1 En un principio creó ’Elohim los cielos y la tierra.
2 Pero la tierra estaba desolada y vacía, y había tinieblas sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.
3 Entonces dijo ’Elohim: Haya luz. Y hubo luz.
4 Y vio ’Elohim que la luz era buena, y estableció ’Elohim separación entre la luz y la oscuridad.
5 Y llamó ’Elohim a la luz día y a la oscuridad llamó noche. Y fue la tarde y fue la mañana: Día uno.
6 Y dijo ’Elohim: Haya expansión en medio de las aguas y separe las aguas de las aguas.
7 E hizo ’Elohim la expansión, y estableció separación entre las aguas que estaban debajo de la expansión y las aguas que estaban encima de la expansión. Y fue así.
8 Y llamó ’Elohim a la expansión cielos. Y fue la tarde y fue la mañana: Día segundo.
9 Y dijo ’Elohim: Reúnanse las aguas de debajo de los cielos en un solo lugar, y muéstrese lo seco. Y fue así.
10 Y a lo seco llamó ’Elohim tierra, y a la reunión de las aguas llamó mares. Y vio ’Elohim que estaba bien.
11 Entonces dijo ’Elohim: Produzca la tierra vegetación: hierba que haga germinar semilla, árbol frutal que dé fruto sobre la tierra según su especie, cuya semilla esté en él. Y fue así.
12 Y la tierra hizo brotar vegetación: hierba que hace germinar semilla según su especie, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su especie. Y vio ’Elohim que estaba bien.
13 Y fue la tarde y fue la mañana: Día tercero.
14 Y dijo ’Elohim: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para diferenciar entre el día y la noche, y sirvan por señales, y para solemnidades, y para días y años,
15 y sean por luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
16 E hizo ’Elohim las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para regir el día, y la lumbrera menor para regir la noche.
17 Y puso ’Elohim las estrellas en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
18 y para regir durante el día y la noche, y para separar la luz de la oscuridad. Y vio ’Elohim que estaba bien.
19 Y fue la tarde y fue la mañana: Día cuarto.
20 Entonces dijo ’Elohim: Bullan las aguas seres vivientes y ave que vuele sobre la tierra en la expansión de los cielos.
21 Y creó ’Elohim los grandes monstruos marinos y todo ser vivo que repta, que produjeron las aguas, según su especie, y toda ave alada según su especie. Y vio ’Elohim que estaba bien.
22 Y ’Elohim los bendijo diciendo: Fructificad y multiplicaos, llenad las aguas en los mares y multiplíquese el ave en la tierra.
23 Y fue la tarde y fue la mañana: Día quinto.
24 Entonces dijo ’Elohim: Produzca la tierra seres vivientes según su especie: ganado, reptiles y bestias de la tierra, según su especie. Y fue así.
25 E hizo ’Elohim las bestias de la tierra según su especie, y el ganado según su especie, y todo reptil del suelo según su especie. Y vio ’Elohim que estaba bien.
26 Entonces dijo ’Elohim: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos, sobre el ganado, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que repta sobre la tierra.
27 Y creó ’Elohim al hombre a su imagen, a imagen de ’Elohim lo creó, macho y hembra los creó.
28 Luego ’Elohim los bendijo; y les dijo ’Elohim: Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla, dominad sobre los peces del mar y las aves de los cielos y sobre todo ser vivo que se mueve sobre la tierra.
29 Y dijo ’Elohim: He aquí os he dado toda hierba que disemina semilla que está sobre la faz de toda la tierra, y todo árbol en el que hay fruto, árbol que germina semilla, os será de alimento.
30 Y a toda bestia de la tierra, y a toda ave de los cielos, y a todo lo que repta sobre la tierra, en los cuales hay vida, toda hierba verde les será por alimento. Y fue así.
31 Y vio ’Elohim todo lo que había hecho, y he aquí estaba muy bien. Y fue la tarde y fue la mañana: El día sexto.
1 Entonces fueron acabados los cielos y la tierra y todo su ejército.
2 Y en el día séptimo ’Elohim acabó su labor que había hecho, y en el día séptimo descansó de toda su labor que había hecho.
3 Y bendijo ’Elohim el día séptimo y lo santificó, porque en él descansó ’Elohim de toda su obra que había creado al actuar.
4 Tales son los orígenes de los cielos y la tierra cuando fueron creados. El día en que YHVH ’Elohim hizo tierra y cielos
5 no había aún ninguna planta del campo, ni había brotado aún en la tierra ninguna hierba del campo, porque YHVH ’Elohim no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrara el suelo,
6 ni había hecho subir de la tierra vapor que irrigara la superficie del suelo.
7 Entonces YHVH ’Elohim modeló al hombre de la tierra roja, e insufló en sus narices aliento de vida. Y el hombre llegó a ser alma viviente.
8 Y plantó YHVH ’Elohim un huerto en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado.
9 YHVH ’Elohim hizo brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comida. Y en medio del huerto estaba el árbol de la vida, y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
10 Y del Edén salía un río que regaba el huerto y desde allí se dividía en cuatro cauces.
11 El nombre del primero era Pisón. Éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde se halla el oro.
12 Y el oro de aquella tierra es bueno. Allí hay bedelio y piedra ónice.
13 El nombre del segundo río era Guijón. Éste es el que rodea toda la tierra de Cus.
14 El nombre del tercer río era Jidequel, que fluye al oriente de Asiria. Y el cuarto río era el Éufrates.
15 Tomó, pues, YHVH ’Elohim al hombre y lo colocó en el huerto de Edén para que lo cultivara y lo guardara.
16 Y ordenó YHVH ’Elohim al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto come libremente,
17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal, no comerás de él, porque el día que comas de él, ciertamente morirás.
18 Dijo YHVH ’Elohim: No es bueno que el hombre esté solo. Le haré ayuda que esté frente a él.
19 Porque YHVH ’Elohim había formado de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos, y los había llevado al hombre para que viera cómo los habría de llamar, y así como el hombre llamó a cada ser viviente, ése es su nombre;
20 y el hombre puso nombres a todos los animales, a las aves de los cielos y a toda bestia del campo, mas para el hombre no se halló una ayuda que estuviera frente a él.
21 Entonces YHVH ’Elohim hizo caer al hombre en un profundo adormecimiento, y se durmió. Luego tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar.
22 Y de la costilla que YHVH ’Elohim había tomado del hombre hizo una mujer, y la llevó al hombre.
23 Y el hombre exclamó: ¡En verdad ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Por esto será llamada Varona, porque del varón fue tomada.
24 Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán una sola carne.
25 Y el hombre y su mujer estaban ambos desnudos, y no se avergonzaban.
1 Pero la serpiente era astuta, más que toda bestia del campo que YHVH ’Elohim había hecho. Y dijo a la mujer: ¿Conque ’Elohim ha dicho: No comáis de ningún árbol del huerto?
2 Y dijo la mujer a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer,
3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, ha dicho ’Elohim: No comáis de él ni lo toquéis, para que no muráis.
4 Entonces dijo la serpiente a la mujer: Ciertamente no moriréis,
5 sino que sabe ’Elohim que el día que comáis de él, se os abrirán los ojos y seréis semejantes a ’Elohim, conocedores del bien y del mal.
6 Así, vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que era el árbol deseado para alcanzar conocimiento. Y tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que estaba con ella, y él comió.
7 Entonces se les abrieron los ojos a ambos y se dieron cuenta que estaban desnudos, y cosieron follaje de higuera, y se hicieron ceñidores para sí mismos.
8 Y oyeron la voz de YHVH ’Elohim desplazándose por el huerto a la brisa del día, y se escondió el hombre y su mujer de la presencia de YHVH ’Elohim entre los árboles del huerto.
9 Pero YHVH ’Elohim llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás?
10 Y contestó: Escuché tu voz en el huerto y tuve miedo porque yo estoy desnudo, y me escondí.
11 Y dijo: ¿Quién te reveló que tú estás desnudo? ¿Acaso comiste del árbol del cual te ordené que no comieras?
12 Y dijo el hombre: La mujer que pusiste conmigo, ella me dio del árbol, y comí.
13 Y dijo YHVH ’Elohim a la mujer: ¿Qué es esto que has hecho? Y respondió la mujer: La serpiente me engañó, y comí.
14 Entonces dijo YHVH ’Elohim a la serpiente: Por cuanto hiciste esto, ¡Maldita tú entre todos los animales y entre todas las bestias del campo! Sobre tu vientre andarás, Y polvo comerás todos los días de tu vida.
15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, Y entre tu simiente y su simiente. Él aplastará tu cabeza cuando tú hieras su calcañar.
16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces, Con dolor parirás los hijos, Y tu deseo ardiente será para tu marido, Y él tendrá dominio sobre ti.
17 Y al hombre dijo: Por cuanto atendiste a la voz de tu mujer, Y comiste del árbol del cual te ordené, diciendo: No comas de él, ¡Maldita sea la tierra por causa tuya! Con fatiga comerás de ella todos los días de tu vida,
18 Espino y abrojo te brotará. Comerás hierba del campo.
19 Con el sudor de tu rostro comerás pan hasta que retornes a la tierra, Porque de ella fuiste tomado, Pues polvo eres y al polvo volverás.
20 Y el hombre llamó el nombre de su mujer Eva, por cuanto ella llegó a ser madre de todo viviente.
21 Entonces YHVH ’Elohim hizo túnicas de pieles para Adam y su mujer, y los vistió.
22 Y dijo YHVH ’Elohim: Ciertamente el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal. No sea que ahora extienda su mano y tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre.
23 Y YHVH ’Elohim lo expulsó del huerto de Edén para que trabajara la tierra de donde había sido tomado.
24 Así pues, expulsó al hombre y situó querubines al oriente del huerto del Edén, con la espada flameante que oscila para guardar el camino del árbol de la vida.
1 Conoció Adam a su mujer Eva, y concibió y dio a luz a Caín, y dijo: He adquirido un varón de parte de YHVH.
2 Y volvió a dar a luz, a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, mientras que Caín era labrador de la tierra.
3 Y con el transcurso del tiempo, sucedió que Caín llevó a YHVH una ofrenda del fruto de la tierra.
4 También Abel llevó de los primerizos de su rebaño y de la grosura de ellos. Y YHVH aceptó a Abel y a su ofrenda,
5 pero no aceptó a Caín ni a su ofrenda. Esto enfureció a Caín en gran manera, y decayó su semblante.
6 Entonces YHVH dijo a Caín: ¿Por qué te enfurece esto, y por qué ha decaído tu semblante?
7 Si mejoras, ¿no serás enaltecido? Pero si no mejoras, el pecado acecha a la puerta, y su deseo ardiente es hacia ti, aunque tú puedes dominarlo.
8 Y Caín trataba a su hermano Abel, pero sucedió que cuando estaban ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo asesinó.
9 Entonces YHVH dijo a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? Y él respondió: No sé. ¿Acaso soy yo guardián de mi hermano?
10 Pero Él dijo: ¿Qué has hecho? ¡La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra!
11 Y ahora, ¡maldito seas tú desde esa tierra, la cual ensanchó su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano!
12 Cuando trabajes la tierra no te incrementará su fuerza. Errante y fugitivo serás en la tierra.
13 Y dijo Caín a YHVH: ¡Grande es mi iniquidad para ser cargada!
14 Si me expulsas hoy de sobre la faz de la tierra, de tu presencia estaré oculto, seré errante y fugitivo en la tierra y sucederá que cualquiera que me encuentre, me matará.
15 Entonces YHVH le dijo: Ciertamente cualquiera que mate a Caín, siete veces será castigado. Y puso YHVH a Caín una señal a fin de que no lo hiriera cualquiera que lo encontrara.
16 Y salió Caín de la presencia de YHVH y se estableció en el país de Nod, al oriente de Edén.
17 Y conoció Caín a su mujer, y concibió, y dio a luz a Enoc. Y cuando estaba edificando una ciudad, llamó el nombre de la ciudad como el nombre de su hijo Enoc.
18 A Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec.
19 Y tomó Lamec para sí dos mujeres: el nombre de la primera era Ada, y el nombre de la segunda, Zila.
20 Y Ada dio a luz a Jabal, quien fue antepasado de los que habitan en tiendas y crían ganado.
21 Y el nombre de su hermano era Jubal, quien fue antepasado de todos los que tocan arpa y flauta.
22 También Zila dio a luz a Tubal Caín, forjador de toda herramienta de bronce y de hierro. Y la hermana de Tubal Caín fue Naama.
23 Y Lamec dijo a sus mujeres: Ada y Zila: ¡Escuchad mi voz! Mujeres de Lamec, Prestad oído a mi dicho: Que a un hombre maté por mi herida, Y a un muchacho por mi contusión.
24 Si siete veces es vengado Caín, Setenta veces siete lo será Lamec.
25 Conoció Adam otra vez a su mujer, y ella dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set, porque pensó: ’Elohim me ha concedido otro descendiente en lugar de Abel, a quien asesinó Caín.
26 Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces comenzaron a llamarse por el nombre de YHVH.
1 Este es el libro de las generaciones de Adam. El día en que ’Elohim creó al hombre, lo hizo a imagen de ’Elohim.
2 Macho y hembra los creó, y los bendijo. Y el día que fueron creados llamó el nombre de ellos Adam.
3 Y había vivido Adam ciento treinta años cuando engendró a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.
4 Y después de engendrar a Set, los días de Adam fueron ochocientos años, y engendró hijos e hijas.
5 Y fueron todos los días que vivió Adam novecientos treinta años, y murió.
6 Había vivido Set ciento cinco años cuando engendró a Enós.
7 Y vivió Set después de engendrar a Enós ochocientos siete años, y engendró hijos e hijas.
8 Y fueron todos los días de Set novecientos doce años, y murió.
9 Había vivido Enós noventa años cuando engendró a Cainán.
10 Después de engendrar a Cainán, vivió Enós ochocientos quince años, y engendró hijos e hijas.
11 Y fueron todos los días de Enós novecientos cinco años, y murió.
12 Había vivido Cainán setenta años cuando engendró a Mahalaleel.
13 Y después de engendrar a Mahalaleel, vivió Cainán ochocientos cuarenta años, y engendró hijos e hijas.
14 Y fueron todos los días de Cainán novecientos diez años, y murió.
15 Había vivido Mahalaleel sesenta y cinco años cuando engendró a Jared.
16 Y después de engendrar a Jared, vivió Mahalaleel ochocientos treinta años, y engendró hijos e hijas.
17 Y fueron todos los días de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años, y murió.
18 Había vivido Jared ciento sesenta y dos años cuando engendró a Enoc.
19 Y después de engendrar a Enoc, vivió Jared ochocientos años, y engendró hijos e hijas.
20 Y fueron todos los días de Jared novecientos sesenta y dos años, y murió.
21 Había vivido Enoc sesenta y cinco años cuando engendró a Matusalén.
22 Y anduvo Enoc con Ha-’Elohim trescientos años después de haber engendrado a Matusalén, y engendró hijos e hijas.
23 Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años.
24 Y se encaminó Enoc con Ha-’Elohim, y desapareció, porque lo arrebató ’Elohim.
25 Había vivido Matusalén ciento ochenta y siete años cuando engendró a Lamec.
26 Y después de engendrar a Lamec, vivió Matusalén setecientos ochenta y dos años, y engendró hijos e hijas.
27 Y fueron todos los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años, y murió.
28 Había vivido Lamec ciento ochenta y dos años cuando engendró un hijo.
29 Y llamó su nombre Noé, diciendo: Éste nos consolará de nuestras obras y de la fatiga de nuestras manos, de la tierra que maldijo YHVH.
30 Y después de engendrar a Noé, vivió Lamec quinientos noventa y cinco años, y engendró hijos e hijas.
31 Y fueron todos los días de Lamec setecientos setenta y siete años, y murió.
32 Era Noé de quinientos años cuando engendró Noé a Sem, a Cam y a Jafet.
1 Aconteció que cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,
2 los hijos de Dios vieron que las hijas del hombre eran hermosas, y tomaron para sí mujeres de entre todas las que habían escogido.
3 Entonces dijo YHVH: Mi Espíritu no permanecerá para siempre con el hombre, pues ciertamente él es carne, y sus días serán ciento veinte años.
4 En aquellos días (y también después) los nefileos estaban en la tierra, pues toda vez que los hijos de Dios se llegaban a las hijas de los humanos, les engendraban hijos. Estos eran los poderosos que desde la antigüedad fueron varones de renombre.
5 Vio entonces YHVH que la maldad del hombre se había multiplicado en la tierra, y que toda forma de pensamiento de su corazón era solamente el mal durante todo el día.
6 Y YHVH sintió pesar de haber hecho al ser humano en la tierra, y se entristeció en su corazón.
7 Y dijo YHVH: Borraré de sobre la faz de la tierra a los seres que he creado, desde el humano hasta la bestia, el reptil y las aves de los cielos, pues me pesa haberlos hecho.
8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de YHVH.
9 Estos son los descendientes de Noé: Noé, varón justo, fue sin defecto en sus generaciones. Noé caminaba con Ha-’Elohim.
10 Y engendró Noé tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
11 Y se corrompió la tierra en presencia de Ha-’Elohim, y se llenó la tierra de violencia.
12 Y vio ’Elohim la tierra, y he aquí estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.
13 Y dijo ’Elohim a Noé: El fin de toda carne viene ante mí. Por cuanto la tierra se ha llenado de violencia a causa de ellos, he aquí los destruyo con la tierra.
14 Hazte un arca de madera de ciprés, y harás compartimentos al arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.
15 Y esto es lo que le harás: Trescientos codos será la longitud del arca, cincuenta codos su anchura, y treinta codos su altura.
16 Harás una claraboya al arca y la rematarás a un codo por arriba, pondrás una puerta en un lado del arca, y le harás planta baja, segunda y tercera.
17 Y he aquí que Yo, sí, Yo hago caer un diluvio de aguas sobre la tierra para destruir toda carne en que hay aliento de vida bajo los cielos. Todo lo que hay en la tierra perecerá.
18 Pero estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca, tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo.
19 También harás entrar en el arca dos de cada ser viviente, de toda carne, para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra.
20 De las aves, según su especie. De las bestias, según su especie. Y de todo reptil del suelo, según su especie. Dos de cada irán a ti para que sobrevivan.
21 Y tú, toma para ti de todo alimento comestible y almacénalo contigo, pues te será de sustento para ti y para ellos.
22 E hizo Noé conforme a todo lo que le había ordenado ’Elohim, así hizo.
1 Y dijo YHVH a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca, porque a ti he visto justo ante mi presencia entre esta generación.
2 De todo animal limpio tomarás contigo siete pares, macho y su hembra, pero del animal que no es limpio tomarás dos: el macho y su hembra.
3 También de las aves del cielo, de siete en siete, macho y hembra, para preservar la descendencia sobre la faz de toda la tierra.
4 Porque dentro de siete días Yo haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y borraré todo lo que existe, lo que he hecho de sobre la faz de la tierra.
5 E hizo Noé conforme a todo lo que YHVH le había ordenado.
6 Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de aguas vino sobre la tierra.
7 Y ante las aguas del diluvio Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.
8 Del animal limpio, y del animal que no es limpio, y de las aves, y de todo lo que repta sobre el suelo,
9 de dos en dos llegaron a Noé, al arca, macho y hembra, conforme ’Elohim había ordenado a Noé.
10 Y sucedió que a los siete días, las aguas del diluvio estaban sobre la tierra.
11 En el año seiscientos de la vida de Noé, en el segundo mes, el día diecisiete del mes, ese mismo día fueron resquebrajadas todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas de los cielos fueron abiertas,
12 y fue la lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
13 En ese mismo día entró Noé en el arca, con Sem, Cam y Jafet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con ellos.
14 Ellos, y toda bestia salvaje según su especie, y todo animal según su especie, y todo reptil que repta sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro, todo alado.
15 Y llegaron a Noé, al arca, de dos en dos, de toda carne en que había aliento de vida.
16 Y los que llegaron, macho y hembra de toda carne, entraron tal como lo había ordenado ’Elohim. Y YHVH cerró por él.
17 Y fue el diluvio sobre la tierra durante cuarenta días. Las aguas crecieron y levantaron el arca, y ésta se elevó sobre la tierra.
18 Las aguas fueron arreciando y crecieron mucho sobre la tierra, y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas.
19 Y las aguas crecieron muy por encima de la tierra, de modo que quedaron cubiertas todas las altas montañas que están debajo de todos los cielos.
20 Quince codos más arriba crecieron las aguas, y las montañas quedaron cubiertas.
21 Y pereció toda carne que se movía sobre la tierra, tanto ave como animal y fiera, y de todo bicho que pulula sobre la tierra, y todos los hombres.
22 Todo lo que respiraba espíritu de vida con sus narices, todo lo que estaba en lo seco, murió.
23 Y borró todo lo que existía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, el reptil y el ave de los cielos, fueron borrados de la tierra, y en el arca quedó solamente Noé y los que estaban con él.
24 Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.
1 Entonces ’Elohim se acordó de Noé y de todo ser vivo, y de todos los animales que estaban con él en el arca. Y ’Elohim hizo pasar un viento sobre la tierra, y las aguas decrecieron.
2 Y las fuentes del abismo y las compuertas de los cielos fueron retenidas, y la lluvia fue detenida desde los cielos.
3 Entonces las aguas fueron retrocediendo de sobre la tierra, yendo y viniendo, y al cabo de ciento cincuenta días las aguas disminuyeron.
4 Y en el mes séptimo, el día diecisiete del mes, el arca se posó sobre las montañas de Ararat,
5 y las aguas fueron menguando paulatinamente hasta el décimo mes. El primer día del décimo mes se dejaron ver las cumbres de las montañas.
6 Y ocurrió al cabo de cuarenta días que Noé abrió la ventana que había hecho en el arca,
7 y envió al cuervo, el cual estuvo yendo y regresando hasta que se secaron las aguas de sobre la tierra.
8 Luego envió de junto de sí a la paloma, para ver si habían menguado las aguas de sobre la faz de la tierra.
9 Pero la paloma no halló lugar de reposo, y volvió a él, al arca, porque había agua sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, la tomó y la metió consigo en el arca.
10 Esperó ansiosamente aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma desde el arca.
11 Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde, y he aquí, una hoja de olivo fresca en su pico. Así entendió Noé que las aguas habían menguado de sobre la tierra.
12 Esperó ansiosamente aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió más a él.
13 Y aconteció que en el año seiscientos uno, el primer día del primer mes, las aguas comenzaron a drenar de sobre la tierra. Entonces hizo apartar Noé la cubierta del arca y, mirando, he aquí que la superficie del suelo estaba drenando.
14 Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, la tierra quedó seca.
15 Entonces ’Elohim habló a Noé diciendo:
16 Sal del arca, tú y tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos contigo.
17 Saca contigo a todo animal, de toda especie de ave, de bestia, y de todo reptil que repta, y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra.
18 Y salió Noé y sus hijos y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él.
19 Salieron del arca todo animal, todo reptil y toda ave, y todo lo que se mueve sobre la tierra, según sus familias.
20 Y construyó Noé un altar a YHVH, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, e hizo subir holocaustos sobre el altar.
21 Y percibió YHVH el aroma aplacador, y dijo YHVH en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud. No volveré, por tanto, a cortar a todo ser viviente como acabo de hacerlo.
22 Durante todos los días de la tierra, no cesarán la siembra y la cosecha, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.
1 Y bendijo ’Elohim a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.
2 Y el temor y pavor de vosotros sea sobre todo animal de la tierra y sobre toda ave de los cielos, y en todo lo que se mueve sobre el suelo y en todos los peces del mar. En vuestra mano son entregados.
3 Todo lo que se mueve y vive os servirá de alimento. Lo mismo que la hierba verde, os lo he dado todo.
4 Sólo que no comeréis carne con su vida que es su sangre,
5 pues ciertamente demandaré vuestra sangre así como vuestras vidas, la demandaré de mano de todo ser vivo, y de mano del hombre, de mano de cualquier hermano suyo, demandaré el alma del hombre.
6 El que derrame sangre de hombre, por los hombres su sangre será derramada, porque a imagen de ’Elohim hizo ’El al hombre.
7 Y vosotros, sed fructíferos y aumentad en número, reproducíos en la tierra, y multiplicaos en ella.
8 Y habló ’Elohim a Noé, y a sus hijos que estaban con él, diciendo:
9 He aquí, Yo mismo establezco mi pacto con vosotros y con vuestra descendencia después de vosotros,
10 y con todo ser vivo que está con vosotros: con el ave, con el ganado y con todo animal terrestre que está con vosotros, todos los que salieron del arca, todos los animales de la tierra.
11 Estableceré, pues, mi pacto con vosotros: No será aniquilada ya más ninguna carne por las aguas del diluvio, ni habrá ya diluvio para destruir la tierra.
12 Y dijo ’Elohim: Esta es la señal del pacto que os doy entre Yo y vosotros, y entre todo ser viviente que está con vosotros, por generaciones perpetuas:
13 He puesto mi arco en la nube, y será por señal del pacto entre Yo y la tierra.
14 Pues sucederá que cuando Yo cubra con una nube la tierra, entonces aparecerá el arco en la nube,
15 y me acordaré de mi pacto entre Yo y vosotros y entre todo ser viviente de toda carne, y no habrá más aguas de diluvio para destruir a todo ser vivo.
16 Estará, pues, el arco en la nube, y lo miraré para recordar el pacto eterno entre ’Elohim y entre toda alma viviente de toda carne que está sobre la tierra.
17 Luego dijo ’Elohim a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre Yo y toda carne que hay sobre la tierra.
18 Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet (y Cam es el padre de Canaán).
19 Estos tres son los hijos de Noé, y de éstos se pobló toda la tierra.
20 Y Noé comenzó a ser un labrador, y plantó una viña,
21 y bebió del vino, y se embriagó, y se desnudó en medio de su tienda.
22 Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre y lo declaró afuera a sus dos hermanos.
23 Entonces Sem y Jafet tomaron el manto, y se lo pusieron ambos sobre el hombro, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre. Sus rostros estaban vueltos hacia atrás, y no vieron la desnudez de su padre.
24 Al despertar de su embriaguez, Noé supo lo que le había hecho su hijo menor,
25 y dijo: ¡Maldito sea Canaán! Siervo de siervos será a sus hermanos.
26 Luego dijo: Bendito sea YHVH, Dios de Sem, Y sea Canaán su siervo.
27 Ensanche ’Elohim a Jafet, Y habite en las tiendas de Sem, Y sea Canaán su siervo.
28 Y vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años.
29 Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años, y murió.
1 Estos son los descendientes de Sem, Cam y Jafet, hijos de Noé, a quienes les nacieron hijos después del diluvio.
2 Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras.
3 Y los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma.
4 Y los hijos de Javán: Elisha y Tarsis, Kitim y Dodanim.
5 De estos se esparcieron los pueblos de las costas, cada uno en sus territorios, según su lengua, por sus familias en sus naciones.
6 Y los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán.
7 Y los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedán.
8 Cus también engendró a Nimrod, el cual comenzó a ser poderoso en la tierra.
9 Él fue intrépido cazador enfrentado a YHVH. Por esto se dice: Como Nimrod, intrépido cazador enfrentado a YHVH.
10 El principio de su reino fue Babel, Erec, Acad y Calne, en tierra de Sinar,
11 de aquella tierra, siendo fortalecido, salió y edificó Nínive, Rehoboth-Ir, Cala
12 y Resen, entre Nínive y Cala, la cual es la gran ciudad.
13 Mizraim engendró a Ludim, a Anamim, a Lehabim, a Naftuhim,
14 a Patrusim, a Casluhim, de donde salieron los filisteos, y a Caftorim.
15 Y Canaán engendró a Sidón, su primogénito, y a Het,
16 y al jebuseo, al amorreo y al gergeseo,
17 y al heveo, y al araceo, y al sineo,
18 y al arvadeo, y al zemareo y al hemateo. Después, se dispersaron las familias de los cananeos.
19 Y la frontera del cananeo iba desde Sidón en dirección a Gerar, hasta Gaza, y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.
20 Estos son los hijos de Cam por sus familias y sus lenguas, sus territorios y sus naciones.
21 También tuvo descendencia Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet.
22 Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.
23 Los hijos de Aram fueron Uz, Hul, Geter y Mas.
24 Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber.
25 A Heber le nacieron dos hijos: El nombre del primero fue Peleg, porque en sus días se dividió la tierra, y el nombre de su hermano fue Joctán.
26 Y Joctán engendró a Almodad, y a Selef, y a Hazar-mavet, y a Jera,
27 y a Adoram, y a Uzal, y a Dicla,
28 y a Obal, y a Abimael, y a Seba,
29 y a Ofir, y a Havila y a Jobab. Todos éstos fueron hijos de Joctán.
30 Y fue su morada desde Mesa en dirección a Sefar, en la montaña oriental.
31 Estos son los hijos de Sem, por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras por sus naciones.
32 Tales son por sus descendencias en sus naciones las familias de los hijos de Noé. De éstas fueron diseminadas las naciones por la tierra después del diluvio.
1 Entonces toda la tierra era de una sola lengua y de unas mismas palabras.
2 Y en su deambular hacia el oriente, encontraron una llanura en la tierra de Sinar y se establecieron allí.
3 Entonces dijo cada cual a su prójimo: ¡Vamos! Fabriquemos ladrillos y cozámoslos al fuego. Y el ladrillo les fue por piedra y el asfalto por argamasa.
4 Y dijeron: ¡Vamos! Construyámo-nos una ciudad y una torre con una representación de los cielos. Y hagámonos un nombre, no sea que seamos esparcidos por la faz de toda la tierra.
5 Pero YHVH descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos del hombre.
6 Y dijo YHVH: He aquí que son un pueblo, y todos ellos tienen la misma lengua, y este es sólo el principio de su obra, y nada les hará desistir de lo que traman hacer.
7 ¡Vamos!, descendamos ya y confundamos allí su lengua para que nadie entienda el lenguaje de su compañero.
8 Y los dispersó YHVH de allí por toda la superficie de la tierra, y desistieron de construir la ciudad.
9 Por eso llamó su nombre Babilonia, porque allí confundió YHVH la lengua de toda la tierra, y desde allí los esparció YHVH por la superficie de toda la tierra.
10 Estos son los descendientes de Sem: Era Sem de cien años cuando engendró a Arfaxad, dos años después del diluvio.
11 Y vivió Sem después de engendrar a Arfaxad quinientos años, y engendró hijos e hijas.
12 Había vivido Arfaxad treinta y cinco años cuando engendró a Sala.
13 Y vivió Arfaxad cuatrocientos tres años después de haber engendrado a Sala, y engendró hijos e hijas.
14 Había vivido Sala treinta años cuando engendró a Heber.
15 Y vivió Sala después de engendrar a Heber cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.
16 Había vivido Heber treinta y cuatro años cuando engendró a Peleg.
17 Y vivió Heber después de engendrar a Peleg cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas.
18 Había vivido Peleg treinta años cuando engendró a Reú.
19 Y vivió Peleg doscientos nueve años después de engendrar a Reú, y engendró hijos e hijas.
20 Había vivido Reú treinta y dos años cuando engendró a Serug.
21 Y vivió Reú después de engendrar a Serug doscientos siete años, y engendró hijos e hijas.
22 Había vivido Serug treinta años cuando engendró a Nacor.
23 Y después de engendrar a Nacor, vivió Serug doscientos años, y engendró hijos e hijas.
24 Había vivido Nacor veintinueve años cuando engendró a Taré.
25 Y vivió Nacor después de engendrar a Taré ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas.
26 Y había vivido Taré setenta años cuando engendró a Abram, a Nacor y a Harán.
27 Estos son los descendientes de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán, y Harán engendró a Lot.
28 Pero Harán murió antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Ur de los caldeos.
29 Y Abram y Nacor tomaron para sí mujeres. El nombre de la mujer de Abram era Saray, y el nombre de la mujer de Nacor era Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca.
30 Y Saray era estéril, no tenía hijos.
31 Y tomó Taré a Abram su hijo, a Lot su nieto, hijo de Harán, y a Saray su nuera, mujer de su hijo Abram, y salieron de Ur de los caldeos para ir al país de Canaán. Pero llegaron hasta Harán y habitaron allí.
32 Y fueron los días de Taré doscientos cinco años, y murió Taré en Harán.
1 Ahora bien, YHVH había dicho a Abram: Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
3 Bendeciré a los que te bendigan, y maldeciré al que te maldiga, y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.
4 Se fue entonces Abram como YHVH le había hablado, y Lot fue con él. Y era Abram de setenta y cinco años cuando salió de Harán.
5 Y tomó Abram a Saray su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, y todos los bienes que había acumulado y las personas que habían conseguido en Harán. Y salieron para ir a la tierra de Canaán, y en tierra de Canaán entraron.
6 Y atravesó Abram aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encinar de Moré (y el cananeo estaba entonces en la tierra).
7 Y apareció YHVH a Abram, y dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Entonces edificó allí un altar a YHVH, que se le había aparecido.
8 Y de allí se desplazó hacia la montaña, al oriente de Bet-’El, y plantó su tienda, teniendo Bet-’El al occidente y Hai al oriente. Luego edificó allí un altar a YHVH e invocó el nombre de YHVH.
9 Después partió Abram andando progresivamente hacia el Neguev.
10 Pero hubo hambre en la tierra, y Abram descendió a Egipto para peregrinar allá, pues la hambruna era severa en la tierra.
11 Y sucedió que cuando se acercaba para entrar a Egipto, le dijo a su esposa Saray: Mira, eres mujer de hermosa apariencia,
12 y sucederá que cuando te vean los egipcios, dirán: Esta es su mujer. Entonces me matarán a mí, y a ti te dejarán vivir.
13 Te ruego, di que eres mi hermana, para que me traten bien por causa tuya, y así, por tu favor, salve mi vida.
14 Y sucedió que llegando Abram a Egipto, los egipcios vieron que la mujer era hermosa en gran manera.
15 Y la vieron los príncipes de Faraón, y la alabaron ante Faraón, y la mujer fue llevada a casa de Faraón.
16 Y a Abram le fue bien por causa de ella. Y tuvo rebaño, vacada y asnos, también siervos y siervas, asnas y camellos.
17 Pero por el asunto de Saray, mujer de Abram, YHVH afligió a Faraón y su casa con grandes plagas.
18 Entonces Faraón llamó a Abram y le dijo: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿Por qué no me declaraste que ella era tu mujer?
19 ¿Por qué dijiste: Es mi hermana? Pues yo la tomé para mí por mujer, y ahora resulta que es tu mujer. ¡Tómala y vete!
20 Y Faraón dio órdenes a los hombres respecto a él, y lo despidieron con su mujer y todo lo que poseía.
1 Subió, pues, Abram desde Egipto hacia el Neguev, él y su mujer y todo lo que poseía, y Lot con él.
2 Y Abram era muy rico en ganado, en plata y en oro.
3 Y en sus travesías anduvo desde el Neguev hasta Bet-’El, al lugar donde al comienzo había plantado su tienda, entre Bet-’El y Hai,
4 al lugar del altar que había hecho allí por primera vez. Y allí Abram invocó el nombre de YHVH.
5 También Lot, que iba con Abram, tenía rebaños, vacadas y tiendas.
6 Pero aquella tierra no daba abasto para que ellos habitaran juntos, porque su posesión era mucha y ya no podían habitar juntos.
7 Y hubo disputa entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot. (En aquel tiempo el cananeo y el ferezeo habitaban en el país).
8 Y dijo Abram a Lot: Te ruego que no haya contienda entre tú y yo, ni entre mis pastores y tus pastores, pues somos hermanos.
9 ¿Acaso no está toda esta tierra delante de ti? Te ruego que te separes de mí. Si vas a la izquierda, yo iré a la derecha, y si a la derecha, yo iré a la izquierda.
10 Y alzó Lot sus ojos y vio toda la llanura del Jordán, la cual toda ella era de regadío, como el huerto de YHVH, como la tierra de Egipto en dirección a Zoar, antes que YHVH destruyera a Sodoma y Gomorra.
11 Y Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán. Partió luego Lot hacia el oriente, y se separaron el uno del otro.
12 Abram habitó en tierra de Canaán, y Lot se asentó en las ciudades de la llanura, y fue plantando su tienda hasta Sodoma.
13 Pero la gente de Sodoma era mala y pecadora en gran manera contra YHVH.
14 Y después que Lot se separara de su lado, YHVH dijo a Abram: Alza ahora tus ojos y mira del lugar donde estás hacia el norte y hacia el Neguev, y hacia el oriente y hacia el mar,
15 porque toda la tierra que tú ves te la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
16 Haré a tu descendencia como el polvo de la tierra: si se puede contar el polvo de la tierra, tu descendencia podrá ser contada.
17 Levántate, recorre esta tierra a lo largo y a lo ancho, pues a ti te la daré.
18 Entonces Abram alzó su tienda, se fue y habitó en el encinar de Mamre, que está en Hebrón.X Y allí edificó un altar a YHVH.
1 Ahora bien, siendo Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de los Goyim,
2 hicieron guerra a Bera, rey de Sodoma, a Birsa, rey de Gomorra, a Sinab, rey de Adma, a Semeber, rey de Zeboim, y al rey de Bela (la cual es Zoar).
3 Todos estos se unieron en el valle de Sidim, que es el Mar de la Sal.
4 Doce años habían servido a Quedorlaomer, pero en el año decimotercero se rebelaron.
5 En el año decimocuarto vino Quedorlaomer y los reyes que estaban con él, y derrotaron a los refaítas en Astarot-Carnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-Quiriataim,
6 y a los hurritas en los montes de Seir hasta El-Parán, que está junto al desierto.
7 Luego se volvieron y fueron a En-Mispat (o Cades), y arrasaron todo el territorio del amalecita y también el del amorreo, que habita en Hazezón-Tamar.
8 Entonces salieron: el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela (la cual es Zoar), y prepararon batalla contra ellos en el valle de Sidim,
9 esto es, contra Quedorlaomer, rey de Elam, Tidal, rey de los Goyim, Amrafel, rey de Sinar, y Arioc, rey de Elasar, cuatro reyes contra cinco.
10 El valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto, y al huir el rey de Sodoma y el de Gomorra, cayeron en ellos, y los que quedaron huyeron hacia la montaña.
11 Entonces tomaron todos los bienes de Sodoma y Gomorra, y todo su sustento, y se fueron.
12 Y tomaron a Lot, sobrino de Abram, y sus bienes, y se fueron, pues él habitaba en Sodoma.
13 Pero un fugitivo fue e informó a Abram, el hebreo, pues él moraba en el encinar de Mamre, el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, quienes eran aliados de Abram.
14 Cuando oyó Abram que su pariente había sido hecho cautivo, movilizó a trescientos dieciocho de sus adeptos, nacidos en su casa, y los persiguió hasta Dan.
15 Y él y sus criados se desplegaron contra ellos de noche, y los hirió y los persiguió hasta Hoba, al lado izquierdo de Damasco.
16 Y recuperó todos los bienes, y también a su pariente Lot y sus bienes, así como a las mujeres y al pueblo.
17 Después que regresó, tras derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que estaban con él, el rey de Sodoma salió a su encuentro en el valle de Savé, que es el valle del Rey.
18 Pero Melquisedec, Rey de Salem, sacerdote de ’Elyón, sacó pan y vino,
19 y lo bendijo diciendo: ¡Bendito sea Abram por ’Elyón, poseedor de cielos y tierra,
20 y bendito sea ’Elyón, quien entregó a tus adversarios en tu mano! Y le entregó el diezmo de todo.
21 Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas y toma para ti los bienes.
22 Pero Abram respondió al rey de Sodoma: He alzado mi mano a YHVH ’Elyón, poseedor de cielos y tierra,
23 que de todo lo que es tuyo no tomaré ni un hilo ni una correa de sandalia,
24 con la sola excepción de lo que han comido los jóvenes, y la porción de Aner, Escol y Mamre, los hombres que vinieron conmigo. Sólo ellos tomarán su parte, para que no digas: yo enriquecí a Abram.
1 Después de estas cosas, fue la palabra de YHVH a Abram en visión, diciendo: No temas Abram, Yo mismo soy tu escudo y gran galardón.
2 Y respondió Abram: Señor YHVH, ¿qué me has de dar?, pues yo continúo sin descendencia, y el heredero de mi casa será ese damasceno Eliécer.
3 E insistió Abram: Mira, no me has dado descendiente, y de seguro es un criado de mi casa quien me va a heredar.
4 Pero, he aquí la palabra de YHVH a él, diciendo: No te heredará éste, sino que te heredará uno que saldrá de tus entrañas.
5 Y lo sacó fuera, y le dijo: Observa ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas. Y le dijo: Así será tu descendencia.
6 Y creyó a YHVH, y le fue contado por justicia.
7 Entonces le dijo: Yo soy YHVH, que te saqué de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra.
8 Y él dijo: Mi Señor YHVH, ¿en qué sabré que la he de poseer?
9 Y le dijo: Toma para mí una becerra de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un palomino.
10 Y tomó para Él todos éstos, y los partió por la mitad, y puso cada mitad enfrente de la otra, pero no partió las aves.
11 Y descendían los buitres sobre los cadáveres, pero Abram los ahuyentaba.
12 Y estaba por ponerse el sol, cuando un profundo sopor sobrevino a Abram, y lo invadió el pavor de una gran oscuridad.
13 Y dijo a Abram: Sabe por cierto que tu simiente será forastera en una tierra no suya (y allí será esclavizada y será oprimida) cuatrocientos años.
14 Pero también a la nación que han de servir la juzgaré Yo, y después saldrán con gran riqueza.
15 Y tú te reunirás con tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.
16 Y los de la cuarta generación regresarán aquí, porque aún no ha llegado hasta aquí la iniquidad del amorreo.
17 Y sucedió que cuando se puso el sol, sobrevino una densa oscuridad, y apareció un horno humeante, y una antorcha de fuego que pasaba por entre aquellos trozos.
18 En aquel día concertó YHVH pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates,
19 tierra del quenita, del cenezeo, del cadmoneo,
20 del heteo, del ferezeo, del refaíta,
21 del amorreo, del cananeo, del gergeseo y del jebuseo.
1 Y Saray, mujer de Abram, no le daba hijos, pero ella tenía una sierva egipcia cuyo nombre era Agar.
2 Y dijo Saray a Abram: Mira ahora, YHVH me ha impedido tener hijos, te ruego que te llegues a mi sierva, quizás los obtenga de ella. Y oyó Abram la voz de Saray.
3 Y al cabo de diez años de habitar Abram en la tierra de Canaán, Saray, mujer de Abram, tomó a Agar la egipcia, su sierva, y la dio por mujer a su marido Abram,
4 y él se llegó a Agar y concibió. Sin embargo, cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.
5 Entonces dijo Saray a Abram: ¡Mi afrenta sea sobre ti! Yo misma puse a mi sierva a tu disposición, y al ver que está encinta me mira con desprecio. Juzgue YHVH entre tú y yo.
6 Y dijo Abram a Saray: He aquí, tu sierva está en tus manos. Haz con ella lo que bien te parezca. Entonces Saray la afligió, y ella huyó de su presencia.
7 Pero el Ángel de YHVH la halló junto a un manantial de aguas en el desierto (junto al manantial que está en el camino de Shur),
8 y le dijo: Agar, sierva de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de la presencia de mi señora Saray.
9 Entonces le dijo el Ángel de YHVH: Vuelve a tu señora y humíllate bajo sus manos.
10 Y le dijo el Ángel de YHVH: Multiplicaré en gran manera tu descendencia, y debido a su multitud, no se podrá contar.
11 También le dijo el Ángel de YHVH: He aquí estás encinta y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque YHVH ha escuchado tu aflicción.
12 Y él será un hombre como el asno salvaje. Su mano estará contra todos, y la mano de todos contra él, y vivirá enfrentado a todos sus hermanos.
13 Y llamó el nombre de YHVH (quien hablaba con ella): Ata-’El-Roí, porque dijo: ¿No he visto aquí yo también las espaldas de Aquél que me ve?
14 Por eso llamó al pozo: Beer-Lajay-Roí. He aquí está entre Cades y Bered.
15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y Abram llamó Ismael al hijo que Agar le había dado a luz.
16 Y era Abram de ochenta y seis años cuando Agar le dio a luz a Ismael.
1 Era Abram de noventa y nueve años cuando YHVH se le apareció a Abram, y le dijo: Yo soy ’El-Shadday, anda delante de mí, y sé perfecto,
2 y confirmaré mi pacto entre tú y Yo, y te multiplicaré en gran manera.
3 Entonces Abram se echó de bruces, y ’Elohim le habló diciendo:
4 En cuanto a mí, este es mi pacto contigo: Serás padre de una multitud de pueblos.
5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino tu nombre será Abraham, porque te he constituido padre de una multitud de pueblos.
6 Te haré fecundo en gran manera, haré naciones de ti, y de ti saldrán reyes.
7 Yo establezco mi pacto entre Yo y tú, y tu descendencia después de ti en sus generaciones como alianza eterna, para ser el Dios tuyo y el de tu descendencia después de ti.
8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán, por posesión perpetua, y seré su Dios.
9 Dijo además ’Elohim a Abraham: Y tú guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti, en sus generaciones.
10 Este es mi pacto que guardaréis entre Yo y vosotros y tu descendencia después de ti: Que todo varón entre vosotros sea circuncidado.
11 Circuncidaréis la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre Yo y vosotros.
12 De edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones, el nacido en casa, o el comprado con dinero a cualquier extranjero que no sea de tu descendencia.
13 Ciertamente será circuncidado el nacido en tu casa y el comprado con tu dinero, y mi pacto estará en vuestro cuerpo por pacto eterno.
14 Pero el varón incircunciso, que no haya circuncidado la carne de su prepucio, tal persona será cortada de su pueblo, ha traspasado mi pacto.
15 Dijo también ’Elohim a Abraham: A tu mujer Saray no la llamarás Saray, sino que su nombre será Sara,
16 y la bendeciré y también te daré un hijo por medio de ella. Sí, la bendeciré y haré de ella naciones, y reyes de pueblos procederán de ella.
17 Y cayó Abraham sobre su rostro, pero se rió y dijo en su corazón: ¿A un hombre de cien años le habrá de nacer un hijo? Y Sara, ¿dará a luz con noventa años?
18 Y Abraham dijo a Ha-’Elohim: ¡Ojalá Ismael viva delante de Ti!
19 Pero dijo ’Elohim: De cierto Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y tú llamarás su nombre Isaac, y estableceré mi pacto con él por alianza perpetua para su descendencia después de él.
20 En cuanto a Ismael, te he oído: He aquí lo bendeciré, lo haré fecundo y lo multiplicaré en gran manera, engendrará doce príncipes y haré de él una gran nación.
21 Pero mi pacto lo confirmaré con Isaac, a quien te dará a luz Sara, por este tiempo, el año próximo.
22 Cuando terminó de hablarle, ’Elohim ascendió por encima de Abraham.
23 Entonces, en ese mismo día, Abraham tomó a Ismael su hijo, y a todos los nacidos en su casa, y a todos los comprados con su dinero, a todo varón entre las gentes de la casa de Abraham, y circuncidó la carne de su prepucio, como le había dicho ’Elohim.
24 Era Abraham de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio,
25 y su hijo Ismael era de trece años cuando fue circuncidada la carne de su prepucio.
26 Aquel mismo día Abraham se circuncidó. También su hijo Ismael
27 y todos los hombres de su casa, nacidos en casa o comprados con dinero a un extranjero, fueron circuncidados con él.
1 Después se le apareció YHVH en el encinar de Mamre estando él sentado a la puerta de la tienda en el mayor calor del día.
2 Y alzando sus ojos, miró, y he aquí tres varones erguidos frente a él. En cuanto los vio, corrió a su encuentro desde la puerta de su tienda y se postró a tierra,
3 y exclamó: Señor mío, si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que no pases de largo junto a tu siervo.
4 Tráigase ya un poco de agua, y lavad vuestros pies y recostaos bajo el árbol,
5 mientras tomo un trozo de pan para que sustentéis vuestro corazón. Luego seguiréis adelante, pues por eso habéis pasado junto a vuestro siervo. Contestaron: Haz como has dicho.
6 Abraham se apresuró a ir a la tienda, cerca de Sara, y dijo: ¡Toma pronto tres medidas de flor de harina, amásalas y haz tortas!
7 En seguida, corriendo hacia la vacada, Abraham tomó un becerro tierno y bueno, y se lo dio al mozo, y éste se apresuró a aderezarlo.
8 Juntamente con el becerro que había aderezado, tomó también cuajada y leche y lo presentó ante ellos, y mientras él se mantenía en pie junto a ellos debajo del árbol, ellos comían.
9 Después le dijeron: ¿dónde está tu mujer Sara? Y él dijo: He aquí, está en la tienda.
10 Y dijo: Volveré a ti sin falta según el tiempo de la vida, y he aquí que tu mujer Sara tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la entrada de la tienda, pues estaba detrás de él.
11 Y Abraham y Sara eran ancianos, entrados en días, y a Sara le había cesado la costumbre de las mujeres.
12 Y se rió Sara en sus adentros, diciendo: ¿Después de mi menopausia he de tener placer, siendo mi señor anciano?
13 Entonces dijo YHVH a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara así, diciendo: Es cierto que daré a luz cuando ya soy vieja?
14 ¿Acaso hay algo imposible para YHVH? En el momento señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.
15 Pero Sara negó diciendo: No me he reído (pues tuvo miedo). Pero Él dijo: No, realmente te has reído.
16 Y levantándose de allí aquellos varones, dirigieron la mirada a Sodoma, y Abraham fue con ellos para despedirlos.
17 Y YHVH se dijo: ¿Encubriré a Abraham lo que voy a hacer?
18 Porque ciertamente Abraham llegará a ser una nación grande y fuerte, y en él serán benditas todas las naciones de la tierra.
19 Porque lo he escogido para que instruya a sus hijos y a su casa y a sus sucesores a mantenerse en el camino de YHVH practicando justicia y derecho, para que cumpla YHVH sobre Abraham todo cuanto ha predicho acerca de él.
20 Entonces dijo YHVH: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra es grande, y se ha agravado en extremo su pecado,
21 descenderé ahora y veré si en todo han obrado según el clamor que llega hasta mí, y si no, lo sabré.
22 Entonces los varones se volvieron y se encaminaron hacia Sodoma, pero YHVH se quedó aún con Abraham.
23 Entonces, acercándose, Abraham dijo: ¿Destruirás al justo con el malvado?
24 Quizá haya cincuenta justos en medio de la ciudad. ¿Arrastrarás, acaso, y no perdonarás al lugar, por amor a los cincuenta justos que estén en medio de ella?
25 ¡Lejos de Ti hacer cosa tal! ¿Que hagas morir al justo con el malvado, y que el justo sea como el malvado? ¡Lejos de Ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no hará justicia?
26 Y dijo YHVH: Si hallo en Sodoma cincuenta justos en medio de la ciudad, entonces perdonaré a todo el lugar por causa de ellos.
27 Y respondió Abraham, y dijo: En verdad, aunque soy polvo y ceniza, ahora que me he atrevido a hablar a mi Señor,
28 quizá falten cinco de los cincuenta justos. ¿Destruirás acaso por cinco a toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré si hallo allí cuarenta y cinco.
29 Volvió a hablarle una vez más, y dijo: Quizá se encuentren allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por causa de los cuarenta.
30 Entonces dijo: No se enoje ahora mi Señor, y podré hablar: Quizá se hallen allí treinta. Y dijo: No actuaré si hallo allí treinta.
31 Y dijo: En verdad te ruego, al atreverme a hablar a mi Señor, quizá se hallen allí veinte. Y dijo: No destruiré por causa de los veinte.
32 Entonces dijo: Te ruego, no se enardezca mi Señor, y hablaré sólo esta vez: Quizá se hallen allí diez. Y respondió: No la destruiré por causa de los diez.
33 Y cuando YHVH acabó de hablar a Abraham, se fue, y Abraham regresó a su lugar.
1 Entre tanto los dos ángeles llegaron a Sodoma al atardecer, y Lot estaba sentado en la puerta de Sodoma. Cuando Lot los vio, se levantó a recibirlos y postrándose con su rostro a tierra,
2 dijo: Mirad señores míos, os ruego que os desviéis a casa de vuestro siervo, pernoctéis y lavéis vuestros pies. De madrugada os levantaréis y podréis seguir vuestro camino. Mas ellos contestaron: No, pasaremos la noche en la plaza.
3 Pero como les rogara con insistencia, fueron con él. Entraron en su casa y él les preparó un banquete, coció panes sin levadura, y comieron.
4 Aún no se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas, rodearon la casa: jóvenes y ancianos, toda la población, hasta el último.
5 Y gritando a Lot, le dijeron: ¿Dónde están los varones que han venido a ti esta noche? ¡Sácalos para que los conozcamos!
6 Entonces Lot, saliendo a ellos a la entrada, cerró la puerta tras de sí,
7 y exclamó: ¡Por favor, hermanos míos, no hagáis este mal!
8 Mirad, os ruego, tengo dos hijas que no han conocido varón, voy a sacarlas a vosotros ahora y haced con ellas como bien os parezca, pero no hagáis nada a estos varones que han venido a cobijarse bajo mi techo.
9 Pero respondieron: ¡Quítate de ahí! Y añadieron: Es el único que ha venido como forastero, ¿y pretende erigirse en juez? ¡Ahora te trataremos peor que a ellos! Y arremetiendo violentamente contra Lot, intentaban forzar la puerta.
10 Pero aquellos varones extendieron sus manos y metieron a Lot junto a ellos en la casa y cerraron la puerta,
11 al tiempo que a los hombres que estaban en la entrada de la casa, del menor al mayor, los hirieron con ceguera, de modo que eran incapaces de hallar la entrada.
12 Y dijeron los varones a Lot: ¿Quién más tienes aquí? Saca del lugar a tus yernos, y a tus hijos e hijas, y a cualquiera que tengas en la ciudad,
13 porque nosotros vamos a destruir este lugar, ya que el clamor que subió delante de YHVH es grande, y YHVH nos envió a destruirlo.
14 Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar a sus hijas, y les dijo: ¡Levantaos! ¡Salid de este lugar, porque YHVH va a destruir esta ciudad! Pero a sus yernos les pareció que bromeaba.
15 Al despuntar el alba, los ángeles apremiaban a Lot, diciendo: ¡Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas presentes para que no seas barrido por el pecado de la ciudad!
16 Pero como él no se decidía, los varones lo agarraron de la mano a él, a su mujer y a sus dos hijas, gracias a la misericordia de YHVH hacia él, y lo sacaron poniéndolo fuera de la ciudad.
17 Cuando los hubieron sacado fuera, se le dijo: ¡Huye por tu vida! No mires tras de ti, ni te detengas en toda la llanura hasta la montaña. ¡Huye o serás barrido!
18 Lot le dijo: ¡Por favor, no, señor mío!
19 Mira, te ruego, tu siervo ha hallado gracia ante tus ojos, y has engrandecido la misericordia que hiciste conmigo preservando mi alma, pero no puedo escapar hasta la montaña, pues el mal me alcanzará, y moriré.
20 He aquí, te ruego, esa aldea está cerca para huir allá y es pequeña, ¿no es insignificante? Permíteme que huya allá y conserve mi vida.
21 Y le respondió: He aquí, también sobre esto he aceptado tu ruego. No derrumbaré la ciudad de la cual has hablado.
22 ¡Apresúrate! Escapa hacia allá, pues no podré hacer cosa alguna hasta que llegues allá. Por eso llamó Zoar el nombre de la ciudad.
23 Salía el sol sobre la tierra cuando Lot entraba en Zoar.
24 Entonces YHVH hizo llover desde los cielos sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de parte de YHVH,
25 y derrumbó estas ciudades y toda aquella llanura, con todos los habitantes de las ciudades y las plantas del suelo.
26 Y la mujer de aquél miró hacia atrás, y se convirtió en pilar de sal.
27 Abraham, madrugando, se dirigió de mañana al lugar donde había estado en presencia de YHVH,
28 y oteando hacia el lado de Sodoma y Gomorra y hacia todo el país de la llanura, he aquí vio que subía de la tierra un humo, como la humareda de un horno.
29 Así, cuando ’Elohim destruyó las ciudades de la llanura, ’Elohim se acordó de Abraham, por eso sacó a Lot de en medio del derrumbe de las ciudades en que Lot se había establecido.
30 Luego Lot subió desde Zoar y habitó en la montaña con sus dos hijas, pues temía permanecer en Zoar. Habitó, pues, en una caverna junto con sus dos hijas.
31 Y dijo la primogénita a la más joven: Nuestro padre es anciano, y no hay en esta tierra ni un varón que se llegue a nosotras según la costumbre de toda la tierra.
32 ¡Ven! Demos a beber vino a nuestro padre, y acostémonos con él. Así preservaremos descendencia de nuestro padre.
33 E hicieron beber vino a su padre aquella noche, y entró la primogénita y se acostó con su padre, pero él no supo cuándo ella se acostó ni cuándo se levantó.
34 Y sucedió al día siguiente que la primogénita dijo a la más joven: Mira, anoche me acosté con mi padre. Démosle a beber vino también esta noche y ve, acuéstate con él y preservemos descendencia de nuestro padre.
35 Y también hicieron beber vino a su padre aquella noche, y se levantó la más joven y se acostó con él, sin embargo él no supo cuándo ella se acostó, ni cuándo se levantó.
36 Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre.
37 La primogénita dio a luz un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los moabitas hasta hoy.
38 También la más joven dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben-ammí, el cual es padre de los hijos de Amón hasta hoy.
1 Desde allí Abraham viajó hacia la tierra del Neguev, acampó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar.
2 Y decía Abraham respecto a Sara, su mujer: Es mi hermana. Así que Abimelec, rey de Gerar, mandó a tomar a Sara.
3 Pero ’Elohim vino a Abimelec en un sueño aquella noche, y le dijo: He aquí, eres hombre muerto a causa de la mujer que tomaste, pues ella está casada y tiene marido.
4 Pero Abimelec, que no se había llegado a ella, dijo entonces: Señor, ¿matarás también a gente inocente?
5 ¿no me dijo él: ella es mi hermana, y ella también dijo: es mi hermano? Con integridad de corazón y limpieza de manos he hecho esto.
6 Y Ha-’Elohim le dijo en el sueño: También Yo sé que con integridad de tu corazón has hecho esto, y Yo también te retuve de pecar contra mí, por eso no te permití tocarla.
7 Devuelve ahora a la mujer de ese hombre, porque es profeta, y él orará por ti, y vivirás. Pero si no la devuelves, sabe que de cierto morirás, tú y todos los tuyos.
8 Abimelec entonces se levantó temprano por la mañana, y llamando a todos sus siervos, les habló todas estas cosas en privado, y aquellos hombres sintieron un gran temor.
9 Luego Abimelec llamó a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿En qué he pecado contra ti, que has traído contra mí y contra mi reino tan gran pecado? ¡Hiciste conmigo cosas que no se deben hacer!
10 Dijo además Abimelec a Abraham: ¿Qué te indujo a hacer cosa semejante?
11 Respondió Abraham: Porque me dije: Ciertamente no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por el asunto de mi mujer.
12 Aunque, en efecto, ella es mi hermana, hija de mi padre, pero no hija de mi madre, y así vino a ser mi mujer.
13 Y sucedió que cuando ’Elohim me hizo salir errante de casa de mi padre, yo le dije a ella: De tu parte me harás este favor: A todo lugar que lleguemos, allí dirás de mí: él es mi hermano.
14 Entonces Abimelec tomó un rebaño y una vacada, siervos y siervas, y se lo dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer.
15 Luego dijo Abimelec: Mira, mi tierra está delante de ti, establécete donde bien te parezca.
16 Y dijo a Sara: Fíjate, doy a tu hermano mil piezas de plata. Mira, esto será para ti como un velo para los ojos ante todos los que están contigo. Así ante todos quedas vindicada.
17 Y Abraham oró a Ha-’Elohim, y ’Elohim sanó a Abimelec, y a su mujer y a sus siervas, las cuales tuvieron hijos,
18 pues YHVH había cerrado por completo toda matriz de la casa de Abimelec por el asunto de Sara, mujer de Abraham.
1 Visitó YHVH a Sara, como había dicho, e hizo YHVH con Sara según había hablado.
2 Sara, pues, concibió, y para el tiempo señalado que ’Elohim le había hablado, dio a luz un hijo a Abraham en su vejez.
3 Y Abraham llamó por nombre al hijo que le había nacido, el cual Sara le había parido, Isaac.
4 Y cuando tenía ocho días, Abraham circuncidó a su hijo Isaac, como ’Elohim le había ordenado.
5 Y era Abraham de cien años cuando le nació su hijo Isaac.
6 Entonces dijo Sara: ’Elohim me ha hecho reír. Todo el que lo oiga, reirá conmigo.
7 Y añadió: ¿Quién le hubiera dicho a Abraham que Sara amamantaría hijos?, pues le he dado a luz un hijo en su vejez.
8 Y creció el niño, y fue destetado. Entonces hizo Abraham un gran banquete el día en que Isaac fue destetado.
9 Pero Sara vio que el hijo que Abraham había tenido de Agar la egipcia, se burlaba.
10 Por eso le dijo a Abraham: Expulsa a esa esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de esa esclava con mi hijo, con Isaac.
11 Pero el asunto pareció muy grave ante los ojos de Abraham por cuanto era su hijo.
12 Entonces dijo ’Elohim a Abraham: No parezca grave ante tus ojos lo del muchacho y tu sierva. Escucha la voz de Sara en todo lo que te dice, porque en Isaac te será llamada descendencia,
13 aunque también del hijo de la sierva haré una nación, pues él es descendiente tuyo.
14 Abraham entonces se levantó temprano en la mañana, tomó pan y un odre con agua y lo dio a Agar, poniendo sobre su hombro también al niño y la despidió. Y ella se fue, y anduvo errante por el desierto de Beer-seba.
15 Y cuando se acabó el agua del odre, entonces puso al muchacho debajo de uno de los arbustos.
16 Luego fue y se sentó enfrente, a distancia como de un tiro de arco, pues se dijo: Así no veré cuando el muchacho muera. Se sentó enfrente y alzó su voz y lloró.
17 Pero ’Elohim oyó la voz del muchacho, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde los cielos, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas, porque ’Elohim ha oído la voz del muchacho en donde está.
18 ¡Levántate! Alza al muchacho y sostenlo con tu mano, porque haré de él una gran nación.
19 Y ’Elohim le abrió los ojos y vio un pozo de agua. Y fue, llenó el odre de agua y dio a beber al muchacho.
20 Y estuvo ’Elohim con el muchacho, el cual creció y habitó en el desierto y fue tirador de arco.
21 Y habitó en el desierto de Parán, y su madre tomó para él una mujer de la tierra de Egipto.
22 Sucedió en aquel tiempo que Abimelec y Ficol, capitán de su ejército, se dirigieron a Abraham diciendo: ’Elohim está contigo en todo lo que tú haces.
23 Ahora, pues, júrame aquí por ’Elohim, que no me engañarás, ni a mí, ni a mi hijo, ni a mi posteridad. Conforme a la misericordia que he obrado contigo, haz conmigo y con la tierra en que estás como forastero.
24 Y dijo Abraham: Yo lo juro.
25 Pero Abraham se quejó ante Abimelec por causa de un pozo de agua del cual se habían apoderado los siervos de Abimelec.
26 Y dijo Abimelec: No sé quién pudo haber hecho tal cosa, y además, ni tú me habías informado ni yo lo había oído hasta hoy.
27 Entonces tomó Abraham un rebaño y una vacada y se las dio a Abimelec, y ambos concertaron pacto.
28 Separó Abraham siete corderas del rebaño,
29 y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué son estas siete corderas que has puesto aparte?
30 Y dijo: Que tomarás de mi mano estas siete corderas a fin de que me seas testigo de que cavé este pozo.
31 Por tanto se llamó aquel lugar Beer-seba, pues ambos se juramentaron allí.
32 Pactaron, pues, en Beer-seba, y levantándose Abimelec y Ficol, capitán de su ejército, y regresaron a tierra de los filisteos.
33 Y plantó un tamarisco en Beer-seba, e invocó allí el nombre de YHVH ’El-Olam.
34 Y Abraham habitó como forastero muchos días en tierra de los filisteos.
1 Aconteció después de estas cosas que Ha-’Elohim probó a Abraham, y le dijo: ¡Abraham! Él respondió: Heme aquí.
2 Y dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, a Isaac, a quien amas, y ve a tierra de Moriah, y tú mismo sacrifícalo allí en holocausto sobre uno de los montes que Yo te diré.
3 Y Abraham se levantó temprano por la mañana, enalbardó su asno y tomó consigo a dos de sus mozos y a su hijo Isaac. Luego cortó troncos para el holocausto, se levantó, y se fue al lugar que le había dicho Ha-’Elohim.
4 Al tercer día Abraham alzó sus ojos, y divisó el lugar desde lejos.
5 Y dijo Abraham a sus mozos: Permaneced aquí con el asno, que yo y el muchacho iremos hasta allí y nos postraremos. Después regresaremos con vosotros.
6 Tomó entonces Abraham los troncos del holocausto y los cargó sobre su hijo Isaac, luego tomó en su mano el fuego y el cuchillo. Y ambos iban juntos.
7 E Isaac habló a su padre Abraham, diciendo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, hijo mío. Y le dijo: Mira, está el fuego y los troncos, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?
8 Dijo Abraham: ’Elohim se proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío. Y ambos iban juntos.
9 Cuando llegaron al lugar que Ha-’Elohim le había dicho, Abraham construyó allí el altar y preparó los troncos. Luego ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar, encima de los troncos.
10 Y extendió Abraham su mano, y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
11 Pero el Ángel de YHVH lo llamó desde los cielos, y le dijo: ¡Abraham! ¡Abraham! Y él dijo: ¡Heme aquí!
12 No extiendas tu mano contra el muchacho ni le hagas nada, le dijo, pues ya conozco que eres temeroso de Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu único.
13 Entonces alzó Abraham los ojos, y he aquí, vio un carnero detrás, trabado por los cuernos en el zarzal. Y Abraham fue y tomó el carnero, y lo sacrificó en holocausto en lugar de su hijo.
14 Y llamó Abraham a aquel lugar YHVH Yireh. Por eso se dice hoy: En el monte donde YHVH será visto.
15 Y el Ángel de YHVH llamó a Abraham por segunda vez desde los cielos,
16 y dijo: Por mí mismo he jurado, oráculo de YHVH: Por cuanto has hecho esto, y no has rehusado a tu hijo, tu único,
17 ciertamente te bendeciré, y multiplicaré inmensamente tu descendencia, como las estrellas de los cielos y como la arena que hay en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos,
18 y en tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, en recompensa por obedecer mi voz.
19 Y regresó Abraham a sus mozos. Luego se levantaron y fueron juntos hacia Beer-seba. Y habitó Abraham en Beer-seba.
20 Después de estas cosas, ocurrió que se informó a Abraham, diciendo: He aquí que también Milca ha dado hijos a Nacor tu hermano:
21 a Uz su primogénito, a Buz hermano de éste, a Kemuel, padre de Aram,
22 y a Quesed, a Hazo, a Pildas, a Jidlaf y a Betuel.
23 Y Betuel engendró a Rebeca. Estos ocho dio a luz Milca a Nacor, hermano de Abraham.
24 Y su concubina, cuyo nombre era Reúma, también dio a luz a Tebah, a Gaham, a Tahas y a Maaca.
1 Y vivió Sara ciento veintisiete años. Tantos fueron los años de la vida de Sara.
2 Y murió Sara en Quiriat-Arba, que es Hebrón, en tierra de Canaán, y acudió Abraham para hacer duelo por Sara y llorar por ella.
3 Y se levantó Abraham de junto a su difunta, y habló a los hijos de Het, diciendo:
4 Forastero y extranjero soy yo entre vosotros, dadme propiedad de sepultura entre vosotros, y sepultaré a mi difunta lejos de mi presencia.
5 Y los hijos de Het respondieron a Abraham, diciéndole:
6 Óyenos, señor mío, tú eres en medio de nosotros un príncipe de ’Elohim. Sepulta a tu difunta en lo más escogido de nuestros sepulcros. Ninguno de nosotros te negará su sepulcro para sepultar a tu difunta.
7 Pero Abraham se levantó y se postró ante el pueblo de aquella tierra, ante los hijos de Het,
8 y les habló, diciendo: Si tenéis voluntad de que yo sepulte a mi difunta lejos de mi presencia, oídme e interceded por mí ante Efrón, hijo de Zoar,
9 para que me dé la cueva de la Makpelah que tiene al final de su campo, que por plata llena me la de como propiedad de sepultura entre vosotros.
10 Y Efrón habitaba en medio de los hijos de Het. Y respondió Efrón el heteo a Abraham, a oídos de los hijos de Het, y de todos los que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo:
11 No, señor mío, ¡óyeme! Te doy el campo, y la cueva que está en ella, te la doy en presencia de los hijos de mi pueblo. Sepulta a tu difunta.
12 Pero Abraham se postró delante del pueblo de aquella tierra,
13 y habló a Efrón ante el pueblo de aquella tierra, diciendo: ¡Ojalá que tan sólo me escuches! Te doy el valor del campo, acéptamelo, y sepultaré mi difunta allí.
14 Y Efrón respondió a Abraham, diciéndole:
15 Señor mío, óyeme: ¿Qué es entre tú y yo una parcela de cuatrocientos siclos de plata? Entierra, pues, a tu difunta.
16 Y oyó Abraham a Efrón. Y le pesó Abraham a Efrón la plata que había dicho a oídos de los hijos de Het, cuatrocientos siclos de plata corriente entre los mercaderes.
17 Y se estableció el campo de Efrón, que está en la Makpelah delante de Mamre. El campo, y la cueva que estaba en él, y toda la arboleda que está alrededor del campo en todo su límite,
18 quedaron en posesión de Abraham, a la vista de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de su ciudad.
19 Después de esto, sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva del campo de la Makpelah, frente a Mamre, que es Hebrón, en tierra de Canaán.
20 Y el campo, y la cueva que estaba en él, fue escogido como posesión de Abraham, como propiedad de sepultura, procedente de los hijos de Het.
1 Era Abraham anciano, entrado en días, y YHVH había bendecido a Abraham en todo.
2 Y dijo Abraham a su siervo, el más antiguo de su casa, el cual gobernaba todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo,
3 y te haré jurar por YHVH, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, en medio de los cuales yo habito,
4 sino que irás a mi tierra y a mi parentela y tomarás mujer para mi hijo Isaac.
5 Y el siervo le dijo: Quizá esa mujer no consienta en venir tras de mí a esta tierra. ¿He de suponer que haré volver a tu hijo a la tierra de donde saliste?
6 Entonces Abraham le dijo: Guárdate de no hacer volver a mi hijo allá.
7 YHVH, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, Él mismo enviará su Ángel delante de ti y de allá tomarás mujer para mi hijo.
8 Y si la mujer no consiente en venir tras de ti, entonces quedarás desligado de éste, mi juramento, pero no tornarás a mi hijo allá.
9 Entonces el siervo puso su mano debajo del muslo de su señor Abraham y le juró sobre este asunto.
10 Y tomó el siervo diez camellos de entre los camellos de su señor, y partió con todo lo bueno de su señor en su mano. Se levantó, pues, y se fue a Aram Naharayim, a la ciudad de Nacor.
11 Y en las afueras de la ciudad, hizo arrodillar los camellos junto a un pozo de agua, al tiempo del atardecer, al momento en que salen las aguadoras,
12 y dijo: ¡YHVH, Dios de mi señor Abraham, haz que hoy me ocurra, te ruego, haz misericordia a mi señor Abraham!
13 He aquí, yo estoy junto a una fuente de agua, y las hijas de los habitantes de la ciudad salen a sacar agua.
14 Sea, pues, que la joven a quien yo diga: Inclina tu cántaro, te ruego, y beberé, y ella responda: Bebe, y también abrevaré tus camellos, ésa sea la que designaste para tu siervo Isaac, y por ella sabré que has hecho misericordia con mi señor.
15 Y aconteció que antes que él acabara de hablar, he aquí Rebeca, la cual le había nacido a Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor, hermano de Abraham, iba llegando con su cántaro al hombro.
16 Y la muchacha era de apariencia muy hermosa, virgen, a la que ningún varón había conocido. Y descendiendo a la fuente, llenó su cántaro y subió.
17 Entonces el siervo corrió a su encuentro, y le dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.
18 Ella dijo: Bebe, señor mío. Y se apresuró a bajar el cántaro sobre su mano y le dio de beber.
19 Cuando acabó de darle de beber, dijo entonces: También sacaré para tus camellos hasta que acaben de beber.
20 Y se apresuró y vació su cántaro en el abrevadero, y corrió otra vez al pozo para sacar agua y sacó para todos sus camellos.
21 El hombre, fijando la vista en ella, callaba, para saber si YHVH había prosperado o no su camino.
22 Y aconteció que cuando los camellos acabaron de beber, tomó el hombre un arete de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes de oro que pesaban diez,
23 y le preguntó: ¿De quién eres hija? Declárame te ruego: ¿Hay lugar en casa de tu padre para que nosotros pasemos la noche?
24 Y ella le dijo: Yo soy hija de Betuel, el hijo de Milca que dio a luz a Nacor.
25 Y añadió: También hay en nuestra casa paja, también mucho forraje, también lugar para pasar la noche.
26 Entonces el hombre hizo reverencia y se postró ante YHVH,
27 y dijo: Bendito sea YHVH, Dios de mi señor Abraham, que no apartó su misericordia y su fidelidad hacia mi señor, y puesto yo en camino, me condujo YHVH a casa de los hermanos de mi señor.
28 Entonces la muchacha echó a correr y refirió estas cosas en casa de su madre.
29 Tenía Rebeca un hermano llamado Labán, el cual corrió hacia el que estaba fuera, junto a la fuente;
30 y cuando Labán vio el arete y los brazaletes en las muñecas de su hermana, y oyó las palabras de su hermana Rebeca diciendo: Así me habló este hombre; corrió a éste, quien, por cierto, permanecía con los camellos junto a la fuente,
31 y le dijo: Entra, bendito de YHVH, ¿por qué te quedas afuera?, pues yo he preparado la casa y lugar para los camellos.
32 Entonces el hombre entró en la casa, y él le desató los camellos, y les dio paja y forraje a los camellos. También le dio agua para lavar sus pies, y los pies de los hombres que estaban con él.
33 Y fue puesto alimento delante de él, pero dijo: No comeré hasta que haya expresado mis palabras. Y dijo: ¡Habla!
34 Dijo, pues: Yo soy siervo de Abraham,
35 y YHVH ha bendecido mucho a mi señor, y se ha engrandecido, pues le ha dado ovejas y vacadas, plata y oro, siervos y siervas, y camellos y asnos.
36 Y Sara, mujer de mi señor, dio a luz en su vejez un hijo a mi señor, quien le ha dado todo lo que posee.
37 Ahora bien, mi señor me ha juramentado, diciendo: No tomarás para mi hijo mujer de las hijas del cananeo, en cuya tierra yo habito,
38 sino irás a casa de mi padre y a mi familia, y tomarás mujer para mi hijo.
39 Y yo dije a mi señor: Quizá la mujer no quiera seguirme.
40 Y me contestó: YHVH, en cuya presencia he andado, enviará a su Ángel contigo y prosperará tu camino, y podrás tomar mujer para mi hijo de entre mi familia y de la casa de mi padre.
41 Entonces, cuando hayas llegado a mi familia, quedarás desligado de mi solemne juramento. Así que, si no quieren dártela, habrás quedado libre de mi solemne juramento.
42 Así, pues, llegué hoy a la fuente y dije: YHVH, Dios de mi señor Abraham, si está en Ti, te ruego que hagas prosperar mi camino por el cual yo ando.
43 Heme aquí de pie junto a la fuente del agua. Sea, pues, que la doncella que salga a sacar agua, a quien yo le diga: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro,
44 y me conteste: Bebe tú mismo, y también sacaré para tus camellos, sea ésta la mujer que YHVH ha destinado para el hijo de mi señor.
45 Y antes que yo acabara de hablar en mi corazón, he aquí Rebeca salía con su cántaro al hombro descendiendo a la fuente. Cuando sacó agua, entonces le dije: Te ruego que me des de beber.
46 Y se apresuró y bajó su cántaro sobre sí, y respondió: Bebe, y también abrevaré tus camellos. Y bebí, y ella abrevó los camellos.
47 Y le pregunté diciendo: ¿De quién eres hija? Y respondió: Soy hija de Betuel, el hijo de Nacor que le dio a luz Milca. Entonces le puse el arete en la nariz y los brazaletes en sus manos.
48 E hice reverencia y me postré ante YHVH, y bendije a YHVH, Dios de mi señor Abraham, que me había conducido por camino recto a fin de tomar a la hija del hermano de mi señor para su hijo.
49 Ahora, pues, si está en vosotros que hagáis misericordia y verdad con mi señor, declarádmelo, y si no, declarádmelo, y me encaminaré a derecha o a izquierda.
50 Y respondiendo Labán y Betuel, dijeron: De parte de YHVH ha salido el asunto. No podemos decirte ni mal ni bien.
51 Ahí está Rebeca delante de ti, tómala y vete, y sea la mujer del hijo de tu señor, como lo tiene ordenado YHVH.
52 Cuando el siervo de Abraham oyó sus palabras, se postró en tierra ante YHVH.
53 Después sacó el siervo alhajas de plata y objetos de oro, y vestidos, y se los dio a Rebeca. También dio valiosos regalos a su hermano y a su madre.
54 Después comieron y bebieron, él y los que lo acompañaban, y pasaron la noche. Levantándose de mañana, dijo: Enviadme a mi señor.
55 A lo cual dijo el hermano de ella y su madre: Permanezca la doncella con nosotros algunos días, a lo menos diez, y después se irá.
56 Pero él les dijo: No me retraséis, pues YHVH ha hecho prosperar mi camino. Enviadme y podré ir a mi señor.
57 Y dijeron ellos: Llamemos a la doncella y preguntémosle de su propia boca.
58 Llamaron a Rebeca y le dijeron: ¿Irás tú con este hombre? Ella respondió: Iré.
59 Entonces despidieron a su hermana Rebeca, a su nodriza, y al siervo de Abraham y a sus hombres.
60 Y bendijeron a Rebeca y le dijeron: ¡Hermana nuestra, sé madre de miles de millares, y que tus descendientes posean la puerta de sus enemigos!
61 Y se levantó Rebeca con sus doncellas, se montaron sobre los camellos y siguieron al hombre. Y el siervo tomó a Rebeca y se fue.
62 Mientras tanto, Isaac regresaba de una ida al pozo de La-Jai-Roi, pues él habitaba en la región del Neguev.
63 E Isaac había salido a meditar al campo, al atardecer. Y alzando sus ojos, miró y he aquí unos camellos que venían.
64 Rebeca alzó sus ojos, vio a Isaac, y dejándose caer de lo alto del camello,
65 dijo al siervo: ¿Quién es ese varón que viene por el campo a nuestro encuentro? El siervo dijo: Es mi señor. Entonces ella tomó el velo y se cubrió.
66 Y el siervo le contó a Isaac todas las cosas que había hecho.
67 E Isaac la introdujo en la tienda de su madre Sara y tomó a Rebeca por mujer, y la amó. E Isaac fue consolado después de lo de su madre.
1 Abraham volvió a tomar una mujer, cuyo nombre era Cetura,
2 la cual le dio a luz a Zimram, a Jocsán, a Medán, a Madián, a Isbac y a Súa.
3 Y Jocsán engendró a Seba y a Dedán. Hijos de Dedán fueron los asuritas, letusitas y leumitas,
4 y los hijos de Madián fueron Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos estos fueron descendientes de Cetura.
5 Pero Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac.
6 Y a los hijos de las concubinas que Abraham había tenido, les dio regalos, y mientras vivía, los envió al oriente, lejos de su hijo Isaac, a la tierra oriental.
7 Y los días de los años que vivió Abraham fueron ciento setenta y cinco años.
8 Expiró, pues, Abraham, y murió en florida vejez, anciano y satisfecho. Y fue reunido a su pueblo.
9 Y sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron en la cueva de la Makpelah, en el campo de Efrón hijo de Zoar el heteo, que estaba enfrente de Mamre,
10 el campo que Abraham había comprado a los hijos de Het. Allí fue sepultado Abraham junto a Sara su mujer.
11 Sucedió después de la muerte de Abraham, que ’Elohim bendijo a Isaac su hijo. E Isaac habitó junto al pozo de La-Jai-Roi.
12 Estos son los descendientes de Ismael, hijo de Abraham, que Agar la egipcia, sierva de Sara, le dio a luz a Abraham.
13 Estos, pues, son los nombres de los hijos de Ismael nombrados según su nacimiento: el primogénito de Ismael, Nebaiot, después, Cedar, Adbeel, Mibsam,
14 Misma, Duma, Massa,
15 Hadar, Tema, Jetur, Nafis y Cedema.
16 Estos son los hijos de Ismael y estos son sus nombres, por sus poblados y por sus campamentos: doce príncipes según sus naciones.
17 Los años de la vida de Ismael fueron ciento treinta y siete años, y expiró Ismael y murió, y fue reunido a su pueblo.
18 Y se había establecido desde Havila hasta Shur, que está enfrente de Egipto en dirección a Asiria. Y habitó enfrentado a todos sus hermanos.
19 Estos son los descendientes de Isaac, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac.
20 Y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel, el arameo, de Padan-aram, hermana de Labán, el arameo.
21 Y suplicó Isaac ante YHVH por su mujer, que era estéril. Y YHVH atendió el ruego, y concibió Rebeca su mujer.
22 Pero como los hijos luchaban dentro de ella, dijo: Si es así, ¿para qué quiero vivir? Y fue a consultar a YHVH.
23 Y le dijo YHVH: Dos naciones hay en tu vientre, Y dos pueblos están siendo divididos aun desde tus entrañas. Un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor.
24 Cuando se cumplieron sus días para dar a luz, he aquí había gemelos en su vientre.
25 Y salió el primero, pelirrojo, todo él velludo como una pelliza, y llamaron su nombre Esaú.
26 Después salió su hermano con su mano asida al talón de Esaú, y llamó su nombre Jacob. Y era Isaac de sesenta años cuando los engendró.
27 Y los muchachos crecieron. Y Esaú llegó a ser hombre diestro en la caza, hombre del campo, mientras que Jacob era hombre tranquilo, que habitaba en tiendas.
28 Y prefería Isaac a Esaú porque la caza de éste era deleitosa a su boca, pero Rebeca amaba a Jacob.
29 Y llegando Esaú cansado del campo, vio que Jacob cocinaba un guiso.
30 Entonces dijo Esaú a Jacob: Te ruego, déjame tragar de eso rojo, porque estoy desfallecido. (Por eso le llaman Edom).
31 Respondió Jacob: Si me vendes hoy tu primogenitura.
32 Entonces dijo Esaú: Igual me voy a morir. ¿De qué me sirve la primogenitura?
33 Y dijo Jacob: ¡Júramelo hoy! Y le juró, y vendió su primogenitura a Jacob.
34 Entonces Jacob dio a Esaú pan con potaje de lentejas, y él comió y bebió, se levantó y se fue. Así despreció Esaú la primogenitura.
1 Hubo hambre en la tierra (distinta de aquella primera hambruna en los días de Abraham), e Isaac fue a Gerar, donde Abimelec era rey de los filisteos.
2 Y se le apareció YHVH, y le dijo: No bajes a Egipto, mora en la tierra que Yo te diré.
3 Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré, porque a ti y a tu simiente daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que juré a tu padre Abraham.
4 Multiplicaré tu descendencia como las estrellas de los cielos, daré a tu descendencia todas estas tierras, y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente,
5 como recompensa de que Abraham oyó mi voz y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.
6 Habitó, pues, Isaac en Gerar.
7 Y los hombres del lugar le preguntaron acerca de su mujer, y él dijo: Ella es mi hermana, porque tuvo miedo decir: Es mi mujer (no fueran a matarle los hombres del lugar a causa de Rebeca, ya que era ella de hermosa apariencia).
8 Pasado allí bastante tiempo, Abimelec, rey de los filisteos, mirando a través de la ventana vio a Isaac, y he aquí acariciaba a Rebeca, su mujer.
9 Y llamando Abimelec a Isaac, le dijo: Mira, ciertamente ella es tu mujer. ¿Cómo pues, dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondió: Porque me dije: No sea que yo muera por su causa.
10 Y Abimelec dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? ¡Cuán fácilmente alguno del pueblo hubiera podido acostarse con tu mujer, y así habrías traído culpa sobre nosotros!
11 Por lo cual mandó Abimelec a todo su pueblo, diciendo: El que toque a este hombre o a su mujer, ciertamente será muerto.
12 Sembró Isaac en aquella tierra, y aquel mismo año cosechó ciento por uno, porque YHVH lo bendijo.
13 Y aquel varón se engrandeció, y continuó engrandeciéndose hasta hacerse muy poderoso.
14 Y tuvo rebaño de ovejas, hato de ganado y gran servidumbre, tanto que los filisteos le tuvieron envidia,
15 de modo que todos los pozos que habían cavado los criados en días de su padre Abraham, los cegaron los filisteos llenándolos de tierra.
16 Y dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros porque te has hecho mucho más poderoso que nosotros.
17 E Isaac se fue de allí y acampó en la vaguada de Gerar, y habitó allí.
18 Luego Isaac volvió a abrir los pozos de agua que habían cavado en los días de su padre Abraham, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham, y los llamó con los mismos nombres que les había puesto su padre.
19 Y los siervos de Isaac cavaron en la vaguada, y encontraron allí un pozo de aguas vivas.
20 Pero los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso llamó el nombre del pozo Eseq, porque habían altercado por él.
21 Y abrieron otro pozo, y también riñeron por él, y llamó su nombre Sitna.
22 Se apartó entonces de allí y abrió otro pozo, y por éste no riñeron. Y lo llamó Rehobot diciendo: YHVH nos ha hecho ensanchar, y fructificaremos en la tierra.
23 De allí subió a Beer-seba,
24 y aquella noche se le apareció YHVH, y dijo: Yo soy el Dios de tu padre Abraham, no temas, que estoy contigo. Te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de mi siervo Abraham.
25 Entonces edificó allí un altar e invocó el nombre de YHVH, y plantó allí su tienda. Y los siervos de Isaac cavaron allí un pozo.
26 Abimelec fue a él desde Gerar, con su allegado Ahuzat, y Ficol, capitán de su ejército.
27 Isaac les dijo: ¿Por qué venís a mí, si me habéis aborrecido y echado de entre vosotros?
28 Le respondieron: Ciertamente hemos visto que YHVH está contigo, y hemos pensado interponer un juramento solemne entre nosotros, entre tú y nosotros, y concertaremos un pacto contigo
29 de que no nos harás daño, así como nosotros no te hemos tocado, y sólo te hemos hecho bien y despedido en paz. Tú eres ahora el bendito de YHVH.
30 Entonces él les ofreció un banquete, y comieron y bebieron.
31 En la mañana se levantaron temprano y se juramentaron el uno al otro, y despidiéndolos Isaac, partieron de su lado en paz.
32 Aquel mismo día sucedió que vinieron los siervos de Isaac trayéndole noticias del pozo que habían cavado, y le dijeron: ¡Hemos encontrado agua!
33 Y lo llamó Seba, por lo cual el nombre de aquella ciudad es Beer-seba hasta este día.
34 Era Esaú de cuarenta años cuando tomó por mujer a Judit, hija del heteo Beeri, y a Bosemat, hija del heteo Elón.
35 Y fueron causa de mucha amargura a Isaac y Rebeca.
1 Aconteció que envejeció Isaac, y sus ojos se debilitaron hasta no ver. Entonces llamó a Esaú su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él respondió: Heme aquí.
2 Le dijo: He aquí ahora soy viejo, no sé el día de mi muerte,
3 toma pues, ahora tus aparejos, tu arco y aljaba, sal al campo y cázame alguna presa,
4 y prepárame manjares como a mí me gustan y tráemelos para que coma, a fin de que mi alma te bendiga antes que muera.
5 Pero Rebeca estaba escuchando lo que Isaac decía a su hijo Esaú. Y cuando Esaú fue al campo a cazar la presa que había de traer,
6 Rebeca habló a su hijo Jacob, diciendo: He aquí he oído a tu padre que decía a tu hermano Esaú:
7 Tráeme una presa y prepárame manjares para que coma y te bendiga delante de YHVH antes que muera.
8 Ahora pues, hijo mío, obedece mi voz en lo que te ordeno:
9 Ve ahora al rebaño, y tráeme de allí dos cabritos de buenas cabras, para preparar con ellas manjares para tu padre, como a él le gusta,
10 y tú lo llevarás a tu padre para que coma, y así te bendecirá antes de su muerte.
11 Pero Jacob dijo a su madre Rebeca: Mira, mi hermano Esaú es un hombre velludo, y yo lampiño.
12 Quizá me palpe mi padre y quedaré ante sus ojos como tramposo, y traeré sobre mí maldición y no bendición.
13 Pero su madre le respondió: Hijo mío, tu maldición caiga sobre mí. Sólo obedece mi voz, así que ve y tráemelos.
14 Entonces él fue, tomó y llevó a su madre, y su madre los guisó como le gustaban a su padre.
15 Luego tomó Rebeca los vestidos de Esaú su hijo mayor, los más deseables, que tenía consigo en la casa, y vistió a Jacob su hijo menor.
16 Y con las pieles de los cabritos de las cabras, le cubrió sus manos y la parte lisa de su cuello.
17 Luego puso en manos de su hijo Jacob los manjares que había preparado con el pan.
18 Y él fue a su padre y dijo: Padre mío. Él respondió: Heme aquí, ¿quién eres, hijo mío?
19 Y dijo Jacob a su padre: Yo soy Esaú tu primogénito. He hecho como me hablaste. Levántate te ruego. Siéntate y come de mi caza, para que me bendiga tu alma.
20 Entonces dijo Isaac a su hijo: ¡Qué pronto la has hallado, hijo mío! Y él contestó: Porque YHVH tu Dios me la puso al alcance.
21 Pero dijo Isaac a Jacob: Acércate ahora para que te palpe hijo mío, si acaso eres tú mi hijo Esaú, o no.
22 Se acercó Jacob a su padre Isaac, y él lo palpó y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.
23 Y no lo reconoció, porque sus manos eran velludas como las de Esaú, y se dispuso a bendecirlo.
24 Y preguntó: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Contestó: Lo soy.
25 Entonces dijo: Hijo mío, acércame la caza, para que coma y mi alma te bendiga. Y él se la acercó, y comió, luego le sirvió vino y bebió.
26 Entonces le dijo su padre Isaac: Acércate y bésame hijo mío.
27 Y él se acercó y lo besó, y al oler Isaac el aroma de sus vestidos, lo bendijo diciendo: He aquí, el aroma de mi hijo, Como el aroma del campo que ha bendecido YHVH.
28 Ha-’Elohim pues, te dé del rocío del cielo, Y de las fertilidades de la tierra, Y abundancia de grano y mosto.
29 Pueblos te sirvan, Y naciones se postren ante ti. Sé señor de tus hermanos, E inclínense ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldigan, Y benditos los que te bendigan.
30 Apenas terminó Isaac de bendecir a Jacob, y no bien había salido Jacob de la presencia de su padre Isaac, su hermano Esaú llegó de su cacería.
31 También él había preparado manjares y los traía a su padre. Y dijo a su padre: ¡Levántese mi padre y coma de la caza de su hijo para que me bendiga tu alma!
32 Y su padre Isaac le dijo: ¿Quién eres? Y él respondió: Yo soy tu hijo, tu primogénito Esaú.
33 Entonces se estremeció Isaac con gran estremecimiento, y exclamó: ¿Quién, pues, es el que vino aquí, que cazó y me trajo de comer, y comí de todo antes de que tú vinieras? ¡Yo lo bendije, y será bendito!
34 Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, dio un grito atroz, lleno de amargura, y pidió a su padre: ¡Bendíceme también a mí, padre mío!
35 Pero él dijo: Vino tu hermano con sutileza y tomó tu bendición.
36 Y dijo: Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces, se alzó con mi primogenitura, y mira, ahora ha tomado mi bendición. Y añadió: ¿No te ha sobrado una bendición para mí?
37 E Isaac respondió y dijo a Esaú: He aquí lo he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos. De trigo y de vino lo he provisto, entonces, ¿qué podré hacer por ti ahora, hijo mío?
38 Y dijo Esaú a su padre: Padre mío, ¿no tienes ni una sola bendición? ¡Bendíceme también a mí padre mío! Y Esaú alzó su voz y lloró.
39 E Isaac su padre respondió y le dijo: He aquí, sin la grosura de la tierra, Y sin el rocío de los cielos de arriba será tu morada.
40 Por tu espada vivirás, Y a tu hermano servirás. Pero sucederá que cuando te fortalezcas, Sacudirás su yugo de tu cerviz.
41 Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que lo había bendecido su padre, y dijo Esaú en su corazón: Se acercan los días del luto de mi padre, entonces podré matar a Jacob mi hermano.
42 Cuando le anunciaron a Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor, envió a llamar a Jacob su hijo menor, y le dijo: Mira, tu hermano Esaú se consuela con la idea de matarte.
43 Ahora pues, hijo mío, obedece mi voz. Levántate y huye a Harán, adonde Labán, mi hermano,
44 y mora con él algunos días hasta que se calme la furia de tu hermano,
45 hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti y olvide lo que le hiciste. Entonces te enviaré a traer de allá. ¿Por qué he de ser privada de vosotros dos en un solo día?
46 Y dijo Rebeca a Isaac: Estoy hastiada de mi vida por causa de las hijas de Het. Si Jacob llega a tomar mujer de entre las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿de qué me servirá ya la vida?
1 Así pues Isaac llamó a Jacob y lo bendijo, y le ordenó diciendo: No tomarás mujer de las hijas de Canaán.
2 Levántate, ve a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.
3 ’El-Shadday te bendiga, te haga fructificar y te multiplique hasta llegar a ser multitud de pueblos,
4 y te dé la bendición de Abraham, a ti y a tu descendencia contigo, para que heredes la tierra de tus peregrinaciones, la cual ’Elohim ha dado a Abraham.
5 Así envió Isaac a Jacob, el cual fue a Padan-aram, adonde Labán, hijo de Betuel, el arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y Esaú.
6 Y vio Esaú que Isaac había bendecido a Jacob y lo había enviado a Padan-aram para tomar de allí mujer para sí, y que, al bendecirlo, le había ordenado que no tomara mujer de entre las hijas de Canaán,
7 y que Jacob al obedecer a su padre y a su madre, se había dirigido a Padan-aram,
8 Esaú comprendió entonces que las hijas de Canaán eran desagradables a ojos de su padre Isaac,
9 y fue Esaú a Ismael, y además de las que tenía, tomó para sí por mujer a Mahalat, hija de Ismael, hijo de Abraham y hermana de Nebayot.
10 Jacob, pues, salió de Beer-seba y se dirigió a Harán,
11 y llegado a cierto lugar, pasó allí la noche porque ya el sol se había puesto. Tomó una piedra del lugar y la puso por su cabecera y se tendió en aquel sitio.
12 Y tuvo un sueño: He aquí una escalera apoyada en la tierra, cuya parte superior alcanzaba los cielos. He aquí los ángeles de Dios subían y bajaban por ella.
13 Y he aquí YHVH estaba en pie sobre ella y dijo: Yo soy YHVH, Dios de tu padre Abraham y Dios de Isaac. La tierra sobre la que estás tendido te la daré a ti y a tu descendencia.
14 Y tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el mar, al oriente, al norte y hacia Neguev. Y en ti y en tu descendencia serán benditas todas las familias de la tierra.
15 He aquí Yo estoy contigo y te guardaré dondequiera que vayas, y volveré a traerte a esta tierra, pues no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido.
16 Despertó Jacob de su sueño y dijo: Ciertamente YHVH está en este lugar y yo no lo sabía.
17 Y aterrorizado, añadió: ¡Cuán terrible es este lugar! ¡Esto no es sino Casa de Dios y Puerta de los cielos!
18 Jacob madrugó por la mañana y tomando la piedra que había puesto por su cabecera, la erigió como una estela, y derramó aceite sobre su cúspide.
19 Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-’El, sin embargo, al principio, el nombre de la ciudad era Luz.
20 Y Jacob hizo un voto solemne diciendo: Si ’Elohim estuviera conmigo y me protegiera en este camino que ando, y me diera pan para comer y vestido para vestir,
21 y volviera en paz a casa de mi padre, y YHVH llegara a ser mi Dios,
22 entonces esta piedra que he puesto como estela será Casa de Dios, y de todo lo que me des, de seguro apartaré el diezmo para Ti.
1 Jacob entonces prosiguió con presteza su viaje, y fue a tierra de los hijos de Oriente.
2 Y miró, y en campo abierto vio un pozo y tres rebaños de ovejas ses-teando junto a él, porque de aquel pozo solían abrevar a los rebaños, y una gran piedra tapaba la boca del pozo.
3 Allí se juntaban todos los rebaños, y rodando la piedra de sobre la boca del pozo, abrevaban a las ovejas, tras de lo cual devolvían la piedra a su lugar, sobre la boca del pozo.
4 Y Jacob les dijo: Hermanos, ¿de dónde sois? Y respondieron: Somos de Harán.
5 Les preguntó: ¿Conocéis a Labán, hijo de Nacor? Contestaron: Lo conocemos.
6 Y les dijo: ¿Está en paz? Y ellos dijeron: En paz, y he aquí su hija Raquel viene con el rebaño.
7 Él dijo: Mirad, todavía es pleno día. Aún no es tiempo de recoger el ganado, abrevad a las ovejas y dejadlas pastar.
8 Pero ellos dijeron: No podemos hasta que se reúnan todos los rebaños. Entonces rodamos la piedra de sobre la boca del pozo y abrevamos las ovejas.
9 Estaba él aún hablando con ellos, cuando llegó Raquel con el rebaño de su padre, pues ella era la pastora.
10 Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel hija de Labán, hermano de su madre, y al rebaño de Labán, hermano de su madre, Jacob se acercó y rodó la piedra de sobre la boca del pozo y abrevó el ganado de Labán, el hermano de su madre.
11 Después Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró.
12 Y Jacob le declaró a Raquel que él era hermano de su padre e hijo de Rebeca. Y ella corrió y lo declaró a su padre.
13 Aconteció que cuando Labán oyó la noticia acerca de Jacob, el hijo de su hermana, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó efusivamente, y lo llevó a su casa. Y él contó a Labán todas estas cosas.
14 Y Labán le dijo: ¡Ciertamente hueso mío y carne mía eres! Y habitó con él los días de un mes.
15 Entonces Labán dijo a Jacob: ¿Es que por ser mi pariente, me has de servir de balde? Indícame cuál será tu salario.
16 Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.
17 Y los ojos de Lea eran alicaídos, en tanto que Raquel era de hermosa apariencia y bello semblante.
18 Y Jacob se había enamorado de Raquel, de modo que dijo: Te serviré siete años por Raquel, tu hija menor.
19 Y respondió Labán: Mejor que te la dé a ti que dársela a otro hombre. Quédate conmigo.
20 Así sirvió Jacob por Raquel siete años y le parecieron como unos días, porque la amaba.
21 Y dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque mi plazo se ha cumplido y deseo llegarme a ella.
22 Entonces reunió Labán a todos los varones de aquel lugar e hizo banquete.
23 Pero sucedió que al anochecer tomó a su hija Lea y se la trajo, y él se llegó a ella.
24 (Y Labán había entregado su sierva Zilpa a su hija Lea como criada.)
25 Y llegada la mañana, ¡he aquí era Lea! Y él dijo a Labán: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿No te serví por Raquel? ¿Por qué me has engañado?
26 Y Labán dijo: No se hace así en nuestro lugar, de dar la más joven antes que la primogénita.
27 Completa la semana de ésta y se te dará también la otra, por la labor que harás para mí otros siete años.
28 Y Jacob hizo así, y completó la semana de aquélla. Y le dio por mujer a su hija Raquel.
29 Y a su hija Raquel dio Labán su sierva Bilha, como criada suya.
30 Así se llegó también a Raquel, y amó más a Raquel que a Lea, y le sirvió aún otros siete años.
31 Viendo YHVH que Lea era menospreciada, abrió su matriz, en tanto que Raquel era estéril.
32 Y concibió Lea y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén, pues dijo: Ha visto YHVH mi aflicción, y ahora me amará mi marido.
33 Y concibió de nuevo, y dio a luz un hijo y dijo: Ha oído YHVH que era menospreciada, y me ha dado también a éste. Y llamó su nombre Simeón.
34 Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo y dijo: Esta vez mi marido se sentirá ligado a mí, pues le he dado a luz tres hijos, por tanto, llamó su nombre Leví.
35 Y concibió una vez más, dio a luz un hijo y dijo: Esta vez alabaré a YHVH. Por tanto llamó su nombre Judá, y dejó de concebir.
1 Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo celos Raquel de su hermana y decía a Jacob: ¡Dame hijos o me muero!
2 Entonces se encendió la ira de Jacob contra Raquel, y dijo: ¿Acaso estoy yo en lugar de ’Elohim que te impide el fruto del vientre?
3 Y ella dijo: Aquí está mi sierva Bilha, llégate a ella, y que dé a luz sobre mis rodillas, así también yo seré edificada por ella.
4 Y le entregó a su sierva Bilha por mujer, y Jacob se llegó a ella,
5 y Bilha concibió y dio a luz un hijo a Jacob.
6 Entonces dijo Raquel: ’Elohim me ha juzgado, y también ha oído mi voz y me ha dado un hijo. Por tanto, llamó su nombre Dan.
7 Y Bilha, sierva de Raquel, concibió otra vez y dio a luz un segundo hijo para Jacob.
8 Y dijo Raquel: Con luchas de Dios he luchado con mi hermana, y he vencido. Y llamó su nombre Neftalí.
9 Viendo Lea que había cesado de dar a luz, tomó a su sierva Zilpa, y se la dio a Jacob por mujer.
10 Y Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un hijo para Jacob.
11 Entonces dijo Lea: ¡Vino la ventura! Y llamó su nombre Gad.
12 Y Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un segundo hijo para Jacob.
13 Y dijo Lea: Por mi dicha me felicitarán las hijas. Y llamó su nombre Aser.
14 Durante la siega del trigo, fue Rubén y halló mandrágoras en el campo, y las llevó a su madre Lea. Y dijo Raquel a Lea: Te ruego que me des de las mandrágoras de tu hijo.
15 Y ella le dijo: ¿Te parece poco haberme quitado a mi marido, que me quieres quitar las mandrágoras de mi hijo? Respondió Raquel: Pues bien, que se acueste contigo esta noche por las mandrágoras de tu hijo.
16 Y cuando Jacob volvía del campo por la tarde, Lea le salió al encuentro, diciendo: Llégate a mí, porque te he alquilado formalmente por unas mandrágoras de mi hijo. Y se acostó con ella aquella noche.
17 Y ’Elohim oyó a Lea, la cual concibió y dio a luz un quinto hijo para Jacob.
18 Y dijo Lea: ’Elohim me ha dado mi recompensa, por cuanto di mi sierva a mi marido. Por eso llamó su nombre Isacar.
19 Concibió Lea otra vez, y dio a luz un sexto hijo para Jacob.
20 Y dijo Lea: ’Elohim me ha dotado de buena dote. Porque le he dado a luz seis hijos, esta vez mi marido habitará conmigo, y llamó su nombre Zabulón.
21 Después dio a luz una hija, y llamó su nombre Dina.
22 Y se acordó ’Elohim de Raquel, y la oyó ’Elohim, y abrió su matriz.
23 Y concibió, y dio a luz un hijo, y dijo: ’Elohim ha quitado mi afrenta,
24 y llamó su nombre José, diciendo: Añádame YHVH otro hijo.
25 Y aconteció que cuando Raquel hubo dado a luz a José, Jacob dijo a Labán: Despídeme, para que pueda irme a mi lugar y a mi tierra.
26 Dame mis mujeres y mis hijos por los cuales te he servido, y me marcharé, pues tú bien sabes cuál es el servicio con que te he servido.
27 Pero Labán le respondió: Si he hallado gracia a tus ojos … He percibido que YHVH me ha bendecido por tu causa.
28 Y añadió: Señálame tu salario, y te lo daré.
29 Pero él dijo: Tú mismo sabes lo que te he servido, y cómo ha estado tu ganado conmigo,
30 pues poco tenías antes de mi llegada, y ha aumentado mucho, y YHVH te ha bendecido con mi presencia. Así que, ¿cuándo podré trabajar también por mi propia casa?
31 Y él dijo: ¿Qué te daré? Y dijo Jacob: No me des nada, volveré a apacentar tu rebaño si haces por mí esta cosa:
32 Hoy pasaré por todo tu rebaño, separando toda oveja manchada y moteada, es decir, toda oveja oscura entre los corderos, y la manchada o la moteada entre las cabras. De éstas será mi salario.
33 Así mañana, cuando vayas a comprobar mi salario, mi honradez responderá por mí: Todo lo que no sea moteado ni manchado entre las cabras, o de color oscuro entre los corderos, se considerará hurtado por mí.
34 Y dijo Labán: ¡Convenido! ¡Ojalá sea conforme a tu dicho!
35 Sin embargo, en aquel mismo día separó los machos cabríos manchados y moteados, y todas las cabras manchadas y moteadas, y toda aquella que tenía algo de blanco y todos los de color oscuro entre los corderos, y los entregó en manos de sus hijos.
36 Además interpuso tres días de camino entre sí y Jacob. Y Jacob quedó apacentando el resto del rebaño de Labán.
37 Entonces Jacob tomó una vara verde de álamo, de avellano y de castaño, y descortezó en ella unas mondaduras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas.
38 Y colocó las varas que había descortezado en los abrevaderos, delante del rebaño, en los canales de agua donde bebían las ovejas, las cuales se apareaban cuando iban a beber.
39 Así el rebaño se encelaba delante de las varas y parían borregos listados, moteados y manchados.
40 Entonces separaba Jacob los corderos, y dirigía la vista de los rebaños hacia lo listado y hacia todo lo que era oscuro en el rebaño de Labán. Así él colocó su manada aparte sin mezclarlo con el rebaño de Labán.
41 Y sucedía que cuantas veces las robustas se calentaban, Jacob ponía las varas en los abrevaderos delante de las ovejas, para que quedaran preñadas ante las varas.
42 En cambio, cuando llegaban las débiles, no las ponía. Así, las más débiles eran para Labán, y las más fuertes para Jacob.
43 Y el hombre se enriqueció muchísimo y logró poseer numerosos rebaños, siervas y siervos, y camellos y asnos.
1 Pero oía las palabras de los hijos de Labán, diciendo: Jacob ha tomado todo lo de nuestro padre, y toda esta riqueza la ha hecho con lo que era de nuestro padre.
2 Y observaba Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como en días anteriores.
3 Entonces YHVH dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres y a tu parentela, y Yo estaré contigo.
4 Entonces Jacob envió a llamar a Raquel y a Lea al campo, donde tenía su rebaño,
5 y les dijo: Estoy observando que el semblante de vuestro padre para conmigo no es como en días anteriores, pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.
6 Vosotras sabéis también que con toda mi fuerza he servido a vuestro padre,
7 pero vuestro padre me ha engañado, y ha cambiado mi salario diez veces, sin embargo, ’Elohim no le permitió que me hiciera mal.
8 Si él decía así: Los moteados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían moteados, y si decía: Los listados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían listados.
9 Así ha despojado ’Elohim del ganado a vuestro padre, y me lo ha dado a mí.
10 Y sucedió que en el tiempo en que las ovejas se apareaban, alcé mis ojos y vi en el sueño, y por cierto, los machos que montaban a las ovejas eran listados, moteados y manchados.
11 Y el Ángel de Dios me dijo en el sueño: Jacob. Y yo dije: Heme aquí.
12 Y Él dijo: Alza ahora tus ojos y verás que todos los machos que montan a las ovejas son listados, moteados y manchados, porque Yo veo todo lo que Labán te está haciendo.
13 Yo soy el Dios de Bet-’El, donde ungiste la estela y donde me hiciste un voto. Levántate ahora, sal de esta tierra y vuélvete a la tierra de tu nacimiento.
14 Y respondiendo Raquel y Lea, le dijeron: ¿Acaso tenemos parte o herencia en la casa de nuestro padre?
15 ¿No nos consideraba ya como extrañas, pues nos vendió y se ha consumido también nuestro dinero?
16 Porque toda la riqueza que ’Elohim despojó a nuestro padre, es nuestra y de nuestros hijos. Ahora pues, haz todo lo que ’Elohim te ha dicho.
17 Entonces se levantó Jacob y montó a sus hijos y a sus mujeres en los camellos,
18 y condujo todo su ganado y toda su ganancia que había acumulado: el ganado que le pertenecía, que había adquirido en Padan-aram, para llegar donde Isaac su padre, a tierra de Canaán.
19 Mientras tanto, Labán había ido a trasquilar sus ovejas, y Raquel hurtó los terafines de su padre.
20 Y Jacob defraudó el corazón de Labán el arameo al no avisarle que se iba.
21 Y huyó él con todo lo que tenía, y levantándose, vadeó el río y se dirigió hacia el monte de Galaad.
22 Al tercer día le fue declarado a Labán que Jacob había huido.
23 Entonces, tomando a sus parientes consigo, lo persiguió camino de siete días y lo alcanzó en el monte de Galaad.
24 Pero en el sueño de la noche, ’Elohim llegó a Labán el arameo y le dijo: ¡Guárdate de hablar con Jacob bien ni mal!
25 Alcanzó, pues Labán a Jacob, y éste había ya plantado sus tiendas en el monte, y Labán acampó con sus parientes en el mismo monte de Galaad.
26 Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué hiciste para defraudar mi corazón y conducir a mis hijas como cautivas a espada?
27 ¿Por qué te escondiste para huir y me defraudaste, y no me avisaste para despedirte con festejos y cantares, con tamboril y cítara?
28 Ni siquiera me has dejado besar a mis nietos y a mis hijas. ¡Has actuado de manera insensata!
29 Hay poder en mi mano para haceros mal, pero el Dios de vuestro padre me habló anoche diciendo: Guárdate de hablar con Jacob bien ni mal.
30 Y ahora, si decidiste irte por lo mucho que anhelas la casa de tu padre, ¿por qué robaste mis dioses?
31 Respondió Jacob, y dijo a Labán: Porque tuve miedo, pues pensé que me quitarías por fuerza tus hijas de mi lado.
32 Pero aquél con quien halles tus dioses, ¡que no viva! Delante de nuestros hermanos reconoce qué tengo de lo tuyo, y tómalo contigo. (Porque Jacob no sabía que Raquel los había hurtado.)
33 Entró por tanto Labán en la tienda de Jacob, y en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, pero no los halló. Y saliendo de la tienda de Lea entró en la tienda de Raquel,
34 pero Raquel ya había tomado los ídolos y los había metido debajo de la albarda del camello, y se había sentado encima de ellos. Labán pues rebuscó por toda la tienda, pero no los halló.
35 Entonces ella dijo a su padre: No se enciendan de enojo los ojos de mi señor por no poderme levantar ante ti, pues estoy en el período de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.
36 Entonces se encolerizó Jacob y recriminó a Labán. Tomó, pues, Jacob la palabra y dijo a Labán: ¿Cuál es mi trasgresión o cuál mi pecado para que me persigas con tal ardor?
37 Porque has rebuscado todos mis enseres, ¿qué hallaste de todos los objetos de tu casa? Ponlo aquí delante de mis parientes y tus parientes, y juzguen entre nosotros dos.
38 En estos veinte años he estado contigo, tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carneros de tu rebaño.
39 Lo desgarrado por fiera no te lo traía, yo pagaba el daño. Lo hurtado, tanto de día como de noche, me lo cobrabas.
40 De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.
41 Así estuve veinte años en tu casa: catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces.
42 Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham y el Terror de Isaac no hubiera estado conmigo, de cierto me despedirías ahora vacío. ’Elohim ha visto mi aflicción y la fatiga de mis manos, y te reprendió anoche.
43 Entonces respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son mías, los nietos son míos, las ovejas son mías, y todo lo que tú ves es mío. Así pues, ¿qué puedo hacer hoy a estas hijas mías, o a los hijos que ellas han dado a luz?
44 Ven pues, concertemos ahora un pacto tú y yo, y sea por testigo entre tú y yo.
45 Entonces Jacob tomó una piedra y la erigió como estela.
46 Y dijo Jacob a sus parientes: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un montón, y comieron allí sobre aquel montón.
47 Y Labán lo llamó Yegar-sajadutah, y Jacob lo llamó Galaad.
48 Entonces Labán dijo: Este montón es testigo hoy entre tú y yo. Por tanto, fue llamado su nombre Galaad
49 y Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye YHVH entre tú y yo cuando nos apartemos el uno del otro.
50 Si maltratas a mis hijas, o si tomas otras mujeres además de mis hijas, mira, ’Elohim es testigo entre tú y yo, nadie hay con nosotros.
51 Y dijo Labán a Jacob: He aquí este montón, y fíjate, la estela que he erigido entre tú y yo.
52 Sea testigo este montón y sea testigo la estela, de que no pasaré de este montón hacia ti, ni tú pasarás de este montón ni de esta estela hacia mí para mal.
53 ¡Los dioses de Abraham y los dioses de Nacor, dioses de sus padres, juzguen entre nosotros! Pero Jacob juró por el Terror de Isaac su padre.
54 Y ofreció Jacob un sacrificio en el monte, y llamó a sus parientes a comer pan. Así pues comieron pan, y pernoctaron en el monte.
55 Por la mañana madrugó Labán, y besó a sus hijos y a sus hijas, y los bendijo; luego se puso en camino, y regresó Labán a su lugar.
1 También Jacob prosiguió su camino, y unos ángeles de ’Elohim salieron a su encuentro.
2 Y cuando los vio, dijo Jacob: Este es el campamento de ’Elohim, y llamó el nombre de aquel lugar Majanáyim.
3 Y envió Jacob mensajeros delante de sí a su hermano Esaú, a la tierra de Seír, al campo de Edom,
4 y les ordenó, diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: He habitado como forastero con Labán deteniéndome hasta ahora.
5 Y tengo bueyes, asnos y ovejas, siervos y siervas, y envío a declararlo a mi señor para hallar gracia ante tus ojos.
6 Y los mensajeros volvieron a Jacob diciendo: Fuimos a tu hermano Esaú, y también él viene a tu encuentro con cuatrocientos hombres con él.
7 Y se angustió Jacob y tuvo gran temor; y dividió en dos campamentos el pueblo que tenía consigo, y las ovejas, las vacas y los camellos,
8 pues se dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará.
9 Y dijo Jacob: ¡Oh Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac! ¡Oh YHVH, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela y Yo te haré bien.
10 Soy indigno de tus misericordias y de toda la fidelidad que has hecho a tu siervo, pues con mi cayado vadeé este Jordán y ahora estoy convertido en dos campamentos.
11 Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, pues yo le temo, no sea que venga y me hiera tanto a la madre como a los hijos.
12 Pero Tú mismo dijiste: De cierto te haré bien y pondré tu descendencia como la arena del mar, que por ser tanta no se puede contar.
13 Y pernoctó allí aquella noche, y de lo que le vino a mano tomó un presente para su hermano Esaú:
14 doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,
15 treinta camellas que amamantaban, con sus crías, cuarenta novillas y diez novillos, veinte asnas y diez pollinos.
16 Y los entregó en mano de sus siervos, cada manada por separado. Y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí y dejad espacio entre manada y manada.
17 Y le ordenó al primero diciendo: Cuando mi hermano Esaú te encuentre y te pregunte diciendo: ¿De quién eres, y a dónde vas, y para quién es esto que llevas delante de ti?,
18 entonces dirás: Es un presente de tu siervo Jacob, enviado para mi señor, para Esaú. Y por cierto, él también viene tras nosotros.
19 Y ordenó también al segundo, también al tercero, también a todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: La misma cosa le diréis a Esaú cuando lo encontréis.
20 Y además le diréis: He aquí tu siervo Jacob viene tras nosotros, pues pensaba: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, luego veré su rostro, y … ¡quizá levante mi rostro!
21 Pasó, pues, el presente delante de él, y aquella noche pernoctó en el campamento.
22 Y aquella misma noche se levantó, y tomando a sus dos mujeres, a sus dos siervas, y a sus once hijos, atravesó el vado de Jaboc.
23 Los tomó, pues, y los hizo pasar el arroyo, luego hizo pasar todo lo que tenía.
24 Y Jacob se quedó solo, y un varón estuvo luchando con él hasta rayar el alba.
25 Pero viendo que no podía con él, le atacó el encaje de su muslo, y se le descoyuntó el muslo a Jacob mientras luchaba con él.
26 Entonces dijo: Déjame, que raya el alba. Y él dijo: No te dejaré, si no me bendices.
27 Y le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.
28 Y dijo: Ya no se dirá tu nombre Jacob, sino Israel, porque has luchado con ’Elohim y con los hombres, y has vencido.
29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Te ruego que me declares tu nombre. Y él respondió: ¿Por qué preguntas por mi Nombre? Y lo bendijo allí.
30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar Peni-’El, porque dijo: Vi a ’Elohim cara a cara, y aún así fue librada mi alma.
31 Y cuando hubo pasado Peni-’El, salió el sol, y cojeaba por causa de su muslo.
32 Por eso hasta hoy los hijos de Israel no comen del tendón de la cadera que está sobre la coyuntura del muslo, porque Él tocó la coyuntura del muslo de Jacob en el tendón de la cadera.
1 Jacob alzó la vista, y al ver que Esaú se acercaba con sus cuatrocientos hombres, repartió sus hijos entre Lea y Raquel y las dos siervas.
2 Puso delante a las siervas con sus hijos, detrás a Lea con los suyos, y últimos a Raquel con José.
3 Pero él pasó adelante de ellos y se postró a tierra siete veces, hasta acercarse a su hermano.
4 Y corrió Esaú a su encuentro y lo abrazó, se echó sobre su cuello y lo besó, y lloraron.
5 Cuando alzó sus ojos y vio a las mujeres y a los niños, él preguntó: ¿Qué son éstos tuyos? Y él respondió: Son los niños que ’Elohim ha regalado a tu siervo.
6 Entonces se acercaron las siervas con sus hijos, y se postraron.
7 Igualmente se acercó Lea con sus hijos y se postraron, y finalmente se acercaron José con Raquel, y se postraron.
8 Y preguntó: ¿Qué significa toda esta caravana que he ido encontrando? Y él respondió: Hallar gracia ante los ojos de mi señor.
9 Y dijo Esaú: Yo tengo abundancia, hermano mío, sea para ti lo que es tuyo.
10 Pero Jacob dijo: ¡No, por favor! Si he hallado ahora gracia delante de tus ojos, toma el presente de mi mano, pues he visto tu rostro benévolo, y es como ver el rostro de ’Elohim.
11 Acepta, te ruego, mi presente que fue traído para ti, pues ’Elohim me ha favorecido, porque tengo de todo. Y le rogó con insistencia, y él lo aceptó.
12 Luego dijo: Partamos y marchemos, yo iré delante de ti.
13 Pero le dijo: Mi señor sabe que los niños son delicados y que tengo ovejas y vacas que están criando, y si las fatigan, en un día podría morir todo el rebaño.
14 Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré con lentitud, al paso del ganado que va delante de mí y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor en Seír.
15 Y dijo Esaú: Dejaré ahora contigo parte de la gente que viene conmigo. Pero él respondió: ¿Esto para qué? Halle gracia a ojos de mi señor.
16 En aquel día, Esaú regresó por su camino a Seír,
17 y Jacob partió hacia Sucot, y edificó una casa para sí, e hizo cobertizos para su ganado, por eso llamó aquel lugar Sucot.
18 Cuando volvió de Padan-aram, Jacob llegó en paz a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, y acampó enfrente a la ciudad.
19 Y allí donde había plantado su tienda, compró la parcela del campo de mano de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas.
20 Después erigió allí un altar, y lo llamó ’El-’Elohey-Israel.
1 Dina, la hija que Lea había dado a luz a Jacob, salió a ver a las hijas de aquella tierra.
2 Y la vio Siquem, hijo de Hamor, el heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, se acostó con ella, y la humilló.
3 Pero su alma se apegó a Dina, la hija de Jacob, y se enamoró de la muchacha, y habló al corazón de la muchacha.
4 Y habló Siquem a su padre Hamor diciendo: Tómame a esta jovencita por mujer.
5 Y oyó Jacob que él había contaminado a su hija Dina, pero como sus hijos estaban con su ganado en el campo, Jacob guardó silencio hasta la llegada de ellos.
6 Entonces Hamor, padre de Siquem, salió a Jacob para tratar con él.
7 Cuando los hijos de Jacob regresaron del campo y lo oyeron, aquellos varones se indignaron y se enardecieron en gran manera, porque había hecho vileza a Israel acostándose con la hija de Jacob, cosa que no se debía hacer.
8 Pero Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem se ha apegado a vuestra hija, os ruego se la deis por mujer.
9 Emparentad con nosotros, dadnos vuestras hijas y tomad nuestras hijas para vosotros.
10 Habitad con nosotros, y la tierra estará delante de vosotros, morad y negociad en ella, y adquirid posesión en ella.
11 Y dijo Siquem al padre de ella y a sus hermanos: Halle yo gracia ante vuestros ojos, y daré lo que me digáis.
12 Aumentad a cargo mío mucha dote y regalos, que yo daré cuanto me digáis, pero dadme la muchacha por mujer.
13 Los hijos de Jacob respondieron con falsía a Siquem y a Hamor su padre, pues había violado a su hermana Dina.
14 Les dijeron: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana a un hombre que tenga prepucio, porque es afrenta para nosotros.
15 Sólo con esto os consentiremos: que lleguéis a ser como nosotros, circuncidando entre vosotros a todo varón.
16 Entonces os daremos nuestras hijas y tomaremos las vuestras, y habitaremos con vosotros y llegaremos a ser un pueblo.
17 Pero si no aceptáis ser circuncidados, entonces tomaremos nuestra hija, y nos iremos.
18 Y las palabras de ellos parecieron buenas ante los ojos de Hamor y ante los ojos de Siquem, hijo de Hamor.
19 Y no demoró el muchacho en hacer aquello, porque se deleitaba con la hija de Jacob, y él era el más distinguido de toda la casa de su padre.
20 Y fueron Hamor y Siquem su hijo a la puerta de su ciudad, y hablaron a los hombres de su ciudad, diciendo:
21 Estas gentes son pacíficas con nosotros, habitarán en la tierra y traficarán en ella, pues mirad, la tierra es bastante ancha para ellos. Tomaremos sus hijas por mujeres, y les daremos nuestras hijas.
22 Pero sólo con esto consentirán en habitar con nosotros para ser un pueblo: que todo varón nuestro sea circuncidado, así como ellos están circuncidados.
23 ¿Acaso no llegarán a ser nuestros su ganado, y su hacienda y todos sus animales? Sólo convengamos con ellos, y habitarán con nosotros.
24 Y todos los que salían a la puerta de su ciudad obedecieron a Hamor y a su hijo Siquem, y fue circuncidado todo varón, cuantos salían a la puerta de su ciudad.
25 Y aconteció al tercer día, cuando ellos estaban más adoloridos, que dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomando cada uno su puñal, llegaron contra la ciudad confiada y asesinaron a todos los hombres.
26 Y asesinaron a filo de cuchillo a Hamor y a Siquem su hijo, y sacaron a Dina de la casa de Siquem, y salieron.
27 Los hijos de Jacob pasaron sobre los muertos y saquearon la ciudad, porque habían violado a su hermana.
28 Y tomaron sus ovejas, sus vacas y sus asnos, lo que había en la ciudad y lo que había en el campo,
29 y toda su hacienda, y se llevaron cautivas a todas sus criaturas y sus mujeres, y saquearon todo lo que había en la casa.
30 Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado haciéndome apestoso ante el morador de la tierra: el cananeo y el ferezeo. Yo tengo escaso número de hombres, y se juntarán contra mí, me atacarán, y yo y mi casa seremos exterminados.
31 Pero dijeron ellos: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?
1 Dijo ’Elohim a Jacob: Levántate, sube a Bet-’El y habita allí. Y haz allí un altar al Dios que se te apareció cuando huías delante de Esaú tu hermano.
2 Entonces dijo Jacob a su casa y a todos los que estaban con él: Quitad los dioses extraños que hay entre vosotros, purificaos y mudad vuestras ropas.
3 Levantémonos y subamos a Bet-’El, y haré allí un altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.
4 Le dieron, pues, a Jacob todos los dioses extraños que tenían en su mano, y los zarcillos que tenían en sus orejas, y Jacob los enterró bajo la encina que había junto a Siquem.
5 Luego partieron, y un terror sobrenatural sobrecogió a las ciudades circunvecinas, por lo cual no persiguieron a los hijos de Jacob.
6 Y llegó Jacob a Luz, que es Bet-’El, en tierra de Canaán, él y todo el pueblo que estaba con él.
7 Y edificó allí un altar, y llamó el lugar ’El-Bet-’El, porque allí se le había revelado Ha-’Elohim cuando huía delante de su hermano.
8 Entonces murió Débora, nodriza de Rebeca, y fue sepultada en la parte baja de Bet-’El, debajo de la encina, y él la llamó Alón-bacut.
9 Y ’Elohim se apareció otra vez a Jacob después que había regresado de Padan-aram y lo bendijo,
10 y le dijo ’Elohim: Tu nombre es Jacob. No se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre. Y llamó su nombre Israel.
11 Después le dijo ’Elohim: Yo soy ’El-Shadday: Fructifica y multiplícate. Una nación y una congregación de naciones procederá de ti, y reyes saldrán de tus lomos.
12 La tierra que di a Abraham y a Isaac, te la doy a ti; también a tu simiente después daré la tierra.
13 Y ascendió ’Elohim de su lado, en el lugar donde había hablado con él.
14 Y erigió Jacob una estela en el lugar donde había hablado con él, una estela de piedra, y derramó sobre ella una libación, y vertió aceite sobre ella.
15 Y Jacob llamó Bet-’El el nombre del lugar donde ’Elohim había hablado con él.
16 Partieron de Bet-’El, y faltando aún como media legua de tierra para llegar a Efrata, le llegó a Raquel el trance de parir, pero su parto venía difícil.
17 Y aconteció que en la dificultad de su parto, la partera le dijo: No temas, que también tendrás este hijo.
18 Y ocurrió que al salírsele el alma (pues estaba muriendo), llamó su nombre Benoni, pero su padre lo llamó Benjamín.
19 Así murió Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, (la cual es Bet-léhem).
20 Y erigió Jacob una estela sobre su sepultura. Ésta es la estela de la tumba de Raquel hasta hoy.
21 Y partió Israel, y plantó su tienda más allá de la torre de Éder.
22 Mientras Israel habitaba en aquella tierra, aconteció que Rubén fue y se acostó con Bilha, la concubina de su padre, e Israel se enteró.
23 Ahora bien, los hijos de Jacob fueron doce. Hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob, y Simeón, y Leví, y Judá, e Isacar y Zabulón.
24 Hijos de Raquel: José y Benjamín.
25 Hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí.
26 E hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob que le nacieron en Padan-aram.
27 Y fue Jacob a su padre Isaac, en Mamre, ciudad de Arba, que es Hebrón, precisamente donde Abraham e Isaac habían peregrinado.
28 Y fueron los días de Isaac ciento ochenta años.
29 Y expiró Isaac y murió, y fue unido a su pueblo, anciano y lleno de días, y lo sepultaron sus hijos Esaú y Jacob.
1 Estos son los descendientes de Esaú: él es Edom.
2 Esaú había tomado sus mujeres de entre las hijas de Canaán: a Ada, hija de Elón heteo, y a Oholibama, hija de Aná, hija de Zibeón heveo,
3 y a Bosemat, hija de Ismael, hermana de Nebayot.
4 Y Ada dio a luz a Elifaz para Esaú, y Bosemat dio a luz a Reuel.
5 Y Oholibama le dio a luz a Jeús, a Jaalam y a Coré. Estos son los hijos de Esaú que le nacieron en la tierra de Canaán.
6 Y tomó Esaú a sus mujeres, a sus hijos e hijas, y a todas las personas de su casa, sus rebaños y todos sus animales, y todos los bienes que había adquirido en la tierra de Canaán, y se fue a otra tierra a causa de Jacob su hermano,
7 porque los bienes de ellos eran demasiados para habitar juntos, y la tierra de su peregrinación no los podía sostener a causa de sus ganados.
8 Así que Esaú habitó en el monte de Seír. Esaú es Edom.
9 Y estos son los descendientes de Esaú, padre de los idumeos, en el monte de Seír.
10 Estos son los nombres de los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Ada, mujer de Esaú, Reuel, hijo de Bosemat, mujer de Esaú.
11 Y los hijos de Elifaz fueron Temán, Omar, Zefo, Gatam y Cenaz.
12 Y Timná llegó a ser concubina de Elifaz, hijo de Esaú, la cual le dio a luz a Amalec. Tales fueron los hijos de Ada, mujer de Esaú.
13 Y estos son los hijos de Reuel: Nahat y Zera, Sama y Miza. Tales fueron los hijos de Bosemat, mujer de Esaú.
14 Y estos fueron los hijos de Oholibama, mujer de Esaú, hija de Aná, hijo de Zibeón. Ella le dio a luz a Jeús, Jaa-lam y a Coré.
15 Estos fueron los jeques de los hijos de Esaú. Hijos de Elifaz, primogénito de Esaú: jeque Temán, jeque Omar, jeque Zefo, jeque Cenaz,
16 jeque Coré, jeque Gatam y jeque Amalec. Estos son los jeques provenientes de Elifaz, en la tierra de Edom. Estos fueron los hijos de Ada.
17 Y estos son los hijos de Reuel, hijo de Esaú: jeque Nahat, jeque Zera, jeque Sama, y jeque Miza. Tales son los jeques provenientes de Reuel, en tierra de Edom. Estos fueron los hijos de Bosemat, mujer de Esaú.
18 Y estos son los hijos de Oholibama, mujer de Esaú: jeque Jeús, jeque Jaalam y jeque Coré. Estos son los jeques procedentes de Oholibama, mujer de Esaú, hija de Aná,
19 Tales fueron los hijos de Esaú. Él es Edom, y tales fueron sus jeques.
20 Estos son los hijos de Seír el hurrita, moradores de aquella tierra: Lotán, Sobal, Zibeón y Aná,
21 Disón, Ezer y Disán. Tales fueron los jeques de los hurritas, hijos de Seír, en la tierra de Edom.
22 Los hijos de Lotán fueron: Hori y Hemam, y Timná fue hermana de Lotán.
23 Y estos son los hijos de Sobal: Alván, Manahat, Ebal, Sefo y Onam.
24 Y estos son los hijos de Zibeón: Aja, y Aná (Este Aná es el que halló aguas termales en el desierto cuando apacentaba los asnos de su padre Zibeón).
25 Y estos son los hijos de Aná: Disón y Oholibama, hija de Aná.
26 Y estos son los hijos de Disón: Hemdán, Esbán, e Itrán y Querán.
27 Estos son los hijos de Ezer: Bilhán, y Zaaván y Acán.
28 Estos son los hijos de Disán: Huz y Arán.
29 Estos son los jeques de los hurritas: jeque Lotán, jeque Sobal, jeque Zibeón, jeque Aná,
30 jeque Disón, jeque Ezer, jeque Disán. Estos fueron los jeques de los hurritas por sus clanes en la tierra de Seír.
31 Y antes que un rey reinara sobre los hijos de Israel, estos fueron los reyes que reinaron en la tierra de Edom:
32 Bela, hijo de Beor, reinó en Edom, y el nombre de su ciudad fue Dinaba.
33 Murió Bela y reinó en su lugar Jobab hijo de Zera, de Bosra.
34 Y murió Jobab y reinó en su lugar Husam, de la tierra de Temán.
35 Murió Husam y reinó en su lugar Adad hijo de Badad, el que derrotó a Madián en el campo de Moab, y el nombre de su ciudad, Avit.
36 Y murió Adad y reinó en su lugar Samla, de Masreca.
37 Murió Samla y reinó en su lugar Saúl, de Rehobot del Río.
38 Y murió Saúl y reinó en su lugar Baal-hanán, hijo de Acbor.
39 Murió Baal-hanán hijo de Acbor, y reinó en su lugar Adar, su ciudad se llamaba Pau y su mujer Mehetabel, hija de Matred, hija de Me-zahav.
40 Estos son los nombres de los jeques de Esaú por sus familias, localidades y nombres: jeque Timná, jeque Alva, jeque Jetet,
41 jeque Oholibama, jeque Ela, jeque Pinón,
42 jeque Cenaz, jeque Temán, jeque Mibzar,
43 jeque Magdiel, jeque Hiram. Tales fueron los jeques de Edom, conforme a sus moradas en la tierra de su posesión. Él es Esaú padre de Edóm.
1 Y habitó Jacob en la tierra de Canaán, la tierra de las peregrinaciones de su padre.
2 Esta es la historia de la familia de Jacob: José era de diecisiete años y apacentaba las ovejas con sus hermanos. El joven estaba con los hijos de Bilha y de Zilpa, mujeres de su padre, y José informaba a su padre la mala fama de ellos.
3 E Israel amaba a José más que a todos sus hijos, porque era el hijo de su vejez, y le había hecho una túnica con rayas de colores.
4 Sus hermanos, al ver que su padre lo prefería entre todos ellos, lo aborrecían y no le podían hablar pacíficamente.
5 Y soñó José un sueño y lo declaró a sus hermanos, con lo cual aumentaron más su odio contra él,
6 pues él les había dicho: Oíd ahora este sueño que he soñado:
7 He aquí, estábamos atando gavillas en medio del campo, y he aquí, mi gavilla se levantaba y además estaba erguida, y he ahí, vuestras gavillas estaban alrededor y se postraron ante mi gavilla.
8 Y le dijeron sus hermanos: ¿Acaso pretendes reinar sobre nosotros, o te enseñorearás tú de nosotros? Y lo odiaron aún más a causa de sus sueños y de sus palabras.
9 Y soñó aún otro sueño, y lo refirió a sus hermanos, y dijo: Mirad, he soñado otro sueño, y he aquí el sol, la luna y once estrellas se postraban ante mí.
10 Y lo refirió a su padre y a sus hermanos, pero su padre lo reprendió, y le dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Acaso yo, tu madre y tus hermanos llegaremos a postrarnos en tierra ante ti?
11 Y sus hermanos le tenían envidia, pero su padre meditaba en el asunto.
12 Y cuando sus hermanos apacentaban el rebaño de su padre en Siquem,
13 dijo Israel a José: ¿No están tus hermanos pastoreando en Siquem? Ven, te enviaré a ellos. Y él dijo: Heme aquí.
14 Y él le dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo se encuentra el rebaño, y tráeme un informe. Así lo envió desde el valle de Hebrón, y llegó a Siquem.
15 Y un hombre lo halló deambulando por el campo, y el hombre le preguntó, diciendo: ¿Qué buscas?
16 Y dijo: Estoy buscando a mis hermanos, te ruego me digas dónde pastorean ellos.
17 Respondió el hombre: Partieron de aquí, pues los oí decir: Vamos a Dotán. Y José fue tras sus hermanos y los halló en Dotán.
18 Cuando lo vieron de lejos, antes que se acercara a ellos, se confabularon para darle muerte.
19 Y se decían entre sí: ¡He aquí viene el señor de los sueños!
20 Ahora pues, vamos, matémoslo y arrojémoslo en una de las cisternas, y digamos que una mala bestia lo devoró. Veremos entonces qué serán sus sueños.
21 Pero cuando Rubén lo oyó, intentándolo librar de mano de ellos, dijo: ¡No le quitemos la vida!
22 Y añadió Rubén: No derraméis sangre. Arrojadlo en esta cisterna que está en el desierto, pero no extendáis la mano contra él. Esto dijo a fin de librarlo de sus manos para hacerlo volver a su padre.
23 Y cuando José llegó a sus hermanos, sucedió que despojaron a José de su túnica, la túnica de rayas de colores que llevaba puesta,
24 y lo tomaron, y lo arrojaron en la cisterna. Pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.
25 Luego se sentaron a comer pan, y alzando sus ojos vieron una caravana de ismaelitas que venía de Galaad, llevando en sus camellos especias, bálsamo y mirra para hacerlos bajar a Egipto.
26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y ocultemos su sangre?
27 Vendámoslo a los ismaelitas y no sea nuestra mano contra él, pues es nuestro hermano, nuestra carne. Y sus hermanos obedecieron.
28 Y cuando pasaron los mercaderes madianitas, sacaron a José de la cisterna, lo subieron y lo vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y José fue llevado a Egipto.
29 Cuando Rubén volvió a la cisterna, he aquí que José no estaba en la cisterna. Entonces rasgó sus vestidos,
30 y se volvió a sus hermanos, y dijo: ¡El muchacho no está! ¿Y ahora que voy a hacer?
31 Entonces tomaron la túnica de José, y degollando un chivo de las cabras, empaparon la túnica con la sangre.
32 Luego enviaron la túnica de rayas de colores y la hicieron llegar a su padre, y dijeron: Hemos hallado esto, reconoce pues, y ve si es la túnica de tu hijo o no.
33 Él la reconoció, y exclamó: ¡Es la túnica de mi hijo! Alguna mala bestia lo habrá devorado. ¡Sin duda José fue despedazado!
34 Entonces Jacob rasgó sus ropas, puso tela de saco en sus lomos e hizo duelo por su hijo durante muchos días.
35 Y se levantaron todos sus hijos e hijas a consolarlo, pero él rehusó ser consolado y dijo: ¡Descenderé enlutado junto a mi hijo hasta el Seol! Y su padre lloraba por él.
36 Mientras tanto, los madianitas lo habían vendido en Egipto a Potifar, eunuco de Faraón, principal de los matarifes.
1 Había ya acontecido en este tiempo, que separándose Judá de sus hermanos, se relacionó con un adulamita cuyo nombre era Hira.
2 Y Judá vio allí a la hija de un hombre cananeo, cuyo nombre era Súa, y la tomó, y se llegó a ella,
3 y concibió, y dio a luz un hijo. Y él llamó su nombre Er.
4 Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Onán.
5 Y volvió de nuevo a dar a luz un hijo, y llamó su nombre Sela. Y él estaba en Kezib cuando lo dio a luz.
6 Entonces Judá tomó mujer para Er su primogénito, cuyo nombre era Tamar.
7 Pero Er, el primogénito de Judá, era perverso ante los ojos de YHVH, y YHVH hizo que muriera.
8 Y Judá dijo a Onán: Llégate a la mujer de tu hermano, despósate con ella y levanta descendencia a tu hermano.
9 Pero Onán, sabiendo que la descendencia no sería suya, sucedía que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, vertía en tierra, a fin de no dar descendencia a su hermano.
10 Y lo que hacía pareció malo ante los ojos de YHVH, y también a él lo hizo morir.
11 Entonces dijo Judá a su nuera Tamar: Vive como viuda en casa de tu padre, hasta que crezca mi hijo Sela. Pues temía que muriera también él como sus hermanos. Así que Tamar fue y permaneció en casa de su padre.
12 Pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, mujer de Judá. Terminado el luto, Judá subió con su asociado, Hira, el aduladita, a Timná, donde estaban los trasquiladores de sus ovejas.
13 Y fue dado aviso a Tamar, diciendo: Mira, tu suegro sube a Timná a trasquilar sus ovejas.
14 Entonces ella, viendo que Sela había crecido y no había sido dada a él por mujer, se quitó las ropas de su viudez, se cubrió con un velo, y, disfrazada, se sentó en la puerta de Enáyim, que está junto al camino de Timná.
15 Cuando Judá la vio, la consideró ramera, pues ella tenía cubierto su rostro.
16 Y se desvió del camino hacia ella, y le dijo: Vamos ahora, y me llegaré a ti (pues no sabía que era su nuera). Y dijo: ¿Qué me darás para que te llegues a mí?
17 Y él dijo: Yo mismo te enviaré un cabrito de las cabras del rebaño. Y ella dijo: ¿Me das alguna prenda hasta que lo envíes?
18 Él dijo: ¿Cuál prenda te he de dar? Y ella respondió: Tu sello, tu cordón y la vara que tienes en tu mano. Entonces él se los dio, y se llegó a ella, y ella concibió de él.
19 Luego se levantó y se fue. Se quitó el velo de encima de ella y vistió las ropas de su viudez.
20 Y envió Judá el cabrito de las cabras por medio de su amigo el adulamita, para tomar la prenda de mano de la mujer, pero no la halló.
21 Y preguntó a los varones del lugar de ella, diciendo: ¿Dónde está la prostituta de Enáyim, que estaba junto al camino? Y ellos le dijeron: Ninguna prostituta ha estado por aquí.
22 Entonces regresó a Judá, y le dijo: No la he encontrado. Además, unos varones del lugar dijeron: Ninguna prostituta ha estado por aquí.
23 Y Judá dijo: Que se lo quede para que no seamos menospreciados. Ya ves que envié este cabrito y tú mismo no la encontraste.
24 Y sucedió como a los tres meses, que se le dio aviso a Judá, diciendo: Tu nuera Tamar se ha hecho ramera, y además, hasta ha quedado encinta por su prostitución. Y Judá dijo: ¡Sacadla y que sea quemada!
25 Pero mientras era sacada, envió a decir a su suegro: ¡Del varón a quien pertenecen estas cosas estoy embarazada! Y dijo: Reconoced ahora, ¿de quién es este sello, el cordón y la vara?
26 Entonces Judá los reconoció, y dijo: Es más justa que yo, porque no le di a mi hijo Sela. Pero nunca más la conoció.
27 Y sucedió que en el tiempo de dar a luz, he aquí había mellizos en su vientre.
28 Y al dar a luz salió una mano, y la partera tomó y ató a su mano un hilo de grana, diciendo: Éste salió primero.
29 Pero cuando él retiró su mano, he aquí salió su hermano. Y ella dijo: ¡Qué brecha has abierto! Por tanto fue llamado su nombre Fares.
30 Y después salió su hermano, el que tenía en su mano el hilo de grana, y fue llamado su nombre Zara.
1 A José, entonces, se le había hecho bajar a Egipto, y Potifar, eunuco de Faraón, principal de los matarifes, varón egipcio, lo había comprado de mano de los ismaelitas que lo hicieron descender allá.
2 Pero YHVH estaba con José, y llegó a ser varón próspero y estaba en la casa de su señor el egipcio.
3 Y su señor observó que YHVH estaba con él, porque todo cuanto hacía, YHVH lo hacía prosperar en su mano.
4 Y José halló gracia ante sus ojos, y le servía. Y él lo puso a cargo de su casa, y entregó en su mano todo lo que tenía.
5 Y sucedió que, desde que lo puso a cargo de su casa y de todo lo que tenía, YHVH bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de YHVH estaba sobre todo lo que tenía, así en la casa como en el campo.
6 Y todo lo que tenía lo dejó en mano de José, y con él allí no se preocupaba de nada, excepto del pan que él comía. Y José era de agradable presencia y de varonil semblante.
7 Después de estas cosas, aconteció que la mujer de su señor puso sus ojos en José, y le dijo: ¡Acuéstate conmigo!
8 Pero él se rehusó, y dijo a la mujer de su señor: Ciertamente mi señor no se preocupa de lo que hay en la casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene.
9 No me priva de cosa alguna, sino sólo de ti, por cuanto tú eres su mujer, ¿cómo pues haré este mal tan grande, y pecaré contra ’Elohim?
10 Y sucedió que, aunque ella instaba a José día a día, él no la escuchaba para yacer a su lado y cohabitar con ella.
11 Pero aconteció cierto día, que cuando él entraba en la casa para hacer su oficio, y no habiendo allí nadie de los de la casa,
12 ella lo asió por su vestidura y le dijo: ¡Acuéstate conmigo!, pero él, dejando su vestidura en mano de ella, huyó y salió afuera.
13 Cuando ella vio que él había abandonado su vestidura en su mano y había huido hacia afuera,
14 llamó a los varones de su casa y les habló diciendo: Mirad, nos trajo a un hombre hebreo para que se burlara de nosotros. Vino para acostarse conmigo, pero grité a gran voz.
15 Y sucedió que, cuando él oyó que alzaba mi voz y gritaba, huyendo dejó su vestidura junto a mí, y salió afuera.
16 Ella retuvo entonces su vestidura hasta que su amo llegó a su casa,
17 y le habló conforme a estas mismas palabras, diciendo: El esclavo hebreo que nos trajiste vino a mí para juguetear conmigo,
18 y sucedió que cuando alcé mi voz y grité, él dejó su vestidura junto a mí y huyó afuera.
19 Ocurrió entonces que al oír su amo las palabras que su mujer le había hablado, diciendo: Así me ha tratado tu esclavo, se encendió su furor.
20 Tomó su amo a José y lo echó en la cárcel donde estaban encerrados los presos del rey. Así fue a parar a la cárcel.
21 Pero YHVH estaba con José, y le extendió su misericordia y le concedió gracia ante ojos del jefe de la cárcel.
22 Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José a todos los presos que estaban en la cárcel. Todo lo que hacían allí, él lo dirigía.
23 El jefe de la cárcel no supervisaba nada que estuviera en su mano, porque YHVH estaba con él, y lo que él emprendía, YHVH lo hacía prosperar.
1 Después de estas cosas, sucedió que el copero del rey de Egipto y su panadero pecaron contra su señor, el rey de Egipto.
2 Y se encolerizó Faraón contra sus dos oficiales, contra el principal de los coperos y contra el principal de los panaderos,
3 y los puso bajo custodia en la casa del principal de los matarifes, en la cárcel, lugar donde estaba preso José.
4 Y el principal de los matarifes se los encargó a José, y éste les servía, y estuvieron unos días bajo custodia.
5 Y el copero y el panadero del rey de Egipto, estando presos en la cárcel, soñaron ambos un sueño, cada uno su sueño en una misma noche, cada uno su sueño con peculiar sentido.
6 Y José fue a ellos por la mañana, y observó que estaban perturbados.
7 Preguntó pues a aquellos oficiales de Faraón que estaban con él en la prisión de la casa de su señor, diciendo: ¿Por qué causa están hoy tristes vuestros semblantes?
8 Y le dijeron: Hemos soñado un sueño y no hay quien lo interprete. Entonces les dijo José: ¿Acaso no corresponden a ’Elohim las interpretaciones? Contádmelos, os ruego.
9 Entonces el principal de los coperos contó su sueño a José, y le dijo: En mi sueño, he aquí una vid estaba ante mí,
10 y en la vid había tres sarmientos, y parecía que le salían brotes, florecía, y sus racimos de uvas maduraban.
11 Y estaba la copa de Faraón en mi mano, tomé las uvas y las exprimí en la copa de Faraón, y puse la copa en mano de Faraón.
12 Y José le dijo: Esta es su interpretación: Los tres sarmientos son tres días.
13 Dentro de tres días Faraón alzará tu cabeza y te hará volver a tu puesto, y pondrás la copa de Faraón en su mano, como de costumbre, cuando eras su copero.
14 Por causa de esto, cuando te vaya bien, acuérdate de mí. Te ruego que tengas misericordia de mí y hagas mención de mí a Faraón y me saques de esta casa,
15 porque de cierto fui secuestrado de la tierra de los hebreos, y aquí tampoco he hecho nada para que me pusieran en el calabozo.
16 Entonces, viendo el principal de los panaderos que había interpretado para bien, dijo a José: También yo soñé que veía tres canastillos de pan sobre mi cabeza,
17 y en el canastillo más alto había de todos los manjares de Faraón, obra de panadero, y las aves se los comían del canastillo que estaba sobre mi cabeza.
18 Respondió José, y dijo: Ésta es su interpretación: Los tres canastillos son tres días.
19 Dentro de tres días Faraón alzará tu cabeza y te hará colgar de un árbol, y las aves comerán tu carne.
20 Sucedió, pues, al tercer día, el día del cumpleaños de Faraón, que él hizo banquete a todos sus siervos, y en medio de sus siervos alzó la cabeza del principal de los coperos y la cabeza del principal de los panaderos.
21 Y restableció en su oficio al principal de los coperos, y éste puso la copa en mano de Faraón,
22 pero colgó al principal de los panaderos, tal como les había interpretado José.
23 Sin embargo, el principal de los coperos no se acordó de José, sino que lo olvidó.
1 Al final de dos años exactos, sucedió que Faraón soñaba. Y he aquí estaba en pie junto al Nilo,
2 y del Nilo subían siete vacas sanas y de hermoso aspecto, que apacentaban en el juncal.
3 Tras ellas, subían del Nilo otras siete vacas de mal aspecto y enjutas de carne, y se paraban junto a aquellas vacas a la orilla del Nilo.
4 Y las vacas de mal aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas sanas y de hermoso aspecto. Y despertó Faraón,
5 y se volvió a dormir, y soñó por segunda vez, y he aquí siete espigas sanas y buenas crecían de un mismo tallo.
6 Sin embargo, he ahí otras siete espigas menudas y resecas por el viento oriental brotaban después de ellas.
7 Y las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas llenas y sanas. Y Faraón despertó. Había sido un sueño.
8 Y sucedió que por la mañana, conturbado su espíritu, envió a llamar a todos los magos de Egipto y a todos sus sabios, y Faraón les contó su sueño. Pero no había quien los interpretara a Faraón.
9 Entonces el principal de los coperos habló a Faraón, diciendo: Hoy me acuerdo de mis pecados:
10 Cuando Faraón se enfureció contra sus siervos, y me puso bajo custodia en la casa del principal de los matarifes, a mí y al principal de los panaderos.
11 En una misma noche él y yo tuvimos un sueño. Cada uno soñó un sueño con un sentido peculiar.
12 Y estaba allí con nosotros un joven hebreo, esclavo del principal de los matarifes, y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños. A cada uno interpretó según su sueño.
13 Y aconteció que tal como nos lo había interpretado, así fue. A mí me restableció en mi puesto, pero al otro lo colgó.
14 Entonces Faraón envió a llamar a José, y sacándolo aprisa del calabozo, se afeitó, mudó sus vestidos y acudió a Faraón.
15 Y dijo Faraón a José: He soñado un sueño, y no hay quien lo interprete, pero he oído decir de ti que oyes un sueño y lo puedes interpretar.
16 José respondió a Faraón, diciendo: No es mérito mío, es ’Elohim quien dará a Faraón respuesta satisfactoria.
17 Entonces habló Faraón a José: En mi sueño, he aquí yo estaba en pie a la orilla del Nilo,
18 y he ahí, del Nilo subían siete vacas sanas y de hermoso aspecto que apacentaban entre el junco.
19 Pero, he ahí, tras ellas subían otras siete vacas de mal aspecto y enjutas de carne, como no había visto en toda la tierra de Egipto.
20 Y las vacas flacas y malas devoraron a las siete primeras vacas sanas,
21 y éstas entraban en sus entrañas, pero no se notaba que hubieran entrado en sus entrañas, porque su apariencia era tan mala como al inicio. Luego, desperté.
22 Después vi en mi sueño que siete espigas llenas y buenas brotaban de un mismo tallo.
23 Pero, he ahí, siete espigas marchitas, menudas y resecas por el viento oriental crecían después de ellas,
24 y las espigas menudas devoraban a las siete espigas buenas. Lo he referido a los magos, pero no hay quien me lo interprete.
25 Entonces José dijo a Faraón: Los sueños de Faraón son uno solo. Ha-’Elohim ha anunciado a Faraón lo que está por hacer.
26 Las siete vacas buenas son siete años, y las espigas buenas son siete años. El sueño es uno solo.
27 También las siete vacas flacas y de mal aspecto que subían tras ellas son siete años, y las siete espigas menudas y resecas por el viento oriental significan siete años de hambruna.
28 Es el asunto que antes indiqué a Faraón: Ha-’Elohim ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.
29 He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto.
30 Después de ellos, se levantarán siete años de hambruna, y toda la abundancia en la tierra de Egipto será olvidada, y la hambruna consumirá el país,
31 de modo que se olvidará la abundancia en el país a causa de aquella hambruna que le seguirá, porque será muy severa.
32 En cuanto a la repetición del sueño a Faraón dos veces, es porque el asunto está determinado por Ha-’Elohim, y Ha-’Elohim se apresura a ejecutarlo.
33 Y ahora, provea Faraón un hombre inteligente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.
34 Actúe Faraón, y designe superintendentes sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de abundancia,
35 para que ellos recojan toda la provisión de estos buenos años que vienen, y almacenen el grano bajo la mano de Faraón y lo guarden en las ciudades para sustento.
36 Y el alimento será reserva para el país, para los siete años de hambruna que habrá en la tierra de Egipto, y el país no será consumido por la hambruna.
37 Pareció bien la propuesta a ojos de Faraón y a ojos de todos sus siervos.
38 Y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos un varón como éste, en quien esté el espíritu de ’Elohim?
39 Y dijo Faraón a José: ’Elohim te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú.
40 Tú mismo estarás sobre mi casa, y por tu palabra se someterá todo mi pueblo. Sólo por el trono yo seré más grande que tú.
41 Y Faraón dijo a José: He aquí, te pongo sobre toda la tierra de Egipto.
42 Y se quitó Faraón el anillo de su mano y lo puso en la mano de José, y lo vistió con ropas de lino finísimo y le puso un collar de oro en su cuello.
43 Y lo hizo subir en su segundo carro y pregonaron delante de él: ¡Arrodillaos! Y lo puso a cargo de toda la tierra de Egipto.
44 Y Faraón dijo a José: Yo soy el Faraón, pero sin tu permiso nadie levantará mano ni pie en toda la tierra de Egipto.
45 Y llamó Faraón el nombre de José, Zofnat-Panea, y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. Entonces José salió a recorrer toda la tierra de Egipto.
46 Era José de treinta años cuando compareció ante Faraón, rey de Egipto. Luego José se retiró de la presencia de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto.
47 Y en los siete años de abundancia, la tierra produjo a montones.
48 Y reunió todo el alimento que hubo de los siete años en la tierra de Egipto. Luego puso el alimento en las ciudades, y depositó en ellas la producción del campo circundante a cada ciudad.
49 José también almacenó grano como la arena del mar, mucho en extremo, hasta que dejó de contarlo, pues era sin número.
50 Y antes que viniera el año de la hambruna, le nacieron a José dos hijos, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.
51 Y llamó José el nombre del primogénito Manasés, porque dijo: ’Elohim me hizo olvidar todo mi sufrimiento y toda la casa de mi padre.
52 Y llamó el nombre del segundo Efraín, porque dijo: ’Elohim me ha hecho fructífero en la tierra de mi aflicción.
53 Y se acabaron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto.
54 Y comenzaron los siete años de hambruna, como José había dicho. Y hubo hambruna en todos los países, pero en toda la tierra de Egipto había pan.
55 Y cuando tuvo hambre toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todo Egipto: Id a José y haced lo que él os diga.
56 Y la hambruna estaba por toda la extensión del país. Entonces José abrió todo lo que había en ellos, y vendió a los egipcios, pues la hambruna arreciaba en la tierra de Egipto.
57 También de toda la tierra llegaban a Egipto para comprar grano a José, porque la hambruna arreciaba en toda la tierra.
1 Viendo Jacob que había grano en Egipto, dijo Jacob a sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando unos a otros?
2 Y dijo: Mirad, he oído que hay grano en Egipto. Bajad allá y compradnos grano para que podamos vivir y no muramos.
3 Bajaron, pues, diez de los hermanos de José a comprar el grano de Egipto,
4 porque Jacob no envió a Benjamín, hermano de José, con sus hermanos, pues dijo: No sea que le ocurra alguna desgracia.
5 Así que los hijos de Israel fueron a comprar grano en medio de los que iban, pues la hambruna estaba en la tierra de Canaán.
6 Y José era el gobernante del país que vendía grano a todo pueblo de la tierra. Llegaron entonces los hermanos de José, y se postraron ante él rostro en tierra.
7 José vio a sus hermanos y los reconoció, pero fingió ser un extraño para ellos. Y hablándoles duramente, les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán, a comprar alimento.
8 Y José reconoció a sus hermanos, pero ellos no lo reconocieron.
9 Y acordándose José de los sueños que había soñado acerca de ellos, les dijo: ¡Espías sois! ¡Para ver lo desprotegido del país habéis venido!
10 Pero ellos le dijeron: No, señor mío, sino que tus siervos vinieron a comprar alimento.
11 Todos nosotros somos hijos de un mismo varón, Somos honestos, tus siervos no son espías.
12 Pero él les dijo: ¡No! Habéis venido a ver lo desprotegido del país.
13 Ellos entonces respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón de la tierra de Canaán, y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y el otro ha desaparecido.
14 Pero José les dijo: Es lo que yo os digo: ¡Sois espías!
15 En esto seréis probados: Vive Faraón, que no saldréis de esto sino cuando venga aquí vuestro hermano menor.
16 Enviad a uno de vosotros para que traiga a vuestro hermano. Mientras, quedad detenidos y sean comprobadas vuestras palabras, si hay verdad en vosotros, y si no, ¡por la vida de Faraón, que sois espías!
17 Y los puso juntos bajo custodia por tres días.
18 Pero al tercer día les dijo José: Haced esto y viviréis. Yo temo a Ha-’Elohim.
19 Si sois honestos, uno de vuestros hermanos quedará encarcelado mientras los demás vais y lleváis el grano a vuestras familias hambrientas.
20 Pero me traeréis a vuestro hermano menor, y vuestras palabras serán verificadas, y no moriréis. E hicieron así.
21 Y cada cual decía a su hermano: De cierto somos culpables por nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos, por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.
22 Entonces Rubén les respondió diciendo: ¿Acaso no os hablé diciendo: No pequéis contra el muchacho? Pero no escuchasteis, y ahora, ciertamente, su sangre nos es demandada.
23 (Y ellos no sabían que José entendía, porque había un traductor entre ellos.)
24 Entonces él se apartó, y lloró. Después volvió a ellos y les habló, y tomando de entre ellos a Simeón, lo ató ante sus ojos.
25 José ordenó entonces que llenaran sus sacos de grano y devolvieran la plata de cada uno de ellos a su saco, y les dieran provisiones para el camino. Y así se hizo con ellos.
26 Y ellos cargaron su grano sobre sus asnos y se fueron de allí.
27 Pero en el mesón, al abrir uno su saco para dar forraje a su asno, he aquí vio que su plata estaba en la boca de su costal.
28 Y dijo a sus hermanos: ¡Mi plata ha sido devuelta, y mirad, aún está en mi costal! Entonces se les salió el corazón y temblaron, y cada uno decía a su hermano: ¿Qué está haciendo ’Elohim con nosotros?
29 Llegados a su padre Jacob en tierra de Canaán, le refirieron todas las cosas que les habían sucedido, diciendo:
30 El hombre, el señor de la tierra, nos habló cosas duras, y nos trató como a espías de aquel país.
31 Pero le dijimos: Nosotros somos honestos, no somos espías.
32 Éramos doce hermanos, hijos de nuestro padre, uno ha desaparecido, y el pequeño está hoy con nuestro padre en tierra de Canaán.
33 Y el hombre, el señor de la tierra, nos dijo: En esto sabré que vosotros sois honestos. Dejad a uno de vuestros hermanos conmigo, y tomad para vuestras familias hambrientas, y marchaos.
34 Luego traedme a vuestro hermano menor, y así sabré que no sois espías, que vosotros sois honestos. Os devolveré a vuestro hermano, y podréis negociar en el país.
35 Y sucedió que al vaciar ellos sus sacos, he aquí la bolsa de plata de cada uno estaba en su saco. Y al ver ellos y su padre las bolsas de plata, tuvieron temor.
36 Y su padre Jacob les dijo: Me habéis privado de hijos: José no existe, Simeón no está, y queréis tomar a Benjamín. ¡Todo está contra mí!
37 Pero Rubén habló a su padre, diciendo: Haz que mueran mis dos hijos si no te lo traigo. Entrégalo en mi mano, que yo te lo devolveré.
38 Pero él respondió: Mi hijo no bajará con vosotros, pues su hermano está muerto y ha quedado él solo. Si alguna desgracia le llegara a acontecer en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor al Seol.
1 Pero la hambruna era grave en la tierra.
2 Y ocurrió que, cuando acabaron de comer el grano que habían traído de Egipto, su padre les dijo: Volved y compradnos un poco de alimento.
3 Y Judá le respondió, diciendo: El hombre nos advirtió seriamente, diciendo: No veréis mi rostro a menos que vuestro hermano venga con vosotros.
4 Si envías a nuestro hermano con nosotros, bajaremos y te compraremos alimento,
5 pero si no lo envías, no bajaremos, porque el hombre nos dijo: No veréis mi rostro, a menos que vuestro hermano esté con vosotros.
6 Y dijo Israel: ¿Por qué me hicisteis tanto mal declarando a ese hombre que teníais otro hermano?
7 Y ellos dijeron: El hombre nos preguntó expresamente acerca de nosotros y de nuestra parentela, diciendo: ¿Vive aún vuestro padre? ¿Tenéis otro hermano? Y le declaramos conforme a estas preguntas. ¿Acaso sabíamos nosotros que él diría: Haced bajar a vuestro hermano?
8 Judá dijo a Israel su padre: Envía al muchacho conmigo, así nos levantaremos e iremos para que vivamos y no muramos también nosotros, también tú, y también nuestros pequeños.
9 Yo salgo fiador por él, a mí mismo me pedirás cuentas de él. Si no te lo devuelvo y te lo pongo delante, seré culpable ante ti todos los días.
10 Si no nos hubiéramos demorado, ciertamente ya habríamos vuelto dos veces.
11 Respondió su padre Israel: Si tiene que ser así, hacedlo. Tomad de lo mejor de la tierra en vuestras bolsas y llevad obsequios a aquel hombre, un poco de bálsamo, y un poco de miel, especias y mirra, nueces y almendras.
12 Tomad en vuestras manos el doble de la plata, y llevad en vuestra mano la plata devuelta en las bocas de vuestros costales, pues quizá fue un error.
13 Tomad a vuestro hermano, levantaos y volved ante aquel hombre.
14 Y que ’El-Shadday os conceda gran misericordia ante aquel hombre, y os suelte a vuestro otro hermano, y a Benjamín. Y si he de quedar privado de hijos, ¡privado de hijos quede!
15 Los hombres entonces, tomando los obsequios, el doble de plata en su mano, y a Benjamín, se levantaron y bajaron a Egipto para presentarse ante José.
16 Cuando José vio con ellos a Benjamín, dijo al que estaba a cargo de su casa: Haz entrar a los varones en la casa, degüella un animal y prepáralo, porque estos varones comerán conmigo a mediodía.
17 El hombre hizo como José había dicho, y los hizo entrar en casa de José.
18 Los hombres tuvieron temor cuando se vieron conducidos a casa de José, pues decían: Por el asunto de la plata que fue devuelta en nuestros costales la vez primera somos traídos acá, para atacarnos y abalanzarse sobre nosotros y tomarnos como esclavos a nosotros y a nuestros asnos.
19 Entonces se acercaron al hombre que estaba a cargo de la casa de José, y le hablaron a la puerta de la casa,
20 y dijeron: ¡Ay, señor mío! Nosotros ciertamente bajamos al comienzo a comprar alimento,
21 pero sucedió que cuando llegamos a la posada y abrimos nuestros costales, he aquí la plata de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestra plata en su justo peso. Por eso la hemos vuelto traer en nuestras manos.
22 Y hemos tomado otra plata en nuestras manos para comprar alimento, no sabemos quién puso nuestra plata en nuestros costales.
23 Y él respondió: Paz a vosotros, no temáis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dio un tesoro escondido en vuestros costales, vuestra plata llegó a mí. Y les sacó a Simeón.
24 Entonces el hombre hizo entrar a aquellos varones en casa de José, y les dio agua y lavaron sus pies, y dio forraje a sus asnos.
25 Y ellos prepararon el presente para la llegada de José al mediodía, pues oyeron que allí habrían de comer pan.
26 Cuando José llegó a la casa, ellos le presentaron dentro de la casa los regalos que tenían en sus manos, y se postraron a tierra ante él.
27 Entonces les preguntó cómo estaban, y dijo: ¿Está bien vuestro padre, el anciano del cual hablasteis? ¿Vive aún?
28 Y ellos dijeron: Tu siervo, nuestro padre, está bien, aún vive. E hicieron reverencia y se postraron.
29 Y él alzó sus ojos y vio a su hermano Benjamín, hijo de su madre, y dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me dijisteis? Y añadió: ’Elohim te haga misericordia, hijo mío.
30 Y José se apresuró a salir, porque sus entrañas estaban conmovidas por causa de su hermano, y buscó dónde llorar, y entró en la recámara, y allí lloró.
31 Después se lavó el rostro y salió, y refrenándose, ordenó: ¡Poned pan!
32 Pero lo pusieron separadamente, para ellos aparte, y por separado para los egipcios que comían con él, pues los egipcios no podían comer pan con los hebreos, porque era abominación para los egipcios.
33 Y ellos se sentaron ante él, el primogénito conforme a su primogenitura, y el menor conforme a su menor edad. Y aquellos varones estaban atónitos, mirándose el uno al otro.
34 Luego él tomó porciones de delante de sí para ellos, pero la porción de Benjamín era cinco veces mayor que las porciones de todos ellos. Y bebieron, y se embriagaron con él.
1 Luego él ordenó al que estaba a cargo de su casa, diciendo: Llena de comida los costales de estos hombres, tanto como puedan llevar, y coloca la plata de cada uno en la boca de su costal.
2 Y coloca mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, con la plata de su grano. E hizo conforme a la palabra que había hablado José.
3 Cuando rayó el alba, fueron despedidos los hombres, ellos y sus asnos.
4 Salieron ellos de la ciudad, y no se habían alejado, cuando José dijo al que estaba a cargo de su casa: Levántate y persigue a esos hombres, y cuando los alcances, diles: ¿Por qué habéis pagado mal por bien?
5 ¿No es ésta en la cual bebe mi señor, y con lo que suele adivinar? Habéis obrado mal en lo que hicisteis.
6 Así, los alcanzó y les habló estas palabras.
7 Y ellos le dijeron: ¿Por qué habla mi señor tales cosas? ¡Lejos sea de tus siervos hacer cosa semejante!
8 He aquí, la plata que hallamos en la boca de nuestros costales, te la volvimos a traer desde la tierra de Canaán, ¿cómo, pues, hurtaríamos de la casa de tu señor plata u oro?
9 Aquel de tus siervos en quien sea hallada, que muera, y nosotros también seremos esclavos de mi señor.
10 Y él dijo: Sea ahora conforme a vuestras palabras, aquél en quien se halle llegará a ser mi esclavo, y vosotros seréis inocentes.
11 Y se apresuraron, y bajando cada uno su costal a tierra, cada cual abrió su costal.
12 Él, pues, comenzó a registrar por el mayor y terminó con el menor, y la copa fue hallada en el costal de Benjamín.
13 Entonces ellos se rasgaron las vestiduras, y cada uno cargó su asno y regresaron a la ciudad.
14 Y llegó Judá y sus hermanos a casa de José, y él estaba aún allí, y cayeron a tierra ante él.
15 Y José les dijo: ¿Qué acción es esta que habéis hecho? ¿No sabéis que un hombre como yo es capaz de adivinar?
16 Entonces dijo Judá: ¿Qué diremos a mi señor? ¿Qué hablaremos? ¿Cómo nos justificaremos? Ha-’Elohim ha descubierto la iniquidad de tus siervos. He aquí, somos esclavos de mi señor, nosotros, y también aquél en cuya mano fue hallada la copa.
17 Pero él dijo: Lejos de mí el hacer esto, el hombre en cuya mano fue hallada la copa, él será mi esclavo. Vosotros subid en paz a vuestro padre.
18 Entonces Judá se acercó a él, y dijo: ¡Ay, señor mío! Te ruego que hable tu siervo una palabra a oídos de mi señor, y no se encienda tu ira contra tu siervo, porque tú eres como el mismo Faraón.
19 Mi señor ha preguntado a sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre o hermano?
20 Y nosotros dijimos a mi señor: Tenemos un padre anciano, y un muchacho pequeño que le nació en su vejez, pues su hermano murió, sólo él quedó de su madre, y su padre lo ama.
21 Y dijiste a tus siervos: Hacedlo bajar para que lo vea.
22 Entonces nosotros dijimos a mi señor: El muchacho no puede abandonar a su padre, porque si lo abandonara, su padre moriría.
23 Y dijiste a tus siervos: Si vuestro hermano menor no baja con vosotros, no veréis más mi rostro.
24 Y aconteció que cuando subimos adonde mi padre, tu siervo, le referimos las palabras de mi señor.
25 Y nuestro padre dijo: Volved a comprar para nosotros un poco de alimento.
26 Pero nosotros dijimos: No podemos bajar. Si nuestro hermano menor va con nosotros, bajaremos, porque no podremos ver el rostro de aquel hombre si no está con nosotros nuestro hermano menor.
27 Entonces tu siervo, mi padre, nos dijo: Vosotros mismos sabéis que mi mujer me dio a luz dos.
28 El uno salió de mi lado, y dije: Ciertamente fue despedazado. Y hasta ahora no lo he vuelto a ver.
29 Y si tomáis también a éste de mi presencia y le sucede alguna desgracia, haréis descender mis canas con maldad al Seol.
30 Y ahora, cuando llegue a tu siervo, mi padre, y el muchacho no esté con nosotros, como su alma está ligada al alma de él,
31 sucederá que cuando vea que el muchacho no está, morirá, y tus siervos habrán hecho descender con dolor al Seol las canas de tu siervo, nuestro padre.
32 Porque yo, tu siervo, ha quedado como fiador del muchacho ante mi padre, diciendo: Si no te lo traigo, sea pecador ante mi padre todos los días.
33 Y ahora, te ruego que tu siervo quede en lugar del joven por esclavo de mi señor, y el joven suba con sus hermanos.
34 Porque ¿cómo subiré yo hasta mi padre si el joven no está conmigo? ¡No vea el mal que le sobrevendrá a mi padre!
1 José ya no podía contenerse ante todos los que estaban a su lado, y exclamó: ¡Sacad a todo varón de mi presencia! Y no quedó nadie con él cuando José se dio a conocer a sus hermanos.
2 Entonces alzó su voz en llanto, y lo oyeron los egipcios y lo oyó la casa de Faraón.
3 Y dijo José a sus hermanos: ¡Yo soy José! ¿Vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados por su presencia.
4 Entonces dijo José a sus hermanos: ¡Acercaos a mí, os ruego! Y ellos se acercaron, y él dijo: Yo soy vuestro hermano José, a quien vendisteis para Egipto.
5 Ahora pues, no os entristezcáis ni os sea por enojo ante vuestros ojos haberme vendido acá, pues para preservar la vida me envió ’Elohim delante de vosotros.
6 Porque ya ha habido dos años de hambruna en medio de la tierra, y aun quedan cinco años en que no habrá siembra ni siega.
7 Por eso ’Elohim me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra y para daros vida por medio de una gran liberación.
8 Y ahora, no me enviasteis vosotros acá, sino Ha-’Elohim. Y Él me ha puesto como un padre para Faraón y señor de toda su casa y gobernador en toda la tierra de Egipto.
9 Daos prisa, subid hasta mi padre, y decidle: Así dice tu hijo José: ’Elohim me ha puesto por señor de todo Egipto, desciende a mí, no te detengas,
10 y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus rebaños y tus vacadas y todo lo que tienes.
11 Y allí te sustentaré, pues aun quedan cinco años de hambruna, para que no caigas en la miseria tú y tu casa, y todo lo que tienes.
12 Y por cierto, vuestros ojos pueden ver, y los ojos de mi hermano Benjamín, que es mi boca la que os habla.
13 Declararéis a mi padre todo mi esplendor en Egipto y todo lo que habéis visto. Así que, ¡daos prisa, y haced que mi padre descienda acá!
14 Entonces se echó al cuello de su hermano Benjamín, y lloró, y Benjamín lloró en su cuello.
15 Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos. Después sus hermanos hablaron con él.
16 Y la voz fue oída en la casa de Faraón, diciendo: Los hermanos de José han venido. Y agradó a ojos de Faraón y a ojos de sus siervos.
17 Y dijo Faraón a José: di a tus hermanos: Haced esto: Cargad vuestras bestias, e id, entrad a la tierra de Canaán.
18 Luego tomad a vuestro padre y a vuestras familias, y venid a mí, y yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto, y comeréis de la abundancia del país.
19 Mándales también: Tomad carros de la tierra de Egipto para vuestros pequeños y vuestras mujeres, y tomad a vuestro padre, y venid.
20 Y no os preocupéis por vuestros enseres, porque lo mejor de toda la tierra de Egipto es vuestro.
21 Así lo hicieron los hijos de Israel, y José les dio carros conforme a la orden de Faraón, y les dio provisión para el camino.
22 A todos ellos les dio mudas de vestidos, y a Benjamín le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas de vestidos.
23 Y a su padre envió esto: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de grano, pan y víveres para el viaje de su padre.
24 Y despidió a sus hermanos, y se fueron. Y les dijo: No esteis perturbados en el camino.
25 Subieron de Egipto, y llegaron a la tierra de Canaán, a su padre Jacob,
26 y le anunciaron, diciendo: ¡José aún vive, y gobierna en toda la tierra de Egipto! Pero su corazón desmayó, pues no les creía.
27 Mas ellos le dijeron todas las palabras que José les había hablado, y al ver los carros que José había enviado para llevarlo, el espíritu de su padre Jacob revivió.
28 Entonces dijo Israel: ¡Basta! ¡Mi hijo José aún vive! Iré y lo veré antes de que muera.
1 E Israel partió con todo lo que tenía, y fue a Beer-seba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.
2 Y habló ’Elohim a Israel en visiones de noche, y le dijo: ¡Jacob! ¡Jacob! Y él dijo: Heme aquí.
3 Entonces le dijo: Yo soy Ha-’Elohim, el Dios de tu padre. No temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en una gran nación.
4 Yo descenderé contigo a Egipto, y ciertamente Yo también te haré subir, y la mano de José cerrará tus ojos.
5 Y se levantó Jacob de Beer-seba, y los hijos de Israel hicieron subir a su padre Jacob, a sus pequeños y a sus mujeres en los carros que Faraón había enviado para que lo llevaran.
6 Y tomaron sus ganados, y las pertenencias que habían adquirido en la tierra de Canaán, y se fueron a Egipto, Jacob, y toda su descendencia con él,
7 sus hijos y nietos, sus hijas y nietas. Y llevó consigo toda su descendencia a Egipto.
8 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto: Jacob y sus hijos: Rubén, el primogénito de Jacob.
9 Y los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.
10 Y los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y Saúl, hijo de la cananea.
11 Y los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.
12 Y los hijos de Judá: Er, Onán y Sela, Fares y Zara, aunque Er y Onán habían muerto en tierra de Canaán. Y los hijos de Fares fueron Hezrón y Hamul.
13 Los hijos de Isacar: Tola, Fúa, Iob y Simrón.
14 Y los hijos de Zabulón: Sered, Elón y Jahleel.
15 Estos fueron los hijos de Lea, los que ella le dio a luz a Jacob en Padan-aram, además de su hija Dina. El total de personas de sus hijos e hijas fue treinta y tres.
16 Y los hijos de Gad: Zifión, Hagui, Suni, Ezbón, Heri, Arodi y Areli.
17 Y los hijos de Aser: Jimna, Isúa, Isúi y Beria y Sera, hermana de ellos. Los hijos de Beria: Heber y Malquiel.
18 Estos fueron los hijos de Zilpa, la que Labán dio a su hija Lea, y le dio a luz éstos a Jacob: dieciséis personas.
19 Hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín.
20 Y a José, en la tierra de Egipto, le nacieron Manasés y Efraín, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.
21 Y los hijos de Benjamín fueron Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard.
22 Estos fueron los hijos de Raquel que nacieron a Jacob: catorce personas en total.
23 Y los hijos de Dan: Husim.
24 Y los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem.
25 Estos fueron los hijos de Bilha, la que dio Labán a Raquel su hija, y ella dio a luz éstos a Jacob: siete personas en total.
26 Todas las personas que fueron con Jacob a Egipto, procedentes de sus lomos, sin contar las mujeres de los hijos de Jacob, todas las personas fueron sesenta y seis.
27 Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las personas de la casa de Jacob que entraron en Egipto fueron setenta.
28 Envió por delante a Judá a casa de José, para que preparara el camino a Gosén. Cuando entraron en la tierra de Gosén,
29 José mando a uncir su carro y subió a Gosén a recibir a su padre Israel. Se presentó a él, y echándose a su cuello lo abrazó y lloró largamente.
30 Entonces Israel dijo a José: Ahora puedo morir, después de haberte visto en persona y vivo.
31 José dijo a sus hermanos y a la casa de su padre: Subiré para anunciar a Faraón y decirle: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí.
32 Son pastores de ovejas, que cuidan del ganado, y han traído sus rebaños, sus vacadas y todas sus posesiones.
33 Cuando Faraón os llame y diga: ¿Cuál es vuestro oficio?
34 vosotros responderéis: Tus siervos son pastores desde su juventud hasta ahora, lo mismo nosotros que nuestros padres. Así podréis vivir en la tierra de Gosén, porque todo pastor de ovejas es abominación para los egipcios.
1 Fue, pues, José y anunció a Faraón, y le dijo: Mi padre y mis hermanos, sus rebaños y vacadas, con todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán, y he aquí están en la tierra de Gosén.
2 Y de entre sus hermanos tomó a cinco de ellos, y los presentó ante Faraón.
3 Entonces Faraón dijo a sus hermanos: ¿Cuál es vuestro oficio? Y respondieron a Faraón: Tus siervos son pastores de ovejas, tanto nosotros como nuestros padres.
4 También dijeron a Faraón: Hemos venido para habitar en esta tierra, pues la hambruna aprieta en la tierra de Canaán y no hay pasto para las ovejas de tus siervos. Por tanto, te rogamos que permitas que tus siervos habiten en tierra de Gosén.
5 Entonces Faraón habló a José, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido a ti.
6 La tierra de Egipto está delante de ti. En lo mejor de esa tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos. Que habiten en tierra de Gosén, y si juzgas que hay entre ellos hombres valerosos, ponlos por mayorales de mi ganado.
7 Luego José tomó a su padre Jacob y lo puso delante de Faraón, y Jacob bendijo a Faraón.
8 Entonces Faraón dijo a Jacob: ¿Cuántos son los días de los años de tu vida?
9 Jacob respondió a Faraón: Los días de los años de mis peregrinaciones son ciento treinta años. Pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de sus peregrinaciones.
10 Y Jacob bendijo a Faraón, y salió de la presencia de Faraón.
11 Y José hizo habitar a su padre y a sus hermanos dándoles posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Rameses, como Faraón había ordenado.
12 Y abastecía José a su padre, a sus hermanos y a toda la casa de su padre, incluidos los pequeños,
13 aunque no había pan en todo el país, y la hambruna era muy grave, y la tierra de Egipto y la de Canaán desfallecían a causa de la hambruna.
14 Así pues, José recogió toda la plata que se halló en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, por el grano que le compraban, e ingresó José la plata en la casa de Faraón.
15 Cuando se hubo acabado la plata de la tierra de Egipto y de la tierra de Canaán, todo Egipto acudió a José, diciendo: Danos pan. ¿Por qué hemos de morir en presencia tuya? pues la plata se ha acabado.
16 Entonces dijo José: Si se ha acabado la plata, entregad vuestro ganado, y yo os daré por vuestro ganado.
17 Y llevaron sus ganados a José. Entonces José les dio pan por los caballos, por el ganado del rebaño, por el ganado de la vacada, y por los asnos. Y durante aquel año les suministró alimento a cambio de todos sus ganados.
18 Finalizado aquel año, acudieron a él el segundo año, y le dijeron: No ocultamos a nuestro señor que, puesto que la plata se ha acabado, y también el ganado es de nuestro señor, nada queda delante de nuestro señor sino nuestro cuerpo y nuestro suelo.
19 ¿Por qué hemos de morir ante tus ojos, tanto nosotros como nuestra tierra? Cómpranos a nosotros y a nuestra tierra por pan, y nosotros y nuestro suelo seremos esclavos de Faraón, pero danos semilla para que podamos vivir y no muramos, y la tierra no sea asolada.
20 Y José compró para Faraón toda la tierra de Egipto, porque todos los egipcios vendían sus campos, pues la hambruna arreciaba sobre ellos. Así el país llegó a ser de Faraón,
21 e hizo trasladar al pueblo a las ciudades, de un extremo al otro de Egipto.
22 Solamente dejó de comprar la tierra de los sacerdotes, porque había un estatuto de Faraón para los sacerdotes, y ellos comían la ración que Faraón les daba. Por eso no tuvieron que vender sus campos.
23 José dijo al pueblo: He aquí, hoy os he comprado a vosotros con vuestra tierra para Faraón. Ahí tenéis semilla para sembrar la tierra.
24 Cuando llegue la cosecha daréis la quinta parte a Faraón, y las cuatro partes serán vuestras para sembrar el campo, para alimento vuestro, para los que están en vuestras casas y para alimento de vuestros pequeños.
25 Respondieron: ¡Nos has dado la vida! Hallemos gracia a ojos de nuestro señor, y seamos siervos de Faraón.
26 Y José lo estableció por estatuto sobre la tierra de Egipto hasta este día: Faraón recibe la quinta parte. Sólo la tierra de los sacerdotes no llegó a ser de Faraón.
27 E Israel habitó en el país de Egipto, en tierra de Gosén, y tomaron posesión en ella, y fructificaron y se multiplicaron en gran manera.
28 Y vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años, pues fueron los días de Jacob, los años de su vida, ciento cuarenta y siete años.
29 Cuando se acercaba para Israel la hora de morir, llamó a su hijo José, y le dijo: Si he hallado gracia en tus ojos, pon ahora tu mano bajo mi muslo, y harás conmigo misericordia y verdad. Te ruego que no me entierres en Egipto.
30 Que cuando descanse con mis padres, me lleves de Egipto y me entierres en el sepulcro de ellos. Y respondió: Yo haré según tu palabra.
31 Y él dijo: Júramelo. Y le juró. Entonces Israel se postró a la cabecera de la cama.
1 Después de estos sucesos, se le avisó a José: Mira, tu padre está grave. Entonces él tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraín.
2 Le informaron a Jacob diciendo: He aquí tu hijo José viene a ti. E Israel se esforzó, y se sentó en la cama.
3 Y dijo Jacob a José: ’El-Shadday se me apareció en Luz, en la tierra de Canaán, y me bendijo,
4 y me dijo: He aquí Yo te haré fructificar, te multiplicaré, te pondré por congregación de pueblos y a tu descendencia después de ti daré esta tierra por posesión perpetua.
5 Pues bien, los dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto antes de venir yo a vivir contigo en Egipto, serán míos. Efraín y Manases, serán para mí como Rubén y Simeón.
6 En cambio, la descendencia que habrás engendrado después de ellos, serán tuyos, y en nombre de sus hermanos recibirán su heredad.
7 En cuanto a mí, cuando venía de Padam, se me murió Raquel en la tierra de Canaán, en el camino, como a media legua para entrar en Efrata, y la sepulté allí, camino de Efrata (hoy Bet-léhem).
8 Y viendo Israel a los hijos de José, preguntó: ¿Quiénes son?
9 Y José respondió a su padre: Son mis hijos, que ’Elohim me dio aquí. Le dijo: Acércamelos para que los bendiga.
10 Y los ojos de Israel estaban pesados a causa de la vejez, y casi no podía ver. Así pues, los hizo acercarse y los besó y los abrazó.
11 Y dijo Israel a José: No contaba con ver tu rostro, y fíjate, ’Elohim me ha hecho ver también tu descendencia.
12 Entonces José se los retiró de las rodillas, y se postró con su rostro a tierra.
13 Después tomó José a ambos, a Efraín con la diestra lo puso a la izquierda de Israel, y a Manasés con su izquierda lo puso a la derecha de Israel, y se los acercó.
14 Israel extendió su diestra y la puso sobre la cabeza de Efraín, el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés, cruzando adrede los brazos, aunque Manasés era el primogénito.
15 Y bendijo a José, diciendo: Ha-’Elohim en cuya presencia anduvieron mis padres Abrahame Isaac, Ha-’Elohim que me ha pastoreado desde que existo hasta este día,
16 El Ángel que me liberta de todomal, bendiga a estos jóvenes. Sea perpetuado en ellos mi nombre, Y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, Y aumenten hasta ser una multituden medio de la tierra.
17 Pero José, viendo que su padre había colocado la diestra sobre la cabeza de Efraín, le desagradó, y asió la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés,
18 mientras decía a su padre: Así no, padre mío, porque éste es el primogénito, pon tu diestra sobre su cabeza.
19 Pero su padre rehusó, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé. También él llegará a ser un pueblo, y también será grande. Sin embargo, su hermano menor será más grande que él, y su descendencia llegará a ser una multitud de naciones.
20 Y aquel día los bendijo, diciendo: Por ti bendecirá Israel, diciendo: ’Elohim te haga como a Efraín y como a Manasés. Y colocó a Efraín delante de Manasés.
21 Y dijo Israel a José: He aquí yo estoy por morir, pero ’Elohim estará con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros padres.
22 Y yo te entrego una porción mejor que a tus hermanos, la cual tomé de mano del amorreo con mi puñal y mi arco.
1 Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Reuníos, y os anunciaré lo que os acontecerá en los días postreros.
2 Juntaos y escuchad, hijos de Jacob, Oíd a vuestro padre Israel:
3 Rubén, tú eres mi primogénito, Mi fuerza y primicia de mi vigor, Principal en dignidad, Principal en poderío,
4 Incontrolable como las aguas, No serás el principal, Pues subiste al lecho de tu padre y lo profanaste: ¡Mi tálamo escaló!
5 Simeón y Leví son hermanos, Sus cuchillos son armas de violencia.
6 En su consejo no entre mi alma, Ni mi espíritu se junte a su asamblea, Pues en su furia asesinaron varones, Y en su temeridad desjarretaron bueyes.
7 Maldita sea su cólera, que fue fiera, Y su furor, que fue cruel, Los dividiré entre Jacob, Y haré que se dispersen en Israel.
8 A ti Judá, te alabarán tus hermanos, Tu mano, en la cerviz de tus enemigos, Se postrarán ante ti los hijos de tu padre.
9 Cachorro de león es Judá, De la presa subiste, hijo mío, Se agazapa y acecha cual león y cual leona, ¿Quién hará que se levante?
10 No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que llegue Siloh, Y sea suya la obediencia de los pueblos.
11 Ata a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna. Lava en el vino su vestido, Y en sangre de uvas su manto.
12 Sus ojos están turbios por el vino, Y sus dientes blancos por la leche.
13 Zabulón morará a la orilla de los mares, Él será puerto de navíos, Y su extremo hasta Sidón.
14 Isacar, asno robusto, echado entre dos apriscos,
15 Vio que el descanso era bueno, Y la tierra placentera. Inclinó su hombro para cargar, Y llegó a servir en tributo.
16 Dan juzgará a su pueblo, Como una de las tribus de Israel.
17 Sea Dan serpiente junto al camino, Víbora junto al sendero, Que muerde los talones del caballo, Y su jinete cae hacia atrás.
18 ¡Por tu salvación espero, oh YHVH!
19 Gad, salteadores lo asaltarán, Mas él asaltará al final.
20 El pan de Aser es sustancioso, Y él dará deleites al rey.
21 Neftalí es cierva suelta, Que está dando hermosísimas crías.
22 Retoño fructífero es José, Retoño fructífero junto a la fuente, Cuyos vástagos trepan sobre el muro.
23 Lo amargaron, lo asaetearon y lo aborrecieron los arqueros,
24 Mas su arco permaneció en firme, Y fueron fortalecidos los brazos de sus manos, Por las manos del Fuerte de Jacob, De allí el Pastor, la Piedra de Israel,
25 Por el Dios de tu padre, quien te ayudará, Por ’El-Shadday, que te bendecirá Con bendiciones de los cielos arriba, Con bendiciones de las profundidades abajo, Con bendiciones de los pechos y de la matriz.
26 Las bendiciones de tu padre Han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados Hasta el límite extremo de los collados eternos. Sean ellas para la cabeza de José, Y para la coronilla del consagrado entre sus hermanos.
27 Benjamín, lobo depredador, En la mañana devorará la presa, Y por la tarde repartirá despojos.
28 Todas estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que les predijo su padre, bendiciéndoles a cada uno según la bendición que le correspondía.
29 Luego les dio instrucciones y les dijo: Yo voy a ser reunido a mi pueblo, sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo,
30 en la cueva que está en el campo de la Makpelah, frente a Mamre, en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el campo de Efrón heteo, como propiedad para sepultura.
31 Allí sepultaron a Abraham y a su mujer Sara, allí sepultaron a Isaac y a su mujer Rebeca, y allí sepulté yo a Lea.
32 La compra del campo y de la cueva que hay en él, proviene de los hijos de Het.
33 Cuando Jacob concluyó de dar instrucciones a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró. Y fue reunido a su pueblo.
1 Entonces se echó José sobre el rostro de su padre, lloró sobre él, y lo besó.
2 Luego José dio órdenes a los médicos a su servicio para que embalsamaran a su padre. Y los médicos embalsamaron a Israel,
3 empleando en ello cuarenta días, pues tales son los días que se emplean en los embalsamamientos. Después los egipcios lo lloraron durante setenta días.
4 Pasados los días del duelo, José habló a la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado gracia a vuestros ojos, os ruego que habléis a oídos de Faraón, diciendo:
5 Mi padre me juramentó, diciendo: He aquí voy a morir. Me sepultarás en el sepulcro que yo preparé para mí mismo en la tierra de Canaán. Ahora pues, permíteme que suba a sepultar a mi padre, y volveré.
6 Faraón dijo: Sube y sepulta a tu padre, como él te hizo jurar.
7 Entonces subió José a sepultar a su padre, y con él subieron todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa y todos los ancianos de la tierra de Egipto,
8 así como toda la familia de José, sus hermanos y la casa de su padre. Solamente dejaron en la tierra de Gosén a sus pequeños, sus rebaños y sus vacadas.
9 También subieron con él carros y jinetes, resultando el cortejo en extremo honorable.
10 Cuando llegaron a Goren-Atad, que está al otro lado del Jordán, prorrumpieron en una muy grande y solemne lamentación, y él hizo duelo por su padre siete días.
11 Los habitantes de aquella tierra, los cananeos, vieron entonces el duelo en la era de Atad, y dijeron: Duelo honorable de los egipcios es éste. Por tanto, llamaron su nombre Abel-mizraim, el cual está al otro lado del Jordán.
12 E hicieron sus hijos tal como les ordenó,
13 porque lo llevaron sus hijos a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de la Makpelah, campo que Abraham había comprado a Efrón heteo, para propiedad de sepultura, enfrente de Mamre.
14 Después de sepultar a su padre, José volvió a Egipto juntamente con sus hermanos, y todos los que habían subido con él a sepultar a su padre.
15 Cuando los hermanos de José vieron que su padre había muerto, dijeron: Quizá José nos guarde rencor, y ciertamente nos devolverá todo el mal que le hicimos.
16 Entonces mandaron a decir a José: Tu padre dio órdenes antes de su muerte diciendo:
17 Así diréis a José: Te ruego que perdones la trasgresión de tus hermanos y su pecado, pues te pagaron con mal. Y ahora, te rogamos que perdones la trasgresión de los siervos del Dios de tu padre. Y mientras hablaban con él, José lloraba.
18 Entonces sus hermanos fueron y se postraron ante él, y dijeron: ¡Henos aquí por esclavos tuyos!
19 Pero José les dijo: No temáis, pues ¿acaso estoy yo en lugar de ’Elohim?
20 Aunque vosotros pensasteis mal contra mí, ’Elohim lo encaminó para bien, para hacer como en el presente, para mantener vivo a un pueblo numeroso.
21 Así pues, no temáis, yo os sustentaré a vosotros y a vuestros pequeños. Luego los consoló y les habló al corazón.
22 Habitó José en Egipto, él y la casa de su padre. Y vivió José ciento diez años.
23 Y José vio a los hijos de Efraín hasta la tercera generación. También los hijos de Maquir hijo de Manasés nacieron sobre las rodillas de José.
24 Después, dijo José a sus hermanos: Yo voy a morir, pero ’Elohim ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró dar a Abraham, a Isaac, y a Jacob.
25 Entonces José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: ’Elohim ciertamente os visitará, entonces haréis subir mis huesos de aquí.
26 Y murió José a la edad de ciento diez años, y lo embalsamaron, y fue puesto en el ataúd en Egipto.