1 Después de la muerte de Josué, los israelitas consultaron al Eterno: "¿Quién de nosotros irá primero a pelear contra los cananeos?"
2 El Señor respondió: "Judá irá. Yo entrego la tierra en sus manos".
3 Judá dijo a Simeón su hermano: "Sube conmigo al territorio que me ha tocado, y peleemos contra el cananeo; y yo también iré contigo al tuyo". Y Simeón fue con él.
4 Y subió Judá, y el Eterno entregó en sus manos al cananeo y al ferezeo. Y ellos hirieron a diez mil hombres.
5 Hallaron a Adoni Bezec en Bezec, y combatieron contra él, y vencieron al cananeo y al ferezeo,
6 Pero Adoni Bezec huyó. Lo siguieron y lo prendieron, y le cortaron los pulgares de las manos y los pies.
7 Entonces dijo Adoni Bezec: "Setenta reyes, con los pulgares de sus manos y sus pies cortados, juntaban migajas debajo de mi mesa. Como yo hice, así me ha pagado Dios". Y lo llevaron a Jerusalén donde murió.
8 Los de Judá combatieron a Jerusalén y la tomaron. Y la pasaron a filo de espada y la quemaron.
9 Entonces los hijos de Judá descendieron a pelear contra el cananeo que habitaba en las montañas del sur y en los llanos.
10 Después partió Judá contra el cananeo que habitaba en Hebrón, que antes se llamaba Quíriat Arba. Y vencieron a Sesai, a Ahimán y a Talmai.
11 De allí fue a Debir que antes se llamaba Quíriat Sefer.
12 Y dijo Caleb: "Al que ataque a Quíriat Sefer y la tome, le daré mi hija Axa por esposa".
13 Y la tomó Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb.
14 Y cuando ella se iba, Otoniel la persuadió a que pidiera un campo al padre. Ella se apeó del asno, y Caleb le preguntó: "¿Qué quieres?"
15 Ella respondió: "Dame una bendición. Me diste tierra árida. Dame también fuentes de agua". Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba y las de abajo.
16 Los hijos del cineo Hobab, suegro de Moisés, subieron con Judá desde la ciudad de las Palmeras, al desierto que está al sur de Arad, y fueron y habitaron con el pueblo.
17 Después, fue Judá con su hermano Simeón, y vencieron al cananeo que habitaba en Sefat. Asolaron la ciudad y la llamaron Horma.
18 Judá tomó también a Gaza, a Ascalón y a Ecrón con sus territorios.
19 El Eterno estuvo con Judá y echó los de las montañas; pero no pudo echar a los habitantes de los llanos, que tenían carros herrados.
20 Y dieron Hebrón a Caleb, como había dicho Moisés. Y él echó de allí a tres hijos de Anac.
21 Pero Benjamín no echó al jebuseo que habitaba en Jerusalén. Y el jebuseo habitó con los benjaminitas hasta hoy.
22 También los de la casa de José subieron a Betel, y el Eterno estuvo con ellos.
23 Los de José pusieron espías en Betel, que antes se llamaba Luz.
24 Los espías vieron a un hombre que salía de la ciudad, Y le dijeron: "Muéstranos la entrada a la ciudad y haremos contigo misericordia".
25 El les mostró la entrada, y la hirieron a filo de espada. Pero dejaron a aquel hombre con toda su familia.
26 Y el hombre se fue a la tierra de los hititas, y edificó una ciudad, que llamó Luz, y ése es su nombre hasta hoy.
27 Manasés no echó a los de Bet Seán y sus aldeas, ni a los de Taanac y sus aldeas, ni a los de Dor y sus aldeas, ni 219 a los de Ibleam y sus aldeas, ni a los de Meguido y sus aldeas. Y el cananeo persistió en habitar en esa tierra.
28 Pero cuando Israel se fortaleció hizo al cananeo tributario, aunque no lo echó.
29 Tampoco Efraín echó al cananeo que habitaba en Gezer, antes el cananeo habitó entre ellos en Gezer.
30 Tampoco Zabulón echó a los que habitaban en Quitrón y en Naalal. Y el cananeo habitó en medio de él, y le fue tributario,
31 Tampoco Aser echó a los habitantes de Aco, Sidón, Alab, Aczib, Helba, Afec y Reod.
32 Antes Aser habitó entre los cananeos que residían en el país, y no los echó.
33 Tampoco Neftalí echó a los de Bet Semes y Bet Anat, sino que habitó entre los cananeos, pero le fueron tributarios.
34 Los amorreos acosaron a los hijos de Dan hasta el monte, y no los dejaron descender al llano.
35 Y el amorreo persistió en habitar en el monte Heres, en Ajalón y en Saalbín. Pero cuando José tomó fuerzas, lo hizo tributario.
36 El límite del amorreo fue desde la cuesta de Acrabim hasta más allá de Sela.
1 El Ángel del Eterno subió de Gilgal a Boquim y dijo: "Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra que había jurado a vuestros padres. Yo dije: 'Jamás olvidaré mi pacto con vosotros',
2 "'con tal que vosotros no hagáis alianza con los habitantes de esta tierra, cuyos altares habéis de derribar'. Pero vosotros no habéis atendido a mi voz. ¿Por qué habéis hecho así?"
3 "Por eso dije también: 'No los echaré de delante de vosotros, sino que serán un azote para vuestros costados, y sus dioses una trampa"'.
4 Cuando el Ángel del Eterno habló estas palabras a todos los israelitas, el pueblo lloró en alta voz.
5 Y a ese lugar lo llamaron Boquim (llanto). Y ofrecieron allí sacrificios al Eterno.
6 Josué había despedido al pueblo, y los israelitas se habían ido cada uno a posesionarse de su herencia.
7 El pueblo había servido al Eterno todo el tiempo de Josué y de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los que habían visto las grandes obras que el Eterno había ejecutado por Israel.
8 Josué hijo de Nun, siervo del Eterno, murió a los 110 años.
9 Y lo sepultaron en su heredad en Timnat Sera, en el monte Efraín, al norte del monte Gaas.
10 Y toda aquella generación fue también reunida a sus padres. Después se levantó otra generación que no conocía al Eterno, ni la obra que él había hecho por Israel.
11 Entonces los israelitas hicieron lo malo ante los ojos del Eterno, y sirvieron a los baales.
12 Dejaron al Eterno, el Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, adoraron a los dioses de los pueblos vecinos, y provocaron el enojo del Señor.
13 Dejaron al Eterno y adoraron a Baal Y a Astarot.
14 Entonces el enojo del Eterno se encendió contra Israel, y los entregó en manos de salteadores que los despojaron. Los abandonó en manos de sus enemigos y no pudieron enfrentarlos más.
15 Dondequiera que salían, la mano del Eterno estaba contra ellos para mal, tal como él lo había dicho y jurado. Así tuvieron gran aflicción.
16 Pero el Eterno levantó jueces que los libraran de sus despojadores.
17 Tampoco oyeron a sus jueces, sino que fornicaron tras otros dioses, y los adoraron. Bien pronto se apartaron del camino de sus padres, que obedecían los Mandamientos del Eterno. Pero ellos no hicieron así.
18 Cuando el Eterno les levantaba un juez, él estaba con el juez, y los libraba de los enemigos todo el tiempo de aquel juez; porque el Señor se conmovía por sus gemidos a causa de la opresión que sufrían.
19 Pero cuando el juez moría, volvían a corromperse más que sus padres, siguiendo a otros dioses, para servirlos y adorarlos. Y rehusaban abandonar sus malas prácticas y su obstinado camino.
20 Por eso el enojo del Eterno se encendió contra Israel, y dijo: "Por cuanto este pueblo traspasa mi pacto que ordené a sus padres, y no obedecen mi voz,
21 "tampoco echaré más delante de ellos a ninguno de los pueblos que dejó Josué cuando murió;
22 "para probar con ellos a Israel, para que se viera si guardarían el camino del Eterno y andarían por él, como lo guardaron sus padres.
23 Por eso el Eterno dejó aquellas naciones, y no las desarraigó de una vez, ni las entregó en manos de Josué.
1 Estas son las naciones que el Eterno dejó para probar a Israel, a los que no habían conocido las guerras de Canaán;
2 para que al menos los descendientes de Israel conociesen la guerra, y la enseñasen a los que no la habían conocido.
3 Cinco príncipes filisteos, todos los cananeos, los sidonios y los heveos que habitaban en el monte Líbano, desde el monte Baal Hermón hasta Hamat.
4 Esas naciones fueron dejadas para probar a Israel, para que se viera si obedecerían los Mandamientos del Eterno, que él había dado a sus padres por medio de Moisés.
5 Así, los israelitas habitaron entre los cananeos, hititas, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos;
6 y tomaron de sus hijas por esposas, y dieron sus hijas a ellos, y sirvieron a sus dioses.
7 Los israelitas, pues, hicieron lo malo a los ojos del Eterno. Olvidaron al Eterno su Dios y sirvieron a los baales y a los postes idolátricos.
8 Y el enojo del Eterno se encendió contra Israel, y los abandonó en manos de Cusán Risataim rey de Mesopotamia. Y lo sirvieron durante ocho años.
9 Entonces los israelitas clamaron al Señor, quien levantó un libertador, a Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb, que los libró.
10 El Espíritu del Eterno vino sobre él, y juzgó a Israel. Salió a la guerra, y el Eterno entregó en su mano a Cusán Risataim rey de Siria, y prevaleció contra Cusán Risataim.
11 Así, reposó la tierra 40 años hasta que murió Otoniel hijo de Cenaz.
12 Los israelitas volvieron a hacer lo malo ante los ojos del Eterno, y él fortaleció a Eglón rey de Moab contra Israel, porque habían hecho lo malo ante el Señor.
13 Eglón juntó consigo a los amonitas y amalecitas, y vino y derrotó a Israel, y tomó la ciudad de las Palmeras.
14 Y los israelitas sirvieron durante 18 años a Eglón rey de Moab.
15 Cuando los israelitas clamaron al Eterno, él suscitó un libertador, a Aod hijo de Gera, benjaminita, que era zurdo. Los israelitas enviaron con él un presente a Eglón rey de Moab.
16 Aod se había hecho un puñal de dos filos, de un codo de largo (45 cms), y se lo ciñó debajo de su vestido, a su lado derecho.
17 Y dio el presente a Eglón rey de Moab, que era un hombre muy grueso.
18 Después de entregar el presente, despidió a la gente que lo había traído.
19 Pero él se volvió desde los ídolos que están en Gilgal, y dijo: "Rey, tengo una palabra secreta que decirte". El le dijo: "Calla". Entonces salieron todos.
20 Aod se acercó a él, que estaba sentado solo en la sala de verano. Y Aod. dijo: "Tengo palabra de Dios para ti". Entonces él se levantó de la silla.
21 Y Aod, con su mano izquierda, tomó el puñal de su lado derecho, y lo clavó en el vientre de Eglón;
22 de tal manera que el mango entró también tras la hoja, y la gordura la cubrió. Aod no sacó el puñal de su vientre. Y salió el estiércol.
23 Y Aod salió al patio, cerró las puertas de la sala tras sí, y echó el cerrojo.
24 Cuando él hubo salido, vinieron los siervos del rey, y al ver la puerta de la sala cerrada, dijeron: "Sin duda él cubre sus pies en la sala de verano".
25 Y habiendo esperado hasta estar confusos, pues él no abría la puerta, buscaron la llave y abrieron. Y vieron a su señor caído en tierra muerto.
26 Mientras ellos se detuvieron, Aod escapó, pasó los ídolos, y se puso a salvo en Seirat.
27 Y cuando hubo entrado, tocó el cuerno en el monte de Efraín, y los israelitas descendieron con él del monte. Y él iba delante de ellos.
28 Entonces él les dijo: "Seguidme, porque el Eterno ha entregado a vuestros enemigos los moabitas en vuestras manos". Descendieron en pos de él, tomaron los vados del Jordán a Moab, y no dejaron pasar a ninguno.
29 En esa ocasión mataron como a diez mil moabitas, todos hombres de guerra valientes. Ninguno escapó.
30 Así Moab quedó sometido aquel día bajo la mano de Israel. Y la tierra reposó 80 años.
31 Después siguió Samgar hijo de Amat, que hirió a seiscientos filisteos con una aguijada de bueyes. El también salvó a Israel.
1 Después de la muerte de Aod, los israelitas volvieron a hacer lo malo a los ojos del Eterno.
2 Y él los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, que reinaba en Hazor. El capitán de su ejército era Sísara, y habitaba en Haroset Goim.
3 Entonces los israelitas clamaron al Señor, porque aquél tenía 900 carros herrados, y durante 20 años había oprimido cruelmente a los israelitas.
4 En ese tiempo una mujer gobernaba a Israel, Débora, profetisa, esposa de Lapidot.
5 Solía tener su tribunal debajo de una palmera entre Ramá y Betel, en el monte de Efraín. Y los israelitas iban a ella a juicio.
6 Ella mandó llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: "¿No te mandó el Eterno, que vayas al monte Tabor y reúnas a diez mil hombres de Neftalí y Zabulón,
7 "'y yo atraeré a ti al arroyo Cisón, a Sisara, jefe del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y lo entregaré en tus manos?"'
8 Barac respondió: "Si tú vienes conmigo, iré. Si no vienes conmigo, no iré".
9 Ella contestó: "lré contigo. Pero la honra no será tuya, porque en mano de una mujer entregará el Eterno a Sísara". Y Débora se levantó y fue con Barac a Cedes.
10 Y Barac reunió a Zabulón y Neftalí en Cedes, y subió con diez mil hombres a su mando. Y Débora subió con él.
11 Heber ceneo, de los hijos de Hobab, suegro de Moisés, se había apartado de los ceneos y había puesto su tienda junto al encinar de Saanaim, cerca de Cedes.
12 Llegó, pues, la noticia a Sísara de que Barac hijo de Abinoam había subido al monte Tabor.
13 Sísara reunió sus 900 carros de hierro y toda su tropa, desde Haroset Goim hasta el arroyo Cisón.
14 Entonces Débora dijo a Barac: "Levántate, porque éste es el día en que el Eterno ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido el Eterno delante de ti?" Y Barac descendió del monte Tabor y los diez mil hombres en pos de él.
15 Y el Eterno desbarató a Sísara, y a todos sus carros y su ejército, a filo de espada ante Barac. Y Sísara descendió de su carro y huyó a pie.
16 Barac siguió los carros Y el ejército hasta Haroset Goim. Y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada, hasta no quedar ni uno.
17 Sísara huyó a pie a la tienda de Jael, esposa de Heber ceneo; porque había paz entre Jabín rey de Asor y la casa de Heber ceneo.
18 Salió Jael a recibir a Sísara, y le dijo: "¡Ven, señor mío! Ven a mí. No tengas temor". Y él fue a su tienda, y ella lo cubrió con una manta.
19 El le dijo: "Te ruego que me des un poco de agua, que tengo sed". Ella abrió un odre de leche, le dio de beber, y lo volvió a cubrir.
20 Y él le dijo: "Quédate a la entrada de la tienda; si alguno viene y te pregunta si hay alguien aquí, responderás que no".
21 Y Jael, esposa de Heber tomó una estaca de la tienda y un mazo. Vino calladamente cuando él estaba exhausto y cargado de sueño; le hincó la estaca en la sien y lo clavó en tierra. Y así murió.
22 Cuando Barac perseguía a Sísara, Jael salió a recibirlo, Y le dijo: "Ven, y te mostraré al hombre que buscas". El entró donde ella estaba, y vio a Sísara muerto con la estaca en la sien.
23 Así abatió Dios aquel día a Jabín rey de Canaán, ante los israelitas.
24 Y la mano de Israel empezó a fortalecerse contra Jabín rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.
1 Aquel día Débora cantó con Barac, y dijo:
2 "Cuando los príncipes de Israel se ponen al frente, cuando el pueblo se ofrece voluntariamente, ¡load al Eterno!
3 "Oíd, reyes; escuchad, príncipes. Voy a cantar al Eterno. Cantaré salmos al Señor, Dios de Israel.
4 "Cuando saliste de Seir, oh Eterno, cuando, te apartaste del campo de Edom, la tierra tembló, los cielos destilaron, las nubes vertieron agua.
5 "Los montes temblaron ante el Eterno, ante el Dios del Sinaí, ante el Dios de Israel.
6 "En los días de Samgar hijo de Anat, en los días de Jael, quedaron desiertos los caminos, los caminantes se apartaban por senderos sinuosos.
7 "Las aldeas habían cesado en Israel, habían decaído, hasta que yo, Débora, me levanté, me levanté madre en Israel.
8 "Cuando elegían nuevos dioses, la guerra llegaba a las puertas, y no se veía lanza ni escudo entre cuarenta mil en Israel.
9 "Mi corazón está con los príncipes de Israel, los que con buena voluntad se ofrecieron entre el pueblo. ¡Load al Eterno!
10 "Vosotros que cabalgáis en asnas blancas, que os sentáis sobre tapices, y vosotros los que viajáis, hablad.
11 "Lejos del ruido de los arqueros, en los abrevaderos, allí repetirán los triunfos del Eterno, los triunfos de los guerreros de Israel. Entonces bajará el pueblo del Eterno a las puertas.
12 "¡Despierta, despierta, Débora! ¡Despierta, despierta, entona un canto! ¡Levántate, Barac, y lleva tus cautivos, hijo de Abinoam!
13 "Entonces descendió el resto de los nobles, el pueblo del Eterno marchó en mi auxilio contra los fuertes.
14 "De Efraín vinieron los que vencieron a Amalec, tras ti, Benjamín, entre tus pueblos. De Maquir descendieron príncipes, y de Zabulón vinieron los escribas.
15 "Príncipes de Isacar fueron con Débora. Isacar siguió a Barac, se precipitó a pie en el valle. Entre las divisiones de Rubén hubo grandes resoluciones del corazón.
16 "¿Por qué te quedaste entre las majadas, para oír el balido de los rebaños? Entre las divisiones de Rubén, grandes fueron los propósitos del corazón.
17 "Galaad se quedó del otro lado del Jordán. Y Dan, ¿por qué se quedó junto a los navíos? Aser se mantuvo a la ribera del mar, se quedó en sus puertos.
18 "El pueblo de Zabulón expuso su vida a la muerte, Neftalí arriesgó su vida en las alturas del país.
19 "Vinieron reyes y pelearon. Entonces pelearon los reyes de Canaán, en Taanac, junto a las aguas de Meguido. Pero no llevaron ganancia alguna de dinero.
20 "Desde el cielo pelearon las estrellas, desde sus órbitas pelearon contra Sisara.
21 "Los barrió el torrente de Cisón, el antiguo torrente, el torrente de Cisón. ¡Marcha, oh alma mía, con valor!
22 "Los cascos de los caballos resonaron, por el galopar, por los brincos de sus valientes.
23 "'¡Maldecid a Meroz —dijo el ángel del Eterno—, maldecid severamente a sus habitantes, porque no vinieron en ayuda del Eterno, en ayuda del Eterno contra los fuertes!'
24 "¡Bendita sea Jael entre las mujeres! Esposa de Heber ceneo. ¡Entre las mujeres que habitan en tienda, bendita sea!
25 "El pidió agua, y ella le dio leche, en tazón de nobles le sirvió crema.
26 "Su mano tendió a la estaca, y su diestra al mazo de los trabajadores, y golpeó a Sísara, hirió su cabeza, horadó y atravesó su sien.
27 "Se retorció entre sus pies y quedó tendido, entre sus pies quedó encorvado, donde se retorció, allí quedó muerto.
28 "La madre de Sísara se asoma a la ventana, y entre las celosías dice a voces: '¿Por qué se detiene su carro, que no viene? ¿Por qué las ruedas de sus carros se tardan?'
29 "La más avisada de sus damas respondía, y aún ella misma se respondía:
30 "'¿No han hallado despojos y los están repartiendo? A cada uno una doncella o dos. Los despojos de color para Sísara, los vestidos bordados de color, la ropa de color, bordada de ambos lados, para los que toman el botín'.
31 "Así perezcan todos tus enemigos, oh Eterno. Pero los que te aman, sean como el sol cuando nace en toda su fuerza". Y el país reposó 40 años.
1 Pero los israelitas volvieron a hacer lo malo a los ojos del Eterno, y él los entregó en manos de Madián durante siete años.
2 La mano de Madián prevaleció contra Israel. Y por causa de los madianitas, los israelitas se hicieron cuevas en los montes, cavernas y lugares fortificados.
3 Porque cuando Israel había sembrado, subían contra ellos los madianitas, amalecitas y orientales.
4 Acampaban contra ellos y destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza. Y no dejaban comida en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos.
5 Porque subían ellos y su ganado, venían con sus tiendas en gran multitud como langostas. Ellos y sus camellos eran innumerables. Así venían a la tierra para devastarla.
6 De ese modo Israel quedaba muy empobrecido por los madianitas. Y los israelitas clamaron al Eterno.
7 Cuando los israelitas clamaron al Señor, a causa de los madianitas,
8 el Eterno envió a Israel un profeta que les dijo: "Así dice el Eterno, Dios de Israel: Yo os saqué de Egipto, de la casa de servidumbre".
9 "Os libré de mano de los egipcios y de todos los que os afligieron, a quienes eché de delante de vosotros, y os di su tierra".
10 "Y os dije: Yo Soy el Eterno vuestro Dios. No temáis a los dioses amorreos, en cuya tierra habitáis. Y no habéis obedecido mi voz".
11 Entonces vino el Ángel del Eterno y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, que era de Joás abiezerita. Su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas.
12 Cuando el Ángel del Eterno se le apareció, le dijo: "El Eterno está contigo, varón esforzado y valiente".
13 Y Gedeón respondió: "Ah, señor mío, si el Eterno está con nosotros, ¿por qué nos ha venido todo esto? ¿Dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó el Eterno de Egipto? Ahora él nos ha desamparado, y nos ha entregado en manos de los madianitas".
14 El Eterno lo miró y le dijo: "Ve con tu fortaleza y salva a Israel de mano de los madianitas. ¿No te envío yo?"
15 Entonces Gedeón respondió: "Señor mío, ¿con qué salvaré a Israel? Mi familia es pobre en Manasés, Y yo soy el menor de la casa de mi padre"
16 El Señor le dijo: "Con toda certeza, yo estaré contigo, y vencerás a los madianitas como si fueran un solo hombre".
17 Gedeón respondió: "Si he hallado gracia ante ti, te ruego que me des señal de que tú has hablado conmigo.
18 "Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti con mi presente, y lo ponga ante ti". Y él respondió: "Esperaré hasta que vuelvas".
19 Entonces Gedeón entró, preparó un cabrito, y pan sin levadura de un efa de harina (20 kgs). Puso la carne en un canastillo y el caldo en una olla, y se lo presentó debajo de aquella encina.
20 Entonces el Ángel de Dios le dijo: "Toma la carne y el pan sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo". Y él lo hizo así.
21 Y el Ángel del Eterno extendió el bastón que tenía en su mano, tocó con la punta en la carne y en el pan, y fuego subió de la peña, que consumió la carne y el pan. Y el Ángel del Eterno desapareció de su presencia.
22 Cuando Gedeón vio que era el Ángel del Señor, exclamó: "Ay, Dios mío, que he visto al Ángel del Eterno cara a cara".
23 El Eterno le dijo: "Paz a ti. No temas. No morirás".
24 Entonces Gedeón edificó allí un altar al Señor, y lo llamó "El Eterno es paz". Y hasta hoy se halla en Ofra de Abiezer.
25 Esa misma noche el Señor le dijo: "Toma el toro de tu padre, y otro toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tiene tu padre. Y corta también el poste idolátrico que está junto a él.
26 "Edifica un altar al Eterno tu Dios en la cumbre de este peñasco, en lugar conveniente. Y toma el segundo toro, y sacrifícalo en holocausto sobre la leña del pilar idolátrico que habrás cortado".
27 Entonces Gedeón tomó diez de sus siervos, e hizo como el Señor le dijo. Pero temiendo hacerlo de día, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hizo de noche.
28 A la mañana, cuando se levantaron los de la ciudad, vieron el altar de Baal derribado, cortado el pilar idolátrico que estaba junto a él, y el segundo toro ofrecido en holocausto sobre el altar edificado.
29 Y se decían el uno al otro: "¿Quién hizo esto?" Después de indagar les dijeron: "Gedeón hijo de Joás lo hizo". Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Joás:
30 "Saca a tu hijo para que muera, porque derribó el altar de Baal, y cortó el poste idolátrico que estaba junto a él".
31 Joás respondió: "¿Queréis vosotros defender a Baal? ¿Lo salvaréis vosotros? El que contienda por él, que muera antes del amanecer. Si Baal es dios, contienda por sí mismo con el que derribó el altar".
32 Aquel día Gedeón fue llamado Jerobaal, porque dijo: "Que Baal contienda contra el que derribó su altar".
33 Los madianitas, amalecitas y orientales se juntaron a una. Pasaron el Jordán y acamparon en el valle de Jezreel.
34 Y el Espíritu del Eterno vino sobre Gedeón, y cuando tocó el cuerno, Abiezer se juntó con él.
35 Gedeón envió mensajeros por todo Manasés que también se juntó con él. También envió mensajeros a Aser, Zabulón y Neftalí, que salieron a su encuentro.
36 Gedeón dijo a Dios: "Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho,
37 "yo pondré un vellón de lana en la era. Si sólo el vellón se cubre de rocío y el suelo queda seco, entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como has dicho".
38 Y así sucedió. Cuando Gedeón se levantó de mañana, exprimió el vellón, y sacó de él el rocío, un vaso lleno de agua.
39 Pero Gedeón dijo a Dios: "No se encienda tu enojo hacia mí, si hablo una vez más. Probaré otra vez con el vellón. Te ruego que sólo el vellón quede seco y en todo el suelo haya rocío".
40 Y aquella noche Dios lo hizo así. Sólo el vellón quedó seco, y en todo el suelo hubo rocío.
1 Jerobaal, es decir Gedeón, y todo el pueblo que estaba con él, se levantaron de mañana y acamparon junto a la fuente de Harod. El campamento de los madianitas quedó al norte, al pie del collado Moré, en el valle.
2 El Eterno dijo a Gedeón: "El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, y diga: 'Mi mano me ha salvado'.
3 "Pregona en oídos del pueblo: 'El que teme y tiembla, madrugue y vuélvase". Así se volvieron 22,000 y quedaron diez mil.
4 Y el Eterno volvió a decir a Gedeón: "Aún es mucho el pueblo. Llévalos a tornar agua, y allí los probaré. De quien yo diga: 'Vaya éste contigo, irá contigo'. Y de quien te diga: 'Este no vaya contigo, ése no irá"'.
5 Entonces llevó al pueblo a tomar agua, y el Eterno dijo a Gedeón: "El que lame el agua con su lengua como lame el perro, sepáralo del que se arrodilla para beber".
6 Y los que lamieron el agua, llevándola con la mano a la boca fueron trescientos hombres. El resto del pueblo dobló sus rodillas para beber.
7 Entonces el Eterno dijo a Gedeón: "Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tu mano. Los demás, vuelva cada uno a su lugar".
8 Y Gedeón envió a los israelitas cada uno a su tienda, y retuvo a esos trescientos hombres, que quedaron con la provisión del pueblo y con sus trompetas. El campamento de Madián estaba abajo en el valle.
9 Esa misma noche, el Eterno dijo a Gedeón: "Levántate y desciende al campamento, porque yo lo voy a entregar en tus Manos.
10 "Si temes descender, ve con Fura tu criado.
11 "Oirás lo que hablan, y entonces tus manos se fortalecerán para atacar el campamento".
12 Los madianitas, los amalecitas y los orientales estaban tendidos en el valle como langostas en muchedumbre. Sus camellos eran innumerables, como la arena del mar.
13 Cuando llegó Gedeón, oyó que un hombre contaba a su compañero un sueño. Decía: "Soñé que un pan de cebada rodaba hasta el campamento de Madián. Llegó y golpeó una tienda con tal fuerza, que la tienda se dio vuelta y cayó".
14 Y su compañero respondió: "Esto no es otra cosa que la espada de Gedeón hijo de Joás, de Israel. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento.
15 Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación. adoró. Y vuelto al campamento de Israel, dijo: "Levantaos, que el Eterno ha entregado el campamento de Madián en nuestras manos".
16 Gedeón dividió los trescientos hombres en tres escuadrones, dio a cada uno una trompeta y un cántaro vacío con una tea encendida dentro del cántaro.
17 Y les dijo: "Miradme a mí, y haced como yo haga. Cuando yo llegue al principio del campamento, como yo haga, haced vosotros.
18 "Yo y los que están conmigo tocaremos la trompeta, y vosotros tocaréis las trompetas alrededor de todo el campamento, y diréis: '¡Por el Eterno y por Gedeón!"'
19 Llegó, pues, Gedeón con los cien hombres que iban con él, al extremo del campamento, al comienzo de la guardia de la medianoche, cuando acababan de renovar los centinelas. Tocaron las trompetas, y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos.
20 Los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron las teas en la mano izquierda, y en la derecha las trompetas para tocar. Y gritaron: "¡La espada del Eterno y de Gedeón!"
21 Y permanecieron firmes cada uno en su lugar, alrededor del campamento madianita. Y todo el campamento se alborotó, y huyeron gritando.
22 Mientras los trescientos hombres seguían tocando las trompetas, el Eterno puso la espada de cada uno contra la de su compañero en todo el campamento. Y el ejército huyó hasta Bet Sita y hasta el límite de Abel Mehola en Tabat.
23 Entonces se juntaron los de Israel, de Neftalí, de Aser y de todo Manasés, y siguieron a los madianitas.
24 Gedeón envió mensajeros por todo el monte de Efraín, y les dijo: "Descended al encuentro de los madianitas, y tomad los vados de Bet Bara y del Jordán antes que ellos lleguen. Y los hombres de Efraín se juntaron, Y tomaron los vados de Bet Bara y del Jordán.
25 Y capturaron a dos príncipes madianitas, Oreb y Zeeb. Y mataron a Oreb en la peña de Oreb, y a Zeeb en el lugar de Zeeb. Después que siguieron a los madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y Zeeb a Gedeón al otro lado del Jordán.
1 Y los de Efraín dijeron a Gedeón: "Qué es esto que has hecho de no llamarnos a la guerra contra Madián?" Y lo reconvinieron fuertemente.
2 Pero él respondió: "¿Qué hice yo en comparación con lo que hicisteis vosotros? ¿No es el rebusco de Efraín mejor que la vendimia de Abiezer?
3 "Dios ha entregado en vuestras manos a Oreb y a Zeeb, príncipes de Madián, y ¿qué pude hacer yo comparado con vosotros?" Entonces el enojo de ellos se calmó con esas palabras.
4 Gedeón llegó al Jordán y lo cruzó con los trescientos hombres que traía consigo, cansados pero todavía persiguiendo.
5 Y dijo a los de Sucot: "Os ruego que déis a la gente que me sigue algún bocado de pan, porque están cansados, y están persiguiendo a Zeba y a Zalmuna, reyes de Madián".
6 Los principales de Sucot respondieron: ¿Están ya Zeba y Zalmuna en tu mano, para que hayamos nosotros de dar pan a tu ejército?"
7 Gedeón dijo: "Cuando el Eterno haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmuna, trillaré vuestra carne con espinas y abrojos del desierto".
8 De allí subió a Penuel y habló las mismas palabras. Y los de Penuel respondieron como los de Sucot.
9 Y él dijo a los de Penuel: "Cuando vuelva en paz, derribaré esta torre".
10 Zeba y Zalmuna estaban en Carcor con su ejército de 15,000 hombres que habían quedado de los orientales, porque habían caído 120,000 hombres que sacaban espada.
11 Subió Gedeón por el camino de los nómadas, al oriente de Noba y Jogbea, y atacó el ejército que estaba sin recelo.
12 Entonces huyeron Zeba y Zalmuna, Gedeón los siguió y prendió a los dos reyes de Madián, y el pánico se apoderó de todo el ejército.
13 Y Gedeón hijo de Joás volvió de la batalla por el paso de Hares.
14 Tomó a un joven de Sucot, que le dio por escrito el nombre de los principales de Sucot y sus ancianos, 77 hombres.
15 Y entrando a los de Sucot, Gedeón les dijo: "Aquí están Zeba y Zalmuna, por los cuales os burlasteis de mí, al decirme: '¿Están ya Zeba y Zalmuna en tu mano, para que demos pan a tus hombres cansados?"'
16 Y tomó a los ancianos de la ciudad y los castigó con espinas y abrojos del desierto.
17 También derribó la torre de Penuel y mató a los de la ciudad.
18 Luego preguntó a los de Zeba y Zalmuna: "¿Qué aspecto tenían los hombres que matasteis en Tabor?" Y ellos respondieron: "Como tú, así eran, ni más ni menos. Parecían hijos de rey".
19 El les dijo: "Mis hermanos eran, hijos de mi madre. ¡Vive el Eterno, que si los hubierais guardado con vida, no os mataría!"
20 Y dijo a Jeter su primogénito: "Levántate y mátalos". Pero el joven no desenvainó su espada, porque tenía temor, que aún era muchacho.
21 Entonces dijeron Zeba y Zalmuna: "Levántate y mátanos tú; porque como es el varón, tal es su valentía". Y Gedeón se levantó, y mató a Zeba y a Zalmuna. Y tomó las lunetas de adorno de sus camellos.
22 Los israelitas dijeron a Gedeón: "Gobiérnanos tú, tu hijo y tu nieto; pues nos libraste de la mano de Madián".
23 Pero Gedeón respondió: "No os gobernaré yo, ni mi hijo. ¡El Eterno os gobernará!"
24 Y agregó: "Deseo pediros algo. Que cada uno me dé un zarcillo de su despojo". Porque traían zarcillos de oro, que eran ismaelitas.
25 Ellos respondieron: "De buena gana te los daremos". Tendieron un vestido y cada uno echó allí un zarcillo de su despojo.
26 Y esos zarcillos pesaron 1,700 siclos (unos 19 kgs) sin contar las planchas, joyeles y vestidos de púrpura, que traían los reyes de Madián, y sin los collares que traían sus camellos.
27 Y Gedeón hizo de ellos un efod, que guardó en Ofra, su ciudad. Y todo Israel fornicó tras ese efod, que fue un tropiezo para Gedeón y para su familia.
28 Así fue subyugado Madián ante Israel, y nunca más levantaron su cabeza. Y el país reposó durante 40 años en los días de Gedeón.
29 Después Jerobaal hijo de Joás fue y habitó en su casa.
30 Y Gedeón tuvo setenta hijos que salieron de su muslo, porque tuvo muchas esposas.
31 La esposa concubina que tenía en Siquem, también engendró un hijo, y lo llamó Abimélec.
32 Y Gedeón hijo de Joás murió en buena vejez, y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezeritas.
33 Después de la muerte de Gedeón, los israelitas volvieron a fornicar en pos de los baales, y se pusieron por dios a Baal Berit.
34 Se olvidaron del Eterno su Dios, que los había librado de todos sus enemigos de alrededor.
35 Ni fueron agradecidos con la casa de Jerobaal, que es Gedeón, por todo el bien que había hecho a Israel.
1 Abimélec hijo de Jerobaal fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y les dijo a ellos y a toda la familia del padre de su madre:
2 "Os ruego que digáis a todos los de Siquem: '¿Qué os parece mejor, que os gobiernen setenta hombres, los hijos de Jerobaal; o que os gobierne un solo hombre? Acordaos que soy hueso vuestro y carne vuestra"'.
3 Y los hermanos de su madre hablaron por él esas palabras a los de Siquem. Y el corazón de ellos se inclinó en favor de Abimélec, porque decían: "Es nuestro hermano".
4 Y le dieron setenta siclos de plata del templo de Berit (800 grs). con los que Abimélec alquiló hombres ociosos y vagabundos que lo siguieron.
5 Y fue a la casa de su padre en Ofra y mató a sus hermanos, los setenta hijos de Jerobaal, sobre una piedra. Pero quedó Jotam, el hijo menor de Jerobaal, que se escondió.
6 Entonces se reunieron los de Siquem con toda la casa de Milo, y proclamaron a Abimélec por rey, cerca de la llanura del pilar, que estaba en Siquem.
7 Cuando se lo dijeron a Jotam, fue y se paró en la cumbre del monte Gerizirn, y alzando su voz clamó: "Oídme, varones de Siquem, para que Dios os oiga a vosotros.
8 "Una vez los árboles fueron a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: 'Reina sobre nosotros'.
9 "Pero el olivo respondió: '¿Tengo que dejar mi aceite, con el cual se honra a Dios y a los hombres para ir a ser grande sobre los árboles?'
10 "Entonces los árboles dijeron a la higuera: 'Ven, reina tú sobre nosotros'.
11 "Respondió la higuera: "¿Tengo que dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles?'
12 "Dijeron luego a la vid: 'Pues, ven tú, reina sobre nosotros'.
13 "La vid respondió: "¿Tengo que dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?'
14 "Entonces los árboles hablaron a la zarza: 'Ven tú a reinar sobre nosotros.'
15 "Y la zarza respondió a los árboles: 'Si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid y cobijaos bajo mí sombra. Y si no, fuego salga de la zarza y devore a los cedros del Líbano'.
16 "Ahora, habéis obrado con rectitud y lealtad al elegir por rey a Abimélec? Os habéis portado con justicia con Jerobaal y su casa, y le habéis pagado según su mérito?
17 "Mi padre peleó por vosotros, y expuso su vida para libraros de Madián.
18 "Y vosotros os levantasteis hoy contra la casa de mi padre, y matasteis a sus hijos, setenta varones sobre una piedra. Y habéis puesto por rey sobre Siquem a Abimélec, hijo de su criada, porque es vuestro hermano.
19 "Si habéis obrado hoy con rectitud e integridad, con Jerobaal y su casa, que gocéis de Abimélec, y él goce de vosotros.
20 "Y si no, fuego salga de Abimélec, que consuma a los de Siquem y a la casa de Milo. Y fuego salga de Siquem y de la casa de Milo, que consuma a Abimélec".
21 Y Jotam huyó. Se fue a Beer, y allí quedó por causa de su hermano Abimélec.
22 Después que Abimélec gobernó a Israel durante tres años.
23 Dios envió un espíritu de discordia entre Abimélec y los hombres de Siquem. Y los siquemitas se levantaron contra Abimélec,
24 para que el crimen contra los setenta hijos de Jerobaal, y la sangre de ellos, cayera sobre Abimélec, su hermano que los mató, y sobre los hombres de Siquem que le ayudaron a asesinar a sus hermanos.
25 Los de Siquem le pusieron asechadores en la cumbre de los montes, que asaltaban a los que pasaban junto a ellos por el camino. Y avisaron a Abimélec.
26 Gaal hijo de Ebed vino con sus hermanos, y se establecieron en Siquem. Y los de Siquem confiaron en él.
27 Salieron al campo, vendimiaron sus viñas, pisaron la uva e hicieron fiesta. Después entraron en el templo de su dios, comieron y bebieron, y maldijeron a Abimélec.
28 Y Gaal hijo de Ebed dijo: "¿Quién es Abimélec y qué es Siquem, para que le sirvamos? ¿No es hijo de Jerobaal? ¿y no es Zebul su asistente? Servid a los varones de Hamor padre de Siquem. ¿Por qué hemos de servirle a él?
29 "¡Ojalá estuviera este pueblo bajo mi mano! Yo echaría a Abimélec. Le diría: 'Aumenta tu ejército, y sal"'.
30 Cuando Zebul, gobernador de la ciudad, oyó las palabras de Gaal hijo de Ebed, se encendió su ira.
31 Y envió mensajeros a Abimélec, que dijeran: "Gaal hijo de Ebed y sus hermanos han venido a Siquem, y han sublevado la ciudad contra ti.
32 "Levántate, pues, ahora de noche, tú y la gente que está contigo, y pon emboscada en el campo.
33 "Y por la mañana al salir el sol te levantarás y acometerás la ciudad. Y él y la gente que está con él saldrán contra ti, y tú harás con él según te convenga".
34 Entonces Abimélec se levantó con toda la gente que estaba con él, y pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compañías.
35 Gaal hijo de Ebed salió, y se puso a la entrada de la ciudad. Y Abimélec y sus soldados, se levantaron de la emboscada.
36 Cuando Gaal los vio, dijo a Zebul: "Mira la gente que desciende de la cumbre de los montes". Y Zebul respondió: "Tú ves la sombra de los montes como si fueran hombres".
37 Pero Gaal insistió: "Mira, la gente desciende por el medio de la tierra, y un escuadrón viene por el camino de la Encina de los Adivinos".
38 Y Zebul respondió: "¿Dónde está tu hablar, que decías: '¿Quién es Abimélec para que le sirvamos?' ¿No es éste el pueblo, que tenías en poco? Sal ahora, pues, y pelea con él".
39 Y Gaal salió delante de los de Siquem, y, peleó con Abimélec.
40 Pero Abimélec persiguió a Gaal, y muchos cayeron heridos hasta la entrada de la puerta,
41 Y Abimélec se quedó en Aruma, y Zebul echó fuera a Gaal y a sus hermanos, para que no habitaran en Siquem.
42 Al día siguiente, el pueblo salió al campo. Y avisaron a Abimélec.
43 Y él repartió su gente en tres compañías, y puso emboscadas en el campo. Cuando vio a la gente que salía de la ciudad, se levantó contra ellos y los atacó.
44 Abimélec y el escuadrón que estaba con él, acometieron con ímpetu, y pararon a la entrada de la ciudad. Y las otras dos compañías acometieron contra los que estaban en el campo, y los mataron.
45 Después de combatir la ciudad todo aquel día, Abimélec la tomó, y mató a la gente que estaba en ella. Asoló la ciudad y la sembró de sal.
46 Cuando los que estaban en la torre de Siquem oyeron eso, entraron en la fortaleza del templo de Berit.
47 Y avisaron a Abimélec que todos los de la torre de Siquem estaban reunidos.
48 Entonces Abimélec subió al monte Salmón, con toda su gente. Tomó un hacha y cortó la rama de un árbol, la puso al hombro, y dijo a los suyos: "Haced pronto lo que me visteis hacer a mí".
49 Así, todos cortaron también cada uno su rama y siguieron a Abimélec. Las pusieron junto a la fortaleza, y le prendieron fuego. Así murieron todos los de la torre de Siquem, como mil hombres y mujeres.
50 Después Abimélec se fue a Tebes, la cercó y la tomó.
51 En medio de aquella ciudad había una torre fuerte, a la cual se retiraron todos los hombres y mujeres, y los señores de la ciudad. Y cerrando las puertas tras sí, subieron al piso alto de la torre.
52 Y vino Abimélec a la torre, y en el combate, llegó a la puerta para prenderle fuego.
53 Pero una mujer dejó caer un pedazo de una rueda de molino sobre la cabeza de Abimélec, y le quebró el cráneo.
54 Entonces él llamó a su escudero, y le dijo: "Saca tu espada y mátame, para que no se diga de mí que una mujer lo mató". Y el escudero lo atravesó y murió.
55 Cuando los israelitas vieron a Abimélec muerto, se fueron cada uno a su casa.
56 Así pagó Dios a Abimélec el mal que cometió contra su padre al matar a sus setenta hermanos.
57 También Dios volvió todo el mal de los hombres de Siquem sobre sus cabezas. Así se cumplió en ellos la maldición de Jotam, hijo de Jerobaal.
1 Después de Abimélec, se levantó para librar a Israel, Tola hijo de Fúa, hijo de Dodo, varón de Isacar, que habitaba en Samir, en el monte de Efraín.
2 Juzgó a Israel durante 23 años. Y murió, y fue sepultado en Samir.
3 Tras él se levantó Jair, galaadita, que juzgó a Israel durante 22 años.
4 Tuvo treinta hijos que cabalgaban sobre treinta asnos, y tenían treinta villas, que llamaron las villas de Jair hasta hoy, que están en Galaad.
5 Y cuando murió Jair, fue sepultado en Camón.
6 Pero los israelitas volvieron a hacer lo malo ante los ojos del Señor, y sirvieron a los baales y a Astarot, dioses de Siria, de Sidón, de Moab, de Amón y de los filisteos. Y dejaron de servir al Eterno.
7 Y el Señor se enojó con Israel, y los entregó en mano de los filisteos y de los amonitas.
8 Estos oprimieron y quebrantaron durante 18 años a todos los israelitas que estaban al otro lado del Jordán en tierra del amorreo, en Galaad.
9 Y los amonitas pasaron el Jordán para combatir también a Judá, a Benjamín y a Efraín. E Israel fue afligido en gran manera.
10 Entonces los israelitas clamaron al Eterno, diciendo: "Hemos pecado contra ti, porque hemos dejado a nuestro Dios y hemos servido a los baales".
11 El Señor respondió a Israel: "Cuando fuisteis oprimidos por los egipcios, los amorreos, los amonitas, los filisteos,
12 "los de Sidón, de Amalec y de Maón, y clamasteis a mí, ¿no os libré de sus manos?
13 "Pero vosotros me habéis dejado y habéis servido a otros dioses. Por tanto, no os libraré más.
14 "Id y clamad a los dioses que habéis elegido, que ellos os libren de vuestra aflicción".
15 Y los israelitas respondieron al Eterno: "Hemos pecado. Haz con nosotros como bien te parezca, pero líbranos en este día".
16 Y quitaron de entre ellos los otros dioses, y sirvieron al Eterno, quien no pudo soportar más el sufrimiento de Israel.
17 Los amonitas se juntaron y acamparon en Galaad. Se juntaron también los israelitas y acamparon en Mizpa.
18 Los príncipes y el pueblo de Galaad dijeron el uno al otro: "¿Quién empezará la batalla contra Amón? El será cabeza de todos los que habitan en Galaad".
1 Jefté, galaadita, era un valiente guerrero, hijo de una ramera, y su padre fue Galaad.
2 La esposa de Galaad había tenido hijos, y cuando crecieron echaron a Jefté, diciéndole: "No heredarás en casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer".
3 Entonces Jefté huyó de sus hermanos y habitó en tierra de Tob. Y se le juntaron hombres desocupados que hacían incursiones bajo su mando.
4 Después, cuando los amonitas hicieron guerra contra Israel,
5 los ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob.
6 Le dijeron: "Ven, y sé nuestro capitán, para combatir a los amonitas".
7 Jefté respondió a los ancianos de Israel: "¿No me aborrecisteis y echasteis de la casa de mi padre? ¿Por qué venís ahora a mí cuando estáis en aflicción?"
8 Los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: "Por esta misma causa volvemos a ti, para que vengas con nosotros, y pelees contra los amonitas, y seas caudillo de todos los que habitamos en Galaad".
9 Jefté preguntó entonces a los ancianos de Galaad: "Si me volvéis para que pelee contra los amonitas, y el Eterno los entrega ante mí, ¿seré yo vuestro caudillo?"
10 Los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: "El Señor sea testigo entre nosotros, si no hacemos como tú dices".
11 Entonces Jefté fue con ellos, y el pueblo lo eligió caudillo y príncipe. Y Jefté repitió todas sus palabras ante el Eterno en Mizpa.
12 Jefté envió mensajeros al rey amonita, que le dijeron: "¿Qué tienes conmigo? ¿Por qué has venido a pelear contra mi país?"
13 El rey amonita respondió a los mensajeros de Jefté: "Por cuanto Israel tomó mi tierra, cuando subió de Egipto, desde Arnón hasta Jaboc y el Jordán. Ahora, pues, devuélvelas en paz".
14 Jefté volvió a enviar a otros mensajeros al rey amonita.
15 para decirle: "Jefté dice así: Israel no tomó tierra de Moab, ni de Amón;
16 "sino que cuando Israel subió de Egipto, anduvo por el desierto hasta el Mar Rojo, y llegó a Cades.
17 "Entonces Israel envió mensajeros al rey de Edom, diciendo: 'Te ruego que me dejes pasar por tu tierra'. Pero el rey de Edom no los escuchó. Envió también al rey de Moab, que tampoco quiso. Por tanto Israel se quedó en Cades,
18 "Después yendo por el desierto, rodeó la tierra de Edom y la de Moab, por el lado oriental de Moab, y acampó del lado de Arnón y no entró en el territorio de Moab; porque Arnón es el límite de Moab.
19 "Entonces Israel envió mensajeros a Sehón rey de los amorreos, que reinaba en Hesbón, y le dijo: 'Te ruego que me dejes pasar por tu tierra hasta mi lugar'.
20 "Pero Sehón no se fió de Israel para darle paso por su territorio. Antes Sehón reunió a toda su gente, acampó en Jahaz, y peleó contra Israel.
21 "Pero el Eterno, el Dios de Israel, entregó a Sehón y a todo su pueblo en mano de Israel, que los venció. E Israel tomó posesión de toda la tierra del amorreo que habitaba en aquel país.
22 "También tomó posesión de todo el territorio desde Arnón hasta Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordán.
23 "Así, fue el Eterno, el Dios de Israel, quien echó a los amorreos ante el pueblo de Israel. ¿Y lo quieres poseer tú?
24 "¿No poseerías tú lo que Quemos tu dios te diera? Así poseeremos nosotros todo lo que el Eterno nuestro Dios nos dé.
25 "¿Eres tú ahora mejor que Balac hijo de Zipor, rey de Moab? ¿Tuvo él cuestión contra Israel. e hizo alguna guerra contra nosotros?
26 "Durante trescientos años Israel ha estado habitando en Hesbón y en Aroer y sus aldeas, y en todas las ciudades de Arnón', ¿por qué no la habéis reclamado en ese tiempo?
27 "Así, yo en nada he faltado contra ti. Haces mal en pelear contra mí. El Eterno, que es el juez, juzgue hoy entre Israel y Amón".
28 Pero el rey de Amón no atendió a las razones de Jefté.
29 Entonces el Espíritu del Eterno vino sobre Jefté. Cruzó por Galaad y Manasés, pasó a Mizpa de Galaad, y de ahí atacó a los amonitas.
30 Jefté hizo voto al Eterno, diciendo: "Si entregas a los amonitas en mis manos,
31 "el que me salga a recibir de la puerta de mi casa, cuando yo vuelva de los amonitas, será del Eterno, y lo ofreceré en holocausto".
32 Fue, pues, Jefté y combatió a los amonitas, y el Eterno los entregó en su mano.
33 Y los venció con muy grande estrago desde Aroer hasta llegar a Minit, veinte ciudades; hasta la vega de las viñas. Así fueron sometidos los amonitas ante Israel.
34 Cuando Jefté volvía a su casa en Mizpa, su hija salió a recibirlo con adufes y danzas. Era su única hija, fuera de ella no tenía otro hijo ni hija.
35 Cuando él la vio rompió su vestido, y dijo: "¡Ay, hija mía! ¡Me has abatido! Has llegado a ser mi dolor, porque di palabra al Eterno, y no podré retractarme".
36 Ella respondió: "Padre mío, si has dado palabra al Eterno, haz de mí como prometiste, ya que él te permitió vengarte de tus enemigos amonitas".
37 Volvió a decir a su padre: "Haz esto. Déjame por dos meses que descienda con mis compañeras por los montes, y lloré mi virginidad".
38 Entonces le dijo: "Ve". Y la dejó dos meses. Ella fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes.
39 Pasados los dos meses volvió a su padre, e hizo de ella conforme a su voto. Y ella nunca conoció varón.
40 De ahí vino la costumbre en Israel de que cuatro días al año, iban las doncellas a lamentar a la hija de Jefté galaadita.
1 Los varones de Efraín, pasaron hacia el norte y dijeron a Jefté: "¿Por qué fuiste a la guerra contra Amón, y no nos llamaste para que fuéramos contigo? Ahora vamos a quemar tu casa contigo adentro".
2 Jefté respondió: "Yo y mi pueblo tuvimos una gran contienda con los amonitas. Os llamé, y no me defendisteis de sus manos.
3 "Al ver que no me defendíais, arriesgué mi vida, y pasé contra los amonitas. Y el Eterno los entregó en mi mano. ¿Por qué, pues, habéis subido hoy a pelear contra mí?"
4 Jefté reunió a todos los varones de Galaad, y vencieron a los de Efraín. Porque los de Efraín habían dicho: "Vosotros los galaaditas sois unos renegados de Efraín y Manasés".
5 Los galaaditas cortaron los vados del Jordán que conducen a Efraín. Y cuando algún fugitivo de Efraín quería pasar, los de Galaad le preguntaban: "¿Eres efrateo?" Si respondía que no,
6 le decían: "Entonces, di, shibolet". Si él decía, sibolet, por no poder pronunciar de aquel modo, le echaban mano, y lo degollaban junto a los vados del Jordán. Así murieron entonces 42.000 hombres de Efraín.
7 Y Jefté juzgó a Israel seis años, y murió, y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad.
8 Después de él, Ibzán de Belén juzgó a Israel,
9 quien tuvo treinta hijos y treinta hijas, que casó fuera; y tomó de fuera treinta hijas para sus hijos. Juzgó a Israel durante siete años.
10 Y murió lbzán, y fue sepultado en Belén.
11 Después de él, Elón zabulonita juzgó a Israel durante diez años.
12 Y murió Elón zabulonita, y fue sepultado en Ajalón, en tierra de Zabulón.
13 Después de él, Abdón hijo de Hilel, piratonita, juzgó a Israel.
14 Este tuvo cuarenta hijos y treinta nietos, que cabalgaban sobre setenta asnos. Abdón juzgó a Israel durante ocho años.
15 Y murió Abdón hijo de Hilel, piratonita, y fue sepultado en Piratón, en tierra de Efraín, en el monte Amalec.
1 Los israelitas volvieron a hacer lo malo ante los ojos del Eterno, y él los entregó en manos de los filisteos durante cuarenta años.
2 Había un hombre en Zora, de la tribu de Dan, llamado Manoa. Su esposa era estéril y nunca había tenido hijos.
3 Un día se le apareció el Ángel del Eterno, y le dijo: "Tú eres estéril y no has tenido hijos, pero concebirás y darás a luz un hijo.
4 "Mira, pues, que no bebas vino, ni bebida fermentada, ni comas cosa impura.
5 "Porque concebirás y darás a luz un hijo, y no subirá navaja sobre su cabeza, porque ese niño será nazareo a Dios desde su nacimiento; y empezará a salvar a Israel de mano de los filisteos".
6 La mujer fue y contó a su esposo: "Un varón de Dios vino a mí. Parecía un ángel de Dios muy temible. Y no le pregunté de dónde era, ni él me dio su nombre.
7 "Me dijo: 'Concebirás y tendrás un hijo. Por tanto, desde ahora no bebas vino, ni bebida fermentada, ni comas nada impuro. Porque este niño será nazareo desde su nacimiento hasta el día de su muerte"'.
8 Entonces Manoa oró al Eterno: "Señor mío, te ruego que aquel varón de Dios que enviaste, vuelva y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer".
9 Y Dios oyó la voz de Manoa, y el Ángel de Dios volvió cuando la mujer estaba en el campo, y su esposo Manoa no estaba con ella.
10 La mujer corrió prontamente y avisó a su esposo: "Mira, se me apareció aquel Varón que vino a mí el otro día".
11 Manoa se levantó y siguió a su esposa. Al llegar ante aquel Varón, le dijo: "¿Eres tú el que habló a mi esposa?" Y él respondió: "Yo Soy".
12 Entonces Manoa le preguntó: "Cuando se cumpla tu palabra, ¿qué norma y qué conducta tendrá que seguir el niño?"
13 El Ángel del Eterno respondió a Manoa: "Tu esposa se guardará de todo lo que le dije.
14 "No comerá nada que proceda de la vid, ni beberá vino ni bebida fermentada, ni comerá cosa impura. Ha de guardar todo que le mandé".
15 Entonces Manoa dijo al Ángel del Eterno: "Te ruego que nos permitas detenerte, para que te preparemos un cabrito".
16 El Ángel del Eterno respondió a Manoa: "Aunque me detengas, no comeré de tu pan. Pero si quieres ofrecer un holocausto, sacrifícalo al Eterno". Y Manoa no sabía que aquel era el Ángel del Eterno.
17 Entonces Manoa dijo al Ángel del Eterno: "¿Cuál es tu nombre para que te honremos cuando se cumpla tu palabra?
18 El Ángel del Eterno respondió: "¿Por qué preguntas por mi nombre que es Maravilloso?"
19 Entonces Manoa tomó un cabrito y un presente, y lo sacrificó sobre una peña. Y el Ángel realizó un prodigio a la vista de Manoa y de su esposa.
20 Cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el Ángel del Eterno subió en la llama del altar a la vista de Manoa y de su esposa. Y ellos se postraron en tierra.
21 Y el Ángel del Eterno no apareció más a Manoa ni a su esposa. Entonces conoció Manoa que era el Ángel del Eterno.
22 Y dijo Manoa a su esposa: "Ciertamente moriremos, porque hemos visto a Dios".
23 Su esposa respondió: "Si el Señor nos hubiera querido matar, no habría aceptado el holocausto y el presente, ni nos habría mostrado todas estas cosas, ni nos habría anunciado todo lo que dijo".
24 Y la mujer tuvo un hijo, y lo llamó Sansón. Y el niño creció, y el Señor lo bendijo.
25 Y el Espíritu del Eterno empezó a manifestarse en él en los campamentos de Dan, entre Zora y Estaol,
1 Un día Sansón descendió a Timna, y vio una mujer filistea.
2 Cuando volvió a su casa, dijo a su padre y a su madre: "Vi en Timna una mujer filistea. Os ruego que me la toméis por esposa".
3 Sus padres le dijeron: "¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo mi pueblo, para que vayas a tomar una esposa de los filisteos incircuncisos?" Sansón respondió: "Tómamela, porque ésta me agradó".
4 Sus padres no sabían que esto venía del Eterno, y que él buscaba ocasión contra los filisteos, que en ese tiempo dominaban a Israel.
5 Así, Sansón descendió con sus padres a Timna. Cuando llegaron a las viñas de Timna, un leoncillo vino rugiendo hacia él.
6 El Espíritu del Eterno descendió sobre él, y Sansón despedazó al león como quien despedaza a un cabrito, sin tener nada en la mano. Y no contó a su padre ni a su madre lo que había hecho.
7 Llegó, pues, y habló a la mujer que había agradado a Sansón.
8 Un tiempo después, cuando volvió para casarse, se apartó para ver el cadáver del león. Y vio dentro del cuerpo del león un enjambre de abejas y un panal de miel.
9 Lo tomó y se fue comiéndolo por el camino. Cuando alcanzó a su padre y a su madre, les dio también a ellos y comieron. Pero no les descubrió que había tomado aquella miel del cuerpo del león.
10 Llegó, pues, su padre a casa de la mujer, y Sansón dio allí un banquete según la costumbre de los jóvenes.
11 Cuando lo vieron, tomaron treinta compañeros para que estuvieran con él.
12 Y Sansón les dijo: "Os propondré un enigma. Si en los siete días del banquete lo descifráis, os daré treinta túnicas y treinta vestidos.
13 "Pero si no lo podéis declarar, vosotros me daréis treinta túnicas y treinta vestidos". Ellos respondieron: "Dinos el enigma y lo oiremos".
14 Entonces les dijo: "Del devorador salió comida, y del fuerte salió dulzura". Y en los tres primeros días no pudieron dar la solución.
15 Al cuarto día dijeron a la esposa de Sansón: "Induce a tu esposo a que nos declare el enigma, para que no te quememos a ti y a la casa de tu padre. ¿Nos habéis llamado aquí para despojarnos?"
16 Y la esposa de Sansón lloró ante él, y dijo: "Sólo me aborreces, y no me amas, pues no me declaras el enigma que propusiste a los de mi pueblo". El respondió: "Ni a mi padre ni a mi madre lo he declarado, y ¿te lo había de declarar a ti?"
17 Y ella lloró ante él los siete días del banquete. Al séptimo día él se lo declaró, porque ella lo asedió. Y ella lo declaró a los de su pueblo.
18 Al séptimo día, antes de la puesta del sol, los de la ciudad le dijeron: "¿Qué cosa más dulce que la miel? ¿Y qué cosa más fuerte que el león?" Y él respondió: "Si no hubieseis arado con mi novilla, jamás hubierais descubierto el enigma".
19 Entonces el Espíritu del Eterno vino sobre él. Descendió a Ascalón, mató a treinta filisteos, tomó sus despojos, y los dio a los que habían explicado el enigma. Y encendido de enojo, se fue a su casa.
20 Y la esposa de Sansón fue dada al compañero que lo había atendido durante la boda.
1 Después de cierto tiempo, durante la siega del trigo, Sansón visitó a su esposa con un cabrito, diciendo: "Visitaré a mi esposa en la cámara". Pero su suegro no lo dejó entrar.
2 Le dijo: "Pensé que ya no la querías, y la di a tu compañero. Pero su hermana menor, ¿no es más hermosa que ella? Tómala en su lugar".
3 Sansón le respondió: "Esta vez seré sin culpa si daño a los filisteos".
4 Fue Sansón y cazó trescientas zorras. Trajo teas, y juntó cola con cola, y puso una tea entre cada dos colas.
5 Después encendió las teas, y soltó las zorras en los sembrados de los filisteos. Así quemó las gavillas, el trigo que estaba en pie, y hasta las viñas y olivares.
6 Y preguntaron los filisteos: "Quién hizo esto?" Y les dijeron: "Sansón, el yerno del timnateo, porque su suegro le quitó la esposa y la dio a su compañero". Y los filisteos fueron y la quemaron a ella y a su padre.
7 Entonces Sansón les dijo: "Ya que así habéis hecho, me vengaré de vosotros, y después os dejaré".
8 Y los hirió en cadera y muslo con gran mortandad. Después descendió y se quedó en la cueva de la peña de Etam.
9 Entonces subieron los filisteos Y acamparon en Judá, y se tendieron por Lehi.
10 Los hombres de Judá les preguntaron: "¿Por qué habéis venido contra nosotros?" Respondieron: "Hemos venido a prender a Sansón, para hacerle como él nos hizo".
11 Entonces fueron tres mil hombres de Judá a la peña de Etam, y le dijeron: "¿No sabes que los filisteos nos dominan? ¿Por qué nos hiciste eso?" El respondió: "Les hice como ellos me hicieron".
12 Ellos entonces le dijeron: "Hemos venido a prenderte y entregarte a los filisteos". Sansón respondió: "Juradme que vosotros no me mataréis".
13 Ellos respondieron: "No, sólo te prenderemos y te entregaremos en sus manos. No te mataremos". Entonces lo ataron con dos cuerdas nuevas, y se lo llevaron de la peña.
14 Cuando llegaron a Lehi, los filisteos salieron a recibirlo con algazara. Pero el Espíritu del Señor descendió sobre él, las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado, y las ataduras cayeron de sus manos.
15 Y como encontró una quijada de asno aún fresca, extendió su mano, la tomó, y con ella mató a mil hombres.
16 Entonces Sansón dijo: "Con una quijada de asno, un montón, dos montones. Con la quijada de un asno maté a mil hombres".
17 Cuando dejó de hablar, echó de su mano la quijada, y llamó a ese lugar Ramat Lehi (colina de la quijada).
18 Y sintiendo una gran sed, clamó al Eterno: "Tú has dado esta gran salvación por medio de tu siervo. ¿Moriré ahora de sed, y caeré en manos de los incircuncisos?"
19 Entonces Dios abrió la cavidad que hay en Lehi y brotó el agua. Cuando Sansón bebió, recobró el espíritu y se reanimó. Por eso llamó a ese lugar En Acore (fuente del que clamó), que está en Lehi hasta hoy.
20 Y Sansón juzgó a Israel en los días de los filisteos durante 20 años.
1 Un día Sansón fue a Gaza, y vio allí a una ramera, y llegó a ella.
2 Y dijeron a los de Gaza: "Sansón ha venido acá". Así cercaron la casa, y pusieron espías toda aquella noche a la puerta de la ciudad. Esperaron callados toda aquella noche, diciendo: "Hasta la luz de la mañana, entonces lo mataremos".
3 Pero Sansón durmió hasta la medianoche. Entonces se levantó, arrancó las puertas de la ciudad con sus dos pilares y su cerrojo, se las echó al hombro, y subió con ellas a la cumbre del monte que está delante Hebrón.
4 Después de esto Sansón se enamoró de una mujer del valle de Sorec, llamada Dalila.
5 Y vinieron a ella los príncipes filisteos, y le dijeron: "Sedúcelo y ve en qué consiste su gran fuerza, y cómo lo podríamos vencer, para que lo atemos y lo dominemos. Y cada uno de nosotros te dará 1.100 siclos de plata (13 kgs)".
6 Dalila dijo a Sansón: "Te ruego que me declares en qué consiste tu gran fuerza, y cómo podrías ser atado y dominado".
7 Sansón respondió: "Sí me atan con siete cuerdas frescas de mimbre, que no se hayan secado, me debilitaré y seré como cualquier hombre".
8 Los príncipes filisteos le trajeron siete cuerdas frescas de mimbre, que no se habían secado aún, y ella lo ató con ellas.
9 Y había en el aposento hombres en acecho. Entonces ella le dijo: "¡Sansón! ¡Los filisteos sobre ti!" Pero él rompió los mimbres como se rompo una cuerda de estopa cuando siente el fuego. Y no se supo el secreto de su fuerza.
10 Entonces Dalila dijo a Sansón: "Me, has engañado. Me has dicho mentiras. Descúbreme, pues, cómo puedes ser atado".
11 El le dijo: "Si me atan fuertemente con cuerdas nuevas, que no se hayan usado. me debilitaré y seré como cualquier hombre".
12 Dalila tomó cuerdas nuevas y lo ató con ellas. Y le dijo: "¡Sansón! ¡Los filisteos sobre ti!" Los espías estaban en el aposento. Pero él las rompió de sus brazos como un hilo.
13 Y Dalila dijo a Sansón: "Hasta ahora te has burlado de mí, y me tratas con mentiras. Descúbreme cómo podrás ser atado". Entonces él le dijo: "Si tejes siete mechones de mi cabeza con la tela, y los clavas con la clavija del telar, me debilitaré y seré como cualquier hombre".
14 Entonces, mientras él dormía, ella tejió siete mechones de su cabello. Los aseguró con la estaca, y le dijo: "¡Sansón!¡ Los filisteos sobre ti!" El despertó de su sueño, y arrancó la estaca del telar con la tela.
15 Entonces ella le dijo: "¿Cómo me dices que me amas, cuando tu corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y no me has descubierto aún en qué consiste tu gran fuerza".
16 Y como ella lo presionaba cada día con sus palabras y lo importunaba, fue reducido a mortal angustia.
17 Y le descubrió todo su corazón. Le dijo: "Nunca llegó navaja a mi cabeza, porque soy nazareo de Dios desde antes de nacer. Si me raparan, mi fuerza se apartaría de mí, me debilitaría y sería como cualquier hombre".
18 Cuando Dalila vio que le había descubierto todo su corazón, envió a decir a los príncipes filisteos: "Venid esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón". Y los príncipes filisteos vinieron con el dinero en su mano.
19 Ella lo hizo dormir sobre sus rodillas, y llamando a un hombre, le cortó siete mechones de su cabeza. Entonces empezó a debilitarse, y su fuerza se apartó de él.
20 Y ella le dijo: "¡Sansón! ¡Los filisteos sobre ti!" Cuando él despertó del sueño, se dijo: "Esta vez saldré como las otras, y escaparé". Y no sabía que el Eterno se había apartado de él.
21 Los filisteos echaron mano de él, le sacaron los ojos y lo llevaron a Gaza. Allí lo ataron con cadenas de bronce, para que Moliese en la cárcel.
22 Después que fue rapado, el cabello de su cabeza empezó a crecer.
23 Entonces los príncipes filisteos se juntaron para ofrecer un gran sacrificio a Dagón su dios y alegrarse. Decían: "Nuestro dios entregó en nuestras manos a Sansón nuestro enemigo".
24 Al verlo, el pueblo también alabó a su dios, diciendo: "Nuestro dios entregó en nuestras manos a nuestro enemigo, el destructor de nuestra tierra, que había dado muerte a muchos de nosotros".
25 Y en la alegría de su corazón, dijeron: "Llamad a Sansón, para que nos divierta". Trajeron a Sansón de la cárcel, y les servía de juguete. Luego lo pusieron entre las columnas.
26 Entonces Sansón dijo al joven que lo guiaba de la mano: "Acércame y hazme palpar las columnas que sostienen la casa, para que me apoye en ellas".
27 La casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos los príncipes estaban allí. En el piso alto había como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando el escarnio de Sansón.
28 Entonces Sansón clamó al Eterno: "Señor, oh Eterno. acuérdate de mí, te ruego; y dame fuerzas sólo esta vez, oh Dios; para que de una vez me vengue de los filisteos por mis dos ojos".
29 Luego Sansón asió las dos columnas del medio que sustentaban la casa. Se apoyó en ellas, en una con la mano derecha, y en la otra con la mano izquierda.
30 Y dijo Sansón: "Muera yo con los filisteos". Entonces empujó con toda su fuerza, y la casa cayó sobre los príncipes y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y fueron muchos más los que mató al morir, que los que había matado en su vida.
31 Y descendieron sus hermanos y la casa de su padre, y lo llevaron y sepultaron entre Zora y Estaol, en el sepulcro de su padre Manoa. Sansón había juzgado a Israel durante veinte años.
1 Un hombre del monte de Efraín, llamado Micaía,
2 dijo a su madre: "Los 1.100 siclos de plata (13 kgs) que te fueron hurtados, por los que lanzaste una maldición que yo oí, los tengo yo. Yo los había tomado". Entonces la madre le dijo: "¡Bendito seas por el Eterno, hijo mío!"
3 Después que él devolvió a su madre los 1.100 siclos de plata, ella le dijo: "He dedicado este dinero al Eterno, para ti, hijo mío, para que hagas una imagen de talla y un ídolo de fundición. Ahora, pues, te lo devuelvo".
4 Pero él devolvió el dinero a su madre, tomó doscientos siclos de plata, y los dio al fundidor, que le hizo una imagen de talla y un ídolo de fundición, que fueron puestos en casa de Micaía.
5 Y Micaía tuvo una casa de culto. Hizo un efod y algunos ídolos, y consagró a uno de sus hijos para que fuera sacerdote.
6 En esos días no había rey en Israel. Cada uno hacía lo que le parecía bueno.
7 Un joven levita de Belén de Judá, que había estado viviendo allí,
8 partió de Belén de Judá, para ir a vivir donde hallara lugar. En su camino llegó a la casa de Micaía en el monte de Efraín.
9 Micaía le preguntó: "¿De dónde vienes? Y el levita respondió: "Soy de Belén de Judá, y voy a vivir donde halle lugar".
10 Entonces Micaía le dijo: "Me serás padre y sacerdote, y te daré diez siclos de plata por año (110 grs), ropa y comida". Y el levita se quedó.
11 Al levita le agradó vivir con aquel hombre, que lo tuvo como a uno de sus hijos.
12 Micaía consagró al levita y aquel joven le servía de sacerdote, y se quedó en casa de Micaía.
13 Micaía dijo: "Ahora sé que el Eterno me hará bien, pues un levita es mi sacerdote".
1 En ese tiempo no había rey en Israel. Y la tribu de Dan buscaba posesión donde habitar, porque hasta entonces no le había caído posesión entre las tribus de Israel.
2 Los de Dan enviaron de su tribu cinco hombres valientes de Zora y Estaol, para reconocer la tierra y explorarla. Les dijeron: "Id y explorad la tierra". Estos llegaron al monte de Efraín, cerca de la casa de Micaía, y pasaron la noche allí.
3 Cuando llegaron cerca de la casa de Micaía, reconocieron la voz del joven levita. Y llegando allá, le dijeron: "¿Quién te ha traído acá? ¿Qué haces aquí? ¿Qué tienes por aquí?"
4 Y él les explicó: "De esta manera ha hecho conmigo Micaía, y me ha empleado para que sea su sacerdote".
5 Ellos le dijeron: "Pregunta, pues, a Dios si ha de prosperar este viaje que hacemos".
6 El sacerdote respondió: "Id en paz. Vuestro viaje tiene la aprobación del Eterno".
7 Entonces aquellos cinco hombres partieron y llegaron a Lais. Y vieron que esa gente vivía segura, ociosa y confiada, conforme a la costumbre de los sidonios, sin que les faltara nada y sin que nadie los perturbase. Además, vivían lejos de Sidón y sin relación con nadie.
8 Cuando volvieron a Zora y Estaol, sus hermanos les preguntaron: "¿Qué hay?" Y ellos respondieron:
9 "Levantaos, subamos contra ellos. Hemos explorado la región, y hemos visto que es muy buena. ¿Os quedaréis sin hacer nada? No seáis perezosos en poneros en marcha e ir a poseer la tierra.
10 "Cuando lleguéis allá encontrarais un pueblo confiado y una tierra espaciosa, que Dios ha entregado en vuestras manos. Un lugar donde no falta nada de lo que pueda haber en la tierra".
11 Los de Dan partieron de Zora y Estaol, seiscientos hombres armados para la guerra.
12 Fueron y acamparon al oeste de Quíriat Jearim, en Judá. Por eso aquel lugar fue llamado el campamento de Dan hasta hoy.
13 De allí pasaron al monte de Efraín, y llegaron hasta la casa de Micaía.
14 Entonces aquellos cinco hombres que habían ido a reconocer la tierra de Lais, dijeron a sus hermanos: "¿Sabéis que en estas casas hay efod, ídolos, y una imagen de talla y fundición? Mirad, pues, lo que habéis de hacer".
15 Entonces llegaron allá, entraron en la casa del joven levita en casa de Micaía, y le preguntaron cómo estaba.
16 Y los seiscientos hombres de Dan, bien armados para la guerra, quedaron a la entrada de la puerta.
17 Los cinco hombres que habían ido a reconocer la tierra entraron allá y tomaron la imagen de talla, el efod y el ídolo de fundición, en presencia del sacerdote que estaba a la puerta con los seiscientos hombres armados.
18 Cuando entraron en casa de Micaía y tomaron la imagen de talla, el efod, los ídolos y la imagen de fundición, el sacerdote les dijo: "¿Qué hacéis?"
19 Ellos respondieron: "Calla, pon la mano sobre tu boca, y ven con nosotros, para que seas nuestro padre y sacerdote. ¿Es mejor que seas sacerdote de un solo hombre, que de una tribu y una familia de Israel?"
20 El corazón del sacerdote se alegró, y él mismo tomó el efod, los ídolos y la imagen, y se fue con esa gente.
21 Y ellos pusieron a los niños, el ganado y el bagaje delante de sí, y se fueron.
22 Cuando se habían alejado de la casa de Micaía, los vecinos de Micaía se juntaron y siguieron a los hijos de Dan.
23 Dieron voces a los de Dan. Y éstos volvieron sus rostros y dijeron a Micaía: "¿Qué tienes que has juntado gente?"
24 El respondió: "Mis dioses que yo hice, que lleváis junto con el sacerdote, y os váis. ¿Qué más me queda? ¿Por qué decís qué tienes?"
25 Y los de Dan dijeron: "No des voces tras de nosotros, no sea que los de ánimo colérico te ataquen y pierdas también tu vida y la vida de los tuyos".
26 Y los danitas siguieron su camino. Viendo Micaía que eran más fuertes que él, volvió a su casa.
27 Los de Dan, llevando las cosas que había hecho Micaía, junto con el sacerdote, llegaron a Lais, a la gente tranquila y confiada, y los hirieron a filo de espada, y abrasaron la ciudad.
28 Y no hubo quien los defendiese, porque estaban lejos de Sidón, y no tenían trato con nadie. La ciudad estaba en un valle cerca de Bet Reob. Después reedificaron la ciudad, y habitaron en ella.
29 Y la llamaron Dan, conforme al nombre de Dan su padre, hijo de Israel, aunque antes la ciudad se llamaba Lais.
30 Y los danitas levantaron la imagen de talla, y Jonatán hijo de Gersón, hijo de Moisés, él y sus hijos fueron sacerdotes en la tribu de Dan, hasta el día del cautiverio del país.
31 Y levantaron la imagen que había hecho Micaía, todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo.
1 En esos días en que no había rey en Israel, cierto levita vivía como forastero en lo más remoto del monte de Efraín. Había tomado esposa concubina de Belén de Judá.
2 Y ella le fue infiel, lo dejó y volvió a la casa de su padre en Belén de Judá. Y estuvo allá cuatro meses.
3 Entonces el esposo fue a verla, para hablarle amorosamente y hacerla volver. Llevó consigo a un criado y un par de asnos. Ella lo recibió en casa de su padre, y cuando el suegro lo vio, lo recibió contento.
4 Su suegro, el padre de la joven, lo detuvo y quedó tres días en su casa, comiendo, bebiendo y descansando.
5 Al cuarto día, se levantaron temprano para irse. Cuando el levita quiso irse, el padre de la joven dijo a su yerno: "Conforta tu corazón con un bocado de pan, y después os iréis".
6 Se sentaron los dos a comer y a beber. Y el padre de la joven dijo al varón: "Te ruego que pases la noche aquí, y te alegres".
7 Cuando el hombre se levantó para irse, el suegro insistió en que pasara la noche allí.
8 Al quinto día, el levita se levantó temprano para irse, y el suegro volvió a decirle: "Conforta tu corazón". Y habiendo comido los dos, se detuvieron hasta que declinaba el día.
9 Entonces el levita se levantó para irse, él, su esposa y su criado. Pero el suegro le dijo: "El día declina, pasa la noche aquí y alégrate, y mañana os levantaréis temprano para vuestro camino y llegarás a tus tiendas".
10 Pero el hombre no quiso pasar la noche allí, sino que se levantó y se fue, y llegó frente a Jebús, que es Jerusalén, con su par de asnos aparejados y su esposa.
11 Al llegar a Jebús, el día había declinado mucho. Entonces el criado dijo a su señor: "Vamos a esta ciudad de los jebuseos, para pasar la noche allí".
12 Pero su señor respondió: "No vayamos a ninguna ciudad de extranjeros, que no sea de Israel. Sigamos hasta Gabaa". Y agregó:
13 "Sigamos a uno de esos lugares, para tener la noche en Gabaa o en Ramá".
14 Siguieron su camino y se les puso el sol junto a Gabaa de Benjamín.
15 Se apartaron del camino para pasar la noche en Gabaa. Entraron y se sentaron en la plaza de la ciudad, porque no hubo quien los invitara a pasar la noche en su casa.
16 Por fin, ya de noche, pasó un anciano que volvía de trabajar en el campo. Era del monte de Efraín, y vivía como peregrino en Gabaa, porque los habitantes de esa ciudad eran de Benjamín.
17 Al ver a ese viajero en la plaza, el anciano le dijo: "¿A dónde vas, y de dónde vienes?"
18 El respondió: "Vamos de Belén de Judá al monte de Efraín, donde yo vivo. Había ido a Belén de Judá, y ahora voy a la casa del Eterno. Y no hay quien me reciba en su casa,
19 "a pesar de que tenemos paja y comida para nuestros asnos. También tenemos pan y vino para mí, para tu sierva y para el criado que está con tu siervo. Nada nos falta".
20 El anciano le dijo: "Paz sea contigo. Tu necesidad quede a mi cargo, con tal que no pases la noche en la plaza".
21 Los llevó a su casa y dio de comer a sus asnos. Y ellos lavaron sus pies, y comieron y bebieron.
22 Cuando estaban gozosos, los hombres perversos de esa ciudad, cercaron la casa, y batiendo a la puerta dijeron al dueño de la casa: "Saca fuera al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos".
23 El dueño de la casa les dijo: "No, hermanos míos, os ruego que no cometáis ese mal. Ya que este hombre ha entrado en mi casa, no cometáis esa maldad.
24 "Ahí está mi hija virgen, y la esposa de él. Las sacaré ahora, humilladlas y haced con ellas como os parezca. Pero no cometáis contra ese hombre cosa tan infame".
25 Pero esos hombres no los quisieron oír. Entonces aquel hombre sacó a su esposa fuera. Y ellos la forzaron y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana. Y la dejaron cuando apuntaba el alba.
26 Cuando amanecía, la mujer vino y cayó ante la puerta de la casa de aquel hombre donde estaba su señor, hasta que fue de día.
27 Cuando su esposo se levantó de mañana y abrió la puerta de la casa para irse, vio a su esposa tendida ante la puerta, con las manos sobre el umbral.
28 Le dijo: "Levántate y vámonos". Pero ella no respondió. Entonces el varón la levantó, la echó sobre su asno, y se fue a su lugar.
29 Al llegar a su casa, tomó un cuchillo, y echó mano de su esposa, la despedazó con sus huesos en doce partes, y las envió por todo el territorio de Israel.
30 Y todo el que lo veía, decía: "Jamás se ha cometido ni se ha visto tal cosa desde que Israel subió de Egipto. Considerad esto, deliberad y dad consejo".
1 Entonces salieron todos los israelitas, y se reunió la congregación como un solo hombre, desde Dan hasta Beerseba y la tierra de Galaad, ante el Eterno en Mizpa.
2 Los jefes, de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, estaban presentes en la reunión del pueblo de Dios, cuatrocientos mil hombres armados.
3 Los de Benjamín oyeron que los israelitas habían subido a Mizpa. Y los israelitas dijeron: "Contadnos cómo fue esta maldad".
4 Entonces el levita, esposo de la mujer muerta, respondió: "Yo llegué a Gabaa de Benjamín con mi esposa para pasar la noche allí.
5 "Y se levantaron contra mí los de Gabaa, cercaron la casa de noche con la idea de matarme, y abusaron de mi esposa de tal manera que ella murió.
6 "Entonces tomé a mi esposa, la corté en piezas, y las envié por todo Israel, por cuanto han cometido maldad y crimen en Israel.
7 "Aquí estáis todos vosotros los israelitas. Daos parecer y consejo".
8 Entonces todo el pueblo, como un solo hombre, dijeron: "Ninguno de nosotros volverá a su tienda, ni nos apartaremos a nuestra casa,
9 "hasta que hagamos esto sobre Gabaa. Subiremos contra ella por sorteo.
10 "Tomaremos diez hombres de cada cien de todas las tribus de Israel, cien de cada mil, y mil de cada diez mil, que busquen víveres para el ejército. Entonces cuando el ejército llegue a Gabaa, le dará su merecido por la infamia que han cometido en Israel".
11 Se juntaron todos los hombres de Israel contra la ciudad, ligados como un solo hombre.
12 Las tribus de Israel enviaron varones por toda la tribu de Benjamín, diciendo: "¿Qué maldad es ésta que se ha cometido entre vosotros?
13 "Entregad, pues, a esos hombres perversos de Gabaa, para que los matemos, y borremos el mal de Israel". Pero los de Benjamín no quisieron oír la voz de sus hermanos israelitas.
14 Antes los de Benjamín se juntaron de sus ciudades en Gabaa, para salir a pelear contra Israel.
15 Y aquel día fueron contados 26.000 hombres de Benjamín que sacaban espada, además de setecientos hombres de Gabaa.
16 Entre toda aquella gente había setecientos hombres selectos, que eran zurdos, y tiraban una piedra con la honda a un cabello, y no erraban.
17 Los varones de Israel, sin los de Benjamín, fueron cuatrocientos mil que sacaban espada, todos hombres de guerra.
18 Entonces se levantaron los de Israel, y subieron a la casa de Dios, y consultaron a Dios. Dijeron: "¿Quién de nosotros irá primero a combatir a Benjamín?" Y el Eterno respondió: "Judá irá primero".
19 Se levantaron de mañana los israelitas y se ordenaron contra Gabaa.
20 Salieron los israelitas a combatir contra Benjamín, y ordenaron la batalla junto a Gabaa.
21 Entonces de Gabaa salieron los benjaminitas, y derribaron en ese día a 22.000 israelitas.
22 Pero el pueblo se reanimó, los varones de Israel volvieron a ordenar la batalla en el mismo lugar donde la habían ordenado el primer día.
23 Porque los israelitas habían ido a llorar ante el Eterno hasta la tarde y a consultarlo: ¿Volveremos a pelear con los de Benjamín nuestro hermano?" Y el Señor les había respondido: "Subid contra ellos".
24 Entonces los israelitas se acercaron el día siguiente a los de Benjamín.
25 Aquel segundo día, los benjaminitas salieron de Gabaa y derribaron a otros 18.000 hombres de Israel, todos armados de espada.
26 Entonces los israelitas y todo el pueblo fueron a la casa de Dios. Lloraron y se sentaron ante el Eterno. Ayunaron aquel día hasta la tarde, y sacrificaron holocaustos y pacíficos ante el Señor.
27 Y los israelitas preguntaron al Eterno, porque el Arca del Pacto de Dios estaba allí en esos días.
28 Y Finés, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, se presentaba ante ella. Preguntaron: "¿Volveremos a salir en batalla contra Benjamín nuestro hermano, o desistiremos?" El Eterno respondió: "Subid, que mañana los entregaré en vuestras manos".
29 Entonces Israel puso emboscadas alrededor de Gabaa.
30 Subieron entonces los israelitas contra Benjamín el tercer día, y ordenaron batalla ante Gabaa, como las otras veces.
31 Los benjaminitas salieron contra el pueblo, y fueron alejados de la ciudad. Como las otras veces, empezaron a matar a algunos por los caminos, uno de ellos sube a Betel y el otro a Gabaa del campo. Y mataron unos treinta hombres de Israel.
32 Los de Benjamín decían: "Están vencidos como antes". Pero los israelitas decían: "Huiremos, y los alejaremos de la ciudad hacia los caminos".
33 Entonces, se levantaron los de Israel de su lugar y se pusieron en orden de batalla en Baal Tamar. También las emboscadas de Israel salieron de su lugar, del oeste de Gabaa.
34 Llegaron contra Gabaa diez mil hombres elegidos de todo Israel, y la batalla empezó a agravarse. Los de Benjamín no sabían que el mal se acercaba sobre ellos.
35 Y el Eterno hirió a los de Benjamín. En ese día los israelitas mataron a 25.100 benjaminitas armados de espada.
36 Y los de Benjamín vieron que eran muertos, pues los israelitas habían dado lugar a Benjamín, porque estaban confiados en las emboscadas que habían puesto detrás de Gabaa.
37 Entonces las emboscadas acometieron prestamente a Gabaa y pasaron a espada a toda la ciudad.
38 Los de Israel habían acordado con las emboscadas, en que hiciesen subir mucho humo de la ciudad.
39 Entonces los de Israel retrocedieron en la batalla. Los de Benjamín empezaron a derribar heridos en Israel, unos treinta hombres, y decían: "Están vencidos como en la primera batalla".
40 Pero cuando el humo empezó a subir de la ciudad, los benjaminitas miraron hacia atrás y vieron el fuego que subía de la ciudad.
41 Entonces los israelitas se volvieron contra ellos, y los de Benjamín se llenaron de temor, al ver que el mal había venido sobre ellos.
42 Por tanto, volvieron la espalda ante Israel hacia el camino del desierto. Pero el escuadrón los alcanzó, y los que salieron de la ciudad los mataban.
43 Así, cercaron a los benjaminitas, los acosaron y hollaron hasta Gabaa.
44 Y cayeron de Benjamín 18.000 hombres de guerra.
45 Los restantes dieron vuelta y huyeron al desierto, a la peña de Rimón. De ellos abatieron cinco mil hombres por los caminos. Fueron acosándolos hasta Gidom y mataron dos mil hombres más.
46 Así, aquel día 25.000 benjaminitas fueron muertos, todos hombres de guerra.
47 Pero seiscientos hombres se volvieron y huyeron al desierto, a la peña de Rimón, donde estuvieron durante cuatro meses.
48 Y los hombres de Israel volvieron contra los benjaminitas, y pasaron a filo de espada a hombres y bestias, y todo lo que hallaron en cada ciudad. También pusieron a fuego a todas las ciudades que hallaron.
1 Los varones de Israel habían jurado en Mizpa: "Ninguno de nosotros dará su hija por esposa a ningún benjaminita".
2 Y el pueblo fue a la casa de Dios, y estuvieron allí hasta la tarde ante Dios. Y alzando su voz lloraron amargamente, y dijeron:
3 "Oh Eterno, Dios de Israel. ¿Por qué ha sucedido que falte hoy una tribu de Israel?"
4 Al día siguiente el pueblo se levantó de mañana. Edificaron un altar, y ofrecieron holocaustos y pacíficos.
5 Y dijeron: "¿Quién de todas las tribus de Israel no subió a la reunión ante el Eterno?" Porque se había hecho gran juramento contra el que no subiese al Eterno, en Mizpa, diciendo que se le haría morir.
6 Y los de Israel se arrepintieron a causa de Benjamín su hermano, y dijeron: "Una tribu de Israel es cortada hoy".
7 "¿Qué haremos para conseguir esposas para los que han quedado? Nosotros hemos jurado por el Eterno que no les hemos de dar nuestras hijas por esposas".
8 Preguntaron: "¿Hay alguno de la tribu de Israel que no haya subido al Eterno a Mizpa?" Y hallaron que ninguno de Jabes de Galaad había venido a la reunión.
9 Porque el pueblo fue contado, y no hubo allí ningún hombre de Jabes de Galaad.
10 Entonces la congregación envió allá, de los más valientes, a 12.000 hombres, con la orden de pasar a espada a los galaaditas, inclusive mujeres y niños.
11 "Pero haréis de esta manera. Mataréis a todo varón y a toda mujer que haya conocido varón".
12 Y de los habitantes de Jabes de Galaad hallaron cuatrocientas jóvenes que no habían conocido varón, y las trajeron al campamento de Silo, en Canaán.
13 La congregación envió luego a ofrecer la paz a los benjaminitas que estaban en la peña de Rimón.
14 Entonces los de Benjamín volvieron, y les dieron por esposas a las mujeres de Jabes de Galaad que habían guardado vivas. Pero no hubo para todos.
15 Y el pueblo sintió compasión de Benjamín, de que el Eterno hubiera hecho mella en las tribus de Israel.
16 Entonces los ancianos de la congregación dijeron: "¿Qué haremos acerca de esposas para los restantes?" Porque las mujeres habían sido raídas de Benjamín.
17 Y dijeron: "Los sobrevivientes de Benjamín deben tener descendientes, para que no sea raída una tribu en Israel.
18 "Sin embargo, nosotros no les podemos dar esposas de nuestras hijas, porque hemos jurado: 'Maldito el que dé mujer a Benjamín'.
19 "Ahora bien, agregaron, cada año hay una fiesta al Eterno en Silo, que está al norte de Betel, al oriente del camino que sube de Betel a Siquem, al sur de Lebona".
20 Y dijeron a los de Benjamín: "Id, y poned emboscada en las viñas.
21 "Estad atentos, y cuando las hijas de Silo salen a bailar en rueda, salid vosotros de las viñas y arrebatad cada uno una mujer para sí de las hijas de Silo, e id a tierra de Benjamín.
22 "Y cuando sus padres o sus hermanos vengan a quejarse, les diremos: 'Por amor de nosotros, tened compasión de ellos, porque durante la guerra no quedaron mujeres para todos. Además, vosotros no se las habéis dado, para que seáis culpables"'.
23 Y los benjaminitas lo hicieron así. Conforme a su número, tomaron esposas raptando entre las que danzaban y se fueron. Después volvieron a su heredad, y reedificaron las ciudades, y habitaron en ellas.
24 Entonces los israelitas se fueron también de allí, cada uno a su tribu y a su familia.
25 En esos días no había rey en Israel. Cada uno hacía lo que le parecía bien.