.

22

1 El día en que el Eterno libró a David de mano de Saúl y de todos sus enemigos, David entonó este canto:

2 "El Eterno es mi roca, mi fortaleza y mi libertador.

3 "Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré. Mi escudo y el poder que me salva; mi fortaleza y mi alto refugio. Mi salvador, que me libra de violencia.

4 "Invocaré al Eterno, digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.

5 "Ondas de muerte me rodearon, torrentes de iniquidad me atemorizaron.

6 "Ligaduras del sepulcro me rodearon, y me tendieron lazos de muerte.

7 "En mi angustia invoqué al Eterno, clamé a mi Dios, y oyó mi voz desde su templo, mi clamor llegó a sus oídos.

8 "La tierra se conmovió y tembló, los fundamentos del cielo se conmovieron, y se estremecieron, porque él se indignó.

9 "Humo subió de su nariz, y fuego consumidor de su boca. Carbones encendió él.

10 "Dividió los cielos y descendió, densa oscuridad debajo de sus pies.

11 "Cabalgó sobre un querubín, y voló; voló sobre las alas del viento.

12 "Puso tinieblas a su alrededor por pabellón, aguas oscuras y espesas nubes.

13 "Por el resplandor de su presencia se encendieron ascuas ardientes.

14 "El Eterno tronó desde el cielo, el Altísimo dio su voz,

15 "envió sus saetas, y los desbarató, lanzó relámpagos y los consumió.

16 "Entonces apareció el fondo del mar, y los cimientos del mundo quedaron descubiertos; a la reprensión del Eterno, al soplo de su aliento.

17 "Extendió su mano desde lo alto, me tomó y me sacó de copiosas aguas.

18 "Me libró de fuertes enemigos, de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.

19 "Me asaltaron en el día de mi calamidad, pero el Eterno fue mi sostén.

20 "Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.

21 "El Eterno recompensó mi justicia, me pagó según la limpieza de mis manos;

22 "porque guardé los caminos del Eterno, y no me aparté impíamente de mi Dios.

23 "Ante mí tengo todas sus ordenanzas, y no me aparté de sus normas.

24 "Fui íntegro con él, y me guardé de mi maldad.

25 "Por tanto, el Eterno me recompensó según mi justicia, según mi limpieza ante sus ojos.

26 "Con el bueno eres benigno, y con el íntegro eres íntegro.

27 "Limpio eres con el limpio, y rígido con el perverso.

28 "Tú salvas al pueblo humilde, pero tus ojos abaten a los altivos.

29 "Tú eres mi lámpara, oh Eterno. El Señor convierte mis tinieblas en luz.

30 "Contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré murallas.

31 "Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la Palabra del Señor; es escudo a los que en él esperan.

32 "Porque, ¿quién es Dios sino el Eterno? Y ¿qué roca hay fuera de nuestro Dios?

33 "Dios me ciñe de fuerza, y despeja mi camino.

34 "El me da pies ligeros como de ciervo, y me sostiene en las alturas.

35 "El adiestra mis manos para la batalla, de modo que con mis brazos quiebro el arco de bronce.

36 "Tú me diste el escudo de tu salvación, y tu benignidad me ha engrandecido.

37 "Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí, y mis pies no resbalaron.

38 "Perseguiré a mis enemigos y los destruiré, no me volveré hasta acabarlos.

39 "Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten más; caerán bajo mis pies.

40 "Me ceñiste de fuerza para la batalla, y postraste a mis enemigos debajo de mí.

41 "Obligaste a mis enemigos a darme la espalda, para que yo destruyera a los que te aborrecen.

42 "Clamaron, y no hubo quien los librara; aun al Eterno, pero no les respondió.

43 "Como polvo de la tierra los molí, como lodo de las calles los pisé y trituré.

44 "Tú me libraste de contiendas de pueblos, me guardaste para que fuese cabeza de naciones, y pueblos que no conocía me sirvieron.

45 "Los extraños se sometieron a mí, al oírme me obedecían.

46 "Los extraños desfallecían, y temblaban en sus escondrijos.

47 "¡El Eterno vive! ¡Alabada sea mi Roca! Sea ensalzado mi Dios, mi Salvador.

48 "El Dios que me ha vengado, y sujeta a los pueblos debajo de mí,

49 "me libra de mis enemigos, y me exalta sobre los que se levantan contra mí.

50 "Por eso te confesaré entre las naciones, oh Eterno, y cantaré a tu Nombre.

51 "El salva gloriosamente a su rey, y muestra su amor a su ungido, a David y a sus descendientes para siempre".

23

1 Estas son las últimas palabras de David: "Dijo David hijo de Isaí, el hombre que fue exaltado por el Altísimo, el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel:

2 "El Espíritu del Señor ha hablado por mí, y su Palabra ha estado en mi lengua.

3 "El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel. El que gobierna a los hombres con justicia, el que gobierna respetando a Dios,

4 "es como la luz matinal cuando sale el sol, en una mañana sin nubes; es como el resplandor después de la lluvia, que hace brotar la hierba de la tierra.

5 "Mi casa está firme ante Dios, él me dio un pacto eterno, ordenado y seguro en todo. El me concederá mi salvación, me concederá todo mi deseo.

6 "Pero los impíos serán como espinos arrancados, que nadie toma con la mano;

7 "el que los quiere tocar, se arma de hierro y asta de lanza, y son del todo quemados ahí donde están".

8 Estos son los nombres de los valientes de David: Joseb Basebet el tacmonita, el jefe de los tres, que blandió su lanza contra ochocientos hombres, y los mató en un solo combate.

9 Después Eleazar hijo de Dodo de Ahohi. Fue uno de los tres valientes que estaban con David, cuando desafiaron a los filisteos que se habían juntado en Damim. Los israelitas habían retrocedido,

10 pero él se mantuvo firme, e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó y quedó contraída a la espada. Aquel día el Eterno obró una gran victoria, y el ejército volvió sólo para juntar el botín.

11 Después de éste fue Sama, hijo de Age ararita. Los filisteos se juntaron en Lehi. Había ahí un terreno sembrado de lentejas. El ejército había huido ante los filisteos.

12 Pero él se paró en medio de aquel terreno y lo defendió. Hirió a los filisteos y el Eterno otorgó una gran victoria.

13 Tres de los treinta principales descendieron al comienzo de la siega y fueron a reunirse con David en la cueva de Adulam, mientras los filisteos estaban en el valle de Refaim.

14 Entonces David estaba en la fortaleza, y la guarnición de los filisteos en Belén.

15 David dijo con vehemencia: "¡Quién me diera a beber del agua de la cisterna de Belén, que está a la puerta!"

16 Entonces los tres valientes atravesaron el campamento filisteo, sacaron agua de la cisterna de Belén, que estaba a la puerta, y la trajeron a David. Pero él no la quiso beber, sino que la derramó ante el Eterno diciendo:

17 "Lejos de mí, oh Eterno, que yo haga tal cosa. ¿He de beber la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida?" Y no la quiso beber. Los tres varones hicieron esto.

18 Abisai hermano de Joab hijo de Sarvia, fue el principal de los treinta. Alzó su lanza contra trescientos, a quienes mató, y ganó renombre entre los treinta.

19 Era el más renombrado de los treinta, pero no llegó a los tres primeros.

20 Después, Benaía hijo de Joiada, hijo de un varón esforzado, de grandes proezas, de Cabseel. Este mató a dos héroes como leones de Moab. Y un día en que estaba nevando, descendió al fondo de un pozo y mató a un león.

21 También mató a un egipcio de gran estatura. El egipcio tenía una lanza en su mano. Benaía lo atacó con un palo, le arrebató la lanza, y lo mató con ella.

22 Esto hizo Benaía hijo de Joiada, y ganó renombre entre los tres valientes.

23 Fue renombrado entre los treinta, pero no llegó a los tres primeros. Y David lo nombró jefe de su guardia personal.

24 Asael hermano de Joab fue de los treinta, Elanán hijo de Dodo de Belén,

25 Sama de Harodi, Elica de Harodi,

26 Heles de Palti, Hira hijo de Jeces de Tecoa,

27 Abiezer de Anatot, Mebunai de Husa.

28 Salmón Ahohita, Maharai de Netofat,

29 Helec hijo de Bana de Netofat, Itai hijo de Ribai de Gabaa de Benjamín.

30 Benaía piratonita, Hidai del arroyo Gaas,

31 Abi Albón de Arbat, Asmavet de Barum,

32 Eliaba de Salbón, Jonatán de los hijos de Jasén,

33 Sama de Arar, Ahiam hijo de Sarar, de Arar,

34 Elifelet hijo de Asbai, hijo de Maca, Eliam hijo de Ahitofel de Gilo,

35 Hesrai del Carmelo, Parai de Arbi,

36 Igal hijo de Natán de Soba, Bani de Gadi,

37 Selec de Amón, Narai de Beerot, escudero de Joab hijo de Sarvia.

38 Ira de Itri, Gareb de Itri,

39 Urías hitita. Entre todos 37.

24

1 El enojo del Eterno volvió a encenderse contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: "Ve, cuenta a Israel y a Judá".

2 Dijo el rey a Joab, general del ejército: "Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y cuenta al pueblo, para que yo sepa el número de la gente".

3 Joab respondió al rey: "Añada el Eterno tu Dios al pueblo cien veces tanto, y que lo vea mi señor el rey. Pero, ¿por qué se complace en esto mi señor el rey?"

4 Pero la orden del rey prevaleció sobre Joab y los capitanes del ejército. Salió, pues, Joab, con los capitanes del ejército de la presencia del rey para contar al pueblo de Israel.

5 Pasaron el Jordán y acamparon en Aroer, a la mano derecha de la ciudad que está en medio del valle de Gad, junto a Jazer.

6 Después fueron a Galaad, a la tierra de Hodsi, y de ahí fueron a Danján y a los alrededores de Sidón.

7 Fueron después a la fortaleza de Tiro, y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos; y salieron al sur de Judá, a Beerseba.

8 Después de recorrer todo el país, volvieron a Jerusalén al fin de nueve meses y veinte días.

9 Y Joab dio al rey la cifra total del censo. De Israel fueron 800.000 hombres fuertes que sacaban espada, y de Judá 500.000 hombres.

10 Después que David hubo censado al pueblo, le remordió el corazón, y David dijo al Eterno: "He pecado gravemente por haber hecho esto. Ahora, oh Eterno, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque obré muy neciamente".

11 Por la mañana, cuando David se hubo levantado, vino Palabra del Eterno al profeta Gad, vidente de David, que le dijo:

12 "Ve, y di a David: Así dice el Señor: Tres cosas te ofrezco, elige una de ellas, para que yo la ejecute".

13 Gad fue a David y le dijo: "¿Quieres que vengan siete años de hambre en tu país? ¿O que huyas tres meses ante tus enemigos, y que ellos te persigan" ¿O que haya tres días de peste en tu país? Piensa y dime qué responderé al que me envió".

14 Entonces David dijo a Gad: "Estoy en una grande angustia. Caigamos en la mano del Eterno, que es muy compasivo, y no en mano de hombres".

15 Así, el Eterno envió una peste a Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado, y murieron 70.000 hombres del pueblo, desde Dan hasta Beerseba.

16 Y cuando el ángel extendió su mano sobre Jerusalén para destruirla, al Señor le pesó aquel mal, y dijo al ángel destructor: "Basta. Detén tu mano". El ángel del Eterno estaba entonces junto a la era de Arauna jebuseo.

17 Cuando David vio al ángel que hería al pueblo, dijo al Señor: "Yo pequé, yo cometí el mal. ¿Qué hicieron estas ovejas? Te ruego que tu mano se vuelva contra mí y contra la casa de mi padre".

18 Aquel día Gad fue a David y le dijo: "Sube y haz un altar al Eterno en la era de Arauna jebuseo".

19 Y David subió, conforme al dicho de Gad, como el Eterno le había mandado.

20 Cuando Arauna vio al rey y a sus siervos que venían hacia él, salió y se inclinó ante el rey.

21 Arauna preguntó: "¿Por qué viene mi señor a su siervo?" David respondió: "Para comprarte la era, y edificar un altar al Eterno, a fin de que cese la mortandad en el pueblo".

22 Arauna dijo a David: "Tome y ofrezca mi señor el rey lo que bien le parezca. Aquí están los bueyes para el holocausto, los trillos y los yugos para la leña.

23 "Todo lo da Arauna al rey". Y Arauna agregó: "Y el Eterno tu Dios te sea propicio".

24 El rey respondió a Arauna: "No, sino por su precio te lo compraré. No ofreceré al Señor mi Dios holocaustos que no me cuesten nada". Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata (600 grs).

25 Y David edificó allí un altar al Señor, y sacrificó holocaustos y pacíficos. Y el Eterno oyó las súplicas del país, y cesó la plaga en Israel.