1

25 Yo empero, suscité al del septentrión, y al del sol naciente; llamados serán con mi nombre; vengan príncipes y como barro de alfarero, y, como alfarero hollando barro así serán hollados.

26 Pues ¿quién anunciará lo del principio, para que conozcamos, y lo de adelante, y diremos qué verdadero es? No hay quien prediga ni quien escuche vuestras palabras.

27 Principado a Sión daré; y a Jerusalén consolaré para el camino.

28 Pues, de las gentes, he aquí nadie, y de los ídolos de ellas no había quien anunciara, y si les preguntare yo: «¿de dónde sois?» no me responderán, no;

29 pues son los que os hacen y vanamente los que os extravían.

42

1 Redención de Israel Jacob, el niño mío, le acogeré; Israel, el elegido mío(a), le ha recibido mi alma; he dado mi espíritu sobre él: juicio a las gentes publicará(b);

2 no clamará ni descuidará; ni se oirá fuera su voz.

3 Caña quebrada no quebrantará, y lino(c) humeante no apagará; sino que a verdad publicará juicio.

4 Esplenderá, y no será herido, hasta que pusiere sobre la tierra juicio; y en su nombre gentes esperarán.

5 Así dice el Señor Dios, el que ha hecho el cielo y compaginádolo; el que ha afianzado la tierra y lo en ella, y da aliento al pueblo el sobre ella y espíritu a los que la huellan:

6 «Yo, Señor Dios, te he llamado en justicia; y cogeré tu mano, y te confortaré; y te he dado en alianza de linaje en luz de gentes;

7 para abrir ojos de ciegos, sacar de prisiones aherrojados, y, de casa de cárcel, sentados en tinieblas.

8 Yo, Señor Dios —éste es mi nombre; la gloria mía a otro no daré, ni mis virtudes a esculturas.

9 Lo del principio he aquí ha venido; y lo nuevo que yo anuncio, aún antes de anunciar(d), se os ha manifestado.

10 Cantad al Señor cantar nuevo: el principado de él— glorificad su nombre, desde sumidad de la tierra, los que descendéis a la mar y la navegáis; las islas y los habitantes de ellas.

11 Alégrate, desierto y sus villas, alquerías y los habitantes de Cedar; alegraránse los habitantes de peña: de sumidad de los montes clamarán;

12 darán a Dios gloria; sus virtudes en las islas anunciarán.

13 Señor, el Dios de los ejércitos saldrá, y quebrantará guerra; excitará celo y clamará sobre sus enemigos con fuerza.

14 «He callado; ¿acaso también siempre callaré y soportaré? Como parturienta he sufrido; saldré de mí, y secaré a la vez;

15 yermaré montes y collados; y toda grama de ellos secaré; y trocaré ríos en islas, y pantanos secaré.

16 Y llevaré ciegos por vía que no conocían; y sendas que no sabían, hollar les haré; les haré las tinieblas en luz, y lo torcido, en recto.

17 Estas palabras haré; y no les abandonaré; pero ellos se han vuelto hacia atrás. Avergonzaos con vergüenza, los confiados en las esculturas; los que dicen a los conflátiles(e): «Vosotros sois nuestros dioses».

18 Los sordos, oíd; y los ciegos, mirad para ver.

19 Y ¿quién ciego sino mis niños; y sordos sino los que los señorean? Y cegáronse los siervos de Dios.

20 Habéis visto muchas veces, y no guardado(f); abiertos las orejas, y no oído.

21 El Señor Dios ha determinado que se justifique(g), y magnifique loor.

22 Y vi, y estaba el pueblo saqueado y despojado; pues el lazo, en las alcobas doquier y en las casas a la vez, donde los ocultaron, se trocaron en botín, y no había quién arrebatara presa; y no había quién dijera: «Devuelve».

23 ¿Quién de entre vosotros, el que escuchará esto? Oídlo para lo venidero.

24 ¿Quién ha dado a rapiña a Jacob, y a Israel a los que lo saquean? ¿Acaso no el Dios a quien pecaron— a él; y no quisieron en los caminos de él andar, ni oír su ley?

25 Y trajo sobre ellos ira de su furor; y prevaleció contra ellos guerra, y los incendiadores de ellos en contorno; y no conocieron cada uno de ellos, ni pusieron en el alma.

43

1 Redención gratuita Y ahora así dice el Señor, el Dios que te ha hecho, Jacob; y el que te ha plasmado, Israel: «No temas; que te he redimido; llamádote por tu nombre; mío eres tú.

2 Aun cuando anduvieres por agua, contigo soy, y ríos no te anegarán; aun cuando anduvieres por fuego no te abrasarás, no; llama no te abrasará;

3 porque yo, el Señor, tu Dios, el Santo de Israel; el que te salva; he hecho permuta tuya(a) a Egipto y Etiopía y Siene, por ti.

4 Desde que precioso has sido hecho delante de mí, has sido glorificado y yo te he amado, daré hombres por ti y príncipes por tu cabeza.

5 No temas; que contigo soy; desde oriente traeré tu simiente, y, desde occidente te congregaré.

6 Diré al aquilón: «Trae»; y al ábrego: «No estorbes; trae mis hijos desde tierra en lontananza; y mis hijas desde sumidades de la tierra;

7 a todos cuantos han sido llamados con mi nombre. Pues, en mi gloria, le dispuse, y le plasmé y le hice»;

8 y saqué pueblo ciego, y ojos son igualmente ciegos, y sordos que las orejas tienen.

9 Todas las gentes juntáronse a la vez; y se juntarán príncipes de entre ellos; ¿quién anunciará esto? O lo del principio ¿quién os lo anunciará? Traigan sus testigos, y sean justificados, y oigan y hablen verdad.

10 Sedme testigos, y yo testigo (dice el Señor Dios) y el niño mío a quien elegí; para que conozcáis, y creáis y entendáis que yo soy; antes de mí, no hubo otro Dios, y, después de mí, no habrá.

11 Yo, Dios, y no hay, fuera de mí, quien salve.

12 He anunciado y salvado, improperado; y no hay, en vosotros, extraño; vosotros, mis testigos; y yo, el Señor Dios

13 ya desde el principio, y no hay quien de mis manos libre; haré, y ¿quién lo apartará?».

14 Así dice el Señor, el Dios que os redime, el Santo de Israel: «Por causa de vosotros enviaré contra Babilonia, y suscitaré fugitivos todos, y caldeos en navíos serán atados.

15 Yo, el Señor, el Dios, el santo vuestro, el que manifesté a Israel vuestro rey.

16 Así dice el Señor, el que da en mar camino, y en agua violenta sendero;

17 el que saca carros y bridón y muchedumbre fuerte; empero dormirán; y no resurgirán; se han apagado, como lino apagado.

18 No rememoréis lo anterior; y lo antiguo no reflexionéis;

19 he aquí yo hago cosas nuevas que ahora nacerán; y las conoceréis. Y haré en el desierto vía; y en lo inacuoso, ríos.

20 Me bendecirán las bestias del campo, sirenas(b) e hijas de avestruces pues he dado en el desierto, agua, y ríos en lo inacuoso, para abrevar todo mi linaje, el elegido;

21 a mi pueblo que he adquirido para que mis virtudes narre.

22 No ahora te he llamado, Jacob; ni trabajar te he hecho, Israel;

23 no a mí tus ovejas del holocausto tuyo; ni en tus sacrificios me has glorificado; ni trabajado te hice en incienso;

24 ni adquiriste para mí, por dinero, víctima; ni la grosura de tus sacrificios anhelé; sino que en tus pecados pusístete delante de mí, y en tus injusticias.

25 Yo soy, yo soy el que borró tus iniquidades, por causa mía, y tus pecados; y no recordaré.

26 Pero tú recuerda, y júzguesenos. Di tú los pecados tuyos primero, para que seas justificado.

27 Vuestros padres, primeros, y vuestros príncipes prevaricaron contra mí;

28 y mancillaron los príncipes lo santo mío y di a destruir a Jacob, y a Israel a oprobio.

44

1 Redención de Israel. Vanidad de los ídolos. Ciro. Y ahora oye, Jacob, niño mío; e Israel a quien elegí:

2 así dice el Señor, el Dios que te ha hecho, y el que te ha plasmado desde el vientre: «Todavía serás ayudado: no temas, niño mío, Jacob, y el amado Israel, a quien elegí.

3 Que yo daré agua, en sed, a los que andan en lo inacuoso; pondré mi espíritu sobre tu simiente, y mis bendiciones sobre tus hijos;

4 y brotarán, como, en medio de agua, heno; y como sauce sobre corriente agua.

5 Este dirá: «De Dios soy»; y éste clamará en el nombre de Jacob; y otro escribirá en su mano: «De Dios soy»; en el nombre de Israel también clamará».

6 Así dice Dios, el rey de Israel y el que le ha salvado, Dios de los ejércitos: «Yo primero, y yo después de esto; fuera de mí, no hay dios.

7 ¿Quién como yo? Alcese, y llame(a) y anuncie, y disponga, para mí, desde que hice al hombre para el siglo; y lo venidero antes que venga, anuncien a vosotros.

8 No os ocultéis(b) ni erréis. ¿No habéis, desde el principio, escuchado; y os anuncié? Testigos vosotros sois de si hay Dios fuera de mí; y no oyeron entonces.

9 Los plasmadores y los escultores, todos cosas vanas, haciendo sus concupiscencias que no les aprovecharán; sino que serán avergonzados.

10 Los plasmadores de dios y escultores, todos cosas inútiles;

11 y todos, de donde fueron hechos, marchitáronse, y sordos para con hombres; congréguense todos y esténse juntos; y confúndanse y avergüéncese juntos.

12 Porque afiló un carpintero un hierro; con segur doble lo(c) elaboró y en barreno lo colocó, y lo elaboró en el brazo de su fuerza y hambreará y se debilitará, y no beberé, no, agua(d).

13 Eligiendo un carpintero un leño, lo colocó en medida, y en cola lo compuso, y lo hizo como figura de varón, y como belleza de hombre, para colocarlo en su casa.—

14 Cortó un leño de la sierra el que plantó el Señor, y lluvia desarrolló;

15 para que sea a los hombres en fuego; y, tomando de él se calentó; y quemando, cocieron panes sobre ello; y lo demás fabricaron dioses; y los adoran(e).

16 Cuya mitad de él, quemó en fuego; y sobre la mitad de él coció en las brasas, panes, y sobre ello carne asando, comió, y se hartó; y habiéndose calentado, dijo: «Dulce para mí que me calenté y vi fuego».

17 Y lo demás hizo en dios esculpido; y adora y ora, diciendo: «Sálvame, que mi dios eres tú».—

18 No han sabido pensar; pues se han entenebrecido para no ver con sus ojos y entender con su corazón.

19 Y no reflexionó en su alma ni conoció por la prudencia que la mitad de él quemó en fuego, y coció sobre sus brasas panes; y, asando carnes, comió; y el resto de él en abominación hizo; y lo adoran.

20 Sábete que ceniza, el corazón de ellos, y yerran y nadie puede librar el alma de él; ved; no diréis que: «Mentira, en mi diestra»—

21 Rememora esto, Jacob e Israel: que niño mío eres tú: te he plasmado, niño mío; y tú, Israel, no te olvides de mí.

22 Pues he aquí he borrado como nube, tus iniquidades, y como tinieblas, tus pecados; vuélvete a mí, y te redimiré.

23 Alegraos, cielos, porque se ha apiadado Dios de Israel; trompetead, los fundamentos de la tierra; clamad montes, alegría, las colinas y todos los leños de ellas; pues redimió Dios a Jacob; e Israel glorificado será.

24 Así dice el Señor, el que te redime y te plasma desde el vientre: «Yo, el Señor, el que consuma todo, he extendido el cielo, solo y afianzado la tierra.

25 ¿Quién otro disipará señales de ventrílocuos, y adivinaciones de corazón? volviendo prudentes hacia atrás; y el consejo de ellos entonteciendo;

26 y afianzando palabra de su niño, y el consejo de sus ángeles verificando; el que dice a Jerusalén: «Habitada serás»; y a las ciudades de la Idumea: «Edificadas seréis; y lo yermo de ella germinará».

27 El que dice al abismo: «Yermado serás; y tus ríos secaré»;

28 el que dice a Ciro que sea prudente, y «Todas mis voluntades hará»; el que dice a Jerusalén: «Serás edificada, y la casa, la santa mía fundaré».

45

1 Reinado de Ciro Así dice el Señor Dios: «A mi ungido Ciro, cuya diestra he cogido, para que obedezcan, delante de él, gentes; y fuerza de reyes destrozaré; abriré, delante de él, puertas; y ciudades no se cerrarán.

2 Yo delante de ti iré, y montes allanaré; puertas broncíneas quebrantaré, y cerrojos férreos destrozaré;

3 y te daré tesoros tenebrosos escondidos; invisibles te abriré, para que conozcas que el Señor Dios, el que llamo tu nombre, Dios de Israel.

4 Por causa de mi niño Jacob, e Israel, mi elegido, yo te llamaré por mi nombre y te acogeré; pero tú no me has conocido.

5 Porque yo, Señor Dios y no hay ya, fuera de mí, Dios; te he fortalecido y no me conocías;

6 para que conozcan los del oriente del sol, y los del ocaso que no hay fuera de mí. Yo Señor Dios; y no hay ya,

7 yo quien he fabricado luz y hecho tinieblas; quien hace paz y crea males; yo el Señor Dios, quien hace todo esto.

8 Alégrese el cielo arriba; y las nubes rocíen justicia; brote la tierra y germine misericordia; y justicia brote a la vez; yo soy el Señor, que te crié.

9 ¿Qué mejor he preparado que lodo de alfarero? ¿Acaso el arador arará la tierra todo el día?(a) ¿Acaso dirá el lodo al alfarero: «Qué haces que no trabajas, ni tienes manos? ¿Acaso responderá el plasma al que lo plasmó?

10 El que dice a su padre «¿Qué engendrarás?»; y a la madre: «¿Qué partures?»

11 Porque así dice el Señor el Dios, el Santo de Israel, el que ha hecho lo venidero: «Preguntadme acerca de mis hijos; y acerca de las obras de mis manos no me mandéis(b).

12 Yo he hecho tierra y hombre sobre ella, yo con mi mano he afianzado el cielo; yo a todas las estrellas mandado.—

13 Yo le(c) he suscitado, con justicia, rey, y todas sus vías, rectas; éste edificará mi ciudad, y el cautiverio de mi pueblo cambiará, no con rescates, no con dádivas», dice el Señor de los ejércitos.

14 Así dice el Señor de los ejércitos: «Trabajos de Egipto, y emporios de etíopes, y los sabeos varones excelsos a ti pasarán; y te serán siervos; y en pos de ti seguirán atados con grillos; y pasarán hacia ti y te adorarán y en ti orarán(d);

15 «Sí; en ti Dios está, y no hay Dios fuera de ti. Que tú eres Dios(e) (y no sabíamos), el Dios de Israel salvador».

16 Se avergonzarán y confundirán todos los contrarios de él; y andarán en vergüenza. Renovaos hacia mí, islas(f)—.

17 Israel es salvado por el Señor con salvación eterna: no serán avergonzados, ni confundidos, no, hasta el siglo.

18 Así dice el Señor, el que ha hecho el cielo, éste, el Dios, el que ha manifestado la tierra y héchola; él, delimitádola; no en vano la ha hecho, sino para habitada la ha plasmado: yo soy, y no hay más(g).

19 No en oculto he hablado, ni en lugar de tierra tenebroso; no he dicho a la simiente de Jacob: «En vano habéis buscado: yo soy, yo soy el Señor, el que hablo justicia y anuncio verdad.

20 Congregaos y llegaos; aconsejaos juntamente, los que os salváis de las gentes. No conocieron, los que alzan leño, escultura de ellos, y oran a dioses que no salvan.

21 Si anuncian, acérquense, para que conozcan juntamente quién oíbles ha hecho estas cosas desde el principio: entonces anuncióseos. Yo, Dios, y no hay otro fuera de mí; justo y salvador no hay fuera de mí.

22 Convertíos a mí y salvaréis, los de las extremidades de la tierra. Yo soy Dios, y no hay otro.

23 Por mí mismo juro, si no saldrá de mi boca justicia; mis palabras no se apartarán(h), porque a mí se doblará toda rodilla; y jurará toda lengua a Dios,

24 diciendo: Justicia y gloria a él acudirán; y serán avergonzados todos los que se apartan;

25 por el Señor se justificarán; y en Dios será glorificada toda la simiente de los hijos de Israel».

46

1 Perdición de los ídolos. Contra la idolatría. Cayó Bel; destrozado fue Nabo; se han hecho las esculturas de ellos, a bestias y al ganado: las lleváis atadas como carga al que trabaja,

2 está fatigado, y hambrea, que no puede ya(a); que no podrán ser salvadas de la guerra; y ellos cautivos fueron llevados—.

3 Oídme, casa de Jacob y todo el resto de Israel, los acogidos desde el vientre(b) y criados desde párvulos.

4 Hasta la vejez, yo soy, y hasta que envejezcáis, yo soy; yo os sustento, yo he hecho, y yo llevaré; yo acogeré y os salvaré.

5 ¿A quién me habéis asemejado? Ved trazad, los errantes;

6 los que juntáis oro, de la bolsa, y plata en balanza: pesarán en peso; y contratando al aurífice, hicieron manuhechuras; y, postrándose, adoráronlas;

7 llévanla sobre el hombro y se marchan; y, si la hubieren colocado, en su sitio queda: no se moverá, no; y el que clamare a ella —no oirá, no; de males no le salvará, no.

8 Rememorad esto y gemid; arrepentíos, los errantes, convertíos de corazón;

9 y rememorad lo primero del siglo; porque yo soy Dios, y no hay más, fuera de mí,

10 el que anuncio primero lo postrero, antes que se haga; —y a la vez se cumplió; y dije: «Todo mi consejo permanecerá; y todo cuanto he determinado, haré.

11 El que llamo, del oriente, el volátil(c), y de tierra lejana lo que he determinado; he hablado, y traído; creado y hecho, traídole y bien encaminado su camino.

12 Oídme, los perdidos de corazón, los alejados de la justicia.

13 He acercado mi justicia, y la salud, la de mí, no retardaré. He dado, en Sión, salud a Israel en gloria.

47

1 Caída de Babel Desciende, siéntate sobre la tierra, virgen, hija de Babilón; siéntate sobre la tierra, hija de caldeos; pues ya no proseguirás llamándote blanda y voluptuosa.

2 Coge molino, muele harina(a), descubre tus cubriduras; desnuda tus canas, arremanga tus pantorrillas; pasa ríos;

3 descubierta será tu vergüenza; parecerán tus ignominias; lo justo de ti quitaré; no ya entregaré, no, a hombres(b).

4 El que te salva, el Señor de los ejércitos; su nombre: Santo de Israel.

5 Siéntate quebrantada, entra en las tinieblas, hija de caldeos; no serás ya llamada: «Fuerza de reino».

6 Me irrité contra mi pueblo; mancillaste mi heredad; yo les di en tu mano; y tú no les diste misericordia; del anciano agravaste el yugo sobremodo;

7 y dijiste: «Hasta el siglo seré dominadora». No entendiste esto en tu corazón; ni te acordaste de las postrimerías.

8 Y ahora oye esto, voluptuosa, la sentada, la confiada, la diciente en su corazón: «Yo soy, y no hay otra; no me sentaré viuda, ni conoceré orfandad».

9 Y ahora vendrán de súbito sobre ti(c), en tu maleficio, en la fuerza de tus hechiceros sobremodo;

10 con la esperanza de tu maldad. Pues tú dijiste: «Yo soy, y no hay otra», sábete: inteligencia de esto habrá, y tu prostitución para ti, vergüenza, y dijiste en tu corazón: «Yo soy, y no hay otra».

11 Y vendrá sobre ti perdición, y no conocerás, no; hoyo y caerás en él, y vendrá sobre ti miseria, y no podrás, no, pura hacerte; y vendrá sobre ti de súbito perdición, y no conocerás.

12 Alzate ahora en tus hechicerías y en tu mucho maleficio, que has aprendido desde tu juventud, si podrás medrar.

13 Has trabajado en tus consejos: pónganse y sálvense los astrólogos del cielo; los que miran las estrellas, anúnciente, lo que debe sobre ti venir.

14 He aquí todos como fajina en fuego, serán quemados; y no librarán, no, su alma de la llama; porque tienes brasas de fuego para asentar sobre ellos;

15 éstos seránte ayuda; has trabajado en el cambio(d) desde la juventud; el hombre en sí mismo ha errado(e); pero para ti no habrá salvación.

48

1 Hipocresía judaica. Confusión de los idólatras. Salida de Babel. Oíd esto, casa de Jacob, los llamados con el nombre de Israel, y de Judá salidos; los que juráis en el nombre del Señor Dios de Israel que os acordáis no con verdad ni con justicia;

2 y que adherís al nombre de la ciudad, la santa, y en el Dios de Israel os apoyáis; —Señor de los ejércitos, es su nombre.

3 Lo primero ya anuncié, y de mi boca salió, y oíble se hizo; súbitamente hice, y sobrevino(a).

4 Sé que duro eres, y nervio férreo, tu cerviz, y tu frente, broncínea.

5 Y te anuncié lo antiguo antes de venir sobre ti: oíble te lo hice; para que un día no dijeras que «Los ídolos me lo hicieron»; y dijeras que «Las esculturas y los conflátiles me lo mandaron».

6 Oísteis todo, y vosotros no conocisteis. Empero oíbles te hice las cosas nuevas(b), desde ahora, las que han de ser,

7 y no dijiste: «Ahora sucede, y no anteriormente»; y no en anteriores días lo oíste(c); para que no digas «Sí; lo conozco».

8 Ni conociste ni creíste; ni desde el principio abriste tus orejas; pues conozco que, prevaricando, prevaricarás, e inicuo aún, desde el vientre, serás llamado.

9 Por causa de mi nombre, te manifestaré mi furor; y mis glorias traeré sobre ti, para no exterminarte.

10 He aquí te vendí, no por plata; y te saqué del horno de la pobreza(d);

11 por mí te haré; que mi nombre profanado está; y mi gloria a otro no daré.

12 Oyeme Jacob e Israel a quien llamo: yo soy primero, y yo soy por el siglo;

13 y mi mano ha fundamentado la tierra, y mi diestra afianzado el cielo; los llamaré, y se detendrán al punto;

14 y congregaránse todos y escucharán. ¿Quién les ha mandado esto? Amándote(e), he hecho tu voluntad sobre Babilón, de quitar simiente de caldeos;

15 yo he hablado, yo llamado, traídole(f) y prosperado su camino.

16 Llegaos a mí, y escuchad esto: no, desde el principio, en secreto he hablado; cuando sucedía, yo allí estaba; y ahora Señor, Señor me ha enviado y el espíritu de él.

17 Así dice el Señor, el que te libra, el santo de Israel: «Yo soy tu Dios, te he enseñado a hallar el camino en que andarás, en él.

18 Y si hubieras escuchado mis mandamientos, se hiciera así como un río tu paz; y tu justicia, como ola de mar.

19 y se hiciera como arena tu simiente y los fetos de tu vientre como el polvo de la tierra; ni ahora exterminado serás, no; ni perecerá tu nombre delante de mí—.

20 Sal de Babilón, huyendo de los caldeos; voz de alegría anunciad; y oíble hágase esto; anunciad hasta el extremo de la tierra. Decid: «Ha libertado el Señor a su siervo Jacob»;

21 y si sed tuvieren, por desierto les conducirá agua; de peña les sacará; hendiráse la peña y brotará agua, y beberá mi pueblo.

22 Porque no hay alegrarse, dice el Señor, para los impíos.

49

1 El Mesías redime y glorifica a Israel Oídme, islas, y atended, gentes: por tiempo mucho permanecerá(a), dice el Señor. De vientre de mi madre llamó mi nombre;

2 y puso mi boca como cuchilla aguda y bajo el amparo de su mano me ocultó; púsome como saeta escogida y en su aljaba me ocultó;

3 y díjome: «Siervo mío eres tú, Israel; y en ti me glorificaré».

4 Y yo dije: «En balde he trabajado; en vano y en nada he dado mi fuerza; por esto, mi juicio ante el Señor; y mi trabajo delante de mi Dios».

5 Y ahora así dice el Señor, el que me ha plasmado, desde el vientre, siervo para sí, para congregar a Jacob a él y a Israel. Congregado seré y glorificado delante del Señor; y mi Dios seráme fuerza.

6 Y díjome: «Grande para ti es haber sido llamado niño mío para levantar las tribus de Jacob, y la dispersión de Israel convertir; he aquí te he dado en testamento del linaje, en luz de gentes, para que seas en salud, hasta lo extremo de la tierra»—.

7 Así dice el Señor, el que te ha librado Dios de Israel: «Santificad al que envilece su alma, al que es abominado de las gentes de los siervos de los príncipes; reyes veránle, y se alzarán príncipes y le adorarán por causa del Señor; que fiel es el Santo de Israel; y te he elegido».

8 Así dice el Señor: «En tiempo acepto te escuché y en día de salud auxiliádote y plasmádote y dádote en testamento de gentes, para disponer la tierra y heredar heredades desiertas;

9 diciendo a los en cadenas: «Salid», y a los en las tinieblas: que sean descubiertos. En todos los caminos serán apacentados, y en todas sendas el pasto de ellos;

10 no hambrearán ni sedearán; ni los herirá ardor ni el sol; sino que el que se apiada de ellos, consolará; y por fuentes de aguas los llevará;

11 y pondré todo monte en camino y toda senda en pasto para ellos.

12 He aquí éstos de lejos vendrán; éstos, del septentrión y mar; y otros de tierra de persas.

13 Alegraos, cielos; y alborócese la tierra; hiéndanse los montes en alegría; pues se ha apiadado Dios de su pueblo; y a los humildes de su pueblo ha consolado.

14 Dijo Sión: «Me ha abandonado el Señor, y que el Señor me ha olvidado»—.

15 ¿Acaso se olvidará una mujer de su pequeñuelo, para no apiadarse de los frutos de su vientre? pero, si también éstos olvidare la mujer, yo empero, no me olvidaré de ti, dijo el Señor—.

16 He aquí sobre mis manos he retratado tus muros, y delante de mí estás siempre,

17 y pronto edificada serás por los que arrasada fuiste; y los que te yermaron, saldrán de ti—.

18 Alza en torno los ojos; y ve a todos; he aquí se han congregado y venido a ti; vivo yo, dice el Señor, que de todos éstos, como ornato, te vestirás, y te los pondrás como ornato, como esposa;

19 porque lo yermo tuyo y lo arrasado y lo caído, ahora se estrechará de habitantes; y alejados serán de ti, los que te devoraban.

20 pues dirán en tus orejas los hijos tuyos, que has perdido: «Estrecho para mí el lugar, hazme lugar para que habite».

21 Y dirás en tu corazón: «¿Quién me ha engendrado éstos? y yo, sin hijos y viuda, ¿éstos quién me ha criado? Y yo fui abandonada sola, y ¿éstos donde me estaban?».

22 Esto dice el Señor: «He aquí alzo a las gentes mi mano; y a las islas alzaré mi pendón, y traerán a tus hijos en regazo; y a tus hijas sobre hombros alzarán;

23 y serán reyes tus nutricios, y las princesas de ellos nodrizas tuyas; sobre faz de la tierra te adorarán; y el polvo de tus pies lamerán; y conocerás que yo, Señor; y no serán avergonzados los que me aguardan.

24 ¿Acaso cogerá alguien de gigante despojo? ¿Y si cautivare alguien injustamente, salvará?

25 Así dice el Señor: «Si alguien cautivare un gigante, cogerá despojos, y, cogiendo de fuerte, salvará, y yo tu juicio juzgaré, y yo tus hijos libraré;

26 y comerán los que te atribulaban las carnes de ellos; y beberán como vino nuevo, la sangre de ellos; y se embriagarán; y sentirá toda carne que yo el Señor, el que acudo a la fuerza de Jacob.

50

1 Israel desobediente; obediente el Mesías. Así dice el Señor: «¿Cuál, el libelo de repudio de vuestra madre por el cual la despedí? ¿O a qué acreedor os he vendido? He aquí por vuestros pecados habéis sido vendidos; y por vuestras iniquidades despedí a vuestra madre.

2 ¿Qué porque vine y no había hombre? ¿llamé y no había quien obedeciera? ¿Acaso no puede mi mano librar, o no puedo quitar? He aquí por mi increpación yermaré la mar, y pondré los ríos, yermos, y aridecerán los peces de ellos por no haber agua y morirán en sed.

3 Vestiré el cielo de tinieblas, y como saco pondré su manto.

4 El Señor me da lengua de enseñanza para conocer cuándo es necesario decir palabra; púsome al alba; dispúsome orejilla(a) de escuchar,

5 y la disciplina del Señor, Señor ábreme las orejas, y yo no desobedezco ni contradigo.

6 Mi espalda he dado a flagelos, y mi rostro no he apartado de vergüenza de esputos;

7 y Señor, el Señor, mi ayudador se ha hecho; por esto no he sido confundido, sino que he puesto mi rostro como dura piedra, y conocí que no seré avergonzado, no;

8 pues se llega, quien me justifica: ¿quién, el que contiende conmigo? afrónteme al par. Y ¿quién, el que contiende conmigo? lléguese a mí.

9 He aquí el Señor me ayudará: ¿quién me maltratará? He aquí todos vosotros como vestidos envejeceréis, y polilla devoraráos.

10 ¿Quién entre vosotros, el que teme al Señor? escuche la voz de su niño; los que andan en tinieblas, y no tienen luz— confiad en el nombre del Señor, y apoyaos en Dios.

11 He aquí todos vosotros fuego(b) encendéis y esforzáis llama; andáis a la luz de vuestro fuego y a la llama que habéis enardecido; por mí ha sucedido esto a vosotros, en tristeza dormiréis.

51

1 Salvación de Israel. Confianza en Dios. Castigo de sus adversarios. Oídme, los que perseguís lo justo y buscáis al Señor; mirad la sólida piedra que habéis cortado, y el hoyo de la cisterna que habéis cavado.

2 Mirad a Abrahán, vuestro padre y a Sara la que os ha parido; pues uno era, y le llamé, bendíjele y améle—

3 Y a ti ahora consolaré, Sión; y consolaré todos sus desiertos; y pondré sus desiertos, como un paraíso, y lo del ocaso, como un paraíso del Señor: alegría y alborozo hallarán en ella, confesión y voz de loor.

4 Oídme, oídme, pueblo mío, y los reyes a mí escuchad; pues ley de mí saldrá; y mi juicio, para luz de gentes.

5 Se acerca presto mi justicia, y saldrá, como luz, también mi salud; y en mi brazo, gentes esperarán; y a mí islas aguardarán, y en mi brazo esperarán—.

6 Alzad al cielo vuestros ojos, y mirad a la tierra abajo; pues el cielo, como humo, se ha afianzado; y la tierra, como vestido, envejecerá; y sus habitantes, como estas cosas, morirán; pero mi salud por el siglo será; y mi justicia no fallecerá, no.

7 Oídme, los que sabéis juicio, pueblo, cuya ley mía en vuestro corazón, no temáis oprobio de hombres; y por el desprecio de ellos no os aniquiléis.

8 Pues, como un vestido comido será del tiempo, y, como vellocinos comidos serán de polilla; pero mi justicia por el siglo será; y mi salud por generaciones de generaciones.

9 Alzate, álzate, Jerusalén y vístete la fuerza de tu brazo; álzate, como en principio de día, como generación de siglo.

10 ¿No eres tú la que yermas la mar, agua de abismo muchedumbre? ¿la que pusiste las profundidades de la mar camino de pasada a librados

11 y redimidos? Pues del Señor serán repatriados y llegarán a Sión con alegría y alborozo eterno; pues sobre su cabeza loor; y alegría les cogerá; huyó dolor y tristeza y gemido.

12 Yo soy, yo soy, el que te consuelo; conoce, quién siendo; temías de hombre mortal y de hijo de hombre, que, como pasto, secáronse.

13 Y te olvidaste de Dios, el que te hizo, el que hizo el cielo y fundamentó la tierra; y temías siempre todos los días el semblante del furor del que te atribulaba, del modo que trazó quitarte, y ahora ¿dónde el furor del que te atribulaba?

14 Pues, cuando te salvares, no permanecerá, ni durará;

15 pues yo, tu Dios, el que turbo la mar y retumbo sus olas, Señor de los ejércitos, mi nombre.

16 Pondré mis palabras en tu boca; y bajo la sombra de mi mano te cobijaré, en la que afiancé el cielo y fundamenté la tierra; y dirá a Sión: «Pueblo mío eres tú».

17 Alzate, álzate, levántate, Jerusalén, la que bebiste, de mano del Señor, el cáliz de su furor; pues el cáliz de la ruina, la tasa del furor apuraste y agotaste;

18 y no había quien te consolara de todos tus hijos que pariste; y no había quien te cogiera de la mano, ni de todos los hijos que exaltaste.

19 Estas dos cosas, contrarias a ti —¿quién se contristará(a) contigo?—: ruina y quebranto, hambre y cuchilla;— ¿quién te consolará?—

20 Tus hijos, los menesterosos, los durmientes en el extremo de toda pasada, como acelga medio cocida; los llenos de furor del Señor, desfallecidos por el Señor Dios.

21 Por esto oye, la humillada y ebria, no de vino.

22 Así dice el Señor Dios, el que juzga su pueblo: «He aquí he quitado de tu mano el cáliz de la ruina, la taza de mi furor, y no le volverás ya a beber,

23 y le daré en las manos de los que te han oprimido y humillado; los que dijeron a tu alma: «Inclínate, para que pasemos»; y pusiste a par de la tierra la mitad tuya(b), fuera, a los que transitaban.

52

1 Liberación de Israel Alzate, álzate, Sión; vístete tu fuerza, Sión; y tú vístete tu gloria, Jerusalén, ciudad la santa; ya no volverá a pasar por ti incircunciso e impuro.

2 Sacude el polvo, y levántate; siéntate, Jerusalén; desata la ligadura de tu cuello, la cautiva hija de Sión,

3 porque esto dice el Señor: «Gratis fuisteis vendidos, y no con plata rescatados seréis».

4 Así dice el Señor, Señor: «A Egipto descendió mi pueblo antes para peregrinar allí; y a asirios por fuerza fueron llevados;

5 y ahora ¿qué ahí estáis?». Esto dice el Señor: «Porque llevado fue mi pueblo gratis, admiraos y ululad». Esto dice el Señor: «Por vosotros a la continua mi nombre es blasfemado en las gentes.

6 Por esto conocerá mi pueblo mi nombre, en aquel día, porque yo soy el mismo, que hablo;

7 estoy presente como floridez sobre los montes; como plantas del que anuncia oída de paz; como el que anuncia bienes; pues oíble haré tu salud, diciendo a Sión: «Reinará tu Dios».

8 Porque voz de los que te custodian, se ha alzado, y, con la voz a la vez se alegrarán; pues ojos a ojos mirarán, cuando se apiadare el Señor de Sión.

9 Rompan en alegría a la vez los yermos de Jerusalén; que se ha apiadado el Señor de ella, y librado a Jerusalén—.

10 Y revelará el Señor su brazo, el santo, delante de todas las gentes; y verán todas las sumidades de la tierra la salud, la de nuestro Dios.

11 Retiraos, retiraos, salid de allí y lo impuro no toquéis; salid de en medio de ella; apartaos, los que lleváis los vasos del Señor;

12 pues no con tumulto saldréis; ni con fuga andaréis; que andará delante de vosotros el Señor y el que os congrega Dios de Israel.

13 He aquí entenderá mi niño, y ensalzado será y glorificado sobremanera.

14 Del modo que se extasiarán sobre ti muchos, así se desglorificará por hombres su figura, y tu gloria por los hombres.

15 Así se maravillarán muchas gentes de él; y cerrarán reyes la boca de ellos; porque a los que no fue anunciado acerca de él, verán, y los que no han oído, entenderán.

53

1 Humillación y gloria del Mesías Señor ¿quién ha creído a nuestra oída?(a) y el brazo del Señor ¿a quién reveládose?

2 Hemos(b) anunciado cual pequeñuelo delante de él(c), cual raíz en tierra sedienta; no tiene figura ni gloria. Y le vimos, y no tenía figura ni belleza;

3 sino que su figura, deshonrosa, y desfallecida ante los hijos de los hombres; hombre en plaga estando y sabiendo llevar enfermedad; pues ha sido apartado(d) su rostro, deshonrado y desestimado.

4 Este nuestros pecados lleva, y de nosotros duélese; y nosotros pensamos que él estaba en trabajo, y en plaga, y en maltratamiento.

5 Pero él fue herido por nuestros pecados, y enfermo está por nuestras iniquidades; enseñanza(e) de paz nuestra sobre él; con el cardenal de él nosotros fuimos sanos.

6 Todos, como ovejas, hemos errado; el hombre en su camino erró; y el Señor le entregó a nuestros pecados.

7 Y él, con estar maltratado, no abre la boca; como oveja a matanza, es llevado; y como cordero ante el que trasquila, mudo, así no abre su boca.

8 En la humillación su juicio fue quitado:— la generación de él ¿quién contará(f)?— porque es quitada de la tierra su vida; por las iniquidades de mi pueblo fue llevado a la muerte.

9 Y daré los malos por la tumba de él, y los ricos por la muerte de él(g); pues iniquidad no hizo, ni dolo en su boca.

10 Y el Señor quiere purificarle de la plaga; si diereis por pecado, vuestra alma verá simiente longeva; y quiere el Señor quitar del trabajo de su alma;

11 mostrarle luz y plasmar con inteligencia, justificar a justo bien sirviendo a muchos; y los pecados de ellos él llevará.

12 Por esto él heredará a muchos, y de los fuertes repartirá despojos; por cuanto fue entregada a muerte su alma, y entre los inicuos fue contado; y él pecados de muchos sobrellevó, y por las iniquidades de ellos entregado fue.

54

1 Fecundidad y gloria de Sión Alégrate, estéril que no pares; prorrumpe y clama, la que no partures; pues muchos, los hijos de la solitaria, más que de la que tiene varón;

2 pues dijo el Señor: «Dilata el lugar de tu tienda y de tus atrios; clava —no perdones—, alarga tus cuerdas, y tus estacas afianza;

3 aún a la diestra y a la izquierda extiende; y tu simiente gentes heredará; y ciudades desiertas habitarás.

4 No temas, porque has sido avergonzada, ni te confundas, porque has sido oprobiada; porque vergüenza eterna olvidarás; y oprobio de tu viudez no rememorarás, no.

5 Porque el Señor, el que te hace, Señor de los ejércitos, su nombre; y el que te libra, el mismo Dios de Israel, por toda la tierra será nombrado.

6 No, como a mujer abandonada y pusilánime te ha llamado el Señor; ni como a mujer, desde juventud odiada; dice tu Dios.

7 Tiempo poco te abandoné; y, con misericordia grande, me apiadaré de ti;

8 en furor pequeño aparté mi rostro de ti; y, en misericordia sempiterna me apiadaré de ti; dice el que libra, el Señor.

9 Desde el agua, la con Noé, esto tengo(a); según le juré, en aquel tiempo, a la tierra, no enfurecerme ya contigo;

10 ni, en conminación tuya, los montes trastrocar; ni tus colinas serán removidas; así ni la de mí para contigo misericordia desfallecerá; ni la alianza de tu paz no será quitada, no; porque dijo «Propicio(b) a ti, Señor(c)».

11 Humilde e inestable, no fuiste consolada; he aquí yo te prepararé carbúnculo la piedra tuya, y tus cimientos, zafiro;

12 y pondré tus almenas jaspe; y tus puertas, piedras de cristal; y tu circuito, piedras selectas;

13 y todos tus hijos, enseñados de Dios; y en mucha paz tu prole.

14 Y en justicia serás edificada; abstente de lo inicuo, y no temerás, y temblor no se acercará a ti.

15 He aquí prosélitos se llegarán a ti por mí, y habitarán contigo; y en ti se refugiarán.

16 He aquí yo te he creado, no como broncífice, soplando ascuas y sacando vaso a obra; yo te he creado, no para, en perdición, destruir.

17 Toda disposición dispuesta contra ti no prosperaré; y toda voz se alzará contra ti en juicio— a todos ellos superarás; y los culpables para contigo estarán en él. Hay heredad para los que sirven al Señor; y vosotros seréis para mí justos, dice el Señor.

55

1 Exhortación a convertirse a Dios, fidelísimo y glorificador. Los sedientos, venid por agua; y cuantos no tenéis dinero, yendo comprad; y comed, sin dinero y precio, vino y grosura.

2 ¿Por qué compráis por dinero, y vuestro trabajo(a) no para hartura? y comed bienes; y se regalará en bienes vuestra alma.

3 Atended con vuestras orejas, y seguid mis caminos, escuchadme y vivirá en bienes vuestra alma, y pactaré con vosotros pacto eterno: lo santo de David, lo fiel.

4 He aquí testimonio en gentes le he dado, príncipe y preceptuante de gentes.

5 Gentes que no te conocían, te invocarán, y pueblos que te ignoraban, en ti se refugiarán, por causa del Señor, tu Dios, el santo, de Israel; pues te glorificó.

6 Buscad al Señor; y, hallando, invocadle; y, cuando se aproximare a vos,

7 abandone el impío sus caminos y varón inicuo sus consejos, y vuélvase al Señor; y se le compadecerá; pues mucho perdonará vuestros pecados.

8 Pues no son mis consejos así como vuestros consejos, ni así como vuestros caminos mis caminos; dice el Señor;

9 sino que, como dista el cielo de la tierra, así dista mi camino de vuestros caminos; y vuestros pensamientos, de mis pensamientos.

10 Pues, como desciende la lluvia o nieve del cielo, y no retorna, no, hasta embriagar la tierra y genere y brote y dé simiente al sembrador y pan en comida;

11 así será la palabra mía; la cual, si saliere de mi boca, no retornará, no, hasta cumplir cuanto he querido; y prosperaré los caminos tuyos y los mandatos míos.

12 Que en alegría saldréis; y en gozo seréis enseñados; que los montes y los collados saltarán, aguardándoos en gozo; y todos los leños del campo aplaudirán con las ramas;

13 y, en lugar de la escobera, ascenderá ciprés; y en lugar de la coniza, ascenderá mirto; y será el Señor en nombre y en señal eterna, y no desfallecerá.

56

1 Exhortación a la justicia. Solaz para los gentiles. Los malos pastores. Esto dice el Señor: «Guardad juicio y haced justicia; pues cerca está mi salud para llegar y mi misericordia para revelarse.

2 Bienaventurado varón el que hace esto; y hombre el que lo retiene y guarda los sábados para no profanar, y custodia sus manos para no hacer cosa injusta.

3 No diga el alienígena el allegado al Señor: «Me separará pues, el Señor de su pueblo»; y no diga el eunuco que: «Yo soy leño seco».

4 Esto dice el Señor a los eunucos cuantos guardaren mis sábados y eligieren lo que yo quiero y retuvieren mi testamento:

5 daréles, en mi casa y en mi muro, sitio nombrado, mejor que de hijos e hijas; nombre eterno daréles, y no desfallecerá.

6 Y a los alienígenas los allegados al Señor para servirle y amar el nombre del Señor; para serle en siervos y siervas; y a todos los que guardan los sábados para no profanar, y a todos los que retienen mi testamento;

7 llevaréles al monte mío, el santo, y alegraréles en la casa de mi oración; sus holocaustos y sus hostias serán aceptos sobre mi altar. Pues mi casa, casa de oración será llamada de todas las gentes,

8 dijo el Señor, el que congrega los dispersos de Israel; pues congregaré a él congregación.

9 Todas las bestias las salvajes, venid, comed, todas las bestias del bosque.

10 Ved que han cegado todos; no han conocido; canes mudos; no podrán ladrar, durmiendo en lecho, amando el dormitar.

11 Y los canes impudentes de alma, no conociendo hartura; y son malos, no conociendo inteligencia; todos sus vías siguieron, cada cual hacia lo propio(a).

12 --

57

1 Continúa la increpación contra los malos pastores. Salvación de los buenos. Ved cómo el justo ha perecido; y nadie considera con el corazón; y varones justos son quitados; y nadie advierte. Pues de ante el rostro de la injusticia ha sido quitado el justo;

2 será en paz su tumba; ha sido quitado de en medio.

3 Y vos llegaos acá, hijos inicuos, simiente de adúlteros y prostituta.

4 ¿En qué os habéis engolosinado? y ¿sobre quién abierto la boca vuestra? y ¿sobre quién soltado la lengua vuestra? ¿no sois vosotros hijos de perdición, simiente inicua,

5 los que llamáis a los ídolos bajo los árboles frondosos, degolláis vuestros hijos en los valles en medio de las piedras?

6 Esa es tu parte; ésta, tu herencia; y esas derramaste libaciones, y a éstos ofreciste hostias. ¿Por esto, pues, no me airaré?

7 Sobre monte excelso y encumbrado, allí, tu lecho; y allí subiste hostias;

8 y tras los postes de tu puerta pusiste tus memoriales(a); creías tú que, si de mí apartándote, algo más tendrías; amaste a los que dormían contigo;

9 y multiplicaste tu prostitución con ellos; y muchos hiciste a los lejos de ti, y enviaste legados más allá de tus confines, y fuiste humillada hasta el infierno.

10 Con tus correrías te fatigaste, y no dijiste: «Cesaré»; fortalecida porque hiciste esto, por esto no me suplicaste.

11 ¿A quién temiendo, te amedrentaste, y mentísteme, y no rememoraste, ni me tomaste en tu mente, ni en tu corazón? Y yo viéndote, desprecio; y ante mí no te amedrentaste.

12 Y yo anunciaré tu justicia y tus males, que no te aprovecharán;

13 cuando vociferares, sálvente en tu tribulación; que a estos todos llevará viento y arrebatará tormenta. Pero los que se apoyaren en mí, poseerán tierra, y heredarán el monte, el santo mío;

14 y dirán: «Limpiad ante su faz caminos, y quitad tropiezos del camino de mi pueblo».

15 Esto dice el Altísimo en alturas, habitando el siglo, Santo en santo(b), su nombre; Altísimo, en santos reposando; y a pusilánimes dando longanimidad, y dando vida a los del corazón quebrantados.

16 No hasta el siglo me vengaré de vosotros, ni por siempre me airaré con vosotros; que espíritu de mí saldrá; y la ráfaga toda yo he hecho.

17 Por pecado un poco le(c) contristé, y le percutí y aparté mi rostro de él; y se contristó, y anduvo afligido en sus caminos.

18 Sus caminos he visto; y sanádole, y consoládole y dádole consolación verdadera,

19 paz sobre paz a los que lejos y a los que cerca están. Y dijo el Señor: «Sanáreles»;

20 (57:19) pero los injustos fluctuarán, y reposar no podrán.

21 (57:19) «No hay gozar para los impíos», dijo Dios.

58

1 (Continuación) Clama en fuerza, y no perdones; cual con trompeta alza tu voz y anuncia a mi pueblo sus pecados y a la casa de Jacob, sus iniquidades.

2 A mí de día en día buscan, y conocer mis caminos desean; como pueblo que justicia ha hecho, y juicio de su Dios no ha abandonado; pídenme ahora juicio justo y llegarse a Dios desean, diciendo:

3 «¿Qué, porque hemos ayunado, y no viste; humillado nuestras almas y no conociste?». Pues en los días de los ayunos vuestros buscáis las voluntades vuestras y a todos vuestros subordinados afligís.

4 Si para juicios y contiendas ayunáis, y herís a puñetazos al humilde ¿a qué me ayunáis como hoy, para que se oiga, en clamoreo, vuestra voz?

5 No este ayuno yo he elegido, y día de humillar el hombre su alma; ni, si encorvares, cual círculo tu cuello, y saco y ceniza tendieres debajo; ni así llamaréis el ayuno, acepto.

6 No semejante ayuno yo he elegido, dice el Señor; sino suelta todo lazo de injusticia; disuelve ligaduras de violentos contratos; envía heridos en perdón; y toda escritura injusta desgarra.

7 Parte al hambriento tu pan; y menesterosos vagos introduce en tu casa; si vieres un desnudo, cubre; y a los domésticos de tu simiente no menosprecies.

8 Entonces romperá auroral tu luz; y tus sanidades de pronto brotarán; y andará delante de ti tu justicia; y la gloria de Dios te envolverá;

9 entonces clamarás y Dios te escuchará; aun hablando tú, dirá: «Heme aquí». Si quitares de ti la atadura(a) y estiramiento de mano(b) y palabra de murmuración;

10 y dieres al hambriento el pan con tu alma; y alma humillada hartares; entonces nacerá en las tinieblas tu luz; y tus tinieblas, como mediodía;

11 y será Dios contigo por siempre; y te llenarás según que desea tu alma; y tus huesos se empingüecerán, y serán como huerto embriagado, y como fuente a que no ha faltado agua;

12 y serán edificados tus desiertos eternos; y serán tus fundamentos eternos de generaciones a generaciones, y serás llamado Edificador de cercados, y tus sendas en medio reposarás.

13 Si apartares tu pie de los sábados, para no hacer tu voluntad en el día, el santo, y llamares los sábados deliciosos, santos a Dios, no alzarás tu pie a labor, ni hablarás palabra de ira en tu boca;

14 y estarás confiado en el Señor, y te subirá sobre los bienes de la tierra, y te nutrirá con la heredad de Jacob, tu padre; pues la boca del Señor ha hablado esto.

59

1 La maldad de Israel impide la misericordia de Dios. El salvador. ¿Acaso no vale la mano del Señor, para salvar? ¿o se ha agravado su oreja, para no escuchar?

2 Empero vuestros pecados separan en medio de vosotros y en medio de Dios; y por vuestros pecados apartó el rostro de vosotros, para no apiadarse.

3 Que vuestras manos, manchadas de sangre, y vuestros dedos, en pecados; y vuestros labios han hablado iniquidad; y vuestra lengua injusticia medita.

4 Nadie habla lo justo; ni hay juicio veraz; confían en lo vano y hablan lo vacío; pues parturen trabajo y paren iniquidad.

5 Huevos de áspides han quebrado(a) y tela de araña tejen; y el que quisiere de sus huevos comer, quebrando uno vano, halló, hasta en él, un basilisco.

6 La tela de ellos no será para vestidura, y no se cubrirán, no, con las obras de ellos; que las obras de ellos, obras de iniquidad;

7 y sus pies a maldad corren, veloces para derramar sangre, y sus pensamientos, pensamientos de homicidios; quebrantamiento y miseria, en sus caminos,

8 y camino de paz no han conocido; y no hay juicio(b) en sus caminos; pues sus sendas, torcidas por las que pasan; y no han conocido paz.

9 Por esto se apartó el juicio de ellos; y no les cogió, no, justicia(c) aguardando luz, viniéronles tinieblas; esperando esplendor, en noche anduvieron.

10 Palparán, como ciegos, pared, y como no teniendo ojos, palparán; caerán al mediodía como a medianoche; como muriendo gemirán;

11 como oso y como paloma juntamente caminarán(d); esperábamos juicio, y no hay; salud lejos se ha retirado de nos.

12 Pues mucha nuestra iniquidad ante ti; y nuestros pecados nos han afrontado; pues nuestras iniquidades en nos; y nuestras injusticias hemos conocido;

13 nos hemos desapiadado y mentido, y apartádonos de en pos de nuestro Dios; hemos hablado lo injusto y desobedecido; parturido y meditado, de nuestros corazones, palabras injustas,

14 y apartádonos de en pos del juicio; y la justicia lejos se ha retirado; porque consumido ha sido en las sendas de ellos la verdad; y por recta no podían pasar.

15 Y la verdad quitada ha sido; y transfirieron su mente del entender; y vio el Señor, y no le plugo; que no había juicio.

16 Y vio, y no había varón; y miró y no había acogedor; y amparóles con su brazo con la misericordia afianzó.

17 Y vistióse justicia como coraza, y púsose morrión de salud en la cabeza; y envolvióse en vestidura de venganza; y su manto

18 como retribuyendo retribución: oprobio a los adversarios.

19 Y temerán los de occidente el nombre del Señor, y los del oriente del sol el nombre, el glorioso; pues llegará, como río violento la ira desde el Señor; llegará con furor.

20 Y llegará por causa de Sión, el que liberta, y apartará impiedades de Jacob.

21 Y éste para ellos el de parte mía testamento, dijo el Señor: el espíritu, el mío, que está en ti, y las palabras que he dado en tu boca, no desfallecerán, no, de tu boca y de la boca de tu simiente; pues dijo el Señor desde ahora y por el siglo.

60

1 La gloria de la nueva Jerusalén Ilumínate, ilumínate Jerusalén; que ha llegado tu luz, y la gloria del Señor sobre ti ha nacido.

2 He aquí tinieblas cubrirán la tierra; y calígine, sobre gentes; sobre ti, empero, parecerá el Señor, y su gloria sobre ti se verá;

3 y andarán reyes a tu luz, y gentes a tu fulgor.

4 Alza en torno tus ojos y ve congregada tu prole; han llegado todos tus hijos de lejos; y tus hijas en hombros serán llevadas.

5 Entonces verás, y temerás y te extasiarás de corazón, cuando se transfirieren a ti riquezas de mar, y gentes y pueblos. Y te llegarán

6 hatos de camellos, y te cubrirán camellos de Madián y Efá; todos de Sabá llegarán, trayendo oro; y olíbano traerán; y la salud del Señor anunciarán;

7 y todas las ovejas de Cedar serán congregadas; y carneros de Nabayot llegarán y serán ofrecidos aceptos sobre mi altar; y la casa de mi oración será glorificada.

8 ¿Quiénes ésos, como nubes, vuelan, y, como palomas con pollos a mí?

9 A mí las islas aguardaron, y navíos de Tarsis primeramente, a traer tus hijos de lejos y la plata y el oro de ellos con ellos, y por el nombre del Señor, el santo, y porque el santo de Israel glorioso es.

10 Y edificarán alienígenas tus muros, y los reyes de ellos te asistirán; pues, por mi ira, te percutí, y, por misericordia te amé.

11 Y se abrirán tus puertas por siempre; día y noche no se cerrarán, para introducir en ti potencia de gentes y reyes de ellas traídos.

12 Pues las gentes y los reyes los que no te sirvieren perecerán; y las gentes con yermo yermadas serán.

13 Y la gloria del Líbano a ti llegará en ciprés y abeto y cedro juntamente a glorificar el lugar, el santo mío.

14 E irán a ti temerosos hijos de los que te humillaron y te irritaron; y serás llamada Ciudad del Señor, Sión del Santo de Israel;

15 por haber estado tú abandonada y aborrecida; y no había quien auxiliara. Y te pondré por alborozo eterno, alegría de generaciones para generaciones.

16 Y mamarás leche de gentes; y riquezas de reyes comerás; y conocerás que yo, el Señor el que te salva y te libra Dios de Israel.

17 Y, por bronce, te traeré oro; y, por hierro, te traeré plata; y, por leños, te traeré bronce; y, por piedras, hierro. Y daré tus príncipes en paz, y tus inspectores en justicia.

18 Y no se oirá ya agravio en tu tierra, ni quebranto ni miseria en tus confines; sino que serán llamadas Salud(a) tus muros, y tus puertas Escultura(b).

19 Y no será para ti ya el sol para luz de día ni salida de luna, te iluminará la noche; sino será para ti el Señor luz eterna, y Dios, tu gloria.

20 Pues no se pondrá tu sol; y tu luna no desfallecerá; porque será para ti el Señor lumbre sempiterna, y cumpliránse los días de tu luto.

21 Y tu pueblo todo justo, por siglo heredarán la tierra, el que(c) guarda la plantación, obras de sus manos para gloria.

22 El más pequeño será en millares, y el ínfimo, en gente grande; yo, el Señor, a su tiempo los congregaré.

61

1 El Mesías Espíritu del Señor sobre mí; por lo cual me ha ungido; a evangelizar pobres enviádome, a sanar quebrantados de corazón, a predicar a cautivos perdón, y a ciegos, vista;

2 a proclamar el año del Señor acepto y día de retribución, a consolar todos los llorosos;

3 para que se dé a los llorosos de Sión— a ellos gloria en vez de ceniza, ungüento de alegría a los llorosos, manto de gloria en vez de espíritu de abandono; y serán llamados generaciones de justicia, plantación del Señor en gloria.

4 Y edificarán yermos eternos; yermadas antes suscitarán; y renovarán ciudades yermas, yermadas para generaciones.

5 Y llegarán alienígenas pastoreando tus ovejas, y extraños, aradores y viñadores;

6 y vosotros sacerdotes del Señor seréis llamados, ministros de Dios: fuerza de gentes comeréis; y en las riquezas de ellas se os admirará.

7 Así la tierra segunda vez poseerán, y alegría eterna sobre su cabeza.

8 Que soy el Señor el que amo justicia y aborrece rapiñas de injusticia; y daré el trabajo de ellos a los justos; y pacto eterno pactaré con ellos.

9 Y se conocerá en las gentes la simiente de ellos, y la progenie de ellos en medio de los pueblos, todo el que los viere, los conocerá que éstos son simiente bendecida de Dios,

10 y con alegría se alegrarán en el Señor. Alborócese mi alma en el Señor; pues me vistió ropa de salud y túnica de alegría; como a esposo ciñóme mitra; y como a esposa atavióme con atavío.

11 Y como tierra acreciendo su flor, y como huerto, sus simientes, así brotará el Señor, Señor, justicia y alborozo delante de todas las gentes.

62

1 La nueva Sión Por Sión no callaré, y por Jerusalén no cesaré, hasta que salga, cual luz, la justicia de ella; y mi salud, cual lámpara, arderá.

2 Y verán las gentes tu justicia; y reyes, tu gloria; y te llamará el nombre, el nuevo que el Señor lo nombrará.

3 Y serás corona de hermosura en mano del Señor, y diadema de reino en mano de tu Dios.

4 Y ya no serás llamada «Abandonada»; y tu tierra no será llamada ya «Desierto»; pues a ti será llamada «Voluntad mía» y a tu tierra «Habitada»; que se ha complacido el Señor en ti, y tu tierra será cohabitada.

5 Y como cohabita jovencillo con doncella, así cohabitarán tus hijos; y será del modo que se alegrará esposo en esposa, así alegraráse el Señor en ti.

6 Y sobre tus muros, Jerusalén, he constituido guardas todo el día y toda la noche, que a la continua no callarán, acordándose del Señor.

7 Pues no hay a vosotros semejante, si(a) se enderezare e hiciere Jerusalén ufanía sobre la tierra.

8 Juró el Señor por su gloria y por la fuerza de su brazo: «¡Si aún daré tu trigo y tus viandas a tus enemigos, y si aún beberán hijos extraños el vino tuyo en que trabajaste!—

9 sino que los que recogieren, lo comerán, y loarán al Señor; y los que recogieren, lo beberán en los atrios, los santos, míos.

10 Id por mis puertas, y vía haced a mi pueblo, y las piedras, de la vía, lanzad; alzad pendón hacia las gentes».

11 Pues he aquí el Señor hizo oíble(b) hasta los confines de la tierra; decid a la hija de Sión: «He aquí tu Salvador ha venido, teniendo el galardón suyo; y la obra de él, ante su faz».

12 Y le llamará Pueblo santo, redimido por el Señor; y no te llamarás Buscada ciudad; y no abandonada.

63

1 Triunfo del Mesías ¿Quién es ése que ha venido de Edom, rojez de vestiduras, de Bosrá?(a) ¿así hermoso en estola, en fuerza con poder?— «Yo hablo justicia y juicio de salud».

2 ¿Por qué rojas, tus sobrevestes, y tus vestiduras, como de hollado lagar?

3 Lleno de rehollado(b), y de las gentes no hay varón conmigo, y los he rehollado en mi furor, y conculcádolos como tierra y bajado su sangre en tierra.

4 Pues día de retribución llególes, y año de redención se presenta.

5 Y miré, y no había ayudador; y consideré, y nadie acogía; y libróles mi brazo; y mi furor se presentó.

6 Y los conculqué en mi ira, y bajé su sangre en tierra.

7 La misericordia del Señor rememoré, las virtudes del Señor en todo lo que nos retribuye el Señor, juez bueno para con la casa de Israel, tráenos,(c) según su misericordia y según la muchedumbre de su justicia.

8 Y dijo: «¿No, pueblo mío? Hijos, no prevaricarán, no»; e hízose para ellos en salud

9 de toda su tribulación. No legado ni mensajero, sino él mismo les salvó por amarles y perdonarles; él mismo los redimió, y los acogió y los ensalzó todos los días del siglo;

10 ellos, empero, desobedecieron, e irritaron el espíritu, el santo, de él; y convirtióse para ellos en enemistad; él mismo guerreó contra ellos.

11 Y se acordó(d) de los días eternos(e): ¿dónde, el que sacó de la mar al pastor de las ovejas? ¿Dónde está el que puso en ellos el espíritu, el santo?

12 ¿el que sacó con su diestra a Moisés, el brazo de su gloria? —Dominó al agua a faz de él, para hacerse nombre eterno.

13 Llevóles por abismo; cual bridón por desierto; y no se fatigaron;

14 y como ganado por llanura; descendió espíritu de ante el Señor y guióles; así llevaste tu pueblo, para hacerte nombre de gloria.

15 Vuélvete(f), del cielo, y mira, de tu casa, la santa tuya y de tu gloria: ¿dónde está tu celo y tu fuerza? ¿dónde está la muchedumbre de tu misericordia y tus conmiseraciones, porque nos has sufrido?

16 Pues tú eres nuestro padre, porque Abrahán no nos ha conocido(g), e Israel no reconocídonos; sino tú, el Señor, padre de nosotros; líbranos; desde el principio, tu nombre sobre nosotros está.

17 ¿Qué nos extraviaste, Señor, de tu camino? ¿Endureciste nuestros corazones, para que no te temamos? Vuélvete por tus siervos, por las tribus de tu heredad;

18 porque un poco heredemos de tu monte, el santo(h).

19 Hemos sido hechos como lo del principio: cuando no principabas sobre nos ni se invocaba tu nombre sobre nos.

64

1 Continúa la plegaria del arrepentimiento Si abrieres el cielo, temblor cogerá, de ti, montes; y se derretirán,

2 como cera por fuego se derrite; y abrasará fuego los contrarios, y manifiesto será tu nombre en los contrarios; ante tu faz gentes se turbarán;

3 cuando hicieres lo glorioso; temblor cogerá, de ti, montes.

4 Desde el siglo no hemos oído ni nuestros ojos visto Dios, fuera de ti; y tus obras que harás a los que aguardaren misericordia.

5 Encontrará a los que hacen lo justo, y de tus caminos se acordarán. He aquí tú te has airado, y nosotros pecado; por esto nos hemos extraviado,

6 y héchonos como impuros todos nosotros; como paño de sentada(a), toda nuestra justicia, y nos hemos derribado, cual hojas, por nuestras iniquidades; así el viento nos llevará.

7 Y no hay quien invoque tu nombre, y quien, acordándose, se acoja a ti; pues has apartado tu rostro de nosotros, y entregádonos por nuestros pecados.

8 Y ahora, Señor, padre nuestro, tú; y nosotros, lodo; obras de tus manos todos nosotros.

9 No te encolerices con nos sobremanera; y no, en tiempo(b), recuerdes nuestros pecados; y ahora míranos; que pueblo tuyo, todos nosotros.

10 La ciudad de tu santo ha sido hecha desierta, Sión, como desierto ha sido hecha Jerusalén, en maldición,

11 la casa, el santuario nuestro; y la gloria que bendijeron nuestros padres se ha trocado en quemada; y todo lo glorioso nuestro ha caído a la vez.

12 Y a todo esto te contuviste, Señor, y callaste, y humillástenos sobremanera.

65

1 Respuesta divina. Vocación de las gentes. Reprobación de Israel; se salvan sus reliquias. Nuevo cielo y nueva tierra. Manifiesto híceme a los que no me interrogaban; hallado fui de los que no me buscaban; dije: «Heme aquí» a la gente que no llamaron mi nombre.

2 Extendí mis manos todo el día a pueblo inobediente y contradiciente, a los que andaban por camino no hermoso, sino tras sus pecados;

3 este pueblo el que me irrita delante de mí por siempre: ellos sacrifican en los huertos; e inciensan sobre los ladrillos a los demonios, que no son;

4 en los monumentos y en las cavernas duermen por los ensueños; los que comen carne porcina y caldo de hostias, mancillados todos los vasos de ellos;

5 los que dicen: «¡Lejos de mí! no te acerques a mí; porque puro soy». Este, humo de mi furor; fuego arde en él todos los días.

6 He aquí escrito está delante de mí: «No callaré, mientras no diere en el seno de ellos,

7 los pecados de ellos y de sus padres», dice el Señor; los que han incensado sobre los montes; y sobre las colinas oprobiádome— retribuiré sus obras en su seno.

8 Así dice el Señor: Al modo que se hallará el grano en el racimo; y dirán: «No le pierdas; pues bendición hay en él», así haré por causa del que me sirve; por causa de éste no destruiré, no, a todos.

9 Y sacaré la, de Jacob, simiente y, de Judá, y heredará el monte, el santo mío; y heredarán mis elegidos y mis siervos, y habitarán allí.

10 Y habrá en la sierra dehesas de greyes, y hondonada de Acor en reposo de vacadas, para mi pueblo que me han buscado.

11 Y vosotros los que me abandonasteis; y olvidáis el monte, el santo, mío, y preparáis al demonio mesa, y llenáis a la Fortuna mixtura;

12 yo os entregaré a cuchilla; todos en degüello caeréis; porque os he llamado y no habéis obedecido; he hablado y habéis desoído, y hecho lo malo delante de mí; y lo que yo no quería, elegido.

13 Por esto, esto dice el Señor: «He aquí los que me sirven, comerán; vos, empero, hambrearéis; he aquí los que me sirven, beberán; vos, empero; sed habréis: he aquí los que me sirven, se alegrarán; vos, empero, seréis avergonzados.

14 he aquí los que me sirven, se alborozarán en alegría, vos, empero, gritaréis por el trabajo del corazón; y, por quebranto de vuestro espíritu, ulularéis.

15 Pues habéis dejado vuestro nombre, para hartura(a), a mis elegidos; pero a vosotros quitará el Señor. Y a los que me sirven llamado será nombre nuevo;

16 que bendecido será sobre la tierra; pues bendecirán al Dios el verdadero; y los que juran sobre la tierra, jurarán al Dios, el vivo. Porque olvidarán la tribulación la primera; y no ascenderá a su corazón.

17 Pues será el cielo nuevo y la tierra nueva; y no recordarán, no, lo primero; ni vendrá, no, a su corazón, no;

18 sino alegría y alborozo hallarán en él; pues he aquí yo hago a Jerusalén alborozo, y a mi pueblo, alegría.

19 Y me alborozaré por Jerusalén, y me alegraré por mi pueblo; y ya no se oirá, no, en ella voz de llanto y voz de clamor;

20 ni se hará, no, allí, no prematuro y anciano que no llene su tiempo; pues será el joven de cien años(b); y el que muere pecador de cien años maldito también será(c).

21 Y edificarán casas, y ellos las habitarán; y plantarán viñas, y ellos comerán los frutos de ellas;

22 y no edificarán, no, y otros habitarán; y no plantarán, no, y otros comerán. Pues, según los días del leño, de la vida serán los días de mi pueblo; pues las labores de sus trabajos envejecerán.

23 Mis elegidos no trabajarán en vano; ni engendrarán para maldición; pues simiente bendita por Dios es, y la prole de ellos con ellos.

24 Y será: antes de clamar ellos, yo les escucharé; aún hablando ellos, diré: «¿Qué es?».

25 Entonces lobos y corderos pacerán juntos; y el león, como buey, comerá pajas; y la serpiente tierra, como pan; no dañarán ni maltratarán sobre el monte, el santo, mío, dice el Señor.

66

1 (Continuación) Así dice el Señor: «El cielo, mi trono; y la tierra escabel de mis pies; ¿qué casa me edificaréis? ¿y cuál, lugar de mi reposo?

2 Pues todo esto ha hecho mi mano, y es mío todo esto, dice el Señor; ¿y a quién miraré sino al humilde y tranquilo y tembloroso de mis palabras?

3 Pero el inicuo el que inmola becerro, como(a) quien mata can; y el que ofrece harina flor, como sangre porcina; el que da incienso en memorial, como blasfemo. Y ellos eligieron los caminos de ellos; y sus abominaciones su alma quiso;

4 y yo recibiré sus burlas; y los pecados les retribuiré; pues los he llamado, y no me han obedecido; hablado, y no han escuchado, y hecho lo malo delante de mí, y lo que yo no quería, elegido.

5 Oíd palabras del Señor, los temblorosos del habla de él; decid, hermanos nuestros, a los que os odian y abominan; porque el nombre del Señor sea glorificado y se revele en la alegría de ellos; y aquéllos confundidos serán.

6 Voz de clamor de ciudad; voz de templo; voz del Señor retribuyendo retribución a los adversarios.

7 Antes que la parturienta para, antes que venga el trabajo de los dolores puerperales, escapó y parió varón(b).

8 ¿Quién ha oído tal? ¿y quién visto así? ¿si parturió la tierra en día uno, o también nació gente de una vez, porque parió Sión sus párvulos?

9 Pero yo di esta expectación(c); y no te has acordado de mí, dijo el Señor. ¿No yo, he aquí, engendradora y estéril he hecho? dijo tu Dios.

10 Alégrate, Jerusalén, y celebrad en ella todos los que la amáis; gozaos, junto con ella, con gozo, todos, cuantos lloráis sobre ella;

11 para que maméis y os llenéis del pecho de su consolación; para que, después de mamar, os deleitéis en la entrada de su gloria.

12 Porque esto dice el Señor: «He aquí yo me inclino a ellos, como río de paz, y, como torrente, inundando gloria de gentes; los párvulos de ellos sobre hombros serán llevados, y sobre rodillas consolados.

13 Como si a alguno la madre consolare, así también yo os consolaré; y en Jerusalén seréis consolados.

14 Y veréis, y gozará vuestro corazón y vuestros huesos, como hierba, brotarán; y se conocerá la mano del Señor de los que le temen; y amenazará a los desobedientes.

15 Pues he aquí el Señor, como fuego llegará, y, como turbión sus carros, a devolver, en furor, su vindicta y su execración, en llama de fuego.

16 Que en el fuego del Señor juzgada será toda la tierra, y, en su espada, toda carne; muchos heridos habrá por el Señor.

17 Los que se limpian y purifican en los huertos, y en los umbrales comen carne porcina y las abominaciones y la rata, a una consumidos serán, dijo el Señor.

18 Y yo las obras de ellos y el pensamiento de ellos(d) —vengo a congregar todas las gentes y las lenguas, —y llegarán y verán mi gloria.

19 Y dejaré sobre ellos señal; y enviaré de entre ellos salvados a las gentes; a Tarsis(e), y Fud(f), y Lud(g), y Mosoc(h), y a Tobel(i), y a la Hélada y las islas las lejanas; los que no han oído mi nombre, ni visto mi gloria; y anunciarán mi gloria en las gentes.

20 Y llevarán a vuestros hermanos, de entre todas las gentes, dádiva al Señor, con bridones y carros, en vehículos de mulas con sombreadores, a la santa ciudad de Jerusalén, dijo el Señor; como si llevaran los hijos de Israel sus hostias a mí con cantares a la casa del Señor.

21 Y de ellos tomaré sacerdotes y levitas, dijo el Señor.

22 Pues, del modo que el cielo nuevo y la tierra nueva, los que yo hago permanecen a faz mía, en Jerusalén, dice el Señor: así quedará vuestra simiente y vuestro nombre.

23 Y será: mes a mes, y sábado a sábado, vendrá toda carne a adorar a faz mía en Jerusalén, dijo el Señor.

24 Y saldrán y verán los cadáveres de los hombres los que han prevaricado contra mí; pues el gusano de ellos no morirá y el fuego de ellos no se apagará(j), y serán, para vista a toda carne.