1

1 Rebelión del Pueblo de Dios Visión que tuvo Isaías, hijo de Amoz, con relación a Judá y Jerusalén, en los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.

2 Oigan, cielos, y escucha, tierra, Porque el Señor habla: “Hijos crié y los hice crecer, Pero ellos se han rebelado contra Mí.

3 El buey conoce a su dueño Y el asno el pesebre de su amo; Pero Israel no conoce, Mi pueblo no tiene entendimiento.”

4 ¡Ay, nación pecadora, Pueblo cargado de iniquidad, Generación de malvados, Hijos corrompidos! Han abandonado al Señor, Han despreciado al Santo de Israel, Se han apartado de El.

5 ¿Dónde más serán castigados? ¿Continuarán en rebelión? Toda cabeza está enferma, Y todo corazón desfallecido.

6 Desde la planta del pie hasta la cabeza No hay nada sano en él, Sino golpes, verdugones y heridas recientes; No han sido curadas, ni vendadas, Ni suavizadas con aceite.

7 La tierra de ustedes está desolada, Sus ciudades quemadas por el fuego, Su suelo lo devoran los extraños delante de ustedes, Y es una desolación, como destruida por extraños.

8 La hija de Sion ha quedado como cobertizo en una viña, Como choza en un pepinar, como ciudad sitiada.

9 Si el Señor de los ejércitos No nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, Seríamos como Sodoma, Y semejantes a Gomorra.

10 Oigan la palabra del Señor, Gobernantes de Sodoma. Escuchen la instrucción de nuestro Dios, Pueblo de Gomorra:

11 “¿Qué es para Mí la abundancia de sus sacrificios?” Dice el Señor. “Cansado estoy de holocaustos de carneros, Y de sebo de ganado cebado; La sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complace.

12 Cuando vienen a presentarse delante de Mí, ¿Quién demanda esto de ustedes, de que pisoteen Mis atrios?

13 No traigan más sus vanas ofrendas, El incienso Me es abominación. Luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas: ¡No tolero iniquidad y asamblea solemne!

14 Sus lunas nuevas y sus fiestas señaladas las aborrece Mi alma. Se han vuelto una carga para Mí, Estoy cansado de soportarlas.

15 Cuando extiendan sus manos, Esconderé Mis ojos de ustedes. Sí, aunque multipliquen las oraciones, No escucharé. Sus manos están llenas de sangre.

16 Lávense, límpiense, Quiten la maldad de sus obras de delante de Mis ojos. Cesen de hacer el mal.

17 Aprendan a hacer el bien, Busquen la justicia, Reprendan al opresor, Defiendan al huérfano, Aboguen por la viuda.

18 Vengan ahora, y razonemos,” Dice el Señor, “Aunque sus pecados sean como la grana, Como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, Como blanca lana quedarán.

19 Si ustedes quieren y obedecen, Comerán lo mejor de la tierra.

20 Pero si rehúsan y se rebelan, Por la espada serán devorados.” Ciertamente, la boca del Señor ha hablado.

21 ¡Cómo se ha convertido en ramera la ciudad fiel, La que estaba llena de justicia! Moraba en ella la rectitud, Pero ahora, asesinos.

22 Tu plata se ha vuelto escoria, Tu vino está mezclado con agua.

23 Tus gobernantes son rebeldes Y compañeros de ladrones; Cada uno ama el soborno Y corre tras las dádivas. No defienden al huérfano, Ni llega a ellos la causa de la viuda.

24 Juicio y Redención de Jerusalén Por tanto, declara el Señor, Dios de los ejércitos, El Poderoso de Israel: “¡Ah!, me libraré de Mis adversarios, Y me vengaré de Mis enemigos.

25 También volveré Mi mano contra ti, Te limpiaré de tu escoria como con lejía, Y quitaré toda tu impureza.

26 Entonces restauraré tus jueces como al principio, Y tus consejeros como al comienzo. Después de lo cual serás llamada Ciudad de Justicia, Ciudad Fiel.”

27 Sion será redimida con juicio, Y sus arrepentidos (los que regresan) con justicia.

28 Pero los transgresores y los pecadores serán aplastados a una, Y los que abandonan al Señor perecerán.

29 Ciertamente ustedes se avergonzarán de las encinas que han deseado, Y se avergonzarán de los jardines que han escogido.

30 Porque ustedes serán como encina cuya hoja está marchita, Y como jardín en que no hay agua.

31 El fuerte se convertirá en estopa, Y su trabajo en chispa. Arderán ambos a una, Y no habrá quien los apague.

2

1 Reinado Universal de Dios y Su Juicio Lo que vio Isaías, hijo de Amoz, con relación a Judá y Jerusalén.

2 Acontecerá en los postreros días, Que el monte de la casa del Señor Será establecido como cabeza de los montes. Se alzará sobre los collados, Y confluirán a él todas las naciones.

3 Vendrán muchos pueblos, y dirán: “Vengan, subamos al monte del Señor, A la casa del Dios de Jacob, Para que nos enseñe acerca de Sus caminos, Y andemos en Sus sendas.” Porque de Sion saldrá la ley (la instrucción), Y de Jerusalén la palabra del Señor.

4 El juzgará entre las naciones, Y hará decisiones por muchos pueblos. Forjarán sus espadas en rejas de arado, Y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, Ni se adiestrarán más para la guerra.

5 Casa de Jacob, vengan y caminemos a la luz del Señor.

6 Ciertamente has abandonado a Tu pueblo, la casa de Jacob, Porque están llenos de costumbres del oriente, Son adivinos como los Filisteos, Y hacen tratos con hijos de extranjeros.

7 Se ha llenado su tierra de plata y de oro, Y no tienen fin sus tesoros. Su tierra se ha llenado de caballos, Y no tienen fin sus carros.

8 También su tierra se ha llenado de ídolos. Adoran la obra de sus manos, Lo que han hecho sus dedos.

9 Ha sido humillado el hombre común, Y ha sido abatido el hombre de importancia; Pero no los perdones.

10 Métete en la roca, y escóndete en el polvo Del terror del Señor y del esplendor de Su majestad.

11 La mirada altiva del hombre será abatida, Y humillada la soberbia de los hombres. Sólo el Señor será exaltado en aquel día.

12 Porque el día del Señor de los ejércitos vendrá Contra todo el que es soberbio y orgulloso, Contra todo el que se ha ensalzado, Y serán abatidos.

13 Y esto será contra todos los cedros del Líbano Altos y erguidos, Contra todas las encinas de Basán,

14 Contra todos los montes encumbrados, Contra todos los collados elevados,

15 Contra toda torre alta, Contra toda muralla fortificada,

16 Contra todas las naves de Tarsis Y contra toda obra de arte preciada.

17 Será humillado el orgullo del hombre Y abatido el orgullo de los hombres. Sólo el Señor será exaltado en aquel día,

18 Y los ídolos desaparecerán por completo.

19 Los hombres se meterán en las cuevas de las rocas Y en las hendiduras de la tierra, Ante el terror del Señor Y ante el esplendor de Su majestad, Cuando El se levante para hacer temblar la tierra.

20 Aquel día el hombre arrojará a los topos y a los murciélagos, Sus ídolos de plata y sus ídolos de oro Que se había hecho para adorarlos.

21 Y se meterá en las cavernas de las rocas y en las hendiduras de las peñas, Ante el terror del Señor y ante el esplendor de Su majestad, Cuando El se levante para hacer temblar la tierra.

22 Dejen de considerar al hombre, cuyo soplo de vida está en su nariz. Pues ¿en qué ha de ser él estimado?

3

1 Juicio contra Jerusalén y Judá Porque el Señor, Dios de los ejércitos, quitará de Jerusalén y de Judá El sustento y el apoyo: todo sustento de pan Y todo sustento de agua;

2 Al poderoso y al guerrero, Al juez y al profeta, Al adivino y al anciano,

3 Al capitán de cincuenta y al hombre respetable, Al consejero, al diestro artífice y al hábil encantador.

4 Les daré muchachos por príncipes, Y niños caprichosos gobernarán sobre ellos.

5 Y el pueblo será oprimido, El uno por el otro y cada cual por su prójimo. El joven se alzará contra el anciano, Y el indigno contra el honorable.

6 Cuando un hombre eche mano a su hermano en la casa de su padre, le dirá: “Tú tienes manto, serás nuestro jefe, Y estas ruinas estarán bajo tu mando,”

7 Ese día el otro se indignará, diciendo: “No seré el sanador de ustedes, Porque en mi casa no hay ni pan ni manto; No deben nombrarme jefe del pueblo.”

8 Pues Jerusalén ha tropezado y Judá ha caído, Porque su lengua y sus obras están contra el Señor, Rebelándose contra Su gloriosa presencia.

9 La expresión de sus rostros testifica contra ellos, Y como Sodoma publican su pecado. No lo encubren. ¡Ay de ellos!, Porque han traído mal sobre sí mismos.

10 Digan a los justos que les irá bien, Porque el fruto de sus obras comerán.

11 ¡Ay del impío! Le irá mal, Porque lo que él merece se le hará.

12 ¡Oh pueblo Mío! Sus opresores son muchachos, Y mujeres lo dominan. Pueblo Mío, los que te guían te hacen desviar Y confunden el curso de tus sendas.

13 El Señor se levanta para luchar, Está en pie para juzgar a los pueblos.

14 El Señor entra en juicio con los líderes de Su pueblo y con Sus príncipes: “Pues ustedes han devorado la viña, El despojo del pobre está en sus casas.

15 ¿Qué piensan al aplastar a Mi pueblo Y al moler la cara de los pobres?” Declara el Señor, Dios de los ejércitos.

16 Además, dijo el Señor: “Por cuanto las hijas de Sion son orgullosas Y caminan con el cuello erguido, y con ojos seductores, Dan pasitos cortos Para hacer tintinear los adornos en sus pies,

17 Entonces el Señor herirá con tiña los cráneos de las hijas de Sión, Y el Señor desnudará sus frentes.”

18 En aquel día el Señor les quitará los adornos: las ajorcas los tocados y lunetas,

19 Los pendientes, brazaletes y velos,

20 Las redecillas, cadenillas de los pies, cintas, los frascos de perfume y amuletos,

21 Los anillos y aretes de nariz,

22 Las ropas de gala, túnicas, mantos y bolsas,

23 Los espejos, ropa interior, turbantes y velos.

24 Y sucederá que en vez de perfume aromático habrá podredumbre. En vez de cinturón, cuerda; En vez de peinado artificioso, calvicie; En vez de ropa fina, ceñidor de cilicio; Cicatriz en vez de hermosura.

25 Tus hombres caerán a espada, Y tus poderosos en batalla.

26 Las puertas de la ciudad se lamentarán y estarán de luto; Y ella, desolada, se sentará en tierra.

4

1 Porque en aquel día siete mujeres echarán mano de un hombre, diciendo: “Nuestro pan comeremos y con nuestra ropa nos vestiremos; tan sólo déjanos llevar tu nombre. Quita nuestro oprobio.”

2 Gloria Futura del Remanente Aquel día el Renuevo del Señor será hermoso y lleno de gloria, y el fruto de la tierra será el orgullo y adorno de los sobrevivientes de Israel.

3 Y acontecerá que el que sea dejado en Sion y el que quede en Jerusalén será llamado santo: todos los que estén inscritos para vivir en Jerusalén.

4 Cuando el Señor haya lavado la inmundicia de las hijas de Sion y haya limpiado la sangre derramada de en medio de Jerusalén con el espíritu del juicio y el espíritu abrasador,

5 entonces el Señor creará sobre todo lugar del Monte Sion y sobre sus asambleas, una nube durante el día, o sea humo, y un resplandor de llamas de fuego por la noche; porque sobre toda la gloria habrá un dosel.

6 Será un cobertizo para dar sombra contra el calor del día, y refugio y protección contra la tormenta y la lluvia.

5

1 Parábola de la Viña Cantaré ahora a mi amado, El canto de mi amado acerca de Su viña. Mi bien amado tenía una viña en una fértil colina.

2 La cavó por todas partes, quitó sus piedras, Y la plantó de vides escogidas. Edificó una torre en medio de ella, Y también excavó en ella un lagar. Esperaba que produjera uvas buenas, Pero sólo produjo uvas silvestres.

3 Y ahora, moradores de Jerusalén y hombres de Judá, Juzguen entre Mí y Mi viña.

4 ¿Qué más se puede hacer por Mi viña, Que Yo no haya hecho en ella? ¿Por qué, cuando esperaba que produjera uvas buenas, Produjo uvas silvestres?

5 Ahora pues, dejen que les diga Lo que Yo he de hacer a Mi viña: “Quitaré su vallado y será consumida; Derribaré su muro y será pisoteada.

6 Y haré que quede desolada. No será podada ni labrada, Y crecerán zarzas y espinos. También mandaré a las nubes que no derramen lluvia sobre ella.”

7 Ciertamente, la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, Y los hombres de Judá Su plantío delicioso. El esperaba equidad, pero hubo derramamiento de sangre; Justicia, pero hubo clamor.

8 Ayes contra los Impíos ¡Ay de los que juntan casa con casa, Y añaden campo a campo Hasta que no queda sitio alguno, Para así habitar ustedes solos en medio de la tierra!

9 A mis oídos el Señor de los ejércitos ha jurado: “Ciertamente muchas casas serán desoladas, Grandes y hermosas, pero sin moradores.

10 Porque cuatro hectáreas (2 acres)de viña producirán sólo 22 litros de vino, Y 220 litros de semilla producirán sólo 22 litros de grano.”

11 ¡Ay de los que se levantan muy de mañana para ir tras la bebida, De los que trasnochan para que el vino los encienda!

12 En sus banquetes hay lira y arpa, pandero y flauta, y vino, Pero no contemplan las obras del Señor, Ni ven la obra de Sus manos.

13 Por eso va cautivo Mi pueblo por falta de discernimiento. Sus notables están muertos de hambre Y su multitud reseca de sed.

14 Por tanto el Seol (región de los muertos) ha ensanchado su garganta y ha abierto sin medida su boca. Y a él desciende el esplendor de Jerusalén, su multitud, su alboroto y el que se divertía en ella.

15 El hombre común será humillado y el hombre de importancia abatido, Y los ojos de los altivos serán abatidos.

16 Pero el Señor de los ejércitos será exaltado por Su juicio, Y el Dios santo se mostrará santo por Su justicia.

17 Entonces pastarán los corderos como en praderas propias, Y en los lugares desolados de los ricos, extranjeros comerán.

18 ¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de falsedad Y el pecado como con coyundas de carretas!

19 Los que dicen: “Que se dé prisa, que apresure Su obra, para que la veamos; Que se acerque y venga el propósito del Santo de Israel, Para que lo sepamos.”

20 ¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, Que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, Que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!

21 ¡Ay de los sabios a sus propios ojos E inteligentes ante sí mismos!

22 ¡Ay de los héroes para beber vino Y valientes para mezclar bebidas,

23 Que justifican al impío por soborno Y quitan al justo su derecho!

24 Por tanto, como la lengua de fuego consume el rastrojo, Y la hierba seca cae ante la llama, Su raíz como podredumbre se volverá y su flor como polvo será esparcida. Porque desecharon la ley del Señor de los ejércitos, Y despreciaron la palabra del Santo de Israel.

25 Por esta causa se ha encendido la ira del Señor contra Su pueblo, Y ha extendido Su mano contra ellos y los ha herido. Los montes temblaron y sus cadáveres yacen como desecho en medio de las calles. Con todo esto, no se ha agotado Su ira, Y aún está extendida Su mano.

26 Alzará estandarte a la nación lejana, Y le silbará desde los confines de la tierra, Y vendrá muy pronto, con rapidez.

27 En ella nadie está cansado ni nadie se tambalea, Ninguno dormita ni duerme. A ninguno se le ha desatado el cinturón de la cintura, Ni se le ha roto la correa de su sandalia.

28 Sus flechas están afiladas y todos sus arcos entesados. Los cascos de sus caballos son como pedernal y las ruedas de sus carros como torbellino.

29 Su rugido es como de leona, ruge como leoncillos. Gruñe y atrapa la presa, Y se la lleva sin que nadie la libre.

30 En aquel día gruñirá sobre ella como el bramido del mar. Si se mira hacia la tierra, hay tinieblas y angustia; Aun la luz es oscurecida por sus nubes.

6

1 Visión de Isaías En el año de la muerte del rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y la orla de Su manto llenaba el templo.

2 Por encima de El había serafines. Cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban.

3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: “Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitos, Llena está toda la tierra de Su gloria.”

4 Y se estremecieron los cimientos de los umbrales a la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.

5 Entonces dije: “¡Ay de mí! Porque perdido estoy, Pues soy hombre de labios inmundos Y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, Porque mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos.”

6 Entonces voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en su mano, que había tomado del altar con las tenazas.

7 Con él tocó mi boca, y me dijo: “Esto ha tocado tus labios, y es quitada tu iniquidad y perdonado tu pecado.”

8 Y oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” “Aquí estoy; envíame a mí,” le respondí.

9 Y El dijo: “Ve, y dile a este pueblo: ‘Escuchen bien, pero no entiendan; Miren bien, pero no comprendan.’

10 Haz insensible el corazón de este pueblo, Endurece sus oídos, Y nubla sus ojos, No sea que vea con sus ojos, Y oiga con sus oídos, Y entienda con su corazón, Y se arrepienta y sea curado.”

11 Entonces dije: “¿Hasta cuándo, Señor?” Y El respondió: “Hasta que las ciudades estén destruidas y sin habitantes, Las casas sin gente, Y la tierra completamente desolada;

12 Hasta que el Señor haya alejado a los hombres, Y sean muchos los lugares abandonados en medio de la tierra.

13 Pero aún quedará una décima parte en ella, Y ésta volverá a ser consumida Como el roble o la encina, Cuyo tronco permanece cuando es cortado: La simiente santa será su tronco.”

7

1 Mensaje a Acaz Y aconteció que en los días de Acaz, hijo de Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá, subió Rezín, rey de Aram, con Peka, hijo de Remalías, rey de Israel, a Jerusalén para combatir contra ella, pero no pudieron tomarla.

2 Cuando se dio este aviso a la casa de David: “Los Arameos han acampado en Efraín,” se estremeció el corazón del rey y el corazón de su pueblo como se estremecen los árboles del bosque ante el viento.

3 Entonces el Señor dijo a Isaías: “Sal ahora al encuentro de Acaz, tú, y tu hijo Sear Jasub, al extremo del acueducto del estanque superior, en la calzada del campo del Batanero,

4 y dile: ‘Cuídate y ten calma. No temas ni desmaye tu corazón ante estos dos cabos de tizones humeantes, a causa de la ira encendida de Rezín de Aram y del hijo de Remalías.

5 Porque Aram ha tramado mal contra ti, junto con Efraín y el hijo de Remalías, y han dicho:

6 “Subamos contra Judá y aterroricémosla, hagamos una brecha en sus murallas y pongamos por rey en medio de ella al hijo de Tabeel.”

7 ‘Por tanto así dice el Señor Dios: “No prevalecerá ni se cumplirá.

8 Porque la cabeza de Aram es Damasco, y la cabeza de Damasco es Rezín (y dentro de otros sesenta y cinco años Efraín será destrozado, dejando de ser pueblo),

9 y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria es el hijo de Remalías. Si ustedes no lo creen, de cierto no permanecerán.”’”

10 El Señor habló de nuevo a Acaz:

11 “Pide para ti una señal del Señor tu Dios que sea tan profunda como el Seol (región de los muertos) o tan alta como el cielo.”

12 Pero Acaz respondió: “No pediré, ni tentaré al Señor.”

13 Entonces Isaías dijo: “Oigan ahora, casa de David: ¿Les parece poco cansar a los hombres, que también cansarán a mi Dios?

14 Por tanto, el Señor mismo les dará esta señal: Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y Le pondrá por nombre Emmanuel (Dios con nosotros).

15 Comerá cuajada y miel hasta que sepa lo suficiente para desechar lo malo y escoger lo bueno.

16 Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, será abandonada la tierra cuyos dos reyes tú temes.

17 El Señor hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días como nunca han venido desde el día en que Efraín se apartó de Judá, es decir, al rey de Asiria.”

18 Y sucederá en aquel día que el Señor silbará a la mosca que está en lo más remoto de los ríos de Egipto, y a la abeja que está en la tierra de Asiria.

19 Y todas ellas vendrán y se posarán en los precipicios de las barrancas, en las hendiduras de las peñas, en todos los espinos y en todos los abrevaderos.

20 En aquel día, con navaja alquilada en las regiones más allá del Eufrates, es decir, con el rey de Asiria, el Señor afeitará la cabeza y el pelo de las piernas, y también quitará la barba.

21 En aquel día cada uno criará una novilla y un par de ovejas.

22 Y por la abundancia de leche que darán, comerá cuajada, porque todo el que quede en la tierra comerá cuajada y miel.

23 En aquel día, en todo lugar donde había mil vides valoradas en 1,000 siclos (11.4 kilos) de plata, habrá zarzas y espinos.

24 La gente se irá allá con arcos y flechas, porque toda la tierra será zarzas y espinos.

25 Y en cuanto a todas las colinas que eran cultivadas con la azada, no irás allá por temor de las zarzas y espinos; pero se convertirán en lugar para soltar los bueyes y para ser pisoteado por las ovejas.

8

1 Invasión de Asiria Entonces el Señor me dijo: “Toma una tablilla grande y escribe sobre ella en caracteres comunes: Veloz es el botín, rápida la presa.

2 Y tomé conmigo como testigos fieles al sacerdote Urías y a Zacarías, hijo de Jeberequías.”

3 Me acerqué a la profetisa, y ella concibió y dio a luz un hijo. Y el Señor me dijo: “Ponle por nombre Maher Shalal Hash Baz.

4 “Porque antes que el niño sepa clamar ‘padre mío’ o ‘madre mía,’ la riqueza de Damasco y el botín de Samaria serán llevados ante el rey de Asiria.”

5 Y volvió el Señor a hablarme de nuevo, diciendo:

6 “Por cuanto este pueblo ha rehusado las aguas de Siloé que corren mansamente, Y se ha regocijado en Rezín y en el hijo de Remalías,

7 Por tanto, el Señor va a traer sobre ellos las aguas impetuosas y abundantes del Eufrates, Es decir, al rey de Asiria con toda su gloria, Que se saldrá de todos sus cauces y pasará sobre todas sus riberas.

8 Fluirá con ímpetu en Judá, inundará y seguirá adelante, Hasta el cuello llegará, Y la extensión de sus alas Llenará la anchura de tu tierra, oh Emmanuel (Dios con nosotros).

9 Quebrántense, pueblos, que serán destrozados; Presten oído, confines todos de la tierra. Prepárense, que serán destrozados; Prepárense, que serán destrozados.

10 Tracen un plan, pero será frustrado; Profieran una palabra, pero no permanecerá, Porque Dios está con nosotros (Emmanuel).”

11 Pues así el Señor me habló con gran poder y me instruyó para que no anduviera en el camino de este pueblo, y dijo:

12 “No digan ustedes: ‘Es conspiración,’ A todo lo que este pueblo llama conspiración, Ni teman lo que ellos temen, ni se aterroricen.

13 Al Señor de los ejércitos es a quien ustedes deben tener por santo. Sea El su temor, Y sea El su terror.

14 Entonces El vendrá a ser santuario; Pero piedra de tropiezo y roca de escándalo Para ambas casas de Israel, Y lazo y trampa para los habitantes de Jerusalén.

15 Muchos tropezarán allí, Y caerán y serán quebrantados; Serán enlazados y apresados.”

16 Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.

17 Aguardaré al Señor que esconde Su rostro de la casa de Jacob. Sí, a El esperaré.

18 Yo y los hijos que el Señor me ha dado estamos por señales y prodigios en Israel, de parte del Señor de los ejércitos que mora en el Monte Sion.

19 Y cuando les digan: “Consulten a los adivinos y a los espiritistas que susurran y murmuran,” digan: ‘¿No debe un pueblo consultar a su Dios?’ ¿Acaso consultará a los muertos por los vivos?

20 ¡A la ley y al testimonio! Si ellos no hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecer.

21 Y pasarán por la tierra oprimidos y hambrientos. Y sucederá que cuando tengan hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, volviendo el rostro hacia arriba.

22 Después mirarán hacia la tierra, y verán tribulación y tinieblas, lo sombrío de la angustia; y serán lanzados a la oscuridad.

9

1 Nacimiento y Reinado del Príncipe de Paz Pero no habrá más melancolía (tristeza) para la que estaba en angustia. Como en tiempos pasados El trató con desprecio a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, pero después la hará gloriosa por el camino del mar al otro lado del Jordán, Galilea de los Gentiles (de las naciones).

2 El pueblo que andaba en tinieblas Ha visto gran luz; A los que habitaban en tierra de sombra de muerte, La luz ha resplandecido sobre ellos.

3 Multiplicaste la nación, Aumentaste su alegría. Se alegran en Tu presencia Como con la alegría de la cosecha, Como se regocijan los hombres cuando se reparten el botín.

4 Porque Tú quebrarás el yugo de su carga, el báculo de sus hombros, Y la vara de su opresor, como en la batalla de Madián.

5 Porque toda bota que calza el guerrero en el fragor de la batalla, Y el manto revolcado en sangre, serán para quemar, combustible para el fuego.

6 Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado, Y la soberanía reposará sobre Sus hombros. Y se llamará Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

7 El aumento de Su soberanía y de la paz no tendrán fin Sobre el trono de David y sobre su reino, Para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia Desde entonces y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará esto.

8 Ira de Dios contra Israel El Señor envía mensaje (palabra) contra Jacob, Y cae sobre Israel.

9 Y todo el pueblo lo sabe, Es decir, Efraín y los habitantes de Samaria, Los que con arrogancia y orgullo de corazón afirman:

10 “Los ladrillos han caído, Pero con piedras labradas reedificaremos. Los sicómoros han sido cortados, Pero con cedros los reemplazaremos.”

11 Por tanto el Señor levanta adversarios de Rezín contra ellos, E incita a sus enemigos,

12 Los Arameos en el oriente y los Filisteos en el occidente, Que devoran a Israel a boca llena. Con todo eso no se aparta Su ira, Y aún está Su mano extendida.

13 Pero el pueblo no ha vuelto a Aquel que los hirió, No han buscado al Señor de los ejércitos.

14 El Señor, pues, corta de Israel la cabeza y la cola, La hoja de palmera y el junco en un mismo día.

15 El anciano y venerable es la cabeza, Y el profeta que enseña la mentira, es la cola.

16 Porque los que guían a este pueblo lo extravían. Y los guiados por ellos son confundidos.

17 Por eso no se complace el Señor en sus jóvenes, Ni se compadece de sus huérfanos ni de sus viudas. Porque todos ellos son impíos y malhechores, Y toda boca habla necedades. Con todo eso no se aparta Su ira, Y aún está Su mano extendida.

18 Porque arde como fuego la impiedad, Zarzas y espinos consume, Y enciende la espesura del bosque. Como remolino suben en columna de humo.

19 Por el furor del Señor de los ejércitos es quemada la tierra, Y el pueblo es como combustible para el fuego. El hombre no perdona a su hermano.

20 Cortan de un tajo lo que está a la derecha, pero aún tienen hambre, Y comen lo que está a la izquierda, pero no se sacian. Cada cual come la carne de su propio brazo.

21 Manasés devora a Efraín, y Efraín a Manasés, Y ambos están contra Judá. Con todo eso, no se ha apartado Su ira, Y aún está Su mano extendida.

10

1 ¡Ay de los que decretan estatutos inicuos, Y de los que constantemente escriben decisiones injustas,

2 Para privar de justicia a los necesitados, Para robar de sus derechos a los pobres de Mi pueblo, Para hacer de las viudas su botín, Y despojar a los huérfanos!

3 ¿Y que harán ustedes en el día del castigo, En la devastación que vendrá de lejos? ¿A quién huirán por auxilio? ¿Y dónde dejarán su riqueza?

4 Sólo queda encorvarse entre los cautivos O caer entre los muertos. Con todo eso, no se aparta Su ira, Y aún está Su mano extendida.

5 Asiria, Instrumento de Castigo ¡Ay de Asiria, vara de Mi ira Y báculo en cuyas manos está Mi indignación!

6 Contra una nación impía la envío Y contra el pueblo de Mi furor la mandaré, Para que capture botín y tome despojos Y los pisotee como el lodo de las calles.

7 Pero ella no tiene tal intento, Ni piensa así en su corazón, Sino que su intención es destruir Y exterminar no pocas naciones.

8 Porque dice: “¿No son mis príncipes todos reyes?

9 ¿No es Calno como Carquemis? ¿No es Hamat como Arfad? ¿No es Samaria como Damasco?

10 Como mi mano alcanzó los reinos de los ídolos, Cuyas imágenes talladas excedían a las de Jerusalén y Samaria,

11 Como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿No haré así también a Jerusalén y a sus imágenes?”

12 Y sucederá que cuando el Señor haya terminado toda Su obra en el Monte Sion y en Jerusalén, dirá: “Castigaré el fruto del corazón orgulloso del rey de Asiria y la ostentación de su arrogancia.”

13 Porque ha dicho: “Con el poder de mi mano lo hice, Y con mi sabiduría, pues tengo entendimiento. Quité las fronteras de los pueblos, Saqueé sus tesoros, Y como hombre fuerte abatí a sus habitantes.

14 Mi mano alcanzó las riquezas de los pueblos como a un nido; Como se recogen los huevos abandonados, yo junté toda la tierra, Y no hubo quien aleteara ni abriera el pico ni gorgojeara.”

15 ¿Ha de enaltecerse el hacha sobre el que corta con ella? ¿Ha de engrandecerse la sierra sobre el que la maneja? ¡Como si un báculo manejara a los que lo levantan, Como si una vara levantara al que no es madera!

16 Por eso el Señor, Dios de los ejércitos, enviará una enfermedad extenuante entre sus robustos guerreros; Y debajo de su gloria encenderá una hoguera como fuego abrasador.

17 La Luz de Israel se convertirá en fuego y su Santo en llama, Y quemará y consumirá sus espinos y sus zarzas en un solo día.

18 El destruirá la gloria de su bosque y de su fértil huerto, tanto el alma como el cuerpo, Y será como cuando un enfermo languidece.

19 Y los árboles que queden de su bosque serán tan pocos Que un niño podrá contarlos.

20 Sucederá en aquel día que el remanente de Israel y los de la casa de Jacob que hayan escapado, no volverán a apoyarse más en el que los hirió, sino que en verdad se apoyarán en el Señor, el Santo de Israel.

21 Un remanente volverá; un remanente de Jacob volverá al Dios poderoso.

22 Pues aunque tu pueblo, oh Israel, sea como la arena del mar, Sólo un remanente de él volverá. La destrucción decidida rebosa justicia.

23 Pues una destrucción completa, ya decretada, ejecutará el Señor, Dios de los ejércitos, en medio de toda la tierra.

24 Por tanto, así dice el Señor, Dios de los ejércitos: “Pueblo Mío que moras en Sion, no temas al Asirio que te hiere con vara y levanta su báculo contra ti a la manera de Egipto.

25 Porque dentro de muy poco Mi indignación contra ti terminará, y Mi ira la dirigiré contra ellos para su destrucción.”

26 Y el Señor de los ejércitos levantará un látigo contra él como en la matanza de Madián en la peña de Oreb; Su vara estará sobre el mar y lo levantará de la manera que lo hizo en Egipto.

27 En aquel día la carga de Asiria será quitada de tus hombros y su yugo de tu cuello, y el yugo se romperá a causa de la gordura.

28 El ha venido contra Ajat, Ha pasado por Migrón. En Micmas dejó su equipaje.

29 Han pasado por el desfiladero, diciendo: “Geba será nuestro alojamiento.” Ramá está aterrada, y Guibeá de Saúl ha huido.

30 ¡Clama a gran voz, oh hija de Galim! ¡Pon atención, Lais; desdichada de ti Anatot!

31 Ha huido Madmena. Los habitantes de Gebim han buscado refugio.

32 Hoy mismo él se detendrá en Nob. Agitará su mano contra el monte de la hija de Sion, la colina de Jerusalén.

33 El Señor, Dios de los ejércitos, Desgajará el ramaje con terrible crujido. Los árboles de gran altura serán cortados, Los más elevados serán abatidos.

34 El cortará la espesura del bosque con hacha de hierro, Y el Líbano caerá ante el Poderoso.

11

1 Reinado Justo del Mesías Entonces un retoño brotará del tronco de Isaí, Y un vástago dará fruto de sus raíces.

2 Y reposará sobre El el Espíritu del Señor, Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de poder, Espíritu de conocimiento y de temor del Señor.

3 El se deleitará en el temor del Señor, Y no juzgará por lo que vean Sus ojos, Ni sentenciará por lo que oigan Sus oídos;

4 Sino que juzgará al pobre con justicia, Y fallará con equidad por los afligidos de la tierra. Herirá la tierra con la vara de Su boca, Y con el soplo de Sus labios matará al impío.

5 La justicia será ceñidor de Sus lomos, Y la fidelidad ceñidor de Su cintura.

6 El lobo morará con el cordero, Y el leopardo se echará con el cabrito. El becerro, el leoncillo y el animal doméstico andarán juntos, Y un niño los conducirá.

7 La vaca con la osa pastará, Sus crías se echarán juntas, Y el león, como el buey, comerá paja.

8 El niño de pecho jugará junto a la cueva de la cobra, Y el niño destetado extenderá su mano sobre la guarida de la víbora.

9 No dañarán ni destruirán en todo Mi santo monte, Porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor Como las aguas cubren el mar.

10 Acontecerá en aquel día Que las naciones acudirán a la raíz de Isaí, Que estará puesta como señal (estandarte) para los pueblos, Y será gloriosa Su morada.

11 Entonces acontecerá en aquel día que el Señor Ha de recobrar de nuevo con Su mano, por segunda vez, Al remanente de Su pueblo que haya quedado De Asiria, de Egipto, de Patros, de Cus (Etiopía), de Elam, de Sinar, de Hamat Y de las islas (costas) del mar.

12 Alzará un estandarte ante las naciones, Reunirá a los desterrados de Israel, Y juntará a los dispersos de Judá De los cuatro confines de la tierra.

13 Entonces se disipará la envidia de Efraín, Y los que hostigan a Judá serán exterminados. Efraín no envidiará a Judá, Ni Judá hostigará a Efraín.

14 Ellos se lanzarán sobre el costado de los Filisteos al occidente, Juntos despojarán a los hijos del oriente. Edom y Moab estarán bajo su dominio, Y los Amonitas les estarán sujetos.

15 Y el Señor destruirá La lengua del mar de Egipto. Agitará Su mano sobre el Río (Eufrates) Con Su viento abrasador; Lo partirá en siete arroyos Y hará que se pueda pasar en sandalias.

16 Y habrá una calzada desde Asiria Para el remanente que quede de Su pueblo, Así como la hubo para Israel El día que subieron de la tierra de Egipto.

12

1 Cántico de Acción de Gracias Y en aquel día dirás: “Te doy gracias, oh Señor, Porque aunque estabas enojado conmigo, Tu ira se ha apartado Y me has consolado.

2 Dios es mi salvación, Confiaré y no temeré; Porque mi fortaleza y mi canción es el Señor Dios, El ha sido mi salvación.”

3 Con gozo sacarás agua De los manantiales de la salvación.

4 Y en aquel día dirás: “Den gracias al Señor, invoquen Su nombre, Hagan conocer entre los pueblos Sus obras, Hagan recordar (proclamen) que Su nombre es exaltado.”

5 Canten alabanzas al Señor, porque ha hecho cosas maravillosas. Sea conocido esto por toda la tierra.

6 Clama y grita de júbilo, habitante de Sion, Porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.

13

1 Profecía sobre Babilonia Oráculo (Profecía) sobre Babilonia que tuvo en visión Isaías, hijo de Amoz.

2 Levanten estandarte sobre la colina pelada, Alcen a ellos la voz, Agiten la mano para que entren por las puertas de los nobles.

3 Yo he dado órdenes a Mis consagrados, También he llamado a Mis guerreros, A los que se regocijan de Mi gloria, Para ejecutar Mi ira.

4 ¡Se oye ruido de tumulto en los montes, Como de mucha gente! ¡Ruido de estruendo de reinos, De naciones reunidas! El Señor de los ejércitos pasa revista al ejército para la batalla.

5 Vienen de una tierra lejana, De los más lejanos horizontes, El Señor y los instrumentos de Su indignación, Para destruir toda la tierra.

6 Giman, porque cerca está el día del Señor; Vendrá como destrucción del Todopoderoso (Shaddai).

7 Por tanto todas las manos se debilitarán, El corazón de todo hombre desfallecerá.

8 Todos se aterrarán; Dolores y angustias se apoderarán de ellos, Como mujer de parto se retorcerán; Se mirarán el uno al otro con asombro, Rostros en llamas serán sus rostros.

9 Miren, el día del Señor viene, Cruel, con furia y ardiente ira, Para convertir en desolación la tierra Y exterminar de ella a sus pecadores.

10 Pues las estrellas del cielo y sus constelaciones No destellarán su luz. Se oscurecerá el sol al salir, Y la luna no irradiará su luz.

11 Castigaré al mundo por su maldad Y a los impíos por su iniquidad. También pondré fin a la arrogancia de los soberbios, Y abatiré el orgullo de los despiadados.

12 Haré al mortal más escaso que el oro puro, Y a la humanidad más escasa que el oro de Ofir.

13 Por tanto, haré estremecer los cielos, Y la tierra será removida de su lugar Ante la furia del Señor de los ejércitos, En el día de Su ardiente ira.

14 Y sucederá, que como gacela perseguida O como ovejas que nadie reúne, Cada uno volverá a su propio pueblo, Y cada uno huirá a su propia tierra.

15 Cualquiera que sea hallado será traspasado, Y cualquiera que sea capturado caerá a espada.

16 También sus pequeños serán estrellados Delante de sus ojos; Serán saqueadas sus casas Y violadas sus mujeres.

17 Voy a provocar a los Medos contra ellos, Que no estiman la plata ni se deleitan en el oro.

18 Con sus arcos barrerán a los jóvenes, No tendrán compasión ni aun del fruto del vientre, Tampoco de los niños tendrán piedad sus ojos.

19 Y Babilonia, hermosura de los reinos, gloria del orgullo de los Caldeos, Será como cuando Dios destruyó a Sodoma y a Gomorra.

20 Nunca más será poblada ni habitada de generación en generación. No pondrá tienda allí el Arabe, Ni los pastores harán descansar allí sus rebaños.

21 Sino que allí descansarán los moradores del desierto, Y sus casas estarán llenas de búhos. También habitarán allí los avestruces, y allí brincarán las cabras peludas.

22 En sus torres fortificadas aullarán las hienas Y en sus lujosos palacios los chacales. Está próximo a llegar su tiempo, Y sus días no se prolongarán.

14

1 Canto Triunfal Cuando el Señor tenga compasión de Jacob, y escoja de nuevo a Israel y los establezca en su propia tierra, entonces se les juntarán extranjeros que se unirán a la casa de Jacob.

2 Los pueblos los tomaran y los llevarán a su lugar, y la casa de Israel los poseerá como siervos y siervas en la tierra del Señor. Tomarán cautivos a los que los habían llevado cautivos, y dominarán sobre sus opresores.

3 Y el día en que el Señor te dé descanso de tu dolor, de tu desesperación y de la dura servidumbre a la que fuiste sometido,

4 pronunciarás esta burla contra el rey de Babilonia, y dirás: “¡Cómo se ha acabado el opresor, Y cómo ha cesado el furor!

5 El Señor ha quebrado el báculo de los impíos, El cetro de los gobernantes

6 Que golpeaba con furia a los pueblos con golpes incesantes, Que sometía con ira a las naciones en incesante persecución.

7 Toda la tierra está en reposo, está tranquila. Prorrumpe en gritos de júbilo.

8 Aun los cipreses y los cedros del Líbano se alegran a causa de ti, y dicen: ‘Desde que fuiste derribado, no ha subido talador contra nosotros.’

9 El Seol (región de los muertos), desde abajo, se estremece por ti al recibirte en tu venida; Por ti despierta a los espíritus de los muertos, a todos los jefes de la tierra; Levanta de sus tronos a todos los reyes de las naciones.

10 Todos ellos responderán y te dirán: ‘También tú has sido debilitado como nosotros, Has venido a ser semejante a nosotros.

11 Han sido derribadas al Seol Tu ostentación y la música de tus arpas. Debajo de ti las larvas se extienden como cama, Y los gusanos son tu cobertura.’

12 ¡Cómo has caído del cielo, Oh lucero de la mañana, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra, Tú que debilitabas a las naciones.

13 Pero tú dijiste en tu corazón: ‘Subiré al cielo, Por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, Y me sentaré en el monte de la asamblea, En el extremo norte.

14 Subiré sobre las alturas de las nubes, Me haré semejante al Altísimo.’

15 Sin embargo, serás derribado al Seol, A lo más remoto del abismo.

16 Los que te vean te observarán, Te contemplarán, y dirán: ‘¿Es éste aquel hombre que hacía temblar la tierra, Que sacudía los reinos,

17 Que puso al mundo como un desierto, Que derribó sus ciudades, Que a sus prisioneros no abrió la cárcel?’

18 Todos los reyes de las naciones, Todos ellos yacen con gloria, Cada uno en su sepulcro.

19 Pero tú has sido echado de tu sepulcro Como vástago desechado, Como ropa de muertos traspasados a espada, Que descienden a las piedras de la fosa, Como cadáver pisoteado.

20 No estarás unido con ellos en el sepelio, Porque has destruido tu tierra, Has matado a tu pueblo. Que no se nombre jamás la descendencia de los malhechores.

21 Preparen para sus hijos el matadero A causa de la iniquidad de sus padres. Que no se levanten y tomen posesión de la tierra, Y llenen de ciudades la faz del mundo.”

22 “Yo me levantaré contra ellos,” declara el Señor de los ejércitos, “y cortaré de Babilonia nombre y sobrevivientes, descendencia y posteridad,” declara el Señor.

23 “La convertiré en posesión de erizos y en aguas estancadas, y la barreré con la escoba de la destrucción,” declara el Señor de los ejércitos.

24 Profecía sobre Asiria y Filistea El Señor de los ejércitos ha jurado: “Ciertamente, tal como lo había pensado, así ha sucedido; tal como lo había planeado, así se cumplirá:

25 Quebrantaré a Asiria en Mi tierra, y la pisotearé sobre Mis montes. Entonces su yugo se les quitará de encima, y su carga será quitada de sus hombros.

26 Este es el plan acordado contra toda la tierra, y ésta es la mano que está extendida contra todas las naciones.

27 Si el Señor de los ejércitos lo ha determinado, ¿quién puede frustrarlo? Y en cuanto a Su mano extendida, ¿quién podrá apartarla?”

28 El año en que murió el rey Acaz, vino este oráculo (esta profecía):

29 “No te alegres, toda tú, Filistea, De que la vara que te hirió esté quebrada; Pues de la raíz de la serpiente saldrá una víbora, Y su fruto será serpiente voladora.

30 Los más débiles comerán, Y los necesitados se acostarán seguros. Pero haré morir de hambre tu raíz, Y ésta matará tus sobrevivientes.

31 Gime, puerta; clama, ciudad; Derrítete (Desanímate), toda tú, Filistea. Porque del norte viene humo, Y nadie de sus filas se queda atrás.

32 ¿Cómo, pues, se responderá a los mensajeros de la nación?: Que el Señor ha fundado a Sion, Y en ella buscarán refugio los afligidos de Su pueblo.”

15

1 Profecía sobre Moab Oráculo (Profecía) sobre Moab: “Ciertamente en una noche Ar de Moab fue devastada y destruida, Ciertamente en una noche Kir de Moab fue devastada y destruida.

2 Han subido al templo y a Dibón, a los lugares altos a llorar. Sobre Nebo y sobre Medeba gime Moab; En todas sus cabezas, calvicie; toda barba, rasurada.

3 En sus calles se han ceñido de cilicio. En sus terrados y en sus plazas Todos gimen, deshechos en lágrimas.

4 También claman Hesbón y Eleale, Se oye su voz hasta Jahaza. Por tanto, gritarán los hombres armados de Moab, Su alma tiembla dentro de ella.

5 Mi corazón clama por Moab. Sus fugitivos huyen hasta Zoar y Eglat Selisiya, Y suben la cuesta de Luhit llorando. Ciertamente en el camino a Horonaim dan gritos de angustia por su ruina.

6 Porque las aguas de Nimrim se han agotado, Ciertamente la hierba está seca, la hierba tierna ha muerto, No hay nada verde.

7 Por tanto, la abundancia que han adquirido y almacenado Se la llevan al otro lado del arroyo Arabim (de los Sauces).

8 Porque el clamor ha dado vuelta por el territorio de Moab; Hasta Eglaim llega su gemir, hasta Beer Elim su gemido.

9 Porque las aguas de Dimón están llenas de sangre. Ciertamente añadiré más peligros sobre Dimón: Un león sobre los fugitivos de Moab y sobre el remanente de la tierra.

16

1 Envíen el cordero del tributo al gobernante de la tierra, Desde Sela en el desierto al monte de la hija de Sion.

2 Entonces como aves fugitivas o nidada dispersa, Serán las hijas de Moab en los vados del Arnón.

3 “Danos consejo, toma una decisión. Da tu sombra como la noche en pleno mediodía; Esconde a los desterrados, no entregues al fugitivo.

4 Quédense contigo los desterrados de Moab; Sé para ellos escondedero ante el destructor.” Porque ha llegado a su fin el explotador, ha cesado la destrucción, Han desaparecido los opresores de la tierra.

5 Un trono se establecerá en la misericordia, Y en él se sentará con fidelidad (verdad), en la tienda de David, Un juez que busque lo justo Y esté presto a la justicia.

6 Hemos oído del orgullo de Moab, un orgullo extremado, De su arrogancia, de su orgullo y de su furor; Son falsas sus vanas jactancias.

7 Por tanto Moab gemirá por Moab; todo él gemirá. Por las tortas de pasas de Kir Hareset se lamentarán, Abatidos por completo.

8 Porque los campos de Hesbón se han marchitado, también las vides de Sibma. Los señores de las naciones pisotearon sus mejores racimos, Hasta Jazer alcanzaban y se extendían por el desierto; Sus sarmientos se extendían y pasaban el mar.

9 Por eso lloraré amargamente por Jazer, por la viña de Sibma. Te bañaré con mis lágrimas, oh Hesbón y Eleale, Porque sobre tus frutos de verano y sobre tu cosecha se ha extinguido el clamor,

10 Y se han retirado la alegría y el regocijo del campo fértil. En las viñas nadie canta de júbilo ni grita de alegría. El pisador no pisa vino en los lagares, Pues he hecho cesar el clamor.

11 Por eso mis entrañas vibran por Moab como un arpa, Y mi interior por Kir Hareset.

12 Y sucederá que cuando Moab se presente, Cuando se fatigue sobre su lugar alto, Y venga a su santuario para orar, No prevalecerá.”

13 Esta es la palabra que el Señor habló antes acerca de Moab.

14 Pero ahora el Señor dice: “Dentro de tres años, como los contaría un jornalero, la gloria de Moab será despreciada con toda su gran muchedumbre, y su remanente será muy pequeño y débil.”

17

1 Profecía contra Damasco Oráculo (Profecía) contra Damasco: “Damasco dejará de ser ciudad, Y vendrá a ser un montón de ruinas.

2 Abandonadas están las ciudades de Aroer. Serán para los rebaños, para que se echen en ellas, Y no habrá quien los espante.

3 Desaparecerá la fortaleza de Efraín Y la soberanía de Damasco, Y el resto de Aram Vendrá a ser como la gloria de los Israelitas,” Declara el Señor de los ejércitos.

4 Juicio sobre Israel En aquel día la gloria de Jacob disminuirá, Y enflaquecerá la gordura de su cuerpo.

5 Será como cuando el segador recoge la cosecha, Y su brazo cosecha las espigas. O será como el que recoge espigas En el Valle de Refaim.

6 Pero quedarán en él rebuscos como cuando se varea el olivo: Dos o tres aceitunas en la rama más alta, Cuatro o cinco en las ramas de un árbol fructífero,” Declara el Señor, Dios de Israel.

7 En aquel día el hombre tendrá en estima a su Hacedor, Y sus ojos mirarán al Santo de Israel.

8 No tendrá en estima los altares, obra de sus manos, Ni mirará a lo que sus dedos hicieron: Las Aseras y los altares de incienso.

9 Aquel día tus ciudades fuertes serán como lugares Abandonados en el bosque, O como ramas que fueron abandonadas delante de los Israelitas. La tierra será una desolación.

10 Porque te olvidaste del Dios de tu salvación Y no te acordaste de la Roca de tu refugio. Por tanto, siembras plantas deleitosas Y les injertas sarmientos de un dios extraño.

11 El día que las plantes las cercarás con cuidado, Y por la mañana harás que florezca tu semilla. Pero la cosecha será un montón inservible En el día de enfermedad y de dolor incurable.

12 ¡Ay!, bramar de muchos pueblos Que braman como el bramido de los mares; Rugir de naciones Que rugen como el rugido de violentas aguas.

13 Las naciones rugen como el rugido de muchas aguas, Pero El las reprenderá y huirán lejos. Serán perseguidas como la paja de los montes delante del viento, Y como polvo de torbellino delante del vendaval.

14 Al tiempo de la tarde, hay terror. Antes de la mañana ya no existen. Tal será la porción de los que nos despojan, Y la suerte de los que nos saquean.

18

1 Profecía sobre Etiopía ¡Ay de la tierra del zumbido de alas Que está más allá de los ríos de Cus (Etiopía),

2 La que envía por el mar embajadores En naves de junco sobre la superficie de las aguas! Id, veloces mensajeros, a una nación De alta estatura y de piel brillante, A un pueblo temido por todas partes, Una nación poderosa y opresora Cuya tierra surcan los ríos.

3 Todos ustedes, habitantes del mundo y moradores de la tierra, Tan pronto como se alce la bandera sobre los montes, la verán, Y tan pronto como la trompeta sea tocada, la oirán.

4 Porque así me ha dicho el Señor: “Me estaré quieto y miraré desde Mi morada, Como calor resplandeciente al sol, Como nube de rocío en el calor de la cosecha.”

5 Pues antes de la cosecha, tan pronto como el botón se abra Y la flor se convierta en uva madura, El cortará los pámpanos con podaderas Y podará y quitará los sarmientos.

6 Juntos serán dejados para las aves de rapiña de los montes, Y para las bestias de la tierra. Pasarán allí el verano las aves de rapiña, Y todas las bestias de la tierra allí invernarán.

7 En aquel tiempo será traído un obsequio al Señor de los ejércitos De parte de un pueblo de alta estatura y de piel brillante, De un pueblo temido por todas partes, De una nación poderosa y opresora, Cuya tierra surcan los ríos, Al lugar del nombre del Señor de los ejércitos, el Monte Sion.

19

1 Profecía sobre Egipto Oráculo (Profecía) sobre Egipto: “El Señor va montado sobre una nube veloz y llega a Egipto. Se estremecen los ídolos de Egipto ante Su presencia, Y el corazón de los Egipcios se derrite dentro de ellos.

2 Voy a provocar a Egipcios contra Egipcios, Y cada uno peleará contra su hermano y cada cual contra su prójimo, Ciudad contra ciudad y reino contra reino.

3 Entonces el espíritu de los Egipcios se apocará dentro de ellos. Confundiré sus planes, Y ellos acudirán a los ídolos, a los espíritus de los muertos, A los adivinos y a los espiritistas.

4 Entregaré a los Egipcios en manos de un amo cruel, Y un rey poderoso gobernará sobre ellos,’ declara el Señor, Dios de los ejércitos.

5 Se agotarán las aguas del mar, El río se secará y quedará seco.

6 Los canales olerán mal, Disminuirán y se secarán las corrientes de Egipto; La caña y el junco se marchitarán.

7 Las cañas junto al río, a orillas del Nilo, Y todos los sembrados junto al Nilo Se secarán, serán esparcidos, y no existirán más.

8 Se lamentarán los pescadores, Y harán duelo todos los que echan anzuelo en el Nilo. Los que extienden sus redes sobre las aguas desfallecerán.

9 Serán confundidos los que trabajan el lino peinado Y los tejedores de tela blanca.

10 Las columnas de Egipto serán demolidas, Todos los jornaleros estarán abatidos.

11 No son más que necios los príncipes de Zoán. El consejo de los más sabios consejeros de Faraón se ha vuelto torpe. ¿Cómo dicen a Faraón: ‘Yo soy hijo de los sabios, hijo de los antiguos reyes?’

12 Pues bien, ¿dónde están tus sabios? Que ellos ahora te declaren, Y te hagan saber lo que el Señor de los ejércitos Ha determinado contra Egipto.

13 Han obrado neciamente los príncipes de Zoán, Han sido engañados los príncipes de Menfis. Han extraviado a Egipto Los que son la piedra angular de sus tribus.

14 El Señor ha mezclado en medio de ella un espíritu de distorsión, Y han hecho extraviar a Egipto en todas sus empresas, Como se tambalea el ebrio en su vómito.

15 Y no habrá para Egipto obra alguna Que pueda hacer su cabeza o su cola, su hoja de palmera o su junco.

16 En aquel día los Egipcios serán como las mujeres, y temblarán y estarán aterrados ante la mano alzada que el Señor de los ejércitos agitará contra ellos.

17 Y la tierra de Judá será terror para Egipto, todo aquél a quien se la mencionen quedará aterrado de ella, a causa del propósito que el Señor de los ejércitos ha determinado contra ellos.

18 Aquel día cinco ciudades en la tierra de Egipto hablarán la lengua de Canaán y jurarán lealtad al Señor de los ejércitos. Una de ellas será llamada Ciudad de Destrucción.

19 Aquel día habrá un altar al Señor en medio de la tierra de Egipto, y un pilar al Señor cerca de su frontera.

20 Y será por señal y por testimonio al Señor de los ejércitos en la tierra de Egipto. Porque clamarán al Señor a causa de sus opresores, y El les enviará un Salvador y un Poderoso, el cual los librará.

21 El Señor se dará a conocer en Egipto, y los Egipcios conocerán al Señor en aquel día. Adorarán con sacrificios y ofrendas, harán voto al Señor y lo cumplirán.

22 Y el Señor herirá a Egipto; herirá pero sanará. Y ellos volverán al Señor, y El les responderá y los sanará.

23 Aquel día habrá una calzada desde Egipto hasta Asiria. Los Asirios entrarán en Egipto y los Egipcios en Asiria, y los Egipcios adorarán junto con los Asirios.

24 Aquel día Israel será un tercero con Egipto y con Asiria, una bendición en medio de la tierra,

25 porque el Señor de los ejércitos lo ha bendecido, diciendo: ‘Bendito es Egipto Mi pueblo, y Asiria obra de Mis manos, e Israel Mi heredad.’”

20

1 Profecía sobre Egipto y Cus El año en que el comandante vino a Asdod, cuando Sargón, rey de Asiria, lo envió, peleó contra Asdod y la tomó.

2 En aquel tiempo el Señor habló por medio de Isaías, hijo de Amoz, y le dijo: “Ve y quítate el cilicio de tus lomos, y desata las sandalias de tus pies.” Así lo hizo Isaías, y anduvo desnudo y descalzo.

3 Entonces el Señor dijo: “Tal como Mi siervo Isaías ha andado desnudo y descalzo por tres años como señal y símbolo contra Egipto y contra Cus (Etiopía),

4 así el rey de Asiria llevará a los cautivos de Egipto y a los desterrados de Cus, jóvenes y viejos, desnudos, descalzos y con las nalgas descubiertas, para vergüenza de Egipto.

5 Entonces se desanimarán y se avergonzarán a causa de Cus, su esperanza, y de Egipto, su jactancia.

6 Y dirán los habitantes de esta costa en aquel día: ‘Así ha sido nuestra esperanza, adonde huíamos buscando auxilio para ser librados del rey de Asiria; ¿y cómo escaparemos nosotros?’”

21

1 Profecía sobre Babilonia, Edom y Arabia Oráculo (Profecía) sobre el desierto del mar: “Como se lanzan los torbellinos en el Neguev (región del sur), Así viene el invasor del desierto, de una tierra temible.

2 Una visión dura me ha sido mostrada: El traidor obra pérfidamente, y el destructor destruye. Sube, Elam; sitia, Media. He puesto fin a todo gemir que ella ha causado.

3 Por esta razón mis lomos están llenos de angustia; Dolores se han apoderado de mí como dolores de mujer de parto. Estoy tan confundido que no oigo, tan aterrado que no veo.

4 Desvaría mi mente, el espanto me sobrecoge. El anochecer que anhelaba se me convirtió en terror.

5 Ponen la mesa, extienden el mantel, comen, beben. ¡Levántense, capitanes, engrasen los escudos!,

6 Porque así me ha dicho el Señor: ‘Ve, pon centinela que dé aviso de lo que vea.

7 Cuando vea hombres montados, jinetes de dos en dos, Filas de asnos, filas de camellos, Que preste mucha atención, muchísima atención.’”

8 Entonces el centinela gritó: “Oh Señor, de día yo estoy continuamente en la atalaya, Y todas las noches permanezco en mi puesto de guardia.

9 Veo que vienen hombres montados, jinetes de dos en dos.” Y uno respondió: “Cayó, cayó Babilonia, Y todas las imágenes de sus dioses están destrozadas sobre la tierra.”

10 ¡Oh mi pueblo trillado y afligido de mi era! Lo que he oído del Señor de los ejércitos, Dios de Israel, les doy a conocer.

11 Oráculo (Profecía) sobre Edom: “Alguien sigue llamándome desde Seir: ‘Centinela, ¿qué hora es de la noche? Centinela, ¿qué hora es de la noche?’

12 El centinela responde: “Viene la mañana y también la noche. Si quieren preguntar, pregunten; Vuelvan otra vez.”

13 Oráculo (Profecía) sobre Arabia: “En las espesuras de Arabia pasen la noche, Caravanas de Dedanitas.

14 Traigan agua para el sediento, Habitantes de la tierra de Tema, Salgan con pan al encuentro del fugitivo.

15 Porque han huido ante las espadas, Ante la espada desnuda, ante el arco tensado Y ante la violencia de la batalla.”

16 Pues así me ha dicho el Señor: “En un año, como lo contaría un jornalero, terminará todo el esplendor de Cedar.

17 Y del resto del número de los arqueros, los poderosos de los hijos de Cedar, quedarán pocos, porque ha hablado el Señor, Dios de Israel.”

22

1 Profecía sobre el Valle de la Visión Oráculo (Profecía) sobre el valle de la visión: “¿Qué te pasa ahora, que has subido en tu totalidad a los terrados?

2 Tú, llena de bulla, Ciudad alborotada, ciudad divertida. Tus muertos no fueron muertos a espada, Tampoco murieron en batalla.

3 Todos tus gobernantes han huido juntos, Sin disparo de arco han sido capturados. Todos los tuyos que hallaron fueron capturados a una, Aunque habían huido lejos.

4 Por tanto digo: ‘Aparten de mí la mirada, Déjenme llorar amargamente. No traten de consolarme por la destrucción de la hija de mi pueblo’.

5 Pues hay un día de pánico, servidumbre y confusión de parte del Señor, Dios de los ejércitos, En el valle de la visión, Un derribar de murallas Y un clamor al monte.

6 Elam tomó la aljaba Con carros, infantería, y jinetes, Y Kir desnudó el escudo.

7 Tus mejores valles estaban llenos de carros, Y los jinetes tomaron posiciones a la puerta.

8 Entonces cayó la defensa de Judá. Ustedes confiaron aquel día en las armas de la casa del bosque,

9 Y vieron que eran muchas las brechas En la muralla de la ciudad de David, Y recogieron las aguas del estanque inferior.

10 Entonces contaron las casas de Jerusalén, Y derribaron casas para fortificar la muralla.

11 Hicieron un depósito entre las dos murallas Para las aguas del estanque viejo. Pero ustedes no confiaron en Aquel que lo hizo, Ni consideraron al que hace mucho tiempo lo planeó.

12 Por eso aquel día, el Señor, Dios de los ejércitos, los llamó a llanto y a lamento, A raparse la cabeza y a vestirse de cilicio.

13 Sin embargo hay gozo y alegría, Matanza de bueyes y degüello de ovejas. Comiendo carne y bebiendo vino, dicen: ‘Comamos y bebamos, que mañana moriremos.’

14 Pero el Señor de los ejércitos me reveló al oído: “Ciertamente esta iniquidad no les será perdonada Hasta que mueran,” dice el Señor, Dios de los ejércitos.

15 Así dice el Señor, Dios de los ejércitos: “Anda, ve a ese mayordomo, A Sebna, que está encargado de la casa real, y dile:

16 ¿Qué es tuyo aquí, Y a quién tienes aquí, Que te has labrado aquí un sepulcro, Como el que labra en alto un sepulcro, Como el que esculpe una morada para sí en la peña?

17 Oh hombre, el Señor te arrojará con violencia. Te tomará firmemente,

18 Te enrollará bien como una pelota, Y te lanzará a una tierra muy espaciosa. Allí morirás y allí quedarán tus magníficos carros, Oh tú, vergüenza de la casa de tu Señor.’

19 Te destituiré de tu cargo, Y te derribaré de tu puesto.

20 Y sucederá en aquel día, Que llamaré a Mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcías,

21 Lo vestiré con tu túnica, Con tu cinturón lo ceñiré, Tu autoridad pondré en su mano, Y llegará a ser un padre para los habitantes de Jerusalén Y para la casa de Judá.

22 Entonces pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; Cuando él abra, nadie cerrará, Cuando él cierre, nadie abrirá.

23 Lo clavaré como clavija en lugar seguro, Y será un trono de gloria para la casa de su padre.

24 Y colgarán de él toda la gloria de la casa de su padre, descendencia y vástagos, todas las vasijas menores, desde los tazones hasta los cántaros.”

25 “En aquel día,” declara el Señor de los ejércitos “la clavija clavada en un lugar firme se aflojará, se quebrará y caerá, y la carga colgada de ella será destruida, porque el Señor ha hablado.”

23

1 Profecía sobre Tiro Oráculo (Profecía) sobre Tiro: “Giman, naves de Tarsis, Porque Tiro ha sido destruida, sin casas y sin puerto. Desde la tierra de Chipre les ha sido revelado.

2 Callen, moradores de la costa, Mercaderes de Sidón. Tus mensajeros cruzaron el mar,

3 Y estuvieron en muchas aguas. Sus ingresos eran el grano del Nilo y la cosecha del Río, Y ella era el mercado de las naciones.

4 Avergüénzate, Sidón, Porque habla el mar, la fortaleza del mar, y dice: ‘No he estado de parto, ni he dado a luz, No he educado jóvenes, ni he criado vírgenes.’

5 Cuando la noticia llegue a Egipto, Se angustiarán por las nuevas de Tiro.

6 Pasen a Tarsis; Giman, moradores de la costa.

7 ¿Es ésta su ciudad divertida Cuyos días se remontan a la antigüedad, Cuyos pies la llevaban a establecerse en lugares distantes?

8 ¿Quién ha planeado esto contra Tiro, la que concedía coronas, Cuyos mercaderes eran príncipes, cuyos comerciantes eran los nobles de la tierra?

9 El Señor de los ejércitos lo ha planeado para abatir el orgullo de toda hermosura, Para humillar a todos los nobles de la tierra.

10 Inunda tu tierra como el Nilo, hija de Tarsis, Ya no hay más restricción.

11 El Señor ha extendido Su mano sobre el mar, Ha hecho temblar los reinos. Ha dado orden respecto a Canaán para que destruyan sus fortalezas.

12 El ha dicho: ‘No te divertirás más, Virgen oprimida, hija de Sidón. Levántate, pasa a Chipre. Aun allí no hallarás descanso.’

13 Miren la tierra de los Caldeos: Este pueblo no existía; Asiria lo designó para moradores del desierto. Ellos levantaron sus torres de sitio, despojaron sus palacios y la convirtieron en ruinas.

14 Giman, naves de Tarsis, Porque ha sido destruida su fortaleza.

15 Y acontecerá en aquel día que Tiro será olvidada por setenta años, como los días de un rey. Después de los setenta años le sucederá a Tiro como en la canción de la ramera:

16 ‘Toma la lira, anda por la ciudad, Oh ramera olvidada. Tañe hábilmente las cuerdas, canta muchas canciones, Para que seas recordada.’”

17 Y sucederá que después de los setenta años el Señor visitará a Tiro. Entonces ella regresará a su paga de ramera, y se prostituirá con todos los reinos sobre la superficie de la tierra.

18 Pero sus ganancias y su paga de ramera serán consagradas al Señor. No serán almacenadas ni acumuladas, sino que su ganancia llegará a ser suficiente alimento y vestidura selecta para aquéllos que habiten en la presencia del Señor.

24

1 Juicio de Dios contra las Naciones Miren, el Señor arrasa la tierra, la devasta, trastorna su superficie y dispersa sus habitantes.

2 Le sucederá tanto al pueblo como al sacerdote, al siervo como a su amo, a la doncella como a su ama, al comprador como al vendedor, al que presta como al que toma prestado, al acreedor como al deudor.

3 La tierra será totalmente arrasada y completamente saqueada, porque el Señor ha dicho esta palabra.

4 De duelo y marchitada está la tierra, el mundo desfallece y se marchita, languidecen los grandes del pueblo de la tierra.

5 También la tierra es profanada por sus habitantes, porque traspasaron las leyes, violaron los estatutos, quebrantaron el pacto eterno.

6 Por eso, una maldición devora la tierra, y son tenidos por culpables los que habitan en ella. Por eso, son consumidos los habitantes de la tierra, y pocos hombres quedan en ella.

7 El vino nuevo está de duelo, Desfallece la vid, Suspiran todos los de alegre corazón.

8 Cesa el júbilo de los panderos, Se acaba el alboroto de los que se divierten, Cesa el júbilo de la lira.

9 No beben vino con canción. El licor es amargo a los que lo beben.

10 Derribada está la ciudad del caos, Toda casa está cerrada para que no entre nadie.

11 Hay clamor en las calles por falta de vino, Toda alegría se convierte en tinieblas, Desterrado está el júbilo de la tierra.

12 Desolación queda en la ciudad, Y su puerta está hecha pedazos, en ruinas.

13 Porque así será en medio de la tierra, entre los pueblos, Como cuando se varea el olivo, Como en los rebuscos cuando se acaba la vendimia.

14 Ellos alzan sus voces, gritan de júbilo. Desde el occidente dan voces por la majestad del Señor.

15 Por tanto, glorifiquen al Señor en el oriente, El nombre del Señor, Dios de Israel, En las costas del mar.

16 Desde los confines de la tierra oímos cánticos: “Gloria al Justo.” Pero yo digo: “¡Pobre de mí! ¡Pobre de mí! ¡Ay de mí! Los traidores obran con perfidia, Con mucha perfidia obran los traidores.”

17 Terror, foso y lazo Te asedian, oh morador de la tierra.

18 Entonces sucederá que el que huya del ruido del terror, caerá en el foso, Y el que salga del foso, será atrapado en el lazo. Porque las ventanas de arriba están abiertas, y los cimientos de la tierra se estremecen.

19 Se hace pedazos la tierra, En gran manera se agrieta, Con violencia tiembla la tierra.

20 Se tambalea, oscila la tierra como un ebrio, Se balancea como una choza, Pues pesa sobre ella su transgresión, Y caerá, y no volverá a levantarse.

21 Y sucederá en aquel día, Que el Señor castigará al ejército celestial en las alturas, Y a los reyes de la tierra en la tierra.

22 Y serán agrupados en montón Como prisioneros en un calabozo; Serán encerrados en la cárcel, Y después de muchos días serán castigados.

23 Entonces la luna se abochornará y el sol se avergonzará Porque el Señor de los ejércitos reinará en el Monte Sion y en Jerusalén, Y delante de Sus ancianos estará Su gloria.

25

1 Cántico de Alabanza por el Favor de Dios Oh Señor, Tú eres mi Dios; Te ensalzaré, daré alabanzas a Tu nombre, Porque has hecho maravillas, Designios concebidos desde tiempos antiguos con toda fidelidad.

2 Porque has convertido la ciudad en un montón de escombros, La ciudad fortificada, en una ruina. El palacio de extranjeros ya no es ciudad, Nunca será reedificado.

3 Por eso Te glorificará un pueblo fuerte, Ciudades de crueles naciones Te reverenciarán.

4 Porque Tú has sido baluarte para el desvalido, Baluarte para el necesitado en su angustia, Refugio contra la tormenta, sombra contra el calor. Pues el aliento de los crueles Es como turbión contra el muro.

5 Como calor durante la sequía, Tú aquietas el estruendo de los extranjeros. Como el calor a la sombra de una nube, es acallado el cántico de los tiranos.

6 El Señor de los ejércitos preparará en este monte para todos los pueblos un banquete de manjares suculentos, Un banquete de vino añejo, pedazos escogidos con tuétano, Y vino añejo refinado.

7 Y destruirá en este monte la cobertura que cubre todos los pueblos, El velo que está extendido sobre todas las naciones.

8 El destruirá la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, Y quitará el oprobio de Su pueblo de sobre toda la tierra, Porque el Señor ha hablado.

9 Y en aquel día se dirá: “Este es nuestro Dios a quien hemos esperado para que nos salvara. Este es el Señor a quien hemos esperado; Regocijémonos y alegrémonos en su salvación.”

10 Porque la mano del Señor reposará en este monte, Y Moab será pisoteado en su sitio Como es pisoteada la paja en el agua del muladar.

11 Y en medio de él, Moab extenderá sus manos Como el nadador extiende sus manos para nadar, Pero el Señor abatirá su arrogancia y la destreza de sus manos.

12 Y derribará las fortalezas inconmovibles de tus murallas, Las humillará y las echará por tierra, hasta el polvo.

26

1 Cántico de Confianza En aquel día se cantará este cántico en la tierra de Judá: “Ciudad fuerte tenemos; Para protección El pone murallas y baluartes.

2 Abran las puertas para que pueda entrar la nación justa, La que permanece fiel.

3 Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, Porque en Ti confía.

4 Confíen en el Señor para siempre, Porque en Dios el Señor, tenemos una Roca eterna.

5 Porque El ha abatido a los que moran en lo alto, a la ciudad inconmovible; La humilla, la humilla hasta la tierra, la derriba hasta el polvo,

6 Y la pisotearán los pies, Los pies de los afligidos, las pisadas de los desvalidos.”

7 La senda del justo es rectitud. Tú, que eres recto, allana el sendero del justo.

8 Ciertamente, siguiendo la senda de Tus juicios, Oh Señor, Te hemos esperado. Tu nombre y Tu memoria son el anhelo del alma.

9 En la noche Te desea mi alma, En verdad mi espíritu dentro de mí Te busca con diligencia. Porque cuando la tierra tiene conocimiento de Tus juicios, Aprenden justicia los habitantes del mundo.

10 Aunque se le muestre piedad al impío, No aprende justicia. Obra injustamente en tierra de rectitud, Y no ve la majestad del Señor.

11 Oh Señor, levantada está Tu mano, mas ellos no la ven. Que vean Tu celo por el pueblo y se avergüencen. Ciertamente el fuego devorará a Tus enemigos.

12 Señor, Tú establecerás paz para nosotros, Ya que también todas nuestras obras Tú las hiciste por nosotros.

13 Oh Señor, Dios nuestro, otros señores fuera de Ti nos han gobernado. Pero sólo en Ti confesamos Tu nombre.

14 Los muertos no vivirán, los espíritus no se levantarán, Pues los castigaste y destruiste, Y has borrado todo recuerdo de ellos.

15 Has aumentado la nación, oh Señor, Has aumentado la nación, Te has glorificado, Has ensanchado todos los límites de la tierra.

16 Oh Señor, en la angustia Te buscaron. Apenas susurraban una oración, Cuando Tu castigo estaba sobre ellos.

17 Como la mujer encinta, al acercarse el momento de dar a luz, Se retuerce y grita en sus dolores de parto, Así éramos nosotros delante de Ti, oh Señor.

18 Estábamos encinta, nos retorcíamos en los dolores, Dimos a luz, al parecer, sólo viento. No logramos liberación para la tierra, Ni nacieron habitantes del mundo.

19 Tus muertos vivirán, Sus cadáveres se levantarán. ¡Moradores del polvo, despierten y den gritos de júbilo!, Porque tu rocío es como el rocío del alba, Y la tierra dará a luz a los espíritus.

20 Ven, pueblo mío, entra en tus aposentos Y cierra tras ti tus puertas; Escóndete por corto tiempo Hasta que pase la indignación.

21 Porque el Señor va a salir de Su lugar Para castigar la iniquidad de los habitantes de la tierra, Y la tierra pondrá de manifiesto su sangre derramada Y no ocultará más a sus asesinados.

27

1 Liberación de Israel Aquel día el Señor castigará Con Su espada inflexible, grande y poderosa, A Leviatán (monstruo marino), serpiente huidiza, A Leviatán, serpiente tortuosa, Y matará al dragón que vive en el mar.

2 Aquel día se dirá: “Una viña de vino; de ella canten.

3 Yo, el Señor, soy su guardador; A cada momento la riego. Para que nadie la dañe, La guardo noche y día.

4 No tengo furor. Si alguien Me da zarzas y espinos en batalla, Los pisotearé, los quemaré completamente,

5 A no ser que él confíe en Mi protección, Que haga la paz conmigo, Que conmigo haga la paz.”

6 En los días venideros Jacob echará raíces, Israel florecerá y brotará, Y llenará el mundo entero de fruto.

7 ¿Acaso fue herido con la herida de Aquel que lo hirió? Acaso fue muerto como con la matanza de sus muertos?

8 Luchaste con él desterrándolo, expulsándolo. Con Su soplo violento El lo expulsó en el día del viento del este.

9 Así pues, con esto la iniquidad de Jacob será perdonada, Y éste será todo el fruto del perdón de su pecado: Cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal pulverizadas; Cuando no estén en pie las Aseras y los altares de incienso.

10 Porque solitaria está la ciudad fortificada, Un lugar desamparado y abandonado como un desierto. Allí pastará el becerro, Y allí se echará y se alimentará de sus ramas.

11 Cuando su ramaje está seco, es quebrado, Vienen las mujeres y le prenden fuego. Porque no es pueblo de discernimiento, Por tanto su Hacedor no le tendrá compasión, Y su Creador no tendrá piedad de él.

12 En aquel día el Señor trillará desde la corriente del Eufrates hasta el torrente de Egipto, y ustedes serán recogidos uno a uno, oh Israelitas.

13 También en aquel día se tocará una gran trompeta, y los que perecían en la tierra de Asiria y los desterrados en la tierra de Egipto, vendrán y adorarán al Señor en el monte santo en Jerusalén.

28

1 Condenación de Efraín ¡Ay de la corona de arrogancia de los ebrios de Efraín, Y de la flor marchita de su gloriosa hermosura, Que está sobre la cabeza del valle fértil De los vencidos por el vino!

2 Miren, uno fuerte y poderoso de parte del Señor, Como tormenta de granizo, tempestad destructora, Como tormenta de violentas aguas desbordadas, Los ha lanzado a tierra con Su mano.

3 Con los pies es pisoteada la corona de arrogancia de los ebrios de Efraín.

4 Y la flor marchita de su gloriosa hermosura, Que está sobre la cabeza del valle fértil, Será como el primer higo maduro antes del verano, El cual uno ve, Y tan pronto está en su mano se lo traga.

5 En aquel día el Señor de los ejércitos será hermosa corona Y gloriosa diadema para el remanente de Su pueblo,

6 Espíritu de justicia para el que se sienta en juicio, Y fuerza para los que rechazan el asalto en la puerta.

7 También éstos se tambalean por el vino y dan traspiés por el licor: El sacerdote y el profeta por el licor se tambalean, Están ofuscados por el vino, por el licor dan traspiés; Vacilan en sus visiones, Titubean al pronunciar juicio.

8 Porque todas las mesas están llenas de vómito asqueroso, sin un solo lugar limpio.

9 Amonestación a Jerusalén ¿A quién enseñará conocimiento, O a quién interpretará el mensaje? ¿A los recién destetados? ¿A los recién quitados de los pechos?

10 Porque dice: “Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato, Línea sobre línea, línea sobre línea, Un poco aquí, un poco allá.”

11 En verdad, con tartamudez de labios Y en lengua extranjera, El hablará a este pueblo,

12 Al cual había dicho: “Aquí hay reposo, den reposo al cansado;” Y: “Aquí hay descanso.” Pero no quisieron escuchar.

13 Por lo cual la palabra del Señor para ellos será: “Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato, Línea sobre línea, línea sobre línea, Un poco aquí, un poco allá, Para que vayan y caigan de espaldas, Se quiebren los huesos, Y sean enlazados y apresados.”

14 Por tanto, oigan la palabra del Señor, oh insolentes, Gobernantes de este pueblo que está en Jerusalén.

15 Porque han dicho: “Hemos hecho un pacto con la muerte, Hemos hecho un convenio con el Seol (región de los muertos). Cuando pase el azote abrumador, no nos alcanzará, Porque hemos hecho de la mentira nuestro refugio Y en el engaño nos hemos escondido.”

16 Por tanto, así dice el Señor Dios: “Yo pongo por fundamento en Sion una piedra, una piedra probada, Angular, preciosa, fundamental, bien colocada. El que crea en ella no será perturbado.

17 Pondré el juicio como medida, Y la justicia como nivel; Entonces el granizo barrerá el refugio de la mentira, Y las aguas cubrirán el escondite.

18 Será terminado el pacto de ustedes con la muerte, Su convenio con el Seol no quedará en pie. Cuando pase el azote abrumador, Ustedes serán pisoteados por él.

19 Cuantas veces pase, los arrebatará, Porque pasará mañana tras mañana, de día y de noche. Y será terrible espanto el comprender el mensaje.”

20 La cama es muy corta para estirarse en ella, Y la manta muy estrecha para envolverse en ella.

21 Porque el Señor se levantará como en el Monte Perazim, Se enojará como en el Valle de Gabaón, Para hacer Su tarea, Su extraña tarea, Y para hacer Su obra, Su extraordinaria obra.

22 Y ahora, no continúen ustedes como insolentes, No sea que se hagan más fuertes sus grillos, Pues de parte del Señor, Dios de los ejércitos, he oído De una destrucción decretada sobre la tierra.

23 Escuchen y oigan mi voz, Presten atención y oigan mis palabras.

24 ¿Acaso para sembrar se pasa arando el labrador todo el día, Abriendo y rastrillando su tierra?

25 ¿No allana su superficie Y siembra eneldo y esparce comino, Y siembra trigo en hileras, Cebada en su debido lugar, y centeno dentro de sus límites?

26 Porque su Dios lo instruye y le enseña cómo hacerlo.

27 Pues no se trilla el eneldo con el trillo, Ni se hace girar la rueda de carreta sobre el comino; Sino que con vara se sacude el eneldo, y con palo el comino.

28 El grano es triturado, Pero no lo seguirán trillando indefinidamente; Debido a que la rueda de la carreta y sus caballos lo dañarán, No lo triturarán más.

29 También esto procede del Señor de los ejércitos, Que ha hecho maravilloso Su consejo y grande Su sabiduría.

29

1 Ariel y sus Enemigos ¡Ay, Ariel (León de Dios), Ariel la ciudad donde acampó David! Añadan año sobre año, celebren las fiestas a su tiempo.

2 Traeré angustias a Ariel, Y será una ciudad de lamento y de duelo; Será para Mí como un Ariel (un brasero del altar).

3 Acamparé contra ti rodeándote, Pondré contra ti vallas de asedio, Y levantaré contra ti baluartes.

4 Entonces serás humillada, Desde el suelo hablarás, Y desde el polvo donde estás postrada Saldrá tu habla. Tu voz será también como la de un espíritu de la tierra, Y desde el polvo susurrará tu habla.

5 Pero la multitud de tus enemigos será como polvo fino, Y la multitud de los crueles como paja que se va volando; Sucederá en un instante, de repente.

6 Serás castigada por el Señor de los ejércitos con truenos y terremotos y gran ruido, Con torbellino y tempestad y con llama de fuego consumidor.

7 Y será como un sueño, una visión nocturna, La multitud de todas las naciones que combaten contra Ariel, Todos los que combaten contra ella y su fortaleza, y los que la afligen.

8 Será como cuando un hambriento sueña Que está comiendo; Pero cuando despierta, su hambre no ha sido satisfecha. O como cuando un sediento sueña Que está bebiendo; Pero cuando despierta, está desfallecido, Y su sed no ha sido aplacada. Así será la multitud de todas las naciones Que combaten contra el Monte Sion.

9 Deténganse y esperen, Ciéguense y quédense ciegos. Ustedes se embriagan, pero no con vino; Se tambalean, pero no con licor.

10 Porque el Señor ha derramado sobre ustedes espíritu de sueño profundo, El ha cerrado sus ojos: los profetas, Y ha cubierto sus cabezas: los videntes.

11 Toda la visión será para ustedes como las palabras de un libro sellado, que cuando se le da al que sabe leer, diciéndole: “Lee esto, por favor;” y él dirá: “No puedo, porque está sellado.”

12 Entonces el libro será dado al que no sabe leer, diciéndole: “Lee esto, por favor;” y él dirá: “No sé leer.”

13 Hipocresía de Israel Dijo entonces el Señor: “Por cuanto este pueblo se acerca a Mí con sus palabras Y Me honra con sus labios, Pero aleja de Mí su corazón, Y su veneración hacia Mí es sólo una tradición aprendida de memoria,

14 Por tanto, volveré a hacer maravillas con este pueblo, prodigiosas maravillas. Y perecerá la sabiduría de sus sabios, Y se eclipsará el entendimiento de sus entendidos.”

15 ¡Ay de los que van muy hondo Para esconder sus planes al Señor, Y realizan sus obras en tinieblas Y dicen: “¿Quién nos ve? o ¿Quién nos conoce?”

16 ¡Qué equivocación la suya! ¿Es acaso el alfarero igual que el barro, Para que lo que está hecho diga a su hacedor: “El no me hizo;” O lo que está formado diga al que lo formó: “El no tiene entendimiento?”

17 Redención de Israel ¿Acaso no queda ya muy poco tiempo Para que el Líbano se convierta en campo fértil, Y el campo fértil sea considerado bosque?

18 En aquel día los sordos oirán las palabras de un libro, Y desde la oscuridad y las tinieblas los ojos de los ciegos verán.

19 Los afligidos aumentarán también su alegría en el Señor, Y los necesitados de la humanidad se regocijarán en el Santo de Israel.

20 Porque el violento tendrá su fin, el insolente será acabado, Y serán cortados todos los que se desvelan para hacer el mal;

21 Los que hacen que una persona sea acusada por una palabra, Y tienden lazos al que juzga en la puerta, Y defraudan al justo con vanos argumentos.

22 Por tanto, el Señor, que redimió a Abraham, dice así acerca de la casa de Jacob: “Jacob no será ahora avergonzado, ni palidecerá ahora su rostro,

23 Porque cuando vea a sus hijos, la obra de Mis manos, en medio suyo, Ellos santificarán Mi nombre. Ciertamente, santificarán al Santo de Jacob, Y tendrán temor al Dios de Israel.

24 Los descarriados de espíritu conocerán la verdad, Y los murmuradores aceptarán instrucción.”

30

1 Alianza Inútil con Egipto “¡Ay de los hijos rebeldes,” declara el Señor “que ejecutan planes, pero no los Míos, Y hacen alianza, pero no según Mi Espíritu, Para añadir pecado sobre pecado!

2 Los que descienden a Egipto Sin consultarme, Para refugiarse al amparo de Faraón, Y buscar abrigo (refugio) a la sombra de Egipto.

3 Por tanto, el amparo de Faraón será su vergüenza, Y el abrigo (refugio) a la sombra de Egipto, su humillación.

4 Porque sus príncipes están en Zoán, Y sus embajadores llegan a Hanes.

5 Todos se avergonzarán a causa de un pueblo que no les trae provecho, No les sirve de ayuda ni de utilidad, sino de vergüenza y también de oprobio.”

6 Oráculo (Profecía) sobre las bestias del Neguev (región del sur). Por tierra de tribulación y angustia, De donde vienen la leona y el león, la víbora y la serpiente voladora, Llevan sus riquezas sobre lomos de pollinos Y sus tesoros sobre lomos de camellos, A un pueblo que no les traerá provecho,

7 O sea, a Egipto, cuya ayuda es vana y vacía. Por tanto lo he llamado Rahab (monstruo marino) el destruido.

8 Ahora ve, escríbelo en una tablilla delante de ellos Y grábalo en un rollo, Para que sirva en el día postrero Como testigo para siempre.

9 Porque éste es un pueblo rebelde, hijos falsos, Hijos que no quieren escuchar La instrucción del Señor;

10 Que dicen a los videntes: “No vean visiones;” Y a los profetas: “No nos profeticen lo que es recto, Dígannos palabras agradables, Profeticen ilusiones.

11 Apártense del camino, desvíense de la senda, No oigamos más acerca del Santo de Israel.”

12 Por tanto, así dice el Santo de Israel: “Ya que han desechado esta palabra, Y han confiado en la opresión y en el engaño, y se han apoyado en ellos,

13 Por eso esta iniquidad será para ustedes Como muro agrietado a punto de caer, Como abultamiento en una pared alta, Cuya caída viene de repente, en un instante.

14 Su caída es como el romper de una vasija de alfarero, Despedazada sin piedad; No se halla entre sus pedazos ni un tiesto Para tomar fuego del hogar O para sacar agua de una cisterna.”

15 Porque así ha dicho el Señor Dios, el Santo de Israel: “En arrepentimiento y en reposo serán salvos; En quietud y confianza está su poder.” Pero ustedes no quisieron,

16 Y dijeron: “No, porque huiremos a caballo.” Por tanto, huirán. Y: “Sobre corceles veloces cabalgaremos.” Por tanto, serán veloces los que los persigan.

17 Mil huirán ante la amenaza de uno solo; Ante la amenaza de cinco huirán, Hasta que sean dejados como una enseña (un asta) en la cima de un monte, Y como señal (estandarte) sobre una colina.

18 Promesa de Bendición para Israel Por tanto, el Señor desea tener piedad de ustedes, Y por eso se levantará para tener compasión de ustedes. Porque el Señor es un Dios de justicia; ¡Cuán bienaventurados son todos los que en El esperan!

19 Oh pueblo de Sion, morador de Jerusalén, no llorarás más. Ciertamente Dios se apiadará de ti a la voz de tu clamor. Cuando la oiga, te responderá.

20 Aunque el Señor les ha dado pan de escasez y agua de opresión, El, tu Maestro, no se esconderá más, sino que tus propios ojos contemplarán a tu Maestro.

21 Tus oídos oirán detrás de ti estas palabras: “Este es el camino, anden en él,” ya sea que vayan a la derecha o a la izquierda.

22 Entonces profanarás tus imágenes talladas recubiertas de plata, y tus imágenes fundidas revestidas de oro. Las esparcirás como cosa inmunda, y les dirás: “¡Fuera de aquí!”

23 Y El te dará lluvia para la semilla que siembres en la tierra, y el pan del producto de la tierra será rico y abundante. En aquel día tus ganados serán apacentados en espaciosos pastizales (praderas).

24 También los bueyes y los asnos que labran la tierra comerán forraje con sal, que ha sido aventado con pala y con bieldo.

25 Sobre todo monte alto y sobre toda colina elevada habrá arroyos de aguas perennes el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.

26 La luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que el Señor ponga una venda en la fractura de Su pueblo y cure la llaga que El ha causado.

27 Miren, el nombre del Señor viene de lejos; Ardiente es Su ira, y denso es Su humo. Sus labios están llenos de indignación, Su lengua es como fuego consumidor,

28 Y Su aliento como un torrente desbordado Que llega hasta el cuello, Para zarandear a las naciones en una zaranda de destrucción, Y poner la brida que conduce a la ruina en las mandíbulas de los pueblos.

29 Ustedes tendrán cánticos como en la noche sagrada de fiesta, Y alegría de corazón como cuando uno marcha al son de la flauta, Para ir al monte del Señor, a la Roca de Israel.

30 Y el Señor hará oír la majestad de Su voz, Y dejará ver la descarga de Su brazo Con furia de ira y llama de fuego consumidor, Con turbión, aguacero y piedra de granizo.

31 Porque a la voz del Señor, Asiria se aterrará, Cuando El la hiera con la vara.

32 Y cada golpe de la vara de castigo Que el Señor descargue sobre ella, Será al son de panderos y liras; Y en batallas, blandiendo armas, El peleará contra ellos.

33 Porque Tofet (lugar de sacrificios) está preparado desde hace tiempo, Ciertamente, ha sido dispuesto para el rey. El lo ha hecho profundo y ancho, Una pira de fuego con abundante leña; El soplo del Señor, como torrente de azufre, lo enciende.

31

1 ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda! En los caballos buscan apoyo, Y confían en los carros porque son muchos, Y en los jinetes porque son muy fuertes, Pero no miran al Santo de Israel, ni buscan al Señor.

2 Pero El también es sabio, y traerá el mal, Y no se retractará de Sus palabras; Sino que se levantará contra la casa de los malhechores Y contra la ayuda de los que obran iniquidad.

3 Pues los Egipcios son hombres, y no Dios, Y sus caballos son carne, y no espíritu. El Señor, pues, extenderá Su mano, Y el que ayuda tropezará, Y el que recibe ayuda caerá; Todos ellos a una perecerán.

4 Porque así me dice el Señor: “Tal como gruñe el león o el leoncillo sobre su presa, Contra el que se reúne una multitud de pastores, Pero que no se atemoriza de sus voces ni se acobarda por su multitud, Así descenderá el Señor de los ejércitos para combatir sobre el Monte Sion y sobre su colina.”

5 Como aves que vuelan, así protegerá el Señor de los ejércitos a Jerusalén; La protegerá y la librará, La perdonará y la rescatará.

6 Vuelvan a Aquél de quien tan profundamente se han apartado, oh hijos de Israel.

7 Porque en aquel día cada uno repudiará sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que les han hecho sus manos pecadoras.

8 El Asirio caerá por espada, no de hombre, Y la espada no humana lo devorará. No escapará de la espada, Y sus jóvenes serán sometidos a trabajos forzados.

9 “Su fortaleza (Su peña) a causa del terror pasará, Y sus príncipes se espantarán ante el estandarte,” Declara el Señor, que tiene Su fuego en Sion y Su horno en Jerusalén.

32

1 Reinado del Rey Justo Ciertamente, un rey reinará con justicia, Y príncipes gobernarán con rectitud.

2 Cada uno será como refugio contra el viento Y un abrigo (amparo) contra la tormenta, Como corrientes de agua en tierra seca, Como la sombra de una gran peña en tierra árida.

3 No se cegarán entonces los ojos de los que ven, Y los oídos de los que oyen escucharán.

4 El corazón de los imprudentes discernirá la verdad, Y la lengua de los tartamudos se apresurará a hablar claramente.

5 Ya no se llamará noble al necio, Ni se le dirá generoso al tramposo.

6 Pues el necio habla necedades, Y su corazón se inclina hacia el mal, Para practicar la impiedad y hablar falsedad contra el Señor, Para mantener con hambre al hambriento Y para privar de bebida al sediento.

7 En cuanto al tramposo, sus armas son malignas; Trama designios perversos Para destruir con calumnias a los afligidos, Aun cuando el necesitado hable lo que es justo.

8 Pero el noble concibe planes nobles, Y en las cosas nobles se afirma.

9 Advertencia a las Mujeres de Jerusalén Levántense, mujeres perezosas, Y oigan mi voz. Hijas confiadas, Presten oído a mi palabra.

10 Dentro de un año y algunos días, Se conturbarán, hijas confiadas, Porque se habrá acabado la vendimia, Y la recolección del fruto no vendrá.

11 Tiemblen, mujeres perezosas; Contúrbense, hijas confiadas. Desvístanse, desnúdense, y cíñanse cilicio en la cintura.

12 Golpéense el pecho, por los campos agradables, por la vid fructífera,

13 Por el suelo de mi pueblo donde crecerán espinos y zarzas; Sí, por todas las casas alegres y por la ciudad divertida.

14 Porque el palacio ha sido abandonado, hecha un desierto la populosa ciudad. Colina y atalaya se han convertido en cuevas para siempre, Un deleite para asnos monteses, un pasto para rebaños;

15 Hasta que se derrame sobre nosotros el Espíritu desde lo alto, El desierto se convierta en campo fértil Y el campo fértil sea considerado como bosque.

16 En el desierto morará el derecho, Y la justicia habitará en el campo fértil.

17 La obra de la justicia será paz, Y el servicio de la justicia, tranquilidad y confianza para siempre.

18 Entonces habitará mi pueblo en albergue de paz, En mansiones seguras y en lugares de reposo;

19 Aunque caiga granizo cuando el bosque caiga, Y la ciudad sea derribada por completo.

20 ¡Cuán bienaventurados serán ustedes los que siembran junto a todas las aguas, Y dejan sueltos al buey y al asno!

33

1 Esperanza en el Señor ¡Ay de ti que destruyes, Y no has sido destruido; Y de aquél que es traidor, cuando otros no actuaron con perfidia contra él! Cuando termines de destruir, serás destruido; Cuando acabes de actuar con perfidia, con perfidia actuarán contra ti.

2 Oh Señor, ten piedad de nosotros; en Ti hemos esperado. Sé nuestra fortaleza cada mañana, También nuestra salvación en tiempo de angustia.

3 Al estruendo del tumulto los pueblos huyen; Al levantarte Tú, las naciones se dispersan.

4 Se recoge el botín como recoge la oruga, Se lanzan sobre él como se lanzan las langostas.

5 Exaltado es el Señor, pues mora en lo alto; Ha llenado a Sion de derecho y de justicia.

6 El será la seguridad de tus tiempos, Abundancia de salvación, sabiduría y conocimiento; El temor del Señor es tu tesoro.

7 Miren cómo sus valientes claman en las calles, Los mensajeros de paz lloran amargamente.

8 Las calzadas están desiertas, el viajero ya no pasa. Ha quebrantado el pacto, ha despreciado las ciudades, No tiene en estima al hombre.

9 La tierra está de duelo y desfallece, El Líbano está avergonzado y se marchita. Sarón es como una llanura desierta, Y pierden su follaje Basán y el Carmelo.

10 “Ahora me levantaré,” dice el Señor “ahora seré exaltado, ahora seré ensalzado.

11 Ustedes concibieron hierba seca, darán a luz rastrojo; Mi aliento como fuego los consumirá.

12 Y los pueblos serán calcinados, Como espinos cortados que son quemados en el fuego.

13 Oigan, los que están lejos, lo que he hecho; Y los que están cerca, reconozcan Mi poder.”

14 Aterrados están los pecadores en Sion, El temblor se ha apoderado de los impíos. ¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?

15 El que anda en justicia y habla con sinceridad, El que rehúsa la ganancia injusta, Y se sacude las manos para que no retengan soborno; El que se tapa los oídos para no oír del derramamiento de sangre, Y cierra los ojos para no ver el mal.

16 Ese morará en las alturas, En la peña inconmovible estará su refugio; Se le dará su pan, Tendrá segura su agua.

17 Tus ojos contemplarán al Rey en Su hermosura, Verán una tierra muy lejana.

18 Tu corazón meditará en el terror, y dirá: “¿Dónde está el que cuenta? ¿Dónde está el que pesa? ¿Dónde está el que cuenta las torres?”

19 No verás más al pueblo feroz, Pueblo de habla incomprensible, que nadie entiende, De lengua tartamuda, que nadie comprende.

20 Contempla a Sion, ciudad de nuestras fiestas señaladas. Tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, Tienda que no será plegada, Cuyas estacas no serán arrancadas nunca más, Ni rotas ninguna de sus cuerdas.

21 Porque allí, el Majestuoso, el Señor, será para nosotros Lugar de ríos y de anchos canales, Por donde no andará embarcación de remos, Ni nave potente por él pasará.

22 Porque el Señor es nuestro juez, El Señor es nuestro legislador, El Señor es nuestro rey; El nos salvará.

23 Se han aflojado tus cuerdas; No pueden sostener firme el mástil Ni entesar la vela. Entonces será repartida la presa de un abundante botín. Los cojos se llevarán los despojos.

24 Ningún habitante dirá: “Estoy enfermo.” Al pueblo que allí habita, le será perdonada su iniquidad.

34

1 Juicio contra las Naciones Acérquense, naciones, para oír, y escuchen, pueblos. Oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que de él brota.

2 Porque el enojo del Señor es contra todas las naciones, Y Su furor contra todos sus ejércitos. Las ha destruido por completo, Las ha entregado a la matanza.

3 Sus muertos serán arrojados, De sus cadáveres subirá el hedor, Y las montañas serán empapadas con su sangre.

4 Todo el ejército de los cielos se consumirá, Y los cielos se enrollarán como un pergamino. También todos sus ejércitos se marchitarán Como se marchita la hoja de la vid, O como se marchita la de la higuera.

5 Porque Mi espada está embriagada en el cielo, Descenderá para hacer juicio sobre Edom Y sobre el pueblo que Yo he dedicado a la destrucción.

6 La espada del Señor está llena de sangre, Está llena de sebo, de la sangre de corderos y de machos cabríos, De sebo de los riñones de carneros. Porque el Señor tiene un sacrificio en Bosra, Y una gran matanza en la tierra de Edom.

7 Con ellos caerán búfalos Y novillos junto con toros. Así su tierra se embriagará de sangre, Y su polvo será engrasado de sebo.

8 Porque es día de venganza del Señor, Año de retribución para la causa de Sion.

9 Los torrentes de Edom se convertirán en brea, Su polvo en azufre, Y su tierra será brea ardiente.

10 No se apagará ni de noche ni de día, Su humo subirá para siempre. De generación en generación permanecerá desolada, Nunca jamás pasará nadie por ella.

11 Pero el pelícano y el erizo la poseerán, El búho y el cuervo habitarán en ella. Dios extenderá sobre ella el cordel de desolación Y la plomada del vacío.

12 Sus nobles (y allí no hay ninguno A quien puedan proclamar rey) Y todos sus príncipes serán nada.

13 Espinos crecerán en sus palacios, Ortigas y cardos en sus ciudades fortificadas. Será también guarida de chacales Y morada de crías de avestruz.

14 Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas, El macho cabrío llamará a los de su especie. Sí, el monstruo nocturno se establecerá allí, Y encontrará para sí lugar de reposo.

15 Allí la serpiente anidará y pondrá sus huevos, Los incubará y juntará su cría bajo su sombra. También allí se juntarán los halcones, Cada uno con su compañera.

16 Busquen en el libro del Señor, y lean: Ninguno de ellos faltará, Ninguno carecerá de su compañera. Porque Su boca lo ha mandado, Y Su Espíritu los ha reunido.

17 El les ha echado suertes, Y Su mano les ha repartido la tierra con el cordel. La poseerán para siempre; De generación en generación morarán en ella.

35

1 Futuro Glorioso de Sion El desierto y el lugar desolado se alegrarán, Y se regocijará el Arabá y florecerá; Como el azafrán

2 Florecerá copiosamente Y se regocijará en gran manera y gritará de júbilo. La gloria del Líbano le será dada, La majestad del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, La majestad de nuestro Dios.

3 Fortalezcan las manos débiles Y afiancen las rodillas vacilantes.

4 Digan a los de corazón tímido: “Esfuércense, no teman, Pues su Dios viene con venganza; La retribución vendrá de Dios mismo, Mas El los salvará.”

5 Entonces se abrirán los ojos de los ciegos, Y los oídos de los sordos se destaparán.

6 El cojo entonces saltará como un ciervo, Y la lengua del mudo gritará de júbilo, Porque aguas brotarán en el desierto Y arroyos en el Arabá.

7 La tierra abrasada se convertirá en laguna, Y el secadal en manantiales de aguas. En la guarida de chacales, su lugar de descanso, La hierba se convertirá en cañas y juncos.

8 Allí habrá una calzada, un camino, Y será llamado Camino de Santidad. El inmundo no viajará por él, Sino que será para el que ande en ese camino. Los necios no vagarán por él.

9 Allí no habrá león, Ni subirá por él bestia feroz; Estos no se hallarán allí. Sin embargo por allí andarán los redimidos.

10 Volverán los rescatados del Señor, Entrarán en Sion con gritos de júbilo, Con alegría eterna sobre sus cabezas. Gozo y alegría alcanzarán, Y huirán la tristeza y el gemido.

36

1 Invasión de Senaquerib Y aconteció que en el año catorce del rey Ezequías, subió Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.

2 El rey de Asiria envió desde Laquis a Jerusalén, al Rabsaces con un gran ejército, contra el rey Ezequías. Y se colocó junto al acueducto del estanque superior que está en la calzada del campo del Batanero (del Lavandero).

3 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, mayordomo de la casa real, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, salieron a recibirlo.

4 Y el Rabsaces les dijo: “Digan ahora a Ezequías: ‘Así dice el gran rey, el rey de Asiria: “¿Qué confianza es ésta que tú tienes?

5 Yo digo: ‘Tu consejo y poderío para la guerra sólo son palabras vacías.’ Ahora pues, ¿en quién confías que te has rebelado contra mí?

6 Yo sé que tú confías en el báculo de esta caña quebrada, es decir, en Egipto, en el cual, si un hombre se apoya, penetrará en su mano y la traspasará. Así es Faraón, rey de Egipto, para todos los que confían en él.

7 Pero si me dicen: ‘Nosotros confiamos en el Señor nuestro Dios,’ ¿no es El aquél cuyos lugares altos y cuyos altares Ezequías ha quitado y ha dicho a Judá y a Jerusalén: ‘Adoren delante de este altar’?

8 Ahora pues, te ruego que llegues a un acuerdo con mi señor el rey de Asiria, y yo te daré 2,000 caballos, si por tu parte puedes poner jinetes sobre ellos.

9 ¿Cómo, pues, puedes rechazar a un oficial de los menores de los siervos de mi señor, y confiar en Egipto para tener carros y hombres de a caballo?

10 ¿He subido ahora sin el consentimiento del Señor contra esta tierra para destruirla? El Señor me dijo: ‘Sube contra esta tierra y destrúyela.’”’”

11 Entonces Eliaquim, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: “Le rogamos que usted hable a sus siervos en Arameo porque nosotros lo entendemos, y no nos hable en la lengua de Judá (Hebreo) a oídos del pueblo que está sobre la muralla.”

12 Pero el Rabsaces dijo: “¿Acaso me ha enviado mi señor para hablar estas palabras sólo a tu señor y a ti, y no a los hombres que están sentados en la muralla, condenados a comer sus propios excrementos y a beber su propia orina con ustedes?”

13 El Rabsaces se puso en pie, gritó a gran voz en la lengua de Judá: “Escuchen las palabras del gran rey, el rey de Asiria.

14 Así dice el rey: ‘Que no los engañe Ezequías, porque él no los podrá librar.

15 Que tampoco Ezequías los haga confiar en el Señor, diciendo: “Ciertamente el Señor nos librará, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asiria.’”

16 ‘No escuchen a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: “Hagan la paz conmigo y salgan a mí, y coma cada uno de su vid y cada uno de su higuera, y beba cada cual de las aguas de su cisterna,

17 hasta que yo venga y los lleve a una tierra como su tierra, tierra de grano y de vino nuevo, tierra de pan y de viñas.’

18 Cuidado, no sea que Ezequías los engañe, diciendo: “El Señor nos librará.” ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria?

19 ¿Dónde están los dioses de Hamat y de Arfad? ¿Dónde están los dioses de Sefarvaim? ¿Cuándo han librado ellos a Samaria de mi mano?

20 ¿Quiénes de entre todos los dioses de estas tierras han librado su tierra de mi mano, para que el Señor libre a Jerusalén de mi mano?’”

21 Pero ellos se quedaron callados y no le respondieron palabra alguna; porque el rey había dado un mandato al pueblo diciéndole: “No le respondan.”

22 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, mayordomo de la casa real, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, fueron a Ezequías con sus vestidos rasgados, y le relataron las palabras del Rabsaces.

37

1 Ezequías y el Profeta Isaías Cuando el rey Ezequías, oyó esto rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio y entró en la casa del Señor.

2 Entonces envío a Eliaquim, mayordomo de la casa real, con el escriba Sebna y los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías, hijo de Amoz.

3 Y ellos le dijeron: “Así dice Ezequías: ‘Este día es día de angustia, de reprensión y de desprecio, pues hijos están para nacer, pero no hay fuerzas para dar a luz.

4 Tal vez el Señor tu Dios oirá las palabras del Rabsaces, a quien su señor, el rey de Asiria, ha enviado para injuriar al Dios vivo, y lo reprenderá por las palabras que el Señor tu Dios ha oído. Eleva, pues, una oración por el remanente que aún queda.’”

5 Cuando llegaron los siervos del rey Ezequías ante Isaías,

6 éste les dijo: “Así dirán a su señor: ‘Así dice el Señor: “No temas por las palabras que has oído, con las que los siervos del rey de Asiria Me han blasfemado.

7 Voy a poner en él un espíritu, oirá un rumor y se volverá a su tierra; y en su tierra lo haré caer a espada.”’”

8 Entonces el Rabsaces volvió y halló al rey de Asiria peleando contra Libna, pues había oído que el rey había partido de Laquis.

9 Y les oyó decir acerca de Tirhaca, rey de Cus (Etiopía): “Ha salido a pelear contra ti,” y cuando lo oyó, Senaquerib envió mensajeros a Ezequías, diciendo:

10 “Así dirán a Ezequías, rey de Judá: ‘No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: “Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.”

11 Tú has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las naciones, destruyéndolas por completo, ¿y serás tú librado?

12 ¿Acaso los libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, es decir, Gozán, Harán, Resef y a los hijos de Edén que estaban en Telasar?

13 ¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?’”

14 Entonces Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros y la leyó. Después subió a la casa del Señor y la extendió delante del Señor.

15 Y Ezequías oró al Señor, y dijo:

16 “Oh Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que estás sobre los querubines, sólo Tú eres Dios de todos los reinos de la tierra. Tú hiciste los cielos y la tierra.

17 Inclina, oh Señor, Tu oído y escucha; abre, oh Señor, Tus ojos y mira; escucha todas las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivo.

18 En verdad, oh Señor, los reyes de Asiria han asolado todas las naciones y sus tierras,

19 y han echado sus dioses al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y piedra; por eso los han destruido.

20 Y ahora, Señor, Dios nuestro, líbranos de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan que sólo Tú, oh Señor, eres Dios.”

21 Entonces Isaías, hijo de Amoz, envió a decir a Ezequías: “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘Por cuanto Me has rogado acerca de Senaquerib, rey de Asiria,

22 esta es la palabra que el Señor ha hablado contra él: “Te ha despreciado y se ha burlado de ti La virgen hija de Sion; Ha movido la cabeza a tus espaldas La hija de Jerusalén.

23 ¿A quién has injuriado y blasfemado? ¿Y contra quién has alzado la voz Y levantado con orgullo tus ojos? ¡Contra el Santo de Israel!

24 Por mano de tus siervos has injuriado al Señor, Y has dicho: ‘Con mis numerosos carros Yo subí a las cumbres de los montes, A las partes más lejanas del Líbano, Y corté sus altos cedros y sus mejores cipreses. Iré a su más alta cima, a su más frondoso bosque.

25 Yo cavé pozos y bebí aguas, Y sequé con la planta de mis pies Todos los ríos de Egipto.’

26 ¿No has oído? Hace mucho tiempo que lo hice, Desde la antigüedad lo había planeado. Ahora he hecho que suceda, Para que conviertas las ciudades fortificadas En montones de ruinas.

27 Sus habitantes, faltos de fuerzas, Fueron desalentados y humillados. Vinieron a ser como la vegetación del campo Y como la hierba verde, Como la hierba en los techos que se quema Antes de que haya crecido.

28 Pero conozco tu sentarte, Tu salir y tu entrar, Y tu furor contra Mí.

29 A causa de tu furor contra Mí, Y porque tu arrogancia ha subido hasta Mis oídos, Pondré, pues, Mi garfio en tu nariz Y Mi freno en tu boca, Y te haré volver por el camino por donde viniste.

30 Entonces ésta será la señal para ti, Ezequías: Este año ustedes comerán lo que crezca espontáneamente; el segundo año lo que nazca de por sí, y en el tercer año siembren, sieguen, planten viñas y coman su fruto.

31 El remanente de la casa de Judá que se salve, echará de nuevo raíces por debajo y dará fruto por arriba.

32 Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del Monte Sion sobrevivientes. El celo del Señor de los ejércitos hará esto.”’”

33 “Por tanto, así dice el Señor acerca del rey de Asiria: ‘El no entrará en esta ciudad ni lanzará allí flecha alguna; tampoco vendrá delante de ella con escudo ni levantará terraplén contra ella.

34 ‘Por el camino que vino, por él se volverá, y no entrará en esta ciudad,’ declara el Señor.

35 ‘Porque defenderé esta ciudad para salvarla por amor a Mí mismo y por amor a Mi siervo David.’”

36 Muerte de Senaquerib Y salió el ángel del Señor e hirió a 185,000 en el campamento de los Asirios. Cuando los demás se levantaron por la mañana, vieron que todos eran cadáveres.

37 Entonces Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó a su tierra, y habitó en Nínive.

38 Y mientras él adoraba en la casa de su dios Nisroc, sus hijos Adramelec y Sarezaer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Y su hijo Esar Hadón reinó en su lugar.

38

1 Enfermedad y Curación de Ezequías En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías, hijo de Amoz, y le dijo: “Así dice el Señor: ‘Pon tu casa en orden, porque vas a morir y no vivirás.’”

2 Entonces Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor:

3 “Te ruego, oh Señor, que Te acuerdes ahora de cómo yo he andado delante de Ti en verdad y con corazón íntegro, y he hecho lo bueno ante Tus ojos.” Y Ezequías lloró amargamente.

4 Entonces la palabra del Señor vino a Isaías:

5 “Ve y dile a Ezequías: ‘Así dice el Señor, Dios de tu padre David: “He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas; voy a añadir quince años a tus días.

6 Y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria, y defenderé esta ciudad.”’”

7 Esta será para ti la señal del Señor, de que el Señor hará lo que ha dicho:

8 “Haré que la sombra que ha descendido con el sol en las gradas de Acaz, vuelva atrás diez grados.” Y la sombra del sol retrocedió diez grados en las gradas por las que había descendido.

9 Este es el escrito de Ezequías, rey de Judá, cuando enfermó y sanó de su enfermedad:

10 Yo dije: “A la mitad de mis días He de entrar por las puertas del Seol (región de los muertos); Se me priva del resto de mis años.”

11 Dije: “No veré más al Señor, Al Señor en la tierra de los vivientes. No veré más hombre alguno entre los habitantes del mundo.

12 Como tienda de pastor, mi morada es arrancada y alejada de mí; Como un tejedor enrollé mi vida. Del telar, El me cortó; Del día a la noche acabas conmigo.

13 Sosegué mi alma hasta la mañana. Como león, El rompe todos mis huesos; Del día a la noche, acabas conmigo.

14 Como una golondrina, como una grulla, así me quejo, Gimo como una paloma. Mis ojos miran ansiosamente a las alturas. Oh Señor, estoy oprimido, sé Tú mi ayudador.

15 ¿Qué diré? Pues El me ha hablado y El mismo lo ha hecho. Andaré errante todos mis años a causa de la amargura de mi alma.

16 Oh Señor, por estas cosas viven los hombres, Y en todas ellas está la vida de mi espíritu. Restabléceme la salud y haz que viva.

17 Por causa de mi bienestar tuve gran amargura. Eres Tú quien ha guardado mi alma del abismo de la nada, Porque echaste tras Tus espaldas todos mis pecados.

18 Pues el Seol no Te expresa gratitud, Ni la muerte Te alaba. Los que descienden a la fosa no pueden esperar Tu fidelidad (verdad).

19 El que vive, el que vive es el que Te da gracias, como yo lo hago hoy. El padre cuenta a sus hijos Tu fidelidad.

20 El Señor me salvará; Y tocaremos mis canciones en instrumentos de cuerda Todos los días de nuestra vida en la casa del Señor.”

21 Isaías había dicho: “Que tomen una masa de higos y la pongan en la llaga para que se recupere.”

22 Entonces Ezequías había preguntado: “¿Cuál será la señal de que subiré a la casa del Señor?”

39

1 Predicción de la Cautividad En aquel tiempo Merodac Baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y un regalo a Ezequías porque oyó que había estado enfermo y se había recuperado.

2 Se alegró por ello Ezequías y les mostró la casa de su tesoro: la plata y el oro, las especias y el aceite precioso, todo su arsenal y todo lo que se hallaba en sus tesoros. No hubo nada en su casa ni en todo su dominio que Ezequías no les mostrara.

3 Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le preguntó: “¿Qué han dicho esos hombres y de dónde han venido a ti?” Y Ezequías respondió: “Han venido a mí de un país lejano, de Babilonia.”

4 “¿Qué han visto en tu casa?” preguntó el profeta. “Han visto todo lo que hay en mi casa,” respondió Ezequías; “no hay nada entre mis tesoros que yo no les haya mostrado.”

5 Entonces Isaías dijo a Ezequías: “Oye la palabra del Señor de los ejércitos:

6 ‘Ciertamente vienen días cuando todo lo que hay en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia; nada quedará,’ dice el Señor.

7 Y algunos de tus hijos que saldrán de ti, los que engendrarás, serán llevados y serán oficiales para servir en el palacio del rey de Babilonia.’”

8 Entonces Ezequías dijo a Isaías: “La palabra del Señor que has hablado es buena.” Pues pensaba: “Habrá paz y seguridad en mis días.”

40

1 Consolación de Israel “Consuelen, consuelen a Mi pueblo,” dice su Dios.

2 “Hablen al corazón de Jerusalén Y díganle a voces que su lucha ha terminado, Que su iniquidad ha sido quitada, Que ha recibido de la mano del Señor El doble por todos sus pecados.”

3 Una voz clama: “Preparen en el desierto camino al Señor; Allanen en la soledad calzada para nuestro Dios.

4 Todo valle sea elevado, Y bajado todo monte y collado; Vuélvase llano el terreno escabroso, Y lo abrupto, ancho valle.

5 Entonces será revelada la gloria del Señor, Y toda carne (toda persona) a una la verá, Pues la boca del Señor ha hablado.”

6 Una voz dijo: “Clama.” Entonces él respondió: “¿Qué he de clamar?” Que toda carne (todo ser viviente) es como la hierba, y todo su esplendor es como la flor del campo.

7 Se seca la hierba, se marchita la flor Cuando el aliento del Señor sopla sobre ella; En verdad el pueblo es hierba.

8 Se seca la hierba, se marchita la flor, Pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.

9 Súbete a un alto monte, Oh Sion, portadora de buenas nuevas. Levanta con fuerza tu voz, Oh Jerusalén, portadora de buenas nuevas; Levántala, no temas. Dile a las ciudades de Judá: “Aquí está su Dios.”

10 Miren, el Señor Dios vendrá con poder, Y Su brazo gobernará por El. Con El está Su galardón, Y Su recompensa delante de El.

11 Como pastor apacentará Su rebaño, En Su brazo recogerá los corderos, Y en Su seno los llevará; Guiará con cuidado a las recién paridas.

12 ¿Quién midió las aguas en el hueco de Su mano, Y con Su palmo tomó la medida de los cielos, O con un tercio de medida calculó el polvo de la tierra. Quién pesó los montes con la báscula, Y las colinas con la balanza?

13 ¿Quién guió al Espíritu del Señor, O como consejero suyo Le enseñó?

14 ¿A quién pidió consejo y quién Le dio entendimiento? ¿Quién Lo instruyó en la senda de la justicia, Le enseñó conocimiento, Y Le mostró el camino de la inteligencia?

15 Las naciones Le son como gota en un cubo, Y son estimadas como grano de polvo en la balanza. El levanta las islas como al polvo fino.

16 El Líbano no basta para el fuego, Ni bastan sus bestias para el holocausto.

17 Todas las naciones ante El son como nada, Menos que nada e insignificantes son consideradas por El.

18 ¿A quién, pues, asemejarán a Dios, O con qué semejanza Lo compararán?

19 El artífice funde el ídolo, El orfebre lo recubre de oro Y el platero le hace cadenas de plata.

20 El que es muy pobre para tal ofrenda Escoge un árbol que no se pudra; Se busca un hábil artífice Para erigir un ídolo que no se tambalee.

21 ¿No saben? ¿No han oído? ¿No se lo han anunciado desde el principio? ¿No lo han entendido desde la fundación de la tierra?

22 El es el que está sentado sobre la redondez de la tierra, Cuyos habitantes son como langostas. El es el que extiende los cielos como una cortina Y los despliega como una tienda para morar.

23 El es el que reduce a la nada a los gobernantes, Y hace insignificantes a los jueces de la tierra.

24 Apenas han sido plantados, Apenas han sido sembrados, Apenas ha arraigado en la tierra su tallo, Cuando El sopla sobre ellos, se secan, Y la tempestad como hojarasca se los lleva.

25 “¿A quién, pues, ustedes Me harán semejante Para que Yo sea su igual?” dice el Santo.

26 Alcen a lo alto sus ojos Y vean quién ha creado estos astros: El que hace salir en orden a su ejército, Y a todos llama por su nombre. Por la grandeza de Su fuerza y la fortaleza de Su poder No falta ni uno.

27 ¿Por qué dices, Jacob, y afirmas, Israel: “Escondido está mi camino del Señor, Y mi derecho pasa inadvertido a mi Dios?”

28 ¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el Señor, el creador de los confines de la tierra No se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable.

29 El da fuerzas al fatigado, Y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor.

30 Aun los mancebos se fatigan y se cansan, Y los jóvenes tropiezan y vacilan,

31 Pero los que esperan en el Señor Renovarán sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas, Correrán y no se cansarán, Caminarán y no se fatigarán.

41

1 Promesa de Ayuda a Israel Guarden silencio ante Mí, costas, Y renueven sus fuerzas los pueblos. Acérquense y entonces hablen, Juntos vengamos a juicio.

2 ¿Quién ha levantado del oriente Al que El llama en justicia a Sus pies? Ante El entrega naciones, Y a reyes somete. Los deja como polvo con su espada, Como hojarasca los dispersa con su arco,

3 Los persigue, pasando seguros Por una senda por donde no habían andado sus pies.

4 ¿Quién lo ha hecho y lo ha realizado, Llamando a las generaciones desde el principio? Yo, el Señor, soy el primero, y con los postreros soy.

5 Las costas han visto y temen, Tiemblan los confines de la tierra, Se han acercado y han venido.

6 Cada uno ayuda a su prójimo, Y dice a su hermano: “Sé fuerte.”

7 El artífice anima al fundidor, Y el que alisa a martillo, al que bate el yunque, Diciendo de la soldadura: “Está bien.” Entonces asegura su obra con clavos, Para que no se mueva.

8 Pero tú, Israel, siervo Mío, Jacob, a quien he escogido, Descendiente de Abraham, Mi amigo.

9 Tú, a quien tomé de los confines de la tierra, Y desde sus lugares más remotos te llamé, Y te dije: ‘Mi siervo eres tú; Yo te he escogido y no te he rechazado.’

10 No temas, porque Yo estoy contigo; No te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, Sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia.

11 Ciertamente, los que se enojan contra ti serán avergonzados y humillados. Los que luchen contigo serán como nada y perecerán.

12 Buscarás a los que riñen contigo, pero no los hallarás. Serán como nada, como si no existieran, los que te hacen guerra.

13 Porque Yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu diestra, Que te dice: ‘No temas, Yo te ayudaré.’

14 “No temas, gusano de Jacob, ustedes hombres de Israel. Yo te ayudaré,” declara el Señor, “tu Redentor es el Santo de Israel.

15 Te he convertido en trillo nuevo, cortante, de doble filo; Trillarás los montes y los harás polvo, Y los collados dejarás como hojarasca.

16 Los aventarás, el viento se los llevará, Y la tempestad los dispersará. Pero tú te regocijarás en el Señor, En el Santo de Israel te gloriarás.

17 Los afligidos y los necesitados buscan agua, pero no la hay, Su lengua está reseca de sed. Yo, el Señor, les responderé, Yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.

18 Abriré ríos en las alturas desoladas, Y manantiales en medio de los valles. Transformaré el desierto en estanque de aguas, Y la tierra seca en manantiales.

19 Pondré en los desiertos el cedro, La acacia, el mirto y el olivo; Pondré en el lugar desolado el ciprés, Junto con el olmo y el boj,

20 Para que vean y entiendan, Consideren y comprendan a una Que la mano del Señor ha hecho esto, Que el Santo de Israel lo ha creado.

21 “Presenten su causa,” dice el Señor. Expongan sus fuertes argumentos Dice el Rey de Jacob.

22 Que expongan y nos declaren lo que ha de suceder. En cuanto a los hechos anteriores, declaren lo que fueron, Para que los consideremos y sepamos su resultado, O bien, anúnciennos lo que ha de venir.

23 Declaren lo que ha de suceder en el futuro, Para que sepamos que ustedes son dioses. Sí, hagan algo bueno o malo, para que nos desalentemos y temamos a una.

24 Miren, ustedes no son nada, Y su obra es vana; Abominación es el que los escoge.

25 Del norte levanté a uno, y ha venido. Del nacimiento del sol invocará Mi nombre, Y vendrá sobre los gobernantes, como sobre lodo, Como el alfarero pisotea el barro.”

26 ¿Quién lo anunció desde el principio, para que supiéramos, O desde tiempos antiguos, para que dijéramos: “Tiene razón?” Ciertamente no había quien lo anunciara, Sí, no había quien lo proclamara, Ciertamente no había quien oyera sus palabras.

27 Dije primero a Sion: ‘Mira, aquí están,’ Y a Jerusalén: ‘Les daré un mensajero de buenas nuevas.’

28 Pero cuando miro, no hay nadie, Y entre ellos no hay consejeros A quienes, si les pregunto, puedan responder.

29 Pues todos ellos son falsos; Sus obras inútiles, Viento y vacuidad sus imágenes fundidas.

42

1 Promesa de Dios a Su Siervo Este es Mi Siervo, a quien Yo sostengo, Mi escogido, en quien Mi alma se complace. He puesto Mi Espíritu sobre El; El traerá justicia a las naciones.

2 No clamará ni alzará Su voz, Ni hará oír Su voz en la calle.

3 No quebrará la caña cascada, Ni apagará la mecha que casi no arde; Con fidelidad traerá justicia.

4 No se desanimará ni desfallecerá Hasta que haya establecido en la tierra la justicia. Su ley (instrucción) esperarán las costas.

5 Así dice Dios el Señor, Que crea los cielos y los extiende, Que afirma la tierra y lo que de ella brota, Que da aliento al pueblo que hay en ella, Y espíritu a los que por ella andan:

6 “Yo soy el Señor, en justicia te he llamado. Te sostendré por la mano y por ti velaré, Y te pondré como pacto para el pueblo, Como luz para las naciones,

7 Para que abras los ojos a los ciegos, Para que saques de la cárcel a los presos, Y de la prisión a los que moran en tinieblas.

8 Yo soy el Señor, ése es Mi nombre; Mi gloria a otro no daré, Ni Mi alabanza a imágenes talladas.

9 Las cosas anteriores ya se han cumplido, Y Yo anuncio cosas nuevas; Antes que sucedan, se las anuncio.”

10 Canto Triunfal Canten al Señor un cántico nuevo, Canten Su alabanza desde los confines de la tierra, Los que descienden al mar y cuanto hay en él, Las islas y sus moradores.

11 Levanten la voz el desierto y sus ciudades, Las aldeas donde habita Cedar. Canten de júbilo los habitantes de Sela, Desde las cimas de los montes griten de alegría.

12 Den gloria al Señor, Y proclamen en las costas Su alabanza.

13 El Señor como guerrero saldrá, Como hombre de guerra despertará Su celo. Gritará, sí, lanzará un grito de guerra, Contra Sus enemigos prevalecerá.

14 Por mucho tiempo he guardado silencio, He estado callado y Me he contenido. Pero ahora grito como mujer de parto, Resuello y jadeo a la vez.

15 Asolaré montes y collados, Y secaré toda su vegetación. Convertiré los ríos en islas, Y las lagunas secaré.

16 Conduciré a los ciegos por un camino que no conocen, Por sendas que no conocen los guiaré; Cambiaré delante de ellos las tinieblas en luz Y lo escabroso en llanura. Estas cosas haré, Y no las dejaré sin hacer.

17 Serán vueltos atrás y completamente avergonzados, Los que confían en ídolos, Los que dicen a las imágenes fundidas: Ustedes son nuestros dioses.

18 Sordos, oigan; Ciegos, miren y vean.

19 ¿Quién es ciego sino Mi siervo, O tan sordo como el mensajero a quien envío? ¿Quién es tan ciego como el que está en paz conmigo, O tan ciego como el siervo del Señor?

20 Tú has visto muchas cosas, pero no las observas. Los oídos están abiertos, pero nadie oye.

21 El Señor se agradó por causa de Su justicia En hacer la ley grande y gloriosa.

22 Pero éste es un pueblo saqueado y despojado, Todos están atrapados en cuevas, O escondidos en prisiones. Se han convertido en presa sin que nadie los libre Y en despojo sin que nadie diga: “Devuélvelos.”

23 ¿Quién de ustedes prestará oído a esto? ¿Quién pondrá atención y escuchará en el futuro?

24 ¿Quién entregó a Jacob al despojo, Y a Israel a los saqueadores? ¿No fue el Señor, contra quien pecamos? En Sus caminos no quisieron andar, Ni obedecieron Su ley.

25 Por eso derramó sobre él el ardor de Su ira Y la violencia de la batalla. Le prendió fuego por todos lados, Pero él no se dio cuenta; Lo consumió, pero él no hizo caso.

43

1 Dios, Unico Libertador de Israel Mas ahora, así dice el Señor tu Creador, oh Jacob, Y el que te formó, oh Israel: “No temas, porque Yo te he redimido, Te he llamado por tu nombre; Mío eres tú.

2 Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, Y si por los ríos, no te cubrirán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, Ni la llama te abrasará.

3 Porque Yo soy el Señor tu Dios, El Santo de Israel, tu Salvador; He dado a Egipto por tu rescate, A Cus (Etiopía) y a Seba en lugar tuyo.

4 Ya que eres precioso a Mis ojos, Digno de honra, y Yo te amo, Entregaré a otros hombres en lugar tuyo, Y a otros pueblos por tu vida.

5 No temas, porque Yo estoy contigo; Del oriente traeré tu descendencia, Y del occidente te reuniré.

6 Diré al norte: “Entrégalos;” Y al sur: “No los retengas.” Trae a Mis hijos desde lejos Y a Mis hijas desde los confines de la tierra,

7 A todo el que es llamado por Mi nombre Y a quien he creado para Mi gloria, A quien he formado y a quien he hecho.”

8 Saquen al pueblo ciego, aunque tiene ojos, Y a los sordos, aunque tienen oídos.

9 Todas las naciones a una se han reunido Y se han congregado los pueblos. ¿Quién de ellos declarará esto Y nos proclamará las cosas anteriores? Que presenten sus testigos y que se justifiquen, Que oigan y digan: “Es verdad.”

10 “Ustedes son Mis testigos,” declara el Señor, “y Mi siervo a quien he escogido, Para que Me conozcan y crean en Mí, Y entiendan que Yo soy. Antes de Mí no fue formado otro dios, Ni después de Mí lo habrá.

11 Yo, Yo soy el Señor, Y fuera de Mí no hay salvador.

12 Yo soy el que lo he anunciado, he salvado y lo he proclamado, Y no hay entre ustedes dios extraño. Ustedes, pues, son Mis testigos,” declara el Señor, “y Yo soy Dios.

13 Aun desde la eternidad, Yo soy, Y no hay quien libre de Mi mano. Yo actúo, ¿y quién lo revocará?”

14 Así dice el Señor su Redentor, el Santo de Israel: “Por su causa envié a Babilonia E hice descender como fugitivos a todos ellos, Es decir, a los Caldeos, en las naves de las cuales se gloriaban.

15 Yo soy el Señor, su Santo, El Creador de Israel, su Rey.”

16 Así dice el Señor, Que abre camino en el mar Y sendero en las aguas impetuosas;

17 El que hace salir carro y caballo, Ejército y fuerza (a una se echarán y no se levantarán, Como mecha han sido apagados y extinguidos):

18 “No recuerden las cosas anteriores Ni consideren las cosas del pasado.

19 Yo hago algo nuevo, Ahora acontece; ¿No lo perciben? Aun en los desiertos haré camino Y ríos en los lugares desolados.

20 Me glorificarán las bestias del campo, Los chacales y los avestruces, Porque he puesto aguas en los desiertos Y ríos en los lugares desolados, Para dar de beber a Mi pueblo escogido.

21 El pueblo que Yo he formado para Mí Proclamará Mi alabanza.

22 Pero no Me has invocado, Jacob, Sino que te has cansado de Mí, Israel.

23 No Me has traído las ovejas de tus holocaustos, Ni Me has honrado con tus sacrificios. No te he abrumado exigiendo ofrendas de cereal, Ni te he cansado exigiendo incienso.

24 No Me has comprado con dinero caña aromática, Ni con la grasa de tus sacrificios Me has saciado. Por el contrario Me has abrumado con tus pecados, Y Me has cansado con tus iniquidades.

25 Yo, Yo soy el que borro tus transgresiones por amor a Mí mismo, Y no recordaré tus pecados.

26 Hazme recordar, discutamos juntos nuestro caso; Habla tú para justificarte.

27 Tu primer padre pecó, Y tus voceros se rebelaron contra Mí.

28 Por tanto, profanaré a los príncipes del santuario, Y entregaré a Jacob al anatema (a la destrucción) y a Israel al oprobio.

44

1 El Señor es el Unico Dios “Mas ahora escucha, Jacob, siervo Mío, Israel, a quien Yo he escogido.

2 Así dice el Señor que te creó, Que te formó desde el seno materno, y que te ayudará: ‘No temas, Jacob, siervo Mío, Ni tú, Jesurún (Israel), a quien he escogido.

3 Porque derramaré agua sobre la tierra sedienta, Y torrentes sobre la tierra seca. Derramaré Mi Espíritu sobre tu posteridad, Y Mi bendición sobre tus descendientes.

4 Ellos brotarán entre la hierba Como sauces junto a corrientes de agua.’

5 Este dirá: ‘Yo soy del Señor,’ Otro invocará el nombre de Jacob, Y otro escribirá en su mano: ‘Del Señor soy’ Dirá, como un alto honor, el nombre de Israel.

6 Así dice el Señor, el Rey de Israel, Y su Redentor, el Señor de los ejércitos: ‘Yo soy el primero y Yo soy el último, Y fuera de Mí no hay Dios.

7 ¿Y quién como Yo? Que lo proclame y lo declare. Sí, que en orden lo relate ante Mí, Desde que establecí la antigua nación. Que les anuncien las cosas venideras Y lo que va a acontecer.

8 No tiemblen ni teman; ¿No se lo he hecho oír y lo he anunciado desde hace tiempo? Ustedes son Mis testigos. ¿Hay otro dios fuera de Mí, O hay otra Roca? No conozco ninguna.’”

9 Insensatez de la Idolatría Todos los que dan forma a un ídolo son nada, y sus cosas más preciadas de nada sirven. Aun sus propios testigos no ven ni entienden, por eso serán avergonzados.

10 ¿Quién ha dado forma a un dios o fundido un ídolo para no tener ganancia?

11 Ciertamente todos sus compañeros serán avergonzados, pues los artífices son sólo hombres. Que se reúnan todos, que se levanten, que tiemblen, que sean a una avergonzados.

12 El herrero hace un instrumento cortante; lo trabaja sobre las brasas, lo forma con martillo y lo forja con su brazo fuerte. Después siente hambre y flaquean sus fuerzas; no bebe agua, y desfallece.

13 El carpintero extiende el cordel de medir, traza el diseño con tiza roja, lo labra con cinceles, lo traza con el compás y le da forma de hombre y belleza humana para colocarlo en una casa.

14 Corta cedros para sí, toma un ciprés o una encina, y hace que sea fuerte entre los árboles del bosque. Planta un pino y la lluvia lo hace crecer.

15 Luego sirve para que el hombre haga fuego, y toma uno y se calienta; también hace fuego para cocer pan. Además hace un dios y lo adora; hace de él una imagen tallada (un ídolo) y se postra delante de ella.

16 La mitad del leño quema en el fuego; sobre esta mitad prepara un asado, come carne y se sacia. También se calienta, y dice: “¡Ah!, me he calentado, he visto la llama.”

17 Y del resto hace un dios, su ídolo. Se postra delante de él, lo adora, y le ruega, diciendo: “Líbrame, pues tú eres mi dios.”

18 Ellos no saben ni entienden, porque El ha cerrado sus ojos para que no vean y su corazón para que no comprendan.

19 Ninguno reflexiona; no tienen conocimiento ni inteligencia para decir: “He quemado la mitad en el fuego, y también he cocido pan sobre sus brasas. He asado carne y la he comido; y del resto ¿haré una abominación? ¿Me postraré ante un pedazo de madera?”

20 Se alimenta de cenizas; el corazón engañado le ha extraviado. A sí mismo no se puede librar, ni decir: “¿No es mentira lo que tengo en mi diestra?”

21 Dios Perdona y Redime “Recuerda estas cosas, Jacob, Y tú Israel, porque eres Mi siervo. Yo te he formado, siervo Mío eres. Israel, no Me olvidaré de ti.

22 He disipado como una densa nube tus transgresiones, Y como espesa niebla tus pecados. Vuélvete a Mí, porque Yo te he redimido.”

23 Griten de júbilo, cielos, porque el Señor lo ha hecho. Griten de alegría, profundidades de la tierra. Prorrumpan, montes, en gritos de júbilo, Y el bosque, y todo árbol que en él hay, Porque el Señor ha redimido a Jacob Y ha mostrado Su gloria en Israel.

24 Así dice el Señor, tu Redentor, El que te formó desde el seno materno: “Yo, el Señor, creador de todo, Que extiendo los cielos Yo solo Y afirmo la tierra sin ayuda.

25 Hago fallar los pronósticos de los impostores (falsos profetas), Hago necios a los adivinos, Hago retroceder a los sabios, Y convierto en necedad su sabiduría.

26 Yo soy el que confirmo la palabra de Su siervo, Y cumplo el propósito de Sus mensajeros; El que dice de Jerusalén: ‘Será habitada’; Y de las ciudades de Judá: ‘Serán reedificadas, Y sus ruinas levantaré.’

27 Yo soy el que dice a la profundidad del mar: ‘Sécate’; Y Yo secaré tus ríos.

28 El que dice de Ciro: ‘El es Mi pastor, Y él cumplirá todos Mis deseos,’ Y dice de Jerusalén: ‘Será reedificada,’ Y al templo: ‘Serán echados tus cimientos.’”

45

1 Ciro, Libertador de Israel Así dice el Señor a Ciro, Su ungido, A quien he tomado por la diestra, Para someter ante él naciones, Y para desatar lomos de reyes, Para abrir ante él las puertas, Para que no queden cerradas las entradas:

2 “Yo iré delante de ti y allanaré los lugares escabrosos; Romperé las puertas de bronce y haré pedazos sus barras de hierro.

3 Te daré los tesoros ocultos, Y las riquezas de los lugares secretos, Para que sepas que soy Yo, El Señor, Dios de Israel, el que te llama por tu nombre.

4 Por amor a Mi siervo Jacob Y a Israel Mi escogido, Te he llamado por tu nombre; Te he honrado, Aunque no Me conocías.

5 Yo soy el Señor, y no hay ningún otro; Fuera de Mí no hay Dios. Yo te fortaleceré, aunque no Me has conocido,

6 Para que se sepa que desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, No hay ninguno fuera de Mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.

7 Yo soy el que forma la luz y crea las tinieblas, El que causa bienestar y crea calamidades, Yo, el Señor, es el que hace todo esto.

8 El Poder Supremo de Dios Destilen, oh cielos, desde lo alto, Y derramen justicia las nubes; ábrase la tierra y dé fruto la salvación, Y brote la justicia con ella. Yo, el Señor, lo he creado.

9 ¡Ay del que contiende con su Hacedor! ¡el tiesto entre los tiestos de tierra! ¿Dirá el barro al alfarero: ‘Qué haces’? ¿O tu obra dirá: ‘El no tiene manos’?

10 ¡Ay de aquél que diga al padre: ‘¿Qué engendras?’ O a la mujer: ‘¿Qué das a luz?’”

11 Así dice el Señor, el Santo de Israel y su Hacedor: “Pregúntenme acerca de las cosas venideras tocante a Mis hijos, Y dejarán a Mi cuidado la obra de Mis manos.

12 Yo hice la tierra y creé al hombre sobre ella. Yo extendí los cielos con Mis manos, Y di órdenes a todo su ejército.

13 Yo lo he despertado en justicia, Y todos sus caminos allanaré. El edificará Mi ciudad y dejará libres a Mis desterrados Sin pago ni recompensa,” dice el Señor de los ejércitos.

14 Así dice el Señor: “Los productos de Egipto, la mercadería de Cus (Etiopía) Y los Sabeos, hombres de gran estatura, Pasarán a ti y tuyos serán. Detrás de ti caminarán, pasarán encadenados Y ante ti se inclinarán. Te suplicarán: ‘Ciertamente Dios está contigo y no hay ningún otro, Ningún otro dios.’”

15 En verdad, Tú eres un Dios que te ocultas, ¡oh Dios de Israel, Salvador!

16 Avergonzados y aun humillados serán todos ellos; Los fabricantes de ídolos a una se irán humillados.

17 Israel ha sido salvado por el Señor Con salvación eterna. Ustedes no serán avergonzados ni humillados Por toda la eternidad.

18 Porque así dice el Señor, que creó los cielos; (el Dios que formó la tierra y la hizo, La estableció y no la hizo un lugar desolado, Sino que la formó para ser habitada): “Yo soy el Señor y no hay ningún otro.

19 No he hablado en secreto, En alguna tierra oscura; No dije a la descendencia de Jacob: ‘Búsquenme en lugar desolado.’ Yo, el Señor, hablo justicia Y declaro lo que es recto.

20 El Dios Verdadero y los Idolos Reúnanse y vengan; Juntos acérquense, fugitivos de las naciones. No tienen conocimiento Los que llevan su ídolo de madera Y suplican a un dios que no puede salvar.

21 Declaren y presenten su caso; Sí, que deliberen juntos. ¿Quién ha anunciado esto desde la antigüedad Y lo ha declarado desde entonces? ¿No soy Yo, el Señor? No hay más Dios que Yo, Un Dios justo y salvador; No hay ninguno fuera de Mí.

22 Vuélvanse a Mí y sean salvos, todos los términos de la tierra; Porque Yo soy Dios, y no hay ningún otro.

23 Por Mí mismo he jurado, Ha salido de Mi boca en justicia Una palabra que no será revocada: Que ante Mí se doblará toda rodilla, y toda lengua jurará lealtad.

24 De Mí dirán: ‘Sólo en el Señor hay justicia y fuerza.’ A El vendrán y serán avergonzados Todos los que contra El se enojaron.

25 En el Señor será justificada y se gloriará Toda la descendencia de Israel.”

46

1 Se ha postrado Bel, se derrumba Nebo; Sus imágenes son puestas sobre bestias, sobre animales de carga. Sus bultos son pesados, Una carga agobiadora para la bestia fatigada.

2 Se derrumbaron, a una se han postrado. No pudieron salvar la carga, Sino que ellos mismos han ido en cautividad.

3 Escúchenme, casa de Jacob, Y todo el remanente de la casa de Israel, Los que han sido llevados por Mí desde el vientre, Cargados desde la matriz.

4 Aun hasta su vejez, Yo seré el mismo, Y hasta sus años avanzados, Yo los sostendré. Yo lo he hecho, y Yo los cargaré; Yo los sostendré, y Yo los libraré.

5 ¿A quién Me asemejarán, Me igualarán o Me compararán Para que seamos semejantes?

6 Los que derrochan el oro de la bolsa Y pesan la plata en la balanza Pagan a un orfebre para que haga un dios de ello, Se postran y lo adoran.

7 Lo levantan en hombros y lo llevan; Lo colocan en su lugar y allí se está. No se mueve de su lugar. Aunque alguien clame a él, no responde, De su angustia no lo libra.

8 Acuérdense de esto, y estén confiados (firmes); Pónganlo en su corazón, transgresores.

9 Acuérdense de las cosas anteriores ya pasadas, Porque Yo soy Dios, y no hay otro; Yo soy Dios, y no hay ninguno como Yo,

10 Que declaro el fin desde el principio Y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: ‘Mi propósito será establecido, Y todo lo que quiero realizaré.’

11 Yo llamo del oriente un ave de rapiña, Y de tierra lejana al hombre de Mi propósito. En verdad he hablado, y ciertamente haré que suceda; Lo he planeado, así lo haré.

12 Escúchenme ustedes, duros de corazón, Que están lejos de la justicia.

13 Yo acerco Mi justicia, no está lejos; Y Mi salvación no tardará. Pondré salvación en Sion, Y para Israel será Mi gloria.

47

1 Juicio sobre Babilonia Desciende y siéntate en el polvo, Virgen hija de Babilonia. Siéntate en la tierra, sin trono, Hija de los Caldeos, Porque nunca más serás llamada tierna y delicada.

2 Toma las piedras de molino y muele la harina. Quítate el velo, despójate de la falda, Descubre tus piernas, pasa los ríos.

3 Será descubierta tu desnudez, También será expuesta tu vergüenza. Tomaré venganza y no perdonaré a hombre alguno.

4 Nuestro Redentor, el Señor de los ejércitos es Su nombre, El Santo de Israel.

5 Siéntate en silencio y entra en las tinieblas, Hija de los Caldeos, Porque nunca más te llamarán Soberana de reinos.

6 Estaba enojado contra Mi pueblo, Profané Mi heredad Y en tu mano los entregué. No les mostraste compasión, Sobre el anciano hiciste muy pesado tu yugo,

7 Y dijiste: ‘Seré soberana para siempre.’ No consideraste esto en tu corazón, Ni te acordaste de su resultado.

8 Ahora pues, oye esto, voluptuosa, Tú que moras confiadamente, Que dices en tu corazón: ‘Yo, y nadie más. No me quedaré viuda, Ni sabré de pérdida de hijos.’

9 Pero estas dos cosas vendrán de repente sobre ti en un mismo día: Pérdida de hijos y viudez. Vendrán sobre ti en toda su plenitud A pesar de tus muchas hechicerías, A pesar del gran poder de tus encantamientos.

10 Te sentiste segura en tu maldad y dijiste: ‘Nadie me ve.’ Tu sabiduría y tu conocimiento te han engañado, Y dijiste en tu corazón: ‘Yo, y nadie más.’

11 Pero un mal vendrá sobre ti Que no sabrás impedir; Caerá sobre ti un desastre Que no podrás remediar. Vendrá de repente sobre ti Una destrucción que no conoces.

12 Permanece ahora en tus encantamientos Y en tus muchas hechicerías En las cuales te has ocupado desde tu juventud. Tal vez podrás sacar provecho, Tal vez causarás temor.

13 Estás fatigada por los muchos consejos. Que se levanten ahora los que contemplan los cielos (los astrólogos), Los que profetizan por medio de las estrellas, Los que pronostican cada luna nueva, Y te salven de lo que vendrá sobre ti.

14 Ellos se han vuelto como rastrojo, El fuego los quema; No librarán sus vidas del poder de la llama. No habrá brasas para calentarse, Ni lumbre ante la cual sentarse.

15 Así han venido a ser para ti aquéllos con quienes has trabajado, Que han negociado contigo desde tu juventud. Cada cual vaga por su camino, No hay nadie que te salve.

48

1 Reprensión a Israel y Promesa de Liberación Oigan esto, casa de Jacob, los que llevan el nombre de Israel Y salieron de las entrañas de Judá, Los que juran por el nombre del Señor Y hacen mención del Dios de Israel, Pero no en verdad ni en justicia,

2 Aunque llevan el nombre de la ciudad santa, Y se apoyan en el Dios de Israel, Cuyo nombre es Señor de los ejércitos.

3 Las cosas pasadas desde hace tiempo las declaré, De Mi boca salieron y las proclamé. De repente actué y se cumplieron.

4 Por cuanto sé que eres obstinado, Que tu cuello es tendón de hiero Y tu frente de bronce,

5 Yo, pues, te las declaré desde hace tiempo. Antes de que sucedieran te las proclamé, No sea que dijeras: ‘Mi ídolo las ha hecho, Y mi imagen tallada o fundida las ha ordenado.’

6 Lo has oído; míralo todo. Y ustedes, ¿no lo declararán? Desde este momento te hago oír cosas nuevas Y ocultas que no conocías.

7 Ahora han sido creadas, y no hace tiempo, Y antes de hoy no las habías oído, Para que no digas: ‘Yo las conocía.’

8 Sí, tú no las oíste, ni nunca las conociste. Ciertamente, no habían sido abiertos de antemano tus oídos, Porque Yo sabía que obrarías con mucha perfidia, Y rebelde te han llamado desde el seno materno.

9 Por amor a Mi nombre contengo Mi ira, Y para Mi alabanza la reprimo contra ti A fin de no destruirte.

10 Pues te he purificado, pero no como a plata; Te he probado en el crisol de la aflicción.

11 Por amor Mío, por amor Mío, lo haré, Porque ¿cómo podría ser profanado Mi nombre? Mi gloria, pues, no la daré a otro.

12 Oyeme, Jacob, Israel a quien llamé: “Yo soy, Yo soy el primero y también soy el último.

13 Ciertamente Mi mano fundó la tierra, Y Mi diestra extendió los cielos; Cuando los llamo, comparecen juntos.

14 Congréguense, todos ustedes, y escuchen. ¿Quién de entre ellos ha declarado estas cosas? El Señor lo ama. El ejecutará Su voluntad en Babilonia, Y Su brazo será contra los Caldeos.

15 Yo, Yo he hablado, en verdad lo he llamado, Lo he traído; y su camino prosperará.

16 Acérquense a Mí, escuchen esto: Desde el principio no he hablado en secreto, Desde el momento en que sucedió, allí estaba Yo. Y ahora Me ha enviado el Señor Dios, y Su Espíritu.”

17 Así dice el Señor, tu Redentor, el Santo de Israel: “Yo soy el Señor tu Dios, que te enseña para tu beneficio, Que te conduce por el camino en que debes andar.

18 ¡Si tan sólo hubieras atendido a Mis mandamientos! Entonces habría sido tu paz como un río, Y tu justicia como las olas del mar.

19 Sería como la arena tu descendencia, Y tus hijos como sus granos. Nunca habría sido cortado ni borrado su nombre de Mi presencia.”

20 Salgan de Babilonia, huyan de los Caldeos; Con voz de júbilo anuncien, proclamen esto, Publíquenlo hasta los confines de la tierra; Digan: “El Señor ha redimido a Su siervo Jacob.”

21 No padecieron sed cuando El los condujo por los desiertos. Hizo que brotara agua de la roca para ellos, Partió la peña, y las aguas corrieron.

22 “No hay paz para los malvados,” dice el Señor.

49

1 Promesa de Salvación Escúchenme, islas, Y atiendan, pueblos lejanos. El Señor Me llamó desde el seno materno, Desde las entrañas de Mi madre mencionó Mi nombre.

2 Ha hecho Mi boca como espada afilada, En la sombra de Su mano Me ha escondido. Me ha hecho también como flecha escogida, En Su aljaba Me ha escondido.

3 Y Me dijo: “Tú eres Mi siervo, Israel, En quien Ti mostraré Mi gloria.”

4 Y Yo dije: “En vano he trabajado, En vanidad y en nada he gastado Mis fuerzas; Pero Mi derecho está en el Señor, Y Mi recompensa con Mi Dios.”

5 Y ahora dice el Señor (el que Me formó desde el seno materno para ser Su siervo, Para hacer que Jacob vuelva a El y que Israel se reúna con El, Porque honrado soy a los ojos del Señor Y Mi Dios ha sido mi fortaleza),

6 Dice El: “Poca cosa es que Tú seas Mi siervo, Para levantar las tribus de Jacob y para restaurar a los que quedaron de Israel. También Te haré luz de las naciones, Para que Mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.”

7 Así dice el Señor, el Redentor de Israel, el Santo suyo, Al despreciado, al aborrecido de la nación, Al siervo de gobernantes: “Lo verán reyes y se levantarán, Príncipes, y se postrarán, A causa del Señor que es fiel, Del Santo de Israel que Te ha escogido.”

8 Así dice el Señor: “En tiempo propicio Te he respondido, En día de salvación Te he ayudado. Te guardaré y Te daré por pacto del pueblo, Para restaurar la tierra, para repartir las heredades asoladas,

9 Para decir a los presos: ‘Salgan’; A los que están en tinieblas: ‘Muéstrense.’ Por los caminos pastarán, Y en todas las alturas desoladas tendrán sus pastos.

10 No pasarán hambre ni sed, No los herirá el calor abrasador ni el sol, Porque el que tiene compasión de ellos los guiará, Y los conducirá a manantiales de aguas.

11 Convertiré todos Mis montes en camino, Y Mis calzadas serán levantadas.

12 Miren, éstos vendrán de lejos; Otros del norte y del occidente, Y aquellos de la tierra de Sinim.”

13 Griten de júbilo, cielos, y regocíjate, tierra. Prorrumpan, montes, en gritos de alegría, Porque el Señor ha consolado a Su pueblo, Y de Sus afligidos tendrá compasión.

14 Pero Sion dijo: “El Señor me ha abandonado, El Señor se ha olvidado de mí.”

15 ¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, Sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ella se olvidara, Yo no te olvidaré.

16 En las palmas de Mis manos, te he grabado; Tus muros están constantemente delante de Mí.

17 Tus edificadores se apresuran; Tus destructores y tus devastadores Se alejarán de ti.

18 Levanta en derredor tus ojos y mira: Todos ellos se reúnen, vienen a ti. “Vivo Yo,” declara el Señor “Que a todos ellos como joyas te los pondrás, y te adornarás con ellos como una novia.

19 En cuanto a tus lugares desiertos y desolados y tu tierra arruinada, Ahora serás ciertamente demasiado estrecha para los moradores, Y tus devoradores estarán muy lejos.

20 Todavía te dirán al oído los hijos de los que fuiste privada: ‘El lugar es muy estrecho para mí; Hazme sitio para que yo more aquí.’

21 Y dirás en tu corazón: ‘¿Quién me ha dado éstos? Pues yo había sido privada de mis hijos, Y era estéril, desterrada y errante. Y a éstos, ¿quién los ha criado? Yo había sido dejada sola; Y éstos, ¿dónde estaban?’”

22 Así dice el Señor Dios: “Levantaré hacia las naciones Mi mano, Y hacia los pueblos alzaré Mi estandarte. Traerán a tus hijos en brazos, Y tus hijas en hombros serán llevadas.

23 Reyes serán tus tutores, Y sus princesas, tus nodrizas. Rostro en tierra te rendirán homenaje Y el polvo de tus pies lamerán. Y sabrás que Yo soy el Señor, Y que no se avergonzarán los que esperan en Mí.

24 ¿Se le podrá quitar la presa al poderoso, O rescatar al cautivo del tirano?”

25 Ciertamente así dice el Señor: “Aun los cautivos del poderoso serán recobrados, Y rescatada será la presa del tirano. Con el que luche contigo Yo lucharé, Y salvaré a tus hijos.

26 Haré comer a tus opresores su propia carne, Y como si fuera vino dulce, con su sangre se embriagarán. Y toda carne (todo ser humano) sabrá que Yo, el Señor, soy tu Salvador Y tu Redentor, el Poderoso de Jacob.”

50

1 Exhortación a Confiar en el Señor Así dice el Señor: “¿Dónde está esa carta de divorcio Con la que repudié a su madre? ¿O a cuál de Mis acreedores los vendí? Por causa de sus iniquidades ustedes fueron vendidos, Y por sus transgresiones fue repudiada su madre.

2 ¿Por qué cuando vine no había nadie, Y cuando llamé no había quien respondiera? ¿Acaso es tan corta Mi mano que no puede rescatar, O no tengo poder para librar? Con Mi reprensión seco el mar, Convierto los ríos en desierto. Sus peces huelen mal por falta de agua, Mueren de sed.

3 Yo revisto de negrura los cielos, Y hago de cilicio su cobertura.”

4 El Señor Dios Me ha dado lengua de discípulo, Para que Yo sepa sostener con una palabra al fatigado. Mañana tras mañana Me despierta, Despierta Mi oído para escuchar como los discípulos.

5 El Señor Dios Me ha abierto el oído; Y no fui desobediente, Ni me volví atrás.

6 Ofrecí Mi espalda a los que Me herían, Y Mis mejillas a los que Me arrancaban la barba; No escondí Mi rostro de injurias y salivazos.

7 El Señor Dios Me ayuda, Por eso no soy humillado, Por eso he puesto Mi rostro como pedernal, Y sé que no seré avergonzado.

8 Cercano está el que Me justifica; ¿Quién discutirá conmigo? Comparezcamos juntos; ¿Quién es el enemigo de Mi causa? Que se acerque a Mí.

9 Si el Señor Dios Me ayuda; ¿Quién es el que Me condena? Todos ellos como un vestido se gastarán, La polilla se los comerá.

10 ¿Quién hay entre ustedes que tema al Señor, Que oiga la voz de Su siervo, Que ande en tinieblas y no tenga luz? Confíe en el nombre del Señor y apóyese en su Dios.

11 Todos ustedes que encienden fuego, Que se rodean de teas, Anden a la lumbre de su fuego Y entre las teas que han encendido. Esto les vendrá de Mi mano: En tormento yacerán.

51

1 Anuncio de Salvación para Sion “Escúchenme, ustedes que siguen la justicia, Los que buscan al Señor. Miren la roca de donde fueron tallados, Y la cantera de donde fueron extraídos.

2 Miren a Abraham, su padre, Y a Sara, que los dio a luz. Cuando él era uno solo lo llamé, Y lo bendije y lo multipliqué.”

3 Ciertamente el Señor consolará a Sion, Consolará todos sus lugares desolados. Convertirá su desierto en Edén, Y sus lugares desolados en huerto del Señor. Gozo y alegría se encontrarán en ella, Acciones de gracias y voces de alabanza.

4 “Préstame atención, pueblo Mío, Y óyeme, nación Mía. Porque de Mí saldrá una ley, Y estableceré Mi justicia para luz de los pueblos.

5 Cerca está Mi justicia, ha salido Mi salvación, Y Mis brazos juzgarán a los pueblos. Por Mí esperan las costas, Y en Mi brazo ponen su esperanza.

6 Alcen los ojos a los cielos, Y miren la tierra abajo. Porque los cielos como humo se desvanecerán, Y la tierra como un vestido se gastará. Sus habitantes como mosquitos morirán, Pero Mi salvación será para siempre, Y Mi justicia no disminuirá.

7 Escúchenme, ustedes que conocen la justicia, Pueblo en cuyo corazón está Mi ley. No teman el oprobio del hombre, Ni se desalienten a causa de sus ultrajes.

8 Porque como a vestido se los comerá la polilla, Y como a lana se los comerá la larva. Pero Mi justicia durará para siempre, Y Mi salvación por todas las generaciones.”

9 Despierta, despierta, vístete de poder, oh brazo del Señor. Despierta como en los días de antaño, en las generaciones pasadas. ¿No eres Tú el que despedazó a Rahab (al monstruo marino), El que traspasó al dragón?

10 ¿No eres Tú el que secó el mar, Las aguas del gran abismo; El que transformó en camino las profundidades del mar Para que pasaran los redimidos?

11 Los rescatados del Señor volverán, Entrarán en Sion con gritos de júbilo, Con alegría eterna sobre sus cabezas. Gozo y alegría alcanzarán, Y huirán la tristeza y el gemido.

12 “Yo, Yo soy su consolador. ¿Quién eres tú que temes al hombre mortal, Y al hijo del hombre que como hierba es tratado?

13 ¿Has olvidado al Señor, tu Hacedor, Que extendió los cielos Y puso los cimientos de la tierra, Para que estés temblando sin cesar todo el día ante la furia del opresor, Mientras éste se prepara para destruir? Pero ¿dónde está la furia del opresor?

14 El desterrado pronto será libertado, y no morirá en la cárcel, ni le faltará su pan.

15 Porque Yo soy el Señor tu Dios, que agito el mar y hago bramar sus olas (el Señor de los ejércitos es Su nombre)

16 Y he puesto Mis palabras en tu boca, y con la sombra de Mi mano te he cubierto al establecer los cielos, poner los cimientos de la tierra y decir a Sion: ‘Tú eres Mi pueblo.’”

17 ¡Despierta, despierta! Levántate, Jerusalén, Tú, que has bebido de la mano del Señor la copa de Su furor, Que has bebido el cáliz del vértigo hasta vaciarlo.

18 No hay quien la guíe entre todos los hijos que dio a luz, Ni hay quien la tome de la mano entre todos los hijos que crió.

19 Estas dos cosas te han acontecido, ¿Quién te confortará?; Desolación y destrucción, hambre y espada, ¿Quién te consolará?

20 Tus hijos han desfallecido, Yacen en las esquinas de todas las calles Como antílope en la red, Llenos del furor del Señor, De la reprensión de tu Dios.

21 Por tanto, oye ahora esto, afligida, Que estás ebria, pero no de vino:

22 Así dice tu Señor, el Señor tu Dios, Que lucha por Su pueblo: “He quitado de tu mano la copa del vértigo, El cáliz de Mi furor, Nunca más lo beberás.

23 Lo pondré en las manos de los que te atormentan, Que te han dicho: ‘Póstrate para que pasemos.’ Y tú pusiste tu espalda como suelo, Como calle para los que pasaban.”

52

1 Promesas de Restauración a Sion Despierta, despierta, Vístete de tu poder, oh Sion. Vístete de tus ropajes hermosos, Oh Jerusalén, ciudad santa. Porque el incircunciso y el inmundo No volverán a entrar en ti.

2 Sal del polvo, levántate, Cautiva Jerusalén. Líbrate de las cadenas de tu cuello, Cautiva hija de Sion.

3 Porque así dice el Señor: “De balde fueron ustedes vendidos y sin dinero serán redimidos.”

4 Porque así dice el Señor Dios: “Mi pueblo descendió a Egipto al principio para residir allí; después los Asirios los oprimieron sin motivo.

5 Y ahora, ¿qué hago Yo aquí,” declara el Señor “viendo que se llevan a Mi pueblo sin causa?” También declara el Señor: “Sus dominadores dan gritos, y sin cesar Mi nombre es blasfemado todo el día.

6 Por tanto, Mi pueblo conocerá Mi nombre. Así que en aquel día comprenderán que Yo soy el que dice: ‘Aquí estoy.’”

7 ¡Qué hermosos son sobre los montes Los pies del que trae buenas nuevas, Del que anuncia la paz, Del que trae las buenas nuevas de gozo, Del que anuncia la salvación, Y dice a Sion: “Tu Dios reina!”

8 ¡Una voz! Tus centinelas alzan la voz, A una gritan de júbilo Porque verán con sus propios ojos Cuando el Señor restaure a Sion.

9 Prorrumpan a una en gritos de júbilo, Lugares desolados de Jerusalén, Porque el Señor ha consolado a Su pueblo, Ha redimido a Jerusalén.

10 El Señor ha desnudado Su santo brazo A la vista de todas las naciones, Y todos los confines de la tierra verán La salvación de nuestro Dios.

11 Apártense, apártense, salgan de allí, Nada inmundo toquen. Salgan de en medio de ella, purifíquense, Ustedes que llevan las vasijas del Señor.

12 Pues no saldrán precipitadamente, Ni irán como fugitivos. Porque delante de ustedes irá el Señor, Y su retaguardia será el Dios de Israel.

13 Sufrimiento y Gloria del Siervo del Señor Oigan esto: Mi siervo prosperará, Será enaltecido, levantado y en gran manera exaltado.

14 De la manera que muchos se asombraron de ti, pueblo Mío, Así fue desfigurada Su apariencia más que la de cualquier hombre, Y Su aspecto más que el de los hijos de los hombres.

15 Ciertamente El asombrará a muchas naciones, Los reyes cerrarán la boca ante El. Porque lo que no les habían contado verán, Y lo que no habían oído entenderán.

53

1 ¿Quién ha creído a nuestro mensaje? ¿A quién se ha revelado el brazo del Señor?

2 Creció delante de El como renuevo tierno, Como raíz de tierra seca. No tiene aspecto hermoso ni majestad Para que Lo miremos, Ni apariencia para que Lo deseemos.

3 Fue despreciado y desechado de los hombres, Varón de dolores y experimentado en aflicción; Y como uno de quien los hombres esconden el rostro, Fue despreciado, y no Lo estimamos.

4 Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, Y cargó con nuestros dolores. Con todo, nosotros Lo tuvimos por azotado, Por herido de Dios y afligido.

5 Pero El fue herido (traspasado) por nuestras transgresiones, Molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre El, Y por Sus heridas (llagas) hemos sido sanados.

6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, Nos apartamos cada cual por su camino; Pero el Señor hizo que cayera sobre El La iniquidad de todos nosotros.

7 Fue oprimido y afligido, Pero no abrió Su boca. Como cordero que es llevado al matadero, Y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, El no abrió Su boca.

8 Por opresión y juicio fue quitado; Y en cuanto a Su generación, ¿quién tuvo en cuenta Que El fuera cortado de la tierra de los vivientes Por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida?

9 Se dispuso con los impíos Su sepultura, Pero con el rico fue en Su muerte, Aunque no había hecho violencia, Ni había engaño en Su boca.

10 La Exaltación del Siervo Pero quiso el Señor Quebrantarlo, sometiéndolo a padecimiento. Cuando El se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, Verá a Su descendencia, Prolongará Sus días, Y la voluntad del Señor en Su mano prosperará.

11 Debido a la angustia de Su alma, El lo verá y quedará satisfecho. Por Su conocimiento, el Justo, Mi Siervo, justificará a muchos, Y cargará las iniquidades de ellos.

12 Por tanto, Yo Le daré parte con los grandes Y con los fuertes repartirá despojos, Porque derramó Su alma hasta la muerte Y con los transgresores fue contado; Llevó el pecado de muchos, E intercedió por los transgresores.

54

1 Fecundidad de Jerusalén “Grita de júbilo, oh estéril, la que no ha dado a luz; Prorrumpe en gritos de júbilo y clama en alta voz, la que no ha estado de parto; Porque son más los hijos de la desolada Que los hijos de la casada,” dice el Señor.

2 “Ensancha el lugar de tu tienda, Extiende las cortinas de tus moradas, no escatimes; Alarga tus cuerdas Y refuerza tus estacas.

3 Porque te extenderás hacia la derecha y hacia la izquierda; Tu descendencia poseerá naciones, Y poblarán ciudades desoladas.

4 No temas, pues no serás avergonzada, Ni te sientas humillada, pues no serás agraviada; Sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, Y del oprobio de tu viudez no te acordarás más.

5 Porque tu esposo es tu Hacedor, El Señor de los ejércitos es Su nombre; Y tu Redentor es el Santo de Israel, Que se llama Dios de toda la tierra.

6 Porque como a mujer abandonada y afligida de espíritu, Te ha llamado el Señor, Y como a esposa de la juventud que es repudiada,” Dice tu Dios.

7 “Por un breve momento te abandoné, Pero con gran compasión te recogeré.

8 En un acceso de ira Escondí Mi rostro de ti por un momento, Pero con misericordia eterna tendré compasión de ti,” Dice el Señor tu Redentor.

9 “Porque esto es para Mí como en los días de Noé, Cuando juré que las aguas de Noé Nunca más inundarían la tierra. Así he jurado que no me enojaré contra ti, Ni te reprenderé.

10 Porque los montes serán quitados y las colinas temblarán, Pero Mi misericordia no se apartará de ti, Y el pacto de Mi paz no será quebrantado,” Dice el Señor, que tiene compasión de ti.

11 “Oh afligida, azotada por la tempestad, sin consuelo, Yo asentaré tus piedras en antimonio, Y tus cimientos en zafiros.

12 Haré tus almenas de rubíes, Tus puertas de cristal Y todo tu muro de piedras preciosas.

13 Todos tus hijos serán enseñados por el Señor, Y grande será el bienestar de tus hijos.

14 En justicia serás establecida. Estarás lejos de la opresión, pues no temerás, Y del terror, pues no se acercará a ti.

15 Si alguien te ataca ferozmente, no será de Mi parte. Cualquiera que te ataque, por causa de ti caerá.

16 Yo he creado al herrero que sopla las brasas en el fuego Y saca una herramienta para su trabajo; Yo he creado al devastador para destruir.

17 Ningún arma forjada contra ti prosperará, Y condenarás toda lengua que se alce contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Señor, Y su justificación procede de Mí,” declara el Señor.

55

1 Misericordia para Todos “Todos los sedientos, vengan a las aguas; Y los que no tengan dinero, vengan, compren y coman. Vengan, compren vino y leche Sin dinero y sin costo alguno.

2 ¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, Y su salario en lo que no sacia? Escúchenme atentamente, y coman lo que es bueno, Y se deleitará su alma en la abundancia.

3 Inclinen su oído y vengan a Mí, Escuchen y vivirá su alma. Y haré con ustedes un pacto eterno, Conforme a las fieles misericordias mostradas a David.

4 Lo he puesto por testigo a los pueblos, Por guía y jefe de las naciones.

5 Tú llamarás a una nación que no conocías, Y una nación que no te conocía, correrá a ti A causa del Señor tu Dios, el Santo de Israel; Porque El te ha glorificado.”

6 Busquen al Señor mientras puede ser hallado, Llámenlo en tanto que está cerca.

7 Abandone el impío su camino, Y el hombre malvado sus pensamientos, Y vuélvase al Señor, Que tendrá de él compasión, Al Dios nuestro, Que será amplio en perdonar.

8 “Porque Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, Ni sus caminos son Mis caminos,” declara el Señor.

9 “Porque como los cielos son más altos que la tierra, Así Mis caminos son más altos que sus caminos, Y Mis pensamientos más que sus pensamientos.

10 Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, Y no vuelven allá sino que riegan la tierra, Haciéndola producir y germinar, Dando semilla al sembrador y pan al que come,

11 Así será Mi palabra que sale de Mi boca, No volverá a Mí vacía Sin haber realizado lo que deseo, Y logrado el propósito para el cual la envié.

12 Porque con alegría saldrán, Y con paz serán conducidos. Los montes y las colinas prorrumpirán en gritos de júbilo delante de ustedes, Y todos los árboles del campo aplaudirán.

13 En lugar del espino crecerá el ciprés, Y en lugar de la ortiga crecerá el mirto. Y esto será para gloria del Señor, Para señal eterna que nunca será borrada.”

56

1 Importancia de Guardar el Pacto de Dios Así dice el Señor: “Preserven el derecho y hagan justicia, Porque Mi salvación está para llegar Y Mi justicia para ser revelada.

2 Cuán bienaventurado es el hombre que hace esto, Y el hijo del hombre que a ello se aferra; Que guarda el día de reposo sin profanarlo, Y guarda su mano de hacer mal alguno.”

3 Que el extranjero que se ha allegado al Señor, no diga: “Ciertamente el Señor me separará de Su pueblo.” Ni diga el eunuco: “Soy un árbol seco.”

4 Porque así dice el Señor: “A los eunucos que guardan Mis días de reposo, Escogen lo que Me agrada Y se mantienen firmes en Mi pacto,

5 Les daré en Mi casa y en Mis muros un lugar, Y un nombre mejor que el de hijos e hijas. Les daré nombre eterno que nunca será borrado.

6 Y a los extranjeros que se unan al Señor Para servirle, y para amar el nombre del Señor, Para ser Sus siervos, a todos los que guardan el día de reposo sin profanarlo, Y se mantienen firmes en Mi pacto,

7 Yo los traeré a Mi santo monte, Y los alegraré en Mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre Mi altar; Porque Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.”

8 Declara el Señor Dios que reúne a los dispersos de Israel: “Todavía les juntaré otros a los ya reunidos.”

9 Todas las bestias del campo, Todas las bestias del bosque, Vengan a comer.

10 Los centinelas de Israel son ciegos, Ninguno sabe nada. Todos son perros mudos que no pueden ladrar, Soñadores acostados, amigos de dormir;

11 Y los perros son voraces, no se sacian. Ellos son pastores que no saben entender. Todos se han apartado por su propio camino, Cada cual, hasta el último, busca su propia ganancia.

12 “Vengan,” dicen “busquemos vino y embriaguémonos de licor; Y mañana será como hoy, sólo que mucho mejor.”

57

1 La Idolatría de Israel Condenada El justo perece, y no hay quien se preocupe; Los hombres piadosos son arrebatados, sin que nadie comprenda. Porque el justo es arrebatado ante el mal,

2 Y entra en la paz; Descansan en sus lechos (sepulturas) Los que andan en su camino recto.

3 “Pero ustedes vengan acá, hijos de hechicera, Descendientes de adúltero y ramera.

4 ¿De quién se burlan? ¿Contra quién abren la boca Y sacan la lengua? ¿No son ustedes hijos de rebeldía, Descendientes de la mentira;

5 Que arden con pasión entre los robles, Bajo todo árbol frondoso; Que sacrifican los hijos en las quebradas, Debajo de las hendiduras de las peñas?

6 Entre las piedras lisas de la quebrada Está tu parte; ellas, ellas son tu suerte. También para ellas has derramado libación, Has ofrecido ofrenda de cereal. ¿He de aplacarme con estas cosas?

7 Sobre un monte alto y encumbrado Has puesto tu cama; Allí también subiste a ofrecer sacrificio.

8 Y detrás de la puerta y del umbral Has puesto tu señal. En verdad, bien lejos de Mí te has descubierto, Y has subido y ensanchado tu cama; De ellos has logrado pacto a tu favor, Has amado su cama, Has contemplado su virilidad.

9 Has ido al rey con ungüento, Y has multiplicado tus perfumes; Has enviado tus emisarios a gran distancia, Y los has hecho descender al Seol (región de los muertos).

10 Te cansaste por lo largo de tu camino, Pero no dijiste: ‘No hay esperanza.’ Hallaste nuevas fuerzas, Por eso no desfalleciste.

11 ¿Y de quién te asustaste y tuviste miedo, Cuando mentiste y no te acordaste de Mí, Ni pensaste en ello? ¿No es acaso porque he guardado silencio por mucho tiempo Que no Me temes?

12 Yo declararé tu justicia y tus hechos, Pero de nada te aprovecharán.

13 Cuando clames, que tus ídolos te libren. Pero a todos se los llevará el viento, Un soplo los arrebatará. Pero el que en Mí se refugie, heredará la tierra, Y poseerá Mi santo monte.”

14 Y se dirá: “Construyan, construyan, preparen el camino, Quiten los obstáculos del camino de Mi pueblo.”

15 Porque así dice el Alto y Sublime Que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: “Yo habito en lo alto y santo, Y también con el contrito y humilde de espíritu, Para vivificar el espíritu de los humildes Y para vivificar el corazón de los contritos.

16 Porque no estaré en pleito para siempre, Ni estaré siempre enojado, Pues el espíritu desfallecería ante Mí, Y el aliento de los que Yo he creado.

17 A causa de la iniquidad de su codicia, Me enojé y lo herí. Escondí Mi rostro y Me indigné, Y él siguió desviándose por el camino de su corazón.

18 He visto sus caminos, pero lo sanaré. Lo guiaré y le daré consuelo a él y a los que con él lloran,

19 Poniendo alabanza en los labios. Paz, paz al que está lejos y al que está cerca,” Dice el Señor, “y Yo lo sanaré.”

20 Pero los impíos son como el mar agitado, Que no puede estar quieto, Y sus aguas arrojan cieno y lodo.

21 “No hay paz,” dice mi Dios, “para los impíos.”

58

1 El Ayuno y el Día de Reposo “Clama a voz en cuello, no te detengas. Alza tu voz como trompeta, Declara a Mi pueblo su transgresión Y a la casa de Jacob sus pecados.

2 Con todo Me buscan día tras día y se deleitan en conocer Mis caminos, Como nación que hubiera hecho justicia, Y no hubiera abandonado la ley de su Dios. Me piden juicios justos, Se deleitan en la cercanía de Dios.

3 Dicen: ‘¿Por qué hemos ayunado, y Tú no lo ves? ¿Por qué nos hemos humillado, y Tú no haces caso?’ Pero en el día de su ayuno buscan su conveniencia Y oprimen a todos sus trabajadores.

4 Ayunan para discusiones y riñas, Y para herir con un puño malvado. No ayunen como hoy, Para que se oiga en lo alto su voz.

5 ¿Es ése el ayuno que Yo escogí para que un día se humille el hombre? ¿Es acaso para que incline su cabeza como un junco, Y para que se acueste en cilicio y ceniza? ¿Llamarán a esto ayuno y día acepto al Señor?

6 ¿No es éste el ayuno que Yo escogí: Desatar las ligaduras de impiedad, Soltar las coyundas del yugo, Dejar ir libres a los oprimidos, Y romper todo yugo?

7 ¿No es para que compartas tu pan con el hambriento, Y recibas en casa a los pobres sin hogar; Para que cuando veas al desnudo lo cubras, Y no te escondas de tu semejante?

8 Entonces tu luz despuntará como la aurora, Y tu recuperación brotará con rapidez. Delante de ti irá tu justicia; Y la gloria del Señor será tu retaguardia.

9 Entonces invocarás, y el Señor responderá; Clamarás, y El dirá: ‘Aquí estoy.’ Si quitas de en medio de ti el yugo, El amenazar con el dedo y el hablar iniquidad,

10 Y si te ofreces ayudar al hambriento, Y sacias el deseo del afligido, Entonces surgirá tu luz en las tinieblas, Y tu oscuridad será como el mediodía.

11 El Señor te guiará continuamente, Saciará tu deseo en los lugares áridos Y dará vigor a tus huesos. Serás como huerto regado Y como manantial cuyas aguas nunca faltan.

12 Los tuyos reedificarán las ruinas antiguas. Tú levantarás los cimientos de generaciones pasadas, Y te llamarán reparador de brechas, Restaurador de calles donde habitar.

13 Si por causa del día de reposo apartas tu pie Para no hacer lo que te plazca en Mi día santo, Y llamas al día de reposo delicia, al día santo del Señor, honorable, Y lo honras, no siguiendo tus caminos, Ni buscando tu placer, Ni hablando de tus propios asuntos,

14 Entonces te deleitarás en el Señor, Y Yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, Y te alimentaré con la heredad de tu padre Jacob; Porque la boca del Señor ha hablado.”

59

1 Confesión de la Maldad de Israel La mano del Señor no se ha acortado para salvar; Ni Su oído se ha endurecido para oír.

2 Pero las iniquidades de ustedes han hecho separación entre ustedes y su Dios, Y los pecados le han hecho esconder Su rostro para no escucharlos.

3 Porque las manos de ustedes están manchadas de sangre, Y sus dedos de iniquidad. Sus labios hablan mentira, Su lengua murmura maldad.

4 No hay quien clame con justicia ni quien abogue con honestidad. Confían en la confusión, y hablan falsedades; Conciben malicia, y dan a luz iniquidad.

5 Incuban huevos de áspides y tejen telas de araña; El que come de sus huevos muere, Y del que es aplastado sale una víbora.

6 Sus telas no servirán de vestidos, Ni se cubrirán con lo que hacen. Sus obras son obras de iniquidad, Y actos de violencia hay en sus manos.

7 Sus pies corren al mal, Y se apresuran a derramar sangre inocente. Sus pensamientos son pensamientos de iniquidad, Desolación y destrucción hay en sus caminos.

8 Camino de paz no conocen, Y no hay justicia en sus senderos. Han torcido a su favor las sendas, Cualquiera que ande en ellas no conoce la paz.

9 Por tanto el derecho está lejos de nosotros, Y no nos alcanza la justicia. Esperamos luz, y sólo hay tinieblas; Claridad, pero andamos en oscuridad.

10 Vamos tocando la pared como ciegos, Y andamos a tientas como los que no tienen ojos; Tropezamos al mediodía como al anochecer, Entre los robustos somos como muertos.

11 Todos nosotros gruñimos como osos, Y gemimos tristemente como palomas. Esperamos la justicia, pero no la hay, La salvación, pero está lejos de nosotros.

12 Porque se han multiplicado nuestras transgresiones delante de Ti, Y nuestros pecados testifican contra nosotros. Porque nuestras transgresiones están con nosotros, Y conocemos nuestras iniquidades:

13 Transgredir y negar al Señor, Apartarse de nuestro Dios, Hablar de opresión y rebelión, Concebir y proferir en el corazón palabras mentirosas.

14 Se ha vuelto atrás el derecho, Y la justicia permanece lejos; Porque ha tropezado en la plaza la verdad, Y la rectitud no puede entrar.

15 Sí, falta la verdad, Y el que se aparta del mal es hecho presa. Y lo vio el Señor, Y desagradó a Sus ojos que no hubiera derecho.

16 Vio que no había nadie, Y se asombró de que no hubiera quien intercediera. Entonces Su brazo Le trajo salvación, Y Su justicia Lo sostuvo.

17 Se puso la justicia como coraza, Y el casco de salvación en Su cabeza; Como vestidura se puso ropas de venganza, Y se envolvió de celo como de un manto.

18 Conforme a los hechos, así El pagará: Furor para Sus adversarios, justo pago para Sus enemigos; A las islas dará su pago.

19 Y temerán (reverenciarán) desde el occidente el nombre del Señor Y desde el nacimiento del sol Su gloria, Porque El vendrá como torrente impetuoso, Que el viento del Señor impulsa.

20 “Y vendrá un Redentor a Sion Y a los que se aparten de la transgresión en Jacob,” declara el Señor.

21 “En cuanto a Mí,” dice el Señor, “éste es Mi pacto con ellos”: “Mi Espíritu que está sobre ti, y Mis palabras que he puesto en tu boca, no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu descendencia, ni de la boca de la descendencia de tu descendencia,” dice el Señor, “desde ahora y para siempre.”

60

1 Futura Gloria de Jerusalén Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz Y la gloria del Señor ha amanecido sobre ti.

2 Porque tinieblas cubrirán la tierra Y densa oscuridad los pueblos. Pero sobre ti amanecerá el Señor, Y sobre ti aparecerá Su gloria.

3 Y acudirán las naciones a tu luz, Y los reyes al resplandor de tu amanecer.

4 Levanta tus ojos en derredor y mira: Todos se reúnen, vienen a ti. Tus hijos vendrán de lejos, Y tus hijas serán llevadas en brazos.

5 Entonces lo verás y resplandecerás, Y se estremecerá y se regocijará tu corazón, Porque vendrá sobre ti la abundancia del mar, Las riquezas de las naciones vendrán a ti.

6 Una multitud de camellos te cubrirá, Camellos jóvenes de Madián y de Efa. Todos los de Sabá vendrán, Traerán oro e incienso, Y traerán buenas nuevas de las alabanzas del Señor.

7 Todos los rebaños de Cedar serán reunidos para ti, Los carneros de Nebaiot estarán a tu servicio. Subirán como ofrenda agradable sobre Mi altar, Y Yo glorificaré la casa de Mi gloria.

8 ¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, Y como palomas a sus palomares?

9 Ciertamente las costas Me esperarán, Y las naves de Tarsis vendrán primero, Para traer a tus hijos de lejos, Y su plata y su oro con ellos, Por el nombre del Señor tu Dios, Y por el Santo de Israel porque El te ha glorificado.

10 Extranjeros edificarán tus murallas, Y sus reyes te servirán. Porque en Mi furor te herí, Pero en Mi benevolencia he tenido compasión de ti.

11 Tus puertas estarán abiertas de continuo. Ni de día ni de noche se cerrarán, Para que te traigan las riquezas de las naciones, Con sus reyes llevados en procesión.

12 Porque la nación y el reino que no te sirvan, perecerán, Y esas naciones serán completamente destruidas.

13 La gloria del Líbano vendrá a ti, El ciprés, el olmo y el boj a una, Para hermosear el lugar de Mi santuario. Y Yo haré glorioso el lugar de Mis pies.

14 Vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, Se postrarán a las plantas de tus pies todos los que te despreciaban, Y te llamarán Ciudad del Señor, Sion del Santo de Israel.

15 Por cuanto tú estabas abandonada y aborrecida, Sin que nadie pasara por ti, Haré de ti gloria eterna, Gozo de generación en generación.

16 Y mamarás la leche de las naciones, Mamarás al pecho de los reyes. Entonces sabrás que Yo, el Señor, soy tu Salvador Y tu Redentor, el Poderoso de Jacob.

17 En vez de bronce, traeré oro, En vez de hierro, traeré plata, En vez de madera, bronce, Y en vez de piedras, hierro. Pondré como tus administradores la paz, Y como tus gobernantes la justicia.

18 No se oirá hablar más de violencia en tu tierra, Ni de desolación, ni de destrucción dentro de tus límites; Sino que llamarás a tus murallas salvación y a tus puertas alabanza.

19 Ya el sol no será para ti luz del día, Ni el resplandor de la luna te alumbrará; Sino que tendrás al Señor por luz eterna, Y a tu Dios por tu gloria.

20 Nunca más se pondrá tu sol, Ni menguará tu luna, Porque tendrás al Señor por luz eterna, Y se habrán acabado los días de tu luto.

21 Entonces todos los de tu pueblo serán justos. Para siempre poseerán la tierra, Vástago de Mi plantío, Obra de Mis manos, Para que Yo me glorifique.

22 El más pequeño llegará a ser un millar (una tribu), Y el más insignificante una nación poderosa. Yo, el Señor, a su tiempo lo apresuraré.

61

1 Buenas Nuevas de Salvación El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, Porque me ha ungido el Señor Para traer buenas nuevas a los afligidos. Me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, Para proclamar libertad a los cautivos Y liberación a los prisioneros;

2 Para proclamar el año favorable del Señor, Y el día de venganza de nuestro Dios; Para consolar a todos los que lloran,

3 Para conceder que a los que lloran en Sion Se les dé diadema en vez de ceniza, Aceite de alegría en vez de luto, Manto de alabanza en vez de espíritu abatido; Para que sean llamados robles de justicia, Plantío del Señor, para que El sea glorificado.

4 Entonces reedificarán las ruinas antiguas, Levantarán los lugares devastados de antaño, Y restaurarán las ciudades arruinadas, Los lugares devastados de muchas generaciones.

5 Se presentarán extraños y apacentarán los rebaños de ustedes, E hijos de extranjeros serán sus labradores y sus viñadores.

6 Y ustedes serán llamados sacerdotes del Señor; Ministros de nuestro Dios se les llamará. Comerán las riquezas de las naciones, Y en su gloria se jactarán.

7 En vez de su vergüenza tendrán doble porción, Y en vez de humillación ellos gritarán de júbilo por su herencia. Por tanto poseerán el doble en su tierra, Y tendrán alegría eterna.

8 Porque Yo, el Señor, amo el derecho, Odio el robo en el holocausto. Fielmente les daré su recompensa, Y haré con ellos un pacto eterno.

9 Entonces su descendencia será conocida entre las naciones, Y sus vástagos en medio de los pueblos. Todos los que los vean los reconocerán, Porque son la simiente que el Señor ha bendecido.

10 En gran manera me gozaré en el Señor, Mi alma se regocijará en mi Dios. Porque El me ha vestido de ropas de salvación, Me ha envuelto en manto de justicia Como el novio se engalana con una corona, Como la novia se adorna con sus joyas.

11 Porque como la tierra produce sus renuevos, Y como el huerto hace brotar lo sembrado en él, Así el Señor Dios hará que la justicia y la alabanza Broten en presencia de todas las naciones.

62

1 Certeza de la Salvación Por amor de Sion no callaré, Y por amor de Jerusalén no me estaré quieto, Hasta que salga su justicia como resplandor, Y su salvación se encienda como antorcha.

2 Entonces verán las naciones tu justicia, Y todos los reyes tu gloria, Y te llamarán con un nombre nuevo, Que la boca del Señor determinará.

3 Serás también corona de hermosura en la mano del Señor, Y diadema real en la palma de tu Dios.

4 Nunca más se dirá de ti: “Abandonada,” Ni de tu tierra se dirá jamás: “Desolada;” Sino que se te llamará: “Mi deleite está en ella,” Y a tu tierra: “Prometida.” Porque en ti se deleita el Señor, Y tu tierra tendrá esposo.

5 Porque como el joven se desposa con una virgen, Se desposarán contigo tus hijos; Y como se regocija el esposo por la esposa, Tu Dios se regocijará por ti.

6 Sobre tus murallas, oh Jerusalén, he colocado centinelas; En todo el día y en toda la noche jamás callarán. Ustedes que hacen que el Señor recuerde, no se den descanso,

7 Ni Le concedan descanso hasta que la restablezca, Hasta que haga de Jerusalén una alabanza en la tierra.

8 El Señor ha jurado por Su diestra y por Su fuerte brazo: “Nunca más daré tu grano por alimento a tus enemigos, Ni hijos de extranjeros beberán tu vino nuevo por el que trabajaste.”

9 Pero los que lo cosechen, lo comerán y alabarán al Señor; Y los que lo recolecten, lo beberán en los atrios de Mi santuario.

10 Pasen, pasen por las puertas; Abran camino al pueblo. Construyan, construyan la calzada; Quiten las piedras, alcen estandarte sobre los pueblos.

11 El Señor ha proclamado hasta los confines de la tierra: “Digan a la hija de Sion: ‘Tu salvación viene; Su galardón está con El, y delante de El Su recompensa.’”

12 Y los llamarán: “Pueblo Santo. Redimidos del Señor.” Y a ti te llamarán: “Ciudad Deseada. Ciudad no abandonada.”

63

1 El Día de la Venganza Divina ¿Quién es éste que viene de Edom, De Bosra con vestiduras de colores brillantes; Este, majestuoso en Su ropaje, Que marcha en la plenitud de Su fuerza? Soy Yo que hablo en justicia, poderoso para salvar.

2 ¿Por qué es rojo Tu ropaje, Y Tus vestiduras como las del que pisa en el lagar?

3 “El lagar lo he pisado Yo solo; De los pueblos, ningún hombre estaba conmigo. Los pisé en Mi ira Y los aplasté en Mi furor. Su sangre salpicó Mis vestiduras Y manché todo Mi ropaje.

4 Porque el día de la venganza estaba en Mi corazón, Y el año de Mi redención había llegado.

5 Miré, y no había quien ayudara, Me asombré de que no hubiera quien apoyara. Entonces Mi propio brazo obtuvo salvación por Mí, Y fue Mi propio furor el que Me sostuvo.

6 Pisoteé los pueblos en Mi ira, Los embriagué en Mi furor Y derramé su sangre por tierra.”

7 Recuento de las Misericordias del Señor Las misericordias del Señor recordaré, las alabanzas del Señor, Conforme a todo lo que nos ha otorgado el Señor, Por Su gran bondad hacia la casa de Israel, Que les ha otorgado conforme a Su compasión Y conforme a la multitud de Sus misericordias.

8 Porque El dijo: “Ciertamente, ellos son Mi pueblo, Hijos que no engañarán.” Y El fue su Salvador.

9 En todas sus angustias El estuvo afligido, Y el ángel de Su presencia los salvó. En Su amor y en Su compasión los redimió, Los levantó y los sostuvo todos los días de antaño.

10 Pero ellos se rebelaron Y afligieron Su Santo Espíritu; Por lo cual El se convirtió en su enemigo Y peleó contra ellos.

11 Entonces Su pueblo se acordó de los días antiguos, de Moisés. ¿Dónde está el que los sacó del mar con los pastores de Su rebaño? ¿Dónde está el que puso Su Santo Espíritu en medio de ellos,

12 El que hizo que Su glorioso brazo fuera a la derecha de Moisés, El que dividió las aguas delante de ellos para hacerse un nombre eterno,

13 El que los condujo por los abismos? Como un caballo en el desierto, no tropezaron;

14 Como a ganado que desciende al valle, El Espíritu del Señor les dio descanso. Así guiaste a Tu pueblo, Para hacerte un nombre glorioso.

15 Plegaria por Ayuda y Misericordia Mira desde el cielo, y ve desde Tu santa y gloriosa morada; ¿Dónde está Tu celo y Tu poder? La conmoción de Tus entrañas y Tu compasión para conmigo se han restringido.

16 Porque Tú eres nuestro Padre, aunque Abraham no nos conoce, Ni nos reconoce Israel. Tú, oh Señor, eres nuestro Padre, Desde la antigüedad Tu nombre es Nuestro Redentor.

17 ¿Por qué, oh Señor, nos haces desviar de Tus caminos Y endureces nuestro corazón a Tu temor? Vuélvete por amor de Tus siervos, las tribus de Tu heredad.

18 Tu pueblo santo poseyó Tu santuario por breve tiempo; Pero nuestros adversarios lo han pisoteado.

19 Hemos venido a ser como aquéllos sobre los que nunca gobernaste, Como aquéllos que nunca fueron llamados por Tu nombre.

64

1 ¡Oh, si rasgaras los cielos y descendieras! Si los montes se estremecieran ante Tu presencia

2 (como el fuego enciende el matorral, como el fuego hace hervir el agua), Para dar a conocer Tu nombre a Tus adversarios, Para que ante Tu presencia tiemblen las naciones!

3 Cuando hiciste cosas terribles que no esperábamos, Y descendiste, los montes se estremecieron ante Tu presencia.

4 Desde la antigüedad no habían escuchado ni puesto atención, Ni el ojo había visto a un Dios fuera de Ti Que obrara a favor del que esperaba en El.

5 Sales al encuentro del que se regocija en practicar la justicia, De los que se acuerdan de Ti en Tus caminos. Pero Te enojaste porque pecamos; Continuamos en los pecados por mucho tiempo, ¿Y seremos salvos?

6 Todos nosotros somos como el inmundo, Y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas. Todos nos marchitamos como una hoja, Y nuestras iniquidades, como el viento, nos arrastran.

7 Y no hay quien invoque Tu nombre, Quien se despierte para agarrarse de Ti. Porque has escondido Tu rostro de nosotros Y nos has entregado al poder de nuestras iniquidades.

8 Pero ahora, oh Señor, Tú eres nuestro Padre, Nosotros el barro, y Tú nuestro alfarero; Obra de Tus manos somos todos nosotros.

9 No Te enojes en exceso, oh Señor, Ni para siempre Te acuerdes de la iniquidad. Mira, Te rogamos, todos nosotros somos Tu pueblo.

10 Tus ciudades santas se han vuelto un desierto; Sion se ha convertido en un desierto, Jerusalén en una desolación.

11 Nuestra casa santa y hermosa Donde Te alababan nuestros padres, Ha sido quemada por el fuego Y todas nuestras cosas preciosas se han convertido en ruinas.

12 ¿Te detendrás ante estas cosas, oh Señor? ¿Guardarás silencio y nos afligirás sin medida?

65

1 Castigo de los Rebeldes “Me dejé buscar por los que no preguntaban por Mí; Me dejé hallar por los que no Me buscaban. Dije: ‘Aquí estoy, aquí estoy,’ A una nación que no invocaba Mi nombre.

2 Extendí Mis manos todo el día hacia un pueblo rebelde, Que anda por el camino que no es bueno, en pos de sus pensamientos.

3 Es un pueblo que de continuo Me provoca en Mi propio rostro, Sacrificando en huertos y quemando incienso sobre ladrillos;

4 Que se sienta entre sepulcros y pasa la noche en lugares secretos; Que come carne de cerdo, Y en sus ollas hay caldo de carnes inmundas;

5 Que dice: ‘Quédate donde estás, no te acerques a mí, Porque soy más santo que tú.’ Estos son humo en Mi nariz, Fuego que arde todo el día.

6 Esto está escrito delante de Mí: No guardaré silencio, sino que les daré su pago, Y les recompensaré en su seno,

7 Por sus iniquidades y por las iniquidades de sus padres también,” dice el Señor. “Porque quemaron incienso en los montes, Y en las colinas Me injuriaron; Por tanto mediré en su seno su obra pasada.”

8 Así dice el Señor: “Como cuando se encuentra vino nuevo en el racimo Y alguien dice: ‘No lo destruyas, Porque en él hay bendición,’ Así haré Yo por Mis siervos Para no destruirlos a todos.

9 Sacaré de Jacob descendencia Y de Judá heredero de Mis montes. Mis escogidos la heredarán, Y Mis siervos morarán allí.

10 Sarón será pastizal (redil) para ovejas, Y el Valle de Acor para lugar de descanso de vacas, Para Mi pueblo que Me busca.

11 Pero ustedes que abandonan al Señor, Que olvidan Mi santo monte, Que ponen mesa para el dios de la Fortuna, Y que preparan vino mezclado para el dios del Destino,

12 Yo los destinaré a la espada, Y todos ustedes se encorvarán para la matanza. Porque llamé, pero no respondieron, Hablé, pero no oyeron; Hicieron lo malo ante Mis ojos Y escogieron aquello que no me complacía.”

13 Por tanto, así dice el Señor Dios: “Ciertamente Mis siervos comerán, pero ustedes tendrán hambre. Mis siervos beberán, pero ustedes tendrán sed. Mis siervos se alegrarán, pero ustedes serán avergonzados;

14 Mis siervos darán gritos de júbilo con corazón alegre, Pero ustedes clamarán con corazón triste, Y con espíritu quebrantado gemirán.

15 Y dejarán su nombre como maldición a Mis escogidos. El Señor Dios te matará, Pero Mis siervos serán llamados por otro nombre.

16 Porque el que es bendecido en la tierra, Será bendecido por el Dios de la verdad; Y el que jura en la tierra, Jurará por el Dios de la verdad. Porque han sido olvidadas las angustias primeras, Y porque están ocultas a Mis ojos.

17 Por tanto, Yo creo cielos nuevos y una tierra nueva, Y no serán recordadas las cosas primeras ni vendrán a la memoria.

18 Pero gócense y regocíjense para siempre en lo que Yo voy a crear; pues voy a crear a Jerusalén para regocijo, Y a su pueblo para júbilo.

19 Me regocijaré por Jerusalén y Me gozaré por Mi pueblo. No se oirá más en ella Voz de lloro ni voz de clamor.

20 No habrá más allí niño que viva pocos días, Ni anciano que no complete sus días. Porque el joven morirá a los cien años, Y el que no alcance los cien años Será considerado maldito.

21 Construirán casas y las habitarán, También plantarán viñas y comerán su fruto.

22 No edificarán para que otro habite, Ni plantarán para que otro coma; Porque como los días de un árbol, así serán los días de Mi pueblo, Y Mis escogidos disfrutarán de la obra de sus manos.

23 No trabajarán en vano, Ni darán a luz para desgracia, Porque son la simiente de los benditos del Señor, Ellos, y sus vástagos con ellos.

24 Y sucederá que antes que ellos clamen, Yo responderé; aún estarán hablando, y Yo habré oído.

25 El lobo y el cordero pastarán juntos, y el león, como el buey, comerá paja, y para la serpiente el polvo será su alimento. No harán mal ni dañarán en todo Mi santo monte,” dice el Señor.

66

1 Futuro Glorioso de Sion Así dice el Señor: “El cielo es Mi trono y la tierra el estrado de Mis pies. ¿Dónde, pues, está la casa que podrían edificarme? ¿Dónde está el lugar de Mi reposo?

2 Todo esto lo hizo Mi mano, Y así todas estas cosas llegaron a ser,” declara el Señor. “Pero a éste miraré: Al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante Mi palabra.

3 El que mata un buey es como el que mata a un hombre, El que sacrifica un cordero como el que desnuca un perro, El que presenta ofrenda de cereal como el que ofrece sangre de cerdo, El que quema incienso como el que bendice a un ídolo. Como ellos han escogido sus propios caminos, Y su alma se deleita en sus abominaciones,

4 También Yo escogeré sus castigos, Y traeré sobre ellos lo que temen. Porque llamé, pero nadie respondió, Hablé, pero no escucharon. Más bien hicieron lo malo ante Mis ojos, Y escogieron lo que no Me complacía.”

5 Oigan la palabra del Señor, ustedes que tiemblan ante Su palabra: “Sus hermanos que los aborrecen, que los excluyen por causa de Mi nombre, Han dicho: ‘Sea el Señor glorificado, para que veamos la alegría de ustedes.’ Pero ellos serán avergonzados.

6 Voz de estruendo viene de la ciudad, una voz sale del templo: La voz del Señor que da el pago a Sus enemigos.

7 Antes que estuviera de parto, ella dio a luz; Antes que le vinieran los dolores, dio a luz un niño.

8 ¿Quién ha oído cosa semejante? ¿Quién ha visto tales cosas? ¿Es dado a luz un país en un solo día? ¿Nace una nación toda de una vez? Pues Sion apenas estuvo de parto, dio a luz a sus hijos.

9 Yo que hago que se abra la matriz, ¿no haré nacer?” dice el Señor. “Yo que hago nacer, ¿cerraré la matriz?,” dice tu Dios.

10 Alégrense con Jerusalén y regocíjense por ella, todos los que la aman; Rebosen de júbilo con ella, todos los que por ella hacen duelo,

11 Para que mamen y se sacien del pecho de sus consolaciones, Para que chupen y se deleiten de su seno abundante.

12 Porque así dice el Señor: “Yo extiendo hacia ella paz como un río, Y la gloria de las naciones como torrente desbordado. Y ustedes mamarán, serán llevados sobre la cadera y acariciados sobre las rodillas.

13 Como a uno a quien consuela su madre, así los consolaré Yo; En Jerusalén serán consolados.”

14 Cuando lo vean, se llenará de gozo su corazón, Y sus huesos florecerán como hierba tierna. La mano del Señor se dará a conocer a Sus siervos, Y Su indignación a Sus enemigos.

15 Porque el Señor vendrá en fuego Y Sus carros como torbellino, Para descargar Su ira con furor Y Su reprensión con llamas de fuego.

16 Porque el Señor juzgará con fuego Y con Su espada a toda carne (todo ser humano), Y serán muchos los muertos por el Señor.

17 “Los que se santifican y se purifican para ir a los huertos, Tras uno que está en el centro, Que comen carne de cerdo, cosas detestables y ratones, A una perecerán,” declara el Señor.

18 “Pero Yo conozco sus obras y sus pensamientos. Llegará el tiempo de juntar a todas las naciones y lenguas, y vendrán y verán Mi gloria.

19 Y pondré señal entre ellos y enviaré a sus sobrevivientes a las naciones: a Tarsis, a Fut, a Lud, a Mesec, a Ros, a Tubal y a Javán (Grecia), a las costas remotas que no han oído de Mi fama ni han visto Mi gloria. Y ellos anunciarán Mi gloria entre las naciones.

20 Entonces traerán a todos sus hermanos de todas las naciones como ofrenda al Señor, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a Mi santo monte, Jerusalén,” dice el Señor, “tal como los Israelitas traen su ofrenda de grano en vasijas limpias a la casa del Señor.

21 Y también tomaré algunos de ellos para sacerdotes y para Levitas” dice el Señor.

22 “Porque como los cielos nuevos y la tierra nueva Que Yo hago permanecerán delante de Mí,” declara el Señor, “así permanecerán su descendencia y su nombre.

23 Y sucederá que de luna nueva en luna nueva Y de día de reposo en día de reposo, Todo mortal vendrá a postrarse delante de Mí,” dice el Señor.

24 “Y cuando salgan, verán Los cadáveres de los hombres Que se rebelaron contra Mí; Porque su gusano no morirá, Ni su fuego se apagará, Y serán el horror de toda la humanidad.”