1

1 Después de la muerte de Moisés, siervo de YHVH, aconteció que YHVH habló a Josué ben Nun, ministro de Moisés, diciendo:

2 Moisés mi siervo ha muerto. Ahora pues levántate, cruza este Jordán tú y todo este pueblo, a la tierra que doy a los hijos de Israel.

3 Como dije a Moisés: todo lugar que pise la planta de vuestro pie lo he entregado a vosotros.

4 Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río, el río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el mar Grande, hacia la puesta del sol, serán vuestros términos.

5 Nadie te podrá resistir en todos los días de tu vida. Como estuve con Moisés, estaré contigo. No te dejaré ni te desampararé.

6 Esfuérzate y sé valiente, porque tú harás que este pueblo herede la tierra que juré a sus padres que les daría.

7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de hacer conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te ordenó. No te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que tengas buen éxito dondequiera que vayas.

8 No se aparte de tu boca el Libro de esta Ley. De día y de noche meditarás en él, para que cuides de hacer conforme a todo aquello que está en él escrito, porque entonces harás próspero tu camino, y tendrás buen éxito.

9 ¿No te lo estoy ordenando Yo? ¡Esfuérzate pues y sé valiente! No te intimides ni desmayes, porque YHVH tu Dios está contigo dondequiera que vayas.

10 Enseguida Josué ordenó a los oficiales del pueblo, diciendo:

11 Pasad en medio del campamento, mandad al pueblo, y decidle: Preparaos ración, porque dentro de tres días cruzaréis este Jordán para entrar a conquistar la tierra que YHVH vuestro Dios os da en posesión.

12 Josué habló también a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, diciéndoles:

13 Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de YHVH, os ordenó diciendo: YHVH vuestro Dios os ha hecho descansar y os ha dado esta tierra.

14 Vuestras mujeres, vuestros pequeños y vuestros ganados quedarán en la tierra que Moisés os ha dado a este lado del Jordán, pero todos vosotros, los hombres de valor, pasaréis armados al frente de vuestros hermanos y los ayudaréis,

15 hasta tanto YHVH conceda descanso a vuestros hermanos como a vosotros, y ellos también posean la tierra que YHVH vuestro Dios les ha de dar; entonces os volveréis a la tierra de vuestra posesión y la poseeréis, la misma que Moisés, siervo de YHVH, os dio a este lado del Jordán, hacia donde nace el sol.

16 Entonces respondieron a Josué, diciendo: Haremos todo lo que nos has ordenado, e iremos a dondequiera nos envíes.

17 De la manera que obedecimos a Moisés en todo, así te obedeceremos a ti, con tal que YHVH tu Dios esté contigo como estuvo con Moisés.

18 Cualquiera que sea rebelde a tu dicho, y no obedezca tus palabras en todo lo que le ordenes, que sea muerto, con tal que te esfuerces y seas valiente.

2

1 Entretanto, Josué ben Nun había enviado secretamente desde Sitim a dos espías, diciendo: Id y reconoced el país, particularmente a Jericó. Y ellos fueron a casa de cierta mujer ramera cuyo nombre era Rahab, y se acostaron allí.

2 Pero se le dio aviso al rey de Jericó, diciendo: He ahí unos hombres de los hijos de Israel han entrado durante la noche para espiar el país.

3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: ¡Echa fuera a esos hombres que llegaron a ti y han entrado en tu casa, pues han venido a espiar todo el país!

4 Pero la mujer ya había tomado a los dos hombres y los había ocultado. Ella pues respondió: Verdad es que los hombres vinieron a mí, pero yo no sabía de dónde eran,

5 y al oscurecer, cuando se iba a cerrar la puerta de la ciudad, los hombres salieron. No sé dónde se hayan ido esos hombres. Seguid rápidamente en pos de ellos que los alcanzaréis.

6 Pero ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre unos manojos de lino que tenía acomodados en el terrado.

7 Los hombres pues siguieron en su alcance, camino del Jordán, hasta los vados. Y tan pronto como los perseguidores hubieron salido, se cerraron las puertas.

8 Y antes que se acostaran, ella subió al terrado y les dijo:

9 Yo se que YHVH os ha dado la tierra, y que el terror vuestro ha caído sobre nosotros, y que todos los habitantes de la tierra desfallecen ante vosotros.

10 Porque hemos oído cómo YHVH hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que hicisteis a los dos reyes del amorreo allende el Jordán: a Sehón y a Og, a quienes destruisteis por completo.

11 Y cuando lo oímos, se nos derritió el corazón, y no ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque YHVH vuestro Dios, Él solo es ’Elohim arriba en los cielos y abajo en la tierra.

12 Ahora pues, os ruego que me juréis por YHVH, que como he hecho misericordia con vosotros, así también vosotros haréis misericordia con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una contraseña segura,

13 y haréis que viva mi padre y mi madre, mis hermanos y hermanas, y todo lo suyo, librando nuestras almas de la muerte.

14 A lo cual le dijeron los hombres: Nuestra vida responderá por la vuestra, con tal que no denunciéis este asunto nuestro; y será que cuando YHVH nos entregue esta tierra, mostraremos contigo fidelidad y bondad.

15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana (pues su casa estaba adosada al muro, y ella vivía en el muro),

16 y les dijo: Marchaos al monte, no sea que os alcancen los perseguidores. Os esconderéis allí tres días, hasta que hayan vuelto los perseguidores, y después seguiréis vuestro camino.

17 Y los hombres le dijeron: Sin culpa seremos en lo tocante a este juramento tuyo con que nos has juramentado,

18 a menos que cuando entremos en el país, tú ates este cordón de hilo escarlata a la ventana por donde nos vas a descolgar. Reunirás entonces a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la casa de tu padre contigo en tu casa,

19 pues acontecerá que la sangre de todo aquel que salga fuera de las puertas de tu casa, caerá sobre su propia cabeza, y nosotros estaremos sin culpa, pero la sangre de cualquiera que esté contigo en la casa caerá sobre nuestra cabeza, si mano alguna lo toca.

20 Pero si denuncias este asunto nuestro, quedaremos desobligados de este juramento tuyo con que nos has juramentado.

21 A lo cual ella respondió: Sea conforme a vuestras palabras. De esta manera los despidió y se fueron, y ella ató a la ventana el cordón escarlata.

22 Ellos pues caminaron y llegaron al monte, y permanecieron allí tres días, hasta que los perseguidores regresaron, porque quienes los perseguían habían buscado por todo el camino, pero no los habían hallado.

23 Entonces los dos hombres regresaron, y descendiendo del monte, cruzaron al otro lado y llegaron adonde Josué ben Nun, y le relataron todo lo que les habían ocurrido.

24 Y dijeron a Josué: ¡Ciertamente YHVH ha entregado en nuestra mano toda esta tierra, porque todos los habitantes de la tierra desmayan a causa de nosotros!

3

1 Josué se levantó muy de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y llegaron hasta el Jordán, y allí pernoctaron antes de cruzarlo.

2 Al cabo de tres días, aconteció que los oficiales recorrieron el campamento,

3 y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el Arca del Pacto de YHVH vuestro Dios y a los levitas sacerdotes que la cargan, vosotros partiréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella,

4 para que sepáis el camino por donde habéis de ir, por cuanto no habéis pasado antes por este camino; pero no os acercaréis a ella, sino que habrá entre vosotros y ella una distancia como de dos mil codos medidos.

5 Y Josué dijo al pueblo: ¡Santificaos, que mañana YHVH hará maravillas en medio de vosotros!

6 Josué habló a los sacerdotes, diciendo: Cargad el Arca del Pacto y pasad delante del pueblo. Y ellos cargaron el Arca del Pacto, y anduvieron delante del pueblo.

7 Y YHVH dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte ante los ojos de todo Israel, para que sepan que como estuve con Moisés, así también estaré contigo.

8 Tú mismo mandarás a los sacerdotes que cargan el Arca del Pacto, diciendo: Cuando lleguéis al borde de las aguas del Jordán, os detendréis en el mismo Jordán.

9 Y Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos acá y escuchad las palabras de YHVH vuestro Dios.

10 Y dijo Josué: En esto conoceréis que el Dios vivo está en medio de vosotros. Él ciertamente hará que el cananeo, el heteo, el heveo, el ferezeo, el gergeseo, el amorreo y el jebuseo sean desposeídos.

11 He aquí el Arca del Pacto del Señor de toda la tierra va a cruzar el Jordán delante de vosotros.

12 Tomad ahora doce hombres de las tribus de Israel, un hombre por cada tribu,

13 y sucederá que cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que cargan el Arca de YHVH, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán serán cortadas, porque las aguas que vienen de arriba se detendrán como en un embalse.

14 Y aconteció que cuando el pueblo partió de sus tiendas para cruzar el Jordán, andando los sacerdotes portadores el Arca del Pacto delante del pueblo,

15 tan pronto como los portadores del Arca llegaron al Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el Arca se mojaron en la orilla de las aguas (pues el Jordán se desborda por todas sus riberas todo el tiempo de la siega),

16 las aguas que venían bajando de arriba se detuvieron, y se fueron elevando como en un embalse, a gran distancia, junto a Adam, la ciudad que está al lado de Saretán; y las que descendían hacia el Mar del Arabá, el Mar de la Sal, fueron cortadas completamente. Y el pueblo cruzó frente a Jericó.

17 Y los sacerdotes que cargaban el Arca del Pacto de YHVH se pararon en lo seco, firmes en medio del Jordán, mientras todo Israel cruzaba en seco, hasta que la nación entera terminaba de cruzar el Jordán.

4

1 Cuando todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán, YHVH habló a Josué, diciendo:

2 Escoged doce hombres del pueblo, uno por cada tribu,

3 y ordénales, diciendo: Alzad de aquí, de en medio del Jordán, del lugar donde se han mantenido firme los pies de los sacerdotes, doce piedras; y traedlas y depositadlas en el lugar donde posaréis esta noche.

4 Entonces Josué llamó a los doce hombres que había establecido de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu,

5 y les dijo Josué: Pasad ante el Arca de YHVH vuestro Dios al medio del Jordán, y llevad cada uno una piedra sobre su hombro, según el número de las tribus de los hijos de Israel.

6 Y esto será señal en medio de vosotros, para que cuando vuestros hijos os pregunten mañana, diciendo: ¿qué significan estas piedras para vosotros?,

7 les digáis: Las aguas del Jordán fueron divididas delante del Arca del Pacto de YHVH cuando cruzó el Jordán. Las aguas del Jordán fueron cortadas, y estas piedras serán por memorial a los hijos de Israel para siempre.

8 Y los hijos de Israel hicieron tal como Josué había ordenado, y alzaron doce piedras de en medio del Jordán, tal como YHVH había hablado a Josué, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel. Y las hicieron pasar con ellos hasta el sitio donde acampaban, y las asentaron allí.

9 Josué también hizo erigir doce piedras en medio del Jordán, en el lugar donde habían estado los pies de los sacerdotes que cargaban el Arca del Pacto. Y allí están hasta este día.

10 Y los sacerdotes que cargaban el Arca permanecieron en medio del Jordán, hasta que se cumplió todo lo que YHVH había ordenado a Josué que dijera al pueblo, según todo lo que Moisés había ordenado a Josué. Y el pueblo se apresuró a cruzar.

11 Y sucedió que cuando todo el pueblo terminó de cruzar, cruzó entonces el Arca de YHVH juntamente con los sacerdotes, a vista del pueblo.

12 También los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés, cruzaron armados al frente de los hijos de Israel, tal como Moisés les había hablado.

13 Unos cuarenta mil hombres armados para la guerra pasaron en presencia de YHVH en formación de batalla a la llanura de Jericó.

14 Y aquel día YHVH engrandeció a Josué a ojos de todo Israel, y le temieron todos los días de su vida, como habían temido a Moisés.

15 Y YHVH habló a Josué, diciendo:

16 Ordena a los sacerdotes que cargan el Arca del Testimonio que salgan del Jordán.

17 Y Josué ordenó a los sacerdotes, diciendo: ¡Salid del Jordán!

18 Y aconteció que cuando los sacerdotes que cargaban el Arca del Pacto de YHVH salieron de en medio del Jordán, tan pronto como las plantas de los pies de los sacerdotes estuvieron en lo seco, las aguas del Jordán se volvieron a su lugar y llegaron a sus orillas como antes.

19 Y el día décimo del mes primero el pueblo salió del Jordán y acampó en Gilgal, al extremo oriental de Jericó.

20 Y Josué hizo erigir en Gilgal las doce piedras que habían tomado del Jordán,

21 y habló a los hijos de Israel, diciendo: Cuando vuestros hijos pregunten a sus padres el día de mañana, y digan: ¿Qué significan estas piedras?

22 Haréis saber a vuestros hijos, diciendo: Israel cruzó sobre lo seco este Jordán,

23 porque YHVH vuestro Dios hizo secar las aguas del Jordán delante de vosotros hasta que cruzasteis, así como YHVH vuestro Dios lo hizo en el Mar Rojo, al cual secó ante nosotros hasta que lo cruzamos,

24 para que todos los pueblos de la tierra puedan conocer que la mano de YHVH es poderosa, a fin de que temáis a YHVH vuestro Dios todos los días.

5

1 Y sucedió que cuando todos los reyes amorreos que estaban al occidente, al otro lado del Jordán, y todos los reyes cananeos que estaban frente al mar, oyeron cómo YHVH había hecho secar las aguas del Jordán ante los hijos de Israel hasta que cruzamos, desfalleció su corazón y no hubo en ellos más aliento delante de los hijos de Israel.

2 En aquel tiempo YHVH dijo a Josué: Hazte cuchillos de pedernal y de nuevo vuelve a circuncidar a los hijos de Israel.

3 Y Josué se hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los hijos de Israel en Guivat-haaralot.

4 Y la causa por la cual Josué los circuncidó fue porque el pueblo salido de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto.

5 Y aunque todos los del pueblo que habían salido estaban circuncidados, todos los del pueblo que habían nacido en el desierto, por el camino, después de haber salido de Egipto, no habían sido circuncidados.

6 Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que toda la nación, es decir, los hombres de guerra que habían salido de Egipto, fueron consumidos por no obedecer la voz de YHVH, por lo que YHVH les juró que no los dejaría ver la tierra que YHVH había prometido a sus padres que nos daría, tierra que fluye leche y miel.

7 Pero a los hijos de ellos, que Él había levantado en su lugar, Josué los circuncidó, pues estaban incircuncisos, pues no los habían circuncidado en el camino.

8 Cuando pues terminaron de circuncidar a toda la nación, permanecieron en sus lugares en el campamento hasta que se recobraron.

9 Entonces dijo YHVH a Josué: Hoy he hecho rodar de sobre vosotros el oprobio de Egipto. Y el nombre de aquel lugar se llamó Gilgal hasta este día.

10 Y a los catorce días del mes, entre las dos tardes, los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la Pascua en la llanura de Jericó.

11 Y en aquel mismo día, a la mañana siguiente de la Pascua, comieron del producto de la tierra: panes sin levadura y grano tostado.

12 Y después que hubieron comido del producto de la tierra, el Maná cesó en la mañana, y ya no hubo más Maná para los hijos de Israel. Y aquel mismo año comieron del fruto de la tierra de Canaán.

13 Sucedió que estando Josué cerca de Jericó, levantó sus ojos y he aquí que vio a un varón en pie frente a él con su espada desenvainada en su mano. Y Josué fue hacia él y le dijo: ¿Eres tú de los nuestros o de nuestros adversarios?

14 Y él dijo: No, Yo soy Príncipe del ejército de YHVH que acabo de llegar. Y Josué cayó en tierra sobre su rostro y adoró, y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo?

15 Respondió el Príncipe del ejército de YHVH a Josué: Quita el calzado de tu pie, porque el lugar donde tú estás es santo. Y Josué hizo así.

6

1 Ahora bien, a causa de los hijos de Israel, Jericó estaba cerrada y bien atrancada. Nadie salía y nadie entraba.

2 Entonces YHVH dijo a Josué: He aquí entregué en tu mano a Jericó con su rey y sus hombres valerosos.

3 Rodearéis pues la ciudad todos los varones de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez, y esto harás durante seis días.

4 Y siete sacerdotes cargarán los siete cuernos del jubileo delante del Arca. Al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes soplarán el shofar.

5 Y sucederá que cuando hagan resonar con fuerza el cuerno del carnero, cuando escuchéis el sonido del shofar, todo el pueblo gritará con gran alarido, entonces la muralla de la ciudad caerá a plomo y el pueblo subirá, cada uno hacia el frente.

6 Y Josué ben Nun convocó a los sacerdotes, y les dijo: Cargad el Arca del Pacto, y que siete sacerdotes lleven los cuernos del jubileo delante del Arca de YHVH.

7 Y dijo al pueblo: Pasad y rodead la ciudad, y el que esté armado pase delante del Arca de YHVH.

8 Y sucedió que cuando Josué habló al pueblo, los siete sacerdotes que llevaban los siete cuernos del jubileo pasaron delante del Arca de YHVH y soplaron el shofar; y el Arca del Pacto de YHVH los seguía.

9 Y el que estaba armado iba delante de los sacerdotes que soplaban el shofar, y la retaguardia iba detrás del Arca, andando y haciendo resonar el shofar.

10 Y Josué había dado orden al pueblo, diciendo: No gritaréis, ni haréis oír vuestra voz, ni saldrá palabra alguna de vuestra boca, hasta el día cuando yo os diga: ¡Gritad! Entonces gritaréis.

11 E hizo que el Arca de YHVH rodeara la ciudad, yendo en torno de ella una vez, y regresaron al campamento y pasaron la noche en el campamento.

12 Y Josué se levantó muy de mañana, y los sacerdotes cargaron el Arca de YHVH.

13 Y los siete sacerdotes que llevaban los siete cuernos del jubileo delante del Arca de YHVH, emprendieron la marcha haciendo resonar el shofar continuamente. El que estaba armado iba a la vanguardia, y la retaguardia marchaba en pos del Arca de YHVH, mientras los cuernos resonaban continuamente.

14 Y el segundo día rodearon la ciudad una vez, y regresaron al campamento. Así hicieron durante seis días.

15 El séptimo día se levantaron al rayar el alba, y rodearon la ciudad de la misma manera, siete veces. Sólo en aquel día rodearon la ciudad siete veces.

16 Y aconteció al séptimo día, cuando los sacerdotes hicieron resonar el shofar, que Josué dijo al pueblo: ¡Gritad, porque YHVH os ha dado la ciudad!

17 La ciudad y todo lo que hay en ella será consagrada al exterminio como ofrenda a YHVH. Sólo Rahab la ramera vivirá, junto con todos los que estén en la casa con ella, porque escondió a los emisarios que enviamos.

18 Absteneos escrupulosamente de no tocar nada consagrado al exterminio, no sea que hagáis maldito y perturbéis al campamento de Israel.

19 Pero toda la plata, el oro y los objetos de bronce y de hierro serán consagrados para YHVH, e irán al tesoro de YHVH.

20 Entonces el pueblo gritó y se hizo resonar el shofar. Y aconteció que cuando el pueblo oyó el sonido del shofar, el pueblo gritó con gran alarido, y la muralla cayó sobre si misma. Entonces el pueblo subió hacia la ciudad, cada uno de frente, y capturaron la ciudad.

21 Y exterminaron a filo de espada todo lo que había en la ciudad: hombre y mujer, joven y anciano, y hasta los bueyes, las ovejas y los asnos.

22 Entonces Josué dijo a los dos hombres que habían explorado la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allí a la mujer y a todo lo que sea suyo, según le jurasteis.

23 Y los jóvenes emisarios entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre y a sus hermanos, a todos los suyos. Sacaron también a todos sus parientes, y los ubicaron fuera del campamento de Israel.

24 Y prendieron fuego a la ciudad y todo lo que había en ella. Sólo pusieron en el tesoro de la Casa de YHVH la plata, el oro y los objetos de bronce y de hierro.

25 Pero Josué preservó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre y a todos los suyos. Y ella habita en medio de Israel hasta este día, por cuanto escondió a los emisarios que Josué envió a espiar Jericó.

26 En aquel tiempo Josué les impuso un juramento, diciendo: ¡Maldito delante de YHVH el hombre que se levante para reedificar esta ciudad de Jericó! ¡Al precio de su primogénito eche sus cimientos y al de su hijo menor ponga sus portones!

27 Y YHVH estaba con Josué, y su fama se divulgó por toda la tierra.

7

1 Pero los hijos de Israel fueron infieles en cuanto a lo del anatema, porque Acán ben Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, se apropió del anatema, por lo cual la ira de YHVH se encendió contra los hijos de Israel.

2 Y Josué había enviado hombres desde Jericó hasta Hai, que estaba junto a Bet-Avén, al oriente de Bet-’El, y les había dicho: Subid y espiad la tierra. Y ellos subieron y espiaron a Hai.

3 Y regresaron a Josué, y le dijeron: Que no suba todo el pueblo, sino que suban como dos o tres mil hombres, y tomen a Hai. No fatigues a todo el pueblo marchando allá, porque ellos son pocos.

4 De manera que del pueblo subieron allí como tres mil hombres, pero huyeron ante los hombres de Hai.

5 Y los hombres de Hai hirieron a unos treinta y seis hombres, y los persiguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; y el corazón del pueblo se derritió, y se hizo como agua.

6 Entonces Josué rasgó sus vestidos, y cayó sobre su rostro en tierra ante el Arca de YHVH hasta la tarde, él y los ancianos de Israel, y echaron polvo sobre sus cabezas.

7 Y dijo Josué: ¡Ah, Adonay YHVH! ¿Por qué hiciste pasar el Jordán a este pueblo para entregarnos en mano del amorreo para destruirnos? ¡Ojalá nos hubiéramos propuesto habitar al otro lado del Jordán!

8 ¡Ah, Adonay! ¿Qué puedo decir después que Israel ha vuelto la espalda ante sus enemigos?

9 Pues cuando el cananeo y todos los habitantes de esta tierra lo oigan, nos rodearán y cortarán nuestro nombre de la tierra, y ¿qué harás Tú por tu gran Nombre?

10 Pero YHVH dijo a Josué: ¡Levántate! ¿Por qué estás así postrado sobre tu rostro?

11 Israel ha pecado, y también ha traspasado mi pacto que Yo les impuse. Sí, han tomado del anatema, y también han hurtado, y también han mentido, y también lo han puesto entre sus enseres.

12 Por eso los hijos de Israel no pueden estar erguidos ante sus enemigos, sino que vuelven la espalda ante sus enemigos, por cuanto llegaron a ser malditos. Si no destruís a los malditos de entre vosotros, no continuaré estando con vosotros.

13 Levántate, santifica al pueblo y diles: Santificaos para mañana, porque así dice YHVH el Dios de Israel: ¡Hay un anatema en medio de ti, oh Israel! ¡No podrás hacer frente a tus enemigos hasta que quites de tu seno a los malditos!

14 Os acercaréis pues mañana por la mañana con arreglo a vuestras tribus, y la tribu que designe YHVH se acercará por familias, y la familia que designe YHVH se acercará por casas, y la casa que designe YHVH se acercará hombre por hombre.

15 Y acontecerá que el que sea designado con motivo del anatema, será quemado en la hoguera, él y todo lo que posee, por cuanto ha traspasado el pacto de YHVH al cometer una vileza en Israel.

16 Entonces Josué se levantó muy de mañana, e hizo acercar a Israel por sus tribus: Y fue señalada la tribu de Judá.

17 E hizo acercar a la tribu de Judá, y fue señalada la familia de los de Zera. E hizo que se acercara la familia de los de Zera, por varones, y fue señalado Zabdi.

18 E hizo que los varones de su casa se acercaran, y fue señalado Acán ben Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá.

19 Entonces Josué dijo a Acán: Hijo mío, da gloria ahora a YHVH Dios de Israel, y haz confesión, y declárame lo que has hecho sin ocultarme nada.

20 Y respondió Acán a Josué, y dijo: En verdad he pecado contra YHVH Dios de Israel, y esto es lo que he hecho:

21 Entre el botín vi un hermoso manto de Sinar, y doscientos siclos de plata y una barra de oro de cincuenta siclos de peso; los codicié y los tomé, y he aquí están escondidos bajo tierra dentro de mi tienda, y la plata debajo de ello.

22 Josué envió emisarios, que fueron corriendo a la tienda, y en efecto, el manto estaba oculto en su tienda, y la plata debajo.

23 Los recogieron pues de dentro de la tienda y los llevaron a Josué y a todos los hijos de Israel, y los depositaron ante YHVH.

24 Y Josué, y todo Israel con él, tomó a Acán ben Zera, la plata, el manto y la barra de oro, y a sus hijos, y a sus hijas, y a sus bueyes, y a sus asnos, y a sus ovejas, y a su tienda y a todo cuanto poseía, y los llevaron al valle de Acor.

25 Y dijo Josué: ¡Cuánto nos has perturbado! ¡Pertúrbete hoy YHVH! Y todos los Israelitas los apedrearon, y los quemaron en la hoguera después de haberlos lapidado con piedras.

26 Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, hasta hoy. Y YHVH se tornó del ardor de su ira. Por eso aquel lugar se llama hasta hoy, valle de Acor.

8

1 Dijo YHVH a Josué: ¡No temas ni desmayes! Toma contigo a toda la gente de guerra, y ve y sube a Hai. He aquí, Yo he entregado en tu mano al rey de Hai, y su pueblo, y su ciudad, y su tierra.

2 Y tú harás con Hai y su rey como hiciste con Jericó y su rey, sólo que su botín y su ganado podréis tomar para vosotros. Prepara una emboscada contra la ciudad, por detrás.

3 Y Josué se levantó con toda la gente de guerra para subir contra Hai, y escogió Josué treinta mil hombres fuertes, a los cuales envió de noche.

4 Y les mandó, diciendo: Atended: poned emboscada contra la ciudad, detrás de la ciudad. No os alejéis mucho de la ciudad, y estad todos preparados.

5 Después yo y todo el pueblo que está conmigo nos acercaremos a la ciudad, y cuando ellos salgan contra nosotros, como hicieron antes, huiremos delante de ellos.

6 Y ellos saldrán tras nosotros, y haremos que se aparten de la ciudad, porque dirán: ¡Huyen de nosotros como la vez primera!

7 Mientras huimos ante ellos, voso-ros saldréis de la emboscada, y conquistaréis la ciudad, pues YHVH vuestro Dios la ha entregado en vuestra mano.

8 Y cuando la hayáis ocupado, le prenderéis fuego. Haréis conforme a la palabra de YHVH. Mirad que os lo he mandado.

9 Entonces Josué los envió, y fueron a la emboscada, y se pusieron entre Bet-’El y Hai, al occidente de Hai, en tanto que Josué pasó aquella noche en medio del pueblo.

10 Josué se levantó muy de mañana, y pasó revista al pueblo, y juntamente con los ancianos de Israel, subió al frente del pueblo contra Hai.

11 Y toda la gente de guerra que lo acompañaba subió también y se fueron acercando hasta llegar frente a la ciudad, y acamparon al lado norte de Hai, valle de por medio entre él y Hai.

12 Entonces tomó unos cinco mil hombres, y los emboscó entre Bet-’El y Hai, al occidente de la ciudad.

13 El pueblo pues fue dispuesto así: todo el ejército, al norte de la ciudad, la emboscada, al occidente de la ciudad, mientras Josué avanzaba durante la noche hasta el medio del valle.

14 Cuando el rey de Hai vio esto, los hombres de la ciudad se apresuraron y madrugaron saliendo a la batalla contra Israel, él y todo su pueblo, en el lugar designado, frente al Arabá, pero no sabía que había una emboscada contra él detrás de la ciudad.

15 Entonces Josué y todo Israel simularon que estaban derrotados y huyeron camino al desierto.

16 Y todo el pueblo de Hai fue convocado para perseguirlos, y persiguieron a Josué apartándose así de la ciudad.

17 Y no quedó hombre alguno en Hai o en Bet-’El que no saliera en pos de Israel, pero al perseguir a Israel, dejaron la ciudad abierta.

18 Entonces YHVH dijo a Josué: Extiende la jabalina que llevas en tu mano hacia Hai, porque la entregaré en tu mano. Y Josué extendió hacia la ciudad la jabalina que tenía en su mano.

19 Y tan pronto él hubo extendido su mano, los emboscados salieron rápidamente de su escondite y corriendo, entraron en la ciudad y la capturaron, y se apresuraron a prender fuego a la ciudad.

20 Cuando los hombres de Hai miraron detrás de sí, he aquí la humareda de la ciudad subía a los cielos, y no tuvieron posibilidad de huir ni por un lado ni por otro, porque el pueblo que huía al desierto se había vuelto contra sus perseguidores.

21 Pues Josué y todo Israel, viendo que los de la emboscada ya habían capturado la ciudad, y que la humareda de la ciudad subía, se volvieron y atacaron a los hombres de Hai,

22 en tanto que los otros salieron de la ciudad a su encuentro, y así quedaron en medio de Israel, unos por una parte y otros por otra; y así los atacaron hasta que no quedó ningún sobreviviente ni fugitivo.

23 Pero el rey de Hai fue capturado vivo y lo llevaron a Josué.

24 Y cuando Israel puso fin a la matanza de todos los habitantes de Hai en el campo (aun en el desierto hasta donde los persiguieron), y todos cayeron a filo de espada hasta que fueron consumidos, sucedió que todo Israel retornó a Hai, y la arrasaron a filo de espada.

25 Y los que cayeron en aquel día, hombres y mujeres, fueron doce mil, todos los de Hai.

26 Porque Josué no retrajo su mano, con la que sostenía la jabalina, hasta que hubo exterminado a todos los habitantes de Hai.

27 Israel tomó como botín para sí sólo los animales y el despojo de la ciudad, conforme a la palabra que YHVH había ordenado a Josué.

28 Luego Josué incendió a Hai y la redujo para siempre a un montón de ruinas, desolación que se mantiene hasta hoy.

29 Y colgó al rey de Hai en un madero hasta el atardecer, pero a la caída del sol, Josué dio orden para que hicieran bajar su cadáver del madero. Y lo echaron a la entrada de la ciudad, e hicieron levantar sobre él un gran montón de piedras, que permanece hasta este día.

30 Entonces Josué edificó un altar a YHVH Dios de Israel en el monte Ebal,

31 tal como Moisés, siervo de YHVH, había ordenado a los hijos de Israel, según está escrito en el Rollo de la Ley de Moisés: un altar de piedra bruta sobre la que ningún hombre había alzado herramienta alguna, y ofrecieron sobre él holocaustos a YHVH, y sacrificaron ofrendas de paz.

32 Y él escribió allí sobre las piedras una copia de la Ley de Moisés, la cual había escrito en presencia de los hijos de Israel.

33 Y todo Israel, y sus ancianos, y oficiales, y sus jueces, estaban de pie a ambos lados del Arca, ante los sacerdotes levitas que cargaban el Arca del Pacto de YHVH. Tanto extranjeros como naturales, la mitad estaba frente al monte Gerizim, y la otra mitad frente al monte Ebal, tal como Moisés siervo de YHVH había ordenado la primera vez, para que bendijeran al pueblo de Israel.

34 Después de esto, leyó todas las palabras de la Ley: la bendición y la maldición, conforme a todo lo que está escrito en el Rollo de la Ley.

35 No hubo palabra de todo lo que ordenó Moisés, que Josué no leyera en frente a toda la congregación de Israel, tanto a mujeres como a pequeños, y al extranjero que andaba en medio de ellos.

9

1 Sucedió que cuando todos los reyes que estaban al otro lado del Jordán, en la serranía y en la planicie, y en toda la costa del Mar Grande frente al Líbano: el heteo, el amorreo, el cananeo, el ferezeo, el heveo, y el jebuseo supieron lo acontecido,

2 se confederaron para luchar juntos contra Josué y contra Israel bajo un solo mando.

3 Sin embargo, cuando los habitantes de Gabaón oyeron lo que Josué había hecho a Jericó y a Hai,

4 ellos, al contrario, procedieron astutamente y fueron como embajadores, poniendo costales viejos sobre sus asnos, y odres de vino viejos, rotos y remendados,

5 y sandalias viejas y recosidas en los pies, con vestidos viejos sobre sí, y todo el pan de su provisión seco y mohoso.

6 Así llegaron al campamento en Gilgal ante Josué, y le dijeron a él y a los israelitas: Venimos de una tierra lejana; concertad ahora un pacto con nosotros.

7 Pero los israelitas respondieron a aquellos heveos: Quizás vosotros habitáis en medio de nosotros, ¿cómo, pues, haremos alianza con vosotros?

8 Y dijeron a Josué: Somos siervos tuyos. Entonces Josué les dijo: ¿Quiénes sois vosotros? ¿De dónde venís?

9 A lo que ellos respondieron: De una tierra lejana tus siervos han venido por causa del nombre de YHVH tu Dios, pues hemos oído la fama de Él, y todo lo que Él hizo en Egipto.

10 Y todo lo que Él hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban allende el Jordán: a Sehón rey de Hesbón, y Og rey de Basán, que habitaba en Astarot.

11 Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de nuestra tierra nos hablaron, diciendo: Tomad en vuestras manos provisión para el camino, e id al encuentro de ellos, y decidles: Nosotros somos vuestros siervos, concertad ahora un pacto con nosotros.

12 Este pan estaba caliente cuando lo tomamos de nuestras casas como provisión para el camino el día que salimos para venir a vosotros, pero ahora, helo aquí seco y mohoso.

13 Y estos odres de vino los llenamos nuevos, y helos aquí rotos, y nuestros vestidos y nuestro calzado desgastado por lo largo del camino.

14 Entonces los varones sacaron de las provisiones de ellos, sin consultar el oráculo de YHVH.

15 Y Josué hizo paz con ellos, y concertó un pacto con ellos para dejarlos vivir, y los príncipes de la asamblea les hicieron juramento.

16 Y sucedió que al cabo de tres días después de haber concertado el pacto con ellos, oyeron decir que eran sus vecinos, y que habitaban en medio de ellos.

17 Entonces los hijos de Israel levantaron el campamento, y al tercer día llegaron a las ciudades de aquéllos. Y sus ciudades eran Gabaón, Cafira, Beerot, y Quiriat-jearim.

18 Y los hijos de Israel no los hirieron porque los príncipes de la asamblea les habían hecho juramento por YHVH, Dios de Israel. Y toda la asamblea murmuró contra los príncipes,

19 pero todos los príncipes respondieron a toda la asamblea: Hemos jurado por YHVH, Dios de Israel, por tanto, ahora no los podemos tocar.

20 Esto haremos con ellos para dejarlos vivir, para que la ira no recaiga sobre nosotros a causa del juramento que les hicimos.

21 Y los príncipes dijeron con respecto a ellos: Dejadlos vivir. Y fueron leñadores y aguadores para toda la asamblea, según les habían prometido los príncipes.

22 Josué entonces los llamó y les habló, diciendo: ¿Por qué nos habéis engañado, diciendo: Habitamos muy lejos de vosotros, siendo que habitáis en medio de nosotros?

23 Ahora pues, malditos sois, y nunca dejará de haber siervos entre vosotros, así como leñadores y aguadores para la Casa de mi Dios.

24 Y ellos respondieron a Josué, y dijeron: Porque tus siervos fueron informados con precisión que YHVH tu Dios había ordenado a su siervo Moisés que os diera toda esta tierra, y destruyera a todos los habitantes de esta tierra ante vosotros. De manera que tuvimos temor en gran manera por nuestras vidas a causa de vosotros, y hemos hecho esto.

25 Ahora pues, henos en tu mano. Haz con nosotros como te parezca bien y justo.

26 Y él lo hizo así, y los libró de la mano de los hijos de Israel, para que no los mataran.

27 Y aquel día Josué los designó como leñadores y aguadores para la asamblea y para el Altar de YHVH hasta el día presente, en el lugar que Él habría de escoger.

10

1 Sucedió también que cuando Adonisedec, rey de Jerusalem, oyó que Josué había capturado Hai y la había consagrado al exterminio, haciendo con Hai y su rey como había hecho con Jericó y su rey, y que los habitantes de Gabaón habían hecho la paz con Israel y estaban ya en medio de ellos,

2 tuvo gran temor, porque Gabaón era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, mayor que Hai, y todos sus hombres eran aguerridos.

3 Entonces Adonisedec rey de de Jerusalem envió a decir a Oham rey de Hebrón, a Piream rey de Jerimot, a Jafía rey de Laquis y a Debir rey de Eglón:

4 Subid a mí y ayudadme, y ataquemos a Gabaón, porque ha hecho paz con Josué y con los hijos de Israel.

5 Así pues, los cinco reyes del amorreo, es decir, el rey de Jerusalem, el rey de Hebrón, el rey de Jerimot, el rey de Laquis y el rey de Eglón, se reunieron y subieron, ellos con todos sus ejércitos, y acamparon frente a Gabaón, e hicieron guerra contra ella.

6 Entonces los habitantes de Gabaón enviaron a decir a Josué, a su campamento de Gilgal: No retires tu mano de tus siervos. Sube pronto a nosotros, y danos socorro y ayúdanos, porque todos los reyes de los amorreos que habitan en la serranía se han juntado contra nosotros.

7 Y Josué subió desde Gilgal con todo el pueblo de guerra y todos los hombres valientes.

8 Y YHVH dijo a Josué: No tengas temor de ellos porque los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos se podrá mantener delante de ti.

9 Entonces Josué marchó toda la noche desde Gilgal y cayó sobre ellos de repente.

10 Y YHVH los aterrorizó ante Israel, el cual los hirió con gran estrago en Gabaón, persiguiéndolos por el camino que sube a Bet-horón, y los hirió hasta Azeca y Maceda.

11 Y sucedió que al ir huyendo ellos de delante de Israel por la bajada de Bet-horón, YHVH arrojó sobre ellos grandes piedras desde los cielos, hasta Azeca, y murieron. Y resultaron más los muertos por las piedras de granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada.

12 Y el día que YHVH entregó a los amorreos delante de los hijos de Israel, Josué habló a YHVH y dijo a vista de todo Israel: ¡Sol, detente en Gabaón, y tú, oh luna, en el valle de Ajalón!

13 Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el Rollo del Justo? Y el sol se paró en medio de los cielos, y no se apresuró a ponerse casi un día entero.

14 Y nunca hubo día semejante, ni antes ni después de ése, en que YHVH atendiera a la voz de un hombre, porque YHVH guerreaba por Israel.

15 Y Josué y todo Israel con él volvieron a su campamento en Gilgal.

16 Pero aquellos cinco reyes habían huido y se habían escondido en una cueva en Maceda.

17 Y le fue notificado a Josué diciendo: los cinco reyes han sido hallados escondidos en una cueva en Maceda.

18 Y dijo Josué: Rodad grandes piedras a la entrada de la cueva y colocad hombres junto a ella, que los vigilen.

19 Pero vosotros no os detengáis, perseguid a vuestros enemigos y atacad su retaguardia, y no los dejéis entrar en sus ciudades, porque YHVH vuestro Dios los ha entregado en vuestra mano.

20 Y sucedió que cuando Josué y los hijos de Israel acabaron de herirlos con gran mortandad, hasta acabarlos, los que quedaron de ellos se metieron en las ciudades fortificadas.

21 Y todo el pueblo regresó a salvo, a Josué, en el campamento en Maceda. Y nadie aguzó su lengua contra ninguno de los hijos de Israel.

22 Entonces dijo Josué: Abrid la boca de la cueva, y sacadme de allí a esos cinco reyes.

23 Y lo hicieron así, y le sacaron de la cueva a los cinco reyes: al rey de Jerusalem, al rey de Hebrón, al rey de Jerimot, al rey de Laquis, y al rey de Eglón.

24 Y cuando sacaron ante Josué aquellos reyes, Josué convocó a todos los varones de Israel, y dijo a los oficiales de los guerreros que habían ido con él: Acercaos, poned vuestros pies sobre el cuello de estos reyes. Entonces ellos se acercaron y les pusieron el pie en el cuello.

25 Y Josué les dijo: No temáis ni os atemoricéis. Sed fuertes y valientes, porque así hará YHVH a todos los enemigos contra quienes guerreáis.

26 Después de esto Josué los hirió y los hizo morir, y los colgó en cinco maderos, y quedaron colgados en los maderos hasta la tarde.

27 Y aconteció que cuando el sol se iba a poner, Josué mandó que los descolgaran de los maderos, y los echó en la cueva donde se habían escondido, y pusieron grandes piedras en la boca de la cueva, donde están hasta este día.

28 Aquel día Josué también capturó Maceda, y la hirió a filo de espada, y aniquiló a su rey y a toda persona que estaba en ella, sin dejar sobreviviente. E hizo al rey de Maceda como había hecho al rey de Jericó.

29 Y Josué pasó de Maceda a Libna, y todo Israel con él, y guerreó contra Libna.

30 Y YHVH también la entregó en manos de Israel, a ella y a su rey, y la hirió a filo de espada con toda persona que había en ella, sin quedar sobreviviente; e hizo a su rey como había hecho al rey de Jericó.

31 De Libna, Josué pasó a Laquis junto con todo Israel, y asentó campamento cerca de ella, e hizo guerra contra ella.

32 Y YHVH entregó Laquis en mano de Israel y la capturó al segundo día, y la hirió a filo de espada junto con toda persona que había en ella, como había hecho con Libna.

33 Entonces Horam rey de Gezer subió para ayudar a Laquis, pero Josué lo hirió a él y a su gente, hasta no dejarle ningún sobreviviente.

34 Luego Josué pasó de Laquis a Eglón, y todo Israel con él, asentaron campamento cerca de ella, e hicieron guerra contra ella.

35 Y aquel mismo día la capturaron y la hirieron a filo de espada, y aniquiló a toda persona que había en ella, como había hecho en Laquis.

36 Subió entonces Josué de Eglón a Hebrón, y todo Israel con él, y la atacaron.

37 Y se apoderaron de ella y la pasaron a filo de espada, a su rey y a todas sus poblaciones con toda persona que había en ella, sin dejar sobreviviente. Como había hecho a Eglón, así la aniquiló con toda persona que había en ella.

38 Luego Josué, con todo Israel, se volvió contra Debir, e hizo guerra contra ella.

39 Se apoderó de ella y de su rey, y de todas sus poblaciones, y los hirieron a filo de espada y destruyeron toda persona que había en ella, sin quedar sobreviviente. Como había hecho con Hebrón, así hizo con Debir y su rey, y con Libna y su rey.

40 Así conquistó Josué todo el país: la serranía, el Neguev, la llanura y las estribaciones, y a todos sus reyes. No dejó sobreviviente. Exterminó todo lo que respiraba, tal como YHVH Dios de Israel había ordenado.

41 Porque Josué los hirió desde Cades Barnea hasta Gaza, con toda la región de Gosén hasta Gabaón.

42 De esta manera Josué capturó a todos estos reyes y sus tierras de una vez, porque YHVH, el Dios de Israel, peleaba por Israel.

43 Y Josué, con todo Israel, se volvió a su campamento en Gilgal.

11

1 Cuando Jabín rey de Hazor oyó esto, envió un mensaje a Jobab, rey de Madón, al rey de Simrón, al rey de Acsaf,

2 y a los reyes que estaban en el norte, en la serranía y en el Arabá, al sur de Cineret, en los llanos, y en las regiones de Dor, al occidente;

3 al cananeo que estaba al oriente y al occidente, al amorreo, al heteo, al ferezeo, al jebuseo de la serranía, y al heveo, al pie del Hermón, en tierra de Mizpa.

4 Y salieron éstos, y con ellos todos sus ejércitos: una gran muchedumbre como la arena que hay a la orilla del mar, con muchísimos corceles y carros de guerra.

5 Así se confederaron todos estos reyes, y fueron y acamparon juntos cerca de las aguas de Merom para guerrear contra Israel.

6 Entonces YHVH dijo a Josué: No tengas temor de ellos, porque mañana a esta hora Yo habré entregado a todos muertos delante de Israel. Desjarretarás a sus caballos y quemarás sus carros al fuego.

7 Entonces Josué fue contra ellos, y con él todo el pueblo de guerra, y cayeron de repente sobre ellos junto a las aguas de Merom.

8 Y YHVH los entregó en mano de Israel, el cual los hirió y los persiguió hasta Sidón-rabah, hasta Misrefot-maim y hasta el llano de Mizpa hacia el oriente; y los atacaron hasta no dejarles sobreviviente.

9 Y Josué hizo con ellos tal como le había ordenado YHVH: desjarretó a sus caballos y quemó sus carros con fuego.

10 En aquel momento Josué se volvió y conquistó Azor, y mató a espada a su rey, por cuanto Hazor había sido antiguamente la capital de todos aquellos reinos.

11 Y mataron a filo de espada a cuantas personas había en ella, consagrándola al exterminio, sin que quedara un alma, y a Hazor le prendió fuego.

12 Y a todas las ciudades de esos reyes, así como a todos sus reyes los capturó Josué, los pasó a filo de espada, consagrándolos al exterminio, tal como Moisés siervo de YHVH había ordenado.

13 Sin embargo, Israel no incendió ninguna de las ciudades que habían quedado en pie sobre sus alturas, con la sola excepción de Hazor, que Josué quemó.

14 Y los hijos de Israel se apoderaron de todo el despojo y de los animales de estas ciudades, pero mataron a filo de espada a todos los hombres hasta destruirlos, sin dejar ningún alma con vida.

15 Tal como YHVH ordenó a su siervo Moisés, así Moisés ordenó a Josué, y así lo hizo Josué sin quitar palabra de todo lo que YHVH había ordenado a Moisés.

16 Tomó pues Josué toda aquella tierra: la serranía y todo el Neguev, toda la tierra de Gosén, la llanura y el Arabá, lo montañoso de Israel y su llanura.

17 Desde el monte Halac, que sube hacia Seír, hasta Baal-Gad en el valle del Líbano, al pie del monte Hermón, capturó a todos sus reyes, y los hirió, y los hizo morir.

18 Muchos fueron los días que Josué hizo guerra contra estos reyes.

19 Excepto los heveos, que habitaban en Gabaón, no hubo ciudad que hiciera paz con los hijos de Israel. Todo lo tomaron en la guerra.

20 Porque era de YHVH endurecer el corazón de ellos para que resistieran con guerra a Israel, a fin de consagrarlos al exterminio, sin que hubiera para ellos clemencia y llegaran así a ser desarraigados, tal como YHVH había ordenado a Moisés.

21 En aquel tiempo Josué llegó y exterminó a los anaceos de la región montañosa de Hebrón, de Debir, de Anab, de toda la serranía de Judá, y de toda la serranía de Israel. Josué los destruyó completamente, junto con sus ciudades.

22 Ninguno de los anaceos quedó en la tierra de los hijos de Israel. Sólo quedaron algunos en Gaza, en Gat y en Asdod.

23 Josué conquistó toda la tierra, conforme a todo lo que YHVH había hablado a Moisés. Y Josué la entregó a los israelitas por herencia, conforme a los repartimientos de sus tribus. Y la tierra descansó de la guerra.

12

1 Estos son los reyes de aquella tierra que los hijos de Israel derrotaron, y cuyo territorio conquistaron allende el Jordán, hacia el sol naciente, desde el río Arnón hasta el monte Hermón, y todo el Arabá hacia el oriente:

2 Sehón, el rey del amorreo, que habitaba en Hesbón y dominaba desde Aroer, que está al borde del río Arnón, y desde el medio del río, o sea, la mitad de Galaad, hasta el arroyo de Jaboc, que es la frontera de los hijos de Amón.

3 Y desde la llanura hasta el Mar de Cineret, por el oriente, y hasta el Mar del Arabá, el Mar de la Sal, por el oriente, en dirección de Bet-Hayesimot, y hacia el sur, hasta el pie de las laderas del Pisga.

4 Y el territorio de Og rey de Basán, uno del resto de los refaítas, que habitaba en Astarot y en Edrei,

5 y dominaba en el monte Hermón, en Salca y en todo Basán hasta la frontera del gesurita y del maaquita, y la mitad de Galaad hasta el término de Sehón rey de Hesbón.

6 Estos fueron derrotados por Moisés, siervo de YHVH, y los hijos de Israel. Y Moisés, siervo de YHVH, entregó aquella tierra en posesión a los rubenitas, y a los gaditas, y a la media tribu de Manasés.

7 Estos son los reyes de la tierra que Josué y los hijos de Israel derrotaron a este lado del Jordán, al occidente, desde Baal-Gad en el valle del Líbano hasta el monte de Halac, que sube a Seír. Josué la dio en posesión a las tribus de Israel según sus repartimientos:

8 En la serranía y en la llanura, en el Arabá y en las laderas, en el desierto y en el Neguev; el heteo, el amorreo y el cananeo, el ferezeo, el heveo y el jebuseo:

9 Uno,el rey de Jericó, otro,el rey de Hai (junto a Bet-’El),

10 otro,el rey de Jerusalem, otro,el rey de Hebrón,

11 otro,el rey de Jarmut, otro,el rey de Laquis,

12 otro,el rey de Eglón, otro,el rey de Gezer,

13 otro,el rey de Debir, otro,el rey de Geder,

14 otro,el rey de Horma, otro,el rey de Arad,

15 otro,el rey de Libna, otro,el rey de Adullam,

16 otro,el rey de Maceda, otro,el rey de Bet-’El,

17 otro,el rey de Tapúa, otro,el rey de Hefer,

18 otro,el rey de Afec, otro,el rey del Sarón,

19 otro,el rey de Madón, otro,el rey de Hazor,

20 otro,el rey de Simrom-Merón, otro,el rey de Acsaf,

21 otro,el rey de Taanac, otro,el rey de Meguido,

22 otro,el rey de Kedes, otro,el rey de Jocneam (del Carmelo),

23 otro,el rey de Dor (de la región de Dor), otro,el rey de Goim (en Gilgal),

24 otro,el rey de Tirsa. Treinta y un reyes en total.

13

1 Cuando Josué era ya anciano, avanzado en días, YHVH le dijo: Tú eres anciano, avanzado endías, y todavía queda muchísima tierra por conquistar.

2 Esta es la tierra que aún queda: Todos los territorios de los filisteos, y todo el del gesurita.

3 Desde Sihor, al oriente de Egipto, hasta la región de Ecrón al norte, que se considera del cananeo; cinco principados de los filisteos: el gazeita, el asdodita, el asquelonita, el guitita y el acronita, y los heveos.

4 Al sur, toda la tierra del cananeo, y Meara, que pertenece a los sidonios, hasta Afec, hasta la región del amorreo,

5 y el territorio del giblita. Todo el Líbano hacia donde sale el sol, desde Baal-Gad al pie del monte Hermón, hasta entrar en Hamat.

6 A todos los habitantes de la serranía desde el Líbano hasta Misrefot-maim, a todos los sidonios, los expulsaré de delante de los hijos de Israel. Sólo repártelo por sorteo como heredad a Israel, como te he ordenado.

7 Reparte pues esta tierra en heredad a las nueve tribus y a la media tribu de Manases.

8 Con la otra mitad, los rubenitas y los gaditas ya recibieron la herencia que Moisés les había dado allende el Jordán, al oriente, según lo que les había dado Moisés, siervo de YHVH:

9 Desde Aroer, a orillas del torrente de Arnón, y la ciudad que está en medio del valle, y toda la campiña de Medeba, hasta Dibón;

10 todas las ciudades de Sehón rey amorreo, que reinó en Hesbón, hasta los términos de los hijos de Amón;

11 Galaad y el territorio de los gesuritas y los maaquitas, todo el monte Hermón y todo el Basán hasta Salca;

12 el reino entero de Og, en el Basán, quien había reinado en Astarot y Edrei, y era el último sobreviviente de los refaítas, a los cuales Moisés había derrotado y desposeído.

13 Sin embargo, los hijos de Israel no llegaron a expulsar a los gesuritas ni a los maaquitas, sino que Gesur y Maacat habitan en medio de Israel hasta este día.

14 Sólo a la tribu de Leví no dio heredad. Su posesión son los sacrificios ígneos a YHVH Dios de Israel, tal como Él le había hablado.

15 A la tribu de los hijos de Rubén, Moisés les dio conforme a sus familias.

16 Su territorio fue desde Aroer, a orillas del torrente Arnón, y la ciudad que está en medio del valle, y toda la llanura cercana a Medeba;

17 Hesbón, con todas las ciudades que están en la llanura: Dibón, Bamot-baal, Bet-baal-meón,

18 Jaaza, Cademot, Mefaat,

19 Quiriataim, Sibma, Zaret-hasahar, en la colina del Valle.

20 Bet-Peor, las laderas del Pisga y Bet-hayesimot.

21 Todas las ciudades de la llanura, y el reino entero de Sehón, rey del amorreo, que había reinado en Hesbón, al cual Moisés había derrotado, así como los príncipes de Madián: Evi, Requem, Sur, Hur y Reba, caudillos de Sehón, moradores de aquella tierra.

22 Entre los que mataron los hijos de Israel, mataron a filo de cuchillo a Balaam, el adivino, hijo de Beor.

23 La frontera de los hijos de Rubén fue el Jordán con su ribera. Tal fue la heredad de los hijos de Rubén, conforme a sus familias, sus ciudades y sus aldeas.

24 Y Moisés había dado su parte a la tribu de Gad, a los hijos de Gad, conforme a sus familias.

25 Su territorio fue: Jazer y todas las ciudades de Galaad, la mitad de la tierra de los hijos de Amón, hasta Aroer, frente a Rabá.

26 Y desde Hesbón hasta Ramat-mispé y Betonim, y desde Mahanaim hasta el límite de Debir.

27 Y en el valle: Bet-aram, Bet-nimrá, Sucot y Safón, resto del reino de Sehón rey de Ezbón, siendo el Jordán su frontera hasta el extremo del Mar de Cineret, allende el Jordán, al oriente.

28 Tal fue la heredad de los hijos de Gad, por sus familias, las ciudades y sus aldeas.

29 También dio Moisés heredad a la media tribu de Manasés, y la media tribu de los hijos de Manasés tuvo posesión conforme a sus familias.

30 Su territorio fue desde Mahanaim, todo el Basán, todo el reino de Og, rey de Basán, y todas las aldeas de Jair que están en Basán: sesenta poblaciones.

31 La mitad de Galaad, Astarot y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán, fue para los hijos de Maquir ben Manasés, para la mitad de los hijos de Maquir, según sus familias.

32 Tal es lo que Moisés repartió como heredad en las llanuras de Moab, allende el Jordán, frente a Jericó, al oriente.

33 Pero a la tribu de Leví, Moisés no le dio herencia alguna, porque YHVH Dios de Israel es su herencia, tal como Él les prometió.

14

1 Esto, pues, es lo que los hijos de Israel heredaron en tierra de Canaán, que les repartieron Eleazar el sacerdote, Josué ben Nun, y las cabezas de las casas paternas de las tribus de los hijos de Israel.

2 Tal como YHVH ordenó por mano de Moisés, la heredad se dio por sorteo a las nueve tribus y a la media tribu.

3 Porque Moisés ya había dado heredades a las dos tribus y a la otra media tribu en la otra parte del Jordán. A los levitas no les dio herencia alguna entre ellos,

4 por cuanto los hijos de José habían constituido dos tribus: Manasés y Efraín, y no les dieron porción alguna de la tierra a los levitas, sino sólo ciudades donde habitar, con los pastizales de ellas para sus ganados y para sus demás posesiones.

5 De la manera que YHVH lo había ordenado a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel, y se repartieron la tierra.

6 Y los hijos de Judá acudieron a Josué en Gilgal, y Caleb ben Jefone, el ceneceo le dijo: Tú sabes lo que YHVH dijo a Moisés, varón de Dios, respecto a mí y a ti en Cades Barnea.

7 Yo tenía cuarenta años cuando Moisés, siervo de YHVH, me envió desde Cades Barnea a reconocer la tierra. Y le llevé información conforme a lo que había en mi corazón.

8 Pero mis hermanos, los que habían subido conmigo, desanimaron el corazón del pueblo, aunque yo seguí cumplidamente a YHVH mi Dios.

9 En aquel día Moisés juró diciendo: Ciertamente la tierra que ha pisado tu pie será una herencia para ti y tus hijos para siempre, por cuanto seguiste cumplidamente a YHVH mi Dios.

10 Ahora bien, YHVH me ha hecho vivir, como Él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde que YHVH habló esta palabra a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí hoy ya tengo ochenta y cinco años.

11 Todavía hoy estoy tan fuerte como el día en que Moisés me envió. Cual era entonces mi fuerza, tal es mi fuerza ahora para la guerra, tanto para salir como para entrar.

12 Ahora pues, dame esta región montañosa, de la cual habló YHVH aquel día; porque tú mismo oíste aquel día que los anaceos estaban allí, así como ciudades grandes y fuertes. Quizás YHVH esté conmigo y yo pueda expulsarlos, tal como YHVH habló.

13 Entonces Josué lo bendijo, y dio Hebrón por heredad a Caleb ben Jefone.

14 Por tanto Hebrón llegó a ser la herencia de Caleb ben Jefone cenezeo hasta este día, porque había seguido cumplidamente a YHVH Dios de Israel.

15 Ahora bien, el nombre de Hebrón en tiempo pasado había sido Quiriat-Arba, pues Arba había sido el hombre más grande entre los anaceos. Entonces la tierra tuvo reposo de la guerra.

15

1 La parte que le tocó en suerte a la tribu de los hijos de Judá, por sus familias, iba hacia la frontera de Edom, hacia el desierto de Zin, al sur, como extremo meridional.

2 Tenían su frontera sur en un extremo del Mar de la Sal, desde la bahía que mira hacia el sur,

3 y seguía por el sur hacia la subida de Acrabim, pasando hasta Zin, y subía por el sur de Cades Barnea y pasaba por Hebrón, y subiendo por Adar, volvía a Carca.

4 De allí pasaba a Asmón y seguía hasta el torrente de Egipto, llegando los confines hasta el mar. Esta os será la frontera meridional.

5 La frontera oriental es el Mar de la Sal hasta la desembocadura del Jordán. La frontera septentrional, desde la bahía del mar en la desembocadura del Jordán,

6 y el linde subía a Bet Hogla, y pasaba al norte de Bet Arabá y subía hasta la piedra de Bohán ben Rubén.

7 El linde subía entonces desde el valle de Acor hasta Debir, y por el norte volvía hacia Gilgal, que se encuentra frente a la subida de Adumim, situada al lado sur del valle. Después la frontera pasaba por las aguas de Ein-semes, y terminaba en En-roguel.

8 El confín subía por el valle del hijo de Hinom, en el lado sur de donde estaban los jebuseos (esto es, Jerusalem), y el linde subía a la cumbre del monte que está delante del valle de Hinom hacia el occidente, en el extremo del valle de Refaín, al norte.

9 Y se trazó la línea desde la cumbre del monte hasta la fuente de las aguas de Neftoa, y salía a las ciudades del monte Efrón, luego rodeaba a Baala, la cual es Quiriat-yearim.

10 De Baala el límite giraba al occidente hasta el monte Seír, y pasaba por la ladera del monte Yearim, por el norte, que es Quesalón, y descendía a Bet Semes, y pasaba a Timná.

11 Después la línea partía hacia la ladera de Ecrón, al norte, y giraba hacia Sicrón, pasando luego por el monte Baala, y salía a Jabneel, llegando los extremos de la línea al Mar Grande.

12 La frontera occidental es el Mar Grande. Esta pues, es la frontera alrededor de los hijos de Judá, por sus familias.

13 Pero a Caleb ben Jefone le dio su porción entre los hijos de Judá conforme el dicho de YHVH a Josué, la ciudad de Arba, padre de Anac, la cual es Hebrón.

14 Y Caleb expulsó de allí a tres de los hijos de Anac: a Sesai, Aimán y Talmai, descendientes de Anac.

15 Y de allí subió contra los habitantes de Debir, y el nombre de Debir antes era Quiriat-Séfer.

16 Entonces Caleb dijo: Al que ataque a Quiriat-Séfer, y la capture, le daré a mi hija Acsa por mujer.

17 Y Otoniel ben Cenaz, hermano de Caleb, la capturó. Y él le dio por mujer a su hija Acsa.

18 Y aconteció que cuando ya se iba con él, ella lo incitó a que pidiera a su padre un campo. Y ella misma se apeó del asno, por lo que Caleb le dijo: ¿Qué tienes?

19 Ella entonces respondió: Concédeme una bendición. Por cuanto me has dado una tierra de sequedal, dame también manantiales de agua. Y él le dio los manantiales de arriba y los manantiales de abajo.

20 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Judá, por sus familias.

21 Y las ciudades del territorio de la tribu de los hijos de Judá, hacia la frontera de Edom, al sur, eran Cabseel, y Eder y Jagur,

22 Cina, Dimona, Adada,

23 Cedes, Hazor, Itnán,

24 Zif, Telem, Bealot,

25 Hazor-hadata, Queriot-Hesrón, que es Hazor,

26 Amam, Sema, Molada,

27 Hazar-gada, Hesmón, Bet-pelet,

28 Hazar-sual, Beerseba, Bizotia,

29 Baala, Lim, Esem,

30 Eltolad, Quesil, Horma,

31 Siclag, Madmana, Sansana,

32 Lebaot, Silim, Aín y Rimón: veintinueve ciudades con sus aldeas.

33 En la llanura: Estaol, Sorea, Asena,

34 Zanoa, Enganim, Tapúa y Enam,

35 Jerimut, Adulam, Soco, Azeca,

36 Saraim, Aditaim, Gedera y Gederotaim: catorce ciudades con sus aldeas.

37 Zenán, Hadasa, Migdal-Gad,

38 Dileán, Mizpa, Jocteel,

39 Laquis, Boscat, Eglón,

40 Cabón, Lahmam, Quitlis,

41 Gederot, Bet-Dagón, Naama y Maceda: dieciséis ciudades con sus aldeas.

42 Libna, Eter y Asán,

43 Jifta, Asena y Nezib,

44 Keila, Aczib y Maresa: nueve ciudades con sus aldeas.

45 Ecrón con sus villas y sus aldeas.

46 Desde Ecrón hasta el mar, todas las que están junto a Asdod, con sus aldeas.

47 Asdod, sus villas y sus aldeas. Gaza, sus villas y sus aldeas hasta el río de Egipto y el Mar Grande, con su territorio.

48 Y en la serranía: Samir, Jatir, Sucot,

49 Dana, Quiriat-Sana, que es Debir,

50 Anab, Estemó, Anim,

51 Gosén, Holón y Gilo: once ciudades con sus aldeas.

52 Arab, Duma, Esán,

53 Janum, Bet-tapúa, Afeca,

54 Humta, Quiriat-Arba, que es Hebrón, y Sior: nueve ciudades con sus aldeas.

55 Maón, Carmel, Zip, Juta,

56 Izreel, Jocdeam, Zanoa,

57 Ha-Caín, Gabaa y Timan: diez ciudades con sus aldeas.

58 Halhul, Bet-sur, Guedor,

59 Maarat, Bet-anot y Eltecón: seis ciudades con sus aldeas.

60 Quiriat-baal, que es Quiriat-yearim, y Rabá: dos ciudades con sus aldeas.

61 En el desierto: Bet-Arabá, Midín, Secaca,

62 Nibsán, la Ciudad de la Sal, y En-guedi: seis ciudades con sus aldeas.

63 Pero los hijos de Judá no pudieron expulsar a los jebuseos que habitaban en Jerusalem. Y así los jebuseos habitan con los hijos de Judá en Jerusalem hasta el día de hoy.

16

1 Tocó en suerte a los hijos de José desde el Jordán, frente a Jericó (las aguas de Jericó), al oriente, hacia el desierto, subiendo desde Jericó por la serranía hasta Bet-’El.

2 De Bet-’El seguía a Luz, y pasaba al término del arquita en Atarot.

3 Descendía luego hacia el oeste, hasta el límite del jafletita, hasta el término de Bet-jorón (la de abajo), y hasta Guezer, y terminaba en el Mar Grande.

4 Así recibieron su heredad los hijos de José, Manasés y Efraín.

5 El territorio de los hijos de Efraín fue conforme a sus familias. Por oriente, el límite de su heredad iba desde Atarot-Adar hasta Bet-jorón (la de arriba).

6 Este límite salía al occidente, y a Micmetat al norte, daba vuelta hacia el oriente hasta Taanat-Silo, y pasaba por el oriente de Janoa.

7 Desde Janoa descendía a Atarot y a Naarat, tocaba en Jericó y terminaba en el Jordán.

8 Desde Tapúa, el límite iba hacia occidente al arroyo de Caná y terminaba en el Mar Grande. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Efraín por sus familias.

9 Hubo también ciudades que se apartaron para los hijos de Efraín en medio de la heredad de los hijos de Manasés, cada ciudad con sus aldeas.

10 Pero no desposeyeron al cananeo que habitaba en Guezer, sino que el cananeo permaneció en medio de Efraín hasta este día, aunque fueron puestos bajo tributo servil.

17

1 Luego se echaron suertes para la tribu de Manasés, por ser el primogénito de José. Y Maquir, el primogénito de Manasés y padre de Galaad, el cual era varón de guerra, recibió Galaad y Basán.

2 También hubo para el resto de los hijos de Manasés conforme a sus familias: para los hijos de Abiezer, para los hijos de Helec, para los hijos de Asriel, para los hijos de Siquem, para los hijos de Hefer y para los hijos de Semida. Tales fueron los hijos varones de Manasés ben José, por sus familias.

3 Pero Zelofead ben Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, no tuvo hijos, sino hijas, los nombres de las cuales son: Maala, Noa, Hogla, Milca, y Tirsa.

4 Éstas, pues, se presentaron delante del sacerdote Eleazar, de Josué ben Nun y de los príncipes, y dijeron: YHVH ordenó a Moisés que nos diera herencia entre nuestros hermanos. Entonces él les dio una heredad entre los hermanos de su padre, conforme al dicho de YHVH.

5 A Manasés le tocaron en suerte diez porciones, además de la tierra de Galaad y de Basán, que están allende el Jordán.

6 Porque aquellas hijas de Manasés obtuvieron herencia entre sus hijos, y la tierra de Galaad quedó para los otros hijos de Manasés.

7 Y el territorio de Manasés alcanzaba desde Aser hasta Micmetat, que está frente a Siquem, y llegaba hasta el sur, hasta los habitantes de En-tapúa.

8 De Manasés llegó a ser el territorio de Tapúa, pero la misma Tapúa, situada en el territorio de Manasés, fue de los hijos de Efraín.

9 El límite descendía por el torrente de Caná, hacia el sur del torrente (estas ciudades de Efraín están entre las ciudades de Manases), y el límite de Manasés es desde el norte del torrente, y sus extremos llegaban al Mar Grande.

10 El mediodía era de Efraín y el norte de Manasés, y el mar era el límite. Por el norte se encuentra con Aser, y por el este, con Isacar.

11 En Isacar y en Aser, Manasés tenía Betseán y sus aldeas, Ibleam y sus aldeas, los habitantes de Dor y sus aldeas, los habitantes de Endor y sus aldeas, los habitantes de Taanac y sus aldeas, y los habitantes de Meguido y sus aldeas, tres regiones del Nefet.

12 Pero los hijos de Manasés no pudieron conquistar aquellas ciudades, por lo cual el cananeo persistió en habitar esa tierra.

13 Pero sucedió que cuando los hijos de Israel se hicieron fuertes, hicieron tributarios al cananeo, aunque no lo expulsaron definitivamente.

14 Entonces los hijos de José hablaron a Josué, diciendo: ¿Por qué me has dado por heredad una sola porción y una sola parte, siendo yo un pueblo tan numeroso, puesto que YHVH me ha bendecido así?

15 Y Josué les respondió: Si tú eres un pueblo tan numeroso, sube al monte, y hazte una tala en la tierra del ferezeo y de los refaítas, ya que la serranía de Efraín es estrecha para vosotros.

16 Pero los hijos de José le respondieron: No nos bastará esa región montañosa. Además, todos los cananeos que habitan la tierra del valle tienen carros de hierro, los que están en Betseán y en sus aldeas, y los que están en el valle de Jezreel.

17 Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Tú eres un pueblo numeroso y tienes gran fuerza. No tendrás una sola parte,

18 sino que la serranía será tuya, aunque es bosque, tú lo talarás, y serán tuyos sus términos, porque desposeerás al cananeo aunque tenga carros de hierro y aunque sea fuerte.

18

1 Y toda la asamblea de los hijos de Israel se congregó en Silo, e hicieron levantar allí el Tabernáculo de Reunión, por cuanto la tierra se les había sometido.

2 Sin embargo, entre los hijos de Israel habían quedado siete tribus que no se les había repartido su heredad.

3 Entonces Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuando os mostraréis negligentes para entrar a poseer la tierra que os ha dado YHVH, el Dios de vuestros padres?

4 Designad tres varones de cada tribu, a quienes yo envíe, para que se levanten y recorran la tierra y la describan conforme a sus heredades, y vuelvan a mí.

5 Luego se la repartirán en siete partes, y Judá permanecerá en el territorio del sur, y los de la casa de José permanecerán en el territorio del norte.

6 Vosotros, pues, haréis una descripción de la tierra en siete partes, y me la traeréis aquí, y echaré por vosotros las suertes aquí delante de YHVH nuestro Dios,

7 por cuanto los levitas no tienen porción entre vosotros, pues su heredad es el sacerdocio de YHVH. En cuanto a Gad y Rubén, y la media tribu de Manasés ya han recibido su herencia al otro lado del Jordán, al oriente, la cual les dio Moisés, siervo de YHVH.

8 Y aquellos hombres se levantaron y se fueron. Y Josué mandó a los que iban a describir la tierra, diciéndoles: Id, recorred la tierra, describidla y volved a mí para que yo eche las suertes delante de YHVH aquí en Silo.

9 Fueron pues aquellos hombres y recorrieron la tierra, e hicieron una descripción por ciudades en siete partes en un rollo, y volvieron a Josué, al campamento en Silo.

10 Entonces Josué les echó suertes en presencia de YHVH, en Silo. Y allí repartió Josué la tierra a los hijos de Israel según sus porciones.

11 Echó la suerte de la tribu de los hijos de Benjamín por sus familias, y por sorteo le salió el territorio entre los hijos de Judá y los hijos de José.

12 Por el norte, su línea partía desde el Jordán, pues subía por la vertiente de Jericó al norte, después subía por la serranía hacia el occidente y sus extremos llegaban al desierto de Bet-avén.

13 Desde allí el límite pasaba a Luz (por el lado de Luz, que es Bet-’El) hacia el sur, y descendía hacia Atarot-adar junto al monte que está al sur de Bet-jorón de Abajo.

14 Luego el límite giraba y doblaba por el oeste hacia el sur de la serranía que está delante de Bet-jorón, al sur, y venía a salir a Quiriat-baal, que es Quiriat-yearim, ciudad de los hijos de Judá. Este es el lado de occidente.

15 Y el lado meridional comenzaba desde el extremo de Quiriat-yearim, y partiendo la línea al occidente, seguía hasta la fuente de las aguas de Neftoaj.

16 Este límite bajaba después al extremo de la serranía que está frente al valle del hijo de Hinom, en el valle de Refaim, hacia el norte, luego bajaba al valle de Hinom, al lado del jebuseo, al sur, y de allí descendía a Ein-roguel.

17 Luego se trazó hacia el norte y seguía a Ein-semes, y de allí seguía a Gelilot, que está frente a la subida de Adumim, y bajaba a la piedra de Bohán ben Rubén.

18 Pasaba por la ladera enfrente del Arabá, por el norte, y descendía al Arabá.

19 Después pasaba el límite por el lado de Bet Hogla, hacia el norte, e iba a salir a la bahía del norte del Mar de la Sal, al extremo sur del Jordán. Este es el límite del sur.

20 Y el Jordán es límite por el oriente. Tal es la heredad de los hijos de Benjamín, con el contorno de sus límites, conforme a sus familias.

21 Y las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamín, por sus familias, fueron: Jericó, Bet-Hogla, Emek-Casis,

22 Bet-Arabá, Samaraim, Betel,

23 Avim, Pará, Ofra,

24 Quefar-haamoni, Ofni y Gaba: doce ciudades con sus aldeas.

25 Gabaón, Ramá, Beerot,

26 Mizpa, Quefirá, Moza,

27 Requem, Yirpeel, Taralá,

28 Sela, Elef, Jebús (que es Jerusalem), Gibeat y Quiriat: catorce ciudades con sus aldeas. Tal es la heredad de los hijos de Benjamín conforme a sus familias.

19

1 La segunda suerte salió para Simeón, a la tribu de los hijos de Simeón conforme a sus familias. Y su heredad estaba en medio de la heredad de los hijos de Judá.

2 Y en su heredad tenían Beerseba, Seba, Molada,

3 Hasarsual, Bala, Esem,

4 Heltolad, Betul, Horma,

5 Siclag, Bet-marcabot, Hasar-susa,

6 Bet-lebaot y Saruhén: trece ciudades con sus aldeas.

7 Y Aín, Rimón, Eter y Asán: cuatro ciudades con sus aldeas.

8 Y todas las aldeas están en torno a estas ciudades hasta Baalat-beer, que es Ramat del Neguev. Tal es la heredad de la tribu de los hijos de Simeón, según sus familias.

9 De la porción de los hijos de Judá se tomó la heredad de los hijos de Simeón, ya que la parte de los hijos de Judá era excesiva para ellos. Así los hijos de Simeón tuvieron su heredad en medio de la herencia de aquéllos.

10 La tercera suerte saltó para los hijos de Zabulón, conforme a sus familias, y el límite de su heredad llegaba hasta Sarid.

11 Por el oeste, su límite subía hasta Marala y llegaba hasta Dabeset, y de allí alcanzaba al torrente que está delante de Jocneam.

12 De Sarid volvía hacia el oriente, hacia la salida del sol, por el lindero de Kislot-Tabor, salía a Daberat y subía a Jafía.

13 De allí pasaba al oriente, hacia el levante, a Gitah-jefer, hasta Et-cazín, y seguía a Rimón rodeando a Nea.

14 Después este límite volvía al norte, hacia Hanatón, y sus salidas van hasta el valle de Iftael,

15 donde están Catat, Najalal, Simrón, Ideala y Bet-léhem: doce ciudades con sus aldeas.

16 Tal es la heredad de los hijos de Zabulón por sus familias. Estas ciudades con sus aldeas.

17 La cuarta suerte salió para Isacar, para los hijos de Isacar conforme a sus familias.

18 Y su territorio llegó a ser hacia Jezreel, Quesulot, Sunem,

19 Jafaráim, Sihón, Anajarat,

20 Rabit, Quisión, Ebes,

21 Remet, Ein-ganim, Ein-Hada y Bet-Patses.

22 El límite llegaba hasta el Tabor y hacia Sahasim y Betsemes, y terminaba en el Jordán: dieciséis ciudades con sus aldeas.

23 Tal es la heredad de la tribu de los hijos de Isacar conforme a sus familias. Esas ciudades con sus aldeas.

24 La quinta suerte salió para la tribu de los hijos de Aser, por sus familias.

25 Su territorio era Helcat, Halí, Beten, Acsaf,

26 Alamelec, Amad y Miseal, y llegaba hasta el occidente del Carmelo y a Sijor-libnat.

27 Después volvía hacia la salida del sol hasta Bet-Dagón y llegaba a Zabulón y al valle de Iftael, hacia el norte de Beth-jaémec y a Nehiel, y salía por el norte a Cabul,

28 a Ebrón, a Rejob, a Hamón y a Caná, hasta la Gran Sidón.

29 Y la línea torcía hacia Ramá y hacia la plaza fuerte de Tiro, regresaba hacia Hosa, y salía al mar por el territorio de Aczib,

30 Uma, Afec y Rejob: veintidós ciudades con sus aldeas.

31 Tal es la heredad de la tribu de los hijos de Aser por sus familias. Esas ciudades con sus aldeas.

32 La sexta suerte salió para los hijos de Neftalí, para los hijos de Neftalí conforme a sus familias.

33 Su límite iba desde Jélef, Alón-Saananim, Adami-Néqueb y Jabneel, hasta Lacum, y salía al Jordán.

34 Desde allí el límite torcía hacia el oeste hasta Aznot-Tabor, y pasando delante de allí a Jucoc, tocaba en Zabulón por el sur, y por el oeste limitaba con Aser y con Judá en el Jordán, hacia la salida del sol.

35 Y las ciudades fortificadas eran: Sidim, Ser, Hamat, Racat, Cineret,

36 Adama, Ramá, Hazor,

37 Cedes, Edrei, Ein-hazor,

38 Irón, Migdalel-jorem, Bet-anat y Bet-semes: diecinueve ciudades con sus aldeas.

39 Tal es la heredad de la tribu de los hijos de Neftalí por sus familias. Esas ciudades con sus aldeas.

40 La séptima suerte salió para la tribu de los hijos de Dan por sus familias.

41 El territorio de su heredad es Zora, Estaol, Ir-semes,

42 Saalabín, Ayalón, Itla,

43 Elón, Timnata, Ecrón,

44 Elteque, Gibetón, Baalat,

45 Jehud, Beney-berac, Gat-rimón,

46 Mey-hayarcón, y Racón, con el territorio que hay delante de Jope.

47 Pero el límite de los hijos de Dan se amplió, pues subieron y atacaron a Lesem, la conquistaron y la pasaron a filo de espada, luego la ocuparon y se establecieron en ella; y a Lesem la llamaron Dan, por el nombre de su ancestro Dan.

48 Tal es la heredad de la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias. Esas ciudades con sus aldeas.

49 Cuando acabaron de distribuir la tierra según sus límites, los hijos de Israel dieron heredad a Josué ben Nun, en medio de ellos.

50 Según el dicho de YHVH, le dieron la ciudad que él había solicitado: Timnat-sera, en la serranía de Efraín. Y él reedificó la ciudad y habitó en ella.

51 Estas son las heredades que el sacerdote Eleazar y Josué ben Nun, y las cabezas de las casas paternas repartieron por sorteo entre las tribus de los hijos de Israel en Silo, en presencia de YHVH, a la entrada del Tabernáculo de Reunión. Así acabaron de repartir la tierra.

20

1 Después habló YHVH a Josué, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Designad para vosotros las ciudades de refugio, de las cuales os hablé por medio de Moisés,

3 para que pueda huir allá el homicida que mate a alguien inadvertidamente, sin premeditación, y os sirvan de refugio contra el pariente de sangre.

4 El que huya a alguna de esas ciudades, se presentará a la puerta de la ciudad y hablará sus palabras a oídos de los ancianos de aquella ciudad, y ellos lo acogerán en la ciudad y le darán lugar para que habite con ellos.

5 Y si el pariente de sangre lo persigue, no entregarán en su mano al homicida, porque mató a su prójimo sin premeditación, sin haberle aborrecido en días anteriores.

6 Y deberá permanecer en aquella ciudad hasta que comparezca en juicio ante la asamblea, hasta la muerte del que sea sumo sacerdote en aquellos días. Entonces el homicida podrá regresar e ir a su ciudad y a su casa, a la ciudad de donde había huido.

7 Entonces hicieron apartar a Quedes en Galilea, en la serranía de Neftalí, a Siquem en la serranía de Efraín, y a Quiriat-Arba (que es Hebrón), en la serranía de Judá.

8 Y de la otra parte del Jordán, al oriente de Jericó, designaron a Beser, en el desierto, en la llanura de la tribu de Rubén, a Ramot, en Galaad, de la tribu de Gad, y a Golán, en Basán, de la tribu de Manasés.

9 Estas fueron las ciudades de refugio señaladas para todos los hijos de Israel y para el extranjero que habitara en medio de ellos, para que huyera allá todo aquel que quitara la vida por error, a fin de que no pereciera por mano del vengador de la sangre, antes de haber comparecido ante la asamblea.

21

1 En aquel tiempo las cabezas de las casas paternas de los levitas acudieron al sacerdote Eleazar, a Josué ben Nun y a los príncipes de las tribus de los hijos de Israel,

2 y en Silo, en tierra de Canaán, les hablaron diciendo: YHVH ordenó por medio de Moisés que se nos dieran ciudades para habitar, con sus pastizales para nuestros animales.

3 Entonces, conforme al dicho de YHVH, los hijos de Israel dieron de su heredad a los levitas estas ciudades con sus pastizales:

4 La suerte salió para las familias del coatita, y a los hijos del sacerdote Aarón (de los levitas) obtuvieron por sorteo de parte de la tribu de Judá, de la tribu de Simeón y de la tribu de Benjamín, trece ciudades.

5 Al resto de los hijos de Coat se les dieron por sorteo diez ciudades de las familias de la tribu de Efraín, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manasés.

6 A los hijos de Gersón obtuvieron por sorteo de parte de las familias de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftalí y de la media tribu de Manasés, en el Basán, trece ciudades.

7 Los hijos de Merari, por sus familias, de parte de la tribu de Rubén, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabulón, doce ciudades.

8 Así, los hijos de Israel dieron por sorteo a los levitas estas ciudades con sus pastizales, tal como YHVH había ordenado por medio de Moisés.

9 De la tribu de los hijos de Judá y de la tribu de los hijos de Simeón, les dieron esas ciudades que van expresadas por nombre.

10 El primer sorteo fue para los hijos de Aarón, de la familia de Coat, de los hijos de Leví,

11 a los cuales dieron la ciudad de Arba, padre de Anac (que es Hebrón), en la serranía de Judá, con los pastizales en sus alrededores.

12 Pero el campo de esta ciudad con sus aldeas los dieron a Caleb ben Jefone, como propiedad suya.

13 Y a los hijos del sacerdote Aarón les dieron una ciudad de refugio para los homicidas: Hebrón con su pastizal, y además, Libna con su pastizal,

14 Yatir con su pastizal, Estemoa con su pastizal,

15 Jolón con su pastizal, Debir con su pastizal,

16 Ain con su pastizal, Yuta con su pastizal, y Bet-semes con su pastizal: nueve ciudades de esas dos tribus.

17 Y de la tribu de Benjamín, Gabaón con su pastizal, Gueba con su pastizal,

18 Anatot con su pastizal, y Almón con su pastizal: cuatro ciudades.

19 El total de las ciudades de los sacerdotes, hijos de Aarón, fue de trece, con sus pastizales.

20 Los levitas de las familias de los hijos de Coat, los que quedaban de los hijos de Coat, recibieron por sorteo unas ciudades de la tribu de Efraín,

21 y en la serranía de Efraín les dieron Siquem, como ciudad de refugio para el homicida, con su pastizal, Guezer con su pastizal,

22 Kibsaim con su pastizal y Betjorón con su pastizal: cuatro ciudades.

23 De la tribu de Dan, Eltequé con su pastizal, Gibetón con su pastizal,

24 Ayalón con su pastizal y Gat-rimón con su pastizal: cuatro ciudades.

25 Y de la media tribu de Manasés, Taanac con su pastizal y Gat-rimón con su pastizal: dos ciudades.

26 En total fueron diez las ciudades con sus ejidos para el resto de las familias de los hijos de Coat.

27 A los hijos de Gersón (de las familias de los levitas), les dieron de la otra media tribu de Manasés, a Golán, una de las ciudades de refugio para el homicida, en el Basán, con su pastizal, y a Beestera con su pastizal: dos ciudades.

28 De la tribu de Isacar, Cisón con su pastizal, Daberat con su pastizal,

29 Jarmut con su pastizal y Ein-ganim con su pastizal: cuatro ciudades.

30 De la tribu de Aser, Miseal con su pastizal, Abdón con su pastizal,

31 Helcat con su pastizal, y Rehob con su pastizal: cuatro ciudades.

32 Y de la tribu de Neftalí, la ciudad de refugio para el homicida, Cedes, en Galilea, con su pastizal, Jamot-dor con su pastizal, y Cartán con su pastizal: tres ciudades.

33 El total de las ciudades de los gersonitas, por sus familias, fueron trece ciudades con sus ejidos.

34 Y a las familias de los hijos de Merari, los levitas que quedaron, se les dio, de la tribu de Zabulón, Jocneam con su pastizal, Carta con su pastizal,

35 Dimna con su pastizal y Najalal con su pastizal: cuatro ciudades.

36 De la tribu de Rubén, Beser con su pastizal, Jasa con su pastizal,

37 Cademot con su pastizal y Mefaat con su pastizal: cuatro ciudades.

38 Y de la tribu de Gad, la ciudad de refugio para el homicida, Ramot en Galaad con su pastizal, Mahanaim con su pastizal,

39 Hesbón con su pastizal y Jaser con su pastizal: cuatro ciudades.

40 El total de las ciudades que tocaron por suerte a los hijos de Merari, por sus familias, las que quedaban de las familias de los levitas, fueron doce.

41 Todas las ciudades de los levitas que había en medio de la propiedad de los hijos de Israel fueron cuarenta y ocho ciudades con sus pastizales.

42 Cada una de estas ciudades tenía sus pastizales alrededor de ellas, y así fue en todas estas ciudades.

43 De esta manera dio YHVH a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres. Y ellos tomaron posesión de ella y habitaron en ella.

44 Y YHVH les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había prometido con juramento a sus padres. Ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, sino que YHVH entregó a todos sus enemigos en sus manos.

45 No faltó ni una palabra de todas las buenas cosas que YHVH había hablado a la casa de Israel. Todo se cumplió.

22

1 Entonces Josué llamó a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés,

2 y les dijo: Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés, siervo de YHVH os ordenó, y habéis obedecido mi voz en todo lo que os he mandado.

3 No habéis abandonado a vuestros hermanos en estos muchos días hasta hoy, sino que habéis respetado la observancia del mandamiento de YHVH vuestro Dios.

4 Y ahora que YHVH vuestro Dios ha dado reposo a vuestros hermanos, tal como les habló, tornad vuestras tiendas, y volved a la tierra de vuestra propiedad, que Moisés siervo de YHVH os entregó allende el Jordán.

5 Solamente tened mucho cuidado de poner por obra el mandamiento y la enseñanza que Moisés siervo de YHVH os intimó: amar a YHVH vuestro Dios y andar en todos sus caminos, guardar sus mandamientos y apegarse a Él, y servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.

6 Y los bendijo Josué, y los despidió, y se fueron a sus tiendas.

7 Y Moisés había dado a la media tribu de Manasés posesión en Basán, pero a la otra media tribu Josué le dio heredad entre sus hermanos hacia el occidente, allende el Jordán. También a éstos bendijo Josué cuando los envió a sus tiendas,

8 y les habló, diciendo: Volved a vuestras tiendas con riquezas abundantes, con mucho ganado, con plata, con oro, con bronce, con hierro, y con muchos vestidos. ¡Repartid el despojo de vuestros enemigos con vuestros hermanos!

9 Entonces los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés regresaron, y se fueron de entre los hijos de Israel, de Silo, que está en la tierra de Canaán, para ir a la tierra de Galaad, a la tierra de su propiedad, la cual se habían apoderado, conforme al mandato de YHVH por medio de Moisés.

10 Y cuando los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés llegaron a las cercanías del Jordán, que está en la tierra de Canaán, edificaron un altar junto al Jordán, un altar de apariencia grandiosa.

11 Y los hijos de Israel oyeron decir: He aquí los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés han edificado el altar que está enfrente de la tierra de Canaán, en las cercanías del Jordán, en el lado de los hijos de Israel.

12 Cuando los hijos de Israel oyeron esto, toda la asamblea de los hijos de Israel se congregó en Silo, para subir en batalla contra ellos.

13 Y los hijos de Israel enviaron a Finees, hijo del sacerdote Eleazar, a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manasés, a la tierra de Galaad,

14 y con él a diez príncipes, un príncipe de cada casa paterna de todas las tribus de Israel, cada uno de los cuales era cabeza de su casa paterna en la multitud de Israel.

15 Llegaron pues a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manasés, en tierra de Galaad, y les hablaron, diciendo:

16 Toda la asamblea de YHVH dice así: ¿Qué traición es ésta con que habéis prevaricado contra el Dios de Israel, al apartaros hoy de seguir a YHVH, y construiros un altar para rebelaros hoy contra YHVH?

17 ¿Acaso fue poca la iniquidad de Peor, de la que aún no estamos limpios hasta este día, aunque hubo una mortandad en la asamblea de YHVH?

18 ¡Y vosotros os apartáis hoy de en pos de YHVH! Y sucederá que por haberos rebelado hoy contra YHVH, mañana Él estará airado contra toda la asamblea de Israel.

19 Y ciertamente, si la tierra de vuestra propiedad es impura, pasaos a la tierra de la posesión de YHVH, en la cual está el Tabernáculo de YHVH, y tomad posesión entre nosotros, pero no os rebeléis contra YHVH ni os rebeléis contra nosotros, edificándoos un altar aparte del Altar de YHVH nuestro Dios.

20 ¿No cometió Acán ben Zera una prevaricación con el anatema, y vino la ira sobre toda la asamblea de Israel? Y aquel hombre no fue el único que falleció por su iniquidad.

21 Entonces los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés respondieron y hablaron a las cabezas de los millares de Israel:

22 YHVH, el Dios de dioses, YHVH el Dios de dioses, Él lo sabe, y que lo sepa Israel: Si ha sido rebelión o prevaricación contra YHVH, no nos salves en este día.

23 ¿Edificamos acaso un altar para apartarnos de en pos de YHVH, o para sacrificar sobre él holocausto u ofrenda, o para hacer sobre él sacrificios de paz? ¡Sea YHVH el que pida cuenta!

24 ¿O lo hicimos por temor, diciendo: Mañana vuestros hijos dirán a nuestros hijos: Qué tenéis vosotros con YHVH, el Dios de Israel?

25 Pues YHVH ha puesto el Jordán por frontera entre nosotros y vosotros, oh hijos de Rubén e hijos de Gad, vosotros no tenéis parte en YHVH. Y así vuestros hijos harían que nuestros hijos dejaran de temer a YHVH.

26 Por tanto, dijimos: Apresurémonos a edificarnos un altar, no para holocausto ni para sacrificio,

27 sino como un testimonio entre nosotros y vosotros, y entre nuestras generaciones después de nosotros, para servir en la obra de YHVH, en su presencia, con nuestros holocaustos, con nuestros sacrificios, y con nuestras ofrendas de paz; así vuestros hijos no dirán mañana a nuestros hijos: Vosotros no tenéis parte con YHVH.

28 Nosotros pues dijimos: Entonces, si mañana nos dicen esto a nosotros o a nuestros descendientes, responderemos: Mirad la réplica del altar de YHVH, el cual hicieron nuestros ancestros, no para holocaustos o sacrificios, sino para que fuera testimonio entre nosotros y vosotros.

29 Nunca tal acontezca que nos rebelemos contra YHVH, o que nos apartemos hoy de seguir a YHVH al edificar un altar para holocaustos, para ofrenda o para sacrificio, aparte del Altar de YHVH nuestro Dios que está delante de su Tabernáculo.

30 Y Finees el sacerdote, y los príncipes de la asamblea, y las cabezas de los millares de Israel que estaban con él, escucharon las palabras que hablaron los hijos de Rubén, los hijos de Gad y los hijos de Manasés, y les pareció bien ante sus ojos.

31 Entonces Finees, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a los hijos de Manasés: Hoy hemos entendido que YHVH está entre nosotros, pues no habéis cometido contra YHVH esta prevaricación. Así habéis librado a los hijos de Israel de la mano de YHVH.

32 Y Finees, hijo del sacerdote Eleazar, y los príncipes, volvieron de estar con los hijos de Rubén y con los hijos de Gad en la tierra de Galaad, a la tierra de Canaán, a los hijos de Israel, y les dieron la respuesta.

33 Y el asunto pareció bien a los ojos de los hijos de Israel, y bendijeron a ’Elohim, y no hablaron más de subir contra ellos en guerra para devastar la tierra en que habitaban los hijos de Rubén y los hijos de Gad.

34 Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad llamaron al altar ’Ed, porque es testimonio entre nosotros que YHVH es Ha-’Elohim.

23

1 Después de muchos días, cuando YHVH había dado reposo a Israel de todos sus enemigos en derredor, y Josué era anciano, y bien entrado en años,

2 aconteció que Josué convocó a todo Israel, a sus ancianos y a sus jefes, a sus jueces y a sus oficiales, y les dijo: Yo he envejecido y estoy entrado en años.

3 Vosotros habéis visto todo lo que YHVH vuestro Dios ha hecho a todas estas naciones por causa de vosotros, pues YHVH vuestro Dios es el que ha guerreado por vosotros.

4 He aquí os he repartido esas naciones por suertes, en herencia para vuestras tribus, desde el Jordán, y todos los pueblos que destruí hasta el Mar Grande, donde se pone el sol.

5 YHVH vuestro Dios las expulsará de delante de vosotros, y las despo-seerá delante de vuestra presencia, y vosotros poseeréis sus tierras, como os ha hablado YHVH vuestro Dios.

6 Por tanto esforzaos mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el Rollo de la Ley de Moisés, a fin de que no os apartéis de él ni a diestra ni a siniestra.

7 No os mezcléis con estas naciones que han quedado con vosotros. No hagáis mención del nombre de sus dioses, ni juréis por ellos, ni los sirváis, ni os postréis ante ellos.

8 Os aferraréis a YHVH vuestro Dios, tal como habéis hecho hasta este día,

9 por cuanto YHVH ha desposeído delante de vuestra presencia a naciones grandes y fuertes, y nadie os ha podido hacer frente hasta este día.

10 Un varón de vosotros persigue a mil, porque YHVH vuestro Dios es quien pelea por vosotros, tal como Él os habló.

11 Guardad pues con diligencia vuestras almas, para que améis a YHVH vuestro Dios.

12 Porque si de cualquier manera os apartáis, y os apegáis al resto de estas naciones que han quedado entre vosotros, y si concertáis con ellas matrimonio, mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros,

13 sabed certísimamente que YHVH vuestro Dios no volverá más a desposeer a estas naciones de delante de vosotros, sino que os serán por lazo y por trampa, y como azotes en vuestros costados y espinas en vuestros ojos, hasta que perezcáis en esta buena tierra que YHVH vuestro Dios os ha dado.

14 He aquí yo voy hoy por el camino de toda la tierra. Reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha caído ni una palabra de todas las buenas cosas que YHVH vuestro Dios ha hablado acerca de vosotros. Todas ellas os han sido cumplidas sin caer una de ellas.

15 Pero sucederá que tal como se ha cumplido en vosotros toda palabra buena que YHVH vuestro Dios os ha hablado, así también traerá YHVH sobre vosotros toda palabra mala, hasta que os destruya de sobre esta buena tierra que YHVH vuestro Dios os ha dado.

16 Si traspasáis el pacto que YHVH vuestro Dios os ha ordenado, y vais y servís a otros dioses, y os postráis delante ellos, entonces la ira de YHVH arderá contra vosotros, y pronto pereceréis de sobre esta buena tierra que os ha dado.

24

1 Y Josué congregó a todas las tribus de Israel en Siquem, y convocó a los ancianos de Israel, a sus príncipes, a sus jueces y a sus oficiales; y comparecieron ante ’Elohim.

2 Y Josué dijo a todo el pueblo: Así dice YHVH Dios de Israel: Al otro lado del río habitaron antiguamente vuestros padres: Taré, padre de Abraham y de Nacor, y ellos servían a otros dioses.

3 Pero Yo tomé a vuestro antepasado Abraham de la otra parte del río y lo conduje por toda la tierra de Canaán, y multipliqué su descendencia, y le di a Isaac.

4 Y a Isaac le di a Jacob y a Esaú. Y a Esaú le di la serranía de Seir para que la poseyera, pero Jacob y sus hijos bajaron a Egipto.

5 Luego envié a Moisés y a Aarón, y herí con plagas a Egipto, conforme a lo que hice en medio de él, y después os saqué de allí.

6 Saqué a vuestros ancestros de Egipto, y llegasteis al mar, y los egipcios persiguieron a vuestros antepasados con carros y con jinetes hasta el Mar Rojo.

7 Entonces clamaron a YHVH y Él puso oscuridad entre vosotros y los egipcios, y trajo el mar sobre ellos, y los cubrió, y vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Y por muchos días estuvisteis en el desierto.

8 Después os introduje en la tierra de los amorreos, que habitaban en la otra parte del Jordán, y lucharon contra vosotros, pero los entregué en vuestras manos, y poseísteis su tierra, y los destruí de delante de vosotros.

9 Luego se levantó Balac hijo de Zipor, rey de los moabitas, y peleó contra Israel, y envió a llamar a Balaam hijo de Beor para que os maldijera.

10 Pero no quise escuchar a Balaam, y él tuvo que bendeciros, y os libré de su mano.

11 Luego cruzasteis el Jordán y llegasteis a Jericó, y los hombres de Jericó pelearon contra vosotros; también el amorreo, el ferezeo, el cananeo, el heteo, el gergeseo, el heveo y el jebuseo, pero Yo los entregué en vuestra mano.

12 Envié también delante de vosotros el avispón que echó de delante de vosotros a los dos reyes de los amorreos, pero no con tu espada, ni con tu arco.

13 Y os di una tierra por la cual no te fatigaste, y ciudades que no edificasteis, en las cuales habitáis, y viñedos y olivares que no plantasteis, pero los cuales coméis.

14 Ahora pues, temed a YHVH y servidle con integridad y en verdad, y apartad los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres en la otra parte del río y en Egipto, y servid a YHVH.

15 Y si mal os parece servir a YHVH, escogeos hoy a quién sirváis: si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses del amorreo en cuya tierra habitáis, pero yo y mi casa serviremos a YHVH.

16 Entonces respondió el pueblo, y dijo: ¡Lejos esté de nosotros abandonar a YHVH para servir a otros dioses!

17 Porque YHVH nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de casa de esclavitud, y el que ha hecho estas grandes señales ante nuestros ojos y nos ha guardado por todo el camino en que hemos andado, y entre todos los pueblos por los cuales hemos pasado.

18 Por cuanto YHVH ha echado de delante de nosotros a todos los pueblos, y a los amorreos que habitaban en esta tierra; nosotros pues, también serviremos a YHVH, porque Él es nuestro Dios.

19 Pero Josué objetó al pueblo: No podréis servir a YHVH, porque es un Dios santo, un Dios celoso. No cargará con vuestras trasgresiones y con vuestros pecados.

20 Cuando hayáis abandonado a YHVH para servir a dioses extraños, Él se volverá y os hará el mal y os consumirá, después del bien que os ha hecho.

21 Pero el pueblo dijo a Josué: No, en verdad a YHVH hemos de servir.

22 Entonces Josué respondió al pueblo: Testigos sois vosotros contra vosotros mismos, de que os habéis elegido a YHVH para servirle. Ellos respondieron: ¡Testigos somos!

23 ¡Apartad pues los dioses extraños que hay entre vosotros, e inclinad vuestro corazón hacia YHVH Dios de Israel!

24 Y el pueblo respondió a Josué: ¡A YHVH nuestro Dios serviremos, y su voz obedeceremos!

25 Así pactó Josué alianza con el pueblo en aquel día y le estableció estatutos y decretos en Siquem.

26 Luego escribió Josué estas palabras en el Rollo de la Ley de Dios, y tomando una gran piedra, la erigió allí, debajo de la encina que estaba junto al Santuario de YHVH.

27 Y dijo Josué a todo el pueblo: He aquí esta piedra será testigo contra nosotros, pues ella ha oído todas las palabras que YHVH nos ha dicho. Será, pues, testigo contra vosotros para que no reneguéis de vuestro Dios.

28 Luego Josué despidió al pueblo, mandando a cada uno a su heredad.

29 Después de estas cosas, sucedió que murió Josué ben Nun, siervo de YHVH, siendo de ciento diez años.

30 Y lo sepultaron en el límite de su heredad en Timnat-sera, que está en la serranía de Efraín, al norte del monte Gaas.

31 E Israel sirvió a YHVH todos los días de Josué, y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué, y que conocían toda la obra que YHVH había hecho por Israel.

32 Y los huesos de José, que los hijos de Israel habían subido de Egipto, fueron sepultados en Siquem, en la porción del campo que Jacob había comprado de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas, y así quedó en posesión de los hijos de José.

33 Eleazar ben Aarón también murió, y lo sepultaron en la colina de su hijo Finees, que le había sido dada en la serranía de Efraín.