1 Visión de los Seres vivientes y las Ruedas En el año treinta, al quinto día del mes cuarto, estando yo entre los desterrados junto al río Quebar, los cielos se abrieron y contemplé visiones de Dios.
2 (En aquel día cinco del mes, en el año quinto del destierro del rey Joaquín,
3 la palabra del Señor fue dirigida al sacerdote Ezequiel, hijo de Buzi, en la tierra de los Caldeos junto al río Quebar, y allí vino sobre él la mano del Señor.)
4 Mientras miraba, vi que venía del norte un viento huracanado, una gran nube con fuego fulgurante y un resplandor a su alrededor. En su centro había algo como un metal refulgente en medio del fuego.
5 También en su centro vi figuras semejantes a cuatro seres vivientes. Y éste era su aspecto: tenían forma humana.
6 Cada uno de ellos tenía cuatro caras, y cuatro alas.
7 Sus piernas eran rectas, y la planta de sus pies era como la planta de la pezuña del ternero, y brillaban como bronce bruñido.
8 Bajo sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos humanas. Los cuatro tenían caras y alas.
9 Sus alas se tocaban una a la otra y sus caras no se volvían cuando andaban. Cada uno iba de frente hacia adelante.
10 La forma de sus caras era como la cara de un hombre; los cuatro tenían cara de león a la derecha y cara de toro a la izquierda; y los cuatro tenían cara de águila.
11 Así eran sus caras. Sus alas se extendían por encima; con dos se tocaban entre sí y con dos cubrían su cuerpo.
12 Cada uno iba de frente hacia adelante; adondequiera que iba el espíritu, iban ellos, sin volverse cuando andaban.
13 En medio de los seres vivientes había algo que parecía carbones encendidos en llamas, eran como antorchas que se lanzaban de un lado a otro entre los seres vivientes. El fuego resplandecía, y del fuego salían rayos.
14 Y los seres vivientes corrían de un lado a otro como el fulgor del relámpago.
15 Miré a los seres vivientes, y vi que había una rueda en la tierra junto a cada uno de los seres vivientes de cuatro caras.
16 El aspecto de las ruedas y su hechura era como el brillo del crisólito, y las cuatro tenían la misma forma; su aspecto y su hechura eran como si una rueda estuviera dentro de la otra rueda.
17 Cuando andaban, se movían en las cuatro direcciones, sin volverse cuando andaban.
18 Sus aros eran altos e imponentes, y los aros de las cuatro ruedas estaban llenos de ojos alrededor.
19 Cuando los seres vivientes andaban, las ruedas se movían con ellos. Y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas también se levantaban.
20 Adondequiera que iba el espíritu, iban ellos en esa dirección. Y las ruedas se levantaban junto con ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
21 Cuando los seres andaban, andaban ellas, y cuando ellos se detenían, se detenían ellas. Y cuando ellos se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban junto con ellos, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
22 Sobre las cabezas de los seres vivientes había algo semejante a un firmamento con el brillo deslumbrante de un cristal, extendido por encima de sus cabezas.
23 Debajo del firmamento sus alas se extendían derechas, la una hacia la otra; cada uno tenía dos que cubrían sus cuerpos por un lado y por el otro.
24 Y oí el ruido de sus alas cuando andaban, como el estruendo de muchas aguas, como la voz del Todopoderoso (Shaddai), un ruido de tumulto como el ruido de un campamento militar. Cada vez que se detenían, bajaban sus alas.
25 También hubo un ruido por encima del firmamento que había sobre sus cabezas. Cada vez que se detenían, bajaban sus alas.
26 Sobre el firmamento que estaba por encima de sus cabezas había algo semejante a un trono, de aspecto como de piedra de zafiro; y en lo que se asemejaba a un trono, sobre él, en lo más alto, había una figura con apariencia de hombre.
27 Entonces observé que en lo que parecían Sus lomos y hacia arriba, había algo como metal refulgente que lucía como fuego dentro de ella en derredor, y en lo que parecían Sus lomos y hacia abajo vi algo como fuego, y un resplandor a Su alrededor.
28 Como el aspecto del arco iris que aparece en las nubes en un día lluvioso, así era el aspecto del resplandor en derredor. Tal era el aspecto de la semejanza de la gloria del Señor. Cuando lo vi, caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba.
1 Llamamiento de Ezequiel Entonces El me dijo: “Hijo de hombre, ponte en pie para que Yo te hable.”
2 Mientras El me hablaba el Espíritu entró en mí y me puso en pie; y oí al que me hablaba.
3 Entonces me dijo: “Hijo de hombre, Yo te envío a los Israelitas, a una nación de rebeldes que se ha rebelado contra Mí; ellos y sus padres se han levantado contra Mí hasta este mismo día.
4 A los hijos de duro semblante y corazón empedernido, a quienes te envío, les dirás: ‘Así dice el Señor Dios.’
5 Tal vez ellos escuchen o dejen de escuchar, porque son una casa rebelde, sabrán que un profeta ha estado entre ellos.
6 Y tú, hijo de hombre, no temas; no les temas a ellos ni a sus palabras aunque haya contigo cardos y espinas y te sientes en escorpiones. No temas sus palabras ni te atemorices ante ellos, porque son una casa rebelde.
7 Les hablarás Mis palabras, escuchen o dejen de escuchar, porque son rebeldes.
8 “Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te hablo; no seas rebelde como esa casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te voy a dar.”
9 Entonces miré que una mano estaba extendida hacia mí, y en ella había un libro (un rollo).
10 El lo desenrolló delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y en él estaban escritas lamentaciones, gemidos y ayes.
1 Comisión del Profeta Entonces El me dijo: “Hijo de hombre, come lo que tienes delante; cómete este rollo, y ve, habla a la casa de Israel.”
2 Abrí, pues, mi boca, y El me dio a comer el rollo.
3 Entonces me dijo: “Hijo de hombre, alimenta tu estómago y llena tu cuerpo de este rollo que te doy.” Y lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel.
4 Me dijo además: “Hijo de hombre, ve a la casa de Israel y háblales con Mis palabras.
5 Porque no eres enviado a un pueblo de habla incomprensible y lengua difícil, sino a la casa de Israel.
6 Tampoco te envío a pueblos numerosos de habla incomprensible y lengua difícil cuyas palabras no puedas entender. Aunque si te enviara a ellos, ellos te escucharían.
7 Pero la casa de Israel no querrá escucharte, ya que no quieren escucharme a Mí. Ciertamente toda la casa de Israel es terca y de duro corazón.
8 Por eso he hecho tu rostro tan duro como sus rostros, y tu frente tan dura como sus frentes.
9 Como esmeril, más duro que el pedernal, he hecho tu frente. No les temas ni te atemorices ante ellos, porque son casa rebelde.”
10 Además me dijo: “Hijo de hombre, recibe en tu corazón todas Mis palabras que Yo te hablo, y escúchalas atentamente.
11 Y ve a los desterrados, a los hijos de tu pueblo; háblales y diles, escuchen o dejen de escuchar: ‘Así dice el Señor Dios.’”
12 Entonces el Espíritu me levantó, y oí detrás de mí un gran ruido atronador: “Bendita sea la gloria del Señor desde Su lugar.”
13 Oí el ruido de las alas de los seres vivientes que se tocaban una a la otra, y el ruido de las ruedas junto a ellos, un gran ruido atronador.
14 El Espíritu me levantó y me tomó; yo iba con amargura en la indignación de mi espíritu, y la mano del Señor era fuerte sobre mí.
15 Entonces vine a los desterrados de Tel Abib que habitaban junto al río Quebar, y allí donde ellos vivían, estuve sentado siete días, atónito, en medio de ellos.
16 Después de los siete días vino a mí la palabra del Señor:
17 “Hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel. Cuando oigas la palabra de Mi boca, adviérteles de Mi parte.
18 Cuando Yo diga al impío: ‘Ciertamente morirás,’ si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero Yo demandaré su sangre de tu mano.
19 Pero si tú has advertido al impío, y éste no se aparta de su impiedad ni de su camino impío, él morirá por su iniquidad, pero tú habrás salvado tu vida.
20 Y cuando un justo se desvíe de su justicia y cometa iniquidad, Yo pondré un obstáculo delante de él, y morirá; porque tú no le advertiste, él morirá por su pecado, y las obras de justicia que había hecho no serán recordadas, pero Yo demandaré su sangre de tu mano.
21 Sin embargo, si tú has advertido al justo de que el justo no debe pecar, y él no peca, ciertamente vivirá porque aceptó la advertencia, y tú habrás salvado tu vida.”
22 La mano del Señor vino allí sobre mí, y El me dijo: “Levántate, ve a la llanura, y allí te hablaré.”
23 Así que me levanté y salí a la llanura; y la gloria del Señor estaba parada allí, como la gloria que yo había visto junto al río Quebar, y caí rostro en tierra.
24 Entonces el Espíritu entró en mí, me hizo ponerme en pie y habló conmigo, y me dijo: “Ve, enciérrate en tu casa.
25 Y tú, hijo de hombre, mira, te echarán cuerdas y con ellas te atarán para que no salgas en medio de ellos.
26 Haré que tu lengua se te pegue al paladar y enmudecerás, y no serás para ellos el hombre que reprenda, porque son una casa rebelde.
27 Pero cuando Yo te hable, te abriré la boca, y les dirás: ‘Así dice el Señor Dios.’ El que oye, que oiga; el que rehúse oír, que rehúse; porque son una casa rebelde.
1 Símbolos del Sitio de Jerusalén “Y tú, hijo de hombre, toma una tableta de barro, ponla delante de ti y graba en ella una ciudad, Jerusalén.
2 Entonces pon sitio contra ella: edifica un muro de asedio contra ella, echa un terraplén contra ella, pon campamentos delante de ella, y coloca contra ella arietes alrededor.
3 Después toma una sartén de hierro y colócala como un muro de hierro entre ti y la ciudad, dirige tu rostro hacia ella y quedará bajo sitio: tú la sitiarás. Esta es una señal para la casa de Israel.
4 “Y tú acuéstate sobre el lado izquierdo, y pon sobre él la iniquidad de la casa de Israel; por el número de días que estés acostado sobre él, llevarás su iniquidad.
5 Porque Yo te he asignado un número de días igual a los años de su iniquidad, 390 días. Tú cargarás, pues, con la iniquidad de la casa de Israel.
6 Cuando los hayas cumplido, te acostarás por segunda vez, pero sobre el lado derecho, y llevarás la iniquidad de la casa de Judá. Te la he asignado por cuarenta días, un día por cada año.
7 Entonces dirigirás tu rostro y tu brazo desnudo hacia el sitio de Jerusalén, y profetizarás contra ella.
8 Te ataré con cuerdas para que no puedas volverte de un lado a otro, hasta que hayas cumplido los días de tu sitio.
9 “En cuanto a ti, toma trigo, cebada, habas, lentejas, millo y centeno; ponlos en una vasija y hazte pan con ellos; conforme al número de días que estés acostado sobre tu lado, 390 días, lo comerás.
10 El alimento que comas será de veinte siclos (228 gramos) de peso por día; lo comerás de tiempo en tiempo.
11 Beberás el agua por medida: medio litro (la sexta parte de un hin); la beberás de tiempo en tiempo.
12 Comerás torta de cebada, habiéndola cocido sobre excrementos humanos a la vista de ellos.”
13 Entonces el Señor dijo: “Así comerán los Israelitas su pan inmundo entre las naciones donde los arrojaré.”
14 Pero yo dije: “¡Ah, Señor Dios! Nunca me he contaminado; porque desde mi juventud hasta ahora nunca he comido animal muerto o despedazado, ni jamás ha entrado en mi boca carne inmunda.”
15 Entonces El me dijo: “Mira, te concedo que prepares tu pan sobre estiércol de vaca en lugar de sobre excremento humano.”
16 Me dijo además: “Hijo de hombre, voy a romper la provisión de pan en Jerusalén, y comerán el pan por peso y con angustia, y beberán el agua por medida y con terror,
17 para que al escasear el pan y el agua, se aterren unos a otros y se consuman en su iniquidad.
1 La Destrucción de Jerusalén Predicha “Y tú, hijo de hombre, toma una espada afilada; tómala y hazla pasar sobre tu cabeza y sobre tu barba como navaja de barbero. Toma luego una balanza y divide el pelo cortado.
2 Una tercera parte del pelo lo quemarás a fuego en medio de la ciudad cuando terminen los días del sitio. Tomarás otra tercera parte y golpearás con la espada alrededor de la ciudad; y la otra tercera parte la esparcirás al viento. Entonces Yo desenvainaré la espada detrás de ellos.
3 Toma también de allí unos pocos de los pelos y átalos en la orla de tu manto.
4 Toma otra vez algunos de ellos, échalos en medio del fuego, y quémalos en el fuego. De ahí saldrá el fuego hacia toda la casa de Israel.
5 Así dice el Señor Dios: ‘Esta es Jerusalén. Yo la coloqué en el centro de las naciones y de los territorios a su alrededor.
6 Pero ella se ha rebelado contra Mis ordenanzas con más impiedad que las naciones, y contra Mis estatutos más que los territorios alrededor de ella; porque ha desechado Mis ordenanzas y no han andado en Mis estatutos.’
7 Por tanto, así dice el Señor Dios: ‘Porque la rebelión de ustedes es mayor que la de las naciones que los rodean, y no han andado en Mis estatutos ni observado Mis ordenanzas, ni tampoco han observado las ordenanzas de las naciones que los rodean,’
8 por eso, así dice el Señor Dios: ‘Yo, Yo mismo, estoy contra ti, y ejecutaré juicios en medio de ti a la vista de las naciones.
9 Y haré en ti lo que no he hecho y lo que no volveré a hacer jamás a causa de todas tus abominaciones.
10 Por eso, los padres se comerán a sus hijos en medio de ti, y los hijos se comerán a sus padres; ejecutaré juicios en ti y esparciré cuantos te queden a todos los vientos.
11 Por tanto, ¡vivo Yo!,’ declara el Señor Dios, ‘que por haber profanado Mi santuario con todos tus ídolos detestables y con todas tus abominaciones, Yo me retiraré, Mi ojo no tendrá piedad y tampoco perdonaré.
12 Una tercera parte de ti morirá de pestilencia o será consumida por el hambre en medio de ti, otra tercera parte caerá a espada alrededor de ti y la otra tercera parte esparciré a todos los vientos, y Yo desenvainaré la espada tras ellos.
13 Se desahogará Mi ira, saciaré en ellos Mi furor y Me vengaré; entonces sabrán que Yo, el Señor, he hablado en Mi celo cuando desahogue Mi furor contra ellos.
14 Te haré desolación y oprobio entre las naciones que te rodean, a los ojos de todos los que pasen.
15 Y serás oprobio, escarnio, advertencia y objeto de horror para las naciones que te rodean, cuando haga juicios contra ti con ira, furor y terribles reprensiones. Yo, el Señor, he hablado.
16 Cuando envíe contra ellos las saetas mortíferas del hambre para destrucción, las cuales enviaré para destruirlos, entonces también aumentaré el hambre sobre ustedes y romperé la provisión de pan.
17 Enviaré también sobre ti hambre y fieras, y te dejarán sin hijos. La plaga y la sangre pasarán por ti, y mandaré sobre ti la espada. Yo, el Señor, he hablado.’”
1 Condenación de la Idolatría Y vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, profetiza contra ellos,
3 y di: ‘Montes de Israel, escuchen la palabra del Señor Dios. Así dice el Señor Dios a los montes, las colinas, las barrancas y a los valles: “Yo mismo traeré sobre ustedes la espada y destruiré sus lugares altos.
4 Sus altares serán devastados, sus altares de incienso serán destrozados y haré que caigan sus muertos delante de sus ídolos.
5 También pondré los cadáveres de los Israelitas delante de sus ídolos, y esparciré sus huesos alrededor de sus altares.
6 Dondequiera que ustedes tengan sus moradas, las ciudades quedarán desoladas y los lugares altos devastados, para que queden desolados y devastados sus altares, rotos y eliminados sus ídolos, derribados sus altares de incienso y borradas sus obras.
7 Los muertos caerán en medio de ustedes, y sabrán que Yo soy el Señor.
8 Sin embargo dejaré un remanente, porque tendrán entre las naciones a los que escaparon de la espada cuando estén esparcidos por las tierras.
9 Entonces los que de ustedes escapen Me recordarán entre las naciones adonde serán llevados cautivos. Porque he sufrido a causa de sus corazones adúlteros que se apartaron de Mí, y a causa de sus ojos que se prostituyeron tras sus ídolos. Pero se aborrecerán a sí mismos por los males que han cometido, por todas sus abominaciones.
10 Y sabrán que Yo soy el Señor; no en vano he dicho que les haría este mal.”’
11 “Así dice el Señor Dios: ‘Bate tus manos, golpea con tu pie, y di: “¡Ay!, a causa de todas las graves abominaciones de la casa de Israel, que a espada, de hambre y de pestilencia caerán.
12 El que esté lejos morirá de pestilencia, el que esté cerca caerá a espada, y el que quede y esté sitiado morirá de hambre. Así desahogaré Mi furor sobre ellos.
13 Entonces ustedes sabrán que Yo soy el Señor, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos alrededor de sus altares, en toda colina elevada, en todas las cumbres de los montes, bajo todo árbol verde y bajo toda encina frondosa, lugares donde ofrecían aroma agradable a todos sus ídolos.
14 Así que por todas sus moradas extenderé Mi mano contra ellos, y haré la tierra más desolada y devastada que el desierto hacia Diblat; y sabrán que Yo soy el Señor.”’”
1 Y vino a mí la palabra del Señor:
2 “Y tú, hijo de hombre, di: ‘Así dice el Señor Dios a la tierra de Israel: “¡El fin, el fin viene sobre los cuatro extremos de esta tierra!
3 Ahora viene el fin sobre ti y enviaré Mi ira contra ti; te juzgaré conforme a tus caminos y traeré sobre ti todas tus abominaciones.
4 Mi ojo no tendrá piedad de ti ni Yo te perdonaré; sino que te pagaré conforme a tus caminos, y tus abominaciones en medio de ti quedarán; y sabrán que Yo soy el Señor.”’
5 “Así dice el Señor Dios: ‘¡Un desastre! ¡Viene un desastre sin igual!
6 El fin viene, viene el fin; se ha despertado contra ti; ya ha venido.
7 Te ha llegado tu turno (tu sentencia), oh habitante de la tierra. Ha llegado el tiempo, se acerca el día; pánico, y no júbilo, en los montes.
8 Ahora pronto derramaré Mi furor sobre ti y descargaré Mi ira contra ti. Te juzgaré conforme a tus caminos y traeré sobre ti todas tus abominaciones.
9 Mi ojo no tendrá piedad ni Yo perdonaré. Te pagaré conforme a tus caminos, y tus abominaciones quedarán en medio de ti; y sabrán que soy Yo, el Señor, el que hiere.
10 Llega el día; ya viene. Ha salido tu turno, ha florecido la vara, ha reverdecido la arrogancia.
11 Se ha levantado la violencia para hacerse vara de impiedad. Nada quedará de ellos, ni de su multitud, ni de su riqueza, ni gloria entre ellos.
12 El tiempo ha llegado, ha venido el día. No se alegre el que compra ni se lamente el que vende, porque el furor está sobre toda su multitud.
13 Ciertamente el vendedor no recuperará lo vendido mientras ambos vivan, porque la visión acerca de toda su multitud no será revocada; y nadie, a causa de su iniquidad, podrá conservar su vida.
14 Han tocado la trompeta y lo han preparado todo, pero nadie va a la batalla; porque Mi furor está contra toda su multitud.
15 La espada está afuera, y la plaga y el hambre están dentro. El que esté en el campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad, la plaga y el hambre lo consumirán.
16 Aun cuando escapen los sobrevivientes, estarán sobre los montes como palomas de los valles, todos ellos gimiendo por su iniquidad.
17 Todas las manos se debilitarán, y todas las rodillas serán como de agua.
18 Se ceñirán de cilicio y los cubrirá el terror; en todos los rostros habrá vergüenza y todas las cabezas estarán rapadas.
19 Arrojarán su plata en las calles y su oro se convertirá en cosa abominable; ni su plata ni su oro podrán librarlos el día de la ira del Señor. No saciarán su apetito ni llenarán sus estómagos, porque su iniquidad ha llegado a ser ocasión de tropiezo.
20 Cambiaron la belleza de Sus ornamentos en orgullo, y de ellos hicieron las imágenes de sus abominaciones y de sus cosas detestables; por tanto, haré que esto sea cosa abominable para ellos.
21 Lo entregaré todo en manos de extraños por botín y a los impíos de la tierra por despojo, y lo profanarán.
22 Apartaré de ellos Mi rostro y profanarán Mi lugar secreto; entrarán en él ladrones y lo profanarán.
23 Haz la cadena, porque la tierra está llena de crímenes sangrientos y la ciudad llena de violencia.
24 Por tanto, traeré a las más perversas de las naciones, y se apoderarán de sus casas; haré cesar el orgullo de los poderosos y sus santuarios serán profanados.
25 Cuando llegue la angustia, buscarán la paz, pero no habrá paz.
26 Vendrá calamidad sobre calamidad, y habrá rumor tras rumor. Entonces buscarán visión del profeta, y la ley desaparecerá del sacerdote y el consejo de los ancianos.
27 El rey hará duelo, el príncipe se vestirá de horror y temblarán las manos del pueblo de la tierra. Según su conducta los trataré, y por sus juicios los juzgaré; y sabrán que Yo soy el Señor.’”
1 Visión de las Abominaciones en Jerusalén Y sucedió en el año sexto, en el día cinco del mes sexto, que estando yo sentado en mi casa con los ancianos de Judá sentados ante mí, bajó allí sobre mí la mano del Señor Dios.
2 Entonces miré, y vi una figura con aspecto de hombre; desde Sus lomos para abajo tenía la apariencia de fuego, y desde Sus lomos para arriba tenía la apariencia de un resplandor, como el aspecto de un metal refulgente.
3 Y extendió algo semejante a una mano y me tomó por un mechón de mi cabello; y el Espíritu me alzó entre la tierra y el cielo y me llevó a Jerusalén en visiones de Dios, a la entrada de la puerta que mira al norte del atrio interior, allí donde estaba la morada del ídolo de los celos que provoca los celos.
4 La gloria del Dios de Israel estaba allí, como la visión que yo había visto en la llanura.
5 Y Dios me dijo: “Hijo de hombre, levanta ahora tus ojos hacia el norte.” Y levanté mis ojos hacia el norte, y vi que al norte de la puerta del altar, a la entrada estaba el ídolo de los celos.
6 Entonces El me dijo: “Hijo de hombre, ¿ves lo que hacen éstos, las grandes abominaciones que comete aquí la casa de Israel para que Me aleje de Mi santuario? Pero aún verás mayores abominaciones.”
7 Después me llevó a la entrada del atrio, y miré que había un agujero en el muro.
8 Y me dijo: “Hijo de hombre, cava ahora en el muro.” Cavé en el muro, y tenía una entrada.
9 Entonces me dijo: “Entra y mira las perversas abominaciones que ellos están cometiendo aquí.”
10 Entré, pues, y miré; y vi grabados en el muro, por todo alrededor, toda clase de reptiles y bestias y cosas abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel.
11 Frente a ellos estaban de pie setenta hombres de los ancianos de la casa de Israel. También Jaazanías, hijo de Safán, estaba de pie entre ellos, cada uno con su incensario en la mano; y el aroma de la nube de incienso subía.
12 Entonces Dios me dijo: “Hijo de hombre, ¿has visto lo que hacen en la oscuridad los ancianos de la casa de Israel, cada uno en su cámara de imágenes grabadas? Porque ellos dicen: ‘El Señor no nos ve; el Señor ha abandonado la tierra.’”
13 También me dijo: “Aún verás que cometen mayores abominaciones.”
14 Entonces me llevó a la entrada de la puerta de la casa del Señor que está al norte; y había allí mujeres sentadas llorando a Tamuz.
15 Y me dijo: “¿Has visto, hijo de hombre? Aún verás mayores abominaciones que éstas.”
16 Entonces me llevó al atrio interior de la casa del Señor. Y a la entrada del templo del Señor, entre el pórtico y el altar, había unos veinticinco hombres de espaldas al templo del Señor y de cara al oriente, y se postraban hacia el oriente, hacia el sol.
17 Y El me dijo: “¿Has visto, hijo de hombre? ¿Le parece poco a la casa de Judá cometer las abominaciones que aquí han cometido, que han llenado la tierra de violencia y Me han provocado repetidas veces? Porque se llevan el ramo a la nariz.
18 Por tanto, ciertamente Yo obraré con furor. Mi ojo no tendrá piedad, ni Yo perdonaré; y aunque griten a Mis oídos con gran voz, no los escucharé.”
1 Visión de la Matanza de los Culpables Entonces Dios gritó a mis oídos con gran voz, diciendo: “Acérquense, verdugos de la ciudad, cada uno con su arma destructora en la mano.”
2 Y seis hombres venían por el camino de la puerta superior que mira al norte, cada uno con su arma destructora en la mano. Entre ellos había un hombre vestido de lino con una cartera de escribano a la cintura. Y entraron y se pusieron junto al altar de bronce.
3 Entonces la gloria del Dios de Israel subió del querubín sobre el cual había estado, hacia el umbral del templo. Y llamó al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escribano a la cintura;
4 y el Señor le dijo: “Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una señal en la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella.”
5 Pero oí que a los otros les dijo: “Pasen por la ciudad en pos de él y hieran; no tenga piedad su ojo, no perdonen.
6 Maten a viejos, jóvenes, doncellas, niños y mujeres hasta el exterminio, pero no toquen a ninguno sobre quien esté la señal. Comenzarán por Mi santuario.” Comenzaron, pues, con los ancianos que estaban delante del templo.
7 Entonces les dijo: “Profanen el templo y llenen de muertos los atrios. ¡Salgan!” Y salieron, y fueron hiriendo por la ciudad.
8 Mientras herían, quedé yo solo y caí sobre mi rostro; clamé y dije: “¡Ah, Señor Dios! ¿Destruirás a todo el remanente de Israel derramando Tu furor sobre Jerusalén?”
9 Entonces el Señor me respondió: “La iniquidad de la casa de Israel y de Judá es grande en extremo, la tierra está llena de sangre y la ciudad está llena de perversión; porque dicen: ‘El Señor ha abandonado la tierra, el Señor nada ve.’
10 Pero en cuanto a Mí, tampoco Mi ojo tendrá piedad, ni Yo perdonaré, sino que haré recaer su conducta sobre sus cabezas.”
11 Entonces el hombre vestido de lino que tenía la cartera a la cintura, trajo un informe, diciendo: “He hecho tal como me ordenaste.”
1 Visión de la Gloria de Dios Después miré, y en el firmamento que estaba sobre las cabezas de los querubines, vi que apareció sobre ellos como una piedra de zafiro de apariencia semejante a un trono.
2 Y el Señor le dijo al hombre vestido de lino: “Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines y espárcelos sobre la ciudad.” Y el hombre entró ante mis ojos.
3 Los querubines estaban de pie a la derecha del templo cuando el hombre entró, y la nube llenaba el atrio interior.
4 Entonces la gloria del Señor subió del querubín hacia el umbral del templo, y el templo se llenó de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria del Señor.
5 El ruido de las alas de los querubines se oía hasta el atrio exterior, como la voz del Dios Todopoderoso (El Shaddai) cuando habla.
6 Cuando El le ordenó al hombre vestido de lino: “Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines,” él entró y se paró junto a una rueda.
7 El querubín extendió su mano de entre los querubines hacia el fuego que estaba entre ellos, lo tomó y lo puso en las manos del que estaba vestido de lino, el cual lo tomó y salió.
8 Debajo de sus alas los querubines parecían tener la forma de la mano de un hombre.
9 Entonces miré, y vi cuatro ruedas junto a los querubines, cada rueda junto a cada querubín; el aspecto de las ruedas era como el brillo de una piedra de Tarsis.
10 En cuanto a su apariencia, las cuatro tenían la misma semejanza, como si una rueda estuviera dentro de la otra rueda.
11 Cuando andaban, se movían en las cuatro direcciones, sin volverse cuando andaban, sino que seguían la dirección en que ponían el rostro, sin volverse cuando andaban.
12 Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor, las ruedas de los cuatro.
13 A las ruedas se les llamó “torbellino,” y yo lo oí.
14 Y cada uno de los querubines tenía cuatro caras. La primera cara era la cara de un querubín, la segunda, la cara de un hombre, la tercera, la cara de un león y la cuarta, la cara de un águila.
15 Entonces los querubines se levantaron. Estos eran los seres vivientes que yo había visto en el río Quebar.
16 Cuando los querubines andaban, las ruedas andaban a su lado; y cuando los querubines alzaban sus alas para elevarse del suelo, las ruedas no se apartaban de su lado.
17 Cuando los querubines se detenían, las ruedas se detenían, y cuando se levantaban, las ruedas se levantaban con ellos, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en ellas.
18 Entonces la gloria del Señor salió de sobre el umbral del templo y se puso sobre los querubines.
19 Cuando los querubines alzaron sus alas y se elevaron del suelo ante mis ojos salieron con las ruedas a su lado, y se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la casa del Señor. Y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos.
20 Estos eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel junto al río Quebar; entonces supe que eran querubines.
21 Cada uno tenía cuatro caras y cada uno cuatro alas, y había una semejanza de manos de hombre debajo de sus alas.
22 En cuanto a la forma de sus caras, eran las mismas caras cuya apariencia yo había visto junto al río Quebar. Cada uno caminaba derecho hacia adelante.
1 Castigo de los Gobernantes Entonces el Espíritu me levantó y me llevó a la puerta oriental de la casa del Señor que mira al oriente. Y a la entrada de la puerta había veinticinco hombres, y entre ellos vi a Jaazanías, hijo de Azur, y a Pelatías, hijo de Benaía, jefes del pueblo.
2 Y Dios me dijo: “Hijo de hombre, estos son los hombres que traman iniquidad y dan malos consejos en esta ciudad,
3 los cuales dicen: ‘¿No está cerca el tiempo de edificar casas? Esta ciudad es la olla y nosotros la carne.’
4 Por tanto, profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombre.”
5 Entonces el Espíritu del Señor cayó sobre mí, y me ordenó que dijera: “Así dice el Señor: ‘Así han dicho ustedes, casa de Israel, Yo conozco sus pensamientos.
6 Han multiplicado sus muertos en esta ciudad, han llenado sus calles de muertos.”
7 Por tanto, así dice el Señor Dios: “Sus muertos, los que han dejado en medio de la ciudad, son la carne, y ella es la olla; pero Yo los sacaré de ella.
8 Han temido la espada, y espada traeré sobre ustedes,” declara el Señor Dios.
9 “Los sacaré de en medio de la ciudad, los entregaré en manos de extraños y traeré juicios contra ustedes.
10 A espada caerán; en los confines de Israel los juzgaré; y sabrán que Yo soy el Señor.
11 Esta ciudad no será olla para ustedes, ni ustedes serán carne en medio de ella; hacia los confines de Israel los juzgaré.
12 Así sabrán que Yo soy el Señor; porque no han andado en Mis estatutos ni han cumplido Mis ordenanzas, sino que han obrado conforme a las costumbres de las naciones que los rodean.”’”
13 Y mientras yo profetizaba, Pelatías, hijo de Benaía, murió. Entonces caí sobre mi rostro, y clamé a gran voz: “¡Ah, Señor Dios! ¿Vas a acabar por completo con el remanente de Israel?”
14 Entonces vino a mí la palabra del Señor:
15 “Hijo de hombre, tus hermanos, tus parientes, los hombres en el destierro contigo y toda la casa de Israel, todos ellos, son aquéllos a quienes los habitantes de Jerusalén han dicho: ‘Aléjense del Señor; a nosotros se nos ha dado esta tierra en posesión.’
16 Por tanto, di: ‘Así dice el Señor Dios: “Aunque los había echado lejos entre las naciones, y aunque Yo los había dispersado por las tierras, sin embargo fui para ellos un santuario por poco tiempo en las tierras adonde habían ido.”’
17 Por tanto di: ‘Así dice el Señor Dios: “Yo los recogeré de entre los pueblos y los reuniré de las tierras entre las cuales han sido dispersados, y les daré la tierra de Israel.”’
18 “Cuando lleguen allí, quitarán de ella todas sus cosas detestables y todas sus abominaciones.
19 Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne,
20 para que anden en Mis estatutos, guarden Mis ordenanzas y los cumplan. Entonces serán Mi pueblo y Yo seré su Dios.
21 Pero en cuanto a aquéllos cuyo corazón va detrás de sus cosas detestables y abominaciones, haré recaer su conducta sobre su cabeza,” declara el Señor Dios.
22 Entonces los querubines alzaron sus alas con las ruedas a su lado, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos.
23 La gloria del Señor se elevó de en medio de la ciudad, y se detuvo sobre el monte que está al oriente de la ciudad.
24 Y el Espíritu me levantó y me llevó a Caldea (Babilonia), a los desterrados, en visión por el Espíritu de Dios. Y se alejó de mí la visión que había visto.
25 Entonces hablé a los desterrados de todas las cosas que el Señor me había mostrado.
1 Destierro del Príncipe Entonces vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, tú habitas en medio de la casa rebelde; tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son una casa rebelde.
3 Y tú, hijo de hombre, prepárate el equipaje del destierro y sal al destierro de día, ante sus ojos; sal al destierro desde tu lugar a otro lugar, ante sus ojos. Quizá entiendan, aunque son una casa rebelde.
4 Saca tu equipaje como equipaje del destierro, de día, ante sus ojos. Entonces sal tú por la tarde, ante sus ojos, como los que salen al destierro.
5 Ante sus ojos haz un hueco en el muro y sal por él.
6 Ante sus ojos carga el equipaje sobre los hombros y sácalo en la oscuridad. Cúbrete el rostro para no ver la tierra, porque te he puesto por señal a la casa de Israel.”
7 Yo hice tal como se me había mandado. Saqué mi equipaje de día como el equipaje de un desterrado. Entonces al atardecer cavé con mis manos a través del muro; salí en la oscuridad y cargué el equipaje sobre los hombros, a la vista de ellos.
8 Por la mañana vino a mí la palabra del Señor:
9 “Hijo de hombre, ¿no te ha dicho la casa de Israel, esa casa rebelde: ‘¿Qué estás haciendo?’
10 Diles: ‘Así dice el Señor Dios: “Esta carga (Este oráculo) se refiere al príncipe en Jerusalén y a toda la casa de Israel que está en medio de ella.”’
11 “Yo soy su señal. ‘Como he hecho, así se hará con ellos; irán al destierro, a la cautividad.’
12 Y el príncipe que está en medio de ellos, cargará su equipaje sobre los hombros en la oscuridad, y saldrá. Cavará un hueco en el muro para sacarlo. Cubrirá su rostro para no ver la tierra con sus ojos.
13 Extenderé Mi red sobre él y quedará preso en Mi trampa. Lo llevaré a Babilonia, a la tierra de los Caldeos; pero no la verá, y morirá allí.
14 Y a todos los que los rodean, sus servidores y todas sus tropas, los esparciré a todos los vientos y sacaré la espada tras ellos.
15 Y sabrán que Yo soy el Señor cuando los disperse entre las naciones y los esparza por las tierras.
16 Pero preservaré a algunos de ellos de la espada, del hambre y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde vayan, y sepan que Yo soy el Señor.”
17 Y vino a mí la palabra del Señor:
18 “Hijo de hombre, come tu pan con temblor y bebe tu agua con estremecimiento y angustia.
19 Y dile a la gente de la tierra: ‘Así dice el Señor Dios acerca de los habitantes de Jerusalén sobre el suelo de Israel: “Comerán su pan con angustia y beberán su agua con terror, porque su tierra será despojada de su abundancia a causa de la violencia de todos los que habitan en ella.
20 Las ciudades habitadas serán devastadas y la tierra vendrá a ser una desolación. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señor.”’”
21 Entonces vino a mí la palabra del Señor:
22 “Hijo de hombre, ¿qué proverbio es ése que ustedes tienen acerca de la tierra de Israel, que dice: ‘Se alargan los días y desaparece toda visión’?
23 Por tanto, diles: ‘Así dice el Señor Dios: “Haré cesar este proverbio para que ya no lo usen como proverbio en Israel.” Diles, pues: “Se acercan los días y el cumplimiento de toda visión.
24 Porque ya no habrá ninguna visión falsa ni adivinación lisonjera en medio de la casa de Israel.
25 Porque Yo, el Señor, hablaré, y toda palabra que diga se cumplirá. No se demorará más, sino que en sus días, oh casa rebelde, hablaré la palabra y la cumpliré,” declara el Señor Dios.’”
26 Y vino a mí la palabra del Señor:
27 “Hijo de hombre, la casa de Israel dice: ‘La visión que él ve es para dentro de muchos días, y para tiempos lejanos él profetiza.’
28 Por tanto, diles: ‘Así dice el Señor Dios: “Ninguna de Mis palabras se demorará más. Toda palabra que diga se cumplirá,”’” declara el Señor Dios.
1 Condenación de los Profetas Falsos Entonces vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y dile a los que profetizan por su propia inspiración: ‘Escuchen la palabra del Señor.
3 Así dice el Señor Dios: “¡Ay de los profetas necios que siguen su propio espíritu y no han visto nada!
4 Como zorras entre ruinas han sido tus profetas, oh Israel.
5 Ustedes no han subido a las brechas, ni han levantado un muro alrededor de la casa de Israel, para que pueda resistir en la batalla en el día del Señor.
6 Han visto falsedad y adivinación mentirosa los que dicen: ‘El Señor declara,’ cuando el Señor no los ha enviado; no obstante, esperan el cumplimiento de su palabra.
7 ¿No han visto una visión falsa y han hablado una adivinación mentirosa cuando dicen: ‘El Señor declara,’ y Yo no he hablado?”’”
8 Por tanto, así dice el Señor Dios: “Por cuanto han hablado falsedad y han visto mentira, por tanto, Yo estoy contra ustedes,” declara el Señor Dios.
9 “Y estará Mi mano contra los profetas que ven visiones falsas y hablan adivinaciones mentirosas. No estarán en el consejo de Mi pueblo, no serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni entrarán en la tierra de Israel. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señor Dios.
10 Sí, porque han engañado a Mi pueblo, diciendo: ‘¡Paz!’ cuando no hay paz. Y cuando alguien edifica un muro, ellos lo recubren con cal.
11 Diles, pues, a los que lo recubren con cal, que el muro caerá; vendrá una lluvia torrencial y ustedes, piedras de granizo, caerán; y se desencadenará un viento huracanado.
12 Cuando el muro haya caído, ¿no les preguntarán: ‘¿Dónde está la cal con que lo recubrieron?’”
13 Por tanto, así dice el Señor Dios: “En Mi enojo haré que un viento huracanado se desencadene; también por Mi ira vendrá una lluvia torrencial y granizo para consumirlo con furor.
14 Así derribaré el muro que han recubierto con cal, lo echaré a tierra y quedará al descubierto su cimiento. Y cuando caiga, ustedes serán destruidos en medio de él. Así sabrán que Yo soy el Señor.
15 Desahogaré así Mi furor contra el muro y contra los que lo han recubierto con cal, y les diré: ‘No existe el muro ni existen los que lo recubrieron,
16 ni los profetas de Israel que profetizaban acerca de Jerusalén y que veían para ella visiones de paz cuando no había paz,’ declara el Señor Dios.
17 “Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan por su propia inspiración, profetiza contra ellas
18 y di: ‘Así dice el Señor Dios: “¡Ay de las que cosen cintas mágicas para todas las coyunturas de la mano y hacen velos para las cabezas de personas de toda talla con el fin de cazar vidas! ¿Cazarán las vidas de Mi pueblo y preservarán sus vidas?
19 Ustedes Me han profanado ante Mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, dando muerte a algunos que no debían morir y dejando con vida a otros que no debían vivir, mintiendo a Mi pueblo que escucha la mentira.”’”
20 Por tanto, así dice el Señor Dios: “Yo estoy contra sus cintas mágicas con las que allí cazan vidas como aves; las arrancaré de sus brazos y dejaré ir las vidas, las vidas que cazan como aves.
21 También rasgaré sus velos y libraré a Mi pueblo de sus manos, y no serán más presa en sus manos. Y ustedes sabrán que Yo soy el Señor.
22 Porque ustedes han entristecido el corazón del justo con falsedad, cuando Yo no lo he entristecido, y han fortalecido las manos del impío para que no se aparte de su mal camino a fin de preservar su vida.
23 Por tanto, no verán más visiones falsas ni practicarán más la adivinación, y libraré a Mi pueblo de sus manos. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señor.”
1 Condenación de la Idolatría Entonces vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel y se sentaron delante de mí.
2 Y vino a mí la palabra del Señor:
3 “Hijo de hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en su corazón, y han puesto delante de su rostro lo que los hace caer en su iniquidad. ¿Me dejaré Yo consultar por ellos?
4 Por tanto, diles: ‘Así dice el Señor Dios: “Cualquier hombre de la casa de Israel que erija sus ídolos en su corazón, y que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y después venga al profeta, Yo, el Señor, le responderé entonces de acuerdo con la multitud de sus ídolos,
5 a fin de alcanzar a la casa de Israel en sus corazones, que están apartados de Mí a causa de todos sus ídolos.”’
6 “Por tanto, dile a la casa de Israel: ‘Así dice el Señor Dios: “Arrepiéntanse y apártense de sus ídolos, y de todas sus abominaciones aparten sus rostros.
7 Porque a cualquiera de la casa de Israel, o de los extranjeros que residen en Israel, que se aleje de Mí y erija sus ídolos en su corazón, que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y después venga al profeta para consultarme por medio de él, Yo, el Señor, le responderé por Mí mismo.
8 Pondré Mi rostro contra ese hombre, haré de él señal y proverbio, y lo cortaré de en medio de Mi pueblo. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señor.
9 Pero si el profeta se deja persuadir y dice algo, soy Yo, el Señor, el que he persuadido a ese profeta, y extenderé Mi mano contra él y lo exterminaré de en medio de Mi pueblo Israel.
10 Ambos llevarán el castigo de su iniquidad; como la iniquidad del que consulta será la iniquidad del profeta,
11 a fin de que la casa de Israel no se desvíe más de Mí ni se contamine más con todas sus transgresiones. Y ellos serán Mi pueblo y Yo seré su Dios,”’” declara el Señor Dios.
12 Entonces vino a mí la palabra del Señor:
13 “Hijo de hombre, si un país peca contra Mí cometiendo infidelidad, y Yo extiendo Mi mano contra él, destruyo su provisión de pan y envío hambre contra él y corto de él hombres y animales,
14 y aunque estos tres hombres, Noé, Daniel y Job, estuvieran en medio de ese país, sólo ellos se salvarían a sí mismos por su justicia,” declara el Señor Dios.
15 Si Yo hiciera pasar por esa tierra fieras y ellas la despoblaran, y se volviera desolada sin que nadie pasara por ella a causa de las fieras,
16 aunque estos tres hombres estuvieran en medio de esa tierra, vivo Yo,” declara el Señor Dios, “ni a sus hijos ni a sus hijas podrían salvar; sólo ellos se salvarían, pero el país estaría desolado.
17 O si Yo trajera la espada contra ese país, y dijera: ‘Pase la espada por el país,’ y extermino de él hombres y animales,
18 y estos tres hombres estuvieran en medio de él, vivo Yo,” declara el Señor Dios, “que no podrían salvar a sus hijos ni a sus hijas; sino que sólo ellos se salvarían.
19 O si Yo enviara una plaga contra ese país y derramara Mi furor sobre él con sangre, para cortar de él hombres y animales,
20 aunque Noé, Daniel y Job estuvieran en medio de él, vivo Yo,” declara el Señor Dios, “que ni a su hijo ni a su hija podrían salvar; sólo ellos se librarían a sí mismos por su justicia.”
21 Porque así dice el Señor Dios: “¡Cuánto más cuando Yo envíe Mis cuatro terribles juicios contra Jerusalén: espada, hambre, fieras y plaga para exterminar de ella hombres y animales!
22 Sin embargo, en ella quedarán sobrevivientes, hijos e hijas que serán sacados. Saldrán hacia ustedes y verán su conducta y sus obras; entonces serán consolados de la calamidad que he traído contra Jerusalén, de todo lo que he traído sobre ella.
23 Y ellos los consolarán cuando vean sus caminos y sus obras, y sabrán que no he hecho en vano lo que hice en ella,” declara el Señor Dios.
1 Jerusalén, una Vid Inútil Entonces vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, ¿en qué es mejor la madera de la vid que cualquier otra rama de árbol que haya entre los árboles del bosque?
3 ¿Se toma madera de ella para hacer alguna obra? ¿Se toma acaso una estaca de ella para colgar alguna vasija?
4 Si en el fuego se ha puesto para consumirla y el fuego ha consumido los dos extremos, también la parte de en medio ha sido quemada, ¿es aún útil para algo?
5 Si cuando estaba intacta, no se utilizaba para nada, ¡cuánto menos, cuando la haya consumido el fuego y esté quemada, se podrá hacer aún algo de ella!
6 Por tanto, así dice el Señor Dios: ‘Como la madera de la vid entre los árboles del bosque, que he entregado al fuego para consumirla, así he entregado Yo a los habitantes de Jerusalén.
7 He puesto Mi rostro contra ellos; del fuego han escapado, pero el fuego los consumirá. Y sabrán que Yo soy el Señor, cuando ponga Mi rostro contra ellos.
8 Y convertiré la tierra en desolación, por cuanto han cometido infidelidad,’” declara el Señor Dios.
1 Orígenes de Jerusalén Entonces vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, haz saber a Jerusalén sus abominaciones,
3 y di: ‘Así dice el Señor Dios a Jerusalén: “Por tu origen y tu nacimiento eres de la tierra del Cananeo, tu padre era Amorreo y tu madre Hetea.
4 En cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu cordón umbilical, ni fuiste lavada con agua para limpiarte; no fuiste frotada con sal, ni envuelta en pañales.
5 Ningún ojo se apiadó de ti para hacer por ti alguna de estas cosas, para compadecerse de ti; sino que fuiste echada al campo abierto, porque fuiste aborrecida el día en que naciste.
6 Yo pasé junto a ti y te vi revolcándote en tu sangre. Mientras estabas en tu sangre, te dije: ‘¡Vive!’ Sí, te dije, mientras estabas en tu sangre: ‘¡Vive!’
7 Te hice tan numerosa como la hierba del campo. Y creciste, te hiciste grande y llegaste a la plenitud de tu hermosura. Se formaron tus pechos y creció tu pelo, pero estabas desnuda y descubierta.
8 Entonces pasé junto a ti y te vi, y tu tiempo era tiempo de amores; extendí Mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez. Te hice juramento y entré en pacto contigo, y fuiste Mía,” declara el Señor Dios.
9 “Te lavé con agua, te limpié la sangre y te ungí con aceite.
10 Te vestí con tela bordada y puse en tus pies sandalias de piel de marsopa; te envolví con lino fino y te cubrí con seda.
11 Te engalané con adornos, puse brazaletes en tus manos y un collar a tu cuello.
12 Puse un anillo en tu nariz, pendientes en tus orejas y una hermosa corona en tu cabeza.
13 Estabas adornada con oro y plata, y tu vestido era de lino fino, seda y tela bordada. Comías flor de harina, miel y aceite; eras hermosa en extremo y llegaste a la realeza.
14 Entonces tu fama se divulgó entre las naciones por tu hermosura, que era perfecta, gracias al esplendor que Yo puse en ti,” declara el Señor Dios.
15 Infidelidad de Jerusalén “Pero tú confiaste en tu hermosura, te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tus prostituciones a todo el que pasaba, fuera quien fuera.
16 Tomaste algunos de tus vestidos y te hiciste lugares altos de varios colores, y te prostituiste en ellos, cosa que nunca debiera haber sucedido ni jamás sucederá.
17 Tomaste también tus bellas joyas de oro y de plata que Yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombres para prostituirte con ellas.
18 Tomaste tu tela bordada y las cubriste, y ofreciste ante ellas Mi aceite y Mi incienso.
19 También te di Mi pan, la flor de harina, el aceite y la miel con que Yo te alimentaba, y lo ofrecías ante ellas como aroma agradable. Así sucedió,” declara el Señor Dios.
20 “Tomaste además a tus hijos y a tus hijas que habías dado a luz para Mí, y se los sacrificaste como alimento. ¿Acaso eran poca cosa tus prostituciones,
21 para que mataras a Mis hijos y se los ofrecieras a los ídolos, haciéndolos pasar por fuego?
22 Y en todas tus abominaciones y prostituciones no te acordaste de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta y revolcándote en tu sangre.
23 Y después de toda tu maldad (‘¡Ay, ay de ti!’ declara el Señor Dios,)
24 te edificaste un santuario y te hiciste un lugar alto en todas las plazas.
25 En toda cabecera de camino te edificaste tu lugar alto, e hiciste abominable tu hermosura. Te entregaste a todo el que pasaba y multiplicaste tu prostitución.
26 También te prostituiste a los Egipcios, tus vecinos de cuerpos robustos, y multiplicaste tu prostitución para provocarme a ira.
27 Y Yo extendí Mi mano contra ti y disminuí tus raciones. Y te entregué al deseo de las que te odiaban, las hijas de los Filisteos, que se avergonzaban de tu conducta deshonesta.
28 Además, te prostituiste a los Asirios porque no te habías saciado; te prostituiste a ellos y ni aun entonces te saciaste.
29 También multiplicaste tu prostitución en la tierra de los mercaderes, Caldea, y ni aun con esto te saciaste.”’”
30 “¡Qué débil es tu corazón,” declara el Señor Dios, “cuando haces todas estas cosas, las acciones de una ramera desvergonzada!
31 Cuando edificaste tu santuario en toda cabecera de camino y te hiciste tu lugar alto en cada plaza, al despreciar la paga, no eras como la ramera.
32 ¡Mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe a extraños!
33 A todas las rameras les dan regalos, pero tú dabas regalos a todos tus amantes y los sobornabas para que vinieran a ti de todas partes para tus prostituciones.
34 En tus prostituciones eras distinta de las otras mujeres: nadie te solicitaba para fornicar; tú dabas la paga, pero a ti ninguna paga se te daba. Eras distinta.”
35 Por tanto, ramera, oye la palabra del Señor.
36 Así dice el Señor Dios: “Por cuanto fue derramada tu lascivia y descubierta tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todos tus detestables ídolos, y a causa de la sangre de tus hijos que les ofreciste,
37 por tanto, Yo reuniré a todos tus amantes con quienes te gozaste, a todos los que amaste y a todos los que aborreciste; los reuniré de todas partes contra ti, descubriré tu desnudez ante ellos y ellos verán toda tu desnudez.
38 Te juzgaré como son juzgadas las adúlteras y las que derraman sangre, y traeré sobre ti sangre de furor y de celos.
39 También te entregaré en manos de tus amantes y ellos derribarán tus santuarios, destruirán tus lugares altos, te despojarán de tus vestidos, te quitarán tus bellas joyas y te dejarán desnuda y descubierta.
40 Provocarán contra ti a una multitud, y te apedrearán y te harán pedazos con sus espadas.
41 Prenderán fuego a tus casas y ejecutarán juicios contra ti a la vista de muchas mujeres. Entonces haré que dejes de ser ramera y no darás más paga a tus amantes.
42 Desahogaré Mi furor en ti; Mis celos se apartarán de ti, me apaciguaré y no me enojaré más.
43 Por cuanto no te has acordado de los días de tu juventud, sino que Me has irritado con todas estas cosas, también Yo haré recaer tu conducta sobre tu cabeza,” declara el Señor Dios, “para que no cometas esta lascivia con todas tus otras abominaciones.”
44 Jerusalén Comparada con Sodoma y Samaria “Todo aquél que cita proverbios repetirá este proverbio acerca de ti: ‘De tal madre, tal hija.’
45 Eres hija de tu madre que aborreció a su marido y a sus hijos, y hermana de tus hermanas que aborrecieron a sus maridos y a sus hijos. Su madre era Hitita y su padre Amorreo.
46 Tu hermana mayor es Samaria que con sus hijas (sus aldeas) habita al norte de ti, y tu hermana menor es Sodoma que habita al sur de ti con sus hijas.
47 Pero no sólo has andado en sus caminos y has hecho según sus abominaciones, sino que, como si eso fuera muy poco, te has corrompido más que ellas en todos tus caminos.
48 “Vivo Yo,” declara el Señor Dios, “que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como tú y tus hijas han hecho.
49 Pues ésta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: arrogancia, abundancia de pan y completa ociosidad tuvieron ella y sus hijas; pero no ayudaron al pobre ni al necesitado,
50 y se enorgullecieron y cometieron abominaciones delante de Mí. Y cuando lo vi las hice desaparecer.
51 Ni aún Samaria ha cometido ni la mitad de tus pecados, pues tú has multiplicado tus abominaciones más que ellas, y has hecho aparecer justas a tus hermanas con todas las abominaciones que has cometido.
52 También tú, carga con tu ignominia ya que has hecho que se hagan juicios favorables de tus hermanas. A causa de tus pecados, en los que obraste en forma más abominable que ellas, ellas son más justas que tú. Tú pues, avergüénzate también y carga con tu ignominia, ya que hiciste que tus hermanas parecieran justas.
53 “Y cambiaré su suerte, la suerte de Sodoma y de sus hijas, la suerte de Samaria y de sus hijas, y junto con ellas, tu propia suerte,
54 para que cargues con tu humillación y te avergüences de todo lo que has hecho cuando seas consuelo para ellas.
55 Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volverán a su estado anterior; también tú y tus hijas volverán a su estado anterior.
56 El nombre de tu hermana Sodoma no era mencionado en tu boca el día de tu soberbia,
57 antes que fuera descubierta tu maldad. Como ella, tú has venido a ser el oprobio de las hijas de Edom, de todas sus vecinas y de las hijas de los Filisteos que te desprecian por todos lados.
58 Llevas sobre ti el castigo de tu lascivia y de tus abominaciones,” declara el Señor.
59 Porque así dice el Señor Dios: “Yo haré contigo como has hecho tú, que has despreciado el juramento violando el pacto.
60 “Sin embargo, Yo recordaré Mi pacto contigo en los días de tu juventud, y estableceré para ti un pacto eterno.
61 Entonces te acordarás de tus caminos y te avergonzarás cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú y las menores que tú; y te las daré por hijas, pero no por causa de tu pacto.
62 Estableceré Mi pacto contigo; y sabrás que Yo soy el Señor;
63 para que recuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca a causa de tu humillación, cuando Yo te haya perdonado por todo lo que has hecho,” declara el Señor Dios.
1 Parábola de las Aguilas y la Vid Y vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, propón un enigma y relata una parábola a la casa de Israel.
3 “Dirás: ‘Así dice el Señor Dios: “Una gran águila de grandes alas, Largos piñones y espeso plumaje de muchos colores, Vino al Líbano y se llevó la copa del cedro;
4 Arrancó el más alto de sus renuevos, Lo llevó a una tierra de mercaderes Y lo puso en una ciudad de comerciantes.
5 Después tomó semilla del país Y la plantó en terreno fértil. La puso junto a aguas abundantes; La plantó como un sauce.
6 Brotó y se hizo una vid Muy extendida, de poca altura, Con sus sarmientos vueltos hacia el águila, Pero sus raíces quedaron debajo de ella. Así se hizo una vid, Echó pámpanos y se hizo frondosa.
7 Pero había otra gran águila De grandes alas y abundante plumaje, Y esta vid dobló sus raíces hacia ella, Y hacia ella extendió sus sarmientos Desde los surcos donde estaba plantada para que la regara.
8 En tierra fértil, junto a aguas abundantes estaba plantada, Para echar ramas y dar fruto, Para hacerse una vid excelente.”’
9 “Dile: ‘Así dice el Señor Dios: “¿Prosperará? ¿No arrancará sus raíces y cortará su fruto Para que se seque y se sequen todas sus hojas tiernas? Y no hará falta gran poder ni mucha gente Para arrancarla de sus raíces.
10 Aunque está plantada, ¿prosperará? Cuando el viento del este la azote, ¿no se secará totalmente? En los surcos donde creció se secará.”’”
11 Y vino a mí la palabra del Señor:
12 “Dile ahora a la casa rebelde: ‘¿No saben lo que significan estas cosas?’ Di: ‘El rey de Babilonia vino a Jerusalén, tomó a su rey y a sus príncipes y los llevó consigo a Babilonia.
13 Y tomó a uno de la familia real, hizo un pacto con él y le hizo prestar juramento. Se llevó también a los poderosos de la tierra,
14 para que el reino quedara sometido sin poder levantarse, a fin de que guardando su pacto se mantuviera.
15 Pero se ha rebelado contra él enviando embajadores a Egipto para que le den caballos y muchas tropas. ¿Tendrá éxito? ¿Escapará el que hace tales cosas? ¿Puede romper el pacto y escapar?
16 Vivo Yo,’ declara el Señor Dios ‘que ciertamente en la tierra del rey que lo puso en el trono, cuyo juramento despreció y cuyo pacto rompió, allí, en medio de Babilonia, morirá.
17 Ni con poderoso ejército ni con gran compañía lo ayudará Faraón en la guerra, cuando levanten terraplenes y construyan muros de asedio para cortar muchas vidas.
18 Pues ha despreciado el juramento al romper el pacto; juró fidelidad pero hizo todas estas cosas. No escapará.’”
19 Por tanto, así dice el Señor Dios: “Vivo Yo, que ciertamente Mi juramento que él despreció, Mi pacto que él rompió, lo haré recaer sobre su cabeza.
20 Y tenderé sobre él Mi red y será atrapado en Mi trampa. Entonces lo llevaré a Babilonia y allí entraré en juicio con él por la infidelidad que ha cometido contra Mí.
21 Y todos los escogidos de todas sus tropas a espada caerán, y los sobrevivientes serán esparcidos a todos los vientos. Y ustedes sabrán que Yo, el Señor, he hablado.”
22 Así dice el Señor Dios: “Yo también tomaré un renuevo de lo más alto de la copa del cedro y lo plantaré; arrancaré de la punta de sus renuevos uno tierno y lo plantaré en un monte alto y eminente.
23 En el alto monte de Israel lo plantaré; extenderá ramas y dará fruto, y llegará a ser un cedro majestuoso. Debajo de él anidarán toda clase de aves, a la sombra de sus ramas anidarán.
24 Y todos los árboles del campo sabrán que Yo soy el Señor; humillo al árbol elevado y elevo al árbol humilde; seco al árbol verde y hago reverdecer al árbol seco. Yo, el Señor, he hablado y lo haré.”
1 La Responsabilidad Individual Entonces vino a mí la palabra del Señor:
2 “¿Qué quieren decir ustedes al usar este proverbio acerca de la tierra de Israel, que dice: ‘Los padres comen las uvas agrias, Y los dientes de los hijos tienen la dentera’?
3 “Vivo Yo,” declara el Señor Dios, “que no volverán a usar más este proverbio en Israel.
4 Todas las almas son Mías; tanto el alma del padre como el alma del hijo Mías son. El alma que peque, ésa morirá.
5 Pero el hombre que es justo, y practica el derecho y la justicia,
6 no come en los santuarios de los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel. No deshonra a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su menstruación.
7 Ese hombre no oprime a nadie, sino que devuelve al deudor su prenda; no comete robo, sino que da su pan al hambriento y cubre con ropa al desnudo.
8 No presta dinero a interés ni exige con usura, retrae su mano de la maldad y hace juicio verdadero entre hombre y hombre.
9 También anda en Mis estatutos y Mis ordenanzas obrando fielmente, ése hombre es justo; ciertamente vivirá,” declara el Señor Dios.
10 “Pero si tiene un hijo violento que derrama sangre y que hace cualquiera de estas cosas a un hermano
11 (aunque el padre mismo no hizo ninguna de estas cosas); también come en los santuarios de los montes y deshonra a la mujer de su prójimo.
12 Además oprime al pobre y al necesitado, comete robo, no devuelve la prenda, levanta sus ojos a los ídolos y comete abominación;
13 también presta a interés y exige con usura; ¿vivirá? ¡No vivirá! Ha cometido todas estas abominaciones, ciertamente morirá; su sangre será sobre él.
14 “Pero si tiene un hijo que observa todos los pecados que su padre ha cometido, y viéndolo no hace lo mismo,
15 pues no come en los santuarios de los montes, ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni deshonra a la mujer de su prójimo;
16 no oprime a nadie, ni retiene la prenda, ni comete robo, sino que da su pan al hambriento y cubre al desnudo con ropa,
17 además retrae su mano del pobre, no cobra interés ni usura, cumple Mis ordenanzas y anda en Mis estatutos; ése hijo no morirá por la iniquidad de su padre, sino que vivirá.
18 Su padre, que practicó la extorsión, robó a su hermano e hizo lo que no era bueno en medio de su pueblo, morirá por su iniquidad.
19 Y ustedes dicen: ‘¿Por qué no carga el hijo con la iniquidad de su padre?’ Cuando el hijo ha practicado el derecho y la justicia, ha observado todos Mis estatutos y los ha cumplido, ciertamente vivirá.
20 El alma que peque, ésa morirá. El hijo no cargará con la iniquidad del padre, ni el padre cargará con la iniquidad del hijo. La justicia del justo será sobre él y la maldad del impío será sobre él.
21 “Pero si el impío se aparta de todos los pecados que ha cometido, guarda todos Mis estatutos y practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá, no morirá.
22 Ninguna de las transgresiones que ha cometido le serán recordadas; por la justicia que ha practicado, vivirá.
23 ¿Acaso me complazco Yo en la muerte del impío,” declara el Señor Dios, “y no en que se aparte de sus caminos y viva?
24 “Pero si el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, actuando conforme a todas las abominaciones que comete el impío, ¿vivirá? Ninguna de las obras justas que ha hecho le serán recordadas; por la infidelidad que ha cometido y el pecado que ha cometido, por ellos morirá.
25 Y ustedes dicen: ‘No es recto el camino del Señor.’ Oigan ahora, casa de Israel: ¿No es recto Mi camino? ¿No son los caminos de ustedes los que no son rectos?
26 Cuando el justo se aparta de su justicia, comete iniquidad y muere a causa de ello, muere por la iniquidad que ha cometido.
27 Y cuando el impío se aparta de la maldad que ha cometido y practica el derecho y la justicia, salvará su vida.
28 Porque consideró y se apartó de todas las transgresiones que había cometido, ciertamente vivirá, no morirá.
29 Pero la casa de Israel dice: ‘El camino del Señor no es recto.’ ¿No son rectos mis caminos, oh casa de Israel? ¿No son los caminos de ustedes los que no son rectos?
30 “Por tanto, los juzgaré, a cada uno conforme a su conducta, oh casa de Israel,” declara el Señor Dios. “Arrepiéntanse y apártense de todas sus transgresiones, para que la iniquidad no les sea piedra de tropiezo.
31 Arrojen de ustedes todas las transgresiones que han cometido, y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué han de morir, casa de Israel?
32 Pues Yo no Me complazco en la muerte de nadie,” declara el Señor Dios. “Arrepiéntanse y vivan.”
1 Elegía por los Príncipes de Israel “Y tú, eleva una elegía por los príncipes de Israel,
2 y di: ‘¿Qué era tu madre? Una leona entre leones. Echada en medio de leoncillos, Crió a sus cachorros.
3 Cuando exaltó a uno de sus cachorros, Este se hizo león, Y aprendió a desgarrar su presa; Devoró hombres.
4 Entonces las naciones oyeron de él; En su foso fue capturado, Y lo llevaron con garfios A la tierra de Egipto.
5 Cuando ella vio, mientras aguardaba, Que su esperanza estaba perdida, Tomó otro de sus cachorros Y lo hizo un leoncillo.
6 Y él andaba entre los leones; Hecho ya un leoncillo, Aprendió a desgarrar su presa; Devoró hombres.
7 Destruyó sus torres fortificadas Y asoló sus ciudades; La tierra y cuanto había en ella estaban aterrados Por el estruendo de sus rugidos.
8 Entonces se pusieron contra él los pueblos De las provincias de alrededor, Y tendieron sobre él su red; En su foso fue capturado.
9 Lo pusieron en una jaula con garfios Y lo llevaron al rey de Babilonia; Lo llevaron enjaulado Para que su voz no se oyera más En los montes de Israel.
10 Tu madre era como una vid en tu viña, Plantada junto a las aguas; Estaba llena de frutos y ramas Por la abundancia de aguas.
11 Tenía ramas fuertes Propias para cetros de gobernantes, Y su estatura se elevó Hasta en medio de las nubes, Y fue vista a causa de su altura Y por sus muchos sarmientos.
12 Pero fue arrancada con furor, Derribada a tierra, Y el viento del este secó su fruto; Su rama fuerte fue quebrada Y se secó; El fuego la consumió.
13 Y ahora está plantada en el desierto, En una tierra árida y reseca.
14 De su rama ha salido fuego, Que ha consumido sus pámpanos y su fruto, Y no queda en ella rama fuerte, Para cetro de gobernante.’” Esta es una elegía, y de elegía servirá.
1 Relato de la Infidelidad de Israel En el año séptimo, el día diez del mes quinto, vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar al Señor, y se sentaron delante de mí.
2 Y vino a mí la palabra del Señor:
3 “Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: ‘Así dice el Señor Dios: “¿Vienen a consultarme? Vivo Yo, que no Me dejaré consultar por ustedes,”’ declara el Señor Dios.
4 “¿Los juzgarás? ¿Los juzgarás, hijo de hombre? Hazles saber las abominaciones de sus padres.
5 “Diles: ‘Así dice el Señor Dios: “El día que escogí a Israel y juré a los descendientes de la casa de Jacob, Me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, y les juré: Yo soy el Señor su Dios.
6 Aquel día les juré que los sacaría de la tierra de Egipto a una tierra que Yo había escogido para ellos, que mana leche y miel y que es la más hermosa de todas las tierras.
7 Y les dije: ‘Cada uno arroje las cosas detestables que les atraen, y no se contaminen con los ídolos de Egipto; Yo soy el Señor su Dios.’
8 Pero se rebelaron contra Mí y no quisieron escucharme; no arrojaron las cosas detestables que les atraían, ni abandonaron los ídolos de Egipto. Entonces decidí derramar Mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos Mi ira en medio de la tierra de Egipto.
9 Pero actué en consideración a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones en medio de las cuales vivían, y a cuya vista Me había dado a conocer sacándolos de la tierra de Egipto.
10 Los saqué, pues, de la tierra de Egipto y los llevé al desierto.
11 Les di Mis estatutos y les hice conocer Mis decretos, por los cuales el hombre vivirá si los cumple.
12 También les di Mis días de reposo por señal entre ellos y Yo, para que supieran que Yo soy el Señor, el que los santifica.
13 Pero la casa de Israel se rebeló contra Mí en el desierto; no anduvieron en Mis estatutos y desecharon Mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirá, y Mis días de reposo profanaron en gran manera. Entonces decidí derramar Mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos.
14 Pero actué en consideración a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado.
15 También les juré en el desierto que no los llevaría a la tierra que les había dado, que mana leche y miel y que es la más hermosa de todas las tierras,
16 porque desecharon Mis decretos, no anduvieron en Mis estatutos y profanaron Mis días de reposo, porque su corazón se iba tras sus ídolos.
17 Sin embargo, Mi ojo los perdonó para no destruirlos, y no los hice exterminar en el desierto.
18 Y dije a sus hijos en el desierto: ‘No anden en los estatutos de sus padres, ni guarden sus decretos, ni se contaminen con sus ídolos.
19 Yo soy el Señor su Dios. Anden en Mis estatutos, guarden Mis decretos y pónganlos por obra.
20 Santifiquen Mis días de reposo; y que sean una señal entre Yo y ustedes, para que sepan que Yo soy el Señor su Dios.’
21 Pero los hijos se rebelaron contra Mí, no anduvieron en Mis estatutos, ni tuvieron cuidado de cumplir Mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirá. Además profanaron Mis días de reposo. Entonces decidí derramar Mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos Mi ira en el desierto.
22 Pero retiré Mi mano y actué en consideración a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado.
23 También Yo les juré en el desierto que los dispersaría entre las naciones y los esparciría por las tierras,
24 porque no habían cumplido Mis decretos, habían desechado Mis estatutos y habían profanado Mis días de reposo, y tras los ídolos de sus padres se iban sus ojos.
25 También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir;
26 y los declaré inmundos en sus ofrendas, pues hicieron pasar por el fuego a todos sus primogénitos y tuviera Yo que desolarlos, para que supieran que Yo soy el Señor.”’
27 “Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: ‘Así dice el Señor Dios: “Aun en esto Me han blasfemado sus padres actuando deslealmente contra Mí.
28 Cuando los traje a la tierra que había jurado darles, miraron a toda colina alta y todo árbol frondoso, y allí ofrecieron sus sacrificios y allí presentaron sus ofrendas provocativas. Allí presentaron también su aroma agradable y allí derramaron sus libaciones.
29 Entonces les dije: ‘¿Qué es el lugar alto adonde van?’ Y se le dio el nombre de Bama (Lugar Alto) hasta el día de hoy.”’
30 Por tanto, dile a la casa de Israel: ‘Así dice el Señor Dios: “¿Se contaminarán a la manera de sus padres y se prostituirán tras sus abominaciones?
31 Cuando ofrecen sus ofrendas, cuando hacen pasar por el fuego a sus hijos, se contaminan con todos sus ídolos hasta el día de hoy. ¿Me dejaré consultar Yo por ustedes, casa de Israel? Vivo Yo,” declara el Señor Dios, “que no Me dejaré consultar por ustedes.
32 Y no sucederá lo que están pensando, cuando dicen: ‘Seremos como las naciones, como las tribus de otras tierras, que sirven a la madera y a la piedra.’
33 Vivo Yo,” declara el Señor Dios, “que con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado Yo seré rey sobre ustedes.
34 Los sacaré de entre los pueblos y los reuniré de las tierras donde están dispersos con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado;
35 y los llevaré al desierto de los pueblos y allí entraré en juicio con ustedes cara a cara.
36 Como entré en juicio con sus padres en el desierto de la tierra de Egipto, así entraré en juicio con ustedes,” declara el Señor Dios.
37 “Los haré pasar bajo la vara y los haré entrar en el vínculo del pacto;
38 y separaré de ustedes a los rebeldes, a los que han transgredido contra Mí; y los sacaré de la tierra donde peregrinan, pero no entrarán en la tierra de Israel. Y ustedes sabrán que Yo soy el Señor.
39 “En cuanto a ustedes, casa de Israel,” así dice el Señor Dios, “Vaya cada uno a servir a sus ídolos; pero más tarde ciertamente Me escucharán y no profanarán más Mi santo nombre con sus ofrendas y con sus ídolos.
40 Porque en Mi santo monte, en el alto monte de Israel,” declara el Señor Dios “allí Me servirá toda la casa de Israel, toda ella, en esta tierra. Allí los aceptaré y allí reclamaré sus ofrendas y las primicias de sus dones con todas sus cosas sagradas.
41 Como aroma agradable los aceptaré, cuando los haya sacado de entre los pueblos y los haya recogido de las tierras donde están dispersos. Mostraré Mi santidad entre ustedes a la vista de las naciones.
42 Y ustedes sabrán que Yo soy el Señor, cuando los traiga a la tierra de Israel, a la tierra que juré dar a sus padres.
43 Allí se acordarán de sus caminos y de todas sus obras con las que se han contaminado, y se aborrecerán a ustedes mismos por todas las iniquidades que han cometido.
44 Y sabrán que Yo soy el Señor, cuando actúe con ustedes en consideración a Mi nombre, y no conforme a sus malos caminos ni conforme a sus perversas obras, casa de Israel,’” declara el Señor Dios.
45 Y vino a mí la palabra del Señor:
46 “Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Teman y habla contra el sur, profetiza contra el bosque del Neguev (región del sur),
47 y dile al bosque del Neguev: ‘Oye la palabra del Señor. Así dice el Señor Dios: “Voy a prenderte un fuego que consumirá en ti todo árbol verde y todo árbol seco. No se apagará la llama abrasadora, y por ella será quemada toda la superficie, de sur a norte.
48 Y toda carne verá que Yo, el Señor, lo he encendido; no se apagará.”’”
49 Entonces dije: “¡Ah, Señor Dios! Ellos dicen de mí: ‘¿No habla éste más que parábolas?’”
1 La Espada del Señor Y vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Jerusalén y habla contra los santuarios, profetiza contra la tierra de Israel,
3 y dile a la tierra de Israel: ‘Así dice el Señor: “Yo estoy contra ti. Sacaré Mi espada de la vaina y cortaré de ti al justo y al impío.
4 Puesto que he de cortar de ti al justo y al impío, por tanto Mi espada saldrá de la vaina contra toda carne desde el sur hasta el norte.
5 Así sabrá toda carne que Yo, el Señor, he sacado Mi espada de la vaina. No volverá más a su vaina.”’
6 Y tú, hijo de hombre, gime con corazón quebrantado; con amargura gemirás a la vista de ellos.
7 “Y cuando te digan: ‘¿Por qué gimes?’ dirás: ‘Por la noticia que viene, todo corazón desfallecerá, toda mano se debilitará, todo espíritu se apagará y toda rodilla flaqueará. Porque viene y sucederá,’ declara el Señor Dios.”
8 De nuevo vino a mí la palabra del Señor:
9 “Hijo de hombre, profetiza y proclama: ‘Así dice el Señor.’ Proclama: ‘Espada, espada afilada Y también pulida.
10 ‘Para la matanza ha sido afilada, Para brillar como el rayo ha sido pulida.’ ¿Acaso hemos de alegrarnos, cuando el cetro de Mi hijo desprecia toda vara?
11 “Es dada para que sea pulida, para que sea empuñada; Ha sido afilada la espada, ha sido pulida, Para ponerla en manos del matador.
12 Clama y gime, hijo de hombre, Porque ella está contra Mi pueblo, Está contra todos los príncipes de Israel; Ellos son entregados a la espada junto con Mi pueblo; Por tanto, golpéate el muslo.
13 Porque la prueba está hecha; ¿y qué, si el cetro mismo que desprecia la espada deja de existir?” declara el Señor Dios.
14 “Tú, pues, hijo de hombre, profetiza y bate palmas; Sea la espada duplicada y triplicada, La espada para los muertos. Es la espada de la gran víctima, Que los tiene rodeados,
15 Para que sus corazones se acobarden y caigan muchos. En todas sus puertas he puesto la espada reluciente. ¡Ah!, hecha para centellear, Pulida para la matanza.
16 Muéstrate afilada, ve a la derecha; prepárate, ve a la izquierda, Adondequiera que tu filo sea dirigido.
17 También Yo batiré palmas, Y aplacaré Mi furor. Yo, el Señor, he hablado.”
18 Y vino a mí la palabra del Señor:
19 “Tú, hijo de hombre, traza dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia; ambos saldrán de una misma tierra. Haz una señal y ponla al comienzo del camino a la ciudad.
20 Trazarás el camino por donde venga la espada hacia Rabá de los Amonitas, y hacia Judá, que en Jerusalén tiene su fortaleza.
21 Porque el rey de Babilonia se ha detenido en la bifurcación del camino, al comienzo de los dos caminos, para emplear la adivinación. Sacude las flechas, consulta con los ídolos domésticos, observa el hígado.
22 En su mano derecha estaba la adivinación: Jerusalén. ¡A colocar arietes, a llamar a la matanza, a alzar la voz en grito de guerra, a poner arietes contra las puertas, a levantar terraplenes, a edificar muro de asedio!
23 Pero fue para los Judíos como adivinación falsa a sus ojos, pues habían hecho juramentos solemnes. Pero él les hará recordar su iniquidad y serán apresados.
24 “Por tanto, así dice el Señor Dios: ‘Por cuanto han hecho que su iniquidad sea recordada poniendo al descubierto sus transgresiones, de modo que se manifiestan sus pecados en todas sus obras, por cuanto han sido recordados, serán apresados por su mano.
25 Y tú, infame y malvado príncipe de Israel, cuyo día ha llegado, la hora del castigo final,’
26 así dice el Señor Dios: ‘Quítate la tiara y depón la corona; esto cambiará. Lo humilde será exaltado y lo exaltado será humillado.
27 A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré; tampoco esto sucederá hasta que venga Aquél a quien pertenece el derecho, y a quien Yo se lo daré.’
28 “Y tú, hijo de hombre, profetiza y di: ‘Así dice el Señor Dios acerca de los Amonitas y de su oprobio.’ Dirás: ‘La espada, la espada está desenvainada, para la matanza está pulida, para hacer exterminio, para centellear
29 (mientras ellos ven para ti visiones falsas, mientras adivinan para ti mentiras), para ponerla sobre los cuellos de los infames malvados cuyo día ha llegado en la hora del castigo final.
30 Vuélvela a su vaina. En el lugar donde fuiste creada, en tu tierra de origen, te juzgaré.
31 Y derramaré sobre ti Mi indignación, soplaré sobre ti el fuego de Mi furor y te entregaré en mano de hombres brutales, expertos en destrucción.
32 Serás pasto del fuego, tu sangre quedará en medio de la tierra. No quedará memoria de ti, porque Yo, el Señor, he hablado.’”
1 Pecado y Castigo de Jerusalén Y vino a mí la palabra del Señor:
2 “Tú, hijo de hombre, ¿Vas a juzgar? ¿Vas a juzgar a la ciudad sanguinaria? Hazle saber todas sus abominaciones.
3 Dirás: ‘Así dice el Señor Dios: “¡Ciudad que derrama sangre en medio de sí misma para que llegue su hora, y que se hace ídolos para contaminarse!
4 Por la sangre que has derramado te has hecho culpable, y con los ídolos que has hecho te has contaminado. Has hecho que se acerque tu día y has llegado al término de tus años. Por tanto te he hecho oprobio de las naciones y objeto de burla de todas las tierras.
5 Las que están cerca de ti y las que están lejos se burlarán de ti, ciudad de mala fama, llena de confusión.
6 Los príncipes de Israel, cada uno según su poder, han estado en ti para derramar sangre.
7 En ti despreciaron al padre y a la madre, en medio de ti trataron con violencia al extranjero, y en ti oprimieron al huérfano y a la viuda.
8 Has despreciado Mis cosas sagradas y has profanado Mis días de reposo.
9 En ti han estado calumniadores para derramar sangre y en ti han comido en los santuarios de los montes. En ti han cometido perversidades.
10 En ti se ha descubierto la desnudez del padre, en ti han humillado a la que estaba impura por su menstruación.
11 Uno ha cometido abominación con la mujer de su prójimo, otro ha manchado a su nuera con lascivia, y en ti otro ha humillado a su hermana, la hija de su padre.
12 En ti se ha recibido soborno para derramar sangre; has tomado interés y usura, y has dañado a tus prójimos, extorsionándolos y de Mí te has olvidado,” declara el Señor Dios.
13 “Por eso voy a batir palmas contra las ganancias deshonestas que has adquirido y contra el derramamiento de sangre que hay en medio de ti.
14 ¿Aguantará tu corazón o serán fuertes tus manos en los días que Yo actúe contra ti? Yo, el Señor, he hablado y lo haré.
15 Yo te dispersaré entre las naciones, te esparciré por las tierras y haré desaparecer de ti tu inmundicia.
16 Y por ti misma quedarás profanada a la vista de las naciones; y sabrás que Yo soy el Señor.”’”
17 Y vino a mí la palabra del Señor:
18 “Hijo de hombre, la casa de Israel se ha convertido en escoria para Mí. Todos ellos son bronce, estaño, hierro y plomo en medio del horno; escoria de plata son.
19 Por tanto, así dice el Señor Dios: ‘Por cuanto todos ustedes se han convertido en basura, por tanto, los voy a reunir en medio de Jerusalén.
20 Como se junta plata, bronce, hierro, plomo y estaño en medio del horno, y se atiza el fuego en él para fundirlos, así los juntaré Yo en Mi ira y en Mi furor, los pondré allí y los fundiré.
21 Los reuniré y atizaré sobre ustedes el fuego de Mi furor, y serán fundidos en medio de Jerusalén.
22 Como se funde la plata en el horno, así serán fundidos ustedes en medio de la ciudad; y sabrán que Yo, el Señor, he derramado Mi furor sobre ustedes.’”
23 Y vino a mí la palabra del Señor:
24 “Hijo de hombre, dile a Israel: ‘Tú eres tierra que no ha sido lavada ni mojada con la lluvia el día de la indignación.’
25 Hay conspiración de sus profetas en medio de Jerusalén, como león rugiente que desgarra la presa. Han devorado almas, de las riquezas y cosas preciosas se han apoderado, las viudas se han multiplicado en medio de ella.
26 Sus sacerdotes han violado Mi ley y han profanado Mis cosas sagradas; entre lo sagrado y lo profano no han hecho diferencia, y entre lo inmundo y lo limpio no han enseñado a distinguir; han escondido sus ojos de Mis días de reposo, y he sido profanado entre ellos.
27 Sus príncipes en medio de la ciudad son como lobos que desgarran la presa, derramando sangre y destruyendo vidas para obtener ganancias injustas.
28 Y sus profetas los han recubierto con cal, viendo visiones falsas y adivinándoles mentiras, diciendo: ‘Así dice el Señor Dios,’ cuando el Señor no ha hablado.
29 Las gentes de la tierra han hecho violencia y cometido robo, han oprimido al pobre y al necesitado y han maltratado injustamente al extranjero.
30 Busqué entre ellos alguien que levantara un muro y se pusiera en pie en la brecha delante de Mí a favor de la tierra, para que Yo no la destruyera, pero no lo hallé.
31 He derramado, pues, Mi indignación sobre ellos; con el fuego de Mi furor los he consumido; he hecho recaer su conducta sobre sus cabezas,” declara el Señor Dios.
1 Parábola de las Dos Hermanas Y vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, había dos mujeres, hijas de una misma madre,
3 que se prostituyeron en Egipto; se prostituyeron en su juventud. Allí fueron tocados sus pechos y allí fueron acariciados sus senos virginales.
4 Sus nombres eran Aholá, la mayor, y Aholibá, su hermana. Vinieron a ser Mías y dieron a luz hijos e hijas. Y en cuanto a sus nombres, Aholá es Samaria y Aholibá es Jerusalén.
5 “Aholá se prostituyó cuando era Mía; y se apasionó de sus amantes, los Asirios, vecinos suyos,
6 vestidos de púrpura, gobernadores y oficiales, todos ellos jóvenes apuestos, jinetes montados a caballo.
7 Ella cometió sus prostituciones con ellos, con lo más selecto de los Asirios; y con todos los que se había apasionado, con todos sus ídolos se contaminó.
8 Y no abandonó sus prostituciones de cuando estaba en Egipto; pues en su juventud muchos se habían acostado, y acariciaron sus senos virginales y derramaron sobre ella su pasión.
9 Por tanto, la entregué en manos de sus amantes, en mano de los Asirios, de los que se había apasionado.
10 Ellos descubrieron su desnudez, se llevaron a sus hijos y a sus hijas, y a ella la mataron a espada. Y vino a ser ejemplo para las mujeres, pues se ejecutaron juicios contra ella.
11 “Aunque su hermana Aholibá vio esto, se corrompió en su pasión más que ella, y sus prostituciones fueron mayores que las prostituciones de su hermana.
12 Se apasionó de los Asirios, gobernadores y oficiales, vecinos suyos, lujosamente vestidos, jinetes montados a caballo, todos ellos jóvenes apuestos.
13 Y vi que ella se había contaminado; un mismo camino habían seguido las dos.
14 Pero Aholibá aumentó sus prostituciones. Vio hombres pintados en la pared, figuras de Caldeos pintadas de rojo,
15 ceñidos sus lomos con cinturones y amplios turbantes en sus cabezas, con aspecto de oficiales todos ellos, semejantes a los Babilonios de Caldea, tierra de su nacimiento.
16 Cuando los vio se apasionó de ellos y les envió mensajeros a Caldea.
17 Y vinieron a ella los Babilonios, al lecho de amores, y la contaminaron con sus prostituciones. Y después de haber sido contaminada con ellos, su alma se hastió de ellos.
18 Reveló sus prostituciones y exhibió su desnudez; entonces Me hastié de ella como Me había hastiado de su hermana.
19 Sin embargo ella multiplicó sus prostituciones, recordando los días de su juventud, cuando se prostituía en la tierra de Egipto.
20 Y se apasionó de sus amantes, cuya carne es como la carne de los asnos y cuyo flujo es como el flujo de los caballos.
21 Anhelaste así la lujuria de tu juventud, cuando los Egipcios tocaban tu seno, acariciando los pechos de tu juventud.
22 “Por tanto, Aholibá, así dice el Señor Dios: ‘Voy a provocar contra ti a tus amantes, de los que te alejaste, y los traeré contra ti de todos lados:
23 los Babilonios y todos los Caldeos, los de Pecod, Soa y Coa, y con ellos todos los Asirios, jóvenes apuestos, todos ellos gobernadores y oficiales, capitanes y hombres de renombre, todos montados a caballo.
24 Vendrán contra ti con armas, carros y carretas, y con multitud de pueblos. Se apostarán contra ti de todos lados con broquel, escudo y casco. A ellos les encargaré el juicio y ellos te juzgarán conforme a sus costumbres.
25 Pondré Mi celo contra ti, y te tratarán con furor. Te arrancarán la nariz y las orejas, y tus sobrevivientes caerán a espada; te quitarán tus hijos y tus hijas, y los que queden serán consumidos por el fuego.
26 También te despojarán de tus vestidos y te quitarán tus bellas joyas.
27 Así pondré fin a tu lujuria y a tu prostitución traídas de la tierra de Egipto, y no levantarás más tus ojos hacia ellos ni recordarás más a Egipto.’
28 Porque así dice el Señor Dios: ‘Voy a entregarte en manos de los que odias, en manos de aquéllos de los que te alejaste.
29 Ellos te tratarán con odio, te quitarán todas tus posesiones y te dejarán desnuda y descubierta. Y será descubierta la vergüenza de tus prostituciones; tanto tu lujuria como tus prostituciones.
30 Estas cosas se harán contigo porque te has prostituido con las naciones, porque te has contaminado con sus ídolos.
31 Has andado en el camino de tu hermana; por tanto pondré su copa en tu mano.’
32 Así dice el Señor Dios: ‘Beberás la copa de tu hermana, Que es hondo y ancho; Servirá de risa y de escarnio Porque es de gran capacidad.
33 De embriaguez y de dolor te llenarás. La copa de horror y desolación Es la copa de tu hermana Samaria.
34 La beberás y la agotarás; Roerás sus fragmentos, Y te desgarrarás los pechos. Porque Yo he hablado,’ declara el Señor Dios.
35 Por tanto, así dice el Señor Dios: ‘Porque Me has olvidado y Me has arrojado a tus espaldas, carga ahora con el castigo de tu lujuria y de tus prostituciones.’”
36 También me dijo el Señor: “Hijo de hombre, ¿juzgarás a Aholá y a Aholibá? Entonces hazles saber sus abominaciones.
37 Porque ambas han cometido adulterio y hay sangre en sus manos. Han cometido adulterio con sus ídolos, y aún a sus hijos, que dieron a luz para Mí, han hecho pasar por el fuego como alimento para los ídolos.
38 Además Me han hecho esto: han contaminado Mi santuario en ese día y han profanado Mis días de reposo.
39 Después de sacrificar sus hijos a sus ídolos, entraron en Mi santuario el mismo día para profanarlo. Eso fue lo que hicieron en medio de Mi casa.
40 “Aún más, mandaron a buscar hombres que vinieran de lejos, a quienes se les envió un mensajero, y vinieron. Para ellos te bañaste, te pintaste los ojos y te ataviaste con adornos.
41 Luego te sentaste en un suntuoso diván ante el cual estaba preparada una mesa en la que habías puesto Mi incienso y Mi aceite.
42 El ruido de una multitud despreocupada se oía allí, multitud de hombres, bebedores traídos del desierto. Y pusieron brazaletes en las manos de las mujeres y hermosas coronas sobre sus cabezas.
43 Entonces dije acerca de aquélla que estaba consumida por sus adulterios: ‘¿Cometerán ahora fornicaciones con ella, estando ella así?’
44 Y se llegaron a ella como quien se llega a una ramera. Así se llegaron a Aholá y a Aholibá, mujeres depravadas.
45 Pero los hombres justos los juzgarán en el juicio de las adúlteras y en el juicio de las mujeres que derraman sangre, por ser ellas adúlteras y haber sangre en sus manos.
46 “Porque así dice el Señor Dios: ‘Tráigase una multitud contra ellas, y sean entregadas al terror y al pillaje.
47 La multitud las apedreará y las cortará con sus espadas. Matarán a sus hijos y a sus hijas y prenderán fuego a sus casas.
48 Así haré cesar la lascivia (lujuria) de la tierra, y todas las mujeres serán advertidas y no cometerán lascivia como ustedes.
49 Y recaerá su lascivia sobre ambas, y cargarán el castigo de haber adorado a sus ídolos. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señor Dios.’”
1 La Olla Hirviente Y vino a mí la palabra del Señor en el año noveno, el mes décimo, a los diez días del mes:
2 “Hijo de hombre, escribe la fecha del día, del día de hoy. Este mismo día el rey de Babilonia ha avanzado contra Jerusalén.
3 Relata una parábola a la casa rebelde y diles: ‘Así dice el Señor Dios: “Pon la olla, ponla, Y echa también en ella agua;
4 Pon en ella los trozos, Todo trozo bueno, pierna y espalda; Llénala de huesos escogidos.
5 Toma lo mejor del rebaño, Y apila también la leña debajo de ella; Hazla hervir a borbotones, Cuece también sus huesos en ella.”
6 ‘Porque así dice el Señor Dios: “¡Ay de la ciudad sanguinaria, De la olla que tiene herrumbre, Cuya herrumbre no se le va! Trozo por trozo sácala, Sin echar suertes sobre ella.
7 Porque su sangre está en medio de ella, La puso sobre la roca desnuda; No la derramó sobre la tierra Para que el polvo la cubriera.
8 Para hacer subir el furor, Para tomar venganza, Yo he puesto su sangre sobre la roca desnuda, Para que no sea cubierta.”
9 ‘Por tanto, así dice el Señor Dios: “¡Ay de la ciudad sanguinaria! Yo también haré grande el montón de leña.
10 Aumenta la leña, enciende el fuego, Hierve bien la carne, Mézclale las especias, Y que se quemen los huesos.
11 Luego pon la olla vacía sobre las brasas, Para que se caliente, Se ponga al rojo su bronce, Se funda en ella su inmundicia, Y sea consumida su herrumbre.
12 De tanto trabajo Me ha fatigado la olla, Y no se le ha ido su mucha herrumbre. ¡Consúmase en el fuego su herrumbre!
13 En tu inmundicia hay lujuria. Por cuanto Yo quise limpiarte Pero no te dejaste limpiar, No volverás a ser purificada de tu inmundicia, Hasta que Yo haya saciado Mi furor sobre ti.
14 Yo, el Señor, he hablado. Esto viene y Yo actuaré; no Me volveré atrás, no Me apiadaré y no Me arrepentiré. Según tus caminos y según tus obras te juzgaré,” declara el Señor Dios.’”
15 Muerte de la Mujer de Ezequiel Y vino a mí la palabra del Señor:
16 “Hijo de hombre, voy a quitarte de golpe el encanto de tus ojos; pero no te lamentarás, ni llorarás, ni correrán tus lágrimas.
17 Gime en silencio, no hagas duelo por los muertos; átate el turbante, ponte el calzado en los pies y no te cubras los bigotes ni comas pan de duelo.”
18 Hablé al pueblo por la mañana, y por la tarde murió mi mujer; y a la mañana siguiente hice como me fue mandado.
19 Y el pueblo me dijo: “¿No nos declararás lo que significan para nosotros estas cosas que estás haciendo?”
20 Entonces les respondí: “La palabra del Señor vino a mí, y me dijo:
21 Habla a la casa de Israel: “Así dice el Señor Dios: ‘Voy a profanar Mi santuario, que para ustedes es orgullo de su fuerza, encanto de sus ojos y deleite de su alma. Sus hijos y sus hijas que ustedes han dejado detrás, caerán a espada.
22 Harán como Yo he hecho; no cubrirán sus bigotes ni comerán pan de duelo.
23 Sus turbantes estarán sobre sus cabezas y su calzado en sus pies. No se lamentarán ni llorarán, sino que se pudrirán en sus iniquidades y gemirán unos con otros.
24 Ezequiel, pues, les servirá de señal; según todo lo que él ha hecho, ustedes harán; cuando esto suceda, sabrán que Yo soy el Señor Dios.’”
25 Y tú, hijo de hombre, ¿no será que el día en que les quite su fortaleza, el gozo de su gloria, el encanto de sus ojos, el anhelo de su alma, y a sus hijos y a sus hijas,
26 en ese día el que escape vendrá a ti con noticias para tus oídos?
27 En ese día se abrirá tu boca para el que escapó, y hablarás y dejarás de estar mudo. Y servirás para ellos de señal, y sabrán que Yo soy el Señor.’”
1 Profecías contra Naciones Vecinas Y vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los Amonitas, y profetiza contra ellos.
3 “Dile a los Amonitas: ‘Oigan la palabra del Señor Dios. Así dice el Señor Dios: “Por cuanto dijiste: ‘¡Ajá!’ contra Mi santuario cuando era profanado, y contra la tierra de Israel cuando era desolada, y contra la casa de Judá cuando iba en cautiverio,
4 por tanto, te entregaré por posesión a los hijos del oriente, y asentarán en ti sus campamentos y pondrán en ti sus tiendas; ellos comerán tus frutos y beberán tu leche.
5 Yo haré de Rabá un pastizal para camellos, y de Amón un descansadero para rebaños. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señor.’”
6 ‘Porque así dice el Señor Dios: “Por haber batido palmas y golpeado con tus pies, por haberte alegrado con todo el escarnio de tu alma contra la tierra de Israel,
7 por tanto, Yo he extendido Mi mano contra ti y te daré por despojo a las naciones; te cortaré de entre los pueblos y te exterminaré de entre las tierras. Te destruiré. Así sabrás que Yo soy el Señor.’”
8 ‘Así dice el Señor Dios: “Por cuanto Moab y Seir dicen: ‘La casa de Judá es como todas las naciones,’
9 por tanto, voy a abrir el flanco de Moab y privarla de sus ciudades, de las ciudades que están en sus fronteras, la gloria de la tierra, Bet Jesimot, Baal Meón y Quiriataim,
10 daré su tierra en posesión a los hijos del oriente, junto con los Amonitas, para que los Amonitas no sean recordados más entre las naciones.
11 Haré juicios contra Moab, y sabrán que Yo soy el Señor.’”
12 ‘Así dice el Señor Dios: “Por cuanto Edom ha obrado vengativamente contra la casa de Judá, ha incurrido en grave culpa y se ha vengado de ellos,”
13 por tanto, así dice el Señor Dios: “Yo extenderé también Mi mano contra Edom y cortaré de ella hombres y animales y la dejaré en ruinas; desde Temán hasta Dedán caerán a espada.
14 Pondré Mi venganza contra Edom en mano de Mi pueblo Israel, y harán en Edom conforme a Mi ira y conforme a Mi furor; así conocerán Mi venganza’” declara el Señor Dios.
15 ‘Así dice el Señor Dios: “Por cuanto los Filisteos han obrado vengativamente, y con desprecio de alma han tomado venganza, destruyendo por causa de perpetua enemistad,”
16 por tanto, así dice el Señor Dios: “Voy a levantar Mi mano contra los Filisteos, y cortaré a los Cereteos y haré perecer a los que quedan en la costa del mar.
17 Ejecutaré contra ellos grandes venganzas con terribles reprensiones; y sabrán que Yo soy el Señor cuando haga venir Mi venganza sobre ellos.”’”
1 Profecía contra Tiro En el año undécimo, el día primero del mes, vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, por cuanto Tiro ha dicho acerca de Jerusalén: ‘¡Ajá!, la puerta de los pueblos está rota, se abrió para mí, me llenaré, ya que ella está asolada,’
3 por tanto, así dice el Señor Dios: ‘Yo estoy contra ti, Tiro, y haré subir contra ti muchas naciones, como el mar hace subir sus olas.
4 Y destruirán las murallas de Tiro y demolerán sus torres; barreré de ella sus escombros y la haré una roca desnuda.
5 Será tendedero de redes en medio del mar, porque Yo he hablado,’ declara el Señor Dios ‘y ella será despojo para las naciones.
6 Y sus hijas (aldeas) que están tierra adentro, serán muertas a espada, y sabrán que Yo soy el Señor.’”
7 Porque así dice el Señor Dios: “Desde el norte voy a traer sobre Tiro a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, carros, jinetes y un gran ejército.
8 Matará a espada a tus hijas que están tierra adentro. Edificará contra ti muros de asedio, levantará contra ti un terraplén y alzará contra ti un escudo grande.
9 Y dirigirá el golpe de sus arietes contra tus murallas, y con sus hachas demolerá tus torres.
10 Por la multitud de sus caballos, su polvo te cubrirá; por el estruendo de la caballería, de las carretas y de los carros, se estremecerán tus murallas cuando entre él por tus puertas como se entra en una ciudad en que se ha hecho brecha.
11 Con los cascos de sus caballos pisoteará todas tus calles, a tu pueblo matará a espada, y tus fuertes columnas caerán por tierra.
12 Los Babilonios saquearán tus riquezas y robarán tus mercancías; demolerán tus murallas y destruirán tus suntuosas casas, y arrojarán al agua tus piedras, tus maderas y tus escombros.
13 Así haré cesar el ruido de tus canciones, y el son de tus arpas no se oirá más.
14 Y haré de ti una roca desnuda; serás un tendedero de redes. No volverás a ser edificada, porque Yo, el Señor, he hablado,” declara el Señor Dios.
15 Así dice el Señor Dios a Tiro: “Al estruendo de tu caída, cuando giman los heridos, cuando se haga la matanza en medio de ti, ¿no se estremecerán las costas?
16 Entonces descenderán de sus tronos todos los príncipes del mar, se quitarán sus mantos y se despojarán de sus vestiduras bordadas. Se vestirán de temor, se sentarán en tierra, temblarán a cada momento y se horrorizarán a causa de ti.
17 Elevarán una elegía por ti, y te dirán: ‘¡Cómo has perecido, habitada de los mares, La ciudad renombrada, Que era poderosa en el mar! Ella y sus habitantes, Infundían terror A todos sus vecinos.
18 Ahora tiemblan las costas Por el día de tu caída; Sí, las costas del mar se espantan de tu fin.’”
19 Porque así dice el Señor Dios: “Cuando Yo te convierta en una ciudad desolada, como las ciudades despobladas; cuando haga subir sobre ti el abismo, y te cubran las grandes aguas,
20 entonces te haré descender con los que descienden a la fosa, con el pueblo de antaño. Te haré habitar en las profundidades de la tierra, como las antiguas ruinas, con los que descienden a la fosa, para que no seas habitada; y pondré gloria en la tierra de los vivientes.
21 Traeré sobre ti terrores, y no existirás más; aunque seas buscada, no serás encontrada jamás,” declara el Señor Dios.
1 Lamentación sobre Tiro Entonces vino a mí la palabra del Señor:
2 “Tú, hijo de hombre, eleva una elegía por Tiro;
3 y dile a Tiro, que está asentada en las entradas del mar, negociante de los pueblos de muchas costas: ‘Así dice el Señor Dios: “Tiro, tú has dicho: ‘Soy de perfecta hermosura.’
4 En el corazón de los mares están tus fronteras; Tus edificadores perfeccionaron tu hermosura.
5 De los cipreses de Senir te han hecho todas tus tablas; Del Líbano han tomado un cedro para hacerte un mástil.
6 De encinas de Basán han hecho tus remos; Tu cubierta de boj de las costas de Chipre la han incrustado con marfil.
7 De lino fino bordado de Egipto era tu vela Para que te sirviera de distintivo (estandarte); De azul y púrpura de las costas de Elisa era tu pabellón.
8 Los habitantes de Sidón y de Arvad eran tus remeros; Tus sabios, Tiro, estaban a bordo; eran tus pilotos.
9 Los ancianos de Gebal y sus mejores obreros estaban contigo Reparando tus junturas; Todas las naves del mar y sus marineros estaban contigo Para negociar con tus productos.
10 Los Persas, los de Lud y los de Fut eran tus hombres de guerra en tu ejército. Colgaban en ti el escudo y el casco, manifestaban tu esplendor.
11 Los hijos de Arvad, con tu ejército, estaban en tus murallas todo alrededor, y los Gamadeos estaban en tus torres. Colgaban sus escudos en tus murallas todo alrededor; ellos perfeccionaban tu hermosura.
12 Tarsis era tu cliente por la abundancia de toda riqueza; con plata, hierro, estaño y plomo pagaban tus mercancías.
13 Javán, Tubal y Mesec comerciaban contigo; con hombres y con utensilios de bronce pagaban tus productos.
14 Los de Bet Togarmá daban caballos y corceles de guerra y mulos por tus mercancías.
15 Los hijos de Dedán comerciaban contigo. Muchas costas eran clientes tuyas; colmillos de marfil y madera de ébano te traían como pago.
16 Aram era tu cliente por la abundancia de tus productos; pagaban tus mercancías con turquesas, púrpura, bordados, lino fino, corales y rubíes.
17 Judá y la tierra de Israel comerciaban contigo; con trigo de Minit, tortas, miel, aceite y bálsamo pagaban tus productos.
18 Damasco era tu cliente por la abundancia de tus productos, por la abundancia de toda riqueza, por el vino de Helbón y la lana blanca.
19 Vedán y Javán pagaban tus mercancías desde Uzal; hierro forjado, casia y caña dulce estaban entre tus productos.
20 Dedán comerciaba contigo en mantas para cabalgaduras.
21 Arabia y todos los príncipes de Cedar eran clientes tuyos: comerciaban en corderos, carneros y machos cabríos; en estas cosas eran tus clientes.
22 Los comerciantes de Sabá y de Raama comerciaban contigo; con lo mejor de todas las especias, y con toda clase de piedras preciosas y oro pagaban tus mercancías.
23 Harán, Cane, Edén, los comerciantes de Sabá, de Asiria y de Quilmad comerciaban contigo.
24 Ellos comerciaban contigo en lujosos vestidos, en mantos de azul y bordados, en tapices multicolores, en cordones firmemente trenzados, que había entre tus mercancías.
25 Las naves de Tarsis eran las portadoras de tus productos. Fuiste repleta y muy gloriosa En el corazón de los mares.
26 A muchas aguas te condujeron Tus remeros; El viento del este te destrozó En el corazón de los mares.
27 Tus riquezas, tus mercancías, tu comercio, Tus marineros y tus pilotos, Tus calafateadores, tus agentes comerciales, Y todos los hombres de guerra que hay en ti, Con toda tu tripulación que en medio de ti está, Caerán en el corazón de los mares El día de tu derrota.
28 A la voz del grito de tus pilotos Se estremecerán las praderas.
29 Y descenderán de sus naves Todos los que empuñan el remo; Los marineros y todos los pilotos del mar Se quedarán en tierra.
30 Harán oír su voz por ti Y gritarán amargamente. Echarán polvo sobre sus cabezas, Se revolcarán en ceniza.
31 Se raparán la cabeza por tu causa Y se ceñirán de cilicio; Llorarán por ti, en la amargura de su alma, Con amargo duelo.
32 En su llanto elevarán por ti una elegía Y se lamentarán por ti: ‘¿Quién como Tiro, Como la silenciosa en medio del mar?
33 Cuando tus mercancías salían por los mares Saciabas a muchos pueblos. Con la abundancia de tus riquezas y de tus productos Enriquecías a los reyes de la tierra.
34 Ahora que estás destrozada por los mares En las profundidades de las aguas, Tu carga y toda tu tripulación Se han hundido contigo.
35 Todos los habitantes de las costas Están pasmados por causa tuya; Sus reyes están aterrorizados sobremanera, Demudados sus rostros.
36 Los mercaderes entre los pueblos te silban; Te has convertido en terror, Y ya no existirás más.’”
1 Profecía contra el Rey de Tiro De nuevo vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, dile al príncipe de Tiro: ‘Así dice el Señor Dios: “Aun cuando tu corazón se ha enaltecido Y has dicho: ‘Soy un dios, Sentado estoy en el trono de los dioses, En el corazón de los mares,’ No eres más que un hombre y no dios, Aunque hayas puesto tu corazón como el corazón de un dios.
3 Tú eres más sabio que Daniel; Ningún secreto te es oculto.
4 Con tu sabiduría y tu entendimiento Has adquirido riquezas para ti, Y has adquirido oro y plata para tus tesoros.
5 Con tu gran sabiduría, con tu comercio, Has aumentado tus riquezas, Y se ha enaltecido tu corazón a causa de tus riquezas.
6 Por lo cual, así dice el Señor Dios: ‘Por cuanto has puesto tu corazón Como el corazón de un dios,
7 Por tanto, voy a traer sobre ti extranjeros, Los más crueles de entre las naciones. Y ellos desenvainarán sus espadas Contra la hermosura de tu sabiduría Y profanarán tu esplendor.
8 Te harán bajar al sepulcro, Y morirás con la muerte de los que mueren En el corazón de los mares.
9 ¿Dirás aún: “Un dios soy,” En presencia de tu verdugo, Tú que eres un hombre y no Dios, En manos de los que te hieren?
10 Con la muerte de los incircuncisos morirás A manos de extraños, Porque Yo he hablado,’ declara el Señor Dios.”’”
11 Vino a mí de nuevo la palabra del Señor:
12 “Hijo de hombre, eleva una elegía sobre el rey de Tiro y dile: ‘Así dice el Señor Dios: “Tú eras el sello de la perfección, Lleno de sabiduría y perfecto en hermosura.
13 En el Edén estabas, en el huerto de Dios; Toda piedra preciosa era tu vestidura: El rubí, el topacio y el diamante, El berilo, el ónice y el jaspe, El zafiro, la turquesa y la esmeralda; Y el oro, la hechura de tus engastes y de tus encajes, Estaba en ti. El día que fuiste creado Fueron preparados.
14 Tú, querubín protector de alas desplegadas, Yo te puse allí. Estabas en el santo monte de Dios, Andabas en medio de las piedras de fuego.
15 Perfecto eras en tus caminos Desde el día que fuiste creado Hasta que la iniquidad se halló en ti.
16 A causa de la abundancia de tu comercio Te llenaste de violencia, Y pecaste; Yo, pues, te he expulsado por profano Del monte de Dios, Y te he eliminado, querubín protector, De en medio de las piedras de fuego.
17 Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura; Corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor. Te arrojé en tierra, Te puse delante de los reyes, Para que vieran en ti un ejemplo.
18 Por la multitud de tus iniquidades, Por la injusticia de tu comercio, Profanaste tus santuarios. Y Yo he sacado fuego de en medio de ti, Que te ha consumido; Y te he reducido a ceniza sobre la tierra A los ojos de todos los que te miran.
19 Todos los que entre los pueblos te conocen Están asombrados de ti; Te has convertido en terror, Y ya no existirás más.”’”
20 Profecía contra Sidón Y vino a mí la palabra del Señor:
21 “Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidón, profetiza contra ella,
22 y di: ‘Así dice el Señor Dios: “Yo estoy contra ti, Sidón, Y seré glorificado en medio de ti. Entonces sabrán que Yo soy el Señor, cuando ejecute juicios en Sidón, Y manifieste en ella Mi santidad.
23 Enviaré a ella pestilencia Y sangre a sus calles; Los heridos caerán en medio de ella Por la espada que está sobre ella por todos lados. Entonces sabrán que Yo soy el Señor.
24 Y no habrá más zarza punzante ni espina dolorosa para la casa de Israel de ninguno de los que la rodean y la desprecian. Entonces sabrán que Yo soy el Señor Dios.’”
25 ‘Así dice el Señor Dios: “Cuando Yo recoja a la casa de Israel de los pueblos donde está dispersa, y manifieste en ellos Mi santidad a los ojos de las naciones, entonces habitarán en su propia tierra, la que di a Mi siervo Jacob.
26 Y habitarán seguros en ella; edificarán casas, plantarán viñas, y habitarán seguros, cuando Yo haga juicios sobre todos los que a su alrededor la desprecian. Entonces sabrán que Yo soy el Señor su Dios.”’”
1 Profecía contra Egipto En el año décimo, el mes décimo, a los doce días del mes, vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto.
3 Habla y di: ‘Así dice el Señor Dios: “Yo estoy contra ti, Faraón, rey de Egipto, El gran monstruo que yace en medio de sus ríos, Que ha dicho: ‘Mío es el Nilo, Yo mismo me lo hice.’
4 Pondré garfios en tus quijadas, Y haré que los peces de tus ríos se peguen a tus escamas; Te sacaré de en medio de tus ríos, Con todos los peces de tus ríos pegados a tus escamas.
5 Y te abandonaré en el desierto, A ti y a todos los peces de tus ríos. Caerás en campo abierto, No serás juntado ni recogido. A las fieras de la tierra y a las aves del cielo Te he dado por alimento.
6 Entonces sabrán todos los habitantes de Egipto que Yo soy el Señor, Porque han sido sólo vara de caña para la casa de Israel.
7 Cuando te tomaron en la mano, Te quebraste, y desgarraste todas sus manos; Y cuando se apoyaron en ti, Te quebraste y e hiciste que se estremecieran todos sus lomos.’”
8 ‘Por tanto, así dice el Señor Dios: “Voy a traer contra ti la espada, y exterminaré de ti hombres y animales.
9 Y la tierra de Egipto se convertirá en desolación y ruina. Entonces sabrán que Yo soy el Señor. Porque dijiste: ‘El Nilo es mío y yo lo he hecho,’
10 por tanto, estoy contra ti y contra tus ríos, y haré de la tierra de Egipto una ruina completa, una desolación, desde Migdol hasta Sevene y hasta la frontera de Etiopía.
11 No pasará por ella pie de hombre, ni pie de animal pasará por ella, ni será habitada por cuarenta años.
12 Y haré de la tierra de Egipto una desolación en medio de tierras desoladas; y sus ciudades, en medio de ciudades devastadas, estarán desoladas por cuarenta años. Dispersaré a los Egipcios entre las naciones y los esparciré por las tierras.’”
13 ‘Porque así dice el Señor Dios: “Después de cuarenta años recogeré a los Egipcios de entre los pueblos donde estaban dispersos;
14 y cambiaré la suerte de Egipto y los haré volver a la tierra de Patros, a la tierra de su origen; y allí serán un reino humilde.
15 Será el más humilde de los reinos y jamás se levantará sobre las naciones. Los empequeñeceré para que no dominen a las naciones.
16 Y nunca más será la confianza de la casa de Israel, al recordar la iniquidad de haber vuelto a Egipto. Entonces sabrán que Yo soy el Señor Dios.”’”
17 En el año veintisiete, el mes primero, el día primero del mes, vino a mí la palabra del Señor:
18 “Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, hizo que su ejército realizara una gran campaña contra Tiro; toda cabeza ha quedado calva y toda espalda desollada. Pero él y su ejército no recibieron pago de Tiro por la campaña que había realizado contra ella.”
19 Por tanto, así dice el Señor Dios: “Voy a dar la tierra de Egipto a Nabucodonosor, rey de Babilonia. Se llevará sus riquezas, capturará su botín y tomará su despojo; y esto será la paga para su ejército.
20 Le he dado la tierra de Egipto por la obra que realizó contra Tiro, porque trabajaron para mí,” declara el Señor Dios.
21 “En aquel día haré brotar el poderío de la casa de Israel, y abriré tu boca en medio de ellos. Entonces sabrán que Yo soy el Señor.”
1 Egipto Caerá en Manos de Babilonia De nuevo vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, profetiza y di: ‘Así dice el Señor Dios: “Giman: ‘¡Ay de aquel día!’
3 Porque cerca está el día, Sí, está cerca el día del Señor; Día de nubarrones, La hora de las naciones.
4 La espada vendrá sobre Egipto Y habrá angustia en Etiopía, Cuando caigan traspasados en Egipto, Se lleven sus riquezas Y sean derribados sus cimientos.
5 Etiopía, Put, Lud, toda Arabia, Libia, y el pueblo de la tierra en alianza caerán a espada con ellos.’”
6 ‘Así dice el Señor: “Ciertamente caerán los que apoyan a Egipto, Y se vendrá abajo el orgullo de su poder. Desde Migdol hasta Sevene Caerán a espada con él,” Declara el Señor Dios.
7 “Estarán desolados En medio de las tierras desoladas, Y sus ciudades, en medio de las ciudades estarán devastadas.
8 Y sabrán que Yo soy el Señor, Cuando ponga fuego a Egipto Y sean destrozados todos los que le ayudan.
9 Aquel día saldrán de Mi presencia mensajeros en naves para aterrorizar a la confiada Etiopía; y vendrá angustia sobre ellos como en el día de Egipto. Ciertamente, ese día viene.”
10 ‘Así dice el Señor Dios: “Voy a acabar con la multitud de Egipto Por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
11 Nabucodonosor, y su pueblo con él, La más cruel de las naciones, Será traída para destruir la tierra; Sacarán sus espadas contra Egipto Y llenarán de traspasados la tierra.
12 Convertiré en sequedal los canales del Nilo Y venderé la tierra en manos de malvados. Desolaré la tierra Y cuanto hay en ella por mano de extraños. Yo, el Señor, he hablado.’”
13 ‘Así dice el Señor Dios: “Destruiré también los ídolos Y haré cesar las imágenes de Menfis. Ya no habrá príncipe en la tierra de Egipto, Y pondré temor en la tierra de Egipto.
14 Asolaré a Patros, Pondré fuego en Zoán, Y ejecutaré juicios contra Tebas.
15 Derramaré Mi furor sobre Sin, La fortaleza de Egipto; También exterminaré a la multitud de Tebas.
16 Y pondré fuego en Egipto; Sin se retorcerá de dolor, Tebas será destruida, Y Menfis tendrá angustias cada día.
17 Los jóvenes de On y de Pi Beset Caerán a espada, Y las mujeres irán al cautiverio.
18 En Tafnes el día se oscurecerá Cuando Yo quiebre allí los yugos de Egipto, Y cesará en ella la soberbia de su poderío; Una nube la cubrirá, Y sus hijas irán al cautiverio.
19 Así ejecutaré juicios en Egipto, Y sabrán que Yo soy el Señor.”’”
20 En el año once, el mes primero, el día siete del mes, vino a mí la palabra del Señor:
21 “Hijo de hombre, he quebrado el brazo de Faraón, rey de Egipto, y no ha sido vendado para curarlo, ni ligado con vendas de modo que cobre fuerzas para empuñar la espada.
22 Por tanto, así dice el Señor Dios: ‘Yo estoy en contra de Faraón, rey de Egipto. Quebraré sus brazos, tanto el fuerte como el fracturado, y haré que la espada caiga de su mano.
23 Dispersaré a los Egipcios entre las naciones y los esparciré por las tierras.
24 Fortaleceré los brazos del rey de Babilonia y pondré Mi espada en su mano; y quebraré los brazos de Faraón, que delante de Nabucodonosor gemirá con gemidos de un mal herido.
25 Fortaleceré, pues, los brazos del rey de Babilonia, pero los brazos de Faraón caerán. Entonces sabrán que Yo soy el Señor, cuando ponga Mi espada en la mano del rey de Babilonia y él la esgrima contra la tierra de Egipto.
26 Cuando Yo disperse a los Egipcios entre las naciones y los esparza por las tierras, entonces sabrán que Yo soy el Señor.’”
1 Destino de Asiria En el año undécimo, el mes tercero, el día primero del mes, vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, dile a Faraón, rey de Egipto, y a su multitud: ‘¿A quién te pareces en tu grandeza?
3 Recuerda que Asiria era un cedro en el Líbano De hermosas ramas y frondoso, de sombra abundante Y de elevada altura, Y su copa estaba entre las nubes.
4 Las aguas lo hicieron crecer y las corrientes profundas lo encumbraron; Con sus ríos se extendía alrededor del lugar donde estaba plantado, Y enviaba sus corrientes a todos los árboles del campo.
5 Por eso su altura era mayor que la de todos los árboles del campo. Se multiplicaban sus ramas y se alargaba su ramaje, Extendiéndose a causa de las muchas aguas.
6 En sus ramas anidaban todas las aves del cielo, Bajo su ramaje parían todas las bestias del campo, Y a su sombra habitaban todas las grandes naciones.
7 Era, pues, hermoso en su grandeza, por la extensión de sus ramas; Porque sus raíces estaban junto a muchas aguas.
8 Los cedros no lo igualaban en el huerto de Dios; Los cipreses no se podían comparar con su ramaje, Y los plátanos no igualaban sus ramas. Ningún árbol en el huerto de Dios podía compararse a él en su hermosura.
9 Hermoso lo hice por la multitud de sus ramas, Y lo envidiaban todos los árboles del Edén que estaban en el huerto de Dios.
10 Por tanto, así dice el Señor Dios: “Porque es de elevada altura, y ha puesto su copa entre las nubes, y su corazón es altivo por su altura,
11 lo entregaré, pues, en manos de un déspota de las naciones que lo tratará con dureza. Conforme a su maldad lo he echado fuera.
12 Y extranjeros, los más crueles de entre las naciones, lo han derribado y abandonado. Sus ramas han caído sobre los montes y en todos los valles, y su ramaje ha sido quebrado en todas las barrancas de la tierra. Todos los pueblos de la tierra se han retirado de su sombra y lo han abandonado.
13 Sobre sus ruinas habitarán todas las aves del cielo, y sobre su ramaje derribado estarán todas las bestias del campo,
14 para que no se exalten en su altura ninguno de los árboles junto a las aguas, ni alcen su copa entre las nubes, ni confíen en su altura sus poderosos bien regados. Porque todos han sido entregados a la muerte, a las profundidades de la tierra, entre los hijos de los hombres con los que descienden a la fosa.’”
15 ‘Así dice el Señor Dios: “El día en que el cedro descendió al Seol (región de los muertos) causé lamentaciones, le cerré las corrientes profundas y detuve sus ríos. Sus muchas aguas cesaron, e hice que el Líbano se lamentara por él y por él todos los árboles del campo se marchitaron.
16 Al estruendo de su caída hice temblar a las naciones, cuando lo hice descender al Seol con los que descienden a la fosa. Entonces todos los árboles bien regados del Edén, los escogidos y los mejores del Líbano, se consolaron en las profundidades de la tierra.
17 También ellos descendieron con él al Seol, con los que murieron a espada; y los que eran su fuerza habitaban bajo su sombra en medio de las naciones.
18 ¿A quién, pues, eres semejante en gloria y grandeza entre los árboles del Edén? Sin embargo, serás derribado con los árboles del Edén a las profundidades de la tierra. Yacerás en medio de los incircuncisos, con los que fueron muertos a espada. Así es Faraón y toda su multitud’” declara el Señor Dios.
1 Lamentación por Faraón En el año duodécimo, el mes duodécimo, el día primero del mes, vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, eleva una elegía por Faraón, rey de Egipto, y dile: ‘Parecías un leoncillo de las naciones Pero eras como el monstruo de los mares; Prorrumpías en tus ríos, Enturbiabas las aguas con tus pies Y ensuciabas sus ríos.’”
3 Así dice el Señor Dios: “Mi red tenderé sobre ti En compañía de muchos pueblos, Y ellos te alzarán en Mi red.
4 Te dejaré en tierra, Te echaré en campo abierto, Y haré que habiten sobre ti todas las aves del cielo, Y saciaré de ti a las bestias de toda la tierra.
5 Pondré tu carne sobre los montes, Y llenaré los valles de tu carroña.
6 También haré que la tierra se empape con el derramamiento de tu sangre Hasta los montes, Y las barrancas se llenarán de ti.
7 Cuando te hayas extinguido, cubriré los cielos Y oscureceré sus estrellas; Cubriré el sol de nubes, Y la luna no dará su luz.
8 Todos los astros brillantes del cielo Oscureceré por causa tuya, Y pondré tinieblas sobre tu tierra,” Declara el Señor Dios.
9 “También turbaré el corazón de muchos pueblos, cuando haga llegar la noticia de tu destrucción entre las naciones, hasta tierras que no has conocido.
10 Y haré que muchos pueblos se queden pasmados por causa tuya, y sus reyes en gran manera se aterrorizarán de ti cuando Yo blanda Mi espada ante ellos. Temblarán constantemente, cada uno por su vida, el día de tu caída.”
11 Pues así dice el Señor Dios: “La espada del rey de Babilonia vendrá sobre ti.
12 Con las espadas de los poderosos haré caer tu multitud, tiranos todos ellos de las naciones, Que asolarán el orgullo de Egipto, Y toda su multitud será destruida.
13 También destruiré todo su ganado junto a aguas abundantes; No las enturbiará más pie de hombre, Ni pezuñas de animales las enturbiarán.
14 Entonces haré asentarse sus aguas, Y haré correr sus ríos como el aceite,” Declara el Señor Dios.
15 “Cuando Yo haga de la tierra de Egipto una desolación, Y la tierra quede despojada de lo que la llenaba, Cuando Yo hiera a todos los que en ella viven, Entonces sabrán que Yo soy el Señor.
16 Esta es la lamentación y la cantarán; las hijas de las naciones la cantarán. Sobre Egipto y sobre toda su multitud la cantarán,” declara el Señor Dios.
17 En el año duodécimo, el día quince del mes, vino a mí de nuevo la palabra del Señor:
18 “Hijo de hombre, laméntate por la multitud de Egipto, hazla descender, con las hijas de las naciones poderosas, a las profundidades de la tierra, con los que descienden a la fosa;
19 ‘¿A quién superas en hermosura? Desciende, y yace con los incircuncisos.’
20 En medio de los muertos a espada ellos caerán. Egipto es entregado a la espada; lo han arrastrado con toda su multitud.
21 Los fuertes entre los poderosos hablarán de Egipto y de sus auxiliares de en medio del Seol (región de los muertos): ‘Han descendido, yacen los incircuncisos muertos a espada.’
22 “Allí está Asiria con toda su multitud, sus tumbas la rodean; todos ellos muertos, caídos a espada.
23 Sus tumbas están en las partes más profundas de la fosa, y su multitud está alrededor de su tumba; todos ellos muertos, caídos a espada, los cuales infundían terror en la tierra de los vivientes.
24 “Allí está Elam y toda su multitud alrededor de su tumba; todos ellos muertos, caídos a espada, los cuales descendieron incircuncisos a las profundidades de la tierra. Ellos que infundían su terror en la tierra de los vivientes, cargaron su ignominia con los que descienden a la fosa.
25 Le han hecho un lecho en medio de los muertos con toda su multitud. Sus tumbas lo rodean; todos son incircuncisos, muertos a espada: por haber infundido su terror en la tierra de los vivientes, cargaron su ignominia con los que descienden a la fosa; fueron puestos en medio de los muertos.
26 “Mesec, Tubal y toda su multitud están allí; sus tumbas los rodean; todos ellos incircuncisos. Los mataron a espada, por haber infundido su terror en la tierra de los vivientes.
27 Y no yacen junto a los héroes caídos de entre los incircuncisos que descendieron al Seol con sus armas de guerra, cuyas espadas estaban colocadas debajo de sus cabezas; pero el castigo de su iniquidad cayó sobre sus huesos, porque el terror de estos héroes prevalecía en la tierra de los vivientes.
28 Pero tú, en medio de los incircuncisos serás quebrantado, y yacerás con los muertos a espada.
29 “Allí está Edom, sus reyes y todos sus príncipes, quienes con todo su poderío fueron puestos con los muertos a espada. Ellos están tendidos con los incircuncisos y con los que descienden a la fosa.
30 “Allí están los jefes del norte, todos ellos y todos los Sidonios, quienes a pesar del terror causado por su poderío, descendieron avergonzados con los muertos. Están tendidos los incircuncisos con los muertos a espada y cargaron su ignominia con los que descienden a la fosa.
31 “A éstos verá Faraón y se consolará con respecto a toda su multitud muerta a espada, Faraón y todo su ejército,” declara el Señor Dios.
32 “Aunque Yo infundí el terror de Faraón en la tierra de los vivientes, sin embargo a Faraón y a toda su multitud se le hará estar entre los incircuncisos con los muertos a espada,” declara el Señor Dios.
1 El Deber del Centinela Y vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo y diles: ‘Si Yo traigo una espada sobre un país, y la gente del país toma a un hombre de entre ellos y lo ponen de centinela,
3 y éste ve venir la espada sobre el país, y toca la trompeta y advierte al pueblo,
4 y el que oye el sonido de la trompeta no se da por advertido, y viene una espada y se lo lleva, su sangre recaerá sobre su propia cabeza.
5 Oyó el sonido de la trompeta pero no se dio por advertido; su sangre recaerá sobre él. Pero si hubiera hecho caso, habría salvado su vida.
6 Pero si el centinela ve venir la espada y no toca la trompeta, y el pueblo no es advertido, y una espada viene y se lleva a uno de entre ellos, él será llevado por su iniquidad; pero Yo demandaré su sangre de mano del centinela.’
7 “Y a ti, hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; oirás, pues, la palabra de Mi boca, y les advertirás de Mi parte.
8 Cuando Yo diga al impío: ‘Impío, ciertamente morirás,’ si tú no hablas para advertir al impío de su camino, ese impío morirá por su iniquidad, pero Yo demandaré su sangre de tu mano.
9 Pero si tú, de tu parte adviertes al impío para que se aparte de su camino, y él no se aparta de su camino, morirá por su iniquidad, pero tú habrás librado tu vida.
10 “Y tú, hijo de hombre, dile a la casa de Israel: ‘Así han hablado: “Ciertamente nuestras transgresiones y nuestros pecados están sobre nosotros, y por ellos nos estamos consumiendo; ¿cómo, pues, podremos vivir?”’
11 “Diles: ‘Vivo Yo,’ declara el Señor Dios ‘que no me complazco en la muerte del impío, sino en que el impío se aparte de su camino y viva. Vuélvanse, vuélvanse de sus malos caminos. ¿Por qué han de morir, oh casa de Israel?’
12 Y tú, hijo de hombre, dile a los hijos de tu pueblo: ‘La justicia del justo no lo salvará el día de su transgresión, y la maldad del impío no le será tropiezo el día que se aparte de su maldad; como tampoco el justo podrá vivir por su justicia el día que peque.’
13 Cuando Yo diga al justo que ciertamente vivirá, si él confía tanto en su justicia que hace iniquidad, ninguna de sus obras justas le será recordada, sino que por la misma iniquidad que cometió morirá.
14 Pero cuando Yo diga al impío: ‘Ciertamente morirás,’ si él se aparta de su pecado y practica el derecho y la justicia,
15 si el impío devuelve la prenda, restituye lo que ha robado, anda en los preceptos de vida sin cometer iniquidad, ciertamente vivirá, no morirá.
16 Ninguno de los pecados que ha cometido le será recordado. El ha practicado el derecho y la justicia; ciertamente vivirá.
17 “Pero los hijos de tu pueblo dicen: ‘No es recto el camino del Señor,’ pero es su propio camino el que no es recto.
18 Cuando el justo se aparta de su justicia y hace iniquidad, morirá por ello.
19 Pero cuando el impío se aparta de su maldad y practica el derecho y la justicia, vivirá por ello.
20 Sin embargo ustedes dicen: ‘No es recto el camino del Señor.’ Yo los juzgaré a cada uno de ustedes según sus caminos, oh casa de Israel.”
21 Devastación de la Tierra En el año duodécimo de nuestro destierro, a los cinco días del mes décimo, vino a mí un fugitivo de Jerusalén, diciendo: “La ciudad ha sido tomada.”
22 Y la mano del Señor había venido sobre mí la tarde antes de llegar el fugitivo. Y El abrió mi boca cuando aquél llegó a mí por la mañana; mi boca se abrió y dejé de estar mudo.
23 Entonces vino a mí la palabra del Señor:
24 “Hijo de hombre, los que viven en estos lugares desolados de la tierra de Israel, dicen: ‘Uno solo era Abraham, y poseyó la tierra; así que a nosotros que somos muchos se nos ha dado la tierra en posesión.’
25 Por tanto, diles: ‘Así dice el Señor Dios: “Ustedes comen carne con sangre, alzan los ojos a sus ídolos mientras derraman sangre. ¿Poseerán entonces la tierra?
26 Ustedes confían en su espada, cometen abominaciones, cada uno contamina la mujer de su prójimo. ¿Poseerán entonces la tierra?”’
27 “Así les dirás: ‘Así dice el Señor Dios: “Vivo Yo, que los que están en los lugares desolados caerán a espada, y los que están en campo abierto los entregaré a las fieras para ser devorados, y los que están en los refugios y en las cuevas, de pestilencia morirán.
28 Convertiré la tierra en desolación y en soledad, y cesará el orgullo de su poder; los montes de Israel serán desolados, y nadie pasará por ellos.
29 Y sabrán que Yo soy el Señor, cuando Yo convierta la tierra en desolación y en soledad por todas las abominaciones que han cometido.”’
30 “Pero en cuanto a ti, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo hablan de ti junto a los muros y en las entradas de las casas; hablan el uno al otro, cada cual a su hermano, diciendo: ‘Vengan ahora, y oigan cual es la palabra que viene del Señor.’
31 Y vienen a ti como viene el pueblo, y se sientan delante de ti como pueblo Mío, oyen tus palabras y no las cumplen sino que siguen los deseos sensuales expresados por su boca, y sus corazones andan tras sus ganancias.
32 Y tú eres para ellos como la canción de amor de uno que tiene una voz hermosa y toca bien un instrumento; oyen tus palabras, pero no las ponen en práctica.
33 Y cuando esto suceda, como ciertamente sucederá, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.”
1 Profecía contra los Pastores de Israel Entonces vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y di a los pastores: ‘Así dice el Señor Dios: “¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar el rebaño?
3 Comen la grasa, se han vestido con la lana, degüellan la oveja engordada, pero no apacientan el rebaño.
4 Ustedes no han fortalecido a las débiles, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, no han buscado a la perdida; sino que las han dominado con dureza y con severidad.
5 Las ovejas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en alimento para toda fiera del campo. ¡Se han dispersado!
6 Mis ovejas andaban errantes por todos los montes y por toda colina alta. Mis ovejas han sido dispersadas por toda la superficie de la tierra, sin haber quien las busque ni pregunte por ellas.”’”
7 Por tanto, pastores, oigan la palabra del Señor:
8 “Vivo Yo,” declara el Señor Dios, “ya que Mi rebaño se ha convertido en presa, que incluso Mi rebaño se ha convertido en alimento para todas las fieras del campo por falta de pastor, y que Mis pastores no han buscado Mis ovejas, sino que los pastores se han apacentado a sí mismos y no han apacentado Mi rebaño,
9 por tanto, pastores, oigan la palabra del Señor:
10 ‘Así dice el Señor Dios: “Yo estoy contra los pastores y demandaré Mi rebaño de su mano y haré que dejen de apacentar el rebaño. Así los pastores ya no se apacentarán más a sí mismos, sino que Yo libraré Mis ovejas de su boca, y no serán más alimento para ellos.”’”
11 Porque así dice el Señor Dios: “Yo mismo buscaré Mis ovejas y velaré por ellas.
12 Como un pastor vela por su rebaño el día que está en medio de sus ovejas dispersas, así Yo velaré por Mis ovejas y las libraré de todos los lugares adonde fueron dispersadas un día nublado y sombrío.
13 Las sacaré de los pueblos y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las barrancas y por todos los lugares habitados del país.
14 Las apacentaré en buenos pastos, y en los altos montes de Israel estará su apacentadero. Allí reposarán en apacentadero bueno, y apacentarán en ricos pastos sobre los montes de Israel.
15 Yo apacentaré Mis ovejas y las llevaré a reposar,” declara el Señor Dios.
16 “Buscaré la perdida, haré volver la descarriada, vendaré la herida y fortaleceré la enferma; pero destruiré la engordada y la fuerte. Las apacentaré con justicia.
17 “Pero en cuanto a ustedes, ovejas Mías, así dice el Señor Dios: ‘Yo juzgaré entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos.
18 ¿Les parece poco comer en los buenos pastos, para que después hollen con sus pies el resto de sus pastos; o que beban de las aguas claras, para que después enturbien el resto con sus pies?
19 Y en cuanto a Mis ovejas, tienen que comer lo que ustedes han hollado con sus pies, y tienen que beber lo que ustedes han enturbiado con sus pies.’”
20 Por tanto, así les dice el Señor Dios: “Yo mismo juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca.
21 Por cuanto ustedes han empujado con el costado y con el hombro, y han embestido con sus cuernos a todas las débiles hasta dispersarlas fuera,
22 libraré Mis ovejas y ya no serán presa; juzgaré entre oveja y oveja.
23 Entonces pondré sobre ellas un solo pastor que las apacentará: Mi siervo David. El las apacentará y será su pastor.
24 Entonces Yo, el Señor, seré su Dios, y Mi siervo David será príncipe en medio de ellas. Yo, el Señor, he hablado.
25 “Haré un pacto de paz con ellos y eliminaré de la tierra las bestias feroces, para que habiten seguros en el desierto y duerman en los bosques.
26 Haré de ellos y de los alrededores de mi collado una bendición. Haré descender lluvias a su tiempo; serán lluvias de bendición.
27 El árbol del campo dará su fruto y la tierra dará sus productos, y ellos estarán seguros en su tierra. Y sabrán que Yo soy el Señor cuando Yo quiebre las varas de su yugo y los libre de la mano de los que los han esclavizado.
28 No serán más presa de las naciones, y las fieras de la tierra no los devorarán; sino que habitarán seguros y nadie los atemorizará.
29 Estableceré para ellos un plantío de renombre, y no serán más víctimas del hambre en la tierra, ni sufrirán más los insultos de las naciones.
30 Entonces sabrán que Yo, el Señor su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son Mi pueblo,” declara el Señor Dios.
31 Ustedes, ovejas Mías, son el rebaño de Mi prado, hombres son, y Yo soy su Dios,” declara el Señor Dios.
1 Profecía contra Edom Y vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el Monte Seir, y profetiza contra él,
3 y dile: ‘Así dice el Señor Dios: “Yo estoy contra ti, Monte Seir, Extenderé Mi mano contra ti, Y te convertiré en desolación y en soledad.
4 Dejaré en ruinas tus ciudades, Y serás convertida en desolación; Y sabrás que Yo soy el Señor.
5 Por cuanto tuviste enemistad perpetua y entregaste a los Israelitas al poder de la espada en el tiempo de su calamidad, en el tiempo del castigo final,
6 por tanto, vivo Yo,” declara el Señor Dios, “que a sangre te entregaré y la sangre te perseguirá. Ya que no has odiado el derramamiento de sangre, la sangre te perseguirá.
7 Haré del Monte Seir un desierto y una desolación, y cortaré de él al que vaya y al que venga.
8 Y llenaré sus montes de sus muertos. En tus colinas y en tus valles y en todas tus barrancas caerán los muertos a espada.
9 Te haré una desolación perpetua, y tus ciudades no serán habitadas. Entonces ustedes sabrán que Yo soy el Señor.
10 Por cuanto has dicho: ‘Las dos naciones y las dos tierras serán mías, y las poseeremos,’ aunque el Señor estaba allí.
11 Por tanto, vivo Yo,” declara el Señor Dios, “haré contigo conforme a tu ira y conforme al celo que mostraste a causa de tu odio contra ellos, y Me haré conocer entre ellos cuando te juzgue.
12 Entonces sabrás que Yo, el Señor, he oído todas las injurias que has hablado contra los montes de Israel, diciendo: ‘Están desolados; nos han sido dados para alimento.’
13 Con arrogancia ustedes han hablado contra Mí y han multiplicado sus palabras contra Mí; Yo lo he oído.’”
14 ‘Así dice el Señor Dios: “Para alegría de toda la tierra, Yo haré de ti una desolación.
15 Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel porque fue asolada, así te haré Yo a ti. Serás una desolación, Monte Seir, y todo Edom, todo él. Entonces sabrán que Yo soy el Señor.”’
1 Los Montes de Israel Bendecidos “Y tú, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: ‘Montes de Israel, oigan la palabra del Señor.
2 ‘Así dice el Señor Dios: “Por cuanto el enemigo ha dicho contra ustedes: ‘¡Ajá!’ y: ‘Las alturas eternas han pasado a ser posesión nuestra,’
3 por tanto, profetiza y di: ‘Así dice el Señor Dios: “Porque los han asolado y aplastado por todos lados, para que fueran posesión de las demás naciones, a ustedes los han hecho el blanco de la habladuría y de la calumnia del pueblo.”’”
4 ‘Por tanto, montes de Israel, oigan la palabra del Señor Dios. Así dice el Señor Dios a los montes y a las colinas, a las barrancas y a los valles, a las ruinas desoladas y a las ciudades abandonadas, que han venido a ser presa y escarnio de las demás naciones alrededor;
5 por eso, así dice el Señor Dios: “Ciertamente en el fuego de Mi celo he hablado contra las demás naciones y contra todo Edom, que se han apropiado de Mi tierra como posesión, con alegría, de todo corazón y con desprecio de alma, para dejarla como presa.”
6 Por tanto, profetiza acerca de la tierra de Israel, y diles a los montes y a las colinas, a las barrancas y a los valles: “Así dice el Señor Dios: ‘Yo he hablado en mi celo y en mi furor porque han soportado los insultos de las naciones.’
7 “Por lo cual, así dice el Señor Dios: ‘Yo he jurado que las naciones que los rodean, ellas mismas cargarán sus propios insultos.
8 Pero ustedes, montes de Israel, echarán sus ramas y producirán su fruto para Mi pueblo Israel; porque pronto vendrán.
9 Pues, Yo estoy por ustedes y Me volveré a ustedes, y serán labrados y sembrados.
10 Multiplicaré los hombres en ustedes, toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y las ruinas reedificadas.
11 Multiplicaré en ustedes hombres y animales; se multiplicarán y serán fecundos. Haré que sean habitados como lo fueron anteriormente y los trataré mejor que al principio. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señor.
12 Sí, haré que hombres anden sobre el territorio de ustedes (Mi pueblo Israel). Ellos tomarán posesión de ti, y serás su heredad, y nunca más les privarás de sus hijos.’
13 “Así dice el Señor Dios: ‘Porque te dicen: “Eres devoradora de hombres y has privado de hijos a tu nación,”
14 por tanto, ya no devorarás hombres y ya no privarás de hijos a tu nación,’ declara el Señor Dios.
15 “Y nunca más te haré oír el ultraje de las naciones, ni soportarás más los insultos de los pueblos, ni harás que tu nación tropiece más,” declara el Señor Dios.’”
16 Entonces vino a mí la palabra del Señor:
17 “Hijo de hombre, cuando la casa de Israel habitaba en su propia tierra, ellos mismos la contaminaron con su conducta y con sus obras; como la impureza de una mujer en su menstruación fue su conducta delante de Mí.
18 Por tanto, derramé Mi furor sobre ellos por la sangre que habían derramado sobre la tierra y por haberla contaminado con sus ídolos.
19 Los esparcí entre las naciones y fueron dispersados por las tierras. Conforme a sus caminos y a sus obras los juzgué.
20 Cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron Mi santo nombre, porque de ellos se decía: ‘Estos son el pueblo del Señor, y han salido de Su tierra.’
21 Pero Yo he tenido compasión de Mi santo nombre, que la casa de Israel había profanado entre las naciones adonde fueron.
22 “Por tanto, dile a la casa de Israel: ‘Así dice el Señor Dios: “No es por ustedes, casa de Israel, que voy a actuar, sino por Mi santo nombre, que han profanado entre las naciones adonde fueron.
23 Vindicaré la santidad de Mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual ustedes han profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que Yo soy el Señor,” declara el Señor Dios “cuando demuestre Mi santidad entre ustedes a la vista de ellas.
24 Porque los tomaré de las naciones, los recogeré de todas las tierras y los llevaré a su propia tierra.
25 Entonces los rociaré con agua limpia y quedarán limpios; de todas sus inmundicias y de todos sus ídolos los limpiaré.
26 Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
27 Pondré dentro de ustedes Mi espíritu y haré que anden en Mis estatutos, y que cumplan cuidadosamente Mis ordenanzas.
28 Habitarán en la tierra que di a sus padres; y ustedes serán Mi pueblo y Yo seré su Dios.
29 Los libraré de todas sus inmundicias; llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no traeré hambre sobre ustedes.
30 Y multiplicaré el fruto de los árboles y el producto del campo, para que no reciban más el oprobio del hambre entre las naciones.
31 Entonces se acordarán de sus malos caminos y de sus obras que no eran buenas, y se aborrecerán a ustedes mismos por sus iniquidades y por sus abominaciones.
32 No hago esto por ustedes,” declara el Señor Dios, “sépanlo bien. Avergüéncense y abochórnense de su conducta, casa de Israel.”
33 ‘Así dice el Señor Dios: “En el día que Yo los limpie de todas sus iniquidades, haré que las ciudades sean habitadas y las ruinas reedificadas.
34 La tierra desolada será cultivada en vez de ser desolación a la vista de todo el que pasa.
35 Y dirán: ‘Esta tierra desolada se ha hecho como el huerto del Edén; y las ciudades desiertas, desoladas y arruinadas están fortificadas y habitadas.’
36 Y las naciones que quedan a su alrededor sabrán que Yo, el Señor, he reedificado los lugares en ruinas y plantado lo que estaba desolado. Yo, el Señor, he hablado y lo haré.”
37 ‘Así dice el Señor Dios: “Aún permitiré a la casa de Israel que Me pida hacer esto por ellos: Multiplicar sus hombres como un rebaño.
38 “Como el rebaño para los sacrificios, como el rebaño en Jerusalén en sus fiestas señaladas, así se llenarán las ciudades desiertas de rebaños de hombres. Entonces sabrán que Yo soy el Señor.”’”
1 Visión de los Huesos Secos La mano del Señor vino sobre mí, y me sacó en el Espíritu del Señor, y me puso en medio del valle que estaba lleno de huesos.
2 El me hizo pasar en derredor de ellos, y vi que eran muchísimos sobre la superficie del valle; y estaban muy secos.
3 Y me preguntó: “Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos?” Y yo respondí: “Señor Dios, Tú lo sabes.”
4 Entonces me dijo: “Profetiza sobre estos huesos, y diles: ‘Huesos secos, oigan la palabra del Señor.’
5 “Así dice el Señor Dios a estos huesos: ‘Voy a hacer que en ustedes entre espíritu, y vivirán.
6 Y pondré tendones sobre ustedes, haré crecer carne sobre ustedes, los cubriré de piel y pondré espíritu en ustedes, y vivirán; y sabrán que Yo soy el Señor.’”
7 Profeticé, pues, como me fue mandado; y mientras yo profetizaba hubo un ruido, y luego un estremecimiento, y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.
8 Y miré que había tendones sobre ellos, creció la carne y la piel los cubrió, pero no había espíritu en ellos.
9 Entonces El me dijo: “Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y dile al espíritu: ‘Así dice el Señor Dios: “Ven de los cuatro vientos, oh espíritu, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.”’”
10 Y profeticé como El me había ordenado, y el espíritu entró en ellos, y vivieron y se pusieron en pie, un enorme e inmenso ejército.
11 Entonces El me dijo: “Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: ‘Nuestros huesos se han secado, y nuestra esperanza ha perecido. Estamos completamente destruidos.’
12 Por tanto, profetiza, y diles: ‘Así dice el Señor Dios: “Voy a abrir sus sepulcros y los haré subir de sus sepulcros, pueblo Mío, y los llevaré a la tierra de Israel.
13 Y sabrán que Yo soy el Señor, cuando abra sus sepulcros y los haga subir a ustedes de sus sepulcros, pueblo Mío.
14 Pondré Mi Espíritu en ustedes, y vivirán, y los estableceré en su tierra. Entonces sabrán que Yo, el Señor, he hablado y lo he hecho,” declara el Señor.’”
15 Y vino a mí la palabra del Señor:
16 “Tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: ‘Para Judá y para los Israelitas, sus compañeros.’ Toma luego otra vara y escribe en ella: ‘Para José, la vara de Efraín, y para toda la casa de Israel, sus compañeros.’
17 Júntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano.
18 Y cuando los hijos de tu pueblo te pregunten: ‘¿No nos explicarás qué quieres decir con esto?’
19 diles: ‘Así dice el Señor Dios: “Voy a tomar la vara de José, que está en la mano de Efraín, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Judá, y las haré una sola vara, y serán una en Mi mano.”’
20 “Las varas en que escribas estarán en tu mano a la vista de ellos,
21 y diles: ‘Así dice el Señor Dios: “Voy a tomar a los Israelitas de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra.
22 Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos.
23 No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los libraré de todos los lugares en que pecaron y los limpiaré. Y ellos serán Mi pueblo y Yo seré su Dios.
24 Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en Mis ordenanzas y guardarán Mis estatutos y los cumplirán.
25 Habitarán en la tierra que di a Mi siervo Jacob, en la cual habitaron sus padres; en ella habitarán ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y Mi siervo David será su príncipe para siempre.
26 Haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré, los multiplicaré y pondré Mi santuario en medio de ellos para siempre.
27 Mi morada estará también junto a ellos, y Yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo.
28 Y las naciones sabrán que Yo, el Señor, santifico a Israel, cuando Mi santuario esté en medio de ellos para siempre.”’”
1 Profecía contra Gog Y vino a mí la palabra del Señor:
2 “Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Gog, de la tierra de Magog, príncipe supremo de Mesec y Tubal, y profetiza contra él,
3 y di: ‘Así dice el Señor Dios: “Yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe supremo de Mesec y Tubal.
4 Te haré dar vuelta, pondré garfios en tus quijadas y te sacaré con todo tu ejército, caballos y jinetes, todos ellos bien equipados; una gran compañía con broquel y escudo, todos ellos empuñando espada;
5 Persia, Etiopía y Fut con ellos, todos con escudo y casco;
6 Gomer con todas sus tropas, Bet Togarmá, de las partes remotas del norte, con todas sus tropas; muchos pueblos están contigo.
7 “Disponte y prepárate, tú y toda la multitud que se ha reunido alrededor tuyo, y sé para ellos guarda.
8 Después de muchos días recibirás órdenes; al fin de los años vendrás a la tierra recuperada de la espada, cuyos habitantes han sido recogidos de muchas naciones en los montes de Israel, que habían sido una desolación continua. Este pueblo fue sacado de entre las naciones y habitan seguros todos ellos.
9 Tú subirás y vendrás como una tempestad; serás como una nube que cubre la tierra, tú y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo.”
10 ‘Así dice el Señor Dios: “Sucederá en aquel día que pensamientos vendrán a tu mente y concebirás un plan malvado,
11 y dirás: ‘Subiré contra una tierra indefensa. Iré contra los que viven tranquilos, que habitan confiados, que habitan todos ellos sin murallas, sin cerrojos ni puertas;
12 para tomar botín y para proceder al saqueo, para volver tu mano contra los lugares desolados, ahora poblados, y contra el pueblo reunido de entre las naciones, que ha adquirido ganado y posesiones, que habita en medio de la tierra.’
13 “Sabá y Dedán, y los mercaderes de Tarsis con todos sus pueblos te dirán: ‘¿Has venido para tomar botín? ¿Has reunido tu compañía para saquear, para llevar plata y oro, para llevar ganado y posesiones, para tomar gran botín?’”’
14 “Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y dile a Gog: ‘Así dice el Señor Dios: “En aquel día cuando Mi pueblo Israel habite seguro, ¿no lo sabrás tú?
15 Vendrás de tu lugar de las partes remotas del norte, tú y mucha gente contigo, todos montados a caballo, una gran multitud y un poderoso ejército;
16 y subirás contra Mi pueblo Israel como una nube para cubrir la tierra. Sucederá en los postreros días que te traeré contra Mi tierra, para que las naciones Me conozcan cuando Yo sea santificado por medio de ti ante sus ojos, oh Gog.”
17 ‘Así dice el Señor Dios: “¿Eres tú aquél de quien hablé en tiempos pasados por medio de Mis siervos los profetas de Israel, que profetizaron en aquellos días, durante años, que Yo te traería contra ellos?
18 Sucederá en aquel día cuando venga Gog contra la tierra de Israel,” declara el Señor Dios, “que subirá mi furor y Mi ira.
19 Y en Mi celo y en el fuego de Mi furor declaro que ciertamente en aquel día habrá un gran terremoto en la tierra de Israel.
20 Los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo y todos los animales que se arrastran sobre la tierra, y todos los hombres sobre la superficie de la tierra temblarán en Mi presencia; también se derrumbarán los montes, se desplomarán los precipicios y todo muro caerá por tierra.
21 En todos Mis montes llamaré la espada contra Gog,” declara el Señor Dios. “La espada de cada cual se volverá contra su hermano.
22 Con pestilencia y con sangre haré juicio contra él; haré caer una lluvia torrencial, y piedras de granizo, fuego y azufre sobre él, sobre sus tropas, y sobre los muchos pueblos que están con él.
23 Y mostraré Mi grandeza y santidad, y Me daré a conocer a los ojos de muchas naciones; y sabrán que Yo soy el Señor.”’
1 Destrucción de Gog “Y tú, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: ‘Así dice el Señor Dios: “Yo estoy contra ti, Gog, príncipe supremo de Mesec y Tubal.
2 Te haré dar vuelta y te empujaré, te recogeré de las partes remotas del norte y te traeré contra los montes de Israel.
3 Romperé el arco de tu mano izquierda, y derribaré las flechas de tu mano derecha.
4 Sobre los montes de Israel caerás, tú y todas tus tropas y los pueblos que están contigo. Te daré por comida a toda clase de ave de rapiña y a las bestias del campo.
5 Sobre el campo abierto caerás; porque soy Yo el que ha hablado,” declara el Señor Dios.
6 “Enviaré fuego sobre Magog y sobre los que habitan seguros en las costas; y sabrán que Yo soy el Señor.
7 Daré a conocer Mi santo nombre en medio de Mi pueblo Israel, y nunca más permitiré que Mi santo nombre sea profanado; y sabrán las naciones que Yo soy el Señor, el Santo en Israel.
8 Ciertamente viene y se cumplirá,” declara el Señor Dios. “Este es el día del cual he hablado.
9 Entonces saldrán los habitantes de las ciudades de Israel y harán hogueras con las armas, y quemarán escudos, broqueles, arcos y flechas, mazos y lanzas, y harán fuego con ellos durante siete años.
10 No tomarán leña del campo ni la recogerán de los bosques, porque harán hogueras con las armas; despojarán a sus despojadores y saquearán a sus saqueadores,” declara el Señor Dios.
11 “Y sucederá en aquel día que daré a Gog un lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar, y cortará el paso a los viajeros. Allí enterrarán a Gog con toda su multitud, y lo llamarán el Valle de Hamón Gog.
12 Durante siete meses la casa de Israel los estará enterrando para limpiar la tierra.
13 Todo el pueblo de la tierra los enterrará; y será para ellos memorable el día en que Yo Me glorifique,” declara el Señor Dios.
14 “Escogerán hombres que constantemente recorran la tierra y entierren a los que pasen, a los que queden sobre la superficie de la tierra, para limpiarla. Después de siete meses harán un reconocimiento.
15 Cuando pasen los que recorran la tierra, el que vea un hueso humano, pondrá señal junto a él, hasta que los sepultureros lo entierren en el Valle de Hamón Gog.
16 Y el nombre de la ciudad será Hamona (Multitud); y dejarán limpia la tierra.”’
17 “En cuanto a ti, hijo de hombre, así dice el Señor Dios: ‘Dile a toda clase de ave y a toda bestia del campo: “Congréguense y vengan, júntense de todas partes al sacrificio que voy a preparar para ustedes, un gran sacrificio sobre los montes de Israel, y comerán carne y beberán sangre.
18 Comerán carne de poderosos y beberán sangre de los príncipes de la tierra, como si fueran carneros, corderos, machos cabríos y toros, engordados todos en Basán.
19 Comerán grasa hasta que se harten, y beberán sangre hasta que se embriaguen, del sacrificio que he preparado para ustedes.
20 En mi mesa se hartarán de caballos y jinetes, de poderosos y de todos los hombres de guerra,” declara el Señor Dios.
21 “Pondré Mi gloria entre las naciones; y todas las naciones verán el juicio que he hecho y Mi mano que he puesto sobre ellos.
22 La casa de Israel sabrá que Yo soy el Señor su Dios desde ese día en adelante.
23 Las naciones sabrán que la casa de Israel fue al cautiverio por su iniquidad porque actuaron pérfidamente contra Mí; escondí, pues, Mi rostro de ellos, los entregué en manos de sus adversarios y todos ellos cayeron a espada.
24 Conforme a su inmundicia y conforme a sus transgresiones, así los traté, y de ellos escondí Mi rostro.”’”
25 Por tanto, así dice el Señor Dios: “Ahora restauraré el bienestar (haré volver a los cautivos) de Jacob, y tendré misericordia de toda la casa de Israel, y Me mostraré celoso de Mi santo nombre.
26 Y ellos olvidarán su ignominia y todas las infidelidades que cometieron contra Mí, cuando habiten seguros en su tierra sin que nadie los atemorice.
27 Cuando Yo los traiga de entre los pueblos y los reúna de las tierras de sus enemigos, seré santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones.
28 Entonces sabrán que Yo soy el Señor su Dios, porque los hice ir al cautiverio entre las naciones, y después los reuní de nuevo en su propia tierra, sin dejar allá a ninguno de ellos.
29 No les ocultaré más Mi rostro, porque habré derramado Mi Espíritu sobre la casa de Israel,” declara el Señor Dios.
1 Visión del Templo Futuro En el año veinticinco de nuestro destierro, al principio del año, a los diez días del mes, catorce años después de haber sido tomada la ciudad, en aquel mismo día vino sobre mí la mano del Señor, y me llevó allá.
2 En visiones de Dios, El me llevó a la tierra de Israel y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual, hacia el sur, había una construcción parecida a una ciudad.
3 Me llevó allá; y vi a un hombre cuyo aspecto era semejante al bronce, con un cordel de lino y una caña de medir (unos 3 m) en la mano, y estaba de pie en la puerta.
4 Y el hombre me dijo: “Hijo de hombre, mira con tus ojos, oye con tus oídos y presta atención a todo lo que te voy a mostrar; porque has sido traído aquí para que te sea mostrado. Declara todo lo que ves a la casa de Israel.”
5 Entonces vi que por el exterior del templo había un muro, todo alrededor, y en la mano del hombre había una caña de medir de 6 codos (3.2 m), cada codo era de un codo y un palmo menor (52.5 cm). Midió el muro, y tenía 3.2 metros (una caña) de ancho y 3.2 metros de alto.
6 Entonces fue a la puerta que miraba al oriente, subió las gradas, y midió el umbral de la puerta, y tenía 3.2 metros de ancho, y el otro umbral, 3.2 metros de ancho.
7 La cámara tenía 3.2 metros de largo y 3.2 metros de ancho; y entre las cámaras había 2.63 metros; el umbral de la puerta junto al vestíbulo de la puerta hacia el interior tenía 3.2 metros de fondo.
8 Entonces midió el vestíbulo de la puerta, hacia el interior, y tenía 3.2 metros.
9 Midió el vestíbulo de la puerta, y tenía 4.2 metros, y sus pilares, 1.05 metros. Y el vestíbulo de la puerta estaba hacia el interior.
10 Las cámaras de la puerta hacia el oriente eran tres por cada lado; las tres tenían la misma medida. Los pilares a cada lado tenían también la misma medida.
11 El hombre midió la anchura del vestíbulo, y tenía 5.25 metros, y la longitud de la puerta, 6.83 metros.
12 Y había una barrera frente a las cámaras de un codo (52.5 cm) por un lado, y de 52.5 centímetros por el otro; cada cámara tenía 3.2 metros por un lado y 3.2 metros por el otro.
13 Midió la puerta desde el techo de una cámara al techo de la otra; una anchura de 13.13 metros desde una puerta hasta la puerta opuesta.
14 Midió también los pilares, y tenían 31.5 metros de altura. El atrio alrededor de la puerta se extendía hasta el pilar lateral.
15 Desde el frente de la puerta de entrada hasta el frente del vestíbulo de la puerta interior había 26.25 metros.
16 Y había ventanas estrechas que daban hacia las habitaciones, hacia sus pilares de dentro de la puerta por todo alrededor y asimismo para los pórticos. Había ventanas todo alrededor por dentro, y en cada pilar había figuras de palmeras.
17 Entonces el hombre me llevó al atrio exterior, en el cual había cámaras y un pavimento construido todo alrededor del atrio; treinta cámaras daban al pavimento.
18 El pavimento (esto es, el pavimento inferior) estaba al lado de las puertas, y correspondía a la longitud de las puertas.
19 Midió el ancho desde el frente de la puerta inferior hasta el frente del atrio interior por fuera, y tenía 52.5 metros al oriente y al norte.
20 Y con respecto a la puerta del atrio exterior que daba al norte, midió su longitud y su anchura.
21 Había tres cámaras en cada lado, y sus pilares y sus pórticos eran de la misma medida que la primera puerta. Su longitud era de 26.25 metros, y la anchura de 13.13 metros.
22 Sus ventanas, sus pórticos y sus figuras de palmeras tenían las mismas medidas de la puerta que daba al oriente; se subía a ella por siete gradas, y su pórtico estaba delante de ellas.
23 El atrio interior tenía una puerta frente a la puerta del norte así como también a la puerta del oriente; y midió 52.5 metros de puerta a puerta.
24 Luego el hombre me llevó hacia el sur, donde había una puerta que daba hacia el sur; y midió sus pilares y sus pórticos conforme a aquellas mismas medidas.
25 La puerta y sus pórticos tenían ventanas todo alrededor como las otras ventanas; la longitud era de 26.25 metros y la anchura de 13.13 metros.
26 Y había siete gradas para subir a ella, y sus pórticos estaban delante de ellas; y tenía figuras de palmeras sobre sus pilares, una a cada lado.
27 El atrio interior tenía una puerta hacia el sur; y midió de puerta a puerta hacia el sur, y eran 52.5 metros.
28 Después me llevó al atrio interior por la puerta del sur, y midió la puerta del sur conforme a aquellas mismas medidas.
29 También sus cámaras, sus pilares y sus pórticos eran conforme a aquellas mismas medidas. Y la puerta y sus pórticos tenían ventanas todo alrededor; era de 13.13 metros de largo y 13.13 metros de ancho.
30 Y había pórticos todo alrededor de 13.13 metros de largo y 2.63 metros de ancho.
31 Sus pórticos daban al atrio exterior; y había figuras de palmeras en sus pilares, y se subía por ocho gradas.
32 Entonces me llevó al atrio interior que daba al oriente, y midió la puerta conforme a aquellas mismas medidas.
33 También sus cámaras, sus pilares, y sus pórticos eran conforme a aquellas mismas medidas. Y la puerta y sus pórticos tenían ventanas todo alrededor; era de 26.25 metros de largo y 13.13 metros de ancho.
34 Sus pórticos daban al atrio exterior; y había figuras de palmeras en sus pilares a cada lado, y se subía por ocho gradas.
35 El hombre me llevó luego a la puerta del norte, y la midió conforme a aquellas mismas medidas,
36 con sus cámaras, sus pilares y sus pórticos. La puerta tenía ventanas a su alrededor; era de 26.25 metros de largo y 13.13 metros de ancho.
37 Sus pilares daban al atrio exterior; y había figuras de palmeras en sus pilares a cada lado, y se subía por ocho gradas.
38 Había una cámara con su entrada junto a los pilares de las puertas; allí lavaban el holocausto.
39 En el vestíbulo de la puerta había a cada lado dos mesas, en las cuales degollaban el holocausto, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa.
40 Y por el lado de afuera, conforme uno subía a la entrada de la puerta, hacia el norte, había dos mesas; y al otro lado del vestíbulo de la puerta había dos mesas.
41 Había cuatro mesas a un lado y cuatro mesas al otro lado, junto a la puerta: ocho mesas sobre las cuales degollaban los sacrificios.
42 Para el holocausto había cuatro mesas de piedra labrada de 79 centímetros de largo, 79 centímetros de ancho y 52.5 centímetros de alto, sobre las cuales se colocaban los instrumentos con que degollaban el holocausto y el sacrificio.
43 Ganchos dobles, de 7.5 centímetros (un palmo menor) de longitud, estaban colocados en el interior, todo alrededor; y sobre las mesas estaba la carne de la ofrenda.
44 Fuera de la puerta interior, en el atrio de adentro, había dos cámaras, una de las cuales estaba al lado de la puerta del norte con su fachada hacia el sur, y la otra al lado de la puerta del sur con su fachada hacia el norte.
45 Y el hombre me dijo: “Esta cámara cuya fachada da al sur, es para los sacerdotes encargados del templo;
46 y la cámara cuya fachada da al norte, es para los sacerdotes encargados del altar. Estos son los hijos de Sadoc, que, de los hijos de Leví, se acercan al Señor para servirle.”
47 Y midió el atrio, un cuadrado de 52.5 metros de largo y 52.5 metros de ancho; y el altar estaba delante del templo.
48 Me llevó después al pórtico del templo y midió cada pilar del pórtico, 2.63 metros por un lado y 2.63 metros por el otro; y la anchura de la puerta, 1.58 metros por un lado y 1.58 metros por el otro.
49 La longitud del pórtico era de 10.5 metros y la anchura de 5.78 metros; y junto a las gradas por donde se subía a él, había columnas junto a los pilares, una a un lado y otra al otro.
1 El Interior del Templo Entonces el hombre me llevó a la nave y midió los pilares; 3.2 metros de ancho por un lado y 3.2 metros de ancho por el otro era la anchura de cada pilar.
2 Y la anchura de la entrada era de 5.25 metros, y los lados de la entrada eran de 2.63 metros por un lado y 2.63 metros por el otro. Midió la longitud de la nave y tenía 21 metros, y la anchura, 10.5 metros.
3 Luego entró al interior y midió cada pilar de la entrada, y tenían 1.05 metros, la entrada tenía 3.2 metros de altura, y la anchura de la entrada, 3.68 metros.
4 Midió su longitud y tenía 10.5 metros, y la anchura, 10.5 metros delante de la nave. Entonces me dijo: “Este es el lugar santísimo.”
5 Después midió la anchura del muro del templo y tenía 3.2 metros, y la anchura de las cámaras laterales, 2.1 metros por todos los lados alrededor del templo.
6 Las cámaras laterales estaban superpuestas en tres pisos, treinta en cada piso; y las cámaras laterales se extendían hasta el muro que estaba en su lado interior, todo alrededor, para que fueran aseguradas sin que fueran aseguradas al muro del templo.
7 Las cámaras laterales alrededor del templo se ensanchaban en cada piso sucesivo. Debido a que la estructura alrededor del templo se ensanchaba por etapas por todos los lados del templo, la anchura del templo aumentaba según se subía. Así se podía subir del piso inferior al más alto por el piso intermedio.
8 También vi que el templo tenía todo alrededor una plataforma elevada; los cimientos de las cámaras laterales tenían de alto una caña entera de 3.2 metros largos.
9 La anchura del muro exterior de las cámaras laterales era de 2.63 metros. Pero el espacio libre entre las cámaras laterales que pertenecían al templo
10 y las cámaras exteriores era de 10.5 metros de anchura por todos los lados alrededor del templo.
11 Las entradas de las cámaras laterales que daban hacia el espacio libre consistían en una entrada hacia el norte y otra entrada hacia el sur; y la anchura del espacio libre era de 2.63 metros, todo alrededor.
12 El edificio que estaba enfrente de la zona separada, hacia el lado occidental, tenía 36.75 metros de ancho; y el muro del edificio tenía 2.63 metros de ancho, todo alrededor, y su longitud era de 47.25 metros.
13 El hombre midió el templo y tenía 52.5 metros de largo; la zona separada con el edificio y sus muros tenían también 52.5 metros de largo.
14 La anchura del frente del templo y la de las zonas separadas a lo largo del lado oriental también sumaban 52.5 metros.
15 Midió la longitud del edificio a lo largo del frente de la zona separada que había detrás de él, con una galería a cada lado, y era de 52.5 metros; también midió la nave interior y los pórticos del atrio.
16 Los umbrales, las ventanas con celosías y las galerías alrededor de sus tres pisos, frente al umbral, estaban recubiertos de madera todo alrededor, desde el suelo hasta las ventanas (pero las ventanas estaban cubiertas con celosías),
17 sobre la entrada, hasta el santuario interior y el exterior, y alrededor de todo el muro, por dentro y por fuera, según sus medidas.
18 Y había esculpidos de querubines y palmeras; una palmera entre querubín y querubín, y cada querubín tenía dos caras:
19 cara de hombre hacia la palmera por un lado y cara de leoncillo hacia la palmera por el otro lado; estaban esculpidos alrededor de todo el templo.
20 Desde el suelo hasta encima de la entrada había esculpidos de querubines y palmeras, así como en la pared de la nave.
21 Los postes de la nave eran cuadrados, también los del frente del santuario; el aspecto de uno era como el aspecto del otro.
22 El altar era de madera de 1.58 metros de alto, y su longitud de 1.05 metros; sus esquinas, su base y sus lados eran de madera. Y él me dijo: “Esta es la mesa que está delante del Señor.”
23 La nave y el santuario tenían puertas dobles.
24 Las puertas tenían dos hojas, dos hojas giratorias; dos hojas una puerta y dos la otra.
25 También estaban esculpidos en ellas, en las puertas de la nave, querubines y palmeras como los esculpidos en las paredes; y había un portal de madera en la fachada del vestíbulo por el exterior.
26 Y había ventanas con celosías y palmeras a uno y otro lado, a los dos lados del vestíbulo; así eran las cámaras laterales del templo y los umbrales.
1 Las Cámaras del Templo Luego el hombre me sacó al atrio exterior, hacia el norte, y me llevó a la cámara que estaba frente a la zona separada y frente al edificio hacia el norte.
2 A lo largo de la longitud, que era de 52.5 metros, estaba la puerta del norte; la anchura era de 26.25 metros.
3 Frente a los 10.5 metros del atrio interior, y frente al pavimento del atrio exterior, había una galería frente a la otra galería en los tres pisos.
4 Y delante de las cámaras había un corredor interior de 5.25 metros de ancho, una vía de 52.5 metros; y sus entradas daban al norte.
5 Las cámaras superiores eran más estrechas porque las galerías les quitaban más espacio que a las inferiores y a las intermedias del edificio.
6 Pues estaban en tres pisos y no tenían pilares como los pilares de los atrios; por tanto las cámaras superiores se estrechaban a partir del suelo más que las inferiores y las intermedias.
7 El muro exterior a lo largo de las cámaras, en dirección al atrio exterior frente a las cámaras, tenía 26.25 metros de largo.
8 Porque la longitud de las cámaras que estaban en el atrio exterior era de 26.25 metros; y las que estaban frente al templo tenían 52.5 metros.
9 Y debajo de estas cámaras estaba la entrada del lado oriental, para entrar en ellas desde el atrio exterior.
10 A lo ancho del muro del atrio hacia el oriente, frente a la zona separada y frente al edificio, había cámaras.
11 El corredor delante de ellas era semejante al de las cámaras que estaban al norte; su longitud era igual a su anchura; y todas sus salidas, así como sus disposiciones y sus entradas, eran iguales.
12 Y correspondiendo a las entradas de las cámaras que daban hacia el sur, había una entrada al comienzo del corredor, el corredor frente al muro que daba al oriente, según se entra a ellas.
13 Entonces el hombre me dijo: “Las cámaras del norte y las cámaras del sur que están frente a la zona separada, son las cámaras santas donde los sacerdotes que están cerca del Señor, comerán las cosas santísimas. Allí pondrán las cosas santísimas, la ofrenda de cereal, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa; porque el lugar es santo.
14 Cuando entren los sacerdotes allí, no saldrán al atrio exterior desde el santuario sin haber dejado las vestiduras con que ministran, porque son santas. Se pondrán otras vestiduras para poder acercarse a lo que es del pueblo.”
15 Cuando acabó de medir el interior del templo, me sacó por el camino de la puerta que daba al oriente, y lo midió todo alrededor.
16 Midió el lado oriental con la caña de medir, y tenía 262.5 metros con la caña de medir.
17 Midió el lado norte con la caña de medir, y tenía 262.5 metros.
18 Al lado sur midió 262.5 metros con la caña de medir.
19 Se volvió al lado occidental y midió 262.5 metros con la caña de medir.
20 Por los cuatro lados lo midió; tenía un muro todo alrededor de 262.5 metros de largo y 262.5 metros de ancho, para dividir entre lo sagrado y lo profano.
1 La Gloria de Dios Llena el Templo Entonces el hombre me llevó a la puerta, la puerta que da hacia el oriente;
2 y vi que la gloria del Dios de Israel venía de la parte del oriente. Su voz era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandecía de Su gloria.
3 Tenía el aspecto de la visión que vi, como la visión que había visto cuando El vino a destruir la ciudad; y las visiones eran como la visión que yo había visto junto al río Quebar. Entonces me postré sobre mi rostro.
4 La gloria del Señor entró en el templo por el camino de la puerta que da hacia el oriente.
5 Entonces el Espíritu me levantó y me llevó al atrio interior, y la gloria del Señor llenó el templo.
6 Y oí a uno que me hablaba desde el templo, mientras el hombre estaba de pie junto a mí,
7 y me dijo: “Hijo de hombre, este es el lugar de Mi trono, el lugar de las plantas de Mis pies, donde habitaré entre los Israelitas para siempre. Y la casa de Israel no volverá a profanar Mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus prostituciones y con los cadáveres de sus reyes cuando mueran,
8 poniendo su umbral junto a Mi umbral, y sus postes junto a Mis postes con sólo un muro entre ellos y Yo. Ellos han profanado Mi santo nombre con las abominaciones que han cometido; por eso los he consumido en Mi ira.
9 Que alejen ahora de Mí sus prostituciones y los cadáveres de sus reyes, y Yo habitaré entre ellos para siempre.
10 “Y tú, hijo de hombre, describe el templo a la casa de Israel, para que se avergüencen de sus iniquidades, y tomen las medidas de su plano.
11 Y si se avergüenzan de todo lo que han hecho, enséñales el diseño del templo, su estructura, sus salidas, sus entradas, todos sus diseños, todos sus estatutos y todas sus leyes. Escribe esto ante sus ojos para que guarden todas sus leyes y todos sus estatutos, y los cumplan.
12 Esta es la ley del templo: todo su territorio sobre la cumbre del monte por todo alrededor será santísimo. Así es la ley del templo.
13 “Estas son las medidas del altar en codos (cada codo real de un codo y un palmo menor): la base, 52.5 centímetros (un codo real), el ancho, 52.5 centímetros; su reborde en la orilla por todo alrededor, 26 centímetros (un palmo). Y ésta será su altura:
14 desde la base en el suelo hasta el zócalo inferior será de 1.05 metros, por un codo (52.5 cm) de ancho; y desde el zócalo menor hasta el zócalo mayor será de 2.1 metros, por 52.5 centímetros de ancho.
15 El hogar del altar será de 2.1 metros, y del hogar del altar se extenderán hacia arriba cuatro cuernos.
16 El hogar del altar será de 6.30 metros de largo por 6.30 metros de ancho, cuadrado por sus cuatro lados.
17 Y el zócalo será de 7.35 metros de largo por 7.35 metros de ancho por sus cuatro lados; el borde alrededor será de 26.25 centímetros, y su base, de 52.5 centímetros alrededor; sus gradas mirarán al oriente.”
18 Y el hombre me dijo: “Hijo de hombre, así dice el Señor Dios: ‘Estos son los estatutos para el altar el día que sea construido, para ofrecer holocaustos sobre él y para esparcir sobre él sangre.
19 A los sacerdotes Levitas que son de la descendencia de Sadoc, que se acercan a Mí para servirme,’ declara el Señor Dios, ‘darás un novillo de la vacada para la ofrenda por el pecado.
20 Y tomarás de su sangre y la pondrás sobre sus cuatro cuernos, en los cuatro ángulos del zócalo y en el borde todo alrededor; así lo limpiarás y harás expiación por él.
21 Luego tomarás el novillo para la ofrenda por el pecado, y será quemado en el lugar señalado del templo, fuera del santuario.
22 Al segundo día ofrecerás un macho cabrío sin defecto para la ofrenda por el pecado, y purificarás el altar como lo purificaron con el novillo.
23 Cuando hayas terminado de purificarlo, ofrecerás un novillo sin defecto de la vacada y un carnero sin defecto del rebaño.
24 Los ofrecerás delante del Señor, y los sacerdotes echarán sal sobre ellos y los ofrecerán en holocausto al Señor.
25 Durante siete días prepararás diariamente un macho cabrío para la ofrenda por el pecado; también serán preparados un novillo de la vacada y un carnero sin defecto del rebaño.
26 Durante siete días harán expiación por el altar y lo purificarán; así lo consagrarán.
27 Cuando hayan terminado estos días, sucederá que del octavo día en adelante, los sacerdotes ofrecerán sobre el altar sus holocaustos y sus ofrendas de paz; y Yo Me complaceré en ustedes,’ declara el Señor Dios.”
1 Deberes de los Levitas y Sacerdotes Entonces el hombre me hizo volver por el camino de la puerta exterior del santuario que da hacia el oriente, y estaba cerrada.
2 Y el Señor me dijo: “Esta puerta estará cerrada; no se abrirá y nadie entrará por ella, porque el Señor, Dios de Israel, ha entrado por ella; por tanto permanecerá cerrada.
3 En cuanto al príncipe, él, como príncipe, se sentará allí para comer pan delante del Señor; entrará por el camino del vestíbulo de la puerta y por el mismo camino saldrá.”
4 Luego me llevó por el camino de la puerta del norte al frente del templo; miré que la gloria del Señor llenaba la casa del Señor, y me postré sobre mi rostro.
5 Y el Señor me dijo: “Hijo de hombre, pon atención, mira con tus ojos y oye con tus oídos todo lo que te digo acerca de todos los estatutos de la casa del Señor y acerca de todas sus leyes; y fíjate bien en cuanto a la entrada del templo y a todas las salidas del santuario.
6 Y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: ‘Así dice el Señor Dios: “Son ya demasiadas todas sus abominaciones, oh casa de Israel,
7 cuando introdujeron extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para que estuvieran en Mi santuario y profanaran Mi casa; cuando les ofrecieron Mi alimento, la grasa y la sangre; invalidaron, pues, Mi pacto; esto además de todas sus abominaciones.
8 No se han ocupado de guardar Mis cosas sagradas, sino que han puesto extranjeros como guardas de Mis ordenanzas en Mi santuario.”
9 ‘Así dice el Señor Dios: “Ningún extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en Mi santuario; ninguno de los extranjeros que están entre los Israelitas.
10 Y los Levitas que se alejaron de Mí cuando Israel se descarriaba, y se alejaron de Mí tras sus ídolos, llevarán el castigo por su iniquidad.
11 Serán servidores en Mi santuario, encargados de las puertas del templo y servidores en el templo; ofrecerán el holocausto y el sacrificio para el pueblo, y estarán delante de ellos para servirles.
12 Por cuanto les sirvieron delante de sus ídolos, y fueron tropezadero de iniquidad para la casa de Israel, por tanto he jurado contra ellos,” declara el Señor Dios “que llevarán el castigo por su iniquidad.
13 No se acercarán a Mí para servirme de sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de Mis cosas santas, ni a las cosas santísimas, sino que cargarán su ignominia y las abominaciones que han cometido.
14 Los pondré como guardas de las ordenanzas del templo, de todo su servicio y de todo lo que se ha de hacer en él.
15 Pero los sacerdotes Levitas, hijos de Sadoc, que se ocupaban de guardar Mi santuario cuando los Israelitas se alejaron de Mí, se acercarán a Mí para servirme, y estarán delante de Mí para ofrecerme la grasa y la sangre,” declara el Señor Dios.
16 “Ellos entrarán en Mi santuario, y se acercarán a Mi mesa para servirme y guardar Mis ordenanzas.
17 Cuando entren por las puertas del atrio interior, se pondrán vestiduras de lino; no se pondrán lana mientras estén sirviendo en las puertas del atrio interior y en el templo.
18 Llevarán turbantes de lino sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre sus lomos; no se pondrán nada que los haga sudar.
19 Cuando salgan al atrio exterior, al atrio exterior donde está el pueblo, se quitarán las vestiduras con que han estado sirviendo y las dejarán en las cámaras sagradas, y se pondrán otras vestiduras a fin de no santificar al pueblo con sus vestiduras.
20 No se afeitarán la cabeza, ni se dejarán crecer el cabello; sólo se recortarán el pelo de su cabeza.
21 Ningún sacerdote beberá vino cuando entre al atrio interior.
22 No tomará por mujer ni a viuda ni a divorciada, sino que tomará a una virgen del linaje de la casa de Israel, o a una viuda que sea viuda de sacerdote.
23 Enseñarán a Mi pueblo a discernir entre lo sagrado y lo profano, y harán que ellos sepan distinguir entre lo inmundo y lo limpio.
24 En un pleito actuarán como jueces; lo decidirán conforme a Mis ordenanzas. También guardarán Mis leyes y Mis estatutos en todas Mis fiestas señaladas, y santificarán Mis días de reposo.
25 No se acercarán a persona muerta para no contaminarse; pero por el padre, la madre, el hijo, la hija, el hermano, la hermana que no tenga marido, sí podrán contaminarse.
26 Después de haberse purificado, se le contarán siete días.
27 El día que entre en el santuario, en el atrio interior, para ministrar en el santuario, ofrecerá su ofrenda por el pecado,” declara el Señor Dios.
28 “Con respecto a la heredad para ellos, Yo soy su heredad; no les darán posesión en Israel: Yo soy su posesión.
29 Comerán la ofrenda de cereal, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa; toda cosa consagrada en Israel será de ellos.
30 Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y de toda clase de ofrenda de sus ofrendas, serán para los sacerdotes; también darán al sacerdote las primicias de sus masas para que haga reposar una bendición sobre su casa.
31 Los sacerdotes no comerán el cuerpo muerto o despedazado de ninguna ave ni de ningún animal.
1 Tierra para los Sacerdotes “Cuando repartan por suertes la tierra en heredad, ofrecerán una parte al Señor, una porción sagrada de la tierra; la longitud será de 13,125 metros, y la anchura será de 10,500 metros. Será sagrada en toda su extensión alrededor.
2 De ella se tomará para el santuario 262.5 metros por 262.5 metros, en cuadro alrededor, y un espacio abierto en derredor 26.25 metros.
3 Y de esta área medirás una longitud de 13,125 metros y una anchura de 5,250 metros; y en ella estará el santuario, el Lugar Santísimo.
4 Esta será la porción consagrada de la tierra para los sacerdotes, ministros del santuario, que se acercan para ministrar al Señor; será un lugar para sus casas y un lugar sagrado para el santuario.
5 Y un área de 13,125 metros de largo y de 5,250 metros de ancho será para los Levitas, ministros del templo, para su posesión, con ciudades donde habitar.
6 Darán a la ciudad en posesión un área de 2,625 metros de ancho y de 13,125 metros de largo junto a la parte reservada de la porción sagrada; ésta será para toda la casa de Israel.
7 Y el príncipe tendrá tierra a ambos lados de la parte sagrada y de la propiedad de la ciudad, a lo largo de la parte sagrada y de la propiedad de la ciudad; por el lado occidental hacia el occidente y por el lado oriental hacia el oriente, su longitud corresponderá a una de las porciones, desde el límite occidental hasta el límite oriental.
8 Esta tierra será su posesión en Israel; así Mis príncipes no oprimirán más a Mi pueblo, sino que darán el resto de la tierra a la casa de Israel según sus tribus.”
9 ‘Así dice el Señor Dios: “Basta ya, príncipes de Israel; dejen la violencia y la destrucción, y practiquen el derecho y la justicia. Acaben con las extorsiones que hacen a Mi pueblo,” declara el Señor Dios.
10 “Tendrán balanzas justas, efa justo (22 litros) y bato justo (22 litros).
11 El efa y el bato serán de la misma cantidad, de modo que el bato contenga un décimo del homer (22 litros) y el efa un décimo del homer; se les medirá de acuerdo con el homer (220 litros).
12 Y el siclo (11.4 gramos de plata) será de veinte geras. Veinte siclos, veinticinco siclos y quince siclos serán una mina (en este vers 60 siclos) para ustedes.
13 Ofrendas y Fiestas Esta es la ofrenda que ofrecerán: 3.7 litros por cada 220 litros de trigo; 3.7 litros por cada 220 litros de cebada;
14 y la ordenanza para el aceite, para el bato de aceite (22 litros), será la décima parte de un bato por cada coro; éste equivale a diez batos o un homer (220 litros); porque diez batos son un homer;
15 y una oveja por cada rebaño de doscientas de los abrevaderos de Israel, para la ofrenda de cereal, para el holocausto y para las ofrendas de paz, a fin de hacer expiación por ellos,” declara el Señor Dios.
16 “Todo el pueblo de la tierra contribuirá a esta ofrenda para el príncipe en Israel.
17 Y al príncipe le corresponderá proveer los holocaustos, las ofrendas de cereal y las libaciones en las fiestas, en las lunas nuevas y en los días de reposo, en todas las fiestas señaladas de la casa de Israel. El proveerá la ofrenda por el pecado, la ofrenda de cereal, el holocausto y las ofrendas de paz para hacer expiación por la casa de Israel.”
18 ‘Así dice el Señor Dios: “En el mes primero, el primer día del mes, tomarás de la vacada un novillo sin defecto y purificarás el santuario.
19 El sacerdote tomará de la sangre de la ofrenda por el pecado y la pondrá sobre los postes de la puerta del templo, en los cuatro ángulos del zócalo del altar y sobre los postes de la puerta del atrio interior.
20 Y así harás el día séptimo del mes para todo aquél que se desvíe o que sea ingenuo. Así harán expiación por el templo.
21 En el mes primero, a los catorce días del mes, será para ustedes la Pascua, fiesta de siete días; en ella se comerá el pan sin levadura.
22 En ese día, el príncipe ofrecerá por sí mismo y por todo el pueblo de la tierra un novillo en ofrenda por el pecado.
23 En los siete días de la fiesta ofrecerá en holocausto al Señor siete novillos y siete carneros sin defecto, cada día de los siete días, y en ofrenda por el pecado un macho cabrío cada día.
24 Proveerá como ofrenda de cereal 22 litros por novillo, 22 litros por carnero, y 3.7 litros de aceite por cada 22 litros.
25 En el mes séptimo, a los quince días del mes, en la fiesta, proveerá de igual manera por siete días para la ofrenda por el pecado, para el holocausto, para la ofrenda de cereal y para el aceite.”
1 ‘Así dice el Señor Dios: “La puerta del atrio interior que mira al oriente estará cerrada los seis días de trabajo; pero se abrirá el día de reposo; también se abrirá el día de la luna nueva.
2 El príncipe entrará desde el exterior por el camino del vestíbulo de la puerta y se detendrá junto al poste de la puerta. Entonces los sacerdotes ofrecerán su holocausto y sus ofrendas de paz, y él adorará junto al umbral de la puerta y luego saldrá, pero no se cerrará la puerta hasta la tarde.
3 El pueblo de la tierra también adorará a la entrada de esa puerta delante del Señor los días de reposo y en las lunas nuevas.
4 El holocausto que el príncipe ofrecerá al Señor el día de reposo será de seis corderos sin defecto y un carnero sin defecto;
5 y la ofrenda de cereal será de 22 litros por carnero, y la ofrenda de cereal con los corderos según lo que pueda dar, y 3.7 litros de aceite por cada 22 litros.
6 El día de la luna nueva ofrecerá un novillo sin defecto de la vacada, también seis corderos y un carnero, que serán sin defecto.
7 Y proveerá una ofrenda de cereal, 22 litros por novillo y 22 litros por carnero, y con los corderos según lo que pueda, y 3.7 litros de aceite por cada 22 litros.
8 Cuando el príncipe entre, entrará por el camino del vestíbulo de la puerta y saldrá por el mismo camino.
9 Pero cuando el pueblo de la tierra venga delante del Señor en las fiestas señaladas, el que entre por la puerta del norte para adorar, saldrá por la puerta del sur, y el que entre por la puerta del sur, saldrá por la puerta del norte. Nadie saldrá por la puerta por la cual entró, sino que saldrá por el lado opuesto.
10 Y cuando entren, el príncipe entrará en medio de ellos; y cuando ellos salgan, saldrá él.
11 En los días festivos y en las fiestas señaladas la ofrenda de cereal será 22 litros por novillo y 22 litros por cordero, y con los corderos, según lo que pueda dar, y 3.7 litros de aceite por cada 22 litros.
12 Y cuando el príncipe ofrezca una ofrenda voluntaria, un holocausto u ofrendas de paz como ofrenda voluntaria al Señor, le abrirán la puerta que da al oriente, y ofrecerá su holocausto y sus ofrendas de paz como lo hace en el día de reposo. Luego saldrá, y cerrarán la puerta después que él salga.
13 “Cada día ofrecerás un cordero de un año sin defecto para holocausto al Señor; mañana tras mañana lo ofrecerás.
14 También cada mañana ofrecerás con él una ofrenda de cereal, unos 5 litros de aceite para humedecer la flor de harina; es la ofrenda continua de cereal al Señor como ordenanza perpetua.
15 Ofrecerán, pues, el cordero, la ofrenda de cereal y el aceite, mañana tras mañana, como un holocausto continuo.”
16 ‘Así dice el Señor Dios: “Si de su heredad el príncipe hace un regalo a alguno de sus hijos, será para sus hijos; es posesión de ellos por heredad.
17 Pero si de su heredad hace un regalo a uno de sus siervos, será de él hasta el año del jubileo; después volverá al príncipe. Su heredad será sólo de sus hijos; a ellos pertenecerá.
18 El príncipe no tomará nada de la heredad del pueblo, despojándolos de su posesión; dará heredad a sus hijos de su propia posesión, para que ninguno de Mi pueblo sea echado de su posesión.”’”
19 Después me llevó por la entrada que estaba al lado de la puerta, a las cámaras sagradas de los sacerdotes, las cuales daban al norte; y allí había un lugar al fondo, hacia el occidente.
20 Y me dijo: “Este es el lugar donde los sacerdotes cocerán la ofrenda por la culpa y la ofrenda por el pecado, y donde cocerán la ofrenda de cereal, para que no tengan que sacarlas al atrio exterior, y santifiquen así al pueblo.”
21 Entonces me sacó al atrio exterior y me llevó por los cuatro ángulos del atrio; y en cada ángulo del atrio había un atrio pequeño.
22 En los cuatro ángulos del atrio había atrios cercados, de 21 metros de largo y 15.75 metros de ancho; los cuatro atrios en los ángulos tenían una misma medida.
23 Y había un muro alrededor de ellos, alrededor de los cuatro, y debajo había fogones construidos alrededor de los muros.
24 Y me dijo: “Estos son los fogones donde los servidores de la casa cocerán los sacrificios del pueblo.”
1 El Río del Santuario Después me hizo volver a la entrada del templo; y vi que brotaban aguas de debajo del umbral del templo hacia el oriente, porque la fachada del templo daba hacia el oriente. Y las aguas descendían de debajo, del lado derecho del templo, al sur del altar.
2 Me sacó por la puerta del norte y me hizo dar la vuelta por fuera hasta la puerta exterior, por la puerta que da al oriente. Y las aguas fluían del lado sur.
3 Cuando el hombre salió hacia el oriente con un cordel en la mano, midió 525 metros, y me hizo pasar por las aguas, con el agua hasta los tobillos.
4 Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas, con el agua hasta las rodillas. De nuevo midió otros mil y me hizo pasar por las aguas, con el agua hasta la cintura.
5 Y midió otros mil; y ya era un río que yo no pude vadear, porque las aguas habían crecido, aguas que tenían que pasarse a nado, un río que no se podía vadear.
6 Entonces me preguntó: “¿Has visto, hijo de hombre?” Me llevó y me hizo volver a la orilla del río.
7 Cuando volví, vi que en la orilla del río había muchísimos árboles a uno y otro lado.
8 Y me dijo: “Estas aguas salen hacia la región oriental y descienden al Arabá; luego siguen hacia el mar y desembocan en el mar; entonces las aguas del mar quedan purificadas.
9 Y sucederá que dondequiera que pase el río, todo ser viviente que en él se mueve, vivirá. Y habrá muchísimos peces, porque estas aguas van allá, y las otras son purificadas; así vivirá todo por donde pase el río.
10 Junto a él se pararán los pescadores, y desde En Gadi hasta En Eglaim habrá un lugar para tender las redes. Sus peces serán según sus especies, como los peces del Mar Grande (Mar Mediterráneo), numerosísimos.
11 Pero sus pantanos y marismas no serán purificados; serán dejados para salinas.
12 Junto al río, en su orilla, a uno y otro lado, crecerán toda clase de árboles que den fruto para comer. Sus hojas no se marchitarán, ni faltará su fruto. Cada mes darán fruto porque sus aguas fluyen del santuario; su fruto será para comer y sus hojas para sanar.”
13 Límites y División de la Tierra Así dice el Señor Dios: “Estos serán los límites según los cuales repartirán la tierra por heredad entre las doce tribus de Israel; José tendrá dos partes.
14 La repartirán por heredad a cada uno en igual proporción que a su hermano; porque juré darla a sus padres, esta tierra les tocará en heredad.
15 “Y éstos serán los límites de la tierra: Por el lado norte, desde el Mar Grande, camino de Hetlón, hasta la entrada de Zedad;
16 Hamat, Berota, Sibraim, que está entre el territorio de Damasco y el territorio de Hamat; Hazar Haticón, que está en el límite de Haurán.
17 El límite se extenderá desde el mar hasta Hazar Enán en la frontera con Damasco, y en el norte, hacia el norte, hasta la frontera con Hamat; éste es el lado norte.
18 Por el lado oriental, entre Haurán, Damasco, Galaad y la tierra de Israel, al Jordán; medirán desde el límite norte hasta el mar oriental (Mar Muerto); éste es el lado oriental.
19 Y el lado sur, hacia el sur, se extenderá desde Tamar hasta las aguas de Meriba de Cades, hacia el torrente de Egipto, hasta el Mar Grande; éste es el lado sur, hacia el sur.
20 Y el lado occidental será el Mar Grande, desde el límite sur hasta enfrente de Lebo Hamat; éste es el lado occidental.
21 “Repartirán, pues, esta tierra entre ustedes según las tribus de Israel.
22 La sortearán como heredad entre ustedes y entre los extranjeros que residen en medio de ustedes y que hayan tenido hijos entre ustedes. Y serán para ustedes como nativos entre los Israelitas; se les sorteará herencia con ustedes entre las tribus de Israel.
23 En la tribu en la cual el extranjero resida, allí le darán su herencia,” declara el Señor Dios.
1 “Estos son los nombres de las tribus: desde el extremo norte, junto al camino de Hetlón a Lebo Hamat, hasta Hazar Enán en el límite con Damasco al norte, junto a Hamat, desde el lado oriental hasta el occidental: Dan, una parte.
2 Junto al límite de Dan, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Aser, una parte.
3 Junto al límite de Aser, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Neftalí, una parte.
4 Junto al límite de Neftalí, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Manasés, una parte.
5 Junto al límite de Manasés, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Efraín, una parte.
6 Junto al límite de Efraín, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Rubén, una parte.
7 Junto al límite de Rubén, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Judá, una parte.
8 “Y junto al límite de Judá, desde el lado oriental hasta el lado occidental estará la porción que separarán, de 13,125 metros de ancho, y de largo como una de las demás partes, desde el lado oriental hasta el lado occidental; y el santuario estará en medio de ella.
9 La porción que separarán para el Señor será de 13,125 metros de largo y 5,250 metros de ancho.
10 Y la porción sagrada será para éstos, es decir, para los sacerdotes, hacia el norte, de 13,125 metros de largo, hacia el occidente de 5,250 metros de ancho, hacia el oriente de 5,250 de ancho, y hacia el sur de 13,125 metros de largo; y el santuario del Señor estará en medio de ella.
11 Esta será para los sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc, que han guardado Mi ordenanza, que no se descarriaron cuando los Israelitas se descarriaron, como se descarriaron los Levitas.
12 Y será para ellos una porción de la porción de la tierra, un Lugar Santísimo, junto al límite de los Levitas.
13 A lo largo del límite de los sacerdotes, los Levitas tendrán 13,125 metros de largo y 5,250 metros de ancho. La longitud total será de 13.125 metros y la anchura de 5,250 metros.
14 No venderán nada de ella ni la cambiarán, ni cederán esta porción escogida de la tierra, porque es consagrada para el Señor.
15 “El resto de 2,625 metros de ancho y de 13,125 metros de largo será para uso común de la ciudad, para viviendas y para pastizales; y la ciudad estará en medio de ella.
16 Y éstas serán sus medidas: al lado norte, 2,363 metros, al lado sur, 2,363 metros, al lado oriental, 2,363 metros, y al lado occidental, 2,363 metros.
17 La ciudad tendrá pastizales (praderas): al norte, 131.25 metros, al sur, 131.25 metros, al oriente, 131.25 metros, y al occidente, 131.25 metros.
18 Lo que quede de la longitud a lo largo de la porción sagrada será de 5,250 metros hacia el oriente y de 5,250 metros hacia el occidente; y estará a lo largo de la porción sagrada. Y sus productos servirán de alimento para los trabajadores de la ciudad.
19 Y los trabajadores de la ciudad, de todas las tribus de Israel, la cultivarán.
20 Toda la porción será de 13,125 metros por 13,125 metros; separarán la porción sagrada, un cuadrado, junto con la propiedad de la ciudad.
21 “Y lo que quede será para el príncipe, a uno y otro lado de la porción santa y de la propiedad de la ciudad; a lo largo de los 13,125 metros de la porción hasta el límite oriental y hacia el occidente enfrente de los 13,125 metros, hacia el límite occidental, a lo largo de las partes, será para el príncipe. La porción sagrada y el santuario del templo estarán en medio de ella.
22 Y excluyendo la propiedad de los Levitas y la propiedad de la ciudad que están en medio de lo que pertenece al príncipe, todo lo que está entre el límite de Judá y el límite de Benjamín, será para el príncipe.
23 “En cuanto a las demás tribus, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Benjamín, una parte.
24 Junto al límite de Benjamín, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Simeón, una parte.
25 Junto al límite de Simeón, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Isacar, una parte.
26 Junto al límite de Isacar, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Zabulón, una parte.
27 Junto al límite de Zabulón, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Gad, una parte.
28 Y junto al límite de Gad, al lado sur, hacia el sur, el límite será desde Tamar hasta las aguas de Meriba de Cades, hacia el torrente de Egipto hasta el Mar Grande.
29 Esta es la tierra que sortearán como herencia para las tribus de Israel, y éstas serán sus porciones,” declara el Señor Dios.
30 “Y estas son las salidas de la ciudad: al lado norte, 2,363 metros por medida.
31 Las puertas de la ciudad llevarán los nombres de las tribus de Israel; tres puertas al norte: la Puerta de Rubén, una; la Puerta de Judá, otra; la Puerta de Leví, otra.
32 Al lado oriental, 2,363 metros, y tres puertas: la Puerta de José, una; la Puerta de Benjamín, otra; la Puerta de Dan, otra.
33 Al lado sur, 2,363 metros por medida, y tres puertas: la Puerta de Simeón, una; la Puerta de Isacar, otra; la Puerta de Zabulón, otra.
34 Y al lado occidental, 2,363 metros sus tres puertas: la Puerta de Gad, una; la Puerta de Aser, otra; la Puerta de Neftalí, otra.
35 La ciudad tendrá 9,450 metros en derredor; y el nombre de la ciudad desde ese día será: ‘el Señor está allí.’”