1

1 Opresión de los Israelitas en Egipto Estos son los nombres de los hijos de Israel que fueron a Egipto con Jacob. Cada uno fue con su familia:

2 Rubén, Simeón, Leví y Judá;

3 Isacar, Zabulón y Benjamín;

4 Dan, Neftalí, Gad y Aser.

5 Todas las personas que descendieron de Jacob fueron setenta almas. Pero José estaba ya en Egipto.

6 Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación.

7 Pero los Israelitas tuvieron muchos hijos y aumentaron mucho, y se multiplicaron y llegaron a ser poderosos (numerosos) en gran manera, y el país se llenó de ellos.

8 Se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no había conocido a José,

9 y dijo a su pueblo: “Miren, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y más fuerte que nosotros.

10 Procedamos, pues, astutamente con él, no sea que se multiplique y en caso de guerra, se una también con los que nos odian y pelee contra nosotros y se vaya del país.”

11 Así que pusieron sobre ellos capataces para oprimirlos con duros trabajos; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramsés.

12 Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban y más se extendían, de manera que los Egipcios llegaron a temer a los Israelitas.

13 Los Egipcios, pues, obligaron a los Israelitas a trabajar duramente,

14 y les amargaron la vida con dura servidumbre en hacer barro y ladrillos y en toda clase de trabajo del campo. Todos sus trabajos se los imponían con rigor.

15 Entonces el rey de Egipto habló a las parteras de las Hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y la otra Puá,

16 y les dijo: “Cuando estén asistiendo a las Hebreas a dar a luz, y las vean sobre el lecho del parto, si es un hijo, le darán muerte, pero si es una hija, entonces vivirá.”

17 Pero las parteras temían (reverenciaban) a Dios, y no hicieron como el rey de Egipto les había mandado, sino que dejaron con vida a los niños.

18 El rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: “¿Por qué han hecho esto, y han dejado con vida a los niños?”

19 Las parteras respondieron a Faraón: “Porque las mujeres Hebreas no son como las Egipcias, pues son robustas y dan a luz antes que la partera llegue a ellas.”

20 Dios favoreció a las parteras; y el pueblo se multiplicó y llegó a ser muy poderoso.

21 Y por haber las parteras temido a Dios, El prosperó sus familias.

22 Entonces Faraón ordenó a todo su pueblo: “Todo hijo que nazca lo echarán al Nilo, pero a toda hija la dejarán con vida.”

2

1 Nacimiento de Moisés Un hombre de la casa de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví.

2 Y la mujer concibió y dio a luz un hijo. Viendo que era hermoso, lo escondió por tres meses.

3 Pero no pudiendo ocultarlo por más tiempo, tomó una cestilla de juncos (cañas de papiro) y la cubrió con asfalto y brea. Entonces puso al niño en ella, y la colocó entre los juncos a la orilla del Nilo.

4 La hermana del niño se puso a lo lejos para ver (saber) qué le sucedería.

5 Cuando la hija de Faraón bajó a bañarse al Nilo, mientras sus doncellas se paseaban por la ribera del río, vio la cestilla entre los juncos y mandó a una criada suya para que la trajera.

6 Moisés en Casa de Faraón Al abrirla, vio al niño, y oyó que el niño lloraba. Le tuvo compasión, y dijo: “Este es uno de los niños de los Hebreos.”

7 Entonces la hermana del niño dijo a la hija de Faraón: “¿Quiere que vaya y llame a una nodriza de las Hebreas para que críe al niño?”

8 “Sí, ve,” respondió la hija de Faraón. La muchacha fue y llamó a la madre del niño.

9 Y la hija de Faraón le dijo: “Llévate a este niño y críamelo, y yo te daré tu salario.” La mujer tomó al niño y lo crió.

10 Cuando el niño creció, ella lo llevó a la hija de Faraón, y vino a ser hijo suyo; y le puso por nombre Moisés, diciendo: “Pues lo he sacado de las aguas.”

11 Moisés Huye a Madián En aquellos días, crecido ya Moisés, salió a donde sus hermanos y vio sus duros trabajos (sus cargas). Vio a un Egipcio golpeando a un Hebreo, a uno de sus hermanos.

12 Entonces miró alrededor y cuando vio que no había nadie, mató al Egipcio y lo escondió en la arena.

13 Al día siguiente salió y vio a dos Hebreos que reñían, y dijo al culpable: “¿Por qué golpeas a tu compañero?”

14 “¿Quién te ha puesto de príncipe o de juez sobre nosotros?” le respondió el culpable. “¿Estás pensando matarme como mataste al Egipcio?” Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: “Ciertamente se ha divulgado lo sucedido.”

15 Al enterarse Faraón de lo que había pasado, trató de matar a Moisés. Pero Moisés huyó de la presencia de Faraón y se fue a vivir a la tierra de Madián, y allí se sentó junto a un pozo.

16 Y el sacerdote de Madián tenía siete hijas, las cuales fueron a sacar agua y llenaron las pilas para dar de beber al rebaño de su padre.

17 Entonces vinieron unos pastores y las echaron de allí, pero Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a su rebaño.

18 Cuando ellas volvieron a Reuel, su padre, éste les preguntó: “¿Por qué han vuelto tan pronto hoy?”

19 “Un Egipcio nos ha librado de mano de los pastores,” respondieron ellas; “y además, nos sacó agua y dio de beber al rebaño.”

20 Y Reuel dijo a sus hijas: “¿Y dónde está? ¿Por qué han dejado al hombre? Invítenlo a que coma algo.”

21 Moisés accedió a morar con aquel hombre, y éste le dio su hija Séfora por mujer a Moisés.

22 Ella dio a luz un hijo, y Moisés le puso por nombre Gersón, porque dijo: “Peregrino soy en tierra extranjera.”

23 Dios Oye a Israel Pasado mucho tiempo, murió el rey de Egipto. Los Israelitas gemían a causa de la servidumbre, y clamaron. Su clamor subió a Dios, a causa de su servidumbre.

24 Dios oyó su gemido y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.

25 Dios miró a los Israelitas y los tuvo en cuenta.

3

1 Moisés y la Zarza Ardiendo Moisés apacentaba el rebaño de Jetro su suegro, sacerdote de Madián; condujo el rebaño hacia el lado occidental del desierto y llegó a Horeb, el monte de Dios.

2 Y el ángel del Señor se le apareció en una llama de fuego, en medio de una zarza. Al fijarse Moisés, vio que la zarza ardía en fuego, pero la zarza no se consumía.

3 Entonces Moisés dijo: “Me acercaré ahora para ver esta maravilla (gran visión), por qué la zarza no se quema.”

4 Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba para mirar, Dios lo llamó de en medio de la zarza, y dijo: “¡Moisés, Moisés!” Y él respondió: “Aquí estoy.”

5 Entonces Dios le dijo: “No te acerques aquí. Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santa.”

6 Y añadió: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.” Entonces Moisés se cubrió el rostro, porque tenía temor de mirar a Dios.

7 Misión de Moisés Y el Señor dijo: “Ciertamente he visto la aflicción de Mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos.

8 Así que he descendido para librarlos de mano de los Egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al lugar de los Cananeos, de los Hititas, de los Amorreos, de los Ferezeos, de los Heveos y de los Jebuseos.

9 Y ahora, el clamor de los Israelitas ha llegado hasta Mí, y además he visto la opresión con que los Egipcios los oprimen.

10 Ahora pues, ven y te enviaré a Faraón, para que saques a Mi pueblo, a los Israelitas, de Egipto.”

11 Pero Moisés dijo a Dios: “¿Quién soy yo para ir a Faraón, y sacar a los Israelitas de Egipto?”

12 “Ciertamente Yo estaré contigo,” le respondió el Señor, “y la señal para ti de que soy Yo el que te ha enviado será ésta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto ustedes adorarán (servirán) a Dios en este monte.”

13 El Nombre de Dios Entonces Moisés dijo a Dios: “Si voy a los Israelitas, y les digo: ‘El Dios de sus padres me ha enviado a ustedes,’ tal vez me digan: ‘¿Cuál es Su nombre?’ ¿qué les responderé?”

14 Y dijo Dios a Moisés: “YO SOY EL QUE SOY,” y añadió: “Así dirás a los Israelitas: ‘YO SOY me ha enviado a ustedes.’”

15 Dijo además Dios a Moisés: “Así dirás a los Israelitas: ‘El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a ustedes.’ Este es Mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de Mí de generación en generación.

16 Instrucciones de Dios a Moisés Ve y reúne a los ancianos de Israel, y diles: ‘El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me ha aparecido y dijo: “Ciertamente los he visitado y he visto lo que les han hecho en Egipto.

17 Y he dicho: Los sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del Cananeo, del Hitita, del Amorreo, del Ferezeo, del Heveo y del Jebuseo, a una tierra que mana leche y miel.”’

18 Ellos escucharán tu voz. Entonces tú irás con los ancianos de Israel al rey de Egipto, y le dirán: ‘El Señor, el Dios de los Hebreos, nos ha salido al encuentro. Ahora pues, permite que vayamos tres días de camino al desierto para ofrecer sacrificios al Señor nuestro Dios.’

19 Pero Yo sé que el rey de Egipto no los dejará ir, si no es por la fuerza (por mano fuerte).

20 Pero Yo extenderé Mi mano y heriré a Egipto con todos los prodigios (milagros) que haré en medio de él, y después de esto, los dejará ir.

21 Y haré que este pueblo halle gracia ante los ojos de los Egipcios, y cuando ustedes se vayan, no se irán con las manos vacías.

22 Cada mujer pedirá a su vecina y a la que vive en su casa, objetos de plata, objetos de oro y vestidos, y los pondrán sobre sus hijos y sobre sus hijas. Así despojarán a los Egipcios.”

4

1 Dios Da Poderes a Moisés Moisés respondió: “¿Y si no me creen, ni escuchan mi voz? Porque quizá digan: ‘No se te ha aparecido el Señor.’”

2 Y el Señor le preguntó: “¿Qué es eso que tienes en la mano?” “Una vara,” respondió Moisés.

3 “Echala en tierra,” le dijo el Señor. Y él la echó en tierra y se convirtió en una serpiente. Moisés huyó de ella;

4 pero el Señor dijo a Moisés: “Extiende tu mano y agárrala por la cola.” El extendió la mano, la agarró, y se convirtió en una vara en su mano.

5 Por esto creerán que se te ha aparecido el Señor, Dios de sus padres, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob.

6 Ahora mete la mano en tu seno,” añadió el Señor. Y Moisés metió la mano en su seno, y cuando la sacó, estaba leprosa, blanca como la nieve.

7 “Vuelve a meter la mano en tu seno,” le dijo El. Y él volvió a meterla en su seno, y cuando la sacó, se había vuelto como el resto de su carne.

8 Y sucederá que si no te creen, ni obedecen el testimonio (ni escuchan la voz) de la primera señal, quizá crean el testimonio de la segunda señal.

9 Pero si todavía no creen estas dos señales, ni escuchan tu voz, entonces sacarás agua del Nilo y la derramarás sobre la tierra seca; y el agua que saques del Nilo se convertirá en sangre sobre la tierra seca.”

10 Entonces Moisés dijo al Señor: “Por favor, Señor, nunca he sido hombre elocuente. Ni ayer ni en tiempos pasados, ni aun después de que has hablado a Tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.”

11 Y el Señor le dijo: “¿Quién ha hecho la boca del hombre? ¿O quién hace al hombre mudo o sordo, con vista o ciego? ¿No soy Yo, el Señor?

12 Ahora pues, ve, y Yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que has de hablar.”

13 Pero Moisés dijo: “Te ruego, Señor, envía ahora el mensaje por medio de quien Tú quieras.”

14 Entonces se encendió la ira del Señor contra Moisés, y le dijo: “¿No está allí tu hermano Aarón, el Levita? Yo sé que él habla bien. Y además, ahora él sale a recibirte. Al verte, se alegrará en su corazón.

15 Y tú le hablarás, y pondrás las palabras en su boca. Yo estaré con tu boca y con su boca y les enseñaré lo que tienen que hacer.

16 Además, Aarón hablará por ti al pueblo. El te servirá como boca y tú serás para él como Dios.

17 Y esta vara la llevarás en tu mano, y con ella harás las señales.”

18 Moisés Regresa a Egipto Moisés se fue y volvió a casa de su suegro Jetro, y le dijo: “Te ruego que me dejes ir para volver a mis hermanos que están en Egipto, y ver si aún viven.” “Ve en paz,” le contestó Jetro.

19 Y el Señor dijo a Moisés en Madián: “Ve, vuelve a Egipto, porque han muerto todos los hombres que buscaban tu vida.”

20 Moisés tomó a su mujer y a sus hijos, los montó sobre un asno y volvió a la tierra de Egipto. Moisés tomó también la vara de Dios en su mano.

21 Y el Señor dijo a Moisés: “Cuando vuelvas a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano. Pero Yo endureceré su corazón de modo que no dejará ir al pueblo.

22 Entonces dirás a Faraón: ‘Así dice el Señor: “Israel es Mi hijo, Mi primogénito.

23 Y te he dicho: ‘Deja ir a Mi hijo para que Me sirva,’ pero te has negado a dejarlo ir. Por tanto mataré a tu hijo, a tu primogénito.”’”

24 Y aconteció que en una posada en el camino, el Señor le salió al encuentro a Moisés y quiso matarlo.

25 Pero Séfora tomó un pedernal, cortó el prepucio de su hijo y lo echó a los pies de Moisés, y le dijo: “Ciertamente tú eres para mí un esposo de sangre.”

26 Entonces Dios lo dejó. Pues ella había dicho: “Eres esposo de sangre,” a causa de la circuncisión.

27 Y el Señor dijo a Aarón: “Ve al encuentro de Moisés en el desierto.” El fue y le salió al encuentro en el monte de Dios, y lo besó.

28 Moisés contó a Aarón todas las palabras del Señor con las cuales le enviaba, y todas las señales que le había mandado hacer.

29 Entonces fueron Moisés y Aarón y reunieron a todos los ancianos de los Israelitas,

30 Aarón les habló todas las palabras que Dios había hablado a Moisés. Este hizo entonces las señales en presencia del pueblo.

31 El pueblo creyó, y al oír que el Señor había visitado a los Israelitas y había visto su aflicción, se postraron y adoraron.

5

1 Moisés y Aarón ante Faraón Después Moisés y Aarón fueron y dijeron a Faraón: “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘Deja ir a Mi pueblo para que Me celebre una fiesta en el desierto.’”

2 Pero Faraón dijo: “¿Quién es el Señor para que yo escuche Su voz y deje ir a Israel? No conozco al Señor, y además, no dejaré ir a Israel.”

3 “El Dios de los Hebreos nos ha salido al encuentro,” contestaron ellos. “Déjenos ir, le rogamos, camino de tres días al desierto para ofrecer sacrificios al Señor nuestro Dios, no sea que venga sobre nosotros con pestilencia o con espada.”

4 Pero el rey de Egipto les dijo: “Moisés y Aarón, ¿por qué apartan al pueblo de sus trabajos? Vuelvan a sus labores (cargas).

5 Miren,” añadió Faraón, “el pueblo de la tierra es mucho ahora, ¡y ustedes quieren que ellos cesen en sus labores!”

6 Orden Despótica de Faraón Aquel mismo día, Faraón dio órdenes a los capataces que estaban sobre el pueblo, y a sus jefes y les dijo:

7 “Ya no darán, como antes, paja al pueblo para hacer ladrillos. Que vayan ellos y recojan paja por sí mismos.

8 Pero exigirán de ellos la misma cantidad de ladrillos que hacían antes. No la disminuyan en lo más mínimo. Porque son perezosos, por eso claman y dicen: ‘Déjanos ir a ofrecer sacrificios a nuestro Dios.’

9 Recárguese el trabajo sobre estos hombres, para que estén ocupados en él y no presten atención a palabras falsas.”

10 Salieron, pues, los capataces del pueblo y sus jefes y hablaron al pueblo y dijeron: “Así dice Faraón: ‘No les daré paja.

11 Vayan ustedes mismos y recojan paja donde la hallen. Pero su tarea no será disminuida en lo más mínimo.’”

12 Entonces el pueblo se dispersó por toda la tierra de Egipto para recoger rastrojos en lugar de paja.

13 Los capataces los apremiaban, diciendo: “Acaben sus tareas, su tarea diaria, como cuando tenían (había) paja.”

14 Y azotaban a los jefes de los Israelitas que los capataces de Faraón habían puesto sobre ellos, diciéndoles: “¿Por qué no han terminado, ni ayer ni hoy, la cantidad de ladrillos requerida como antes?”

15 Queja de los Jefes Hebreos Entonces los jefes de los Israelitas fueron y clamaron a Faraón y dijeron: “¿Por qué trata usted así a sus siervos?

16 No se da paja a sus siervos, sin embargo, siguen diciéndonos: ‘Hagan ladrillos.’ Y además sus siervos son azotados. Pero la culpa es de su pueblo.”

17 Pero él contestó: “Son perezosos, muy perezosos. Por eso dicen: ‘Déjanos ir a ofrecer sacrificios al Señor.’

18 Ahora pues, vayan y trabajen. Pero no se les dará paja, sin embargo, deben entregar la misma cantidad de ladrillos.”

19 Los jefes de los Israelitas se dieron cuenta de que estaban en dificultades, cuando les dijeron: “No deben disminuir su cantidad diaria de ladrillos.”

20 Al salir de la presencia de Faraón, se encontraron con Moisés y Aarón, que los estaban esperando,

21 y les dijeron: “Mire el Señor sobre ustedes y los juzgue, pues nos han hecho odiosos ante los ojos de Faraón y ante los ojos de sus siervos, poniéndoles una espada en la mano para que nos maten.”

22 Oración de Moisés Entonces Moisés se volvió al Señor, y dijo: “Oh Señor, ¿por qué has hecho mal a este pueblo? ¿Por qué me enviaste?

23 Pues desde que vine a Faraón a hablar en Tu nombre, él ha hecho mal a este pueblo, y Tú no has hecho nada por librar a Tu pueblo.”

6

1 Dios Confirma su Promesa El Señor respondió a Moisés: “Ahora verás lo que haré a Faraón. Porque por la fuerza los dejará ir, y por la fuerza (por mano fuerte) los echará de su tierra.”

2 Dios continuó hablando a Moisés, y le dijo: “Yo soy el Señor.

3 Yo me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Todopoderoso (El Shaddai), pero por Mi nombre, Señor, no me di a conocer a ellos.

4 También establecí Mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra donde peregrinaron.

5 Además, he oído el gemido de los Israelitas, porque los Egipcios los tienen esclavizados, y me he acordado de Mi pacto.

6 Por tanto, dile a los Israelitas: ‘Yo soy el Señor, y los sacaré de debajo de las cargas de los Egipcios. Los libraré de su esclavitud, y los redimiré con brazo extendido y con grandes juicios.

7 Los tomaré a ustedes por pueblo Mío, y Yo seré su Dios. Sabrán que Yo soy el Señor su Dios, que los sacó de debajo de las cargas de los Egipcios.

8 Los traeré a la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y se la daré a ustedes por heredad. Yo soy el Señor.’”

9 De esta manera Moisés habló a los Israelitas, pero ellos no escucharon a Moisés a causa del desaliento y de la dura servidumbre.

10 Entonces el Señor habló a Moisés y le dijo:

11 “Ve, habla a Faraón, rey de Egipto, para que deje salir a los Israelitas de su tierra.”

12 Pero Moisés habló delante del Señor y le dijo: “Los Israelitas no me han escuchado. ¿Cómo, pues, me escuchará Faraón, siendo yo torpe de palabra?”

13 Entonces el Señor habló a Moisés y a Aarón, y les dio órdenes para los Israelitas y para Faraón, rey de Egipto, a fin de sacar a los Israelitas de la tierra de Egipto.

14 Jefes de Familia Estos son los jefes de las casas paternas: Los hijos de Rubén, primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi. Estas son las familias de Rubén.

15 Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y Saúl, hijo de una Cananea. Estas son las familias de Simeón.

16 Estos son los nombres de los hijos de Leví según sus generaciones: Gersón, Coat y Merari. Los años de la vida de Leví fueron 137 años.

17 Los hijos de Gersón: Libni y Simei, según sus familias.

18 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Los años de la vida de Coat fueron 133 años.

19 Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familias de los Levitas según sus generaciones.

20 Amram tomó por mujer a Jocabed, su tía, y ella dio a luz a Aarón y a Moisés. Los años de la vida de Amram fueron 137 años.

21 Los hijos de Izhar: Coré, Nefeg y Zicri.

22 Los hijos de Uziel: Misael, Elzafán y Sitri.

23 Y Aarón tomó por mujer a Eliseba, hija de Aminadab, hermana de Naasón, y ella dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.

24 Los hijos de Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Estas son las familias de los Coreítas.

25 Eleazar, hijo de Aarón, tomó por mujer a una de las hijas de Futiel, y ella dio a luz a Finees. Estos son los jefes de las casas paternas de los Levitas, según sus familias.

26 Aarón y Moisés son a los que el Señor dijo: “Saquen a los Israelitas de la tierra de Egipto por sus ejércitos.”

27 Ellos son los que hablaron a Faraón, rey de Egipto, para sacar a los Israelitas de Egipto. Estos fueron, Moisés y Aarón.

28 Anuncio de las Plagas El día que el Señor habló a Moisés en la tierra de Egipto,

29 el Señor dijo a Moisés: “Yo soy el Señor. Dile a Faraón, rey de Egipto, todo lo que Yo te diga.”

30 Pero Moisés dijo delante del Señor: “Yo soy torpe de palabra. ¿Cómo, pues, me escuchará Faraón?”

7

1 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Mira, Yo te hago como Dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.

2 Tú hablarás todo lo que Yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje salir de su tierra a los Israelitas.

3 Pero Yo endureceré el corazón de Faraón para multiplicar Mis señales y Mis prodigios (milagros) en la tierra de Egipto.

4 Y Faraón no los escuchará. Entonces pondré Mi mano sobre Egipto y sacaré de la tierra de Egipto a Mis ejércitos, a Mi pueblo los Israelitas, con grandes juicios.

5 Los Egipcios sabrán que Yo soy el Señor, cuando Yo extienda Mi mano sobre Egipto y saque de en medio de ellos a los Israelitas.”

6 Así hizo Moisés y también Aarón. Tal como el Señor les mandó, así lo hicieron.

7 Moisés tenía ochenta años y Aarón ochenta y tres cuando hablaron a Faraón.

8 La Vara de Aarón El Señor habló a Moisés y a Aarón y les dijo:

9 “Cuando Faraón, les diga: ‘Hagan un milagro,’ entonces dirás a Aarón: ‘Toma tu vara y échala delante de Faraón para que se convierta en serpiente.’”

10 Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón e hicieron tal como el Señor les había mandado. Aarón echó su vara delante de Faraón y de sus siervos, y ésta se convirtió en serpiente.

11 Entonces Faraón llamó también a los sabios y a los hechiceros, y también ellos, los magos (sacerdotes adivinos) de Egipto, hicieron lo mismo con sus encantamientos (ciencias ocultas).

12 Cada uno echó su vara, las cuales se convirtieron en serpientes. Pero la vara de Aarón devoró las varas de ellos.

13 Sin embargo el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó, tal como el Señor había dicho.

14 Primera Plaga: El Agua Convertida en Sangre Entonces el Señor dijo a Moisés: “El corazón de Faraón es terco. Se niega a dejar ir al pueblo.

15 Preséntate a Faraón por la mañana cuando vaya al agua, y ponte a orillas del Nilo para encontrarte con él. Toma en tu mano la vara que se convirtió en serpiente.

16 Y dile: ‘El Señor, el Dios de los Hebreos, me ha enviado a ti, diciendo: “Deja ir a Mi pueblo para que Me sirva en el desierto. Pero hasta ahora no has escuchado.”

17 Así dice el Señor: “En esto conocerás que Yo soy el Señor: Yo golpearé con la vara que está en mi mano las aguas que están en el Nilo, y se convertirán en sangre.

18 Los peces que hay en el Nilo morirán, y el río se corromperá y los Egipcios tendrán asco de beber el agua del Nilo.”’”

19 El Señor dijo también a Moisés: “Dile a Aarón: ‘Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos, sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de agua, para que se conviertan en sangre. Habrá sangre por toda la tierra de Egipto, tanto en las vasijas de madera como en las de piedra.’”

20 Así lo hicieron Moisés y Aarón, tal como el Señor les había ordenado. Aarón alzó la vara y golpeó las aguas que había en el Nilo ante los ojos de Faraón y de sus siervos, y todas las aguas que había en el Nilo se convirtieron en sangre.

21 Los peces que había en el Nilo murieron y el río se corrompió, de manera que los Egipcios no podían beber agua del Nilo. Había sangre por toda la tierra de Egipto.

22 Pero los magos (sacerdotes adivinos) de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos (ciencias ocultas). El corazón de Faraón se endureció y no los escuchó, tal como el Señor había dicho.

23 Entonces se volvió Faraón y entró en su casa, sin hacer caso tampoco de esto.

24 Todos los Egipcios cavaron en los alrededores del Nilo en busca de agua para beber, porque no podían beber de las aguas del Nilo.

25 Pasaron (Se cumplieron) siete días después que el Señor hirió al Nilo.

8

1 Segunda Plaga: Las Ranas Entonces el Señor dijo a Moisés: “Ve a Faraón y dile: ‘Así dice el Señor: “Deja ir a Mi pueblo para que Me sirva.

2 Pero si te niegas a dejarlos ir, entonces heriré todo tu territorio con ranas.

3 El Nilo se llenará de ranas, que subirán y entrarán en tu casa, en tu alcoba y sobre tu cama, en las casas de tus siervos y en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas.

4 Subirán las ranas sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos.”’”

5 Dijo además el Señor a Moisés: “Dile a Aarón: ‘Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, sobre los arroyos y sobre los estanques, y haz que suban ranas sobre la tierra de Egipto.’”

6 Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y las ranas subieron y cubrieron la tierra de Egipto.

7 Los magos (sacerdotes adivinos) hicieron lo mismo con sus encantamientos (ciencias ocultas), e hicieron subir ranas sobre la tierra de Egipto.

8 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y dijo: “Rueguen al Señor para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y yo dejaré ir al pueblo para que ofrezca sacrificios al Señor.”

9 Moisés dijo a Faraón: “Dígnate decirme cuándo he de rogar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas y queden solamente en el río.”

10 “Mañana,” respondió Faraón. Entonces Moisés dijo: “Sea conforme a tu palabra para que sepas que no hay nadie como el Señor nuestro Dios.

11 Las ranas se alejarán de ti, de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo; sólo quedarán en el Nilo.”

12 Entonces Moisés y Aarón salieron de la presencia de Faraón, y Moisés clamó al Señor acerca de las ranas que El había puesto sobre Faraón.

13 Y el Señor hizo conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas en las casas, en los patios y en los campos.

14 Las juntaron en montones, y la tierra se corrompió.

15 Pero al ver Faraón que había alivio, endureció su corazón y no los escuchó, tal como el Señor había dicho.

16 Tercera Plaga: Los Piojos Entonces el Señor dijo a Moisés: “Dile a Aarón: ‘Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que se convierta en piojos por toda la tierra de Egipto.’”

17 Y así lo hicieron. Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, y hubo piojos en hombres y animales. Todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos por todo el país de Egipto.

18 Los magos (sacerdotes adivinos) trataron de producir piojos con sus encantamientos (ciencias ocultas), pero no pudieron. Hubo, pues, piojos en hombres y animales.

19 Entonces los magos (sacerdotes adivinos) dijeron a Faraón: “Este es el dedo de Dios.” Pero el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó, tal como el Señor había dicho.

20 Cuarta Plaga: Los insectos El Señor dijo a Moisés: “Levántate muy de mañana y ponte delante de Faraón cuando salga del agua, dile: ‘Así dice el Señor: “Deja ir a Mi pueblo para que Me sirva.

21 Porque si no dejas ir a Mi pueblo, entonces enviaré enjambres de insectos sobre ti y sobre tus siervos, sobre tu pueblo y dentro de tus casas. Las casas de los Egipcios se llenarán de enjambres de insectos, y también el suelo sobre el cual están.

22 Pero en aquel día Yo pondré aparte la tierra de Gosén en la que mora Mi pueblo, para que no haya allí enjambres de insectos, a fin de que sepas que Yo, el Señor, estoy en medio de la tierra.

23 Yo haré distinción entre Mi pueblo y tu pueblo. Mañana tendrá lugar esta señal.”’”

24 Así lo hizo el Señor. Y entraron grandes enjambres de insectos en la casa de Faraón y en las casas de sus siervos, y en todo el país de Egipto la tierra fue devastada a causa de los enjambres de insectos.

25 Entonces llamó Faraón a Moisés y a Aarón, y dijo: “Vayan, ofrezcan sacrificio a su Dios dentro del país.”

26 “No conviene que lo hagamos así,” respondió Moisés, “porque es abominación para los Egipcios lo que sacrificaremos al Señor nuestro Dios. Si sacrificamos lo que es abominación para los Egipcios delante de sus ojos, ¿no nos apedrearán?

27 Andaremos una distancia de tres días de camino en el desierto, y ofreceremos sacrificios al Señor nuestro Dios, tal como El nos manda.”

28 El Faraón dijo: “Los dejaré ir para que ofrezcan sacrificio al Señor su Dios en el desierto, sólo que no vayan muy lejos. Oren por mí.”

29 “Voy a salir de tu presencia,” le contestó Moisés “y rogaré al Señor que los enjambres de insectos se alejen mañana de Faraón, de sus siervos y de su pueblo. Pero que Faraón no vuelva a obrar con engaño, no dejando ir al pueblo a ofrecer sacrificios al Señor.”

30 Salió Moisés de la presencia de Faraón y oró al Señor.

31 Y el Señor hizo como Moisés Le pidió, y quitó los enjambres de insectos de Faraón, de sus siervos y de su pueblo. No quedó ni uno solo.

32 Pero Faraón endureció su corazón también esta vez y no dejó salir al pueblo.

9

1 Quinta Plaga: La Peste en el Ganado Entonces el Señor dijo a Moisés: “Ve a Faraón y dile: ‘Así dice el Señor, el Dios de los Hebreos: “Deja ir a Mi pueblo para que Me sirva.

2 Porque si te niegas a dejarlos ir y los sigues deteniendo,

3 entonces la mano del Señor vendrá con gravísima pestilencia sobre tus ganados que están en el campo: sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre las vacas y sobre las ovejas.

4 Pero el Señor hará distinción entre los ganados de Israel y los ganados de Egipto, y nada perecerá de todo lo que pertenece a los Israelitas.”’”

5 Y el Señor fijó un plazo definido y dijo: “Mañana el Señor hará esto en la tierra.”

6 El Señor hizo esto al día siguiente, y perecieron todos los ganados de Egipto. Pero de los ganados de los Israelitas, ni un solo animal murió.

7 Faraón envió a ver, y ni un solo animal de los ganados de Israel había perecido. Pero el corazón de Faraón se endureció y no dejó ir al pueblo.

8 Sexta Plaga: Las Ulceras Entonces el Señor dijo a Moisés y a Aarón: “Tomen puñados de hollín de un horno, y que Moisés lo esparza hacia el cielo en presencia de Faraón.

9 El hollín se convertirá en polvo fino sobre toda la tierra de Egipto, y producirá tumores que resultarán en úlceras en los hombres y en los animales, por toda la tierra de Egipto.”

10 Tomaron, pues, hollín de un horno, y se presentaron delante de Faraón, y Moisés lo arrojó hacia el cielo, y produjo tumores que resultaron en úlceras en los hombres y en los animales.

11 Y los magos (sacerdotes adivinos) no podían estar delante de Moisés a causa de los tumores, pues los tumores estaban tanto en los magos como en todos los Egipcios.

12 Y el Señor endureció el corazón de Faraón y no los escuchó, tal como el Señor había dicho a Moisés.

13 Séptima Plaga: El Granizo Entonces el Señor dijo a Moisés: “Levántate muy de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: ‘Así dice el Señor, el Dios de los Hebreos: “Deja ir a Mi pueblo para que Me sirva.

14 Porque esta vez enviaré todas Mis plagas sobre ti, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que sepas que no hay otro como Yo en toda la tierra.

15 Porque si Yo hubiera extendido Mi mano y te hubiera herido a ti y a tu pueblo con pestilencia, ya habrías sido cortado de la tierra.

16 Pero en verdad, por esta razón te he permitido permanecer: para mostrarte Mi poder y para proclamar Mi nombre por toda la tierra.

17 Y todavía te enalteces contra Mi pueblo no dejándolos ir.

18 Así que mañana como a esta hora, enviaré granizo muy pesado, tal como no ha habido en Egipto desde el día en que fue fundado hasta ahora.

19 Ahora pues, manda poner a salvo tus ganados y todo lo que tienes en el campo, porque todo hombre o todo animal que se encuentre en el campo, y no sea traído a la casa, morirá cuando caiga sobre ellos el granizo.”’”

20 El que de entre los siervos de Faraón tuvo temor de la palabra del Señor, hizo poner a salvo a sus siervos y sus ganados en sus casas,

21 pero el que no hizo caso a la palabra del Señor, dejó a sus siervos y sus ganados en el campo.

22 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Extiende tu mano hacia el cielo para que caiga granizo en toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre los animales y sobre toda planta del campo por toda la tierra de Egipto.”

23 Moisés extendió su vara hacia el cielo, y el Señor envió truenos y granizo, y cayó fuego sobre la tierra. El Señor hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto.

24 Y hubo granizo muy intenso, y fuego centelleando continuamente en medio del granizo, muy pesado, tal como no había habido en toda la tierra de Egipto desde que llegó a ser una nación.

25 El granizo hirió todo lo que había en el campo por toda la tierra de Egipto, tanto hombres como animales. El granizo hirió también toda planta del campo, y destrozó todos los árboles del campo.

26 Sólo en la tierra de Gosén, donde estaban los Israelitas, no hubo granizo.

27 Entonces Faraón envió llamar a Moisés y Aarón y les dijo: “Esta vez he pecado. El Señor es el justo, y yo y mi pueblo somos los impíos.

28 Rueguen al Señor, porque ha habido ya suficientes truenos y granizo de parte de Dios. Los dejaré ir y no se quedarán más aquí.”

29 “Tan pronto como yo salga de la ciudad,” le dijo Moisés, “extenderé mis manos al Señor. Los truenos cesarán, y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra es del Señor.

30 En cuanto a ti y a tus siervos, sé que aún no temen (reverencian) al Señor Dios.”

31 Y el lino y la cebada fueron destruidos, pues la cebada estaba en espiga y el lino estaba en flor;

32 pero el trigo y el centeno no fueron destruidos, por ser tardíos.

33 Salió Moisés de la ciudad, de la presencia de Faraón, y extendió sus manos al Señor, y los truenos y el granizo cesaron, y no cayó más lluvia sobre la tierra.

34 Pero cuando Faraón vio que la lluvia y el granizo y los truenos habían cesado, pecó otra vez, y endureció su corazón, tanto él como sus siervos.

35 Y se endureció el corazón de Faraón y no dejó ir a los Israelitas, tal como el Señor había dicho por medio de Moisés.

10

1 Octava Plaga: Las Langostas Entonces el Señor dijo a Moisés: “Preséntate a Faraón, porque Yo he endurecido su corazón y el corazón de sus siervos, para mostrar estas señales Mías en medio de ellos,

2 y para que cuentes a tu hijo y a tu nieto, cómo Me he burlado de los Egipcios, y cómo he mostrado Mis señales entre ellos, y para que ustedes sepan que Yo soy el Señor.”

3 Moisés y Aarón fueron a Faraón, y le dijeron: “Así dice el Señor, el Dios de los Hebreos: ‘¿Hasta cuándo rehusarás humillarte delante de Mí? Deja ir a Mi pueblo, para que Me sirva.

4 Porque si te niegas a dejar ir a Mi pueblo, entonces mañana traeré langostas a tu territorio.

5 Cubrirán la superficie de la tierra, de modo que nadie podrá ver el suelo. También comerán el resto de lo que ha escapado, lo que les ha quedado del granizo, y comerán todo árbol que crece para ustedes en el campo.

6 Llenarán tus casas, las casas de todos tus siervos y las casas de todos los Egipcios, algo que ni tus padres ni tus abuelos han visto desde el día que vinieron al mundo hasta hoy.’” Moisés se volvió y salió de la presencia de Faraón.

7 Y los siervos de Faraón le dijeron: “¿Hasta cuándo este hombre nos será causa de ruina? Deje ir a los hombres para que sirvan al Señor su Dios. ¿No se da cuenta de que Egipto está destruido?”

8 Entonces hicieron volver a Moisés y Aarón ante Faraón, y él les dijo: “Vayan, sirvan al Señor su Dios. ¿Quiénes son los que han de ir?”

9 Y Moisés respondió: “Iremos con nuestros jóvenes y nuestros ancianos; con nuestros hijos y nuestras hijas; con nuestras ovejas y nuestras vacas iremos, porque hemos de celebrar una fiesta solemne al Señor.”

10 “¡Así sea el Señor con ustedes,” les dijo Faraón, “si los dejo ir a ustedes y a sus pequeños! Tengan cuidado porque tienen malas intenciones.

11 No será así. Vayan ahora sólo ustedes los hombres, y sirvan al Señor, porque eso es lo que han pedido.” Y los echaron de la presencia de Faraón.

12 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto, para traer la langosta, a fin de que suba sobre la tierra de Egipto y devore toda planta de la tierra, todo lo que el granizo ha dejado.”

13 Moisés extendió su vara sobre la tierra de Egipto, y el Señor hizo soplar un viento del oriente sobre el país todo aquel día y toda aquella noche. Y al venir la mañana, el viento del oriente trajo las langostas.

14 Subieron las langostas sobre toda la tierra de Egipto y se asentaron en todo el territorio de Egipto. Eran muy numerosas. Nunca había habido tantas langostas como entonces, ni las habría después.

15 Porque cubrieron la superficie de toda la tierra, y la tierra se oscureció. Se comieron toda planta de la tierra y todo el fruto de los árboles que el granizo había dejado. Así que nada verde quedó en árbol o planta del campo por toda la tierra de Egipto.

16 Entonces Faraón llamó apresuradamente a Moisés y a Aarón, y dijo: “He pecado contra el Señor su Dios y contra ustedes.

17 Ahora pues, les ruego que perdonen mi pecado sólo esta vez, y que rueguen al Señor su Dios, para que quite de mí esta muerte.”

18 Moisés salió de la presencia de Faraón y oró al Señor.

19 Y el Señor cambió el viento a un viento occidental muy fuerte que se llevó las langostas y las arrojó al Mar Rojo. Ni una langosta quedó en todo el territorio de Egipto.

20 Pero el Señor endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los Israelitas.

21 Novena Plaga: Las Tinieblas Entonces el Señor dijo a Moisés: “Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tinieblas tales que puedan tocarse.”

22 Extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas en toda la tierra de Egipto por tres días.

23 No se veían unos a otros, nadie se levantó de su lugar por tres días, pero todos los Israelitas tenían luz en sus moradas.

24 Entonces llamó Faraón a Moisés y le dijo: “Vayan, sirvan al Señor. Sólo que sus ovejas y sus vacas queden aquí. Aun sus pequeños pueden ir con ustedes.”

25 Pero Moisés contestó: “Tú también tienes que darnos sacrificios y holocaustos para que los sacrifiquemos al Señor nuestro Dios.

26 Por tanto, también nuestros ganados irán con nosotros. Ni una pezuña quedará atrás, porque de ellos tomaremos para servir al Señor nuestro Dios. Nosotros mismos no sabemos con qué hemos de servir al Señor hasta que lleguemos allá.”

27 Pero el Señor endureció el corazón de Faraón, y éste no quiso dejarlos ir.

28 Entonces Faraón dijo a Moisés: “¡Apártate de mí! Cuídate de volver a ver mi rostro, porque el día en que veas mi rostro morirás.”

29 “Bien has dicho, no volveré a ver tu rostro,” respondió Moisés.

11

1 Anuncio de la Décima Plaga El Señor dijo a Moisés: “Una plaga más traeré sobre Faraón y sobre Egipto, después de la cual los dejará ir de aquí. Cuando los deje ir, ciertamente los echará de aquí completamente.

2 Dile ahora al pueblo que cada hombre pida a su vecino y cada mujer a su vecina objetos de plata y objetos de oro.”

3 El Señor hizo que el pueblo se ganara el favor de los Egipcios. Además el mismo Moisés era muy estimado en la tierra de Egipto, tanto a los ojos de los siervos de Faraón como a los ojos del pueblo.

4 Y Moisés dijo: “Así dice el Señor: ‘Como a medianoche Yo pasaré por toda la tierra de Egipto,

5 y morirá todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está detrás del molino; también todo primogénito del ganado.

6 Y habrá gran clamor en toda la tierra de Egipto, como nunca antes lo ha habido y como nunca más lo habrá.

7 Pero a ninguno de los Israelitas ni siquiera un perro le ladrará, ni a hombre ni a animal, para que ustedes entiendan cómo el Señor hace distinción entre Egipto e Israel.’

8 Todos estos sus siervos descenderán a mí y se inclinarán ante mí, diciendo: ‘Sal, tú y todo el pueblo que te sigue’; y después de esto yo saldré.” Y Moisés salió ardiendo en ira de la presencia de Faraón.

9 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Faraón no los escuchará, para que Mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.”

10 Moisés y Aarón hicieron todas estas maravillas en presencia de Faraón. Con todo, el Señor endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó salir de su tierra a los Israelitas.

12

1 Institución de la Pascua En la tierra de Egipto el Señor habló a Moisés y a Aarón y les dijo:

2 “Este mes será para ustedes el principio de los meses. Será el primer mes del año para ustedes.

3 Hablen a toda la congregación de Israel y digan: ‘El día diez de este mes cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa.

4 Pero si la casa es muy pequeña para un cordero, entonces él y el vecino más cercano a su casa tomarán uno según el número de personas. Conforme a lo que cada persona coma, dividirán ustedes el cordero.

5 El cordero será un macho sin defecto, de un año. Lo apartarán de entre las ovejas o de entre las cabras.

6 Y lo guardarán hasta el día catorce del mismo mes. Entonces toda la asamblea de la congregación de Israel lo matará al anochecer.

7 Ellos tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman.

8 ‘Comerán la carne esa misma noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas.

9 Ustedes no comerán nada de él crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas.

10 No dejarán nada de él para la mañana, sino que lo que quede de él para la mañana lo quemarán en el fuego.

11 De esta manera lo comerán: ceñidas sus cinturas, las sandalias en sus pies y el cayado en su mano, lo comerán apresuradamente. Es la Pascua del Señor.

12 ‘Porque esa noche pasaré por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal. Ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor.

13 La sangre les será a ustedes por señal en las casas donde estén. Cuando Yo vea la sangre pasaré de largo, y ninguna plaga vendrá sobre ustedes para destruirlos cuando Yo hiera la tierra de Egipto.

14 Y este día será memorable para ustedes y lo celebrarán como fiesta al Señor. Lo celebrarán por todas sus generaciones como ordenanza perpetua.

15 ‘Siete días comerán panes sin levadura. Además, desde el primer día quitarán toda levadura de sus casas. Porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, esa persona será cortada de Israel.

16 Y en el primer día tendrán una santa convocación, y otra santa convocación en el séptimo día. Ningún trabajo se hará en ellos, excepto lo que cada uno deba comer. Sólo esto podrán hacer.

17 Guardarán también la Fiesta de los Panes sin Levadura, porque en ese mismo día saqué Yo a sus ejércitos de la tierra de Egipto. Por tanto guardarán este día por todas sus generaciones como ordenanza perpetua.

18 En el mes primero comerán los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde, hasta el día veintiuno del mes por la tarde.

19 Por siete días no habrá levadura en sus casas. Porque cualquiera que coma algo leudado, esa persona será cortada de la congregación de Israel, ya sea extranjero o nativo del país.

20 No comerán nada leudado. En todo lugar donde habiten comerán panes sin levadura.’”

21 Entonces Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: “Saquen del rebaño corderos para ustedes según sus familias, y sacrifiquen la Pascua.

22 Tomarán un manojo de hisopo, y lo mojarán en la sangre que está en la vasija, y untarán con la sangre que está en la vasija el dintel y los dos postes de la puerta. Ninguno de ustedes saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana.

23 Pues el Señor pasará para herir a los Egipcios. Cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, el Señor pasará de largo aquella puerta, y no permitirá que el ángel destructor entre en sus casas para herirlos.

24 Y guardarán esta ceremonia como ordenanza para ustedes y para sus hijos para siempre.

25 “Cuando entren a la tierra que el Señor les dará, como ha prometido, guardarán este rito.

26 Y cuando sus hijos les pregunten: ‘¿Qué significa este rito para ustedes?’

27 ustedes les dirán: ‘Es un sacrificio de la Pascua al Señor, el cual pasó de largo las casas de los Israelitas en Egipto cuando hirió a los Egipcios, y libró nuestras casas.’” Y el pueblo se postró y adoró.

28 Los Israelitas fueron y lo hicieron así. Tal como el Señor había mandado a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.

29 Muerte de los Primogénitos Y a la medianoche, el Señor hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono, hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito del ganado.

30 Faraón se levantó en la noche, él con todos sus siervos y todos los Egipcios. Y se oyó un gran clamor en Egipto, porque no había hogar donde no hubiera alguien muerto.

31 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón aún de noche, y dijo: “Levántense y salgan de entre mi pueblo, ustedes y los Israelitas. Vayan y adoren (sirvan) al Señor, como han dicho.

32 Tomen también sus ovejas y sus vacas, como han dicho, y váyanse, y bendíganme también a mí.”

33 Y los Egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa en echarlos de la tierra, porque decían: “Todos seremos muertos.”

34 Tomó, pues, el pueblo la masa, antes que fuera leudada, en sus artesas de amasar envueltas en paños, y se las llevaron sobre sus hombros.

35 Los Israelitas hicieron según las instrucciones (las palabras) de Moisés, pues pidieron a los Egipcios objetos de plata, objetos de oro y ropa.

36 Y el Señor hizo que el pueblo se ganara el favor de los Egipcios, que les concedieron lo que pedían. Así despojaron a los Egipcios.

37 Los Israelitas Salen de Egipto Los Israelitas salieron de Ramsés hacia Sucot, unos 600,000 hombres de a pie, sin contar los niños.

38 Subió también con ellos una multitud mixta, junto con ovejas y vacas, una gran cantidad de ganado.

39 De la masa que habían sacado de Egipto, cocieron tortas de panes sin levadura, pues no se había leudado, ya que al ser echados de Egipto, no pudieron demorarse ni preparar alimentos para sí mismos.

40 El tiempo que los Israelitas vivieron en Egipto fue de 430 años.

41 Y después de los 430 años, en aquel mismo día, todos los ejércitos del Señor salieron de la tierra de Egipto.

42 Esta es noche de vigilia para el Señor por haberlos sacado de la tierra de Egipto. Esta noche es para el Señor, para ser guardada por todos los hijos de Israel por todas sus generaciones.

43 Ordenanza de la Pascua Y el Señor dijo a Moisés y a Aarón: “Esta es la ordenanza de la Pascua: ningún extranjero (peregrino) comerá de ella.

44 Pero el siervo de todo hombre, comprado por dinero, después que lo circunciden, podrá entonces comer de ella.

45 El extranjero y el jornalero no comerán de ella.

46 Se ha de comer cada cordero en una misma casa. No sacarán nada de la carne fuera de la casa, ni quebrarán ninguno de sus huesos.

47 Toda la congregación de Israel la celebrará.

48 Pero si un extranjero reside con ustedes y celebra la Pascua al Señor, que sea circuncidado todo varón de su casa, y entonces que se acerque para celebrarla, pues será como un nativo del país. Pero ninguna persona incircuncisa comerá de ella.

49 La misma ley se aplicará tanto al nativo como al extranjero que habite entre ustedes.”

50 Entonces lo hicieron así todos los Israelitas. Hicieron tal como el Señor había mandado a Moisés y a Aarón.

51 Y aquel mismo día, el Señor sacó a los Israelitas de la tierra de Egipto por sus ejércitos.

13

1 Consagración de los Primogénitos Entonces el Señor habló a Moisés y le dijo:

2 “Conságrame (Santifícame) todo primogénito. El primer nacido de toda matriz entre los Israelitas, tanto de hombre como de animal, Me pertenece.”

3 Y Moisés dijo al pueblo: “Acuérdense de este día en que salieron de Egipto, de la casa de esclavitud, pues el Señor los ha sacado de este lugar con mano poderosa. No comerán en él nada leudado.

4 Van a salir hoy, en el mes de Abib.

5 Y será que cuando el Señor te lleve a la tierra del Cananeo, del Hitita, del Amorreo, del Heveo y del Jebuseo, la cual juró a tus padres que te daría, tierra que mana leche y miel, celebrarás esta ceremonia en este mes.

6 Por siete días comerás pan sin levadura, y en el séptimo día habrá fiesta solemne al Señor.

7 Se comerá pan sin levadura durante los siete días. Nada leudado se verá contigo, ni levadura alguna se verá en todo tu territorio.

8 “Lo harás saber a tu hijo en aquel día, diciendo: ‘Esto es con motivo de lo que el Señor hizo por mí cuando salí de Egipto.’

9 Y te será como una señal en tu mano, y como un recordatorio en tu frente, para que la ley del Señor esté en tu boca. Porque con mano fuerte te sacó el Señor de Egipto.

10 Guardarás, pues, esta ordenanza a su debido tiempo de año en año.

11 “Y cuando el Señor te lleve a la tierra del Cananeo, como te juró a ti y a tus padres, y te la dé,

12 dedicarás al Señor todo primer nacido de la matriz. También todo primer nacido del ganado que poseas. Los machos pertenecen al Señor.

13 Pero todo primer nacido de asno, lo redimirás con un cordero; pero si no lo redimes, quebrarás su cuello. Todo primogénito de hombre de entre tus hijos, lo redimirás.

14 “Y cuando tu hijo te pregunte el día de mañana: ‘¿Qué es esto?’ le dirás: ‘Con mano fuerte nos sacó el Señor de Egipto, de la casa de servidumbre.

15 Y aconteció que cuando Faraón se obstinó en no dejarnos ir, el Señor mató a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del hombre hasta el primogénito de los animales. Por esta causa yo sacrifico al Señor los machos, todo primer nacido de la matriz, pero redimo a todo primogénito de mis hijos.’

16 Será, pues, como una señal en tu mano y como insignias entre tus ojos. Porque con mano fuerte nos sacó el Señor de Egipto.”

17 Dios Guía a Su pueblo Cuando Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los guió por el camino de la tierra de los Filisteos, aunque estaba cerca, porque dijo Dios: “No sea que el pueblo se arrepienta cuando vea guerra y se vuelva a Egipto.”

18 Dios, pues, hizo que el pueblo diera un rodeo por el camino del desierto, hacia el Mar Rojo. En orden de batalla subieron los Israelitas de la tierra de Egipto.

19 Moisés tomó consigo los huesos de José, pues éste había hecho jurar solemnemente a los Israelitas y dijo: “Ciertamente Dios los visitará, y entonces se llevarán de aquí mis huesos con ustedes.”

20 Y salieron de Sucot y acamparon en Etam, al borde del desierto.

21 El Señor iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.

22 No quitó de delante del pueblo la columna de nube durante el día, ni la columna de fuego durante la noche.

14

1 Faraón Persigue a los Israelitas El Señor habló a Moisés y le dijo:

2 “Di a los Israelitas que den la vuelta y acampen delante de Pi Hahirot, entre Migdol y el mar. Ustedes acamparán frente a Baal Zefón, en el lado opuesto, junto al mar.

3 Porque Faraón dirá de los Israelitas: ‘Andan vagando sin rumbo por la tierra. El desierto los ha encerrado.’

4 Pero Yo endureceré el corazón de Faraón, y él los perseguirá. Y seré glorificado por medio de Faraón y de todo su ejército, y sabrán los Egipcios que Yo soy el Señor.” Y así lo hicieron.

5 Cuando le anunciaron al rey de Egipto que el pueblo había huido, Faraón y sus siervos cambiaron de actitud (corazón) hacia el pueblo, y dijeron: “¿Qué es esto que hemos hecho, que hemos permitido que Israel se fuera y dejaran de servirnos?”

6 Faraón preparó su carro y tomó consigo a su gente.

7 Tomó 600 carros escogidos, y todos los demás carros de Egipto, con oficiales sobre todos ellos.

8 El Señor endureció el corazón de Faraón, rey de Egipto, y éste persiguió a los Israelitas, pero éstos habían salido con mano fuerte.

9 Los Egipcios los persiguieron con todos los caballos y carros de Faraón, su caballería y su ejército, y los alcanzaron acampados junto al mar, junto a Pi Hahirot, frente a Baal Zefón.

10 Al acercarse Faraón, los Israelitas alzaron los ojos, y vieron que los Egipcios marchaban tras ellos. Entonces los Israelitas tuvieron mucho miedo y clamaron al Señor.

11 Y dijeron a Moisés: “¿Acaso no había sepulcros en Egipto para que nos sacaras a morir en el desierto? ¿Por qué nos has tratado de esta manera, sacándonos de Egipto?

12 ¿No es esto lo que te dijimos en Egipto: ‘Déjanos, para que sirvamos a los Egipcios’? Porque mejor nos hubiera sido servir a los Egipcios que morir en el desierto.”

13 Pero Moisés dijo al pueblo: “No teman; estén firmes y vean la salvación que el Señor hará hoy por ustedes. Porque los Egipcios a quienes han visto hoy, no los volverán a ver jamás.

14 El Señor peleará por ustedes mientras ustedes se quedan callados.”

15 Entonces dijo el Señor a Moisés: “¿Por qué clamas a Mí? Di a los Israelitas que se pongan en marcha.

16 Y tú, levanta tu vara y extiende tu mano sobre el mar y divídelo. Y los Israelitas pasarán por en medio del mar, sobre tierra seca.

17 Pero Yo endureceré el corazón de los Egipcios para que entren a perseguirlos. Me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería.

18 Entonces sabrán los Egipcios que Yo soy el Señor, cuando sea glorificado en Faraón, en sus carros y en su caballería.”

19 El ángel de Dios que había ido delante del campamento de Israel, se apartó, e iba detrás de ellos. La columna de nube que había ido delante de ellos, se apartó, y se les puso detrás,

20 y vino a colocarse entre el campamento de Egipto y el campamento de Israel. La nube estaba junto con las tinieblas. Sin embargo, de noche alumbraba a Israel, y en toda la noche no se acercaron los unos a los otros.

21 Paso del Mar Rojo Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor, por medio de un fuerte viento del este que sopló toda la noche, hizo que el mar se retirara, y cambió el mar en tierra seca. Así quedaron divididas las aguas.

22 Los Israelitas entraron por en medio del mar, en seco, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.

23 Entonces los Egipcios reanudaron la persecución, y entraron tras ellos en medio del mar todos los caballos de Faraón, sus carros y sus jinetes.

24 A la vigilia de la mañana (2 a 6 a.m.), el Señor miró el ejército de los Egipcios desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión en el ejército de los Egipcios.

25 Y entorpeció las ruedas de sus carros, e hizo que avanzaran con dificultad. Entonces los Egipcios dijeron: “Huyamos ante Israel, porque el Señor pelea por ellos contra los Egipcios.”

26 Dios Salva a Su pueblo con Poder Entonces el Señor dijo a Moisés: “Extiende tu mano sobre el mar para que las aguas vuelvan sobre los Egipcios, sobre sus carros y su caballería.”

27 Y Moisés extendió su mano sobre el mar, y al amanecer, el mar regresó a su estado normal, y los Egipcios al huir se encontraban con él. Así derribó el Señor a los Egipcios en medio del mar.

28 Las aguas volvieron y cubrieron los carros y la caballería, a todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar. No quedó ni uno de ellos.

29 Pero los Israelitas pasaron en seco por en medio del mar, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.

30 Aquel día el Señor salvó a Israel de mano de los Egipcios. Israel vio a los Egipcios muertos a la orilla del mar.

31 Cuando Israel vio el gran poder que el Señor había usado contra los Egipcios, el pueblo temió (reverenció) al Señor, y creyeron en el Señor y en Moisés, Su siervo.

15

1 Cántico Triunfal de Moisés Entonces Moisés y los Israelitas cantaron este cántico al Señor, y dijeron: “Canto al Señor porque ha triunfado gloriosamente (es exaltado en gran manera); Al caballo y a su jinete ha arrojado al mar.

2 Mi fortaleza y mi canción es el Señor, Y ha sido para mí salvación; éste es mi Dios, y Lo glorificaré, El Dios de mi padre, y Lo ensalzaré.

3 El Señor es fuerte guerrero; El Señor es Su nombre.

4 Los carros de Faraón y su ejército arrojó al mar, Y los mejores de sus oficiales se ahogaron en el Mar Rojo.

5 Los abismos los cubren; Descendieron a las profundidades como una piedra.

6 Tu diestra, oh Señor, es majestuosa en poder; Tu diestra, oh Señor, destroza al enemigo.

7 En la grandeza de Tu excelencia derribas a los que se levantan contra Ti; Envías Tu furor, y los consumes como paja.

8 Al soplo de Tu aliento se amontonaron las aguas, Se juntaron las corrientes como en un montón; Se cuajaron los abismos en el corazón del mar.

9 El enemigo dijo: ‘Perseguiré, alcanzaré, repartiré el despojo; Se cumplirá mi deseo contra ellos; Sacaré mi espada, los destruirá mi mano.’

10 Soplaste con Tu viento, los cubrió el mar; Se hundieron como plomo en las aguas poderosas (majestuosas).

11 ¿Quién como Tú entre los dioses, oh Señor? ¿Quién como Tú, majestuoso en santidad, Temible en las alabanzas, haciendo maravillas?

12 Extendiste Tu diestra, Los tragó la tierra.

13 En Tu misericordia has guiado al pueblo que has redimido; Con Tu poder los has guiado a Tu santa morada.

14 Lo han oído los pueblos y tiemblan; El pavor se ha apoderado de los habitantes de Filistea.

15 Entonces se turbaron los príncipes de Edom; Los valientes (los jefes) de Moab se sobrecogieron de temblor; Se acobardaron todos los habitantes de Canaán.

16 Terror y espanto cae sobre ellos; Por la grandeza de Tu brazo quedan inmóviles, como piedra, Hasta que Tu pueblo pasa, oh Señor, Hasta que pasa el pueblo que Tú has comprado.

17 Tú los traerás y los plantarás en el monte de Tu heredad, El lugar que has hecho para Tu morada, oh Señor, El santuario, oh Señor, que Tus manos han establecido.

18 El Señor reinará para siempre.”

19 Porque los caballos de Faraón con sus carros y sus jinetes entraron en el mar, y el Señor hizo volver sobre ellos las aguas del mar. Pero los Israelitas anduvieron por en medio del mar sobre tierra seca.

20 Miriam la profetisa, hermana de Aarón, tomó en su mano el pandero, y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas.

21 Y Miriam les respondía: “Canten al Señor porque ha triunfado gloriosamente (es exaltado en gran manera); Al caballo y su jinete ha arrojado al mar.”

22 Las Aguas de Mara Moisés hizo partir a Israel del Mar Rojo, y salieron hacia el desierto de Shur. Anduvieron tres días en el desierto y no encontraron agua.

23 Cuando llegaron a Mara no pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas. Por tanto al lugar le pusieron el nombre de Mara (Amargura).

24 El pueblo murmuró contra Moisés diciendo: “¿Qué beberemos?”

25 Entonces Moisés clamó al Señor, y el Señor le mostró un árbol. El lo echó en las aguas, y las aguas se volvieron dulces. Y Dios les dio allí un estatuto y una ordenanza, y allí los puso a prueba.

26 Y Dios les dijo: “Si escuchas atentamente la voz del Señor tu Dios, y haces lo que es recto ante Sus ojos, y escuchas Sus mandamientos, y guardas todos Sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los Egipcios. Porque Yo, el Señor, soy tu sanador.”

27 Entonces llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.

16

1 Descontento de los Israelitas Partieron de Elim, y toda la congregación de los Israelitas llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, el día 15 del segundo mes después de su salida de la tierra de Egipto.

2 Y toda la congregación de los Israelitas murmuró contra Moisés y contra Aarón en el desierto.

3 Los Israelitas les decían: “Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos. Pues nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.”

4 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Yo haré llover pan del cielo para ustedes. El pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día, para ponerlos a prueba si andan o no en Mi ley.

5 Y en el sexto día, cuando preparen lo que traigan, la porción será el doble de lo que recogen diariamente.”

6 Entonces Moisés y Aarón dijeron a todos los Israelitas: “A la tarde sabrán que el Señor los ha sacado de la tierra de Egipto.

7 Por la mañana verán la gloria del Señor, pues El ha oído sus murmuraciones contra el Señor. ¿Qué somos nosotros para que ustedes murmuren contra nosotros?”

8 Y Moisés dijo: “Esto sucederá cuando el Señor les dé carne para comer por la tarde, y pan hasta saciarse por la mañana; porque el Señor ha oído sus murmuraciones contra El. Pues ¿qué somos nosotros? Sus murmuraciones no son contra nosotros, sino contra el Señor.”

9 Entonces Moisés dijo a Aarón: “Dile a toda la congregación de los Israelitas: ‘Acérquense a la presencia del Señor, porque El ha oído sus murmuraciones.’”

10 Mientras Aarón hablaba a toda la congregación de los Israelitas, miraron hacia el desierto y, vieron que la gloria del Señor se apareció en la nube.

11 Y el Señor habló a Moisés y le dijo:

12 “He oído las murmuraciones de los Israelitas. Háblales, y diles: ‘Al caer la tarde comerán carne, y por la mañana se saciarán de pan. Sabrán que Yo soy el Señor su Dios.’”

13 Las Codornices y el Maná Por la tarde subieron las codornices y cubrieron el campamento, y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento.

14 Cuando la capa de rocío se evaporó, había sobre la superficie del desierto una cosa delgada, como copos, menuda, como la escarcha sobre la tierra.

15 Al verla, los Israelitas se dijeron unos a otros: “¿Qué es esto?,” porque no sabían lo que era. “Es el pan que el Señor les da para comer,” les dijo Moisés.

16 Esto es lo que el Señor ha mandado: ‘Cada uno recoja de él lo que vaya a comer. Tomarán como dos litros por cabeza, conforme al número de personas que cada uno de ustedes tiene en su tienda.’”

17 Así lo hicieron los Israelitas, y unos recogieron mucho y otros poco.

18 Cuando lo midieron por litros (con el gomer), al que había recogido mucho no le sobró, ni le faltó al que había recogido poco. Cada uno había recogido lo que iba a comer.

19 “Que nadie deje nada para la mañana siguiente,” les dijo Moisés.

20 Pero no obedecieron (no escucharon) a Moisés, y algunos dejaron parte del maná para la mañana siguiente, pero crió gusanos y se pudrió. Entonces Moisés se enojó con ellos.

21 Lo recogían cada mañana, cada uno lo que iba a comer, pero cuando el sol calentaba, se derretía.

22 En el sexto día recogieron doble porción de alimento, unos cuatro litros para cada uno. Y cuando todos los jefes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés,

23 “Esto es lo que ha dicho el Señor,” les respondió: “Mañana es día de reposo, día de reposo consagrado al Señor. Cuezan lo que han de cocer y hiervan lo que han de hervir, y todo lo que sobre guárdenlo para mañana.”

24 Y lo guardaron hasta la mañana como Moisés había mandado, y no se pudrió ni hubo en él gusano alguno.

25 Y Moisés dijo: “Cómanlo hoy, porque hoy es día de reposo para el Señor. Hoy no lo hallarán en el campo.

26 Seis días lo recogerán, pero el séptimo día, día de reposo, no habrá nada.”

27 Y en el séptimo día, algunos del pueblo salieron a recoger, pero no encontraron nada.

28 Entonces el Señor dijo a Moisés: “¿Hasta cuándo se negarán ustedes a guardar Mis mandamientos y Mis leyes?

29 Miren que el Señor les ha dado el día de reposo. Por eso el sexto día les da pan para dos días. Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día.”

30 Y el pueblo reposó el séptimo día.

31 La casa de Israel le puso el nombre de maná; y era como la semilla del cilantro, blanco, y su sabor era como de hojuelas con miel.

32 “Esto es lo que el Señor ha mandado,” dijo Moisés: “Que se guarden unos dos litros llenos de maná para sus generaciones, para que vean el pan que Yo les di de comer en el desierto cuando los saqué de la tierra de Egipto.”

33 Entonces Moisés dijo a Aarón: “Toma una vasija y pon en ella unos dos litros de maná, y colócalo delante del Señor a fin de guardarlo para las generaciones de ustedes.”

34 Tal como el Señor ordenó a Moisés, así lo colocó Aarón delante del Testimonio para que fuera guardado.

35 Los Israelitas comieron el maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada. Comieron el maná hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán.

36 Un gomer (2.2 litros) es la décima parte de un efa (22 litros).

17

1 La Peña de Horeb Toda la congregación de los Israelitas marchó por jornadas desde el desierto de Sin, conforme al mandamiento del Señor. Acamparon en Refidim, y no había agua para que el pueblo bebiera.

2 Entonces el pueblo discutió con Moisés, y le dijeron: “Danos agua para beber.” “¿Por qué discuten conmigo?” les dijo Moisés. “¿Por qué tientan al Señor?”

3 Pero el pueblo tuvo sed allí, y murmuró el pueblo contra Moisés, y dijo: “¿Por qué nos has hecho subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?”

4 Y clamó Moisés al Señor y dijo: “¿Qué haré con este pueblo? Un poco más y me apedrearán.”

5 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Pasa delante del pueblo y toma contigo a algunos de los ancianos de Israel, y toma en tu mano la vara con la cual golpeaste el Nilo, y ve.

6 Yo estaré allí delante de ti sobre la peña en Horeb. Golpearás la peña, y saldrá agua de ella para que beba el pueblo.” Y así lo hizo Moisés en presencia de los ancianos de Israel.

7 Y puso a aquel lugar el nombre de Masah (Prueba) y Meriba (Contienda), por la contienda de los Israelitas, y porque tentaron al Señor, diciendo: “¿Está el Señor entre nosotros o no?”

8 Guerra con Amalec Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.

9 Y Moisés dijo a Josué: “Escógenos hombres, y sal a pelear contra Amalec. Mañana yo estaré sobre la cumbre de la colina con la vara de Dios en mi mano.”

10 Josué hizo como Moisés le dijo, y peleó contra Amalec. Moisés, Aarón y Hur subieron a la cumbre de la colina.

11 Y sucedía que mientras Moisés tenía en alto su mano, Israel prevalecía; y cuando dejaba caer la mano, prevalecía Amalec.

12 Pero las manos de Moisés se le cansaban. Entonces tomaron una piedra y la pusieron debajo de él, y se sentó en ella. Y Aarón y Hur le sostenían las manos, uno de un lado y otro del otro. Así estuvieron sus manos firmes hasta que se puso el sol.

13 Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.

14 Entonces dijo el Señor a Moisés: “Escribe esto en un libro para que sirva de memorial, y haz saber a Josué que Yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo del cielo.”

15 Y edificó Moisés un altar, y le puso por nombre El Señor es mi Estandarte,

16 y dijo: “El Señor lo ha jurado. El Señor hará guerra contra Amalec de generación en generación.”

18

1 Visita de Jetro a Moisés Jetro, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, oyó de todo lo que Dios había hecho por Moisés y por Su pueblo Israel, cómo el Señor había sacado a Israel de Egipto.

2 Entonces Jetro, suegro de Moisés, tomó a Séfora, mujer de Moisés, después que éste la había enviado a su casa,

3 y a sus dos hijos, uno de los cuales se llamaba Gersón (Soy peregrino allí), pues Moisés había dicho: “He sido peregrino en tierra extranjera.”

4 El nombre del otro era Eliezer (Mi Dios es ayuda), pues había dicho: “El Dios de mi padre fue mi ayuda y me libró de la espada de Faraón.”

5 Y vino Jetro, suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de Moisés al desierto, donde éste estaba acampado junto al monte de Dios.

6 Y mandó decir a Moisés: “Yo, tu suegro Jetro, vengo a ti con tu mujer y sus dos hijos con ella.”

7 Salió Moisés a recibir a su suegro, se inclinó y lo besó. Se preguntaron uno a otro cómo estaban, y entraron en la tienda.

8 Moisés contó a su suegro todo lo que el Señor había hecho a Faraón y a los Egipcios por amor a Israel, todas las dificultades que les habían sobrevenido en el camino y cómo los había librado el Señor.

9 Y Jetro se alegró de todo el bien que el Señor había hecho a Israel, al librarlo de la mano de los Egipcios.

10 Entonces Jetro dijo: “Bendito sea el Señor que los libró de la mano de los Egipcios y de la mano de Faraón, y que libró al pueblo del poder de los Egipcios.

11 Ahora sé que el Señor es más grande que todos los dioses. Ciertamente, esto se probó cuando ellos trataron al pueblo con arrogancia.”

12 Y Jetro, suegro de Moisés, tomó un holocausto y sacrificios para Dios, y Aarón vino con todos los ancianos de Israel a comer con el suegro de Moisés delante de Dios.

13 Nombramiento de Jueces Al día siguiente Moisés se sentó a juzgar al pueblo. El pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta el atardecer.

14 Cuando el suegro de Moisés vio todo lo que él hacía por el pueblo, dijo: “¿Qué es esto que haces por el pueblo? ¿Por qué juzgas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta el atardecer?”

15 Y Moisés respondió a su suegro: “Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios.

16 Cuando tienen un pleito, vienen a mí, y yo juzgo entre uno y otro, dándoles a conocer los estatutos de Dios y Sus leyes.”

17 El suegro de Moisés le dijo: “No está bien lo que haces.

18 Con seguridad desfallecerás tú, y también este pueblo que está contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti. No puedes hacerlo tú solo.

19 Ahora, escúchame. Yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Sé tú el representante del pueblo delante de Dios, y somete los asuntos a Dios.

20 Entonces enséñales los estatutos y las leyes, y hazles saber el camino en que deben andar y la obra que han de realizar.

21 Además, escogerás de entre todo el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, hombres veraces que aborrezcan las ganancias deshonestas, y los pondrás sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.

22 Que sean ellos los que juzguen al pueblo en todo tiempo. Que traigan a ti todo pleito grave, pero que ellos juzguen todo pleito sencillo. Así será más fácil para ti, y ellos llevarán la carga contigo.

23 Si haces esto y Dios te lo manda, tú podrás resistir y todo este pueblo por su parte irá en paz a su lugar.”

24 Moisés escuchó a su suegro, e hizo todo lo que él había dicho.

25 Y escogió Moisés hombres capaces de entre todo Israel, y los puso por cabezas del pueblo, como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.

26 Ellos juzgaban al pueblo en todo tiempo. El pleito difícil lo traían a Moisés, pero todo pleito sencillo lo juzgaban ellos.

27 Moisés despidió a su suegro, y éste se fue a su tierra.

19

1 Consagración del Pueblo Al tercer mes de la salida de los Israelitas de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinaí.

2 Salieron de Refidim, llegaron al desierto de Sinaí y acamparon en el desierto. Allí, delante del monte, acampó Israel.

3 Moisés subió hacia Dios, y el Señor lo llamó desde el monte y le dijo: “Así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los Israelitas:

4 ‘Ustedes han visto lo que he hecho a los Egipcios, y cómo los he tomado sobre alas de águilas y los he traído a Mí.

5 Ahora pues, si en verdad escuchan Mi voz y guardan Mi pacto, serán Mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque Mía es toda la tierra.

6 Ustedes serán para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa.’ Estas son las palabras que dirás a los Israelitas.”

7 Entonces Moisés fue y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso delante de ellos todas estas palabras que el Señor le había mandado.

8 Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: “Haremos todo lo que el Señor ha dicho.” Y Moisés llevó al Señor las palabras del pueblo.

9 Y el Señor dijo a Moisés: “Yo vendré a ti en una densa nube, para que el pueblo oiga cuando Yo hable contigo y también te crean para siempre.” Entonces Moisés comunicó al pueblo las palabras del Señor.

10 El Señor dijo también a Moisés: “Ve al pueblo y conságralos hoy y mañana, y que laven sus vestidos.

11 Que estén preparados para el tercer día, porque al tercer día el Señor descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el Monte Sinaí.

12 Pondrás límites alrededor para el pueblo, y dirás: ‘De ningún modo suban al monte o toquen su límite. Cualquiera que toque el monte, ciertamente morirá.

13 Ninguna mano lo tocará, sino que morirá apedreado o a flechazos. Sea animal o sea hombre, no vivirá.’ Cuando suene largamente la bocina ellos subirán al monte.”

14 Y Moisés bajó del monte al pueblo, y santificó al pueblo. Después ellos lavaron sus vestidos.

15 Entonces Moisés dijo al pueblo: “Estén preparados para el tercer día. No se acerquen a mujer.”

16 La Majestuosa Presencia del Señor Y aconteció que al tercer día, cuando llegó la mañana, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un sonido tan fuerte de trompeta, que hizo temblar a todo el pueblo que estaba en el campamento.

17 Entonces Moisés sacó al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y ellos se quedaron al pie del monte.

18 Todo el Monte Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en fuego. El humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía con violencia.

19 El sonido de la trompeta aumentaba más y más. Moisés hablaba, y Dios le respondía con el trueno.

20 El Señor descendió a la cumbre del Monte Sinaí. Entonces el Señor llamó a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.

21 Y el Señor dijo a Moisés: “Desciende, advierte al pueblo, no sea que traspasen los límites para ver al Señor y perezcan muchos de ellos.

22 También que se santifiquen los sacerdotes que se acercan al Señor, no sea que el Señor irrumpa contra ellos.”

23 Y Moisés dijo al Señor: “El pueblo no puede subir al Monte Sinaí, porque Tú nos advertiste: ‘Pon límites alrededor del monte y santifícalo.’”

24 Entonces el Señor le dijo: “Ve, desciende, y vuelve a subir, tú y Aarón contigo; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen los límites para subir al Señor, no sea que El se lance contra ellos.”

25 Descendió, pues, Moisés y advirtió al pueblo.

20

1 Los Diez Mandamientos Entonces Dios habló todas estas palabras diciendo:

2 “Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre (de la esclavitud).

3 “No tendrás otros dioses delante de Mí.

4 “No te harás ningún ídolo (imagen tallada), ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

5 No los adorarás (No te inclinarás ante ellos) ni los servirás (ni los honrarás). Porque Yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que Me aborrecen,

6 y muestro misericordia a millares, a los que Me aman y guardan Mis mandamientos.

7 “No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano, porque el Señor no tendrá por inocente al que tome Su nombre en vano.

8 “Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

9 “Seis días trabajarás y harás toda tu obra,

10 pero el séptimo día es día de reposo para el Señor tu Dios. No harás en él trabajo alguno, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo.

11 Porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día. Por tanto, el Señor bendijo el día de reposo y lo santificó.

12 “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el Señor tu Dios te da.

13 “No matarás (No asesinarás).

14 “No cometerás adulterio.

15 “No hurtarás.

16 “No darás falso testimonio contra tu prójimo.

17 “No codiciarás la casa de tu prójimo. No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.”

18 El Pueblo Teme al Señor Todo el pueblo percibía los truenos y relámpagos, el sonido de la trompeta y el monte que humeaba. Cuando el pueblo vio aquello, temblaron, y se mantuvieron a distancia.

19 Entonces dijeron a Moisés: “Habla tú con nosotros y escucharemos, pero que no hable Dios con nosotros, no sea que muramos.”

20 Moisés respondió al pueblo: “No teman, porque Dios ha venido para ponerlos a prueba, y para que Su temor permanezca en ustedes, y para que no pequen.”

21 El pueblo se mantuvo a distancia, mientras Moisés se acercaba a la densa nube donde estaba Dios.

22 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Así dirás a los Israelitas: ‘Ustedes han visto que les he hablado desde el cielo.

23 No harán junto a Mí dioses de plata ni dioses de oro. No se los harán.

24 Harás un altar de tierra para Mí, y sobre él sacrificarás tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus bueyes. En todo lugar donde Yo haga recordar Mi nombre, vendré a ti y te bendeciré.

25 Si Me haces un altar de piedra, no lo construirás de piedras labradas. Porque si alzas tu cincel sobre él, lo profanarás.

26 Y no subirás por gradas a Mi altar, para que tu desnudez no se descubra sobre él.’

21

1 Leyes sobre la Esclavitud “Estas son las ordenanzas que pondrás delante de ellos.

2 Si compras un siervo Hebreo, te servirá seis años, pero al séptimo saldrá libre sin pagar nada.

3 Si entró solo, saldrá solo. Si tenía mujer, entonces su mujer saldrá con él.

4 Si su amo le da mujer, y ella le da hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo.

5 Pero si el siervo insiste y dice: ‘Amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos. No saldré libre,’

6 entonces su amo lo traerá a Dios, lo traerá a la puerta o al poste de la puerta, y su amo le horadará la oreja con una lezna, y él le servirá para siempre.

7 “Si alguien vende a su hija como sierva, ella no saldrá libre como salen los siervos.

8 Si ella no le gusta a su amo que la había destinado para sí, permitirá que sea redimida. Pero no podrá venderla a un pueblo extranjero, por haberla tratado con engaño.

9 Si la destina para su hijo, la tratará conforme a la costumbre de las hijas.

10 Si toma para sí otra mujer, no disminuirá a la primera su alimento, ni su ropa, ni sus derechos conyugales.

11 Y si no hace por ella estas tres cosas, entonces ella saldrá libre sin pagar nada.

12 Leyes sobre el Homicidio y la Violencia “El que hiera de muerte a otro, ciertamente morirá.

13 Pero si no estaba al acecho, sino que Dios permitió que cayera en sus manos, entonces yo te señalaré un lugar donde pueda refugiarse.

14 Sin embargo, si alguien se enfurece contra su prójimo para matarlo con alevosía, lo tomarás aun de Mi altar para que muera.

15 “El que hiera a su padre o a su madre, ciertamente morirá.

16 “El que secuestre a una persona, ya sea que la venda o sea hallada en su poder, ciertamente morirá.

17 “El que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente morirá.

18 “Si dos hombres riñen y uno hiere al otro con una piedra o con el puño, y no muere, pero guarda cama,

19 y se levanta y anda afuera con su bastón, el que lo hirió será absuelto. Sólo pagará por su tiempo perdido, y lo cuidará hasta que esté completamente curado.

20 “Si alguien hiere a su siervo o a su sierva con una vara, y muere bajo su mano, será castigado.

21 Sin embargo, si sobrevive uno o dos días, no se tomará venganza, porque es propiedad suya.

22 “Si algunos hombres luchan entre sí y golpean a una mujer encinta, y ella aborta, sin haber otro daño, ciertamente el culpable será multado según lo que el esposo de la mujer demande de él. Pagará según lo que los jueces decidan.

23 Pero si hubiera algún otro daño, entonces pondrás como castigo, vida por vida,

24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,

25 quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.

26 Leyes para Amos y Propietarios “Si alguien hiere el ojo de su siervo o de su sierva y se lo inutiliza, lo dejará ir libre a causa del ojo.

27 Y si hace saltar un diente a su siervo o a su sierva, lo dejará ir libre a causa del diente.

28 “Si un buey acornea a un hombre o a una mujer, y le causa la muerte, ciertamente el buey será apedreado y su carne no se comerá; pero el dueño del buey no será castigado.

29 Sin embargo, si el buey tenía desde antes el hábito de acornear, y su dueño había sido advertido, pero no lo había encerrado, y mata a un hombre o a una mujer, el buey será apedreado, y su dueño también morirá.

30 Si se le impone precio de rescate, entonces dará por la redención de su vida lo que se demande de él.

31 Si acornea a un hijo o a una hija, será enjuiciado según la misma ley.

32 Si el buey acornea a un siervo o a una sierva, el dueño dará a su amo treinta siclos (342 gramos) de plata, y el buey será apedreado.

33 “Si alguien destapa un pozo, o cava un pozo y no lo cubre, y cae en él un buey o un asno,

34 el dueño del pozo hará restitución. Dará dinero a su dueño, y el animal muerto será suyo.

35 Si el buey de alguien hiere al buey de otro y le causa la muerte, entonces venderán el buey vivo y se dividirán el dinero, y se dividirán también el buey muerto.

36 Pero si sabía que el buey tenía desde antes el hábito de acornear y su dueño no lo había encerrado, ciertamente pagará buey por buey, y el buey muerto será suyo.

22

1 Leyes sobre la Restitución “Si alguien roba un buey o una oveja, y lo mata o vende, pagará cinco bueyes por el buey y cuatro ovejas por la oveja.

2 “Si el ladrón es sorprendido forzando una casa, y es herido y muere, no será homicidio.

3 Pero si ya ha salido el sol, será considerado homicidio. Ciertamente, el que roba debe hacer restitución. Si no tiene con qué, entonces será vendido por el valor de su robo.

4 Si lo que robó, sea buey o asno u oveja, es hallado vivo en su posesión, pagará el doble.

5 “Si alguien deja que un campo o viña sea pastado totalmente, y deja suelto su animal para que paste en campo ajeno, hará restitución con lo mejor de su campo y con lo mejor de su viña.

6 “Si estalla un incendio y se extiende a los espinos, de modo que las cosechas, amontonadas o en pie, o el campo mismo se consuman, el que encendió el fuego ciertamente hará restitución.

7 “Si alguien da a su vecino dinero o cosas a guardar, y son hurtados de la casa de éste, el ladrón, si es hallado, pagará el doble.

8 Si no es hallado el ladrón, entonces el dueño de la casa se presentará ante los jueces, para determinar si él metió la mano en la propiedad de su vecino.

9 En toda clase de fraude, ya se trate de buey, de asno, de oveja, de ropa, o de cualquier cosa perdida, de la cual se pueda decir: ‘Esto es mío,’ la causa de ambos se llevará ante los jueces; y aquél a quien los jueces declaren culpable pagará el doble a su vecino.

10 “Si alguien da a su vecino un asno, un buey, una oveja, o cualquier otro animal para ser guardado, y muere o sufre daño, o es robado sin que nadie lo vea,

11 los dos harán juramento delante del Señor de que no metieron la mano en la propiedad de su vecino, y el dueño lo aceptará, y el otro no hará restitución.

12 Pero si en verdad el animal le ha sido robado, hará restitución a su dueño.

13 Si ha sido despedazado, que lo traiga como prueba. No hará restitución por lo que ha sido despedazado.

14 “Si alguien pide prestado un animal a su vecino, y el animal sufre daño o muere en ausencia de su dueño, hará completa restitución.

15 Si el dueño está presente, no hará restitución. Si es alquilado, solamente pagará el alquiler.

16 Leyes Diversas “Si alguien seduce a una doncella que no esté comprometida para casarse, y se acuesta con ella, deberá pagar una dote por ella para que sea su mujer.

17 Y si el padre rehúsa dársela, él pagará una cantidad igual a la dote de las vírgenes.

18 “No dejarás con vida a la hechicera.

19 “A cualquiera que se eche con un animal, ciertamente se le dará muerte.

20 “El que ofrezca sacrificio a otro dios, que no sea el Señor, será destruido por completo.

21 “Al extranjero no maltratarás ni oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto.

22 A la viuda y al huérfano no afligirán.

23 Si los afliges y ellos claman a Mí, ciertamente Yo escucharé su clamor,

24 y se encenderá Mi ira y a ustedes los mataré a espada, y sus mujeres quedarán viudas y sus hijos huérfanos.

25 “Si prestas dinero a Mi pueblo, a los pobres entre ustedes, no serás usurero con él; no le cobrarás interés.

26 Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol,

27 porque es su único abrigo; es el vestido para su cuerpo. ¿En qué otra cosa dormirá? Y será que cuando él clame a Mí, Yo le oiré, porque soy clemente.

28 “No maldecirás a Dios, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.

29 “No demorarás la ofrenda de tu cosecha ni de tu vendimia. Me darás el primogénito de tus hijos.

30 Lo mismo harás con tus bueyes y con tus ovejas. Siete días estará con su madre, y al octavo día Me lo darás.

31 “Ustedes serán hombres santos para Mí. No comerán carne despedazada por las fieras en el campo. A los perros la echarán.

23

1 “No propagarás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso.

2 No seguirás a la multitud para hacer el mal, ni testificarás en un pleito inclinándote a la multitud para pervertir la justicia.

3 Tampoco serás parcial al pobre en su pleito.

4 “Si encuentras extraviado el buey de tu enemigo o su asno, ciertamente se lo devolverás.

5 Si ves caído debajo de su carga el asno de uno que te aborrece, no se lo dejarás a él solo, ciertamente lo ayudarás a levantarlo.

6 “No pervertirás el derecho de tu hermano menesteroso en su pleito.

7 “Aléjate de acusación falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque Yo no absolveré al culpable.

8 No aceptarás soborno, porque el soborno ciega aun al de vista clara y pervierte las palabras del justo.

9 “No oprimirás al extranjero, porque ustedes conocen los sentimientos del extranjero, ya que ustedes también fueron extranjeros en la tierra de Egipto.

10 “Seis años sembrarás tu tierra y recogerás su producto;

11 pero el séptimo año la dejarás descansar, sin cultivar, para que coman los pobres de tu pueblo, y de lo que ellos dejen, coman los animales del campo. Lo mismo harás con tu viña y con tu olivar.

12 Seis días trabajarás, pero el séptimo día dejarás de trabajar, para que descansen tu buey y tu asno, y para que el hijo de tu sierva, así como el extranjero renueven sus fuerzas.

13 “Y en cuanto a todo lo que les he dicho, estén alerta; no mencionen ni se oiga en sus labios el nombre de otros dioses.

14 Fiestas Anuales y Primicias “Tres veces al año me celebrarán fiesta.

15 Guardarás la Fiesta de los Panes sin Levadura. Siete días comerás pan sin levadura, como Yo te mandé, en el tiempo señalado del mes de Abib, pues en él saliste de Egipto. Y nadie se presentará ante Mí con las manos vacías.

16 También guardarás la fiesta de la siega de los primeros frutos de tus labores, de lo que siembres en el campo, y la fiesta de la cosecha al fin del año cuando recojas del campo el fruto de tu trabajo.

17 Tres veces al año se presentarán todos tus varones delante del Señor Dios.

18 “No ofrecerás la sangre de Mi sacrificio con pan leudado, ni la grasa de Mi fiesta quedará hasta la mañana.

19 Traerás lo mejor de las primicias de tu tierra a la casa del Señor tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

20 Promesa del Regreso a Canaán “Yo enviaré un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te traiga al lugar que Yo he preparado.

21 Sé prudente delante de él y obedece su voz. No seas rebelde contra él, pues no perdonará la rebelión de ustedes, porque en él está Mi nombre.

22 Pero si en verdad obedeces su voz y haces todo lo que Yo digo, entonces seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.

23 “Pues Mi ángel irá delante de ti y te llevará a la tierra del Amorreo, del Hitita, del Ferezeo, del Cananeo, del Heveo y del Jebuseo; y los destruiré por completo.

24 No adorarás sus dioses, ni los servirás, ni harás lo que ellos hacen; sino que los derribarás totalmente y harás pedazos sus pilares sagrados.

25 Pero ustedes servirán al Señor su Dios. El bendecirá tu pan y tu agua. Yo quitaré las enfermedades de en medio de ti.

26 En tu tierra no habrá mujer que aborte ni que sea estéril. Haré que se cumpla el número de tus días.

27 “Enviaré Mi terror delante de ti, y llenaré de confusión a todo pueblo donde llegues; y haré que todos tus enemigos vuelvan la espalda ante ti.

28 Enviaré avispas delante de ti para que echen fuera de delante de ti a los Heveos, a los Cananeos y a los Hititas.

29 No los echaré de delante de ti en un solo año, a fin de que la tierra no quede desolada y se multipliquen contra ti las bestias del campo.

30 Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra.

31 “Fijaré tus límites desde el Mar Rojo hasta el mar de los Filisteos, y desde el desierto hasta el Río Eufrates. Porque en tus manos entregaré a los habitantes de esa tierra, y tú los echarás de delante de ti.

32 No harás pacto con ellos ni con sus dioses.

33 Ellos no habitarán en tu tierra, no sea que te hagan pecar contra Mí. Porque si sirves a sus dioses, ciertamente esto será tropezadero para ti.”

24

1 El Pacto de Dios con Israel Entonces Dios dijo a Moisés: “Sube hacia el Señor, tú y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel, y adorarán desde lejos.

2 Sin embargo, Moisés se acercará solo al Señor. Ellos no se acercarán, ni el pueblo subirá con él.”

3 Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras del Señor y todas las ordenanzas. Todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: “Haremos todas las palabras que el Señor ha dicho.”

4 Moisés escribió todas las palabras del Señor. Levantándose muy de mañana, edificó un altar al pie del monte, con doce columnas por las doce tribus de Israel.

5 Y envió jóvenes Israelitas, que ofrecieron holocaustos y sacrificaron novillos como ofrendas de paz al Señor.

6 Moisés tomó la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad de la sangre la roció sobre el altar.

7 Luego tomó el Libro del Pacto y lo leyó a oídos del pueblo, y ellos dijeron: “Todo lo que el Señor ha dicho haremos y obedeceremos.”

8 Entonces Moisés tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, y dijo: “Esta es la sangre del pacto que el Señor ha hecho con ustedes, según todas estas palabras.”

9 Y subió Moisés con Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel;

10 y vieron al Dios de Israel. Debajo de Sus pies había como un embaldosado de zafiro, tan claro como el mismo cielo.

11 Pero El no extendió Su mano contra los príncipes de los Israelitas. Ellos vieron a Dios, y comieron y bebieron.

12 Y el Señor dijo a Moisés: “Sube hasta Mí, al monte, y espera allí, y te daré las tablas de piedra con la ley y los mandamientos que he escrito para instrucción de ellos.”

13 Moisés se levantó con Josué su ayudante, y subió Moisés al monte de Dios,

14 y dijo a los ancianos: “Espérennos aquí hasta que volvamos a ustedes. Aarón y Hur estarán con ustedes. El que tenga algún asunto legal, acuda a ellos.”

15 Entonces Moisés subió al monte, y la nube cubrió el monte.

16 Y la gloria del Señor reposó sobre el Monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día, Dios llamó a Moisés de en medio de la nube.

17 A los ojos de los Israelitas la apariencia de la gloria del Señor era como un fuego consumidor sobre la cumbre del monte.

18 Moisés entró en medio de la nube, y subió al monte. Moisés estuvo en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

25

1 Ofrenda para el Tabernáculo El Señor habló a Moisés y le dijo:

2 “Dile a los Israelitas que tomen una ofrenda para Mí. De todo aquél cuyo corazón le mueva a hacerlo, ustedes tomarán Mi ofrenda.

3 Y ésta es la ofrenda que tomarán de ellos: oro, plata y bronce;

4 tela azul, púrpura y escarlata, lino fino y pelo de cabra;

5 pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de marsopa y madera de acacia;

6 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático;

7 piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.

8 “Que Me hagan un santuario, para que Yo habite entre ellos.

9 Conforme a todo lo que te voy a mostrar, conforme al diseño del tabernáculo y al diseño de todo su mobiliario, así ustedes lo harán.

10 El Arca del Testimonio “Harán también un arca de madera de acacia. Su longitud será de 1.12 metros, su anchura de 68 centímetros, y su altura de 68 centímetros.

11 La revestirás de oro puro. Por dentro y por fuera la revestirás, y harás una moldura de oro alrededor de ella.

12 Además fundirás para ella cuatro argollas de oro, y las pondrás en sus cuatro esquinas, dos argollas a un lado de ella y dos argollas al otro lado.

13 “También harás varas de madera de acacia y las revestirás de oro.

14 Meterás las varas por las argollas a los lados del arca, para llevar el arca con ellas.

15 Las varas permanecerán en las argollas del arca. No serán quitadas de ella.

16 Y pondrás en el arca el testimonio que Yo te daré.

17 “Harás además un propiciatorio de oro puro. Su longitud será de 1.12 metros, y su anchura de 68 centímetros.

18 Harás también dos querubines de oro. Los harás de oro labrado a martillo, en los dos extremos del propiciatorio.

19 Harás un querubín en un extremo y el otro en el otro extremo. Harás el propiciatorio con los querubines en sus dos extremos de una sola pieza.

20 Los querubines tendrán extendidas las alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, uno frente al otro. Los rostros de los querubines estarán vueltos hacia el propiciatorio.

21 “Pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que Yo te daré.

22 Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los Israelitas.

23 La Mesa del Pan de la Presencia “Harás asimismo una mesa de madera de acacia. Su longitud será de 90 centímetros, su anchura de 45 centímetros y su altura de 68 centímetros.

24 La revestirás de oro puro y harás una moldura de oro a su alrededor.

25 Le harás también alrededor un borde de 7.5 centímetros de ancho, y harás una moldura de oro alrededor del borde.

26 “Le harás cuatro argollas de oro, y pondrás argollas en las cuatro esquinas que están sobre sus cuatro patas.

27 Cerca del borde estarán las argollas para meter las varas a fin de llevar la mesa.

28 Harás las varas de madera de acacia y las revestirás de oro, y con ellas llevarán la mesa.

29 “Harás también sus fuentes, sus vasijas, sus jarros y sus tazones con los cuales se harán las libaciones. De oro puro los harás.

30 Y pondrás sobre la mesa el pan de la Presencia (de la Proposición) perpetuamente delante de Mí.

31 El Candelabro “Entonces harás un candelabro de oro puro. El candelabro, su base y su caña han de hacerse labrados a martillo. Sus copas, sus cálices y sus flores serán de una pieza con él.

32 Y saldrán de sus lados seis brazos, tres brazos del candelabro de uno de sus lados y tres brazos del candelabro del otro lado.

33 Habrá tres copas en forma de flor de almendro en un brazo, con un cáliz y una flor; y tres copas en forma de flor de almendro en el otro brazo, con un cáliz y una flor; así en los seis brazos que salen del candelabro.

34 En la caña del candelabro habrá cuatro copas en forma de flor de almendro, con sus cálices y sus flores.

35 Habrá un cáliz debajo de los dos primeros brazos que salen de él, y un cáliz debajo de los dos siguientes brazos que salen de él, y un cáliz debajo de los dos últimos brazos que salen de él; así con los seis brazos que salen del candelabro.

36 Sus cálices y sus brazos serán de una pieza con él. Todo ello será una sola pieza de oro puro labrado a martillo.

37 “Entonces harás sus siete lámparas; sus lámparas serán levantadas de modo que alumbren el espacio frente al candelabro.

38 Sus despabiladeras y sus platillos serán de oro puro.

39 El candelabro, con todos estos utensilios, será hecho de 34 kilos de oro puro.

40 Mira que los hagas según el diseño que te ha sido mostrado en el monte.

26

1 Construcción del Tabernáculo “Harás el tabernáculo con diez cortinas de lino fino torcido, y tela azul, púrpura y escarlata. Las harás con querubines, obra de hábil artífice.

2 La longitud de cada cortina será de 12.6 metros, y la anchura de cada cortina de 1.8 metros. Todas las cortinas tendrán una misma medida.

3 Cinco cortinas estarán unidas una con la otra. También las otras cinco cortinas estarán unidas una con la otra.

4 “Harás lazos de tela azul en el borde de la cortina del extremo del primer enlace, y de la misma manera los harás en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace.

5 Harás cincuenta lazos en la primera cortina, y harás cincuenta lazos en el borde de la cortina que está en el segundo enlace. Los lazos se corresponderán unos a otros.

6 Harás además cincuenta broches de oro, y con los broches unirás las cortinas una a la otra, de manera que el tabernáculo sea una unidad.

7 “Harás también cortinas de pelo de cabra a manera de tienda sobre el tabernáculo. En total harás once cortinas.

8 La longitud de cada cortina será de 13.5 metros, y la anchura de cada cortina de 1.8 metros. Las once cortinas tendrán una misma medida.

9 Unirás cinco cortinas entre sí y las otras seis cortinas también entre sí, y doblarás la sexta cortina en el frente de la tienda.

10 “Harás cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del primer enlace, y cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace.

11 Harás además cincuenta broches de bronce, y pondrás los broches en los lazos y unirás la tienda para que sea un todo.

12 “El exceso que sobra de las cortinas de la tienda, la media cortina que queda, caerá sobre la parte posterior del tabernáculo.

13 En un lado 45 centímetros y en el otro lado 45 centímetros de lo que sobra de la longitud de las cortinas de la tienda, caerá en los costados del tabernáculo, a un lado y a otro, para cubrirlo.

14 Harás también para la tienda una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, y otra cubierta de pieles de marsopa por encima.

15 “Harás luego para el tabernáculo tablas de madera de acacia, colocándolas verticalmente.

16 La longitud de cada tabla será de 4.5 metros, y de 68 centímetros la anchura de cada tabla.

17 Cada tabla tendrá dos espigas para unirlas una con otra. Así harás con todas las tablas del tabernáculo.

18 Harás, pues, las tablas para el tabernáculo: para el lado sur veinte tablas.

19 “También harás cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de la otra tabla para sus dos espigas.

20 Para el segundo lado del tabernáculo, al lado norte, veinte tablas,

21 y sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la otra tabla.

22 “Para la parte posterior del tabernáculo, hacia el occidente, harás seis tablas.

23 Harás además dos tablas para las esquinas del tabernáculo en la parte posterior.

24 Serán dobles por abajo, y estarán completamente unidas por arriba hasta la primera argolla. Así será con las dos: formarán las dos esquinas.

25 Habrá ocho tablas con sus basas de plata, 16 basas; dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la otra tabla.

26 “Harás también barras de madera de acacia; cinco para las tablas de un lado del tabernáculo,

27 y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabernáculo, hacia el occidente.

28 La barra del medio en el centro de las tablas pasará de un extremo al otro.

29 Y revestirás de oro las tablas, y harás de oro sus argollas por donde pasarán las barras. Revestirás de oro las barras.

30 Entonces levantarás el tabernáculo según el plan que te ha sido mostrado en el monte.

31 El Velo “Harás además un velo de tela azul, púrpura y escarlata, y de lino fino torcido. Será hecho con querubines, obra de hábil artífice.

32 Lo colgarás sobre cuatro columnas de acacia revestidas de oro. Sus ganchos serán también de oro, sobre cuatro basas de plata.

33 Colgarás el velo debajo de los broches, y pondrás allí, detrás del velo, el arca del testimonio. El velo les servirá como división entre el lugar santo y el Lugar Santísimo.

34 Pondrás el propiciatorio sobre el arca del testimonio en el Lugar Santísimo.

35 Pondrás la mesa fuera del velo, y el candelabro enfrente de la mesa en el lado del tabernáculo hacia el sur. Pondrás la mesa en el lado norte.

36 “Harás también una cortina para la entrada de la tienda de tela azul, púrpura y escarlata, y de lino fino torcido, obra de tejedor.

37 Harás cinco columnas de acacia para la cortina, y las revestirás de oro, y sus ganchos serán también de oro. Fundirás cinco basas de bronce para ellas.

27

1 El Altar del Holocausto “Harás también el altar de madera de acacia, de 2.25 metros su longitud, de 2.25 metros su anchura, el altar será cuadrado, y de 1.35 metros su altura.

2 Le harás cuernos en sus cuatro esquinas. Los cuernos serán de una misma pieza con el altar, y lo revestirás de bronce.

3 Harás asimismo sus recipientes para recoger las cenizas, y sus palas, sus tazones, sus garfios y sus braseros. Todos sus utensilios los harás de bronce.

4 “Le harás un enrejado de bronce en forma de red, y sobre la red harás cuatro argollas de bronce en sus cuatro extremos.

5 Y la pondrás debajo, bajo el borde del altar, de manera que la red llegue hasta la mitad del altar.

6 “Harás también varas para el altar, varas de madera de acacia, y las revestirás de bronce.

7 Las varas se meterán en las argollas, de manera que las varas estén en ambos lados del altar cuando sea transportado.

8 Harás el altar hueco, de tablas; según se te mostró en el monte, así lo harán.

9 El Atrio del Tabernáculo “Harás también el atrio del tabernáculo (de la morada). Al lado sur habrá cortinas de lino fino torcido para el atrio, de 45 metros de largo por un lado.

10 Sus columnas serán veinte, con sus veinte basas de bronce. Los ganchos de las columnas y sus molduras serán de plata.

11 “Asimismo, a lo largo del lado norte habrá cortinas de 45 metros de largo y sus veinte columnas con sus veinte basas serán de bronce. Los ganchos de las columnas y sus molduras serán de plata.

12 “Para el ancho del atrio en el lado occidental habrá cortinas de 22.5 metros con sus diez columnas y sus diez basas.

13 El ancho del atrio en el lado oriental será de 22.5 metros.

14 Las cortinas a un lado de la entrada serán de 6.75 metros con sus tres columnas y sus tres basas.

15 Y para el otro lado habrá cortinas de 6.75 metros con sus tres columnas y sus tres basas.

16 “Para la puerta del atrio habrá una cortina de 9 metros de tela azul, púrpura y escarlata, y de lino fino torcido, obra de tejedor, con sus cuatro columnas y sus cuatro basas.

17 Todas las columnas alrededor del atrio tendrán molduras de plata. Sus ganchos serán de plata y sus basas de bronce.

18 El largo del atrio será de 45 metros, y el ancho de 22.5 metros por cada lado, y la altura 2.25 metros; sus cortinas de lino fino torcido, y sus basas de bronce.

19 Todos los utensilios del tabernáculo usados en todo su servicio, y todas sus estacas, y todas las estacas del atrio serán de bronce.

20 El Aceite para las Lámparas “Ordenarás a los Israelitas que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, para que la lámpara arda continuamente.

21 En la tienda de reunión, fuera del velo que está delante del testimonio, Aarón y sus hijos la mantendrán en orden (encendida) delante del Señor desde la tarde hasta la mañana. Será estatuto perpetuo para todas las generaciones de los Israelitas.

28

1 Las Vestiduras Sacerdotales “Entonces harás que se acerque a ti, de entre los Israelitas, tu hermano Aarón, y con él sus hijos, para que Me sirva como sacerdote: Aarón, con Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar, hijos de Aarón.

2 Harás vestiduras sagradas para tu hermano Aarón, para gloria y hermosura.

3 Hablarás a todos los hábiles artífices, a quienes Yo he llenado de espíritu de sabiduría, y ellos harán las vestiduras de Aarón para consagrarlo, a fin de que Me sirva como sacerdote.

4 Estas son las vestiduras que harán: un pectoral, un efod, un manto, una túnica tejida a cuadros, una tiara y un cinturón. Harán vestiduras sagradas para tu hermano Aarón y para sus hijos, a fin de que Me sirvan como sacerdotes.

5 Tomarán para ello el oro y la tela azul, púrpura y escarlata, y el lino fino.

6 “Harán también el efod de oro, de tela azul, púrpura y escarlata y de lino fino torcido, obra de hábil artífice.

7 Tendrá dos hombreras que se junten a sus dos extremos, para que se pueda unir.

8 El cinto hábilmente tejido que estará sobre él, será de la misma obra, del mismo material: de oro, de tela azul, púrpura y escarlata y de lino fino torcido.

9 “Tomarás dos piedras de ónice y grabarás en ellas los nombres de los (doce) hijos de Israel:

10 seis de los nombres en una piedra y los seis nombres restantes en la otra piedra, según el orden de su nacimiento.

11 Así como un joyero graba un sello, tú grabarás las dos piedras con los nombres de los (doce) hijos de Israel. Las engastarás en filigrana de oro.

12 Pondrás las dos piedras en las hombreras del efod, como piedras memoriales para los hijos de Israel, y Aarón llevará sus nombres delante del Señor sobre sus dos hombros por memorial.

13 Harás engastes de filigrana de oro,

14 y dos cadenillas de oro puro. Las harás en forma de cordones trenzados, y pondrás las cadenillas trenzadas en los engastes de filigrana.

15 “Harás el pectoral del juicio, obra de hábil artífice. Lo harás como la obra del efod: de oro, de tela azul, púrpura y escarlata y de lino fino torcido lo harás.

16 Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho.

17 Montarás en él cuatro hileras de piedras. La primera hilera será una hilera de un rubí, un topacio y una esmeralda;

18 la segunda hilera, una turquesa, un zafiro y un diamante;

19 la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista;

20 y la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán engastadas en filigrana de oro.

21 Las piedras serán doce, según los nombres de los hijos de Israel, conforme a sus nombres. Serán como las grabaduras de un sello, cada uno según su nombre para las doce tribus.

22 “Harás en el pectoral cadenillas de oro puro en forma de cordones trenzados.

23 Harás también en el pectoral dos anillos de oro, y colocarás los dos anillos en los dos extremos del pectoral.

24 Pondrás los dos cordones de oro en los dos anillos en los extremos del pectoral.

25 Y colocarás los otros dos extremos de los dos cordones en los engastes de filigrana, y los fijarás en las hombreras del efod, en su parte delantera.

26 “Harás otros dos anillos de oro y los pondrás en los dos extremos del pectoral, en el borde que da al lado interior del efod.

27 También harás otros dos anillos de oro y los pondrás en la parte inferior de las dos hombreras del efod, en la parte delantera, cerca de su unión sobre el cinto tejido del efod.

28 Atarán el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordón azul, para que esté sobre el cinto tejido del efod, y para que el pectoral no se desprenda del efod.

29 “Aarón llevará los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón cuando entre en el lugar santo, continuamente por memorial delante del Señor.

30 Pondrás en el pectoral del juicio el Urim y el Tumim (las Luces y las Perfecciones), y estarán sobre el corazón de Aarón cuando entre a la presencia del Señor. Aarón llevará continuamente el juicio de los Israelitas sobre su corazón delante del Señor.

31 “Harás asimismo el manto del efod todo de tela azul.

32 Habrá una abertura en el medio de su parte superior. Alrededor de la abertura habrá una orla tejida, como la abertura de una cota de malla, para que no se rompa.

33 “En su borde inferior harás granadas de tela azul, púrpura y escarlata alrededor en todo su borde, y entre ellas, también alrededor, campanillas de oro:

34 una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada, y así alrededor de todo el borde del manto.

35 Estará sobre Aarón cuando ministre. Y el tintineo se oirá cuando entre en el lugar santo delante del Señor y cuando salga, para que no muera.

36 “Harás también una lámina de oro puro, y grabarás en ella, como las grabaduras de un sello: ‘Santidad (Consagrado) al Señor.’

37 La fijarás en un cordón azul, y estará sobre la tiara. Estará en la parte delantera de la tiara.

38 Y estará sobre la frente de Aarón, y Aarón quitará la iniquidad de las cosas sagradas que los Israelitas consagren en todas sus ofrendas santas. La lámina estará siempre sobre su frente, para que sean aceptas delante del Señor.

39 Tejerás a cuadros la túnica de lino fino, y harás una tiara de lino fino. Harás también un cinturón, obra de un tejedor.

40 “Para los hijos de Aarón harás túnicas, también les harás cinturones, y les harás mitras, para gloria y hermosura.

41 Y vestirás con ellos a tu hermano Aarón y a sus hijos con él. Los ungirás y ordenarás y consagrarás para que Me sirvan como sacerdotes.

42 Les harás calzoncillos de lino para cubrir su desnudez. Llegarán desde los lomos hasta los muslos.

43 Y Aarón y sus hijos los llevarán puestos cuando entren en la tienda de reunión, o cuando se acerquen al altar para ministrar en el lugar santo, para que no incurran en culpa y mueran. Será estatuto perpetuo para él y para su descendencia después de él.

29

1 Consagración de Aarón y los Sacerdotes “Esto es lo que les harás para consagrarlos para que Me sirvan como sacerdotes: Toma un novillo y dos carneros sin defecto,

2 panes sin levadura, tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untados con aceite. Los harás de flor de harina de trigo.

3 Los pondrás en una cesta, y los presentarás en la cesta junto con el novillo y los dos carneros.

4 Después harás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la tienda de reunión, y los lavarás con agua.

5 “Tomarás las vestiduras y pondrás sobre Aarón la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceñirás con el cinto tejido del efod.

6 Pondrás la tiara sobre su cabeza, y sobre la tiara pondrás la diadema santa.

7 Luego tomarás el aceite de la unción, lo derramarás sobre su cabeza, y lo ungirás.

8 También harás que sus hijos se acerquen y pondrás túnicas sobre ellos.

9 Les ceñirás los cinturones a Aarón y a sus hijos, y les atarás las mitras, y tendrán el sacerdocio por estatuto perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus hijos.

10 “Entonces llevarás el novillo delante de la tienda de reunión, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del novillo.

11 Matarás el novillo delante del Señor, a la entrada de la tienda de reunión.

12 Tomarás de la sangre del novillo y la pondrás sobre los cuernos del altar con tu dedo. Y derramarás toda la sangre al pie del altar.

13 Tomarás todo el sebo que cubre las entrañas, el lóbulo del hígado y los dos riñones, y el sebo que hay sobre ellos, y los ofrecerás quemándolos sobre el altar.

14 Pero la carne del novillo y su piel y su estiércol los quemarás con fuego fuera del campamento. Es ofrenda por el pecado.

15 “También tomarás uno de los carneros, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero.

16 Matarás el carnero, y tomarás su sangre y la rociarás en el altar por todos los lados.

17 Luego cortarás el carnero en pedazos, y lavarás sus entrañas y sus piernas, y las pondrás con sus pedazos y con su cabeza;

18 y quemarás todo el carnero sobre el altar. Es holocausto al Señor, aroma agradable al Señor, ofrenda encendida al Señor.

19 “Entonces tomarás el otro carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero.

20 Y matarás el carnero, y tomarás de su sangre y la pondrás sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el lóbulo de la oreja derecha de sus hijos, sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, y rociarás el resto de la sangre en el altar por todos los lados.

21 “Después tomarás de la sangre que está sobre el altar y del aceite de la unción, y lo rociarás sobre Aarón y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos y sobre las vestiduras de sus hijos. Quedarán consagrados él y sus vestiduras, y también sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él.

22 Tomarás también el sebo del carnero, la cola gorda, el sebo que cubre las entrañas, el lóbulo del hígado, los dos riñones y el sebo que hay sobre ellos, la pierna derecha (porque es un carnero de consagración),

23 y una torta de pan, una torta de pan con aceite y un hojaldre de la cesta de los panes sin levadura que está delante del Señor.

24 “Lo pondrás todo en las manos de Aarón y en las manos de sus hijos. Lo mecerás como ofrenda mecida delante del Señor.

25 Luego lo tomarás de sus manos y lo quemarás en el altar sobre el holocausto como aroma agradable delante del Señor; es ofrenda encendida al Señor.

26 “Entonces tomarás el pecho del carnero de la consagración de Aarón, y lo mecerás como ofrenda mecida delante del Señor. Esa será tu porción.

27 Y consagrarás el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda alzada, lo que fue mecido y lo que fue alzado del carnero de consagración, de lo que era para Aarón y de lo que era para sus hijos.

28 Esto será como porción perpetua (estatuto perpetuo) de parte de los Israelitas para Aarón y sus hijos, porque es ofrenda alzada. Será una ofrenda alzada de los Israelitas, de los sacrificios de sus ofrendas de paz, es decir su ofrenda alzada al Señor.

29 “Las vestiduras sagradas de Aarón serán para sus hijos después de él, para que en ellas sean ungidos y consagrados.

30 Por siete días las vestirá aquel de sus hijos que tome su lugar como sacerdote, cuando entre en la tienda de reunión para ministrar en el lugar santo.

31 “Tomarás el carnero de consagración y cocerás su carne en un lugar santo.

32 Y Aarón y sus hijos comerán la carne del carnero y el pan que está en la cesta, a la entrada de la tienda de reunión.

33 Así comerán las cosas con las cuales se hizo expiación en la ordenación y consagración de ellos. Pero el laico no las comerá, porque son sagradas.

34 Si sobra algo de la carne de consagración o algo del pan hasta la mañana siguiente, quemarás al fuego lo que haya sobrado. No se comerá, porque es sagrado.

35 “Así harás, pues, a Aarón y a sus hijos, conforme a todo lo que te he mandado; por siete días los consagrarás.

36 Cada día ofrecerás en expiación un novillo como ofrenda por el pecado. Purificarás el altar cuando hagas expiación sobre él, y lo ungirás para santificarlo.

37 Durante siete días harás expiación por el altar, y lo santificarás. Entonces el altar será santísimo, y todo lo que toque el altar será santificado.

38 Ofrendas Diarias “Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día, continuamente.

39 Ofrecerás uno de los corderos por la mañana y el otro cordero lo ofrecerás al atardecer.

40 Y ofrecerás 2.2 litros de flor de harina mezclada con un litro de aceite batido, y para la libación, un litro de vino con un cordero.

41 Ofrecerás el otro cordero al atardecer. Con él ofrecerás la misma ofrenda de cereal y la misma libación que por la mañana, como aroma agradable: una ofrenda encendida al Señor.

42 “Será holocausto continuo por las generaciones de ustedes a la entrada de la tienda de reunión, delante del Señor, donde Yo me encontraré con ustedes, para hablar allí contigo.

43 Allí Me encontraré con los Israelitas, y el lugar será santificado por Mi gloria.

44 Santificaré la tienda de reunión y el altar. También santificaré a Aarón y a sus hijos para que Me sirvan como sacerdotes.

45 Habitaré entre los Israelitas, y seré su Dios.

46 Y conocerán que Yo soy el Señor su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para morar Yo en medio de ellos. Yo soy el Señor su Dios.

30

1 El Altar del Incienso “Harás además un altar para quemar incienso en él. De madera de acacia lo harás.

2 Será cuadrado: de un codo (45 cm) será su longitud y de 45 centímetros su anchura; de 90 centímetros será su altura. Sus cuernos serán de una sola pieza con él.

3 Lo revestirás de oro puro: su parte superior, sus lados en derredor y sus cuernos, y le harás una moldura de oro alrededor.

4 Le harás dos argollas de oro debajo de su moldura. Los harás en dos de sus lados, en lados opuestos, y servirán de sostén para las varas con las cuales transportarlo.

5 “Harás las varas de madera de acacia y las revestirás de oro.

6 Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el arca del testimonio, donde Yo me encontraré contigo.

7 “Aarón quemará incienso aromático sobre él. Lo quemará cada mañana al preparar las lámparas.

8 Cuando Aarón prepare las lámparas al atardecer, quemará incienso. Habrá incienso perpetuo delante del Señor por todas las generaciones de ustedes.

9 No ofrecerán incienso extraño en este altar, ni holocausto ni ofrenda de cereal; tampoco derramarán libación sobre él.

10 Aarón hará expiación sobre los cuernos del altar una vez al año. Hará expiación sobre él con la sangre de la ofrenda de expiación por el pecado, una vez al año por todas las generaciones de ustedes. Santísimo es al Señor.”

11 La Ofrenda del Rescate El Señor habló también a Moisés y le dijo:

12 “Cuando hagas un censo de los Israelitas para contarlos, cada uno dará al Señor un rescate por su persona cuando sean contados, para que no haya plaga entre ellos cuando los hayas contado.

13 Esto dará todo el que sea contado: medio siclo (5.7 gramos de plata), conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte geras. Medio siclo es la ofrenda al Señor.

14 “Todo el que sea contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda al Señor.

15 El rico no pagará más, ni el pobre pagará menos del medio siclo, al dar la ofrenda al Señor para hacer expiación por sus vidas.

16 Tomarás de los Israelitas el dinero de la expiación y lo darás para el servicio de la tienda de reunión, para que sea un recordatorio para los Israelitas delante del Señor, como expiación por sus vidas.”

17 La Fuente de Bronce El Señor habló a Moisés y le dijo:

18 “Harás también una pila de bronce, con su base de bronce, para lavatorio. La colocarás entre la tienda de reunión y el altar, y pondrás agua en ella.

19 Con ella se lavarán las manos y los pies Aarón y sus hijos.

20 Al entrar en la tienda de reunión, se lavarán con agua para que no mueran. También, cuando se acerquen al altar a ministrar para quemar una ofrenda encendida al Señor,

21 se lavarán las manos y los pies para que no mueran. Será estatuto perpetuo para ellos, para Aarón y su descendencia, por todas sus generaciones.”

22 El Aceite de la Unción y el Incienso El Señor habló a Moisés y le dijo:

23 “Toma también de las especias más finas: de mirra fluida, 500 siclos (5.7 kilos); de canela aromática, la mitad, 250; y de caña aromática, 250;

24 de casia, 500 siclos, conforme al siclo del santuario, y 3.7 litros de aceite de oliva.

25 Y harás con ello el aceite de la santa unción, mezcla de perfume, obra de perfumador. Será aceite de santa unción.

26 “Y con él ungirás la tienda de reunión y el arca del testimonio,

27 la mesa y todos sus utensilios, el candelabro y sus utensilios, el altar del incienso,

28 el altar del holocausto y todos sus utensilios, la pila y su base.

29 Los consagrarás y serán santísimos; todo aquello que los toque será santificado.

30 “Y ungirás a Aarón y a sus hijos y los consagrarás para que Me sirvan como sacerdotes.

31 Y hablarás a los Israelitas, diciendo: ‘Este será aceite de santa unción para Mí por todas sus generaciones.

32 No se derramará sobre nadie, ni harán otro igual en las mismas proporciones. Santo es, y santo será para ustedes.

33 Cualquiera que haga otro semejante, o el que ponga de él sobre un laico, será cortado de entre su pueblo.’”

34 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Toma especias, estacte, uña aromática y gálbano, especias con incienso puro. Que haya de cada una igual peso.

35 Con ello harás incienso, un perfume, obra de perfumador, sazonado, puro y santo.

36 Y molerás parte de él muy fino, y pondrás una parte delante del testimonio en el tabernáculo de reunión donde Yo me encontraré contigo. Santísimo será para ustedes.

37 “Y el incienso que harás, no lo harán en las mismas proporciones para su propio uso. Te será santo para el Señor.

38 Cualquiera que haga incienso como éste, para usarlo como perfume será cortado de entre su pueblo.”

31

1 Llamamiento de Bezalel y de Aholiab El Señor habló además a Moisés diciendo:

2 “Mira, he llamado por nombre a Bezalel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá.

3 Y lo he llenado del Espíritu de Dios en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte,

4 para elaborar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce,

5 y en el labrado de piedras para engaste, y en el tallado de madera, a fin de que trabaje en toda clase de labor.

6 “Mira, Yo mismo he nombrado con él a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan. En el corazón de todos los que son hábiles he puesto habilidad a fin de que hagan todo lo que te he mandado:

7 la tienda de reunión, el arca del testimonio, el propiciatorio sobre ella y todo el mobiliario del tabernáculo;

8 también la mesa y sus utensilios, el candelabro de oro puro con todos sus utensilios y el altar del incienso;

9 el altar del holocausto también con todos sus utensilios y la pila con su base;

10 asimismo las vestiduras tejidas, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos, para ministrar como sacerdotes;

11 también el aceite de la unción, y el incienso aromático para el lugar santo. Los harán conforme a todo lo que te he mandado.”

12 El Día de Reposo El Señor habló a Moisés y le dijo:

13 “Habla, pues, tú a los Israelitas y diles: ‘De cierto guardarán Mis días de reposo, porque esto es una señal entre Yo y ustedes por todas sus generaciones, a fin de que sepan que Yo soy el Señor que los santifico.

14 Por tanto, han de guardar el día de reposo porque es santo para ustedes. Todo el que lo profane ciertamente morirá. Porque cualquiera que haga obra alguna en él, esa persona será cortada de entre su pueblo.

15 Durante seis días se trabajará, pero el séptimo día será día de completo reposo, santo al Señor. Cualquiera que haga obra alguna en el día de reposo ciertamente morirá.

16 Los Israelitas guardarán, pues, el día de reposo, celebrándolo por todas sus generaciones como pacto perpetuo.’

17 Es una señal entre Yo y los Israelitas para siempre. Pues en seis días el Señor hizo los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó de trabajar y reposó.”

18 Las Tablas del Testimonio Cuando el Señor terminó de hablar con Moisés sobre el Monte Sinaí, le dio las dos tablas del testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios.

32

1 El Becerro de Oro Cuando el pueblo vio que Moisés tardaba en bajar del monte, la gente se congregó alrededor de Aarón, y le dijeron: “Levántate, haznos un dios que vaya delante de nosotros. En cuanto a este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.”

2 Y Aarón les respondió: “Quiten los pendientes de oro de las orejas de sus mujeres, de sus hijos y de sus hijas, y tráiganmelos.”

3 Entonces todo el pueblo se quitó los pendientes de oro que tenían en las orejas y los llevaron a Aarón.

4 El los tomó de sus manos y les dio forma con buril, e hizo de ellos un becerro de fundición. Y ellos dijeron: “Este es tu dios, Israel, que te ha sacado de la tierra de Egipto.”

5 Cuando Aarón vio esto, edificó un altar delante del becerro. Y Aarón hizo una proclama y dijo: “Mañana será fiesta para el Señor.”

6 Al día siguiente se levantaron temprano y ofrecieron holocaustos y trajeron ofrendas de paz. El pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.

7 Entonces el Señor habló a Moisés: “Desciende pronto, porque tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido.

8 Bien pronto se han desviado del camino que Yo les mandé. Se han hecho un becerro de fundición y lo han adorado, le han ofrecido sacrificios y han dicho: ‘Este es tu dios, Israel, que te ha sacado de la tierra de Egipto.’”

9 El Señor dijo además a Moisés: “He visto a este pueblo, y ciertamente es un pueblo terco.

10 Ahora pues, déjame, para que se encienda Mi ira contra ellos y los consuma. Pero de ti Yo haré una gran nación.”

11 Entonces Moisés suplicó ante el Señor su Dios, y dijo: “Oh Señor, ¿por qué se enciende Tu ira contra Tu pueblo, que Tú has sacado de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?

12 ¿Por qué han de hablar los Egipcios, diciendo: ‘Con malas intenciones los ha sacado, para matarlos en los montes y para exterminarlos de la superficie de la tierra’? Vuélvete del ardor de Tu ira, y desiste de hacer daño a Tu pueblo.

13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, Tus siervos, a quienes juraste por Ti mismo, y les dijiste: ‘Yo multiplicaré la descendencia de ustedes como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de la cual he hablado, daré a sus descendientes, y ellos la heredarán para siempre.’”

14 Y el Señor desistió de hacer el daño que había dicho que haría a Su pueblo.

15 Moisés Rompe las Tablas del Testimonio Entonces se volvió Moisés y descendió del monte con las dos tablas del testimonio en su mano, tablas escritas por ambos lados. Por uno y por el otro estaban escritas.

16 Las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.

17 Al oír Josué el ruido del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: “Hay gritos de guerra en el campamento.”

18 Pero él respondió: “No es ruido de gritos de victoria, Ni es ruido de lamentos de derrota; Sino que oigo voces de canto.”

19 Tan pronto como Moisés se acercó al campamento, vio el becerro y las danzas. Se encendió la ira de Moisés, arrojó las tablas de sus manos, y las hizo pedazos al pie del monte.

20 Y tomando el becerro que habían hecho, lo quemó en el fuego, lo molió hasta reducirlo a polvo y lo esparció sobre el agua, e hizo que los Israelitas la bebieran.

21 Castigo del Pueblo Entonces dijo Moisés a Aarón: “¿Qué te ha hecho este pueblo para que hayas traído sobre él tan gran pecado?”

22 “No se encienda la ira de mi señor,” respondió Aarón; “tú conoces al pueblo, que es propenso al mal.

23 Porque me dijeron: ‘Haznos un dios que vaya delante de nosotros, pues no sabemos qué le haya acontecido a este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto.’

24 Y yo les contesté: ‘El que tenga oro, que se lo quite.’ Me lo dieron, lo eché al fuego y salió este becerro.”

25 Viendo Moisés al pueblo desenfrenado, porque Aarón les había permitido el desenfreno para ser burla de sus enemigos,

26 se paró Moisés a la puerta del campamento, y dijo: “El que esté por el Señor, venga a mí.” Y se juntaron a él todos los hijos de Leví.

27 Y él les dijo: “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘Póngase cada uno la espada sobre el muslo, y pasen y repasen por el campamento de puerta en puerta, y maten cada uno a su hermano y a su amigo y a su vecino.’”

28 Los hijos de Leví hicieron conforme a la palabra de Moisés; y cayeron aquel día unos 3,000 hombres del pueblo.

29 Entonces Moisés dijo: “Conságrense hoy al Señor, pues cada uno ha estado en contra de su hijo y en contra de su hermano, para que hoy El les dé una bendición.”

30 Al día siguiente Moisés dijo al pueblo: “Ustedes han cometido un gran pecado, y ahora yo voy a subir al Señor. Quizá pueda hacer expiación por su pecado.”

31 Entonces volvió Moisés al Señor y dijo: “¡Ay!, este pueblo ha cometido un gran pecado: se ha hecho un dios de oro.

32 Pero ahora, si es Tu voluntad, perdona su pecado, y si no, bórrame del libro que has escrito.”

33 Y el Señor dijo a Moisés: “Al que haya pecado contra Mí, lo borraré de Mi libro.

34 Pero ahora ve, conduce al pueblo adonde te he dicho. Mi ángel irá delante de ti. Pero el día que Yo los visite, los castigaré por su pecado.”

35 Y el Señor hirió al pueblo por lo que hicieron con el becerro que Aarón había hecho.

33

1 La presencia del Señor Entonces el Señor dijo a Moisés: “Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que has sacado de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: ‘A tu descendencia la daré.’

2 Enviaré un ángel delante de ti, y echaré fuera a los Cananeos, a los Amorreos, a los Hititas, a los Ferezeos, a los Heveos y a los Jebuseos.

3 Sube a una tierra que mana leche y miel. Pues Yo no subiré en medio de ti, oh Israel, no sea que te destruya en el camino, porque eres un pueblo terco.”

4 Cuando el pueblo oyó esta mala noticia, hicieron duelo, y ninguno de ellos se puso sus joyas.

5 Porque el Señor había dicho a Moisés: “Dile a los Israelitas: ‘Ustedes son un pueblo terco. Si por un momento Yo me presentara en medio de ustedes, los destruiría. Ahora pues, quítense sus joyas, para que Yo sepa qué he de hacer con ustedes.’”

6 A partir del Monte Horeb los Israelitas se despojaron de sus joyas.

7 Moisés acostumbraba tomar la tienda, y la levantaba fuera del campamento a buena distancia de éste, y la llamó la tienda de reunión. Y sucedía que todo el que buscaba al Señor salía a la tienda de reunión, que estaba fuera del campamento.

8 Cuando Moisés salía a la tienda, todo el pueblo se levantaba y permanecía de pie, cada uno a la entrada de su tienda, y seguía con la vista a Moisés hasta que él entraba en la tienda.

9 También cuando Moisés entraba en la tienda, la columna de nube descendía y permanecía a la entrada de la tienda, y el Señor hablaba con Moisés.

10 Cuando todo el pueblo veía la columna de nube situada a la entrada de la tienda de reunión todos se levantaban y adoraban, cada cual a la entrada de su tienda.

11 Y el Señor acostumbraba hablar con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Cuando Moisés regresaba al campamento, su joven ayudante Josué, hijo de Nun, no se apartaba de la tienda.

12 Moisés Responde al Señor Entonces Moisés dijo al Señor: “Mira, Tú me dices: ‘Haz subir a este pueblo.’ Pero Tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Además has dicho: ‘Te he conocido por tu nombre, y también has hallado gracia ante Mis ojos.’

13 Ahora pues, si he hallado gracia ante Tus ojos, Te ruego que me hagas conocer Tus caminos para que yo Te conozca y halle gracia ante Tus ojos. Considera también que esta nación es Tu pueblo.”

14 “Mi presencia irá contigo, y Yo te daré descanso,” le contestó el Señor.

15 Entonces Moisés le dijo: “Si Tu presencia no va con nosotros, no nos hagas salir de aquí.

16 ¿Pues en qué se conocerá que he hallado gracia ante Tus ojos, yo y Tu pueblo? ¿No es acaso en que Tú vayas con nosotros, para que nosotros, yo y Tu pueblo, nos distingamos de todos los demás pueblos que están sobre la superficie de la tierra?”

17 Y el Señor respondió a Moisés: “También haré esto que has hablado, por cuanto has hallado gracia ante Mis ojos y te he conocido por tu nombre.”

18 Entonces Moisés dijo: “Te ruego que me muestres Tu gloria.”

19 Y el Señor respondió: “Yo haré pasar toda Mi bondad delante de ti, y proclamaré el nombre del Señor delante de ti. Tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasión.”

20 Y añadió: “No puedes ver Mi rostro; porque nadie Me puede ver, y vivir.”

21 Entonces el Señor dijo: “Hay un lugar junto a Mí, y tú estarás sobre la peña;

22 y sucederá que al pasar Mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con Mi mano hasta que Yo haya pasado.

23 Después apartaré Mi mano y verás Mis espaldas; pero Mi rostro no se verá.”

34

1 Nuevas Tablas de la Ley El Señor dijo a Moisés: “Lábrate dos tablas de piedra como las anteriores, y Yo escribiré sobre las tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que tú quebraste.

2 Prepárate, pues, para la mañana, y sube temprano al Monte Sinaí, y allí preséntate a Mí en la cumbre del monte.

3 Que no suba nadie contigo, ni se vea a nadie en todo el monte. Ni siquiera ovejas ni bueyes pasten delante de ese monte.”

4 Moisés, pues, labró dos tablas de piedra como las anteriores, se levantó muy de mañana y subió al Monte Sinaí, como el Señor le había mandado, llevando en su mano las dos tablas de piedra.

5 El Señor descendió en la nube y estuvo allí con él, mientras éste invocaba el nombre del Señor.

6 Entonces pasó el Señor por delante de él y proclamó: “El Señor, el Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad (fidelidad);

7 que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpable; que castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generación.”

8 Moisés se apresuró a inclinarse a tierra y adoró,

9 y dijo: “Si ahora, Señor, he hallado gracia ante Tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros, aunque el pueblo sea terco. Perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por posesión Tuya.”

10 Advertencia contra la Idolatría Entonces Dios contestó: “Voy a hacer un pacto. Delante de todo tu pueblo haré maravillas que no se han hecho en toda la tierra ni en ninguna de las naciones. Y todo el pueblo en medio del cual habitas verá la obra del Señor, porque es cosa temible la que haré por medio de ti.

11 Observa lo que te mando hoy: Voy a echar de delante de ti a los Amorreos, a los Cananeos, a los Hititas, a los Ferezeos, a los Heveos y a los Jebuseos.

12 Cuídate de no hacer pacto con los habitantes de la tierra adonde vas, no sea que esto se convierta en tropezadero en medio de ti.

13 “Ustedes derribarán sus altares, quebrarán sus pilares sagrados y cortarán sus Aseras.

14 No adorarás a ningún otro dios, ya que el Señor, cuyo nombre es Celoso, es Dios celoso.

15 No hagas pacto con los habitantes de aquella tierra, no sea que cuando ellos se prostituyan con sus dioses y les ofrezcan sacrificios, alguien te invite y comas de su sacrificio;

16 y tomes de sus hijas para tus hijos, y ellas se prostituyan con sus dioses, y hagan que también tus hijos se prostituyan con los dioses de ellas.

17 No te harás dioses de fundición.

18 “Guardarás la Fiesta de los Panes sin Levadura. Según te he mandado, por siete días comerás panes sin levadura en el tiempo señalado en el mes de Abib, porque en el mes de Abib saliste de Egipto.

19 Todo primer nacido Me pertenece, y de todo ganado tuyo, el primer nacido de vaca y de oveja, que sea macho.

20 Redimirás con una oveja el primer nacido de asno; y si no lo redimes, quebrarás su cuello. Redimirás a todo primogénito de tus hijos. Nadie se presentará ante Mí con las manos vacías.

21 “Seis días trabajarás, pero en el séptimo día descansarás. Aun en el tiempo de arar y de segar, descansarás.

22 También celebrarás la Fiesta de las Semanas, es decir, los primeros frutos de la siega del trigo, y la Fiesta de la Cosecha al final del año.

23 Tres veces al año se presentarán todos tus varones delante de Dios, el Señor, Dios de Israel.

24 Porque Yo expulsaré a las naciones de tu presencia y ensancharé tus fronteras, y nadie codiciará tu tierra cuando subas tres veces al año a presentarte delante del Señor tu Dios.

25 “No ofrecerás la sangre de Mi sacrificio con pan leudado, ni se dejará nada del sacrificio de la Fiesta de la Pascua hasta la mañana.

26 Traerás a la casa del Señor tu Dios las primicias de los primeros frutos de tu tierra. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.”

27 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Escribe estas palabras. Porque conforme a estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel.”

28 Y Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días y cuarenta noches. No comió pan ni bebió agua. Y escribió en las tablas las palabras del pacto, los Diez Mandamientos.

29 El Rostro de Moisés Resplandece Cuando Moisés descendía del Monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, Moisés no sabía que la piel de su rostro resplandecía por haber hablado con Dios.

30 Al ver Aarón y todos los Israelitas que la piel del rostro de Moisés resplandecía, tuvieron temor de acercarse a él.

31 Entonces Moisés los llamó, y Aarón y todos los jefes de la congregación regresaron a él, y Moisés les habló.

32 Después se acercaron todos los Israelitas, y él les mandó que hicieran todo lo que el Señor había hablado con él en el Monte Sinaí.

33 Cuando Moisés acabó de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro.

34 Pero siempre que Moisés entraba a la presencia del Señor para hablar con El, se quitaba el velo hasta que salía. Siempre que él salía, decía a los Israelitas lo que el Señor le había ordenado.

35 Los Israelitas veían que la piel del rostro de Moisés resplandecía, y Moisés volvía a ponerse el velo sobre su rostro hasta que entraba a hablar con Dios.

35

1 El Día de Reposo Entonces Moisés reunió a toda la congregación de los Israelitas, y les dijo: “Estas son las cosas que el Señor les ha mandado hacer.

2 Seis días se trabajará, pero el séptimo día será para ustedes un día santo, día de completo reposo para el Señor. Cualquiera que haga trabajo alguno en él, morirá.

3 No encenderán fuego en ninguna de las moradas de ustedes el día de reposo.”

4 Ofrenda para el Tabernáculo Moisés habló a toda la congregación de los Israelitas y les dijo: “Esto es lo que el Señor ha ordenado:

5 ‘Tomen de entre ustedes una ofrenda para el Señor. Todo aquél que sea de corazón generoso, tráigala como ofrenda al Señor: oro, plata y bronce;

6 tela azul, púrpura y escarlata, lino fino y pelo de cabra;

7 pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de marsopa y madera de acacia;

8 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático;

9 piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.

10 Obreros para el Tabernáculo ‘Que venga todo hombre hábil de entre ustedes y haga todo lo que el Señor ha ordenado:

11 el tabernáculo (la morada), su tienda y sus cubiertas, sus broches, sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas;

12 el arca y sus varas, el propiciatorio y el velo de la cortina;

13 la mesa y sus varas y todos sus utensilios, y el pan de la Presencia (de la Proposición);

14 también el candelabro para el alumbrado con sus utensilios y sus lámparas, y el aceite para el alumbrado;

15 el altar del incienso y sus varas, el aceite de la unción, el incienso aromático y la cortina de la puerta a la entrada del tabernáculo;

16 el altar del holocausto con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, y la pila con su base;

17 todas las cortinas del atrio, sus columnas y sus basas, y la cortina para la puerta del atrio;

18 las estacas del tabernáculo y las estacas del atrio y sus cuerdas;

19 las vestiduras tejidas para el ministerio en el lugar santo, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón, y las vestiduras de sus hijos para ministrar como sacerdotes.’”

20 Entonces toda la congregación de los Israelitas salió de la presencia de Moisés.

21 Y todo aquél a quien impulsó su corazón y todo aquél a quien movió su espíritu, vino y trajo la ofrenda del Señor para la obra de la tienda de reunión, para todo su servicio y para las vestiduras santas.

22 Todos aquellos de corazón generoso, tanto hombres como mujeres, vinieron y trajeron broches, pendientes, anillos y brazaletes, toda clase de objetos de oro. Cada cual, pues, presentó una ofrenda de oro al Señor.

23 Todo aquél que tenía tela azul, púrpura, escarlata y lino fino, pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo y pieles de marsopa, los trajo.

24 Todo aquél que podía hacer una contribución de plata y bronce trajo la contribución reservada para el Señor. Todo el que tenía madera de acacia para cualquier obra del servicio, la trajo.

25 Todas las mujeres hábiles hilaron con sus manos, y trajeron lo que habían hilado, de tela azul, púrpura, escarlata y lino fino.

26 Y todas las mujeres cuyo corazón las llenó de habilidad, hilaron pelo de cabra.

27 Los jefes trajeron piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral;

28 y las especias y el aceite para el alumbrado, para el aceite de la unción y para el incienso aromático.

29 Todos los Israelitas, tanto hombres como mujeres, cuyo corazón los movía a traer algo para toda la obra que el Señor había ordenado por medio de Moisés que se hiciera, trajeron una ofrenda voluntaria al Señor.

30 Entonces Moisés dijo a los Israelitas: “Miren, el Señor ha llamado por nombre a Bezalel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá.

31 Y lo ha llenado del Espíritu de Dios en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte,

32 para elaborar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce,

33 y en el labrado de piedras para engaste, y en el tallado de madera, y para trabajar en toda clase de obra ingeniosa.

34 “También le ha puesto en su corazón el don de enseñar, tanto a él como a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan.

35 Los ha llenado de habilidad para hacer toda clase de obra de grabador, de diseñador y de bordador en tela azul, en púrpura y en escarlata y en lino fino, y de tejedor. Están capacitados para toda obra y creadores de diseños.

36

1 “Bezalel, Aholiab y toda persona hábil en quien el Señor ha puesto sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra de construcción del santuario, harán todo conforme a lo que el Señor ha ordenado.”

2 Entonces Moisés llamó a Bezalel y a Aholiab y a toda persona hábil en quien el Señor había puesto sabiduría, y a todo aquél cuyo corazón le impulsaba a venir a la obra para hacerla.

3 Y recibieron de Moisés todas las ofrendas que los Israelitas habían traído para hacer la obra de la construcción del santuario. Los Israelitas seguían trayéndole ofrendas voluntarias cada mañana.

4 Así que vinieron todos los hombres hábiles que hacían todo el trabajo del santuario, cada cual del trabajo que estaba haciendo,

5 y dijeron a Moisés: “El pueblo trae más de lo que se necesita para la obra de construcción que el Señor nos ha ordenado que se haga.”

6 Entonces Moisés dio una orden, y se pasó una proclama por todo el campamento y dijo: “Ningún hombre ni mujer haga más trabajo para las contribuciones del santuario.” Así el pueblo dejó de traer más.

7 Porque el material que tenían era abundante, y más que suficiente para hacer toda la obra.

8 Construcción del Tabernáculo Todos los hombres hábiles de entre los que estaban haciendo la obra hicieron el tabernáculo (la morada) con diez cortinas de lino fino torcido, y tela azul, púrpura y escarlata, con querubines, obra de hábil artífice. Bezalel las hizo.

9 La longitud de cada cortina era de 12.6 metros y la anchura de cada cortina de 1.6 metros. Todas las cortinas tenían una misma medida.

10 Unió cinco cortinas una con otra, también las otras cinco cortinas las unió una con otra.

11 Hizo lazos de tela azul en el borde de la cortina del extremo del primer enlace. Lo mismo hizo en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace.

12 Hizo cincuenta lazos en una cortina, e hizo cincuenta lazos en el borde de la cortina que estaba en el segundo enlace. Los lazos se correspondían unos a otros.

13 Hizo además cincuenta broches de oro, y unió las cortinas una a la otra con los broches, de manera que el tabernáculo llegó a ser una unidad.

14 Hizo también cortinas de pelo de cabra a manera de tienda sobre el tabernáculo. Hizo once cortinas en total.

15 La longitud de cada cortina era de 13.5 metros, y la anchura de cada cortina de 1.8 metros. Las once cortinas tenían una misma medida.

16 Unió cinco cortinas entre sí y las otras seis cortinas también entre sí.

17 Hizo cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del primer enlace, y cincuenta lazos en el borde de la cortina del extremo del segundo enlace.

18 Hizo además cincuenta broches de bronce para unir la tienda, a fin de que fuera un todo.

19 Hizo también para la tienda una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, y encima otra cubierta de pieles de marsopa.

20 Hizo luego para el tabernáculo tablas de madera de acacia, colocándolas verticalmente.

21 La longitud de cada tabla era de 4.5 metros, y de 68 centímetros la anchura de cada tabla.

22 Cada tabla tenía dos espigas para unirlas una con otra. Así hizo con todas las tablas del tabernáculo.

23 Hizo, pues, las tablas para el tabernáculo: veinte tablas para el lado sur.

24 También hizo cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de otra tabla para sus dos espigas.

25 Para el segundo lado del tabernáculo, el lado norte, hizo veinte tablas,

26 y sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la otra tabla.

27 Para la parte posterior del tabernáculo, hacia el occidente, hizo seis tablas.

28 Hizo además dos tablas para las esquinas del tabernáculo en la parte posterior.

29 Eran dobles por abajo y estaban unidas por arriba hasta la primera argolla. Así hizo con las dos para las dos esquinas.

30 Había ocho tablas con sus basas de plata; dieciséis basas, dos basas debajo de cada tabla.

31 Hizo también barras de madera de acacia: cinco para las tablas de un lado del tabernáculo,

32 y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabernáculo, hacia el occidente.

33 La barra del medio en el centro de las tablas la hizo pasar de un extremo al otro.

34 Revistió de oro las tablas y revistió de oro las barras e hizo de oro sus argollas por donde pasaran las barras.

35 Hizo además, el velo de tela azul, púrpura y escarlata y lino fino torcido. Lo hizo con querubines, obra de hábil artífice.

36 Le hizo cuatro columnas de acacia y las revistió de oro. Sus ganchos eran también de oro, y fundió para ellas cuatro basas de plata.

37 Hizo también una cortina para la entrada de la tienda de tela azul, púrpura y escarlata y de lino fino torcido, obra de tejedor,

38 con sus cinco columnas y sus ganchos. Revistió de oro sus capiteles y sus molduras, pero sus cinco basas eran de bronce.

37

1 Mobiliario del Tabernáculo Bezalel hizo también el arca de madera de acacia. Su longitud era de 1.13 metros, su anchura de 68 centímetros, y su altura de 68 centímetros.

2 La revistió de oro puro por dentro y por fuera, y le hizo una moldura de oro alrededor.

3 Además fundió para ella cuatro argollas de oro en sus cuatro esquinas: dos argollas a un lado de ella y dos argollas al otro lado.

4 También hizo varas de madera de acacia y las revistió de oro.

5 Y metió las varas por las argollas a los lados del arca, para transportarla.

6 Hizo además un propiciatorio de oro puro; su longitud era de 1.13 metros, y su anchura de 68 centímetros.

7 Hizo igualmente dos querubines de oro. Los hizo labrados a martillo, en los dos extremos del propiciatorio;

8 un querubín en un extremo, y el otro querubín en el otro extremo. Hizo los querubines en los dos extremos de una sola pieza con el propiciatorio.

9 Los querubines tenían extendidas las alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, uno frente al otro. Los rostros de los querubines estaban vueltos hacia el propiciatorio.

10 Hizo asimismo la mesa de madera de acacia. Su longitud era de 90 centímetros, su anchura de un codo (45 cm) y su altura de 68 centímetros.

11 La revistió de oro puro y le hizo una moldura de oro alrededor.

12 Le hizo también alrededor un borde de 7.5 centímetros de ancho, e hizo una moldura de oro alrededor del borde.

13 Fundió para ella cuatro argollas de oro, y puso las argollas en las cuatro esquinas que estaban sobre sus cuatro patas.

14 Cerca del borde estaban las argollas donde se metían las varas para llevar la mesa.

15 Hizo las varas de madera de acacia para llevar la mesa y las revistió de oro.

16 Hizo también los utensilios que estaban en la mesa: sus fuentes, sus vasijas, sus tazones y sus jarros, con los cuales hacer las libaciones; todo de oro puro.

17 Hizo además el candelabro de oro puro. Hizo el candelabro labrado a martillo, su base y su caña. Sus copas, sus cálices y sus flores eran de una pieza con él.

18 Salían seis brazos de sus lados, tres brazos del candelabro de uno de sus lados y tres brazos del candelabro del otro lado.

19 Había tres copas en forma de flor de almendro, un cáliz y una flor en un brazo, y tres copas en forma de flor de almendro, un cáliz y una flor en el otro brazo. Así en los seis brazos que salían del candelabro.

20 En la caña del candelabro había cuatro copas en forma de flor de almendro, con sus cálices y sus flores.

21 Y había un cáliz debajo de los dos primeros brazos que salían de él, y un cáliz debajo de los dos siguientes brazos que salían de él, y un cáliz debajo de los dos últimos brazos que salían de él. Así con los seis brazos que salían del candelabro.

22 Sus cálices y sus brazos eran de una sola pieza con él. Todo era una sola pieza de oro puro labrado a martillo.

23 También hizo de oro puro sus siete lámparas con sus despabiladeras y sus platillos.

24 Hizo el candelabro y todos sus utensilios de un talento (34 kilos) de oro puro.

25 Entonces hizo el altar del incienso de madera de acacia. Era cuadrado, de un codo (45 cm) su longitud, de 45 centímetros su anchura y de 90 centímetros su altura. Sus cuernos eran de una sola pieza con él.

26 Revistió de oro puro su parte superior, sus lados en derredor y sus cuernos. Hizo también una moldura de oro alrededor.

27 También le hizo dos argollas de oro debajo de su moldura, en dos de sus lados, en lados opuestos, por donde pasaran las varas con las cuales transportarlo.

28 Entonces hizo las varas de madera de acacia y las revistió de oro.

29 E hizo el aceite de la santa unción y el incienso puro, de especias aromáticas, obra de perfumador.

38

1 El Altar del Holocausto y la Pila Bezalel hizo también el altar del holocausto de madera de acacia. Era cuadrado, de 2.25 metros su longitud, de 2.25 metros su anchura, y de 1.35 metros su altura.

2 Le hizo cuernos en sus cuatro esquinas. Los cuernos eran de una sola pieza con el altar, y lo revistió de bronce.

3 Hizo asimismo todos los utensilios del altar: los calderos, las palas, los tazones, los garfios y los braseros. Todos sus utensilios los hizo de bronce.

4 Por debajo, debajo de su borde, hizo para el altar un enrejado de bronce en forma de red, que llegaba hasta la mitad del altar.

5 Fundió cuatro argollas en los cuatro extremos del enrejado de bronce por donde se metían las varas.

6 Hizo también las varas de madera de acacia y las revistió de bronce.

7 Y metió las varas por las argollas que estaban en los lados del altar, para transportarlo. Hizo el altar hueco, de tablas.

8 Además hizo la pila de bronce y su base de bronce, de los espejos de las mujeres que servían a la puerta de la tienda de reunión.

9 El Atrio del Tabernáculo Hizo también el atrio. Hacia el lado del Neguev, al sur, las cortinas del atrio eran de lino fino torcido, de 100 codos (45 m).

10 Sus veinte columnas y sus veinte basas eran de bronce. Los ganchos de las columnas y sus molduras eran de plata.

11 Por el lado norte había 45 metros. Sus veinte columnas con sus veinte basas eran de bronce, los ganchos de las columnas y sus molduras eran de plata.

12 Por el lado occidental había cortinas de 22.5 metros con sus diez columnas y sus diez basas. Los ganchos de las columnas y sus molduras eran de plata.

13 Y por el lado oriental medía 22.5 metros.

14 Las cortinas a un lado de la entrada eran de 6.75 metros, con tres columnas y sus tres basas,

15 y lo mismo al otro lado. A los dos lados de la puerta del atrio había cortinas de 6.75 metros, con sus tres columnas y sus tres basas.

16 Todas las cortinas alrededor del atrio eran de lino fino torcido.

17 Las basas para las columnas eran de bronce, los ganchos de las columnas y sus molduras, de plata, y el revestimiento de sus capiteles, de plata, y todas las columnas del atrio tenían molduras de plata.

18 La cortina de la entrada del atrio de tela azul, púrpura y escarlata, y lino fino torcido era obra de tejedor. La longitud era de 9 metros y la altura de 2.25 metros, lo mismo que las cortinas del atrio.

19 Sus cuatro columnas y sus cuatro basas eran de bronce; sus ganchos eran de plata, y el revestimiento de sus capiteles y sus molduras eran también de plata.

20 Todas las estacas del tabernáculo (de la morada) y del atrio alrededor eran de bronce.

21 El Costo del Tabernáculo Esta es la suma de los materiales del tabernáculo, el tabernáculo del testimonio, según fueron enumeradas conforme al mandato de Moisés para el servicio de los Levitas, bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.

22 Bezalel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, hizo todo lo que el Señor había mandado a Moisés.

23 Y con él estaba Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, un grabador, artífice y tejedor en tela azul, púrpura y escarlata, y en lino fino.

24 El total del oro empleado para la obra, en toda la obra del santuario, es decir, el oro de la ofrenda mecida, fue de una tonelada, según la evaluación del santuario.

25 La plata de los que fueron contados de la congregación, fue 100 talentos (3.4 toneladas) y 1,775 siclos (20.2 kilos), según el siclo del santuario;

26 un becá por cabeza, o sea medio siclo (5.7 gramos de plata), según el siclo del santuario, por cada uno de los que fueron contados de veinte años arriba, por cada uno de los 603,550 hombres.

27 Los 100 talentos de plata fueron para fundir las basas del santuario y las basas del velo; 100 basas por los 100 talentos, un talento (34 kilos) por basa.

28 Y de los 1,775 siclos hizo ganchos para las columnas y revistió sus capiteles y les hizo molduras.

29 El total del bronce de la ofrenda mecida fue de 70 talentos (2.4 toneladas) y 2,400 siclos (27.36 kilos).

30 Con él Bezalel hizo las basas de la entrada de la tienda de reunión, el altar de bronce y su enrejado de bronce y todos los utensilios del altar,

31 las basas de alrededor del atrio y las basas de la entrada del atrio, todas las estacas del tabernáculo y todas las estacas de alrededor del atrio.

39

1 Las Vestiduras Sacerdotales Las vestiduras finamente tejidas para ministrar en el lugar santo se hicieron de tela azul, púrpura y escarlata, y también se hicieron las vestiduras sagradas para Aarón, tal como el Señor había mandado a Moisés.

2 Bezalel hizo el efod de oro, de tela azul, púrpura y escarlata y de lino fino torcido.

3 Y batieron a martillo láminas de oro, y las cortaron en hilos para entretejerlas con la tela azul, púrpura y escarlata y el lino fino, obra de hábil artífice.

4 Hicieron para el efod hombreras que se fijaban al mismo, y lo fijaron sobre sus dos extremos.

5 El cinto hábilmente tejido que estaba sobre el efod, era del mismo material, de la misma hechura: de oro, de tela azul, púrpura y escarlata y de lino fino torcido, tal como el Señor había mandado a Moisés.

6 También labraron las piedras de ónice, montadas en engastes de filigrana de oro. Fueron grabadas como las grabaduras de un sello, con los nombres de los hijos de Israel.

7 Bezalel las puso sobre las hombreras del efod, como piedras memoriales para los hijos de Israel, tal como el Señor había mandado a Moisés.

8 También hizo el pectoral, obra de hábil artífice como la obra del efod: de oro, de tela azul, púrpura y escarlata, y de lino fino torcido.

9 Era cuadrado y doble. Hicieron el pectoral de un palmo de largo y un palmo de ancho al ser doblado.

10 En él se montaron cuatro hileras de piedras. La primera hilera era una hilera de un rubí, un topacio y una esmeralda;

11 la segunda hilera, una turquesa, un zafiro y un diamante;

12 la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista,

13 y la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Estaban montadas en engaste de filigrana de oro.

14 Las piedras correspondían a los nombres de los hijos de Israel. Eran doce, conforme a sus nombres, grabadas como las grabaduras de un sello, cada una con su nombre conforme a las doce tribus.

15 Para el pectoral se hicieron cadenillas de oro puro en forma de cordones trenzados.

16 Se hicieron también dos engastes de filigrana de oro y dos anillos de oro, y se pusieron los dos anillos en los dos extremos del pectoral.

17 Los dos cordones de oro se pusieron en los anillos al extremo del pectoral,

18 y se colocaron los otros dos extremos de los dos cordones en los dos engastes de filigrana, y los fijaron en las hombreras del efod en su parte delantera.

19 Hicieron otros dos anillos de oro y los colocaron en los dos extremos del pectoral, en el borde que da al lado interior del efod.

20 También hicieron otros dos anillos de oro, y los pusieron en la parte inferior de las dos hombreras del efod, delante, cerca de su unión, sobre el cinto tejido del efod.

21 Ataron el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordón azul, para que estuviera sobre el cinto tejido del efod y para que el pectoral no se desprendiera del efod, tal como el Señor había mandado a Moisés.

22 Entonces Bezalel hizo el manto del efod de obra tejida, todo de tela azul.

23 La abertura del manto estaba en el centro, como la abertura de una cota de malla, con una orla todo alrededor de la abertura para que no se rompiera.

24 En el borde inferior del manto se hicieron granadas de tela azul, púrpura y escarlata y de lino torcido.

25 Hicieron también campanillas de oro puro, y pusieron las campanillas entre las granadas alrededor de todo el borde del manto,

26 alternando una campanilla y una granada alrededor de todo el borde del manto para el servicio, tal como el Señor había mandado a Moisés.

27 Para Aarón y sus hijos hicieron las túnicas de lino fino tejido,

28 la tiara de lino fino, los adornos de las mitras de lino fino, los calzoncillos de lino, de lino fino torcido,

29 y el cinturón de lino fino torcido, de azul, púrpura y escarlata, obra de tejedor, tal como el Señor había mandado a Moisés.

30 La lámina de la diadema santa la hicieron de oro puro, y grabaron en ella como la grabadura de un sello: Santidad (Consagrado) al Señor.

31 Y le pusieron un cordón azul para sujetarla sobre la tiara por arriba, tal como el Señor había mandado a Moisés.

32 Así fue acabada toda la obra del tabernáculo (de la morada) de la tienda de reunión. Los Israelitas hicieron conforme a todo lo que el Señor había mandado a Moisés. Así lo hicieron.

33 La Obra Presentada a Moisés Entonces trajeron el tabernáculo a Moisés, la tienda con todo su mobiliario: sus broches, sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas;

34 la cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, la cubierta de pieles de marsopa y el velo de separación;

35 el arca del testimonio, sus varas y el propiciatorio;

36 la mesa, todos sus utensilios y el pan de la Presencia (de la Proposición);

37 el candelabro de oro puro con su conjunto de lámparas y todos sus utensilios, y el aceite para el alumbrado;

38 el altar de oro, el aceite de la unción, el incienso aromático y la cortina para la entrada de la tienda;

39 el altar de bronce con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, la pila y su base;

40 las cortinas del atrio con sus columnas y sus basas, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas, sus estacas y todos los utensilios del servicio del tabernáculo de la tienda de reunión;

41 las vestiduras tejidas para ministrar en el lugar santo y las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para ministrar como sacerdotes.

42 Los Israelitas hicieron toda la obra conforme a todo lo que el Señor había ordenado a Moisés.

43 Y Moisés examinó toda la obra, y vio que la habían llevado a cabo. Tal como el Señor había ordenado, así la habían hecho. Y Moisés los bendijo.

40

1 Moisés Levanta el Tabernáculo Entonces el Señor habló a Moisés y le dijo:

2 “El primer día del mes primero levantarás el tabernáculo (la morada) de la tienda de reunión.

3 Pondrás allí el arca del testimonio y cubrirás el arca con el velo.

4 Meterás la mesa y pondrás en orden lo que va sobre ella. Meterás también el candelabro y colocarás encima sus lámparas.

5 “Asimismo pondrás el altar de oro para el incienso delante del arca del testimonio, y colocarás la cortina a la entrada del tabernáculo.

6 Pondrás el altar del holocausto delante de la entrada del tabernáculo de la tienda de reunión.

7 Después colocarás la pila entre la tienda de reunión y el altar, y pondrás agua en ella.

8 “Pondrás el atrio alrededor y colgarás el velo a la entrada del atrio.

9 Luego tomarás el aceite de la unción, y ungirás el tabernáculo y todo lo que hay en él. Lo consagrarás con todos sus utensilios, y será santo.

10 Ungirás además el altar del holocausto y todos sus utensilios. Consagrarás el altar, y el altar será santísimo.

11 Ungirás también la pila con su base, y la consagrarás.

12 “Entonces harás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la tienda de reunión, y los lavarás con agua.

13 Y vestirás a Aarón con las vestiduras sagradas, lo ungirás y lo consagrarás para que Me sirva como sacerdote.

14 También harás que sus hijos se acerquen y les pondrás las túnicas.

15 Los ungirás, como ungiste a su padre, para que Me sirvan (ministren) como sacerdotes. Su unción les servirá para sacerdocio perpetuo por todas sus generaciones.”

16 Así Moisés lo hizo conforme a todo lo que el Señor le había mandado, así lo hizo.

17 Y en el primer mes del año segundo, el día primero del mes, el tabernáculo fue levantado.

18 Moisés levantó el tabernáculo y puso sus basas, colocó sus tablas, metió sus barras y erigió sus columnas.

19 Y extendió la tienda sobre el tabernáculo y puso la cubierta de la tienda arriba, sobre él, tal como el Señor había mandado a Moisés.

20 Entonces tomó el testimonio y lo puso en el arca, colocó las varas en el arca y puso el propiciatorio arriba, sobre el arca.

21 Y metió el arca en el tabernáculo y puso un velo por cortina y cubrió el arca del testimonio, tal como el Señor había mandado a Moisés.

22 Puso también la mesa en la tienda de reunión, en el lado norte del tabernáculo, fuera del velo;

23 y puso en orden sobre ella los panes delante del Señor, tal como el Señor había mandado a Moisés.

24 Entonces colocó el candelabro en la tienda de reunión, frente a la mesa, en el lado sur del tabernáculo,

25 y encendió las lámparas delante del Señor, tal como el Señor había mandado a Moisés.

26 Luego colocó el altar de oro en la tienda de reunión, delante del velo;

27 y quemó en él incienso aromático, tal como el Señor había ordenado a Moisés.

28 Después colocó la cortina para la entrada del tabernáculo,

29 y puso el altar del holocausto delante de la entrada del tabernáculo de la tienda de reunión, y ofreció sobre él el holocausto y la ofrenda de cereal, tal como el Señor había ordenado a Moisés.

30 Puso la pila entre la tienda de reunión y el altar, y puso en ella agua para lavarse,

31 y Moisés, Aarón y sus hijos se lavaban las manos y los pies en ella.

32 Cuando entraban en la tienda de reunión y cuando se acercaban al altar, se lavaban, tal como el Señor había ordenado a Moisés.

33 Moisés levantó el atrio alrededor del tabernáculo y del altar, y colgó la cortina para la entrada del atrio. Así terminó Moisés la obra.

34 La Nube sobre el Tabernáculo Entonces la nube cubrió la tienda de reunión y la gloria del Señor llenó el tabernáculo.

35 Moisés no podía entrar en la tienda de reunión porque la nube estaba sobre ella y la gloria del Señor llenaba el tabernáculo.

36 Y en todas sus jornadas cuando la nube se alzaba de sobre el tabernáculo, los Israelitas se ponían en marcha.

37 Pero si la nube no se alzaba, ellos no se ponían en marcha hasta el día en que se alzaba.

38 Porque en todas sus jornadas la nube del Señor estaba de día sobre el tabernáculo, y de noche había fuego allí a la vista de toda la casa de Israel.