1 Después de la muerte de Moisés, siervo del Eterno, el Señor dijo a Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés:
2 "Mi siervo Moisés ha muerto. Prepárate, pues, ahora, tú y todo este pueblo, para pasar el Jordán, a la tierra que doy a los israelitas.
3 "Como prometí a Moisés, os he entregado todo lugar que pise la planta de vuestro pie.
4 "Vuestro territorio será desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates. Toda la tierra de los hititas hasta el gran mar donde el sol se pone.
5 "Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Como estuve con Moisés, estaré contigo. No te dejaré, ni te desampararé.
6 "Esfuérzate y sé valiente, porque tú repartirás a este pueblo en herencia la tierra que juré a sus padres que les daría.
7 "Sólo que te esfuerces y seas muy valiente, para hacer conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que seas prosperado en todo lo que emprendas.
8 "El Libro de la Ley nunca se aparte de tu boca. Antes medita en él de día y de noche, para que guardes y cumplas todo lo que está escrito en él. Entonces prosperarás, y todo te saldrá bien.
9 "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente. No temas ni desmayes, porque el Eterno tu Dios estará contigo donde quiera que vayas".
10 Josué mandó a los oficiales del Pueblo:
11 "Pasad por el campamento y decid al pueblo: 'Preveníos de comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán, para entrar a poseer la tierra que el Eterno vuestro Dios os da en posesión'".
12 También dijo Josué a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manasés:
13 "Acordaos de lo que mandó Moisés, siervo del Eterno: 'El Eterno vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra'.
14 "Vuestras esposas, vuestros niños y vuestro ganado quedarán en la tierra que Moisés os dio de este lado del Jordán. Pero vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaréis armados con vuestros hermanos, y les ayudaréis;
15 "hasta que el Eterno les dé reposo, como a vosotros, y que ellos también posean la tierra que el Señor vuestro Dios les da. Después volveréis a la tierra de vuestra herencia, que os dio a Moisés siervo del Eterno al este del Jordán".
16 Entonces respondieron a Josué: "Haremos todo lo que nos mandes, e iremos dondequiera nos envíes.
17 "Como obedecimos a Moisés en todo, te obedeceremos a ti. Seguramente el Eterno tu Dios estará contigo, como estuvo con Moisés.
18 "El que sea rebelde a tu mandato, y no obedezca tu palabra en todo lo que le mandes, que muera; con tal que te esfuerces y seas valiente".
1 Entonces Josué hijo de Nun envió secretamente dos espías desde Sitim. Les dijo: "Id, reconoced la tierra y a Jericó". Ellos fueron y entraron en casa de una mujer ramera llamada Rahab, y posaron allí.
2 Pero alguien avisó al rey de Jericó: "Dos israelitas han venido aquí anoche a espiar el país".
3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: "Saca a los hombres que han venido a ti y han entrado en tu casa, porque han venido a espiar todo el país".
4 Pero la mujer había escondido a los dos hombres, y respondió: "Verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran.
5 "Y cuando iban a cerrar la puerta, al oscurecer, los hombres salieron, y no sé dónde se han ido. Seguidlos aprisa y los alcanzaréis".
6 Pero ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre unos manojos de lino que allí tenía.
7 Los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados. Y después que salieron los perseguidores, cerraron la puerta.
8 Antes de que ellos se durmieran, ella subió al terrado y les dijo:
9 "Sé que el Señor os ha dado esta tierra, porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los habitantes de esta región están desmayados por vuestra causa.
10 "Porque hemos oído que el Eterno secó el agua del Mar Rojo ante vosotros, cuando salísteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes amorreos que estaban del otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, que habéis destruido.
11 "Al oír esto ha desmayado nuestro corazón. No ha quedado aliento en ninguno por causa de vosotros; porque el Eterno vuestro Dios, es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra.
12 "Ahora, os ruego que me juréis por el Eterno, que como os traté con bondad, así tratéis la casa de mi padre; de lo que me daréis una señal segura.
13 "Y que salvaréis la vida de mi padre y mi madre, de mis hermanos y hermanas, y de todo lo que es de ellos, y que nos libraréis de la muerte".
14 Ellos respondieron: "Nuestra vida por la vuestra, si no nos denunciáis. Y cuando el Eterno nos haya dado la tierra, os trataremos bondadosa y fielmente".
15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana, porque su casa era parte de la muralla de la ciudad.
16 Les dijo: "Marchad al monte, para que no os encuentren vuestros perseguidores. Quedad escondidos tres días, hasta que ellos hayan vuelto. Después podéis seguir vuestro camino".
17 Ellos le dijeron: "Nosotros cumpliremos este juramento con que nos has conjurado,
18 "si cuando entremos en la tierra, atas este cordón de grana a la ventana por la cual nos descuelgas, y si juntas en tu casa a tus padres, tus hermanos y la familia de tu padre.
19 "El que salga fuera de la puerta de la casa, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros sin culpa. Pero el que esté contigo en casa, su sangre será sobre nuestra cabeza si alguien lo toca.
20 "Pero si nos denuncias, quedaremos libres de nuestro juramento".
21 Ella respondió: "Así sea como habéis, dicho". Luego los despidió y se fueron. Y ella ató el cordón de grana a la ventana.
22 Ellos llegaron al monte, y se quedaron allí tres días, hasta que volvieron sus perseguidores, que los habían buscado sin encontrarlos.
23 Entonces los dos varones descendieron del monte, volvieron a Josué, y le contaron todo lo sucedido.
24 Dijeron a Josué: "De cierto, el Eterno ha entregado toda la tierra en nuestras manos. Todos los habitantes del país están desmayados ante nosotros".
1 Josué se levantó de mañana y partió de Sitim. Llegaron hasta el Jordán, él y todos los israelitas, y reposaron allí antes de pasar.
2 Al cabo de tres días, los oficiales pasaron por el campamento,
3 y mandaron al pueblo: "Cuando veáis el Arca del Pacto del Eterno vuestro Dios, y los sacerdotes y levitas que la llevan, partid de vuestro lugar y marchad en pos de ella.
4 "Pero dejad entre vosotros y ella una distancia de unos dos mil codos (900 mts). No os acerquéis a ella, para que sepáis por donde ir, por cuanto vosotros no habéis, pasado antes por este camino".
5 Y Josué dijo al pueblo: "Santificaos, porque mañana el Señor hará maravillas entre vosotros".
6 Y Josué dijo a los sacerdotes: "Tomad el Arca del Pacto, y pasad delante del pueblo". Y ellos tomaron el Arca del Pacto, y fueron delante del pueblo.
7 Entonces el Eterno dijo a Josué: "Desde este día empezaré a engrandecerte a los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo.
8 "Di a los sacerdotes que llevan el Arca del Pacto: 'Cuando hayáis entrado hasta el borde del agua del Jordán, pararéis en el Jordán'".
9 Josué dijo a los israelitas: "Llegaos acá y escuchad las palabras del Eterno vuestro Dios".
10 Y añadió: "En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará delante de vosotros al cananeo, al hitita, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo.
11 "Mirad, el Arca del Pacto del Señor de toda la tierra pasará el Jordán delante de vosotros.
12 "Elegid ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu.
13 "Y cuando los sacerdotes que llevan el Arca del Pacto del Eterno, Señor de toda la tierra, pisen el agua del Jordán, el agua se partirá; porque el agua que viene de arriba se detendrá en un montón".
14 El pueblo partió de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes al frente con el Arca del Pacto.
15 El Jordán suele desbordar durante la siega. Sin embargo, cuando los portadores del Arca entraron en el Jordán, así como sus pies se mojaron a la orilla del agua,
16 el agua que venía de arriba se detuvo en un montón bien lejos de la ciudad de Adán, que está junto a Saretán. Y el agua que descendía al mar de los llanos, al Mar Salado, se acabó; y el Jordán quedó dividido. Entonces el pueblo pasó en dirección a Jericó.
17 Pero los sacerdotes que llevaban el arca del Pacto del Eterno, quedaron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo acabó de pasar el Jordán.
1 Cuando toda la gente terminó de pasar el Jordán, el Eterno dijo a Josué:
2 "Toma doce hombres del pueblo, uno de cada tribu,
3 "y diles: 'Tomad de en medio del Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras, pasadlas con vosotros y ponedlas donde paséis la noche'".
4 Entonces Josué llamó a los doce hombres que había elegido de entre los israelitas, uno de cada tribu,
5 y les dijo: "Pasad delante del Arca del Eterno vuestro Dios al medio del Jordán. Y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de Israel,
6 "para que sean señal entre vosotros. Y cuando mañana vuestros hijos pregunten a sus padres: '¿Qué significan esas piedras?'
7 "Responderéis que el agua del Jordán fue dividida ante el Arca del Pacto del Eterno. Que cuando ella pasó el Jordán, el agua se dividió. Y esas piedras servirán a los israelitas de monumento conmemorativo para siempre".
8 Y los israelitas hicieron como Josué les mandó. Levantaron doce piedras de en medio del Jordán, como el Eterno había dicho a Josué, según las tribus de Israel. Las llevaron adonde iban a pasar la noche, y las asentaron allí.
9 Josué levantó también otras doce piedras en medio del Jordán donde estuvieron los pies de los sacerdotes que llevaron el Arca del Pacto. Y allí están hasta hoy.
10 Los sacerdotes que llevaban el Arca permanecieron en medio del Jordán, hasta que se cumplió todo lo que el Eterno había mandado a Josué que dijese al pueblo, conforme a todo lo que Moisés había mandado a Josué. Y el pueblo se dio prisa a pasar.
11 Cuando todo el pueblo acabó de pasar, pasó también el Arca del Pacto del Eterno y los sacerdotes, en presencia del pueblo.
12 También los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés pasaron armados, como Moisés les había dicho;
13 como 40.000 hombres armados, listos para la guerra, pasaron hacia la llanura de Jericó, ante el Señor.
14 En ese día el Eterno engrandeció a Josué a los ojos de todo Israel. Y lo respetaron como habían respetado a Moisés, todos los días de su vida.
15 El Señor dijo a Josué:
16 "Manda a los sacerdotes que llevan el arca del testimonio, que suban del Jordán".
17 Y Josué mandó a los sacerdotes: "Subid del Jordán".
18 Y tan pronto como los sacerdotes que llevaban el Arca del Pacto del Eterno subieron de en medio del Jordán, y sus pies estuvieron en seco, el agua del Jordán volvió a su lugar, y corrió como antes hasta sus riberas.
19 El pueblo subió del Jordán el 10 del primer mes, y acamparon en Gilgal, al oriente de Jericó.
20 Y Josué levantó en Gilgal las doce piedras que habían traído del Jordán.
21 Y dijo a los israelitas: "Mañana, cuando vuestros hijos pregunten a sus padres, qué significan estas piedras,
22 "les diréis: 'Israel pasó en seco por este Jordán.
23 "'Porque el Eterno vuestro Dios secó el agua del Jordán ante vosotros, hasta que habíais pasado; lo mismo que había hecho con el Mar Rojo, que secó ante nosotros hasta que pasamos.
24 "'Para que todos los pueblos de la tierra conozcan la poderosa mano del Eterno, y para que vosotros reverenciéis al Eterno vuestro Dios todos los días'".
1 Cuando todos los reyes amorreos que estaban al occidente del Jordán, y todos los reyes cananeos que estaban cerca del mar, oyeron que el Eterno había secado el agua del Jordán ante los israelitas hasta que hubieron cruzado, desfalleció su corazón y no les quedó aliento ante los israelitas.
2 En ese tiempo, el Eterno dijo a Josué: "Haz cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar a los israelitas".
3 Y Josué hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los israelitas en la colina de Aralot.
4 Josué los circuncidó porque los varones que habían salido de Egipto, los hombres de guerra, habían muerto por el camino en el desierto, después de salir de Egipto.
5 Todos los del pueblo que habían salido estaban circuncidados, pero los que habían nacido en el desierto, después que salieron de Egipto, no estaban circuncidados.
6 Porque los israelitas anduvieron por el desierto 40 años, hasta que murieron los hombres de guerra que habían salido de Egipto, por cuanto no obedecieron la voz, del Eterno. Por eso él les juró que no les dejaría ver la tierra que con juramento había prometido a sus padres, tierra que mana leche y miel.
7 Y a los hijos de ellos que les sucedieron, Josué los circuncidó, porque no habían sido circuncidados por el camino.
8 Cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, quedaron en el campamento hasta que sanaron.
9 Entonces el Eterno dijo a Josué: "Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto". Por eso aquel lugar fue llamado Gilgal hasta hoy.
10 Los israelitas acamparon en Gilgal y celebraron la Pascua el 14 del mes por la tarde, en el llano de Jericó.
11 Al otro día de la Pascua comieron del fruto de la tierra, pan sin levadura, y en el mismo día, espigas nuevas tostadas.
12 Al día siguiente el maná cesó, desde que empezaron a comer del fruto del país. Y los israelitas nunca más tuvieron maná, sino que ese año comieron del fruto de la tierra de Canaán.
13 Un día, cuando Josué estaba cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio a un hombre ante él con una espada desenvainada en la mano. Y yendo hacia él, le preguntó: "¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?"
14 Y él respondió: "No. Yo Soy el Príncipe del ejército del Eterno, que he venido". Entonces Josué se postró en tierra, lo adoró y le dijo: "¿Qué manda mi señor a su siervo?"
15 Y el Príncipe del ejército del Eterno respondió a Josué: "Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo". Y Josué lo hizo así.
1 Jericó estaba bien cerrada a causa de los israelitas. Nadie entraba ni salía.
2 Entonces el Eterno dijo a Josué: "Mira, yo entrego en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.
3 "Rodead la ciudad una vez al día, todos los hombres de guerra. Esto haréis durante seis días.
4 "Siete sacerdotes llevarán siete trompetas de cuernos de carnero delante del Arca. El séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las trompetas.
5 "Cuando toquen prolongadamente, al oír el sonido de la trompeta, todo el pueblo gritará a gran voz, y la muralla de la ciudad caerá. Entonces el pueblo se lanzará al asalto, cada uno frente a sí".
6 Entonces Josué hijo de Nun llamó a los sacerdotes y les dijo: "Llevad el Arca del Pacto, y siete sacerdotes lleven trompetas de cuernos de carnero delante del Arca del Eterno".
7 Y dijo al pueblo: "Pasad y rodead la ciudad. Los que están armados pasarán delante del Arca del Eterno".
8 Y cuando Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas de cuernos de carnero, pasaron delante del Arca del Señor; y el Arca del Eterno los seguía.
9 Los armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las trompetas, y la gente reunida iba detrás del Arca, mientras los sacerdotes seguían tocando las trompetas.
10 Josué había mandado al pueblo: "No gritéis, ni se oiga vuestra voz, ni salga palabra de vuestra boca hasta el día que yo os diga: '¡Gritad!' Entonces gritaréis".
11 Así, el Arca del Eterno dio una vuelta alrededor, y volvieron al campamento donde pasaron la noche.
12 Al día siguiente Josué se levantó de madrugada, y los sacerdotes tomaron el Arca del Eterno.
13 Los siete sacerdotes que llevaban las Siete trompetas de cuernos de carnero, fueron delante del Arca del Eterno, andando siempre y tocando las trompetas. Los armados iban delante, y la gente reunida iba detrás del Arca del Eterno, mientras las trompetas seguían tocando.
14 Al segundo día dieron otra vuelta a la ciudad, y volvieron al campamento. De esta manera hicieron durante seis días.
15 Al séptimo día se levantaron al despuntar del alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera, siete veces. Sólo en ese día dieron siete vueltas.
16 Y cuando los sacerdotes dieron la séptima vuelta, Josué dijo al pueblo: "¡Gritad, porque el Eterno os ha entregado la ciudad!
17 "Pero la ciudad y todo lo que hay en ella será dedicado al Eterno, a completa destrucción. Sólo Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en su casa, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.
18 "Guardaos de las cosas condenadas, no toquéis ni toméis cosa alguna de ellas, para no traer vuestra destrucción y turbar el campamento de Israel.
19 "Pero toda la plata, el oro, los objetos de bronce y de hierro, serán consagrados al Eterno. Ingresarán al tesoro del Señor".
20 Entonces, cuando sonaron las trompetas, el pueblo gritó. Al oír el sonido de las trompetas, el pueblo gritó a gran voz, la muralla se desplomó, y el pueblo subió a la ciudad, cada uno frente a sí, y la tomaron.
21 Y a filo de espada destruyeron todo lo que había en la ciudad, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, hasta los bueyes, ovejas y asnos.
22 Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: "Entrad en casa de la ramera, y como lo jurasteis, sacadla a ella y a todo lo que es suyo".
23 Y los jóvenes espías entraron y sacaron a Rahab, a sus padres, a sus hermanos y todo lo que tenía. Sacaron también a todos sus parientes, y los pusieron fuera del campamento de Israel.
24 Y consumieron a fuego la ciudad y todo lo que había en ella. Sólo pusieron en el tesoro del Eterno, la plata y el oro, y los objetos de bronce y de hierro.
25 Pero Josué salvó la vida de Rahab la ramera, la casa de su padre y todo lo que ella tenía. Y habitó entre los israelitas hasta hoy; por cuanto escondió a los mensajeros de Josué que había enviado a reconocer la tierra.
26 En aquel tiempo los juramentó diciendo: "Maldito ante el Eterno el que reedifique esta ciudad de Jericó. En su primogénito eche los cimientos, y en su menor asiente sus puertas".
27 Así, el Eterno estuvo con Josué, y su nombre se divulgó por todo el país.
1 Pero los israelitas pecaron en las cosas condenadas a la destrucción; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó algunas cosas. Y el enojo del Eterno se encendió contra los israelitas.
2 Josué envió hombres desde Jericó a Hai, que estaba junto a Bet Avén, al oriente de Betel, y les dijo: "Subid y reconoced la tierra". Y ellos fueron y reconocieron a Hai.
3 Al volver a Josué, le dijeron: "No suba todo el pueblo, sino unos dos o tres mil hombres, y tomarán a Hai. No fatigues a todo el pueblo, porque allí son pocos".
4 Y subieron del pueblo como tres mil hombres. Pero huyeron ante los de Hai.
5 Los de Hai hirieron a unos 36 hombres. Y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim y los derrotaron en la bajada. Y el corazón del pueblo se disolvió como el agua.
6 Entonces Josué rasgó su vestido, y se postró en tierra sobre su rostro ante el Arca del Eterno hasta la tarde, él y los ancianos de Israel. Y echaron polvo sobre sus cabezas.
7 Y Josué dijo: "¡Oh, Señor, Eterno! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos en manos de los amorreos, para que nos destruyan? ¡Ojalá hubiéramos quedado del otro lado del Jordán!
8 "¡Ay, Señor! ¿Qué diré, ahora que Israel ha vuelto la espalda ante sus enemigos?
9 "Los cananeos y todos los habitantes de la tierra oirán, nos cercarán, y raerán nuestro nombre de sobre la tierra. Entonces, ¿qué harás tú a tu gran Nombre?"
10 El Eterno respondió: "Levántate, ¿por qué te postras así sobre tu rostro?
11 "Israel ha pecado. Han quebrado mi pacto que les había mandado. Han tomado de las cosas condenadas, han hurtado, han mentido y aun las han escondido entre sus enseres.
12 "Por eso los israelitas no podrán enfrentar a sus enemigos, sino que ante ellos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser condenados. Ni estaré más con vosotros, si no destruís de vuestro medio las cosas robadas.
13 "Levántate, santifica al pueblo, y diles: 'Santificaos para mañana, porque el Eterno Dios de Israel dice así: Cosas condenadas hay en medio de ti, Israel. No podrás hacer frente a tus enemigos hasta que quites de tu medio las cosas condenadas.
14 "'Mañana os acercaréis por tribu. La tribu que el Eterno tome, se acercará por sus familias, La familia que él tome, se acercará por los varones.
15 "'Y el que sea encontrado con cosas condenadas, será quemado él y todo lo que tiene, por cuanto quebrantó el pacto del Señor, y cometió locura en Israel'".
16 Josué, pues, se levantó de mañana y mandó a Israel que se presentara por sus tribus. Y fue tomada la tribu de Judá.
17 Llamó a la tribu de Judá, y fue tomada la familia de Zera. Se acercó la familia de Zera por los varones, y fue tomado Zabdi.
18 Se acercó su casa por los varones, y fue tomado Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá.
19 Entonces Josué dijo a Acán: "Hijo mío, da gloria al Eterno, el Dios de Israel. Tribútale alabanza y declárame, te ruego, qué has hecho. No lo encubras".
20 Acán respondió a Josué: "Es verdad, he pecado contra el Eterno Dios de Israel. Esto es lo que hice.
21 "Vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, 200 siclos de plata (2,3 kgs), y un lingote de oro de 50 siclos (600 grs), que codicié y tomé. Y los escondí bajo tierra en medio de mi tienda, y la plata debajo".
22 Entonces Josué envió mensajeros, que fueron corriendo a la tienda. Y ahí hallaron todo escondido y la plata debajo.
23 Lo tomaron de la tienda, y lo trajeron a Josué y a todos los israelitas, y lo pusieron ante el Eterno.
24 Entonces Josué y todo Israel, tomaron a Acán hijo de Zera, el dinero, el manto y el lingote de oro, sus hijos e hijas, sus bueyes, asnos y ovejas, su tienda y todo lo que tenía, y los llevaron al valle de Acor.
25 Y dijo Josué: "¿Por qué nos turbaste? Túrbete el Eterno en este día". Y todos los israelitas los apedrearon y quemaron.
26 Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy. Entonces el Eterno se volvió de su enojo. Por eso aquel lugar fue llamado Valle de Acor (desgracia).
1 El Señor dijo a Josué: "No temas, ni desmayes, Toma contigo toda la gente de guerra, levántate y sube a Hai. Yo entrego en tu mano al rey de Hai y a su pueblo, su ciudad y su tierra.
2 "Harás a Hai y a su rey como hiciste a Jericó y a su rey. Pero tomaréis para vosotros sus despojos y su ganado. Pon una emboscada detrás de la ciudad".
3 Josué y toda la gente de guerra se levantaron y subieron contra Hai. Y Josué eligió 30.000 hombres fuertes, que envió de noche.
4 Les dijo: "Oíd bien, Poned una emboscada detrás de la ciudad. No os alejéis mucho de la ciudad, y estad todos listos.
5 "Yo y todo el pueblo que está conmigo, nos acercaremos a la ciudad. Cuando ellos salgan contra nosotros como hicieron antes, huiremos ante ellos.
6 "Ellos saldrán tras nosotros, hasta que los alejemos de la ciudad, porque dirán: 'Huyen como la primera vez'. Huiremos, pues, ante ellos.
7 "Entonces vosotros os levantaréis de la emboscada, y tomaréis la ciudad, pues el Eterno vuestro Dios la entregará en vuestras manos.
8 "Y cuando la hayáis tomado, le prenderéis fuego. Haréis conforme a la palabra del Señor. Mirad que os lo he mandado".
9 Entonces Josué los envió, y ellos fueron a la emboscada, y se ubicaron entre Betel y Hai. Y José se quedó aquella noche con el pueblo.
10 Josué se levantó muy de mañana, revistó al pueblo, y subió con los ancianos de Israel, delante del pueblo contra Hai.
11 Y toda la gente de guerra que estaba con él llegaron a la ciudad, y acamparon al norte de Hai. El valle estaba entre ellos y Hai.
12 Josué tomó unos cinco mil hombres, y los puso en la emboscada, entre Betel y Hai, al occidente de la ciudad.
13 El pueblo tomó posición: Los que estaban acampados al norte de la ciudad, y la emboscada al oeste. Y Josué avanzó esa noche hasta la mitad del valle.
14 Al verlos, el rey de Hai se levantó prestamente de mañana, y salió con la gente de la ciudad contra Israel, él y todo su pueblo, para combatir en el llano al tiempo señalado, para combatir en la bajada, sin saber de la emboscada detrás de la ciudad.
15 Entonces Josué y todo Israel, fingiéndose vencidos, huyeron hacia el camino del desierto.
16 Y todo el pueblo que estaba en Hai fue convocado para seguirlos, y siguieron a Josué. Así fueron alejados de la ciudad.
17 No quedó hombre en Hai ni en Betel, que no saliera tras Israel. Por seguir a Israel dejaron la ciudad abierta.
18 Entonces el Eterno dijo a Josué: "Levanta la lanza que tienes en tu mano hacia Hai, porque la entregaré en tu mano". Y Josué levantó hacia la ciudad la lanza que tenía en su mano.
19 Apenas él alzó su mano, prestamente se levantaron de su lugar los que estaban en la emboscada. Corrieron a la ciudad, la tomaron, y se apresuraron a prenderle fuego.
20 Cuando los hombres de Hai miraron hacia atrás, y vieron el humo de la ciudad que subía hacia el cielo, no pudieron huir ni a una ni a otra parte, porque los israelitas que iban huyendo hacia el desierto, se volvieron contra ellos.
21 Josué y todo Israel, viendo que los de la emboscada habían tomado la ciudad, y que el humo de la ciudad subía, se volvieron e hirieron a los de Hai.
22 Y los otros salieron de la ciudad a su encuentro. Así los de Hai quedaron encerrados en medio de Israel. Fueron heridos y ninguno de ellos escapó.
23 Tomaron vivo al rey de Hai, y lo trajeron a Josué.
24 Cuando los israelitas acabaron de matar a todos los habitantes de Hai en el campo y en el desierto, donde ellos los habían perseguido, y todos habían caído a filo de espada hasta ser consumidos, los israelitas volvieron a Hai, y también la hirieron a filo de espada.
25 El número de los que cayeron ese día, hombres y mujeres, fue 12.000, todos los de Hai.
26 Y Josué no retrajo su mano que había extendido con la lanza, hasta que fueron destruidos todos los habitantes de Hai.
27 Entonces los israelitas tomaron para sí el ganado y los despojos de la ciudad, conforme a la palabra del Eterno a Josué.
28 Y Josué quemó a Hai y la redujo a un montón perpetuo, asolado hasta hoy.
29 Colgó al rey de Hai de un árbol hasta la tarde. Y cuando el sol se puso, mandó que quitasen su cuerpo del árbol y lo echasen a la puerta de la ciudad, donde levantaron sobre él un gran montón de piedras, que existe hasta hoy.
30 Entonces Josué edificó un altar al Señor Dios de Israel en el monte Ebal,
31 como Moisés, siervo del Eterno, había mandado a los israelitas, y como está escrito en la Ley de Moisés, un altar de piedras enteras sin labrar. Y ofrecieron sobre él holocaustos al Eterno y ofrendas de paz.
32 También, en presencia de los israelitas escribió allí sobre piedras, una copia de la Ley de Moisés.
33 Y todo Israel y sus ancianos, oficiales y jueces, estaban de pie a uno y otro lado del arca, ante los sacerdotes levitas que llevaban el Arca del Pacto del Eterno, así extranjeros como naturales. La mitad de ellos estaba hacia el monte Gerizim, y la otra mitad hacia el monte Ebal. De la manera que Moisés, siervo del Eterno había mandado para bendecir al pueblo de Israel.
34 Después de esto, Josué leyó todas las palabras de la Ley, las bendiciones y las maldiciones, según está escrito en el Libro de la Ley.
35 No hubo palabra alguna de todo lo que mandó Moisés, que Josué no hiciese leer ante toda la congregación de Israel, mujeres, niños y extranjeros que andaban con ellos.
1 Cuando los reyes que estaban de esta parte del Jordán, así en las montañas como en los llanos, y en toda la costa del Gran Mar, frente al Líbano, los hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, oyeron estas cosas,
2 Se juntaron a una, de común acuerdo, para pelear contra Josué e Israel.
3 Pero los habitantes de Gabaón, al oír lo que Josué había hecho a Jericó y a Hai,
4 usaron de astucia, y se fingieron embajadores. Tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados,
5 sandalias viejas y recosidas en sus pies, y vestidos viejos sobre sí. Y todo el pan que traían para el camino, seco y enmohecido.
6 Así fueron a Josué al campamento de Gilgal, y le dijeron a él y a los de Israel: "Nosotros venimos de tierra muy lejana. Haced, pues, alianza con nosotros".
7 Los de Israel respondieron a los heveos: "Tal vez habitáis en medio de nosotros, ¿cómo podemos hacer alianza con vosotros?"
8 Ellos respondieron: "Somos tus siervos". Y Josué les preguntó: "¿Quiénes sois vosotros y de dónde venís?"
9 Respondieron: "Tus siervos venimos de una tierra muy lejana, por la fama del Eterno tu Dios. Hemos oído su fama y todo lo que hizo en Egipto.
10 "Todo lo que hizo a los dos reyes amorreos que estaban del otro lado del Jordán, Sehón rey de Hesbón y Og rey de Basán, que estaba en Astarot.
11 "Por eso nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestra tierra nos dijeron: 'Tomad en vuestras manos provisión para el camino, e id al encuentro de ellos, y decidles: Nosotros somos vuestros siervos, haced alianza con nosotros'.
12 "Este nuestro pan tomamos caliente de nuestras casas para el camino, el día en que salimos para venir a vosotros, y ahora está seco y enmohecido.
13 "Estos cueros de vino los llenamos nuevos, y ya están rotos. También nuestro vestido y nuestro calzado están ya viejos a causa del largo camino".
14 Y los hombres de Israel aceptaron de sus provisiones, y no consultaron al Eterno.
15 Y Josué hizo con ellos paz, y concertó que les dejaría la vida. También los jefes de la congregación les juraron.
16 Tres días después que concertaron la alianza con ellos, oyeron que eran sus vecinos, que habitaban entre ellos.
17 Partieron los israelitas y al tercer día llegaron a sus ciudades, que eran Gabaón, Cafira, Beerot y Quíriat Jearim.
18 Los israelitas no los mataron, por cuanto los jefes les habían jurado por el Eterno, el Dios de Israel. Pero la congregación murmuró contra los príncipes.
19 Los jefes respondieron a la congregación: "Les hemos jurado por el Eterno, Dios de Israel. Por eso no los podemos tocar.
20 "Pero podemos hacer esto. Los dejaremos vivir, para que no venga la ira sobre nosotros a causa del juramento que les hicimos".
21 Y agregaron: "Vivan, pero sean leñadores y aguadores para toda la congregación".
22 Entonces Josué los llamó y les dijo: "¿Por qué nos habéis engañado, diciendo: 'Vivimos muy lejos de vosotros', siendo que habitáis en nuestro medio?
23 "Ahora, pues, sois malditos, y no faltará de vosotros siervo que corte leña y saque agua para la casa de mi Dios".
24 Ellos respondieron a Josué: "Fue dado a entender a tus siervos que el Eterno tu Dios había mandado a Moisés su siervo, que os había de dar todo este país, y que había de destruir a todos sus habitantes. Por eso temimos en gran manera por nuestra vida e hicimos esto.
25 "Ahora, pues, estamos en tus manos. Lo que te parezca bueno y recto hacer con nosotros, hazlo".
26 Y Josué lo hizo así, los libró de manos de los israelitas, para que no los matasen;
27 y los constituyó leñadores y aguadores para la congregación y para el altar del Eterno, en el lugar que él había de elegir. Y así son hasta hoy.
1 Cuando Adonisedec rey de Jerusalén oyó que Josué había tomado a Hai, y que la había asolado, como había hecho con Jericó y su rey; y que los de Gabaón habían hecho paz con los israelitas y estaban entre ellos;
2 tuvo gran temor, porque Gabaón era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, mayor que Hai, y todos sus hombres eran fuertes.
3 Por eso Adonisedec rey de Jerusalén, envió a decir a Oham rey de Hebrón, a Piream rey de Jarmut, a Jafía rey de Laquis y a Debir rey de Eglón:
4 "Subid y ayudadme, y combatamos a Gabaón, porque ha hecho paz con Josué y con los israelitas".
5 Entonces esos cinco reyes amorreos, los reyes de Jerusalén, Hebrón, Jarmut, Laquis y Eglón, se juntaron con todos sus ejércitos, y asentaron cerca de Gabaón para combatirla.
6 Entonces los de Gabaón enviaron a decir a Josué en Gilgal: "No niegues tu ayuda a tus siervos. Sube prestamente para guardarnos y ayudarnos, porque todos los reyes amorreos de las montañas, se han juntado contra nosotros".
7 Josué subió de Gilgal con todo el pueblo de guerra, los hombres valientes.
8 Y el Eterno dijo a Josué: "No los temas, porque los entrego en tu mano. Ninguno de ellos parará ante ti".
9 Y Josué, después de andar toda la noche desde Gilgal, cayó de repente sobre ellos.
10 El Eterno los turbó, e Israel los batió con gran mortandad en Gabaón. Los siguió por el camino a Bet Orón, y los hirió hasta Azeca y Maceda.
11 Y cuando iban huyendo de los israelitas, por la bajada de Bet Orón, el Eterno echó sobre ellos desde el cielo, grandes piedras hasta Azeca. Y muchos más murieron por las piedras del granizo, que por la espada de los israelitas.
12 Cuando el Eterno entregó al amorreo ante los israelitas, Josué dijo al Eterno en presencia de los israelitas: "Sol, detente en Gabaón. Y tú, luna, en el valle de Ajalón".
13 Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito en el libro de Jaser? El sol se detuvo en el cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero.
14 Nunca hubo un día tal, ni antes ni después de aquél, en que el Eterno obedeció a la voz de un hombre, porque el Señor combatía en favor de Israel.
15 Después, Josué y todo Israel volvieron al campamento de Gilgal.
16 Pero los cinco reyes huyeron y se escondieron en una cueva de Maceda.
17 Avisaron a Josué que los cinco reyes habían sido hallados en una cueva en Maceda.
18 Entonces Josué dijo: "Rodad grandes piedras a la boca de la cueva, y poned hombres junto a ella que guarden a los reyes.
19 "Y vosotros no os detengáis. Seguid a vuestros enemigos y heridles la retaguardia, sin dejarlos entrar en las ciudades, porque el Eterno vuestro Dios, los ha entregado en vuestra mano".
20 Así, Josué y los israelitas los destruyeron por completo, casi hasta el último hombre. Los pocos que quedaron se refugiaron en las ciudades fortificadas.
21 Y todo el pueblo volvió sano y salvo al campamento a Josué en Maceda. Y nadie osó hablar contra los israelitas.
22 Entonces dijo Josué: "Abrid la boca de la cueva y sacad a esos cinco reyes".
23 Y así lo hicieron. Sacaron de la cueva a los cinco reyes: al de Jerusalén, de Hebrón, de Jarmut, de Laquis y de Eglón.
24 Y cuando los trajeron a Josué, él llamó a todos los varones de Israel, y dijo a los jefes de los hombres de guerra que habían venido con él: "Llegad y poned vuestros pies sobre el cuello de estos reyes". Y ellos llegaron y pusieron sus pies sobre sus cuellos.
25 Y Josué les dijo: "No temáis, ni os atemoricéis. Sed fuertes y valientes, que así hará el Eterno a todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis".
26 En seguida Josué los mató, y los hizo colgar en cinco árboles, donde quedaron hasta la tarde.
27 Y cuando el sol se iba a poner, mandó que los quitasen de los árboles y los echasen en la cueva donde se habían escondido. Y pusieron grandes piedras a la boca de la cueva, y allí están hasta hoy.
28 En aquel mismo día, Josué tomó a Maceda y la pasó a filo de espada; y mató a su rey y a todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada. Y al rey de Maceda le hizo lo que había hecho con el rey de Jericó.
29 De Maceda, Josué y todo Israel pasaron a Libna, y pelearon contra ella.
30 Y el Eterno la entregó junto con su rey en manos de Israel. Josué los pasó a filo de espada, con todo lo que había vivo en ella, sin dejar nada. Y a su rey le hizo como al rey de Jericó.
31 Entonces Josué y todo Israel pasaron de Libna a Laquis, y la sitió y combatió.
32 El Señor entregó a Laquis en mano de Israel. La tomó al día siguiente, y la pasó a filo de espada, con todo lo que había vivo en ella, como había hecho con Libna.
33 Entonces Horam rey de Gezer, subió en ayuda de Laquis. Pero Josué lo destruyó a él y a su pueblo, hasta no dejar a ninguno de ellos.
34 De Laquis, Josué y todo Israel pasaron a Eglón, y la sitiaron y combatieron;
35 y el mismo día la tomaron y la pasaron a filo de espada. Ese día mataron todo lo que había vivo en ella, como habían hecho en Laquis.
36 Después Josué con todo Israel, subió de Eglón a Hebrón, y la combatió.
37 La tomaron y pasaron a filo de espada a su rey y a todas sus ciudades, sin dejar sobreviviente. Como habían hecho a Eglón, así destruyeron todo lo que había vivo en ella.
38 Y Josué y todo Israel volvieron sobre Debir y la combatieron.
39 La tomaron a ella, a su rey y a todas sus villas. Y a todos pasaron a filo de espada. Destruyeron todo lo que había vivo allí, sin dejar sobreviviente. Como habían hecho a Hebrón, a Libna y a su rey, hicieron a Debir y a su rey.
40 Hirió, pues, Josué toda la región de las montañas y del sur, de los llanos y las cuestas, a todos sus reyes sin dejar nada. Destruyeron todo lo que tenía vida, como el Eterno Dios de Israel había mandado.
41 Y Josué conquistó desde Cades Barnea hasta Gaza, y toda la tierra de Gosén hasta Gabaón.
42 Todos estos reyes y sus tierras tomó Josué de una vez, porque el Eterno Dios de Israel peleaba por los israelitas.
43 Y Josué y todo Israel volvieron al campamento de Gilgal.
1 Al oír esto, Jabín rey de Hazor, envió mensaje a Jobab rey de Madón, al rey de Simrom, al rey de Acsaf,
2 y a los reyes que estaban al norte de las montañas y en el llano, al sur de Cineret, en la tierra baja y en las regiones del oeste de Dor;
3 al cananeo del oriente y del occidente, al amorreo, al hitita, al ferezeo, al jebuseo de las montañas y al heveo al pie de Hermón en tierra de Mizpa.
4 Estos salieron con todos sus ejércitos, y gran cantidad de carros y caballos, con un enorme ejército, tan numeroso como la arena del mar.
5 Todos estos reyes unieron sus fuerzas y acamparon junto a las aguas de Merom, para pelear contra Israel.
6 El Eterno dijo a Josué: "No les tengas temor, que mañana a esta hora los entregaré a todos ellos, muertos ante Israel. A sus caballos cortarás las patas y quemarás sus carros al fuego".
7 Entonces Josué con toda la gente de guerra, fue contra ellos y los atacó de repente junto a las aguas de Merom.
8 Y el Eterno los entregó en manos de Israel, quienes los derrotaron y siguieron hasta Sidón la grande, hasta las aguas calientes y hasta el llano de Mizpa al oriente. Y los hirieron sin dejar ninguno.
9 Y Josué hizo con ellos como el Eterno había mandado, cortó las patas de los caballos y quemó sus carros.
10 A su regreso, Josué tomó a Hasor, e hirió a su rey a filo de espada. Hasor había sido cabeza de todos esos reinos.
11 Hirieron a filo de espada a todo cuanto había vivo en ella, sin dejar nada con vida. Y a Hasor la pusieron a fuego.
12 Josué tomó también todas esas ciudades reales con sus reyes, y los pasó a filo de espada. Los destruyó por completo, como Moisés siervo del Eterno lo había mandado.
13 Pero Israel no quemó las ciudades que estaban en las colinas, excepto Hazor, que Josué quemó.
14 Y los israelitas tomaron para sí todos los despojos y el ganado de esas ciudades. Pero a todos los hombres pasaron a filo de espada hasta destruirlos, sin dejar a ninguno con vida.
15 Como el Eterno lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés lo mandó a Josué, y así Josué lo ejecutó, sin quitar palabra de todo lo que había mandado a Moisés.
16 Josué tomó toda aquella tierra, las montañas, todo el sur, toda la tierra de Gosén, los bajos y los llanos, las montañas de Israel y sus valles.
17 Desde el monte Halac que sube hasta Seir, hasta Baal Gad en la llanura del Líbano, al pie del monte Hermón. Tomó también a todos sus reyes, y los hirió y mató.
18 Por mucho tiempo Josué tuvo guerra con esos reyes.
19 No hubo ciudad que hiciese paz con Israel, salvo los heveos, que habitaban en Gabaón; todo lo tomaron en guerra.
20 Porque el mismo Eterno endurecía el corazón de ellos para que resistiesen a Israel con guerra, para destruirlos sin misericordia, y desarraigarlos, como el Eterno lo había mandado a Moisés.
21 En ese mismo tiempo fue Josué y destruyó a los anaceos (los gigantes) de la montaña, de Hebrón, Debir, Anah y de todas las montañas de Judá e Israel. Josué los destruyó a ellos y a sus ciudades.
22 Ninguno de los anaceos quedó en la tierra de Israel. Sólo quedaron algunos en Gaza, Gat y Asdod.
23 Josué tomó toda la tierra, conforme a todo lo que el Eterno había dicho a Moisés; y la entregó a los israelitas en herencia conforme al reparto de sus tribus. Y la tierra reposó de la guerra.
1 Los reyes del país que los israelitas derrotaron, y cuya tierra poseyeron al oriente del Jordán, desde el arroyo Arnón hasta el monte Hermón, y toda la llanura oriental, son éstos:
2 Sehón rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón, y señoreaba desde Aroer, que está a la ribera del arroyo Arnón, desde el medio del arroyo, y la mitad de Galaad, hasta el arroyo Jaboc, límite de los amorreos.
3 También dominó al oriente, la llanura hasta el mar Cineret, hasta el mar del llano, el Mar Salado, por el camino de Bet Jesimot, hasta el sur, al pie del Pisga.
4 Y el territorio de Og rey de Basán, que había quedado de los gigantes, que habitaban en Astarot y en Edrei;
5 y reinaba en el monte Hermón, en Salca y en todo Basán, hasta el límite de Gesur, Maaca, y la mitad de Galaad, límite de Sehón rey de Hesbón.
6 A estos dos hirieron Moisés y los israelitas. Y Moisés siervo del Eterno dio esa tierra en herencia a los rubenitas, gaditas y a la media tribu de Manasés.
7 Los reyes del país que derrotó Josué con los israelitas, al occidente del Jordán, desde Baal Gad en el llano del Líbano hasta el monte Halac que sube a Seir; tierra que Josué dio en herencia a las tribus de Israel, conforme a su distribución, son éstos:
8 En montes y valles, en llanos y laderas, al desierto y al sur: el hitita, el amorreo, el cananeo, el ferezco, el heveo y el jebuseo:
9 El rey de Jericó, el rey de Hai, cerca de Betel;
10 el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón,
11 el rey de Jarmut, el rey de Laquis,
12 el rey de Eglón, el rey de Gezer,
13 el rey de Debir, el rey de Geder,
14 el rey de Horma, el rey de Arad,
15 el rey de Libna, el rey de Adulam,
16 el rey de Maceda, el rey de Betel,
17 el rey de Tapúa, el rey de Hefer,
18 el rey de Afec, el rey de Sarón,
19 el rey de Madón, el rey de Hasor,
20 el rey de Simrom Merón, el rey de Acsaf,
21 el rey de Taanac, el rey de Meguido,
22 el rey de Cedes, el rey de Jocneam del Carmelo,
23 el rey de Dor, de las alturas de Dor, el rey de Goim de Gilgal,
24 y el rey de Tirsa. En total 31 reyes.
1 Cuando Josué era ya anciano, entrado en años, el Eterno le dijo: "Tú eres anciano ya, de edad avanzada, y aún queda mucha tierra por poseer.
2 "La tierra que queda es ésta: todo el territorio de los filisteos y todo Gesur,
3 "desde Sihor, que está al oriente de Egipto, hasta el límite de Ecrón al norte, considerada de los cananeos. Cinco provincias filisteas, Gaza, Asdod, Ascalón, Gat y Ecrón; y los aveos.
4 "Al sur, toda la tierra de los cananeos, y Mehara que es de los sidonios hasta Afec, hasta la frontera del amorreo.
5 "Y la tierra de los giblitas, todo el este del Líbano, desde Baal Gad al pie del monte Hermón, hasta entrar en Ahamat.
6 "Todos los que habitan en las montañas, desde el Líbano hasta las aguas calientes, todos los sidonios, yo los desarraigaré ante los israelitas. Tú reparte el país por sorteo a los israelitas, en herencia como te mandé.
7 "Divide ahora esta tierra en herencia a las nueve tribus, y a la media tribu de Manasés".
8 Porque la otra mitad de Manasés recibió su herencia con los rubenitas y gaditas, que les dio Moisés al oriente del Jordán.
9 Desde Aroer, que está a la orilla del arroyo Arnón, y la ciudad que está en medio del valle, y toda la llanura de Medeba hasta Dibón.
10 Y todas las ciudades de Sehón rey de los amorreos, donde reinó Hesbón, hasta el límite de Amón.
11 Galaad y el territorio de Gesur y Maaca, todo el monte Hermón y toda la tierra de Basán hasta Salca.
12 Todo el reino de Og en Basán, que reinó en Astarot y Edrei, que habían quedado del residuo de los gigantes, pues Moisés los derrotó y desalojó.
13 Pero los israelitas no echaron a los gesureos y maacateos, sino que Gesur y Maaca habitaron entre los israelitas hasta hoy.
14 Pero no dio herencia a la tribu de Leví. Los sacrificios del Eterno, Dios de Israel, son su herencia, como él les había dicho.
15 Esto es lo que Moisés dio a Rubén conforme al número de sus familias.
16 Su territorio fue desde Aroer, que está a la orilla del arroyo Arnón, la ciudad que está en medio del valle, y toda la llanura hasta Medeba.
17 Hesbón con todas sus villas que están en la llanura. Dibón, Bamot Baal, Bet Baal Meón,
18 Jaas, Cedemor, Mefat,
19 Quíriataim, Sibma, Zeret Saar en el monte del valle,
20 Bet Peor, las faldas del Pisga, Bet Jesimot,
21 todas las ciudades de la llanura, y todo el reino de Sehón rey de los amorreos, que reinó en Hesbón, a quien Moisés venció, igual que a los príncipes de Madián, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, jefes de Sehón que habitaban en aquella tierra.
22 Los israelitas mataron con los demás, también a filo de espada, a Balaam adivino, hijo de Beor.
23 El Jordán fue el límite de los rubenitas. Esa fue la herencia de los rubenitas conforme a sus familias, esas ciudades con sus villas.
24 Esto es lo que Moisés dio a la tribu de Gad, de acuerdo a sus familias.
25 El territorio de Jazer y todas las ciudades de Galaad, la mitad de la tierra de Amón hasta Aroer, que está frente a Rabá.
26 Desde Hesbón hasta Ramat Mispe y Betonim, y desde Manaim hasta el límite de Debir;
27 el valle de Bet Aram, Bet Nimra, Sucol y Zafón, resto del reino de Sehón rey de Hesbón. El este del Jordán hasta el cabo del mar Cineret.
28 Esa es la herencia de los gaditas, según sus familias; esas ciudades con sus villas.
29 Moisés dio también herencia a la media tribu de Manasés, según el número de sus familias.
30 Su territorio fue desde Manaim, todo Basán, todo el reino de Og rey de Basán, y todas las aldeas de Jair que están en Basán, fueron 60 ciudades.
31 Además, le dio la mitad de Galaad, Astarot y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán, a la mitad de los hijos de Maquir, hijo de Manasés, según sus familias.
32 Esto es lo que Moisés había repartido en herencia en los llanos de Moab, del otro lado del Jordán frente a Jericó, al oriente.
33 Pero a la tribu de Leví, Moisés no le dio herencia. El Eterno, Dios de Israel, es la herencia de ellos, como él les había dicho.
1 Estas son las heredades que los israelitas recibieron en Canaán, que les repartieron el sacerdote Eleazar, Josué hijo de Nun y los principales padres de las tribus de Israel.
2 Su herencia fue asignada por sorteo, como el Eterno lo había mandado a Moisés, que se diera a las nueve tribus y media.
3 Porque a las dos tribus y media, Moisés les había dado su herencia del otro lado del Jordán. Y a los levitas no dio herencia.
4 Pero los hijos de José formaron dos tribus, Manasés y Efraín. Y no dieron parte a los levitas, sino ciudades donde habitar, con sus ejidos para su ganado y sus rebaños.
5 De la manera que el Eterno había mandado a Moisés, así hicieron los israelitas en el reparto de la tierra.
6 Los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal, y Caleb hijo de Jefone cenezeo, le dijo: "tú sabes lo que el Eterno dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades Barnea, tocante a mí y a ti.
7 "Yo tenía 40 años cuando Moisés siervo del Eterno me envió de Cades Barnea a reconocer esta tierra. Y yo le di la noticia como lo sentí en mi corazón.
8 "Pero mis hermanos, los que habían subido conmigo, desalentaron el corazón del pueblo. Sin embargo, yo cumplí siguiendo al Eterno mi Dios.
9 "Entonces Moisés juró, diciendo: 'La tierra que holló tu pie será para ti y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto con integridad seguiste al Señor mi Dios'.
10 "Ahora bien, el Eterno me ha hecho vivir, como él dijo, estos 45 años, desde que habló esas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto. Ahora tengo 85 años,
11 "pero aún estoy tan fuerte como el día en que Moisés me envió. Como era entonces mi fuerza, tal es ahora, tanto para ir a la guerra como para volver.
12 "Dame, pues, ahora ese monte del cual habló el Eterno aquel día. Tú oíste en aquel día que los anaceos están allí y hay grandes y fuertes ciudades. Si el Eterno está conmigo, los echaré como él lo ha prometido".
13 Entonces Josué bendijo a Caleb hijo de Jefone, y le dio a Hebrón por herencia.
14 Desde entonces Hebrón ha sido de Caleb hijo de Jefone cenezeo, en herencia, porque siguió fielmente al Eterno, Dios de Israel.
15 Hebrón se llamaba antes Quíriat Arba. Arba fue el mayor gigante entre los anaceos. Y el país reposó de la guerra.
1 La suerte de la tribu de Judá, según el número de sus familias, llegaba hasta la frontera de Edom, con el desierto de Zin, al sur.
2 Su límite sur fue desde el extremo del Mar Salado, desde la bahía que mira hacia el sur,
3 salía hacia el sur de la subida de Acrabim. Pasando hasta Zin, subía por el sur hasta Cades Barnea, pasaba a Hebrón, y subiendo por Adar daba vuelta a Carca.
4 De allí pasaba a Asmón, salía al arroyo de Egipto y terminaba en el mar. Este era el límite sur.
5 El límite oriental era el Mar Salado hasta la desembocadura del Jordán. El límite norte salía desde la bahía del mar, desde el fin del Jordán.
6 Pasaba por Bet Hogla, seguía al norte a Bet Arabá, y de ahí subía a la piedra de Bohán, hijo de Rubén.
7 Volvía a subir a Debir desde el valle de Acor. Al norte miraba sobre Gilgal, que está frente a la subida de Adumín, al sur del arroyo. Pasaba las aguas de En Semes y salía a la fuente de Rogel.
8 Este límite seguía por el valle del hijo de Hinom al sur de Jebús, que es Jerusalén. Luego subía por la cumbre del monte que está frente al valle de Hinom hacia el occidente, al extremo norte del valle de los gigantes.
9 Después rodeaba la cumbre del monte hasta la fuente de Neftoa. Salía a las ciudades del monte Efrón, y rodeaba a Baalá, que es Quíriat Jearim.
10 Después doblaba desde Baalá hacia el occidente al monte Seir, pasaba al norte del monte Jearim, que es Quesalón, descendía a Bet Semes y seguía a Timna.
11 Luego salía del norte de Ecrón, rodeaba a Sicrón, pasaba por el monte Baalá, y llegaba a Jabnel, hasta el mar.
12 El límite occidental era el Mar Grande. Este era el límite de Judá por sus familias.
13 Caleb hijo de Jefone, recibió su parte en Judá, conforme a la orden del Eterno a Josué; esto es, a Quíriat Arba, padre de Anac, que es Hebrón.
14 Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac, a Sesai, Ahimán y Talmai, hijos de Anac.
15 De allí subió a los que habitaban en Debir, que era antes Quíriat Séfer.
16 Y dijo Caleb: "Al que ataque a Quíriat Séfer y la tome, le daré a mi hija Axa por esposa.
17 Y la tomó Otoniel hijo de Cenez, hermano de Caleb. Y recibió por esposa a su hija Axa.
18 Y cuando ella se iba con Otoniel, él la persuadió a que pidiera un campo a su padre. Entonces ella se apeó del asno. Caleb le preguntó que pasaba.
19 Y ella respondió: "Concédeme un don. Ya que me has dado tierra de secadal, dame también fuente de agua". Entonces él le dio las fuentes de arriba y las de abajo.
20 Esta es la herencia de la tribu de Judá, según el número de sus familias.
21 Las ciudades de la tribu de Judá hacia el extremo sur de Edom, fueron: Cabseel, Edar, Jagur,
22 Cina, Dimón, Adada,
23 Cedes, Asor, ltnán,
24 Zif, Telem, Bealot,
25 Asor Adata, Queriot, Hesrón que es Asor,
26 Amam, Sema, Molada,
27 Asar Gada, Hesmón, Bet Pelet,
28 Hasar Sual, Beerseba, Bizotia,
29 Baalá, Iyim, Esem,
30 Eltolad, Quesil, Horma,
31 Siclag, Madmana, Sansana,
32 Lebaot, Silhim, Aín y Rimón; 29 ciudades con sus aldeas.
33 En la llanura: Estaol, Sorea, Asena,
34 Zanoa, Enganim, Tapúa, Enam,
35 Jarmut, Adulam, Soco, Aceca,
36 Saraim, Aditaim, Gedera y Gederotaim; en total 14 ciudades con sus aldeas.
37 Senán, Hadsa, Migdal, Gad,
38 Dileán, Mizpa, Joctel,
39 Laquis, Boscat, Eglón,
40 Cabón, Lahmam, Quitlis,
41 Gederot, Bet Dagón, Naama y Maceda; en total 16 ciudades con sus aldeas.
42 También Libna, Eter, Asán,
43 Jifta, Asena, Nesib,
44 Keila, Aczib y Maresa; 9 ciudades con sus aldeas.
45 Ecrón con sus villas y aldeas.
46 Desde Ecrón hasta el mar, y todo lo que está cerca de Asdod con sus aldeas.
47 Asdod con sus villas y aldeas, Gaza con sus villas y aldeas hasta el río de Egipto, y la costa del Mar Grande.
48 Y en las montañas: Samir, Jatir, Soco,
49 Dana, Quíriat Sana que es Debir,
50 Anab, Estemoa, Anim,
51 Gosén, Olón y Gilo; 11 ciudades con sus aldeas.
52 Arab, Duma, Esán,
53 Janum, Bet Tapúa, Afeca,
54 Humta, Quíriat Arba, que es Hebrón y Sior; 9 ciudades con sus aldeas.
55 Maón, Carmet, Zif, Juta,
56 Jezreel, Jocdeam, Zanoa,
57 Caín, Gabaa y Timna; 10 ciudades con sus aldeas.
58 Halul, Bet Sur, Gedor,
59 Marat, Bet Anot y Eltecón; 6 ciudades con sus aldeas.
60 Quíriat Baal, que es Quíriat Jearim y Raba; 2 ciudades con sus aldeas.
61 En el desierto: Bet Arabá, Midin, Secaca,
62 Nibsán, la ciudad de la Sal y Engadi; 6 ciudades con sus aldeas.
63 Pero los de Judá no pudieron desarraigar a los jebuseos que habitaban en Jerusalén. Y el jebuseo quedó en Jerusalén con los de Judá hasta hoy.
1 La suerte de los hijos de José, al este empezaba en el Jordán de Jericó. De Jericó subía al monte Betel.
2 De Betel salía a Luz y pasaba al territorio de Arqui en Atarot.
3 Volvía a descender al oeste hacia Jaflet, hasta Bet Orón la baja, hasta Gezer, y salía al mar.
4 Así, los hijos de José, Manasés y Efraín, recibieron su herencia.
5 El límite de los de Efraín por sus familias fue al oriente, desde Atarot Adar hasta Bet Orón la alta.
6 Seguía hasta el mar por el norte de Micmetat, daba vuelta hacia el oriente a Tanat Silo, y de ahí pasaba al este de Janoa.
7 De Janoa descendía a Atarot, a Naarat, tocaba a Jericó y salía al Jordán.
8 De Tapúa ese limite seguía al oeste, al arroyo de Caná, y terminaba en el mar. Esta es la herencia de la tribu de Efraín por sus familias.
9 Incluía también algunas ciudades y sus aldeas, apartadas para los de Efraín en medio de la herencia de Manasés.
10 Y no echaron al cananeo que habitaba en Gezer; antes el cananeo quedó en medio de Efraín hasta hoy, y fue tributario.
1 La tribu de Manasés recibió suerte porque fue primogénito de José. Maquir, primogénito de Manasés y padre de Galaad, que fue hombre de guerra, tuvo a Galaad y a Basán.
2 Tuvieron también suerte los hijos de Manasés conforme al número de sus familias: Abiezer, Helec, Esriel, Siquem, Hefer y Semida. Estos fueron los hijos varones de Manasés hijo de José por sus familias.
3 Pero Zelofehad hijo de Efer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, no tuvo hijos, sino hijas, que fueron: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.
4 Estas fueron al sacerdote Eleazar, a Josué hijo de Nun y a los príncipes, y dijeron: "El Eterno mandó a Moisés que nos diese herencia entre nuestros hermanos". Y Josué les dio herencia entre los hermanos del padre de ellas, conforme al dicho del Eterno.
5 Tocaron a Manasés diez porciones, además de la tierra de Galaad y Basán que está del otro lado del Jordán.
6 Porque las hijas de Manasés poseyeron herencia entre los de su tribu. La tierra de Galaad ya había sido dada a los otros hijos de Manasés.
7 El límite de Manasés fue desde Aser hasta Micmetat, que está frente a Siquem, y va a la mano derecha, a los que habitan en Tapúa.
8 La tierra de Tapúa fue de Manasés, pero la ciudad misma de Tapúa, que estaba junto al límite de Manasés, fue de Efraín.
9 Ese límite descendía hacia el sur del arroyo Caná. Estas ciudades de Efraín estaban entre las ciudades de Manasés. Y el límite de Manasés es desde el norte del mismo arroyo hasta su salida al mar.
10 Efraín al sur y Manasés al norte, con el mar por límite, se encontraban con Aser al norte y con Isacar al oriente.
11 Manasés tuvo también en Isacar y en Aser a Bet Seán y sus aldeas, Ibleam y sus aldeas, los habitantes de Dor y Endor y sus aldeas, y los habitantes de Taanac y sus aldeas, Megido y sus aldeas; tres regiones.
12 Pero los de Manasés no pudieron echar a los de aquellas ciudades, y el cananeo persistió en habitar en la tierra.
13 Pero cuando los israelitas se fortalecieron, hicieron tributario al cananeo, aunque no lo echaron.
14 Los hijos de José dijeron a Josué: "¿Por qué nos diste una sola porción en herencia siendo nosotros un pueblo tan numeroso y el Eterno nos ha bendecido?"
15 Josué respondió: "Siendo que sois tan numerosos, y el monte de Efraín es estrecho para vosotros, subid al monte, y desmontad para vosotros allí en la tierra del ferezeo y de los gigantes".
16 Los de José dijeron: "Ese monte no nos bastará. Además los cananeos que habitan en la llanura tienen carros herrados, lo mismo que los de Bet Seán y sus aldeas, los que están en el valle de Jezreel".
17 Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y Manasés: "Vosotros sois un pueblo grande, y tenéis gran poder. No tendréis una sola suerte.
18 "Aquel monte será vuestro. Siendo que es bosque, vosotros lo desmontaréis, y será vuestro; porque vosotros echaréis al cananeo, aunque tenga carros herrados y sea fuerte".
1 Toda la congregación de Israel se reunió en Silo, y asentaron allí la Tienda de la Reunión, después que la tierra quedó sujeta.
2 Pero habían quedado en Israel siete tribus que aún no habían recibido su herencia.
3 Entonces Josué dijo a los israelitas: "¿Hasta cuándo seréis negligentes para ir a tomar posesión de la tierra que os dio el Eterno, Dios de vuestros padres?
4 "Señalad tres hombres de cada tribu, para que los envíe a reconocer la tierra y a describirla conforme a sus heredades, y vuelvan a mí.
5 "La dividirán en siete partes. Judá quedará en su territorio al sur, y la casa de José en el suyo al norte.
6 "Vosotros pues, delinearéis la tierra en siete partes, y me traeréis la descripción. Y yo la sortearé ante el Eterno nuestro Dios.
7 "Pero los levitas ninguna parte recibirán entre vosotros, porque el sacerdocio del Eterno es su herencia. Gad, Rubén y la media tribu de Manasés, ya han recibido su herencia al oriente del Jordán, que les dio Moisés siervo del Eterno".
8 Cuando aquellos hombres se levantaron para ir a delinear la tierra, Josué les dijo: "Recorred la tierra, delineadla y volved a mí, para que yo la sortee aquí delante del Eterno en Silo".
9 Fueron, pues, aquellos varones, recorrieron la tierra, y la delinearon en un libro por ciudades en siete partes; y volvieron a Josué al campamento en Silo.
10 Y Josué echó suertes ante el Eterno en Silo, y repartió la tierra a los israelitas por sus porciones.
11 La suerte de Benjamín según sus familias salió entre el territorio de Judá y el de José.
12 Su límite subía desde el norte del Jordán frente a Jericó al monte, hacia el occidente y llegaba al desierto de Bet Avén.
13 De allí pasaba al sur de Luz que es Betel. Descendía de Atarot Adar al monte que está al sur de Bet Orón la baja.
14 Desde el monte que está al sur frente a Bet Orón, el límite seguía al sur y llegaba a Quíriat Baal que es Quíriat Jearim, ciudad de Judá. Este es el límite occidental.
15 El lado sur empezaba al este de Quíriat Jearim, hasta la fuente de Neftoa.
16 Descendía al extremo del monte que está frente al valle Hinom, al norte del valle de los Gigantes y al valle Hinom, al sur del jebuseo, y de allí a la fuente de Rogel.
17 Volvía al norte, salía a En Semes, seguía a Gelilot, frente a la subida de Adumín, y descendía a la piedra de Bohán, hijo de Rubén.
18 Pasaba al lado norte de Bet Arabá, y descendía a los llanos.
19 Y seguía por el norte de Bet Hogla, al norte de la bahía del Mar Salado, en la desembocadura del Jordán, al sur. Este es el límite sur.
20 El Jordán era el límite oriental. Este era el límite de la herencia de Benjamín, conforme a sus familias.
21 Las ciudades de la tribu de Benjamín, por sus familias, fueron: Jericó, Bet Hogla y el valle Casís.
22 Bet Arabá, Zemaraim, Betel,
23 Avim, Pará, Ofra,
24 Cefar Hamoni, Ofni y Geba; 12 ciudades con sus aldeas.
25 Gabaón, Ramá, Beerot,
26 Mizpa, Cafira, Moza,
27 Requem, Irpel Tarala,
28 Sela, Elef, Jebús, que es Jerusalén, Gabaa y Quíriat; 14 ciudades con sus aldeas. Esta es la herencia de Benjamín, conforme a sus familias.
1 La segunda suerte tocó a Simeón, conforme al número de sus familias. Su herencia quedó dentro del territorio de Judá.
2 Tuvieron en su herencia a Beerseba, Seba y Molada,
3 Hasar Sual, Bala, Esem,
4 Heltolad, Betul, Horma,
5 Siclag, Bet Marcabot, Hasar Susa,
6 Bet Lebaot y Saruén; 13 ciudades con sus aldeas.
7 Aín, Rimón, Eter y Asán; 4 ciudades con sus aldeas.
8 Y todas las aldeas que estaban alrededor de esas ciudades hasta Balat Beer, que es Ramat del sur. Esta es la herencia de Simeón, según sus familias.
9 La suerte de Simeón quedó dentro de Judá, porque Judá tenía una parte demasiado grande. Así, los de Simeón tuvieron su herencia en el territorio de Judá.
10 La tercera suerte salió para Zabulón conforme a sus familias, y su límite llegó hasta Sarid.
11 Hacia el oeste iba hasta Marala, Dabeset y el arroyo que está frente a Jocneam.
12 Giraba a Sarid hacia el oriente, al término de Quislot Tabor, y salía a Taberat y Jafia.
13 Pasaba hacia el oriente a Git Hefer, a lta Cazín, a Rimón y rodeaba a Nea.
14 El límite volvía al norte de Hanatón y al valle de Jefté El.
15 Abarcaba a Catat, Nalal, Simrón, Idala y Belén; 12 ciudades con sus aldeas.
16 Esta es la herencia de Zabulón por sus familias, con las ciudades y aldeas.
17 La cuarta suerte salió para Isacar, conforme a sus familias.
18 Su límite fue Jezreel, Quesulot, Sunem,
19 Hafaraim, Sihón, Anaarat,
20 Rabit, Quisión, Abez,
21 Remet, En Ganim, En Hada y Bet Pases.
22 Ese límite llegaba hasta Tabor, Sahasima, Bet Semes y el Jordán; 16 ciudades con sus aldeas.
23 Esta es la herencia de Isacar conforme a sus familias, con esas ciudades y sus aldeas.
24 La quinta suerte salió para Aser, por sus familias.
25 Su territorio abarcó Helcat, Halí, Belén y Acsaf,
26 Alamelec, Amad y Miseal. Llegaba hasta el Carmelo al occidente y a Sihor Libnat.
27 Volvía hacia el oriente a Bet Dagón y llegaba a Zabulón, al valle Jefté El al norte, a Bet Emec y a Neiel, y salía a Cabul al norte.
28 Abarcaba a Hebrón, Rehob, Hamón y Caná hasta la gran Sidón.
29 Volvía hacia Ramá, hasta la ciudad fortificada de Tiro. Giraba a Hosa, para salir al mar desde el territorio de Aczib.
30 Abarcaba también a Uma, Afec y Reob; 22 ciudades con sus aldeas.
31 Esta es la herencia de la tribu de Aser por sus familias, con esas ciudades y sus aldeas.
32 La sexta suerte salió para Neftalí, según sus familias.
33 Su límite fue desde Helef, Alón Saananim, Adami Neceb, Jabneel hasta Lacum, y salía al Jordán.
34 Volvía al occidente a Aznot Tabor y pasaba a Hucoc. Por el sur llegaba hasta Zabulón, por el oeste hasta Aser. Y al este limitaba con el Jordán.
35 Sus ciudades fortificadas fueron: Sidim, Ser, Hamat, Racat y Cineret.
36 Adama, Ramá, Asor,
37 Cedes, Edrei, En Asor,
38 Irón, Migdalel, Horem, Bet Anat y Bet Semes; 19 ciudades con sus aldeas.
39 Esta es la herencia de la tribu de Neftalí por sus familias, con esas ciudades y sus aldeas.
40 La séptima suerte salió para la tribu de Dan, según sus familias.
41 Su territorio incluía Zora, Estaol, Ir Semes,
42 Saalabín, Ajalón, Jetla,
43 Elón, Timnat, Ecrón,
44 Elteque, Gibetón, Balat,
45 Jehud, Bene Berac, Gat Rimón,
46 Mejarcón y Racón, con el territorio que está frente a Jope.
47 A los de Dan les faltó territorio. Entonces combatieron a Lesem, y la tomaron a filo de espada. Tomaron posesión de ella, habitaron allí y la llamaron Dan, el nombre de su padre.
48 Esta fue la herencia de la tribu de Dan conforme a sus familias, con esas ciudades y sus aldeas.
49 Después que acabaron de repartir la tierra en herencia por sus territorios, los israelitas dieron herencia a Josué hijo de Nun entre ellos.
50 Según la palabra del Eterno, le dieron la ciudad que él pidió, Timnat Sera, en el monte de Efraín. Y él reedificó la ciudad y habitó en ella.
51 Estas son las herencias que el sacerdote Eleazar, Josué hijo de Nun y los principales padres, entregaron por suerte en posesión a las tribus de Israel, en Silo, ante el Eterno, a la entrada de la Tienda de la Reunión. Y acabaron de repartir la tierra.
1 El Eterno dijo a Josué:
2 "Di a los israelitas: Señalad las ciudades de refugio, de las que os hablé por medio de Moisés.
3 "Para que se ampare allí el homicida que hubiera matado a alguno por accidente y no a sabiendas; que sirvan de refugio contra el vengador de la sangre.
4 "El que se refugie en alguna de esas ciudades, se presentará a la puerta de la ciudad, y explicará su caso a los ancianos de la ciudad. Y ellos lo recibirán dentro de la ciudad, y le darán lugar donde habite con ellos.
5 "Si el vengador de la sangre lo sigue, no le entregarán al homicida, por cuanto hirió a su prójimo sin querer y sin haberle tenido odio.
6 "Quedará en aquella ciudad hasta que comparezca en juicio ante la asamblea, y después, hasta la muerte del sumo sacerdote de aquel tiempo. Entonces el homicida podrá volver a su casa y a la ciudad de donde huyó".
7 Entonces señalaron a Cedes en Galilea, en el monte de Neftalí, a Siquem en el monte de Efraín, y a Quíriat Arba que es Hebrón, en el monte de Judá.
8 Y del otro lado del Jordán, al oriente de Jericó, señalaron a Beser en el desierto, en el llano de la tribu de Rubén; a Ramot en Galaad, de la tribu de Gad; y a Golán en Basán, de la tribu de Manasés.
9 Estas fueron las ciudades señaladas para los israelitas y extranjeros que vivan entre ellos, para que se refugie en ellas el que hubiera herido a alguien por accidente, para que el homicida no muera por mano del vengador de la sangre, hasta que comparezca ante la asamblea.
1 Los jefes de las familias levitas se acercaron al sacerdote Eleazar, a Josué y a los principales padres de las tribus de Israel,
2 en Silo, en la tierra de Canaán, y les dijeron: "El Eterno mandó por me dio de Moisés que nos den ciudades donde habitar, con ejidos para nuestro ganado".
3 Entonces los israelitas dieron a los levitas de su propia herencia, conforme a la palabra del Eterno, las siguientes ciudades con sus ejidos:
4 La primera suerte salió para los coatitas. A los levitas hijos del sacerdote Aarón dieron 13 ciudades de las tribus de Judá, Simeón y Benjamín.
5 Los otros hijos de Coat recibieron por suerte 10 ciudades de las tribus de Efraín, Dan y de la media tribu de Manasés.
6 Los hijos de Gersón recibieron 13 ciudades de las tribus de Isacar, Aser, Neftalí y de la media tribu de Manasés en Basán.
7 Los hijos de Merari por sus familias recibieron 12 ciudades de las tribus de Rubén, Gad y Zabulón.
8 Así, los israelitas dieron por suerte a los levitas esas ciudades con sus ejidos, como el Eterno había mandado a Moisés.
9 Las tribus de Judá y Simeón dieron las siguientes ciudades:
10 La primera suerte fue para los hijos de Aarón, para la familia de Coat, de los hijos de Leví.
11 Les dieron Quíriat Arba con sus ejidos, del padre de Anac, que es Hebrón, en el monte de Judá.
12 Pero el campo de esta ciudad y sus aldeas lo dieron en posesión a Caleb hijo de Jefone.
13 A los descendientes del sacerdote Aarón les dieron Hebrón y sus ejidos, la ciudad de refugio para los homicidas; y a Libna con sus ejidos,
14 Jatir y Estemoa, con sus ejidos,
15 Holón y Debir, con sus ejidos,
16 Aín, Juta y Bet Semes, con sus ejidos; 9 ciudades de estas dos tribus.
17 De la tribu de Benjamín, Gibeón y Geba, con sus ejidos,
18 Anatot y Amón, con sus ejidos; 4 ciudades.
19 Todas las ciudades que recibieron los sacerdotes hijos de Aarón fueron 13, con sus ejidos.
20 Las familias levitas que quedaron de los hijos de Coat recibieron por suerte ciudades de la tribu de Efraín.
21 Les dieron Siquem con sus ejidos, ciudad de refugio para los homicidas en el monte de Efraín, y Geser con sus ejidos.
22 Kibsaim y Bet Orón, con sus ejidos; 4 ciudades.
23 De la tribu de Dan, Elteco y Gibetón, con sus ejidos.
24 Ajalón y Gat Rimón, con sus ejidos; 4 ciudades.
25 De la media tribu de Manasés, a Taanac y a Gat Rimón, con sus ejidos; dos ciudades.
26 Todas las ciudades para el resto de las familias de Coat fueron 10, con sus ejidos.
27 Los hijos de Gersón de las familias levitas, recibieron a Golán con sus ejidos, en Basán, la ciudad de refugio para los homicidas de la media tribu de Manasés; Beestera con sus ejidos; 2 ciudades.
28 De la tribu de Isacar, Cisón y Daberet, con sus ejidos.
29 Jarmut y En Ganim, con sus ejidos; 4 ciudades.
30 De la tribu de Aser, Miseal y Abdón, con sus ejidos.
31 Helcat y Rehob, con sus ejidos; 4 ciudades.
32 De la tribu de Neftalí, Cedes, la ciudad de refugio para los homicidas en Galilea, Hamot Dor y Cartán, con sus ejidos; 3 ciudades.
33 Todas las ciudades que recibieron los gersonitas por sus familias fueron 13, con sus ejidos.
34 Las familias de Merari, el resto de los levitas, recibieron de la tribu de Zabulón, Jocneam y Carta, con sus ejidos,
35 Dimna y Naalal, con sus ejidos; 4 ciudades.
36 De la tribu de Rubén, Beser y Jasa, con sus ejidos.
37 Cedemor y Mefat, con sus ejidos; 4 ciudades.
38 De la tribu de Gad, la ciudad de refugio para los homicidas, Ramot de Galaad y Manaim, con sus ejidos,
39 Hesbón y Jazer, con sus ejidos; 4 ciudades.
40 Todas las ciudades para Merari por sus familias, que restaban de las familias levitas, fueron 12, repartidas por sorteo.
41 Todas las ciudades de los levitas en la posesión de los israelitas, fueron 48, con sus ejidos.
42 Esas ciudades estaban apartadas una de la otra, con sus ejidos. Así fue en todas esas ciudades.
43 Así dio el Eterno a Israel toda la tierra que había jurado a sus padres. La poseyeron y habitaron en ella.
44 Y el Eterno les dio reposo, como había jurado a sus padres. Ninguno de los enemigos pudo resistir ante ellos. El Señor entregó en sus manos a todos sus enemigos.
45 No faltó ninguna palabra de las buenas que el Eterno había hablado a la casa de Israel. Todo se cumplió.
1 Entonces Josué llamó a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés,
2 y les dijo: "Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés siervo del Eterno os mandó, y habéis obedecido todo lo que yo os mandé.
3 "En todo este tiempo hasta hoy, no habéis dejado a vuestros hermanos; habéis guardado los mandatos del Eterno vuestro Dios.
4 "Ahora que el Señor vuestro Dios ha dado reposo a vuestros hermanos, como se lo había prometido, volved a vuestras tiendas, a la tierra de vuestra posesión, que Moisés siervo del Eterno os dio del otro lado del Jordán.
5 "Preocupaos sólo en cumplir con diligencia los mandatos y la ley que Moisés siervo del Eterno os dio: Que améis al Eterno vuestro Dios y andéis en todos sus caminos, que guardéis sus Mandamientos, que os mantengáis unidos a él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma".
6 Y Josué los bendijo, y volvieron a sus tiendas.
7 También a la media tribu de Manasés, Moisés había dado posesión en Basán; y a la otra media tribu Josué le dio tierra entre sus hermanos al oeste del Jordán. También a éstos envió Josué a sus tiendas, después de haberlos bendecido.
8 Les dijo: "Volvéis a vuestras tiendas con grandes riquezas, con mucho ganado, con plata, oro, bronce y muchos vestidos. Compartid con vuestros hermanos el botín de vuestros enemigos".
9 Y los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés se despidieron de los otros israelitas en Silo, que está en Canaán, para volver a Galaad, a la tierra de su posesión, que habían adquirido, según la palabra del Eterno por medio de Moisés.
10 Al llegar a Gilgal, junto al Jordán, que está en Canaán, los de Rubén, los de Gad y la media tribu de Manasés, edificaron allí un altar de grandioso aspecto.
11 Los otros israelitas oyeron que los de Rubén, los de Gad y la media tribu de Manasés, habían edificado un altar frente a Canaán, cerca del Jordán, del lado israelita.
12 Cuando los israelitas lo supieron, toda la congregación se juntó en Silo para ir a pelear contra ellos.
13 Pero antes, los israelitas enviaron a Finés hijo del sacerdote Eleazar, a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, en la tierra de Galaad.
14 Y diez príncipes fueron con él, uno de cada tribu de Israel, cada uno de ellos cabeza de la familia paterna en la multitud de Israel.
15 Estos fueron a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, en Galaad, y les dijeron:
16 "Toda la congregación del Eterno dice así: ¿Qué transgresión es ésta con que prevaricáis contra el Dios de Israel, apartándoos hoy de seguir al Eterno, al edificar un altar para ser rebeldes contra el Eterno?
17 "¿No ha sido suficiente la maldad de Peor, de la que aún no estamos limpios, por la cual vino la mortandad en la congregación del Eterno?
18 "Si os apartáis de seguir al Eterno, os rebeláis contra él, y mañana se airará con toda la congregación de Israel.
19 "Si os parece que la tierra de vuestra posesión es impura, pasaos a la tierra de la posesión del Eterno, en la cual está el Santuario del Eterno, y tomad posesión entre nosotros. Pero no os rebeléis contra el Eterno, ni contra nosotros, edificándoos un altar, además del altar del Eterno nuestro Dios.
20 "¿No cometió Acán hijo de Zera, un pecado en las cosas destinadas a la destrucción, y vino la ira sobre toda la congregación de Israel? Y aquel hombre no pereció solo en su iniquidad".
21 Entonces los de Rubén, los de Gad y la media tribu de Manasés, respondieron a los principales de la multitud de Israel:
22 "¡El Eterno, Dios de los dioses, el Eterno Todopoderoso, lo sabe bien, y que Israel lo sepa también! ¡Si fue por rebelión o prevaricación contra el Eterno, que no nos salve hoy!
23 "Si hemos edificado un altar para apartarnos del Eterno, o para sacrificar holocausto, presente o sacrificios de paz, el Eterno mismo lo demande.
24 "Más bien lo hicimos por temor a que mañana vuestros hijos digan a nuestros hijos: '¿Qué tenéis vosotros con el Eterno, el Dios de Israel?
25 "'El Eterno ha puesto el Jordán por límite entre nosotros y vosotros, rubenitas y gaditas. Vosotros no tenéis parte en el Eterno'. Y así vuestros hijos harían que nuestros hijos dejen de reverenciar al Eterno".
26 "Por eso dijimos: 'Edifiquemos un altar, no para holocausto ni para sacrificio,
27 "'sino para que sea un testimonio entre vosotros y nosotros, y entre los que vendrán después, para que podamos servir al Eterno con nuestros holocaustos, sacrificios y ofrendas de paz; para que mañana vuestros hijos no digan a los nuestros: Vosotros no tenéis parte en el Eterno'.
28 "Nosotros, pues, dijimos: 'Si nos dijeran tal cosa a nosotros o a nuestras futuras generaciones, entonces responderíamos: Mirad la copia del altar del Eterno que levantaron nuestros padres, no para ofrecer holocaustos o sacrificios, sino para que fuese un testimonio entre vosotros y nosotros'.
29 "Nunca acontezca que nos rebelemos contra el Eterno, o que nos apartemos de seguirlo, edificando un altar para holocaustos, ofrendas o sacrificios, además del altar que está ante el Santuario".
30 Cuando el sacerdote Finés, los príncipes de la congregación y los jefes de la multitud de Israel, oyeron las palabras de los hijos de Rubén, los de Gad y los de Manasés quedaron contentos.
31 Y Finés hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los de Rubén, de Gad y de Manasés: "Ahora reconocemos que el Eterno está entre nosotros, pues no habéis intentado traición contra él. Ahora nos habéis librado de la mano del Señor".
32 Y Finés hijo del sacerdote Eleazar y los príncipes dejaron a los de Rubén y a los de Gad, y regresaron de Galaad a los otros israelitas, y les dieron la respuesta.
33 El caso agradó a los otros israelitas. Alabaron a Dios y no hablaron más de ir contra ellos en guerra, para destruir la tierra de Rubén y de Gad.
34 Y los rubenitas y gaditas llamaron al altar Ed (testigo), porque es testimonio entre nosotros de que el Eterno es Dios.
1 Mucho tiempo después que el Señor dio reposo a Israel de todos sus enemigos, Josué, anciano ya, de avanzada edad,
2 llamó a todo Israel, a sus ancianos, príncipes y oficiales, y les dijo: "Yo soy anciano ya, entrado en años.
3 "Vosotros habéis visto todo lo que el Señor vuestro Dios hizo con todas estas naciones por vuestra causa. Porque el Eterno vuestro Dios ha peleado por vosotros.
4 "Yo os he repartido por suerte, en herencia para vuestras tribus, estas naciones, tanto las que han sido destruidas como las que quedan, desde el Jordán hasta el Gran Mar, donde el sol se pone.
5 "El Eterno vuestro Dios las echará ante vosotros, y las arrojará de vuestra presencia. Y vosotros poseeréis sus tierras, como el Eterno vuestro Dios os ha dicho.
6 "Esforzaos mucho, pues, en guardar y cumplir todo lo que está escrito en el Libro de la Ley de Moisés, sin apartaros a la derecha ni a la izquierda.
7 "No os mezcléis con las naciones que han quedado con vosotros. No mencionéis el nombre de sus dioses, ni juréis por ellos. No los sirváis, ni os inclinéis a ellos.
8 "Sino que manteneos unidos al Eterno vuestro Dios, como habéis hecho hasta hoy.
9 "Porque el Señor ha echado ante vosotros a grandes y fuertes naciones, y hasta hoy nadie ha podido parar ante vosotros.
10 "Uno de vosotros perseguirá a mil, porque el Eterno vuestro Dios pelea por vosotros como él os dijo.
11 "Por tanto, cuidad mucho de amar al Señor vuestro Dios.
12 "Porque si os apartáis, y os unís al resto de esas naciones que han quedado con vosotros, y si concertáis con ellas matrimonio, mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros,
13 "sabed que el Eterno vuestro Dios, no las echará más de delante de vosotros; sino que serán un lazo y un tropiezo, azote en vuestros costados y espinas en vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que el Eterno vuestro Dios os ha dado.
14 "Yo estoy por entrar por el camino de toda la tierra; reconoced con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no faltó ni una palabra de las buenas promesas que el Eterno vuestro Dios había dicho. Todas se han cumplido, sin faltar ni una de ellas.
15 "Pero así como ha cumplido toda promesa que el Eterno vuestro Dios ha dicho, así también traerá sobre vosotros todo el mal con que os amenazó, hasta destruiros de sobre la buena tierra que os ha dado.
16 "Si traspasáis el pacto que el Eterno vuestro Dios os mandó, honrando a otros dioses, inclinándoos a ellos, el enojo del Eterno se inflamará contra vosotros, y muy pronto pereceréis de esta buena tierra que él os dio".
1 Josué reunió en Siquem a todas las tribus de Israel. Llamó a los ancianos de Israel, a sus príncipes, jueces y oficiales. Y se presentaron ante Dios.
2 Entonces Josué dijo a todo el pueblo: "Así dice el Eterno, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente del otro lado del Éufrates; esto es, Taré, padre de Abrahán y Nacor, y servían a otros dioses.
3 "Yo tomé a vuestro padre Abrahán del otro lado del río, lo traje a la tierra de Canaán, y le di muchos descendientes. Le di a Isaac.
4 "A Isaac le di a Jacob y a Esaú. A Esaú le di el monte Seir en posesión. Pero Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.
5 "Y yo envié a Moisés y a Aarón, y herí a Egipto, con los prodigios que hice en medio de ellos, y después os saqué.
6 "Saqué de Egipto a vuestros padres. Cuando llegaron al mar, los egipcios siguieron a vuestros padres hasta el Mar Rojo con carros y caballería.
7 "Y cuando ellos clamaron al Eterno, él puso oscuridad entre vosotros y los egipcios, y trajo sobre ellos el mar, que los cubrió. Vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después estuvisteis muchos días en el desierto.
8 "Y os introduje en la tierra de los amorreos, del otro lado del Jordán. Ellos pelearon contra vosotros, pero yo los entregué en vuestras manos. Y poseísteis su tierra, porque yo los destruí ante vosotros.
9 "Después se levantó Balac hijo de Zipor, rey de los moabitas, y peleó contra Israel. Envió a llamar a Balaam, hijo de Beor, para que os maldijese.
10 "Pero yo no escuché a Balaam; antes os bendijo repetidamente, y os libré de sus manos.
11 "Después de pasar el Jordán vinisteis a Jericó. Los de Jericó pelearon contra vosotros, así como los amorreos, los ferezeos, los cananeos, los hititas, los gergeseos, los heveos y los jebuseos. Pero yo los entregué en vuestras manos.
12 "Envié avispas delante de vosotros que los echaron antes de vuestra llegada, a saber, a los dos reyes amorreos. No los echasteis con vuestra espada, ni con vuestro arco.
13 "Y os di la tierra por la que nada trabajasteis, las ciudades que no edificasteis, en las que moráis, las viñas y olivares que no plantasteis, y que ahora coméis.
14 "Ahora, pues, reverenciad al Eterno. Servidle con integridad y en verdad. Quitad de vuestro medio los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del Éufrates y en Egipto, y servid al Eterno.
15 "Y si os parece mal servir al Eterno, entonces elegid hoy a quien servir; o a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses amorreos en cuya tierra habitáis; que yo y mi casa serviremos al Eterno".
16 Entonces el pueblo respondió: "Nunca suceda, que abandonemos al Eterno para servir a otros dioses.
17 "Porque el Eterno nuestro Dios es el que nos sacó de Egipto, de la casa de esclavitud, a nosotros y a nuestros padres. Ante nuestros ojos ejecutó esas grandes señales y nos guardó por todo el camino, y de todas las naciones por donde pasamos.
18 "El Eterno echó ante nosotros a todas las naciones, incluyendo al amorreo que habitaba en el país. Así, nosotros también serviremos al Eterno, porque él es nuestro Dios".
19 Entonces Josué dijo al pueblo: "No podréis servir al Eterno, porque él es Dios santo, Dios celoso. No tolerará vuestras rebeliones y vuestros pecados.
20 "Si dejáis al Eterno y servís a otros dioses, él se volverá, os traerá desastre, y os consumirá, después que os ha hecho bien".
21 Entonces el pueblo dijo a Josué: "¡No! ¡Antes al Eterno serviremos!"
22 Josué respondió al pueblo: "Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que habéis elegido servir al Eterno". Y ellos agregaron: "Testigos somos".
23 Agregó Josué: "Entonces, quitad ahora los otros dioses que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón al Eterno, Dios de Israel".
24 El pueblo respondió: "Al Eterno nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos".
25 Entonces en ese mismo día, Josué selló un pacto con el pueblo, y les dio órdenes y leyes en Siquem.
26 Y escribió esas palabras en el libro de la Ley de Dios. Tomó una gran piedra y la levantó allí debajo de una encina que estaba junto al Santuario del Eterno.
27 Y dijo Josué a todo el pueblo: "Esta piedra será testigo. Ha oído todas las palabras que el Eterno os habló; será testigo contra vosotros, para que no mintáis a vuestro Dios".
28 Y Josué envió al pueblo, cada uno a su herencia.
29 Después de esto Josué hijo de Nun, siervo del Eterno, murió de 110 años.
30 Y lo sepultaron en su posesión de Timnat Sera, en el monte de Efraín, al norte del monte Gaas.
31 Israel sirvió al Eterno todo el tiempo de Josué y de los ancianos que sobrevivieron a Josué, que conocían todas las hazañas que el Eterno había hecho por Israel.
32 También sepultaron en Siquem los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hamor de Siquem, por cien monedas, y fue posesión de los hijos de José.
33 También Eleazar hijo de Aarón murió, y lo enterraron en la colina de Finés su hijo, que le fue dada en el monte de Efraín.